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Los violadores del click

El espacio público siempre ha sido un espacio de disciplinamiento del cuerpo de las mujeres como herramienta de control social

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La Policía remite al juzgado la publicación de datos de la víctima de la Manada

La Policía remite al juzgado la publicación de datos de la víctima de la Manada EFE

Las mujeres no sólo somos acosadas y violentadas en la calle, los portales, los espacios laborales o en nuestros propios dormitorios. También lo somos en las redes. El proceso de cosificación, de deshumanización que conlleva el ejercicio de ese dominio, se hace más fácil en las redes, que a su vez facilita el elemento disciplinante que busca que las mujeres no nos rebelemos. Si lo hacemos, si denunciamos una violación, si nos encaramos con nuestros acosadores, si lo contamos, sufriremos un escarnio público por los miembros de la gran manada.

Justo después de salir la sentencia de la manada que provocó una gran indignación social feminista, el diario digital Vozpopuli publicaba que en Forocoches y en Burbuja.info se habían compartido datos personales de la joven violada por la manada .

El espacio público siempre ha sido un espacio de disciplinamiento del cuerpo de las mujeres como herramienta de control social. Este control queda a un solo click de distancia en el ciberespacio, donde sale barato llamar guarra o puta a la que denunció a los muchachos de la manada. La que se corrió “un jolgorio” con ellos –juez Ricardo González dixit-, y luego los traicionó. Porque en la consagración machista de esos foros, los cinco violadores no son tales, no han hecho nada malo, la que lo ha obrado mal ha sido la víctima, que ellos llaman “la gorda”, por denunciar a los cinco de la manada. 

Esos foros forman parte de lo que se conoce como la Manosphere, un conjunto de plataformas web claramente misóginas y antifeministas, donde se naturalizan los comportamientos machistas, se acosa a las mujeres que se salen del plato, y se disciplina al resto. 

Esta reacción patriarcal tiene hasta un movimiento, con su decálogo y sus pistas a seguir para los hombres que se sientan anulados por las mujeres y el feminismo y quieren volver a su esencia dominadora. Se llama la Red Pill, en honor a Matrix. Aquellos que quieran conocer la verdad, que tomen la píldora roja y acepten su propio dolor.

En la web de la Red Pill en reddit, o en castellano se nos explica qué es. La Red Pill es "un substituto imperfecto de la natural guía masculina que les fue robada a nuestros chicos por el feminismo”. Para los redpillers, ”las feministas afirman que quieren igualdad, pero lo que realmente (…) Quieren que los privilegios de ser mujer (tales como ser mantenidas económicamente, conseguir oportunidades sólo en función de su belleza y la protección contra el daño físico por otros), así como el privilegio masculino (autoridad, el respeto por tener una carrera, a no ser juzgado tan duramente basado en la apariencia, etc.), ignorando la base biológica de cómo los sexos se perciben entre sí en la afirmación (falaz) de que “¡todo es una construcción social!” y todos “somos lo mismo” cuando evidentemente este no es el caso”.

Los redpillers recuperan los estereotipos sobre los que se ha construido gran parte del pensamiento y la cultura occidental como que “las mujeres son irracionales e inconsistentes, tienen una capacidad para la lógica, pero no es su modus operandi, (…) Las mujeres son maquiavélicas por naturaleza, esto significa que son relativamente eficientes en manipular al típico hombre. La base teórica de la evolución de esto es que debido al menor tamaño e inferior musculatura, las mujeres tuvieron que aprender a usar los hombres (…) La violencia física es ilegal mientras que el abuso mental no es, esto permite que las mujeres se salgan con la suya, sin tener que rendir cuentas ante la ley (…)Donde el instinto del hombre es golpear, el de la mujer es hacer mierda la mente de su oponente.”

Además están convencidos de que las mujeres prefieren a los machos alfa y no a los igualitarios que sin duda, son betas: “Una mujer prefiere compartir un macho superior con otras, que tener un macho inferior para si misma (…) El amor de la mujer se basa en la adoración, la adoración es una cantidad concentrada de respeto. El respeto se deriva del poder (…) Las mujeres tienen poca simpatía por los hombres débiles (…) alfa fucks, beta bucks (…) los hombres necesitan sexo para ser felices. Un soltero no es un hombre infeliz, una mujer soltera si lo es (…) Las mujeres se devalúan como los activos de una empresa, su principal activo y único punto de venta es su belleza sexual y su fertilidad”. 

Podría seguir, también contando episodios muy serios de ciberacoso que han traspasado las fronteras de la red como el Gamergate, que se desarrolló contra feministas de la industria de los videojuegos. Pero creo que en estos párrafos queda claro lo que piensan y se atreven a decir estos hombres, justificando la cultura de la violación a golpe de click.

De hecho estoy convencida de que este artículo tendrá repercusiones. Reconozco que dudé  si ponerme a escribir sobre la manosphere, la red pill y forocoches. No sería la primera vez que me insultan y amenazan por defender posturas feministas. Está claro que el disciplinamiento funciona. Pero también lo hace la fortaleza de no sentirme sola.

En la crítica que Elías Canetti hizo al concepto de masa de Freud que sólo unía la masa a un estado primitivo, incluyó otro concepto de masa, el de inversión. Canetti aceptaba la existencia de las masas primitivas, la de la guerra orientada al exterminio del enemigo, y la de jauría, la vinculada a la manada de animales que cazan juntos. La que es respetuosa con el reparto de la carne, como lo eran los miembros de la manada que actuaron en los Sanfermines, compartiendo el botín.

Pero Canetti también reconoce otra masa que no es primitiva y que se da en sociedades donde existen relaciones de poder donde grupos marginados se levantan o amotinan frente a los poderosos. Aunque su finalidad no es el exterminio del otro, sí que buscan subvertir la relaciones de poder existentes. Y eso es lo que busca el feminismo, subvertir el poder patriarcal. No siento miedo porque formo parte de esa “masa feminista” que se ha expresado en el MeToo, el Cuéntalo, o la demostración de fuerza, corazón y razón del 8M.  Si en esos foros son miles e incluso cientos de miles los que justifican la violación y nos violentan a golpe de click, hay que decirles bien alto que nosotras también somos masa, y además, nosotras no violamos. Y estamos acompañadas de muchos hombres que tampoco violan.

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