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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Moraga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_moraga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Moraga]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ruanda acusa a Francia de haber cooperado con el régimen que lideró el genocidio de 1994: "Necesitamos justicia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ruanda-planta-cara-francia-implicacion-genocidio-1994-necesitamos-haga-justicia_1_7873048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e82258f9-0be7-4144-bd7b-3c23443e6547_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ruanda planta cara a Francia por su implicación en el genocidio de 1994"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente francés François Mitterrand ignoró las alertas y cooperó con el régimen que causó la muerte de 800.000 personas hace 27 años, según un informe recién publicado del Gobierno de Ruanda</p><p class="subtitle">El fotorreportero Javier Rodríguez vuelve a Ruanda 25 años después de la masacre: "La radio decía que había que matarlos a todos, que las fosas no estaban llenas"</p></div><p class="article-text">
        El pa&iacute;s en el que creci&oacute; Sonia Mutesi, una periodista de 28 a&ntilde;os, ha desaparecido. Los ruandeses como Mutesi han sustituido una naci&oacute;n en la que el eco de la muerte resonaba en cada rinc&oacute;n por un territorio poblado por j&oacute;venes conscientes de que repetir los errores de sus padres ser&iacute;a un error inaceptable. 
    </p><p class="article-text">
        Veintisiete a&ntilde;os despu&eacute;s de uno de los peores genocidios de la historia &ndash;una escabechina en la que murieron al menos 800.000 personas en tres meses&ndash;, Ruanda est&aacute; preparada para pasar p&aacute;gina. Pero antes de enterrar las sombras de su pasado sangriento, Mutesi cree necesario mirar con lupa el v&iacute;nculo de Francia con el r&eacute;gimen que organiz&oacute; las matanzas, aunque eso signifique poner el dedo en una herida abierta en la historia del gigante europeo.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, <a href="https://www.gov.rw/musereport" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno de Ruanda present&oacute; un informe de m&aacute;s de 600 p&aacute;ginas</a> que, con la colaboraci&oacute;n de un bufete de abogados de EEUU, re&uacute;ne toda clase de pruebas &ndash;entre ellas, telegramas diplom&aacute;ticos, entrevistas antiguas y transferencias bancarias&ndash; para esclarecer la implicaci&oacute;n del ejecutivo franc&eacute;s en el genocidio contra los tutsis. Su conclusi&oacute;n: el presidente franc&eacute;s Fran&ccedil;ois Mitterrand ignor&oacute; todas las alertas y cooper&oacute; con el r&eacute;gimen que lider&oacute; el ba&ntilde;o de sangre en Ruanda.
    </p><p class="article-text">
        El pulso de Francia contra el r&eacute;gimen ruand&eacute;s actual, encabezado por el presidente Paul Kagame, se remonta a 1990, cuando Kagame estaba al mando de un grupo de rebeldes armados: el Frente Patri&oacute;tico Ruand&eacute;s (FPR). Desde las monta&ntilde;as cubiertas de bosque tropical del norte de Ruanda, donde el fr&iacute;o y el hambre empezaron a cobrarse m&aacute;s bajas que las batallas, el FPR hab&iacute;a declarado la guerra a las pol&iacute;ticas divisionistas, impulsadas por la administraci&oacute;n ruandesa, que separaron a los ciudadanos en dos grupos enemistados: &ldquo;hutus&rdquo; y &ldquo;tutsis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Francia decidi&oacute; proteger a toda costa al que era el guardi&aacute;n de su puerta estrat&eacute;gica en la regi&oacute;n de los Grandes Lagos: el r&eacute;gimen presidido por Juv&eacute;nal Habyarimana desde 1973 hasta 1994. Par&iacute;s consider&oacute; que ten&iacute;a que protegerle mand&aacute;ndole cargamentos enormes de armas, dinero, programas de entrenamiento militar e incluso centenares de paracaidistas que lucharon mano a mano con el ej&eacute;rcito ruand&eacute;s en contra del FPR.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El genocidio no explot&oacute; de la noche a la ma&ntilde;ana&rdquo;, dice el historiador Paul Rutayisire, de la Universidad Nacional de Ruanda. &ldquo;En realidad, fue un proceso largo. El Gobierno ruand&eacute;s planific&oacute; las masacres durante a&ntilde;os, recopilando armamento y entrenando milicias. Francia sab&iacute;a todo eso, pero no hizo nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n de Ruanda, el El&iacute;seo ni siquiera reconsider&oacute; su relaci&oacute;n con los cabecillas de las matanzas despu&eacute;s de que las im&aacute;genes de esa carnicer&iacute;a humana revolviesen los est&oacute;magos de una buena parte de la comunidad internacional. En vez de disuadir al Gobierno del genocidio, nuevos soldados, desplegados en Ruanda en una misi&oacute;n presuntamente humanitaria, concentraron sus esfuerzos en impedir que el FPR tomase el control de Ruanda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este estudio es muy importante&rdquo;, dice Mutesi. &ldquo;Nosotros, como pueblo, necesitamos que se haga justicia. Ponte en el lugar de los ruandeses que perdieron a sus seres queridos. Francia deber&iacute;a pedirles perd&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El conflicto con Francia</h3><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo informe ruand&eacute;s marca un hito de una disputa de m&aacute;s de tres d&eacute;cadas en la que tanto Ruanda como Francia se han acusado mutuamente de fomentar el genocidio de 1994 por beneficios pol&iacute;ticos o econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        El 6 de abril de 1994, el magnicidio del presidente Juv&eacute;nal Habyarimana &ndash;dos misiles derribaron el avi&oacute;n en el que viajaba&ndash; desat&oacute; la carnicer&iacute;a. Las ondas de radio de una emisora popular, con una relaci&oacute;n estrecha con el entorno del mandatario, enseguida transportaron hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de Ruanda una llamada a la acci&oacute;n tenebrosa: hab&iacute;a llegado el momento de matar sin un &aacute;pice de piedad. Era el punto culminante de una campa&ntilde;a de terror que empuj&oacute; a una buena parte de los ruandeses a pensar que la &uacute;nica opci&oacute;n que ten&iacute;an para sobrevivir era asesinar a los que su gobierno se&ntilde;al&oacute; como &ldquo;tutsis&rdquo;, es decir, el 14% de la poblaci&oacute;n. El miedo, unido a las &oacute;rdenes de la &eacute;lite pol&iacute;tica, aniquil&oacute; cualquier posibilidad de mesura, de reflexi&oacute;n, y convirti&oacute; al pa&iacute;s de las mil colinas en un matadero humano que se prolong&oacute; 100 d&iacute;as ante la pasividad internacional.
    </p><p class="article-text">
        Bajo las instrucciones de Kagame, el FPR march&oacute; con la meta de derrocar a los cabecillas pol&iacute;ticos que organizaban las matanzas. Lo consiguieron el 18 julio de 1994. Sus combatientes, que tomaron el tim&oacute;n del gobierno, pararon el genocidio. A partir de entonces, muchos analistas han destacado su liderazgo, alineado tanto con el Banco Mundial como con el Fondo Monetario Internacional, pero deseoso de marcar sus propias l&iacute;neas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, como una de las razones principales de la transformaci&oacute;n de Ruanda en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, <a href="https://www.esglobal.org/ruanda-es-una-dictadura/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde una naci&oacute;n devastada por la sombra del genocidio hasta una de las econom&iacute;as m&aacute;s pujantes de &Aacute;frica</a>. 
    </p><p class="article-text">
        A menudo, el presidente Kagame usa esa reputaci&oacute;n para resguardar la legitimidad de su administraci&oacute;n en un momento en el que grupos internacionales de derechos humanos han empezado a ensombrecer los logros del mandatario con informes sobre la ausencia de libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Kagame siempre <a href="https://www.bbc.com/news/world-africa-16472013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha atribuido la autor&iacute;a del asesinato de Habyarimana a la camarilla del exmandatario</a>, descontenta por la aproximaci&oacute;n de su administraci&oacute;n a los combatientes del FPR para firmar un acuerdo de paz. Pero el El&iacute;seo <a href="https://www.theguardian.com/world/2006/nov/22/france.rwanda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puso en tela de juicio esa explicaci&oacute;n</a>. En 2006, despu&eacute;s de culpar al FPR del asesinato del expresidente ruand&eacute;s, <a href="https://www.lemonde.fr/a-la-une/article/2006/11/21/rwanda-le-juge-bruguiere-met-en-cause-le-president-kagame_836796_3208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Par&iacute;s emiti&oacute; &oacute;rdenes de arresto en contra de nueve personas cercanas a Kagame</a>. Esas acusaciones <a href="https://www.theafricareport.com/32489/rwanda-genocide-paris-drops-investigation-into-attack-of-plane-carrying-habyarimana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estaban basadas en las declaraciones de excombatientes del FPR</a> que confesaron haber disparado los misiles que despedazaron el aeroplano de Habyarimana desde una colina cercana a la capital. 
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der ruand&eacute;s dio por falso ese informe: <a href="https://www.lemonde.fr/international/article/2014/02/03/un-premier-dossier-pour-le-pole-crimes-de-guerre-francais_4358958_3210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su gobierno decidi&oacute; cortar las relaciones diplom&aacute;ticas con Francia durante tres a&ntilde;os</a>. Para muchos observadores, el desaf&iacute;o de Par&iacute;s <a href="https://panafricanreview.rw/for-the-uk-and-us-like-france-before-them-genocide-denial-is-a-means-to-an-end/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">era un intento de reescribir la historia del genocidio</a>, reemplaz&aacute;ndola por una versi&oacute;n en la que el presidente Kagame no era el visionario que hab&iacute;a rescatado a su pa&iacute;s de la aniquilaci&oacute;n, sino un tirano que abri&oacute; deliberadamente las compuertas de la matanza para convertir en papel mojado su di&aacute;logo con Habyarimana y avanzar militarmente hasta eliminar su gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Desde Kigali, la capital ruandesa, una ciudad de un mill&oacute;n de almas, calles limpias, tr&aacute;fico ordenado y edificios modernistas, el historiador Paul Rutayisire califica las investigaciones de Francia como un esc&aacute;ndalo artificial, una cortina de humo para tapar un asunto mayor: la implicaci&oacute;n del El&iacute;seo en las matanzas de 1994.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo cicatrizar las heridas del genocidio</h3><p class="article-text">
        La luz inunda una librer&iacute;a de Kigali, como si el sol tambi&eacute;n se hubiese convertido en el aliado de una ciudad que quiere desprenderse de las sombras de su pasado. Amina Uwera, de 23 a&ntilde;os, exrecepcionista de uno de los hoteles m&aacute;s lujosos de su ciudad, mira con curiosidad una estanter&iacute;a llena de libros sobre el genocidio de 1994. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de esos libros est&aacute;n publicados por editoriales internacionales. Uwera es consciente de que, en el imaginario mundial, Ruanda es conocida, sobre todo, por esas matanzas. Pero no lo considera una humillaci&oacute;n ni una molestia. Seg&uacute;n ella, Ruanda no debe esconder su pasado: para cicatrizar las divisiones y terminar con la posibilidad de que sean manipulados para otro desastre, los ruandeses tienen que comprender qu&eacute; ocurri&oacute; en las matanzas de aquellos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Ruanda no es un museo de los horrores del genocidio: el 61% de la poblaci&oacute;n actual <a href="https://www.esglobal.org/ruanda-el-ying-yang-de-africa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no hab&iacute;a nacido o ten&iacute;a menos de cinco a&ntilde;os cuando ocurrieron las masacres</a>. La <a href="https://www.theguardian.com/world/2014/apr/04/rwanda-life-expectancy-doubles-20-years" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esperanza de vida se ha duplicado en menos de dos d&eacute;cadas</a> y <a href="https://www.unicef.org/rwanda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mortalidad materna ha ca&iacute;do en picado</a>, aunque las constantes desigualdades sociales todav&iacute;a son una espina clavada en esas mejoras. Ruanda es un pa&iacute;s en construcci&oacute;n en el que Uwera acaba de tener su primer hijo: se llama Aayan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;&iquest;Dentro de unos a&ntilde;os, a &eacute;l tambi&eacute;n le contar&aacute;s qu&eacute; pas&oacute; durante el genocidio?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;Necesitamos mantener viva nuestra historia&rdquo;, contesta. &ldquo;Si los j&oacute;venes conocen los problemas que tuvimos, tambi&eacute;n sabr&aacute;n cu&aacute;les fueron sus causas y luchar&aacute;n en contra de las ideolog&iacute;as que nos hicieron sufrir en el pasado. As&iacute; que s&iacute;, por supuesto: mis hijos tambi&eacute;n escuchar&aacute;n la historia del genocidio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ruanda-planta-cara-francia-implicacion-genocidio-1994-necesitamos-haga-justicia_1_7873048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Apr 2021 21:07:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Genocidio,Ruanda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los "desaparecidos" de Uganda que siguieron al cantante convertido en líder opositor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/amigos-desaparecidos-uganda-necesitamos-cambio-no-estaremos-seguros-gobierno-permanezca_1_7288020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/023a8d89-3105-40da-9ac1-0163d4e0655a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los &quot;desaparecidos&quot; de Uganda que siguieron al cantante convertido en líder opositor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al menos 222 ugandeses desde las elecciones en Uganda permanecen bajo custodia policial, acusados de participar en protestas contra el Gobierno inspiradas por el opositor y músico Bobi Wine. Otros están en paradero desconocido.</p><p class="subtitle">Las víctimas del soldado ugandés condenado por 61 crímenes de guerra: "Hemos sufrido mucho por su culpa, pero ahora me siento mejor"</p></div><p class="article-text">
        Julius Kibisi*, de 20 a&ntilde;os, siempre tuvo que valerse por s&iacute; mismo. Despu&eacute;s de crecer en un barrio humilde de la capital ugandesa, en una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a que compart&iacute;a con cinco hermanos, nadie le dio otra elecci&oacute;n. Era un conductor de moto-taxis. Estaba acostumbrado a ara&ntilde;ar jirones a la vida con una motocicleta de segunda mano. Todos esos a&ntilde;os sorteando con rapidez los atascos de Kampala a cambio de unos pocos billetes arrugados le dieron las agallas suficientes para respaldar al l&iacute;der opositor en Uganda. 
    </p><p class="article-text">
        No escondi&oacute; sus predilecciones pol&iacute;ticas, una decisi&oacute;n arriesgada por la que pag&oacute; un precio alto: las fuerzas de seguridad lo arrestaron el pasado 27 de diciembre, dos semanas antes de las elecciones presidenciales. Unos hombres armados le obligaron a montarse en una furgoneta sin matricular, con los cristales tintados. Desde entonces, sus familiares no saben d&oacute;nde est&aacute;, a pesar de que no han parado de buscarlo. Y no es el &uacute;nico. Como centenares de simpatizantes de la oposici&oacute;n, Kibisi desapareci&oacute; sin dejar rastro.
    </p><p class="article-text">
        El ministro de Asuntos Internos, Jeje Odongo, admiti&oacute; el pasado jueves que al menos 222 ugandeses &ldquo;desaparecidos&rdquo; en realidad permanecen en custodia policial y est&aacute;n acusados de participar en protestas contra el Gobierno o de planificar actos violentos, as&iacute; como de posesi&oacute;n ilegal de munici&oacute;n y armas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el l&iacute;der opositor del gobierno, el m&uacute;sico Bobi Wine &mdash;su nombre real es Robert Kyagulanyi&mdash; dijo que el n&uacute;mero real de arrestos es superior al anunciado por las autoridades. &ldquo;&iexcl;Nosotros hemos registrado 458 desaparecidos!&rdquo;, dijo Bobi el viernes.
    </p><p class="article-text">
        Esas detenciones empezaron semanas antes de <a href="https://www.eldiario.es/politica/museveni-gana-elecciones-presidenciales-uganda-58-64-votos_1_6825999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las elecciones del 14 de enero</a>. Entonces, los ugandeses acudieron a las urnas rodeados de soldados, que patrullaban las calles m&aacute;s concurridas tanto en formaci&oacute;n militar como en el interior de veh&iacute;culos blindados. Adem&aacute;s, las autoridades ordenaron el bloqueo de todas las conexiones de internet. Los amigos de Kibisi no dudan en identificar esos hechos como una prueba del miedo del mandatario ugand&eacute;s a perder su cargo. Seg&uacute;n ellos, Yoweri Kaguta Museveni, que preside esta naci&oacute;n del este de &Aacute;frica desde 1986, est&aacute; jugando sucio. 
    </p><p class="article-text">
        En vez de asustarles, la detenci&oacute;n de su compa&ntilde;ero no ha hecho m&aacute;s que engrosar su desencanto con el r&eacute;gimen. Ahora tienen otro rev&eacute;s m&aacute;s que reivindicar, otra raz&oacute;n m&aacute;s por la que seguir peleando.
    </p><h3 class="article-text">Bobi Wine: la voz del gueto</h3><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s donde cerca del 80% de la poblaci&oacute;n no hab&iacute;a nacido cuando el presidente Museveni alcanz&oacute; el poder &mdash;Uganda es una de las naciones m&aacute;s j&oacute;venes del mundo&mdash;, muchos ciudadanos se&ntilde;alaban los procesos electorales como una p&eacute;rdida de tiempo: su legitimidad era pr&aacute;cticamente nula. Quiz&aacute;s por ese motivo a Kibisi nunca le interes&oacute; la pol&iacute;tica de su pa&iacute;s. Prefer&iacute;a hablar con sus compa&ntilde;eros de otros temas: los problemas familiares o la liga inglesa de f&uacute;tbol ocupaban sus conversaciones. Pero Bobi Wine, un cantante popular de 39 a&ntilde;os que creci&oacute; en una barriada humilde de Kampala, cambi&oacute; sus rutinas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El líder opositor ugandés, Bobi Wine.                             </span>
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        &ldquo;Al principio, acud&iacute;a a los m&iacute;tines de Bobi porque me gustaba su m&uacute;sica&rdquo;, dice Shina Nambooze (nombre ficticio para proteger su identidad), una peluquera de 25 a&ntilde;os. &ldquo;La pol&iacute;tica no me llamaba la atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bobi Wine era diferente al resto de los pol&iacute;ticos. En el 2017, cuando el m&uacute;sico obtuvo un esca&ntilde;o en el Parlamento para representar al distrito de Kyadondo Este, Nambooze empez&oacute; a escuchar con m&aacute;s atenci&oacute;n sus discursos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por primera vez, sent&iacute; que un pol&iacute;tico hablaba sobre nosotros, de nuestros problemas&rdquo;, dice Nambooze. &ldquo;Por eso decid&iacute; unirme al equipo de su campa&ntilde;a electoral. Me dedicaba a vender las camisetas y mascarillas de su partido, la Plataforma de Unidad Nacional (NUP). No ganaba mucho dinero. Pero no acept&eacute; ese trabajo para enriquecerme. Ni siquiera pensaba que estaba trabajando por Bobi. Lo hac&iacute;a porque quer&iacute;a una Uganda nueva, un pa&iacute;s mejor para mis hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los cuerpos de seguridad arrestaron a Nambooze el 27 de noviembre. Ni siquiera pudo despedirse de sus dos hijos, de seis y tres a&ntilde;os. Sin explicarle sus cargos, varios soldados la encerraron en el interior de un cuartel. All&iacute;, a trav&eacute;s de los barrotes de su celda, Nambooze escuch&oacute; por primera vez los resultados de los comicios: el presidente Museveni fue reelegido con el 58,38% de los votos, mientras que Bobi Wine recibi&oacute; el 35,08% del sufragio. El 15 de enero, 24 horas antes del anuncio oficial de los resultados electorales, Bobi Wine hab&iacute;a descrito esos comicios como los &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/politica/elecciones-fraudulentas-historia-uganda-dice-opositor-wine_1_6830068.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s fraudulentos</a> de la historia de Uganda&rdquo; y pidi&oacute; tanto a los ugandeses como a la comunidad internacional rechazar la victoria del mandatario ugand&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Nambooze sali&oacute; de la c&aacute;rcel el 1 de marzo. Todav&iacute;a le duelen los golpes que le propinaron los militares. Tiene marcas por todo el cuerpo. Despu&eacute;s de reunirse con sus hijos, descubri&oacute; que cinco de sus mejores amigos desaparecieron mientras ella estaba detenida. Pero ni sus experiencias en la c&aacute;rcel ni el arresto de sus compa&ntilde;eros han reducido su fervor revolucionario. Nambooze no se arrepiente de nada: &ldquo;Nuestro pa&iacute;s no ser&aacute; seguro mientras que este gobierno permanezca en el poder. Debemos luchar pac&iacute;ficamente por un cambio&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Bobi Wine con el puño en alto encima de un vehículo durante su campaña presidencial, en Kampala, Uganda.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Fantasmas del pasado</h3><p class="article-text">
        En una barriada en las afueras de Kampala, Judith Mirembe*, la madre de Julius Kibisi, una costurera de 70 a&ntilde;os, habla con una mezcla de rabia y cansancio. Est&aacute; agotada. Desde que su hijo desapareci&oacute;, Mirembe tiene la responsabilidad de cuidar de sus nietos, pero sus ingresos son insuficientes. Adem&aacute;s, a la ansiedad se suma el temor de que los j&oacute;venes tambi&eacute;n lleguen a conocer el horror que ella vio de peque&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las situaciones que estamos viviendo ahora mismo me recuerdan a las del pasado&rdquo;, dice Mirembe. &ldquo;Los reg&iacute;menes anteriores tambi&eacute;n hac&iacute;an desaparecer a muchas personas. Eso es exactamente lo que est&aacute; pasando en este momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mirembe no ha olvidado la tensi&oacute;n de la d&eacute;cada de los 70, cuando los militares secuestraban a todos los presuntos opositores del presidente Idi Am&iacute;n Dada. Un rumor era suficiente para convertirse en el blanco de las fuerzas de seguridad: los sospechosos mor&iacute;an torturados. Seg&uacute;n Amnist&iacute;a Internacional, el aparato estatal de Am&iacute;n <a href="https://www.theguardian.com/news/2003/aug/18/guardianobituaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesin&oacute; al menos a 50.000 personas desde 1971 hasta 1979</a>.
    </p><p class="article-text">
        Al comprobar que su predecesor, el presidente Milton Obote, tampoco detuvo los asesinatos extrajudiciales ni los secuestros de sus opositores, Museveni, que en ese momento era un pol&iacute;tico de 37 a&ntilde;os, empez&oacute; una guerra de guerrillas para detener los r&iacute;os de sangre que despedazaban su pa&iacute;s. En 1986, durante su toma de investidura, todav&iacute;a vestido con un uniforme militar, el mandatario ugand&eacute;s prometi&oacute; restablecer la democracia; construir un gobierno moral y de base amplia; y crear una naci&oacute;n industrial, moderna y autosuficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Treinta y cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Bobi Wine y sus seguidores acusan al guerrillero que asegur&oacute; luchar por &ldquo;la libertad&rdquo; de sus conciudadanos de haberse convertido en un representante de todo aquello que &eacute;l mismo detest&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Los nombres son ficticios para proteger sus identidades</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/amigos-desaparecidos-uganda-necesitamos-cambio-no-estaremos-seguros-gobierno-permanezca_1_7288020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Mar 2021 21:16:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los "desaparecidos" de Uganda que siguieron al cantante convertido en líder opositor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Uganda,Elecciones,Activismo,Libertad de expresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[República Democrática del Congo: un pueblo que anhela el cambio ante un conflicto que no cesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/republica-democratica-congo-pueblo-anhela-cambio-conflicto-no-cesa_1_7255021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edb9ced2-6c96-4c67-a739-75ceb7da88e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="República Democrática del Congo: un pueblo que anhela el cambio ante un conflicto que no cesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El asesinato del embajador italiano es un recordatorio de la violencia que vive el país. El este del Congo es el campo de batalla de al menos 122 grupos armados y el año pasado murieron más de 2.000 civiles asesinados por las milicias</p><p class="subtitle">ESPECIAL - Desprotegidos en Congo: el coronavirus ante el espejo de la desigualdad</p></div><p class="article-text">
        El este de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo es el campo de batalla de una guerra sucia en la que el pillaje ha sustituido en buena medida los objetivos pol&iacute;ticos de los grupos rebeldes. Pero tambi&eacute;n es el hogar de miles de j&oacute;venes dispuestos a movilizarse para conseguir cambios sociales.
    </p><p class="article-text">
        Para Jonathan Mwamba, un adolescente de 16 a&ntilde;os, luchar era una manera de satisfacer su sed de venganza. Durante tres a&ntilde;os, Mwamba patrull&oacute; los bosques del este de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo con un kal&aacute;shnikov al hombro y la esperanza de encontrar a los guerrilleros que mataron a sus padres. Su objetivo: matarlos sin miramientos. Los rebeldes Ma&iuml;&ndash;Ma&iuml; Kirikicho se convirtieron en su nueva familia. Enseguida se gan&oacute; su confianza. En los campamentos, escondidos entre la vegetaci&oacute;n, mientras fumaban toda clase de plantas para soportar mejor las picaduras de los mosquitos y olvidar por un momento los fantasmas del pasado, hablaban sobre los motivos que les empujaron a elegir ese estilo de vida, seg&uacute;n relata el joven.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero proteger a mi gente de los &lsquo;interahamwe&rsquo;&rdquo;, dijo uno. Mwamba asinti&oacute; con la cabeza. &ldquo;Interahamwe&rdquo; es el nombre popular de las Fuerzas Democr&aacute;ticas para la Liberaci&oacute;n de Ruanda (FDLR), una milicia que naci&oacute; del anhelo de los cabecillas del genocidio de Ruanda de 1994 por recuperar el poder pol&iacute;tico en su pa&iacute;s natal. Ellos mataron a los padres de Mwamba. Aunque su n&uacute;mero de combatientes ha deca&iacute;do durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, todav&iacute;a son uno de los grupos armados m&aacute;s fuertes de la regi&oacute;n. El pasado mi&eacute;rcoles, el Gobierno congole&ntilde;o les acus&oacute; de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/muere-embajador-italiano-congo-durante-ataque-convoy-onu_1_7240574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesinar al embajador italiano en ese pa&iacute;s, Luca Attanasio</a>, durante un ataque contra un convoy de la ONU.
    </p><p class="article-text">
        El humo de los cigarrillos caseros se mezclaba con la humedad de la selva. Las conversaciones continuaban entre bocanadas. Otros guerrilleros ten&iacute;an objetivos menos solidarios. En una regi&oacute;n arrasada durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de guerras, donde el Estado ni siquiera garantiza al pueblo los servicios sociales m&aacute;s b&aacute;sicos y las oportunidades econ&oacute;micas escasean, muchos identifican a los grupos rebeldes como una opci&oacute;n para sobrevivir: usan las armas para controlar el comercio de minerales, o para exigir un porcentaje de las cosechas de los campesinos e impuestos especiales a todos los veh&iacute;culos y transe&uacute;ntes.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, el este del Congo es el campo de batalla de al menos 122 grupos armados, seg&uacute;n el recuento de un grupo de expertos de la Universidad de Nueva York. Y su violencia est&aacute; lejos de terminar. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) alert&oacute; de una cifra r&eacute;cord de ataques a civiles el pasado a&ntilde;o, con m&aacute;s de 2.000 civiles asesinados en manos de las milicias.
    </p><p class="article-text">
        A F&eacute;lix Mudekere (nombre ficticio para proteger su identidad), de 18 a&ntilde;os, uno de los excompa&ntilde;eros de Mwanda, no le cuesta trabajo admitir que ha matado, aunque asegura que est&aacute; arrepentido. Tambi&eacute;n dice que ha violado a mujeres. Despu&eacute;s, encoge los hombros. Seg&uacute;n &eacute;l, a menudo, se limitaba a seguir las &oacute;rdenes de sus comandantes sin pensar demasiado en las consecuencias de sus acciones. En otras ocasiones, dice que lo hac&iacute;a para conseguir un plato de comida caliente. 
    </p><p class="article-text">
        Mudekere y Mwanda abandonaron la guerrilla en 2018, cuando sus l&iacute;deres perdieron el control de su territorio. Otros grupos m&aacute;s poderosos los expulsaron. Despu&eacute;s de nomadear durante varias semanas por la selva, el hambre les oblig&oacute; a rendirse. Ambos regresaron a su pueblo, Karasi, un pu&ntilde;ado de casas de barro rodeadas de colinas verdes.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Nadie liberar&aacute; al Congo por nosotros&rdquo;</h3><p class="article-text">
        A unas pocas decenas de kil&oacute;metros del bosque donde Mwamba y Mudekere lucharon durante a&ntilde;os, la activista Gr&acirc;ce Maroy, de 22 a&ntilde;os, reconoce su desaz&oacute;n. Le &ldquo;duele mucho&rdquo; admitir que su pueblo es uno de los m&aacute;s empobrecidos del planeta, a pesar de que reside en un pa&iacute;s &ldquo;con un potencial enorme&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ocho de cada diez congole&ntilde;os intentan sobrevivir con menos de 1,25 d&oacute;lares diarios, a pesar de que su subsuelo esconde un tesoro <a href="https://news.un.org/en/story/2011/10/390912-dr-congo-un-advises-prudent-use-abundant-resources-spur-development" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estimado hace una d&eacute;cada </a>en 24 billones de d&oacute;lares: oro, colt&aacute;n, cobalto, esta&ntilde;o, cobre, diamantes&hellip; minerales que nutren la tecnolog&iacute;a mundial. Maroy habla en una orilla tranquila del lago Kivu. Seg&uacute;n ella, es el momento de transformar esa frustraci&oacute;n en &ldquo;energ&iacute;a para luchar por la justicia social&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Trabajo de los mineros que extraen coltan del la mina de Senator Edouard Mwangachuchu en North Kivu (RDC). "
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            <span class="title">
                Trabajo de los mineros que extraen coltan del la mina de Senator Edouard Mwangachuchu en North Kivu (RDC).                             </span>
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        LUCHA (<em>Lutte pour le changement</em>), el movimiento ciudadano al que pertenece Maroy, se ha transformado en la plataforma de una sociedad que anhela cambios profundos. Sus miembros han declarado una guerra no violenta a las injusticias de su pa&iacute;s. Despu&eacute;s de lamentar el asesinato del embajador italiano, los activistas de LUCHA identificaron el incidente como otra prueba de la creciente inseguridad en el este del Congo. &ldquo;No fue un suceso aislado. Necesitamos medidas urgentes para mejorar la seguridad&rdquo;, destacaron en sus <a href="https://twitter.com/luchaRDC/status/1363953439932375040" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">redes sociales</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Efectivamente, el Congo tiene muchos problemas. Pero tambi&eacute;n tiene a muchas personas interesadas en encontrar soluciones&rdquo;, dice la fot&oacute;grafa Ra&iuml;ssa Karama Rwizibuka, de 24 a&ntilde;os. &ldquo;Los j&oacute;venes hemos comprendido que nunca conseguiremos cambios sociales si no nos esforzamos por conseguirlos. Nadie liberar&aacute; al Congo por nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los miembros de LUCHA saben que tienen mucho trabajo por delante. Tambi&eacute;n comprenden que recorren un camino peligroso. Algunos activistas estuvieron detenidos durante meses y denuncian que fueron torturados a manos de las fuerzas de seguridad. Otros est&aacute;n muertos. Las autoridades congole&ntilde;as no dudaron en responder con gases lacrim&oacute;genos e incluso munici&oacute;n real a las manifestaciones contra el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 2018, la tenacidad de esas protestas oblig&oacute; al gobierno congole&ntilde;o a celebrar unas elecciones generales. El expresidente Joseph Kabila, una de las personas m&aacute;s poderosas del Congo, que hab&iacute;a adoptado todo tipo de estratagemas para mantener su cargo m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites constitucionales, abandon&oacute; el gobierno. La presi&oacute;n social le forz&oacute; a improvisar. En medio de acusaciones de fraude electoral, las autoridades congole&ntilde;as nombraron a su sucesor: F&eacute;lix Tshisekedi, un pol&iacute;tico impopular que, para muchos analistas, permite al expresidente controlar sus intereses desde la sombra. Fueron unos comicios amargos pero los expertos coinciden en que, sin los esfuerzos de los movimientos ciudadanos, las votaciones se hubiesen postergado indefinidamente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esas elecciones abrieron los ojos de muchos congole&ntilde;os&rdquo;, dice Maroy. &ldquo;Nos marcaron el camino a seguir. Fueron el primer paso de nuestra revoluci&oacute;n. Demostraron que, si permanecemos unidos, podemos influir en las agendas pol&iacute;ticas. Estamos preparados para tomar las riendas de nuestro pa&iacute;s y cambiar su futuro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/republica-democratica-congo-pueblo-anhela-cambio-conflicto-no-cesa_1_7255021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 20:41:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[República Democrática del Congo: un pueblo que anhela el cambio ante un conflicto que no cesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las víctimas del soldado ugandés condenado por 61 crímenes de guerra: "Hemos sufrido mucho por su culpa, pero ahora me siento mejor"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/victimas-soldado-ugandes-condenado-corte-penal-internacional-hemos-sufrido-culpa-ahora-siento-mejor_130_7197128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/601025a8-3487-457b-9d9e-a28e06ab955c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las víctimas del soldado ugandés condenado por 61 crímenes de guerra: &quot;Hemos sufrido mucho por su culpa, pero ahora me siento mejor&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A miles de kilómetros del tribunal de la Haya, muchas de las víctimas de Dominic Ongwen se congregaron alrededor de una radio para escuchar la sentencia de la Corte Penal Internacional</p></div><p class="article-text">
        Cuando <a href="https://www.icc-cpi.int/uganda/ongwen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dominic Ongwen</a>, el excomandante rebelde que la Corte Penal Internacional conden&oacute; este jueves por m&aacute;s de 60 cr&iacute;menes de guerra, se&ntilde;al&oacute; con su dedo &iacute;ndice a Sabina Adyero, ella pens&oacute; que ser&iacute;a ejecutada de inmediato. Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os a&uacute;n recuerda con nitidez ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Ambos estaban en el norte de Uganda. A Ongwen lo rodeaban una multitud de hombres armados. Entre esos guerrilleros, Adyero reconoci&oacute; a aquellos que la hab&iacute;an secuestrado la noche anterior, cuando atacaron el campamento de refugiados donde viv&iacute;a con su familia. Era la primera vez que Adyero ve&iacute;a a Ongwen, un hombre delgado, vestido con un uniforme militar desgastado, que en ese momento lideraba una de las secciones m&aacute;s sanguinarias del <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/despues-guerra-ninos-soldado-uganda_1_2145355.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ej&eacute;rcito de Resistencia del Se&ntilde;or (LRA)</a>. Sus hombres eran conocidos por su crueldad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;T&uacute;! &iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s tan gorda?&rdquo;, dijo Ongwen. Adyero permaneci&oacute; en silencio, temblando de miedo. Ni siquiera sab&iacute;a si sus hijos segu&iacute;an vivos. La noche anterior, los rebeldes dispararon contra los civiles sin contemplaciones. En cuesti&oacute;n de minutos, el campamento de refugiados de Lukodi se transform&oacute; en un campo de batalla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;S&oacute;lo las esposas de los soldados son tan gordas!&rdquo;, continu&oacute; el rebelde. Los soldados del ej&eacute;rcito regular eran los enemigos directos de los guerrilleros. Adyero pens&oacute; que una acusaci&oacute;n de ese tipo equival&iacute;a a una sentencia de muerte. Pero Ongwen ten&iacute;a otros planes para ella, &ldquo;ahora nos ayudar&aacute;s a transportar nuestra comida&rdquo; asegur&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adyero, una campesina que ahora tiene 65 a&ntilde;os, describi&oacute; la milicia de Ongwen como &ldquo;la peor c&aacute;rcel del mundo&rdquo;. Los rebeldes la violaron en una ocasi&oacute;n. Ese fue su castigo por detenerse en mitad del camino para recuperar el aliento, mientras cargaba sacos de comida bajo un sol abrasador. Nadie pod&iacute;a descansar. Adyero consigui&oacute; escapar pocas semanas despu&eacute;s de su secuestro, a mediados de 2004, pero todav&iacute;a conserva cicatrices en el vientre que le recuerdan el horror de aquellos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, 17 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, bajo la sombra de un &aacute;rbol frondoso, a unos pocos metros del sitio donde los rebeldes la secuestraron, Adyero sonri&oacute; t&iacute;midamente al escuchar en la radio la sentencia de la Corte Penal Internacional para Ongwen. Seg&uacute;n ella, el veredicto calm&oacute; su dolor. &ldquo;Todos los que estamos escuchando en la radio la sentencia, hemos sufrido mucho por su culpa&rdquo;, dijo la campesina. &ldquo;Sus hombres mataron a dos de mis hijos y a mi marido. Pero ahora me siento mejor&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Justicia para las v&iacute;ctimas del LRA</h3><p class="article-text">
        Human Rights Watch <a href="https://www.hrw.org/news/2021/02/04/uganda-first-icc-conviction-lra-leader" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">celebr&oacute; la condena de Ongwen</span></a> como &ldquo;un paso importante para la justicia por las numerosas atrocidades cometidas por el Ej&eacute;rcito de Resistencia del Se&ntilde;or en el norte de Uganda&rdquo;. Con esta sentencia, los funcionarios de La Haya cerraron un proceso judicial que empez&oacute; en 2016, <a href="https://www.bbc.com/news/world-africa-30743647" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">cuando el exguerrillero fue capturado en una selva de la Rep&uacute;blica Centroafricana</span></a>. Los jueces le declararon culpable de 61 cr&iacute;menes contra la humanidad y de guerra, como de ataques a la poblaci&oacute;n civil, asesinatos, torturas, matrimonio forzado, embarazado forzado, esclavitud, y reclutamiento de ni&ntilde;os soldado, entre otros.
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        La guerra del LRA termin&oacute; en 2006 con una serie de ofensivas militares que obligaron a los rebeldes a ocultarse en las junglas impenetrables de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo y en la Rep&uacute;blica Centroafricana. En la actualidad, en vez del sonido de los disparos o las explosiones de las minas antipersonas, en los pueblos del norte de Uganda reina la tranquilidad. El campamento de desplazados de Lukodi, donde los guerrilleros de Ongwen realizaron varias masacres, se ha convertido en un llano donde los ni&ntilde;os juegan al f&uacute;tbol y en el cual varios campesinos han aprovechado parte de sus parcelas para cultivarlas. Los antiguos ocupantes de este asentamiento regresaron a sus pueblos. Los &uacute;nicos restos de esos d&iacute;as son un memorial modesto y una cruz con los nombres de algunas de las personas asesinadas a manos de los rebeldes del LRA. Las paredes del colegio, que estaban marcadas con los impactos de numerosas balas, fueron restauradas.
    </p><h3 class="article-text">&Eacute;l tambi&eacute;n fue raptado y convertido en ni&ntilde;o soldado</h3><p class="article-text">
        Los combates se sucedieron en el norte de Uganda durante 20 a&ntilde;os. En 1986, el cabecilla del LRA, <a href="https://www.bbc.com/news/world-africa-17299084" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joseph Kony</a>, consigui&oacute; movilizar a centenares de combatientes para luchar en contra del gobierno del <a href="https://www.msn.com/es-es/noticias/internacional/museveni-gana-las-elecciones-presidenciales-de-uganda-con-un-5864-percent-de-votos/ar-BB1cO8wO" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presidente Yoweri Kaguta Museveni</a>, que hab&iacute;a dado un golpe de estado pocos meses antes. Los campesinos, exhaustos por <a href="https://www.ijlass.org/data/frontImages/gallery/Vol._2_No._3/13.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las desigualdades sociales que exist&iacute;an entre los pueblos del sur y del norte del pa&iacute;s desde la &eacute;poca colonial</a>, tomaron las armas de inmediato. Adem&aacute;s, en una naci&oacute;n que hab&iacute;a soportado cinco golpes de estado durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, as&iacute; como reg&iacute;menes que masacraron a decenas de miles de personas, muchos norte&ntilde;os pensaban que el nuevo gobierno los matar&iacute;a simplemente por pertenecer al mismo grupo &eacute;tnico que el mandatario anterior.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a principios de los a&ntilde;os noventa, <a href="https://enoughproject.org/blog/lords-resistance-army-who-are-they" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la colaboraci&oacute;n del presidente sudan&eacute;s Omar-al Bashir</a>, los rebeldes del LRA <a href="https://foreignpolicy.com/2010/02/11/africas-forever-wars/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se transformaron en una pesadilla para el mismo pueblo que apoy&oacute;, al principio, su revoluci&oacute;n</a>. Esos combatientes raptaron a Ongwen cuando ten&iacute;a 10 a&ntilde;os. Como a otros ni&ntilde;os de su edad, le obligaron a luchar en las misiones m&aacute;s peligrosas. Ongwen creci&oacute; en el campo de batalla, con un fusil semiautom&aacute;tico en el hombro, hasta que su crueldad y ambici&oacute;n superaron a las de sus maestros. Por eso, sus abogados en la Corte Penal Internacional defendieron al exguerrillero <a href="https://www.aljazeera.com/news/2021/2/4/icc-finds-ugandan-lra-commander-guilty-of-war-crimes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como otra v&iacute;ctima del LRA que sufri&oacute; &ldquo;da&ntilde;os psicol&oacute;gicos&rdquo; mientras crec&iacute;a al lado de los rebeldes</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente dec&iacute;a que Ongwen ten&iacute;a poderes m&aacute;gicos con los que pod&iacute;a sobrevivir a las heridas de bala, pero nunca cre&iacute; en esas habladur&iacute;as&rdquo;, dice Julius Oloba, un campesino de 76 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, todo el mundo coincid&iacute;a en que Ongwen era un chico ambicioso que pod&iacute;a sustituir a Kony en cualquier momento.
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves, Oloba recorri&oacute; 15 kil&oacute;metros a pie para escuchar el juicio de Ongwen en la tranquila esquina donde los funcionarios locales de la Corte Penal Internacional retransmitieron ese evento en directo. Para &eacute;l, escuchar con atenci&oacute;n ese juicio era una manera de honrar las memorias de su mujer y uno de sus hijos, que fueron quemados vivos a manos de los rebeldes que dirig&iacute;a Ongwen.
    </p><p class="article-text">
        Olaba intenta no pensar en el pasado porque prefiere concentrar sus esfuerzos en ofrecer a sus nietos &ldquo;la mejor educaci&oacute;n posible para que puedan obtener buenos trabajos&rdquo;. Pero el nombre de Ongwen regresa a menudo a su cabeza. Entonces recuerda las im&aacute;genes de horror que observ&oacute; durante la guerra. En palabras Olaba, la sentencia de la Corte Penal Internacional para Ongwen es una oportunidad para que sus v&iacute;ctimas pasen p&aacute;gina y puedan mirar al futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/victimas-soldado-ugandes-condenado-corte-penal-internacional-hemos-sufrido-culpa-ahora-siento-mejor_130_7197128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Feb 2021 21:15:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las víctimas del soldado ugandés condenado por 61 crímenes de guerra: "Hemos sufrido mucho por su culpa, pero ahora me siento mejor"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Uganda,Terrorismo,Guerrilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asesinados por proteger el parque natural más turístico de Congo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/proteger-naturaleza-congo-oficios-peligrosos_1_2108223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b883d52-e66e-4830-b368-b560fc4b2791_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Asesinados por proteger el parque natural más turístico de Congo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cientos de guardas forestales se juegan la vida y ocho han muerto en lo que va de año protegiendo uno de los parques nacionales más emblemáticos de África, en el este de la República Democrática del Congo</p><p class="subtitle">La última asesinada, la guarda Rachel Baraka, fue atacada mientras trataba de defender a dos turistas extranjeros de unos asaltantes armados</p><p class="subtitle">El parque nacional de Virunga es uno de los principales destinos turísticos del país, pero también una de las zonas más afectadas por la violencia, que no ha parado de crecer en la región</p></div><p class="article-text">
        Rachel Baraka ten&iacute;a 25 a&ntilde;os y un compromiso por el que luch&oacute; hasta el final: cuidar los bosques de su pa&iacute;s. Hab&iacute;a superado un entrenamiento riguroso para convertirse en guarda forestal del parque Nacional de Virunga, en el este de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo. El 11 de mayo, unos asaltantes la mataron mientras intentaba proteger a dos turistas brit&aacute;nicos y a su conductor.
    </p><p class="article-text">
        El parque nacional anunci&oacute; poco tiempo despu&eacute;s que los atacantes hab&iacute;an liberado a los visitantes. Permanecieron dos d&iacute;as secuestrados y ahora se encuentran bien. Las autoridades no han dado m&aacute;s detalles sobre el rescate, ni han dicho si los secuestradores pertenec&iacute;an a una banda rebelde. Con la muerte de Baraka, ya son ocho los guardas asesinados en lo que va de a&ntilde;o en este parque nacional 
    </p><p class="article-text">
        Bosques tropicales, gorilas de monta&ntilde;a, picos recubiertos de glaciares, lagos enormes, r&iacute;os repletos de hipop&oacute;tamos y sabanas llenas de elefantes, b&uacute;falos, leones, ant&iacute;lopes y otros animales. Todos forman parte del paisaje de Virunga, Patrimonio de la Humanidad y uno de los principales destinos tur&iacute;sticos de Congo. Los viajeros atacados la semana pasada ascendieron el Nyiragongo, un volc&aacute;n de m&aacute;s de 3.000 metros de altura. Pasaron una noche en la cima, observando, escuchando e incluso sintiendo el calor del lago de lava m&aacute;s grande del planeta. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, en el punto donde comienza la ascensi&oacute;n del Nyiragongo, un cartel met&aacute;lico indica que es parte del parque nacional. Tiene decenas de agujeros de balas. Los guardabosques aseguran que los hicieron los mismos rebeldes que en el 2012 tomaron la ciudad de Goma durante semanas. Los combatientes dispararon contra las oficinas del espacio natural para proteger sus posiciones.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el n&uacute;mero de grupos armados que operan en la regi&oacute;n no ha parado de crecer. En muchas ocasiones, los guardabosques son los &uacute;nicos representantes de las autoridades en lugares donde solamente mandan los m&aacute;s fuertes. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Elegimos hacer esto y conocemos los riesgos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En este momento, el parque nacional de Virunga, que tiene una extensi&oacute;n un poco menor que la comunidad de Madrid &ndash;7.800 kil&oacute;metros cuadrados&ndash;, emplea a alrededor de 800 guardas forestales para proteger a los turistas e impedir que los cazadores y los taladores ilegales entren en el espacio protegido. Se estima que, tanto dentro del parque nacional como en los alrededores, rondan cerca de 2.000 rebeldes. Durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, 176 guardabosques congole&ntilde;os han muerto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta no es una profesi&oacute;n f&aacute;cil. Perder a tus amigos y compa&ntilde;eros es muy doloroso. Pero elegimos hacer esto, y conocemos los riesgos&rdquo;, explic&oacute; Innocent Mburanumwe, subdirector del parque.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los turistas se retiran a dormir, en las selvas frondosas o sentados alrededor de una hoguera para soportar el fr&iacute;o en la cima del Nyiragongo, los guardas forestales lamentan que esos extranjeros pagan mucho dinero al parque nacional, pero ellos reciben una parte diminuta. 
    </p><h3 class="article-text">Proteger la naturaleza durante una guerra</h3><p class="article-text">
        El subsuelo congole&ntilde;o tiene miles de minerales imprescindibles para las industrias de todo el mundo. En la actualidad, 130 grupos rebeldes luchan por diferentes motivos, pero sobre todo para conservar esta situaci&oacute;n, conseguir una posici&oacute;n m&aacute;s lucrativa, o simplemente sobrevivir en medio del caos.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; claro si el &uacute;ltimo ataque est&aacute; relacionado con los rebeldes, pero los combates han aumentado en las provincias orientales. Las agencias de cooperaci&oacute;n alertaron que el pa&iacute;s se encontraba &ldquo;en un precipicio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como resultado de los enfrentamientos, 13 millones de congole&ntilde;os necesitan asistencia humanitaria y 4,5 millones abandonaron sus hogares. Kivu Security Tracker, un programa de Human Rights Watch y el Congo Research Group para documentar la actividad de los grupos armados, ha registrado un &ldquo;aumento dram&aacute;tico&rdquo; de la violencia.
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        La poblaci&oacute;n trata de seguir adelante pese a la guerra. El lunes por la tarde, el mercado de Rumangabo, a menos de 40 kil&oacute;metros de donde se produjo el secuestro, estaba lleno de colores y personas. La gente beb&iacute;a y escuchaba rumbas congole&ntilde;as en los bares, como todos los d&iacute;as. Mientras tanto, decenas de guardabosques se reunieron en silencio en las oficinas del espacio protegido para recordar a su compa&ntilde;era reci&eacute;n fallecida.
    </p><p class="article-text">
        El director del parque nacional, Emmanuel de Merode, explic&oacute; a los periodistas de la BBC que Rachel Baraka &ldquo;era extremadamente capaz y dedicada&rdquo;. &ldquo;Recibi&oacute; entrenamientos espec&iacute;ficos para proteger a los visitantes en este tipo de situaciones. Desafortunadamente, el ataque fue m&aacute;s grave de lo que podr&iacute;amos haber predicho&rdquo;, coment&oacute;.
    </p><h3 class="article-text">El parque permanece cerrado</h3><p class="article-text">
        Las autoridades han decidido suspender las actividades tur&iacute;sticas durante un tiempo. &ldquo;El turismo ha sido fundamental para financiar programas de desarrollo y conservaci&oacute;n&rdquo;, dice Emma Norton, responsable de prensa del parque. &ldquo;Sin embargo, pensamos que la seguridad de nuestros visitantes es lo m&aacute;s importante. Nuestro equipo analiza constantemente la situaci&oacute;n sobre el terreno para poner en marcha los protocolos de seguridad adecuados. El parque permanecer&aacute; cerrado hasta que consigamos garantizar la seguridad los turistas. Este es nuestro compromiso&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        El parque nacional necesita todos los a&ntilde;os ocho millones de d&oacute;lares. El Gobierno congole&ntilde;o solamente proporciona el 5%. El resto llega de los donantes internacionales, como EEUU y la Uni&oacute;n Europea, las organizaciones de conservaci&oacute;n de la naturaleza y el turismo.
    </p><p class="article-text">
        Emmanuel de Merode cree que la suspensi&oacute;n de las visitas tur&iacute;sticas supone un golpe duro para el espacio natural, pero reconoce que no tienen otra opci&oacute;n. &ldquo;El &uacute;ltimo secuestro nos ha demostrado que existe un peligro que debe ser gestionado. (...) La seguridad de los visitantes es nuestra prioridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El parque nacional de Virunga es el hogar de la mitad de toda la biodiversidad del &Aacute;frica subsahariana. Tiene m&aacute;s de 700 especies diferentes de aves y 200 especies de mam&iacute;feros. Tambi&eacute;n posee una cuarta parte de la poblaci&oacute;n mundial de gorilas de monta&ntilde;a, que solamente pueden observarse en las cordilleras que marcan las fronteras de Uganda, Ruanda y Congo.
    </p><p class="article-text">
        Los esfuerzos de los guardabosques son imprescindibles para conservar el espacio protegido, aunque a menudo pagan un precio demasiado grande: probablemente tienen uno de los oficios m&aacute;s peligrosos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La tarde en que se celebr&oacute; el funeral de Rachel Makissa, este medio pregunt&oacute; a uno de los guardabosques con m&aacute;s experiencia, que ha soportado decenas de ataques, qu&eacute; pensaba sobre la escalada de la violencia:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tout va aller [todo estar&aacute; bien] &mdash;contest&oacute; con calma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/proteger-naturaleza-congo-oficios-peligrosos_1_2108223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 May 2018 18:48:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Asesinados por proteger el parque natural más turístico de Congo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué pasó con los niños soldado secuestrados por Joseph Kony]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/despues-guerra-ninos-soldado-uganda_1_2145355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dfdb554-90f9-44c1-9cb9-b2a897cf1007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué pasó con los niños soldado secuestrados por Joseph Kony"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el norte de Uganda, muchos niños fueron secuestrados por los rebeldes hasta 2006, sufrieron abusos o vivieron hacinados en campos de desplazados internos, pero nunca recibieron la atención que necesitaban</p><p class="subtitle">"Me obligaron a dar una paliza brutal a un hombre, sentía tanto odio que solamente pensaba en matarlo", dice Kilama Adiction, reclutado con 13 años</p><p class="subtitle">La pobreza extrema y las enfermedades mentales continúan afectando a miles de personas en esta región</p></div><p class="article-text">
        En agosto del 2003, Kilama Adiction ten&iacute;a 13 a&ntilde;os y hab&iacute;a luchado en el Ej&eacute;rcito de Resistencia del Se&ntilde;or desde hac&iacute;a uno. Estaba en un campamento en Sud&aacute;n, cerca de la frontera ugandesa. Lo acompa&ntilde;aban cientos de rebeldes &ndash;la mayor&iacute;a ni&ntilde;os y adolescentes, como &eacute;l&ndash;, y un hombre se dirigi&oacute; a ellos. Alto, corpulento, con una voz grave. Quer&iacute;a saber si los soldados necesitaban algo.
    </p><p class="article-text">
        Kilama pens&oacute; que ese hombre se trataba, sin duda, de alg&uacute;n comandante. Alguien importante, a pesar de que nunca lo hab&iacute;a visto antes. La actividad en el campamento se hab&iacute;a detenido. Los dem&aacute;s cuchicheaban, hablaban bajito.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;No lo supe hasta un poco m&aacute;s tarde, y no pod&iacute;a creerlo &#8213;dice Kilama&#8213; ese hombre era Joseph Kony.
    </p><p class="article-text">
        Para Kilama y sus compa&ntilde;eros, Joseph Kony era el l&iacute;der incuestionable, un ser con poderes sobrenaturales y terribles, una especie de mago dispuesto a aplicar a sus enemigos los castigos m&aacute;s crueles. Por eso hab&iacute;an intentado imaginarlo muchas veces en los campamentos o despu&eacute;s de los combates.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, Kilama mir&oacute; sus botas cubiertas de barro, sus heridas, y se sinti&oacute; decepcionado.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;Despu&eacute;s de todo Kony era un humano, como cualquiera de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Kilama luch&oacute; durante m&aacute;s de tres a&ntilde;os con los rebeldes. Despu&eacute;s escap&oacute; en mitad de un combate. Como miles de menores soldados,<a href="http://www.observer.ug/news/headlines/51534-govt-has-abandoned-former-lra-abductees-gulu-leaders.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> solamente recibi&oacute; la atenci&oacute;n de un psic&oacute;logo durante dos meses, aunque este apoyo resulta vital.</a> En la actualidad, seg&uacute;n UNICEF, m&aacute;s de <a href="https://www.unicef.es/ninos-soldado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">300.000 ni&ntilde;os combaten en guerras de todo el mundo</a>. En lo que va de a&ntilde;o, algo m&aacute;s de 500 ni&ntilde;os soldados &ndash;los &uacute;ltimos el pasado 18 de abril&ndash; han sido puestos en libertad en la vecina Sud&aacute;n del Sur. 
    </p><h3 class="article-text">Joseph Kony, el &ldquo;hechicero del Nilo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.bbc.com/news/world-africa-17299084" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joseph Kony</a>, mundialmente conocido por la<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Y4MnpzG5Sqc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> campa&ntilde;a Kony 2012</a> de Invisible Children, es el cabecilla del Ej&eacute;rcito de Resistencia del Se&ntilde;or (LRA), un grupo que luch&oacute; en el norte de Uganda desde 1986 hasta el 2006. Durante mucho tiempo, los milicianos nunca atacaron a los civiles: &uacute;nicamente quer&iacute;an derrocar al presidente Yoweri Museveni, imponer una sociedad nueva basada en los diez mandamientos cristianos y <a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/newsnight/5124762.stm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acabar con la desigualdad</a> entre los pueblos del sur y del norte del pa&iacute;s, <a href="http://www.ijlass.org/data/frontImages/gallery/Vol._2_No._3/13.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que exist&iacute;a desde el per&iacute;odo colonial</a>.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os noventa, los soldados ugandeses colaboraron con los rebeldes sursudaneses. El presidente sudan&eacute;s Omar-al Bashir<a href="https://enoughproject.org/blog/lords-resistance-army-who-are-they" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> respondi&oacute; entregando armas y entrenamiento al LRA</a>, y los pueblos del norte de Uganda <a href="http://foreignpolicy.com/2010/02/11/africas-forever-wars/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convirtieron en sus v&iacute;ctimas principales</a>. Estos rebeldes asesinaron a m&aacute;s de 100.000 personas y <a href="https://reliefweb.int/report/uganda/some-66000-children-abducted-ugandas-lra-rebels-report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">secuestraron a al menos 66.000 ni&ntilde;os.</a> La mayor&iacute;a escap&oacute; poco tiempo despu&eacute;s; <a href="https://www.hrw.org/report/2003/03/28/stolen-children/abduction-and-recruitment-northern-uganda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros fueron utilizados como soldados o como esclavos sexuales</a>.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, los rebeldes se escondieron en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo en el 2006. Los militares reforzaron sus posiciones en el norte de Uganda y los combates terminaron, aunque la pobreza extrema y los trastornos mentales se extendieron por toda la regi&oacute;n y contin&uacute;an afectando a miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        En el 2005, la Corte Penal Internacional emiti&oacute;<a href="http://www.icc-cpi.int/iccdocs/doc/doc97185.PDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una orden de captura</a> contra Joseph Kony. Estaba acusado de cometer cr&iacute;menes contra la humanidad y de guerra, y el Gobierno de EEUU ofreci&oacute; por su cabeza hasta cinco millones de d&oacute;lares. Durante seis a&ntilde;os, los militares ugandeses y estadounidenses <a href="https://www.washingtonpost.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rastrearon sus movimientos en las selvas</a> m&aacute;s remotas de Sud&aacute;n del Sur, Congo y la Rep&uacute;blica Centroafricana, pero<a href="http://www.observer.ug/news/headlines/52475-why-updf-abandoned-hunt-for-kony-in-car.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> nadie, todav&iacute;a, conoce d&oacute;nde se esconde</a>.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Me obligaron a dar una paliza brutal a un hombre&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El Gobierno de Uganda oblig&oacute; a Kilama Adiction y su familia a establecerse en los campamentos de desplazados internos e impuso restricciones severas a su libertad de movimiento. &ldquo;En el campamento no ten&iacute;amos terrenos para cultivar. Depend&iacute;amos de las Naciones Unidas. No pod&iacute;amos comer todos los d&iacute;as. No hab&iacute;a letrinas, no hab&iacute;a le&ntilde;a para cocinar: era una vida miserable&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.unhcr.org/news/briefing/2012/1/4f06e2a79/unhcr-closes-chapter-ugandas-internally-displaced-people.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1,8 millones de personas </a>se hacinaban en estos campamentos, donde <a href="https://reliefweb.int/report/uganda/health-and-mortality-survey-among-internally-displaced-persons-gulu-kitgum-and-pader" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el c&oacute;lera y otras enfermedades provocaron m&aacute;s muertes</a> que el propio conflicto. El subsecretario general de la Oficina de la ONU para la Coordinaci&oacute;n de Asuntos Humanitarios (OCHA) explic&oacute; que el norte de Uganda era uno de los peores desastres humanitarios del mundo en ese momento y uno de los menos conocidos. Los rebeldes y los soldados del Gobierno, mientras tanto, <a href="https://www.hrw.org/report/2005/09/20/uprooted-and-forgotten/impunity-and-human-rights-abuses-northern-uganda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segu&iacute;an perpetrando cr&iacute;menes</a>. Los militares tambi&eacute;n violaron, golpearon, arrestaron, torturaron y mataron a civiles en los campamentos de desplazados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cinco d&iacute;as despu&eacute;s del duod&eacute;cimo cumplea&ntilde;os de Kilama, su madre, su hermano y &eacute;l abandonaron el campo para buscar un sitio mejor. &ldquo;Escuchamos las voces de los rebeldes en el camino: eran dos hombres armados. Intentamos escapar, pero ellos eran demasiado r&aacute;pidos. Mi madre se escondi&oacute; entre la vegetaci&oacute;n; mi hermano y yo fuimos capturados&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Kilama ahora habla despacio, pensando cada una de sus palabras. &ldquo;Me separaron de mi hermano. Fue la &uacute;ltima vez que lo vi. Nos llevaron a campamentos diferentes. Hab&iacute;a muchos soldados y me obligaron a golpear a un hombre. Una paliza brutal. Con palos. Ese hombre sangraba por todas partes. Gritaba de dolor. Pero yo ten&iacute;a que resistir, era como una prueba. Si no la superaba, morir&iacute;a. Sent&iacute;a tanto odio que solamente pensaba en matar a ese hombre&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Miles de ni&ntilde;os nunca han recibido la atenci&oacute;n necesaria</h3><p class="article-text">
        En el 2006, el 54% de <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18489768" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los adultos entrevistados en los campamentos de desplazados</a> internos ten&iacute;a s&iacute;ntomas de estr&eacute;s postraum&aacute;tico y el 67%, s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n. Todos los estudios recientes reflejan que la prevalencia de trastornos por estr&eacute;s postraum&aacute;tico todav&iacute;a es<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4513792/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;inaceptablemente alta&rdquo;</a>, pero en el norte de Uganda apenas existen especialistas y hospitales, y pocas personas pueden pagar los medicamentos que necesitan.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Kilama regres&oacute; al campamento de desplazados donde viv&iacute;an sus padres, sus vecinos y familiares lo rechazaron. Ten&iacute;an rencor, o quiz&aacute;s miedo. Muchos pensaban que los milicianos introduc&iacute;an esp&iacute;ritus malignos en las personas que secuestraban. En la actualidad, <a href="http://www.ug.undp.org/content/dam/uganda/docs/UNDPUg2015_UgandaHDR2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s del 87% de los exni&ntilde;os soldados</a> son reconocidos como tales por sus vecinos, y con frecuencia les acusan sin pruebas de cometer cr&iacute;menes nuevos.
    </p><p class="article-text">
        El peri&oacute;dico <a href="https://www.google.com/url?q=https://www.newvision.co.ug&amp;ust=1525182300000000&amp;usg=AFQjCNGlA7e1uIFcSWh7ptKCixkpHmH2GQ&amp;hl=es&amp;source=gmail" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>New Vision</em></a> ha publicado que menos del 20% de los excombatientes que escaparon del LRA participaron en los programas de formaci&oacute;n e integraci&oacute;n del Gobierno. &ldquo;Nadie se preocupa por ellos. Creo que todav&iacute;a los ven como rebeldes. Se han convertido en ni&ntilde;os invisibles&rdquo;, coment&oacute; Macleod Baker Ochola, antiguo obispo y director de la Acholi Religious Leaders' Peace Initiative (ARLPI).
    </p><p class="article-text">
        Kilama se qued&oacute; en ese campamento de desplazados desde el 2005 hasta finales del 2006. Muchos amigos estaban muertos y dos hermanos hab&iacute;an sido secuestrados. No volvi&oacute; a verlos nunca m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora Kilama tiene 27 a&ntilde;os y est&aacute; casado con dos mujeres  &ndash;la poligamia es normal en las zonas rurales&ndash;. Es padre de cuatro ni&ntilde;os. En ocasiones consigue alg&uacute;n trabajo en las aldeas de los alrededores o ayuda a sus vecinos a construir casas. Eso es todo. Sus ingresos siempre son bajos. Posee dos terrenos peque&ntilde;os donde cultiva patatas, cacahuetes, jud&iacute;as, mijo, ma&iacute;z y yuca. Las cosechas apenas alcanzan para alimentar a toda la familia.
    </p><p class="article-text">
        El norte de Uganda<a href="http://www.ug.undp.org/content/dam/uganda/docs/UNDPUg2015_UgandaHDR2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> presenta los peores &iacute;ndices de desarrollo humano</a> de todo el pa&iacute;s. En el distrito de Pader &ndash;donde vive Kilama&ndash; <a href="http://www.ubos.org/onlinefiles/uploads/ubos/census_2014_regional_reports/Census_2014_Report_Northern_Region.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 26% de los hogares no tiene dos mudas de ropa para todos sus miembros</a>, y solamente el 8% dispone de electricidad.
    </p><p class="article-text">
        Son las siete de la ma&ntilde;ana. Lawino &ndash;una de las esposas del joven&ndash; planta brotes de patatas en una parcela cuadrada, apenas siete u ocho metros en cada lado. La luz es gris, espesa, casi grumosa, como si el d&iacute;a se resistiera a comenzar. La tierra h&uacute;meda, oscura, huele a la tormenta pasada.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;Lo &uacute;nico que puede cambiar el futuro de mis hijos son unos estudios superiores &#8213;dice Kilama&#8213;. Pero no tenemos mucho dinero, y cuando terminen la escuela primaria tendr&aacute;n que ayudarnos en el campo: no tenemos otra opci&oacute;n, comemos lo que producimos. El futuro de mis hijos tampoco ser&aacute; bueno.
    </p><p class="article-text">
        Kilama est&aacute; preparando, agachado, surcos con su azada. Cuando termina de sembrar los &uacute;ltimos brotes de patatas, Lawino se sienta a descansar en un costado. Sus pies desnudos est&aacute;n cubiertos de tierra.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;&iquest;Contar&aacute;s a tus hijos las cosas que hiciste durante la guerra?
    </p><p class="article-text">
        Kilama se incorpora despacio. 
    </p><p class="article-text">
        &#8213;S&iacute;. Cuando crezcan. Yo todav&iacute;a no he olvidado nada de lo que sucedi&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/despues-guerra-ninos-soldado-uganda_1_2145355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 May 2018 17:47:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué pasó con los niños soldado secuestrados por Joseph Kony]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Uganda,Niños soldados,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida atravesada por décadas de guerra: "Fui refugiada de niña y ahora he vuelto a huir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sudan-sur-refugiados_1_2234497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4b20c30-a276-4bf9-a6fd-b9f15de21227_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida atravesada por décadas de guerra: &quot;Fui refugiada de niña y ahora he vuelto a huir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para millones de personas en Sudán del Sur, la guerra que vive el país desde 2013 es como una pesadilla que se repite: la región, que alberga enormes reservas de petróleo, está devastada tras más de 20 años de violencia</p><p class="subtitle">"Cuando era pequeña escapé a Uganda con mis padres, he crecido en un campamento de refugiados, he pasado hambre y ahora tengo los mismos problemas", relata Betty, refugiada sursudanesa</p><p class="subtitle">Uganda acoge a más de un millón de refugiados de Sudán del Sur, donde la ONU ha documentado recientemente "aberrantes casos de crueldad" contra civiles</p></div><p class="article-text">
        Betty dice que ser refugiada significa permanecer en un sitio donde no querr&iacute;as estar.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La guerra &mdash;concluye&mdash; nos obliga a tener una vida que no esper&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Betty escap&oacute; de la guerra por primera vez cuando ten&iacute;a tres a&ntilde;os. Quedarse en los pueblos de la provincia de Jei, el suroeste de Sud&aacute;n, era extremadamente peligroso. Su familia decidi&oacute; establecerse en un campamento de refugiados de Uganda.
    </p><p class="article-text">
        Uno de sus primeros recuerdos es el dolor que sent&iacute;a mientras caminaba hasta ese campo: era demasiado peque&ntilde;a. Anduvo durante semanas, ocult&aacute;ndose entre la vegetaci&oacute;n, evitando los senderos. Pasaba mucha hambre.
    </p><p class="article-text">
        Huy&oacute; por segunda vez cuando ten&iacute;a cinco a&ntilde;os: los rebeldes del Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n del Se&ntilde;or (LRA), liderados por el ugand&eacute;s <a href="http://www.bbc.com/news/world-africa-17299084" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joseph Kony</a>, atacaban a los refugiados, y sus padres y ella emprendieron el camino de regreso, aunque el conflicto en Sud&aacute;n no hab&iacute;a terminado.
    </p><p class="article-text">
        Betty ahora tiene 25 a&ntilde;os y seis hijos. <a href="https://victimasolvidadas.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La guerra era insoportable </a>y ha escapado de nuevo: est&aacute; en Uganda, en uno de esos campamentos de caba&ntilde;as endebles, ni&ntilde;os, el sol que se desparrama por todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Sud&aacute;n del Sur, mientras tanto, est&aacute; cerca de otra hambruna que pone en peligro a m&aacute;s de siete millones de personas, seg&uacute;n ha advertido en las &uacute;ltimas semanas Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n reciente de la ONU ha documentado<a href="https://news.un.org/en/story/2018/02/1003391" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;</a><a href="https://news.un.org/en/story/2018/02/1003391" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aberrantes casos de crueldad&rdquo; contra civiles</a>, entre ellas, masacres, violencia sexual y destrucci&oacute;n de hogares, hospitales y escuelas que pueden constituir cr&iacute;menes contra la humanidad. Desde diciembre de 2013, m&aacute;s de cuatro millones de personas han sido expulsadas de sus hogares. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Los soldados atacaban nuestro pueblo cada semana&rdquo; </h3><p class="article-text">
        Betty qued&oacute; embarazada durante la guerra: &ldquo;Los soldados del Gobierno atacaban nuestro pueblo todas las semanas. Mataron a decenas de personas y robaron nuestra comida. Ten&iacute;amos miedo. Por eso nos escondimos en los bosques. Dorm&iacute;amos en el suelo, hac&iacute;a fr&iacute;o. Cuando corr&iacute;a, sent&iacute;a dolor en el est&oacute;mago&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante muchas semanas, la familia de Betty camin&oacute; sin rumbo. Despu&eacute;s, decidi&oacute; huir a Uganda. No pod&iacute;a utilizar los caminos, controlados por bandas armadas. El vientre de Betty crec&iacute;a, y en ocasiones le era dif&iacute;cil seguir el ritmo de los dem&aacute;s. Ten&iacute;a n&aacute;useas.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre, toda la familia se estableci&oacute; en un campamento de refugiados en el norte de Uganda. Desde entonces, los grupos armados no los persiguen, pero pasan hambre. No tienen trabajo. Venden la mitad de la comida que reciben para comprar productos b&aacute;sicos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Acnur <a href="https://www.amnesty.org/en/latest/campaigns/2017/06/8-things-you-need-to-know-about-refugees-in-uganda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha elogiado a Uganda por tener una de las mejores pol&iacute;ticas de acogida </a>de refugiados del mundo. Todas las ma&ntilde;anas, varios autobuses enormes esperan a los sursudaneses en las fronteras. Despu&eacute;s, son trasladados a un centro donde pasan los primeros d&iacute;as, hasta que los funcionarios del gobierno y la ONU les asignan un terreno en un campamento.
    </p><p class="article-text">
        Reciben alimentos mensualmente, aunque &uacute;ltimamente son tantos que las raciones son m&aacute;s peque&ntilde;as. Tambi&eacute;n, reciben una parcela para cultivar, materiales para construir una caba&ntilde;a, mantas, esterillas, mosquiteros. Pueden desplazarse libremente: salir de los campamentos, buscar un trabajo, comenzar un negocio. Pueden estudiar en las escuelas p&uacute;blicas. Pueden acudir a los hospitales p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Pero Betty y su familia no quieren quedarse: &ldquo;La vida aqu&iacute; no es buena&rdquo; , dice y se&ntilde;ala alrededor: centenares de refugiados que tambi&eacute;n huyeron. &ldquo;Rezo todos los d&iacute;as para que la paz llegue a Sud&aacute;n del Sur y mis hijos puedan vivir all&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/numero-refugiados-sursudaneses-Uganda-ACNUR_0_676832355.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uganda acoge a m&aacute;s de un mill&oacute;n de refugiados sursudaneses</a>. En ocasiones se han registrado 4.000 llegadas en un &uacute;nico d&iacute;a, <a href="http://www.monitor.co.ug/News/National/OPM-hit-refugee-corruption-scandal-/688334-4291600-13m30m6z/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque estas cifras pueden estar infladas por algunos funcionarios para conseguir m&aacute;s fondos</a>, un presunto fraude que est&aacute; investigando <a href="http://www.europapress.es/internacional/noticia-investigados-cuatro-altos-cargos-uganda-inflar-listas-refugiados-robarles-ayuda-20180209190219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las autoridades ugandesas</a>. Terrenos gigantescos que hasta hace unos meses estaban pr&aacute;cticamente despoblados, ahora albergan algunos de los campamentos de refugiados m&aacute;s grandes del mundo. Y <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/saber-agua-dia-siguiente_0_684531804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las necesidades son inmensas</a>.
    </p><p class="article-text">
        En Sud&aacute;n del Sur, aunque los principales grupos que participaban en la guerra firmaron un alto al fuego en diciembre, <a href="http://www.monitor.co.ug/News/World/South-Sudan-government-rebels-accuse-each-other-breaking-truce/688340-4241694-8tmso2/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los ataques contin&uacute;an</a>: solo <a href="https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/Weekly%20SSD%20Info-Graph%2025-01-18.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en enero hubo m&aacute;s de 3.300 llegadas</a>, seg&uacute;n Acnur. 
    </p><h3 class="article-text">El horror que se repite</h3><p class="article-text">
        Betty ha dado a luz en un centro de salud p&uacute;blico. La poblaci&oacute;n de refugiados en este distrito supera en n&uacute;mero a los ugandeses. Desde entonces, Medical Teams International colabora con el Gobierno para ofrecer atenci&oacute;n sanitaria a todos. Es tremendamente complicado, explican. La sala de maternidad est&aacute; llena de mujeres sursudanesas; solamente hay tres matronas y diez camas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el beb&eacute; de Betty duerme entre sus brazos, envuelto en una manta gruesa de colores claros. Ella est&aacute; sentada en la puerta de su caba&ntilde;a. Un grupo de chicos se acerca despacio. Sonrisas t&iacute;midas, pies descalzos: quieren conocer a su nueva hermana, que ha nacido hace unas horas y todav&iacute;a no tiene nombre. Solamente pueden ver una cabeza diminuta. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando era peque&ntilde;a escap&eacute; a Uganda con mis padres &mdash;dice Betty&mdash;. He crecido en un campamento de refugiados, he pasado hambre, y ahora tengo los mismos problemas.
    </p><h3 class="article-text">Un pa&iacute;s devastado por d&eacute;cadas de guerra</h3><p class="article-text">
        En Sud&aacute;n del Sur, las tensiones pol&iacute;ticas entre el presidente y el exvicepresidente desataron en 2013 un conflicto que despert&oacute; rivalidades hist&oacute;ricas anteriores, sobre todo, entre las etnias mayoritarias: dinkas, clan del presidente, y nuers, al que pertenece su rival. Como tel&oacute;n de fondo, la <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Sudan-Sur-petrolera-participa-Cebrian_0_509549917.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disputa por las enormes reservas de petr&oacute;leo</a> que alberga el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la regi&oacute;n lleva a&ntilde;os azotada por la violencia. Los rebeldes del sur de Sud&aacute;n combatieron contra el Gobierno central desde 1983, pero los soldados del presidente Omar-al Bashir eran superiores gracias a los ingresos del petr&oacute;leo y el apoyo de China. El Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n del Pueblo de Sud&aacute;n (SPLA) exig&iacute;a m&aacute;s autonom&iacute;a para los pueblos del sur, marginados desde el per&iacute;odo colonial.
    </p><p class="article-text">
        A partir del 2001 la Administraci&oacute;n de George W. Bush apoy&oacute; a estos milicianos y convirti&oacute; la independencia de Sud&aacute;n del Sur en <a href="https://www.reuters.com/article/us-south-sudan-midwives-idUSBRE86A0GC20120711" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un asunto de preferencia para EEUU. </a>Los estadounidenses<a href="http://www.sudantribune.com/spip.php?article41631" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> creyeron que un gobierno nuevo podr&iacute;a ser favorable a sus intereses en el petr&oacute;leo de la regi&oacute;n,</a> la tercera reserva m&aacute;s grande de &Aacute;frica. Poco tiempo despu&eacute;s, en 2005, los rebeldes y Omar al-Bashir firmaron un acuerdo de paz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La guerra hab&iacute;a durado 22 a&ntilde;os y Sud&aacute;n del Sur<a href="https://www.theguardian.com/world/2014/jan/08/south-sudan-war-mistake" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> era un territorio devastado</a>. No hab&iacute;a escuelas, hospitales, carreteras, instituciones fuertes. Las divisiones &eacute;tnicas eran rampantes. <a href="https://www.theguardian.com/news/2005/aug/03/guardianobituaries.sudan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Garang</a>, el l&iacute;der del SPLA, pensaba que no estaban preparados para independizarse; propuso un parlamento en el que todos los pueblos &ndash;tanto del norte como del sur&ndash; estuviesen representados.
    </p><p class="article-text">
        Tres semanas despu&eacute;s de firmar el acuerdo con el Gobierno de Sud&aacute;n, Garang <a href="https://archive.nytimes.com/www.nytimes.com/cfr/international/slot2_080205.html?_r=0&amp;pagewanted=all" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muri&oacute; en un accidente de helic&oacute;ptero</a> y la comunidad internacional y los pol&iacute;ticos sursudaneses secesionistas <a href="https://www.theguardian.com/world/2014/jan/20/south-sudan-death-of-a-dream" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ignoraron estos problemas</a>: crearon un pa&iacute;s que depend&iacute;a casi en absoluto de los donantes extranjeros. EEUU entreg&oacute; miles de millones de d&oacute;lares, pero <a href="http://www.sudantribune.com/spip.php?article55339" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno de Sud&aacute;n del Sur prefiri&oacute; vender el petr&oacute;leo a China</a>, y las relaciones de los pol&iacute;ticos sursudaneses se quebraron enseguida.
    </p><p class="article-text">
        El 8 de julio del 2016 el presidente Salva Kiir y el exvicepresidente Riek Machar <a href="https://www.nytimes.com/2016/07/11/world/africa/south-sudan-fighting.html?rref=collection/timestopic/South%20Sudan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">combatieron por en&eacute;sima vez</a>. Despu&eacute;s <a href="https://www.hrw.org/news/2014/08/08/south-sudan-massacres-unlawful-killings-pillage" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la violencia se extendi&oacute; por todo el pa&iacute;s.</a> Se registraron asesinatos, violaciones en masa, bloqueos de ayuda humanitaria. La poblaci&oacute;n estaba tremendamente dividida. En enero del 2017, <a href="https://news.un.org/en/apps/news/story.asp?NewsID=55538#.WFuO0_nhDIX" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un experto de las Naciones Unidas advirti&oacute; que esta guerra podr&iacute;a transformarse</a> en un genocidio. 
    </p><p class="article-text">
        Para millones de sursudaneses como Betty, la guerra es como una pesadilla dolorosa y constante, repetida.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Dios se ha olvidado de Sud&aacute;n del Sur? &iquest;Cu&aacute;l es el problema?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sudan-sur-refugiados_1_2234497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Mar 2018 20:17:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida atravesada por décadas de guerra: "Fui refugiada de niña y ahora he vuelto a huir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sudán del Sur,Refugiados,Uganda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los pueblos de Congo se levantan contra la violación de decenas de niñas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/congo-mujeres_1_2240954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2983918-606e-4bf6-9999-9e0e191c9d3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los pueblos de Congo se levantan contra la violación de decenas de niñas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A finales del 2013 comenzaron a registrarse violaciones a niñas muy pequeñas en unos pueblos del este del Congo, en ocasiones tenían unos pocos meses de edad, lo que desató varias protestas en la zona</p><p class="subtitle">El pasado diciembre, un tribunal militar condenó a cadena perpetua al autor intelectual de estas violaciones, el político Frederic Batumike</p><p class="subtitle">Miles de mujeres congoleñas son violadas cada año: los grupos rebeldes que operan en las regiones tratan de controlarlas así, pero a pesar de los numerosos ataques, las mujeres siguen resistiendo</p></div><p class="article-text">
        El hombre hizo un agujero en la pared de la casa &ndash;una caba&ntilde;a endeble y pobre, construida con barro, con ca&ntilde;as de bamb&uacute; entrelazadas&ndash;; despu&eacute;s introdujo su brazo y abri&oacute; la puerta con facilidad. Solamente necesit&oacute; unos minutos, piensan los vecinos. Eran las dos, quiz&aacute;s las tres de la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Mauwa &ndash;seis a&ntilde;os, pelo corto, ojos enormes y oscuros&ndash; dorm&iacute;a con sus hermanos en una esterilla sobre el suelo. La noche estaba tranquila, oscura. No hab&iacute;a luna ni estrellas en el cielo. Los chicos segu&iacute;an durmiendo y el hombre se acerc&oacute; en silencio hasta ellos, agarr&oacute; a Mauwa y se march&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;Sus hermanos no escucharon nada &#8213;explicaron los vecinos&#8213; porque estaban embrujados; el hombre hab&iacute;a lanzado sobre el tejado gotas de sangre de otras ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Un grupo de campesinos encontr&oacute; a Mauwa al amanecer en un campo de yucas en las afueras de su ciudad. Y con heridas grav&iacute;simas. Estaba en estado de shock, no reaccionaba, no pod&iacute;a andar, no sab&iacute;a qu&eacute; ocurr&iacute;a a su alrededor: hab&iacute;a sido violada.
    </p><p class="article-text">
        A finales del 2013, los funcionarios de Coopera &ndash;una&nbsp;ONG espa&ntilde;ola&ndash; y organizaciones locales registraron una serie de violaciones a ni&ntilde;as muy peque&ntilde;as en Bugorhe, una agrupaci&oacute;n de pueblos de la provincia de Kivu Sur. Las ni&ntilde;as ten&iacute;an menos de 10 a&ntilde;os. La m&aacute;s peque&ntilde;a era un beb&eacute; de 18 meses.
    </p><p class="article-text">
        En mayo del 2014, la frecuencia de estos ataques creci&oacute; sin control <a href="http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41997588" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y nadie comprend&iacute;a los motivos</a>.&nbsp;Durante mucho tiempo se escucharon rumores: hab&iacute;a algunos hombres que utilizaban la sangre de estas ni&ntilde;as para hacer magia: si se la untaban, las balas pod&iacute;an traspasar sus cuerpos sin hacerles da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Se&nbsp;<a href="http://www.radiookapi.net/actualite/2014/10/20/kabare-50-viols-denfants-entre-fevrier-octobre-2014-selon-la-societe-civile" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaron protestas</a>&nbsp;en varios pueblos. &ldquo;Detengan la violaci&oacute;n de nuestras ni&ntilde;as peque&ntilde;as&rdquo;,&nbsp;se pod&iacute;a&nbsp;leer en las pancartas de los manifestantes.&nbsp;<a href="http://www.panzihospital.org/archives/2806" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los m&eacute;dicos exigieron al Gobierno una intervenci&oacute;n r&aacute;pida</a>.
    </p><p class="article-text">
        En junio del 2016, un tribunal militar acus&oacute; a Frederic Batumike, un pol&iacute;tico que representaba a Kivu Sur en el parlamento y a 70 miembros de su grupo de rebeldes &ndash;muchos pol&iacute;ticos y empresarios tienen milicias armadas para protegerse, mantener sus influencias o conseguir beneficios econ&oacute;micos&ndash; de ser los autores de estos ataques.
    </p><p class="article-text">
        En la primera vista acudi&oacute; tanto p&uacute;blico que decidieron trasladar el juicio a un campo de f&uacute;tbol. Desde entonces, aunque las violaciones contra ni&ntilde;as y mujeres son frecuentes en otras zonas&nbsp;del pa&iacute;s, no se han conocido ataques nuevos en Bugorhe.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento del arresto del parlamentario Batumike, Coopera denunci&oacute;&nbsp;50 casos, y Mauwa, con seis a&ntilde;os, fue una de ellas: la violaron en abril del 2014.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Los hombres no quieren casarse con una ni&ntilde;a violada&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Mauwa necesitaba una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica urgente. Los doctores comprobaron la gravedad de sus heridas y le recomendaron&nbsp;medidas preventivas&nbsp;contra el VIH, pero no pod&iacute;an hacer nada m&aacute;s: no ten&iacute;an medios suficientes. El &uacute;nico centro donde los m&eacute;dicos pod&iacute;an tratarla era el hospital de Panzi, en Bukavu, a m&aacute;s de 40 kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        Los genitales de Mauwa estaban destrozados. Necesit&oacute; una reconstrucci&oacute;n minuciosa, muy complicada. Su madre, que en ese momento se encontraba enferma de malaria, viaj&oacute; al hospital al d&iacute;a siguiente y pas&oacute; una semana entera llorando. Pensaba que los vecinos nunca aceptar&iacute;an a su peque&ntilde;a. Que las dem&aacute;s ni&ntilde;as no jugar&iacute;an con ella. Que los hombres no querr&iacute;an casarse con ella. Que tendr&iacute;an miedo de que transmitiese enfermedades ven&eacute;reas: VIH, sida, hepatitis. Que a partir de entonces todos la considerar&iacute;an &ldquo;impura&rdquo;.
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        &ldquo;Sabemos que existen algunas madres que no han denunciado las violaciones de sus ni&ntilde;as <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/conflicto/RDC-violencia_sexual-mujeres-conflicto-Congo-Africa_0_163433905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">porque les da verg&uuml;enza</a>&rdquo;, dice Lorena Aguirre, psic&oacute;loga y directora de Coopera en el Congo. &ldquo;Durante nuestras reuniones con las comunidades, los hombres nos dec&iacute;an que nunca se casar&iacute;an con una ni&ntilde;a que hubiera&nbsp;sido violada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mauwa estuvo ingresada durante tres meses en el hospital.&nbsp;La ONG coste&oacute; su escolarizaci&oacute;n y el alojamiento de su madre. Ellas no pod&iacute;an permit&iacute;rselo. Como casi todas las mujeres de Bugorhe,&nbsp;su madre no ten&iacute;a un trabajo fijo. De vez en cuando consegu&iacute;a un poco de dinero labrando en el campo de alg&uacute;n vecino: 1.500 francos por jornada,&nbsp;1,20 euros. Y con este sueldo deb&iacute;a comprar comida y cocinar para sus siete hijos. En ocasiones su familia pasaba hasta una semana sin probar bocado. Nada.
    </p><h3 class="article-text">Batumike, condenado a cadena perpetua</h3><p class="article-text">
        Los abogados de Frederic Batumike &ndash;acusado de ser el autor intelectual de estas violaciones&ndash; intentaron parar el juicio en varias ocasiones, pero no lo consiguieron: el 13 de diciembre los jueces <a href="https://www.reuters.com/article/us-congo-violence/congo-fighters-jailed-for-life-for-child-rape-ceremonies-rights-groups-idUSKBN1E72NE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentenciaron cadena perpetura para&nbsp;el parlamentario y 10 de sus hombres</a>, un veredicto sin precedentes en Congo: nunca antes se hab&iacute;a condenado a una persona tan destacada. En las calles de Kavumu, uno de los pueblos m&aacute;s grandes de Bugorhe, las mujeres cantaron durante horas y se pusieron sus mejores vestidos. Sus vecinos nunca hab&iacute;an visto a tanta&nbsp;gente bailando en las calles.
    </p><p class="article-text">
        Pero el horror contraataca demasiado a menudo en Congo.
    </p><p class="article-text">
        Felix Mughiso, presidente de la sociedad civil de Kavumu y testigo principal del juicio, escuch&oacute; esta noticia escondido en una ciudad cerca de la frontera de Ruanda. Unos d&iacute;as antes, dos hombres armados&nbsp;hab&iacute;an entrado&nbsp;en su casa. Felix llam&oacute; inmediatamente a los soldados congole&ntilde;os y se salv&oacute;. Los cascos azules de la ONU&nbsp;le explicaron que no pod&iacute;an protegerlo, as&iacute; que escap&oacute; en un autob&uacute;s y ahora est&aacute; en otro pa&iacute;s.
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        Unos hombres tambi&eacute;n se metieron en la casa de una de las ni&ntilde;as que hab&iacute;a sido violada y la llamaron por su nombre. Su madre avis&oacute; a los vecinos, que entraron a ayudarlas. Desde entonces,&nbsp;al menos ocho familias han desaparecido y nadie sabe nada sobre ellas. Las celebraciones han durado poco tiempo porque parece que los rebeldes de Batumike se re&uacute;nen peri&oacute;dicamente. Muchas personas est&aacute;n asustadas.
    </p><h3 class="article-text">Las mujeres resisten</h3><p class="article-text">
        En Congo,&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=uZs0u6RWIhI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las violaciones son un m&eacute;todo para intentar destruir a las mujeres</a> &ndash;a menudo nunca consiguen recuperarse de los efectos f&iacute;sicos o psicol&oacute;gicos de estos ataques y son rechazadas por sus vecinos y familiares&ndash; y, con ellas, a sus comunidades. Desde 1998, seis millones de personas han muerto en la guerra, y Naciones Unidas&nbsp;estima que&nbsp;al menos 15.000 mujeres son violadas&nbsp;cada a&ntilde;o. Otros estudios sugirieron cifras a&uacute;n&nbsp;mayores:<a href="https://www.theguardian.com/world/2011/may/12/48-women-raped-hour-congo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 400.000 violaciones anuales.</a> O 48 cada hora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se supone que la &uacute;ltima guerra termin&oacute; en el 2003, pero el n&uacute;mero de rebeldes no ha parado de crecer: en&nbsp;<a href="https://reliefweb.int/report/democratic-republic-congo/landscape-armed-groups-eastern-congo-fragmented-politicized" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el este de Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo</a> existen m&aacute;s de 130 milicias. Aunque se formaron por motivos diferentes, muchos grupos pelean, sobre todo, para mantener el caos y controlar algunos recursos naturales. El subsuelo congole&ntilde;o est&aacute; repleto de oro, casiterita, esta&ntilde;o, cobre, cobalto, colt&aacute;n y otros minerales imprescindibles para las industrias occidentales.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        En este contexto, las mujeres se transformaron en los motores de&nbsp;sus comunidades. Las normas sociales que importaron los colonos europeos les entregaron la responsabilidad de mantener a sus familias. Incluso cuando la guerra est&aacute; cerca, las mujeres siguen trabajando los campos, buscan le&ntilde;a en los bosques, van a los mercados. Por eso son el objetivo de muchos grupos.
    </p><p class="article-text">
        Algunas organizaciones internacionales y medios de comunicaci&oacute;n extranjeros dicen que desde hace varios a&ntilde;os la mayor&iacute;a de las violaciones son perpetradas por civiles y no est&aacute;n tan relacionadas con la guerra, pero periodistas congole&ntilde;as como Caddy Adzuba insisten en que la violencia sexual est&aacute; estrechamente vinculada al conflicto y la explotaci&oacute;n de minerales: estos ataques horribles tienen, dicen, &ldquo;objetivos pol&iacute;ticos claros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las violaciones son un instrumento de control muy poderoso. Permiten controlar una comunidad, una aldea, una ciudad, un territorio. [...] Los rebeldes, cuando violan a las mujeres, lo hacen con esa conciencia. [...] Lo han planeado de manera estrat&eacute;gica&rdquo;,&nbsp;dice Azduba.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; anocheciendo y el todoterreno de Coopera avanza despacio en una carretera llena de baches. Los faros alumbran de repente a decenas de mujeres que caminan en los arcenes. Forman una hilera interminable. Llevan en sus cabezas sacos o barre&ntilde;os de pl&aacute;stico atiborrados de tomates, cebollas, patatas, pescados peque&ntilde;os. Muchas est&aacute;n descalzas. Han pasado todo el d&iacute;a en el mercado de Bukavu, sentadas en un rinc&oacute;n en el suelo, intentando vender una parte de sus cosechas, y ahora vuelven a sus casas andando.
    </p><p class="article-text">
        Esta imagen no es solamente el resultado de&nbsp;unas&nbsp;circunstancias que obligan a las mujeres a trabajar. Tambi&eacute;n&nbsp;revelan una revoluci&oacute;n en curso. Decenas de mujeres que caminan cargadas con sus productos, que a pesar de los ataques constantes no admiten la situaci&oacute;n que viven sus familias y siguen trabajando para conseguir por lo menos un poco de comida, que contin&uacute;an avanzando por los costados de las maltrechas carreteras congole&ntilde;as, que contin&uacute;an resistiendo. Las violaciones no han funcionado para detenerlas.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres van a ganar la guerra.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: Mauwa es un nombre falso para proteger la identidad de la peque&ntilde;a.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/congo-mujeres_1_2240954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Mar 2018 20:10:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los pueblos de Congo se levantan contra la violación de decenas de niñas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo,Violencia sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Represión de las protestas en Kenia contra el fraude electoral: "La policía disparó y se llevó sus cuerpos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/kenia-presidente-represion-costeada-occidentales_1_3107330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4daa7d53-9c64-4966-8460-4d0e14b33efa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Represión de las protestas en Kenia contra el fraude electoral: &quot;La policía disparó y se llevó sus cuerpos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las acusaciones de fraude electoral en los comicios del pasado agosto ha despertado protestas por todo el país y los cuerpos de seguridad han matado en los últimos meses a decenas de manifestantes, según ha documentado HRW</p><p class="subtitle">Kenia ha repetido este jueves las elecciones presidenciales, aunque el propio presidente de la comisión electoral ha asegurado que no puede "garantizar unas votaciones libres, justas y creíbles"</p><p class="subtitle">El país es uno de los principales socios de Occidente en el este de África y uno de los que más dinero recibe de los donantes internacionales</p></div><p class="article-text">
        Leon est&aacute; acostumbrado a escuchar disparos. Son, dice este joven de 24 a&ntilde;os, los &ldquo;ring tones&rdquo; de su barrio, Mathare, uno de los m&aacute;s pobres de Nairobi, la capital de Kenia. La tarde del 11 de agosto se tendi&oacute; vestido en su cama, esperando el infierno de la noche, y public&oacute; en Facebook fotograf&iacute;as de neum&aacute;ticos ardiendo en mitad de las calles. &ldquo;Recen por Kenia. Hay mucha confusi&oacute;n, caos y disparos aqu&iacute; en Mathare&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Raila Odinga, el l&iacute;der de la oposici&oacute;n y el candidato m&aacute;s popular en los barrios empobrecidos, hab&iacute;a rechazado los resultados de las elecciones presidenciales celebradas tres d&iacute;as antes, en las que fue reelegido el presidente Uhuru Kenyatta, miembro de <a href="//#3d89232b610e" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las familias m&aacute;s ricas de &Aacute;frica</a>.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, cientos de personas formaron barricadas en algunas calles y protestaron contra el Gobierno y la comisi&oacute;n electoral. &ldquo;Uhuru debe irse&rdquo;, coreaban los partidarios de la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este jueves, las protestas han vuelto a Mathare y tambi&eacute;n a otros bastiones de la oposici&oacute;n, en una nueva jornada electoral en la que se han repetido los comicios tras la anulaci&oacute;n judicial debido a las irregularidades cometidas durante el proceso. Los helic&oacute;pteros han sobrevolado los <em>slums</em> de Nairobi. Se han vuelto a escuchar los disparos de la Polic&iacute;a y al menos seis personas han muerto.
    </p><h3 class="article-text">33 muertos durante la represi&oacute;n policial en agosto</h3><p class="article-text">
        El pa&iacute;s vot&oacute; a su nuevo presidente en un clima de &ldquo;brutal represi&oacute;n&rdquo; policial, seg&uacute;n denuncian las ONG, que han criticado el uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes. En agosto, los polic&iacute;as utilizaron munici&oacute;n real y gases lacrim&oacute;genos para dispersar a los manifestantes, que consideraron &ldquo;criminales violentos&rdquo; que aprovechaban el caos para robar.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.hrw.org/node/310118/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Nairobi murieron al menos 33 personas</a>. Un m&eacute;dico<a href="https://www.revista5w.com/what/kenia-una-explicacion-la-violencia-postelectoral" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> explic&oacute;</a> que era dif&iacute;cil llevar el c&oacute;mputo de cad&aacute;veres porque los polic&iacute;as los recog&iacute;an y los almacenaban en sus camiones. Amnist&iacute;a Internacional y Human Rights Watch (HRW) han documentado que, en ocasiones, <a href="https://www.hrw.org/node/310118/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la polic&iacute;a persigui&oacute; a los manifestantes por los callejones, disparando y golpe&aacute;ndolos</a>. Tambi&eacute;n lo hicieron, aseguran, con personas que no participaban en las protestas. 
    </p><p class="article-text">
        David Ochieng recibi&oacute; un disparo mientras protestaba la noche del 11 de agosto en el condado de Kisumu. Eran las once de la noche y Ochieng estaba arrojando piedras cuando los agentes comenzaron a dispararle. &ldquo;La bala pas&oacute; por su oreja derecha y sali&oacute; por el otro lado&rdquo;, relat&oacute; a HRW un conocido que estaba en aquel momento con &eacute;l. El hombre muri&oacute; dos d&iacute;as despu&eacute;s en el hospital. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En la ma&ntilde;ana del 12 de agosto, la polic&iacute;a entr&oacute; en la casa de Onyango Otieno y Ochieng Gogo. Seg&uacute;n los testigos, los adolescentes fueron golpeados por los cuerpos de seguridad, que les dijeron que huyeran. &ldquo;Mientras hu&iacute;an, la polic&iacute;a les dispar&oacute; por la espalda y se llev&oacute; sus cuerpos&rdquo;, dicen en <a href="https://www.hrw.org/news/2017/08/27/kenya-post-election-killings-abuse" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n</a> de la ONG. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vimos saqueos y vimos hombres con uniformes militares, verdes como la jungla. Escuch&eacute; a un oficial gritar 'matad a esos criminales' y dispararon&rdquo;, cuenta un testigo del asesinato de Raphael Ayieko, de 17 a&ntilde;os, Privel Ochieng Ameso y Shady Omondi Juma, ambos de 18, en el &aacute;rea de Babadogo. Solo estaban, dice el testigo, presenciando la escena.
    </p><p class="article-text">
        Vincent y su t&iacute;o volv&iacute;an de ver un partido de f&uacute;tbol a las nueve de la noche &ldquo;cuando los oficiales de polic&iacute;a, que se escond&iacute;an en la Escuela Primaria Bar Union, comenzaron a dispararles&rdquo;, relata su t&iacute;a. Vincent estaba hablando por tel&eacute;fono. &ldquo;Los primeros dos disparos lo sobresaltaron y &eacute;l se cay&oacute;. Fue el tercer disparo lo que lo mat&oacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Repetici&oacute;n electoral entre acusaciones de fraude</h3><p class="article-text">
        El 1 de septiembre el Tribunal Supremo de Kenia <a href="http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2017/09/kenya-supreme-court-annul-elections-170902115641244.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cancel&oacute; la validez de las &uacute;ltimas elecciones presidenciales</a>, a pesar de que todos los observadores internacionales hab&iacute;an emitido anteriormente <a href="http://www.monitor.co.ug/News/National/Ruling-leaves-observers-with-egg-on-face/688334-4079814-14oa7mv/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios positivos sobre las votaciones</a>. Este movimiento desliz&oacute; que los enviados extranjeros no eran totalmente neutrales.
    </p><p class="article-text">
        Raila Odinga, el l&iacute;der de la principal alianza de partidos opositores de Kenia (NASA por sus siglas en ingl&eacute;s), rechaz&oacute; durante semanas los resultados de las pasadas elecciones incluso antes de que se publicasen, calificando el proceso como una &ldquo;farsa&rdquo;. El pol&iacute;tico aseguraba que el sistema electr&oacute;nico que contaba los votos y publicaba los resultados online estaba manipulado, pero el Gobierno y la comisi&oacute;n electoral ignoraron estas advertencias, y el 11 de agosto anunciaron la victoria de Uhuru Kenyatta, que ha presidido el pa&iacute;s desde el 2012.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las protestas estallaron, los observadores internacionales llamaron a la calma, y acusaron a los pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n de <a href="https://www.nybooks.com/daily/2017/10/23/whos-cheating-kenyan-voters/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;avivar tensiones &eacute;tnicas&rdquo; con sus declaraciones</a>. Los comentarios de Odinga tambi&eacute;n <a href="http://www.nybooks.com/daily/2017/08/30/kenya-the-election-and-the-cover-up/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asustaron a muchos analistas y empresarios</a>, que recordaban en todos los medios de comunicaci&oacute;n que despu&eacute;s de las elecciones del 2007 m&aacute;s de 1.100 personas murieron durante enfrentamientos por los resultados.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades keniatas han repetido las elecciones este jueves, aunque todav&iacute;a <a href="http://www.nation.co.ke/news/Akombe-blames-IEBC-CEO-Chiloba-for-bungled-polls/1056-4149428-10wjwva/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no se han aplicado las reformas que el Tribunal Supremo y la oposici&oacute;n recomendaron</a>. El mismo presidente de la comisi&oacute;n electoral ha denunciado las interferencias de pol&iacute;ticos, y ha advertido que <a href="http://www.monitor.co.ug/News/World/Kenya-Chebukati-guarantee-credible-poll-on-October-26/688340-4145618-14x02ac/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;ser&aacute; dif&iacute;cil garantizar unas votaciones libres, justas y cre&iacute;bles&rdquo;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El l&iacute;der de la oposici&oacute;n <a href="http://www.theeastafrican.co.ke/news/Raila-confounds-supporters-and-critics/2558-4134202-11m9hyiz/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decidi&oacute; retirar su candidatura</a> en un proceso que ha calificado de &ldquo;falso&rdquo; y ha pedido a sus seguidores que se quedaran en casa. Sin embargo, seg&uacute;n la agencia EFE, las barricadas han vuelto a algunos bastiones de la oposici&oacute;n para evitar que llegaran los materiales de votaci&oacute;n a los colegios electorales. De nuevo, la respuesta de las fuerzas de seguridad: gas lacrim&oacute;geno, disparos al aire y camiones con agua. Nadie sabe con certeza qu&eacute; ocurrir&aacute; durante los pr&oacute;ximos d&iacute;as.
    </p><h3 class="article-text">El Gobierno de Kenia: un aliado clave de Occidente</h3><p class="article-text">
        Los analistas keniatas sugieren que, a pesar de los comentarios de Raila Odinga y otras pruebas que se&ntilde;alaban que las elecciones hab&iacute;an sido falsificadas en agosto, los observadores internacionales de la UE y el Centro Carter felicitaron a la comisi&oacute;n electoral para evitar posibles protestas masivas en las calles o incluso un cambio de r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.nybooks.com/daily/2017/08/30/kenya-the-election-and-the-cover-up/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las irregularidades eran bastante evidentes</a>, y la doctora Wandia Njoya &#8213;una de las comentaristas pol&iacute;ticas m&aacute;s populares de Kenia&#8213; <a href="http://www.wandianjoya.com/blog/kenya-elections-2017-a-massive-fraud-by-the-genius-of-evil-with-international-participation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; en su blog</a>: &ldquo;Nunca hubiese podido imaginar que en nombre de la democracia se pudiese cometer un fraude masivo contra el pueblo keniata con la participaci&oacute;n de la comunidad internacional. (...) Los comentarios que alaban estas elecciones son c&oacute;mplices del capital internacional racista y est&aacute;n en contra el pueblo de Kenia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante meses los medios de comunicaci&oacute;n &ldquo;alimentaron al pueblo keniata con una narrativa que equiparaba la paz con la aceptaci&oacute;n de Uhuru Kenyatta como presidente, y la violencia con el cuestionamiento del r&eacute;gimen&rdquo;, <a href="http://www.wandianjoya.com/blog/kenya-elections-2017-a-massive-fraud-by-the-genius-of-evil-with-international-participation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sostiene Njoya</a>. Los periodistas condenaron fuertemente las cr&iacute;ticas de la oposici&oacute;n. Cualquier persona que plantease preguntas era considerado un defensor de la violencia, y las fuerzas de seguridad <strong>&#8213;</strong>financiadas en parte con dinero de Occidente, como <a href="http://www.theeastafrican.co.ke/news/US--military-ties-Kenya-sales-training-donations/2558-3787326-q5rajc/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reciente donaci&oacute;n de helic&oacute;pteros por parte de EEUU</a><strong>&#8213;</strong> se desplegaron en los barrios pobres.
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        Lo cierto es que Kenia es un aliado importante para Occidente y otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. La econom&iacute;a del pa&iacute;s est&aacute; creciendo con una tasa del 5% anual, m&aacute;s del doble del promedio mundial, y <a href="http://www.theeastafrican.co.ke/OpEd/comment/Kenya-is-a-successstory-in-Ease-of-Doing-Business/434750-3515222-14e75mr/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lista de empresas extranjeras que operan dentro de sus fronteras sigue aumentando</a>.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 80 y 90, Kenia fue uno de los pa&iacute;ses africanos que menos obst&aacute;culos pusieron a <a href="http://rcci.net/globalizacion/2004/fg489.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial</a>: los Programas de Ajuste Estructural que, entre otros resultados, <a href="http://www.mediamaxnetwork.co.ke/people-daily/171140/health-sector-bleeds-as-world-bank-leads-private-investors-in-takeover/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iniciaron una serie de privatizaciones que colapsaron el sistema sanitario</a>, y <a href="http://www.socialwatch.org/node/10596" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">redujeron la producci&oacute;n de alimentos b&aacute;sicos</a>, fortaleciendo las <a href="http://www.revistapueblos.org/?p=2418" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones de dependencia con el sistema internacional capitalista</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Kenia tambi&eacute;n ha colaborado estrechamente con los Estados Unidos para defender los intereses de Occidente en &Aacute;frica. Por ejemplo, el ej&eacute;rcito keniata est&aacute; implicado en <a href="http://isreview.org/issue/77/making-somalias-nightmare-worse" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la guerra estadounidense por el control de Somalia</a>.
    </p><p class="article-text">
        Desde el 11-S, el Departamento de Estado de los EEUU ha descrito Kenia como <a href="http://isreview.org/issue/60/new-scramble-africa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un &ldquo;estado en primera l&iacute;nea&rdquo; en la guerra contra el terrorismo</a>, y tanto el ej&eacute;rcito estadounidense como el brit&aacute;nico<a href="https://www.irinnews.org/feature/2017/02/15/updated-rough-guide-foreign-military-basesafrica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tienen bases permanentes en su territorio</a>.
    </p><p class="article-text">
        En parte, por estos motivos, en el 2015 Kenia se convirti&oacute; es <a href="http://elpais.com/elpais/2017/02/23/planeta_futuro/1487865170_866161.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el segundo pa&iacute;s africano que m&aacute;s dinero recibi&oacute; de los donantes internacionales</a>: 1.505 millones de d&oacute;lares.
    </p><h3 class="article-text">El 42% de los keniatas vive en la pobreza</h3><p class="article-text">
        Los invasores brit&aacute;nicos introdujeron la propiedad privada y se convirtieron en los due&ntilde;os de los terrenos donde viv&iacute;an miles de africanos. En los a&ntilde;os 50, un grupo de keniatas comenz&oacute; una revoluci&oacute;n contra la dominaci&oacute;n colonial. El gobierno brit&aacute;nico declar&oacute; el estado de emergencia y mat&oacute; a 11.500 rebeldes y presuntos colaboradores, frente a los 32 blancos que murieron.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n militante se llamaba 'Ej&eacute;rcito de la Tierra y la Libertad de Kenia', pero, <a href="https://elpais.com/cultura/2017/05/08/actualidad/1494264397_543088.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el escritor Ng&#361;g&#297; wa Thiong'o</a>, los invasores brit&aacute;nicos y los peri&oacute;dicos difundieron un nombre diferente, Mau Mau, para &ldquo;sugerir algo tenebroso y salvaje&rdquo;. El historiador Martin Meredith explica que los colonos blancos, los funcionarios, los misioneros y el Gobierno brit&aacute;nico fueron un&aacute;nimes en considerarlos &ldquo;un movimiento tribal siniestro que ocurr&iacute;a en un pueblo en gran medida primitivo y supersticioso, confundido y desconcertado por su contacto con el mundo civilizado, y v&iacute;ctima de los proyectos malvados de pol&iacute;ticos ambiciosos&rdquo;.
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        Ahora los medios de comunicaci&oacute;n dicen algo parecido sobre las personas que apoyan a Odinga en los barrios marginales y organizan protestas. Los periodistas escriben en todas partes que est&aacute;n manipulados. O que han tomado las calles <a href="http://www.wandianjoya.com/blog/kenya-elections-2017-a-crisis-is-rooted-in-euro-american-capitalist-psychosis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debido a sus afiliaciones &ldquo;tribales&rdquo;</a>, ya que el presidente Kenyatta pertenece a la etnia kikuyu, y Raila Odinga es luo.
    </p><p class="article-text">
        La doctora Njoya dice que &ldquo;Occidente siempre ha deseado controlar Kenia como un medio para controlar la regi&oacute;n. Solamente existe un inconveniente: el pueblo de Kenia. (...) Somos un pueblo orgulloso. Hemos dejado una huella en el mundo al resistir el colonialismo y el neocolonialismo. Acabamos de avergonzar a los grupos de observadores occidentales al exponerlos como estafadores. (...) Conocemos la ret&oacute;rica de la democracia de los enviados extranjeros y sus pa&iacute;ses de origen. Sabemos que Occidente (...) est&aacute; dispuesto a sacrificar una cantidad enorme de vidas keniatas para apoyar a un dictador que le entregar&aacute; lo que desee&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Kenia, &ldquo;una &eacute;lite peque&ntilde;a posee casi toda la tierra y la riqueza, mientras la mayor&iacute;a se est&aacute; hundiendo en un sistema opresivo que la condena a la pobreza y las dificultades&rdquo;, <a href="https://www.pambazuka.org/governance/kenya-ripe-peoples-revolution" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirma</a> el periodista Henry Makori. A pesar del crecimiento econ&oacute;mico, el 42% de los keniatas son pobres. En el 2014 un estudio revel&oacute; que aproximadamente <a href="http://www.businessdailyafrica.com/8-300-billionaires-control-two-thirds-of-Kenya-s-wealth/-/539546/2213834/-/md5kpfz/-/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos tercios de la econom&iacute;a de Kenia estaba en las manos de un grupo de 8.300 personas</a>, y casi todos los millonarios <a href="http://mobile.nation.co.ke/news/Kenyans-Wealth-Families-Politicians/-/1950946/2215578/-/format/xhtml/-/krwmhtz/-/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ten&iacute;an conexiones pol&iacute;ticas o enormes extensiones de terrenos</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Para qui&eacute;n est&aacute; trabajando este tipo democracia?&rdquo;, <a href="https://www.pambazuka.org/governance/kenya-ripe-peoples-revolution" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preguntaba Makori</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/kenia-presidente-represion-costeada-occidentales_1_3107330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Oct 2017 16:14:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Represión de las protestas en Kenia contra el fraude electoral: "La policía disparó y se llevó sus cuerpos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kenia,Represión policial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perseguidas por ser transexuales en Uganda: "Le dijeron a mi padre que debían matarme"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/perseguidas-transexuales-uganda_1_3188302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/402a9bfd-167e-406d-9dd1-48b4d17faf7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perseguidas por ser transexuales en Uganda: &quot;Le dijeron a mi padre que debían matarme&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estas son las historias de dos personas transexuales, Rihanna y Shakira, rechazadas por su familias y condenadas a la pobreza en el país africano</p><p class="subtitle">En Uganda mantener relaciones sexuales con una persona del mismo sexo es un delito heredado de los códigos impuestos durante la época colonial británica</p><p class="subtitle">Los líderes políticos y religiosos predican discursos homófobos, y las ONG denuncian palizas, amenazas y otros abusos contra las personas LGTBI</p></div><p class="article-text">
        Mientras caminaba hacia su casa, Shakira tuvo un presentimiento extra&ntilde;o. Ech&oacute; un vistazo a su alrededor y no encontr&oacute; nada raro. En Kampala, la capital de Uganda, el sol era temible y las motocicletas y las furgonetas de tr&aacute;nsito de pasajeros inundaban las calles, como siempre.
    </p><p class="article-text">
        Shakira a&uacute;n no sab&iacute;a que una fotograf&iacute;a estaba a punto de cambiar su vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis familiares y los miembros de mi clan descubrieron que era transexual. Estaban esper&aacute;ndome en casa. En cuanto llegu&eacute; comenzaron a insultarme. Intent&eacute; explicarles todo, pero mi t&iacute;o me interrumpi&oacute; y le dijo a mi padre que deb&iacute;an matarme&rdquo;, recuerda en una conversaci&oacute;n con eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Shakira escap&oacute; esa tarde. En Uganda, las autoridades gubernamentales se esfuerzan por perseguir y castigar a la comunidad LGTB, y Shakira sab&iacute;a que pocas personas le ayudar&iacute;an. Ella ten&iacute;a 19 a&ntilde;os. Se escondi&oacute; en la casa de un amigo. Abandon&oacute; el instituto. Desde entonces no ha hablado con su padre, ni con la mayor&iacute;a de sus hermanos, y muchas noches se ha acostado sin probar un bocado: qued&oacute; confinada a una existencia que ni siquiera hab&iacute;a imaginado antes.
    </p><h3 class="article-text">De &ldquo;asunto privado&rdquo; a delito</h3><p class="article-text">
        <a href="http://america.aljazeera.com/opinions/2014/4/homosexuality-africamuseveniugandanigeriaethiopia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La homosexualidad era frecuente en muchos pueblos africanos precoloniales</a>. Las personas LGTB no eran perseguidas. En el siglo XIX, los brit&aacute;nicos introdujeron en su imperio los c&oacute;digos sociales extremadamente conservadores de la &eacute;poca victoriana, <a href="https://www.hrw.org/report/2008/12/17/alien-legacy/origins-sodomy-laws-british-colonialism" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluyendo leyes contra la homosexualidad y la sodom&iacute;a</a>. Los invasores impusieron con &eacute;xito la idea de que las religiones y las normas sociales occidentales eran las &uacute;nicas v&aacute;lidas. En 1950, la administraci&oacute;n colonial brit&aacute;nica de Uganda penaliz&oacute; con hasta siete a&ntilde;os de c&aacute;rcel las relaciones carnales entre personas del mismo sexo.
    </p><p class="article-text">
        Todos los gobiernos postcoloniales mantuvieron las leyes brit&aacute;nicas que castigaban la homosexualidad, pero los ugandeses las ignoraron durante mucho tiempo: <a href="http://www.independent.co.uk/news/world/africa/how-uganda-was-seduced-by-anti-gay-conservative-evangelicals-9193593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la homosexualidad era un asunto privado</a>. Esta situaci&oacute;n cambi&oacute; en 2009, cuando un grupo de l&iacute;deres religiosos y pol&iacute;ticos de Uganda <a href="http://fpif.org/review_god_loves_uganda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comenz&oacute; una campa&ntilde;a homof&oacute;bica violenta</a>, influidos sobre todo por pastores evangelistas estadounidenses, como <a href="http://www.independent.co.uk/news/world/africa/how-uganda-was-seduced-by-anti-gay-conservative-evangelicals-9193593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Scott Lively</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los pastores evangelistas se asentaron en Uganda despu&eacute;s de la ca&iacute;da del r&eacute;gimen de Idi Am&iacute;n. Su misi&oacute;n era<a href="http://www.dailymaverick.co.za/article/2013-09-16-africas-new-colonists-rabid-anti-gay-american-evangelical-christians/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;frenar el posible avance del comunismo y de la URSS&rdquo;</a> en &Aacute;frica. Gastaron millones de d&oacute;lares para construir escuelas, orfanatos e iglesias, y en la actualidad disfrutan de una influencia enorme en la pol&iacute;tica y <a href="http://www.monitor.co.ug/News/National/Catholics-Anglicans-decline-as-Muslims--Pentecostals-rise/-/688334/3134860/-/13httvj/-/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la sociedad ugandesas</a>. Algunos pastores tienen tantos seguidores como los cantantes m&aacute;s famosos, sus canciones se escuchan por todas partes, incluso en algunas discotecas, y <a href="https://www.devex.com/news/ngos-turn-to-courts-to-unravel-uganda-s-ban-on-sexual-education-89979" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han modificado leyes</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora los l&iacute;deres cristianos y musulmanes imitan los discursos homof&oacute;bicos de los pastores evangelistas. En Uganda <a href="https://www.weforum.org/agenda/2016/03/how-strongly-do-different-nationalities-feel-about-religion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 95% considera que la religi&oacute;n es muy importante en sus vidas</a>, y pocos cuestionan las ideas que escuchan en las mezquitas e iglesias. Una encuesta reciente descubri&oacute; que <a href="http://www.pewglobal.org/2014/04/15/global-morality/table/homosexuality/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 96% de los ugandeses no tolera la homosexualidad</a>.
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                </figure><p class="article-text">
        Yoweri Museveni &ndash;el presidente de Uganda desde 1986, un l&iacute;der aut&oacute;crata, acusado por los grupos de derechos humanos de reprimir a la oposici&oacute;n y los manifestantes con violencia&ndash;<a href="http://africanarguments.org/2014/03/07/ugandas-anti-homosexuality-bill-looking-beyond-a-single-explanation-by-kristof-titeca/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tambi&eacute;n utiliz&oacute; los discursos homof&oacute;bicos para aumentar su popularidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        En 2014, Museveni <a href="https://www.theguardian.com/world/2014/feb/24/uganda-president-signs-anti-gay-laws" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprob&oacute; una ley que castiga a los &ldquo;homosexuales reincidentes</a>&rdquo; con la cadena perpetua. Fue en un acto multitudinario. Seis meses despu&eacute;s <a href="https://www.hrw.org/news/2014/08/01/victory-uganda-more-work-ahead" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Tribunal Constitucional la anul&oacute; debido a un error</a> durante su votaci&oacute;n en el Parlamento, pero ya era demasiado tarde: <a href="https://www.hrw.org/news/2014/05/14/uganda-anti-homosexuality-acts-heavy-toll" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la homofobia se hab&iacute;a extendido por todo el pa&iacute;s</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ese a&ntilde;o, Sexual Minorities Uganda (SMUG) <a href="https://sexualminoritiesuganda.com/wp-content/uploads/2016/04/And-Thats-How-I-Survived_Report_Final.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">document&oacute; </a>arrestos, ataques violentos, torturas, amenazas, despidos, desalojos forzados, discriminaciones familiares, negaci&oacute;n al acceso de servicios sanitarios y otros abusos de los derechos de la comunidad LGTB. Museveni, mientras tanto, obtuvo los apoyos suficientes para derrotar a los oponentes de su partido y presentar su candidatura para <a href="https://www.pablomoraga.com/elecciones-en-uganda-todos-los-arti" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las elecciones del 2016.</a>
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Sal&iacute; de la casa y me lanzaron piedras&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En enero del 2014, mientras los discursos homof&oacute;bicos se propagaban como un hurac&aacute;n en las iglesias, las calles, el parlamento y los medios de comunicaci&oacute;n, Rihanna &ndash;23 a&ntilde;os&ndash; fue detenida y acusada de ser homosexual. A las seis de la ma&ntilde;ana, alrededor de 30 personas rodearon la casa de un amigo con el que Rihanna hab&iacute;a pasado la noche y comenzaron a insultarlos. Gritaban que deb&iacute;an recoger sus cosas y marcharse de all&iacute; cuanto antes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces sal&iacute; de la casa y me lanzaron piedras. Me golpearon en la cabeza y perd&iacute; el conocimiento. Cuando abr&iacute; los ojos estaba en la celda de una comisar&iacute;a de polic&iacute;a&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a heridas y golpes en todo el cuerpo. Un m&eacute;dico le hizo un <a href="https://www.hrw.org/news/2016/07/12/ban-forced-anal-exams-around-world" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;an&aacute;lisis anal&rdquo;</a>, una prueba que algunas ONG consideran una forma de tortura. Estuvo una semana en una celda de la comisar&iacute;a central de Kampala, en la que no le permitieron que sus padres ni los abogados la visitasen.
    </p><p class="article-text">
        Rihanna escuch&oacute; por primera vez sus cargos en un tribunal: mantener presuntamente relaciones carnales con una persona del mismo sexo. El juez decidi&oacute; trasladarla a la prisi&oacute;n de m&aacute;xima seguridad de Luzira mientras tomaba una decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la c&aacute;rcel los reclusos y los guardias la obligaban a desnudarse en p&uacute;blico para comprobar &ldquo;si era una mujer&rdquo;. Se re&iacute;an de ella. Le daban pienso para gallinas. Ning&uacute;n preso le hablaba porque cre&iacute;an que entonces se convertir&iacute;an en homosexuales. Dorm&iacute;a en el suelo porque sus compa&ntilde;eros de celda no la dejaban entrar en las habitaciones.
    </p><p class="article-text">
        Cuando amanec&iacute;a Rihanna se sentaba en un rinc&oacute;n discreto, sola, y esperaba que el tiempo pasase r&aacute;pido. Rezaba mucho y ped&iacute;a a Dios que todo terminase: &ldquo;En una ocasi&oacute;n mi padre llor&oacute; en el tribunal. Y yo me sent&iacute; culpable. Me derrumb&eacute;. Estaba llorando por mi culpa, por lo que soy, y todos lo miraban&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rihanna permaneci&oacute; seis meses en la prisi&oacute;n de Luzira. Despu&eacute;s, los medios de comunicaci&oacute;n publicaron sus fotograf&iacute;as durante semanas. Cuando caminaba por la calle muchos la se&ntilde;alaban. En ocasiones le tiraban piedras. Perdi&oacute; su trabajo y el apoyo de su familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni siquiera ten&iacute;a 500 chelines [14 c&eacute;ntimos de euro] para comprar un cepillo de dientes. Me escond&iacute;a en las casas de mis amigos. Ten&iacute;a miedo de salir a la calle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rihanna, ahora, ha alquilado una casa en el extrarradio de Kampala. Han pasado casi tres a&ntilde;os, pero algunas noches a&uacute;n se despierta pregunt&aacute;ndose d&oacute;nde diablos est&aacute;. Piensa que est&aacute; en la c&aacute;rcel y suda y llora y tiembla y maldice mil veces su historia: &ldquo;Mi madre ha muerto. Mi padre no quiere saber nada de m&iacute;. Todo ha cambiado. Me miro en el espejo y no puedo reconocerme&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Si no nos ayudamos entre nosotras, nadie lo har&aacute;&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Los miembros de la comunidad LGTB de Uganda son rechazados, y con frecuencia, perseguidos, por el Estado, los l&iacute;deres religiosos, sus familias, sus comunidades; pero siguen luchando: <a href="https://ccrjustice.org/home/what-we-do/our-cases/sexual-minorities-uganda-v-scott-lively" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunciaron a Scott Lively en un tribunal estadounidense</a>, organizan conferencias y eventos, publican informes, <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Uganda-homofobia-LGBT_0_354514839.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editan una revista anual</a>. Rihanna y un grupo de amigos est&aacute;n preparando un proyecto para entregar microcr&eacute;ditos y asesoramiento t&eacute;cnico y legal a las personas transexuales m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos rescatar a nuestras compa&ntilde;eras que han sido rechazadas por sus familiares o han estado en la c&aacute;rcel, para que tengan la posibilidad de comenzar una vida nueva. Sabemos que si no nos ayudamos entre nosotras, nadie lo va a hacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El equipo trabaja desde hace meses y creen que este proyecto podr&iacute;a eliminar la homofobia en algunas comunidades: &ldquo;Si nos escondemos nunca conseguiremos integrarnos en la sociedad. Tenemos que abrir tiendas y otros negocios. Que nos vean todos los d&iacute;as. De esta forma demostraremos que tambi&eacute;n somos personas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Obligada a prostituirse para sobrevivir</h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de caminar durante 15 o 20 minutos en un laberinto de calles de tierra, donde los ni&ntilde;os juegan y chillan y las mujeres trabajan sin descanso &ndash;lavan sus ropas, cocinan con hornillos de barro en las puertas de sus casas&ndash;, Shakira nos abraza: &ldquo;&iexcl;Bienvenidos!&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La casa es una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a. Un catre y un colch&oacute;n de matrimonio ocupan casi todo el espacio. Hay una mosquitera, dos alargadores en el suelo, cables, vestidos, un armario viejo. No hay ventanas y hace un calor de perros. En esta habitaci&oacute;n viven cinco personas. Transexuales. Todas tienen menos de 20 a&ntilde;os. Cuando sus familias descubrieron qui&eacute;nes eran, las rechazaron de inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Shakira se ha sentado en el suelo. Dice que el d&iacute;a de Navidad encontr&oacute; a sus hermanos en un mercado abarrotado. Ellos gritaron, la insultaron: &ldquo;He hablado solamente con mi madre. Me dijo que me echaba de menos. Que me comprend&iacute;a. Pero no pod&iacute;a hacer nada porque mi padre, el jefe de la casa, segu&iacute;a enfadado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo Shakira quiso estudiar y convertirse en una periodista especializada en moda. Pero sin el apoyo de sus padres no puede pagar las matr&iacute;culas, y como muchas transexuales ugandesas, ahora se ve empujada a prostituirse para sobrevivir. &ldquo;Los clientes me encuentran en Facebook. Suelen ser hombres mayores. Se ponen en contacto conmigo, negocian el precio, y despu&eacute;s quedamos en alg&uacute;n hotel barato. Pasamos la noche juntos. Gano como 40.000 chelines&rdquo; [aproximadamente, 11 euros].
    </p><p class="article-text">
        Cuando las personas transexuales pierden sus trabajos o son expulsadas de las escuelas, a menudo deciden trabajar como prostitutas en los bares y en las calles de Kampala: no tienen otra opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Amnist&iacute;a Internacional <a href="https://www.amnesty.org/en/latest/news/2016/05/bad-black-sex-worker-testimony-uganda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevist&oacute;</a> a una prostituta transexual de Kampala que hab&iacute;a estado detenida en m&aacute;s de 20 ocasiones y sufri&oacute; abusos sexuales y palizas por parte de la polic&iacute;a y otros reclusos. Antes de dejarla marchar, los polic&iacute;as exigieron sobornos. Otras transexuales dijeron a este medio que sus clientes casi siempre rechazaban los preservativos. Si intentaban negociar, las amenazaban con palizas, o con ser denunciadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi vida era tan... normal. Ten&iacute;a agua, luz, comida... Iba al instituto y mis padres me quer&iacute;an... Escuchaba m&uacute;sica y navegaba en internet... Nunca imagin&eacute; que trabajar&iacute;a como prostituta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Shakira es cristiana &ldquo;renacida&rdquo;, y acude a una iglesia evang&eacute;lica todos los mi&eacute;rcoles, reza con frecuencia: &ldquo;Pido ayuda a Dios para convertirme en periodista. No quiero vivir como una fugitiva el resto de mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones los pastores gritan que los homosexuales tienen pactos con el demonio, o que comen los excrementos de sus parejas, y entonces Shakira intenta pensar en otras cosas: &ldquo;A veces es doloroso. Pero bueno. As&iacute; es la vida, &iquest;no?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sentada en el piso de su casa compartida, Shakira parece una chica t&iacute;mida: habla despacio, la voz delgada, y tiene el pelo corto, pantalones morados, estrechos, una camiseta con escote. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de aquella tarde de abril gan&oacute; un concurso de belleza, y unos amigos muestran fotograf&iacute;as y v&iacute;deos. Shakira desfilando en un escenario. Focos. M&uacute;sica. El vestido que alquil&oacute; en una tienda de su barrio. Los tacones que le prestaron sus amigas. Extensiones en el pelo. Mucho maquillaje. En el escenario de ese bar clandestino &ndash;un bar LGTB&ndash;, Shakira se transform&oacute; en ella misma: en una mujer valiente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/perseguidas-transexuales-uganda_1_3188302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Sep 2017 17:20:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perseguidas por ser transexuales en Uganda: "Le dijeron a mi padre que debían matarme"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Uganda,LGTBI,Homofobia,Transfobia,Transexualidad]]></media:keywords>
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