<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Teresa Villaverde Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/teresa-villaverde-martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Teresa Villaverde Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/517961/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Fordismo familiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/fordismo-familiar_132_9652039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e612ad08-9d36-47c5-8739-77ba4704b40f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fordismo familiar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la clase alta le gusta que el orden se mantenga. Por eso, la producción de personas en estas familias se da en serie: mismos valores, estética, dineros, títulos nobiliarios y empresas, por los siglos de los siglos</p><p class="subtitle">El cabello y el maltrato materno</p></div><p class="article-text">
        Hace un tiempo, haciendo <a href="https://www.pikaramagazine.com/2022/09/creatividad-feminista-para-la-organizacion-biosindical/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un reportaje sobre feminismo sindicalista</a>, escrib&iacute; a Jule Goikoetxea para hacerle unas preguntas. Me respondi&oacute; con un audio de una media hora que era una clase magistral. Creo que si lee esto le dar&aacute; pudor, porque en su d&iacute;a me advirti&oacute; de la chapa que me hab&iacute;a metido. Pero para nada. Era una lecci&oacute;n sobre el papel que tienen las mujeres en la cadena de producci&oacute;n. Perd&iacute; el audio, pero me qued&eacute;, entre otras, con esta frase: &ldquo;Las feministas materialistas reconceptualizamos la producci&oacute;n para hablar de producci&oacute;n de sujetos, las mujeres producen hombres y mujeres modernos, y eso las construye como clase social. Es la producci&oacute;n biopol&iacute;tica que las feministas decoloniales tambi&eacute;n han estudiado mucho, c&oacute;mo se producen los sujetos modernos occidentales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta producci&oacute;n de sujetos se hace, en la actualidad y al menos en occidente, de acuerdo con un modelo productivo, a saber, el de construir sujetos que trabajan, que producen. Y tambi&eacute;n de acuerdo al g&eacute;nero, clase y raza. Se crean sujetos con determinados rasgos, masculinos o femeninos, y otras tantas normas sociales que nos configuran de acuerdo con lo que se espera de nosotras.
    </p><p class="article-text">
        En el libro <em>El tecnofeminismo</em> (creo que he contado esta an&eacute;cdota cien veces, pero es muy ilustrativa), la soci&oacute;loga Judy Wajcman ilustra con el ejemplo del microondas c&oacute;mo se configuran las tecnolog&iacute;as. El microondas fue un aparato ideado por hombres para preparar los alimentos de los submarinos de la marina estadounidense. Al lanzarlo al mercado dom&eacute;stico se hizo pensando en hombres solteros y se colocaron junto a los televisores y lo que llamar&iacute;amos tecnolog&iacute;a de gama alta, o <em>hightech</em>, depende de si estamos m&aacute;s o menos con el <em>Falc&oacute; </em>subido o no.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.timetoast.com/timelines/origen-e-historia-del-horno-microondas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Me imagino esos microondas</a> como aparatos sobrios de l&iacute;neas rectas y unos mandos que recuerdan a los de un coche. Algo similar a los anuncios de afeitado para ellos, donde las cuchillas se agarran a la piel como las ruedas de un Audi a la carretera, para un &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=GRF0Y9XXCXE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apurado perfecto y sin irritaciones con Precision System 6</a>&rdquo;, lo cual debe ser muy distinto a esa &ldquo;piel suave sin dolor ni pringues&rdquo; <a href="https://www.youtube.com/watch?v=X8vF9FVHZRM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que luce una chica venus</a>. El caso es que, tuvieran la idea que tuvieran quienes lanzaron los microondas al mercado, fueron las mujeres que trabajaban fuera y dentro del hogar quienes tuvieron la osad&iacute;a de comprar un producto de gama alta tecnol&oacute;gica para poder cocinar rapidito y alimentar a la prole en el tiempo m&iacute;nimo. Y entonces el microondas pas&oacute; a estar en la secci&oacute;n de electrodom&eacute;sticos y a entrar en el tipo de maquinaria del sector del trabajo del hogar. La reflexi&oacute;n de Wajcman es que la tecnolog&iacute;a, aunque haya sido creada por hombres blancos y lo que siga, no se termina con el primer prototipo, sino que se va configurando a medida de quienes la usan. El mercado adapta esa tecnolog&iacute;a para venderla, claro. Y ah&iacute; es donde las mujeres han intervenido, tambi&eacute;n, en el desarrollo tecnol&oacute;gico en las sociedades modernas.
    </p><p class="article-text">
        Con la producci&oacute;n de personas me imagino un poco lo mismo. Las mujeres se ponen a crear sujetos modernos, como dice Goikoetxea, para que puedan producir, y claro, ah&iacute; entra toda la mierda, porque<strong> </strong>la burocracia y complicaci&oacute;n del sistema acaban convirtiendo el microondas en combi con horno, grill y limpieza pirol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Para que los hombres sean buenos directivos, obreros, etc&eacute;tera, deben tener claro su g&eacute;nero y su clase. Ya s&eacute; que esto no es matem&aacute;tica, porque hay hijos de obrero de la construcci&oacute;n que acaban siendo peluqueros o vistiendo a diario trajes de Zara para ir en metro a trabajar sus 15 horas diarias a una consultora multinacional. Tambi&eacute;n hijas de trabajadoras del hogar que exponen obras en galer&iacute;as independientes o son programadoras en una gran empresa. Pero este tipo de l&oacute;gicas de cambio dentro de las familias, esto que toda familia obrera quiere para su prole -que vivan mejor y con trabajos menos duros-,<strong> </strong>son l&oacute;gicas disruptivas que al capitalismo no le encantan. Le gustan como modelo aspiracional para que te dejes la vida en el trabajo pero, ya sabemos que, si las aspiraciones de la clase obrera se cumplieran, los n&uacute;meros de la clase alta no dar&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Y por eso a esta clase no le gusta mucho lo disruptivo. Su modelo de producci&oacute;n de sujetos es m&aacute;s bien de un fordismo familiar f&eacute;rreo que lleva a la reproducci&oacute;n en serie de los mismos modelos dentro de las mismas familias por generaciones. Los clanes de apellidos compuestos y con guiones son un ejemplo. Las herencias son la forma de perpetuidad, y no digamos las empresas familiares o, m&aacute;s a&uacute;n, los t&iacute;tulos nobiliarios. Las familias basadas en sagas profesionales tambi&eacute;n, aunque vayan un pasito por detr&aacute;s de los amancios y las preyslers. Medicina, abogac&iacute;a, arquitectura, pol&iacute;tica y cosas as&iacute; son profesiones de familia. De clanes. Pero cuando se lanza al mercado esta idea, pasa como con el microondas, que el uso que se hace de estas personas va configurando y perfeccionando el prototipo de sujeto a producir. Y, como las mujeres son las que producen esos sujetos, acaban apropi&aacute;ndose de esa producci&oacute;n como del microondas. Y pasa tambi&eacute;n que, entonces, las mater familia de sagas fordistas se ven acopl&aacute;ndose como pueden para que la cadena siga funcionando, porque es su deber. Eso s&iacute;, muchas veces la producci&oacute;n no est&aacute; del todo bajo su mano: hay cuidadoras, internas, trabajadoras del hogar que quiz&aacute; puedan meter baza en esto de la crianza. Pero son las mater familias las que velan por que contin&uacute;e la serie.
    </p><p class="article-text">
        Me baso en varias historias reales -de terror-. Las c&aacute;balas de una madre de familia numerosa actual, en la treintena y viviendo en Madrid, para conseguir que a sus hijos e hijas les aceptaran en el mismo colegio con cach&eacute; en el que hab&iacute;a estudiado su marido, el padre de las criaturas, y antes que &eacute;l el padre de este. Hab&iacute;a que rascar puntos por aqu&iacute; y por all&aacute; bas&aacute;ndose en aparcar el coche tres veces por semana en una calle situada en el per&iacute;metro de no m&aacute;s de 200 metros del centro, hacer la compra en al menos tres tiendas del barrio y vivir a no m&aacute;s de un kil&oacute;metro. Estoy exagerando, s&iacute;, pero los logaritmos que esa mujer ten&iacute;a que resolver para poder continuar fabricando el mismo prototipo una y otra vez no los resolv&iacute;a ni ning&uacute;n electrodom&eacute;stico dise&ntilde;ado para facilitar el trabajo del hogar. Otro ejemplo: padre de familia, pol&iacute;tico y arquitecto. Que las ni&ntilde;as no le salieran por la rama de la construcci&oacute;n le dio m&aacute;s igual -al fin y al cabo, eran chicas y se dedicaron a la comunicaci&oacute;n-, pero que no votaran al mismo partido que la familia era una traici&oacute;n, y as&iacute; lo dej&oacute; claro la madre. Aquello introduc&iacute;a un eslab&oacute;n roto de la cadena que estropeaba toda la producci&oacute;n fordista de aquella familia. Y no digamos ya que te salga un hijo maric&oacute;n, y si encima eres del opus muy opus o del yunque o suced&aacute;neos, el acab&oacute;se. O que la ni&ntilde;a se corte el pelo &ldquo;a lo chico&rdquo; o se tat&uacute;e algo. Algo tan simple puede servir, a veces, para dar un disgusto a una familia fordista y hacer saltar por los aires la producci&oacute;n. Y junta las rodillas al sentarte, ni&ntilde;a, y ponte la camisa por dentro del pantal&oacute;n, chaval, y no digas palabrotas ni gesticules tanto, bonita; y no seas tan amanerado, ni&ntilde;o. Y todos los detalles y frustraciones, anhelos y expectativas que se nos puedan ocurrir.
    </p><p class="article-text">
        En las pelis yankis el fordismo familiar lo ilustra muy bien la obsesi&oacute;n por que los hijos e hijas vayan a la misma universidad que el padre/madre, de la Ivy League, claro, porque si no para qu&eacute;. Universidades privadas de entre las mejores del mundo, seg&uacute;n aseguran los rankings del imperialismo. La obsesi&oacute;n se puede trasladar incluso a que se enrolen en la misma fraternidad o sororidad que sus progenitores, donde pasar&aacute;n los mismos ritos de iniciaci&oacute;n y aprender&aacute;n los mismos c&oacute;digos perennes.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es claro: es necesario que esas personas perpet&uacute;en las relaciones y los contactos que interesan. Hay que mantener el estatus. Y m&aacute;s all&aacute;, si la ni&ntilde;a tiene que tocar el piano y hacer ball&eacute; y hablar ingl&eacute;s, y el ni&ntilde;o a la h&iacute;pica y al barco y al club de golf que ya se tomar&aacute; un whisky si no se le da bien el palo, pues se fuerza y punto. Mi compa&ntilde;era Tamia Quima, que tiene una mentalidad m&aacute;s empresarial que yo porque para eso existe la especializaci&oacute;n del trabajo, me dice que le gusta el concepto porque el fordismo reduce los tiempos de producci&oacute;n de una empresa, y tambi&eacute;n los de producci&oacute;n de una persona -a&ntilde;adir&iacute;a yo- porque as&iacute; no tienes que plantearte entender mucho a tu hija: tu hija es como t&uacute;, ya est&aacute;. Pero al mismo tiempo, dice Quima, implica que la sociedad se cree a base de familias iguales, ancladas a los mismos pensamientos y con los mismos valores perpetu&aacute;ndose, bloqueando la diversidad y el debate: &ldquo;En las redes sociales, por ejemplo, nos est&aacute;n vendiendo esa idea: familias en serie, la mujer perfecta que es madre, va a misa y tiene un buen marido&rdquo;. Y de ah&iacute; que las presiones de la clase alta por perpetuarse est&eacute;n contrapuestas a la aspiraci&oacute;n de la clase obrera por mejorar. Unas veces lo hace imitando los patrones del sujeto producido por el fordismo, pr&aacute;ctica que no suele tener mucho recorrido m&aacute;s all&aacute; de vestir como el enemigo, pero de Inditex. Otras veces, el camino para lograrlo es con conciencia de clase, reivindicaciones en favor de lo p&uacute;blico y lucha sindical.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://tienda.pikaramagazine.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo anuario en papel de </a><a href="https://tienda.pikaramagazine.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pikara Magazine</em></a><a href="https://tienda.pikaramagazine.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>hemos tratado, entre otras cosas, el tema de las familias como concepto amplio: desde el concepto de familia elegida que viene de los movimientos LGTBIQ+ hasta los roles mis&oacute;ginos en los que se ha encajado, por ejemplo, a madrastras y suegras. Porque si hay algo que las feministas queremos romper es el fordismo familiar. Porque oprime, encasill&aacute;ndonos en roles que casi nunca nos encajan.<strong> </strong><a href="https://www.pikaramagazine.com/pikara-magazine-una-familia-de-10/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Queremos familias disruptivas</a>, pero peleamos contra sagas de familias numerosas<strong>.</strong> Aun as&iacute;, somos m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/fordismo-familiar_132_9652039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Oct 2022 04:02:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e612ad08-9d36-47c5-8739-77ba4704b40f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="762000" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e612ad08-9d36-47c5-8739-77ba4704b40f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="762000" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Fordismo familiar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e612ad08-9d36-47c5-8739-77ba4704b40f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora que todo el mundo odia el periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/ahora-mundo-odia-periodismo_132_9182079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da4be8d2-fb1a-47d0-a856-cacacf2d1376_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora que todo el mundo odia el periodismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso Ferreras-Villarejo es el último, pero es uno más. Si conoces a alguien que todavía no sabe dónde está el periodismo, pásale este artículo.</p><p class="subtitle">‘Ok Diario’ da la exclusiva sobre nuestro informe de violencias machistas en medios</p></div><p class="article-text">
        Todo el mundo odia a los periodistas. Y a las periodistas. En esto hay inclusi&oacute;n. El Periodismo con may&uacute;sculas ya no existe, dicen, a nadie le interesa que siga. La muerte de Dios, la relatividad de la ciencia y la muerte del discurso. No nos queda nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bueno, s&iacute;, queda una pregunta que hacer a quienes se sorprenden: &iquest;de verdad? Que la nueva vieja extrema derecha lleva tiempo utilizando los medios para sus fines <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/04/de-los-memes-al-prime-time-auge-de-la-extrema-derecha-en-los-medios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya se ha publicado, hay incluso estudios</a>. A estas alturas, deber&iacute;a saberse en cada rinc&oacute;n del Estado que La Sexta es propiedad de Atresmedia, conglomerado medi&aacute;tico que al mismo tiempo que vende izquierda te da derechazos con Susanna Griso y Vicente Vall&eacute;s en Antena 3. Por cierto, Griso y Ferreras est&aacute;n nominados a los premios Iris 2022 que otorga la Academia de Televisi&oacute;n y de las Ciencias y las Artes del Audiovisual. As&iacute; se entiende mejor que la maquinaria propagand&iacute;stica -del r&eacute;gimen- se haya puesto en marcha rapidito despu&eacute;s de los audios de Ferreras-Villarejo para virar el foco hacia Pablo Iglesias y su supuesta propuesta electoral contra Yolanda D&iacute;az.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quienes se sorprenden, deben creer que todo esto es novedad. Pues no. Los complots pol&iacute;tico-medi&aacute;ticos para desestabilizar a gobiernos o partidos adversarios eran tambi&eacute;n del gusto de la derecha cl&aacute;sica popular y de la &ldquo;izquierda&rdquo;, socialista pero no, de toda la vida. A estas alturas ya sabemos que el 11M no fue la ETA, pero aqu&iacute; no ha pasado nada y el director que alent&oacute; la mentira durante a&ntilde;os dirige otro medio y sigue en el panorama medi&aacute;tico. Tambi&eacute;n sabemos que el exministro de Interior Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az se reuni&oacute; con Villarejo para desestabilizar a Catalunya elaborando denuncias para ello -un caso tipo Watergate que aqu&iacute; no provoc&oacute; ni la dimisi&oacute;n del entonces ministro-; que unos chavales de Altsasu est&aacute;n en la c&aacute;rcel por terrorismo cuando no hab&iacute;a banda terrorista; que cuando gobernaba Aznar se cerr&oacute; un peri&oacute;dico entero, <em>Egunkaria, </em>y se tortur&oacute; al que era su director.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso podr&iacute;amos a&ntilde;adir complots medi&aacute;ticos que no tienen relaci&oacute;n directa con el poder -en el sentido de poder-partido-v&iacute;a-telef&oacute;nica-, pero que sirven para mantener el orden de las cosas y el aleccionamiento a la poblaci&oacute;n. Por ejemplo, el circo medi&aacute;tico de las desapariciones forzosas de las ni&ntilde;as de Alc&agrave;sser, que tan bien describe Nerea Barjola, como aleccionamiento hacia las mujeres mediante el terror sexual. O, yo qu&eacute; s&eacute;, <em>Callejeros </em>como aleccionamiento social: si no quieres ser lumpen y acabar como esta gente, trabaja y no te drogues, no te salgas de la fila o caer&aacute;s en la desgracia y, adem&aacute;s, ser&aacute;s el hazmerre&iacute;r del resto. O programas como <em>El jefe infiltrado </em>-ese jefe que puede estar en todas partes, como Dios-. Imagino oficinas, f&aacute;bricas, bares donde el personal sospecha de esa compa&ntilde;era que acaba de llegar por si acaso es la jefa, y ejercen su trabajo de forma ejemplar delante de ella y tal. Agobi&aacute;ndola con adulaciones y demostraciones de val&iacute;a: &ldquo;Hago las horas extra que haga falta, sin cobrar, esto es un barco y tenemos que remar todas juntas, faltar&iacute;a m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; tantos ejemplos. Los medios de comunicaci&oacute;n de masas, los de las grandes cabeceras y salvo honrosos ejemplos de profesionales del periodismo, no sirven para informar sino para crear un relato que mantenga lo que hay. Esa es su funci&oacute;n principal. Y mezclan informaci&oacute;n real y &uacute;til con la propaganda necesaria para perpetuar el poder, porque as&iacute; se logra la sensaci&oacute;n de verdad. Mezclan a los propagandistas con periodistas para dar autoridad a sus informaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece una obviedad, pero la semana pasada nos llev&aacute;bamos las manos a la cabeza con los audios de Ferri (no es un barco, no es periodista, &iquest;qu&eacute; es?) en los que se hablaba de desestabilizar a Podemos con noticias falsas. A pesar de que ya hubo una querella por financiaci&oacute;n ilegal llegada desde Venezuela que qued&oacute; archivada, despu&eacute;s de entretener a la justicia con noticias inventadas de <em>Ok diario</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La financiaci&oacute;n de este peri&oacute;dico, por cierto, es <a href="https://www.elsaltodiario.com/medios/dos-mil-palabras-editora-ok-diario-recibido-345000-decenas-contratos-gobiernos-partido-popular" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de sobra conocida</a>, pero sus integrantes copan tertulias en todas las televisiones -aunque Eduardo Inda haya servido de tonto &uacute;til y haya sido expulsado de <em>La Sexta</em> despu&eacute;s de los audios-. Que no quede ni un falso debate sin un falso periodista fascista en &eacute;l, esa es la consigna. A pesar de ser quienes m&aacute;s tienen que reconocer se permiten tratar de desprestigiar a otros medios, <a href="https://okdiario.com/espana/irene-montero-gasta-13-440-informe-mordaza-190-articulos-prensa-que-acusa-machistas-8615114" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como </a><a href="https://okdiario.com/espana/irene-montero-gasta-13-440-informe-mordaza-190-articulos-prensa-que-acusa-machistas-8615114" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pikara Magazine</em></a> -todo vale con tal de <a href="https://www.elmundotoday.com/2022/07/irene-montero-irene-montero-irene-montero-irene-montero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arremeter contra Irene Montero</a>- por recibir dinero p&uacute;blico, transparente, y hacer lo que tienen que hacer, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2022/02/ok-diario-da-la-exclusiva-sobre-el-informe-de-violencias-machistas-en-medios-de-pikara-magazine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya contamos hace un tiempo</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/pikara/vigilar-castigar-oltra_132_9145847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo hacen porque funciona</a>. Porque no queremos la verdad, sino que nos digan que nuestros enemigos son malos. Que nos reafirmen en nuestras ideas, aunque lo hagan sin ninguna prueba. Aunque lo que se denuncie de nuestras adversarias sea algo habitual, legal y &eacute;ticamente correcto. Que planee siempre la sospecha, por si acaso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora todo el mundo odia el periodismo porque todav&iacute;a hay quien piensa que el periodismo son Ferreras e Inda, que el periodismo est&aacute; en los programas de tertulias, en los medios levantados y sostenidos con grandes dosis de dinero de alg&uacute;n partido pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora todo el mundo odia el periodismo porque olvidamos que hay quien s&iacute; sigue haciendo periodismo: los medios independientes. Independiente es que tu l&iacute;nea editorial no la marque nadie m&aacute;s que tus periodistas y en funci&oacute;n de criterios informativos, por eso de cumplir con el derecho a la informaci&oacute;n. Que los temas que saques tengan que ver con lo que crees que es importante para la ciudadan&iacute;a o, al menos, para quien te lee. Sin mentir, claro. Sin agendas privadas y ocultas. <a href="https://www.pikaramagazine.com/ideario/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No digo con objetividad</a>, pero s&iacute; con honestidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los medios independientes hacemos periodismo con el sost&eacute;n econ&oacute;mico, sobre todo, de las personas que est&aacute;n suscritas. Gracias a nuestras lectoras. Lo hacemos con una agenda propia y una mirada determinada sobre el mundo, pero nuestro inter&eacute;s &uacute;ltimo no es mantener en el poder a los poderosos para que sigan haciendo tropel&iacute;as a cambio de un buen dinero que nos permita sentirnos poderosas tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los medios independientes estamos atados a la precariedad: la falta de recursos nos impide hacer todas las investigaciones que querr&iacute;amos. Pero seguimos y esperamos vuestras suscripciones con ansia, porque son bocanadas de aire.&nbsp;Porque por cada pieza informativa rigurosa que conseguimos sacar, los grandes medios han tenido recursos para repetir una mentira mil veces. 
    </p><p class="article-text">
        A los medios independientes se nos acusa de estar pagados por Podemos porque la derecha medi&aacute;tica y pol&iacute;tica quiere desacreditar a quienes, cuando no cobramos de agendas ocultas, sacamos sus verg&uuml;enzas. Porque no pueden soportar que exista -y subsista- otro modelo medi&aacute;tico del que la gente se pueda fiar m&aacute;s.&nbsp;Porque se les olvida que existimos antes de Podemos y que seguiremos despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora que todo el mundo dice que odia el periodismo, recordemos que el periodismo no est&aacute;, por regla, en el <em>prime time</em>, ni -salvo periodistas excelentes, como siempre- en las cabeceras m&aacute;s conocidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El periodismo est&aacute; en otro lado. Aunque es verdad que, si eres de derechas, lo tienes dif&iacute;cil. Casualmente, ning&uacute;n medio independiente lo es. <a href="https://www.pikaramagazine.com/suscripciones-en-papel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Suscr&iacute;bete</a>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/ahora-mundo-odia-periodismo_132_9182079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2022 04:01:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/da4be8d2-fb1a-47d0-a856-cacacf2d1376_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="131332" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/da4be8d2-fb1a-47d0-a856-cacacf2d1376_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="131332" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ahora que todo el mundo odia el periodismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/da4be8d2-fb1a-47d0-a856-cacacf2d1376_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vigilar y castigar: Oltra y las otras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/vigilar-castigar-oltra_132_9145847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4ed4989-4efd-4d30-b243-8f43a5044719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vigilar y castigar: Oltra y las otras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia organizada de hostigamiento a las feministas más visibles es obvia, pero cuando viene también de supuestas compañeras es agotadora. Tenemos muchos frentes abiertos. Centremos el tiro</p><p class="subtitle">Vale ya, joder</p></div><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana me levantaba viendo en v&iacute;deo una entrevista a Maite T. M., la chica de la que abus&oacute; Luis Eduardo Ram&iacute;rez cuando estaba en un centro de acogida de menores en Valencia. Ten&iacute;a 14 a&ntilde;os cuando pas&oacute;. En la entrevista ella cuenta su historia, tremenda, y el entrevistador intercala sus declaraciones con las de otro se&ntilde;or que lo que hace es cargar contra M&oacute;nica Oltra. De hecho, en el t&iacute;tulo del mismo v&iacute;deo aparece el nombre de la pol&iacute;tica. Y el del abusador no. Es Luis Eduardo Ram&iacute;rez, pero para los medios es el exmarido de M&oacute;nica Oltra. Aj&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Oltra fue c&oacute;mplice, adelante con ella, pero el uso medi&aacute;tico que se est&aacute; haciendo del caso es parte de una estrategia pol&iacute;tica reaccionaria clara. En la entrevista, la m&uacute;sica de culebr&oacute;n y las caras circunspectas del que hace de periodista se saltan las pautas de todas las gu&iacute;as sobre cobertura de violencias machistas en las que se pide que estos casos no se traten como sucesos lacrim&oacute;genos. Que no se apele al sentimentalismo sino a las din&aacute;micas estructurales. En parte del relato medi&aacute;tico de este caso el problema no es el machismo ni el patriarcado. El problema es M&oacute;nica Oltra, que es mala.
    </p><p class="article-text">
        Y claro que te creemos, Maite. Eso no quita para que pongamos en duda lo que dicen de Oltra o, al menos, para que se&ntilde;alemos que no nos gusta c&oacute;mo lo dicen, c&oacute;mo narran el caso. Nosotras, adem&aacute;s, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2022/02/ampararse-en-la-presuncion-de-inocencia-para-culparlas-a-ellas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sabemos respetar la presunci&oacute;n de inocencia</a> sin caer en la presunci&oacute;n de falsedad de la v&iacute;ctima. De eso muchos medios tienen que aprender, pero no quieren. Porque nunca nos creen pero ahora s&iacute;, porque les viene bien para atacar a su adversaria pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso es que ve&iacute;a este v&iacute;deo y c&oacute;mo se extend&iacute;an las cr&iacute;ticas a Irene Montero &ndash;que siempre pilla&ndash; por no haberse pronunciado contra su compa&ntilde;era, y herv&iacute;a de rabia. No es por casualidad, hiervo porque esto es una estrategia para agotarnos. Si la denuncia no prospera o si la sentencia dice que la acusada es inocente, ya da igual, porque se han llenado titulares y tertulias con la duda. Y si Oltra es culpable ir&aacute;n a por Montero por no haberla defenestrado desde el principio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo la amenaza de denuncia es ya parte de la estrategia de desgaste, y de esto en <em>Pikara Magazine </em>sabemos un poco. Estas amenazas no solo vienen de la mano de partidos pol&iacute;ticos y organizaciones articuladas. A veces, las amenazas vienen por parte de personas particulares que hacen uso de ellas para que no escribamos lo que queremos escribir; o para atacar a quien escribe si no le gusta su orientaci&oacute;n sexual; o para evitar que sigamos haciendo activismo feminista. Y el hecho de que personas particulares hagan uso del recurso judicial, aunque solo sea como amenaza, creo que tiene que ver con que la estrategia de judicializaci&oacute;n a escala estructural y organizada funciona. Funcionan las demandas por difamaci&oacute;n cuando una mujer hace p&uacute;blico que ha sido maltratada, funciona querellarse con Ada Colau aunque luego la querella se archive.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La estrategia podr&iacute;a resumirse, citando el t&iacute;tulo del libro de Michel Foucault, como vigilar y castigar. En una sociedad en la que imperan la imagen y el relato es sencillo marcar, se&ntilde;alar y hostigar a alguien. La estrategia est&aacute; calando incluso en los propios movimientos de base, entre supuestas compa&ntilde;eras. No es necesario denunciar judicialmente, basta con la denuncia y el se&ntilde;alamiento en redes y en los espacios de militancia.
    </p><p class="article-text">
        De esto tampoco hablo de o&iacute;das, lo he visto, lo veo, creo que lo estamos viendo todas. Vigilar y castigar se ha puesto de moda muchas veces. Todo el mundo ha o&iacute;do historias de vecinos y vecinas que se denunciaban durante el r&eacute;gimen franquista. La polic&iacute;a de balc&oacute;n durante la pandemia fue otro recordatorio de que el peor polic&iacute;a es el que cada una llevamos dentro. Vigilar y castigar es linchar a alguien a quien consideras tu igual, que puede que hasta viva en tu barrio y comparta tus espacios, poniendo su cara en redes y acus&aacute;ndole de esto o lo otro en vez de acercarte a charlar con ella primero. En vez de discutirlo en asambleas o tomando algo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vigilar y castigar es la estrategia de los mis&oacute;ginos, de la extrema derecha, de los medios de comunicaci&oacute;n pagados por esa derecha. Cuando se convierte en la estrategia de los movimientos de base, en la nuestra, deber&iacute;amos pararnos a pensar qu&eacute; estamos haciendo. Y no hablo de mediar en casos de violencia o abusos que se dan en los espacios de izquierdas, sino de azuzar p&uacute;blicamente a quienes en principio est&aacute;n con nosotras, militando por y para lo mismo, porque han dicho o hecho algo mal &ndash;o medio mal, o algo que no nos gusta&ndash;. Hablo de condenar a esa persona al ostracismo y expulsarla de espacios que consideraba seguros. Hablo de ser incapaces de sentarnos a charlar &ndash;entre supuestas compa&ntilde;eras&ndash;, de decirnos las opiniones y cr&iacute;ticas de una forma constructiva. Hablo de lincharnos entre nosotras, de desgastarnos desde dentro. Como si no tuvi&eacute;ramos bastante con el odio que nos llega de fuera, con las estrategias reaccionarias para acallar a las que queremos hablar, defender y ser lo que nos d&eacute; la gana para que todo el mundo sea m&aacute;s libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Miro un poco m&aacute;s Twitter &ndash;consultar&eacute; con mi psic&oacute;loga por qu&eacute; me gusta flagelarme&ndash; y a una tuitera jurista con muchos <em>followers</em> lo que le molesta es que la ministra de Igualdad haga pol&iacute;ticas de igualdad y no de industria porque, claro, lo importante es lo material mal entendido &ndash;el precio de la gasolina y no los sentimientos&ndash;. Qu&eacute; m&aacute;s da que haya ministerios para todo. Yo quiero que se dediquen todos a lo que yo ponga hoy en Twitter que es relevante porque quiero meterme con otras feministas antes que se&ntilde;alar a cualquier machirulo. Luego entro en Instagram y el mensaje es de un colectivo LGTBIQ+ cercano contra una compa&ntilde;era cercana, con m&aacute;s visibilidad medi&aacute;tica que dicho colectivo, que lucha por los derechos LGTBIQ+. En fin. Gracias, t&iacute;as.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/vigilar-castigar-oltra_132_9145847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2022 04:00:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b4ed4989-4efd-4d30-b243-8f43a5044719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="192784" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b4ed4989-4efd-4d30-b243-8f43a5044719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="192784" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vigilar y castigar: Oltra y las otras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b4ed4989-4efd-4d30-b243-8f43a5044719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esto también es sumisión química]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/sumision-quimica_132_8910268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8405efe-7111-49ef-8625-0deaf4365a6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esto también es sumisión química"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es necesario utilizar una droga que anule la voluntad de una mujer para estar sometiéndola químicamente. Esperar a que esté muy borracha también es una forma de sumisión química y, como todo sexo mediante sumisión, es violación. Y, amigas, tenemos algunas propuestas para la autodefensa.</p><p class="subtitle">El rol de la masculinidad en la violación y la cultura de la violación</p></div><p class="article-text">
        Cuando estudiaba en la universidad, un par de compa&ntilde;eros de clase contaban, entre risas siempre, c&oacute;mo algunos fines de semana se levantaban a las seis de la ma&ntilde;ana para ir a la puerta de una discoteca de Pamplona a ver qu&eacute; ca&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. A ver qu&eacute; ca&iacute;a. Lo que quer&iacute;an que cayera, claro, era alguna t&iacute;a que estaba borracha y a la que era f&aacute;cil ligarse y llevarse a casa, estando ellos frescos como lechugas, reci&eacute;n levantados. Nunca supe si lo hac&iacute;an de verdad o era una fantas&iacute;a que no terminaron de llevar a cabo. En cualquier caso, se me ha quedado grabado porque me incomodaba much&iacute;simo a pesar de que sonre&iacute;a y negaba con la cabeza en plan &ldquo;vaya par&rdquo;. Se me ha quedado grabado, sobre todo, porque entonces dec&iacute;a que eran unos asquerosos, pero ahora s&eacute; qu&eacute; nombre les pongo: violadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del mismo c&iacute;rculo de gente de la universidad eran algunas voces que me negaban, cuando empec&eacute; a ser colaboradora de <em>Pikara Magazine</em>, que existiera el patriarcado. Ya. Pues no solo existe, sino que esa cultura asquerosa, violadora, sigue siendo aplaudida tal cual hoy en d&iacute;a tambi&eacute;n. Esa cultura que acepta someterlas a ellas &ndash;a nosotras&ndash;, no contar con nuestra opini&oacute;n. No considerarnos iguales. Entre ellos son colegas que se tratan de cracks. Nosotras somos las otras, las subalternas, los complementos de juego. De ah&iacute; los consejos entre maromos para poner los cuernos a sus mujeres con las que no se atreven a tener una relaci&oacute;n abierta porque, claro, eso implica negociar y ceder. De ah&iacute; los consejos entre puteros para que no les pille su esposa, su facilidad para consumirnos sin pesta&ntilde;ear y sus puntuaciones sobre esas mujeres que consumen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; tambi&eacute;n lo que ha aparecido <a href="https://twitter.com/minisashas/status/1513771062739324930?s=20&amp;t=kKpy9naEy0_u6JIkhslgYQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en mi muro de Twitter</a>. El Xokas, un gamer, youtuber, twitcher o lo que sea, un t&iacute;o con un mill&oacute;n de personas seguidoras, alaba a un amigo suyo que tiene, dice, &ldquo;un trucazo&rdquo;: no beber mientras ellas &ndash;nosotras&ndash; nos ponemos hasta las trancas para &ldquo;controlar la situaci&oacute;n&rdquo; y que todo sea m&aacute;s f&aacute;cil. Claro. Someternos, no contar con nuestra palabra. No considerarnos iguales, sujetas de derechos plenos. No tener en cuenta nuestro consentimiento y violarnos, vaya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un amigo publicista, que tiene que hacer una campa&ntilde;a de alerta sobre la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica para el Gobierno de una comunidad aut&oacute;noma, me pidi&oacute; consejo para tener clara la perspectiva. Lo de la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica est&aacute; volviendo a ser una movida de primer orden a ra&iacute;z de varios casos denunciados en bares de Madrid. Lo coment&eacute; un poco con mis compa&ntilde;eras Andrea Momoitio e Irantzu Varela y le dimos nuestra opini&oacute;n. Centrarte en ellos y no en nosotras, asust&aacute;ndonos con el cuento de &ldquo;Tened cuidado porque hay hombres muy malos que os pueden drogar para someteros&rdquo;. No extender el terror sexual. Centrarte en ellos y decirles que no violen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Centrarte en ellos para decirles que es tremendo que eroticen un cuerpo casi inerte. Centrarte en ellos para decirles que someter no es solo la premeditaci&oacute;n de comprar una droga para anular nuestra voluntad. Someter tambi&eacute;n es esperar a que estemos borrachas, a que seamos m&aacute;s f&aacute;ciles. Someter tambi&eacute;n es ponernos dobladas a chupitos mientras t&uacute; bebes zumos, Xocas, y esperas tu momento. Someter tambi&eacute;n es cuando lo haces con tu novia, que est&aacute; pedo pero a ti te da igual. Someter es todo eso, se&ntilde;ores, a ver si les entra en la cabeza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que centrarnos en ellos para no re&iacute;rles las gracias, para no sonre&iacute;r negando con la cabeza y diciendo &ldquo;vaya par&rdquo;. Para no alabar el trucazo de tu amigo violador. Tenemos que centrarnos en ellos para tener claro qu&eacute; es someter y qu&eacute; es violar y, cuando lo vemos, pararles los pies y no permitirlo. Y ellos, vosotros, ten&eacute;is que centraros y entender que est&aacute;is violando. Y dejar de hacerlo. 
    </p><p class="article-text">
        El alcohol tambi&eacute;n es una forma de sometimiento y follar con alguien a quien sometes es violar. Y esto no va de la historia del hombre malo mal&iacute;simo que echa droga en las copas de las mujeres cuando se despistan &ndash;que tambi&eacute;n existe, claro&ndash;. Esta es una historia m&aacute;s com&uacute;n y mundana, la de todos esos t&iacute;os que no drogan ni incitan a beber. Que solo esperan. Y entonces no ven que eso tambi&eacute;n es sumisi&oacute;n qu&iacute;mica. Que eso tambi&eacute;n es violaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En la misma conversaci&oacute;n en la que hablaba con mis compa&ntilde;eras sobre la perspectiva de una buena campa&ntilde;a que alerte de la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica, habl&aacute;bamos de una idea que nos ronda la cabeza hace tiempo: mujeres poni&eacute;ndose como cebo para violadores por las noches para pillarles, para vengarnos, con un grupo esperando agazapado para cuando ellos piquen. S&iacute;, como en cierta pel&iacute;cula que no voy a mencionar expl&iacute;citamente para no hacer spoiler. Parecido a esa pel&iacute;cula pero en grupo, no solas, porque, como dice Irantzu Varela, la protagonista fracasa porque su estrategia no es colectiva, sino individual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ser&iacute;a m&aacute;s inteligente &ndash;y menos peligroso, y menos cansado, que vaya trabajo nos dais&ndash; que simplemente empecemos todas a difundir por ah&iacute; el rumor de que hay comandos de t&iacute;as haci&eacute;ndose las borrachas para pillar a violadores. Solo con la idea, si es demasiado potente, podemos hacer que duden &ndash;que dud&eacute;is&ndash; antes de violar a alguien sometida por el alcohol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si acaso. Por si no est&aacute; borracha como parece. Por si os pillan. Tened cuidado.&nbsp;No viol&eacute;is. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/sumision-quimica_132_8910268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2022 04:01:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d8405efe-7111-49ef-8625-0deaf4365a6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243478" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d8405efe-7111-49ef-8625-0deaf4365a6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243478" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Esto también es sumisión química]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d8405efe-7111-49ef-8625-0deaf4365a6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia sexual,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Es como si fuera normal" soportar las violencias digitales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/si-fuera-normal-soportar-violencias-digitales_132_8519516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bbbebc2-9341-4b64-8f66-ea8a08130c99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Es como si fuera normal&quot; soportar las violencias digitales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace unos días, Loreto Arenillas, diputada de Más Madrid, exponía en el Congreso una fotografía no deseada que le había llegado a su móvil, poniendo sobre la mesa el problema que suponen las violencias digitales</p><p class="subtitle">Tu móvil patas arriba o cómo romper el círculo de control, vigilancia y 'dueñidad'</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No hay una sola mujer a la que le guste recibir una 'fotopolla' no deseada<strong>.</strong> Ni una. Acabemos con la violencia digital&rdquo;. Estas palabras las pronunci&oacute; Loreto Arenillas, diputada de M&aacute;s Madrid, el pasado jueves 18 en el Congreso. Lo hac&iacute;a sosteniendo su m&oacute;vil con una foto, pixelada por ella misma, de un pene. Hab&iacute;a recibido la foto sin su consentimiento. Arenillas quer&iacute;a concienciar as&iacute; sobre la violencia digital: &ldquo;Es como si fuera normal quedarnos calladas despu&eacute;s de haber recibido un pene, como si fuera un peaje que tenemos que pagar por ser mujeres&rdquo;, dijo. Y es cierto. Las violencias digitales, lo decimos siempre desde <em>Pikara Magazine</em>, lo &uacute;nico que tienen de digital es el canal. Nos violentan, nos asustan, nos generan malestar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo conclu&iacute;a el informe hecho por Calala Fondo de Mujeres, en el que colaboramos en 2020, <a href="https://calala.org/wp-content/uploads/2020/06/violencias-online-hacia-activistas-calala-2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Las violencias machistas en l&iacute;nea hacia activistas&rsquo;</a>. En 2018 <a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/12/el-estado-espanol-desprotege-a-las-mujeres-ante-las-violencias-digitales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presentamos en el Congreso de los Diputados</a>, junto a la abogada Laia Serra y con la colaboraci&oacute;n, de nuevo, de Calala Fondo de Mujeres y Front Line Defenders, un <a href="https://lab.pikaramagazine.com/wp-content/uploads/2019/06/VIOLENCIAS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> jur&iacute;dico con recomendaciones para atajar este tipo de violencias. Entre esas recomendaciones alert&aacute;bamos de que el Estado estaba incumpliendo con sus obligaciones internacionales al no monitorizar este tipo de violencias. Solo registr&aacute;ndolas podremos empezar a prevenirlas, sancionarlas y, sobre todo, repararlas y garantizar su no repetici&oacute;n, algo que ya se&ntilde;ala el Convenio de Estambul. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s ha habido pocos avances. Lo &uacute;ltimo que sabemos del informe es que pas&oacute; de la Comisi&oacute;n de Peticiones a la Comisi&oacute;n de Igualdad, pero nada m&aacute;s. En enero de 2021 se reform&oacute; la Ley 5/2008 de Catalu&ntilde;ny del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista. <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/01/la-violencia-las-criaturas-violencia-machista-la-reforma-ley-catalana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entre las modificaciones</a> que se hicieron, se incluyeron las violencias digitales como violencias machistas. Un paso m&aacute;s que, por ahora, parece lejos de darse a escala estatal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha tenido que ser una v&iacute;ctima de estas violencias, v&iacute;ctima y diputada, quien vuelva a poner el foco en la importancia de enfrentar el problema, y lo hac&iacute;a con esa frase tan clara: &ldquo;Es como si fuera normal&rdquo;. Sin embargo, no lo es, y la frecuencia con la que ocurre alerta de la gravedad del problema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el informe de Calala sobre las violencias machistas en l&iacute;nea se hicieron 319 encuestas, combinadas con entrevistas en profundidad. De las personas que respondieron, el 88,59% fueron mujeres, el 9,78%, hombres y el resto, personas no binarias. Las encuestadas agredidas se identificaban como mujeres activistas en muchos casos, eran perfiles con visibilidad y alcance. Tambi&eacute;n se identificaban como pertenecientes a grupos o posiciones no hegem&oacute;nicas, LGTBIQ o relacionadas con la diversidad sexual y de g&eacute;nero; as&iacute; como perfiles racializados, anticoloniales y migrantes. El estudio concluy&oacute; que cuanto m&aacute;s variables interseccionaban en el perfil, mayor era el nivel de violencia. Esto da una idea de por d&oacute;nde van los tiros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos que arroj&oacute; el estudio no son definitivos, pero pueden dar una idea del fen&oacute;meno: el 82,61% de las participantes se hab&iacute;an visto afectadas por violencias digitales. Un 65,71% reconoci&oacute; haber sido violentada en Twitter, un 73,37%, en Facebok y un 30,04, en Instagram. Un 61,75% denunciaba violencias por mensajer&iacute;a instant&aacute;nea. Probablemente las cifras de esta &uacute;ltima red social hayan subido estos a&ntilde;os. Instagram ya no es el para&iacute;so de fotos cuquis que era en 2018. Pero lo que es seguro es que este tipo de violencia no ha ido a menos. M&aacute;s bien al contrario. As&iacute; se intuye del hecho de que mujeres como Cristina Fallar&aacute;s o Ada Colau hayan decidido dejar Twitter, una red especialmente beligerante -de hecho, en el estudio se se&ntilde;alaba como la red m&aacute;s agresiva, seguida de Facebook y de la mensajer&iacute;a instant&aacute;nea-.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con los resultados, en torno al 23% dec&iacute;a que hab&iacute;a recibido violencia en una ocasi&oacute;n, y otro tanto, reconoc&iacute;a que se hab&iacute;a dado m&aacute;s de una vez. Casi el 15% aseguraba que la violencia era entre ocasional y frecuente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ocasional y frecuente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir, hay quien convive con esta violencia, quien ya no lleva la cuenta y no sabe decir si fue una vez, dos o tres. Pero es que &ldquo;es como si fuera normal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tipo de agresividad que se da en las redes sociales u otros canales digitales va acompa&ntilde;ada de anonimato, de impunidad y despersonalizaci&oacute;n, seg&uacute;n el informe. No se da porque s&iacute;. En la mayor&iacute;a de los casos la violencia llegaba como respuesta a mensajes feministas, a opiniones pol&iacute;ticas, a comentarios o denuncias de violencia machista y sexual -s&iacute;, todav&iacute;a hay quien, ante una denuncia de este tipo, decide violentar en vez de enfurecerse-; tambi&eacute;n, aunque parezca incre&iacute;ble, ante comentarios sobre racismo o, por &uacute;ltimo y seg&uacute;n el informe, era una respuesta por criticar a partidos, personas o entidades que se consideran contrarios a los derechos de las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ataques vinculados a campa&ntilde;as de la extrema derecha</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras se da mucha importancia a una supuesta cultura de la cancelaci&oacute;n -ese invento de la misoginia, seg&uacute;n el cual, las feministas tendr&iacute;amos una forma de callar a hombres famosos que no nos gustan, por ejemplo, por ser abusadores sexuales-; mientras vemos c&oacute;mo las personas supuestamente canceladas siguen dando conciertos, escribiendo en medios y haciendo pel&iacute;culas; en redes quienes se ven acosadas y a quienes pretenden callar son, precisamente, a las supuestas censoras. Las agresiones van desde el insulto basado en el binarismo de g&eacute;nero o en la asignaci&oacute;n de roles de g&eacute;nero, hasta la cosificaci&oacute;n y sexualizaci&oacute;n de las mujeres agredidas. Tambi&eacute;n se hace el uso de la amenaza con agresiones sexuales y violaciones -el terror sexual, vaya-, el descr&eacute;dito o la infantilizaci&oacute;n de las opiniones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los perfiles de los agresores tampoco est&aacute;n exentos de carga ideol&oacute;gica: en su mayor&iacute;a, seg&uacute;n las personas encuestadas, ten&iacute;an s&iacute;mbolos nacionales como la bandera de Espa&ntilde;a en el avatar. Tambi&eacute;n aparec&iacute;an im&aacute;genes relacionadas con el mundo del f&uacute;tbol, hombres musculados, chicas desnudas o insignias militares o vinculadas al mundo b&eacute;lico. Solo el 22, 38% se identificaron como pertenecientes a alguna comunidad. La mayor&iacute;a parec&iacute;an perfiles que actuaban de forma individual, de bajo impacto -con no m&aacute;s de 500 seguidores- y de reciente creaci&oacute;n. Este tipo de pr&aacute;cticas, alertaba el informe, concordaban con campa&ntilde;as impulsadas por la extrema derecha, como relacionar a menores migrantes con la violencia sexual. Se observaban otras pr&aacute;cticas como la promoci&oacute;n de contenidos que incluyen la inversi&oacute;n en publicidad de Facebook, por ejemplo, segmentando los contenidos para que lleguen a grupos de determinados perfiles. Como ejemplo, el informe recoge el acoso medi&aacute;tico hacia la organizaci&oacute;n Infancia Libre, un caso viral con amplias conexiones con la &ldquo;manosfera&rdquo;. El t&eacute;rmino que conjuga los t&eacute;rminos en ingl&eacute;s man -hombre- y esfera, hacinedo referencia, seg&uacute;n Proyecto Una a &ldquo;toda esa clasificaci&oacute;n informal de directorios web que dan cobijo, m&aacute;s o menos conscientemente, a toda esa serie de hombres que ve&iacute;an amenazados sus privilegios como colectivo&rdquo;. Algunos ejemplos de estos foros o lugares digitales ser&iacute;an Futaba Channel, 4Chan o, m&aacute;s patrios, Burbuja.info y Forocoches. Pero &ldquo;es como si fuera normal&rdquo;, aunque sean ataques relacionados con perfiles concretos e intenciones espec&iacute;ficas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es como si fuera normal&rdquo;, pero el informe revela que casi la mitad de las agredidas tuvo ansiedad. El 35,87% sinti&oacute; tristeza y depresi&oacute;n. El 30,43% tuvo miedo. Como consecuencia, la mayor&iacute;a de ellas decidieron autocensurarse o bajar el perfil en las redes sociales. Es decir, las agresiones consiguieron lo que buscaban: silenciar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto puede parecer inocuo: habla menos, m&eacute;tete en menos problemas, no te l&iacute;es. Una versi&oacute;n azucarada del &ldquo;calladita est&aacute;s m&aacute;s guapa&rdquo;. Pero si adem&aacute;s de tener en cuenta que el silenciamiento va en contra de la libertad de expresi&oacute;n, derecho b&aacute;sico en una sociedad que se dice democr&aacute;tica y dem&aacute;s; si adem&aacute;s de pensar que enriquecer el debate y las opiniones es beneficioso, especialmente cuando estas defienden los derechos de las personas m&aacute;s al margen del sistema; si adem&aacute;s de eso -como si fuera poco- tenemos en cuenta que en el 31% de los casos las agresiones se trasladaron al &aacute;mbito presencial, deber&iacute;amos entender tambi&eacute;n que poner el foco en las violencias digitales es poner el foco en las violencias. Es evitar que alguna vez, alguna m&aacute;s, sienta que ser violentada en su m&oacute;vil, en su muro de Facebook, en cualquier canal, &ldquo;es como si fuera normal&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/si-fuera-normal-soportar-violencias-digitales_132_8519516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Nov 2021 21:31:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5bbbebc2-9341-4b64-8f66-ea8a08130c99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="297523" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5bbbebc2-9341-4b64-8f66-ea8a08130c99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="297523" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Es como si fuera normal" soportar las violencias digitales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5bbbebc2-9341-4b64-8f66-ea8a08130c99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[25N]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La moral es para pobres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/moral-pobres_132_7949026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29aae985-cbab-4d2e-af54-37595dc3b0bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre que un colectivo ha reclamado sus derechos, quienes ya los poseían han tratado de frenarlo cayendo en el paternalismo: si os dejamos abortar, vais a abusar. Quienes impiden a otras personas que avancen siempre dicen hacerlo por su bien</p><p class="subtitle">La herida del privilegio</p></div><p class="article-text">
        Hace un tiempo, antes de que la pandemia fuera siquiera una posibilidad, tuvimos una discusi&oacute;n unas cuantas amigas sobre si las personas que recib&iacute;an ayudas econ&oacute;micas para comer pod&iacute;an invertir ese dinero en comprar la comida que quisieran o habr&iacute;a una lista de alimentos prohibidos. La conversaci&oacute;n surgi&oacute; porque, al parecer, el Ayuntamiento de Bilbao no permit&iacute;a comprar cualquier alimento a quienes recib&iacute;an dinero para ello. El tema se centr&oacute; en la Coca-Cola. Un par de amigas entend&iacute;an que estaba bien que fuera un refresco prohibido. Si pagamos entre todas para que te alimentes, tienes que hacerlo bien. No puede ser para caprichos, es dinero p&uacute;blico, etc&eacute;tera. Otras entend&iacute;amos que no, que el dinero se da para que las personas receptoras coman, y que pueden comer lo que les d&eacute; la gana. Lo contrario es aplicarles una moral que no nos aplicamos a nosotras mismas. Esa moral que solo se aplica a quien es pobre. Si la Coca-Cola realmente es tan mala, que se proh&iacute;ba en general. Si se puede consumir, que la consuma cualquiera. Esa era m&aacute;s o menos la idea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo una imagen clavada en la memoria desde peque&ntilde;a: una persona pidiendo dinero en la puerta de un supermercado. Y una frase grabada que me resuena: &ldquo;Te lo doy, pero para comida, &iquest;eh?&rdquo;. Esta frase me incomodaba hasta que me di cuenta de por qu&eacute;: si me quieres dar el dinero, me lo das. Si no te f&iacute;as de m&iacute; y crees que en vez de un bocata me voy a comprar un chute, no me lo das y punto. Pero encima de que tengo que vivir de tu caridad, no me obligues tambi&eacute;n a seguir una moralidad que habr&iacute;a que ver si t&uacute; misma te aplicar&iacute;as. Probablemente, quien da tiene dinero para la comida y para el chute, no tiene que elegir. En fin, esto lo resume muy bien en una escena que vi en Cracovia. Unos chicos ped&iacute;an dinero en la calle con un cartel en ingl&eacute;s: &ldquo;Solo para cerveza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El paternalismo se da de muchas maneras. Se da aunque nos declaremos feministas. Lo vemos claro cuando se ejerce contra nosotras, pero cuando miramos a quien est&aacute; un poco por detr&aacute;s, se nos nubla la visi&oacute;n. Porque claro, si les damos todos los derechos, la plena ciudadan&iacute;a, igual no saben hacer buen uso, no est&aacute;n acostumbradas, son menores de edad para ser libres.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; ha sido hist&oacute;ricamente. Es famoso el debate entre Victoria Kent y Clara Campoamor en el que la primera tem&iacute;a que, teniendo derecho a voto, las mujeres lo utilizaran para d&aacute;rselo en masa a la derecha. No pod&iacute;amos votar porque lo &iacute;bamos a hacer mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado con lesbianas y gais. Que no se casen porque no se casan bien. O que se casen, pero entonces que no adopten o tengan criaturas porque no las van a saber educar como una familia de bien. Pasa con las personas migrantes. Que no tengan papeles si no demuestran que pueden formar parte de la ciudadan&iacute;a, que reciban ayudas solo si son ejemplares y se integran. A ver si van a trabajar legalmente y van a tener derecho a voto y vamos a terminar con un Gobierno de fundamentalistas musulmanes. Ah&iacute; est&aacute; ese libro de Houellebecq que fantasea con esta idea en Francia, <em>Sumisi&oacute;n</em>. El libro tiene su gracia. Plantea una izquierda pusil&aacute;nime que, en su infinita tolerancia, acaba admitiendo incluso someterse a un Estado musulm&aacute;n religioso. Como si no tuvi&eacute;ramos bastante con el fascismo patrio -en Francia y en Espa&ntilde;a- que no es un futuro dist&oacute;pico sino un presente que asoma la patita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado tambi&eacute;n -y pasa- con el derecho al aborto. Las mujeres no saben abortar, abusan de este derecho, lo hacen demasiadas veces o no lo hacen bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de semanas le&iacute;a un art&iacute;culo en un medio de izquierdas en el que se hac&iacute;a gala de este paternalismo. Hago aqu&iacute; un inciso: me gustar&iacute;a enlazar el art&iacute;culo y que cada quien juzgara lo que ah&iacute; se dice, pero no lo voy a hacer porque defiendo el derecho a publicar sin que te linchen -y &uacute;ltimamente el linchamiento est&aacute; de moda-, el derecho a que un medio publique cosas que no necesariamente comparte pero que le parecen interesantes, el derecho al olvido de la maldita hemeroteca. Y, sobre todo, el derecho a arriesgarnos con los temas y, en ese riesgo, equivocarnos, porque creo que es la &uacute;nica forma de salir de los marcos establecidos y de ampliar miradas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo defend&iacute;a esta moralidad aplicada solo a quien est&aacute; m&aacute;s abajo, aunque la autora no lo reconoc&iacute;a as&iacute;. El texto dec&iacute;a que la &ldquo;transizquierda&rdquo; est&aacute; permitiendo a la industria farmacol&oacute;gica experimentar con ni&ntilde;as y ni&ntilde;os con la excusa de que son personas trans. La &ldquo;transizquierda&rdquo; ha visto un nicho de mercado en este tipo de pr&aacute;cticas y se ha metido de lleno en estas formas de control social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claro, porque la hormonaci&oacute;n sistem&aacute;tica a las mujeres, la sobremedicalizaci&oacute;n a las criaturas, el aborto farmacol&oacute;gico, las cl&iacute;nicas privadas pagadas con dinero p&uacute;blico para realizar interrupciones voluntarias del embarazo y otro sin fin de pr&aacute;cticas propias de nuestro sistema no son un problema. Nosotras ahora podemos abortar utilizando una pastilla porque sabemos hacerlo, aunque entendamos que esa pastilla forma parte de una industria farmacol&oacute;gica cuyas pr&aacute;cticas nos parecen horribles. Una persona trans no puede hormonarse porque va a abusar de ese derecho, porque est&aacute; contribuyendo al farma-orden mundial. Porque recae justo sobre quien no tiene plenos derechos dar ejemplo. Porque las madres y padres de criaturas trans les van a medicar sin control, van a ser c&oacute;mplices de la experimentaci&oacute;n, porque no saben educar bien. Luego el psiquiatra cisheteronormativo le receta a mi hija cisheteronormativa de mi familia heteroc&eacute;ntrica nuclear blanca unas pastillas para no s&eacute; qu&eacute; y se las doy. Porque eso es ciencia y somos de la izquierda pura y cient&iacute;fica, pero lo otro ya no es ciencia: es experimentaci&oacute;n orquestada desde una dictadura &ldquo;transizquierdista&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el paternalismo se da de muchas formas. Cuando le pedimos a Silvia Ag&uuml;ero, por ejemplo, que escribiera sobre la prueba patriarcal del pa&ntilde;uelo que todav&iacute;a se hace a algunas mujeres gitanas, nos respond&iacute;a desde ah&iacute; y ven&iacute;a a decir algo as&iacute;: Mira, payas, que s&iacute;, que lo que quer&aacute;is, pero que ya estamos las gitanas en ello. Que vosotras tambi&eacute;n ten&eacute;is vuestras mierdas y est&aacute;is con lo de la pruebita del pa&ntilde;uelo porque pobres gitanas que son menores de edad. As&iacute; entiendo yo el texto que escribi&oacute;, vaya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de defender las luchas nucleares identitarias. No quiere decir que una persona paya no pueda apoyar y entender la lucha de las mujeres gitanas, o que una persona cis no pueda hacer lo mismo sobre la realidad trans. Ni siquiera se trata de que no podamos opinar sobre aquello que no nos atraviesa. Tampoco implica tener que opinar igual, decir que s&iacute; a todo y punto. Pero s&iacute; radica en acabar con este paternalismo cargado de moral para pobres, en opinar y apoyar acompa&ntilde;ando, no desde la superioridad. En observar de qu&eacute; disfrutamos nosotras mientras se lo negamos a otras, bajo cualquier pretexto: el anticapitalismo, la lucha de la clase obrera, el ecologismo, el feminismo, el animalismo, el antimilitarismo, el derecho al placer, el de la pereza, lo de abajo el trabajo, que si patriarcado no, que si lo mejor es no votar, para qu&eacute; lo quieres, abstencionismo activo y cualquier otra perspectiva que podamos tergiversar hasta convertirla en un artefacto que nos confiere superioridad moral desde la que sentar c&aacute;tedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esto escuece. Que las personas trans quieran derechos escuece y entonces hacemos recaer solo sobre sus hombros la responsabilidad compartida del descontrol capitalista de la industria farmacol&oacute;gica. Que las gitanas nos se&ntilde;alen los clich&eacute;s que tenemos sobre ellas y que supuestamente tanto nos preocupan, nos escuece, y entonces no entendemos que son las primeras interesadas en acabar con sus propias pr&aacute;cticas patriarcales. Y cargamos sobre ellas toda la culpa del patriarcado. Y escuece porque deja claro lo que dec&iacute;a: que creemos que la moralidad es para pobres mientras desviamos la mirada de nuestras propias miserias. Hay quien cree que acabar con este paternalismo supone caer en una lucha identitaria relativista cultural de dictadura transizquierdista posmo <em>queer </em>tolerante<em>. </em>Otras lo llamamos escuchar y revisarnos. El nombre completo que nos dan a la &ldquo;transizquierda&rdquo;, por cierto, es tan largo porque cada vez somos m&aacute;s las que nos quedamos fuera de esa izquierda que se atrinchera en su supuesta pureza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/moral-pobres_132_7949026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 May 2021 04:00:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/29aae985-cbab-4d2e-af54-37595dc3b0bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="132447" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/29aae985-cbab-4d2e-af54-37595dc3b0bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="132447" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La moral es para pobres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/29aae985-cbab-4d2e-af54-37595dc3b0bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre el derecho al aborto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/derecho-aborto_132_7293801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41c1754-b957-458b-a00c-557b66e8b36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre el derecho al aborto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PP y Ciudadanos votaron en contra, durante la semana del 8M, de una Propuesta No de Ley en el Parlamento riojano para garantizar el aborto en la sanidad pública de la Comunidad. Lo hicieron amparándose en la objeción de conciencia</p><p class="subtitle">Prohibido abortar en La Rioja</p></div><p class="article-text">
        Hace algo m&aacute;s de un mes en este mismo diario le&iacute; un art&iacute;culo en que hac&iacute;a menci&oacute;n, entre otras diferencias entre regiones del Estado, a la falta de acceso en La Rioja al aborto voluntario. A ra&iacute;z de ese texto vi que, en los comentarios, alguien dec&iacute;a que no ten&iacute;a ni idea de que en esa comunidad<strong> todo el personal de ginecolog&iacute;a de la sanidad p&uacute;blica hab&iacute;a firmado la objeci&oacute;n de conciencia </strong>a la Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo (IVE). Esta situaci&oacute;n de objeci&oacute;n en bloque obliga a las riojanas a desplazarse a otras comunidades aut&oacute;nomas, derivadas desde el servicio p&uacute;blico de salud a cl&iacute;nicas privadas. El comentario me anim&oacute; a ponerme, por fin, a escribir sobre este tema, que al parecer es tan desconocido. Un par de semanas m&aacute;s tarde publicamos <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/02/prohibido-abortar-en-la-rioja/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Prohibido abortar en La Rioja</em></a> y la difusi&oacute;n nos trajo m&aacute;s noticias similares. En Lleida <a href="https://www.ondacero.es/programas/julia-en-la-onda/audios-podcast/asociacion-lika-denuncia-que-mujeres-lleida-pueden-abortar-libremente_202011205fb7d89b483f9e000127668d.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la situaci&oacute;n es la misma</a>. Todo el personal de ginecolog&iacute;a se acoge a la objeci&oacute;n de conciencia. Y parece que la lista de provincias con esta situaci&oacute;n es amplia. &ldquo;Estoy preguntando y parece que en C&aacute;ceres tampoco se puede&hellip;&rdquo;, me dec&iacute;a ayer mi compa&ntilde;era M&ordf; &Aacute;ngeles Fern&aacute;ndez por WhatsApp. El tema hab&iacute;a saltado en un grupo de amigas despu&eacute;s de que la televisi&oacute;n p&uacute;blica vasca, ETB, emitiera un reportaje sobre el tema el pasado domingo 7 de marzo, y de que <a href="https://twitter.com/editora/status/1368681238387691523" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este hilo de Twitter</a> se hiciera viral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la ley, <strong>la objeci&oacute;n tiene que darse de forma individual y personal, no pueden darse objeciones en bloque.</strong> En la pr&aacute;ctica, en cambio, parece que ocurre lo contrario. Y es dif&iacute;cil demostrar que existen presiones a escala hospitalaria. De hecho, el pasado 4 de marzo, la parlamentaria de Izquierda Unida del Grupo Mixto en La Rioja, Henar Moreno, present&oacute; una Proposici&oacute;n No de Ley en el Parlamento riojano para pedir que el aborto voluntario estuviera garantizado en la sanidad p&uacute;blica riojana. La propuesta fue vetada por PP y Ciudadanos precisamente acogi&eacute;ndose a este derecho a la objeci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, la objeci&oacute;n est&aacute; contemplada en la ley, no solo la &eacute;tica, sino tambi&eacute;n la profesional: realizar abortos no suma en la carrera de los y las m&eacute;dicas y, como explicaban profesionales de la sanidad de La Rioja, <strong>si todo el mundo se declara objetor, quien no lo haga cargar&aacute; con todas las interrupciones</strong>. Pero aunque el derecho a objetar se presente desde ciertas bancadas pol&iacute;ticas como un asidero para no garantizar el aborto en cl&iacute;nicas p&uacute;blicas, lo cierto es que hay soluciones, como demostr&oacute; <a href="https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/sociedad/2016/11/22/sanidad-publica-realizara-semana-abortos/626778.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el caso navarro</a>. En Navarra se sortearon las dos barreras principales a la hora de acceder a una interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en el Estado: la objeci&oacute;n general del personal sanitario y la derivaci&oacute;n a la sanidad privada. (Bueno, tres, tambi&eacute;n se sorte&oacute; la sombra de Balaguer). Otro ejemplo es Galicia. All&iacute; las cosas cambiaron despu&eacute;s de que en 2015 una mujer embarazada <a href="https://elpais.com/politica/2016/11/04/actualidad/1478282736_476704.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perdiera el &uacute;tero</a> por tener que viajar hasta Madrid para poder abortar. La objeci&oacute;n de conciencia le cost&oacute; a la sanidad gallega 270.000 euros de indemnizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otros casos tremendos que no han supuesto ning&uacute;n cambio, como el de <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2020-11-29/prision-error-justicia-rechaza-fallos-judiciales-indemnicaciones_2815940/?utm_source=twitter&amp;utm_medium=social&amp;utm_campaign=BotoneraWeb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta mujer</a> que estuvo <strong>encarcelada 579 d&iacute;as en Melilla por un aborto espont&aacute;neo. </strong>Sufr&iacute;a una negaci&oacute;n del embarazo y por eso sigui&oacute; adelante la gestaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de las semanas en las que legalmente se permite abortar. Hablamos del a&ntilde;o 2012. La causa se resolvi&oacute; el a&ntilde;o pasado. 8 a&ntilde;os para que finalmente el Tribunal Supremo dijera que no se pod&iacute;a demostrar que hubiera un delito de homicidio.  
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s casos as&iacute; y es especialmente grave en el caso de las migrantes, puesto que en muchas ocasiones carecen de padr&oacute;n y, por tanto, de acceso a sanidad. Lo contaba el personal sanitario que quiso hablar para el reportaje de <em>Prohibido abortar en La Rioja</em>: contaban el caso de alguna mujer migrante que hab&iacute;a <strong>decidido seguir adelante con el embarazo por el miedo a desplazarse durante la pandemia y que la polic&iacute;a pudiera pararla</strong>. Por cierto, todos los profesionales de la sanidad riojana que quisieron hablar lo hicieron de forma an&oacute;nima, para no sufrir represalias. &ldquo;Ya est&aacute;n preguntando en los hospitales a ver qui&eacute;n ha hablado&rdquo;, me dec&iacute;a una de estas fuentes unos d&iacute;as despu&eacute;s de publicar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las compa&ntilde;eras del Movimiento Feminista de Salamanca nos recordaron <a href="https://www.elsaltodiario.com/laplaza/derecho-efectivo-aborto-castilla-leon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este texto</a> publicado en septiembre en<em> El Salto</em> donde contaban que las mujeres de esta provincia ten&iacute;an que &ldquo;<strong>someterse a un peregrinaje&rdquo; por la comunidad para ir a cl&iacute;nicas privadas en otras provincias.</strong> El problema, explican desde la organizaci&oacute;n Women&rsquo;s Link, es que los abortos voluntarios son una prestaci&oacute;n p&uacute;blica por ley que, en la pr&aacute;ctica, se deriva en casi todos los casos a cl&iacute;nicas privadas concertadas. Y<strong> no hay cl&iacute;nicas privadas en todos los territorios.</strong> Desde el periodismo de datos tambi&eacute;n se han hecho <a href="https://www.newtral.es/el-91-de-los-abortos-se-han-practicado-en-clinicas-privadas-desde-2010-una-prestacion-sanitaria-concertada/20200304/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones en este sentido</a>: desde que se aprob&oacute; la legislaci&oacute;n vigente del aborto, <strong>el 91 por ciento de estas intervenciones se han realizado en cl&iacute;nicas privadas-concertadas.</strong> Los &uacute;ltimos datos del Ministerio de Sanidad son de 2019 y muestran que durante ese a&ntilde;o el 86 por ciento se han hecho en este tipo de cl&iacute;nicas. La tendencia es a la baja, pero muy levemente. A esto hay que a&ntilde;adir, dicen desde Salamanca, que hay alumnas que denuncian que en la carrera tampoco se aprende correctamente a practicar IVEs.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.boe.es/eli/es/lo/2010/03/03/2/dof/spa/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley de 2010</a> es el ejemplo de c&oacute;mo el sesgo de g&eacute;nero puede atravesar una ley con consecuencias graves para las sujetas de la misma. Una ley en la que no parece que se tuvieran en cuenta los plazos al valorar el tiempo que tarda en derivarse a una mujer a una cl&iacute;nica privada, m&aacute;s si tiene que ser en otro territorio. En el caso de La Rioja la media est&aacute; en dos semanas, aunque a veces es m&aacute;s. Desde que una embarazada acude a su centro de salud m&aacute;s cercano hasta que le dan cita en ginecolog&iacute;a en Logro&ntilde;o, suele pasar m&aacute;s de un d&iacute;a, cuando deber&iacute;a ser al d&iacute;a siguiente. A esto hay que sumar los tres d&iacute;as de reflexi&oacute;n por ley, que no empiezan a contar desde el primer d&iacute;a en que la embarazada decide terminar con la gestaci&oacute;n, sino que tiene que esperar a acudir al centro ginecol&oacute;gico. Si sumamos otra serie de cosas, como que en Pamplona, donde se encuentra una de las cl&iacute;nicas a las que suele derivarse a las riojanas, solo se practican abortos un d&iacute;a a la semana, nos encontramos con un periplo innecesario que podr&iacute;a acortarse agilizando ciertas gestiones.&nbsp;Si los plazos en temas sanitarios son imprescindibles en cualquier caso, en el caso del aborto, adem&aacute;s, <strong>pueden suponer que un aborto legal se convierta en ilegal</strong>, entre otras cosas. Es m&aacute;s. El sesgo de g&eacute;nero aqu&iacute; supone que la pr&aacute;ctica de concertar los servicios p&uacute;blicos de salud, algo que venimos viendo desde hace a&ntilde;os con el desmantelamiento de este sistema, viene d&aacute;ndose en el caso del aborto desde su legalizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un tipo de abortos que est&aacute;n m&aacute;s invisibilizados y son aquellos que se realizan a partir de la semana 22, seg&uacute;n cuentan desde Women&rsquo;s Link. La ley vigente permite el aborto voluntario hasta la semana 14. Los abortos por causas m&eacute;dicas son legales hasta la semana 22<strong>. &iquest;Qu&eacute; pasa con las mujeres que necesitan abortar por causas m&eacute;dicas m&aacute;s all&aacute; de esa semana?</strong> Estos casos tienen que suponer &ldquo;anomal&iacute;as fetales incompatibles con la vida y que as&iacute; conste en un dictamen emitido con anterioridad por un m&eacute;dico o m&eacute;dica especialista, distinto del que practique la intervenci&oacute;n, o cuando se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagn&oacute;stico y as&iacute; lo confirme un comit&eacute; cl&iacute;nico&rdquo;.<strong> Cada comunidad aut&oacute;noma debe disponer de, al menos, uno de estos comit&eacute;s y tienen que estar publicados en los boletines oficiales</strong>. Women&rsquo;s Link lleva tiempo denunciando que no siempre es as&iacute;: no siempre est&aacute;n publicados y no siempre est&aacute;n actualizados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de informaci&oacute;n en torno al aborto es otro de los problemas principales. Despu&eacute;s de publicar el caso de La Rioja me lleg&oacute; el correo de una mujer vizca&iacute;na que hab&iacute;a abortado en la misma cl&iacute;nica que la protagonista del reportaje. A ella le dijeron que la anestesia ten&iacute;a que ser local, que si quer&iacute;a general ten&iacute;a que pagarla. Luego se enter&oacute; de que el Servicio Vasco de Salud, Osakidetza, s&iacute; financia la anestesia general.<strong> A Mar&iacute;a ni siquiera le dieron la opci&oacute;n</strong>. Se supone que, por ley, hay que informar a la embarazada de todos los m&eacute;todos a su disposici&oacute;n. Tambi&eacute;n se supone que, despu&eacute;s de abortar, tiene que haber un seguimiento. Sandra abort&oacute; en Pamplona, donde le dijeron que le llamar&iacute;an desde el Centro de Alta Resoluci&oacute;n San Mill&aacute;n (CARPA) de Logro&ntilde;o, pero no recibi&oacute; la llamada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En La Rioja han vetado la primera propuesta parlamentaria para garantizar el aborto en la sanidad p&uacute;blica de la comunidad, pero ha llegado al Parlamento. Y a las declaraciones institucionales. Durante la presentaci&oacute;n de la nueva ley de Igualdad de La Rioja el 1 de marzo, la consejera de Igualdad, Raquel Romero (Unidas Podemos), prometi&oacute; que <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/03/igualdad-la-rioja-garantizara-se-pueda-abortar-la-comunidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">garantizar&aacute; el acceso al aborto</a> en la comunidad. En el hilo que mencionaba de Twitter se van sumando casos: Ceuta y Melilla, Murcia, Ja&eacute;n, Soria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las compa&ntilde;eras de Women&rsquo;s Link recordaban que, hablando con las argentinas, estas les comentaban algo as&iacute; (cito de memoria): &ldquo;&iquest;No estuvieron aqu&iacute; unas espa&ntilde;olas hace unos a&ntilde;os y dijeron que <strong>en Espa&ntilde;a ya, que ya estaba todo bien</strong>?&rdquo;. <strong>Lo mismo pens&aacute;bamos muchas hasta que fuimos un d&iacute;a a abortar</strong>. Lo mismo pensar&iacute;a la persona que puso el comentario por el que me anim&eacute; a escribir el caso de La Rioja. Lo mismo que todos esos t&iacute;os que en cierto foro de noticias comentan que nos lo estamos inventando, que no se lo creen. 
    </p><p class="article-text">
        Es que es incre&iacute;ble. Pero pasa. Hay mujeres que no pueden desplazarse para abortar. <strong>Muchas lo hacen teniendo que pedir d&iacute;as en su trabajo. Muchas lo hacen en secreto,</strong> porque sigue siendo un tab&uacute; en muchos sitios, y se comen solas el viaje y hasta los gastos que, aunque los cubra la Seguridad Social, siempre lo hace a posteriori y despu&eacute;s de m&aacute;s papeleo. Tenemos que seguir contando nuestras historias porque esto no se reduce a los porcentajes que publica Sanidad. Las historias sobre el aborto van m&aacute;s all&aacute; de las cifras que dicen que es una pr&aacute;ctica segura en Espa&ntilde;a. Solo faltaba.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/derecho-aborto_132_7293801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Mar 2021 05:00:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b41c1754-b957-458b-a00c-557b66e8b36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="431564" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b41c1754-b957-458b-a00c-557b66e8b36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="431564" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sobre el derecho al aborto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b41c1754-b957-458b-a00c-557b66e8b36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luchar desde el territorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/luchar-territorio_132_7189248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4482a450-6036-4d41-ade1-3489abba1d77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luchar desde el territorio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con las comunidades autónomas repartidas entre la ultraderecha, el liberalismo y alguna presencia de izquierda, los derechos avanzan en unos territorios mientras otros retroceden, lo que exige poner el foco más allá del centro.</p><p class="subtitle">Visibilizar el fascismo</p></div><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos meses hemos visto las im&aacute;genes de Polonia o de Argentina. Miles de mujeres en las calles reclamando el derecho al aborto de forma segura. Las primeras han perdido, las segundas han conseguido una victoria hist&oacute;rica. Estas luchas centralizadas a escala de pa&iacute;s para reclamar derechos sexuales y reproductivos pueden sentirse como territoriales desde la mirada internacionalista, y podemos vivir su resultado como avance o retroceso en derechos tambi&eacute;n para nosotras. Porque los derechos que ganan o pierden unas, los ganamos o perdemos un poco todas. En el Estado espa&ntilde;ol podemos ver, en una escala menor, una r&eacute;plica de esta pugna entre dos posturas polarizadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tambi&eacute;n tomamos las calles de norte a sur cuando el exministro Gallard&oacute;n propuso retroceder en la ley del aborto. Y en otras tantas ocasiones. Pero<strong> la lucha se encuentra desde hace un tiempo repartida, operando en las autonom&iacute;as. </strong>Con un Gobierno central que necesit&oacute; dos procesos electorales para formarse y que, podr&iacute;amos decir, es de corte progresista -al menos por ahora no cuestiona los derechos conseguidos hasta la fecha-, el debate se desparrama por las comunidades aut&oacute;nomas. Sobre todo, porque el panorama de unos y otros territorios es diferente, repartidos entre la derecha m&aacute;s rancia, el liberalismo de redes clientelares -situado m&aacute;s o menos a la derecha-, y una peque&ntilde;a representaci&oacute;n de izquierdas estatales y auton&oacute;micas. Las diferencias llevan a&ntilde;os operando, pero el retroceso en algunos lugares las hace todav&iacute;a m&aacute;s evidentes. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras en Madrid la tr&iacute;ada PP/Ciudadanos/Vox quiso, sin &eacute;xito, borrar un mural de mujeres de renombre que reza 'Las capacidades no dependen de tu g&eacute;nero' y la concejala del Consistorio madrile&ntilde;o Bego&ntilde;a Villac&iacute;s (Ciudadanos) pregunta por qu&eacute; no est&aacute; Margaret Thatcher entre las elegidas, en Catalu&ntilde;a se ha aprobado una <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/01/la-violencia-las-criaturas-violencia-machista-la-reforma-ley-catalana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reforma de la Ley 5/2008</a> del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista que recoge, entre otras claves, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/09/el-sap-son-los-padres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el SAP</strong></a><strong> (S&iacute;ndrome de Alienaci&oacute;n Parental) como violencia instituciona</strong>l, incluye a las mujeres trans como sujeto de la ley sin necesidad de aportar un documento y tipifica como violencia machista la ejercida contra las criaturas para da&ntilde;ar a las mujeres. El texto, adem&aacute;s, ha sido consensuado con la presencia de voces diversas que no suelen tenerse en cuenta en estos procesos, como las de mujeres gitanas, ciberfeministas, personas con diversidad funcional o mujeres transexuales
    </p><p class="article-text">
        El Pa&iacute;s Vasco tiene sobre la mesa una reforma de ley en el mismo sentido. En Andaluc&iacute;a, por otro lado, <strong>la ultraderecha crea un tel&eacute;fono para atender la violencia intrafamiliar</strong>. Esa violencia que es la &uacute;nica que la ultraderecha mis&oacute;gina y machista entiende, porque la que tiene sesgo de g&eacute;nero no la contempla. La misma derecha que pide leyes de la concordia para vetar la Ley de Memoria Hist&oacute;rica en el territorio andaluz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras desde el centralismo se debate sobre la ley trans, proyecto del que ya conocemos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/borrador-ley-trans-avala-cambio-sexo-legal-necesidad-pruebas-medicas-psicologicas_1_7187762.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas claves</a> y que ha encontrado una oposici&oacute;n amplia entre algunas feministas, en otras comunidades <strong>ya existen normas que despatologizan a las personas trans sin que se est&eacute;n dando problemas</strong>. Al mismo tiempo que el Estado espa&ntilde;ol reconoce y dice garantizar el derecho al aborto, comunidades aut&oacute;nomas como la riojana no lo practican. No me refiero a que haya profesionales m&eacute;dicos que ejerzan la objeci&oacute;n de conciencia de forma individual, sino a que esta se da en toda la comunidad aut&oacute;noma. Es decir, <strong>una mujer riojana que quiera abortar tiene que ser derivada a otro territorio</strong> o hacerlo en la sanidad privada. Esto, adem&aacute;s de suponer una desigualdad econ&oacute;mica y de derechos evidente, agrava la situaci&oacute;n en cuanto a los plazos. El retraso que implica reubicar a la embarazada en otra comunidad puede provocar que lo que pod&iacute;a ser un aborto no invasivo termine en una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esta lectura no pretendo distinguir entre comunidades buenas y malas. De hecho, <strong>Andaluc&iacute;a fue en 2014 una de las comunidades pioneras en plantear una ley que despatologizara a las personas trans. </strong>Los avances que se dan en unos territorios, las resistencias que se ejercen en otros, pueden darse a la inversa dependiendo del tema, del momento y de qui&eacute;n gobierne. All&iacute; donde mejor se invierta el presupuesto del Pacto de Estado puede ser donde al mismo tiempo peor funcione el 016. Es m&aacute;s, all&iacute; donde se retrocede legalmente, m&aacute;s radical suele ser la resistencia, ah&iacute; donde se avanza, mayor suele ser la reacci&oacute;n social (lo reaccionario sale a la luz, vaya).
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se trata de defender un centralismo f&eacute;rreo, aunque en cuesti&oacute;n de derechos humanos, ojal&aacute; un derecho internacional que se ejecute de facto. M&aacute;s bien se trata de ver que en un Estado espa&ntilde;ol pol&iacute;ticamente polarizado, con un Gobierno de coalici&oacute;n que ha necesitado dos procesos electorales para formarse, se est&aacute; dando una pelea pol&iacute;tica desde lo que se entiende como periferias en la pol&iacute;tica de estas tierras. Dependiendo de los avances que se den en uno u otro sentido, unos u otras ganar&aacute;n y se estabilizar&aacute;n en el Gobierno central. Por eso, y por solidaridad, y porque lo que ocurre en un territorio vecino puede expandirse f&aacute;cilmente a otro, es <strong>interesante poner el foco en lo que se est&aacute; haciendo en las administraciones territoriales</strong> y articularnos interterritorialmente para resistir o avanzar. Para lo que toque.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/luchar-territorio_132_7189248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Feb 2021 21:40:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4482a450-6036-4d41-ade1-3489abba1d77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="87099" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4482a450-6036-4d41-ade1-3489abba1d77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="87099" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Luchar desde el territorio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4482a450-6036-4d41-ade1-3489abba1d77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si tienes UN amigo gay, es mentira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/si-tienes-amigo-gay-mentira_132_6491094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df61eb00-9e9c-464c-bd69-8249a1c66385_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si tienes UN amigo gay, es mentira"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tener un solo amigo gay es raro. Ese supuesto amigo en el que te parapetas para negar la homofobia, probablemente sea un conocido. Las cuotas de diversidad solo se dan en la tele.</p></div><p class="article-text">
        La respuesta ya la conocemos. Alguien a quien se acusa de homofobia desmiente la afirmaci&oacute;n con la cantinela: &ldquo;No es as&iacute;, tengo un amigo gay&rdquo;. Bueno, pues no es verdad. No que sea gay, que probablemente, lo que es mentira es que es tu amigo. Porque es casi imposible que tengas solo UN amigo gay.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuota del amigo gay solo se cumple en las series y pel&iacute;culas. Las ficciones que pretenden vender la diversidad como compartimentos estancos, abanicos de opciones, como un cat&aacute;logo: una persona racializada, un gay, una pija, el machito, la guapa, la empollona. Un rollito en plan Spice Girls, como si ser una persona negra fuera lo mismo que amar el deporte, un rasgo de la personalidad. <strong>Como si no hubiera mujeres deportistas, activas sexualmente y racializadas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La realidad no es as&iacute;. Si tu colega es bollera y si de verdad es tu amiga, <strong>si haces vida con ella y compartes espacios, te habr&aacute; presentado a m&aacute;s bolleras</strong>. Amantes, exnovias, amigas, compa&ntilde;eras de militancia, conocidas de fiestas y proyectos. Si la amistad se extiende en el tiempo es probable que, entonces, tengas m&aacute;s amigas bolleras. A no ser que seas lesb&oacute;foba y te quieras acercar lo justo. Si presentas a una amiga como &ldquo;mi amiga la lesbiana&rdquo;, pues tambi&eacute;n es raro, raro. Primero, porque es bastante rid&iacute;culo presentar a alguien con esa etiqueta, como si fuera un trofe&iacute;to, un matiz m&aacute;s que viene a enriquecer mi lista de amistades variadas.&nbsp;Segundo, porque lo dicho, si es la &uacute;nica... revisa cu&aacute;nto atiendes a esa amiga. 
    </p><p class="article-text">
        Vamos, que si tienes UN amigo gay o UNA amiga lesbiana, probablemente no es tu amiga, es una conocida. Una persona con la que te tomas unas ca&ntilde;as de vez en cuando despu&eacute;s del trabajo porque curr&aacute;is en el mismo sitio,<strong> una amiga de la infancia con la que mantienes un contacto hetero </strong>dando a me gusta a sus fotos de redes; alguien que est&aacute; en ese chat del instituto con esa gente con la que ya no compartes nada m&aacute;s que la idea de que compartisteis juegos en el recreo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema de representar la diversidad como compartimentos estancos establecidos por cuotas no es solo que sea una representaci&oacute;n bastante pobre, es que hay quien se cree que la movida va de eso y hasta teoriza sobre el tema. Presentar la orientaci&oacute;n sexual o la raza como rasgos distintivos de la personalidad o del estilo de vida permite elucubrar que las reivindicaciones de quienes son gays o lesbianas, por ejemplo,<strong> son una forma de darle brilli brilli a la lucha aut&eacute;ntica, la obrera</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si asumimos que las disidencias son un tema de cuotas para fingir inclusividad, podemos decir qu<strong>e todo es una trampa en la que nos &ldquo;venden&rdquo; identidades diversas como un c&uacute;mulo de propuestas</strong>, de productos consumibles. Una trampa para vendernos cosas, para dividirnos haci&eacute;ndonos creer que tenemos m&aacute;s en com&uacute;n con un gay rico que con un hetero obrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para quienes tienen una identidad disidente u oprimida, esa idea es una falacia porque <strong>igual que se unen con m&aacute;s gays, se unen con personas obreras</strong>. Porque se puede trabajar en un taller de chapa, ser lesbiana, sindicalista y monta&ntilde;era. As&iacute; que no, mis amigas bolleras y marikas no son gente alienada y confundida en su identidad que vive en compartimentos estancos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y solo crey&eacute;ndonos la ficci&oacute;n de que la diversidad es una cuesti&oacute;n de cuotas se entiende que haya quien <strong>niegue su homofobia bas&aacute;ndose en ese conocido gay con el que no comparte m&aacute;s que conversaciones de ascensor</strong> de vez en cuando.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/si-tienes-amigo-gay-mentira_132_6491094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Dec 2020 22:28:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/df61eb00-9e9c-464c-bd69-8249a1c66385_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="133238" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/df61eb00-9e9c-464c-bd69-8249a1c66385_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="133238" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Si tienes UN amigo gay, es mentira]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/df61eb00-9e9c-464c-bd69-8249a1c66385_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocupar las fronteras y tender puentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/ocupar-fronteras-tender-puentes_132_6313688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8f8cd31-7142-4d5e-ab5d-bd8c0c889145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocupar las fronteras y tender puentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pasado 17 de octubre la Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria tomó el puente que enlaza Irún con Hendaia, comenzando una marcha que acabará el 6 de marzo en el mismo punto contra las transnacionales, las fronteras y las políticas migratorias.</p></div><p class="article-text">
        Ya pas&oacute; en 1981, en Greenham Common, Berkshire, Inglaterra. Feministas galesas acamparon junto a la base militar americana para protestar contra las armas nucleares. Al a&ntilde;o siguiente eran 30.000 mujeres. <strong>En 1983, 70.000 mujeres formaron una cadena de 23 kil&oacute;metros</strong>, desde Greenham hasta Aldermaston y la f&aacute;brica de municiones en<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Burghfield" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>Burghfield.&nbsp;El Women's Peace Camp se convirti&oacute; en un referente mundial del antimilitarismo feminista y dur&oacute; hasta el a&ntilde;o 2000.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Euskadi tuvo su r&eacute;plica el 16 de diciembre de 2017. El Movimiento Feminista de Euskal Herria se encaden&oacute; a unas de las vallas de alambre del <a href="https://amecopress.net/Marcha-feminista-y-antimilitarista-en-Santurtzi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puerto de Santurtzi</a> para <strong>denunciar la utilizaci&oacute;n de la guerra como negocio y la utilizaci&oacute;n de las fronteras como lugares de guerra</strong>. Lo hac&iacute;an justo despu&eacute;s de que se estrenara un muro de hormig&oacute;n de cuatro metros de alto en el lugar, alzado para evitar que las personas inmigrantes y refugiadas accedan de forma clandestina a los barcos con destino a Portsmouth, Reino Unido. Tambi&eacute;n denunciaban que, desde ese mismo puerto, salieran armas desde Euskadi a otros pa&iacute;ses en guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como dice Naomi Klein en <em>La doctrina del shock</em>, antes, la guerra serv&iacute;a para controlar territorio, pero lo lucrativo era la estabilidad de la paz despu&eacute;s de la conquista. Pero, <strong>cuando se ha visto la cantidad de dinero que genera la guerra, el conflicto es el negocio.</strong> Aquel 2017 se hab&iacute;an destinado a Defensa 36 millones de euros de los Presupuestos Generales del Estado, y eso contando solamente lo que se comunica de forma oficial. El resto se escapa en otras partidas, como en presupuestos de I+D, destinados m&aacute;s a la investigaci&oacute;n en armas que al c&aacute;ncer de mama; o las invertidas en los Cascos Azules de la OTAN, que se incluyen en Cooperaci&oacute;n para el Desarrollo, como se explica <a href="https://www.elsaltodiario.com/antimilitarismo/fronteras-imaginarios-de-guerra-puerto-bilbao-feminismo#" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia de este negocio, millones de personas en todo el mundo se ven obligadas a desplazarse de manera forzosa, encontrando en las fronteras muros y alambradas, cuando no disparos. La estrategia funciona: venta de armas y de dispositivos b&eacute;licos y, despu&eacute;s, venta de seguridad para &lsquo;proteger&rsquo; los pa&iacute;ses a los que migran quienes padecen las consecuencias del conflicto. Con la pandemia, necesitamos m&aacute;s seguridad, ya no tenemos que protegernos solo de otras personas, tambi&eacute;n del aire. Pero ese es otro tema, aunque est&eacute; ligado. Digamos que Israel, pionero en sistemas de seguridad, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/05/la-impunidad-de-las-empresas-de-seguridad-se-ceba-con-las-palestinas-en-jerusalen-este/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se frota las manos</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pasado, la denuncia fue <strong>contra &ldquo;el funcionamiento de las transnacionales, las fronteras y las pol&iacute;ticas migratorias</strong> como instrumentos del sistema racista, colonial, capitalista y heteropatriarcal&rdquo;. Esta vez, la movilizaci&oacute;n la convocaba la Marcha Mundial de las Mujeres de Euskal Herria. Tomaron el puente peatonal de la frontera con el Estado franc&eacute;s, el que une Ir&uacute;n con Hendaia. La escena, inundada de pa&ntilde;uelos morados, de nuevo replicaba la idea del Women&rsquo;s Peace Camp, tomando un lugar concreto en el que se encarna el conflicto. &ldquo;Una frontera impuesta por los estados naci&oacute;n y que divide al pueblo vasco, y que refuerza la 'Europa Fortaleza'. Venimos aqu&iacute; para se&ntilde;alarla, para denunciar las violencias que suceden en el marco de esta frontera respaldadas por unas pol&iacute;ticas migratorias racistas y coloniales&rdquo;, reza <a href="https://www.ecuadoretxea.org/panuelos-y-puentes-que-agrietan-el-sistema-racista-colonial-capitalista-y-heteropatriarcal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el comunicado</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La marcha no termin&oacute; el 17 de octubre. Quiere avanzar, de pueblo en pueblo, hasta el 6 de marzo, para garantizar la participaci&oacute;n desde otros lugares hasta volver al punto de partida, el puente peatonal. <strong>Feminismo, antimilitarismo y antirracismo se entrelazan</strong>, identificando los &ldquo;privilegios sobre los que se asienta el bienestar de Europa&rdquo;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; piensas del uso que se hace de presupuestos millonarios para fortalecer fronteras?&iquest;En qu&eacute; condiciones trabajan las personas migradas en los hogares vascos?&rdquo;, preguntaba el comunicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas preguntas nos interpelan. Quien dice hogares vascos puede hablar de hogares riojanos, castellanos o valencianos. La l&oacute;gica de las fronteras como imaginarios de guerra, la del expolio y la inversi&oacute;n en armamento es contraria a la vida y responde a un sistema de dominaci&oacute;n que es totalmente contrario al feminismo. Adem&aacute;s, ya lo sabemos: <strong>en el conflicto, el cuerpo de las mujeres se convierte en bot&iacute;n y en territorio de conquista.&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/ocupar-fronteras-tender-puentes_132_6313688.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2020 04:30:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c8f8cd31-7142-4d5e-ab5d-bd8c0c889145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1475676" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c8f8cd31-7142-4d5e-ab5d-bd8c0c889145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1475676" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ocupar las fronteras y tender puentes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c8f8cd31-7142-4d5e-ab5d-bd8c0c889145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abolir el trabajo del hogar es subversivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/abolir-trabajo-hogar-subversivo_132_6279642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4be2ff67-7a88-45cd-8d9e-2ab21132b507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abolir el trabajo del hogar es subversivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La última viñeta de Mamen Moreu ha puesto sobre la mesa cómo, en muchos casos, todavía no se entiende que tener una empleada del hogar es incompatible con el feminismo. Y que la propuesta feminista de cuidados es subversiva</p><p class="subtitle">Si el régimen de interna es esclavo, ¿hay que abolirlo?</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Beatriz Gimeno en el art&iacute;culo publicado en <em>Pikara Magazine</em> hace a&ntilde;os, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2013/10/es-compatible-ser-feminista-y-tener-empleada-domestica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iquest;Es compatible ser feminista y tener empleada dom&eacute;stica?</em></a>, que el debate sobre las trabajadoras del hogar en el Estado espa&ntilde;ol hab&iacute;a perdido complejidad te&oacute;rica y se centraba solo en mejorar sus condiciones laborales. Resulta curioso que en Espa&ntilde;a no sea central este tema esencial del feminismo, m&aacute;s si tenemos en cuenta que somos <strong>el segundo pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea en n&uacute;mero de empleadas del hogar</strong> -contabilizadas, claro-, con 630.000 trabajadoras, solo por detr&aacute;s de Italia, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n de mujeres empleadas del hogar, <a href="https://twitter.com/sedoac/status/1313752907691569152" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sedoac</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, las trabajadoras del hogar han seguido peleando y poniendo sobre la mesa sus reivindicaciones. Sus demandas se han mostrado m&aacute;s imperativas durante la pandemia, aunque no se hayan escuchado: el confinamiento ha dejado en evidencia que, pese a ser quienes cuidan a nuestras mayores o peque&ntilde;os de forma privada y a domicilio, no ten&iacute;an ning&uacute;n derecho. Ni a cobrar su salario si no pueden ir a trabajar por fuerza mayor. Tambi&eacute;n han quedado fuera de las ayudas sociales y, pese a gobernar un Ejecutivo que se define como feminista, siguen si realizarse los cambios legales para otorgar plenos derechos a estas trabajadoras, <a href="http://ath-ele.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como denuncian algunas de ellas</a>. Porque esta situaci&oacute;n no es fortuita, es legal. En <a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/02/sirvientas-franquismo-eider-de-dios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta entrevista</a> a la historiadora Eider de Dios Fern&aacute;ndez, que gan&oacute; el premio Victoria Kent en 2018 por su an&aacute;lisis del trabajo dom&eacute;stico en el franquismo y en la transici&oacute;n, se puede leer un resumen de la genealog&iacute;a legal de este empleo. Yo soy abolicionista. Abolicionista del trabajo en general como se da en el sistema capitalista, y m&aacute;s todav&iacute;a de algunas formas de trabajo en particular. Por su marca de clase, racista y de g&eacute;nero, la prostituci&oacute;n y el trabajo del hogar ser&iacute;an dos ejemplos paradigm&aacute;ticos, con sus matices y diferencias. No me voy a extender ahora en ello. Me remito a otras compa&ntilde;eras. June Fern&aacute;ndez habl&oacute; sobre la abolici&oacute;n del trabajo esclavo en el hogar en <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/10/regimen-interna-esclavo-abolirlo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este reportaje</a>, y Tere Maldonado escribi&oacute; este <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/12/el-debate-intrafeminista-sobre-prostitucion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> extenso sobre la abolici&oacute;n y el regulacionismo en la prostituci&oacute;n.&nbsp;Solo aclarar que <strong>hablar de abolici&oacute;n no es exigir una prohibici&oacute;n aislada</strong>. Es necesario pensar en las formas de transici&oacute;n hacia otro modelo y esas formas pasan, en parte y como explican las propias trabajadoras del hogar y recoge tambi&eacute;n la entrevista a De Dios, por empezar mejorando sus condiciones laborales&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al art&iacute;culo de Gimeno, ella no se centraba en el trabajo de cuidados en general, sino en <strong>el que se asocia con la asistenta: limpieza, sobre todo, pero tambi&eacute;n hacer la compra</strong>, cocinar y el cuidado b&aacute;sico de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. La idea de contratar una asistenta para que haga estas tareas y rebaje la doble jornada laboral de las mujeres supone perpetuar un modelo de sexualizaci&oacute;n o generizaci&oacute;n del trabajo, en el que este tipo de cuidados recaen siempre sobre mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vi&ntilde;eta de <strong>Mamen Moreu</strong> para <em>Pikara Magazine</em> que hemos elegido para ilustrar este art&iacute;culo, resume la idea de Gimeno en una imagen. Los comentarios cuando se public&oacute; en redes son una muestra de lo poco que se atiende a esta forma de discriminaci&oacute;n econ&oacute;mica, patriarcal y racista. Algunos mostraban desacuerdo con la imagen:<strong> &ldquo;Ahora resulta que tener una mujer que me ayuda en casa no es feminista</strong>&rdquo;, &ldquo;El problema est&aacute; en tener a una mujer contratada sin respetar sus derechos laborales&rdquo;. Otros no la confrontaban, pero pasaban de puntillas por el tema: &ldquo;Lo feminista no te quita lo elitista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la primera tanda de comentarios, lo que muestra la imagen es claro: <strong>delegar las tareas del hogar en otra mujer con el fin de evitar la confrontaci&oacute;n con tu pareja </strong>masculina sobre el reparto y la corresponsabilidad de las mismas no suena, as&iacute; en principio, a feminismo. Ahonda, m&aacute;s bien, en la divisi&oacute;n sexual del trabajo. Si adem&aacute;s esa mujer est&aacute; trabajando sin contrato ni derechos laborales, implica una discriminaci&oacute;n de clase que podr&aacute; encajar en el feminismo liberal, pero ni siquiera deber&iacute;a. Si encima acepta esas condiciones porque es migrada y no tiene acceso a trabajos mejor valorados apuntala el racismo estructural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con los comentarios: el feminismo, si es radical -de ra&iacute;z-, entiende la intersecci&oacute;n de las luchas, con lo que no deber&iacute;a ser elitista. Pero admitamos, porque hay que hacerlo, que existimos las feministas autodenominadas radicales a las que el elitismo -o la aporofobia, el racismo, el clasismo, etc.- se nos escapa a pesar de todo. Aun as&iacute;, la vi&ntilde;eta no est&aacute; haciendo hincapi&eacute; en el elitismo de esa pareja de blancos que ha contratado una asistenta porque se la pueden permitir -porque les sale barata, vaya-. Es m&aacute;s, es probable que no sean -o no se consideren- elitistas. <strong>&iquest;En cu&aacute;ntas casas progres tratamos a &ldquo;la chica&rdquo; como a cualquiera? </strong>Le dejamos que se tome un descanso y pille algo de la nevera en su horario laboral, incluso le pagamos los d&iacute;as de confinamiento que no pudo venir. Hay quien la invita a comer en la mesa familiar. Aunque a ella le apetezca esto lo mismo que una patada en la boca. No. La vi&ntilde;eta no trata de eso exactamente, aunque este tipo de pr&aacute;cticas pululen alrededor. Denuncia que tener una empleada de hogar para evitar el problema de la corresponsabilidad en la pareja y de la falta de tiempo para el cuidado es machista. Que hacerlo de forma precaria es explotaci&oacute;n y que emplear a migradas, porque es m&aacute;s f&aacute;cil que acepten, es racismo. &iquest;Y qu&eacute; hacemos con las personas ancianas que viven en casa y necesitan asistencia? Mejor un sistema p&uacute;blico y no privado, colectivo y no familiar. Pero esto es otro tema y tampoco de esto habla la vi&ntilde;eta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y qu&eacute; hago yo ahora? &iquest;Despedir a Mar&iacute;a que lleva a&ntilde;os conmigo, sabiendo como s&eacute; lo que necesita el trabajo y lo mal que est&aacute;n las cosas, para ser una buena feminista?&rdquo;. Pues no es necesario. <strong>No se trata de juzgar las pr&aacute;cticas individuales de cada una, sean o no feministas</strong>; en lo individual, las circunstancias son complejas. No se pide -o al menos no aqu&iacute; ni ahora- flagelaci&oacute;n p&uacute;blica para aquellas mujeres que <em>emplean </em>a otras en las tareas dom&eacute;sticas. Los cambios radicales se consiguen de forma colectiva y organizada, cargar los males del mundo en las decisiones de cada una recuerda m&aacute;s a la culpa que a la responsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; sorprende que, hoy en d&iacute;a, cuando tildamos de revolucionaria casi cualquier pr&aacute;ctica que se sale de la norma, tener o no trabajadora del hogar nos parezca, en cambio, un tema menor. Ni feminista ni machista, ya se sabe. Y sorprende porque, si hay una propuesta feminista con potencial para subvertir este sistema es, precisamente, la de los cuidados.<strong> Si las mujeres cuidaran menos horas o los cuidados estuvieran pagados como se merecen, ni podr&iacute;as permitirte tener una trabajadora del hogar </strong>por cuatro duros ni echar horas extra sin cobrar para seguir produciendo, porque en alg&uacute;n momento tendr&iacute;as que parar para limpiar tu casa o recoger a las criaturas del colegio. Si las mujeres no cobraran una mierda o cuidaran gratis, no podr&iacute;a recortarse tanto en sanidad, en guarder&iacute;as y en otros servicios b&aacute;sicos sin que el mundo ardiera. Tener empleada dom&eacute;stica no es feminista, organizarnos con las trabajadoras del hogar para abolir este tipo de trabajo privado y precario s&iacute; lo es. Y es, adem&aacute;s, revolucionario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/abolir-trabajo-hogar-subversivo_132_6279642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2020 20:38:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4be2ff67-7a88-45cd-8d9e-2ab21132b507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="237876" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4be2ff67-7a88-45cd-8d9e-2ab21132b507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="237876" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Abolir el trabajo del hogar es subversivo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4be2ff67-7a88-45cd-8d9e-2ab21132b507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El charismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/charismo_132_6228150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df7f8406-45d8-444b-8796-1da1585c2788_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El charismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con perdón de las Charos, su nombre se ha convertido en un supuesto insulto hacia las feministas por parte de machistas que participan en foros misóginos. Pero Charo somos todas, con nombre y apellidos</p><p class="subtitle">"Solo por eso, porque éramos mujeres"</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Era s&aacute;bado, 26 de mayo de 2012, y en el pabell&oacute;n de las piscinas de mi pueblo, un tipo delgado, con los ojos saltones, se sub&iacute;a al escenario y empezaba a pinchar con un Mac y a cantar, o m&aacute;s bien a recitar, letras de temazos como &lsquo;Infanta de naranja, infanta de lim&oacute;n&rsquo;. Una de mis primas -tengo muchas, en La Rioja todo el mundo es familia- y yo, descubrimos ese d&iacute;a que ese chaval se llamaba<strong> &lsquo;El Gran Puzzle cozmico&rsquo; </strong>y se convirti&oacute; en uno de nuestros &iacute;dolos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el lunes me viene resonando una de sus canciones, que tiene un videoclip maravilloso: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=rlD7AZ-HqyA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Antonio Garc&iacute;a Mateo&rsquo;</a>. Bueno, no tiene que ser del gusto de todo el mundo. El caso es que en este tema todos se llaman Antonio Garc&iacute;a Mateo y todos trabajan en domingo, los pobres. Si hacemos una b&uacute;squeda r&aacute;pida en google, encontramos m&aacute;s Antonios Garc&iacute;a Mateo que p&aacute;ginas de internet. Incluso una de las entradas nos devuelve esta maravilla de ejemplar del peri&oacute;dico aragon&eacute;s <a href="http://bibliotecavirtual.aragon.es/bva/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=3700332" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andal&aacute;n</a> de 1977, que en la p&aacute;gina 4 cuenta que Antonio Garc&iacute;a Mateo se present&oacute; al Senado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El lunes fue el d&iacute;a en que, al llegar a la redacci&oacute;n, vimos que la nueva normalidad se parec&iacute;a mucho a la antigua. De nuevo, por cuarta vez en un a&ntilde;o, <strong>ten&iacute;amos pintadas machistas tanto en </strong><em><strong>Pikara Magazine</strong></em><em> </em>como en el antiguo local de la plataforma de formaci&oacute;n feminista Faktoria Lila.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuarta vez. Los mantras se repiten:<strong> &ldquo;Putas de Soros&rdquo;, &ldquo;La violencia no tiene g&eacute;nero&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, adem&aacute;s, somos Charos. <strong>&ldquo;Ok, Charos&rdquo;</strong>, nos dicen. El nombre de Charo <a href="https://www.vice.com/es/article/kz4v3n/charo-meme-twitter-espana-feminismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comenz&oacute; a utilizarse como insulto</a> contra las feministas, al parecer, en esos dos contenedores de misoginia que son Forocohes y Burbuja.info. Charo alude, seg&uacute;n explican, a una mujer soltera, progresista y normalmente funcionaria; dopada de ansiol&iacute;ticos y con un vibrador en cada mano (que visto as&iacute;, ni tan mal). Una oficinista amargada que se dedica a amargar a los dem&aacute;s, porque, intuyo yo siguiendo la l&oacute;gica de esta panda,<strong> a una Charo no la quieren ni sus gatos</strong>, que la aguantan probablemente porque no pueden escapar del piso donde ella se marchita, ese cub&iacute;culo decorado en marrones en que regurgita la bilis que luego escupe en el trabajo y en las redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi traducci&oacute;n de lo que significa Charo: mujer feminista que no necesita tener una pareja masculina, que se&ntilde;ala las desigualdades y que no cumple con los mandatos de las secci&oacute;n femenina de las SSS, a saber, <strong>Silencio, Sonrisa y Sacrificio</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al t&eacute;rmino forocochero, merece un p&aacute;rrafo aparte la caracter&iacute;stica &ldquo;charista&rdquo; de funcionaria. Funcionaria puede ser la m&eacute;dico que les atiende cuando est&aacute;n hechos polvo o la jueza que les absuelve de la denuncia falsa de su ex; tambi&eacute;n Macarena Olona como miembro del Cuerpo de Abogados del Estado e incluso la profesora que les ense&ntilde;&oacute; a escribir para que hoy puedan hacer pintadas. Pero ellos no piensan en esas. <strong>Piensan en una se&ntilde;ora de ventanilla o en la &ldquo;bibliotecaria&rdquo;</strong> (sic). Entiendo la aversi&oacute;n a las bibliotecas por parte de estos se&ntilde;ores. Las dificultades que enfrentan para entender este tipo de espacios p&uacute;blicos se intuyen f&aacute;cilmente. Y entiendo que lo que tenemos en <em>Pikara Magazine</em> de funcionarias es que recibimos paguitas. Es m&aacute;s, cuando uno de estos foreros pregunta al resto, &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n ha sido el de las pintadas?&rdquo;, la respuesta general es, en resumen, &ldquo;<strong>habr&aacute;n sido ellas mismas, hay subvenciones en juego&rdquo;</strong>. Hay quien da m&aacute;s pistas. Al parecer, explican, ning&uacute;n hombre pinta una polla as&iacute;, vista desde abajo. No se os escapa una, &iquest;eh? Pero yo dir&iacute;a que hay alg&uacute;n forero que s&iacute; tiene costumbre de mirar desde ese &aacute;ngulo&hellip; Y que el autor del comentario deja en evidencia que practica poco sexo y con poca imaginaci&oacute;n. Adem&aacute;s, no han pintado solo una polla sino dos, planta y perfil. Sin acotaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo. La violencia no tiene g&eacute;nero, pero somos unas amargadas malfolladas y unas putas a la vez. La violencia no tiene g&eacute;nero pero, una vez m&aacute;s,<strong> ya estamos nosotras haciendo denuncias falsas, yendo de v&iacute;ctimas</strong>. La violencia no tiene g&eacute;nero pero a estas no les ponemos un apelativo g&eacute;nerico tipo <a href="https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/que-significa-expresion-ok-boomer-que-algunas-nid2305336" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>boomer</em></a>, sino un nombre de mujer, Charo, que hay muchas y mujer siempre es peor. As&iacute; que, desde el lunes, me siento charit&iacute;sima y solo puedo tararear que &ldquo;todas nos llamamos Charo, todas tenemos ese nombre, Charo Garc&iacute;a Mateo&rdquo;. Pongo la m&uacute;sica a todo volumen y visualizo lo que se nos viene: la rebeli&oacute;n charista de las funcionarias. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/charismo_132_6228150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2020 21:02:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/df7f8406-45d8-444b-8796-1da1585c2788_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62157" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/df7f8406-45d8-444b-8796-1da1585c2788_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62157" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El charismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/df7f8406-45d8-444b-8796-1da1585c2788_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablemos de la ley trans]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/personas-trans-ley-trans-transexualidad-feminismo-transfeminismo_132_6108222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7568f403-186f-41e8-8c1c-91ba920a2686_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablemos de la ley trans"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A cuenta del supuesto borrado de las mujeres que denuncia cierto sector del feminismo, reivindicamos hablar de la ley trans sin atrincheramiento ideológico ni acusaciones fáciles</p><p class="subtitle">En estas casas no hay armarios</p><p class="subtitle">Otras maneras de debatir los clásicos feministas</p><p class="subtitle">Sexo y género, una perspectiva compleja</p><p class="subtitle">Abolir el género</p></div><p class="article-text">
        Era el a&ntilde;o 2014. Judith Butler pasaba unos d&iacute;as por el Estado y una colaboradora de Pikara Magazine decidi&oacute; darle un carnet de la revista &ndash;entonces repart&iacute;amos carnets de feministas, s&iacute; (n&oacute;tese la iron&iacute;a)&ndash;. D&iacute;as despu&eacute;s la autora norteamericana escribi&oacute; para decir que no quer&iacute;a colaborar con un medio tr&aacute;nsfobo y que, por favor, se retirara la foto en la que posaba con la tarjetita.
    </p><p class="article-text">
        A quienes sigan de cerca Pikara Magazine, y si adem&aacute;s est&aacute;n al tanto del debate sobre la ley de las personas trans &ndash;o m&aacute;s bien, del desprop&oacute;sito de insultos y desacreditaciones en que ha desembocado&ndash;, esta afirmaci&oacute;n de Butler les puede sorprender. Sobre todo porque si de algo se acusa a esta revista desde ciertos sectores feministas es de <strong>ser antifeminista y mis&oacute;gina por considerar que las mujeres trans son sujetos pol&iacute;ticos del movimiento</strong>. Porque no cuestionamos que las mujeres trans sean mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Digo esto porque creo que es la primera vez que desde Pikara Magazine y ante un debate feminista de este tipo podemos considerar una postura concreta como editorial, es decir, compartida por todas las que trabajamos aqu&iacute;. Y aun as&iacute; hubo un momento en que hasta Butler tach&oacute; a Pikara de medio tr&aacute;nsfobo &ndash;esta acusaci&oacute;n nos ha llegado m&aacute;s veces desde otras personas, por publicar, por ejemplo, fotos en que se hac&iacute;a el gesto feminista del tri&aacute;ngulo con las manos, que para algunas es un &uacute;tero, para otras, un tri&aacute;ngulo invertido&ndash;. Seg&uacute;n intuyeron mis compa&ntilde;eras por entonces, <strong>la cr&iacute;tica de Butler se deb&iacute;a a que se hab&iacute;a publicado </strong><a href="https://www.pikaramagazine.com/2014/06/el-sexo-sentido-palabra-de-ciencia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>este art&iacute;culo</strong></a> en el que se defend&iacute;a que los menores trans no fueran sometidos a ciertas pr&aacute;cticas m&eacute;dicas como la hormonaci&oacute;n. Algo que, por cierto, deja caer tambi&eacute;n Bel&eacute;n en <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/04/belen-se-hizo-fuerte-en-la-carcel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta entrevista</a> cuando habla de que empez&oacute; a hormonarse a los 16 a&ntilde;os, argumento en el que Lidia Falc&oacute;n tambi&eacute;n se ampara para sustentar su transfobia, como si fuera exclusivo de su ala feminista. En fin, que el art&iacute;culo de 'El sexo sentido' hab&iacute;a originado un aluvi&oacute;n de cr&iacute;ticas y las pikaras supusieron &ndash;en ese momento yo no formaba parte del equipo&ndash; que le habr&iacute;an llegado a la Butler.
    </p><p class="article-text">
        Introduzco as&iacute; este art&iacute;culo porque quiero defender al menos una idea: que<strong> Pikara Magazine es una revista de periodismo y debate feminista y que, como tal, ha publicado y promovido ideas diversas, a veces enfrentadas</strong>. Y que, aun as&iacute;, no admitimos debate en cuanto a que las mujeres trans son eso, mujeres. Y lo digo tambi&eacute;n porque, a partir de aqu&iacute;, unas en Pikara Magazine consideraremos que hay cosas que se pueden debatir y otras que no. Yo en concreto creo que lo que debe someterse a debate es la legislaci&oacute;n que regule el cambio de registro de g&eacute;nero y/o sexo &ndash;no digo que este debate me competa a m&iacute;, sino que entiendo que se d&eacute;&ndash; y no la naturaleza de las personas que transitan ni su derecho a hacerlo sin que suponga un estigma.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo mismo que se promete <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/borrado-mujeres_129_6102064.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este art&iacute;culo</a>, hablar de la legislaci&oacute;n, aunque la discusi&oacute;n se enturbia con otras cuestiones. Se habla de que el sexo es real como si el transfeminismo lo negara, cuando lo que hace es cuestionar <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/07/sexo-genero-una-perspectiva-compleja/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cu&aacute;l es el concepto de sexo que se utiliza</a>, o c&oacute;mo se lee el sexo. De hecho, hay <a href="https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/sexo-gnero-y-ciencia-720/ms-all-de-xx-y-xy-15733" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios cient&iacute;ficos</a> que apuntan a que el sexo es un espectro, como tambi&eacute;n se puede leer <a href="https://www.elsaltodiario.com/hemeroteca-diagonal/el-sexo-mas-alla-de-la-genetica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. En el art&iacute;culo citado, sin embargo, se asegura que, al ser el sexo &ldquo;real&rdquo;, es decir, se es macho o hembra, este no atenta contra ning&uacute;n derecho &ndash;obviando que <strong>esta concepci&oacute;n binaria del sexo como realidad biol&oacute;gica inquebrantable atenta contra el derecho de las personas trans a despatologizar su condici&oacute;n</strong>, que es justo lo que la ley pretende&ndash;. Se habla de las afirmaciones de J.K. Rowling, que nada tienen que ver, de nuevo, con la ley. Se afirma que, desde el transinclusivimo, se ha llegado &ldquo;a considerar transf&oacute;bico explicar a las ni&ntilde;as que cuando llegan a la pubertad, menstr&uacute;an&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n ha dicho eso y en qu&eacute; contexto? &iquest;Es esta afirmaci&oacute;n un punto fuerte de la argumentaci&oacute;n transfeminista? &iquest;Qu&eacute; tiene que ver, de nuevo, con el texto legal? Se habla de lo ins&oacute;lito &ndash;estoy de acuerdo&ndash; que fue que se censurara '<a href="https://nypost.com/2018/11/20/now-the-pc-police-have-come-for-the-vagina-monologues/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mon&oacute;logos de la vagina</a>', obra que se prohibi&oacute; en la Universidad de Michigan por considerarla sensible para las mujeres con pene; pero, de nuevo, repetir una y otra vez este hecho no responde al debate sobre la ley. Es m&aacute;s, incluso se acepta en el propio art&iacute;culo que hay personas trans a quienes aquella censura les suena &ldquo;marciana&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute;, entonces, se le otorga categor&iacute;a de argumento s&oacute;lido?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo que me molesta especialmente cuando hay debates &ndash;lo mismo da entre izquierda-derecha, feminismo transinclusivo y feminismo transexcluyente, izquierdas de distinto corte, abolicionismo-regulacionismo, velo s&iacute;-velo no, o cualquiera de los debates enconados que se enardecen especialmente en Twitter, plaza-cadalso donde ajusticiar a quien sea&ndash;, es que se presuponga que la parte oponente, o no ha entendido bien las cosas, o es ignorante<strong> o est&aacute; directamente alienada por el neoliberalismo postmoderno</strong>. Y as&iacute;, se niega el debate&nbsp;&ndash;si no se pasa al insulto y la acusaci&oacute;n directa&ndash; o no se acepta que el enfrentamiento a veces es irresoluble, esperando siempre que la luz de Nuestra Verdad ilumine al de enfrente mientras se le mira con condescendencia: &ldquo;Ya entender&aacute;. Y si no, nosotras seguiremos resistiendo, porque si no, lo <em>postmo</em> nos comer&aacute;, financiado por los grandes <em>lobbys </em>de derechas del mundo&rdquo;. Entiendo los argumentos que se dan en el art&iacute;culo citado, y hasta comparto algunos de ellos. <strong>Estoy de acuerdo con que la categor&iacute;a mujer tiene articulaci&oacute;n pol&iacute;tica.</strong> Pero no comparto que esa categor&iacute;a dependa solo de menstruar, tener vagina y poder dar a luz. Entiendo tambi&eacute;n que existen genitales diferenciados, no niego esa realidad ni digo que pueda ser performativa, es decir, que dependa de lo que alguien diga o deje de decir &ndash;cr&iacute;tica que se hace a las teor&iacute;as <em>queer&ndash;</em>, sino que cuestiono que la lectura que ellas defienden sobre qu&eacute; es el sexo sea La Realidad Biol&oacute;gica, y que solo sea maleable y social el constructo del g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entiendo tambi&eacute;n que cambiar la legislaci&oacute;n en este sentido puede traer algunas complicaciones. <strong>Y entiendo el miedo, pero no podemos basar nuestras pol&iacute;ticas en &eacute;l.</strong> A las complicaciones habr&aacute; que hacerles frente desde otro lado, el lado de las compa&ntilde;eras trans.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo que en ning&uacute;n caso entiendo es que se niegue la realidad de una minor&iacute;a oprimida &ndash;porque esta minor&iacute;a existe, incluso desde antes de que llegara la postmodernidad, como se puede leer <a href="https://www.pikaramagazine.com/2016/07/la-pastora-intersexualidad-en-la-resistencia-antifranquista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/06/el-universo-disidente-de-eleno-de-cespedes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> o <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/05/la-menstruacion-y-embarazo-trans-en-la-nacion-mojave/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>&ndash;. As&iacute; que citar a mujeres que niegan esta realidad, hacen mofa de ella y defenderlas como garantes de la Verdad y v&iacute;ctimas del linchamiento de la Curia Mis&oacute;gina Mundial (de nuevo, es iron&iacute;a, no existe, no vaya a ser que algunas la busquen), me parece, eso s&iacute;, transfobia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco puedo coincidir con que la respuesta sea la de parar una ley que despatologice esta condici&oacute;n sin dar otra alternativa que la de enrocarnos en que se nos borra a las mujeres. Considero que si la ley tiene aspectos de los que deber&iacute;amos preocuparnos, no podemos salvarlos asumiendo como un mal menor la opresi&oacute;n a las personas trans. Se&ntilde;alar problemas concretos que se han dado en otros lugares como consecuencia de legislaciones similares puede ser pertinente, porque debemos estar alerta. Estar&iacute;a bien a&ntilde;adir, si lo que queremos es informar a la sociedad desde un periodismo responsable, que <strong>ya existen legislaciones en este sentido en el Estado, como la de Pa&iacute;s Vasco o Extremadura.</strong> Y, de momento, las mujeres no hemos sido borradas de ning&uacute;n sitio. O al menos, no m&aacute;s que antes de que se aprobaran.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un periodismo responsable, como el que se pide en el art&iacute;culo, no debe eludir los debates de calado social y mucho menos por miedo a la censura, s&iacute;. Por eso escribo esto, a pesar de mi temor a ser linchada o desacreditada. As&iacute; que hablemos, pero hablemos de la ley, de c&oacute;mo puede mejorar las condiciones de vida de las personas trans, de lo que conlleva. <strong>Demos espacio, en el movimiento feminista, a estos debates sin trincheras ideol&oacute;gicas, sin insultos, burlas y hostigamiento.</strong> Y, sobre todo, sin asumir que la libertad de unas tiene que construirse sobre la opresi&oacute;n de otras, ya de por s&iacute;, m&aacute;s oprimidas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/personas-trans-ley-trans-transexualidad-feminismo-transfeminismo_132_6108222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2020 19:53:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7568f403-186f-41e8-8c1c-91ba920a2686_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48937" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7568f403-186f-41e8-8c1c-91ba920a2686_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48937" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hablemos de la ley trans]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7568f403-186f-41e8-8c1c-91ba920a2686_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guardianes de la revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/guardianes-revolucion_132_6065893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7adba0a1-07c4-4064-9032-f3b371c7fcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guardianes de la revolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno no es nuevo, pero estos días está en boga. Intelectuales que, cuando las cosas se mueven un poco, creen que no van en la dirección que habían programado</p></div><p class="article-text">
        Hay un fen&oacute;meno que no es nuevo, pero que parece que est&aacute; especialmente en boga estos d&iacute;as que las cosas se est&aacute;n moviendo un poco. Es el de la intelectual o el intelectual de izquierdas. Gente progresista que defiende ciertos valores de la izquierda de toda la vida o del feminismo de toda la vida, dicen, y que <strong>convierten esa defensa en una pr&aacute;ctica casi religiosa</strong>. El fen&oacute;meno es sencillo: hay unos escritos, credos y palabras expresadas a lo largo de la historia por los padres y madres ideol&oacute;gicos -ll&aacute;mense Marx o Beauvoir, por poner dos ejemplos conocidos-, que se han interpretado de determinada manera y se mantienen de forma imperturbable como un dogma con el que medir qu&eacute; est&aacute; bien y qu&eacute; no. Qu&eacute; es una defensa Verdadera de los Valores de la Izquierda y qu&eacute; es un vil enga&ntilde;o neoliberal posmoderno que unas cuantas ignorantes hemos importado de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primer credo:</strong> Estados Unidos, mal. As&iacute; que si te manifiestas aqu&iacute; porque alguien se muri&oacute; all&iacute;, has comprado la<em> idpol</em> norteamericana (s&iacute;, as&iacute; tal cual lo he le&iacute;do en ciertas cuentas tuiteras, <em>idpol</em>, que supongo que ser&aacute; ideolog&iacute;a pol&iacute;tica). Por ejemplo, durante las concentraciones convocadas aqu&iacute; a ra&iacute;z del asesinato de George Floyd, se lleg&oacute; a acusar a quienes acudieron de hacer uso del privilegio blanco para saltarse las restricciones impuestas por el estado de alarma. Poco importa que el privilegio blanco consista en acudir a una convocatoria organizada por personas migradas y racializadas. Da igual que el impulso de Floyd sirviera para denunciar que aqu&iacute; tambi&eacute;n existe la violencia policial racista. Por ejemplo, en mi barrio, el barrio de Pikara Magazine, San Francisco, en Bilbao, hemos pasado todo el confinamiento viendo c&oacute;mo se paraba siempre a personas racializadas, nunca a las blancas. C&oacute;mo les exig&iacute;an unas explicaciones que no nos ped&iacute;an a las dem&aacute;s. Las formas con que se hac&iacute;a. Algunas im&aacute;genes est&aacute;n grabadas, no hace falta que me extienda. Estas pr&aacute;cticas, adem&aacute;s, se daban desde los tiempos prepand&eacute;micos, el estado de alarma solo les ha dado un marco legal m&aacute;s amplio y las ha hecho m&aacute;s evidentes: todas &eacute;ramos potenciales criminales, pero <strong>a las blancas no se nos presupon&iacute;a el crimen</strong>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, cuando fuimos a la concentraci&oacute;n antirracista lo hicimos -sorpresa- sabiendo que est&aacute;bamos en un contexto de pandemia mundial y de estado de alarma. Lo hicimos con las mascarillas, <strong>suponiendo que iba a ser dif&iacute;cil mantener las distancias de seguridad</strong>, pero con la convicci&oacute;n de que hay momentos en que, aunque no se vaya a conseguir gran cosa y los riesgos sean grandes, hay que salir a la calle. Que no hay que perder ning&uacute;n impulso social, venga de Estados Unidos o de Ir&aacute;n, porque es el momento de vernos las caras, de encontrarnos, de ocupar el espacio p&uacute;blico y de ver cu&aacute;nto espacio p&uacute;blico ocupamos. Sabemos que el relato de los medios y d&oacute;nde deciden poner el foco, construye una l&oacute;gica en que solo determinados casos son medi&aacute;ticos y, por lo tanto, solo determinadas convocatorias tienen &eacute;xito. Y con esa idea, nos parece bien utilizar esos momentos excepcionales como catalizador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Segundo credo:</strong> tengo una moral imperturbable. Si un caso nuevo me muestra que es err&oacute;nea, o que al menos deber&iacute;a revisarla, no lo hago, no voy a retractarme. Mejor me amparo en no s&eacute; qu&eacute; tergiversaciones y conceptos retorcidos tomados del santoral cl&aacute;sico marxistabeauvoriano y doy la matraca con la verdadera revoluci&oacute;n y la falsa.
    </p><p class="article-text">
        Me explico. Si yo, persona blanca progre, he decidido que la gran moral es el estado de alarma, que controlar la pandemia debe de ser el primer objetivo social com&uacute;n que nos compete a todas, no me puedo echar atr&aacute;s. Me tiene que parecer igual de mal que se manifiesten unos pijos que quieren derrocar a un Gobierno que no les gusta, a que salgan las personas m&aacute;s explotadas por el sistema. Si he decidido que el cuidado de lo com&uacute;n es el cuidado del espacio p&uacute;blico y me encuentro con gente vandalizando estatuas de Col&oacute;n, me tiene que parecer mal aunque entienda que est&aacute;n arremetiendo contra un s&iacute;mbolo de racismo sist&eacute;mico. A&uacute;n m&aacute;s. Si yo, feminista, tengo claro lo que es el g&eacute;nero y la mujer, no voy a darle una vuelta porque ahora haya realidades que me lo cuestionan. Mejor me parapeto en la femibiblia -aka, interpretaciones hechas en un momento dado de la historia-, y en seguir su palabra tal cual se escribi&oacute; en su d&iacute;a. Poco importa que las mismas palabras que antes defend&iacute;an la liberaci&oacute;n de unas hoy se usen, faltando a ese esp&iacute;ritu inicial, para oponerse a la libertad de otras. Adaptar las ideas se convierte en un sacrilegio. Quienes lo hacemos, somos herejes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tercer credo:</strong> el bloque ideol&oacute;gico no se rompe, porque aceptar unos preceptos y otros no, ser&iacute;a un signo de debilidad intelectual. Si soy feminista abolicionista, soy TERF; si soy un hombre marxista de toda la vida, la clase es una y no puedo ser feminista, si soy&hellip; vaya usted a saber qu&eacute;, no puedo salirme de ah&iacute;. Ser intelectual es un trabajo arduo. Hay que tener siempre una respuesta, <strong>un an&aacute;lisis profundo pero inmediato, a ritmo de tuit</strong>, para los devenires del mundo, sus actualizaciones y nuevos retos. Todo eso sin salirse una de la Verdad. As&iacute; igual puede entenderse un poco que se permitan negar a una parte de la poblaci&oacute;n hist&oacute;ricamente oprimida la posibilidad de que, por ley, sea m&aacute;s libre. Que se permitan cuestionar las revueltas de quienes siempre han estado relegadas a un &uacute;ltimo plano y ahora encuentran el impulso para poner sus demandas en la agenda social. As&iacute;, igual, puede entenderse c&oacute;mo, en nombre de no s&eacute; qu&eacute; libertad, <strong>encarnan posturas reaccionarias</strong>. Posturas que se acercan m&aacute;s, tanto en sus formas como en sus argumentos, a otro tipo de argumentario reaccionario como el antiabortista o el de quienes son contrarios a acabar con la explotaci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        La figura del intelectual de izquierdas o feminista, o ambas cosas, dir&aacute; que no es lo mismo, claro. Porque la explotaci&oacute;n laboral era un reclamo de la Clase Trabajadora &uacute;nica y verdadera, la suya. El derecho al aborto era el reclamo de libertad de las Verdaderas Mujeres, las que son ellas. Lo de hablar de violencia policial por raza divide la Lucha Obrera, lo de hablar de mujeres sin co&ntilde;o divide al Movimiento Feminista. Resumiendo, y aunque no lo digan, son guardianes de la revoluci&oacute;n. Velan por ella, para<strong> que no se disperse en moderneces diversiqueers</strong>. La cuidan con tal mimo que, a fuerza de no saltarse ni un p&aacute;rrafo, no dejan que se escriba nada nuevo. Ni a pie de p&aacute;gina. Ni un comentario en los m&aacute;rgenes. Han terminado por vaciarla de contenido. La han convertido en un mausoleo.
    </p><p class="article-text">
        Para leer m&aacute;s:
    </p><h4 class="article-text">&laquo;Las mujeres trans no molestaban cuando estaban en el mayor ostracismo&raquo;</h4><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/06/las-mujeres-trans-no-molestaban-cuando-estaban-mayor-ostracismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&laquo;Las mujeres trans no molestaban cuando estaban en el mayor ostracismo&raquo;</a></li>
                            </ol>
            </div><h4 class="article-text">La insurrecci&oacute;n gitana sucede cada d&iacute;a</h4><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/05/la-insurreccion-gitana-sucede-dia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La insurrecci&oacute;n gitana sucede cada d&iacute;a</a></li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde, Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/guardianes-revolucion_132_6065893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2020 20:58:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7adba0a1-07c4-4064-9032-f3b371c7fcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="112036" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7adba0a1-07c4-4064-9032-f3b371c7fcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="112036" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guardianes de la revolución]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7adba0a1-07c4-4064-9032-f3b371c7fcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Racismo,Feminismo,Transfobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuerpos olvidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/cuerpos-olvidados_132_1001483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5ceeb5f-df9e-4d5e-bbca-f736b7aa65e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuerpos olvidados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes de criminalizar a nadie y clamar al cielo porque aún queda gente fuera de casa, prudencia</p></div><p class="article-text">
        Tres chavales de unos veintitantos a&ntilde;os se esconden en el recoveco de una puerta. Unos diez agentes doblan la esquina de la calle. Les siguen dos furgones de la Ertzaintza y los tres chavales se van corriendo. Se escucha c&oacute;mo, dos calles m&aacute;s all&aacute;, los altavoces anuncian que hay que permanecer en casa porque &ldquo;nos encontramos ante una emergencia sanitaria grave que necesita la colaboraci&oacute;n de todos&rdquo;. Estamos en el barrio de San Francisco, Bilbao. Veo el barrido policial desde mi balc&oacute;n y veo a un hombre grabando todo lo que pasa a pie de calle. Salgo de casa y el hombre que graba me dice que es periodista.
    </p><p class="article-text">
        Su v&iacute;deo es un directo para un medio muy le&iacute;do en el Pa&iacute;s Vasco al que pone el t&iacute;tulo de 'Desalojando San Francisco' y donde dice que est&aacute;n &ldquo;intentando barrer toda la zona, intentando sacar a toda la gente que hay, pero es igual, es complicado&rdquo;. Narra escuetamente lo que est&aacute; pasando, como si no dar ning&uacute;n contexto fuera m&aacute;s periodismo, m&aacute;s objetividad. <strong>Como si las im&aacute;genes sin palabras no construyeran imaginario y fueran, simplemente, la realidad que pasa</strong>: &ldquo;Est&aacute;n identificando a gente&rdquo;. En el v&iacute;deo, la gente que se ve son chavales racializados. El resto de la grabaci&oacute;n son los furgones conduciendo por las calles del barrio, los agentes bajando y acerc&aacute;ndose a los chavales. La realidad es &eacute;sta. Mientras el reci&eacute;n declarado estado de alarma nos confinaba a nuestras casas, en la calle 2 de Mayo segu&iacute;a habiendo j&oacute;venes magreb&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        Como cont&eacute; <a href="https://www.elsaltodiario.com/mena/desplazados-menores-extranjeros-mayoria-edad-bilbao" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este reportaje</a>, muchos de ellos viven en la calle u ocupando, especialmente cuando cumplen la mayor&iacute;a de edad, y este barrio es uno de sus lugares de encuentro en la ciudad. Un d&iacute;a entre los 18 a&ntilde;os y los 19 es la diferencia entre vivir en un centro o quedarte en la calle. <strong>La Cruz Roja ya alert&oacute; del aumento de j&oacute;venes sin techo en Bilbao durante el pasado invierno</strong>. Los comentarios del v&iacute;deo en cuesti&oacute;n aplauden la actuaci&oacute;n policial, como si realmente estuvi&eacute;ramos en el acto final de una <em>performance</em>. &ldquo;Aupa la Ertzaina, mano dura con los que no cumplan&rdquo;, &ldquo;es una pena que solo lo hagan ahora&rdquo;, &ldquo;es triste decirlo, pero con identificaci&oacute;n, detenci&oacute;n y extradici&oacute;n, ganar&iacute;amos en recursos en sanidad y seguridad&rdquo;, &ldquo;as&iacute; de ordenadas ten&iacute;an que estar las calles todo el a&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a en que se declar&oacute; el estado de alarma, el pasado domingo 15 de marzo, tambi&eacute;n circulaba un v&iacute;deo sacado desde la ventana de una casa de la calle San Francisco, frente a la plaza Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, coraz&oacute;n tambi&eacute;n del barrio. En el v&iacute;deo, el vecino-polic&iacute;a grababa a la gente que estaba en la plaza: &ldquo;Ah&iacute;, bien juntitos, a menos de un metro, jugando a las cartas, algo muy importante a d&iacute;a de hoy&rdquo;. La gente que aparece en el v&iacute;deo, sobra decirlo, tambi&eacute;n es racializada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Barakaldo, en vez de mantener el centro de d&iacute;a, han abierto el front&oacute;n y han llevado ah&iacute; a la gente que estaba en los albergues y en la calle&rdquo;, cuenta Ana Elena Altuna, militante de <strong>Ongi Etorri Errefuxiatuak</strong> (OEE, Bienvenidos refugiados). &ldquo;Una amiga de un compa&ntilde;ero de Barakaldo que habla &aacute;rabe y bereber fue all&iacute; a explicarles a los chicos lo que estaba pasando, porque muchos no lo entend&iacute;an bien y estaban atacados. Se est&aacute; hacinando a mucha gente que vive en la calle, m&aacute;s para que no infecten que para que no se contagien entre ellos, y lo peor es que hay mucha gente que lo aplaude&rdquo;, a&ntilde;ade. En Bilbao, los puntos de encuentro est&aacute;n cerrados, los cursos y los centros de d&iacute;a, tambi&eacute;n. Se ha derivado a alguna gente del albergue de invierno a un par de polideportivos. &ldquo;Nos han llegado mensajes de chavales a los que la polic&iacute;a les para cuando est&aacute;n yendo al comedor social, donde les dan la bolsa para que se la lleven, pero tienen que ir hasta all&iacute; s&iacute; o s&iacute;. Adem&aacute;s, la polic&iacute;a a veces les pide documentaci&oacute;n, y aunque no tienen por qu&eacute;, son muy amigos de la polic&iacute;a nacional y a veces les avisan si no tienen la documentaci&oacute;n en regla. Ayer por la noche ha dormido gente en la calle, nos llegan mensajes de chavales que est&aacute;n durmiendo debajo de un puente. En asuntos sociales est&aacute;n preocupados y esperan tomar las medidas adecuadas. Desde OEE hemos sacado una regleta a la calle para que al menos puedan cargar los m&oacute;viles&rdquo;, cuenta Altuna refiri&eacute;ndose a la primera noche del estado de alarma. La noche del 16 de marzo parece que el Ayuntamiento de Bilbao habilit&oacute; cien plazas m&aacute;s. [Actualizaci&oacute;n: el Consistorio ha ido ampliando plazas los d&iacute;as siguientes].
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; pocas cosas de primera mano, la mayor&iacute;a me las han contado, pero s&iacute; s&eacute; seguro que en el centro de La Pur&iacute;sima ahora mismo hay 900 personas, porque con el estado de alarma, la polic&iacute;a estaba derivando a los menores que encontraba ah&iacute;. Pero han cerrado el centro, ya no entran m&aacute;s. Si ahora mismo hay un menor en la calle en Melilla, ya no entra&rdquo;, cuenta S. Es voluntaria de las organizaciones Soliday Wheels y No name kitchen y lleva meses trabajando en la calle con los chavales migrados que llegan a Melilla. Como ya <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/03/voluntarias-melilla-denuncian-hacinamiento-900-menores-centro-la-purisima/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contamos en Pikara Magazine</a>, este centro de menores -para hombres- que hay en la Ciudad Aut&oacute;noma ha sido denunciado en diversas ocasiones por hacinamiento, dado que el n&uacute;mero de personas que acoge normalmente casi triplica las 350 plazas que tiene. <strong>Si hace unas semanas el hacinamiento era desbordante, ahora la situaci&oacute;n se ha complicado todav&iacute;a m&aacute;s</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las instituciones melillenses, el hacinamiento era la &uacute;nica v&iacute;a porque carec&iacute;an de otros recursos para derivar a los j&oacute;venes. Ahora, seg&uacute;n cuentan las voluntarias que est&aacute;n sobre el terreno, los j&oacute;venes est&aacute;n escondidos. &ldquo;La polic&iacute;a les pega si se encaran con ellos porque no tienen adonde ir. De momento no hay alternativas, ni para menores ni para mayores, y llevamos ya cinco d&iacute;as as&iacute;. Aqu&iacute; todo es muy herm&eacute;tico, pero por lo que s&eacute; hay algunos que viven en las chabolas y est&aacute;n encerrados ah&iacute;. <strong>Tienen miedo porque la polic&iacute;a les persigue, pero claro, antes iban al barrio El Rastro y hac&iacute;an trabajillos, con lo que ganaban un dinero para pillar verduras. Ahora no s&eacute; si tienen acceso a comida</strong>&rdquo;, explica S. Ella y el resto de voluntarias que trabajaban a pie de calle est&aacute;n recluidas en casa, claro.
    </p><p class="article-text">
        En los centros la situaci&oacute;n no es mejor. Hablo con una educadora social de un centro de menores llevado por una empresa privada financiada con dinero p&uacute;blico, como en tantos otros casos, como en el de La Pur&iacute;sima. No quiere decir su nombre ni que se especifique el lugar para no ser despedida, pero el hacinamiento de su lugar de trabajo tambi&eacute;n ha sido denunciado en varias ocasiones. &ldquo;El jueves se prohibieron las visitas y que los chavales salieran a la calle. El fin de semana lo hemos pasado como hemos podido. Pens&aacute;bamos que el lunes nos dar&iacute;an algo pero lo &uacute;nico que tenemos es gel y nada m&aacute;s, ni mascarillas ni nada. Duermen hasta 80 chavales en una habitaci&oacute;n de literas, sin respetar las medidas de seguridad porque no se puede, y solo tenemos una habitaci&oacute;n por si hay alg&uacute;n caso positivo. Hay chavales que no entienden bien lo que pasa, se r&iacute;en. S&eacute; que en otros centros han tomado medidas, cambiando turnos y as&iacute;. Aqu&iacute; no. En el momento que caiga uno, caemos todas&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La situaci&oacute;n de pandemia y confinamiento forzoso es un espejo aumentado de lo que ya &eacute;ramos.</strong> Ha puesto m&aacute;s en evidencia nuestra <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/03/movimiento-feminista-vasco-creara-una-mesa-tecnica-abordar-la-crisis-cuidados-del-coronavirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis de cuidados,</a> nuestras diferencias sociales que repercuten en <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/03/las-casas-privilegios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las condiciones materiales de nuestro aislamiento</a>; deja tambi&eacute;n patente la fragilidad de las <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/03/no-cuarentena-la-violencia-machista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medidas contra la violencia machista</a>, que veremos si resisten en un contexto de emergencia sanitaria. Y muestra, tambi&eacute;n, que existen un mont&oacute;n de cuerpos olvidados: <strong>los atravesados por la Ley de Extranjer&iacute;a, los de la gente sintecho o los cuerpos de las personas presas</strong>, por poner algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, vemos c&oacute;mo hay gente que sigue acudiendo al trabajo, aunque su funci&oacute;n no sea esencial estos d&iacute;as, lo cual refleja tambi&eacute;n las &ldquo;fortalezas&rdquo; de este sistema: la producci&oacute;n de capital, que resiste a pesar de estar en emergencia sanitaria. Podemos ver, adem&aacute;s, que las medidas que se toman no son las adecuadas o no lo son a la primera -ni a la segunda, veremos-; podemos pensar que todo va m&aacute;s lento de lo que deber&iacute;a, que hay cosas que, por hacerlas r&aacute;pido, se hacen fatal. Pero antes de criminalizar a nadie y clamar al cielo porque a&uacute;n queda gente fuera de casa, prudencia. Cuando las calles est&eacute;n al fin &lsquo;limpias&rsquo;, para tranquilidad de algunos, empezar&aacute;n las historias, los relatos de ad&oacute;nde llevaron a quienes no ten&iacute;an d&oacute;nde ir. Y en qu&eacute; condiciones. Y puede que nos llevemos las manos a la cabeza. Por la parte que nos toca, antes de darle al rec, c&oacute;rtate el dedo. Antes de soltar racistadas, mu&eacute;rdete la lengua.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/cuerpos-olvidados_132_1001483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2020 22:43:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d5ceeb5f-df9e-4d5e-bbca-f736b7aa65e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="256691" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d5ceeb5f-df9e-4d5e-bbca-f736b7aa65e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="256691" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuerpos olvidados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d5ceeb5f-df9e-4d5e-bbca-f736b7aa65e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cerveza que nos robaron a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/cerveza-robaron-mujeres_132_1201596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36970826-f1a9-4a98-8990-e085793c64a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cerveza que nos robaron a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cerveza fue un invento de las mujeres, que durante mucho tiempo fueron las que la elaboraban e investigaban con sabores y texturas</p><p class="subtitle">La santa Hildegarda de Bingen introdujo lúpulo en la bebida, creando la cerveza tal y como la conocemos hoy en día</p></div><p class="article-text">
        Hay un ejemplo que Judy Wajcman recoge en su libro &lsquo;El tecnofeminismo&rsquo; y que creo que resume muy bien de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de la alianza patriarcal y capitalista. Es el ejemplo del teclado QWERTY, el que conocemos y manejamos hoy en d&iacute;a y que sustituy&oacute; en su momento a la linotipia. Los obreros que manejaban la linotipia se sublevaron contra este cambio porque introducir un nuevo teclado significaba acabar con su trabajo especializado y que las mujeres pudieran entrar a hacer ese trabajo. Wajcman se&ntilde;ala que la especializaci&oacute;n del trabajo supone la sexualizaci&oacute;n o generizaci&oacute;n del mismo, y este ejemplo muestra c&oacute;mo la lucha obrera fue en muchos casos la lucha del obrero, por mucho que se esfuercen en decirnos que la clase trabajadora es una y la misma. El caso es que, finalmente, si las mujeres entraron a trabajar con el teclado QWERTY no fue tanto un logro feminista sino una decisi&oacute;n de las patronales, que vieron la oportunidad de abaratar la mano de obra diciendo que el trabajo era menos especializado y pagando menos por &eacute;l, cuando lo cierto es que se les pagaba menos por ser mujeres, que ven&iacute;an de no tener salario. Sab&iacute;an que iban a quejarse menos.
    </p><p class="article-text">
        Me he encontrado con este mismo tema cada vez que he investigado sobre mujer y clase. En las envasadoras de Almer&iacute;a, donde se justifica el menor salario diciendo que requiere menos esfuerzo que el de mozo de almac&eacute;n o agricultor, por ejemplo. En las gerocultoras, cuyo trabajo cuidando a personas ancianas se resume en &ldquo;limpiar culos&rdquo; para quitarle valor. En las mineras que, como no trabajaban normalmente en el propio agujero su labor de limpiadoras de mineral, se consideraba menos dura. Incluso cuando eran cargadoras, antes de que la maquinaria hiciera ese trabajo, se pretend&iacute;a que esta labor era menos costosa y especializada. Wajcman habla de la especializaci&oacute;n del trabajo como forma de dividirlo sexualmente y, por lo que se ve, la especializaci&oacute;n puede ser por conocimiento o por fuerza f&iacute;sica. Se repite que por nuestra complexi&oacute;n hacemos trabajos menos costosos, aunque luego las mujeres realicen labores que requieren tanto esfuerzo como los tradicionalmente masculinos.
    </p><p class="article-text">
        El viernes pasado fue Alba Donadeu, maestra cervecera, la que nos cont&oacute; otro ejemplo de esta alianza patriarcal y capitalista. No est&aacute; claro si fue en China o en Mesopotamia, la fecha tambi&eacute;n oscila entre el 10.000 y el 4.000 a.C., pero parece claro que la cerveza la inventaron las mujeres. No es extra&ntilde;o, seg&uacute;n explica Donadeu, puesto que eran ellas las que se quedaban cocinando mientras ellos sal&iacute;an a cazar y as&iacute; sigui&oacute; siendo durante siglos. Las mujeres estaban elaborando una forma de alimento mezclando hierbas con granos de cereal y agua y cocin&aacute;ndolos, cuando descubrieron que aquello fermentaba, cumpliendo otra funci&oacute;n adem&aacute;s de la de saciar. Soy aficionada a la birra mala, rubia, con poco cuerpo y poca personalidad. Lo que yo llamo err&oacute;neamente una ca&ntilde;a de toda la vida y Alba Donadeu llama producto de baja calidad hecho por las grandes empresas cerveceras para sacar alta rentabilidad y que desemboca en un producto homog&eacute;neo: casi da lo mismo tomar una ca&ntilde;a que otra. Lo importante en esos casos, dice ella, es que la birra est&eacute; bien fr&iacute;a, claro, para que se nos congelen las papilas gustativas y el sabor m&aacute;s bien malo no se aprecie. Pero la cerveza de calidad, esa que tiene matices y es artesana, es mejor beberla a temperatura ambiente. Ambiente de Bilbao, se entiende, no ambiente de Mongolia, donde por estas fechas rondan los menos diez grados.
    </p><p class="article-text">
        Total, que el viernes pasado en un pol&iacute;gono industrial de Mungia las temperaturas se sent&iacute;an tan amables como una tarde de enero en Ul&aacute;n Bator y ah&iacute; est&aacute;bamos toda la redacci&oacute;n de Pikara Magazine, en noche cerrada a pesar de ser las siete de la tarde. Encogidas de fr&iacute;o y de congoja por conocer, al fin, el sabor de nuestra cerveza, una artesana elaborada por la marca vasca Boga para celebrar que cumplimos casi diez a&ntilde;os haciendo periodismo feminista. Alba Donadeu hab&iacute;a avisado de que<a href="https://www.pikaramagazine.com/pixkanaka-la-cerveza-pikara-magazine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Pixkanaka </a>sab&iacute;a a caramelo. Vale, pens&eacute;, una cerveza que para m&iacute; no es cerveza y seguro que con una ya tengo bastante. Pero bueno, ah&iacute; est&aacute;bamos, los ca&ntilde;eros rebosantes de Pixkanaka templada, galletas hechas por un repostero local con piel de naranja, canela y chocolate, la cantautora Birkit haciendo pruebas de sonido para el concierto, algunas suscriptoras de Pikara llegando al pol&iacute;gono; hasta hab&iacute;a una camioneta con comida en la puerta. Y yo, dudando bastante de que lo que fuera a tomar supiera a lo que mi cabeza asocia con cerveza. Y claro, no, no sabe a cerveza mala de ca&ntilde;ero. Sabe a una birra suave y con un punto amargo que est&aacute; mucho m&aacute;s rica y que no cansa. Y mientras nos tom&aacute;bamos unas cuantas, Donadeu nos contaba la historia del brebaje. En fin, dejo el autobombo y sigo con la historia.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n que yo conoc&iacute;a era que la cerveza actual fue inventada por monjes. Seg&uacute;n cuenta Donadeu, sin embargo, cuando los monjes vieron el potencial de lo que las familias, y en concreto las mujeres, ya estaban haciendo, decidieron invertir en el cultivo de cereales para crear y comercializarla. Es decir, una vez que vieron un negocio pr&oacute;spero, lo monopolizaron. Hasta entonces, las mujeres no solo hab&iacute;an sido quienes la elaboraban, sino tambi&eacute;n quienes investigaban con sabores, texturas y mezclas. Se cuenta que ellas dispon&iacute;an, tanto en la sociedad mesopot&aacute;mica como en la sumeria, del espacio espec&iacute;fico en la cocina para elaborarla, y el proceso era considerado un ritual. Siglos m&aacute;s tarde, en la sociedad vikinga, segu&iacute;an siendo ellas las responsables y suyas eran tambi&eacute;n las licencias y equipos para elaborarla. En Egipto tambi&eacute;n fue una bebida elaborada por mujeres hasta que se extendi&oacute; su producci&oacute;n y pasaron a manos de hombres. Lo mismo ocurri&oacute; en la Edad Media europea, cuando las licencias pasaron a estar a nombre de los maridos. El cambio legal de licencia puede tener que ver con el hecho de que, para entonces, la cerveza era un bien muy preciado y aunque se elaboraba a nivel familiar, los excedentes se vend&iacute;an para obtener un ingreso familiar extra. As&iacute;, ellas segu&iacute;an trabajando, pero el producto ya no era suyo. Y el dinero que daba, tampoco. Es probable que en sentido estricto tampoco hubiera sido nunca de quienes la hac&iacute;an, puesto que aquellas mujeres sumerias probablemente elaboraban cerveza para la se&ntilde;ora de la casa. Resulta que la historia en los m&aacute;rgenes siempre nos devuelve el relato de las clases sociales y del patriarcado. Porque a pesar de ese monopolio clerical, la cerveza tal y como la conocemos, la invent&oacute; una santa, una mujer. Hildegarda de Bingen introdujo el l&uacute;pulo en la elaboraci&oacute;n, lo que permiti&oacute; que la cerveza no se estropeara con tanta facilidad. En la industrializaci&oacute;n y hasta hoy en d&iacute;a, son ya las empresas capitalistas las que acaparan la producci&oacute;n y las mujeres han dejado de protagonizar el proceso de elaboraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso se homogeneiza, quedando supeditado a conseguir la mayor rentabilidad. Investigar para hacer productos con matices no es lo que m&aacute;s dinero da, en principio. Hasta que llegan las peque&ntilde;as empresas de cerveza artesana y vuelven a un paradigma de investigaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de esta m&aacute;xima capitalista. Lo hacen, adem&aacute;s, desde un producto que apuesta por lo local. Por ejemplo, varias empresas, entre ellas Boga, investigan para poder autoabastecerse de l&uacute;pulo en Euskadi. Es un proyecto a diez a&ntilde;os vista en el que est&aacute;n invirtiendo para explorar esta posibilidad. Mientras tanto, apuestan en la medida de lo posible por ingredientes cercanos. Pixkanaka est&aacute; elaborada con malta de Navarra. Esta vuelta al proceso artesano, dice la maestra cervecera, es una vuelta tambi&eacute;n a la feminizaci&oacute;n de esta profesi&oacute;n y una resistencia a la l&oacute;gica de conseguir el mayor beneficio al m&iacute;nimo costo a costa de la calidad del producto. Aunque las grandes empresas cerveceras no han tardado en ver el fil&oacute;n de lo que estas peque&ntilde;as marcas venden. Y en hacerlo suyo desde un proceso que de artesano solo tiene las etiquetas en colores acartonados, como de no tener dinero. Resumiendo, la historia de la cerveza tiene tantos matices como la birra artesana. Y hasta yo, que soy una bebedora alienada que se traga sin pesta&ntilde;ear la ca&ntilde;a mala b&aacute;sica, disfruto de estas cervezas artesanas bien hechas. Adem&aacute;s, la historia de la cerveza es la historia del patriarcado, similar pero distinta a la del teclado QWERTY. Nos cuenta esa otra parte, la del robo del saber, del trabajo especializado de unas cuantas para el beneficio de unos pocos. En cualquier caso, brindemos: por la historia de las mujeres, por la de las clases bajas, la de todos los desheredados que se han quedado en los m&aacute;rgenes. Y por aquellas que inventaron p&oacute;cimas y elixires como la birra.
    </p><h2 class="article-text">Para leer m&aacute;s:</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/10/regimen-interna-esclavo-abolirlo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si el r&eacute;gimen de interna es esclavo, &iquest;hay que abolirlo?</a>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/02/xenofeminismo-tecnologia-emancipacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xenofeminismo: la tecnolog&iacute;a como promesa de emancipaci&oacute;n</a>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2016/09/mujeres-mineras-vascas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Mujeres del agujero</a></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/07/mujeres-empaquetadoras-de-tomates-canarias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Empaquetadoras de tomates en Canarias: voz, memoria y lucha</a>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/cerveza-robaron-mujeres_132_1201596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Dec 2019 20:35:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/36970826-f1a9-4a98-8990-e085793c64a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="167818" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/36970826-f1a9-4a98-8990-e085793c64a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="167818" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La cerveza que nos robaron a las mujeres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/36970826-f1a9-4a98-8990-e085793c64a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
