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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael Pérez Llano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafael_perez_llano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael Pérez Llano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Olas de estío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/olas-estio_132_1441910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/647f81ea-3568-4478-9b21-500e001f13c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Paseo marítimo’ (1912) | MAN RAY"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esos atuendos serán disfraces cuando las motos acrobáticas sobrevuelen Gamazo</p></div><p class="article-text">
        Es la misma mar desde julio de 1847, cuando cambiaron oficialmente la manera de mirarla, el uso de las olas y el orden de los versos.
    </p><p class="article-text">
        El doctor Casallena sale del casino a punto de abandonar el hedonismo siguiendo el ritual perediano mientras, por un cronocapricho, no lejos de all&iacute;, en Piqu&iacute;o, ante otro mediod&iacute;a, hora extra&ntilde;a para ese acto, una manicura de rara belleza se pega un tiro con el rev&oacute;lver de su amante. La s&iacute;ntesis entre el espejo con vaho matinal del amor rom&aacute;ntico y la vana esperanza de encontrar un novio que la librase de la lima de u&ntilde;as la condujo a lo que la prensa, conciliadora, omitiendo las artes del se&ntilde;orito de buena familia, llamar&aacute; un malentendido casi fatal. Sobrevivir&aacute; para seguir viaje.
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se suelte de la maroma, se&ntilde;or, se&ntilde;ora, y, si lo hace, que se aferre al ba&ntilde;ero como si fuera el &uacute;ltimo en alquiler del verano. Las casetas rodantes est&aacute;n dotadas de toallas, esponjas, juguetes de coral, perfumes y cepillos para el pelo. Algunas tienen toldo y doble fondo. Las farmacias abren todo el d&iacute;a y las campanillas de las puertas no paran de sonar. La oferta incluye pastillas de opi&aacute;ceos mentoladas y vinos quinados y cocainados.
    </p><p class="article-text">
        Hay que paliar como sea los trajes de ba&ntilde;o de lana. La lana es enemiga de la lujuria y forma con el agua y la arena una coraza pesada que lastra la libido; desazona, pero no calma el deseo. Se huye del sol casi tanto como se le buscar&aacute; en el futuro, cuando la tecnolog&iacute;a del ung&uuml;ento se esfuerce para librar al bronce de la radiaci&oacute;n. Las j&oacute;venes suspiran bajo el valle inquietante del cielo arrugado de bochorno. Los futuros maridos posan en la baranda planeando la incursi&oacute;n nocturna en el burdel del Arrabal, el caf&eacute; Brillante o la chirlata de Puerta la Sierra. Ellas consienten porque el contrato familiar les impide saber que sus atuendos ser&aacute;n disfraces cuando las motos acrob&aacute;ticas sobrevuelen el dique de Gamazo.
    </p><p class="article-text">
        Se festejan los ba&ntilde;os de ola para consagrar como tipismo un clasismo sin sombras plebeyas. Jos&eacute; Mar&iacute;a de Pereda, reaccionario sincero, cuenta en 'Tipos y paisajes' que, mientras en el escenario se multiplican las apariencias, la plebe bulle en pelotas tras la cuarta pared de los arenales; y tambi&eacute;n, en 'Nubes de est&iacute;o', relata los encuentros en las altas trastiendas para tratar de negocios que siguen siendo, como la mar imaginada, los mismos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;... dio lectura a una larga disertaci&oacute;n, con latines tambi&eacute;n, en que se intentaba demostrar que las reformas actuales, que tantos caudales costaban ya al erario p&uacute;blico, eran deficientes y absurdas; que se hab&iacute;a cortado con miedo la bah&iacute;a, y que era de imprescindible necesidad, para la conservaci&oacute;n del puerto, sacar toda la l&iacute;nea de muelles construidos y proyectados medio kil&oacute;metro m&aacute;s al Sur.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Otra tajadita m&aacute;s? -exclam&oacute; un oyente. (...)
    </p><p class="article-text">
        -No es el caso el mismo -repuso el gran proyectista,- puesto que ustedes desaprobaban la reforma porque robaba mucha bah&iacute;a, y yo la declaro absurda porque no roba todo lo que debe.
    </p><p class="article-text">
        -Pues por m&iacute; -dijo el otro,- que la roben de punta a cabo; &iexcl;para lo que queda ya de ella!...
    </p><p class="article-text">
        -(...) Ah, se&ntilde;ores: si supi&eacute;rais vosotros, como yo s&eacute;, lo que son los hilos de corriente, y la ley maravillosa de las arenas en suspensi&oacute;n! &iexcl;Si supi&eacute;rais, repito, que es un hecho, comprobado por la ciencia, en sus c&aacute;lculos de gabinete, que cuanto m&aacute;s angosto es un canal, mayor es el tiro de la corriente, y mayor la cantidad de sedimentos que se lleva consigo!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Vaya si sabemos eso! (...) Y a&uacute;n sabemos algo m&aacute;s: sabemos, sin habernos costado grandes vigilias ni cuantiosos dispendios; en fin, lo que se llama de balde, que cuando la anchura del canal sea cero, no entrar&aacute; en &eacute;l un mal grano de arena... ni tampoco una gota de agua&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/olas-estio_132_1441910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jul 2019 22:21:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Olas de estío]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Divorciados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/divorciados_132_1464791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de63a3bd-c27a-4406-b87f-91b6f7a6cf10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Exposición &#039;1917&#039;. Centro Pompidou-Metz, 2012. | RPLl"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Él hojeó los folletos y dijo que no. Quizá le asustaban las expresiones individuales captadas a pesar de la masa militarizada.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de entregarle los hijos a su exmarido para que los llevara a comer helados con arena a la escollera, la mujer le ha o&iacute;do decirles, transmiti&eacute;ndoles ilusi&oacute;n adolescente, que <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/dia-largo-Sardinero-Beach_6_911718858.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">van a representar el desembarco de Normand&iacute;a en El Sardinero</a> y tienen todo el verano para preparar los disfraces. Y ella entonces ha deseado que la mar se coma toda la playa lami&eacute;ndola con furia hasta dejar s&oacute;lo las rocas con su verdad desnuda y se ha acordado del punto &aacute;lgido de su proceso de ruptura.
    </p><p class="article-text">
        Fue durante unas breves vacaciones en Francia. Como si la familia presintiese la tormenta, los hijos estaban con los abuelos. Ella quer&iacute;a ir a Reims, ver la catedral incendiada en 1914, las g&aacute;rgolas que hab&iacute;an vomitado plomo fundido. &Eacute;l quer&iacute;a participar en la parafernalia de visitas, itinerarios y actividades organizada para explotar el desembarco en las playas renombradas por los generales. No hab&iacute;a tiempo para las dos cosas.
    </p><p class="article-text">
        -Por lo menos la de Omaha, la m&aacute;s sangrienta...
    </p><p class="article-text">
        -No te hagas ilusiones, dijo ella: ya retiraron los cad&aacute;veres y la metralla, excepto los microfragmentos, que todav&iacute;a se detectan.
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l no le interesaban las tumbas que, en mares quietas de cruces, convert&iacute;an el fragor de la batalla recordada en homenajes, lentas reflexiones sobre la supervivencia y fotograf&iacute;as de ancianos condecorados, sino las recreaciones inmediatas de las acciones heroicas, &aacute;giles y precisas (tambi&eacute;n se cree las cualidades selectivas de las bombas sobre el Yemen) tan celebradas en la industria de la propaganda y el espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Ella propuso una alternativa. En el Centro Pompidou de Metz hab&iacute;a una exposici&oacute;n que recog&iacute;a el arte europeo del a&ntilde;o 1917. Una pareja mejor avenida se la hab&iacute;a recomendado. Dec&iacute;an que mostraba la esencia del conflicto a trav&eacute;s del arte producido tanto en las retaguardias como en las trincheras. Hab&iacute;a altares de obuses, camuflaje (los dibujos, dise&ntilde;os y obras de la secci&oacute;n especial creada por el militar acuarelista Guirand de Scevola: soldados que luc&iacute;an camaleones en las casacas), cuadros y esculturas de artistas movilizados o huidos, carteles, cartas, portadas de libros...
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l hoje&oacute; los folletos y dijo que no. Quiz&aacute; le asustaban las fotograf&iacute;as de las muecas sin maquillaje de los derribados, las m&aacute;scaras antig&aacute;s rotas entre las ruinas y las expresiones individuales captadas a pesar de la masa militarizada.
    </p><p class="article-text">
        En cada cartucho labrado con filigranas por los reclutas a punta de bayoneta hab&iacute;a horas de espera en los intestinos del paisaje enfangado. La llamaban, mientras dur&oacute;, &ldquo;la &uacute;ltima de las &uacute;ltimas guerras&rdquo;, pero s&oacute;lo era una ensayo general, un preludio cuyas im&aacute;genes apenas hab&iacute;an empezado a controlar. Luego la llamaron Gran Guerra mientras preparaban la siguiente.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l nunca hac&iacute;a caso de las sombras sobre las postales oficiales. Quer&iacute;a trotar por la arena en un jeep de los a&ntilde;os cuarenta, fotografiarse con casco y prism&aacute;ticos junto a un b&uacute;nker, ante los restos de un nido de ametralladoras explicados en paneles antivand&aacute;licos, codearse con coleccionistas de soldados de plomo y maquetas de batallas.
    </p><p class="article-text">
        En la publicidad, compart&iacute;an p&aacute;gina una ceremonia religiosa para visitantes de todos los bandos y un tipo vestido de soldado Ryan haciendo volar una cometa vig&iacute;a sobre el mar que ella, solapando la actualidad, imagin&oacute; lleno de refugiados invisibles.
    </p><p class="article-text">
        No fueron a la exposici&oacute;n sobre 1917. Tampoco a Reims. Tampoco hicieron la ruta del desembarco pese a que &eacute;l le jur&oacute; a ella que no se lo perdonar&iacute;a jam&aacute;s. Una fuerza irresistible les imped&iacute;a hacer planes por separado si no era llev&aacute;ndolos al extremo.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s del regreso, lleg&oacute; el vac&iacute;o postb&eacute;lico, la angustia de la falsa paz de desfiles y rituales. Se separaron pocos meses despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, ella mira con rabia el mundo municipal centrado que va a importar el espect&aacute;culo como uno m&aacute;s de los atrapamoscas tem&aacute;ticos que se anuncian para el verano.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; gastronetas, barracas y templetes durante la representaci&oacute;n de la batalla; raciones de campa&ntilde;a, discursos por la concordia y muchas salchichas f&aacute;ciles de tragar enriquecidas con abundante dextrosa y datos precocinados a la medida de las expectativas mayoritarias.
    </p><p class="article-text">
        Su exmarido va a sentirse victorioso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/divorciados_132_1464791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jun 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Divorciados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raras artes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/raras-artes_132_1506517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cdc8ce0-e38a-4b7d-a872-ec47a211b9f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raras artes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me hace gracia que las galerías de arte contemporáneo dicten medidas contra un tipo de ofensa tan impreciso como la definición de su producto comercial</p></div><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s nuevo en estr&eacute;s -mientras llega la invasi&oacute;n de holograf&iacute;as- es permanecer en una parada de autob&uacute;s al lado de una mampara-pantalla que exhibe a toda velocidad anuncios en colores brillantes. Ya saben: ese brillo de delirio de ciberurracas que tanto se acomoda al gusto por obtener emoci&oacute;n puli&eacute;ndo lo trivial, dor&aacute;ndolo y abofeteando con el espect&aacute;culo de la opulencia al privilegiado obligado a madrugar por la maldici&oacute;n del trabajo. Luego, uno se sube al autob&uacute;s y encuentra pantallas colgadas del techo que le impiden ver por las ventanas la verdadera ciudad. Me consuela pensar que los turistas se creer&aacute;n que han venido a ese lugar inexistente de logo azul borroso con rayas de calima dent&iacute;frica: que se fastidien en su perversi&oacute;n de voyeurs plat&oacute;nicos voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        Es martes, pero parece lunes porque, una vez m&aacute;s, la Virgen del Mar fue rescatada de manos de los piratas frisones. Por suerte, casi todos los pasajeros llevamos minipantallas que creemos alternativas (hay algunas probabilidades de elecci&oacute;n y dispersi&oacute;n) y a la m&iacute;a llega un tuit que afirma que Okuda San Miguel <a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/03/eps/1559569999_961348.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha comenzado a ser contestado en Madrid.</a> Un avance m&aacute;s en una carrera mete&oacute;rica. &ldquo;Tu streetart me sube el alquiler&rdquo;, han pintado profanando sus colores. El anglicismo me sugiere que el autor no es ajeno al mundo del arte. Quiz&aacute; se trate de un desheredado del &eacute;xito, un marginado cercano a la artesan&iacute;a del resentimiento aliado con los olvidados para se&ntilde;alar desde abajo lo que funciona arriba: la uni&oacute;n sagrada entre el arte y el dinero.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que, mientras pienso en Okuda y sus opiniones (&ldquo;paso del mercado del arte y paso del capitalismo&rdquo;), se me aparecen, como una llamada a la moderaci&oacute;n, <a href="http://artesantander.com/wp-content/uploads/2019/04/INFORMACION-GENERAL-PARA-GALERIAS-2019_.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las bases</a> de La Feria Internacional de Arte Contempor&aacute;neo, Artesantander, que celebrar&aacute; dentro de un mes su 29&ordm; edici&oacute;n y ya ha empezando a anunciarse.
    </p><p class="article-text">
        El reglamento para las galer&iacute;as solicitantes considera  motivo de expulsi&oacute;n algo que llama &ldquo;atentado contra el buen nombre del galerismo&rdquo;. Tampoco acepta &ldquo;obras muy restauradas, da&ntilde;adas o transformadas&rdquo; o &ldquo;incluidas en la categor&iacute;a de artes aplicadas (cer&aacute;micas, etc.)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A falta de saber lo que es un buen nombre, me hace gracia que las galer&iacute;as de arte contempor&aacute;neo (que intentan, a veces desesperadamente, sacar partido de una burbuja creada por museos p&uacute;blicos y privados, casas de subastas y grandes coleccionistas-inversores asociados a grandes fortunas y entidades financieras) dicten medidas contra un tipo de ofensa tan impreciso como la definici&oacute;n de su producto comercial. Y la ocurrencia de los materiales me parece una versi&oacute;n timorata del postureo que los ortodoxos heterodoxos (aquellos que lamentaron el urinario de R. Mutt  s&oacute;lo el tiempo necesario para hacerlo rentable) deber&iacute;an condenar como un regreso al sagrario acad&eacute;mico. Al rechazar actitudes y materiales carentes de una supuesta nobleza est&eacute;tica, se excluyen vastas &aacute;reas del objetivo proclamado: &ldquo;la promoci&oacute;n de artistas y venta de obras y ediciones de arte contempor&aacute;neo de los siglos XX y XXI&rdquo; y ofrecer &ldquo;una visi&oacute;n representativa de la creaci&oacute;n art&iacute;stica&rdquo; de esa &eacute;poca. No se aceptan autoburlas ni readymades de loza. Ni (aunque sue&ntilde;en con ello) un cuadro de Banksy autodestruido en el momento cumbre. (No. Banksy no es Okuda. Banksy no pasa del mercado ni del capitalismo.)
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; prohibido presentar obras adquiridas por correspondencia. (Petardea la moto de un currela cargado con una caja roja pseudografiteada. Es in&uacute;til: nadie es inocente.)
    </p><p class="article-text">
        Hay otro apartado en la feria -'Visiones urbanas', lo llaman- que pretende -y es loable- conectarla con &ldquo;la calle&rdquo; exponiendo obras en espacios p&uacute;blicos del centro de la ciudad, donde no creo que suban los alquileres, pero es inevitable que esa faceta acabe sumergida en la contaminaci&oacute;n visual de una publicidad que bebe de las mismas fuentes y estilos: los artistas son los mismos y estudian en las mismas escuelas. La pura presencia est&eacute;tica, que s&oacute;lo se anuncia a s&iacute; misma, hu&eacute;rfana de marcas, resulta monocorde, pobre, de presencia incomprensible: ni siquiera es antipublicitaria; s&oacute;lo se une a la fiesta de pantallas y paneles y est&aacute; indefensa porque necesita ser explicada.
    </p><p class="article-text">
        Tanto esfuerzo contradictorio por huir del conflicto y anegar en paz el arte de las rupturas neoliberales (Okuda no puede huir del mercado aunque huya de las galer&iacute;as, pero quiz&aacute; no lo sepa; Artesantander intenta entrar con m&aacute;s fuerza en la poderosa burbuja que no controlan los galeristas) hace que ni siquiera prosperen las performances inesperadas.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado una artista acus&oacute; a un galerista de agresi&oacute;n. Incluso afirm&oacute; haber presentado denuncia. Los medios no se hicieron mucho eco (en Cantabria, ninguno) y seguimos sin saber en qu&eacute; qued&oacute; el incidente o si la representaci&oacute;n fue adquirida en pleno desarrollo y restringida al &aacute;mbito de una colecci&oacute;n privada de escenas cl&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        El dinero dignifica al arte impopular y rentable mientras lo presenta como un arte sin excusas que a veces, se permite ilusionarnos. Pero en estos pagos se blindan con tibieza aun sabiendo que nunca se producen impactos rese&ntilde;ables. Ni siquiera cuando la Fundaci&oacute;n Bot&iacute;n expuso el &ldquo;Spit on Franco's grave - Laughing girl&rdquo; de Paul Graham hubo un amago de pol&eacute;mica: hay espacios que tienen bula. Eso s&iacute;: el t&iacute;tulo lo dejaron en ingl&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/raras-artes_132_1506517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jun 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raras artes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ruta de El Havre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ruta-havre_132_1544933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7893b23-7717-4e7f-97a5-5becfd9a6790_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Entrada al puerto de El Havre | RPLl"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora me gusta aún más la ciudad normanda porque nos ha enviado un precedente en forma de buque que allí han rechazado.</p></div><p class="article-text">
        El carguero 'Bahri Yanbu', repleto de armas belgas con destino a la guerra que Arabia Saud&iacute; mantiene en la Rep&uacute;blica del Yemen, <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/Puerto-Santander-buque_saudi-atraque-Yemen_0_898710218.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha hecho escala en Santander</a> despu&eacute;s de serle negada la entrada en El Havre a causa de las protestas y acciones administrativas de varias organizaciones de defensa de los derechos humanos. Seg&uacute;n la ONU, los bombardeos saud&iacute;es han provocado m&aacute;s de 10.000 v&iacute;ctimas entre la poblaci&oacute;n civil; seg&uacute;n informes de la Uni&oacute;n Europea, la cifra es mucho mayor.  El barco ha seguido rumbo despu&eacute;s de permanecer durante varias horas atracado en el muelle de Raos.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta El Havre. Me parece una ciudad sincera que conforma su imaginario sin artificios: la luz fronteriza, los falsos amaneceres y toda la lluvia impresionista que han recibido sus calles cartesianas desde las d&aacute;rsenas hasta los edificios surgidos despu&eacute;s de los bombardeos; y, sobre todo, la perplejidad que produce el abra inmensa, gris boreal, casi una contradicci&oacute;n s&oacute;lida del oc&eacute;ano frente al extra&ntilde;amiento constante del tr&aacute;nsito portuario.
    </p><p class="article-text">
        El centro urbano es una reconstrucci&oacute;n postb&eacute;lica, una historia sin historia, pero no intenten relacionarlo con las consecuencias del incendio santanderino si no es como prueba de que las cosas se pueden hacer de modos muy distintos. Los barrios populares han sufrido la llamada crisis, las especulaciones, las gentrificaciones, pero no lo han hecho sin respuestas y, por lo menos, el conjunto no se parece demasiado a la comuni&oacute;n de aburrimientos e injusticias que aqu&iacute; solemos cultivar.
    </p><p class="article-text">
        Aki Kaurismaki puso en esos muelles el dedo en la llaga de los refugiados con una pel&iacute;cula que lleva el nombre de la ciudad. Hay tradici&oacute;n contestataria y no sorprende que, de vez en cuando, un grupo de vecinos vapuleados por el orden de las cosas se organice contra la insolidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora me gusta a&uacute;n m&aacute;s la ciudad normanda porque nos ha enviado un precedente en forma de buque que all&iacute; han rechazado.
    </p><p class="article-text">
        El pr&iacute;ncipe heredero de la monarqu&iacute;a absolutista &aacute;rabe, Mohamed bin Salm&aacute;n (acusado, como fiel representante del r&eacute;gimen, de ordenar asesinar al periodista Jamal Khashoggi), regal&oacute; a Felipe VI, con motivo de una visita oficial en abril de 2018, unos gemelos, un reloj, un anillo, una pluma estilogr&aacute;fica y un rosario, y a la reina Leticia un collar, una pulsera, unos pendientes y un anillo; sus hijas recibieron un reloj.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de Francia, el muy ciudadano Macron, complaciente con los reyes del petr&oacute;leo, ha comprobado que una parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica todav&iacute;a es capaz de ejercer presi&oacute;n contra lo que siente excesivo incluso si la mayor&iacute;a ha votado por un gobierno c&oacute;mplice.
    </p><p class="article-text">
        En el norte de Francia son frecuentes las protestas contra los Centros de Internamiento de Emigrantes. Tal vez tienen m&aacute;s presente el recuerdo de los campos de concentraci&oacute;n que aqu&iacute;, donde muy pocos parecen recordar que <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/Campos-concentracion-expiando-conciencias_0_523197735.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hubo uno en la Pen&iacute;nsula de la Magdalena</a> y se aplaude que las vallas portuarias sean cada vez m&aacute;s altas.  La empresas se quejan de que polizones procedentes de los mismos pa&iacute;ses donde obtienen gran parte (la parte m&aacute;s barata) de sus mercanc&iacute;as hacen inseguro el negocio, lo cual equivale a decir que encarecen el blindaje del para&iacute;so liberal.  Las guerras que subvencionamos, junto al hambre y las epidemias, producen migraciones desesperadas. La valla del puerto de Santander, ineficaz ante la desesperaci&oacute;n, va a ser est&uacute;pidamente ampliada para reforzar su ineficacia con mayor sufrimiento. Mientras, las armas se saltan los controles.
    </p><p class="article-text">
        Durante la guerra civil, Santander, como El Havre poco despu&eacute;s, fue bombardeada varias veces. Parece que aqu&iacute; hay muchas m&aacute;s personas desmemoriadas que all&iacute;. Gracias a El Havre hemos tenido una oportunidad de ser europeos en el mejor sentido del concepto -en los peores, ya somos expertos- y la hemos dejado pasar sin miramientos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ruta-havre_132_1544933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 May 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ruta de El Havre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cartel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cartel_132_1567601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1abb3f2d-07fd-48aa-8f86-68d3f4e746a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Revilla."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un imagen vale más que mil telediarios</p></div><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos que el presidente de Cantabria puede estar en varios sitios a la vez y adem&aacute;s gobernar, e incluso crear un superpuerto de la nada abriendo los brazos ante la multitud y declar&aacute;ndolo un lugar se&ntilde;ero en el universo para entregarlo despu&eacute;s al olvido con s&oacute;lo cerrarlos o saber la condici&oacute;n moral de un comprador de equipos de f&uacute;tbol con s&oacute;lo mirarlo a los ojos. A nadie sorprenden esas cosas desde que a Aureliano Buend&iacute;a lo llevaron a conocer el hielo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; los actos del pol&iacute;tico eternamente emergente no tengan el valor literario del realismo m&aacute;gico, pero no puedo evitar atribuir en gran parte la consecuci&oacute;n de un diputado en el Congreso a la utilizaci&oacute;n de un parecido m&aacute;s inducido que cierto entre el l&iacute;der y el candidato en un cartel de campa&ntilde;a exitoso en todo el estado y recibido en general con m&aacute;s simpat&iacute;a que aquella foto hermanadora de Rivera y S&aacute;nchez firmando un acuerdo siniestro y, me temo, persistente.
    </p><p class="article-text">
        El diputado electo del PRC tiene su propia personalidad y no hace falta restarle ninguna presencia propia. Pero eso, en la ruda realidad electoral, no tiene importancia. Lo que importa es la imagen o, mejor dicho, la voluntad de representar lo que los votantes queremos ver, que busca representar lo que los partidos quieren que se vea proyectado desde su mundo plat&oacute;nico. Los aparatos pol&iacute;ticos, a su vez, son una proyecci&oacute;n de otro mundo a&uacute;n m&aacute;s plat&oacute;nico, y eso tambi&eacute;n lo sabemos desde que el coronel Buend&iacute;a decidi&oacute; dedicarse, durante las derrotas c&iacute;clicas, a hacer pececitos de oro.
    </p><p class="article-text">
        Digan lo que digan los socios de gobierno ninguneadores y la oposici&oacute;n, si en el cartel hubiera aparecido una foto repetida del presidente, habr&iacute;a perdido votantes por abuso de entidad. Si se hubiera hecho acompa&ntilde;ar por un actor disfrazado para imitarle, hubiera sido un esperpento. El caso es que, como de verdad no se parecen ni se imitan, sabemos que el diputado elegido es el embajador perfecto en la tradici&oacute;n del pseudoperonismo auton&oacute;mico: la campa&ntilde;a les ha salido redonda presentando a un mensajero sin m&aacute;scara, pero con el eco de la radiaci&oacute;n de fondo del presidente; cuando lo imaginado se convierte en recuerdo, todo funciona mejor.
    </p><p class="article-text">
        En medio de la confusi&oacute;n triunfal (ha ganado la hidra proteica y celebran que apenas haya inclinado una cabezas), ante las salmodias verbales e ic&oacute;nicas de la propaganda, parece que lo llamativo es una apariencia que no hace sino mantener la tradici&oacute;n del mercado regional: la cilla marca el quesuco como la poes&iacute;a discute con la m&iacute;mesis. Eso se sabe -imagino- desde el primer falso dilema de Altamira.
    </p><p class="article-text">
        El doblaje del presidente en los carteles tiene las diferencias justas para no caer en el esperpento, el miedo at&aacute;vico a los 'doppelg&auml;nger' (no s&eacute; si esos dobles mal&eacute;ficos que caminan junto al original tienen correlatos en la mitolog&iacute;a c&aacute;ntabra; si no los tienen, urge inventarlos) o la desconfianza hacia la clonaci&oacute;n humana. Es lo suficientemente distinto para no poder ser tomado por la misma persona o un reflejo en un espejo m&aacute;s o menos deformante, y lo suficientemente parecido para complementar el recuerdo del l&iacute;der experto en presencia televisiva. Sospecho que no tardar&aacute; cualquier programa de los que frecuenta en sacarlos a los dos juntos, o por lo menos en propon&eacute;rselo; supongo que aceptar&aacute;n y producir&aacute;n un debate con audiencia entre detractores y defensores. Quedar&iacute;an mejor haciendo de Groucho y Harpo en el falso espejo de 'Sopa de ganso', pero creo que eso es mucho pedir.
    </p><p class="article-text">
        La especialidad del partido radicalmente moderado y extremadamente emotivo que ahora celebra su avance y busca la hegemon&iacute;a del mercadeo (con permiso siempre de la banca, la construcci&oacute;n, el turismo y la hosteler&iacute;a) es mantener lleno el espacio visible con el l&iacute;der irreemplazable(&iexcl;?), inimitable e irreprochable y asociarlo a la esencia del cantabrismo cimentado en una idea de regi&oacute;n que suma tanto la milenaria inexistencia como el conformismo invertebrado, si es que existe algo parecido entre las nieblas que descienden sobre las bra&ntilde;as. Es el marco aceptado y homologado desde las manifestaciones fundacionales de la autonom&iacute;a y corroborado por la debilidad de otros intentos. Ese cartel ha valido un diputado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cartel_132_1567601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 May 2019 12:22:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cartel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Miguel Ángel Revilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprenda a odiarse y hallará la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/aprenda-odiarse-hallara-paz_132_1592375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c8e545e-be2e-4744-bd5f-8a87dba52e74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cabaret ‘Le Monocle’, 1930 | Albert Harlingue"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos afirman que decir que todo está en la mente es como decir que todo está en el cuerpo, que la dicotomía carne-alma ha caducado</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Es usted homosexual, bisexual, transexual, cualquier cosa menos heterosexual heteronormativo a tiempo y sentidos completos?, &iquest;no lo sabe?, &iquest;lo sabe y no se atreve a dec&iacute;rselo a s&iacute; mismo y/o a los dem&aacute;s?, &iquest;su cuerpo parece no entenderse con su mente, es decir, consigo mismo?, &iquest;no lo tiene claro?, &iquest;depende del d&iacute;a?, &iquest;mir&oacute; con avidez al ser inesperado?, &iquest;so&ntilde;&oacute; con quien cre&iacute;a no querer so&ntilde;ar?, &iquest;pens&oacute; en dar el paso de la idea al acto?, &iquest;lo hizo?, &iquest;tuvieron &eacute;xito sus aproximaciones o, simplemente, otra vez ser&aacute; (y sabe que, si se abandona a la suerte, otra vez ser&aacute;)?, &iquest;se mueve como un descosido por la escala de Kinsey? &iquest;Se siente culpable por las respuestas que da o no se atreve a dar a todas o alguna de esas preguntas? Si es as&iacute;, es usted un &aacute;ngel an&oacute;malo a punto de condenarse. Pero no se preocupe: estamos dispuestos a ayudarle.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Gobierno-Cantabria-homofobas-Convento-Ruiloba_0_887512078.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ofrecemos terapia reconductiva cerca de su casa</a>. En el Convento de Ruiloba, por ejemplo. All&iacute; encontrar&aacute; un entorno agradable, sobriedad, tranquilidad sin voluptuosidad. Est&aacute; cerca de Comillas, aunque lejos de veleidades locales o papardas. No pregunte a las monjas: son mujeres y se deben a la jerarqu&iacute;a masculina, y nuestros servicios est&aacute;n externalizados porque la Instituci&oacute;n est&aacute; sometida a un acoso constante por parte de los embajadores de la confusi&oacute;n de g&eacute;neros.
    </p><p class="article-text">
        Tiene usted la suerte de que en Cantabria no haya prosperado la legislaci&oacute;n que pretende prohibir la ayuda a los desgraciados por su lubricidad. En otras comunidades, tenemos que cambiar el nombre de las cosas. Sin embargo, como todo est&aacute; en los designios, casi hemos prosperado al sustituir 'LGTBfobia cognitiva' o 'terapias reparativas' por 'formaci&oacute;n educativo-sexual' o, todav&iacute;a mejor, 'educaci&oacute;n en el amor', f&oacute;rmulas m&aacute;s cercanas a las buenas gentes que quieren escapar del hedonismo, el vicio, la promiscuidad, los malos ejemplos y las frustraciones de los deseos obscenos.
    </p><p class="article-text">
        Algunos imp&iacute;os afirman que decir que todo est&aacute; en la mente es como decir que todo est&aacute; en el cuerpo, que la dicotom&iacute;a carne-alma ha caducado, pero nuestra justa rabia se alza con verdadero amor espiritual contra esas intermitencias alarmantes de las pasiones.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras terapias garantizan en muy alto grado la reconversi&oacute;n de personas con oscuras tendencias sexuales. Algunos dir&aacute;n que eso es dudoso, que se trata de adiestrarlas para regresar a un estado en el que muy probablemente nunca estuvieron. Sin embargo, nosotros creemos en el predominio de una heterosexualidad pura y permanente, preexistente en el seno de la providencia. Y si, a veces, durante el tratamiento -hay que admitirlo porque, debido a la humanidad de los practicantes, la modificaci&oacute;n de la conducta por la penitencia y la contrici&oacute;n no es perfecta ni siquiera en el exorcismo-, enloquecen en sus rebeldes desatinos, se rinden a s&iacute; mismos y se suicidan, se debe a que no hay reposo ni milagros para los d&eacute;biles.
    </p><p class="article-text">
        Los tratamientos ense&ntilde;ar&aacute;n a los desconcertados erot&oacute;manos (tambi&eacute;n a los m&aacute;s desviados, a los que apuntan con celo hacia donde no deben) a odiarse a s&iacute; mismos con una bondad infinita, sin espasmos ni orgasmos. Reconducir&aacute;n todo lo obsceno que hay en ellos hasta la m&aacute;s pr&iacute;stina pureza incluso si nunca tuvieron el alma limpia.
    </p><p class="article-text">
        Nos calumnian. Nos acusan de fomentar la autodestrucci&oacute;n de personas con la autoestima deteriorada, pero esas definiciones s&oacute;lo refuerzan el halo demon&iacute;aco que las posee y mina sus voluntades.
    </p><p class="article-text">
        La felicidad se fortalece con el sufrimiento bien dirigido por lo menos desde Pablo de Tarso, nuestro gran estratega. Sabemos que hay hermanos en Cristo (para su desgracia y la nuestra) que no coinciden, desde la audacia de la tibieza, con nuestra firmeza en la fe, y sostienen que la carne no es necesariamente sede del pecado y aflojan en la defensa de la mortificaci&oacute;n, el embotamiento de los afectos bifurcados y el rechazo al amor err&oacute;neo. Pero nuestro ej&eacute;rcito, aunque el esfuerzo que requiere lo haga minoritario, blande las picas de verdades irrefutables.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la medicina a&uacute;n no hab&iacute;a decidido que las convulsiones del deseo insatisfecho no eran una enfermedad, nuestros designios coincid&iacute;an con la ciencia, si bien la provisionalidad del conocimiento, que no tiene en su centro la divinidad, estaba abocada a rechazar como condenable la convulsa sublevaci&oacute;n del cuerpo frente al alma o las convenciones. Ahora estamos solos ante la lascivia, mostrando que el mecanismo indiscutible de la fe supera la paradoja de buscar el amor en la aversi&oacute;n a uno mismo: cada persona es su propia prueba.
    </p><p class="article-text">
        Los estudiosos laicos se empecinan en demostrar el predominio de la diversidad y la ambig&uuml;edad, mezclan el bien y el mal, el agua y el aceite, y producen fluidos pecaminosos que confunden como posesos con filtros de amor. No se deje empujar al abismo infernal. Venga a nosotros. Olvide sus paseos avergonzados, su vida de rincones oscuros y playas escondidas. Vote lo correcto y deje de masturbarse como un endemoniado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/aprenda-odiarse-hallara-paz_132_1592375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Apr 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aprenda a odiarse y hallará la paz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Atalanta a la caza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/atalanta-caza_132_1641835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d9ff7b7-dce4-421b-8fe8-eaa6beaedae2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Jacob Jordaens. ‘Meleagro y Atalanta’."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una propuesta para mejorar el préstamo del Museo del Prado al de Altamira</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El cicerone os ir&aacute; instruyendo sobre el largo per&iacute;odo de maduraci&oacute;n / del misterio. &Eacute;l s&oacute;lo historiar&aacute; leyendas magn&iacute;ficas&rdquo;. (Enrique Ferrer Casamitjana. 'Una cueva Altamira de la mente', en 'Por la oscura regi&oacute;n de vuestro olvido', 1972).
    </p><p class="article-text">
        El Museo del Prado, en celebraci&oacute;n de sus dos siglos, ha prestado al de Altamira el cuadro&nbsp;<a href="https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/la-caza-de-meleagro/732319ea-1af0-4350-8573-9583d6aa86fc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'La caza de Meleagro'</a> (1634-39 ), pintado por Nicolas Poussin para representar la partida de la expedici&oacute;n organizada por el rey de Calid&oacute;n contra un jabal&iacute; gigante. La obra ha sido elegida porque el asunto cineg&eacute;tico la hermana con las pinturas cavernarias. (No; no me voy a poner borde preguntando si se estudiaron varias posibilidades y se eligi&oacute; la m&aacute;s obvia).
    </p><p class="article-text">
        Sin desmerecer a Poussin, me gustar&iacute;a que El Prado prestase adem&aacute;s otros dos cuadros con el mismo tema. Me refiero al de Pedro Pablo Rubens&nbsp;<a href="https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/atalanta-y-meleagro-cazando-el-jabali-de-calidon/d177683f-1c3a-4bbc-a155-241638051f4e" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Atalanta y Meleagro cazando el jabal&iacute; de Calid&oacute;n'</a> (1635 - 1640), que desvela el momento cumbre de la cacer&iacute;a, y al de Jacob Jordaens&nbsp;<a href="https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/meleagro-y-atalanta/586c368b-922a-4ebb-b7dd-ede4b63cb4c7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Meleagro y Atalanta'</a> (1640 - 1650), que concluye el mito que acaso empez&oacute; por alguna disputa sobre una presa y fue contado antes con oligisto sobre la piedra de alg&uacute;n modo que hoy no sabemos descifrar.
    </p><p class="article-text">
        Si expusieran los tres lienzos, la secuencia animar&iacute;a el relato de Ovidio. Atalanta, fornida cazadora, hab&iacute;a sido amamantada por una osa y sol&iacute;a deshacerse de los pretendientes pesados flech&aacute;ndolos a la carrera. Invitada por m&eacute;ritos propios a la horda de nabos formada para acabar con el monstruo (&ldquo;sirviente y defensor de la hostil Diana&rdquo;) que asolaba el reino, fue la primera en herir a la bestia y facilit&oacute; que Meleagro la abatiera. As&iacute; que &eacute;ste, tal vez enamorado, determin&oacute; que el trofeo, la cabeza del jabal&iacute;, fuera para ella.
    </p><p class="article-text">
        Pero intervino la familia, esa instituci&oacute;n tan s&oacute;lida. Los dos t&iacute;os del rey argumentaron que una mujer no era digna del premio y que, si Meleagro renunciaba a &eacute;l, deb&iacute;a pasar a sus parientes masculinos. Y, sin m&aacute;s, intentaron apropi&aacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        La Atalanta de Poussin, que cabalga con destreza entre el desorden de los hombres (la efigie de un s&aacute;tiro la observa), viste de azul la piel eb&uacute;rnea (palabra sin duda inventada para calentar el marfil), usa un casco erecto y me resulta algo andr&oacute;gina. Creo que no era necesario desfeminizarla para que la claridad de su fuerza en el conjunto fuera igualmente indiscutible. Pero domina el lienzo porque su equilibrio (parte de la 'aret&eacute;', arcaica virtud masculina luego convertida en excelencia ciudadana) se impone en el caos de la multitud depredadora.
    </p><p class="article-text">
        La escena de Rubens sucede en una selva de &aacute;rboles retorcidos que ocupan la mayor parte del espacio; el espectador presencia un cosmos sin reposo. No hay recato ni en el vestuario ni en el movimiento. Atalanta, de rojo, se inclina sobre un tronco, entre la jaur&iacute;a, casi como parte de ella, para asaetear a la fiera mientras el macho rezagado acude con la lanza.
    </p><p class="article-text">
        La hero&iacute;na de Jordaens, rubicunda y de carne subversiva, est&aacute; sentada mientras los t&iacute;os tratan de llevarse el trofeo y Meleagro empu&ntilde;a la espada. Ella, sin embargo, maciza, sensual y bondadosa, apoya la mano en la del h&eacute;roe en actitud conciliadora. Parece decir: &ldquo;No merece la pena armarla por una cabeza de jabal&iacute;. D&eacute;jales que se la coman con hidromiel y que Artemisa los entienda&rdquo;. Pero sabemos (el &lsquo;fuera de campo&rsquo; es un invento antiguo) que el joven fogoso se cargar&aacute; a sus parientes sin aceptar milongas din&aacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Las distribuidoras de destinos, deidades caprichosas, hab&iacute;an determinado que la vida de Meleagro dependiera de un tiz&oacute;n y que su madre, Altea, la sanadora, fuera la encargada de mantenerlo encendido. Para vengar a sus hermanos, la mujer, olvidando su nombre, apag&oacute; la brasa. Luego, cl&aacute;sica al fin, hizo una tragedia de una bacanal y se refugi&oacute; en la locura.
    </p><p class="article-text">
        Puede que Atalanta no lamentara mucho la p&eacute;rdida de su defensor. Aunque algunas le atribuyen un matrimonio con Hip&oacute;menes que acab&oacute; con ambos tirando del carro de Cibeles, las mitolog&iacute;as tienden a mostrarla poco interesada en los hombres e incluso empe&ntilde;ada en preservar su virginidad, lo cual no tiene el mismo sentido -si no es lo contrario- en aquel mundo lleno de dioses y diosas polier&oacute;ticos que en nuestro mundo monote&iacute;sta. Pero ese ser&iacute;a otro debate, de dimensiones m&aacute;s cotidianas, y yo s&oacute;lo quiero pedir que expongan los tres cuadros con el pretexto universal del arte por el arte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/atalanta-caza_132_1641835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Mar 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Atalanta a la caza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fugas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/fugas_132_1663944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3aa54927-aee0-4b54-a1d3-d393877ba769_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Fuzzie&#039;s Overnites&#039;, de Jim Shaw. | RPLl."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenemos nuevos motivos para emprender fugas y pasearnos entre muebles de diseño mientras lamentamos el fin de los bosques sagrados.</p></div><p class="article-text">
        Hablemos de imaginarios. Los bruseleses tienen 'zwanze' (&ldquo;el que se r&iacute;e de s&iacute; mismo tiene la diversi&oacute;n garantizada&rdquo;, dicen), pero los c&aacute;ntabros tenemos retranca, una especie de doble fondo que sirve de consuelo y paradoja existencial: no se me ocurre manera m&aacute;s amable de decirlo. Les pedimos a los pol&iacute;ticos que exijan trenes r&aacute;pidos y conectados a todas las redes para que vengan turistas, se instalen franquicias, podamos exportar toneladas de liebanucas y gocemos de empleos c&iacute;clicos como cometas; pero, en realidad, lo que queremos es poder largarnos en cuanto tengamos un rato a pasear por la expansi&oacute;n cant&aacute;brica y m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ya que el ensanche no llega a nosotros, queremos ir nosotros a la Macrorregi&oacute;n donde abunda la oferta y nadie pregunta por el origen de la demanda. Me refiero a los que tengan empleo; a los otros les quedar&aacute;n la bah&iacute;a, la conciencia de promontorio, las bra&ntilde;as y el televisor. No poseemos televisi&oacute;n propia, carencia que podr&iacute;a ser dolorosa si el presidente no saliera tanto en todos los canales para recordarnos que somos enormes. Quiz&aacute; por eso la alternativa puede ser un miembro menor de la far&aacute;ndula con (im)postura m&aacute;s urbana.
    </p><p class="article-text">
        Encima, el l&iacute;der ha insinuado que esto est&aacute; lleno de psic&oacute;patas incendiarios. As&iacute; que tenemos nuevos motivos para emprender fugas, aunque sean peque&ntilde;as escapadas, y pasearnos entre muebles de dise&ntilde;o n&oacute;rdico (los n&oacute;rdicos de aqu&iacute; somos nosotros, pero eso no cuenta, y los m&aacute;s rebeldes dicen que nunca debimos salir de monta&ntilde;as y marismas ni acudir a la llamada de los mineros, consignatarios, harineros y baristas) mientras lamentamos el fin de los bosques sagrados. &ldquo;Eso no es madera&rdquo;, decimos al pasar por caja, y nos vamos contentos con el m&oacute;dulo ropero a cuestas.
    </p><p class="article-text">
        Cre&iacute;amos que los incendios se provocaban por cuestiones econ&oacute;micas, tradici&oacute;n, venganza u ordenaci&oacute;n del territorio, pero interesa cultural y electoralmente achacarlo al horror de la plenitud del bosque acelerado por los vientos de la locura.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo esto hay 17 fuegos activos. Me da pavor imaginar una legi&oacute;n de alienados que saben de d&oacute;nde sopla el &aacute;brego. Parece que los pir&oacute;manos replican a la pseudopsiquiatr&iacute;a de un modo muy bien organizado. Ellos tambi&eacute;n votan, y la fuerza presuntamente m&aacute;s progresista propone crear una empresa p&uacute;blica para paliar el fin de un mundo que no encuentra reemplazo. Cada uno huye como puede; algunos incluso se adentran en el humo. Me hab&iacute;a propuesto desde&ntilde;ar niveles tan banales, pero si aparto la mirada de los titulares de precampa&ntilde;a me vienen a la mente los figurantes enajenados de la playa de los Locos (el viento, el viento...), las alucinaciones risibles de la ni&ntilde;a de Altamira (la pel&iacute;cula) huyendo hacia una prehistoria y una historia de atrezo, el monstruo del pantano del Ebro y los plumeros de la pampa asfixiando espejismos. No es que sea una pesadilla, pero se mezclan la pena y la risa.
    </p><p class="article-text">
        Queremos un tren r&aacute;pido y barato que nos permita fugas diversas con rituales variados, con excusas y sin ellas, que nos lleve a parajes en los que, al apearnos, cuando nos pregunten (somos raros por ser tan poco raros que siempre nos preguntan), digamos que venimos del cortafuegos incendiado aunque se nos queden mirando con dudas, primero para entender qui&eacute;nes somos y luego, al iluminarse, nos digan: &ldquo;los c&aacute;ntabros, qu&eacute; poco os parec&eacute;is a Revilla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; se mejor la guasa belga que nuestro disimulo. Desde luego, es m&aacute;s rentable. Pudimos volvernos como ellos, pero s&oacute;lo nos quedamos con las casas de Solvay que se ven desde las v&iacute;as de la SNCB rodeadas de vacas frisonas. Las vacas ya no est&aacute;n aqu&iacute; (culpemos a Bruselas: esa ciudad acepta todas las faltas), pero los locos siguen quemando bosques para hacer pastos o vaya usted a saber qu&eacute; corduras pretenden.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/fugas_132_1663944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fugas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coloreando escollos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/coloreando-escollos_132_1687800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63117844-2d72-42db-9758-84df7a26473b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coloreando escollos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estoy seguro de que no soy el único que piensa que es necesario encargarle la decoración de los diques a Okuda San Miguel</p></div><p class="article-text">
        Si el Ayuntamiento de Santander hubiera presentado las escolleras de la Magdalena como 'land-art', probablemente ser&iacute;an a&uacute;n menos los pocos ciudadanos que se oponen a la obra. La mayor&iacute;a muestra indiferencia por las alteraciones del medio o est&aacute; dispuesta a padecerlas por causas que considera superiores: el turismo, la hosteler&iacute;a, el culto al sol y la arena fina... Quieren playas sin rebajas ni resacas de pleamares y son firmes inmovilistas ante la complejidad de los ciclos oce&aacute;nicos. Mientras los argumentos a favor de los espigones incluyen su hipot&eacute;tico uso como solarios y terrazas hosteleras, entre los contrarios -soy un h&aacute;bil encuestador del bar de la esquina- predominan los que se refieren a su supuesta fealdad. Pero esta ciudad tan tolerante consigo misma ama el prestigio cultural y, puesto que los juicios est&eacute;ticos pesan tanto como los &eacute;ticos, conviene proponer otros arreglos. Todo puede ser m&aacute;s bonito, si no bello.
    </p><p class="article-text">
        Estoy seguro de que no soy el &uacute;nico que piensa que es necesario encargarle la decoraci&oacute;n de los diques (se acaben o no, y tambi&eacute;n si se sumergen) a Okuda San Miguel aunque eso acelere la saturaci&oacute;n que, por otra parte, espero, cuando llegue al cl&iacute;max, superar&aacute; reinvent&aacute;ndose: incluso creo que puede llegar a ser genial en la autoparodia.
    </p><p class="article-text">
        No estoy descubriendo nada. En las costas ya hay casi de todo. Agust&iacute;n Ibarrola pint&oacute; con &eacute;xito los cubos de hormig&oacute;n del puerto de Llanes (prefiero que pinte sobre piedras que sobre &aacute;rboles vivos). Eduardo Chillida peinaba vientos. En los arenales de Emeryville (California, USA), agentes an&oacute;nimos convirtieron residuos en instalaciones cin&eacute;ticas. Si tengo que elegir decoradores, soy m&aacute;s de Daniel Buren o de envoltorios a lo Jeanne-Claude &amp; Christo (aunque preferir&iacute;a adaptaciones del Damien Hirst de los tiburones o del Wim Delvoye de las cloacas y los vitrales obscenos, no veo c&oacute;mo encajarlos aqu&iacute; si no es entre par&eacute;ntesis pretenciosos en medio de una divagaci&oacute;n de matices sexuados:), pero nuestros espigones penetran con m&aacute;s fuerza en un mar calmo y piden gradaciones crom&aacute;ticas triangulares desprovistas de conflicto. Puede que, adem&aacute;s, haya que complementar el se&ntilde;uelo con algunas frases sin contexto pintadas por Boa Mistura, cuyo coraz&oacute;n negro de Pe&ntilde;a Herbosa me gustaba menos que el bodrio imperialista que lo ha sustituido: s&oacute;lo por eso merecen una oportunidad de redenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; este art&iacute;culo parezca una 'boutade', pero les aseguro que es sincero y meditado. He decidido aceptar las reglas del juego en esta ciudad donde la defensa del medio ambiente se resuelve en carriles bici que agreden a los peatones para no molestar a los coches. Tambi&eacute;n pretendo dejar de lamentar la debilidad del centro Bot&iacute;n, probablemente uno de los edificios de su g&eacute;nero m&aacute;s aburridos del mundo (puede que ni siquiera eso), que, una vez asumida la imposici&oacute;n feudal, deber&iacute;a haber aportado al entorno algo de audacia, de brutalismo incluso; pero no se atrevieron a sobrevolar los jardines con una pasarela como a&ntilde;os antes no osaron hacer dos torres cil&iacute;ndricas enfrentadas en cada punta del paseo costero ya entonces cortado con un murall&oacute;n de festivales. En una condici&oacute;n escamada de caj&oacute;n-mirador se ha quedado el pobre centro. Y, encima, tampoco se atreven ahora a reemplazar el TUS por un tubo como el de Futurama, pero esto quiz&aacute; sea por falta de contratistas a la baja y tal vez su eficacia cyberpunk, aunque la aligeraran con gaseosa, no resultar&iacute;a apropiada para la burbuja que todo lo vuelve 'kitsch' (ya: <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/Kitschtown_6_536556376.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya s&eacute; que me repito</a>) sin revelar qui&eacute;n va a pagar por las transiciones, reconversiones y transbordos.
    </p><p class="article-text">
        La culpa es del ecosistema, claro, maldito engendro de los abismos que no entiende de playas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/coloreando-escollos_132_1687800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Feb 2019 07:23:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coloreando escollos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una cueva en otro mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cueva-mundo_132_1711101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d940a5d1-1c6e-4bbe-9a14-9b10631ccf13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Detalle de la revista &#039;Wonder Stories&#039; (años 30)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cantabria encoge su infinitud propagandística y vende entradas para aprender a guarecerse de las inclemencias alienígenas</p></div><p class="article-text">
        En las fotos marcianas de la NASA, las salidas de los tubos de lava parecen esf&iacute;nteres de un desierto que los cient&iacute;ficos comparan con el salitral de Atacama, donde apenas sobreviven algunas bacterias. Desde luego, no se parece a los territorios del As&oacute;n y del Ag&uuml;era, y me cuesta creer que las cavidades volc&aacute;nicas extraterrestres se asemejen a las cuevas de esa zona. Pero eso no importa, porque alg&uacute;n estudioso del mercado ha decidido que hay personas dispuestas a pagar 10000 euros por entrenarse durante noventa d&iacute;as para fingir durante cuatro que un agujero de Cantabria est&aacute; en Marte y sufrir por ello.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia ficci&oacute;n ha ensayado varias maneras de colonizar el planeta oxidado. Ha probado a transformarlo como quien riega el desierto, a solapar con una nueva Tierra los restos de una civilizaci&oacute;n extinguida aprovechando sus veleros de las arenas, sus supervivientes tel&eacute;patas, sus leyendas y sus fantasmas; a poner c&uacute;pulas, cavar t&uacute;neles, disputarlo a otras especies imperialistas, cambiarlo de color con bombardeos de clorofila, iluminarlo con bacterias luminosas, licuar los polos para inundarlo porque all&iacute;, como en Cantabria, nunca llueve...
    </p><p class="article-text">
        La primera novela de viajeros a Marte que le&iacute; fue una traducci&oacute;n en la editorial Cenit de 'Terrestres en Marte' ('The Red Planet', 1962), de Russ Winterbotham. Los marcianos parec&iacute;an camellos con antenas en la joroba y ten&iacute;an la sangre verde. Fieles a las tradiciones colonizadoras, los exploradores descubr&iacute;an enseguida, a tiros, el color de la hemoglobina.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, una serie de relatos anterior y m&aacute;s famosa, las 'Cr&oacute;nicas Marcianas' (19509) de Ray Bradbury, me aport&oacute; una sensatez mucho m&aacute;s alucinante. Bradbury, que, cuando se quedaba en la Tierra, hac&iacute;a que los bomberos quemasen libros, tomaba distancia para describir desde el cuarto planeta la locura autodestructiva del tercero.
    </p><p class="article-text">
        Los textos sobre el planeta rojo abundan como el tri&oacute;xido en el monte Olimpo. Es lo que tienen la vecindad y que Mercurio y Venus sean peque&ntilde;os infiernos. Pero, para hablar de experiencias radicales, tengo que citar 'Homo Plus' (1976), de Frederik Pohl, que relata la conversi&oacute;n de un individuo en una entidad transhumana capaz de sobrevivir en Marte sin suplementos exteriores a su persona. Le implantan todo lo necesario y le quitan lo superfluo. Lo que para el poder es un estorbo incluye los placeres, pero el tipo lo acepta como un nuevo destino manifiesto. Los futuros clientes de la tecnobarraca c&aacute;ntabra quedan avisados por si los promotores tur&iacute;sticos se han inspirado ah&iacute;. Si no es as&iacute;, la experiencia no me parece tan extrema como dicen. En 1954, Pohl y Cyril M. Kornbluth escribieron 'Mercaderes del espacio', de lectura tan &uacute;til como cualquier manual de econom&iacute;a, adem&aacute;s de amena, y eso tambi&eacute;n tiene que ver con los simulacros para turistas.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la atracci&oacute;n que una empresa ha colocado a las instituciones c&aacute;ntabras (sin que se hayan hecho p&uacute;blicos los detalles, financiaci&oacute;n, cesi&oacute;n de patrimonio natural, etc.) se basa en el Proyecto 'Cuevas de Marte' del 'NASA Institute for Advanced Concepts' (NIAC), cuyas conclusiones se publicaron en 2004. El NIAC lleva un par de d&eacute;cadas estudiando propuestas de experimentos similares. Como no creo que en la cueva de Cantabria se apliquen a rajatabla los protocolos de los cient&iacute;ficos ni las condiciones del planeta por muchos descargos de responsabilidades que firmen los paganos, malpienso que la cosa quedar&aacute; en una mezcla de &lsquo;Gran Hermano&rsquo; y &lsquo;Aventura en Pelotas&rsquo;, pero con trajes de dise&ntilde;o post-Star Trek, ox&iacute;geno racionado y aires de secta de &eacute;lite, todo ello no s&eacute; si exhibido en directo o en diferido, a lo que se a&ntilde;adir&aacute;, anuncian, un supuesto seguimiento con efectos educativos -&iquest;c&oacute;mo no?- en el PCTCAN, quiz&aacute; para justificar subvenciones. La publicidad habla adem&aacute;s de prepararse para no s&eacute; qu&eacute; viaje de dentro de unas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, da la sensaci&oacute;n de que Cantabria encoge su infinitud propagand&iacute;stica de cocido, borona, cachones, anchoas, artes, letras, costas y cumbres, exagera el fetiche de las cuevas (pero hay l&iacute;neas que no deben sobrepasarse: Altamira fracas&oacute; en el cine con toda justicia) y se pone a vender entradas para aprender a guarecerse de las inclemencias alien&iacute;genas, pero sin exponerse a ataques romulanos.
    </p><p class="article-text">
        Me parece que la obsesi&oacute;n por crear ocio de lujo conduce a promover un reclamo tecnificado que podr&iacute;a estar en cualquier sitio m&aacute;s parecido a un desierto de verdad. Estamos en la era de la sospecha: creo que nuestros gobernantes aceptan el territorio vac&iacute;o y renuncian a ponernos en ning&uacute;n mapa del paisaje del cosmos al tama&ntilde;o natural y con todas las dimensiones, no s&oacute;lo las tur&iacute;sticas. Han pasado de decirnos que somos muy grandes -infinitos- a ofrecer agujeros como entretenimiento para narciso-masoquistas emprendedores que sue&ntilde;an con terraformar Marte como ahora martirizan la Tierra: gentes que prefieren castigarse en una cueva-burbuja a disfrutar del paisaje, hablar con los aut&oacute;ctonos y degustar unas buenas berzas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cueva-mundo_132_1711101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Feb 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una cueva en otro mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apócrifo del cobre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/apocrifo-cobre_132_1732325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre hay alguien que conoce a alguien que habló una vez con alguien que estuvo allí y no sabe volver.</p></div><p class="article-text">
        Entra el buscador con el casco color fuego bajo el brazo. Pide un blanco; lo liquida de un viaje. La moto espera fuera, paciente, potente, negra. Vuelve a ella, monta, la arranca.  Es silenciosa, demasiado silenciosa. Se aleja entre susurros del motor.
    </p><p class="article-text">
        -Esa burra vale un past&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -M&aacute;s de 10.000 euros, seguro.
    </p><p class="article-text">
        -Es para buscar el cobre. Est&aacute; loco.
    </p><p class="article-text">
        -Si tiene esa m&aacute;quina, ya lo ha encontrado.
    </p><p class="article-text">
        Una descripci&oacute;n del bar no nos llevar&aacute; a ninguna parte. Est&aacute; cuidado, sirve un caf&eacute; decente, enfr&iacute;a correctamente la cerveza y a los habituales no parece molestarles la calidad del vino. La tortilla y las rabas son aceptables. El due&ntilde;o no se complica la vida.
    </p><p class="article-text">
        -Os digo que sabe donde est&aacute; el cobre-. Suena a afirmaci&oacute;n may&uacute;scula. La fon&eacute;tica tiene razones que el sonido no comprende.
    </p><p class="article-text">
        La tertulia de un domingo de invierno al final de la ma&ntilde;ana, poco poblada, permite mantener las ideas en el aire el tiempo necesario para saborearlas. No es comparable a una tertulia televisiva. De hecho, el televisor embrutece lo m&iacute;nimo con v&iacute;deos retro latinos a volumen moderado. Lambada de invierno. Batucada helada.
    </p><p class="article-text">
        -Si ya lo hubiera encontrado, no andar&iacute;a por aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Tiene que sacarlo sin prisas. Disimulando.
    </p><p class="article-text">
        Se cuenta hace tiempo que cientos de bobinas gigantes esperan el rescate en un almac&eacute;n secreto del extrarradio. Circula una descripci&oacute;n del sitio homologada por la repetici&oacute;n, como las de las utop&iacute;as, las islas con tesoros o los encuentros de los tres tipos. En todo caso, siempre hay alguien que conoce a alguien que habl&oacute; una vez con alguien que estuvo all&iacute; y no sabe volver. Quiz&aacute; tambi&eacute;n exista uno de esos planos sin coordenadas por los que se mata la gente.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que est&aacute; en una de las muchas urbanizaciones que fueron empezadas y abandonadas durante la crisis, cuando hicieron explotar una burbuja de cemento invisible y no hab&iacute;a refugios para la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Por qu&eacute; no en un pol&iacute;gono industrial? Hay muchas naves vac&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        -Eso d&iacute;selo al que lo guard&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        No faltan detalles. El lugar ideal es una especie de p&aacute;ramo con los comienzos de varios edificios, algunos con el esqueleto de ferralla completo, otros que se frustraron a diversas alturas. Pero del que importa apenas se distingue la base de hormig&oacute;n, que forma una explanada perimetrada por penachos de cables embutidos en tubos de pl&aacute;stico y rodeada de yerbas de la pampa. El cubo enterrado guarda un s&oacute;tano inmenso al que se accede por una escotilla. Luego, una cornisa sobre un abismo lleva a una escalera con pelda&ntilde;os de metal y sin barandilla.
    </p><p class="article-text">
        -Claro. Sin barandilla. Ni normas de seguridad ni hostias -dice el jubilado-. Con menos motivo hac&iacute;amos lanzapetardos con tubos de radiador...
    </p><p class="article-text">
        Al bajar, los escalones vibran con resonancia de pel&iacute;cula de miedo y, aunque se lleve una buena linterna, el fondo tarda en aparecer. Cada paso da una nota m&aacute;s grave que el anterior hasta que, de repente, surgen sombras de bobinas de cobre de un metro de altura alineadas como huevos de alien. Todos los mitos guardianes, incluido el de la puerta de la Ley, se hablan entre ellos con los primeros destellos rojizos.
    </p><p class="article-text">
        -Y eso, &iquest;qui&eacute;n co&ntilde;o lo ha visto?
    </p><p class="article-text">
        -Las escondieron para especular. Eran stocks desviados. Aprovecharon el hueco.
    </p><p class="article-text">
        -Pues, para ser un secreto, lo sabe todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da? No se sabe d&oacute;nde est&aacute;n. Para el transporte trajeron camioneros polacos. Les quitaron los gps y los guiaron de noche.
    </p><p class="article-text">
        -Ser&iacute;an rumanos. El cobre lo curran los rumanos. Les subvenciona el gobierno las furgonetas y las usan para robar cables.
    </p><p class="article-text">
        -Eso es mentira y t&uacute; eres un racista- dice el alba&ntilde;il transilvano.
    </p><p class="article-text">
        -Y facha -afirma el jubilado-. Adem&aacute;s, hablamos de cobre industrial.
    </p><p class="article-text">
        -Los de por aqu&iacute; que supieron algo del asunto, a veces se emborrachan y hablan; luego lo niegan; pero, si saben pistas sobre el sitio, no lo dicen ni con orujo en vena. Los untaron bien y tienen miedo. O piensan encontrarlo ellos alg&uacute;n d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n algunos, el almac&eacute;n est&aacute; vigilado por patrullas de matones a sueldo. Ex yugoslavos sin escr&uacute;pulos. Hay que tener cuidado con las gentes desesperadas de estados desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        -Pues anda, que no hay gorilas aqu&iacute;... Ponme una ca&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -Si alguien pillara eso, no se conformar&iacute;a una moto. Y no se quedar&iacute;a paseando por el barrio.
    </p><p class="article-text">
        -Creo que ha comprado un piso. Y se le escap&oacute; una vez que lo buscaba. Tiene que sacarlo poco a poco. Y no veas c&oacute;mo viste la mujer.
    </p><p class="article-text">
        -Lo dijo de broma. Y la mujer se apa&ntilde;a bien con cuatro trapos, como yo.
    </p><p class="article-text">
        -Ella va ahora con una furgoneta blanca.
    </p><p class="article-text">
        -Tiene una lavander&iacute;a en negro.
    </p><p class="article-text">
        -Qu&eacute; chorradas dices. Antes me creo lo del cobre.
    </p><p class="article-text">
         -S&iacute;: van de noche por las bobinas en una furgona blanca. Para camuflarse, no te jode...
    </p><p class="article-text">
        Todas las leyendas dialogan entre s&iacute; esperando hacerse verdaderas. El inquietante Borges se&ntilde;al&oacute; que 'ap&oacute;crifo', antes de servir para tachar de falsos los evangelios no aceptados por el canon, s&oacute;lo significaba 'oculto'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/apocrifo-cobre_132_1732325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jan 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Apócrifo del cobre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Relato,Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa y la puerta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/trampa-puerta_132_1754813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77500388-1e14-4efa-b511-f97b5dde6a36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘La puerta abierta’. | Henri Martin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hace falta un fanático doctrinario para confirmar la solidez de ese mundo tan acomodado.</p></div><p class="article-text">
        La trampa de moda (aunque el t&eacute;rmino fue acu&ntilde;ado por intelectuales cat&oacute;licos en los a&ntilde;os 90) consiste en llamar &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo; a la defensa de medidas contra las discriminaciones y agresiones espec&iacute;ficas que sufren las mujeres. Supongo que el m&eacute;todo tambi&eacute;n sirve para etiquetar como &ldquo;ideolog&iacute;a de raza&rdquo; a la lucha contra el racismo o &ldquo;ideolog&iacute;a de clase&rdquo; a la lucha contra las desigualdades sociales. Pero la violencia machista, la segregaci&oacute;n racial o el bajo poder adquisitivo son hechos que afectan a grupos concretos y exigen soluciones concretas, as&iacute; que el uso del t&eacute;rmino delata la intenci&oacute;n de manipular el concepto de ideolog&iacute;a (&ldquo;conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o &eacute;poca, de un movimiento cultural, religioso o pol&iacute;tico, etc.&rdquo;, dice el diccionario) para presentar las posibles modificaciones de las situaciones de injusticia -c&oacute;modamente instituidas para algunos- como caprichos destructivos y 'artificiales' opuestos al orden que se considera 'natural'. Esa idea de la naturaleza anclada en el dise&ntilde;o patriarcal declara inmutable un orden superior antifeminista, supremacista y asentado en privilegios econ&oacute;micos; un orden que -hay que citar a Hannah Arendt una vez m&aacute;s - impone a sus fieles la banalidad del mal que explica tanto la crueldad de las consignas como la pasividad o el temor a la libertad propia y ajena.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las veces, no hace falta un fan&aacute;tico doctrinario para confirmar la solidez de ese mundo tan acomodado. Por ejemplo, ese hombre que ah&iacute; veis, con cara de recurso literario, pas&oacute; el otro d&iacute;a bajo el arco de leds de la plaza del ayuntamiento, contempl&oacute; los renos escarchados que pastaban electrones mientras ni&ntilde;os de azul y ni&ntilde;as de rosa se dejaban fotografiar y dijo: qu&eacute; bonito. Despu&eacute;s admir&oacute; la pantalla gigante que emite anuncios sexistas en la parada del autob&uacute;s y manifest&oacute;: qu&eacute; maravilla. Luego entr&oacute; en una cafeter&iacute;a, donde se le uni&oacute; su se&ntilde;ora, que ven&iacute;a de la compra, para mirar hipnotizada el telediario mudo del televisor panor&aacute;mico alzado al fondo, a la derecha, como las letrinas de la informaci&oacute;n ('el ojo es ojo porque te ve, no porque t&uacute; lo ves', dec&iacute;a Machado) mientras &eacute;l le&iacute;a y comentaba el peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un instante en que el titular en papel coincidi&oacute; con el r&oacute;tulo que pasaban bajo el carrusel de im&aacute;genes:&nbsp; Rebeca Alexandra Cadete abri&oacute; la puerta a su asesino para que &eacute;ste no molestara al vecindario. Un error fatal, dec&iacute;a el peri&oacute;dico. Ya era el motivo recurrente del d&iacute;a la primera v&iacute;ctima de la violencia machista del a&ntilde;o en la circunscripci&oacute;n geogr&aacute;fica de referencia obligada. La mujer tem&iacute;a que la bestia alterara la convivencia. &iquest;C&oacute;mo se fi&oacute; de &eacute;l? Hablar ahora del peso de la cultura o el arte del amor deslumbrado a medias por el pragmatismo econ&oacute;mico y la pasi&oacute;n rom&aacute;ntica ser&iacute;a probablemente una p&eacute;rdida de tiempo. No hay reflexi&oacute;n que valga sin leyes protectoras con efectos cotidianos.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, ha aparecido el consuelo de la fatalidad. La pena es una cosa muy rara. Tambi&eacute;n la culpa. Una fatalidad. Todo es comparable, aunque duela. Tambi&eacute;n lo incomprensible. El hombre asiente, su se&ntilde;ora asiente, el camarero asiente probablemente por principio profesional. El medio ha elegido la an&eacute;cdota que parece estar ofreciendo una v&aacute;lvula de escape: el error como confirmaci&oacute;n de lo inevitable. Seguro que el redactor solo buscaba un buen t&iacute;tulo que adornara la noticia; es el viejo problema de las originalidades vac&iacute;as: que apelan al tribunal del inconsciente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No se pudo evitar? Lo inevitable suele ser un argumento m&aacute;s para los c&oacute;mplices, un apartado m&aacute;s de la ret&oacute;rica de la sumisi&oacute;n. Antes mor&iacute;an menos mujeres porque aceptaban su destino. El hombre que lee, la esposa que confirma, el periodista que presiente el desequilibrio entre la fugacidad de las im&aacute;genes y titulares y la intensidad de ese instante en que alguien abre una puerta (por civismo o por una verg&uuml;enza adquirida mediante la culpabilizaci&oacute;n ante los actos masculinos), todo parece el decorado perfecto de una resaca navide&ntilde;a, cuando azota el solsticio los &uacute;ltimos latigazos de la inversi&oacute;n solar con toda la rabia del invierno de postal.
    </p><p class="article-text">
        Los tanques blindados del pensamiento, asustados por el feminismo, tramaron la etiqueta de la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero para negar la perseverancia de una situaci&oacute;n de dominio asentada con consignas de prejuicios; entre ellos el de dejar un resquicio para la duda sobre la responsabilidad de la v&iacute;ctima, que quer&iacute;a seguir viviendo sin molestar a los vecinos. Pod&iacute;a haber dejado la puerta cerrada. Pod&iacute;a haberse resistido m&aacute;s. Pod&iacute;a haber elegido a otro hombre. &iquest;Pod&iacute;a?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/trampa-puerta_132_1754813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Jan 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa y la puerta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Machismo,Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujer con teléfono móvil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mujer-telefono-movil_132_1789572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f541e3b2-7f79-4659-b7ae-46a1081f78b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La nueva valla del Puerto de Santander tiene cuatro metros de altura. | RPLL"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los reporteros suelen fotografiar esos intentos desesperados de alcanzar las redes de la sociedad postindustrial, un espectáculo que viene muy bien para completar los telediarios.</p></div><p class="article-text">
        He visto a una mujer negra que sal&iacute;a de un edificio oficial con una bolsa llena de documentos y me he acordado de&nbsp;<a href="https://www.poesi.as/da69050.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mujer con alcuza</a> de D&aacute;maso Alonso (la burocracia es densa como el aceite, pero poco nutritiva), y he pensado que se llama Fatou Albertine Diakhoumpa y que, cuando sali&oacute; de Tambacounda, llevaba consigo dos tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Uno lo vendi&oacute; en Boutilimit mientras se confiaba a las promesas de un cami&oacute;n en el desierto junto a una veintena de fugitivos. Un tercio de los viajeros se quedar&iacute;an por el camino. Con eso ya cuentan los apalabradores de cayucos. Las mujeres se api&ntilde;aban a un lado de la caja para no ser violadas. Fatou (dicen que su nombre es el que los se&ntilde;ores coloniales dieron a las criadas) tiene la ventaja de no ser muy atractiva, pero tampoco posee una vulgaridad desagradable, sino un aire a la vez apacible y diligente que la hace apreciada para el servicio dom&eacute;stico de los hogares blancos.
    </p><p class="article-text">
        El m&oacute;vil que se qued&oacute; era un modelo que ya no se vende en Europa. Para cargarlo durante la traves&iacute;a del desierto, llevaba un par de artilugios formados por pilas atadas con cinta aislante a un cable. Durante la noche, los viajeros alzaban las manos para coger cobertura. Los reporteros suelen fotografiar esos intentos desesperados de alcanzar las redes de la sociedad postindustrial, un espect&aacute;culo de figuras oscuras, estilizadas y dispersas entre las dunas, contra el crep&uacute;sculo, que viene muy bien para completar los telediarios.
    </p><p class="article-text">
        Fatou tuvo suerte: pudo hablar un par de veces con su familia mientras esperaban a que los mafiosos del transporte decidieran qu&eacute; ruta era la m&aacute;s segura, y una m&aacute;s en la patera, aunque eso fue una despedida (la mar se hab&iacute;a revuelto; cre&iacute;an que no iban a llegar a tierra) y s&oacute;lo se entend&iacute;an las l&aacute;grimas. Ahora est&aacute; en la cola del paro despu&eacute;s de tres meses de un verano de s&oacute;tanos, suelos y cocinas. A la asfixia de las jornadas intensivas sucede una laxitud de incertidumbre que, sin embargo, nunca es peor que el miedo del origen que empuja a la huida.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de ella conversan dos tipos. Compiten por fingirse airados, subrayan el aire con los dedos y marcan signos de admiraci&oacute;n con las cejas. Ella no sabe sus nombres, pero, como ellos, nada m&aacute;s verla, ya le han asignado un estereotipo del que tiene pocas probabilidades de escapar (mujer negra, fea, gorda y con un cansancio interpretado por los blancos como embrutecimiento), nada nos impide asignarles, respectivamente, los de Juan Espa&ntilde;ol y Nel Monta&ntilde;&eacute;s y definirlos como rutinarios en el ocio, el trabajo y el desempleo, y evidentemente pr&oacute;ximos al umbral de la pobreza. Espa&ntilde;ol tiene ojeras y Monta&ntilde;&eacute;s echa largas miradas de desconfianza a la cola y al mostrador de los funcionarios. Si ustedes no me entienden, no lo s&eacute; explicar mejor: miren a su alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Fatou le oye decir a Juan Espa&ntilde;ol que los inmigrantes tienen m&aacute;s subvenciones que &eacute;l, gastan m&aacute;s asistencia sanitaria, tienen preferencia para los trabajos y usan m&oacute;viles de lujo. Su colega lo ratifica todo. Quiz&aacute; creen que no los entienden, ni ella ni otros inmigrantes que hay en la cola. La mujer habla w&oacute;lof, franc&eacute;s, espa&ntilde;ol, algo de &aacute;rabe y bastante ingl&eacute;s. No sabe qu&eacute; m&oacute;vil tienen esos tipos, pero el suyo (ha decidido mantenerlo oculto durante toda la espera) es un android normal, ni caro ni de los m&aacute;s baratos. Fue la primera adquisici&oacute;n que hizo con el primer sueldo y lo cuida con mimo. Le permiti&oacute; independizarse de los locutorios, los cuelgues del Skype, las angustias repentinas, y le otorga el poder de enviar im&aacute;genes cotidianas, inmediatas, a su familia y amistades de su pa&iacute;s o la di&aacute;spora, y eso puede con todas las sombras del coraz&oacute;n de las tinieblas.
    </p><p class="article-text">
        Empleado de las potencias coloniales, Joseph Conrad percibi&oacute; que Occidente estaba creando una barbarie por la que alg&uacute;n d&iacute;a tendr&iacute;a que responder con algo mejor que mandar tropas o, definitivamente, enloquecer y autodestruirse entre delirios de avanzadas del progreso. Era un hombre triste incluso antes de pasar su l&iacute;nea de sombra. Hab&iacute;a intuido algo en el abigarramiento de los puertos de su &eacute;poca. Quiz&aacute; alguna vez arrib&oacute; a Santander, cuando las machinas de madera rezumaban salitre y resbalaban igual las descargadoras blancas que los arponeros polinesios, los grumetes jamaicanos o las mucamas de todo el mundo. Ahora hay una valla nueva, muy alta, situaci&oacute;n provisional hasta que el soborno a gobiernos que comercian con sus fronteras obligue a cambiar las rutas o se env&iacute;e la estaci&oacute;n mar&iacute;tima a un lugar m&aacute;s discreto. La mayor&iacute;a de las quejas por el enrejado de cuatro metros de altura han sido est&eacute;ticas, parecidas a las que recibi&oacute; el Centro Bot&iacute;n, que mira el muelle desde su orgullo de obst&aacute;culo opulento y escamado.
    </p><p class="article-text">
        El blindaje tiene el aplauso de la inmensa minor&iacute;a y les parece escaso a los que vigilan a la inmigrada para verificar que tiene un m&oacute;vil mejor que el suyo. El juicio ya est&aacute; hecho. Si descubren que el de Fatou es peor, dir&aacute;n que seguro que tiene otro en casa, sin saber que el otro lo cambi&oacute; por comida o agua en un territorio representado en los mapas ideol&oacute;gicos (en los militares y mineros est&aacute; bien detallado) por un espacio en blanco con avisos de monstruos, leones y can&iacute;bales, pero tambi&eacute;n de oro y diamantes, petr&oacute;leo, uranio y colt&aacute;n, de modo que los blancos que se adentran en ellos para traer riqueza figuran como h&eacute;roes, locos geniales o emprendedores. Pero los aut&oacute;ctonos que los atraviesan en sentido contrario huyendo del hambre, la guerra y la peste son mirados aqu&iacute; como usurpadores de nuestra liberal libertad. Y como codiciosos tecnol&oacute;gicos cuando usan aparatos que nuestro mundo ha hecho imprescindibles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mujer-telefono-movil_132_1789572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Dec 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujer con teléfono móvil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquel, ese, este tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tiempo_132_1814236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a1fb0ad-f642-4bc5-9545-ef1a0a515393_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquel, ese, este tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El peligro de alterar la historia retrocediendo en su curso es mínimo porque algo parecido a un timón tenaz mantiene las rutas principales.</p></div><p class="article-text">
        Douglas Adams -a quien no me canso de citar porque por &eacute;l no pasan los a&ntilde;os- estableci&oacute;, sentado en el bar del fin del universo, la categor&iacute;a est&eacute;tica del infinito (plano y sin inter&eacute;s) y la simultaneidad de la pr&aacute;ctica de los viajes en el tiempo (cuando se construya la primera m&aacute;quina que los permita, ocurrir&aacute; a la vez en todas las &eacute;pocas y habr&aacute; existido siempre). Podr&iacute;a haber a&ntilde;adido que tal viaje, se produzca como se produzca y pese a la parafernalia en que lo envuelve la mayor parte de la ciencia ficci&oacute;n, ser&aacute; -es- circular, tedioso y sin consecuencias. Kurt Vonnegut tambi&eacute;n apuntaba por ah&iacute;: su 'alter ego' lo usaba en 'Matadero 5' como v&aacute;lvula de escape desde situaciones dolorosas (el bombardeo de Dresde, un tren cargado de prisioneros...) hacia lo ya sabido o por saber; nada diferenciaba las cosas sucedidas de las venideras y lo realmente dram&aacute;tico era su vida de marioneta de la historia, no los desplazamientos.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora viene la ciencia en ayuda de la literatura. Los f&iacute;sicos dominan las leyes que les permiten perdonarme interpretar desde la ignorancia, y es m&aacute;s l&iacute;rico agarrarse a lo cu&aacute;ntico que a la paramnesia, el vulgar 'd&eacute;j&agrave; vu' o la manida magia. Un ruso, Igor N&oacute;vikov, afirma que es muy dif&iacute;cil crear paradojas destacables yendo al pasado y pisando una flor incipiente, matando una mariposa improbable, poni&eacute;ndole una zancadilla a un magnicida o mejorando la punter&iacute;a de un tirador rife&ntilde;o. El peligro de alterar la historia retrocediendo en su curso es m&iacute;nimo porque algo parecido a un tim&oacute;n tenaz mantiene las rutas principales. Que haya taquiones que llegan a su destino antes de salir del origen no parece cambiar nada. Todo lo dem&aacute;s corresponde a la voluntad humana, que produce una amalgama involuntaria de probabilidades e incertidumbres y s&oacute;lo se ejerce desde el presente, lo cual -no cantemos victoria- incluye cambiar el relato del pasado (creo que los cient&iacute;ficos prefieren permanecer en silencio sobre esto, aunque los soci&oacute;logos y economistas usan disciplinas cient&iacute;ficas no se sabe bien para qu&eacute;).
    </p><p class="article-text">
        Como todo lo local cuenta en el universo, tomemos por ejemplo el regreso de una leyenda de condena cumplida a la pol&iacute;tica activa de Cantabria, a la que no me apetece nombrar porque, sin querer conflicto con los nominalistas, es m&aacute;s un universal que un ego desatado y as&iacute; tiene usted excusa para deambular por internet (la procrastinaci&oacute;n es arte y cultura). Fue alcalde, luego presidente y luego fue condenado por corrupci&oacute;n. Creo que nunca sucumbi&oacute; en las urnas, y eso le da argumentos para la vuelta: muchos admiradores se quedaron sin l&iacute;der y la reescritura que no funciona como fantas&iacute;a funciona como disfraz.
    </p><p class="article-text">
        Los retornos, igual que las permanencias excesivas, acaban volvi&eacute;ndose chistes hasta para los electores m&aacute;s fieles, porque la repetici&oacute;n hace la farsa. Sin embargo, los emblemas del que fue a la vez s&uacute;cubo e &iacute;ncubo no se han ido nunca, as&iacute; que el regreso puede ser m&aacute;s exitoso que la tozudez de la bola de billar usada por N&oacute;vikov como s&iacute;mil, sujeta a un n&uacute;mero ilimitado de tensiones previas que, si no hay ruptura, la conducen inexorablemente al mismo sitio a donde lleg&oacute; en el futuro por mucho que repitamos el d&iacute;a de la marmota con variaciones impotentes.
    </p><p class="article-text">
        Hay factores que, no obstante el peso de la ley, soportan la hip&oacute;tesis, y de pronto puede salir de un agujero de gusano el esperpento montado en un semental de un mill&oacute;n de dosis y d&oacute;lares, un patrimonio invisible, pero no inmaterial, que se renueva con los lamentos por la dilapidaci&oacute;n del para&iacute;so vacuno, si bien es sin duda superado por objetos m&aacute;s s&oacute;lidos y rentables (la rentabilidad suele ser una desgracia para los pobres), como el territorio cercado donde los camellos bractianos miran pasar caravanas de emisores de CO2 o el Palacio de lo Sobrecostos Marm&oacute;reos inaugurado por un socialista (esta palabra tiene una supervivencia inusitada) que gobern&oacute; seis meses, compr&oacute; una quinta para crear una peque&ntilde;a Moncloa con sus recepciones culturales y todo, y luego, tras ratificar el poder del paradigma, fuese. La quinta est&aacute; en venta, y creo que barata. El palacio fue reinaugurado por su gestador. Despu&eacute;s, como en una pel&iacute;cula de los Monty Python, lleg&oacute; la polic&iacute;a y mand&oacute; apagar la c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Aunque m&aacute;s elaborado y tecnificado, el modelo permanece, salvo las vacas, y nadie ha implantado con &eacute;xito otras banderas ni conseguido votos por m&eacute;todos diferentes. Los regionalistas, que colaboraron en la ascensi&oacute;n de la leyenda desde los tiempos municipales, triunfan haciendo de la imagen de su l&iacute;der el emblema, siempre en coalici&oacute;n consigo mismo (ese juego macabro de la sucesi&oacute;n) y con otros (esa dulce flexibilidad auton&oacute;mica) y luchando contra el tiempo por la victoria final. Otras presidencias pasadas &ndash;y, por desgracia, sus efectos- parecen f&aacute;ciles de olvidar incluso en sus arrebatos antitabaquistas.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los que nunca han gobernado, la nueva izquierda ha envejecido tan deprisa que est&aacute; rejuveneciendo a la vieja, y las nuevas derechas no lo son en absoluto y merecen art&iacute;culos m&aacute;s siniestros que este, aunque el ensayo de anuncio del regreso quiz&aacute; tenga mucho que ver con ellas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tiempo_132_1814236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Nov 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aquel, ese, este tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Porticada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/porticada_132_1839573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ae330f2-f02b-4bd6-8fab-4f5e02b73155_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Porticada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gran rectángulo vacío no podía quedar impune. Se anuncia un plan espectacular para hacer que la gente venga a la plaza.</p></div><p class="article-text">
        Sobre la entrada de la que fue &uacute;ltima banca p&uacute;blica, las estatuas del hombre y la mujer, desnudos y negros, representan el ahorro y la beneficencia. Pese al rancio simbolismo y el escaso erotismo, el franquismo estuvo a punto de prohibirlas. Pero no alcanzaron tanta relevancia.
    </p><p class="article-text">
        Creo que la plaza de Pedro Velarde, m&aacute;s conocida como plaza Porticada, nunca ha sido muy querida por los lugare&ntilde;os. Incluso dicen que, cuando se quiso poner all&iacute; el Ayuntamiento, el rechazo fue un&aacute;nime entre los que pod&iacute;an expresarlo. El cuadro herreriano, inaugurado en 1950, procede de un tiempo en que era mejor no andar cerca de la Brigada de Investigaci&oacute;n Social, por si los s&oacute;tanos hablaban, aunque uno tuviese la hipocres&iacute;a muy tranquila.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no quiero pensar que eso fuera determinante para que muchos santanderinos (especie indefinida de gentes que nos cruzamos como musas de De Chirico con la constante referencia de la fachada de la Ribera; la bah&iacute;a, por cierto, es muy bonita) lo perciban como un vac&iacute;o metaf&iacute;sico entre el paseo, dos pasajes escalonados y el comienzo de la ladera urbanizada. Un lugar de paso: no una plaza.
    </p><p class="article-text">
        Durante muchos a&ntilde;os, lo atravesaban los coches, pero la peatonalizaci&oacute;n no aport&oacute; muchas ganas de quedarse. La exposici&oacute;n a los vientos tampoco ayuda. Es un lugar fr&iacute;o. Los que pasan adquieren la perspectiva de ir a alguna parte sin querer y con prisa. Produce un desapego marginal; ignora la mar, tan cercana; frustrado como lugar de encuentros, es un solar propicio para instalar carpas de eventos que, indefectiblemente, caen en la rutina.
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;nicos puntos humanizados entre los p&oacute;rticos -que apenas se llenan los d&iacute;as de lluvia inesperada- eran y no s&eacute; si a&uacute;n son el carrito de los helados, el de los perritos calientes, la churrer&iacute;a o la locomotora casta&ntilde;era. Creo que alguno de ellos ya ha pasado a la historia, esa ci&eacute;naga pareja a la que durante siglos anegaba la pleamar desde el muelle evitando las casas buenas empezadas a construir por los arribistas del XVIII, que dieron forma de ciudad inacabada a la villa de las dos pueblas, todo lo cual ser&iacute;a leyenda si no hubiera tres o cuatro dibujos, muchos asientos contables y algunas cr&oacute;nicas casi nunca muy consideradas.
    </p><p class="article-text">
        La Porticada tuvo momentos memorables <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/franquismo-UIMP-FIS-legitimidad-politica_0_666684234.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando el Festival Internacional de Santander instalaba all&iacute; su barraca</a>. Luego lleg&oacute; el Murall&oacute;n de Festivales y ya no fue lo mismo, sobre todo porque no pod&iacute;amos escuchar los conciertos desde la calle, bajo la atenta mirada del gris de gobernaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto son estimaciones de columnista vago, muy poco contrastadas (as&iacute; se construyen la mayor&iacute;a de las opiniones, no nos enga&ntilde;emos), pero me parece evidente que la gente prefiere citarse en la esquina de correos.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que el gran rect&aacute;ngulo vac&iacute;o no pod&iacute;a quedar impune. Se anuncia un plan espectacular para hacer que la gente venga a la plaza. De hecho, se anuncia el espect&aacute;culo, que es lo que quedar&aacute; de valor electoral inmediato, fracase la obra o no. No es casual la idea, por supuesto, sino parte del proceso de liquidaci&oacute;n social de la ciudad, es decir, la conversi&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos en privados para permitir el desenvolvimiento del esp&iacute;ritu rentable absoluto.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Ayuntamiento-Santander-plantea-Plaza-Porticada_0_832916961.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Ayuntamiento se propone cubrir la plaza con una c&uacute;pula,</a> supongo que para darle entidad de centro comercial, facilitar el negocio del edificio de la Caja de Ahorros y crear otro &aacute;mbito hostelero con pretenciosas ofertas. De pronto -es broma- se han dado cuenta de que lo &uacute;nico capaz de cambiar el clima es el consumo desaforado. Por siniestro que eso suene, no les parece un aviso de cat&aacute;strofe. As&iacute; que surgir&aacute; un invernadero lleno de tiendas, terrazas, bares, coartadas culturales, escaparates y pantallas fusi&oacute;n, fashion, crudas, cocidas y t&iacute;picas con alternancia de lo caro y lo barato (cr&eacute;anme: va a ser todo caro), la bisuta y el diamante.
    </p><p class="article-text">
        Imagino una vidriera protegida mediante ultrasonidos de las cagadas de palomas y gaviotas mientras, abajo, miles de sensores nos retratan para personalizar los anuncios animados de los p&oacute;rticos. Es probable que algunos prefiramos la plaza que nunca hemos apreciado. Espero que el liberal Velarde no permita que el falso cielo reviente durante una surada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/porticada_132_1839573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Nov 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Porticada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemónium]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemonium_132_1862027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d18bd86-5ec6-4434-933e-25b5d1c66fb5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Bronca por una partida’. Jan Steen (s. XVII)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Parodia de una tragedia o tragedia de una parodia?</p></div><p class="article-text">
        Me da cierta pena escribir sobre el provinciano pandem&oacute;nium de Podemos Cantabria porque las miasmas de esa ci&eacute;naga m&iacute;nima apenas son comparables a las de otros partidos dotados de mejores blindajes informativos y expertos contables. Pero creo que los que vinieron como mensajeros de lo nuevo merecen no ser ninguneados cuando se pelean junto al abismo mientras cada bando en lucha asegura que todo est&aacute; muy claro: los malos son los otros y la &uacute;nica soluci&oacute;n es la victoria, o sea, la derrota.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n regional del partido de las l&iacute;ricas tentaciones (aunque Miguel &Aacute;ngel Revilla les da cien mil vueltas en regionalismo y neoperonismo, y seguro que su sucesora lo har&aacute; a&uacute;n mejor) ha conseguido, desde 2014 y repitiendo las mismas artima&ntilde;as, alcanzar la excelencia en la pr&aacute;ctica de la desmesura interna. Me refiero, por supuesto, a la conducta observable y sus consecuencias evidentes, porque los del exterior apenas podemos valorarlo desde la est&eacute;tica, que es el espejo de la &eacute;tica, o as&iacute; lo so&ntilde;amos. As&iacute; lo entend&iacute;an aquellos griegos enfrentados a sabiendas de que la culpa la ten&iacute;a la Discordia, que hab&iacute;a tirado una manzana de oro sobre la mesa de las apuestas divinas provocando un choque de orgullos y, sobre todo, de n&uacute;meros, y lanzando a los inscritos a las sombras de la n&eacute;mesis. Entre lamentos por las ilusiones perdidas y la locura fatal, lo que entonces cantaba el esquivo Homero luego lo pondr&iacute;a Shakespeare en boca de un idiota (literalmente, un apol&iacute;tico) porque no hay narrador inocente. Afirmo de paso que debemos recuperar el mejor invento de los atenienses: las votaciones de ostracismo.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al podemismo (no dejaron en el nombre lugar para lo probable: 'probemos', pod&iacute;an haber dicho, pero ten&iacute;an que imitar a Obama, a quien pocos recuerdan), se dir&iacute;a que la bronca entre facciones muy poco diferentes no es la parodia de una tragedia, sino la tragedia de la parodia del regreso a la ideolog&iacute;a sin ideolog&iacute;a, galimat&iacute;as cuya autorreferencia parece fatigar cualquier debate que no pueda resolverse con aclamaci&oacute;n de liderazgos en alegres, vistosas repeticiones fundacionales. Y, como cuanto m&aacute;s se repite un mantra, m&aacute;s falso es, nadie intenta aplicar la agon&iacute;stica de Chantal Mouffe (ya sabemos que no funciona si no crees en ella) y superar la idea del adversario como enemigo mediante la regulaci&oacute;n del conflicto, por decirlo en la jerga de vocablos nuevos para cosas viejas. Ser&iacute;a muy f&aacute;cil se&ntilde;alar que el problema reside en una 'torpeza notable en comprender las cosas', que es la definici&oacute;n de estupidez, pero todo apunta a turbios intereses, apego al poder y estupefacci&oacute;n del personal (&iquest;cu&aacute;ntos quedan?) necesitado de imaginarios m&aacute;s all&aacute; y ac&aacute; del repintado 15M, incluidos, me temo, los que piensan (&iquest;y, de estos, cu&aacute;ntos hay?) que la pol&iacute;tica puede ser de otra manera menos dependiente de los despachos en disputa. Por lo visto, tanto colorido transversal y tanto edulcorante ocultaban rituales muy primarios
    </p><p class="article-text">
        Louis Aragon hablaba de la capacidad del ser humano para destrozar lo que cree estar abrazando y de la frustraci&oacute;n de los que se creen llamados a un destino singular, pero sospecho que, como ortodoxo ca&iacute;do en la 'realpolitik', no es muy le&iacute;do en los parques de ninguna de las lealtades. Quiz&aacute; lo que ocurre es que se han puesto a reflotar el Gran Significante de la Democracia Parlamentaria Partitocr&aacute;tica sin cambiar el significado, la forma ni el contenido; tres cosas que para m&iacute; vienen a ser lo mismo, porque yo, la verdad, me pierdo con la filosof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desocupar espacios es muy dif&iacute;cil -Jorge Oteiza lo hac&iacute;a muy bien- pero reocupar un baile de m&aacute;scaras se me hace un tonto maquiavelismo: una contradicci&oacute;n en los t&eacute;rminos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemonium_132_1862027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Oct 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podemónium]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Cantabria,Política,Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queremos saberlo todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/queremos-saberlo_132_1882021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/650b5949-53b4-4bbe-bcf8-747a68f37438_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Comediantes&#039;, de Antoine Watteau. (1720)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que pongan un gran vertedero virtual, un repositorio de acceso libre, y cuelguen ahí todo lo que pesquen en las cloacas.</p></div><p class="article-text">
        En el teatro, los de m&aacute;s abajo estamos siempre en el gallinero, que es el lugar m&aacute;s alejado del escenario, pero ah&iacute;, al menos, somos los de arriba por un rato.
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo suele ser rampl&oacute;n, a nuestro gusto plebeyo y al de los villanos de la platea -clase media, dicen-, pero lo mejor es cuando se descoloca la tramoya, se desmantelan los bastidores y, quiz&aacute; borracho el elenco desde la noche anterior, se disparan las morcillas. Entonces, algunos de los de abajo, formados en la cultura de la venganza y ahora subidos a nuestra percha, gozamos perversos sabiendo que andan por ah&iacute; cuatrocientos archivos grabados por una red de solucionadores y conseguidores desde la noche de los tiempos. Y queremos verlo y escucharlo todo, como los millones de documentos de WikiLeaks (en el ciberespacio siguen; no ha pasado nada, pero nos hemos re&iacute;do un rato), aunque m&aacute;s gracia ten&iacute;an los &ldquo;te quiero, compa&rdquo; y &ldquo;estoy en la pol&iacute;tica para forrarme&rdquo; de los peperos que se llamaban sob&aacute;ndose con palabras a lametones de contabilidades fractales, y no voy a hablar de los mensajucos de la realeza porque la ignorancia de la ley (mordaza) no exime de su cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        Desde arriba, podemos bajar la mirada a donde sea, intuir lo que debe de ser vivir el mundo en perspectiva casi cenital. Quiz&aacute; tengan raz&oacute;n los que dicen (pero les pagan por ello) que no estamos preparados para ese punto de vista tanto como los expertos que van a provocar la nueva crisis que ya anuncian, pero nos las arreglamos a nuestra manera yendo de lo global (Bolsonaro no se esconde hablando de mujeres y homosexuales y llamando guapa a una lesbiana para quedar bien) a lo local (hybris escupidora en supuestas grabaciones que al parecer nadie hab&iacute;a o&iacute;do y todo el mundo conoc&iacute;a en el ambiente irradiador con el que Podemos Cantabria quiere hacer un drama y le sale un esperpento malo), aunque luego la sabidur&iacute;a no nos sirva de nada porque el que cobra obedece y la mayor&iacute;a aplaude la obra original, promocionada hasta en la sopa.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo es guasa: tambi&eacute;n se entiende algo desde abajo de tragedias personales y de c&oacute;mo las nuevas tecnolog&iacute;as (en el gallinero algunos se toman esto muy en serio) cambian el paso del tiempo para que nada cambie y se aseguran el predominio de sus mon&oacute;logos haci&eacute;ndolos parecer accidentes o tertulias. Hay sitio aqu&iacute; para la pena, no les quepa duda, mientras Charlot intenta orinar desde la balaustrada, que es, como quien dice, el borde del abismo.
    </p><p class="article-text">
        En el vodevil, cualquiera se salva con un quiebro, pero jode saber que el periodista Jamal Khashoggi pudo haber grabado su asesinato a manos de los gorilas de la embajada saud&iacute; con un dispositivo de pulsera, y seguro que no pasa nada, aunque es inevitable arrastrar la memoria por el esti&eacute;rcol de las monarqu&iacute;as del golfo hasta esas fotos del jefe del estado en celebraciones con los jeques no s&eacute; si antes o despu&eacute;s de retratarse con una emprendedora hiperbronceada, el cad&aacute;ver de un elefante y las sombras danzarinas de un bungalow en Bostwana.
    </p><p class="article-text">
        Queremos saberlo todo. Ustedes -ellos- lo saben todo de nosotros. Queremos saber lo necesario para entender los -presuntos- accesorios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de jolgorios, componendas, chantajes, apoyos mafiosos, coimas, comisiones, pagos en org&iacute;as, acuerdos en puticl&uacute;s que dejar&iacute;an chiquito al de 'Airbag' (este concepto es fundamental) y vaciles de ambig&uacute; que acompa&ntilde;an a las leyes, los decretos, sus infracciones y sus cumplimientos, todo lo callado, celebrado o consentido que, como anuncia el iceberg, forma parte del respetable espect&aacute;culo de poderes divididos (si no les convence, el fiscal se lo afina) salido de la Ilustraci&oacute;n y que, al parecer, hay que redecorar c&iacute;clicamente para que los del gallinero no nos cabreemos hasta el punto de no retorno de las libertades o la disoluci&oacute;n del engrudo social. Tengamos la fiesta en paz, que hemos venido a divertirnos y se nos est&aacute; dando muy mal reparto, un repertorio aburrido y las entradas muy caras. Denle al &eacute;nter y env&iacute;enlo todo a la nube: aqu&iacute; arriba lo pillamos enseguida.  Y los de la claque, que se callen o disimulen.
    </p><p class="article-text">
        Queremos saberlo todo. Que pongan un gran vertedero virtual de acceso libre y cuelguen todo lo que aparezca, lo desencriptado y lo que no (ya surgir&aacute;n turings que lo traduzcan), y que cualquiera pueda hacerlo con lo suyo y lo de otros (ya se entender&aacute;n los difamadores con los jueces; no se r&iacute;an, que es peor). Y que instalen puntos de acceso a la e-alcantarilla en todas las esquinas. Quien no quiera, que no mire, pero algunos demandamos nuestro gallinero en la red para poder siquiera atisbar el -supuesto- tinglado cleptohistri&oacute;nico de los desaprensivos demiurgos del telar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/queremos-saberlo_132_1882021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Oct 2018 07:36:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Queremos saberlo todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cabildo de Arriba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cabildo-arriba_132_1908545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb8cfc1a-2a4b-4cc9-a4b0-d5dea7697c80_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Santander finales del siglo XVI, por Joris Hoefnagel. Grabado del Civitates Orbis Terrarum."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es la pérdida de lo antiguo lo que más me importa, sino la ausencia de rastros que puedan definirse en la memoria y la huida hacia adelante basada en imitaciones de folletos turísticos y burbujas culturales amaneradas</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute;n derribando las &uacute;ltimas ruinas del Cabildo de Arriba. No voy a hacer un lamento por el impacto inexistente de la ca&iacute;da de lo viejo ni siquiera en su respetable acepci&oacute;n de antiguo y memorable. No voy a llorar por Sotileza, que nunca existi&oacute;, porque prefiero a Casilda, de la cual pocos se acuerdan por su lastre de prisionera de su clase.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Santander es una descripci&oacute;n de derribos y abandonos. Eso no impide que la propaganda suela referirse a un pasado glorificado por la cat&aacute;strofe. Quiz&aacute; el aprecio al recuerdo del incendio vaya m&aacute;s all&aacute; de la conmemoraci&oacute;n de un d&iacute;a tr&aacute;gico para mucha gente y parte de la querencia se deba a que produjo un espacio en blanco que enseguida se llen&oacute; con especulaciones y retranqueos y permiti&oacute; clasificar a&uacute;n m&aacute;s a la poblaci&oacute;n en los barrios de la obra sindical vertical. No se recuerdan con el mismo &eacute;nfasis los abundantes motines por la escasez e insalubridad del agua aunque el PGOU haya sido tumbado (de momento) por olvidarse de ese suministro en un futuro que se sue&ntilde;a masificado.
    </p><p class="article-text">
        El Cabildo de Arriba fue barrio pesquero, como mucho antes lo fue el Arrabal (que el grabado de Joris Hoefnagel muestra junto a las redes tendidas en la playa) y luego tambi&eacute;n Cabildo de Abajo, en Puerto Chico y San Mart&iacute;n y mestizado con obreros de astilleros y f&aacute;bricas de gas, az&uacute;car y betunes. Cuando los pescadores y descargadoras fueron expulsados de la ciudad (un viejo anhelo de la burgues&iacute;a de olfato y o&iacute;dos hipersensibles a las tripas de sarda y al idioma pejino), esa parte arcaica de la calle Alta y las calles y callejas que rodeaban la catedral (entre las que hubo incluso un callej&oacute;n llamado, como muchos pasos inferiores, del Infierno) tuvo el privilegio contradictorio de quedar como extrarradio interior durante d&eacute;cadas mientras el centro se iba conformando como el preludio del parque tem&aacute;tico t&oacute;pico con que hoy intentan elevar la ciudad a la excelencia tur&iacute;stico-hostelera-cultural.
    </p><p class="article-text">
        Parece que Santander nunca favoreci&oacute; la construcci&oacute;n de una hip&oacute;tesis sobre s&iacute; misma. Me da la sensaci&oacute;n (los expertos lo discutir&aacute;n) de que este territorio y sus gentes estuvieron siempre en permanente transici&oacute;n hacia s&iacute; mismos, lo cual, por supuesto, no significa nada, pero queda bien para expresar mi desconcierto.
    </p><p class="article-text">
        Se ha se&ntilde;alado que el crecimiento del XVIII llen&oacute; la ciudad de inversores inmigrados, muchos de los cuales no proced&iacute;an de lugares tan lejanos como para romper los lazos con sus or&iacute;genes ni siquiera tras los cambios generacionales. Pero resulta evidente que los harineros castellanos, consignatarios vascos, hosteleros franceses, prospectores brit&aacute;nicos o tranviarios belgas aprendieron de los hidalgos y banqueros aut&oacute;ctonos a autoproclamarse santanderinos de toda la vida con el mismo desapego ir&oacute;nico, ferviente y felizmente sardineril. A ellos se sumaron las aristocracias trashumantes en un triunfo vacacional y muy rentable debido en parte a pestes y guerras ajenas. La Ilustraci&oacute;n entr&oacute; lo justo para moderar los h&aacute;bitos con permiso del obispado, pero la revoluci&oacute;n industrial no consigui&oacute; un buen ensanche y el puerto comercial y pesquero fue empujado sin reparos hacia las marismas interiores.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la propiedad pas&oacute; de vertical a horizontal, el mundo sigui&oacute; siendo el mismo, pero los negocios aumentaron y la especulaci&oacute;n tom&oacute; las formas que hoy son ortodoxas, benditas e irrefutables, aunque los poderes (que sin embargo lo eran) no pusieran mucho empe&ntilde;o en imaginar una ciudad separada de la postal de casinos y ba&ntilde;os de ola en playas alejadas, de modo que el n&uacute;cleo urbano se estableci&oacute; como el desv&aacute;n cultural de un banco (al otro lado de la bah&iacute;a est&aacute; el poder verdadero del b&uacute;nker de datos), su logo, espacio de exhibici&oacute;n en terrazas y poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La plebe, mientras, estaba y est&aacute; a lo suyo: sobrevivir en los huertos y vaquer&iacute;as asediados por la urbe, los talleres, las lindes portuarias (donde, como dice el tango, llegan almas de todos los vientos del mundo), los andamios, la hosteler&iacute;a y el precariado habitual. Y a veces, pero s&oacute;lo cuando el desastre se hace alucinante y cotidiano (TUS), pelea contra el intento municipal de aislar la periferia humilde y blindar la pudiente.
    </p><p class="article-text">
        El cabildo-margen se fue volviendo una anomal&iacute;a enclaustrada en un centro que parad&oacute;jicamente lo salvaba de la especulaci&oacute;n inmediata -cosas del calendario de la ocupaci&oacute;n del suelo-, as&iacute; que cay&oacute; lentamente para acomodarse a otros planes, como el del litoral de San Mart&iacute;n, ya prefigurado en cemento, la ladera sur del cerro, de honrosa, pero ya vencida resistencia, y la continuaci&oacute;n por el norte y el nordeste de un impersonal para&iacute;so litoral.
    </p><p class="article-text">
        No creo que lo que desaparece deba ser conservado; ni por una idea de belleza ni por cuestiones emotivas. Creo que la est&eacute;tica y sus emociones deben ser desacralizadas. No es la p&eacute;rdida de lo antiguo lo que m&aacute;s me importa, sino la ausencia de rastros de evoluciones y revoluciones que puedan definirse en la memoria. Es la decadencia consentida y aprovechada lo que me molesta, la construcci&oacute;n de una huida hacia adelante basada en el modelo que repite los ciclos de crisis e ignora la evidencia de una ciudad cuyos habitantes huyen para dejar huecos que vender replicando v&iacute;deos de promoci&oacute;n tur&iacute;stica y burbujas culturales amaneradas.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo dijo Bernardo de Morlaix: s&oacute;lo quedan del origen nombres vac&iacute;os. Espero que del Cabildo de Arriba permanezca el nombre. As&iacute;, al menos, alguien podr&aacute; preguntar de d&oacute;nde viene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cabildo-arriba_132_1908545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Oct 2018 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cabildo de Arriba]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Santander,Cabildos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día grande en la comunidad reimaginada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-grande-comunidad-reimaginada_132_1928847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afd16309-d870-41c8-af27-f6275bc0f268_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Representantes presentando sus respetos (detalle). | Henri Rousseau"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gracias al buen tiempo convenientemente informado el día anterior (esos capullos de meteorología casi insinúan lluvia), una hora antes ya se había congregado una multitud.</p></div><p class="article-text">
        En la ceremonia oficial de celebraci&oacute;n del D&iacute;a de la Memoria ha habido este a&ntilde;o varias novedades (a&ntilde;ade esto -dicta el redactor jefe-:), sin que ello implique, por supuesto, perder un &aacute;pice del esp&iacute;ritu de esta conmemoraci&oacute;n del asentamiento de la identidad aut&oacute;noma. La m&aacute;s destacable quiz&aacute; sea la nueva vestimenta t&iacute;pica, los blusones blancos con dibujos de l&iacute;neas rojas basados en manos y signos parietales, adoptados en sustituci&oacute;n de los hasta ahora tradicionales, demasiado parecidos a las kufiyas, tambi&eacute;n rojiblancas, utilizadas por los saud&iacute;es que ahora proliferan (no pongas eso, sugiere que son demasiados, pon:) veranean en las playas amuralladas de las siete villas; de los cuales, por cierto hubo una nutrida representaci&oacute;n que ocup&oacute; su propio palco, financiado por la Gulf Leisure Corporation (no se te olvide la foto y que se vea bien el logo).
    </p><p class="article-text">
        Lucieron el renovado atuendo los miembros del gobierno y casi todos los presentes en la tribuna presidencial, as&iacute; como buena parte del p&uacute;blico. (Saca de las im&aacute;genes a los que llevaban el antiguo y no insistas en el tema&hellip; Bueno, no espera, di algo del vicepresidente. &iquest;Que se ha implantado genes de goma Reed Richards para mejor abrazar al s&eacute;quito mientras saca pecho? Un d&iacute;a se te va a escapar algo as&iacute; y vamos a tener problemas). En una improvisada rueda de prensa el vicepresidente desminti&oacute; los rumores de ruptura dela coalici&oacute;n de gobierno a causa de los problemas de las consejer&iacute;as de su partido (d&eacute;jalo ya y habla de las orpizuelas. Bueno, no sigue el orden...).
    </p><p class="article-text">
        (&iquest;Ponemos algo de la ATV y la ADO? S&iacute;, algo hay que poner, no vaya a haber cambios...) Es de destacar el lugar de honor reservado a representaci&oacute;n de la colonia tur&iacute;stica permanente, que acaba de constituir la Asociaci&oacute;n para la Tolerancia Vacacional como r&eacute;plica a la Alianza para la Democratizaci&oacute;n del Ocio, muy activa durante la temporada veraniega en sus reivindicaciones contra lo que considera privatizaciones encubiertas de playas. El violento enfrentamiento entre activistas de la ADO, apoyados por antiasimilacionistas culturales, contra las empresas de reserva de espacios playeros exigi&oacute; este verano la firme intervenci&oacute;n del presidente. Que la ADO no haya sido invitada parece una toma de postura clara a favor de la pol&iacute;tica de tolerancia infinita hacia el turismo, si bien fuentes de la Consejer&iacute;a insisten en el compromiso de examinar el asunto. (&iquest;Es cierto eso? Qu&eacute; va.)
    </p><p class="article-text">
        El acto comenz&oacute; a las diez de la ma&ntilde;ana, pero, gracias al buen tiempo convenientemente informado el d&iacute;a anterior (esos capullos de meteorolog&iacute;a casi insin&uacute;an lluvia), una hora antes ya se hab&iacute;a congregado una multitud (las tomas del dron no sirven; hay muchos huecos) que fue recibiendo con aplausos a las personalidades de distinto tipo mientras desfilaban festivamente antes de ocupar las zonas reservadas.
    </p><p class="article-text">
        El ambiente era c&aacute;lido (hay que decir c&aacute;lido, entra&ntilde;able, afable, qu&eacute; tiempos aquellos en que el periodismo casi no usaba adjetivos) y se suced&iacute;an las inevitables discusiones y chistes (el jefe de protocolo ha sugerido que lo pongamos; une campechan&iacute;a y vanguardia tecnol&oacute;gica, y eso mola) sobre el n&uacute;mero de clonaciones que lleva el presidente, pero, como ya es at&aacute;vico, en cuanto abri&oacute; los brazos y se puso de puntillas, se hizo un silencio fervoroso.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del discurso -disponible en el enlace-, se procedi&oacute; al desfile de productores y representaciones gremiales.
    </p><p class="article-text">
        Tras la presentaci&oacute;n de los expositores deslizantes de las cofrad&iacute;as de quesos, anchoas y hortalizas recuperadas, art&iacute;culos de lujo que gozaron de especial protecci&oacute;n militar para prevenir los intentos de saqueo de a&ntilde;os anteriores, se procedi&oacute; al esperado desfile de neorpiluzas&reg;, las gallinas hiperproductivas que se est&aacute;n implantando en toda la regi&oacute;n a ritmo acelerado. (No saben a nada; ni la carne ni los huevos; las plumas son bonitas&hellip;). La polic&iacute;a tuvo que imponer orden cuando un grupo de personas que exhib&iacute;an fotos de vacas tudancas, avestruces y alpacas intent&oacute; irrumpir en la impresionante marea de plumas que ocup&oacute; toda la avenida. (Lo de que quiten los avestruces me fastidia; el carpacho est&aacute; bueno.)
    </p><p class="article-text">
        Pero el momento culminante se produjo cuando, ya cercano el mediod&iacute;a, cien mil camareros unieron sus bandejas en testudo para formar un espejo cuyo reflejo se hubiera visto desde Marte si los bombardeos no hubieran oscurecido la atm&oacute;sfera. Hubo palabras de solidaridad para los resistentes de Hellas Planitia, que no pudieron grabar las im&aacute;genes esperadas. Tras la pas&aacute; final de las huestes hosteleras, se procedi&oacute; a la suelta de unos cuatrocientos mil estorninos mutados, de vivos colores verdes, inspirados en el musgo aut&oacute;ctono, seg&uacute;n el biodise&ntilde;ador Hortuda (a ver si para el a&ntilde;o que viene consigue que no defequen en pleno vuelo) que cubrieron el cielo de efectos luminiscentes hasta que fueron expulsados con ultrasonidos.
    </p><p class="article-text">
        Varios grupos de xaphooneros animaron el baile hasta bien avanzada la noche. (Tengo resaca. M&aacute;ndalo como est&eacute; y ma&ntilde;ana, si hace falta, cortapegamos cosas.)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-grande-comunidad-reimaginada_132_1928847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Sep 2018 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día grande en la comunidad reimaginada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/nadie_132_1950285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/395d5995-815c-40c1-a227-1539425956b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada uno interpreta la sociología como le interesa, aunque Nadie lo diga en voz alta.</p></div><p class="article-text">
        Ese tipo que, con letra ilegible, firma sus vandalizaciones como Juan Nadie (tal vez sea un pseud&oacute;nimo colectivo, como quiz&aacute; Ned Ludd) ni siquiera puede justificarse con la ignorancia ni con el exceso de ocio despu&eacute;s de diez contratos encadenados en hosteler&iacute;a sobre horas y trabajo irreales porque parte del asueto impuesto tras la resaca lo ha empleado en saber sobre cristales rotos a muy alto nivel. Ni puta falta me hac&iacute;a, murmura mientras destapa la garrafa de gasofa, esencia que el calor de la noche vaporiza (eso favorecer&aacute; la combusti&oacute;n), la cual reparte entre el contenedor (tres d&iacute;as lleva oliendo a tripas de pescado) y los cartones que lo rodean. Tiene otro par de recipientes m&aacute;s peque&ntilde;os en la mochila con el mismo l&iacute;quido, obtenido en el aparcamiento del &uacute;ltimo empleo, a ver si se creen que voy a pagar por ello.
    </p><p class="article-text">
        Pero estuvo leyendo en busca de pruebas de su propia felon&iacute;a y descubri&oacute; el experimento del famoso Philip Zimbardo, que gustaba de jugar con c&aacute;rceles para mostrar lo fascistas, sumisos y traidores que podemos llegar a ser. Era colega de Milgram, el de los electrodos llevados al cine bajo la atenta mirada de Yves Montand (bueno, de su personaje en &lsquo;I... como &Iacute;caro&rsquo;, pero la distinci&oacute;n entre realidad y deseo...) y aplicados por personas educadas, justas y buenas para ganar la aprobaci&oacute;n de la autoridad, y aun as&iacute; Montand estaba casi tan atractivo como cuando cantaba la canci&oacute;n de los partisanos, puede que m&aacute;s, tiene que ver la peli entera, que s&oacute;lo hay un tr&aacute;iler en youtube... Juan Nadie no deber&iacute;a aprender esas cosas. Algo ha fallado en el sistema educativo. Una rata mira al incendiario.
    </p><p class="article-text">
        Seguro que les han contado la historia en cualquier bar: Zimbardo puso un coche con un cristal roto en un barrio de gente acomodada y lo desmantelaron v&aacute;ndalos desconocidos con el mismo &eacute;nfasis que lo respetaron en un barrio pobre cuando el cristal estaba intacto. Y viceversa. Luego, dos tipos oportunos, Wilson y Kelling, usaron el experimento  para sacar conclusiones muy interesantes para el poder: las normas deben ser obedecidas; son el orden; si se deteriora el orden se deteriora la comunidad. Tambi&eacute;n avisaron que cada cristal roto debe ser reparado de inmediato, pero la rentabilidad tiene muchos raseros. Cuesta mucho aplicar ese concepto a discriminaciones y desigualdades y muy poco a las v&iacute;ctimas de esas situaciones. La mayor&iacute;a de los ayuntamientos subieron las multas, pero no las reparaciones. Algunos ni multas ni reparaciones porque, al fin y al cabo, los contenedores son de pl&aacute;stico barato, y es m&aacute;s barato a&uacute;n no reponerlos enseguida.
    </p><p class="article-text">
        Nadie enciende el bic. Tengo derecho a joder lo jodido, afirma: cada uno interpreta la sociolog&iacute;a como le interesa, aunque Nadie lo diga en voz alta. Nadie podr&aacute; pasear entre sus victorias durante meses. Su afirmaci&oacute;n es sim&eacute;trica a la de muchos alcaldes: la culpa es de la gente. Nadie es simp&aacute;tico rompiendo cristales como el chico de Charles Chaplin; es decir, no lo es: el lenguaje est&aacute; lleno de trampas. Nadie ha visto &lsquo;El chico&rsquo;, pero no le gust&oacute;. Juan Nadie tiene un tirachinas que lanza bolas de plomo. Es el guerrero de las farolas, el justiciero de los falsos palomares. Las bolas de plomo son dif&iacute;ciles de encontrar porque aqu&iacute; no hay industria.
    </p><p class="article-text">
        El asunto de Zimbardo se convirti&oacute; en algunas ciudades en pol&iacute;tica de &lsquo;tolerancia cero&rsquo; y sirvi&oacute; para justificar medidas policiales contra los marginados sin ninguna cr&iacute;tica a la marginaci&oacute;n y a la desigualdad econ&oacute;mica. Los ricos, en cuanto ven un coche abollado en sus zonas residenciales, hacen que alguien se ocupe de ello. Nadie, s&oacute;lo o en compa&ntilde;&iacute;a de otros, deshonra las calles accesibles.
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a tiempo que hab&iacute;a echado el ojo a un par de contenedores. Uno de ellos no se pod&iacute;a abrir porque el mecanismo de palanca estaba roto, el pedal bailaba flojo y loco, y el otro no aguantaba la carga de toda la zona. Estaban rodeados de bolsas biodegradables, como manda la ley, picoteadas por gaviotas y palomas y ro&iacute;das por ratones. Las gaviotas, a su vez, se deshac&iacute;an de las palomas a picotazos y los gatos no daban abasto para mantener a raya a aves y roedores. Y adem&aacute;s el v&aacute;ndalo le hab&iacute;a prometido a la anciana del s&eacute;ptimo que har&iacute;a algo sobre el asunto. Ella no pod&iacute;a pulsar los pedales. La anciana no hab&iacute;a entendido nada; pens&oacute; que iba a quejarse al Ayuntamiento: no te van a hacer ni caso, hijuco, dijo. Nadie quem&oacute; los contenedores y le sobr&oacute; combustible para ajustar cuentas con el que aparcaba ocupando la poca acera que hab&iacute;a. Luego se li&oacute; a pedradas con todas las farolas de la calle, porque le molestaba tanta luz y necesitaba hacer algo sin motivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/nadie_132_1950285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Sep 2018 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nadie]]></media:title>
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