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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lina Gálvez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lina_galvez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lina Gálvez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Trebujena y Doñana: Moreno Bonilla abraza la radicalización de la derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/trebujena-donana-moreno-bonilla-abraza-radicalizacion-derecha_132_10227305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b76e6b21-4495-4e13-bc1d-bf5815e9c5dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trebujena y Doñana: Moreno Bonilla abraza la radicalización de la derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Moreno Bonilla está siguiendo la estrategia de la extrema derecha de combinar elitismo y populismo. El elitismo de sus regalos fiscales a los más ricos, con el populismo de decirse junto al pueblo y los intereses de Andalucía, aunque sea también contra el sentido común, toda evidencia científica</p></div><p class="article-text">
        Muchas son las personas que me preguntan por qu&eacute; Moreno Bonilla ha dado la autorizaci&oacute;n ambiental a un mega proyecto tur&iacute;stico en las Marismas del Guadalquivir, a sabiendas de que no podr&aacute; prosperar; menos aun despu&eacute;s del esc&aacute;ndalo europeo de su plan de regad&iacute;os en Do&ntilde;ana. &iquest;Tiene acaso aspiraciones el PP andaluz de gobernar en Trebujena, un municipio donde Izquierda Unida revalida sucesivas mayor&iacute;as absolutas? 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es no. La respuesta es electoral, pero va mucho m&aacute;s all&aacute; de intereses municipales o comarcales. En este art&iacute;culo sostengo que el movimiento de Moreno Bonilla de desempolvar un proyecto de construcci&oacute;n en Trebujena de un campo de golf, un hotel y 300 villas de lujo en las marismas del Guadalquivir, en el entorno de Do&ntilde;ana, responde a una estrategia pol&iacute;tica, un movimiento hacia el marco de la derecha m&aacute;s radical y populista. Y el proyecto de regad&iacute;os en la corona norte de Do&ntilde;ana, si bien s&iacute; ten&iacute;a en origen un inter&eacute;s electoral provincial, ha acabado siendo un pr&oacute;logo sonado del giro del PP andaluz, la inauguraci&oacute;n de la nueva era radical.
    </p><p class="article-text">
        No hay m&aacute;s que mirar con la perspectiva internacional de radicalizaci&oacute;n de los partidos conservadores, con la participaci&oacute;n cada vez m&aacute;s descarada de algunas de sus figuras en foros internacionales de extrema derecha, donde, a pesar de la heterogeneidad de los grupos y personas que se re&uacute;nen, se fijan las estrategias, se comparten las herramientas para alcanzar la hegemon&iacute;a cultural y el poder pol&iacute;tico y se asegura una financiaci&oacute;n multimillonaria. El PP de Moreno Bonilla, el de Nu&ntilde;ez Feij&oacute;o, y por supuesto el de D&iacute;az Ayuso, est&aacute;n entrando en esa din&aacute;mica, aunque con distintas velocidades. En el caso andaluz, Do&ntilde;ana antes y Trebujena, ahora, sirven como ejemplos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La estrategia del PP es clara: los “otros”, los que no son ellos, o bien desconocen la realidad andaluza o manipulan la verdad. Esos “otros” son presentados como una élite medioambiental, que perjudica los intereses de los territorios concretos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/urbanizacion-golf-aprobada-gobierno-andaluz-donana-situa-zona-riesgo-inundacion_1_10211594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Consejo de Gobierno de la Junta de Andaluc&iacute;a ha dado luz verde a la autorizaci&oacute;n ambiental de un complejo tur&iacute;stico en las marismas del Guadalquivir, en el municipio de Trebujena</a>. A pesar de que este proyecto consumir&aacute; unos 850.000 m&sup3; de agua, cuando Trebujena consume en torno a los 800.000 m&sup3;. Y todo ello, en plena sequ&iacute;a, cuando el propio Parlamento andaluz, donde el PP tiene mayor&iacute;a absoluta, acaba de aprobar su tercer decreto contra la sequ&iacute;a. Esa aparente contradicci&oacute;n no guarda relaci&oacute;n l&oacute;gica alguna; estamos frente a algo m&aacute;s. El PP andaluz se desliza hacia una narrativa radical.
    </p><p class="article-text">
        El consejero de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Econom&iacute;a Azul, Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez-Pacheco -<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/bruselas-expedientada-andalucia-no-actualizar-plan-hidrologico-avalaba-macroproyecto-trebujena_1_10184070.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mismo que fue a Bruselas para desmontar los &ldquo;bulos&rdquo; del gobierno central sobre su proyecto de regad&iacute;os en la corona norte de Do&ntilde;ana y se volvi&oacute; con un listado de los incumplimientos de la legislaci&oacute;n comunitaria</a>-, fue el encargado de anunciar que la Junta considera el complejo de Trebujena compatible con el medioambiente. <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/confederacion-hidrografica-guadalquivir-vetara-complejo-turistico-frente-donana-autorizado-junta_1_10213551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y el encargado de a&ntilde;adir que, si la autoridad competente en materia de agua en la zona, la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Guadalquivir (CHG), dependiente del gobierno central, no da un informe positivo, el proyecto decaer&aacute;.</a> Lejos de la m&aacute;s m&iacute;nima responsabilidad, del &ldquo;orden&rdquo; que se le presupone a la derecha tradicional y a un partido de gobierno. Gr&aacute;ficamente: tira la piedra y esconde la mano.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica, en boca de su titular, la Vicepresidenta Teresa Ribera y del presidente de la CHG, Joaqu&iacute;n P&aacute;ez, han sido contundentes respecto a la inviabilidad del proyecto. Estamos en una situaci&oacute;n de sequ&iacute;a, el proyecto no est&aacute; dentro de la planificaci&oacute;n de la CHG y los terrenos en los que pretende desarrollarse no son aptos para el mismo al ser inundables, tal y como consta en la cartograf&iacute;a de zonas inundables, un registro p&uacute;blico disponible para instituciones, organizaciones y la propia ciudadan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n del Fern&aacute;ndez-Pacheco a estas &uacute;ltimas declaraciones de los responsables es una versi&oacute;n adaptada de la respuesta de Moreno Bonilla sobre los regad&iacute;os de Do&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Primero, el PP defiende que las marismas del Guadalquivir no son Do&ntilde;ana, como tampoco lo es la corona norte del Parque, aunque se nutran de un acu&iacute;fero com&uacute;n. La estrategia del PP es clara: los &ldquo;otros&rdquo;, los que no son ellos, o bien desconocen la realidad andaluza o manipulan la verdad. Esos &ldquo;otros&rdquo; son presentados como una &eacute;lite medioambiental, que perjudica los intereses de los territorios concretos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En estos movimientos vemos como el PP de Moreno Bonilla está desarrollando esa unión imposible que ya le vimos a Trump, la de presentarse como anti-establishment, siendo un representante de dicho establishment y gobernando para sus intereses</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Segundo, el gobierno del PP sostiene que la Junta no ha autorizado nada porque no tiene competencias. <em>Mutatis mutandi</em>, lo mismo que plante&oacute; previamente Moreno Bonilla: el Gobierno andaluz no ha aprobado ninguna ley sobre el regad&iacute;o en la corona norte de Do&ntilde;ana porque en realidad se trata de una iniciativa legislativa del Parlamento, donde el mismo PP tiene mayor&iacute;a absoluta. El PP crea la pol&eacute;mica, la fractura social y lanza la pelota a tejado ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, que la Vicepresidenta del Gobierno de Espa&ntilde;a se ha quitado la careta de la institucionalidad y es, textualmente, &ldquo;una hooligan radical a qui&eacute;n solo le interesa el medio ambiente como arma electoral contra Andaluc&iacute;a y los andaluces&rdquo;. Exactamente el mismo tono que utiliz&oacute; Moreno Bonilla al decir que la Vicepresidenta tomaba las decisiones sobre el futuro de la comarca de Do&ntilde;ana desde su &aacute;tico de la Castellana, paseo de Madrid en el que resulta est&aacute; ubicado el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el discurso desarrollado por Moreno Bonilla y su consejero es, por un lado, que los de fuera, las &eacute;lites y aquellos que se al&iacute;an con &eacute;stas, no saben la realidad de nuestro territorio, manipulan y mienten, mientras que el PP andaluz, s&iacute; la conoce, (aunque instituciones cient&iacute;ficas, personas expertas, ecologistas, asociaciones, empresas, buena parte de la ciudadan&iacute;a y hasta Ayuntamientos del territorio tengan una voz propia, autorizada y distinta). Y, por otra parte, el PP andaluz, a pesar de no tener las competencias exclusivas para sacar adelante esos proyectos, los defiende. Y finalmente, si de paso, crean fractura social, cabreo y se mofan de una mujer, que adem&aacute;s es socialista y ecologista, la jugada es completa, ya que enganchan con la narrativa mis&oacute;gina, reaccionaria y negacionista del cambio clim&aacute;tico de la extrema derecha. Esa es la estrategia pol&iacute;tica radical que los partidos conservadores est&aacute;n tomando prestada de la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        En estos movimientos vemos como el PP de Moreno Bonilla est&aacute; desarrollando esa uni&oacute;n imposible que ya le vimos a Trump, la de presentarse como anti-establishment, siendo un representante de dicho establishment y gobernando para sus intereses. Moreno Bonilla est&aacute; siguiendo la estrategia de la extrema derecha de combinar elitismo y populismo. El elitismo de sus regalos fiscales a los m&aacute;s ricos, con el populismo de decirse junto al pueblo y los intereses de Andaluc&iacute;a, aunque sea tambi&eacute;n contra el sentido com&uacute;n, toda evidencia cient&iacute;fica, el cumplimiento de las sentencias y las leyes o las instituciones de la Uni&oacute;n Europea. Nada menos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La radicalización de los partidos de derecha no es un movimiento exclusivo del PP andaluz. Casi toda la derecha tradicional tiene su Vox o ha desaparecido frente a opciones más radicales por no poner límites a las propuestas “iliberales” de los extremistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La radicalizaci&oacute;n de los partidos de derecha no es un movimiento exclusivo del PP andaluz. Todo lo contrario. Casi toda la derecha tradicional tiene su Vox, o ha desaparecido frente a opciones m&aacute;s radicales precisamente por no poner l&iacute;mites a las propuestas &ldquo;iliberales&rdquo; de los extremistas y permitirles establecer e incluso imitar su marco narrativo. Uno de los mayores expertos en el surgimiento de los movimientos de extrema derecha, Cas Mudde, escribe en relaci&oacute;n con los tories brit&aacute;nicos y tomando el ejemplo del partido republicano estadounidense, que <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2021/oct/15/us-republicans-european-far-right" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las estrategias de radicalizaci&oacute;n que est&aacute;n imitando los partidos conservadores en muchas democracias occidentales alimentan sentimientos antidemocr&aacute;ticos y deterioran todos los elementos necesarios para el desarrollo de nuestras democracias liberales</a>. Juegan con fuego.
    </p><p class="article-text">
        En la reciente convenci&oacute;n de la<span class="highlight" style="--color:white;"> </span><a href="https://nationalconservatism.org/natcon-uk-2023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">National Conservatism Conference (NatCon)</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span> donde estos a&ntilde;os atr&aacute;s se pod&iacute;a ver a representantes de la extrema derecha como Viktor Orban, Giorgia Meloni, Tucker Carlson, Ted Cruz o Ron de Santis, se han empezado a ver tambi&eacute;n insignes figuras del partido conservador brit&aacute;nico, los tories. Algo que hasta hace poco habr&iacute;a sido impensable, pero que ahora entra dentro de lo normal, como las posturas acient&iacute;ficas, el racismo o la misoginia, cada vez exhibidos con menos verg&uuml;enza y hasta con orgullo. Cada vez hay m&aacute;s estrategias y narrativas de extrema derecha que encuentran su traslaci&oacute;n en la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Si la extrema derecha francesa habla de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Grand_remplacement" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;gran reemplazo&rdquo;,</a> nada menos que <a href="https://www.rtbf.be/article/immigration-michel-barnier-met-en-garde-contre-dautres-brexit-si-leurope-nevolue-pas-10842445" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michel Barnier, el negociador del Brexit por la UE, habla tambi&eacute;n de ese potencial reemplazo de la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona por la de origen extranjero, pero de manera descafeinada</a>. Barnier es m&aacute;s fino y declara que muchos franceses tienen la impresi&oacute;n de no sentirse ya en &ldquo;su casa&rdquo;. En Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n hay destacadas figuras populares que han cruzado las fronteras con la derecha radical e incluso se han situado a la vanguardia como el caso de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/aventura-europea-ultracatolicismo-espanol_1_1346509.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jaime Mayor Oreja, presidente del think tank, </a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/aventura-europea-ultracatolicismo-espanol_1_1346509.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>One of Us </em></a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/aventura-europea-ultracatolicismo-espanol_1_1346509.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">donde participan fundaciones como Hazte O&iacute;r.</a> Como han mostrado los informes de Neil Datta para el <a href="https://www.epfweb.org/node/73" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">European Parliamentary Forum for Sexual and Reproductive Rights</a>, estos grupos cuentan con una financiaci&oacute;n multimillonaria y, una estrategia internacional muy elaborada contra todos los avances por la igualdad de g&eacute;nero.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Moreno y Feijóo tendrían que cuidar su acientifismo, su iliberalismo, su populismo y el cortoplacismo de su apuesta política. Con estos movimientos preparan la dirección de su fuerza política para líderes que no tienen respeto por el orden institucional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en el Parlamento Europeo, el Partido Popular Europeo se mueve hacia la derecha y ya no esconde sus alianzas con partidos de extrema derecha. &nbsp;<a href="https://www.euractiv.com/section/politics/news/exclusive-italian-fm-says-epp-ecr-dialogue-should-continue-after-eu-elections/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute;, el ex presidente del Parlamento Europeo y ex comisario de la Comisi&oacute;n Europea, el pol&iacute;tico conservador italiano Antonio Tajani, defiende que el Partido popular europeo debe mantener la alianza con el grupo ECR (European Conservatives and Reformists) para la pr&oacute;xima legislatura</a> donde se engloban 20 partidos de la derecha radical, entre ellos los Fratelli d&rsquo;Italia de Meloni, o Vox. Esa es su direcci&oacute;n y su referencia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Adoptar la estrategia de la derecha radical, le est&aacute; permitiendo a pol&iacute;ticos como Moreno Bonilla decir una cosa y la contraria, hablar de revoluci&oacute;n verde y promover proyectos que atentan contra nuestro patrimonio natural. Envolverse en la blanca y verde y desarrollar proyectos pol&iacute;ticos que da&ntilde;an nuestra tierra y su imagen, como ha ocurrido con la propuesta sobre Do&ntilde;ana. Moreno Bonilla y Nu&ntilde;ez Feij&oacute;o tendr&iacute;an que cuidar su acientifismo, su iliberalismo y su populismo y tambi&eacute;n el cortoplacismo de su apuesta pol&iacute;tica, dentro y fuera de su partido. Porque con estos movimientos, estar&iacute;an por una parte preparando la direcci&oacute;n de su fuerza pol&iacute;tica para l&iacute;deres que no tienen respeto por el orden institucional, y por la otra, creando una base electoral m&aacute;s radical que ellos mismos, llev&aacute;ndolos a la insignificancia pol&iacute;tica y a todos los dem&aacute;s, a algo peor. As&iacute; mueren las democracias, adem&aacute;s de nuestros ecosistemas m&aacute;s valiosos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/trebujena-donana-moreno-bonilla-abraza-radicalizacion-derecha_132_10227305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 May 2023 18:56:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trebujena y Doñana: Moreno Bonilla abraza la radicalización de la derecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Doñana,Populismo,Extrema derecha,UE - Unión Europea,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa y la decencia democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/europa-decencia-democratica_132_8809454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4d3df73-0508-45d4-b98a-2b94c8b7ac7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa y la decencia democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos también aprendiendo de nuestros errores recientes, los cometidos por esa Unión Europea que identificamos con Europa y a la que en estos últimos años le ha faltado más decencia democrática que la que sus principios y valores fundamentales dicen defender</p></div><p class="article-text">
        Este fin de semana, una amiga me envi&oacute; un video de lo que la televisi&oacute;n rusa estaba retransmitiendo en ese momento y no eran tropas bloqueando corredores humanitarios, arrasando ciudades, centrales nucleares y vidas, sumando muertes ucranianas y rusas, muertes, en definitiva. La grabaci&oacute;n mostraba una comida de Putin en torno a una mesa a&uacute;n m&aacute;s grande que la compartida con Macron y mucho m&aacute;s concurrida. Sus comensales eran azafatas de vuelo. Y el discurso del mandatario ruso para celebrar el 8 de marzo comenz&oacute; con un chiste sobre una violaci&oacute;n y sigui&oacute; con otro sobre un pene. Todas rieron, aunque ignoro si de verdad les hizo gracia. No me atrevo a censurarlas; no creo que tengan libertad suficiente para evitar la automatizada sonrisa profesional que nos regalan en los vuelos. Pero me pregunto si todos los que a lo largo de los a&ntilde;os han sonre&iacute;do y dejado hacer a Putin no ten&iacute;an otra opci&oacute;n: los que aspiraban a beneficiarse del gas ruso o del dinero y los favores de su corte de oligarcas; los partidos de extrema derecha de toda Europa y m&aacute;s all&aacute;; los amigos que, como Berlusconi en Cerde&ntilde;a, lo invitaban a mujeres en sus mansiones o yates; o algunos nost&aacute;lgicos de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica que ve&iacute;an en Putin un aliado contra el imperio norteamericano y su expansi&oacute;n neoliberal en Europa. Europeos que hoy borran fotos y <em>tweets</em>, porque Europa aparece en esta crisis como el faro de la libertad, con vocaci&oacute;n de iluminar, guiar en el exilio y proveer de refugio a millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Europa se ha movido r&aacute;pido, Europa se est&aacute; moviendo. El pasado 1 de marzo el Parlamento Europeo aprob&oacute; en sesi&oacute;n extraordinaria una <a href="https://www.europarl.europa.eu/news/es/press-room/20220227IPR24205/invasion-de-ucrania-el-pe-pide-una-respuesta-mas-contundente-contra-rusia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resoluci&oacute;n</a> con 637 votos a favor, 13 en contra y 26 abstenciones donde se solicitaba conceder a Ucrania el estatuto de pa&iacute;s candidato a la Uni&oacute;n Europea, limitar desde los estados miembro las compras de los bienes de exportaci&oacute;n rusos m&aacute;s importantes, como el petr&oacute;leo o el gas, establecer sanciones que debiliten estrat&eacute;gicamente la econom&iacute;a y la industria rusas, permitir la entrega de armas defensivas a Ucrania o que la exclusi&oacute;n del sistema SWIFT, ya impuesta a Rusia, se hiciera extensiva a Bielorrusia. Todo en l&iacute;nea con los discursos de la presidenta de la Comisi&oacute;n, Ursula von der Leyen, y del Alto Representante de la UE, Josep Borrell, as&iacute; como con las <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/policies/eu-response-ukraine-invasion/timeline-eu-response-ukraine-invasion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medidas que han ido respaldando los estados miembros</a> en los &uacute;ltimos d&iacute;as: establecimiento de corredores humanitarios; activaci&oacute;n de un mecanismo de emergencia para facilitar la acogida e integraci&oacute;n de las y los ucranianos que huyen de la guerra en territorio de la Uni&oacute;n; sanciones econ&oacute;micas, financieras y a los medios de comunicaci&oacute;n rusos; suministro de armas al ej&eacute;rcito ucraniano, y finalmente, el encargo de un dictamen a la Comisi&oacute;n para valorar la solicitud de adhesi&oacute;n a la UE de Ucrania, Moldavia y Georgia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque todav&iacute;a se puede seguir dilatando la v&iacute;a diplom&aacute;tica y hacer m&aacute;s, como crear un registro financiero internacional con el fin de llevar la cuenta de qui&eacute;n posee qu&eacute; en los distintos pa&iacute;ses que ser&iacute;a la forma de acorralar realmente a la oligarqu&iacute;a rusa que soporta a Putin, no podemos negar que se han dado pasos. Se ve que vamos aprendiendo, incluso lo que no nos gusta aprender. Se ve que asimilamos lecciones costosas de aprender dentro de la burbuja de paz en la que hemos estado inmersos durante d&eacute;cadas, incluso teniendo en cuenta el alto coste que algunas de estas medidas puedan tener. Pero tambi&eacute;n quiero pensar que estamos igualmente aprendiendo de nuestros errores recientes, los cometidos por esa Uni&oacute;n Europea que identificamos con Europa y a la que en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os le ha faltado m&aacute;s decencia democr&aacute;tica que la que sus principios y valores fundamentales dicen defender. Nos equivocamos en la crisis del 2008 con su abordaje austericida y el trato dado a Grecia; nos equivocamos con pol&iacute;ticas que han hecho aumentar las desigualdades alimentando a grandes grupos de poblaci&oacute;n que no s&oacute;lo han cuestionado el proyecto europeo, como hicieron la mayor&iacute;a de los brit&aacute;nicos que participaron en el refer&eacute;ndum del Brexit, sino la propia noci&oacute;n de democracia con el auge de la extrema derecha; y nos equivocamos en la crisis de los refugiados de 2015, negando incluso los derechos humanos que afirmamos defender a una humanidad muy concreta.
    </p><p class="article-text">
        El Brexit y el auge de movimientos y gobiernos de extrema derecha antieuropeos nos han obligado a avanzar en el desarrollo del pilar social de la pol&iacute;tica europea; la crisis del COVID-19 nos ha exigido revisar -parcialmente-, la tan err&oacute;nea y da&ntilde;ina ortodoxia econ&oacute;mica; y parece que la guerra en Ucrania nos va a empujar por fin a reformar la pol&iacute;tica de migraci&oacute;n y asilo para que de verdad refleje el sentido humanitario y los valores fundamentales sobre los que te&oacute;ricamente se asienta la Uni&oacute;n Europea. Del mismo modo que est&aacute; significando ya un ba&ntilde;o de realidad en lo que se refiere al papel geoestrat&eacute;gico que la Uni&oacute;n desea desempe&ntilde;ar en un mundo que est&aacute; cambiando y en el que nuestra supuesta autonom&iacute;a estrat&eacute;gica no est&aacute; ni mucho menos asegurada, como tampoco lo est&aacute;n nuestro modelo de gobierno y nuestro modelo de vida, o de ganarnos la vida. Ese modelo al que aspira a &ldquo;unirse&rdquo; Ucrania, y que sin duda enfrentar&aacute; otros conflictos que se vislumbran en el tablero internacional y que parecen estar al llegar m&aacute;s pronto que tarde, si atendemos al incremento presupuestario en defensa de varios pa&iacute;ses centrales.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Europa no es tanto un lugar como una idea que abarca m&aacute;s all&aacute; de las fronteras f&iacute;sicas del propio continente. Una idea que precede la creaci&oacute;n de la Europa comunitaria, pero que ahora encarna la Uni&oacute;n Europea gracias a haber mantenido vivo el mito fundacional paneuropeo. Como bien dej&oacute; escrito el historiador brit&aacute;nico Tony Judt, sin ese mito fundacional, los medios por los que esta Europa cobr&oacute; vida, incluyendo el Plan Marshall, la CECA, la planificaci&oacute;n econ&oacute;mica, la OCDE, las pol&iacute;ticas agrarias comunes o incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, no habr&iacute;an pasado de ser soluciones pr&aacute;cticas a problemas concretos.
    </p><p class="article-text">
        Esa promesa de ir m&aacute;s all&aacute; de los propios asuntos econ&oacute;micos y mercantiles es la que ha convertido a la Uni&oacute;n Europea en un faro para el resto del continente. Es responsabilidad nuestra hacer realidad esa promesa en un mundo que no nos lo va a poner f&aacute;cil en una espiral de huida hacia delante de serios problemas no resueltos, y en mitad de las transiciones verde y digital que tenemos que conseguir sean justas cambiando tambi&eacute;n nuestro modelo econ&oacute;mico y su gobernanza. Ese tiene que ser nuestro compromiso para con el proyecto europeo y para con la ciudadan&iacute;a europea. La historia no est&aacute; predeterminada y si Europa le falla a Ucrania se estar&aacute; fallando a s&iacute; misma, y saldr&aacute; debilitada para el porvenir. George Orwell, en el contexto belicista de la guerra civil espa&ntilde;ola y la falta de apoyo internacional al gobierno leg&iacute;timo de la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola, en su obra <em>Homenaje a Catalu&ntilde;a</em>, escribi&oacute;: &ldquo;Hab&iacute;a muchas cosas que no comprend&iacute;a, en ciertos aspectos que ni siquiera me gustaban, pero inmediatamente me di cuenta de que era algo por lo que merec&iacute;a la pena luchar&rdquo;. No hay tiempo que perder y s&iacute; muchas vidas y principios que intentar salvar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/europa-decencia-democratica_132_8809454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Mar 2022 21:56:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa y la decencia democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Crisis Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8M: Más feminismo ante un cambio histórico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/8m-feminismo-cambio-historico_132_7283254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d673fe1a-5e0a-4ecd-bbd8-8ecf2de7f0d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="8M: Más feminismo ante un cambio histórico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres tenemos que llevar la voz cantante en el diseño y la construcción de instituciones y políticas que nos deben guiar hacia un futuro más justo e igualitario</p></div><p class="article-text">
        El 8M de este a&ntilde;o se presenta cargado de pol&eacute;micas: sobre la conveniencia o no de manifestarse, sobre la prohibici&oacute;n de las concentraciones feministas cuando se han podido celebrar otras de diferente naturaleza y, muy especialmente, la que gira en torno a la conocida como Ley Trans, cuyo borrador incluye cambios necesarios, pero que se pretende sacar adelante cuando el debate ciudadano todav&iacute;a est&aacute; abierto y no se han alcanzado a&uacute;n el consenso y el sosiego que permiten que las leyes sean un instrumento de progreso y transformaci&oacute;n social y no solo una publicaci&oacute;n en el bolet&iacute;n oficial correspondiente.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanta pol&eacute;mica y tanta divisi&oacute;n (y quiz&aacute;s a causa de ellas) reaparecen o se reinventan con protagonismo inusitado expresiones del dominio patriarcal que amenazan con llevarse por delante conquistas que las mujeres solo hemos podido lograr con mucho esfuerzo y hasta con sangre. Lo que ocurre es muy grave, sobre todo cuando se produce en el momento hist&oacute;rico que estamos atravesando, en medio de una pandemia que est&aacute; costando muchas vidas y actuando como vector acelerador de cambios muy profundos en el mundo en que vivimos, es decir, cuando es m&aacute;s necesario que nunca que el feminismo est&eacute; a la altura de las circunstancias y se haga valer como motor decisivo e imprescindible del progreso social.
    </p><p class="article-text">
        Ahora es cuando urge m&aacute;s que nunca que la sociedad en su conjunto perciba y valore en toda su dimensi&oacute;n una idea b&aacute;sica del feminismo: las mujeres no buscamos solamente apropiarnos de una mayor porci&oacute;n de la tarta, esa mitad que en justicia nos corresponde, sino hornear una tarta nueva en beneficio de todos los seres humanos. Es una idea que destila vocaci&oacute;n de transformaci&oacute;n y que ahora debe estar m&aacute;s presente que nunca en nuestra acci&oacute;n diaria, en nuestra vida personal, profesional y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia va a suponer un antes y un despu&eacute;s para la inmensa mayor&iacute;a de la humanidad. Por mucho que las personas quieran volver a su vida anterior, no van a poder hacerlo. Unas, porque han perdido a sus seres queridos y sus vidas ya no pueden ser las mismas. Otras, porque han tenido que cerrar esa empresa que tanto trabajo les cost&oacute; crear o han perdido su empleo y no encontrar&aacute;n otras fuentes de negocio o ingresos sin reinventarse de arriba a abajo. Nos guste o no, la pandemia vuelve a cambiarnos la partitura y la juventud tampoco podr&aacute; vivir la vida que hab&iacute;a so&ntilde;ado o para la que se estaba preparando porque se le ha puesto dif&iacute;cil continuar sus estudios o encontrar trabajo, porque ha debido postergar una vez m&aacute;s la maternidad o irse a vivir con su pareja... Tampoco ser&aacute; igual al esperado el ma&ntilde;ana de muchas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que han sustituido la calle por las pantallas en un grado mucho mayor del deseable para su salud y su desarrollo como personas, ni el de muchos mayores cuyos &uacute;ltimos a&ntilde;os de vida est&aacute;n transcurriendo entre cuatro paredes, sin el ox&iacute;geno y el &aacute;nimo de vivir que proporcionan los abrazos y el contacto estrecho con los seres queridos.
    </p><p class="article-text">
        Con la vacunaci&oacute;n generalizada y la recuperaci&oacute;n de la actividad volver&aacute;n los muchos abrazos, bailes y risas que todos tenemos guardados en la rec&aacute;mara, pero no debemos enga&ntilde;arnos: cuando eso ocurra, la realidad ser&aacute; muy distinta a como era antes de la COVID-19 y, si no sabemos anticiparnos a esos cambios, calibrar bien su magnitud e intervenir en ellos con acierto para que jueguen a nuestro favor, el futuro que nos espera puede ser muy complicado.
    </p><p class="article-text">
        No solo estamos viviendo una emergencia sanitaria. Debemos contemplar la COVID-19 como lo que es, el detonante que ha provocado que se aceleren los cambios y que haya empezado a construirse un mundo diferente. Y por eso es ahora y no pasado ma&ntilde;ana cuando hemos de intervenir con inteligencia y decisi&oacute;n en el dise&ntilde;o en marcha del futuro, siendo plenamente conscientes de que sin la presencia e influencia del feminismo unido en torno a los principales hitos de su agenda hist&oacute;rica ser&aacute; imposible que nuestras sociedades permitan y garanticen que todas las personas, sin distinci&oacute;n alguna, podamos vivir en igualdad de oportunidades, en libertad, en paz y con dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Los cambios van a ser radicales, globales y complejos porque est&aacute;n removiendo las bases de la organizaci&oacute;n social que hemos conocido y sus l&oacute;gicas estructurales, porque afectar&aacute;n a todos los planos de la vida social y porque ello va a suceder de forma transversal y entrelazada. Y, como sucede en todos los grandes cambios civilizatorios, se trata de procesos de transformaci&oacute;n que requieren de una intervenci&oacute;n proactiva y acertada de todos los sujetos e instituciones sociales para llegar a buen puerto, algo que no siempre se consigue porque es en momentos como &eacute;stos cuando tambi&eacute;n el cuerpo social se abre en canal y los diferentes intereses se enfrentan y luchan entre ellos con m&aacute;s intensidad y fiereza que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Lograr que las transformaciones que se est&aacute;n empezando a dar se orienten en la l&iacute;nea del mayor bienestar social, del incremento del cuidado a las personas y al planeta, de la mejora de la democracia, la justicia y la libertad no es ni ser&aacute; tarea f&aacute;cil, como demuestra la involuci&oacute;n acelerada que d&iacute;a a d&iacute;a percibimos a nuestro alrededor. No lo es porque no se trata de una tarea que incumba s&oacute;lo a las personas individualmente, ni a los gobiernos en exclusiva, sino que constituye, en concordancia con los cambios a los que se ha de hacer frente, una tarea com&uacute;n, transversal y compleja, donde la defensa de la libertad debe tener una dimensi&oacute;n colectiva y no s&oacute;lo individual, ya que muchas veces se confunde e identifica err&oacute;neamente la libertad con los deseos personales.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que afrontar este proceso desde al menos tres frentes que nos apelan como individuos, como colectivos que se organizan pol&iacute;ticamente y desde del marco general de nuestros valores y principios.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un proceso individual, de cada una y cada uno, porque requiere nuevas formas de relacionarnos con nuestras parejas, nuestras familias y las personas que nos rodean; con el modo en que consumimos o nos dedicamos al ocio; con las im&aacute;genes y valores que hacemos nuestros a la hora de utilizar los recursos y distribuirlos; con nuestra manera de luchar por nuestros derechos individuales y colectivos, en los centros de trabajo, mediante las urnas o participando en movimientos sociales; con el uso que le damos a la tecnolog&iacute;a en el universo digital en el que estamos ya viviendo, pues corremos el riesgo de que nuestra capacidad de pensar cr&iacute;ticamente quede en poder de empresas que, a trav&eacute;s de algoritmos, nos sit&uacute;an all&iacute; donde podemos generar mayores beneficios para ellas, aunque sea a costa de polarizar a la sociedad y acabar con la libertad.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo puede realizar una aportaci&oacute;n fundamental a este proceso de cambio, evitando justamente que la tarta se vuelva a hornear por el lado del patriarcado, que excluye a la mitad de la poblaci&oacute;n e impone la fuerza, la agresi&oacute;n, el poder y la mercanc&iacute;a como motores del mundo. Ahora bien, nos enfrentamos a cambios y tareas que comprometen tambi&eacute;n a nuestras instituciones y al marco general en el que se toman las decisiones que afectan a nuestro presente y a nuestro futuro com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica, como es bien sabido, es el instrumento que permite a los seres humanos intervenir a su alrededor y conducir en el d&iacute;a a d&iacute;a los procesos hist&oacute;ricos para que estos no sean an&aacute;rquicos ni respondan tan solo a los intereses individuales o de grupo de los m&aacute;s poderosos. Por ello, ahora tambi&eacute;n es el momento de que los valores y las propuestas feministas se difundan y penetren con m&aacute;s profundidad y transversalidad que nunca en la pol&iacute;tica y las pol&iacute;ticas, impregn&aacute;ndolas con la l&oacute;gica del reparto de los recursos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, adem&aacute;s de impulsar el cambio individual y permear la pol&iacute;tica general y la gesti&oacute;n presupuestaria, el feminismo debe tratar de modificar el marco general, las grandes coordenadas, los paradigmas que determinan la orientaci&oacute;n que pueden seguir las expresiones concretas de la acci&oacute;n social. No basta, desgraciadamente, con reafirmar nuestras posiciones personales o incluso de grupo, no basta siquiera con elaborar sobre el papel pol&iacute;ticas de dise&ntilde;o, por muy depurado y radical que nos parezca. Hay que procurar cambiar las condiciones que realmente determinan la capacidad efectiva de incidir sobre la realidad de los diferentes grupos sociales y, en especial, de las mujeres como portadoras de nuevos valores y de una percepci&oacute;n liberadora de las relaciones personales y sociales.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as tenemos sobre la mesa un buen ejemplo de lo necesario que es esto &uacute;ltimo y de lo importante que resulta no limitarse a definir buenos prop&oacute;sitos.
    </p><p class="article-text">
        Se le est&aacute; dando mil vueltas a las vacunas y al incremento de recursos asociado a los fondos de recuperaci&oacute;n, transformaci&oacute;n y resiliencia como las &uacute;nicas v&iacute;as de acabar con la pandemia y permitirnos entrar en una nueva fase de normalidad. Pero la opini&oacute;n mayoritaria en los medios de comunicaci&oacute;n y en las tertulias presenta la situaci&oacute;n actual como una especie de par&eacute;ntesis que debe cerrarse, a ser posible cuanto antes, para volver a la senda anterior. Se trata de un error en el que no deber&iacute;an caer el feminismo y las opciones pol&iacute;ticas progresistas y con vocaci&oacute;n transformadora.
    </p><p class="article-text">
        Lo que deber&iacute;amos preguntarnos ahora no es cu&aacute;ndo vamos a volver a la anterior normalidad, que en nuestro caso y perteneciendo a la Uni&oacute;n Europea implicar&iacute;a volver a la senda del Pacto de Estabilidad y de las pol&iacute;ticas de austeridad expansiva previas a la pandemia, sino en qu&eacute; medida esa anterior normalidad, esas reglas de juego, esas pol&iacute;ticas han sido responsables de que el impacto de la COVID-19 y la crisis que esta ha provocado est&eacute;n siendo tan fuertes y da&ntilde;inos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hay que cuestionar es precisamente el marco general que ha impedido que los gobiernos hayan podido disponer de recursos suficientes y adecuados para prevenir y/o afrontar con seguridad una emergencia sanitaria de estas caracter&iacute;sticas; el marco que impone pol&iacute;ticas afirmando que son imprescindibles para disminuir la deuda pero que, en realidad, la aumentan sin cesar, o toma decisiones que provocan un aumento deliberado del desempleo y la precariedad, de la pobreza y la exclusi&oacute;n social; el que ha establecido unas bases para nuestra uni&oacute;n monetaria que aumentan la divergencia entre los territorios y las personas en su seno.
    </p><p class="article-text">
        Hemos de preguntarnos y tratar de incidir no solo en c&oacute;mo transformar en verde y digital nuestras econom&iacute;as sino tambi&eacute;n en la forma de conseguir que la gobernanza econ&oacute;mica sea m&aacute;s social y se oriente preferentemente a satisfacer los intereses mayoritarios. Tenemos que pensar y trabajar para cambiar las reglas de juego, las pol&iacute;ticas y acuerdos institucionales que nos han abocado a las sucesivas crisis y a darles salida sacrificando a la mayor&iacute;a de una poblaci&oacute;n que, como no es de extra&ntilde;ar, cada vez cree menos en que las instituciones democr&aacute;ticas sean capaces o tengan siquiera la voluntad de garantizar su bienestar. Esto es algo que no se logra en un d&iacute;a, ni posiblemente existan a&uacute;n los consensos y las mayor&iacute;as que nos permitir&iacute;an hacerlo. Pero hay que seguir picando piedra y descubriendo vetas de cambio que nos vayan acercando a la transformaci&oacute;n que necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, en lugar de pensar en cu&aacute;ndo volveremos a lo que ha fallado, tenemos que preguntarnos c&oacute;mo obtener ingresos alternativos que representen a la vez una contribuci&oacute;n y una distribuci&oacute;n de los recursos m&aacute;s equitativa, que permitan sentar las bases de sociedades con m&aacute;s estabilidad y resiliencia econ&oacute;micas, con mayores niveles de igualdad y por tanto m&aacute;s pr&oacute;speras, y con menos desequilibrios de poder que los actuales, sociedades donde los sistemas democr&aacute;ticos y la igualdad de oportunidades funcionen tal y como en teor&iacute;a pensamos que lo hacen. Tenemos que trabajar para desmontar la financiarizaci&oacute;n, la hipertrofia financiera de nuestras econom&iacute;as, que no hace sino aumentar la desigualdad de recursos y de poder, que nos esclaviza encaden&aacute;ndonos a una deuda impagable e impone la l&oacute;gica econ&oacute;mica financiera de la b&uacute;squeda de beneficio a cada vez m&aacute;s aspectos de nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        Si el feminismo se enreda en s&iacute; mismo y no es capaz de contribuir a que la sociedad avance a lo largo de esas tres l&iacute;neas de acci&oacute;n y transformaci&oacute;n (la personal, la pol&iacute;tica e institucional y la que concierne al paradigma, los principios y los valores), de poco servir&aacute; que se elaboren brillantes pol&iacute;ticas educativas, sanitarias o de igualdad, o nuestra aspiraci&oacute;n a que los servicios p&uacute;blicos nos igualen y permitan a las mujeres no llevar en solitario el mandato de los cuidados y a los hombres ir adoptando l&oacute;gicas vitales m&aacute;s solidarias, porque unas y otras se convertir&aacute;n en quimeras.
    </p><p class="article-text">
        Solo combinando esas v&iacute;as desde la uni&oacute;n, la coherencia y el compromiso con los principios comunes se podr&aacute; lograr el imprescindible empoderamiento conjunto de los individuos y los gobiernos, de la ciudadan&iacute;a en su conjunto. Las mujeres y el feminismo tenemos mucho que aportar a ese empoderamiento colectivo necesario para crear un mundo m&aacute;s justo y solidario. Y eso no ser&aacute; posible si hay pocas mujeres en los espacios de toma de decisi&oacute;n o se les da poca voz y autoridad como expertas. Las mujeres tenemos que llevar la voz cantante en el dise&ntilde;o y la construcci&oacute;n de instituciones y pol&iacute;ticas que nos deben guiar hacia un futuro m&aacute;s justo e igualitario. Nuestro futuro no puede proyectarse desde una &uacute;nica perspectiva, la de los hombres, que una vez m&aacute;s se hace pasar por universal. Utilicemos este 8M para alzar la voz y recordar que el futuro tambi&eacute;n debe ser nuestro, es decir, de toda la humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/8m-feminismo-cambio-historico_132_7283254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Mar 2021 20:31:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[8M: Más feminismo ante un cambio histórico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brecha salarial, "contaminación" y salario mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/brecha-salarial-contaminacion-salario-minimo_132_7239430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d746d0c0-041c-4b3d-a9ae-0a8287cceea0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Brecha salarial, &quot;contaminación&quot; y salario mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el momento de hacer ver a nuestros vecinos del norte que la racionalidad que pueda haber detrás de sus preferencias no está exenta de egoísmo, y que las opciones de izquierdas tienen que ser solidarias y feministas</p></div><p class="article-text">
        La historiadora econ&oacute;mica Claudia Goldin, quien, por cierto, es una de las personas que suenan en los &uacute;ltimos a&ntilde;os para el mal llamado Nobel de Econom&iacute;a, desarroll&oacute; hace unos veinte a&ntilde;os una teor&iacute;a interesante, la teor&iacute;a de la contaminaci&oacute;n. Seg&uacute;n ella, la oposici&oacute;n hist&oacute;rica que ha habido por parte de los trabajadores varones y los sindicatos que estos dominaban al ingreso de mujeres en determinados sectores, empresas o profesiones no ten&iacute;a que ver con una actitud especialmente machista de estos hombres o instituciones, sino con una estrategia protectora de sus condiciones laborales y salariales. La teor&iacute;a de la contaminaci&oacute;n, como su propio nombre indica, hace referencia al proceso por el cual los sectores econ&oacute;micos y las profesiones se contaminaban con la entrada de mujeres, deterior&aacute;ndose las condiciones laborales y los salarios. Por tanto, era econ&oacute;micamente racional &mdash;y a&ntilde;ado, a la par que machista&mdash;, oponerse a la incorporaci&oacute;n de mujeres en estos sectores. De hecho, si todav&iacute;a hoy miramos la brecha salarial por sectores econ&oacute;micos, observamos que, aunque la brecha se da con todos los niveles formativos y en todas las profesiones y sectores, las mujeres ganan m&aacute;s en las industrias dominadas por hombres que en las que son mayor&iacute;a las mujeres, que son los sectores m&aacute;s precarizados o &ldquo;contaminados&rdquo;, y adem&aacute;s aquellos en los que no hay apenas posibilidades de promoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esta teor&iacute;a, las mujeres desprestigiaban y precarizaban los sectores y profesiones. No estamos hablando por supuesto de decisiones voluntarias personales o colectivas por parte de las mujeres, sino de las caracter&iacute;sticas que los mercados de trabajo y nuestras sociedades e instituciones han asignado a las mujeres, tratando y remunerando en consecuencia. Los salarios de las mujeres eran considerados complementarios a los del var&oacute;n, como en realidad lo era todo su trabajo. No importaba el hecho de que las mujeres tuvieran o tengan que depender s&iacute; o s&iacute; de un var&oacute;n para poder vivir, o que a lo largo de la historia la idea del hombre como ganador de pan haya sido m&aacute;s un mito y al mismo tiempo un ideal, que una realidad, ya que muchos hombres no pudieron o no quisieron mantener a sus propias familias. S&oacute;lo hay que cotejar las tablas salariales con las del coste de la vida, para saber que algo no cuadraba en esa idea del hombre como ganador de pan. Otra cosa es que esa contribuci&oacute;n de las mujeres, y mucho menos la que realizaban &mdash;y realizan en la casa&mdash; a modo de trabajo no pagado, se haya recogido en las estad&iacute;sticas nacionales de manera conveniente, o simplemente se haya recogido.
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos sab&iacute;an que el salario de la mayor&iacute;a de los trabajadores no era suficiente y por eso ped&iacute;an el salario familiar que no era otra cosa que los varones pudieran obtener una remuneraci&oacute;n suficiente para que otros miembros de la familia no tuvieran que integrarse en el mercado de trabajo. A las mujeres se las ve&iacute;a como una competencia, como qued&oacute; reflejado tambi&eacute;n en las primeras leyes laborales de finales del siglo XIX, que prohib&iacute;an el empleo de mujeres y ni&ntilde;os en determinadas industrias o el trabajo nocturno, y que en realidad proteg&iacute;an &mdash;ni&ntilde;os y ni&ntilde;as aparte&mdash; a los varones de la concurrencia de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En todas las crisis econ&oacute;micas hasta la crisis financiera de 2008, la opini&oacute;n p&uacute;blica y las acciones pol&iacute;ticas siempre han sido favorables a que las mujeres abandonaran el mercado de trabajo para no hacer competencia a los hombres dada la disminuci&oacute;n de empleos disponibles. A la vuelta de las guerras, tambi&eacute;n se sol&iacute;a pedir a las mujeres que abandonaran el mercado de trabajo para que se dedicaran al cuidado del hogar y del resto de miembros de la familia y para hacer sitio a los hombres que volv&iacute;an del frente. Las mujeres casadas espa&ntilde;olas fueron &ldquo;liberadas del taller y la f&aacute;brica&rdquo; por el Fuero del Trabajo de 1938, y as&iacute; no hacer competencia a los hombres, poder realizar todos los servicios propios de un estado moderno en la casa y de forma gratuita, y eso s&iacute;, poder trabajar sin contrato y sin derechos en los servicios y en las manufacturas dom&eacute;sticas proporcionando enormes beneficios a sus empleadores.
    </p><p class="article-text">
        El fantasma de la competencia siempre ha sobrevolado hasta las leyes y principios a los que hoy acudimos para enarbolar la bandera de la igualdad de g&eacute;nero. As&iacute;, cuando en el Tratado de Roma de 1957 se incluye el principio de igual salario por trabajo de igual valor, la preocupaci&oacute;n originaria no era tanto en la igualdad per s&eacute; sino el miedo de la competencia &ldquo;desleal&rdquo; que las mujeres pudieran hacerles a los hombres. No obstante, el compromiso de las instituciones europeas y sus pa&iacute;ses miembros con la igualdad de g&eacute;nero ha ido cambiando porque la igualdad se ha ido imponiendo como principio fundamental de nuestras democracias gracias a la fuerza del movimiento feminista que tambi&eacute;n ha penetrado en la pol&iacute;tica y en el mundo del conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha ido cambiando porque la amenaza de la &ldquo;competencia desleal&rdquo; no se ha cumplido, ya que las mujeres se han incorporado a los mercados de trabajo de manera fuertemente segregada, y la segregaci&oacute;n ocupacional lejos de disminuir ha aumentado y es mayor en aquellos pa&iacute;ses con mayores niveles de empleo femenino, como los n&oacute;rdicos. De hecho, para el conjunto de la Uni&oacute;n Europea, mientras que en el periodo 2010&mdash;2018 el nivel de segregaci&oacute;n ocupacional se mantuvo invariable para los hombres (8%), fue en aumento para las mujeres llegando al 31% en 2018. En la mayor parte de las democracias, el compromiso con la igualdad de g&eacute;nero tambi&eacute;n ha ido cambiando porque en gran parte del mundo, las mujeres constituyen el 60% de las egresadas universitarias. Ha ido cambiando porque desde los a&ntilde;os ochenta ha ido disminuyendo la participaci&oacute;n de los salarios en las rentas y ha vuelto a ser cada vez m&aacute;s necesaria la existencia de varios salarios en las unidades familiares, a pesar de que estas se han hecho cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as. As&iacute; que podemos concluir en que ha ido cambiando tanto porque las mujeres lo hemos peleado, como porque esa mayor incorporaci&oacute;n ha comenzado a convenir econ&oacute;micamente. A pesar de ello, sigue habiendo una narrativa pol&iacute;tica que contrapone igualdad de g&eacute;nero con eficiencia econ&oacute;mica y en la que el miedo a la competencia y a la &ldquo;contaminaci&oacute;n&rdquo; est&aacute;n muy presentes.
    </p><p class="article-text">
        El compromiso pol&iacute;tico y los cambios anteriormente expuestos explican que algunas brechas de g&eacute;nero hayan ido disminuyendo, aunque han surgido algunas nuevas y otras se enquistan o se reducen muy lentamente como la propia <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/igualdad-retributiva-importa_132_2253361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">brecha salarial</a>. A pesar de que combatir la brecha salarial est&aacute; en la agenda de pr&aacute;cticamente todas las democracias y los organismos internacionales. As&iacute;, la ONU preside la Coalici&oacute;n de Igual Salario, para promover la diminuci&oacute;n de la brecha salarial de g&eacute;nero, consciente de que al ritmo al que se est&aacute; cerrando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os a&uacute;n se tardar&aacute;n 257 a&ntilde;os en eliminarla. Eso si la COVID-19 no lo retrasa a&uacute;n m&aacute;s dado el impacto mayor que en t&eacute;rminos de empleo e intensificaci&oacute;n del trabajo no pagado est&aacute; teniendo entre las mujeres. Por tanto, hacen falta pol&iacute;ticas que aceleren ese proceso.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la UE lucha para cerrar la brecha salarial. La igualdad y la transversalidad de g&eacute;nero comenzaron a tener un protagonismo claro en las pol&iacute;ticas europeas en los a&ntilde;os noventa. La Estrategia de Empleo de la Comisi&oacute;n Delors de 1997 lo estableci&oacute; claramente. No obstante, como hab&iacute;a ocurrido anteriormente, la pol&iacute;tica de igualdad fue principalmente una pol&iacute;tica de empleabilidad, una pol&iacute;tica subsidiaria a la de empleo para favorecer la incorporaci&oacute;n de las mujeres al mercado de trabajo, aunque esta fuera desigual y segregada, facilit&aacute;ndoles, por ejemplo, la conciliaci&oacute;n de la vida familiar y laboral que segu&iacute;a trat&aacute;ndose de facto como un problema exclusivamente femenino. No fue hasta despu&eacute;s de la puesta en marcha del Tratado de Lisboa, con la aprobaci&oacute;n de la Estrategia 2020 en el a&ntilde;o 2010, que los objetivos de igualdad se separaron de los de empleo.
    </p><p class="article-text">
        Se estima que la brecha laboral de g&eacute;nero cuesta a Europa 370.000.000.000 euros al a&ntilde;o. La p&eacute;rdida econ&oacute;mica que supone no incorporar plenamente a las mujeres al mercado de trabajo es una narrativa que comienza a tener cada vez m&aacute;s predicamento, aunque en ella se obvien los intereses tambi&eacute;n econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de facilitar la incorporaci&oacute;n de las mujeres al mercado de trabajo pero manteniendo el mandato social de los cuidados feminizados, dentro de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de corte deflacionista que buscan por un lado la limitaci&oacute;n de los salarios pero tambi&eacute;n del gasto p&uacute;blico social, desplazando la carga de cuidado a las familias, y dentro de ellas a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Ignorar parte de la fotograf&iacute;a de la desigualdad no ha impedido que la narrativa de la brecha salarial comience a hacerse un hueco cada vez m&aacute;s alto en la agenda pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. Y es que hay motivos m&aacute;s all&aacute; de la justicia social: incentivar y utilizar todos los talentos de forma m&aacute;s eficiente removiendo las rigideces causadas por una formaci&oacute;n en cualificaciones y elecciones de empleo segregadas (aunque la segregaci&oacute;n podr&iacute;a aumentar incluso en el corto plazo con la mayor participaci&oacute;n de las mujeres en el empleo) en un contexto donde las mujeres obtienen mejores resultados educativos; disminuir el fen&oacute;meno de la pobreza en el trabajo, as&iacute; como la tasa de riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social, muy especialmente la pobreza infantil fuertemente vinculada a los hogares monomarentales; contrarrestar el envejecimiento de la poblaci&oacute;n ya que la tasa de fecundidad aumenta cuando mejoran las condiciones y la seguridad del empleo para las mujeres; mejorar el capital humano y social general porque sabemos que las mujeres tienen una mayor propensi&oacute;n a invertir sus recursos propios en el desarrollo de sus hijos e hijas, algo muy constatado sobre todo en los pa&iacute;ses en desarrollo; mejorar los ingresos fiscales, las pensiones y convertirse en un seguro frente a crisis econ&oacute;micas y shocks ya que contar con familias de dos proveedores protege a las familias, sobre todo cuando sabemos que las mujeres responden especialmente a la demanda y a las buenas condiciones de empleo, y a salarios justos y acordes con su formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todas esas posibles bonanzas, en la UE todav&iacute;a existe una brecha de empleo de 11,7 puntos porcentuales, mientras que la brecha salarial hora est&aacute; como media en el 14,1. Y si hablamos de cu&aacute;nto menos ingresan las mujeres anualmente, encontramos que estas ganan un 39,6% menos de lo que lo hacen los hombres, como consecuencia de tener un salario hora menor y estar menos horas empleadas. No podemos olvidar que solo el 8% de los hombres europeos realizan un trabajo a tiempo parcial, frente al 30,7% de las mujeres, que m&aacute;s que duplican a los hombres en el tiempo dedicado al trabajo dom&eacute;stico y de cuidados no remunerado. La brecha salarial tambi&eacute;n var&iacute;a por pa&iacute;ses, desde el 3% de Luxemburgo a pa&iacute;ses como Austria, Alemania, Chequia o Estonia, que superan el 20%. No obstante, a veces una brecha baja como en el caso de Italia, lo que esconde es una participaci&oacute;n baja. Igualmente, hay pa&iacute;ses como Holanda donde la brecha por salario hora no es muy alta pero que el 50% de las mujeres est&aacute;n empleadas a tiempo parcial, aumenta la desigualad anual de ingresos.&nbsp;Comisiones Obreras acaba de lanzar un an&aacute;lisis sobre Espa&ntilde;a con motivo del 22 de febrero, d&iacute;a de la igualdad salarial entre hombres y mujeres, que puede consultarse <a href="https://www.ccoo.es/d6358833d528a8efd7ef9ec0c12e8fc3000001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, y que arroja las siguientes cifras: En 2018 las mujeres percibieron en Espa&ntilde;a un salario medio de 21.012&euro; mientras que los hombres percibieron uno de 26.738&euro;. De media general las mujeres ganaron anualmente 5.726&euro; menos que los hombres. Esa diferencia salarial se produjo en todos los tramos de edad con diferente intensidad, pero con especial incidencia en el tramo de 65 y m&aacute;s a&ntilde;os en el cual la diferencia fue de 9.530&euro;, seguido del tramo de 55 a 59 a&ntilde;os donde la diferencia fue de 8.263&euro;. En estos tramos de edad la brecha se situ&oacute; en el 35% y 49% respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        La inclusi&oacute;n de los objetivos de igualdad en la narrativa econ&oacute;mica ha facilitado que, aunque la UE incluya desde los a&ntilde;os noventa el concepto de transversalidad de g&eacute;nero, sea en esta legislatura cuando se est&eacute;n poniendo las bases para su desarrollo. Por primera vez existe una comisaria de igualdad, la maltesa Helena Dalli, y el a&ntilde;o pasado se present&oacute; la Estrategia Europea para la Igualdad de G&eacute;nero 2020&mdash;2025 que pone el &eacute;nfasis en varias cuestiones, pero muy especialmente en velar para que las mujeres y los hombres reciban igual salario por un mismo trabajo y por un trabajo de igual valor, principalmente a trav&eacute;s del fomento de disposiciones vinculantes en materia de transparencia salarial, garantizando que los estados miembros traspongan y apliquen las normas europeas de conciliaci&oacute;n, as&iacute; como un mejor reparto de los permisos de cuidado entre mujeres y hombres, adem&aacute;s de la adopci&oacute;n de la&nbsp; Garant&iacute;a Infantil Europea. Aunque los fondos extraordinarios de la UE en los que se basan los planes nacionales de recuperaci&oacute;n, transformaci&oacute;n y resiliencia no incluyen al mismo nivel que las transiciones gemelas verde y digital, una transici&oacute;n trilliza, la que necesitamos hacia otra <a href="https://linagalvez.eu/recuperacion-transformacion-resiliencia-cuidados-una-tercera-transicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaci&oacute;n social de los cuidados</a> si queremos avanzar en igualdad y transformar nuestras econom&iacute;as en econom&iacute;as con mayor bienestar, y hacerlas m&aacute;s sostenibles y resilientes.
    </p><p class="article-text">
        El Parlamento Europeo tambi&eacute;n persigue el objetivo de cerrar la brecha salarial que ocupa un lugar preferente en la Estrategia de la Uni&oacute;n para la Igualdad de G&eacute;nero aprobada el pasado mes de enero de 2021. El Parlamento insiste en que, pese a estar consagrado en la legislaci&oacute;n, el derecho a la igualdad de retribuci&oacute;n para un mismo trabajo o un trabajo de igual valor no siempre est&aacute; garantizado. Y es que la eliminaci&oacute;n de la brecha salarial de g&eacute;nero no ser&aacute; un objetivo f&aacute;cil de conseguir, sobre todo si acertamos con la transversalidad de las pol&iacute;ticas, no destinamos el presupuesto suficiente y no hacemos una vigilancia y evaluaci&oacute;n continua de las pol&iacute;ticas que desarrollamos. Ya que nos podemos encontrar con usos torticeros de las mismas y con resultados que no van en la l&iacute;nea de los esperados en su dise&ntilde;o original. As&iacute;, por ejemplo, la relaci&oacute;n entre la igualdad de g&eacute;nero y la flexibilidad ha sido bastante ambivalente y lo ocurrido con el teletrabajo durante los confinamientos de la COVID-19, muestran amplias diferencias de g&eacute;nero en la manera en la que la flexibilidad del trabajo ha afectado a hombres y mujeres. E igualmente hay que tener cuidado y vigilar los procesos de actualizaci&oacute;n de descripci&oacute;n de puesto de trabajo, valoraci&oacute;n de los puestos de trabajo, registro salarial de acuerdo con esa valoraci&oacute;n, o an&aacute;lisis y auditor&iacute;a salarial, que en Espa&ntilde;a est&aacute;n dise&ntilde;ando las grandes auditorias para las empresas a ra&iacute;z de las nuevas leyes aprobadas en esta materia como el RD 901/2020 de 13 de octubre, por el que se regulan los planes de igualdad y su registro y se modifica el Real Decreto 713/2010, de 28 de mayo, sobre registro y dep&oacute;sito de convenios y acuerdos colectivos de trabajo;&nbsp; y el RD 902/2020, de 13 de octubre, de igualdad retributiva entre mujeres y hombres.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario estar vigilante al menos por tres razones. Primero, porque las posibilidades de diferenciar unos trabajos de otros y denominarlos de forma diferente pueden ser infinitas si se ponen recursos para obtener ese resultado. Segundo, porque el proceso de determinar el valor del trabajo se identifica con su precio. Y tercero, porque el salario tiene varios componentes que determinan el salario final bruto y los an&aacute;lisis pormenorizados de los mismos nos dicen que la brecha salarial no se ubica tanto en el salario base como en complementos tal que las horas extraordinarias, u otros pluses dise&ntilde;ados con el molde de un trabajador libre de cuidados, y asignados en mayor medida a los hombres, y donde las posibilidades de discrecionalidad son mayores, a pesar de la transparencia.
    </p><p class="article-text">
        Y puesto que nos enfrentamos a un objetivo pol&iacute;tico complicado, ser&iacute;a interesante reforzarlo con otras pol&iacute;ticas que tambi&eacute;n est&aacute;n escalando a la cima de la agenda pol&iacute;tica, como la del salario m&iacute;nimo. El 28 de octubre, la Comisi&oacute;n Europea public&oacute; un borrador de su <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=CELEX:52020PC0682" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta de directiva de adecuaci&oacute;n de salarios m&iacute;nimos en Europa</a> para sobre todo combatir el fen&oacute;meno de las y los trabajadores pobres, aquellas personas que a pesar de tener empleo y estar incorporadas al mercado de trabajo, est&aacute;n en riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social. Para ello la Comisi&oacute;n propone mejorar las leyes que regulan el salario m&iacute;nimo en aquellos pa&iacute;ses que las tienen, mejorar los mecanismos de negociaci&oacute;n colectiva &mdash;esos mismos que aqu&iacute; en Espa&ntilde;a ayud&oacute; a debilitar con la Reforma laboral de 2012&mdash;, y poner en marcha mecanismos que ayuden al cumplimiento de la legislaci&oacute;n del salario m&iacute;nimo. Se espera que con esta iniciativa mejoren los est&aacute;ndares de vida decentes; la lucha contra el dumping social, o que se mejore en la transparencia a la hora de fijar los salarios, aunque estas medidas puedan llevar a procesos de mayor individualizaci&oacute;n en la negociaci&oacute;n. Sin embargo, esta estrategia no concita el apoyo de todos los agentes implicados ni de todos los estados miembros.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que la propuesta europea no busca un salario &uacute;nico com&uacute;n, y ni siquiera busca un &uacute;nico m&eacute;todo para establecer salarios m&iacute;nimos, sino la fijaci&oacute;n de unos est&aacute;ndares para que cada Estado decida. Y a pesar de ello, no solo se oponen a ella las oligarqu&iacute;as econ&oacute;micas y financieras, grupos pol&iacute;ticos y gobiernos conservadores, y la ortodoxia econ&oacute;mica, sino tambi&eacute;n tiene en su contra a parte de los sindicatos y partidos pol&iacute;ticos de la izquierda europea, muy especialmente los de los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos. Para entenderlo quiz&aacute;s deber&iacute;amos de aplicar la teor&iacute;a de la contaminaci&oacute;n de Goldin tambi&eacute;n a este caso. En los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos no hay un suelo de salario m&iacute;nimo, sino que &eacute;ste se pacta en los convenios sectoriales cubriendo a una amplia mayor&iacute;a de las personas empleadas. De esa forma los salarios m&iacute;nimos en esos pa&iacute;ses junto con la magnitud y cobertura de sus servicios p&uacute;blicos son suficientes para que la mayor&iacute;a de los trabajadores tengan condiciones de vida dignas. Y evidentemente, temen ser &ldquo;contaminados&rdquo; por una igualdad a la baja, como les ocurr&iacute;a a los hombres con las mujeres. <a href="https://www.eurofound.europa.eu/sites/default/files/ef_publication/field_ef_document/ef20005en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurofound</a>, en su &uacute;ltimo informe peri&oacute;dico sobre salarios m&iacute;nimos, el de 2020, proporciona los n&uacute;meros de la divisi&oacute;n del movimiento sindical europeo, aunque en la consulta de febrero pasado, el 83% vot&oacute; a favor de la iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia deber&iacute;a tener muy en cuenta las nuevas formas de empleo &mdash;y tambi&eacute;n algunas antiguas&mdash;, los impactos y las transformaciones que est&aacute; acelerando la COVID-19, as&iacute; como el posible impacto en el cierre de la brecha de g&eacute;nero. Para <a href="https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/9/explainer-everything-you-need-to-know-about-equal-pay" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONU mujeres</a>, la vinculaci&oacute;n es clara: &ldquo;Una de las maneras m&aacute;s r&aacute;pidas y efectivas de reducir las brechas salariales de g&eacute;nero es a trav&eacute;s de salarios m&iacute;nimos (o pisos salariales) decentes y de la protecci&oacute;n social universal&rdquo;. En Espa&ntilde;a, si en 2016 un 55% de las mujeres ten&iacute;an un salario de entre cero y dos veces el salario m&iacute;nimo, solo el 35% de los hombres estaban en esa situaci&oacute;n, mientras que en 2008 los porcentajes eran del 43 y 35% respectivamente. <a href="https://www.eldiario.es/economia/salarios-bajos-subieron-11-recorto-brecha-genero-gran-subida-smi_1_6392240.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ol&iacute;as</a> en este mismo peri&oacute;dico presenta c&oacute;mo ha ido afectando de manera positiva a la brecha salarial la subida del salario m&iacute;nimo en Espa&ntilde;a. Aunque hay que tener en cuenta que la crisis de la COVID-19 puede acabar distorsionando algunos resultados ya que, si los empleos que se han perdido son principalmente aquellos con salarios menores, podemos observar una contracci&oacute;n de la brecha salarial que sea solo coyuntural. Y tambi&eacute;n hay que tener en cuenta el deterioro generalizado que esta crisis est&aacute; suponiendo para los ingresos de capas importantes de la poblaci&oacute;n. Los datos de Eurostat muestran que la renta disponible de los 27 pa&iacute;ses de la UE ha descendido un 5,4% en el segundo trimestre de 2020 comparado con el a&ntilde;o anterior, y que es mayor entre los grupos de salarios m&aacute;s bajos que entre los de rentas m&aacute;s elevadas.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa sobre salarios m&iacute;nimos presentada por la Comisi&oacute;n Europea est&aacute; ahora en el tejado del Parlamento Europeo y del Consejo, que tienen dos a&ntilde;os para aprobarla. Es el momento de hacer ver a nuestros vecinos del norte, como tambi&eacute;n hizo el movimiento feminista a los hombres y los sindicatos que se opon&iacute;an a la incorporaci&oacute;n de las mujeres a determinados sectores econ&oacute;micos, que la racionalidad que pueda haber detr&aacute;s de sus preferencias no est&aacute; exenta de ego&iacute;smo, y que las opciones de izquierdas tienen que ser solidarias y feministas. Por ello es importante avanzar con la legislaci&oacute;n europea de salario m&iacute;nimo ya que, entre otras cosas, puede ser una buena herramienta para reducir la brecha salarial de g&eacute;nero, que es injusta e ineficiente.&nbsp;Este 22 de febrero, d&iacute;a por la igualdad salarial de mujeres y hombres, es el d&iacute;a para recordarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/brecha-salarial-contaminacion-salario-minimo_132_7239430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Feb 2021 20:15:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Brecha salarial, "contaminación" y salario mínimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brecha salarial,Brecha de género,Feminismo,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los talentos perdidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/talentos-perdidos_132_7200830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/254f4beb-44cc-4dc4-99d6-7e96de17fa5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los talentos perdidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Deberíamos reforzar a los niños y las niñas en aspectos contrarios a la sociabilidad predominante, si a las niñas debemos ayudarlas a ganar en autoestima y a ser más valientes, con los niños deberíamos trabajar más la solidaridad y la ética del cuidado</p></div><p class="article-text">
        Este pr&oacute;ximo jueves, como cada 11 de febrero desde 2016, se celebra el D&iacute;a Internacional de la Mujer y la Ni&ntilde;a en la Ciencia.&nbsp;Este a&ntilde;o, en el contexto de lucha contra la pandemia, la celebraci&oacute;n de Naciones Unidas, a trav&eacute;s de la UNESCO, lleva como lema <a href="https://en.unesco.org/commemorations/womenandgirlinscienceday" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Las mujeres cient&iacute;ficas, l&iacute;deres en la lucha contra COVID-19</a>&rdquo;. Pero el de la UNESCO no ser&aacute; el &uacute;nico acto de celebraci&oacute;n; cada a&ntilde;o se llevan a cabo m&aacute;s eventos de distinta entidad con este motivo a lo largo y ancho del planeta.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, la preocupaci&oacute;n por la falta de mujeres en el &aacute;mbito de la ciencia y la tecnolog&iacute;a se ha incrementado. La pandemia nos ha hecho tomar mayor conciencia de nuestros desaf&iacute;os globales y la aceleraci&oacute;n de la digitalizaci&oacute;n en nuestras vidas ha hecho el resto. Teniendo en cuenta que los talentos est&aacute;n igualmente repartidos entre los sexos, pero no as&iacute; las oportunidades, la infrarrepresentaci&oacute;n de las mujeres en la ciencia y sobre todo, en la tecnolog&iacute;a, se convierte en un problema al que debemos prestar mucha atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los datos en educaci&oacute;n muestran, en general, una brecha de g&eacute;nero favorable a las ni&ntilde;as en casi todos los pa&iacute;ses del mundo, seg&uacute;n&nbsp;<a href="https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000366649" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la UNESCO</a> menos del 30% de los investigadores en todo el mundo son mujeres y s&oacute;lo alrededor del 30% de las estudiantes escogen estudios superiores en el campo de las ciencias, la tecnolog&iacute;a, la ingenier&iacute;a y las matem&aacute;ticas (STEM, seg&uacute;n el acr&oacute;nimo en ingl&eacute;s). Si estos datos ya son preocupantes, la brecha aumenta cuando nos centramos en la representaci&oacute;n p&uacute;blica. Conocemos la ausencia de cient&iacute;ficas y tecn&oacute;logas en los libros de texto, o de expertas en los medios de comunicaci&oacute;n y en la cultura. Un estudio realizado en 2015 por el Instituto Geena Davis bajo el t&iacute;tulo de&nbsp;<a href="https://seejane.org/symposiums-on-gender-in-media/gender-bias-without-borders/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Gender bias without borders</a>&rdquo;&nbsp;(Prejuicios de g&eacute;nero sin fronteras) muestra que la representaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de mujeres que trabajan en el campo de las ciencias se limita s&oacute;lo a un 12%. As&iacute; no nos puede extra&ntilde;ar que, cuando en las escuelas se pide a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que dibujen a una persona de ciencia o del mundo de la tecnolog&iacute;a, estos tiendan a dibujar personajes masculinos. Las ni&ntilde;as carecen de referentes y los ni&ntilde;os tienen donde proyectarse.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los chicos crecen en un mundo en el que su realidad es el molde, lo universal, y donde las mujeres somos &ldquo;lo otro&rdquo;. Libros como <em>Data feminism</em> de Catherine D'Ignazio y Lauren Klein nos muestran los c&iacute;rculos viciosos que se generan con estos sesgos y su ocultaci&oacute;n. &iquest;Se han parado a pensar alguna vez de qu&eacute; selecci&oacute;n hablamos cuando decimos &ldquo;selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol&rdquo; sin m&aacute;s? &iquest;De la masculina o de la femenina?&nbsp;El mundo es por defecto masculino. En la Wikipedia, las entradas sobre mujeres incluyen las palabras &ldquo;mujer&rdquo;, &ldquo;femenino&rdquo;, &ldquo;se&ntilde;ora&rdquo;, mientras que las de los hombres no incluyen los t&eacute;rminos &ldquo;hombre&rdquo;, &ldquo;masculino&rdquo; o &ldquo;se&ntilde;or&rdquo;. S&oacute;lo tenemos emojis que representen las profesiones de ambos sexos desde 2016. Caroline Criado P&eacute;rez, en su libro&nbsp;<em>Invisible women. Exposing data bias in a world designed for men</em>, incluye numerosos ejemplos, algunos vinculados con la forma en la que se cr&iacute;an nuestros hijos e hijas. Se refiere, entre ellos, a un estudio sobre los dibujos animados entre 1990 y 2005, que revel&oacute; que s&oacute;lo el 28% de entre los personajes que hablaban y que aparec&iacute;an en ellos eran femeninos. Y as&iacute; con todo. No nos puede extra&ntilde;ar, por tanto, que acabemos viendo como natural que los expertos que nos hablan sobre la pandemia en los telediarios sean mayoritariamente hombres.&nbsp;Ahora bien, en el futuro puede ser a&uacute;n peor.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como ponen de manifiesto tozudamente las cifras, el acr&oacute;nimo STEM esconde una brecha a&uacute;n mayor, la que se conoce como &ldquo;brecha digital de g&eacute;nero&rdquo;, ya que las diferencias se concentran en los estudios y profesiones tecnol&oacute;gicas. En todo el mundo, la matr&iacute;cula de estudiantes femeninas es particularmente baja (un 3%) en el campo de la tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n y las comunicaciones (TIC). En Espa&ntilde;a, el documento&nbsp;<a href="http://www.congreso.es/docu/comisiones/reconstruccion/documentacion_participacion_ciudadana/20200611_A35A.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Competencias transformadoras para la igualdad de g&eacute;nero en la sociedad y la econom&iacute;a digital</em></a>, presentado por&nbsp;el Grupo de Expert@s en Igualdad de G&eacute;nero en la Sociedad Digital<em>&nbsp;</em>(GEIGSD)<em>&nbsp;</em>a la Comisi&oacute;n de Reconstrucci&oacute;n del Congreso de los Diputados en junio de 2020, muestra c&oacute;mo las mujeres cubren tan s&oacute;lo el 15% de los puestos de especialistas TIC, el 23% del empleo en el sector digital, el 17% en la industria de los videojuegos y el 6% de los puestos directivos en el sector TIC y de contenidos. Y, como analiza <a href="https://economistasfrentealacrisis.com/genero-pandemia-y-tecnologias-digitales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> Cecilia Casta&ntilde;o, a&uacute;n m&aacute;s escasa es la presencia de mujeres en los considerados sectores &ldquo;frontera&rdquo; de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica: s&oacute;lo hay un 18% de mujeres al frente de proyectos de Inteligencia Artificial; corresponde a mujeres la autor&iacute;a de s&oacute;lo un 18% de las investigaciones en congresos sobre&nbsp;<em>machine learning</em>; son mujeres s&oacute;lo un 6% de los desarrolladores de aplicaciones m&oacute;viles; un 6% de los dise&ntilde;adores de software; un 11% de la fuerza laboral en el sector de ciberseguridad en el mundo, y en Europa esta cifra baja al 7%.
    </p><p class="article-text">
        Y el problema no reside s&oacute;lo en que hay pocas, sino en que la brecha no se cierra e incluso aumenta en algunos &aacute;mbitos, precisamente en aqu&eacute;llos que est&aacute;n dise&ntilde;ando nuestro mundo actual y futuro, concentrando el conocimiento y el poder. Pensar que todo va a ir a mejor por arte de magia es un gran enga&ntilde;o. Es m&aacute;s, las mujeres fueron las computadoras en los primeros IBM o en organizaciones como la NASA. Recuerden la recreaci&oacute;n hollywoodiense de <em>Figuras ocultas</em>, o que fue la esposa de John von Newman, la totalmente desconocida Kl&aacute;ra D&aacute;n von Neumann, quien escribi&oacute; en 1946 la mayor parte del c&oacute;digo de programaci&oacute;n que permiti&oacute; al ENIAC, uno de los primeros supercomputadores, realizar las primeras proyecciones meteorol&oacute;gicas. No olvidemos que los avances en los ordenadores y en el mundo de la computaci&oacute;n est&aacute;n ligados a los intentos militares de predecir y controlar el tiempo. Y las computadoras en muchos de esos proyectos militares o aeroespaciales eran mujeres porque a los hombres con conocimientos superiores en matem&aacute;ticas se les contrataba para puestos de ingenieros, bien remunerados y con posibilidades de promoci&oacute;n, mientras que a aqu&eacute;llas, aun teniendo las mismas credenciales acad&eacute;micas, se las mandaba a computaci&oacute;n como mano de obra considerada no cualificada y mal pagada. Eran otros tiempos.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de mujeres en el mundo de la inform&aacute;tica fue importante hasta los a&ntilde;os ochenta, cuando, con la aparici&oacute;n del ordenador personal y de los videojuegos, comenz&oacute; a convertirse en un universo masculino. En Espa&ntilde;a, las facultades de inform&aacute;tica en los a&ntilde;os ochenta ten&iacute;an igual n&uacute;mero de hombres y de mujeres en sus aulas, pero cuando la denominaci&oacute;n cambi&oacute; de &ldquo;licenciatura en inform&aacute;tica&rdquo; a &ldquo;ingenier&iacute;a inform&aacute;tica&rdquo;, el n&uacute;mero de mujeres comenz&oacute; a descender. As&iacute;, no es de extra&ntilde;ar que tambi&eacute;n las empresas tecnol&oacute;gicas se hayan convertido en un universo masculino y sexista. El porcentaje de mujeres que abandona este sector despu&eacute;s de 10 a&ntilde;os de presencia en &eacute;l es del 40%, comparado con un 17% para los hombres. Y las razones que estas mujeres aluden es a su falta de satisfacci&oacute;n con el trabajo, destacando la sensaci&oacute;n de estancamiento y la dificultad para ascender. Y es que, por lo que sabemos, los mecanismos de promoci&oacute;n de estas empresas son bastante interesantes.&nbsp;Fue tan s&oacute;lo en 2018 cuando, despu&eacute;s de muchas denuncias, que no s&oacute;lo no acabaron con su carrera sino que incluso supusieron promociones laborales, Andy Rubin, el creador de Android para Google, recibi&oacute; una indemnizaci&oacute;n de 90 millones de d&oacute;lares por ser despedido tras haberse demostrado ciertas las numerosas denuncias de acoso sexual a trabajadoras de la empresa. Con frecuencia se descubren en este sector patrones de comportamiento t&oacute;xicos que expulsan a las mujeres y que, en una din&aacute;mica perversa, lo hacen a veces antes incluso de que estas entren en el sector o incluso piensen que esa podr&iacute;a ser una opci&oacute;n vital para ellas.
    </p><p class="article-text">
        No podemos olvidar que nuestras decisiones se adaptan a nuestras preferencias, pero que estas se adaptan a su vez a nuestras oportunidades reales y a las condiciones que vayamos a encontrar en ese mundo. Gina Rippon lo cuenta de manera magistral en su libro&nbsp;<em>El g&eacute;nero y nuestros cerebros. La nueva neurociencia que rompe el mito del cerebro femenino</em>:&nbsp;&ldquo;Lo que hace nuestro cerebro con nuestro mundo depende en gran medida de lo que encuentra en ese mundo&rdquo;, lo que nos lleva al terreno de las profec&iacute;as autocumplidas. Al cerebro no le gusta equivocarse ni hacer predicciones err&oacute;neas. Si entramos en un sitio donde no hay gente como nosotras, percibimos que no somos bienvenidas. Si se nos mira como si form&aacute;ramos parte de un expositor de carne, nuestro cerebro nos obliga a detenernos y evitar entrar o, si lo hacemos, marcharnos al poco tiempo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas y teniendo en cuenta que estamos en mitad de una disrupci&oacute;n tecnol&oacute;gica de ritmo exponencial, la conocida como brecha digital de g&eacute;nero debe preocuparnos seriamente y hacemos bien, desde gobierno, parlamentos, instituciones, empresas y sociedad civil, en intentar, aunque todav&iacute;a sin mucho &eacute;xito, cerrarla. Las nuevas tecnolog&iacute;as no solo limitan nuestras capacidades, sino que las determinan y dirigen activamente. Como nos dice James Bridle en su estupendo libro&nbsp;<em>La nueva edad oscura. Tecnolog&iacute;a y el fin del futuro</em>, si no entendemos c&oacute;mo funcionan las tecnolog&iacute;as complejas estaremos a su merced y a la de las &eacute;lites ego&iacute;stas y las corporaciones inhumanas que acaparan todo su potencial. Palabras que suenan a&uacute;n m&aacute;s preocupantes cuando leemos <a href="https://apnews.com/article/legislature-legislation-local-governments-nevada-economy-2fa79128a7bf41073c1e9102e8a0e5f0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">noticias recientes</a>,&nbsp;como que el estado de Nevada permitir&aacute; a las empresas tecnol&oacute;gicas constituir gobiernos del nivel de los condados, que tienen competencias importantes, por ejemplo, sobre las escuelas. Teniendo en cuenta que las ideas se copian f&aacute;cilmente y conociendo el poder que comienzan a tener las grandes tecnol&oacute;gicas, miedo me da que nos puedan abocar, si no le ponemos freno, a una era tecnofeudal.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n sobre la baja participaci&oacute;n de las mujeres en el mundo digital tiene ya unos a&ntilde;os, pero ahora se ha incrementado por la pandemia y a la aceleraci&oacute;n digital, y proviene desde distintos &aacute;mbitos o responde a distintas preocupaciones. Me voy a atrever a concentrar estos motivos en dos grupos: los de corte economicista y los vinculados a las reivindicaciones feministas.
    </p><p class="article-text">
        Por la parte de los motivos economicistas est&aacute; el argumento de la&nbsp;escasez de mano de obra cualificada y la geopol&iacute;tica que esto lleva asociado. En el caso de Europa, el discurso es claro: si no queremos seguir qued&aacute;ndonos rezagados con respecto a EE.UU. y a China en la revoluci&oacute;n digital, es necesario invertir en capacidades digitales y&nbsp;contar con todo el talento posible para que nuestros pa&iacute;ses y nuestra uni&oacute;n sean competitivos. Desde el punto de vista de la innovaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene sentido contar con todos los talentos disponibles y que estos sean cuanto m&aacute;s diversos mejor, porque de esa manera se ampl&iacute;a el abanico de soluciones y respuestas posibles a los desaf&iacute;os que se abren ante nosotros. Esta ret&oacute;rica se inscribe perfectamente en los objetivos de las transiciones gemelas, la verde y la digital, que capitanean la pol&iacute;tica europea y los planes nacionales de reconstrucci&oacute;n, transformaci&oacute;n y resiliencia a los que van asociados los famosos fondos europeos contra la crisis provocada por la COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento est&aacute; tambi&eacute;n muy presente en organismos internacionales, especialmente entre los pa&iacute;ses en desarrollo. As&iacute;, el Banco Mundial promociona este objetivo desde su&nbsp;<a href="https://www.worldbank.org/en/topic/digitaldevelopment" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">World Bank Digital Development Global Practice</a>. Algo muy interesante, si tenemos en cuenta que las brechas de g&eacute;nero en las STEM son mayores en los pa&iacute;ses con mayores &iacute;ndices de igualdad, donde la libertad de elecci&oacute;n es mayor, y menores en los pa&iacute;ses en desarrollo. Las grandes tecnol&oacute;gicas tambi&eacute;n est&aacute;n muy interesadas en esta pol&iacute;tica de reclutamiento de talento a lo largo y ancho de todo el mundo para aumentar la diversidad de sus sedes de Silicon Valley o Seattle, aunque esto podr&iacute;a acabar en una concentraci&oacute;n cuasi vamp&iacute;rica del talento.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, existen razones de peso que venimos esgrimiendo las feministas desde hace a&ntilde;os y que a su vez podemos dividir en dos conjuntos. En primer lugar, si los trabajos mejor pagados est&aacute;n y estar&aacute;n en el &aacute;mbito tecnol&oacute;gico y digital, el futuro puede traernos un incremento de la brecha salarial de g&eacute;nero que afectar&iacute;a negativamente a la consolidaci&oacute;n de los lentos avances que se han ido dando en igualdad en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Sabemos que cuanto mejores son las condiciones laborales de las mujeres, mayor es su autonom&iacute;a y su tasa de actividad, ya que los incentivos para abandonar el mercado de trabajo son menores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, quienes dominan las nuevas tecnolog&iacute;as no solo est&aacute;n ocupando puestos mejor remunerados en el mercado de trabajo, sino que adem&aacute;s est&aacute;n dise&ntilde;ando el marco cognitivo del porvenir. Los algoritmos que configuran nuestra vida, nuestros deseos, nuestro trabajo est&aacute;n siendo dise&ntilde;ados principalmente por hombres blancos de clase media alta que vierten en ellos todos sus sesgos. Y es que la tecnolog&iacute;a no es neutra y no tiene soluci&oacute;n para todo, a pesar de la idea que lo defiende y a la que Meredith Broussard se refiere como &ldquo;tecnochauvinismo&rdquo;. Esta supuesta neutralidad y este &ldquo;solucionismo&rdquo; son, en&nbsp;momentos de aceleraci&oacute;n tecnol&oacute;gica exponencial, tremendamente peligrosos y van unidos a los sesgos arriba mencionados que a su vez se refuerzan con los sesgos de automatizaci&oacute;n y confirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El sesgo de automatizaci&oacute;n nos lleva a fiarnos m&aacute;s de la m&aacute;quina que de nuestras propias experiencias y conocimientos, lo que nos hace cada vez m&aacute;s dependientes de las tecnolog&iacute;as y, por tanto, de quienes las dise&ntilde;an y dominan. El ejemplo m&aacute;s sencillo lo encontramos en el corrector ortogr&aacute;fico, pero tambi&eacute;n sabemos que nos hubi&eacute;ramos ahorrado muchos accidentes de avi&oacute;n si las personas que los pilotaban hubieran confiado m&aacute;s en su experiencia y menos en las indicaciones de los pilotos autom&aacute;ticos. Sin el sesgo de automatizaci&oacute;n no existir&iacute;a lo que se conoce como &ldquo;muerte por GPS&rdquo;. Porque, adem&aacute;s, debemos tener en cuenta el sesgo de confirmaci&oacute;n, que reajusta nuestra percepci&oacute;n del mundo para que se adapte mejor a la informaci&oacute;n autom&aacute;tica. Quien est&aacute; detr&aacute;s del dise&ntilde;o tecnol&oacute;gico est&aacute; detr&aacute;s de nuestro mundo y lo domina.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, podemos concluir que hay razones de peso suficientes para promover la mayor incorporaci&oacute;n de ni&ntilde;as y mujeres a los estudios y profesiones t&eacute;cnicas. No obstante, deber&iacute;amos hacer una autocr&iacute;tica y reflexionar sobre la forma incompleta en la que estamos persiguiendo este objetivo. Uno de los aspectos m&aacute;s importantes que aport&oacute; el llamado feminismo de la diferencia en los a&ntilde;os ochenta al corpus principal del feminismo fue que la igualdad a la que aspir&aacute;bamos no ten&iacute;a por qu&eacute; consistir en igualar al var&oacute;n. Si todas nos comport&aacute;ramos, por ejemplo en el &aacute;mbito laboral, como siempre lo han hecho los hombres, con sus largu&iacute;simas jornadas laborales y su llegar a casa cuando los ni&ntilde;os estaban ya ba&ntilde;ados, no hubi&eacute;ramos tenido hijos o no los podr&iacute;amos haber criado. De ah&iacute; que en aquellos a&ntilde;os se hiciera com&uacute;n decir aquello de que no quer&iacute;amos s&oacute;lo la mitad de pastel, sino hornear una tarta nueva, seg&uacute;n otras reglas.
    </p><p class="article-text">
        Y tal vez ahora, con las STEM y muy especialmente en los &aacute;mbitos digitales, lo adecuado sea hornear una tarta nueva. Puede que, al insistir en que las ni&ntilde;as tienen que entrar de manera prioritaria en las STEM, estemos prestigiando ese &aacute;mbito que a&uacute;n es tremendamente masculino y desprestigiando otros tambi&eacute;n muy importantes donde las ni&ntilde;as brillan de manera clara. As&iacute; se explica que a los adolescentes, chicos y chicas, que eligen opciones de letras en los institutos los llamen &ldquo;letardados&rdquo; sus propios compa&ntilde;eros. Si damos un lugar privilegiado a la t&eacute;cnica cuando sabemos que cambiar los estereotipos y la socializaci&oacute;n diferenciada por g&eacute;nero, que est&aacute;n fuertemente impresos en nuestra cultura, nos va a llevar a&uacute;n mucho tiempo, puede que estemos privilegiando a los chicos que reciben una educaci&oacute;n y tienen unos modelos vitales que encajan mejor en ese molde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gina Rippon lo explica muy bien cuando expone los avances que ha habido en neurociencia y que est&aacute;n desmontando el neurosexismo y la neurobasura unidos a la idea de que los cerebros de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os son tan distintos que explican sus distintas aptitudes y preferencias frente a los estudios y las profesiones. No hay nada en nuestros cerebros que, en funci&oacute;n del sexo con el que nacemos, nos predisponga hacia unas u otras ramas. Lo que s&iacute; ocurre es que, desde el momento en que nacemos, nuestros cerebros, que son esponjas y tremendamente pl&aacute;sticos, se enfrentan a las expectativas de nuestros progenitores, profesorado, familiares, medios de comunicaci&oacute;n, industria del ocio&hellip; y, finalmente, a las nuestras. Un mundo sexista produce un cerebro sexista. Algunos estereotipos tiene su propio sistema integrado de refuerzo, porque una vez activados impulsan el comportamiento que se atribuye al estereotipo. De este modo, los juguetes pueden influir en las competencias que adquieren los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as, los hombres y las mujeres del futuro. No hay que perder de vista que los estereotipos, que hacen natural lo que no lo es, tienen como prop&oacute;sito funcionar como atajos cognitivos, lo que hace que podamos encontrar m&aacute;s r&aacute;pidamente nuestro camino en el mundo. Y eso es dif&iacute;cil de cambiar y provoca gran resistencia en las propias personas, pues todas necesitamos ser aceptadas.
    </p><p class="article-text">
        Existen pruebas de que el cerebro procesa las categor&iacute;as sociales asociadas a los estereotipos de forma distinta a c&oacute;mo procesa otro conocimiento m&aacute;s general. Desde el tercer trimestre en el &uacute;tero, los fetos tienen el cerebro preparado para la experiencia y una de las primeras experiencias que viven tiene que ver con una realidad sexuada, cuando son entregados a sus progenitores envueltos en mantas de distinto color o portando pulseritas rosas o azules. Esa sexualizaci&oacute;n ocurre ya incluso antes de nacer, con las mercantilizadas fiestas para revelar el sexo del beb&eacute; o con la decoraci&oacute;n del cuarto donde &eacute;ste dormir&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo actuar entonces? Creo que a la promoci&oacute;n de mujeres y ni&ntilde;as en las STEM y, muy especialmente en el mundo de la tecnolog&iacute;a digital, habr&iacute;a que a&ntilde;adir al menos dos conjuntos de actuaciones.
    </p><p class="article-text">
        Primero, tenemos que incidir en la alfabetizaci&oacute;n digital y en promocionar las competencias digitales de toda la sociedad, en todos los estudios desde la educaci&oacute;n b&aacute;sica. Deber&iacute;amos ser capaces de entender los sistemas tecnol&oacute;gicos sin necesidad de aprender a programar, ya que la alfabetizaci&oacute;n sist&eacute;mica posibilita la cr&iacute;tica y nos permite ganar en libertad. Esto nos conducir&iacute;a a ambientes profesionales digitales m&aacute;s interdisciplinares, mixtos y diversos.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, no podemos prestigiar s&oacute;lo lo vinculado con las STEM y situar las ingenier&iacute;as en la c&uacute;spide de las aspiraciones de los escolares. No s&oacute;lo las ni&ntilde;as, tambi&eacute;n los ni&ntilde;os deber&iacute;an aprender desde peque&ntilde;os que cuidar de otros, en un sentido amplio del t&eacute;rmino es importante y, por tanto, valioso. Pues no s&oacute;lo tenemos que hablar del talento que perdemos con las mujeres y las ni&ntilde;as &mdash;como tambi&eacute;n con personas provenientes de familias con pocos recursos, pertenecientes a minor&iacute;as &eacute;tnicas o de origen inmigrante&mdash; cuando no se incorporan a las STEM. Tambi&eacute;n tenemos que pensar en el talento cuidador que nos perdemos con los hombres no incorporados al campo de los cuidados porque de peque&ntilde;os no han sido socializados en la &eacute;tica del cuidado, ni siquiera en el de s&iacute; mismos, ni se les ha orientado a dichos sectores profesionales porque no son prestigiosos o no est&aacute;n bien pagados.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, deber&iacute;amos reforzar a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as en aspectos contrarios a la sociabilidad predominante. Si a las ni&ntilde;as debemos ayudarlas a ganar en autoestima y a ser m&aacute;s valientes, con los ni&ntilde;os deber&iacute;amos trabajar m&aacute;s la solidaridad y la &eacute;tica del cuidado. Esto deber&iacute;amos hacerlo tambi&eacute;n en la adolescencia, cuando existe un fuerte impulso de pertenencia al grupo que se podr&iacute;a aprovechar para desarrollar iniciativas de est&iacute;mulo m&aacute;s contundentes que las actuales. Dentro de la campa&ntilde;a&nbsp;Women in Science &amp; Engeneering (WISE), el proyecto &ldquo;Gente como yo&rdquo; trata de demostrar que cualquier tipo de personalidad puede ser compatible con el desarrollo de una carrera cient&iacute;fica. Como he dicho anteriormente, estas iniciativas deber&iacute;an tener su correlato para los chicos en torno a profesiones cada vez m&aacute;s feminizadas, como las relativas a los cuidados, incluyendo la educaci&oacute;n y las sanitarias. Por esto creo que debemos hablar de talentos perdidos en todos los &aacute;mbitos y en todos los g&eacute;neros y comenzar a luchar de una vez por borrar los estereotipos de g&eacute;nero que tanto nos limitan como sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/talentos-perdidos_132_7200830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Feb 2021 20:24:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los talentos perdidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Educación,Ciencia,Brecha de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tamaño importa, ¡que se lo digan a Amazon!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/tamano-importa-digan-amazon_132_7127824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b67bc85-4d5c-4c5b-ba77-ca7c2b80dee9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tamaño importa, ¡que se lo digan a Amazon!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No podemos cometer los errores del pasado: Google, Facebook y Amazon poseen ventajas tecnológicas claras que explican su poder de mercado, pero también lo explican una regulación favorable y el desmantelamiento de las leyes antitrust</p></div><p class="article-text">
        Enfrente de mi casa hay un contenedor de papel y cart&oacute;n, y no hay d&iacute;a en que no vea restos de cajas o sobres con el logotipo de Amazon dentro o alrededor de &eacute;l. Cada d&iacute;a m&aacute;s, del mismo modo que las aceras se pueblan cada vez m&aacute;s de repartidores de Amazon disput&aacute;ndose la visibilidad con los <em>riders</em> de Glovo, Uber Eats o Deliveroo. Al mismo tiempo, el <em>unboxing</em>, el momento de desempaquetar, se ha convertido en una tendencia estrella en los v&iacute;deos de Youtube. A estas alturas es evidente que los sucesivos confinamientos han engordado nuestra dependencia de las grandes tecnol&oacute;gicas y las plataformas. Es el abrazo del oso.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de nosotros lleva encima un <em>smartphone</em> y, cada vez que abrimos el m&oacute;vil para leer una noticia o entramos en alguna red social para ver las fotos de nuestros amigos o conocidos, nos bombardean con anuncios basados en nuestro historial de b&uacute;squeda, nuestro historial de compras, nuestra edad, nuestro sexo, el lugar donde vivimos&hellip; y se nos tienta con una espiral de consumo constante que incluye la promesa de que recibiremos ese producto en casa y en el menor plazo de tiempo posible. Lo que consumimos constituye una parte cada vez m&aacute;s importante de nuestra identidad personal, lo saben y lo potencian.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra manera de consumir, que ya estaba cambiando antes de la pandemia, parece que ha mutado definitivamente para dar continuidad a la &ldquo;econom&iacute;a sin contacto&rdquo;. Y los primeros en llegar a esta nueva realidad del mercado han ido creciendo hasta situarse en una posici&oacute;n monopolista o de cuasi monopolio que encierra mucho peligro para el funcionamiento de nuestras econom&iacute;as y de nuestros sistemas democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Precios competitivos, comodidad e inmediatez son las bases del para&iacute;so para los consumidores y el infierno para los trabajadores. En los grandes almacenes de Amazon se estrena el nuevo <em>sweating system</em> de nuestra era: brazaletes de supervisi&oacute;n para saber d&oacute;nde est&aacute;n y qu&eacute; hacen en cada momento los trabajadores, <em>ratings</em> constantes que condicionan su continuidad en la empresa, inseguridad en el empleo, m&aacute;quinas expendedoras de analg&eacute;sicos gratis para poder aguantar el ritmo de trabajo. La cara y la cruz del sistema Amazon. No obstante, a la situaci&oacute;n de los trabajadores se suman otros aspectos de la cruz: la unilateralidad en las condiciones y el precio de los proveedores-colaboradores y, por supuesto, la fiscalidad. Ambas han quedado claramente en evidencia estos d&iacute;as en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con el nuevo a&ntilde;o ha entrado en vigor en Espa&ntilde;a la conocida como 'tasa Google', un impuesto tecnol&oacute;gico que busca gravar con un 3% adicional a las empresas dedicadas a la publicidad <em>online</em>, la intermediaci&oacute;n <em>online</em> o la venta de datos cuyos ingresos sean superiores a los 750 millones de euros en todo el mundo y a los 3 millones en Espa&ntilde;a. Obviamente, Amazon entra dentro de ese supuesto y es por ello que <a href="https://www.eldiario.es/economia/amazon-repercutira-tasa-google-3-empresas-espanolas-venden-plataforma_1_7033469.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha enviado un email a las pymes &ldquo;colaboradoras</a>&rdquo; (unas 9000) que utilizan la plataforma de Amazon en nuestro pa&iacute;s, inform&aacute;ndoles de un incremento del 3% en su tarifa de referencia, que es la comisi&oacute;n que Amazon les cobra.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, se trata de una doble estrategia. Por un lado, Amazon traslada el impacto del impuesto a un eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de la cadena, en este caso a sus proveedores-colaboradores m&aacute;s peque&ntilde;os. Por otro, le echa un pulso al Gobierno espa&ntilde;ol para que d&eacute; marcha atr&aacute;s y, sobre todo, da un aviso para navegantes a los gobiernos que pretendan seguir los pasos del espa&ntilde;ol, precisamente cuando las entidades supraestatales y, por tanto, de mayor tama&ntilde;o est&aacute;n trabajando para establecer tasas digitales y hay instituciones internacionales como la OCDE dise&ntilde;ando la puesta en marcha coordinada de un impuesto digital. Lo que hace Amazon es contraatacar con una idea clara, amenazar a los gobiernos e instituciones dando a entender que su af&aacute;n recaudador, cuyo objeto es engordar un estado ya obeso desde su punto de vista, mata la rentabilidad de las pymes, acaba con el empleo que estas crean y perjudica a los consumidores, quienes ven repercutida sobre ellos, a trav&eacute;s de un incremento de precios, la nueva fiscalidad. Del &ldquo;para qu&eacute; sirven los impuestos&rdquo; en su relato, ni hablamos: &iquest;qu&eacute; importancia puede tener contar con buenos hospitales y buenos profesionales cuando es posible conseguir a un precio rid&iacute;culo el en&eacute;simo par de zapatillas de deporte que acaba de mostrar un <em>influencer</em> en un v&iacute;deo de Youtube?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando vuelva a dar clase, utilizar&eacute; sin duda este episodio para ejemplificar varios problemas presentes en nuestro &aacute;mbito econ&oacute;mico que han adquirido una dimensi&oacute;n excesiva o espec&iacute;fica en nuestra era: el funcionamiento de los monopolios en los mercados y el poder que han adquirido las grandes empresas globales en esta fase del capitalismo; las desigualdades de poder que se han generado durante la globalizaci&oacute;n neoliberal, sobre todo en relaci&oacute;n con la libertad de circulaci&oacute;n del dinero y la puesta en marcha de unas reglas de juego desreguladoras que han favorecido la concentraci&oacute;n empresarial, de capital y de poder; y, sobre todo, el papel que puede jugar el multilateralismo en todo ello, aunque este no siempre lo haya hecho en la direcci&oacute;n correcta, para corregir esas desigualdades de poder que, tras varias d&eacute;cadas de globalizaci&oacute;n neoliberal, se han consolidado entre las grandes empresas, los fondos de inversi&oacute;n, las grandes entidades financieras, por un lado, y los trabajadores, los proveedores (otras empresas) y los estados, por el otro.
    </p><p class="article-text">
        Los monopolios no son buenos ni para el capitalismo. &ldquo;El capitalismo sin competencia no es capitalismo&rdquo; dice Jonathan Tepper en su libro <em>El mito del capitalismo. Los monopolios y la muerte de la competencia</em>. Ya Marx hablaba del canibalismo empresarial al que tend&iacute;a el capitalismo, en el que las empresas grandes acababan comi&eacute;ndose a las peque&ntilde;as. Para garantizar la competencia en los mercados, algo que, por supuesto, no es un fen&oacute;meno natural como nos quieren hacer creer, se promulgaron hace cien a&ntilde;os las leyes antitrust, especialmente importantes en los EE.UU. Pero estas leyes fueron progresivamente desmanteladas a partir de la d&eacute;cada de 1980, bajo el Gobierno de Ronald Reagan y el nuevo orden neoliberal, que adem&aacute;s impuso la idea de que lo peque&ntilde;o era malo para la econom&iacute;a y lo grande, bueno. Esto ha provocado no solo una mayor concentraci&oacute;n empresarial, sino tambi&eacute;n un secuestro de los gobiernos por parte de estos grandes jugadores globales, que pueden mover libremente sus beneficios hasta derivarlos a para&iacute;sos fiscales y presionar a aquellos para que confeccionen unas reglas de juego a su conveniencia. Esta tendencia no se ha contrarrestado hasta ahora y las puertas giratorias entre la administraci&oacute;n p&uacute;blica y las grandes empresas han seguido siendo transitadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n empresarial no ha dejado de crecer en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, durante las cuales se ha reducido enormemente el n&uacute;mero de empresas cotizadas en bolsa. Especialmente visible ha sido este proceso en los sectores tecnol&oacute;gicos y en aquellos donde operan las grandes plataformas, en parte porque muchas de las leyes que nos gobiernan en la actualidad se redactaron antes de la aparici&oacute;n de este tipo de negocios. La din&aacute;mica de las plataformas es distinta a la existente hasta ahora en otros sectores empresariales. El tama&ntilde;o les favorece pues las hace crecer exponencialmente. Su &eacute;xito reside precisamente ah&iacute;. Si el n&uacute;mero de personas que ponen sus pisos en alquiler en Airbnb aumenta, tambi&eacute;n lo har&aacute; el de aquellas que busquen en esa plataforma, pues saben que la oferta es mayor. Hay estudios que demuestran que la mitad de las b&uacute;squedas comienzan en Amazon porque es el mayor portal de productos, y casi todas las empresas acaban pasando por el aro de ofrecer sus productos all&iacute;, con honrosas excepciones como la del productor de sandalias Birkenstone, que abandon&oacute; la plataforma harto de que Amazon ofreciera tambi&eacute;n, sin ning&uacute;n reparo, copias pirata de sus productos. Pero la mayor&iacute;a de las empresas no tienen una marca tan potente como Birkenstone y acaban necesitando a Amazon para vender sus productos.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el poder de mercado y el poder para imponer las reglas de estas grandes empresas no para de crecer y, en muchos casos, absorbe o aniquila a sus competidores. La lista de p&aacute;ginas web que Google ha hecho desaparecer es muy larga, como lo es la de los competidores que Facebook o Amazon han aniquilado. Tepper lo cuenta muy bien su libro. Como Google es la puerta por la que la gente entra a Internet, el buscador principal, el motor de b&uacute;squeda por excelencia, puede efectivamente dejar fuera, y de hecho lo hace, a determinados anunciantes, releg&aacute;ndolos, apoder&aacute;ndose de sus datos o bloqueando sus anuncios. De esa manera, se vale de su dominio en la b&uacute;squeda universal para penetrar en otros mercados. Antes, en EE.UU., esta penetraci&oacute;n era ilegal, pero ahora no lo es. As&iacute; se explica que en ese pa&iacute;s Google controle el 90% de la publicidad basada en b&uacute;squedas, y Facebook el 80% del tr&aacute;fico en redes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El impacto de estas pr&aacute;cticas sobre nuestras econom&iacute;as y sobre el funcionamiento de nuestras democracias no se puede desde&ntilde;ar. Alcanza a los salarios, el empleo y las condiciones laborales de los trabajadores, aumentando, por ejemplo, la tasa de temporalidad en los mercados de trabajo. Conduce a la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de empresas emergentes y, por tanto, restringe la innovaci&oacute;n, ya que es dif&iacute;cil que el capital riesgo financie, pongamos, un buscador innovador que pueda hacer la competencia a Google. Provoca una disminuci&oacute;n de ingresos fiscales que adelgaza las arcas p&uacute;blicas y, como consecuencia, la capacidad de los gobiernos de promover el bien com&uacute;n y paliar las desigualdades sociales a trav&eacute;s de los servicios y las prestaciones p&uacute;blicas, y espero que con la pandemia de la COVID-19 hayamos aprendido lo importante que es poder contar con esos ingresos y servicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la avaricia de estas empresas parece no tener l&iacute;mite. Parece evidente que van a luchar con u&ntilde;as y dientes para evitar que se impongan en la mayor parte de los pa&iacute;ses del mundo unas reglas de juego que van en contra de sus intereses de poder y de acumulaci&oacute;n de beneficios. La falacia de la composici&oacute;n, que demuestra que aquello que es bueno para una empresa en particular no lo es necesariamente para la econom&iacute;a en general y puede, por tanto, acabar da&ntilde;ando los intereses de esa misma empresa, no va con ellas. Ni Zuckerberg ni Bezos son Henry Ford, quien supo ver que mejorando los salarios de sus trabajadores acabar&iacute;a aumentando su propio mercado, y que la econom&iacute;a no era un juego de suma cero entre &eacute;l y sus empleados.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de estas grandes empresas de plataforma pasa por evitar que las reglas sean generales, porque su capitalizaci&oacute;n burs&aacute;til es superior al PIB de muchos pa&iacute;ses y les resulta f&aacute;cil imponer sus propias normas, para lo cual gastan ingentes cantidades de dinero en <em>lobbying</em> y en &ldquo;expertos&rdquo; que elaboran informes cuyo objetivo es influir a la opini&oacute;n p&uacute;blica en favor de sus intereses. As&iacute; lanzan el mensaje que justo ahora que con la pandemia y los confinamientos estas empresas est&aacute;n sirviendo a la poblaci&oacute;n, los estados quieren limitar su desarrollo y el de la red que identifican enga&ntilde;osamente con ellas. Y la verdad es que, en casos como el de Google, no son pocos quienes afirman que provee un servicio p&uacute;blico, que sin embargo permanece en manos privadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra esperanza radica en que la ciudadan&iacute;a sea consciente de lo que est&aacute; en juego y apoye a sus gobiernos en la aplicaci&oacute;n de estas tasas &mdash;como tambi&eacute;n deber&iacute;a apoyar la imposici&oacute;n de la tasa Tobin, que deber&iacute;a gravar los movimientos internacionales de capital, especialmente los que se hacen a corto plazo y tienen, pues, car&aacute;cter especulativo. Radica tambi&eacute;n en el multilateralismo. Las grandes tecnol&oacute;gicas lo saben y por eso gustan de enfrentar a unos gobiernos con otros en una competici&oacute;n fiscal a la baja, y se resisten a las iniciativas supraestatales como las de la Uni&oacute;n Europea.Esto pudo comprobarse con claridad leyendo el <a href="https://www.businessinsider.es/plan-secreto-google-rechazar-nueva-regulacion-europea-745651" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento que se filtr&oacute;</a> a finales de octubre, en el que Google atacaba al comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, y desgranaba su estrategia para escapar a las &ldquo;limitaciones irrazonables&rdquo;&nbsp;que la nueva Ley de Servicios Digitales europea impondr&iacute;a a su modelo de negocio y &ldquo;reiniciar&rdquo; la &ldquo;narrativa pol&iacute;tica&rdquo; con el prop&oacute;sito de convencer a la ciudadan&iacute;a europea de que la nueva normativa pretende poner puertas a Internet. Todo ello justo cuando los creadores de Internet empiezan a afirmar que es el poder monopolista de estas grandes plataformas lo que est&aacute; acabando con Internet y su esp&iacute;ritu original. Tim Berners Lee, uno de los considerados padres de internet, cree que la propia web est&aacute; muri&eacute;ndose, especialmente desde que en 2014 el tr&aacute;fico en la red dej&oacute; de llegar de todas partes y se concentr&oacute; de manera clara a trav&eacute;s de Google y Facebook.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La OCDE tiene ya finalizado el dise&ntilde;o t&eacute;cnico del impuesto a las tecnol&oacute;gicas, pero a&uacute;n no se ha alcanzado un acuerdo pol&iacute;tico. Esperemos que las previsiones que estiman que los 137 pa&iacute;ses que negocian este impuesto <a href="https://elpais.com/economia/2020-10-12/la-ocde-fracasa-en-su-intento-de-tener-lista-una-tasa-google-universal-para-este-ano.html#:~:text=Los%20137%20pa%C3%ADses%20que%20negocian,en%20la%20llamada%20tasa%20Google." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llegar&aacute;n a un acuerdo a mediados de 2021</a> se cumplan. No obstante, el resultado de las elecciones en Estados Unidos, por muy bueno que nos parezca en todos los sentidos, no tiene por qu&eacute; serlo en este. La suerte que corri&oacute; Microsoft a finales de los a&ntilde;os 90 del siglo pasado, cuando el Departamento de Justicia de los EE.UU y veinte fiscales generales presentaron una demanda antitrust contra ella, no fue la de Google hace unos a&ntilde;os, a pesar de que exist&iacute;an pruebas claras de sus abusos por su posici&oacute;n monopolista en el mercado. La Comisi&oacute;n Federal de Comercio emiti&oacute; un informe en 2012 donde se llegaba a la conclusi&oacute;n de que Google hab&iacute;a utilizado procedimientos anticompetitivos y abusado de su poder monopolista, y se recomendaba emprender acciones judiciales contra la empresa, que, sin embargo, nunca se iniciaron. La posible raz&oacute;n se desvel&oacute; tres a&ntilde;os despu&eacute;s, a trav&eacute;s de una informaci&oacute;n que lleg&oacute; al <em>Wall Street Journal</em> y que se&ntilde;alaba a Google como la segunda fuente de financiaci&oacute;n empresarial en la campa&ntilde;a de reelecci&oacute;n del presidente dem&oacute;crata Barak Obama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el pasado mes de octubre el Departamento de Justicia de los EE.UU. present&oacute; una demanda antimonopolio contra Google, la cual tiene ahora un frente abierto que, sin duda, podr&iacute;a acabar afectando a todas las grandes empresas, especialmente a Apple. <a href="https://www.businessinsider.es/eeuu-vs-google-tambien-mala-noticia-apple-facebook-amazon-740507" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En la demanda se acusa a la compa&ntilde;&iacute;a</a> de mantener un monopolio sobre las b&uacute;squedas y los anuncios publicados en las b&uacute;squedas en Internet. Mantiene tambi&eacute;n que Google ha hecho uso de pr&aacute;cticas desleales para acabar con su competencia, como pagar miles de millones a Apple para ser el motor de b&uacute;squeda predefinido en sus dispositivos.
    </p><p class="article-text">
        Existen antecedentes de condena en la UE. Cuando en 2014 Margrethe Vestager ocup&oacute; el cargo de comisaria europea de la Competencia &mdash;actualmente es la vicepresidenta de la Comisi&oacute;n presidida por &Uacute;rsula von der Leyden&mdash; y, tras examinar las quejas presentadas, acus&oacute; formalmente a Google de infringir las pol&iacute;ticas de competencia, la Comisi&oacute;n fall&oacute; en contra de Google y le impuso una multa de 3000 millones de d&oacute;lares. Esperemos que el &ldquo;efecto Bruselas&rdquo; del que habla Anu Bradford, por el cual la UE se ha convertido en referente de la regulaci&oacute;n global, pueda mantenerse en el &aacute;mbito digital. El Reglamento General de Protecci&oacute;n de Datos (GDPR en sus siglas en ingl&eacute;s) es un comienzo, pero a&uacute;n hay mucho m&aacute;s que hacer. Y por supuesto no solo en el &aacute;mbito de las tecnol&oacute;gicas, sino tambi&eacute;n en el de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, suprimiendo de una vez los para&iacute;sos fiscales, fuera y tambi&eacute;n dentro de la UE o acabaremos con una seria indigesti&oacute;n de tanto consumir s&aacute;ndwiches irlandeses u holandeses.
    </p><p class="article-text">
        No podemos cometer los errores del pasado. Google, Facebook y Amazon poseen ventajas tecnol&oacute;gicas claras que explican su poder de mercado, pero tambi&eacute;n lo explican una regulaci&oacute;n favorable y el desmantelamiento de las leyes antitrust, sobre todo en los EE.UU. Fue as&iacute; como Amazon pudo permitirse comprar a decenas de rivales de comercio electr&oacute;nico y vendedores de libros <em>online</em>, como Google compr&oacute; a su principal rival, Doubleclick, e integr&oacute; verticalmente los mercados publicitarios, como Facebook pudo comprar Instagram y WhatsApp sin problemas, y como todas las tecnol&oacute;gicas han dejado de ser participantes en el mercado para convertirse en creadores de mercado, generando las condiciones bajo las que el resto puede intercambiar bienes y servicios. Una realidad que ha llevado a expertos en plataformas digitales como Frank Pasquale a afirmar que en realidad estas empresas est&aacute;n asumiendo funciones gubernamentales. En nosotros est&aacute; decidir si queremos que nuestros gobiernos sean corporativos y privados o p&uacute;blicos y democr&aacute;ticos. Necesitamos una regulaci&oacute;n valiente que no permita que los ganadores sigan llev&aacute;ndoselo todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/tamano-importa-digan-amazon_132_7127824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jan 2021 20:53:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El tamaño importa, ¡que se lo digan a Amazon!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amazon,Facebook,Google,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Disciplinar al pobre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/disciplinar-pobre_132_6827077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5f1745d-ec59-4900-af1d-33f9cfad6850_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Disciplinar al pobre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos y las estadísticas son esenciales para conocer bien los problemas, realizar el mejor diagnóstico y dar el mejor servicio público, pero no pueden ser una mercancía y su uso tiene que estar sujeto a mecanismos de transparencia y control democrático</p></div><p class="article-text">
        Hace dos d&iacute;as, el 15 de enero, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/gobierno-holandes-dimite-bloque-escandalo-ayudas-familias-hijos_1_6791765.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno de los Pa&iacute;ses Bajos dimiti&oacute; en bloque</a> a ra&iacute;z de un esc&aacute;ndalo de discriminaci&oacute;n institucional. La dimisi&oacute;n es m&aacute;s bien simb&oacute;lica, ya que el Ejecutivo se mantendr&aacute; en funciones para capitanear la transici&oacute;n a un nuevo Gobierno que saldr&aacute; de las elecciones de marzo.&nbsp;El hecho de haber dimitido ahora, a las puertas de unas elecciones y en mitad de una pandemia, puede ser fruto del c&aacute;lculo electoralista. Sin embargo, e independientemente del car&aacute;cter oportunista que pueda tener la decisi&oacute;n de Mark Rutte y su gabinete, la historia es digna de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n, porque los mecanismos de disciplinamiento y punici&oacute;n de las personas m&aacute;s vulnerables que necesitan ayudas p&uacute;blicas para sobrevivir est&aacute;n m&aacute;s extendidos de lo que podr&iacute;amos pensar, y no son nuevos.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el uso cada vez m&aacute;s intensivo y extensivo de nuestros datos y la digitalizaci&oacute;n de un n&uacute;mero cada vez mayor de procesos administrativos pueden aumentar el riesgo de control y disciplinamiento de dichos grupos de poblaci&oacute;n si estos procesos no se desarrollan con suficiente transparencia y control democr&aacute;tico, es decir, sometidos a una regulaci&oacute;n espec&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        El origen del esc&aacute;ndalo que ha provocado la dimisi&oacute;n del Gobierno es una actuaci&oacute;n continuada de las autoridades de los Pa&iacute;ses Bajos cuyo objeto era identificar posibles fraudes en las ayudas familiares por parte de personas que necesitaban ese dinero para poder llevar a sus hijos a la guarder&iacute;a &ndash;un gasto que suele ascender a unos 1800 euros al mes por ni&ntilde;o o ni&ntilde;a&ndash; mientras ellas trabajaban para mantener a sus familias. El servicio tributario retir&oacute; la ayuda a unas 26.000 personas sin disponer de aut&eacute;nticas pruebas de fraude, pero tomando nota del lugar de procedencia de los supuestos estafadores. Es por este motivo que se conoce que la mayor parte de las personas que sufrieron esta agresi&oacute;n institucional son de origen turco o marroqu&iacute;, aunque muchas de ellas poseen la doble nacionalidad.
    </p><p class="article-text">
        Son, por tanto, tan holandesas como los ministros del Gobierno, o la propia Eva Gonz&aacute;lez, abogada de padres espa&ntilde;oles y nacida en Extremadura que destap&oacute; el caso. Estas familias vieron sus ayudas bloqueadas a pesar de presentar la documentaci&oacute;n en regla, y en muchos casos se les exigi&oacute; reintegrarlas, lo que llev&oacute; a muchas personas a endeudarse hasta niveles que en numerosos casos destrozaron su vida y a ser estigmatizadas como defraudadoras cuando su &uacute;nico delito era ser pobres, trabajadores mal pagados en una sociedad opulenta.
    </p><p class="article-text">
        Esto ocurri&oacute; entre 2013 y 2017, en pleno deslumbramiento austeritario, durante un periodo en que el credo neoliberal de la austeridad y la frugalidad mal entendidas contaron con un gran apoyo pol&iacute;tico, medi&aacute;tico y cultural, lo que facilit&oacute; que gobiernos formados por personas cargadas de prejuicios los desplegaran alegremente desde las instituciones. Mientras disciplinaba a sus trabajadores pobres y mal pagados de origen inmigrante acus&aacute;ndolos de fraude, el Gobierno holand&eacute;s castigaba a los pa&iacute;ses del sur de Europa con la austeridad y los acusaba de malgastar el dinero p&uacute;blico de manera escandalosa. Creo que nadie ha olvidado al holand&eacute;s&nbsp;Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, cuando en marzo de 2017 dijo: &ldquo;Uno no puede gastarse todo el dinero en copas y mujeres y luego pedir que se le ayude&rdquo;.&nbsp;Los ricos pueden gastarse el dinero en lo que quieran, los pobres no.
    </p><p class="article-text">
        El periodista brit&aacute;nico Owen Jones escribe en su libro&nbsp;<em>Chavs. La demonizaci&oacute;n de la clase obrera</em>: &ldquo;Todos somos prisioneros de nuestra clase, pero eso no significa que tengamos que ser prisioneros de nuestros prejuicios de clase&rdquo;. &Eacute;l lo sabe muy bien, porque si hay un pa&iacute;s donde los sucesivos gobiernos han sabido culpabilizar a las clases trabajadoras receptoras de ayudas estatales y han perfeccionado el proceso de disciplinamiento y mercantilizaci&oacute;n de sus vidas es Gran Breta&ntilde;a, si bien en estos a&ntilde;os de desarrollo neoliberal no ha estado sola. Creo que compartir algunos ejemplos de c&oacute;mo funcionan estos mecanismos de culpabilizaci&oacute;n y disciplinamiento puede ayudarnos a comprender lo extendidos que est&aacute;n y el peligro que corremos si no sometemos el proceso de digitalizaci&oacute;n a firmes medidas de control y regulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Margaret Thatcher comenz&oacute; a disciplinar a la mano de obra brit&aacute;nica acabando con los sindicatos, demonizando las ayudas p&uacute;blicas y ofreciendo la posibilidad de compra de muchas viviendas sociales para cambiar las preferencias pol&iacute;ticas de la clase obrera brit&aacute;nica. Los <em>tories</em> quer&iacute;an acabar con la idea de que &ldquo;todo es gratis&rdquo; y comenzaron a justificar a trav&eacute;s de su <em>think tank</em>, curiosamente denominado Centro para la Justicia Social, la condicionalidad de las prestaciones y su vinculaci&oacute;n al comportamiento individual de los prestatarios, que era convenientemente investigado. Se puso el foco en el fraude que comet&iacute;an las clases menos pudientes con las ayudas p&uacute;blicas, a pesar de que, incluso en el hipot&eacute;tico caso de que todos sus receptores hubieran defraudado, el monto total habr&iacute;a sido muy inferior al resultante de las malversaciones y la evasi&oacute;n de impuestos consentidos a las clases m&aacute;s pudientes. Pero en las vidas y los gastos de estas nadie hurg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La llegada del Nuevo Laborismo de Tony Blair y Gordon Brown al poder entre 1997 y 2010 no cambi&oacute; lo esencial de este sistema de control y disciplinamiento. Su insistencia en la meritocracia y, por tanto, en la responsabilidad individual de los logros no hizo sino ahondar en estos procesos. Por ejemplo, en 2005, el Gobierno introdujo la evaluaci&oacute;n de la capacidad de trabajo, un test que deb&iacute;an realizar peri&oacute;dicamente todos los solicitantes de prestaciones por desempleo (incluidas las personas con discapacidad) para que se pudiera valorar si eran o no aptos para el trabajo. Este sistema sigui&oacute; siendo aplicado y mejorado con entusiasmo por los nuevos gobiernos <em>tories</em> a partir de 2010. Si los solicitantes eran considerados aptos, se les revocaban parcialmente las ayudas y se les presionaba para que aceptaran cualquier trabajo a cualquier precio y bajo cualquier condici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, el examen no lo llevaba a cabo un departamento p&uacute;blico sino una empresa privada especializada en tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n, que recib&iacute;a una determinada cantidad por persona evaluada, adem&aacute;s de incentivos por cada persona considerada apta. Como cuenta Oli Mould en&nbsp;<em>Contra la creatividad. Capitalismo y domesticaci&oacute;n del talento</em>, entre 2010 y 2013 se produjeron 590 suicidios como resultado de un proceso de evaluaci&oacute;n que devolvi&oacute; al mercado de trabajo a personas con depresi&oacute;n u otros trastornos diagnosticados, como por ejemplo agorafobia cr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Eso no detuvo a David Cameron y su gabinete, que en 2015 pusieron en marcha el llamado &ldquo;impuesto del dormitorio&rdquo; mediante el cual se reduc&iacute;an los subsidios sociales a aquellas personas mayores de 18 a&ntilde;os que vivieran en pisos de protecci&oacute;n oficial con una habitaci&oacute;n libre. Se estimaba que este impuesto pod&iacute;a afectar a unos 660.000 ciudadanos que perder&iacute;an lo correspondiente a unos 863 euros al a&ntilde;o si no pon&iacute;an esa habitaci&oacute;n en alquiler. La norma tambi&eacute;n implicaba que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as menores de 10 a&ntilde;os deb&iacute;an compartir habitaci&oacute;n, al igual que los que ten&iacute;an entre 10 y 16 a&ntilde;os siempre y cuando fueran del mismo sexo, con el fin de liberar las habitaciones sobrantes para el mercado.
    </p><p class="article-text">
        Desde la llegada de David Cameron al poder hasta ahora, el disciplinamiento de los pobres a trav&eacute;s de las ayudas sociales no ha dejado de avanzar. Una nueva versi&oacute;n de las&nbsp;leyes y las casas de pobres brit&aacute;nicas decimon&oacute;nicas. Fue el ministro de Cultura de Cameron, Jeremy Hunt, quien, en octubre de 2010,&nbsp;afirm&oacute; que no era deber del Estado financiar un creciente n&uacute;mero de ni&ntilde;os en familias donde nadie trabaja. El parlamentario <em>tory</em> Philip Davies le apoy&oacute; al declarar que &ldquo;muchas personas que trabajan duramente ahorran antes de tener hijos, y quien, en cambio, se queda en casa sin hacer nada no deber&iacute;a esperar que los contribuyentes paguen el precio de esta forma de vivir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que subyace en el fondo de todo esto es la voluntad de controlar y disciplinar a las clases menos pudientes, de responsabilizarlas y culpabilizarlas de su pobreza, de forzarlas a mercantilizar cada aspecto de su vida: sus habitaciones sobrantes, su excedente de &oacute;vulos, sus vientres inutilizados, sus cuerpos deseados. Y de monetizar sus activos, sus bienes, como pr&aacute;ctica supuestamente empoderante, frente a la &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; de ser mantenidos por la comunidad pol&iacute;tica de la que forman parte. En otras palabras, el viaje contrario al recorrido hasta la puesta en marcha de los estados de bienestar a mediados del siglo XX. Eso es lo que se esconde tambi&eacute;n detr&aacute;s del esc&aacute;ndalo del falso fraude en las ayudas sociales de los Pa&iacute;ses Bajos.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es que ahora, con la econom&iacute;a de los datos y el capitalismo de la supervisi&oacute;n, la capacidad para invadir nuestra intimidad y registrar nuestra forma de vida con el fin de disciplinarnos y decidir si somos o no dignos de recibir ayuda p&uacute;blica es casi ilimitada. Tal y como explica Shoshana Zuboff en su obra&nbsp;<em>Capitalismo de la supervisi&oacute;n</em>, nos enfrentamos a protocolos dise&ntilde;ados para influir y modificar nuestro comportamiento orient&aacute;ndolo hacia una nueva forma de acumulaci&oacute;n basada en el conocimiento de cada persona obtenido a trav&eacute;s de los datos. De este modo se generan enormes asimetr&iacute;as de poder y de acumulaci&oacute;n de ese poder, especialmente graves en esta especie de Mundo Feliz tecnol&oacute;gico en el que todos consentimos y nos creemos empoderados, creyendo que todo es gratis, cuando en realidad pagamos con nuestros datos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, las investigaciones de Carissa V&eacute;liz, reunidas en su libro&nbsp;<em>Privacy as power</em>, resultan iluminadoras. La autora describe los datos personales como un gran negocio para las empresas que comercian con ellos y con el comportamiento que se nos asigna en funci&oacute;n de la informaci&oacute;n recabada, cruzada y tratada, y como una peligrosa herramienta al servicio del autoritarismo pol&iacute;tico si no cambiamos determinadas tendencias mediante su regulaci&oacute;n. La privacidad importa porque la falta de ella les da a otros poder sobre cada uno de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Carissa V&eacute;liz nos muestra un mundo en el que no somos tratados como iguales en funci&oacute;n de nuestras caracter&iacute;sticas personales y los datos que de nosotros se recogen, lo que permite y permitir&aacute; discriminar y aplicar formas de disciplinamiento mucho m&aacute;s sofisticadas que las empleadas por el Gobierno holand&eacute;s y de control por parte de los servicios de inteligencia que ser&iacute;an la envidia de los m&eacute;todos de la Stasi de la Alemania Oriental.
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, primero, el uso y almacenamiento ilimitado de datos y la posibilidad de comercializarlos crean una gran concentraci&oacute;n de poder que, como la energ&iacute;a, no se crea ni se destruye, sino que se transforma. Poder financiero, poder pol&iacute;tico, poder cultural y de comunicaci&oacute;n que est&aacute;n en el origen de fuertes desigualdades que se acumulan y nos limitan como ciudadanos y ciudadanas. En segundo lugar, V&eacute;liz considera la recopilaci&oacute;n de toda esa informaci&oacute;n personal como un activo t&oacute;xico, como por ejemplo el amianto, que antes era barato y f&aacute;cil de utilizar y se empleaba en todos sitios sin tener en cuenta las consecuencias para la salud y la mortandad de las personas que hab&iacute;an estado excesivamente expuestas a &eacute;l. Las empresas venden poder parar influenciarnos cuando venden nuestros datos.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, concluye, y tercer aspecto, la econom&iacute;a de los datos, la posibilidad de mercadear con ellos, es uno de los principales problemas de nuestras democracias y por ello recomienda impedir su comercializaci&oacute;n. No su recopilaci&oacute;n, pues necesitamos datos para combatir el cambio clim&aacute;tico o para encontrar una vacuna contra el COVID-19 en tiempo r&eacute;cord. Pero en absoluto necesitamos que esos datos se compren y se vendan para prevenir y modificar nuestras preferencias y decisiones, ni para obtener una informaci&oacute;n que permita disciplinarnos, excluirnos o penalizarnos, controlarnos, dominarnos. Como dec&iacute;a Michel Foucault, el conocimiento es en s&iacute; mismo una forma de poder. Y el poder puede generar en nosotros deseos y que tomemos decisiones que incluso van en contra de nuestros intereses, incluido el &aacute;mbito pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Los datos y las estad&iacute;sticas son esenciales para conocer bien los problemas, realizar el mejor diagn&oacute;stico y, en el &aacute;mbito p&uacute;blico, dar el mejor servicio p&uacute;blico y alumbrar las mejores pol&iacute;ticas posibles. Pero nuestros datos no pueden ser una mercanc&iacute;a y su uso tiene que estar sujeto a mecanismos de transparencia y control democr&aacute;tico. El Gobierno holand&eacute;s deber&iacute;a haber aprendido de la experiencia de ocupaci&oacute;n de su pa&iacute;s bajo el r&eacute;gimen nazi. Mientras que en pa&iacute;ses vecinos como Francia no se recog&iacute;a informaci&oacute;n sobre el origen &eacute;tnico o la adscripci&oacute;n religiosa de la poblaci&oacute;n por motivos de privacidad, esta pr&aacute;ctica s&iacute; existi&oacute; en los Pa&iacute;ses Bajos. Esto facilit&oacute; a los nazis la localizaci&oacute;n de los jud&iacute;os holandeses y su exterminio: un 73% de ellos fueron asesinados frente a un 25% en Francia. Es obvio que tambi&eacute;n hubo otros motivos, pero no podemos desde&ntilde;ar el poder de los datos y la informaci&oacute;n cuando llegan a las manos y las mentes equivocadas. Los Pa&iacute;ses Bajos ten&iacute;an el ejemplo en su propio pa&iacute;s, pero los prejuicios y la superioridad que de ellos se desprenden son m&aacute;s poderosas que las ense&ntilde;anzas de la Historia en un contexto en el que los estados se gobiernan cada vez m&aacute;s con l&oacute;gicas de la empresa privada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/disciplinar-pobre_132_6827077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Jan 2021 20:40:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Disciplinar al pobre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Países Bajos,Austeridad,Margaret Thatcher,Pobreza,Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No son necios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/no-son-necios_132_6741140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21637ff6-b656-4731-8de0-01cfa17cfb12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No son necios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En vez de situarnos intelectualmente por encima de los votantes de Trump y los sediciosos manifestantes del asalto del 6 de enero, haríamos mejor en tratar de entender por qué está ocurriendo todo esto y si existen y por qué las condiciones en Estados Unidos</p></div><p class="article-text">
        Las escenas de la toma del Capitolio frente a la mirada entre impotente y c&oacute;mplice de las fuerzas del orden, y las de Trump y sus &iacute;ntimos siguiendo el acontecimiento en un ambiente cuasi festivo, han sido dif&iacute;ciles de digerir. Pero igualmente lo es, al menos para m&iacute;, la interpretaci&oacute;n, bastante extendida en medios de comunicaci&oacute;n y redes sociales, de que esos miles de seguidores &mdash;y los millones de votantes de Trump&mdash; no son sino unos necios, personas con poca instrucci&oacute;n y f&aacute;cilmente manipulables, los denominados <em>rednecks</em> &mdash;pueblerinos y catetos&mdash; en los EE.UU. Creo que esa lectura no s&oacute;lo es incorrecta, sino, sobre todo, peligrosa, porque yerra en el diagn&oacute;stico y, por tanto, lo har&aacute; en la soluci&oacute;n. Y si se consolida esa interpretaci&oacute;n, la toma del Capitolio puede ser s&oacute;lo un paso m&aacute;s del proceso de conquista y perpetuaci&oacute;n de esa clase de neofascismo llamada Trumpismo, como el <em>putsch</em> de la cervecer&iacute;a de M&uacute;nich lo fue para el nazismo.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que, en comparaci&oacute;n con la media de los votantes dem&oacute;cratas, los seguidores de Trump tienen menos nivel de estudios. En las elecciones de 2016, Trump consigui&oacute; el voto de dos tercios de los electores blancos sin titulaci&oacute;n universitaria, mientras que Hillary Clinton se impuso entre los electores con carrera. Es cierto que el nivel educativo, como la raza y el sexo, fueron mejores predictores de la direcci&oacute;n del voto que el nivel de renta. Pero no olvidemos que, en las elecciones del pasado noviembre, Trump consigui&oacute; m&aacute;s de 70 millones de votos y que entre ellos hay millones de titulados universitarios, as&iacute; como individuos que ocupan puestos relevantes en el gobierno de muchos estados y en instituciones clave como las vinculadas con la seguridad nacional o la justicia. Y que, contrariamente a lo ocurrido en las elecciones previas, donde se pod&iacute;a decir que Trump era a&uacute;n un mel&oacute;n sin calar, estas personas sab&iacute;an muy bien a qui&eacute;n estaban votando, aunque muchas de ellas lo hicieran tap&aacute;ndose la nariz. Habr&aacute; que ver ahora c&oacute;mo reaccionan esos votantes y las &eacute;lites conservadoras a la toma del Capitolio y, sobre todo, a la p&eacute;rdida de la Casa Blanca.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, en vez de situarnos intelectualmente por encima de los votantes de Trump y los sediciosos manifestantes del asalto del 6 de enero, har&iacute;amos mejor en tratar de entender por qu&eacute; est&aacute; ocurriendo todo esto y si existen y por qu&eacute; las condiciones en EE. UU., y en otras partes del mundo, para el avance de los populismos, la democracia iliberal o democracia sin derechos, y una ret&oacute;rica violenta e intransigente, machista y racista, y por tanto, contraria al respeto a los derechos individuales y a los de las minor&iacute;as. Y comprobar si el <em>coronashock</em> puede o no suponer un punto de inflexi&oacute;n o, por el contrario, una aceleraci&oacute;n de esas condiciones o tendencias, que apuntan hacia un neofascismo en su estado inicial.
    </p><p class="article-text">
        Creo que si los populismos dan soluciones simplistas a problemas tremendamente complejos, no debemos combatirlos con explicaciones simples como el bajo coeficiente intelectual y cultural de los seguidores de Trump. La literatura, con Shakespeare y sus tiranos a la cabeza, y los an&aacute;lisis hist&oacute;ricos explican muy bien qu&eacute; pasa cuando se dan las condiciones para que l&iacute;deres autoritarios y populistas consigan un fuerte apoyo popular y una complicidad generalizada, y cu&aacute;les son los mecanismos psicol&oacute;gicos que llevan a las y los ciudadanos de una naci&oacute;n a abandonar sus ideales e incluso sus propios intereses. El surgimiento de los fascismos y, muy especialmente, el nazismo en la Europa de entreguerras, o la revoluci&oacute;n cultural de Mao son buenos ejemplos de hasta d&oacute;nde pueden llegar las personas a confundirse con la masa, que, como bien describi&oacute; Elias Canetti, las iguala despoj&aacute;ndolas del miedo y d&aacute;ndoles arrojo para, por ejemplo, tomar el Capitolio.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de procesos en los que las personas transforman su ira, desesperanza, miedo e indignaci&oacute;n en un impulso que les dota de sentido y les hace sentir que son protagonistas de su propio destino y del de sus pueblos, y que obedece fielmente los dictados de un l&iacute;der. Estos d&iacute;as hemos o&iacute;do c&oacute;mo muchos manifestantes, o quienes declaran estar dispuestos a repetir acciones similares en otras partes del pa&iacute;s, admit&iacute;an que su repliegue respond&iacute;a a la petici&oacute;n realizada por Trump. Ahora, Trump y su equipo, y aqu&eacute;llos dentro del partido republicano que han callado y les han dejado hacer durante cuatro a&ntilde;os, deben estar valorando la verdadera capacidad de arrastre de Trump. El caos despista a la gente, que necesita creer que lo que hace tiene sentido, y nadie mejor que un l&iacute;der para proporcion&aacute;rselo. Si Trump y su equipo saben utilizar esto y, sobre todo, siguen d&aacute;ndose las condiciones para que el todav&iacute;a presidente arrastre a tantas personas, podemos ir prepar&aacute;ndonos para tiempos convulsos. 
    </p><p class="article-text">
        Estoy segura de que todos conocemos personas que defienden posiciones supremacistas, racistas o machistas y que no tienen nada de incultos o de necios. Y tambi&eacute;n personas trabajadoras y bienintencionadas que &ldquo;compran&rdquo; argumentos populistas igualmente supremacistas, racistas o machistas a partidos como Vox en Espa&ntilde;a, o el <em>&ldquo;Espanya ens roba</em>&rdquo; de los partidos independentistas en Catalu&ntilde;a, en un proceso de alterizaci&oacute;n de la culpa, que, desde estos puntos de vista, siempre es de otros. Sabemos, adem&aacute;s, c&oacute;mo estos argumentos son adoptados y se propagan con facilidad entre los perdedores de procesos hist&oacute;ricos como la globalizaci&oacute;n, entre los excluidos y los desilusionados, o, simplemente, entre los que han visto truncadas sus expectativas de mejora o las de sus descendientes. El estatus social herido ha sido, de hecho, un fen&oacute;meno en expansi&oacute;n durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os en los EE.UU.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;amos, por tanto, centrarnos en por qu&eacute; en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os se est&aacute;n dando las condiciones que permitieron que en 2016 un populista como Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de EE.UU., y que permiten que &eacute;ste haya mantenido el apoyo de casi la mitad del pa&iacute;s para salir reelegido y que haya miles de personas dispuestas a tomar la sede de la soberan&iacute;a popular en respuesta a su llamamiento, en lo que ha sido un claro intento de sedici&oacute;n para impedir el juego democr&aacute;tico del traspaso de poderes al presidente electo, Joe Biden.
    </p><p class="article-text">
        No existe una &uacute;nica explicaci&oacute;n del surgimiento del anticosmopolitismo populista, y a&uacute;n necesitamos tomar distancia de los acontecimientos para poder analizarlos con rigor, pero me voy a atrever a destacar algunos aspectos que creo son esclarecedores de lo que est&aacute; ocurriendo. Me centrar&eacute; en cinco &aacute;mbitos: la econom&iacute;a, la educaci&oacute;n, la pol&iacute;tica, la tecnolog&iacute;a y los cambios culturales. 
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito econ&oacute;mico, estas pasadas d&eacute;cadas hemos avanzado en un proceso de globalizaci&oacute;n neoliberal que m&aacute;s bien es una hiperglobalizaci&oacute;n financiera generadora de desigualdad dentro de los pa&iacute;ses, provocando una clara divisi&oacute;n entre ganadores y perdedores. De hecho, al tiempo que crece la brecha de renta, tambi&eacute;n lo hace el miedo a caer, sobre todo en contextos institucionales y culturales como el estadounidense donde no existe la cobertura universal de muchas prestaciones sociales, y donde el 70% de la poblaci&oacute;n cree que la riqueza de las personas tiene que ver con su esfuerzo y su m&eacute;rito, frente al 30% que lo cree as&iacute; en Europa. El proceso de individualizaci&oacute;n de la culpa asociado al fundamentalismo de mercado siempre me ha parecido extremadamente mezquino y peligroso, aunque de &eacute;l hayan surgido reacciones muy positivas, como las descritas por Karl Polanyi, en respuesta a los procesos de privatizaci&oacute;n y desamparo del surgimiento del estado liberal y del capitalismo industrial.
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n de la riqueza en EE.UU. no ha parado de crecer en estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas de desarrollo del capitalismo neoliberal: el 0,1% de la poblaci&oacute;n ostenta el 20% de la riqueza. Esto ha venido acompa&ntilde;ado de un estancamiento de los niveles de vida, de un descenso de la esperanza de vida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, especialmente entre los varones, y de una disminuci&oacute;n del poder de negociaci&oacute;n de la clase trabajadora, a causa de la disoluci&oacute;n de los sindicatos, as&iacute; como de la cobertura o accesibilidad a las prestaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os en los que gobern&oacute; el partido dem&oacute;crata, se puso m&aacute;s &eacute;nfasis en paliar los efectos del mercado, fomentando una igualdad de oportunidades que estaba lejos de ser real, que en cambiar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que generaba esa desigualdad y que a su vez limitaba las posibilidades de ascenso social. Insistir en dotar de mejores cualificaciones a los trabajadores para que todos pudieran competir sin cambiar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, no ha redundado ni en mayor igualdad ni en mayor movilidad social. Y esto deber&iacute;a darnos alguna pista sobre lo que nos espera tambi&eacute;n en los tiempos que vienen, porque ese discurso de la cualificaci&oacute;n y la recualificaci&oacute;n, aun siendo fundamental dentro de la revoluci&oacute;n digital en la que estamos inmersos, no puede ser una soluci&oacute;n aislada, ya que no todo el mundo est&aacute; en condiciones de subirse a ese tren. Y con esto, siguiendo a Michael Sandel y su cr&iacute;tica a la meritocracia, engancho con las razones que podemos englobar dentro del &aacute;mbito de la educaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Una educaci&oacute;n que ya no representa un ascensor social en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, sino un perpetuador de la desigualdad, porque la desigualdad en la propiedad y en la riqueza crea una enorme desigualdad de oportunidades en la vida. El sue&ntilde;o americano, es decir, la movilidad ascendente &mdash;junto con el proteccionismo y la ventaja de ser la primera potencia militar y econ&oacute;mica mundial&mdash;, ha sido siempre la respuesta norteamericana a la desigualdad que genera una econom&iacute;a de mercado, frente a la alternativa europea de los estados de bienestar. Pero la f&oacute;rmula ha dejado de funcionar, y lo que hay, en cambio, es una competencia feroz para acceder a las universidades de &eacute;lite, que a su vez genera un incremento de la desigualdad en la remuneraci&oacute;n vinculado con haber o no estudiado en ellas. No importa cu&aacute;ntas pol&iacute;ticas de igualdad de oportunidades incorporen las universidades a sus procesos de selecci&oacute;n del alumnado, siguen siendo los estudiantes de familias adineradas los que acceden a ellas de manera prioritaria, lo cual genera un sentimiento de superioridad moral entre quienes se han esforzado y trabajado duro para entrar y lo han conseguido. Y no entraremos aqu&iacute; en la cuesti&oacute;n de las donaciones &ldquo;desinteresadas&rdquo; de ciertos progenitores a los centros universitarios, como, por cierto, hizo el propio Trump con sus hijos. Ese modelo tiene, adem&aacute;s, importantes efectos sobre la salud democr&aacute;tica y los intereses comunes de una comunidad pol&iacute;tica dada. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, como dice Sandel, habr&aacute; que lidiar con la cuesti&oacute;n de la meritocracia y la ret&oacute;rica que la acompa&ntilde;a. No s&oacute;lo no existe tal sociedad meritocr&aacute;tica sino que, incluso si pudi&eacute;ramos garantizarla, ser&iacute;a pol&iacute;tica y culturalmente peligrosa, porque genera soberbia entre los ganadores, que quieren creer que su &eacute;xito tiene una justificaci&oacute;n moral, y humillaci&oacute;n y resentimiento entre los perdedores, a los que se responsabiliza de su situaci&oacute;n y que se sienten mirados con desd&eacute;n. &Eacute;se es en gran parte el origen de la revuelta iniciada en 2016 con la elecci&oacute;n de Trump. La idea de que nuestro destino est&aacute; solo en nuestras manos es un arma de doble filo, muy inspiradora pero tambi&eacute;n odiosa, dependiendo del resultado.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, tendremos que ver si Biden sigue esa misma l&iacute;nea neoliberal que estrecha el &aacute;mbito del debate democr&aacute;tico o da un giro, porque los cambios van a seguir sucedi&eacute;ndose, animados por la aceleraci&oacute;n de la digitalizaci&oacute;n que hemos visto durante la pandemia y que tendr&aacute;n importantes consecuencias en el mundo del trabajo y, por tanto, en los niveles de vida de la poblaci&oacute;n y en los procesos de inclusi&oacute;n o exclusi&oacute;n social, fuertemente vinculados con la formaci&oacute;n y el reciclaje de las personas, la cobertura universal o no de servicios esenciales y la garant&iacute;a de seguridad que tenga la poblaci&oacute;n. Estamos a las puertas de la imposici&oacute;n de nuevas l&oacute;gicas de expulsi&oacute;n vinculadas con la digitalizaci&oacute;n, el cambio clim&aacute;tico o los equilibrios geopol&iacute;ticos, y el nuevo gobierno estadounidense tendr&aacute; que redefinirse en muchos aspectos si no quiere alimentar al ej&eacute;rcito de desheredados, humillados y excluidos que van a continuar siguiendo a este Trump o a otro.
    </p><p class="article-text">
        Para superar la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica de nuestro tiempo, ser&aacute; necesario tambi&eacute;n abandonar el enfoque tecnocr&aacute;tico de la pol&iacute;tica y dar paso a una mayor deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica que redefina los objetivos de cada comunidad pol&iacute;tica. La concepci&oacute;n tecnocr&aacute;tica de la pol&iacute;tica est&aacute; muy unida a la fe ciega en los mercados y a la representaci&oacute;n desproporcionada de economistas entre los asesores gubernamentales. Economistas formados en facultades de Econom&iacute;a donde se les infunde el fundamentalismo de mercado. 
    </p><p class="article-text">
        Yascha Mounk describe muy bien c&oacute;mo ciertas condiciones que explican el camino que han recorrido juntos la democracia y el liberalismo ya no est&aacute;n presentes en nuestras sociedades, como el incremento del nivel de vida para la mayor parte de la poblaci&oacute;n, la homogeneidad &eacute;tnica &mdash;o jerarqu&iacute;a racial en el caso norteamericano&mdash;, o, con la llegada de Internet, el monopolio de la &eacute;lite pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de los medios de comunicaci&oacute;n. A medida que las opiniones de la poblaci&oacute;n tienden hacia lo iliberal y que las preferencias de la &eacute;lite se vuelven antidemocr&aacute;ticas, el liberalismo y la democracia comienzan a chocar entre s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;todo tecnocr&aacute;tico no s&oacute;lo ha fallado como m&eacute;todo de gobierno, sino que tambi&eacute;n ha estrechado los m&aacute;rgenes del proyecto c&iacute;vico al concebir el bien com&uacute;n s&oacute;lo en t&eacute;rminos econ&oacute;micos &mdash;el sacrosanto PIB&mdash;, lo que ha empobrecido el discurso p&uacute;blico. Tener gobiernos m&aacute;s meritocr&aacute;ticos no los ha hecho m&aacute;s eficaces, pero s&iacute; menos representativos. Esto puede explicar tambi&eacute;n que el apoyo al partido dem&oacute;crata haya basculado de las clases trabajadoras a las clases educadas, lo que a su vez como dice Thomas Piketty refiri&eacute;ndose a los partidos progresistas en general, puede explicar que la lucha contra la desigualdad no haya estado en sus prioridades de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que todo ello ha provocado una creciente sensaci&oacute;n de desempoderamiento en extensas capas de la poblaci&oacute;n. Quienes tomaron el Capitolio esta semana utilizaban, en muchos casos, un lenguaje l&oacute;gico y democr&aacute;tico, iliberal pero democr&aacute;tico, al declarar que estaban ocupando la casa del pueblo norteamericano, su casa, y que lo hac&iacute;an porque no sent&iacute;an que sus intereses estuvieran siendo representados all&iacute; adecuadamente, hablaban de que estaban haciendo una revoluci&oacute;n en nombre del pueblo norteamericano. Es cierto que Trump tampoco ha defendido sus intereses estos &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, pero esta parte de la poblaci&oacute;n s&iacute; se ha visto representada en su ret&oacute;rica del <em>&ldquo;America first</em>&rdquo;. Trump es el s&iacute;ntoma de ese descontento, no su origen, y haremos bien en no centrarnos en la hipocres&iacute;a de su mensaje. La mayor&iacute;a de los que entraron en el Capitolio sienten que el sue&ntilde;o norteamericano se ha esfumado o, m&aacute;s concretamente, que se lo han robado, a ellos y a sus descendientes.
    </p><p class="article-text">
        Si a esto sumamos el efecto de las nuevas tecnolog&iacute;as y las redes sociales, y su capacidad de difusi&oacute;n de las noticias falsas y la desinformaci&oacute;n, el c&oacute;ctel est&aacute; servido. Aunque no s&oacute;lo han contribuido las redes, tambi&eacute;n los medios de comunicaci&oacute;n que venden como equidistancia period&iacute;stica lo que en una sociedad democr&aacute;tica no puede serlo. No se puede tratar igual a los racistas y a los no racistas &mdash;como muchos hicieron con el seguimiento de un fen&oacute;meno tan importante como el de Black Lives Matter&mdash;, a quienes aterrorizan a las minor&iacute;as y a quienes las defienden, a quienes tratan de disciplinar a las mujeres a trav&eacute;s de la violencia y a quienes defienden la igualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la revoluci&oacute;n cultural neoliberal, la tecnolog&iacute;a y la econom&iacute;a funcionan como pegamento central de nuestros lazos sociales. Como dice la soci&oacute;loga francesa Eva Illouz, los intereses econ&oacute;micos difunden una subjetividad basada en la satisfacci&oacute;n expeditiva de las necesidades, que hacen que el consumo capitalista funcione cada vez m&aacute;s por v&iacute;a de un supuesto empoderamiento ayudado por la acci&oacute;n exponencial de Internet y las redes. La penetraci&oacute;n de la racionalidad econ&oacute;mica en cada vez m&aacute;s &aacute;mbitos sociales ha transformado muchos de &eacute;stos en mercados, incluyendo el mercado del sexo, con consecuencias importantes para nuestra vida privada e &iacute;ntima, llen&aacute;ndonos de incertidumbre. Una incertidumbre que es carne de ca&ntilde;&oacute;n para populistas y soluciones simples, y por tanto, imposibles, para problemas que son complejos.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n digital y tecnocr&aacute;tica puede adem&aacute;s escalar mucho de las circunstancias que explican las condiciones que estoy describiendo aqu&iacute;. La aceleraci&oacute;n en el uso de la tecnolog&iacute;a, la digitalizaci&oacute;n y las nuevas formas de trabajo que se han impuesto durante la pandemia no van a cesar. Seg&uacute;n un informe de McKinsey (<a href="https://www.mckinsey.com/featured-insights/leadership/the-next-normal-arrives-trends-that-will-define-2021-and-beyond?cid=other-eml-nsl-mip-mck&amp;hlkid=f30db1715a6e47a4a3f1fc44ecc227f6&amp;hctky=11809755&amp;hdpid=89044107-4811-4e7a-a384-9ca7c398bac6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), la productividad en los EE.UU. ha aumentado en el tercer trimestre de 2020 un 4,6%, despu&eacute;s de hacerlo un 10,6% en el segundo trimestre, el mayor incremento desde 1965. Obviamente, esto est&aacute; muy relacionado con la disminuci&oacute;n de las horas trabajadas, la mayor desde 1947, y con las actividades que han podido desarrollarse en esta &ldquo;econom&iacute;a sin contacto&rdquo; y las que no, lo cual puede generar a&uacute;n m&aacute;s desigualdades, tambi&eacute;n en la posibilidad de adaptaci&oacute;n a la realidad de las empresas, que ser&aacute; muy diferente a como era antes de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las empresas est&aacute;n tres veces m&aacute;s dispuestas que antes de la crisis a mover al menos el 80% de la interrelaci&oacute;n con sus clientes al &aacute;mbito digital. Esto tendr&aacute; impactos muy amplios en el mundo del trabajo y tambi&eacute;n en el del consumo, alterando profundamente nuestra forma de vida. Es cierto que el fuerte impacto de la pandemia sobre las cadenas de aprovisionamiento globales y el creciente empobrecimiento de las clases trabajadoras en los pa&iacute;ses ricos, que reduce las ventajas salariales de la deslocalizaci&oacute;n, generan nuevas oportunidades. Tambi&eacute;n el desarrollo de la inteligencia artificial y la anal&iacute;tica de datos permiten conocer mejor los espacios de mejora de las cadenas de suministro, lo que podr&iacute;a limitar la dependencia de terceros pa&iacute;ses como China y generar m&aacute;s puestos de trabajo en pa&iacute;ses como EE.UU. Pero no est&aacute; claro que eso sea suficiente para mantener unos niveles de empleo suficientes.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la digitalizaci&oacute;n de cada vez m&aacute;s aspectos de nuestra vida puede estar potenciando condiciones culturales de la revoluci&oacute;n neoliberal que tambi&eacute;n explican los riesgos de que la toma del Capitolio sea s&oacute;lo un paso en el camino hacia una era populista. La individualizaci&oacute;n del &eacute;xito, pero tambi&eacute;n del riesgo y del fracaso, que hemos mencionado antes y que van de la mano de la mercantilizaci&oacute;n de cada vez m&aacute;s aspectos de nuestra vida y, muy especialmente, de la resignificaci&oacute;n de los grandes ideales democr&aacute;ticos, nos aleja de la formaci&oacute;n de una comunidad pol&iacute;tica verdaderamente democr&aacute;tica. No es balad&iacute; en ese sentido que est&eacute; aumentando el porcentaje de j&oacute;venes que no consideran que vivir en democracia sea algo muy importante. Tomemos pues para terminar la resignificaci&oacute;n de los valores de libertad, igualdad y fraternidad.
    </p><p class="article-text">
        Con la revoluci&oacute;n neoliberal, la libertad como principio ha sido sustituida por la libertad individual, es decir, por los deseos. Esto tiene fuertes implicaciones en la arriba mencionada creciente mercantilizaci&oacute;n de nuestra vida y la entrada de la l&oacute;gica economicista de mercado en nuestro espacio social, &iacute;ntimo y hasta sexual. La concepci&oacute;n libertaria de la libertad, que la entroniza por encima del resto de los valores y que han defendido los seguidores de Trump negando el uso de mascarillas o las vacunas, es un buen ejemplo. El concepto de libertad, siguiendo a Wendy Brown y sus magn&iacute;ficos an&aacute;lisis sobre el neoliberalismo, ha sido un concepto f&aacute;cilmente apropiable para los fines pol&iacute;ticos m&aacute;s c&iacute;nicos y opuestos a la lucha por la emancipaci&oacute;n, como vemos actualmente. 
    </p><p class="article-text">
        La resignificaci&oacute;n de la igualdad en estos movimientos populistas tambi&eacute;n est&aacute; clara. Desde el feminismo lo sabemos muy bien, porque estos movimientos son tremendamente antifeministas y nos quieren hacer creer constantemente que quienes vamos en contra de la igualdad somos precisamente el movimiento que m&aacute;s ha luchado por conseguirla. La superioridad racial y de sexo de los hombres blancos norteamericanos, lo que se conoce como salario psicol&oacute;gico, se ha desvanecido. Y no s&oacute;lo por las pol&iacute;ticas de igualdad de oportunidades y por las acciones positivas que tienen como fundamento te&oacute;rico la idea de que tratar igual a los desiguales lo &uacute;nico que hace es perpetuar esa desigualdad, sino por las din&aacute;micas m&aacute;s generales vinculadas con la globalizaci&oacute;n, las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas deflacionistas y el papel de la educaci&oacute;n que he comentado previamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la meritocracia y la &eacute;tica meritocr&aacute;tica, m&aacute;s extendidas en EE.UU. que en ning&uacute;n otro lugar, dinamitan la solidaridad y la fraternidad. El fundamentalismo de mercado, con su &eacute;nfasis en una inexistente igualdad de oportunidades y en la responsabilidad individual, erosiona la solidaridad y las obligaciones mutuas entre la ciudadan&iacute;a. Este marco cultural e ideol&oacute;gico, que vende nuestra retirada hacia la individualidad como un proceso de empoderamiento, en realidad nos desempodera al despojarnos de nuestros v&iacute;nculos con la comunidad. Desde la econom&iacute;a feminista hemos trabajado mucho la &eacute;tica del cuidado y la falacia de la independencia. Tenemos que asumir que parte de lo que hemos conseguido se debe a la suerte, al hecho de haber nacido con unos dones, en una determinada parte del mundo, en una familia determinada y dentro de una determinada raza y sexo, pero tambi&eacute;n a la acci&oacute;n de muchas otras personas que nos cuidaron y siguen cuidando, de otras que nos han ayudado a lo largo de nuestra vida, e incluso de quienes perdieron su vida por defender sistemas pol&iacute;ticos e instituciones que nos protegen y rebajan nuestra incertidumbre frente a las contingencias que nos acontecen a lo largo del ciclo vital.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que ver a Trump como lo que es: un s&iacute;ntoma del avance del anticosmopolitismo populista, las opciones neofascistas y la democracia iliberal o sin derechos, y no su origen. Dec&iacute;a George Orwell que ver lo que tenemos delante de nuestras narices requiere un esfuerzo constante. Tenemos que cambiar realmente lo que no funciona, lo que tampoco funcionaba antes de la pandemia. Llamar necios a los votantes de Trump y a los que tomaron el Capitolio no es el buen camino para hacerlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/no-son-necios_132_6741140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jan 2021 22:17:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No son necios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Ultraderecha,Donald Trump,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El valor de lo común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/comun_132_6723829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c48dc82f-3cd0-4ae9-9b5e-9c4f0661fc4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El valor de lo común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo común como espacio prioritario requiere repensar nuestras instituciones y leyes, nuestra convivencia, nuestra manera de producir y consumir, la forma en que educamos a las generaciones futuras</p><p class="subtitle">Hazte socia, hazte socio - Esta columna de opinión forma parte del número 28 de la revista de elDiario.es, 'Lo público, al rescate de los ciudadanos'. Hazte socio o socia y recibe en casa gratis nuestras revistas trimestrales en papel</p></div><p class="article-text">
        La pandemia y el confinamiento nos han revelado lo que de verdad es m&aacute;s valioso para salvaguardar nuestras vidas y nuestro bienestar: el cuidado, la gesti&oacute;n solidaria y comprometida de nuestros recursos y espacios colectivos, lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es un cambio importante, porque en el &uacute;ltimo medio siglo se hab&iacute;a generalizado, en la econom&iacute;a, la pol&iacute;tica, la cultura y los valores m&aacute;s personales, una ideolog&iacute;a que sit&uacute;a el inter&eacute;s individual por encima de todo y presenta como natural la antigua fantas&iacute;a de una individualidad que en realidad se sostiene en el trabajo de otros, de otras.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso de esa ideolog&iacute;a, convertida en pr&aacute;ctica que sacraliza lo individual, es que se presenta como la mejor versi&oacute;n posible de la modernidad y el conocimiento cient&iacute;fico. Sin embargo, es ajena a un hecho evidente. En las sociedades complejas como las nuestras, donde el conocimiento, la tecnolog&iacute;a, la sinergia, las redes, la empat&iacute;a o las organizaciones de todo tipo son imprescindibles para crear riqueza, no es de ninguna manera posible que la acci&oacute;n individual produzca valor sin el concurso de lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero el valor de lo com&uacute;n no ha sido soslayado porque se crea que lo que no es propiedad de nadie no es valioso, sino porque asumirlo implica desvelar qui&eacute;n tiene el poder y puede beneficiarse de esos recursos en mayor medida que los otros. Y pone en jaque la racionalidad que sustenta nuestra forma de vida y nuestras instituciones desde el triunfo de los estados liberales, la econom&iacute;a y la sociedad de mercado.
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento dominante ha tratado de hacernos creer que el mercado pod&iacute;a resolver tambi&eacute;n el problema de asignar lo com&uacute;n. El mantra de que el mercado es m&aacute;s eficiente ha justificado las privatizaciones de todos los recursos y servicios esenciales. Pero su secuela ha sido la producci&oacute;n social de la escasez y la ineficiencia, pues, por mucho que se haya querido ocultar, la realidad es que el uso privatizado de lo com&uacute;n resulta a la postre m&aacute;s caro y es asignado en peores y m&aacute;s desiguales condiciones.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia ha hecho que todo ese discurso salte por los aires. Hasta los m&aacute;s conspicuos defensores del mercado reclaman ahora la ayuda de los gobiernos, el apoyo estatal para obtener recursos cuantos antes y facilitar acciones colectivas como la b&uacute;squeda de una vacuna.
    </p><p class="article-text">
        Es el momento de asumir lo com&uacute;n como espacio prioritario. Eso no significa volver a un pasado idealizado &ndash;las mujeres no queremos volver al pasado&ndash;, o a sistemas pol&iacute;ticos que buscaban el inter&eacute;s com&uacute;n pero asfixiaron la iniciativa y las libertades individuales. Lo com&uacute;n como espacio prioritario requiere repensar nuestras instituciones y leyes, nuestra convivencia, nuestra manera de producir y consumir, la forma en que educamos a las generaciones futuras. Requiere que seamos fiscalmente responsables y votemos en consecuencia, y participemos en los distintos &aacute;mbitos de la pol&iacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de la institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No digo que no pueda haber vuelta atr&aacute;s. Pero aprovechemos que el valor de lo com&uacute;n ha estallado ante nosotros como lo que es, el mejor recurso para transformar nuestra sociedad a favor de la paz y de una mayor libertad y bienestar para todas las personas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/comun_132_6723829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jan 2021 22:22:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El valor de lo común]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuperación, transformación, resiliencia y cuidados: por una tercera transición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/recuperacion-transformacion-resiliencia-cuidados-tercera-transicion_132_6502007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0a76716-7244-4cd0-8ad2-398227bbf9e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Recuperación, transformación, resiliencia y cuidados: por una tercera transición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si queremos que la transformación económica que diseñamos sea también social, debemos incorporar una hermana trilliza de las transiciones gemelas verde y digital, la de una nueva organización social de los cuidados</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as estamos de enhorabuena en Europa, a pesar de que la segunda ola de la pandemia no acaba de darnos una tregua. <a href="https://www.eldiario.es/economia/lideres-ue-terminan-doblegar-veto-hungria-polonia-encarrilan-fondos-europeos-anticrisis_1_6495297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se ha conseguido desbloquear el presupuesto para los pr&oacute;ximos siete a&ntilde;os</a> y el plan de recuperaci&oacute;n asociado a la COVID-19. Ya solo falta que se llegue a un acuerdo para el Brexit para acabar este a&ntilde;o aciago con esperanza.
    </p><p class="article-text">
        El pasado viernes los l&iacute;deres de los estados miembros de la UE aprobaron el Marco Financiero Plurianual de la Uni&oacute;n, dotado con 1,1 billones de euros, y dar v&iacute;a libre a un fondo excepcional con deuda com&uacute;n, m&aacute;s conocido como Next Generation EU, que movilizar&aacute; 750.000 millones de euros.&nbsp;Estos fondos no solo deben servir para ayudar a los pa&iacute;ses a paliar los efectos de la pandemia y la crisis econ&oacute;mica asociada a ella, sino que tienen la vocaci&oacute;n y la responsabilidad de servir como herramienta para la transformaci&oacute;n de nuestras econom&iacute;as en pos de la sostenibilidad medioambiental&nbsp;y la digitalizaci&oacute;n, y sin duda tambi&eacute;n deber&iacute;an servir para avanzar en justicia social, con la inclusi&oacute;n de los cuidados como un eje central de nuestras pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo en s&iacute; se fragu&oacute; en el mes de julio, pero el veto de Hungr&iacute;a y Polonia a la decisi&oacute;n de vincular las transferencias al respeto del Estado de derecho ha hecho que solo se haya podido cerrar <em>in extremis</em> antes del fin de 2020. La prioridad del gasto en proyectos transformadores que sustenten el pacto verde y la digitalizaci&oacute;n estaba ya clara, por tanto, desde el verano, en parte porque se alinea con los objetivos de la Comisi&oacute;n Europea en torno a lo que se conoce como las transiciones gemelas, la verde y la digital.
    </p><p class="article-text">
        Eso ha valido para que los estados miembros y los distintos agentes econ&oacute;micos lleven desde entonces dise&ntilde;ando propuestas y organizando su gobernanza como ha hecho Espa&ntilde;a con el real decreto-ley por el que se aprueban medidas urgentes para la modernizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica y para la ejecuci&oacute;n del plan de recuperaci&oacute;n, transformaci&oacute;n y resiliencia. Este plan conllevar&aacute; la mayor modernizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica que hayamos visto hasta el momento, con un sistema de gobernanza distinto. Por ejemplo, se crea una nueva figura, la de los proyectos estrat&eacute;gicos para la recuperaci&oacute;n y transformaci&oacute;n econ&oacute;mica (PERTES) o f&oacute;rmulas m&aacute;s flexibles y adaptativas a los requerimientos de los proyectos financiables con el Instrumento Europeo de Recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses se han establecido oficinas u organismos estatales para su coordinaci&oacute;n, que a su vez se nutren de <em>inputs</em> provenientes de oficinas regionales o municipales. Esa forma de proceder y ese espacio para proyectos desarrollados de abajo a arriba que sin duda dar&aacute; diversidad y riqueza a las propuestas tambi&eacute;n conducir&aacute; a situaciones muy dispares en funci&oacute;n de lo inclusivas o transparentes que hayan sido las distintas convocatorias a nivel municipal, regional o estatal. Si la oficina de un ayuntamiento solo ha convocado a los prohombres que siempre se han movido bien cerca del poder, es posible que esos proyectos acaben teniendo un sesgo m&aacute;s orientado hacia la inversi&oacute;n y la captaci&oacute;n de rentas que hacia la transformaci&oacute;n. Si, por el contrario, las convocatorias han sido abiertas y transparentes, la innovaci&oacute;n transformadora tendr&aacute; m&aacute;s cabida en los proyectos, como tambi&eacute;n la tendr&aacute;n las pymes, cooperativas y empresarias innovadoras poco presentes en los grupos de poder tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente, las posibilidades de cada territorio depender&aacute;n en parte de las capacidades existentes en cada uno de ellos, que, como bien sabemos, son muy distintas a lo largo y ancho de Europa y en el interior de cada estado miembro. As&iacute; las cosas, a no ser que se arbitren medidas correctoras, aquellos territorios con menos capacidades, que coinciden con los de menos rentas y m&aacute;s necesidades sociales, podr&iacute;an resultar menos beneficiados de esta ola financiera con vocaci&oacute;n transformadora. El papel de las oficinas nacionales y el establecimiento de sinergias con otros fondos europeos, como los fondos de cohesi&oacute;n o los de investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n, agrupados bajo el paraguas del programa Horizonte Europa, ser&aacute;n esenciales para no dejar a ninguna persona ni territorio rezagado en este impulso modernizador. Como tambi&eacute;n lo ser&aacute;n las sinergias con el desarrollo del plan de acci&oacute;n del Pilar Social Europeo para evitar que haya pistas paralelas que no converjan en una transformaci&oacute;n integrada, verde, digital e impregnada de justicia social.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el componente social de las propuestas y las exigencias que se arbitren debe ser tenido en cuenta de manera prioritaria y clara en la selecci&oacute;n y seguimiento de los proyectos. La idea y la narrativa de no dejar a ninguna persona y ning&uacute;n territorio detr&aacute;s se repite constantemente en los documentos comunitarios y en las declaraciones de sus l&iacute;deres, pero a&uacute;n tiene que hacerse realidad. Es cierto que el car&aacute;cter social est&aacute; m&aacute;s presente que nunca en los programas comunitarios, y que desde el a&ntilde;o 2017 contamos con el <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/deeper-and-fairer-economic-and-monetary-union/european-pillar-social-rights/european-pillar-social-rights-20-principles_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pilar Social Europeo</a> y con un conjunto de indicadores sociales que, aunque todav&iacute;a no plenamente desarrollados, apuntan a un cambio en la narrativa deflacionista dominante hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, mientras que desde Bruselas se han establecido indicadores claros de seguimiento para la transformaci&oacute;n medioambiental dentro del plan de recuperaci&oacute;n, no ocurre lo mismo con los indicadores sociales. Y eso es algo que tenemos que corregir en todos los niveles de gobierno, porque la crisis de la COVID-19 est&aacute; provocando que a nuestras sociedades leS salten muchas costuras que ya estaban muy dilatadas, como consecuencia de din&aacute;micas globales de aumento de la desigualdad y precarizaci&oacute;n de los mercados de trabajo o a causa de los efectos de las mal llamadas pol&iacute;ticas de austeridad. Recordemos que dichas pol&iacute;ticas dejaron a muchas personas sin acceso a recursos b&aacute;sicos y acabaron debilitando nuestros sistemas de bienestar, los cuales han respondido con muchas carencias durante la pandemia, sobre todo en lo relativo al cuidado de las personas dependientes, muy especialmente las personas mayores, y de aquellas que los cuidan.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de cuidados y de mortandad que se ha vivido en las residencias de ancianos en toda Europa pone sobre la mesa un problema de enorme importancia y transcendencia, donde se mezclan din&aacute;micas de desigualdad de g&eacute;nero, etnia, renta u origen geogr&aacute;fico con problemas demogr&aacute;ficos vinculados con el envejecimiento de la poblaci&oacute;n, laborales relativos a la precarizaci&oacute;n de los mercados de trabajo y el surgimiento de contratos laborales no est&aacute;ndares que generan mucha inseguridad a las y los trabajadores, y fiscales resultantes de la globalizaci&oacute;n neoliberal que han ido adelgazando nuestros sistemas de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        En algunos pa&iacute;ses, como Espa&ntilde;a, las consecuencias de esta crisis tienen derivadas bien s&oacute;rdidas en los abusos que se llevan a cabo dentro del marco del cuidado privado, especialmente con respecto a las trabajadoras dom&eacute;sticas internas, normalmente mujeres provenientes de Am&eacute;rica Latina que carecen de las capacidades reales o de los papeles suficientes para hacer valer sus derechos en un mercado de trabajo que alberga uno de los niveles de paro m&aacute;s altos de la UE.
    </p><p class="article-text">
        El miedo a llevar a los mayores a las residencias ha disparado todo tipo de abusos, con ofertas de trabajo para internas por 300 euros al mes y comidas racionadas para que ni siquiera salgan a la calle y as&iacute; evitar el contagio de las personas mayores a las que cuidan. Tal y como nos cuenta David Brunat en un <a href="https://www.elconfidencial.com/economia/2020-12-12/familia-espanola-busca-esclava-para-cuidar-del-abuelo-asi-explotamos-a-las-internas_2866911/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente art&iacute;culo en El Confidencial</a>, hablamos de condiciones de semi esclavitud que, en muchas ocasiones, tambi&eacute;n se dan a modo de trabajo no remunerado en el seno de las familias o a trav&eacute;s de empresas que pagan los salarios m&aacute;s bajos del mercado a mujeres que se dedican al cuidado de la vida de otros seres humanos, una labor con un gran valor social pero con muy poco valor de mercado al haberse realizado siempre de manera no remunerada y no reconocida en el hogar por parte de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Por eso creo que, si queremos que la transformaci&oacute;n econ&oacute;mica que dise&ntilde;amos sea tambi&eacute;n social, debemos incorporar a la narrativa comunitaria y de los estados miembros una hermana trilliza de las transiciones gemelas verde y digital, la de una nueva organizaci&oacute;n social de los cuidados. Entendiendo por cuidados &mdash;y me autocito en mi libro <em>La Econom&iacute;a de los Cuidados</em>&mdash; &ldquo;una dimensi&oacute;n de la vida humana que es tambi&eacute;n econ&oacute;mica en la medida en la que comporta uso de recursos escasos, materiales, inmateriales, de energ&iacute;a y tiempo, con costes directos e indirectos evidentes y la realizaci&oacute;n de un aut&eacute;ntico trabajo que satisface las necesidades humanas b&aacute;sicas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las ideas de interdependencia y autonom&iacute;a tan arraigadas en nuestros sistemas de valores tienen que ser descartadas definitivamente. La COVID-19 ha puesto de manifiesto algo que muchas ya sab&iacute;amos: que la humanidad es profundamente interdependiente y, por tanto, es fundamental arbitrar los mecanismos para que esta interdependencia y el cuidado que le va parejo no se den con explotaci&oacute;n y sin derechos. Por este motivo son necesarios un Pacto de Cuidados y situar al mismo nivel que las transiciones verde y digital una transici&oacute;n hacia una nueva organizaci&oacute;n social de los cuidados.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;adir esta tercera transici&oacute;n al esquema es imprescindible, como tambi&eacute;n lo es asegurarnos de que exista una absoluta coordinaci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas. Los gobiernos deben definir &aacute;reas estrat&eacute;gicas de inversi&oacute;n aprovechando la expansi&oacute;n monetaria, pero estas han de estar alineadas con las necesidades sociales de la poblaci&oacute;n y con la lucha contra las desigualdades. Estas transformaciones requieren que el estado tenga un papel m&aacute;s activo en la econom&iacute;a y que los servicios p&uacute;blicos, tambi&eacute;n los vinculados con el cuidado, sean vistos como inversiones y no como cargas.
    </p><p class="article-text">
        Que eso sea o no posible depender&aacute; como siempre de la correlaci&oacute;n de fuerzas que haya en nuestras sociedades. Esta semana debatiremos y votaremos en el Parlamento Europeo un informe denominado <a href="https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/A-9-2020-0233_EN.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;On a strong social Europe for Just Transitions</a>&rdquo; que contiene tres partes. Una primera parte focalizada en la implementaci&oacute;n del Pilar Social Europeo y la adopci&oacute;n de un Pacto de Desarrollo sostenible y de un Pacto de Progreso Social. Una segunda parte relativa a los instrumentos financieros para acometer una transici&oacute;n justa como el Fondo Social Europeo, la Garant&iacute;a Juvenil, la Garant&iacute;a Infantil, el instrumento SURE para financiar los ERTE y el Fondo de Transici&oacute;n Justa. Y una tercera parte que establece el coraz&oacute;n de la futura agenda social europea que debe discutirse en la cumbre de Oporto el a&ntilde;o pr&oacute;ximo y que girar&aacute; en torno al establecimiento de objetivos relativos al trabajo decente, sostenible e inclusivo; la justicia social y la igualdad de oportunidades; sistemas de bienestar social robustos; y una movilidad justa. El resultado de esa votaci&oacute;n anticipar&aacute; cu&aacute;n social exigir&aacute; Bruselas que sean los planes de recuperaci&oacute;n de los estados miembros y si realmente acabaremos a&ntilde;adiendo la tercera transici&oacute;n hacia otra organizaci&oacute;n social del cuidado que nuestras sociedades y nuestras econom&iacute;as necesitan con urgencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/recuperacion-transformacion-resiliencia-cuidados-tercera-transicion_132_6502007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Dec 2020 20:37:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Recuperación, transformación, resiliencia y cuidados: por una tercera transición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Ayudas sociales,Trabajadoras del hogar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De lágrimas, mitos, mujeres y hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/lagrimas-mitos-mujeres-hombres_132_6468799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eda59c17-2453-45da-86e3-d79ce0c81167_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De lágrimas, mitos, mujeres y hombres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras las lágrimas de las mujeres son de cocodrilo o de debilidad, los hombres con sus lágrimas muestran su lado más sensible y humano, y no solo se les perdona, sino que se alaba, sobre todo cuando esto ocurre en terrenos de la masculinidad dominante como el fútbol</p></div><p class="article-text">
        Esta semana se ha llorado mucho. Me refiero a medi&aacute;ticamente, porque llorar, lloramos todas las semanas por las injusticias, las penas, los dolores y hasta por las alegr&iacute;as. Pero esta semana las l&aacute;grimas han estado en todas las portadas, an&aacute;lisis de los medios de comunicaci&oacute;n y plat&oacute;s de televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cosa empez&oacute; con las cr&iacute;ticas a las l&aacute;grimas de la ministra de Igualdad, Irene Montero, en el acto institucional por el D&iacute;a para la Eliminaci&oacute;n de la Violencia de G&eacute;nero. La ministra <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-25-de-noviembre_6_6458066_1057159.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley&oacute; su discurso visiblemente emocionada</a> y con l&aacute;grimas en los ojos. No nos debe de extra&ntilde;ar que se emocione quien tiene encomendada la responsabilidad de reducir una violencia que no remite, o no lo hace con la velocidad que necesitar&iacute;amos para salvar las vidas de muchas mujeres que acabar&aacute;n muertas solo por el hecho de serlo, o muertas en vida cuando sus parejas o ex parejas decidan hacerles da&ntilde;o asesinando a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        La violencia machista es una cosa muy seria, que genera rabia e indignaci&oacute;n entre quienes llevamos a&ntilde;os combati&eacute;ndola y encontr&aacute;ndonos con v&iacute;ctimas que han visto sus vidas rotas, con hijos e hijas que se han quedado sin sus madres, con mujeres que cuentan los horrores de los que finalmente consiguieron salir, y con la ceguera de una parte importante de la sociedad que niega la existencia de esta violencia estructural.
    </p><p class="article-text">
        No debe parecerles un tema tan serio a quienes arremetieron contra las l&aacute;grimas de Irene Montero, como el ex alcalde popular de Valladolid, Javier Le&oacute;n de la Riva, quien&nbsp;durante una tertulia en la televisi&oacute;n de Castilla y Le&oacute;n&nbsp;habl&oacute; del &ldquo;numerito&rdquo; de la ministra y de sus l&aacute;grimas, que &eacute;l no se cree. Tampoco se las creyeron Jos&eacute; Manuel Soto, Fernando S&aacute;nchez Drag&oacute; o Francisco Rosell, quien critic&oacute; duramente a la ministra en el plat&oacute; de Espejo P&uacute;blico.&nbsp;Y no solo fueron hombres quienes la criticaron; Carla Toscano, diputada por Vox, afirm&oacute;: &ldquo;Me r&iacute;o de vuestras l&aacute;grimas feministas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Isabel D&iacute;az Ayuso llor&oacute; en el funeral por las v&iacute;ctimas de la pandemia en la Almudena hubo muchos que, desde el arco ideol&oacute;gico de la izquierda, no se creyeron sus &ldquo;l&aacute;grimas neoliberales&rdquo;. Y es que parece que las l&aacute;grimas y la aceptaci&oacute;n o no de las mismas tienen color pol&iacute;tico.&nbsp;De hecho, la misma derecha medi&aacute;tica que ahora critica las l&aacute;grimas de Irene Montero defendi&oacute; entonces las de D&iacute;az Ayuso frente a los comentarios despectivos de sus adversarios pol&iacute;ticos, <a href="https://abcblogs.abc.es/pido-la-palabra/espana/las-lagrimas-de-ayuso-y-la-miseria-moral-de-una-izquierda-decadente_amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;reflejo de la degradaci&oacute;n&nbsp;de una izquierda decadente</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la credibilidad y el efecto de las l&aacute;grimas tambi&eacute;n tiene mucho que ver con el g&eacute;nero de la persona que las vierte, aunque la mujer en cuesti&oacute;n est&eacute; entre las m&aacute;s poderosas del mundo, como la canciller Angela Merkel, a quien se le saltaron durante una&nbsp;<a href="https://www.libremercado.com/2014-05-13/el-dia-que-obama-y-sarkozy-hicieron-llorar-a-merkel-eso-no-es-justo-1276518359/amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cumbre del G20</a>&nbsp;o en una&nbsp;<a href="https://www.clarin.com/mundo/angela-merkel-inicia-visita-historica-auschwitz_0_zvhvs8y-.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visita a Auschwitz</a>. Hay incluso estudios cient&iacute;ficos, como este realizado por investigadores en Israel y publicado en&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/01/110106_lagrimas_funcion_men.amp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science</em></a>, que demuestran c&oacute;mo las l&aacute;grimas de emoci&oacute;n de las mujeres&nbsp;contienen se&ntilde;ales qu&iacute;micas que reducen la excitaci&oacute;n sexual y los niveles de testosterona en los hombres. No se sabe si las l&aacute;grimas masculinas contienen se&ntilde;ales similares porque no se ha investigado, curioso. Lo interesante es que las l&aacute;grimas emocionales son una respuesta que solo los seres humanos poseemos. Todos hemos visto animales con l&aacute;grimas en los ojos, pero en ellos tienen solo una funci&oacute;n lubricante.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el llanto emocional es una se&ntilde;al evolutiva caracter&iacute;stica de la especie humana, esa que creemos superior. Y as&iacute; parece que se ha interpretado tambi&eacute;n esta semana, no con Irene Montero, sino con&nbsp;todos los comentaristas deportivos, entrenadores de f&uacute;tbol, etc. que han llorado en p&uacute;blico la muerte de Maradona, lo conocieran o no. Con la muerte del jugador argentino, clamaban, hab&iacute;a muerto el f&uacute;tbol y no se pod&iacute;a hacer otra cosa que llorar, sin que por supuesto fuera necesario entrar a detallar los abusos que el propio Dios hecho hombre cometi&oacute; con otros seres humanos, sobre todo con mujeres, muchas de ellas excesivamente j&oacute;venes y vulnerables. El hombre que no quer&iacute;a mercantilizar el f&uacute;tbol, pero que no tuvo ning&uacute;n empacho en mercantilizar a las mujeres; el hombre que luchaba contra la explotaci&oacute;n de los m&aacute;s desfavorecidos, pero que no ten&iacute;a nada que decir sobre la explotaci&oacute;n sexual de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que todas las portadas y telediarios abriesen con su muerte, porque nadie puede negar su genialidad con el bal&oacute;n y porque, teniendo en cuenta la importancia del f&uacute;tbol en nuestras sociedades y la personalidad del propio Maradona, el mito estaba servido. Pero no escribo este art&iacute;culo para juzgar al &iacute;dolo, sino para hablar de l&aacute;grimas y de sesgos.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que no tiene la misma responsabilidad p&uacute;blica una ministra que un comentarista deportivo, aunque es posible que los mensajes que transmiten estos &uacute;ltimos lleguen, desgraciadamente, a muchas m&aacute;s personas que los de una ministra, sobre todo si su cartera es la de Igualdad.&nbsp;Y no me parece mal que los locutores deportivos lloren; llorar es sano, tambi&eacute;n, o sobre todo, para los hombres. Lo que me disgusta es c&oacute;mo se aplican los sesgos cognitivos de g&eacute;nero de manera tan generalizada y acr&iacute;tica en el debate p&uacute;blico. Mientras las l&aacute;grimas de las mujeres son de cocodrilo o de debilidad, los hombres con sus l&aacute;grimas muestran su lado m&aacute;s sensible y humano. Y no solo se les perdona, sino que se alaba, sobre todo cuando esto ocurre en terrenos de la masculinidad dominante como el f&uacute;tbol. Los tiempos de Boabdil quedan lejos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Los sesgos cognitivos son efectos psicol&oacute;gicos que producen una desviaci&oacute;n en el proceso mental y nos llevan a emitir juicios inexactos, en especial cuando se trata del sesgo del &aacute;ngulo muerto, que precisamente nos vuelve ciegos a nuestros propios sesgos.&nbsp;Los estudios de g&eacute;nero han analizado profusamente c&oacute;mo funcionan los sesgos cognitivos y c&oacute;mo las mismas actitudes o comportamientos pueden tener una connotaci&oacute;n positiva o negativa dependiendo del sexo de la persona que los adopta.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, si una mujer se ausenta de una reuni&oacute;n en compa&ntilde;&iacute;a de su jefe se supone que est&aacute;n teniendo un <em>affaire</em>; si es un hombre el que marcha con su jefe, se entiende que es para hablar de negocios. Si una mujer tiene una foto de su familia sobre la mesa de la oficina, esto es interpretado como un signo de que la familia es lo prioritario para ella, por encima de su actividad profesional, mientras que, en el caso de los hombres, se considera una se&ntilde;al de responsabilidad y el individuo en cuesti&oacute;n se convierte en alguien confiable, un buen candidato para el ascenso. Todo esto se traslada luego a las estad&iacute;sticas y a la materialidad de la vida. Los hombres con hijos tienen una tasa de empleo mayor y un salario medio superior que los hombres sin hijos, mientras que en las mujeres esta relaci&oacute;n se invierte: las que no tienen hijos alcanzan una tasa de empleo y un salario medio superiores a los de las mujeres que los tienen. Aunque tampoco nos va bien a las mujeres cuando nos comportamos como no se espera de nosotras; esto sucede a causa del llamado sesgo de <em>double bind</em> o doble atadura. As&iacute;, hay mujeres que desarrollan comportamientos asertivos y ocupan espacios de autoridad y acaban siendo m&aacute;s criticadas que cualquier hombre que tambi&eacute;n lo hace. Del mismo modo que se critica m&aacute;s a una ministra que llora que a un entrenador de f&uacute;tbol que se emociona en antena.
    </p><p class="article-text">
        Pero tenemos que aceptar las l&aacute;grimas de las pol&iacute;ticas y los pol&iacute;ticos para lograr al menos dos cosas. La primera, desmontar esos&nbsp;sesgos cognitivos presentes en todos los &aacute;mbitos de nuestra sociedad; sin ello, dif&iacute;cilmente podremos avanzar hacia sociedades m&aacute;s igualitarias. Y la segunda, humanizar la pol&iacute;tica y dejar de cuestionar a nuestros representantes cuando se comportan como humanos, porque recordemos que las l&aacute;grimas emocionales son un rasgo distintivo de nuestra especie.
    </p><p class="article-text">
        A Maradona se le ha perdonado en todas las cadenas de televisi&oacute;n y en todos los peri&oacute;dicos estos d&iacute;as que fuera el m&aacute;s humano de los dioses, una manera muy fina de decir que, por ser &eacute;l quien era, parece justo mirar hacia otro lado e ignorar todos los abusos que cometi&oacute;, no solo consigo mismo y con su cuerpo, sino tambi&eacute;n con terceros, principalmente con terceras. Pues bien, del mismo modo necesitamos que nuestra pol&iacute;tica se humanice, pero a veces son los propios medios de comunicaci&oacute;n y la gran polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica existente en nuestro pa&iacute;s (y en otros) los que impiden que avancemos hacia ese fin que tan sano ser&iacute;a para nuestras democracias y para la participaci&oacute;n democr&aacute;tica en las distintas instituciones y la sociedad civil. Lloremos por Maradona, pero hag&aacute;moslo tambi&eacute;n y muy especialmente por las mujeres v&iacute;ctimas de violencia machista y por una sociedad que sigue tolerando lo intolerable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/lagrimas-mitos-mujeres-hombres_132_6468799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Nov 2020 19:21:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De lágrimas, mitos, mujeres y hombres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irene Montero,Violencia machista,Abusos sexuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la desinformación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/desinformacion_132_6431671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d09526a-cac1-41e9-a9e2-4d4e6d945a90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la desinformación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este país tiene una triste historia de desinformación, que resultó muy fructífera desde el punto de vista económico y político para algunos que hoy parecen querer seguir beneficiándose de ese perverso privilegio, pero de la que tenemos que alejarnos si deseamos seguir constituyendo una democracia</p></div><p class="article-text">
        El pasado 5 de noviembre se public&oacute; en el BOE una <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-13663" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">orden ministerial</a> con el procedimiento de actuaci&oacute;n contra la desinformaci&oacute;n aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional. Algunas reacciones pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas de derechas no se hicieron esperar y, de manera superlativa y enga&ntilde;osa, hablaron de creaci&oacute;n de un ministerio de la verdad, de control de los medios de comunicaci&oacute;n y de instrumento de propaganda progubernamental. Como si se tratara de otros tiempos que muchos de ellos anhelan.
    </p><p class="article-text">
        El esperpento mayor lleg&oacute; cuando, en l&iacute;nea con la estrategia del Partido Popular y de Ciudadanos de hacer oposici&oacute;n al Gobierno y, en muchos casos, a los intereses de Espa&ntilde;a en Bruselas, llevaron el caso ante la Comisi&oacute;n Europea, que tras estudiarlo concluy&oacute; que lo aprobado por el Gobierno de Espa&ntilde;a no solo no era un ministerio de la verdad que atentase contra la libertad de prensa, sino que estaba en consonancia con las recomendaciones hechas desde las instituciones comunitarias en 2018. En primer lugar, fue la <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:52018DC0236&amp;from=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n</a> qui&eacute;n emplaz&oacute; a los estados miembros a tomar medidas contra la desinformaci&oacute;n, incluyendo la educaci&oacute;n y la alfabetizaci&oacute;n medi&aacute;tica, y posteriormente, en diciembre de 2018, el <a href="https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-15431-2018-INIT/es/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo</a> de la Uni&oacute;n Europea aprob&oacute; un Plan de Acci&oacute;n contra la desinformaci&oacute;n, encargando a los estados miembros establecer un sistema de alerta r&aacute;pida. Esto es, en definitiva, lo que trata de poner ahora en pr&aacute;ctica el Gobierno espa&ntilde;ol, actualizando el mecanismo que ya estableciera de manera p&uacute;blica en marzo de 2019.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno espa&ntilde;ol acepta la definici&oacute;n del t&eacute;rmino &ldquo;desinformaci&oacute;n&rdquo; propuesta por la Comisi&oacute;n Europea, que no alude a <em>fake news</em> o noticias falsas, sino a la difusi&oacute;n de informaci&oacute;n falsa o enga&ntilde;osa que pueda ser verificable y que se presenta o divulga con fines lucrativos o para enga&ntilde;ar deliberadamente a la poblaci&oacute;n, pudiendo causar perjuicio p&uacute;blico. Los episodios vividos durante las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos o durante el refer&eacute;ndum del Brexit son buenos ejemplos de campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n que han causado un importante perjuicio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Y es que nuestros sistemas de informaci&oacute;n, como los sistemas e instituciones encargados de coordinar la econom&iacute;a internacional y muchos otros, no est&aacute;n dise&ntilde;ados ni preparados para un mundo de datos e inteligencia artificial que plantea desaf&iacute;os y problemas que abarcan desde la necesidad de proteger nuestra privacidad individual a los derivados del gran poder de mercado que proporcionan a las grandes empresas, o problemas geopol&iacute;ticos y de seguridad nacional, como la interferencia extranjera en procesos electorales, el hackeo de redes industriales o el ciberespionaje, sin olvidar la manipulaci&oacute;n de procesos democr&aacute;ticos y la gesti&oacute;n de episodios tan complejos como la actual pandemia. Todos ellos necesitan ser resueltos por medio de respuestas institucionales y pol&iacute;ticas acordes con la complejidad de los retos que conllevan.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento de la informaci&oacute;n disponible hasta extremos que exceden con mucho nuestra capacidad individual para procesarla ha llevado, tal y como explica C&eacute;sar Hidalgo en su libro <em>El triunfo de la informaci&oacute;n</em>, a aumentar las capacidades computacionales por encima del alcance de cualquier individuo. De esa manera, hemos generado formas complejas de informaci&oacute;n que requieren formas complejas de computaci&oacute;n que, a su vez, permiten que la informaci&oacute;n crezca limitando la capacidad de los humanos de acumular conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso se produce en paralelo con una comunicaci&oacute;n generada en torno a silos y muy polarizada, que crea las famosas burbujas de informaci&oacute;n que tanto deterioran nuestra convivencia social y pol&iacute;tica. Est&aacute; bien tener opiniones distintas, puesto que partimos de posiciones sociales, econ&oacute;micas, culturales o identitarias diferentes, pero eso no nos debe llevar al abandono de la argumentaci&oacute;n como forma de alcanzar espacios de entendimiento y, sobre todo, no debe hacernos renunciar a la verdad. Actualmente, las personas reciben a diario una fuerte carga de desinformaci&oacute;n sectorizada y vinculada de antemano a sus convicciones que no hacen sino reforzarlas y que empujan incluso a personajes p&uacute;blicos con gran poder de decisi&oacute;n, como el a&uacute;n presidente estadounidense Donald Trump, a creerse inmunes a la verdad y a actuar en consecuencia. No debemos dejar nunca que la verdad compita con la mentira como si se tratara de dos opciones con la misma dimensi&oacute;n moral.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hacen bien las instituciones europeas y gobiernos como el espa&ntilde;ol en intentar dotarse de mecanismos institucionales que combatan la mentira, siempre que esto se haga con transparencia y control democr&aacute;tico. De hecho, habr&iacute;a que persistir y avanzar m&aacute;s en esa direcci&oacute;n, mediante un continuo proceso democr&aacute;tico de discusi&oacute;n sobre la comunicaci&oacute;n en el mundo de los datos y la inteligencia artificial. El uso del conocimiento cient&iacute;fico puede ser un buen ant&iacute;doto para la mentira, y espacios como el <em>hub</em> europeo de ciencia y comunicaci&oacute;n del Parlamento Europeo, ESMH (<a href="https://sciencemediahub.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://sciencemediahub.eu/</a>) por sus siglas en ingl&eacute;s, son una buena pr&aacute;ctica que se puede trasponer a los estados miembros y m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de la Uni&oacute;n Europea. La creaci&oacute;n de espacios comunes y de redes de personas dedicadas a la pol&iacute;tica, la ciencia y la comunicaci&oacute;n, ya sea vinculada a asociaciones period&iacute;sticas o a instituciones de educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n que intercambian ideas, informaci&oacute;n y respuestas de manera continuada, es necesaria para enfrentarse de manera democr&aacute;tica a la desinformaci&oacute;n y a los riesgos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos que de ella se derivan.
    </p><p class="article-text">
        Este pa&iacute;s tiene una triste historia de desinformaci&oacute;n, que result&oacute; muy fruct&iacute;fera desde el punto de vista econ&oacute;mico y pol&iacute;tico para algunos que hoy parecen querer seguir benefici&aacute;ndose de ese perverso privilegio, pero de la que tenemos que alejarnos si deseamos seguir constituyendo una democracia. La historiograf&iacute;a espa&ntilde;ola ha dedicado m&aacute;s esfuerzos a demostrar c&oacute;mo el r&eacute;gimen franquista se impuso y mantuvo por la fuerza, lo cual es indiscutible, que a la labor de propaganda que despleg&oacute; para ganarse el favor de las masas, como denuncia Carme Molinero su libro <em>La captaci&oacute;n de las masas. Pol&iacute;tica social y propaganda en el r&eacute;gimen franquista</em>. En esta magn&iacute;fica obra publicada hace casi quince a&ntilde;os, Carme Molinero estudi&oacute; las pol&iacute;ticas desplegadas desde las instituciones franquistas durante la posguerra para afianzar los apoyos populares que ya ten&iacute;a y, muy especialmente, para penetrar y seducir a las clases trabajadoras. As&iacute; surgieron mitos y mentiras que a&uacute;n perviven en los nost&aacute;lgicos discursos de muchos dirigentes de derechas y extrema derecha de este pa&iacute;s, los mismos que atacan el procedimiento de actuaci&oacute;n contra la desinformaci&oacute;n del Gobierno de Espa&ntilde;a. La democracia necesita de informaci&oacute;n y verdad para poder funcionar, no de las mentiras del pasado ni de las del presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/desinformacion_132_6431671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Nov 2020 21:04:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la desinformación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fake News,Bulos,Libertad de información,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La otra pandemia: desinformación científica e intoxicación política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/pandemia-desinformacion-cientifica-e-intoxicacion-politica_129_6377130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45b93ff4-dc5d-4e0b-844d-0974a4803d97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La otra pandemia: desinformación científica e intoxicación política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No colguemos el sambenito de propagador de la segunda ola a un país y a una comunidad científica que están precisamente realizando un gran esfuerzo por secuenciar genéticamente el virus para conocer mejor su evolución y expansión</p></div><p class="article-text">
        Como ahora sabe casi toda la poblaci&oacute;n, entre 1918 y 1920 se expandi&oacute; por todo el mundo una mort&iacute;fera epidemia de gripe que se sald&oacute; con entre 20 y 50 millones de muertos. Un desastre que se uni&oacute; al de la Primera Guerra Mundial que, por su parte, cost&oacute; la vida de <a href="http://www.centre-robert-schuman.org/userfiles/files/REPERES%20%E2%80%93%20module%201-1-1%20-%20explanatory%20notes%20%E2%80%93%20World%20War%20I%20casualties%20%E2%80%93%20EN.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20 millones de personas</a> entre civiles y militares.
    </p><p class="article-text">
        Aquella epidemia ha pasado a la historia con el nombre de <em>gripe espa&ntilde;ola</em>, una injusta denominaci&oacute;n porque est&aacute; demostrado que su origen no se situ&oacute; en Espa&ntilde;a sino en Francia, China o, lo m&aacute;s probable, en Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestro pa&iacute;s s&iacute; fue, sin embargo, uno de los que sufrieron una mayor incidencia de la enfermedad: 8 millones de afectados y 300.000 muertos sobre una poblaci&oacute;n total de poco m&aacute;s de 21 millones de personas. Y tambi&eacute;n fue uno de los primeros pa&iacute;ses en reconocer y hacerse eco de la pandemia pues era un pa&iacute;s neutral durante la guerra y, por tanto, ni estaba sujeto a censura por inter&eacute;s militar ni estaba tan centrado en las consecuencias del conflicto b&eacute;lico como sus vecinos. Quiz&aacute; se habl&oacute; tanto aqu&iacute; de aquella epidemia que por eso acab&oacute; denomin&aacute;ndose como Gripe espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otras razones, aunque con mucha menos justificaci&oacute;n, parece que ahora hay quien estuviera interesado en que la historia se repita.
    </p><p class="article-text">
        El diario <a href="https://www.ft.com/content/2782655a-0441-4d38-bb03-5c4e67ead110?segmentID=f08d5c09-dcdb-c593-f106-f0258b33df87" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Financial Times</a> se hac&iacute;a eco el pasado 29 de octubre de un estudio todav&iacute;a pendiente de revisi&oacute;n cient&iacute;fica, es decir, sin estar rigurosamente contrastado, en el que se analiza la aparici&oacute;n y extensi&oacute;n de variantes del SARS-CoV-2 por Europa en el verano de 2020, encontrando muestras tempranas de esta variante en Espa&ntilde;a, aunque a&ntilde;ade que todav&iacute;a no est&aacute; claro d&oacute;nde podr&iacute;a haberse originado realmente esta variante (<a href="https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.10.25.20219063v1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Emergence and spread of a SARS-CoV-2 variant through Europe in the summer of 2020</em></a><em>). </em>
    </p><p class="article-text">
        Si se<em> </em>consulta el estudio puede leerse que sus autores insisten en que s&oacute;lo a trav&eacute;s de un seguimiento multi-pa&iacute;s ser&aacute; posible detectar y seguir esta cepa pero que la ausencia de secuencias consistentes y uniformes a lo largo de Europa limita sus esfuerzos. Y, en consecuencia, reconocen que no saben el papel que esta cepa est&aacute; jugando en los rebrotes de muchos pa&iacute;ses porque en la mayor parte tienen pocas o ninguna secuencia. De hecho, lo que se reitera en el estudio es la importancia de avanzar en un esfuerzo coordinado y regular para realizar secuencias gen&eacute;ticas del virus, especialmente en comunidades muy interconectadas como son las europeas. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo es, efectivamente, cauteloso sobre el alcance y las limitaciones de los resultados. Principalmente, porque los datos -a excepci&oacute;n de los relativos al Reino Unido con 7.207 casos- tienen escasa representatividad -20 en Francia, 1 en Italia o 256 para Espa&ntilde;a. Sin embargo, sus aparentes resultados han terminado difundi&eacute;ndose en algunos medios y en las redes sociales, sin mencionar, eso s&iacute;, los matices que obligan a poner en cuarentena, nunca mejor dicho, sus conclusiones. 
    </p><p class="article-text">
        Y, como no pod&iacute;a ser de otra manera entre una derecha espa&ntilde;ola cuyo objetivo no es otro que debilitar al Gobierno y quebrar la confianza en nuestras instituciones, el susodicho art&iacute;culo tambi&eacute;n est&aacute; siendo utilizado por alguno de sus l&iacute;deres para alimentar el fuego de la disensi&oacute;n y el desprestigio internacional de nuestro pa&iacute;s sin importar si de paso se estaba da&ntilde;ando a industrias tan necesarias para la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica de nuestro pa&iacute;s como la tur&iacute;stica o a nuestro sistema de investigaci&oacute;n y desarrollo cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Entre los que no han tardado en leer entre l&iacute;neas para atacar a Espa&ntilde;a destaca el eurodiputado por Ciudadanos Luis Garicano, quien no ha tenido empacho en extender la idea -sin prueba alguna- de que la segunda ola europea se ha originado en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Garicano enlazaba en su twitter el art&iacute;culo del Financial Times con este texto: &ldquo;Recuerdan la chapuza de la lucha contra el brote de Lleida? resulta que la segunda ola viene de una mutaci&oacute;n originada 'entre trabajadores agr&iacute;colas del Noreste de Espa&ntilde;a', extendida por turistas. 80% de los casos ingleses y espa&ntilde;oles, procede de ah&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si un comentario de ese tipo ser&iacute;a impropio de una persona culta y le&iacute;da, de alguien que ama a su patria y se informa bien antes de echar porquer&iacute;a sobre ella, mucho m&aacute;s lo es de un acad&eacute;mico como &eacute;l que se supone que est&aacute; al tanto de lo que significa la revisi&oacute;n de un art&iacute;culo cient&iacute;fico y la necesidad de tener en cuenta las evidencias y los hechos y no dejarse guiar por la demagogia o la ramploner&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los y las cient&iacute;ficas est&aacute;n trabajando incansablemente para disponer de informaci&oacute;n &uacute;til que nos ayude a entender y doblegar la curva, y durante la pandemia los resultados de sus investigaciones se est&aacute;n publicando con mucha rapidez. Algo que tiene muchos aspectos positivos pero tambi&eacute;n negativos y por ello es fundamental que lo que se viene publicando se lea con prudencia e inteligencia, tal y como reclaman los propios autores del estudio y que muchos que lo citan posiblemente no se han tomado la molestia de leer. Los resultados de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica son esenciales para la toma de decisiones pol&iacute;ticas y la informaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a pero deben usarse con honestidad y rigor. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hay que destacar que la detecci&oacute;n de la cepa que se analiza en el art&iacute;culo mencionado ha sido posible porque Espa&ntilde;a cuenta desde hace meses con equipos de investigaci&oacute;n encargados de detectar y analizar nuevas variantes del virus y que tenemos equipos de investigaci&oacute;n ya en marcha estudiando desde todos los puntos de vista su posible impacto. De hecho, como dice I&ntilde;aki Comas, uno de los autores del estudio en una <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/inaki-comas-investigador-nueva-variante-covid-demuestra-hay-tiempo-medidas-evitar-propagacion-rapida_1_6373642.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista</a> en este peri&oacute;dico, Espa&ntilde;a es el segundo pa&iacute;s de Europa y el cuarto del mundo que m&aacute;s secuencias gen&eacute;ticas obtiene de este virus: &ldquo;Esto nos permite ver cosas que otros pa&iacute;ses no pueden ver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este es un paso esencial en el esfuerzo por comprender y controlar mejor los nuevos brotes. Un esfuerzo de transparencia que debemos evitar que sea penalizado, tal y como ocurri&oacute; en 1918. 
    </p><p class="article-text">
        El Secretario General de las Naciones Unidas, Ant&oacute;nio Guterres, declar&oacute; al inicio de la pandemia que nos est&aacute;bamos enfrentando a otra peligrosa epidemia, la de la desinformaci&oacute;n, y que la &uacute;nica vacuna para combatirla es la confianza. En primer lugar, la confianza en la ciencia y en segundo en las instituciones que siguen &ldquo;un liderazgo receptivo, responsable y basado en evidencias&rdquo;. A&ntilde;adir&iacute;a adem&aacute;s la confianza en los medios de comunicaci&oacute;n para combatir esta pandemia de menosprecio a la verdad y tambi&eacute;n en los representantes pol&iacute;ticos de la ciudadan&iacute;a, como somos los europarlamentarios<em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        Para recuperar esa confianza deber&iacute;amos recordar a los medios de comunicaci&oacute;n, a los medios sociales y a los usuarios de ambos, a las personalidades p&uacute;blicas que crean o influyen sobre la opini&oacute;n ciudadana la importancia de verificar y contrastar los datos para que no induzcan a error, y la necesidad de ser prudentes cuando la evidencia cient&iacute;fica se basa en un universo muestral o geogr&aacute;fico limitado
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;amos defender una forma responsable y rigurosa de usar informaci&oacute;n, sobre todo cuando esa informaci&oacute;n puede agravar la actual situaci&oacute;n que vivimos, ayudando a crear m&aacute;s caos y desinformaci&oacute;n. No podemos dejarnos llevar por medias verdades o interpretaciones que nos convengan en un momento concreto con el solo objetivo de da&ntilde;ar a nuestros adversarios pol&iacute;ticos. Ahora m&aacute;s que nunca deber&iacute;amos proceder con una cautela m&aacute;xima y evitar afirmaciones categ&oacute;ricas, ya que la situaci&oacute;n es cambiante y pocas situaciones son descartables. El rigor cient&iacute;fico y la concreci&oacute;n sem&aacute;ntica tienen que ser extremos para no generar una situaci&oacute;n de desinformaci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s grave que genere desconfianza en la verdad que conocemos. Este es el momento para apoyar la ciencia y para apoyarse en la misma para transmitir una informaci&oacute;n rigurosa y contextualizada y para tomar las mejores decisiones pol&iacute;ticas para el conjunto de la ciudadan&iacute;a. No colguemos el sambenito de propagador de la segunda ola a una pa&iacute;s y a una comunidad cient&iacute;fica que est&aacute;n precisamente realizando un gran esfuerzo por secuenciar gen&eacute;ticamente el virus para conocer mejor su evoluci&oacute;n y expansi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/pandemia-desinformacion-cientifica-e-intoxicacion-politica_129_6377130.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2020 21:13:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La otra pandemia: desinformación científica e intoxicación política]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ética e inteligencia artificial en el trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/etica-e-inteligencia-artificial-trabajo_132_6304441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f10b5cee-9ac8-43da-b107-59e335570b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ética e inteligencia artificial en el trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Parlamento Europeo es una de las primeras instituciones en realizar recomendaciones sobre la necesidad de regular los aspectos éticos de la inteligencia artificial, la robotización y las tecnologías relacionadas</p></div><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula <em>Gattaca</em>, los trabajadores de la empresa de &eacute;lite que da nombre al largometraje son seleccionados por su informaci&oacute;n gen&eacute;tica, que ha sido predise&ntilde;ada en la mayor parte de los casos y que se utiliza de manera predictiva para conocer el potencial desempe&ntilde;o futuro de los trabajadores. Igualmente, los trabajadores son sometidos a controles continuos, incluyendo un pinchazo en el dedo al pasar el torno de ingreso a los edificios corporativos, que permite a la empresa recolectar la sangre de sus empleados y refrescar su informaci&oacute;n gen&eacute;tica como medida de identificaci&oacute;n y control.
    </p><p class="article-text">
        Si esa pel&iacute;cula se hubiera estrenado en la actualidad y no en 1997 se podr&iacute;a haber incorporado f&aacute;cilmente a la historia alguna forma de comercializaci&oacute;n de los datos personales de los trabajadores o el control de estos m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites f&iacute;sicos de la compa&ntilde;&iacute;a, gracias a los dispositivos m&oacute;viles que los empleados llevar&iacute;an encima de manera &ldquo;voluntaria&rdquo;. Aunque esa incursi&oacute;n en la privacidad nos habr&iacute;a obligado a renunciar a la parte m&aacute;s interesante de la trama, no podr&iacute;amos dejar de tener en cuenta que la supervisi&oacute;n del consentimiento forma hoy parte de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Como dice Shoshana Zuboff en su libro <em>El capitalismo de la supervisi&oacute;n</em>, si algo es gratis es porque la mercanc&iacute;a eres t&uacute;, porque es algo que se hace desde nosotros pero no para nosotros. Es la idea que se defiende tambi&eacute;n en el documental de Netflix <em>El dilema de las redes sociales</em> donde &eacute;stas se nos presentan no como un nuevo espacio p&uacute;blico sino como un nuevo espacio comercial en el que las personas somos los productos y donde se parametriza nuestro comportamiento con gran precisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las novelas y pel&iacute;culas de ciencia ficci&oacute;n est&aacute;n llenas de alusiones y propuestas de control de los trabajadores, de clasificaci&oacute;n de los mismos, de manipulaci&oacute;n y predicci&oacute;n de sus comportamientos a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a, ya sea a trav&eacute;s de otros humanos que utilizan las m&aacute;quinas para controlar a los trabajadores, como la mujer-m&aacute;quina de <em>Metr&oacute;polis</em>, o directamente a trav&eacute;s de las m&aacute;quinas, como en <em>Matrix</em>, donde los trabajadores son usados como bater&iacute;as para generar la energ&iacute;a que estas necesitan para sobrevivir. Pero no hace falta recurrir al fascinante mundo de la ciencia ficci&oacute;n: los cat&aacute;logos de las empresas de lo que se denomina &ldquo;employee monitoring solutions&rdquo; est&aacute;n bien surtidos. Se estima que, en 2023, esas empresas mover&aacute;n 3.840 millones de d&oacute;lares. Y es que, por ejemplo, el 98% de las empresas del &iacute;ndice Fortune 500, que re&uacute;ne a las m&aacute;s grandes del mundo, utilizan inteligencia artificial para sus procesos selectivos, argumentando que se trata de mecanismos menos discriminatorios que los no digitalizados, cuando sabemos que los algoritmos que est&aacute;n detr&aacute;s de dichos mecanismos han sido dise&ntilde;ados por personas que normalmente son varones blancos y que han vertido sus prejuicios sexistas, racistas u hom&oacute;fobos en el dise&ntilde;o, que a su vez se nutre y aprende de datos basados en una realidad que tambi&eacute;n es sexista, racista, clasista y hom&oacute;foba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cat&aacute;logo de productos a disposici&oacute;n de las empresas para la gesti&oacute;n de su mano de obra aparece en <em>rankings</em> publicados en revistas como <em>PC Magazine</em>. Entre ellos podemos encontrar los siguientes: monitoreo sigiloso, captura de v&iacute;deo en tiempo real, control remoto del teclado, rastreo de documentos y archivos, reconocimiento &oacute;ptico de caracteres, capturas de pantalla borrosas, alertas automatizadas, registro de tecleo, rastreo de ubicaci&oacute;n, configuraci&oacute;n de privacidad del usuario. Tambi&eacute;n <em>hardware</em> como brazaletes, gafas inteligentes o dispositivos de asistencia que recogen datos sobre las paradas que hacen los trabajadores, su rigor a la hora de trabajar o su productividad. El m&aacute;s conocido de todos ellos es tal vez el brazalete que en 2017 reparti&oacute; Amazon entre sus trabajadores para, en teor&iacute;a, ayudarles a localizar la mercanc&iacute;a en los almacenes, pero que en realidad implica un monitoreo constante de los mismos, lo que ha llevado a una competici&oacute;n feroz por la supervivencia dentro de la empresa. Por eso no es de extra&ntilde;ar que en las m&aacute;quinas expendedoras de los almacenes de Amazon en Estados Unidos los analg&eacute;sicos se puedan adquirir de forma gratuita. A estos productos podr&iacute;amos a&ntilde;adir tambi&eacute;n las tecnolog&iacute;as de control gen&eacute;tico o las de inteligencia artificial emocional, como la descodificaci&oacute;n de las expresiones faciales, las voces y el movimiento de los ojos.
    </p><p class="article-text">
        Los datos, la informaci&oacute;n que se recoge a trav&eacute;s de <em>software</em> o <em>hardware</em>, alimenta bases de datos selectivas que son creadas desde estos mecanismos extractivos y que alimentan los algoritmos dise&ntilde;ados previamente por o para los gestores de las empresas. Estos algoritmos buscan regularidades e irregularidades, establecen una normalidad de la que los trabajadores no deben alejarse y crean mecanismos de predicci&oacute;n de comportamientos futuros, que permiten tomar sin participaci&oacute;n humana decisiones que afectan a las personas. Sin embargo, esta obsesi&oacute;n por la m&eacute;trica extrema no oculta el hecho de que s&oacute;lo se miden en realidad algunos de los esfuerzos y trabajos que est&aacute;n detr&aacute;s de los resultados laborales. Como llevamos a&ntilde;os advirtiendo desde la econom&iacute;a feminista y se&ntilde;ala muy bien Phoebe Moore en sus investigaciones, quedan fuera de dichas mediciones todo el trabajo de preparaci&oacute;n y todo el trabajo dom&eacute;stico y de cuidados, incluyendo el emocional, que se necesita para poder ser un trabajador productivo y que normalmente realizan las mujeres de forma no retribuida ni reconocida. Esta fiebre sociom&eacute;trica fomenta pues la competitividad, nos aleja de la cooperaci&oacute;n como rasgo humano y genera estr&eacute;s y ansiedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que los intentos de control de la mano de obra no son nuevos y que cuando se dan cambios en los procesos productivos &eacute;stos suelen traer aparejados cambios en la gesti&oacute;n de los espacios y los tiempos de la mano de obra. Entre los temas que m&aacute;s disfruto dando en mis clases de historia econ&oacute;mica est&aacute; el impacto que tuvo la puesta en marcha del sistema fabril para el disciplinamiento de los trabajadores, o, en mis clases de historia empresarial, las propuestas del taylorismo. No obstante, las nuevas tecnolog&iacute;as han abierto un mundo de posibilidades de supervisi&oacute;n y control que antes no exist&iacute;a y que el gran confinamiento est&aacute; acelerando. De hecho, el mundo COVID-19 est&aacute; actuando como catalizador de lo que ser&aacute; el trabajo en el futuro y, en ese sentido, esta segunda ola de la pandemia est&aacute; normalizando aquello que durante la primera ve&iacute;amos s&oacute;lo como excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello explica que muchos parlamentos y gobiernos se hayan apresurado a desarrollar normativas que deben dar respuesta a la aceleraci&oacute;n del cambio digital en el mundo del trabajo. As&iacute;, se est&aacute; comenzando a regular el teletrabajo y ciertos aspectos relacionados con la digitalizaci&oacute;n de las relaciones laborales, como el derecho de los trabajadores a desconectar. Pero, con todo, las tecnolog&iacute;as y los cambios en el mundo laboral se suceden a mayor velocidad que los cambios normativos. Por eso es necesario regular tambi&eacute;n la dimensi&oacute;n &eacute;tica de las nuevas tecnolog&iacute;as, para que sirva de paraguas para normativas espec&iacute;ficas y de gu&iacute;a para establecer los l&iacute;mites que deben imponerse al desarrollo de aqu&eacute;llas. El desaf&iacute;o es, por tanto, lograr que las regulaciones sean tan ambiciosas como flexibles.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una labor complicada, porque el desaf&iacute;o digital al mundo del trabajo, especialmente el desarrollo de la inteligencia artificial, la robotizaci&oacute;n y otras tecnolog&iacute;as relacionadas, abarca muchos aspectos. Desde la alteraci&oacute;n de la demanda de trabajo y el consiguiente reparto de ese trabajo, la modificaci&oacute;n de la competitividad de regiones o pa&iacute;ses, o los cambios sectoriales que pueden suponer la desaparici&oacute;n de industrias o profesiones tal y como los conocemos y la aparici&oacute;n de otros que ahora ni siquiera sospechamos&mdash;se supone que un 65% de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as actuales tendr&aacute;n trabajos que todav&iacute;a no existen&mdash;, hasta los cambios en la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n de los trabajadores, los espacios y los tiempos de trabajo y de vida, las formas de organizaci&oacute;n y las propias relaciones laborales (de los trabajadores entre s&iacute; y de &eacute;stos con sus empleadores), la regulaci&oacute;n de dichas relaciones laborales, la remuneraci&oacute;n del trabajo y los derechos asociados a la actividad laboral, o la conciliaci&oacute;n de la vida laboral con la familiar y personal. Y tambi&eacute;n ata&ntilde;e a otras cuestiones que pueden suponer una vulneraci&oacute;n de nuestros derechos fundamentales a trav&eacute;s de una mayor y m&aacute;s eficiente supervisi&oacute;n y monitorizaci&oacute;n de nuestro trabajo y nuestras vidas, del uso mercantil de nuestros datos biom&eacute;dicos o de la predicci&oacute;n de comportamientos. Esto ocurrir&aacute;, por ejemplo, si los algoritmos toman decisiones sobre qui&eacute;n mantiene o no un puesto de trabajo, o si discriminan abiertamente en funci&oacute;n de la raza, el g&eacute;nero o la orientaci&oacute;n sexual, como consecuencia de un proceso de aprendizaje en el que no se han corregido los sesgos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a este desaf&iacute;o, el Parlamento Europeo es una de las primeras instituciones en realizar recomendaciones sobre la necesidad de regular los aspectos &eacute;ticos de la inteligencia artificial, la robotizaci&oacute;n y las tecnolog&iacute;as relacionadas. Esta iniciativa legislativa que se discute y vota esta semana en el pleno del Parlamento Europeo y de la que ha sido ponente mi compa&ntilde;ero Iban Garc&iacute;a del Blanco, puede consultarse <a href="https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/A-9-2020-0186_EN.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. Obviamente, las recomendaciones van m&aacute;s all&aacute; de los aspectos laborales, pero &eacute;stos juegan un papel esencial en las mismas, tal y como queda reflejado tambi&eacute;n en las recomendaciones realizadas por el Comit&eacute; de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo, de las que yo misma he sido ponente y tambi&eacute;n pueden consultarse <a href="https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/EMPL-AD-648298_EN.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;sicamente, lo que pretende esta iniciativa legislativa es dar un empuj&oacute;n a la innovaci&oacute;n digital y a la digitalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a para garantizar la competitividad de la Uni&oacute;n Europea sin que esto implique en ning&uacute;n momento la vulneraci&oacute;n de los derechos fundamentales de la ciudadan&iacute;a. Se espera adem&aacute;s que ayude a fomentar el desarrollo de mercados de trabajo m&aacute;s inclusivos, la creaci&oacute;n de empleos de calidad y la mejora del bienestar de las personas. Para ello es necesario que el desarrollo de la inteligencia artificial, contrariamente a lo que su nombre indica, sea humano, en el sentido de que debe guiarse por el respeto a los derechos humanos y a los derechos y valores fundamentales de la Uni&oacute;n Europea, incluyendo el mantenimiento del dialogo social y la negociaci&oacute;n colectiva para garantizar la dignidad de los trabajadores, evitar el trato discriminatorio, salvaguardar la privacidad, impedir la supervisi&oacute;n ilegal y proteger el derecho a desconectar. Deben ser personas quienes se responsabilicen y tomen las &uacute;ltimas decisiones en todo lo concerniente a los trabajadores, y esto obliga a que los mecanismos de toma de decisi&oacute;n basados en la inteligencia artificial sean responsables, discutidos y reversibles cuando sea necesario, y se sometan a una evaluaci&oacute;n continua a base de chequeos y controles.
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones en el &aacute;mbito laboral deben ser siempre transparentes, justas y eludir implicaciones negativas para los trabajadores; m&aacute;s bien deben ayudar a mejorar sus competencias, tambi&eacute;n las de las personas con discapacidades. En ese sentido, deber&iacute;a ser obligatorio informar a los trabajadores de los mecanismos de inteligencia artificial que se usan en las empresas, particularmente si se trata de productos o servicios personalizados, y est&aacute; informaci&oacute;n deber&iacute;a ser accesible, comprensible y ajena a cualquier coacci&oacute;n para su aceptaci&oacute;n. Por otra parte, los trabajadores deber&iacute;an ser los due&ntilde;os de sus datos incluso despu&eacute;s de que la relaci&oacute;n laboral haya terminado para as&iacute; evitar cualquier vulneraci&oacute;n de la privacidad, discriminaci&oacute;n o da&ntilde;o reputacional.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que poner en marcha regulaciones que consideren la privacidad y la protecci&oacute;n de nuestros datos como derechos fundamentales y esenciales para el funcionamiento de nuestras democracias. Nuestros datos no son una mercanc&iacute;a y debemos garantizar la ausencia de coacci&oacute;n de modo que, en la medida de lo posible, la supervisi&oacute;n participativa sea voluntaria. Si bien se espera que las nuevas tecnolog&iacute;as contribuyan al desarrollo de mercados de trabajo m&aacute;s inclusivos e impacten positivamente en la seguridad y la salud de los trabajadores, tambi&eacute;n existe la conciencia de que pueden ser utilizadas para monitorizar, evaluar, predecir y guiar los resultados de los trabajadores con consecuencias directas e indirectas para sus carreras y sus vidas. En definitiva, dichas tecnolog&iacute;as deben comprometerse con el bienestar y la protecci&oacute;n de los trabajadores y ser transparentes, seguras y respetuosas de sus derechos fundamentales en su entero ciclo de desarrollo, desde su dise&ntilde;o hasta que se implementan en el espacio de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el desarrollo de la inteligencia artificial, la rob&oacute;tica y las tecnolog&iacute;as relacionadas puede ser inspirador y deber&iacute;a conducirnos a un mundo mejor, m&aacute;s justo e inclusivo, los peligros de la supervisi&oacute;n y el control que se pueden ejercer a trav&eacute;s de ellas son tambi&eacute;n claros e inmediatos y est&aacute;n vinculados con asimetr&iacute;as enormes de informaci&oacute;n y poder. No podemos prever el futuro, pero podemos intentar prepararnos para que &eacute;ste se asiente sobre nuestros valores fundamentales y sobre los derechos, la dignidad y la autonom&iacute;a de las personas como aspectos esenciales de nuestras democracias. La regulaci&oacute;n es necesaria porque el desarrollo de las nuevas tecnolog&iacute;as no puede hacerse a expensas de la democracia. Del mismo modo que Thomas Piketty afirma que el capitalismo no se come crudo, podemos decir que las tecnolog&iacute;as no deben servirse crudas. La tecnolog&iacute;a cruda es como la comida r&aacute;pida, poco saludable.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/etica-e-inteligencia-artificial-trabajo_132_6304441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2020 20:08:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ética e inteligencia artificial en el trabajo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciencia y política: ustedes saben mucho, pero no de todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/ciencia-politica-no_132_6270408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d5aaf8d-f728-4177-b04c-1e54fd54f906_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciencia y política: ustedes saben mucho, pero no de todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gobernar un país, una región, una universidad, una asociación científica y hasta una comunidad de vecinos es complejo porque hay que conciliar intereses y situaciones distintas</p></div><p class="article-text">
        La antipol&iacute;tica avanza en nuestros d&iacute;as como la Nada en <em>La historia interminable</em>. Sin embargo, en vez de ser un vac&iacute;o absoluto y metaf&iacute;sico, como en la novela de Michael Ende, est&aacute; poblado de expresiones de &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; que, le&iacute;das o escuchadas de manera independiente, parecen cobrar todo el sentido y calan en la poblaci&oacute;n. Es as&iacute; como manifiestos que pueden estar cargados de raz&oacute;n y que en la mayor&iacute;a de los casos son bienintencionados y est&aacute;n promovidos por personas de reconocido prestigio en su campo profesional, acaban siendo, a causa de su parcialidad y, por ende, de su simplicidad, utilizados por fuerzas antidemocr&aacute;ticas de distinto pelaje que llevan mucho tiempo picando piedra en esto de la antipol&iacute;tica, es decir, vaciando de significado nuestra democracia y resignificando todos sus principios fundamentales. Una de las puntas de lanza habituales de estas fuerzas antidemocr&aacute;ticas, al hilo de la pandemia de COVID-19, es apelar a que sean los cient&iacute;ficos &mdash;identificados siempre como los profesionales de las ciencias experimentales y de la salud&mdash; quienes ocupen el lugar de los pol&iacute;ticos en la toma de decisiones sobre el gobierno de todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos espa&ntilde;oles de dichas ramas no son ajenos a este movimiento. Prueba de ello son el art&iacute;culo publicado por varios cient&iacute;ficos espa&ntilde;oles en <em>The Lancet</em> o el m&aacute;s reciente <a href="https://www.fesemi.org/sites/default/files/documentos/prensa/semi/manifiesto_sociedades_cientificas_a4_def.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto</a>, firmado por un total de 55 sociedades cient&iacute;ficas de nuestro pa&iacute;s. La mayor&iacute;a de quienes lean este &uacute;ltimo manifiesto asentir&aacute;n a casi todo lo que en &eacute;l se dice, especialmente si tienen en cuenta el espect&aacute;culo que est&aacute; dando el gobierno de la Comunidad de Madrid con su gesti&oacute;n de la pandemia. Sin embargo, este manifiesto, de t&iacute;tulo pretencioso (&ldquo;En la salud ustedes mandan, pero no saben&rdquo;), se refiere a la COVID-19 como si &uacute;nicamente se tratara de una cuesti&oacute;n m&eacute;dica, que sin duda lo es, pero no s&oacute;lo. Y obviando que en pol&iacute;tica hay decisiones que tienen un car&aacute;cter positivo y otras que tienen un car&aacute;cter normativo.
    </p><p class="article-text">
        Comenzar&eacute; por esto &uacute;ltimo, que se trata de una discusi&oacute;n muy antigua. A finales del siglo XIX John Neville Keynes ya dec&iacute;a que hab&iacute;a decisiones pol&iacute;ticas que eran de car&aacute;cter positivo, y que por tanto se basaban en hechos probados, cuestiones que se pod&iacute;an demostrar emp&iacute;ricamente, ya fuera de manera experimental o no y que por tanto, son m&aacute;s susceptibles a poder ser propuestas por cient&iacute;ficos sin injerencia pol&iacute;tica. Y otras que son de car&aacute;cter normativo, que tienen que ver con el deber ser y que son frutos de acuerdos que en los sistemas democr&aacute;ticos normalmente se toman en los parlamentos. Es cierto que con el avance de las ciencias, hay cada vez m&aacute;s decisiones que pueden estar basadas en propuestas de tipo positivo, pero la realidad es que normalmente se trata de un mix y que las pol&iacute;ticas que se imponen se resuelven o se deber&iacute;an de resolver sobre propuestas normativas y positivas. Y las propuestas positivas es importante que vengan de cient&iacute;ficos que llegan a ellas de manera rigurosa y contrastada. Pero &iquest;qu&eacute; cient&iacute;ficos?, &iquest;qu&eacute; ramas del saber? Es obvio que en una pandemia las llamadas ciencias de la vida deben tener un protagonismo especial, pero no solo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La paralizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y el endeudamiento p&uacute;blico en el que han tenido que incurrir los estados para sostener a las personas, las familias y las empresas durante esta crisis podr&iacute;a ser el mejor ejemplo de que lo que nos est&aacute; ocurriendo transciende el &aacute;mbito sanitario y de que, como consecuencia, las pol&iacute;ticas que se pongan en marcha deben tener en cuenta esa complejidad. Pero no hablemos s&oacute;lo de salud y econom&iacute;a. Las y los soci&oacute;logos tambi&eacute;n reclaman ser escuchados y dicen tener la clave de por qu&eacute; medidas dise&ntilde;adas para detener los contagios e inspiradas en las recomendaciones de expertos del campo de la salud funcionan en unos pa&iacute;ses y no en otros. Recordemos que, hace s&oacute;lo unos d&iacute;as, la OMS no se explicaba qu&eacute; est&aacute; pasando en Espa&ntilde;a, por qu&eacute; las medidas que funcionan en otros sitios no lo hacen en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los soci&oacute;logos afirman que, si se les hubiera escuchado, no se habr&iacute;an cometido determinados errores vinculados con determinados sesgos en el comportamiento de las personas. As&iacute;, H&eacute;ctor G. Barn&eacute;s escrib&iacute;a, en <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2020-10-04/errores-cometido-sociologos-coronavirus_2773344/?utm_source=twitter&amp;utm_medium=social&amp;utm_campaign=BotoneraWeb)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a> publicado en <em>El Confidencial,</em> que la aplicaci&oacute;n de las medidas sanitarias no puede hacerse en un &ldquo;vac&iacute;o sociol&oacute;gico&rdquo;, sin pensar en la comprensi&oacute;n de las medidas y en su grado de adopci&oacute;n por parte de la poblaci&oacute;n, o sin considerar el impacto desigual que &eacute;stas pueden tener sobre los distintos grupos sociales o en funci&oacute;n de distintos ejes de desigualdad como el g&eacute;nero. Y pone como ejemplo de modelo de fracaso el primer confinamiento madrile&ntilde;o de esta segunda ola, que establec&iacute;a restricciones por &aacute;reas sanitarias, cuando ni siquiera los l&iacute;mites de estas &aacute;reas eran claros para la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que en la toma de decisiones han pesado m&aacute;s unas ciencias que otras. &iquest;Y c&oacute;mo pretenden los cient&iacute;ficos dirimir entre ellos qu&eacute; ciencia pesa m&aacute;s pol&iacute;ticamente en cada momento? &iquest;Lo hacen las sociedades cient&iacute;ficas en su nombre?, cuando en muchos casos &eacute;stas son estructuras de poder en cuyas c&uacute;pulas, por ejemplo, no hay mucha diversidad y donde est&aacute;n poco representadas las mujeres y los j&oacute;venes. &iquest;Con qu&eacute; mecanismos tienen intenci&oacute;n de rendir cuentas a la sociedad estas asociaciones si de verdad asumen la gesti&oacute;n de los intereses de todos? Hasta 170.000 profesionales han elegido a los miembros de las c&uacute;pulas de las asociaciones cient&iacute;ficas que ahora reclaman tomar las tiendas de la gesti&oacute;n de la pandemia. &iquest;Est&aacute;n ellos m&aacute;s legitimados que los 37 millones de espa&ntilde;oles llamados a votar en las &uacute;ltimas elecciones generales?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo mi respeto al manifiesto y compartiendo plenamente la idea de que la ciencia debe informar la toma de decisiones pol&iacute;ticas a trav&eacute;s de las propuestas de car&aacute;cter positivo, mucho m&aacute;s de cuanto lo hace en la actualidad, me gustar&iacute;a comentar algunas cuestiones a las que alude el manifiesto y que creo que son m&aacute;s complejas de c&oacute;mo se han expuesto en &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El manifiesto pide que los pol&iacute;ticos acepten que las decisiones dominantes deben basarse en la mejor evidencia cient&iacute;fica disponible, desligada por completo del continuo enfrentamiento pol&iacute;tico. Y que la respuesta sea coordinada, equitativa y basada exclusivamente en criterios cient&iacute;ficos claros, comunes y transparentes. Una demanda cargada de sentido com&uacute;n, porque el enfrentamiento pol&iacute;tico es reprobable en cualquier circunstancia. Ahora bien, los firmantes del documento deber&iacute;an saber tambi&eacute;n, porque eso lo estudian otras ciencias, que los partidos pol&iacute;ticos representan sensibilidades e intereses distintos dentro de la ciudadan&iacute;a, y que como he dicho antes tambi&eacute;n se toman decisiones en base a propuestas normativas.
    </p><p class="article-text">
        No lleva la misma vida, ni tiene las mismas oportunidades, ni se beneficia de las mismas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas una familia adinerada de una zona rica que otra que necesita del ingreso m&iacute;nimo vital para salir adelante; una que se confina en una casa enorme con jard&iacute;n que otra que lo hace en 40m2 sin ventanas ni balcones a la calle. Hablan de respuestas equitativas, pero &iquest;a qu&eacute; se refieren exactamente, m&aacute;s all&aacute; de que toda la poblaci&oacute;n tenga acceso a la sanidad, los rastreos o las pruebas? &iquest;Contemplan tambi&eacute;n el impacto sobre el bienestar de las mujeres y sus oportunidades laborales de la sobrecarga de trabajo impuesta por el confinamiento? &iquest;Tienen en cuenta las distintas condiciones laborales de quienes pueden teletrabajar con respecto a quienes tienen que hacerlo cara al p&uacute;blico y para ello viajan a diario en vagones de metro o en autobuses atestados; de quienes pueden pagar un cuidado privado dom&eacute;stico para sus mayores en comparaci&oacute;n con quienes no tienen m&aacute;s remedio que internarlos en residencias donde la vida, como hemos visto, dista en muchos casos de ser digna?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habla tambi&eacute;n el manifiesto de lentitud burocr&aacute;tica que es, sin duda, un gran problema, pero nuestra cultura es garantista, para bien y para mal, y no se cambia todo un edificio legal, t&eacute;cnico y administrativo de un d&iacute;a para otro, como tampoco se revierten los efectos de las medidas de austeridad de un plumazo. Exigen sus autores, con toda la raz&oacute;n, que haya una reserva estrat&eacute;gica nacional de material para hacer frente a &eacute;sta y otras pandemias. Pero nadie se acuerda ya de la austeridad fomentada por gobiernos a los que, probablemente, muchos de ellos votaron. No sab&iacute;an entonces y parecen no saber ahora que la austeridad mata, algo que denunciamos en su momento las asociaciones cient&iacute;ficas de econom&iacute;a cr&iacute;tica, pero tambi&eacute;n cient&iacute;ficos de sus ramas de conocimiento como David Stuckler y Sanjay Basu, quienes en 2012 publicaron un libro de gran impacto que inclu&iacute;a esa misma frase en su t&iacute;tulo: <em>The body economic: Why austerity kills</em>.
    </p><p class="article-text">
        El manifiesto acaba con esta proposici&oacute;n: &ldquo;Las sociedades cient&iacute;ficas, en todos los &aacute;mbitos de la salud, ofrecemos nuestros conocimientos&rdquo;. Nuestra sociedad debe estar tremendamente agradecida a los cient&iacute;ficos por ello, as&iacute; como por su dedicaci&oacute;n, trabajo y generosidad. Y desde la pol&iacute;tica se deben recoger y escuchar esos conocimientos al margen de todo inter&eacute;s partidista para poder combatir la pandemia como es necesario. No obstante, si queremos hacerlo teniendo en cuenta su gran complejidad, habr&aacute; que tomar en consideraci&oacute;n tambi&eacute;n los conocimientos de personas expertas en econom&iacute;a que desarrollan un discurso centrado en el bien com&uacute;n y no en los intereses de las entidades financieras y las grandes fortunas; los de personas expertas en psicolog&iacute;a, que pueden valorar los efectos sobre el bienestar y la salud mental que tanto la enfermedad como las medidas restrictivas que aspiran a controlarla tienen sobre la poblaci&oacute;n; los de expertos en ciencias sociales y del comportamiento, que pueden prever y analizar el grado de cumplimiento esperado de dichas medidas y su eficacia; etc.
    </p><p class="article-text">
        Y entre todos tendremos que ser m&aacute;s humildes porque la ciencia de sistemas complejos como una pandemia no es exacta. Faltan datos y modelos para entender su desarrollo a muchas escalas, y dentro del los campos cient&iacute;ficos hay muchas diferencias de opini&oacute;n. F&iacute;sicos, matem&aacute;ticos, cient&iacute;ficos de sistemas complejos difieren en los m&eacute;todos y en los resultados. Las pandemias se estudian bien en retrospectiva. Pero como estamos viendo, ni su desarrollo a escala global ni local se pueden predecir. Todav&iacute;a no sabemos si la inmunizaci&oacute;n de reba&ntilde;o es posible o no. Ni siquiera se ha establecido el famoso n&uacute;mero R, que puede estar entre 4 y 11, seg&uacute;n las &uacute;ltimas estimaciones, repito, entre 4 y 11.
    </p><p class="article-text">
        Gobernar un pa&iacute;s, una regi&oacute;n, un ayuntamiento, una universidad, una asociaci&oacute;n cient&iacute;fica y hasta una comunidad de vecinos es complejo porque hay que conciliar intereses y situaciones distintas e incluso desiguales o contradictorias entre s&iacute;, y hacerlo con recursos limitados. Estoy convencida, y trabajo para que eso sea as&iacute; cada d&iacute;a, de que la ciencia, adem&aacute;s de para avanzar en el conocimiento y, por ende, hacia un mayor bienestar colectivo, sirve para informar la toma de decisiones pol&iacute;ticas. Ahora bien, no debe en ning&uacute;n caso sustituir a la pol&iacute;tica. La ciencia la hacen principalmente personas que desean y necesitan formarse y disponer de oportunidades para realizar su trabajo con dignidad en espacios adecuados, con los instrumentos necesarios, con mecanismos que permitan la colaboraci&oacute;n con sus pares y el retorno a la sociedad de la inversi&oacute;n que &eacute;sta colectivamente realiza en cada disciplina. Y todo ello requiere unas reglas de juego y un presupuesto que permitan que la ciencia nos ayude a conseguir un mundo mejor sin que se frustren carreras cient&iacute;ficas por el camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es preciso, asimismo, cambiar la carrera cient&iacute;fica de modo que ese retorno a la sociedad no est&eacute; penalizado o que no se produzca s&oacute;lo cuando ya se tienen todos los tramos de productividad posibles reconocidos, en lugar de cuando se es joven y se est&aacute; lleno de ideas y energ&iacute;a. Hace falta, igualmente, una ciencia que interact&uacute;e m&aacute;s con la sociedad. Una ciudadan&iacute;a mejor informada, con una mayor y mejor formaci&oacute;n cient&iacute;fica (incluyendo las disciplinas sociales y las humanidades), sabr&aacute; tomar mejores decisiones, elegir mejor a sus representantes pol&iacute;ticos y, qui&eacute;n sabe, hasta participar en la pol&iacute;tica institucional, porque es all&iacute; donde se dirimen muchos aspectos de nuestras vidas privadas y, sobre todo, p&uacute;blicas. Tambi&eacute;n sabr&aacute; esta ciudadan&iacute;a exigir un mayor presupuesto para ciencia, y estar&aacute; m&aacute;s dispuesta a pagar impuestos con el objetivo de alcanzar el bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un amigo comentaba esta misma ma&ntilde;ana en un chat, a prop&oacute;sito de este manifiesto de las sociedades cient&iacute;ficas en Espa&ntilde;a, que en un seminario de ESADE de 2008 al que &eacute;l asisti&oacute; y que organiz&oacute; una mesa que se llamaba &ldquo;Expertos sin poder, pol&iacute;ticos sin ideas&rdquo;, Felipe Gonz&aacute;lez, que era uno de los intervinientes, jug&oacute; con el t&iacute;tulo y dijo que ser&iacute;a m&aacute;s correcto hablar de &ldquo;Expertos sin ideas, pol&iacute;ticos sin poder&rdquo;. La ocurrencia del expresidente del gobierno espa&ntilde;ol es sin duda brillante, pero no determinista ni inamovible. Los expertos deber&iacute;an tener ideas que permitan realizar progresos en el campo del conocimiento e informar mejor las decisiones pol&iacute;ticas, y los pol&iacute;ticos deber&iacute;an tener poder para desarrollar las pol&iacute;ticas que permitan la consecuci&oacute;n de ese bien com&uacute;n y no s&oacute;lo del de unos pocos.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que lo inmediato es parar esta pandemia, pero dif&iacute;cilmente podremos alcanzar la deseada y genuina mayor aportaci&oacute;n de la ciencia a la toma de decisiones pol&iacute;ticas, si la ciencia que hacemos es una ciencia castrada por los intereses de grupos de poder en muchos casos ajenos a las propias disciplinas cient&iacute;ficas, o una ciencia troceada en un sistema que premia d&oacute;nde se publica y no lo que se publica. Dif&iacute;cilmente podremos lograrlo si seguimos favoreciendo un modelo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, incluso civilizatorio, como el capitalismo neoliberal financiarizado, que vac&iacute;a cada vez m&aacute;s de poder a las y los representantes elegidos por el pueblo. Me viene a la cabeza otra respuesta de un exmandatario, en este caso Frei Betto, asesor especial de del presidente de Brasil Lula da Silva, cuando, cuando increpado por no hacer suficientes pol&iacute;ticas de izquierdas tras llegar al poder, contest&oacute;: No se equivoquen, hemos llegado al gobierno, pero no al poder. Pues todo eso, sobre todo eso, tambi&eacute;n hay que cambiarlo. La ciencia importa y mucho, y m&aacute;s que deber&iacute;a importar para la toma de decisiones pol&iacute;ticas, pero con humildad. La ciencia y la pol&iacute;tica necesitan ambas m&aacute;s humildad para poder colaborar y avanzar en el bien com&uacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/ciencia-politica-no_132_6270408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2020 20:21:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciencia y política: ustedes saben mucho, pero no de todo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El virus de la desigualdad y la desconexión. Pongamos que hablo de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/virus-desigualdad-desconexion-pongamos-hablo-madrid_132_6233543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/674ca5c7-5b38-43f6-aebc-544523960a89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El virus de la desigualdad y la desconexión. Pongamos que hablo de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lugar de prevenir que la población más vulnerable de nuestra ciudad sufra como está sufriendo las mayores tasas de contagios, han optado por la discriminación territorial: somos la mano de obra barata de esta 'ciudad global’, somos el lugar donde se ubica todo lo que la ciudad necesita pero le molesta</p></div><p class="article-text">
        Coincidiendo con el &uacute;ltimo d&iacute;a del verano, el gobierno de la Comunidad de Madrid va a confinar parcialmente a 855.193 personas que viven en 37 zonas sanitarias que coinciden con algunas de las de menor renta media de toda la regi&oacute;n. Y es que el COVID-19 se solapa con otro virus, el de la desigualdad, que lleva d&eacute;cadas creciendo y que est&aacute; a punto de mutar en el virus de la desconexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al principio de la pandemia y tras la muerte de algunas personas que se encontraban entre las m&aacute;s ricas y poderosas de sus respectivos pa&iacute;ses, cre&iacute;mos que, contrariamente a la crisis anterior, &eacute;sta no entend&iacute;a de clases. Pero pronto vimos que esto no era as&iacute;, que la tan aclamada estrategia de Singapur y su <em>app</em> de rastreos para combatir el virus hab&iacute;a hecho aguas frente al hacinamiento y las condiciones de vida poco dignas en los que viven muchos trabajadores inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que vemos rebrotes o segundas olas por todas partes, podemos identificar un patr&oacute;n global. El virus se ceba con las zonas m&aacute;s pobres, con menos espacios y m&aacute;s reducidos, con menos servicios p&uacute;blicos, donde la mayor parte de las personas tienen empleos que los dejan m&aacute;s expuestos al contacto con terceros y sin posibilidad de teletrabajar, y viajan en un transporte p&uacute;blico donde las m&aacute;s de las veces es imposible mantener la distancia de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Es un paradigma global fruto de una realidad tambi&eacute;n global, que nos ha llevado a niveles de desigualdad econ&oacute;mica desconocidos desde hace un siglo. Una desigualdad que no es casual, sino consecuencia de d&eacute;cadas de pol&iacute;ticas y reglas de juego neoliberales centradas en recortes del gasto p&uacute;blico y privatizaciones, de reformas fiscales regresivas, deterioro de los servicios p&uacute;blicos esenciales y disminuci&oacute;n de la participaci&oacute;n de los salarios en las rentas de los pa&iacute;ses, y, lo que es peor, de unos cambios culturales que hacen posible vivir sin percibir que esa desigualdad crece cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, como siempre, hay territorios en que esta realidad se presenta de manera m&aacute;s descarnada por las propias din&aacute;micas econ&oacute;micas, pero tambi&eacute;n a causa de las pol&iacute;ticas impuestas, y Madrid ha sido una alumna aventajada en la puesta en marcha de esas pol&iacute;ticas y reglas de juego neoliberales. No es de extra&ntilde;ar, por tanto, que las cifras de contagios muestren una desigualdad tan grande en funci&oacute;n de la renta media de los distritos y municipios afectados.
    </p><p class="article-text">
        Y es que esta pandemia se desarrolla sobre realidades muy desiguales. Muchos organismos internacionales y economistas nos alertan de que, si no acertamos con las pol&iacute;ticas aplicadas, las desigualdades crecer&aacute;n m&aacute;s que durante la crisis del 2008 y bajo las equivocadas pol&iacute;ticas de austeridad que se impusieron para en teor&iacute;a combatirla, lo que nos conducir&aacute; a una aut&eacute;ntica bifurcaci&oacute;n o desconexi&oacute;n de consecuencias imprevistas y, muy posiblemente, nefastas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Acertar con las medidas es, por tanto, fundamental. Sin duda, hay que combinar las de corto plazo, entre las que detener los contagios debe ser la prioridad, con otras de medio y largo plazo, que frenen y reviertan los altos &iacute;ndices de desigualdad. Porque, de no ser as&iacute;, la frustraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n m&aacute;s afectada puede hacer naufragar las terapias inmediatas, impedir la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de contagios y agravar la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Y no parece que las medidas que entran en vigor en la Comunidad de Madrid vayan a la ra&iacute;z del problema, sino que m&aacute;s bien pueden conseguir la estigmatizaci&oacute;n de cientos de miles de personas y su consiguiente indignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Eso no quiere decir que no haya que tomar medidas selectivas. Se puede constatar estad&iacute;sticamente que las zonas del sur de Madrid tienen una incidencia m&aacute;s alta de contagios de COVID-19 que los municipios y distritos de mayor poder adquisitivo del centro y norte de la comunidad. Por otra parte, los confinamientos selectivos se vienen probando desde el inicio de la pandemia y buscan dar con la tecla del dif&iacute;cil equilibrio entre frenar los contagios y las muertes y mantener una cierta actividad que amortig&uuml;e la gran depresi&oacute;n econ&oacute;mica que ya empezamos claramente a transitar. Nadie dice que sea f&aacute;cil acertar, pero hay que intentarlo y con coherencia.
    </p><p class="article-text">
        Isabel D&iacute;az Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, present&oacute; estas medidas de restricci&oacute;n s&oacute;lo d&iacute;as despu&eacute;s de haber, una vez m&aacute;s, derrochado frivolidad en sus declaraciones, al culpar del contagio al modo de vida de las personas con menos recursos, y despu&eacute;s de llevar la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica hasta extremos esperp&eacute;nticos. D&iacute;as despu&eacute;s, tambi&eacute;n, de comparecer en la Asamblea de Madrid para anunciar otra raci&oacute;n de pol&iacute;ticas neoliberales, con su correspondiente bajada de impuestos, lo que redundar&aacute; en el ulterior deterioro de los servicios p&uacute;blicos, ya de por s&iacute; muy castigados, y en el incremento de la vulnerabilidad de amplias capas de la poblaci&oacute;n y, por supuesto, de la desigualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una desigualdad que posiblemente muchos no vean, empezando por los votantes del PP de D&iacute;az Ayuso y de los partidos, Ciudadanos y Vox, que la sostienen en el poder. Porque a veces es dif&iacute;cil percibir ese engranaje que, a base de trabajo precario y condiciones de vida poco dignas, permite el nivel y modo de vida del resto. No lo ven quienes votan a partidos que responsabilizan de la pobreza a quienes las sufren y no siempre lo ven en su d&iacute;a a d&iacute;a personas que optan por opciones pol&iacute;ticas m&aacute;s solidarias y comprometidas con la igualdad. S&oacute;lo hab&iacute;a que asomarse a los balcones durante el confinamiento y observar las caras de miedo de los <em>riders</em>, que no dejaban de pasar cargados de cajas de hamburguesas a sus espaldas, pero es que cuando no se quiere cocinar, eso no se ve, y es as&iacute; como perdemos la conexi&oacute;n con nuestros conciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil ver realmente a quienes nos sirven. No todo el mundo puede teletrabajar, no todo el mundo puede parar. Y no me refiero s&oacute;lo a los cuidados que nunca paran, ni a los trabajos considerados esenciales donde se mezclan trabajos cualificados, relativamente bien remunerados y socialmente bien considerados, con otros mal pagados, con condiciones laborales indecentes que llevan a vidas precarias, y que, para colmo, no tienen ning&uacute;n reconocimiento social. Tambi&eacute;n est&aacute;n los que no pueden parar porque no tienen colch&oacute;n financiero alguno o temen ser despedidos si no acuden a su puesto de trabajo cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La presidenta de la Comunidad de Madrid ha querido apostar por esa desconexi&oacute;n entre barrios y entre personas para que sus votantes sigan sin ver ese engranaje que funciona especialmente en grandes urbes desiguales como Madrid y su hinterland. Con las medidas que entran en vigor ma&ntilde;ana, no permite a las personas de esas 37 zonas tomarse un caf&eacute; o una cerveza en sus barrios, pero s&iacute; que crucen la ciudad en vagones de metro atestados para servir esos mismos caf&eacute;s y cervezas en otros barrios, en otras realidades, a gentes que viven en otras casas, con otros metros cuadrados, y que tienen otras cuentas corrientes. 
    </p><p class="article-text">
        No autoriza a las madres a llevar a sus propios hijos a los parques infantiles de sus barrios, pero s&iacute; a llevar a los de otros en otros barrios, otros que llevan otras ropas, aprender&aacute;n pronto otros idiomas y tambi&eacute;n a no ver a quienes les sirven. Los intereses econ&oacute;micos de esos otros seguir&aacute;n intactos, mientras los adolescentes de las zonas restringidas no podr&aacute;n jugar al futbol al aire libre en los parques, pero s&iacute; hacerlo a puerta cerrada en las casas de apuestas, desarrollando una adicci&oacute;n que tambi&eacute;n entiende de clases.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que haya protestas y que las asociaciones del sur de Madrid est&eacute;n denunciado las medidas aprobadas con frases como &eacute;stas: &ldquo;En lugar de proteger, cuidar y prevenir que la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable de nuestra ciudad sufra como est&aacute; sufriendo las mayores tasas de contagios, han optado por la estigmatizaci&oacute;n, la exclusi&oacute;n y la discriminaci&oacute;n territorial [...]. Somos la mano de obra barata de esta 'ciudad global&rsquo;, somos el lugar donde se ubica todo lo que la ciudad necesita pero le molesta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que tomar esta indignaci&oacute;n muy en serio porque no crece sobre la frivolidad de las caceroladas de N&uacute;&ntilde;ez de Balboa en pleno confinamiento, sino sobre un sistema desigual y unas pol&iacute;ticas injustas y equivocadas. Debemos evitar como sea que haya reacciones violentas, por eso la soluci&oacute;n no puede ser incrementar la vigilancia policial para garantizar que los afectados se confinen para unas actividades y no para otras, en unos espacios y no en otros.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n no puede ser la desconexi&oacute;n. Como escrib&iacute;a la novelista Harper Lee en <em>Matar a un ruise&ntilde;or</em>, &ldquo;Nunca entiendes realmente a una persona hasta que consideras las cosas desde su punto de vista, hasta que te metes en su piel y caminas con ella&rdquo;. El modo de vida de las personas que sufren mayores niveles de contagio no es un modo de vida elegido por ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos pol&iacute;ticas en las que todas las personas cuenten y que garanticen unas condiciones de vida dignas a todas las personas de todos los territorios, incluidos los del sur de Madrid. Y necesitamos empat&iacute;a y ponernos en los zapatos de esas personas que estar&aacute;n confinadas en sus barrios de residencia, pero no en aquellos donde trabajan. Y si realmente lo hacemos, no querremos volver a la anterior normalidad, tremendamente desigual, injusta y depredadora del medioambiente, sino construir una nueva con luces largas. Pero para ello debemos acertar tambi&eacute;n con las medidas m&aacute;s inmediatas y tener presente en todo momento la dignidad de las personas m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/virus-desigualdad-desconexion-pongamos-hablo-madrid_132_6233543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2020 19:40:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El virus de la desigualdad y la desconexión. Pongamos que hablo de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Coronavirus,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COVID-19 y extrema derecha: no cantemos victoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/covid-19-extrema-derecha-no-cantemos-victoria_132_6204985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6fbb695-afe1-4b4b-a7ce-049a4520d9bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="COVID-19 y extrema derecha: no cantemos victoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No podemos fallar como ciudadanía, tenemos que asumir nuestra responsabilidad individual y nuestra capacidad de cambio. Debemos impedir que los autoritarios, intolerantes y antidemocráticos ocupen todo el espacio público y privado</p></div><p class="article-text">
        A lo largo del&nbsp;<a href="https://www.wsj.com/articles/europes-far-right-parties-fail-to-capitalize-on-coronavirus-pandemic-11593259210" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verano</a>, se han publicado en los medios art&iacute;culos y encuestas que mostraban que, en contraste con anteriores crisis que sirvieron de caldo de cultivo para el avance de la extrema derecha, la respuesta en&eacute;rgica y m&aacute;s cient&iacute;fica de los gobiernos frente a la COVID-19 habr&iacute;a supuesto un freno al sorprendente e inquietante avance inicial de esas fuerzas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero podemos realmente concluir que la extrema derecha es la gran perdedora de la pandemia tal y c&oacute;mo se ha pronosticado a lo largo del verano? A&uacute;n es pronto para saberlo, pero de lo que no hay duda es de que la cuesti&oacute;n no es tan simple como para plantearla en t&eacute;rminos futbol&iacute;sticos. Independientemente de que hay eventos a la vuelta de la esquina, como las elecciones presidenciales norteamericanas, que servir&aacute;n como term&oacute;metro para averiguar si este argumento de la derrota es correcto, hay al menos dos aspectos de la actual crisis que se desarrollan en planos distintos y que pueden aguarnos la fiesta. El primero tiene que ver con la extensi&oacute;n y profundidad de la crisis o incluso depresi&oacute;n econ&oacute;mica que ha provocado la COVID-19 junto con la paralizaci&oacute;n de la econom&iacute;a vinculada al confinamiento y la restricci&oacute;n de movimientos. El segundo responde a fuerzas de m&aacute;s largo plazo y est&aacute; relacionado con los cambios en la econom&iacute;a, la sociedad, la pol&iacute;tica y hasta el individuo que ha ido forjando la revoluci&oacute;n neoliberal a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que, a pesar del constante ruido en las redes, de la extensi&oacute;n de las tesis conspiranoicas y el <em>covidplanismo</em>, y del canto a la libertad mal entendida de los antimascarillas, alentados por esta nueva extrema derecha que es liberal cuando le interesa e intervencionista cuando le cuadra con sus banderas, las encuestas muestran una ca&iacute;da de los partidos antidemocr&aacute;ticos y un mayor apoyo que antes de la pandemia a, por ejemplo, proyectos supraestatales como la Uni&oacute;n Europea.&nbsp;<a href="https://theconversation.com/has-the-coronavirus-proved-a-crisis-too-far-for-europes-far-right-outsiders-142415" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute;</a>&nbsp;se puede comprobar c&oacute;mo les fue a los distintos partidos ultra durante el confinamiento; tambi&eacute;n en los resultados de esta <a href="https://www.ecfr.eu/publications/summary/together_in_trauma_europeans_and_the_world_after_covid_19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> del&nbsp;<em>European Council of Foreign Relations</em>,&nbsp;donde puede observarse que contrariamente a lo ocurrido durante el confinamiento, la mayor parte de la ciudadan&iacute;a europea &mdash;con los portugueses, los espa&ntilde;oles y los italianos, por este orden, a la cabeza&mdash; est&aacute; de acuerdo con un fortalecimiento de la uni&oacute;n, mostrando un claro deterioro de las opciones nacionalistas antieuropeas de los partidos de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy d&iacute;a, en mitad de lo que puede ser una segunda ola de la enfermedad y cuando las restricciones a la movilidad comienzan a retomarse limitando de nuevo la actividad econ&oacute;mica, no hay que cantar victoria. Creo que las fuerzas antidemocr&aacute;ticas, parcialmente representadas por los partidos de extrema derecha, seguir&aacute;n teniendo argumentos para sumar seguidores y que hay una parte de la poblaci&oacute;n preparada para lanzarse a los brazos de sus planteamientos simples, aparentemente salvadores y sencillamente ego&iacute;stas.
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, el &eacute;xito de los partidos de ultraderecha estuvo vinculado con dos crisis anteriores y con la mala gesti&oacute;n que se hizo de ambas: la gran recesi&oacute;n de 2008 y la crisis de los refugiados en 2014. La gran recesi&oacute;n dej&oacute; a muchas personas en la cuneta y a regiones enteras con altos niveles de paro insertadas en estados a los que se les impuso una bater&iacute;a de medidas austeritarias que, lejos de combatir la crisis y disminuir la deuda asociada a ella, provocaron un aumento de &eacute;sta y, consecuentemente, de la desigualdad y el malestar social, comprometiendo no s&oacute;lo a las generaciones futuras, sino tambi&eacute;n a las presentes, como se ha visto en las limitaciones que algunos estados han experimentado a la hora de responder a la actual crisis de la COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        Los datos econ&oacute;micos que barajamos son sencillamente demoledores. Baste mencionar que estamos frente a la mayor ca&iacute;da del PIB sin que medie una guerra, desde que tenemos registros. Y claro est&aacute;, no todos los pa&iacute;ses tienen el pulm&oacute;n financiero necesario para mantener a flote actividades que siguen paralizadas o a medio gas, o para reforzar los subsidios y servicios p&uacute;blicos que protejan a las empresas y a la poblaci&oacute;n. Por ejemplo, Alemania acapar&oacute; m&aacute;s de la mitad de las ayudas de estado a las empresas que concedieron los pa&iacute;ses miembros de la UE durante el confinamiento, ha prolongado los ERTE hasta finales de 2021, y reforzado varios programas presupuestarios, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/alemania-destinara-4-000-millones-a-fortalecer-la-sanidad-publica_1_6202807.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el m&aacute;s reciente, la sanidad p&uacute;blica, invirtiendo 4.000 millones</a> que los L&auml;nder deben destinar a contratar m&aacute;s personal sanitario o a impulsar su proceso de digitalizaci&oacute;n.&nbsp;Pero muchos pa&iacute;ses con menor m&uacute;sculo financiero, que no cuentan con el abrigo de la UE o que poseen mercados internos m&aacute;s debilitados, sufrir&aacute;n enormemente, cayendo posiblemente en una espiral de deuda que obligar&aacute; a recortar el gasto p&uacute;blico, que es precisamente lo que est&aacute; sosteniendo las econom&iacute;as de todo el mundo y los servicios p&uacute;blicos esenciales, empezando por la sanidad, clave en el combate contra la COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        El deterioro de las condiciones de vida de grandes capas de poblaci&oacute;n afectar&aacute; especialmente a los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, que seguir&aacute;n expulsando poblaci&oacute;n dispuesta a lo que haga falta para llegar a las zonas m&aacute;s ricas del planeta del otro lado del Mediterr&aacute;neo o de la frontera mexicana, por lo que el fantasma de la inmigraci&oacute;n seguir&aacute; siendo una bandera &uacute;til para la extrema derecha. En este contexto, ser&aacute; fundamental la respuesta que den los gobiernos y, en el caso de la UE, que demuestre ser capaz de afrontar de manera conjunta ambos desaf&iacute;os, el econ&oacute;mico y el migratorio. La austeridad econ&oacute;mica y la deshumanizaci&oacute;n de los migrantes no pueden ser la soluci&oacute;n, en particular en el actual contexto de envejecimiento y despoblaci&oacute;n de algunas regiones europeas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, si el f&eacute;rtil abono lo aportan una situaci&oacute;n econ&oacute;mica cr&iacute;tica y el nunca resuelto desaf&iacute;o migratorio, el sustrato lo proporcionan cuatro d&eacute;cadas de modelo de racionalidad y gobernanza neoliberal. Como muy bien cuenta Wendy Brown en su &uacute;ltimo libro, <em>In the ruins of neoliberalism. The rise of antidemocratic politics in the West</em>, la racionalidad neoliberal lleva tiempo preparando el terreno para la movilizaci&oacute;n y legitimaci&oacute;n de feroces fuerzas antidemocr&aacute;ticas durante la segunda d&eacute;cada del siglo XXI. El argumento de Brown, que comparto, no es que el neoliberalismo en s&iacute; mismo haya causado el auge de la extrema derecha que vivimos en los pa&iacute;ses occidentales. O que cada dimensi&oacute;n del presente &mdash;desde las cat&aacute;strofes que han generado grandes flujos de refugiados hacia Europa y Norteam&eacute;rica a la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y la consolidaci&oacute;n de compartimentos estanco de pensamiento, generados o facilitados por los medios y las redes digitales&mdash; pueda ser reducida a producto del neoliberalismo. El argumento es m&aacute;s bien que nada queda fuera de la influencia de la raz&oacute;n neoliberal y que el ataque del neoliberalismo a la democracia se ha infiltrado en el funcionamiento y gobernanza de nuestra econom&iacute;a, nuestras leyes, nuestra cultura pol&iacute;tica y nuestra subjetividad pol&iacute;tica, y que, como consecuencia, esa racionalidad est&aacute; ya muy arraigada y no va a ser f&aacute;cil cambiarla.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Brown, el surgimiento del autoritarismo blanco, cristiano, masculino y machista de las formaciones de extrema derecha no s&oacute;lo estar&iacute;a animado por el resentimiento acumulado en grandes capas de la poblaci&oacute;n debido a la crisis econ&oacute;mica y la gesti&oacute;n austeritaria de la misma, por el odio racial o por la pretendida p&eacute;rdida de privilegio de los varones, sino que se estar&iacute;a produciendo sobre m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de asalto neoliberal a la democracia, la igualdad y la justicia social. El ataque actual a lo social y lo colectivo en nombre de la libertad de mercado y de la moral tradicional emana directamente de la racionalidad neoliberal, que dif&iacute;cilmente podemos limitar a eso que siempre hemos llamado &ldquo;las fuerzas conservadoras&rdquo;, pues tenemos a&uacute;n fresco el ejemplo de los gobiernos de la tercera v&iacute;a como el del laborista Tony Blair. Es una racionalidad que ha ayudado a cambiar muchos valores y tambi&eacute;n a trivializarlos, instrumentalizarlos o resignificarlos, como sucede con el recurso a la igualdad y la libertad para atacar al feminismo. Esta frivolizaci&oacute;n casa perfectamente con el uso de argumentos simples y anticient&iacute;ficos por parte de la extrema derecha, que se beneficia de un sistema democr&aacute;tico que permite a las fuerzas antidemocr&aacute;ticas participar en el debate, las instituciones y las elecciones democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, creo que de ninguna manera podemos dar por sentado que la COVID-19 ha vencido a las fuerzas antidemocr&aacute;ticas parcialmente representadas por los partidos de extrema derecha. Existen poderosos sustratos y abonos que pueden hacerlas florecer de nuevo y con mayor fuerza si cabe. Por ello, esta vez no podemos fallar, como lo hemos hecho en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No pueden fallar los gobiernos, tanto cuando act&uacute;an en sus propios territorios como cuando cogobiernan asuntos que trascienden sus propias fronteras, como en la UE, o los tratan en organismos multilaterales. No pueden fallar las &eacute;lites econ&oacute;micas, que no pueden seguir funcionando con la l&oacute;gica cortoplacista del &ldquo;todo vale&rdquo; si con ello incrementan sus ganancias y su poder. No podemos fallar los legisladores, que necesitamos imponer leyes que garanticen la justicia social y la igualdad como esencia de la democracia. No puede fallar la justicia, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha servido en demasiados casos como herramienta de guerra antidemocr&aacute;tica o <em>lawfare</em>, coartando el poder de las urnas, como bien vimos en Brasil. No pueden fallar los medios de comunicaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s parciales y orientados al espect&aacute;culo en vez de a la informaci&oacute;n rigurosa y contextualizada. No pueden fallar los intelectuales, porque necesitamos que produzcan las mejores ideas y para ello es preciso dejar sitio en el Olimpo de la sabidur&iacute;a a m&aacute;s mujeres y a representantes de grupos sociales no identificados con el poder y la autoridad.
    </p><p class="article-text">
        Y no podemos fallar como ciudadan&iacute;a, como individuos que viven en sociedad. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad individual y nuestra capacidad de cambio. No s&oacute;lo a trav&eacute;s de nuestro voto y fiscalizando a todas esas instituciones democr&aacute;ticas para que no vuelvan a fallar y seamos capaces de cambiar las reglas del juego. Tambi&eacute;n debemos impedir que los autoritarios, intolerantes y antidemocr&aacute;ticos ocupen todo el espacio p&uacute;blico y privado. Cuando recibimos en los grupos de Whatsapp mensajes o memes que son falsos, machistas o racistas, solemos callarnos para evitar el conflicto y procurar no se&ntilde;alarnos. Adem&aacute;s, se nos ha dicho que, cuando recibimos insultos en las redes sociales, es preferible que no desafiemos a los agresores, que no les prestemos atenci&oacute;n, pues eso es justo lo que quieren, y que optemos por bloquearlos. Pero, como muy bien nos recuerda Mary Beard en su <em>Mujeres y poder</em>, esos consejos no son m&aacute;s que una &ldquo;ominosa reiteraci&oacute;n de la vieja consigna que invita a las mujeres a 'aguantar y callar', dejando que los matones ocupen el terreno de juego sin oposici&oacute;n alguna&rdquo;.&nbsp;Es hora de ocupar ese terreno si realmente queremos empujar a un espacio residual a las fuerzas antidemocr&aacute;ticas y a los partidos que las representan, y cambiar las reglas de juego de la gobernanza y la racionalidad neoliberal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/covid-19-extrema-derecha-no-cantemos-victoria_132_6204985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2020 20:51:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[COVID-19 y extrema derecha: no cantemos victoria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La responsabilidad de una Europa feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/responsabilidad-europa-feminista_132_6083525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62012ddf-ecac-454a-bf2e-ca44930e2407_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La responsabilidad de una Europa feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pata social de la que adolece el plan de la UE necesitaría de un cambio en las políticas económicas de corte deflacionista, un reequilibrio de prioridades o contar con más recursos comunes</p></div><p class="article-text">
        La pandemia COVID19 como desaf&iacute;o global, ha vuelto a poner sobre el tapete el debate sobre los l&iacute;mites del Estado naci&oacute;n, y si una entidad supraestatal como la Uni&oacute;n Europea (UE) puede funcionar como su alternativa, como dir&iacute;a Robert Schuman, no s&oacute;lo para Europa, sino para el mundo. Desaf&iacute;os como la propia pandemia, la globalizaci&oacute;n, el cambio clim&aacute;tico o la digitalizaci&oacute;n suelen esgrimirse como problemas demasiado globales para ser tratados dentro de los l&iacute;mites del estado naci&oacute;n. Hace ya un tiempo que investigamos si la transformaci&oacute;n feminista de nuestras sociedades entrar&iacute;a tambi&eacute;n en este marco. Si la UE es o podr&iacute;a ser m&aacute;s feminista que sus estados miembros y qu&eacute; fuerzas ser&iacute;an las que limitan que esto ocurra.
    </p><p class="article-text">
        El periodista Xavier de Mas Xax&agrave;s escrib&iacute;a hace un par de d&iacute;as en un art&iacute;culo de La Vanguardia titulado <a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20200704/482069955360/la-responsabilidad-de-ser-europa.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La responsabilidad de ser Europa</a>&rdquo;, que hay vida m&aacute;s all&aacute; del estado naci&oacute;n y que es una responsabilidad de Europa el demostrarlo consolid&aacute;ndose. Partiendo de las investigaciones del historiador Timothy Snyder, de Mas Xax&agrave;s dec&iacute;a que la UE era la mejor respuesta a la cuesti&oacute;n crucial del imperialismo. Al imperialismo de EE.UU, Rusia o China, como naciones explotadoras de la tierra exhausta y que contin&uacute;an comport&aacute;ndose como imperios por el p&aacute;nico ecol&oacute;gico; la deshumanizaci&oacute;n del diferente; y la destrucci&oacute;n y privatizaci&oacute;n del estado. Caracter&iacute;sticas que los hacen enemigos de la UE como alternativa a su imperialismo. Una UE que despierta tambi&eacute;n enemigos internos, ya sean los gobiernos de los estados mal llamados frugales que limitan la construcci&oacute;n de una Europa fuerte, o a&uacute;n peor, los gobiernos nacional populistas h&uacute;ngaro o polaco que no respetan el estado de derecho, minando los principios fundacionales de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Resulta que muchos de esos enemigos de esa alternativa al estado naci&oacute;n y a la &ldquo;cuesti&oacute;n crucial del imperialismo&rdquo; llamada UE, son tambi&eacute;n abiertamente antifeministas y hom&oacute;fobos: Trump, Putin, Orban o Duda. Y lo son porque el feminismo est&aacute; hoy por hoy en la vanguardia de la defensa de la democracia, el estado de derecho y los valores fundamentales. Quiere eso decir que &iquest;es la UE es una instituci&oacute;n feminista y con un gobierno feminista? O por el contrario,&nbsp; que no podr&iacute;a serlo como esgrimen muchos defensores de los derechos sociales que consideran que &eacute;stos s&oacute;lo pueden materializarse en el contexto del estado naci&oacute;n que es donde pagamos nuestros impuestos y donde disfrutamos de los derechos asociados a una ciudadan&iacute;a concreta. No se trata de un debate menor.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;trilema de la econom&iacute;a mundial&rdquo; acu&ntilde;ado por el economista Dani Rodrik plantea la existencia de un trilema entre globalizaci&oacute;n, soberan&iacute;a del estado naci&oacute;n y democracia: cuanto mayor es el &eacute;nfasis en la globalizaci&oacute;n, menor ser&aacute; el espacio para las diferencias nacionales de organizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica, y m&aacute;s peque&ntilde;o el espacio para adoptar decisiones democr&aacute;ticas a escala nacional y, por tanto, menor el espacio para pol&iacute;ticas de igualdad efectivas.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, en relaci&oacute;n a la democracia, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas estamos asistiendo a un proceso de desdemocratizaci&oacute;n vinculado a un tipo de capitalismo globalizado y financiarizado que no acepta ataduras, por lo que trata de &ldquo;hacer gobernable&rdquo; la democracia, esto es, manejable para los mercados. El resultado de este complejo proceso ha sido una democracia devaluada que tiende a privatizarse a trav&eacute;s de la labor de los lobbies, puertas giratorias, reglas fiscales favorables a las grandes empresas y fortunas a trav&eacute;s de los para&iacute;sos fiscales. Todo ello favorecido por las nuevas tecnolog&iacute;as que nos encaminan hacia un capitalismo de la supervisi&oacute;n, que se desarrolla en paralelo al triunfo de pol&iacute;ticas antidemocr&aacute;ticas, y que adem&aacute;s vienen unidas de una clara estrategia antifeminista a la Trump, Orban o Bolsonaro, y que en un rizar el rizo tambi&eacute;n comienzan a cuestionar la globalizaci&oacute;n y la arquitectura multilateral global.
    </p><p class="article-text">
        Nancy Fraser nos dice que en relaci&oacute;n a la soberan&iacute;a nacional, la globalizaci&oacute;n supone un reto fundamental desde el punto de vista de la igualdad de g&eacute;nero, ya que &eacute;sta modifica el escenario donde se desarrollan las luchas por la redistribuci&oacute;n, el reconocimiento y la representaci&oacute;n. Ello supone que el Estado soberano westfaliano ya no sirve como la &uacute;nica unidad o &aacute;mbito de justicia en t&eacute;rminos de igualdad, lo cual, parad&oacute;jicamente, abre el espacio a organizaciones transnacionales como la UE que pueden suponer un muro de contenci&oacute;n ante los retrocesos en igualdad de g&eacute;nero que puedan producirse en determinados estados miembro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en el &aacute;mbito concreto de la UE, tras la crisis de 2008 se llevaron a cabo importantes debates sobre las posibilidades de redefinir el proyecto europeo como un proyecto democr&aacute;tico e instrumento pol&iacute;tico para la gobernanza efectiva de la globalizaci&oacute;n neoliberal, el cual evitara su consolidaci&oacute;n como instrumento disciplinario de los mercados y recuperara las ra&iacute;ces democr&aacute;ticas, la solidaridad, la paz y la justicia social. Desde los flancos feministas se exig&iacute;a: por un lado, dar un vuelco a la pol&iacute;tica de austeridad, con una reforma fiscal progresiva que no favoreciera al modelo de familia hombre proveedor/mujer cuidadora y que luchara contra el fraude fiscal; por otro, que la disponibilidad de recursos p&uacute;blicos sirviera para revertir los recortes y avanzar en una nueva organizaci&oacute;n social del cuidado implementando nuevas prestaciones y servicios en un mix entre la provisi&oacute;n p&uacute;blica, familiar, mercantil y comunal; por &uacute;ltimo, que la transversalidad de g&eacute;nero en las pol&iacute;ticas y el presupuesto fuera real y efectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La denuncia de estas deficiencias en la arquitectura institucional de la UE llev&oacute; al desarrollo del Pilar Social Europeo en 2017; a la inclusi&oacute;n de los aspectos sociales e incluso de igualdad de g&eacute;nero en el mecanismo del Semestre Europeo (2017) -que es el mecanismo de control macroecon&oacute;mico de los estados miembros con car&aacute;cter anual-, y a poner sobre la mesa un Plan Europeo de Igualdad en 2015, que ha culminado con el nombramiento de una Comisaria de Igualdad por primera vez en 2019, la presentaci&oacute;n de una Estrategia Europea de Igualdad presentada en marzo de 2020,&nbsp; as&iacute; como la activaci&oacute;n del grupo de transversalidad de g&eacute;nero en el Parlamento Europeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien, las respuestas a la crisis de la COVID19 est&aacute;n activando nuevamente todas las alertas ante potenciales retrocesos al respecto. Nunca hay que olvidar, que la arquitectura comunitaria de g&eacute;nero convive con realidades nacionales muy dispares. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos disponibles en el Instituto Europeo de Igualdad de G&eacute;nero (EIGE), la UE registra un &iacute;ndice de igualdad de g&eacute;nero de 67.4 sobre 100, por debajo de pa&iacute;ses como Suecia (83.6) o Dinamarca (77.5), pero por encima de otros como Grecia (51.2), Hungr&iacute;a (51.9) o Eslovaquia (54,1). Este espejo constante y la actuaci&oacute;n de la Comisar&iacute;a de igualdad, la socialista Helena Dalli, y la presi&oacute;n del Parlamento Europeo, han hecho que el impacto desigual de g&eacute;nero de la crisis de la COVID19 haya estado presente al menos en la literatura de los planes de reconstrucci&oacute;n y las declaraciones institucionales.
    </p><p class="article-text">
        Esto sin duda ha animado a muchos estados miembros a desarrollar medidas orientadas a combatir el aumento de la violencia de g&eacute;nero experimentado en todos los pa&iacute;ses, o socorrer a personas con menos renta entre las que abundan las mujeres, o poner en marcha mecanismos de apoyo para el cuidado de ni&ntilde;os para que sus progenitores hayan podido desarrollar trabajos considerados esenciales donde tambi&eacute;n abundan las mujeres mayoritarias en el &aacute;mbito del cuidado. Sin embargo, otros estados miembros como Hungr&iacute;a han aprovechado el estado de alarma para aprobar la no ratificaci&oacute;n del Convenio de Estambul. Pero por eso y por otras medidas contrarias al respecto del Estado de derecho, se estudia sancionarlo. Aunque los problemas que existen dentro del Consejo para aprobar el plan de recuperaci&oacute;n presentado por la Comisi&oacute;n, pueda implicar no establecer finalmente sanciones.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, se puede decir que la gesti&oacute;n de la crisis de la COVID19 es un buen ejemplo de que la UE puede aportar unos est&aacute;ndares m&iacute;nimos y sobre todo, limitar los retrocesos que pueden producirse en algunos pa&iacute;ses en procesos de des-democratizaci&oacute;n. Sin embargo, a&uacute;n presenta dos limitaciones importantes: la primera es el lento avance en transversalidad de g&eacute;nero, que ha sido significativo en algunos campos como la pol&iacute;tica cient&iacute;fica pero inexistente en otros como la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Y ah&iacute; es donde radica la segunda y mayor limitaci&oacute;n: la arquitectura econ&oacute;mica de la UE sigue siendo de corte neoliberal y deflacionista, lo cual impide un verdadero desarrollo del pilar social y de las pol&iacute;ticas de igualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, la UE parece haber aprendido de ciertos errores anteriores. Por ejemplo, la suspensi&oacute;n de los estrictos criterios del Mecanismo Europeo de Estabilidad han sido esenciales para que los estados miembros hayan podido dise&ntilde;ar importantes partidas de gasto en apoyo a las personas y las empresas. O el programa presentado por la CE &ldquo;Next Generation Europe&rdquo; en el cual se aumenta el presupuesto com&uacute;n principalmente a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n, en vez de via pr&eacute;stamos, financiado con deuda mancomunada a largo plazo y recursos propios, y orientado hacia las transformaciones ecol&oacute;gica y digital que tiene que acometer la econom&iacute;a europea. No obstante, en dicho plan no est&aacute; presente la transici&oacute;n hacia una nueva organizaci&oacute;n del cuidado (a pesar de que el drama vivido en las residencias de ancianos demuestra que el sistema de cuidados a&uacute;n basado en la err&oacute;nea existencia de una mano de obra gratuita inagotable, la de las mujeres, ya no funciona). Esta ausencia puede agravar los efectos desiguales de g&eacute;nero de esta crisis, ya que los empleos vinculados a la econom&iacute;a verde como son la automoci&oacute;n el&eacute;ctrica, las energ&iacute;as renovables o la construcci&oacute;n sostenible est&aacute;n fuertemente masculinizados, como tambi&eacute;n lo est&aacute;n los vinculados al sector tecnol&oacute;gico. Por lo que, a no ser que los aspectos sociales e incentivos hacia una nueva organizaci&oacute;n del cuidado se pongan en marcha, en esta crisis ocurrir&aacute; como en crisis precedentes, con una recuperaci&oacute;n m&aacute;s temprana del empleo masculino frente al femenino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pata social de la que adolece el plan de la UE necesitar&iacute;a de un cambio en las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de corte deflacionista, un reequilibrio de prioridades o contar con m&aacute;s recursos comunes. Pero como ya ocurri&oacute; en la anterior crisis, vuelve a darse un fuerte enfrentamiento en el seno del Consejo Europeo entre los pa&iacute;ses denominados frugales y el resto de grupos de pa&iacute;ses. Si no se consiguiese solucionar, podr&iacute;a llevar a una segunda crisis de la deuda soberana derivando en otro ciclo austeritario con nefastas consecuencias para las mujeres y la igualdad de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ello nos remite nuevamente a las discusiones en torno al &ldquo;trilema de la econom&iacute;a mundial&rdquo; y al peligro que la integraci&oacute;n supone sobre la soberan&iacute;a y la democracia, a no ser que la integraci&oacute;n econ&oacute;mica se torne tambi&eacute;n en una uni&oacute;n pol&iacute;tica donde la pol&iacute;tica econ&oacute;mica est&eacute; al servicio de los intereses del bienestar de la ciudadan&iacute;a, la igualdad y la justicia social, y no al servicio de la deuda. Por tanto, la Uni&oacute;n Europea s&iacute; que puede ser esa alternativa al estado naci&oacute;n y al imperialismo, pero necesitamos no dar ni un paso atr&aacute;s en la integraci&oacute;n y el desarrollo de una Europa fuerte y soberana. Europa tambi&eacute;n tiene una responsabilidad para con las mujeres y la transformaci&oacute;n feminista. Esperamos que el Consejo Europeo extraordinario de los pr&oacute;ximos 17 y 18 de julio, est&eacute; a la altura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Astrid Agenjo, Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/responsabilidad-europa-feminista_132_6083525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2020 20:12:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La responsabilidad de una Europa feminista]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Insultos, disciplinamiento y cooptación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/insultos-disciplinamiento-cooptacion_132_6062088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53bf6229-2b26-46b8-90ab-26a79c2cf127_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Insultos, disciplinamiento y cooptación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para que el sistema funcione, tiene que haber mujeres que lleguen a puestos de poder tradicionalmente ocupados por hombres que no cuestionen el sistema o que se comporten como lo hacen los hombres</p></div><p class="article-text">
        El exdiputado de Ciudadanos Marcos de Quinto public&oacute; ayer un tweet en el que aplaud&iacute;a un art&iacute;culo de Mar&iacute;a Palmero con el desafortunado t&iacute;tulo: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; la ministra Montero nos trata a las mujeres como aut&eacute;nticas subnormales?&rdquo;. En este tweet, De Quinto escrib&iacute;a lo siguiente: &ldquo;Interesante repaso a la ministra que alerta a las mujeres para que 'no se arrodillen ante los hombres'. Cabe reconocerle cierto conocimiento de este tema, porque as&iacute; ha llegado a ser ministra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero ni el art&iacute;culo supon&iacute;a un repaso a la ministra, ya que solo se trataba de un cuestionamiento poco fundamentado del feminismo, ni el tweet de De Quinto ofrec&iacute;a argumentos m&aacute;s all&aacute; del insulto. La superficialidad y zafiedad de su comentario no merecer&iacute;an que yo les dedicara esta ma&ntilde;ana de domingo escribiendo este art&iacute;culo, si no fuera por el hecho de que su publicaci&oacute;n no es un hecho aislado y, por tanto, est&aacute; lejos de ser inocua.
    </p><p class="article-text">
        El tweet de De Quinto no solo es un comentario repugnante, es tambi&eacute;n una pieza m&aacute;s de un engranaje mucho m&aacute;s amplio, vinculado con el ejercicio del sometimiento de las mujeres a una disciplina que confiere la autoridad a los hombres. El disciplinamiento de las mujeres es un mecanismo muy antiguo, pero con modalidades que se multiplican y renuevan a trav&eacute;s de las redes y el mundo online. No es la primera vez que abordo esta cuesti&oacute;n, ya lo hice en el art&iacute;culo '<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/violadores-click_6_768583140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los violadores del click</a>', y me temo que no ser&aacute; la &uacute;ltima, puesto que se trata de un fen&oacute;meno en auge que cada vez afecta a m&aacute;s mujeres y ni&ntilde;as, y que requiere del desarrollo de una legislaci&oacute;n y unas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas espec&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Insultar y acosar a las mujeres significa amedrentarnos, pero tambi&eacute;n disciplinarnos para que no hagamos aquello que supuestamente no nos corresponde y dejemos ese espacio en manos de otros, o eventualmente de otras que no cuestionan el statu quo. El procedimiento consiste en violentar a quienes insistimos en estar all&iacute; donde no se nos espera para que el resto ni siquiera lo intente. Para que no digamos lo que no nos corresponde, para que no seamos ministras, y en otros sitios, y antes en Espa&ntilde;a, para que no se nos ocurriera votar y decidir sobre los asuntos p&uacute;blicos de inter&eacute;s com&uacute;n&hellip; en definitiva, para que no cuestionemos la autoridad de los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Clara Campoamor en su ensayo autobiogr&aacute;fico <em>El voto femenino y yo</em>.<em> Mi pecado original</em>: &ldquo;[&hellip;] en la C&aacute;mara imper&oacute; durante la pol&eacute;mica una excesiva nerviosidad masculina, en cierto momento concitada contra m&iacute;, que representaba sola la pretensi&oacute;n femenina de la contienda. [&hellip;] Finada la controversia parlamentaria con el reconocimiento total del derecho femenino, desde diciembre de 1931 he sentido penosamente en torno m&iacute;o palpitar el rencor [&hellip;] No hubo lugar ni momento de completa calma: en los pasillos del Parlamento, en sus esca&ntilde;os, en las reuniones de la Minor&iacute;a Parlamentaria, en los locales del Partido, en las Asambleas, en la calle, en p&uacute;blico y en privado, a cada momento y siempre en tono de agresiva virulencia se me planteaba la discusi&oacute;n poco pertinente sobre el tema. [&hellip;] Llegu&eacute; en ocasiones, por fatiga moral, a reducir mi presencia en el Parlamento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que los mecanismos de escarnio p&uacute;blico de las mujeres con objeto de disciplinarnos e inocularnos un miedo que neutralice cualquier intento de abandono del lugar asignado siempre han existido, pero en la web est&aacute;n adquiriendo un alcance y una gravedad muy preocupantes. De hecho, ya han sido calificados como ciberacoso y ciberviolencia por parte de las Naciones Unidas, los organismos europeos y los ordenamientos jur&iacute;dicos de varios estados.
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza poco o nada regulada de las plataformas y redes sociales, que est&aacute; en la base de su propio crecimiento, y el anonimato que se puede y se suele ejercer en las mismas incrementan el riesgo de acoso. Los estereotipos de g&eacute;nero y la normalizaci&oacute;n de la violencia contra las mujeres en los medios tienen el efecto de culpabilizar a las v&iacute;ctimas e invisibilizar su perspectiva en lo relativo a la ciberviolencia contra las mujeres y los discursos de odio contra nosotras. Las desigualdades de g&eacute;nero en el mundo de las tecnolog&iacute;as y los algoritmos con sesgos de g&eacute;nero contribuyen a crear tecnoculturas t&oacute;xicas contra las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que en la parte opresora de este engranaje no solo participan hombres como De Quinto, sino que tambi&eacute;n lo hacen mujeres como Mar&iacute;a Palmero. Mujeres que no son conscientes de que viven dentro de un sistema que las oprime y discrimina, mujeres que no pueden desembarazarse de esas servidumbres, pero tambi&eacute;n aquellas a las que les resulta c&oacute;modo el lugar de cierto privilegio que les concede el sistema si hacen lo que se espera de ellas, donde tambi&eacute;n vale publicar art&iacute;culos antifeministas sin siquiera esmerarse mucho en conocer el pensamiento al que se combate. Lo mismo ocurre con las relaciones de pareja: cuando los hombres no han transitado a&uacute;n a comportamientos m&aacute;s igualitarios, son las relaciones m&aacute;s desiguales las que tienen m&aacute;s posibilidades de sobrevivir y no acabar en divorcio, lo que explica que muchas mujeres toleren e incluso celebren esa desigualdad &ldquo;libremente elegida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para que el sistema funcione, tiene que haber mujeres que lleguen a puestos de poder tradicionalmente ocupados por hombres que no cuestionen el sistema o que se comporten como lo hacen los hombres. As&iacute; puede demostrarse que el sistema funciona, que no hay opresi&oacute;n y que quien vale llega, como muy bien ilustra el s&iacute;ndrome de la abeja reina, el referido a mujeres que creen que todo lo que han conseguido se debe solo a sus propios m&eacute;ritos y que nada deben a las luchas y los logros del movimiento feminista. As&iacute;, si otras no llegan, no consideran necesario imponer pol&iacute;ticas de igualdad, ya que la raz&oacute;n de no llegar es porque no valen o porque no quieren llegar y eligen otros itinerarios vitales &ldquo;m&aacute;s c&oacute;modos&rdquo;, sin duda m&aacute;s acordes con lo que se espera de ellas. Para que el sistema funcione tiene que haber tambi&eacute;n mujeres que se unan a muchos hombres en la cr&iacute;tica de las mujeres que cuestionamos el sistema, de modo que si las feministas criticamos a esas mujeres podremos ser acusadas de machistas, a trav&eacute;s de un retorcido mecanismo de resignificaci&oacute;n de las palabras.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, estas mujeres que contribuyen a la reproducci&oacute;n del sistema basan sus cr&iacute;ticas al feminismo en la sacralizaci&oacute;n de la libre elecci&oacute;n. Seg&uacute;n el mito de la libre elecci&oacute;n y de nuevo resignificando las palabras, el comportamiento realmente feminista de una mujer se caracterizar&iacute;a solo por su &ldquo;libre&rdquo; elecci&oacute;n. Por eso estas mujeres est&aacute;n en contra de cualquier discurso o pol&iacute;tica de igualdad, puesto que, en su opini&oacute;n, victimizan a las mujeres y sirven para tutelarnos. Para estas mujeres, poder elegir es lo realmente empoderante, incluido elegir prostituirse, elegir ser ama de casa, elegir gestar para otros, elegir participar en programas de televisi&oacute;n que las cosifican&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero obvian el peque&ntilde;o detalle de que no existe tal cosa como la libre elecci&oacute;n. Al menos, no para todas las personas en el mismo grado, porque hay precondiciones materiales que determinan nuestras elecciones &ldquo;libres&rdquo;, porque estamos sujetos a una socializaci&oacute;n que nos hace ver como naturales cuestiones que no lo son, o porque vamos adaptando nuestras elecciones a las oportunidades reales que nos presenta la vida y que var&iacute;an mucho dependiendo de nuestra renta familiar, el pa&iacute;s en el que hayamos nacido, nuestra raza o nuestro g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; no existieran diferencias tan grandes en nuestra verdadera libertad para elegir, de conseguirlo va precisamente el feminismo. Pero la realidad es que las hay, y precisamente por ello seguimos luchando desde muchos movimientos sociales y pol&iacute;ticos que buscan transformar nuestras sociedades en unas m&aacute;s justas e igualitarias. Por eso no dejamos de denunciar que esas supuestas libres elecciones no solo tienen consecuencias para las mujeres que las toman de manera individual, sino para todas nosotras, ya que los estereotipos de g&eacute;nero funcionan exactamente de esa manera, considerando natural lo que no lo es y juzg&aacute;ndonos y ubic&aacute;ndonos en el mundo en funci&oacute;n del grupo al que pertenecemos; en este caso, el de las mujeres. De ah&iacute; que sigamos necesitando pol&iacute;ticas de igualdad y una legislaci&oacute;n y una acci&oacute;n pol&iacute;tica claras contra la ciberviolencia contra las mujeres y las ni&ntilde;as. Y las feministas lo vamos a seguir diciendo y reclamando, aunque quieran disciplinarnos con el insulto y otras modalidades de violencia y ciberviolencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina Gálvez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/insultos-disciplinamiento-cooptacion_132_6062088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2020 18:58:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Insultos, disciplinamiento y cooptación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Europa de las mujeres: voces en tiempos de COVID]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/europa-mujeres-voces-tiempos-covid_132_6064044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd374c3d-d6f7-445e-808a-b98738c3880f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Europa de las mujeres: voces en tiempos de COVID"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que recordar a las instituciones europeas y nacionales que no vamos a permitir que esta crisis se salde con una factura que paguen de forma desproporcionada las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Son 20 las voces de mujeres y hombres europeos que se unen en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=a3dKd4pr05E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta serie de v&iacute;deos lanzada en YouTube este viernes 19 de junio</a>, con la que personalidades del mundo acad&eacute;mico, pol&iacute;tico y del asociacionismo europeo quieren recordarle a las instituciones europeas y nacionales que<strong> no vamos a permitir que esta crisis, como tantas otras en el pasado, se salde con una factura que paguen de forma desproporcionada las mujeres</strong> y que m&aacute;s bien esperamos que la pandemia dela COVID ofrezca la oportunidad para reconstruir Europa desde nuevas premisas y una agenda feminista.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las voces recuerdan la forma en que la pandemia ha afectado a ni&ntilde;as y mujeres de forma espec&iacute;fica y desproporcionada. Lo hacen las eurodiputadas espa&ntilde;olas <strong>Iratxe Garc&iacute;a P&eacute;rez y Lina G&aacute;lvez</strong> al mencionar la sobre-exposici&oacute;n de las trabajadoras que han estado en la primera fila combatiendo la pandemia o prestando servicios esenciales y recordando a las mujeres que, por su condici&oacute;n laboral precaria y su especializaci&oacute;n en los cuidados, se han visto sobrecargadas y perjudicadas en materia de empleo o a las que han sufrido violencia en sus hogares durante el confinamiento. A su vez, <strong>Stefano Osella</strong>, investigador italiano, a&ntilde;ade que la vulnerabilidad en t&eacute;rminos de violencia y precariedad tambi&eacute;n ha afectado a minor&iacute;as sexuales y de g&eacute;nero, y <strong>Stefania Giannini</strong>, alta funcionaria de la UNESCO, alude al riesgo real de que, tras el cierre masivo de las escuelas en 190 pa&iacute;ses durante la pandemia, muchas ni&ntilde;as, que ya se han visto afectadas por la brecha digital y el ciberacoso, no regresen nunca a las escuelas.
    </p><p class="article-text">
        Otras voces, como la de las profesoras <strong>Mar&iacute;a Stratigaki, Johanna Kantola y Benedita Menezes Queiros</strong> (voces griega, finlandesa y portuguesa, respectivamente) reclaman el compromiso, las estructuras, y los recursos para afianzar el liderazgo de las mujeres en la gesti&oacute;n de la pandemia y de la crisis apostando por una democracia paritaria que supere la actual brecha del liderazgo. Parten, para ello, de la constataci&oacute;n de que los pa&iacute;ses con liderazgo de Gobierno de mujeres han sufrido una sexta parte de las muertes en comparaci&oacute;n con el resto, cosa que en parte atribuyen al hecho de que las gobernantas no han subestimado los riesgos, han optado por la prevenci&oacute;n temprana y han priorizado el bienestar social a largo plazo frente a las preocupaciones econ&oacute;micas del corto.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute; se recuerda de forma espec&iacute;fica a las instituciones europeas la importancia de que no abandonen, sino antes bien, refuercen su compromiso con la participaci&oacute;n paritaria en los procesos de toma de decisiones y con la transversalidad de g&eacute;nero en todas sus pol&iacute;ticas. El paquete de medidas de la<a href="https://europa.eu/european-union/index_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Uni&oacute;n Europea</a> para la nueva generaci&oacute;n, recuerda F<strong>rancesca Ratti</strong> (co-presidenta de Civico Europa) tiene que asegurar la igualdad de oportunidades para las mujeres y luchar en general contra la creciente desigualdad. Son necesarias medidas espec&iacute;ficas, argumenta el eurodiputado y candidato a la presidencia polaca <strong>Robert Biedron</strong>, que solicita un Fondo Corona espec&iacute;fico para las Mujeres, que permita la adopci&oacute;n de medidas en el mercado laboral y frente a la violencia apelando de forma espec&iacute;fica a la solidaridad masculina. Otros, como el h&uacute;ngaro <strong>Lazlo Andor</strong> (secretario general de la <a href="https://www.feps-europe.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">European Foundation for Progressive Studies</a>) aprovechan la ocasi&oacute;n para recordar que antes de la pandemia la Comisi&oacute;n hab&iacute;a lanzado algunas importantes iniciativas para avanzar en la igualdad de oportunidades (por ejemplo, en materia de transparencia salarial) que ahora no pueden ser ignoradas. <strong>Son necesarias inversiones masivas en el sector de salud y de los cuidados, donde la mayor&iacute;a de las trabajadoras son mujeres</strong>, adem&aacute;s de legislaci&oacute;n para mejorar las condiciones laborales, incluyendo el aumento del salario m&iacute;nimo. El reci&eacute;n aprobado plan de recuperaci&oacute;n tiene que hacer de la igualdad de g&eacute;nero una preocupaci&oacute;n transversal. Tambi&eacute;n ha llegado el momento, recuerda la eurodiputada <strong>Frances Fitzgerald,</strong> de invertir en el avance de las mujeres en los campos digitales, de inteligencia artificial y en las ciencias stem en general.  
    </p><p class="article-text">
        Se trata pues de aprovechar la oportunidad para pensar en grande y sentar las premisas de un nuevo contrato social, afirma <strong>Carlien Scheele</strong>, la nueva directora del <a href="https://europa.eu/european-union/about-eu/agencies/eige_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Europeo de Igualdad de G&eacute;nero</a> (EIGE por sus siglas en ingl&eacute;s). La pandemia ofrece una ocasi&oacute;n perfecta, recuerda<strong> Agn&egrave;s Hubert</strong>, directora del thinktank europeo G-5, para reevaluar lo que realmente importa. En este sentido, varias voces como las de la profesora<strong> Ruth Rubio</strong>, la de <strong>Joanna Maycook</strong> (Secretaria general del<a href="https://womenlobby.org/?lang=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> European Women&acute;s Lobby</a>) y la de <strong>Claudia de Castro</strong> (de Redscope Consulting) apelan a la necesaria y pendiente revoluci&oacute;n de los cuidados, una revoluci&oacute;n que reconozca que la interdependencia y la vulnerabilidad son parte de la condici&oacute;n humana y que las sociedades que, como las nuestras, no reflejan en su forma de organizaci&oacute;n este hecho b&aacute;sico, acaban descansando inevitablemente en la explotaci&oacute;n de las cuidadoras, aut&oacute;ctonas o importadas, pues en Europa muchas son migrantes procedentes de pa&iacute;ses m&aacute;s pobres. La inquietud por la sostenibilidad de la especie en condiciones de dignidad, nos recuerda la profesora <strong>Emanuela Lombardo</strong>, incluye pero va m&aacute;s all&aacute; del cuidado de las personas. <strong>La sostenibilidad del medio ambiente, la lucha contra la desigualdad, la defensa de la fr&aacute;gil democracia forman parte, nos recuerda, de una agenda feminista bien entendida,</strong> como la que debiera abanderar la Uni&oacute;n Europea. 
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo contrato social, dice la profesora <strong>Eleonore L&eacute;pinard</strong>, no es posible sin reevaluar el lugar y el papel de los hombres en una sociedad no patriarcal, y esto, a su vez, requiere alterar las relaciones sociales y econ&oacute;micas en las que participan hombres y mujeres y la percepci&oacute;n de la importancia del cuidado dentro de esas relaciones. La cient&iacute;fica <strong>Sonia Contera</strong>, f&iacute;sica y nanotecn&oacute;loga, lo ejemplifica bien, mencionando el efecto que la carga de cuidados tiene en la productividad cient&iacute;fica de las mujeres sin que las habilidades y la dedicaci&oacute;n a tales cuidados sean, a efectos profesionales, considerados como productividad; lo que explica por qu&eacute; las cient&iacute;ficas solteras y los cient&iacute;ficos casados son precisamente los dos grupos que antes logran consolidarse profesionalmente. Este nuevo contrato, nos recuerda la investigadora <strong>Daniela Alaattinoglu</strong>, que cierra la serie con un mel&oacute;dico &ldquo;&iexcl;venga Europa, no nos decepciones!&rdquo;, no puede lograrse con el compromiso de solo algunos pa&iacute;ses: <strong>el feminismo no entiende de nacionalidades, el esfuerzo tiene que ser compartido.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio, Lina Gálvez, Agnès Hubert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/europa-mujeres-voces-tiempos-covid_132_6064044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2020 20:23:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Europa de las mujeres: voces en tiempos de COVID]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
