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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laura Gómez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laura_gomez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laura Gómez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Virulencia contra las mujeres. Más agenda feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/virulencia-mujeres-agenda-feminista_132_1001299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6c03040-7763-422f-bc96-eb0a50734359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Virulencia contra las mujeres. Más agenda feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es cierto que el Gobierno está estudiando una solución temporal para las empleadas de hogar, pero lamentablemente, se siguen quedando fuera las más de 200.000 que carecen de contratos y no cotizan</p></div><p class="article-text">
        Que el coronavirus tiene un impacto mayor sobre las mujeres es una evidencia que ha puesto de manifiesto ONU Mujeres en&nbsp;<a href="https://www2.unwomen.org/-/media/field%20office%20americas/documentos/publicaciones/2020/03/briefing%20coronavirusv1117032020.pdf?la=es&amp;vs=930" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su informe</a><em>Covid-19 en Am&eacute;rica Latina y el Caribe: c&oacute;mo incorporar a las mujeres y la igualdad de g&eacute;nero en la gesti&oacute;n de la respuesta a la crisis</em>. Aprendiendo de crisis sanitarias o econ&oacute;micas anteriores, en el informe se piden datos desagregados por sexo y an&aacute;lisis de g&eacute;nero, incluyendo tasas diferenciadas de infecci&oacute;n, impactos econ&oacute;micos y en la carga de cuidado diferenciados, barreras de acceso de mujeres e incidencia de violencias machistas.
    </p><p class="article-text">
        1. Para empezar, sabemos que en momentos de crisis crece el tama&ntilde;o de la econom&iacute;a informal y dom&eacute;stica frente a la econom&iacute;a formal o de mercado, lo que afecta especialmente a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        2. Ellas est&aacute;n expuestas, adem&aacute;s, a mayores cotas de precarizaci&oacute;n (menores tasas de actividad, mayores tasas de temporalidad y subempleo y una brecha salarial de hasta el 16% en toda Europa) por lo que sufren con m&aacute;s intensidad las medidas de contenci&oacute;n. Por ejemplo, en Espa&ntilde;a, las empresas no est&aacute;n incluyendo a los trabajadores temporales en los ERTE, de modo que puedan cobrar el paro sin haber cotizado y sin consumir su derecho a prestaci&oacute;n por desempleo. Las mujeres asalariadas que tienen un contrato temporal son el 49,06% de los asalariados con contrato temporal y aunque hay m&aacute;s hombres que mujeres con contrato temporal, la incidencia de la temporalidad entre ellas es claramente mayor.
    </p><p class="article-text">
        3. Las mujeres est&aacute;n en la primera l&iacute;nea de lucha contra el virus; un ej&eacute;rcito invisible que neutraliza da&ntilde;os utilizando el cuidado como &uacute;nica herramienta. El cuidado en su dimensi&oacute;n f&iacute;sica, emocional y relacional que es el &uacute;nico que permite que la vida salga adelante cuando est&aacute; literalmente amenazada.
    </p><p class="article-text">
        El 86% del personal de enfermer&iacute;a, incluidas gerocultoras y auxiliares de geriatr&iacute;a en centros de d&iacute;a y residencias de personas mayores, son mujeres. Tambi&eacute;n lo son el 71% del personal de farmacia, el 93% del personal de limpieza, el 84% de las cajeras de supermercados, y el 88% de las empleadas de hogar.
    </p><p class="article-text">
        En todos estos sectores hay precariedad y en todos se exige presencia f&iacute;sica, esto es, dadas las circunstancias, asunci&oacute;n de riesgos; en ninguno se puede teletrabajar ni reducir jornadas que mermen los ingresos.
    </p><p class="article-text">
        La sobrecarga de trabajo, la falta de protecci&oacute;n y el abandono al que se han visto sometidas las trabajadoras de residencias de mayores, por ejemplo, ha sido y es todav&iacute;a pavoroso.
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de las medidas sociales del Gobierno se han dirigido a reforzar este tipo de servicios, pero a&uacute;n hay que mejorar, en el corto plazo, el acceso de las trabajadoras a la informaci&oacute;n y a los equipos de protecci&oacute;n personal. Y en el medio plazo, revertir la privatizaci&oacute;n de estos servicios que permite a fondos de inversi&oacute;n y grandes grupos hacer caja a costa del dinero p&uacute;blico, de las trabajadoras y de las personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        El caso de las empleadas de hogar es, a estos efectos, paradigm&aacute;tico porque quedaron excluidas del Real Decreto Ley 8/2020, de 17 de marzo, y se han visto forzadas a crear cajas de resistencia frente a la ausencia de ayudas.
    </p><p class="article-text">
        Hay 580.500 personas en la rama de actividad de hogares como empleadores (INE, Diciembre 2019), de las que 319.000 est&aacute;n dadas de alta en el Sistema Especial de Seguridad Social de empleadas de hogar. As&iacute; que una buena parte de estas mujeres se mueven en la econom&iacute;a sumergida, tienen varios contratos al a&ntilde;o, atienden un sinf&iacute;n de urgencias de variado tipo, sin horarios fijos, no tienen papeles o padecen graves limitaciones para su autocuidado y los cuidados familiares.
    </p><p class="article-text">
        Muchas cuidan de personas ancianas y pierden sus trabajos cuando mueren, de manera que ser&aacute;n multitud los empleos que se perder&aacute;n por los fallecimientos del coronavirus. Cuando esto suceda, estas empleadas solo cobrar&aacute;n un mes de indemnizaci&oacute;n y no tendr&aacute;n prestaci&oacute;n por desempleo. Y eso que su actividad supone un ahorro enorme para el sistema de servicios sociales (el costo de los puestos de trabajo que deber&iacute;an sustituirlas en el SAD, en los centros de d&iacute;a y en las residencias).
    </p><p class="article-text">
        Con el coronavirus, adem&aacute;s, estando los empleadores en casa o por miedo al contagio, las empleadas de hogar estar&aacute;n&nbsp;<a href="https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/trabajadoras-hogar-cuidados" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">totalmente desprotegidas</a> frente a la suspensi&oacute;n de sus contratos o la reducci&oacute;n de sus jornadas. Es cierto que el Gobierno est&aacute; estudiando una soluci&oacute;n temporal para ellas, pero, lamentablemente, se siguen quedando fuera las m&aacute;s de 200.000 que carecen de contratos y no cotizan. Dado que deber&iacute;amos haber ratificado el Convenio 189 de la OIT, para igualarlas en derechos, y no lo hicimos, ahora necesitar&iacute;amos ir mucho m&aacute;s lejos y aprobar una renta que les permita acceder a un m&iacute;nimo de protecci&oacute;n sin dejar a ninguna atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        4. El riesgo de pobreza de las familias monoparentales (82%) es muy alto y m&aacute;s de la mitad de esas familias se encuentran excluidas del mercado laboral o en riesgo de pobreza extrema.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno ha planteado algunas medidas para los hogares monoparentales: el derecho de todos los trabajadores de reorganizar o reducir su jornada laboral (el 100% si es para cuidar familiares hasta el segundo grado) ante el cierre de colegios y servicios sociales, el refuerzo de los servicios de respiro a personas cuidadoras, y medidas de conciliaci&oacute;n para aquellas familias &ndash;especialmente monoparentales&ndash; que cuenten con bajos ingresos.
    </p><p class="article-text">
        A esto habr&iacute;a que a&ntilde;adir permisos retribuidos para que las reducciones de jornada no mermen sus ingresos y medidas de apoyo espec&iacute;ficas cuando realizan trabajos remunerados imprescindibles para hacer frente a la crisis: cajeras, reponedoras, enfermeras, m&eacute;dicas o empleadas de servicios sociales, por ejemplo. Todo esto, claro, adem&aacute;s de suspender temporalmente el pago de hipotecas, alquileres y servicios esenciales.
    </p><p class="article-text">
        Como <a href="https://www2.unwomen.org/-/media/field%20office%20americas/documentos/publicaciones/2020/03/briefing%20coronavirusv1117032020.pdf?la=es&amp;vs=930" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;ala la ONU</a>, la recomendaci&oacute;n de teletrabajar no puede generalizarse asumiendo que ser&aacute; perfectamente compatible con el cuidado de los menores, invisibilizando una tarea de la que deben ser corresponsables las administraciones, las empresas y las familias.
    </p><p class="article-text">
        5. Aunque son las mujeres las que cuidan, son ellas tambi&eacute;n las que sufren m&aacute;s la soledad, el aislamiento y la falta de cuidados. De las 4,7 millones de personas que viven solas en Espa&ntilde;a (Encuesta continua de Hogares del INE, 2019), el 43% son mayores de 65 a&ntilde;os y, de ese porcentaje, casi el 72% son mujeres. Mujeres que cobran las pensiones no contributivas y que est&aacute;n por debajo del umbral de la pobreza (70%).
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que considerar que, para estos casos, en plena crisis, se han revelado imprescindibles las redes de cuidado vecinales; formas de autoorganizaci&oacute;n y autogesti&oacute;n que merecer&iacute;an el apoyo de las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        De hecho,&nbsp;<a href="https://www2.unwomen.org/-/media/field%20office%20americas/documentos/publicaciones/2020/03/briefing%20coronavirusv1117032020.pdf?la=es&amp;vs=930" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONU Mujeres ha pedido</a> que se fortalezcan las organizaciones de mujeres a nivel comunitario para garantizar que los mensajes sobre estrategias de prevenci&oacute;n y respuesta puedan llegar a todas, y que se aumente su capacidad para desarrollar estrategias, aprovechar canales alternativos de comunicaci&oacute;n y mejorar la identificaci&oacute;n y el apoyo en casos de violencia machista.
    </p><p class="article-text">
        Y es que &ldquo;en contexto de emergencia aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las ni&ntilde;as, especialmente violencia dom&eacute;stica, debido al aumento de las tensiones en el hogar&rdquo; y aumenta tambi&eacute;n el aislamiento de las mujeres. Las personas sobrevivientes &ldquo;pueden enfrentar obst&aacute;culos adicionales para huir de situaciones violentas o para acceder a &oacute;rdenes de protecci&oacute;n y/o servicios esenciales que pueden salvar vidas, debido a factores como las restricciones de la circulaci&oacute;n o la cuarentena&rdquo;. Uno de esos servicios es, precisamente, el sanitario que ha servido como canal de prevenci&oacute;n e intervenci&oacute;n y del que ahora las v&iacute;ctimas no pueden disponer. La ONU subraya, adem&aacute;s, que &ldquo;el impacto econ&oacute;mico de la pandemia puede generar barreras adicionales para dejar a una pareja violenta, as&iacute; como mayor riesgo de explotaci&oacute;n sexual2.
    </p><p class="article-text">
        En fin, aunque el Gobierno en Espa&ntilde;a est&aacute; escuchando a las mujeres como no lo hab&iacute;a hecho en d&eacute;cadas, a&uacute;n nos hace falta un nuevo paquete de medidas sociales con el que enfrentar las urgencias espec&iacute;ficas que sufren a diario.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres tienen que formar parte, adem&aacute;s, de la definici&oacute;n de ese paquete y de los equipos que articulan los protocolos de intervenci&oacute;n, para que no se obvie el impacto diferencial que marcan los roles de g&eacute;nero. Y en esos equipos no pueden faltar las voces de quienes ponen el cuerpo todos los d&iacute;as: las trabajadoras del sector sanitario, las trabajadoras dom&eacute;sticas, las del sector informal, y las mujeres migrantes y refugiadas a las que hay que asegurar el acceso a los servicios de salud, empleo, alimentaci&oacute;n e informaci&oacute;n, prestando especial atenci&oacute;n a quienes pueden ser objeto de trata con fines de explotaci&oacute;n laboral y/o sexual.
    </p><p class="article-text">
        Por fortuna la agenda feminista ha llegado para quedarse y lo que nos exige ahora es que revirtamos integralmente el marco en el que nos ven&iacute;amos moviendo empezando por cuidar de quienes nos cuidan y nos han cuidado, y asegurando la dimensi&oacute;n de g&eacute;nero en todas las respuestas que estamos dispuestos a dar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop, Laura Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/virulencia-mujeres-agenda-feminista_132_1001299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2020 21:26:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Virulencia contra las mujeres. Más agenda feminista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Desigualdad de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bolivia: un golpe de Estado contra las mujeres nativas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/golpe-mujeres-nativas_129_1249881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72217f83-048a-42cb-b9b1-61b1b0061540_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta espeluznante que el nuevo ministro de la Presidencia sea el abogado de la "manada boliviana", que drogó y violó a una chica de 15 años hace apenas unos meses provocando una ola de indignación ciudadana</p><p class="subtitle">Ninguna feminista boliviana duda hoy de que el potencial triunfo del golpe va a suponer un retroceso absoluto en los derechos logrados por estas mujeres y por los pueblos indígenas originarios</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitamos ayuda, por favor. Nos est&aacute;n matando. La prensa no est&aacute; llegando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las voces y los rostros de las mujeres originarias bolivianas en resistencia contra el golpe de Estado llegan a todos los rincones del mundo. Ellas est&aacute;n siendo las protagonistas indiscutibles que vehiculizan la narraci&oacute;n verbal y emocional del terror que se ha instalado en Bolivia.
    </p><p class="article-text">
        Mujeres que en los &uacute;ltimos 14 a&ntilde;os de gobierno del MAS se han empoderado y han realizado un ejercicio extraordinario de dignidad, de recuperaci&oacute;n de sus derechos y de su identidad, y que ahora saben que se lo juegan todo. Saben que si ganan los golpistas, volver&aacute;n a ser piezas descartables, simples desechos de ese proceso de despojo que llevan impreso en su memoria gen&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El golpe boliviano no ha sido una reacci&oacute;n espont&aacute;nea, ni el resultado de un levantamiento ciudadano aprovechado por la extrema derecha. Nadie niega que el malestar con el gobierno de Evo Morales llegaba ya a amplias capas de la poblaci&oacute;n, por eso las elecciones se ganaron con un 47,08% de los votos, pero es innegable tambi&eacute;n que este movimiento ha obedecido a un m&oacute;vil geopol&iacute;tico cuidadosamente estudiado. Roto el equilibrio en el cono sur latinanoamericano con la victoria de Manuel L&oacute;pez Obrador en M&eacute;xico, Alberto Fern&aacute;ndez en Argentina, y la rebeli&oacute;n ciudadana masiva en Ecuador y Chile, que han colocado a Lenin Moreno y Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;eira al borde del abismo, Bolivia necesitaba ser &ldquo;recuperada&rdquo; a fin de mejorar las condiciones rentables del capital multinacional extractivo en un momento de crisis ecol&oacute;gica global.
    </p><p class="article-text">
        Bolivia tiene 9 millones de toneladas de litio que a&uacute;n no se han extra&iacute;do comercialmente, la segunda cantidad m&aacute;s grande del mundo. Y el litio es considerado hoy el mineral del futuro, esencial para el desarrollo tecnol&oacute;gico y la industria automovil&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos no son los &uacute;nicos ciudadanos. Nunca m&aacute;s humillaci&oacute;n y arrodillarnos ante las transnacionales que nos han humillado hasta hoy&rdquo;. Gritan las mujeres nativas.
    </p><p class="article-text">
        La violencia pol&iacute;tica en Bolivia se ha anclado en discursos propios del fundamentalismo religioso y en un fanatismo mis&oacute;gino militante que promete &ldquo;devolver a Dios al Palacio del Gobierno&rdquo; y recuperar el control sobre las mujeres a trav&eacute;s de la preservaci&oacute;n de la familia y de la naci&oacute;n. Resulta espeluznante que el nuevo ministro de la Presidencia sea el abogado de la &ldquo;manada boliviana&rdquo;, que drog&oacute; y viol&oacute; a una chica de 15 a&ntilde;os hace apenas unos meses provocando una ola de indignaci&oacute;n ciudadana. Un prohombre conocido por sus arremetidas contra el movimiento feminista o la despenalizaci&oacute;n del aborto en un contexto internacional de guerra femicida.
    </p><p class="article-text">
        Y hay que decir m&aacute;s. Porque este terrorismo paraestatal, liderado por grupos c&iacute;vicos armados, polic&iacute;as amotinados, militares, grupos pol&iacute;ticos opositores, terratenientes y fundamentalistas religiosos, privatizado y aparentemente informal, se ha inscrito, de manera espec&iacute;fica y selectiva, en el cuerpo de las mujeres originarias. Guardianas de los recursos naturales y de las pr&aacute;cticas comunitarias; defensoras de los comunes, ancladas a la tierra y a la defensa del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Saqueos e incendios de las casas de lideresas sociales, discrecionalidad policial, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, secuestros, torturas y violencia sexual contra las mujeres ind&iacute;genas, representantes p&uacute;blicas y activistas del MAS. De hecho, este antifeminismo colonial y racista, como denuncia Sandra Coss&iacute;o, comunicadora popular e integrante de la Confederaci&oacute;n Nacional de Mujeres Campesinas Ind&iacute;genas Originarias Bartolina Sisa, se ha articulado como un ataque sistem&aacute;tico contra la totalidad de las &ldquo;indias&rdquo;; como un escarmiento disciplinante frente a su secular resistencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Las mujeres estamos en pie! Quiz&aacute; algunos no conozcan esta mi bandera, la Whipala. Esta bandera no es del MAS, ni de ning&uacute;n partido pol&iacute;tico &iexcl;Es de nuestros ind&iacute;genas que no han luchado 20 d&iacute;as! &iexcl;Han luchado a&ntilde;os, d&eacute;cadas por la libertad de los pueblos ind&iacute;genas originarios! &iexcl;No es con perd&oacute;n que se soluciona esto!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna feminista boliviana duda hoy de que el potencial triunfo del golpe va a suponer un retroceso absoluto en los derechos logrados por estas mujeres y por los pueblos ind&iacute;genas originarios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El fascismo no escucha &ndash; dicen - El fascismo no retrocede. El fascismo elimina. Con las humillaciones est&aacute;n tratando de eliminar nuestras luchas. Las convocamos a denunciar esto, y a construir un feminismo que sea comunitario, popular, piquetero, desde estos territorios, que no est&eacute; m&aacute;s all&aacute; del bien y del mal, que no sea funcional a la derecha finalmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nos convocan para que seamos fieles a nuestra genealog&iacute;a, para que reconozcamos la deuda hist&oacute;rica y de v&iacute;nculo, la deuda social, ecol&oacute;gica y feminista que tenemos contra&iacute;da con este feminismo y con quienes han puesto el cuerpo durante d&eacute;cadas para sostenerlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es un golpe. Necesitamos que lo digan. Necesitamos que compartan nuestra indignaci&oacute;n, nuestro dolor, y que compartan tambi&eacute;n nuestro miedo&rdquo;. Y ese es el dolor que queremos compartir; la raz&oacute;n por la que estamos aqu&iacute;. Porque no cabe ni connivencia ni equidistancia con esta derecha femicida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop, Laura Gómez, Elena Laporta Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/golpe-mujeres-nativas_129_1249881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Nov 2019 19:47:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bolivia: un golpe de Estado contra las mujeres nativas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bolivia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tapar la pobreza con un relato y el resurgir de los monstruos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/tapar-pobreza-relato-resurgir-monstruos_132_1411558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9607f04-4c8f-4231-9c71-ede5afa2b457_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy hay más mujeres vascas que viven peor que hace diez años y todo indica que cada vez serán más</p></div><p class="article-text">
        Hace unas pocas semanas el Gobierno Vasco publicaba en su p&aacute;gina web unas tablas estad&iacute;sticas que dan cuenta del alcance de la pobreza y de las desigualdades sociales en la Euskadi de 2018. Estas tablas pertenecen a la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales que elabora bianualmente y publica en forma de informe de resultados.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, los datos son alarmantes. Nunca ha habido tantas personas pobres y en riesgo de pobreza en Euskadi. Son los peores datos del &uacute;ltimo decenio. Los resum&iacute;a con acierto Ander Rodr&iacute;guez, buen conocedor y analista de las pol&iacute;ticas sociales vascas: desde 2008 se extiende la precariedad, se incrementa la desigualdad, crece la pobreza y se empobrece la pobreza porque no s&oacute;lo la que era ya pobre no sale de ella, sino que a&uacute;n lo es m&aacute;s de lo que lo era entonces.
    </p><p class="article-text">
        En todos los indicadores de la serie temporal, la situaci&oacute;n empeora manifiestamente si eres mujer y, especialmente, si encabezas un hogar monoparental. En s&oacute;lo diez a&ntilde;os, la pobreza real ha pasado de concentrarse en el 34% de los hogares monoparentales encabezados por una mujer, a hacerlo en el 50,6% de ellos. Seg&uacute;n los datos de Eurostat, los hogares con menores a cargo liderados por mujeres no han dejado de aumentar en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en detrimento de la familia nuclear tradicional. As&iacute; que la situaci&oacute;n para nosotras empieza a adquirir tintes de emergencia social. Por resumirlo: hoy hay m&aacute;s mujeres vascas que viven peor que hace diez a&ntilde;os y todo indica que cada vez ser&aacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El repunte en la temporalidad de los contratos advertida recientemente por el Consejo de Relaciones Laborales (CRL), las jornadas parciales que afectan al 75% de las mujeres empleadas en Euskadi y que apenas han mejorado en la &uacute;ltima d&eacute;cada seg&uacute;n los estudios publicados por Emakunde, las brechas de g&eacute;nero en materia salarial y de pensiones, entre otras, son algunas de las razones que se ocultan tras este empobrecimiento generalizado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; les dice el Gobierno Vasco a los viejos y nuevos pobres y, especialmente, a las pobres vascas? En principio, nada. De momento, ni ha publicado el informe de resultados de la Encuesta como viene siendo habitual, ni se ha pronunciado al respecto.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; hemos podido escuchar, sin embargo, el pasado 15 de julio a I&ntilde;igo Urkullu en la sede de Naciones Unidas en New York decir: &ldquo;en Euskadi Basque Country somos un pa&iacute;s comprometido con el medio ambiente y la lucha contra el cambio clim&aacute;tico; el crecimiento inteligente y el empleo de calidad, especialmente para la juventud. Un pa&iacute;s que trabaja por la igualdad efectiva de mujeres y hombres. El modelo vasco demuestra que autogobierno es sin&oacute;nimo de bienestar. Un autogobierno con competencias para la financiaci&oacute;n y el desarrollo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas&rdquo;. Un d&iacute;a despu&eacute;s, tambi&eacute;n pudimos escuchar a la eurodiputada del PNV, Izaskun Bilbao, brindar un apoyo emocionado a la nueva Presidenta conservadora de la Comisi&oacute;n Europea, Ursula Von der Leyen, que inaguraba una nueva coalici&oacute;n entre fuerzas conservadoras, liberales y social-liberales apoyada por partidos de la ultraderecha polaca y h&uacute;ngara. La UE siempre ha operado como el horizonte de referencia so&ntilde;ado para las instituciones vascas gobernadas por el PNV.
    </p><p class="article-text">
        Parece evidente que los datos de la medici&oacute;n de la realidad indican que la crisis financiera se ha cerrado en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os consolidando la precariedad vital como nuevo r&eacute;gimen para cada vez m&aacute;s personas. El ejecutivo auton&oacute;mico vasco liderado por el PNV, y en coalici&oacute;n con el PSE, elige contarnos dos historias. La de un Urkullu pegado al discurso de la recuperaci&oacute;n que elige proyectar un discurso triunfalista que funciona de una manera similar a la de las fake news: importa m&aacute;s las creencias y sostenerlas a base de repetici&oacute;n que operar a partir de datos e informaci&oacute;n real proveniente de sus propias estad&iacute;sticas oficiales. Y la de un Ortuzar: &ldquo;El PNV no es Superman que llega y lo arregla todo&rdquo; que apunta a Espa&ntilde;a como responsable &uacute;ltima de todo. M&aacute;s expl&iacute;citamente lo expres&oacute; en la pasada campa&ntilde;a electoral el dirigente gipuzkoano, Joseba Egibar: &ldquo;Muchos expertos piensan que, para Catalu&ntilde;a, Espa&ntilde;a es un lastre y &iquest;para nosotros no, o qu&eacute;?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A tenor de los resultados electorales, lo que es obvio es que la estrategia negacionista, por un lado, y exculpatoria, por otro, funciona. Su eficacia probablemente est&aacute; vinculada, en primer lugar, con la reinterpretaci&oacute;n de la historia espa&ntilde;ola reciente y el papel que ha jugado el PNV en ella.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, de vez en cuando, hay que volver a recordar. En el 2008 el mercado financiero estallaba preso de su avidez por multiplicar su cuenta de beneficios en tiempo r&eacute;cord. El Gobierno espa&ntilde;ol del PSOE rescataba a los bancos, se endeudaba y, exigencias de una Bruselas liderada por la coalici&oacute;n social-liberal y conservadora mediante, reformaba en 2011, junto al PP, el art&iacute;culo 135 de la CE para priorizar el pago de la deuda frente a cualquier necesidad social existente. Se inaguraba un nuevo decenio, esta vez bajo gobiernos del PP, caracterizado por recortes en el gasto p&uacute;blico, profundizaci&oacute;n en la privatizaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos, avance en la desregulaci&oacute;n del mercado laboral, reducci&oacute;n de salarios y tambi&eacute;n, en el pago de impuestos. El PNV har&iacute;a de muleta sostenedora de todos y cada uno de los gobiernos espa&ntilde;oles, y se har&iacute;a evidente que la UE era la variable independiente sin la que no se pueden entender las pol&iacute;ticas austericidas que se ponen en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Y, en segundo lugar, la efectividad del relato tambi&eacute;n est&aacute; relacionada con dos afirmaciones opuestas a la intuici&oacute;n: que a mayor autogobierno se disfruta de mayor bienestar, y que un mayor desarrollo de pol&iacute;ticas de igualdad implican una mejora de la vida de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Si los datos se empe&ntilde;an en mostrar lo contrario, entonces, es que son falsas. Por un lado, porque la imposici&oacute;n europea de control de gasto p&uacute;blico y constitucionalizada v&iacute;a art&iacute;culo 135, ha servido para iniciar un proceso de recentralizaci&oacute;n que ha debilitado la autonom&iacute;a financiera, competencial y auto-organizativa tambi&eacute;n de Euskadi.
    </p><p class="article-text">
        Y, por otro, porque si bien Euskadi opera a nivel estatal como un referente en materia de pol&iacute;ticas de igualdad y a diferencia de otros territorios no ha aplicado recortes presupuestarios generalizados en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, que las mujeres vascas hayamos visto empeorar nuestras vidas, nos recuerda que no s&oacute;lo es relevante desplegar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sino atender al enfoque de las mismas. La agenda de igualdad ha fracasado porque se ha centrado b&aacute;sicamente en combatir los estereotipos de g&eacute;nero y en impulsar la participaci&oacute;n de las mujeres en el mercado laboral al tiempo que se produc&iacute;a un endurecimiento en el acceso a los derechos sociales, a la desregulaci&oacute;n del mercado laboral y se congelaban o eliminaban los peque&ntilde;os pasos dados para que los cuidados fueran asumidos como una responsabilidad colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Dice la fil&oacute;sofa feminista Silvia Gil que la paradoja de la &eacute;poca es que &ldquo;al mismo tiempo que vamos ganando, vamos perdiendo&rdquo;. El malestar social producto del fracaso de las pol&iacute;ticas pre y post crack del 2008 nos trajeron la cuarta ola feminista, pero tambi&eacute;n el resurgir de la extrema derecha a escala planetaria.
    </p><p class="article-text">
        El discurso ficticio de la recuperaci&oacute;n, la extrema derecha como apelaci&oacute;n al voto &uacute;til y la criminalizaci&oacute;n sist&eacute;mica de cualquier opci&oacute;n pol&iacute;tica de izquierda transformadora est&aacute; manteniendo y recolocando a los responsables del desastre al frente del nuevo ciclo. Insistir en las mismas pol&iacute;ticas que aumentan el dolor para una amplia mayor&iacute;a s&oacute;lo acelerar&aacute; la llegada de un nuevo malestar en el que, como vemos en Europa, las salidas excluyentes est&aacute;n alcanzando posiciones de gobierno.  Y cuando la pol&iacute;tica haya perdido sus soluciones democr&aacute;ticas &iquest;volveremos a escuchar al PNV diciendo que ellos o los monstruos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/tapar-pobreza-relato-resurgir-monstruos_132_1411558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jul 2019 19:18:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tapar la pobreza con un relato y el resurgir de los monstruos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esos permismos parentales vascos fantasma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/permismos-parentales-vascos-fantasma_132_1499653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16c9e3e5-c0fb-4597-8d70-c1bee4d287c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta la fecha no parece que ni los sindicatos, ni el feminismo institucional, ni las organizaciones feministas, ni los partidos políticos con representación parlamentaria hayan tenido acceso a ninguna propuesta específica</p></div><p class="article-text">
        He de confesar que ando un poco desconcertada con la propuesta de permisos parentales anunciada estos d&iacute;as por el Gobierno Vasco. Cada cierto tiempo reaparece en los medios y tengo la sensaci&oacute;n de vivir en el d&iacute;a de la marmota. Y, ciertamente, algo de raz&oacute;n tengo. Tirando de hemeroteca veo que la medida viene anunci&aacute;ndose desde los primeros meses del a&ntilde;o 2018, o sea, desde hace m&aacute;s de un a&ntilde;o y medio.
    </p><p class="article-text">
        Nos contaba hace tiempo el reconocido ling&uuml;ista y cient&iacute;fico cognitivo George Lakoff que tiene m&aacute;s efecto comunicar valores que reflejen el sentir dominante que propuestas pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas. La manera m&aacute;s efectiva de hacerlo es utilizar marcos conceptuales que concitan amplios consensos, en este caso, los permisos parentales iguales, que repetidos una y otra vez se asientan en el cerebro. Esto es lo que debe estar ocurri&eacute;ndome, que de tanto o&iacute;rlo ya pienso que son una realidad. Una estrategia electoral in&uacute;til para que me anime a procrear, por cierto, pero &uacute;til para conquistar el coraz&oacute;n y la mente de la gente en un tiempo pol&iacute;tico transformado en una campa&ntilde;a publicitaria ininterrumpida.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a que s&oacute;lo anunci&aacute;ndose. Porque hasta la fecha no parece que ni los sindicatos, ni el feminismo institucional, ni las organizaciones feministas, ni los partidos pol&iacute;ticos con representaci&oacute;n parlamentaria hayan tenido acceso a ninguna propuesta espec&iacute;fica. Una que conoce los tiempos dilatados que requieren los procesos institucionales podr&iacute;a pensar que es un plazo razonable para proponer reformas normativas que quieren elaborarse participativamente, pero a la vista de la falta de informaci&oacute;n de las partes y que todos los sindicatos, excepto UGT, rechazaron la medida por su limitado alcance y por las formas del Gobierno hace tan solo unos d&iacute;as en la Mesa de Negociaci&oacute;n P&uacute;blica, concluyo que esta no es la raz&oacute;n, y s&iacute;, probablemente, la apuntada m&aacute;s arriba.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, de momento, los permisos parentales en Euskadi son una medida fantasma cuyo contenido es confuso y cambiante. Quiz&aacute; algo tenga que ver que el pasado abril el Real Decreto aprobado por el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez, bajo la presi&oacute;n y la colaboraci&oacute;n de Unidas Podemos, le comiera la tostada al Gobierno de Urkullu. Por primera vez un gobierno equiparaba progresivamente los permisos parentales hasta alcanzar las 16 semanas en 2021 y su regulaci&oacute;n garantizaba su car&aacute;cter intransferible y retribuido al 100%.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno Vasco, que hasta la fecha <a href="https://www.eldiario.es/norte/euskadi/Funcionarios-permisos-parentales-semanas-remunerados_0_862314712.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hab&iacute;a anunciado la equiparaci&oacute;n tambi&eacute;n progresiva de los permisos parentales hasta las 16 semanas, pero solo para el funcionariado p&uacute;blico</a>, imbuido del principio competitivo de la &eacute;poca, redobl&oacute; la apuesta. Hace unos d&iacute;as nos inform&oacute;, v&iacute;a prensa, que ser&iacute;an de 18 semanas a partir del 1 de septiembre de 2019 para el funcionariado p&uacute;blico y de 16 semanas a partir de una fecha indefinida como es oto&ntilde;o de este mismo a&ntilde;o para el resto de trabajadores. Y tambi&eacute;n que ser&iacute;an intransferibles y retribuidos al 100%. Bienvenida sea la aceleraci&oacute;n de la puesta en pr&aacute;ctica del ampliado derecho y, tambi&eacute;n, de la rectificaci&oacute;n. Porque podemos estar de acuerdo en que el sector p&uacute;blico se erija en modelo de referencia para el mercado, pero que las instituciones renuncien a regular y garantizar los mismos derechos a las y los trabajadores del segundo, que ya &ldquo;gozan&rdquo; de una menor protecci&oacute;n, en t&eacute;rminos generales, parece dif&iacute;cilmente justificable. Desde esa misma perspectiva, es incompresible que en la propuesta actual se insista en que el funcionariado disfrute de un derecho de mayor alcance, dos semanas m&aacute;s, que el resto de trabajadoras y trabajadoras vascas. Nadie lo ha sabido explicar, de momento. Tampoco la Viceconsejera de Pol&iacute;ticas Sociales que, preguntada en una entrevista reciente al respecto, dice que si eso mejor preguntar al Departamento vasco responsable de Funci&oacute;n P&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        De momento lo que sabemos de aquella manera es lo siguiente. Que Euskadi, al igual que Espa&ntilde;a, empieza a apostar parcialmente por el modelo que desarroll&oacute; Suecia all&aacute; por el a&ntilde;o 70 del siglo pasado. Se trata de que las mujeres puedan ser aut&oacute;nomas econ&oacute;micamente a trav&eacute;s del empleo, las instituciones p&uacute;blicas provean cuidados b&aacute;sicos de tal forma que no exija la interrupci&oacute;n de la actividad laboral de ninguna persona excepto en periodos de corta duraci&oacute;n y en casos especiales, y que el cuidado que s&iacute; o s&iacute; tiene que resolverse dentro de los hogares se comparta igualitariamente entre mujeres y hombres. Para eso Suecia efectu&oacute; reformas estructurales de enorme calado tales como el desarrollo de un poderoso sistema p&uacute;blico guiado por el derecho universal a la educaci&oacute;n infantil de 0 a 3 a&ntilde;os y a la atenci&oacute;n a la dependencia, se racionalizaron los horarios, se redujeron y concentraron las horas de trabajo, se eliminaron todas las prestaciones para el cuidado que eran incompatibles con el empleo &ndash;por ejemplo, jornadas parciales y excedencias-, tambi&eacute;n todas las que desincentivaban el trabajo asalariado de las mujeres &ndash;tributaci&oacute;n conjunta del matrimonio, pensi&oacute;n de viudedad vitalicia, etc.-, y se elimin&oacute; el permiso de maternidad para implantar los permisos parentales iguales para ambos progenitores, con el mantenimiento del puesto de trabajo, del salario y de todos los derechos laborales. Lo cierto es que pese a que las mujeres suecas tienen empleos m&aacute;s estables y los hombres se implican en el cuidado mucho m&aacute;s que en cualquier otro pa&iacute;s, la economista feminista Mar&iacute;a Pazos nos recuerda que las mujeres siguen ocup&aacute;ndose principalmente del cuidado dentro de los hogares y su mercado laboral sigue estando caracterizado por una fuerte divisi&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo la estela sueca cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la estrategia vasca pasa por ampliar los derechos parentales que hoy tienen las mujeres a los hombres y que, efectivamente, han demostrado ser efectivos para aumentar la corresponsabilidad de estos en el cuidado de los primeros meses de vida de una criatura. Porque los hombres b&aacute;sicamente cuidan cuando los permisos son intransferibles y est&aacute;n bien pagados. Y no hay mejor manera que responsabilizarse del cuidado que practicando el cuidado. Pero, obviamente, observando la estrategia global sueca y sus limitaciones, nos queda mucho por hacer. Por eso conviene matizar algunas afirmaciones que se han venido haciendo desde las autoridades vascas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Euskadi est&aacute; marcando el camino en materia de permisos parentales al resto de Europa</strong>. Teniendo en cuenta que el modelo de referencia es el sueco y que los ponemos en marcha medio siglo despu&eacute;s, la aseveraci&oacute;n parece un exceso verbal. &nbsp;Y m&aacute;s teniendo en cuenta que la licencia parental retribuida sueca llega &iexcl;hasta los 16 meses para ambos progenitores! Lo que s&iacute; podemos afirmar es que la apuesta s&iacute; pasa por salirnos ligeramente del modelo &ldquo;madre cuidadora principal&rdquo; distanci&aacute;ndonos de pa&iacute;ses como Italia, Alemania, Francia o Reino Unido que apuestan por permisos de maternidad largos y con empleo de las madres a tiempo parcial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luchar&aacute; eficazmente contra las desigualdades salariales y la menor autonom&iacute;a econ&oacute;mica de las mujeres</strong>. Estas discriminaciones est&aacute;n vinculadas fundamentalmente con que las mujeres siguen siendo las responsables principales del cuidado de las personas a lo largo de su ciclo vital &ndash;en 2017, el 82,1% de las excedencias por cuidado familiar lo tomaron las mujeres-, trabajan menos tiempo en el trabajo remunerado &ndash;en 2017, el 75% de las jornadas a tiempo parcial son de mujeres-, lo hacen de manera interrumpida y en condiciones de mayor temporalidad &ndash;en 2017, el 50% de los contratos realizados a mujeres eran temporales-, y est&aacute;n infrarrepresentadas en los sectores y las ocupaciones mejor remuneradas y sobrerrepresentadas en las peor pagadas. Es decir, de no implementarse medidas que desincentiven que las mujeres salgan del mercado laboral y mejoren sus condiciones laborales, dif&iacute;cilmente los permisos parentales iguales por s&iacute; solos van a contribuir a cambiar la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fomentar&aacute; la natalidad</strong>. Pues sencillamente no. La &uacute;nica manera contrastada a escala internacional de que las mujeres se animen a tener criaturas, de desearlo, es que esta decisi&oacute;n no las convierta en econ&oacute;micamente dependientes o las conduzca a la pobreza como ocurre ahora. Porque m&aacute;s all&aacute; de las primeras 16 semanas de permisos parentales la vida necesita seguir siendo cuidada y alguien tiene que hacerlo. Esto es especialmente urgente para las mujeres que encabezan hogares en solitario y que ver&aacute;n incrementadas las necesidades de cuidado.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, que si finalmente la medida de permisos parentales igualitarios en&eacute;simamente anunciada se hace realidad es una buena noticia. Pero, sin un desarrollo amplio de un sector p&uacute;blico de cuidados universal con apoyos espec&iacute;ficos para las familias monoparentales y <a href="https://www.eldiario.es/norte/euskadi/perceptores-sociales-retroceden-aumentan-trabajadores_0_909909436.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una regulaci&oacute;n del mercado laboral que nos asegure condiciones laborales dignas</a>, las mujeres seguiremos declar&aacute;ndonos en huelga reproductiva indefinida y experimentando la desobediencia laboral y de cuidados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/permismos-parentales-vascos-fantasma_132_1499653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Jun 2019 20:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esos permismos parentales vascos fantasma]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No estamos todas, faltan las internas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/todas-faltan-internas_132_1619906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3a24bcb-27c0-44a7-825a-a6de95ffeff9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Empleadas domésticas en España, en septiembre de 2018."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Euskadi, como España, está resolviendo su particular crisis de los cuidados importando mano de obra femenina y pobre, fundamentalmente de países históricamente expoliados</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; su nombre. Me dice que tiene 31 a&ntilde;os. Es de Nicaragua. Dedica al trabajo 22 horas al d&iacute;a y cobra poco m&aacute;s de 600 euros.  Trabaja en Donostia como empleada de hogar interna en una casa del acaudalado barrio de Miraconcha. Me cuentan que est&aacute; embarazada. Seg&uacute;n lo hacen, intuyo su despido. Al d&iacute;a siguiente mis peores augurios se confirman. Sus empleadores le dicen que en abril tendr&aacute; que irse. No hay despido porque no hay contrato. Por lo mismo, tampoco indemnizaci&oacute;n. Aunque lo tuviera no podr&iacute;a cobrar el subsidio de desempleo. La han echado, pero si no la hubieran despedido y hubiera tenido un contrato, nunca podr&iacute;a haber pedido ninguna excedencia ni reducci&oacute;n de jornada por cuidado. As&iacute; lo quiso el Parlamento de Gasteiz en 2017 con los votos del PNV, PSE y PP.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; tampoco por qu&eacute; est&aacute; embarazada. Quiz&aacute; forma parte de ese 24 % de empleadas de hogar cuyo trabajo incluye la realizaci&oacute;n de alg&uacute;n trabajo sexual para el hombre al que cuida, para sus hijos o para sus yernos si los tuviera. A estos efectos, el cuidado podr&iacute;a incluir el sexo para calmar la ansiedad o contener la agresividad. As&iacute; nos lo contaba el estudio 'Acoso sexual y mujeres migradas' realizado por la consultor&iacute;a Sortzen, en 2014.
    </p><p class="article-text">
        No tiene muchas opciones porque ni siguiera puede solicitar la autorizaci&oacute;n por residencia. Lleva m&aacute;s de tres a&ntilde;os empadronada en el piso que comparte los fines de semana con otras mujeres y podr&iacute;a hacerlo por &ldquo;arraigo social&rdquo;. Pero nunca ha tenido un contrato laboral de un a&ntilde;o con un salario no inferior al Salario M&iacute;nimo Interprofesional. No son los 70, no estamos en M&eacute;xico DF y no es la pel&iacute;cula &ldquo;Roma&rdquo; de Alfonso Cuar&oacute;n. Es la Euskadi de 2019.
    </p><p class="article-text">
        Se llama Martina y es mi madre. Tiene 63 a&ntilde;os. Es extreme&ntilde;a. Lleva toda su vida en Euskadi. Trabaja como empleada de hogar externa por horas en varias casas. Nunca ha conocido las vacaciones retribuidas ni las pagas extras formales. Tras cotizar durante 25 a&ntilde;os cobrar&aacute; unos 500 euros de pensi&oacute;n. La mitad de la pensi&oacute;n media. Ninguna de las dos se conoce, pero mi madre reconoce en la mujer de Nicaragua la vulnerabilidad y la precariedad que ella sufri&oacute; en sus inicios.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a argumentarse que esta muestra tan peque&ntilde;a, de apenas dos mujeres, no es representativa de las condiciones laborales del sector, ni tampoco del perfil y de las condiciones de vida de las personas que se emplean en el hogar. Pero si hacemos caso de las estad&iacute;sticas vascas oficiales, representa a la mayor&iacute;a. M&aacute;s del 90 % de las empleadas de hogar son mujeres. M&aacute;s de la mitad son inmigrantes y de estas el 75 % son latinoamericanas. Aproximadamente el 25 % trabajan sin contrato y la inmensa mayor&iacute;a lo hace como interna. Es decir, en un r&eacute;gimen que las somete a tales condiciones de servidumbre y discrecionalidad, que cada vez se oye con m&aacute;s fuerza, por fortuna, la exigencia de prohibir legalmente su existencia. El 20 % tiene dificultades para cubrir sus necesidades b&aacute;sicas y el 22 % percibe la Renta de Garant&iacute;a de Ingresos. O sea, que son trabajadoras precarizadas y pobres mientras est&aacute;n empleadas y cuando dejan de estarlo.
    </p><p class="article-text">
        Un panorama alarmante que a&uacute;n lo es m&aacute;s cuando una se entera de que casi el 10 % de todas las mujeres empleadas en Euskadi, m&aacute;s de 30.000, son empleadas de hogar. De hecho, si fuera un estado, se encontrar&iacute;a a la cabeza de los estados europeos en los que un mayor porcentaje de poblaci&oacute;n femenina trabaja en el empleo dom&eacute;stico. Apenas se colocar&iacute;a por delante de Espa&ntilde;a, Chipre, Italia y Portugal. Su importancia en la &uacute;ltima d&eacute;cada no ha dejado de crecer a pesar de la crisis financiera del 2008. Lo ha hecho al mismo ritmo que aumentaba vertiginosamente el envejecimiento de la poblaci&oacute;n y la resistencia de las mujeres aut&oacute;ctonas a salir del mercado laboral y retornar al hogar. Pero tambi&eacute;n y, sobre todo, est&aacute; &iacute;ntimamente vinculado con la destrucci&oacute;n de empleo y el encarecimiento de los servicios de ayuda a domicilio y centros residenciales. Tambi&eacute;n con la extensi&oacute;n del recurso a las prestaciones econ&oacute;micas de atenci&oacute;n a la dependencia. Dicho de otra manera, el empleo dom&eacute;stico comienza a adquirir mayor peso en Euskadi, al tiempo que se va produciendo una nueva configuraci&oacute;n de los cuidados caracterizada por seguir un fuerte proceso de mercantilizaci&oacute;n. Da casi la risa floja la comparativa con Noruega, por ejemplo. Si all&iacute; por cada empleo en el sector dom&eacute;stico hay 176 personas empleadas en los servicios sociales formales, en Euskadi la ratio es de 0,7 empleos en los segundos por cada persona empleada de hogar.
    </p><p class="article-text">
        Euskadi, como Espa&ntilde;a, est&aacute; resolviendo su particular crisis de los cuidados importando mano de obra femenina y pobre, fundamentalmente de pa&iacute;ses hist&oacute;ricamente expoliados, asegur&aacute;ndose una oferta flexible y barata. La estrategia institucional vasca ni pasa por una redistribuci&oacute;n de los trabajos reproductivos entre mujeres y hombres, ni por una ampliaci&oacute;n y mejora de la protecci&oacute;n social de car&aacute;cter universal que garantice el derecho al cuidado para el conjunto de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El patriarcado se atrinchera en los hogares enmascarado en un supuesto mayor igualitarismo dentro de la pareja y en unas instituciones vascas que fortalecen el impulso de formas privadas e individuales de resolver la reproducci&oacute;n social en condiciones infames para el 10% de la poblaci&oacute;n femenina. Ciertamente, la nueva configuraci&oacute;n ha logrado acelerar el proceso de sacar los cuidados de los hogares vascos al reemplazar el trabajo gratuito de las mujeres del entorno familiar por mujeres inmigrantes. Pero lo ha hecho a costa de aumentar las desigualdades entre mujeres y tensionar la alianza entre ellas. Lo apuntaba agudamente Silvia Federici cuando identificaba que las mujeres empleadas en otros sectores de actividad, que est&aacute;n peleando por su autonom&iacute;a econ&oacute;mica en un contexto en el que reciben un menor salario que los hombres, les interesa pagar poco por el empleo dom&eacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        La tambi&eacute;n te&oacute;rica Nancy Fraser se&ntilde;alaba recientemente que la nueva ola feminista gira en torno a la lucha por redefinir las fronteras entre la producci&oacute;n de beneficios y la &ldquo;producci&oacute;n de hacer personas&rdquo;, pero avisaba que a&uacute;n queda mucha tarea para clarificar qu&eacute; feminismo queremos y para qui&eacute;n. Hoy quienes est&aacute;n definiendo desde el conflicto a qu&eacute; no puede renunciar el feminismo son las cuidadoras profesionales en huelga y las empleadas de hogar organizadas.
    </p><p class="article-text">
        Revisando el Anteproyecto de Ley que modifica la Ley 4/2005 para la Igualdad de Mujeres y Hombres presentado por Emakunde hace unas semanas, veo que su propuesta quiere hacerse &ldquo;desde un planteamiento transformador y sensible a las nuevas demandas, retos y necesidades&rdquo;. Sin embargo, en su propuesta no hay o&iacute;do para eso que grit&aacute;bamos el 8M &ldquo;no estamos todas, faltan las internas&rdquo; o eso de &ldquo;la vida en el centro&rdquo;. A pesar de que Ortuzar tras el 8M pasado advirti&oacute;: &ldquo;Tenemos que hacer autocr&iacute;tica en materia de igualdad y hacer de este asunto un objetivo porque ser&aacute; un punto clave en la agenda pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su propuesta, que pretende ser la cristalizaci&oacute;n de un nuevo Pacto de Pa&iacute;s por la Igualdad y contra la violencia machista, sigue apostando por unas pol&iacute;ticas donde la igualdad solo se entiende de clase, adem&aacute;s de tener una  profunda ra&iacute;z etnoc&eacute;ntrica. O dicho m&aacute;s sint&eacute;ticamente: para el 1%. Ni son para la mujer nicarag&uuml;ense embarazada despedida ni son para mi madre. Desear&iacute;a decir que en la medida que se trata de un Anteproyecto de Ley a&uacute;n hay tiempo de enmienda. Pero me temo que garantizar el derecho al cuidado en condiciones v&aacute;lidas para todas las personas no est&aacute; en la agenda vasca que el PNV quiere negociar con el gobierno espa&ntilde;ol que salga de las urnas en abril. Esa con la que nos dicen que es una garant&iacute;a de resistencia frente a un estado fallido amenazado por la extrema derecha. M&aacute;s bien creo que el sesgo clasista y etnocentrado de sus pol&iacute;ticas pueden ser la verdadera pista de aterrizaje de lo que m&aacute;s tememos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/todas-faltan-internas_132_1619906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Apr 2019 16:41:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No estamos todas, faltan las internas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Políticas de igualdad en donde quepamos todas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/politicas-igualdad-quepamos-todas_132_1687698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/513bb6d7-a56d-41aa-b5bd-3edf77c5d265_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una sociedad de mercado en la que las instituciones operan como un agente económico más, dedicado a impulsar la competitividad de todos contra todos, la inmensa mayoría de las mujeres tenemos mucho que perder</p></div><p class="article-text">
        A finales de la semana pasada, las cuidadoras de residencias, en su inmensa mayor&iacute;a mujeres, denunciaban que el gobierno del PNV y del PSE en la Diputaci&oacute;n de Gipuzkoa bloqueaba el preacuerdo alcanzado con las patronales para mejorar sus condiciones salariales y laborales. Como conclusi&oacute;n comunicaban que manten&iacute;an la convocatoria de huelga para el 20 de febrero. Parad&oacute;jicamente, en esos mismos d&iacute;as, la misma Diputaci&oacute;n celebraba en Tolosa el Congreso 'Feminismo 4.0: Lecturas sociales y pol&iacute;ticas de la nueva ola del feminismo'. En esas jornadas participaban con una presencia mayoritaria voces feministas cr&iacute;ticas que se&ntilde;alan al capitalismo como parte sustancial del problema. All&iacute; dejaron sus ideas inconformistas Rosa Cobo, Amaia P&eacute;rez Orozco, Carmen Castro o Justa Montero, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Dirigentes forales han dicho del Congreso que se trata de &ldquo;un nuevo hito en las pol&iacute;ticas de igualdad progresistas&rdquo; de la Diputaci&oacute;n de Gipuzkoa. Si atendemos a las pol&iacute;ticas desarrolladas durante esta legislatura podr&iacute;amos concluir que este gobierno considera que la igualdad de g&eacute;nero es un derecho que se conquista endureciendo el acceso a la protecci&oacute;n social, retrocediendo en la redistribuci&oacute;n de la riqueza, debilitando los servicios p&uacute;blicos de cuidado y apostando por su mercantilizaci&oacute;n. La eliminaci&oacute;n de la Ayuda de Garant&iacute;a de Ingresos, del Impuesto a la Riqueza y Grandes Fortunas, la bajada de tipos en el Impuesto de Sociedades de Gipuzkoa, el aumento del copago en las residencias, la congelaci&oacute;n de la mejora salarial y laboral de sus profesionales, la reducci&oacute;n de la financiaci&oacute;n del Servicio de Ayuda a Domicilio y el impulso de la compra individual de empleo de hogar v&iacute;a cheque-servicio, son algunas de las medidas ilustrativas de esa gesti&oacute;n. La mayor&iacute;a de estas medidas, adem&aacute;s, han salido adelante pese a contar con informes elaborados por el propio &Oacute;rgano de Igualdad de la Diputaci&oacute;n que alertaban sobre su impacto negativo para las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Parece cierto que lo que entiendo como una contradicci&oacute;n pol&iacute;tica insalvable no hace sino demostrar que el concepto de igualdad de g&eacute;nero est&aacute; en disputa. Es igualmente evidente que hay visiones pol&iacute;ticas en conflicto sobre qu&eacute; es la igualdad de g&eacute;nero y c&oacute;mo alcanzarla. Eso explica las enormes diferencias en el enfoque de las pol&iacute;ticas de igualdad que aterrizan los diversos partidos en posiciones de gobierno. No es la misma pol&iacute;tica p&uacute;blica la que desarrolla Ada Colau desde Barcelona En Com&uacute; en Barcelona, que la del Partido Popular de Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute; en Galicia, o la de Markel Olano del PNV en Euskadi.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que hay m&aacute;s o menos coincidencia en la descripci&oacute;n de cu&aacute;les son los &aacute;mbitos de la vida sobre los que es necesario intervenir para atajar las desigualdades de g&eacute;nero. Pero no se comparte ni el diagn&oacute;stico de cu&aacute;les son las causas ni qu&eacute; terapia hay que aplicar para acabar con ellas.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de igualdad de g&eacute;nero es hablar de c&oacute;mo se va a producir y c&oacute;mo se va a repartir la escasez atendiendo los l&iacute;mites terrestres; de c&oacute;mo se van a cuidar los v&iacute;nculos y afectos de unos cuerpos siempre vulnerables y necesitados de otros; o de c&oacute;mo se van a garantizar unas vidas libres de violencia machista. El tema es si estas cuestiones se van a solventar guiadas por criterios de mercado o por una justicia social de g&eacute;nero de la que se puedan beneficiar todas las personas, tal y como vienen proponiendo las voces del feminismo que se reivindica del 99%.
    </p><p class="article-text">
        Dadas las pol&iacute;ticas del gobierno foral del PNV y del PSE, me temo que pretenden hacerlo siguiendo exclusivamente los dictados del mercado. Que es como decir que el objetivo priorizado no es el <em>bien-estar </em>colectivo, sino las tasas de beneficios que se pueden obtener de la producci&oacute;n de ciertos bienes y servicios. Entre otros, los derivados del cuidado de las personas.
    </p><p class="article-text">
        En su visi&oacute;n del mundo, el ideal femenino es el de una mujer emprendedora y empresaria, por supuesto de &eacute;xito, cuyo &ldquo;talento&rdquo; se ha podido gestar gracias a su esfuerzo y a las buenas elecciones personales tomadas. El &oacute;ptimo desarrollo de este ideal requiere que las instituciones promuevan pol&iacute;ticas de igualdad de g&eacute;nero dirigidas a mejorar la competitividad de las mujeres y las empresas a trav&eacute;s de cambios culturales. Las mujeres tienen que empoderarse individualmente, ganar en autoestima y perfeccionar sus capacidades. Las empresas, dinero p&uacute;blico mediante, tienen que entender que discriminar por prejuicios sexistas es econ&oacute;micamente da&ntilde;ino. A&uacute;n quedar&iacute;a un problema pendiente: c&oacute;mo resolver los cuidados de las personas que no pueden hacerlo por s&iacute; mismas y que ya no cuentan con un ej&eacute;rcito de mujeres dedicadas a tiempo completo. Y gratuitamente, claro. Desde su perspectiva, las instituciones tienen que dinamizar el mercado de los cuidados convirti&eacute;ndolos en un negocio rentable. Se garantizar&iacute;a, adem&aacute;s, una cartera amplia de servicios a elegir dependiendo del dinero con el que se cuente para pagarlos. Este enfoque es la proyecci&oacute;n de futuro impresa en el proyecto estrella  de la Diputaci&oacute;n &ldquo;Etorkizuna Eraikiz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de feminizaci&oacute;n generalizada de las condiciones laborales, o sea, de precariedad generalizada y de retirada de las instituciones de su papel garante frente a ciertos riesgos de la vida, este ideal es una ficci&oacute;n s&oacute;lo alcanzable para las mujeres situadas a la cabeza de la pir&aacute;mide econ&oacute;mica. S&oacute;lo unas pocas van a poder comprar en el mercado los cuidados y solo esas privilegiadas van a poder desarrollar un &ldquo;talento&rdquo; que les asegure potenciales buenos sueldos. El resto de las mujeres vive auto-exigida, pluriempleada y sin garant&iacute;as de que su empleo les facilite salir de la incertidumbre econ&oacute;mica y vital. Sin asideros p&uacute;blicos a los que recurrir, vender su fuerza de trabajo, aunque sea a precio de saldo, es la &uacute;nica posibilidad de supervivencia. Al tiempo, como los servicios p&uacute;blicos de cuidado son escasos, hay que co-pagarlos. Como el sueldo no alcanza, no queda otra que reducir el tama&ntilde;o familiar o directamente renunciar a tener hijos, tirar de abuelas, madres o amigas con las que compartir el cuidado, o multiplicar los tiempos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad de mercado en la que las instituciones operan como un agente econ&oacute;mico m&aacute;s, dedicado a impulsar la competitividad de todos contra todos, la inmensa mayor&iacute;a de las mujeres tenemos mucho que perder. Quienes quieran divorciar los cambios culturales en clave no patriarcal de la redistribuci&oacute;n material justa mienten porque en esa igualdad de g&eacute;nero no cabemos todas. Lo resumi&oacute; Amaia P&eacute;rez Orozco en el Congreso: &ldquo;Nos va la vida en desenmascarar la alianza criminal entre patriarcado y capitalismo neoliberal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, el gobierno de la Diputaci&oacute;n ha dicho que quer&iacute;a escuchar al movimiento feminista y extraer ideas que permitan orientar sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad. Ciertamente, la pretensi&oacute;n es loable, pero resulta improbable que cubran el trecho que va de las palabras a los hechos. Cuando la raz&oacute;n neoliberal dibuja el horizonte, las buenas palabras no pasan de ser un ejercicio publicitario.
    </p><p class="article-text">
        Sin lugar a dudas, el congreso es una victoria del movimiento feminista, que muestra su fuerza y arranca a un gobierno que hace de la igualdad de g&eacute;nero una pol&iacute;tica funcional a la mercantilizaci&oacute;n de todos los &aacute;mbitos de la vida la obligaci&oacute;n de escuchar a sus voces m&aacute;s cr&iacute;ticas. Queda abierta la duda de si este Congreso no se explicar&aacute; mejor por el inter&eacute;s de revestir a la gesti&oacute;n de este gobierno foral de una imagen m&aacute;s progresista que por la voluntad de traducir las propuestas de la agenda feminista cr&iacute;tica en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas igualitarias. De si no se estar&aacute; buscando la complicidad con el movimiento feminista a las puertas del nuevo ciclo electoral que se inicia.
    </p><p class="article-text">
        Si hubiera consistencia entre las conclusiones del Congreso y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de la Diputaci&oacute;n, se ver&iacute;an obligados a impugnar su propio proyecto pol&iacute;tico. &iquest;Suena excesivo? Podr&iacute;a ser que me equivocara y que, en realidad, hayan tomado nota y aprendido de lo que les han dicho las activistas y acad&eacute;micas feministas. De ser as&iacute;, no har&aacute; falta que reflexionen mucho ni esperen un minuto m&aacute;s. Bastar&iacute;a con mostrar un primer compromiso desembolsando el dinero p&uacute;blico que facilitar&iacute;a mejorar las condiciones de las cuidadoras de las residencias de Gipuzkoa. &iquest;Alguien imagina unas mejores conclusiones a tan relevante congreso? Por algo hay que empezar y, a punto de finiquitar la legislatura, ya andan tarde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/politicas-igualdad-quepamos-todas_132_1687698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Feb 2019 18:53:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Políticas de igualdad en donde quepamos todas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vas a arder en el infierno y a pudrirte en la cárcel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vas-arder-infierno-pudrirte-carcel_132_1753665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a85a573c-ad7f-421d-bd23-21110590950c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdad es la primera víctima del odio y tiene dificultades para abrirse paso cuando lo que interesa es movilizar la ira</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2019 se estrena con un nuevo bloque de poder configurado por una derecha similar, pero fragmentada en tres partidos. Los l&iacute;deres del PP, de Cs y de VOX comparten el mismo origen y trayectoria vital. Hablamos de una derecha nacionalista espa&ntilde;ola excluyente que ha vivido de los chiringuitos que se montaban a cuenta del dinero p&uacute;blico. Abascal, a raz&oacute;n de 90.000 euros anuales de lo que le iba inventando Esperanza Aguirre y de cuya tarea nadie ha sabido dar cuenta. Comparten tambi&eacute;n el mismo proyecto hist&oacute;rico: odiar como estrategia para ocultar un nuevo saqueo en forma de m&aacute;s recortes en el gasto p&uacute;blico, m&aacute;s residualizaci&oacute;n de la protecci&oacute;n social, menos redistribuci&oacute;n de la riqueza v&iacute;a fiscal, junto a perspectivas de negocio en espacios hasta ahora sustra&iacute;dos a la l&oacute;gica del intercambio mercantil. Su utop&iacute;a de mercado alcanza los vientres de alquiler, los cuidados de las personas o las pensiones. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Odiar siempre es una buena inversi&oacute;n si de lo que se trata es de ocultar que no se tiene alternativa a un capitalismo depredador y en crisis que ofrece un horizonte de penuria generalizada. Saben que el resentimiento es caldo de cultivo del malestar social.&nbsp; Basta azuzarlo y canalizarlo hacia unos pocos chivos expiatorios que no tienen ninguna culpa, pero pueden cargar con todas. Vuelven a se&ntilde;alar a soberanistas, independentistas, la izquierda, inmigrantes y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Su &eacute;xito reside en la promesa de poder ser alguien cuando ya te han despose&iacute;do de todo. Hasta de saber quien eres. Su &uacute;nica receta pasa por ser muy espa&ntilde;ol y, en oposici&oacute;n a las mujeres, muy hombre. Ser muy espa&ntilde;ol frente a los enemigos internos que pretenden repensar Espa&ntilde;a en t&eacute;rminos radicalmente democr&aacute;ticos. Por ejemplo, dialogando y votando. Y tambi&eacute;n frente a los 'otros', los inmigrantes, esos que se parecen a nosotros, pero no queremos ni saberlo, sobre todo, si son musulmanes. Ya lo dec&iacute;a la Biblia de la derecha. No es f&aacute;cil convivir con otros dioses, dietas, h&aacute;bitos y lenguas. Y ser muy hombres&hellip;.Muy hombres frente a una masculinidad psicop&aacute;tica, amenazada por el empuje de unas mujeres que se resisten a seguir siendo bienes comunes obedientes, explotables y violables. Siembre ha sido una &oacute;ptima estrategia para dividir a las mayor&iacute;as golpeadas. Basta ocultar los procesos de desposesi&oacute;n y vencer cancelando cualquier di&aacute;logo que active la empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, se entiende mejor por qu&eacute; cualquier demanda de reconocimiento de Espa&ntilde;a como un Estado plurinacional sirve a la derecha nacionalista espa&ntilde;ola para prefigurar la ficci&oacute;n de esa Espa&ntilde;a asediada. Las reivindicaciones independentistas que son interpretadas como anticonstitucionales, a un paso de ser acusadas de terrorismo. La ilegalizaci&oacute;n, entonces, vendr&aacute; de suyo. Resucitan la vieja estrategia del &ldquo;entorno&rdquo; para que cualquier cosa que no sea un evidente y excluyente &ldquo;nosotros&rdquo; sea un evidente &ldquo;todo es ETA&rdquo;. Demonizado el soberanismo y el independentismo, acusan al gobierno de S&aacute;nchez de ileg&iacute;timo por apoyarse en las fuerzas parlamentarias vascas y catalanas para sacar adelante la moci&oacute;n de censura o los presupuestos. Suenan acusaciones de golpismo a los independentistas catalanes, proponen la suspensi&oacute;n permanente de la autonom&iacute;a catalana o atacan a la dirigente socialista vasca, Idoia Mendia, de complicidad con una ETA desaparecida por cometer el delito democr&aacute;tico de cenar esta Nochebuena con el dirigente de EH Bildu, Arnaldo Otegi.
    </p><p class="article-text">
        El mismo gui&oacute;n les sirve para disparar contra la exigencia de cumplir con la legalidad vigente en materia penitenciaria para las presas y presos de ETA. El reciente movimiento del gobierno S&aacute;nchez modificando el protocolo para agilizar la excarcelaci&oacute;n de cualquier preso o presa enfermo, tambi&eacute;n del expresidente Zaplana, ha hecho hiperventilar a las derechas. El trato a un Zaplana en prisi&oacute;n enfermo lo han calificado de &ldquo;una forma despiadada de tortura&rdquo;. La tortura, si acaso, s&oacute;lo para los dem&aacute;s. Si no hay mal trato es que se disfruta de un r&eacute;gimen penitenciario privilegiado. La patria espa&ntilde;ola excluyente en peligro sigue atiz&aacute;ndose sea por esta nueva instrucci&oacute;n, sea por nuevos traslados de personas presas a c&aacute;rceles de Burgos, Le&oacute;n, Asturias, o sea por el acuerdo entre el gobierno vasco y el gobierno espa&ntilde;ol de iniciar el proceso de transferencia de las competencias en materia penitenciaria, que da cumplimiento a un Estatuto de Autonom&iacute;a Vasca eternamente incumplido. Dice Casado que lo que se pretende es convertir las c&aacute;rceles vascas en catedrales para las personas presas de ETA. Para evitarlo se ha propuesto, entre otros, retorcer un poco m&aacute;s la ley penitenciaria para limitar su acceso a la progresi&oacute;n de grado.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es la primera v&iacute;ctima del odio y tiene dificultades para abrirse paso cuando lo que interesa es movilizar la ira. La pol&iacute;tica penitenciaria especial aplicada a las y los presos de ETA atenta contra el consenso en materia de derechos humanos porque impide el principio de reinserci&oacute;n que debe guiarla. Es contraria a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a la propia Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola y a la Ley Org&aacute;nica General Penitenciaria. En t&eacute;rminos jur&iacute;dicos es manifiestamente ilegal. Y, en t&eacute;rminos humanos, es de tal crueldad su trato inhumano y degradante, que cualquier dem&oacute;crata que quiera dignificar esa palabra, debiera exigir acortar la duraci&oacute;n de las penas. Hoy, m&aacute;s del 90 % de las presas y presos de ETA est&aacute;n cumpliendo sus condenas &iacute;ntegramente en primer grado, m&aacute;s del 80 % est&aacute;n dispersos en c&aacute;rceles espa&ntilde;olas y francesas -situadas a m&aacute;s de 400 km de sus lugares de origen-, se impide la excarcelaci&oacute;n de los gravemente enfermos a no ser que sea inminente su muerte, y est&aacute;n sometidos a cumplir condena doblemente en Francia y en Espa&ntilde;a. Los Casado, Rivera y Abascal mienten. &nbsp;Pero agitar fantasmas sirve para disfrazar sus nuevos planes de desposesi&oacute;n y la ausencia de un proyecto de pa&iacute;s generoso que reconoce en igualdad al resto de pa&iacute;ses que lo conforman.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo s&aacute;bado 12 de enero, una nueva movilizaci&oacute;n masiva ciudadana en Bilbao volver&aacute; a pedir un trato humano para las personas presas de ETA que posibilite avanzar en un proceso de paz vasco inconcluso. Ese en el que los Casado, Rivera y Abascal no han hecho nada para avanzar en la construcci&oacute;n de consensos sobre la asunci&oacute;n de responsabilidades por el uso de la violencia de ETA y del Estado, el reconocimiento y reparaci&oacute;n del da&ntilde;o causado a todas las v&iacute;ctimas y el impulso de procesos de reconciliaci&oacute;n. El PSOE, que oscila entre lo que es justo y el miedo, tiene que atreverse a abrir la democracia a todos los &aacute;mbitos de la vida. Tambi&eacute;n, a las c&aacute;rceles.
    </p><p class="article-text">
        Nos toca salir a la calle a todas las que nos sentimos parte de ese otro proyecto hist&oacute;rico que reconoce en el otro y en la otra la dignidad de una vida que no se deja humillar. Una vida que, precisamente por eso mismo, no acepta tampoco humillar. Que no renuncia al di&aacute;logo entre quienes est&aacute;n dispuestas a hacer valer la plurinacionalidad frente a la Espa&ntilde;a neofranquista.&nbsp; A buscar salidas que no pasen por vivir mejor a costa de las gentes trabajadoras, mujeres o migrantes que buscan una vida buena. Nos toca trenzar todas las banderas, como en la canci&oacute;n de Silvio Rodr&iacute;guez, que evite los mentirosos argumentos del odio. Que eviten, en &uacute;ltima instancia, un nuevo saqueo. Nos jugamos lo que podemos ser ma&ntilde;ana. En un momento en donde la tormenta aparece por demasiadas esquinas de Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vas-arder-infierno-pudrirte-carcel_132_1753665.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jan 2019 18:12:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vas a arder en el infierno y a pudrirte en la cárcel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Presos,ETA,Cárceles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Preparar el fascismo en la intimidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/preparar-fascismo-intimidad_132_1786369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cf451db-5d27-481d-931c-6fa08c36807b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La familia de Sanjurjo &quot;reprueba&quot; el acuerdo entre Ayuntamiento y Arzobispado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo de Clement Bernard y Carolina Martínez ha querido desvelar y documentar audiovisualmente las misas que se celebran los 19 de cada mes en honor a los golpistas, convertidas en verdaderos actos de exaltación del franquismo y de celebración de sus asesinatos.</p></div><p class="article-text">
        Emilio Mola Vidal, gobernador militar de Pamplona. Desde la Capitan&iacute;a General, sede actual del Archivo de Navarra, prepara la sublevaci&oacute;n militar, en extremo violenta, con la colaboraci&oacute;n de la Iglesia, el ej&eacute;rcito, los requet&eacute;s y la aristocracia terrateniente navarra. El 19 de julio de 1936 declara el Estado de guerra para Navarra &ldquo;Una vez m&aacute;s, el ej&eacute;rcito unido a las dem&aacute;s fuerzas de la naci&oacute;n, se ve obligado a recoger el anhelo de la gran mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles. Se trata de restablecer el imperio del orden, no solamente en sus apariencias externas sino tambi&eacute;n en su misma esencia. Hay que sembrar el terror. Hay que dar la sensaci&oacute;n de dominio, eliminando sin escr&uacute;pulos y vacilaci&oacute;n a todos los que no piensen como nosotros. Nada de cobard&iacute;as. Sino procedemos con la m&aacute;xima energ&iacute;a no ganamos la partida. Todo aqu&eacute;l que ampare u oculte un sujeto comunista o del Frente Popular ser&aacute; pasado por las armas&rdquo;. El holocausto de izquierdas se sald&oacute; con 3.300 personas asesinadas en Navarra, 4.000 hu&eacute;rfanos y miles de mujeres condenadas a la miseria, el hambre, la humillaci&oacute;n y el olvido.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; arranca el documental 'A sus muertos' de los artistas y periodistas audiovisuales navarros y editores de Alkibla, Clemente Bernard y Carolina Mart&iacute;nez. Un ejercicio de <strong>denuncia de una amnesia colectiva impuesta, que no es otra cosa que el recuerdo de una memoria de injusticia. </strong>En Espa&ntilde;a hay 114.226 personas asesinadas por los sublevados que siguen desaparecidas en zanjas, cunetas y fosas comunes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un monumento a los ca&iacute;dos de la guerra civil&rdquo;, &ldquo;un edificio a los muertos&rdquo; &ldquo;una iglesia&rdquo;, &ldquo;un edificio de Carlos III&rdquo;, &ldquo;un museo&rdquo;, &ldquo;una sala de exposiciones&rdquo;, &ldquo;del siglo XVII&rdquo;, &ldquo;yo nac&iacute; y estaba ah&iacute;, ni idea&rdquo;, &ldquo;algo religioso&rdquo;, &ldquo;ni idea si hay alguien enterrado ah&iacute; dentro&rdquo;, &ldquo;&iquest;un rey?&rdquo;, &ldquo;creo que s&iacute; hay alguien enterrado porque deben hacerse misas franquistas ah&iacute; dentro&rdquo; &ldquo;eso dicen, pero no s&eacute;, no s&eacute;&rdquo;. Las respuestas de las personas entrevistadas se encadenan con estupor en el documental acerca del Monumento &ldquo;Navarra a sus Muertos en la Cruzada&rdquo;. Un Pante&oacute;n funerario, situado en el centro de Pamplona, en cuya cripta se han albergado hasta noviembre de 2016 los restos de los golpistas Emilio Mola y Jos&eacute; Sanjurjo. Dos personas que incumplieron sus obligaciones militares, traicionaron la Constituci&oacute;n que juraron y llevaron a Espa&ntilde;a a una guerra cuando su golpe fracas&oacute;. Las paredes de la cripta recuerdan los muertos franquistas y sus pinturas homenajean a los paramilitares falangistas.
    </p><p class="article-text">
        El edificio, hoy, es un espacio p&uacute;blico propiedad del Ayuntamiento de Pamplona, si bien su cripta est&aacute; cedida al Arzobispado de la ciudad. Y por esas connivencias tan del pasado, a su vez lo tiene cedido en usufructo a la <em>Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz</em>. Una organizaci&oacute;n fascista creada en 1939 por excombatientes paramilitares para &ldquo;mantener &iacute;ntegramente y con agresividad, si fuera preciso, el esp&iacute;ritu que llev&oacute; a Navarra a la Cruzada por Dios y por Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de Bernard y Mart&iacute;nez tambi&eacute;n ha querido <strong>desvelar y</strong> <strong>documentar audiovisualmente </strong><strong>las misas que se celebran los 19 de cada mes en honor a los golpistas</strong><strong>, convertidas en verdaderos actos de exaltaci&oacute;n del franquismo y de celebraci&oacute;n de sus asesinatos</strong>. Un esfuerzo que les ha valido ser acusados por la Hermandad de supuesta vulneraci&oacute;n del derecho a la intimidad y revelaci&oacute;n de secretos.  <a href="https://www.eldiario.es/norte/navarra/cineastas-enfrentan-documental-Caidos-Pamplona_0_835367501.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piden una pena de dos a cuatro a&ntilde;os de c&aacute;rcel para los periodistas</a>. La Fiscal&iacute;a, &oacute;rgano del Estado, no se ha quedado atr&aacute;s. Pide dos a&ntilde;os de c&aacute;rcel por grabar im&aacute;genes de la cripta y una multa de 24.000&euro;.
    </p><p class="article-text">
        En el juicio, celebrado el pasado 12 de diciembre, <a href="https://www.eldiario.es/norte/navarra/ultima_hora/Cripta-Caidos-actividades-Hermandad-criminales_0_845515968.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bernard ha dicho que quer&iacute;a denunciar las actividades de una Hermandad de criminales</a>. Porque causan sufrimiento y dolor a miles de personas en Navarra. Porque la cripta hoy es un lugar donde se sigue humillando a las v&iacute;ctimas. Y porque la sociedad tiene derecho a saber qu&eacute; sucede en unas misas que, por definici&oacute;n, nunca son ni &iacute;ntimas, ni privadas.
    </p><p class="article-text">
        El arzobispado ha preferido mirar para otro lado con unas declaraciones inveros&iacute;miles. Dicen desconocer el uso de la cripta por la Hermandad y la celebraci&oacute;n de tales misas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, la Fiscal&iacute;a, ha defendido que frente al derecho de informaci&oacute;n y a la libertad de expresi&oacute;n, prevalece el derecho a la intimidad de la Hermandad y el derecho a no averiguar sus secretos.  Pero en un espacio de propiedad p&uacute;blica &iquest;c&oacute;mo va a ser un secreto actos de enaltecimiento de la dictadura franquista  amparados por la Iglesia cat&oacute;lica? &iquest;qu&eacute; derecho a la intimidad tiene una Hermandad que comete delitos de odio y discriminaci&oacute;n todos los meses, camuflados bajo la forma de oficios religiosos, hacia miles de personas que sufrieron tortura, mutilaciones, violaciones, asesinatos y fueron desaparecidos forzosamente?&iquest;acaso en la intimidad no se cometen delitos? &iquest;c&oacute;mo va a ser delito investigar e informar sobre actos en un espacio p&uacute;blico que la Ley de Memoria Hist&oacute;rica misma proh&iacute;be y cuya desaparici&oacute;n fue exigida en 2015 por el propio Parlamento de Navarra?
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que organizaciones falangistas como la Hermandad o que actos como los que celebran sigan sin ser considerados ilegales ilustran bien <strong>la arquitectura jur&iacute;dica de la impunidad en Espa&ntilde;a de los cr&iacute;menes del franquismo y de quienes los dictaron y ejecutaron</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Un  pa&iacute;s democr&aacute;tico necesita de muchos Clemente Bernard y muchas Carolina Mart&iacute;nez que alumbren el camino para afrontar la verdad de nuestro pasado reciente. Que no se dobleguen ante la agresi&oacute;n de unos poderes p&uacute;blicos que, de manera indecente, envalentonan a criminales. Mientras hay periodistas que hacen su trabajo, el Estado sigue sin proteger y reparar a unas v&iacute;ctimas desgarradas que no saben qu&eacute; fue de sus seres queridos, cu&aacute;ndo fueron asesinados, qui&eacute;nes fueron sus verdugos y d&oacute;nde yacen sus cuerpos. Y persigue a quien no renuncia a buscar la verdad y se juega el tipo para exigir una justicia entendida como el restablecimiento de la dignidad humana para quienes fueron y siguen siendo humilladas.
    </p><p class="article-text">
        Alejandra Naftal es una mujer que vive la memoria. Es la directora del Centro Clandestino de Detenci&oacute;n, Tortura y Exterminio de la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada de la dictadura militar de Videla, ESMA, reconvertido en un museo de la memoria en la ciudad de Buenos Aires. En una reciente visita a ese lugar de esperanza que ayer lo fue de horror, nos dec&iacute;a que el trabajo de memoria quiz&aacute; no arroje certezas sobre la garant&iacute;a de no repetici&oacute;n del horror del mal, pero funciona como dique de contenci&oacute;n. Sin barreras de ideas que defiendan la democracia, el neofranquista Santiago Abascal podr&aacute; decir que &ldquo;si el alzamiento triunf&oacute; fue, simple y llanamente, porque hubo media Espa&ntilde;a que no se resignaba a morir&rdquo;. Podremos escuchar como si fueran palabras dignas las amenazas de Mola en el 36. Y quiz&aacute; dejemos de estremecernos cuando oigamos el susurro de Lorca pidi&eacute;ndonos: &ldquo;No solloces. Silencio, que no nos sientan, que no nos sientan&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/preparar-fascismo-intimidad_132_1786369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Dec 2018 17:26:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Preparar el fascismo en la intimidad]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[En el 'oasis vasco' también se negocia con los cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/oasis-vasco-negocia-cuidados_132_1848665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89610380-2991-41eb-8ae2-7c17220e4af5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenemos un modelo vasco de bienestar que resuelve los cuidados de manera escasa, sexista y mercantil</p></div><p class="article-text">
        Las economistas feministas no se cansan de repetir que una buena manera de evaluar en qu&eacute; medida nuestro modelo social est&aacute; pensado para ayudar a hacer la vida m&aacute;s o menos f&aacute;cil cuando no es aut&oacute;noma o se empe&ntilde;a en ponerse cuesta arriba es observar c&oacute;mo y qui&eacute;n resuelve los cuidados de las personas. Aunque al PNV le guste comparar Euskadi con el norte de Europa, lo cierto es que tenemos un modelo social 'mediterr&aacute;neo', tambi&eacute;n llamado 'familiarista' (como recordaba hace poco la polit&oacute;loga de la UPV/EHU <a href="https://www.berria.eus/paperekoa/1876/018/001/2018-10-02/dear_urkullu.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jule Goikoetxea</a>). Como ese nombre indica, se caracteriza porque son las familias quienes cubren buena parte de las necesidades vitales b&aacute;sicas, incluidos afectos y cuidados diversos, con una cantidad ingente de trabajo gratuito de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        O le&iacute;do desde otra perspectiva, que el gasto p&uacute;blico en servicios de cuidado es insuficiente y que, cuando se hace, apuesta por su mercantilizaci&oacute;n: acceso v&iacute;a copago, concertaci&oacute;n y gesti&oacute;n empresarial. En definitiva, que tenemos un modelo vasco de bienestar que resuelve los cuidados de manera escasa, sexista y mercantil. Treinta a&ntilde;os de hegemon&iacute;a institucional del PNV y buena parte de ellos sosteniendo gobiernos del PP en Madrid, no dan para seguir externalizando responsabilidades. M&aacute;s a&uacute;n si tenemos en cuenta el apoyo a unas cuentas de Rajoy que no solo frenaron en seco los tibios avances iniciados por Zapatero -como los relativos al Servicio de Autonom&iacute;a y Atenci&oacute;n a la Dependencia-, sino que inici&oacute; todo un proceso de desuniversalizaci&oacute;n de derechos, refamiliarizaci&oacute;n del cuidado y de recentralizaci&oacute;n territorial que ha afectado a la configuraci&oacute;n misma de los derechos sociales de competencia auton&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos d&iacute;as y meses, las trabajadoras de las residencias y centros de d&iacute;a de Gipuzkoa repetir&aacute;n&nbsp;<a href="https://www.ela.eus/es/gizalan/noticias/huelga-en-las-residencias-de-gipuzkoa-el-28-de-septiembre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las jornadas de huelga convocadas por ELA</a> que iniciaron a finales de septiembre, tras casi dos a&ntilde;os de di&aacute;logos frustrados. Piden, entre otros, que un nuevo convenio sectorial recoja y respete las condiciones pactadas en los convenios de empresa del periodo 2013-2016. Tambi&eacute;n, mejoras en las condiciones salariales y laborales: ganan entre 1.100&euro; y 1.200&euro; mensuales en jornadas maratonianas y sometidas a horarios que complejizan cualquier conciliaci&oacute;n, y enfrentan una brecha salarial de hasta un 30% en la comparativa con otros servicios privatizados y masculinizados como el de la limpieza viaria. Adem&aacute;s, demandan que su descanso de 20 minutos sea retribuido, o que se reduzca la carga de trabajo a trav&eacute;s de nuevas contrataciones.
    </p><p class="article-text">
        La Diputaci&oacute;n Foral de Gipuzkoa, que concierta y paga el 90 % de las plazas residenciales en los centros privados, lleva tres a&ntilde;os sin financiar las mejoras laborales y salariales acordadas, pese a haber dispuesto de hasta 130 millones m&aacute;s en sus presupuestos. Unas cifras que no se repet&iacute;an desde 2011. Pese a todo, el actual gobierno foral dice que el modelo es insostenible y no le desagrada la idea de retornar a las condiciones laborales del pasado que la patronal ha puesto sobre la mesa. Resulta chocante que, en el peor periodo recaudatorio de la Diputaci&oacute;n, en plena crisis, el entonces gobierno de EH Bildu, apostara por incrementos anuales continuados de hasta el 4 %.
    </p><p class="article-text">
        Las mejoras se materializaron tanto por el incremento del gasto social en el cuidado de las personas mayores, como en la reducci&oacute;n de unos beneficios nada desde&ntilde;ables que las empresas gestoras ven&iacute;an acumulando. La 'crispada Gipuzkoa' heredada, vino acompa&ntilde;ada de acuerdos que parecen sensatos si se tienen claras las prioridades. Unos acuerdos, adem&aacute;s, que se extend&iacute;an hasta el mismo a&ntilde;o 2017 y que las empresas han tenido que hacer frente en solitario para cumplir el convenio pactado frente a los &ldquo;impagos&rdquo; del nuevo gobierno. Es decir, la Diputaci&oacute;n debe dinero a las empresas en pleno crecimiento recaudatorio y la patronal entiende que la &uacute;nica forma de reducir su creciente p&eacute;rdida de beneficios es congelando salarios y renegociando derechos laborales a la baja. Al fin y al cabo, pensar&aacute;n todos, es m&aacute;s f&aacute;cil ajustar por el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil: las trabajadoras. Parece que no aprendieron nada de las luchas de las trabajadoras de Bizkaia, ni de las gipuzkoanas, antes que ellas.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, lo que le preocupa al diputado general, Markel Olano, dadas sus m&uacute;ltiples alocuciones al respecto, es el envejecimiento de la poblaci&oacute;n, las bajas tasas de natalidad y la brecha salarial de g&eacute;nero. Digo yo que pensar&aacute; que qu&eacute; tendr&aacute; que ver eso con que las cuidadoras profesionales sean un sector feminizado, precarizado y con un salario menor al de cualquier otro del ramo. Por eso, &eacute;l prefiere gastar el dinero p&uacute;blico en la creaci&oacute;n de un centro innovador en el estudio del envejecimiento y por convencer a las empresas que les va a ir mejor si facilitan que las mujeres concilien. Es lo que viene a llamar &ldquo;aunar lo econ&oacute;mico con lo social&rdquo; y &ldquo;promover un cambio de valores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese al relato visionario e innovador que Markel Olano se esfuerza en imprimirle a la propuesta, m&aacute;s bien se trata de nuestro viejo modelo social familiarista readaptado a la l&oacute;gica mercantil de la &eacute;poca. Su propuesta de futuro pasa por ampliar el negocio privado dedicado al cuidado de las personas, impulsando que buena parte de sus beneficios se obtengan de una precarizaci&oacute;n mayor de las condiciones laborales de un sector fuertemente feminizado; y por otro, que las mujeres sigan cuidando gratuitamente en los periodos que tengan que salir del mercado laboral sin ser tan penalizadas. Las que puedan hacerlo, adem&aacute;s, siempre podr&aacute;n comprar cuidados a otras mujeres que no pueden elegir. Mientras, las empresas imbuidas de ese nuevo valor de la igualdad ganan competitividad en el mercado porque retienen lo que llaman &ldquo;talento femenino&rdquo;, pueden mejorar su imagen comercial con premios p&uacute;blicos de la Diputaci&oacute;n, y se aseguran una tasa de reposici&oacute;n de la fuerza de trabajo futura sin coste alguno.
    </p><p class="article-text">
        Conviene que sepamos que la visi&oacute;n de futuro del gobierno foral guipuzcoano aprecia el negocio de los cuidados, pero desprecia el trabajo de cuidados. O, dicho de otro modo, aprecia a quien emprende el negocio, pero desprecia a las mujeres profesionales que lo sostienen. A este gobierno foral del PNV-PSE se le entiende mejor en boca de Arthur C. Brooks, el presidente del <em>think tank</em> del partido republicano de Trump, el <em>American Enterprise Institute</em>, con el que ha firmado un convenio para reinventar el gobierno p&uacute;blico foral: &ldquo;lo que hace falta es que si t&uacute; tienes un negocio, el Estado te d&eacute; las gracias y te d&eacute; m&aacute;s facilidades. La protecci&oacute;n social debe existir para los pobres. Para los que no trabajan, ni un duro. Hay que tener un movimiento que yo no calificar&iacute;a de derechas, sino de libre empresa, de oportunidad&rdquo;. A veces hay que agradecer que hablen tan claro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Laura G&oacute;mez</strong><em> es especialista en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad y participaci&oacute;n ciudadana</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/oasis-vasco-negocia-cuidados_132_1848665.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Nov 2018 17:55:10 +0000]]></pubDate>
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