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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta Chavarrías]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marta_chavarrias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marta Chavarrías]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“La mejor postura es la que podemos cambiar con frecuencia”: cómo cuidar del cuello, según un fisioterapeuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/mejor-postura-cambiar-frecuencia-cuidar-cuello-fisioterapeuta-xp_1_13637873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e956ae3-be84-492e-87e3-f09d8cb44c10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“La mejor postura es la que podemos cambiar con frecuencia”: cómo cuidar del cuello, según un fisioterapeuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las largas jornadas frente al ordenador pasan factura a la musculatura cervical, aunque estemos sentados</p><p class="subtitle">Pilates o yoga: qué ejercicio para el dolor de espalda recomienda una instructora de las dos disciplinas</p></div><p class="article-text">
        Para muchas personas, un d&iacute;a t&iacute;pico empieza y termina frente a una pantalla. Desde las reuniones de trabajo o videoconferencias interminables hasta el entretenimiento al final de la jornada, bien porque muchas veces se consume a trav&eacute;s de plataformas de <em>streaming,</em> o bien porque algunos momentos de relajaci&oacute;n implican a menudo navegar por las redes sociales. Seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE), en Espa&ntilde;a el trabajo efectivo neto frente a la pantalla se sit&uacute;a en torno a las <a href="https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&amp;c=INESeccion_C&amp;cid=1259925463134&amp;p=%5C&amp;pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout&amp;param1=PYSDetalle&amp;param3=1259924822888" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cinco horas y seis minutos al d&iacute;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        A medida que aumenta la dependencia digital se observa tambi&eacute;n otra tendencia paralela: un incremento de los problemas posturales de cuello y columna. La tensi&oacute;n en el cuello, la rigidez en los hombros, molestias en la parte superior de la espalda o dolor lumbar, son cada vez m&aacute;s frecuentes en personas que pasan varias horas al d&iacute;a frente a diferentes dispositivos digitales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque aparentemente no hacemos ning&uacute;n esfuerzo f&iacute;sico, cada vez son m&aacute;s frecuentes las consultas por dolor de cuello, rigidez cervical y molestias musculares asociadas al trabajo de oficina&rdquo;, nos explica Borja Maza, fisioterapeuta de <a href="https://www.consultamaza.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consulta Maza</a>, centro de fisioterapia en Bilbao. &iquest;Qu&eacute; podemos hacer para evitarlo? Lo primero es entender qu&eacute; le ocurre a nuestra anatom&iacute;a cervical cuando pasamos ocho horas sentados mirando una pantalla. 
    </p><h2 class="article-text">Anatom&iacute;a cervical, por qu&eacute; sufre aunque estemos sentados</h2><p class="article-text">
        La columna vertebral humana est&aacute; dise&ntilde;ada para brindar soporte al movimiento, el equilibrio y la postura. Como explica Maza, la columna cervical est&aacute; formada por siete v&eacute;rtebras, discos intervertebrales, articulaciones, ligamentos y un complejo sistema muscular y que aguantan la cabeza, que pesa entre cuatro y seis kilos. Funciona bien cuando el cuerpo mantiene una alineaci&oacute;n adecuada. Pero hacerlo de forma sostenida, durante largas horas, no es f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque mantenemos una postura pasiva &ldquo;y no lo percibimos como un esfuerzo, en realidad esa contracci&oacute;n durante mucho tiempo puede generar fatiga y molestias, sobre todo si apenas cambiamos de posici&oacute;n&rdquo;, afirma el fisioterapeuta Maza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los problemas es que, al tener que pasar varias horas frente al ordenador, solemos inclinar la cabeza hacia las pantallas, nos sentamos sin apoyo para la espalda o permanecemos en la misma postura durante largos periodos de tiempo. La inclinaci&oacute;n de la cabeza hacia delante &ldquo;puede aumentar la exigencia sobre m&uacute;sculos como el trapecio superior, el elevador de la esc&aacute;pula y la musculatura suboccipital&rdquo;, advierte Maza.
    </p><p class="article-text">
        Estos h&aacute;bitos obligan al cuello a soportar una tensi&oacute;n antinatural de forma repetida a lo largo del d&iacute;a. Incluso los peque&ntilde;os errores posturales, cuando se repiten a diario, pueden provocar gradualmente un desequilibrio muscular y tensi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Se&ntilde;ales que nos avisan de que el cuello est&aacute; sufriendo</h2><p class="article-text">
        Uno de los problemas posturales m&aacute;s comunes relacionados con el uso de pantallas es la postura con la cabeza adelantada. Esto, sumado a su peso de varios kilos, hace que aumente la carga sobre la columna cervical y los m&uacute;sculos circundantes. Esto explicar&iacute;a lo que destaca el fisioterapeuta: el dolor cervical no siempre se queda en la nuca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Deben valorarse tambi&eacute;n, seg&uacute;n Maza, otros s&iacute;ntomas como la rigidez cervical, el dolor de cabeza de posible origen cervical, el dolor en hombros y entre los om&oacute;platos, el hormigueo o adormecimiento en brazos y manos, que puede indicar irritaci&oacute;n de estructuras nerviosas, entre otras causas, as&iacute; como la sensaci&oacute;n de mareo o inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas pueden experimentar estos s&iacute;ntomas sin darse cuenta de que sus h&aacute;bitos posturales diarios son el principal desencadenante. De ah&iacute; que sea clave &ldquo;distinguir las molestias musculares habituales de los verdaderos signos de alarma, como p&eacute;rdida progresiva de fuerza, alteraciones al caminar, torpeza en manos u otros s&iacute;ntomas neurol&oacute;gicos&rdquo;, afirma Maza, que advierte que &ldquo;un dolor cervical intenso con fiebre, un dolor de cabeza repentino y fuerte o mareos acompa&ntilde;ados de visi&oacute;n doble, dificultad para hablar o p&eacute;rdida de coordinaci&oacute;n&rdquo; necesitan atenci&oacute;n m&eacute;dica urgente.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo podemos fortalecer el cuello para que sufra menos</h2><p class="article-text">
        El cuello, adem&aacute;s de flexibilidad, &ldquo;tambi&eacute;n necesita fuerza, resistencia y coordinaci&oacute;n&rdquo;, explica Maza. Para prepararlo para las largas jornadas laborales, el experto apuntan varios ejercicios como base para la salud cervical que combinan activaci&oacute;n de la musculatura profunda, control motor, fuerza global y movilidad activa sin generar impactos nocivos. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Maza, los cuatro movimientos esenciales que podemos incorporar de forma progresiva son los siguientes:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Isom&eacute;tricos cervicales (fuerza sin movimiento): fortalecen la musculatura profunda del cuello y consisten en colocar la mano en la frente, la nuca o los laterales y presionar la cabeza suavemente contra ella durante 5-10 segundos, sin dejar que la cabeza se mueva. La clave es aplicar una fuerza ligera y sin dolor.&nbsp;</li>
                                    <li>Retracci&oacute;n cervical controlada: es ideal para mejorar el control de la postura y consiste en llevar suavemente la cabeza hacia atr&aacute;s en l&iacute;nea recta, sacando un poco de papada pero manteniendo la mirada siempre al frente.&nbsp;</li>
                                    <li>Fortalecimiento escapular (el soporte de la espalda): el cuello no trabaja solo. Por tanto, es recomendable realizar ejercicios de resistencia, como el remo con banda el&aacute;stica, que fortalecen los hombros y la parte alta de la espalda, lo que crea una base de apoyo s&oacute;lida que alivia la carga de la zona cervical.</li>
                                    <li>Movilidad cervical activa: el objetivo es romper los periodos largos de inmovilidad. Para ello, podemos realizar giros suaves de cabeza hacia los lados, inclinaciones laterales y movimientos circulares con los hombros, que nos ayuda a oxigenar los tejidos y reducir la rigidez muscular.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Realizar estos movimientos de forma suave, respetando el l&iacute;mite del dolor y aprovechando los descansos laborales para mover el cuello, es un buen h&aacute;bito para mantener la columna sana. En cuanto a los estiramientos, si bien pueden ayudar a aliviar de forma temporal la sensaci&oacute;n de tensi&oacute;n y mejorar la movilidad, &ldquo;no sustituyen el fortalecimiento; tampoco todas las personas necesitan los mismos ejercicios&rdquo;, reconoce Maza.
    </p><h2 class="article-text">Descansos y movilidad, algunas claves de la salud cervical</h2><p class="article-text">
        Tampoco existe una postura perfecta y r&iacute;gida que debamos seguir a rajatabla. El dolor de cuello en la oficina es el resultado de una combinaci&oacute;n de factores que van desde el estr&eacute;s hasta la falta de movimiento. El verdadero enemigo de la salud cervical, m&aacute;s all&aacute; de la silla, es la inmovilidad prolongada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave es dotar al cuello de la fuerza necesaria mediante ejercicios sencillos como los descritos e introducir peque&ntilde;as pausas de movimiento &ldquo;cada 30 o 60 segundos&rdquo;, apunta Maza. Gestos tan sencillos y discretos como girar la cabeza, mover los hombros o levantarse a caminar un minuto son herramientas sumamente potentes para resetear el cuerpo. Para Maza, &ldquo;la mejor postura es la que podemos cambiar con frecuencia, no necesitamos mantenernos r&iacute;gidamente erguidos toda la jornada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trabajar frente a una pantalla no tiene por qu&eacute; ser sin&oacute;nimo de vivir con dolor. Cambiar de posici&oacute;n con frecuencia y buscar una valoraci&oacute;n profesional personalizada cuando las molestias persistan son pasos definitivos para transformar el entorno laboral en un espacio saludable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/mejor-postura-cambiar-frecuencia-cuidar-cuello-fisioterapeuta-xp_1_13637873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2026 15:33:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“La mejor postura es la que podemos cambiar con frecuencia”: cómo cuidar del cuello, según un fisioterapeuta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Bienestar,Fisioterapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pilar Muñoz, psicóloga: “Nacer en diciembre puede suponer una desventaja respecto a otros niños nacidos en enero"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/pilar-munoz-psicologa-nacer-diciembre-suponer-desventaja-respecto-ninos-nacidos-enero-xp_1_13633567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a41b1451-085c-4a37-b642-b75f3b251e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pilar Muñoz, psicóloga: “Nacer en diciembre puede suponer una desventaja respecto a otros niños nacidos en enero&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno se conoce como el efecto de la edad relativa, en el que ser uno de los menores de un grupo de edad influye de manera significativa en el rendimiento académico futuro</p><p class="subtitle">Qué deben desayunar los niños para ayudar a su concentración en el cole: “El azúcar no da energía, la quita”</p></div><p class="article-text">
        No todos los ni&ntilde;os empiezan la escuela a la misma edad ni con el mismo nivel de madurez. Aunque vayan al mismo curso, unos habr&aacute;n nacido en enero y otros en diciembre, una diferencia de casi un a&ntilde;o para unas mismas condiciones y exigencias. Ante esta circunstancia, muchas familias se plantean si esa distancia puede tener impacto en el rendimiento escolar de los ni&ntilde;os nacidos en diciembre, si realmente supone una diferencia significativa y si esas consecuencias se diluyen o no con el paso de los a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, las familias se plantean incluso la repetici&oacute;n de curso. Hablamos de un fen&oacute;meno conocido como el efecto de la edad relativa, en el que ser uno de los menores de un grupo de edad influye de manera significativa en el rendimiento acad&eacute;mico futuro. Y no se trata de inteligencia, sino de madurez y de entender que cada ni&ntilde;o tiene su propio ritmo. 
    </p><h2 class="article-text">La diferencia acad&eacute;mica que marca el mes de nacimiento</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nacer en diciembre puede suponer una desventaja estad&iacute;stica respecto a los compa&ntilde;eros nacidos en enero, sobre todo en los primeros cursos&rdquo;, afirma Pilar Mu&ntilde;oz Alarc&oacute;n, psic&oacute;loga de <a href="https://psicoabaco.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;baco</a>. Para Mu&ntilde;oz, la diferencia se debe sobre todo a que, en los primeros a&ntilde;os de vida, &ldquo;el proceso de maduraci&oacute;n sigue una l&iacute;nea de desarrollo evolutivo a trav&eacute;s de la cual los hitos del desarrollo se van adquiriendo en funci&oacute;n de la edad cronol&oacute;gica y de maduraci&oacute;n de la persona, y esto puede marcar una gran diferencia entre los nacidos en un mismo a&ntilde;o en enero, frente a los nacidos en diciembre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de la edad relativa se usa para describir c&oacute;mo quienes han nacido a principios del a&ntilde;o acad&eacute;mico tienden a tener un rendimiento superior al de quienes nacieron m&aacute;s tarde. Por ejemplo, consideremos dos ni&ntilde;os de cinco a&ntilde;os. Uno naci&oacute; en enero y es el mayor del curso: el otro naci&oacute; en diciembre y es el menor. A pesar de estar en el mismo curso, el primero es casi 12 meses mayor que el segundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os de cinco a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos pueden empezar la escolarizaci&oacute;n en condiciones evolutivas diferentes a las de quienes est&aacute;n cerca de cumplir seis&rdquo;, afirma Mu&ntilde;oz, que reconoce tambi&eacute;n que existe una gran variabilidad individual &ldquo;y que esto no siempre es as&iacute; en todos los casos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/ecoj.12047" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> han demostrado que los ni&ntilde;os de mayor edad suelen tener mejores resultados. As&iacute; lo demuestra tambi&eacute;n esta completa <a href="https://docta.ucm.es/entities/publication/9db0ccb3-9a17-4308-a1d7-6fb5eb75dce7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n sistem&aacute;tica</a> que, tras anallizar 21 art&iacute;culos cient&iacute;ficos de 24 pa&iacute;ses, muestra que los ni&ntilde;os nacidos a finales de a&ntilde;o tienen no solo una desventaja psicomotriz, sino tambi&eacute;n cognitiva, ya que obtienen puntuaciones m&aacute;s bajas en pruebas estandarizadas de funciones cognitivas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Retrasar la escolarizaci&oacute;n o la repetici&oacute;n de curso</h2><p class="article-text">
        Ante este escenario, algunas familias pueden barajar la posibilidad de la repetici&oacute;n de curso. Sin embargo, para Mu&ntilde;oz, &ldquo;ni retrasar la escolarizaci&oacute;n ni repetir un curso son soluciones universales. Ambas deben valorarse de manera individual en funci&oacute;n del ni&ntilde;o y sus caracter&iacute;sticas; la repetici&oacute;n por s&iacute; sola no ha demostrado beneficios medios consistentes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, en ciertos casos puntuales, como un alumno que, adem&aacute;s de haber nacido en diciembre, presenta alguna dificultad en su desarrollo (prematuridad, s&iacute;ndrome o simplemente retraso en el desarrollo), &ldquo;las opciones de repetici&oacute;n o retraso de escolarizaci&oacute;n s&iacute; pueden ser beneficiosas&rdquo;, reconoce Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        Porque un ni&ntilde;o nacido en diciembre no comparte el mismo punto de partida que sus compa&ntilde;eros de curso. Datos de macroestudios como el <a href="https://www.oecd.org/es/publications/2026/09/pisa-2025-results-volume-i-country-notes_88d1164e/spain_c9316c19.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe PISA</a> siguen mostrando que un 22% de los alumnos espa&ntilde;oles han repetido al menos un curso antes de los 15 a&ntilde;os. La brecha acad&eacute;mica que se detecta en los ex&aacute;menes PISA a los 15 (en 4&ordm; curso de la ESO) no se deber&iacute;a a diferencias de inteligencia sino a c&oacute;mo penalizar&iacute;a la rigidez del sistema los meses de maduraci&oacute;n temprana, tal y como muestra este estudio del <a href="https://www.econstor.eu/bitstream/10419/24601/1/dp07037.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre for European Economic Research</a>.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo mitigar las diferencias iniciales</h2><p class="article-text">
        Si bien las intervenciones tempranas adaptativas mitigan las diferencias de desarrollo iniciales en el aula, la evidencia cient&iacute;fica actual a&uacute;n no es concluyente sobre si logran eliminar por completo la brecha producida por la edad relativa. &ldquo;Evidentemente, detectar a tiempo las diferencias con respecto al grupo y llevar a cabo alguna intervenci&oacute;n de atenci&oacute;n temprana o estimulaci&oacute;n focalizada en esas dificultades va a mejorar las diferencias&rdquo;, afirma Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        La detecci&oacute;n temprana permite identificar de manera precoz a los alumnos que muestran desfases o diferencias respecto a su grupo de edad; la ense&ntilde;anza adaptativa permite ajustar los ritmos y metodolog&iacute;as del aula a la madurez del alumno; el refuerzo espec&iacute;fico se basa en aplicar programas de estimulaci&oacute;n focalizados en dificultades concretas; y las expectativas ajustadas eval&uacute;an y exigen al alumno en funci&oacute;n de su etapa de desarrollo biol&oacute;gico y cognitivo, no solo de su a&ntilde;o de nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta brecha tiende a disminuir con la edad, aunque puede persistir de forma indirecta cuando las diferencias iniciales afectan a los aprendizajes posteriores o cuando la persona presenta alg&uacute;n tipo de dificultad de aprendizaje asociada&rdquo;, afirma Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, las dificultades detectadas en las aulas son, m&aacute;s que problemas de capacidad, una simple cuesti&oacute;n de calendario. De ah&iacute; que abordar esta brecha pase por un cambio de mirada que implique una ense&ntilde;anza adaptativa que respete los tiempos biol&oacute;gicos del ni&ntilde;o.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/pilar-munoz-psicologa-nacer-diciembre-suponer-desventaja-respecto-ninos-nacidos-enero-xp_1_13633567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2026 15:15:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pilar Muñoz, psicóloga: “Nacer en diciembre puede suponer una desventaja respecto a otros niños nacidos en enero"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Colegios,Educación,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un despiste, cierta confusión o lentitud de pensamiento: qué es la niebla mental, según una psicóloga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despiste-confusion-lentitud-pensamiento-niebla-mental-psicologa-xp_1_13627940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdcdf957-cdf5-4dc7-886e-16eac99c7c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154591.jpg" width="2696" height="1517" alt="Un despiste, cierta confusión o lentitud de pensamiento: qué es la niebla mental, según una psicóloga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista Yanin Santoya nos ayuda a comprender mejor este fenómeno, a saber cuándo buscar ayuda y nos ofrece pautas clave para cuidar nuestra salud cognitiva</p><p class="subtitle">“Necesitar apoyo no nos hace menos capaces”: cómo pedir ayuda sin sentirnos culpables, según un psicólogo</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez, en medio de una explicaci&oacute;n, te has quedado con la palabra a mitad de la frase? &iquest;O est&aacute;s leyendo el mismo p&aacute;rrafo cinco veces y a&uacute;n no lo est&aacute;s asimilando? &iquest;Entras en una habitaci&oacute;n y olvidas por qu&eacute; lo has hecho? Estas experiencias, sumadas a la sensaci&oacute;n de que una conversaci&oacute;n habitual puede exigir m&aacute;s esfuerzo del normal, forman parte de lo que se conoce como niebla mental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El nombre refleja la idea de que la mente est&aacute; &lsquo;nublada&rsquo; &mdash;y la confusi&oacute;n mental puede sentirse as&iacute;. Es un t&eacute;rmino que se usa para definir problemas cognitivos relacionados con la memoria, la concentraci&oacute;n y la capacidad de pensar. La neuropsic&oacute;loga Yanin Santoya, de <a href="https://www.neuropsicologiacartagena.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Neuropsicolog&iacute;a Cartagena</a>, nos ayuda a comprender mejor este fen&oacute;meno, a saber cu&aacute;ndo buscar ayuda y nos ofrece pautas clave para cuidar nuestra salud cognitiva.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Niebla mental, m&aacute;s que una simple distracci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La niebla mental no es un diagn&oacute;stico en s&iacute; mismo. Es una forma de describir un conjunto de s&iacute;ntomas que pueden afectar a la memoria, la concentraci&oacute;n, la claridad mental, la velocidad de procesamiento y el funcionamiento diario. Seg&uacute;n Santoya, la niebla mental no debe confundirse con la simple falta de atenci&oacute;n o el declive cognitivo. Se trata de un t&eacute;rmino que re&uacute;ne una experiencia concreta y, por lo general, de corto plazo. &ldquo;Se presenta habitualmente en forma de episodios breves, aunque a veces puede durar un poco m&aacute;s, provocando una sensaci&oacute;n de bloqueo que impide evaluar con claridad lo que sucede alrededor&rdquo;, afirma Santoya.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos complejos de esta condici&oacute;n es la disparidad diagn&oacute;stica, ya que en muchos casos lo que una persona percibe no coincide con los resultados de las pruebas neuropsicol&oacute;gicas. Pese a todo, la especialista enfatiza que un resultado normal en consulta &ldquo;no invalida las dificultades que experimenta el paciente, del mismo modo que una queja intensa no demuestra por s&iacute; sola un funcionamiento cerebral anormal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; se siente con niebla mental? Puede ser dif&iacute;cil pensar con claridad, es posible tambi&eacute;n que se sienta letargo o que el cerebro no funcione correctamente. Puede asociarse tambi&eacute;n a sentirse distra&iacute;do, con problemas para concentrarse, dificultad para completar tareas, olvido, agotamiento mental, cierta confusi&oacute;n o un proceso de pensamiento lento.
    </p><h2 class="article-text">Un problema que no distingue entre edades</h2><p class="article-text">
        La niebla mental no responde a una sola causa ni es una consecuencia inevitable de envejecer. Contrariamente a lo que pueda pensarse, tampoco es exclusiva de las personas mayores ni una consecuencia inevitable del envejecimiento. La experta nos recuerda que los <a href="https://www.cell.com/trends/neurosciences/fulltext/S0166-2236(25)00017-7?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS0166223625000177%3Fshowall%3Dtrue" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios reportan</a> dificultades no cognitivas como son la fatiga, alteraci&oacute;n del sue&ntilde;o, estado de &aacute;nimo, enfermedad psiqui&aacute;trica, trauma psicol&oacute;gico, medicamentos o condiciones m&eacute;dicas previas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta nos invita a distinguir tres escenarios. Por un lado, el envejecimiento normal, dado que con los a&ntilde;os es normal que necesitemos m&aacute;s tiempo para aprender o recuperar informaci&oacute;n. Se trata de cambios leves iniciales que se consideran subjetivos, aunque un cambio marcado o progresivo no debe justificarse solo &ldquo;por la edad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n plantea las transiciones de la mediana edad, como durante la perimenopausia, ya que las fluctuaciones hormonales pueden provocar dificultades cognitivas transitorias, como problemas en la memoria de repetici&oacute;n, que suelen desaparecer tras esta etapa, lo que lleva a vincularlas a una transici&oacute;n fisiol&oacute;gica m&aacute;s que al paso de los a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un tercer y &uacute;ltimo escenario que plantea la experta es la recuperaci&oacute;n de enfermedades. La niebla mental puede aparecer en j&oacute;venes y ni&ntilde;os. Se ha <a href="https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2024.102456" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documentado ampliamente</a> en universitarios y adolescentes como secuela de la Covid, as&iacute; como en pacientes que han recibido tratamientos oncol&oacute;gicos, asoci&aacute;ndose en estos casos a la fatiga y a alteraciones del estado de &aacute;nimo. Asimismo, existen factores cotidianos y patolog&iacute;as subyacentes que influyen, como el estr&eacute;s, la multitarea digital, los trastornos del sue&ntilde;o o la depresi&oacute;n. Entender qu&eacute; provoca la confusi&oacute;n mental puede ayudarnos a controlarla.
    </p><h2 class="article-text">H&aacute;bitos cotidianos para despejar la mente</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; solemos pensar con m&aacute;s claridad despu&eacute;s de una buena noche de sue&ntilde;o o de hacer ejercicio? No es casualidad. La neuropsic&oacute;loga recomienda empezar por optimizar nuestros h&aacute;bitos diarios a trav&eacute;s de estos cuatro pilares fundamentales:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Higiene del sue&ntilde;o</a>: se ha comprobado que la falta de sue&ntilde;o dificulta la concentraci&oacute;n. Por tanto, dormir bien, mantener unos horarios regulares y dise&ntilde;ar una rutina tranquila antes de acostarnos, que reduzca el uso de pantalla, contribuye a una mente l&uacute;cida a largo plazo.</li>
                                    <li>Alimentaci&oacute;n equilibrada: la alimentaci&oacute;n desempe&ntilde;a un papel fundamental en nuestras funciones cognitivas. Asegurarnos una dieta rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y prote&iacute;nas, adem&aacute;s de mantener una hidrataci&oacute;n constante con agua a lo largo del d&iacute;a, nutren el cerebro y lo protegen del estr&eacute;s oxidativo.</li>
                                    <li>Actividad f&iacute;sica: el ejercicio f&iacute;sico no solo es bueno para el cuerpo, sino que tambi&eacute;n estimula la mente de forma natural. Practicar actividades como caminar, bailar, nadar o hacer ejercicios de fuerza, seg&uacute;n las preferencias y capacidades de cada persona, nos ayuda a aumentar la agudeza mental.</li>
                                    <li>Organizaci&oacute;n del entorno: evitar la multitarea, reservar un momento espec&iacute;fico para cada actividad, silenciar las notificaciones y usar agendas o listas de tareas pendientes para liberar al cerebro de cargas innecesarias.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estas cuatro acciones, Santoya nos recuerda la importancia de mantener actividades placenteras que estimulen el cerebro sin sobrecargarlo, como &ldquo;leer y comentar un libro, cocinar una receta nueva, escuchar m&uacute;sica o conversar con un amigo&rdquo;. Sea lo que sea que elijamos, es clave que lo que hagamos nos resulte agradable y manejable, sobre todo cuando hay fatiga. &ldquo;Estos h&aacute;bitos apoyan la salud cognitiva y pueden ayudar a manejar factores que agravan las dificultades&rdquo;, admite la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo pedir ayuda</h2><p class="article-text">
        Si, a pesar de integrar todos estos cambios, la sensaci&oacute;n de niebla mental &ldquo;persiste, aumenta o interfiere con el trabajo o la vida cotidiana, la evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica permite investigar su causa y orientar el tratamiento&rdquo;, afirma Santoya.
    </p><p class="article-text">
        Para evaluar y determinar la relevancia de estos olvidos o despistes, en neuropsicolog&iacute;a se eval&uacute;an, como explica Santoya, cuatro factores esenciales: el inicio, la frecuencia, la evoluci&oacute;n y el impacto que tienen en el trabajo y en la autonom&iacute;a de la persona. La experta advierte que es fundamental realizar una consulta profesional cuando el cambio persiste en el tiempo, empeora progresivamente o afecta de forma directa las actividades de la vida diaria.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despiste-confusion-lentitud-pensamiento-niebla-mental-psicologa-xp_1_13627940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Nov 2026 08:59:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un despiste, cierta confusión o lentitud de pensamiento: qué es la niebla mental, según una psicóloga]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cdcdf957-cdf5-4dc7-886e-16eac99c7c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154591.jpg" width="2696" height="1517"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Manzanas, arándanos o kiwi? Qué frutas tomar con intolerancia a la fructosa, según una nutricionista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/manzanas-arandanos-kiwi-frutas-intolerancia-fructosa-nutricionista-xp_1_13615462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac383d82-c5ce-4cf5-849e-4ed83cdf5901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Manzanas, arándanos o kiwi? Qué frutas tomar con intolerancia a la fructosa, según una nutricionista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nutricionista Ana Mulero indica que la lista de frutas que pueden tomarse en caso de intolerancia a la fructosa es más extensa de lo que podríamos pensar</p><p class="subtitle">Los cinco consejos de una nutricionista para cuidar nuestra alimentación en el trabajo: “El orden de los factores sí altera el producto”</p></div><p class="article-text">
        Aunque casi siempre asociamos la sensaci&oacute;n de sentir pesadez y cierta incomodidad en el abdomen durante la digesti&oacute;n con haber ingerido una comida copiosa, para algunas personas, puede ocurrir lo mismo por una pieza de fruta o una ensalada aparentemente saludables. En estos casos, lo que deber&iacute;a ser un tentempi&eacute; nutritivo se convierte en horas de hinchaz&oacute;n, gases o visitas urgentes al ba&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son s&iacute;ntomas que a menudo se ignoran o que se atribuyen a una indigesti&oacute;n com&uacute;n, pero que podr&iacute;an estar relacionados con la forma en la que el cuerpo procesa la fructosa, un az&uacute;car presente de forma natural en muchos alimentos. Seg&uacute;n datos de la Sociedad Andaluza de Patolog&iacute;a Digestiva, entre un <a href="https://www.sapd.es/rapd/2017/40/3/01/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">40% y un 60% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola</a> padece intolerancia a la fructosa.
    </p><h2 class="article-text">Comprender la intolerancia a la fructosa</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La fructosa es el az&uacute;car natural de la fruta, la miel y algunas verduras y, para pasar del intestino a la sangre, necesita unos &lsquo;transportadores&rsquo; que funcionan como las cajas de un supermercado&rdquo;, explica la nutricionista <a href="https://anamuleronutricion.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Mulero</a>. Seg&uacute;n la especialista, cuando todas las cajas est&aacute;n abiertas, los &lsquo;clientes&rsquo; pasan tranquilamente y salen sin problema. Por tanto, en un sistema digestivo sano, las c&eacute;lulas del intestino delgado absorben este az&uacute;car y lo pasan al torrente sangu&iacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una intolerancia a la fructosa, sin embargo, &ldquo;hay una sola caja (transportador) abierta y los clientes (la fructosa) se acumulan. Es decir, la fructosa no se absorbe, se queda en el intestino y, cuando llega al colon, fermenta, causando los s&iacute;ntomas&rdquo;, explica de forma gr&aacute;fica Mulero. Si bien solemos referirnos a ello como intolerancia a la fructosa, &ldquo;el t&eacute;rmino m&aacute;s preciso es malabsorci&oacute;n de fructosa&rdquo;, matiza la experta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando esto ocurre, suelen aparecer, a la media hora de comer, s&iacute;ntomas como &ldquo;hinchaz&oacute;n abdominal, gases, ruidos intestinales, retortijones y diarrea&rdquo;, afirma Mulero, para la que es importante evitar el autodiagn&oacute;stico. &ldquo;Lo indicado es acudir al m&eacute;dico, que puede pedir un test de aliento, y despu&eacute;s trabajar la alimentaci&oacute;n con un dietista-nutricionista&rdquo;, aconseja Mulero. 
    </p><h2 class="article-text">Las frutas que se pueden tomar en caso de intolerancia a la fructosa</h2><p class="article-text">
        La lista de frutas que pueden tomarse en caso de intolerancia a la fructosa es m&aacute;s extensa de lo que podr&iacute;amos pensar. Como apunta Mulero, &ldquo;suelen tolerarse bien la naranja, la mandarina, el kiwi, las fresas, las frambuesas, los ar&aacute;ndanos, la pi&ntilde;a, la papaya y el pl&aacute;tano, mejor si no est&aacute; muy maduro&rdquo;. Como casi todo en alimentaci&oacute;n, la cantidad es un factor importante: una raci&oacute;n normal sienta bien, pero medio kilo de fresas de una sentada probablemente no, afirma Mulero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para tener una idea de las cantidades, y a partir de los <a href="https://www.aegastro.es/documents/infogastrum/infogastrum-intolerancia-fructosa.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de la Agencia Espa&ntilde;ola de Seguridad Alimentaria</a>, una pieza de fruta pesa unos 100 gramos; una de tama&ntilde;o mediano, unos 200 gramos; y una de tama&ntilde;o grande, unos 250-300 gramos, y en cada comida se pueden llegar a tolerar quince gramos de fructosa y dos gramos de sorbitol.
    </p><p class="article-text">
        Ciertas verduras pueden ser nuestras aliadas en caso de intolerancia a la fructosa porque son naturalmente bajas en az&uacute;car y est&aacute;n repletas de nutrientes, como zanahorias, calabac&iacute;n, espinacas, jud&iacute;as verdes o lechuga de hoja verde.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las frutas cuyo consumo es mejor controlar</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que hablar de frutas altas en fructosa, Mulero matiza la expresi&oacute;n y afirma que &ldquo;lo que importa es la proporci&oacute;n fructosa-glucosa, es decir, que la fruta tenga m&aacute;s fructosa que glucosa, lo que llamamos &lsquo;exceso de fructosa&rsquo;, y la cantidad que comes de una vez&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de esto, las frutas que suelen sentar peor en caso de intolerancia a la fructosa son la manzana, la pera, las cerezas, el mango, la sand&iacute;a y los higos. &ldquo;Las tres primeras contienen adem&aacute;s sorbitol, as&iacute; que suman dos problemas en una sola pieza&rdquo;, advierte Mulero.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tenemos que eliminar estas frutas para siempre? &ldquo;No, lo que hacemos es una fase corta en la que se reducen las m&aacute;s problem&aacute;ticas hasta que los s&iacute;ntomas se calman. Despu&eacute;s se van introduciendo poco a poco para descubrir cu&aacute;nto tolera cada persona&rdquo;, afirma Mulero.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Intolerancia a la fructosa, &iquest;hay alimentos prohibidos?</h2><p class="article-text">
        Igual que ocurre con la fruta, en el caso del resto de alimentos tambi&eacute;n debemos prestar atenci&oacute;n a la cantidad y al umbral personal. &ldquo;Hay quien tolera media manzana y quien no tolera ni un trozo&rdquo;, advierte Mulero. Pero lo que s&iacute; hay son alimentos que suelen ser m&aacute;s problem&aacute;ticos y que &ldquo;dan m&aacute;s guerra&rdquo;. Mulero habla de:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Miel y sirope de agave. Se calcula que la miel contiene 35 gramos de fructosa por cada 100 gramos.</li>
                                    <li>Zumos de frutos, incluso los naturales. &ldquo;Al beberse en dos minutos, se acumula mucha fructosa en poco tiempo&rdquo;, explica Mulero</li>
                                    <li>Fruta desecada como pasas, d&aacute;tiles e higos secos</li>
                                    <li>Productos con jarabe de glucosa y fructosa como refrescos, boller&iacute;a o algunas salsas</li>
                                    <li>Chicles y caramelos &lsquo;sin az&uacute;car&rsquo;, ya que tienen sorbitol (E-420), que empeora la absorci&oacute;n de la fructosa</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En cualquier caso, para determinar si un alimento contiene fructosa, es necesario leer bien la etiqueta, donde deben buscarse t&eacute;rminos comunes que indican la presencia de fructosa, como jarabe de ma&iacute;z de alta fructosa, concentrados de zumo de frutas, jarabe de agave o miel que, si bien es natural, es un edulcorante con alto contenido de fructosa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/manzanas-arandanos-kiwi-frutas-intolerancia-fructosa-nutricionista-xp_1_13615462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 09:02:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Manzanas, arándanos o kiwi? Qué frutas tomar con intolerancia a la fructosa, según una nutricionista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Comida,Salud,Bienestar,Intolerancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es el discernimiento, una de las herramientas básicas de la inteligencia emocional, según una psicóloga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/discernimiento-herramientas-basicas-inteligencia-emocional-psicologa-xp_1_13614954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55f556a9-3305-45ad-96d8-f96c3bd59d0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1017y505.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es el discernimiento, una de las herramientas básicas de la inteligencia emocional, según una psicóloga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta habilidad cognitiva nos ayuda a tomar mejores decisiones, saber lo que nos conviene y establecer límites saludables sin sentir culpa</p><p class="subtitle">“Necesitar apoyo no nos hace menos capaces”: cómo pedir ayuda sin sentirnos culpables, según un psicólogo</p></div><p class="article-text">
        Todos tenemos que tomar decisiones. Aceptamos el compromiso y el valor de decidir una cosa y no otra. No solo son decisiones morales, sino tambi&eacute;n relacionales y educativas. Y aqu&iacute; es donde necesitamos el discernimiento. Bajo este t&eacute;rmino se esconde una habilidad y una capacidad de percibir diferencias, sopesar interpretaciones contrapuestas, regular la reactividad emocional y retrasar la toma de conclusiones precipitadas para llegar a una interpretaci&oacute;n m&aacute;s precisa.
    </p><p class="article-text">
        El discernimiento requiere adem&aacute;s tolerar la ambig&uuml;edad en lugar de eliminarla, e implica la voluntad de revisar en lugar de defender. Por tanto, refleja una gran flexibilidad y la capacidad de transitar entre perspectivas y considerar varias posibilidades sin decantarse por una sola de forma prematura.
    </p><h2 class="article-text">Discernimiento, la br&uacute;jula interna que nos da claridad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El discernimiento es la capacidad de pararnos a comprender una situaci&oacute;n antes de actuar, diferenciando lo que pensamos, lo que sentimos y lo que realmente est&aacute; ocurriendo para poder tomar una decisi&oacute;n ajustada a lo que necesitamos y a nuestros valores&rdquo;, explica la psic&oacute;loga <a href="https://nagorepsico.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nagore Garc&iacute;a Ortega</a>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ayudarnos a distinguir si algo est&aacute; bien o mal, el discernimiento va un poco m&aacute;s all&aacute;, porque nos permite &ldquo;valorar diferentes elementos de una situaci&oacute;n, distinguir cu&aacute;les son relevantes y cu&aacute;les no, y elegir c&oacute;mo queremos responder&rdquo;, a&ntilde;ade Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; dice nuestra intuici&oacute;n? &iquest;Y nuestra cabeza? &iquest;Y las personas de nuestro entorno? Todas estas &lsquo;voces&rsquo; pueden aportar claridad a nuestras decisiones, pero requieren escuchar, guardar silencio y estar consciente. Para Garc&iacute;a, &ldquo;el discernimiento est&aacute; relacionado con procesos como la metacognici&oacute;n, es decir, la capacidad de observar nuestros propios pensamientos y con algunas funciones ejecutivas implicadas en la toma de decisiones y el control de la conducta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a toma como ejemplo cuando tenemos un conflicto con otra persona. &ldquo;Discernir no ser&iacute;a actuar inmediatamente desde el enfado ni tampoco ignorarlo, sino preguntarnos &lsquo;&iquest;qu&eacute; ha ocurrido realmente?&rsquo;, &lsquo;&iquest;qu&eacute; estoy interpretando?&rsquo;, &lsquo;&iquest;qu&eacute; estoy sintiendo?&rsquo;, &lsquo;&iquest;qu&eacute; necesito y qu&eacute; respuesta ser&iacute;a coherente conmigo?&rsquo;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sin la capacidad de discernir, las personas nos volvemos cognitivamente fr&aacute;giles. Confundimos firmeza con fortaleza y rigidez con perspicacia. Es como si el discernimiento funcionara como el amortiguador de la mente que permite soportar la presi&oacute;n sin que se produzca una fractura.
    </p><h2 class="article-text">La diferencia entre discernir y pensar demasiado</h2><p class="article-text">
        El discernimiento nos conduce a pasos concretos. Es la capacidad de tomar decisiones inteligentes sobre las mejores maneras de superar las dificultades, de separar lo importante de lo irrelevante o de diferenciar entre dos opciones similares. Una capacidad que dista mucho de analizar algo de forma obsesiva. &ldquo;La diferencia fundamental est&aacute; en que discernir nos ayuda a avanzar, mientras que pensar en exceso puede dejarnos atrapados&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vida nos exige evaluar comportamientos, reconocer riesgos y elegir, por ejemplo, en qui&eacute;n confiar. El discernimiento nos ayuda a pasar de la experiencia a la decisi&oacute;n. Comparamos lo que sucede con lo que sabemos, estimamos lo que podr&iacute;a ocurrir y decidimos si continuar, retirarnos o solicitar m&aacute;s informaci&oacute;n. &ldquo;Cuando discernimos, analizamos una situaci&oacute;n con un prop&oacute;sito: comprenderla mejor y poder tomar una decisi&oacute;n, aunque no tengamos una certeza absoluta&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no ocurre con el <a href="https://www.eldiario.es/era/pensamiento-rumiante-psicologa-genera-agotamiento-mayor-intensidad-emociones-negativas-xp_1_13151105.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensamiento rumiante</a>, que suele llevar impl&iacute;cita una b&uacute;squeda de la certeza o de control que es dif&iacute;cil de alcanzar. &ldquo;Damos vueltas a las mismas preguntas, revisamos otra vez lo ocurrido y buscamos una respuesta definitiva que nos permita sentirnos completamente seguros&rdquo;, admite Garc&iacute;a, seg&uacute;n la cual discernir no es tanto una cuesti&oacute;n de cu&aacute;nto pensamos, sino de c&oacute;mo pensamos y qu&eacute; funci&oacute;n cumple ese pensamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque el discernimiento acepta que &ldquo;siempre habr&aacute; cierta incertidumbre, mientras que el pensamiento repetitivo puede convertirse en una estrategia para intentar reducir la incertidumbre que parad&oacute;jicamente termina manteni&eacute;ndonos m&aacute;s preocupados&rdquo;, advierte Garc&iacute;a. Y es que la incertidumbre no siempre impide una respuesta razonable: podemos decidir que un acuerdo debe modificarse aun sin estar seguros de los motivos que lo impulsan.
    </p><p class="article-text">
        Para distinguir si entramos en este pensamiento repetitivo en lugar de discernir, la experta aconseja hacernos esta pregunta: &iquest;Pensar sobre una cosa determinada nos est&aacute; ayudando a comprender y decidir, o estamos intentando conseguir una certeza que probablemente no voy a poder obtener?
    </p><h2 class="article-text">Discernir: la conexi&oacute;n con establecer l&iacute;mites saludables</h2><p class="article-text">
        El discernimiento es el paso previo para poner l&iacute;mites. Y hacerlo de forma equilibrada no es f&aacute;cil. El objetivo, en toda decisi&oacute;n, no es llegar a l&iacute;mites m&aacute;s fuertes, sino m&aacute;s acertados. Primero necesitamos &ldquo;saber d&oacute;nde estamos nosotros y d&oacute;nde empieza el otro: qu&eacute; necesitamos, qu&eacute; podemos ofrecer, qu&eacute; no queremos aceptar y qu&eacute; consecuencias tiene para nosotros mantener una determinada situaci&oacute;n&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;mites aclaran d&oacute;nde terminamos nosotros y d&oacute;nde empieza la otra persona y nos permite ir un poco m&aacute;s all&aacute; de la simple emoci&oacute;n del momento, adem&aacute;s de evitar el contagio emocional y la codependencia.
    </p><p class="article-text">
        Para Garc&iacute;a, podemos sentir culpa cuando decimos que no, o miedo a decepcionar a alguien, &ldquo;pero sentir culpa no significa necesariamente que estemos haciendo algo incorrecto&rdquo;. Y aqu&iacute; entra en juego la diferencia entre &lsquo;no quiero hacerlo&rsquo;, &lsquo;no puedo hacerlo&rsquo; y &lsquo;creo que deber&iacute;a hacerlo porque temo lo que pueda pensar la otra persona&rsquo;. &ldquo;Esa diferenciaci&oacute;n favorece unos l&iacute;mites m&aacute;s coherentes y menos reactivos&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Esta capacidad de establecer l&iacute;mites sanos implica tambi&eacute;n respetar pensamientos, creencias y valores distintos a los propios, sin sentirnos obligados a aceptarlos ni sentirnos atacados cuando alguien expresa una opini&oacute;n distinta. &ldquo;Est&aacute; relacionado con la asertividad, es decir, poder expresar nuestras necesidades y derechos respetando al mismo tiempo los de los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una habilidad que se puede entrenar</h2><p class="article-text">
        El discernimiento es una habilidad que se puede desarrollar, malinterpretar o perder temporalmente, ya que no es una cualidad permanente ni una insignia que se obtiene mediante la convicci&oacute;n. Seg&uacute;n Garc&iacute;a, &ldquo;hay personas que pueden presentar determinadas diferencias en aspectos relacionados con la regulaci&oacute;n emocional, la impulsividad, la flexibilidad cognitiva o la capacidad de planificaci&oacute;n. Pero el discernimiento no es una capacidad fija con la que nacemos o no: se puede desarrollar y entrenar a lo largo de la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entrenar el discernimiento implica desarrollar la capacidad de pausar, observar, procesar la informaci&oacute;n sin sesgos autom&aacute;ticos y tomar decisiones conscientes. Necesitamos la experiencia, el aprendizaje y la capacidad de reflexionar para poder tomar mejores decisiones. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/discernimiento-herramientas-basicas-inteligencia-emocional-psicologa-xp_1_13614954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2026 15:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es el discernimiento, una de las herramientas básicas de la inteligencia emocional, según una psicóloga]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional,Inteligencia emocional,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Necesitar apoyo no nos hace menos capaces”: cómo pedir ayuda sin sentirnos culpables, según un psicólogo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesitar-apoyo-no-capaces-pedir-ayuda-sentirnos-culpables-psicologo-xp_1_13609132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37b5b4d3-8ecf-4eb7-9b52-6a186e95f8b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1560y296.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Necesitar apoyo no nos hace menos capaces”: cómo pedir ayuda sin sentirnos culpables, según un psicólogo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acercarnos a la persona correcta en el momento adecuado nos ayudará a que el favor sea concedido y que nadie se resienta por nuestra petición
</p><p class="subtitle">“Es una inversión directa en longevidad”: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos</p></div><p class="article-text">
        Parece un acto simple, pero pedir ayuda no siempre lo es. Todos necesitamos ayuda alguna vez: quiz&aacute;s nos sintamos abrumados por un reto laboral y nos vendr&iacute;a bien la perspectiva de un compa&ntilde;ero. O necesitamos flexibilidad de horario porque estamos pasando por un mal momento personal. O sencillamente nos ir&iacute;a genial hablar con alguien. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, muchas personas no piden ayuda a menos que est&eacute;n en una situaci&oacute;n desesperada, porque no quieren molestar a nadie o porque temen que les digan que no. Otras piensan que pedir ayuda o alg&uacute;n favor, por peque&ntilde;o que sea, nos hace parecer incompetentes e incluso vulnerables. Muchas veces, el problema es que no sabemos c&oacute;mo pedirla, as&iacute; que no lo hacemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pedir ayuda implica reconocer que necesitamos algo de otra persona y esto nos coloca en una posici&oacute;n de cierta vulnerabilidad&rdquo;, reconoce <a href="https://francrubiopsicologo.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Franc Rubio Rodr&iacute;guez</a>, psic&oacute;logo. Aunque sea un peque&ntilde;o favor, &ldquo;pueden aparecer pensamientos como &lsquo;no quiero molestar&rsquo;, &lsquo;deber&iacute;a poder hacerlo solo&rsquo; o &lsquo;van a pensar que no soy capaz&rsquo;&rdquo;, admite Rubio. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la dificultad de pedir ayuda suele haber &ldquo;verg&uuml;enza o miedo a mostrarnos necesitados porque hemos asociado mucho la autonom&iacute;a con &lsquo;poder con todo&rsquo;, cuando en realidad una persona aut&oacute;noma tambi&eacute;n puede reconocer sus l&iacute;mites y apoyarse en los dem&aacute;s cuando lo necesita&rdquo;, reconoce Rubio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solemos pensar que la gente rechazar&aacute; nuestras peticiones o nos menospreciar&aacute;, as&iacute; que no pedimos ayuda tan a menudo como deber&iacute;amos. Pero la negativa a hacerlo &ldquo;depende de cada persona, y muchas veces no nos asustan tanto el &lsquo;no&rsquo; como lo que interpretamos que ese &lsquo;no&rsquo; dice sobre nosotros. Podemos vivirlo como &lsquo;no le importo&rsquo;, &lsquo;soy una carga&rsquo; o &lsquo;no deber&iacute;a haber pedido nada&rsquo;&rdquo;, afirma Rubio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lejos de esta creencia y tal y como demuestra esta investigaci&oacute;n publicada en <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/09567976221097615" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psychological Science</a>, por lo general solemos subestimar la disposici&oacute;n de los dem&aacute;s a ayudar, cuando en realidad se ha demostrado que cuando las personas realizan actos de bondad, aumenta el bienestar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe una exigencia interna de tener que poder con todo, lo que nos lleva muchas veces a ser m&aacute;s duros con nosotros mismos de lo que ser&iacute;amos con otra persona&rdquo;, afirma Rubio para referirse a otro de los motivos por los que nos cuesta pedir ayuda. Porque, cuando es un amigo el que necesita ayuda, &ldquo;probablemente no pensar&iacute;amos que es d&eacute;bil, pero si somos nosotros quienes la necesitamos, s&iacute; podemos juzgarnos de esa manera&rdquo;, reconoce el experto. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea importante no solo preguntarnos &ldquo;&lsquo;&iquest;me da miedo que me diga que no?&rsquo; sino tambi&eacute;n &lsquo;&iquest;qu&eacute; significar&iacute;a para m&iacute; que me dijera que no?&rsquo;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo elegir bien la persona con peticiones peque&ntilde;as y concretas</h2><p class="article-text">
        La ayuda que necesitamos en un momento determinado puede variar desde algo relativamente sencillo, como cubrir un turno de trabajo, que nos lleven a alg&uacute;n sitio o pedir consejo, hasta algo m&aacute;s importante, como ayuda para el cuidado de un hijo, un peque&ntilde;o pr&eacute;stamo econ&oacute;mico o apoyo para un problema m&eacute;dico. Sea cual sea el reto, contar con la ayuda de otros puede ahorrarnos tiempo y esfuerzo, adem&aacute;s de brindarnos el apoyo emocional que tanto necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Para Rubio, el objetivo no es tanto el hecho de que pedir ayuda nos haga sentir cierta incomodidad, si bien &ldquo;al principio puede aparecer verg&uuml;enza, miedo o sensaci&oacute;n de estar molestando: podemos aprender a hacerlo incluso sintiendo eso&rdquo;. Para empezar, recomienda recurrir a &ldquo;personas de confianza con peticiones peque&ntilde;as y concretas: &lsquo;&iquest;Puedes acompa&ntilde;arme?&rsquo;, &lsquo;&iquest;Tienes diez minutos para escucharme&rsquo;?, &lsquo;&iquest;Me puedes echar una mano con esto?&rsquo;. Es m&aacute;s f&aacute;cil empezar as&iacute; que esperar a encontrarnos en una situaci&oacute;n l&iacute;mite&rdquo;, reconoce Rubio.
    </p><p class="article-text">
        Acercarse a la persona correcta en el momento adecuado nos ayudar&aacute; a que el favor sea concedido y que nadie se resienta por nuestra petici&oacute;n. Por tanto, antes de contactar con alguien es fundamental tomarnos un tiempo para considerar si esa persona realmente nos puede ayudar.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las claves que apunta Rubio es detenernos antes y preguntarnos: &lsquo;&iquest;Qu&eacute; necesito realmente?&rsquo; y &lsquo;&iquest;Qu&eacute; me estoy diciendo por necesitarlo?&rsquo;. &ldquo;Muchas veces descubrimos que el problema no est&aacute; en la petici&oacute;n sino en c&oacute;mo nos juzgamos por tener una necesidad&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones se basan en dar y recibir, por lo que no debemos pensar en aceptar ayuda como una deuda inc&oacute;moda. Porque, como reconoce Rubio, &ldquo;con el tiempo vamos acumulando experiencias nuevas: pedimos algo, la otra persona responde con normalidad y comprobamos que necesitar apoyo no nos hace menos capaces&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Aprender a aceptar la ayuda, quiz&aacute;s m&aacute;s importante que pedirla</h2><p class="article-text">
        Aprender a recibir ayuda a veces cuesta. Pero, una vez la pedimos y nos la dan, &iquest;c&oacute;mo podemos gestionar la vulnerabilidad que podemos sentir al dejarnos cuidar? Para Rubio, recibir ayuda puede resultar inc&oacute;modo: algunas personas sienten que tienen que devolver el favor, le quitan importancia o demuestran que en realidad no necesitaban tanto esa ayuda. &ldquo;En estos momentos puede ser &uacute;til hacer algo aparentemente sencillo: permitirse recibirla, no intentar compensarla inmediatamente, no justificarse y poder decir simplemente: &lsquo;gracias, me ha ayudado mucho&rsquo;&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La capacidad de pedir y aceptar ayuda es una valiosa habilidad porque cargar con una gran responsabilidad sin los recursos o el apoyo adecuados puede provocar agotamiento. De hecho, las <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2921311/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> en este campo han demostrado que la falta de apoyo social puede estar directamente relacionada con una mala salud mental y f&iacute;sica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dejarnos cuidar supone aceptar durante un momento que no tenemos que sostenerlo todo nosotros solos. Y eso puede generar mucha vulnerabilidad, especialmente en personas acostumbradas a ser quienes ayudan o quienes siempre se mantienen fuertes&rdquo;, matiza Rubio.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el experto apunta que puede ser una experiencia muy importante. &ldquo;Comprobar que podemos mostrar una necesidad, que alguien puede responder a ella y que eso no nos convierte en d&eacute;biles ni nos hace perder autonom&iacute;a es importante, como lo es entender que sentirnos capaces de cuidar de nosotros mismos y permitir que otros nos cuiden no son cosas incompatibles&rdquo;, concluye Rubio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesitar-apoyo-no-capaces-pedir-ayuda-sentirnos-culpables-psicologo-xp_1_13609132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Oct 2026 07:59:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Necesitar apoyo no nos hace menos capaces”: cómo pedir ayuda sin sentirnos culpables, según un psicólogo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué deben desayunar los niños para ayudar a su concentración en el cole: "El azúcar no da energía, la quita"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deben-desayunar-ninos-ayudar-concentracion-cole-azucar-no-da-energia-quita-xp_1_13603344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78b019e9-9603-4f54-813b-c133db863195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x671y502.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué deben desayunar los niños para ayudar a su concentración en el cole: &quot;El azúcar no da energía, la quita&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo García Gómez, nutricionista, explica que sin duda el desayuno dulce es uno de los que prefieren muchos niños, “pero debemos hacerlo bien”</p><p class="subtitle">Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica</p></div><p class="article-text">
        El desayuno es la primera comida del d&iacute;a despu&eacute;s de horas de sue&ntilde;o y, por tanto, de un tiempo de ayuno. El cuerpo necesita la energ&iacute;a que nos da esta comida para empezar las primeras actividades del d&iacute;a. Una comida sana y equilibrada nos da energ&iacute;a, equilibra nuestros niveles de az&uacute;car en sangre y activa nuestro metabolismo. Para funcionar de manera &oacute;ptima, el cerebro necesita agua, grasas, glucosa y vitaminas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como nuestros m&uacute;sculos necesitan combustible durante el ejercicio, el cerebro tambi&eacute;n necesita energ&iacute;a durante un esfuerzo mental prolongado. Es posible que en muchas casas los productos estrella de las ma&ntilde;anas para muchos ni&ntilde;os y adolescentes sean galletas, boller&iacute;a, cereales infantiles y cacaos solubles, &iquest;qu&eacute; dicen de esta <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-maite-espinosa-explica-si-mejor-desayunar-dulce-salado-hay-cuenta-factores-individuales-xp_1_12895244.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opci&oacute;n dulce</a> los expertos?
    </p><h2 class="article-text">El formato dulce, a examen</h2><p class="article-text">
        Para <a href="https://pablogarcianutricion.com/?v=15e46c79400b" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pablo Garc&iacute;a G&oacute;mez</a>, nutricionista, sin duda es uno de los que prefieren muchos ni&ntilde;os, &ldquo;pero debemos hacerlo bien&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; significa esto? Que debemos tener en cuenta ciertas consideraciones y romper con ideas err&oacute;neas que tenemos a&uacute;n sobre muchos de los alimentos que tomamos. Como aclara Garc&iacute;a, &ldquo;el az&uacute;car, al contrario de la creencia popular, no nos da energ&iacute;a, sino que nos la quita&rdquo;. Esto ocurre porque se produce lo que se conoce como hipoglucemia reactiva, es decir, &ldquo;el cuerpo debe producir mucha insulina para reducir el az&uacute;car que entra r&aacute;pidamente a la sangre como consecuencia del consumo de alimentos azucarados y zumos&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que &ldquo;esta respuesta a menudo es exagerada y tanta insulina producida acaba por bajar tambi&eacute;n bruscamente los niveles sangu&iacute;neos de glucosa, lo que puede producir bajadas de energ&iacute;a mental y f&iacute;sica, justo el efecto contrario al esperado&rdquo;, advierte Garc&iacute;a, seg&uacute;n el cual esto ocurre sobre todo en el desayuno, cuando la &ldquo;glucosa sangu&iacute;nea est&aacute; en estado basal debido al ayuno nocturno y la elevaci&oacute;n en sangre de esta es todav&iacute;a m&aacute;s brusca&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no solo pasa con el az&uacute;car. Tambi&eacute;n &ldquo;puede ocurrir con otros alimentos ricos en hidratos de carbono refinados y bajos en fibra. Y el m&aacute;s t&iacute;pico es el pan blanco de las tostadas y los bocadillos. De modo que un desayuno salado cualquiera no tiene por qu&eacute; garantizar la salud&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El mejor desayuno antes de ir a la escuela</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; debe incluir un desayuno para ayudar al cerebro a mejorar la concentraci&oacute;n y la atenci&oacute;n sostenida? &ldquo;Debemos intentar aportar cantidades constantes de hidratos de carbono de calidad, acompa&ntilde;ados de prote&iacute;na, fibra y grasa saludable&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Si bien nos puede venir a la cabeza &ldquo;un huevo revuelto con aguacate, una tostadita de pan 100% integral y una fruta fresca y entera, esto no siempre es realista para los padres ni tampoco apetecible para los hijos&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, debemos ser un poco m&aacute;s ingeniosos y buscar alternativas factibles, realistas, que &ldquo;puedan seguirse toda la vida, por encima de una opci&oacute;n impecable que se vaya a abandonar en un d&iacute;a&rdquo;, admite el experto.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa m&aacute;s f&aacute;cil y factible es optar por un desayuno &ldquo;dulce, r&aacute;pido y saludable, tomando el mismo formato que el desayuno t&iacute;pico, pero cambiando la calidad de los ingredientes&rdquo;, matiza Garc&iacute;a. As&iacute;, el experto ofrece dos opciones de desayunos.
    </p><p class="article-text">
        Una primera opci&oacute;n incluye leche de prote&iacute;nas sin lactosa con cacao puro 100% en polvo sin az&uacute;car ni edulcorantes; cereales de desayuno integrales sin az&uacute;car ni edulcorantes y, de manera adicional, avellanas o almendras tostadas sin sal y fruta fresca. &ldquo;La leche sin lactosa es m&aacute;s dulce y reduce la necesidad de a&ntilde;adir az&uacute;car o edulcorantes; el cacao en polvo puro aporta sabor; el l&aacute;cteo en su versi&oacute;n con prote&iacute;na a&ntilde;adida aporta las prote&iacute;nas que los cereales y la fruta apenas contienen; la fibra de los cereales y los frutos secos ayudan a evitar el pico de insulina y glucosa en sangre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra propuesta de desayuno saludable para tomar antes de ir a la escuela que sugiere Garc&iacute;a es repetir la misma f&oacute;rmula, pero &ldquo;cambiando la leche por un yogur natural de prote&iacute;nas y a&ntilde;adi&eacute;ndole los cereales y la fruta troceada. Es una buena elecci&oacute;n para paladares exigentes porque al unir todos los elementos al mismo tiempo, el dulzor natural de la fruta puede ayudar a que no se note tanto la ausencia de az&uacute;car y el edulcorante&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, un desayuno de calidad nutritiva deber&iacute;a incluir un l&aacute;cteo, cereales integrales y una fruta, mejor si es natural y entera. Consumir este tipo alimentos antes de ir a la escuela le da tiempo al cuerpo a digerirla y mantener la energ&iacute;a durante buena parte de la ma&ntilde;ana. El cerebro funciona casi exclusivamente con glucosa, que proviene de los carbohidratos que consumimos. Al elegir cereales integrales en lugar de refinados, la glucosa entre en el torrente sangu&iacute;neo de forma gradual, en lugar de hacerlo de golpe.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si no tienen hambre?</h2><p class="article-text">
        Entre un <a href="https://www.aeped.es/enfamilia/salud-en-familia/desayuno-antes-ir-al-colegio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">6-8% de los ni&ntilde;os y adolescentes espa&ntilde;oles no desayunan</a> de forma habitual y muchos m&aacute;s, en especial los adolescentes, lo hacen poco o mal, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando no tienen hambre para desayunar? Para Garc&iacute;a, &ldquo;si obligamos a comer a los ni&ntilde;os podr&iacute;amos instaurar en ellos el h&aacute;bito de comer por costumbre y no por una necesidad real y esto, a largo plazo, puede crear un problema de exceso de calor&iacute;as diarias que juega en nuestra contra cuando somos adultos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco podemos dejar sin desayunar a un ni&ntilde;o que tiene por delante una larga jornada acad&eacute;mica. Sea cual sea el caso, es importante hacer una valoraci&oacute;n de cada situaci&oacute;n. Porque, por ejemplo, si un ni&ntilde;o &ldquo;tiene infrapeso, s&iacute; ser&iacute;a necesario comer sin tener hambre&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deben-desayunar-ninos-ayudar-concentracion-cole-azucar-no-da-energia-quita-xp_1_13603344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 14:02:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué deben desayunar los niños para ayudar a su concentración en el cole: "El azúcar no da energía, la quita"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“El problema es sentir que nunca es suficiente”: el coste emocional de ser muy perfeccionista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-sentir-nunca-suficiente-coste-emocional-personalidad-perfeccionista-no-saludable-xp_1_13596518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bcc6463-85f5-462d-a07e-f9518373a6ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1316y369.jpg" width="1200" height="675" alt="“El problema es sentir que nunca es suficiente”: el coste emocional de ser muy perfeccionista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El perfeccionista busca un control excesivo sobre su entorno, sin posibilidad de fracaso, por lo que la principal desventaja de esta expectativa es su imposibilidad</p><p class="subtitle">Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: “Puede reducir los niveles de cortisol”</p></div><p class="article-text">
        Frases como &ldquo;puedes lograrlo todo&rdquo;, &ldquo;s&eacute; la mejor versi&oacute;n de ti mismo&rdquo; o &ldquo;nunca te conformes&rdquo; nos bombardean de forma constante desde redes sociales, entornos acad&eacute;micos y laborales. Si bien pueden parecer motivadoras, tambi&eacute;n alimentan un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s com&uacute;n: la autoexigencia y el perfeccionismo excesivos. Y, aunque el perfeccionismo se ha relacionado con rasgos positivos como el orden, el compromiso y la excelencia, en ocasiones, en lugar de promover el bienestar, es un comportamiento que puede convertirse en un obst&aacute;culo emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a lo define como &ldquo;la tendencia a exigir a los dem&aacute;s o a uno mismo un nivel de desempe&ntilde;o extremadamente alto o incluso impecable, superior al que requiere la situaci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; coste emocional tiene todo esto cuando no se gestiona bien? &iquest;Cu&aacute;ndo se convierte el perfeccionismo en un inconveniente? 
    </p><h2 class="article-text">El coste emocional de una personalidad perfeccionista no saludable</h2><p class="article-text">
        Es importante distinguir entre dos tipos de perfeccionismo. Estamos frente a un arma de doble filo: puede ser la fuerza que mueve a una persona exitosa o puede convertirse en una verdadera carga.
    </p><p class="article-text">
        Como explica <a href="https://www.psicoglobal.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Rodr&iacute;guez Cort&eacute;s</a>, psic&oacute;loga, por un lado est&aacute; el &ldquo;perfeccionismo adaptativo, sano o funcional, que es aquel en el que la persona intenta buscar la excelencia, es decir, se pone metas altas, pero a la vez es consciente de cu&aacute;les son sus limitaciones, por lo que podr&iacute;amos decir que es positivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de perfeccionismo implica fijarse metas ambiciosas pero disfrutar del proceso de mejora sin caer en la autocr&iacute;tica destructiva. Establecer metas ambiciosas no es perjudicial, al contrario, pueden favorecer el aprendizaje, el desarrollo profesional, la creatividad y el logro personal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El perfeccionismo desadaptativo o no saludable es el que puede llegar a ser un problema, porque la persona se pone metas que son inalcanzables o que, si son alcanzables, las vive constantemente como insuficientes. Esto provoca una frustraci&oacute;n muy grande, e incluso puede provocar <a href="https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procrastinaci&oacute;n</a>, porque el miedo a no poder llegar genera par&aacute;lisis&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez. 
    </p><p class="article-text">
        Es un tipo de perfeccionismo que muchas veces se caracteriza por el miedo al fracaso, la intolerancia a los errores y una necesidad constante de aprobaci&oacute;n externa. Su coste emocional puede ser elevado, generando &ldquo;problemas de autoestima, insatisfacci&oacute;n personal constante, agotamiento, descuido de otras &aacute;reas de la vida, problemas laborales o acad&eacute;micos, dificultad para delegar tareas en otras personas y, sobre todo, ansiedad&rdquo;, advierte Rodr&iacute;guez. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n en este campo sugiere que el perfeccionismo y la ansiedad suelen ir de la mano.&nbsp;Lo demuestra este metaan&aacute;lisis publicado en <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28026869/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Journal of Clinic Psychology</a>, seg&uacute;n el cual las personas diagnosticadas con ansiedad generalizada tienden a presentar rasgos m&aacute;s perfeccionistas que la media, y tanto esta como el perfeccionismo se basan en una intolerancia a la incertidumbre. El perfeccionista busca un control excesivo sobre su entorno, sin posibilidad de fracaso, por lo que la principal desventaja de esta expectativa es su imposibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Como admite Rodr&iacute;guez, el problema no est&aacute; tanto &ldquo;en querer hacer las cosas bien, sino en sentir que nunca es suficiente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Rasgos de una personalidad muy perfeccionista</h2><p class="article-text">
        Las personas que se consideran perfeccionistas muchas veces no se mueven por la b&uacute;squeda de la perfecci&oacute;n ni intentan ser perfectos, sino que lo que las impulsa es evitar el fracaso. Algunas <a href="https://hewittlab.psych.ubc.ca/measures-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> afirman que quienes sienten la presi&oacute;n social para alcanzar la perfecci&oacute;n tienden a pensar que, cuanto mejor lo hagan, m&aacute;s se espera de ellos. Y as&iacute;, esa b&uacute;squeda no termina nunca.&nbsp;Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez, detr&aacute;s de una personalidad perfeccionista suelen encontrarse ciertos rasgos de personalidad como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Autoestima inestable: &ldquo;la autoestima de estas personas suele depender de lo que consiguen&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez. Es decir, si consiguen la meta que se proponen, pueden tener una buena autoestima, pero si no lo logran &ldquo;se sienten muy mal porque no se valoran por qui&eacute;nes son, sino por lo que consiguen&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>Inseguridad: en ocasiones el origen de ponerse metas altas &ldquo;est&aacute; en demostrar a los dem&aacute;s que se es v&aacute;lido, es decir, se ponen metas altas para que los dem&aacute;s no puedan descubrir que no son lo suficientemente buenos&rdquo;, admite Rodr&iacute;guez.</li>
                                    <li>Necesidad de control: &ldquo;detr&aacute;s de un exceso de atenci&oacute;n a los detalles y autoexigencia suele estar la creencia de &lsquo;si lo reviso todo, estar&eacute; a salvo del caos&rsquo;&rdquo;, explica la experta.&nbsp;</li>
                                    <li>Cr&iacute;tico interno: muchas veces &ldquo;detr&aacute;s del perfeccionismo hay una voz mental autoexigente. Son personas a las que les cuesta permitirse la autocompasi&oacute;n, es decir, cuando fallan, se juzgan y se castigan como si fueran sus peores enemigos&rdquo;, advierte Rodr&iacute;guez.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para un perfeccionista en exceso, nunca es suficiente, as&iacute; que se enfrasca en los detalles que lo frustran. Muchas veces, a&uacute;n cuando alcanzan su objetivo y logran el &eacute;xito, pueden llegar a creer que podr&iacute;an haberlo hecho mejor. Tambi&eacute;n encuentra fallos en la forma en que ellos, o los dem&aacute;s, ejecutan algo. Pero siempre hay algo que falla, aunque el resultado sea el que esperaban.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Consejos para alguien demasiado perfeccionista</h2><p class="article-text">
        Una de las primeras recomendaciones que da Rodr&iacute;guez para alguien que es demasiado perfeccionista es &ldquo;trabajar la creencia o el miedo que hay detr&aacute;s del perfeccionismo desadaptativo: si una persona lo es por el miedo o lo que pensar&aacute;n los otros, es importante trabajar esos pensamientos y creencias subyacentes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La regulaci&oacute;n emocional se convierte en una herramienta clave. Pero regular las emociones no significa reprimirlas, sino reconocerlas, comprenderlas y gestionarlas de forma saludable. Implica saber cu&aacute;ndo parar, identificar cu&aacute;ndo una emoci&oacute;n como la culpa por no rendir al nivel que creemos merecer, afecta nuestro bienestar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n podemos practicar t&eacute;cnicas de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/respiracion-diafragmatica-mejorar-salud-animo-xp_1_13566683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respiraci&oacute;n y relajaci&oacute;n</a>, fortalecer la autoestima a trav&eacute;s de la aceptaci&oacute;n propia y la autocompasi&oacute;n, buscar el punto medio con el objetivo de dejar atr&aacute;s la rigidez o el pensamiento dicot&oacute;mico, trabajar la tolerancia a la frustraci&oacute;n y aceptar que el error es algo natural y que, muchas veces, forma parte del proceso&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Celebrar los logros, por peque&ntilde;os que sean, refuerza el bienestar y aumenta la autoestima. Permitirnos cometer errores nos ayuda a tolerar la imperfecci&oacute;n y es una se&ntilde;al de madurez emocional.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-sentir-nunca-suficiente-coste-emocional-personalidad-perfeccionista-no-saludable-xp_1_13596518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 14:53:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“El problema es sentir que nunca es suficiente”: el coste emocional de ser muy perfeccionista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Salud,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No todo es calcio en la salud ósea”: un nutricionista explica los alimentos que ayudan a fortalecer nuestros huesos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/no-calcio-salud-osea-nutricionista-explica-alimentos-ayudan-fortalecer-huesos-xp_1_13590346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6019f092-ca34-4a26-803c-54eddf71ab95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2466y2601.jpg" width="1200" height="675" alt="“No todo es calcio en la salud ósea”: un nutricionista explica los alimentos que ayudan a fortalecer nuestros huesos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El especialista Aitor Sánchez repasa los beneficios que nos aporta el calcio, qué otros nutrientes son interesantes y cuáles, en cambio, deberíamos evitar
</p><p class="subtitle">Una endocrinóloga explica cómo diferenciar la intolerancia a la lactosa de la alergia a la proteína de la leche
</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de salud &oacute;sea, lo primero que nos suele venir a la cabeza es el calcio. Desde siempre nos han repetido que la forma m&aacute;s efectiva de mantener unos huesos fuertes es consumiendo l&aacute;cteos a diario. Y, si bien es cierto que se trata de un nutriente importante, mantener una buena salud &oacute;sea es un trabajo de varios nutrientes que trabajan en equipo. 
    </p><p class="article-text">
        Los l&aacute;cteos como el yogur y la leche son fuentes excelentes y muy vers&aacute;tiles de calcio, &ldquo;principalmente porque los consumimos en grandes cantidades&rdquo;, afirma Aitor S&aacute;nchez, nutricionista de <a href="https://centroaleris.com/aleris-clinic/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Aleris</a>. En nuestros huesos existe una mezcla de fibras de col&aacute;geno y fosfato de calcio, que son los que le confieren resistencia, de la misma manera que el hormig&oacute;n armado sostiene en pie los edificios. Sin suficiente calcio, esta estructura se debilita, lo que aumenta la probabilidad de fracturas o de desarrollar problemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cantidad de calcio que necesitamos tomar var&iacute;a en funci&oacute;n de la edad. En el adulto, la Sociedad Espa&ntilde;ola de Endocrinolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n (SEEN) recomienda un consumo de calcio de <a href="https://www.seen.es/ModulGEX/workspace/publico/modulos/web/docs/apartados/2226/090321_115824_4118615717.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1.000-1.200 mg/d&iacute;a</a>, lo que equivaldr&iacute;a a tres o cuatro porciones de productos l&aacute;cteos diarios.
    </p><p class="article-text">
        De todo el calcio que consumimos, <a href="https://nutricion.org/portfolio-item/calcio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">absorbemos en torno a un 25%</a><a href="https://nutricion.org/portfolio-item/calcio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> Seg&uacute;n datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Diet&eacute;tica y Ciencias de la Alimentaci&oacute;n (SEDCA), aprovechamos m&aacute;s o menos cantidad en funci&oacute;n del alimento que tomamos. As&iacute;, aprovechamos un 35% de la leche, pero un 50-60% de las coles, e incluso un 20-22% de las almendras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, como admite S&aacute;nchez, &ldquo;hay otras fuentes de calcio que no se conocen tanto pero que vienen acompa&ntilde;adas de otros nutrientes que facilitan la buena salud &oacute;sea&rdquo;. Porque no solo es importante conocer la cantidad de calcio de un alimento, sino tambi&eacute;n cu&aacute;nto vamos a absorber y cu&aacute;nto ser&aacute; &uacute;til.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Vitamina D y salud &oacute;sea</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; papel juega la vitamina D en todo esto? T&eacute;cnicamente, no deber&iacute;a ser un nutriente &lsquo;esencial&rsquo; en nuestra dieta, ya que nuestro cuerpo es capaz de sintetizarla. De hecho, necesitar&iacute;amos una exposici&oacute;n solar responsable en cuello y antebrazos (unos 30-40 minutos diarios) para conseguir la cantidad adecuada, sin caer en la barbaridad de quemarse al sol. Adem&aacute;s, el sol activa otros metabolitos saludables que van m&aacute;s all&aacute; de esta vitamina. El problema est&aacute; en nuestro estilo de vida: pasamos m&aacute;s tiempo bajo techo que al aire libre, incluso en pa&iacute;ses como en Espa&ntilde;a, uno de los m&aacute;s soleados de Espa&ntilde;a, <a href="https://www.vademecum.es/noticia-251117-d+eacute+ficit+de+vitamina+d+en+espa+ntilde+a%2C+uno+de+los+pa+iacute+ses+m+aacute+s+soleados+de+europa_694531" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s del 50% de la poblaci&oacute;n presenta d&eacute;ficit</a> o niveles insuficientes de vitamina D.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cambio dr&aacute;stico de h&aacute;bitos &ldquo;ha propiciado que tengamos que completar este aporte de vitamina D mediante la alimentaci&oacute;n&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. En los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, donde la luz solar escasea en invierno, la salud p&uacute;blica lo ha tenido claro: fortifican alimentos de consumo diario con vitamina D, del mismo modo que &ldquo;en Espa&ntilde;a se a&ntilde;ade yodo a la sal para evitar el bocio&rdquo;, explica S&aacute;nchez.
    </p><h2 class="article-text">Los otros socios ocultos de nuestros huesos&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Hay una condici&oacute;n indispensable para que el calcio cumpla su funci&oacute;n con los huesos: necesita una matriz de nutrientes que muchas veces pasamos por alto. M&aacute;s all&aacute; del calcio en los l&aacute;cteos, tenemos otras <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/no-leche-alimentos-puedes-aporte-calcio-necesario_1_12377648.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuentes interesantes</a>, como &ldquo;los vegetales de hoja verde que, adem&aacute;s de que son ricos en calcio, son bajos en sodio y altos en potasio y otros minerales que son interesantes; frutos secos como almendras y avellanas; semillas; legumbres; tofu&hellip;&rdquo;, afirma S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de alimentos muy atractivos porque, adem&aacute;s, &ldquo;vienen acompa&ntilde;ados de una cantidad de fibra muy interesante&rdquo;. Si bien algunos de ellos no son los que m&aacute;s calcio aportan, s&iacute; que quedan muy bien compensados con el resto de minerales que contienen, lo que hace que tambi&eacute;n sean importantes para la salud &oacute;sea.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el magnesio, la vitamina K y las prote&iacute;nas son nutrientes que intervienen directamente en la arquitectura del hueso. Por tanto, y seg&uacute;n S&aacute;nchez, &ldquo;hay que abrir un poco la mirada: no es todo calcio en la salud &oacute;sea&rdquo;, porque existen alimentos de origen vegetal en los que el calcio se absorbe mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo claro lo encontramos, seg&uacute;n el experto, en el sudeste asi&aacute;tico: sus habitantes apenas consumen l&aacute;cteos y, sin embargo, gozan de una buena salud &oacute;sea. &iquest;Cu&aacute;l es su secreto? Seg&uacute;n S&aacute;nchez, &ldquo;obtienen el calcio de fuentes como el tofu, las legumbres, las semillas y las verduras de hoja verde. Todo ello enmarcado en un estilo de vida mucho m&aacute;s activo y saludable&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los principales &lsquo;enemigos&rsquo; del esqueleto</h2><p class="article-text">
        Mantener los huesos en forma no solo depende de lo que comemos, sino tambi&eacute;n de lo que decidimos evitar comer. Uno de ellos es la sal en exceso porque &ldquo;rompe el equilibrio con el potasio&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. Para eliminar ese exceso de sal, el cuerpo se ve obligado a activar la reabsorci&oacute;n &oacute;sea, destruyendo masa &oacute;sea, lo que afecta de manera negativa a la mineralizaci&oacute;n del hueso.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n los ultraprocesados afectan, &ldquo;no tanto de forma directa, es decir, no tienen un da&ntilde;o directo, pero s&iacute; lo hacen de forma indirecta porque facilitan ciertos procesos inflamatorios, que haya una peque&ntilde;a agresi&oacute;n del tejido &oacute;seo&rdquo;, advierte S&aacute;nchez. Pero afectan sobre todo porque su presencia &ldquo;desplaza el consumo de otros alimentos m&aacute;s saludables: si meriendas un bollo industrial le est&aacute;s robando espacio en tu dieta a una fruta, un yogur con nueces o unos vegetales, que s&iacute; aportar&iacute;an los nutrientes que nuestros huesos necesitan&rdquo;, afirma S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, cuidar de nuestro esqueleto va mucho m&aacute;s all&aacute; de contar los vasos de leche que tomamos al d&iacute;a. Una buena salud &oacute;sea se construye sustituyendo los ultraprocesados por alimentos ricos en fibra y minerales, reduciendo el consumo de sal y recuperando la sana costumbre de movernos al aire libre bajo el sol. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/no-calcio-salud-osea-nutricionista-explica-alimentos-ayudan-fortalecer-huesos-xp_1_13590346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No todo es calcio en la salud ósea”: un nutricionista explica los alimentos que ayudan a fortalecer nuestros huesos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Leche,Lácteos,Alimentación,Salud,Bienestar,Comida,Vitaminas,Proteínas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad": una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13582442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85ba9dce-7987-4294-bdef-cc78cf5b757a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x658y514.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad&quot;: una psicóloga explica cómo abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una separación, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino también toda la red de apoyos y rutinas que formaba parte de su vida en común</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Todas las rupturas duelen. Es imposible estar preparado para superar una, m&aacute;s a&uacute;n si se trata de una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os. Cuando hemos estado con alguien durante gran parte de nuestra vida, puede ser dif&iacute;cil imaginar nuestro d&iacute;a a d&iacute;a sin esa persona, por no hablar de los cambios en la din&aacute;mica de las amistades o el apoyo de las familias. La vida entera da un vuelco. Explorar la vida de nuevo solos, por separado, puede ser aterrador al principio, por lo que es clave aprender a hacerlo de la manera m&aacute;s saludable para todos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando termina una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os no hacemos un &uacute;nico duelo, sino varios al mismo tiempo: hacemos duelo por la persona, por la vida que ten&iacute;amos con ella, por las rutinas, por los proyectos compartidos, por determinados v&iacute;nculos y, sobre todo, por la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de esa relaci&oacute;n&rdquo;, afirma Sara Navarrete, psic&oacute;loga y directora del <a href="https://snpsicologovalencia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica</a> de Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Navarrete a&ntilde;ade que los a&ntilde;os de convivencia han significado la construcci&oacute;n de una red conjunta muy poderosa. &ldquo;Se construye inevitablemente un &lsquo;nosotros&rsquo;; hay decisiones, costumbres, espacios e incluso una manera de imaginar el futuro que se hace en plural&rdquo;. Muchas veces, en la construcci&oacute;n de este &lsquo;nosotros&rsquo;, ha quedado en un segundo plano el &lsquo;yo&rsquo;, &ldquo;por eso, despu&eacute;s de una separaci&oacute;n, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino algo mucho m&aacute;s profundo, &lsquo;ya no saben qui&eacute;n son sin esta persona&rsquo;&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        La persona con la que hasta ahora compart&iacute;amos la vida no desaparece, sigue estando ah&iacute;, &ldquo;pero deja de ocupar el lugar que ten&iacute;a, lo que puede generar mucha ambivalencia y hacer que el proceso sea emocionalmente complejo&rdquo;, advierte Navarrete. Los sentimientos, adem&aacute;s, pueden ser contrapuestos: &ldquo;Podemos echar de menos a alguien y, al mismo tiempo, saber que no queremos volver. Extra&ntilde;ar no siempre significa haberse equivocado al separarse&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Contacto cero o mantener cierta relaci&oacute;n para amortiguar el golpe?</h2><p class="article-text">
        Tras una separaci&oacute;n, es posible que algunas personas se pregunten si deben intentar seguir siendo amigos o si es mejor dar por terminada la relaci&oacute;n de forma definitiva. Si bien es posible que una relaci&oacute;n evolucione hacia una amistad, saber si esto es lo m&aacute;s adecuado requiere cierta reflexi&oacute;n. &ldquo;Hay una pregunta m&aacute;s &uacute;til que deber&iacute;amos hacernos: &iquest;el contacto nos ayuda a aceptar la separaci&oacute;n o, por el contrario, nos lleva a seguir neg&aacute;ndola?&rdquo;, dice Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Si el contacto causa m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio, conviene terminar la relaci&oacute;n definitivamente porque es &ldquo;como intentar cerrar una herida mientras la estamos abriendo continuamente&rdquo;, afirma Navarrete. Si mantener el contacto significa mantener una esperanza que no lleva a ning&uacute;n lugar, lo m&aacute;s probable es que necesitemos tomar distancia e interpretarla como una &ldquo;herramienta de protecci&oacute;n emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre si hay ni&ntilde;os, propiedades u otras cuestiones comunes? En estos casos, el contacto cero es pr&aacute;cticamente imposible, por lo que el objetivo ser&iacute;a mantener lo que Navarrete denomina &ldquo;contacto funcional, es decir, comunicarnos sobre aquello que necesitamos resolver, de manera clara y respetuosa, pero sin usar esas cuestiones como excusa para mantener la intimidad emocional de la pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que &ldquo;no podemos pedir a la misma persona de la que nos estamos separando que siga regulando el dolor que nos produce separarnos de ella, aunque el impulso de buscarla cuando estamos mal sea completamente comprensible. Parte del proceso consiste en aprender a regularnos fuera de ese v&iacute;nculo y encontrar otras fuentes de apoyo&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar la p&eacute;rdida y el distanciamiento de los v&iacute;nculos comunes</h2><p class="article-text">
        La familia pol&iacute;tica y los amigos comunes forman parte de nuestra red de apoyo. Al separarnos, esta red tambi&eacute;n sufre y se ve alterada. No se habla mucho de esta p&eacute;rdida, pese a que &ldquo;cuando termina una relaci&oacute;n larga no solo perdemos una pareja: perdemos todo un ecosistema afectivo&rdquo;, afirma Navarrete. No es f&aacute;cil decir adi&oacute;s a una persona, menos a&uacute;n hacerlo de familiares, amigos, vacaciones compartidas, personas que llevan a&ntilde;os con nosotros y que, &ldquo;de repente, no sabemos qu&eacute; lugar van a ocupar. Y eso tambi&eacute;n se llora&rdquo;, explica la experta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termina una relaci&oacute;n no tiene por qu&eacute; acabar todo lo dem&aacute;s de forma instant&aacute;nea; tampoco debemos intentar conservarlos pese a todo. &ldquo;Cada v&iacute;nculo puede recolocarse de una forma distinta&rdquo;, afirma la experta. Algunos se mantendr&aacute;n inalterables, otros se distanciar&aacute;n sin que ello suponga ni una traici&oacute;n ni nada parecido. Todo se acaba recolocando, algunas relaciones continuar&aacute;n y otras terminar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede ser un buen momento para &ldquo;empezar a construir la red que necesitamos para nuestra nueva etapa: recuperar amistades, fortalecer relaciones propias, conocer gente nueva y volver a ocupar espacios que sean nuestros. La ruptura puede ense&ntilde;arnos que nuestra vida afectiva necesita m&aacute;s de un pilar&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Superar una ruptura no consiste solo en aprender a vivir sin el otro. &ldquo;Tambi&eacute;n consiste en aprender qui&eacute;n eres t&uacute; ahora. Tras 20 o 30 a&ntilde;os no se trata de recuperar a la persona que eras antes de conocer a tu pareja, porque probablemente esa persona ya no exista: se trata de construir una identidad actualizada: qu&eacute; me gusta hoy, qu&eacute; necesito, qu&eacute; quiero conservar de mi vida anterior y qu&eacute; quiero hacer de otra manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ni pasar p&aacute;gina sin m&aacute;s ni &lsquo;mi vida se ha acabado&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El fin de una relaci&oacute;n consolidada de varios a&ntilde;os no debe minimizarse. &ldquo;No estamos pasando p&aacute;gina: en muchas ocasiones estamos terminando un cap&iacute;tulo enorme de nuestra biograf&iacute;a. Y necesitamos tiempo para integrar lo vivido&rdquo;, advierte Navarrete. Tampoco se acaba todo, aunque al principio pueda parecerlo y ni siquiera pensemos que podemos seguir adelante. Ha terminado una parte importante de nuestra vida, pero no &ldquo;nuestra capacidad de construir una vida significativa&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Si la ruptura nos encuentra en una etapa madura de nuestra vida, puede parecer que &ldquo;&rsquo;ya es demasiado tarde&rsquo;&rdquo; para empezar de nuevo, para viajar, conocer gente&hellip; y este pensamiento &ldquo;puede ser m&aacute;s limitante que la propia edad&rdquo;, matiza Navarrete. La clave estar&iacute;a, seg&uacute;n la experta, en trabajar en dos direcciones: &ldquo;Permitirnos estar tristes, echar de menos, sentir rabia, miedo o incertidumbre sin exigirnos estar bien inmediatamente; y empezar cuanto antes a introducir peque&ntilde;os elementos de construcci&oacute;n de futuro, como recuperar una actividad abandonada, organizar un viaje, volver a llamar a alguien o cambiar una rutina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de entender que &ldquo;una ruptura en la madurez no tiene por qu&eacute; ser solo la p&eacute;rdida de la vida que conoc&iacute;amos; puede convertirse tambi&eacute;n en una reorganizaci&oacute;n profunda de nuestra identidad&rdquo;, afirma Navarrete.
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            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>



    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13582442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 14:35:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad": una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Bienestar emocional,Psicología,Salud,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mejor-no-preguntarle-hijos-quieren-comer-explicacion-experta-nutricion-xp_1_13578194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fe3b7d2-0bdc-4b7e-a2d6-73b7cd9fd60b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1028y245.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista María Rodríguez Lazo apunta que convertir esta pregunta "en la que determina sistemáticamente el menú familiar" es un error</p><p class="subtitle">“Ayuda a regular sus emociones y sube su autoestima”: todos los beneficios de aprender a hablar en público desde niños</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quieres cenar hoy?&rdquo;. Esta pregunta es recurrente seguramente en muchos hogares. Probablemente, si hay hermanos, uno querr&aacute; macarrones con queso y el otro prefiere sopa de pollo. Negociar, persuadir y discutir termina con al menos uno de ellos quej&aacute;ndose y un padre o una madre frustrado y agotado. La hora de la comida puede convertirse muchas veces en una especie de campo de batalla en lugar de un momento agradable en el que estamos juntos y compartimos un momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como padres, queremos complacer a los hijos, que coman bien, que tengan opciones, y sabemos que comer&aacute;n lo que les guste. Por eso, muchas veces solemos preguntarles qu&eacute; quieren comer. Darle a un ni&ntilde;o la opci&oacute;n de elegir puede, si se hace bien y bajo la responsabilidad de un adulto, generar un inter&eacute;s saludable por la comida desde una edad temprana. Pero, &iquest;puede tener un impacto negativo? &iquest;Es un error hacerlo? &iquest;C&oacute;mo procesa un ni&ntilde;o esta pregunta, c&oacute;mo le beneficia, c&oacute;mo no y qu&eacute; alternativas hay para involucrarlos de forma positiva?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando la pregunta responsabiliza al ni&ntilde;o del men&uacute; familiar</h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>No podemos decir que preguntar a un ni&ntilde;o qu&eacute; quiere comer sea un error en s&iacute; mismo: escuchar sus preferencias y darle cierto margen de decisi&oacute;n es positivo y forma parte de una relaci&oacute;n saludable con la alimentaci&oacute;n&rdquo;, reconoce <a href="http://www.marialazonutricion.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Lazo</a>,<strong> </strong>especialista en nutrici&oacute;n cl&iacute;nica pedi&aacute;trica y directora del Servicio de Nutrici&oacute;n del Instituto Hispalense de Pediatr&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, el error se da cuando &ldquo;esta pregunta se convierte en la que determina sistem&aacute;ticamente el men&uacute; familiar&rdquo;. Los ni&ntilde;os no tienen la responsabilidad de decidir cu&aacute;l es la dieta equilibrada y saludable que debemos seguir, sino que somos los adultos los &ldquo;que tenemos la responsabilidad de ofrecer alimentos variados y adecuados a las necesidades del ni&ntilde;o&rdquo;. Es un trabajo de los padres decidir qu&eacute; y cu&aacute;ndo comer&aacute; el hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, &ldquo;no podemos esperar que sea &eacute;l quien decida cada d&iacute;a qu&eacute; alimentos necesita para que su alimentaci&oacute;n sea equilibrada. De ah&iacute; que, m&aacute;s que dejar de preguntarles, haya que replantearse c&oacute;mo formulamos la pregunta y qu&eacute; margen de decisi&oacute;n les damos&rdquo;, admite Rodr&iacute;guez.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;as decisiones en un marco que establece el adulto</h2><p class="article-text">
        La manera en que formulamos la pregunta cambia en gran medida su efectividad. Porque, como admite Rodr&iacute;guez, &ldquo;no es lo mismo preguntar &lsquo;&iquest;qu&eacute; fruta quieres?&rsquo; que preguntarle &lsquo;&iquest;quieres pl&aacute;tano o mandarina&rsquo;? En ambos casos estamos teniendo en cuenta sus preferencias, pero en el segundo somos nosotros quienes hemos decidido previamente qu&eacute; opciones ofrecer&rdquo;. Por tanto, la clave es &ldquo;ofrecer dos opciones que previamente hayamos pensado nosotros&rdquo;, explica la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este &lsquo;truco&rsquo; podemos usarlo con el resto de alimentos: &ldquo;&rsquo;&iquest;prefieres tomate o pepino?', &lsquo;&iquest;quieres yogur o fruta?' o &lsquo;&iquest;prefieres pescado con patata o con arroz?&rsquo;. Lo que conseguimos formulando las preguntas de esta manera es mantener nuestra responsabilidad como adultos &rdquo;de ofrecer una alimentaci&oacute;n adecuada y variada mientras que el ni&ntilde;o tiene la oportunidad de elegir y desarrollar su autonom&iacute;a&ldquo;, afirma Rodr&iacute;guez. Estas peque&ntilde;as decisiones que pueden tomar les permite involucrarles pero &rdquo;sin hacerles responsables de decidir el men&uacute; completo&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ofrecer variedad de alimentos y dejar que los ni&ntilde;os elijan les da una sensaci&oacute;n de independencia y les permite descubrir qu&eacute; les gusta. Esto no significa que si no le gusta un alimento al principio debamos rendirnos. Algunas <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK582166/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> demuestran que pueden ser necesarios entre 12 y 17 intentos para que los ni&ntilde;os se interesen por probar un alimento. Introducir diferentes alimentos y usar distintas recetas puede mantener su inter&eacute;s y asegurar que cubran todas sus necesidades nutricionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, y tal y como reconoce Rodr&iacute;guez, &ldquo;podemos involucrarlos mucho en la alimentaci&oacute;n sin hacerles responsables de decidir el men&uacute; completo dej&aacute;ndoles tomar peque&ntilde;as decisiones dentro de un marco establecido por el adulto: elegir entre dos frutas, decidir qu&eacute; guarnici&oacute;n prefieren, escoger entre dos opciones de desayuno o decidir c&oacute;mo quieren presentar un alimento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las preguntas que podamos hacerles y de c&oacute;mo las formulemos, los ni&ntilde;os pueden formar parte activa de la alimentaci&oacute;n familiar de otras maneras. &ldquo;Pueden participar acompa&ntilde;&aacute;ndonos a hacer la compra, ayudando a preparar una receta, lavando verduras o poniendo la mesa&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez, que admite que son peque&ntilde;as acciones que &ldquo;fomentan su autonom&iacute;a y hacen que se sientan part&iacute;cipes de la alimentaci&oacute;n familiar&rdquo;. Involucrarlos en estas tareas sencillas puede despertar su inter&eacute;s por la comida de una forma amable y saludable.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay algo verdaderamente importante es, seg&uacute;n Rodr&iacute;guez, que &ldquo;tengan contacto frecuente con alimentos diferentes sin obligarles a comerlos. La alimentaci&oacute;n tambi&eacute;n es aprendizaje y necesitamos darles oportunidades para conocer y familiarizarse con nuevos alimentos&rdquo;. Por tanto, la clave est&aacute; en &ldquo;darles autonom&iacute;a sin trasladarles una responsabilidad que corresponde al adulto&rdquo;, reconoce Rodr&iacute;guez.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando el ni&ntilde;o decide el men&uacute;</h2><p class="article-text">
        Si les damos el poder de decidir qu&eacute; quieren comer, les otorgamos un control absoluto para el que no est&aacute;n preparados y que no les corresponde. De forma sutil, los coloca en el papel de &lsquo;jefe&rsquo; y al padre o la madre al de &lsquo;cocinero&rsquo;. Adem&aacute;s, muchas veces, cuando les hacemos una pregunta tan abierta, no saben por d&oacute;nde empezar, no conocen todas las opciones disponibles o simplemente piensan en cosas que comieron recientemente y les gustaron. Tampoco consideran c&oacute;mo combinar alimentos o preparar una comida o merienda completa y nutritiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Rodr&iacute;guez, &ldquo;cuando dejamos que el ni&ntilde;o decida completamente qu&eacute; va a comer es f&aacute;cil que sus elecciones se basen sobre todo en aquello que conoce, le gusta o le resulta m&aacute;s c&oacute;modo. Y esto puede ser especialmente relevante en ni&ntilde;os con una alimentaci&oacute;n muy selectiva, porque podemos terminar reduciendo todav&iacute;a m&aacute;s la variedad de alimentos que aparecen en su dieta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, tras una pregunta del tipo &lsquo;&iquest;qu&eacute; quieres para comer?' les podemos &ldquo;trasladar una responsabilidad que no le corresponde: la de decidir c&oacute;mo debe ser su alimentaci&oacute;n&rdquo;, concluye Rodr&iacute;guez.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mejor-no-preguntarle-hijos-quieren-comer-explicacion-experta-nutricion-xp_1_13578194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 09:59:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La dieta blanda clásica se ha quedado obsoleta": qué tomar cuando estamos mal del estómago]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/dieta-blanda-clasica-quedado-obsoleta-mal-estomago-xp_1_13569670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4931c84d-0afb-4d45-befb-15b2b271864b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La dieta blanda clásica se ha quedado obsoleta&quot;: qué tomar cuando estamos mal del estómago"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A menudo, cuando padecemos una gastroenteritis, buscamos una dieta suave porque nos sentimos mal y creemos que es lo que mejor nos irá. La pregunta que subyace siempre es la misma: ¿qué podemos cocinar ahora que no agrave los síntomas? La nutricionista Sara Suárez nos da las claves</p><p class="subtitle">Cuatro claves de la alimentación que ayudan a mitigar la fatiga otoñal más allá de los paseos a la luz del día y rutinas de sueño</p></div><p class="article-text">
        La gastroenteritis es una inflamaci&oacute;n del est&oacute;mago y los intestinos, casi siempre provocada por una infecci&oacute;n y, para la gran mayor&iacute;a de personas, es una enfermedad breve. El cuadro es bastante t&iacute;pico: a grandes rasgos, v&oacute;mitos uno o dos d&iacute;as y diarrea algunos m&aacute;s. Dos procesos que se desarrollan a ritmos distintos. Una gastroenteritis puede empezar de forma repentina y desagradable, se estanca y despu&eacute;s puede tener una fase m&aacute;s larga que dura varios d&iacute;as. La curva hacia la recuperaci&oacute;n depende en gran medida de factores como la causa, la edad o la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, necesitamos alimentos que no empeoren las cosas sino todo lo contrario. A menudo, buscamos una dieta suave porque nos sentimos mal y creemos que es lo que mejor nos ir&aacute;. La pregunta que subyace siempre es la misma: &iquest;qu&eacute; podemos cocinar ahora que no agrave los s&iacute;ntomas? &iquest;Contin&uacute;a siendo la dieta blanda, la que prioriza el arroz blanco, la tostada y el jam&oacute;n cocido, la m&aacute;s recomendable?&nbsp; 
    </p><h2 class="article-text">Dieta blanda y gastroenteritis: una relaci&oacute;n obsoleta</h2><p class="article-text">
        Como nos explica<strong> </strong>Sara Su&aacute;rez, nutricionista y directora de <a href="http://www.tudietista.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tu Dietista</a>, &ldquo;las recomendaciones cl&aacute;sicas de la &lsquo;dieta blanda astringente&rsquo; como la conocemos, basada en arroz blanco, jam&oacute;n cocido, manzana cocida y tostada ha quedado un poco obsoleta&rdquo;. Las &ldquo;gu&iacute;as actuales de gastroenterolog&iacute;a y nutrici&oacute;n cl&iacute;nica se&ntilde;alan que restringir de forma dr&aacute;stica la alimentaci&oacute;n durante cuadros de gastroenteritis agudas o alteraciones gastrointestinales es un poco contraproducente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es necesario, por tanto, limitarnos a comer solo arroz y tostadas o jam&oacute;n cocido m&aacute;s de lo necesario porque podr&iacute;amos caer en el error de seguir una dieta restrictiva y, en consecuencia, habr&iacute;a un mayor riesgo de que la dieta sea desequilibrada. &ldquo;Si restringimos mucho la alimentaci&oacute;n, retrasamos la regeneraci&oacute;n y el crecimiento de los enterocitos (las c&eacute;lulas intestinales), lo que puede llevar a una alteraci&oacute;n en la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/microbiota-intestinal-aliada-clave-salud-xp_1_13318625.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">microbiota</a> y el riesgo de desnutrici&oacute;n si el cuadro gastrointestinal se alarga mucho en el tiempo&rdquo;, advierte Su&aacute;rez.
    </p><h2 class="article-text">La alimentaci&oacute;n que s&iacute; ayuda en caso de gastroenteritis: dieta equilibrada adaptada</h2><p class="article-text">
        La dieta de prohibici&oacute;n estricta de estilo antiguo conlleva el riesgo de descompensar la alimentaci&oacute;n, lo que podr&iacute;a provocar la falta de ciertos nutrientes que tambi&eacute;n son importantes en el proceso de recuperaci&oacute;n. Por tanto, la dieta debe ser equilibrada para que proporcione todos los nutrientes necesarios en cantidades suficientes y para que satisfaga las necesidades energ&eacute;ticas. &ldquo;Lo que recomiendan actualmente las gu&iacute;as es la reintroducci&oacute;n precoz de una alimentaci&oacute;n de f&aacute;cil digesti&oacute;n, siempre guiada por la tolerancia individual y el apetito del paciente, sin tener que pasar por fases restrictivas r&iacute;gidas&rdquo;, reconoce Su&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con las recomendaciones de la experta, los alimentos aconsejados en estos casos son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hidratos de carbono de f&aacute;cil digesti&oacute;n: nos referimos a alimentos como el arroz, la patata cocida o al vapor, el boniato, la avena suave, el pan de masa madre o tostado suave.</li>
                                    <li>Prote&iacute;nas magras de alta calidad: aqu&iacute; se incluyen alimentos como la pechuga de pollo o pavo; el pescado blanco como merluza, bacalao o lenguado; los huevos pasados por agua, escalfados o en tortilla con poco aceite; y el tofu firme.</li>
                                    <li>Frutas y verduras con baja carga de fibra: Su&aacute;rez aconseja el consumo de pl&aacute;tano maduro, manzana o pera cocidas o en compota (sin az&uacute;car), zanahorias cocidas, calabaza y calabac&iacute;n sin piel ni semillas.</li>
                                    <li>Grasas saludables en peque&ntilde;as cantidades, como el aceite de oliva virgen extra en crudo o el aguacate maduro.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No son aconsejables, en cambio, alimentos como &ldquo;ultraprocesados y az&uacute;cares libres como boller&iacute;a, galletas, refrescos y zumos; grasas saturadas y frituras como carnes grasas, embutidos, fritos y salsas pesadas porque retrasan el vaciado g&aacute;strico; tampoco los estimulantes como t&eacute; y caf&eacute;, alcohol y bebidas carbonatadas; ni un exceso de fibra como verduras cruc&iacute;feras como br&oacute;coli, legumbres enteras o edulcorantes&rdquo;, advierte Su&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y las bebidas isot&oacute;nicas para deportistas? &iquest;Ayudan a recuperarnos de una gastroenteritis? Seg&uacute;n la nutricionista, este tipo de bebidas no solo no son aconsejables sino que&nbsp;&ldquo;pueden empeorar la diarrea porque, igual que ocurre con los refrescos de lim&oacute;n, tienen una concentraci&oacute;n alta de az&uacute;car (<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/leticia-marin-dietista-nutricionista-picos-glucosa-problema-no-ocurran-sean-frecuentes-elevados-xp_1_13139210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">glucosa</a>) y de sales minerales disueltas. Si tomamos estas bebidas durante una diarrea, se absorben de una forma r&aacute;pida a nivel intestinal, lo que empeora los s&iacute;ntomas asociados a la diarrea&rdquo;, advierte la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, &ldquo;la relaci&oacute;n entre sodio/potasio que tienen estas bebidas no son aptas para reponer sales minerales tras un cuadro gastrointestinal. La opci&oacute;n correcta ser&iacute;a rehidratarnos con suero de rehidrataci&oacute;n oral de farmacia&rdquo;, aconseja Su&aacute;rez.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo preparar la comida en caso de gastroenteritis</h2><p class="article-text">
        La forma de preparar los alimentos suele ser a veces m&aacute;s importante que el ingrediente en s&iacute;. Por ejemplo, la misma patata es distinta si la cocinamos al vapor que si la fre&iacute;mos y la misma verdura sabe diferente cruda que estofada. En el caso de gastroenteritis, es preferible elegir, siempre que sea posible, m&eacute;todos de cocci&oacute;n suaves y bajos en grasa. Seg&uacute;n Su&aacute;rez, es recomendable &ldquo;usar t&eacute;cnicas suaves de cocci&oacute;n, como al vapor y hervido, la plancha suave o <em>papillote,</em> al horno a temperatura moderada o pur&eacute;s y cremas&rdquo;. Son t&eacute;cnicas aconsejadas porque, por ejemplo, la cocci&oacute;n al vapor, estofar o escaldar requieren poca grasa y no producen compuestos que produzcan coloraci&oacute;n.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/dieta-blanda-clasica-quedado-obsoleta-mal-estomago-xp_1_13569670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2026 14:10:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La dieta blanda clásica se ha quedado obsoleta": qué tomar cuando estamos mal del estómago]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/identificar-si-no-le-hijo-colegio-psicologa-dolor-tripa-indicarnos-sienten-ansiedad-xp_1_13562708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4696e0da-ff5e-463c-a0e9-6124d3152e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152718.jpg" width="4306" height="2422" alt="Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga María Gil explica cómo responder cuando los niños dicen que les duele la cabeza o el estómago justo antes de ir al colegio, dar una clase o coincidiendo con un examen</p><p class="subtitle">“Ayuda a regular sus emociones y sube su autoestima”: todos los beneficios de aprender a hablar en público desde niños
</p></div><p class="article-text">
        Cuando los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nino-senales-problemas-emocionales_1_12329500.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni&ntilde;os est&aacute;n preocupados, tristes o estresados</a> durante mucho tiempo, pueden quejarse de dolores de cabeza, de est&oacute;mago u otras molestias. Las sensaciones f&iacute;sicas vinculadas a las emociones son comunes y autom&aacute;ticas. Estos dolores pueden tener causas f&iacute;sicas, as&iacute; que lo primero es descartar posibles enfermedades, pero debemos tener en cuenta tambi&eacute;n que estos dolores de barriga matutinos tambi&eacute;n pueden deberse al estr&eacute;s o a la ansiedad escolar. Y es que las emociones dif&iacute;ciles pueden agravar dolores preexistentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy com&uacute;n que los ni&ntilde;os tengan este tipo de reacciones a nivel corporal&rdquo;, admite <a href="https://www.mgespacioterapeutico.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Gil</a>, psic&oacute;loga, que afirma que &ldquo;la somatizaci&oacute;n es la manera que tiene el cuerpo de manifestar un malestar emocional&rdquo;. No es algo fingido ni inventado, matiza la especialista, sino que &ldquo;el dolor es totalmente real: la &uacute;nica diferencia es que su origen no responde a una patolog&iacute;a f&iacute;sica, sino a una acumulaci&oacute;n de estr&eacute;s o angustia emocional que el ni&ntilde;o no sabe gestionar de otro modo&rdquo;, explica Gil.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">A qu&eacute; se&ntilde;ales debemos prestar atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los dolores de tripa, de cabeza o falta de energ&iacute;a son las se&ntilde;ales m&aacute;s frecuentes que tienen de expresar su preocupaci&oacute;n, a veces acompa&ntilde;ados de n&aacute;useas matutinas o malestar general justo antes de salir de casa&rdquo;, explica Gil. Los ni&ntilde;os, sobre todo los m&aacute;s peque&ntilde;os, a menudo no tienen palabras para expresar lo que sienten. En cambio, lo que sienten es su cuerpo: un nudo en el est&oacute;mago, palpitaciones&hellip;&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        No es algo inventado ni una forma de llamar la atenci&oacute;n. Muchas veces la ansiedad activa la respuesta al estr&eacute;s del cuerpo, liberando una avalancha de se&ntilde;ales destinadas a prepararlo para el &lsquo;peligro&rsquo;, y esa respuesta es f&iacute;sica. &ldquo;Hay que tener en cuenta que los ni&ntilde;os no tienen el mismo lenguaje ni la madurez emocional que los adultos; a&uacute;n est&aacute;n construyendo su manera de comunicarse&rdquo;, afirma Gil. &ldquo;Por eso, cuando las palabras faltan, el cuerpo habla. El dolor f&iacute;sico se convierte en su mejor altavoz para hacernos saber de forma inconsciente que algo les est&aacute; superando&rdquo;, se&ntilde;ala Gil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que un ni&ntilde;o que dice que le duele la barriga antes de ir al colegio suele estar diciendo la verdad sobre lo que siente, solo que a&uacute;n no sabe que esa sensaci&oacute;n tiene un nombre y una causa. El intestino, por ejemplo, es especialmente sensible al estr&eacute;s, de ah&iacute; que el dolor de est&oacute;mago sea una de las formas m&aacute;s comunes en que se manifiesta la ansiedad infantil.
    </p><p class="article-text">
        Hay ciertos patrones que suelen apuntar a la ansiedad como el factor desencadenante y, aunque no hay ninguno que sea una prueba suficiente por s&iacute; solo, en conjunto s&iacute; pueden formar una explicaci&oacute;n. En primer lugar, debemos prestar atenci&oacute;n a s&iacute;ntomas que se agrupan en torno de desencadenantes espec&iacute;ficos: las ma&ntilde;anas antes de ir a la escuela, las noches de los domingos, los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ex&aacute;menes</a>, la hora de entrada al colegio, una clase o actividad en particular, un dolor de est&oacute;mago que aparece invariablemente antes de aquello que nuestro hijo teme y desaparece una vez termina, es una se&ntilde;al importante.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayudar sin someterlos a un interrogatorio</h2><p class="article-text">
        Antes que nada, si un ni&ntilde;o presenta s&iacute;ntomas f&iacute;sicos recurrentes o significativos, lo primero es consultar con el pediatra. Dolores de est&oacute;mago, de cabeza, fatiga y otras molestias pueden tener causas m&eacute;dicas que merecen una evaluaci&oacute;n adecuada.
    </p><p class="article-text">
        Una vez descartadas las causas f&iacute;sicas, el objetivo es tomar en serio el s&iacute;ntoma mientras ayudamos a desarrollar herramientas para calmarlos. No sin antes tener en cuenta que a muchos ni&ntilde;os les cuesta entender c&oacute;mo se relacionan sus emociones con estos s&iacute;ntomas f&iacute;sicos. 
    </p><p class="article-text">
        Para Gil, a la hora de afrontar una problem&aacute;tica de este tipo &ldquo;funcionan muy bien recursos como los cuentos y el juego, podemos usar lecturas que aborden situaciones similares a las que intuimos que est&aacute;n viviendo porque les da referencias y, de forma indirecta, les ayuda a poner palabras a lo que les pasa sin sentirse expuestos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ayudar el juego, que es &ldquo;su lenguaje natural para representar su d&iacute;a a d&iacute;a. Si nos metemos a jugar con ellos, por ejemplo, imaginando que uno de los mu&ntilde;ecos siente ese dolor de tripa o esos nervios, podemos construir la historia de forma segura&rdquo;, afirma Gil, que reconoce que se trata de una &ldquo;forma excelente de conectar con ellos sin recurrir al t&iacute;pico interrogatorio directo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que sepa identificar sus emociones, que nosotros podamos validar sus sentimientos aunque no estemos de acuerdo y que reconozcamos que el dolor que siente es real.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Errores de los padres al intentar resolver problemas escolares de sus hijos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&lsquo;No es para tanto&rsquo;, &lsquo;exageras&rsquo; o &lsquo;tienes que ser fuerte&rsquo; son frases bienintencionadas, pero desacertadas que no hacen m&aacute;s que minimizar o invalidar su malestar&rdquo;, advierte Gil. &ldquo;Cuando recurrimos a frases de este tipo lo &uacute;nico que estamos consiguiendo es que el ni&ntilde;o sienta &rdquo;que no lo creemos o que lo que le pasa no importa, lo que incrementa su aislamiento&ldquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco sirve de nada acribillarlo a preguntas, como si fuera un interrogatorio que lo &uacute;nico que hace es presionar a&uacute;n m&aacute;s. &ldquo;&lsquo;&iquest;Por qu&eacute; no quieres ir?&rsquo;, &lsquo;&iquest;qu&eacute; te pasa hoy?&rsquo; son frases que suelen cerrarles a&uacute;n m&aacute;s por completo en banda debido al agobio de no tener las palabras o la capacidad de responder&rdquo;, advierte Gil. Cuando afrontamos este tipo de situaciones &ldquo;a menudo nos centramos solo en exigir rendimiento o en buscar una soluci&oacute;n r&aacute;pida a un problema emocional y olvidamos detenernos a escuchar todo lo que hay detr&aacute;s de su rechazo al colegio&rdquo;, reconoce la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos est&aacute; llena de decisiones dif&iacute;ciles porque, instintivamente, podemos sentir que la mejor soluci&oacute;n es permitir que nuestro hijo se sienta seguro y c&oacute;modo en casa. Pero esto tambi&eacute;n puede ser contraproducente porque, cuanto m&aacute;s permitimos evitar la fuente de estr&eacute;s, m&aacute;s preferir&aacute; quedarse en casa. A&uacute;n m&aacute;s contraproducente es el hecho de que, al permitir que nuestro hijo evite una situaci&oacute;n que le causa estr&eacute;s, como la escuela, en realidad estamos reforzando ese desencadenante, por lo que el objetivo es encontrar un equilibrio adecuado entre la empat&iacute;a y el pragmatismo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/identificar-si-no-le-hijo-colegio-psicologa-dolor-tripa-indicarnos-sienten-ansiedad-xp_1_13562708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 13:36:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,Bienestar,Colegios,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pueden apretar más, pero no es normal que duelan: cómo aprovechar el otoño para saber si hay que cambiar de zapatos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/pueden-apretar-no-normal-duelan-como-aprovechar-otono-saber-cambiar-zapatos-xp_1_13556888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ee703f4-34c5-471f-9dd1-6f57351c31aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pueden apretar más, pero no es normal que duelan: cómo aprovechar el otoño para saber si hay que cambiar de zapatos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el cambio de estación y la vuelta a los zapatos cerrados, podemos notar algunos cambios en nuestros pies. Consultamos con una podóloga qué hacer si surgen molestias y cómo evitarlas</p><p class="subtitle">Esto es lo que los podólogos recomiendan tener en cuenta para elegir bien el calzado</p></div><p class="article-text">
        El cambio de estaci&oacute;n no solo conlleva volver de nuevo a las rutinas y a los horarios laborales. Tambi&eacute;n significa adaptar el vestuario y el calzado a las nuevas temperaturas. Y es que el oto&ntilde;o tiene la capacidad de cambiarlo todo de golpe. Una semana llevamos sandalias y, a la siguiente, ya nos ponemos calcetines y botas. Detr&aacute;s de este gesto aparentemente inofensivo puede esconderse una desagradable sensaci&oacute;n de dolor en los pies que reciben de nuevo los zapatos cerrados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces podemos tener la sensaci&oacute;n de que se han encogido porque nos aprietan, pero en realidad son los mismos que nos calz&aacute;bamos antes del verano. &iquest;Por qu&eacute; ocurre? &iquest;Qu&eacute; podemos hacer para evitarlo? &iquest;Debemos preparar los pies para la nueva estaci&oacute;n? Un buen cuidado de los pies en oto&ntilde;o consiste en acostumbrarse poco a poco al calzado de temporada y detectar peque&ntilde;os problemas antes de que los zapatos los oculten. Que los pies queden fuera de la vista no significa que sus necesidades tambi&eacute;n lo hagan.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Vuelven la presi&oacute;n y las rozaduras?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Durante el verano, hemos pasado m&aacute;s tiempo con sandalias, que suelen dejar los dedos y el empeine m&aacute;s libres. Al volver al zapato cerrado, el pie entra de nuevo en contacto con la puntera, la pala y el tal&oacute;n y, adem&aacute;s, a&ntilde;adimos el calcet&iacute;n, que tambi&eacute;n ocupa espacio&rdquo;, explica <a href="https://neusmoyapodologa.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Neus Moya</a>, pod&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasamos de las sandalias al calzado cerrado entramos de lleno en un proceso de adaptaci&oacute;n que afecta de manera particular a ciertas zonas sensibles, como el tal&oacute;n, la parte posterior del pie y la punta de los dedos, que pueden experimentar la fricci&oacute;n m&aacute;s intensa.
    </p><p class="article-text">
        Es com&uacute;n que, en este cambio, &ldquo;notemos presi&oacute;n o rozaduras en zonas que durante meses no hab&iacute;an tenido ese contacto&rdquo;, admite la pod&oacute;loga, que explica tambi&eacute;n que, pese a todo, &ldquo;el dolor no debe considerarse una parte normal del cambio de temporada: si un zapato duele, hay que comprobar qu&eacute; est&aacute; pasando&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Consejos para volver al calzado de oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        No todos los zapatos son iguales. Determinadas particularidades marcan la diferencia en c&oacute;mo nuestros pies se adaptan a la transici&oacute;n. Para Moya, lo primero que debemos hacer cuando nos calzamos de nuevo los zapatos cerrados es &ldquo;probarnos los dos, de pie y con los calcetines que usaremos habitualmente&rdquo;. Al hacerlo, debemos comprobar que &ldquo;queda espacio delante de los dedos, que la puntera no los comprime, que la pala no presiona el empeine y que el tal&oacute;n queda sujeto&rdquo;, afirma Moya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede ocurrir que el zapato sea demasiado estrecho o que tenga la pala demasiado baja. Si es as&iacute;, aunque &ldquo;sea m&aacute;s largo, seguir&aacute; apretando donde molesta, incluso puede hacer que el pie se deslice al caminar&rdquo;, advierte Moya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para evitar problemas como este la especialista recomienda usar &ldquo;una horma que se adapte a nuestro pie, y no aguantar el dolor esperando que el zapato &lsquo;se d&eacute; de s&iacute;&rsquo;: si aparece dolor, rozaduras o adormecimiento, hay que dejar de llevarlo y revisar la causa&rdquo;. El zapato no debe hacer da&ntilde;o nunca y debe evitarse la compresi&oacute;n mantenida, aunque s&iacute; puede ocurrir que los primeros d&iacute;as sintamos que &ldquo;aprieta m&aacute;s que la &uacute;ltima vez que nos lo pusimos&rdquo;, reconoce Moya.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidados de los pies y zapatos antes de &lsquo;encerrarlos&rsquo; este invierno: c&oacute;mo anticiparnos a los problemas</h2><p class="article-text">
        Nuestros pies acaban de sobrevivir a un verano sofocante con chanclas y sandalias y, de repente, los calzaremos con zapatos cerrados. Y esto puede tener algunas consecuencias. Por tanto, antes de ponernos las botas del a&ntilde;o pasado y olvidarnos de las sandalias hasta la primavera, debemos revisarlas bien. Es importante comprobar c&oacute;mo est&aacute;n las plantillas, si est&aacute;n desgastadas, los forros da&ntilde;ados, las costuras r&iacute;gidas o la amortiguaci&oacute;n aplastada, as&iacute; como asegurarnos de que todav&iacute;a hay espacio para los dedos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si una costura roza o la bota presiona donde no deber&iacute;a, no debemos pensar que simplemente necesitamos amoldarla. El roce y la presi&oacute;n son la causa de durezas, as&iacute; que si una bota duele, conviene arreglarla.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Que sea &lsquo;nuestro n&uacute;mero&rsquo; no garantiza que siga resultando c&oacute;modo&rdquo;, advierte Moya. Por tanto, tendremos que &ldquo;prob&aacute;rnoslo con los calcetines que usaremos ahora y comprobar que los dedos tienen espacio, que no presiona el empeine y que el tal&oacute;n queda sujeto&rdquo;, afirma la experta. &ldquo;Tambi&eacute;n merece la pena dejar ventilar los zapatos. Una revisi&oacute;n sencilla que ayuda a detectar peque&ntilde;os problemas antes de volver a llevar ese calzado durante muchas horas&rdquo;, afirma Moya.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de calzado puede afectar a los pies de varias maneras: mayor humedad, ya que con los zapatos cerrados pueden atrapar el calor y la humedad; piel seca, ya que el clima fr&iacute;o y la calefacci&oacute;n en interiores pueden resecarla; presi&oacute;n del calzado que, como hemos comentado, puede provocar ampollas o callosidades en los pies.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Moya, es importante &ldquo;dedicar unos minutos a revisar los pies: mirar si hay durezas, grietas, rozaduras o zonas enrojecidas, sobre todo en los talones, entre los dedos y alrededor de las u&ntilde;as&rdquo;. Adem&aacute;s, es clave comprobar si la piel est&aacute; seca. Si es as&iacute;, &ldquo;conviene hidratarla con regularidad, evitando aplicar crema entre los dedos&rdquo; y prestando especial atenci&oacute;n a las zonas propensas a la sequedad y las grietas, como los talones y la planta de los pies. Esta revisi&oacute;n no debe pasar por alto las u&ntilde;as, que &ldquo;deben estar cortadas sin apurar demasiado y sin dejar esquinas que puedan clavarse&rdquo;, explica Moya.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/pueden-apretar-no-normal-duelan-como-aprovechar-otono-saber-cambiar-zapatos-xp_1_13556888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Oct 2026 06:59:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pueden apretar más, pero no es normal que duelan: cómo aprovechar el otoño para saber si hay que cambiar de zapatos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad": la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13550458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y701.jpg" width="1200" height="675" alt="“Es una inversión directa en longevidad&quot;: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta explica por qué las relaciones y la interacción social regular no solo son gratificantes, sino que también pueden contribuir a una vida más larga</p><p class="subtitle">Qué son los marcadores del envejecimiento humano y cómo mejorarlos</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia o&iacute;mos hablar de la importancia de la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/beatriz-calvo-dietista-nutricionista-consumo-chocolate-cacao-longevidad-xp_1_13216081.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alimentaci&oacute;n</a>, el ejercicio y el sue&ntilde;o para vivir una vida m&aacute;s larga y saludable. Sin embargo, hay otro factor que es igual de esencial: la conexi&oacute;n social. Las relaciones y la interacci&oacute;n social regular no solo son gratificantes, sino que tambi&eacute;n pueden contribuir a una vida m&aacute;s larga. Por el contrario, el aislamiento social y la soledad se han relacionado con <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK587294/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectos negativos</a> para las personas mayores, como depresi&oacute;n, enfermedades card&iacute;acas y deterioro cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidar nuestros v&iacute;nculos es medicina preventiva de primer orden&rdquo;, afirma Carmen Prieto psic&oacute;loga y directora de <a href="http://www.niranpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nir&aacute;n Psicolog&iacute;a y Bienestar</a>. Porque la soledad afecta a nuestro cuerpo y mente: &ldquo;El cerebro procesa el aislamiento sostenido como una amenaza constante, elevando el cortisol y la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/natalia-paz-nutricionista-inflamacion-respuesta-defensa-sistema-inmunitario-agresion-xp_1_13134060.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inflamaci&oacute;n</a>, lo que acelera el envejecimiento celular&rdquo;, a&ntilde;ade Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), se calcula que entre 2015 y 2050 la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n mundial mayor de 60 a&ntilde;os casi se duplicar&aacute;, <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasando del 12% al 22%.</a> Unas cifras que muestran por qu&eacute; es clave prestar atenci&oacute;n al concepto de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/radiografia-esperanza-vida-espana-asaltado-liderazgo-mundial-anadir-40-anos-ultimo-siglo_1_13402341.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">envejecimiento</a> &lsquo;activo&rsquo;, porque envejecer bien no pasa solo por <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/marcadores-envejecimiento-mejorarlos_1_13419985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantenerse f&iacute;sicamente sano</a> sino tambi&eacute;n por mantenerse conectado.
    </p><h2 class="article-text">Conexi&oacute;n social: el tejido invisible de la longevidad</h2><p class="article-text">
        Los seres humanos somos sociales por naturaleza. Mantenernos conectados con los dem&aacute;s influye poderosamente en nuestro <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/entrenador-explica-ejercicio-fuerza-clave-longevidad-deberia-obligatorio-medicacion-xp_1_13361247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bienestar f&iacute;sico</a> y emocional. Las relaciones sociales s&oacute;lidas son el indicador m&aacute;s fiable de una vida larga. No hay vitamina m&aacute;s poderosa que una buena conversaci&oacute;n. Si pudiera recetarse, la amistad y la conexi&oacute;n social se dispensar&iacute;an en farmacias, porque, para envejecer bien, los lazos que nos sostienen tienen un gran poder (m&aacute;s all&aacute; de la gen&eacute;tica y la salud). 
    </p><p class="article-text">
        Para Prieto, &ldquo;tener personas que nos escuchan y acompa&ntilde;an ayuda a regular nuestro sistema nervioso y amortigua el impacto del estr&eacute;s. Una buena red social nos aporta seguridad, pertenencia y refugio en momentos dif&iacute;ciles, de ah&iacute; que cuidar de nuestras relaciones no solo sea un h&aacute;bito social: es una inversi&oacute;n directa en nuestra longevidad&rdquo;, reconoce Prieto.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica lo corrobora. El <a href="https://www.health.harvard.edu/blog/the-secret-to-happiness-heres-some-advice-from-the-longest-running-study-on-happiness-2017100512543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto</a> (el m&aacute;s longevo, con m&aacute;s de 80 a&ntilde;os de seguimiento) concluye que la calidad de las relaciones personales es el mejor indicador de la salud y la esperanza de vida. Pocos factores protegen contra el deterioro f&iacute;sico y mental como sentirse acompa&ntilde;ado. La amistad, entendida como una red de apoyo emocional, no solo reduce el estr&eacute;s o la depresi&oacute;n: fortalece el sistema inmunol&oacute;gico, mejora la mejora y retrasa la fragilidad. Es una &lsquo;medicina&rsquo; social.
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar que esta socializaci&oacute;n se traduce en tener infinidad de amigos. Sin embargo, para envejecer con salud, &ldquo;la calidad del v&iacute;nculo siempre le gana a la cantidad. Necesitamos &lsquo;personas refugio&rsquo;, aquellas con las que podemos mostrarnos vulnerables, sentirnos escuchados y encontrar una aut&eacute;ntica seguridad emocional&rdquo;, afirma Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que los contactos cotidianos, los que mantenemos con los vecinos, con el dependiente de la panader&iacute;a o de la fruter&iacute;a, no sean importantes. Todo lo contrario. Como explica Prieto, estos contactos &ldquo;nos mantienen estimulados y conectados con el entorno. No se trata de acumular relaciones en la agenda, sino de construir una comunidad con significado porque una red saludable tiene ra&iacute;ces profundas y ramas abiertas hacia los dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Interacciones virtuales: &iquest;tienen el mismo efecto?</h2><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s digitalizada, podemos pensar que las interacciones virtuales, como las redes sociales o las videollamadas, pueden sustituir el beneficio psicol&oacute;gico del contacto cara a cara. Sin embargo, y aunque la tecnolog&iacute;a es una gran herramienta para acercarnos, &ldquo;no deber&iacute;a sustituir el encuentro presencial&rdquo;, advierte Prieto. Porque no es lo mismo mirar una pantalla que una persona. &ldquo;Nuestro cerebro social est&aacute; dise&ntilde;ado para la presencia: necesita la mirada, el tono de voz, la gestualidad y el contacto para entender que &lsquo;est&aacute; a salvo&rsquo;&rdquo;, explica Prieto.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que se produzca una gran paradoja: &ldquo;Podemos estar hiperconectados y, al mismo tiempo, profundamente solos; es lo que llamamos la &lsquo;soledad conectada&rsquo;, una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro cuerpo&rdquo;, matiza Prieto. &ldquo;Solo el contacto cara a cara nos hace sentir verdaderamente vinculados, por tanto, para envejecer con vitalidad necesitamos mirarnos a los ojos&rdquo;, explica Prieto.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo fortalecer las conexiones sociales </h2><p class="article-text">
        Forjar v&iacute;nculos sociales m&aacute;s s&oacute;lidos es una habilidad que se puede cultivar, tengamos la edad que tengamos. Un primer paso para lograrlo puede ser priorizar la familia y las amistades cercanas, dedicando al menos un rato a la semana a compartirlo con ellos: una cena de domingo, una charla informal un viernes por la noche o un caf&eacute; el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana. Son reuniones informales que fortalecen los lazos afectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayuda participar en actividades comunitarias que combinen el movimiento f&iacute;sico con la socializaci&oacute;n, como grupos de senderismo, clases de baile o clubes de lectura. Los grupos centrados en experiencias compartidas generan una sensaci&oacute;n de familiaridad y satisfacci&oacute;n. Adem&aacute;s, estos entornos facilitan la interacci&oacute;n entre las personas y la b&uacute;squeda de intereses comunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, estos grupos desarrollan su propio ritmo, empiezan a formarse bromas internas, rutinas compartidas y un sentido de identidad, lo que puede enriquecer la experiencia y transformar la participaci&oacute;n casual en algo m&aacute;s significativo.
    </p><h2 class="article-text">Planificar la jubilaci&oacute;n emocional y social</h2><p class="article-text">
        Para Prieto, tan importante es planificar la jubilaci&oacute;n econ&oacute;mica como la &ldquo;longevidad emocional y social. Una inversi&oacute;n que empieza tambi&eacute;n mucho antes que la vejez: cultivando amistades, recuperando aficiones y manteniendo un proyecto vital propio m&aacute;s all&aacute; del trabajo o del rol de padres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la edad, la vida cambia de forma natural. Momentos como la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/lucia-tintore-psicologa-impacto-jubilacion-cerebro-clave-decidimos-vivir-nueva-etapa-xp_1_13398981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jubilaci&oacute;n</a> o el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tiempo-libre-hijos-casa-sindrome-nido-vacio-real_1_12698184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nido vac&iacute;o</a> son momentos cr&iacute;ticos de desconexi&oacute;n que muchas veces &ldquo;conllevan un duelo de identidad, pero tambi&eacute;n son la oportunidad perfecta para reconstruirnos desde la curiosidad y el prop&oacute;sito&rdquo;, afirma Prieto. Son cambios en la rutina de una persona que pueden influir en la frecuencia con la que nos relacionamos con los dem&aacute;s. &ldquo;La longevidad emocional no se improvisa: se construye v&iacute;nculo a v&iacute;nculo&rdquo;, concluye Prieto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13550458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 15:23:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad": la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Bienestar emocional,Longevidad,Envejecimiento]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“El hígado tiene una gran capacidad de regeneración”: una nutricionista indica los alimentos que recuperan este órgano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/higado-gran-capacidad-regeneracion-nutricionista-indica-alimentos-ayudan-recuperar-organo-xp_1_13538806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0e5c007-20cb-44f8-97dc-89e6c8d07c2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“El hígado tiene una gran capacidad de regeneración”: una nutricionista indica los alimentos que recuperan este órgano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La doctora Luisa Martín explica cómo podemos contribuir a la generación hepática con verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva</p><p class="subtitle">Qué desayunar para evitar el bajón de media mañana, según una nutricionista: “Con fibra la subida de glucemia es más lenta”</p></div><p class="article-text">
        El h&iacute;gado es uno de los &oacute;rganos m&aacute;s importantes del cuerpo. Este &oacute;rgano vital desempe&ntilde;a funciones esenciales para la vida. Ubicado bajo el lado derecho de la caja tor&aacute;cica, el h&iacute;gado realiza varias funciones esenciales, como procesar los nutrientes de los alimentos, producir colesterol y generar bilis. Adem&aacute;s, elimina toxinas como el alcohol y los medicamentos y sintetiza prote&iacute;nas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es uno de los principales &oacute;rganos encargados de procesar lo que comemos: transforma y almacena nutrientes, regula los niveles de az&uacute;car y grasas en la sangre y ayuda a eliminar o transformar sustancias que el organismo no necesita&rdquo;, explica <a href="https://luisanutricionista.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luisa Mu&ntilde;oz Salvador,</a> doctora en Nutrici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando este &oacute;rgano se sobrecarga o se da&ntilde;a, la recuperaci&oacute;n empieza con los alimentos que ingerimos. &ldquo;Nuestra alimentaci&oacute;n influye de forma directa en su salud y buen funcionamiento&rdquo;, afirma la especialista. Ciertos alimentos son especialmente beneficiosos para favorecer la funci&oacute;n hep&aacute;tica, reducir la acumulaci&oacute;n de grasa y combatir la inflamaci&oacute;n. Comprender cu&aacute;les son los que favorecen la reparaci&oacute;n del h&iacute;gado es el primer paso para promover la recuperaci&oacute;n y mantener una buena salud hep&aacute;tica a largo plazo.
    </p><h2 class="article-text">El &oacute;rgano con superpoderes: la regeneraci&oacute;n hep&aacute;tica</h2><p class="article-text">
        El h&iacute;gado es un &oacute;rgano con un claro superpoder: es capaz de regenerarse por s&iacute; mismo. Similar a la cola de un lagarto, puede regenerarse tras una lesi&oacute;n o si se extirpa una parte. En funci&oacute;n de la extensi&oacute;n y el tipo de da&ntilde;o, el h&iacute;gado puede compensarlo recuperando pr&aacute;cticamente toda su masa original en cuesti&oacute;n de poco tiempo. Para cumplir con su funci&oacute;n de filtrar las toxinas del tracto digestivo necesita regenerar sus c&eacute;lulas si se da&ntilde;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo que no ocurre con otros &oacute;rganos, como los pulmones, el p&aacute;ncreas o los ri&ntilde;ones, que pueden adaptarse en menor medida a la p&eacute;rdida de tejido. A diferencia de las c&eacute;lulas de estos &oacute;rganos, las hep&aacute;ticas conservan una gran flexibilidad: si una parte de un h&iacute;gado sano resulta da&ntilde;ada, su sistema inmunitario y una intrincada red de v&iacute;as, tanto dentro como entre las c&eacute;lulas hep&aacute;ticas, le indican que comience a regenerarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El h&iacute;gado puede sufrir da&ntilde;o durante mucho tiempo sin dar s&iacute;ntomas claros. Cuando aparecen, pueden incluir cansancio, molestias en la parte derecha del abdomen, p&eacute;rdida de apetito o, en fases m&aacute;s avanzadas, coloraci&oacute;n amarillenta de la piel y los ojos&rdquo;, advierte la nutricionista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre los h&aacute;bitos que m&aacute;s pueden perjudicarlo est&aacute;n el consumo de alcohol, una alimentaci&oacute;n desequilibrada y el exceso de calor&iacute;as que favorece el sobrepeso y la acumulaci&oacute;n de grasa en este &oacute;rgano&rdquo;, indica Mu&ntilde;oz, y a&ntilde;ade: &ldquo;adem&aacute;s, hay que tener cuidado con la automedicaci&oacute;n y con ciertos suplementos o productos &lsquo;detox&rsquo;, ya que algunos pueden causar da&ntilde;o hep&aacute;tico&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo podemos cuidar del h&iacute;gado a trav&eacute;s de la alimentaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Con tantas funciones importantes, mantener la salud del h&iacute;gado el mayor tiempo posible es fundamental. Sin embargo, los estilos de vida modernos pueden afectar de forma negativa la salud del h&iacute;gado y aumentar el riesgo de sufrir ciertas afecciones. Adoptar un enfoque proactivo hacia la salud y realizar cambios en el estilo de vida es la mejor manera de mantener un h&iacute;gado sano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es necesario lograr un equilibrio adecuado entre los distintos alimentos y bebidas para que el cuerpo funcione correctamente y se mantenga saludable. Una dieta equilibrada es la mejor manera de mantener un buen estado de salud. Por tanto, no hay alimentos superpoderosos, tampoco para cuidar del h&iacute;gado. &ldquo;No existe un alimento que por s&iacute; solo lo regenere: lo que s&iacute; podemos hacer es favorecer su salud mediante una alimentaci&oacute;n rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado azul y aceite de oliva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6731785/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> demuestra que una dieta con mayor consumo de frutos secos disminuye el riesgo de padecer h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico. Por su lado, el pescado como las sardinas o la trucha es rico en &aacute;cidos grasos omega-3, grasas saludables que ayudan a reducir la grasa y la inflamaci&oacute;n del h&iacute;gado. El aceite de oliva tambi&eacute;n puede ayudar a reducir las enzimas hep&aacute;ticas y mejorar la resistencia a la insulina, factores relacionados con la enfermedad del h&iacute;gado graso.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de una dieta saludable e interesante para el h&iacute;gado est&aacute;n las verduras como el &ldquo;br&oacute;coli, la coliflor, la alcachofa y las verduras de hoja verde&rdquo;, afirma Mu&ntilde;oz. Tambi&eacute;n<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26806124/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el caf&eacute;, &ldquo;tomado con moderaci&oacute;n</a> y sin exceso de az&uacute;car, se ha relacionado con beneficios para la salud hep&aacute;tica&rdquo;, reconoce Mu&ntilde;oz. En definitiva, una &ldquo;dieta equilibrada, basada sobre todo en alimentos frescos y poco procesados, ayuda no solo a mantener un peso saludable, sino tambi&eacute;n a evitar la acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado y a favorecer su correcto funcionamiento&rdquo;, reconoce Mu&ntilde;oz.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; alimentos deber&iacute;amos evitar</h2><p class="article-text">
        Las <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/liv.14360" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> han encontrado una relaci&oacute;n entre los alimentos de la dieta occidental (comida r&aacute;pida, aperitivos azucarados, boller&iacute;a industrial&hellip;) con un mayor riesgo de sufrir enfermedad del h&iacute;gado graso. Otro <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36638832/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> ha vinculado el consumo regular de comida r&aacute;pida (20% o m&aacute;s del total de calor&iacute;as diarias) con la enfermedad del h&iacute;gado graso, especialmente en personas con diabetes tipo 2 u obesidad. La comida r&aacute;pida suele ser rica en grasas saturadas, az&uacute;cares a&ntilde;adidos y otros ingredientes que afectan la salud metab&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como admite la experta, &ldquo;tan importante como lo que comemos es evitar ciertos alimentos, como el exceso de alcohol, los az&uacute;cares y los alimentos ultraprocesados, as&iacute; como una alimentaci&oacute;n excesivamente cal&oacute;rica que favorezca el sobrepeso y la acumulaci&oacute;n de grasas en el h&iacute;gado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El h&iacute;gado, por ejemplo, metaboliza el alcohol por completo, de ah&iacute; que incluso peque&ntilde;as cantidades pueden causar inflamaci&oacute;n; el exceso de az&uacute;car, especialmente la fructosa, va directamente al h&iacute;gado y se convierte en grasa (bebidas azucaradas, dulces, galletas y boller&iacute;a o cereales con alto contenido de az&uacute;car); el consumo de alimentos ultraprocesados con aceite de baja calidad conlleva una acumulaci&oacute;n de grasas saturadas y trans en el organismo, lo que provoca acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es buena idea evitar o moderar el consumo de estos alimentos, pero estos h&aacute;bitos se equilibran mejor si llevamos una alimentaci&oacute;n saludable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/higado-gran-capacidad-regeneracion-nutricionista-indica-alimentos-ayudan-recuperar-organo-xp_1_13538806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 06:59:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“El hígado tiene una gran capacidad de regeneración”: una nutricionista indica los alimentos que recuperan este órgano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Comida,Salud,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mavis-suarez-psicologa-abordar-discusion-error-objetivo-convencer-xp_1_13532494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5489936f-a9cc-4bdd-80b2-32c52cd80109_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151843.jpg" width="5295" height="2978" alt="Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta comparte varias claves para afrontar desacuerdos con otras personas sin caer en la provocación ni el insulto</p><p class="subtitle">La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”</p></div><p class="article-text">
        Discrepamos, no compartimos puntos de vista, vemos una misma cosa de manera distinta&hellip; Todo esto es una parte inevitable de la condici&oacute;n humana porque no todos somos iguales. Desde peque&ntilde;os desacuerdos que a&uacute;n nos permiten mostrarnos cordiales, hasta discusiones m&aacute;s exaltadas sobre un tema delicado que pueden derivar en una forma de argumentaci&oacute;n m&aacute;s antag&oacute;nica. Todas forman parte de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Una discusi&oacute;n puede surgir por muchas razones. Discutimos en el trabajo, en casa, en el supermercado, con amigos, con desconocidos... En ocasiones, discutimos incluso cuando no recordamos el origen de la discusi&oacute;n, y a pesar de que vemos que debilita nuestras relaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacemos mal para que un simple desacuerdo se convierta en una discusi&oacute;n absurda? &iquest;Y qu&eacute; podemos hacer para evitarlo? Si bien es imposible evitar por completo los desacuerdos, s&iacute; es posible manejarlos de manera que la relaci&oacute;n no sufra.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La ofensa detr&aacute;s de la discusi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos sentir que no nos escuchan, que no nos entienden o que no tienen en cuenta nuestras necesidades. Cuando nos sentimos atacados o cuestionados, tendemos a ponernos a la defensiva y es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil escuchar y comunicarnos con calma&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga <a href="https://mavissuarezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mavis Su&aacute;rez</a>. Para la experta, uno de los principales errores que cometemos cuando discutimos es &ldquo;entrar en la conversaci&oacute;n con el objetivo de tener raz&oacute;n o de intentar convencer al otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este momento dejamos de escuchar para comprender y empezamos a escuchar para responder&rdquo;, explica Su&aacute;rez. Una persona a la defensiva no reconoce el problema, por lo que el proceso de un di&aacute;logo constructivo ni siquiera puede empezar. Esto provoca que quien inicia la conversaci&oacute;n se sienta frustrado por no ser escuchado y que la persona a la defensiva se niegue a asumir la responsabilidad de sus actos de forma continua.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s firme es la opini&oacute;n, m&aacute;s intensa y compleja puede volverse la discusi&oacute;n. Cuando discutimos, la raz&oacute;n desaparece y la emoci&oacute;n se impone. Lo correcto y lo incorrecto pierden relevancia y uno solo escucha para encontrar una oportunidad de atacar. A menudo, el objetivo no es la verdad ni el consenso, sino la victoria, a veces a cualquier precio. Un comentario aparentemente inofensivo, una cr&iacute;tica apenas expresada, y el tono se caldea. Nos interrumpimos, contraatacamos y explicamos por qu&eacute; tenemos raz&oacute;n. Unos minutos despu&eacute;s, la conversaci&oacute;n se ha convertido en una lucha de poder.
    </p><h2 class="article-text">El peligro de recurrir al &lsquo;siempre&rsquo; o al &lsquo;nunca&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en medio de una discusi&oacute;n, es tentador recurrir a argumentos contundentes. &ldquo;Suelen aparecer los &rsquo;siempre&rsquo; y los &lsquo;nunca&rsquo;&rdquo;, explica Su&aacute;rez. Basarse en frases como &lsquo;siempre haces esto&rsquo; o &lsquo;nunca escuchas&rsquo; es una de las formas m&aacute;s seguras de descarrilar las conversaciones y lo que m&aacute;s suele contribuir a que surjan&nbsp;problemas. Lo &uacute;nico que se consigue usando estos extremos es a&ntilde;adir otro argumento m&aacute;s sobre si siempre, o nunca, lo hacemos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, muchas veces, en lugar de escuchar con atenci&oacute;n y hablar con claridad y amabilidad, nos sentimos ofendidos, molestos por algo insignificante; no podemos dejarlo pasar, a pesar de que, en retrospectiva, vemos que nuestra reacci&oacute;n es totalmente desproporcionada con respecto a la situaci&oacute;n. Reaccionamos con agresividad y buscamos la victoria. Es lo que muchas veces nos pasa cuando discutimos. Es f&aacute;cil que nos sintamos mal tras tener una discusi&oacute;n porque no sabemos c&oacute;mo hacerlo de forma constructiva y sin tomarnos los argumentos como algo personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n suele estropearlo todo &ldquo;las interrupciones o los reproches del pasado. Una conversaci&oacute;n dif&iacute;cilmente puede ser constructiva si sentimos que para que uno gane, el otro tiene que perder&rdquo;, afirma Su&aacute;rez. Porque el objetivo de una discusi&oacute;n es encontrar una soluci&oacute;n, no determinar qui&eacute;n gana y qui&eacute;n pierde. Por tanto, abordar una discusi&oacute;n con esta mentalidad genera actitudes defensivas y dificulta la capacidad de autorreflexi&oacute;n y la resoluci&oacute;n de problemas.
    </p><p class="article-text">
        Estos h&aacute;bitos y formas de reaccionar lo que hacen es avivar el fuego en lugar de apagarlo. Pero hay maneras m&aacute;s constructivas de combatirlo.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo mostrar nuestra opini&oacute;n sin tiran&iacute;a y sin caer en el insulto</h2><p class="article-text">
        Las discusiones en las relaciones suelen verse de forma negativa, pero si se abordan correctamente, pueden fortalecer los v&iacute;nculos en lugar de debilitarlos. Discutir bien es una especie de arte que implica expresarse con eficacia, escuchar de forma activa y encontrar puntos en com&uacute;n.  Como admite Su&aacute;rez, &ldquo;podemos defender con firmeza lo que pensamos sin necesidad de invalidar al otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, es clave &ldquo;escuchar, respetar los turnos y aceptar que no siempre vamos a llegar a un acuerdo. Y si notamos que estamos demasiado enfadados, hacer una pausa es una buena herramienta: parar una conversaci&oacute;n para retomarla con m&aacute;s calma no es evitar el problema, sino intentar abordarlo mejor&rdquo;, explica Su&aacute;rez. En las discusiones constructivas no se trata de ganar o perder, sino de comprender y resolver las diferencias; implica hablar de los problemas abiertamente y con respeto, sin causar da&ntilde;o ni resentimiento. El objetivo es lograr una mejor comprensi&oacute;n mutua y encontrar soluciones que beneficien a ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayuda mucho hablar desde lo que uno siente o necesita en lugar de definir o acusar al otro&rdquo;, afirma Su&aacute;rez, y a&ntilde;ade que &ldquo;no es lo mismo decir &lsquo;me he sentido poco escuchado&rsquo; que &lsquo;nunca me escuchas&rsquo;: podemos ser claros y expresar nuestro desacuerdo sin atacar&rdquo;, matiza Su&aacute;rez. Para la experta es importante la asertividad, es decir, &ldquo;cuidar lo que necesitamos decir, pero tambi&eacute;n la manera en que se lo decimos a la otra persona&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mavis-suarez-psicologa-abordar-discusion-error-objetivo-convencer-xp_1_13532494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 14:44:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: "Puede reducir los niveles de cortisol"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marisol-sanchez-psicologa-explica-ejercicio-efectivo-frente-ansiedad-reducir-niveles-cortisol-xp_1_13529401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75b2f97d-f2b2-4ebb-b380-96ffa75ebcd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x988y293.jpg" width="1200" height="675" alt="Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: &quot;Puede reducir los niveles de cortisol&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo y por qué nos ayuda el hecho de calzarnos las zapatillas y movernos de forma regular en el control de la ansiedad?</p><p class="subtitle">La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: “Las micropausas son productivas”</p></div><p class="article-text">
        Los trastornos de ansiedad son uno de los problemas de salud mental con mayor prevalencia en Espa&ntilde;a, con unos 111 casos por mil habitantes, seg&uacute;n datos de un <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/tablasEstadisticas/InfAnSNS.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> del Ministerio de Salud. Un problema que puede manifestarse de diversas maneras, desde una leve inquietud hasta ataques de p&aacute;nico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien est&aacute; ampliamente documentado que el ejercicio f&iacute;sico puede prevenir y mejorar diversos problemas de salud, como la hipertensi&oacute;n, la p&eacute;rdida de peso o la diabetes, tambi&eacute;n se ha demostrado que puede ayudar a aliviar los s&iacute;ntomas de la ansiedad y a mejorar el estado de &aacute;nimo general. &iquest;C&oacute;mo y por qu&eacute; nos ayuda el hecho de calzarnos las zapatillas y movernos de forma regular en el control de la ansiedad?
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayuda el ejercicio a combatir la ansiedad </h2><p class="article-text">
        Para quienes sufren ansiedad, el ejercicio puede ser una de las &uacute;ltimas cosas en las que piensen. Sin embargo, puede marcar una diferencia en la vida de las personas una vez que encuentran la motivaci&oacute;n para empezar. &ldquo;Existe evidencia cient&iacute;fica de que el ejercicio f&iacute;sico ayuda a reducir los s&iacute;ntomas de ansiedad&rdquo;, reconoce<strong> </strong><a href="https://marisolpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marisol S&aacute;nchez</a>, psic&oacute;loga. Esta evidencia se sustenta en el hecho de que la actividad f&iacute;sica nos beneficia tanto a nivel fisiol&oacute;gico como psicol&oacute;gico. &ldquo;Favorece la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, mejora el sue&ntilde;o, puede reducir la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica asociada a la ansiedad y facilita la sensaci&oacute;n de bienestar&rdquo;, explica S&aacute;nchez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, el ejercicio f&iacute;sico &ldquo;puede actuar como una exposici&oacute;n interoceptiva, es decir, nos exponemos de forma voluntaria y controlada a sensaciones f&iacute;sicas asociadas con la ansiedad &ndash;taquicardia, falta de aire, sudoraci&oacute;n, mareos&hellip;&ndash; sin que exista un peligro y esto funciona como un &lsquo;entrenamiento&rsquo;, ayudar&aacute; reducir el miedo a la ansiedad y a incrementar la tolerancia de nuestro sistema nervioso antes estas sensaciones, sabiendo que se puede volver a la calma despu&eacute;s de experimentar todo esto&rdquo;, matiza S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Incluso los datos de la Asociaci&oacute;n Estadounidense de Ansiedad y Depresi&oacute;n (<a href="https://adaa.org/living-with-anxiety/managing-anxiety/exercise-stress-and-anxiety" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ADAA</a>) nos dicen que la actividad f&iacute;sica regular puede reducir la ansiedad hasta en un 25% en tan solo una sesi&oacute;n. Una de las maravillas del ejercicio reside en su capacidad para inducir profundos cambios neuroqu&iacute;micos en nuestro organismo. La actividad f&iacute;sica regular desencadena la liberaci&oacute;n de neuromoduladores que mejoran el estado de &aacute;nimo y son conocidos por sus efectos calmantes. Adem&aacute;s, el ejercicio f&iacute;sico estabiliza otros neurotransmisores claves para mantener un estado de &aacute;nimo equilibrado a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, es importante hacer un matiz: el ejercicio no debe sustituir nada sino que&nbsp;funciona mejor como parte de un enfoque m&aacute;s amplio para controlar la ansiedad. Lo admite S&aacute;nchez: &ldquo;No dir&iacute;a que hacer ejercicio &lsquo;cura&rsquo; la ansiedad sino que puede ser una herramienta muy &uacute;til dentro de un abordaje m&aacute;s amplio. Pero s&iacute; nos facilita poder reducir los niveles de cortisol y, asimismo, aumentar la serotonina y la dopamina, sustancias qu&iacute;micas encargadas de regular el estado de &aacute;nimo, la motivaci&oacute;n y el bienestar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico como parte de la terapia psicol&oacute;gica y farmacol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Algunas investigaciones han demostrado que, en muchos casos, el ejercicio puede ser una parte fundamental del tratamiento. &iquest;Por qu&eacute;? &ldquo;Se ha visto que potencia los mecanismos de aprendizaje e inhibici&oacute;n del miedo durante la reestructuraci&oacute;n cognitiva (t&eacute;cnica empleada en terapia)&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. Pero es que, adem&aacute;s, &ldquo;mejora el sue&ntilde;o y la funci&oacute;n ejecutiva, lo que facilita la adherencia a las tareas entre sesiones de terapia&rdquo;, contin&uacute;a la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a los f&aacute;rmacos, el ejercicio f&iacute;sico tambi&eacute;n &ldquo;acelera la respuesta terap&eacute;utica y reduce los efectos secundarios comunes como el aumento de peso, la fatiga, la disfunci&oacute;n metab&oacute;lica o la rigidez afectiva&rdquo;, afirma S&aacute;nchez, que admite adem&aacute;s que &ldquo;aumenta la sensaci&oacute;n de autoeficacia, reforzando la confianza en uno mismo y la creencia en las propias capacidades durante el proceso terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Tenemos que ir al gimnasio?</h2><p class="article-text">
        Dar un paseo o nadar puede ser tan beneficioso como ir al gimnasio. No &ldquo;existe una duraci&oacute;n o intensidad m&iacute;nima universal a partir de la cual podamos decir que el ejercicio empieza a tener un efecto terap&eacute;utico sobre la ansiedad&rdquo;, afirma S&aacute;nchez, que reconoce que la evidencia sugiere que &ldquo;incluso cantidades relativamente peque&ntilde;as de actividad f&iacute;sica pueden ser beneficiosas, sobre todo cuando somos sedentarios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No recomendar&iacute;a lo mismo a una persona que no hace ning&uacute;n ejercicio que a una que entrena cinco d&iacute;as a la semana a alta intensidad&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. En el primer caso, actividades como ir en bicicleta, caminar, subir escaleras ser&iacute;a suficiente. En el segundo caso, realizar m&aacute;s actividad &ldquo;no necesariamente va a mejorar su ansiedad&rdquo;. Al contrario: &ldquo;Si existe sobreentrenamiento, falta de descanso o una relaci&oacute;n muy r&iacute;gida con el ejercicio, aumentar la carga puede llegar a ser contraproducente&rdquo;, afirma S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        La clave es buscar la cantidad de ejercicio que, adem&aacute;s de eficaz, sea tambi&eacute;n sostenible. &ldquo;Es preferible que una persona sedentaria consiga incorporar 20 o 30 minutos de forma regular y lo pueda mantener en el tiempo que plantearle de golpe una rutina muy exigente que abandone a las dos semanas&rdquo;, matiza S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A corto plazo, una persona puede experimentar una disminuci&oacute;n de la tensi&oacute;n, una mejora del estado de &aacute;nimo o una sensaci&oacute;n de mayor calma despu&eacute;s de realizar actividad f&iacute;sica, efectos agudos que pueden aparecer incluso tras una sola sesi&oacute;n&rdquo;, explica S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        El efecto es m&aacute;s estable cuando la pr&aacute;ctica de ejercicio f&iacute;sico es algo progresivo. &ldquo;La pr&aacute;ctica regular durante semanas puede contribuir a mejorar la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, el sue&ntilde;o, el estado de &aacute;nimo y la relaci&oacute;n con las propias sensaciones corporales&rdquo;, reconoce S&aacute;nchez.
    </p><h2 class="article-text">Mantener la motivaci&oacute;n para entrenar sin que nos estrese a&uacute;n m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Empezar a hacer ejercicio puede resultar abrumador, sobre todo si la energ&iacute;a y la motivaci&oacute;n no son constantes. Pero no necesitamos un plan completo, sino una manera de empezar que nos atraiga. Es importante incorporar el ejercicio de manera gradual a la rutina diaria para crear un h&aacute;bito saludable. Para no fracasar en el intento, &ldquo;una de las claves es dejar de plantear el ejercicio como una obligaci&oacute;n o como una prueba de fuerza de voluntad&rdquo;, advierte S&aacute;nchez. Si nos lo tomamos como alto que &lsquo;tenemos que hacer&rsquo;, lo m&aacute;s probable es que nos acabe provocando m&aacute;s rechazo y estr&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco tenemos que resolverlo todo de golpe: peque&ntilde;os cambios en la rutina pueden marcar una gran diferencia con el tiempo. Y la constancia llegar&aacute; cuando &ldquo;encontremos una actividad que encaja con nuestros gustos, nuestras posibilidades y nuestro estilo de vida&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. En funci&oacute;n de nuestras preferencias, nos puede funcionar practicar actividades como &ldquo;caminar, bailar, hacer yoga, pilates, practicar un deporte en equipo o salir en bicicleta&rdquo;, siempre que los objetivos sean &ldquo;realistas y flexibles, de manera que los podamos mantener durante meses, sin olvidar que es posible que habr&aacute; d&iacute;as en los que entrenaremos m&aacute;s que otros. La constancia no significa hacerlo perfectamente sino volver a hacerlo despu&eacute;s de una pausa&rdquo;, afirma S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, la especialista aconseja empezar de manera progresiva, exponi&eacute;ndonos al &ldquo;ejercicio unos 10-15 minutos e ir aumentando ese tiempo conforme nos vayamos sintiendo m&aacute;s c&oacute;modos. Es una manera de conectar con nuestro cuerpo, escuchar lo que necesita y relacionarnos con el ejercicio desde el placer, en lugar de hacerlo desde la imposici&oacute;n o la culpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De lo que se trata es que, &ldquo;al finalizar, podamos observar que experimentamos una relajaci&oacute;n muscular y claridad mental que no ten&iacute;amos cuando iniciamos el ejercicio, lo que reforzar&aacute; nuestra motivaci&oacute;n&rdquo;, concluye S&aacute;nchez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marisol-sanchez-psicologa-explica-ejercicio-efectivo-frente-ansiedad-reducir-niveles-cortisol-xp_1_13529401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 14:32:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: "Puede reducir los niveles de cortisol"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Estrés,Psicología,Ejercicio físico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jessyca Redondo, nutricionista: "El pescado en lata tiene casi las mismas propiedades beneficiosas que el pescado fresco"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/jessyca-redondo-nutricionista-pescado-lata-propiedades-beneficiosas-pescado-fresco-xp_1_13521676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/697a8b16-0e30-41bd-936c-2723d6ca8950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Si el pescado está entero, conserva mejor ciertos nutrientes que si lo encontramos rallado o desmenuzado&quot;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica por qué el pescado enlatado puede ser una opción saludable para una cena rápida y equilibrada</p><p class="subtitle">Tres platillos que mejoran y aportan más proteínas añadiéndoles unas sardinas en lata</p></div><p class="article-text">
        El pescado en lata no ha gozado precisamente de una reputaci&oacute;n muy glamurosa. Se ha considerado a menudo como un simple alimento de emergencia y, en ocasiones, es posible incluso que se haya infravalorado de manera injusta. Sin embargo, bajo su humilde apariencia, se esconde un perfil nutricional interesante. Adem&aacute;s, es una opci&oacute;n muy vers&aacute;til y tiene una vida &uacute;til larga. Su consumo en Espa&ntilde;a ronda los cuatro kilos por persona al a&ntilde;o, seg&uacute;n datos del <a href="https://www.mapa.gob.es/es/alimentacion/temas/consumo-tendencias/panel-de-consumo-alimentario/ultimos-datos/consumo-pesca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Panel de Consumo Alimentario</a> del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El producto estrella m&aacute;s demandado es el at&uacute;n en conserva, seguido de la caballa, las sardinas y los mejillones. &iquest;Qu&eacute; ofrecen en realidad estas latas de pescado? &iquest;Por qu&eacute; no deber&iacute;a ser nuestro &uacute;ltimo recurso para obtener nutrientes interesantes? &iquest;En qu&eacute; debemos fijarnos a la hora de comprar este tipo de producto?
    </p><h2 class="article-text">Una buena opci&oacute;n desde el punto de vista nutricional</h2><p class="article-text">
        Aunque el at&uacute;n en conserva suele ser lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en una lata de pescado, hay muchos otros pescados que se prestan bien al enlatado. Hablamos de sardinas, caballa, mejillones o anchoas, por nombrar solo algunos. Y todas ellas son opciones saludables indiscutibles. Repleto de nutrientes esenciales, de larga duraci&oacute;n y muy vers&aacute;til, el pescado enlatado puede ser una soluci&oacute;n perfecta para comidas o refrigerios r&aacute;pidos. &iquest;Por qu&eacute; son una buena opci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;En primer lugar, el pescado ya de por s&iacute; aporta grasas esenciales, como el omega 3, que var&iacute;a en funci&oacute;n de la especie&rdquo;, explica Jessyca Redondo, nutricionista en <a href="https://www.valencianutricion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NuOCEV</a>. Las variedades de pescado que suelen enlatarse, como las anchoas, el salm&oacute;n, las sardinas o el at&uacute;n son excelentes fuentes de &aacute;cidos grasos omega 3. Son pescados peque&ntilde;os y grasos que se encuentran en la parte baja de la cadena alimentaria, lo que significa que acumulan la mayor parte de omega 3 beneficiosos. Estas grasas esenciales ayudan a reducir la inflamaci&oacute;n, favorecen la salud cerebral y disminuyen el riesgo de enfermedades cardiacas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si a&ntilde;adimos el hecho de estar enlatados, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35458225/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios epidemiol&oacute;gicos</a> revelan una asociaci&oacute;n inversa muy clara entre el consumo de pescado en lata y el riesgo de sufrir c&aacute;ncer colorrectal&rdquo;, afirma Redondo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la experta, esta misma investigaci&oacute;n demostr&oacute; que &ldquo;consumir dos o m&aacute;s porciones semanales de pescado en lata no solo reduce el riesgo de desarrollar este tipo de c&aacute;ncer en un 34% en comparaci&oacute;n con consumir menos de una porci&oacute;n a la semana, sino que tambi&eacute;n se ha visto que al recibir un proceso de enlatado industrial, que incluye una cocci&oacute;n t&eacute;rmica a presi&oacute;n muy prolongada, se produce un cambio conformacional en la parvalb&uacute;mina, la principal prote&iacute;na alerg&eacute;nica del pescado, desnaturaliz&aacute;ndola y haci&eacute;ndola menos alerg&eacute;nica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el pescado enlatado es una forma pr&aacute;ctica de obtener desde grasas hasta prote&iacute;nas magras. Se calcula que una porci&oacute;n de 100 gramos de at&uacute;n blanco contiene aproximadamente unos 20-30 gramos de prote&iacute;na. En una lata de 80 gramos, por tanto, podemos obtener <a href="https://www.academianutricionydietetica.org/que-comer/calorias-proteinas-propiedades-atun-lata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi 20 gramos de prote&iacute;na</a>, pr&aacute;cticamente la misma cantidad que se obtiene de un filete peque&ntilde;o de 80 a 100 gramos de pescado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, podemos afirmar que &ldquo;las latas de buena calidad son un recurso fant&aacute;stico, saludable y muy recomendable para una cena r&aacute;pida porque facilitan una alimentaci&oacute;n equilibrada gracias a que son pr&aacute;cticas, asequibles y f&aacute;ciles de almacenar&rdquo;, reconoce Redondo. 
    </p><h2 class="article-text">En qu&eacute; fijarnos al comprar una conserva de pescado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No todas las conservas son iguales ya que existen diferencias nutricionales, de procesamiento y de seguridad qu&iacute;mica entre especies y l&iacute;quidos de cobertura&rdquo;, matiza Redondo. Al ir al supermercado y escoger este tipo de productos debemos fijarnos, seg&uacute;n la experta, en aspectos como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La especie del pescado: en funci&oacute;n de si es blanco o azul, &ldquo;el perfil lip&iacute;dico y el aporte de &aacute;cidos grasos esenciales var&iacute;a mucho&rdquo;, explica Redondo.</li>
                                    <li>El l&iacute;quido de cobertura: puede afectar no solo al contenido en calor&iacute;as, tambi&eacute;n afecta a la seguridad del alimento. Los encontramos con aceite de oliva o agua, as&iacute; como salmuera y marinados. Si optamos por pescado enlatado en aceite aportan grasas saludables que favorecen la absorci&oacute;n de vitaminas liposolubles como la vitamina D. El pescado enlatado en agua suele tener menos calor&iacute;as y sodio.</li>
                                    <li>El tipo de presentaci&oacute;n: &ldquo;Si el pescado est&aacute; entero, conserva mejor ciertos nutrientes que si lo encontramos rallado o desmenuzado; esto puede afectar a la calidad del alimento en mayor o menor medida&rdquo;, afirma Redondo.</li>
                                    <li>Por &uacute;ltimo, &ldquo;tendremos que estar muy atentos al etiquetado para saber qu&eacute; pescado estamos comprando y en qu&eacute; condiciones&rdquo;, advierte Redondo.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">La &lsquo;cara B&rsquo; de las latas de pescado</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los beneficios y de que el pescado en lata tiene, seg&uacute;n Redondo, &ldquo;casi las mismas propiedades beneficiosas que el pescado fresco&rdquo;, debemos tener en cuenta que hay algunas diferencias que no podemos pasar por alto y que nos obligan a tener ciertas precauciones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El contenido de sodio: para incrementar su palatibilidad y su conservaci&oacute;n, a las latas se les a&ntilde;ade sal. &ldquo;Las conservas de pescado de origen animal aportan de media unos 415 mg de sodio por cada 100 g&rdquo;, advierte Redondo. De ah&iacute; que sea clave moderar la frecuencia o el tama&ntilde;o de la porci&oacute;n, &ldquo;aunque no se tengan problemas con la presi&oacute;n arterial ya que un exceso de sal prolongado en el tiempo puede conllevar problemas de salud&rdquo;, afirma Redondo.</li>
                                    <li>No abusar de grandes especies como el at&uacute;n: estos peces &ldquo;suelen ser grandes depredadores lo que hace que bioacumulen metales pesados en su organismo, como el ars&eacute;nico y el selenio. Consumir grandes cantidades en lata de forma diaria puede superar los l&iacute;mites seguros establecidos, sobre todo en ni&ntilde;os o mujeres embarazadas&rdquo;, afirma Redondo. Si es una opci&oacute;n para nuestras cenas r&aacute;pidas debemos &ldquo;priorizar y alternar con pescados m&aacute;s peque&ntilde;os como las sardinas y la caballa&rdquo;, aconseja la especialista.</li>
                                    <li>Elegir conservas en aceite de oliva virgen extra: seg&uacute;n Redondo, &ldquo;las latas al natural o en salmuera (agua con sal) presentan un inconveniente qu&iacute;mico: el agua favorece una mayor migraci&oacute;n de aluminio desde el envase met&aacute;lico hacia el pescado&rdquo;. Sin embargo, el aceite de oliva virgen extra &ldquo;act&uacute;a como una barrera f&iacute;sica que minimiza la transferencia de metales al alimento y, adem&aacute;s, aporta los beneficios cardiosaludables propios del aceite de oliva virgen extra&rdquo;, matiza Redondo.</li>
                            </ul>
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            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/jessyca-redondo-nutricionista-pescado-lata-propiedades-beneficiosas-pescado-fresco-xp_1_13521676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 10:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jessyca Redondo, nutricionista: "El pescado en lata tiene casi las mismas propiedades beneficiosas que el pescado fresco"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pescado,Pescado azul,Alimentación,Alimentación saludable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: "Las micropausas son productivas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-maria-pastor-indica-rutinas-diarias-alivian-estres-micropausas-son-productivas-xp_1_13517217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec03bbd-c475-4c55-bfe4-f81e6e8b56b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x801y790.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: &quot;Las micropausas son productivas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Combatir el estrés no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiración y de la meditación, ni requiere una transformación radical de la rutina</p><p class="subtitle">Un especialista explica por qué el otoño es clave para mejorar el sueño: “Es un error compensar el cansancio con café”</p></div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s surge cuando percibimos un alto nivel de amenaza, desaf&iacute;o o riesgo sin recursos o apoyo suficientes. Este t&eacute;rmino describe la respuesta de nuestro cuerpo ante una amenaza. Se manifiesta en cualquier momento de nuestra jornada: agendas apretadas, notificaciones constantes y la presi&oacute;n por estar siempre al d&iacute;a. Si bien se trata de exigencias comunes, pueden ser dif&iacute;ciles de manejar cuando el estr&eacute;s se acumula sin tiempo ni espacio para recuperarnos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el 59% de los habitantes ha asegurado sufrir problemas de estr&eacute;s y un 23% de ansiedad, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes (entre 18 y 24 a&ntilde;os), seg&uacute;n datos del <a href="https://consaludmental.org/centro-documentacion/estudio-internacional-salud-mental-axa-2025/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> internacional de Salud Mental del Grupo AXA. Sin v&iacute;as de escape regulares, el estr&eacute;s puede afectar tanto nuestro bienestar emocional como f&iacute;sico. Adem&aacute;s, las agendas apretadas y las prioridades contrapuestas dejan muchas veces poco margen para grandes cambios en el estilo de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Pero combatir el estr&eacute;s no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiraci&oacute;n y de la meditaci&oacute;n, ni requiere una transformaci&oacute;n radical de la rutina. A menudo, lograr reducir el estr&eacute;s pasa por introducir peque&ntilde;os ajustes estructurales que nos permiten reconectar con nuestras necesidades y poner l&iacute;mites a los est&iacute;mulos diarios. Nuestro bienestar no mejora por hacer grandes cambios en un solo d&iacute;a, sino por mantener peque&ntilde;os h&aacute;bitos de forma constante.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; radica la importancia de un h&aacute;bito: llegar a automatizarlo de manera que se convierta en algo m&aacute;s que una simple intenci&oacute;n o algo espor&aacute;dico. Para Mar&iacute;a Pastor, directora del <a href="https://centromaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro M&aacute;s Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;no basta con querer hacer algo saludable, sino que necesitamos repetirlo hasta que forme parte de nuestra rutina&rdquo;, de ah&iacute; que los h&aacute;bitos sean fundamentales para mantener en el tiempo conductas que favorecen nuestra salud. 
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os h&aacute;bitos, grandes cambios</h2><p class="article-text">
        Cuando el estr&eacute;s aumenta, incluso un peque&ntilde;o cambio puede ayudarnos a sentirnos mejor. Algo tan sencillo como dar un paseo a paso ligero puede echarnos una mano para despejar la mente. Salir a la calle y observar nuestro entorno puede ser revitalizante. Invitar a un amigo o familiar para que nos acompa&ntilde;e tambi&eacute;n puede motivarnos. Lo importante es encontrar algo que nos resulte factible y que nos haga sentir bien. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No nos referimos solo a hacer ejercicio o practicar respiraci&oacute;n; hay muchos peque&ntilde;os h&aacute;bitos cotidianos que pueden ayudarnos a regular el estr&eacute;s, recuperar energ&iacute;a y cuidar nuestro bienestar&rdquo;, reconoce Pastor. La psic&oacute;loga recomienda incorporar pr&aacute;cticas como &ldquo;hacer peque&ntilde;os descansos durante el d&iacute;a, especialmente cuando llevamos mucho tiempo concentrados en una tarea; caminar y aprovechar esos momentos para salir al exterior y cambiar de ambiente; entrar en contacto con la naturaleza, aunque solo sea sent&aacute;ndonos en un parque o escuchar los sonidos naturales&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Aunque solemos pensar que las pausas son improductivas, en realidad pueden ayudar a reducir la fatiga y prevenir el agotamiento. Las micropausas pueden durar desde 30 segundos hasta unos minutos: ponerse de pie, estirarse, salir al aire libre o descansar la vista de la pantalla le da al sistema nervioso la oportunidad de recuperarse. &ldquo;Las <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0272460" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> muestran que las pausas breves durante la jornada pueden ayudar a reducir la fatiga y favorecer la recuperaci&oacute;n&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Otras actividades que tambi&eacute;n pueden ayudarnos son, seg&uacute;n la experta, aquellas que disfrutamos haci&eacute;ndolas, como leer, escuchar m&uacute;sica o practicar un hobby. Es importante &ldquo;crear momentos de desconexi&oacute;n real del trabajo, las pantallas o las obligaciones y practicar una breve reflexi&oacute;n diaria, dedicando unos minutos a revisar c&oacute;mo ha ido el d&iacute;a y qu&eacute; necesitamos&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Someternos a un &ldquo;peque&ntilde;o chequeo emocional (&lsquo;&iquest;C&oacute;mo estoy?, &iquest;qu&eacute; estoy sintiendo?, &iquest;qu&eacute; necesito?&rsquo;) nos ayuda a detectar nuestro estado antes de que el malestar se acumule&rdquo;, reconoce Pastor, que admite que a todo ello deben sumarse momentos de cuidado corporal, como un ba&ntilde;o, unos estiramientos o un automasaje, as&iacute; como cuidar de nuestras relaciones, &ldquo;buscando momentos de conexi&oacute;n con las personas con las que nos sentimos bien&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        No todo el mundo necesitar&aacute; los mismos h&aacute;bitos para sentirse mejor. &ldquo;Lo que a una persona le ayuda a relajarse puede no tener el mismo efecto en otra; por tanto, m&aacute;s que buscar la t&eacute;cnica perfecta, conviene preguntarse qu&eacute; peque&ntilde;as cosas nos ayudan realmente a sentirnos mejor y cu&aacute;les podemos incorporar de forma natural al d&iacute;a&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><h2 class="article-text">Mantener estos h&aacute;bitos a lo largo del tiempo</h2><p class="article-text">
        Es clave conseguir integrar estos h&aacute;bitos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, huyendo de obligaciones que no har&aacute;n m&aacute;s que hacernos fracasar en nuestro intento de mantenerlos en el tiempo. Porque lo m&aacute;s probable es que la motivaci&oacute;n de los primeros d&iacute;as acabe en nada, de manera que caigamos en el abandono a lo largo del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos depender solo de las ganas o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f</a><a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uerza de voluntad</a> para que un h&aacute;bito se mantenga: la clave est&aacute; en hacer que ese comportamiento resulte f&aacute;cil de incorporar a la vida cotidiana. Podemos hacer el chequeo emocional mientras desayunamos o caminar despu&eacute;s de comer&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Esto nos permite incorporar el h&aacute;bito a una rutina que ya tenemos incorporada en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;Si queremos empezar a hacer unos minutos de estiramientos, podemos hacerlo justo despu&eacute;s de lavarnos los dientes o al terminar el caf&eacute;: una conducta que ya forma parte de nuestra rutina se convierte en la se&ntilde;al que nos recuerda la nueva&rdquo;, aconseja Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo que da Pastor para que los h&aacute;bitos no caigan en el olvido es empezar haciendo peque&ntilde;os pasos, que puedan seguirse f&aacute;cilmente. Gestionar el estr&eacute;s no consiste en eliminarlo por completo, sino en desarrollar la capacidad de recuperarse m&aacute;s r&aacute;pidamente y responder con mayor calma cuando surge. Al principio, los peque&ntilde;os h&aacute;bitos pueden parecer sutiles, pero practicados con regularidad, sus efectos se acumulan.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la clave para que el h&aacute;bito se mantenga a largo plazo es, seg&uacute;n Pastor, &ldquo;hacerlo peque&ntilde;o, unirlo a algo que ya hacemos y repetirlo con frecuencia&rdquo;. Para la psic&oacute;loga, es importante recordar que, si en alg&uacute;n momento no se hace, no significa que hayamos fracasado, sino que podemos retomarlo. &ldquo;Los h&aacute;bitos se construyen con repetici&oacute;n, no con perfecci&oacute;n&rdquo;, concluye Pastor. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-maria-pastor-indica-rutinas-diarias-alivian-estres-micropausas-son-productivas-xp_1_13517217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 09:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Salud,Salud psicológica,Salud mental,Bienestar emocional,Estrés,Ansiedad]]></media:keywords>
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