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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta Chavarrías]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marta_chavarrias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marta Chavarrías]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: "Puede reducir los niveles de cortisol"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marisol-sanchez-psicologa-explica-ejercicio-efectivo-frente-ansiedad-reducir-niveles-cortisol-xp_1_13529401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75b2f97d-f2b2-4ebb-b380-96ffa75ebcd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x988y293.jpg" width="1200" height="675" alt="Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: &quot;Puede reducir los niveles de cortisol&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo y por qué nos ayuda el hecho de calzarnos las zapatillas y movernos de forma regular en el control de la ansiedad?</p><p class="subtitle">La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: “Las micropausas son productivas”</p></div><p class="article-text">
        Los trastornos de ansiedad son uno de los problemas de salud mental con mayor prevalencia en Espa&ntilde;a, con unos 111 casos por mil habitantes, seg&uacute;n datos de un <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/tablasEstadisticas/InfAnSNS.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> del Ministerio de Salud. Un problema que puede manifestarse de diversas maneras, desde una leve inquietud hasta ataques de p&aacute;nico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien est&aacute; ampliamente documentado que el ejercicio f&iacute;sico puede prevenir y mejorar diversos problemas de salud, como la hipertensi&oacute;n, la p&eacute;rdida de peso o la diabetes, tambi&eacute;n se ha demostrado que puede ayudar a aliviar los s&iacute;ntomas de la ansiedad y a mejorar el estado de &aacute;nimo general. &iquest;C&oacute;mo y por qu&eacute; nos ayuda el hecho de calzarnos las zapatillas y movernos de forma regular en el control de la ansiedad?
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayuda el ejercicio a combatir la ansiedad</h2><p class="article-text">
        Para quienes sufren ansiedad, el ejercicio puede ser una de las &uacute;ltimas cosas en las que piensen. Sin embargo, puede marcar una diferencia en la vida de las personas una vez que encuentran la motivaci&oacute;n para empezar. &ldquo;Existe evidencia cient&iacute;fica de que el ejercicio f&iacute;sico ayuda a reducir los s&iacute;ntomas de ansiedad&rdquo;, reconoce<strong> </strong><a href="https://marisolpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marisol S&aacute;nchez</a>, psic&oacute;loga. Esta evidencia se sustenta en el hecho de que la actividad f&iacute;sica nos beneficia tanto a nivel fisiol&oacute;gico como psicol&oacute;gico. &ldquo;Favorece la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, mejora el sue&ntilde;o, puede reducir la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica asociada a la ansiedad y facilita la sensaci&oacute;n de bienestar&rdquo;, explica S&aacute;nchez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, el ejercicio f&iacute;sico &ldquo;puede actuar como una exposici&oacute;n interoceptiva, es decir, nos exponemos de forma voluntaria y controlada a sensaciones f&iacute;sicas asociadas con la ansiedad &ndash;taquicardia, falta de aire, sudoraci&oacute;n, mareos&hellip;&ndash; sin que exista un peligro y esto funciona como un &lsquo;entrenamiento&rsquo;, ayudar&aacute; reducir el miedo a la ansiedad y a incrementar la tolerancia de nuestro sistema nervioso antes estas sensaciones, sabiendo que se puede volver a la calma despu&eacute;s de experimentar todo esto&rdquo;, matiza S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Incluso los datos de la Asociaci&oacute;n Estadounidense de Ansiedad y Depresi&oacute;n (<a href="https://adaa.org/living-with-anxiety/managing-anxiety/exercise-stress-and-anxiety" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ADAA</a>) nos dicen que la actividad f&iacute;sica regular puede reducir la ansiedad hasta en un 25% en tan solo una sesi&oacute;n. Una de las maravillas del ejercicio reside en su capacidad para inducir profundos cambios neuroqu&iacute;micos en nuestro organismo. La actividad f&iacute;sica regular desencadena la liberaci&oacute;n de neuromoduladores que mejoran el estado de &aacute;nimo y son conocidos por sus efectos calmantes. Adem&aacute;s, el ejercicio f&iacute;sico estabiliza otros neurotransmisores claves para mantener un estado de &aacute;nimo equilibrado a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, es importante hacer un matiz: el ejercicio no debe sustituir nada sino que&nbsp;funciona mejor como parte de un enfoque m&aacute;s amplio para controlar la ansiedad. Lo admite S&aacute;nchez: &ldquo;No dir&iacute;a que hacer ejercicio &lsquo;cura&rsquo; la ansiedad sino que puede ser una herramienta muy &uacute;til dentro de un abordaje m&aacute;s amplio. Pero s&iacute; nos facilita poder reducir los niveles de cortisol y, asimismo, aumentar la serotonina y la dopamina, sustancias qu&iacute;micas encargadas de regular el estado de &aacute;nimo, la motivaci&oacute;n y el bienestar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico como parte de la terapia psicol&oacute;gica y farmacol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Algunas investigaciones han demostrado que, en muchos casos, el ejercicio puede ser una parte fundamental del tratamiento. &iquest;Por qu&eacute;? &ldquo;Se ha visto que potencia los mecanismos de aprendizaje e inhibici&oacute;n del miedo durante la reestructuraci&oacute;n cognitiva (t&eacute;cnica empleada en terapia)&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. Pero es que, adem&aacute;s, &ldquo;mejora el sue&ntilde;o y la funci&oacute;n ejecutiva, lo que facilita la adherencia a las tareas entre sesiones de terapia&rdquo;, contin&uacute;a la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a los f&aacute;rmacos, el ejercicio f&iacute;sico tambi&eacute;n &ldquo;acelera la respuesta terap&eacute;utica y reduce los efectos secundarios comunes como el aumento de peso, la fatiga, la disfunci&oacute;n metab&oacute;lica o la rigidez afectiva&rdquo;, afirma S&aacute;nchez, que admite adem&aacute;s que &ldquo;aumenta la sensaci&oacute;n de autoeficacia, reforzando la confianza en uno mismo y la creencia en las propias capacidades durante el proceso terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Tenemos que ir al gimnasio?</h2><p class="article-text">
        Dar un paseo o nadar puede ser tan beneficioso como ir al gimnasio. No &ldquo;existe una duraci&oacute;n o intensidad m&iacute;nima universal a partir de la cual podamos decir que el ejercicio empieza a tener un efecto terap&eacute;utico sobre la ansiedad&rdquo;, afirma S&aacute;nchez, que reconoce que la evidencia sugiere que &ldquo;incluso cantidades relativamente peque&ntilde;as de actividad f&iacute;sica pueden ser beneficiosas, sobre todo cuando somos sedentarios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No recomendar&iacute;a lo mismo a una persona que no hace ning&uacute;n ejercicio que a una que entrena cinco d&iacute;as a la semana a alta intensidad&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. En el primer caso, actividades como ir en bicicleta, caminar, subir escaleras ser&iacute;a suficiente. En el segundo caso, realizar m&aacute;s actividad &ldquo;no necesariamente va a mejorar su ansiedad&rdquo;. Al contrario: &ldquo;Si existe sobreentrenamiento, falta de descanso o una relaci&oacute;n muy r&iacute;gida con el ejercicio, aumentar la carga puede llegar a ser contraproducente&rdquo;, afirma S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        La clave es buscar la cantidad de ejercicio que, adem&aacute;s de eficaz, sea tambi&eacute;n sostenible. &ldquo;Es preferible que una persona sedentaria consiga incorporar 20 o 30 minutos de forma regular y lo pueda mantener en el tiempo que plantearle de golpe una rutina muy exigente que abandone a las dos semanas&rdquo;, matiza S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A corto plazo, una persona puede experimentar una disminuci&oacute;n de la tensi&oacute;n, una mejora del estado de &aacute;nimo o una sensaci&oacute;n de mayor calma despu&eacute;s de realizar actividad f&iacute;sica, efectos agudos que pueden aparecer incluso tras una sola sesi&oacute;n&rdquo;, explica S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        El efecto es m&aacute;s estable cuando la pr&aacute;ctica de ejercicio f&iacute;sico es algo progresivo. &ldquo;La pr&aacute;ctica regular durante semanas puede contribuir a mejorar la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, el sue&ntilde;o, el estado de &aacute;nimo y la relaci&oacute;n con las propias sensaciones corporales&rdquo;, reconoce S&aacute;nchez.
    </p><h2 class="article-text">Mantener la motivaci&oacute;n para entrenar sin que nos estrese a&uacute;n m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Empezar a hacer ejercicio puede resultar abrumador, sobre todo si la energ&iacute;a y la motivaci&oacute;n no son constantes. Pero no necesitamos un plan completo, sino una manera de empezar que nos atraiga. Es importante incorporar el ejercicio de manera gradual a la rutina diaria para crear un h&aacute;bito saludable. Para no fracasar en el intento, &ldquo;una de las claves es dejar de plantear el ejercicio como una obligaci&oacute;n o como una prueba de fuerza de voluntad&rdquo;, advierte S&aacute;nchez. Si nos lo tomamos como alto que &lsquo;tenemos que hacer&rsquo;, lo m&aacute;s probable es que nos acabe provocando m&aacute;s rechazo y estr&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco tenemos que resolverlo todo de golpe: peque&ntilde;os cambios en la rutina pueden marcar una gran diferencia con el tiempo. Y la constancia llegar&aacute; cuando &ldquo;encontremos una actividad que encaja con nuestros gustos, nuestras posibilidades y nuestro estilo de vida&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. En funci&oacute;n de nuestras preferencias, nos puede funcionar practicar actividades como &ldquo;caminar, bailar, hacer yoga, pilates, practicar un deporte en equipo o salir en bicicleta&rdquo;, siempre que los objetivos sean &ldquo;realistas y flexibles, de manera que los podamos mantener durante meses, sin olvidar que es posible que habr&aacute; d&iacute;as en los que entrenaremos m&aacute;s que otros. La constancia no significa hacerlo perfectamente sino volver a hacerlo despu&eacute;s de una pausa&rdquo;, afirma S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, la especialista aconseja empezar de manera progresiva, exponi&eacute;ndonos al &ldquo;ejercicio unos 10-15 minutos e ir aumentando ese tiempo conforme nos vayamos sintiendo m&aacute;s c&oacute;modos. Es una manera de conectar con nuestro cuerpo, escuchar lo que necesita y relacionarnos con el ejercicio desde el placer, en lugar de hacerlo desde la imposici&oacute;n o la culpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De lo que se trata es que, &ldquo;al finalizar, podamos observar que experimentamos una relajaci&oacute;n muscular y claridad mental que no ten&iacute;amos cuando iniciamos el ejercicio, lo que reforzar&aacute; nuestra motivaci&oacute;n&rdquo;, concluye S&aacute;nchez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marisol-sanchez-psicologa-explica-ejercicio-efectivo-frente-ansiedad-reducir-niveles-cortisol-xp_1_13529401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 14:32:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: "Puede reducir los niveles de cortisol"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Estrés,Psicología,Ejercicio físico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jessyca Redondo, nutricionista: "El pescado en lata tiene casi las mismas propiedades beneficiosas que el pescado fresco"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/jessyca-redondo-nutricionista-pescado-lata-propiedades-beneficiosas-pescado-fresco-xp_1_13521676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/697a8b16-0e30-41bd-936c-2723d6ca8950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Si el pescado está entero, conserva mejor ciertos nutrientes que si lo encontramos rallado o desmenuzado&quot;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica por qué el pescado enlatado puede ser una opción saludable para una cena rápida y equilibrada</p><p class="subtitle">Tres platillos que mejoran y aportan más proteínas añadiéndoles unas sardinas en lata</p></div><p class="article-text">
        El pescado en lata no ha gozado precisamente de una reputaci&oacute;n muy glamurosa. Se ha considerado a menudo como un simple alimento de emergencia y, en ocasiones, es posible incluso que se haya infravalorado de manera injusta. Sin embargo, bajo su humilde apariencia, se esconde un perfil nutricional interesante. Adem&aacute;s, es una opci&oacute;n muy vers&aacute;til y tiene una vida &uacute;til larga. Su consumo en Espa&ntilde;a ronda los cuatro kilos por persona al a&ntilde;o, seg&uacute;n datos del <a href="https://www.mapa.gob.es/es/alimentacion/temas/consumo-tendencias/panel-de-consumo-alimentario/ultimos-datos/consumo-pesca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Panel de Consumo Alimentario</a> del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El producto estrella m&aacute;s demandado es el at&uacute;n en conserva, seguido de la caballa, las sardinas y los mejillones. &iquest;Qu&eacute; ofrecen en realidad estas latas de pescado? &iquest;Por qu&eacute; no deber&iacute;a ser nuestro &uacute;ltimo recurso para obtener nutrientes interesantes? &iquest;En qu&eacute; debemos fijarnos a la hora de comprar este tipo de producto?
    </p><h2 class="article-text">Una buena opci&oacute;n desde el punto de vista nutricional</h2><p class="article-text">
        Aunque el at&uacute;n en conserva suele ser lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en una lata de pescado, hay muchos otros pescados que se prestan bien al enlatado. Hablamos de sardinas, caballa, mejillones o anchoas, por nombrar solo algunos. Y todas ellas son opciones saludables indiscutibles. Repleto de nutrientes esenciales, de larga duraci&oacute;n y muy vers&aacute;til, el pescado enlatado puede ser una soluci&oacute;n perfecta para comidas o refrigerios r&aacute;pidos. &iquest;Por qu&eacute; son una buena opci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;En primer lugar, el pescado ya de por s&iacute; aporta grasas esenciales, como el omega 3, que var&iacute;a en funci&oacute;n de la especie&rdquo;, explica Jessyca Redondo, nutricionista en <a href="https://www.valencianutricion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NuOCEV</a>. Las variedades de pescado que suelen enlatarse, como las anchoas, el salm&oacute;n, las sardinas o el at&uacute;n son excelentes fuentes de &aacute;cidos grasos omega 3. Son pescados peque&ntilde;os y grasos que se encuentran en la parte baja de la cadena alimentaria, lo que significa que acumulan la mayor parte de omega 3 beneficiosos. Estas grasas esenciales ayudan a reducir la inflamaci&oacute;n, favorecen la salud cerebral y disminuyen el riesgo de enfermedades cardiacas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si a&ntilde;adimos el hecho de estar enlatados, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35458225/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios epidemiol&oacute;gicos</a> revelan una asociaci&oacute;n inversa muy clara entre el consumo de pescado en lata y el riesgo de sufrir c&aacute;ncer colorrectal&rdquo;, afirma Redondo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la experta, esta misma investigaci&oacute;n demostr&oacute; que &ldquo;consumir dos o m&aacute;s porciones semanales de pescado en lata no solo reduce el riesgo de desarrollar este tipo de c&aacute;ncer en un 34% en comparaci&oacute;n con consumir menos de una porci&oacute;n a la semana, sino que tambi&eacute;n se ha visto que al recibir un proceso de enlatado industrial, que incluye una cocci&oacute;n t&eacute;rmica a presi&oacute;n muy prolongada, se produce un cambio conformacional en la parvalb&uacute;mina, la principal prote&iacute;na alerg&eacute;nica del pescado, desnaturaliz&aacute;ndola y haci&eacute;ndola menos alerg&eacute;nica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el pescado enlatado es una forma pr&aacute;ctica de obtener desde grasas hasta prote&iacute;nas magras. Se calcula que una porci&oacute;n de 100 gramos de at&uacute;n blanco contiene aproximadamente unos 20-30 gramos de prote&iacute;na. En una lata de 80 gramos, por tanto, podemos obtener <a href="https://www.academianutricionydietetica.org/que-comer/calorias-proteinas-propiedades-atun-lata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi 20 gramos de prote&iacute;na</a>, pr&aacute;cticamente la misma cantidad que se obtiene de un filete peque&ntilde;o de 80 a 100 gramos de pescado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, podemos afirmar que &ldquo;las latas de buena calidad son un recurso fant&aacute;stico, saludable y muy recomendable para una cena r&aacute;pida porque facilitan una alimentaci&oacute;n equilibrada gracias a que son pr&aacute;cticas, asequibles y f&aacute;ciles de almacenar&rdquo;, reconoce Redondo. 
    </p><h2 class="article-text">En qu&eacute; fijarnos al comprar una conserva de pescado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No todas las conservas son iguales ya que existen diferencias nutricionales, de procesamiento y de seguridad qu&iacute;mica entre especies y l&iacute;quidos de cobertura&rdquo;, matiza Redondo. Al ir al supermercado y escoger este tipo de productos debemos fijarnos, seg&uacute;n la experta, en aspectos como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La especie del pescado: en funci&oacute;n de si es blanco o azul, &ldquo;el perfil lip&iacute;dico y el aporte de &aacute;cidos grasos esenciales var&iacute;a mucho&rdquo;, explica Redondo.</li>
                                    <li>El l&iacute;quido de cobertura: puede afectar no solo al contenido en calor&iacute;as, tambi&eacute;n afecta a la seguridad del alimento. Los encontramos con aceite de oliva o agua, as&iacute; como salmuera y marinados. Si optamos por pescado enlatado en aceite aportan grasas saludables que favorecen la absorci&oacute;n de vitaminas liposolubles como la vitamina D. El pescado enlatado en agua suele tener menos calor&iacute;as y sodio.</li>
                                    <li>El tipo de presentaci&oacute;n: &ldquo;Si el pescado est&aacute; entero, conserva mejor ciertos nutrientes que si lo encontramos rallado o desmenuzado; esto puede afectar a la calidad del alimento en mayor o menor medida&rdquo;, afirma Redondo.</li>
                                    <li>Por &uacute;ltimo, &ldquo;tendremos que estar muy atentos al etiquetado para saber qu&eacute; pescado estamos comprando y en qu&eacute; condiciones&rdquo;, advierte Redondo.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">La &lsquo;cara B&rsquo; de las latas de pescado</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los beneficios y de que el pescado en lata tiene, seg&uacute;n Redondo, &ldquo;casi las mismas propiedades beneficiosas que el pescado fresco&rdquo;, debemos tener en cuenta que hay algunas diferencias que no podemos pasar por alto y que nos obligan a tener ciertas precauciones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El contenido de sodio: para incrementar su palatibilidad y su conservaci&oacute;n, a las latas se les a&ntilde;ade sal. &ldquo;Las conservas de pescado de origen animal aportan de media unos 415 mg de sodio por cada 100 g&rdquo;, advierte Redondo. De ah&iacute; que sea clave moderar la frecuencia o el tama&ntilde;o de la porci&oacute;n, &ldquo;aunque no se tengan problemas con la presi&oacute;n arterial ya que un exceso de sal prolongado en el tiempo puede conllevar problemas de salud&rdquo;, afirma Redondo.</li>
                                    <li>No abusar de grandes especies como el at&uacute;n: estos peces &ldquo;suelen ser grandes depredadores lo que hace que bioacumulen metales pesados en su organismo, como el ars&eacute;nico y el selenio. Consumir grandes cantidades en lata de forma diaria puede superar los l&iacute;mites seguros establecidos, sobre todo en ni&ntilde;os o mujeres embarazadas&rdquo;, afirma Redondo. Si es una opci&oacute;n para nuestras cenas r&aacute;pidas debemos &ldquo;priorizar y alternar con pescados m&aacute;s peque&ntilde;os como las sardinas y la caballa&rdquo;, aconseja la especialista.</li>
                                    <li>Elegir conservas en aceite de oliva virgen extra: seg&uacute;n Redondo, &ldquo;las latas al natural o en salmuera (agua con sal) presentan un inconveniente qu&iacute;mico: el agua favorece una mayor migraci&oacute;n de aluminio desde el envase met&aacute;lico hacia el pescado&rdquo;. Sin embargo, el aceite de oliva virgen extra &ldquo;act&uacute;a como una barrera f&iacute;sica que minimiza la transferencia de metales al alimento y, adem&aacute;s, aporta los beneficios cardiosaludables propios del aceite de oliva virgen extra&rdquo;, matiza Redondo.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/jessyca-redondo-nutricionista-pescado-lata-propiedades-beneficiosas-pescado-fresco-xp_1_13521676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 10:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Pescado,Pescado azul,Alimentación,Alimentación saludable]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: "Las micropausas son productivas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-maria-pastor-indica-rutinas-diarias-alivian-estres-micropausas-son-productivas-xp_1_13517217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec03bbd-c475-4c55-bfe4-f81e6e8b56b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x801y790.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: &quot;Las micropausas son productivas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Combatir el estrés no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiración y de la meditación, ni requiere una transformación radical de la rutina</p><p class="subtitle">Un especialista explica por qué el otoño es clave para mejorar el sueño: “Es un error compensar el cansancio con café”</p></div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s surge cuando percibimos un alto nivel de amenaza, desaf&iacute;o o riesgo sin recursos o apoyo suficientes. Este t&eacute;rmino describe la respuesta de nuestro cuerpo ante una amenaza. Se manifiesta en cualquier momento de nuestra jornada: agendas apretadas, notificaciones constantes y la presi&oacute;n por estar siempre al d&iacute;a. Si bien se trata de exigencias comunes, pueden ser dif&iacute;ciles de manejar cuando el estr&eacute;s se acumula sin tiempo ni espacio para recuperarnos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el 59% de los habitantes ha asegurado sufrir problemas de estr&eacute;s y un 23% de ansiedad, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes (entre 18 y 24 a&ntilde;os), seg&uacute;n datos del <a href="https://consaludmental.org/centro-documentacion/estudio-internacional-salud-mental-axa-2025/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> internacional de Salud Mental del Grupo AXA. Sin v&iacute;as de escape regulares, el estr&eacute;s puede afectar tanto nuestro bienestar emocional como f&iacute;sico. Adem&aacute;s, las agendas apretadas y las prioridades contrapuestas dejan muchas veces poco margen para grandes cambios en el estilo de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Pero combatir el estr&eacute;s no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiraci&oacute;n y de la meditaci&oacute;n, ni requiere una transformaci&oacute;n radical de la rutina. A menudo, lograr reducir el estr&eacute;s pasa por introducir peque&ntilde;os ajustes estructurales que nos permiten reconectar con nuestras necesidades y poner l&iacute;mites a los est&iacute;mulos diarios. Nuestro bienestar no mejora por hacer grandes cambios en un solo d&iacute;a, sino por mantener peque&ntilde;os h&aacute;bitos de forma constante.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; radica la importancia de un h&aacute;bito: llegar a automatizarlo de manera que se convierta en algo m&aacute;s que una simple intenci&oacute;n o algo espor&aacute;dico. Para Mar&iacute;a Pastor, directora del <a href="https://centromaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro M&aacute;s Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;no basta con querer hacer algo saludable, sino que necesitamos repetirlo hasta que forme parte de nuestra rutina&rdquo;, de ah&iacute; que los h&aacute;bitos sean fundamentales para mantener en el tiempo conductas que favorecen nuestra salud. 
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os h&aacute;bitos, grandes cambios</h2><p class="article-text">
        Cuando el estr&eacute;s aumenta, incluso un peque&ntilde;o cambio puede ayudarnos a sentirnos mejor. Algo tan sencillo como dar un paseo a paso ligero puede echarnos una mano para despejar la mente. Salir a la calle y observar nuestro entorno puede ser revitalizante. Invitar a un amigo o familiar para que nos acompa&ntilde;e tambi&eacute;n puede motivarnos. Lo importante es encontrar algo que nos resulte factible y que nos haga sentir bien. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No nos referimos solo a hacer ejercicio o practicar respiraci&oacute;n; hay muchos peque&ntilde;os h&aacute;bitos cotidianos que pueden ayudarnos a regular el estr&eacute;s, recuperar energ&iacute;a y cuidar nuestro bienestar&rdquo;, reconoce Pastor. La psic&oacute;loga recomienda incorporar pr&aacute;cticas como &ldquo;hacer peque&ntilde;os descansos durante el d&iacute;a, especialmente cuando llevamos mucho tiempo concentrados en una tarea; caminar y aprovechar esos momentos para salir al exterior y cambiar de ambiente; entrar en contacto con la naturaleza, aunque solo sea sent&aacute;ndonos en un parque o escuchar los sonidos naturales&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Aunque solemos pensar que las pausas son improductivas, en realidad pueden ayudar a reducir la fatiga y prevenir el agotamiento. Las micropausas pueden durar desde 30 segundos hasta unos minutos: ponerse de pie, estirarse, salir al aire libre o descansar la vista de la pantalla le da al sistema nervioso la oportunidad de recuperarse. &ldquo;Las <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0272460" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> muestran que las pausas breves durante la jornada pueden ayudar a reducir la fatiga y favorecer la recuperaci&oacute;n&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Otras actividades que tambi&eacute;n pueden ayudarnos son, seg&uacute;n la experta, aquellas que disfrutamos haci&eacute;ndolas, como leer, escuchar m&uacute;sica o practicar un hobby. Es importante &ldquo;crear momentos de desconexi&oacute;n real del trabajo, las pantallas o las obligaciones y practicar una breve reflexi&oacute;n diaria, dedicando unos minutos a revisar c&oacute;mo ha ido el d&iacute;a y qu&eacute; necesitamos&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Someternos a un &ldquo;peque&ntilde;o chequeo emocional (&lsquo;&iquest;C&oacute;mo estoy?, &iquest;qu&eacute; estoy sintiendo?, &iquest;qu&eacute; necesito?&rsquo;) nos ayuda a detectar nuestro estado antes de que el malestar se acumule&rdquo;, reconoce Pastor, que admite que a todo ello deben sumarse momentos de cuidado corporal, como un ba&ntilde;o, unos estiramientos o un automasaje, as&iacute; como cuidar de nuestras relaciones, &ldquo;buscando momentos de conexi&oacute;n con las personas con las que nos sentimos bien&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        No todo el mundo necesitar&aacute; los mismos h&aacute;bitos para sentirse mejor. &ldquo;Lo que a una persona le ayuda a relajarse puede no tener el mismo efecto en otra; por tanto, m&aacute;s que buscar la t&eacute;cnica perfecta, conviene preguntarse qu&eacute; peque&ntilde;as cosas nos ayudan realmente a sentirnos mejor y cu&aacute;les podemos incorporar de forma natural al d&iacute;a&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><h2 class="article-text">Mantener estos h&aacute;bitos a lo largo del tiempo</h2><p class="article-text">
        Es clave conseguir integrar estos h&aacute;bitos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, huyendo de obligaciones que no har&aacute;n m&aacute;s que hacernos fracasar en nuestro intento de mantenerlos en el tiempo. Porque lo m&aacute;s probable es que la motivaci&oacute;n de los primeros d&iacute;as acabe en nada, de manera que caigamos en el abandono a lo largo del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos depender solo de las ganas o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f</a><a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uerza de voluntad</a> para que un h&aacute;bito se mantenga: la clave est&aacute; en hacer que ese comportamiento resulte f&aacute;cil de incorporar a la vida cotidiana. Podemos hacer el chequeo emocional mientras desayunamos o caminar despu&eacute;s de comer&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Esto nos permite incorporar el h&aacute;bito a una rutina que ya tenemos incorporada en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;Si queremos empezar a hacer unos minutos de estiramientos, podemos hacerlo justo despu&eacute;s de lavarnos los dientes o al terminar el caf&eacute;: una conducta que ya forma parte de nuestra rutina se convierte en la se&ntilde;al que nos recuerda la nueva&rdquo;, aconseja Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo que da Pastor para que los h&aacute;bitos no caigan en el olvido es empezar haciendo peque&ntilde;os pasos, que puedan seguirse f&aacute;cilmente. Gestionar el estr&eacute;s no consiste en eliminarlo por completo, sino en desarrollar la capacidad de recuperarse m&aacute;s r&aacute;pidamente y responder con mayor calma cuando surge. Al principio, los peque&ntilde;os h&aacute;bitos pueden parecer sutiles, pero practicados con regularidad, sus efectos se acumulan.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la clave para que el h&aacute;bito se mantenga a largo plazo es, seg&uacute;n Pastor, &ldquo;hacerlo peque&ntilde;o, unirlo a algo que ya hacemos y repetirlo con frecuencia&rdquo;. Para la psic&oacute;loga, es importante recordar que, si en alg&uacute;n momento no se hace, no significa que hayamos fracasado, sino que podemos retomarlo. &ldquo;Los h&aacute;bitos se construyen con repetici&oacute;n, no con perfecci&oacute;n&rdquo;, concluye Pastor. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-maria-pastor-indica-rutinas-diarias-alivian-estres-micropausas-son-productivas-xp_1_13517217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 09:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: "Las micropausas son productivas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Salud,Salud psicológica,Salud mental,Bienestar emocional,Estrés,Ansiedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El psicólogo Andrés Galemiri, sobre el descanso inútil: “No a todo el mundo le alivia irse de viaje dos semanas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/andres-psicologo-galemiri-descanso-inutil-no-alivia-viaje-dos-semanas-xp_1_13514335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48cd913e-176b-4673-9d3a-c626efcc0c20_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151308.jpg" width="2113" height="1189" alt="Hay varios factores que condicionan la posibilidad de descansar de forma adecuada."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ‘descanso inútil’ no es un verdadero descanso, sino una salida de emergencia que en lugar de afrontar el problema busca refugio en actividades de bajo esfuerzo mental</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?
</p></div><p class="article-text">
        A menudo hablamos de salud en t&eacute;rminos de nutrici&oacute;n, sue&ntilde;o y ejercicio, pero pocas veces le damos al descanso la importancia que merece. Solemos pensar en el descanso como algo que hacemos cuando terminamos el trabajo, cuando la casa ya est&aacute; limpia y ordenada o cuando por fin <a href="https://www.eldiario.es/era/como-descansar-mejor-mas-alla-del-sueno-dormir_1_10815638.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podemos dormir</a>. En una sociedad que glorifica el sacrificio y la <a href="https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividad constante</a>, el descanso puede llegar a parecer un lujo. Pero sin &eacute;l, todo lo dem&aacute;s flaquea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo cuando somos conscientes de la verdadera importancia del descanso podemos actuar. Pero muchas veces lo hacemos mal y solo conseguimos lo que se conoce como &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo;, es decir, cuando llegamos a una falsa relajaci&oacute;n con actividades que no hacen m&aacute;s que adormecer nuestra mente, pero no repara el cansancio &mdash;pasar horas viendo v&iacute;deos cortos en el m&oacute;vil, ver un cap&iacute;tulo tras otro de nuestra serie favorita o estar tumbados en el sof&aacute;, pero estamos pensando constantemente en todo el trabajo que tenemos pendiente&mdash;; o cuando nos sentimos culpables por no estar haciendo nada productivo.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, nos levantamos al d&iacute;a siguiente pregunt&aacute;ndonos por qu&eacute; ese tiempo que pasamos sin &lsquo;hacer nada&rsquo;, en lugar de recargar nuestras bater&iacute;as, nos ha dejado m&aacute;s estresados que antes. Nos hemos dado cuenta de que el &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo;, no es un verdadero descanso. Es m&aacute;s bien una escapatoria, funciona como una salida de emergencia que busca nuestro cerebro cuando nos sentimos agobiados por el trabajo o las tareas del hogar. En lugar de afrontar la causa de nuestro cansancio, buscamos refugio en actividades de bajo esfuerzo mental. El problema es que, aunque no lo parezca, cuando recurrimos a las redes sociales o a ver series de televisi&oacute;n para desconectar, no permitimos que nuestro cerebro se relaje.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">No todos los descansos son iguales</h2><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Andr&eacute;s Galemiri, de <a href="https://www.prismapsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prisma Psicolog&iacute;a</a>, destaca la importancia de distinguir el descanso mental del f&iacute;sico, dado que el primero es m&aacute;s complejo. &ldquo;Implica un sinn&uacute;mero de condiciones, algunas que podemos controlar y otras que no. Sabemos, por ejemplo, que las personas con depresi&oacute;n o mucha ansiedad se encuentran m&aacute;s cansadas, aunque no tengan mucha actividad, porque no tenemos un bot&oacute;n de encendido y apagado en nuestro aparato ps&iacute;quico: todo lo que arrastramos durante el a&ntilde;o no se evapora porque <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-ocio-vacaciones-forma-agotamiento_1_12529641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empiecen las vacaciones</a>&rdquo;, admite el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de elegir c&oacute;mo descansar, Galemiri apunta a que uno de los motivos por los que el descanso no es &uacute;til es porque solemos confundir descansar con estar quietos. Pero no todo el mundo necesita lo mismo para descansar. Por ejemplo, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologa-laura-fuster-fatiga-mental-cansancio-no-ve-no-signo-debilidad-alerta-xp_1_12699346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si nuestro cansancio es mental</a> porque estudiamos o trabajamos en una pantalla, tumbarnos a mirar el m&oacute;vil no servir&aacute;: necesitamos un descanso cognitivo, como pasear o cocinar. Si el cansancio es emocional, lo que m&aacute;s funcionar&aacute; ser&aacute; desconectar de las preocupaciones y estar con amigos, no aislarnos en casa. 
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo sugiere as&iacute; que, antes de elegir c&oacute;mo lograr ese descanso &uacute;til, la pregunta que tendr&iacute;amos que hacernos ser&iacute;a &ldquo;&iquest;cu&aacute;les son las condiciones necesarias para que una persona pueda descansar? Hay personas que est&aacute;n agotadas debido a sus condiciones materiales; otras, a su estado de salud mental; otras, por el trabajo; otras, por sus relaciones pr&oacute;ximas; otras, por todo en general, y as&iacute; un largo etc&eacute;tera&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Para que el descanso sea verdadero tiene que ser reparador. Y aqu&iacute; juega un papel clave la intenci&oacute;n. Elegimos recargar la mente o el cuerpo para poder retomar la vida con mayor claridad y energ&iacute;a. La evasi&oacute;n, en cambio, usa de forma tramposa el lenguaje del descanso pero esconde una especie de resistencia silenciosa, una renuncia a afrontar la realidad, lo que explicar&iacute;a por qu&eacute; despu&eacute;s de pasar horas &lsquo;descansando&rsquo; mientras consumimos videos en el m&oacute;vil, estamos m&aacute;s cansados. Lo que hacemos es adormecer el cerebro, no recargarlo.
    </p><h2 class="article-text">Los factores que &lsquo;destruyen&rsquo; un buen descanso</h2><p class="article-text">
        Aunque el consejo parece sencillo y f&aacute;cil (descansar cuando estamos cansados), en realidad no lo es tanto. Es probable que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n nos hayamos tomado un descanso y despu&eacute;s nos sintamos m&aacute;s agotados porque lo que parece descanso en realidad no lo es. Es una forma de evasi&oacute;n disfrazada de autocuidado.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s habr&iacute;a que buscar varios factores que condicionar&iacute;an la posibilidad de descansar de forma adecuada, tanto un fin de semana como durante un periodo de vacaciones. Para Galemiri, tendr&iacute;amos que valorar aspectos sobre &ldquo;c&oacute;mo de cansados est&aacute;bamos antes de empezar el periodo de descanso, si logramos desconectar de las actividades laborales o permanecemos conectados &ndash;correos electr&oacute;nicos, grupos de WhatsApp, llamadas, aplicaciones&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta &ldquo;qu&eacute; carga mental y f&iacute;sica mantenemos durante las vacaciones, ya que no es lo mismo poder desconectar de la rutina diaria que tener que mantenerla porque se tienen hijos o personas al cuidado o porque no se dan las condiciones materiales que permiten tranquilizarse&rdquo;, admite el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que puede influir es el hecho de que, muchas veces intentamos descansar pero eso no significa que desaparezcan nuestras preocupaciones, &ldquo;como no saber de d&oacute;nde sacar el dinero para pagar el alquiler o la hipoteca o si estamos en una situaci&oacute;n que nos genera angustia&rdquo;, afirma Galemiri. Tener conflictos abiertos, como &ldquo;una conversaci&oacute;n pendiente sobre la situaci&oacute;n laboral, la subida del alquiler o sobre alguna cuesti&oacute;n m&eacute;dica tambi&eacute;n son aspectos que van a perjudicar el descanso&rdquo;, a&ntilde;ade el psic&oacute;logo
    </p><h2 class="article-text">Una sociedad de personas cansadas</h2><p class="article-text">
        Para Galemiri, la tesis del fil&oacute;sofo Byung-Chul Han sobre la &lsquo;sociedad del cansancio&rsquo; es perfecta para explicar por qu&eacute; nos cuesta tanto descansar: nosotros somos nuestros propios explotadores, es decir, nos presionamos bajo el lema &ldquo;nosotros podemos&rdquo;. &ldquo;Casi hemos perdido la posibilidad de jugar y hemos pasado a exigirnos ser un poco m&aacute;s, un poco mejores o alcanzar &lsquo;la mejor versi&oacute;n de uno mismo&rsquo;&rdquo;, afirma Galemiri.
    </p><p class="article-text">
        El experto recalca que &ldquo;hay ciertos cansancios que tampoco est&aacute;n tan mal. Si lo que nos gusta es ir al monte y nos vamos una semana, sin grandes exigencias, es probable que volvamos cansados f&iacute;sicamente, pero aun as&iacute; nos sentiremos <a href="https://www.eldiario.es/era/recuperar-horario-de-sueno_1_10497963.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preparados para volver a la rutina</a>&rdquo;. Pero si convertimos unos d&iacute;as de descanso en exigencias, &ldquo;es muy probable que al tercer d&iacute;a de vuelta a la rutina sintamos que no hemos descansado lo suficiente&rdquo;, admite Galemiri.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo transformar el &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo; en descanso real</h2><p class="article-text">
        El primer paso para conseguir un descanso &uacute;til es ser conscientes de &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cansados-solucionarlo_1_12002579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qu&eacute; es lo que nos tiene agotados</a> e intentar hacer algo con ello&rdquo;, afirma Galemiri. Ya hemos visto que cada persona es un mundo y lo que le sirve a una para descansar a otra puede llegar a estresarle m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No a todo el mundo le genera descanso irse de viaje dos semanas al sudeste asi&aacute;tico&rdquo;, dice Galemiri. Para el experto, el problema est&aacute; precisamente en buscar una soluci&oacute;n para todo el mundo: debemos preguntarnos qu&eacute; es lo que consideramos y deseamos como descanso.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo citando a Byung-Chul Han, Galemiri nos habla de la idea de recuperar un &lsquo;cansancio fundamental&rsquo;. &iquest;De qu&eacute; se trata? &ldquo;Es un cansancio sereno y compartido que detiene la compulsi&oacute;n actual de producir y, por tanto, permite la contemplaci&oacute;n, escuchar y estar con otras personas&rdquo;, explica Galemiri.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo a&ntilde;ade que es fundamental &ldquo;salir del mandato actual de producci&oacute;n sin freno y aprender a aburrirse, hacer las cosas con calma y aceptar que debe haber pausas en la vida&rdquo;. Y tener la intenci&oacute;n real de descansar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/andres-psicologo-galemiri-descanso-inutil-no-alivia-viaje-dos-semanas-xp_1_13514335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 15:04:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El psicólogo Andrés Galemiri, sobre el descanso inútil: “No a todo el mundo le alivia irse de viaje dos semanas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Estrés,Ansiedad,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2603901b-d290-4c3e-a5d0-0fd304cb958c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos estudios han demostrado que los periodos de silencio pueden ser incluso más relajantes que escuchar música</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual”
</p></div><p class="article-text">
        Nuestro d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; lleno de ruido con m&uacute;sica, el sonido de la televisi&oacute;n, la radio, conversaciones, obras, tr&aacute;fico, sirenas&hellip; Si nos paramos un momento a pensar, notamos que son pocos los momentos al d&iacute;a que pasamos en silencio, algo que puede tener consecuencias para nuestra salud. Por ejemplo, seg&uacute;n este <a href="https://www.who.int/europe/news/item/30-03-2011-new-evidence-from-who-on-health-effects-of-traffic-related-noise-in-europe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y el Centro Com&uacute;n de Investigaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Europea, una exposici&oacute;n constante a la contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica podr&iacute;a provocar un aumento de la presi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, no es de extra&ntilde;ar que las investigaciones apunten a que <a href="//eldiario.es/consumoclaro/raquel-navarro-psicologa-silencio-salud-beneficios-son-incontables-xp_1_12698974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el silencio sea bueno</a> para sentirnos menos estresados, m&aacute;s concentrados y que, adem&aacute;s, nos ayude a descansar mejor. Algunos estudios han demostrado tambi&eacute;n que los periodos de silencio pueden ser incluso m&aacute;s relajantes que escuchar m&uacute;sica. Esta <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ejemplo, indica que trabajar en silencio reduce los niveles de cortisol en comparaci&oacute;n con trabajar escuchando conversaciones o ruido.
    </p><h2 class="article-text">El importante efecto calmante de pasar momentos de silencio</h2><p class="article-text">
        El silencio, algo tan simple y a menudo ignorado, puede ser una de las herramientas m&aacute;s importantes para nuestro bienestar y descanso. Ni m&uacute;sica, ni radio, ni voces que proceden de conversaciones. Tan solo un espacio tranquilo y silencioso. Por un instante, parece que todo est&aacute; en calma. Estos momentos nos permiten <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/luz-maria-pena-psicologa-necesitar-senal-bateria-social-necesita-recargarse-xp_1_12802937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconectar del ajetreo diario</a> y le dan a nuestro cerebro sobreestimulado la oportunidad de recuperarse de toda la informaci&oacute;n que recibe. 
    </p><p class="article-text">
        Para Elena Alameda Jackson, psic&oacute;loga&nbsp;de <a href="https://cuidado-psicologico.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuidado Psicol&oacute;gico</a>, el silencio tiene muchos beneficios. &ldquo;Uno de los que m&aacute;s se ha hablado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y que nos ha tra&iacute;do la neurociencia, es que estar en silencio dos horas al d&iacute;a nos puede ayudar a crear nuevas neuronas en el hipocampo, el &aacute;rea del cerebro m&aacute;s relacionada con la memoria, el aprendizaje y la regulaci&oacute;n emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque generalmente solemos considerar el silencio como un vac&iacute;o, un estado de ausencia de ruido y est&iacute;mulos, tambi&eacute;n puede percibirse como un est&iacute;mulo, lo que da lugar a una reacci&oacute;n. La idea del silencio como algo que se puede percibir no es algo imaginario. De acuerdo con un estudio de la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10629541/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Johns Hopkins</a>, el cerebro procesa el silencio del mismo modo que proceso los sonidos. Por tanto, lo &lsquo;percibe&rsquo;: podemos llegar a &lsquo;escuchar el silencio&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, si somos capaces de hacerlo, nos ayuda a descansar mejor porque tiene un importante efecto calmante en el cuerpo. As&iacute; como el ruido puede desencadenar respuestas de estr&eacute;s, los momentos de tranquilidad y silencio <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/perder-tiempo-ganar-salud-mental-psicologa-falta-conexion-verdaderamente-necesitamos-xp_1_12814543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayudan al sistema nervioso a restablecerse</a>, disminuyendo la presi&oacute;n arterial y aliviando la tensi&oacute;n. &ldquo;El silencio ayuda a activar el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/habitos-fisio-estimular-nervio-vago-estres-calma-xp_1_13286754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nervio vago</a>, conect&aacute;ndonos con la calma, la serenidad y la regulaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda, que a&ntilde;ade que estos ratos &ldquo;son una buena manera de desactivar el modo &lsquo;lucha-huida&rsquo; en el que solemos vivir, dando paso al equilibrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, de acuerdo con este estudio publicado en <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2110998" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">JAMA Internal Medicine</a>, dedicar un tiempo cada d&iacute;a a estar en silencio, en concreto a la meditaci&oacute;n de atenci&oacute;n plena, reduce el <a href="https://www.eldiario.es/temas/insomnio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insomnio</a> y la fatiga en adultos mayores. Si el estr&eacute;s suele desencadenar la respuesta de lucha o huida, que eleva los niveles de cortisol y aumenta la frecuencia cardiaca, el silencio, en cambio, puede activar el sistema de descanso y digesti&oacute;n del cuerpo, lo que permite la relajaci&oacute;n f&iacute;sica.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        El silencio tambi&eacute;n le da espacio a la mente para respirar. En la quietud, los pensamientos comienzan a calmarse, creando un espacio para la claridad, la creatividad e incluso para la reflexi&oacute;n. El silencio tambi&eacute;n es importante porque nos ayuda a conocernos mejor: &ldquo;Son momentos en los que decidimos replegarnos en nosotros mismos, de encuentro &iacute;ntimo, algo que a veces da miedo&rdquo;, explica Alameda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque, seg&uacute;n la experta, puede ocurrir que nos d&eacute; &ldquo;miedo que acabe el sonido externo y quedarnos frente a frente con nuestra mente y su auto-di&aacute;logo, con nuestro cuerpo y sus sensaciones. Pero solo cuando hablamos desde dentro, desde cada respiraci&oacute;n, podemos conocernos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Silencio, &iquest;solo ausencia de ruido?</h2><p class="article-text">
        El silencio no solo es externo, sino tambi&eacute;n interno. Porque cuando estamos en silencio estamos intentando observar los pensamientos que surgen en nuestra mente. Para Alameda, es clave distinguir entre ruido externo e interno. &ldquo;En muchas ocasiones silenciamos el ruido externo pero sentimos que, en nuestro interior, a&uacute;n ruge ese ruido que ya no est&aacute; fuera, pero que se ha quedado cautivo en nosotros, en nuestro cerebro, en nuestro sistema nervioso&rdquo;, matiza Alameda que, como especialista en Personas Altamente Sensibles (PAS), ha visto c&oacute;mo &ldquo;el ruido externo sobreestimula mucho, algo que deja huella en la mente en forma de pensamientos, di&aacute;logo interno, activaci&oacute;n de recuerdos, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recomienda en cualquier caso practicar el silencio interno para &ldquo;darle tiempo a nuestro cerebro para que se deshaga de ese eco de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12813371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobreestimulaci&oacute;n y sobreinformaci&oacute;n constante</a>&rdquo;. Para liberarnos de este ruido interior puede ayudar &ldquo;poner por escrito lo que pensamos, caminar en silencio de forma consciente, lo que puede ayudarnos tambi&eacute;n a reducir poco a poco la activaci&oacute;n de nuestro cuerpo&rdquo;, admite Alameda.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar espacios para disfrutar del silencio</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que nos sumergimos por completo en el silencio? Incluso cuando sentimos que por fin estamos en un ambiente tranquilo, porque los ni&ntilde;os no est&aacute;n en casa o porque la televisi&oacute;n est&aacute; apagada, seguimos percibiendo sonidos del exterior, como el tr&aacute;fico de los coches o las voces de los vecinos. Por tanto, encontrar y disfrutar del silencio en nuestra vida cotidiana no es f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para empezar a disfrutar de &eacute;l, podemos exponernos a la naturaleza: escuchar el sonido del viento entre las ramas, el canto de los p&aacute;jaros que activa nuestro nervio vago, nuestras pisadas sobre la tierra&hellip; la naturaleza no espera nada de nosotros y eso nos libera&rdquo;, afirma Alameda. Adem&aacute;s, la experta aconseja tres pr&aacute;cticas esenciales para incorporar el silencio en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hacer tres pausas diarias de cinco minutos para respirar de forma consciente. &ldquo;Si cerramos los ojos podremos conectar mejor con el movimiento natural de la inhalaci&oacute;n y exhalaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda.</li>
                                    <li>Caminar al menos 15 minutos en un entorno natural. &ldquo;El movimiento f&iacute;sico nos ayuda a tranquilizar la mente y conectar de nuevo con la sabidur&iacute;a del cuerpo&rdquo;, explica la experta.&nbsp;</li>
                                    <li>Dejar de luchar contra nuestros pensamientos. &ldquo;Cuanto m&aacute;s lo hacemos, m&aacute;s fuerza toma, de ah&iacute; que el silencio interior se logre observando la mente pero sin discutir con ella. Escribir o meditar son mis estrategias preferidas para aceptar a mi mente tal y como es&rdquo;, concluye Alameda.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 14:13:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Descanso,Salud,Bienestar,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/973b60a2-2914-432c-9817-c36acb2566ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista describe esta habilidad emocional como la capacidad para "salir de nuestro mapa mental" y entender lo que siente otra persona aunque no estemos de acuerdo</p><p class="subtitle">Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”
</p></div><p class="article-text">
        Mucho de lo que nos define como humanos es la manera en que interactuamos y nos relacionamos con los dem&aacute;s. Pero a muchos nos cuesta entender las decisiones, opiniones o ciertas actuaciones de otras personas. A veces, nos preocupa que nuestros actos no sean comprendidos, nos frustra que nuestros amigos y familiares no vean las cosas desde nuestra perspectiva o nos cuesta entender c&oacute;mo alguien puede actuar de determinada manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este sentir est&aacute; relacionado con el grado en el que nos comprendemos unos a otros. Podr&iacute;amos pensar que, para que sea as&iacute;, necesitamos conocer lo que la otra persona est&aacute; viviendo. O que se necesita una experiencia personal compartida. Sin embargo, uno de los requisitos para la comprensi&oacute;n es la empat&iacute;a, la habilidad de compartir la perspectiva de otra persona sin haber vivido necesariamente la misma experiencia personal.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Empat&iacute;a, la habilidad que nos permite ponernos en el lugar de otros </h2><p class="article-text">
        &ldquo;La empat&iacute;a nos permite intentar comprender lo que la otra persona est&aacute; sintiendo, pensando o viviendo desde su realidad, no desde la m&iacute;a&rdquo;, explica <a href="https://www.amparocalandinpsicologos.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amparo Caland&iacute;n</a>, psic&oacute;loga, que apunta un matiz importante: empatizar no significa estar de acuerdo, sino entender por qu&eacute; alguien se siente de una manera determinada y aun as&iacute; pensar diferente. De ah&iacute; que sea clave para conectar m&aacute;s y mejor con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ser capaz de percibir las emociones de los dem&aacute;s y apreciar c&oacute;mo se sienten, poni&eacute;ndonos en su lugar para imaginar y sentir lo que ellos est&aacute;n pasando. Esto es ser emp&aacute;tico. Pensar m&aacute;s all&aacute; de nuestra propia visi&oacute;n del mundo y reconocer que es probable que las personas racionalicen y act&uacute;en de manera distinta a como lo har&iacute;amos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tampoco significa sentir exactamente lo mismo que el otro; se trata de poder salir durante un momento de nuestro propio mapa mental y preguntarnos: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede estar viviendo esa persona su situaci&oacute;n con su mapa de vida, no con el m&iacute;o?&rsquo;&rdquo;, explica Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones creen que nuestro cerebro est&aacute; programado para responder al sufrimiento ajeno. Este <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5513638/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> compara la empat&iacute;a con un &lsquo;puente emocional&rsquo; que nos permite percibir y comprender lo que otra persona est&aacute; experimentando, lo que puede traducirse en una mayor propensi&oacute;n a ayudar a los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25455743/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> han demostrado que, cuando somos emp&aacute;ticos, se activan las partes de nuestro cerebro encargadas de interpretar nuestro propio dolor emocional y f&iacute;sico, por lo que somos capaces de comprender y compartir las emociones de los dem&aacute;s proces&aacute;ndolas con nuestro propio sistema emocional.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Personas emp&aacute;ticas: escucha activa, sin juicios, pero con l&iacute;mites&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para algunas personas, ver a otra sufrir y reaccionar con indiferencia o incluso cierta hostilidad resulta incomprensible. Pero el hecho de que algunas personas reaccionen de esta manera demuestra que la empat&iacute;a no necesariamente es una respuesta universal ante los sentimientos ajenos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una persona emp&aacute;tica tiene muchas caracter&iacute;sticas, pero la m&aacute;s destacada es la de saber escuchar de verdad, la de estar con una escucha activa de lo que el otro dice&rdquo;, afirma Caland&iacute;n. Una persona emp&aacute;tica no solo presta atenci&oacute;n a lo que el otro dice, &ldquo;sino tambi&eacute;n a c&oacute;mo lo dice, qu&eacute; emociones hay detr&aacute;s, a lo que pueden necesitar en ese momento&rdquo;. Una persona emp&aacute;tica, por tanto, es alguien sensible a las emociones ajenas, es instintiva y est&aacute; conectada con el estado emocional de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa persona, explica la psic&oacute;loga, &ldquo;intenta no precipitarse juzgando a los dem&aacute;s, pregunta antes de sacar una conclusi&oacute;n, valida las emociones del otro, no las invalida, no le dice c&oacute;mo se tiene que sentir ni juzga c&oacute;mo se est&aacute; sintiendo y entiende que dos personas pueden vivir una misma situaci&oacute;n de formas diferentes porque hay otras maneras de ver la vida&rdquo;. Por tanto, si lo que queremos es conectar emp&aacute;ticamente con los dem&aacute;s, debemos dejar de lado los prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A&ntilde;adir&iacute;a algo que a veces se nos olvida: la persona emp&aacute;tica tambi&eacute;n sabe poner l&iacute;mites, es decir, empat&iacute;a no es responsabilizarte de las emociones de todo el mundo (eso se llama simpat&iacute;a), ni justificar cualquier comportamiento o anteponer constantemente las necesidades de los dem&aacute;s a las tuyas&rdquo;, aclara Caland&iacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Encontrar un equilibrio, la clave para usar la empat&iacute;a a favor de nuestro bienestar</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a impacta en nuestra vida cotidiana de varias formas. Es uno de los pilares b&aacute;sicos de la comunicaci&oacute;n y de las relaciones. &ldquo;Mejora pr&aacute;cticamente todas nuestras relaciones, ya sea de pareja, familia, amistad o de trabajo porque nos ayuda a comunicarnos mejor, reduce los conflictos y nos permite resolver de una forma m&aacute;s constructiva lo que inevitablemente va a aparecer&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la empat&iacute;a construye conexiones sociales y nos permite forjar amistades, relaciones y alianzas, claves todas ellas para nuestro bienestar &oacute;ptimo y para aumentar los sentimientos de felicidad y autoestima. Esto no significa que tengamos que crear un mundo irreal en el que no quepan discusiones, distintas interpretaciones y varios puntos de vista sobre una misma cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que aparezcan conflictos o puntos de vista distintos y muchas discusiones no se producen porque las personas piensen diferente sino porque ninguna siente que la otra est&aacute; intentando comprenderla&rdquo;, aclara Caland&iacute;n. No siempre estaremos de acuerdo con otras personas. Y aqu&iacute; radica buena parte del poder de la empat&iacute;a: &ldquo;Nos genera confianza en nosotros mismos, al aumentar la autoestima, y tambi&eacute;n con los dem&aacute;s porque sentimos que podemos expresar algo sin ser juzgados, corregidos o humanizados, facilita mucho la conexi&oacute;n emocional&rdquo;, matiza Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en encontrar un equilibrio que nos permita &ldquo;comprender al otro sin desaparecer nosotros de la ecuaci&oacute;n&rdquo;, explica la experta.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede &lsquo;entrenar&rsquo; la empat&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a nos permite ver el mundo como lo ven los dem&aacute;s, pero no podremos ponernos completamente en el lugar del otro sin esforzarnos por comprender su perspectiva. Y esto podemos trabajarlo. &ldquo;La empat&iacute;a no es simplemente algo que tenemos o no, es una habilidad que podemos entrenar&rdquo;, reconoce Caland&iacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos empezar por cosas muy sencillas, como escuchar sin interrumpir&rdquo;, afirma la experta, ya que la escucha activa nos abre mental y emocionalmente a la otra persona. Puede ayudar a generar confianza, ganar respeto y fortalecer las relaciones. Caland&iacute;n tambi&eacute;n nos habla de hacer preguntas con tacto, con la intenci&oacute;n de comprender c&oacute;mo se siente la otra persona &ldquo;antes de dar nuestra opini&oacute;n, as&iacute; como comprobar si hemos entendido bien lo que nos est&aacute;n contando, para aprender a identificar y poner nombre a las emociones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntar con tacto significa &ldquo;cambiar una pregunta en lugar de pensar autom&aacute;ticamente por qu&eacute; hace eso, ya que muchas veces lleva impl&iacute;cito un juicio. Podemos preguntar qu&eacute; puede estar haciendo que esa persona act&uacute;e as&iacute;, no intentar buscar m&aacute;s en el contexto&rdquo;. Es clave aprender a ser consciente de nuestros prejuicios, que muchas veces controlan nuestros pensamientos y opiniones sobre los dem&aacute;s y, a su vez, afectan nuestras acciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra herramienta poderosa para trabajar la empat&iacute;a es la validaci&oacute;n, reconocer la perspectiva de la otra persona sin imponer nuestros propios juicios sobre lo que est&aacute; bien o mal. Pero, si hay algo que realmente puede ser &uacute;til es, seg&uacute;n Caland&iacute;n, &ldquo;intentar formular la postura de la otra persona de una manera con la que ella misma pudiera estar de acuerdo antes de responder en una conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;. No se trata de darle la raz&oacute;n, sino de asegurarnos que la hemos entendido. Para Caland&iacute;n, &ldquo;cuanto m&aacute;s practicamos la empat&iacute;a, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; incorporarla a nuestra manera de relacionarnos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 06:59:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Relaciones,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14d97777-40ad-425f-b1ab-c0eee0625422_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y78.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Raúl Pérez indica que el mismo sistema que nos ayuda a crear rutinas positivas y beneficiosas es el mismo que puede hacernos la vida más difícil manteniendo otros hábitos poco saludables</p><p class="subtitle">Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”</p></div><p class="article-text">
        Hay h&aacute;bitos que interrumpen nuestra vida y nos impiden alcanzar ciertas metas. Nos hacen perder tiempo y energ&iacute;a, pero seguimos con ellos. Pasar mucho tiempo &lsquo;enchufados&rsquo; a las redes sociales, picar entre horas, permanecer largas horas sentados en el sof&aacute; sin hacer nada y un sinf&iacute;n m&aacute;s de h&aacute;bitos que, por m&aacute;s que queramos abandonarlos, no conseguimos desprendernos de ellos.  
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces nos hemos dicho a nosotros mismos que &iacute;bamos a empezar a trabajar en un proyecto, pero en lugar de eso hemos pasado las siguientes horas <a href="https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haciendo algo completamente distinto</a>? &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos intentado decirnos a nosotros mismos qu&eacute; hacer y simplemente no hemos obedecido? &iquest;Hay algo que podamos hacer para conseguirlo? 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se crean los (malos) h&aacute;bitos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No es falta de voluntad solamente, la biolog&iacute;a tambi&eacute;n interviene&rdquo;, explica Ra&uacute;l P&eacute;rez, psic&oacute;logo de <a href="http://www.psicoemosa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PsicoEmosa</a>, de esos malos h&aacute;bitos en los que nos quedamos atrapados como si fueran un bucle. &ldquo;Nuestro cerebro ahorra energ&iacute;a automatizando acciones hasta convertirlas en autopistas mentales que acabamos recorriendo en piloto autom&aacute;tico&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestras acciones est&aacute;n controladas, en distintos grados, por distintas &aacute;reas del cerebro, y un &aacute;rea est&aacute; dominando a otra. Sabemos, por ejemplo, que una dieta sana, una rutina de ejercicio o estudiar son h&aacute;bitos beneficiosos. Pero ciertas partes del cerebro a menudo nos impiden realizar cambios positivos porque hacer lo de siempre es m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;modo que hacer algo nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        En realidad, el cerebro es una herramienta para crear patrones, es una &lsquo;m&aacute;quina&rsquo; de atajos: empieza a aprender un patr&oacute;n (conducir, tocar el piano, leer, correr&hellip;) y crea conexiones internas de modo que se convierte en ese atajo, lo que significa que ya no necesitamos pensar en c&oacute;mo hacerlo. Simplemente, podemos conducir, leer, escribir, cepillarnos los dientes&hellip; sin pensarlo. Con el tiempo, cuerpo y cerebro se convierten en una manifestaci&oacute;n f&iacute;sica de nuestras decisiones y h&aacute;bitos. Pero, claro, este mismo sistema que puede liberarnos, tambi&eacute;n puede aprisionarnos y hacernos la vida m&aacute;s dif&iacute;cil: puede crear h&aacute;bitos beneficiosos, pero tambi&eacute;n crea otros poco saludables.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, los cambios que nos cuesta hacer son aquellos que sabemos que nos benefician, pero que implican cierto esfuerzo a corto plazo. &ldquo;Estamos programados para priorizar la recompensa inmediata &ndash;el chispazo instant&aacute;neo de dopamina&ndash; frente a nuestro bienestar a largo plazo; romper este c&iacute;rculo vicioso cuesta porque nos obliga a abandonar esa v&iacute;a c&oacute;moda y conocida para empezar a abrir un camino nuevo en nuestra selva mental, un proceso que exige much&iacute;sima energ&iacute;a consciente&rdquo;, admite P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n por la que esto sucede es que detr&aacute;s de cada mal h&aacute;bito hay una necesidad que intentamos satisfacer &ndash;como mordernos las u&ntilde;as para aliviar el estr&eacute;s&ndash;, y la raz&oacute;n por la que esa necesidad no se satisface es porque algo en nuestra vida est&aacute; desalineado. &ldquo;Ning&uacute;n h&aacute;bito nocivo aparece por capricho, todos act&uacute;an como un parche para aliviar un malestar interno&rdquo;, admite P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s del picoteo nocturno o el enganche a las pantallas hay una estrategia de supervivencia emocional para anestesiar la ansiedad, desconectar del estr&eacute;s o buscar placer r&aacute;pido&rdquo;, afirma P&eacute;rez, para el que este mecanismo &ldquo;se mantiene por refuerzo negativo: como la acci&oacute;n alivia al instante una emoci&oacute;n desagradable, el cerebro la convierte en su tabla de salvaci&oacute;n. Preferimos refugiarnos en un ritual perjudicial, pero conocido, porque nos otorga una reconfortante sensaci&oacute;n de control frente al caos diario&rdquo;, matiza el psic&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo romper con un h&aacute;bito que nos perjudica</h2><p class="article-text">
        Cuando nos planteamos acabar con ciertos h&aacute;bitos, en lugar de centrarnos en abandonarlo, suele ser m&aacute;s f&aacute;cil sustituirlo por uno m&aacute;s saludable. Al fin y al cabo, cuando nos liberamos de un comportamiento, otro debe llenar ese vac&iacute;o. Esto nos permite tambi&eacute;n aprovechar los ciclos de h&aacute;bitos. En esencia, buscamos que nuestras acciones est&eacute;n motivadas por recompensas m&aacute;s saludables. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La fuerza de voluntad a secas no basta, necesitamos redise&ntilde;ar nuestro entorno&rdquo;, reconoce P&eacute;rez. Los h&aacute;bitos est&aacute;n profundamente arraigados en nuestras vidas y, por tanto, para eliminarlos, tenemos que desmantelar todo el sistema que los sustenta.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, el de la fuerza de voluntad fue el consejo predominante para romper malos h&aacute;bitos. Resistir la tentaci&oacute;n, ser disciplinado, esforzarse m&aacute;s. &iquest;Y si fallamos? Esforzarnos a&uacute;n m&aacute;s. Un consejo que suena razonable pero que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, que supuestamente demostraba la eficacia de la fuerza de voluntad, ha desmoronado. P&eacute;rez habla de cuatro pasos fundamentales para lograrlo:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Poner barreras f&iacute;sicas: &iquest;qu&eacute; significa esto? Para P&eacute;rez, por ejemplo, &ldquo;si dejamos el m&oacute;vil cargando en la cocina, le damos tiempo a nuestro lado racional a frenar el impulso ciego&rdquo;.</li>
                                    <li>Sustituir, no prohibir: &ldquo;La mente odia el vac&iacute;o; por tanto, es clave cambiar la rutina nociva por otra que nos d&eacute; un alivio similar, como hacer deporte&rdquo;, admite P&eacute;rez. En este sentido, cuanto m&aacute;s sencillo sea el nuevo comportamiento, m&aacute;s r&aacute;pido se convertir&aacute; en un h&aacute;bito. </li>
                                    <li>Dar micropasos: no todo se consigue de un d&iacute;a para otro, y menos si hablamos de h&aacute;bitos consolidados. De ah&iacute; que el experto recomiende la necesidad de &ldquo;marcarnos metas muy f&aacute;ciles para no generar resistencia mental&rdquo;. De hecho, hay <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3505409/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigaciones</a> que demuestran que el tiempo promedio que se necesita para que un nuevo comportamiento se vuelva autom&aacute;tico son 66 d&iacute;as.</li>
                                    <li>Tratarse a uno mismo con autocompasi&oacute;n: &ldquo;Si recaemos, no nos machaquemos. La culpa activa el estr&eacute;s, empuj&aacute;ndonos de nuevo al mal h&aacute;bito buscando consuelo&rdquo;, concluye P&eacute;rez.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Nuestro cerebro es incre&iacute;ble creando patrones, tanto buenos como malos. Para romper los que no queremos mantener es clave establecer metas claras y cambiar el sistema para apoyar los nuevos h&aacute;bitos, un proceso que requiere tiempo y esfuerzo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 14:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una veterinaria, sobre la ansiedad en perros y gatos: “Si el ambiente familiar es muy tenso, absorben ese estrés y lo reflejan en su conducta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/rosana-alvarez-veterinaria-si-ambiente-familiar-tenso-animales-absorben-estres-reflejan-conducta-xp_1_13492021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bddb7ba9-f1c7-4f08-a156-8ea579fe2636_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una veterinaria, sobre la ansiedad en perros y gatos: “Si el ambiente familiar es muy tenso, absorben ese estrés y lo reflejan en su conducta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestros animales se comunican a través de su comportamiento y su lenguaje corporal, que a veces interpretamos de forma errónea, como un acto de desobediencia o terquedad</p><p class="subtitle">Una experta explica por qué no se recomienda dormir con tu perro o gato: “Existen motivos higiénicos para evitarlo”
</p></div><p class="article-text">
        Perros y gatos, como ocurre con las personas, afrontan el estr&eacute;s de formas distintas. Un perro puede temblar como una hoja durante su revisi&oacute;n veterinaria anual; una gata puede necesitar atenci&oacute;n de urgencia por una obstrucci&oacute;n urinaria despu&eacute;s de que su due&ntilde;o se haya ido un fin de semana; incluso otro perro puede intentar morder la puerta de la entrada cada vez que su due&ntilde;a saca la basura. Los animales pueden manifestar estr&eacute;s y ansiedad de diversas maneras.
    </p><p class="article-text">
        Es importante reconocer todas estas y otras se&ntilde;ales ya que pueden afectar su bienestar general. Saber c&oacute;mo identificarlas y manejarlas puede ayudar a que nuestro animal se sienta seguro y c&oacute;modo en situaciones inusuales o antes de que surja un factor estresante conocido y de dif&iacute;cil soluci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Las claves para reconocer las se&ntilde;ales</h2><p class="article-text">
        A diferencia de los humanos, los animales no pueden decirnos cu&aacute;ndo se sienten estresados ni pueden expresar verbalmente su malestar. Pero s&iacute; se comunican a trav&eacute;s de su comportamiento y su lenguaje corporal, que los due&ntilde;os a veces interpretamos, de forma err&oacute;nea, como un acto de desobediencia o terquedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los animales nos hablan a trav&eacute;s de sus rutinas y su lenguaje corporal: cualquier cambio llamativo y mantenido en c&oacute;mo comen, duermen o se relacionan con nosotros es una se&ntilde;al de alarma&rdquo;, explica Rosana &Aacute;lvarez Bueno, veterinaria especializada en Medicina del Comportamiento de <a href="https://www.etologiaveterinaria.net/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Etolog&iacute;a Veterinaria</a>. Un signo muy com&uacute;n de estr&eacute;s, por tanto, es el cambio en el comportamiento general. Ya sea que un animal se esconda y evite la interacci&oacute;n o se muestre extremadamente apegado, cualquier cambio fuera de su comportamiento habitual puede indicar estr&eacute;s u otros posibles problemas de salud. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En perros y gatos vemos con frecuencia m&aacute;s inquietud, vocalizaciones excesivas como ladridos o maullidos constantes, conductas destructivas, esconderse o, al contrario, volverse excesivamente dependientes de la familia&rdquo;, advierte &Aacute;lvarez. Adem&aacute;s, y m&aacute;s all&aacute; de estos signos de comportamiento, tambi&eacute;n debemos prestar atenci&oacute;n a otras se&ntilde;ales m&aacute;s f&iacute;sicas, como &ldquo;jadeo o temblores sin causa aparente, lamidos o acicalado hasta perder pelo, problemas con el arenero y defecar fuera de su sitio habitual a pesar de estar educados&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier cambio en el comportamiento que se &ldquo;mantenga en el tiempo y no encaje con la personalidad habitual del animal es sospechoso de estr&eacute;s o ansiedad&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez. Comprender qu&eacute; desencadena estas respuestas permite intervenir antes de que la ansiedad se arraigue de manera profunda.
    </p><h2 class="article-text">Las causas m&aacute;s comunes detr&aacute;s del estr&eacute;s en animales</h2><p class="article-text">
        Nuestros animales pueden tener dificultades con los cambios, tanto grandes como peque&ntilde;os, que afectan a su vida diaria. Probablemente no nos sorprenda que los viajes en coche, las visitas al veterinario, las tormentas, los fuegos artificiales y los ba&ntilde;os sean factores estresantes comunes. Otros incluyen la llegada de nuevos animales o personas al hogar, las mudanzas, las enfermedades, el castigo por comportamientos o cualquier otra cosa que altere su rutina habitual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como admite &Aacute;lvarez, &ldquo;normalmente no hay una sola causa, sino una suma de factores: experiencias previas, falta de socializaci&oacute;n temprana, dolor o enfermedad y, muy especialmente, el tipo de vida que llevan con nosotros&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez, que matiza adem&aacute;s que uno de los desencadenantes m&aacute;s frecuentes suele ser &ldquo;la falta de previsibilidad &ndash;cambios bruscos de rutina, mudanzas, nuevos horarios de trabajo, la llegada de un beb&eacute; o de otro animal- y pasar muchas horas solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los perros, la ansiedad por separaci&oacute;n es una de las causas m&aacute;s comunes de problemas ya que son animales sociales y con frecuencia dependen de la presencia de sus due&ntilde;os para sentirse seguros y c&oacute;modos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el entorno del hogar &ldquo;puede ser estresante si es pobre en estimulaci&oacute;n, es decir, no hay juguetes, ni rascadores u opciones de exploraci&oacute;n&rdquo;. Tambi&eacute;n lo es si &ldquo;hay ruidos intensos de forma recurrente&rdquo;, admite &Aacute;lvarez, ya que se ponen ansiosas al o&iacute;r ruidos fuertes ya que, los perros en particular, tienen los sentidos del o&iacute;do y del olfato muy desarrollados, lo que los hace m&aacute;s propensos a la ansiedad causada por ruidos fuertes.
    </p><p class="article-text">
        Los animales ambi&eacute;n pueden contagiarse del estr&eacute;s de sus due&ntilde;os. &ldquo;Si el ambiente familiar es muy tenso, los animales &lsquo;absorben&rsquo; ese estr&eacute;s y lo reflejan en su conducta&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez. Estudios como <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-019-43851-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este</a> demuestran que los perros cuyos due&ntilde;os sufren estr&eacute;s cr&oacute;nico tambi&eacute;n pueden padecerlo. &ldquo;Tambi&eacute;n influyen los conflictos con otros animales de casa y la ausencia de lugares seguros donde retirarse a descansar sin ser molestados&rdquo;, reconocer &Aacute;lvarez.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo podemos ayudar a nuestro animal a que se sienta mejor</h2><p class="article-text">
        Pensar que con el tiempo se les pasar&aacute; o castigarlas no es la soluci&oacute;n. La ansiedad rara vez desaparece sin intervenci&oacute;n, sin tratamiento las respuestas de miedo suelen interferirse a medida que se sensibilizan a los desencadenantes. El castigo tampoco funciona: todo lo contrario, aumenta el miedo y da&ntilde;a la confianza entre el animal y su due&ntilde;o, puede suprimir temporalmente los s&iacute;ntomas visibles, pero agrava la ansiedad subyacente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave es ofrecer seguridad a trav&eacute;s de la rutina y del respeto a sus necesidades: precisan saber, m&aacute;s o menos, qu&eacute; va a pasar en su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, reconoce la veterinaria. Debido a que los animales se benefician de la previsibilidad es clave establecer un horario regular para la alimentaci&oacute;n, el juego y los paseos, que puede ayudar a reducir su ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Por encima de todo, lo primero que debemos hacer es identificar los desencadenantes, anotando cu&aacute;ndo aparecen los s&iacute;ntomas, &ldquo;identificar qu&eacute; situaciones les superan e intentar reducirlas o hacerlas m&aacute;s previsibles, en lugar de obligarles a &lsquo;aguantar&rsquo;, al tiempo que cubrimos sus necesidades f&iacute;sicas y mentales con paseos de calidad &ndash;dej&aacute;ndoles olfatear&ndash;, juegos de inteligencia, rascadores y opciones de exploraci&oacute;n&rdquo;, recomienda &Aacute;lvarez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es muy importante adem&aacute;s crear un espacio seguro, una zona tranquila en casa donde nuestro animal pueda refugiarse cuando se sienta abrumada. &ldquo;Es muy &uacute;til crear esta &lsquo;zona segura&rsquo; en casa, un rinc&oacute;n tranquilo con su cama o refugio donde sepan que nadie les va a molestar&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Debemos ofrecer consuelo y tranquilidad, dedicar tiempo de calidad a nuestro animal y brindarle un contacto f&iacute;sico suave, como caricias y mimos, para reforzar su sensaci&oacute;n de seguridad. Es importante &ldquo;relacionarnos con ellos con calma, usando refuerzo positivo y evitando castigos, porque estos solo aumentan la ansiedad y da&ntilde;an el v&iacute;nculo&rdquo;, advierte la profesional.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de todas estas medidas, en ciertas circunstancias es posible, como admite &Aacute;lvarez, &ldquo;a&ntilde;adir herramientas de apoyo como feromonas, complementos espec&iacute;ficos o tratamientos m&eacute;dicos, siempre dentro de un plan individualizado pautado por el veterinario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si la ansiedad de nuestro animal persiste o parece grave a pesar de todas estas medidas, quiz&aacute;s es el momento de consultar con un especialista. La ansiedad cr&oacute;nica puede provocar complicaciones de salud f&iacute;sica o agravar problemas de comportamiento. &ldquo;Es fundamental pedir ayuda cuanto antes, desde que empezamos a ver cambios preocupantes, no solo cuando &lsquo;ya lo hemos intentado todo&rsquo;&rdquo;, ya que entonces quiz&aacute;s es muy tarde y la situaci&oacute;n insostenible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para &Aacute;lvarez, &ldquo;debemos consultar siempre que el estr&eacute;s interfiera con la calidad de vida del animal o de la familia, aunque lleve poco tiempo, y de forma urgente, si aparecen signos f&iacute;sicos persistentes como diarrea, p&eacute;rdida de peso o automutilaci&oacute;n, o cualquier tipo de agresividad, mordiscos, destrucci&oacute;n intensa o autolesiones&rdquo;. Seg&uacute;n la veterinaria, &ldquo;lo ideal es empezar por una revisi&oacute;n con el veterinario generalista y, si es necesario, derivar pronto a un veterinario especialista en Medicina del Comportamiento ya que la intervenci&oacute;n temprana mejora mucho el pron&oacute;stico y evita que el problema se cronifique&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/rosana-alvarez-veterinaria-si-ambiente-familiar-tenso-animales-absorben-estres-reflejan-conducta-xp_1_13492021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 10:28:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una veterinaria, sobre la ansiedad en perros y gatos: “Si el ambiente familiar es muy tenso, absorben ese estrés y lo reflejan en su conducta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Animales domésticos,Estrés,Bienestar animal,Mascotas,Perros,Gatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/741056b9-3b83-4e5a-8ecd-c283b3bf2dad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1575y479.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Alberto Soler indica que incluso cuando pasan los años y los hijos cada año son un poco más independientes, a veces "se sigue en el ‘modo bebé’ durante más tiempo del necesario"</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”</p></div><p class="article-text">
        Es inevitable. Cuando nace un hijo las preferencias, tiempo y disponibilidad cambian por completo. Muchos padres se ven presionados a hacer una apuesta arriesgada: sacrificar sus aficiones, intereses e incluso amistades para dedicar el mayor tiempo a la crianza de los hijos. &ldquo;Tener hijos implica, necesariamente, adaptar nuestra vida a ellos, y el grado en el que haya que adaptarla depender&aacute; naturalmente de la edad y circunstancias que tengan&rdquo;, admite el psic&oacute;logo <a href="https://www.albertosoler.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Soler</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que, cuanto m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s adaptaci&oacute;n. Agendar un encuentro para tomar un caf&eacute; se convierte en muchos casos en toda una aventura. Sin embargo, los ni&ntilde;os crecen y, a medida que lo hacen, &ldquo;podemos ir recuperando de forma progresiva parte del espacio que ten&iacute;amos antes, pero esto va a depender de muchos factores, sobre todo del apoyo del entorno&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, no es lo mismo una familia que cuente con el apoyo de abuelos, t&iacute;os y amigos, que una que no: las primeras &ldquo;tienen m&aacute;s margen para encontrar tiempo personal y de pareja&rdquo;, reconoce el especialista.
    </p><h2 class="article-text">Desconexi&oacute;n social por los hijos: la trampa en la que caen algunos padres</h2><p class="article-text">
        En algunos casos puede suceder que, pese a los a&ntilde;os y a que los hijos cada a&ntilde;o son un poco m&aacute;s independientes, &ldquo;hay cierta dificultad para entender este cambio y se sigue en el &lsquo;modo beb&eacute;&rsquo; durante m&aacute;s tiempo del necesario&rdquo;, admite Soler, aunque reconoce que no es algo que sea generalizado. 
    </p><p class="article-text">
        Que los padres renuncien a su vida social y se centren en la crianza en exclusividad, aunque pueda parecer el mayor acto de amor, no lo es. Anular la vida social, las aficiones y el espacio personal para ser un padre o una madre &lsquo;perfectos&rsquo; puede convertirse en una trampa que perjudica a todo el entorno familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos perder el contacto con amigos que no son padres porque parecen estar en un mundo totalmente distinto al nuestro. Y perdemos el contacto con amigos que s&iacute; lo son porque est&aacute;n tan o m&aacute;s ocupados que nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto afecta a muchos niveles, como &ldquo;el estado de &aacute;nimo, ansiedad, estr&eacute;s, sue&ntilde;o&hellip;&rdquo;, afirma Soler, para el que, si hay algo que de verdad puede afectar es conocer de d&oacute;nde viene esa exclusividad y si se trata m&aacute;s bien de algo elegido o, por el contrario, aceptado. 
    </p><h2 class="article-text">Los factores detr&aacute;s del aislamiento social de madres y padres</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Posiblemente, lo que m&aacute;s pesa a nivel psicol&oacute;gico son los factores que empujan hacia la soledad social y el aislamiento de las madres, ya que muchas, una vez han tenido a su criatura, perciben el abandono y la falta de apoyo de su entorno: pareja, familia, amistades y, por supuesto, la sociedad en su conjunto&rdquo;, advierte Soler.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, &ldquo;cuando adem&aacute;s ha habido una renuncia laboral, lo de &lsquo;criar en exclusividad&rsquo; no es tanto una elecci&oacute;n sino simplemente &lsquo;lo que hay&rsquo;&rdquo;, lo que lleva muchas veces a la idea de que &ldquo;hacen demasiado por los hijos y est&aacute;n descuidando otras &aacute;reas de su vida&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        La renuncia a los espacios propios y el aislamiento social son los predictores m&aacute;s r&aacute;pidos del agotamiento cr&oacute;nico parental. Seg&uacute;n este <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2018.00886/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, los padres que se a&iacute;slan sufren un triple s&iacute;ntoma: agotamiento emocional extremo, distanciamiento afectivo de sus hijos y la sensaci&oacute;n de haber perdido su identidad.
    </p><p class="article-text">
        En otra <a href="https://psycnet.apa.org/record/2019-69444-011" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que analiz&oacute; madres y padres que sacrificaron su vida social y laboral para centrarse en la crianza, los expertos descubrieron que los padres reportaron niveles m&aacute;s altos de depresi&oacute;n y menor satisfacci&oacute;n con la vida que aquellos que manten&iacute;an un equilibrio. Cuando los hijos lo absorben pr&aacute;cticamente todo, la pareja tambi&eacute;n paga un alto precio, porque renunciar a los amigos individuales y a los momentos a solas implica perder esa red de apoyo tan importante para compartir aficiones o, incluso, desahogarse.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, seg&uacute;n Soler, &ldquo;muchas familias recuperar&iacute;an encantadas estas parcelas personales, de pareja o de amistades, pero no se lo pueden permitir por falta de apoyo&rdquo;. Una falta de tiempo que a menudo muchas madres compensan &ldquo;con la relaci&oacute;n con otras madres, ya sea a nivel pr&aacute;ctico o emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las consecuencias no son solo para los padres. Porque no es posible ser un referente de bienestar y equilibrio sin reservar tiempo para uno mismo. &ldquo;Los ni&ntilde;os aprenden m&aacute;s de nuestro ejemplo que de nuestros sermones o lecciones te&oacute;ricas, por lo que si somos capaces de conseguir un equilibrio en el que quepamos tambi&eacute;n los adultos con nuestras necesidades, probablemente estaremos todos mejor y, adem&aacute;s, les estamos dando un buen ejemplo&rdquo;, reconoce Soler.
    </p><p class="article-text">
        Y es que los ni&ntilde;os son sensibles al estado emocional de sus padres, son aut&eacute;nticas esponjas emocionales y, cuando estos renuncian a su felicidad personal, los hijos pueden percibir la frustraci&oacute;n inconsciente de sus padres y, adem&aacute;s, frena su autonom&iacute;a y puede hacer que sean ni&ntilde;os m&aacute;s inseguros.
    </p><h2 class="article-text">Convivencia entre vida social y las necesidades de la crianza</h2><p class="article-text">
        Mantener las amistades, tomarse un caf&eacute; a solas o salir en pareja no solo es necesario, sino que es hacer salud. Lo m&aacute;s probable es que unos padres con vida propia puedan criar hijos m&aacute;s felices. &ldquo;Es necesario que el entorno comprenda y normalice el cambio de necesidades de la pareja cuando tienen hijos y que los padres tambi&eacute;n entiendan la perspectiva de las amistades en otras circunstancias&rdquo;, admite Soler. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el psic&oacute;logo afirma que si los padres tienen un grupo de amigos con hijos de edades similares, &ldquo;la adaptaci&oacute;n ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil y los planes se ajustar&aacute;n a las nuevas necesidades&rdquo;. Sin embargo, esto no siempre ocurre y las &ldquo;familias se van descolgando si los planes no tienen en cuenta a los peque&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ante todo, y sobre todo a medida que los hijos van creciendo, es importante &ldquo;el apoyo del entorno, que ser&aacute; esencial para que la pareja pueda tener espacio, de forma individual tambi&eacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familia,Psicología,Bienestar emocional,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65f691db-4163-4c07-b80d-290390b652a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150341.jpg" width="4111" height="2312" alt="Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desear tiempo a solas es normal y saludable: muchas personas lo necesitan para recargar energías, reflexionar y sentirse bien consigo mismas</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Planear una cosa tras otra, llamar a alguien para quedar, organizar y llenar de actividades los fines de semana, incluso sentir una leve ansiedad en cuanto no tenemos nada que hacer ni ad&oacute;nde ir. Muchas veces nos encontramos buscando hacer cualquier cosa, menos estar solos. Estar ocupado y con gente es una insignia para muchas personas; ser productivo es parte de su personalidad. Pero, para otras muchas, tener unos minutos de soledad es una necesidad. Ante la sobrecarga de actividades y la sobreestimulaci&oacute;n est&aacute; la opci&oacute;n de estar solo, algo que a la mayor&iacute;a no nos han ense&ntilde;ado, pero que muchas personas s&iacute; anhelan.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de aprender a estar a solas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad elegida no es un lujo ni un capricho: es casi una necesidad de higiene mental, entendiendo como soledad la capacidad de estar a solas con uno mismo sin estimulaci&oacute;n&rdquo;, afirma <a href="https://aizpunpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Aizpun</a>, psic&oacute;loga, que destaca que es importante hacer una distinci&oacute;n entre la soledad elegida y la no deseada. 
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, hay personas a las que les gusta tener un tiempo para estar solas, incluso les encanta. Lo aprecian porque les ofrece la oportunidad de recargar energ&iacute;as despu&eacute;s de estar un tiempo rodeadas de gente. A otras, les brinda la libertad de explorar sus intereses sin distracciones. Disfrutar de tiempo a solas puede ser adem&aacute;s una forma valiosa de conectar con uno mismo y cuidar nuestro bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Para algunas personas es importante &ldquo;poder estar a solas con sus propios pensamientos, sin consumir nada que provenga del pensamiento de otro. Ni series, ni m&uacute;sica, ni p&oacute;dcast, ni el m&oacute;vil de fondo. Solo estar&rdquo;, afirma Aizpun. Es completamente normal disfrutar de la soledad. Preferirla no significa que haya algo malo; de hecho, pasar tiempo a solas tiene muchos beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Como explica la especialista, &ldquo;estos ratos, aunque sean breves, cumplen una funci&oacute;n muy concreta: nos ayudan a procesar emociones complejas, mejoran la resiliencia (nuestra capacidad para afrontar las dificultades) y son la base de cualquier proceso creativo m&iacute;nimamente profundo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para Aizpun, &ldquo;sin estos espacios de silencio es muy dif&iacute;cil tener claridad sobre lo que uno realmente siente, piensa o necesita. Y, cuando esos momentos desaparecen, lo que veo con frecuencia es un terreno mucho m&aacute;s f&eacute;rtil para la ansiedad, la baja tolerancia a la frustraci&oacute;n y la dependencia emocional&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Cuando estar a solas sienta bien</h2><p class="article-text">
        La soledad elegida y disfrutar de ella es algo m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de personalidad. &ldquo;Se trata de una capacidad que, si no se ejercita, se atrofia&rdquo;, afirma Aizpun. Por tanto, no es una cuesti&oacute;n exclusiva de introversi&oacute;n o extroversi&oacute;n, es una realidad m&aacute;s compleja. &ldquo;Hay personas que desear&iacute;an tener m&aacute;s momentos de tranquilidad, de silencio y reflexi&oacute;n, pero por su momento vital o entorno, a veces no lo encuentran&rdquo;, explica Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Al tomarnos un breve descanso a solas, nuestro sistema nervioso, mente y cuerpo, pueden relajarse. La lista de beneficios que obtenemos al elegir pasar tiempo a solas es larga: desde una oportunidad para <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0311738" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recargar energ&iacute;as</a>, a experimentar <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2021.714518/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecimiento personal</a> y poder dedicar tiempo a conectar con nuestras emociones y creatividad.
    </p><p class="article-text">
        El deseo de pasar un rato a solas no es problem&aacute;tico, pese a que a menudo nos referimos a la soledad como algo negativo, ya que a lo largo de la historia se ha concebido como aislamiento, algo que inspira l&aacute;stima. Tampoco es exclusivo de las personas introvertidas, ni significa que haya aislamiento social ni que la persona lleve una vida solitaria. Algunas personas anhelan los momentos de soledad porque les aporta alegr&iacute;a, creatividad y paz. Otras porque las situaciones sociales les resultan abrumadoras, agotadoras o les generan ansiedad. 
    </p><p class="article-text">
        La soledad, por tanto, se est&aacute; reinventando. En la tranquilidad de un caf&eacute; de barrio, en largas caminatas solitarias o en noches sin pantallas. Cada vez m&aacute;s personas descubren que la soledad puede ser, para ellas, un acto de empoderamiento, incluso de liberaci&oacute;n. Lejos de connotar soledad, se redefine cada vez m&aacute;s como una decisi&oacute;n: tomar conscientemente tiempo y espacio para la reflexi&oacute;n, la renovaci&oacute;n y la concentraci&oacute;n. En una era hiperconectada y de est&iacute;mulos constantes, la soledad se est&aacute; convirtiendo en una estrategia de supervivencia y en una declaraci&oacute;n de lo que significa vivir bien. De ah&iacute; que, cuando no se dispone de ratos para estar solas, algunas personas lo echan en falta.
    </p><h2 class="article-text">Soledad para disfrutar de nuestra propia compa&ntilde;&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Tener una relaci&oacute;n sana con la soledad es se&ntilde;al de madurez emocional positiva. La capacidad de sentirse c&oacute;modo a solas, sin experimentar angustia, es un signo de buena salud mental. Significa que uno puede disfrutar de su propia compa&ntilde;&iacute;a y usa ese tiempo para reflexionar o simplemente para descansar sin presiones sociales. Y esto es necesario para muchas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Algunas <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> determinan que las personas que buscan la soledad por motivos personales tienden a usar ese tiempo para la autorregulaci&oacute;n, el autoconocimiento y el disfrute genuino. Es m&aacute;s, describen la soledad como un espacio libre de vigilancia social donde pueden participar en actividades elegidas sin sentirse presionadas ni juzgadas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; algunas personas necesitan momentos de soledad? De acuerdo con esta <a href="https://www.rochester.edu/newscenter/college-freshmen-need-alone-time-373042/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, los d&iacute;as en que las personas pasan tiempo a solas experimentan una reducci&oacute;n dr&aacute;stica en los niveles de estr&eacute;s y un incremento en la satisfacci&oacute;n de su autonom&iacute;a. De hecho, los investigadores revelan que el cerebro busca la soledad de forma biol&oacute;gica para liberarse de las presiones externas y recuperar su autenticidad.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de estar solo estar&iacute;a relacionada tambi&eacute;n, y seg&uacute;n esta investigaci&oacute;n publicada en <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PLOS One</a>, con la autonom&iacute;a disposicional. O, lo que es lo mismo, en la capacidad de ciertas personas para regular sus emociones y decisiones desde su interior, sin depender de est&iacute;mulos o validaci&oacute;n externa.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar estos momentos de soledad</h2><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil, en una sociedad hiperconectada e hipermotivada, encontrar estos momentos de soledad. &ldquo;Mi recomendaci&oacute;n es empezar por algo muy peque&ntilde;o y concreto: practicar la soledad como quien practica un h&aacute;bito, no como una gran experiencia m&iacute;stica: sentarse diez minutos al d&iacute;a sin mirar el m&oacute;vil, sin leer nada, sin escuchar nada. Solo observar los propios pensamientos y tolerar la incomodidad que eso genera al principio&rdquo;, afirma Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves es encontrar el punto justo, un equilibrio adecuado entre estos momentos de soledad y el aislamiento. El objetivo no es forzarse a interactuar con otras personas constantemente si no es lo que uno necesita. Tampoco de aislarse hasta el punto de perderse conexiones significativas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hace falta que sea una meditaci&oacute;n formal: puede ser un paseo sin m&oacute;vil, cocinar sin m&uacute;sica ni p&oacute;dcast de fondo, o simplemente dejar que un trayecto en metro sea eso, un trayecto, en lugar de rellenarlo con una pantalla&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos saber que el tiempo que pasamos a solas es saludable? Lo sabremos cuando nos deja renovados, m&aacute;s creativos y listos para reconectar con los dem&aacute;s, cuando elegimos la soledad para disfrutarla, reflexionar o relajarnos. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 14:10:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Soledad,Bienestar emocional,Salud mental,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El psicólogo Jesús Cudeiro explica el mecanismo del efecto placebo: “La expectativa juega en doble dirección”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologo-jesus-cudeiro-explica-mecanismo-efecto-placebo-expectativa-juega-doble-direccion-xp_1_13477256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b325578-d112-44c0-a81c-0ad4e5dd717b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El psicólogo Jesús Cudeiro explica el mecanismo del efecto placebo: “La expectativa juega en doble dirección”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto indica que efecto placebo es, en esencia, la expectativa de que algo va a salir bien; una expectativa que modifica nuestra conducta de manera inconsciente</p><p class="subtitle">Un neurólogo, sobre los suplementos de omega-3 para la memoria: “La prevención del deterioro cognitivo requiere un abordaje múltiple”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Puede una cucharada de agua con az&uacute;car remitir el dolor f&iacute;sico de una persona? Es posible que s&iacute;, en determinadas circunstancias. Pero no porque el agua con az&uacute;car tenga propiedades m&aacute;gicas, sino porque el cerebro tiene una herramienta terap&eacute;utica que lo hace posible: el efecto placebo. Detr&aacute;s est&aacute; la idea de que lo que uno cree sobre la situaci&oacute;n a la que se enfrenta tiene el poder de moldear la forma en que se reacciona ante ella.
    </p><p class="article-text">
        Si bien muchas veces pensamos en este efecto como una especie de ilusi&oacute;n psicol&oacute;gica sin efectos reales, este fen&oacute;meno, ampliamente estudiado en psicolog&iacute;a y medicina, demuestra c&oacute;mo la expectativa puede producir cambios reales y medibles en la experiencia y el comportamiento. Jes&uacute;s Cudeiro Gonz&aacute;lez, psic&oacute;logo y director de <a href="https://clinicabalion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica Bali&oacute;n</a>, nos ayuda a entender un poco mejor qu&eacute; es el efecto placebo, c&oacute;mo funciona, qu&eacute; l&iacute;mites tiene y por qu&eacute; influye en c&oacute;mo experimentamos el tratamiento y la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando tomamos una pastilla o recibimos un tratamiento creyendo firmemente que nos va a curar, el cerebro activa sus sistemas de recompensa y supervivencia. Se produce una liberaci&oacute;n de endorfinas (los opioides naturales del cerebro que bloquean el dolor) y de dopamina (el neurotransmisor de la motivaci&oacute;n y el placer)&rdquo;, afirma Cudeiro. &ldquo;Este &lsquo;chute&rsquo; neuroqu&iacute;mico no es una ilusi&oacute;n: produce un alivio f&iacute;sico real, reduce la presi&oacute;n arterial y relaja el sistema nervioso&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Aunque este efecto suele malinterpretarse, las respuestas al placebo son una de las demostraciones m&aacute;s claras que tenemos de que las expectativas, las creencias y el contexto pueden producir cambios medibles en el organismo. 
    </p><h2 class="article-text">Aquellas barras de madera que lo <em>curaban </em>todo </h2><p class="article-text">
        Si tuvi&eacute;ramos que trasladarnos al origen de este fen&oacute;meno, tendr&iacute;amos que retroceder al siglo XVIII, cuando unas barras de madera demostraron tener, para sorpresa de todos, un poder &lsquo;curativo&rsquo;. Pero el caso m&aacute;s c&eacute;lebre es el que se produjo en 1957 con la historia cl&iacute;nica de Mr. Wright, una persona con c&aacute;ncer terminal y tumores del tama&ntilde;o de pelotas de golf, a quien los m&eacute;dicos daban apenas unos d&iacute;as de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Wright supo de un f&aacute;rmaco supuestamente revolucionario, que m&aacute;s tarde se demostr&oacute; que era un fraude, y suplic&oacute; que se lo administraran. El m&eacute;dico, pese a saber que era in&uacute;til, accedi&oacute;. Y cu&aacute;l fue su sorpresa cuando vio que su estado an&iacute;mico mejor&oacute; de inmediato y los tumores se redujeron, seg&uacute;n reflej&oacute; entonces el psic&oacute;logo Bruno Klopfer en su investigaci&oacute;n publicada por la <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/08853126.1957.10380794" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de California Los &Aacute;ngeles</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Tras un tiempo, el mismo Wright ley&oacute; en la prensa que el medicamento era ineficaz, lo que destruy&oacute; sus expectativas y el c&aacute;ncer regres&oacute;. Pero, de nuevo, un segundo enga&ntilde;o hizo mejorar de nuevo la enfermedad, lo que indic&oacute; que su supervivencia pod&iacute;a estar vinculada con su esperanza. Esto no evit&oacute; que, tras descubrir de nuevo el enga&ntilde;o, el paciente falleciera al poco tiempo.
    </p><h2 class="article-text">El motor del placebo: la neurociencia de las expectativas</h2><p class="article-text">
        Este primer caso no es m&aacute;s que un primer ejemplo del motor del placebo. Cudeiro explica que &ldquo;el efecto placebo es la expectativa de que algo va a salir bien. Esta expectativa es muy importante&rdquo;. En su forma m&aacute;s simple, el efecto placebo se refiere a los cambios reales en los s&iacute;ntomas o la experiencia que ocurren despu&eacute;s de que una persona recibe un tratamiento sin ning&uacute;n ingrediente m&eacute;dico activo: una pastilla de az&uacute;car, una inyecci&oacute;n de soluci&oacute;n salina o un procedimiento que parece convincente pero que no tiene ning&uacute;n efecto f&iacute;sico. Porque lo que importa no es la sustancia en s&iacute;, sino lo que significa para la persona que la recibe. 
    </p><p class="article-text">
        Pero cualquier f&aacute;rmaco nuevo debe demostrar en ensayos cl&iacute;nicos que es significativamente superior a una pastilla de az&uacute;car. &ldquo;En el &aacute;mbito de la salud mental, numerosos estudios que comparan antidepresivos con placebos en casos de depresi&oacute;n moderada revelan que el medicamento real muchas veces apenas logra superar por tres puntos al placebo&rdquo;, afirma Cudeiro.
    </p><p class="article-text">
        Muchas explicaciones del efecto placebo lo describen como una forma de demostrar que el entorno cl&iacute;nico, la explicaci&oacute;n dada, la confianza del m&eacute;dico, las experiencias pasadas y las creencias personales, contribuyen a c&oacute;mo se experimenta un tratamiento. Tambi&eacute;n va impl&iacute;cito, en el efecto placebo, el enga&ntilde;o. &ldquo;La persona no sabe, est&aacute; siendo enga&ntilde;ada. Si fuera consciente de que en realidad le est&aacute;n dando suero fisiol&oacute;gico en lugar de un ansiol&iacute;tico, esa persona no sentir&iacute;a mejor&iacute;a&rdquo;, afirma Cudeiro. Por tanto, &ldquo;el placebo es enga&ntilde;o, aprovechamos la expectativa a favor de la medicina&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un tratamiento que empieza muchas veces antes de la consulta</h2><p class="article-text">
        El efecto placebo es, en esencia, la expectativa de que algo va a salir bien y que modifica nuestra conducta de manera inconsciente. Como admite Cudeiro, &ldquo;una persona con depresi&oacute;n moderada a menudo empieza a sentirse mejor en el instante en que pide cita con un psic&oacute;logo. Al generar la expectativa de recibir ayuda, su comportamiento cambia antes de pisar la consulta: empieza a arreglarse m&aacute;s, conoce mejor, se activa. En la direcci&oacute;n opuesta, las expectativas tambi&eacute;n rigen el rendimiento: si crees que vas a suspender un examen, tu motivaci&oacute;n cae y estudias menos; si crees que puedes aprobar, te esfuerzas m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en la medicina convencional la comunicaci&oacute;n es una herramienta terap&eacute;utica. &ldquo;Si a un paciente cardi&oacute;pata que toma betabloqueantes se le explica detalladamente c&oacute;mo el f&aacute;rmaco aliviar&aacute; el esfuerzo de su coraz&oacute;n, el alivio f&iacute;sico es inmediato&rdquo;, afirma Cudeiro.
    </p><h2 class="article-text">El efecto nocebo y el peligro de las pseudociencias</h2><p class="article-text">
        Este camino de la expectativa viaja en doble direcci&oacute;n. El efecto nocebo es lo opuesto: &ldquo;si te generas una expectativa de que lo que vas a hacer va a ser perjudicial, lo ser&aacute;. La expectativa juega en doble direcci&oacute;n&rdquo;, advierte Cudeiro, que afirma que esto ocurre con personas reticentes a los psicof&aacute;rmacos; si un paciente acude a consulta condicionado por su entorno de que los antidepresivos no le funcionar&aacute;n, la probabilidad de que desarrolle dificultad es alta. Es como si su cerebro estuviera &lsquo;saboteando&rsquo; el tratamiento.
    </p><p class="article-text">
        Este importante poder es tambi&eacute;n por el que la comunidad cient&iacute;fica persigue las <a href="https://www.eldiario.es/temas/pseudociencias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pseudociencias</a>. &ldquo;Hay personas que lo llevan tan al l&iacute;mite que dejan los tratamientos oficiales, como los oncol&oacute;gicos&rdquo;, afirma Cudeiro. El efecto placebo no significa que la mente pueda curar cualquier enfermedad a voluntad, ni que la creencia reemplace a la medicina. Los placebos no reducen tumores, no eliminan infecciones ni corrigen da&ntilde;os. Pero s&iacute; pueden alterar el dolor, el movimiento, el estado de &aacute;nimo, la percepci&oacute;n y el funcionamiento de maneras cl&iacute;nicamente significativas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologo-jesus-cudeiro-explica-mecanismo-efecto-placebo-expectativa-juega-doble-direccion-xp_1_13477256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 14:15:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El psicólogo Jesús Cudeiro explica el mecanismo del efecto placebo: “La expectativa juega en doble dirección”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Neurología,Salud,Medicina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sara-ferro-psicologa-rutinas-crean-mapa-cerebro-ninos-les-da-sensacion-control-seguridad-xp_1_13465551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5117b5aa-3374-40f8-a5dc-b6b0241c9259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1089y485.jpg" width="1200" height="675" alt="Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica que los ritmos estructurados permiten a los menores predecir y prepararse para sus actividades, lo que también les aporta autoestima</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Sueles ir al trabajo por la misma ruta cada d&iacute;a? &iquest;Tienes una rutina matutina determinada? &iquest;Intentas acostarte y levantarte siempre a la misma hora? Todos tenemos nuestra propia manera de hacer las cosas y, por lo general, somos criaturas de h&aacute;bitos. &iquest;Por qu&eacute;? Mantener las cosas en un orden reduce nuestra ansiedad y nos ayuda a automatizar las partes menos interesantes de nuestro d&iacute;a. Tambi&eacute;n nos sit&uacute;a en una posici&oacute;n de control. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto de las rutinas y los h&aacute;bitos diarios en los ni&ntilde;os es igual de importante. Para un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, un d&iacute;a predecible es un d&iacute;a tranquilo. Reduce la ansiedad que genera lo desconocido, liberando valiosa energ&iacute;a mental para aprender, jugar y relacionarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en el que se establecen secuencias y se asocian lugares a acciones. Esto les da sensaci&oacute;n de control al poder predecir y prepararse para lo siguiente, lo que les aporta seguridad y favorece su autoestima&rdquo;, explica Sara Ferro, psic&oacute;loga infantojuvenil y familiar en <a href="https://www.grupocrece.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo Crece</a>. 
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; son importantes las rutinas en los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os se desarrollan mejor con estructura y las rutinas crean ese entorno predecible donde pueden desarrollar independencia, aprender autodisciplina y ganar confianza. De hecho, algunas <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jftr.12549" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> demuestran que las rutinas tienen un impacto positivo en el desarrollo de los ni&ntilde;os, y les permite pensar con mayor claridad y gestionar mejor su comportamiento. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n citada descubri&oacute; que los ni&ntilde;os que tienen horarios fijos para acostarse, comidas familiares y tareas dom&eacute;sticas diarias tienden a tener mejores habilidades de pensamiento, regulaci&oacute;n emocional y rendimiento escolar. 
    </p><p class="article-text">
        Ferro a&ntilde;ade que, cuando establecemos rutinas relacionadas con la comida y el sue&ntilde;o, &ldquo;favorecemos que el reloj interno se configure y se prepare para estas acciones en el momento indicado, haciendo que el cuerpo genere se&ntilde;ales de sue&ntilde;o y hambre en los momentos en los que se facilitan estas acciones&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; tipo de rutinas son esenciales</h2><p class="article-text">
        Cada familia es diferente a otra, por lo que el tipo de rutinas que establezca cada una de ellas puede ser distinto. &ldquo;Las rutinas son h&aacute;bitos familiares que, aunque no seamos conscientes, se establecen desde el nacimiento y van evolucionando a medida que el crecimiento va incluyendo nuevas necesidades (comer, jugar, socializar, ir al cole, estudiar, hacer deporte&hellip;), lo importante es que representen los valores y las necesidades de cada familia y que se adapten tambi&eacute;n al momento evolutivo de los peque&ntilde;os&rdquo;, admite Ferro.
    </p><p class="article-text">
        Una de las rutinas puede ser hacer de las comidas familiares una prioridad. Sentarse juntos a la mesa brinda la posibilidad de tener conversaciones positivas. Adem&aacute;s, crea oportunidades para dar ejemplo de h&aacute;bitos alimentarios saludables. Tambi&eacute;n podemos hacer que esta rutina sea m&aacute;s significativa involucrando a nuestro hijo en el proceso: dejar que nos ayude a elegir ingredientes saludables o lavar verduras.
    </p><p class="article-text">
        Otra rutina com&uacute;n es establecer un horario fijo para acostarse y levantarse. Esto les ayudar&aacute; a estar menos irritados y cansados, y les facilitar&aacute; estar m&aacute;s relajados porque les est&aacute; indicando al cuerpo y al cerebro que es hora de un sue&ntilde;o reparador. O asignarles responsabilidades apropiadas para su edad, ya que tener tareas regulares que completar les ayuda a aprender muchas cosas, como la gesti&oacute;n del tiempo y el trabajo en equipo. Los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os pueden guardar sus juguetes o ayudar a clasificar la ropa, mientras que los m&aacute;s mayores pueden hacer su cama o regar las plantas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada familia le dar&aacute; una prioridad diferente a cada aspecto de la rutina: hay familias que ponen mucho el foco en la alimentaci&oacute;n, otras en el orden, en los h&aacute;bitos de higiene, en el sue&ntilde;o&hellip;&rdquo;, afirma Ferro, para la que todas son importantes. &ldquo;El orden de prioridades representar&aacute; y transmitir&aacute; los valores familiares&rdquo;, reconoce la especialista.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo establecer rutinas eficaces sin caer en la rigidez</h2><p class="article-text">
        Establecer una rutina con ni&ntilde;os peque&ntilde;os suele ser m&aacute;s f&aacute;cil de decir que de hacer. Pero esto no significa que no pueda lograrse. La clave est&aacute; en que las responsabilidades sean sencillas y apropiadas para la edad. Tambi&eacute;n es importante no esperar la perfecci&oacute;n y s&iacute; animarlos a dar lo mejor de s&iacute; y valorar su esfuerzo. 
    </p><p class="article-text">
        Para Ferro, si hay algo determinante es &ldquo;preguntarnos c&oacute;mo es nuestra manera de hacer las cosas, cu&aacute;l es nuestro ritmo, nuestras prioridades&hellip; establecer rutinas que nos representen y tengan sentido para nosotros nos ayudar&aacute; a ser consistentes con ellas y a vivirlas de forma natural, sin entrar en la rigidez del &lsquo;tengo que hacerlo as&iacute;&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las rutinas dom&eacute;sticas que m&aacute;s suelen funcionar no son horarios r&iacute;gidos impuestos desde arriba. Son ritmos suaves y predecibles que crean un espacio para la conexi&oacute;n. Cuando un ni&ntilde;o se siente seguro sabiendo lo que viene despu&eacute;s, puede desarrollarse mejor. &ldquo;Podemos hacer las cosas de maneras diferentes, y esa flexibilidad nos permitir&aacute; vivir las rutinas de una manera positiva&rdquo;, a&ntilde;ade Ferro.
    </p><p class="article-text">
        La especialista lo ejemplifica con la hora del ba&ntilde;o: podemos ser r&iacute;gidos en la idea de que hay que asearse en un momento del d&iacute;a, pero podemos flexibilizar el c&oacute;mo, adapt&aacute;ndolo a las necesidades de los miembros de la familia. &ldquo;Hoy ducha o ba&ntilde;o, lavar el pelo, con juguetes, con m&uacute;sica&hellip; esa flexibilidad no rompe la rutina, sino que la refuerza al poder vivirla de manera adaptada al momento&rdquo;, explica Ferro.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo evitar que la rutina se convierta en una orden estricta</h2><p class="article-text">
        Para Ferro, &ldquo;el mayor error es intentar establecer rutinas desde el &lsquo;se debe hacer as&iacute;&rsquo; y no desde el &lsquo;nos gusta hacer las cosas as&iacute;&rsquo;. Cuando no sentimos como propias esas rutinas nos cuesta comprometernos con ellas y podemos vivirlas como algo impuesto, gener&aacute;ndonos un rechazo que contagiamos a los peque&ntilde;os&rdquo;. Las rutinas m&aacute;s efectivas son aquellas que se comprenden y refuerzan en todo el entorno del ni&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        De no ser as&iacute;, es posible que no haya &ldquo;espacio para la creatividad, hacerlo a nuestra manera, trabajar para que esas secuencias y esos lugares que componen nuestra rutina nos generen el mayor n&uacute;mero de emociones positivas posible&rdquo;, afirma Ferro. 
    </p><p class="article-text">
        Si hacemos las cosas &ldquo;como las hacen otros, o como hemos le&iacute;do o nos han dicho, solo nos lleva a sentirnos inseguros, ser inconsistentes, frustrarnos y trasladar una imagen negativa de las mismas a los peque&ntilde;os&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sara-ferro-psicologa-rutinas-crean-mapa-cerebro-ninos-les-da-sensacion-control-seguridad-xp_1_13465551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 14:55:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sara Ferro, psicóloga: “Las rutinas crean un mapa en el cerebro de los niños que les da sensación de control y seguridad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Educación,Bienestar,Bienestar emocional,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-raquel-martin-autonomia-bueno-ninos-aburran-fallo-crianza-xp_1_13457663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffafeb0f-38b7-43b2-bfbc-375c86e78aa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149580.jpg" width="3119" height="1754" alt="La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista indica que, a pesar de que muchos padres sienten la necesidad de encontrar algo que hacer en cuanto oyen la frase 'me aburro', se trata de un proceso muy valioso para los niños</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”
</p></div><p class="article-text">
        Lidiar con el aburrimiento infantil es uno de los retos m&aacute;s comunes de la crianza, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijos-dia-desmitificando-verano-planes-recuerdos-imborrables_1_13452014.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre todo en verano</a>, cuando hay m&aacute;s horas de tiempo libre. Solemos tenerle temor cuando nuestro hijo suelta la frase: &ldquo;&iexcl;Me aburro!&rdquo;. Inmediatamente despu&eacute;s de o&iacute;rla, se nos activan una serie de mecanismos: corremos a encender la televisi&oacute;n, buscamos en internet &lsquo;actividades f&aacute;ciles para el verano&rsquo; o enviamos mensajes a sus amigos para que queden. Parece que tenemos que solucionarlo y, adem&aacute;s, hacerlo r&aacute;pido. Pero a m&aacute;s de un progenitor le gustar&aacute; saber que no es necesario que lo hagamos, que es sano que los ni&ntilde;os se aburran. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es cierto que actualmente estamos ante constantes est&iacute;mulos que, adem&aacute;s, nos llegan por muchos medios. Quiz&aacute;s nos cuesta mucho ver a nuestros peque&ntilde;os sin hacer nada porque cada vez m&aacute;s estamos inmersos en un ritmo muy fren&eacute;tico, donde se asocia la actividad con productividad, y productividad con &lsquo;estar bien&rsquo;&rdquo;, afirma Raquel Mart&iacute;n Mart&iacute;nez, psic&oacute;loga y codirectora de <a href="https://portipsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ti Psicolog&iacute;a</a>.
    </p><h2 class="article-text">El aburrimiento, un lienzo en blanco en el que crear</h2><p class="article-text">
        El aburrimiento suele aparecer cuando un ni&ntilde;o se da cuenta de que no est&aacute; haciendo nada. Echa de menos las r&aacute;pidas y frecuentes dosis de dopamina a las que est&aacute; acostumbrado, sobre todo en este mundo tan digital, pero el aburrimiento suele ser la transici&oacute;n entre la sobrestimulaci&oacute;n y la imaginaci&oacute;n. Si intervenimos demasiado r&aacute;pido para solucionarlo, interrumpimos ese proceso.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un ni&ntilde;o est&aacute; quieto, mirando al techo o simplemente pensando, muchos adultos interpretan que est&aacute; perdiendo el tiempo, que se aburre o que necesita algo m&aacute;s&rdquo;, explica Mart&iacute;n. Y es ah&iacute; donde solemos intervenir, busc&aacute;ndoles est&iacute;mulos y actividades. Pero la infancia no es una carrera de fondo. De hecho, los momentos de aburrimiento son muy valiosos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mente infantil necesita espacios de pausa para integrar lo que vive, ordenar emociones y desarrollar la creatividad. El silencio y la falta de est&iacute;mulos no son un vac&iacute;o, sino un lienzo en blanco y un lugar donde crear, imaginar y resolver&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la estructura en la que vivimos, en la que la estimulaci&oacute;n es constante (escuela, deportes, actividades estructuradas, pantallas, ruido, agendas apretadas&hellip;), se detiene, ocurre algo inc&oacute;modo. La estimulaci&oacute;n externa disminuye, pero su mundo interior sigue activo. Es una especie de sensaci&oacute;n de inquietud y desasosiego que atribuimos al aburrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Que un ni&ntilde;o se aburra &ldquo;no es un fallo en la crianza, sino una necesidad evolutiva, es un estado que empuja al cerebro a buscar alternativas, a imaginar, crear, explorar. Sin aburrimiento, no hay creatividad y, sin creatividad, no hay autonom&iacute;a&rdquo;, reconoce Mart&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga explica que con la frase &lsquo;me aburro&rsquo; el ni&ntilde;o est&aacute; enviando un mensaje: 'Mi cerebro necesita encontrar algo nuevo&rsquo;. &ldquo;Y este proceso es valios&iacute;simo porque pueden aprender much&iacute;simas cosas que enriquecer&aacute;n su vida en muchos aspectos y le dotar&aacute; de herramientas para poder enfrentar el mundo y los problemas que se le presenten en su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, afirma Mart&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si no entendemos que el aburrimiento no es algo negativo, sino necesario y &uacute;til, y lo &ldquo;neutralizamos con pantallas, actividades o entretenimiento externo, limitamos su capacidad de tolerar la frustraci&oacute;n y de generar recursos propios&rdquo;, advierte Mart&iacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Regalarles tiempo libre es beneficioso para su desarrollo</h2><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o se aburre, y nos parece que no hace nada, &ldquo;en realidad hace much&iacute;simo a nivel psicol&oacute;gico y evolutivo. Cuando un ni&ntilde;o tiene tiempo libre sin estructura, ocurre algo muy importante&rdquo;, reconoce Mart&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, integra emociones y procesa lo que ha vivido durante el d&iacute;a, desarrolla imaginaci&oacute;n (inventa juegos, historias y soluciones); fortalece la autonom&iacute;a, es decir, aprende a decidir qu&eacute; quiere hacer; relaja su sistema nervioso, baja el nivel de est&iacute;mulos y estr&eacute;s; y mejora la tolerancia a la frustraci&oacute;n porque aprende a gestionar el vac&iacute;o sin angustia.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Mart&iacute;n, &ldquo;regalarles tiempo libre es un acto de salud mental porque les permite construir un mundo interno s&oacute;lido, que no depende de est&iacute;mulos externos para sentirse bien&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo reaccionar a la frase &lsquo;me aburro&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Ya hemos visto c&oacute;mo esta es una frase que puede resultar frustrante para muchos padres. Pero tambi&eacute;n hemos dicho que el aburrimiento no siempre es algo que se pueda resolver de inmediato. No hace falta que nos convirtamos en unos organizadores de actividades. A menudo, la respuesta m&aacute;s &uacute;til es la m&aacute;s sencilla y reside en apoyar al ni&ntilde;o para que descubra sus propias ideas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante todo, debemos actuar con la mayor normalidad posible, sin correr a llenar ese vac&iacute;o, porque el aburrimiento no es una emergencia emocional&rdquo;, afirma Mart&iacute;n, que considera que podemos acompa&ntilde;arlos sin resolverles el problema con estrategias como las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Validar la emoci&oacute;n, es decir, admitir que es normal que, a veces, se aburra.</li>
                                    <li>Darles a ellos la responsabilidad de pensar qu&eacute; pueden hacer.</li>
                                    <li>Ofrecerles actividades abiertas, del estilo: &ldquo;&iquest;Prefieres algo creativo, tranquilo o de movimiento?&rdquo;, explica Mart&iacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, siempre es recomendable estar disponibles, lo que no significa que tengamos que gobernar su tiempo. &ldquo;Cuando los ni&ntilde;os aprenden que el aburrimiento no es algo que los adultos tengan que solucionar, sino un espacio que pueden transformar, desarrollan una competencia clave para la vida adulta&rdquo;, concluye Mart&iacute;n. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-raquel-martin-autonomia-bueno-ninos-aburran-fallo-crianza-xp_1_13457663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 06:59:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Verano,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar solo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13457715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63eaa647-f1fb-4489-8033-4f89e13e7bbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x648y169.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar solo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicológico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la información</p><p class="subtitle">Un psicólogo aclara las diferencias entre la ansiedad y el TOC: “Se establece un círculo entre obsesiones y conductas destinadas a neutralizarlas”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Hablas contigo mismo en voz alta cuando no hay nadie cerca? Seguramente muchas personas responder&iacute;an que s&iacute; a esta pregunta. Ya sea murmurando entre dientes lament&aacute;ndonos de algo o, por el contrario, felicit&aacute;ndonos por alg&uacute;n peque&ntilde;o logro ante una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, o simplemente pensando en voz alta, expresar nuestros pensamientos es algo bastante com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacer audible nuestro mon&oacute;logo interior, sin embargo, a menudo puede provocar verg&uuml;enza o burla, porque nos evoca el divagar de las personas mayores o los desvar&iacute;os de otras. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos, no hay nada patol&oacute;gico en este mon&oacute;logo externo. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro Ram&iacute;rez Lafuente, psic&oacute;logo de <a href="https://kaizenpsicoformacion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kaizen Psicolog&iacute;a y Formaci&oacute;n</a>, explica que es &ldquo;completamente normal hablar solo en voz alta de vez en cuando, forma parte del funcionamiento habitual del pensamiento humano y una forma de externalizar el di&aacute;logo interno que tenemos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un mecanismo natural para ordenar los pensamientos</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; muchas veces nos hacemos preguntas en alto e incluso las respondemos? Este h&aacute;bito, aparentemente extra&ntilde;o pero normal, y considerado durante mucho tiempo un signo de excentricidad o aislamiento, es en realidad un proceso cognitivo normal que puede ayudarnos a organizar nuestros pensamientos y sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En muchos casos se trata de un proceso autom&aacute;tico&rdquo;, reconoce Ram&iacute;rez, que afirma que &ldquo;el cerebro usa el lenguaje como herramienta para organizar la informaci&oacute;n, regular la conducta o tomar decisiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es, por tanto, una valiosa herramienta para pensar, actuar y comprenderse mejor a uno mismo. Hablar en voz alta nos ayuda a estructurar el flujo, a veces ca&oacute;tico, de nuestros pensamientos. Cuando pensamos en silencio, en la mayor&iacute;a de los casos las ideas fluyen sin l&oacute;gica aparente. Sin embargo, al expresarlas en voz alta, el cerebro se ve obligado a ralentizar el proceso, clarificar y priorizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al verbalizar, facilitamos la claridad mental y reducimos la carga cognitiva, por eso aparece de forma espont&aacute;nea, especialmente en situaciones de concentraci&oacute;n o estr&eacute;s&rdquo;, admite Ram&iacute;rez. Porque es precisamente en situaciones de excitaci&oacute;n, emoci&oacute;n o desaf&iacute;o, momentos en los que queremos controlarnos, cuando la frecuencia de estos mon&oacute;logos se dispara.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de verbalizar pensamientos en lugar de pensarlos</h2><p class="article-text">
        Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicol&oacute;gico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la informaci&oacute;n. Y esto nos ayuda a concretar y dar forma estable a lo que pensamos, por lo que vemos las cosas con mayor claridad.&nbsp;Para Ram&iacute;rez, &ldquo;verbalizar pensamientos ayuda a estructurar mejor las ideas, mejorar la toma de decisiones y aumentar el autocontrol&rdquo;. Bajo ciertas condiciones, pensar en voz alta mejora la organizaci&oacute;n, la creatividad y la gesti&oacute;n emocional.
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones sugieren incluso que cuando analizamos un problema en voz alta sucede algo interesante en nuestro cerebro: no solo estamos pensando sino que estamos activando m&uacute;ltiples procesos a la vez. Este <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17470218.2011.647039?journalCode=pqje20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestra que hablar en voz alta puede facilitar la resoluci&oacute;n de problemas y mejorar el desempe&ntilde;o en las tareas. Es como darle una herramienta adicional con la que trabaja porque nos obliga a organizar los pensamientos con mayor claridad, identificar posibles lagunas en el razonamiento y detectar soluciones que podr&iacute;amos pasar por alto al pensar en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta puede ser una extensi&oacute;n de este di&aacute;logo interno silencioso, que se activa cuando se produce una determinada orden motora de forma involuntaria. Hablar con uno mismo es una manera de exteriorizar nuestras emociones y, por tanto, regularlas. Ya sea dolor cuando nos golpeamos, desahogarnos cuando estamos enojados o estresados, hablar con uno mismo nos permite despejar la mente y alejar los pensamientos negativos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En psicolog&iacute;a, se ha observado que el lenguaje externo puede actuar como una forma de autorregulaci&oacute;n emocional y conductual, algo que usamos tambi&eacute;n en intervenci&oacute;n cl&iacute;nica&rdquo;, explica Ram&iacute;rez. Si nos enviamos mensajes como &ldquo;m&aacute;s despacio&rdquo; o &ldquo;una cosa a la vez&rdquo;, este di&aacute;logo interno autorregulado nos permite transformar la emoci&oacute;n pura en una se&ntilde;al sencilla que nos ayuda a concentrarnos de nuevo en una tarea. Peque&ntilde;as frases como estas son como intenciones de implementaci&oacute;n inmediata. Al exteriorizar la se&ntilde;al, esta se abre paso entre el ruido mental y resulta m&aacute;s f&aacute;cil de seguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nombrar la emoci&oacute;n activa los sistemas reguladores antes de que esta emoci&oacute;n se intensifique a&uacute;n m&aacute;s. Muchas veces, expresar emociones en voz alta es m&aacute;s eficaz que pensarlas para reducir su intensidad, el acto motor de vocalizar activa m&aacute;s sistemas cerebrales que el pensamiento silencioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta, por tanto, es una herramienta reguladora que nuestro cerebro ya reconoce y nos puede ayudar de varias maneras. Cuando las emociones se desbordan, podemos nombrarlas en voz alta; cuando aumenta el estr&eacute;s, podemos hablar desde nuestra perspectiva; cuando empezamos a rumiar, verbalizarlo nos ayuda a interrumpir ese pensamiento.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo puede ser un s&iacute;ntoma de alerta?</h2><p class="article-text">
        Aunque, en general, mantener este di&aacute;logo con uno mismo en voz alta no es preocupante y tampoco implica en s&iacute; mismo &ldquo;ning&uacute;n problema psicol&oacute;gico&rdquo;, matiza Ram&iacute;rez, s&iacute; es importante mantenerse atentos a ciertas se&ntilde;ales de alerta. &ldquo;Podr&iacute;a ser recomendable valorar m&aacute;s en profundidad cuando este comportamiento se vuelve muy frecuente, interfiere en la vida diaria o se acompa&ntilde;a de otros s&iacute;ntomas, como la sensaci&oacute;n de no controlar ese di&aacute;logo o la presencia de contenido que genera malestar significativo&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos casos es importante realizar una evaluaci&oacute;n profesional para entender el contexto y la funci&oacute;n de esa conducta&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez, que en consulta se suele trabajar &ldquo;este tipo de procesos desde un enfoque cognitivo-conductual e integrativo, ayudando a las personas a comprender su di&aacute;logo interno, regular sus pensamientos y mejorar su bienestar emocional de forma pr&aacute;ctica&rdquo;, concluye el experto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13457715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 08:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar solo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Díaz, médica de familia: “A los 20 minutos de apagar el último cigarro, la tensión arterial empieza a normalizarse”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cristina-diaz-medico-familia-20-minutos-apagar-ultimo-cigarro-tension-arterial-empieza-normalizarse-xp_1_13451195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15e7435a-4c82-4d26-bbc7-37bf8bd581c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Díaz, médica de familia: “A los 20 minutos de apagar el último cigarro, la tensión arterial empieza a normalizarse”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La doctora nos explica, paso a paso, cuáles son los principales cambios que se producen cuando dejamos de fumar y cuándo se producen</p><p class="subtitle">¿Es cierto que los pulmones se regeneran al dejar de fumar?</p></div><p class="article-text">
        El tabaco es la primera causa evitable de enfermedad, invalidez y muerte prematura en todo el mundo seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS). Su consumo est&aacute; directamente relacionado con la aparici&oacute;n de m&uacute;ltiples enfermedades, de las cuales 20 son diferentes tipos de c&aacute;ncer. Adem&aacute;s, es la principal causa de m&aacute;s del 50% de las enfermedades cardiovasculares. En Espa&ntilde;a, el 24% de la poblaci&oacute;n mayor de 15 a&ntilde;os es fumadora, seg&uacute;n datos de Eurostat de 2023.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/fumar-adictivo-mejor-forma-dejarlo_1_13070085.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dejar de fumar es dif&iacute;cil</a>, lo que puede llevar a muchas personas a rendirse. Incluso las que llevan muchos a&ntilde;os fumando pueden llegar a pensar que ya no vale la pena abandonar este h&aacute;bito. Sin embargo, existen razones de peso para intentarlo. Tanto es as&iacute; que la Sociedad Americana contra el C&aacute;ncer estima que dejar de fumar puede a&ntilde;adir hasta <a href="https://www.cancer.org/cancer/risk-prevention/tobacco/guide-quitting-smoking/benefits-of-quitting-smoking-over-time.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diez a&ntilde;os de esperanza de vida</a>. La doctora <a href="https://www.doctoradiazmagister.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina D&iacute;az Magister</a>, m&eacute;dica de familia, nos explica cu&aacute;les son los principales cambios que se producen cuando dejamos de fumar y cu&aacute;ndo se producen.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; le pasa al organismo cuando dejamos de fumar</h2><p class="article-text">
        A pesar del da&ntilde;o que causa el tabaco, el cuerpo tiene una capacidad extraordinaria para recuperarse, ya que los beneficios pueden notarse a los pocos minutos de apagar el &uacute;ltimo cigarrillo. Esto se debe a que las sustancias qu&iacute;micas de la sangre se metabolizan y se eliminan del organismo. Los cigarrillos contienen miles de sustancias qu&iacute;micas nocivas que, al abandonara el tabaco, se dejan de ingerir. Esto incluye la nicotina, el componente adictivo que eleva la presi&oacute;n arterial, as&iacute; como el mon&oacute;xido de carbono.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cuerpo empieza a repararse casi de inmediato: a los 20 minutos de apagar el &uacute;ltimo cigarro, la frecuencia card&iacute;aca y la tensi&oacute;n arterial empiezan a normalizarse. A las 12 horas, el nivel de mon&oacute;xido de carbono en sangre vuelve a valores normales, lo que significa que el ox&iacute;geno llega mejor a todos los tejidos&rdquo;, reconoce D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros d&iacute;as tambi&eacute;n se notan cambios en el gusto y el olfato (la comida sabe mejor y el sentido del olfato vuelve a la normalidad) y en la respiraci&oacute;n (hay menos fatiga). &ldquo;Entre las dos semanas y los tres meses, mejora la circulaci&oacute;n y aumenta la funci&oacute;n pulmonar de forma medible&rdquo;, afirma D&iacute;az. A partir del primer mes, los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pulmones-regeneran-fumar_1_13196243.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">beneficios en los pulmones</a> son evidentes porque &ldquo;los cilios de los pulmones [peque&ntilde;as estructuras que limpian las v&iacute;as respiratorias] empiezan a regenerarse, y la tos y el ahogo disminuyen de forma notable&rdquo;, reconoce D&iacute;az. 
    </p><p class="article-text">
        Al cabo de un a&ntilde;o, disminuye de forma considerable el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria. &ldquo;A los cinco a&ntilde;os baja el riesgo de ictus y se reduce a la mitad el riesgo de varios c&aacute;nceres, como el de boca, garganta o vejiga&rdquo;, explica D&iacute;az. &ldquo;A los 10 a&ntilde;os, el riesgo de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n tambi&eacute;n se reduce pr&aacute;cticamente a la mitad y, a los 15 a&ntilde;os, el riesgo cardiovascular se iguala al de una persona que nunca ha fumado&rdquo;, explica D&iacute;az, que reconoce que se trata de un proceso progresivo pero constante.
    </p><h2 class="article-text">Dejar de fumar y otros h&aacute;bitos que afectan al peso corporal</h2><p class="article-text">
        Existe tambi&eacute;n la idea generalizada de que dejar de fumar lleva impl&iacute;cito un aumento de peso. &ldquo;Hay algo de verdad, pero <a href="https://www.eldiario.es/era/consejos-dejar-fumar-engordar_1_3515992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se suele exagerar</a>. La nicotina acelera ligeramente el metabolismo y reduce el apetito, as&iacute; que al dejarla es normal recuperar parte de esa regulaci&oacute;n y sentir m&aacute;s hambre. A esto se suma que muchas personas sustituyen el gesto de fumar por comer. El resultado suele ser una ganancia media de entre dos y cinco kilos&rdquo;, afirma D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        Pero, para la experta, es fundamental poner esto en perspectiva y entender que &ldquo;el da&ntilde;o de seguir fumando es infinitamente mayor que el de esos kilos ganados, que son manejables. Por tanto, nunca deber&iacute;a ser un motivo para [no] dejarlo&rdquo;. Las decisiones que tomemos sobre nuestra alimentaci&oacute;n y el nivel de actividad f&iacute;sica ser&aacute;n las que influir&aacute;n tambi&eacute;n en el peso final. 
    </p><h2 class="article-text">Consejos para dejar de fumar</h2><p class="article-text">
        Dejar de fumar supone un verdadero desaf&iacute;o, pero no es imposible. Lo importante es tener en cuenta algunas pautas, como estas que enumera D&iacute;az:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Fijar una fecha concreta y comentarlo con alguien de nuestro entorno, ya que &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/compartir-compromiso-ponerle-fecha-claves-fumar-si-objetivos-personales-2026-xp_1_12938589.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">el apoyo social marca la diferencia</a>&rdquo;, afirma la experta.</li>
                                    <li>Identificar nuestros disparadores, como pueden ser el caf&eacute;, el estr&eacute;s o ciertas situaciones sociales, y preparar alternativas para estos momentos.</li>
                                    <li>No subestimar la ayuda profesional: &ldquo;la terapia de sustituci&oacute;n de nicotina o ciertos f&aacute;rmacos, siempre pautados por un m&eacute;dico, multiplican las probabilidades de &eacute;xito&rdquo;, afirma D&iacute;az. </li>
                                    <li>Practicar ejercicio f&iacute;sico, porque nos ayuda a gestionar la ansiedad y las ganas puntuales de fumar.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para D&iacute;az, es fundamental no rendirse frente a una reca&iacute;da. &ldquo;No es un fracaso, sino que forma parte del proceso, la mayor&iacute;a de las personas que lo consiguen lo han intentado varias veces antes&rdquo;, afirma. Y nunca es demasiado tarde para dejar de fumar, aunque pueda pensarse que el da&ntilde;o ya est&aacute; hecho, sobre todo si hace muchos a&ntilde;os que se fuma. Si bien estos pensamientos son normales, ocurre todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Lo demuestra este estudio publicado en la revista <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-020-1961-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nature</a> seg&uacute;n el cual, al dejar de fumar, no solo se detiene el da&ntilde;o a los pulmones, sino que este se revierte, lo que resulta en pulmones m&aacute;s sanos con un riesgo mucho menor de desarrollar c&aacute;ncer. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cuerpo tiene una capacidad de recuperaci&oacute;n sorprendente a cualquier edad: incluso despu&eacute;s de d&eacute;cadas fumando, el riesgo cardiovascular empieza a bajar desde el mismo momento en que se deja el tabaco&rdquo;, afirma D&iacute;az, que admite que quien lo deja a los 60 a&ntilde;os gana esperanza de vida frente a quien sigue fumando. &ldquo;No podemos borrar el pasado, pero s&iacute; ganar mucho desde el primer d&iacute;a: cada d&iacute;a sin fumar es una decisi&oacute;n que suma&rdquo;, concluye D&iacute;az.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cristina-diaz-medico-familia-20-minutos-apagar-ultimo-cigarro-tension-arterial-empieza-normalizarse-xp_1_13451195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 07:56:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Díaz, médica de familia: “A los 20 minutos de apagar el último cigarro, la tensión arterial empieza a normalizarse”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tabaco,Salud,Prevención,Cáncer,Cardiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a57f332-6053-4a43-89c6-362d38bd2af3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista destaca que más que preguntarnos por qué alguien desconfía, lo más adecuado sería plantearnos qué es lo que ha vivido esa persona para que necesite protegerse de esa manera</p><p class="subtitle">La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”</p></div><p class="article-text">
        Confiamos en las personas que tienen integridad y cuyas acciones se corresponden con sus palabras. Confiamos en alguien con quien podemos contar en cualquier momento. Y la confianza se define tambi&eacute;n como una acci&oacute;n basada en tener seguridad o confianza en uno mismo. Pero, &iquest;qu&eacute; hace que algunas personas no logren confiar en la gente? Algunas lo pueden atribuir al hecho de que cada vez que han depositado esa confianza las han decepcionado, por lo que les es m&aacute;s f&aacute;cil y menos doloroso no hacerlo, pero es importante descubrir las razones que hay detr&aacute;s de la lucha por decidir si confiar o no en alguien.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No elegimos confiar o desconfiar. La confianza es una experiencia que se va construyendo a lo largo de nuestra vida&rdquo;, explica <a href="https://www.mireiafontpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mireia Font</a>, psic&oacute;loga sanitaria, que a&ntilde;ade adem&aacute;s que es importante dejar claro que confiar o no en alguien no es algo racional. 
    </p><h2 class="article-text">Razones por las que nos cuesta confiar en los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os, y de una forma inconsciente muchas veces, aprendemos que vincularnos a otras personas puede implicar sufrimiento y esto hace que desarrollemos formas de protecci&oacute;n. &ldquo;La desconfianza es una de ellas&rdquo;, afirma Font, para quien m&aacute;s que preguntarnos por qu&eacute; alguien desconf&iacute;a lo m&aacute;s adecuado ser&iacute;a plantearnos qu&eacute; es lo que ha vivido esa persona para que necesite protegerse de esa manera.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, la dificultad para confiar en los dem&aacute;s suele deberse a experiencias pasadas, patrones de apego y estrategias de supervivencia que ten&iacute;an sentido en su momento, pero que ahora nos frenan. No se trata de debilidad personal. Esta forma de protegernos la aprendemos, en parte, de &ldquo;nuestras primeras relaciones: cuando somos ni&ntilde;os, dependemos completamente de las personas que nos cuidan. Si responden de forma suficientemente estable y nos hacen sentir seguros, vamos aprendiendo que el otro puede ser alguien en quien apoyarnos&rdquo;, afirma Font. 
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, podemos construir una confianza b&aacute;sica en los v&iacute;nculos. Pero, cuando el entorno no ha favorecido todo esto y, en cambio, &ldquo;ha habido rechazo, abandono, imprevisibilidad o traiciones importantes, es comprensible que aprendamos otra cosa: que vincularnos puede ser peligroso&rdquo;, reconoce Font. &ldquo;En estos casos la desconfianza pasa a entenderse como una forma de protecci&oacute;n para seguir adelante en ese entorno&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">La construcci&oacute;n de v&iacute;nculos m&aacute;s all&aacute; de la infancia</h2><p class="article-text">
        Pese a todo, &ldquo;la infancia no determina c&oacute;mo nos vamos a relacionar el resto de nuestra vida porque seguimos construyendo v&iacute;nculos a lo largo de los a&ntilde;os y esas nuevas experiencias tambi&eacute;n pueden ayudarnos a revisar esa manera de relacionarnos con los dem&aacute;s y a recuperar poco a poco la confianza&rdquo;, admite Font.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la dificultad para confiar es com&uacute;n pensar que hay un tipo de persona controladora, pero Font afirma que esto descirbe en realidad una &ldquo;persona que intenta sentirse segura; no siempre la desconfianza se traduce en querer controlarlo todo porque tambi&eacute;n hay quien evita, quien no pide ayuda, quien se distancia emocionalmente o quien necesita comprobar siempre que el otro no le va a fallar poni&eacute;ndolo a prueba. Son formas distintas de hacer frente a un mismo miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Podemos perder la confianza en alguien de mil maneras distintas. Si ha traspasado los l&iacute;mites de nuestras relaciones, probablemente lo veremos como una amenaza para nuestra seguridad y bienestar. El enga&ntilde;o o la infidelidad son ejemplos comunes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a entendemos que las defensas no aparecen porque s&iacute;: son estrategias que en alg&uacute;n momento tuvieron una funci&oacute;n, no porque quiera controlar o no sea capaz de confiar, sino porque quiz&aacute;s no puede tolerar el riesgo de volver a sentirse desamparada o de volver a experimentar un sufrimiento que ya conoce&rdquo;, admite Font.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de confianza pueden afectar muchas &aacute;reas de nuestra vida, as&iacute; como las relaciones personas y profesionales. Estos problemas pueden derivar en dificultades en las relaciones, soledad, aislamiento, estr&eacute;s, agotamiento y perfeccionismo, que pueden &ldquo;acabar dificultando precisamente aquello que necesitamos y deseamos: construir relaciones donde sentirnos seguros. Para poder abrirnos a alguien, para dejarnos conocer y establecer un v&iacute;nculo profundo, necesitamos asumir cierto grado de confianza&rdquo;, afirma Font.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo mejorar la confianza en los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        La buena noticia es que podemos aprender a superar los problemas de confianza. La clave est&aacute; en empezar a tomar riesgos emocionales seguros con personas que no nos han hecho da&ntilde;o ni nos han traicionado. Aunque esto no significa que no dejemos de protegernos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza se construye poco a poco a trav&eacute;s de la experiencia relacional con el otro, no consiste en creer ciegamente en una persona, sino en ir observando si hay coherencia entre lo que dice y hace, si respeta nuestros l&iacute;mites y c&oacute;mo responde cuando aparecen los conflictos propios de cualquier relaci&oacute;n&rdquo;, explica Font.
    </p><p class="article-text">
        Nadie es perfecto, a veces los otros nos fallan y en otras ocasiones fallamos nosotros. Por tanto, debemos aceptar el riesgo que implica confiar. La realidad es que, tarde o temprano, alguien nos decepcionar&aacute;. Pero eso no significa que nuestra relaci&oacute;n con esa persona haya terminado, se trata de establecer y comunicar las expectativas adecuadas, as&iacute; como los l&iacute;mites. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un l&iacute;mite no es una forma de castigar al otro ni significa cerrar la puerta a la relaci&oacute;n. Tiene que ver con saber reconocer qu&eacute; necesito, qu&eacute; es importante para m&iacute;, qu&eacute; puedo aceptar y qu&eacute; no, y poder expresarlo. Tampoco significa conseguir que el otro cambie sino poder posicionarme yo ante aquello que ocurre en el v&iacute;nculo y actuar en consecuencia si algo no me hace bien&rdquo;, aclara Font, para la que unos l&iacute;mites claros suelen facilitar la confianza.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y cuando la confianza se ha perdido? &iquest;Puede volver a recuperarse? </h2><p class="article-text">
        La confianza puede tardar a&ntilde;os en conseguirse, y puede destruirse en un instante. &ldquo;Reconstruir la confianza tiene m&aacute;s que ver con poder elaborar lo que nos ocurri&oacute;, entender c&oacute;mo nos afect&oacute; y permitir que nuevas experiencias tengan la oportunidad de mostrarnos que no todas las relaciones son iguales&rdquo;, admite Font. 
    </p><p class="article-text">
        El camino para reconstruir la confianza es muy personal y distinto para cada persona y es importante recordar que no se puede acelerar el proceso. &ldquo;La confianza no se recupera de golpe y porrazo, sino cuando vivimos relaciones en las que, de forma repetida, experimentamos que el otro puede ser alguien fiable&rdquo;, afirma Font. Intentar esta recuperaci&oacute;n y lograrla nos permite dejar de lado la losa que supone tener que estar pendientes de que algo puede salir mal, todo esto requiere mucho esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Pero volver a confiar no significa creer en un mundo id&iacute;lico, porque no existe. &ldquo;Si esperamos que el otro nunca falle, en realidad no estamos confiando, sino idealizando, y eso es f&aacute;cil que termine mal. Confiar implica aceptar que el v&iacute;nculo siempre conlleva cierto riesgo, pero tambi&eacute;n es lo que hace posible sentirnos acompa&ntilde;ados, pedir ayuda cuando lo necesitamos y experimentar cierta intimidad que ser&iacute;a imposible si siempre estuvi&eacute;ramos a la defensiva&rdquo;, concluye Font.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 06:59:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-adelaida-navaridas-beneficios-pedir-perdon-sentir-culpa-verguenza-xp_1_13425248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fe19c6d-3598-410d-8942-6e9cc9acae52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta destaca que parte de la dificultad de disculparnos radica en que, por naturaleza, implica humildad, ya que demuestra la importancia de asumir la responsabilidad de nuestros actos</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: “Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas”</p></div><p class="article-text">
        Cuando somos peque&ntilde;os, cada vez que le quitamos un juguete a otro ni&ntilde;o, o nos enfadamos, los adultos nos exigen que pidamos disculpas. Hacerlo es la reacci&oacute;n b&aacute;sica ante cualquier error. Se supone que de peque&ntilde;os aprendimos a perdonar. Sin embargo, cuando nos hacemos mayores, decir &lsquo;lo siento&rsquo; es m&aacute;s que una simple norma familiar y algo que nos suele costar m&aacute;s practicar. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en nuestras interacciones con los dem&aacute;s es inevitable que ocasionalmente cometamos errores o causemos da&ntilde;os. Y una de las herramientas m&aacute;s poderosas que tenemos para reparar el da&ntilde;o y mantener relaciones sanas es ofrecer una disculpa sincera. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sabemos realmente qu&eacute; es pedir perd&oacute;n? Es m&aacute;s, &iquest;sabemos perdonar? Hacerlo no es solo esencial, sino tambi&eacute;n beneficioso en diversos aspectos de nuestra vida. Al practicar el arte de la disculpa, podemos fomentar la comprensi&oacute;n, restaurar la confianza y promover el crecimiento personal. Pese a todas estas razones, &iquest;por qu&eacute; nos cuesta tanto pedir disculpas?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir &lsquo;lo siento&rsquo; es reconocer que hemos podido hacer algo mal y haber da&ntilde;ado a otra persona. Esto nos puede conectar con sentir culpa y, sobre todo, verg&uuml;enza lo que, para muchas personas, es dif&iacute;cil de sentir, casi intolerable&rdquo;, nos explica Adelaida Navaridas, psic&oacute;loga de <a href="https://amarepsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amare Psicolog&iacute;a</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Navaridas admite que, para protegernos de esos estados emocionales, &ldquo;podemos recurrir a excusas, a desconectarnos del malestar de la otra persona sin validar su dolor o echarle la culpa tratando de evitar sentir la nuestra. Esto puede confundirse con enfado o arrogancia, que es lo que se puede ver f&aacute;cilmente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; es importante pedir perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Pedir perd&oacute;n, a quien sea, a nuestros hijos, pareja, padres, compa&ntilde;eros de trabajo o amigos, no es se&ntilde;al de debilidad. Aunque parte de la dificultad de disculparnos radica en que, por naturaleza, implica humildad: al admitir nuestros errores, se demuestra la importancia de asumir la responsabilidad de nuestros actos, por dif&iacute;cil que sea. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto no solo fortalece nuestra relaci&oacute;n con ellos, sino que tambi&eacute;n trabajamos el valor del perd&oacute;n y la comprensi&oacute;n. &ldquo;Si hemos da&ntilde;ado a alguien, pedir perd&oacute;n va a ayudarnos a sanar un v&iacute;nculo y eso siempre va a mejorar nuestro bienestar. Somos seres sociales y seguro que pedimos perd&oacute;n porque nos interesa mantener en nuestras vidas a determinadas personas&rdquo;, admite Navaridas.
    </p><p class="article-text">
        En esencia, pedir perd&oacute;n es una herramienta para la reconciliaci&oacute;n social: cuando lastimamos a alguien, ya sea intencionadamente o por accidente, se crea una brecha en la relaci&oacute;n. Esta toma de perspectiva provocar&iacute;a algo beneficioso. Algunas <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1494763/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> sobre el perd&oacute;n sugieren que las disculpas sinceras pueden desencadenar la liberaci&oacute;n de oxitocina, una hormona vinculada a la confianza y el v&iacute;nculo social en la persona que recibe la disculpa. 
    </p><p class="article-text">
        Admitir la culpa implica reconocer que estamos equivocados y que la otra persona lleva raz&oacute;n, lo cual a veces no es lo que sentimos cuando a&uacute;n podemos estar enfadados. Y es que, muchas veces, existen dos experiencias de la verdad distintas que no coinciden y que han escalado hasta un punto en el que se necesita el perd&oacute;n. No es una emoci&oacute;n pasiva, sino una decisi&oacute;n activa y deliberada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero una cosa es disculparse y otra cuando la excusa se vuelve excesiva. Algunas personas desarrollan un reflejo constante de disculparse, incluso sin una raz&oacute;n v&aacute;lida, &ldquo;piden perd&oacute;n constantemente, haci&eacute;ndose responsables de situaciones o estados emocionales que no les corresponden: esto habla de la verg&uuml;enza cr&oacute;nica y de un problema para identificar los l&iacute;mites personales&rdquo;, advierte Navaridas. Y esto tampoco es necesario.
    </p><h2 class="article-text">Sencillez y simplicidad: las claves para pedir perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        No hay una &uacute;nica manera de pedir perd&oacute;n. A menudo, lo m&aacute;s sencillo y simple es lo m&aacute;s efectivo. &ldquo;Un &lsquo;lo siento, perdona si te he hecho da&ntilde;o&rsquo; sencillo y, sobre todo, sentido de verdad, es muy conveniente&rdquo;, reconoce Navaridas. Para la especialista, no es necesario decir que &ldquo;ha sido sin querer, porque es una excusa y se presupone, la otra persona ya lo sabe. Adem&aacute;s, es importante poner toda la intenci&oacute;n en no volver a hacerlo, escuchar lo que otra persona necesita y negociar si es necesaria la forma de reparar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el primer paso es tomar conciencia de estos mecanismos inconscientes, de evaluar si cada disculpa corresponde a una falta real o simplemente a un h&aacute;bito reconfortante. Tampoco se trata de quedarnos con la culpa, que no hace m&aacute;s que mantenernos en un estado de sumisi&oacute;n, casi infantil, sino de avanzar hacia la responsabilidad, que nos ayuda a evaluar objetivamente la situaci&oacute;n y buscar la mejora.
    </p><p class="article-text">
        Para lograr que el perd&oacute;n sea justo y justificado, el enfoque debe centrarse m&aacute;s en reflexionar sobre lo sucedido, si realmente cometimos un error y c&oacute;mo podemos mejorar para la pr&oacute;xima vez. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si la otra persona no acepta la disculpa?</h2><p class="article-text">
        El perd&oacute;n no implica necesariamente la reconciliaci&oacute;n ni la restauraci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Tanto derecho tiene una persona a pedir perd&oacute;n como otra de no aceptarlo. O se puede perdonar completamente a alguien manteniendo l&iacute;mites firmes. &ldquo;Esto forma parte de las relaciones humanas, el respeto a las necesidades de cada una&rdquo;, admite Navaridas. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, muchas veces, no sabemos qu&eacute; respuesta obtendremos. Al pedir disculpas estamos, metaf&oacute;ricamente, de rodillas. No sabemos si la otra persona ser&aacute; comprensiva y amable o si se mostrar&aacute; resentida y enojada. Hemos obrado mal, pero a&uacute;n as&iacute; es un acto de valent&iacute;a atreverse a pedir perd&oacute;n, y eso se complica a&uacute;n m&aacute;s porque la respuesta de la otra persona est&aacute; fuera de nuestro control. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que, a veces, &ldquo;necesitamos tiempo para recuperarnos del da&ntilde;o, de la tristeza, la decepci&oacute;n o el desenga&ntilde;o. A veces la ruptura del v&iacute;nculo se repara con el tiempo cuando hay intenci&oacute;n por ambas partes, pero en ocasiones no puede ser y entonces comienza un duelo interno que ser&aacute; necesario transitar&rdquo;, concluye Navaridas.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el perd&oacute;n no es solo para quien ofende, si no para quien perdona. Perdonar tambi&eacute;n implica liberarse de esa carga emocional constante, recuperar el espacio mental y elegir c&oacute;mo el dolor del pasado moldea el presente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-adelaida-navaridas-beneficios-pedir-perdon-sentir-culpa-verguenza-xp_1_13425248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 11:59:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Relaciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/982e8046-2671-48b3-8620-a5bf7390f7c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: &quot;Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto indica cómo afecta el proceso de separación de sus padres a los menores de edad y cómo afrontar el proceso protegiendo su salud emocional</p><p class="subtitle">Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”</p></div><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n de los padres afecta a toda la familia cuando hay hijos. Dejar de tener una vida compartida y renunciar a la idea de un futuro en el que la familia permanezca junta es doloroso y puede ir acompa&ntilde;ado de una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida por lo que fue o pudiera haber sido. Los hijos tienen que despedirse de un futuro idealizado o imaginado que ya no es posible. La mayor&iacute;a logra adaptarse, pero puede ser un proceso largo y habr&aacute; momentos en los que no se perciba ni se entienda c&oacute;mo se desarrollar&aacute;n las cosas. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, durante el a&ntilde;o 2024, se produjeron <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ENSD2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 86.500 separaciones y divorcios</a>, lo que supuso un aumento de m&aacute;s del 8% respecto al a&ntilde;o anterior. La custodia compartida se otorg&oacute; a casi el 50% de los casos de divorcio de parejas con hijos. Estas transiciones familiares suelen traer consigo cambios profundos en la vida de los ni&ntilde;os, en su forma de vivir, en algunos casos en la escolarizaci&oacute;n, y tambi&eacute;n en las relaciones con la familia y los compa&ntilde;eros. El apoyo durante y despu&eacute;s de la separaci&oacute;n es clave para ayudar a los ni&ntilde;os a afrontar la nueva situaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">El impacto de la separaci&oacute;n en los hijos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Toda separaci&oacute;n supone un cambio razonablemente brusco de escenario para todas las partes que requiere la aceptaci&oacute;n y la consiguiente adaptaci&oacute;n a la nueva situaci&oacute;n por parte de todos&rdquo;, afirma <a href="https://psicologiaybienestar.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio Esta&uacute;n de Torres</a>, psic&oacute;logo. Muchas veces, los padres juegan con ventaja respecto a los hijos porque &ldquo;van gestando la nueva situaci&oacute;n mucho antes y tratan de solucionar aquellas situaciones venideras que van a surgir, algo que no ocurre con los ni&ntilde;os&rdquo;, afirma el experto. 
    </p><p class="article-text">
        El final de una relaci&oacute;n nunca es f&aacute;cil y suele ir acompa&ntilde;ada de una gran cantidad de emociones contradictorias. Algunos <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/jomf.12651" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> demuestran de forma consistente que el bienestar infantil se ve afectado negativamente tras la separaci&oacute;n de sus padres, aunque la intensidad del conflicto parental en familias que atraviesan una separaci&oacute;n tambi&eacute;n puede influir en el desarrollo de los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        La disoluci&oacute;n de una familia conflictiva, en la que los ni&ntilde;os presencian muchas disputas entre sus padres, puede ser un alivio para ellos y beneficiosa para su bienestar, mientras que la ruptura de una familia con pocos conflictos puede resultar inesperada para el ni&ntilde;o, lo que podr&iacute;a conllevar m&aacute;s estr&eacute;s y sentimientos de p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de la gesti&oacute;n que puedan hacer los hijos con la separaci&oacute;n de sus padres radica, m&aacute;s que en la edad de los ni&ntilde;os, en c&oacute;mo tratan los progenitores la situaci&oacute;n. Si bien existe una &eacute;poca m&aacute;s vulnerable y complicada, que es la adolescencia, &ldquo;cuando la comunicaci&oacute;n con los padres suele ser m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, afirma Esta&uacute;n, cualquier &eacute;poca puede ser compleja.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo actuar para que el &lsquo;equipo&rsquo; no se rompa</h2><p class="article-text">
        &iquest;Existen factores que puedan mitigar las consecuencias negativas de una separaci&oacute;n? Los padres, ante un caso de separaci&oacute;n, juegan con cierta ventaja, pero adem&aacute;s pueden influir para hacer que la situaci&oacute;n sea menos dolorosa para sus hijos. Esta&uacute;n afirma que es importante &ldquo;explicarles con todo detalle la situaci&oacute;n para que ellos tambi&eacute;n puedan elaborar sus propias estrategias de adaptaci&oacute;n y focalizando las posibles ventajas que puedan derivarse de ese nuevo escenario: van a tener dos casas, con dos cuartos para ellos, van a evitarse las discusiones entre los padres y, sobre todo, deben aclararles que sus padres les siguen queriendo mucho, que no tiene nada que ver con ellos y que no los van a perder de vista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay algo realmente dif&iacute;cil cuando los padres se separan es mantener la &ldquo;coherencia a la hora de trazar unas l&iacute;neas que deben ser percibidas por los ni&ntilde;os como razonables y alineadas en ambos futuros escenarios, porque las grietas entre los progenitores suelen estar llenas de reproches hacia el otro, algo que no beneficia en absoluto al desarrollo emocional del ni&ntilde;o&rdquo;, advierte el experto. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea fundamental hablar sobre cu&aacute;les son los &ldquo;acontecimientos que consideran que deben permitir y cu&aacute;les son los que no es conveniente permitir que ocurran, siempre bajo la premisa de que forman un equipo, son proporcionales, l&oacute;gicas y duraderas en el tiempo&rdquo;, explica Esta&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Porque si hay algo especialmente importante para afrontar la nueva situaci&oacute;n que, en teor&iacute;a, debe proporcionar mayor estabilidad, es la comunicaci&oacute;n. &ldquo;Los ni&ntilde;os perciben la situaci&oacute;n y requieren respuestas que les ayuden a superarla, siempre poniendo el foco en lo positivo que van a fomentar. La actitud de los padres es esencial para afrontarlo de forma m&aacute;s sana y saludable&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los errores que algunos padres suelen cometer es, con el fin de evitarles el disgusto, disfrazar y edulcorar la situaci&oacute;n para que &ldquo;apenas noten los cambios, pero es algo que los ni&ntilde;os no perciben como verdad y retrasan su adaptaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Esta&uacute;n. Los padres deben ser conscientes del papel que juegan y que &ldquo;est&aacute;n actuando para el futuro bienestar emocional y equilibrio de sus hijos: son sus padres durante toda la vida&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga. Se rompe una pareja, pero no el rol de padres. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ocurrir que &ldquo;las frustraciones personales de los padres ganen espacio. Cuando esto ocurre, el da&ntilde;o que provocan en los ni&ntilde;os suele ser de mayor magnitud&rdquo;, alerta Esta&uacute;n. Si bien algunos padres pueden trabajar juntos de forma amistosa, otros luchan por adaptarse al entorno cambiante mientras intentan manejar su propia agitaci&oacute;n emocional y las demandas de la vida diaria. Sin el apoyo adecuado, los padres pueden verse absorbidos por su propia experiencia, dejando a los ni&ntilde;os expuestos a conflictos. 
    </p><p class="article-text">
        Esto puede resultar en efectos negativos a corto y largo plazo. Para el experto, es importante prestar atenci&oacute;n a se&ntilde;ales como un cambio brusco de conducta, tendencia al aislamiento, ausencia de preguntas sobre la situaci&oacute;n que les espera, somatizaci&oacute;n de las situaciones &mdash;como dolor de barriga o negarse a ir a la escuela&mdash;, o tristeza y apat&iacute;a para hacer cosas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 11:59:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Divorcios,Niños,Menores,Salud mental,Bienestar emocional,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: "Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-lidiar-frustacion-avisa-realidad-no-coincide-expectativas-xp_1_13415016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/408a34f7-26be-48a1-b44e-a0e1cd0dd954_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y338.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: &quot;Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La correcta gestión de la frustración no significa reprimir el enfado o la tristeza sino cambiar la forma en la que interpretamos las dificultades diarias</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional” </p></div><p class="article-text">
        La frustraci&oacute;n es una experiencia universal. Puede proceder de peque&ntilde;os contratiempos, como esperar colas kilom&eacute;tricas de tr&aacute;fico, o de desaf&iacute;os m&aacute;s importantes, como superar reveses personales. La forma en que la gestionamos influye de manera significativa en nuestro bienestar emocional. Para algunos, la frustraci&oacute;n puede intensificarse hasta convertirse en emociones abrumadoras y dificultar el pensamiento claro o la capacidad de responder de forma constructiva. 
    </p><p class="article-text">
        Todos perdemos la paciencia alguna vez, sobre todo cuando las cosas no salen como esper&aacute;bamos, y sentimos esa frustraci&oacute;n. Se trata de una emoci&oacute;n, explica la psic&oacute;loga <a href="https://msgpsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Montserrat Sanz Garc&iacute;a</a>, que &ldquo;surge cuando las necesidades o deseos que tenemos no se satisfacen, cuando la realidad no se ajusta a nuestras expectativas, nos dice: &lsquo;Lo que est&aacute;s haciendo no sirve para conseguir lo que quieres&rsquo;, se trata de aprender de ese mensaje y &lsquo;recalcular ruta&rsquo;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La frustraci&oacute;n y el papel de las expectativas</h2><p class="article-text">
        Todo el mundo experimenta frustraci&oacute;n en mayor o menor medida, ya sea por llegar tarde a una reuni&oacute;n importante, por la falta de reconocimiento de la pareja o un ser querido o por no conseguir el ascenso tan esperado. Cuando las cosas no salen seg&uacute;n lo planeado, la frustraci&oacute;n puede aparecer r&aacute;pidamente, y esto suele ocurrir cuando hay una brecha significativa entre lo que esperamos que suceda y lo que realmente pasa. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es com&uacute;n esta emoci&oacute;n? Las <a href="https://www.ipsos.com/es-es/1-de-cada-3-personas-en-espana-se-siente-frustrada-la-inflacion-y-el-covid-son-los-culpables" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conclusiones de este estudio</a> elaborado por Ipsos muestran que se trata de una emoci&oacute;n habitual: una de cada tres personas se siente frustrada. Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a se sit&uacute;a en el segundo pa&iacute;s del mundo, por detr&aacute;s de Alemania, en el que el sentimiento de frustraci&oacute;n es mayor, seg&uacute;n datos de la encuesta realizada en 2022 y que atribu&iacute;an ese sentir tanto al paso de la pandemia como a las consecuencias econ&oacute;micas de la inflaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos en una sociedad en que la inmediatez se valora extraordinariamente y cuando se marca un objetivo se quiere &lsquo;para ayer&rsquo;. No se fomenta el esfuerzo ni el &lsquo;saber esperar&rsquo;, los est&iacute;mulos y las gratificaciones son extremadamente inmediatos y eso favorece que las personas no tengan tolerancia a la frustraci&oacute;n&rdquo;, afirma Sanz. 
    </p><p class="article-text">
        Todas son preocupaciones humanas universales, con las que lidiamos a diario. &ldquo;Lo que diferencia a unas personas de otras es la capacidad para gestionarla&rdquo;, reconoce la psic&oacute;loga, que admite que, en consulta ven c&oacute;mo hay personas que &ldquo;&rsquo;sufren&rsquo; la frustraci&oacute;n y no saben gestionarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La necesidad de replantear objetivos</h2><p class="article-text">
        Entender la frustraci&oacute;n nos ayuda a detectar qu&eacute; es lo que la provoca y, por tanto, hacia d&oacute;nde debemos actuar para lidiar con ella. &ldquo;Si decimos que es una emoci&oacute;n que surge ante la contradicci&oacute;n entre lo que quiero y lo que obtengo en realidad, ya estamos diciendo impl&iacute;citamente que los pensamientos y la interpretaci&oacute;n que hago de la situaci&oacute;n est&aacute;n en la base de esta emoci&oacute;n&rdquo;, explica Sanz. De ah&iacute; que &ldquo;un cambio en estos aspectos es lo que nos llevar&aacute; a gestionarla de forma m&aacute;s adecuada&rdquo;, admite la especialista. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que la frustraci&oacute;n puede ser tanto motivadora como paralizante. Puede ayudarnos a superar momentos dif&iacute;ciles o dejarnos bloqueados. Canalizarla y expresarla de forma saludable es un reto que dura toda la vida. Porque no es m&aacute;s que &ldquo;una forma de decirnos que tenemos que replantear objetivos y la forma en que los queremos conseguir&rdquo;, matiza Sanz. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un tipo de emoci&oacute;n que &ldquo;pertenecer&iacute;a al grupo de emociones &lsquo;poco agradables&rsquo;, pero eso no la convierte en mala o negativa, sino que act&uacute;a como un aviso, una llamada de atenci&oacute;n que nos dice cu&aacute;ndo la realidad no coincide con nuestras expectativas y esto nos debe llevar a reflexionar y analizar la situaci&oacute;n y lo que hacemos con ella, nos moviliza para hacer cambios o buscar nuevas estrategias si el objetivo sigue siendo el mismo, o cambiar si decidimos que es inviable, y esta ser&iacute;a una reacci&oacute;n adecuada y saludable, la que es congruente con la funcionalidad de la emoci&oacute;n&rdquo;, explica Sanz.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo controlar la frustraci&oacute;n antes de que ella nos controle a nosotros</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacemos para lidiar con la frustraci&oacute;n que surge cuando algo no nos va como esper&aacute;bamos? En lugar de perder el tiempo d&aacute;ndole vueltas a las situaciones que nos causan esta emoci&oacute;n, podemos aprender a responder a ella de forma m&aacute;s saludable. Sanz enumera algunos h&aacute;bitos que nos pueden ayudar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cambiar el di&aacute;logo interno por otro menos autocr&iacute;tico: podemos probar de hacerlo como si &ldquo;habl&aacute;ramos con un buen amigo para ver no solo los aspectos negativos y confiar m&aacute;s en nuestras capacidades&rdquo;, afirma la experta. </li>
                                    <li>Tratar los aspectos psicofisiol&oacute;gicos: para ello, podemos &ldquo;usar ejercicios de respiraci&oacute;n diafragm&aacute;tica, visualizaciones positivas, relajaci&oacute;n&hellip;&rdquo;, aconseja Sanz.</li>
                                    <li>Exponernos de forma gradual y consciente a peque&ntilde;as frustraciones diarias: &ldquo;aprender a decir &lsquo;no&rsquo; a peque&ntilde;os caprichos, como comernos un helado; posponiendo peque&ntilde;as gratificaciones para entrenar la paciencia, como no comprarnos ese vestido. Esto nos entrena en la espera y en ser conscientes de que no pasa nada porque no consigamos lo que queremos de inmediato&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.</li>
                                    <li>Tomar consciencia de los objetivos que nos marcamos: toda meta planteada requiere un tiempo, por tanto, si aprendemos a &ldquo;dividirlos en otros m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s f&aacute;ciles de conseguir y que nos den mayor sensaci&oacute;n de capacidad, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; trabajar la frustraci&oacute;n. Por ejemplo, podemos pensar: &lsquo;Ahora mismo no estoy preparado para hacer el Camino de Santiago, pero si todos los d&iacute;as camino un poco m&aacute;s, ser&eacute; capaz de hacerlo&rdquo;, reconoce Sanz.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Todo este trabajo es fundamental ya que, como afirma Sanz, &ldquo;gran parte de los problemas que se ven en consulta tienen en com&uacute;n la ausencia de tolerancia a la frustraci&oacute;n, entre otras muchas cosas&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-lidiar-frustacion-avisa-realidad-no-coincide-expectativas-xp_1_13415016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 14:04:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: "Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48488e8f-e7bc-4dda-b29d-00b7a6b98756_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consultamos con una especialista qué factores tener en cuenta si vas a darle el primer móvil a tu hijo durante estas vacaciones</p><p class="subtitle">Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”</p></div><p class="article-text">
        Decidir cu&aacute;ndo dar el primer m&oacute;vil a un hijo puede ser un motivo de preocupaci&oacute;n y numerosas dudas para los progenitores. Muchos padres que llevan tiempo neg&aacute;ndose a darle su primer m&oacute;vil a su hijo se plantean si ahora, cuando est&aacute;n de vacaciones, es una buena &eacute;poca para hacerlo. A simple vista, puede parecer que s&iacute;. Y, en cierto modo, lo es. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las vacaciones pueden ser una buena oportunidad de hacerlo, pero solo si se cumplen determinadas condiciones&rdquo;, asegura  Elena Mayor, psic&oacute;loga de <a href="https://www.psicologiamadrid.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logos Madrid Cepsim</a>. Repasamos con la especialista cu&aacute;les son estos requisitos que debemos tener en cuenta antes de dar el paso de entregar un tel&eacute;fono m&oacute;vil a los hijos.
    </p><h2 class="article-text">Tiempo y dedicaci&oacute;n, un punto a favor</h2><p class="article-text">
        Durante las vacaciones, se supone que todos tenemos m&aacute;s tiempo para dedicarnos a aquello que nos apetece, ya que estamos libres de las obligaciones diarias de trabajo y otras actividades. Si este tiempo de m&aacute;s lo dedicamos a &ldquo;acompa&ntilde;ar a nuestros hijos, puede ser un buen momento para iniciar el primer contacto con el tel&eacute;fono m&oacute;vil&rdquo;, afirma Mayor.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga puntualiza, sin embargo, que este tiempo debe dedicarse a &ldquo;introducir el m&oacute;vil de forma progresiva, ense&ntilde;ando al adolescente a usarlo correctamente y acompa&ntilde;&aacute;ndolo en el descubrimiento de las oportunidades y de los riesgos que conlleva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El m&oacute;vil para mantenerlos entretenidos, un punto en contra</h2><p class="article-text">
        Si, en cambio, los padres se plantean dar el primer m&oacute;vil a su hijo para que se distraigan y se entretengan, est&aacute;n cayendo en un grave error. &ldquo;Corremos el riesgo de usar el m&oacute;vil como una herramienta para mantener entretenidos a los hijos y tener que ocuparnos menos de ellos. Eso ser&iacute;a un uso inadecuado&rdquo;, advierte Mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Porque un m&oacute;vil nunca debe sustituir una conversaci&oacute;n ni un momento para estar juntos, y no debe ser &ldquo;un sustituto de la presencia o del acompa&ntilde;amiento de los padres&rdquo;, afirma la especialista. &ldquo;Por tanto, lo importante no ser&iacute;a tanto la fecha, sino la preparaci&oacute;n, en reservar un tiempo para hablar con el adolescente antes de entregarle el m&oacute;vil&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Pasos imprescindibles antes de darle el m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Muchas veces, ante el dilema de dar el primer m&oacute;vil a su hijo, algunos padres sienten que solo hay dos opciones: no dar ning&uacute;n dispositivo o entregar un m&oacute;vil completo, es decir, con llamadas, juegos, mensajes, v&iacute;deos, redes, c&aacute;mara, navegador y aplicaciones. Pero hay una v&iacute;a m&aacute;s equilibrada: introducir la tecnolog&iacute;a poco a poco, no sin antes mantener una conversaci&oacute;n sobre su uso. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mayor, es fundamental explicarles las posibilidades y ventajas que ofrece el tel&eacute;fono, los riesgos que implica, por qu&eacute; necesitan el control parental, determinar sus derechos, pero tambi&eacute;n sus obligaciones, as&iacute; como los l&iacute;mites que se van a establecer para proteger su desarrollo emocional y mental. Una opci&oacute;n es elaborar una especie de &lsquo;contrato&rsquo; para que los padres pueden establecer consecuencias claras de antemano sobre lo que suceder&aacute; si se incumple alguna parte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La supervisi&oacute;n de los padres es imprescindible, sobre todo durante los primeros meses. Debemos revisar, cuando sea necesario y de forma acordada previamente, el uso que hacen del m&oacute;vil y de sus aplicaciones&rdquo;, explica Mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto es gratuito: de acuerdo con este <a href="https://www.unicef.es/publicacion/infancia-adolescencia-y-bienestar-digital" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de Unicef, el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-silvia-alava-bloquear-redes-sociales-menores-16-darle-telefono-nino-no-inocuo-xp_1_12885977.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso intensivo del m&oacute;vil</a> en la adolescencia se asocia a mayor ansiedad, peor calidad de vida y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/extorsion-apuestas-psicologo-explica-tdah-multiplica-peligros-digitales-adolescencia-xp_1_13287991.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor exposici&oacute;n</a> a situaciones de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/detectar-responder-si-hijo-padece-acoso-escolar-experto-principal-predictor-dano-tiempo-xp_1_13296071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acoso</a>, que muchas veces viene motivada por el uso de redes sociales, dise&ntilde;adas para captar la atenci&oacute;n de los adolescentes con est&iacute;mulos intensos y breves.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El verano deber&iacute;a ser un tiempo para descansar y compartir m&aacute;s tiempo en familia y amigos y puede ser tambi&eacute;n una buena ocasi&oacute;n para ense&ntilde;ar que el ocio no depende del m&oacute;vil&rdquo;, afirma Mayor, que aconseja &ldquo;aprovechar estos d&iacute;as para conversar con calma, compartir actividades y ofrecer alternativas de ocio, para que el adolescente entienda que el tel&eacute;fono es una herramienta &uacute;til para comunicarse y aprender, pero no es imprescindible para divertirse ni para relacionarse&rdquo;, advierte Mayor, que defiende adem&aacute;s que &ldquo;la diferencia no la marca el calendario, sino el acompa&ntilde;amiento que hagan los padres&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Est&aacute; mi hijo preparado para tener su primer m&oacute;vil?</h2><p class="article-text">
        La pregunta no es solo el cu&aacute;ndo, sino el c&oacute;mo. Una de las principales cuestiones que un padre puede hacerse es a qu&eacute; edad debe darle el primer m&oacute;vil a su hijo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que, en la mayor&iacute;a de los casos, &ldquo;la madurez no depende solo de la edad, sino del momento vital de cada adolescente y de la capacidad de la familia para acompa&ntilde;arle en ese proceso&rdquo;, afirma Mayor. Porque un adolescente puede estar m&aacute;s preparado que otro para gestionar el uso del m&oacute;vil que otro de la misma edad.
    </p><p class="article-text">
        Si bien no existe una edad concreta, en palabras de Mayor, &ldquo;consideramos que antes de los 16 a&ntilde;os conviene ser especialmente cautelosos con el acceso a un tel&eacute;fono y, sobre todo, con el acceso libre a las redes sociales&rdquo;. Muchas veces, existen alternativas al &ldquo;todo o nada, como tel&eacute;fonos que permiten mensajes y llamadas, pero sin acceso ilimitado a internet o a las redes sociales&rdquo;, reconoce Mayor.
    </p><p class="article-text">
        Otras veces, la madurez del adolescente &ldquo;depende tambi&eacute;n de la implicaci&oacute;n de los padres. &iquest;Lo estamos utilizando para supervisar su uso?&rdquo;, advierte Mayor. No se trata solo de darles el m&oacute;vil sin m&aacute;s, sino de &ldquo;poner l&iacute;mites, supervisar, ense&ntilde;ar y acompa&ntilde;ar, hasta que el propio adolescente sea capaz de autorregularse. De ah&iacute; que la madurez no se mida por la edad, sino por la combinaci&oacute;n de desarrollo emocional, responsabilidad personal y una supervisi&oacute;n familiar activa&rdquo;, afirma Mayor.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo establecer pautas de desconexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Recibir un tel&eacute;fono m&oacute;vil por primera vez puede ser una valiosa lecci&oacute;n de vida para un hijo. Pero es importante que comprenda que tener uno conlleva una gran responsabilidad. Establecer un conjunto de reglas que tanto padres como hijos acuerden seguir puede ayudarles a comprender mejor esa responsabilidad. La primera condici&oacute;n es predicar con el ejemplo: debemos limitar el uso del m&oacute;vil y priorizar la interacci&oacute;n familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mayor, tambi&eacute;n es importante establecer horarios de desconexi&oacute;n. &ldquo;Una medida sencilla es dejar el m&oacute;vil de toda la familia en un lugar com&uacute;n a partir de las diez de la noche y no volver a usarlo hasta las doce del mediod&iacute;a del d&iacute;a siguiente. Se puede permitir un uso limitado de 45 minutos, al mediod&iacute;a, y otros 45 minutos por la tarde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tiempo de desconexi&oacute;n debe servir tambi&eacute;n para evitar usar el m&oacute;vil mientras se hacen actividades de ocio, como &ldquo;durante las comidas, la playa, en el cine o al tomar algo porque el objetivo es vivir esos momentos y favorecer una atenci&oacute;n de calidad a las otras personas&rdquo;, explica Mayor.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante establecer normas, es decir, que &ldquo;no descarguen aplicaciones sin la autorizaci&oacute;n de los padres, que no publiquen fotograf&iacute;as suyas ni de otras personas sin su consentimiento, que no compartan datos personales, que se comuniquen solo con las personas que conocen y que informen a un adulto si reciben contenidos inc&oacute;modos u ofensivos&rdquo;, advierte Mayor.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si se resisten a cumplir con lo pactado? </h2><p class="article-text">
        Lo primero que podemos esperar ante las normas impuestas es que se enfaden. Cuando esto ocurre, debemos &ldquo;escucharlos y transmitirles un mensaje del tipo: &lsquo;Entiendo que te moleste  dejar el m&oacute;vil, pero este l&iacute;mite sigue siendo importante para ti&rsquo;&rdquo;. Como padres, debemos &ldquo;comprender que el malestar forma parte del aprendizaje y que tolerar la frustraci&oacute;n les ayudar&aacute; a su desarrollo emocional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque a veces cueste, es importante que estas normas se mantengan desde la calma, por lo que no suelen funcionar mensajes del tipo &ldquo;&rsquo;porque lo digo yo&rsquo; o &lsquo;te aguantas&rsquo;. Los adolescentes necesitan comprender el sentido de las normas y sentirse escuchados&rdquo; y, con el tiempo, seguridad, escucha, paciencia, confianza y di&aacute;logo, llegar&aacute;n a comprenderlo, porque son &ldquo;elementos que contribuyen a un desarrollo emocional m&aacute;s saludable y les ayudan a afrontar mejor las presiones del entorno&rdquo;, concluye Mayor.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>



    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/elena-mayor-psicologa-supervision-dialogo-verano-buen-momento-introducir-primer-movil-xp_1_13409361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 14:05:01 +0000]]></pubDate>
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