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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Fernández Vázquez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guillermo_fernandez_vazquez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Fernández Vázquez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Macron: realidad, deseo y peligro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/macron-realidad-deseo-peligro_132_11547334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/915fa796-b3f2-40a2-bbea-03d73d749397_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Macron: realidad, deseo y peligro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta importante que Macron acepte su derrota parcial y se abra a formar un gobierno de “cohabitación” capaz de imprimir un “giro social” en el rumbo de la política francesa</p><p class="subtitle">Macron se acerca a la derecha para alejar a la izquierda del Gobierno en Francia</p></div><p class="article-text">
        Francia lleva d&iacute;as respirando. Su ciudadan&iacute;a ha pasado a otra cosa: los Juegos Ol&iacute;mpicos, la Eurocopa, el Tour de Francia, el verano. Los franceses se han desentendido provisionalmente de la pol&iacute;tica. Y tienen buenas razones para hacerlo, tras una secuencia trepidante de tres convocatorias electorales en apenas mes y medio: tres domingos de urnas, de boletines informativos y de enorme tensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todo comienza el domingo 9 de junio, tras saberse que la extrema derecha ha arrasado en las elecciones europeas, doblando en n&uacute;mero de votos y en esca&ntilde;os al modesto 14,60% obtenido por el partido de Emmanuel Macron. La fuerza incontestable de la formaci&oacute;n de Marine Le Pen se suma a la preocupaci&oacute;n que ya arrastraba el&nbsp;Presidente de la Rep&uacute;blica,&nbsp;por el crecimiento y recomposici&oacute;n del espacio de la izquierda, con un renacimiento del Partido Socialista franc&eacute;s y el avance de La Francia Insumisa. A la desesperada anuncia el adelanto de las elecciones legislativas (previstas para 2027), para s&oacute;lo veinti&uacute;n d&iacute;as despu&eacute;s intentar trasladar a los franceses un planteamiento plebiscitario: o la extrema derecha o yo.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento Macr&oacute;n no pod&iacute;a ni imaginar que la t&aacute;ctica electoral de la izquierda anular&iacute;a su l&oacute;gica plebiscitaria; y mucho menos que la coalici&oacute;n progresista ser&iacute;a la gran vencedora de la noche electoral.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de la victoria &mdash;si <em>alguien</em> gan&oacute; y, en caso afirmativo, <em>qui&eacute;n</em> lo hizo&mdash; est&aacute; en disputa precisamente en estos d&iacute;as en el pa&iacute;s vecino. Emmanuel Macron sostiene que no hubo ning&uacute;n vencedor y que, por tanto, se impone un gobierno de concentraci&oacute;n de todos los partidos, excluyendo a los extremos &mdash;a izquierda y derecha&mdash; y acogiendo a la derecha tradicional de Los Republicanos. Por el contrario, la coalici&oacute;n m&aacute;s votada en la segunda vuelta, el llamado &ldquo;Nuevo Frente Popular&rdquo;, reivindica que debe ser &eacute;l quien lidere la propuesta del futuro primer o primera ministra del pa&iacute;s y que Emmanuel Macron, en tanto que presidente de la Rep&uacute;blica, deber&iacute;a aceptar esta sugerencia siempre que el nombre propuesto entre dentro de par&aacute;metros razonables; como podr&iacute;a ser el caso de Lucie Castets.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo principal de este art&iacute;culo es dilucidar hasta qu&eacute; punto la posici&oacute;n de Emmanuel Macron es sostenible con los datos en la mano. Y, correlativamente, examinar en qu&eacute; medida la obstinaci&oacute;n en aferrarse a la opci&oacute;n &ldquo;gobierno de concentraci&oacute;n&rdquo; puede ser decepcionante para los deseos de cambio expresados por una proporci&oacute;n mayoritaria de los franceses, y, al mismo tiempo, contraproducente en la batalla contra la extrema derecha en Europa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mecanismo electoral franc&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes que nada, es preciso aclarar que las &uacute;ltimas elecciones legislativas francesas tuvieron un car&aacute;cter excepcional, no s&oacute;lo por la alarma que caus&oacute; el riesgo de que venciera la extrema derecha, sino porque fueron convocadas de forma anticipada (y extraordinaria) por parte del presidente Emmanuel Macron. Normalmente los comicios para elegir la Asamblea Nacional francesa se celebran un mes despu&eacute;s de las elecciones presidenciales con el fin de que las mayor&iacute;as sociales que eligieron al jefe del Estado se expresen tambi&eacute;n en la composici&oacute;n de la principal c&aacute;mara legislativa; alejando as&iacute; el fantasma de las temidas &ldquo;cohabitaciones&rdquo;<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>. Sin embargo, en este caso, legislativas y presidenciales volvieron a desengancharse temporalmente; lo que en Francia suele ser sin&oacute;nimo de terremoto pol&iacute;tico. No es raro, por tanto, que a lo largo de todo el mes de junio media Europa contuviera la respiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender los resultados de los &uacute;ltimos comicios franceses es necesario dedicar un segundo a entender c&oacute;mo funciona el sistema electoral en las elecciones legislativas. Lo primero a retener es que cada diputado/a se elige en una circunscripci&oacute;n y que en todo el pa&iacute;s &mdash;incluyendo los territorios de &ldquo;ultramar&rdquo;&mdash; existen 577 circunscripciones. De ello se desprende que en Francia las circunscripciones son notablemente m&aacute;s peque&ntilde;as que en Espa&ntilde;a; asemej&aacute;ndose m&aacute;s a bien a nuestras comarcas. As&iacute; que, all&iacute; donde en Espa&ntilde;a tendr&iacute;amos una circunscripci&oacute;n &mdash;por ejemplo, la provincia de Cuenca&mdash;, en Francia dispondr&iacute;amos de cuatro; como si la Alcarria o La Manchuela tuvieran la oportunidad de elegir a su representante en el Congreso de los Diputados.
    </p><p class="article-text">
        La particularidad del sistema franc&eacute;s reside en cuatro elementos: en primer lugar, cada circunscripci&oacute;n elige a un representante en la Asamblea Nacional francesa. En segundo lugar, el partido o la coalici&oacute;n m&aacute;s votada, aunque s&oacute;lo haya vencido por un pu&ntilde;ado de votos, consigue el diputado de esa circunscripci&oacute;n, mientras que el partido o coalici&oacute;n alternativa se queda sin representante. A este sistema, que introduce importantes sesgos de representaci&oacute;n, se lo conoce en ciencia pol&iacute;tica como <em>sistema mayoritario</em>. La tercera peculiaridad del sistema franc&eacute;s es que funciona a doble vuelta: a la primera se presentan una pluralidad de partidos o coaliciones, mientras que a la segunda s&oacute;lo concurren los dos partidos o coaliciones m&aacute;s votados. De esta manera, la segunda vuelta siempre se plantea como una dicotom&iacute;a entre dos opciones en cada una de las 577 circunscripciones. Sin embargo, hay una &uacute;ltima peculiaridad que introduce una variaci&oacute;n o matiz en el sistema: en el caso de que varios partidos superen el umbral del 12,5% en la primera vuelta, los tres tienen derecho a acceder a la segunda vuelta, en lo que se conoce como los famosos &ldquo;triangulares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A muchos lectores les sonar&aacute; esta palabra, &ldquo;triangular&rdquo;, puesto que ha sido intensamente pronunciada en las &uacute;ltimas semanas. No en vano, lo acontecido con los famosos &ldquo;triangulares&rdquo; en el interregno entre la primera y la segunda vuelta, ha resultado decisivo a la hora de frenar las opciones electorales del Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen. El &ldquo;pacto republicano&rdquo; ha consistido precisamente en eso. Y con algunas salvedades &mdash;como el rechazo del mismo por parte de la derecha cl&aacute;sica de <em>Les R&eacute;publicains</em>&mdash; ha funcionado razonablemente bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; piensan los franceses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como se puede observar en este gr&aacute;fico de la evoluci&oacute;n de las preocupaciones de la poblaci&oacute;n francesa, <a href="https://www.ipsos.com/fr-fr/ce-qui-preoccupe-les-francais" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el primer tema es la inflaci&oacute;n</a> . Aunque est&aacute; 4 puntos por debajo de su m&aacute;ximo hist&oacute;rico reciente, sube 6 puntos respecto al mes anterior.
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                    alt="Evolución sobre la preocupación de los/as franceses/as (IPSOS)"
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                Evolución sobre la preocupación de los/as franceses/as (IPSOS)                            </span>
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        Algunos temas han sufrido variaciones por encima de lo normal en los &uacute;ltimos meses, probablemente como efecto del periodo electoral, que impulsa a los partidos a emitir m&aacute;s mensajes y a la poblaci&oacute;n a estar m&aacute;s atenta a la informaci&oacute;n pol&iacute;tica. Es altamente probable que la inflaci&oacute;n, que es una preocupaci&oacute;n de car&aacute;cter econ&oacute;mico, se corresponda con una parte del electorado que quer&iacute;a penalizar - a izquierda y derecha - a un gobierno que no est&aacute; sabiendo responder a las preocupaciones econ&oacute;micas de la gente. El segundo y el tercer tema que m&aacute;s preocupan son asuntos que la extrema derecha utiliza a menudo a la hora de movilizar al electorado conservador: ley y orden (aqu&iacute; &ldquo;criminalidad&rdquo; y &ldquo;violencia&rdquo;), e inmigraci&oacute;n. Lo curioso es que, como recogen cada vez m&aacute;s dem&oacute;grafos y soci&oacute;logos<a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20240716/9799802/peninsulas-mapas-francia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, &ldquo;cuantos m&aacute;s inmigrantes hay en un municipio, menos se vota al RN</a>&rdquo;; es decir, que el voto a la ultraderecha no tiene tanto que ver con la inmigraci&oacute;n, sino con la preocupaci&oacute;n por su posible instalaci&oacute;n en el futuro. O, lo que es lo mismo: con el miedo al desclasamiento y a la competici&oacute;n &mdash;econ&oacute;mica y cultural&mdash; con la inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por &uacute;ltimo, los siguientes tres asuntos que preocupan a los franceses son: la pobreza y la desigualdad, el cambio clim&aacute;tico y el desempleo. Son, por tanto, los temas que tendr&aacute; que enfrentar el pr&oacute;ximo gobierno; y que explican, en buena medida, el descontento profundo -la indignaci&oacute;n- que existe en la sociedad francesa. Es importante que el gobierno entrante tome buena nota de este gr&aacute;fico y, m&aacute;s generalmente, de este </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>&eacute;tat d&rsquo;esprit</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los resultados electorales</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera vuelta de las elecciones legislativas arroj&oacute; un resultado preocupante [ver mapa 2], con el Reagrupamiento Nacional encabezando los resultados en decenas de circunscripciones, especialmente en el norte, en el noreste, en el centro y en el sureste del pa&iacute;s; pero tambi&eacute;n en la Gironda y en el Rosell&oacute;n (lugares tradicionalmente poco inclinados a votar por la extrema derecha). Por su parte, el <em>macronismo</em> salv&oacute; los muebles en la regi&oacute;n parisina y, sobre todo, en Breta&ntilde;a; mientras que la izquierda obten&iacute;a buenos resultados en el Lot, en la regi&oacute;n de Toulouse, en las comarcas alpinas, en el &aacute;rea metropolitana de Par&iacute;s y en el Pa&iacute;s Vasco franc&eacute;s.
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                    alt="Resultado de la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas (Wikipedia)"
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            <span class="title">
                Resultado de la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas (Wikipedia)                            </span>
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        Sin embargo, la clave reside en lo que ocurre entre las dos vueltas. El macronismo, que se pas&oacute; las dos primeras semanas de campa&ntilde;a equiparando al Reagrupamiento Nacional con La Francia Insumisa, cambi&oacute; el rumbo &mdash;no sin roces internos&mdash;, y se decidi&oacute; a llegar a acuerdos con la coalici&oacute;n de partidos a su izquierda: el Nuevo Frente Popular. Estos acuerdos implicaron que, en aquellas circunscripciones donde hab&iacute;a posibilidad de &ldquo;triangulares&rdquo; entre la extrema derecha, el centro y la izquierda, alguna de las dos &uacute;ltimas retiraron su candidatura en favor de aquella que tuviera m&aacute;s opciones de vencer al <em>Rassemblement National</em> de Marine Le Pen.
    </p><p class="article-text">
        En total, 227 candidatos del centro y de la izquierda desistieron de su derecho a presentarse a la segunda vuelta para fortalecer el &ldquo;cord&oacute;n sanitario&rdquo; contra la extrema derecha. No obstante, de entre esos m&aacute;s de dos centenares de candidatos, la mayor&iacute;a&nbsp;&mdash;129&mdash; proven&iacute;a de la izquierda. O, lo es que lo mismo: las formaciones progresistas francesas coaligadas a trav&eacute;s del NFP cumplieron sistem&aacute;ticamente el acuerdo; mientras que los partidos de la coalici&oacute;n centrista liderada por Emmanuel Macron no lo hicieron en algunos casos (80 candidatos macronistas retiraron sus candidatos en casos de &ldquo;triangulares&rdquo;): el m&aacute;s emblem&aacute;tico es seguramente el de la regi&oacute;n de Niza. Por su parte, la derecha cl&aacute;sica de LR se descolg&oacute; de cualquier tentativa de &ldquo;frente republicano&rdquo; y mantuvo a sus candidatos en aquellos triangulares donde hab&iacute;a opciones de que venciera la extrema derecha.
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                Comportamiento de candidatos macronistas en la segunda vuelta (Lemonde)                            </span>
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        Una vez forjados los acuerdos y puestas en marcha las estrategias de los partidos, los votantes de la izquierda y del centro siguieron mayoritariamente las consignas dadas por sus partidos; lo cual result&oacute; en &uacute;ltimo t&eacute;rmino decisivo a la hora de hacer funcionar el &ldquo;frente republicano&rdquo; y aguarle as&iacute; la fiesta a los extremistas del <em>Rassemblement National</em>. Dentro de esta din&aacute;mica general, es necesario introducir un matiz: mientras los votantes de todas las sensibilidades de la izquierda fueron a votar masivamente a los candidatos centristas en sus duelos contra la extrema derecha; sin embargo, los votantes centristas cumplieron en menor medida el pacto y votaron en menor proporci&oacute;n a los candidatos progresistas que pugnaban contra el RN. De esta manera, una cantidad importante de candidatos centristas fueron elegidos como diputados gracias a la participaci&oacute;n y a la disciplina de voto mostrada por los electores progresistas:&nbsp;
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                Resultado de la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas (Wikipedia)                            </span>
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        &nbsp;<strong>&iquest;Qui&eacute;n ha ganado las elecciones en Francia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que el resultado profundiza en la crisis institucional de la V Rep&uacute;blica francesa. Sin embargo, la gesti&oacute;n posterior del resultado y los debates poselectorales est&aacute;n poniendo a la luz a&uacute;n m&aacute;s faltas de operatividad de los procedimientos institucionales ideados por el general De Gaulle. En cierto modo, lo acontecido en Francia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os &mdash;y sobre todo en las &uacute;ltimas semanas&mdash; est&aacute; poniendo de manifiesto la obsolescencia y las rigideces de esta arquitectura institucional para manejar la actual configuraci&oacute;n del sistema de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados del 7 de julio fueron sorprendentes, pero claros: el bloque con m&aacute;s representaci&oacute;n en la Asamblea Nacional es el Nuevo Frente Popular &mdash;coalici&oacute;n de partidos que abarca desde Los Verdes hasta el Partido Comunista Franc&eacute;s, pasando por el Partido Socialista e integrando tambi&eacute;n a La Francia Insumisa&mdash;, alcanzando un total de 182 diputados. Le sigue la coalici&oacute;n centrista, casi empatada en porcentaje de voto con el NFP, pero qued&aacute;ndose en 168 esca&ntilde;os. En tercer lugar, el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen &mdash;favorito en las encuestas&mdash; obtiene 143 diputados. Por &uacute;ltimo, la derecha gaullista tradicional, la formaci&oacute;n conocida como &ldquo;Los Republicanos&rdquo;, debe conformarse con 60 diputados.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, las elecciones las ha vencido el Nuevo Frente Popular. Con dos matices: es tan indiscutiblemente el vencedor como lejos ha quedado de la mayor&iacute;a absoluta, marcada en 289 diputados. Este argumento, unido a la propia pluralidad de partidos que componen el Nuevo Frente Popular, anima al presidente Emmanuel Macron a querer &ldquo;deshacer las coaliciones&rdquo; que se presentaron a las elecciones para conformar una suerte de &ldquo;coalici&oacute;n poselectoral centrista&rdquo;. En ella aspira a integrar a una parte de los diputados del NFP &mdash;singularmente aquellos provenientes del Partido Socialista&mdash;, junto a los diputados del bloque centrista y los diputados de la derecha gaullista; la misma, no est&aacute; de m&aacute;s recalcarlo, que no particip&oacute; del &ldquo;cord&oacute;n republicano&rdquo;. De esa manera, el presidente se asegurar&iacute;a un bloque relativamente af&iacute;n que pudiera mirar tanto a su izquierda como a su derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Problemas de la estrategia macronista</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia contiene, al menos, tres problemas. El primero de ellos es que se enfrenta a lo que est&aacute;n indicando las encuestas en Francia. Los franceses desean un &ldquo;giro&rdquo; en la pol&iacute;tica francesa &mdash;especialmente en lo que tiene que ver con la inflaci&oacute;n y los servicios p&uacute;blicos&mdash;, no continuidad: no una versi&oacute;n diferente de lo mismo. El segundo problema es que olvida que una parte notable de los franceses que contribuyeron a elegir a diputados centristas en circunscripciones del oeste y del centro del pa&iacute;s, fueron electores de izquierdas; y no s&oacute;lo eso, sino tambi&eacute;n simpatizantes de fuerzas pol&iacute;ticas que la estrategia de Emmanuel Macron se empe&ntilde;a en excluir, como por ejemplo La Francia Insumisa o Los Verdes. A&uacute;n m&aacute;s, la maniobra de Macron olvida que, por dos ocasiones, &eacute;l ha sido elegido Presidente de la Rep&uacute;blica con &ldquo;voto prestado&rdquo; de la izquierda. Por &uacute;ltimo, el tercer problema reside en que la opci&oacute;n de &ldquo;gobierno de concentraci&oacute;n&rdquo; es la favorita de Marine Le Pen. La extrema derecha gala est&aacute; deseando poder emular a Giorgia Meloni en Italia durante el gobierno de concentraci&oacute;n de Mario Draghi.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurra en los pr&oacute;ximos d&iacute;as en Francia con la elecci&oacute;n de primer ministro o primera ministra va a resultar clave a la hora de evaluar la &ldquo;confianza pol&iacute;tica&rdquo; de los franceses en su propio sistema. De lo que ocurra en los siguientes d&iacute;as depender&aacute; en buena medida el ambiente con el que los ciudadanos de aquel pa&iacute;s lleguen a su pr&oacute;xima cita electoral. Como recordaba oportunamente <a href="https://elpais.com/opinion/2024-07-23/cuanto-peor-mejor-para-la-derecha-radical.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio S&aacute;nchez Cuenca en un texto reciente</a>: &ldquo;cuanto peor, mejor para la derecha radical&rdquo;; es decir, cuanto m&aacute;s elevado es el grado de desconfianza en el sistema pol&iacute;tico y mayor es el hartazgo ciudadano, m&aacute;s opciones tiene la derecha reaccionaria de capitalizar ese descontento.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta importante que Macron acepte su derrota parcial y se abra a formar un gobierno de &ldquo;cohabitaci&oacute;n&rdquo; capaz de imprimir un &ldquo;giro social&rdquo; en el rumbo de la pol&iacute;tica francesa. Al fin y al cabo, &eacute;l ya fue ministro de un Gobierno socialdem&oacute;crata y en 2017 fue elegido enarbolando una agenda reformista. Llegados a este punto, la sensaci&oacute;n de &ldquo;continuidad&rdquo;, de &ldquo;siempre lo mismo&rdquo; y de permanencia de una misma &eacute;lite pol&iacute;tica en el poder &mdash;independientemente de las protestas y de los resultados electorales&mdash; puede ejercer como un poderoso anabolizante para la extrema derecha; y, a la postre, esto puede resultar altamente da&ntilde;ino tanto para la Uni&oacute;n Europea como para la propia democracia.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> En Francia se denomina &ldquo;cohabitaci&oacute;n&rdquo; a la convivencia entre un primer ministro de un color pol&iacute;tico y un presidente de otro signo. Hasta la fecha ha habido tres casos de cohabitaci&oacute;n: el primero entre 1986 y 1988 (con Mitterrand del PSF como Presidente de la Rep&uacute;blica y el gaullista Jacques Chirac como primer ministro), el segundo entre 1993 y 1995 (de nuevo con Mitterrand como Presidente de la Rep&uacute;blica y el conservador &Eacute;douard Balladur como primer ministro), y el tercero entre 1997 y 2002 (con Jacques Chirac como Presidente de la Rep&uacute;blica y el socialista Lionel Jospin como primer ministro). Los conflictos y tensiones inherentes a las &ldquo;cohabitaciones&rdquo; hicieron que en el a&ntilde;o 2000, el primer ministro Jospin convocara un refer&eacute;ndum para acortar el mandato presidencial de 7 a&ntilde;os a 5, haciendo as&iacute; coincidir unos y otros comicios. En aquel plebiscito, y en contra de la opini&oacute;n de Jacques Chirac (el presidente), triunf&oacute; el s&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Fernández Vázquez, David Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/macron-realidad-deseo-peligro_132_11547334.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jul 2024 20:42:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Macron: realidad, deseo y peligro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Francia,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/hay-partido_132_10314143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab348d6d-4220-492c-84ab-c34c3285962d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay partido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La situación electoral está más ajustada de lo que podría parecer. El comportamiento de nuestro sistema electoral es impredecible: si el PSOE deja de bajar y mejora en campaña, Vox mantiene su tendencia a la baja y Sumar la suya al alza, las probabilidades de repetir gobierno de coalición aumentarán</p></div><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros quiz&aacute; no sean la verdad, pero nos aproximan a ella. Y, m&aacute;s importante todav&iacute;a, los datos ofrecen una visi&oacute;n de conjunto que ayuda a entender una realidad a veces excesivamente condicionada por el ruido. Adem&aacute;s, en una situaci&oacute;n como la actual pueden facilitar una respuesta adecuada a las preguntas de <em>d&oacute;nde estamos </em>y <em>qu&eacute; podemos hacer</em>.
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones municipales del 28 de mayo ha ganado claramente el PP. Ha pasado de 5.154.728 a 7.054.887 de votos; subiendo 1,9 millones. Por su parte Vox ha doblado sus resultados de 2019, pasando de 812.804 a 1.608.401; o sea, ha crecido 795.597 votos. En total, el bipartito conservador aumenta 2.695.756 sufragios.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, &iquest;han conseguido PP y Vox una amplia movilizaci&oacute;n de la derecha? A tenor de los datos, no lo parece. Ciudadanos, partido que sirvi&oacute; como valor refugio de votantes del PP en anteriores convocatorias, se ha dejado por el camino 1.687.264 papeletas. Aunque a&uacute;n no hay elementos objetivos para saberlo a ciencia cierta, podemos aventurar que gran parte de esos votantes se ha marchado a alguna de las dos opciones de derechas con mayor capacidad competitiva.
    </p><p class="article-text">
        Con mucha prudencia, y a la espera de investigaciones que arrojen m&aacute;s luz sobre este punto, podr&iacute;amos pensar que de los 2,7 millones de subida de PP+Vox, &uacute;nicamente 1 mill&oacute;n ser&iacute;an votantes atra&iacute;dos de otras opciones: abstenci&oacute;n, otros partidos o nuevos votantes.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Vox ha reunido el 7,9% de los sufragios, aproximadamente la mitad de su resultado en las generales de noviembre de 2019 y de lo que le estaban dando las encuestas hace unos meses. Bien es verdad que resulta dif&iacute;cil comparar de igual a igual elecciones de &aacute;mbitos distintos, ya que operan algunas l&oacute;gicas diferentes a la hora de tomar decisiones de voto. Lo cual no obsta para que sea, por un lado, un dato digno de tener en cuenta, y, por otro lado, congruente con la tendencia a la baja que Vox presenta en las &uacute;ltimas encuestas.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que el bloque conservador ha sido capaz de movilizar un mill&oacute;n de electores que antes no estaban en ese espacio. Sin duda no es una cifra desde&ntilde;able, pero se encuentra alejada de la alegr&iacute;a que se muestra en determinados medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el PSOE ha bajado 403.741 votos en toda Espa&ntilde;a. De los cuales 133.548, o sea el 33%, han sido solo en una comunidad aut&oacute;noma: Andaluc&iacute;a. En otras comunidades aut&oacute;nomas el partido de Pedro S&aacute;nchez ha conseguido incluso incrementar el n&uacute;mero de votos. De hecho, si miramos en detalle, la diferencia entre los votos recibidos por el PP y el PSOE ha sido escasamente de&nbsp;763.075 sufragios. S&oacute;lo en Madrid hay una diferencia de 727.956 en favor de los populares.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, si hacemos un an&aacute;lisis global, al PSOE no le ha ido mal a nivel de voto, si bien ha tenido dos verdaderos agujeros negros que le han hecho disminuir sus n&uacute;meros globales: Andaluc&iacute;a y Madrid. Quiz&aacute;s esto explica que Pedro Sanchez est&eacute; metiendo en Madrid todo el peso pol&iacute;tico que puede: personas que han ocupado ministerios que abarcan desde Teresa Ribera, con buena imagen en la izquierda y el ecologismo, hasta la Ministra de Defensa Margarita Robles, que tiene una alta valoraci&oacute;n en la parte m&aacute;s moderada del partido y en el ecosistema medi&aacute;tico conservador.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha pasado con el otro espacio del bloque progresista? Aqu&iacute; es dif&iacute;cil medirlo con cierto rigor. La multitud de marcas que han concurrido a las municipales obligar&iacute;an a hacer un trabajo tan minucioso que dejar&iacute;a como meros aprendices a los cuidadores de bons&aacute;is. Probablemente alguien con m&aacute;s tiempo, o m&aacute;s conocimiento o m&aacute;s paciencia, obtendr&aacute; unos n&uacute;meros distintos. Pero si sumamos a las IU, UP, M&aacute;s Madrid, Comprom&iacute;s, M&Eacute;S, En Com&uacute;, <em>Vendo Opel Corsa</em>... se obtienen un total de 1.826.874 votos. Ese mismo espacio, con algunas candidaturas con distintos nombres como Mareas, Ahora Madrid, etc., obtuvo en 2019 un total de 3.029.738 de sufragios. Es decir, ha perdido aproximadamente 1,2 millones de papeletas.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, si sumamos los votos de las organizaciones que se referencian en el gobierno de coalici&oacute;n, obtenemos que en conjunto han perdido alrededor de dos millones de electores. Pero cuidado, el bloque conservador s&oacute;lo ha sumado un mill&oacute;n de votos m&aacute;s respecto a las elecciones de 2019. En consecuencia, puede afirmarse que la derecha no est&aacute; siendo tan capaz de ensanchar su campo electoral como la izquierda de dejar electores en casa. O, dicho de otro modo: no es tanto que la derecha convenza a mucha m&aacute;s gente, es m&aacute;s que la izquierda contin&uacute;a dejando perplejos o indiferentes a una parte de sus antiguos votantes. En estos cuatro a&ntilde;os hay dos millones de simpatizantes de la izquierda que se han quedado en alg&uacute;n apeadero del camino. Lo decisivo de cara al mes de julio es si alguien va a ir a recogerlos, si continuar&aacute;n esperando a Godot, o si subir&aacute;n al tren de otras formaciones (provincialistas, por ejemplo).
    </p><h3 class="article-text"><strong>La situaci&oacute;n actual de las encuestas</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n las encuestas ahora mismo? Para intentar alejarnos de nuevo del intencionado ruido, es conveniente usar una media de encuestas, ya que as&iacute; se pueden corregir las excesivas estimaciones de unos y otros. En concreto hemos usado la estimaci&oacute;n/media de la web <a href="https://www.democrata.es/demodata/asi-estan-las-encuestas-para-las-elecciones-generales-del-23-j/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dem&oacute;crata</a>. Seg&uacute;n esta media de encuestas el bloque conservador se encontrar&iacute;a en 46,9% y el progresista en 43,5%. Una diferencia de 3,4 puntos. No es una cifra despreciable y, sin embargo, no es ni mucho menos una cifra que impida pensar en una reedici&oacute;n del gobierno de progreso. Sobre todo si tenemos en cuenta que al bloque conservador s&oacute;lo le vale obtener mayor&iacute;a absoluta. La suma de PP y Vox debe alcanzar 176. Incluso, forzando un poco la m&aacute;quina, congregar entre ambas formaciones 174 diputados; para que de ese modo pudieran a&ntilde;adirse los esca&ntilde;os de Coalici&oacute;n Canaria y UPN y obtener as&iacute; mayor&iacute;a absoluta. La formaci&oacute;n de Santiago Abascal es aqu&iacute; medicina y veneno para el PP: incorpora un contingente notable de diputados y, al mismo tiempo, a&iacute;sla enormemente.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien: &iquest;puede obtener esa cifra de representantes el bloque conservador? Por los pelos, pero s&iacute;. Si las elecciones las decidiesen las encuestas, parece ser que lo que est&aacute; subiendo el PP compensa la bajada de Vox.&nbsp;Dicho esto, resulta imposible obviar la siguiente pregunta: &iquest;tiene posibilidades reales de victoria el bloque progresista? Sin duda. Queda un mes para las elecciones. Est&aacute; cada vez m&aacute;s extendido que la gente tarda m&aacute;s en decidir su voto y que las campa&ntilde;as cada vez influyen m&aacute;s. Con una diferencia de 3,4 puntos, nadie en su sano juicio tirar&iacute;a las campanas al vuelo, ni bajar&iacute;a los brazos.
    </p><p class="article-text">
        Vox est&aacute; en un escenario complicado y que complica al bloque conservador. El reparto de circunscripciones que hicieron los padres fundadores de nuestro sistema electoral, no est&aacute; dise&ntilde;ado para ser proporcional ni para saber qu&eacute; puede pasar con una fuerza pol&iacute;tica que se encuentra entre el 10% y el 15%. Cuando se legisla nunca se piensa en las pobres personas que intentan hacer estimaciones de esca&ntilde;os. No obstante, no es ninguna locura pensar que si Vox baja entre dos y tres puntos respecto a las anteriores elecciones (recordemos que la media de encuestas le da que ahora mismo ha perdido 1,5 puntos) pueda dejarse por el camino entre 15 y 20 diputados. &iquest;Puede recuperar el PP esos esca&ntilde;os? S&iacute;, puede. Pero lo decisivo en t&eacute;rminos de bloques y mayor&iacute;as es que, dependiendo de la circunscripci&oacute;n de la que se trate, esas actas que pierde Vox las puede estar ganando Sumar. Incluso el PSOE, si consigue detener su tendencia a la baja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sistema electoral espa&ntilde;ol no est&aacute; dise&ntilde;ado para un sistema de partidos como el que tenemos actualmente. Las asignaciones de esca&ntilde;os con dos fuerzas que se mueven entre el 25% y el 30% y otras dos que se mueven entre el 10% y el 15% son un ejercicio de ciencia ficci&oacute;n. Las haga quien la haga. Sumar le ha conseguido inyectar 2-3 puntos en las estimaciones de voto al bloque progresista desde su irrupci&oacute;n. De momento mantiene una tendencia al alza. A Vox le ocurre exactamente a la inversa: pierde diputados por encima de la p&eacute;rdida del porcentaje de votos.
    </p><p class="article-text">
        Si tomamos la media de encuestas de la web <a href="https://www.electografica.com/p/promedio-de-encuestas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">electogr&aacute;fica</a>, en las elecciones de mayo de 2019 el PSOE termin&oacute; sacando 1,2 puntos m&aacute;s de lo le estimaban las medias de encuestas. Por su parte, El PP obtuvo&nbsp;0,8 m&aacute;s, Vox 0,4 y UP 0,3 en la misma l&iacute;nea. En un escenario tan ajustado como el actual, esas peque&ntilde;as desviaciones de las encuestas pueden terminar con un gobierno de progreso o uno reaccionario.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la situaci&oacute;n electoral est&aacute; m&aacute;s ajustada de lo que se percibe en un primer momento. En ese escenario, el comportamiento de nuestro sistema electoral es impredecible. Si el PSOE deja de bajar y mejora en campa&ntilde;a, Vox mantiene su tendencia a la baja y Sumar la suya al alza, cada semana que pase las probabilidades de repetir gobierno ir&aacute;n aumentando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Fernández Vázquez, David Campo Acosta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/hay-partido_132_10314143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jun 2023 04:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hay partido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La confusión de los nombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/confusion-nombres_129_9577347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/142be242-0f59-4fc7-a7e7-502e2ca2a84d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La confusión de los nombres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Denominar “centro-derecha” a la coalición liderada por Hermanos de Italia no solo resulta cuestionable desde el punto de vista ético y político, sino que además opaca la dinámica de competencia interna que se desarrolla dentro del bloque de la derecha en la gran mayoría de los países europeos</p></div><p class="article-text">
        A mucha gente le ha sorprendido escuchar la expresi&oacute;n &ldquo;centro-derecha&rdquo; para referirse a la coalici&oacute;n liderada por Giorgia Meloni en Italia. Y no es para menos, ya que se trata de la l&iacute;der de un partido que ni esconde su filiaci&oacute;n hist&oacute;rica con el posfascismo del MSI ni tampoco hace esfuerzos por censurar o reprobar la dictadura de Benito Mussolini. La presencia dentro del bloque ultra de la Liga de Matteo Salvini o del ign&iacute;fugo Silvio Berlusconi apenas contribuye a atemperar el car&aacute;cter destemplado de la candidatura ganadora. Todas las comparaciones son potencialmente arriesgadas y odiosas, pero no cabe duda de que resultar&iacute;a extra&ntilde;o -al menos por ahora- emplear en Espa&ntilde;a el vocablo &ldquo;centro-derecha&rdquo; para aludir a una coalici&oacute;n de gobierno liderada por Vox.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; entonces se la ha denominado de este modo en Italia? &iquest;Y cu&aacute;l es la raz&oacute;n por la que algunos medios han reproducido esta misma expresi&oacute;n en Espa&ntilde;a? Una posible explicaci&oacute;n apunta al vocabulario electoral tradicionalmente manejado en el pa&iacute;s transalpino&nbsp;para hablar de la competici&oacute;n entre coaliciones. Desde hace como m&iacute;nimo tres d&eacute;cadas, hay un bloque de centro-derecha que se enfrenta a un bloque de centro-izquierda en los comicios generales. El motivo, por tanto, de esta denominaci&oacute;n confusa responder&iacute;a a una especie de inercia, de traslaci&oacute;n err&oacute;nea de conceptos y casi podr&iacute;a decirse de &ldquo;pereza intelectual&rdquo;. Esa desidia narrativa explicar&iacute;a por qu&eacute; en Francia no se duda en usar el calificativo &ldquo;extrema derecha&rdquo; para referirse a Marine Le Pen o pr&aacute;cticamente nadie vacila a la hora de calificar de &ldquo;radical&rdquo; al partido <em>Dem&oacute;cratas de Suecia</em> en el pa&iacute;s escandinavo; y, en cambio, en Italia se omiten este tipo de f&oacute;rmulas pol&iacute;ticamente peyorativas.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, podr&iacute;a existir un segundo motivo de naturaleza netamente estrat&eacute;gica. El objetivo pol&iacute;tico indisimulado de plataformas partidistas como Vox, Hermanos de Italia, Dem&oacute;cratas de Suecia, el Partido de la Libertad austr&iacute;aco o Chega en Portugal es desplazar y terminar reemplazando a los partidos conservadores tradicionales. Todas estas formaciones anhelan relevar a la familia democristiana: tensarla, arrinconarla y finalmente sustituirla. No es ciencia ficci&oacute;n. Ya sucede en varios pa&iacute;ses europeos como Francia, Italia, Suecia o Finlandia que las fuerzas de la derecha radical superan en porcentaje de votos y de esca&ntilde;os a los partidos democristianos. Naciones en las que el famoso sorpaso ya ha acontecido; pero no a favor de la izquierda alternativa en su pugna con la socialdemocracia, sino en beneficio de una suerte de nativismo neoconservador. Por eso hablar de &ldquo;centro-derecha&rdquo; en un caso como el italiano ejecuta ya <em>de facto</em> esta sustituci&oacute;n y adem&aacute;s la normaliza, no solo desde el punto de vista moral, sino tambi&eacute;n desde una perspectiva espec&iacute;ficamente terminol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que en ciencia pol&iacute;tica ha existido un extenso debate a prop&oacute;sito de la denominaci&oacute;n m&aacute;s correcta para referirse a esta nueva familia pol&iacute;tica. No han sido pocos los acad&eacute;micos que han discutido acerca de si la etiqueta que m&aacute;s conven&iacute;a a partidos como el de Salvini, Le Pen, Wilders o Abascal era &ldquo;extrema derecha&rdquo;, &ldquo;derecha extrema&rdquo;, &ldquo;posfascismo&rdquo;, &ldquo;derecha radical&rdquo;, &ldquo;neofascismo&rdquo;, &ldquo;plataformas anti-inmigraci&oacute;n&rdquo; o simplemente &ldquo;derecha populista&rdquo;. En ocasiones, esta pol&eacute;mica ha reproducido la l&oacute;gica del famoso juego del &ldquo;tel&eacute;fono escacharrado&rdquo; y ha adquirido con ello un car&aacute;cter ciertamente espeso. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de la disputa por la f&oacute;rmula m&aacute;s condenatoria o que m&aacute;s enfatice su peligro, tal vez lo m&aacute;s justo desde el punto de vista interpretativo sea fijarse en cu&aacute;l de ellas retiene mejor su ambici&oacute;n estrat&eacute;gica. A este respecto la expresi&oacute;n &ldquo;derecha radical&rdquo; quiz&aacute;s pueda capturar satisfactoriamente la idea de que estas formaciones no pretenden restaurar el fascismo o engendrar una especie de &ldquo;franquismo 2.0&rdquo;, sino m&aacute;s bien renovar ideol&oacute;gicamente y sustituir posicionalmente a la vieja familia democristiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso no es en absoluto casual que la totalidad de estas plataformas pongan tanto &eacute;nfasis en la batalla de las ideas y se jacten de no tener complejos frente a la denominada hegemon&iacute;a cultural progresista. Porque saben que por esa senda tensionan a las diversas sensibilidades que conviven en los partidos populares, agitan sus disensiones internas y relegan a un segundo plano a los sectores m&aacute;s liberales cuando se trata de confrontar con los partidos de izquierdas -especialmente si estos est&aacute;n en el gobierno. Tambi&eacute;n porque la batalla de las ideas permite situar el foco sobre valores espec&iacute;ficamente conservadores, y poner de moda una nueva variante de tradicionalismo que se enarbola frente a un Estado que lo invadir&iacute;a todo y un progresismo que moralizar&iacute;a cualquier acto de la vida cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        La nueva derecha radical act&uacute;a persuadida de que, puestos ante esta disyuntiva, los partidos democristianos titubean y les tiemblan las piernas. Y que son precisamente esas dudas las que permiten a formaciones como la de Giorgia Meloni tener esperanzas de liderar primero ideol&oacute;gicamente, luego pol&iacute;ticamente y a la postre electoralmente todo el bloque de la derecha. Porque al final, en la inmensa mayor&iacute;a de las ocasiones, hartos de parecer cohibidos y de dar bandazos -y el caso de Pablo Casado en Espa&ntilde;a constituye un excelente ejemplo de ello-, liberales y conservadores terminan, o bien cediendo la iniciativa pol&iacute;tica a la derecha radical, o bien imit&aacute;ndola de modo descarnado. En uno y otro caso, el control de la agenda de la derecha -la elecci&oacute;n de <em>qu&eacute; dice</em> y de <em>c&oacute;mo lo dice</em>- pertenece a los radicales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De modo que denominar &ldquo;centro-derecha&rdquo; a la coalici&oacute;n liderada por Hermanos de Italia no solo resulta cuestionable desde el punto de vista &eacute;tico y pol&iacute;tico, sino que adem&aacute;s opaca la din&aacute;mica de competencia interna que se est&aacute; desarrollando dentro del bloque de la derecha en la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses europeos. Esta f&oacute;rmula tradicional tan empleada a lo largo de los &uacute;ltimos d&iacute;as no permite observar la operaci&oacute;n estrat&eacute;gica que est&aacute; poniendo en marcha la derecha radical en pa&iacute;ses como Italia, Francia, Suecia, Espa&ntilde;a o Chile. Y no solo arroja confusi&oacute;n y normaliza lo extraordinario, sino que adem&aacute;s le regala el privilegio de una posici&oacute;n pol&iacute;ticamente bien considerada a las nuevas terminales del neoconservadurismo europeo. Ante un error de esta magnitud, no cabe -o no deber&iacute;a volver a caber- escudarse en las inercias nominativas del pasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Fernández Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/confusion-nombres_129_9577347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Sep 2022 21:27:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La confusión de los nombres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sobrina de Le Pen aterriza en Madrid: "Me sorprende lo extremadamente rápido que evoluciona la sociedad española"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/le-pen-madrid-sorprende-evoluciona-espanola_128_1136965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6657453e-1270-4127-862a-61a7fe771f9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sobrina de Le Pen aterriza en Madrid: &quot;Me sorprende lo extremadamente rápido que evoluciona la sociedad española&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marion Maréchal, sobrina de la ultraderechista francesa Marine Le Pen, abrirá en Madrid una sede del proyecto educativo contra lo que denomina "el terrorismo intelectual y neofeminista" del sistema universitario</p><p class="subtitle">Más en eldiario.es: 'La internacional soberanista de Marion Maréchal Le Pen', por Antonio Maestre</p></div><p class="article-text">
        La Conferencia del Conservadurismo Nacional que tuvo lugar a principios de febrero en Roma se celebr&oacute; tan solo unos d&iacute;as despu&eacute;s de que Marion Mar&eacute;chal anunciase de forma oficial <a href="https://www.eldiario.es/politica/MINUTO-POLITICO-Policia-Gobierno-Rajoy_13_990180973_38234.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el lanzamiento de una sucursal del ISSEP, (Instituto de Ciencias Sociales, Pol&iacute;ticas y Econ&oacute;micas, del que es fundadora) en Madrid</a>. De considerar que Espa&ntilde;a no estaba &ldquo;madura&rdquo;, Marion Mar&eacute;chal ha pasado a poner a nuestro pa&iacute;s en cabeza de la expansi&oacute;n de su centro de estudios y proclamar su papel como punta de lanza en la creaci&oacute;n de &ldquo;un Visegrado Mediterr&aacute;neo&rdquo;, en referencia al grupo de pa&iacute;ses m&aacute;s conservadores de la Europa del Este como Hungr&iacute;a y Polonia.
    </p><p class="article-text">
        En su lucha nacionalista, la nieta de Jean-Marie Le Pen y sobrina de Marine Le Pen quiere expandir su proyecto de forma global en un cierto juego parad&oacute;jico para alguien que se proclama contraria al globalismo. Una estrategia para la derecha que viene, la que acaricia el poder. La foto en la que quiere salir Vox.
    </p><p class="article-text">
        El ISSEP, que seg&uacute;n lo anunciado abrir&aacute; su nueva sede en Madrid en unos meses, parece ser la pieza calculada en <a href="https://www.eldiario.es/internacional/extrema-derecha-Pen-superior-dirigentes_0_817868614.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una estrategia ambiciosa de renovar la derecha en Europa</a>. Un medio para un fin. Un mecanismo con el que coger impulso, acumular contactos y tejer alianzas que permitir&aacute;n a Mar&eacute;chal, l&iacute;der sin partido, llevar por delante un t&iacute;tulo, el de directora de un centro de formaci&oacute;n (intelectual, si se quiere) como carta de presentaci&oacute;n. Adem&aacute;s, Mar&eacute;chal no esconde cu&aacute;l es su verdadera misi&oacute;n: formar &eacute;lites capaces de ir &ldquo;en contra de toda esa carga ideol&oacute;gica d&eacute;bil, cosmopolita, biempensante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s paradojas: Marion Mar&eacute;chal concede una entrevista en el momento en el que, para pesar dentro de la derecha ultraconservadora europea, se quita el apellido que la hizo famosa y, al mismo tiempo, se reclama frente a su t&iacute;a como la digna sucesora de Jean-Marie Le Pen, &ldquo;guardi&aacute;n de esencias&rdquo; del clan familiar. Se sabe joven (30 a&ntilde;os) y su carrera es de fondo. Como ya explic&oacute; en una entrevista en 2018, quiere &ldquo;estar preparada&rdquo;, ideando algo as&iacute; como &ldquo;un Gobierno en la sombra&rdquo;. Por aquel entonces, dec&iacute;a conocer poco a Vox y no contar con &ldquo;aliados&rdquo; en Espa&ntilde;a, pero las cosas han cambiado y la apertura de una sucursal del ISSEP en Espa&ntilde;a es inminente, gracias precisamente a una alianza con dos personas del entorno de Vox, Kiko M&eacute;ndez-Monasterio y Gabriel Ariza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las &uacute;ltimas semanas ustedes han hecho p&uacute;blica su voluntad de abrir un centro de estudios en Madrid. Lo primero que sorprende es el pa&iacute;s y el lugar escogido. &iquest;Por qu&eacute; Espa&ntilde;a y por qu&eacute; Madrid?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde los or&iacute;genes yo siempre he querido dar al ISSEP una dimensi&oacute;n internacional. Es algo que se puede rastrear viendo los programas del ISSEP de estos a&ntilde;os, tanto a nivel de estudios (hay mucho de derecho internacional, de relaciones internacionales, de geopol&iacute;tica) como a nivel de profesores (en la plantilla tratamos de aunar a diversas familias de la derecha francesa pero tambi&eacute;n a profesores y expertos de otras partes de Europa y Estados Unidos). El objetivo siempre ha sido conectar a una &eacute;lite que sea capaz de religar la naci&oacute;n al mundo y defender sus intereses nacionales en el marco de la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s hay que decir que ten&iacute;amos las antenas bien puestas. Yo particularmente ten&iacute;a las antenas fijas hacia el eje latino del sur de Europa. Creo que el futuro de Europa se escribir&aacute; a partir de la famosa alianza de los pa&iacute;ses latinos de la que hablaba en la conferencia. Y la Providencia o el azar, qui&eacute;n sabe, me hizo contactar con Gabriel Ariza, que segu&iacute;a nuestro proyecto desde hace tiempo y que se present&oacute; como formando parte de un grupo de emprendedores espa&ntilde;oles que se sent&iacute;an muy cercanos a nuestro proyecto pedag&oacute;gico, de la forma que nosotros tratamos de responder a las actuales derivas de la universidad y que quer&iacute;an exportar nuestro modelo. Ha sido un proceso largo de varios meses de encuentros y trabajo que ha desembocado finalmente en el ISSEP de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En una entrevista en septiembre de 2018 usted no mostr&oacute; ning&uacute;n inter&eacute;s particular por Espa&ntilde;a, incluso lleg&oacute; a sugerir que Espa&ntilde;a no era un pa&iacute;s preparado para un tipo de proyecto as&iacute;&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es cierto, pero yo mismo me he sorprendido de lo extremadamente r&aacute;pido que est&aacute; evolucionando la sociedad espa&ntilde;ola. El ISSEP no es un proyecto pol&iacute;tico o electoral. Es un proyecto educativo que pretende responder no s&oacute;lo a carencias pedag&oacute;gicas, sino que sobre todo responde a una deriva del sistema universitario que se ve devorado por lo pol&iacute;ticamente correcto, el terrorismo intelectual, todas las teor&iacute;as de los campus universitarios norteamericanos, lo postcolonial, indigenista, neofeminista y todos esos yo-yo-yo, en detrimento de los conocimientos y saberes.
    </p><p class="article-text">
        Las universidades espa&ntilde;olas sufr&iacute;an de ello, pero desde el exterior no est&aacute;bamos viendo que se estaba organizando alg&uacute;n tipo de resistencia. Sin embargo, ahora vemos que en Espa&ntilde;a se da una forma de aceleraci&oacute;n, y eso nos ha confirmado que quiz&aacute;s Espa&ntilde;a s&iacute; estaba 'madura' para un proyecto como &eacute;ste y que responder&iacute;a a una necesidad y tendr&iacute;a un p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted insiste mucho en la dimensi&oacute;n educativa del ISSEP, pero no puede negar que tiene un componente pol&iacute;tico de lucha cultural y que adem&aacute;s en el caso de Madrid est&aacute; asociado con el entorno de Vox y particularmente de Santiago Abascal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ISSEP y el ISSEP-Madrid no tienen ninguna conexi&oacute;n estructural con los partidos: son aut&oacute;nomos. Pero es verdad que una parte del equipo de ISSEP-Madrid pertenece al entorno de Vox y que una persona, <a href="https://www.eldiario.es/politica/Abascal-condenado-Pablo-Iglesias-izquierdas_0_885411512.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kiko M&eacute;ndez-Monasterio, trabaja con Santiago Abascal</a>. Pero esto no debe extra&ntilde;ar: en el ISSEP-Lyon tambi&eacute;n pueden encontrarse personas que han podido tener o tienen un compromiso con el Reagrupamiento Nacional [antes Frente Nacional], pero que no constituyen m&aacute;s que una parte del equipo. Hay otra gente que proviene de horizontes muy variados y que en su gran mayor&iacute;a nunca han tenido una militancia pol&iacute;tica.
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        <strong>Su objetivo desde hace tiempo en Francia ha sido la &ldquo;uni&oacute;n de las derechas&rdquo;. &iquest;Es ese tambi&eacute;n un objetivo para Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi objetivo no es la uni&oacute;n de las derechas. Imagine lo triste que ser&iacute;a para una persona que el objetivo de su vida fuera la uni&oacute;n de las derechas [se r&iacute;e]. Lo que me interesa son las ideas, es cambiar el destino de Francia. Y dentro de ese marco, creo que facilitar los encuentros entre la gente me parece una estrategia coherente.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1224673025909567490?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n concreta de la &ldquo;uni&oacute;n de las derechas en Espa&ntilde;a&rdquo; me da igual. Lo que me interesa es que los espa&ntilde;oles puedan preservarse de un cierto n&uacute;mero de cosas. Y si para ello tienen que pasar por ah&iacute;, pues mejor que mejor. Porque lo que yo constato en Francia es que tenemos dos grandes partidos de derechas y una serie de peque&ntilde;os partidos que tambi&eacute;n podemos situar en la derecha, y que entre muchos de ellos existen fracturas irreconciliables que contribuyen a que el progresismo de Emmanuel Macron se mantenga en el poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero a usted no se le escapa que tiene una muy buena imagen entre algunos sectores del Partido Popular espa&ntilde;ol, y que incluso personas como el expresidente Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar o el exministro Mayor Oreja le consideran un referente pol&iacute;tico&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        [Se r&iacute;e]. Entonces estupendo. Pero el objetivo es salir del aislamiento. Cuando yo digo que es necesario que las derechas discutan entre ellas, es precisamente por eso: porque es importante salir de las caricaturas, salir del aislamiento, poner por delante lo que tenemos en com&uacute;n m&aacute;s que lo que nos separa. La realidad se ha convertido en tan dura, los desaf&iacute;os se han hecho tan enormes que no podemos encerrarnos s&oacute;lo en nuestras diferencias y en la gesti&oacute;n administrativa de todos los d&iacute;as. Tenemos por delante decisiones muy importantes que tomar, que son decisiones radicales, que ata&ntilde;en al tipo de sociedad que queremos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me desespero al ver a algunas personas, sobre todo entre Los Republicanos [centro-derecha franc&eacute;s] que comparten con nosotros un 80% de una visi&oacute;n com&uacute;n y que sin embargo contin&uacute;an encerrados en las viejas posturas morales del <em>gaullismo</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se refiere a los cordones sanitarios&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, efectivamente, a los llamados &ldquo;cordones republicanos&rdquo;. Pero es que adem&aacute;s los franceses ya no se reconocen en este tipo de esquemas. Son algo que pod&iacute;a funcionar en los a&ntilde;os 90. Pero no ahora.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto de los &ldquo;cordones republicanos&rdquo; pertenece a una vieja l&oacute;gica partidista o partitocr&aacute;tica. Pero yo no soy una mujer de partido. No es mi mentalidad. De hecho, en la &eacute;poca en la que tuve desacuerdos con el Frente Nacional trat&eacute; de ser leal (aunque no ten&iacute;a miedo de decir que no estaba de acuerdo con todo), pero eso me trajo algunos problemas y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/sobrina-Pen-Marion-Marechal-politica_0_641836888.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">finalmente me fui</a>. Por eso digo que no soy una persona obsesionada con los partidos. Los partidos s&oacute;lo son un instrumento, no fines en s&iacute; mismos. En estos momentos es importante trascender las peque&ntilde;as diferencias de partido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me refiero en general, pero por qu&eacute; no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Regresando al tema de la escuela, &iquest;tienen ya ustedes un nombre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        ISSEP-Madrid. El acr&oacute;nimo ser&aacute; el mismo, pero el nombre no ser&aacute; exactamente el mismo sino &ldquo;Instituto Superior de Sociolog&iacute;a, Econom&iacute;a y Pol&iacute;tica&rdquo;, porque quer&iacute;amos mantener el acr&oacute;nimo y la marca, pero no pod&iacute;amos hacer una traducci&oacute;n literal de <em>Institut de Sciences Sociales, &Eacute;conomiques et Politiques</em>. Todo el resto ser&aacute; igual: la imagen, la carga pedag&oacute;gica, el esp&iacute;ritu de la escuela: la idea de aliar la ciencia pol&iacute;tica con la direcci&oacute;n de empresas. O sea, vincular formaci&oacute;n intelectual y liderazgo, conectar las competencias ligadas a las empresas con el saber ligado a los asuntos p&uacute;blicos. Ese es nuestro ADN. Y luego por supuesto las ideas de enraizamiento en una cultura y en una civilizaci&oacute;n y compromiso con esa cultura y con esa civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El ISSEP se da a s&iacute; mismo tres misiones: la primera es educar y transmitir, la segunda es ser una herramienta de defensa de la libertad de expresi&oacute;n, y en esto tenemos que ser ejemplares y comprometernos con una cierta pluralidad, para no convertirnos en la caricatura inversa de aquello que criticamos. Y la tercera es que sea un lugar de producci&oacute;n intelectual e investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se conjuga el respeto a las diferencias nacionales con el hecho de que los programas sean comunes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no, los programas van a ser adaptados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Usted va a participar dando clases?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ISSEP-Lyon y yo misma estamos en la estructura del ISSEP-Madrid. Vamos a estar implicados en el comit&eacute; estrat&eacute;gico del instituto, no en el d&iacute;a a d&iacute;a cotidiano. Porque la estructura va a ser aut&oacute;noma en su funcionamiento y en su pol&iacute;tica de contrataci&oacute;n. Pero vamos a estar implicados en la supervisi&oacute;n de la estrategia de la escuela porque evidentemente hace falta que sea una casa com&uacute;n. As&iacute; que seguro que estar&eacute; para dar conferencias. Aunque insisto en que los profesores y las empresas ser&aacute;n en su inmensa mayor&iacute;a espa&ntilde;oles. Y, salvo excepciones, la lengua que se hable ser&aacute; el espa&ntilde;ol. Pero el objetivo es formar a un p&uacute;blico espa&ntilde;ol. Y a t&eacute;rmino medio nos gustar&iacute;a que pudiera haber intercambios entre los estudiantes de Francia y los de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No obstante, en Francia ustedes han tenido problemas para conseguir que los cursos que proponen tengan una acreditaci&oacute;n oficial. &iquest;No teme que en Espa&ntilde;a le pueda pasar lo mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, en Francia no es que hayamos tenido un problema con la acreditaci&oacute;n, sino que hace falta un tiempo m&iacute;nimo de dos a&ntilde;os, o sea dos promociones de estudiantes, para poder lograrlo. As&iacute; que de manera general todas las escuelas privadas necesitan tres o cuatro a&ntilde;os antes de poder obtener la acreditaci&oacute;n del Ministerio. As&iacute; que en ese sentido somos como muchas otras escuelas privadas en Francia. Y por otro lado, para m&iacute; el Estado no es necesariamente una garant&iacute;a de calidad [se r&iacute;e].
    </p><p class="article-text">
        Y luego no s&eacute; bien si tambi&eacute;n ocurre en Espa&ntilde;a, pero hemos llegado a una &eacute;poca en la que existe una masificaci&oacute;n tal en la ense&ntilde;anza que los grados y m&aacute;steres no valen gran cosa. Hay much&iacute;simos estudiantes que llegan al mercado de trabajo con grado y m&aacute;ster y encuentran muchas dificultades para distinguirse del resto. Por eso los empleadores est&aacute;n cada vez m&aacute;s interesados en aquellos estudiantes que han seguido un recorrido algo diferente: que han sido formados de otra manera, que han recibido ense&ntilde;anzas a la contra de todo esa especie de sandez de la gesti&oacute;n de las &eacute;lites en la &eacute;poca de la globalizaci&oacute;n. A la contra de toda esa carga ideol&oacute;gica d&eacute;bil, cosmopolita, biempensante. As&iacute; que tengo bastante confianza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero muy posiblemente en Espa&ntilde;a encontrar&aacute;n ustedes las mismas dificultades administrativas. &iquest;Ya han cerrado alg&uacute;n tipo de acuerdo con el Ministerio de Educaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No le puedo contestar porque no soy yo quien lo llevo, pero estoy segura de que los que est&aacute;n encarg&aacute;ndose de ello seguir&aacute;n todos los procedimientos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>O sea que en septiembre de 2020 ustedes estar&iacute;an en condiciones de abrir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende de c&oacute;mo vayan las obras, pero los locales deber&iacute;an abrir normalmente en el mes de abril. Y despu&eacute;s la apertura del curso se har&aacute; en septiembre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Existe el rumor de que ustedes est&aacute;n pensando en abrir escuelas en otros pa&iacute;ses, por ejemplo en Italia. &iquest;Es eso cierto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Italia me encantar&iacute;a, es uno de esos pa&iacute;ses a los que nosotros apuntamos. Pero por el momento no hay nada avanzado. Es un objetivo, s&iacute;, pero no hay nada concreto. Tambi&eacute;n estamos mirando la posibilidad de llegar a acuerdos con otros pa&iacute;ses para ampliar la red.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Fernández Vázquez, Ana Narváez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/le-pen-madrid-sorprende-evoluciona-espanola_128_1136965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Feb 2020 20:08:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sobrina de Le Pen aterriza en Madrid: "Me sorprende lo extremadamente rápido que evoluciona la sociedad española"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las herramientas retóricas de la movilización de Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/herramientas-retoricas-movilizacion-vox_132_1789984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El partido de Santiago Abascal ha quebrado en primer lugar la afirmación según la cual en España no existía espacio político en la derecha para la emergencia de otro partido que no fuera marginal.</p><p class="subtitle">VOX ha desmentido que una mayor oferta y competencia en el interior de un mismo campo político disminuya las posibilidades de las formaciones que lo integran de acceder a responsabilidades de poder.</p><p class="subtitle">¿Cuáles han sido los puntos centrales del discurso de VOX en esta campaña autonómica? ¿qué elementos retóricos permiten explicar esta movilización inesperada?</p></div><p class="article-text">
        Uno de los m&eacute;ritos hasta ahora poco subrayados sobre el sorprendente resultado de Vox en las elecciones andaluzas es haber roto con dos afirmaciones que parec&iacute;an inamovibles entre soci&oacute;logos, analistas y polit&oacute;logos. El partido de Santiago Abascal ha quebrado en primer lugar la afirmaci&oacute;n seg&uacute;n la cual en Espa&ntilde;a no exist&iacute;a espacio pol&iacute;tico en la derecha para la emergencia de otro partido que no fuera marginal. De acuerdo con esta tesis, el Partido Popular copaba eficientemente todo el espectro de la derecha, lo que una y otra vez taponar&iacute;a los intentos de una extrema derecha absolutamente grupuscular por salir a la luz p&uacute;blica (piensen en las diversas Falanges o en experimentos como Democracia Nacional, Espa&ntilde;a 2000 o Alianza Nacional).
    </p><p class="article-text">
        El proceso de radicalizaci&oacute;n de Ciudadanos que, seg&uacute;n hemos podido observar en los &uacute;ltimos meses, ha provocado un aumento notable de la competencia en la derecha partidista por ganarse a los electores m&aacute;s conservadores y beligerantemente preocupados por la cuesti&oacute;n territorial. Del mismo modo que Podemos y el PSOE copaban el espacio pol&iacute;tico progresista, el Partido Popular y Ciudadanos saturar&iacute;an la oferta pol&iacute;tica de la derecha espa&ntilde;ola. Vox, en consecuencia, no tendr&iacute;a hueco pol&iacute;tico en el nuevo sistema de partidos espa&ntilde;ol cuatripartito y sim&eacute;trico. Sin embargo, los resultados de la formaci&oacute;n de Santiago Abascal en las elecciones auton&oacute;micas andaluzas rompen esta convicci&oacute;n bien asentada entre los especialistas y nos sit&uacute;an ante un panorama inesperado y, si me apuran, de marcado car&aacute;cter contra-intuitivo.
    </p><p class="article-text">
        La segunda convicci&oacute;n desbaratada tras los comicios andaluces es la idea seg&uacute;n la cual una mayor oferta y competencia en el interior de un mismo campo pol&iacute;tico disminuye las posibilidades de las formaciones que lo integran de acceder a responsabilidades de poder. Los doce diputados auton&oacute;micos de la extrema derecha desmienten los argumentos del &ldquo;voto &uacute;til&rdquo; que suelen usar los grandes partidos. No se trata de que la concentraci&oacute;n del voto en pocos partidos no sea nunca pol&iacute;ticamente &uacute;til en t&eacute;rminos de reparto de esca&ntilde;os; sino que, en ciertas ocasiones (como sin duda la del domingo 2 de diciembre) no ocurre exactamente as&iacute;. Traspasado cierto umbral de porcentaje de voto, la dispersi&oacute;n de la oferta puede jugar a favor de la constituci&oacute;n de nuevas mayor&iacute;as. De este modo, la abstenci&oacute;n de los sectores progresistas unida a la movilizaci&oacute;n por parte de Vox de una parte de la sociedad andaluza que no pensaba acudir a votar, aument&oacute; en t&eacute;rminos globales de esca&ntilde;os la eficacia del voto conservador. En definitiva, mientras que para el elector progresista votar al PACMA no fue pol&iacute;ticamente &uacute;til, para el elector conservador elegir la papeleta de Vox maximiz&oacute; las posibilidades de los partidos de derechas de formar gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Con ello (y esto reviste importancia para el futuro) la formaci&oacute;n de Santiago Abascal puede contrarrestar las llamadas al voto &uacute;til que previsiblemente realizar&aacute;n sus competidores en la serie de comicios que se celebrar&aacute;n en 2019. El mensaje de Abascal para los pr&oacute;ximos meses se estructurar&aacute; en tres ideas: 1) las derechas suman, 2) en esa operaci&oacute;n aritm&eacute;tica Vox es el factor determinante, 3) ante la duda de a qu&eacute; miembro de esa operaci&oacute;n escoger, elijan al original, a quien habla m&aacute;s claro y a quien prometa m&aacute;s contundencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien: &iquest;cu&aacute;les han sido los puntos centrales del discurso de Vox en esta campa&ntilde;a auton&oacute;mica? &iquest;qu&eacute; elementos ret&oacute;ricos permiten explicar esta movilizaci&oacute;n inesperada?<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h4 class="article-text">Claves discursivas de la estrategia de movilizaci&oacute;n de Vox</h4><p class="article-text">
        En primer lugar, reviste relevancia el lugar de enunciaci&oacute;n que ha escogido Vox para intervenir pol&iacute;ticamente en esta campa&ntilde;a. El partido ultraconservador ha buscado imitar la trayectoria y el estilo pol&iacute;tico de Podemos en 2014. Ha querido hablar desde el lugar desde el que lo hac&iacute;a Pablo Iglesias en las semanas previas a las elecciones europeas: apelando a la ilusi&oacute;n, a lo peque&ntilde;o, al sentido com&uacute;n, a las convicciones y a la oposici&oacute;n contra las maquinarias de los grandes partidos y los medios de comunicaci&oacute;n m&aacute;s relevantes; en suma, ha tratado de poner palabras a una verdad que estar&iacute;a ya en la calle pero (a&uacute;n) no en los parlamentos.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; donde Podemos se auto-presentaba &ldquo;no como un partido, sino como un instrumento en manos de la gente&rdquo;, Vox se ha definido a s&iacute; mismo &ldquo;no como un partido, sino como un medio al servicio de Espa&ntilde;a&rdquo;. Del mismo modo que la formaci&oacute;n morada quiso ser el reflejo electoral de la Espa&ntilde;a del 15-M, Vox ha buscado afanosamente dar cuerpo pol&iacute;tico a la Espa&ntilde;a de los balcones. Para hablar, al igual que el primer Podemos, el partido ultraderechista no ha escogido el punto de vista de los extremos pol&iacute;ticos, sino de la &ldquo;extrema necesidad&rdquo;; esto es, ha querido ejercer como el ventr&iacute;locuo pol&iacute;tico de un pa&iacute;s en una situaci&oacute;n ag&oacute;nica (en el caso de Podemos por la gesti&oacute;n de la crisis de 2008 y las pol&iacute;ticas de austeridad; y en el caso de Vox por el manejo de la crisis territorial abierta por Catalunya). Todos estos paralelismos intencionadamente buscados por los ultraderechistas ten&iacute;an como objetivo contagiarse del &eacute;xito del Podemos inicial.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, en esta campa&ntilde;a Vox no s&oacute;lo ha apelado a la &eacute;pica de lo peque&ntilde;o, sino tambi&eacute;n a la &eacute;pica nacional. Al m&aacute;s puro estilo Trump, la formaci&oacute;n de Santiago Abascal y Javier Ortega Smith le ha dicho a los andaluces que, como en otras ocasiones de la historia, pod&iacute;an ser la llave para &ldquo;hacer Espa&ntilde;a grande otra vez&rdquo;. Grande, regenerada, viva, nueva, libre de sus demonios (los nacionalismos perif&eacute;ricos y la inmigraci&oacute;n, actores diferentes entre s&iacute;, pero unidos a la hora de generar inseguridad identitaria entre los espa&ntilde;oles). Bajo el eslogan &ldquo;Andaluc&iacute;a por Espa&ntilde;a&rdquo; (y con la imagen de un l&iacute;der pol&iacute;tico subido a un caballo) Vox ha resucitado la idea de la Reconquista y ha vuelto a traer a la arena pol&iacute;tica escenas de un pasado imperial glorioso, no tanto en sus detalles, cuanto en su capacidad para evocar la idea de una naci&oacute;n con virtudes suficientes para maravillar al mundo. Una forma de dopar a un nacionalismo espa&ntilde;ol profundamente herido tras los sucesos ocurridos en Catalunya en oto&ntilde;o de 2017, y de presentar en positivo el deseo de revancha de una parte de la derecha sociol&oacute;gica. As&iacute; como Podemos se nutri&oacute; de la decepci&oacute;n de algunos sectores progresistas de la sociedad espa&ntilde;ola con el llamado &ldquo;r&eacute;gimen del 78&rdquo;, Vox ha ahondado en la ruptura mental con el r&eacute;gimen de las autonom&iacute;as que un fragmento de la derecha espa&ntilde;ola llevaba incubando desde los gobiernos de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero y que se radicaliz&oacute; tras el 1 de octubre de 2017.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la ret&oacute;rica de Vox ha explorado la posibilidad de concatenar e interpelar diversos miedos y sentimientos de agon&iacute;a presentes en la sociedad espa&ntilde;ola: la agon&iacute;a comercial del mundo de la tauromaquia, la angustia de los cazadores que ven que sus hijos no contin&uacute;an la afici&oacute;n, el pavor de los ciudadanos que viven en entornos rurales a que sus n&uacute;cleos poblacionales desaparezcan o se conviertan en asilos dispersos por el territorio para personas jubiladas, el temor de algunas personas a que sus familiares resistentes en Catalunya tengan una vida peor, y, por supuesto, el miedo de algunos andaluces a que la inmigraci&oacute;n (fundamentalmente musulmana) difumine su modo de vida. Al igual que otros partidos de la ultraderecha europea, Vox se propone como parapeto o muro de contenci&oacute;n ante estas angustias. Le dice a una parte del cuerpo electoral: &ldquo;no se preocupe, yo freno esto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la imagen masculinizante (casi de soldados) juega un rol decisivo: permite la identificaci&oacute;n con el mito de &ldquo;los hombres fuertes que ponen orden&rdquo; y, al mismo tiempo, enlaza con una nueva angustia: la del var&oacute;n heterosexual extraviado en sus roles de g&eacute;nero. Vox ha puesto mucho inter&eacute;s en conectar con la inseguridad identitaria de los hombres perdidos entre las coordenadas de una masculinidad tradicional declinante.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Vox ha seguido los patrones de la nueva extrema derecha al presentarse como una fuerza liberadora de los tab&uacute;es de la sociedad contempor&aacute;nea. La ret&oacute;rica empleada por Santiago Abascal construye la imagen de un &ldquo;ciudadano normal&rdquo; presionado y prisionero de un lenguaje de lo pol&iacute;ticamente correcto que le impide &ldquo;ser &eacute;l mismo&rdquo;. De acuerdo con el relato de Vox, ese lenguaje empaquetado, artificial y falso es elaborado por los creadores de opini&oacute;n de la izquierda que, desde sus atalayas morales, dictan lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal, lo que se puede decir y lo que no. Por eso el proyecto pol&iacute;tico de la derecha radical reviste la forma de una empresa liberadora. El voto a Vox ser&iacute;a por tanto parad&oacute;jicamente un voto a favor de la libertad (piensen en todos los partidos de la ultraderecha europea que portan la palabra &ldquo;libertad&rdquo; en sus siglas) y, al mismo tiempo, de la tradici&oacute;n. Una opci&oacute;n electoral, en suma, para que la tradici&oacute;n pueda expresarse libremente-
    </p><p class="article-text">
        La puesta en escena de Vox como una fuerza de choque frente a las amenazas identitarias, audaz en lo estrat&eacute;gico y robusta desde el punto de vista axiol&oacute;gico, va a reproducirse previsiblemente en las pr&oacute;ximas citas electorales. Confiar&aacute; en la movilizaci&oacute;n de una parte de la sociedad espa&ntilde;ola angustiada. Y, en el caso de las elecciones europeas, subrayar&aacute; la exigencia de una mayor soberan&iacute;a a Bruselas para, en primer lugar, tratar el conflicto catal&aacute;n como un asunto puramente dom&eacute;stico (todas las dudas de Vox respecto a sus alianzas con la derecha euroesc&eacute;ptica tienen que ver con la presencia de partidos que simpatizan con el independentismo catal&aacute;n en los dos grupos nodriza del euroescepticismo); y, en segundo lugar, blindar las fronteras espa&ntilde;olas con Marruecos. En consecuencia, cuanto m&aacute;s se extienda entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola la inseguridad existencial-identitaria, cuanto m&aacute;s cre&iacute;bles resulten las amenazas, m&aacute;s posibilidades tendr&aacute; Vox de seguir movilizando una &eacute;pica de contrapeso. Por muy zafia, antigua o reaccionaria que esta parezca a los ojos del lector progresista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Fernández Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/herramientas-retoricas-movilizacion-vox_132_1789984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Dec 2018 21:21:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las herramientas retóricas de la movilización de Vox]]></media:title>
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