La web europea de IA más usada del mundo es malagueña: “Si estuviéramos en Madrid nos conocería todo el mundo”
ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Grok, CapCut... Las 25 primeras posiciones entre las principales páginas web con servicios de inteligencia artificial están copadas por Estados Unidos y China. Sin embargo, este año ha aparecido en el puesto número 11 una pequeña aldea, no gala sino malagueña, que resiste las dos superpotencias.
Es Freepik, una empresa radicada en la capital de la Costa del Sol que no solo ha logrado erigirse en una de las referencias europeas en el negocio de la IA. También es un caso de éxito internacional sobre cómo adaptarse a esta tecnología, ya que se fundó mucho antes de que comenzara la revolución. Durante una década, Freepik fue un banco de imágenes, una plataforma desde la que descargar fotografías e ilustraciones con licencia.
Era “un producto que buscaba solucionar un problema que tenía mucha gente”, pero que estaba “un poco fuera de ese ambiente de hiperambición” que rodea a las startups tecnológicas, reconoce Joaquín Cuenca, fundador y director ejecutivo de la empresa, en conversación con elDiario.es. Hasta que llegó la inteligencia artificial.
La generación de imágenes con IA era el tipo de tecnología que podía echar abajo todo su negocio. “Nos dimos cuenta de que lo que hacíamos ya no tenía mucho sentido si queríamos sobrevivir”, sigue Cuenca. Pero en vez de dejarse acastillarse contra las herramientas que pueden crear la imagen perfecta para cada proyecto, las abrazaron. Freepik llegó a acuerdos con ellas y se convirtió en una plataforma desde la que se puede acceder a los principales modelos generativos de imágenes.
Ahora es una especie de navaja suiza para creativos, creadores de contenido y empresas que necesiten recursos gráficos, con más de 20 herramientas de IA generativa que se suman al banco de imágenes. “Para nosotros la misión sigue siendo la misma, que es ayudar a la gente a que plasme lo que tiene en mente. Al principio podíamos hacerlo de una forma torpe con lo que teníamos, que eran dándoles recursos ya hechos para que los puedan usar. Ahora vamos mucho más allá. La IA nos permite responder de verdad a la necesidad exacta de cada persona y ayudarla a cristalizar sus ideas en algo concreto”, cuenta el responsable de Freepik.
Desde entonces el negocio de Freepik ha superado los 90 millones de euros de facturación. En poco más de dos años, el conjunto de herramientas de IA ha sobrepasado los beneficios que le sigue reportando el banco de imágenes construido desde 2012. Su web suma más de 100 millones de visitas al mes, está llegando al millón de suscriptores de pago, la plantilla se acerca ya a los 500 empleados y además de en Málaga, ha abierto una oficina en Silicon Valley.
La primera europea
Así, comenzando con un producto “poco sexy” y creciendo a partir de él, es como Freepik ha llegado a ser la undécima web de IA más usada del mundo. El ranking lo elabora el fondo Andreessen Horowitz, ha sido publicado esta semana e incluye, además de servicios nativos de IA como ChatGPT o DeepSeek, a empresas como la malagueña, que han reconducido su producto para que esta tecnología forme parte de su núcleo central.
En el ranking particular de empresas con negocios previos a la IA que han logrado reconvertirse, Freepik ocupa la tercera posición. Solo tiene por delante a Canva, un servicio para crear presentaciones o publicaciones para redes sociales; y Notion, una app de productividad que combina notas, documentos, bases de datos y gestión de proyectos en un solo espacio.
Pese a ser la primera empresa europea de esta tabla y que acumula 15 años de trayectoria, sigue siendo una gran desconocida para muchos, incluso en España. “Somos cuatro veces más grandes que Mistral, pero casi nadie habla de nosotros”, lamenta Cuenca, en referencia a la startup francesa que se ha convertido en el centro de todos los debates sobre soberanía tecnológica europea.
Su fundador explica que es una combinación de varios factores. Por un lado, recuerda que la empresa no lanza rondas de financiación. Un proceso que obliga a explotar las relaciones públicas para atraer a inversores y fondos de capital riesgo, y que es el origen de gran parte del humo que rodea al ecosistema startup. Su fundación como banco de imágenes y que “nunca hemos necesitado ese tipo de visibilidad para llegar a nuestros usuarios”, son otros de los motivos.
En 2020, el fondo sueco de capital riesgo EQT, especializado en invertir en empresas maduras para hacerlas crecer y luego revender, adquirió el 53% de Freepik, valorándola en 225 millones de euros. Sus fundadores mantienen la minoría y la gestión del día a día.
Con todo, Cuenca cree que hay una razón determinante para esa falta de visibilidad respecto a otras empresas de IA: “Sinceramente, creo que si hubiéramos estado en Madrid, siendo exactamente la misma empresa, nos conocería todo el mundo”. Pese a que Málaga se ha convertido en un polo tecnológico tanto español como europeo, cree que les ha alejado de los medios de comunicación de tirada nacional.
No obstante, también les ha permitido “un valioso espacio de tranquilidad” para trabajar en “lo que de verdad importa, que es la empresa en sí, sin tanta distracción”. Cuenca recalca además que la provincia cuenta con “mucho talento local” y que es un factor muy importante para retener tanto a estos trabajadores como a otros profesionales que podrían “tener más movilidad” pero prefieren quedarse en “la ciudad del paraíso”, como la denominó el poeta Vicente Aleixandre. “Es un pequeño imán”, coincide el CEO de Freepik.
En el centro del debate de los diseñadores
El negocio de Freepik la ha colocado justo en el centro de la conversación sobre el futuro de profesiones como la de los diseñadores, una de las que más están sufriendo el impacto de la IA. Plataformas como la suya, que combinan bibliotecas masivas de recursos gráficos con herramientas generativas, están automatizando buena parte de los flujos de trabajo. Según un informe sobre el futuro del empleo del World Economic Forum publicado en 2025, los diseñadores se encuentran entre los trabajos con la caída más rápida y con mayor destrucción neta de empleo en cifras absolutas para los próximos cinco años.
Otros análisis indican que hasta un 65% de las tareas que desempeñan los diseñadores tienen un riesgo alto de automatización. Cuenca no esquiva la pregunta, pero tampoco ofrece falsas certezas. “No lo minimizo”, admite. “Puede haber veces que no vean una salida, que no vean algo de mayor nivel donde puedan aportar valor y tienen que encontrar otra cosa que hacer. No es una situación sencilla”.
Puede haber veces que no vean una salida, que no vean algo de mayor nivel donde puedan aportar valor y tienen que encontrar otra cosa que hacer. No es una situación sencilla
Su argumento de fondo es histórico: todos los grandes cambios tecnológicos siguen el mismo patrón. Pone el ejemplo de su propio padre, contable en la era pre-ordenador, que pasaba horas sumando columnas de números y desarrollando trucos mentales para verificar que las cuentas cuadraban. Ese trabajo desapareció. Pero el coste cero de hacer multiplicaciones hizo posible los videojuegos en tres dimensiones, una industria entera con sus propios diseñadores y creativos que nadie podía imaginar cuando salió la calculadora.
El problema, continúa Cuenca, es precisamente ese: “Es muy fácil empatizar con el contable que ya no tiene trabajo de sumar. Es muy difícil ver que tal vez con esas herramientas se genere la industria del videojuego en el futuro”.
Desde su visión, la IA está a punto de crear una industria nueva. “Nuestra tesis es que con la evolución de la IA lo que se va a crear es una industria en torno a la creatividad. Imagínate que tú eres un creativo y quieres hacer una película. Hasta ahora, te habría sido casi imposible. Necesitabas convencer a mucha, mucha gente para hacer una película indie. Y una gran inversión, estamos hablando de unas decenas de miles de euros”, explica.
“La gente no podía tener como hobby hacer una película. No podía permitirse contar historias en ese medio. Pero ahora sí que lo va a poder hacer. Eso cambia completamente el panorama”, argumenta Cuenca. Lo compara con los libros: antes de la llegada de Internet, la autopublicación y difusión era extremadamente más complicada. Pero la apertura del mercado digital permitió que no hiciera falta ser escritor profesional ni tener un gran mercado para poder rentabilizar las obras.
Ya no va a hacer falta que una película consiga millones de euros para que valga la pena. Vamos a poder tener películas hechas con IA que generen miles o decenas de miles de euros y que valgan la pena igualmente
“Creemos que las películas se van a hacer como se hacen los libros. Ya no va a hacer falta que una película consiga millones de euros para que valga la pena. Vamos a poder tener películas hechas con IA que generen miles o decenas de miles de euros y que valgan la pena igualmente”, asegura.
Hacía ahí es a donde se dirige el negocio de Freepik, que está desarrollando herramientas de generación de vídeo para hacer posibles proyectos como estos. La empresa que empezó poniendo fotografías e ilustraciones al alcance de cualquiera quiere ahora hacer lo mismo con las películas. Si la tesis de Cuenca se cumple, el siguiente creativo que ruede una película que valga la pena puede que no necesite ni productora ni presupuesto millonario. Solo una idea y las herramientas adecuadas. La aldea malagueña que este 2026 resiste ante las dos superpotencias de la IA aspira a que esas herramientas sean las suyas.
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