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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Pita]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_pita/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Pita]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Monedas sociales inventadas por vecinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ada-colau-espana-monedas-alternativas_1_2677193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40257936-4ead-42ce-8295-a47692202fe3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Billetes de la moneda alternativa en Bilbao, el ekhi / EKHI TXANPONA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La propuesta de Ada Colau de pagar a los funcionarios con una nueva moneda local tiene antecedentes en toda España</p><p class="subtitle">La mayoría no existe en níquel. Son billetes o libretas donde se apuntan intercambios o aplicaciones de móvil</p><p class="subtitle">No se pueden acumular. Como la bilbaína Ekhi, que si no la usas se "oxida", pierde valor y se inmoviliza</p></div><p class="article-text">
        Barcelona en com&uacute;, la candidatura al Ayuntamiento que lidera <a href="http://www.eldiario.es/politica/formacion-Ada-Colau-creacion-Barcelona_0_386712321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ada Colau, ha propuesto esta semana crear una moneda local</a> con la que pagar parte del sueldo de los funcionarios que as&iacute; lo deseen. <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/Collboni-funcionarios-municipales-alarmados-Colau_0_387062000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La iniciativa ha sido recibida con escepticismo</a> en algunos sectores, pero no es de hecho ning&uacute;n experimento novedoso sacado de la manga.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a, de hacerse realidad, una m&aacute;s de las 90 monedas alternativas o sociales que han surgido en Espa&ntilde;a al calor de la crisis. Ecosol, eusko, boniato, zoquito, turuta, puma, ekhi, celem&iacute;n&hellip; Son algunas de las monedas que funcionan como comunidades de cr&eacute;dito mutuo en distintos puntos del pa&iacute;s. Una suerte de trueque a muchas bandas en el seno de un barrio, una ciudad, un grupo de pueblos o una mezcla, las llamadas &ldquo;rururbanas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La palabra moneda sugiere piezas redondas de n&iacute;quel circulando de mano en mano. No es as&iacute;: las monedas enmarcadas en la econom&iacute;a social no siempre existen f&iacute;sicamente y, si lo hacen, es en papel. A veces hay billetes, caso de la extreme&ntilde;a Expronceda o la <a href="http://www.ekhitxanpona.org/wordpress/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bilba&iacute;na ekhi</a>; otras son libretas donde se apuntan los intercambios (los <a href="https://monedasocialpuma.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pumas, en Sevilla</a>; los <a href="http://www.zoquito.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">zoquitos, de C&aacute;diz</a>; el <a href="https://www.facebook.com/ebro.moneda.social" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ebro, de Zaragoza</a>&hellip;) y algunas se usan por medio de tarjetas de d&eacute;bito o aplicaciones en el tel&eacute;fono m&oacute;vil, como la <a href="http://monedasocialorue.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">valenciana Oru&eacute;.</a>
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        &ldquo;No es un fen&oacute;meno popular todav&iacute;a, a diferencia de otros pa&iacute;ses donde es m&aacute;s habitual, como Brasil, Inglaterra, Estados Unidos o Francia. La gente no va con la moneda local junto a la de curso legal en el bolsillo. Se trata de experiencias muy  locales. Hablamos de unos pocos miles de personas&rdquo;, explica el promotor de varias de ellas en Espa&ntilde;a, Julio Gisbert.
    </p><h3 class="article-text">El dinero como herramienta</h3><p class="article-text">
        En el dinero de curso legal, el poder de emisi&oacute;n reside en los bancos centrales y los bancos privados lo hacen llegar al sistema a trav&eacute;s del cr&eacute;dito. Frente a esta estructura centralizada en la que el dinero se ha convertido en un bien en s&iacute; mismo, las monedas sociales retoman la esencia del dinero como herramienta para superar las limitaciones del trueque. El dinero deja de ser dep&oacute;sito de valor. 
    </p><p class="article-text">
        No cabe la especulaci&oacute;n ni interesa acumularlo. La bilba&iacute;na ekhi, por ejemplo, se &ldquo;oxida&rdquo;, es decir, pierde valor si se inmoviliza, a fin de incentivar su uso. Lo que prima son las relaciones de proximidad y confianza, pero no son bancos de tiempo porque tambi&eacute;n sirven para adquirir bienes, no solo servicios.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias con estas monedas (llamadas sociales, alternativas o complementarias) var&iacute;an en funci&oacute;n de sus dimensiones y finalidad. Algunas son apenas utilizadas por decenas de personas, mientras que en otras el n&uacute;mero de socios llega a los 1.500. &ldquo;Las hay muy alternativas, que pretenden crear una econom&iacute;a paralela, y las que quieren complementar la econom&iacute;a real&rdquo;, se&ntilde;ala Gisbert, autor del blog y del libro 'Vivir sin empleo'.
    </p><h3 class="article-text">La gesti&oacute;n, desde Sud&aacute;frica</h3><p class="article-text">
        Muchas se gestionan a trav&eacute;s de una <a href="https://www.community-exchange.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataforma on-line creada en Sud&aacute;frica, CES</a>, con cientos de redes de todo el mundo que incluso pueden hacer intercambios entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        En Madrid naci&oacute; en 2012 el boniato con la intenci&oacute;n de &ldquo;crear una moneda basada en una l&oacute;gica diferente&rdquo; y &ldquo;facilitar a la gente una herramienta para hacer un consumo responsable&rdquo;, explica To&ntilde;o Hern&aacute;ndez, miembro del consejo rector del <a href="https://madrid.mercadosocial.net/moneda.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mercado Social de Madrid, la red de entidades y personas en el marco de la econom&iacute;a social</a> y solidaria que vertebra los boniatos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy cuenta con medio millar de usuarios y entidades, que aportan unas cuotas que van de los tres a los 500 euros. De ah&iacute; salen los 30.000 euros anuales necesarios para sufragar los gastos que conlleva su gesti&oacute;n. &ldquo;Las decisiones se toman en asamblea, por lo que las reglas de funcionamiento son m&aacute;s democr&aacute;ticas que en el euro&rdquo;, subraya.
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        Su funcionamiento es sencillo. S&oacute;lo hay que abrirse una cuenta en boniatos en el mercado social con la que se puede hacer pagos, transferencias, adquirir productos de segunda mano, etc. La equivalencia con el euro es 1:1 y se pueden cambiar euros por boniatos, pero no a la inversa. El uso de esta joven moneda madrile&ntilde;a tiene bonificaci&oacute;n, al estilo de los puntos que ofrece un supermercado en la econom&iacute;a de mercado. &ldquo;Nuestra l&oacute;gica es distinta a la de otras comunidades de apoyo mutuo. Nosotros podemos y queremos crecer&rdquo;, apunta Hern&aacute;ndez.
    </p><h3 class="article-text">La mora de la Sierra de Madrid</h3><p class="article-text">
        Un concepto bastante distinto gu&iacute;a a los promotores de la <a href="http://lamorasierranorte.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mora, un experimento nacido en 2012 en la Sierra Norte de la Comunidad de Madrid</a> con reglas m&aacute;s estrictas y un car&aacute;cter m&aacute;s autogestionario. Por ejemplo, no trabajan con empresa alguna que tenga asalariados ni con ayuntamientos. &ldquo;Un asalariado, por definici&oacute;n, no puede decidir. Manda el jefe. Por eso, a t&iacute;tulo individual pueden ser socios, pero no como empresa&rdquo;, explica una de sus usuarias, Ana del R&iacute;o.  
    </p><p class="article-text">
        Sus alrededor de 500 usuarios mueven cada a&ntilde;o 25.000 moras. Para optar al cr&eacute;dito inicial de 150 moras hay que vivir en la zona. El sistema se financia con el pago de un impuesto trimestral de una mora por usuario. Del R&iacute;o destaca la &ldquo;flexibilidad&rdquo; y &ldquo;creatividad&rdquo; de este proyecto hijo del 15-M. &ldquo;Hay gente que dice '&iquest;y yo qu&eacute; ofrezco?'. A veces no se dan cuenta de que todos tenemos mucho que ofrecer. Ah&iacute; es donde entran la flexibilidad y la creatividad&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Monedas ideol&oacute;gicas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Al inscribirse, los nuevos socios escriben qu&eacute; dos cosas ofrecen y qu&eacute; dos demandan. Ejemplos: planchar ropa, cuidar ni&ntilde;os, llevar a alguien en coche. Tambi&eacute;n se pueden adquirir bienes. Es posible endeudarse en moras, pero el objetivo es que la cuenta tienda a cero: ni se debe ni se acumula. &ldquo;Se le da mucho valor a la construcci&oacute;n de comunidad y a que se fomente el comercio de proximidad&rdquo;, apunta otro de sus usuarios, Franco Llobera, que la define como &ldquo;una moneda fundamentalmente ideol&oacute;gica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La crisis ha supuesto una aut&eacute;ntica eclosi&oacute;n de monedas sociales en Espa&ntilde;a, pero los experimentos se cuentan por millares en otras partes del mundo, con <a href="http://www.wir.ch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el wir suizo como decano</a>, hasta ocho d&eacute;cadas de historia. En la localidad brit&aacute;nica de Bristol, por ejemplo, <a href="http://bristolpound.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el alcalde cobra &iacute;ntegramente su salario en Bristol pounds</a> y en la ciudad francesa de Toulouse, su regidor hizo la primera compra en <a href="http://www.sol-violette.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sol Violette</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo -se&ntilde;ala el promotor Gisbert- que ese es el futuro en Espa&ntilde;a: van a empezar los ayuntamientos. No me sorprender&iacute;a que alguna gran capital siga ese modelo en un futuro no muy lejano&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Pita]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ada-colau-espana-monedas-alternativas_1_2677193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2015 17:07:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Monedas sociales inventadas por vecinos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un dron para el activismo social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/dron-activismo-social_1_4399494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac03eeff-a5cb-4ddb-830f-99d7301d6110_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Flone es un dron dedicado al activismo social /LABoral/S. Redruello"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un multicóptero español de</p><p class="subtitle">software</p><p class="subtitle">hardware</p><p class="subtitle">libre se dedica a documentar excesos policiales, grabar desahucios o denunciar la privatización del espacio aéreo</p><p class="subtitle">El Flone se ha usado para apoyar manifestaciones de la PAH, grabar el desalojo de La Carbonería en Barcelona o denunciar la autocensura de</p><p class="subtitle">El Jueves</p><p class="subtitle">sobre la abdicación real</p><p class="subtitle">Los creadores reivindican la capacidad de cambio mediante la tecnología: "No lo diseñamos para hacernos</p><p class="subtitle">selfies</p><p class="subtitle">desde el cielo"</p></div><p class="article-text">
        Grabar desahucios, documentar excesos policiales, hacer grafiti, denunciar la privatizaci&oacute;n del espacio a&eacute;reo, proyectar una vi&ntilde;eta de la revista <em>El jueves</em>... No son &eacute;stos los usos con que suele asociarse a los drones, una palabra cuya sola menci&oacute;n evoca im&aacute;genes de civiles muertos en Afganist&aacute;n, Gaza o Yemen. S&iacute; son, en cambio, parte del curr&iacute;culo de Flone, un peque&ntilde;o dron dise&ntilde;ado en Espa&ntilde;a en 2013 cuya tecnolog&iacute;a ha estado desde entonces al servicio del activismo pol&iacute;tico y social y que tendr&aacute; en breve una versi&oacute;n 3.0.
    </p><p class="article-text">
        Flone naci&oacute; de mano del artista multidisciplinar e ingeniero inform&aacute;tico Lot Amor&oacute;s, la ingeniera t&eacute;cnica Cristina Navarro y el ingeniero industrial Alexandre Oliver, durante una residencia en LABoral Centro de Arte y Creaci&oacute;n Industrial, en Gij&oacute;n, y Telef&oacute;nica I+D, en Barcelona. Los tres j&oacute;venes, que se conoc&iacute;an de proyectos de activismo en Elche como los <em>hacklabs</em> o<a href="http://guifi.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> guifi.net</a>, se hab&iacute;an agrupado previamente en Aeracoop, un grupo socialmente responsable que trabaja de forma colaborativa en proyectos relacionados con drones.
    </p><p class="article-text">
        Flone es un plataforma de madera con h&eacute;lices y unas gomas de sujeci&oacute;n para albergar un tel&eacute;fono m&oacute;vil. La &uacute;ltima versi&oacute;n puede cargar 400 gramos y se maneja desde otro tel&eacute;fono, a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n espec&iacute;fica, a una distancia de 200-300 metros, con wifi, o 50 metros, por bluetooth. Se concibi&oacute; pensando m&aacute;s en las movilizaciones que en los usos comerciales civiles en boga (agricultura, cinematogr&aacute;fico, etc.). O, como se&ntilde;ala Amor&oacute;s con iron&iacute;a: &ldquo;No lo dise&ntilde;amos para hacernos <em>selfies</em> desde el aire&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Para empezar, tanto el <em>hardware</em> como el <em>software</em> son libres. Se opt&oacute; tambi&eacute;n por hacerlo en madera por ser una materia prima relativamente barata, biodegradable y f&aacute;cil de manejar para las manos menos expertas. El prototipo es peque&ntilde;o para poderlo sacar del taller sin un veh&iacute;culo y carece de c&aacute;mara y GPS para aprovechar los recursos que supone simplemente adosarle el tel&eacute;fono que ya llevamos en nuestros bolsillos y, as&iacute;, generar menos residuos y abaratar su fabricaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trataba de disminuir las barreras para que la gente lo pudiera replicar&rdquo;, resume Navarro, vinculada desde hace tiempo a la lucha por la participaci&oacute;n de la mujer en la tecnolog&iacute;a. Hoy, quien quiera un flone necesita tan s&oacute;lo 200 euros (el coste del material), un ordenador, unos minutos en una cortadora l&aacute;ser y un poco de pericia. El uso posterior es ya cuesti&oacute;n de elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Amor&oacute;s, Navarro y Oliver lo inauguraron frente al Museo Guggenheim de Bilbao. All&iacute; volaron el Flone, ante la mirada extra&ntilde;ada de los transe&uacute;ntes, con una pancarta colgada que rezaba &ldquo;Se vende este espacio publicitario&rdquo; para denunciar el peligro de comercializaci&oacute;n del cielo. &ldquo;El paisaje se va a ensuciar masivamente en un futuro no muy lejano&rdquo;, advierte Amor&oacute;s, temeroso de que Europa importe el uso que dan algunas empresas en Estados Unidos a los drones para hacer publicidad a&eacute;rea. &ldquo;Tenemos derecho a volar, pero tambi&eacute;n a mirar el cielo y que nada nos estorbe&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Flone tambi&eacute;n ten&iacute;a una misi&oacute;n el d&iacute;a del desalojo de La Carboner&iacute;a, un centro social de Barcelona. Hab&iacute;a una plataforma elevada en la azotea del edificio, a 15 metros de altura y sin acceso inferior. La idea era elevar el aparato para documentar lo que all&iacute; sucediese cuando llegasen los Mossos d'Esquadra y, sobre todo, incorporar una presencia simb&oacute;lica para que los activistas que all&iacute; se concentrasen no se sintieran solos y desprotegidos. Los Mossos ni siquiera le dejaron despegarse del suelo. Fue requisado sin entrega de acta y posteriormente devuelto sin bater&iacute;a, con varios cables arrancados y la placa de vuelo rota, seg&uacute;n denuncia Amor&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Flone tambi&eacute;n ha tomado planos cenitales de un mural de cartulinas verdes y rojas en una concentraci&oacute;n de la PAH para decir que &ldquo;S&iacute; se puede&rdquo;. O proyectado sobre la sede de la editorial RBA la corona llena de mierda que Juan Carlos I pasaba a su hijo al abdicar en la famosa vi&ntilde;eta autocensurada de <em>El Jueves</em>. O mapeado el suelo con objetivos medioambientales, a trav&eacute;s del empleo de la fotograf&iacute;a para hacer cartograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima iniciativa, efectuada por Amor&oacute;s en colaboraci&oacute;n con un activista japon&eacute;s,&nbsp;Takahiro Yamaguchi, (Aeracoop ya no trabaja de manera conjunta) hace apenas medio mes, supone una vuelta de tuerca al prototipo. En vez de un tel&eacute;fono, han incorporado en esta ocasi&oacute;n un mecanismo que activa una lata de spray para hacer grafiti. Ya hay colgado un v&iacute;deo con los primeros ensayos. Amor&oacute;s apunta a otros usos potenciales, algunos de los cuales prohibir&iacute;a la nueva ley de seguridad ciudadana, como documentar vertederos ilegales o &ldquo;devoluciones en caliente&rdquo; en la frontera con Marruecos.
    </p><h3 class="article-text">Otros compa&ntilde;eros de vuelo</h3><p class="article-text">
        Flone dista de estar solo en la lista de &ldquo;drones activistas&rdquo;. Le acompa&ntilde;an, entre otros, los aparatos que sobrevolaron las manifestaciones de la plaza Taksim de Estambul, de Occupy Wall Street en Nueva York, de la plaza Bolotnaya en Mosc&uacute;&hellip; Tambi&eacute;n el famoso Robokopter en Polonia, durante los enfrentamientos entre Polic&iacute;a y manifestantes el D&iacute;a de la Independencia de 2011, o el proyecto art&iacute;stico que graba la vigilada frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los drones&rdquo;, resume Amor&oacute;s, &ldquo;son una manifestaci&oacute;n de poder, de la autoridad, casi fascista. La persona que lo controla tiene un poder sobre ti. Y muchas t&eacute;cnicas de acci&oacute;n directa no violenta se basan en el poder, como los <em>hackers</em> o encadenarse. Por eso es inevitable que cuando aparecen tecnolog&iacute;as de poder, tanto militares como activistas traten de controlarlas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Pita]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/dron-activismo-social_1_4399494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2015 18:51:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un dron para el activismo social]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Drones,Denuncias]]></media:keywords>
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