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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eduardo Santos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eduardo_santos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eduardo Santos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Apuntes a la ley del ‘Solo sí es sí’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/apuntes-ley-si-si_132_9916677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5d9dfc2-7674-4ad1-a8b1-dde8c6f5f007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apuntes a la ley del ‘Solo sí es sí’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una justicia feminista es aquella que pone  el acento en los cuidados sociales, en la prevención, la escucha a la víctima y la reparación del tejido social dañado por el delito</p></div><p class="article-text">
        En la mentalidad conservadora hay Dios castigador que todo lo ve, y s&oacute;lo &Eacute;l puede redimir de los pecados (l&eacute;ase delitos) mediante su piedad. Por supuesto que en este esquema el castigo es el centro de todo el sistema. A la expiaci&oacute;n de los pecados se llega por el sufrimiento, cuanto m&aacute;s intenso mejor. Frente a esta concepci&oacute;n, sobre todo a partir de la ilustraci&oacute;n se abre paso el concepto de que, de cara a evitar delitos, lo m&aacute;s importante no es la retribuci&oacute;n por el mal causado, sino la certeza de las penas, es decir, que el potencial infractor sepa que va a ser perseguido y castigado con seguridad. El castigo en s&iacute; pierde la ejemplaridad y el impacto de anteriores tiempos. Adem&aacute;s, la ley penal se aplica por igual, sin privilegios de clase o condici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad estas consideraciones siguen vigentes en tanto en cuanto desde los sectores conservadores de la sociedad se asocia la protecci&oacute;n de la v&iacute;ctima con la dureza de las penas, su infinitud y el endurecimiento de las condiciones del castigo. Los&nbsp; sectores m&aacute;s progresistas, en cambio, tienden a cifrar esa protecci&oacute;n en otros factores: una investigaci&oacute;n pronta y eficaz del hecho victimizante, que impida su impunidad; que el sistema penal sea capaz de poner a la v&iacute;ctima en el centro, de manera que pase de ser considerada un mero testigo en el proceso, a ser escuchada con empat&iacute;a y ver atendidas sus necesidades de forma integral; y una lucha efectiva contra la reincidencia, por medio de programas de reinserci&oacute;n amplios y comunitarios financiados por el Estado que reduzcan el riesgo de reincidencia y los efectos m&aacute;s inhumanos del encierro prolongado.
    </p><p class="article-text">
        Como es obvio, esto &uacute;ltimo resulta molesto a las corrientes m&aacute;s neoliberales, para las cuales cualquier gasto p&uacute;blico social es superfluo y que, por supuesto, apuestan por la seguridad para quien pueda pag&aacute;rsela. Por eso, estos sectores siempre defienden que la mejor protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas es meter al infractor en la c&aacute;rcel y tirar la llave. Y adem&aacute;s argumentan, en contra de todas las evidencias criminol&oacute;gicas, que a mayor dureza de las penas, menos delitos y menos reincidencia. El caso extremo de esta irracional forma de pensar es la f&eacute;rrea defensa de la pena de muerte en pa&iacute;ses como Estados Unidos, donde efectivamente se acaba con la posibilidad de reincidencia mediante el expeditivo m&eacute;todo de acabar con el posible reincidente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La eficacia es nula en t&eacute;rminos de prevenci&oacute;n, pero ello no impide el &eacute;xito de esta suerte de punitivismo m&aacute;gico por el que abogan los think tanks conservadores y que se expresa en la &ldquo;tolerancia 0&rdquo;, tan querida en los discursos pol&iacute;ticos de todos los partidos. Su formulaci&oacute;n es aparentemente sencilla: no vamos a dejar pasar ni una, porque cuando dejamos pasar una, crece la sensaci&oacute;n de impunidad y entonces se nos va la sociedad de las manos. Evidentemente, esto acaba con una saturaci&oacute;n del sistema penal, cuyos recursos nos son infinitos, en forma de juicios r&aacute;pidos y sumar&iacute;simos para infracciones leves de ilegalidades populares, mientras qu&eacute; en los grandes delitos, esos elaborados en despachos, con documentos p&uacute;blicos y m&aacute;s costosos de investigar, o bien carecemos de medios para descubrirlos o bien nos sobran gateras para evitarlos. As&iacute; vamos contribuyendo alegremente a una justicia penal clasista.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los sectores más neoliberales argumentan, en contra de todas las evidencias criminológicas, que a mayor dureza de las penas, menos delitos y menos reincidencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico es el predicamento que estas visiones punitivistas han conseguido en sectores del feminismo, que tras haber sufrido hist&oacute;ricamente los sesgos de un derecho penal patriarcal, parecen fascinados por la posibilidad de hacer uso de la &uacute;ltima ratio de un poder al que acceden por primera vez. La contradicci&oacute;n que de ello resulta es evidente. No solo porque la pol&iacute;tica criminal punitivista se haya revelado poco efectiva y revictimizante, sino porque no parece una buena idea utilizar el marco ideol&oacute;gico conservador, cuando no lo eres. Es cierto que durante mucho tiempo la justicia patriarcal ha tendido a ser completamente indulgente con aquellos delitos cuyas v&iacute;ctimas eran y son mayoritariamente mujeres. Pero eso no se corrige, volviendo la mirada del Dios castigador hacia otro objetivo, para que descargue sobre &eacute;l la ira de la justicia de los hombres. Eso no hace m&aacute;s que reforzar el poder autoritario del Estado, de determinado Estado, sobre los conflictos, rob&aacute;rselos a la v&iacute;ctima, a quien se trata como una incapacitada o una menor de edad, y atesorar el saber experto, esot&eacute;rico del derecho, sobre el sentido com&uacute;n mayoritario de la sociedad. Y no nos olvidemos del juicio moral a la v&iacute;ctima, que tiene que ser exquisita y correcta, incluso renunciar a los derechos que la ley le otorga en favor de una opini&oacute;n p&uacute;blica dispuesta en todo momento a colocarla bajo el juicio de Dios o de los programas estos de la tarde.
    </p><p class="article-text">
        Si no se tienen claros los principios, las cosas se pueden complicar much&iacute;simo. Y me temo que esto es lo que ha pasado con la Ley Org&aacute;nica 10/2022. Una&nbsp; Ley que viene a satisfacer una demanda social, como es eliminar las posibilidades de interpretaci&oacute;n contrarias a las v&iacute;ctimas de agresi&oacute;n sexual, poner el consentimiento en el centro del debate jur&iacute;dico y clarificar como violencia tanto la denominada intimidaci&oacute;n ambiental como la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica. Es una ley que castiga m&aacute;s conductas, y que aporta elementos para hacerlo de forma proporcional al da&ntilde;o causado en cada caso, aumentando con ello su eficacia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo verdaderamente relevante es que es una ley integral, es decir, articula una serie de medidas de protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas muy relevantes y que ser&iacute;a largo detallar. El error comienza cuando se vende exclusivamente como una ley penal &ldquo;solo si es si&rdquo;, y adem&aacute;s una ley punitiva. Como si quienes aspiramos a dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas feministas hubi&eacute;ramos dado por perdida la batalla cultural frente al discurso conservador,&nbsp; y busc&aacute;ramos decirle a la sociedad: &nbsp; somos como ellos , queremos castigar mucho, la &uacute;nica diferencia es que queremos castigar mucho a los violadores y a los agresores machistas y ellos no, porque en el fondo no les parece tan grave.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la derecha esto es un chollo. No tienen que hablar de la Ley. Les basta con demostrar su supuesto buenismo, para que entremos de nuevo en su din&aacute;mica. Para hablar de nuestras contradicciones y no de las suyas. La falta de una disposici&oacute;n transitoria y la existencia de interpretaciones judiciales discrepantes son suficientes para generar un estado de alarma social inducida y una corriente de opini&oacute;n que en el fondo difunde un mensaje muy simple: el Ministerio de Igualdad y el de Justicia est&aacute; lleno de personas in&uacute;tiles que desoyen a los expertos en derecho y est&aacute; dejando a los violadores en la calle y a las v&iacute;ctimas indefensas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, el nerviosismo se instala y los errores crecen. La parte socialista en el Gobierno, como reconocida maquinaria electoral, renuncia a dar la batalla de los principios, como ya han hecho por ejemplo con la prisi&oacute;n permanente revisable, y busca salir del charco con el menor desgaste posible. Y el Ministerio de Igualdad, abrumado por las cr&iacute;ticas que le llueven, no consigue zafarse del marco conservador y punitivista en el que se formulan para proyectar con asertividad, como a mi juicio deber&iacute;a, las evidentes bondades de la ley. Por supuesto que las sutilezas pol&iacute;ticas de la judicatura escapan al com&uacute;n sentir de la ciudadan&iacute;a. Pero el papel de los medios de comunicaci&oacute;n conservadores es clave.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, la L.O. de 5 de junio de 2010 modific&oacute; el art&iacute;culo 368 del C&oacute;digo Penal en materia de tr&aacute;fico de drogas, rebajando las penas m&aacute;ximas y posibilitando la no entrada en prisi&oacute;n de hechos de menor relevancia. Como consecuencia de la misma, hubo much&iacute;simas revisiones de condena y un notable n&uacute;mero de excarcelaciones. A nadie se le ocurri&oacute; decir que el Gobierno estaba poniendo en libertad a multitud de peligrosos narcotraficantes que iban a acabar con la poblaci&oacute;n joven, que las v&iacute;ctimas de los posibles delitos estaban angustiadas e inaugurar un contador de revisiones de condena, mezclando rebajas con excarcelaciones y con cualquier cosa. Pod&iacute;a haber ocurrido. No pas&oacute;. Sin embargo, todo esto ya lo sab&iacute;amos o deber&iacute;amos haberlo sabido, antes de entrar en el <em>saloon </em>a repartir guantazos. &iquest;Qu&eacute; problema hab&iacute;a con explicar que hay otra manera de hacer las cosas? Que la sociedad est&aacute; mejor protegida al haber hecho desaparecer la antigua distinci&oacute;n entre abuso y agresi&oacute;n, y que al unificarlas resulta l&oacute;gico&nbsp; que los tribunales reajusten las penas asignadas a determinadas conductas, sin que ello suponga una menor protecci&oacute;n&nbsp; a las v&iacute;ctimas; que es una ley integral y, por lo tanto, lo m&aacute;s importante son las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de protecci&oacute;n; Que una justicia feminista, en definitiva, es aquella que pone&nbsp; el acento en los cuidados sociales, en la prevenci&oacute;n, la escucha a la v&iacute;ctima y la reparaci&oacute;n del tejido social da&ntilde;ado por el delito. Y que en la mejor tradici&oacute;n ilustrada, desecha por irracional la tentaci&oacute;n retribucionista a la hora de prevenir los delitos, para centrarse en lo que verdaderamente disuade al infractor: la certeza de la pena y el consenso social sobre su necesidad y proporcionalidad
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es que nadie va a dar esta batalla? Porque si no damos esta igual tampoco damos ya la siguiente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/apuntes-ley-si-si_132_9916677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Feb 2023 20:33:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apuntes a la ley del ‘Solo sí es sí’]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una justicia para la ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/justicia-ciudadania_132_9814994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd59bd3d-ddfd-4228-a5e0-80f05cbaec58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una justicia para la ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos un Consejo renovado que los represente a todos y todas, necesitamos que una minoría en posiciones de poder vuelva a posiciones de cordura, que recuerde a quién sirve y para quién ejerce sus responsabilidades antes de que las instituciones sufran un deterioro mayor del que ya tienen</p></div><p class="article-text">
        La espa&ntilde;ola no es la &uacute;nica justicia que en Europa se imparte en nombre del rey. El caso m&aacute;s conocido es el de los tribunales brit&aacute;nicos, que dictan sus resoluciones en nombre de Su Graciosa Majestad. La diferencia es que nadie en aquella cultura pol&iacute;tica, por conservador que fuera, asociar&iacute;a esa referencia a la cabeza del Estado con nada que no fuera el fin que lo legitima: la defensa de un sistema basado en las libertades civiles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conservadurismo espa&ntilde;ol, sin embargo, tiende a considerar el Estado como un fin en s&iacute; mismo. Y por eso, cuando hay jueces que reclaman administrar todav&iacute;a hoy la justicia en nombre del rey, y exigen airados recibir los despachos de su mano, no solo debemos contemplarlo como un rito simb&oacute;lico y muy significativo de lo que culturalmente reclaman como identidad: se trata de un gesto de hondo calado constitucional, que les lleva a verse como servidores del Estado, no de la ciudadan&iacute;a. Lo que no es sino el correlato autoritario de una visi&oacute;n de esa ciudadan&iacute;a como cliente de servicios, m&aacute;s que sujeto soberano del Estado y fuente &uacute;ltima de su legitimidad.
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n resulta imprescindible reivindicar, frente a las injerencias del poder pol&iacute;tico, la independencia del poder judicial como instrumento al servicio de la ciudadan&iacute;a. Un Poder Judicial que no es &uacute;nico, porque se encarna en cada persona que tiene que juzgar un caso. Tan peligrosa puede ser la presi&oacute;n puntual de quien busca coaccionar a quien juzga para que falle en su favor, como la creaci&oacute;n de un sistema organizado en el que quien juzga &ldquo;ya sabe lo que tiene que hacer&rdquo; si quiere hacer carrera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la carrera judicial es mayoritariamente conservadora, ya sea por convicci&oacute;n, por extracci&oacute;n social y porque el derecho en s&iacute; es reticente a los cambios poco reflexionados o r&aacute;pidos, lo que genera un tipo de mentalidad cautelosa. La mayor&iacute;a de las democracias conviven sin problemas con este hecho, y establecen mecanismos de correcci&oacute;n en los que de una u otra manera se asegura la representatividad social derivada de la legitimidad del voto popular. No otro significado tiene la afirmaci&oacute;n constitucional de que la justicia emana del pueblo. No puede haber un poder judicial desconectado de la sensibilidad social en una materia, lo que no obsta para armonizarla en todo momento con el respeto escrupuloso a la t&eacute;cnica jur&iacute;dica. As&iacute; ha ocurrido, afortunadamente, con una reivindicaci&oacute;n tradicional de la sociolog&iacute;a jur&iacute;dica feminista, como es la incorporaci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en las resoluciones judiciales. Y es que no corregir estas situaciones supondr&iacute;a &nbsp; una desafecci&oacute;n ciudadana con su sistema de justicia, con un servicio p&uacute;blico que supone garant&iacute;as fundamentales en un estado de derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso no es posible un consejo monocolor, como ocurrir&iacute;a si los jueces y juezas se eligieran entre ellos actualmente. Lo que ha ocurrido es que tras la reforma de la LOPJ efectuada por el ministro Gallard&oacute;n, el sistema de nombramientos y cooptaci&oacute;n que propici&oacute; llev&oacute; al sector m&aacute;s conservador y a veces reaccionario de la judicatura a copar sus &oacute;rganos de gobierno, ampar&aacute;ndose en el ejercicio de una independencia cuyo concepto han pervertido. Y cuando el poder legislativo, singularmente desde el a&ntilde;o 2018, ha tratado de revertir esta situaci&oacute;n, se ha encontrado una y otra vez con el bloqueo de estos mismos sectores a quienes esta situaci&oacute;n favorece: asegura sus cargos, sus carreras y su interpretaci&oacute;n particular de lo que tiene que ser el Estado con may&uacute;sculas, no por supuesto el Estado de Derecho ni el Estado de los derechos fundamentales. Se ha hecho de la excepci&oacute;n la norma, se han tomado decisiones in&eacute;ditas y se ha llegado a involucrar al Tribunal Constitucional, que no es un &oacute;rgano perteneciente al poder judicial para que impida legislar a las c&aacute;maras, depositarias de la soberan&iacute;a popular.
    </p><p class="article-text">
        El pasado d&iacute;a 20 de diciembre recog&iacute;amos en nombre del Gobierno de Navarra el premio a la calidad de la justicia de manos del Consejo General del Poder Judicial con presencia de las m&aacute;s altas instancias judiciales. Adem&aacute;s de agradecer el premio, record&eacute; que en espacios de gobernanza compleja como es la Administraci&oacute;n de Justicia, no cabe otra opci&oacute;n que el di&aacute;logo permanente, el acuerdo y el respeto mutuo y rec&iacute;proco a las funciones de cada uno, porque el Poder Judicial no puede convertirse de facto en legislador por encima o en contra de la soberan&iacute;a popular y porque no es admisible que pueda haber personas en el Poder Judicial que se dejen seducir por estrategias partidistas o ambiciones personales, perdiendo no s&oacute;lo la neutralidad sino la apariencia de imparcialidad.
    </p><p class="article-text">
        Porque tenemos una mayor&iacute;a de personas dentro del Poder Judicial, y no s&oacute;lo jueces y juezas, sino fiscales, letrados y letradas de la Administraci&oacute;n de Justicia, abogac&iacute;a, procura, gestores procesales, auxiliares, ciudadan&iacute;a, que todos los d&iacute;as se levantan y hacen su trabajo con profesionalidad, necesitamos un Consejo renovado que los represente a todos y todas, necesitamos que una minor&iacute;a en posiciones de poder vuelva a posiciones de cordura, que recuerde a qui&eacute;n sirve y para qui&eacute;n ejerce sus responsabilidades antes de que las instituciones sufran un deterioro mayor del que ya tienen. Cuanto antes mejor. Nunca fueron tiempos buenos para jugar con algunas cosas, pero ahora menos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eduardo Santos</strong> es consejero de Pol&iacute;ticas Migratorias y Justicia; y <strong>Rafael Sainz de Rozas</strong> es director general de Justicia del Gobierno de Navarra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Santos, Rafael Sainz de Rozas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/justicia-ciudadania_132_9814994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Dec 2022 21:44:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una justicia para la ciudadanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navarra,Tribunal Constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maya en el jardín del Diablo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/maya-jardin-diablo_132_8668539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f497709-0037-434f-8f3a-775b9b32762b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maya en el jardín del Diablo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que ha hecho el señor alcalde con su conjunto de declaraciones es un discurso xenófobo e irresponsable estigmatizando a toda la población de origen migrante de toda la delincuencia que se produce. Empezando por los menores, los más vulnerables, y siguiendo por todos los demás</p></div><p class="article-text">
        Antes de entrar en una pol&eacute;mica con quien esgrime <a href="https://www.eldiario.es/navarra/alcalde-pamplona-senala-datos-menores-migrantes-responsables-subida-delitos_1_8653709.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un discurso xen&oacute;fobo del tipo &ldquo;los extranjeros delinquen&rdquo;</a>, hay que pens&aacute;rselo dos veces si alguien ostenta una responsabilidad p&uacute;blica. En primer lugar, porque en una sociedad bien informada, soltar este tipo de afirmaciones, evidentemente falsas, no deber&iacute;a tener premio ni salir gratis. En segundo lugar, porque lo que se puede conseguir es engrandecer tanto la talla del xen&oacute;fobo de turno como dar alg&uacute;n tipo de credibilidad a sus argumentos. Si debate conmigo sobre esto es que este problema existe. Al xen&oacute;fobo le puede salir bien. A los discursos basados en datos, dif&iacute;cilmente. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, cuando quien emite discursos xen&oacute;fobos es el alcalde de Pamplona-Iru&ntilde;ea y cuando quien <a href="https://www.eldiario.es/navarra/gobierno-navarra-llama-xenofobo-alcalde-pamplona_1_8667251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ostenta la responsabilidad p&uacute;blica es el consejero de Pol&iacute;ticas Migratorias, no hay opci&oacute;n</a>. El alcalde por su cargo tiene una alta responsabilidad institucional que hace que sus palabras tengan eco ante sectores amplios de la sociedad. La misma responsabilidad por cierto que le deber&iacute;a llevar a medir sus expresiones si toma en consideraci&oacute;n que es el alcalde de toda la ciudadan&iacute;a, cada vez m&aacute;s diversa, de su ciudad. Por tanto, lo que dice no pasa desapercibido. Y se corre el riesgo de que el silencio otorgue. 
    </p><p class="article-text">
        Recordemos brevemente el origen de la pol&eacute;mica. Un desgraciado delito cometido en la ciudad tiene como v&iacute;ctima al hijo menor de edad de un diputado de la coalici&oacute;n del se&ntilde;or alcalde, quien no duda en hacer p&uacute;blico el hecho y se&ntilde;alar como culpables a personas &ldquo;de fuera&rdquo;. A partir de aqu&iacute; sectores de ultraderecha de fuera de la comunidad foral, movidos por cuestiones ajenas a la natural solidaridad con las v&iacute;ctimas, se&ntilde;alan un problema de seguridad en zonas de la ciudad y hacen responsable al alcalde de la misma. El partido del se&ntilde;or alcalde tiene que salir p&uacute;blicamente a desmentir esas afirmaciones evidentemente falsas de estos sectores de la ultraderecha. 
    </p><p class="article-text">
        Sorprendentemente, despu&eacute;s de este desmentido, el se&ntilde;or alcalde empieza a hablar de inseguridad creciente. Recordemos que la seguridad de la ciudad recae en el Ayuntamiento que &eacute;l dirige, con una polic&iacute;a municipal ampliamente dimensionada y formada. No explica el se&ntilde;or alcalde, que no es un reci&eacute;n llegado, desde cu&aacute;ndo se ha dado cuenta y en qu&eacute; consiste ese pretendido aumento de la inseguridad. Pero descubre una manera de eludir su propia responsabilidad. La jugada es buena en su opini&oacute;n. Flirtea con esos sectores de ultraderecha a la vez que saca en campa&ntilde;a cuestiones relativas a la seguridad ciudadana que cree que son cosas que al mundo conservador le vienen bien electoralmente porque el imaginario de su votante siempre tiende a apoyar figuras fuertes que calmen su ansiedad. 
    </p><p class="article-text">
        Para redondear el tema hay que buscar un culpable. Es f&aacute;cil. Ya lo est&aacute;n repitiendo los tabloides de ultraderecha. La responsabilidad es de los menores extranjeros no acompa&ntilde;ados y del Gobierno de Navarra que incumple sus obligaciones de tutela. Y &eacute;l eso lo sabe. &Eacute;l tiene datos. Como es obligaci&oacute;n del Gobierno, la consejera de Derechos Sociales se pone en contacto directamente para contrastar. Una puntualizaci&oacute;n. Cuando un menor tutelado por Gobierno est&aacute; un procedimiento judicial en el Juzgado de Menores, la Fiscal&iacute;a avisa al Gobierno, igual que avisa a los padres o tutores del menor. Es pr&aacute;cticamente imposible que el Gobierno no se entere de que un menor tutelado por la entidad p&uacute;blica est&aacute; en una causa. La consejera de derechos sociales dice que no le consta ning&uacute;n menor. 
    </p><p class="article-text">
        Recordemos a estas alturas la tesis del se&ntilde;or alcalde. Hay un aumento de la inseguridad y ese aumento es por delitos cometidos por menores bajo tutela del Gobierno por la negligencia del Gobierno en tutelarlos. Claro, como el alcalde sabe que esto no lo va a poder sostener mucho tiempo, cambia el discurso. Ahora la responsabilidad es de los <em>MENAS</em>, tutelados o no. Una puntualizaci&oacute;n. La palabra <em>MENA</em> es un acr&oacute;nimo de &ldquo;menor extranjero no acompa&ntilde;ado&rdquo;. Como no est&aacute;n acompa&ntilde;ados y son menores, las entidades p&uacute;blicas, cumpliendo la legislaci&oacute;n internacional, tienen la obligaci&oacute;n de tutelarlos, y as&iacute; se hace en Navarra con todos los menores, sin excepci&oacute;n. Con lo que no existe el concepto de MENA como &ldquo;menor extranjero&rdquo;, sin tutelar. 
    </p><p class="article-text">
        Pero al alcalde esto ya no le interesa porque sabe que la ultraderecha ya ha estigmatizado el concepto <em>MENA</em> como algo negativo y no est&aacute; mal contribuir a la confusi&oacute;n para salir del l&iacute;o. En este momento cabe decir otra cosa. Los datos que pueda tener el se&ntilde;or alcalde l&oacute;gicamente corresponden a datos de denuncias ante la polic&iacute;a municipal de Pamplona-Iru&ntilde;ea. No son datos que tenga en exclusiva. La polic&iacute;a tiene la obligaci&oacute;n de perseguir delitos y de identificar a los culpables. A veces, cuando identifica sospechosos, consigna su nacionalidad y otras veces no. Sencillamente porque para la polic&iacute;a, como para el sistema judicial, la nacionalidad no es un dato definitorio a la hora del tratamiento del delito. Nos interesa lo qu&eacute; has hecho, no qui&eacute;n eres. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estos discursos se emiten por gente con esta responsabilidad institucional, tienen consecuencias directas sobre personas que viven y trabajan entre nosotros y que empiezan a ser discriminados por su acento, color de piel, etc.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estas denuncias aparecen en las memorias de la fiscal&iacute;a, en los datos de la administraci&oacute;n de justicia, en los registros del ministerio del Interior, en las diligencias del Juzgado de menores. Muchas veces para conocer cu&aacute;les son los fen&oacute;menos asociados a un incremento o no de la delincuencia hay que examinar muchos datos y sacar muchas conclusiones, que l&oacute;gicamente pueden ser refutadas con otros datos y otras conclusiones. Es una ciencia y se llama criminolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente la criminolog&iacute;a ha abordado las causas personales y sociales del delito, pero el origen del presunto delincuente no es significativo. Pero aqu&iacute; ha llegado el se&ntilde;or alcalde y ha zanjado la cuesti&oacute;n. Huyendo del jard&iacute;n donde se hab&iacute;a metido con los menores y en la cl&aacute;sica huida hacia adelante donde reivindica su propia realidad, la realidad de la gente &ldquo;normal&rdquo;, hace unas declaraciones donde llega a decir que &ldquo;casi todas las personas que cometen delitos no son nacidas aqu&iacute;&rdquo;, responsabilizando a todo un colectivo, el de la poblaci&oacute;n migrante, de la comisi&oacute;n de los delitos. O a todo un colectivo no lo s&eacute;, porque ya puestos podr&iacute;amos pedirle al se&ntilde;or alcalde que nos diga d&oacute;nde hay que nacer para no ser responsable de la criminalidad y por ende del aumento de la inseguridad en su ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor haber nacido en Alemania y ser directivo de la Volkswagen te libra. Y en cambio ser originario de Ecuador y trabajar de soldador en la misma f&aacute;brica, no. Son cuestiones sin duda interesant&iacute;simas que a&ntilde;aden una perspectiva nueva y ciertamente electrizante al panorama criminol&oacute;gico de la &eacute;poca y que le animo a ir desarrollando de una forma argumentada, no sea que haya gente, entre la que me incluyo, que pueda pensar que lo que realmente ha hecho el se&ntilde;or alcalde con su conjunto de declaraciones es un discurso xen&oacute;fobo e irresponsable estigmatizando a toda la poblaci&oacute;n de origen migrante de toda la delincuencia que se produce. Empezando por los menores, los m&aacute;s vulnerables, y siguiendo por todos los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre con este tipo de discursos es que cuando se emiten por gente con esta responsabilidad institucional tienen consecuencias directas sobre personas que viven y trabajan entre nosotros y que empiezan a ser discriminados por su acento, color de piel, etc. en cuestiones b&aacute;sicas como el acceso al trabajo, a la vivienda o sencillamente en su convivencia diaria. Y hay que ponerse literalmente en su piel. Porque eso es inadmisible en un Estado que proclama la igualdad de todos sus ciudadanos con independencia de su origen. Porque eso es directamente racista y yo tengo la obligaci&oacute;n de salir al paso, denunciarlo, condenarlo y pedirle que rectifique. 
    </p><p class="article-text">
        Por la dignidad de la ciudadan&iacute;a navarra, que es una ciudadan&iacute;a mayoritariamente de acogida. Por respeto a los derechos humanos y por respeto a la verdad. Y a partir de aqu&iacute; yo estoy dispuesto a tener un debate p&uacute;blico, insisto, p&uacute;blico, con el se&ntilde;or alcalde para hablar de criminalidad y de sus causas. Mientras tanto que asuma sus responsabilidades en la gesti&oacute;n de la ciudad como el resto asumimos las nuestras. Con transparencia en los datos, respeto a la verdad, honestidad y sobre todo procurando respetar a todas las personas en el ejercicio de nuestras responsabilidades p&uacute;blicas e institucionales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/maya-jardin-diablo_132_8668539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jan 2022 20:30:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maya en el jardín del Diablo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Racismo,Xenofobia,Enrique Maya,UPN - Unión del Pueblo Navarro,Navarra Suma,Gobierno de Navarra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poco nos pasa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/pasa_132_6252083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88cd2d5e-86ff-4617-af0d-e455457a4791_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poco nos pasa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presidencia del Consejo General del Poder Judicial lleva camino de convertir la institución en un poder autónomo sin control democrático</p></div><p class="article-text">
        Reflexionaba como ejemplo sobre las palabras que Lesmes dirig&iacute;a en el acto de entrega de despachos en la escuela judicial: <em>&ldquo;Tendr&eacute;is la sensaci&oacute;n de ser </em>los<em> &uacute;nicos baluartes del </em>Estado<em> de </em>Derecho&rdquo;. Este pensamiento forma parte de la construcci&oacute;n corporativamente identitaria en la que el actual presidente realmente est&aacute; interesado. Todas las dem&aacute;s personas, especialmente quienes ejercen la pol&iacute;tica, est&aacute;n contaminadas de impulsos impuros. No pueden hablar de Justicia con autoridad. S&oacute;lo a quienes lleven toga realmente les ha sido concedido el preciado don de la ecuanimidad, de la equidistancia. La sagrada misi&oacute;n de defender en solitario la democracia, la monarqu&iacute;a, la constituci&oacute;n, y el derecho hab&eacute;is sido llamados y llamadas, investidas por el poder de una dura oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El deseo tecnocr&aacute;tico de aparecer como alguien que no tenga otra ideolog&iacute;a se ha revelado hip&oacute;crita en la realidad. El actual presidente del Consejo practica una comunicaci&oacute;n selectiva que pasa por alto injerencias graves a determinados jueces y juezas en casos conocidos, para rasgarse las vestiduras con declaraciones de determinados l&iacute;deres pol&iacute;ticos en uso de su libertad de expresi&oacute;n y en el ejercicio de su representaci&oacute;n pol&iacute;tica, esta s&iacute; refrendada por la soberan&iacute;a popular a trav&eacute;s del voto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos perdido de vista algunas cuestiones importantes. En primer lugar, la justicia es un ideal al que aspiramos. En segundo t&eacute;rmino, es un servicio p&uacute;blico, que para ser correctamente prestado requiere del concurso de diversas administraciones p&uacute;blicas y un amplio elenco de colegios profesionales que colaboran en su correcta prestaci&oacute;n. En tercer lugar, el poder judicial se encarna en cada uno de los jueces, juezas y tribunales que est&aacute;n ejerciendo su labor jurisdiccional, de manera profesional y encomiable, y que deben poder tomar sus decisiones al margen de toda presi&oacute;n, no s&oacute;lo pol&iacute;tica, sino de cualquier &iacute;ndole.&nbsp; Por tanto, la independencia judicial no se encarna en el CGPJ. La propia Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial dice que &ldquo;la independencia en el ejercicio de la funci&oacute;n jurisdiccional se extiende frente a todos, incluso frente a los propios &oacute;rganos jurisdiccionales, lo que implica la imposibilidad de que ni los propios Jueces o tribunales corrijan, a no ser con ocasi&oacute;n del recurso que legalmente proceda, la actuaci&oacute;n de sus inferiores, quedando igualmente excluida la posibilidad de circulares o instrucciones con car&aacute;cter general y relativas a la aplicaci&oacute;n o interpretaci&oacute;n de la ley&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, el Consejo no es un &oacute;rgano de gobierno, es un &oacute;rgano gubernativo. Su funci&oacute;n deber&iacute;a ser dar servicio y asegurar la correcta prestaci&oacute;n de medios, dar cobertura a la labor de las personas que juzgan, sin arrogarse un papel pol&iacute;tico para el que no tiene legitimidad popular y menos por encima de toda cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No se nos olvide que la Constituci&oacute;n dice que &ldquo;la justicia emana del pueblo&rdquo;. Del pueblo. No de Dios, no del Rey, no de la voluntad de <em>tal jueza</em> o ese otro tribunal. Del pueblo. Y eso quiere decir ni m&aacute;s ni menos que su legitimidad viene del ejercicio de un Estado Social y Democr&aacute;tico de Derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto que la Jefatura del Estado se ha identificado con las versiones m&aacute;s conservadoras que pretenden que la entrega del despacho a los jueces y juezas que acaban de salir de la escuela judicial sea una especie de traspaso simb&oacute;lico de parte del poder real a la potestad de juzgar desde una interpretaci&oacute;n anacr&oacute;nica del ya anacr&oacute;nico texto constitucional que establece que la justicia se administra &ldquo;en nombre del Rey&rdquo;, para dejarnos claro que sin monarca no hay justicia, s&oacute;lo el caos, la anomia y la indigencia moral.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La actuaci&oacute;n del Jefe del Estado, poniendo en duda por acci&oacute;n u omisi&oacute;n el refrendo necesario del Gobierno, ataca el presupuesto de su propia inviolabilidad. Como poco se ha dejado manipular, consciente o inconscientemente, por un Presidente del Consejo que ya	hace dos a&ntilde;os que practica una pol&iacute;tica de tierra quemada con cuanta instituci&oacute;n se pone a su alcance y es de una torpeza impropia de quien ejerce o pretende ejercer las funciones que la instituci&oacute;n le encomienda. O bien quien asesora al Rey y quienes le rodean viven en una burbuja cortesana donde no penetran las opiniones desafectas o bien el monarca ha decidido alinear la defensa de su trono &uacute;nicamente con las opciones pol&iacute;ticas que no son, al menos ideol&oacute;gicamente, republicanas. Ambos son errores graves que afectan a la legitimidad de su funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me consta que en todos los partidos pol&iacute;ticos hay personas preocupadas por la Justicia, entre ellos juezas, jueces y fiscales, que la entienden como un aut&eacute;ntico servicio p&uacute;blico con vocaci&oacute;n de construir una sociedad m&aacute;s cohesionada, m&aacute;s ecu&aacute;nime y en la que los derechos de todas las personas se vean defendidas y fortalecidas. Es a todas estas personas en realidad a las que se dirige este art&iacute;culo. &nbsp;Porque la lucha ideol&oacute;gica en este momento est&aacute; entre quienes entendemos que la Justicia tiene vocaci&oacute;n de ser un servicio p&uacute;blico regido por criterios de legitimidad democr&aacute;tica y transparente en sus decisiones y aquellos quienes lo ven como un poder que se expresa en un lenguaje esot&eacute;rico inalcanzable para la ciudadan&iacute;a e inmune a toda cr&iacute;tica p&uacute;blica. Hay una justicia del siglo XXI, una Justicia 2030, pugnando por emerger del siglo XIX. Y merece una oportunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/pasa_132_6252083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2020 20:54:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poco nos pasa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carlos Lesmes,Felipe VI,Justicia,CGPJ - Consejo General del Poder Judicial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Es la libertad, estúpido!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/cesar-strawberry-libertad-de-expresion-tribunal-constitucional-tribuna-supremo_132_1002440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2b06b8c-9364-4353-b2c3-57d7de997288_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="César Strawberry en una mesa redonda sobre libertad de expresión en el Congreso de los Diputados."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Yo no tengo un derecho a no ser ofendido que esté por encima de la libertad de otra persona de decir lo que le dé la gana. Si se generalizara ese derecho, nadie diría nada.</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Constitucional acaba de anular la condena a un a&ntilde;o de prisi&oacute;n que el Supremo impuso a C&eacute;sar Strawberry, l&iacute;der del grupo musical Def con Dos. Aquella condena, por unos hechos tipificados como enaltecimiento del terrorismo o humillaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, se deb&iacute;a a unos mensajes en Twitter, con expresiones como &ldquo;cu&aacute;ntos deber&iacute;an seguir el vuelo de Carrero Blanco&rdquo; o &ldquo;a Ortega Lara habr&iacute;a que secuestrarle ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada cual puede juzgar, desde su libertad, si esos tuits son o no reprobables. A m&iacute;, personalmente, me parecen un exceso. Me ofenden. Pero no hablamos del gusto, de la moralidad o de la &eacute;tica: hablamos de Justicia y de derechos fundamentales. En definitiva: yo no tengo un derecho a no ser ofendido que est&eacute; por encima de la libertad de otra persona de decir lo que le d&eacute; la gana. Si se generalizara ese derecho, nadie dir&iacute;a nada. Nos convertir&iacute;amos en una sociedad muerta, sin opini&oacute;n, porque pondr&iacute;amos por delante de los derechos de los dem&aacute;s nuestros propios sentimientos. Por eso la libertad de expresi&oacute;n es tan fr&aacute;gil. Iniciado el camino de la represi&oacute;n, se impone la autocensura.
    </p><p class="article-text">
        Y eso viene a decir, precisamente, el Constitucional: que el Supremo no &ldquo;ponder&oacute; lo suficiente&rdquo; los derechos fundamentales en juego. Los jueces del Constitucional se&ntilde;alan que era necesaria una valoraci&oacute;n previa acerca de si la conducta enjuiciada era una manifestaci&oacute;n del ejercicio del derecho fundamental a la libertad de expresi&oacute;n. Afirman que deber&iacute;an haberse valorado, &ldquo;entre otros aspectos, la intenci&oacute;n comunicativa del recurrente en relaci&oacute;n con la autor&iacute;a, contexto y circunstancias de los mensajes emitidos&rdquo;. Strawberry siempre neg&oacute; que su objetivo fuese humillar a una o varias v&iacute;ctimas concretas; pero su condena se debi&oacute; a que el ponente de la sentencia, m&aacute;s all&aacute; de la propia intenci&oacute;n del autor, consider&oacute; que a &eacute;l s&iacute; le ofend&iacute;a. El Tribunal Supremo puso as&iacute; el sentimiento de ofensa (en su particular visi&oacute;n), por encima del derecho a expresarse de un cantante, persona p&uacute;blica en su libertad individual o art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Fuera de contexto, sin tener en cuenta la intenci&oacute;n de una frase&hellip; &iquest;qu&eacute; no puede ser reprobable? Cosas m&aacute;s graves a&uacute;n nos toca leer en redes sociales.&nbsp; O incluso escucharlas en sede parlamentaria que algunas personas se empe&ntilde;an en asimilar y devaluar con la &ldquo;cultura del zasca&rdquo;, esa carrera loca por ver qui&eacute;n la suelta m&aacute;s gorda para llamar la atenci&oacute;n. Pero as&iacute; como tenemos la obligaci&oacute;n c&iacute;vica de combatir las ideas que nos parecen nocivas para el inter&eacute;s general, y por tanto proteger a las v&iacute;ctimas del terrorismo, tenemos el deber individual y colectivo de soportar aquellas&nbsp; expresiones que no nos gustan ni en la forma ni en el fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2017, cuando quien escribe estas l&iacute;neas era diputado en el Congreso, desde Podemos presentamos una proposici&oacute;n no de ley que instaba a suprimir en su redacci&oacute;n actual el delito de enaltecimiento del terrorismo. El motivo era que ese tipo delictivo, modificado hasta extremos incompatibles con la certeza legal en la reforma del C&oacute;digo Penal de 2015, estaba convirti&eacute;ndose en la excusa desde el que intentar coartar la libertad de expresi&oacute;n de personas y colectivos concretos en las redes sociales. El instrumento penal estaba empezando a ser usado por diferentes sectores al modo en que el Franquismo empleaba la ley de &ldquo;vagos y maleantes&rdquo; para llevar ante el Tribunal de Orden P&uacute;blico a gays, lesbianas, travestis, rojos de todo tipo, universitarios con barba y &ndash;finalmente y en su conjunto&ndash; a toda aquella persona que no fuera adicta a un pensamiento autodenominado correcto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;al&aacute;bamos entonces que el resultado de esa deriva era que, en aquel momento, la Audiencia Nacional estaba juzgando a m&aacute;s gente por enaltecimiento del terrorismo que cuando ETA actuaba y llevaba a cabo atentados terroristas. Y no hablamos de una falta: hablamos de un delito castigado&nbsp;con una pena de prisi&oacute;n de uno a tres a&ntilde;os y multa de doce a dieciocho meses por un tribunal especializado. Parece demasiado para un tuit. O incluso un retuit. Y por tanto infring&iacute;a el principio de intervenci&oacute;n m&iacute;nima del derecho penal para arreglar conflictos sociales.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que una persona pueda proferir comentarios desagradables en la red no requiere una regulaci&oacute;n distinta; lo que no es delito en la calle, no es delito en Twitter&hellip; que no deja de ser una gran plaza p&uacute;blica virtual, y nada m&aacute;s. Que un comentario en las redes sociales pueda ser de mal gusto y condenado socialmente, no justifica la utilizaci&oacute;n del derecho penal. Hay otras formas de defenderse ante injurias, calumnias, difamaciones o amenazas sin necesidad de introducir o utilizar indiscriminadamente ese tipo de &ldquo;enaltecimiento del terrorismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestro sistema, y las libertades fundamentales que protege, ha de ser el elemento que nos una. Emplear la Justicia para cercenar esas libertades fundamentales &ndash;en la opini&oacute;n, en la creaci&oacute;n art&iacute;stica o en cualquier otra forma de expresi&oacute;n&ndash; no es propio de una democracia madura, sino de sociedades acomplejadas o de reg&iacute;menes que sobreviven gracias al miedo de la poblaci&oacute;n a verter cualquier tipo de cr&iacute;tica. As&iacute; que, del mismo modo en que en mayo del 68 jugaron con aquella paradoja del &ldquo;prohibido prohibir&rdquo;, uno se ve tentado a concluir esta reflexi&oacute;n sobre exabruptos con algo as&iacute; como &ldquo;&iexcl;es la libertad, est&uacute;pido!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Eduardo Santos Itoiz es consejero de Pol&iacute;ticas Migratorias y Justicia del Gobierno de Navarra</em><strong>*Eduardo Santos Itoiz </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/cesar-strawberry-libertad-de-expresion-tribunal-constitucional-tribuna-supremo_132_1002440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2020 17:50:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Es la libertad, estúpido!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Strawberry,Libertad de expresión,Tribunal Constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Medalla de oro de Navarra, los problemas del decreto que lo regula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/medalla-navarra-problemas-decreto-regula_132_3022600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86b3dc12-322e-44c2-b417-1b3b2d9a9007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Medalla de oro de Navarra, los problemas del decreto que lo regula"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde Podemos Ahal Dugu queremos cambiar el decreto que regula la concesión de la medalla de oro de Navarra para que su otorgamiento no sea arbitrario</p></div><p class="article-text">
        Uno de los perjuicios graves de la concesi&oacute;n de la Medalla de Oro de Navarra este a&ntilde;o ha sido reeditar viejos debates que fuera de contexto son un arma arrojadiza. No en vano es peligroso adoptar en pol&iacute;tica un presentismo hist&oacute;rico que trata de preservar s&oacute;lo una parte de la visi&oacute;n de una &eacute;poca para arrimar argumentos a debates del presente. Decir que Campi&oacute;n era racista y supremacista blanco y euskalduna en su &eacute;poca (qui&eacute;n habla del resto de premiados y digo premiados porque premiadas no hay apenas), es ignorar que mucha parte de la intelectualidad de Europa lo era, de una manera u otra.
    </p><p class="article-text">
        Transcribir parte de una cita de C&aacute;novas del Castillo causa sonrojo en la actualidad, por mencionar a alg&uacute;n pol&iacute;tico de otra tradici&oacute;n: &laquo;Los negros en Cuba son libres; pueden contratar compromisos, trabajar o no trabajar, y creo que la esclavitud era para ellos mucho mejor que esta libertad que s&oacute;lo han aprovechado para no hacer nada y formar masas de desocupados. Todos quienes conocen a los negros os dir&aacute;n que en Madagascar, en el Congo, como en Cuba son perezosos, salvajes, inclinados a actuar mal, y que es preciso conducirlos con autoridad y firmeza para obtener algo de ellos. Estos salvajes no tienen otro due&ntilde;o que sus propios instintos, sus apetitos primitivos&hellip;.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, no deber&iacute;amos estar haciendo una enmienda a la totalidad hist&oacute;rica a un personaje. Lo cual no significa por supuesto que comulguemos con &eacute;l o con sus ideas. En su &eacute;poca tambi&eacute;n hubo gente que hizo lo correcto y que no defend&iacute;a esas afirmaciones. Sin embargo, con un poco de mala fe y de partidismo, nadie saldr&iacute;a vivo (viva), de semejante escrutinio y menos con los criterios sociales de un futuro que a todas las personas se nos escapa en buena medida. Con todo este ruido pol&iacute;tico y medi&aacute;tico no faltar&aacute; quien cuente partidarios y detractores de una medalla o de otra. Y as&iacute; nos vamos entreteniendo.
    </p><p class="article-text">
        En realidad el problema es el decreto que regula la concesi&oacute;n de la medalla de oro de Navarra, porque su otorgamiento es tan discrecional que permite la utilizaci&oacute;n del Gobierno de turno por razones partidistas que no sirven a la sociedad a la que tales reconocimientos tienen el deber de unir, como cuando UPN se la concedi&oacute; a Huarte y a Urmeneta como impulsores de un plan industrial en Navarra. Y ahora en el contexto de un debate pol&iacute;tico entre nacionalistas vascos y nacionalistas navarristas para ver qui&eacute;n se queda con la bandera de Navarra. Esto no interesa a la mayor&iacute;a de la sociedad que asiste al espect&aacute;culo estupefacta. Y desde luego no forma parte de nuestra manera de hacer las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que desde Podemos Ahal Dugu queremos cambiar el decreto que regula la concesi&oacute;n de la medalla de oro de Navarra para que su otorgamiento no sea arbitrario.
    </p><p class="article-text">
        Algo que nos deber&iacute;a unir en defensa de unos valores compartidos no puede ser utilizado como arma pol&iacute;tica arrojadiza. No podemos utilizar la m&aacute;s alta distinci&oacute;n de Navarra para honrar a personajes hist&oacute;ricos seg&uacute;n la interpretaci&oacute;n que del presente hacemos de sus actuaciones, sino para honrar a personas e instituciones navarras que sirven de ejemplo actual de los valores que defendemos y que queremos defender, relacionados con la solidaridad, la igualdad, el pluralismo. De lo contrario, la tentaci&oacute;n de caer en el uso banderizo de todas las cosas que nos pertenecen a todas es muy grande. Por eso hay que hacerlo de forma participada por la sociedad y motivada por quien concede.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, nosotras, s&iacute; que creemos que hay una sociedad navarra viva, solidaria, acogedora. Gente cuyos valores nos estremecen, nos emocionan a todas seamos del color pol&iacute;tico que seamos. Est&aacute;n ah&iacute;. Esperando que todas los reconozcamos como se merecen.
    </p><p class="article-text">
        *<strong>Eduardo Santos Itoiz </strong>es secretario general de Podemos Ahal Dugu
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/medalla-navarra-problemas-decreto-regula_132_3022600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Dec 2017 17:40:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Medalla de oro de Navarra, los problemas del decreto que lo regula]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Querella catalana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/querella-catalana_129_3085723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccedc537-8b87-4b18-a95f-5e2b2c9ec319_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querella catalana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cualquiera que practique la desobediencia civil en cualquiera de sus formas, sabe que debe aceptar su destino desde la convicción profunda y de conciencia de que hace lo correcto</p><p class="subtitle">Por eso quizá es menos entendible la estrategia de algunos líderes independentistas en el momento actual</p></div><p class="article-text">
        Sobre relaciones entre pol&iacute;tica y derecho penal se podr&iacute;a escribir largo y tendido. Baste un apunte. Cualquier responsable pol&iacute;tico que cuestione el orden hegem&oacute;nico de las cosas y pierda est&aacute; sometido al relato de la parte vencedora. La represalia le esperar&aacute; a la vuelta del camino en forma de proceso penal, jaleado por la masa de la opini&oacute;n publicada que sin duda pedir&aacute; mano dura contra el transgresor, convertido en blanco de las iras del poder felizmente restaurado para regocijo general. Por ello, cualquiera que practique la desobediencia civil en cualquiera de sus formas, sabe que debe aceptar este destino desde la convicci&oacute;n profunda y de conciencia de que hace lo correcto. Sin fanatismo, con las dudas que acosan a quien se ve en minor&iacute;a social. Pero con la fe inquebrantable que le dan sus creencias pol&iacute;ticas sostenidas y coherentes.
    </p><p class="article-text">
         Por eso quiz&aacute; es menos entendible la estrategia de algunos l&iacute;deres independentistas en el momento actual. Mucha parte del pueblo catal&aacute;n se ha partido la cara por ellos y por un ideal compartido. Deber&iacute;an asumir ahora ellos y ellas el dar la cara por ese mismo ideal en la parte que les puede tocar, como &uacute;nica forma de mantener el simbolismo de la lucha pol&iacute;tica. Aunque esas consecuencias partan de la evidente venganza y la injusticia que deriva de la interposici&oacute;n de una querella penal por parte de la Fiscal&iacute;a que tiene un evidente impulso pol&iacute;tico como por otro lado es evidente porque es la Fiscal&iacute;a la que baja a acciones concretas la pol&iacute;tica criminalidad de un Gobierno en su actual configuraci&oacute;n. Y en ese sentido hay que destacar algunas cosas que llaman much&iacute;simo la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         En primer lugar, se mezclan las responsabilidades pol&iacute;ticas y las responsabilidades penales, que no tienen nada que ver, como el propio Partido Popular mantiene cuando se habla de casos de corrupci&oacute;n. La Fiscal&iacute;a sostiene un concepto de autor&iacute;a omnicomprensivo. Similar al todo es ETA, ahora en su versi&oacute;n de &ldquo;todo es independencia&rdquo;, planteando una acci&oacute;n concertada de todos los elementos independentistas, Gobern, Junts pel Si, la CUP y asociaciones como ANC y &Ograve;mnium en el objetivo com&uacute;n de delinquir, seg&uacute;n el relato de unos hechos en que todas las acciones est&aacute;n perfectamente orquestadas y organizadas en pos de un objetivo com&uacute;n, pero sin aportar prueba alguna penal de que esto sea as&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de la interpretaci&oacute;n pol&iacute;tica de que se comparten fines.
    </p><p class="article-text">
         Nos encontramos con un relato penal de fantas&iacute;a en el que el sujeto omnisciente, como un escritor de ficci&oacute;n, decide qu&eacute; hechos son relevantes en funci&oacute;n del objetivo al que quiere llegar, configurar un grupo de conspiradores con el objetivo com&uacute;n de romper el orden constitucional de una manera concertada estrat&eacute;gicamente como si se tratara de un mapa de batalla. Aceptemos que los hechos son as&iacute;, cosa por otra parte nada extra&ntilde;a si hablamos de estrategia pol&iacute;tica, que por definici&oacute;n necesita una concertaci&oacute;n de voluntades de &aacute;mbitos diferentes para lograr una transformaci&oacute;n social. Al fin y al cabo, todos los partidos aspiran a ello, y que sepamos, ning&uacute;n fin es estrictamente ileg&iacute;timo en una democracia que el propio Tribunal Constitucional ha definido como &ldquo;no militante&rdquo;, es decir, que no exige una adhesi&oacute;n ideol&oacute;gica incondicional.
    </p><p class="article-text">
         Dentro de ese concepto de autor&iacute;a adem&aacute;s el reprobado fiscal Maza ha decidido que sean imputables directamente a los impulsores del proceso independentista cualquier hecho que dentro de ese proceso sea protagonizado por terceronas personas, se pruebe que lo conozcan o no. La m&aacute;xima es: si t&uacute; impulsas una acci&oacute;n pol&iacute;tica, vas a ser responsable penalmente de lo que terceras personas decidan aut&oacute;nomamente dentro del marco que t&uacute; has generado con tu impulso. Es decir, se asumen jur&iacute;dicamente las responsabilidades penales de otras personas, que se atribuyen al responsable pol&iacute;tico en virtud de un fin que supuestamente (aqu&iacute; tampoco es necesaria la prueba penal) se comparte. Pero todo ello no es suficiente. Para que sea delito de rebeli&oacute;n, tiene que entrar en juego otro concepto, el uso de la violencia, a priori dif&iacute;cil en un movimiento cuyos&nbsp;l&iacute;deres han hecho extensas y repetidas afirmaciones de una exteriorizaci&oacute;n pac&iacute;fica y cuyas multitudinarias manifestaciones se han distinguido por no tener ni un s&oacute;lo acto de violencia (cosa por lo dem&aacute;s dif&iacute;cil porque como se ha dicho muchas veces no depende de los convocantes sino de la decisi&oacute;n de un tercero).
    </p><p class="article-text">
        Con respecto al concepto de violencia que se maneja, la querella establece la imputaci&oacute;n directa de cualquier acto de violencia que se pueda producir en la calle a los y las querelladas. Se utilizan declaraciones p&uacute;blicas de diversos responsables pol&iacute;ticos atribuy&eacute;ndoles permanentemente un sentido intimidatorio hacia personas indeterminadas (los no independentistas) que no necesita prueba (y obviando declaraciones presuntamente igual de intimidatorias de otros responsables en sentido contrario, como cuando la ministra de Defensa aclar&oacute; a todo el mundo que no cre&iacute;a que tuviera que intervenir el Ej&eacute;rcito).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s grave a&uacute;n, cualquier manifestaci&oacute;n o concentraci&oacute;n p&uacute;blica, dentro del concepto manejado en la querella, tiene un sentido intimidatorio y ha sido previamente orquestada para ese fin. Para ello utilizan un concepto en el que los querellados y las querelladas han inoculado en la sociedad catalana la creencia de que se pueden desobedecer las leyes y que por tanto, todo est&aacute; permitido en contra de la constituci&oacute;n. Se hacen interpretaciones dudosas sobre la presunta utilizaci&oacute;n de los Mossos como fuerza armada potencialmente utilizable para el enfrentamiento con otros cuerpos armados, tambi&eacute;n sin aporte de prueba material alguna sobre ese juicio de intenciones. Con el riesgo, es suficiente.
    </p><p class="article-text">
        La resistencia pac&iacute;fica y la desobediencia civil son conceptuados como actos de violencia frente al Estado, para acabar de complicar m&aacute;s el asunto. Y por &uacute;ltimo se asimila al concepto de violencia la fuerza sobre las cosas, exceso que cualquier penalista comprender&aacute; f&aacute;cilmente porque s&oacute;lo se ha utilizado ese concepto por parte del Supremo en ocasiones contadas, como por ejemplo calificar como coacci&oacute;n el cambio de cerradura a una persona para echarla del piso que ocupa. As&iacute;, son muy expresivas las palabras de la querella cuando dice &ldquo;Pero es que, adem&aacute;s de ese gran escenario intimidatorio articulado a trav&eacute;s de los sectores independentistas de la poblaci&oacute;n, los querellados eran conscientes y asum&iacute;an que esa misma muchedumbre iba a protagonizar tambi&eacute;n, como as&iacute; ocurri&oacute;, actos de violencia material y f&iacute;sica para la consecuci&oacute;n de ese fin primario de celebrar el refer&eacute;ndum que ineludiblemente llevar&iacute;a a conseguir la proclamaci&oacute;n de una rep&uacute;blica catalana independiente de Espa&ntilde;a&rdquo;. En definitiva, se responsabiliza a los responsables pol&iacute;ticos sin prueba alguna de lo que est&aacute; en el dominio de otras personas, es decir, la utilizaci&oacute;n de la violencia sobre las cosas&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el ejercicio de otros derechos fundamentales, se califica a la huelga convocada no como un acto en defensa de los derechos de los trabajadores sino &ldquo;como un acto m&aacute;s de fuerza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumen, hay m&uacute;ltiples ejemplos de c&oacute;mo se convierte por la Fiscal&iacute;a el ejercicio de un derecho fundamental en ileg&iacute;timo y violento por su finalidad, por su finalidad que no le gusta, claro. Porque de las manifestaciones a favor de la unidad de Espa&ntilde;a no se ha o&iacute;do a nadie decir que eran ileg&iacute;timas o que pretend&iacute;an crear un marco general intimidatorio frente a los y las independentistas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso criminaliza el di&aacute;logo conceptu&aacute;ndolo como forma de presi&oacute;n cuando dice que:&nbsp;&ldquo;Tras la celebraci&oacute;n del refer&eacute;ndum y la presentaci&oacute;n de sus resultados en el Parlament, el President de la Generalitat ha iniciado una nueva etapa de presi&oacute;n a las autoridades espa&ntilde;olas, en las que insiste en un te&oacute;rico di&aacute;logo con la mediaci&oacute;n de la comunidad internacional, con especiales llamamientos a la UE para cubrir el rol de mediador.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto ser&iacute;an disquisiciones puramente acad&eacute;micas si no acabaran con gente en la c&aacute;rcel, agudizando de forma partidista con la utilizaci&oacute;n del derecho penal un conflicto pol&iacute;tico de por s&iacute; fuertemente polarizado. Y llev&aacute;ndonos a todas y a todos de paso a un escenario autoritario de advertencia sobre la forma de hacer pol&iacute;tica y sobre la represi&oacute;n en el ejercicio de los derechos fundamentales. Af&aacute;n en el que, todo hay que decirlo, el Partido Popular, ahora con la ayuda inestimable de Ciudadanos, lleva unos a&ntilde;os. Pero, no lo olvidemos, todo esto no ser&iacute;a posible sin la inestimable ayuda y colaboraci&oacute;n del PSOE, que con sus protestas de &ldquo;volver al orden&rdquo;, del &ldquo;respeto a las actuaciones judiciales&rdquo; y a la &ldquo;independencia judicial&rdquo;, se niega a combatir un estado de cosas que al menos desde el lema de &ldquo;somos la izquierda&rdquo; que reivindican para s&iacute; mismos, deber&iacute;an cuestionar. A todas esas voces cr&iacute;ticas, si es que las hay, las esperamos con los brazos abiertos para defender el Estado de Derecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Elizo, Eduardo Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/querella-catalana_129_3085723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Nov 2017 19:40:37 +0000]]></pubDate>
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