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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Ángel Villena]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_angel_villena/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Ángel Villena]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['El desencanto', el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/desencanto-reflejo-cine-miseria-moral-burguesia-franquista_1_13096431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1bda285-e767-43b9-bcc6-1d16e61305e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El desencanto&#039;, el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jaime Chávarri, director de una película de culto que cumple 50 años, opina que Felicidad Blanc, viuda y madre de los Panero, fue la clave de aquel demoledor retrato familiar </p><p class="subtitle">Ricardo Gómez debuta como director con 'Una familia', un viaje a sus recuerdos de la infancia y un homenaje a las madres</p></div><p class="article-text">
        La figura elegante y atractiva de Felicidad Blanc (1913-1990), mucho m&aacute;s que la viuda y la madre de los Panero, vertebra todo <em>El desencanto.</em> Aquel m&iacute;tico documental, pionero en su g&eacute;nero, dirigido por Jaime Ch&aacute;varri y producido por El&iacute;as Querejeta en 1976, mostr&oacute; a trav&eacute;s de esa familia desestructurada y burguesa la podredumbre del franquismo y sus secuelas cuando el pa&iacute;s comenzaba a salir de un t&uacute;nel que parec&iacute;a eterno.
    </p><p class="article-text">
        Dominadora de la escena, calmada e imperturbable, de voz dulce, con un precioso cabello blanco, sentada en un caser&oacute;n decadente y rancio de una peque&ntilde;a ciudad como Astorga, se alza Felicidad Blanc como una magn&iacute;fica protagonista y cronista a la vez de la degradaci&oacute;n de una familia. Procedente de la alta sociedad madrile&ntilde;a, la viuda de Leopoldo Panero, un celebrado poeta y un jerarca cultural de la dictadura, simboliz&oacute; a las esposas eclipsadas, m&aacute;s bien anuladas, por la autoridad del marido. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello no resulta de extra&ntilde;ar que Ch&aacute;varri recuerde medio siglo despu&eacute;s la feroz reacci&oacute;n machista de los hombres de aquella generaci&oacute;n de Panero cuando el filme se estren&oacute; en 1976. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se atrev&iacute;a Felicidad a describir la intimidad de su matrimonio, sus miserias cotidianas, la frialdad de su marido frente a sus hijos y frente a ella misma?&rdquo;, se pregunta el cineasta en un coloquio reciente celebrado en el Ateneo de Madrid, organizado por DAMA. Pese al prestigio como pel&iacute;cula de culto de <em>El desencanto</em> &mdash;que incluso dio nombre a un estado de &aacute;nimo social en la Transici&oacute;n&mdash; Ch&aacute;varri argumenta que el filme se hizo sin una intenci&oacute;n clara.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/90e3dc30-a82f-40af-8e30-f4979f1ce722_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Solo a partir del montaje asociamos ideas y nos dimos cuenta de la significaci&oacute;n de los testimonios de la viuda y los tres hijos de Panero. Ahora bien, no creo que sea una met&aacute;fora de la muerte de Franco o un retrato de la familia espa&ntilde;ola de la &eacute;poca. En un principio Querejeta me encarg&oacute; dirigir un corto sobre la muerte de un padre y sus secuelas para su viuda e hijos que se convirti&oacute; poco a poco en un documental de hora y media, un g&eacute;nero pionero en aquellos a&ntilde;os. Hay que decir que el productor se interes&oacute; sobre todo por Felicidad Blanc que en 1976 trabajaba de recepcionista en el Ministerio de Cultura. Ella era, sin duda, un personaje muy cinematogr&aacute;fico, una especie de Bette Davis a la espa&ntilde;ola en un ambiente que El&iacute;as Querejeta defini&oacute; como un gatopardo castellano&rdquo;, dice Jaime Ch&aacute;varri en referencia a la pel&iacute;cula de Luchino Visconti de 1963 sobre la decadencia de la aristocracia.
    </p><h2 class="article-text">Malditismo e inadaptaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lo cierto es que los tres hijos del poeta Leopoldo Panero (1909-1962), gloria cultural del franquismo, aparecen en <em>El desencanto</em> como juguetes rotos, unos personajes caprichosos y eg&oacute;latras, cada cual interpretando un papel tras sus m&aacute;scaras y sus miserias, que presagiaban su evoluci&oacute;n posterior. Dos de ellos, Juan Luis (1942-2013) y Leopoldo Mar&iacute;a (1948-2014), fueron unos poetas brillantes y reconocidos aunque con biograf&iacute;as atormentadas, en especial el segundo que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/fallece-leopoldo-maria-panero_1_4999746.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue drogadicto y estuvo recluido durante a&ntilde;os en un manicomio</a>. El tercero, Michi (1951-2004), un bohemio y escritor fallido, asiduo de la prensa rosa.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todos ellos estuvieron marcados por una imagen de malditismo e inadaptaci&oacute;n. De hecho, el simbolismo que alcanz&oacute; <em>El desencanto</em> y su influencia posterior en la historia cultural tuvo bastante que ver con esa etiqueta. Parece adem&aacute;s indiscutible que la sombra de un padre poderoso y distante dej&oacute; su huella en los tres hijos y por ello en el filme estallaron reproches y acusaciones mutuas en un cruel ajuste de cuentas familiar que se rod&oacute; 14 a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte del padre.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Filmada sin un detallado guion previo, seg&uacute;n Ch&aacute;varri, el director evoca hoy en la distancia que cada uno de los hijos, as&iacute; como la viuda, ten&iacute;an una idea particular de la pel&iacute;cula en sus cabezas. &ldquo;Ninguno sab&iacute;a lo que hab&iacute;an dicho unos de otros. As&iacute; los Panero interpretaron por separado a sus propios personajes en un g&eacute;nero que en la actualidad llamar&iacute;amos autoficci&oacute;n. No obstante, aunque cada uno haga su papel existe un fondo de verdad en sus testimonios&rdquo;, dice Ch&aacute;varri.
    </p><p class="article-text">
        El director recuerda, por ejemplo, que Juan Luis Panero solo estaba interesado en s&iacute; mismo mientras a la vez subray&oacute; que Leopoldo Mar&iacute;a era la persona m&aacute;s inteligente que hab&iacute;a conocido, pero que m&aacute;s tarde se hab&iacute;a machacado con las adicciones. Precisamente la irrupci&oacute;n de las drogas en esa generaci&oacute;n de los Panero act&uacute;a como desencadenante de unos brutales y descarnados di&aacute;logos entre Leopoldo Mar&iacute;a y su madre, a la que acusa de haberlo recluido en horribles sanatorios psiqui&aacute;tricos. &ldquo;All&iacute; me la chupaban algunos subnormales &mdash;le espeta a su madre&mdash; a cambio de un paquete de cigarrillos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un documental pionero</h2><p class="article-text">
        Hipocres&iacute;as, deudas pendientes, rivalidades y celos entre hermanos y tambi&eacute;n con la madre desfilan por este documental donde todos, de alg&uacute;n modo, a&ntilde;oran la infancia. Leopoldo Mar&iacute;a llega a afirmar ante la c&aacute;mara: &ldquo;En la infancia vivimos, despu&eacute;s sobrevivimos&rdquo;. Una sentencia que tal vez defina la historia de los Panero, unas biograf&iacute;as que fueron llevadas de nuevo al cine por Ricardo Franco en <em>Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os</em> (1994), si bien sin la presencia clave de Felicidad Blanc que hab&iacute;a fallecido cuatro a&ntilde;os antes. De esta emblem&aacute;tica familia tambi&eacute;n se han ocupado los historiadores de cine Felipe Cabrerizo, Santiago Aguilar y Carlos F. Heredero en un reciente libro publicado por el Ministerio de Cultura: <em>El desencanto. 50 a&ntilde;os. </em>Liberada ya en democracia de ese sutil yugo de un marido c&eacute;lebre, Felicidad Blanc trabaj&oacute; como traductora, public&oacute; cuentos al tiempo que sigui&oacute; cultivando la amistad de relevantes escritores hasta su fallecimiento en San Sebasti&aacute;n en 1990.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo a la significaci&oacute;n cultural e ideol&oacute;gica de <em>El desencanto,</em> que atrajo desde su estreno la atenci&oacute;n de soci&oacute;logos, psiquiatras o fil&oacute;sofos, adem&aacute;s de los cin&eacute;filos, el filme fue pionero como documental. A mediados de los setenta se trataba de un g&eacute;nero considerado de segunda divisi&oacute;n y poco reconocido por la cr&iacute;tica y los espectadores. De ah&iacute; que estudiantes y profesionales del cine interpelaran a Ch&aacute;varri en un coloquio abierto sobre las t&eacute;cnicas del rodaje y del montaje de un filme que fue adquiriendo prestigio poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros compases de la democracia este cineasta, que acaba de cumplir 83 a&ntilde;os, dirigi&oacute; algunas notables pel&iacute;culas como <em>A un dios desconocido</em> (1977), <em>Bearn o la sala de las mu&ntilde;ecas </em>(1982), <em>Las bicicletas son para el verano</em> (1983) o <em>Las cosas del querer </em>(1989) en una carrera variada que abord&oacute; temas muy diferentes. &ldquo;Cuando era joven, yo quer&iacute;a hacer pel&iacute;culas de todo tipo porque me gustan los retos. Mi modelo era un director como Howard Hawks&rdquo;, confiesa. Pero a pesar de su veterana sabidur&iacute;a, o quiz&aacute; por ello, nunca da consejos y en respuesta a la pregunta de un joven cineasta se&ntilde;ala: &ldquo;B&uacute;scate la vida y aprende&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/desencanto-reflejo-cine-miseria-moral-burguesia-franquista_1_13096431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El desencanto', el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cineastas,Literatura,Franquismo,Poesía,Documental,Cine documental,Cultura,Astorga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la Iglesia se convirtió en el apoyo de la dictadura de Franco: los bailes eran pecado y se multaba por blasfemar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/iglesia-convirtio-apoyo-dictadura-franco-bailes-pecado-multaba-blasfemar_1_13065976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff60faa4-4303-42d3-aee8-2e6fb33e1748_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo la Iglesia se convirtió en el apoyo de la dictadura de Franco: los bailes eran pecado y se multaba por blasfemar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Julián Chaves aborda en su libro 'El águila y la sotana' el papel de la Iglesia católica en la guerra y la posguerra (1936-1945) como apoyo básico de la dictadura</p><p class="subtitle">La estrategia mediática de Hitler para conquistar el mundo a base de entrevistas</p></div><p class="article-text">
        Durante el medio siglo de la Restauraci&oacute;n y, m&aacute;s tarde, durante la breve <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ministerio-cultura-inicia-tramites-extincion-cuatro-fundaciones-franquistas_1_12776334.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictadura del general Primo de Rivera</a> (1923-1930), la Iglesia cat&oacute;lica goz&oacute; de una larga lista de privilegios tanto en el terreno econ&oacute;mico como en lo social y lo moral. Se trataba de un poder sobre los cuerpos y las almas que hab&iacute;a acumulado durante siglos y que, en ning&uacute;n caso, estaba dispuesta a perder. Por ello, la jerarqu&iacute;a y la mayor&iacute;a del clero se opusieron con u&ntilde;as y dientes, con boicoteos y movilizaciones, con amenazas y conspiraciones, al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/campoamor-versus-kent-simbolo-divisiones-espana-republicana_1_8539947.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r&eacute;gimen de la Segunda Rep&uacute;blica</a> que consagr&oacute; en la Constituci&oacute;n de 1931 el laicismo en la sociedad espa&ntilde;ola y la separaci&oacute;n de la Iglesia y el Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Este conflicto sirve de punto de partida al historiador Juli&aacute;n Chaves para abordar la historia de la Iglesia durante el primer <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/tenedores-pendientes-relojes-obras-arte-incautadas-franquismo-pertenecian-vida-domestica_1_11453915.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">franquismo </a>(1936-1945) en su ensayo <em>El &aacute;guila y la sotana</em> (&Aacute;tico de los Libros), donde relata el f&eacute;rreo control social que el llamado <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/padre-llanos-cura-abandono-franquismo-acabo-levantando-puno-pasionaria-mitin-pce_1_11431720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacionalcatolicismo</a> ejerci&oacute; de la mano del franquismo. &ldquo;La Iglesia tuvo muchos privilegios durante la Restauraci&oacute;n y la dictadura de Primo de Rivera&rdquo;, se&ntilde;ala este catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea de la Universidad de Extremadura. &ldquo;Por ello, las reformas y avances de la Rep&uacute;blica en materia educativa, de reforma agraria o de impulso de derechos y libertades fueron una amenaza para el statu quo eclesi&aacute;stico. La Iglesia perdi&oacute;, pues, mucha influencia social y moral, al tiempo que ve&iacute;a limitados sus presupuestos y las ayudas p&uacute;blicas a lo estrictamente necesario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El historiador, especialista en la Espa&ntilde;a del siglo XX y autor tambi&eacute;n de una historia del maquis entre otras obras, a&ntilde;ade que la gran mayor&iacute;a de la c&uacute;pula eclesi&aacute;stica mostr&oacute; una muy en&eacute;rgica resistencia&nbsp;frente a gobernantes y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/maestras-republicanas-exilio-luz-prende_1_6084880.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leyes republicanas</a>. Cabr&iacute;a, por ejemplo, recordar la p&eacute;rdida de influencia de la Iglesia y las &oacute;rdenes religiosas en el sistema educativo ante el empe&ntilde;o del r&eacute;gimen republicano por fortalecer la escuela p&uacute;blica, lo que derivaba en continuos enfrentamientos entre los p&aacute;rrocos y los maestros en multitud de pueblos y de barrios.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/16e2ba4c-ddd0-4fc6-af6a-a21bdfb2f981_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La jerarqu&iacute;a no tuvo tampoco ning&uacute;n empacho en manipular algunas intervenciones de l&iacute;deres republicanos como cuando arremeti&oacute; contra el jefe del Gobierno, Manuel Aza&ntilde;a, que proclam&oacute; en el Congreso en octubre de 1931 su famosa frase de &ldquo;Espa&ntilde;a ha dejado de ser cat&oacute;lica&rdquo; en una alusi&oacute;n al laicismo de las leyes y no a ninguna persecuci&oacute;n contra los cat&oacute;licos. Lo cierto es que durante los cinco a&ntilde;os de etapa republicana en paz, la Iglesia no dej&oacute; de conspirar y de amenazar a la Rep&uacute;blica, bien con el apoyo a partidos cat&oacute;licos como la CEDA (Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Derechas Aut&oacute;nomas) o bien con un respaldo casi incondicional a militares golpistas. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, no resulta de extra&ntilde;ar que, en los primeros compases de la guerra, los obispos, salvo m&iacute;nimas excepciones, ya calificaran de cruzada el levantamiento contra la Rep&uacute;blica y, por supuesto, bendijeran los esfuerzos b&eacute;licos del bando franquista. Hasta tal punto result&oacute; notable la identificaci&oacute;n de Ej&eacute;rcito golpista con la Iglesia que el escritor Jos&eacute; Mar&iacute;a Pem&aacute;n, uno de los ide&oacute;logos del franquismo, dej&oacute; esta arenga en plena guerra civil: &ldquo;El humo del incienso y el humo del ca&ntilde;&oacute;n, que sube hasta las plantas de Dios, son una misma voluntad vertical de afirmar una fe y sobre ella salvar un mundo y restaurar una civilizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Persecuci&oacute;n de la Iglesia en zona republicana</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n de Juli&aacute;n Chaves descubre algunos aspectos poco conocidos o resaltados en esta materia como la represi&oacute;n de los obispos, sacerdotes, frailes y monjas en la retaguardia republicana durante la guerra. El catedr&aacute;tico utiliza en su libro un memor&aacute;ndum de enero de 1937 impulsado por el ministro Manuel Irujo, del PNV, que enumeraba las v&iacute;ctimas por motivos religiosos en la zona leal al Gobierno, en especial durante los primeros meses del conflicto. &ldquo;Los religiosos&rdquo;, se&ntilde;ala Chaves en una charla con elDiario.es, &ldquo;fueron objetivos preferentes de las milicias incontroladas de anarquistas y, en menor medida, de comunistas que en el verano de 1936 hicieron la guerra por su cuenta y escaparon al control gubernamental. Digamos que en ese periodo del orden revolucionario se impuso al Estado republicano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En total fueron asesinados 6.832 religiosos, entre ellos 13 obispos, lo que signific&oacute; un 14% de las v&iacute;ctimas en la retaguardia de la zona leal. Conviene subrayar que el Consejo de Ministros rechaz&oacute; el informe de Irujo que, no obstante, sigui&oacute; en el Gobierno como ministro en representaci&oacute;n del PNV. Tras aquellos terribles meses, la persecuci&oacute;n y asesinato de religiosos disminuy&oacute; notablemente hasta convertirse en un fen&oacute;meno residual&rdquo;, se&ntilde;ala Chaves.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sociedad española sufrió un retroceso increíble en todos los terrenos. Cualquier avance de modernización fue paralizado y los derechos humanos fueron vulnerados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julián Chaves</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando Chaves traza la situaci&oacute;n social en las regiones que van conquistando los franquistas, la Iglesia ya prefigura lo que ser&aacute; su papel de control social y moral durante las siguientes d&eacute;cadas y, en especial, en la posguerra. Los bailes pod&iacute;an ser un pecado, fiestas irreverentes como los populares carnavales fueron prohibidos y las restricciones a las libertades llegaban a extremos esperp&eacute;nticos como las multas por blasfemar en p&uacute;blico. De hecho, los sacerdotes se erigen en aut&eacute;nticos martillos de herejes, en expresi&oacute;n c&eacute;lebre en la &eacute;poca, frente a cualquier disidencia moral o de costumbres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; claro&rdquo;, resalta el autor de <em>El &aacute;guila y la sotana</em>, &ldquo;que la sociedad espa&ntilde;ola sufri&oacute; un retroceso incre&iacute;ble en todos los terrenos. Digamos que cualquier avance de modernizaci&oacute;n fue paralizado, los derechos humanos fueron vulnerados y la Iglesia se convirti&oacute;, sin duda, en una gran colaboradora de la dictadura de Franco en lo que se ha llamado el nacionalcatolicismo&rdquo;. En apenas a&ntilde;o y medio, durante la &uacute;ltima fase de la guerra, el bando sublevado suprimi&oacute; los matrimonios civiles, derog&oacute; la ley de divorcio de 1932, restableci&oacute; la compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s y otras &oacute;rdenes y eximi&oacute; de contribuci&oacute;n territorial a las propiedades de la Iglesia. Es decir, toda una bater&iacute;a de medidas para devolver todo el poder que la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica hab&iacute;a tenido hasta la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica.
    </p><h2 class="article-text">El cardenal Gom&aacute;, P&iacute;o XII y los nazis</h2><p class="article-text">
        El papel del cardenal Isidro Gom&aacute; (1869-1940), arzobispo de Toledo y primado de Espa&ntilde;a durante la Guerra Civil, ocupa una atenci&oacute;n preferente en el libro de Chaves, que ha buceado en las manifestaciones p&uacute;blicas y en los documentos de un personaje fundamental en la &eacute;poca. Junto al tambi&eacute;n cardenal Pedro Segura, Gom&aacute; represent&oacute; al sector m&aacute;s conservador e integrista entre los cat&oacute;licos frente a las escasas voces liberales en aquel periodo como Francisco Vidal y Barraquer. Como ya rese&ntilde;amos, los &uacute;nicos disidentes cat&oacute;licos del territorio franquista resultaron ser los sacerdotes vascos y nacionalistas, algunos reprimidos e incluso asesinados por las tropas franquistas. Otro protagonista relevante fue el cardenal Eugenio Pacelli, m&aacute;s tarde elegido papa como P&iacute;o XII en marzo de 1939, un pont&iacute;fice muy pol&eacute;mico por sus actitudes frente al franquismo, primero; y frente al nazismo unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gom&aacute; llev&oacute; las relaciones del episcopado espa&ntilde;ol con Pacelli durante la guerra&rdquo;, se&ntilde;ala el catedr&aacute;tico Chaves, &ldquo;y encabez&oacute; la carta colectiva de los obispos espa&ntilde;oles de apoyo a Franco en 1937 que suscribieron todos los prelados, excepto cinco. Por otra parte, el futuro P&iacute;o XII cambi&oacute; de actitud durante ese periodo. De hecho,&nbsp;pas&oacute; de mostrarse cr&iacute;tico con el bando nacional y reticente a las alianzas de los franquistas y falangistas con los nazis a expresar entusiasmo por la victoria de Franco y a manifestarse con tibieza frente a la persecuci&oacute;n de los jud&iacute;os&rdquo;. &ldquo;Fue un papa muy contradictorio o quiz&aacute; se derechiz&oacute; al acceder al pontificado&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, pese a la absoluta sinton&iacute;a entre el episcopado y la dictadura, los obispos tampoco escaparon a la brutal censura que aplic&oacute; el franquismo a cualquier expresi&oacute;n p&uacute;blica un poco cr&iacute;tica en la posguerra. Gom&aacute; lleg&oacute; a sufrir una prohibici&oacute;n gubernativa que le impidi&oacute; difundir su pastoral <em>Lecciones de la guerra y deberes de la paz </em>publicada en el bolet&iacute;n del arzobispado en agosto de 1939, reci&eacute;n terminada la guerra. En aquella pastoral filtraba alguna cr&iacute;tica hacia los vencedores y ese incidente lo llev&oacute; a enfrentarse con el sector m&aacute;s pronazi del Gobierno franquista encabezado por Ram&oacute;n Serrano S&uacute;&ntilde;er, cu&ntilde;ado del dictador. El amplio y muy documentado ensayo de Juli&aacute;n Chaves se detiene en 1945 con el final de la Segunda Guerra Mundial, pero este catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea no descarta ampliar su investigaci&oacute;n sobre las relaciones entre la Iglesia y la dictadura hasta la muerte de Franco. &ldquo;Se trata de un tema muy interesante y poco estudiado&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/iglesia-convirtio-apoyo-dictadura-franco-bailes-pecado-multaba-blasfemar_1_13065976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 21:36:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ff60faa4-4303-42d3-aee8-2e6fb33e1748_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="87903" type="image/jpeg"/>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la Iglesia se convirtió en el apoyo de la dictadura de Franco: los bailes eran pecado y se multaba por blasfemar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ff60faa4-4303-42d3-aee8-2e6fb33e1748_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,República,Franquismo,Libros,Literatura,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estrategia mediática de Hitler para conquistar el mundo a base de entrevistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/estrategia-mediatica-hitler-conquistar-mundo-base-entrevistas_1_12896687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8e970d0-8d10-43b5-a7ad-1d4a2d40f3b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La estrategia mediática de Hitler para conquistar el mundo a base de entrevistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro 'Entrevistando a Hitler', de Lutz Hachmeister, analiza las relaciones del dictador con los periodistas y la formación del aparato de propaganda del nazismo
</p><p class="subtitle">‘La ladrona de libros’, el fenómeno que abrió la veda de la ficción comercial sobre el Holocausto cumple 20 años
</p></div><p class="article-text">
        La radio y el cine experimentaron un crecimiento extraordinario en los a&ntilde;os veinte y treinta del siglo pasado hasta llegar a millones de personas. De esos dos medios de comunicaci&oacute;n de masas se aprovech&oacute; el nazismo para adoctrinar a una mayor&iacute;a de alemanes y, m&aacute;s tarde, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nuremberg-pelicula-juicios-cupula-nazi-desgraciadamente-actual-sera-futuro_1_12814217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la Segunda Guerra Mundial,</a> a otros pa&iacute;ses. Un siglo despu&eacute;s, la extrema derecha de EEUU y Europa se sirve de las redes sociales para su notable expansi&oacute;n y practica aquel lema de Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/costa-gavras-mundo-sobrevivido-stalin-hitler-guerra-civil-son-tiempos-malos-saldremos_1_12238477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adolf Hitler</a>, de que &ldquo;una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad&rdquo;. Hoy se llama posverdad. El ensayo <em>Entrevistando a Hitler </em>(Libros del KO) repasa la relaci&oacute;n del dictador con los periodistas extranjeros y las t&aacute;cticas del aparato de propaganda de los nazis.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s del an&aacute;lisis de un centenar largo de entrevistas realizadas a Hitler, el periodista e historiador alem&aacute;n Lutz Hachmeister (1959-2024), uno de los mayores expertos en el periodo nazi, desvela la t&eacute;cnica empleada para llegar al poder. &ldquo;Se trata de un libro pionero&rdquo;, dice Pedro Argudo, traductor del libro al espa&ntilde;ol, &ldquo;en tanto que demuestra la existencia de una estrategia medi&aacute;tica por parte del nazismo para justificar sus principios&rdquo;. A juicio del catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea, Xos&eacute; Manoel Nu&ntilde;ez Seixas, Hitler fue un maestro en el uso de la radio para sus fines en un momento en que este medio de comunicaci&oacute;n se expand&iacute;a a todos los sectores de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo a la radio, el r&eacute;gimen nazi aprovech&oacute; tambi&eacute;n la llegada del cine sonoro y la colaboraci&oacute;n de cineastas como Leni Riefenstahl (<em>Olimpia, El triunfo de la voluntad</em>&hellip;). &ldquo;Para una ideolog&iacute;a basada en los grandes rituales y en espectaculares puestas en escena&rdquo;, se&ntilde;ala el historiador gallego, &ldquo;la figura de una cineasta genial como Riefenstahl result&oacute; de gran ayuda&rdquo;. &ldquo;Es cierto que podemos comparar el cambio de paradigma comunicativo que significaron la radio, el cine y la publicidad hace un siglo con la posverdad que trata de imponer la extrema derecha actual. No cabe duda de que la irrupci&oacute;n de internet y el auge de las redes ha favorecido el crecimiento de los ultras en todo el mundo, en especial entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes que no suelen seguir a los medios tradicionales de referencia. Lo m&aacute;s indignante es que aquellos que defienden la difamaci&oacute;n o los bulos dicen hacerlo en nombre de la libertad de expresi&oacute;n&rdquo;, zanja.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/113ca3a9-771f-4424-b887-0ca9a054925a_source-aspect-ratio_default_1133963.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Dotado de un don excepcional para la oratoria, Adolf Hitler usaba un mismo discurso ya se tratara de una negociaci&oacute;n, una charla o un mitin para multitudes, seg&uacute;n explica Hachmeister en su libro publicado recientemente en espa&ntilde;ol. En opini&oacute;n de Pedro Argudo, buen conocedor de la historia de Alemania, &ldquo;m&aacute;s que un buen orador, Hitler era alguien que, gracias a la puesta en escena y al lenguaje no verbal, seduc&iacute;a a quienes lo escuchaban&rdquo;. &ldquo;Eso s&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;sin ser nunca rebatido ni cuestionado. Sus gestos, que ensayaba ante el espejo y la verborragia que empleaba eran su estrategia comunicativa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que otros famosos dictadores, Hitler se pod&iacute;a explayar durante horas en un mitin y comentar los asuntos m&aacute;s peregrinos o cotidianos de tal manera que fascinaba a las masas. Ahora bien, el inmenso poder de seducci&oacute;n del F&uuml;hrer radicaba tambi&eacute;n en un inmenso aparato de propaganda, una inacabable tela de ara&ntilde;a tejida por una legi&oacute;n de periodistas, artistas y funcionarios a las &oacute;rdenes del partido, con Goebbels a la cabeza. A partir de la <em>Gleichschaltung</em>, el proceso totalitario de control social desde la llegada de los nazis al poder en 1933, el r&eacute;gimen elimina cualquier disidencia y, sobre todo, cualquier expresi&oacute;n p&uacute;blica de cr&iacute;tica y de modo singular la prensa independiente. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello durante los 12 a&ntilde;os de gobierno de los nacionalsocialistas desaparece una disidencia condenada a la c&aacute;rcel, el fusilamiento o el exilio, como ocurri&oacute; con grandes nombres de la cultura. No conviene olvidar que los primeros campos de concentraci&oacute;n, como Dachau, fueron construidos para encarcelar a los opositores alemanes. Por otra parte, la dictadura nazi supo comprar voluntades entre los intelectuales. &ldquo;Goebbels, por ejemplo&rdquo;, explica Nu&ntilde;ez Seixas, un especialista en los reg&iacute;menes totalitarios de la Europa del siglo XX, &ldquo;atrajo hacia sus filas a actores, actrices y creadores art&iacute;sticos que fueron halagados en su vanidad y bien pagados por sus servicios. Por ello un sector de los intelectuales se aline&oacute; con el nacionalismo alem&aacute;n en sectores como el cine, donde la factor&iacute;a UFA pretendi&oacute; competir con la industria de Hollywoood&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Compra de periodistas</strong></h2><p class="article-text">
        Esta compra de voluntades tambi&eacute;n afect&oacute; a muchos periodistas alemanes, entre 1933 y 1945, que se integraron en la maquinaria de propaganda del nazismo. Ese tipo de captaci&oacute;n alcanz&oacute; incluso a periodistas anta&ntilde;o de izquierdas, siempre y cuando no fueran jud&iacute;os. Por tanto, la relaci&oacute;n de los informadores alemanes con la dictadura fue de absoluta sumisi&oacute;n y de ah&iacute; que las entrevistas con corresponsales extranjeros resultaran tan significativas de la personalidad y la evoluci&oacute;n de Hitler. No obstante, durante la guerra el dictador concedi&oacute; ya muy pocas entrevistas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los anglosajones los utilizó, sobre todo, para venderse como un pacifista antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El libro de Hachmeister, <em>Entrevistando a Hitler</em>, analiza este tema seg&uacute;n la nacionalidad de los periodistas. As&iacute; lo comenta el traductor Pedro Argudo: &ldquo;A los anglosajones los utiliz&oacute;, sobre todo, para venderse como un pacifista antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, y tal vez tambi&eacute;n para evitar que Estados Unidos entrase en el conflicto. A los de pa&iacute;ses aliados, como Italia y Jap&oacute;n, para reforzar los lazos pol&iacute;ticos y transmitir unidad y fortaleza. Por &uacute;ltimo, a los periodistas franceses, a los que aborrec&iacute;a, para adormecer a la opini&oacute;n p&uacute;blica en lo relativo a la Alemania nazi&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto N&uacute;&ntilde;ez Seixas como Argudo se muestran de acuerdo en que el aparato de propaganda nazi seleccionaba con mucho esmero a los corresponsales extranjeros que pod&iacute;an acceder al F&uuml;hrer de tal manera que o bien estaban poco preparados para debatir con Hitler o bien simpatizaban con la ideolog&iacute;a nazi pese a proceder a veces de pa&iacute;ses democr&aacute;ticos. En otros casos los informadores se sent&iacute;an impresionados y anonadados por unas espectaculares puestas en escena como la residencia de Hitler en los Alpes o los palacios de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A la hora de los paralelismos con la actualidad y de las ense&ntilde;anzas que pueden extraerse de la relaci&oacute;n de los nazis con la prensa, N&uacute;&ntilde;ez Seixas tiene claro que &ldquo;los medios no pueden ignorar hoy a la extrema derecha que obtiene el 15% o el 20% de los votos&rdquo;. &ldquo;Pero est&aacute; claro&rdquo;, matiza el catedr&aacute;tico de la Universidad de Santiago, &ldquo;que los periodistas est&aacute;n obligados a resaltar las contradicciones, falsedades y las amenazas para la democracia que suponen los l&iacute;deres ultras. Adem&aacute;s, hay que tener en cuenta que los partidos ultras, que montan la desinformaci&oacute;n, est&aacute;n muy preparados. Y parece que la indignaci&oacute;n ha cambiado de lado&rdquo;. Este profesor universitario, autor de libros como Guaridas del lobo, tiene claro que en el origen de la expansi&oacute;n ultra se halla un tipo como Donald Trump, presidente de Estados Unidos. &ldquo;Yo saco la rabia de la gente&rdquo;, fue lema de las campa&ntilde;as de Trump. Un eslogan que ya utiliz&oacute; Adolf Hitler un siglo antes. Y pas&oacute; lo que pas&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/estrategia-mediatica-hitler-conquistar-mundo-base-entrevistas_1_12896687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La estrategia mediática de Hitler para conquistar el mundo a base de entrevistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolf Hitler,Nazismo,Dictadura,Entrevistas,Cine,Radio,Propaganda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/robos-historia-arte-llegaron-museo-louvre_1_12824661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" width="8160" height="4590" alt="Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ensayo repasa los saqueos del patrimonio más célebres, desde las tumbas egipcias a la guerra de Irak pasando por los nazis y los hurtos en instituciones españolas</p><p class="subtitle">Trocearlas o mercado negro, la única forma de los ladrones para vender las joyas robadas del Louvre
</p></div><p class="article-text">
        A Ana Trigo no le sorprendi&oacute; mucho el modo tan rudimentario y audaz con el que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/francia-detiene-ultimo-sospechoso-robo-joyas-louvre_1_12795520.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron robadas</a> valiosas obras de arte del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/atraco-louvre-obliga-cerrar-museo-durante-dia_1_12695972.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo del Louvre</a> el pasado mes de octubre. En Par&iacute;s los ladrones utilizaron un sencillo montacargas, rompieron unas ventanas y en apenas un cuarto de hora se largaron con un muy suculento bot&iacute;n. &ldquo;Podr&iacute;amos pensar que los ladrones de arte recurren a m&eacute;todos m&aacute;s sofisticados, pero hay que subrayar que la seguridad de los museos deja mucho que desear. En realidad, la mayor&iacute;a de museos son muy vulnerables al robo de obras de arte&rdquo;, afirma esta tasadora de arte y escritora. Ana Trigo puede opinar con conocimiento de causa tras una larga trayectoria como experta en museos y en patrimonio hist&oacute;rico-art&iacute;stico. Y como fruto de su experiencia y de su bagaje acaba de publicar <em>Ladrones de arte. Robos c&eacute;lebres de grandes obras </em>(Ariel), donde pasa revista a los hurtos m&aacute;s sonados de la historia.
    </p><p class="article-text">
        La autora, que compagina su especialidad con la publicaci&oacute;n de novelas de misterio hist&oacute;rico, se propuso explicar de forma amena y divulgativa ese desconocido mundo del expolio art&iacute;stico y del mercado negro que rodea a este tipo de delincuencia. &ldquo;El robo de arte&rdquo;, se&ntilde;ala en una entrevista con elDiario.es, &ldquo;es la cuarta mayor categor&iacute;a delictiva del mundo tras el tr&aacute;fico de drogas, el blanqueo de capitales y el comercio de armas. Adem&aacute;s, esta delincuencia les resulta barata a los ladrones, ya que las penas de c&aacute;rcel suelen ser reducidas. Seg&uacute;n datos del FBI cada a&ntilde;o del presente siglo se han sustra&iacute;do piezas de arte por un valor entre 4.000 y 6.000 millones de d&oacute;lares y conviene agregar que el porcentaje de obras que son restituidas es &iacute;nfimo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el ensayo de Ana Trigo deja bien claro que estas cifras tan descomunales solamente son posibles gracias a la existencia de bandas organizadas y especializadas en este tipo de delitos, por un lado, y a un ampl&iacute;simo mercado negro en el que participa m&aacute;s de un profesional del sector como marchantes o intermediarios. A pesar de la parafernalia de seguridad en los grandes museos, estos centros padecen una serie de carencias que los convierten en blancos favoritos de los ladrones. &ldquo;En los museos&rdquo;, comenta la experta madrile&ntilde;a, &ldquo;suele faltar personal, sus presupuestos resultan limitados, las rutinas de control no est&aacute;n bien organizadas e incluso en algunos casos ni siquiera todas las obras est&aacute;n catalogadas. En una palabra, una suma de falta de organizaci&oacute;n, de corruptelas y de negligencia favorece los atracos en los museos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3b8a2c78-d26e-4a97-bffb-2509ef860a5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A juicio de la autora, una minor&iacute;a selecta de coleccionistas muy ricos son capaces incluso de encargar robos por el simple placer de disfrutar de obras de arte solo en sus domicilios. No les importa a estos multimillonarios que las piezas no puedan ser mostradas en p&uacute;blico y as&iacute; se conforman con exponerlas a sus familiares y amigos, ya que en multitud de ocasiones cuadros o esculturas son tan conocidos que su venta se convierte en misi&oacute;n imposible. &ldquo;A veces se comenta en un tono entre la leyenda y la realidad que algunas reuniones de la mafia en Estados Unidos o en Italia se celebran en salones presididos por aut&eacute;nticas obras maestras de la historia del arte. Robadas, por supuesto&rdquo;, dice Ana Trigo. La autora de <em>Ladrones de arte</em> ha investigado durante a&ntilde;os para escribir este libro que se nutre de una bibliograf&iacute;a en su mayor&iacute;a anglosajona, pues se han publicado y se publican pocos t&iacute;tulos en espa&ntilde;ol sobre esta materia a pesar de la importancia de nuestro patrimonio.
    </p><h2 class="article-text">De los expolios coloniales a los nazis</h2><p class="article-text">
        En cualquier caso, este ensayo revela que los expolios art&iacute;sticos se han producido desde la Edad Antigua y que suelen perpetrarse, sobre todo, en las <a href="https://www.eldiario.es/internacional/investigacion-forense-genocidio-reconstruir-hechos-desmontar-narrativa-oficial_128_12750907.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dominaciones coloniales</a>, en las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/husni-abdel-wahed-embajador-palestina-centro-genocidio-israel-genocidio-cultural_1_12644958.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guerras</a> y en las revoluciones. Ahora bien, en lo que se refiere a los expolios coloniales, como los casos famosos de profanaciones de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tumbas-destruidas-residentes-expulsados-ciudad-muertos-cairo-lucha-sobrevivir_1_10769859.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tumbas en Egipto</a> o de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/museo-siglo-xxi-le-cuesta-romper-siglo-xix_1_10213398.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bronces de Benin</a>, que cuentan con extensos cap&iacute;tulos en el libro, Ana Trigo sostiene una opini&oacute;n minoritaria y no compartida por otros expertos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque la corriente principal&rdquo;, afirma, &ldquo;se muestra partidaria de que las obras de arte sean restituidas a sus pa&iacute;ses de origen, yo creo que debemos analizar pieza a pieza y siempre con el objetivo de la seguridad del patrimonio. En definitiva, debe primar el disfrute del p&uacute;blico y que las obras art&iacute;sticas se hallen al alcance del mayor n&uacute;mero de investigadores y de aficionados al arte. As&iacute; las cosas, llevado este debate al extremo, todos los pa&iacute;ses hemos sufrido expolios por invasiones y conflictos. Sin ir m&aacute;s lejos el Ej&eacute;rcito franc&eacute;s, con el mariscal Soult al mando, se apropi&oacute; de mucho rico patrimonio espa&ntilde;ol durante la guerra de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, y no por ello lo hemos reclamado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los países hemos sufrido expolios por invasiones y conflictos. Sin ir más lejos el Ejército francés, con el mariscal Soult al mando, se apropió de mucho rico patrimonio español durante la guerra de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, y no por ello lo hemos reclamado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Trigo</span>
                                        <span>—</span> Tasadora de arte y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de guerras el libro se detiene especialmente en el expolio cometido en Irak tras la <a href="https://www.eldiario.es/politica/destruccion-cultural-irak-crimen-premeditado-e-impune_129_11233297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invasi&oacute;n de Estados Unidos</a> en 2003 que, a juicio de Trigo, nadie quiso evitar. Aquellos saqueos, que pudieron verse en directo por televisi&oacute;n, fueron masivos y una cantidad ingente de piezas de un alt&iacute;simo valor hist&oacute;rico en la tierra de la antigua Mesopotamia acabaron vendidas en el mercado negro. &ldquo;La mayor&iacute;a de piezas&rdquo;, concluye esta experta, &ldquo;nunca han sido recuperadas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el m&aacute;s grande expolio de la historia lo protagonizaron sin duda alguna <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/reclamacion-europa-tesoro-entregado-nazis-abre-debate-patrimonio-debe-exigir-espana-vuelta_1_12154138.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los nazis</a> durante la ocupaci&oacute;n de buena parte de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Personajes siniestros y poderosos como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nuremberg-pelicula-juicios-cupula-nazi-desgraciadamente-actual-sera-futuro_1_12814217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hermann G&ouml;ring</a> o Alfred Rosenberg, a la orden directa de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/partido-ultra-afd-expulsa-candidatos-liderar-juventudes-imitar-hitler-discurso_1_12814825.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adolf Hitler</a>, gran amante del arte, saquearon museos, iglesias, palacios y edificios oficiales para reunir un gigantesco patrimonio. &ldquo;La principal diferencia con otros expolios&rdquo;, argumenta Ana Trigo, &ldquo;se refiere al car&aacute;cter sistem&aacute;tico de la actuaci&oacute;n de los nazis que obedec&iacute;a a instrucciones desde el mism&iacute;simo poder pol&iacute;tico. Por otra parte, los nazis ejecutaron ese expolio a partir de un control exhaustivo de aquello de lo que se apropiaban. As&iacute; pues, conviene recordar que todo lo documentaban con fotograf&iacute;as, &aacute;lbumes de recopilaci&oacute;n, fichas&hellip;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Salvadores del patrimonio</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Trigo, las numerosas versiones literarias o cinematogr&aacute;ficas de aquellos episodios del expolio nazi se ajustan bastante a la realidad. &ldquo;Quiz&aacute; con un matiz&rdquo;, observa la experta &ldquo;y es que responden a la visi&oacute;n de los norteamericanos. De ah&iacute; que magnifiquen y ensalcen su propia labor, por ejemplo, al recordar el papel jugado por los llamados 'monument men', profesionales cuyo cometido consisti&oacute; en proteger y recuperar el arte robado por los nazis. Pero m&aacute;s relevante y meritoria fue la proeza de salvadores del patrimonio que se jugaron literalmente la vida por rescatar multitud de obras maestras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En varios cap&iacute;tulos la autora destaca a esos an&oacute;nimos h&eacute;roes que defendieron el patrimonio a riesgo de su vida como los mineros de Altaussee, en Austria, que burlaron la vigilancia de las tropas alemanas en retirada y desactivaron las bombas colocadas en las galer&iacute;as subterr&aacute;neas para destruir innumerables obras. Menci&oacute;n especial merece en el libro una discreta conservadora francesa, Rose Valland, que se gan&oacute; la confianza de las autoridades nazis en el parisino museo Jeau de Paume. &ldquo;Fue&rdquo;, subraya Ana Trigo, &ldquo;una mujer a quien los oficiales alemanes trataron con indiferencia y desd&eacute;n. Pero ella fue testigo del latrocinio con habilidad y se convirti&oacute; m&aacute;s tarde en un testimonio clave para salvar cientos de miles de obras y para condenar a algunos de los jerarcas nazis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No olvida, por supuesto, Ana Trigo abordar en su libro algunos de los m&aacute;s c&eacute;lebres robos o desapariciones en centros emblem&aacute;ticos de Espa&ntilde;a, como el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/tecnologia-museo-prado-desvela-secretos-escondidos-lienzos-cuadros_1_12277188.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo del Prado</a>, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/palacio-real-madrid-mayor-palacio-real-europa-pm_1_12208490.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palacio Real</a> o la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cultura-dejara-contratar-software-israeli-biblioteca-nacional_1_12659521.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biblioteca Nacional</a>. Tal vez el suceso m&aacute;s misterioso y sonado fuera el ocurrido en el Palacio Real en agosto de 1989 cuando alguien entr&oacute; en el edificio, descolg&oacute; cuatro cuadros (dos de ellos obras de Vel&aacute;zquez) valorados cada una de ellos en m&aacute;s de 100 millones de pesetas de la &eacute;poca (1,7 millones de euros actuales) y abandon&oacute; el lugar sin ning&uacute;n problema. 
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            <span class="title">
                Fachada del edificio de la Biblioteca Nacional de España                            </span>
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        La facilidad e impunidad con la que actuaron los ladrones pueden servir de antecedente comparable al reciente robo en el museo del Louvre. As&iacute; lo cuenta Ana Trigo: &ldquo;Las alarmas no sonaron, nadie del personal de seguridad vio nada extra&ntilde;o, ninguna entrada ni cerradura fue forzada, el sistema de seguridad no detect&oacute; ninguna presencia. En la sala del robo no hab&iacute;a signos de violencia&rdquo;. Lo bien cierto, seg&uacute;n comenta la experta, es que cuando ya han pasado m&aacute;s de tres d&eacute;cadas y despu&eacute;s de que la polic&iacute;a manejara diversas hip&oacute;tesis, las obras maestras robadas no han aparecido. &ldquo;Las inc&oacute;gnitas del gran robo en el Palacio Real de Madrid siguen sin respuesta&rdquo;, dice Trigo a modo de sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Insiste esta vers&aacute;til experta, profesional del mundo del arte y escritora a un tiempo, en la necesidad de reforzar la seguridad de museos y centros de arte. Para Ana Trigo resulta inconcebible que cada vez con mayor frecuencia los autocalificados activistas del clima destrocen cuadros magistrales o esculturas soberbias, lo que atestigua la vulnerabilidad del patrimonio art&iacute;stico. Una gran mayor&iacute;a de las piezas robadas en los atracos m&aacute;s c&eacute;lebres, que aparecen en las p&aacute;ginas de este ensayo, est&aacute;n todav&iacute;a pendientes de resolver. &ldquo;Algunas de estas obras&rdquo;, relata la autora, &ldquo;no solo han sido testigos mudos de la historia, sino que han determinado su rumbo y el de quienes han estado en contacto con ellas. En definitiva, su p&eacute;rdida es una p&eacute;rdida para la Humanidad entera&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/robos-historia-arte-llegaron-museo-louvre_1_12824661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Dec 2025 20:35:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Robos,Louvre,Patrimonio,Irak,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Victorina Durán, la pionera del teatro olvidada de la generación del 27 que tuvo que exiliarse por ser lesbiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/victorina-duran-pionera-teatro-olvidada-generacion-27-tuvo-exiliarse-lesbiana_1_12786701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1a1e4d8-2bce-4bb7-a640-392264d5effa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x84y26.jpg" width="1200" height="675" alt="Victorina Durán, la pionera del teatro olvidada de la generación del 27 que tuvo que exiliarse por ser lesbiana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una biografía de la profesora Eva Moreno-Lago descubre a esta dramaturga, escenógrafa, pintora, escritora, crítica de arte, figurinista, directora de teatro y catedrática</p><p class="subtitle">Xavi Puig, cofundador de 'El Mundo Today': “El cómico cínico es una especie de ‘criptobro’ de la risa”
</p></div><p class="article-text">
        No en vano la biograf&iacute;a que acaba de publicar la profesora Eva Moreno-Lago se titula <em>Victorina Dur&aacute;n. Una vida llamada teatro</em> (Renacimiento). &ldquo;Su vida y su profesi&oacute;n caminaron siempre de la mano&rdquo;, se&ntilde;ala esta joven docente de Literatura Espa&ntilde;ola de la Universidad de Sevilla que ha dedicado m&aacute;s de una d&eacute;cada a investigar sobre uno de los personajes m&aacute;s apasionantes y vanguardistas de la llamada generaci&oacute;n de 1927. Victorina Dur&aacute;n (Madrid, 1899-1993), Victor, Vito o Vic para su c&iacute;rculo &iacute;ntimo, fue figurinista, escen&oacute;grafa, directora teatral y dramaturga, am&eacute;n de cr&iacute;tica de arte y catedr&aacute;tica de Indumentaria del conservatorio de Madrid. Adem&aacute;s fue una mujer valiente que reivindic&oacute; su lesbianismo, fund&oacute; hace un siglo el C&iacute;rculo S&aacute;fico de Madrid y tuvo multitud de amantes. &ldquo;Su car&aacute;cter libre, transgresor y atrevido, junto a sus ideas republicanas&rdquo;, afirma su bi&oacute;grafa, &ldquo;la han condenado a un olvido que solo en fechas muy recientes comienza a romperse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hija y nieta de bailarinas, criada en un ambiente culto y burgu&eacute;s, padre militar, mostr&oacute; desde muy ni&ntilde;a inclinaciones art&iacute;sticas y se interes&oacute; por la escenograf&iacute;a y el figurinismo, tanto en sus facetas te&oacute;ricas como pr&aacute;cticas. Pero a principios del siglo XX estas disciplinas no respond&iacute;an a profesiones concretas. &ldquo;De hecho&rdquo;, relata Moreno-Lago, &ldquo;las propias actrices llevaban su propio vestuario y de ah&iacute; aquello del ba&uacute;l de la Piquer. Poco a poco estas tareas se profesionalizaron, pese a la reticencia de los empresarios teatrales que hab&iacute;an de asumir esos gastos. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente con la renovaci&oacute;n teatral que se vivi&oacute; en la Rep&uacute;blica el dise&ntilde;o art&iacute;stico y el figurinismo cobraron la importancia debida en el teatro. Y a prop&oacute;sito de ese impulso de la escena en los a&ntilde;os republicanos Victorina Dur&aacute;n se codear&aacute; con los mejores autores y directores de la &eacute;poca, comenzando por Federico Garc&iacute;a Lorca y Cipriano Rivas Cherif. Con este &uacute;ltimo, cu&ntilde;ado de Manuel Aza&ntilde;a, y con primeras actrices como Margarita Xirgu participar&aacute; en la creaci&oacute;n del Teatro Escuela de Arte (TEA). No obstante, la hegemon&iacute;a masculina en la generaci&oacute;n del 27, que marc&oacute; el canon literario y cultural conden&oacute; al ostracismo a mujeres que formaron parte de aquel movimiento de la llamada Edad de Plata. Revistas, editoriales y tertulias estaban por supuesto monopolizadas por poderosos varones, como el fil&oacute;sofo Ortega y Gasset, recelosos de que sus compa&ntilde;eras ocuparan puestos de responsabilidad.
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                    alt="Fiesta de disfraces en el Lyceum Club en 1934. Victorina Durán en el centro vestida de caballero romántico"
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                Fiesta de disfraces en el Lyceum Club en 1934. Victorina Durán en el centro vestida de caballero romántico                            </span>
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        La autora de esta biograf&iacute;a comenta que la escritora Rosa Chacel confesaba en esos a&ntilde;os que se sent&iacute;a intimidada en las tertulias, ya que los hombres la observaban como mujer y no como una intelectual. &ldquo;Creo&rdquo;, opina Moreno-Lago, &ldquo;que los hombres eran conscientes de la discriminaci&oacute;n de sus colegas femeninas, pero no estaban dispuestos a ceder parcelas de poder. Ahora bien, la Rep&uacute;blica fue cambiando la mentalidad de algunos varones que, como el propio Rivas Cherif, consideraban que no era posible el regeneracionismo del pa&iacute;s sin la presencia de las mujeres. De ah&iacute; que la cultura republicana empezara a romper el clich&eacute; machista sobre las mujeres intelectuales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, la figura de Dur&aacute;n se enmarca en una brillante generaci&oacute;n de mujeres que desfilan por las p&aacute;ginas de esta biograf&iacute;a y que fueron pioneras en la pol&iacute;tica (Margarita Nelken, Clara Campoamor, Victoria Kent), en el arte (Maruja Mallo), en la literatura (Elena Fort&uacute;n, Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n) o en el teatro (Mar&iacute;a Guerrero, Margarita Xirgu), entre otras manifestaciones. La docente e investigadora Moreno-Lago ha escrito esta biograf&iacute;a, concebida como una obra de teatro y no ficcionada, desde la pasi&oacute;n por su personaje. Su exhaustiva labor se ha basado tanto en libros, prensa y documentos como en los testimonios de personas que conocieron a Dur&aacute;n y en la visita a todos los lugares que marcaron su vida.
    </p><h2 class="article-text">Guerra civil y exilio en Argentina</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, una vez m&aacute;s, la sublevaci&oacute;n militar y la Guerra Civil segaron multitud de vidas y de carreras, las de Victorina Dur&aacute;n incluidas. Amiga y colaboradora de Lorca, esta militante lesbiana tuvo mucho miedo tras conocer el fusilamiento del poeta en el verano de 1936 en Granada. Agobiada por los bombardeos y por la escasez en un Madrid sitiado, marcada por su orientaci&oacute;n sexual y consciente de que corr&iacute;a peligro, Victorina decidi&oacute; marchar al exilio, al sexilio como subraya su bi&oacute;grafa. Y para ese prop&oacute;sito se sirvi&oacute; de su amistad con Margarita Xirgu, que se encontraba de gira con su compa&ntilde;&iacute;a por Am&eacute;rica durante la guerra civil. La gran diva del teatro republicano se mostr&oacute; solidaria con sus amistades y envi&oacute; contratos a algunas de ellas, como Dur&aacute;n, de modo que pudieran salir legalmente de Espa&ntilde;a. Cruz&oacute; Victorina el Atl&aacute;ntico con destino a Buenos Aires en compa&ntilde;&iacute;a de Mar&iacute;a del Carmen Vernacci, viuda de un sobrino suyo y gran amor de su vida, y de sus cuatro hijos. &ldquo;Margarita Xirgu&rdquo;, explica la profesora Eva Moreno-Lago, &ldquo;fue una mujer bisexual y amante de Victorina, pero como esclava de su imagen p&uacute;blica no pod&iacute;a confesar su orientaci&oacute;n&rdquo;. 
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                Victorina Durán, con Sara Montiel hacia 1960                            </span>
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        En cualquier caso la artista Dur&aacute;n se instal&oacute; en la capital argentina en 1937, donde hall&oacute; a muchos compatriotas, entre ellos, a muy destacadas gentes del teatro como Irene L&oacute;pez Heredia, Lola Membrives o Alejandro Casona. Su talento, su &iacute;mpetu y su gran capacidad de adaptaci&oacute;n permitieron a Victorina triunfar tambi&eacute;n en Buenos Aires, donde vivi&oacute; 26 a&ntilde;os. All&iacute; fue dise&ntilde;adora de vestuario de varios montajes y responsable de relaciones culturales del famoso teatro Col&oacute;n, al tiempo que organiz&oacute; varias exposiciones de pintura. Su actividad se convirti&oacute; de hecho en una prolongaci&oacute;n de sus trabajos anteriores en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        A juicio de su bi&oacute;grafa, nunca sinti&oacute; el desarraigo y la amplia colonia espa&ntilde;ola facilit&oacute; una amable integraci&oacute;n en c&iacute;rculos culturales argentinos. A pesar de ello, a principios de la d&eacute;cada de los sesenta la inestable situaci&oacute;n pol&iacute;tica en Argentina y crecientes dificultades para los exiliados la aconsejaron volver a Espa&ntilde;a tras unas visitas previas de tanteo. Por aquellos a&ntilde;os tambi&eacute;n abandonaron Argentina otros ilustres exiliados como Clara Campoamor, Rafael Alberti y Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n.
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                Margarita Xirgu y Victorina Durán, en Buenos Aires en 1938                            </span>
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        Ecl&eacute;ctica en todas las facetas de su vida, con amigos y contactos en ambientes muy distintos, la escen&oacute;grafa, gestora teatral y dramaturga no tuvo problemas para encontrar trabajo en Madrid. No exist&iacute;an cargos contra ella por su pasado republicano y Luis Escobar, entonces uno de los popes del teatro en la dictadura, la nombra encargada de vestuario del teatro Espa&ntilde;ol. Poco despu&eacute;s conoce a la cantante y actriz Nati Mistral y empieza a trabajar para ella como escen&oacute;grafa y asesora de vestuario. Ya como veterana mujer de teatro, Victorina ve acercarse la hora de su jubilaci&oacute;n. Pero creadora incansable como era, intensifica su actividad como pintora y realiza varias exposiciones de sus obras figurativas. Vivi&oacute; ciega sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, muri&oacute; nonagenaria, pero ni siquiera esa limitaci&oacute;n le impidi&oacute; seguir pintando. Personaje infatigable, Dur&aacute;n quiso dejar huella de su legado y de su opci&oacute;n de vida y por ello escribi&oacute; su autobiograf&iacute;a, dividida en tres partes, y que se public&oacute; en 2018 en la Residencia de Estudiantes. Para Eva Moreno-Lago, que ha seguido esas huellas durante una d&eacute;cada, desde que escribiera su tesis doctoral sobre Victorina, esta mujer de teatro total, artista poli&eacute;drica, que aguarda un reconocimiento mayor de la cultura espa&ntilde;ola. &ldquo;Quiz&aacute; esta biograf&iacute;a sirva para esa causa&rdquo;, concluye esperanzada la bi&oacute;grafa. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/victorina-duran-pionera-teatro-olvidada-generacion-27-tuvo-exiliarse-lesbiana_1_12786701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 21:02:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Victorina Durán, la pionera del teatro olvidada de la generación del 27 que tuvo que exiliarse por ser lesbiana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Escritores,Guerra Civil Española,Exilio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El libro que rompe la imagen oscura de la Edad Media y descubre un mundo “globalizado y viajero”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-rompe-imagen-oscura-edad-media-descubre-mundo-globalizado-viajero_1_12646796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f97102b9-d057-4d54-a687-7a6bd49096a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El libro que rompe la imagen oscura de la Edad Media y descubre un mundo “globalizado y viajero”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador Anthony Bale publica 'Guía de viajes por la Edad Media', un libro original que rompe con el tópico de una época oscura e inmóvil y descubre un mundo ya globalizado
</p><p class="subtitle">Husni Abdel Wahed, embajador de Palestina: “En el centro del genocidio de Israel está también el genocidio cultural”
</p></div><p class="article-text">
        Parece mentira, pero <a href="https://www.eldiario.es/cultura/seb-falk-historiador-edad-media-hubo-creencias-ridiculas-hoy-hay-piensa-vacunas-no-funcionan_1_11645213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la Edad Media</a> la gente viajaba mucho m&aacute;s de lo que tendemos a pensar a partir de los t&oacute;picos sobre la &eacute;poca. Esta constataci&oacute;n fue tambi&eacute;n una sorpresa para el historiador brit&aacute;nico Anthony Bale, uno de los mayores expertos en el periodo entre los a&ntilde;os 1000 y 1500, que ahora se&ntilde;ala que &ldquo;el medievo ya empezaba a configurar un mundo globalizado con una multitud de viajeros, desde los peregrinos a los comerciantes pasando por diplom&aacute;ticos, soldados, aventureros o turistas de entonces&rdquo;. El Camino de Santiago, la Ruta de la Seda, las expediciones hasta Jerusal&eacute;n o Constantinopla, la fascinaci&oacute;n por Roma o los viajes al Extremo Oriente atrajeron, a pesar de dificultades y peligros, a millones de personas. 
    </p><p class="article-text">
        Tras 15 a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, este profesor de Literatura Medieval en Cambridge ha buceado en manuscritos y mapas, en cr&oacute;nicas de viajes y en gu&iacute;as, en relatos ciertos o inventados, para ofrecer un original friso de la Edad Media en un libro traducido ya a 20 idiomas. Desde esa perspectiva no duda Bale en afirmar que &ldquo;las peregrinaciones medievales fueron entonces, como hoy, una mezcla de religi&oacute;n y negocio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Gu&iacute;a de viajes por la Edad Media</em> (&Aacute;tico de los Libros) parte de la mirada de las gentes medievales, de sus vidas cotidianas, de c&oacute;mo viajaban, d&oacute;nde se alojaban, de qu&eacute; se alimentaban, cu&aacute;les eran sus motivaciones espirituales o materiales. El autor ha traducido cr&oacute;nicas y gu&iacute;as de viaje in&eacute;ditas para facilitarnos a los lectores detalles y consejos de aquellos desplazamientos, as&iacute; como las oraciones que proteg&iacute;an a los peregrinos de desgracias o las indicaciones para las traves&iacute;as en barco o el cambo de dinero.
    </p><p class="article-text">
        El panorama que refleja dista bastante del imaginario esquem&aacute;tico y falseado del cine o de las series. En una palabra, esta cr&oacute;nica hist&oacute;rica se aleja de los clich&eacute;s de<em> Robin Hood </em>o de <em>El nombre de la rosa</em>. &ldquo;No he querido escribir un libro que hable de reyes o palacios&rdquo;, explica Bale a elDiario.es, &ldquo;sino una narraci&oacute;n basada en los testimonios de la gente com&uacute;n en una &eacute;poca donde no hab&iacute;a fronteras fijas ni unas naciones consolidadas. Por tanto, no se trata de una historia sobre los poderosos ni los grandes sucesos&rdquo;. 
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            <span class="title">
                Anthony Bale posa con su libro en Barcelona                            </span>
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        Por ello, Bale incide de modo especial en las vicisitudes de unos viajes largos y penosos en los que deb&iacute;an afrontar cat&aacute;strofes naturales, enfermedades y guerras, caminos tortuosos, bosques, r&iacute;os o mares. De hecho, muchos viajeros no regresaban nunca a su hogar. Y eran viajes que, con frecuencia, deb&iacute;an pagar impuestos y peajes a reyes o nobles en los territorios que atravesaban. No obstante, los monasterios y otros edificios religiosos sol&iacute;an ofrecer un cobijo a los fieles que peregrinaban y una mir&iacute;ada de posadas, albergues y hasta castillos jalonaban los caminos m&aacute;s transitados. 
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, los viajeros recurr&iacute;an muchas veces a la caridad en forma de limosnas o de comida. Por todo ello este medievalista brit&aacute;nico aclara que no era necesario contar con mucha riqueza para emprender viajes tanto si eran de corta duraci&oacute;n, los m&aacute;s habituales, como si se prolongaban durante meses o a&ntilde;os. &ldquo;Por supuesto&rdquo;, matiza Bale con iron&iacute;a, &ldquo;si viajabas con dinero las cosas resultaban m&aacute;s c&oacute;modas y m&aacute;s f&aacute;ciles. Pero eso tambi&eacute;n ocurre hoy en d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Santiago, Roma o Jerusal&eacute;n como metas</strong></h2><p class="article-text">
        Convertidas las peregrinaciones en un muy lucrativo negocio en la Europa cristiana, algunas ciudades se erigieron como principales destinos que hoy llamar&iacute;amos tur&iacute;sticos y que ofrec&iacute;an a veces hasta gu&iacute;as locales. Fueron los casos de Santiago de Compostela en el extremo occidental europeo; de Jerusal&eacute;n en el extremo oriental; y de Roma en el centro de la ec&uacute;mene, de la tierra habitada en el espacio mediterr&aacute;neo. Al valorar el atractivo de Galicia para peregrinos y comerciantes medievales, Anthony Bale aporta varias razones. &ldquo;En primer lugar, llegar al fin del mundo conocido, es decir, a Finisterre, ofrec&iacute;a un aliciente a&ntilde;adido&rdquo;, comenta. 
    </p><p class="article-text">
        De otro lado, &ldquo;Galicia era una regi&oacute;n muy subdesarrollada con un paisaje puro y espiritual y adem&aacute;s el camino franc&eacute;s hab&iacute;a creado un ecosistema de pueblos y ciudades a lo largo de la ruta&rdquo;. &ldquo;Sin ir m&aacute;s lejos el puerto de A Coru&ntilde;a creci&oacute; al calor del auge del camino de Santiago. Por &uacute;ltimo, la situaci&oacute;n en Santiago aparec&iacute;a m&aacute;s calmada en contraste con la presencia intimidante de los mamelucos islamizados en Jerusal&eacute;n o con una Roma pobre y agitada por las continuas crisis del papado&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5ddbffad-f9db-4279-8547-f0afc4bae4a5_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Mientras esas tres ciudades figuraban como metas viajeras, otras tres urbes se consolidaban como los grandes centros de partida en Occidente: Barcelona, G&eacute;nova y Venecia. Ubicadas en lugares estrat&eacute;gicos del Mediterr&aacute;neo se desarrollaron como grandes potencias econ&oacute;micas, sobre todo Venecia que lleg&oacute; a crear un imperio mercantil basado en los viajes. Las tres fueron adem&aacute;s la cuna de c&eacute;lebres viajeros y exploradores como el m&iacute;tico veneciano Marco Polo. Adem&aacute;s, estos tres puertos concentraban la mayor&iacute;a de los desplazamientos en barco, una opci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;moda que los viajes por tierra. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que considerar&rdquo;, subraya este afable y did&aacute;ctico catedr&aacute;tico, &ldquo;que las rutas terrestres resultaban m&aacute;s peligrosas por los asaltos y robos y m&aacute;s caras por la necesidad de pagar frecuentes peajes. Por el contrario, el Mediterr&aacute;neo surg&iacute;a como un mar con puertos bien organizados y conectados con toda Europa. A modo de ejemplo, si un peregrino o comerciante quer&iacute;a viajar desde el norte o el centro de Europa hasta Jerusal&eacute;n o Constantinopla pod&iacute;a descender por el Rhin en barco hasta Basilea para luego cruzar los Alpes por el paso del Brennero y desde all&iacute; alcanzar Venecia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los reinos ib&eacute;ricos no permanecieron al margen de aquel trasiego viajero y desde la Corona de Castilla llegaron lejos el diplom&aacute;tico Ruy Gonz&aacute;lez de Clavijo y el escritor y aventurero Pedro Tafur. El primero de ellos fue enviado por Enrique III de Castilla a Samarcanda a comienzos del siglo XV para forjar una alianza con el turco mongol Tamerl&aacute;n contra los otomanos y fruto de aquel viaje Clavijo escribi&oacute; Vida y haza&ntilde;as del gran Tamerl&aacute;n. Por su parte, Tafur recorri&oacute; buena parte de Europa, el Oriente Pr&oacute;ximo y el norte de &Aacute;frica y dej&oacute; testimonio de sus rutas en su libro Andanzas y viajes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya había representaciones de globos terráqueos y de mapas que reflejaban la esfericidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anthony Bale</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En cualquier caso, el historiador Bale dice que aquellas expediciones sol&iacute;an responder en el fondo a motivos de evangelizaci&oacute;n y fueron &oacute;rdenes religiosas como los franciscanos o los dominicos quienes figuraron como punta de lanza en varias partes del mundo. Entre los misioneros destac&oacute;, por ejemplo, el dominico catal&aacute;n Jordano de Severac que viaj&oacute; por India en 1329. 
    </p><p class="article-text">
        A juicio de Bale tenemos la idea de que la gente medieval ignoraba que la Tierra era una esfera y no plana. &ldquo;Se trata de una percepci&oacute;n falsa&rdquo;, sostiene el experto, si bien admite que hubiera personas que pensaran que el final de la Tierra era un abismo. &ldquo;Ya hab&iacute;a representaciones de globos terr&aacute;queos y de mapas que reflejaban la esfericidad&rdquo;, resume. &ldquo;Nadie se opuso por miedo al primer viaje de Crist&oacute;bal Col&oacute;n porque estaba claro que navegando hacia el Oeste podr&iacute;a llegar a Cipango, o sea, a Jap&oacute;n. Pero antes se encontr&oacute; con un nuevo continente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Traducido a m&aacute;s de 20 idiomas desde que se public&oacute; en ingl&eacute;s en 2023 el libro se ha convertido en un impresionante y a la vez sorprendente &eacute;xito editorial. Tras sus versiones a idiomas como el franc&eacute;s, el alem&aacute;n o el chino el libro aparece ahora en una traducci&oacute;n espa&ntilde;ola de Claudia Casanova. Sonr&iacute;e Bale tras su barba y comenta que en parte el libro ha triunfado gracias al efecto popular de <em>Juego de tronos</em>. Pero ya m&aacute;s en serio a&ntilde;ade que tal vez el &eacute;xito se deba a que ha dado voz a la gente com&uacute;n y ha escrito un libro universalista que descubre que la globalizaci&oacute;n se inici&oacute;, aunque parezca mentira, en la Edad Media.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-rompe-imagen-oscura-edad-media-descubre-mundo-globalizado-viajero_1_12646796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 19:14:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El libro que rompe la imagen oscura de la Edad Media y descubre un mundo “globalizado y viajero”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Edad Media,Historia,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Valtierra: "Los grandes historiadores nunca pensaron a las mujeres del mundo clásico como creadoras"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/ana-valtierra-grandes-historiadores-pensaron-mujeres-mundo-clasico-creadoras_1_12568831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f15de66-726a-468b-bca6-2d826404c4ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124885.jpg" width="1888" height="1062" alt="Ana Valtierra: &quot;Los grandes historiadores nunca pensaron a las mujeres del mundo clásico como creadoras&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historiadora del arte y divulgadora reivindica en su libro 'Eclipse' el ignorado papel de las artistas griegas que trabajaban en talleres de cerámica o como maestras</p><p class="subtitle">Cuando Marina Tsvietáieva conoció al diablo: historia de una fascinación poética
</p></div><p class="article-text">
        Relegadas al &aacute;mbito dom&eacute;stico, ignoradas por los historiadores varones desde hace siglos, escondidas tras los nombres de padres o maridos, las artistas de la Grecia cl&aacute;sica &mdash;que las hubo y muchas&mdash; han llegado hasta hoy ocultas tras un eclipse. Precisamente esta palabra, que significa desaparici&oacute;n o abandono, da t&iacute;tulo al libro que Ana Valtierra ha escrito para reivindicar la participaci&oacute;n de las mujeres en el magn&iacute;fico arte de la Grecia cl&aacute;sica entre los siglos VIII y I antes de Cristo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es m&aacute;s c&oacute;modo&rdquo;, se&ntilde;ala la autora, &ldquo;sostener que las mujeres eran musas y no maestras, que inspiraban pero no firmaban, que observaban pero no pintaban&rdquo;. Esta profesora de historia del arte y divulgadora ha dedicado a&ntilde;os de investigaci&oacute;n a visibilizar a las artistas en el mundo cl&aacute;sico y de hecho su ensayo <em>Eclipse </em>(editorial Espinas) rebate la historiograf&iacute;a tradicional que ha tendido a eclipsar la contribuci&oacute;n femenina en la creaci&oacute;n art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Ana Valtierra (Madrid, 1978) reconoce que resulta m&aacute;s dif&iacute;cil investigar la presencia femenina en la Antig&uuml;edad que en periodos m&aacute;s recientes, pero ese reto siempre la estimul&oacute; en su trabajo. Digamos que se han recuperado a pintoras del siglo XX como Maruja Mallo o Mar&iacute;a Blanchard, pero las creadoras de la Grecia cl&aacute;sica siguen en la penumbra. En primer lugar la autora desmonta esa cl&aacute;sica divisi&oacute;n entre un &aacute;mbito dom&eacute;stico ocupado por las mujeres y los espacios p&uacute;blicos ocupados por los hombres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa divisi&oacute;n en Grecia&rdquo;, afirma tajante esta historiadora, &ldquo;no se corresponde con la realidad, algo que est&aacute; m&aacute;s que demostrado. Sin ir m&aacute;s lejos se han hallado herramientas masculinas en los gineceos junto a telares que manejaban sobre todo las mujeres. Estas pruebas avalan que los roles de g&eacute;nero eran bastante intercambiables. Por otra parte, las fuentes hablan de las comerciantes y los comerciantes, en otro ejemplo claro de que ambos sexos compart&iacute;an una misma profesi&oacute;n. Pero una evidencia mayor aparece en las obras de Arist&oacute;fanes por las que desfilan hortelanas, fruteras o panaderas, todo tipo de oficios ejercidos por mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones de Valtierra la han llevado a comprobar asimismo que la creaci&oacute;n art&iacute;stica de las mujeres no respond&iacute;a ni mucho menos al ocio o al capricho de las adineradas, sino que se trataba de profesionales que cobraban por su tarea. Todo ello, a pesar de las muchas prohibiciones y restricciones que sufr&iacute;a el sexo femenino en la Edad antigua.
    </p><h2 class="article-text">Los talleres como trabajo en equipo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que considerar que buena parte de las obras art&iacute;sticas se elaboraban en unos talleres concebidos como negocio y en los que colaboraba toda la familia, mujeres y ni&ntilde;as incluidas. La creaci&oacute;n de vasos de cer&aacute;mica o de mosaicos a gran escala supon&iacute;a procesos complejos que exig&iacute;an de mucha gente&rdquo;, explica Valtierra.
    </p><p class="article-text">
        La historiadora se&ntilde;ala que todav&iacute;a queda mucho por saber sobre el funcionamiento de esos talleres, pero s&iacute; est&aacute; claro que &ldquo;representaban sin duda un trabajo en equipo&rdquo;. &ldquo;Pero incluso la imagen de una mujer en un taller ha sido objeto de debate: no vaya a ser que una mujer en un taller del siglo V antes de Cristo haya pintado algo que terminemos colgando en una vitrina del Louvre&rdquo;, indica. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Representación de un taller alfarero en la Hidria Caputi, cerámica ática de figuras rojas, siglo V a. C."
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            <span class="title">
                Representación de un taller alfarero en la Hidria Caputi, cerámica ática de figuras rojas, siglo V a. C.                            </span>
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        Junto a esa presencia indiscutible en los talleres, las artistas de la Grecia cl&aacute;sica desempe&ntilde;aban un papel b&aacute;sico en lo que se refer&iacute;a al mundo funerario, tan importante en la Antig&uuml;edad. Ellas eran las encargadas de lavar y preparar los cad&aacute;veres, de organizar los ritos o de participar como pla&ntilde;ideras.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto esa presencia indica que muchos monumentos funerarios, algunos tan famosos y valiosos, como el &aacute;nfora del D&iacute;pilon, deb&iacute;an llevar la firma de una mujer. Sin embargo, curiosamente esa &aacute;nfora de metro y medio de altura y recubierta de preciosos dibujos ornamentales se suele atribuir a un maestro an&oacute;nimo y no a una maestra. &ldquo;No hay cer&aacute;mica m&aacute;s bella y duradera que la griega cl&aacute;sica que tuvo una producci&oacute;n enorme&rdquo;, agrega la profesora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cratera del Dípilon del período Geométrico encontrada en el cementerio del Dípilon (Atenas), 750-735 a. C."
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            <span class="title">
                Cratera del Dípilon del período Geométrico encontrada en el cementerio del Dípilon (Atenas), 750-735 a. C.                            </span>
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        &ldquo;Los grandes historiadores del mundo cl&aacute;sico en los siglos XIX y XX&rdquo;, aclara la autora de <em>Eclipse</em>, &ldquo;como el alem&aacute;n Joachim Winckelmann o el brit&aacute;nico John Beazley, entre otros, nunca pensaron en una mujer como creadora. Como mucho atribuyeron a hijas o esposas sin nombre alguna obra o bien creyeron que toda creaci&oacute;n an&oacute;nima respond&iacute;a a un var&oacute;n. Un caso muy llamativo es el de la llamada hija de Butade, una chica que traz&oacute; el contorno de su rostro en una pared por motivos amorosos en un origen del retrato. Pues fue su padre quien pas&oacute; a la Historia porque realiz&oacute; el proceso t&eacute;cnico de rellenar aquello con arcilla y endurecerlo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/26908710-8fbe-49cb-8ab1-8005599fcf4a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El libro <em>Eclipse</em>, un ensayo riguroso con una clara voluntad divulgativa que incluye multitud de ilustraciones y una amplia bibliograf&iacute;a, ahonda en la especializaci&oacute;n de Ana Valtierra. As&iacute; pues esta doctora en teor&iacute;a e historia del arte, profesora en la madrile&ntilde;a Universidad Complutense y colaboradora de la cadena SER en temas art&iacute;sticos est&aacute; empe&ntilde;ada en romper esa historiograf&iacute;a masculina que tanto ha eclipsado a las creadoras.
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n como docente, &ldquo;resulta complicado cambiar las mentalidades del alumnado o de la gente aficionada al arte y por ello hay que insistir en la divulgaci&oacute;n en colegios, universidades y en los medios de comunicaci&oacute;n&rdquo;. Ana Valtierra sabe bien de lo que habla porque ha colaborado con instituciones prestigiosas como el Museo del Prado o el Thyssen-Bornemisza en nuevas narrativas museol&oacute;gicas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Las Tres Parcas&#039;, Giorgio Ghisi, según Giulio Romano, dibujo, 1558-1559                            </span>
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        Fue el historiador romano Plinio el Viejo, fallecido en el 79 d.C, quien escribi&oacute; un listado de artistas de la Grecia cl&aacute;sica donde figuraban cinco mujeres: Timarete, Irene, Aristarete, Laia y Olimpias. Aunque no se conservan muchas referencias de ellas, tal vez fuera Laia de C&iacute;zico la m&aacute;s importante. Nacida en Asia menor, se traslad&oacute; a Roma en el siglo I a.C. donde gan&oacute; celebridad por la rapidez y calidad con la que pintaba en tabla o grababa en marfil. Independiente y soltera, dominadora de una t&eacute;cnica sofisticada, pint&oacute; su autorretrato con la ayuda de un espejo con la voluntad de dejar huella en la posteridad y como acto de autoafirmaci&oacute;n.
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                &#039;El origen de la pintura&#039;, de Heinrich Eddelien                            </span>
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        &ldquo;No obstante&rdquo;, comenta Valtierra, &ldquo;la historiograf&iacute;a tradicional la ha considerado un prodigio irrepetible en un intento de negar el papel de las mujeres en el arte antiguo&rdquo;. La autora de <em>Eclipse </em>ha volcado buena parte de su carrera acad&eacute;mica y profesional en visibilizar a las artistas en el mundo antiguo, una tarea que exige un esfuerzo suplementario, pero tambi&eacute;n otra mirada. O mejor dicho, una mirada de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, esta historiadora concluye as&iacute; su libro: &ldquo;Hace falta reescribir la historia del arte con un poco m&aacute;s de atenci&oacute;n hacia aquellas que pintaron pero no firmaron. Porque no hay mayor ficci&oacute;n que una historia del arte sin mujeres y en el mundo griego esta cuesti&oacute;n no fue diferente. Todas las huellas est&aacute;n ah&iacute; si uno se molesta en buscarlas, en los textos, en los talleres, en las sombras trazadas en una pared al resplandor de la luna. El reto est&aacute; en dejar de mirar para otro lado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/ana-valtierra-grandes-historiadores-pensaron-mujeres-mundo-clasico-creadoras_1_12568831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2025 20:46:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana Valtierra: "Los grandes historiadores nunca pensaron a las mujeres del mundo clásico como creadoras"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Historia,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mitad bandidos, mitad comerciantes, los corsarios fueron los mercenarios del mar del Imperio español durante siglos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/mitad-bandidos-mitad-comerciantes-corsarios-mercenarios-mar-imperio-espanol-durante-siglos_1_12509477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70799254-9297-4d48-932b-66704a057376_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123202.jpg" width="997" height="561" alt="Mitad bandidos, mitad comerciantes, los corsarios fueron los mercenarios del mar del Imperio español durante siglos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historiadora Vera Moya aborda en su libro 'Reyes del corso. Historia de los corsarios españoles' un tema muy poco estudiado y marcado por clichés del cine y las novelas. “El corso fue fundamental para la Corona”, señala</p><p class="subtitle">Una máquina del tiempo que viaja al desembarco del Renacimiento en España
</p></div><p class="article-text">
        A mitad de camino entre la pirater&iacute;a y el comercio, entre la brutalidad salvaje y la disciplina militar, entre las leyendas y los hechos hist&oacute;ricos, los corsarios espa&ntilde;oles jugaron un papel fundamental en los mares del extenso Imperio espa&ntilde;ol entre los siglos XVI y XIX. Figuras poco conocidas frente a la demonizaci&oacute;n de los corsarios de otros pa&iacute;ses (ingleses, holandeses, berberiscos&hellip;), algunos de ellos llegaron a contar con flotas de docenas de barcos y a convertirse en apoyo decisivo para los intereses de la monarqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La historiadora hispano-mexicana Vera Moya (M&eacute;xico, 1976) acaba de publicar <em>Reyes del corso. Una historia de los corsarios espa&ntilde;oles</em> (Desperta Ferro) donde explica que &ldquo;el principal beneficio para la Corona fue fortalecer y desplegar poder militar a nivel imperial mientras para los corsarios se trataba de un negocio, ya que ten&iacute;an derecho a una parte de los botines&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frontera difusa entre la pirater&iacute;a y las leyes, esta investigadora aclara la condici&oacute;n de los corsarios. &ldquo;El pirata es un individuo que por v&iacute;a mar&iacute;tima ataca, captura e incauta embarcaciones y su carga de forma ilegal&rdquo;, se&ntilde;ala Moya. &ldquo;Un corsario, en cambio, realizaba la misma acci&oacute;n coercitiva, pero con licencia o permiso otorgada por un rey o rep&uacute;blica, en teor&iacute;a siguiendo las leyes de la guerra&rdquo;, a&ntilde;ade, recalcando la diferencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;La recuperación de Bahía de Todos los Santos&#039; de Juan Bautista Maíno                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        As&iacute; pues, en opini&oacute;n de Moya, podr&iacute;amos afirmar que los corsarios eran piratas con patente legal que se pusieron al servicio de los distintos imperios y la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica no result&oacute; una excepci&oacute;n a la hora de utilizar a estos mercenarios del mar. No obstante, el imaginario popular suele identificar al corsario con el famoso ingl&eacute;s Francis Drake o con los berberiscos del norte de &Aacute;frica. Es decir, con los malos de la pel&iacute;cula que asaltaban las posesiones de Espa&ntilde;a en Am&eacute;rica, sitiaban La Habana o Cartagena de Indias o atacaban nuestros puertos del litoral mediterr&aacute;neo peninsular o de las islas Baleares.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, buena parte de la historiograf&iacute;a tradicional espa&ntilde;ola ha reservado los papeles honorables para la Armada y se ha detenido poco a comprobar que los imperios, incluido el espa&ntilde;ol, contaron con corsarios en alianzas que interesaban a todos. Por ello, se trata de un tema poco estudiado por los historiadores espa&ntilde;oles.
    </p><h2 class="article-text">Mercenarios del XVI</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los corsarios eran una fuerza armada subcontratada que ahorraba costos en barcos, gente y vituallas. Pod&iacute;a cubrir aspectos de importancia estrat&eacute;gica incluyendo la escolta, vigilancia costera y combate al contrabando, transporte de tropas y armamento o en apoyo a bloqueos comerciales o puertos sitiados. Los beneficios de los corsarios, a trav&eacute;s de la venta de las capturas y botines derivaban en un ascenso de su estatus social para sus jefes&rdquo;, explica la historiadora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/06e0f4aa-4f95-4c12-a029-7d879b45d953_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El libro de esta experta, fruto de varios a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, repasa tambi&eacute;n la evoluci&oacute;n de los corsarios que pasaron de proceder en su mayor&iacute;a de las filas de la nobleza, como Pedro T&eacute;llez Gir&oacute;n, duque de Osuna y virrey de N&aacute;poles y Sicilia a finales del siglo XVI, que form&oacute; sus propias armadas en el Mediterr&aacute;neo en lucha contra berberiscos y venecianos, al predominio de plebeyos e incluso de gente muy humilde.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, en el siglo XVIII surgieron personajes novelescos, envueltos en leyendas que llegaron a amasar inmensas fortunas y a ser los hombres m&aacute;s ricos del Caribe como el canario Amaro Pargo o el puertorrique&ntilde;o Miguel Enr&iacute;quez. Unas figuras portentosas que hasta ahora han recibido poca atenci&oacute;n de los historiadores espa&ntilde;oles pese a su trascendencia y atractivo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sus andanzas, expediciones y aventuras quedaron reflejadas en la literatura popular como este poema de 1878 titulado <em>El pirata</em>, obra del escritor canario Alfonso Dugour, que muestra la &eacute;pica que rodeaba a estos mercenarios del mar: &ldquo;Yo soy el rey. &iexcl;El mar!, ese es mi imperio, / mi palacio, mi hermoso bergant&iacute;n, / mi capital, el &iacute;ndico hemisferio / y mi frontera, el boreal conf&iacute;n. / Bajo el ardiente suelo americano / libre como &eacute;l mi coraz&oacute;n creci&oacute;, / el mar nunca sufri&oacute; ning&uacute;n tirano / libre es el mar y como el mar soy yo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una ficci&oacute;n con algo de verdad</h2><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con estas alabanzas po&eacute;ticas que recuerdan tambi&eacute;n a la famosa <em>Canci&oacute;n del pirata</em>, de Jos&eacute; de Espronceda, escrita medio siglo antes y que todos hemos estudiado en el colegio, se situaron las novelas de aventuras. M&aacute;s tarde llegaron al cine sus entretenidas peripecias con sus simp&aacute;ticos h&eacute;roes piratas o corsarios justicieros que triunfaron con Errol Flynn (<em>El capit&aacute;n Blood, El halc&oacute;n del mar</em>&hellip;) y alcanzan hasta hoy con sagas como la de <em>Piratas del Caribe</em>, con Johnny Depp. A pesar de su escasa o nula credibilidad hist&oacute;rica este imaginario cinematogr&aacute;fico de abordajes, traiciones y lucha por el control de las rutas mar&iacute;timas parti&oacute; de alg&uacute;n modo de personajes reales.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, los corsarios proced&iacute;an de familias o comunidades relacionadas con el mar que, con frecuencia, se hab&iacute;an dedicado durante generaciones a oficios como el corso, el comercio, el transporte y el correo por v&iacute;a mar&iacute;tima. Como un bot&oacute;n de muestra, la historiadora evoca en su libro algunas biograf&iacute;as envueltas en la leyenda como la del citado Amaro Pargo (Tenerife, 1678-1747) que lleg&oacute; a amasar una fortuna en el contexto de la guerra de Sucesi&oacute;n y de sus servicios a la Corona espa&ntilde;ola de Felipe V.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo describe Vera Moya en <em>Reyes del corso</em>. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; del rigor hist&oacute;rico &mdash;escribe&mdash;, la vida de Amaro sigue envuelta en la leyenda popular por lo que, a siglos de su muerte, todav&iacute;a se habla de un tesoro de plata, joyas, porcelanas, perlas y otras piedras preciosas que se cree enterr&oacute; en los alrededores de su morada en San Crist&oacute;bal y, entre otras cosas, a&uacute;n se romantiza su relaci&oacute;n o enamoramiento prohibido con cierta monja m&iacute;stica de un convento, as&iacute; como el nunca existente encuentro con el pirata Barbanegra&rdquo;. As&iacute; pues, habr&aacute; que concluir que las infinitas tramas de novelas o filmes que giran en torno a la b&uacute;squeda de un tesoro tuvieron su base en corsarios de carne y hueso.
    </p><h2 class="article-text">Preparados para el capitalismo</h2><p class="article-text">
        Al margen de las leyendas, lo cierto fue que los principales corsarios derivaron en comerciantes que alumbraron el capitalismo y se convirtieron en magn&iacute;ficos perros guardianes de la econom&iacute;a colonial que generaban las posesiones en Am&eacute;rica. El imperio espa&ntilde;ol, por tanto, actu&oacute; al rebufo de las experiencias de otras potencias europeas. &ldquo;En aquellos tiempos de finales del XVII y principios del XVIII, los Estados modernos se reg&iacute;an por una econom&iacute;a global mercantilista en la que el comercio, el saqueo y la depredaci&oacute;n eran parte integral de los procesos b&eacute;licos&rdquo;, relata esta experta en historia mar&iacute;tima con una trayectoria acad&eacute;mica repartida entre M&eacute;xico y Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Ese mercado abri&oacute; el camino &ldquo;para que los privados buscaran asociarse y formalizar compa&ntilde;&iacute;as para realizar comercio y corso. Un ejemplo claro fue el surgimiento de las compa&ntilde;&iacute;as comerciales-militares de las Indias Orientales y Occidentales: primero la brit&aacute;nica, seguida de la neerlandesa, francesa y danesa y, m&aacute;s tarde, la espa&ntilde;ola, la Real Compa&ntilde;&iacute;a Guipuzcoana de Caracas y otras menores&rdquo;. &ldquo;A trav&eacute;s de estos monopolios capitalistas, las monarqu&iacute;as buscaban compensar los elevados costes de las expediciones de ultramar y avanzar en la apropiaci&oacute;n de rutas comerciales y territorios. Por ello, con este fin contaban con facultades para realizar corso de guardacostas&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Adi&oacute;s al carisma</h2><p class="article-text">
        En realidad, lejos de las mitificaciones del cine y del manique&iacute;smo de las visiones m&aacute;s conservadoras de la Historia, los corsarios espa&ntilde;oles fueron perdiendo su aureola aventurera y ganando su perfil de armadores, empresarios y comerciantes. Los corsarios y piratas con la pata de palo, el parche en el ojo y la crueldad como t&aacute;ctica pasaron a mejor vida. Hasta tal punto aumentaron su poder econ&oacute;mico y militar que Espa&ntilde;a se convirti&oacute; en la &uacute;ltima potencia en arriar la bandera corsaria ya en el a&ntilde;o 1904 y tras la guerra con Estados Unidos de 1898.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata sin duda, de una iron&iacute;a si consideramos la resistencia predominante en Espa&ntilde;a a admitir que el corso fue una parte fundamental de las pol&iacute;ticas mar&iacute;timas de la Corona espa&ntilde;ola. Resulta a&uacute;n m&aacute;s parad&oacute;jico que ante la tendencia a se&ntilde;alar como corsarias a naciones como Inglaterra o Francia, fueran precisamente estas las primeras en comprometerse a no otorgar m&aacute;s patentes de corso a trav&eacute;s de la declaraci&oacute;n de Par&iacute;s de 1856, la misma que dio fin a la guerra de Crimea&rdquo;, afirma Moya.
    </p><p class="article-text">
        Fiel a su idea divulgativa de no caer en manique&iacute;smo con su ambicioso y muy documentado libro, Vera Moya ha rescatado la importancia del corso espa&ntilde;ol al servicio de la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica en toda su complejidad. &ldquo;La historia de los corsarios nos ense&ntilde;a mucho del exceso de ambici&oacute;n, de la codicia, de la brutalidad, incluso de la traici&oacute;n y la envidia, pero tambi&eacute;n nos habla del esfuerzo, el valor, la inteligencia, perseverancia, cooperaci&oacute;n, adaptaci&oacute;n y supervivencia&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/mitad-bandidos-mitad-comerciantes-corsarios-mercenarios-mar-imperio-espanol-durante-siglos_1_12509477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Aug 2025 19:38:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mitad bandidos, mitad comerciantes, los corsarios fueron los mercenarios del mar del Imperio español durante siglos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Historia de España,Piratería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se comporta la cultura cuando gobierna la extrema derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/comporta-cultura-gobierna-extrema-derecha_1_12438052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/308cfed2-5de0-4df9-91dd-5478d94c80df_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121078.jpg" width="500" height="281" alt="Cómo se comporta la cultura cuando gobierna la extrema derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista Pilar Requena publica 'Populismo pardo', un ensayo histórico sobre la Alemania de hoy que coincide con la aparición de otros libros sobre el ascenso del nazismo hace un siglo</p><p class="subtitle">Un pasado en el rap y una madre cineasta, los orígenes artísticos de Zohran Mamdani, el líder demócrata que promete congelar los alquileres</p></div><p class="article-text">
        Con un 20% de los votos en las &uacute;ltimas elecciones federales traducido en unos 10 millones de apoyos en las urnas, la extrema derecha alemana, encarnada ahora en Alternativa para Alemania (AFD), se ha convertido en un <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultraderecha-alemana-encabeza-primera-vez-encuesta-cdu-cierra-gobierno-spd_1_12205467.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">serio motivo de inquietud</a> para las culturas democr&aacute;ticas. Pese al cord&oacute;n sanitario del resto de partidos, que impide que los ultras gobiernen, son muchas las voces que ya alertan de la amenaza de una fuerza que recuerda en muchos aspectos al nazismo. Tal vez, opinan algunos analistas, no han servido las lecciones de 1933, hace casi un siglo, cuando los nazis ocuparon el poder y arremetieron en primera instancia contra los intelectuales. 
    </p><p class="article-text">
        Un reciente libro de la periodista Pilar Requena (Valencia, 1963), <em>Populismo pardo. El auge de la extrema derecha en</em> <em>Alemania</em> (Catarata), ha coincidido con la aparici&oacute;n en espa&ntilde;ol de <em>Febrero de 1933. El invierno de la literatura</em> (Ladera Norte), del ensayista alem&aacute;n Uwe Wittstock (Lepizig, 1955), y colocan en el centro del debate la actitud de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/almodovar-hermanos-bardem-rosa-montero-2-000-personalidades-cultura-firman-frenar-matanza-gaza-llamada-urgente_1_12386039.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">artistas e intelectuales frente a los ultras</a>. Pilar Requena, veterana reportera de TVE, ex corresponsal en Berl&iacute;n y una especialista en Alemania, se&ntilde;ala que precisamente ese cord&oacute;n sanitario supone la principal lecci&oacute;n aprendida respecto de los terribles a&ntilde;os treinta del siglo pasado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La AFD no gobierna a diferencia de los nazis&rdquo;, comenta Requena, &ldquo;y esa gran diferencia evita, por el momento, que puedan tomar medidas contra la cultura. A pesar de ello, intentan priorizar lo que ellos llaman cultura patri&oacute;tica, al tiempo que cancelan la multiculturalidad y la diversidad y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lucha-migrante-llega-feria-libro-situarse-mapa-territorio-niega-actuacion-seres-culturales_1_12365683.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atacan a las minor&iacute;as</a>. De todos modos, los intelectuales alemanes se han dormido en los laureles ante la extrema derecha tras las protestas de la cultura que hubo contra la violencia juvenil en los a&ntilde;os noventa. De hecho, la AFD funciona hoy como el paraguas que contiene de alg&uacute;n modo esa violencia callejera y de ah&iacute; que los intelectuales no est&eacute;n asustados&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/536f0f8f-b915-4cdc-b91c-fb2e98507344_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tras explicar que las condiciones hist&oacute;ricas no son las mismas y rechazar los paralelismos con los a&ntilde;os treinta, Requena matiza que &ldquo;los intelectuales alemanes y tambi&eacute;n los pol&iacute;ticos deber&iacute;an agitar m&aacute;s los fantasmas de 1933 para que la sociedad despierte y no se duerma&rdquo;. En esa l&iacute;nea la periodista lamenta que la cultura alemana no cuente hoy con intelectuales de la talla de un J&uuml;rgen Habermas, ya con 96 a&ntilde;os; o de influyentes escritores y conciencias cr&iacute;ticas como G&uuml;nter Grass o Heinrich B&ouml;ll, ambos premios Nobel de Literatura ya fallecidos. &ldquo;En cualquier caso, la figura del intelectual comprometido ha desaparecido en todos los pa&iacute;ses de Europa&rdquo;, a&ntilde;ade Requena.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, siempre resulta un ejercicio tramposo y falso juzgar el pasado con la perspectiva del presente y en el caso alem&aacute;n esta afirmaci&oacute;n adquiere un especial valor. As&iacute;, en su libro <em>Febrero de 1933. El invierno de la literatura</em>, un <em>best-seller</em> en Alemania y que acaba de ser editado en espa&ntilde;ol, Uwe Wittstock escribe: &ldquo;Por supuesto, cualquiera que hoy en d&iacute;a hojee los libros de Historia puede decir que fueron unos necios al no darse cuenta en 1933 de lo que Hitler significaba para ellos. Pero ese ser&iacute;a un pensamiento ahist&oacute;rico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En su ensayo, este periodista y autor repasa las trayectorias y actitudes en contra del ascenso del nazismo de las principales figuras de la cultura alemana de la &eacute;poca como Thomas Mann, Bertolt Brecht, Alfred D&ouml;blin, Erich Maria Remarque o George Grosz, entre otros muchos. As&iacute; recuerda que, entre dudas y osad&iacute;as, ingenuidades y temores, la mayor&iacute;a de aquellos intelectuales tuvieron que marchar al exilio tras enfrentarse a las autoridades nazis y a los colegas que optaron por sumarse a los criminales. &ldquo;Jam&aacute;s&rdquo;, manifiesta Wittstock, &ldquo;tantos escritores y artistas han abandonado en tan breve espacio de tiempo su pa&iacute;s&rdquo;. La cr&oacute;nica de aquel invierno de la literatura deriva en escalofriante retrato del terror que los nazis desataron en apenas un mes &ldquo;en el que transformaron un Estado de derecho en una dictadura sin escr&uacute;pulos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>No juzgar el pasado desde el presente</strong></h2><p class="article-text">
        No obstante, ser&iacute;a un grave error pasar por alto que el nazismo encontr&oacute; su caldo de cultivo en el fracaso de la Rep&uacute;blica de Weimar que se prolong&oacute; en Alemania desde el final de la Primera Guerra Mundial, en 1918, hasta la toma del poder por los nazis en 1933. En otro libro reci&eacute;n aparecido, Volker Ullrich, un reconocido periodista e historiador, subraya que &ldquo;debido a la crisis global de la democracia hoy, la pregunta por las causas de 1933 tiene un inter&eacute;s renovado y urgente&rdquo;. Entre esas causas, el autor destaca la herencia del Estado autoritario; el poder de las &eacute;lites en el Ej&eacute;rcito, la Administraci&oacute;n y el sistema judicial; las duras condiciones del Tratado de Versalles; o la terrible crisis econ&oacute;mica que padeci&oacute; la Rep&uacute;blica de Weimar. Pero, a juicio de Ullrich, &ldquo;el desenlace era m&aacute;s abierto de lo que sugiere una perspectiva centrada en la ca&iacute;da&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este libro, <em>El fracaso de la Rep&uacute;blica de Weimar. Las horas fat&iacute;dicas de una democracia</em> (Taurus), incluye l&uacute;cidas reflexiones a modo de aviso para navegantes en el mundo actual. &ldquo;La historia siempre est&aacute; abierta&rdquo;, afirma Ullrich, &ldquo;lo &uacute;nico que la ciencia hist&oacute;rica puede decir con certeza sobre el futuro es que ser&aacute; diferente de c&oacute;mo se lo imaginan las personas del presente. Todo depende de una manera decisiva de c&oacute;mo act&uacute;en determinadas personas en situaciones concretas. Esto era as&iacute; en la Rep&uacute;blica de Weimar y sigue siendo as&iacute; hoy. Est&aacute; en nuestras manos que nuestra democracia fracase o sobreviva&rdquo;.
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                La periodista Pilar Requena                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por su parte y a trav&eacute;s de las p&aacute;ginas de <em>Populismo pardo</em>, Pilar Requena muestra su confianza en la separaci&oacute;n de poderes en la Alemania actual, a diferencia de aquella de 1933; al tiempo que remarca la importancia del Tribunal Constitucional y tambi&eacute;n la independencia de los servicios de inteligencia. &ldquo;A pesar de algunas carencias&rdquo;, observa la experta, &ldquo;la desnazificaci&oacute;n de Alemania result&oacute; ejemplar en la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte-botin-guerra-franquismo-expolio-republica-salvaguardar_1_7284224.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posguerra</a>, algo que no podr&iacute;amos decir de la actitud de Italia o de Espa&ntilde;a tras las dictaduras de Mussolini o de Franco&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De cualquier manera, Requena insiste en su libro sobre las causas del significativo arraigo de los ultras en el Este, en la antigua Alemania comunista, en contraste con la implantaci&oacute;n mucho menor de la extrema derecha en el Oeste. &ldquo;En el Este&rdquo;, explica la autora de <em>Populismo pardo</em>, &ldquo;en la que fue Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana (RDA), primero sufrieron una dictadura fascista y m&aacute;s tarde una comunista y lo bien cierto es que no han desarrollado un ejercicio de memoria democr&aacute;tica y de cr&iacute;tica de ninguna de las dos &eacute;pocas totalitarias. En este sentido resulta lamentable que los intelectuales no vieran venir esa deriva autoritaria complicada, adem&aacute;s, con un sentimiento de discriminaci&oacute;n del Este frente al pr&oacute;spero Oeste. En ese sentido se podr&iacute;a afirmar que las &eacute;lites alemanas no han sabido escuchar a la gente, sobre todo en la extinta RDA&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asunto pol&eacute;mico el de los paralelismos entre el ascenso del nazismo y la extrema derecha de hoy, la mayor&iacute;a de analistas coinciden en acentuar las diferencias, sobre todo en lo que se refiere a la pertenencia a organismos como la Uni&oacute;n Europea, a la prosperidad actual frente a la miseria de los a&ntilde;os treinta o a la fortaleza de las instituciones. Sin embargo, Pilar Requena advierte sobre los enormes riesgos de un fracaso de la actual gran coalici&oacute;n de la democristiana CDU y la socialdem&oacute;crata SPD, junto al sentido democr&aacute;tico de Estado de opciones m&aacute;s radicales como Los Verdes o Die Linke (La Izquierda). 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que conviene evitar a toda costa&rdquo;, comenta Requena, &ldquo;es que la extrema derecha de la AFD imponga su discurso pol&iacute;tico en el Parlamento y se convierta en una opci&oacute;n aceptable socialmente. En cualquier caso, la sociedad alemana y los intelectuales en primera l&iacute;nea deber&iacute;an salir a la calle de nuevo, como hicieron a finales del siglo XX, y recordar con &eacute;nfasis a las nuevas generaciones el pasado nazi del pa&iacute;s para no caer en los mismos errores ni en la indiferencia&rdquo;. Al hilo de las opiniones de esta periodista y autora de otros libros sobre Alemania como <em>La potencia reticente</em>, quiz&aacute; resulte &uacute;til recordar aquella advertencia de Bertolt Brecht: &ldquo;El que no sabe es un imb&eacute;cil, pero el que sabe y calla es un criminal&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/comporta-cultura-gobierna-extrema-derecha_1_12438052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2025 19:23:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo se comporta la cultura cuando gobierna la extrema derecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Alemania,Nazismo,Libros,Ensayos,Política,Extrema derecha,Ultraderecha,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rafael R. Tranche: "Las fotografías reflejaron la Transición de manera más fiel y libre que la televisión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/rafael-r-tranche-fotografias-reflejaron-transicion-manera-fiel-libre-television_1_12361431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b02ad6f-bbf2-43f0-9db3-3219a5bfd7f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Represión policial tras el funeral de 4 trabajadores en Vitoria (3 marzo 1976)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador publica seis años de investigación y 5.000 fotografías revisadas; algunas de las cuales, las más emblemáticas, las comenta en esta entrevista</p><p class="subtitle">Las seis fotografías de la Transición que muestran "más confrontación que consenso”</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Como subrayan algunos, el dictador muri&oacute; en la cama, pero la dictadura muri&oacute; en las calles. Por ello, el libro <em>Instantes para la historia de la Transici&oacute;n</em> (C&aacute;tedra) de Rafael R. Tranche se convierte en un magn&iacute;fico testimonio de esa &eacute;poca que abarca, seg&uacute;n la mayor&iacute;a de historiadores, desde los a&ntilde;os finales del franquismo hasta la victoria del PSOE en 1982 pasando por el golpe de Estado de 1981, entre otros acontecimientos. As&iacute; pues, el libro no solo incluye im&aacute;genes de las &eacute;lites pol&iacute;ticas, sino sobre todo de las movilizaciones en las f&aacute;bricas, los barrios, las universidades, el movimiento feminista o la cultura en un caleidoscopio muy variado junto a multitud de p&aacute;ginas de diarios y revistas.
    </p><p class="article-text">
        No excluye tampoco el libro im&aacute;genes de festivales de m&uacute;sica, fiestas populares o un sinf&iacute;n de manifestaciones en una &eacute;poca de aut&eacute;ntica aceleraci&oacute;n hist&oacute;rica donde las multitudes empezaban a conquistar la libertad. &ldquo;Las fotograf&iacute;as reflejaron de un modo m&aacute;s fiel y libre incluso la Transici&oacute;n que la propia Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola que estaba sometida al control del Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de esta reflexi&oacute;n, el libro incluye entre sus numerosas citas una de la escritora norteamericana Susan Sontag, autora de una obra ya cl&aacute;sica, <em>Sobre la fotograf&iacute;a</em>, de 1977: &ldquo;Las fotograf&iacute;as pueden ser m&aacute;s memorables que las im&aacute;genes m&oacute;viles, pues son fracciones de tiempo n&iacute;tidas, que no fluyen. La televisi&oacute;n es un caudal de im&aacute;genes indiscriminadas y cada cual anula a la precedente. Cada fotograf&iacute;a fija es un momento privilegiado convertido en un objeto delgado que se puede guardar y volver a mirar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El nacimiento del fotoperiodismo</strong></h2><p class="article-text">
        Al hilo de los textos y las im&aacute;genes, la obra de Rafael R. Tranche revela asimismo el surgimiento de una nueva generaci&oacute;n de fot&oacute;grafos que entonces eran veintea&ntilde;eros o treinta&ntilde;eros y que alumbraron el fotoperiodismo moderno en Espa&ntilde;a. &ldquo;Hasta aquel periodo&rdquo;, comenta el autor, &ldquo;la fotograf&iacute;a de calle no ten&iacute;a apenas cabida en los peri&oacute;dicos y adem&aacute;s resultaba peligroso ejercer el oficio en tiempos de dictadura. Despu&eacute;s, los nuevos peri&oacute;dicos como El Pa&iacute;s, Diario 16 o El Peri&oacute;dico de Catalunya, as&iacute; como revistas como Intervi&uacute;, La Calle y Triunfo y tambi&eacute;n publicaciones alternativas, como Ozono o El Viejo Topo, ya no consideraron la foto como una mera ilustraci&oacute;n para rellenar los huecos que dejaban los textos, sino que pasan a ser un elemento destacado del dise&ntilde;o de una p&aacute;gina o una portada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El libro de este catedr&aacute;tico de Comunicaci&oacute;n Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid, con una amplia trayectoria como autor, muestra que esa eclosi&oacute;n del fotoperiodismo eleva el nivel de estos profesionales que se convirtieron entonces en autores art&iacute;sticos en muchas ocasiones y no solamente en testigos gr&aacute;ficos de una actualidad ef&iacute;mera.
    </p><p class="article-text">
        A juicio de Tranche, &ldquo;esta generaci&oacute;n de fot&oacute;grafos puede equipararse a la formada en la Rep&uacute;blica y en la Guerra Civil en el sentido de que captaron un ampl&iacute;simo imaginario social, al tiempo que dieron testimonio de su momento hist&oacute;rico y de los inmensos cambios en la sociedad&rdquo;. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de la controversia sobre su valor art&iacute;stico&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;el discurso muse&iacute;stico reciente se ha abierto a considerar determinadas pr&aacute;cticas del fotoperiodismo como documentos con valores hist&oacute;ricos, antropol&oacute;gicos o etnogr&aacute;ficos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de sus seis a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, este especialista en el tema, premiado en varias ocasiones, tuvo oportunidad de revisar alrededor de 5.000 fotos en centros p&uacute;blicos y privados, en colecciones particulares y en medios de comunicaci&oacute;n. Asimismo se ocup&oacute; de entrevistar a una veintena de fot&oacute;grafos de la Transici&oacute;n, casi todos ellos en Madrid y Barcelona, entre los que se hallaban Antonio Gabriel, C&eacute;sar Lucas, Manel Armengol, Pilar Aymerich, Colita, Bernardo P&eacute;rez, Manuel Hern&aacute;ndez de Le&oacute;n, F&eacute;lix Lorrio, Marisa Fl&oacute;rez, Chema Conesa, Antonio Su&aacute;rez o Benito Rom&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar del paso de las d&eacute;cadas y de la enorme evoluci&oacute;n de la fotograf&iacute;a, Tranche admite que todav&iacute;a subsiste un cierto menosprecio hacia la labor de los fotoperiodistas por parte de instituciones culturales o acad&eacute;micas. Se trata de una impresi&oacute;n que podr&iacute;an corroborar hoy incontables profesionales de la fotograf&iacute;a de prensa. En un intento de compensar ese desd&eacute;n, este historiador y catedr&aacute;tico propone crear un archivo de la memoria audiovisual de la Transici&oacute;n. En cualquier caso, opina que se trata de una coincidencia feliz que el final de su investigaci&oacute;n haya coincidido con las celebraciones del 50 aniversario de la conquista de la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/rafael-r-tranche-fotografias-reflejaron-transicion-manera-fiel-libre-television_1_12361431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jun 2025 20:29:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rafael R. Tranche: "Las fotografías reflejaron la Transición de manera más fiel y libre que la televisión"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Transición española,Fotoperiodismo,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las seis fotografías de la Transición que muestran "más confrontación que consenso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/seis-fotografias-transicion-muestran-confrontacion-consenso_1_12361443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b97d69f-1c93-4f39-968b-cd4e667dd6b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las seis fotografías de la Transición que muestran &quot;más confrontación que consenso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador Rafael R. Tranche publica seis años de investigación y revisa 5.000 fotografías en el libro 'Instantes para la historia de la Transición'</p><p class="subtitle">Rafael R. Tranche: “Las fotografías reflejaron la Transición de manera más fiel y libre que la televisión”
</p></div><p class="article-text">
        Periodo apasionante y pol&eacute;mico de nuestra historia m&aacute;s reciente, debatido y revisitado con frecuencia, origen a&uacute;n de buena parte de la actualidad, las im&aacute;genes de aquella Transici&oacute;n de la dictadura a la democracia han sido objeto de estudio de Rafael R. Tranche (Madrid, 1961) desde una perspectiva cr&iacute;tica. Desde la atalaya de su ambiciosa obra y lejos de visiones idealistas, este historiador no duda en se&ntilde;alar que &ldquo;las fotos de la Transici&oacute;n muestran m&aacute;s confrontaci&oacute;n que consenso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, muchas fotos &ldquo;han sido o bien tergiversadas o interpretadas seg&uacute;n el momento&rdquo;. Como ejemplo muy significativo cita la foto de Dolores Ib&aacute;rruri y Rafael Alberti en el Congreso de los Diputados en 1977. &ldquo;Se trata&rdquo;, indica Tranche, &ldquo;de una imagen apaciguadora que solo retrata una cara de aquella &eacute;poca porque la otra cara de la Transici&oacute;n se situaba en la calle, en las huelgas y manifestaciones o en la violencia de los terroristas tanto de ETA como de la extrema derecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al repasar hoy el gran dilema pol&iacute;tico de la Transici&oacute;n entre la reforma y la ruptura, el autor del libro se&ntilde;ala que el Parlamento represent&oacute; el escenario de la reforma mientras la calle mostraba la segunda. De hecho, Tranche se alinea con los historiadores que consideran que el paso del franquismo a la democracia no respondi&oacute; solo al papel del Rey o de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, sino que sobre todo obedeci&oacute; al empuje de la calle.
    </p><p class="article-text">
        Estas son seis fotograf&iacute;as emblem&aacute;ticas de ese periodo, comentadas por Rafael R. Tranche, autor del libro <em>Instantes para la historia de la Transici&oacute;n</em> (C&aacute;tedra).
    </p><h2 class="article-text">La manifestaci&oacute;n del 76 por el Estatut</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Manifestación Llibertat, amnistia, estatut d&#039;autonomia, Barcelona. 1 febrero 1976                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El 1 de febrero de 1976 se celebr&oacute; en Barcelona una manifestaci&oacute;n bajo el lema &ldquo;Llibertat, amnistia, estatut d'autonomia&rdquo;. Detr&aacute;s de ella se encontraba la Asamblea de Catalunya, un ente muy activo en esos a&ntilde;os, cuyos objetivos eran la amnist&iacute;a general, las libertades democr&aacute;ticas, el restablecimiento del Estatuto de 1932 y la coordinaci&oacute;n de todos los pueblos peninsulares en la lucha por la democracia. Aunque la manifestaci&oacute;n fue prohibida, se calcula que asistieron a la misma entre 50.000 y 100.000 personas. Toda una demostraci&oacute;n de fuerza que indica c&oacute;mo los movimientos antifranquistas en Catalunya ven&iacute;an fragu&aacute;ndose desde a&ntilde;os atr&aacute;s. Las cargas policiales comenzaron antes del inicio de la manifestaci&oacute;n con una gran virulencia. Manel Armengol realiz&oacute; varias fotograf&iacute;as de todo lo sucedido. Una de ellas recoge el momento en el que la manifestaci&oacute;n es atacada violentamente por la polic&iacute;a mientras discurre por el Passeig de Sant Joan en la confluencia con carrer Proven&ccedil;a.
    </p><p class="article-text">
        Un primer elemento destaca en esta imagen: la desigual confrontaci&oacute;n entre el polic&iacute;a que blande en&eacute;rgicamente su porra a punto de golpear al grupo y un hombre, el famoso pacifista Ferr&aacute;n Garc&iacute;a Faria, que se cubre in&uacute;tilmente la cabeza frente a nuestra mirada. Lo original de esta confrontaci&oacute;n es que puede leerse en dos escalas: tanto en esa acci&oacute;n de detalle como en el conjunto. Porque si hacemos una segunda lectura atenta es posible percibir c&oacute;mo en realidad el grupo de manifestantes tiene a su alrededor un coro de cinco polic&iacute;as que acaban de descargar diversos porrazos. La radical oposici&oacute;n entre violencia e indefensi&oacute;n permite que la imagen no solo se lea como la cr&oacute;nica de una manifestaci&oacute;n, sino como el <em>modus operandi</em> de las fuerzas policiales de un Estado autoritario. Precisamente, ese potencial aleg&oacute;rico propici&oacute; que tuviera en su momento una amplia circulaci&oacute;n nacional e internacional. En todos los casos sirvi&oacute; para ilustrar, con diversos reencuadres, la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en esos momentos, bien de Catalunya o de toda Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, esta foto ha cristalizado como la mejor representaci&oacute;n de la represi&oacute;n policial asociada al final del franquismo en t&eacute;rminos tan laxos que ha ilustrado infinidad de portadas de libros, carteles, cat&aacute;logos y todo tipo de art&iacute;culos period&iacute;sticos. Pero tambi&eacute;n ha ejercido una poderosa influencia en la reivindicaci&oacute;n de esta manifestaci&oacute;n como uno de los hitos del movimiento nacionalista catal&aacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La foto del Palace</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Felipe González y Alfonso Guerra saludan desde el balcón del Hotel Palace, Madrid, 28 octubre 1982                            </span>
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        La madrugada del 29 de octubre de 1982 se produjo una escena inesperada tras la larga jornada electoral del d&iacute;a anterior en la que el PSOE gan&oacute;, por primera vez, las elecciones generales. Aunque ya hab&iacute;a comparecido ante los medios, hacia las 3:15 Felipe Gonz&aacute;lez sali&oacute; al balc&oacute;n de la suite 110 del hotel Palace, junto con Alfonso Guerra, para saludar a sus seguidores. La imagen fue captada por TVE y varios fot&oacute;grafos. Durante los d&iacute;as siguientes, diversos medios la reprodujeron en distintas versiones; sin embargo, solo el paso del tiempo permiti&oacute; reparar en su verdadero significado y alcance hasta convertirse en lo que popularmente se conoce como &ldquo;la foto del Palace&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n de C&eacute;sar Lucas contiene todos los ingredientes que hacen de esta fotograf&iacute;a la plasmaci&oacute;n de un gran acontecimiento. Por un lado, el saludo espont&aacute;neo en el balc&oacute;n concentra el clima emocional reinante ese d&iacute;a (la euforia tras la mayor&iacute;a absoluta m&aacute;s importante de la democracia espa&ntilde;ola: 202 esca&ntilde;os de 350 y 10.127.392 de votos, un 48,11%). Adem&aacute;s, lleva adherida una 'dimensi&oacute;n aclamatoria' en la tradici&oacute;n de las im&aacute;genes que reproducen el culto al l&iacute;der. Por otro lado, el lugar elegido como cuartel general del partido no pudo ser m&aacute;s propicio y premonitorio. M&aacute;s all&aacute; de sus connotaciones elitistas, un hotel de lujo, hay que pensar en su ubicaci&oacute;n: casi enfrente del Parlamento, como si esa proximidad revelara una conciencia previa del triunfo y del gesto simb&oacute;lico que deb&iacute;a configurarlo. A todo ello se suma el protagonismo conjunto de Guerra y Gonz&aacute;lez que la foto escenifica, aunque fue este &uacute;ltimo quien supo arrogarse, con sus luces y sombras, la ilusi&oacute;n colectiva suscitada con las elecciones de 1982. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, esta fotograf&iacute;a revela <em>a posteriori</em> la 'ascensi&oacute;n del carisma' de Felipe Gonz&aacute;lez; un encumbramiento producto de la asociaci&oacute;n de su triunfo con los anhelos de una ciudadan&iacute;a que, no lo olvidemos, lo aclama por primera vez en este marco como presidente electo. Ninguna imagen previa de ese d&iacute;a produce esa conexi&oacute;n l&iacute;der-pueblo. Es en ese instante, si seguimos la tesis del fin de la Transici&oacute;n con la victoria socialista, donde se puede cifrar dicho triunfo, su llegada a la presidencia y el final de un ciclo hist&oacute;rico.
    </p><h2 class="article-text">Quieto todo el mundo</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                23F. Tejero ordena que cese el fuego. Madrid, 23 febrero 1981                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; de sus complejos entresijos y las repercusiones que tuvo en el panorama pol&iacute;tico del momento, el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 ser&aacute; recordado por las im&aacute;genes que produjo. La secuencia televisiva y la serie fotogr&aacute;fica que describen minuciosamente la entrada de los golpistas y los primeros momentos del asalto dieron la vuelta al mundo. Ese d&iacute;a hab&iacute;a un buen n&uacute;mero de fot&oacute;grafos; sin embargo, solo los dos reporteros, Manuel P&eacute;rez Barriopedro y Manuel Hern&aacute;ndez de Le&oacute;n, ambos de la agencia EFE, tuvieron la suficiente sangre fr&iacute;a como para esconder los carretes y sacarlos despu&eacute;s al exterior. Ambos retrataron con precisi&oacute;n, en apenas un minuto, los primeros momentos del asalto, pero la inesperada disposici&oacute;n de los golpistas permiti&oacute; a Barriopedro obtener la imagen s&iacute;ntesis, r&aacute;pidamente utilizada como portada predilecta en los peri&oacute;dicos: esa en la que parece estar condensado todo el acontecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Es la foto m&aacute;s arriesgada, pues ya se hab&iacute;a producido el enfrentamiento entre Tejero y el vicepresidente Guti&eacute;rrez Mellado, y los disparos subsiguientes. Pero lo m&aacute;s llamativo es el cuadro que compone Tejero recortado sobre el espacio gracias al brillo que incide sobre su tricornio: parece una figura marm&oacute;rea en eterno adem&aacute;n de ataque. Con el foco perfectamente n&iacute;tido puesto en &eacute;l, se dir&iacute;a que es un posado, una estampa de galer&iacute;a tomada por un dibujante decimon&oacute;nico acostumbrado a las asonadas de nuestra convulsa historia. Hay dos ingredientes adicionales que otorgan a esta foto un car&aacute;cter excepcional (ganadora, por cierto, del <em>World Press Photo</em> de ese a&ntilde;o): su interpretaci&oacute;n habitual como un desaf&iacute;o de Tejero a los secuestrados, cuando en realidad est&aacute; haciendo una se&ntilde;al para detener el tiroteo, y que no tiene equivalente televisivo (en ese momento la realizaci&oacute;n televisiva muestra un plano general donde no se aprecia el gesto).
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, esta fotograf&iacute;a ha conseguido asociar plenamente el 23F a la figura de Tejero. Es decir, para el lector actual su poder sint&eacute;tico integra, a un tiempo, el golpe en su conjunto y la amenaza a la Transici&oacute;n como proceso.
    </p><h2 class="article-text">Pu&ntilde;o en alto por los pueblos ib&eacute;ricos</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Festival de los Pueblos Ibéricos, Madrid, 9 mayo 1976                            </span>
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        El 9 de mayo de 1976 se celebr&oacute; en el campus de Cantoblanco de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid el <em>Festival de los Pueblos Ib&eacute;ricos</em>. La autorizaci&oacute;n no lleg&oacute; hasta la v&iacute;spera y fue limitada a un solo d&iacute;a. Hasta entonces, apenas se hab&iacute;an celebrado conciertos (con la excepci&oacute;n de Canet Rock 1975), seg&uacute;n la f&oacute;rmula establecida en festivales como Monterey Pop Festival (1967), Woodstock (1969), Isle of Wight Festival (1969) o Reading Rock (1971). Aunque con un notable retraso, este festival trataba de imitar los cambios culturales y pol&iacute;ticos, representados por la m&uacute;sica popular, que guiaban a la juventud occidental de la &eacute;poca. Ante unos 50.000 espectadores actuaron los principales cantautores de la &eacute;poca: Labordeta, Luis Pastor, Julia Le&oacute;n, Enrique Morente, Elisa Serna, Pablo Guerrero, Mikel Laboa, V&iacute;ctor Manuel y los lusos Fausto y Vitorino.
    </p><p class="article-text">
        Pese al gran despliegue policial, el festival se convirti&oacute; en caja de resonancia de las protestas y reivindicaciones del momento. Los gritos de &ldquo;amnist&iacute;a y libertad&rdquo; fueron constantes y se enarbolaron las banderas de los distintos &ldquo;pueblos ib&eacute;ricos&rdquo;, entonces prohibidas. Ese esp&iacute;ritu de solidaridad y de comuni&oacute;n colectiva fue captado por Guillermo Armengol en esta foto memorable. En ella, un joven es lanzado al aire y se convierte en ingr&aacute;vido por un instante. Su cuerpo es la plasmaci&oacute;n del &iacute;mpetu y la celebraci&oacute;n compartida mientras abajo concita las miradas divertidas de los que le circundan. Al tiempo, el pu&ntilde;o en alto de la mano derecha le a&ntilde;ade una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, un gesto de lucha contra todo lo establecido. Posteriormente, esta foto ha sido publicada en diferentes medios, interpretando la escena sin vincularla con el acontecimiento concreto, convertida en expresi&oacute;n de esa rebeld&iacute;a juvenil que propici&oacute; la Transici&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Matanza de Atocha</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Funeral por la matanza de Atocha, Madrid. 26 enero 1977                            </span>
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        Los sucesos producidos en Madrid entre el 23 y el 29 de enero de 1977 revistieron una extraordinaria gravedad. La violencia desatada durante esos d&iacute;as estuvo a punto de acabar con el proceso democr&aacute;tico en un momento de gran inestabilidad, pues a&uacute;n no se hab&iacute;a cerrado el primer ciclo de reformas que deb&iacute;a conducir a las primeras elecciones generales. La noche del 24 de enero un comando ultraderechista irrumpe en un despacho de abogados laboralistas, en la calle Atocha, y asesina a los abogados Enrique Valdelvira Ib&aacute;&ntilde;ez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo, el estudiante de derecho Seraf&iacute;n Holgado y al administrativo &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez Leal. El d&iacute;a 26 se celebra el entierro de las v&iacute;ctimas. Al cortejo por las calles de Madrid asisten m&aacute;s de cien mil personas, la concentraci&oacute;n m&aacute;s grande desde el fin del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos elementos singulares en esta ceremonia: su transformaci&oacute;n en manifestaci&oacute;n silenciosa por expreso deseo de los organizadores y la aparici&oacute;n del pu&ntilde;o en alto como gesto. Por un lado, es el s&iacute;mbolo universal del comunismo (todos los asesinados lo eran), pero en este caso funciona tambi&eacute;n como expresi&oacute;n del dolor colectivo y la rabia contenida. Por otro, es la afirmaci&oacute;n de un partido, el PCE entonces prohibido, que con este atentado imprevisto se presenta en sociedad. La puesta en escena de los funerales revela su poder de convocatoria, su capacidad de organizaci&oacute;n y su templanza para asumir, de modo sacrificial, un crimen contra sus militantes.
    </p><p class="article-text">
        La foto de Antonio Gabriel capta estas ideas con elocuencia. Muestra un plano general de la plaza de Col&oacute;n mientras uno de los coches f&uacute;nebres se abre paso entre la multitud api&ntilde;ada. Delante de esta escena ha quedado, en plano detalle y atravesado en la parte superior, un pu&ntilde;o. Esa irrupci&oacute;n, en apariencia separada del conjunto, no hace sino tiznarlo de ese gesto colectivo que a&uacute;na a todos los congregados. Como si esa solitaria mano fuera una batuta que orquesta el dolor de los presentes.
    </p><h2 class="article-text">Dos Espa&ntilde;as</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Encuentro entre Pasionaria y Adolfo Suárez en el Congreso de los diputados, 13 julio 1977                            </span>
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        Tras los resultados de las primeras elecciones democr&aacute;ticas, dio comienzo la primera legislatura. Una de las situaciones m&aacute;s llamativas del nuevo tiempo pol&iacute;tico fue la aparici&oacute;n en el Congreso, como diputados electos, de Dolores Ib&aacute;rruri, <em>Pasionaria</em>, y de Rafael Alberti, el 13 de julio de 1977. Ambos ten&iacute;an una larga trayectoria pol&iacute;tica vinculada al PCE y, sobre todo, su protagonismo durante la Guerra Civil hac&iacute;a que este acontecimiento resonara especialmente con su presencia. Hay varias fotos que recogen esos momentos, pero con el paso del tiempo han prevalecido dos: la primera muestra el inesperado encuentro entre Su&aacute;rez y Pasionaria en los pasillos del Congreso; y, la segunda, a Pasionaria y Alberti descendiendo por las escaleras del hemiciclo camino de la mesa presidencial. La primera tuvo inmediatamente una lectura en t&eacute;rminos simb&oacute;licos, al producirse precisamente el d&iacute;a en que se estrenaban las cortes democr&aacute;ticas. Se encontraban aqu&iacute; pasado y presente, vejez y juventud, exilio y <em>establishment</em> postfranquista, en un gesto que fue inmediatamente interpretado como de reconciliaci&oacute;n. Lo que estaba en juego en ese momento hist&oacute;rico no era solo un proceso pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n generacional que deb&iacute;a para propiciar un futuro com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La foto realizada por Marisa Fl&oacute;rez tiene la particularidad de situarse al otro lado de los fot&oacute;grafos, enfatizando adem&aacute;s la perspectiva de la l&iacute;der comunista. Este punto de vista permite captar un detalle que seguramente pas&oacute; desapercibido entonces. Se trata de la mano an&oacute;nima que sostiene su brazo derecho mientras saluda a Su&aacute;rez. Es decir, junto al gesto de reconciliaci&oacute;n entre las &ldquo;dos Espa&ntilde;as&rdquo;, asoman las limitaciones f&iacute;sicas de la dirigente comunista. Esta es una cuesti&oacute;n esencial para evaluar sus respectivos valores carism&aacute;ticos, porque, aunque <em>Pasionaria </em>fuera un &ldquo;mito viviente&rdquo;, pronto se hizo patente que esa condici&oacute;n no era suficiente para ser parte activa del nuevo ciclo pol&iacute;tico. De manera que aqu&iacute; tambi&eacute;n podemos detectar una idea de relevo, de transferencia de atributos entre lo viejo y lo nuevo, entre un carisma anacr&oacute;nico y otro en ascenso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael R. Tranche, Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/seis-fotografias-transicion-muestran-confrontacion-consenso_1_12361443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jun 2025 20:29:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las seis fotografías de la Transición que muestran "más confrontación que consenso”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Transición española,Fotoperiodismo,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trayectoria insólita de Josefina de la Torre, la mala del cine de posguerra que fue también guionista, dobladora y empresaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/trayectoria-insolita-josefina-torre-mala-cine-posguerra-guionista-dobladora-empresaria_1_12179717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cf14f90-0564-47c9-9785-7eea60cb8010_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x799y813.jpg" width="1200" height="675" alt="La trayectoria insólita de Josefina de la Torre, la mala del cine de posguerra que fue también guionista, dobladora y empresaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Una gran artista que fue transmedia mucho antes de que se inventara el término”, según define su biógrafa a esta olvidada figura de la generación de 'Las Sinsombrero'</p><p class="subtitle">Un documental para hacer justicia con Agustín Gómez Arcos, el “hito de la literatura española” censurado por el franquismo
</p></div><p class="article-text">
        Resulta asombrosa la versatilidad art&iacute;stica de Josefina de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 1907 - Madrid, 2002) en una trayectoria ins&oacute;lita para una mujer en la Espa&ntilde;a de la primera mitad del siglo XX. Poeta, actriz de cine y teatro, guionista, cantante, dobladora, traductora y hasta empresaria teatral, Josefina de la Torre destac&oacute; desde bien joven en su Canarias natal y fue una escritora precoz que logr&oacute; el apoyo de personalidades culturales de la &eacute;poca como <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/rafael-rodriguez-rapun-compromiso-republicano-gran-amor-lorca_1_12132572.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Garc&iacute;a Lorca</a>, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/cueva-refugio-rafael-alberti-maria-teresa-leon-caian-bombas-guerra-civil_1_9573640.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafael Alberti</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ensayo-trilogia-amorosa-pedro-salinas-premio-gerardo-diego_1_10311366.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Salinas</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/lagartija-nick-canta-poesia-bunuel-disco-memoria-historica-resistencia_1_9794295.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Bu&ntilde;uel</a>.
    </p><p class="article-text">
        Considerada una ni&ntilde;a prodigio, nacida en una familia de la burgues&iacute;a comercial de Las Palmas, escribi&oacute; sus primeros poemas con apenas nueve a&ntilde;os y rozando los 20 public&oacute; el libro <em>Versos y estampas</em> influenciado por los autores de la llamada generaci&oacute;n del 27. Desconocida y olvidada, un reciente libro, <em>Josefina de la Torre. Una biograf&iacute;a </em>(Renacimiento), obra de la profesora y fil&oacute;loga Marina Patr&oacute;n S&aacute;nchez (Madrid, 1993), recupera a una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sinsombrero-amo-clase-genero-canon-literario_129_11388504.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pionera de 'Las Sinsombrero'.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tal vez esa incre&iacute;ble versatilidad de Josefina le haya pasado factura con el paso del tiempo&rdquo;, se&ntilde;ala Patr&oacute;n. Por un lado, public&oacute; sus poemarios con largos intervalos de tiempo entre uno y otro. M&aacute;s tarde, ya en la posguerra, se volc&oacute; en su carrera de actriz m&aacute;s que en la de autora. Adem&aacute;s, en el cine y en el teatro nunca lleg&oacute; a tener papeles de protagonista. Todo ello, unido a que su figura no fue reivindicada durante la Transici&oacute;n, ya que permaneci&oacute; en Espa&ntilde;a durante el franquismo, podr&iacute;an explicar el olvido de una gran artista que fue transmedia mucho antes de que se inventara el t&eacute;rmino&ldquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Retrato de Josefina de la Torre Millares                            </span>
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        La bi&oacute;grafa, que ejerce como profesora e investigadora en la Universidad de Zaragoza, ha dedicado cerca de una d&eacute;cada a rastrear la huella de Josefina de la Torre en archivos y bibliotecas, en entrevistas con sus familiares, en pel&iacute;culas y diarios, tras elegir a la artista canaria como objeto de su tesis doctoral. Ha sido, pues, Marina Patr&oacute;n la primera que ha buceado en una intensa y longeva vida que recorre la historia cultural del siglo XX espa&ntilde;ol. El muy documentado libro, escrito con un estilo &aacute;gil, incluye una ampl&iacute;sima bibliograf&iacute;a y un listado de su dilatada carrera. A pesar de que De la Torre dej&oacute; multitud de cartas, diarios y recortes de prensa, la redacci&oacute;n de la biograf&iacute;a ha obligado a la autora a una ardua labor de catalogaci&oacute;n del material, a la vez que ha requerido de un trabajo period&iacute;stico para visitar los lugares relevantes de la trayectoria de Josefina. De esa investigaci&oacute;n surgen tambi&eacute;n dos personalidades clave en su vida: la madre y el hermano mayor de la poeta y actriz.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e07546b4-dada-47a9-aabc-cb54b3b91839_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Podr&iacute;amos afirmar que su madre tuvo una influencia un tanto t&oacute;xica y opresiva en Josefina, la hija peque&ntilde;a y mimada de la familia que, adem&aacute;s, qued&oacute; hu&eacute;rfana de padre cuando era todav&iacute;a una ni&ntilde;a. No solo tutel&oacute; la carrera profesional de su hija, como se observa en sus cartas, sino que tambi&eacute;n se permiti&oacute; terciar en sus relaciones amorosas o de amistad&rdquo;, se&ntilde;ala la bi&oacute;grafa. &ldquo;En lo que se refiere a su hermano mayor, el dramaturgo y cineasta Claudio de la Torre, premio Nacional de Literatura en 1926, tuvo un papel de orientador, pero en ocasiones la dej&oacute; en la estacada y no impuls&oacute; sus oportunidades art&iacute;sticas. Digamos que su familia la apoy&oacute;, pero tambi&eacute;n la fren&oacute; en una actitud de claroscuros&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito del relativo fracaso de Josefina de la Torre en el cine y el teatro, su bi&oacute;grafa lo atribuye en buena medida a que la actriz canaria no respond&iacute;a al clich&eacute; que la posguerra espa&ntilde;ola exig&iacute;a a las int&eacute;rpretes que triunfaban. De belleza rubia y perfil m&aacute;s bien germ&aacute;nico, de maneras elegantes y finas, Josefina de la Torre no daba el retrato-robot de las actrices preferidas en la &eacute;poca: morenas, bajitas y de formas redondeadas. Estos rasgos inclinaron a productores y directores a ofrecerle los papeles de mala en filmes de los a&ntilde;os cuarenta en los que particip&oacute;, como <em>La blanca paloma, Misterio en la marisma, El camino del amor </em>o<em> La vida en un hilo,</em> los dos primeros dirigidos por su hermano Claudio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cartel de la película &#039;Una herencia en París&#039;                            </span>
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        En cualquier caso, Marina Patr&oacute;n opina que, sin el estallido de la Guerra Civil, Josefina habr&iacute;a alcanzado el &eacute;xito en la pantalla y en las tablas y se hubiera convertido en una Nuria Espert o una Margarita Xirgu. As&iacute; pues, no cabe duda de que su permanencia en Espa&ntilde;a tras el conflicto, a diferencia de la mayor&iacute;a de las artistas e intelectuales de la Rep&uacute;blica, que marcharon al exilio, lastr&oacute; su carrera y su memoria para las siguientes generaciones.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dictadura y exilio interior</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;La guerra sorprendi&oacute; a Josefina y a su familia&rdquo;, cuenta Marina Patr&oacute;n, &ldquo;en el Madrid republicano, pero lograron regresar a su casa en Las Palmas porque pensaron que en su isla estar&iacute;an m&aacute;s seguros y podr&iacute;an atender sus negocios. Luego, tras el final de la contienda, Josefina se afili&oacute; a la secci&oacute;n femenina de Falange, que supo aprovecharse con fines propagand&iacute;sticos de la popularidad de la familia De la Torre en Las Palmas. No obstante, habr&iacute;a que matizar que no todos los intelectuales que permanecieron en Espa&ntilde;a fueron incondicionales de la dictadura, ya que algunos como Josefina o Carmen Conde, por ejemplo, sufrieron una forma de exilio interior&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c0ba4591-9e62-4eb1-9d62-d848b121bc59_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sea como fuere, Josefina de la Torre se vio obligada a sobrevivir en medio de un panorama desolador en cuanto a libertad en cine o en teatro. De hecho, las pantallas acog&iacute;an mayoritariamente en la posguerra comedias de evasi&oacute;n, dramas hist&oacute;ricos o pel&iacute;culas de exaltaci&oacute;n del r&eacute;gimen franquista. En ese periodo de pobreza material y miseria espiritual Josefina sufri&oacute; las carencias del pa&iacute;s entero, sobre todo en esas giras teatrales de unos c&oacute;micos hambrientos, alojados en camerinos cochambrosos y pendientes siempre de unos contratos leoninos. Tanto en su faceta de actriz como en la de empresaria teatral con compa&ntilde;&iacute;a propia tuvo que afrontar multitud de obst&aacute;culos a lo largo de los a&ntilde;os cuarenta hasta que al final, de alg&uacute;n modo, arroj&oacute; la toalla.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su talento y ya en su madurez, Josefina de la Torre hubo de compaginar sus actuaciones en la radio con el teatro o con el doblaje de actrices (de Marlene Dietrich, entre otras) en jornadas maratonianas que la agotaban. &ldquo;De hecho, su versatilidad no solo obedec&iacute;a a sus muchas cualidades y registros, sino tambi&eacute;n a una necesidad de supervivencia econ&oacute;mica&rdquo;, aclara su bi&oacute;grafa. A partir de los a&ntilde;os cincuenta, Josefina regresa a la literatura con nuevos poemas y con una novela en buena medida autobiogr&aacute;fica titulada <em>Memorias de una estrella </em>donde plasma las frustraciones del &eacute;xito que no pudo ser y de la amargura por no haber sido madre, un rasgo com&uacute;n al personaje literario y a la autora. Entretanto, en su vida &iacute;ntima Josefina a&ntilde;ora pasadas y fallidas relaciones amorosas, en especial la que mantuvo con el escritor e historiador Juan Chab&aacute;s, miembro de la generaci&oacute;n del 27, la gran pasi&oacute;n de su vida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/881c38d8-50ed-4720-ae2d-a4db1045fb8a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tras el r&aacute;pido desenga&ntilde;o de un matrimonio<em> </em>con el pianista Braulio P&eacute;rez Hern&aacute;ndez, un tipo alcoh&oacute;lico con el que se cas&oacute; a comienzos de 1954, Josefina se cruza poco despu&eacute;s en el camino con un joven actor, Ram&oacute;n Corroto, 23 a&ntilde;os menor que ella. No obstante esta notable diferencia de edad, ambos se enamoraron y vivieron unos a&ntilde;os de feliz convivencia hasta que pudieron casarse ya en democracia. Pero la mala suerte persigui&oacute; de nuevo a la artista, ya que Ram&oacute;n falleci&oacute; en junio de 1980. &ldquo;Fue un golpe dur&iacute;simo&rdquo;, se&ntilde;ala Marina Patr&oacute;n, &ldquo;para una mujer de 73 a&ntilde;os que ya no se repuso nunca del todo de esa p&eacute;rdida&rdquo;.<em> </em>Mujer valiente y artista inquieta, Josefina de la Torre todav&iacute;a har&iacute;a algunas incursiones en series y obras teatrales de la televisi&oacute;n donde hab&iacute;a comenzado a colaborar en los a&ntilde;os sesenta.
    </p><p class="article-text">
        Si bien su recuerdo sigue vivo en Canarias, que le ha dedicado homenajes y donde se ha reimpreso su poes&iacute;a completa, la talla de la figura de Josefina de la Torre, fallecida en Madrid en 2002 no ha sido reconocida en el resto del pa&iacute;s. En el ecuador de su vida, la artista escribi&oacute; en su diario: &ldquo;Tengo 40 a&ntilde;os. Me parece extra&ntilde;o pensar en ello, porque alguna vez yo he cre&iacute;do que una mujer de 40 a&ntilde;os ya era vieja. Ahora los tengo y me siento llena de ansias, igual que cuando era una muchacha. &iexcl;Qu&eacute; gran pena que los a&ntilde;os pasen! Para m&iacute; han pasado sin concretarse. Sin definirse en un prop&oacute;sito o un deseo&rdquo;. Despu&eacute;s, en su vejez Josefina de la Torre lament&oacute; no haber sido madre ni haber triunfado en su carrera. Pero el tiempo comienza a hacer justicia a una artista excepcional rescatada ahora del olvido.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/trayectoria-insolita-josefina-torre-mala-cine-posguerra-guionista-dobladora-empresaria_1_12179717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Mar 2025 20:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trayectoria insólita de Josefina de la Torre, la mala del cine de posguerra que fue también guionista, dobladora y empresaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lorca,Federico García Lorca,Franquismo,Ensayos,Biografías,Luis Buñuel,Canarias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azorín, el prolífico escritor que transitó por todos los géneros y pasó de conservador y republicano a franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/azorin-prolifico-escritor-transito-generos-paso-conservador-republicano-franquista_1_12152379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1713b2d1-02e1-4c47-a51c-e53e72513776_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114024.jpg" width="1567" height="881" alt="Azorín, el prolífico escritor que transitó por todos los géneros y pasó de conservador y republicano a franquista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una biografía sobre uno de los grandes autores de la generación del 98 descubre una vida y una obra literaria llenas de cambios y contradicciones que definen el siglo XX</p><p class="subtitle">Anagrama considera que “está en su derecho de publicar” el libro sobre Bretón, pero esperará “a las resoluciones judiciales”
</p></div><p class="article-text">
        Jos&eacute; Mart&iacute;nez Ruiz, <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/rosario-raro-alza-premio-azorin-novela-2025-obra-novia-paz_132_12131731.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Azor&iacute;n</em></a>, public&oacute; m&aacute;s de 5.000 art&iacute;culos y un centenar largo de libros, abarcando todos los g&eacute;neros literarios, en una vida que se prolong&oacute; m&aacute;s all&aacute; de los 90 a&ntilde;os (Mon&oacute;var, Alicante, 1873-Madrid, 1967). Figura destacada de la generaci&oacute;n del 98, junto a <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/recuerdo-baroja-madrid-coloca-familia-escritores-placa-casa-centro-tertulias-editorial_1_10058390.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Baroja</a> y <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pasos-unamuno-salamanca-recorrido-literatura-e-historia-mano_1_11984603.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Unamuno</a> entre otros, Azor&iacute;n pas&oacute; de ser anarquista en su juventud a conservador durante a&ntilde;os, m&aacute;s tarde republicano y, por &uacute;ltimo, franquista en su vejez. Una reciente biograf&iacute;a, <em>Azor&iacute;n. Cl&aacute;sico y moderno</em> (Alianza editorial), del historiador Francisco Fuster, desvela las claves de los inmensos cambios en la literatura y en la pol&iacute;tica de un intelectual que el bi&oacute;grafo califica de &ldquo;compendio del siglo XX espa&ntilde;ol&rdquo;. &ldquo;Azor&iacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Fuster, &ldquo;ha tenido mala suerte porque hoy se lee poco y mantiene etiqueta de franquista por su &uacute;ltima etapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ignorar o desde&ntilde;ar la trayectoria del escritor alicantino por sus contradicciones, Fuster subraya que precisamente son las transformaciones de Azor&iacute;n aquello que lo convierten en un personaje atractivo, a pesar de su imagen de un tipo aburrido, rutinario y anticuado. &ldquo;Es cierto&rdquo;, dice Fuster, profesor de Historia Contempor&aacute;nea de la Universidad de Valencia, &ldquo;que no tuvo una vida novelesca, m&aacute;s bien fue un autor solitario y poco dado a los eventos sociales. Como ejemplos podr&iacute;a aportar que fue colaborador del diario ABC durante seis d&eacute;cadas y que cenaba y se acostaba siempre temprano y a la misma hora. Ahora bien, escribi&oacute; varias obras maestras como <em>La voluntad</em> o <em>La ruta de don Quijote</em>, cre&oacute; un estilo sobrio y elegante y arriesg&oacute; adem&aacute;s con propuestas innovadoras tanto en la novela como en el ensayo o el teatro. De hecho, public&oacute; libros raros y nunca sigui&oacute; las modas literarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Azor&iacute;n sorprende mucho su asombrosa versatilidad, la pasi&oacute;n por escribir de un graf&oacute;mano confeso que hizo incursiones en todos los g&eacute;neros. En cualquier caso, el autor se sirvi&oacute; del periodismo como medio de vida m&aacute;s que de la literatura. En su faceta de columnista y no de reportero encontr&oacute;, pues, los ingresos econ&oacute;micos tras abandonar la carrera de Derecho. Por otra parte, sus numerosas colaboraciones period&iacute;sticas se convirtieron en la base de sus ensayos a partir de recopilatorios que luego public&oacute; como libros. A juicio de su bi&oacute;grafo, el formato del periodismo se le qued&oacute; corto a un intelectual que le&iacute;a mucho, en especial a los cl&aacute;sicos espa&ntilde;oles, y que escrib&iacute;a a diario. Fue en sus obras teatrales (<em>Old</em> <em>Spain, Brandy, mucho brandy</em> o <em>Comedia del arte</em>) donde Azor&iacute;n opt&oacute; por el simbolismo y la vanguardia en lugar del teatro burgu&eacute;s que imperaba en su &eacute;poca. Pero en ese g&eacute;nero fracas&oacute;. No obstante, Pedro Ojeda, profesor de Literatura en la Universidad de Burgos y especialista en el autor alicantino explica que &ldquo;todos los escritores del 98 fracasaron en el teatro, incluso el hoy aclamado Valle Incl&aacute;n al que le cost&oacute; mucho triunfar&rdquo;. &ldquo;As&iacute; pues&rdquo;, a&ntilde;ade Ojeda, &ldquo;ni los empresarios ni las compa&ntilde;&iacute;as de actores se atrev&iacute;an a llevar a escena unas piezas tan experimentales&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c5978320-cdb0-4480-a3a3-95dae566adac_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tanto Fuster como Ojeda coinciden en que Azor&iacute;n irrumpi&oacute; en la prensa cuando empezaba a gestarse un periodismo moderno que abr&iacute;a las puertas a los ensayos literarios. As&iacute; pues, tras los art&iacute;culos aparec&iacute;an construcciones ensay&iacute;sticas. Como una firma presente en ABC y en otros medios espa&ntilde;oles y latinoamericanos durante un largo tiempo, Azor&iacute;n fue testigo de grandes cambios en la prensa que incluyeron aumentos en el n&uacute;mero de p&aacute;ginas, huecograbado y fotos en la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os veinte y treinta del pasado siglo mientras aumentaban la alfabetizaci&oacute;n y tambi&eacute;n la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica. No descart&oacute; tampoco Jos&eacute; Mart&iacute;nez Ruiz las autobiograf&iacute;as o los libros de viajes y recuerdos como los dedicados a Valencia, donde estudi&oacute;; a Madrid donde residi&oacute; durante d&eacute;cadas; o a Par&iacute;s donde se exili&oacute; durante la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/videos-ineditos-guerra-civil-grabo-magnate-hearst-eeuu-acaban-salir-luz_1_12125884.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guerra Civil</a>. Como hilo conductor de su literatura aparece asimismo el paisaje a pesar de que, seg&uacute;n su bi&oacute;grafo, no pas&oacute; de realizar viajes cortos por Espa&ntilde;a. De todos modos libros como <em>Castilla</em> sobresalen en su abundante obra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cambios de bando pol&iacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        Nacido en una familia burguesa de Mon&oacute;var, hijo de un abogado y pol&iacute;tico de la Restauraci&oacute;n, Azor&iacute;n despert&oacute; a la pol&iacute;tica cuando ya hab&iacute;a cumplido los 30 a&ntilde;os y se afili&oacute; al Partido Conservador. Amigo y seguidor de Antonio Maura, l&iacute;der de esa formaci&oacute;n, el ya escritor fue elegido diputado en cinco legislaturas entre 1907 y 1919. Es m&aacute;s, lleg&oacute; incluso a ocupar otro cargo pol&iacute;tico como subsecretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica. Opositor durante la dictadura del general <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/primera-sede-tuvo-falange-primo-rivera-ahora-ministerio-gobierno_1_12129045.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Primo de Rivera</a> (1923-1930), se incorpor&oacute; a las filas de los intelectuales que se pronunciaron por una Rep&uacute;blica moderada en la l&iacute;nea de Jos&eacute; Ortega y Gasset o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/politicas_culturales/espacio-cultural-ortega-maranon-abre-puertas-lugar-debate-consolidar-convivencia-democratica_1_9901591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n</a>. Desencantado m&aacute;s tarde con el radicalismo de la izquierda, trab&oacute; amistad con el banquero <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/casa-pueblo-juan-march-dono-obreros-no-sobrevive-gentrificacion_1_8633275.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan March</a>, uno de los financiadores del golpe de Estado contra la Rep&uacute;blica. Temeroso de ser atacado por la izquierda por su conservadurismo y por los franquistas, por su anterior defensa de la Rep&uacute;blica, decidi&oacute; exiliarse en Par&iacute;s a principios de la guerra junto con su muy tradicional esposa, Julia Guinda, con la que no tuvo hijos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy cierto&rdquo;, explica el bi&oacute;grafo Francisco Fuster, &ldquo;que muchos le reprocharon a Azor&iacute;n sus continuos cambios de bando, aunque &eacute;l lo calificaba de cambios de opini&oacute;n. Las acusaciones contra &eacute;l por oportunista resultaron frecuentes a lo largo de las distintas etapas de su vida. As&iacute;, tras la victoria de los franquistas en la guerra se vio obligado o bien a mantener su exilio en Par&iacute;s o bien a regresar a Espa&ntilde;a y aceptar la dictadura. Azor&iacute;n se acercaba a los 70 a&ntilde;os y necesitaba seguir escribiendo y publicando. Por ello opt&oacute; por las alabanzas a Franco al tiempo que cultiv&oacute; su relaci&oacute;n con Ram&oacute;n Serrano S&uacute;&ntilde;er, cu&ntilde;ado del caudillo y personaje fuerte del r&eacute;gimen. Aquella conversi&oacute;n al franquismo le permiti&oacute; volver a Madrid y, poco despu&eacute;s, colaborar de nuevo en ABC y ver c&oacute;mo segu&iacute;an public&aacute;ndose sus obras&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos le reprocharon a Azorín sus continuos cambios de bando, aunque él lo calificaba de cambios de opinión. Las acusaciones contra él por oportunista resultaron frecuentes a lo largo de las distintas etapas de su vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Fuster</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Francisco Fuster, un joven profesor de Historia Contempor&aacute;nea y experto en la generaci&oacute;n del 98, opina que la izquierda siempre contempl&oacute; con muchos recelos a los autores de esa &eacute;poca y, en el caso de Azor&iacute;n, lo etiquet&oacute; directamente de franquista. Tachados los del 98 de nacionalistas espa&ntilde;oles y carcas, este bi&oacute;grafo cree que la inmensa obra de Azor&iacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute; de sus &uacute;ltimos a&ntilde;os y de los clich&eacute;s. &ldquo;Fue cl&aacute;sico y moderno a la vez&rdquo;, subraya Fuster recordando el t&iacute;tulo de su libro, &ldquo;muy curioso y siempre abierto a las novedades. Buena prueba de ello se refiere a su afici&oacute;n tard&iacute;a por el cine, que consider&oacute; un arte y no solo un espect&aacute;culo y que le serv&iacute;a adem&aacute;s para romper su met&oacute;dica vida cotidiana limitada al despacho-biblioteca de su casa del centro de Madrid de la que apenas sal&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad Azor&iacute;n, que alcanz&oacute; la gloria literaria en vida y fue un autor le&iacute;do y respetado, miembro de la Real Academia Espa&ntilde;ola y galardonado con premios y distinciones en diversos periodos, apenas es conocido por los aficionados a la literatura. &ldquo;Sus libros ya no se leen en el Bachillerato y poco en las facultades de Letras&rdquo;, resume el profesor Ojeda. &ldquo;Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s desmemoriado&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;y Azor&iacute;n ten&iacute;a adem&aacute;s un estilo demasiado evidente y claro para el p&uacute;blico de hoy. Pero, en definitiva, la literatura est&aacute; desapareciendo poco a poco del panorama cultural&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/azorin-prolifico-escritor-transito-generos-paso-conservador-republicano-franquista_1_12152379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Mar 2025 21:33:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azorín, el prolífico escritor que transitó por todos los géneros y pasó de conservador y republicano a franquista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Biografías,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alquileres para ricos, juventud sin futuro y la luz por las nubes: en qué se parece la España de hoy a la de 'Historia de una escalera']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alquileres-ricos-juventud-futuro-luz-nubes-parece-espana-hoy-historia-escalera_1_12035337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6a3f565-63df-41d9-9967-91700990defa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alquileres para ricos, juventud sin futuro y la luz por las nubes: en qué se parece la España de hoy a la de &#039;Historia de una escalera&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antonio Buero Vallejo escribió esta obra emblemática sobre las miserias de la posguerra hace 75 años; su representación estos días en Madrid confirma su vigencia</p><p class="subtitle">El Instituto Cervantes asumirá la decisión del gobierno sobre la devolución al PNV del edificio incautado por el franquismo donde tiene su sede en París
</p></div><p class="article-text">
        Personajes atrapados en las carencias de sus viviendas, agobiados por las facturas de la luz y las bajas pensiones; j&oacute;venes con un negro futuro; una s&oacute;rdida comunidad de vecinos marcada por rencillas, amores y odios e incapaz de escapar de la maldici&oacute;n de una triste escalera. Este opresivo ambiente respira en <em>Historia de una escalera,</em> la obra maestra de Antonio Buero Vallejo escrita hace 75 a&ntilde;os. Pero la trama interpela de forma asombrosa a la Espa&ntilde;a de hoy. Helena Pimenta, directora del montaje que puede verse en el madrile&ntilde;o Teatro Espa&ntilde;ol hasta el 30 de marzo, destaca la universalidad y la vigencia de esta pieza de Buero que abarca medio siglo XX. &ldquo;La obra contiene gran parte de nuestra memoria&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Historia de una escalera</em> est&aacute; llena de temas universales m&aacute;s all&aacute; de la &eacute;poca y de un pa&iacute;s bajo una dictadura en el que fue escrita&rdquo;, indica la dramaturga. &ldquo;Nos habla de la vida y la muerte, del amor y de la libertad, de la pugna entre lo individual y lo colectivo. De alg&uacute;n modo te lleva a valorar lo que hemos avanzado en algunas cosas, como la lucha de las mujeres por la igualdad, pero a la vez se compromete con los problemas de nuestro presente y nuestro futuro. Buero es, sin duda alguna, un cl&aacute;sico que juega con el tiempo hacia atr&aacute;s y hacia delante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Escrita, pues, en la posguerra y dividida en tres partes que abarcan desde 1919 hasta 1949, la obra recorre tres generaciones en un h&aacute;bil despliegue esc&eacute;nico en torno a una escalera por la que desfilan cerca de una veintena de personajes de clase media-baja. Distinguida con el premio Lope de Vega en 1949, obtuvo en su d&iacute;a un gran triunfo de cr&iacute;tica y de p&uacute;blico, pese a la ideolog&iacute;a progresista de su autor que tuvo que sortear a la censura franquista con frecuencia. 
    </p><h2 class="article-text">La escalera como met&aacute;fora</h2><p class="article-text">
        Antonio Buero Vallejo (Guadalajara, 1916 - Madrid, 2000), pintor y dramaturgo, un referente del teatro realista, supo de las tragedias de Espa&ntilde;a desde bien joven. Hijo de militar, su padre fue fusilado por los republicanos y, no obstante, &eacute;l combati&oacute; con la Rep&uacute;blica. Condenado a muerte tras la Guerra Civil, su pena fue conmutada por 30 a&ntilde;os de c&aacute;rcel si bien solo cumpli&oacute; seis en los que trab&oacute; amistad con el poeta Miguel Hern&aacute;ndez, al que dedic&oacute; un retrato que m&aacute;s tarde se hizo muy popular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El escritor Antonio Buero Vallejo (en el centro) junto con las actrices que representaron &#039;Historia de una escalera&#039; en 1949: Asunción Sancho (i) y Elena Salvador (d)"
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            <span class="title">
                El escritor Antonio Buero Vallejo (en el centro) junto con las actrices que representaron &#039;Historia de una escalera&#039; en 1949: Asunción Sancho (i) y Elena Salvador (d)                            </span>
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        Militante entonces del Partido Comunista, Buero se entreg&oacute; en cuerpo y alma a la literatura y al teatro y comenz&oacute; a destacar ya con su primera obra, <em>En la ardiente oscuridad, </em>una par&aacute;bola social sobre la ceguera. &ldquo;Al margen de sus magn&iacute;ficas innovaciones art&iacute;sticas y est&eacute;ticas, Buero escribi&oacute; obras muy corales, como <em>Historia de una escalera,</em> algo poco habitual en la &eacute;poca. En su teatro de tem&aacute;tica social e hist&oacute;rica <em>(El tragaluz, El concierto de san Ovidio, La fundaci&oacute;n, Un so&ntilde;ador para un pueblo&hellip;) </em>enfoca su mirada hacia los humildes como grupo. De hecho, en esta obra no aparece ning&uacute;n protagonista porque en realidad la propia escalera es la verdadera protagonista, como una met&aacute;fora social y como un ingenioso artefacto teatral&rdquo;, explica Pimenta. 
    </p><p class="article-text">
        Buero Vallejo argument&oacute; de esta manera su filosof&iacute;a de las obras que escribi&oacute;: &ldquo;Cualquier teatro, aunque sea hist&oacute;rico, debe ser ante todo actual. La historia misma de nada nos servir&aacute; si no fuese un conocimiento por y para la actualidad, y por eso se reescribe constantemente. El teatro hist&oacute;rico es valioso en la medida en que ilumina el tiempo presente (&hellip;)&rdquo;. Menos representado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de lo que su calidad y trascendencia merecer&iacute;an, este regreso de Buero por la puerta grande del Teatro Espa&ntilde;ol en un ambicioso montaje significa, de alg&uacute;n modo, saldar una deuda con el autor.
    </p><p class="article-text">
        Premiado en su vejez y ya en democracia con el premio Cervantes y con el Nacional de las Letras, entre otros muchos, algunos historiadores opinan que todav&iacute;a no se ha hecho justicia con el dramaturgo. C&eacute;sar Oliva, catedr&aacute;tico de Teor&iacute;a e Historia del Teatro, director y gestor cultural, manifiesta su queja por el olvido al que se ha condenado a la generaci&oacute;n realista. &ldquo;Por ello&rdquo;, explica Oliva, &ldquo;resulta muy de agradecer que Eduardo Vasco, director del Teatro Espa&ntilde;ol, haya encargado este montaje de <em>Historia de una escalera</em> a Helena Pimenta. Por supuesto que la obra mantiene una actualidad total. Bastar&iacute;a con recordar que la vivienda se sit&uacute;a hoy como <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-actualidad-politica-directo_6_11971266_1111866.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los principales problemas de este pa&iacute;s</a>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &#039;Historia de una escalera&#039; representada en el Teatro Español                            </span>
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        Hay otros autores de la generaci&oacute;n de Buero, como Lauro Olmo con <em>La camisa,</em> una &ldquo;pieza magistral&rdquo; sobre la inmigraci&oacute;n, seg&uacute;n valora el experto, u otros como Mart&iacute;n Recuerda o Jos&eacute; Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez M&eacute;ndez tambi&eacute;n est&aacute;n &ldquo;esperando&rdquo; para ser representados de nuevo. &ldquo;A diferencia de otros g&eacute;neros, el teatro necesita del contacto con el p&uacute;blico y no solo de la lectura&rdquo;, dice. Estas reflexiones le sirven a este catedr&aacute;tico para a&ntilde;adir que tampoco se valora hoy el papel que jug&oacute; el teatro independiente en la renovaci&oacute;n del sector en las primeras d&eacute;cadas de la democracia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El fracaso del ascensor social</strong></h2><p class="article-text">
        Un rasgo importante que justifica la vigencia de la obra radica en el fracaso del ascensor social de tal manera que los personajes de <em>Historia de una escalera</em> no consiguen escapar de ese destino de gentes de clase media y trabajadora. Son familias obligadas a vivir juntas en una miseria econ&oacute;mica y tambi&eacute;n moral, lo que retrata tanto a aquellas &eacute;pocas anteriores y posteriores a la Guerra Civil como a la situaci&oacute;n de hoy en d&iacute;a, marcada por la precariedad y el aumento de las diferencias entre clases sociales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son muy reveladores algunos di&aacute;logos entre personajes donde mientras unos apuestan por la lucha colectiva para cambiar las cosas, otros se empe&ntilde;an en salir adelante solos. Al fondo, una minor&iacute;a privilegiada impide que prospere la mayor&iacute;a de la sociedad&rdquo;, subraya Helena Pimenta. 
    </p><p class="article-text">
        Profesora de instituto antes de dedicarse por completo al teatro, donde ejerce como directora y como dramaturga, Helena Pimenta est&aacute; convencida de que <em>Historia de una escalera </em>engancha a los espectadores m&aacute;s j&oacute;venes. Por ello, su montaje arranca y acaba con un actor que encarna a un adolescente de hoy mientras lee a Buero Vallejo. &ldquo;Quer&iacute;a contextualizar la historia en el presente para volver la vista atr&aacute;s y al mismo tiempo apuntar al futuro&rdquo;, dice la directora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alquileres-ricos-juventud-futuro-luz-nubes-parece-espana-hoy-historia-escalera_1_12035337.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 21:33:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alquileres para ricos, juventud sin futuro y la luz por las nubes: en qué se parece la España de hoy a la de 'Historia de una escalera']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Artes escénicas,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paco Ibáñez, a sus 90 años y sobre el escenario, echa la verdad por la boca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/paco-ibanez-90-anos-escenario-echa-boca_129_11999577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e57b264-4df3-49b7-a662-2b0c26c379aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paco Ibáñez, a sus 90 años y sobre el escenario, echa la verdad por la boca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El veterano cantautor político llena el Palau de la Música Catalana en Barcelona y el teatro Coliseum de Madrid</p><p class="subtitle">Toni Servillo, actor: “Vivimos tiempos muy oscuros, Giorgia Meloni quiere convertir Italia en un Estado policial”
</p></div><p class="article-text">
        Apareci&oacute; en el escenario de riguroso negro, fiel a su imagen, y con una envidiable melena blanca como contraste. A sus 90 a&ntilde;os, Paco Ib&aacute;&ntilde;ez tiene un caminar vacilante y los achaques propios de esa avanzada edad, pero los mismos ideales e id&eacute;ntica fuerza que cuando irrumpi&oacute; como cantautor hace seis d&eacute;cadas. Y ese aire rebelde y po&eacute;tico a la vez, socarr&oacute;n y profundo, sobrevolaba a las 1.400 personas que abarrotaron el madrile&ntilde;o teatro Coliseum el lunes por la noche para escuchar a un pionero de la canci&oacute;n de autor, al artista que puso m&uacute;sica a los mejores poetas espa&ntilde;oles. 
    </p><p class="article-text">
        Acompa&ntilde;ado del guitarrista Mario Mas, Paco Ib&aacute;&ntilde;ez arranc&oacute; su recital con <em>Erase una vez</em>, poema de Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo sobre un mundo al rev&eacute;s, para seguir inmediatamente despu&eacute;s con <em>Es amarga la verdad </em>de Francisco de Quevedo, toda una declaraci&oacute;n de principios de su trayectoria. &ldquo;Pues amarga la verdad quiero echarla de la boca y si el alma su hiel toca esconderla es necedad, s&eacute;pase pues libertad ha engendrado en mi pereza la pobreza&rdquo;.<em> </em>El p&uacute;blico estaba entregado desde el primer minuto, pero esas dos canciones, que fueron s&iacute;mbolos del antifranquismo, convirtieron el teatro en un multitudinario coro que conoc&iacute;a de memoria sus letras. A pesar de sus muchas m&aacute;s canas y sus goteras de salud los espectadores emprendieron un viaje a sus recuerdos juveniles y a una rebeld&iacute;a que sigue viva en buena parte de la generaci&oacute;n de los progres. Desde luego que motivos para la protesta no faltan en una &eacute;poca que asiste, entre la perplejidad y la indignaci&oacute;n, al ascenso de la extrema derecha en todo el mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El cantautor Paco Ibáñez, durante el Banco Mediolanum 26º Festival Mil·lenni, en el Palau de la Música Catalana, a 16 de enero de 2025, en Barcelona"
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            <span class="title">
                El cantautor Paco Ibáñez, durante el Banco Mediolanum 26º Festival Mil·lenni, en el Palau de la Música Catalana, a 16 de enero de 2025, en Barcelona                            </span>
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        No obstante, Paco Ib&aacute;&ntilde;ez no quiso recrearse tan solo en sus temas m&aacute;s conocidos y ofreci&oacute; varias intimistas canciones en euskera en homenaje a su madre o una pieza sobre un poema del poeta gallego Celso Emilio Ferreiro o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/solea-morente-dificil-escuchen-dinero-estilos_1_11915569.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invit&oacute; al escenario a Sole&aacute; Morente</a> para que interpretara una tierna <em>Nana de la mora</em>. Haciendo gala de un humor que se re&iacute;a de sus propias limitaciones por la edad, (&ldquo;&iquest;D&oacute;nde tengo las gafas? No encuentro la cejilla de la guitarra&rdquo;) fue desgranando tambi&eacute;n las canciones que lo hicieron famoso all&aacute; por los a&ntilde;os sesenta y setenta del pasado siglo. Admirador de Georges Brassens y m&aacute;s tarde amigo y compa&ntilde;ero de aquel m&iacute;tico cantante franc&eacute;s, as&iacute; como de Jacques Brel, Edith Piaf o Leo Ferr&eacute;; el gran m&eacute;rito de Paco Ib&aacute;&ntilde;ez consisti&oacute; en poner m&uacute;sica a poetas cl&aacute;sicos como G&oacute;ngora y Quevedo, a la vez que descubr&iacute;a a otros condenados al olvido por la dictadura franquista. Gracias a este cantautor, nacido en Valencia pero criado en el Pa&iacute;s Vasco, varias generaciones conocieron y comenzaron a leer a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/javis-anuncian-proxima-pelicula-bola-negra-obra-inacabada-lorca-revisita-historia-espana-queer_1_11984170.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Garc&iacute;a Lorca</a>, Antonio Machado, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-miguel-hernandez-asesino-franquismo_129_11896028.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Hern&aacute;ndez</a>, Rafael Alberti, Blas de Otero, Gloria Fuertes, Gabriel Celaya o Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo. Su disco <em>Espa&ntilde;a de hoy y de siempre</em>, publicado en 1967, supuso una reivindicaci&oacute;n con m&uacute;sica de la mejor cultura espa&ntilde;ola y un grito contra el ostracismo de tantos y tantos intelectuales prohibidos por la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mucha gente necesita escuchar o leer palabras que dan vida, animan y crean conciencia&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Paco Ib&aacute;&ntilde;ez en unas recientes declaraciones al comenzar esta gira que lo ha llevado por Valencia, Barcelona y Madrid y cuando todav&iacute;a est&aacute; pendiente su recital en Bilbao el 15 de febrero. Fruto de su peripecia vital Ib&aacute;&ntilde;ez habla castellano, euskera, catal&aacute;n, franc&eacute;s e italiano y su bagaje musical se ha alimentado de todas esas culturas. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1884025505126699045?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Nacido en Valencia en 1934, hijo de un ebanista militante de la CNT que fue prisionero en los campos de concentraci&oacute;n franceses tras la Guerra Civil, Paco y sus hermanos se criaron con su madre vasca, sus abuelos y t&iacute;os en un caser&iacute;o guipuzcoano. Instalado en Francia ya en su juventud, Ib&aacute;&ntilde;ez comenzar&iacute;a all&iacute; su carrera art&iacute;stica y en 1969 obtendr&iacute;a un &eacute;xito que le abrir&iacute;a muchas puertas y lo encumbrar&iacute;a como cantautor con un concierto en el Olympia de Par&iacute;s. Prohibidas sus actuaciones en Espa&ntilde;a durante el tardofranquismo, Paco Ib&aacute;&ntilde;ez se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de la lucha por las libertades. Aunque sigui&oacute; en la brecha y ha publicado un total de 17 discos, su estela, como la de otros muchos cantautores, se fue apagando con la llegada de la democracia. Sin embargo, su influencia ha abarcado Espa&ntilde;a, Francia y Am&eacute;rica Latina y ha dejado su huella en los cantautores m&aacute;s j&oacute;venes. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha publicado sendos recopilatorios dedicados a poetas andaluces y latinoamericanos. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>De Johnson a Trump</strong></h2><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de Am&eacute;rica Latina, el p&uacute;blico pidi&oacute; una y otra vez que Ib&aacute;&ntilde;ez cantara <em>Soldadito boliviano</em>, uno de sus temas m&aacute;s famosos y un himno contra el imperialismo de Estados Unidos. As&iacute; salt&oacute; el cantante de los tiempos de la ofensiva norteamericana contra las revoluciones latinoamericanas de los sesenta, con el presidente Lyndon B. Johnson a la cabeza, a la agresiva pol&iacute;tica de extrema derecha del reci&eacute;n elegido Donald Trump. &ldquo;Esa zanahoria americana que ha salido ahora [en alusi&oacute;n a Trump] se merec&iacute;a esta canci&oacute;n. La madre que lo pari&oacute;&rdquo;, proclam&oacute; Ib&aacute;&ntilde;ez desde el escenario. Aplausos y gritos inundaron el teatro en una muestra de la pervivencia de una lucha por la libertad que ha marcado a la generaci&oacute;n del cantante.
    </p><p class="article-text">
        Paco Ib&aacute;&ntilde;ez no pudo despedirse del p&uacute;blico madrile&ntilde;o sin cantar dos de sus canciones bandera como <em>Andaluces de Ja&eacute;n</em>, de Miguel Hern&aacute;ndez, que dedic&oacute; al juez Baltasar Garz&oacute;n y a la escritora Fanny Rubio; y <em>Palabras para Julia</em>, un delicioso tema de amor de su amigo Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo. Blandiendo su guitarra a modo de estandarte el nonagenario cantautor abandon&oacute; el escenario entre ovaciones. Su concierto no solo signific&oacute; una celebraci&oacute;n de nostalgia, sino tambi&eacute;n un ejemplo de que su reivindicaci&oacute;n de una cultura en libertad sigue vigente. Quiz&aacute; hoy m&aacute;s que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/paco-ibanez-90-anos-escenario-echa-boca_129_11999577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jan 2025 12:16:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paco Ibáñez, a sus 90 años y sobre el escenario, echa la verdad por la boca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantautores,Canciones,Paco Ibáñez,Conciertos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Blanchard, la genial pintora cubista que triunfó pese a su enfermedad y al machismo pero después cayó en el olvido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/maria-blanchard-genial-pintora-cubista-triunfo-pese-enfermedad-machismo-despues-cayo-olvido_1_11924801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab1390bb-e2c0-4d21-b031-e64d8dafb21d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1108598.jpg" width="3765" height="2118" alt="María Blanchard, la genial pintora cubista que triunfó pese a su enfermedad y al machismo pero después cayó en el olvido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Exposiciones recientes rescatan la figura de la aún desconocida artista santanderina que se codeó con Picasso, Juan Gris y Diego Rivera en el París de principios del siglo XX</p><p class="subtitle">Bénédicte Savoy, experta en expolio artístico: “Los museos tienen un lado oscuro muy violento en el origen de sus colecciones”</p></div><p class="article-text">
        Lo ten&iacute;a todo en contra para triunfar en Par&iacute;s, pero lo consigui&oacute; en la capital mundial del arte. Proced&iacute;a de una peque&ntilde;a capital de provincia como Santander, padec&iacute;a una doble desviaci&oacute;n de su columna, no hablaba apenas franc&eacute;s y deb&iacute;a abrirse camino en un cerrado mundo de hombres. Sin embargo, Mar&iacute;a Guti&eacute;rrez Blanchard (Santander, 1881 - Par&iacute;s, 1932) se convirti&oacute; en maestra del cubismo y m&aacute;s tarde de la figuraci&oacute;n con una obra brillante e innovadora a la altura de los genios con los que trat&oacute; como Juan Gris, Diego Rivera o el mism&iacute;simo Picasso.
    </p><p class="article-text">
        Borrada su huella durante d&eacute;cadas, algunas exposiciones recientes, como una retrospectiva en el museo Picasso de M&aacute;laga; o su inclusi&oacute;n con tres cuadros en una muestra de la pintura espa&ntilde;ola del siglo XX en la Fundaci&oacute;n Masaveu de Madrid o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/realidad-grotesca-describio-valle-inclan-explica-convirtio-espana-siglo-xx_1_11716483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su presencia en la exposici&oacute;n </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/realidad-grotesca-describio-valle-inclan-explica-convirtio-espana-siglo-xx_1_11716483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esperpento</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/realidad-grotesca-describio-valle-inclan-explica-convirtio-espana-siglo-xx_1_11716483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en el Reina Sof&iacute;a</a>, que estar&aacute; abierta hasta marzo, recuperan a esta singular artista. Historiadores del arte y expertos consideran a Mar&iacute;a Blanchard la pintora espa&ntilde;ola m&aacute;s importante de la pasada centuria. 
    </p><p class="article-text">
        Tras ocho d&eacute;cadas de olvido casi total, la talla de Mar&iacute;a Blanchard comenz&oacute; a ser reivindicada en 2011 con una retrospectiva en el centro Reina Sof&iacute;a y con un documental biogr&aacute;fico. Detr&aacute;s de aquella exposici&oacute;n se encontraba como comisaria Mar&iacute;a Jos&eacute; Salazar, historiadora del arte y entonces conservadora del citado museo. Autora de una tesis doctoral sobre la pintora y la mayor experta en su obra, Salazar no tiene dudas cuando explica la relevancia de la artista espa&ntilde;ola.
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                    alt="Una mujer observa el cuadro &#039;La comulgante&#039; (1914) en el Museo Picasso de Málaga"
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            <span class="title">
                Una mujer observa el cuadro &#039;La comulgante&#039; (1914) en el Museo Picasso de Málaga                            </span>
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        &ldquo;Blanchard tuvo la valent&iacute;a de marchar a Par&iacute;s en 1911 sin recursos econ&oacute;micos ni contactos en la capital francesa a partir de una beca que le concedieron en Santander. Es decir, que se atrevi&oacute; a romper con todo. Por otra parte, la pintura fue el fundamento de su vida, ella viv&iacute;a s&oacute;lo para pintar. As&iacute; se relacion&oacute; de t&uacute; a t&uacute;, no como alumna ni disc&iacute;pula, con los artistas m&aacute;s geniales del Par&iacute;s de las vanguardias. Hoy, poco a poco la nueva lectura sobre las mujeres en el arte ha permitido un mayor conocimiento de Blanchard. No obstante, sigue siendo una desconocida para muchos aficionados o estudiosos del arte&rdquo;, se&ntilde;ala Salazar.
    </p><p class="article-text">
        La tambi&eacute;n santanderina Gloria Crespo, licenciada en Bellas Artes, editora gr&aacute;fica y autora del documental <em>26 rue de Depart </em>sobre su paisana, recuerda que en la Universidad nadie citaba a Blanchard e incluso hoy su nombre sigue en sombras. &ldquo;Dentro del cubismo &ndash;afirma rotunda&ndash;, ella es la artista m&aacute;s destacada y resulta heroico que desde sus or&iacute;genes en una familia burguesa de Santander llegara hasta Montparnasse y triunfara en una &eacute;poca tan marcada por el machismo entre los artistas y entre los cr&iacute;ticos. No obstante, fue una mujer poco pr&aacute;ctica y muy torpe para las cuestiones comerciales lo que supuso un obst&aacute;culo para su proyecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto Mar&iacute;a Jos&eacute; Salazar como Gloria Crespo subrayan que la pintora creci&oacute; en un ambiente provinciano, pero muy culto donde destacaron otras tres mujeres de su familia: la escritora y diputada republicana Matilde de la Torre, la novelista Concha Espina y la traductora Consuelo Berges. Tuvo adem&aacute;s Blanchard la suerte de que sus padres la animaran a estudiar primero en Madrid, con pintores consagrados como Manuel Benedito, y luego en Par&iacute;s con maestros como Anglada Camarasa. 
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                &#039;La dama del abanico&#039; en el Museo Picasso de Málaga                            </span>
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        En la capital francesa, donde se instal&oacute; definitivamente en 1916 con 35 a&ntilde;os para ya nunca regresar a Espa&ntilde;a, Mar&iacute;a se adscribi&oacute; a la corriente cubista donde introdujo el color como innovadora aportaci&oacute;n. &ldquo;Despu&eacute;s de su breve e intensa etapa cubista&rdquo;, se&ntilde;ala Salazar, &ldquo;regres&oacute; al orden, a una nueva figuraci&oacute;n, pero con un resabio del cubismo&rdquo;. Fueron los a&ntilde;os veinte aquellos en los que Blanchard expuso con frecuencia y con &eacute;xito en Par&iacute;s, Bruselas o Londres, ciudades en las que su trabajo comenz&oacute; a ser reconocido. Pero en 1927 una doble adversidad sumi&oacute; a la artista en una profunda depresi&oacute;n, tom&oacute; conciencia de su grave enfermedad y surgi&oacute; en ella un esp&iacute;ritu religioso que se traslad&oacute; a sus cuadros que reflejaron ambientes m&aacute;s dulces y melanc&oacute;licos.
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                Exposición dedicada a María Blanchard en el Museo Reina Sofía en 2012                            </span>
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        &ldquo;Digamos que ella encontr&oacute; un b&aacute;lsamo en la religi&oacute;n&rdquo;, apunta Mar&iacute;a Jos&eacute; Salazar. Aquel fat&iacute;dico a&ntilde;o 1927 murieron su marchante y su gran amigo Juan Gris y, por si fuera poco, su vida se complic&oacute; por entonces con la llegada de sus tres hermanas a Par&iacute;s con la intenci&oacute;n de que las mantuviera. As&iacute; a los quebrantos econ&oacute;micos se uni&oacute; un empeoramiento de su escoliosis de nacimiento debida a un accidente que tuvo su madre durante el embarazo. Blanchard vivi&oacute; por ello con una doble desviaci&oacute;n de la columna que la dej&oacute; jorobada y suscit&oacute; en ocasiones una mal entendida compasi&oacute;n por parte de sus colegas o de los cr&iacute;ticos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un legado con mala suerte</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy segura&rdquo;, comenta Crespo, &ldquo;que se le hizo un flaco favor a Blanchard al poner &eacute;nfasis en su condici&oacute;n de jorobada y en una visi&oacute;n compasiva cuando ella super&oacute; tanto ese h&aacute;ndicap como la imposibilidad de tener hijos&rdquo;. Las fotos que se conservan de la artista la muestran con el pelo corto a lo gar&ccedil;on y una mirada triste y al mismo tiempo en&eacute;rgica tras unos quevedos. A juicio de Mar&iacute;a Jos&eacute; Salazar, la pintora tuvo un car&aacute;cter fuerte y marc&oacute; siempre un criterio propio hasta tal punto que otros compa&ntilde;eros sol&iacute;an pedirle su opini&oacute;n. Esta historiadora lamenta que el legado de la artista, que falleci&oacute; en 1932, tuviera mala suerte por distintos motivos, una raz&oacute;n m&aacute;s para su olvido. &ldquo;Diversas circunstancias&rdquo;, sostiene Salazar, &ldquo;como que una de sus hermanas retirara su obra de los marchantes o problemas de aduanas o los estallidos de la Guerra Civil y de la II Guerra Mundial complicaron la conservaci&oacute;n y la difusi&oacute;n de su obra que hoy cuelga en los principales museos de Europa&rdquo;.
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            <span class="title">
                El cuadro &#039;Naturaleza Muerta&#039;, de su etapa cubista, expuesto en Santander en 2012                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos la trayectoria y la obra de Blanchard han asistido a un afortunado impulso a trav&eacute;s de algunas exposiciones y, en especial, a la organizada por el museo Picasso de M&aacute;laga entre abril y septiembre pasado con 85 &oacute;leos y dibujos en uno de los acontecimientos culturales del a&ntilde;o. En la ciudad andaluza se exhibieron algunas obras clave de la pintora como <em>La comulgante</em> (1914), <em>La dama del abanico</em> (1916), <em>La ni&ntilde;a de la pulsera</em> (1923) o <em>La echadora de cartas</em> (1925). El entonces director art&iacute;stico del museo, Jos&eacute; Lebrero, califica la reivindicaci&oacute;n de la pintora como &ldquo;un acto de justicia hist&oacute;rica&rdquo; y a&ntilde;ade que &ldquo;una mayor sensibilidad colectiva y un mayor inter&eacute;s hacia el trabajo de las artistas ha derivado en un aumento de la presencia de las mujeres en el arte. En el caso de Blanchard esa gran exposici&oacute;n deb&iacute;a mostrarse sin duda en un contexto picassiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el term&oacute;metro de la recuperaci&oacute;n de Mar&iacute;a Blanchard se comprueba ahora en la Fundaci&oacute;n Mar&iacute;a Cristina Masaveu Peterson en Madrid, donde la pintora c&aacute;ntabra figura con tres cuadros en una sala que comparte, no por casualidad, con dos genios como Pablo Picasso y Juan Gris. Esta exposici&oacute;n, que estar&aacute; abierta hasta julio del pr&oacute;ximo a&ntilde;o, lleva el significativo t&iacute;tulo de <em>Arte espa&ntilde;ol del siglo XX. De Picasso a Barcel&oacute;</em> y ah&iacute; figura por derecho propio una artista que triunf&oacute; contra viento y marea y cuyo legado ha podido al fin vencer al olvido.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/maria-blanchard-genial-pintora-cubista-triunfo-pese-enfermedad-machismo-despues-cayo-olvido_1_11924801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Dec 2024 20:28:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Blanchard, la genial pintora cubista que triunfó pese a su enfermedad y al machismo pero después cayó en el olvido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte contemporáneo,Paris,Pablo Picasso,Museo Picasso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robert Graves, el autor de 'Yo, Claudio' que escribió su biografía antes de los 40: "Lo que tocaba lo convertía en literatura"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/robert-graves-autor-claudio-escribio-biografia-40-tocaba-convertia-literatura_1_11790846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ea02334-fea7-427e-a2de-2da1d6211371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x869y514.jpg" width="1200" height="675" alt="Robert Graves, el autor de &#039;Yo, Claudio&#039; que escribió su biografía antes de los 40: &quot;Lo que tocaba lo convertía en literatura&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reedición de su autobiografía, 'Adiós a todo aquello', muestra la talla de un poeta y novelista impactado por su experiencia en la Primera Guerra Mundial, y desliza su orientación bisexual</p><p class="subtitle">Una segunda oportunidad para comprender mejor ‘Tomates verdes fritos’, una novela que rompe tabús del universo femenino
</p></div><p class="article-text">
        Para multitud de lectores el nombre de Robert Graves aparece asociado a su novela <em>Yo, Claudio</em>, un &eacute;xito editorial y un cl&aacute;sico, cuya fama se vio reforzada por una m&iacute;tica serie de televisi&oacute;n de la BBC en los a&ntilde;os setenta. Aquella cr&oacute;nica hist&oacute;rica de un peculiar emperador romano y l&uacute;cido relato sobre los entresijos del poder eclips&oacute; el resto de la obra amplia, profunda y vers&aacute;til de Graves, nacido en Wimbledon (Londres) en 1895 en una familia burguesa acomodada.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, la reciente publicaci&oacute;n de su autobiograf&iacute;a <em>Adi&oacute;s a todo aquello</em> (Alianza), escrita en 1929 cuando contaba 34 a&ntilde;os, pone de relieve el talento de un escritor con un centenar de libros publicados, traducidos a 30 idiomas y que abarcan poes&iacute;a, narrativa, cuentos y ensayo hist&oacute;rico. Considerada como la biograf&iacute;a de la generaci&oacute;n que luch&oacute; en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), <em>Adi&oacute;s a todo aquello</em> marc&oacute; la vida y la obra de Graves y narr&oacute; el horror del conflicto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De mi generaci&oacute;n del colegio&rdquo;, escribi&oacute; Graves, &ldquo;murieron por lo menos uno de cada tres porque todos consiguieron destinos como oficiales en cuanto pudieron, la mayor&iacute;a de ellos en Infanter&iacute;a o en el Real Cuerpo A&eacute;reo. La esperanza media de vida de un oficial subalterno de Infanter&iacute;a en el frente occidental fue, en algunas fases de la guerra, de tan solo unos tres meses. Para entonces ya hab&iacute;a resultado herido o muerto&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f148c7d6-dcf1-4382-a1fb-225b5401d0dd_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como universitario de clase alta Graves se alist&oacute; con 19 a&ntilde;os, como oficial, en el Ej&eacute;rcito brit&aacute;nico. Su terrible experiencia b&eacute;lica en las trincheras dej&oacute; huellas para toda su vida como la repugnancia al olor a gas o el espanto ante los ruidos violentos, es decir, padeci&oacute; una profunda neurosis postraum&aacute;tica. Pero su autobiograf&iacute;a no se limita a aquellos cuatro a&ntilde;os horrorosos, sino que abarca tambi&eacute;n una infancia y una adolescencia infelices con conflictos religiosos o pulsiones homosexuales. Experto en Graves, profesor e investigador en la Universitat de les Illes Balears, Eduard Moy&agrave; afirma que <em>Adi&oacute;s a todo aquello,</em> un t&iacute;tulo muy significativo de lo que cuenta, representa &ldquo;el certificado de defunci&oacute;n de una civilizaci&oacute;n de progreso, una civilizaci&oacute;n occidental que muri&oacute; en las trincheras de esa Primera Guerra Mundial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquella guerra signific&oacute; un golpe brutal para un poeta joven como Graves&rdquo;, se&ntilde;ala Moy&agrave;, &ldquo;y se convirti&oacute; en la biograf&iacute;a de su generaci&oacute;n. Es un libro prolijo y exhaustivo porque aplica una mirada amplia sobre sus compa&ntilde;eros del colegio, de internados o del Ej&eacute;rcito, a la vez que muestra una gran honestidad al hablar, por ejemplo, de su atracci&oacute;n por algunos amigos. Es una obra, por tanto, escrita a tumba abierta que incluye su separaci&oacute;n de Nancy Nicholson, su primera mujer, y su posterior relaci&oacute;n con Laura Riding. Todo ello explica que el libro figure entre las mejores autobiograf&iacute;as del siglo XX&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Admiradora de la obra de Robert Graves y empe&ntilde;ada en publicar la mayor&iacute;a de sus libros, Pilar &Aacute;lvarez, directora de Alianza, define <em>Adi&oacute;s a todo aquello</em> como &ldquo;uno de los mejores testimonios sobre la Primera Guerra Mundial y un retrato de su generaci&oacute;n escrito en un estilo &aacute;gil y muy narrativo. Adem&aacute;s, revela su paulatino desclasamiento de la burgues&iacute;a a la que pertenec&iacute;a y su aproximaci&oacute;n al protofeminismo de su mujer, Nancy Nicholson, y a las ideas progresistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Graves se muestra como un tipo con inquietudes diversas que van desde la pr&aacute;ctica del boxeo, en la que destac&oacute;, hasta su afici&oacute;n por el monta&ntilde;ismo, pero que poco a poco se decanta por la poes&iacute;a, en particular, y la literatura en general. En ese periodo de formaci&oacute;n jug&oacute; un papel relevante George Mallory, su profesor y pionero del alpinismo &#8213;lleg&oacute; a ser su padrino de boda&#8213; y que desapareci&oacute; en una ascensi&oacute;n al Everest rodeada de misterio en 1924. As&iacute; evoc&oacute; la tr&aacute;gica expedici&oacute;n y homenaje&oacute; a su amigo en su autobiograf&iacute;a: &ldquo;Cuando termin&oacute; la guerra, George amaba las monta&ntilde;as m&aacute;s que nunca. Su muerte en el monte Everest lleg&oacute; cinco a&ntilde;os despu&eacute;s. Nadie sabe si Irvine y &eacute;l realmente consiguieron escalar los &uacute;ltimos cien metros del ascenso o si se dieron media vuelta, ni lo que pas&oacute;; pero todos los que hemos escalado con George estamos convencidos de que lleg&oacute; a la cumbre y se regocij&oacute; como era su costumbre sin dejarse una reserva suficiente para el descenso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1926 Graves, ya un especialista en literatura inglesa, logra una plaza de profesor en la Universidad de El Cairo adonde se traslada con su esposa Nancy, sus hijos y Laura Riding, tambi&eacute;n escritora y amiga del matrimonio. Sin embargo, aquel tr&iacute;o acab&oacute; de forma explosiva, ya que Robert y Nancy se separaron a su regreso a Londres mientras Laura intent&oacute; suicidarse. Pese a todo, el escritor y Laura recompusieron su relaci&oacute;n y en el a&ntilde;o 1929 decidieron trasladarse a Mallorca.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mallorca, su lugar en el mundo</strong></h2><p class="article-text">
        A juicio de Eduard Moy&agrave;, a Graves le result&oacute; opresivo el ambiente de Londres y necesit&oacute; escapar. Con una vocaci&oacute;n pasional por la poes&iacute;a, sigue los pasos de Keats o Byron y busca el Mediterr&aacute;neo. &ldquo;Robert Graves&rdquo;, cuenta Moy&aacute;, &ldquo;se marcha a un para&iacute;so est&aacute;tico en aquella &eacute;poca que son las islas mediterr&aacute;neas y elige Mallorca por recomendaci&oacute;n de Gertrude Stein. Se siente fascinado por ese tipo de vida de una sociedad donde la tecnolog&iacute;a todav&iacute;a no hab&iacute;a llegado y que re&uacute;ne los ingredientes de su imaginario po&eacute;tico. &Eacute;l es sobre todo un poeta y en las monta&ntilde;as de Mallorca, en Dei&agrave;, encuentra inspiraci&oacute;n y sosiego. All&iacute; escribir&aacute; y trabajar&aacute; con Laura Riding, terminar&aacute; la novela <em>Yo, Claudio</em> en 1934 y permanecer&aacute; en la isla hasta que el estallido de la Guerra Civil les obligue a abandonar Mallorca en 1936&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su deseo de regresar cuanto antes a Mallorca, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939 retrasa su vuelta hasta siete a&ntilde;os despu&eacute;s. Entretanto, Graves se separa de Laura y se empareja con Beryl Hodge con la que se casar&iacute;a en 1950 y con la que tendr&iacute;a cuatro hijos, entre ellos William, actual albacea del legado de su padre; y <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/lucia-hija-robert-graves-correspondencia-padres-demuestra-conexion-especial_1_9173594.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luc&iacute;a, escritora</a>. Durante cuatro d&eacute;cadas en Dei&agrave;, hasta su fallecimiento en 1985, el autor de <em>Yo, Claudio</em> se convertir&aacute; en un escritor reconocido y premiado que obtiene el favor de una multitud de lectores con sus obras m&aacute;s populares, al tiempo que publica libros ensay&iacute;sticos sobre cultura cl&aacute;sica para un p&uacute;blico m&aacute;s cualificado.
    </p><p class="article-text">
        Su editora subraya que Graves ocupa un lugar destacado en la literatura, entre otras cosas, &ldquo;por reinterpretar los mitos cl&aacute;sicos&rdquo;. &ldquo;As&iacute; pues, un libro como <em>La diosa blanca</em> representa una cosmogon&iacute;a de los mitos desde la perspectiva de una mujer. Asimismo sus obras sobre los mitos griegos y hebreos revelan su extraordinaria formaci&oacute;n en la cultura cl&aacute;sica&rdquo;, a&ntilde;ade Pilar &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Tanto el profesor Moy&aacute; como la editora &Aacute;lvarez coinciden en que Graves am&oacute; la poes&iacute;a por encima de todo. Ello no significa, en opini&oacute;n de los expertos en su literatura, que no fuera tambi&eacute;n un brillante novelista y ensayista. En cualquier caso, su &eacute;xito rotundo con <em>Yo, Claudio, </em>con una biograf&iacute;a de Lawrence de Arabia y con otras novelas le permiti&oacute; una c&oacute;moda y desahogada vida en Mallorca. La directora de Alianza resalta una cualidad de Graves: &ldquo;Era un estudioso que convert&iacute;a en obra literaria todo lo que estudiaba. Podr&iacute;a decirse que aquello que tocaba lo convert&iacute;a en literatura. No podemos olvidar que fue un catedr&aacute;tico en Oxford&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Famoso y rico, en armon&iacute;a con la naturaleza en su peque&ntilde;o reino de Dei&agrave;, en un paraje privilegiado entre la sierra de Tramuntana y el mar, Graves se implic&oacute; con la sociedad mallorquina y no fue un extranjero aislado. Am&oacute; Mallorca donde pudo alejarse del mundo y escapar del horror de una brutal guerra que marc&oacute; su juventud. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su esp&iacute;ritu abierto y modernizador, la irrupci&oacute;n de un turismo de masas a partir de la d&eacute;cada de los setenta disgust&oacute; un tanto a Graves porque hab&iacute;a perdido el para&iacute;so. En su vejez, trat&oacute; con escritores como Camilo Jos&eacute; Cela, que se hab&iacute;a instalado en Palma en 1954 y pas&oacute; a ser un asiduo acompa&ntilde;ante. En cualquier caso, Eduard Moy&agrave;, que ha traducido recientemente un poemario de Graves al catal&aacute;n <em>(El crestall rost. Poemes de muntanya,</em> editorial Moll) sostiene que Graves se dio cuenta de que la invasi&oacute;n tur&iacute;stica de Mallorca daba al traste con el para&iacute;so que hab&iacute;a vivido. &ldquo;Siempre fue Graves un elemento modernizador en la isla&rdquo;, opina Moy&agrave;, &ldquo;hasta que se percat&oacute; de que el turismo abr&iacute;a una caja de Pandora&rdquo;. Ahora bien, su huella ha quedado en su fundaci&oacute;n y en un museo en Dei&agrave; y, por supuesto, en su extensa obra. Quiso que en la l&aacute;pida de su tumba en el cementerio de este pueblo mallorqu&iacute;n tan solo figurara esta inscripci&oacute;n: &ldquo;Robert Graves. Poeta 24-7-1895 / 7-12-85&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/robert-graves-autor-claudio-escribio-biografia-40-tocaba-convertia-literatura_1_11790846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Nov 2024 21:36:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Robert Graves, el autor de 'Yo, Claudio' que escribió su biografía antes de los 40: "Lo que tocaba lo convertía en literatura"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Biografías,Ensayos,Mallorca,Primera Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Populismo que tergiversa la Historia: cómo se manipula el pasado desde el presente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/populismo-tergiversa-historia-manipula-pasado-presente_1_11723330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a5c0f37-e1a8-4771-9f63-50ee17da7b82_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103569.jpg" width="1511" height="850" alt="Populismo que tergiversa la Historia: cómo se manipula el pasado desde el presente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conflicto actual entre un indigenismo impostado de México y las falsas apelaciones a un Imperio español benéfico revelan unas tendencias historiográficas sin rigor ni base científica aupadas por las redes sociales</p><p class="subtitle">La campaña ultra que presenta como “héroes y santos” a los colonizadores españoles: “Es terraplanismo histórico”
</p></div><p class="article-text">
        Politizar y moralizar la Historia al estilo de una pel&iacute;cula de buenos y malos; o divulgar explicaciones sesgadas, simplistas o falsas de procesos hist&oacute;ricos; o bien plantear el pasado como una suerte de extensi&oacute;n del presente hacia atr&aacute;s; o, en suma, concebir la Historia como una interpretaci&oacute;n en blanco y negro donde no caben ni grises ni matices ni aristas. Todo ello responde al populismo historiogr&aacute;fico, una tendencia en auge multiplicada por las redes sociales y aprovechada por la demagogia de muchos gobernantes a derecha e izquierda.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto diplom&aacute;tico entre M&eacute;xico y Espa&ntilde;a, tras la petici&oacute;n del expresidente mexicano Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador para que el rey Felipe VI solicitara perd&oacute;n por los excesos de la conquista, supone el m&aacute;s reciente litigio con origen en el populismo historiogr&aacute;fico. Ahora bien, los historiadores especializados en el tema critican en este contencioso tanto el indigenismo impostado de M&eacute;xico, de un lado; como la reivindicaci&oacute;n de los sue&ntilde;os imperiales ben&eacute;ficos de los espa&ntilde;oles. En definitiva, ni leyenda negra ni leyenda rosa.
    </p><p class="article-text">
        Xos&eacute; Manoel N&uacute;&ntilde;ez Seixas, catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea en la Universidad de Santiago de Compostela, define el populismo historiogr&aacute;fico como &ldquo;la aplicaci&oacute;n de categor&iacute;as morales, pol&iacute;ticas y culturales del presente al pasado&rdquo; y se pregunta en voz alta: &ldquo;&iquest;Hasta cu&aacute;ndo habr&iacute;a que retrotraerse para pedir perd&oacute;n? &iquest;Debemos los espa&ntilde;oles exigir a Francia que se disculpe por las barbaridades de las tropas napole&oacute;nicas? Por otra parte, la Espa&ntilde;a de hoy tiene muy poco que ver con la de Hern&aacute;n Cort&eacute;s a principios del siglo XVI. De hecho ni Espa&ntilde;a ni M&eacute;xico como tales exist&iacute;an en aquella &eacute;poca&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Hasta cuándo habría que retrotraerse para pedir perdón? ¿Debemos los españoles exigir a Francia que se disculpe por las barbaridades de las tropas napoleónicas?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Xosé Manoel Núñez Seixas</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Historia Contemporánea
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Premio Nacional de Ensayo en 2019 por <em>Suspiros de</em> <em>Espa&ntilde;a. El nacionalismo espa&ntilde;ol 1808-2018</em> (Cr&iacute;tica) y autor, entre otros libros, de <em>Guaridas del lobo. Memorias de la Europa autoritaria </em>(Cr&iacute;tica), Nu&ntilde;ez Seixas insiste en tener siempre en cuenta el contexto a la hora de cualquier an&aacute;lisis porque, de lo contrario, caer&iacute;amos en un peligroso presentismo. &ldquo;Si revis&aacute;ramos, por ejemplo &#8213;opina el historiador&#8213; las trayectorias de l&iacute;deres revolucionarios, ninguno de ellos resistir&iacute;a por supuesto las acusaciones de un descarado machismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Historiador y fil&oacute;sofo, profesor de la Universidad de Barcelona y un experto en el tema, Edgar Straehle reconoce que el actual litigio entre M&eacute;xico y Espa&ntilde;a resulta un tema complicado que conviene tambi&eacute;n situar en su contexto. &ldquo;Es cierto &#8213;se&ntilde;ala&#8213; que ha pasado mucho tiempo, pero la conquista no se ha digerido del todo en Espa&ntilde;a porque afecta a la identidad nacional. Adem&aacute;s en esta ocasi&oacute;n la memoria nacional se confunde con la memoria imperial. De todos modos, no conviene perder de vista que L&oacute;pez Obrador utiliza el pasado para fijar un enemigo exterior que le permita orillar sus problemas internos. Por ello habr&iacute;a que preguntar a las v&iacute;ctimas ind&iacute;genas c&oacute;mo se sit&uacute;an frente a las &eacute;lites mexicanas que gobiernan M&eacute;xico desde hace dos siglos&rdquo;. En este sentido, los especialistas recuerdan el latente conflicto en el Estado mexicano de Chiapas que provoc&oacute; una rebeli&oacute;n zapatista en los a&ntilde;os noventa o los problemas en otros Estados que cuentan tambi&eacute;n con importantes poblaciones ind&iacute;genas. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Temporada de huracanes el 12 de octubre</strong></h2><p class="article-text">
        Con mucha iron&iacute;a Bernat Hern&aacute;ndez, profesor de Historia Moderna en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona e investigador del Centro de Estudios de la Am&eacute;rica colonial, comenta que cuando se acerca la fecha del 12 de octubre, fiesta nacional espa&ntilde;ola, &ldquo;se desata una temporada de huracanes sobre el papel de Espa&ntilde;a a partir de la conquista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, la efem&eacute;ride de la llegada de Crist&oacute;bal Col&oacute;n a tierras americanas sigue siendo motivo de controversia, aunque Hern&aacute;ndez se muestra muy rotundo. &ldquo;Existe amplio consenso historiogr&aacute;fico &#8213;afirma&#8213; sobre c&oacute;mo se produjo la conquista, sus luces y sus sombras, sobre la heterogeneidad del mundo ind&iacute;gena&hellip; Por supuesto que hubo aspectos positivos en los m&aacute;s de tres siglos que dur&oacute; la colonizaci&oacute;n y, al mismo tiempo, hubo matanzas y agresiones de todo tipo contra los pueblos ind&iacute;genas. Por ello hemos de tener claro que la conquista significa destrucci&oacute;n y construcci&oacute;n. As&iacute; de claro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">López Obrador utiliza el pasado para fijar un enemigo exterior que le permita orillar sus problemas internos. Por ello habría que preguntar a las víctimas indígenas cómo se sitúan frente a las élites mexicanas que gobiernan México desde hace dos siglos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Edgar Straehle</span>
                                        <span>—</span> Profesor de la Universidad de Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En cualquier caso, el imparable auge del populismo en la Historia ha puesto en guardia a los historiadores porque colisiona con las numerosas investigaciones serias y con base cient&iacute;fica. Tanto Straehle como Hern&aacute;ndez y N&uacute;&ntilde;ez y la mayor&iacute;a de sus colegas remarcan que su trabajo responde a criterios de rigor, de metodolog&iacute;a, de un adecuado uso de las fuentes y de las citas, entre otros requisitos. En resumen, exigen un aval acad&eacute;mico frente a bulos y visiones sesgadas y partidistas. Pero este esfuerzo, a juicio de N&uacute;&ntilde;ez Seixas, se ve muy alterado por la expansi&oacute;n de las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece evidente&rdquo;, opina el catedr&aacute;tico gallego, &ldquo;que en l&iacute;nea con la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que nos invade, las redes acogen a toda clase de aprendices de historiadores, de propagandistas de falsedades que todav&iacute;a van mucho m&aacute;s all&aacute; en su demagogia de las posiciones revisionistas de autores como P&iacute;o Moa&rdquo;. Sea como fuere, los historiadores universitarios est&aacute;n perdiendo presencia en la esfera p&uacute;blica e incluso algunos de ellos son acusados de &ldquo;academicistas o de izquierdas&rdquo; por los sectores conservadores, se&ntilde;ala Edgar Straehle en una opini&oacute;n que comparten muchos colegas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, las visiones m&aacute;s derechistas de la Historia venden m&aacute;s libros en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a partir de exaltaciones del Imperio espa&ntilde;ol o de sus manipulaciones sobre la Segunda Rep&uacute;blica, la Guerra Civil o el franquismo, seg&uacute;n fuentes editoriales. Y en esta l&iacute;nea no deja de ser contradictorio que la derecha apele a los tercios de Flandes o a los conquistadores de Am&eacute;rica de hace cinco siglos mientras acusa a la izquierda de remover el pasado con una memoria tan reciente como las fosas comunes de la dictadura franquista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de reconocer que la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica vive hoy un buen momento en Espa&ntilde;a, el profesor Straehle lamenta el elitismo universitario y la escasa divulgaci&oacute;n de altura en este pa&iacute;s frente al modelo anglosaj&oacute;n donde los historiadores intervienen m&aacute;s en los medios de comunicaci&oacute;n y en los foros p&uacute;blicos. Desde su posici&oacute;n de autor con influencia sobre un p&uacute;blico generalista, N&uacute;&ntilde;ez Seixas admite que la historia narrativa tiene menos &eacute;xito editorial aqu&iacute; que en otros pa&iacute;ses y se&ntilde;ala tambi&eacute;n la ausencia de buenas editoriales universitarias, salvo excepciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Elevar la cultura hist&oacute;rica de la sociedad, pasa por una buena divulgaci&oacute;n y por una vocaci&oacute;n de los historiadores de llegar al gran p&uacute;blico&rdquo;, apunta N&uacute;&ntilde;ez. Por su parte, Bernat Hern&aacute;ndez incide en que los historiadores han de tomar partido pero manteniendo siempre el rigor. Sea como fuere, el populismo suele ser transversal y se alimenta de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica, una pugna que se remonta cinco siglos atr&aacute;s como demuestra el eterno debate sobre la leyenda negra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece evidente que en línea con la polarización política que nos invade, las redes acogen a toda clase de aprendices de historiadores, de propagandistas de falsedades que todavía van mucho más allá en su demagogia de las posiciones revisionistas de autores como Pío Moa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xosé Manoel Núñez Seixas</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Historia Contemporánea
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Autor de una biograf&iacute;a sobre Bartolom&eacute; de las Casas (Taurus), el fraile defensor de los indios a comienzos del XVI, el profesor Hern&aacute;ndez explica que la leyenda negra es tan ambigua como la propia conquista y a&ntilde;ade: &ldquo;El juicio sobre la conquista ya comenz&oacute; a hacerse en el siglo XVI cuando De las Casas pidi&oacute; restituir a los indios sus propiedades y riquezas. Adem&aacute;s, hay que considerar que en esa &eacute;poca no exist&iacute;a un M&eacute;xico sino muchos M&eacute;xicos y que toda Centroam&eacute;rica fue conquistada por los propios ind&iacute;genas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien se muestra esc&eacute;ptico sobre la posibilidad de frenar el populismo, Straehle apunta a una mayor y mejor investigaci&oacute;n universitaria, al rechazo de las categor&iacute;as presentistas para enjuiciar el pasado y a la necesidad de aplicar filtros a la ingente y an&oacute;nima informaci&oacute;n en las redes sociales. Pero la cr&iacute;tica de este especialista tambi&eacute;n se dirige a &ldquo;un mundo acad&eacute;mico muy precario as&iacute; como endog&aacute;mico y productivista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        N&uacute;&ntilde;ez Seixas, por su lado, incide en que &ldquo;la sociedad de internet se traslada al &aacute;gora donde aparecen los charlatanes de la barra del bar cuyas opiniones se amplifican en las redes sociales&rdquo;. Este catedr&aacute;tico recalca la relevancia del estudio hist&oacute;rico al subrayar que la memoria familiar no suele abarcar m&aacute;s de tres generaciones y la colectiva no retrocede mucho m&aacute;s all&aacute;. Al referirse a su especialidad, Hern&aacute;ndez lamenta el clamoroso vac&iacute;o de la historia de Am&eacute;rica no solo en los programas de la educaci&oacute;n secundaria, sino incluso en temarios de las facultades del ramo.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, los bulos y la demagogia siguen campando por sus respetos entre p&uacute;blicos cada vez m&aacute;s amplios que compran, en el caso de redes y libros en sentido literal, las interpretaciones conservadoras y falseadas. Como sostiene Edgar Straehle, &ldquo;lo parad&oacute;jico es que las leyendas negras denunciadas por los nacionalismos son creaciones que proceden de otras historiograf&iacute;as nacionalistas y que, al tiempo que se las combate, se las imita&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/populismo-tergiversa-historia-manipula-pasado-presente_1_11723330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Oct 2024 20:11:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Populismo que tergiversa la Historia: cómo se manipula el pasado desde el presente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia de España,Historia,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela 'Pólvora mojada' desmitifica las revueltas de los estudiantes antifranquistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-polvora-mojada-desmitifica-revueltas-estudiantes-antifranquistas_1_11652709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72b9430c-16e8-4728-a4fa-c4f279967f63_16-9-discover-aspect-ratio_default_1102034.jpg" width="2727" height="1534" alt="La novela &#039;Pólvora mojada&#039; desmitifica las revueltas de los estudiantes antifranquistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reedición de la obra de Andrés Berlanga muestra el ambiente y el lenguaje universitario de finales de los 60</p><p class="subtitle">Las novelas olvidadas de María Luz Morales, la primera mujer al frente de un periódico nacional que fue encarcelada por el franquismo
</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de estudiantes de la Universidad de Madrid planea un atentado en el rectorado durante el estado de excepci&oacute;n de 1969. De diferentes procedencias y caracteres distintos, pero unidos por un idealismo ingenuo, casi rayano en lo absurdo; y, sobre todo, por su oposici&oacute;n a la dictadura, esos universitarios ans&iacute;an vivir en un pa&iacute;s en libertad.
    </p><p class="article-text">
        Esta trama argumental de la novela <em>P&oacute;lvora mojada</em> (Dr&aacute;cena) le sirvi&oacute; a su autor, Andr&eacute;s Berlanga (Labros, Guadalajara, 1941 - Madrid, 2018), para desmitificar aquellas protestas estudiantiles que en realidad tan solo implicaron a una minor&iacute;a. Publicada en 1972 y retocada entonces por la censura, la reciente edici&oacute;n aparece en versi&oacute;n &iacute;ntegra y con un ap&eacute;ndice documental que traza un l&uacute;cido friso del ambiente de la &eacute;poca y tambi&eacute;n del lenguaje de los universitarios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Andr&eacute;s Berlanga fue un autor importante&rdquo;, se&ntilde;ala el editor de Dr&aacute;cena, Gast&oacute;n Segura, &ldquo;aunque no se le considere mucho, quiz&aacute; por su breve obra. Pero no cabe ninguna duda de que tanto esta novela como <em>La gazn&aacute;pira, </em>de 1984, representan dos magn&iacute;ficos ejercicios para plasmar el habla, el lenguaje, de distintos grupos sociales. En el caso de <em>P&oacute;lvora mojada,</em> una novela muy basada en los di&aacute;logos, refleja con maestr&iacute;a la forma de hablar y relacionarse de los estudiantes de finales de los sesenta. En lo que se refiere a<em> La gazn&aacute;pira</em> hallamos un uso brillante del lenguaje de la comarca de Molina de Arag&oacute;n. Por todo ello pensamos que Berlanga es un escritor a reivindicar&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ca1916d7-aa02-4f4d-b67a-522bf35f4837_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Periodista de formaci&oacute;n, profesor de la Escuela de Periodismo y director de comunicaci&oacute;n de la fundaci&oacute;n Juan March durante cuatro d&eacute;cadas, Andr&eacute;s Berlanga no se volc&oacute; en la literatura. La autora del pr&oacute;logo de <em>P&oacute;lvora mojada,</em> Soledad Alcaide, se&ntilde;ala que &ldquo;la literatura fue m&aacute;s bien una amante espor&aacute;dica&rdquo;. &ldquo;Cinco a&ntilde;os separan su primera obra publicada, una colecci&oacute;n de cuentos bajo el t&iacute;tulo de <em>Barrunto </em>de la novela <em>P&oacute;lvora mojada&rdquo;</em>, a&ntilde;ade esta periodista, defensora del lector de El Pa&iacute;s y ahijada de Berlanga.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s tardar&iacute;a 12 a&ntilde;os m&aacute;s en publicar <em>La gazn&aacute;pira,</em> que est&aacute; considerada por muchos especialistas como una de las mejores novelas espa&ntilde;olas de la segunda mitad del siglo pasado. De hecho, para muchos cr&iacute;ticos <em>La gazn&aacute;pira </em>prefigur&oacute; la narrativa sobre el abandono de la Espa&ntilde;a rural y el &eacute;xodo a las ciudades. &ldquo;Creo sinceramente&rdquo;, comenta Alcaide, &ldquo;que Berlanga fue un erudito del lenguaje, un escritor que en el fondo ejerc&iacute;a como un husmeador de palabras. En sus novelas y relatos el lenguaje est&aacute; muy presente como patrimonio de una zona o una generaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Berlanga rechaz&oacute; en vida que <em>P&oacute;lvora mojada</em> fuera reeditada, pese a la insistencia del sello editorial Dr&aacute;cena. No obstante, medio en broma medio en serio, le prometi&oacute; al editor Gast&oacute;n Segura que le dejaba la novela en su testamento. Por ello, seis a&ntilde;os despu&eacute;s del fallecimiento del escritor se publica la novela este mes de septiembre. &ldquo;Estaba muy afectado por la muerte de su mujer, la tambi&eacute;n escritora Enriqueta Antol&iacute;n&rdquo;, explica Segura, &ldquo;y ya jubilado no deseaba alterar su vida cotidiana ni remover recuerdos. Quiz&aacute; por ello no quer&iacute;a ver una reedici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El editor explica que cotejaron todo el texto con la anterior versi&oacute;n y en la nueva aparecen citas detalladas de los cambios que impuso la censura como las alusiones a la polic&iacute;a. Sin embargo, la aportaci&oacute;n m&aacute;s reveladora se encuentra en los textos, panfletos, notas de prensa y comunicados que generaron los sucesos de aquel estado de excepci&oacute;n de 1969 en la universidad madrile&ntilde;a. El franquismo adopt&oacute; esa medida extrema, que se aplic&oacute; en toda Espa&ntilde;a, para reprimir las protestas estudiantiles.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Acciones absurdas y descabelladas</strong></h2><p class="article-text">
        Segura no duda en calificar de &ldquo;vocabulario escol&aacute;stico marxista&rdquo; aquel lenguaje de los grupos estudiantiles de oposici&oacute;n a Franco como el Sindicato Democr&aacute;tico de Estudiantes o diversos partidos comunistas. En ese ap&eacute;ndice se incluyen asimismo notas de las autoridades universitarias donde se proh&iacute;ben las asambleas, la entrada en las facultades de personas ajenas o la fijaci&oacute;n de carteles o anuncios, al tiempo que se advierte de la presencia de la polic&iacute;a o se amenaza con expedientes acad&eacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Vistos en la distancia del medio siglo transcurrido los personajes de <em>P&oacute;lvora mojada,</em> chicos y chicas, inspiran una mezcla de desencanto y de ternura, bien sea en su activismo pol&iacute;tico o en sus relaciones. La prologuista Soledad Alcaide define bien el esp&iacute;ritu de la novela cuando afirma: &ldquo;Se trata de una historia en una Espa&ntilde;a humilde, pobre y atrasada, pero donde ya suena la melod&iacute;a de la democracia. Cuando Andr&eacute;s publica este libro en 1972, acaba de superar la treintena. Todav&iacute;a no ha formado una familia y est&aacute; m&aacute;s cerca de los j&oacute;venes universitarios que retrata en el libro que de la generaci&oacute;n en el poder que a&uacute;n arropa al dictador Francisco Franco&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Retrato de Andrés Berlanga                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em>P&oacute;lvora mojada </em>transcurre en un arco temporal marcado por las revueltas de mayo de 1968 en Francia, la guerra de Vietnam, la victoria de la izquierda de Salvador Allende en Chile o por el aplastamiento de la primavera de Praga por parte de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. De esas influencias se alimentan, pues, el aspirante a periodista Loren, el becario Paco, el pijo G&uuml;ili o las chicas Laura y Chon, entre otros, en un intento naif de hacer estallar la facultad con una bomba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto&rdquo;, comenta Segura, &ldquo;planean un atentado absurdo y descabellado. Son j&oacute;venes deslumbrados por la ideolog&iacute;a marxista, pero totalmente miopes ante la realidad que les rodea. A la clase obrera, a la que mitifican, la ven distorsionada porque en aquellos tiempos la inmensa mayor&iacute;a de trabajadores y de la clase media aspiraban a comprarse un Seat 600 y un pisito en la playa.
    </p><p class="article-text">
        En sus planes de vida no figuraba en absoluto hacer la revoluci&oacute;n. Uno de los grandes atractivos de esta novela, aparte de la obsesi&oacute;n por el cuidado del lenguaje, apunta a desmitificar el alcance de las protestas estudiantiles. Es cierta la crueldad de la represi&oacute;n, con sucesos graves como el asesinato del estudiante <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/historia-movilizaciones-estudiantiles-dictadura-franquista_1_1605539.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Ruano</a> por la polic&iacute;a. Ahora bien, salvo en las grandes universidades, como Madrid y Barcelona, el estado de excepci&oacute;n de 1969 pas&oacute; desapercibido para la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-polvora-mojada-desmitifica-revueltas-estudiantes-antifranquistas_1_11652709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Sep 2024 20:00:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela 'Pólvora mojada' desmitifica las revueltas de los estudiantes antifranquistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antifascismo,Franquismo,Estudiantes,Literatura,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Carlos Plaza: “El teatro es imbatible como manifestación creativa. Ni el cine ni la televisión ni internet lo han vencido”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jose-carlos-plaza-teatro-imbatible-manifestacion-creativa-cine-television-internet-han-vencido_1_11465031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0df5be28-5267-49f7-a34c-367d4945889b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Carlos Plaza en un ensayo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El veterano director teatral y profesor de actores publica sus memorias y defiende que “teatro y política no se pueden separar”
</p><p class="subtitle">El Ministerio de Cultura inicia los trámites para la extinción de la Fundación Francisco Franco
</p></div><p class="article-text">
        No pudo ser actor porque era muy bueno y objetivo con la t&eacute;cnica, pero le faltaba alma para encarnar a los personajes. &ldquo;Un actor se basa en lo subjetivo, trabaja desde su interior&rdquo;, explica. Fascinado con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jose-sacristan-borda-primer-encuentro-juan-mayorga-coleccion_129_11217396.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mundo de la escena</a> desde que sus padres le regalaran un teatrito cuando era un ni&ntilde;o, no cej&oacute; hasta que pudo convertir esa vocaci&oacute;n en un oficio. Convencido de que &ldquo;no se pueden separar el arte y el teatro de la pol&iacute;tica&rdquo;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-estrena-bernarda-alba-emo-historia_129_10916526.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, Jos&eacute; Carlos Plaza</a> (Madrid, 1943) ha recorrido una trayectoria extraordinaria como director teatral y profesor de actores. 
    </p><p class="article-text">
        Un centenar de montajes de teatro y unas 80 &oacute;peras llevan la firma de este maestro que acaba de publicar <em>Haz. Otra mirada a la vida desde el escenario</em> (Alianza), unas memorias donde repasa m&aacute;s de medio siglo de cultura en Espa&ntilde;a. Indignado y asustado por la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, advierte de que el huevo de la serpiente del fascismo est&aacute; creciendo de nuevo. &ldquo;La falta de pedagog&iacute;a democr&aacute;tica y de cuidado de la cultura han impulsado el auge de la extrema derecha&rdquo;, opina Plaza.
    </p><p class="article-text">
        En pocas ocasiones la presentaci&oacute;n de un libro re&uacute;ne a los mejores actores y escen&oacute;grafos de tres generaciones, como ocurri&oacute; recientemente con las memorias de Plaza. Desde H&eacute;ctor Alterio, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lola-herrera-desconocido-imaginacion-politica_128_2054540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lola Herrera </a>o Julieta Serrano hasta Carlos Hip&oacute;lito, Jos&eacute; Sacrist&aacute;n o Ana Bel&eacute;n, cientos de int&eacute;rpretes de primera fila han trabajado a sus &oacute;rdenes. Este incansable profesional repite una y otra vez en los ensayos &ldquo;haz&rdquo; como una exclamaci&oacute;n para los actores y de ah&iacute; el t&iacute;tulo. &ldquo;En esa palabra combino el teatro con la pol&iacute;tica que siempre van unidos. Porque debemos hacer, movilizarnos, actuar. Siempre recuerdo en este sentido una frase de Lorca que dec&iacute;a: `dejemos de buscar azucenas y met&aacute;monos en el barro ayudando a los que las buscan&acute;&rdquo;. 
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            <span class="title">
                José Carlos Plaza ha presentado sus memorias                            </span>
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        As&iacute; pues, esa filosof&iacute;a del compromiso social ha acompa&ntilde;ado la labor de un director que todav&iacute;a hoy se declara comunista y reivindica su ideolog&iacute;a y su visi&oacute;n de Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de su trabajo. Desde que comenzara a dirigir teatro all&aacute; por los a&ntilde;os setenta, Jos&eacute; Carlos Plaza ha llevado a escena obras de los m&aacute;s importantes autores ya fueran extranjeros como Shakespeare, Brecht, Dario Fo, Moliere, Chejov o Albee o espa&ntilde;oles (Lorca, Valle Incl&aacute;n, Buero Vallejo, Sanchis Sinisterra o Mayorga). Al definir su tarea se considera un mamporrero porque sostiene que &ldquo;el hecho teatral ha de penetrar en el espectador, ha de tocar el alma del espectador&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Emblema de una generaci&oacute;n de teatreros que se curti&oacute; en los a&ntilde;os finales del franquismo y la Transici&oacute;n, cuando el pa&iacute;s entero ped&iacute;a libertad a gritos, Plaza fue un cabecilla de las impresionantes huelgas de actores que al final de la dictadura revolucionaron la cultura. &ldquo;&Eacute;ramos una panda de locos, rom&aacute;nticos e idealistas, que s&oacute;lo viv&iacute;amos para el teatro&rdquo;, recuerda el director en una charla con eldiario.es. Tal vez por ello lamente ahora que se haya perdido en parte la vocaci&oacute;n en las nuevas generaciones. &ldquo;El teatro es, sin duda, una vocaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala, &ldquo;y hoy se ha desviado un tanto hacia la fama y no hacia el teatro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Formado en la escuela de teatro de referencia que dirigieron William Layton y Miguel Narros y en las compa&ntilde;&iacute;as que impulsaron (el TEM, el TEI y el TEC), Jos&eacute; Carlos Plaza evoca a sus maestros como una combinaci&oacute;n perfecta. &ldquo;Layton significaba la ciencia y el rigor con su m&eacute;todo de partir del yo hacia el personaje como ense&ntilde;anza para los actores. Narros, por su parte, representaba la locura y la genialidad&rdquo;. Como alumno aventajado de ambos, Plaza tuvo muy claro que deseaba dedicarse al teatro, pese a la oposici&oacute;n de una familia burguesa y conservadora como la suya. &ldquo;Yo iba para abogado porque en aquella &eacute;poca la gente del teatro ten&iacute;a la etiqueta de disoluta, procaz, mala y divertida&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Seis d&eacute;cadas de teatro y &oacute;pera</h3><p class="article-text">
        En estas memorias, narradas en colaboraci&oacute;n con su sobrina Roc&iacute;o Westendorp, el autor va desgranando la evoluci&oacute;n del teatro, de la cultura y de la sociedad espa&ntilde;ola durante seis d&eacute;cadas. El libro <em>Haz </em>juega en su estilo con un tono ameno e ir&oacute;nico, elegante con los adversarios y elogioso con los suyos, plagado de an&eacute;cdotas de un arte siempre en el alambre. Al hilo de su testimonio personal el autor desgrana reflexiones y opiniones sobre un tiempo y un pa&iacute;s. Plaza no puede olvidar en sus memorias su doble condici&oacute;n de director y profesor de actores y desde esa perspectiva subraya la relevancia de la formaci&oacute;n y el esfuerzo en el trabajo de los actores. &ldquo;Los actores autodidactas&rdquo;, confiesa, &ldquo;acaban por suponer un lastre porque siempre van a hacer de s&iacute; mismos&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La falta de pedagogía democrática y de cuidado de la cultura han impulsado el auge de la extrema derecha</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Carlos Plaza</span>
                                        <span>—</span> Director de escena
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Por el contrario, aquellos que aspiran a lograr la verdad esc&eacute;nica a partir de la mentira que es el teatro buscan el equilibrio entre el texto, el personaje y el actor. Es decir, parten del yo para llegar al personaje. Citar&eacute; dos casos de actrices magn&iacute;ficas que pueden ejemplificar esta actitud: la estadounidense Meryl Streep y la espa&ntilde;ola Berta Riaza, a la que dirig&iacute; y que era la verdad esc&eacute;nica perfecta. En todo caso, siempre insisto con los actores en la idea de que la creaci&oacute;n lleva aparejada el sufrimiento y el&nbsp;esfuerzo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        A la hora de distinguir entre actores y actrices, Plaza tiene muy claro que ellas se manifiestan m&aacute;s libres que ellos, que muestran todav&iacute;a m&aacute;s reticencias a la hora de los matices. Y al opinar sobre esa eterna cantinela de la crisis del teatro, este artista l&uacute;cido y amable, de cabellos blancos y siempre vestido de negro, sonr&iacute;e y declara seguro: &ldquo;El teatro resulta imbatible como manifestaci&oacute;n creativa. Ni el cine ni la televisi&oacute;n ni internet han podido vencer a un acto irrepetible que muere en s&iacute; mismo desde hace 2.000 a&ntilde;os. Mientras haya un ser humano que se mire en un espejo y haga un gesto ya tenemos un acto teatral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de los a&ntilde;os ochenta, Plaza recibi&oacute; una oferta para dirigir un Macbeth en &oacute;pera. Valiente en sus retos, aunque &eacute;l dir&aacute; que es m&aacute;s bien osado, acept&oacute; la propuesta y desde aquella lejana fecha ha dirigido 80 &oacute;peras y zarzuelas adem&aacute;s de conciertos, en especial de sus amigos V&iacute;ctor Manuel y Ana Bel&eacute;n. &ldquo;Cuando la gente conf&iacute;a en ti&rdquo;, comenta con agrado, &ldquo;resulta dif&iacute;cil negarte a un proyecto. Por ello me puse a estudiar m&uacute;sica y debo reconocer que fui un afortunado. De hecho, la m&uacute;sica entr&oacute; en mi vida y en mi profesi&oacute;n por tres v&iacute;as privilegiadas. En primer lugar, por la tarea de dirigir conciertos de V&iacute;ctor y Ana, en segundo lugar por mi relaci&oacute;n con un maestro como Mariano D&iacute;az y, por &uacute;ltimo, por el flamenco a trav&eacute;s de Cristina Hoyos. Me propuse la inevitable empresa de potenciar la importancia de la escena en el mundo de la &oacute;pera que en Espa&ntilde;a, en aquella &eacute;poca, era exclusivamente un acontecimiento musical. Pero la esencia de la &oacute;pera se basa en el teatro fusionado a la voz cantada. Lo otro son conciertos sin m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
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                José Carlos Plaza con Carlos Alvarez, en la obra &#039;Hernani&#039;                            </span>
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        No obstante, Jos&eacute; Carlos Plaza confiesa en sus memorias que sigue fiel al teatro. As&iacute; lo expresa: &ldquo;Muchas veces me preguntan si prefiero dirigir &oacute;pera o teatro. Le debo much&iacute;simo a la m&uacute;sica y disfruto dirigiendo &oacute;peras. Pero soy y siempre ser&eacute; fiel al teatro y ni algo tan poderoso como la m&uacute;sica hubiera&nbsp;podido, si se hubiese dado el caso, separarme de &eacute;l&rdquo;. Poco despu&eacute;s de su irrupci&oacute;n en la &oacute;pera, en 1989, Plaza acept&oacute; dirigir el Centro Dram&aacute;tico Nacional (CDN), cargo en el que permaneci&oacute; cinco a&ntilde;os con el empe&ntilde;o principal de convertirlo en un organismo abierto a todo el pa&iacute;s y no s&oacute;lo centrado en Madrid. &ldquo;Desgraciadamente no lo consegu&iacute; y el CDN sigue pecando de limitarse mucho a la capital en sus representaciones y en sus montajes&rdquo;, lamenta Plaza con la distancia de los 30 a&ntilde;os transcurridos.
    </p><p class="article-text">
        Una y otra vez reaparece en la entrevista la preocupaci&oacute;n de uno de los mejores directores de teatro de Espa&ntilde;a, reconocido por la cr&iacute;tica, sus compa&ntilde;eros y por el p&uacute;blico, sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica. &ldquo;No entiendo&rdquo;, comenta con rabia &ldquo;esos disputas absurdas en la izquierda entre Yolanda e Irene, entre unos y otros, cuando las diferencias entre unos partidos y otros son m&iacute;nimas. La divisi&oacute;n, los personalismos y las disputas por los puestos me deprimen e indignan. Entretanto, crece el huevo de la serpiente del fascismo. Durante la Transici&oacute;n nos enfrent&aacute;bamos a un enemigo com&uacute;n que era Franco. Ahora pasa lo mismo, pero no nos damos cuenta de que igualmente tenemos un enemigo com&uacute;n con una derecha que reproduce las t&eacute;cnicas de propaganda del nazismo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jose-carlos-plaza-teatro-imbatible-manifestacion-creativa-cine-television-internet-han-vencido_1_11465031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2024 20:43:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Carlos Plaza: “El teatro es imbatible como manifestación creativa. Ni el cine ni la televisión ni internet lo han vencido”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Teatro Clásico,Entrevistas]]></media:keywords>
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