Sánchez le aguanta el pulso a Donald Trump con la guerra de Irán
En el esquema mental de Donald Trump que establece un mundo dividido en enemigos y vasallos se ha colado un aliado estratégico que no parece dispuesto a seguirle la corriente. La posición adoptada por España de rechazo frontal a la guerra emprendida en Irán empaña la aspiración del inquilino de la Casa Blanca de un orden global sin contestación a sus designios y sometido a su ordeno y mando. Y sus amenazas explícitas de bloqueo comercial como reprimenda, lejos de acallar a Pedro Sánchez, le han servido al jefe del Ejecutivo español para alzar la voz contra la ofensiva militar y mantenerle el pulso a su homólogo norteamericano.
“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo simplemente por el miedo a las represalias de algunos”, respondió Sánchez este miércoles por la mañana desde la Moncloa a las amenazas de Trump de emprender una guerra comercial contra España. Por la tarde, y tan solo 24 horas después de esas amenazas, la portavoz de la Casa Blanca sorprendió a todo el mundo en una comparecencia en la que rebajó ostensiblemente el tono de su desafío a nuestro país. Y aseguró que el Gobierno español había reculado para ofrecer “cooperación” al ejército estadounidense. Un extremo que desmintió Moncloa sobre la marcha. “Lo desmiento tajantemente. No ha cambiado ni una coma nuestra postura y no tengo la menor idea de a qué se puede referir,” dijo José Manuel Albares durante una entrevista en la Cadena SER.
Durante su declaración institucional de la mañana, Pedro Sánchez elevó el tono contra la política exterior de Estados Unidos. “La posición de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”, dijo, antes de deslizar que esta operación sobre Irán solo tiene el objetivo de tapar el propio “fracaso” de Trump y de “llenar el bolsillo de unos pocos”. No era la primera vez que el presidente español se desmarcaba de los planes de la Casa Blanca. Lo hizo con Groenlandia, Gaza, Venezuela o con el gasto militar, pero el mensaje sonó esta vez especialmente contundente.
Esa respuesta llegó apenas 15 horas después de que desde el Despacho Oval se advirtiera que la restricción al uso de las bases americanas en suelo español para la guerra de Irán podría tener graves consecuencias económicas. Según explican en el equipo de Pedro Sánchez, esa comparecencia del presidente estaba en cualquier caso decidida y fechada con anterioridad a la última embestida de Donald Trump, que pilló al jefe del Ejecutivo español de regreso del Palacio de la Zarzuela.
“La política exterior y la diplomacia requieren prudencia”, trasladan desde Moncloa, donde remarcan que el día elegido para la declaración institucional había sido estudiado con antelación para respetar los plazos. “El ataque se produjo el sábado y el presidente hizo una primera valoración ante la prensa en la gala de los Goya, pero no queríamos saltarnos ningún paso. La comparecencia ante una situación tan grave estaba decidida, pero queríamos que el ministro de Exteriores informara primero al Consejo de Ministros y que se produjera el despacho con el rey antes de dirigirse al país”.
Sánchez se reunió a primera de la hora de la tarde del miércoles con el rey Felipe VI. Aunque obedecía al despacho periódico que mantienen el jefe del Estado y del Ejecutivo, las fuentes al corriente de ese encuentro aseguran que se trató de una cita algo más larga de lo habitual. Esas mismas fuentes apuntan que la conversación giró de manera casi monográfica en torno a la escalada bélica internacional desatada desde el pasado sábado por el ataque estadounidense a Teherán. Y que Pedro Sánchez compartió con el rey la dirección de la política exterior que se disponía a confirmar públicamente al día siguiente.
“La pregunta no es si estamos al lado de los ayatolás, nadie lo está. La pregunta es si estamos a favor de la paz y de la legalidad internacional”, afirmó el presidente, que dejó un recado también a los mandatarios internacionales y especialmente europeos que han decidido no rechistar al jefe de la Casa Blanca haga lo que haga. “El seguidismo ciego y servil no es una forma de liderar”, dijo.
La frase sonó a reacción evidente a la actitud del canciller alemán, Friedrich Merz, que estaba en el Despacho Oval junto al presidente de los Estados Unidos mientras se lanzaba una amenaza explícita a su socio europeo y, lejos de desmarcarse, hizo seguidismo de esas críticas. “Cuando uno comparte con un país una moneda, una política comercial común o un mercado común, espera solidaridad , dijo José Manuel Albares en una entrevista en TVE. El titular de Exteriores reveló que telefoneó personalmente a su homólogo alemán para trasladarle su ”sorpresa“ y su malestar. ”No me imagino a la canciller Merkel o al canciller Scholz con unas declaraciones de ese tipo. Era otro espíritu europeísta“, añadió Albares en esa misma entrevista.
Más allá del Gobierno alemán, cuya actitud respecto a España reprochó en las últimas horas incluso la propia prensa germana, Pedro Sánchez sí recibió un buen puñado de apoyos explícitos internacionales tras la amenaza de Trump y su exigencia del fin de las hostilidades. Lo hizo el presidente francés, Emmanuel Macron, que en conversación directa con Sánchez le trasladó “la solidaridad europea de Francia en respuesta a las recientes amenazas de coerción económica lanzadas ayer contra España”. Lo hizo también la Comisión Europea, que recordó su capacidad de “actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE”. Y lo hizo incluso China en boca de su ministro de Exteriores, Mao Ning, que reclamó que “el comercio” no sea utilizado “como arma ni como instrumento”. Además, a última hora de la tarde, el presidente español aseguró que había hablado con su homólogo en Brasil, Lula da Silva, con quien comparte el “deseo de que cese la guerra y se inicie cuanto antes una negociación en el marco de la legalidad internacional”.
En la Moncloa, donde afirman que intentaron “evitar el choque” frontal con la administración americana y mantener “un perfil bajo” respecto a la restricción de uso de las bases de Rota y Morón, trasladan su convencimiento de que la política exterior que abandera Pedro Sánchez no solo es coherente con la defensa de la legalidad internacional reclamada también en Gaza o Ucrania, sino con el sentimiento mayoritario de la opinión pública española. Y llaman a no disparar las alarmas con cada bravuconada de Trump convencidos, en realidad, de que la última amenaza puede tener tan poco recorrido como las anteriores.
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