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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Morales Ortiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_morales_ortiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Morales Ortiz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["La ciencia es muy necesaria. Lo que hago en mi libro es precisamente defender la ciencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ciencia-experimentacion-animal-cancer-ratones-etica-salud-crisis-ecologica_132_13015471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14f1638c-109e-467f-8816-370959e9272c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La ciencia es muy necesaria. Lo que hago en mi libro es precisamente defender la ciencia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con la filósofa Marta Tafalla, en cuyo último libro, 'Paradojas de la experimentación en animales. Ética, salud y crisis ecológica' (Plaza y Valdés), defiende que es posible el avance de la ciencia sin utilizar a otros animales para experimentación y destapa las contradicciones de una mirada supuestamente racional, que se sostiene solo desde el antropocentrismo y los intereses de un inmenso negocio, del que viven muchas empresas y está muy bien conectado con otros sectores de negocio poderosos, como las industrias farmacéutica, ganadera, piscícola o militar</p></div><p class="article-text">
        Como muchos temas que tienen que ver con la relaci&oacute;n de los humanos con los otros animales, el debate en torno a la experimentaci&oacute;n con nuestros compa&ntilde;eros de viaje para &ldquo;beneficio&rdquo; de nuestra especie viene de lejos, de la Grecia cl&aacute;sica. Sin embargo, la experimentaci&oacute;n actual incorpora nuevas dimensiones a una din&aacute;mica de explotaci&oacute;n que, supuestamente, se basa en la racionalidad, cuando lo cierto es que la raz&oacute;n, la luz, est&aacute; muy lejos de ser lo que sostiene un campo que mueve mucho dinero y en el que hay enormes intereses econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        La experimentaci&oacute;n con animales es, adem&aacute;s, poco efectiva, no solo en t&eacute;rminos morales sino tambi&eacute;n de resultados. El noventa por ciento de los medicamentos que funcionan con animales no tienen el mismo efecto con los humanos. El reciente debate en torno al anuncio de Mariano Barbacid, en el que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/preocupacion-expectativas-creadas-barbacid-cancer-pancreas-anuncio-salido-madre_1_12966595.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cient&iacute;fico espa&ntilde;ol &ldquo;vendi&oacute;&rdquo; una cura contra el c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas cuando solo se hab&iacute;a demostrado en ratones,</a> es una&nbsp;muestra de este desfase. Muchas cient&iacute;ficas y cient&iacute;ficos, tanto dentro como fuera de Espa&ntilde;a, han alertado contra este tipo de anuncios.
    </p><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa Marta Tafalla bucea en torno a este debate en su &uacute;ltimo libro, <a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/paradojas-de-la-experimentacion-en-animales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Paradojas de la experimentaci&oacute;n en animales. &Eacute;tica, salud y crisis ecol&oacute;gica</em></a><a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/paradojas-de-la-experimentacion-en-animales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> (Plaza y Vald&eacute;s)</a>, un ensayo concienzudo y muy s&oacute;lido en el que defiende que es posible el avance de la ciencia sin utilizar a los animales como cobayas y destapa las contradicciones de una mirada supuestamente cient&iacute;fica y racional que, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, se sostiene &uacute;nicamente desde el antropocentrismo. &ldquo;Que algo pueda ser &uacute;til o beneficioso para alguien no significa que sea moralmente correcto&rdquo;, explica en esta entrevista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es un libro que abre muchas capas en torno al maltrato animal, pero dir&iacute;a que la </strong><em><strong>madre </strong></em><strong>de todas las paradojas en torno a la experimentaci&oacute;n cient&iacute;fica en animales es que se justifica a partir de la raz&oacute;n, pero lo cierto es que, como demuestras, es m&aacute;s bien el ejemplo de todo lo contrario, de la sinraz&oacute;n, una consecuencia de nuestro antropocentrismo y de nuestra soberbia, a veces movida por oscuros intereses empresariales. Citas decenas de casos de estas paradojas, pero uno de ellos es el del tabaco.&nbsp;Se investigan los efectos del tabaquismo en animales en lugar de poner el foco en las tabaqueras y sus clientes/v&iacute;ctimas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una parte de la experimentaci&oacute;n en animales se justifica apelando a nuestra salud. Supuestamente, si provocamos enfermedades a los animales y les hacemos sufrir a ellos, encontraremos la cura de esas enfermedades y dejaremos de sufrir nosotros. Es el argumento del sacrificio, que tiene un origen religioso. Sin embargo, en muchos casos la relaci&oacute;n entre salud y experimentaci&oacute;n es incoherente. El tabaco es un ejemplo claro: nuestra sociedad sacrifica animales para estudiar en sus cuerpos los efectos nocivos del tabaco y proteger la salud humana, pero esa misma sociedad no est&aacute; dispuesta a renunciar al tabaco para proteger la salud humana: mucha gente fuma, otra gente se gana la vida produciendo o vendiendo tabaco, y el sector del tabaco afirma que aporta actividad econ&oacute;mica y por ello es valioso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Que algo &ldquo;beneficie&rdquo; a los humanos no significa que haya que sacrificar animales, &iquest;no? De nuevo el antropocentrismo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay dos cuestiones. La primera: que algo pueda ser &uacute;til o beneficioso para alguien no significa que sea moralmente correcto. La esclavitud es &uacute;til y beneficiosa para los vendedores de esclavos, pero desde una perspectiva &eacute;tica es abominable. Que una determinada utilizaci&oacute;n de los animales pueda ser &uacute;til para los humanos no la convierte autom&aacute;ticamente en moralmente correcta. Y la segunda: los defensores de la experimentaci&oacute;n en animales insisten mucho en su utilidad, pero hoy en d&iacute;a hay un debate inmenso dentro de la propia comunidad cient&iacute;fica acerca de la eficacia de esta metodolog&iacute;a, y cada vez m&aacute;s cient&iacute;ficos est&aacute;n explicando que usar animales para estudiar la salud humana es poco eficaz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;xime, como t&uacute; muestras, cuando el 90 % de los medicamentos que funcionan con animales no sirven con humanos. Millones de animales se sacrifican al a&ntilde;o casi para nada. </strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es, cada vez m&aacute;s cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas est&aacute;n explicando que se invierten cantidades ingentes de dinero, tiempo e inteligencia en crear f&aacute;rmacos que funcionan en animales, pero luego, cuando se prueban en humanos, o bien no son eficaces o producen efectos secundarios. Sin embargo, una de las paradojas es que, aunque estos experimentos no sirvan para mejorar nuestra salud, s&iacute; sirven para generar actividad econ&oacute;mica: las empresas que viven de la experimentaci&oacute;n ganan dinero aunque la experimentaci&oacute;n fracase. Las empresas que cr&iacute;an animales, fabrican jaulas, peceras o instrumental quir&uacute;rgico, las empresas que hacen experimentaci&oacute;n por encargo, las que dise&ntilde;an el software que se usa en los laboratorios, todas estas empresas tienen actividad econ&oacute;mica y por tanto les conviene que la experimentaci&oacute;n contin&uacute;e, aunque no ofrezca resultados reales para la salud humana. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sostienes que quienes piensan que el desarrollo de algunos medicamentos est&aacute; ligado inevitablemente al sacrificio y el maltrato animal lo hacen, m&aacute;s bien y en el mejor de los casos, por una cierta inercia, cuando no por una falta total de &eacute;tica. Siempre hay otras alternativas para experimentar que no pasan por convertir en un infierno la vida de los animales sacrificados. Animales que en muchos casos no ver&aacute;n nunca la luz del sol, por ejemplo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que el sufrimiento de los animales usados en experimentaci&oacute;n es terrible. Viven toda su vida encerrados en espacios diminutos y condiciones artificiales donde no podr&aacute;n desarrollar sus conductas naturales. Se les provoca enfermedades, se les obliga a hacerse adictos al alcohol o las drogas, se les hace pasar hambre o sed para &ldquo;convencerles&rdquo; de hacer ciertas pruebas a cambio de comida y agua, se les maltrata para provocar en ellos s&iacute;ntomas similares a la depresi&oacute;n humana, a veces incluso se maltrata a algunos animales delante de otros con el objetivo de estudiar sus reacciones&hellip; Son animales que sufren dolor, viven con miedo y estr&eacute;s, y no pueden decidir nada sobre sus propias vidas. El complejo industrial de la experimentaci&oacute;n intenta por todos los medios posibles que la gente no sea consciente del sufrimiento de los animales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque a la gente le resulte menos evidente, otro caso de manual de las paradojas tiene que ver con la biodiversidad y la crisis ecol&oacute;gica. Se experimenta con animales salvajes, algo que no solo es cruel para estos seres vivos sino para el ecosistema donde viven. Incluso para los humanos, en realidad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Por ejemplo, se experimenta en primates no humanos. El principal centro europeo de distribuci&oacute;n de primates no humanos para experimentaci&oacute;n es Camarney, que est&aacute; en Camarles, un pueblo de Tarragona. Importa macacos desde pa&iacute;ses como Vietnam y los distribuye a otros pa&iacute;ses. Quienes defienden esta pr&aacute;ctica nos dicen que usando a estos animales salvajes podr&aacute;n mejorar la salud humana, pero, en realidad, estos animales, cuando viven en su h&aacute;bitat, hacen funciones ecol&oacute;gicas que contribuyen al buen funcionamiento de los ecosistemas, y puesto que nuestra salud depende de la buena salud de los ecosistemas, estos animales ya est&aacute;n cuidando nuestra salud. Cuando los sacamos de sus ecosistemas, estos se empobrecen. Como hay muchas protestas por el uso de animales salvajes, en algunos pa&iacute;ses se trabaja para que los primates usados sean criados en cautividad, pero esto no resuelve el problema, pues hay mafias vendiendo primates que se supone que son criados en cautividad y en realidad han sido secuestrados de su h&aacute;bitat. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s efectivo cuidar la biosfera, no ser&iacute;a m&aacute;s saludable? M&aacute;s preventivo, en definitiva. Buscamos soluciones cient&iacute;ficas a problemas que ser&iacute;an m&aacute;s f&aacute;ciles de resolver con un cambio de relaci&oacute;n con la naturaleza. Es algo parecido a lo que ocurre con el cambio clim&aacute;tico: hay quien busca la soluci&oacute;n en la t&eacute;cnica y la ciencia, pero ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil cambiar el modo de vida, de producci&oacute;n y consumo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ciencia es muy necesaria. Lo que yo hago en el libro es precisamente defender la ciencia. Y una de las cosas m&aacute;s importantes que hemos aprendido gracias a la ciencia es el papel fundamental de la prevenci&oacute;n. Si como sociedad queremos cuidar nuestra salud colectiva, lo primero es prevenir. Si cambi&aacute;ramos colectivamente algunos h&aacute;bitos, nuestra salud colectiva mejorar&iacute;a. Algunos cambios son sencillos, pero exigen priorizar el inter&eacute;s general por encima del negocio. Pienso en la comida basura, por ejemplo. Vas a un supermercado y est&aacute; lleno de comida basura, boller&iacute;a industrial, bebidas azucaradas... Si consumes todo eso a menudo, da&ntilde;a tu salud. Pero hay empresas que se enriquecen vendiendo esas mierdas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se habla menos de la experimentaci&oacute;n al servicio de la industria ganadera (lo hemos visto recientemente en Catalu&ntilde;a con la peste porcina) o de la pisc&iacute;cola. Y, sin embargo, estas industrias han cimentado sus beneficios en el sacrificio de millones de animales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gente suele creer que toda la experimentaci&oacute;n en animales es para encontrar la cura a enfermedades humanas, pero esa es solo una peque&ntilde;a parte. Mucha experimentaci&oacute;n en animales est&aacute; al servicio de la industria ganadera y pisc&iacute;cola y tiene el objetivo de conseguir que la cr&iacute;a de animales para consumo sea m&aacute;s rentable, que las vacas produzcan m&aacute;s leche, que los salmones soporten mejor el hacinamiento, etc. Tambi&eacute;n hay experimentaci&oacute;n toxicol&oacute;gica, en la que todo tipo de sustancias (insecticidas, herbicidas, barnices, pinturas, productos de limpieza&hellip;) son testados en animales: se les obliga a ingerirlos o tenerlos sobre la piel. Y hay, por supuesto, experimentaci&oacute;n militar. 
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                Marta Tafalla participando en el Congreso Internacional Compassionate Futures de la UPF                            </span>
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        <strong>Sorprende que la &eacute;tica est&eacute; ausente de muchas de las decisiones que toman los cient&iacute;ficos cuando se refiere a los animales. Hay un cierto debate, al menos, cuando se trata de consecuencias para los humanos (como en el caso de los usos de la biotecnolog&iacute;a), pero este debate es minoritario en el caso de la experimentaci&oacute;n con animales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La inmensa mayor&iacute;a de las personas que experimentan en animales no han tenido nunca una formaci&oacute;n seria y rigurosa en &eacute;tica filos&oacute;fica. La mayor&iacute;a de las facultades de ciencias que imparten aquellos grados cuyos estudiantes pueden acabar siendo experimentadores no les dan formaci&oacute;n &eacute;tica ni human&iacute;stica. Les inculcan una ideolog&iacute;a antropoc&eacute;ntrica y especista que normaliza la explotaci&oacute;n de los animales y en ning&uacute;n momento les ense&ntilde;an a reflexionar de manera seria sobre estos temas. No les dan formaci&oacute;n en &eacute;tica porque, cuando ense&ntilde;as &eacute;tica al alumnado, este empieza a hacer preguntas inc&oacute;modas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una falta de debate que se agudiza en Espa&ntilde;a respecto a lo que ocurre en otros pa&iacute;ses, sobre todo los anglosajones, donde hay una mayor tradici&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En las facultades de ciencias de los pa&iacute;ses anglosajones tampoco se suele dar formaci&oacute;n en &eacute;tica, pero, por distintos motivos, en estos pa&iacute;ses ha habido y hay mucho m&aacute;s debate sobre esta cuesti&oacute;n, tanto dentro de la comunidad cient&iacute;fica como en la sociedad en general. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por otro lado, es un debate que no es reciente, que tiene una gran tradici&oacute;n. Como en otros &aacute;mbitos que hablan de la relaci&oacute;n de la ciencia y los animales, en el siglo XIX ese debate era m&aacute;s fruct&iacute;fero y natural de lo que ocurri&oacute; luego, en el siglo XX, cuando la &ldquo;raz&oacute;n&rdquo; tecnol&oacute;gica arras&oacute; cualquier posibilidad de cuestionar lo que se estaba haciendo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que explico en el libro es que a veces se olvida que el debate sobre la experimentaci&oacute;n existe desde hace siglos. Y, efectivamente, durante el siglo XIX el debate fue muy intenso y muchos cient&iacute;ficos, fil&oacute;sofos e intelectuales se posicionaron contra la experimentaci&oacute;n en animales y escribieron contra ella. A finales del siglo XIX y principios del XX el movimiento contra la experimentaci&oacute;n era muy s&oacute;lido. Lo que redujo la fuerza de ese movimiento, como de tantos otros movimientos sociales de la &eacute;poca, fueron las dos guerras mundiales. Esas d&eacute;cadas de guerra y destrucci&oacute;n a nivel global dejaron muy da&ntilde;ado al movimiento contra la experimentaci&oacute;n y en general al movimiento antiespecista. No pudo comenzar a reconstituirse hasta los a&ntilde;os 60 y, para entonces, el mundo hab&iacute;a cambiado mucho. A veces la gente cree que el movimiento antiespecista nace con Ruth Harrison, Richard Ryder y Peter Singer en los 60 y 70 del siglo XX, pero en realidad lo que est&aacute; sucediendo en esos a&ntilde;os es que se est&aacute; reconstituyendo un movimiento que hab&iacute;a quedado interrumpido por las guerras mundiales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si nos ce&ntilde;imos a la actualidad, sostienes que la experimentaci&oacute;n con animales, aparte de las consideraciones &eacute;ticas, es ineficaz, entre otras cosas porque los animales con los que se experimenta viven en unas condiciones de estr&eacute;s que puede llevar a conclusiones distorsionadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las razones principales que est&aacute;n dando cada vez m&aacute;s cient&iacute;ficos para dejar de experimentar en animales y pasar a investigar con tecnolog&iacute;as <em>in vitro</em> o sistemas computacionales. Los animales encerrados y usados en laboratorios viven con mucho estr&eacute;s, y el estr&eacute;s a menudo les causa todo tipo de problemas de salud. Estos problemas de salud derivados del estr&eacute;s distorsionan los estudios cient&iacute;ficos que pretenden estudiar una enfermedad o probar un medicamento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En abril del a&ntilde;o 2021, la ONG Cruelty Free International (CFI) destap&oacute; escenas de extrema crueldad animal en el&nbsp;laboratorio Vivotecnia, situado en Madrid. Las reacciones fueron inmediatas y se sucedieron movilizaciones pidiendo el cierre de la instalaci&oacute;n y la liberaci&oacute;n de los animales. Sin embargo, que yo sepa, ning&uacute;n animal ha sido liberado y no se ha tomado ninguna medida. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes fueron grabadas con c&aacute;mara oculta <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/carlota-saorsa-vuelto_132_12500762.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la activista Carlota Saorsa</a>, que hab&iacute;a estado infiltrada en el laboratorio alrededor de dos a&ntilde;os, y <a href="https://youtu.be/QoJdbOSxBKM?si=HBe6cqVMAmFkL9Lz" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">pueden verse aqu&iacute;</a>. La Guardia Civil comprob&oacute; que efectivamente hab&iacute;a indicios de maltrato animal en este laboratorio y hay un proceso judicial en marcha contra Vivotecnia. Sin embargo, diversos centros p&uacute;blicos de investigaci&oacute;n y universidades han seguido contratando a Vivotecnia para realizar sus experimentos, lo cual es terrible teniendo en cuenta que en las im&aacute;genes se ve que el trato a los animales es muy cruel. No solo porque los experimentos en s&iacute; ya causen mucho dolor, sino tambi&eacute;n porque, como se ve en las im&aacute;genes, algunos de los t&eacute;cnicos a&ntilde;aden violencia gratuita. En las grabaciones se ve incluso a algunos t&eacute;cnicos burl&aacute;ndose de los animales a los que maltratan. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El reciente caso Barbacid, en el que el cient&iacute;fico anunci&oacute; una &ldquo;cura&rdquo; contra el c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas despu&eacute;s de probar el medicamento en ratones, &iquest;es un ejemplo de estas distorsiones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que hay mucho dinero en juego y tambi&eacute;n una competici&oacute;n constante por el prestigio. Por eso cada dos por tres sale en la prensa un art&iacute;culo que dice que se ha encontrado la cura para tal o cual problema de salud. Cuando lo lees ves que simplemente han estudiado la enfermedad en alguna especie animal, pero todav&iacute;a no saben si el tratamiento que est&aacute;n probando en animales funcionar&aacute; en humanos. Pero si hacen mucho ruido con eso, les ayuda a conseguir financiaci&oacute;n. No hay que olvidar que la experimentaci&oacute;n en animales es, sobre todo, un inmenso negocio, del que viven muchas empresas, y que est&aacute; muy bien conectado con otros sectores de negocio poderosos, como la industria farmac&eacute;utica, la industria ganadera, la industria pisc&iacute;cola y la industria militar. Todo esto va de dinero y de much&iacute;simo dinero. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ciencia-experimentacion-animal-cancer-ratones-etica-salud-crisis-ecologica_132_13015471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 05:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La ciencia es muy necesaria. Lo que hago en mi libro es precisamente defender la ciencia"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Servir carne en la Cumbre del Clima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/servir-carne-cumbre-clima_132_12776110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dd845e3-0197-4970-b3a1-2714557d03b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Servir carne en la Cumbre del Clima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Espero poco de esta Cumbre del Clima, que nos aboca un poco más al colapso. Dado que nos encaminamos ahí y los pueblos originarios saben mucho de colapso, pues llevan colapsados más de quinientos años, como le contó un antropólogo a Brum</p><p class="subtitle">Los pueblos indígenas se alían con Palestina en las protestas de la COP: “Tenemos el mismo enemigo, el colonialismo”</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Servir carne en una cumbre sobre el clima es como repartir cigarrillos en una conferencia sobre la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer&rdquo;, dijo Paul McCartney cuando se enter&oacute; de que en el men&uacute; de la Cumbre del Clima (COP30), que se est&aacute; celebrando estos d&iacute;as en Bel&eacute;m (Brasil), se serv&iacute;an cad&aacute;veres. No se puede expresar de manera m&aacute;s gr&aacute;fica las paradojas y contradicciones de estos encuentros mundiales en torno a la emergencia clim&aacute;tica. Recordemos que en 2023 se celebr&oacute; en Dub&aacute;i, un petroestado. Que se celebrara all&iacute;, en un pa&iacute;s feudal y que basa su opresi&oacute;n en los combustibles f&oacute;siles, despert&oacute;, con l&oacute;gica, la indignaci&oacute;n del movimiento ecologista, ambientalista y de defensa de los derechos humanos. Sin embargo, extra&ntilde;a que, en su mayor&iacute;a, los mismos colectivos no se indignen ante lo que al exbeatle (y a todes las que nos sentimos antiespecistas) le parece una evidencia: que al margen de la consideraci&oacute;n &eacute;tica que ya deber&iacute;an tener los animales por s&iacute; mismos, como seres vivos que sufren y que son tratados como esclavos, es imposible luchar contra el cambio clim&aacute;tico si no dejamos de com&eacute;rnoslos y torturarlos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, creo que el movimiento ecologista (con muchos matices) sigue siendo negacionista o, al menos, prefiere mirar hacia otro lado. Rebeli&oacute;n Cient&iacute;fica -que re&uacute;ne a destacadas personas de la ciencia empe&ntilde;adas en no encerrarse en sus laboratorios y actuar contra lo que es el gran reto de la humanidad: evitar el colapso- lanz&oacute; hace unos meses un manifiesto en el que ped&iacute;a la transici&oacute;n urgente hacia dietas basadas en plantas. El impacto sobre la naturaleza del consumo de animales est&aacute; m&aacute;s que documentado. Aparte de la contaminaci&oacute;n de r&iacute;os, de aguas subterr&aacute;neas, del suelo, de contribuir a las pandemias (v&eacute;ase la actual gripe aviar) y a la desforestaci&oacute;n (por ejemplo, en La Amazonia, donde se celebra este a&ntilde;o la Cumbre del Clima), de provocar problemas de salud en los humanos (resistencia a los antibi&oacute;ticos, riesgo de padecer algunos c&aacute;nceres), el consumo de animales es responsable del 20 % de las emisiones de CO2 y del 40 % de metano, un gas a&uacute;n m&aacute;s potente en el calentamiento global.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas razones, &iquest;no son suficientes como para asumir que la lucha clim&aacute;tica pasa inevitablemente por decrecer, tambi&eacute;n y no solo, en el consumo de animales? Lo he tratado de explicar y argumentar con datos, lecturas y reflexiones en mi libro (perdonen la autocita) <em>La hamburguesa que devor&oacute; el mundo. Un panfleto ecoanimalista</em> (Plaza y Vald&eacute;s). Pero no parece que el movimiento ecologista y ambientalista se d&eacute; por aludido. Comerse una hamburguesa o un filete mientras se debate en torno al cambio clim&aacute;tico es como defender el comercio local y de cercan&iacute;a, sostenible, y comprar compulsivamente en Amazon. Aunque soy periodista y escritor, no soci&oacute;logo, no dejo de buscar una raz&oacute;n a esta paradoja. Mi impresi&oacute;n es que el movimiento ecologista (salvo el ecofeminismo, que en Espa&ntilde;a cuenta con pensadoras inmensas, como Alicia Puleo), al menos hasta una cierta edad, la menos &ldquo;animalista&rdquo;, est&aacute; representado mayoritariamente por hombres. Sin embargo, el movimiento animalista/antiespecista es femenino en un alto porcentaje. Y ya sabemos que la cultura del cuidado y la empat&iacute;a est&aacute;n m&aacute;s arraigados culturalmente entre las mujeres. El consumo de carne, la caza, adem&aacute;s, han sido tradicionalmente s&iacute;mbolos del poder patriarcal. Lo explica muy bien <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/pornografia-carne-feminismos-liberacion-animal-explotacion-animal-misoginia_132_11830527.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carol J. Adams en </a><a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/pornografia-carne-feminismos-liberacion-animal-explotacion-animal-misoginia_132_11830527.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La pol&iacute;tica sexual de la carne. Una teor&iacute;a cr&iacute;tica feminista vegetariana</em></a><a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/pornografia-carne-feminismos-liberacion-animal-explotacion-animal-misoginia_132_11830527.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (ochodoscuatro ediciones)</a>.
    </p><p class="article-text">
        Otra paradoja de esta Cumbre del Clima, celebrada, como decimos, en plena Amazonia, es que el presidente brasile&ntilde;o Lula da Silva ha autorizado las prospecciones petrol&iacute;feras en el delta amaz&oacute;nico. Para comprender esta burla, les animo a leer un libro que deber&iacute;a ser de referencia para toda aquella persona que busque una salida al colapso clim&aacute;tico: <a href="https://www.penguinlibros.com/es/ciencia-y-tecnologia/337391-libro-la-amazonia-9788419456397?srsltid=AfmBOoph_netRqeugr7josPtBR6nsUnWsM3R19rlqlJXjvP7U_WXgvPm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>La Amazonia,</em></a><a href="https://www.penguinlibros.com/es/ciencia-y-tecnologia/337391-libro-la-amazonia-9788419456397?srsltid=AfmBOoph_netRqeugr7josPtBR6nsUnWsM3R19rlqlJXjvP7U_WXgvPm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> de Eliane Brum (editorial Salamandra)</a>. Despu&eacute;s de m&uacute;ltiples viajes en lo que se considera el pulm&oacute;n del mundo (aunque el verdadero pulm&oacute;n, en t&eacute;rminos de porcentaje de ox&iacute;geno generado, es el plancton que vive en los oc&eacute;anos y alimenta a las ballenas), esta periodista brasile&ntilde;a decidi&oacute; abandonar Sao Paulo, donde viv&iacute;a con su pareja de entonces, con quien ten&iacute;a una magn&iacute;fica relaci&oacute;n, e instalarse en Altamira para convertirse en una mujer-selva. El ensayo de Brum, un verdadero viaje al coraz&oacute;n de las tinieblas, pero tambi&eacute;n un candil que nos ilumina en esa oscuridad, huye de los t&oacute;picos, de la ret&oacute;rica al uso, y con un lenguaje que a veces alcanza un lirismo doloroso, nos habla de los pueblos amaz&oacute;nicos, originarios, como pueblos-selva, de gente que no se siente due&ntilde;a de la selva porque es la selva. &iquest;C&oacute;mo van a sentirse due&ntilde;os de algo que no pertenece a nadie? Para Brum, el Partido de los Trabajadores (el de Lula) es solo un mal menor, pues la alternativa en las elecciones es Bolsonaro, representante de la dictadura empresarial (patriarcal y racista) que ha gobernado Brasil durante d&eacute;cadas, de los herederos de los colonizadores, blancos o con esp&iacute;ritu blanco, que han violado la selva y a quienes all&iacute; viven, en sentido metaf&oacute;rico y real, pues las mujeres ind&iacute;genas han sido para ellos parte del bot&iacute;n y del saqueo.
    </p><p class="article-text">
        Para Eliane Brum (perm&iacute;tanmente usar sus propias palabras), &ldquo;la Amazonia es hoy la frontera donde se libra la batalla contempor&aacute;nea entre las fuerzas de destrucci&oacute;n (representadas por las &eacute;lites extractivistas, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y tambi&eacute;n intelectuales; por los religiosos y sus iglesias, encabezados por los evang&eacute;licos neopentecostales; por las grandes corporaciones transnacionales y los millonarios vinculados a ellas) y las fuerzas de resistencia encarnadas por los pueblos ind&iacute;genas y las comunidades tradicionales de la selva, como los quilombolas y los ribere&ntilde;os&rdquo;. La batalla por la Amazonia, nos dice, la autorreforestaci&oacute;n, la amazonizaci&oacute;n del mundo, &ldquo; es un movimiento para derribar la hegemon&iacute;a del pensamiento occidental, patriarcal, blanco, masculino y binario que ha dominado el planeta durante los &uacute;ltimos milenios; y exterminado, silenciado o empujado a las periferias todas las dem&aacute;s formas de percibirse en el mundo, para el mundo y con el mundo&rdquo;. Este  libro, nos dice, toma partido, &ldquo;al proponer una perspectiva m&aacute;s amplia sobre la Amazonia que pueda servir de instrumento en la disputa por un futuro menos brutal para la mayor&iacute;a de las personas humanas y no humanas&rdquo;. Sin dejar de sentir un dolor inmenso mientras lo le&iacute;a, me he sumergido en <em>La Amazonia</em> como si me estuvieran regalando un manual de resistencia, uno de verdad. Espero poco de esta Cumbre del Clima, que nos aboca un poco m&aacute;s al colapso. Dado que nos encaminamos ah&iacute; y los pueblos originarios saben mucho de colapso, pues llevan colapsados m&aacute;s de quinientos a&ntilde;os, como le cont&oacute; un antrop&oacute;logo a Brum, aprendamos de ellos, aprendamos a resistir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/servir-carne-cumbre-clima_132_12776110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 09:50:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[COP30,Clima,Cumbre del Clima]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué un panfleto ecoanimalista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ecologismo-animalismo-especismo-antropocentrismo-carnismo_132_12123510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3be903ab-c6d0-4c9f-9501-a2e4cd07592a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113315.jpg" width="734" height="413" alt="¿Por qué un panfleto ecoanimalista?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis ecosocial que vivimos -en la que está en juego la habitabilidad de la Tierra- es de absoluta emergencia. Los datos científicos son incontestables. Javier Morales propone una confluencia (o al menos un entendimiento) entre el ecologismo y el animalismo, decrecer y dejar de comer animales, bajarnos de nuestro antroponcentrismo. Publicamos la introducción a su nuevo libro, 'La hamburguesa que devoró el mundo', donde recupera el género del panfleto, que nace de la urgencia y es concebido para espolear a la sociedad </p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué bárbaro sería capaz de asar un cordero, cuando este suplica clemencia con un discurso conmovedor para que no nos convirtamos, por partida doble, en asesinos y antropófagos?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Voltaire</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Siempre fui un gran lector de Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n. M&aacute;s de veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de su inesperada muerte, en 2003, sigo pregunt&aacute;ndome qu&eacute; dir&iacute;a este periodista y escritor del mundo de hoy en su columna de contraportada del diario <em>El Pa&iacute;s</em>. Un infarto apag&oacute; una de las velas que nos alumbraba en este comienzo del siglo XXI, una &eacute;poca oscura, que parece haber enterrado la raz&oacute;n cr&iacute;tica para entregarse al capitalismo feudal, a una suerte de nueva Edad Media en la que los se&ntilde;ores son ahora el poder financiero y las multinacionales tecnol&oacute;gicas y extractivistas. El fascismo regresar&aacute; con traje y corbata, nos advirti&oacute; Orwell. Quiz&aacute;s por eso, cuando venden sus nuevos productos de obsolescencia programada ante un auditorio entregado, muchos de estos nuevos se&ntilde;ores se disfrazan de ropa deportiva e informal, <em>casual,</em> como si a&uacute;n fueran universitarios idealistas con un futuro por hacer.
    </p><p class="article-text">
        El escritor catal&aacute;n, cr&iacute;tico con los intelectuales org&aacute;nicos subalternos de los sacerdotes de la tribu neoliberal, ya dio la voz de alarma all&aacute; en los a&ntilde;os noventa sobre lo que se avecinaba: el fin del socialismo realmente existente (como denomin&oacute; a la experiencia fallida del socialismo en la URSS y el este de Europa) y el triunfo sin fisuras del neoliberalismo traer&iacute;an consigo una vuelta global de las ideas totalitarias, como por desgracia estamos observando con un embeleso incr&eacute;dulo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                PLAZA Y VALDÉS EDITORES                            </span>
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        V&aacute;zquez Montalb&aacute;n public&oacute; en 1995 un libro que me sorprendi&oacute; entonces por el t&iacute;tulo: <em>Panfleto desde el planeta de los simios.</em> &iquest;Un panfleto a finales del siglo XX? &iquest;No era un instrumento del pasado, de la lucha del movimiento obrero o del feminismo? Pese a la connotaci&oacute;n negativa que tiene ahora la palabra panfleto, pareja a la despolitizaci&oacute;n de la sociedad y la ambici&oacute;n de cambiar el mundo, el panfleto es un g&eacute;nero ilustre. Me vienen a la cabeza las obras del anarquista William Godwin y de la feminista Mary Wollstonecraft, padres de Mary Shelley, una escritora visionaria que con apenas diecis&eacute;is a&ntilde;os retom&oacute; el mito de Prometeo para cuestionar la idea de progreso. Sin duda, uno de los panfletos m&aacute;s conocidos es el <em>Manifiesto Comunista</em>, con un comienzo digno de una novela de Italo Calvino. 
    </p><p class="article-text">
        El panfleto es un g&eacute;nero concebido para espolear a la sociedad. Nace de la urgencia. Y la crisis ecosocial que vivimos &mdash;en la que est&aacute; en juego la habitabilidad de la Tierra para los humanos y nuestros compa&ntilde;eros de viaje, los animales y las plantas&mdash; es de absoluta emergencia. La fotograf&iacute;a del desastre clim&aacute;tico y los datos cient&iacute;ficos son incontestables. Ahora solo hace falta actuar y cambiar el rumbo en un giro de ciento ochenta grados. Los negacionistas est&aacute;n fuera del pensamiento racional y se mueven por la superstici&oacute;n, su argumento se ampara en los bulos repetidos millones de veces en las redes sociales. Luego est&aacute;n los que saben que el cambio clim&aacute;tico es tan real como la carne, pero no lo ven como una amenaza para sus intereses personales, y lo niegan con un cinismo sobrecogedor. Abundan quienes se preocupan honestamente por la emergencia clim&aacute;tica, pero no est&aacute;n dispuestos a hacer ning&uacute;n cambio en sus vidas (la mayor parte de la sociedad en el norte global, como se&ntilde;ala con acierto Eliane Brum). A estos &uacute;ltimos, habr&iacute;a que recordarles (recordarnos) las palabras de V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, incluidas en su panfleto: &laquo;No. No hay verdades &uacute;nicas, ni luchas finales, pero a&uacute;n es posible orientarnos mediante las verdades posibles contra las no verdades evidentes y luchar contra ellas. Se puede ver parte de la verdad y no reconocerla. Pero es imposible contemplar el mal y no reconocerlo. El Bien no existe, pero el Mal parece o me temo que s&iacute;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La hamburguesa del t&iacute;tulo simboliza dos elementos fundamentales que est&aacute;n en el origen de la crisis ecosocial. Por un lado, el triunfo del tecnocapitalismo feudal, la voracidad de un sistema ajeno a los l&iacute;mites f&iacute;sicos y vitales, que considera el mundo entero, al planeta en su totalidad, como una gran f&aacute;brica, como una macrogranja en la que no importan las condiciones de vida de sus habitantes, humanos y no humanos. Por otro lado, la globalizaci&oacute;n de la hamburguesa como comida r&aacute;pida, basura, conecta no solo con nuestra forma de vida desquiciada, sino con el triunfo del carnismo. Si bien este es anterior al capitalismo y se sustenta en nuestra mirada antropoc&eacute;ntrica y especista, es con el capitalismo surgido a partir del siglo XX cuando se industrializa y nos aleja definitivamente de los animales que comemos. &laquo;Ahora que se han ido / echamos de menos su resistencia. / A diferencia del &aacute;rbol / del r&iacute;o o de la nube / los animales ten&iacute;an ojos / y en su mirada / ve&iacute;amos permanencia&raquo;, escribi&oacute; John Berger.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, muchos de los efectos de la emergencia clim&aacute;tica y de otras amenazas ecosociales (como la p&eacute;rdida de biodiversidad o la contaminaci&oacute;n de los ecosistemas) ya son irreversibles. Los escenarios que se plantean a corto plazo son demoledores, las previsiones se quedan obsoletas enseguida y los cambios son mucho m&aacute;s r&aacute;pidos de lo que se preve&iacute;a. Pero a&uacute;n estamos a tiempo de evitar los peores pron&oacute;sticos, de lograr que la Tierra siga siendo habitable. Para conseguirlo es imprescindible decrecer (lo que no implica que vayamos a ser menos felices, sea lo que sea la felicidad para cada uno de nosotros), una idea que a&uacute;n le cuesta asumir a una parte del movimiento animalista, tambi&eacute;n a un sector del ecologismo, el m&aacute;s conservacionista. No basta solo con dejar de comer animales, pero al mismo tiempo es imprescindible dejar de hacerlo, algo que a&uacute;n no asume el ecologismo en su conjunto desde una visi&oacute;n mayoritariamente especista. Como trato de sostener en este panfleto, perseguir un mundo m&aacute;s justo implica bajarnos de nuestro antropocentrismo, empezar a mirar al resto de habitantes de este planeta como iguales, no como esclavos y subalternos. Propongo, por tanto, una confluencia (o al menos un entendimiento) entre el ecologismo y el animalismo (de ah&iacute; el subt&iacute;tulo), a sabiendas de que son movimientos muy heterog&eacute;neos, con muchas voces diferentes, y que nombrar a veces supone reducir y limitar.
    </p><p class="article-text">
        Al final del libro incluyo un ap&eacute;ndice, &laquo;M&aacute;s all&aacute; de la carne&raquo;, en el que algunas personas del &aacute;mbito ecologista y animalista nos dan su punto de vista sobre los encuentros y desencuentros de ambas corrientes a partir de unas preguntas previas que les traslad&eacute;. No pretende ser un estudio, ni siquiera una encuesta, tan solo una foto tomada en un instante que busca conocer de primera mano las distintas sensibilidades y las posibilidades de encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Fue a trav&eacute;s de Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n como conoc&iacute; la obra de Manuel Sacrist&aacute;n, uno de los padres del ecosocialismo. V&aacute;zquez Montalb&aacute;n se lament&oacute; del poco conocimiento que hab&iacute;a en Espa&ntilde;a de su obra, una injusticia intelectual que desgraciadamente los a&ntilde;os no han corregido. Respecto a la utop&iacute;a comunista, el autor de <em>Panfleto desde el planeta de los simios</em> siempre dijo que deseaba ser el &uacute;ltimo en apagar la luz. Muri&oacute;, y esa luz se ha ido apagando poco a poco, como nuestras posibilidades de dar un giro radical al modo de relacionarnos con la naturaleza, de la que somos parte, y de conservar este asombroso milagro que es la vida en la Tierra tal y como la hemos conocido hasta ahora. A pesar de los pron&oacute;sticos, incluso de la tozuda y terca realidad, no deber&iacute;amos renunciar nunca a la utop&iacute;a, entendida a la manera de Eduardo Galeano, es decir, como un horizonte que nos hace caminar, a sabiendas de que se aleja mientras avanzamos. Es parecido a lo que planteaba Roberto Bola&ntilde;o respecto a la escritura, que es una batalla perdida de antemano, pero hay que darla. Este es el prop&oacute;sito de estas humildes palabras que invito a leer, microsc&oacute;picas cianobacterias en un mundo lleno de ruido, el de dar la batalla a pesar de todo.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/la-hamburguesa-que-devoro-el-mundo" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>La hamburguesa que devor&oacute; el mundo. Un panfleto ecoanimalista</em></a><a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/la-hamburguesa-que-devoro-el-mundo" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">. Javier Morales. Madrid, Plaza y Vald&eacute;s, 2025.</a>
    </p><p class="article-text">
        El libro se presentar&aacute; en Madrid los pr&oacute;ximos d&iacute;as 4 -en Traficantes de Sue&ntilde;os- y 22 de abril -en Enclave de Libros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ecologismo-animalismo-especismo-antropocentrismo-carnismo_132_12123510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Mar 2025 05:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué un panfleto ecoanimalista?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“El periodismo es una tarea de futuro: un periodismo que sea capaz de entender a los animales o que, por lo menos, lo intente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/periodismo-tarea-futuro-periodismo-sea-capaz-entender-animales-intente_132_12055135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/799ddf4f-64b7-48c4-8d1d-d11590246474_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111594.jpg" width="1757" height="989" alt="“El periodismo es una tarea de futuro: un periodismo que sea capaz de entender a los animales o que, por lo menos, lo intente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con el escritor Manuel Rivas, Premio Nacional de las Letras 2024. Rivas nos habla sobre su última novela, 'Detrás del cielo'; sobre "la otra gente", los animales, como botín bíblico; sobre la caza y la violencia de los machos; sobre la naturaleza y lo salvaje como libertad en un mundo de algoritmos</p></div><p class="article-text">
        La literatura de Manuel Rivas, Premio Nacional de las Letras en 2024, es como el entramado de la vida. Sus libros hunden sus ra&iacute;ces en la tierra, dialogan entre ellos, con la obra de otros autores y autoras, con los vivos y con los muertos, tambi&eacute;n con la otra gente, los otros seres vivos a los que los humanos, cegados por nuestro antropocentrismo genocida, damos de lado y aniquilamos. Rivas ha dado voz a esa otra gente en varios de sus libros, tambi&eacute;n en su &uacute;ltima novela, <em>Detr&aacute;s del cielo</em> (Alfaguara), que por primera vez ha traducido el propio escritor del gallego, en un nuevo viaje y, en cierta forma, en una nueva escritura.
    </p><p class="article-text">
        <em>Detr&aacute;s del cielo</em> es su particular <em>Moby Dick</em>, una novela que se cuela en el ecosistema literario de Rivas, uno de los m&aacute;s s&oacute;lidos de la literatura ib&eacute;rica. Entre otras cosas, nos cuenta una cacer&iacute;a infame para dar muerte al Solitario, un jabal&iacute; legendario y representaci&oacute;n de lo salvaje. Un acto sangriento que se mezcla con los negocios sucios del hampa prostibulario gallego, conformando este particular <em>noir</em> narrado por Dombod&aacute;n, personaje que ya aparec&iacute;a en <em>Los &uacute;ltimos de Terranova</em> y en <em>Un mill&oacute;n de vacas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Quedamos para charlar en una c&eacute;ntrica cafeter&iacute;a madrile&ntilde;a y, antes de adentrarnos en su nueva novela, surgen nombres de cient&iacute;ficos olvidados, como Barry Commoner (que ya alert&oacute; de la hecatombe ambiental en los a&ntilde;os setenta), o de escritores como Gary Snyder, poeta de la ecolog&iacute;a profunda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sueles comentar que escribes libros desde la periferia y, claro, ah&iacute; es donde encontramos tambi&eacute;n a los animales, la otra gente, protagonistas de varias de tus narraciones. &iquest;Desde ah&iacute; escribes tambi&eacute;n </strong><em><strong>Detr&aacute;s del cielo</strong></em><strong>? &ldquo;Los animales hablan&rdquo;, dice uno de los personajes de este </strong><em><strong>noir</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pertenecen a ese mundo, a la periferia, sobre todo si la mirada hacia la naturaleza es una mirada desp&oacute;tica, de posesi&oacute;n, de dominio. Los animales son seres a cazar, seres inferiores. Son parte del bot&iacute;n, como si la Biblia concediera un bot&iacute;n b&iacute;blico, una forma absolutamente deplorable de ver el mundo. Con la elecci&oacute;n de Trump se confirma la consigna de la brutalidad, de la mirada depredadora hacia la naturaleza, con ese &ldquo;perfora, baby&rdquo;, el c&aacute;ntico de un sistema enloquecido. Volviendo a lo que me dec&iacute;as, para m&iacute; este no es un libro separado, aunque pueda tener algo de singular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta idea que tienes de que tu obra va conformando un peque&ntilde;o bosque me parece preciosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, me gustar&iacute;a tener tambi&eacute;n ese saber de leer la naturaleza, los anillos de los &aacute;rboles, pero la literatura es de alguna forma como un &aacute;rbol y un libro tiene la forma de esos c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos, que te van llevando de una historia a otra. Tambi&eacute;n ocurre con los animales dentro de esta novela, su presencia remite a los cuentos tradicionales gallegos. El equivalente al &ldquo;&eacute;rase una vez&rdquo; castellano, en gallego es el &ldquo;cuando los animales hablaban&rdquo;. Yo sigo a&uacute;n con esa idea. Cuando empiezo a escribir una historia estoy pensando, <em>cando os animais falaban,</em> y no es tanto un pret&eacute;rito, es sobre todo la mirada a lo oculto, a lo misterioso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como si ese comienzo abriese una llave.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la de la suspensi&oacute;n de la incredulidad. Es como afirmar que todo comienza de otra forma para abrirse a la l&oacute;gica del asombro. Por eso ya desde el comienzo del libro se empieza a activar una perturbaci&oacute;n. Un grupo de hombres, cazadores, en el centro de la naturaleza. &iquest;Qu&eacute; podemos sentir sino una perturbaci&oacute;n? Es lo que siente la naturaleza ante ese comando en guerra. Se pone en marcha una trama violenta porque las armas, all&iacute;, sabemos que van a la b&uacute;squeda de un ser y, adem&aacute;s, ellos, los cazadores, en un momento determinado especifican: &ldquo;Cuidado, que no es un animal cualquiera&rdquo;. Ning&uacute;n animal es un animal cualquiera, claro, pero el Solitario es un guerrillero, un enemigo que hay que cazar, aunque lo consideren un enemigo especial, un trofeo. Tiene tambi&eacute;n un car&aacute;cter simb&oacute;lico. Los animales est&aacute;n en la orilla desde siempre, en lo exc&eacute;ntrico. C&oacute;mo no sentir hoy que lo salvaje representa de alguna forma el coraz&oacute;n perdido de muchas cosas, de la libertad, de lo indomable, en un mundo que vemos que funciona a golpe de algoritmo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un grupo de hombres, cazadores, en el centro de la naturaleza. ¿Qué podemos sentir sino una perturbación? Es lo que siente la naturaleza ante ese comando en guerra. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El narrador, Dombod&aacute;n, es tambi&eacute;n un ser perif&eacute;rico. Se sale un poco de ese grupo inicial que quiere cazar al Solitario y que simboliza Estanis, el l&iacute;der de la cuadrilla, que representa el poder, lo masculino, lo viril.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La palabra viril en esta historia tiene una connotaci&oacute;n. Las palabras tienen la historia que tienen. Las mismas palabras podr&iacute;an hacernos ver las cosas de otra forma, pero despu&eacute;s tienen esa manipulaci&oacute;n, digamos, esta apropiaci&oacute;n, y la palabra viril est&aacute; asociada a la condici&oacute;n guerrera, al macho. La proporci&oacute;n de virilidad viene en funci&oacute;n del grado de violencia, de la capacidad de dominio que tiene ese macho. Lo vemos tambi&eacute;n en el mundo taurino. Hay gente cuestionando la supervivencia de ese rito brutal y suele haber la disculpa de que eso es un arte. Pero no es un arte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A este mundo masculino y violento, machista y patriarcal, prostibulario, de considerar a las personas como algo utilitario, igual que a los animales, se contrapone una visi&oacute;n ecofeminista, en un sentido amplio. Estar&iacute;a representada por Chelo, la hermana de Dombod&aacute;n, que apuesta por la dignidad de los animales, y, por supuesto, por la dignidad de las mujeres y la sororidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son los personajes los que te conducen, mientras escribes, hacia otros mundos imprevistos o que est&aacute;n solapados por la mirada convencional, hacia ver eso que no est&aacute; bien visto. De ah&iacute; que sea tan importante la mirada literaria. Cuando empec&eacute; a escribir <em>Detr&aacute;s del cielo</em>, no ten&iacute;a en la cabeza nada de esto, una t&aacute;ctica o estrategia. Dir&iacute;a que al escribirla se dio otro tipo de andar, un andar vagabundo, campo a trav&eacute;s, para ver qu&eacute; es lo que surge. Llega un momento en el que ves con asombro que hay una resistencia, tambi&eacute;n de los animales, de la otra gente. Cuando aparece en la novela ese lobo divagante, Dombod&aacute;n dice: &ldquo;Bueno, &eacute;l sabe que no le voy a disparar&rdquo;. Hay un entendimiento en la mirada con el resto de los animales que van apareciendo, como los cuervos. Dombod&aacute;n los puede ver, puede comunicarse con ellos. La historia tambi&eacute;n est&aacute; en ese lado exc&eacute;ntrico, perif&eacute;rico, de la zona de sombra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dombod&aacute;n dice que &eacute;l se hace el tonto para sobrevivir: &ldquo;Mejor que se r&iacute;an de uno a que le den una paliza&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y eso lo sit&uacute;a tambi&eacute;n en la periferia. Va con la cuadrilla porque es el que realmente conoce el terreno, pero no puede confesar que ha visto al Solitario, que lo ha visto ba&ntilde;arse, lo ha visto gozando de la vida. Dombod&aacute;n est&aacute; en la frontera y pasa a un lado y pasa a otro, es un personaje muy contradictorio, pero tambi&eacute;n el mejor testigo, el que nos puede contar la historia de cuando los animales hablaban. Nos puede hablar de ese mundo, de esa otra mirada, en la que los animales se han callado por miedo o como autodefensa. Los animales est&aacute;n en posici&oacute;n de alerta permanente, de <em>mayday</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has contado que, en cierta forma, el Solitario es tu particular Moby Dick. Sin embargo, hay una diferencia fundamental porque en la novela de Melville el capit&aacute;n Ahab se venga de la ballena por haberle segado una pierna, un hecho real. Sin embargo, al Solitario le atribuyen un crimen que no ha cometido, el de haber acabado con Roi Vello, un cazador de los de antes, algo que es mentira. Ser&aacute; esta &eacute;poca de bulos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y vemos adem&aacute;s c&oacute;mo el bulo se va multiplicando a trav&eacute;s del chisme, representado por el tel&eacute;fono m&oacute;vil, que es tambi&eacute;n un personaje importante en la novela. De hecho, Roi Vello representar&iacute;a un poco ese otro mundo, el de alguien como Delibes, quien ten&iacute;a una mirada sobre la caza que hay que ver en su tiempo, en su contexto. Estos nuevos cazadores, como Estanis, le prometen la caza del Solitario con las palabras del Padrino: &ldquo;Te vamos a traer su cabeza&rdquo;. Crean un enemigo que no existe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El padre de Dombod&aacute;n le da un consejo respecto a la caza: &ldquo;Que no te vean los animales, pero sobre todo que no te vean los otros cazadores&rdquo;. Me pareci&oacute; muy importante porque al final los otros cazadores son como una fratr&iacute;a, como una mafia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un aviso de d&oacute;nde est&aacute; el peligro y ah&iacute; tenemos la propia historia de la caza. Es una guerra que ocurre en el mundo real, una guerra contra la naturaleza, contra nosotros mismos. Ya nos lo advirti&oacute; Rachel Carson en <em>La primavera silenciosa</em>: hay una guerra contra la naturaleza, pero no olvidemos que esa guerra es tambi&eacute;n contra nosotros mismos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los animales hablan, lo que pasa es que no los entendemos, no los escuchamos. Cuando se apaga la luz de una luciérnaga es un mensaje, una especie de &#039;mayday,&#039; de llamada de auxilio. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El padre de Estanis hab&iacute;a trabajado en un matadero y le contaba que liquidaba al d&iacute;a sesenta vacas, pero que estaba sordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quien o&iacute;a los lamentos era la madre, en casa, se filtraban por las ventanas, por los tejados. Hay im&aacute;genes que nacen de un principio de realidad. Cuando escribo eso del matadero lo ubico en un lugar, con personas concretas, para que quienes lo lean y tengan conocimiento, quienes tengan memoria, sepan que no les estoy metiendo gato por liebre. En la Costa da Morte hab&iacute;a una zona que llamaban &ldquo;la calle del Matadero&rdquo;. Cuando pas&aacute;bamos por all&iacute; lo que ve&iacute;amos era el mar vomitando sangre. Ahora le han puesto el nombre de una librer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay un momento de la novela en el que un personaje dice: &ldquo;Los cuervos son muy listos, hablan, el otro se r&iacute;e&rdquo;. Pero el que habla con los cuervos es Dombod&aacute;n, tiene esa facultad. A pesar de los avances tecnol&oacute;gicos, a&uacute;n no hemos aprendido a hablar el idioma de los animales, de la vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los animales hablan, lo que pasa es que no los entendemos, no los escuchamos. Cuando se apaga la luz de una luci&eacute;rnaga es un mensaje, una especie de <em>mayday</em>, de llamada de auxilio. El periodismo deber&iacute;a estar para contar esa llamada de auxilio. Particip&eacute; hace poco en un acto y escuch&eacute; a un representante palestino decir algo que todav&iacute;a me hace tambalear, fue como un contrapunto a las noticias perturbadoras, a la estupidez, a la suprema estupidez, digamos. Nos cont&oacute; que muchos de los ni&ntilde;os y de las ni&ntilde;as en Gaza quieren ser periodistas. El periodismo es una tarea de futuro: un periodismo que sea capaz de entender a los animales o que, por lo menos, lo intente. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Manuel Rivas conversar&aacute; con Javier Morales sobre su novela </em>Detr&aacute;s del cielo<em> el pr&oacute;ximo mi&eacute;rcoles 26 de febrero, a las 19.00 horas, en la sala Trece Rosas de la sede de CCOO en Madrid (calle Lope de Vega, 38).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/periodismo-tarea-futuro-periodismo-sea-capaz-entender-animales-intente_132_12055135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Feb 2025 05:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Escribir la tierra. El matadero y otros cuentos de la montaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/matadero-cuentos-tierra-rewilding-renaturalizar-animales_132_11365250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e8ddc61-97e9-4f5f-bad9-208a43f9c667_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribir la tierra. El matadero y otros cuentos de la montaña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este 15 de mayo llega a las librerías 'Escribir la tierra. El matadero y otros cuentos de la montaña' (Editorial Tres Hermanas), relatos en torno a la naturaleza, los animales y el mundo rural de nuestro colaborador Javier Morales. Publicamos la introducción a estos cuentos, 'Por una nueva escritura de la tierra', donde reivindica una nueva manera de producir alimentos en la que no se utilice a los animales, ni como producto ni como fuerza de trabajo</p></div><p class="article-text">
        <em>Por una nueva escritura de la tierra</em>
    </p><p class="article-text">
        Hay una diferencia de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os entre los relatos que integran <em>La despedida</em> y <em>El matadero</em>, el m&aacute;s reciente y el &uacute;nico in&eacute;dito de este libro. Englobar las cuatro historias ya editadas bajo el ep&iacute;grafe <em>Cuentos de la monta&ntilde;a</em> es un homenaje inevitable al gran escritor portugu&eacute;s Miguel Torga, a quien tanto debo. Escrib&iacute; los cuentos de <em>La despedida </em>en el inicio de este siglo, despu&eacute;s de pasar tres a&ntilde;os como periodista en el valle del Jerte, en el norte de C&aacute;ceres, al frente de una revista dedicada al cooperativismo entre los agricultores de la zona. Era el &uacute;nico redactor (al principio tambi&eacute;n la maquetaba y distribu&iacute;a) y decid&iacute; inventarme un seud&oacute;nimo para ampliar las voces que firmaban en la publicaci&oacute;n. Fue as&iacute; como surgi&oacute; el personaje de Luz Verde, una profesora de Lengua y Literatura en el instituto de esta comarca cacere&ntilde;a. Cuando regres&eacute; a Madrid la convert&iacute; en la narradora de <em>La despedida</em>, publicado por la Editora Regional de Extremadura a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2008, y del que ahora comparto el cuento que da t&iacute;tulo al libro. <em>Profec&iacute;as </em>es el relato de apertura de <em>Ocho cuentos y medio</em> (Baile del Sol, 2014). Reino de Cordelia public&oacute; en 2020 <em>La moneda de Carver</em>, de donde proceden <em>El tiempo del tabaco</em> y <em>Cementerio alem&aacute;n</em>. Ese mismo a&ntilde;o escrib&iacute; <em>El matadero</em>. Frente a la tentaci&oacute;n de reescribir los cuentos, pues soy y no soy el mismo escritor de entonces, he preferido dejarlos como estaban, como se concibieron en su momento, salvo peque&ntilde;as correcciones. Los relatos no dejan de ser los anillos de un mismo &aacute;rbol, de ah&iacute; que me haya animado a reunirlos ahora en un solo volumen. Las ra&iacute;ces de este &aacute;rbol se han ido expandiendo a largo de mi vida en busca de preguntas y de respuestas sobre nuestro paso por este mundo y nuestra relaci&oacute;n con los otros seres vivos que nos rodean, con una naturaleza de la que formamos parte, aunque se nos olvide.
    </p><p class="article-text">
        Todos los relatos est&aacute;n ambientados en Extremadura, en un espacio m&aacute;s o menos reconocible. La Comarca de <em>La despedida</em>, con esa libertad que permite la literatura, es claramente el valle del Jerte, como apunt&oacute; en su d&iacute;a Gonzalo Hidalgo Bayal en la presentaci&oacute;n del libro en Plasencia. Al fin y al cabo es l&oacute;gico que sea as&iacute; por el v&iacute;nculo que mantengo con un paisaje que es el territorio de mi infancia. Los cuentos nacen, adem&aacute;s, de una mirada hacia el mundo rural exenta de cualquier romanticismo e idealizaci&oacute;n, como s&iacute; percibo en bastantes de quienes han decidido hoy dejar la ciudad para refugiarse en los pueblos, una arcadia que debe m&aacute;s a la imaginaci&oacute;n de la literatura que a la realidad. No se trata tanto de regresar al campo para reproducir el modo de vida de las ciudades como de &ldquo;resalvajizar&rdquo; el mundo rural (<em>rewilding </em>lo llaman en ingl&eacute;s), dejando un espacio para una agricultura que no destruya la naturaleza, por supuesto, sin ganader&iacute;a, siempre atentos a las necesidades y posibilidades de subsistencia de las personas que habitan en los pueblos. Una naturaleza saludable lo ser&aacute; tambi&eacute;n para los campesinos. En ese proceso habr&iacute;a que renaturalizar tambi&eacute;n las ciudades, sustituir el gris del asfalto por el verde de la clorofila para que nuestras urbes fueran m&aacute;s habitables para todas las personas que las habitan, humanas y no humanas.
    </p><p class="article-text">
        Al releer los relatos para esta brev&iacute;sima tentativa de <em>antolog&iacute;a rural</em> que tienen entre sus manos, me doy cuenta de que, salvo el que da t&iacute;tulo a <em>La despedida </em>y que naci&oacute; de un reportaje que escrib&iacute; para un suplemento dominical, no hay ganaderos ni hay animales de granja. En <em>El matadero</em> solo quedan ya las cenizas de ese mundo, pero en esa historia de ficci&oacute;n, que tambi&eacute;n le debe mucho a un reportaje, lo que se pretende construir en su lugar no es mucho mejor. Hay una imagen recurrente de mi adolescencia, de la &eacute;poca que retrato en <em>El tiempo del tabaco</em>, que me confirma la necesidad de una nueva escritura de la tierra. Estamos en julio y mi padre, la mula y yo descansamos del duro trabajo a pleno sol debajo de una higuera. He dejado el sombrero de paja en una isla de hierba mientras me como el bocadillo sentado en un mont&iacute;culo de tierra. El sombrero ha perfilado un cerco en mi pelo sudoroso. Mientras, con una suma paciencia y cari&ntilde;o, con af&aacute;n y la misma minuciosidad con la que emprend&iacute;a todo lo que hac&iacute;a, mi padre cura con mercromina las heridas del animal producidas por el arado.
    </p><p class="article-text">
        Acaba de pasar el cultivador para dejar libre de &ldquo;malas hierbas&rdquo; los surcos donde crece el tabaco. Animalito, susurra en un lamento que se acaba convirtiendo casi en una letan&iacute;a. Mi padre sufre al ver las heridas de la mula. Estoy seguro de que le gustar&iacute;a no tener que utilizar al animal para trabajar, pero es la &uacute;nica alternativa a su alcance para roturar la tierra sin deslomarse a&uacute;n m&aacute;s. Lo que me lleva a pensar que incluso entre personas bondadosas y emp&aacute;ticas hacia los otros seres vivos, como mi padre, los animales han sido siempre los grandes perdedores de la historia. Desde nuestra arrogancia suicida, los humanos jam&aacute;s nos hemos dignado a escuchar lo que los otros animales ten&iacute;an que contarnos. Si hubi&eacute;ramos sabido entender su murmullo ancestral quiz&aacute;s ahora nos habr&iacute;amos merecido el nombre de <em>homo sapiens.</em> En un mundo de escasez energ&eacute;tica, adonde nos llevar&aacute; posiblemente la hecatombe ecol&oacute;gica, no deber&iacute;amos tener la tentaci&oacute;n de utilizar y explotar de nuevo a los animales para hacer nuestro trabajo. Dec&iacute;a Gary Snyder que su aportaci&oacute;n al marxismo fue incorporar a la naturaleza entre las clases explotadas. Podr&iacute;amos extender esa idea a los animales dom&eacute;sticos. Reproducir el mismo esquema piramidal, en el que los humanos siguen estando por encima del resto de seres vivos, no servir&iacute;a m&aacute;s que para perpetuar el modo de vida que nos ha llevado hasta aqu&iacute;. Es imprescindible, por tanto, una nueva escritura de la tierra, una nueva literatura que tenga en cuenta los bosques, las monta&ntilde;as y los r&iacute;os, que no se escriba en los surcos del dolor de los otros animales, sino desde la fraternidad y el reconocimiento de todos los seres vivos que habitan el planeta Tierra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/matadero-cuentos-tierra-rewilding-renaturalizar-animales_132_11365250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 May 2024 04:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escribir la tierra. El matadero y otros cuentos de la montaña]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que un estornino me enseñó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/estornino-enseno_132_10615860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/554ffe25-d53d-4a99-ae0c-774cfb223af2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que un estornino me enseñó"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'El estornino de Mozart' Lyanda Lynn analiza la relación del compositor con Star, un estornino con el que convivió, y descubre su propio vínculo con Carmen, rescatada de un nido que iba a ser destruido</p></div><p class="article-text">
        Cuantas m&aacute;s capas tiene un libro, m&aacute;s posibilidades hay de que transporte nuestra mente y nuestras emociones a territorios desconocidos. Es lo que le me ha pasado con 'El estornino de Mozart' (Capit&aacute;n Swing), de Lyanda Lynn Haupt, una lectura que enseguida me ha llevado a otra, la del maravilloso 'El sonido del caracol salvaje al comer', de Elisabeth Tova Bailey, publicado en la misma editorial. En ambos casos, las autoras nos conducen de lo peque&ntilde;o a lo grande, del encuentro con un individuo a una reflexi&oacute;n sobre nuestra relaci&oacute;n con el resto de animales. Aunque hay diferencias. Mientras que el descubrimiento de ese caracol fue algo fortuito y azaroso para Tova Bailey, en el caso de Lyanda Lynn digamos que hab&iacute;a un camino previo que la autora quer&iacute;a seguir, aunque no sospechaba, ni mucho menos, d&oacute;nde le iba a llevar. Lynn, una autora que ha estudiado a fondo los v&iacute;nculos maravillosos que existen entre los humanos y los animales salvajes, descubri&oacute; en el proceso de investigaci&oacute;n del libro que no todos los estorninos son iguales, que tienen su propia personalidad, en definitiva, que son individuos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mozart convivi&oacute; durante tres a&ntilde;os con un estornino, Star, algo que al parecer era bastante habitual en el siglo XVIII. Lo sorprendente es el mimetismo que hab&iacute;a entre Mozart y Star, incluso en el car&aacute;cter: ambos eran traviesos, juguetones, muy creativos, y se &ldquo;entend&iacute;an&rdquo; a trav&eacute;s de la m&uacute;sica. A&uacute;n se investiga en qu&eacute; medida Star influy&oacute; en algunas de las piezas de Mozart compuestas durante los a&ntilde;os que convivieron juntos, sobre todo 'Una broma musical', una pieza que se sale del cl&aacute;sico canon mozartiano. Star conviv&iacute;a con Constanze, la mujer de Mozart, y con Wolfgang, como un miembro m&aacute;s de la familia. Revoloteaba por las habitaciones y no era raro que reprodujera (los estorninos tienen una gran capacidad para imitar los sonidos) parte de las piezas que este m&uacute;sico universal interpretaba al piano mientras las iba componiendo. Cuando muri&oacute; Star, Mozart le hizo un sentido funeral (no fue al de su padre) y escribi&oacute; una palabras profundas y tiernas que muchos interpretaron y siguen viendo como una broma, una teatralizaci&oacute;n t&iacute;pica del genio, pero que eran sentidas, dice Lynn. 
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n, que iremos descubriendo a lo largo del libro con la propia autora en un viaje compartido, es lo que en un principio llev&oacute; a Lyanda Lynn a escribir 'El estornino de Mozart'. Para entender m&aacute;s el v&iacute;nculo entre Mozart y su estornino, Lynn decidi&oacute; coger a un polluelo de un nido que iba a ser destruido, con sus habitantes incluidos, y adoptarlo, a riesgo de ser multada, pues en Estados Unidos no pasa nada si matas un estornino (se les considera una plaga) pero s&iacute; si tratas de rescatar uno de un nido. En un principio, la propia Lynn, que ha dedicado gran parte de su vida a la observaci&oacute;n de aves, compart&iacute;a una opini&oacute;n generalizada dentro del ecologismo. Sin convertirse en una 'escopetera' ni matar a un animal cuando ya est&aacute; vivo, pensaba que la superpoblaci&oacute;n de estorninos (que se cree que vienen de Europa, como un ave que entonces fue ex&oacute;tica) afecta a los ecosistemas y a la supervivencia de otras aves. Los estorninos se mueven siempre en bandadas, son alegres y muy comunicativos, bulliciosos, dir&iacute;an algunos, lo que en muchas ocasiones genera molestias a los ornit&oacute;logos cl&aacute;sicos. Su opini&oacute;n cambiar&iacute;a con la llegada de Carmen, que as&iacute; llamaron a la estornino hembra a la que salv&oacute; de la muerte.
    </p><p class="article-text">
        La cobij&oacute; entre sus pechos, como hab&iacute;a hecho durante a&ntilde;os con otras aves que hab&iacute;a rescatado, y con mucho mimo y cuidado logr&oacute; sacarla adelante. Adaptaron la casa para garantizar la m&aacute;xima seguridad y libertad para Carmen, y muy pronto acab&oacute; formando parte de la familia, junto a la pareja de Lynn y la hija adolescente de ambos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Resulta que un pajarito fue capaz de poner mi hogar, y mi cerebro, completamente patas arriba. Cre&iacute; que tra&iacute;a un estornino salvaje en casa como parte de mi investigaci&oacute;n para este libro, pero resulta que el p&aacute;jaro tiene ideas propias&rdquo;, confiesa en el pr&oacute;logo Lyanda Lynn, naturalista, ecofil&oacute;sofa y conferenciante. &ldquo;Escribir este libro me habr&iacute;a llevado la mitad de tiempo de no ser por un hecho muy concreto: compuse la mayor parte con un estornino en el hombro. O al menos cerca del hombro. A veces estaba encima de mi cabeza. A veces me empujaba las puntas de los dedos que intentaban teclear en el ordenador&rdquo;. As&iacute; arranca este libro, narrado con humor y una iron&iacute;a y una lucidez que recorren toda la obra, y que son parte de sus grandes atractivos. Me encanta la cercan&iacute;a y a la vez la seriedad fundamentada con la que est&aacute; escrito. Lynn habla al lector de t&uacute; a t&uacute;, no desde un p&uacute;lpito. Comparte con nosotros sus lecturas, sus descubrimientos, con una honestidad reveladora, hilvanando varias tramas y cuestiones que se entrelazan con una naturalidad apabullante a lo largo de la obra.
    </p><p class="article-text">
        Lynn asegura que Carmen le cambi&oacute; su mundo, interno y externo. &ldquo;Me encanta presentar este p&aacute;jaro gracioso, bonito e inteligente a mis amigos, sabiendo que les aporta, como a m&iacute;, un sentido renovado de la belleza y la inteligencia de todos los eres vivos, al que solo podemos acceder cuando somos capaces de despojarnos de nuestras ideas preconcebidas. &rdquo;Odio a los estorninos&ldquo;, me dice un invitado. Dejo salir a Carmen de su pajarera. Aterriza en mi mano con sus plumas resplandecientes y ladea la cabeza con dulzura. Y le pregunto: &rdquo;&iquest;Odias a este estornino&ldquo;?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta an&eacute;cdota, creo, contiene gran parte del sentido del libro: el descubrimiento de que los animales no son solo grupos, un colectivo que forma parte de la naturaleza, de un ecosistema, y que hay que proteger como tal, en su totalidad, sino que son tambi&eacute;n individuos, como el lector que quiz&aacute;s est&eacute; leyendo estas l&iacute;neas ahora. Adem&aacute;s de formar parte del g&eacute;nero humano, de un pa&iacute;s o una ciudad, somos individuos con una identidad. &iquest;Alguien se atrever&iacute;a a decir que el planeta est&aacute; superpoblado y que, por tanto, hay que exterminar a unos cuantos miles de millones de habitantes? En fin, mejor no demos ideas a mentes enfermas. 
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Lynn, la macabra idea cartesiana de concebir a los animales como si fueran m&aacute;quinas, sin capacidad de sentir, est&aacute; a&uacute;n muy enraizada en nuestra cultura. Tambi&eacute;n pervive una visi&oacute;n hiriente respecto a lo que se consideran plagas. &iquest;Qu&eacute; es una plaga? La primera que empez&oacute; a pensar en los estorninos como aves que ya formaban parte del ecosistema norteamericano fue, c&oacute;mo no, la gran Raquel Carson, en los a&ntilde;os treinta del siglo pasado, mucho antes de ser conocida como la autora de 'La primavera silenciosa'.
    </p><p class="article-text">
        'El estornino de Mozart' es un viaje apasionante. Una de las paradas que m&aacute;s me han gustado es la que le dedica al lenguaje de las aves. &ldquo;Hooooaaa&rdquo;, fue la primera palabra que esboz&oacute;, titubeante, Carmen. Los estorninos son de las pocas aves con capacidad de imitaci&oacute;n, pero van mucho m&aacute;s all&aacute;, en opini&oacute;n de Lynn. Algunos estudios m&aacute;s recientes cuestionan la teor&iacute;a del lenguaje del mism&iacute;simo (y admirad&iacute;simo, por otro lado) Noam Chomsky y la extienden a otros animales no humanos. No solo el lenguaje, sino la propia conciencia de los animales. Lynn cita el famoso manifiesto de Cambridge de 2012, firmado por relevantes cient&iacute;ficos de todo el mundo, en el que se sostiene que los animales, desde las aves hasta los mam&iacute;feros y los pulpos, poseen una conciencia similar a la de los humanos. Esta declaraci&oacute;n llega un poco tarde (ya Darwin y sobre todo uno de sus hijos sostuvieron algo al respecto), pero bienvenida sea.
    </p><p class="article-text">
        Historia, filosof&iacute;a, ensayo, narraci&oacute;n, autobiograf&iacute;a, viaje, m&uacute;sica. Todo esto y m&aacute;s es 'El estornino de Mozart', un libro mosaico que le llevar&aacute; a mirar de otra manera no solo a los estorninos, sino a las aves y a los animales que conviven con nosotros. Si me permiten un consejo, l&eacute;anlo con la m&uacute;sica de Mozart de fondo. Quiz&aacute;s entre las notas de este compositor inmenso que nos hablan de la belleza del mundo y de su equilibro, como la vida de Gaia, se esconda el latido del coraz&oacute;n de Star, el estornino con el que convivi&oacute; varios a&ntilde;os y que fue mucho m&aacute;s que un animal de compa&ntilde;&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/estornino-enseno_132_10615860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2023 04:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que un estornino me enseñó]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la novela pastoril]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/george-monbiot-ecoligismo-agricultura-ganaderia-alimentacion-animalismo_132_10330541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eace08d6-cce0-4e43-8874-030c8672a41b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la novela pastoril"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">George Monbiot venía apostando por el 'rewilding', o renaturalización de los espacios, para reducir el calentamiento global y mejorar la fertilidad de los suelos. En 'Regénesis. Alimentar al mundo sin devorar el planeta' (Capitán Swing), insta, para salvar la Tierra, a repensar nuestra manera de producir alimentos</p></div><p class="article-text">
        En un interesante reportaje publicado en <em>Ideas</em>, el suplemento de an&aacute;lisis del diario <em>El Pa&iacute;s</em>, se pregunt&oacute; a un grupo de especialistas qui&eacute;nes eran para ellos los pensadores m&aacute;s influyentes en la izquierda actual. Sin que tenga nada en contra de los diez primeros que encabezan la lista (desde Marx a Arendt), todo lo contrario, me llam&oacute; la atenci&oacute;n que entre esos diez no hubiera ninguno genuinamente ecologista y, tambi&eacute;n, claro, animalista. &iquest;D&oacute;nde estaban Bruno Latour o Manuel Sacrist&aacute;n, por ejemplo? &iquest;Y Peter Singer? El autor del reportaje, Sergio Fanjul, me cont&oacute; v&iacute;a Twitter que tanto Latour como Sacrist&aacute;n s&iacute; recibieron votos, pero que nadie apost&oacute; por Singer, quien, <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/peter-singer-si-mundo-dejara-comer-animales-mejoraria-enormemente-posibilidades-evitar-catastrofe_132_10142495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como sabemos en este Caballo</a>, es uno de los fundadores del pensamiento animalista.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo amenazado por la emergencia clim&aacute;tica, sorprende no ya que existan negacionistas, sino que tanto el ecologismo como el animalismo (este &uacute;ltimo a&uacute;n m&aacute;s) sean corrientes marginales en los partidos de izquierda. Sorprende a&uacute;n m&aacute;s, al menos a m&iacute;, que sigan comiendo animales incluso quienes se definen como ecologistas convencidos y enarbolan la bandera del necesario decrecimiento como &uacute;nica manera de preservar un planeta m&iacute;nimamente habitable. A todos los lectores atentos a qu&eacute; soluciones tenemos a nuestro alcance para frenar el derrumbe de la vida en la Tierra (al menos tal y como la conocemos), pero especialmente a las personas ecologistas que a&uacute;n defienden la ganader&iacute;a, les recomiendo que lean <a href="https://capitanswing.com/libros/regenesis/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Reg&eacute;nesis. Alimentar al mundo sin devorar el planeta</em></a><a href="https://capitanswing.com/libros/regenesis/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">, de George Monbiot, publicado por Capit&aacute;n Swing</a>, una de las editoriales que m&aacute;s nos est&aacute; ayudando a pensar el mundo en el que vivimos. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/george-monbiot-carne-leche-son-baratas-permitimos-danos-ambientales-subvencionamos-companias_128_10062812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Monbiot</a> es periodista, acad&eacute;mico, escritor, zo&oacute;logo, ecologista y activista pol&iacute;tico brit&aacute;nico. Sus art&iacute;culos y reportajes en el diario <em>The Guardian</em> son un referente para todo aquel que quiera reflexionar sobre la emergencia clim&aacute;tica y la crisis ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hay quien cree a&uacute;n que el calentamiento global tiene que ver con peque&ntilde;as molestias cotidianas, como poner con m&aacute;s frecuencia el aire acondicionado, la realidad es much&iacute;simo m&aacute;s cruda. Lo que est&aacute; en juego, entre otras cosas, es c&oacute;mo vamos a alimentarnos.
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a que pasa conocemos un dato m&aacute;s que nos habla del derrumbe de la biodiversidad y de la vida en el planeta. La contaminaci&oacute;n generalizada, el expolio de los recursos y el cambio clim&aacute;tico est&aacute;n detr&aacute;s de estas p&eacute;rdidas y nos sit&uacute;an frente a un futuro muy incierto en el que, si se cumplen algunos pron&oacute;sticos, tendr&aacute;n graves efectos. Se habla mucho de la importancia del uso de los combustibles f&oacute;siles en todo este proceso, pero bastante menos de la responsabilidad que el sector primario, la agricultura y, sobre todo, la ganader&iacute;a tienen en la destrucci&oacute;n del medio ambiente. Este es el punto de partida de <em>Reg&eacute;nesis</em>.
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico cambiar&aacute; los ciclos de las estaciones, fundamentales para el crecimiento de las plantas; por tanto, para la agricultura, tal y como la conocemos. Adem&aacute;s, la ganader&iacute;a y la agricultura intensivas, predominantes en la actualidad, han acabado con la fertilidad de los suelos, contaminados en gran parte del planeta. Con una poblaci&oacute;n en alza, &iquest;c&oacute;mo nos alimentaremos dentro unos a&ntilde;os?, se pregunta Monbiot. El autor apuesta por evitar cualquier tipo de ganader&iacute;a. Por supuesto, tambi&eacute;n la agricultura intensiva. Pero no se queda ah&iacute;, pues, a pesar de destacar sus virtudes, cuestiona que la agroecolog&iacute;a pueda llegar a ser una soluci&oacute;n, dadas sus limitaciones.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a esta &uacute;ltima conclusi&oacute;n, pienso que habr&iacute;a que analizar con detalle el problema de la redistribuci&oacute;n de los recursos y el despilfarro alimentario. Es cierto que Monbiot los tiene en cuenta, pero creo que en un hipot&eacute;tico mundo postcapitalista, a&uacute;n por construir, en el que el mercado de alimentos no estuviera dominado por los especuladores (como el propio Monbiot detalla en el libro), la agroecolog&iacute;a podr&iacute;a aportar una soluci&oacute;n de m&aacute;s peso del que &eacute;l le concede (en este punto recomiendo la lectura de <a href="https://capitanswing.com/libros/quien-alimenta-realmente-al-mundo/#:~:text=Vandana%20Shiva&amp;text=en%20primer%20lugar.-,%C2%BFQui%C3%A9n%20alimenta%20realmente%20al%20mundo%3F,de%20Shiva%20en%20este%20campo." data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>&iquest;Qui&eacute;n alimenta realmente al mundo?</em></a><a href="https://capitanswing.com/libros/quien-alimenta-realmente-al-mundo/#:~:text=Vandana%20Shiva&amp;text=en%20primer%20lugar.-,%C2%BFQui%C3%A9n%20alimenta%20realmente%20al%20mundo%3F,de%20Shiva%20en%20este%20campo." data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">, de Vandana Shiva</a>, tambi&eacute;n publicado por Capit&aacute;n Swing).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para m&iacute; el punto d&eacute;bil del libro es que Monbiot apuesta por la creaci&oacute;n de prote&iacute;nas de laboratorio como una de las soluciones para alimentarnos de una manera sostenible y viable con los l&iacute;mites del planeta. Aunque el autor se muestra muy cr&iacute;tico con el tecnocentrismo, con la idea de que la tecnolog&iacute;a puede resolverlo todo, al final peca de una cierta ingenuidad al pensar que este tipo de industria no acabar&iacute;a en manos de unas pocas empresas, condenando a los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres a una dependencia alimentaria irremediable, como de hecho ya ocurre con los cultivos transg&eacute;nicos (Monbiot es muy cr&iacute;tico con este tipo de tecnolog&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        A esta apuesta por la creaci&oacute;n de prote&iacute;nas de laboratorio le lleva, no obstante, un razonamiento muy bien argumentado, que es la base de todo el libro y que es dif&iacute;cil no compartir en gran parte, despu&eacute;s de los datos que aporta: &ldquo;He terminado por concebir el uso de la tierra como la m&aacute;s importante de las cuestiones ambientales. Ahora considero que es el elemento que supone la mayor diferencia para la supervivencia o la desaparici&oacute;n de los ecosistemas terrestres y los sistemas que configuran la Tierra. Cuanta m&aacute;s tierra necesitamos, menos hay disponible para otras especies y los h&aacute;bitats que necesitan y para sostener el estado de equilibrio planetario del que nuestra vida pueda depender. Es tambi&eacute;n uno de las problem&aacute;ticas ambientales m&aacute;s ignoradas. Al igual que sucede con la ecolog&iacute;a del suelo, el uso de la tierra es una cuesti&oacute;n que la mayor&iacute;a hemos acordado inconscientemente ignorar: otro vac&iacute;o fatal&nbsp;en el entendimiento colectivo. Nos obsesionamos con determinados temas alarmantes, a menudo con motivos suficientes. Sospecho, sin embargo, que las cuestiones m&aacute;s peligrosas de todas son las que apenas consideramos&rdquo;, escribe Monbiot, quien ya en un libro anterior, <a href="https://capitanswing.com/libros/salvaje/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Salvaje</em></a>, publicado tambi&eacute;n en Capit&aacute;n Swing, apostaba por el <a href="https://www.plazayvaldes.es/noticias/actualidad/simbioetica-y-rewilding.-encuentro-filosofico-sobre-la-crisis-ecologica" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>rewilding</em></a><a href="https://www.plazayvaldes.es/noticias/actualidad/simbioetica-y-rewilding.-encuentro-filosofico-sobre-la-crisis-ecologica" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> o renaturalizaci&oacute;n de los espacios</a> como una de las v&iacute;as indispensables para reducir el calentamiento global y mejorar la fertilidad de los suelos.
    </p><p class="article-text">
        Escrito como si fuera una novela, Monbiot va entrelazando su propia experiencia y sus investigaciones con datos, muchos y s&oacute;lidos datos. Por ejemplo, los que nos proporciona <a href="https://ourworldindata.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Our World in Data</em></a>. Despu&eacute;s de analizar la cantidad actual de tierra necesaria para producir alimentos, Monbiot concluye: &ldquo;Si todo el mundo se alimentara con la dieta media de un neozeland&eacute;s, que contiene grandes cantidades de cordero y ternera criados al aire libre, necesitar&iacute;amos otro planeta casi del tama&ntilde;o de la Tierra para sobrevivir. Si, por el contrario, dej&aacute;ramos todos de comer carne y productos l&aacute;cteos y, en su lugar, nos aliment&aacute;ramos con dietas basadas por completo en plantas, reducir&iacute;amos la cantidad de tierra destinada a la agricultura y la ganader&iacute;a en un 76%&rdquo;. &nbsp;Conviene recordar que Monbiot fue cazador en su d&iacute;a, aunque desde hace a&ntilde;os sea vegano, m&aacute;s por motivos ambientales que animalistas. Su argumentaci&oacute;n a favor de la eliminaci&oacute;n de la dieta c&aacute;rnica, no solo la que proviene de las macrogranjas, deber&iacute;a tenerla m&aacute;s en cuenta el movimiento ecologista.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de la idealizaci&oacute;n que a menudo hacemos del campo, incluso por aquellos que lo destruyen, Monbiot cierra el libro con una frase no exenta de cierto sarcasmo: &ldquo;A lo largo de muchos a&ntilde;os de activismo ambiental he llegado paulatinamente a una conclusi&oacute;n atroz. Una de las principales amenazas a la vida en la Tierra es la poes&iacute;a&rdquo;. Habla, claro, de la poes&iacute;a que desde los cl&aacute;sicos (Hes&iacute;odo, por ejemplo) ha idealizado el mundo pastoril y que, en su opini&oacute;n, ha dado como resultado la Pol&iacute;tica Agraria Com&uacute;n (PAC) de la Uni&oacute;n Europea, que tan nefastos resultados ha tenido para el medioambiente y cuyo presupuesto va destinado principalmente a los grandes propietarios. Dado que no podemos regresar a la &eacute;poca de los cazadores-recolectores, dice, se tratar&iacute;a ahora de repensar nuestra manera de producir los alimentos, con algunas de las claves que he esbozado m&aacute;s arriba: la eliminaci&oacute;n de la ganader&iacute;a, una agricultura que tenga en cuenta la fertilidad de la tierra y que mantenga una alianza con la vida salvaje, y la producci&oacute;n de prote&iacute;nas en laboratorios.
    </p><p class="article-text">
        Desde que lo le&iacute;, hace unos meses, mantengo un di&aacute;logo interno con <em>Reg&eacute;nesis</em>, un ensayo narrativo, fresco, l&uacute;cido y provocador, indispensable para entender el mundo en el que vivimos y c&oacute;mo cambiarlo con algo tan b&aacute;sico, y a la vez tan complejo, como la alimentaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/george-monbiot-ecoligismo-agricultura-ganaderia-alimentacion-animalismo_132_10330541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jun 2023 04:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la novela pastoril]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Peter Singer: “Si todo el mundo dejara de comer animales, eso mejoraría enormemente nuestras posibilidades de evitar una catástrofe”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/peter-singer-si-mundo-dejara-comer-animales-mejoraria-enormemente-posibilidades-evitar-catastrofe_132_10142495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/017197fd-a70c-42fe-99d0-e0f5f071c9de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Peter Singer: “Si todo el mundo dejara de comer animales, eso mejoraría enormemente nuestras posibilidades de evitar una catástrofe”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Considerado como la biblia del movimiento animalista, pocos libros han tenido tanta influencia en el mundo de hoy como 'Liberación animal', del filósofo australiano Peter Singer</p></div><p class="article-text">
        Considerado como la <em>biblia</em> del movimiento animalista, pocos libros han tenido tanta influencia en el mundo de hoy como <em>Liberaci&oacute;n animal</em>, del fil&oacute;sofo australiano Peter Singer. Autor de m&aacute;s de cincuenta t&iacute;tulos, profesor en varias universidades y referente internacional en el campo de la bio&eacute;tica, la Fundaci&oacute;n BBVA le ha otorgado este a&ntilde;o el prestigioso <a href="https://www.premiosfronterasdelconocimiento.es/galardonados/peter-singer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Premio Fronteras del Conocimiento por toda su trayectoria</a>.
    </p><p class="article-text">
        Un reconocimiento que coincide con la publicaci&oacute;n en castellano, por Plaza y Vald&eacute;s en colaboraci&oacute;n con Igualdad Animal, de <em>&Eacute;tica en acci&oacute;n. Henry Spira, el activista que dobleg&oacute; a las multinacionales </em>(libro del que <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/henry-spira-activismo-antiespecismo-multinacionales-derechos-animales_132_9873818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El caballo de Nietzsche prepublic&oacute;</a> el comienzo del primer cap&iacute;tulo). Publicado en ingl&eacute;s hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, este ensayo, a mitad de camino entre la biograf&iacute;a y la cr&oacute;nica, nace como un deseo y tambi&eacute;n como una promesa de Peter Singer a Henry Spira, una figura de la izquierda norteamericana poco conocida en Espa&ntilde;a, pero cuyos originales m&eacute;todos de protesta cambiaron el activismo del movimiento animalista. Ha sido para m&iacute; un privilegio mantener esta conversaci&oacute;n con Peter Singer a trav&eacute;s del correo electr&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Henry Spira fue muy pragm&aacute;tico en su estrategia. Antes de actuar, sol&iacute;a tratar de negociar algunos de los objetivos que persegu&iacute;a con las multinacionales, enviando cartas, por ejemplo, o solicitando una reuni&oacute;n. S&oacute;lo cuando ten&iacute;a una respuesta negativa, o ninguna respuesta, tomaba otras medidas, como emprender campa&ntilde;as publicitarias en los medios. Por lo general, esta estrategia fue muy exitosa, como cuenta en el libro. Hoy en d&iacute;a, &iquest;piensa que la negociaci&oacute;n con las multinacionales es la mejor opci&oacute;n para cambiar las cosas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sigo pensando que siempre se debe comenzar por asumir que quienes dirigen las empresas son personas razonables, que comprender&aacute;n por qu&eacute; nos oponemos a sus pr&aacute;cticas. No hay nada de malo en empezar por ah&iacute;. A veces, incluso podemos lograr que la empresa cambie sus pr&aacute;cticas sin necesidad de ir m&aacute;s all&aacute;. Pero si eso no sucede, al menos les demostrar&aacute; que somos razonables, que les hemos indicado el problema de manera educada y les dimos la oportunidad de cambiar, pero se negaron, que no somos &ldquo;revoltosos&rdquo; que disfrutan protestando. Al contrario.&nbsp;Preferir&iacute;amos no hacerlo, pero como la empresa se neg&oacute; a escuchar, no nos dej&oacute; otra alternativa que pasar a la acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Spira eleg&iacute;a muy bien sus objetivos. Es un aspecto muy importante a tener en cuenta a la hora de emprender una protesta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Para que sea efectiva la propuesta, el movimiento animalista deber&iacute;a tener en cuenta tres criterios: la importancia del objetivo, la permeabilidad al cambio de la empresa implicada y su dejadez a la hora de responder a nuestras propuestas. Debemos elegir una causa que sea importante, donde podamos tener un gran impacto. En el movimiento animalista, esto pasa generalmente por los animales de granja, en lugar de los perros y los gatos, porque hay muchos m&aacute;s animales de granja que sufren. La permeabilidad al cambio de la empresa es fundamental e implica establecer metas alcanzables. Por ejemplo, en lugar de pedirle a Revlon (entonces la compa&ntilde;&iacute;a de cosm&eacute;ticos l&iacute;der en Estados Unidos) que dejara de probar sus productos en animales -lo que habr&iacute;a significado no sacar ning&uacute;n producto nuevo al mercado-, Spira les pidi&oacute; que donasen un peque&ntilde;o porcentaje de sus enormes ingresos al desarrollo de alternativas a la experimentaci&oacute;n con animales. Esa estrategia tard&oacute; varios a&ntilde;os en dar resultados, pero fue realista y ha dado sus frutos, pues se ha demostrado que esas alternativas existen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El retrato que hace de Spira es el de un hombre muy vitalista, muy comprometido con la causa de los animales. Ten&iacute;a una intuici&oacute;n muy desarrollada a la hora de elegir las herramientas m&aacute;s efectivas para luchar contra el </strong><em><strong>lobby</strong></em><strong> de la carne. Por ejemplo, hizo un uso muy creativo de la publicidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que fue muy creativo con la publicidad, pero una parte importante de esa estrategia recae en otra persona, Mark Graham, quien dise&ntilde;&oacute; los anuncios. Pero, por supuesto, Henry proporcion&oacute; la informaci&oacute;n para los anuncios y tambi&eacute;n tuvo mucho que ver con el dise&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ten&iacute;a tambi&eacute;n una gran capacidad para entender la sociedad en la que viv&iacute;a y su psicolog&iacute;a. </strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es. Spira sab&iacute;a muy bien lo que le preocupaba y sent&iacute;a la gente corriente. En su juventud fue miembro de una organizaci&oacute;n trotskista en la que todos cre&iacute;an que en alg&uacute;n momento habr&iacute;a un levantamiento obrero contra el capitalismo y el estalinismo. Spira se dio cuenta de que el grupo viv&iacute;a en una especie de burbuja, nunca hablaban con aquellos que desafiaban sus creencias y que pensaban que la revoluci&oacute;n probablemente no sucediera. No quiso repetir esos errores. Si ten&iacute;a una idea para una campa&ntilde;a, como acabar con el test de los cosm&eacute;ticos en los ojos de los conejos antes de comercializarlos, se sub&iacute;a a un autob&uacute;s y se sentaba al azar, al lado de alguien con quien luego entablaba una conversaci&oacute;n, y le preguntaba: &ldquo;&iquest;Sabes que las empresas de cosm&eacute;ticos prueban sus productos en ojos de los conejos?&rdquo;. Si la gente reaccionaba negativamente, sab&iacute;a que hab&iacute;a elegido un buen objetivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, como cuenta en el pr&oacute;logo y en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, </strong><em><strong>&Eacute;tica en acci&oacute;n</strong></em><strong> puede leerse tambi&eacute;n como un manual de instrucciones para el activismo en general y el animalista en particular.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Henry ten&iacute;a mucho inter&eacute;s en que despu&eacute;s de su muerte otros activistas pudieran inspirarse en sus m&eacute;todos. Hab&iacute;amos hablado de eso a lo largo de los a&ntilde;os y yo le hab&iacute;a dicho que alg&uacute;n d&iacute;a escribir&iacute;a un libro sobre &eacute;l y c&oacute;mo hab&iacute;a logrado cambiar tantas cosas. Cuando supo que ten&iacute;a un c&aacute;ncer que probablemente acabar&iacute;a con &eacute;l, me llam&oacute; y me dijo que era hora de que escribiera este libro. Me liber&eacute; de algunos asuntos laborales en Australia y vol&eacute; a Nueva York para pasar tiempo con &eacute;l y reunir el material que necesitaba. Por suerte, vivi&oacute; lo suficiente para verlo publicado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que las multinacionales son hoy m&aacute;s conscientes del poder del activismo y de la opini&oacute;n p&uacute;blica o, por el contrario, a&uacute;n se sienten como fortalezas inexpugnables?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son conscientes del poder de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Saben que necesitan de una &ldquo;licencia social&rdquo; para operar y que pueden perderla. Por supuesto, parte de su estrategia consiste en mejorar esa imagen p&uacute;blica, convencer a la gente de que no hay problema en lo que hacen. Pero eso no siempre es posible, por lo que a veces su cambio tiene que ser real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es ahora el </strong><em><strong>lobby</strong></em><strong> de la carne m&aacute;s poderoso o m&aacute;s d&eacute;bil que en los a&ntilde;os setenta y ochenta, cuando Spira se enfrent&oacute; a ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, el <em>lobby</em> de la carne o, m&aacute;s en general, el <em>lobby</em> de la producci&oacute;n animal, porque incluye a los productores de leche y huevos, sigue siendo muy poderoso. No existe una legislaci&oacute;n nacional sobre bienestar animal, se deja en manos de los Estados y, por supuesto, los Estados que albergan la mayor cantidad de animales de granja permiten que los productores de animales hagan lo que les plazca. Pero en los Estados con normas que permiten a los ciudadanos promover refer&eacute;ndums, existen leyes m&aacute;s estrictas que protegen a los animales, lo que demuestra que el <em>lobby</em> de la producci&oacute;n animal no logra convencer al p&uacute;blico, incluso si puede influir en los miembros del Congreso. En la Uni&oacute;n Europea, por otro lado, el <em>lobby </em>de la producci&oacute;n animal parece m&aacute;s fr&aacute;gil que en Estados Unidos porque las leyes que protegen a los animales de granja son m&aacute;s exigentes que all&iacute;. Por ejemplo, la Uni&oacute;n Europea proh&iacute;be las jaulas para animales de granja, as&iacute; como para animales criados para peleter&iacute;a y otros fines.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los ciudadanos? &iquest;Somos m&aacute;s sensibles a la crueldad hacia los animales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, al menos en los pa&iacute;ses occidentales, la gente se ha vuelto m&aacute;s sensible a la crueldad que se inflinge a los animales. Pero esto no es algo global. En China, por ejemplo, todav&iacute;a hay muy poca preocupaci&oacute;n por el bienestar animal y no hay leyes nacionales que protejan a los animales de granja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; le resulta tan dif&iacute;cil a la poblaci&oacute;n entender que los animales sufren?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Tanto es as&iacute; que se los comen! Para evitar la disonancia cognitiva, las personas se convencen a s&iacute; mismas de que los animales que comen son muy diferentes de los animales que aman, como los perros y los gatos. Por supuesto, no hay base para pensar que las vacas y los cerdos sean menos capaces de sufrir que los perros y los gatos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pragmatismo de Spira no siempre fue compartido por otra parte del movimiento animalista, quiz&aacute; m&aacute;s </strong><em><strong>radical </strong></em><strong>en sus estrategias y enfoques. &iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s importante para el movimiento animalista colaborar y entenderse a pesar de las diferencias? Despu&eacute;s de todo, el enemigo es mucho m&aacute;s poderoso, como un Goliat.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Claro! Estoy completamente de acuerdo. El movimiento animalista debe trabajar unido contra el enemigo com&uacute;n. Por supuesto, cada organizaci&oacute;n puede mantener un enfoque diferente, siempre que sea desde la no violencia. El uso de la violencia puede ser muy perjudicial, no solo para las personas, sino tambi&eacute;n para el prestigio del propio movimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Spira siempre dijo que su percepci&oacute;n del sufrimiento animal cambi&oacute; despu&eacute;s de leer su libro </strong><em><strong>Liberaci&oacute;n animal</strong></em><strong>. &iquest;C&oacute;mo se siente uno sabiendo que ha ejercido esa influencia en tanta gente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, estoy muy satisfecho de haber tenido esa influencia, de haber contribuido a que se logren mejoras en las condiciones de vida de los animales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cambio clim&aacute;tico es una de las razones por las que muchas personas dejan de comer animales hoy en d&iacute;a. &iquest;Es optimista al respecto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil ser optimista sobre el cambio clim&aacute;tico, pero no he perdido del todo la esperanza de que podamos evitar escenarios catastr&oacute;ficos en los que gran parte de la Tierra se vuelva inhabitable. Y, por supuesto, si todo el mundo dejara de comer animales, mejorar&iacute;a enormemente nuestras posibilidades de evitar una cat&aacute;strofe.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El filósofo Peter Singer                             </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/peter-singer-si-mundo-dejara-comer-animales-mejoraria-enormemente-posibilidades-evitar-catastrofe_132_10142495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Apr 2023 20:13:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Peter Singer: “Si todo el mundo dejara de comer animales, eso mejoraría enormemente nuestras posibilidades de evitar una catástrofe”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vegetarianismo,Bienestar animal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Necesitamos recuperar ecosistemas funcionales y poblaciones de seres vivos: renaturalizar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/necesitamos-recuperar-ecosistemas-funcionales-poblaciones-seres-vivos-renaturalizar_132_9799893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca34d17e-eae0-43f2-9019-8a1e2d80a2ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Necesitamos recuperar ecosistemas funcionales y poblaciones de seres vivos: renaturalizar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista con el filósofo y poeta Jorge Riechmann, quien en su nuevo libro, 'Simbioética. Homo sapiens en el entramado de la vida' (Plaza y Valdés), propone una nueva ética gaiana que nos ayude a sobrevivir en el Siglo de la Gran Prueba</p></div><p class="article-text">
        El planeta se calienta, est&aacute; en juego la habitabilidad de la Tierra para los seres humanos y el resto de especies con las que convivimos, pero preferimos mirar hacia otro lado. Parte de este fracaso hay que buscarlo en nuestro antropocentrismo y en un modelo econ&oacute;mico y social que, interesadamente, ha interpretado y trasladado al &aacute;mbito social la Teor&iacute;a de la Evoluci&oacute;n de Darwin, como si solo fuera posible la competencia despiadada, la supervivencia del m&aacute;s fuerte en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. Pero, en realidad, la vida en la Tierra no es as&iacute;, como demostr&oacute; en su d&iacute;a la bi&oacute;loga norteamericana Lynn Margulis. La vida en Gaia se organiza de otra manera, est&aacute; m&aacute;s basada en la cooperaci&oacute;n, en la simbiosis y la interdependencia que en el aniquilamiento. Esta es una de las ideas que sostienen el &uacute;ltimo ensayo del poeta y fil&oacute;sofo Jorge Riechmann, <em>Simbio&eacute;tica. Homo sapiens en el entramado de la vida </em>(Plaza y Vald&eacute;s). El pensador madrile&ntilde;o nos propone en esta obra una nueva &eacute;tica gaiana que nos ayude a sobrevivir en el Siglo de la Gran Prueba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de la &uacute;ltima Cumbre del Clima (COP27 en Sharm El Seij, Egipto) el objetivo de que las emisiones no superen los 1&rsquo;5 grados parece cada vez m&aacute;s lejano. &iquest;A&uacute;n tenemos margen de maniobra para evitar lo peor de lo peor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es un objetivo lejano, sino m&aacute;s bien imposible (pero nuestras sociedades se enga&ntilde;an a s&iacute; mismas de forma muy intensa). James Hansen, a quien un poco en broma -aunque sin exagerar- podemos llamar el Climat&oacute;logo en Jefe del planeta Tierra, estima <a href="http://www.columbia.edu/~jeh1/mailings/2022/AugustTemperatureUpdate.22September2022.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">probable que ya en 2024 superemos el l&iacute;mite cr&iacute;tico de 1&rsquo;5&ordm;C con respecto a las temperaturas preindustriales</a>, a poco que el efecto de El Ni&ntilde;o (fen&oacute;meno de oscilaci&oacute;n en el Pac&iacute;fico meridional) sea intenso. Mientras, nuestras sociedades siguen emitiendo cantidades crecientes de gases de efecto invernadero, destruyendo ecosistemas, aniquilando seres vivos y artificializando territorios, mientras se prometen nobles objetivos para 2050. Estas dos cosas son ciertas: seguimos un curso catastr&oacute;fico, de colapso ecosocial; y por otra parte, siempre tenemos cierto margen de maniobra (a menudo mayor del que nos atrevemos a percibir). No hay que dejar de luchar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya no hay tiempo para soluciones graduales, insistes. Ese momento ya pas&oacute;. Y, sin embargo, ni siquiera adoptamos esas soluciones graduales. Nos enfrentamos a un colapso, pero hay quien, incluso dentro del movimiento ecologista, prefiere edulcorar el mensaje para no alarmar a la gente. T&uacute; apuestas por hablar claro, aunque eso suponga que te llamen catastrofista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, que me llamen catastrofista (desde posiciones denegadoras de la realidad) entra en el sueldo, dir&iacute;a yo. Los movimientos ecologistas han sido acusados de pesimismo y catastrofismo, de manera casi rutinaria, a lo largo de seis decenios, desde posiciones tanto de izquierda como de derecha pol&iacute;tica. <em>Matar al mensajero</em> portador de malas noticias (o por lo menos lapidarlo un poco) es una reacci&oacute;n frecuente entre los animales humanos. Cierto <em>anticolapsismo </em>da a entender que Antonio Turiel, Luis Gonz&aacute;lez Reyes, Marta Tafalla, Marga Mediavilla o Carlos de Castro deber&iacute;an ganarse la vida como guionistas de Netflix, en vez de ser lo que son: investigadores e investigadoras que tratan de comprender el mundo real con las mejores herramientas te&oacute;ricas a su alcance.
    </p><p class="article-text">
        Ya he contado alguna vez aquel encuentro en un pasillo de la Universidad de Barcelona, hacia 1991. Dos de mis estudiantes charlaban animados entre s&iacute;, sin darse cuenta de que yo estaba al lado, y al final se despidieron: &ldquo;Bueno, vamos a la clase de catastrofismo del profesor Riechmann&rdquo;. <em>Catastrofismo</em> era entonces &shy;-entonces, cuando a&uacute;n era posible, quiz&aacute;s, evitar la cat&aacute;strofe- explicarles <em>The Limits to Growth, </em>el primero de los informes al Club de Roma (1972), y darles algunas herramientas para entender el mundo en que viv&iacute;an (incluyendo historia del feminismo, en aquel curso sobre crisis de civilizaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como ya has sugerido en otros libros, por ejemplo en </strong><em><strong>Biom&iacute;mesis</strong></em><strong>, tambi&eacute;n en </strong><em><strong>Simbio&eacute;tica</strong></em><strong> se&ntilde;alas que casi todas las respuestas para guiarnos en la encrucijada en la que vivimos podemos encontrarla en la propia naturaleza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Simbio&eacute;tica </em>puede resumirse en pocas palabras: somos holobiontes en un planeta simbi&oacute;tico, y deber&iacute;amos sacar las consecuencias &eacute;tico-pol&iacute;ticas adecuadas de esta situaci&oacute;n. La crisis ecol&oacute;gico-social contempor&aacute;nea es tan profunda que nos invita a reconsiderar los fundamentos mismos de las ideolog&iacute;as y el sentido com&uacute;n dominante. &iquest;No resultar&aacute; a la postre contraproducente la b&uacute;squeda de dominaci&oacute;n sobre la naturaleza? &iquest;Tiene sentido considerarnos como individuos separados de sus semejantes y de los ecosistemas? &iquest;El antropocentrismo no nos est&aacute; descarriando mucho? &iquest;Cabe decir, a estas alturas de la historia humana, que sabemos habitar la Tierra? Quiz&aacute; podamos avanzar hacia lo que se podr&iacute;a llamar una <em>simbio&eacute;tica</em> para seres terrestres, para <em>Homo sapiens</em> que de verdad decidan asumir la condici&oacute;n humana en la biosfera del tercer planeta del Sistema Solar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las figuras intelectuales que reivindicas es la de la bi&oacute;loga Lynn Margulis, quien reinterpret&oacute; la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n. M&aacute;s que la competencia, en la vida en la Tierra predomina la cooperaci&oacute;n y la interdependencia. Asumir esto nos ayudar&iacute;a a encontrar un camino &eacute;tico para superar la crisis ecosocial en la que nos encontramos, &iquest;no? </strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.sinpermiso.info/textos/la-simbiosis-una-tendencia-universal-en-el-mundo-de-la-vida-la-cosmovision-de-lynn-margulis-por-paco" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Margulis es uno de los faros de la humanidad</a>, uno de los m&aacute;s luminosos, como nos fue se&ntilde;alando ya hace mucho tiempo nuestro a&ntilde;orado Paco Puche. Ella mostr&oacute; que, aunque en la biosfera hay elementos de competencia y depredaci&oacute;n, la vida evoluciona y se hace compleja, sobre todo, gracias a fen&oacute;menos de simbiosis (que en t&eacute;rminos humanos podemos calificar de cooperaci&oacute;n, ciertamente). En esta revisi&oacute;n de la teor&iacute;a evolutiva hay algo de revancha p&oacute;stuma de Kropotkin sobre Darwin (aunque el pobre Darwin no fue responsable de las barbaridades que los 'darwinistas sociales' le echaron sobre la espalda): la ayuda mutua resulta, a la postre, m&aacute;s importante que la selecci&oacute;n natural. Y esto proporciona fundamentos para una concepci&oacute;n del mundo mucho mejor que la que hoy prevalece (la ideolog&iacute;a neoliberal, a la postre, es en cierta forma tambi&eacute;n una derivada del darwinismo social).
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &uacute;nica soluci&oacute;n pasa superar el capitalismo, por una &eacute;tica descentrada de lo humano y por el decrecimiento. Y tocas un tema muy espinoso, el de la demograf&iacute;a humana. Con todas las prevenciones que el tema merece, &iquest;crees que es inevitable un decrecimiento de la poblaci&oacute;n mundial? Hace unos d&iacute;as la ONU dijo que ya hemos superado los 8.000 millones de personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ocho mil millones somos demasiada gente, sobre todo teniendo en cuenta dos grandes asuntos. Primero, en t&eacute;rminos de consumo de energ&iacute;a y otros recursos, los habitantes del Norte global contamos, cada uno y cada una, por varias decenas de habitantes de los pa&iacute;ses empobrecidos. Segundo, hoy estamos construyendo cuerpos humanos a base de combustibles f&oacute;siles y mineral de fosfato (a trav&eacute;s de una insostenible agricultura industrial dependiente de fertilizantes de s&iacute;ntesis), cuyos picos estamos cerca de alcanzar, si es que no los hemos superado ya. Basta razonar de forma realista sobre la alimentaci&oacute;n humana para darse cuenta de que s&iacute;, la poblaci&oacute;n mundial descender&aacute;. Todos nuestros esfuerzos han de orientarse a evitar que esa reducci&oacute;n adopte la forma de genocidio. La mejor forma de encararla es mejorar la posici&oacute;n de las mujeres y las ni&ntilde;as en todas las sociedades. Pero todo esto requiere mucho matiz, y por eso he dedicado a la cuesti&oacute;n un extenso cap&iacute;tulo de <em>Simbio&eacute;tica, </em>el octavo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creo que eres un pensador al que le gusta tender puentes entre distintas corrientes. En el subt&iacute;tulo de </strong><em><strong>Simbio&eacute;tica</strong></em><strong>, por ejemplo, ya nos dices que tu perspectiva es a la vez ecologista y animalista. Pero estos dos movimientos no se entienden muchas veces. Dentro del ecologismo, por ejemplo, no se acaba de asumir del todo que para frenar el cambio clim&aacute;tico hay que dejar de comer animales, al menos en el mundo rico, y ya no digamos contemplar a los animales como individuos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos de defensa de los animales han rendido un gran servicio &eacute;tico a la humanidad, al identificar, analizar y luchar contra el especismo. Los movimientos ecologistas deber&iacute;an reconocerlo e incorporar el antiespecismo a sus propias posiciones. Y por otra parte, como bien has se&ntilde;alado t&uacute; mismo, <a href="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2022-11-11/por-que-hay-que-dejar-de-comer-animales-para-luchar-contra-el-cambio-climatico.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la ganader&iacute;a industrial y las dietas c&aacute;rnicas pesan de modo insoportable sobre la Tierra</a>, y son incompatibles con una descarbonizaci&oacute;n real de nuestras econom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El movimiento ecologista est&aacute; en contra de las macrogranjas, pero apuesta por la ganader&iacute;a extensiva. Se piensa que es una de las soluciones a eso que se llama 'la Espa&ntilde;a vaciada'. Tambi&eacute;n una soluci&oacute;n a los incendios. Adem&aacute;s, en un mundo sin recursos energ&eacute;ticos, seguir utilizando animales para el trabajo agr&iacute;cola ser&iacute;a necesario. &iquest;Cu&aacute;l es tu posici&oacute;n al respecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El equ&iacute;voco principal es suponer que, con ganader&iacute;a extensiva, se podr&iacute;a mantener un consumo de carne superior a una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de lo que ahora nos parece normal en pa&iacute;ses como el nuestro. Es una completa ilusi&oacute;n. Por otra parte, los movimientos ecologistas y la agroecolog&iacute;a tienden a exagerar los efectos ecol&oacute;gicos beneficiosos de la ganader&iacute;a extensiva. Dicho lo anterior, es cierto que cuesta imaginar una agricultura &ldquo;recampesinizada&rdquo; sin animales de labor. Todo va a depender de si seremos capaces de conservar cierto grado (deseable) de mecanizaci&oacute;n en las labores del campo, y de qu&eacute; tipo de agrosistemas permitir&aacute; mantener la degradaci&oacute;n de la biosfera en curso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees que el </strong><em><strong>rewilding</strong></em><strong> podr&iacute;a ser una alternativa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos recuperar ecosistemas funcionales y poblaciones de seres vivos: renaturalizar, en una palabra (me gusta m&aacute;s &ldquo;renaturalizar&rdquo; que el t&eacute;rmino en ingl&eacute;s). S&eacute; que hay ec&oacute;logos y bi&oacute;logas que ven con desconfianza el <em>rewilding </em>y prefieren hablar, en t&eacute;rminos m&aacute;s convencionales, de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica (pensando en un paisaje m&aacute;s humanizado y dependiente de nuestra intervenci&oacute;n constante que quienes defienden la renaturalizaci&oacute;n). Les parece bien, dir&iacute;amos, la dehesa tradicional recuperando algunos linces. Creo que hay que ir m&aacute;s all&aacute;: reintroducir castores o bisontes europeos en lo que fueron sus antiguos territorios, con la vista puesta en una naturaleza que se autogestione (en vez de pensar en gestionarla nosotros), es una buena idea. Una idea necesaria. La dificultad del <em>rewilding </em>es que requiere que los seres humanos demos algunos pasos atr&aacute;s y nos situemos de mejor manera en la biosfera de la Tierra, en Gaia. Para &ldquo;volver a ser terrestres&rdquo; (Bruno Latour) nos ayudar&iacute;a una regla de 5R que proponen los <em>colaps&oacute;logos </em>Pablo Servigne y Gauthier Chapelle: resiliencia, renuncia, regeneraci&oacute;n, reconciliaci&oacute;n y reverencia (estar&iacute;a bien traducir al castellano su reciente librito <a href="https://www.seuil.com/ouvrage/l-effondrement-et-apres-explique-a-nos-enfants-et-a-nos-parents-pablo-servigne/9782021466485" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El colapso (y lo que sigue) explicado a nuestros hijos... y a nuestros padres</a>).<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde el lado del animalismo, criticas algunas posiciones, como la intervenci&oacute;n positiva en la naturaleza. &iquest;D&oacute;nde se encontrar&iacute;a el l&iacute;mite de esa intervenci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que animalismo y ecologismo tienen un amplio terreno com&uacute;n para encontrarse: desbordar el antropocentrismo tan fuerte en la cultura dominante, ir m&aacute;s all&aacute; de una comunidad moral compuesta s&oacute;lo de <em>Homo sapiens</em>, reconocer -como suele decir Marta Tafalla- que la naturaleza est&aacute; llena de sujetos a los que tratamos como objetos (y esto es inaceptable). Un gran peligro para algunos sectores del animalismo es la tentaci&oacute;n de la tecnolatr&iacute;a: la <em>hybris </em>de creer que una tecnolog&iacute;a redentora podr&aacute; eliminar el sufrimiento del mundo. Por esta v&iacute;a, los defensores de la intervenci&oacute;n positiva en la naturaleza acaban cerca del 'altruismo efectivo' y el transhumanismo, lo cual me parece mal camino. Es una cuesti&oacute;n compleja que abordo en el cap&iacute;tulo 9 de <em>Simbio&eacute;tica </em>(&ldquo;Una utop&iacute;a &eacute;tica desmadrada&rdquo;).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/necesitamos-recuperar-ecosistemas-funcionales-poblaciones-seres-vivos-renaturalizar_132_9799893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Dec 2022 07:55:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Necesitamos recuperar ecosistemas funcionales y poblaciones de seres vivos: renaturalizar"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Que los humanos seamos 8.000 millones y queramos dieta cárnica va en contra de cualquier ley de funcionamiento de la biosfera"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/humanos-seamos-8-000-millones-queramos-dieta-carnica-ley-funcionamiento-biosfera_132_9634347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41e89cf7-e0d0-4add-b11e-a14d06cfd718_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Que los humanos seamos 8.000 millones y queramos dieta cárnica va en contra de cualquier ley de funcionamiento de la biosfera&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista a la filósofa Marta Tafalla, cuyo último libro, 'Filosofía ante la crisis ecológica. Una propuesta de convivencia con las demás especies: decrecimiento, veganismo y rewiding', se presentará en Madrid el próximo 28 de octubre</p></div><p class="article-text">
        Igual que hay consejeros de la Comunidad de Madrid que no ven a los pobres y, por tanto, para ellos no existen, tambi&eacute;n hay fil&oacute;sofos que no ven a las fil&oacute;sofas y para ellos tampoco existen. Pero est&aacute;n ah&iacute;. Como ped&iacute;a Grace Paley, durante siglos las mujeres han le&iacute;do a los hombres y, tal vez, ha llegado el momento de que los hombres les devuelvan la cortes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Marta Tafalla (Barcelona, 1972) es una de estas fil&oacute;sofas. Profesora de Filosof&iacute;a en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, Tafalla es una de las pensadoras m&aacute;s l&uacute;cidas de este pa&iacute;s en el &aacute;mbito de la ecolog&iacute;a y nuestra relaci&oacute;n con otras especies. Lo hace adem&aacute;s desde una perspectiva muy original en la que confluyen la &eacute;tica y la est&eacute;tica. Autora de varios libros sobre esta cuesti&oacute;n, su &uacute;ltimo ensayo es <em>Filosof&iacute;a ante la crisis ecol&oacute;gica. Una propuesta de convivencia con las dem&aacute;s especies: decrecimiento, veganismo y rewiding, </em>publicado por Plaza&nbsp;y Vald&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Nos citamos en una cafeter&iacute;a con opciones veganas de una plaza del barrio barcelon&eacute;s de Gracia para hablar de este ensayo, sostenido por decenas de lecturas, que intenta sacudir nuestras conciencias y proponer alternativas al derrumbe ecol&oacute;gico desde el respeto a los otros seres vivos. &ldquo;Yo soy muy pesimista, pero creo que hay que intentarlo, hay que seguir, nos lo jugamos todo, es una cuesti&oacute;n tambi&eacute;n de dignidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la primera parte de tu libro se&ntilde;alas el desprecio que a&uacute;n hoy hay hacia las fil&oacute;sofas. Y citas una an&eacute;cdota con Manuel Cruz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una colecci&oacute;n de libros de filosof&iacute;a que dirigi&oacute; le cuestion&eacute; que apenas hab&iacute;a mujeres. Cuando se lo dije, su respuesta fue que la raz&oacute;n es que apenas hay fil&oacute;sofas. La comunidad filos&oacute;fica en gran medida sigue siendo muy patriarcal. En los temas de los grados de filosof&iacute;a se estudian sobre todo a se&ntilde;ores y cuesta mucho esfuerzo conseguir que las fil&oacute;sofas entren en los temarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; puede aportar la filosof&iacute;a en todo este debate en torno al decrecimiento, el veganismo o el </strong><em><strong>rewilding</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En estos temas necesitamos muchas disciplinas distintas que trabajen juntas y la filosof&iacute;a es una de ellas. Desde la filosof&iacute;a se ha pensado mucho qu&eacute; es una cosmovisi&oacute;n, c&oacute;mo entendemos al ser humano en sus relaciones con el mundo natural, con otras especies. Adem&aacute;s, se trabaja en &eacute;tica y la &eacute;tica es fundamental para pensar la crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro aborda tres cuestiones que a ti te parecen clave: el veganismo, el decrecimiento, y el </strong><em><strong>rewilding</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema de fondo es que nosotros estamos provocando una extinci&oacute;n masiva de especies, entre otras razones porque los seres humanos somos ya 8.000 millones de personas y mucha gente quiere o aspirar a tener una dieta c&aacute;rnica y lo que se entiende por un nivel de vida elevado. Quiere poseer muchas cosas, usar muchos recursos, y esto ejerce una presi&oacute;n excesiva sobre la biosfera. La manera de frenar esta presi&oacute;n es emprender un decrecimiento, algo que deber&iacute;amos hacer de manera democr&aacute;tica, consensuada, de manera razonable, es decir, prescindir de aquellos bienes m&aacute;s superfluos pero que son muy costosos para el medio ambiente y pasar a vivir de una manera materialmente m&aacute;s sencilla. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que hacer un ejercicio personal de qu&eacute; cosas podemos prescindir. Por ejemplo, podemos prescindir de ir de vacaciones en avi&oacute;n a la otra punta del planeta o de comprar mucha ropa. Podemos dejar de hacer ciertas cosas que no son tan necesarias, que no tienen un impacto tan grande en la calidad de vida y que nos permitir&iacute;a que el mundo natural se pudiera recuperar. En este punto el veganismo es muy importante porque la primera causa de p&eacute;rdida de biodiversidad es la dieta basada en animales. Es una cuesti&oacute;n absolutamente central. La idea es que vaya de la mano del <em>rewilding</em>, permitir que los ecosistemas se recuperen. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el decrecimiento y el <em>rewilding</em> para m&iacute; son dos caras de la misma moneda. Nosotros hemos de decrecer para que las dem&aacute;s especies se recuperen. Y esto en parte es por una cuesti&oacute;n &eacute;tica, pues las dem&aacute;s especies tienen tanto derecho como nosotros a estar aqu&iacute;. Pero tambi&eacute;n por una cuesti&oacute;n de mera supervivencia, porque las dem&aacute;s especies son las que realizan funciones ecol&oacute;gicas que hacen que la biosfera funcione. Si desaparecen la biosfera colapsar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Se&ntilde;alas que el sistema capitalista es una de las causas de la crisis ecol&oacute;gica, pero que no solo hay que atribuirlo a eso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Coincido con la mayor&iacute;a del movimiento ecologista, que es anticapitalista. Es un punto importante porque el capitalismo, adem&aacute;s de colonial ('salvaje' para m&iacute; es un t&eacute;rmino positivo, por eso no me gusta) es insaciable, lo mercantiliza todo. La vida de cualquiera al final es una mercanc&iacute;a. Pero creo que es ingenuo pensar que el problema solo viene de ah&iacute;. El capitalismo es muy reciente y los seres humanos venimos haciendo cosas mal desde mucho antes de que surgiera el capitalismo. Los problemas vienen de antes y creo que esa mirada de ir m&aacute;s all&aacute; nos cuesta un poco. Cuando t&uacute; dices que el capitalismo es un error, siempre es como que el error son los dem&aacute;s, pero no miras si t&uacute; dentro de ti tienes un problema tambi&eacute;n. Cuando en cambio decimos que el problema es el antropocentrismo, eso te obliga a mirarte a ti mismo, a pensar qu&eacute; estoy haciendo yo mal m&aacute;s all&aacute; de que el sistema sea capitalista. Creo que eso es muy importante. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las cuestiones clave que me hizo pensar en ello fue descubrir que la destrucci&oacute;n de la megafauna comenz&oacute; hace cincuenta mil a&ntilde;os, cuando nuestros antepasados homo sapiens empezaron a colonizar el mundo y exterminaron una lista&nbsp;largu&iacute;sima&nbsp;de especies. No eran capitalistas, adem&aacute;s eran muy pocos y, en cambio, provocaron una cat&aacute;strofe ecol&oacute;gica. Efectivamente, otros modelos econ&oacute;micos tampoco han sido ben&eacute;volos con la naturaleza. Creo que el problema es m&aacute;s amplio, el capitalismo es un horror pero el problema no se acaba solo ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>En el libro no evitas la pol&eacute;mica. Una de tus propuestas es que es necesaria una disminuci&oacute;n dr&aacute;stica de la natalidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gente que no quiere hablar de ese tema no entiende c&oacute;mo funciona la biosfera. Es decir, la poblaci&oacute;n humana ha aumentado mucho, sobre todo en los &uacute;ltimos siglos, pero ese aumento se ha traducido en disminuir las poblaciones de otras especies. El drama es ese y el problema es que los ecosistemas necesitan a las dem&aacute;s especies para funcionar. Esto se ve muy bien en un estudio de 2018 que cito en el libro, <em>La distribuci&oacute;n de la biomasa en la Tierra</em>. Nos dice que si miramos la biomasa de los mam&iacute;feros, solo el 4% de los mam&iacute;feros son salvajes; el 36%, humanos y el 60%, ganado. Esos datos muestran con claridad d&oacute;nde est&aacute; el problema. Y una parte del problema es la dieta y otra, el aumento de poblaci&oacute;n humana. Por supuesto, la disminuci&oacute;n de la natalidad deber&iacute;a hacerse sin violar los derechos humanos de nadie. Las ecofeministas han pensado mucho en el tema y han hecho propuestas sensatas. Lo que han visto es que hay una relaci&oacute;n entre la natalidad y las condiciones de vida de las mujeres. Cuando las mujeres tienen un oficio y acceso a la planificaci&oacute;n familiar, tienen menos hijos. Y por tanto el camino va un tanto por ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y, sin embargo, en Europa y en Espa&ntilde;a en particular se insiste en que hay un problema demogr&aacute;fico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero yo creo que eso es porque pensamos en el marco de los pa&iacute;ses y no de las especies, y ah&iacute; est&aacute; el problema. Incluso para la izquierda ecologista el marco mental son los Estados, y los Estados son una ficci&oacute;n humana, la naturaleza no los reconoce. La biosfera funciona por el equilibrio entre especies y eso es lo que deber&iacute;amos tener en cuenta, las relaciones entre especies y no las relaciones entre Estados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Esa idea conecta muy bien con el biorregionalismo que defend&iacute;a, entre otros, Gary Snyder all&aacute; por los a&ntilde;os sesenta, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que en los a&ntilde;os sesenta se pusieron sobre la mesa muchas ideas muy importantes, estudios cient&iacute;ficos, tambi&eacute;n propuestas desde la filosof&iacute;a, desde la poes&iacute;a. Se articularon modelos te&oacute;ricos important&iacute;simos que, si nos los hubi&eacute;ramos&nbsp;tomado en serio de manera colectiva, pod&iacute;amos haber reconducido nuestra sociedad. En cambio todo eso se barri&oacute; muy r&aacute;pido, como si fuera una especie de sue&ntilde;o loco, y fuimos en contra de todas estas propuestas. Porque los a&ntilde;os sesenta y setenta son los a&ntilde;os de Rachel Carson, del <em>Informe de los l&iacute;mites del crecimiento</em>. Ah&iacute; hubo un momento de mucha gente inteligente compartiendo ideas muy sensatas y que no se les tom&oacute; en serio. Fue un error muy grave.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Volviendo al&nbsp;antropocentrismo, creemos que la manera, digamos occidental, de relacionarnos con la naturaleza es la &uacute;nica aceptable, pero hay culturas, como la de algunos nativos norteamericanos, que nos ense&ntilde;an otros caminos m&aacute;s respetuosos con la vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese tema es fundamental. Se considera a los cazadores recolectores los m&aacute;s primitivos, los m&aacute;s irracionales, cuando normalmente tienen un conocimiento de su medio natural muy superior al que tenemos nosotros. En ese sentido, me gusta mucho un libro de Barry L&oacute;pez, <em>Sue&ntilde;os &aacute;rticos</em>. Estuvo una &eacute;poca conviviendo en el &Aacute;rtico con culturas de cazadores recolectores. Cuando hab&iacute;a visitas de cient&iacute;ficos, llegaban con la idea de que los nativos no conoc&iacute;an c&oacute;mo funcionaba ese mundo y cuestionaban lo que les contaban. Pero en muchos casos luego se demostr&oacute; que los ind&iacute;genas llevaban raz&oacute;n, entre otras cosas porque llevan viviendo all&iacute; miles de a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>T&uacute; eres ecologista y antiespecista, pero algunos temas, como las poblaciones de cotorras en las ciudades o la ganader&iacute;a extensiva, han propiciado la fricci&oacute;n entre ambos movimientos. En este ensayo y en otros &aacute;mbitos siempre has insistido en que la convergencia es posible.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo de la ganader&iacute;a extensiva es una mentira. No es verdad que sea buena, es una mentira tremenda. Somos 8.000 millones de personas y no puedes alimentarlas con carne, aunque sea de ganader&iacute;a extensiva, sin devastar los ecosistemas. Eso tiene que ver con una cosa que en ciencia se sabe, pero de la que a los ecologistas no les gusta hablar: la estructura de la cadena tr&oacute;fica. En los ecosistemas los animales&nbsp;herb&iacute;voros&nbsp;son los que tienen poblaciones grandes, mientras que los animales carn&iacute;voros siempre tienen poblaciones muy peque&ntilde;as. Si vemos el t&iacute;pico documental del Serengueti hay un mont&oacute;n de herb&iacute;voros de muchas especies y hay grupitos de leones y otros carn&iacute;voros. La base de la cadena tr&oacute;fica son los seres que realizan la fotos&iacute;ntesis, plantas y algas, son las que tienen la mayor biomasa, captan la energ&iacute;a solar y a partir de ah&iacute; arranca la cadena alimentaria y luego cualquier piso superior en la cadena tr&oacute;fica accede a menos energ&iacute;a. Es decir, un herb&iacute;voro no puede acceder a toda la energ&iacute;a de las plantas sino &uacute;nicamente a un 10% y, por lo tanto, su biomasa ya es menor. El carn&iacute;voro accede a un 10% de la energ&iacute;a de los herb&iacute;voros, por lo tanto su biomasa es todav&iacute;a m&aacute;s peque&ntilde;a. Los animales carn&iacute;voros, para entendernos, son una especie de lujo de los ecosistemas, siempre hay muy pocos. Por tanto, que los humanos seamos 8.000 millones de personas y queramos dieta c&aacute;rnica va en contra de cualquier ley de funcionamiento de la biosfera, no tiene ning&uacute;n sentido. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&iquest;Por qu&eacute; le cuesta tanto al movimiento ecologista darse cuenta de esa realidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seguramente sean varias razones, creo que mucha gente tiene un problema de adicci&oacute;n, y lo digo en serio, de adicci&oacute;n a la carne. Que no se siente capaz de dejarla. Y tambi&eacute;n existen elementos culturales que tienen que ver con la sensaci&oacute;n de dominio del mundo natural que te da comer carne o que te da el ganado. Para mucha gente el hecho de que exista ganado en el campo le da la sensaci&oacute;n de que nosotros dominamos la naturaleza, los ecosistemas, porque los animales son nuestros, los gestionamos, los llevamos de aqu&iacute; para all&aacute; y eso es lo que explica tambi&eacute;n que una parte del ecologismo vea con malos ojos el <em>rewilding</em>, que implica dejar de dominar. Hay una parte del movimiento ecologista que est&aacute; preocupada por el cambio clim&aacute;tico, pero que sigue siendo muy antropoc&eacute;ntrica y no quiere renunciar al dominio.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a el </strong><em><strong>rewilding</strong></em><strong> contribuir a frenar el cambio clim&aacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico est&aacute; avanzando r&aacute;pidamente y eso significa que los ecosistemas se tienen que adaptar. Muchas especies van a emigrar, de hecho algunas ya est&aacute;n emigrando, tanto animales como plantas, y va a haber cambios de conducta de distintos tipos. La evoluci&oacute;n funciona as&iacute;, las especies intentan adaptarse, no en un sentido de intencionalidad, sino que se van adaptando a las situaciones. Si somos nosotros, los humanos, quienes gestionamos los ecosistemas, los ecosistemas no podr&aacute;n adaptarse. Adem&aacute;s no somos conscientes de que todo esto puede pasar muy r&aacute;pido, el cambio clim&aacute;tico se est&aacute; acelerando, probablemente en cuatro o cinco a&ntilde;os vamos a superar el grado y medio de aumento y antes de 2050 habremos superado los dos grados, y dos grados es much&iacute;simo. Va a cambiar completamente el funcionamiento de la Tierra y hay que permitir que las especies se puedan adaptar en la medida de lo posible, por eso es tan importante el <em>rewilding</em>.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&iquest;Crees que en cierta forma seguimos teniendo una cierta adoraci&oacute;n por el paisaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que entender que los ecosistemas salvajes son din&aacute;micos. Nosotros a veces nos enamoramos de un determinado ecosistema, de un determinado paisaje porque est&eacute;ticamente nos gusta mucho, porque vemos unos valores culturales, por una relaci&oacute;n personal, por vinculaciones sentimentales con algunos entornos. Pero con el tiempo he entendido que eran entornos muy degradados y muy desequilibrados. No se trata de renunciar a esas emociones, se trata de ponerlas en contexto.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Sostienes que en cualquier proyecto rewilding hay que contar con las poblaciones locales. Y uno de los problemas que se plantean y que t&uacute; desarrollas en el libro es el de la subsistencia de esas poblaciones. El turismo, por mucha etiqueta de sostenible que queramos ponerle, &iquest;no va en contra de esos procesos de &ldquo;renaturalizaci&oacute;n&rdquo; a los que apelas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; es uno de los temas m&aacute;s dif&iacute;ciles. Tengo con eso reflexiones ambiguas. Es verdad que el turismo es muy problem&aacute;tico, sobre todo el turismo a gran escala. En zonas donde hay mucha caza deportiva, hay gente que est&aacute; intentando proponer modelos contrarios y alternativos, como ir a ver animales salvajes en libertad. En vez de que vayan a matarlos, que los vayan a ver. Es un paso adelante. Pero es verdad que es turismo y tiene un coste ambiental. Hay unas&nbsp;disfunciones&nbsp;que son muy dolorosas y que yo las llevo con mucha contradicci&oacute;n interna y mucha tensi&oacute;n porque es jugar entre distintos grados de males. Tambi&eacute;n es verdad que cierto grado de turismo puede tener un lado educativo, en el sentido de entender los ecosistemas, valorarlos, pero se te puede ir de las manos con facilidad, estoy de acuerdo contigo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/humanos-seamos-8-000-millones-queramos-dieta-carnica-ley-funcionamiento-biosfera_132_9634347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Oct 2022 04:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Que los humanos seamos 8.000 millones y queramos dieta cárnica va en contra de cualquier ley de funcionamiento de la biosfera"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artículos antitaurinos de Eugenio Noel para mirarnos en el espejo de lo que fuimos y aún seguimos siendo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/eugenio-noel-antitaurino_132_8477546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fdd9b7b-c441-4d6e-995a-02da454a5acd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Artículos antitaurinos de Eugenio Noel para mirarnos en el espejo de lo que fuimos y aún seguimos siendo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Garaje Ediciones publica ANTITAURINO, una selección de artículos del escritor Eugenio Noel, infatigable y airado activista del antitaurinismo en el primer tercio del siglo XX. Publicamos su prólogo con motivo de la presentación que tendrá lugar el jueves 11 de noviembre en la Fundación Anselmo Lorenzo de Madrid</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se necesita valor para escribir en Espa&ntilde;a&rdquo;, afirma en uno de sus art&iacute;culos <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eugenio_Noel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eugenio Noel</a>. En su caso, hay que ponderar ese valor por partida doble. Por un lado, su persistencia y su vocaci&oacute;n lograron vencer el muro que le impon&iacute;a su origen social, muy humilde, una barrera para cualquiera que quisiera dedicarse a las letras en la Espa&ntilde;a de hace un siglo. Por otro, su posici&oacute;n claramente antitaurina le granje&oacute; no pocas enemistades y un ataque frontal a su obra de la mano de los ensayistas y cr&iacute;ticos defensores de la mal llamada &ldquo;fiesta nacional&rdquo;, como Rosario Cambria. Reduc&iacute;an la postura de Noel hacia los toros, su cr&iacute;tica l&uacute;cida, a la supuesta envidia que sent&iacute;a hacia los toreros, entonces figuras ineludibles de la Espa&ntilde;a de pandereta que criticaba Machado. Algo parecido, por cierto, a lo que le ocurr&iacute;a al mism&iacute;simo Unamuno, en quien Noel encontr&oacute; un apoyo intelectual. Ambos criticaron el 'pan y toros' de la sociedad de entonces. Mientras el pueblo se manten&iacute;a ocupado con las <em>haza&ntilde;as </em>de Belmonte en el ruedo, no se hablaba de la guerra, de la miseria o del atraso ancestral de la Espa&ntilde;a que bosteza.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado un siglo desde que Noel escribiera estos art&iacute;culos y algunas cosas han cambiado y no han cambiado en nuestro pa&iacute;s respecto a los toros. Es verdad que muchas plazas siguen abiertas, que pervive cierta afici&oacute;n, que los peri&oacute;dicos y televisiones (salvo honrosas excepciones) siguen dando cuenta de la matanza sanguinaria y desigual de los toros, que los toreros y sus romances ocupan espacios en los programas de cotilleo y en la televisi&oacute;n basura. Pero lo cierto es que muchas de esas plazas no sobrevivir&iacute;an sin la ayuda p&uacute;blica, como ocurre con la de C&aacute;ceres, y la mayor&iacute;a est&aacute; en la ruina. El mundo del toreo aguanta y mantiene sus privilegios porque est&aacute; sobrerrepresentado y apoyado desde algunas &eacute;lites. Si hici&eacute;ramos una encuesta en la calle no creo que muchas personas fueran capaces de dar el nombre de un torero de renombre.&nbsp;Por suerte, los toros han dejado de formar parte de nuestra vida cotidiana y la desconexi&oacute;n con la juventud y las nuevas generaciones es absoluta. Su funci&oacute;n de adormecedor de las masas, el 'pan y toros' del que hablaban Unamuno y Noel, corresponde hoy a otros espect&aacute;culos. Los ciudadanos espa&ntilde;oles son hoy mucho m&aacute;s sensibles y cr&iacute;ticos respecto a los toros y creo, o quiero creer, que en un hipot&eacute;tico refer&eacute;ndum ganar&iacute;an quienes apoyan su prohibici&oacute;n. Y si no saliese el s&iacute; a la prohibici&oacute;n es porque tambi&eacute;n son muchos los cr&iacute;ticos con los toros que prefieren que <em>la fiesta</em> muera por falta de asistencia. En todo caso, en el imaginario popular los toros han dejado de ser una fiesta y menos nacional, salvo para un reducto franquista, que aunque peque&ntilde;o mantiene un gran poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico gracias a partidos afines.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no ha cambiado tanto es el apoyo de algunos intelectuales a los toros, como es el caso de Fernando Savater o de Mario Vargas Llosa, ni su empe&ntilde;o en elevar <em>la fiesta</em> a la categor&iacute;a de arte. Su defensa suele ir acompa&ntilde;ada de cr&iacute;ticas furibundas hacia quienes vemos en los toros un remedo del circo romano, un resquicio de una Espa&ntilde;a atrasada y at&aacute;vica que se aferra a una tradici&oacute;n violenta y sanguinaria. En este sentido, nada ha cambiado respecto a la &eacute;poca que le toc&oacute; vivir a Noel.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n antitaurina es tan antigua como los propios toros, como ha demostrado en su l&uacute;cido ensayo <em>Pan y toros</em> el historiador Juan Ignacio Codina. Desde Jovellanos o Larra, pasando por Carolina Coronado, Goya, Pardo Baz&aacute;n, Noel, Baroja o&nbsp;Unamuno hasta Jes&uacute;s Moster&iacute;n o Chantal Maillard, por citar algunos nombres, son muchos quienes consideran los toros no como algo de la tradici&oacute;n que merece conservarse sino como un resto de nuestra barbarie.
    </p><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos de Noel son &aacute;cidos y l&uacute;cidos, tambi&eacute;n emocionales, est&aacute;n escritos con garra y el autor no escatima la s&aacute;tira para dejar en evidencia un mundo en descomposici&oacute;n del que se valen las &eacute;lites para perpetuar su poder y una desigualdad que va m&aacute;s all&aacute; del ruedo. Leerlos hoy, un siglo despu&eacute;s, es mirarnos en el espejo de lo que fuimos y a&uacute;n seguimos siendo, aunque por suerte cada vez menos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/eugenio-noel-antitaurino_132_8477546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Nov 2021 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Artículos antitaurinos de Eugenio Noel para mirarnos en el espejo de lo que fuimos y aún seguimos siendo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De qué hablamos cuando hablamos de veganismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/hablamos-hablamos-veganismo_132_7300805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58c3b94c-0ebd-4687-8a5d-1115da309816_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿De qué hablamos cuando hablamos de veganismo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una ideología tan revolucionaria como otras que sustentan distintos movimientos de liberación, como el feminismo o el antirracismo, frente a un capitalismo depredador que nos domina y que ha sumido en la pobreza, cuando no en la esclavitud, a millones de animales, humanos y no humanos, y ha destruido el planeta</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha habido una expansi&oacute;n del veganismo en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de nuestro entorno. Aunque las estad&iacute;sticas no son siempre del todo exactas (suele englobarse dentro del mismo concepto de veganismo a personas que no lo son: vegetarianos, flexitarianos incluso), algunos estudios hablan de que al menos un cinco por ciento de los israel&iacute;es son veganos y algo menos del dos por ciento de los norteamericanos son vegetarianos estrictos, por citar dos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Los principios b&aacute;sicos del veganismo hunden sus ra&iacute;ces en los cl&aacute;sicos, como casi todo, pero no es hasta mediados del siglo pasado cuando aparece la palabra inglesa <em>vegan</em>. Bajo ese paraguas, lo <em>vegan</em> (el veganismo), se ha conformado en un movimiento, en un estilo de vida que rechaza cualquier tipo de explotaci&oacute;n hacia los animales, no solo a trav&eacute;s de la alimentaci&oacute;n. Aunque con malos modos, la sociedad ha ido asimilando disidencias, como el vegetarianismo. Sin embargo, muestra una gran hostilidad hacia el veganismo, quiz&aacute;s porque le resulta demasiado inc&oacute;modo al carnismo imperante. Para descalificarlo recurre a la demagogia y a argumentos muy trillados, como cuando asegura que se trata de una moda pasajera, que todos los veganos son unos talibanes o que el veganismo es una postura que solo pueden llevar a cabo los ricos. Pero la realidad es que el carnismo es una pieza m&aacute;s del capitalismo depredador que nos domina y que ha sumido en la pobreza, cuando no en la esclavitud, a millones de animales, humanos y no humanos, y ha destruido el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo es que las cr&iacute;ticas al veganismo no llegan solo del carnismo, algo esperable, sino incluso de una parte del propio movimiento animalista, que prefiere verse retratado bajo un concepto m&aacute;s amplio, el antiespecismo, una corriente de pensamiento que ha acabado de bajar a los humanos del pedestal en el que nos hab&iacute;amos colocado. Ninguna especie animal es superior a otra, asegura el antiespecismo, cuyas bases de pensamiento se forjaron en los a&ntilde;os setenta del siglo pasado, principalmente en las universidades anglosajonas. Una ideolog&iacute;a tan revolucionaria como lo fueron en su d&iacute;a otras que han sustentado distintos movimientos de liberaci&oacute;n, como el feminismo o el antirracismo.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de cierta confusi&oacute;n sobre el t&eacute;rmino y su significado, me parece muy oportuna y esclarecedora la <a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/que-es-el-veganismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicaci&oacute;n en castellano de Qu&eacute; es el veganismo, de Val&eacute;ry Giroux y Renan Larue, en la peque&ntilde;a pero gran editorial Plaza y Vald&eacute;s</a>, a quien tanto debemos quienes nos preocupamos por la vida de nuestros semejantes, los otros animales. Giroux es profesora en la Universidad de Quebec y una de las investigadoras m&aacute;s destacadas del mundo sobre la &eacute;tica animal. Laure es un conocido activista por los derechos de los animales, profesor de literatura en la Universidad de Santa B&aacute;rbara y fundador en la misma universidad del programa acad&eacute;mico <em>Vegan Studies</em>.
    </p><p class="article-text">
        Publicado por primera vez en 2017 en franc&eacute;s y traducido ahora al castellano por Malou Amselek&nbsp;Jaquet, este peque&ntilde;o libro de apenas cien p&aacute;ginas no solo tiene la virtud de hacer un recorrido muy preciso por los or&iacute;genes del veganismo y de hacer una fotograf&iacute;a muy completa del movimiento en la actualidad, sino que los autores asumen el reto de redefinir lo <em>vegan</em> y de adaptarlo a los nuevos avances y teor&iacute;as en torno a la liberaci&oacute;n animal, como el antiespecismo del que hablaba antes.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros cap&iacute;tulos del libro est&aacute;n dedicados a contextualizar el veganismo y a quienes lo profesan. Los lectores que ya sean veganos afianzar&aacute;n algunas ideas gracias a la claridad de la exposici&oacute;n, a una narraci&oacute;n amena y sin circunloquios innecesarios, alejada de cualquier dogmatismo. Quienes no sean veganos y quieran dar el paso quiz&aacute;s encuentren en estos cap&iacute;tulos el impulso definitivo para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, <em>Hacia la liberaci&oacute;n animal</em>, es el que tiene m&aacute;s enjundia desde el punto de vista ideol&oacute;gico y de conceptos. Frente a quienes piden la &ldquo;abolici&oacute;n&rdquo; del veganismo -a veces desde las filas del propio movimiento animalista- al considerar que se queda corto o que es ineficaz o que no tiene en cuenta a otras corrientes de liberaci&oacute;n animal, los autores reivindican su naturaleza pol&iacute;tica y social. Giroux y Larue apelan a la sincron&iacute;a del veganismo con otros movimientos que luchan por la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Para los autores, el carnismo no es m&aacute;s que una de las caras de un sistema econ&oacute;mico y patriarcal injusto que hay que cambiar. Todas las luchas est&aacute;n relacionadas, vienen a decir, y el veganismo confluye as&iacute; con el feminismo, el antirracismo o en la b&uacute;squeda de un proyecto de justicia social universal. Algo con lo que estoy absolutamente de acuerdo. Sin embargo, y es la &uacute;nica <em>cr&iacute;tica</em> que yo har&iacute;a al libro, es que apenas indaga en la necesaria confluencia del veganismo/animalismo con el ecologismo y la protecci&oacute;n del medio ambiente, entendido el ecologismo en su acepci&oacute;n m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el movimiento ecologista a&uacute;n est&aacute; muy lejos de asumir muchos de los postulados del antiespecismo y no son pocas las ocasiones en las que hay una confrontaci&oacute;n directa con el animalismo. Un ejemplo muy cercano y relativamente reciente de lo que digo es la posici&oacute;n que algunas organizaciones ecologistas han tenido respecto a las cotorras en algunas ciudades, como Madrid. Llamativo tambi&eacute;n es que ninguna de las cinco organizaciones ecologistas cuenten con una l&iacute;nea de trabajo en torno a la &eacute;tica animal, lo que da una idea de lo antiguas que son a&uacute;n sus posiciones respecto a los derechos de los animales. Pero, a la vez, el veganismo o cualquier movimiento que luche por la liberaci&oacute;n animal cojea si no tiene en cuenta la perspectiva ambiental, si no busca hacer las paces con el planeta donde vivimos todas. El cambio clim&aacute;tico est&aacute; provocando ya la muerte de millones de animales. Una buena parte del movimiento lo ha entendido as&iacute;, pero creo que en el cap&iacute;tulo final del libro no se incide lo suficiente en este aspecto que a m&iacute; me parece fundamental (lean <em>Hacia un futuro vegano</em>, de Tobias Leenaert, tambi&eacute;n en Plaza y Vald&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        En la conclusi&oacute;n, Giroux y Larue citan a Ovidio (de nuevo los cl&aacute;sicos) cuando el poeta se lamentaba en la <em>Metamorfosis</em> de que el hombre que tuvo la idea de matar a un animal para comer hab&iacute;a iniciado el camino del crimen. Dos mil a&ntilde;os despu&eacute;s, los veganos de hoy aspiran, sin ingenuidad, a que su respuesta individual y coordinada contribuya a mejorar la vida de los animales. &ldquo;Hay que ser suficientemente audaz como para liberarse de la costumbre, para rechazar las tradiciones consagradas por el tiempo y compartidas por la mayor&iacute;a. La adopci&oacute;n del veganismo tambi&eacute;n implica nuestra forma de ver el mundo y pone a prueba nuestras certezas&rdquo;, aseguran los autores.
    </p><p class="article-text">
        He disfrutado mucho con la lectura de este libro, ameno, did&aacute;ctico y profundo a la vez. Salgo de &eacute;l fortalecido, con las ideas m&aacute;s claras, y admirado por la capacidad de los autores para condensar en pocas p&aacute;ginas la historia y el futuro de un movimiento que aspira a mejorar la vida de todos los animales, humanos y no humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/hablamos-hablamos-veganismo_132_7300805.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Mar 2021 05:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿De qué hablamos cuando hablamos de veganismo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dar un paso adelante en defensa de los animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/dar-paso-adelante-defensa-animales_132_2046877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1d5ffaa-9d34-4fb5-bcc8-3a900641acd2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Animales encerrados para servir de entretenimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las decisiones más importantes que he tomado a lo largo de mi vida y de la que más orgulloso me siento es precisamente la de haber dejado de comer animales.</p><p class="subtitle">El libro de Óscar Horta</p><p class="subtitle">Un paso adelante en defensa de los animales</p><p class="subtitle">nos proporciona argumentos sólidos y contundentes a quienes pensamos que otro mundo es posible, también respecto a los animales, incluidos los humanos.</p></div><p class="article-text">
        Hace algo m&aacute;s de un par de a&ntilde;os publiqu&eacute; en este mismo Caballo un art&iacute;culo titulado <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/dia-deje-comer-animales_6_445915422.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El d&iacute;a que dej&eacute; de comer animales</a> en el que anunciaba mi decisi&oacute;n de hacerme vegetariano y explicaba mis razones. Aunque era una decisi&oacute;n sedimentada desde hac&iacute;a tiempo, el punto de partida fue la lectura de un libro, <em>Comer animales</em>, de Jonathan Safran Foer.
    </p><p class="article-text">
        Ahora soy vegano y, si echo la vista atr&aacute;s, creo que una de las decisiones m&aacute;s importantes que he tomado a lo largo de mi vida y de la que m&aacute;s orgulloso me siento es precisamente la de haber dejado de comer animales. Hoy lo veo como un paso inevitable para alguien que siempre ha sido sensible a las injusticias y el &uacute;nico 'pero' que me surge es por qu&eacute; diablos no lo hice antes. Si uno puede vivir sin hacer da&ntilde;o a los dem&aacute;s, &iquest;por qu&eacute; hac&eacute;rselo?
    </p><p class="article-text">
        Mi experiencia la he contado en un libro, <em>El d&iacute;a que dej&eacute; de comer animales</em>, pensado para la gente que a&uacute;n no se ha atrevido a dar el paso y en el que trat&eacute; de indagar en el tema y de armarme de argumentos a partir de entrevistas con fil&oacute;sofos, m&eacute;dicos, expertos en medioambiente o activistas, entre otras Ruth Toledano, fundadora de este Caballo, cuyo trote nos ha ense&ntilde;ado a mirar de otra manera a los animales y a quien siempre le estar&eacute; agradecido.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez somos m&aacute;s quienes pensamos que la cuesti&oacute;n de los animales, de su sufrimiento, es un asunto &eacute;tico que nos interpela como especie, que nos cuestiona y nos condena por la manera en que los tratamos. La &eacute;tica, pues, est&aacute; detr&aacute;s de la decisi&oacute;n de mantener el statu quo, de mirar o no hacia otro lado, de enfrentarnos a un &ldquo;holocausto&rdquo; que se lleva por delante cada a&ntilde;o billones de vidas en todo el mundo. La b&uacute;squeda de argumentos &eacute;ticos me llev&oacute; a hablar con &Oacute;scar Horta cuando estaba escribiendo mi libro. Profesor de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica de la Universidad de Santiago, activista, publica ahora un libro imprescindible para saber de qu&eacute; hablamos cuando hablamos del sufrimiento que los humanos causamos a otros animales. Y de c&oacute;mo evitarlo. Se titula <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Teresa-huye-vida_6_656594351.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un paso adelante en defensa de los animales</a> y lo ha edita Plaza y Vald&eacute;s, un peque&ntilde;o sello mexicano que desde su desembarco en Espa&ntilde;a hace algunos a&ntilde;os se ha convertido en un referente del ensayo alternativo.
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida de <em>Un paso adelante en defensa de los animales</em> es el antiespecismo, una corriente de la que Horta es quiz&aacute;s su m&aacute;ximo referente intelectual en Espa&ntilde;a y que desmonta la idea de que los humanos tengamos m&aacute;s derechos que el resto de animales por el mero hecho de ser humanos. El antiespecismo deja al descubierto un sistema de explotaci&oacute;n hacia nuestros semejantes que ha alcanzado su expresi&oacute;n m&aacute;s perturbadora con la ganader&iacute;a industrial, pero que abarca todos los &aacute;mbitos, no solo el alimentario: la medicina, la cosm&eacute;tica, la moda o el ocio, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En un tono did&aacute;ctico y divulgativo, &Oacute;scar Horta se sit&uacute;a en la posici&oacute;n de un lector que se hace preguntas en torno al especismo y el maltrato animal, pero que a&uacute;n no ha encontrado respuestas. &iquest;Por qu&eacute; dejar de comer animales? &iquest;Por qu&eacute; los circos son una condena inaceptable para los animales? &iquest;Las abejas son tambi&eacute;n animales? &iquest;Es saludable alimentarse solo con productos vegetales? &iquest;Qu&eacute; es el veganismo? Creo que cualquier pregunta o duda que pueda plantearse el lector respecto al sufrimiento animal y sus variables la ha recogido minuciosamente Horta y, lo mejor de todo, la ha respondido con argumentos s&oacute;lidos, siempre desde esa perspectiva antiespecista de la que hablaba.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un libro que trata de abrir los ojos al lector, un ensayo consciente de que el especismo est&aacute; tan arraigado en nuestra cultura que dif&iacute;cilmente podremos desprendernos de &eacute;l de la noche a la ma&ntilde;ana. Por eso recomienda al lector que se tome su tiempo, que se vaya fijando objetivos asumibles para &eacute;l. Aunque la idea es reducir al m&aacute;ximo el da&ntilde;o que les causamos a los animales, cualquier paso en ese sentido ser&aacute; positivo.
    </p><p class="article-text">
        Horta dedica tambi&eacute;n un apartado al conflicto entre el ecologismo y el antiespecismo. Por sintetizar, explica Horta, el ecologismo no defiende a los animales en concreto, como individuos que sufren, sino como parte de un colectivo, como habitantes de un ecosistema. Una visi&oacute;n que choca irremediablemente con el antiespecismo. Un ejemplo de este conflicto ser&iacute;a, por ejemplo, la distinta postura entre los ecologistas y los antiespecistas a la hora de solucionar la presencia masiva en determinados ecosistemas de especies &ldquo;invasoras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien ( y este es para m&iacute; el &uacute;nico punto discutible del libro), creo que el empe&ntilde;o de Horta de marcar las diferencias entre el antiespecismo y el ecologismo, que comparto en gran parte, no deber&iacute;a ser obst&aacute;culo para buscar puntos de encuentro, una convergencia. Es cierto que la mayor parte del ecologismo se ha quedado atr&aacute;s. Que yo sepa (puede que me equivoque), de las principales ONG ambientales (Greenpeace, Ecologistas en Acci&oacute;n, SEO-Birdlife, WWF y Amigos de la Tierra) de Espa&ntilde;a ninguna tiene entre sus l&iacute;neas de trabajo el antiespecismo.&nbsp; M&aacute;s bien todo lo contrario. Y en eso lleva toda la raz&oacute;n Horta. El ecologismo, o buena parte de este movimiento al menos, deber&iacute;a hacer una reflexi&oacute;n muy seria en este sentido y replantearse una visi&oacute;n anclada en la preponderancia de los ecosistemas sobre los individuos. Pero al mismo tiempo, &nbsp;no siempre quienes se declaran antiespecistas son congruentes con el bienestar de los animales a escala global, pues no tienen en cuenta los da&ntilde;os que los humanos estamos causando en el medioambiente y que, en todo caso, nos rebotar&aacute;n como un bumer&aacute;n. Desalojar los productos animales de nuestra alimentaci&oacute;n es sin duda un paso importante para luchar por los derechos de los animales, para evitar su sufrimiento, y de paso beneficiar&aacute; tambi&eacute;n al medioambiente. Pero si comemos frutas y verduras envasadas o tra&iacute;das de pa&iacute;ses lejanos, por ejemplo, si abusamos del coche o del avi&oacute;n en nuestra vida cotidiana,&nbsp; estaremos haciendo un flaco favor a los animales. La quema de combustibles f&oacute;siles para el transporte o para producir pl&aacute;stico est&aacute; detr&aacute;s de los gases de efecto invernadero que han modificado ya el clima en la Tierra y que est&aacute; matando a millones de animales. Por supuesto, no digo que Horta no tenga en cuenta estos factores, pero desde mi punto de vista adem&aacute;s de marcar las diferencias con el ecologismo necesitamos tender puentes, necesitamos de una respuesta global que garantice una vida digna y sostenible para todos los habitantes del planeta, humanos y no humanos, sin supremac&iacute;as de ning&uacute;n tipo. Para lograrla, ser&aacute; necesaria la confluencia de todos los movimientos de liberaci&oacute;n, entre otros el feminismo o el ecologismo. El debate, en todo caso, est&aacute; abierto y <em>Un paso adelante en defensa de los animales</em> nos proporciona argumentos s&oacute;lidos y contundentes a quienes pensamos que otro mundo es posible, tambi&eacute;n respecto a los animales, incluidos los humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/dar-paso-adelante-defensa-animales_132_2046877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 17:47:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dar un paso adelante en defensa de los animales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Ecologismo,Antiespecismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marías y los perros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/marias-perros_132_3929521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2645fdf-dd1b-482c-a7a6-589e80a944a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rafael Doctor, impulsor de Capital Animal, junto a su perro, Antón, en la exposición &#039;Animalista. Representación, Violencias y Respuestas&#039;, en La Casa Encendida. Foto: Cristina de Middel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Marías está en su derecho de no ir a los lugares en los que se convive con los perros. Pero no puede cercenar el derecho de los demás a hacerlo. Considero a mi perro como un miembro más de mi familia y cuando le miro, a veces, me acuerdo de la manida pero no menos cierta aseveración de Kafka cuando decía: “Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro”.</p></div><p class="article-text">
        Aunque con menos frecuencia que antes, suelo leer las columnas de Javier Mar&iacute;as en EL PA&Iacute;S SEMANAL. A veces estoy en desacuerdo con lo que escribe, pero eso para m&iacute; es un aliciente porque no me gustan los art&iacute;culos previsibles. Me resulta entretenido y hasta gracioso encontrar en sus columnas el lado m&aacute;s personal de este escritor con fama de cascarrabias.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; con la misma curiosidad de siempre <a href="http://elpaissemanal.elpais.com/columna/perrolatria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la del pasado domingo</a>, en la que criticaba lo que &eacute;l denomina la &ldquo;perrolatr&iacute;a&rdquo;. Empieza su art&iacute;culo con una reflexi&oacute;n general sobre los derechos de los animales (&ldquo;uno de los mayores desprop&oacute;sitos triunfantes de nuestra &eacute;poca&rdquo;, asegura), para centrarse despu&eacute;s en la &ldquo;beater&iacute;a por los chuchos&rdquo;, que le parece que Espa&ntilde;a ha importado de Estados Unidos. Se lamenta de que los due&ntilde;os de los perros impongan la presencia de los canes en los restaurantes, en los bares, en los museos y en otros espacios p&uacute;blicos, algo m&aacute;s que reprobable y molesto, seg&uacute;n &eacute;l. Y entre otros argumentos se apoya en una cita de Stevenson al respecto. Y concluye as&iacute;: &ldquo;En Madrid hay los perros que dije, as&iacute; que no quiero imaginarme cu&aacute;ntos enemigos me he creado en Espa&ntilde;a con estas l&iacute;neas. Ninguno tendr&aacute; cuatro patas, eso es seguro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Iba a dejar pasar mi desacuerdo, sin m&aacute;s, como suelo hacer, pero dado que Madrid &ndash;la ciudad en la que ambos vivimos&ndash; ha sido declarada <a href="http://www.capitalanimal.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Capital Animal</a> (puede que esta noticia, si no la conoc&iacute;a, le amargue la semana), y soy due&ntilde;o de un perro, me pareci&oacute; que su art&iacute;culo merec&iacute;a alguna respuesta, desde luego no desde la enemistad sino desde la mera y sana controversia.
    </p><p class="article-text">
        Se olvida Mar&iacute;as de que, como humano, mal que le pese, &eacute;l mismo es un animal, un animal m&aacute;s evolucionado, pero animal al fin y al cabo, primo de los simios y otros primates. En contra de lo que pens&aacute;bamos y nos han ense&ntilde;ado en la escuela, los animales, sobre todo los que la biolog&iacute;a considera &ldquo;superiores&rdquo;, no solo se mueven por instintos, sino que hay algo m&aacute;s en ellos, hay &ldquo;inteligencia&rdquo;, aunque sea distinta a la humana. En su &uacute;ltimo ensayo, <em>&iquest;Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales?</em> (Tusquets), el primat&oacute;logo Frans De Waal asegura que los primates siguen estrategias pol&iacute;ticas, se reconcilian tras una pelea o tienen empat&iacute;a. La inteligencia humana no es &uacute;nica, asegura De Waal.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no al mismo nivel de los primates, tambi&eacute;n los perros, cuya presencia tanto preocupa a Mar&iacute;as, tienen su propia inteligencia y, por supuesto, derechos. Obviamente ellos nunca los van a reclamar, pero nosotros, como humanos, estamos obligados a reconoc&eacute;rselos. Dado que son animales dom&eacute;sticos (no tienen la culpa de haber sido domesticados a lo largo de la historia) y forman parte de nuestra cotidianeidad y hasta de nuestra familia, me parece l&oacute;gico que se les admita en el espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Se queja Mar&iacute;as de que no tiene por qu&eacute; soportar en un restaurante a un animal que a veces huele mal, hace sus necesidades en cualquier sitio o no est&aacute; lo suficientemente limpio. En primer lugar, nadie obliga a Mar&iacute;as a ir un restaurante u hotel en el que admitan perros. Y en cualquier caso las posibles &ldquo;molestias&rdquo; que pudiera padecer son semejantes a las que muchos de nosotros nos encontramos en el d&iacute;a a d&iacute;a, pero no con los animales sino con los humanos: gente que habla a voces y que nos impide mantener una conversaci&oacute;n, ni&ntilde;os que incordian, adictos al m&oacute;vil que no paran de chillar... Gente maleducada, en definitiva, como los due&ntilde;os de perros que no recogen sus cacas o les dejan campar a sus anchas en un restaurante.
    </p><p class="article-text">
        El problema, pues, no es que los perros accedan a un lugar p&uacute;blico, sino que sus due&ntilde;os sean unos maleducados. Pero eso pasa en todos los &aacute;mbitos de la vida, como digo. Hay padres que no deber&iacute;an serlo (y no hablo solo de quienes maltratan a sus hijos) y due&ntilde;os de perros a quienes deber&iacute;an prohibir tenerlos (algunos los acaban abandonando cuando se cansan de lo que no deja de ser para ellos un juguete), pero que yo sepa hasta ahora no se ha impedido la entrada a una cafeter&iacute;a a un &ldquo;mal padre&rdquo;, a un ni&ntilde;o a quien no le han ense&ntilde;ado los l&iacute;mites o a un se&ntilde;or o se&ntilde;ora que grita m&aacute;s de la cuenta o que ese d&iacute;a no se ha lavado lo suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Salvando las distancias, todas, las reticencias de Mar&iacute;as y otras personas a reconocer derechos a los animales me recuerda a las que hasta hace no mucho hab&iacute;a hacia las mujeres o hacia los negros. &iquest;C&oacute;mo van a ir las mujeres a la universidad, c&oacute;mo van a escribir, a entrar en un bar? &iquest;Negros en un lugar reservado a los blancos? Si era mujer ya ni hablamos.
    </p><p class="article-text">
        Me sorprende la l&oacute;gica de Mar&iacute;as con este tema puesto que fue uno de quienes m&aacute;s se quejaron de la ley antitabaco. Hasta hace bien poco era imposible ir a un bar sin que te recibiera una nube de humo. Daba igual que fueras con un beb&eacute; o tuvieras asma. Los camareros, aunque no fumaran, acababan con los pulmones como una uva pasa, quemados. Ah&iacute; s&iacute; que no hab&iacute;a alternativa y no solo era molesto sino que afectaba a la salud de quienes no fumamos. &iquest;El humo s&iacute;, pero un pobre perro no?
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;as est&aacute; en su derecho de no ir a los lugares en los que se convive con los perros. Pero no puede cercenar el derecho de los dem&aacute;s a hacerlo. Considero a mi perro como un miembro m&aacute;s de mi familia y cuando le miro, a veces, me acuerdo de la manida pero no menos cierta aseveraci&oacute;n de Kafka cuando dec&iacute;a: &ldquo;Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/marias-perros_132_3929521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jun 2016 17:49:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marías y los perros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Perros,Arte,Capital animal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día que dejé de comer animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/dia-deje-comer-animales_132_2407454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f41cad8f-5712-4c77-8a73-b43ef91c57b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día que dejé de comer animales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jonathan Safran Foer es uno de los mejores y más premiados escritores jóvenes norteamericanos. Cuando iba a ser padre se preguntó qué hay detrás de la carne que comería su hijo.</p><p class="subtitle">Comer animales</p><p class="subtitle">es un libro sobre el dolor y el sufrimiento, resultado de una investigación en granjas y mataderos de los Estados Unidos donde descubrió que no solo la vida de los animales carece de valor, sino también la de millones de humanos.</p></div><p class="article-text">
        Llevo toda la vida leyendo y escribiendo y cada vez estoy m&aacute;s convencido de que un buen libro, le&iacute;do en el momento oportuno, no solo puede llegar a transformarnos, como ped&iacute;a Borges, sino que incluso puede cambiar una vida, tal vez salvar otras, humanas o no. Leer es una aventura, de ah&iacute; el placer que siento cuando lo hago, pero como en los buenos viajes &ndash;nada que ver con el turismo&ndash; puede ocurrir que cambiemos despu&eacute;s del trayecto, al menos un poco. Es lo que me ha ocurrido recientemente tras la lectura de <em>Comer animales, </em>del escritor norteamericano&nbsp;<a href="http://www.planetadelibros.com/jonathan-safran-foer-autor-000018985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jonathan Safran Foer</a> (Washington, 1977).
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a le&iacute;do decenas de libros sobre alimentaci&oacute;n o que ponen el dedo en la llaga respecto a los efectos que el consumo de carne o de pescado tiene en la sostenibilidad del planeta. Tengo amigos vegetarianos, veganos, con quienes he debatido en no pocas ocasiones sobre la pertinencia de dejar de comer animales. <strong>Siempre he acabado d&aacute;ndoles la raz&oacute;n, pero he seguido comiendo carne. Hasta ahora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Considerado como un autor de referencia entre los &ldquo;nuevos&rdquo; narradores norteamericanos &ndash;la generaci&oacute;n que reemplazar&aacute; a los Roth, DeLillo o Pynchon&ndash;, de Safran Foer hab&iacute;a le&iacute;do <em>Todo est&aacute; iluminado</em> (Lumen), una divertida novela en torno a la identidad. Publicada en 2012 por Seix Barral (ahora se puede conseguir en bolsillo), hac&iacute;a tiempo que ten&iacute;a ganas de hincarle el diente (ya que hablamos de comida y alimentaci&oacute;n) a <em>Comer animales</em>. En su momento le&iacute; rese&ntilde;as elogiosas y aunque el tema, como digo, me interesa mucho, hab&iacute;a ido posponiendo su lectura. Hasta que pensando en qu&eacute; escribir para inaugurar mi colaboraci&oacute;n en este <em>Caballo de Nietzsche</em>, un espacio indispensable para quienes queremos trasladar a la opini&oacute;n p&uacute;blica que los animales tambi&eacute;n tienen derechos, le propuse a su editora, Ruth Toledano, que tal vez podr&iacute;a hablar sobre el libro. Y por supuesto, estuvo de acuerdo. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; nos cuenta <em>Comer animales</em> que no supi&eacute;ramos ya sobre el maltrato que sufren las aves, cerdos o vacas antes de que lleguen a nuestra mesa?
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                </figure><p class="article-text">
        A mitad de camino entre el ensayo, el reportaje de investigaci&oacute;n (eso que apenas hemos conocido en Espa&ntilde;a, casos excepcionales aparte) y la autobiograf&iacute;a, <em>Comer animales</em> es ante todo una magn&iacute;fica historia &ndash;al fin y al cabo Safran Foer es un excelente novelista&ndash; o la suma de varias historias, presentes y pasadas, una narraci&oacute;n casi coral en la que la memoria personal y colectiva ocupa un lugar destacado, como no pod&iacute;a ser de otra forma cuando hablamos de comida y de alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Safran Foer, casado con la tambi&eacute;n novelista Nicole Krauss, iba a ser padre. Y aunque a lo largo de su vida hab&iacute;a sido vegetariano de forma intermitente (&ldquo;Mark Twain dijo que dejar de fumar era una de las cosas m&aacute;s f&aacute;ciles que uno puede hacer: &eacute;l lo hac&iacute;a constantemente. Yo a&ntilde;adir&iacute;a el vegetarianismo a la lista de prop&oacute;sitos sencillos&rdquo;, ironiza S. Foer), <strong>la futura paternidad le incit&oacute; a investigar en serio qu&eacute; le iba a dar de comer a su hijo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta historia no empez&oacute; en forma de libro. Yo solo quer&iacute;a saber, por m&iacute; y por mi familia, qu&eacute; es la carne. Quer&iacute;a saberlo con la mayor concreci&oacute;n posible. &iquest;De d&oacute;nde sale? &iquest;C&oacute;mo se produce? &iquest;C&oacute;mo se trata a los animales y hasta qu&eacute; punto eso importa? &iquest;Cu&aacute;les son los efectos econ&oacute;micos, sociales y ambientales de comer animales? Mi b&uacute;squeda personal no se mantuvo as&iacute; durante mucho tiempo. A trav&eacute;s de mis esfuerzos como padre, me enfrent&eacute; cara a cara con realidades que como ciudadano no pod&iacute;a ignorar y como escritor no pod&iacute;a guardar para m&iacute;. Pero enfrentarse a esas realidades y escribir sobre ellas con responsabilidad son dos cosas distintas&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        A partir de la idea de que comer carne no deja de ser una costumbre, un h&aacute;bito que depende de la cultura en la que vivamos (&iquest;por qu&eacute; en Occidente no comemos perros, por ejemplo, y s&iacute; aves o cerdo?, se pregunta Foer), el escritor se dedic&oacute; a leer todos los libros a su alcance sobre el tema y a visitar mataderos y granjas industriales (con permiso o sin &eacute;l), a conversar con granjeros tradicionales (los pocos que van quedando en Estados Unidos), con defensores de los derechos de los animales, con productores de carne industrial. <strong>Safran Foer aporta testimonios de uno y otro lado, y datos, muchos datos, sin que invaliden la narraci&oacute;n, para hablarnos de los efectos de la producci&oacute;n global de carne</strong>. El execonomista del Banco Mundial Nicholas Stern ya nos alert&oacute; en 2009 de que si dej&aacute;ramos de comer carne ganar&iacute;amos una importante batalla frente al cambio clim&aacute;tico. Hay decenas de estudios sobre los efectos que el consumo de carne tiene sobre nuestra salud. Con el pollo ingerimos tambi&eacute;n, entre otras cosas, los antibi&oacute;ticos que les dan para aumentar evitar bajas y aumentar la producci&oacute;n. De todo ello habla Safran Foer, pero en lo se detiene de verdad es en el trato que reciben los animales que comemos, los que proceden de granjas industriales, el modelo que se ha impuesto en Estados Unidos y exportado al resto del mundo. El retrato que dibuja el novelista es el de un gran campo de concentraci&oacute;n, por utilizar las palabras del Premio Nobel y escritor jud&iacute;o Isaac Bashevis Singer, uno de los vegetarianos m&aacute;s ilustres. Las granjas industriales como met&aacute;foras del mundo en el que vivimos. El planeta convertido en un gran Burger King o Fried Chicken, viene a decir Safran Foer, en el que <strong>no solo la vida de los animales carece de valor, tampoco la de millones de personas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo en el que hemos pervertido el lenguaje, asegura Foer, hay que que reinterpretar algunas palabras. Uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s interesantes del libro es precisamente el que nos habla del significado de algunas definiciones. Valgan algunos ejemplos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Granja industrial. Ese t&eacute;rmino caer&aacute; en desuso en la pr&oacute;xima generaci&oacute;n, ya sea porque hayan dejado de existir o porque no habr&aacute; granjas tradicionales con las que compararlas.
    </p><p class="article-text">
        Estr&eacute;s. Una palabra usada por la industria como eufemismo del t&eacute;rmino real del que hablan, que es sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Humano. (&hellip;) Las justificaciones para comer animales y para no hacerlo a menudo se reducen a la misma frase: no somos ellos&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Comer animales</em> no es un libro sobre el vegetarianismo, aunque el propio Safran Foer lo sea y considere que es la opci&oacute;n m&aacute;s razonable y &eacute;tica. &ldquo;Tambi&eacute;n yo asum&iacute; que mi libro sobre comer animales se convertir&iacute;a en una defensa a ultranza del vegetarianismo. No ha sido as&iacute;. Merece la pena escribir una defensa a ultranza del vegetarianismo, pero no es lo que he escrito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien <strong>estamos ante un libro que trata del dolor y del sufrimiento, de la empat&iacute;a con otros seres vivos, un ensayo que nos aguijonea, que remueve nuestras conciencias y pone a prueba nuestro compromiso &eacute;tico, que nos habla sobre nosotros mismos</strong>. Enganchar&aacute; con los lectores para quienes no les resulta indiferente lo que pasa en el mundo, que tambi&eacute;n es el de los animales. No se trata de que a uno le guste la carne o no. Sino de lo que implica hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos alegar ignorancia, solo indiferencia. Los que vivimos hoy sabemos m&aacute;s. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad que nos da vivir en un momento en que la cr&iacute;tica hacia las granjas industriales ha llegado a la conciencia p&uacute;blica. Somos aquellos a quienes se nos preguntar&aacute;, con toda la justicia del mundo: &iquest;Qu&eacute; hiciste cuando te enteraste de lo que implica comer animales?&rdquo;, escribe Foer al final del libro. Desde que termin&eacute; de leerlo, no he dejado de pensar en ello. Y creo que he tomado una decisi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Morales Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/dia-deje-comer-animales_132_2407454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2015 20:19:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día que dejé de comer animales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Carne,OMS - Organización Mundial de la Salud]]></media:keywords>
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