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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mar Romero Sala]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mar-romero-sala/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mar Romero Sala]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[13 muertos, masacres en zonas de narcotráfico y crisis económica: las claves de las protestas contra la violencia policial en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/13-muertos-masacres-zonas-narcotrafico-crisis-economica-claves-protestas-violencia-policial-colombia_1_6219903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1488c8e5-6859-48e4-bf80-086b8705900b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="13 muertos, masacres en zonas de narcotráfico y crisis económica: las claves de las protestas contra la violencia policial en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La muerte de un hombre a manos de la policía ha desatado una ola de protestas que muchos consideran un catalizador de meses de indignación por la violencia y la crisis de la COVID-19</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de 50 comisar&iacute;as de polic&iacute;a han sido reducidas a cenizas en Bogot&aacute;. Son unas casetas llamadas CAI (Comando de Acci&oacute;n Inmediata) que est&aacute;n repartidas por todos los barrios de la capital colombiana y se consideran la cara m&aacute;s visible de las fuerzas de seguridad en las calles. Ahora, m&aacute;s de un tercio del total est&aacute;n inutilizadas o han sido transformadas en &ldquo;bibliotecas populares&rdquo;, despu&eacute;s de convertirse en el foco de la rabia de las intensas protestas que empezaron el 9 de septiembre en Bogot&aacute; y que duran hasta la fecha.
    </p><p class="article-text">
        Fue precisamente en una de esas casetas donde, la noche anterior, la polic&iacute;a golpe&oacute; hasta la muerte a Javier Ord&oacute;&ntilde;ez, un hombre que previamente hab&iacute;a sido reducido con una pistola el&eacute;ctrica t&aacute;ser. Siete agentes est&aacute;n involucrados. La indignaci&oacute;n despert&oacute; manifestaciones espont&aacute;neas en varios puntos de la ciudad. Al menos 13 personas han fallecido en las protestas: 11 de ellas murieron por heridas de bala que, seg&uacute;n denuncian las organizaciones sociales, dispar&oacute; la polic&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Bogot&aacute; no se ve&iacute;a algo as&iacute; desde la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, en la d&eacute;cada de los cincuenta&rdquo;, dice a elDiario.es Ariel &Aacute;vila, analista pol&iacute;tico y subdirector de la Fundaci&oacute;n Paz y Reconciliaci&oacute;n (Pares). Adem&aacute;s de las v&iacute;ctimas mortales, 136 personas han resultado heridas de bala, entre ellas 25 personas con lesiones de gravedad, seg&uacute;n el recuento de la Fundaci&oacute;n Lazos de Dignidad.&nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        A pesar de que la noche m&aacute;s violenta fue la del mi&eacute;rcoles pasado, Isabel Fajardo, integrante de la fundaci&oacute;n, asegura que durante las protestas y disturbios de los siguientes d&iacute;as tambi&eacute;n han registrado &ldquo;desapariciones&rdquo; y &ldquo;detenciones arbitrarias de defensores de derechos humanos&rdquo;. Adem&aacute;s, varias organizaciones han denunciado al menos tres abusos sexuales por parte de la polic&iacute;a durante las manifestaciones.&nbsp;&ldquo;Han sido unos d&iacute;as dif&iacute;ciles para todas las personas que trabajamos en esto, nos est&aacute;n llegando muchos casos de abuso de autoridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno, encabezado por el presidente conservador Iv&aacute;n Duque, ha defendido que en las protestas est&aacute; infiltrada la guerrilla del ELN y grupos armados que se apartaron del proceso de paz de las FARC y que todav&iacute;a operan en el pa&iacute;s. Sin embargo, todas las fuentes consultadas por este medio lo consideran una teor&iacute;a que no se sostiene. &ldquo;Es la misma estrategia de siempre del Gobierno. Es la estrategia de llevar la culpa a unos ilegales que concentran el odio de muchos para evitar asumir la culpa de los actos de la polic&iacute;a&rdquo;, opina &Aacute;vila.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Duque tambi&eacute;n ha respondido con la promesa de m&aacute;s transparencia, una investigaci&oacute;n sobre los hechos y m&aacute;s cursos de derechos humanos para los agentes. Sus palabras por ahora no apaciguan las protestas convocadas cada noche desde el mi&eacute;rcoles. Nadie ha dimitido ni ha habido destituciones. Seg&uacute;n &Aacute;vila, &ldquo;deber&iacute;a caer toda la c&uacute;pula de la polic&iacute;a, es una masacre&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Hab&iacute;a una ira contenida, solo faltaba hacerla estallar&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Primero no lo cre&iacute;a, luego lloramos, lloramos un mont&oacute;n. A&uacute;n es dif&iacute;cil&rdquo;. Natalia Correa Espitia, activista feminista, conoc&iacute;a a una de las v&iacute;ctimas de la noche del 10 de septiembre. &ldquo;Todo esto es responsabilidad de la polic&iacute;a nacional, esta gente tiene que desaparecer, no hay una forma de negociar eso&rdquo;. Natalia lleva d&iacute;as participando activamente de las protestas y habla con tristeza y con rabia.&nbsp;&ldquo;Somos la generaci&oacute;n del no futuro. No tenemos casa, no vamos a tener pensi&oacute;n, no tenemos nada que perder. Si no lo quemamos todo ahora, no vamos a tener nada m&aacute;s adelante. Prefiero que lo quememos todo ahora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los j&oacute;venes que salen desde el 10 de septiembre a manifestarse sienten lo mismo. Colombia lleva meses de dolor e indignaci&oacute;n acumulados que se vierten ahora en las calles a ra&iacute;z de las denuncias de violencia policial. &ldquo;Indudablemente hab&iacute;a una afectaci&oacute;n contenida, una ira&rdquo;, describe &Aacute;vila. &ldquo;La pandemia ocult&oacute; toda esta Colombia indignada. Solo faltaba algo que la hiciera estallar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el analista, &ldquo;son muchos los factores&rdquo; que alimentan esta rabia. La oleada de masacres que atraves&oacute; Colombia durante el &uacute;ltimo mes todav&iacute;a est&aacute; fresca en la memoria de muchos. Pusieron de manifiesto el largo camino que todav&iacute;a separa al pa&iacute;s de la paz y que provocaron la indignaci&oacute;n de gran parte de la ciudadan&iacute;a contra el Gobierno de Duque.&nbsp;En lo que va de a&ntilde;o, al menos 218 personas han fallecido en 55 masacres perpetradas en 18 de los 32 departamentos de Colombia en las disputas por el territorio y el poder en zonas de narcotr&aacute;fico y otras actividades ilegales, seg&uacute;n cifras del<a href="https://www.lafm.com.co/colombia/en-lo-corrido-del-ano-van-55-masacres-en-colombia-indepaz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Observatorio del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz </a>(Indepaz).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Colombia est&aacute; entrando en una de las peores crisis econ&oacute;micas de su historia a ra&iacute;z de la pandemia de COVID-19, que ha afectado principalmente a las clases medias y bajas. La OCDE pronostica que el desempleo en el trabajo formal llegar&aacute; al 20% en un pa&iacute;s donde la mitad de la poblaci&oacute;n trabaja en la econom&iacute;a sumergida. Muchas voces critican que la respuesta de las autoridades ha sido insuficiente y ha descuidado a la gente de a pie, priorizando a las grandes empresas. Las localidades de Bogot&aacute; donde se produjeron las primeras manifestaciones son, precisamente, de las m&aacute;s afectadas tanto por la crisis sanitaria como econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el estado de emergencia por la pandemia ha otorgado un mayor margen de maniobra a las fuerzas de seguridad, encargadas de vigilar el cumplimiento de la cuarentena. Jer&oacute;nimo Castillo, director de Seguridad y Pol&iacute;tica Criminal de la Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz (FIP), habla de una mayor &ldquo;carga represiva&rdquo; durante los &uacute;ltimos meses. Los polic&iacute;as que mataron a Javier Ord&oacute;&ntilde;ez lo inmovilizaron por estar rompiendo una de las restricciones de la pandemia establecidas por las autoridades.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Impunidad policial</strong></h3><p class="article-text">
        Impera el escepticismo ante la posibilidad de que haya un juicio justo sobre el asesinato de Ord&oacute;&ntilde;ez. &ldquo;Hay una violencia instalada en la institucionalidad que tiene mucha impunidad, una impunidad estructural que permite ese desarrollo de la violencia&rdquo;, dice Castillo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el analista de la FIP, la cadena de responsabilidades &ldquo;lleva hasta el Gobierno nacional, hasta el ministro de Defensa&rdquo;, Carlos Holmes Trujillo. En Colombia, la polic&iacute;a responde a ese ministerio en vez de a la cartera de Interior y las denuncias en su contra suelen tramitarse en la justicia militar y no en la ordinaria. &ldquo;Lo que nos preocupa como abogados de v&iacute;ctimas es que estamos <em>ad portas </em>de escenarios de impunidad&rdquo;, se&ntilde;ala Fajardo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a la primera vez que ocurre. Hace menos de un a&ntilde;o, el joven Dilan Cruz muri&oacute; por un disparo de un agente antidisturbios en el marco de las protestas del paro nacional. Su caso lleg&oacute; a la justicia militar y todav&iacute;a no ha habido consecuencias. Y como los casos de Cruz y de Ord&oacute;&ntilde;ez se acumulan centenares que no solo abarcan a la polic&iacute;a sino tambi&eacute;n al Ej&eacute;rcito. Seg&uacute;n la ONG Temblores, miembros de las Fuerzas Armadas, la polic&iacute;a y los servicios de inteligencia cometieron 639 homicidios entre 2017 y 2019. Son casi veinte al mes.
    </p><p class="article-text">
        Castillo asegura que &ldquo;los abusos de autoridad en los municipios son constantes&rdquo;. Seg&uacute;n el bar&oacute;metro del Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes, solo un cuarto de los colombianos conf&iacute;a en la polic&iacute;a, el segundo &iacute;ndice m&aacute;s bajo desde 2004.&nbsp;
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                    alt="Un grupo de personas recuerda al joven Dilan Cruz, de 18 años de edad, que murió dos días después de resultar gravemente herido en la cabeza por una bomba aturdidora disparada por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la Policía durante las protestas contra el Gobierno. EFE/ Juan Zarama Perini"
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                Un grupo de personas recuerda al joven Dilan Cruz, de 18 años de edad, que murió dos días después de resultar gravemente herido en la cabeza por una bomba aturdidora disparada por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la Policía durante las protestas contra el Gobierno. EFE/ Juan Zarama Perini                            </span>
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        Sin embargo, el cuerpo policial sigue siendo una instituci&oacute;n con un poder muy amplio: es la &uacute;nica fuerza de seguridad en todo el pa&iacute;s y concentra muchas competencias &ldquo;sin estar sometida a un control pol&iacute;tico ni a controles t&eacute;cnicos&rdquo;, dice Castillo. Se considera un poder enraizado en las heridas del conflicto armado colombiano, que todav&iacute;a sangran, y que han provocado que la polic&iacute;a y el Ej&eacute;rcito hereden una autoridad incuestionable y la potestad para combatir todo aquel que sea considerado enemigo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una constante. No es que estemos regresando al pasado, al final del d&iacute;a ya no importa tanto qui&eacute;n es el presidente. Es que no hemos sido capaces de democratizar nuestras fuerzas armadas y de seguridad. Hay una falla estructural cuando no se puede cuestionar a la polic&iacute;a&rdquo;, apunta Castillo. El analista de la FIP agrega que, ante las faltas que cometen los agentes, &ldquo;prevalece la estructura del cuerpo sobre los derechos humanos, porque hay una mentalidad y una cultura de conflicto y de guerra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de las protestas, donde impera la confrontaci&oacute;n directa con la polic&iacute;a, se levantan las voces que piden reformas en la instituci&oacute;n. &ldquo;Hay que tratar de romper esa concentraci&oacute;n de poder en la polic&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala Castillo. Fajardo, defensora de derechos humanos de Lazos de Dignidad, tambi&eacute;n reclama una reforma estructural: &ldquo;Es un escenario sistem&aacute;tico, no hay casos aislados, y seguimos exigiendo una reforma de la doctrina de su polic&iacute;a, de su funcionamiento, y el desmonte inmediato del ESMAD (el escuadr&oacute;n antidisturbios)&rdquo;. Si la situaci&oacute;n no cambia, dice, &ldquo;la gente no va a parar de llenar las calles. Hay una rabia acumulada&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Romero Sala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/13-muertos-masacres-zonas-narcotrafico-crisis-economica-claves-protestas-violencia-policial-colombia_1_6219903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2020 20:17:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[13 muertos, masacres en zonas de narcotráfico y crisis económica: las claves de las protestas contra la violencia policial en Colombia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las críticas al proceso de paz también alimentan las protestas en Colombia: "Si seguimos así, habrá involución"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/calles-colombia-reclaman-duque-verdadera_1_1196989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3db1d293-d913-4be7-bb7b-56a41856dea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las críticas al proceso de paz también alimentan las protestas en Colombia: &quot;Si seguimos así, habrá involución&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La implementación del acuerdo de paz con las FARC es el primer punto en las demandas que le entregaron las organizaciones convocantes del paro a Duque</p><p class="subtitle">Las partes del acuerdo que buscaban atajar las causas estructurales del conflicto, como la reforma rural o la sustitución de cultivos ilícitos, están muy estancadas</p><p class="subtitle">Ante los 59 líderes sociales asesinados en 2019, la muerte de un manifestante o los menores guerrilleros bombardeados, las calles piden una paz verdadera</p></div><p class="article-text">
        Noviembre empez&oacute; en Colombia con la noticia de que el Ej&eacute;rcito hab&iacute;a matado a un grupo de entre 8 y 18 menores durante el bombardeo de una zona del sur del pa&iacute;s donde se hab&iacute;an identificado grupos armados. Noviembre termin&oacute; en Colombia con el inicio de una protesta masiva en las calles con reivindicaciones sociales y econ&oacute;micas pero que tambi&eacute;n se retroalimentan con la cr&iacute;tica a un proceso de paz estancado, tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la firma del acuerdo con las FARC, la guerrilla m&aacute;s longeva de Am&eacute;rica Latina, que puso fin a m&aacute;s de cinco d&eacute;cadas de conflicto armado.
    </p><p class="article-text">
        Aquel ataque en el departamento de Caquet&aacute; iba dirigido contra un campamento de las disidencias de las FARC --nuevos grupos armados que no se acogieron al acuerdo de paz--, y las organizaciones sociales locales denunciaron que las autoridades sab&iacute;an que en ese campamento se encontraban ni&ntilde;os y adolescentes. El esc&aacute;ndalo, que sacudi&oacute; al pa&iacute;s entero, <a href="https://www.eldiario.es/politica/Renuncia-ministro-Defensa-Colombia-escandalo_0_961003902.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se cobr&oacute; el cargo del entonces ministro de Defensa</a>, Guillermo Botero.
    </p><p class="article-text">
        La noticia sali&oacute; a la luz dos semanas antes del inicio de las movilizaciones en Colombia, y para muchos fue un motivo para salir a la calle. En Cali, una mujer acudi&oacute; a las protestas con un ata&uacute;d blanco. Encima escribi&oacute; lo siguiente: &ldquo;Rechazamos la muerte de 18 ni&ntilde;os y adolescentes a causa de la violencia del pa&iacute;s&rdquo;. Y es que, en un pa&iacute;s que esperaba un camino hacia la paz, el Gobierno del presidente Iv&aacute;n Duque parece dirigirse en la direcci&oacute;n contraria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si contin&uacute;a por esta l&iacute;nea, vamos a tener una involuci&oacute;n completa en el proceso de paz&rdquo;. Habla Alberto Yepes, el director del Observatorio de Derechos Humanos de la ONG Colombia Europa Estados Unidos (Coeuropa). &ldquo;Hay dos temas estructurales en la paz: la reforma rural, que este pa&iacute;s nunca hizo (...) y la cerraz&oacute;n y exclusi&oacute;n pol&iacute;tica, la falta de participaci&oacute;n de amplios sectores&rdquo; de la sociedad colombiana, agrega. Seg&uacute;n Yepes, el Ejecutivo no ha avanzado en ninguno de los dos caminos.
    </p><p class="article-text">
        La implementaci&oacute;n del acuerdo de paz es, de hecho, el primer punto en el pliego de demandas que le entregaron las organizaciones sociales convocantes del paro a Duque. Adem&aacute;s, los partidos de oposici&oacute;n en el Congreso se unieron a las reivindicaciones del paro y agregaron que Duque retome los di&aacute;logos de paz con el ELN, suspendidos en enero de este a&ntilde;o despu&eacute;s del atentado de la guerrilla contra una escuela de polic&iacute;a que dej&oacute; 21 muertos.
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                </figure><h3 class="article-text">El Gobierno no avanza en las reformas estructurales</h3><p class="article-text">
        Los manifestantes tienen argumentos para pedir una mayor implementaci&oacute;n del acuerdo de paz. El Instituto de Estudios Internacionales de Paz Kroc, que fue la entidad designada oficialmente para verificar los avances en este sentido, separaba as&iacute; en su &uacute;ltimo informe de abril de 2019 los niveles de cumplimiento: un tercio de los compromisos &ldquo;se han completado o han avanzado sustancialmente&rdquo;, otro tercio se encuentra en un estado inicial, y otro tercio &ldquo;no han iniciado su implementaci&oacute;n&rdquo;. Seg&uacute;n su valoraci&oacute;n, &ldquo;estos niveles son comparables con otros acuerdos&rdquo; de paz en otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la cuesti&oacute;n no es solo num&eacute;rica, sino que pasa por cu&aacute;les son los puntos que se est&aacute;n implementando y cu&aacute;les no. Los que presentan mayores avances son aquellos que se refieren a la dejaci&oacute;n de armas por parte de las FARC, la creaci&oacute;n de un partido pol&iacute;tico heredero de la guerrilla, as&iacute; como la construcci&oacute;n de herramientas institucionales que acompa&ntilde;en el proceso. En cambio, hay partes del acuerdo que est&aacute;n especialmente estancadas, como la reforma rural o la sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos.
    </p><p class="article-text">
        Son precisamente estas partes las que buscaban atajar las causas estructurales del conflicto armado: la distribuci&oacute;n desigual de tierras, el olvido de las zonas perif&eacute;ricas de Colombia o el narcotr&aacute;fico. La reforma rural no se ha empezado a tramitar. El proceso de sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos (principalmente de mata de coca) para reorientar a los campesinos hacia agriculturas legales est&aacute; paralizado. Adem&aacute;s, Duque recuper&oacute; la sustituci&oacute;n forzosa, que consiste en enviar al Ej&eacute;rcito a arrancar manualmente la coca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno no tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en los temas estructurales del proceso de paz, en las causas que generaron y mantuvieron el conflicto, porque responde a intereses corporativos y a los due&ntilde;os de la tierra&rdquo;, explica Yepes. Seg&uacute;n el Instituto Kroc, tanto la reforma rural como la sustituci&oacute;n de cultivos son los procesos menos avanzados, con un 52% y un 48% de medidas a&uacute;n no iniciadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si tenemos en cuenta que el principal objetivo del proceso de paz era sacar la violencia de la pol&iacute;tica, uno de los primeros compromisos era desmontar el paramilitarismo, y ese objetivo no se ha cumplido&rdquo;, subraya Yepes. El Acuerdo contemplaba una serie de mecanismos para desmantelar los grupos armados que a&uacute;n operan en Colombia, como una comisi&oacute;n que el gobierno de Duque no ha convocado en 16 meses de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        Desde el partido FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com&uacute;n), heredero de la guerrilla y ahora participante en la vida pol&iacute;tica de Colombia, tambi&eacute;n lamentan la actitud del Gobierno. Victoria Sandino, excomandante y ahora senadora, lo expresa as&iacute;: &ldquo;la implementaci&oacute;n del acuerdo debe ser estructural. La reforma rural es columna vertebral del acuerdo y esa ley no se ha cumplido&rdquo;. &ldquo;No hay presupuesto, no le destinan plata&rdquo;. De hecho, Duque recort&oacute; en los anteriores presupuestos 140 millones de d&oacute;lares a estas medidas previstas en el pacto de paz.
    </p><h3 class="article-text">La paz se cobra la vida de l&iacute;deres sociales y exguerrilleros</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros nos comprometimos a la entrega de las armas, y lo hicimos (...) Nos comprometimos con el sistema de justicia, y nos sometimos&rdquo;, lamenta Sandino, quien cuenta con un esquema de seguridad particular. En cambio, han sido asesinados desde la firma del acuerdo 169 exguerrilleros <a href="https://www.europapress.es/internacional/noticia-asesinado-ex-guerrillero-farc-caqueta-20191029211749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en cifras de las FARC</a>, 129 <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/dimar-torres-exmiliciano-de-las-farc-fue-asesinado-en-convencion/610537" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la Fiscal&iacute;a</a>. Precisamente, el incumplimiento del acuerdo por parte del Gobierno y en concreto la falta de seguridad fueron los motivos que esgrimieron exl&iacute;deres de las FARC para volver a las armas.
    </p><p class="article-text">
        A finales de agosto, Iv&aacute;n M&aacute;rquez y Jes&uacute;s Santrich anunciaron <a href="https://www.eldiario.es/internacional/disidente-FARC-Ivan-Marquez-anuncia_0_936506403.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su regreso a la lucha armada</a>, y a pesar de que un amplio grueso de la antigua guerrilla sigue en el proceso de paz, su renuncia es especialmente sintom&aacute;tica. M&aacute;rquez lider&oacute; las negociaciones de paz con el Gobierno colombiano y Santrich tambi&eacute;n form&oacute; parte de la delegaci&oacute;n en los di&aacute;logos. Adem&aacute;s, ambos deb&iacute;an ocupar esca&ntilde;os en el Parlamento del pa&iacute;s.
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        Pero los exguerrilleros no son los &uacute;nicos que mueren sistem&aacute;ticamente en Colombia. Seg&uacute;n Somos Defensores,<a href="https://www.eldiario.es/politica/defensores-DDHH-asesinados-semestre-Colombia_0_959254404.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> solo en 2019 fueron asesinados 59 l&iacute;deres sociales o defensores de derechos humanos</a>, la cifra m&aacute;s alta en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. De hecho, las muertes no han dejado de aumentar, en un contexto de supuesta paz: en 2013 mataron a 78 l&iacute;deres sociales, mientras que 2018 se cerr&oacute; con 155 homicidios. Las m&aacute;s afectadas son las zonas rurales de Colombia y las comunidades que trabajan por la defensa del territorio.&nbsp;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La Organizaci&oacute;n Nacional Ind&iacute;gena de Colombia</a> (ONIC) denuncia, por ejemplo, que cada 72 horas asesinan a una persona ind&iacute;gena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando reclamamos nuestros derechos, nos persiguen, estigmatizan y asesinan, producto de la lucha por la tierra. Se quieren quedar con nuestros recursos naturales&rdquo;, denuncia Diego Tabarquil, miembro de la Guardia Ind&iacute;gena que acudi&oacute; a Bogot&aacute; para dar apoyo al paro. &ldquo;&Uacute;ltimamente, en pleno auge de los acuerdos de paz, ha aumentado el tema de los genocidios y del reclutamiento forzado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchas zonas de Colombia ocupadas antes por las FARC han sido un campo de expansi&oacute;n para otros actores armado, como las bandas herederas del paramilitarismo, grupos narcotraficantes, el ELN o las disidencias de las FARC. Para Yepes, esto se debe a que el Estado no lleg&oacute; a hacer presencia a tiempo: &ldquo;Los territorios ten&iacute;an que ser copados por el Gobierno, no solo con fuerza p&uacute;blica sino con una transformaci&oacute;n integral. Eso nunca se cumpli&oacute; (...) En las regiones se est&aacute; regresando a situaciones de hace a&ntilde;os, donde la guerra somet&iacute;a las comunidades al terror&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngela Gim&eacute;nez tambi&eacute;n integra la Guardia Ind&iacute;gena: &ldquo;sentimos miedo, pero de igual manera tenemos que salir a protestar, porque si lo dejamos as&iacute;, nunca en la vida parar&aacute; esto&rdquo;. Lleg&oacute; a Bogot&aacute; desde el Cauca, una de las regiones m&aacute;s golpeadas por el conflicto, para participar en las protestas. &ldquo;Paz no hay. Estamos por el derecho al territorio y a la vida, para que Duque reconozca nuestros muertos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las manifestaciones en Colombia han sido mayoritariamente pac&iacute;ficas y casi que festivas. Pareciera que es un mensaje m&aacute;s para Duque: la ciudadan&iacute;a, y sobre todo los j&oacute;venes, quieren un respiro definitivo de la violencia. Por eso la muerte de Dilan, un joven que recibi&oacute; un disparo de la Polic&iacute;a el 23 de noviembre en unas de&nbsp;los paros estudiantiles, o la de los menores bombardeados, son s&iacute;mbolos de un presente a&uacute;n en conflicto que gran parte de la sociedad busca dejar en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Y por primera vez en mucho tiempo, esa voluntad se expresa en las calles. &ldquo;El proceso de paz y sus reformas eran una manera de ir solucionando la desigualdad extrema que sufre este pa&iacute;s. Pero al paralizarlo en seco se genera una gran incertidumbre para los j&oacute;venes, que sienten que para ellos no hay ning&uacute;n futuro&rdquo;, explica Yepes. &ldquo;Toda esta incertidumbre lleva a que la juventud haya perdido el miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, m&aacute;s all&aacute; de las reclamaciones concretas propuestas por las entidades que organizan el paro, hay un gran clamor que las desborda y es la necesidad de hacerse escuchar, de participar en la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s y de hacerlo sin miedo a que la violencia se los lleve por delante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Romero Sala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/calles-colombia-reclaman-duque-verdadera_1_1196989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2019 20:25:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las críticas al proceso de paz también alimentan las protestas en Colombia: "Si seguimos así, habrá involución"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,FARC - Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,Protestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El despertar de la calle en Colombia entra en su segunda semana: "La política siempre ha estado ligada a la violencia y el miedo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/despertar-politico-colombia-politica-violencia_1_1205345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d12c159c-d44f-4cbf-aaca-f548ad06aad4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El despertar de la calle en Colombia entra en su segunda semana: &quot;La política siempre ha estado ligada a la violencia y el miedo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este miércoles, el país ha vivido su tercera jornada de huelga general con la intención de "exigirle al Gobierno la apertura de la negociación"</p><p class="subtitle">"La política siempre ha estado ligada a la violencia y el miedo. El reto del paro es ampliar la base de personas receptivas a la información y actividad política", señala Marcela Rodríguez, una de las impulsoras de las asambleas ciudadanas</p></div><p class="article-text">
        Este mi&eacute;rcoles, el pa&iacute;s vivi&oacute; su tercera jornada de huelga general, despu&eacute;s del 21 y el 27 de noviembre, y las calles de las principales ciudades del pa&iacute;s volvieron a acoger manifestaciones convocadas por los sindicatos y los movimientos sociales. Bogot&aacute;, Cali, Medell&iacute;n y otras capitales vieron llenarse sus calles y plazas de multitudes de colombianos que acudieron al llamado del paro nacional: grupos ind&iacute;genas, bloques feministas, marchas de estudiantes y grupos sindicales bloquearon las v&iacute;as de Bogot&aacute; durante todo el d&iacute;a y parte de la noche.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las protestas transcurrieron de manera pac&iacute;fica y terminaron en m&uacute;ltiples cacerolazos, que ya se han convertido en un s&iacute;mbolo de la indignaci&oacute;n colombiana. Dos semanas seguidas de movilizaciones a nivel nacional es algo inaudito para la historia del pa&iacute;s, acostumbrada a mirar de reojo la protesta.
    </p><p class="article-text">
        El Comit&eacute; Nacional del Paro, conformado por un amplio abanico de organizaciones y plataformas, busca reforzar en las calles el pulso contra el presidente Iv&aacute;n Duque, cuya popularidad cay&oacute; a m&iacute;nimos hist&oacute;ricos y ronda el 26% de aprobaci&oacute;n de su gesti&oacute;n. El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), uno de los impulsores de la huelga, Di&oacute;genes Orjuela, asegur&oacute; en las redes sociales que la movilizaci&oacute;n del mi&eacute;rcoles busca &ldquo;exigirle al Gobierno la apertura de la negociaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Colombia-estudiantes-sindicatos-economicas-Gobierno_0_965554004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convoc&oacute; la primera jornada de protestas el 21 de noviembre</a>, el Ejecutivo y el Comit&eacute; no han logrado ponerse de acuerdo en los mecanismos de di&aacute;logo para revisar las exigencias del paro.
    </p><p class="article-text">
        Duque quiere lo que llama una &ldquo;Conversaci&oacute;n nacional&rdquo;: reunir en una misma mesa a organizaciones sociales y representantes de los gremios empresariales para hablar sobre los grandes temas que atraviesan las protestas, como la educaci&oacute;n, el medioambiente y la salud. Sin embargo, el Comit&eacute; Nacional del Paro critica que eso no es m&aacute;s que &ldquo;un mon&oacute;logo&rdquo; y rechaz&oacute; este sistema despu&eacute;s de una sola reuni&oacute;n. Ellos quieren un encuentro directo con el Ejecutivo colombiano para tratar globalmente las 18 propuestas de las organizaciones sociales, que van desde asegurar las pensiones hasta implementar el acuerdo de paz con las FARC, pasando por <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Paz-hombres-deforestacion-Colombia-guerrilla_0_947705301.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evitar la deforestaci&oacute;n</a> y dar un mayor presupuesto a la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Duque abri&oacute; la puerta a aceptar el di&aacute;logo con el Comit&eacute; tal y como lo propon&iacute;an las organizaciones sociales, pero bajo una condici&oacute;n: que se desconvocaran todas las marchas y movilizaciones de la semana. Las entidades del Comit&eacute; rechazaron la propuesta de Duque. Pero lo que muestra la iniciativa del Gobierno colombiano es que desconoce un factor importante en estas protestas: hace ya varios d&iacute;as que el paro nacional va m&aacute;s all&aacute; del Comit&eacute; y del Gobierno.
    </p><h3 class="article-text">Las protestas se trasladan a los barrios</h3><p class="article-text">
        Entre jornadas de huelga, los barrios de las ciudades han mantenido prendida la llama a trav&eacute;s de cacerolazos y concentraciones. Mientras el Comit&eacute; lleva la voz cantante en las grandes movilizaciones y es la interlocuci&oacute;n con el Ejecutivo, las calles encuentran sus propios m&eacute;todos de protesta. Solo durante la &uacute;ltima semana, Bogot&aacute;, la capital, ha visto varias intervenciones feministas de 'Un violador en tu camino'; agrupaciones de artistas para hacer piezas gr&aacute;ficas a favor del paro; la llegada de 150 miembros de la Guardia Ind&iacute;gena para dar apoyo a las movilizaciones; conciertos en las calles; y un sinf&iacute;n de cacerolazos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ha evidenciado que todo este paro ha llegado a los barrios. De hecho, el cacerolazo se ha vuelto emblem&aacute;tico en los barrios&rdquo;. Habla Luz &Aacute;ngela Pinto Rinc&oacute;n, vecina de Engativ&aacute;, una de las localidades perif&eacute;ricas de Bogot&aacute;. En una capital de 7 millones de habitantes, es un triunfo de las protestas lograr penetrar en las zonas m&aacute;s alejadas del centro.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo los cacerolazos sacaron a la gente a la calle: el fin de semana pasado se convocaron varias asambleas populares en las distintas zonas de Bogot&aacute; para articular la movilizaci&oacute;n a nivel local. Bosa, Ciudad Bol&iacute;var, Usme: en estos barrios populares y perif&eacute;ricos, la ciudadan&iacute;a se reuni&oacute; para debatir. &ldquo;Fue bonito, porque se empez&oacute; contando a muchos que no hab&iacute;an estado nunca en una asamblea lo qu&eacute; es una asamblea&rdquo;, cuenta Luz &Aacute;ngela, que estuvo presente en la de Engativ&aacute;. &ldquo;Asistieron personas del barrio que nunca hab&iacute;an participado en estos espacios&rdquo;, agrega. 
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        Las asambleas, que transcurrieron a lo largo del &uacute;ltimo fin de semana, son el principal espacio aut&oacute;nomo surgido a ra&iacute;z del paro. Marcela Rodr&iacute;guez es una de las impulsoras de estos encuentros ciudadanos en Armenia, un barrio central de Bogot&aacute; que ya acumula una destacada trayectoria de organizaci&oacute;n social: &ldquo;Este es el reto del paro, que logremos ampliar la base de las personas que son receptivas a la informaci&oacute;n y actividad pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodriguez recuerda que, en Colombia, &ldquo;la pol&iacute;tica siempre ha estado ligada a la violencia y el miedo&rdquo; y ahora hay una oportunidad de &ldquo;darle la vuelta&rdquo;. Para Marcela, estos espacios locales son claves de cara a una posible p&eacute;rdida de fuerza del paro, que se empieza sentir en unas calles no acostumbradas las marchas constantes. &ldquo;Podemos pasar a una fase distinta, y ah&iacute; la organizaci&oacute;n en los barrios es crucial, y m&aacute;s en las ciudades, donde el tejido social est&aacute; deshecho&rdquo;, subraya.
    </p><h3 class="article-text">La llama de las protestas en el continente</h3><p class="article-text">
        Colombia ha sido el &uacute;ltimo pa&iacute;s en sumarse a las protestas que atraviesan Am&eacute;rica Latina. Por eso fue especialmente significativo para muchos colombianos el cacerolazo latinoamericano que se celebr&oacute; el pasado 1 de diciembre, donde varios pa&iacute;ses del continente recogieron el s&iacute;mbolo de las protestas en Colombia para dar apoyo a las marchas.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez cita especialmente a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Claves-Constitucion-Chile-documento-dictadura_0_965204448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chile como un motor para las manifestaciones</a> colombianas: &ldquo;El hecho de que haya una manifestaci&oacute;n sostenida en Chile ha dado mayor impulso, porque la gente se da cuenta de que es posible hacer algo as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la distinta fuerza, duraci&oacute;n y logros de las manifestaciones que han sacudido Ecuador, Chile, Hait&iacute; y ahora Colombia, para el polit&oacute;logo e historiador de la Universidad Nacional Carlos Medina existen v&iacute;nculos en los motivos que sacaron a los latinoamericanos a la calle. &ldquo;Es un fen&oacute;meno de convergencia silvestre de movilizaciones que se producen por la dif&iacute;cil situaci&oacute;n que pasan nuestros pa&iacute;ses en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo del contagio latinoamericano es la vuelta al mundo de &ldquo;Un violador en tu camino&rdquo;, la canci&oacute;n que denuncia la violencia machista y estructural contra las mujeres creado por un colectivo chileno. Un d&iacute;a despu&eacute;s de que se viralizara la intervenci&oacute;n, se reprodujo en Bogot&aacute;, y en las jornadas siguientes salt&oacute; a M&eacute;xico, Argentina, Per&uacute;, e incluso Espa&ntilde;a y Francia. &ldquo;Las movilizaciones han tenido un importante sesgo en t&eacute;rminos de los movimientos juveniles y de mujeres, que han jugado un papel determinante en Chile y ahora tambi&eacute;n en Colombia&rdquo;, recuerda Medina.
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo destaca que hay una agenda com&uacute;n entre estos pa&iacute;ses que piden reformas y protestan contra la desigualdad. &ldquo;El problema de la salud es un problema generalizado, igual que la pol&iacute;tica p&uacute;blica en materia de pensiones, la incertidumbre de los j&oacute;venes y los trabajadores, al igual que la desigualdad&rdquo;. El &uacute;ltimo informe de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL), presentado hace una semana, determinaba que &ldquo;una alta proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de ingresos medios&rdquo; en el continente &ldquo;experimenta importantes d&eacute;ficits de inclusi&oacute;n social y laboral&rdquo;, adem&aacute;s de &ldquo;un alto grado de vulnerabilidad a volver a caer en la pobreza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la proporci&oacute;n de latinoamericanos viviendo bajo la l&iacute;nea de pobreza aumenta sin parar desde 2015 y alcanz&oacute; el 30,8% en 2019. Eso significa que 185 millones de personas est&aacute;n bajo el umbral de la pobreza y 66 millones se encuentran en la pobreza extrema.
    </p><p class="article-text">
        Frente a los reclamos de las protestas, &ldquo;hay una especie de autismo institucional&rdquo;, seg&uacute;n Medina, &ldquo;una simulaci&oacute;n de arreglos y no de soluciones concretas y objetivas que respondan a las expectativas de la gente&rdquo;. As&iacute; lo evidencia la manifestaci&oacute;n de este 4 de diciembre, convocada por la falta de di&aacute;logo con Duque, un presidente que no parece dispuesto a ceder frente a un movimiento que lleva catorce d&iacute;as consecutivos de protestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Romero Sala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/despertar-politico-colombia-politica-violencia_1_1205345.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Dec 2019 20:38:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El despertar de la calle en Colombia entra en su segunda semana: "La política siempre ha estado ligada a la violencia y el miedo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Iván Duque]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia pierde el miedo a la protesta: una semana de movilizaciones contra el Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pierde-miedo-protesta_1_1237589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89b5ebd9-b4b4-4363-a396-052308132ba2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia pierde el miedo a la protesta: una semana de movilizaciones contra el Gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Colombia cumple este jueves una semana de movilizaciones ininterrumpidas contra el presidente Iván Duque, cuya impopularidad ha llegado a máximos históricos</p><p class="subtitle">Las demandas oscilan desde eliminar la reforma de pensiones hasta implementar los acuerdos de paz con las FARC, además de reivindicaciones feministas, medioambientales o contra la corrupción</p><p class="subtitle">"La guerra espantó mucho a la gente y las movilizaciones masivas, había una cultura política muy limitada: ahora hay una maduración democrática"</p></div><p class="article-text">
        Colombia cumple este jueves una semana de movilizaciones ininterrumpidas. Es un hecho in&eacute;dito, por su duraci&oacute;n pero tambi&eacute;n por la transversalidad que han alcanzado. Las demandas del Comit&eacute; Nacional de Paro oscilan desde eliminar la reforma de las pensiones hasta implementar los acuerdos de paz con las FARC, adem&aacute;s de incluir reivindicaciones ambientales o de g&eacute;nero y pedir medidas contra la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Inicialmente, las organizaciones que convocaron el paro nacional solo preve&iacute;an un d&iacute;a de manifestaciones, el jueves 21 de noviembre, pero el viernes siguiente amaneci&oacute; con protestas espont&aacute;neas en el sur de Bogot&aacute;. Desde entonces, cada noche ha terminado con un cacerolazo de protesta en las principales ciudades del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Todas las demandas se concentran en una figura: el presidente colombiano, Iv&aacute;n Duque, miembro del partido conservador Centro Democr&aacute;tico. Su impopularidad ha llegado a m&aacute;ximos hist&oacute;ricos: seg&uacute;n la &uacute;ltima encuesta de Gallup, el 69% de los colombianos rechazan su gesti&oacute;n. Karla P&eacute;rez, reci&eacute;n licenciada en Derecho, opina que &ldquo;el problema del Gobierno de Duque ha sido su indolencia, su falta de empat&iacute;a con los problemas sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos problemas son varios. <a href="https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Prensa/2019%20Economic%20Survey%20of%20Colombia_Spanish.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n un informe de 2018 de la Organizaci&oacute;n de Cooperaci&oacute;n y Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE)</a>, en Colombia se necesitan once generaciones para que una familia de ingresos bajos llegue a ser de clase media. La pobreza multidimensional en el pa&iacute;s fue del 19,6% en 2018, <a href="https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/pobreza-y-desigualdad/pobreza-monetaria-y-multidimensional-en-colombia-2018" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;stica (DANE)</a>, dos puntos porcentuales m&aacute;s que en 2017. La tasa de desempleo entre la poblaci&oacute;n juvenil es del 18,1%.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, en un contexto de crecimiento econ&oacute;mico del 3% del PIB. Luis Eduardo Celis, asesor de la organizaci&oacute;n Redprodepaz, recuerda que &ldquo;Colombia es una sociedad tremendamente desigual en la concentraci&oacute;n de la tierra y del ingreso&rdquo;. &ldquo;Eso es lo que una parte de la sociedad quiere cambiar&rdquo;, agrega. 
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                </figure><p class="article-text">
        Es la primera vez que se re&uacute;nen en una sola movilizaci&oacute;n tantas demandas sociales en el pa&iacute;s. &ldquo;Por fin diferentes organizaciones se encontraron en puntos comunes. Eso ha hecho que la movilizaci&oacute;n tome m&aacute;s fuerza&rdquo;. Habla Sergio Bustos, representante campesino de la Asociaci&oacute;n Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Bustos asiste a los cacerolazos convocados en los barrios de Bogot&aacute; cada noche. &ldquo;Los cacerolazos ni siquiera fueron algo premeditado, fue una iniciativa ciudadana (...) Fue espont&aacute;neo y &uacute;nico&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Para el l&iacute;der campesino, la clave de la inmensa movilizaci&oacute;n es que &ldquo;todo el mundo se identifica con alg&uacute;n reclamo del paro&rdquo;. Sin embargo, recuerda que muchas de las personas que participan en las marchas &ldquo;no se identifican con movimientos pol&iacute;ticos, sino en una indignaci&oacute;n nacional&rdquo;, una de las caracter&iacute;sticas que hace in&eacute;ditas estas protestas. Celis coincide: &ldquo;Hay una importante participaci&oacute;n de capas medias de la poblaci&oacute;n, de gente que no est&aacute; en ninguna organizaci&oacute;n, pero a la que el discurso lleg&oacute;, le convoc&oacute; y sali&oacute; a marchar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un pa&iacute;s sin tradici&oacute;n en movilizaciones masivas</h3><p class="article-text">
        Tradicionalmente, Colombia no ha sido un pa&iacute;s de grandes movilizaciones. Por eso el pa&iacute;s entero mira con estupor c&oacute;mo ni&ntilde;os y personas mayores salen a &ldquo;cacerolear&rdquo; en pijama por las noches. Cincuenta a&ntilde;os de conflicto armado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Timochenko-comandante-Farc-guerrilla-paternidad_0_954004925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre el Estado y la guerrilla de las FARC</a> (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) han atravesado el pa&iacute;s de una manera muy violenta, con consecuencias devastadoras sobre la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la sociedad. &ldquo;La guerra espant&oacute; mucho a la gente, a [la hora de] salir masivamente a las movilizaciones (...) Hab&iacute;a una cultura pol&iacute;tica muy limitada&rdquo;, explica Celis.
    </p><p class="article-text">
        Bajo Ejecutivos siempre conservadores, las instituciones colombianas criticaron y reprimieron los movimientos sociales de manera sistem&aacute;tica. &ldquo;Siempre, todos los Gobiernos, siempre han estigmatizado las protestas como iniciativas guerrilleras en el marco del conflicto para da&ntilde;ar y satanizar lo que suced&iacute;a&rdquo;, lamenta Bustos.
    </p><p class="article-text">
        Pero en la historia de Colombia, este estigma va mucho m&aacute;s all&aacute; de la protesta. <a href="http://www.ens.org.co/wp-content/uploads/2017/02/NOS-HACE-FALTA-COMPENDIO-DE-LA-INVESTIGACI%C3%93N.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n la Escuela Nacional Sindical</a>, entre 1977 y 2011 fueron asesinados 2.975 sindicalistas. Casi 90 cada a&ntilde;o. La violencia ha disminuido, pero no ha desaparecido: en 2018, se registraron <a href="http://ail.ens.org.co/informe-especial/en-2018-crecio-la-arremetida-contra-activistas-y-lideres-sindicales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">28 homicidios</a> contra estos l&iacute;deres sindicales. El movimiento estudiantil tambi&eacute;n ha sido v&iacute;ctima, como demuestra <a href="https://pares.com.co/2019/08/01/universidad-publica-bajo-sospecha-un-aporte-a-la-verdad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un informe publicado por la Universidad Nacional y la Universidad del Pa&iacute;s Vasco</a>. Los investigadores recopilaron 140 casos de asesinatos o desapariciones forzadas en la comunidad acad&eacute;mica, tanto estudiantes como profesores, en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, los l&iacute;deres ambientales son los m&aacute;s golpeados en la actualidad. Solo en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os han sido asesinados 136 defensores del territorio, convirtiendo a Colombia en uno de los tres pa&iacute;ses con m&aacute;s homicidios de este tipo. Bustos recuerda las &eacute;pocas m&aacute;s bajas de movilizaci&oacute;n campesina. &ldquo;La gente dec&iacute;a que prefer&iacute;a conservar su vida antes que meterse en pol&iacute;tica. Prefer&iacute;an su vida&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, eso parece estar cambiando.
    </p><h3 class="article-text">La semilla de la paz germina en los j&oacute;venes</h3><p class="article-text">
        En la esquina de la calle 19 con la carrera cuatro, la polic&iacute;a antidisturbios colombiana dispar&oacute; en la noche del lunes un artefacto a&uacute;n no identificado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/violencia-policial-protesta-conmociona-Colombia_0_967653262.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra la cabeza de Dilan Cruz</a>, un joven que hab&iacute;a asistido a las protestas del paro nacional.  Dilan muri&oacute; la noche del lunes pasado por el traumatismo craneoencef&aacute;lico que le provoc&oacute; el disparo. Ten&iacute;a 18 a&ntilde;os y se iba a graduar del instituto este mismo 26 de noviembre. Sus familiares afirmaron que quer&iacute;a entrar en la universidad, que hab&iacute;a salido a las calles para reclamar una educaci&oacute;n p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a en que Dilan deb&iacute;a graduarse, mientras cientos de colombianos lloraban su muerte en la misma esquina donde le dispararon, Karla P&eacute;rez dejaba de ser una estudiante de la Universidad Nacional de Colombia para convertirse oficialmente en abogada. P&eacute;rez s&iacute; pudo asistir a su graduaci&oacute;n: en medio de la felicidad del d&iacute;a, ella y sus compa&ntilde;eros buscaron el tiempo para recordar al muchacho.
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        &ldquo;Lo que pas&oacute; con Dilan es un gran ejemplo: un joven que sal&iacute;a del colegio y no pod&iacute;a acceder a la educaci&oacute;n superior&rdquo;, dice P&eacute;rez sobre las reivindicaciones estudiantiles que movilizaron a los alumnos en el paro nacional convocado el pasado 21 de noviembre. Para ella, los estudiantes le deben a Dilan y a muchos otros salir a las calles. &ldquo;Los que podemos estar en las universidades tenemos un rol muy importante y una responsabilidad social con todas y todos los j&oacute;venes del pa&iacute;s&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        La firma del acuerdo de paz entre las FARC y el Gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos, de la que se acaban de cumplir tres a&ntilde;os, no ha hecho cesar la violencia en Colombia, pero ha tra&iacute;do cambios. Luis Eduardo Celis considera que &ldquo;gener&oacute; una esperanza de cambio en el pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa esperanza de cambio ha germinado especialmente entre las generaciones j&oacute;venes. &ldquo;Somos las primeras generaciones que vamos a empezar a trabajar en una Colombia libre del conflicto armado. Eso nos permite democratizar la pol&iacute;tica, la educaci&oacute;n, el trabajo (...) Nos permite tener una mayor participaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;, explica Karla P&eacute;rez. Son precisamente los j&oacute;venes los que valoran m&aacute;s negativamente la gesti&oacute;n de Duque, <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/desencanto-democratico-en-colombia-segun-el-barometro-de-las-americas/609399" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el Bar&oacute;metro de las Am&eacute;ricas</a>. Casi la mitad, el 48,2%, se declaran muy insatisfechos con la democracia colombiana, en cifras del DANE.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una maduraci&oacute;n democr&aacute;tica en la sociedad colombiana, y eso se expresa en una juventud que se ha lanzado a las calles&rdquo;, opina Celis. El analista indica que las protestas del paro nacional tambi&eacute;n muestran que &ldquo;la izquierda en Colombia ha dejado de ser marginal&rdquo;. De hecho, las elecciones presidenciales del 2018 ya apuntaron en esta direcci&oacute;n: gan&oacute; Duque, pero por primera vez en la historia del pa&iacute;s pas&oacute; a segunda vuelta un candidato claramente enmarcado en la izquierda, Gustavo Petro, quien recab&oacute; m&aacute;s de ocho millones de votos. Casi el 42% de los sufragios frente al 54% de Duque. &ldquo;Eso muestra que los colombianos tienen un debate fuerte sobre proyectos de sociedad&rdquo;, asegura Celis.
    </p><p class="article-text">
        Este debate se ve en las calles de Colombia, pero tambi&eacute;n en la mesa de negociaciones establecida entre el Comit&eacute; Nacional del Paro y el Gobierno de Duque. Las conversaciones han dado hasta ahora pocos frutos, a pesar de las reiteradas afirmaciones del mandatario de estar dispuesto al di&aacute;logo. Por ejemplo, Duque se ha negado a debatir la disoluci&oacute;n del ESMAD, el cuerpo de antidisturbios policial que se encuentra en el ojo del hurac&aacute;n por la muerte de Dilan, y no se ha pronunciado sobre la mayor&iacute;a de las reivindicaciones de los manifestantes. El Ej&eacute;rcito sigue en las calles. La respuesta del Comit&eacute; ha sido convocar una nueva jornada de huelga general para este 27 de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Bustos asegura que estas movilizaciones van m&aacute;s all&aacute; del Comit&eacute;. Ocurra lo que ocurra con las reivindicaciones del paro, las consecuencias de las movilizaciones de esta semana son mucho m&aacute;s grandes, a su juicio. &ldquo;Vamos a tener m&aacute;s j&oacute;venes organizados, m&aacute;s campesinos, m&aacute;s participaci&oacute;n y m&aacute;s representaci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Romero Sala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/colombia-pierde-miedo-protesta_1_1237589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Nov 2019 20:19:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia pierde el miedo a la protesta: una semana de movilizaciones contra el Gobierno]]></media:title>
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