Las juderías de Córdoba, Jaén y Lucena: un viaje que combina historia, cultura y espiritualidad
Un viaje que combina historia, cultura y espiritualidad, y que explora el legado judío en Andalucía, recorriendo juderías tan importantes como la de Córdoba, Jaén y Lucena y disfrutando de experiencias vinculadas a la cultura y el patrimonio sefardita ligadas a la artesanía, música o cocina sefardí.
Es una de las rutas de turismo de raíces que propone la Junta de Andalucía, en las que la puesta en valor de nuestro pasado contribuye sin duda para que el viajero revitalice nuestro presente. Estas rutas se nutren de sentimientos y lazos familiares e históricos que unen regiones, países y culturas.
En este caso, la Red de Juderías de España–Caminos de Sefarad es una asociación constituida por municipios que cuentan, en sus conjuntos medievales, con un patrimonio histórico, artístico, medioambiental y cultural, herencia de las Comunidades judías que los habitaron. En Andalucía, como hemos dicho, pertenecen a esta red las ciudades de Córdoba, Jaén y Lucena.
Porque hay lugares que nos muestran una historia escondida; hay espacios que brillaron en otros tiempos; hay destinos que provocan sentimientos encontrados. Visitarlos es viajar con alma de descubridor, y este viaje por estas ciudades andaluzas también que te conectará con la historia judía de España, quizás con la historia de tus antepasados. Lo que es seguro es que te dará pie a dar con lugares de España a los que no tenías pensado llegar.
Jaén sorprende al visitante con sus rincones llenos de encanto. Quien la conozca la amará y nunca la olvidará. Su delicada belleza respira tímidamente bajo las imponentes faldas del cerro Santa Catalina. En su entramado urbano las pequeñas callejuelas nos transportan hacia el pasado. La historia de la ciudad se ve reflejada en sus monumentos y edificios, también en sus tradiciones y leyendas. Los jienenses se enorgullecen de cuidar sus orígenes y de tenerlos presentes en su memoria. Déjese enamorar por ella: Jaén lo tiene todo.
Los lucentinos y las lucentinas tienen fama de ser personas inquietas y creativas. La ciudad parece haberse contagiado de esta manera de ver la vida y por ello en las últimas décadas la fisonomía de sus calles y rincones ha evolucionado hacia una urbe mucho más anfitriona, que busca innovarse. Mayor accesibilidad, patrimonio restaurado, señalética, profesionalización del personal técnico de turismo, y sobre todo, ese cariño honesto con el que los habitantes reciben al visitante que llega a su ciudad. No es de extrañar que esta pequeña ciudad haya trascendido su fama más allá de los océanos y en lejanos rincones del mundo cada día más personas quieran acercarse a disfrutar del brillo de la Perla de Sefarad.
Córdoba canta en las lenguas de las tres culturas. Le susurra secretos al visitante que se acerca hechizado a sus encantos. Llegar al casco histórico de Córdoba es mucho más que un paseo. Es comenzar un viaje por senderos en los que se entrelazan las vivencias de los pueblos que los transitaron. Romanos, judíos, musulmanes y cristianos han dejado una huella profunda en la memoria arquitectónica de la ciudad. El dialogo intercultural está presente en su arquitectura urbana. Es la única ciudad española que ofrece en un recorrido de 500 metros: un Templo Romano, una Sinagoga, una Mezquita y una Catedral; todas de origen medieval.
Lazos familiares, históricos y culturales que unen Andalucía a residentes de otros territorios, y a los que un recorrido por nuestra tierra les ayudará a descubrir sus orígenes y parte de su esencia.
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