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    <title><![CDATA[elDiario.es - June Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/june_fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - June Fernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El auge de las violencias machistas online: los ataques contra feministas se intensifican, pero también las respuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/auge-violencias-machistas-online-ataques-feministas-intensifican-respuestas_1_13081557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a86481d3-27f1-47d5-913d-8febbd2bc1c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="­El auge de las violencias machistas online: los ataques conta feministas se intensifican, pero también las respuestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hace una década el debate público se centraba en las violencias entre la juventud como nativa digital, la preocupación gira ahora sobre las acciones más o menos coordinadas desde la manosfera para intentar amedrentar a feministas con proyección pública, como activistas, comunicadoras y políticas</p><p class="subtitle">Dentro de la 'manosfera', la comunidad online de hombres contra el feminismo
</p></div><p class="article-text">
        Las hemerotecas se han llenado este mes de marzo de titulares acerca de violencias digitales que, en algunos casos, han traspaso las pantallas y se han materializado tambi&eacute;n en forma de acoso y agresiones f&iacute;sicas. A las denuncias p&uacute;blicas y policiales de Rita Maestre, Ione Belarra, Irene Montero, Tesh Sidi y Antonio Giraldo (as&iacute; como de la periodista Sarah Santaolalla el pasado febrero) se suman procesos judiciales contra un hombre que enviaba mensajes hom&oacute;fobos a j&oacute;venes por Instagram desde La Rioja o contra los futbolistas que han difundido un v&iacute;deo sexual de una jugadora de 14 a&ntilde;os en Bizkaia.
    </p><p class="article-text">
        Esta misma semana, la Universidad de Murcia ha divulgado una investigaci&oacute;n basada en entrevistas a m&aacute;s de mil mujeres que confirma que un 61% de ellas ha sufrido presiones sexuales online y que constata el impacto de la violencia digital en su salud mental, en forma de ansiedad, baja autoestima y miedo a que el acoso se materialice tambi&eacute;n en la vida f&iacute;sica. Una consecuencia es que las mujeres restringen su participaci&oacute;n en espacios digitales. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en marzo, el Gobierno de Espa&ntilde;a y el de M&eacute;xico han anunciado medidas para frenar las violencias en l&iacute;nea. Pedro S&aacute;nchez ha presentado la&nbsp;Huella del Odio y la Polarizaci&oacute;n (HODIO), una herramienta para medir y evaluar la presencia de discursos violentos y degradantes en redes sociales.&nbsp;Por su parte, el ejecutivo que preside <a href="https://elpais.com/mexico/2026-03-11/mexico-llega-a-un-acuerdo-con-las-plataformas-digitales-para-proteger-a-las-mujeres-de-la-violencia-digital.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Claudia Sheinbaum ha firmado un acuerdo con las principales plataformas digitales</a> (Meta, Google y TikTok) para que incorporen mecanismos de protecci&oacute;n de las mujeres: desde campa&ntilde;as para incentivar denuncias a contenidos de sensibilizaci&oacute;n o la creaci&oacute;n de rutas para retirar contenido violento o &iacute;ntimo no consentido.
    </p><p class="article-text">
        Si hace una d&eacute;cada el debate p&uacute;blico se centraba en las violencias entre la juventud como nativa digital (ah&iacute; aprendimos conceptos como <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/grooming-acoso-sexual-online-menores-crece-agresor-les-aisla-no-cuenten_1_10748941.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grooming</a> o <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/funciona-sextorsion-expertos-aceptar-chantaje_1_1748947.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sextorsi&oacute;n</a>), la preocupaci&oacute;n gira ahora sobre las acciones m&aacute;s o menos coordinadas <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde la llamada manosfera</a> para intentar amedrentar a feministas con proyecci&oacute;n p&uacute;blica, como activistas, comunicadoras y pol&iacute;ticas. Sin embargo, la victimizaci&oacute;n constante tambi&eacute;n se ha traducido en una acumulaci&oacute;n de acciones para documentar, contextualizar, prevenir y acompa&ntilde;ar los casos de violencias machistas en l&iacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos han dado sus frutos: por ejemplo, la sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia que condena como un delito de odio las expresiones racistas y mis&oacute;ginas que Justo Huertos Rubio emiti&oacute; por redes sociales en contra de la comunicadora y activista antirracista Quinndy Akeju. La sentencia demostr&oacute; que cuando se investigan las violencias, el anonimato deja de ser garant&iacute;a de impunidad.
    </p><h2 class="article-text">Adaptar leyes, reclamar responsabilidad</h2><p class="article-text">
        Laia Serra es la abogada penal que elabor&oacute; en 2018 un informe, <em>Las violencias de g&eacute;nero en l&iacute;nea</em>, que registr&oacute; en el Congreso de los Diputados ese a&ntilde;o junto con la revista feminista Pikara Magazine y el apoyo de las entidades Calala y Front Line Defenders. Esta acci&oacute;n de incidencia estuvo motivada especialmente por el acoso continuado en redes sociales que hab&iacute;an sufrido colaboradoras de la revista feminista, como Irantzu Varela, Brigitte Vasallo, Silvia Ag&uuml;ero Fern&aacute;ndez o Alicia Murillo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Laia Serra es la abogada penal que elaboró en 2018 el informe &#039;Las violencias de género en línea&#039;: “Entonces se divisaban las violencias digitales solo desde un punto de vista reputacional, de conflicto interpersonal, y no se le estaba dado la dimensión democrática, de participación ciudadana, que intenté reflejar en el documento. El tiempo nos ha dado la razón: ese es el punto neurálgico de una violencia transversal que no solo afecta a las jóvenes nativas digitales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s, aunque lamenta que la iniciativa quedase en un caj&oacute;n y no recibieran respuesta alguna, Serra valora el car&aacute;cter pionero de esa demanda de protecci&oacute;n que dirigieron al Estado: &ldquo;Entonces se divisaban las violencias digitales solo desde un punto de vista reputacional, de conflicto interpersonal, y no se le estaba dado la dimensi&oacute;n democr&aacute;tica, de participaci&oacute;n ciudadana, que intent&eacute; reflejar en el documento. El tiempo nos ha dado la raz&oacute;n: ese es el punto neur&aacute;lgico de una violencia transversal que no solo afecta a las j&oacute;venes nativas digitales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente hito en el que particip&oacute; esta jurista fue conseguir en 2020 que la ley catalana contra las violencias machistas incluyera en su &aacute;mbito de actuaci&oacute;n las violencias hacia las mujeres en redes sociales y en la esfera p&uacute;blica. &ldquo;Eso ha significado que en Catalunya todos los agentes implicados en la atenci&oacute;n a las violencias han tenido que ser formados sobre esta tipolog&iacute;a de violencias. Yo he formado a profesionales de los servicios de intervenci&oacute;n especial, a m&eacute;dicos y a psic&oacute;logas forenses; los Mossos de Esquadra han sacado su propia gu&iacute;a; hemos creado la l&iacute;nea Fembloc que ofrece asesoramiento tecnol&oacute;gico legal y psicosocial. Hemos abierto camino y hemos intentado que otras leyes se hicieran eco de esta dimensi&oacute;n tecnol&oacute;gica&rdquo;, condensa.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente hito fue introducir mediante la llamada ley del solo s&iacute; es s&iacute; modificaciones de art&iacute;culos de otras normas, como la de Enjuiciamiento Criminal, de forma que las juezas y jueces de instrucci&oacute;n puedan ordenar la retirada de contenidos sexuales difundidos sin consentimiento como primera medida de protecci&oacute;n. Tambi&eacute;n del C&oacute;digo Penal&nbsp;para poder castigar no solo al primer divulgador sino a quienes republiquen esos materiales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lamenta que el gran escollo con el que chocan esos avances es que los estados y las instituciones europeas no est&aacute;n consiguiendo que las grandes plataformas rindan cuentas y prioricen la responsabilidad sobre el &aacute;nimo de lucro para frenar formas de violencia propiciadas por sus algoritmos y los sistemas de inteligencia artificial. En ese sentido, Serra valora el paquete de medidas que anunci&oacute; en febrero Pedro S&aacute;nchez, que incluye la persecuci&oacute;n penal a los CEO de plataformas digitales que permitan la difusi&oacute;n de contenidos il&iacute;citos y falsos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El gran escollo con el que chocan los avances es que los estados y las instituciones europeas no están consiguiendo que las grandes plataformas rindan cuentas y prioricen la responsabilidad sobre el ánimo de lucro para frenar formas de violencia propiciadas por sus algoritmos y los sistemas de inteligencia artificial</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La jurista insta a no esperar a que se desarrollen en Espa&ntilde;a las competencias de las nuevas leyes europeas sobre IA o sobre servicios digitales, y apela a la proactividad de diversos actores, desde la Agencia Estatal de Protecci&oacute;n de Datos a la Inspecci&oacute;n de Trabajo o el sistema de salud, as&iacute; como incluir las violencias digitales en distintas normas, resume para elDiario.es.
    </p><h2 class="article-text">Redes de apoyo </h2><p class="article-text">
        Las hist&oacute;ricas huelgas de 2018 y 2019 marcaron un cl&iacute;max en las luchas feministas, que han sido respondidas con una intensa reacci&oacute;n mis&oacute;gina y supremacista, articulada en redes sociales con participaci&oacute;n de actores de extrema derecha o los llamados <em>incels</em>. En Espa&ntilde;a, el Instituto de las Mujeres public&oacute; el pasado mes de diciembre un informe en el que analiza el uso por parte de estos internautas del t&eacute;rmino &ldquo;Charo&rdquo; para ridiculizar, desacreditar e intentar silenciar a mujeres feministas de izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, sin embargo, de una ofensiva globalizada que han instado a atender desde la Relatora especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de opini&oacute;n y de expresi&oacute;n a organismos internacionales de derechos humanos. Ya en 2018, Amnist&iacute;a Internacional llam&oacute; a actuar con perspectiva interseccional contra la violencia de g&eacute;nero facilitada por las tecnolog&iacute;as, consideradas como &ldquo;abusos contra los derechos humanos en virtud del derecho internacional&rdquo;. Uno de sus hallazgos fue que las mujeres racializadas ten&iacute;an un&nbsp;34% m&aacute;s de probabilidades que las mujeres blancas de ser mencionadas en &ldquo;contenido abusivo o repetido de car&aacute;cter nocivo u hostil&rdquo; y que ese porcentaje se disparaba hacia un 84% en el caso de las mujeres negras.
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico, la colectiva feminista Luchadoras MX ha desplegado un &aacute;rea de Internet Feminista que incluye una L&iacute;nea de Apoyo contra la Violencia Digital desde la que brindan a las mujeres y disidencias que sufren estas violencias &ldquo;informaci&oacute;n, orientaci&oacute;n legal, mecanismos de reporte, contenci&oacute;n emocional, contenci&oacute;n emocional, canalizaci&oacute;n con autoridades y otras colectivas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los algoritmos de las plataformas facilitan una viralización de narrativas misóginas, LGTBIQA+fóbicas, antifeministas y supremacistas, que se traduce en hostigamientos masivos, especialmente cuando las víctimas son periodistas, creadoras de contenido o activistas y los victimarios son grupos de la manosfera y la ultraderecha que buscan “movilizar comunidades reaccionarias y generar miedo y autocensura”.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La forma de acompa&ntilde;ar cada caso se adapta a las decisiones y los ritmos de las personas (desde la denuncia al descanso en la actividad digital), pero se&ntilde;alan como coincidencia la importancia de no dejar a las afectadas solas: &ldquo;Poder contar con redes de apoyo y comunidades que escuchen sin juzgar, que acompa&ntilde;en, que contengan y que validen las emociones que surgen frente a la violencia hace una gran diferencia. Es en esos espacios donde poco a poco se puede volver a tomar aire, ordenar lo que se siente y empezar a recuperar la propia voz&rdquo;, destacan las responsables de la L&iacute;nea de Apoyo, Gisel Santos y Paola Rivera Ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Desde Luchadoras comparten la preocupaci&oacute;n de que la &ldquo;tecnolog&iacute;a avanza m&aacute;s r&aacute;pido que la capacidad de generar avances regulatorios nacionales e internacionales eficientes, por lo que es importante documentar y no quitar el dedo del rengl&oacute;n ante este fen&oacute;meno&rdquo;. Algunas de las transformaciones que han identificado han sido la generaci&oacute;n de nuevas din&aacute;micas que propician una escalada en la intensidad de agresiones como el uso de bots o cuentas automatizadas para coordinar ataques, o la manipulaci&oacute;n de im&aacute;genes mediante inteligencia artificial para prop&oacute;sitos humillantes o desacreditantes (los llamados <em>deepfakes</em>).
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;aden que los algoritmos de las plataformas facilitan una viralizaci&oacute;n de narrativas mis&oacute;ginas, LGTBIQA+f&oacute;bicas, antifeministas y supremacistas, que se traduce en hostigamientos masivos, especialmente cuando las v&iacute;ctimas son periodistas, creadoras de contenido o activistas y los victimarios son grupos de la manosfera y la ultraderecha que buscan &ldquo;movilizar comunidades reaccionarias y generar miedo y autocensura&rdquo;. En la l&iacute;nea de Serra, concluyen que &ldquo;ya no se trata solo de una agresi&oacute;n interpersonal, sino de una estrategia dentro de conflictos pol&iacute;ticos m&aacute;s amplios sobre g&eacute;nero, democracia y derechos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s conciencia </h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Isa Duque, impulsora del proyecto de divulgaci&oacute;n Psico Woman, asegura que en las charlas que ofrece al alumnado de secundaria (centradas en el amor pero abiertas a plantear otras inquietudes) apenas est&aacute;n saliendo la cuesti&oacute;n de las violencias digitales, mientras que se repiten las dudas sobre ligoteo y salud mental. &ldquo;Lo que m&aacute;s salen son temas de control a trav&eacute;s del m&oacute;vil: qu&eacute; hago si mi pareja me dice a qui&eacute;n puedo seguir y a qui&eacute;n no, qu&eacute; hago si descubri&oacute; que sigue a su ex en redes y lo vivo como una traici&oacute;n&hellip;&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">“Lo que veo en las investigaciones y en las escuelas es que las niñas, los niños y adolescentes son cada vez más conscientes: saben poner sus redes en privado, conocen sus límites, identifican discursos racistas no sólo en redes sino incluso en el propio profesorado. Las adultas jóvenes generan redes de protección cuando usan Tinder”, ejemplifica Estíbaliz Linares, investigadora de la Universidad de Deusto y autora de la guía de ciberviolencias &#039;Ponle nombre&#039;, que publicó Emakunde</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Est&iacute;baliz Linares, investigadora de la Universidad de Deusto (Bizkaia), es una de las autoras de la gu&iacute;a de ciberviolencias <em>Ponle nombre</em>, que public&oacute; el pasado diciembre el Instituto Vasco de las Mujeres, Emakunde. Una gu&iacute;a dirigida a chicas y chicos j&oacute;venes para promover la identificaci&oacute;n de distintas formas de violencia digital, poniendo el foco no s&oacute;lo en la protecci&oacute;n sino en la responsabilidad para no difundir o emitir contenido mis&oacute;gino, e incluyendo tambi&eacute;n apartados sobre LGTBIQA+fobia, racismo y gordofobia.
    </p><p class="article-text">
        Linares cuenta con m&aacute;s de una d&eacute;cada de experiencia estudiando y divulgando sobre las violencias digitales en la comunidad educativa. Identifica que las forma de violencia se han ido sofisticando con los a&ntilde;os (en tanto que se han sofisticado tambi&eacute;n los usos de las plataformas digitales), pero prefiere poner el foco en los aprendizajes y recursos desarrollados, desde las pautas de autoprotecci&oacute;n a los mecanismos de denuncia impulsados por redes feministas: &ldquo;Lo que veo en las investigaciones y en las escuelas es que las ni&ntilde;as, los ni&ntilde;os y adolescentes son cada vez m&aacute;s conscientes: saben poner sus redes en privado, conocen sus l&iacute;mites, identifican discursos racistas no s&oacute;lo en redes sino incluso en el propio profesorado. Las adultas j&oacute;venes generan redes de protecci&oacute;n cuando usan Tinder&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        Celebra que en la comunidad aut&oacute;noma vasca ha quedado atr&aacute;s la fase en la que era la polic&iacute;a la encargada de dar charlas sobre ciberviolencias sexuales en las aulas, con enfoques que promov&iacute;an el miedo y la culpabilizaci&oacute;n. &ldquo;Ahora van a las aulas educadoras de consultor&iacute;as que no siempre est&aacute;n suficientemente formadas en ciberviolencias pero trabajan con perspectiva de g&eacute;nero&rdquo;, cuenta. El siguiente paso, desde su punto de vista, es pasar de esas charlas puntuales por parte de personas externas a una transversalizaci&oacute;n en el curr&iacute;culum y una implicaci&oacute;n de todos los agentes educativos, desde las familias a los servicios sociales. Tambi&eacute;n en este punto, Linares se muestra optimista: &ldquo;El profesorado est&aacute; concienciado, dispuesto a colaborar, pero nos tenemos que coordinar para formarlo de manera que no se tope con la mochila de tener que saber tambi&eacute;n de ciberviolencias. En algunos pueblos se est&aacute; debatiendo y trabajando en comunidad c&oacute;mo criar a las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os en protecci&oacute;n digital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, no comparte las medidas como la anunciada en febrero por Pedro S&aacute;nchez <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-anuncia-paquete-combatir-desinformacion-redes-sociales-ceo-enfrentaran-responsabilidad-penal-si-no-retiran-contenidos-ilegales_1_12958046.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 a&ntilde;os</a>: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa, que con 17 a&ntilde;os ya no vas a ser machista y a producir contenido violento? Hay que trabajar desde la infancia (especialmente con los chicos) para que, si ven ese contenido, les d&eacute; tanto rechazo que lo puedan denunciar, y para que se puedan vincular con otros contenidos y tonos sobre masculinidades, feminidades y diversidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y las violencias benevolentes?</h2><p class="article-text">
        La gu&iacute;a sobre ciberviolencias de Emakunde elaborada por Zaloa Lafuente, Est&iacute;baliz Linares e Iratxe Rodr&iacute;guez dedica un apartado al <em>body shaming</em>, que define como &ldquo;comentarios, insultos u odio contra todos los cuerpos que rompen con los ideales de belleza establecidos&rdquo;, y<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gordofobos-ahora-escandalice-rosa-lopez-vivio-operacion-triunfo_1_8856360.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> a la gordofobia</a>, entendida como &ldquo;rechazo y violencia que sufrimos las personas gordas por el hecho de ser gordas&rdquo;. Sobre esto &uacute;ltimo, a&ntilde;ade que esta violencia presente en la vida offline &ldquo;coge mucha fuerza en las redes sociales&rdquo; y se basa en prejuicios respecto a los h&aacute;bitos, costumbres y salud de las personas gordas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Piñeyro da cuenta de lo complicado de concienciar sobre “por qué un mensaje como ‘con un par de kilitos menos estarías mejor’ acompañado de un corazón es violencia y por qué duele”. Agrega también que tanto las violencias explícitas como las benevolentes ponen en el punto de mira no solo a activistas como ella sino a “cualquier mujer gorda que suba una foto de vacaciones con sus amigas” y que siente una gran desprotección a la hora de combatirlas: “Yo simplemente bloqueo y sigo con mi vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Magda Pi&ntilde;eyro, divulgadora y asesora sobre gordofobia, g&eacute;nero y diversidad corporal, autora de dos libros sobre el tema, detalla las violencias expl&iacute;citas gord&oacute;fobas presentes en redes sociales: &ldquo;V&eacute;ase los insultos, amenazas, burlas o el <em>fatshaming</em>, que es como se llama a la exposici&oacute;n p&uacute;bica de v&iacute;deos no consentidos de personas gordas caminando, en gimnasios o comiendo&rdquo;. Sin embargo, a&ntilde;ade una segunda capa, la gordofobia benevolente: &ldquo;Toda esa amplia gama de comentarios bienintencionados, como las invitaciones a hacer ejercicio, hacer dieta o consultar a nutricionistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pi&ntilde;eyro da cuenta de lo complicado de concienciar sobre &ldquo;por qu&eacute; un mensaje como &lsquo;con un par de kilitos menos estar&iacute;as mejor&rsquo; acompa&ntilde;ado de un coraz&oacute;n es violencia y por qu&eacute; duele&rdquo;. Agrega tambi&eacute;n que tanto las violencias expl&iacute;citas como las benevolentes ponen en el punto de mira no solo a activistas como ella sino a &ldquo;cualquier mujer gorda que suba una foto de vacaciones con sus amigas&rdquo; y que siente una gran desprotecci&oacute;n a la hora de combatirlas: &ldquo;Yo simplemente bloqueo y sigo con mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las recomendaciones de la gu&iacute;a de Emakunde no se dirigen a las personas gordas sino al resto de la ciudadan&iacute;a: &ldquo;Antes de recomendarle a alguien que cambie sus h&aacute;bitos de vida, piensa si de verdad te importa su salud o te molesta su cuerpo. &iquest;Le har&iacute;as la misma recomendaci&oacute;n a alguien que sube una foto fumando o bebiendo?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/auge-violencias-machistas-online-ataques-feministas-intensifican-respuestas_1_13081557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El auge de las violencias machistas online: los ataques contra feministas se intensifican, pero también las respuestas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acoso,Ciberactivismo,Igualdad,LGTBI,Redes sociales,Feminismo,Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué más tiene que hacer una víctima de violencia sexual?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/victima-violencia-sexual_129_12727569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39e6a454-62c9-4c79-a363-4e5e7a1cc63f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128891.jpg" width="1080" height="608" alt="¿Qué más tiene que hacer una víctima de violencia sexual?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desprotegida por la justicia, abandonada por las instituciones, Izaro ha denunciado su caso en redes sociales y medios de comunicación, por lo que ha sido instrumentalizada y atacada por la extrema derecha</p><p class="subtitle">Una joven de Bilbao denuncia que su presunto agresor sexual se ha fugado a Malí: “El sistema ha fallado”</p></div><p class="article-text">
        Septiembre de 2024. Eres una joven vasca, universitaria, y sales de fiesta con tus amigas. Ligas con un chico y, cuando sal&iacute;s fuera de la discoteca para enrollaros (t&uacute; has bebido, &eacute;l no), <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/joven-bilbao-denuncia-presunto-agresor-sexual-fugado-mali-sistema-fallado_1_12714373.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasa por encima de tus l&iacute;mites y te viola</a>. Tus amigas llaman a la Polic&iacute;a, te llevan a comisar&iacute;a, declaras aturdida, y al d&iacute;a siguiente ves que eso que te ha pasado, eso que todav&iacute;a no puedes nombrar, es noticia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n explican aquello que para ti es una pesadilla de la que no puedes despertar. Lo que no cuentan, porque no han hablado contigo, es que no puedes conciliar el sue&ntilde;o, que no puedes seguir las clases, que tienes ataques de ansiedad, que te quieres morir. Sabes que es &eacute;l quien tendr&iacute;a que sentir la verg&uuml;enza, la culpa y el asco, pero los sientes t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as despu&eacute;s, vuelves a ser noticia porque el Ayuntamiento de Bilbao, la ciudad en la que has sufrido la agresi&oacute;n sexual, ha convocado un acto p&uacute;blico de repulsa. En el comunicado te ofrecen apoyo, pero a ti nadie te llama. Eres t&uacute; la que llamas a otra instituci&oacute;n, Emakunde, el Instituto Vasco de las Mujeres. Preguntas si no se puede hacer algo para que los medios despubliquen noticias que vulneran tu intimidad y en las que, adem&aacute;s, est&aacute;n abiertos los comentarios para que algunos indeseables opinen sobre tu violaci&oacute;n. Te dicen que lo llevar&aacute;n a la comisi&oacute;n de medios de comunicaci&oacute;n y que te llamar&aacute;n. Sigues esperando la llamada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decides que, ya que los medios de comunicaci&oacute;n te han expuesto, vas a intentar controlar la narrativa. Una amiga <em>influencer</em>, Natalia &Aacute;lvarez, cuenta tu historia en un v&iacute;deo que se hace viral. Tu psic&oacute;loga, Ziortza Karrantza, tambi&eacute;n hace un <em>reel</em> denunciando la normalizaci&oacute;n de la violencia sexual. Escribes a una revista feminista, <em>Pikara Magazine</em>, te entrevisto y <a href="https://www.pikaramagazine.com/2024/10/jare-no-quiere-que-su-agresion-sexual-caiga-en-el-olvido/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publico un reportaje en el que te llamo Jare</a> (libertad en euskera), en el que contextualizo lo que te ha pasado con expertas en violencias machistas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el proceso judicial avanza tortuosamente. El juez no te concede las medidas cautelares que ha pedido tu abogada de oficio: la orden de alejamiento y retirada de pasaporte, porque el presunto agresor (perdona, Izaro, que escriba presunto) tiene doble nacionalidad. M&aacute;s adelante, otra jueza establece al menos la obligaci&oacute;n del denunciado de comparecer en el juzgado los d&iacute;as 1 y 15 de cada mes. En una de esas, no comparece. La Polic&iacute;a va a su casa y quienes abren la puerta aseguran no conocerle. Se confirman tus temores: ha volado a su pa&iacute;s de origen. La impotencia, la rabia, el dolor, son insoportables.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, inspirada por los #MeToo y Cu&eacute;ntalo, por Denuncias Euskal Herria, Cristina Fallar&aacute;s y Giselle Pellicot, decides dar la cara, poner el nombre y el cuerpo. Grabas un v&iacute;deo de en el que das cuenta de toda la desprotecci&oacute;n y revictimizaci&oacute;n que est&aacute;s sufriendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;deo es tan viral que te llaman de plat&oacute;s de televisi&oacute;n de Canal Sur, Antena 3 y Cuatro. De algunas entrevistas sales contenta, de otras magullada. El v&iacute;deo es tan viral que hasta el principal partido de extrema derecha de Espa&ntilde;a lo comparte, con el despreciable objetivo de instrumentalizar tu caso para alimentar la xenofobia. Te indigna much&iacute;simo que te utilicen de esa manera, haces <em>stories</em> para desmarcarte de su discurso del odio racista, y recibes una avalancha de odio que demuestra que solo les importas mientras les sirvas para su agenda supremacista. Te ves obligada a cerrar tu cuenta de Instagram, esa que te ha servido, entre tanta impotencia, para sentir que haces algo, que consigues algo, que llegas a alguien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Te has movido tambi&eacute;n fuera de las redes sociales, pese a la verg&uuml;enza y el estigma que te siguen afectando. Te has puesto en contacto con el movimiento feminista de Bilbao y te han apoyado. <a href="https://www.argia.eus/albistea/justizia-patriarkalari-autodefentsa-feministaz-erantzun-diote-bilbon?mtm_campaign=HariaRSS" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La plataforma Bilbo Feminista Saretzen organiz&oacute; el pasado 23 de octubre una manifestaci&oacute;n en la ciudad</a> en la que has podido leer tu propio comunicado, agradecer a quienes hemos estado contigo y seguir denunciando el silencio institucional. Has desvirtualizado a referentes como Nerea Barjola, autora de una tesis doctoral y un libro sobre el terror sexual en torno al caso de Alc&agrave;sser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa misma semana, <a href="https://www.elcorreo.com/bizkaia/maliense-acusado-violar-izaro-huyo-mes-pais-20251022193241-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presunto agresor ha comparecido telem&aacute;ticamente para la indagatoria</a>, una diligencia procesal en la que se le han informado de los cargos en su contra y las pruebas en las que se sostienen. Te pudre que se le permitan esas facilidades inusuales. &iquest;Qui&eacute;n te asegura que, en caso de condena, vaya a cooperar con la justicia o vayan a extraditarlo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buscas una nueva abogada, Carla Vall, experta en violencias machistas, una de las m&aacute;s conocidas y medi&aacute;ticas. Sigues haciendo entrevistas con medios. Dedicas toda tu energ&iacute;a a tu caso, a la b&uacute;squeda de justicia y reparaci&oacute;n; el resto de tu vida est&aacute; en suspenso. No te sientes sola, pero s&iacute; desamparada. Sigues esperando la llamada del Ayuntamiento de Bilbao y de Emakunde, pese a que esta periodista les ha pedido explicaciones sobre c&oacute;mo (no) te han acompa&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado un a&ntilde;o y un mes desde que te entrevist&eacute;, Izaro. Un a&ntilde;o y un mes en el que me has confiado tus momentos de mayor desesperaci&oacute;n y tambi&eacute;n el subid&oacute;n por ver que t&uacute; sola has sido capaz de recibir el calor humano que no te dieron ni la justicia ni las instituciones. He intentado ayudarte y tambi&eacute;n frenarte, por miedo a que esto no acabe nunca y que, lejos de obtener reparaci&oacute;n, las violencias en el camino se solapen hasta el infinito. Pero t&uacute; has tirado para adelante con todo y, si la sentencia es desfavorable, podr&aacute;s estar en paz por haber hecho todo lo que estaba en tu mano. Por ti y por todas nosotras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pase lo que pase, te has sumado a una genealog&iacute;a de supervivientes de violencias machistas y familiares de v&iacute;ctimas de feminicidio: Ana Orantes y sus hijas; la madre de Nagore Laffage; la v&iacute;ctima de la violaci&oacute;n m&uacute;ltiple en Sanfermines; las temporeras de la fresa que han denunciado los abusos de sus patrones; Juana Rivas, Irune Costumero, la uruguaya &lsquo;Mar&iacute;a&rsquo;, y todas las madres protectoras; las compa&ntilde;eras migradas y exiliadas nicarag&uuml;enses que est&aacute;n pidiendo justicia para Doribel, quemada por su excompa&ntilde;ero en su intento feminicida en Bilbao, y tantas otras que no caben en este art&iacute;culo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Te preguntas, nos preguntas, si todo esto va a servir de algo. Tiendo a contestarte desde la prudencia, intento que tengas expectativas realistas. Pero adem&aacute;s de admirar tu fuerza y determinaci&oacute;n, estoy segura de que, pase lo que pase con tu caso, s&iacute; que habr&aacute; servido, como una valiosa piedra m&aacute;s en el camino; una piedra m&aacute;s con la que resquebrajar la justicia patriarcal y la impunidad que sienten los hombres machistas que se permiten violentarnos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Respuesta de las instituciones&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Emakunde ha confirmado que Izaro se puso en contacto telef&oacute;nico: &ldquo;Se analiz&oacute; su caso y, al no ver posibilidad de proceder con las herramientas de la Defensor&iacute;a, se lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que es necesario ahondar en el trabajo con los medios de comunicaci&oacute;n y su tratamiento de los casos de violencia machista y hacerlo en el seno de la comisi&oacute;n Begira para una comunicaci&oacute;n y publicidad no sexista. Asimismo, se facilit&oacute; a la v&iacute;ctima el contacto del centro de crisis en Bizkaia, para que pudiera recibir una atenci&oacute;n integral, y el de la asociaci&oacute;n Emargi, que realiza acompa&ntilde;amientos a mujeres, especialmente a j&oacute;venes, que han sufrido violencia sexual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade el Instituto Vasco de las Mujeres que su reclamaci&oacute;n, unida a otras, ha motivado abordar una revisi&oacute;n del &ldquo;C&oacute;digo deontol&oacute;gico y de autorregulaci&oacute;n para la publicidad y la comunicaci&oacute;n no sexistas&rdquo; de Begira, que socializar&aacute;n con los medios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Ayuntamiento de Bilbao se acoge a &ldquo;motivos de confidencialidad y respeto a la intimidad de las mujeres afectadas&rdquo; para no responder oficialmente a la pregunta de por qu&eacute; no han contactado personalmente con Izaro para ofrecerle el apoyo mencionado en su declaraci&oacute;n p&uacute;blica. Explican que, cuando el Ayuntamiento de Bilbao tiene conocimiento de agresi&oacute;n, &ldquo;pone a disposici&oacute;n de las mujeres -empadronadas en Bilbao- informaci&oacute;n, atenci&oacute;n psicol&oacute;gica, apoyo social, jur&iacute;dico y recursos espec&iacute;ficos de manera inmediata&rdquo;. Izaro no est&aacute; empadronada en Bilbao; ese ser&iacute;a el motivo por el que no ha habido contacto directo.
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta sobre si el protocolo por el que se organiza un acto p&uacute;blico en repulsa de una agresi&oacute;n sexual no prev&eacute; informar a la v&iacute;ctima y tenerla en cuenta, argumentan que se trata de un &ldquo;ejercicio de responsabilidad como administraci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, independiente del apoyo directo a las v&iacute;ctimas, que las declaraciones &ldquo;no incluyen en ning&uacute;n caso detalles ni aspectos concretos del hecho que las motiva, y preservan siempre la intimidad de la v&iacute;ctima, su identidad, y su derecho al olvido y a la reparaci&oacute;n&rdquo;, y que el objetivo es &ldquo;la sensibilizaci&oacute;n y concienciaci&oacute;n del conjunto de la ciudadan&iacute;a bilba&iacute;na&rdquo;. &ldquo;Dada la repercusi&oacute;n que adquieren estos casos en prensa y redes sociales,&nbsp;el Ayuntamiento tiene el deber de posicionarse con claridad, porque mantener silencio ante la violencia machista ser&iacute;a una forma de complicidad&rdquo;, completan.
    </p><p class="article-text">
        La periodista transmiti&oacute; a ambas instituciones la necesidad de la v&iacute;ctima de recibir esa llamada que lleva m&aacute;s de un a&ntilde;o esperando, pero ni Emakunde ni el Ayuntamiento de Bilbao han decidido por el momento ponerse en contacto con ella. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/victima-violencia-sexual_129_12727569.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 21:45:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué más tiene que hacer una víctima de violencia sexual?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia sexual,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No estoy embarazada, estoy engordando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/no-embarazada-engordando_132_11955937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e568e67-b45f-47bd-b3ba-c22cc74380f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x815y815.jpg" width="1200" height="675" alt="No estoy embarazada, estoy engordando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estoy tomando un fármaco y el motivo por el que más ganas tengo de dejar de tomarlo es bajar de peso. Esto va más de gordofobia que de misoginia. Va de preguntarnos qué vamos a hacer para que engordar deje de darnos tanto miedo y para no alimentar el sufrimiento de las personas gordas</p><p class="subtitle">“Unos churros y se te pasa”, “nadie te tocaría ni con un palo”: yo soy gorda y lo tuyo es violencia política
</p></div><h2 class="article-text">Primer acto:</h2><p class="article-text">
        Control aleatorio de seguridad en el aeropuerto. El trabajador me dice con una sonrisa: &ldquo;&iquest;Viaja usted acompa&ntilde;ada?&rdquo;. &ldquo;No&hellip;&rdquo;. &ldquo;Me refer&iacute;a a si est&aacute; encinta&rdquo;. &ldquo;No, es que he engordado&rdquo;, me disculpo con una sonrisa. Bajo la mirada y veo su tripa prominente. &ldquo;&iquest;Y usted?&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Yo tengo trillizos!&rdquo;, contesta con una risotada.
    </p><p class="article-text">
        Llevo mallas porque ya no me cabe casi ning&uacute;n pantal&oacute;n largo. Llevo top porque he decidido que me niego a dejar de usarlos. He engordado porque estoy tomando un f&aacute;rmaco para la ansiedad, y me da mucha rabia ser consciente de que el motivo por el que m&aacute;s ganas tengo de dejar de tomarlo es bajar de peso. Sigo comiendo m&aacute;s galletas de las que deber&iacute;a porque son mi &uacute;nica adicci&oacute;n, y hago poco ejercicio porque no me da la vida y estoy cansada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo te veo mejor, estabas demasiado delgada&rdquo;, me dice una persona querida. En el embarazo adelgac&eacute;, debido a la absurda dieta que me pusieron para controlar la diabetes gestacional. Me ve&iacute;a esbelta. En el puerperio segu&iacute;a flaca porque la lactancia me consum&iacute;a entera. Me sent&iacute;a agradecida. Me identifico con Irantzu Varela cuando comparti&oacute; la foto en la que m&aacute;s flaca estaba, de cuando m&aacute;s infeliz era, pero la delgadez nunca es un problema hasta que no reconoces que tienes un trastorno de la conducta alimentaria. Yo me miro en las fotos en las que m&aacute;s flaca estaba, y no me generan incomodidad, solo extra&ntilde;eza. Ahora, en el t&uacute;nel del avi&oacute;n, miro mi reflejo en el espejo y pienso que s&iacute;, que parece que est&eacute; embarazada.
    </p><p class="article-text">
        Que me haya pasado esto una vez en mi vida no es gordofobia. La presi&oacute;n est&eacute;tica que sufrimos todas las mujeres no tiene comparaci&oacute;n con el odio que enfrentan las personas gordas, si acaso porque, por m&aacute;s que me pese, por m&aacute;s que siga y admire a las activistas gordas, sigo odiando la idea de engordar. Gordofobia es probablemente mi valoraci&oacute;n del cuerpo de &eacute;l, el gusto de devolverle el dardo. &Eacute;l s&iacute; que est&aacute; gordo. &iquest;Qui&eacute;n ha agredido a quien?
    </p><h2 class="article-text">Segundo acto: </h2><p class="article-text">
        Anoche, de copas despu&eacute;s de una tertulia en una librer&iacute;a de Galicia, el novio de una de las feministas con las que fui de bares me pregunt&oacute; si estoy embarazada; yo con un licor de caf&eacute; en la mano y el sabor en la boca del cigarro que le hab&iacute;a pedido hac&iacute;a unos minutos. Le contest&eacute; que no, que hab&iacute;a echado tripa porque la vida&hellip; Y me propuse a m&iacute; misma cambiar de respuesta, alentada por mis colegas, que reaccionaron pirope&aacute;ndome. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, estoy embarazada. Estoy pre&ntilde;ada de vida. Mira qu&eacute; radiante estoy. Mira qu&eacute; tripita m&aacute;s preciosa tengo. &iquest;La quieres tocar, a ver si sientes las patadas?
    </p><p class="article-text">
         Soy una puta diosa de la fertilidad.
    </p><p class="article-text">
         Menos mal que soy (bi)bollera y no tengo semen en casa. 
    </p><h2 class="article-text">Tercer acto: </h2><p class="article-text">
        Una conocida del pueblo de dos mil habitantes en el que vivo me manda por Whatsapp el cartel de la txerriboda (comida basada en la matanza del cerdo) que organiza cada a&ntilde;o y me a&ntilde;ade un mensaje desconcertante: &ldquo;El otro d&iacute;a, cuando te vi en la plaza, no me dio tiempo a felicitarte! &iexcl;Lo celebro!&rdquo;. Fracas&eacute; en mi prop&oacute;sito de cambiar de respuesta y tir&eacute; por el ya cl&aacute;sico &ldquo;no estoy embarazada, estoy panzona&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Ouch! Perdona si te he incomodado&rdquo;, respondi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        No, mujer. &iquest;Por qu&eacute; me iba a incomodar? 
    </p><p class="article-text">
        Intento convencerme a m&iacute; misma de que no hay nada de malo en esa confusi&oacute;n. Si los cuerpos de embarazada son bonitos, el m&iacute;o tambi&eacute;n lo es, &iquest;no? Adem&aacute;s, debo estar agradecida a mi madre y a mi abuela por esta herencia corporal: los kilos se nos concentran en el culo y en la tripa, pero con una consistencia extra&ntilde;amente firme, por el que tenemos trasero de Kardashian sin implantes ni entreno y una panza que parece de pre&ntilde;ada y no de gorda. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; me molesta exactamente? &iquest;Que los hombres no tengan que pasar por estas interacciones cuando echan su tripita cervecera? &iquest;Que mi tripa est&eacute; creciendo por motivos menos prosaicos y celebrados que engendrar una nueva vida (los psicof&aacute;rmacos y los atracones, porque los psicof&aacute;rmacos mitigan pero no aplacan la ansiedad)? &iquest;Que eso me ha llevado a gastarme en ropa un dineral que no tengo en mi nueva vida de madre separada auton&oacute;ma y que en ese nuevo vestido largo negro que pretend&iacute;a que me estilizase luzco m&aacute;s premam&aacute; que nunca? 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la verdad es que me incomoda.
    </p><h2 class="article-text">Cuarto acto: </h2><p class="article-text">
        Le cuento todo esto a un padre delgado de la escuela mientras nuestras hijas corretean de la pista de patinaje a los columpios. &Eacute;l escucha educadamente mi mon&oacute;logo histri&oacute;nico. Llevo uno de los nuevos vaqueros que me he comprado, anchos, de tiro bajo y la costura retorcida, copia nost&aacute;lgica y barata de los Levi&rsquo;s de los noventa que anunciaba un spot con mu&ntilde;ecos de plastilina y la canci&oacute;n <em>Boombastic</em>. Lo combino con un top verde oliva de algod&oacute;n que permite a mi esplendorosa y tersa barriga darse un ba&ntilde;o de sol oto&ntilde;al. 
    </p><p class="article-text">
        Me est&aacute; bajando la regla, as&iacute; que me acaricio el trip&oacute;n; me divierte la idea de performar el embarazo que la sangre desmiente. Me acerco a darle la merienda a mi hija, y otro padre de clase me detiene, me agarra del brazo y me felicita (Zorionaaak!!!) con una gran sonrisa. De nuevo, me gustar&iacute;a darle las gracias y decirle que estoy muy emocionada con mi estado de buena esperanza, pero no me atrevo. Repito las explicaciones de siempre e intenta seguirme el rollo sin pillarme del todo. Mi hija tiene ganas de hacer pis, y en el ba&ntilde;o de la ludoteca me cuenta que una ni&ntilde;a del aula de cuatro a&ntilde;os tambi&eacute;n le ha preguntado si tengo un beb&eacute; dentro de la tripa. 
    </p><p class="article-text">
        De pronto, deseo tener un beb&eacute; en la tripa. 
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto c&oacute;mo ser&aacute; que te pregunten si est&aacute;s embarazada cuando el volumen de tu tripa se debe a un aborto reciente o al en&eacute;simo tratamiento hormonal para favorecer la reproducci&oacute;n asistida. Imagino que esas mujeres llevan camisetas holgadas. 
    </p><p class="article-text">
        Mi hija tiene cinco a&ntilde;os, es panzona y le gustan los tops. Se pas&oacute; medio verano pidi&eacute;ndome que le comprase uno, y tambi&eacute;n un bikini de dos piezas: &ldquo;Ba&ntilde;ador no, que quiero que se me vea la tripa&rdquo;, me dijo toda empoderada, felizmente ajena a los comentarios recurrentes sobre su cuerpo que ya ha recibido en el patio de la escuela, en la familia, en la consulta pedi&aacute;trica y en la de una oste&oacute;pata que pregunt&oacute; si era tripita de beb&eacute;, que es una forma de decir que, si no se le adelgaza pronto, empezar&aacute; a ser un problema. 
    </p><p class="article-text">
        Me digo que voy a seguir ense&ntilde;ando la tripa por ella, por m&iacute;, por nosotras. 
    </p><p class="article-text">
        Le digo casi a diario lo bonita que es y lo mucho que me gusta su cuerpo, enterito: los mofletes, la naricita, las orejitas, las cejitas, tripontzi, culazo. Qu&eacute; cosa la gen&eacute;tica. Miro mis fotos con su edad y somos fotocopias, cara y cuerpo. Mi hija levantaba pesos cuando apenas estaba aprendiendo a caminar, era fuerte, redonda y fornida, como una peque&ntilde;a harrijasotzaile. A su otra madre le empez&oacute; a preocupar antes que a m&iacute; que empezase a recibir gordofobia desde peque&ntilde;a. Yo ten&iacute;a la tranquilidad de una proyecci&oacute;n narcisista: empezar&aacute; a estirarse y adelgazar paulatinamente, hasta alcanzar al cuerpo normativo con el que empec&eacute; primaria y que adelgac&eacute; en secundaria, cuando me jactaba de sustituir la asquerosa comida del comedor por una bolsa de Apetinas, un Lucky y un chicle de menta. 
    </p><p class="article-text">
        Crec&iacute; en la &eacute;poca de las top models y las Miss Espa&ntilde;a. La primera vez que cog&iacute; la cinta m&eacute;trica del costurero de mi madre para ver si me acercaba al 90-60-90, me llev&eacute; tremendo chasco porque con 14 era algo as&iacute; como 83-68-104. Pero entonces la talla 38 no me apretaba el chocho, y el culazo lo tapaba con la sudadera de <em>Fruits of the Loom</em> anudada. 
    </p><p class="article-text">
        Fui de las que vio el estreno de Titanic en el cine y se qued&oacute; prendada de las curvas de Kate Winslet m&aacute;s que del cuerpo escu&aacute;lido de Leonardo DiCaprio, aunque fuera su p&oacute;ster el &uacute;nico que pegu&eacute; en mi habitaci&oacute;n; en parte por ser una bisexual en el armario y en parte porque la SuperPop solo regalaba p&oacute;sters de chicos y de las Spice Girls. 27 a&ntilde;os despu&eacute;s, se hace viral el v&iacute;deo en el que una Winslet madura, bell&iacute;sima, llora recordando el acoso gord&oacute;fobo que vivi&oacute;, y me gustar&iacute;a que supiera lo que nos hizo sentir a tantas adolescentes s&aacute;ficas. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, me empe&ntilde;&eacute; en anclarme en una subjetividad delgada que chocaba con la rotundidad de mi espalda, de mi culo y de mis caderas. Ya era feminista militante cuando dej&oacute; de caberme la talla 38, y me jodi&oacute;, por m&aacute;s que llevase una d&eacute;cada coreando contra ese mandato. Nunca hice dieta, pero me pesaba temiendo acercarme a un l&iacute;mite mental autoimpuesto: 60 kilos. He sobrepasado ese l&iacute;mite este a&ntilde;o, y de pronto tambi&eacute;n el de los 70 kilos. Seg&uacute;n el euroc&eacute;ntrico &Iacute;ndice de Masa Corporal, ya es oficial: tengo sobrepeso y estoy rozando la &ldquo;pre-obesidad&rdquo;. Y no voy a hacer dieta, porque me repito que esos kilos son un s&iacute;ntoma (el menor de todos), no un problema.
    </p><p class="article-text">
        En casa hablamos mucho de que cada cuerpo es distinto y todos est&aacute;n bien. Mi hija, que es una estudiante aplicada, repite como un lorito las cantinelas de diversidad corporal que le cuento. Repasamos juntas los referentes de cuerpos de todos los tama&ntilde;os, colores y expresiones de g&eacute;nero que nos rodean y los elogiamos todos. Pero luego ponemos <em>Inside Out 2</em> y, como se&ntilde;ala Magda Pi&ntilde;eyro, los &uacute;nicos personajes gordos son Tristeza y Verg&uuml;enza. Ni Alegr&iacute;a ni Riley, que son las que le gustan. Menos mal que tambi&eacute;n le gusta Ira.
    </p><p class="article-text">
        Pero para m&iacute; el gran reto es la coherencia real, no el discurso de boquita. Quiero usar la certeza de que la devoci&oacute;n que siento por el cuerpo de mi cachorra no cabe en la faja de los can&oacute;nes gord&oacute;fobos para aplicarme el cuento, predicar con el ejemplo cuando me miro en el espejo y cuando la miro a ella. 
    </p><h2 class="article-text">Quinto acto: </h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Sabes lo que tengo tambi&eacute;n gordo? Tengo el papo muy gordo por el que me he pasado todas las cr&iacute;ticas estos d&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lalachus se convierte en nuestra &iacute;dola mientras un tropel de feministas flacas blancas (lo de blancas es importante porque son las mismas que desprecian la interseccionalidad) hacen el rid&iacute;culo con <em>reels</em> en los que equiparan la presi&oacute;n est&eacute;tica que sufrimos todas las mujeres con la gordofobia o sostienen que el odio que ha recibido en las redes tras el anuncio de que presentar&iacute;a las campanadas de Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola no es por ser gorda sino por ser mujer, porque Chicote y porque Ibai Llanos no lo sufrieron (seg&uacute;n ellas). 
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; est&aacute;n activistas gordas feministas como Magda Pi&ntilde;eyro, estriadafatactivism o Lorena F. Prieto haciendo pedagog&iacute;a gratis sobre el cruce entre gordo-odio y misoginia, pese al cansancio y la rabia. Escribe Prieto: &ldquo;La gordofobia, como discurso, alimenta la violencia est&eacute;tica y es lo que hace que para muchas mujeres su mayor pesadilla sea parecerse a nosotras, las gordas. Pero las consecuencias ESPEC&Iacute;FICAS de la gordofobia, como la discriminaci&oacute;n laboral, la violencia m&eacute;dica, la dificultad para encontrar ropa, el acoso o los estereotipos culturales da&ntilde;inos los sufrimos las personas gordas. Intentar invisibilizar eso es, de nuevo, gordofobia&rdquo;. Y, citando a Pi&ntilde;eyro, agrega la motivaci&oacute;n de las feministas que se empe&ntilde;an en invisibilizar la gordofobia: &ldquo;Muchas prefieren verlo desde un eje en el que ellas tambi&eacute;n puedan asumirse como v&iacute;ctimas y no tengan que pensar en c&oacute;mo contribuyen al sufrimiento de las dem&aacute;s&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Vestida, con mis piernas largas y mis brazos delgados, solo se me ven la tripota y el culazo, pero cuando me quito la ropa palpo con asombro mis novedades corporales: el pubis mullidito, las lorzas en la espalda, las costillas cubiertas por una capa de celulitis. Y sigo siendo, a efectos pol&iacute;ticos, flaca. No voy a perder oportunidades laborales por gorda, no voy a recibir insultos en redes por gorda, no voy a sentir las miradas de reprobaci&oacute;n si me como un bollo por la calle, no voy a sentir las miradas en la piscina ni en el gimnasio, no voy a saber lo que es no caber en los asientos de los aviones. La &uacute;nica experiencia com&uacute;n a las gordas que anticipo es no encontrar pantalones en la industria de la moda r&aacute;pida. 
    </p><p class="article-text">
        Acabo de cumplir 40 a&ntilde;os. Mi madre engord&oacute; m&aacute;s o menos con esta edad. En mi familia se ha celebrado que mi abuela haya adelgazado a partir de los 85 a&ntilde;os. No est&aacute; adelgazando, se est&aacute; consumiendo. En verano estuvo ingresada y le toc&oacute; compartir habitaci&oacute;n con una mujer muy gorda y poco recatada, que llevaba la bata medio abierta y hablaba en gallego con estruendo. Mi madre se refiri&oacute; a ella varias veces como &ldquo;la gorda esa&rdquo; delante de mi hija. Le dije que no lo hiciera.
    </p><p class="article-text">
        Quiero ser una buena aliada contra la gordofobia pero tengo que reconocer que, como casi toda aliada, soy un cuadro, un ser bastante parecido a esos nuevos masculinistas que tanto critico. He sido un cuadro, por ejemplo, cuando intentaba reconfortar a una amiga o una amante que me hablaba de la angustia de ir a comprar un ba&ntilde;ador nuevo. Ahora las entiendo un poco m&aacute;s y pienso que ten&iacute;a que haberme aplicado el &ldquo;callate, flaca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comparto muchas stories sobre lo de Lalachus en Instagram. Subrayo mentalmente una frase de @estriadafatactivism: &ldquo;Que revienten. A m&iacute; es que esto no me lo quita ning&uacute;n magufo desubicado, ni ninguna mujer normativa con miedo a admitir que prefiere ser cualquier cosa antes que gorda&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa es la cuesti&oacute;n: qu&eacute; hacemos con el miedo a admitir que, ya seamos negacionistas de la gordofobia o aliadas del activismo gordo, nos horroriza la idea de llegar a ser gordas. 
    </p><p class="article-text">
        Llevo mal ser, por primera vez, la m&aacute;s gorda de la clase de twerk (y c&oacute;mo echo de menos a una compa., orgullosa bisexual, obrera y gorda, que ven&iacute;a el a&ntilde;o pasado), pese a que eso me convierte en el culazo que m&aacute;s se ve en las coreos que grabamos. 
    </p><p class="article-text">
        Le pregunto mucho a mi novia c&oacute;mo me ve habiendo engordado 10 kilos en los 11 meses que llevamos juntas. Me descubro una y otra vez temiendo que no me quiera gorda, porque es ese el discurso del odio que hemos mamado, que los cuerpos gordos no son dignos de ser amados ni deseados, por m&aacute;s que yo los haya amado y deseado. Pero ni su mirada es suficiente para reconciliarme con mi nuevo cuerpo, ni la m&iacute;a ha de pretender validar el de nadie.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que mejor invoco la fat serenity de la postal navide&ntilde;a que ha compartido Tatiana Romero (coordinadora del libro <em>(h)amor gordo</em>) en su Instagram. Invoco el perreo de Audry Funk. Invoco las ilustraciones de gordes queer am&aacute;ndose de @dacal_gz. Invoco el m&eacute;todo rumiante de Lucrecia Masson. Invoco a las vacas, las osas, las elefantas y las ballenas, me recuerdo que siempre me han fascinado los animales m&aacute;s orondos. Mi cuerpo necesita tanto el movimiento como la quietud, y quiero encontrar el equilibrio entre ambos sin pensar en la b&aacute;scula. Por eso, anoto en mi lista de prop&oacute;sitos de a&ntilde;o nuevo hacer escalada y pasear m&aacute;s, pero tambi&eacute;n cambiar el miedo a engordar por el agradecimiento a este cuerpo que me sostiene, este cuerpo que soy, cada d&iacute;a m&aacute;s redondo (&ldquo;como la tierra, que tantos mitos y leyendas encierra&rdquo;, que cantaban Krudas Cubensi), cada d&iacute;a m&aacute;s imponente y rotundo.
    </p><p class="article-text">
        Anoto tambi&eacute;n no olvidar cu&aacute;l es mi sitio como flaca a efectos pol&iacute;ticos: pensar en c&oacute;mo puedo dejar de contribuir al sufrimiento e incorporar a mi agenda activista las denuncias que nos acercan nuestras compas activistas gordas. Que las excluyen en las unidades de reproducci&oacute;n humana de los hospitales; que se ha concedido el Premio Princesa de Asturias a un f&aacute;rmaco para la diabetes reconvertido en remedio milagroso para adelgazar a costa de la salud (porque no nos quieren sanas, nos quieren flacas); que han adelgazado a la Virgen Roja y a su madre para convertir su historia en serie de moda que promocionan influencers flacas. Leed a las activistas y te&oacute;ricas gordas, escuchadlas, co&ntilde;o. Y ole sus papos gordos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/no-embarazada-engordando_132_11955937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jan 2025 22:13:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No estoy embarazada, estoy engordando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Trastornos alimentarios,Alimentación,Discriminación de género,Misoginia,Feminismo,Televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Disfrutar yendo de compras es un privilegio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/disfrutar-yendo-compras-privilegio_132_8544428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9272ae67-679f-4600-8893-f8ce229ca483_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x843y407.jpg" width="1200" height="675" alt="Disfrutar yendo de compras es un privilegio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una asociación de mujeres gitanas demuestra la criminalización que sufren en supermercados y centros comerciales. Las mujeres blancas debemos abrir los ojos para entender que, si ellas viven la persecución a diario, nosotras asistimos a ella también a diario</p><p class="subtitle">101 mujeres gitanas pa’ construir tu feminismo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ser gitana es sospechoso. Lo compruebo cada vez que voy al supermercado, al hospital o a cualquier restaurante y siento el odio en las miradas y las palabras&rdquo;, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/03/integra-te-veas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; Silvia Ag&uuml;ero Fern&aacute;ndez en </a><a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/03/integra-te-veas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pikara Magazine</em></a>. Gitanas Feministas por la Diversidad tambi&eacute;n incluy&oacute; el pasado 8 de marzo entre sus <a href="https://www.gitanasfeministas.org/comunicados/8m-2021-reivindicaciones-del-feminismo-romani/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reivindicaciones del Feminismo Roman&iacute;</a> &ldquo;el derecho a ir a comprar sin que la se&ntilde;ora de la tienda o la seguridad est&eacute; pegado a ti&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n de Mujeres Gitanas de Euskadi (Amuge) ha conseguido grabar en v&iacute;deo varias escenas reales de criminalizaci&oacute;n, en las que trabajadoras y trabajadores van siguiendo a las mujeres gitanas y llaman a seguridad. Esas im&aacute;genes se enmarcan en el testing (una t&eacute;cnica de investigaci&oacute;n) que han realizado en 15 supermercados y 5 centros comerciales de Bizkaia. En cada visita, entraban al mismo tiempo dos grupos de voluntarias de similar edad (uno formado por mujeres gitanas y otro por mujeres blancas), seguidos discretamente por observadoras independientes y por la t&eacute;cnica audiovisual. En 16 de los 20 establecimientos, las mujeres gitanas recibieron alg&uacute;n tipo de trato criminalizador: sobre todo, la persecuci&oacute;n por los pasillos, los comentarios incriminadores y la petici&oacute;n de refuerzos. 
    </p><h3 class="article-text">Con ni&ntilde;as y desde ni&ntilde;as</h3><p class="article-text">
        En una conocida tienda de ropa, la encargada de supervisar los probadores pas&oacute; la mochila de Tamara Claver&iacute;a, responsable de Amuge por el detector, pero no hizo otro tanto con la mochila de Maite Asensio, redactora del peri&oacute;dico <em>BERRIA</em>, quien particip&oacute; como observadora. Yo las acompa&ntilde;&eacute; al centro comercial en el que se dio el mayor despliegue de personal de seguridad: un agente irrumpi&oacute; en la tienda de ropa y dos esperaron a la entrada, identificando a las j&oacute;venes gitanas por la vestimenta, como se escucha en el v&iacute;deo. Una de ellas so&ntilde;&oacute; esa noche que la met&iacute;an presa.
    </p><p class="article-text">
        Las 14 mujeres gitanas que participaron en el experimento sufrieron discriminaci&oacute;n en alguna de las visitas. Las m&aacute;s j&oacute;venes expresaron decepci&oacute;n; las mayores subrayaron que ese es el pan de cada d&iacute;a para ellas. Unas y otras se sintieron acosadas y lo expresaron con hartazgo y rabia. Es algo que viven desde ni&ntilde;as; de hecho, la gota que colm&oacute; el vaso y que llev&oacute; a Amuge a organizar este testing fue la persecuci&oacute;n por parte de varios vigilantes de Prosegur que sufri&oacute; un grupo de chavalas de entre 12 y 14 a&ntilde;os y tres educadoras de la organizaci&oacute;n a la salida del cine en un centro comercial de Zubiarte. &ldquo;El acoso que vivieron les hizo sentir miedo y 'entender' que un centro comercial de su ciudad no es un lugar seguro para ellas&rdquo;, escribi&oacute; <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/04/antigitanismo-nos-define/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&ordf; &Aacute;ngeles Fern&aacute;ndez entonces en</a><a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/04/antigitanismo-nos-define/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Pikara Magazine</em></a>. 
    </p><p class="article-text">
        Las voluntarias blancas, por su parte, pudieron hacer la compra tranquilamente en todos los establecimientos. No les pegaron toques de atenci&oacute;n como a las voluntarias gitanas cuando hicieron las mismas cosas, como intentar oler un perfume. Sus principales observaciones fueron que el personal las ignor&oacute; porque estaba volcado en vigilar a las voluntarias gitanas y que les result&oacute; duro asistir a ese trato diferencial. &ldquo;Privilegiada, evidenciando desigualdad de trato&rdquo;, ha contestado una en la ficha de recogida de observaciones, a la pregunta de &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te has sentido?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las visitas fueron duras pero, con todo, los testimonios a socias de Amuge recogidos los d&iacute;as previos (y que incluir&aacute;n en el informe que publicar&aacute;n pr&oacute;ximamente) se&ntilde;alan escenas todav&iacute;a m&aacute;s alarmantes, como la de una mujer que fue de compras con sus hijos peque&ntilde;as y el vigilante de seguridad le emplaz&oacute; a entrar al cuartillo para revisar las c&aacute;maras de seguridad, porque hab&iacute;a visto &ldquo;algo&rdquo;. &ldquo;Mir&oacute; y dijo 'perd&oacute;n, perd&oacute;n, que ha sido un error'. 'Ha sido un error, majo, pues vaya' y yo pas&eacute; una verg&uuml;enza, porque el mundo me miraba y me meti&oacute; en el cuartillo sin haber hecho nada, con los dos ni&ntilde;os dem&aacute;s, muertos de miedo&rdquo;, cuenta. De hecho, desde Amuge se&ntilde;alan que la criminalizaci&oacute;n aumenta cuando las mujeres van acompa&ntilde;adas de sus criaturas.
    </p><p class="article-text">
        El racismo social confluye con un antigitanismo institucionalizado. Es decir, los prejuicios y estereotipos condicionan la mirada del personal, pero &eacute;ste recibe adem&aacute;s instrucciones que estigmatizan directamente a las personas gitanas. Un ejemplo que trascendi&oacute; medi&aacute;ticamente fue el cartel que se colg&oacute; <a href="https://www.vozpopuli.com/memesis/mcdonalds-racismo-gitanos-rumanos-prohibido_0_1060094287.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un McDonald&rsquo;s del Pa&iacute;s Vasco</a> ordenando expl&iacute;citamente &ldquo;No se atiende a gitanos/rumanos&rdquo;, argumentando que &ldquo;ya van varios intentos de timos&rdquo;. &ldquo;&iquest;Pero cu&aacute;ntos casos de personas blancas tienen que roban o timan? No lo saben, porque a ellas no las controlan como a nosotras y porque si roban personas blancas, no se extiende esa sospecha a todas&rdquo;, subraya Claver&iacute;a. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Utilizar nuestro privilegio</h3><p class="article-text">
        La activista feminista y antirracista estadounidense Peggy McIntosh public&oacute; en 1989 un emblem&aacute;tico art&iacute;culo, <a href="https://psychology.umbc.edu/files/2016/10/White-Privilege_McIntosh-1989.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;White Privilege: Unpacking the Invisible Knapsack</a>&rdquo; (&ldquo;Privilegio blanco: desempacando la mochila invisible&rdquo;), en el que enumer&oacute; algunos de los privilegios de los que gozaba por ser blanca. Uno de los primeros en la lista era: &ldquo;Puedo ir sola de compras la mayor parte del tiempo, bastante segura de que no voy a ser seguida ni acosada&rdquo;. Cuando Tamara Claver&iacute;a me invit&oacute; a participar en este proyecto de Amuge, tambi&eacute;n me se&ntilde;al&oacute; que ir tranquila e incluso disfrutar de compras es un privilegio, mientras que ese derecho sea negado sistem&aacute;ticamente a las mujeres gitanas. 
    </p><p class="article-text">
        Claver&iacute;a reclama a las aliadas blancas que empaticemos con la humillaci&oacute;n p&uacute;blica que supone ser incriminada en p&uacute;blico delante de toda la tienda sin haber hecho nada. &ldquo;Necesitamos que las feministas entend&aacute;is que la primera violencia que sufrimos nosotras no es por ser mujeres sino por ser gitanas. Necesitamos que quienes sois padres, madres o educadoras, defend&aacute;is tambi&eacute;n a nuestras criaturas. Necesitamos aliadas y aliados que no miren para otro lado, que no piensen &laquo;algo habr&aacute; hecho&raquo;. Necesitamos que os cuestion&eacute;is vuestros privilegios para luchar en contra de este sistema capitalista, patriarcal y racista y derrumbarlo&rdquo;, ha escrito en un art&iacute;culo de opini&oacute;n publicado en <a href="https://afrofeminas.com/2021/11/28/las-gitanas-no-podemos-ir-tranquilas-ni-de-compras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Afrof&eacute;minas</em></a> y <em>Gara</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Una de sus demandas es que se reforme el art&iacute;culo 510 del c&oacute;digo penal (relativo a los delitos de odio) para que contemple los actos de racismo cotidiano, ya que la redacci&oacute;n actual solo se refiere a &ldquo;fomentar, promover, o incitar directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminaci&oacute;n o violencia contra un grupo, una parte del mismo, o contra una persona determinada por raz&oacute;n de su pertenencia&rdquo;. Adem&aacute;s, reclaman que se forme al personal de las tiendas y de seguridad en antirracismo para que dejen de guiarse por prejuicios, y que se hagan actos de reparaci&oacute;n ante denuncias como la de Zubiarte.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a en una entrevista en la radio Gessam&iacute; Forner, periodista de <em>El Salto</em> y otra de las observadoras del testing, esta investigaci&oacute;n nos tiene que servir a las aliadas blancas para abrir bien los ojos cuando vayamos de compras. Porque si esto les ocurre a las mujeres gitanas a diario, significa que tambi&eacute;n ocurre a nuestro alrededor a diario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/disfrutar-yendo-compras-privilegio_132_8544428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Dec 2021 05:02:37 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Transfobia y 'locofobia' se dan la mano en los discursos contra la Ley Trans]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/transfobia-locofobia-dan-mano-discursos-ley-trans_132_7226894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffdbc714-5e85-4672-b1bb-1d3bd323743f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Transfobia y &#039;locofobia&#039; se dan la mano en los discursos contra la Ley Trans"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de reconocimiento social e institucional a su identidad agrava la salud mental de las personas trans que conviven con sufrimiento psíquico.</p><p class="subtitle">Una ley para estar en la agenda emocional del país</p></div><p class="article-text">
        No puedo parar de compartir en mis redes sociales este documental, que recoge testimonios de personas trans que pasaron por la Unidad de Identidad de G&eacute;nero de Barcelona. Hablan de relaci&oacute;n de poder, de cuestionamientos, de trato humillante, de test denigrantes, muy sexistas y heterocentrados, de <strong>diagn&oacute;sticos estigmatizantes </strong>que cerraban la puerta al cambio registral del nombre y del sexo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Me sirvi&oacute; de arranque de un reportaje 'Ser trans sin permiso de la psiquiatr&iacute;a' que he publicado en el monogr&aacute;fico en papel <a href="https://tienda.pikaramagazine.com/monograficos/170-locura-pikara-magazine.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Locura</em></a> de <em>Pikara Magazine</em>. En &eacute;l no solo se se&ntilde;ala por qu&eacute; la patologizaci&oacute;n de la transexualidad es contraria a los derechos humanos de las personas trans, sino que tambi&eacute;n h<strong>ablan personas trans que conviven con un sufrimiento ps&iacute;quico que la transfobia no hace m&aacute;s que agravar. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>cuerdismo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>locofobia</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> son los t&eacute;rminos que he incorporado m&aacute;s recientemente a mi diccionario feminista interseccional, gracias a compa&ntilde;eras como nuestra maestra en esta materia, </span><a href="https://www.pikaramagazine.com/author/marta-plaza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Marta Plaza</strong></a><span class="highlight" style="--color:white;">, y a otras muchas activistas y comunicadoras locas que os animo a descubrir en el monogr&aacute;fico </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Locura</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Resulta urgente conocer su discurso, porque en el debate sobre el borrador de la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans, al menos dos intelectuales con mucho tir&oacute;n han tirado de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>cuerdismo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>locofobia</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> para argumentar contra una iniciativa legislativa que pretende precisamente despatologizar la transexualidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por un lado, la escritora Laura Freixas, una de las ocho feministas transexcluyentes que enviaron el pasado noviembre una carta abierta al presidente Pedro S&aacute;nchez contra el proyecto de ley, puso el grito en el cielo </span>en su Twitter <span class="highlight" style="--color:white;">por el art&iacute;culo del borrador que aclara que</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> "la enfermedad psiqui&aacute;trica no obsta para la transici&oacute;n",</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en contraposici&oacute;n con el art&iacute;culo 4 de la ley de 2007, que establece como requisito para el cambio registral &ldquo;la ausencia de trastornos de personalidad que pudieran influir, de forma determinante, en la existencia de la disonancia&rdquo;. La escritora alert&oacute; de que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>"cualquier psic&oacute;pata o esquizofr&eacute;nico puede declararse legalmente mujer y entrar en nuestros espacios</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">&rdquo;. Unas horas despu&eacute;s, borr&oacute; el tuit y reconoci&oacute; que pod&iacute;a resultar estigmatizante para las &ldquo;personas enfermas mentales&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Las personas locas sufrimos m&aacute;s violencia de la que ejercemos, sin embargo, seguimos arrastrando el estigma de ser sujetos impredecibles y agresivos&rdquo;, recuerda Sara R. Gallardo en su reportaje 'No ten&iacute;a antecedentes psiqui&aacute;tricos', incluido en la </span><a href="https://tienda.pikaramagazine.com/revistas-en-papel/165-pikara-magazine-numero-8.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">octava edici&oacute;n de </a><a href="https://tienda.pikaramagazine.com/revistas-en-papel/165-pikara-magazine-numero-8.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pikara en papel</em></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em>. </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Pero esa sospecha tambi&eacute;n estimatiza a las mujeres trans. El imprescindible documental </span><a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/07/disclosure-trans/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Disclosure: ser trans en Hollywood</em></a><span class="highlight" style="--color:white;"> parte de un dato extra&iacute;do de un estudio de la asociaci&oacute;n GLAAD:&nbsp;el 80 por ciento de las personas en Estados Unidos no conoce a ninguna persona trans, por lo que</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> construye su imaginario a partir de la ficci&oacute;n audiovisual</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Y en ese imaginario, un arquetipo que destacan es el del travesti asesino en serie perturbado, como ocurr&iacute;a en&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Psicosis</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;y en&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El silencio de los corderos</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Dice Gallardo que ha sido un avance del feminismo se&ntilde;alar &ldquo;que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>los violadores o los maltratadores no est&aacute;n locos, sino que son hijos sanos del patriarcado</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">&rdquo;. A m&iacute; el feminismo me ense&ntilde;&oacute; tambi&eacute;n a entender que el terror sexual es una herramienta de control y de domesticaci&oacute;n de las mujeres, por m&aacute;s que sean las autodenominadas feministas radicales las que lo alimentan. Por cierto, son precisamente las personas trans las que sufren acoso y agresiones en espacios segregados como los ba&ntilde;os, los vestuarios o las prisiones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por otro lado, </span><a href="https://blogs.publico.es/otrasmiradas/45210/la-ley-trans-mas-alla-del-ruido-dudas-razonables-peligros-potenciales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Bernab&eacute; defiende en el diario </a><a href="https://blogs.publico.es/otrasmiradas/45210/la-ley-trans-mas-alla-del-ruido-dudas-razonables-peligros-potenciales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>P&uacute;blico</em></a><span class="highlight" style="--color:white;"> la ley 3/2007 de identidad de g&eacute;nero, argumentando que el objetivo de la certificaci&oacute;n m&eacute;dica de los tr&aacute;nsitos es descartar trastornos de personalidad.</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Le importa poco la realidad de las personas trans que se ven excluidas por tener diagn&oacute;sticos psiqui&aacute;tricos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Obvia que el art&iacute;culo 4 impone como requisito el diagn&oacute;stico de disforia de g&eacute;nero y dos a&ntilde;os de intervenciones m&eacute;dicas, que chocan con los </span>Principios de Yogyakarta que nombran como derecho de las personas trans no tratar la transexualidad como trastorno y no someterse a tratamientos o ex&aacute;menes m&eacute;dicos indeseados<span class="highlight" style="--color:white;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Adem&aacute;s, Bernab&eacute; considera &ldquo;incongruente&rdquo; poner bajo sospecha el trabajo de &ldquo;los m&eacute;dicos, esos profesionales a los que no nos hemos cansado de aplaudir en esta pandemia&rdquo;. Entiendo entonces que tambi&eacute;n le parecer&aacute; incongruente apoyar </span><a href="https://www.0contenciones.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lucha del activismo loco contra las contenciones mec&aacute;nicas en las unidades de psiquiatr&iacute;a</a><span class="highlight" style="--color:white;"> o de las madres feministas organizadas </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>contra la violencia obst&eacute;trica</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> por la que </span><a href="https://www.lamarea.com/2021/02/04/espana-no-ha-indemnizado-a-una-victima-de-violencia-obstetrica-un-ano-despues-de-la-condena-de-naciones-unidas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ONU ha condenado al Estado espa&ntilde;ol</a><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Mundial para la Salud Transg&eacute;nero (WPATH, por sus siglas en ingl&eacute;s) insiste en que <strong>un diagn&oacute;stico de </strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>salud mental no supone un motivo para cuestionar la identidad de g&eacute;nero</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, ni tampoco para la exclusi&oacute;n de los procesos m&eacute;dicos cuando la persona los necesite. Lo contrario &ldquo;puede suponer un aumento del estr&eacute;s, angustia y malestar que vive una persona cuando se le niega el reconocimiento y la expresi&oacute;n de su identidad, pudiendo empeorar este estr&eacute;s a&ntilde;adido los propios s&iacute;ntomas del problema mental&rdquo;, explica la psiquiatra y psicoterapeuta feminista Marina de la Hermosa Lorenci en </span><a href="http://www.tienda-aen.es/wp-content/uploads/2018/05/AEN-Digital-5-Transpsiquiatri%CC%81a.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo recogido en el libro Transpsiquiatr&iacute;a. Abordajes queer en salud mental</a><span class="highlight" style="--color:white;">. Se&ntilde;ala tambi&eacute;n la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>necesidad de formaci&oacute;n y de coordinaci&oacute;n</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> entre equipos para que el acceso a hormonaciones o cirug&iacute;as o afecte a la estabilidad mental y emocional de personas trans con depresi&oacute;n, esquizofrenia o s&iacute;ntomas graves de estr&eacute;s postraum&aacute;tico complejo. S&iacute;ntomas que, por cierto, muchas veces son consecuencia precisamente del llamado estr&eacute;s de minor&iacute;a que sufren las personas pertenecientes a una categor&iacute;a social estigmatizada. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Si escuchamos al movimiento trans, conocemos modelos de atenci&oacute;n respetuosos que distan mucho del imperante en las unidades de identidad de g&eacute;nero de los hospitales espa&ntilde;oles. Nac Brem&oacute;n me explica el modelo catal&aacute;n, desarrollado con participaci&oacute;n del propio colectivo trans:</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;A </span>diferencia de los protocolos UTIG, no existe evaluaci&oacute;n psicopsiqui&aacute;trica ni diagn&oacute;stico cl&iacute;nico ni se imponen o sugieren patrones estereotipados f&iacute;sicos o conductuales como objetivo.<strong> El modelo de despatologizaci&oacute;n se enfoca en la salud f&iacute;sica y mental, el acompa&ntilde;amiento y la escucha activa</strong>, para informar de las posibilidades de las que dispone el &aacute;rea sanitaria en respuesta a las necesidades que demanden estas personas. La atenci&oacute;n psicol&oacute;gica individual o grupal siempre se realiza a demanda de los usuarios y nunca como acreditaci&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero. Y siempre a demanda tambi&eacute;n se da respuesta especializada a necesidades espec&iacute;ficas en materia de salud mental como pueden ser trastornos o enfermedades mentales que pudieran presentar algunas personas trans tal y como se hace a trav&eacute;s de los canales comunes al resto de personas usuarias de la atenci&oacute;n primaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El estigma se traduce en datos como que, en Espa&ntilde;a, </span><a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/02/mas-de-un-10-de-las-mujeres-trans-se-han-visto-obligadas-a-dormir-en-la-calle-al-menos-una-vez-en-la-vida/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de un 10 por ciento de las mujeres trans se han visto obligadas a dormir en la calle al menos una vez en la vida</a><span class="highlight" style="--color:white;">. La presidenta de la FELGTB, Uge Sangil, contextualiza el dato: &ldquo;Las personas trans sufren unos</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> &iacute;ndices muy elevados de sinhogarismo, desempleo y agresiones tanto f&iacute;sicas como emocionales</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. (&hellip;) Las personas trans que son expulsadas de sus hogares entran en una rueda de la que es dif&iacute;cil salir porque son sistem&aacute;ticamente discriminadas por el mercado laboral cuando intentan buscar empleo&rdquo;. Ante esa realidad, Sangil considera urgente que se apruebe una legislaci&oacute;n basada en la autodeterminaci&oacute;n combinada con medidas de inclusi&oacute;n sociolaboral. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pensemos en qu&eacute; ocurre con el estigma si, adem&aacute;s de ser una persona trans, tienes un diagn&oacute;stico de esquizofrenia o de trastorno de personalidad, y cuando ese diagn&oacute;stico te impide cambiar tus datos en tu DNI, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>ese que presentas para firmar un contrato de trabajo o de alquiler, o para denunciar una agresi&oacute;n</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En mi reportaje, les activistas Dau Garc&iacute;a Dauder, Hele y Math subrayan la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>necesidad de tender puentes entre el movimiento trans y el loco, porque </strong></span><strong>ambos luchan contra la patologizaci&oacute;n</strong>, la medicalizaci&oacute;n y la tutela psiqui&aacute;trica, al tiempo que reclaman el acceso a recursos y derechos desde la autodeterminaci&oacute;n. No olvidemos que los sectores del feminismo y de la izquierda que atacan la ley trans son los mismos que dinamitan sistem&aacute;ticamente las alianzas entre movimientos sociales, empe&ntilde;ados en blindar sujetos pol&iacute;ticos monol&iacute;ticos. Es decir, empe&ntilde;ados en blindar sus privilegios y su falta total de empat&iacute;a hacia quienes sufren opresiones que les son ajenas y que, de hecho, alimentan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/transfobia-locofobia-dan-mano-discursos-ley-trans_132_7226894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Feb 2021 05:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Transfobia y 'locofobia' se dan la mano en los discursos contra la Ley Trans]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley trans]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Tendrás que comprarte un coche!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/tendras-comprarte-coche_132_6650583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28f83db1-7c99-4337-948d-e7445073d0bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Tendrás que comprarte un coche!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un reportaje sobre movilidad, energías y ecofeminismo me ayudó a legitimar y politizar mi miedo a conducir y a reivindicar con más fuerza la movilidad activa y el derecho a moverme en transporte público siendo madre y habitando el medio rural.</p><p class="subtitle">Nadie puede vivir sin energía</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Tendr&eacute;is que compraros un coche&rdquo;, nos dijeron una y otra vez cuando me qued&eacute; embarazada. Esa afirmaci&oacute;n categ&oacute;rica se convirti&oacute; en un mandato a&uacute;n m&aacute;s claro cuando naci&oacute; nuestra hija y decidimos irnos a vivir a un pueblo de dos mil habitantes. 
    </p><p class="article-text">
        Decidimos que nosotras mismas descubrir&iacute;amos con el tiempo si pod&iacute;amos llevar adelante la crianza desplaz&aacute;ndonos en las tres l&iacute;neas de autob&uacute;s disponibles en nuestro nuevo pueblo y alquilando ocasionalmente coches. No contempl&aacute;bamos entonces, m&aacute;s que como una vaga fantas&iacute;a, una tercera opci&oacute;n:<strong> una vecina que nos ha acogido en el pueblo nos propuso enseguida utilizar su coche</strong> (eskerrik asko, Lur!). Compartimos un calendario y una hoja de c&aacute;lculo para no solaparnos cuando queremos usarlo y para dividir f&aacute;cilmente los gastos mensuales. Aun as&iacute;, seguimos priorizando el transporte p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        La maternidad me deparaba adem&aacute;s otro imprevisto: he desarrollado miedo a conducir por autopista. Con los meses he ido descubriendo qu&eacute; situaciones concretas me generan una ansiedad que no hab&iacute;a experimentado antes: v&eacute;rtigo, garganta seca, vista que se nubla, necesidad de pisar el freno, de tomar la primera salida. 
    </p><p class="article-text">
        No necesito ser psic&oacute;loga para adivinar la ra&iacute;z de este miedo sobrevenido: se ve que <strong>temo poner en peligro la vida de mi hija y tambi&eacute;n dejarla hu&eacute;rfana</strong>, ya que me ocurre tambi&eacute;n cuando conduzco sola. Lo cont&eacute; en un grupo de mensajer&iacute;a instant&aacute;nea de madres y muchas me contaron que tambi&eacute;n les hab&iacute;a pasado. Soy de esas a las que les consuela el mal de muchas, pero en todo caso me result&oacute; muy frustrante que cogiera miedo a conducir justo en la &eacute;poca de mi vida en la que, aparentemente, m&aacute;s necesario es coger el coche. 
    </p><p class="article-text">
        Fue un jarro de agua fr&iacute;a, porque nunca he sido demasiado <em>fitipaldi</em>, nunca he pasado de 140 kil&oacute;metros por hora, siempre me ha dado miedo adelantar camiones y bicis, pero <strong>me gustaba conducir y lo relacionaba con el empoderamiento</strong>. Me negaba a ser una de tantas mujeres que dejan de conducir y dependen de sus parejas o parientes. Tem&iacute; que limitase mi autonom&iacute;a. Tem&iacute; que mi pareja (bollera, que no mujer) y yo reproduj&eacute;ramos los roles sexistas, ella al volante y yo atendiendo al beb&eacute; que he parido y que amamanto.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que las compa&ntilde;eras de<em> Pikara Magazine </em>me propusieron escribir <a href="https://tienda.pikaramagazine.com/monograficos/161-energias.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo sobre movilidad con perspectiva feminista para el monogr&aacute;fico Energ&iacute;as</a> que hemos publicado recientemente. Para escribirlo, busqu&eacute; datos como que <strong>en 2019 fallecieron 51 personas en accidentes de tr&aacute;fico en la Comunidad Aut&oacute;noma Vasca</strong>. Seg&uacute;n la Direcci&oacute;n de Tr&aacute;fico del Gobierno vasco, los principales factores de riesgo son la velocidad inadecuada, el consumo de alcohol y drogas y la distracci&oacute;n. Pod&iacute;an haber a&ntilde;adido la masculinidad hegem&oacute;nica a esta lista, visto que fallecieron 43 hombres y 8 mujeres. Me dije entonces que quiz&aacute; mi fobia no sea un miedo irracional, sino uno absolutamente razonable. Mi cuerpo sabe que dormir poco y mal afecta a mi capacidad de concentraci&oacute;n y de reacci&oacute;n, y tambi&eacute;n sabe que las autopistas son el h&aacute;bitat de sujetos adictos al riesgo aunque eso suponga poner en riesgo otras vidas. 
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; un porr&oacute;n de estudios realizados en distintas comunidades aut&oacute;nomas sobre movilidad y g&eacute;nero. Todos coincid&iacute;an en aportar la misma fotograf&iacute;a: los hombres utilizan de forma generalizada el coche en sus desplazamientos diarios, independientemente de su edad, situaci&oacute;n familiar o extracci&oacute;n socioecon&oacute;mica. En cambio, <strong>la mayor&iacute;a de las mujeres priorizan el transporte p&uacute;blico o caminar.</strong> Las mujeres que m&aacute;s conducen son las de mediana edad, de clase media o acomodada y con criaturas o personas dependientes a su cargo. 
    </p><p class="article-text">
        En varias de estas investigaciones encontr&eacute; la siguiente lectura: la socializaci&oacute;n sexista limita la autonom&iacute;a de las mujeres, incluida la econ&oacute;mica, por lo que estas tienen m&aacute;s dificultades para sacarse el carn&eacute; y tener un coche en propiedad. <strong>En familias en las que solo hay un coche, las l&oacute;gicas de poder patriarcales hacen que el var&oacute;n lo monopolice. </strong>El caso es que las autoras de estos estudios, a la par que alababan la independencia y flexibilidad que ofrece el veh&iacute;culo privado, lamentaban que estos condicionantes convirtieran a las mujeres en &ldquo;dependientes&rdquo; o &ldquo;cautivas&rdquo; del transporte p&uacute;blico. Resulta muy llamativo que no utilizasen esas mismas palabras hacia los hombres, es decir, que no pusieran el foco en explicar por qu&eacute; el patriarcado convierte a la mayor&iacute;a de los hombres en cautivos del coche. 
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, entrevist&eacute; para el reportaje a la activista de Ekologistak Martxan - Ecologistas en Acci&oacute;n Marisa Castro Delgado, que defiende que reducir el consumo de petr&oacute;leo es una urgencia social y ecol&oacute;gica porque el transporte por carretera es el principal responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero (29% en 2019, seg&uacute;n el Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica). <strong>Critica que en los presupuestos p&uacute;blicos la construcci&oacute;n de carreteras se presente como inversion&oacute;n y el transporte p&uacute;blico como gasto</strong> y reivindica que a ella lo que le da libertad es la Barik (el abono transportes) y la bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        Entrevist&eacute; tambi&eacute;n a Blanca Valdivia Guti&eacute;rrez y Sara Ortiz Escalante, integrantes de la cooperativa de urbanismo feminista Col&middot;lectiu Punt 6, quienes se refirieron al <strong>acoso vial como expresi&oacute;n de la masculinidad hegem&oacute;nica </strong>y me ayudaron tambi&eacute;n a establecer un paralelismo entre el despatarre machista (<em>manspreading</em>) y c&oacute;mo el coche y sus infraestructuras acaparan el espacio p&uacute;blico. Estas urbanistas ponen en valor la mayor disposici&oacute;n de las mujeres a destronar el coche y a compartirlo cuando hace falta, y lo asocian a una mayor preocupaci&oacute;n por la salud p&uacute;blica, el medio ambiente y la vida comunitaria. 
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, entrevist&eacute; a Laura Vergara, presidenta de la coordinadora espa&ntilde;ola en defensa de la bicicleta, ConBici, quien reivindica la bici como una aliada en la emancipaci&oacute;n de las mujeres y apuesta por la comunicaci&oacute;n inclusiva para ampliar el imaginario en el que el ciclista es un hombre, en plena forma f&iacute;sica, con bici cara como forma de ocio. 
    </p><p class="article-text">
        Escucharlas me llev&oacute; a reforzar y politizar mi preferencia por la movilidad activa (caminar y bici) y el transporte p&uacute;blico. Si voy sola, ir en bus o tren me permite hacer actividades muy preciadas en este momento de mi vida, como leer, escribir, siestear o procrastinar. Si voy con mi hija, me permite prestarle atenci&oacute;n plena, atender sus necesidades sin miedo a estamparnos. Hace falta desmitificar el coche y valorar las alternativas, cuestionar qu&eacute; entendemos por c&oacute;modo, por r&aacute;pido, qu&eacute; es m&aacute;s caro para nuestro bolsillo y qu&eacute; para la deuda ecol&oacute;gica. M&aacute;s a&uacute;n por vivir en un pueblo peque&ntilde;o, ya que<strong> la falta de demanda es usada como pretexto para desmantelar l&iacute;neas de bus y sacrificar el tren regional mientras despilfarran en elitistas trenes de alta velocidad</strong>. Tambi&eacute;n me parece urgente combatir la idea de que si tienes criaturas el coche es lo m&aacute;s c&oacute;modo, porque necesitamos transporte colectivo accesible e inclusivo. 
    </p><p class="article-text">
        Esa convicci&oacute;n ecofeminista me ha permitido desdramatizar y, as&iacute;, reencontrarme con mi coche compartido con mayor tranquilidad. No lo necesito pero s&iacute; que lo utilizo, a mi ritmo y como me siento c&oacute;moda, <strong>priorizando las carreteras secundarias, legitimando mi derecho a no correr, a no adelantar</strong>, comprobando que casi siempre es mejor idea usarlo como lanzadera para coger el tren que meterme con &eacute;l en la ciudad. Me ha acompa&ntilde;ado la cita-mantra que le&iacute; a la escritora Arantxa Urretabizkaia: &ldquo;Tengo miedo, pero sin embargo, sigo adelante. Hay que reconocer que s&iacute;, que tienes miedo, mucho, que el miedo te perturba todo el cuerpo, pero que, al mismo tiempo, pueden hacerse muchas cosas a&uacute;n teni&eacute;ndolo. Si quieres, claro. Desde entonces, no temo al miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez no vuelva a conducir nunca a m&aacute;s de 100 km por hora por autopista, pero no me preocupa, as&iacute; contamino menos. Es incluso una forma de resistencia ante el empe&ntilde;o capitalista patriarcal de dedicar cantidades obscenas de gasto p&uacute;blico a variantes innecesarias como la Supersur en Bizkaia, que adem&aacute;s pasan por destruir patrimonio natural. Me parece un reto m&aacute;s importante<strong> animarme a usar la bicicleta con mi beb&eacute; para desplazamientos interurbanos e incluso para hacer turismo</strong>. Pero eso no pasa por exigirme perder otro miedo razonable sino por sumarme al grito por unas infraestructuras seguras para las bicicletas en las ciudades, en los pueblos y entre municipios. 
    </p><p class="article-text">
        A riesgo de destriparos todo el reportaje, no puedo dejar de citar otra de las frases bals&aacute;micas de Marisa Castro Delgado, que me parece un buen prop&oacute;sito de a&ntilde;o nuevo: &ldquo;<strong>Nos han ense&ntilde;ado a querer ir m&aacute;s lejos, m&aacute;s fuerte, m&aacute;s r&aacute;pido. </strong>Y yo creo que tenemos que movernos m&aacute;s peque&ntilde;o, m&aacute;s despacio y m&aacute;s cerca&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/tendras-comprarte-coche_132_6650583.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Dec 2020 21:14:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Tendrás que comprarte un coche!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo te creo, peque]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/creo-peque_132_6481381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bcb016d-f4f3-4c0b-8a70-093de6b85b58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo te creo, peque"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La justicia patriarcal no escucha ni cree a las niñas y niños en situación de violencia. Debemos comprender las violencias adultistas y denunciar los impactos en la infancia de leyes que vulneran los derechos humanos</p><p class="subtitle">El SAP son los padres</p></div><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n pol&iacute;tica de la crisis sist&eacute;mica desencadenada por la Covid-19 ha dejado al descubierto, de forma especialmente cristalina, los distintos sistemas de opresi&oacute;n, y nos obliga a poner la atenci&oacute;n en dos que hasta ahora no se nombraban mucho: el edadismo y el adultismo. En cuanto al edadismo, las cifras de muertes de personas ancianas han dejado al descubierto y agravado la carencia de un sistema p&uacute;blico de atenci&oacute;n a la vejez en condiciones dignas. En cuanto al adultismo, la falta de consideraci&oacute;n hacia los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as como ciudadanas con derechos y con necesidades (f&iacute;sicas, emocionales, sociales&hellip;) se ha observado constantemente en las decisiones pol&iacute;ticas tomadas desde marzo para frenar los contagios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La A del BBVA</strong>
    </p><p class="article-text">
        La antrop&oacute;loga Mar&iacute;a Jos&eacute; Capell&iacute;n utiliz&oacute; las siglas BBVA para definir al sujeto dominante en la sociedad heteropatriarcal y capitalista: el burgu&eacute;s, blanco, var&oacute;n y adulto. He de confesar que, hasta que no he sido madre, esta &uacute;ltima sigla era la m&aacute;s difusa para m&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, de pronto, cuando maduro mi posici&oacute;n sobre la gestaci&oacute;n subrogada, pongo en el centro del debate los derechos y las necesidades de los beb&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora entiendo mejor la cr&iacute;tica recurrente de la activista feminista Alicia Murillo a la tendencia feminista de caracterizar la llamada violencia vicaria (el maltrato o incluso asesinato por parte de un maltratador hacia los hijos e hijas de la v&iacute;ctima) como violencia machista sin se&ntilde;alar que, en primer lugar, es <strong>violencia adultoc&eacute;ntrica</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora me doy cuenta de la urgencia de poner el foco en la infancia cuando denunciamos leyes y pol&iacute;ticas que vulneran los derechos humanos. Un ejemplo es <strong>la ley de extranjer&iacute;a, que obliga a las criaturas de personas migrantes a esperar durante a&ntilde;os a ser reagrupadas</strong>, que las aboca al limbo administrativo cuando nacen en el Reino de Espa&ntilde;a o a la desprotecci&oacute;n y la violencia institucional cuando a su madre o a su padre los meten en un CIE o los deportan. Parece que la situaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as migrantes nos horroriza cuando se trata de las pol&iacute;ticas xen&oacute;fobas de Donald Trump, mientras aqu&iacute; las activistas antirracistas claman en el desierto ante noticias como que <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/365-dias-de-migraciones/salimata-diez-ninos-migrantes-separados-madres-canarias-espera-pruebas-adn_132_6306776.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Fiscal&iacute;a de Las Palmas separa a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os migrantes de sus madres hasta dos meses a la espera de pruebas de ADN</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo es la pol&iacute;tica de dispersi&oacute;n de los presos y presas vascos encarcelados en el contexto de la ley antiterrorista. Se ha denominado &ldquo;<a href="https://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2017-08-09/hemeroteca_articles/sare-da-voz-y-pone-cara-a-los-ninos-de-la-mochila-113-menores-en-total" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni&ntilde;os y ni&ntilde;as mochila</a>&rdquo; al centenar de criaturas que se ven privadas de crecer junto con su madre y/o su padre a partir de los tres a&ntilde;os de edad y a recorrer cientos de kil&oacute;metros para visitarles. Una de estas ni&ntilde;as se llama Irati, nacida en la c&aacute;rcel de Aranjuez en marzo de 2018. Hay una campa&ntilde;a en marcha, <em>Irati gurasoekin</em>, que reclama el traslado de toda la familia a la c&aacute;rcel de Zaballa (&Aacute;lava), para lo que demandan la creaci&oacute;n de un m&oacute;dulo mixto en esta prisi&oacute;n en la que convivan las familias presas y la creaci&oacute;n de pisos en r&eacute;gimen abierto.
    </p><p class="article-text">
        Katixa Agirre, autora de la exitosa novela <em>Las madres no</em>, ha apoyado esta campa&ntilde;a con la redacci&oacute;n de <a href="http://iratigurasoekin.eus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un manifiesto</a> del que tomo unos p&aacute;rrafos (el original es en euskera, donde no hay marcas de g&eacute;nero, as&iacute; que utilizo &ldquo;ni&ntilde;as&rdquo; como uso del femenino como gen&eacute;rico):
    </p><p class="article-text">
        <em>Hay muchas maneras de hacer da&ntilde;o a una ni&ntilde;a, la m&aacute;s com&uacute;n nace de un pensamiento muy arraigado: la concepci&oacute;n de que las ni&ntilde;as son personas de segunda categor&iacute;a, no son seres humanos completos, no cuentan, no las queremos o&iacute;r, son cansinas, meras extensiones de las vidas de sus progenitores. En cualquier caso, no se quejan, no tienen poder y por mucho que levanten la voz, no se escuchan sus lamentos. Es f&aacute;cil cerrar los ojos ante la discriminaci&oacute;n infantil.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Del feminismo aprendimos que las mujeres tambi&eacute;n son personas. El mismo eslogan revolucionario sirve aqu&iacute;: Las ni&ntilde;as son personas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por muy peque&ntilde;as que sean, por muy poco que se quejen, por no poder levantar la voz, no tienen menos derechos. Una sociedad avanzada deber&iacute;a hacerse cargo del cuidado de las m&aacute;s peque&ntilde;as, de todas.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El SAP son los padres</strong>
    </p><p class="article-text">
        La llamada cuarta ola feminista inund&oacute; las calles y las redes con un grito contra ese sistema judicial que convierte a las mujeres que denuncian violencia machista en sospechosas de denuncias falsas. &ldquo;Yo te creo, hermana&rdquo;, fue el grito atronador con el que se acompa&ntilde;&oacute; a la denunciante de una violaci&oacute;n en grupo en Sanfermines en 2017. El caso es que esa justicia que no cree a las mujeres, tampoco cree a las ni&ntilde;as ni a los ni&ntilde;os, y ese es uno de los factores (junto con el tab&uacute; y el silencio, <a href="https://www.facebook.com/ASI-De-CLARO-19N-119949989918404/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como se&ntilde;ala la campa&ntilde;a #YoNoMeCalloM&aacute;s</a>) que explica la impunidad y las sentencias aberrantes en casos de violencia sexual en la infancia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Txikitxu, nik sinesten dizut&rdquo; (&ldquo;<a href="https://www.facebook.com/txikitxu.tecreo.7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yo s&iacute; te creo, txikitxu</a>&rdquo;) fue el lema de unas movilizaciones en apoyo a una hija que sufr&iacute;a abusos sexuales por parte de su padre y que ha devenido en una red de resistencia contra el falso S&iacute;ndrome de Alienaci&oacute;n Parental. Esta red public&oacute; la semana pasada <a href="http://andra.eus/con-el-falso-sap-el-sistema-judicial-castiga-a-las-madres-que-denuncian-maltrato-y-abusos-sexuales/?fbclid=IwAR3O9ow9lHR99BI8imm2atchpELBzPZ0dhxhQWNs0aVxWCGGXzMbjGWoPjI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un comunicado</a> denunciando la violencia institucional que se comete cuando se aplica (de forma expl&iacute;cita o velada) este invento machista que sostiene que las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que no quieren estar con sus padres son v&iacute;ctimas de la manipulaci&oacute;n de sus perversas madres. 
    </p><p class="article-text">
        Irune Costumero y su hija son dos de las v&iacute;ctimas de la utilizaci&oacute;n del SAP. Costumero denunci&oacute; a su marido por violencia de g&eacute;nero pero la justicia la desestim&oacute; e impuso custodia compartida. Su hija pronto empez&oacute; a contar que su padre la pegaba y manifestar problemas de ansiedad. Osakidetza, el sistema p&uacute;blico de salud vasco, activ&oacute; tres veces el protocolo de malos tratos porque volv&iacute;a de estar con su padre con moratones dentro de los muslos. La jueza hizo al padre preguntas como: &ldquo;&iquest;Tiene mala relaci&oacute;n con su exmujer? &iquest;La ni&ntilde;a es fantasiosa?&rdquo; Entonces, Costumero no sab&iacute;a que lo que era el SAP ni c&oacute;mo se utilizaba como estrategia de defensa. La justicia deriv&oacute; a servicios sociales de Bizkaia la valoraci&oacute;n del caso, y la Diputaci&oacute;n emiti&oacute; una orden foral retir&aacute;ndole la tutela y cedi&eacute;ndosela al padre. Esgrimieron como motivo el &ldquo;S&iacute;ndrome de acci&oacute;n marental&rdquo;. La ni&ntilde;a, que ya tiene ocho a&ntilde;os, estuvo meses sin ver a su madre, luego su contacto era bajo vigilancia, y este a&ntilde;o ha empezado a tener dos visitas a la semana. Este verano cont&oacute; a unas amigas del pueblo que su padre la tiene secuestrada y que teme que asesine a su madre si esta gana el juicio. Est&aacute; cansada de contar la misma historia a desconocidos: &ldquo;Total, nadie me cree&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La Relatora especial contra la violencia hacia las mujeres de Naciones Unidas, <a href="https://www.publico.es/sociedad/onu-pide-explicaciones-espana-aplicar.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha pedido explicaciones al Estado espa&ntilde;ol</a> por no poner las medidas para que se deje de aplicar el SAP y ha expresado su<strong> </strong>profunda preocupaci&oacute;n por la integridad f&iacute;sica y mental de la ni&ntilde;a y de la madre. En un contundente informe, ha recordado el caso de &Aacute;ngela Gonz&aacute;lez Carre&ntilde;o: la justicia desestimo sus 50 denuncias reclamando que suspendieran el r&eacute;gimen de visitas del padre, y este asesin&oacute; a la ni&ntilde;a en una visita en 2003. En 2018 la Audiencia Nacional declar&oacute; al Estado responsable. 
    </p><p class="article-text">
        Ayer publicamos en<em> Pikara Magazine</em> <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/12/irune-costumeroren-eta-haren-alabaren-sos-deia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el testimonio &iacute;ntegro en euskera de Irune Costumero</a> (la semana que viene lo publicaremos en castellano), a la que entrevist&eacute; en persona el mes pasado, en el que cuenta el proceso judicial contra la Diputaci&oacute;n Foral de Bizkaia por prevaricaci&oacute;n y da&ntilde;o ps&iacute;quico. Costumero se&ntilde;ala que la ra&iacute;z es una justicia patriarcal (aunque la jueza de turno sea mujer) que considera a las mujeres manipuladoras y a las criaturas mentirosas. 
    </p><p class="article-text">
        Un mito que se cuela tambi&eacute;n en otros temas, como en los discursos (ya sean desde sectores conservadores o desde el feminismo transexcluyente) que cuestionan a las infancias trans, sosteniendo que son v&iacute;ctimas de la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero en vez de personas que est&aacute;n gritando a sus familias: <a href="https://www.pikaramagazine.com/2017/06/no-te-das-cuenta-de-que-no-me-ven/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&iexcl;&iquest;Es que no te das cuenta de que no me ven?!&rdquo;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/creo-peque_132_6481381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2020 21:36:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo te creo, peque]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las feministas debemos seguir gritando por Nicaragua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/feministas-debemos-seguir-gritando-nicaragua_132_6261829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16b29f8b-4567-4422-8dd1-911dd2aaf92b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las feministas debemos seguir gritando por Nicaragua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gobierno de Ortega y Murillo lanza un combo de políticas represivas para acorralar y criminalizar la disidencia. El Frente Sandinista impulsa una ley mordaza, criminaliza la cooperación internacional y defiende la cadena perpetua</p><p class="subtitle">Red Feminista por Nicaragua: “Nuestro violador es Daniel Ortega”</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>2 de septiembre: &ldquo;La activista Mar&iacute;a Teresa Bland&oacute;n [directora del colectivo La Corriente Feminista] denuncia ataques en su propiedad e intimidaci&oacute;n&rdquo;. </li>
                                    <li>24 de septiembre: &ldquo;Ortega quiere intervenir el financiamiento de gobiernos y agencias internacionales a personas y ONG en Nicaragua&rdquo;.</li>
                                    <li>25 de septiembre: &ldquo;Polic&iacute;a impide ingreso a mujeres en las oficinas del movimiento Mar&iacute;a Elena Cuadra&rdquo;. </li>
                                    <li>27 de septiembre: &ldquo;M&aacute;s de 30 detenidos en una redada contra opositores&rdquo;. </li>
                                    <li>28 de septiembre: &ldquo;Polic&iacute;as retienen veh&iacute;culo, agreden y cometen arbitrariedades contra integrantes de la Coordinadora de Mujeres Rurales en Le&oacute;n&rdquo;. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una compa&ntilde;era feminista por la que llegu&eacute; en 2013 a Nicaragua me env&iacute;a por mensajer&iacute;a instant&aacute;nea este goteo de noticias. Ya no s&eacute; ni qu&eacute; contestar, m&aacute;s all&aacute; de agradecerle que no deje de difundir los abusos del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, ahora que ya no reciben apenas atenci&oacute;n de la prensa internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os y medio despu&eacute;s de la llamada Revoluci&oacute;n de Abril, el <a href="https://www.eldiario.es/politica/la-represion-en-nicaragua-nunca-ha-cesado-segun-un-informe-avalado-por-la-cidh_1_6119608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Nicarag&uuml;ense de Derechos Humanos (CNDH) alerta</a> de que &ldquo;la represi&oacute;n gubernamental en Nicaragua nunca ha cesado, sin embargo es c&iacute;clica y se acent&uacute;a en fechas claves&rdquo;.&nbsp;Una de esas fechas clave es septiembre, mes en el que se conmemora la independencia de Nicaragua de la Corona de Espa&ntilde;a. El pasado 18 de septiembre, medio centenar de organizaciones internacionales expresaron <a href="https://im-defensoras.org/2020/09/pronunciamiento-publico-se-intensifican-las-acciones-represivas-ejercidas-por-las-autoridades-nicaraguenses-contra-activistas-personas-defensoras-de-derechos-humanos-y-periodistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mediante un comunicado</a> su preocupaci&oacute;n ante &ldquo;el recrudecimiento de la represi&oacute;n por agentes del Estado&rdquo; en estas fechas: &ldquo;Personas activistas vinculadas con organizaciones civiles, periodistas, personas excarceladas y sus familias han denunciado haber sido v&iacute;ctimas de detenciones, uso excesivo de la fuerza, allanamientos de vivienda, criminalizaci&oacute;n, hostigamiento, amenazas de muerte, da&ntilde;os a sus propiedades, campa&ntilde;as de desprestigio y estigmatizaci&oacute;n en redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Destacaban tambi&eacute;n que la <a href="https://im-defensoras.org/categoria/redes/nicaragua/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras)</a> registr&oacute;, entre el 1 y el 14 de septiembre, 165 agresiones dirigidas a mujeres activistas y defensoras de derechos humanos. IM-Defensoras denuncia que algunas de esas agresiones fueron sexuales, incluida una violaci&oacute;n cometida por integrantes de los grupos armados pro-gubernamentales.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un combo de leyes represivas</strong></h3><p class="article-text">
        Por las mismas fechas, el partido de gobierno, el Frente Sandinista de Liberaci&oacute;n Nacional &nbsp;(FSLN), preparaba un combo de medidas para debilitar a&uacute;n m&aacute;s a la disidencia. Por un lado, el pasado 22 de septiembre present&oacute; en la Asamblea Nacional una iniciativa de Ley de Agentes Extranjeros que, de ser aprobada, &ldquo;podr&iacute;a ser usada como instrumento de represi&oacute;n en contra de las personas y organizaciones de derechos humanos que reciben recursos de la cooperaci&oacute;n internacional en el pa&iacute;s&rdquo;, denuncian una treintena de organizaciones internacionales en <a href="https://im-defensoras.org/2020/09/pronunciamiento-publico-nicaragua-la-asamblea-nacional-no-debe-aprobar-la-iniciativa-de-ley-de-regulacion-de-agentes-extranjeros-por-amenazar-la-libertad-de-asociacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro comunicado</a> en el que reclama a la Comunidad Internacional que ayude a frenar este proyecto de ley contrario a los derechos civiles. 
    </p><p class="article-text">
        El FSLN se vale de su ret&oacute;rica antiimperialista y alega el af&aacute;n de velar por la seguridad del Estado frente a la injerencia extranjera. Bajo ese manido argumento, proh&iacute;be a entidades extranjeras financiar &ldquo;actividades pol&iacute;ticas internas en Nicaragua&rdquo;. En cambio, los inversores seguir&aacute;n siendo bienvenidos, ya que esta norma pondr&aacute; en el punto de mira a oeneg&eacute;s, agrupaciones ciudadanas y los pocos medios de comunicaci&oacute;n independientes que siguen informando desde dentro del pa&iacute;s, pero no a los grandes empresarios. Recordemos que uno de los megaproyectos por los que el movimiento campesino y el ecologista se alzaron contra Ortega y Murillo es la construcci&oacute;n de un canal interoce&aacute;nico con capital de un empresario chino. 
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s empobrecido econ&oacute;mica y pol&iacute;ticamente, los fondos de la cooperaci&oacute;n al desarrollo son fundamentales para el tejido asociativo; solo aquellas fieles al partido pueden optar a ayudas estatales. Pero, adem&aacute;s de cerrar ese grifo, la iniciativa busca poder perseguir tambi&eacute;n a t&iacute;tulo individual a las y los activistas m&aacute;s inc&oacute;modos, que deber&aacute;n registrarse como &ldquo;agentes externos&rdquo; ante el Ministerio de Gobernaci&oacute;n, exponi&eacute;ndose a controles de sus actividades y sus recursos. Las organizaciones proderechos humanos se&ntilde;alan que la redacci&oacute;n de esta propuesta de ley es tan vaga que abonar&aacute; el terreno poder multar, sancionar o incluso atribuir delitos contra la seguridad del Estado a quien le resulte inc&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        Por si esto fuera poco, el Ejecutivo hab&iacute;a iniciado dos semanas antes el tr&aacute;mite de una reforma para establecer cadena perpetua. En un claro ejemplo de lavado morado ('purplewashing', utilizar la lucha por la igualdad de g&eacute;nero para justificar pol&iacute;ticas represivas), el FLSN aprovech&oacute; una ola de feminicidios para anunciar esta medida. En su discurso por el d&iacute;a de la Independencia, Ortega insinu&oacute; (de nuevo con expresiones vagas) que el tipo penal de &ldquo;cr&iacute;menes de odio&rdquo; servir&iacute;a para castigar a quienes atenten &ldquo;contra la paz&rdquo;, lo que se ha interpretado como una amenaza para la disidencia social y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El tercer elemento de este combo es una Ley Especial de Ciberdelitos que el grupo parlamentario del FSLN&nbsp;propone para castigar con c&aacute;rcel la propagaci&oacute;n de noticias falsas y pedir la extradici&oacute;n de quienes atenten contra la seguridad del Estado. De nuevo, las organizaciones proderechos humanos han se&ntilde;alado la vaguedad de art&iacute;culos como el siguiente:&nbsp;&ldquo;Quien, usando las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y de la comunicaci&oacute;n, publique o difunda informaci&oacute;n falsa y/o tergiversada, que produzca alarma, temor o zozobra en la poblaci&oacute;n, o en un grupo o sector de ella a una persona o familia, se impondr&aacute; la pena de dos a cuatro a&ntilde;os de prisi&oacute;n&rdquo;. El proyecto de ley tambi&eacute;n establece penas de 3 a 5 a&ntilde;os de prisi&oacute;n y multas a quien &ldquo;incita al odio y a la violencia, pone en peligro la estabilidad econ&oacute;mica, el orden p&uacute;blico o la seguridad soberana&rdquo;. La iniciativa de ley tambi&eacute;n pretende dar alas a la Polic&iacute;a Nacional y al Ministerio P&uacute;blico, previa orden judicial, para que &ldquo;puedan intervenir los sistemas y equipos utilizados en la comisi&oacute;n de estos delitos, as&iacute; como los procedimientos de incautaci&oacute;n y dep&oacute;sito de sistemas inform&aacute;ticos o dispositivos de almacenamiento de datos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sigamos gritando</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Y no ha terminado&hellip; En estos momentos la polic&iacute;a persigue y captura a mujeres en la zona de metrocentro q pretend&iacute;an manifestarse contra la violencia sobre las mujeres. Las infos son confusas hasta ahora&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al parecer 15 j&oacute;venes mujeres fueron capturadas y llevadas detenidas a la central policial de Plaza El Sol. De momento a estas horas de la noche no hay m&aacute;s noticias al respecto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, est&aacute; la cosa complicada, y mucha paranoia de parte de ellos, pero tambi&eacute;n de parte nuestra, porque ahora s&iacute; que nos pueden joder incluso personalmente,<strong> </strong>nos pueden hasta confiscar nuestras casas, inspeccionar nuestras cuentas bancarias, lo que quieran&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Leo estos mensajes, cuyas autoras bien podr&iacute;an ser perseguidas por la Ley Mordaza, y me pregunto c&oacute;mo podemos mantener el inter&eacute;s de la ciudadan&iacute;a de este lado del charco hacia una crisis sociopol&iacute;tica que ya dura dos a&ntilde;os y medio. El goteo de noticias alarmantes es tan incesante que hasta la periodista m&aacute;s implicada e involucrada personalmente (como es mi caso) se ve arrastrada por el llamado efecto narcotizante. 
    </p><p class="article-text">
        Y me acuerdo de lo que me dec&iacute;a la activista antirracista Daniela Ortiz: &ldquo;El racismo implica una normalizaci&oacute;n de la violencia contra los cuerpos migrantes y racializados&rdquo;. El paso de la impotencia, a la resignaci&oacute;n y de esta a la indiferencia es demasiado f&aacute;cil, sobre todo cuando la violencia ocurre en &ldquo;esos pa&iacute;ses&rdquo; que solo salen en nuestras televisiones cuando hay masacres. 
    </p><p class="article-text">
        Las activistas feministas nicarag&uuml;enses, muchas en el exilio, siguen gritando por Nicaragua, pero cada vez se las escucha menos. A este lado del charco, apenas las escuchan los machos de izquierda obtusa que les devuelven insultos racistas y machistas en nombre de Sandino, que probablemente se est&eacute; revolviendo all&aacute; donde descanse. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/feministas-debemos-seguir-gritando-nicaragua_132_6261829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2020 20:17:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las feministas debemos seguir gritando por Nicaragua]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El maltratador políticamente correcto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/maltratador-politicamente-correcto_132_6138793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3715a2f-ce24-4dbc-b507-1f7e928cf4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El maltratador políticamente correcto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un abogado especializado en violencia machista ha sido condenado por ejercer violencia hacia su expareja.  Investigadores feministas analizan casos de abuso sexista por parte de hombres con una reconocida trayectoria activista, incluso feminista.</p><p class="subtitle">El año de la marea del #MeToo en Centroamérica</p><p class="subtitle">#MeTooMx: mi tuit pudo más que la Justicia</p></div><p class="article-text">
        La Audiencia de Gipuzkoa ha confirmado la condena de siete a&ntilde;os de c&aacute;rcel por violencia de g&eacute;nero para un abogado especialista en violencia de g&eacute;nero. Miguel Alonso Belza es conocido por haber representado a la familia de Nagore Laffage, cuyo asesinato a manos de Jos&eacute; Diego Yllanes en Sanfermines de 2008 introdujo en la agenda pol&iacute;tica, medi&aacute;tica y feminista el tema de la violencia sexista en fiestas populares y mostr&oacute; lo problem&aacute;tico de que la ley integral limite su actuaci&oacute;n a casos en los que el agresor es pareja o expareja de la v&iacute;ctima. El abogado que llev&oacute; uno de los casos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de feminicidio es un agresor machista condenado por violencia de g&eacute;nero. 
    </p><p class="article-text">
        La condena se compone de penas por delitos de lesiones, de coacciones leves, de maltrato habitual y de maltrato no habitual. Los hechos probados listan un rosario de agresiones a partir de que su expareja decidiera terminar la relaci&oacute;n con &eacute;l: acoso por tel&eacute;fono, control, agresiones f&iacute;sicas y quebrantamiento de la orden de alejamiento. Alonso Belza tambi&eacute;n hab&iacute;a sido abogado del turno de oficio de Violencia contra la Mujer de Gipuzkoa. El juez subray&oacute; en la sentencia que el acusado merec&iacute;a &ldquo;el mayor de los reproches penales, porque en todo momento fue consciente de la ilicitud de su conducta, en su condici&oacute;n de abogado especializado en la materia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este caso ten&iacute;a los elementos necesarios para que el agresor no saliera impune: inclu&iacute;a violencia f&iacute;sica que fue probada por un v&iacute;deo que grab&oacute; la v&iacute;ctima en uno de sus ataques y fue juzgado por un magistrado que no cuestion&oacute; la credibilidad de la mujer. Probablemente sean m&aacute;s habituales los casos en los que estos agresores expertos en violencia machista la ejercen de maneras m&aacute;s sibilinas y en las que el hecho de trabajar por los derechos de las mujeres juegue a su favor si hay un proceso judicial o de otro tipo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que si un hombre tiene un discurso pol&iacute;tico progresista, pro-feminista y adem&aacute;s una reconocida trayectoria militante, no puede ser un maltratador. Esta cuesti&oacute;n dificulta la identificaci&oacute;n del agresor y la relaci&oacute;n en t&eacute;rminos de violencia sexista y puede ser utilizada para desacreditar y deslegitimar el relato sobre la violencia&rdquo;. Es una de las conclusiones extra&iacute;das de la investigaci&oacute;n de la polit&oacute;loga feminista Tania Mart&iacute;nez Portugal,<em> </em><a href="https://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/publicaciones_bekak/es_def/adjuntos/beca.2016.transformando_imaginarios_violencia_sexista_pv.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Transformando imaginarios sobre violencia sexista en el Pa&iacute;s Vasco. Narrativas de mujeres activistas</em></a>, becada por el instituto vasco de la mujer, Emakunde. Un trabajo en el que ha profundizado en su <a href="https://addi.ehu.es/handle/10810/32607" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tesis doctoral</a>, en la que a&ntilde;ade informaci&oacute;n extra&iacute;da de grupos de discusi&oacute;n con integrantes de colectivos sociales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mis&oacute;ginos que van a las manifestaciones feministas</strong>
    </p><p class="article-text">
        La polit&oacute;loga se apoya en el art&iacute;culo de B&aacute;rbara Biglia y Conchi San Mart&iacute;n <a href="http://libros.metabiblioteca.org:8080/bitstream/001/127/8/978-84-960044-88-3.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rompiendo imaginarios: maltratadores pol&iacute;ticamente correctos</em></a> para referirse a esos hombres activistas que mantienen relaciones basadas en el abuso de poder con sus compa&ntilde;eras sentimentales, sexuales y/o de militancia. Biglia y San Mart&iacute;n describen uno de los perfiles de estos &ldquo;buenos activistas&rdquo;: el del intelectual con &ldquo;una fuerte capacidad de convicci&oacute;n, dotes organizativas y de mando, y tendencia al liderazgo&rdquo;, que presenta actitudes m&aacute;s sofisticadas que las que atribuimos a la figura del maltratador tradicional. Las protagonistas de las narrativas recogidas por Mart&iacute;nez Portugal reconocen que el hecho de que su abusador no encajase con el imaginario social de maltratador obstaculiz&oacute; que ellas y su entorno identificasen sus conductas como violentas. Reproduzo algunos fragmentos de los testimonios:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Era un chico intelectual, no el macho prototipo, y esta cuesti&oacute;n fue utilizada con el objetivo de deslegitimar la agresi&oacute;n&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Lo que m&aacute;s me descolocaba de todo aquello, era el hecho de que una persona tan reconocida como &eacute;l, con un discurso tan diferente&hellip; se pudiera comportar de aquella manera&rdquo;. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Lo ve&iacute;a, lo identificaba, pero estaba paralizada&hellip; Creo que me parec&iacute;a tan absurdo lo que me estaba pasando.... que una persona que es un referente de militancia, de sabidur&iacute;a, me tratara as&iacute; es lo que me dej&oacute; sin capacidad para reaccionar&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La investigadora concluye que &ldquo;no existe un tipo espec&iacute;fico de maltratador, sencillamente, aquellos que participan en espacios de transformaci&oacute;n social, que encontramos en las asambleas, manifestaciones, fiestas, incluso aquellos que se dicen feministas, mantienen un discurso pol&iacute;tico que no se corresponde con sus pr&aacute;cticas reales. As&iacute;, resultar&iacute;a necesario actualizar los referentes de masculinidad hegem&oacute;nica, tomando en consideraci&oacute;n las pr&aacute;cticas que trascienden m&aacute;s all&aacute; del nivel discursivo, y visibilizar las nuevas formas en las que se expresa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los agresores de estas narrativas son liberados de sindicatos de izquierda, profesores universitarios con una trayectoria en el activismo antiautoritario, educadores sexuales u hombres por la igualdad profesionales. Se distinguen del estereotipo de macho cl&aacute;sico por su sensibilidad art&iacute;stica, por no tener problemas en hablar de sus deseos o pr&aacute;cticas homosexuales o por ir a terapia para trabajarse sus problemas emocionales. Acuden a manifestaciones y jornadas feministas, prologan libros de feministas famosas y hablan en femenino gen&eacute;rico. Al mismo tiempo, critican a sus exparejas caricaturiz&aacute;ndolas como p&eacute;rfidas, est&uacute;pidas o locas, acusan a sus compa&ntilde;eras de no saber cuidar o cocinar, presentan una tendencia al victimismo y la autoindulgencia, y &ldquo;una mezcla de autoestima da&ntilde;ada y miedo&rdquo;, seg&uacute;n describe una de las entrevistadas. 
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos, son hombres mucho mayores que las mujeres de las que abusan: al machismo se le suma el adultismo y el paternalismo, que usan para imponer a &eacute;stas su visi&oacute;n del mundo, afirmar su autoridad y su superioridad, erigi&eacute;ndose en gu&iacute;as o mentores de sus compa&ntilde;eras sentimentales o de activismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Me dec&iacute;a que yo era alguien que ten&iacute;a mucho talento, pero poca disciplina, incapaz de terminar lo que empezaba. Cuando se enfadaba conmigo y me castigaba, lo hac&iacute;a por mi bien&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Si una persona mayor que t&uacute; te dice que eres un &lsquo;diamante en bruto&rsquo; para m&iacute; es un maltratador psicol&oacute;gico en potencia, porque lo que realmente quiere es &lsquo;pulirte&rsquo; a su medida&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        A menudo, sus formas de abuso emocional son sutiles mientras dura la relaci&oacute;n. Un mecanismo habitual es la<a href="https://www.pikaramagazine.com/2017/05/violencia-luz-de-gas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> violencia luz de gas</a>: el abusador intenta alterar la percepci&oacute;n de la realidad de la otra persona y minar su autoconfianza, haci&eacute;ndole dudar de su memoria, su propia percepci&oacute;n, o su cordura y provoc&aacute;ndole inestabilidad emocional. En las narrativas abundan tambi&eacute;n formas de control de la sexualidad y pataletas de celos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esos maltratadores pol&iacute;ticamente correctos pierden los papeles y agreden de forma m&aacute;s p&uacute;blica y f&aacute;cilmente identificable cuando la mujer decide cortar la relaci&oacute;n (ya sea de pareja o de sexo ocasional) y temen que cuenten lo que han vivido. &ldquo;Los maltratadores se sienten amenazados por lo que pueda trascender de su comportamiento y tienen miedo a que se desmonte su identidad militante que, en muchos casos, constituye una parte muy importante de su identidad social&rdquo;, se&ntilde;ala la investigadora. &ldquo;El miedo puede dar lugar a reacciones de muchos tipos: desde una agresividad expl&iacute;cita, hasta toda una campa&ntilde;a de deslegitimaci&oacute;n de la agredida para desacreditarla dentro de las comunidades activistas. Esta cuesti&oacute;n nos indica c&oacute;mo la gran mayor&iacute;a son perfectamente conscientes de sus actos&rdquo;, abunda. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Empec&eacute; a darme cuenta de que era un perfecto mis&oacute;gino, lo intentaba disimular muy bien con esa fachada de progre, pero sent&iacute;a odio y rabia por las mujeres que identificaba como amenaza. Y yo me convert&iacute; en una, una vez decid&iacute; que no quer&iacute;a saber m&aacute;s de &eacute;l&rdquo;. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya&nbsp;que&nbsp;estamos,&nbsp;#MeToo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conozco a estos agresores de primera mano porque yo soy una de las protagonistas de las narrativas recopiladas por Tania Mart&iacute;nez Portugal. Durante a&ntilde;os me cost&oacute; calificar lo vivido como violencia sexista, hasta que le&iacute; el art&iacute;culo de Beatriz Villanueva sobre la violencia luz de gas. No son agresiones que una pueda denunciar a la polic&iacute;a y las heridas que dejan no son visibles. Leer la tesis de Tania me ayud&oacute; a confirmar que lo que viv&iacute; no era una relaci&oacute;n t&oacute;xica y ya, sino que encaja con el modus operandi de estos abusadores pol&iacute;ticamente correctos. 
    </p><p class="article-text">
        Yo ten&iacute;a 22 a&ntilde;os y &eacute;l 34. Le conoc&iacute; porque escrib&iacute; un reportaje sobre el grupo de hombres por la igualdad en el que militaba. Sentimos atracci&oacute;n mutua y poco despu&eacute;s me propuso ir a ver juntos una exposici&oacute;n de arte feminista. Era muy culto, hab&iacute;a trabajado en pol&iacute;tica institucional, hab&iacute;a sido brigadista en Latinoam&eacute;rica, cuestionaba la monogamia y la heteronorma. Representaba todo lo que le fascinaba a esa June veintea&ntilde;era de pueblo que estaba saliendo de una relaci&oacute;n tradicional. Mantuvimos una relaci&oacute;n de pareja de tres a&ntilde;os marcada por el adultismo, el abuso emocional, la violencia luz de gas, el control, las escenas de celos, la infidelidad a la vieja usanza, con embarazo incluido.
    </p><p class="article-text">
        Se pas&oacute; unos a&ntilde;os usando pretextos laborales o activistas para escribirme y pedirme que qued&aacute;semos, por m&aacute;s que yo le dijera que no quer&iacute;a tener contacto con &eacute;l. En un momento dado, sinti&oacute; que hab&iacute;a da&ntilde;ado su reputaci&oacute;n al contar mi historia y reaccion&oacute; con violencia verbal e intimidaci&oacute;n. Una psic&oacute;loga feminista me acompa&ntilde;&oacute; en aquel entonces en un proceso de mediaci&oacute;n para garantizar que &eacute;l no volviera a entrar en contacto conmigo. No reconoci&oacute; sus abusos; llor&oacute; y se mostr&oacute; muy dolido. Se alej&oacute; un tiempo de los focos, pero no se hab&iacute;a retirado: estaba escribiendo un libro sobre nuevas masculinidades que ha tenido un eco medi&aacute;tico notable. Sigue participando en el movimiento de hombres por la igualdad y se ha especializado en &ldquo;paternidades igualitarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente nos invitaron a ambos a participar en unas jornadas feministas. Cont&eacute; mi historia a la organizaci&oacute;n para justificar mi negativa a compartir cartel con &eacute;l. Recib&iacute; por respuesta un &ldquo;Yo te creo&rdquo; con condicionantes. &Eacute;l particip&oacute;, yo no.
    </p><p class="article-text">
        Le pregunt&eacute; a Tania en una de sus charlas si son los agresores o las supervivientes quienes abandonan los espacios de militancia cuando trasciende la denuncia. Respondi&oacute; que, tristemente, lo habitual es que se retiren ellas, a no ser que el agresor quiera eludir un proceso colectivo sobre el caso. La buena noticia, matiz&oacute;, es que los abusos vividos animan a las supervivientes a comprometerse con la lucha contra la violencia machista y a buscar cobijo en la militancia feminista.
    </p><p class="article-text">
        Haber participado en esa investigaci&oacute;n feminista ha sido una forma de politizar mi historia personal y de aportar a la comprensi&oacute;n de la violencia que ejercen los maltratadores pol&iacute;ticamente correctos. Y esa es la manera que tengo de sentirme algo reparada. Es un b&aacute;lsamo que calma un poco mi herida cuando se abre, una herida que no cicatrizar&aacute; mientras ese hombre siga viviendo del feminismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/maltratador-politicamente-correcto_132_6138793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2020 20:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El maltratador políticamente correcto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminismo ante el populismo punitivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/feminismo-populismo-punitivo_132_1418471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65820f77-66c9-4209-a2f9-40961e273193_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El feminismo ante el populismo punitivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los defensores de la cadena perpetua se apoyan en casos mediáticos de feminicidio y encuentran alianzas insospechadas en algunos sectores del feminismo</p><p class="subtitle">Pikara Magazine</p><p class="subtitle">llevamos desde 2012 alertando de la instrumentalización de los derechos de las mujeres para legitimar políticas represivas</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.rtve.es/noticias/20190718/tribunal-supremo-cofirma-prision-permanente-revisable-hombre-asesino-bebe-vitoria/1974040.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Tribunal Supremo ha confirmado esta semana la condena de prisi&oacute;n permanente revisable </a>que impuso el Tribunal Superior de Justicia de Pa&iacute;s Vasco a un&nbsp;hombre que asesin&oacute; a una beb&eacute; de 17 meses en Vitoria. El asesinato se enmarca en un contexto de violencia machista: el agresor atac&oacute; a la madre de la&nbsp;criatura -con la que entiendo que hab&iacute;a iniciado recientemente una relaci&oacute;n- mientras &eacute;stas dorm&iacute;an, la golpe&oacute; al grito de &ldquo;te voy a matar&rdquo;, trat&oacute; de tirarla por el balc&oacute;n y termin&oacute; tirando a la ni&ntilde;a. Algunos elementos que sostienen la confirmaci&oacute;n de la sentencia son el hecho de que la v&iacute;ctima mortal sea una menor y que ese asesinato se sume al intento de asesinato de su madre. No es un caso excepcional, incluso hay un concepto para nombrar la violencia que ejercen los agresores machistas contra ni&ntilde;os y ni&ntilde;as como forma de castigo a sus madres: <a href="http://observatorioviolencia.org/violencia-machista-y-menores-la-urgencia-de-proteccion-de-la-infancia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia vicaria</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que, cuando el pasado mes de septiembre le&iacute; la noticia de la condena a este hombre, se me sum&oacute; al runr&uacute;n que me hab&iacute;a provocado otra noticia unas semanas antes:<strong> los Mossos d'Esquadra hab&iacute;an estrenado las pistolas el&eacute;ctricas contra un maltratador.</strong><a href="https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20180901/los-mossos-estrenan-pistola-electrica-maltratador-salt-7013655" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los Mossos d'Esquadra hab&iacute;an estrenado las pistolas el&eacute;ctricas contra un maltratador.</a>&nbsp;La Uni&oacute;n Sindical de la Polic&iacute;a Auton&oacute;mica de Catalu&ntilde;a sostiene que es un arma no letal, y&nbsp;<a href="https://www.elsaltodiario.com/cataluna/mossos-pistolas-taser-electricidad-letal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnist&iacute;a Internacional responde que m&aacute;s de 700 personas han muerto desde 2001 en Estados Unidos</a>&nbsp;despu&eacute;s de recibir descargas de pistolas el&eacute;ctricas tipo Taser.&nbsp;No me pareci&oacute; casualidad que eligieran un caso de violencia machista en &ldquo;el a&ntilde;o del feminismo&rdquo; para estrenar ese arma ni tampoco me pareci&oacute; casualidad que fuera mujer la portavoz del cuerpo de polic&iacute;a catal&aacute;n quien explic&oacute; su uso en los informativos y magazines de la ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se me encendi&oacute; la lucecita: &iquest;estaremos asistiendo&nbsp;a una instrumentalizaci&oacute;n de los derechos de las mujeres y de la lucha contra las violencias machistas para legitimar pol&iacute;ticas represivas? &iquest;Cu&aacute;nto tardar&aacute;n las fuerzas de seguridad del Estado o de las comunidades aut&oacute;nomas en utilizar las pistolas el&eacute;ctricas para reducir, pongamos, a manteros o a inmigrantes en Frontera Sur?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, en <em>Pikara Magazine</em> esa inquietud se ha planteado casi desde los inicios de nuestra revista. En 2012, M en conflicto, psiquiatra <em>queer</em> que escrib&iacute;a en ese momento en Pikara, alert&oacute; de ello en relaci&oacute;n <a href="https://www.pikaramagazine.com/2012/09/el-monstruo-de-las-quemadillasla-imagen-que-se-ha-dado-de-jose-breton-fomenta-la-idea-de-que-los-crimenes-de-odio-son-aislados-y-cometidos-por-locos-desalmados-senala-m-en-conflicto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al caso de Jos&eacute; Bret&oacute;n</a>, un hombre que desapareci&oacute; y asesin&oacute; a sus hijos cuando su mujer le pidi&oacute; el divorcio. Se&ntilde;alaba M en conflicto la tendencia a <strong>presentar a los agresores machistas como monstruos o como enfermos mentales irrecuperables</strong> en vez de enmarcar sus cr&iacute;menes en el problema social de la violencia hacia las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2013, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2013/12/feministas-a-favor-de-la-cadena-perpetua/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Momoitio escribi&oacute; sobre las reacciones a la derogaci&oacute;n de la Doctrina Parot</a>, una jurisprudencia que&nbsp;cronificaba las penas de c&aacute;rcel y que&nbsp;&nbsp;el Tribunal de Estrasburgo consider&oacute; contraria al Convenio Europeo de Derechos Humanos. Desarrollada en juicios contra miembros de ETA, contaba Andrea que a muchas feministas les preocupaba que su derogaci&oacute;n hubiera tenido como resultado la puesta en libertad de violadores. Lanzaba preguntas tan pertinentes como &eacute;stas:&nbsp; &iquest;Ser &ldquo;violador&rdquo; es una identidad inamovible?&nbsp;<strong>&iquest;Puede nuestra ideolog&iacute;a estar por encima de los Derechos Humanos? &iquest;Est&aacute;bamos m&aacute;s protegidas de la violencia patriarcal mientras esos hombres estaban en prisi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 2014,&nbsp;<a href="https://www.pikaramagazine.com/2014/02/la-reforma-del-codigo-penal-entre-el-paternalismo-y-la-severidad-punitiva-hacia-las-mujeres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la periodista Meritxell&nbsp;Gu&agrave;rdia i Serentill analiz&oacute; la reforma del C&oacute;digo Penal</a>&nbsp;impulsada por el entonces ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallard&oacute;n.&nbsp;Se&ntilde;alaba que <strong>la&nbsp;propuesta penal se hab&iacute;a presentado como &ldquo;una de las m&aacute;s 'proteccionistas' con las mujeres&rdquo;</strong>,&nbsp;y respond&iacute;a que ese proteccionismo no solo victimizaba sino que chocaba con el hecho de que el endurecimiento del C&oacute;digo Penal afectar&iacute;a a las mujeres en situaci&oacute;n de marginalidad o exclusi&oacute;n social, ya que aumentaba la presi&oacute;n punitiva ante el hurto o la prostituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Avanzamos hasta 2018. La prisi&oacute;n permanente revisable fue incorporada al C&oacute;digo Penal en 2015, y ante la posibilidad de que el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez la revoque, hombres conservadores liderados por padres de j&oacute;venes asesinadas recogen firmas para mantenerla en el ordenamiento jur&iacute;dico. El caso de Diana Quer reabre el debate y pedimos<a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/02/populismo-punitivo-o-como-se-instrumentaliza-el-dolor-de-las-victimas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un an&aacute;lisis a la abogada penalista Laia Serra.</a>
    </p><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo imprescindible, Serra nos habla del &ldquo;populismo punitivo&rdquo;: &ldquo;Se define como la estrategia ideol&oacute;gica, manipuladora y reaccionaria del Estado de explotar las inseguridades de la colectividad para neutralizar ciertos debates sociales y criminalizar selectivamente ciertas conductas y sectores sociales para ir restringiendo libertades fundamentales&rdquo;. A&ntilde;ade que se basa un&nbsp;inter&eacute;s electoralista y se vale de la manipulaci&oacute;n informativa, dando recetas f&aacute;ciles, obviando datos objetivos y opiniones expertas: &ldquo;<strong>La construcci&oacute;n de los problemas sociales en clave delictiva evita que el Estado se responsabilice de las consecuencias de sus pol&iacute;ticas</strong> y ofrecer una soluci&oacute;n tangible: el castigo al &rdquo;delincuente&ldquo;. Se genera un aliviante efecto bals&aacute;mico al <strong>ofrecer un chivo expiatorio contra el que proyectar toda la indignaci&oacute;n</strong> y la ansiedad que generan las actuales condiciones de vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La jurista&nbsp;se&ntilde;ala como tercer eje del populismo punitivo &ldquo;<strong>la&nbsp;instrumentalizaci&oacute;n del dolor de las v&iacute;ctimas y de las supervivientes y de la empat&iacute;a social que suscitan&rdquo;</strong>, algo que choca con la realidad: las carencias de las pol&iacute;ticas institucionales a la hora de atender las necesidades de las v&iacute;ctimas y garantizar su acceso a la Justicia.
    </p><p class="article-text">
        Hay un &uacute;ltimo&nbsp;y reciente art&iacute;culo de <em>Pikara</em> que quiero recomendar, el de <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/04/los-patriarcas-coraje/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alicia Murillo sobre los que denomina como &ldquo;patriarcas coraje&rdquo;</a>, padres de mujeres asesinadas que est&aacute;n recabando apoyos a favor de la cadena perpetua y que, en algunos casos, han sido fichados por partidos de derecha y extrema derecha. Murillo observa &ldquo;c&oacute;mo se vive, desde la masculinidad hegem&oacute;nica, la p&eacute;rdida de una hija v&iacute;ctima de violencia machista&rdquo;, y <strong>compara los discursos de estos hombres con los de las madres</strong> que, lejos de pedir un sistema judicial m&aacute;s represivo, se&ntilde;alan que precisamente ese sistema es patriarcal, citando a referentes como <strong>Susana Guerrero o Asun Casasola</strong>, que se han vinculado al movimiento feminista conscientes de que el problema es m&aacute;s profundo que la existencia de unos cuantos individuos desalmados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tecleo en Google &ldquo;feminismo prisi&oacute;n permanente revisable&rdquo; y, adem&aacute;s de a <em>Pikara Magazine</em>, me lleva a los siguientes contenidos:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En <a href="https://elpais.com/elpais/2018/12/26/mujeres/1545819884_594753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El Pa&iacute;s, Miguel Lorente Acosta</a>, m&eacute;dico forense y&nbsp;exdelegado&nbsp;del Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero, alerta de que&nbsp;la prisi&oacute;n permanente revisable&nbsp;es&nbsp;&ldquo;ineficaz&rdquo;, desv&iacute;a el debate sobre otro tipo de medidas y es defendida por&nbsp;los sectores de la sociedad y partidos que niegan el origen estructural de la violencia hacia las mujeres. Lorente Acosta propone en cambio un sistema preventivo basado en informar a las v&iacute;ctimas potenciales y al entorno sobre los antecedentes de agresores reincidentes, como plantea un protocolo de Minessota (EEUU).</li>
                                    <li>En<a href="https://tribunafeminista.elplural.com/2018/03/prision-permanente-revisable/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&nbsp;Tribuna Feminista,&nbsp;Roc&iacute;o Sampere Meneses,</a> vocal de la Comisi&oacute;n de Igualdad del ICPM, que plantea lo complejo del debate pero abre la puerta a entender que se aplique la cadena perpetua a individuos irrecuperables.</li>
                                    <li>En <a href="https://www.lasexta.com/programas/al-rojo-vivo/debate/cristina-almeida-sobre-la-prision-permanente-revisable-nosotras-no-queremos-venganza-sino-proteccion-y-cultura-es-lo-que-nos-puede-salvar-video_201812195c1a2a200cf2507457e54b93.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La Sexta, Cristina Almeida </a>opina contra la prisi&oacute;n permanente revisable argumentando que las mujeres no necesitan venganza sino protecci&oacute;n, y la sociedad educaci&oacute;n.&nbsp;</li>
                                    <li><a href="https://diario16.com/la-prision-permanente-revisable-no-acaba-los-asesinatos-machistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&nbsp;Jos&eacute; Antequera, en Diario16 </a>, se muestra contrario a la prisi&oacute;n permanente revisable con cero perspectiva feminista (me pregunto si cuando&nbsp;dice que&nbsp;&ldquo;no hay una soluci&oacute;n m&aacute;gica al problema existencial de la violencia innata del hombre&rdquo;, se refiere al var&oacute;n o al ser humano).</li>
                                    <li>El &uacute;nico colectivo feminista sobre el que encuentro un posicionamiento es la <a href="https://www.elmundo.es/pais-vasco/2018/02/12/5a81e71146163f076c8b45c0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Asociaci&oacute;n Clara Campoamor</a>, referente para los medios de comunicaci&oacute;n vascos por su trayectoria person&aacute;ndose&nbsp;como acusaci&oacute;n particular en casos de violencia machista. Teniendo en cuenta&nbsp;el pasmoso discurso conservador&nbsp;que caracteriza a&nbsp;su presidenta, Blanca Estrella Ruiz, no me sorprende que apoye no solo la prisi&oacute;n permanente revisable en s&iacute; (como forma de proteger a las mujeres de los &ldquo;depredadores sexuales&rdquo;) sino que apoye la campa&ntilde;a medi&aacute;tica liderada por Juan Carlos Quer y Juan Jos&eacute; Cort&eacute;s.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a que llevamos desde 2012 preocup&aacute;ndonos por esta deriva, pero&nbsp;en 2019 el caldo de cultivo es particular: un contexto de auge y protagonismo medi&aacute;tico del feminismo pero tambi&eacute;n de la extrema derecha y sus discursos punitivistas. Acabamos de ver c&oacute;mo ah&iacute; se crean alianzas peligrosas, como la de la Asociaci&oacute;n Clara Campoamor con los &ldquo;patriarcas coraje&rdquo;. Recuerdo haber le&iacute;do a <strong>Bego&ntilde;a Zabala</strong>, emblem&aacute;tica activista feminista navarra, que e<strong>n los a&ntilde;os ochenta el movimiento feminista aut&oacute;nomo era decididamente antipunitivo</strong> y no esperaba soluciones en lo penal, consciente de que la justicia patriarcal era generadora de violencia patriarcal. Tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, el feminismo se ha vuelto de masas, pero esas masas piden condenas m&aacute;s largas para los agresores. Creo que ahora es especialmente importante que nos dotemos de un argumentario antiautoritario s&oacute;lido y lo divulguemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Termino leyendo en alto a <strong>Angela Davis</strong>, que sigue siendo una firme activista por la abolici&oacute;n de las prisiones:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldesconcierto.cl/2017/07/29/angela-davis-cuanto-de-transformador-hay-en-mandar-a-alguien-que-cometio-violencia-de-genero-a-la-carcel/" target="_blank"><strong>“¿Cuánto de transformador hay en mandar a alguien que ha cometido violencia contra una mujer a una institución que produce y reproduce la violencia? </strong>Las personas salen aún más violentas de la cárcel. Adoptar el encarcelamiento para solucionar problemas como la violencia de género reproduce la violencia que tratamos de erradicar".</a><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        *
    </p><h3 class="article-text">Lee tambi&eacute;n:</h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/07/agresores-carcel-ostracismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&iquest;Qu&eacute; hacemos con los agresores? Entre la c&aacute;rcel y el ostracismo. Por Silvia Ag&uuml;ero Fern&aacute;ndez.&nbsp;</a></li>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/02/alcasser-desaparecidas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">De Alc&agrave;sser a Boiro, nuestras desaparecidas</a>. Entrevista a Nerea Barjola.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;El Estado ha amparado a un pederasta y ha desprotegido a una ni&ntilde;a&rdquo;</a>, entrevista a Susana Guerrero.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/feminismo-populismo-punitivo_132_1418471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2019 18:31:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El feminismo ante el populismo punitivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diana Quer,Violencia machista,Código Penal,Prisión permanente revisable,Angela Davis,Doctrina Parot,Feminicidios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Homenaje a las activistas trans que han inspirado mi feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/maestras-feministas_132_1441074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/887e5ad4-90c5-4c0a-ac67-2e83e4bf032f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Homenaje a las activistas trans que han inspirado mi feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No me voy a enredar en el perverso debate sobre si las mujeres trans son o no sujetos del feminismo. Prefiero visibilizar a las compañeras trans con las que he crecido como activista</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Con este art&iacute;culo me sumo a la campa&ntilde;a <a href="https://twitter.com/hashtag/HastaElConoDeTransfobia?src=hash" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">#HastaElCo&ntilde;odeTransfobia</a>, en respuesta a <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/07/transmisoginia-feminismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">un congreso feminista celebrado en Gij&oacute;n</a> con dinero y respaldo institucional en el que se ha vertido discurso del odio transmis&oacute;gino</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando una ha desarrollado su conciencia, su pensamiento y su pr&aacute;ctica feminista&nbsp;rodeada de mujeres trans,&nbsp;todo cuestionamiento sobre su participaci&oacute;n en el movimiento feminista&nbsp;no solo resulta absurda e incomprensible sino muy dolorosa e injusta. Porque para m&iacute; no se trata de un debate te&oacute;rico y abstracto sino de un ejercicio de exclusi&oacute;n y violencia al que le pongo nombres, apellidos y rostros; los de compa&ntilde;eras cuya trayectoria pol&iacute;tica y vital feminista admiro.
    </p><p class="article-text">
        Algunos debates son un ejercicio de violencia en s&iacute; mismo por parte de quienes se otorgan a s&iacute; mismas el monopolio sobre una lucha social y el derecho a reconocer o no a &ldquo;las otras&rdquo; como sujetos pol&iacute;ticos.&nbsp;Alert&oacute;&nbsp;<a href="https://www.pikaramagazine.com/2016/09/con-el-banador-hemos-topado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brigitte Vasallo ante la pol&eacute;mica feminista en torno a la prohibici&oacute;n del mal llamado burkini</a>&nbsp;que&nbsp;&ldquo;una buena parte de los feminismos se han enmara&ntilde;ado en alimentar la serpiente con debates fuera de lugar en vez de articularse con las compa&ntilde;eras agredidas&rdquo;.&nbsp;Yo no voy a caer en ese error. Prefiero&nbsp;centrarme en poner algunos nombres, apellidos y rostros&nbsp;a lo que <a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/11/comunicacion-transinclusiva/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La CISterna Transfemmenista condens&oacute; en un art&iacute;culo en Pikara Magazine</a>:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Las mujeres trans no podemos ser incluidas en un movimiento que ya nos pertenece de raíz. Nuestra identidad nos hace partícipes del movimiento, somos mujeres. No somos la otredad que tiene que ser incluida y encajada en un discurso hegemónico. <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Las transmis&oacute;ginas emplean varias estrategias de despiste para intentar negar la existencia de las compa&ntilde;eras trans que participan en el movimiento feminista. Una es afirmar que la lucha feminista y la LGTBI son independientes, y que por tanto el lugar de las mujeres trans es el activismo LGTBI y no el feminista. Esto&nbsp;es, por un lado, absurdo,&nbsp;porque la lucha LGTBI es precisamente la de las personas disidentes sexuales y de g&eacute;nero ante las violencias patriarcales que vivimos por no encajar o desobedecer las normas de la heterosexualidad y el binarismo obligatorios.&nbsp;Pero adem&aacute;s es una trampa porque&nbsp;lo que subyace es que niegan a las mujeres trans su condici&oacute;n de mujeres, que es por la&nbsp;que participan en el movimiento feminista. Ocurre otro tanto cuando las lesbianas transexcluyentes niegan la participaci&oacute;n de las mujeres trans: est&aacute;n negando a las mujeres trans lesbianas su condici&oacute;n de lesbianas. Y otra tercera trampa es poner el foco en la teor&iacute;a queer, obviando que las mujeres trans son tan diversas ideol&oacute;gicamente como las cis: las hay queer y las hay marxistas, radicales, anarquistas, de la igualdad, poscoloniales, y un etc&eacute;tera tan largo como en el caso de las feministas cis.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, ahora que he dicho 'cis', prefijo opuesto a 'trans' para designar a quienes nos sentimos razonablemente conformes con el sexo que se nos asign&oacute; al nacer, a&ntilde;ado que si a las feministas transexcluyentes les enfada tanto (&ldquo;no vamos a consentir que nos llamen cis&rdquo;, exclaman con aspavientos) es porque&nbsp;ellas se autoproclaman LAS&nbsp;MUJERES con may&uacute;sculas, y desde esa posici&oacute;n se sienten con capacidad de decidir qui&eacute;n entra y qui&eacute;n no en su club.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, al final me estoy enredando. Voy al grano; estas son algunas de mis compa&ntilde;eras y maestras feministas:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.&nbsp;Laura Bugalho:&nbsp;</strong>'Referente feminista' se queda corto teniendo en cuenta que esta activista gallega es sindicalista, independentista, est&aacute; comprometida con los derechos de las personas LGTBI y de las personas migradas. Bugalho&nbsp;ha sido una de tantas activistas antirracistas criminalizadas por apoyar a personas migradas sin papeles, cuando <a href="https://www.diagonalperiodico.net/libertades/30599-laura-bugalho-y-la-fiscalia-llegan-acuerdo-para-la-activista-no-vaya-prision.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunci&oacute; a una trama mafiosa que vend&iacute;a tarjetas de residencia falsas y&nbsp;termin&oacute; siendo ella la condenada por falsedad documental</a>.&nbsp;Ocurri&oacute; en 2009 y el calvario judicial dur&oacute; hasta 2016. En esos a&ntilde;os, estuvo respaldada por una campa&ntilde;a de solidaridad apoyada por el movimiento feminista. Bugalho particip&oacute;, junto con Kim P&eacute;rez, en los&nbsp;Encuentros Feministas Estatales en C&oacute;rdoba del a&ntilde;o 2000, precisamente con una ponencia titulada &ldquo;&iquest;Mujer o trans? La inserci&oacute;n de las transexuales en el movimiento feminista&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.pikaramagazine.com/2013/01/no-puede-ser-que-cada-cual-luche-por-su-pequena-parcela-si-el-campo-es-todo-nuestro/" target="_blank">Lee la entrevista que le hizo Andrea Momoitio en <em>Pikara Magazine</em></a><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>2. Aitzole Araneta</strong>: Fue junto con Bugalho la primera activista trans feminista que conoc&iacute;, en unas jornadas maravillosas sobre diversidad sexual en Bilbao en 2010. Araneta es t&eacute;cnica de igualdad y sex&oacute;loga, y este a&ntilde;o se present&oacute; como candidata a la Alcald&iacute;a de Donostia por Podemos. Leyendo a Aitzole me form&eacute; en transfeminismo, en despatologizaci&oacute;n de la transexualidad y en su comprensi&oacute;n desde el punto de vista de la sexolog&iacute;a (que difiere mucho, por cierto, de la teor&iacute;a queer).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/09/cuerpos-y-encrucijadas-trans-en-la-industria-del-entretenimiento/" target="_blank">Lee el maravilloso artículo que escribió en Pikara Magazine sobre la evolución en la representación de las mujeres trans en el cine y las series.</a><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>3. Juanita Urbina:</strong> Es una de las primeras amigas que hice en Nicaragua. Juanita trabaja en el Programa Feminista La Corriente, una de las organizaciones m&aacute;s potentes e inc&oacute;modas para el poder de Daniel Ortega. Juanita tiene claro que la lucha feminista y la LGTBI son una porque comparten la defensa del derecho a una vida libre de violencia, el derecho a decidir sobre tu cuerpo, tu sexualidad, tu identidad. Le dediqu&eacute; un cap&iacute;tulo en mi libro<em> 10 ingobernables</em> cuando volv&iacute;a a nombrarse como Juan Carlos, a llevar pelo corto, barbita y ropa masculina, como estrategia de supervivencia ante la violencia transmis&oacute;gina. Algunas feministas decidieron que ya no hab&iacute;a sitio para ella en el feminismo haciendo la lectura simplista de que volv&iacute;a a ser var&oacute;n, con los consecuentes privilegios,&nbsp;y algunas mujeres trans la juzgaron como traidora de su g&eacute;nero. Gracias a la teor&iacute;a queer, Juanita sigue defendiendo que la masculinidad no es su identidad sino su refugio temporal mientras expresar su g&eacute;nero sentido deje de ponerla en peligro.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/cultura/10_ingobernables_0_558544537.html" target="_blank">Lee un extracto del capítulo sobre Juanita Urbin</a>a.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>4. La D&aacute;maso Jussete Vargas.&nbsp;</strong>La conoc&iacute; tambi&eacute;n en La Corriente, en su caso como alumna de unos talleres de comunicaci&oacute;n feminista que estuve impartiendo.&nbsp;La D&aacute;maso no necesita cambiar su cuerpo para sentirse y afirmarse como mujer pero, lo que fue m&aacute;s nuevo para m&iacute;, tampoco necesita cambiar su nombre. Dice que el feminismo le ayud&oacute; a vivir su identidad de una forma libre y relajada, y tambi&eacute;n a&nbsp;reflexionar que &ldquo;si podemos vivir nuestro g&eacute;nero desde otros cuerpos y el hecho de ser mujeres no se prueba con la vagina, no hab&iacute;a mucha necesidad de que mi nombre fuera otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Nicole Santamar&iacute;a:</strong> A esta salvadore&ntilde;a intersex y trans la conoc&iacute; en un maravillo encuentro en Suchitoto organizado por la Colectiva Feminista, en el que particip&oacute; como tallerista. Es otra de 'mis' <em>10 ingobernables</em> y conoce la violencia machista y la violencia sexual desde peque&ntilde;a. Est&aacute; especialmente sensibilizada con el transfeminicidio. Varias compa&ntilde;eras de activismo fueron asesinadas, con sa&ntilde;a y sin investigaciones&nbsp;de oficio para esclarecer sus muertes. Ella se exili&oacute; despu&eacute;s de recibir varias amenazas y ataques. Aunque ten&iacute;a motivos para pedir que respetase su anonimato poni&eacute;ndole un nombre ficticio, decidi&oacute; salir con su nombre y apellido porque pes&oacute; m&aacute;s en ella el deseo de que, si algo le ocurre, haya constancia de su existencia y de su lucha. &ldquo;Contar mi historia es una forma de honrar mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. Zuri&ntilde;e Baztan:</strong> Como Laura Bugalho, Baztan es activista sin apellidos porque se ha volcado en (ya sea de forma sucesiva o simult&aacute;nea) el movimiento antimilitarista, en el ecologista y en el de acogida a las personas refugiadas; de hecho, hace un par de a&ntilde;os se fue a vivir a Grecia para echar una mano en la crisis del refugio. La conoc&iacute; en S&uacute;kubo, lugar de encuentro transfeminista en Gasteiz. En aquel momento era una de las caras visibles del movimiento contra el <em>fracking</em> en Araba.&nbsp;Dice Andrea Momoitio sobre ella que &ldquo;reivindica su papel como mujer trans, lesbiana y machorra; su apariencia m&aacute;s masculina, su voz rota, sus andares, sus botas de monte, su estar en el mundo como mujer sin reproducir los estereotipos de g&eacute;nero m&aacute;s tradicionales&rdquo;. Por ella, y por tantas otras de las citadas, me parece absurda la acusaci&oacute;n recurrente de que las mujeres trans perpet&uacute;an el modelo de feminidad hegem&oacute;nico. Algunas calzan tacones y otras botas de monte, igualito que las mujeres cis.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.pikaramagazine.com/2017/05/los-margenes-zurine/" target="_blank">Lee su entrevista en Pikara Magazine</a><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>7. Irina Layevska:</strong>&nbsp;Irina no se considera transexual, sino mujer. Para ella la transexualidad es un proceso que inici&oacute; en 2001, cuando se asumi&oacute; como mujer, y que ya culmin&oacute;. Esta comunista mexicana se uni&oacute; siendo muy joven y desde su silla de ruedas a la revoluci&oacute;n nicarag&uuml;ense y despu&eacute;s al movimiento de solidaridad con Cuba. Convive con la esclerosis m&uacute;ltiple y defiende el derecho a decidir sobre su vida, sobre su cuerpo y sobre su muerte. En la entrevista que le hice, da una clave para contestar a las TERF que hablan de las mujeres trans como pertenecientes a una &ldquo;casta sexual privilegiada&rdquo;: &ldquo;Cuando asum&iacute; mi feminidad me di cuenta de que ser hombre me ubicaba en un estatus social privilegiado; despu&eacute;s de pasar mi proceso y viv&iacute; en carne propia las agresiones machistas, pude vivir la lucha feminista con mayor congruencia&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.pikaramagazine.com/2015/02/la-revolucionaria-que-se-travestia-del-che/" target="_blank">Lee la entrevista que le hice para Pikara Magazine</a><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>8. Alicia Ramos:</strong>&nbsp;Las letras de esta cantautora canaria afincada en Madrid no tienen desperdicio, tanto las m&aacute;s contestarias como las m&aacute;s so&ntilde;adoras, ingeniosas o surrealistas. Es integrante de la&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/pg/artemuhe/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataforma Arte Muh&eacute;,</a> un proyecto art&iacute;stico multidisciplinar creado por mujeres para visibilizarse juntas. Cito sus contundentes palabras en una entrevista en Pikara: &ldquo;Es importante que la gente tenga muy claro que ser transexual no es en ning&uacute;n caso, en ning&uacute;n contexto, en ninguna circunstancia y bajo ning&uacute;n concepto una ventaja, de ninguna manera. Al menos no en esta cultura. Qu&eacute; s&eacute; yo, igual en Samoa Occidental s&iacute;, no lo s&eacute;. Pero aqu&iacute; no. Nunca. Ayuda ser guapa, joven, cis, tener un lunar guay en alg&uacute;n sitio divertido &iexcl;e incluso cantar bien! Pero ser trans* no&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.pikaramagazine.com/2016/06/alicia-ramos-proletaria-de-la-guitarra/" target="_blank">Lee la entrevista de Andrea Momoitio a Alicia Ramos</a><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Podr&iacute;a citar a tantas otras a las que sigo sin haber convivido con ellas (Juana Ramos, Alana Portero, Claudia Ancap&aacute;n...) o a las que ya no est&aacute;n (Lohana Berkins, Diana Sacay&aacute;n, Marsha P. Johnson, Sylvia Riviera...).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A veces, mi lado ingenuo piensa que quienes niegan que las mujeres trans sean sujeto del feminismo, quienes hablan de ellas como hombres disfrazados, quienes afirman que tienen privilegios por &ldquo;haber nacido con un sexo masculino&rdquo;, quienes las acusan de perpetuar la feminidad hegem&oacute;nica o quienes incluso las tratan como violadoras potenciales&nbsp;lo hacen por ignorancia, por no haber tenido referentes como los que os acabo de presentar. Me temo que en el caso de las conferenciantes de la Escuela Feminista Rosario Acu&ntilde;a, no es ignorancia sino odio, soberbia y desprecio.&nbsp;Por eso este art&iacute;culo no va dirigido a ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        *
    </p><h3 class="article-text">Lee tambi&eacute;n:&nbsp;</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/07/transmisoginia-feminismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bromitas de puro y carajillo</a>, sobre la transmisoginia en la Escuela Feminista Rosario Acu&ntilde;a, por Teresa Bamb&uacute;.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2017/03/peligrosa-polemica-trans-feministas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por qu&eacute; es peligrosa la pol&eacute;mica sobre la participaci&oacute;n de las trans en espacios feministas</a>, por Beatriz Gimeno.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2014/12/polemicas-trans-nuevas-categorias-politicas-en-los-encuentros-feministas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pol&eacute;micas trans: nuevas categor&iacute;as pol&iacute;ticas en los encuentros feministas</a>, una cr&oacute;nica de Florencia Goldsman.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/maestras-feministas_132_1441074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jul 2019 18:52:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Homenaje a las activistas trans que han inspirado mi feminismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corresponsabilidad: ventajas de ser lesbiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/pese-lesbofobia-victimas_132_1598684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dd6791b-e77a-45bf-8ebf-f0eab84b255e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corresponsabilidad: ventajas de ser lesbiana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio noruego concluye que las madres lesbianas sufren menos la brecha salarial que las heterosexuales debido a un reparto más igualitario en los cuidados</p><p class="subtitle">En espacios lesbofeministas se habla poco de corresponsabilidad: ¿la llevamos de serie o reproducimos roles sexistas? A falta de más estudios, pregunto en mi entorno</p></div><p class="article-text">
        Siempre que se acerca el 26 de abril, D&iacute;a de la Visibilidad L&eacute;sbica, recuerdo la llamada que recib&iacute; hace unos a&ntilde;os de una periodista, que quer&iacute;a aprovechar esa fecha se&ntilde;alada para escribir un reportaje sobre las discriminaciones que sufrimos. Pens&eacute; entonces que al pensamiento heterosexual le resulta m&aacute;s f&aacute;cil hablar de las penalizaciones que sufrimos las disidentes sexuales y de g&eacute;nero que de las alternativas de vida que encarnamos. El lesbianismo como opresi&oacute;n a&ntilde;adida en vez de como gozosa forma de emancipaci&oacute;n antipatriarcal.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n resulta muy atractiva la idea de que reproducimos roles sexistas, que sirve para negar lo subversivo de nuestra existencia. Recordemos c&oacute;mo Ciudadanos us&oacute; la realidad de la violencia intrag&eacute;nero para cuestionar que la Ley Integral de Violencia de G&eacute;nero se ci&ntilde;a a la violencia espec&iacute;fica y sist&eacute;mica cometida por hombres a mujeres en nuestra sociedad patriarcal. 
    </p><p class="article-text">
        El caso es que se agradece cuando el discurso medi&aacute;tico relaciona el lesbianismo con la equidad. Me refiero a la noticia publicada por Ana Requena Aguilar en este medio el pasado 1 de abril: <a href="https://www.eldiario.es/economia/lesbianas_0_884011984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Las parejas de lesbianas esquivan mejor la brecha salarial que las heterosexuales porque reparten m&aacute;s los cuidados&rdquo;</a>. La noticia se basa en un estudio noruego que constata que las lesbianas que son madres sufren una menor penalizaci&oacute;n en el mercado laboral respecto a las madres heterosexuales. Las lesbianas gestantes toman a corto plazo medidas como reducir la jornada o abandonar temporalmente el mercado laboral, pero en seguida la dedicaci&oacute;n se equilibra con una implicaci&oacute;n equitativa en la crianza. A largo plazo, ambas progenitoras constatar&aacute;n un impacto similar de la maternidad en sus carreras, mientras que en las parejas heterosexuales, las mujeres reducen empleo y salario tambi&eacute;n a largo plazo, y los hombres tienden a trabajar m&aacute;s horas fuera de casa cuando tienen hijos.
    </p><p class="article-text">
        Esta noticia me ha interesado porque tambi&eacute;n en los espacios lesbofeministas se habla mucho de violencia intrag&eacute;nero o de c&oacute;mo reproducimos un modelo de amor rom&aacute;ntico basado en la posesi&oacute;n y el drama, pero muy poco o nada sobre corresponsabilidad. &iquest;Asumen las madres lesbianas los cuidados de forma equilibrada e igualitaria o reproducen roles sexistas por los que la madre gestante es la que carga con mayor responsabilidad? Y, tengan o no criaturas, &iquest;son habituales las tensiones en la convivencia por el reparto de las tareas dom&eacute;sticas, del cuidado de animales o de familiares dependientes? 
    </p><p class="article-text">
        Salvo la excepci&oacute;n noruega, no parece que este tema haya sido motivo de an&aacute;lisis. Google tampoco me ayuda: tecleo 'estudio corresponsabilidad lesbianas' y la mayor&iacute;a de resultados me llevan a lo que comentaba al principio: discriminaci&oacute;n hacia lesbianas y violencia entre lesbianas. Eso es lo que se estudia sobre nosotras. Y una excepci&oacute;n interesante: <a href="https://www.elmundo.es/salud/2014/11/11/54610a21ca47415f238b456e.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las lesbianas tenemos m&aacute;s orgasmos</a>.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico resultado que realmente me habla de corresponsabilidad, adem&aacute;s de <a href="http://nadaesgratis.es/bagues/lo-que-las-parejas-lesbianas-nos-ensenan-acerca-de-las-causas-de-la-desigualdad-de-genero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro art&iacute;culo sobre el estudio noruego</a> (escrito por Manuel Bagues y que termina concluyendo que &ldquo;Si quieren evitar que la maternidad penalice su carrera profesional, no hay nada como emparejarse con otra mujer&rdquo;, m&aacute;s claro agua) es <a href="http://kikafumero.com/como-somos-las-lesbianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un post de la activista LGTB Kika Fumero</a> en el que plantea unas hip&oacute;tesis sobre &ldquo;c&oacute;mo somos las lesbianas&rdquo;. Reproduzco el p&aacute;rrafo que viene a cuento: 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"A la hora de tener hijxs, negociamos qué apellidos poner primero, cómo llamará a una y a otra madre, luchamos por que nuestras respectivas familias sientan a la nieta o nieto como parte de ella. Las lesbianas feministas luchan por educar criaturas igualitarias, por aportar en esta sociedad ciudadanxs empáticos con la diversidad. Y lo consiguen. Estas criaturas tienen un buen aprendizaje en casa, en donde, además, suele haber una verdadera cooperación a la hora de ocuparse de los asuntos del hogar. <strong>Las lesbianas construimos relaciones mucho más igualitarias (dependerá del grado de feminismo que se tenga) en las que, si hay descendencia, existe una verdadera corresponsabilidad".</strong><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Fumero da una clave importante: ser dos mujeres no es el &uacute;nico factor determinante para la corresponsabilidad, sino que hay que sumar la conciencia feminista como ingrediente clave. Esto nos llevar&iacute;a a su vez a relacionar lesbianismo y feminismo. Lejos del discurso lesb&oacute;fobo de muchas feministas hetero impelidas a aclarar que &ldquo;no todas las feministas somos lesbianas&rdquo;, lo cierto es que a muchas bisexuales o lesbianas pol&iacute;ticas el feminismo nos llev&oacute; a cuestionar la heteronorma y muchas lesbianas llegaron al feminismo encontrando en &eacute;l una forma de explicarse a s&iacute; mismas y un espacio de libertad y empoderamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al asunto de la corresponsabilidad. Podr&iacute;amos partir de dos hip&oacute;tesis:  1- Las lesbianas somos corresponsables porque, como mujeres, somos socializadas para asumir los trabajos de cuidados. 2- El citado mantra de que las lesbianas reproducimos roles sexistas. La primera hip&oacute;tesis me parece m&aacute;s consistente y la segunda me parece muy problem&aacute;tica porque lleva a <strong>un prejuicio lesb&oacute;fobo muy habitual: presuponer machismo en lesbianas con una expresi&oacute;n de g&eacute;nero masculina</strong>, es decir, con pluma, es decir, marimachos, camioneras, chicazos. Piensa: &iquest;cuando hablaba de violencia entre lesbianas, c&oacute;mo era la lesbiana a la que te imaginabas maltratando a su pareja? Lo mismo con la corresponsabilidad: si te imaginas a una lesbiana femenina y a una masculina (no siempre tiene por qu&eacute; haber ese dualismo) conviviendo en pareja, &iquest;a qui&eacute;n te imaginas limpiando m&aacute;s, a qui&eacute;n te imaginas reduciendo jornada para criar?
    </p><h3 class="article-text">Un sondeo sin rigor pero con miga</h3><p class="article-text">
        As&iacute; que a falta de investigaciones acad&eacute;micas, para escribir este art&iacute;culo he hecho un peque&ntilde;o estudio de andar por casa, por dos v&iacute;as distintas. Por un lado, he lanzado la siguiente pregunta en Instagram: &ldquo;Pregunta para bollos y bi: &iquest;somos corresponsables, por lo general?&rdquo; Reproduzco las respuestas recibidas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Siiii. Muy. / Yo creo que adoptamos roles patriarcales y por lo tanto depende de la deconstrucción de la pareja. / Sí, adecuamos las tareas a los tiempos de cada una. Imposible una desigualdad. / Nosotras sí. / En mi caso sí, y eso supone decir (igual que mi compa) muchas veces no a cosas). / No, jajaja. / Bastante más que la heteronormatividad, cuando nos salvamos de reproducir dinámicas. / NO / Wat? / Sí! En nuestro caso sí! / Mis experiencias son de corresponsabilidad y bastante horizontalidad en general. / En mi experiencia sí. Nos comemos el coco por hacerlo de manera horizonal. / En mi experiencia sí, y sin tener que pensarlo muchísimo. / Totalmente. / A veces a una le gusta más el cuidado de la casa que a la otra... (estoy proyectando). Pero sí. / Sí, y con una diferencia abismal respecto a mis otras parejas hombres. / En mi caso sí, en general yo qué sé. / Sí. A menudo, en ese aspecto, miro a mi alrededor y me digo: ay! Menos mal que soy bollera! / Sí! Es una gozada al menos no tener que discutir cosas obvias como con los hombres.  / Sí, y cuando convivía con otras parejas HOMBRES también lo era. / Pues no lo sé, porque lo que me parece interesante y muy responsable es no vivir en pareja. / Depende más de mismo nivel de tolerancia al desorden que sexo pero sí que es verdad que la diferencia que veo entre convivir con mujeres u hombres es que nosotras somos más conscientes de lo que hay que hacer (cuidados mentales por así decirlo).<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La otra v&iacute;a ha sido preguntar directamente a las <em>pikaras</em> que conviven con pareja mujer y a amigas lesbianas. En general, todas me han hablado de experiencias corresponsables y, cuando no hay tal reparto igual, no lo han atribuido al sexismo sino a diferencias en el aprendizaje sobre los cuidados.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, Andrea me cuenta que durante muchos a&ntilde;os le pareci&oacute; liberador no hacerse cargo de los cuidados y volcarse en el trabajo fuera de casa, lo cual llev&oacute; a sobrecargar a sus parejas. Ahora que ha tomado conciencia de ello, afirma que hace m&aacute;s cosas en casa que su pareja pero que sigue sin darse cuenta cuando falta algo (el trabajo mental de cuidados, que dec&iacute;an en Instagram).
    </p><p class="article-text">
        Mar comenta un choque que tiene que ver con la clase social: cuando una se ha criado con trabajadora del hogar y la otra en una familia de mujeres que han trabajado limpiado casas, aparecer&aacute; la discusi&oacute;n sobre si externalizar la limpieza. Sof&iacute;a cuenta que en su familia valoraban mucho la comida casera, mientras que su pareja se cri&oacute; comiendo congelados; eso hace que hoy en d&iacute;a sea Sof&iacute;a tambi&eacute;n la que m&aacute;s cocina. En cambio, Gema es m&aacute;s ordenada. Varias tambi&eacute;n hablan de un reparto por preferencias: a Ro no le gusta cocinar, as&iacute; que a cambio limpia m&aacute;s. &ldquo;Creo que por lo general las t&iacute;as tenemos m&aacute;s claro que las cosas no se hacen solas&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        Otro motivo de desigualdad en la implicaci&oacute;n en el hogar puede ser la situaci&oacute;n laboral: Mar comenta que cuando una no est&aacute; trabajando fuera de casa, puede caer sobre ella el estereotipo del ama de casa, con la consiguiente desvalorizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de Carmen y Carola (las &uacute;nicas madres a las que he preguntado) refleja lo recogido en las conclusiones del estudio noruego. Cuando tuvieron a su hijo, pensaban implicarse de forma igualitaria, pero toparon con que inevitablemente, los primeros meses la madre gestante asum&iacute;a una dedicaci&oacute;n m&aacute;s intensiva, debido a la lactancia y la desigualdad en los permisos de maternidad. Pero, para revertirlo, cuando el ni&ntilde;o cumpli&oacute; dos a&ntilde;os, Carola decidi&oacute; solicitar una reducci&oacute;n de jornada, lo que permiti&oacute; a Carmen volver a volcarse en su trabajo y en la escritura. 
    </p><p class="article-text">
        Norma y Clara llevan 30 a&ntilde;os juntas, en los que han tenido tiempo para probar pactos dispares, en funci&oacute;n de su situaci&oacute;n econ&oacute;mica y laboral. Cuando una ten&iacute;a menos trabajo fuera de casa, asum&iacute;a m&aacute;s las tareas dom&eacute;sticas, y a cambio, la otra aportaba m&aacute;s dinero a la caja com&uacute;n. Cuando han tenido que cuidar a sus padres y madres ancianos, tambi&eacute;n se han apoyado mutuamente, tanto a nivel emocional como log&iacute;stico. Por ejemplo, cuando Clara cuidaba a su madre, Norma se encargaba m&aacute;s de las tareas dom&eacute;sticas. &ldquo;Eso no lo hubiera hecho un hombre&rdquo;, opina Norma, quien convivi&oacute; antes con un compa&ntilde;ero sentimental y ve muy claro el contraste: &eacute;l, trabajador precario de un movimiento social y con un discurso profeminista, cobraba menos que ella y, a&uacute;n as&iacute;, ella asum&iacute;a m&aacute;s trabajo en el hogar, una fuente de malestar que intervino en su ruptura. 
    </p><p class="article-text">
        La falta de rigor de mi estudio de andar por casa tiene que ver con muchos sesgos: todas las mujeres con las que he hablado tienen trabajo remunerado y cualificado, la mayor&iacute;a son aut&oacute;ctonas y payas-blancas, y todas tienen conciencia feminista. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, para que la conclusi&oacute;n apabullante de este sondeo no nos lleve a la complacencia, termino con un comentario cr&iacute;tico de Mar: &ldquo;Aunque asumamos el reparto de las tareas de cuidados, seguimos percibi&eacute;ndolos como algo molesto que interrumpe nuestra vida en vez de integrarlo como algo que forma parte de nuestra vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota: </strong>Me da mucha curiosidad qu&eacute; ocurre en parejas de hombres gais. &iquest;Alguien recoge ese guante?
    </p><h3 class="article-text">Lee tambi&eacute;n: </h3><p class="article-text">
        <strong>Lee tambi&eacute;n: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2017/06/autogestion-reproductiva-lesbianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Madres sin pedir permiso: lesbianas y autogesti&oacute;n reproductiva</a></li>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/04/permisos-iguales-madres-lesbianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Permisos iguales... &iquest;tambi&eacute;n para las madres lesbianas?</a></li>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/04/permisos-iguales-madres-lesbianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Especial: Violencia entre lesbianas, a debate</a></li>
                                    <li><a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/11/no-country-for-viejas-bolleras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">No country for viejas bolleras</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/pese-lesbofobia-victimas_132_1598684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Apr 2019 20:04:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Corresponsabilidad: ventajas de ser lesbiana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lesbianas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nostálgico de la dictadura... ¿qué dictadura?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/brasil-alla-carnaval-bossa-nova_132_1894670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a4b5e49-3695-4f35-81a5-5bd1b20c7eec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nostálgico de la dictadura... ¿qué dictadura?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El triunfo electoral de Jair Bolsonaro invita a reflexionar sobre cuánto sabemos de Brasil y si reconocemos a este país como potencia cultural y epicentro de revoluciones sociales</p><p class="subtitle">El infame día de la hispanidad (día de la resistencia indígena) puede ser un buen pretexto para revisar hacia dónde miramos en busca de referentes</p></div><p class="article-text">
        Llevo meses pensando en escribir este art&iacute;culo o, m&aacute;s bien, distintas versiones de este art&iacute;culo. El primer momento fue el 28 de junio, cuando fui a ver la proyecci&oacute;n del documental <em>Bixa Travesti</em>, sobre <a href="https://www.elsaltodiario.com/musica/linn-da-quebrada-mirando-la-transexualidad-sin-filtros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Linn da Quebrada</a>: actriz, cantante de funk carioca, activista transfeminista, negra y favelada, DIOSA. 
    </p><p class="article-text">
        Reivindica el concepto de &ldquo;bixa travesty&rdquo; (marica travesti) para vivirse desafiando las expectativas de g&eacute;nero que se supone que tiene que cumplir una mujer trans para ser aceptada. Se declara terrorista del g&eacute;nero. Y canta con rabia a los machos (tambi&eacute;n a los machos gay) que utilizan a las mujeres (tambi&eacute;n a las travestis). Habla de deconstruir el deseo para relacionarse s&oacute;lo con mujeres y maricas muy maricas. Cantaba algo as&iacute; como: &ldquo;Si quieres estar conmigo, amaric&oacute;nate&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En un momento en el que el feminismo mayoritario se resiste a encajar <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/02/cisexista-campos-de-nabos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cuestionamiento de las mujeres trans sobre s&iacute;mbolos que relacionan a la mujer con la vulva o al falo con el patriarcado</a>, Linn da Quebrada visibiliza a las mujeres con pene con letras como &eacute;sta: 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Ella tiene cara de mujer<br/><br/>Ella tiene cuerpo de mujer<br/><br/>Ella tiene trasero<br/><br/>Tiene pecho<br/><br/>¡Y polla de mujer! <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Gracias a ese documental conoc&iacute; tambi&eacute;n a Liniker, cantante de soul brasile&ntilde;a transg&eacute;nero. <a href="https://noisey.vice.com/es/article/zmkq79/liniker-la-resistencia-trans-hecha-soul" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leo que</a> su est&eacute;tica  -turbante, falda larga, pendientes llamativos, ojos y labios maquillados, bigote y perilla- fue interpretada err&oacute;neamente por cr&iacute;tica y p&uacute;blico como una performance, en vez de como su expresi&oacute;n de g&eacute;nero. Desde entonces soy adicta a esta canci&oacute;n: 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Volv&iacute; a pensar en escribir una versi&oacute;n de este art&iacute;culo cuando termin&eacute; de ver las primeras (por ahora &uacute;nicas) dos temporadas de la serie dist&oacute;pica<em> 3%</em>, producci&oacute;n brasile&ntilde;a para Netflix. En un futuro apocal&iacute;ptico, las y los habitantes de un continente marcado por la sequ&iacute;a, la sobrepoblaci&oacute;n y la escasez de recursos participan al cumplir los 21 a&ntilde;os en un proceso de selecci&oacute;n en el que el 3% que sobresalga por su inteligencia, fortaleza y capacidad de liderazgo se mudar&aacute; al Mar Alto, oasis reservado a la elite. Aunque el guion es irregular, sobre todo en la segunda temporada, me pareci&oacute; un ejemplo preciado de serie no sexista.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo que habr&iacute;a escrito en ese momento subrayar&iacute;a que se trata de un soplo de aire fresco en un panorama polarizado, en el que las (cada vez m&aacute;s) series que rompen con las narrativas androc&eacute;ntricas y estereotipadas est&aacute;n protagonizadas por mujeres y centradas en cuestiones como la violencia machista o los derechos sexuales y reproductivos: pienso en <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/05/big-little-lies/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Big Little Lies</a><em>, El cuento de la criada, The Sinner, Alias Grace, Top of the lake</em><a href="http://www.pikaramagazine.com/2015/05/el-cuento-de-la-criada-ovarios-fertiles-bajo-capas-rojas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El cuento de la criada</a><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/02/the-sinner-alias-grace/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Sinner</a><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/02/the-sinner-alias-grace/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alias Grace</a><a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/02/top-of-the-lake-jane-campion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Top of the lake</a> o<em> Jessica Jones</em><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/05/jessica-jones-mi-superpoder-mi-decision/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jessica Jones</a>. <em>3%</em> es pura ciencia ficci&oacute;n y si acaso cr&iacute;tica sociopol&iacute;tica al discurso de la meritocracia. No es feminista ni falta que le hace. Sus personajes principales no incurren en roles tradicionales de g&eacute;nero o incluso los subvierten: por ejemplo, el arquetipo de personaje brillante, hura&ntilde;o, sexualmente activo y reacio a los compromisos afectivos lo encarna la magn&eacute;tica (y andr&oacute;gina) Joana.
    </p><p class="article-text">
        Su elenco es paritario y diverso en cuanto al g&eacute;nero, la 'raza', la diversidad funcional y la sexual (aunque esto se ve de forma m&aacute;s t&iacute;mida, ya en la segunda temporada). En un momento en el que las representaciones trans, salvo excepciones notables como <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/06/pose-voguing/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pose</a>, siguen tambi&eacute;n siendo manidas e incluso <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/09/trans-audiovisual/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">interpretadas por actores cisg&eacute;nero</a>, en la segunda temporada hay un personaje secundario, una mujer con sombra de barba y pelo en pecho, cuya identidad de g&eacute;nero no es en ning&uacute;n momento mencionada: es una habitante m&aacute;s que se prepara con fiereza para pasar el proceso.
    </p><p class="article-text">
        En ese segundo art&iacute;culo abortado, como en el primero, quer&iacute;a se&ntilde;alar lo mucho que nos perdemos cuando no reconocemos a Brasil como potencia cultural y como vanguardia feminista y <em>queer</em>. No s&eacute; en vuestro entorno, pero en el m&iacute;o la gente va a Berl&iacute;n buscando cultura, vanguardia, memoria pol&iacute;tica, y a R&iacute;o de Janeiro buscando playa, exotismo y <em>caipirinha</em>.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; a pensar en ello a ra&iacute;z del<a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/10/brasilenas-contra-bolsonaro-elenao/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> triunfo electoral de Jair Bolsonaro</a>, diputado federal de extrema derecha, militar en la reserva y nost&aacute;lgico de la dictadura. Pregunta de Trivial: <strong>&iquest;sabr&iacute;ais decir entre qu&eacute; a&ntilde;os transcurri&oacute; la dictadura militar en Brasil y qui&eacute;n la encabez&oacute;?</strong>, &iquest;sabr&iacute;as decir c&oacute;mo se volvi&oacute; a la democracia y citar a alg&uacute;n movimiento pol&iacute;tico que fuera clave en la resistencia antifascista? Yo no. Lo he mirado en la Wikipedia mientras escribo estas l&iacute;neas. Me pregunto qu&eacute; porcentaje de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola sabr&aacute; contestar a esas preguntas y qu&eacute; porcentaje de la poblaci&oacute;n brasile&ntilde;a sabr&aacute; contestar a preguntas similares sobre la dictadura de Franco. Tal vez no confirmase mi hip&oacute;tesis en este caso, pero s&iacute; puedo afirmar tajantemente que nuestra vecina Portugal mira m&aacute;s a Espa&ntilde;a que Espa&ntilde;a a Portugal, y con mayor rotundidad a&uacute;n que esto se vuelve flagrante y fruto del pasado-presente colonial si nos referimos a Latinoam&eacute;rica. Me gustar&iacute;a comparar cu&aacute;ntas autoras espa&ntilde;olas se estudian en un M&aacute;ster de G&eacute;nero latinoamericano y cu&aacute;ntas autoras latinoamericanas en una universidad espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Se acerca el infame d&iacute;a de la hispanidad, en el que lo &uacute;nico que podemos celebrar es la resistencia ind&iacute;gena. Resistencia al genocidio y <a href="http://lab.pikaramagazine.com/defensoras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resistencia en la actualidad a los proyectos extractivistas</a> impulsados por empresas estadounidenses, canadienses, australianas, chinas... y tambi&eacute;n espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Sirva esta fecha para revisar nuestros referentes culturales y pol&iacute;ticos. A d&oacute;nde miramos, a qui&eacute;n citamos, d&oacute;nde situamos el epicentro de las revoluciones que han transformado nuestras vidas. &iquest;Conocemos a las sufragistas latinoamericanas, a las africanas o a las asi&aacute;ticas?
    </p><p class="article-text">
        Cuando veo los rostros de <a href="http://lab.pikaramagazine.com/los-dias-en-que-conoci-berta-caceres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Berta C&aacute;ceres </a>y de <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/03/por-que-murio-marielle-franco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marielle Franco </a>convertidos en iconos de los movimientos sociales en el Reino de Espa&ntilde;a me debato entre la alegr&iacute;a y la tristeza. Han tenido que asesinarlas para que la mayor&iacute;a hayamos sabido de su existencia y de su lucha o, en mi caso, hayamos retenido sus nombres.
    </p><p class="article-text">
        Decimos que Berta no muri&oacute;, se multiplic&oacute;. Decimos lo mismo de Marielle. &iquest;Pero conocemos a otras Bertas, a otras Marielles, que est&eacute;n ahora mismo en riesgo de ser asesinadas por plantar cara al poder patriarcal, racista, colonial y neoliberal? Ah&iacute; queda ese reto. (Y eso pretendemos con nuestro <a href="http://lab.pikaramagazine.com/defensoras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">laboratorio de periodismo transmedia sobre las defensoras de derechos humanos en Mesoam&eacute;rica</a>).
    </p><p class="article-text">
        Mientras rumiaba ese art&iacute;culo, pregunt&eacute; en mi muro de Facebook por referentes culturales y pol&iacute;ticos brasile&ntilde;os. Pretend&iacute;a demostrar mi hip&oacute;tesis de que miramos poco a Brasil y, afortunadamente, me sali&oacute; el tiro por la culata porque mi entorno virtual s&iacute; que conoce m&aacute;s que el Carnaval y el Ronaldinho de turno (tambi&eacute;n agradezco a las que reconocieron relacionar Brasil con la samba de Janeiro y Giselle Bunchen). En 33 comentarios, mis amigas y amigos del caralibro me abrumaron con nombres, algunos muy conocidos, que se repet&iacute;an, y otros nuevos para m&iacute;. Ah&iacute; los dejo al final de este art&iacute;culo, por si alguien quiere tirar de alg&uacute;n hilo. Y s&iacute;, hay mucha bossa nova.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que antes reproduzco el comentario de una compa&ntilde;era lesbofeminista brasile&ntilde;a:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Me está encantando acompañar lo que llega ahí de Brasil y las referencias que la gente tiene al día de hoy. Pero ojo, hay muchos Brasiles dentro de Brasil. ¿Cuál te gusta más ¿Cuál te apetece enseñar? ¿Cuál es menos indigesto? Entre La Chica de Ipanema y el genocidio de la juventud negra y de las personas trans hay un límite muy tenue.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        *
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><h3>Algunos referentes culturales y políticos brasileños</h3>Paulo Freire, Jorge Amado, Niemeyer, Elis Regina, Marielle Franco (mil veces Marielle Franco), Adriana Calcanhoto, Clarice Lispector, María Bethania, María Gadú, Caetano Veloso, Jean Wyllys, Socrates, Os Mutantes, Gilberto Gil, Dilma Roussef, El Partido de los Trabajadores, el MST, Lula, Gabriel o pensador, Rodrigo Amarantes, Rita Lee, Marisa Montes, Naná Vasconzuelo, Carlinhos Brown y el Milagro de Candeal, Favela Painting Project, Nega Gizza, Favela Funk, Los Tribalistas, Vanesa Da Mata, Orfeu negro con música de Luiz Bonfa y Jobim, Baden Powell, Novos Baianos, Marcelo Camelo y A banda mais bonita da cidade, Liniker, Linn da Quebrada, Chico Mendes, los quadrinhistas Marcello Quintanilha y Beliza Buzollo, "Meninas em jogo" de Andrea Dip, Nego do Borel con "Você partiu o meu coraçao", maravillosas artistas plásticas: Lygia Clark, Anita Malfatti y Tarsila do Amaral, Augusto Boal, Marilda Iamamoto, Jose Paulo Netto, Celio Turiño, Chico Mendes, Xuxa, Cassia Eller, Cazuza, Hugo Assmann, Xica Da Silva, Elza Soares, Zumbi dos Palmares, Milton Nascimento, Rosa Passos, Adriana Calcanhoto, Astrud Gilberto, Fernanda Abreu, Quintanilla, Fernando Meirelles, Jose Padilha, Wagner Moura, Sonia Braga, Midia Ninja, Nélida Piñón, Frei Betto... y las feministas autónomas, y tantas cantantes lesbianas que quien deja este comentario no se atreve a mencionarlas porque se olvidaría de alguna.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><h3 class="article-text">Lee tambi&eacute;n:</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/10/brasilenas-contra-bolsonaro-elenao/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&Eacute;l no, nosotras s&iacute;&rdquo;: las brasile&ntilde;as se movilizan contra el candidato presidencial Bolsonaro</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/04/por-nuestro-derecho-a-opinar-y-por-todos-los-pueblos-indigenas-resistimos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Reportaje sobre pueblos ind&iacute;genas en Brasil</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/03/por-que-murio-marielle-franco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Por qu&eacute; muri&oacute; Marielle Franco?</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/06/existe-una-gran-resistencia-las-mujeres-sientan-amor-otras-mujeres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entrevista a Amanda Moira, activista feminista brasile&ntilde;a, trabajadora del sexo</a> <a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/11/otras-politicas-brasilenas-suenos-que-no-caben-en-las-urnas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y trans.</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/11/otras-politicas-brasilenas-suenos-que-no-caben-en-las-urnas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otras pol&iacute;ticas brasile&ntilde;as: sue&ntilde;os que no caben en las urnas (con el que conoc&iacute; a Marielle Franco)</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Y m&aacute;s contenidos en <a href="http://www.pikaramagazine.com/tag/brasil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este enlace</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/brasil-alla-carnaval-bossa-nova_132_1894670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Oct 2018 19:27:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nostálgico de la dictadura... ¿qué dictadura?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hermanas nicas, yo sí os creo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/hermanas-nicas-creo_132_2002428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dbc08bcd-1805-4de8-8388-024ae9d4aac0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hermanas nicas, yo sí os creo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sólo la misoginia y el antifeminismo explican que un sector de la izquierda española legitime a Daniel Ortega, considerando males menores su historial de abusos sexuales o la ilegalización total del aborto.</p><p class="subtitle">Acusar al movimiento autoconvocado y a la Caravana de Solidaridad Internacional con Nicaragua de estar financiados por la USAID es una forma de revictimización que pone en riesgo a los y las activistas, amenazadas por Ortega y Murillo a 20 años de cárcel por terrorismo.</p></div><p class="article-text">
        Si escribo sobre Nicaragua no es para participar en un debate sobre pol&iacute;tica internacional. Es una forma de paliar un poquitito la impotencia; sentir que hago algo por mis amistades, por los colectivos que me acogieron, por el pa&iacute;s al que decid&iacute; mudarme, aunque finalmente esa etapa dur&oacute; menos de lo previsto. Por las y los estudiantes que se encierran en las universidades y por las madres de los muertos y desaparecidos que gritan verdad y justicia. 
    </p><p class="article-text">
        Quiero sentirme conectada con ellas a pesar de que es imposible sentir en carne propia el terror que enfrentan. <strong>Miedo a que te peguen un tiro en una protesta; a que los parapoliciales te sometan a vejaciones sexuales; a que te secuestren; miedo a que desaparezcan a tu hermano, que cumple con el perfil de v&iacute;ctima mortal &mdash;var&oacute;n, menor de 25 a&ntilde;os, estudiante&mdash;; miedo a que apliquen contigo la amenaza de 20 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por terrorismo</strong>, es decir, por ejercer el derecho leg&iacute;timo a la protesta. Miedo cuando una persona de tu mismo pueblo publica tu foto en Facebook con la leyenda &ldquo;golpista&rdquo; encima, contextualizada con un mensaje de odio que termina con la palabra PLOMO. <strong>Miedo a exiliarte y sentir que abandonas a tu familia y a tu pueblo. Miedo a decidir quedarte sin saber c&oacute;mo terminar&aacute; esta historia</strong>: &iquest;guerra civil?, &iquest;dictadura sin disimulos?, &iquest;un pa&iacute;s controlado por los paramilitares y los grupos de choque, cada vez m&aacute;s armados?
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; que hay un miedo que siento en mis propias carnes: el miedo a que ocurra algo a la gente a la que quiero. Pero el asunto sigue teniendo para m&iacute; un punto de irrealidad. Es lo que tiene la distancia.
    </p><p class="article-text">
        Convivo desde mi privilegio con la impotencia de seguir las noticias y los Facebook Live como espectadora. Pero tambi&eacute;n en esta emoci&oacute;n hay grados; nada que ver la m&iacute;a con la que est&aacute;n sintiendo <strong>mis amigas de origen extranjero, que llevan d&eacute;cadas viviendo en Nicaragua pero no pueden sumarse a las protestas porque correr&iacute;an el riesgo de ser deportadas</strong> y de perder el permiso de residencia. Esto no es nuevo, tampoco pudieron participar en las protestas contra el Canal interoce&aacute;nico que ha desplazado forzosamente al campesinado y a poblaciones ind&iacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        Nada que ver con la impotencia que sienten <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/06/carta-a-mis-hermanas-nicaraguenses/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las nicas en la di&aacute;spora</a>. Algunas vinieron con una beca para completar sus estudios, otras vinieron como turistas y trabajan sin papeles limpiando casas. <strong>La angustia se traduce en desvelo porque saben que, cuando al d&iacute;a siguiente se conecten a las redes sociales, conocer&aacute;n los nombres de m&aacute;s personas muertas, desaparecidas y amenazadas.</strong> Sienten el impulso de encontrarse con su gente, de unirse a la lucha. &ldquo;Pero mi mam&aacute; me dice que ni se me ocurra, que al menos tiene un hijo a salvo&rdquo;. Algunas preparan el terreno por si su familia tiene que exiliarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo &uacute;nico que puedo hacer es contarlo, pero contarlo supone confrontar discursos que duelen y que no est&aacute;n movidos por los afectos sino por los dogmas.</strong> En el caso de Nicaragua, el discurso m&aacute;s doloroso para m&iacute; y para mi gente nica es el de cierta izquierda que sostiene que las protestas contra el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo responden a un plan de la derecha, la Iglesia cat&oacute;lica y la Casa Blanca. 
    </p><p class="article-text">
        No me quiero detener a rebatir su argumentario tramposo y absurdo de la izquierda rancia, que obvia el hecho de que Ortega volvi&oacute; al poder en 2008 precisamente por pactar con el Partido Liberal y con la Iglesia cat&oacute;lica. Lo explica exhaustivamente <a href="http://vientosur.info/spip.php?article13976" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iosu Perales en un medio tan poco sospechoso de derechista e imperialista como </a><a href="http://vientosur.info/spip.php?article13976" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Viento Sur</em></a><em>.</em> Reproduzco aqu&iacute; algunas partes:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Lo que ocurre es que Daniel Ortega utiliza el lenguaje, lo mismo religioso que antiimperialista como disfraz para una política que, en realidad, es neoliberal, pactista con Estados Unidos (la década de mano dura de Daniel Ortega ha sido vivida con tranquilidad por los presidentes norteamericanos), y de obediencia al FMI.<br/><br/>(...)<br/><br/>En ocasiones damos la espalda a realidades que no nos gustan criticar porque entendemos, erróneamente, que al hacerlo perjudicamos a nuestra causa. Al contrario, lo que nos hace daño es tapar y justificar actuaciones de la izquierda que deben ser criticadas por otras izquierdas. Desde una posición sana, deberíamos interesarnos en esclarecer la verdad, para fortalecernos política y moralmente.<br/><br/>(...)<br/><br/>Vayamos al grano: una cosa es creer que Estados Unidos no descansa en América Latina, país por país, y otra muy diferente defender la idea de que detrás la rebelión popular en Nicaragua existen fuerzas ocultas que la gestionan, en concreto el imperialismo. <strong>Este tipo de reacciones es muy recurrente en las izquierdas. Sirve para exculpar los propios errores, ocultar los fracasos propios, y despejar toda la responsabilidad a fuerzas externas.</strong> Sinceramente, con esta tesis faltamos a la verdad en el caso actual de Nicaragua. Lo extraño es que durante una década Daniel Ortega haya gobernado casi sin oposición y sin protestas en las calles. Méritos para que hubiera manifestaciones los han tenido la pareja Ortega-Murillo. De hecho decenas de marchas contra el Canal sí se llevaron a cabo siendo reprimidas las más de las veces. Y cuando estas marchas fueron reprimidas siempre se justificó en nombre de los intereses nacionales, y se tachó a los manifestantes de poco menos que de vende-patrias.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Quienes hemos estado en contacto con el movimiento feminista nicarag&uuml;ense no dudamos de la espontaneidad de esta rebeli&oacute;n popular porque no nos pilla por sorpresa. Sin embargo, <strong>la izquierda rancia que funciona en clave de guerra fr&iacute;a ha mirado para otro lado mientras Ortega acumulaba poder y vulneraba los derechos y libertades de la ciudadan&iacute;a.</strong> Pod&eacute;is leer <a href="https://www.diagonalperiodico.net/global/22140-movimiento-feminista-denuncia-la-deriva-conservadora-ortega.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cr&oacute;nica del encuentro feminista nacional que publiqu&eacute; en 2014 en Diagonal </a>y en el que se repasaba todo lo que hoy est&aacute; gritando el movimiento autoconvocado. Quien ha mantenido contacto con Nicaragua los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os conoce tanto la reactivaci&oacute;n del tejido asociativo, especialmente el estudiantil y el campesino, como la escalada en la respuesta policial a las manifestaciones.
    </p><p class="article-text">
        Quienes conocemos el tenebroso estilo de Ortega-Murillo, quienes hemos convivido con las leyendas de &lsquo;Nicaragua: cristiana, socialista y solidaria&rsquo;, quienes hemos visto a la vicepresidenta y primera dama bendiciendo embarazos en ni&ntilde;as, no nos sorprendemos de esa gesti&oacute;n c&iacute;nica y macabra de la Revoluci&oacute;n de Abril: <strong>m&aacute;s de 350 personas asesinadas a manos de fuerzas paramilitares y policiales, m&aacute;s de 2,100 heridas y m&aacute;s de 300 secuestradas.</strong> Quienes conocemos al pueblo nica creemos en su dignidad, en su rebeld&iacute;a, en su formaci&oacute;n pol&iacute;tica, su capacidad de articulaci&oacute;n y que no van a permitir la injerencia de potencias extranjeras. Es lo que me enamor&oacute; de Nicaragua y es herencia, entre otras, de la Revoluci&oacute;n sandinista, esa a la que el movimiento autoconvocado sigue honrando. Como muestra, <a href="https://twitter.com/apoyeque_mga/status/1004784593764016128" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este hilo de Twitter</a>, que responde tambi&eacute;n al argumento de que los manifestantes son los violentos.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que hoy quer&iacute;a contar es que, en estos desagradables careos en las redes sociales, me he dado cuenta de algo: la mayor&iacute;a de los que deslegitiman las protestas por mostrarse muy preocupados por la amenaza imperialista, la mayor&iacute;a de los que incluso difaman al movimiento autoconvocado afirmando que es burgu&eacute;s y est&aacute; pagado por la USAID, son machos. Y digo machos porque con sus formas hacen gala de una masculinidad violenta. La explicaci&oacute;n es triple:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hay que ser mis&oacute;gino y antifeminista para considerar un mal menor (frente a la amenaza imperialista) a un mandatario que abus&oacute; sexualmente de su hijastra, que ilegaliz&oacute; completamente el aborto y cuya vicepresidenta y esposa bendice los embarazos en ni&ntilde;as.</li>
                                    <li>Hay que ignorar y despreciar al movimiento feminista, que en Nicaragua ha denunciado las pol&iacute;ticas del Gobierno desde que el FSLN volvi&oacute; al poder.</li>
                                    <li>A los llamados <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138381" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;machistas-leninistas&rdquo;</a> <strong>les va muy bien acusar a las feministas de estar pagadas por el imperio, porque as&iacute; matan dos p&aacute;jaros de un tiro: protegen a los gobiernos machos de su cuerda y desprestigian al movimiento que les hace sentir amenazados.</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a alguien me etiquet&oacute; en el muro de Facebook del actor Guillermo Toledo, que con su agresividad habitual se cagaba en la estampa (literalmente) de Ada Colau por apoyar &ldquo;la injerencia terrorista extranjera en Nicaragua hasta lograr derrocar a su gobierno leg&iacute;timo&rdquo;. Una hasta entonces seguidora de Toledo le anim&oacute; a leer lo que publico sobre Nicaragua. <strong>En un manido paquete ideol&oacute;gico, quienes nos solidarizamos con la rebeli&oacute;n popular en Nicaragua somos acusadas de apoyar a la oposici&oacute;n venezolana, de estar financiadas por la Casa Blanca y de ser sionistas. </strong>Es curioso, porque cuando llaman violentos a los manifestantes que enfrentan con barricadas y morteros artesanales al armamento de fuego de los cuerpos policiales y parapoliciales, recuerdan mucho a la criminalizaci&oacute;n de las intifadas.
    </p><p class="article-text">
        Vi que feministas espa&ntilde;olas reconocidas le recordaban a Toledo los atropellos de Ortega contra los derechos humanos, en particular los de las mujeres y las personas LGTBI. Toledo contest&oacute; lo siguiente: &ldquo;Entre Ortega y el imperialismo, yo lo tengo muy claro, hermana&rdquo;. Lo cont&eacute; en mi muro y una amiga muy vinculada a Nicaragua se&ntilde;al&oacute; con acierto que la frase de Toledo <strong>recuerda mucho a la c&eacute;lebre cita de Roosevelt: &ldquo;Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.facebook.com/CaravanaNica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caravana de Solidaridad Internacional con Nicaragua</a> ha recorrido nuestras ciudades relatando el horror que est&aacute;n viviendo desde abril y, al mismo tiempo, la esperanza ante la posibilidad de desalojar del poder a la dinast&iacute;a Ortega-Murillo. Han tenido que responder a quienes en cada ciudad les acusaban de ser derechistas, imperialistas y de estar pagadas por la USAID. Uno de esos internacionalistas tuvo el cuajo de decir, en un coloquio que dinamic&eacute; en Bizkaia, que no nos quedemos en la superficie hablando de muertos, que vayamos al fondo de la cuesti&oacute;n: su lectura geopol&iacute;tica. <strong>Me consta que les ha resultado especialmente decepcionante topar las mayores resistencias precisamente en los partidos con los que se sent&iacute;an cercan&iacute;a ideol&oacute;gica: CUP, EH Bildu, Izquierda Unida</strong><a href="https://twitter.com/Nicas_Catalunya/status/1021339796063604738" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CUP</a> (y, en concreto, <a href="http://www.pce.es/secretarias/secmujer/pl.php?id=6331" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el delirante comunicado  del &aacute;rea de Feminismo del Partido Comunista)</a>. Eso tiene un nombre: revictimizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y adem&aacute;s de doloroso es muy irresponsable, porque intensifica el riesgo en el que se encuentran las defensoras de derechos humanos. <strong>Las integrantes de la Caravana que viven en Nicaragua volver&aacute;n con miedo a ser detenidas por terrorismo. Las integrantes en la di&aacute;spora tambi&eacute;n se expondr&aacute;n a ese riesgo si intentar regresar para visitar a sus familias.</strong> Me gustar&iacute;a que ese peso cayera sobre las conciencias de quienes, de forma m&aacute;s burda o sofisticada, est&aacute;n sembrando esas sospechas a este lado del oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.anticapitalistas.org/comunicados/anticapitalistas-ante-la-situacion-politica-y-social-en-nicaragua/#more-4588" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El comunicado de Anticapitalistas</a> ha sido un b&aacute;lsamo ideol&oacute;gico y emocional para m&iacute;. Termina as&iacute;:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Si algo hemos aprendido durante el largo ciclo de protestas globales que empezó en 2008 es que el destino de las revueltas no está escrito de antemano, sino que hace falta construir una dirección en un sentido anticapitalista. Por eso, consideramos que es fundamental la solidaridad a escala internacional de las fuerzas políticas que nos reclamamos socialistas y revolucionarias.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Leo a ciertos analistas de izquierda y parece que se alegrar&aacute;n si la Revoluci&oacute;n de Abril fracasa o se deforma, en vez de preguntarse qu&eacute; hubiera ocurrido si su rol hubiera sido reconocer la fuerza y la legitimidad del movimiento autoconvocado, si hubieran relacionado #SOSNicaragua con el 15M o #OccupyWallStreet. Mientras contesto al polit&oacute;logo de turno que compara Nicaragua con Venezuela, me llegan las alertas de la Iniciativa Mesoamericana de Derechos Humanos. Una de las &uacute;ltimas alertas ha sido que <a href="https://www.laprensa.com.ni/2017/05/07/suplemento/la-prensa-domingo/2225423-eden-pastora-el-guerrillero-en-retiro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ed&eacute;n Pastora</a>, hist&oacute;rico y controvertido militante del FSLN y actualmente director del dragado del R&iacute;o San Juan, ha amenazado de muerte a la lideresa campesina Francisca Ram&iacute;rez: <strong>&ldquo;La Chica Ram&iacute;rez anda buscando que la encarcelen y que la maten porque ya mucho molesta primero con lo del canal y ahora con esto&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Las compa&ntilde;eras nicarag&uuml;enses necesitan sentir nuestro calor. Ayer informaron del asesinato por paramilitares de una estudiante brasile&ntilde;a, Rayneia Gabrielle Lima. Est&aacute;n matando y secuestrando a estudiantes, estamos hablando de asesinatos pol&iacute;ticos. Dejemos los debates de geopol&iacute;tica y defendamos los derechos humanos. Pensemos c&oacute;mo podemos aportar a la protecci&oacute;n de las y los activistas. Gritemos que #NiUnaMenos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1021810683258785798?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h3 class="article-text">Lee tambi&eacute;n: </h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/07/19-razones-para-que-ortega-se-vaya-este-19-de-julio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">19 razones para que Ortega se vaya este 19 de julio</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/06/carta-a-mis-hermanas-nicaraguenses/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Carta a mis hermanas nicarag&uuml;enses</a>. Escrita por una nica en la di&aacute;spora.</li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/06/matria-libre-para-vivirla/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Matria libre para vivirla</a>. Hablan las feministas que participan en las protestas.</li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/05/los-11-anos-del-gobierno-de-daniel-ortega-son-una-usurpacion-de-la-historia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Entrevista a M&ordf; Teresa Bland&oacute;n</a>, soci&oacute;loga feminista y exguerrillera nicarag&uuml;ense.</li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/05/la-nueva-revolucion-de-nicaragua/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La nueva revoluci&oacute;n de Nicaragua</a>, cr&oacute;nica de D&aacute;nae V&iacute;lchez</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/hermanas-nicas-creo_132_2002428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jul 2018 18:52:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hermanas nicas, yo sí os creo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nicaragua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antirracista a ratos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/antirracista-ratos_132_2023468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Es mucho más fácil pedir a los hombres que retrocedan y renuncien a sus privilegios que aplicarse el cuento como euroblanca</p></div><p class="article-text">
        Llegu&eacute; al feminismo a trav&eacute;s del antirracismo. La primera organizaci&oacute;n en la que milit&eacute; fue SOS Racismo Bizkaia. Le&iacute; <em>El har&eacute;n en Occidente</em>, de F&aacute;tema Mernissi, mucho antes que <em>El segundo sexo</em>, de Simone de Beauvoir. La primera situaci&oacute;n de hostigamiento machista en Internet que viv&iacute; fue por ser portavoz de una acci&oacute;n que demostr&oacute; la discriminaci&oacute;n racista en el ocio nocturno bilba&iacute;no.
    </p><p class="article-text">
        La agenda de la comisi&oacute;n feminista de SOS Racismo inclu&iacute;a conocer los impactos espec&iacute;ficos de la reforma de la Ley de Extranjer&iacute;a en las mujeres migradas, denunciar la situaci&oacute;n de las trabajadoras del hogar y cuidadoras en r&eacute;gimen de internas o se&ntilde;alar a la pol&iacute;tica inhumana de fronteras como la principal causa de la trata de mujeres para la explotaci&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, entr&eacute; al feminismo menos condicionada por los sesgos etnoc&eacute;ntricos de lo que cabr&iacute;a esperar de una euroblanca. A&uacute;n era liberada en SOS Racismo cuando en 2010 montamos <em>Pikara Magazine</em>, un medio que se compromet&iacute;a tambi&eacute;n a practicar un feminismo antirracista. Pero hab&iacute;a un riesgo: la autocomplacencia.
    </p><p class="article-text">
        Por esa &eacute;poca empec&eacute; a identificar agriamente el machismo en compa&ntilde;eros de militancia, esos compa&ntilde;eros que hablaban en femenino y nos animaban a las mujeres a empoderarnos. Fue uno de los motivos por los que dej&eacute; el activismo antirracista y me centr&eacute; en los espacios feministas. Observ&eacute; que, mientras ser una mujer feminista estaba demonizado, ser un hombre profeminista daba puntos: los medios te hac&iacute;an caso, te convert&iacute;as en un reputado experto en g&eacute;nero, ligabas m&aacute;s&hellip; A la par que segu&iacute;as manteniendo actitudes de control hacia tu pareja y de baboseo y paternalismo hacia otras mujeres, con la coartada de estar en permanente deconstrucci&oacute;n. Pas&eacute; del entusiasmo hacia el movimiento de hombres por la igualdad al escepticismo y a la abierta hostilidad. Cit&eacute; siempre que pude dos art&iacute;culos que publicamos en <em>Pikara</em>. En &lsquo;&iquest;Qu&eacute; hacemos con la masculinidad: reformarla, abolirla o transformarla?&rsquo; (2013), Jokin Aspiazu criticaba el discurso de las nuevas masculinidades por ser autorreferencial y no aprender suficiente del feminismo, por centrarse en el hombre, heterosexual, cisg&eacute;nero, con familia normativa, y por mantener el apego hacia la masculinidad. En &lsquo;Una carta abierta a los hombres feministas&rsquo; (2014), Alexander Ceciliasson planteaba que el papel de los hombres ante el feminismo debe consistir en retroceder, callarse y hablar con otros hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Difund&iacute; iniciativas que reclamaban a los hombres ese ejercicio de renunciar a sus privilegios. Por ejemplo, el manifiesto &lsquo;No sin mujeres&rsquo;, lanzado en 2015 por la asociaci&oacute;n Cl&aacute;sicas y Modernas, y revitalizado recientemente con el impulso de la hist&oacute;rica huelga del 8 de marzo. Emplaza a los hombres a no participar en congresos, mesas redondas, tertulias en medios o jurados en los que se hubiera excluido a las mujeres. &ldquo;Usen el privilegio que el sistema les concede de ser llamados los primeros, cuando no los &uacute;nicos, para decir &lsquo;no sin mujeres&rsquo;. Conozcan a las mujeres de sus &aacute;reas de conocimiento, n&oacute;mbrenlas, des&iacute;gnenlas o prop&oacute;nganlas para obtener puestos, menciones, honores&rdquo;. En ese momento, la iniciativa pas&oacute; bastante desapercibida. En 2018, cerca de un millar de acad&eacute;micos la han suscrito.
    </p><p class="article-text">
         De 2010 a 2017, <em>Pikara</em> se sigui&oacute; autoproclamando antirracista a la par que prest&aacute;bamos una atenci&oacute;n irregular a los derechos de las personas migradas y racializadas, y consolid&aacute;bamos un equipo de colaboradoras casi totalmente blanco. En un momento dado, entendimos que urg&iacute;a pasar de &ldquo;dar voz a las otras&rdquo; a incluir voces diversas que transformasen nuestro medio. En 2017 incluimos como autoras habituales a dos comunicadoras muy potentes: la activista gitana Silvia Ag&uuml;ero Fern&aacute;ndez, que ha hablado de historia del pueblo roman&iacute;, pero tambi&eacute;n de violencia obst&eacute;trica o lactancia materna, y la periodista Luc&iacute;a Mbom&iacute;o, cuyos reportajes deber&iacute;an ponerse como ejemplo en todo curso de periodismo interseccional. Fue la irrupci&oacute;n de colectivos como Gitanas Feministas por la Diversidad o la revista <em>Afrof&eacute;minas</em> la que nos hizo ponernos las pilas. <em>Afrof&eacute;minas</em>, por cierto, decidi&oacute; no secundar la huelga del 8 de marzo considerando que era una movilizaci&oacute;n de blancas que invisibilizaba a las mujeres racializadas. En las redes sociales, las reacciones fueron muy similares a las de los machistas-leninistas: &ldquo;est&aacute;is dividiendo la lucha feminista&rdquo; o &ldquo;primero hay que erradicar el machismo y despu&eacute;s hablamos de racismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces empec&eacute; a identificar situaciones que hab&iacute;a estado obviando, yo que me cre&iacute;a tan antirracista. Citar&eacute; dos:
    </p><p class="article-text">
        Particip&eacute; como moderadora en unas jornadas sobre xenofobia y discursos del odio organizadas por un ayuntamiento guipuzcoano en el que todos los ponentes eran blancos y payos. Me di cuenta cuando vi a la activista de origen brasile&ntilde;o Katia Reimberg entre el p&uacute;blico, aportando un discurso m&aacute;s cr&iacute;tico que el de los supuestos expertos. 
    </p><p class="article-text">
        Me propusieron participar por segunda vez en un programa de <em>La Sexta</em>: la primera vez fue en un reportaje sobre machismo normalizado en el que todas las entrevistadas &eacute;ramos blancas y payas, y no ca&iacute; en la cuenta de ello. Esta segunda vez, quer&iacute;an explicar el patriarcado y contaban para ello con mujeres blancas y payas, de clase media, con estudios universitarios. Les di nombres de feministas negras, gitanas y trans. Se mostraron reticentes: quer&iacute;an hablar de machismo, no de racismo o de transfobia. Les expliqu&eacute; que no se puede explicar bien el patriarcado si se a&iacute;sla de otros sistemas de poder y si lo explican mujeres con un perfil muy determinado, y privilegiado. Hicieron un t&iacute;mido amago de invitar a Luc&iacute;a Mbom&iacute;o a &uacute;ltima hora, y finalmente todas las participantes fueron blancas. Propuse en Twitter un &lsquo;No sin mujeres diversas&rsquo;: mi compromiso a no participar en espacios que excluyan a mujeres racializadas. Lo estoy intentando aplicar, pero cuando no eres el sujeto oprimido sino el privilegiado, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil bajar la guardia. Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil pedir a los hombres que retrocedan y renuncien a sus privilegios que aplicarse el cuento como euroblanca. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se puede ser hombre y feminista? Han corrido r&iacute;os de tinta y de tuits sobre esa pregunta. Ahora me interesa m&aacute;s hacerme otra que me interpela: &iquest;Se puede ser blanca y antirracista? Se puede y se debe, dir&eacute;is. A m&iacute; cada vez me da m&aacute;s pudor definirme como tal. Le&iacute; una vez a alguien decir que, ahora que el feminismo es <em>trending topic </em>y estrategia de <em>clickbait</em>, medios como <em>El Pa&iacute;s</em> o <em>Vanity Fair</em> practican un &ldquo;feminismo a ratos&rdquo;. Mientras publican reportajes sobre micromachismos o critican a las famosas que reniegan del feminismo, mantienen una estructura patriarcal y un sesgo androc&eacute;ntrico en el resto de contenidos. Entonces me di cuenta de que yo practico un antirracismo a ratos. 
    </p><p class="article-text">
        Termino este art&iacute;culo aplic&aacute;ndome el compromiso de utilizar mi privilegio para nombrar a comunicadoras y activistas racializadas y/o migradas que me nutren y me sacuden:
    </p><p class="article-text">
        Silvia Ag&uuml;ero Fern&aacute;ndez, Luc&iacute;a Mbom&iacute;o, Katia Reimberg, Mariana Olisa, Rebeca Santiago, Magda Pi&ntilde;eyro, Desir&eacute;e Bela-Lobedde, Norma V&aacute;zquez, M&iacute;riam Hatibi, Noelia Cort&eacute;s, Esther Maroko, Mar&iacute;a Jos&eacute; Jim&eacute;nez &lsquo;Guru&rsquo;, Gabriela Contreras, Hajar Samadi, Daniela Ortiz, Rosa Jim&eacute;nez, Cony Carranza, Lucrecia Masson, Jeanne Roland Dacougna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/antirracista-ratos_132_2023468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jul 2018 18:11:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Antirracista a ratos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A los que miran a Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/hiyab-arrogancia_132_2048540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b964dcd5-d256-4f62-961d-db973f254638_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A los que miran a Irán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La entrevista a una joven española de origen marroquí que se fotografía con y sin velo para reflexionar sobre la identidad y los estereotipos ha sido respondida con centenares de mensajes de indignación, difamación y odio</p><p class="subtitle">Quienes dicen preocuparse por la represión a las mujeres en Irán intentan silenciar o criminalizar a las españolas con hiyab que denuncian discriminación en el acceso al empleo, a la vivienda o a la educación</p></div><p class="article-text">
        Me hice periodista movida por dos motores: la curiosidad y las ganas de escuchar. Me siento afortunada de que mi trabajo consista en algo tan nutritivo como escuchar y difundir discursos y vivencias distintas que me interpelan, sacuden mis prejuicios, me provocan cortocircuitos que me hacen seguir dudando y tambi&eacute;n afianzando algunas certezas. No muchas. Una de esas certezas es que todas las personas, incluso en los contextos m&aacute;s opresivos, tenemos agencia, es decir, poder de actuaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Como periodista, y como editora de un medio, <strong>me interesa poner el foco en las estrategias de las personas para defender su integridad y su libertad, de forma individual y tambi&eacute;n en colectivo, en sus formas de rebelarse contra las opresiones,</strong> de reapropiarse del insulto y el estigma y transformar la violencia en empoderamiento. No parecen compartir ese inter&eacute;s los ciertos de usuarios y usuarias de Twitter que nos han bombardeado esta semana con respuestas difamatorias, insultantes y de brocha gorda por publicar una entrevista de la que os hablar&eacute; m&aacute;s abajo. Extra&ntilde;ada de que ese torrente de odio fuera espont&aacute;neo, ya que lleg&oacute; varios d&iacute;as despu&eacute;s de que difundi&eacute;ramos la entrevista, busqu&eacute; en esos foros monopolizados por machos supremacistas y &iexcl;bingo! parece que todo empez&oacute; con que en LaBurbuja.info un usuario comparti&oacute; una cita de la entrevistada descontextualizada. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos una situaci&oacute;n similar, hace medio a&ntilde;o, cuando comet&iacute; el pecado capital &mdash;para muchas&mdash; de entrevistar a Amarna Miller. La avalancha de comentarios de gente muy indignada incluy&oacute; acusaciones de estar promoviendo la explotaci&oacute;n sexual por entrevistar a una actriz porno. Mi compa&ntilde;era Andrea Momoitio respondi&oacute; a las cr&iacute;ticas con una <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/02/carta-a-las-lectoras-de-pikara-magazine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta a las lectoras de Pikara </a>que termin&oacute; teniendo m&aacute;s visitas que la entrevista en s&iacute;, probablemente por la cantidad de periodistas y medios que se sintieron identificados y los tuitearon. Reproduzco un fragmento:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">“Si solo pudiéramos entrevistar a personas con las que estamos 100% de acuerdo sólo podríamos entrevistarnos a nosotras mismas y, ¿la verdad? en mi caso, ni eso. La entrevista que le hace mi compañera June a Amarna es una entrevista buena. El discurso sobre porno de una mujer que se denomina feminista tiene todo el sentido del mundo en una revista como Pikara. Miller es una mujer mediática, a la que queríamos escuchar con más calma, más allá de un titular polémico para que luego, cada quien, decida si está o no está de acuerdo. No tiene por qué gustaros lo que contesta. A mí, por si os interesa, me parece que el discurso se le cae en cada pregunta, pero decidid vosotras qué os parece lo que opina y, sobre todo, no confiéis en ningún medio de comunicación con el que estéis siempre completamente de acuerdo porque será un panfleto disfrazado de periodismo. (...) Qué pena más grande. El periodismo está más jodido de lo que creíamos: ni se respeta ni se entiende”.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Esta vez se trata de <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/06/fue-igual-de-liberador-ponerme-el-hiyab-que-quitarmelo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista de Luc&iacute;a Mbom&iacute;o a Iman El Azrik</a>, una joven madrile&ntilde;a de origen marroqu&iacute;, que ha iniciado en redes sociales un proyecto fotogr&aacute;fico llamado <em>Too Faces, </em>en el que se fotograf&iacute;a con la cara cubierta y descubierta con el objetivo de expresar sus dilemas identitarios y desafiar los prejuicios hacia las mujeres musulmanas. Reproduzco un fragmento:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><strong>—Hay un aspecto muy importante en dicha construcción y que es claramente visible en tus fotografías: el hiyab. ¿Por qué?</strong><br/><br/>Para mí representa un arma de rebeldía y revolución que toma como punto blanco el canon de belleza, la cualificación frente al físico, la cosificación de las mujeres, etc. ¿Es necesario usar el hijab para estar en contra de todo lo mencionado? Obviamente, no. Cada una tiene su vivencia desde su perspectiva, pero el feminismo occidental cojea cuando deja de lado a la mujer musulmana por elegir vestirse como quiere, rompiendo así con una de las bases del feminismo. Creo que la mujer musulmana que utiliza hijab está fuertemente discriminada por otras mujeres y se la cuestiona de más con respecto a su uso, dando por hecho que lo hace por alguien (generalmente un hombre) o sin saber lo que es o conlleva.<br/><br/>También he de decir que en las fotos se me ve practicando algún deporte o en lugares poco comunes “para una musulmana” y esa parte del proyecto es una crítica a la comunidad musulmana. Ésta critica (y no de forma constructiva) todo lo que una mujer hijabi hace o dice. Puedo practicar basket y llevar hijab, puedo montar en bici y seguir siendo musulmana…<br/><br/>Personalmente, he tenido una relación con el hijab muy intensa: lo llevé durante unos 5 años, y a muchos ratos lo amaba y otros tantos lo odiaba. Aún así fue igual de liberador ponérmelo que quitármelo.<br/><br/><strong>—Tú llevabas hijab, sin embargo en tus fotos usas niqab, ¿por qué?, ¿qué quieres mostrar?</strong><br/><br/>Es algo totalmente consciente. La razón es que el niqab genera mucho más impacto, porque cubre la cara dejando al descubierto sólo los ojos. Sabiendo el poder expresivo que estos pueden tener en una fotografía, lo mucho que pueden decir sin pronunciar ni una palabra, pensé que provocaría sensaciones. No busco polémicas.<br/><br/>Por otro lado, fusionado con los dilemas por los que surgió el proyecto, refleja esa falta de identidad, el no saber muy bien quién eres y no estar segura de querer mostrarte al mundo de primeras.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Siguiendo a Andrea, la entrevista es buena, tiene sentido en Pikara y no tiene por qu&eacute; gustarnos lo que contesta la entrevistada (a m&iacute;, por si os interesa, me gusta leerla, como tambi&eacute;n me gust&oacute; entrevistar a Amarna Miller). No es tan dif&iacute;cil de entender que de eso trata el periodismo. Tampoco es dif&iacute;cil de entender que El Azrik hace una propuesta art&iacute;stica de significado abierto, y que no s&oacute;lo no hace proselitismo del hiyab sino que cuenta que ha tenido una relaci&oacute;n contradictoria con &eacute;l y ha decidido no usarlo. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://twitter.com/carmen_pacheco/status/1011662663687000064" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hay quien lo ha entendido</a>. Pero en Twitter la mayor&iacute;a de tuits dicen b&aacute;sicamente esto:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Sois unas sinvergüenzas <bbtanchor id="211902632"/><bbtanchor id="211902632"/><a href="https://twitter.com/pikaramagazine" class="twitter-atreply pretty-link js-nav" data-mentioned-user-id="211902632"><s>@</s><strong>pikaramagazine</strong></a> diciendo que el hiyab es un arma de rebeldía cuando están encarcelando a mujeres en Irán por quitárselo. También sois unas ignorantes porque la imposición del hiyab precisamente es PORQUE COSIFICAN A LA MUJER. <br/><br/>Con lo que están viviendo las iraníes que <bbtanchor id="211902632"/><bbtanchor id="211902632"/><a href="https://twitter.com/pikaramagazine" class="twitter-atreply pretty-link js-nav" data-mentioned-user-id="211902632"><s>@</s><strong>pikaramagazine</strong></a> publique basura provelo y, aun así, haya quién dude de que esa publicación tiene de feminista lo que Rouco Varela dice mucho de cómo están algunas cabezas<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Somos unas sinverg&uuml;enzas, unas subnormales y unas zumbadas (sic.) por escuchar a una mujer espa&ntilde;ola de origen marroqu&iacute; (a ella tambi&eacute;n se la insulta con calificativos similares) que expresa a trav&eacute;s de la fotograf&iacute;a su vivencia y su discurso sobre el hiyab en su contexto particular. Nos mandan fotos de chicas en minifalda en Ir&aacute;n y en Afganist&aacute;n en los a&ntilde;os 70, <strong>comparan a Iman con una miembro del Daesh, dicen que lo pr&oacute;ximo es justificar la ablaci&oacute;n y que estamos promoviendo el salafismo y el wahabismo</strong> (me gustar&iacute;a saber qu&eacute; opinan los wahab&iacute;es de Im&aacute;n fumando y luciendo su cabellera rizada o practicando deporte con el niqab). <strong>Las mujeres musulmanas son v&iacute;ctimas de su religi&oacute;n y quien intenta desmontar ese estereotipo es una terrorista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mejor mirar a Ir&aacute;n que preocuparnos por la realidad que denuncian las asociaciones de mujeres musulmanas: que en Espa&ntilde;a se discrimina a las mujeres con hiyab en el acceso al empleo, a la vivienda o a la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as nos hicimos eco de <a href="http://www.publico.es/tremending/2018/06/23/el-indignante-hilo-sobre-el-racismo-hacia-una-chica-con-hijab-en-una-entrevista-de-trabajo-estamos-buscando-a-gente-con-el-pelo-descubierto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la denuncia de la fot&oacute;grafa y periodista Laila Serroukh</a>, que acudi&oacute; a una entrevista de trabajo y la despacharon en cuanto vieron su hiyab. Ella replic&oacute; que en la foto del curr&iacute;culum ya se ve&iacute;a que usaba pa&ntilde;uelo y le contestaron: &ldquo;Esper&aacute;bamos que fueras una de esas chicas marroqu&iacute;es que est&aacute;n dispuestas a quitarse el velo por trabajo&rdquo;. Laia Serroukh, como Iman El Azrik, es espa&ntilde;ola. Sigamos mirando a Ir&aacute;n. &iquest;No es eso lo que hacen Trump y Netanyahu? <strong>Sigamos hablando de ayatollahs en vez de sumarnos a las denuncias contra los capataces que abusan sexualmente de las jornaleras de la fresa en Huelva.</strong><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/06/ni-fresas-ni-presas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> las jornaleras de la fresa en Huelva.</a>
    </p><p class="article-text">
        En el Facebook de Pikara mucha gente se solidariz&oacute; con Serroukh, pero otra mucha se puso a debatir sobre si el hiyab es violencia machista o no, si es comparable a la exigencia de depilarse o de llevar tacones&hellip; Incluso hubo quien dijo: &ldquo;Opino que no deber&iacute;an llevarlo, por ser absoluta y asquerosamente machista. Yo soy una de esas clientes que no soporta ver a una mujer oprimida voluntariamente. Menudo ejemplo&rdquo;. Ante esos mensajes, primero doy gracias a la vida por que &lsquo;El har&eacute;n de occidente&rsquo; (<em>spoiler</em>: es la talla 38) de F&aacute;tima Mernissi fuera mi primera lectura feminista. Luego recuerdo<a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/09/con-el-banador-hemos-topado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el art&iacute;culo de Brigitte Vasallo</a> ante la pol&eacute;mica del llamado burkini. Reproduzco algunos fragmentos:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Una buena parte de los feminismos se han enmarañado en alimentar la serpiente con debates fuera de lugar sobre el mal llamado burkini, en vez de articularse con las compañeras agredidas. ¿Por qué hemos empleado tantas horas en analizar a las agredidas y a sus cuerpos? Voy a intentar explicar por qué <strong>el debate forma parte de la agresión misma.</strong><br/><br/>(...)<br/><br/>Lo afirmo: en un contexto de desigualdad y violencia, las no-musulmanas no debemos seguir cuestionando las estrategias de las musulmanas para sobrevivir en esa desigualdad y violencia. <strong>Nadie nos está pidiendo la opinión, sino que estamos ejerciendo nuestro poder para exigir a las demás que se justifiquen ante nosotras,</strong> que nos pidan permiso para así poder decidir, regiamente, si lo otorgamos o no. Sin embargo, somos las primeras en reclamar a los hombres que se revisen los privilegios antes de opinar sobre las estrategias de las mujeres. ¿Cómo nos resuena cuando, ante una agresión machista, salen algunos hombres a cuestionar la ropa de las mujeres, que si la falda era muy corta o, por el contrario, que si con esas pintas es “normal” ser agredida? Pues echad cuentas a cómo resuenan nuestros debates sobre los cuerpos ajenos.<br/><br/>(...)<br/><br/>Los debates en las redes, ensordecedores, han demostrado una vez más quién creemos que es el sujeto y quién el objeto, a qué voces no damos valor alguno, y a qué mujeres no reconocemos como mujeres, sino como puras sombras inertes de hombres manipuladores. Si el feminismo no nos ha enseñado que las mujeres somos sujetos de nuestras propias vidas y no solo apéndices, no entiendo qué nos ha enseñado. <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        As&iacute; seguimos. Tengo pocas ganas de hacer pedagog&iacute;a, entre otras cosas porque quiero que mi papel sea de escucha, de aprendizaje y, si acaso, de mediadora para difundir esos discursos que intentan tapar las poseedoras de la verdad absoluta. Porque reconozco mi ignorancia, m&aacute;s all&aacute; de haber le&iacute;do a Mernissi y Marjane Satrapi (es que los <em>mansplainers</em> y <em>womansplainer</em> de Twitter tambi&eacute;n nos mandan leer &lsquo;Pers&eacute;polis&rsquo;). Pero s&iacute; quiero subrayar que el contexto es fundamental, y eso no es relativismo cultural. <strong>El acto de ponerse el pa&ntilde;uelo no tiene el mismo significado ni las mismas consecuencias en Ir&aacute;n, en Espa&ntilde;a o en Palestina, y en realidad, esa afirmaci&oacute;n ya es de brocha gorda, porque en una misma ciudad, como la m&iacute;a, conviven mujeres que se enfrentan a su comunidad por no llevar hiyab y no hacer Ramad&aacute;n, con mujeres que deciden empezar a usar pa&ntilde;uelo como afirmaci&oacute;n cultural y religiosa ante una sociedad islam&oacute;foba</strong> que las criminaliza o victimiza.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro colaborador Asier Santamari(c)a escribi&oacute; lo siguiente en los comentarios en Facebook sobre la entrevista a Iman El Azrik:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">El hijab es un elemento perteneciente a su cultura y es suya la libertad de reinterpretarlo. Si les quitas ese derecho, estas ejerciendo violencia simbólica. Me encanta que seamos feministas blancas las que tengamos la capacidad para ver el significado "objetivo" de elementos culturales de grupos racializados. Y no ellas, a las que pertenecen. Muchas feministas me dicen que los tacones también son intrínsecamente cosificadores y opresivos. A mí, como maricón, me empoderan. <strong>Tú lo llamas relativismo cultural. Yo lo llamo violencia de representatividad.</strong><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Santamari(c)a, por cierto, acaba de publicar <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/06/sobre-banderas-y-dioptrias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> en Pikara en el que nos alerta sobre el uso del Orgullo para apuntalar el homonacionalismo (la estrategia de los Estados de instrumentalizar los derechos de las personas LGTBIQ+ para promover pol&iacute;ticas y discursos racistas y xen&oacute;fobos):  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">“Cada vez me doy más cuenta de que el Pride nos invita a pensar que el heteropatriarcado ha abierto sus fronteras, cuando lo único que ha hecho ha sido desplazarlas a Chechenia, Siria o Melilla. Ya no somos periferia. Ahora nos dejan ser centro. Extremo centro. Que se lo digan al AFD, el partido ultranacionalista alemán que tiene a una lesbiana de lideresa. Carrozas de extremo centro y muerte en las fronteras”.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Estar&iacute;a bien que la gente que tan preocupada se muestra por la situaci&oacute;n de las mujeres en Ir&aacute;n, reflexionase tambi&eacute;n sobre <strong>el uso de la islamofobia y el homonacionalismo para sostener la ocupaci&oacute;n israel&iacute; en los territorios palestinos,</strong> y c&oacute;mo el imaginario que marca a las mujeres con hiyab como sumisas y alienadas impide a muchas personas reconocer los liderazgos y los activismos de las mujeres en contextos distintos.
    </p><p class="article-text">
        Anteayer, cuando empec&eacute; a escribir este art&iacute;culo &mdash;que dej&eacute; en cuarentena hasta hablar con Iman y que me dijera que est&aacute; fuerte, que ya sab&iacute;a que en Espa&ntilde;a hay ese discurso c&iacute;nico y discriminatorio y que no caigamos en la tentaci&oacute;n de la autocensura&mdash; le&iacute; en Facebook <a href="https://www.facebook.com/wadi.ndaghestani/posts/2217793721580870" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un potente mensaje de Wadia N-Duhni, activista espa&ntilde;ola de origen sirio, dirigido a las feministas euroblancas y coloniales que niegan a las feministas isl&aacute;micas</a>. Os invito a leerlo y rumiarlo, pero en este art&iacute;culo me quedo con la biograf&iacute;a que he encontrado de Wadia N-Duhni en Diario 16, en la que se declara <strong>en guerra contra &ldquo;los  musulmachos (machirulos que usan la religi&oacute;n ileg&iacute;timamente para usurpar nuestros leg&iacute;timos derechos cor&aacute;nicos), extremismos laicos (que practican la Inquisici&oacute;n a la inversa, y pretenden quemarnos en la hoguera por creer en Dios y practicar nuestra fe), y feminismos coloniales (que lapidan nuestra capacidad de empoderamiento y emancipaci&oacute;n en nuestro propio contexto religioso y cultural)&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Y termino compartiendo este v&iacute;deo de Laila Serroukh, que ha utilizado la situaci&oacute;n de islamofobia que vivi&oacute; para lanzar una campa&ntilde;a contra todas las discriminaciones laborales, ya est&eacute;n motivadas por el sexismo, el racismo, la xenofobia, la gitanofobia, la islamofobia, las LGTBfobias o cualquier otro sistema de poder. Iman, Laila, Wadia, no son las otras. Estamos juntas contra los discursos del odio, o al menos yo quiero estar junto a ellas. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Flaila.serroukh.5%2Fvideos%2F2089161551299282%2F&amp;show_text=0&amp;width=560" width="560" height="315" scrolling="no" frameborder="0" allowtransparency="true" allowfullscreen="true" style="border: none; overflow: hidden;"></iframe>
    </figure><h3 class="article-text">Lee tambi&eacute;n: </h3><p class="article-text">
        Entrevista a Daniel Ahmed: <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/09/daniel-ahmed-islam-queer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El islam es queer por naturaleza&rdquo;</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos de Brigitte Vasallo <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/04/homonacionalismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Por las grietas hom&oacute;fobas del homonacionalismo&rdquo;</a> y<a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/03/la-islamofobia-de-genero-como-violencia-machista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;La islamofobia de g&eacute;nero como violencia machista&rdquo;.</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/hiyab-arrogancia_132_2048540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 17:48:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A los que miran a Irán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hiyab,Islamofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las señoras del macramé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/senoras-macrame_132_2086539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab93425a-6074-4045-b164-4ada61354912_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las señoras del macramé"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La visita de representantes de asociaciones de mujeres a la redacción de Pikara nos invita a revisar prejuicios edadistas y a preguntarnos qué saberes y activismos prestigiamos y cuáles desvalorizamos.</p></div><p class="article-text">
        Desde que en <em>Pikara Magazine</em> alquilamos un local a pie de calle para establecer nuestra redacci&oacute;n, recibimos frecuentemente visitas que nos alegran el alma. La semana pasada hubo dos muy distintas e igualmente emocionantes. El&iacute;as Kn&ouml;rr, poeta gallego de origen e island&eacute;s de adopci&oacute;n, vino a preguntarnos referencias de literatura <em>queer</em> en euskera, y nos regal&oacute;<a href="https://www.instagram.com/p/BjXc5QcDCUX/?taken-by=pikara_magazine" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una sobrecogedora actuaci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s, la redacci&oacute;n se llen&oacute; de representantes de las asociaciones de mujeres, como una actividad del Foro de Igualdad que dinamiza la Diputaci&oacute;n de Bizkaia. Treinta y pico mujeres, la mayor&iacute;a mayores de 60 a&ntilde;os, nos preguntaron con mucha curiosidad sobre nuestro proyecto, hojearon con avidez nuestras revistas en papel y les vendimos unos cuantos ejemplares:<strong> &ldquo;Os he conocido por mi hija, que es feminista y os sigue mucho&rdquo;. &ldquo;Quiero regal&aacute;rselo a mi nieta, a ver si espabila, que la veo muy atont&aacute;&rdquo;. &ldquo;Yo ya tengo toda la colecci&oacute;n; la primera me la regal&oacute; mi marido&rdquo;.</strong> Varias se comprometieron tambi&eacute;n a proponer a su asociaci&oacute;n hacerse colectivo amigo de Pikara. Las mujeres del grupo de teatro Diz-Diz de Mungia&nbsp;&mdash;el pueblo en el que estudi&eacute; secundaria e hice vida hasta los 22 a&ntilde;os&mdash; nos contaron que cada 8 de marzo hacen una lectura dramatizada del testimonio de una sobreviviente de violencia machista publicado en nuestra secci&oacute;n de libre publicaci&oacute;n, en 2011.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez, ni la &uacute;ltima, que prejuzgo la reacci&oacute;n de las mujeres mayores hacia lo que hago. Hace unas semanas me invitaron a clubs de lectura de pueblos peque&ntilde;os de Bizkaia, para comentar con sus asistentes&nbsp;&mdash;tambi&eacute;n mujeres mayores de 60 a&ntilde;os&mdash; mi libro de periodismo narrativo sobre disidencias corporales, sexuales y de g&eacute;nero, <em>10 ingobernables</em>. <strong>&iquest;Lo habr&aacute;n entendido? &iquest;Les habr&aacute; escandalizado? &iquest;Les habr&aacute; parecido una marcianada? Esas preguntas entra&ntilde;an un cuestionamiento a su capacidad intelectual, el prejuicio de que las mujeres mayores son conservadoras y que las disidencias corporales, sexuales y de g&eacute;nero son ajenas a su universo.</strong> Las respuestas fueron muy distintas: agradec&iacute;an haber aprendido mucho, tanto de realidades que no conoc&iacute;an, como la intersexualidad, como de realidades que reconoc&iacute;an en su d&iacute;a a d&iacute;a, como la gordofobia. La que m&aacute;s resistencias mostr&oacute;, me cont&oacute; despu&eacute;s que lo est&aacute; pasando mal porque su hija acaba de tener un beb&eacute; con su pareja mujer, y est&aacute; asistiendo al peso del heterosexismo sobre las familias homoparentales.
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; entonces de <a href="http://gentedigital.es/comunidad/anderiza/2018/03/09/cuatro-columnas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la columna del escritor Ander Izagirre en El Diario Vasco titulada &lsquo;Se&ntilde;oras&rsquo;</a>. Empezaba recriminando a un cr&iacute;tico cultural que tuitease con sorna sobre la escena de unas se&ntilde;oras mayores haciendo cola para ver una pel&iacute;cula sobre el colonialismo en &Aacute;frica. A partir de su experiencia dando una charla en una asociaci&oacute;n de personas mayores, Izagirre sacaba la siguiente conclusi&oacute;n-lecci&oacute;n: <strong>&ldquo;No conozco ning&uacute;n p&uacute;blico m&aacute;s interesado, activo y exigente que estos se&ntilde;ores y estas se&ntilde;oras, sea cual sea el tema, y me apunto su lecci&oacute;n discreta: prejuzgar poco, preguntar mucho&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pese a que la <a href="http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/analisisfeminista/sororidad.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sororidad</a>&nbsp;es, a priori, uno de los principios b&aacute;sicos del feminismo, este movimiento social tampoco est&aacute; exento de incurrir en la desvalorizaci&oacute;n de las mujeres mayores. Entre nuestros referentes te&oacute;ricos, pol&iacute;ticos y vitales hay mujeres septuagenarias y octogenarias como <a href="http://www.pikaramagazine.com/2014/07/tell-us-federici/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silvia Federici</a>, <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/04/dolores-juliano-tomar-la-palabra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dolores Juliano</a>, <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/11/angela-davis/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Angela Davis </a>o Lidia Falc&oacute;n. Mujeres con una trayectoria pol&iacute;tica y acad&eacute;mica reconocida. &iquest;Pero <strong>c&oacute;mo percibimos a las mujeres mayores sin curr&iacute;culum conocido? &iquest;A las amas de casa, a las viudas, a las mujeres rurales? &iquest;Qu&eacute; sabemos de la actividad de sus asociaciones y qu&eacute; valor le damos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de una vez he escuchado a feministas referirse a las mujeres de asociaciones socioculturales, con cierto desd&eacute;n o al menos condescendencia, como &ldquo;las del macram&eacute;&rdquo;. En ese sambenito subyace <strong>la idea de que, mientras los colectivos feministas hacen pol&iacute;tica, estas otras asociaciones se limitan a poco m&aacute;s que organizar cursillos de costura.</strong> Las periodistas feministas cuestionamos la tendencia dentro de los medios de jerarquizar entre secciones duras (pol&iacute;tica, econom&iacute;a, internacional) y blandas (sociedad y cultura). Lo duro se relaciona con el poder, pol&iacute;tico y simb&oacute;lico; lo blando es lo accesorio, de segundo orden. En coherencia, ser&iacute;a interesante cuestionar tambi&eacute;n qu&eacute; actividades sociales gozan de prestigio, qu&eacute; entendemos por activismo o por militancia. Habr&aacute; quien diga que reunirse a hacer macram&eacute; o teatro no es pol&iacute;tica sino ocio. &iquest;Aplicamos entonces la misma vara de medir a un colectivo cuya principal actividad sea organizar fiestas transfeministas?
    </p><p class="article-text">
        No me interesa ahora entrar en el denso debate sobre qu&eacute; es pol&iacute;tico y qu&eacute; no, qu&eacute; es transformador y qu&eacute; no, qu&eacute; es transgresor y qu&eacute; no. Por lo pronto, quiero expresar esa inquietud y reconocer mi ignorancia y mi falta de conexi&oacute;n con lo que se mueve en esas asociaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A cu&aacute;ntas mujeres les ha cambiado la vida reunirse con otras mujeres de su pueblo? &iquest;Qu&eacute; impacto ha tenido ese empoderamiento en sus familias y en sus barrios?</strong> &iquest;Sabemos c&oacute;mo intervienen cuando identifican que una mujer de la asociaci&oacute;n vive una situaci&oacute;n de maltrato? &iquest;Qu&eacute; mandatos sociales desobedecen? &iquest;Hay suficiente di&aacute;logo y reconocimiento mutuo entre ellas y las feministas j&oacute;venes de su pueblo? &iquest;Son muy distintas las agendas de unas y de otras; se podr&iacute;an enriquecer mutuamente? Siempre recuerdo a una se&ntilde;ora que, en una presentaci&oacute;n de <em>Pikara</em> en papel, me dijo que estaba muy interesante todo lo que contaba sobre sexualidad o identidades, pero que su principal preocupaci&oacute;n era c&oacute;mo sostener a su familia con un hijo desempleado de larga duraci&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Estamos preparando el pr&oacute;ximo anuario de <em>Pikara</em> en papel y, si en el n&uacute;mero 5 el tema motor era el juego, en <a href="https://www.verkami.com/projects/20754-pikara-magazine-en-papel-n%C2%BA6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el n&uacute;mero 6, bajo el lema #TejerSinPatr&oacute;n</a>, hablamos no s&oacute;lo de la importancia de las redes sino tambi&eacute;n de la transmisi&oacute;n de saberes y el reconocimiento a los conocimientos despreciados en la cultura patriarcal. <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/06/ganchillo-la-ciencia-se-teje-con-las-manos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vane Calero Blanco y Yasmina Elhamdi Garc&iacute;a argumentaron en un art&iacute;culo </a>por qu&eacute;<strong> el ganchillo &ldquo;es una pr&aacute;ctica subversiva por s&iacute; misma. Una t&eacute;cnica que en su aparente sencillez esconde dominio de las matem&aacute;ticas, adem&aacute;s de memoria, historia, tradici&oacute;n y cuidado&rdquo;.</strong> El ganchillo, los bolillos, el punto de cruz, la cester&iacute;a, son parte de nuestro patrimonio cultural, que se empobrece y se pierde debido a esa desvalorizaci&oacute;n. La pr&aacute;ctica de tejer en grupo ha sido tradicionalmente un espacio en el que las mujeres compart&iacute;an y tramaban mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se me ocurri&oacute; escribir este art&iacute;culo, ca&iacute; en la cuenta de que ni siquiera tengo muy claro qu&eacute; es el macram&eacute;. Lo busqu&eacute; en Google. Tambi&eacute;n volv&iacute; a sentir pesar por no haber llegado a aprender a hacer punto con mi abuela. De ni&ntilde;a s&oacute;lo alcanc&eacute; a tejer un pareo para la Barbie. Luego me hice feminista y cambi&eacute; de intereses. Pero bueno, nunca es tarde.
    </p><h3 class="article-text">Lee tambi&eacute;n:&nbsp;</h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/02/sangre-fucsia-senoras-mayores-que-hacen-cosas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Se&ntilde;oras mayores que hacen cosas</a>. Podcast de <em>Sangre Fucsia</em>.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/06/ganchillo-la-ciencia-se-teje-con-las-manos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ganchillo: la ciencia se teje con las manos</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/03/hollywood-relega-a-las-mujeres-mayores-al-fuera-de-campo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hollywood relega a las mujeres mayores al fuera de campo</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/04/anna-freixas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sin reglas, la vida despu&eacute;s de los 50. Entrevista a Anna Freixas</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/04/babayagas-residencia-feministas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Babayagas: juntas los a&ntilde;os no pesan</a>, sobre una casa para mujeres mayores autogestionada y feminista en Par&iacute;s.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/03/la-rebelion-de-las-menopausicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La rebeli&oacute;n de las menop&aacute;usicas</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="https://www.verkami.com/projects/20754-pikara-magazine-en-papel-n%C2%BA6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y, sobre todo, encarga ya tu n&uacute;mero 6 de Pikara en papel.&nbsp;</a>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/senoras-macrame_132_2086539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jun 2018 19:34:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las señoras del macramé]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asociaciones,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿A quién le importa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/importa_132_2116787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17482a61-13e4-40a3-897b-25bfed06b905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A quién le importa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Igual que la última edición de Operación Triunfo, Fama ¡a bailar! ofrece ciertas bocanadas de aire fresco que resquebrajan el dualismo de género y la heteronorma</p><p class="subtitle">En el especial dedicado al acoso escolar, en cambio, se evitó hablar de LGTBfobia y la presentadora despachó el tema con una muestra de homofobia liberal</p></div><p class="article-text">
        De ni&ntilde;a quer&iacute;a ser bailarina o peluquera. Cualquiera que conozca mi aburrido pelo, resultado de mi falta de destreza con la cera, entender&aacute; que lo de peluquera era por socializaci&oacute;n de g&eacute;nero. Lo de bailarina, en cambio, es vocaci&oacute;n frustrada. La danza es, desde que tengo uso de raz&oacute;n, una de las cosas que m&aacute;s feliz me hace en la vida. A los cinco-seis a&ntilde;os, me tomaba muy en serio las clases de ballet: el ritual de hacerme el mo&ntilde;o, el empe&ntilde;o bald&iacute;o en lograr hacer el <em>espagat</em>, el entusiasmo con el que ensayaba el <em>gran jet&eacute;</em> y las piruetas en el sal&oacute;n de casa y en cada paseo con mi familia por el campo. Se ve que no ten&iacute;a ni condiciones f&iacute;sicas ni demasiada gracia, porque cuando por fin (creo que a los ocho a&ntilde;os) me tocaba pasar al grupo de las mayores y cumplir mi sue&ntilde;o de bailar con puntas y tut&uacute; &lsquo;El lago de los cisnes&rsquo;, la profesora decidi&oacute; que no, que ten&iacute;a que seguir un a&ntilde;o m&aacute;s en el grupo infantil. &iquest;Conoc&eacute;is a alguien m&aacute;s a quien le hayan hecho repetir ballet?
    </p><p class="article-text">
        Ser&eacute; patosa pero tengo dignidad. Reaccion&eacute; a tama&ntilde;a humillaci&oacute;n dejando la escuela e iniciando mi carrera como la bailarina <em>amateur</em> m&aacute;s vers&aacute;til que hay&aacute;is conocido. A lo largo de mis restantes 25 a&ntilde;os he practicado baile moderno, danza contempor&aacute;nea, danzas tradicionales vascas, danza oriental, jazz-funky, hip-hop, danza africana, danza afrocubana, un intensivo de bachata, y alguna clase puntual de <em>contact</em>, de salsa cubana y de <em>reggaeton</em>.
    </p><p class="article-text">
        Os cuento todo esto para que entend&aacute;is mi adicci&oacute;n televisiva a Fama &iexcl;a bailar! Doy gracias a la barrera arquitect&oacute;nica por la que s&oacute;lo pod&iacute;amos contratar internet con Movistar. Hace ocho a&ntilde;os segu&iacute; dos o tres ediciones con fervor cuando se emit&iacute;a en la sobremesa de Cuatro. Me dispuse a ver el regreso de este concurso de talentos con cierto complejo de treinta&ntilde;era, y me est&aacute; encantando. Si en las primeras ediciones hab&iacute;a una profesora de l&iacute;rico, uno de funky y otro de hip-hop, <strong>este a&ntilde;o se ha introducido con fuerza la danza contempor&aacute;nea &mdash;recordando, por cierto, que sus impulsoras fueron mujeres, como Isadora Duncan&mdash; y casi todo el profesorado hibrida estilos e incluye nuevos como el house o el trap</strong><em>house</em><em>trap</em>. El resultado es m&aacute;s estimulante para quienes apreciamos la danza como expresi&oacute;n art&iacute;stica y no como mera rutina coreogr&aacute;fica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Poco a poco he ido cediendo al pudor y me he convertido en una fan desacomplejada: sigo al profesorado en Instagram, en casa votamos para salvar a nuestras nominadas preferidas &mdash;perdimos a Julia y a Fran; no pudimos votar para que volviera <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Kz3SsUvdMTg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bel&eacute;n</a> porque est&aacute; de gira con Dua Lipa y no quiere saber nada de un concurso que la expuls&oacute; la primera semana pese a ser de las mejores&mdash;. Pero es un fanatismo solitario-en pareja porque s&oacute;lo conozco a otras dos personas que vean el programa. &ldquo;Ah, &iquest;pero Fama todav&iacute;a existe?&rdquo;, me pregunta el resto del mundo. La ventaja de ser comunicadora es que siempre encuentro la v&iacute;a de hablar de lo que me apetece. Y esta semana tengo percha: el 17 de mayo es el D&iacute;a Internacional contra la LGTBfobia.
    </p><h3 class="article-text">Abajo el dualismo</h3><p class="article-text">
        Si hace unos meses la gente justificaba su adicci&oacute;n a Operaci&oacute;n Triunfo destacando las perlas feministas de Amaia, el beso entre Agoney y Raoul, o el novio trans de Marina, ahora soy yo la que me veo haciendo proselitismo de Fama tirando de argumentos similares. Pero hay uno de peso: <strong>si hasta ahora las y los bailarines concursaban en parejas mixtas (hombre-mujer)</strong> y, por tanto, cada concursante, ante la expulsi&oacute;n de su pareja, ten&iacute;a que retar a una persona del mismo sexo para volver a formar una pareja mixta,<strong> una de las novedades de esta edici&oacute;n ha sido dar portazo al dualismo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el principio hay parejas de chicos, de chicas y de chico-chica, y cuando las parejas se rompen, la que tiene que retar tampoco tiene condicionantes de g&eacute;nero, y suele pensar en la persona con la que mejor se entiende, a la que m&aacute;s admira o a la que tiene una pareja m&aacute;s &ldquo;d&eacute;bil&rdquo;. El resultado es interesante, porque implica disfrutar de <strong>coreograf&iacute;as en las que hay sensualidad entre hombres o en las que las mujeres se levantan unas a las otras en vigorosos port&eacute;s</strong><em>port&eacute;s</em>. De hecho, las coreograf&iacute;as m&aacute;s f&iacute;sicas y arriesgadas son las crean sin distinciones de g&eacute;nero Carla Cervantes y Sandra Egido. Cuando Julia fue expulsada por segunda vez y Oriana pas&oacute; a ser pareja de Kino, la coreo que hab&iacute;an pensado para ellas pas&oacute; a ser asumida por Kino sin hacer cambios, con tacones incluidos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Visibilidad marica vs. invisibilidad l&eacute;sbica</h3><p class="article-text">
        Cuando Ruth Prim le pidi&oacute; a Kino que transmitiera atracci&oacute;n por su pareja de entonces, Lidia, &eacute;ste respondi&oacute; en susurros, con timidez pero con desparpajo: &ldquo;&iexcl;Es que yo soy mariquita!&rdquo;. Cuando entr&oacute; un nuevo concursante y a Adri&aacute;n casi le dio un infarto, Paula V&aacute;zquez le pregunt&oacute; qui&eacute;n es ese Manu y &eacute;l contest&oacute;: &ldquo;&iexcl;Mi novio!&rdquo; Andoni habla en femenino a Valero. Raymond le dice a Pablo que la coreo de esta semana es &ldquo;muy maric&oacute;n&rdquo;. Fran baila Britney Spears <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wIu7y7fH2PA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as&iacute;</a>. Frente a la plumafobia demoledora que muestra First Dates, los concursantes y profesores de Fama parecen romper el cors&eacute; de la masculinidad y la heterosexualidad obligatorias.
    </p><p class="article-text">
        Lo de las mujeres es otro cantar. Ninguna concursante con novia, ninguna <em>butch</em>, ninguna alusi&oacute;n al lesbianismo ni a la bisexualidad. Salvo &mdash;tal vez me haya agarrado a esto sin fundamento&mdash; un comentario pillado al vuelo sobre que a Julia le gusta Claudia, &iquest;s&oacute;lo como pareja potencial de baile?, y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=MQSoQFxbA44&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el sugerente solo de Claudia con Luc&iacute;a mir&aacute;ndola en una silla.</a> De anteriores Fama s&oacute;lo extra&ntilde;o a alguien como Yurena, que en 2009 contribuy&oacute; al despertar l&eacute;sbico de m&aacute;s de una, y lidi&oacute; con los intentos de domesticarla con una feminidad impostada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Cuando se supo que dos de las profesoras, Carla y Sandra, eran pareja profesional y trabajar&iacute;an en t&aacute;ndem, alg&uacute;n periodista las compar&oacute; con los Javis de Operaci&oacute;n Triunfo. Ellas respondieron que no saben qui&eacute;nes son<strong> los Javis</strong>. Pero, mientras &eacute;stos <strong>hablaban de s&iacute; mismos como novios y charlaban con los triunfitos sobre bullying homof&oacute;bico</strong><em>bullying</em>, entre otras cuestiones, <strong>Carla Cervantes y Sandra Egido han evitado explicitar su relaci&oacute;n de pareja</strong> (una muestra: mirad c&oacute;mo cuentan <a href="https://www.youtube.com/watch?v=cTwlsppnqSM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el minuto 13 de este v&iacute;deo</a> c&oacute;mo se conocieron) <strong>o mucho menos hablar de lesbofobia.</strong> Nos conformamos con sus fotos en el Instagram, con sus l&aacute;grimas cuando Adri&aacute;n y Wondi bailaron la primera coreo que crearon juntas en China, su forma de completar las frases durante las valoraciones y sus ojitos de enamoradas cuando una de las dos se emociona. Nada que exigir (<a href="https://www.eldiario.es/pikara/Lesbianismo-media-voz_6_232786753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi compi Andrea Momoitio dir&iacute;a que s&iacute;</a>), pero una vez m&aacute;s, como ocurri&oacute; en Operaci&oacute;n Triunfo, el orgullo gay contrasta con la invisibilidad l&eacute;sbica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">La homofobia liberal</h3><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n le importa si hay lesbianas en Fama?, te preguntar&aacute;s, querida o querido hetero. Pues a m&iacute; y a las lesbianas, bisexuales y pansexuales de mi generaci&oacute;n y de las anteriores, que hemos ido descifrando el lesbianismo cual detectives en ese oc&eacute;ano de hormig&oacute;n que es la invisibilidad. En las canciones de Mecano &mdash; &ldquo;Te dije, nena dame un beso, t&uacute; contestaste que no&rdquo;, cantaba Ana Torroja, y yo sent&iacute;a un gusanillo raro&mdash;, en la pluma de Rosana Arbelo, en la escena de Sigourney Weaver en bragas en Alien o en las novelas de Luc&iacute;a Etxebarria.
    </p><p class="article-text">
        Lo explica la escritora Gema Nieto en este hilo:
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/995991557332520960?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/995991560285294595?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Se llama homofobia liberal a esa que dice no tener ning&uacute;n problema con la homosexualidad, mientras la relega al &aacute;mbito de lo &iacute;ntimo y privado. <strong>No es lo que haga en mi cama, es qui&eacute;n soy: es a qui&eacute;n amo, a qui&eacute;n deseo, qu&eacute; familia quiero formar, c&oacute;mo me relaciono con mi cuerpo y con mi comunidad.</strong> Es parte de mi identidad, como ser vasca de origen gallego y leon&eacute;s, como ser periodista, como ser de izquierda. En una sociedad que promueve la heterosexualidad obligatoria mientras &lsquo;tolera&rsquo; a quienes nos desviamos de ella, la homosexualidad, como bien explica Gema, no es s&oacute;lo orientaci&oacute;n sexual, es el ejercicio de autodeterminaci&oacute;n de quienes nadamos a contracorriente. &ldquo;La homofobia liberal es quiz&aacute;s la m&aacute;s insidiosa, ya que disfrazada de comprensi&oacute;n, simpat&iacute;a y sobre todo de una tolerancia mal entendida, alimenta la ra&iacute;z misma de la discriminaci&oacute;n&rdquo;, leo e<a href="http://blog.moscasdecolores.com/es/opinion/homofobia-liberal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n el blog La mosca de colores.</a>
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n clara de homofobia liberal se vivi&oacute; el 2 de mayo en Fama, en el programa dedicado al D&iacute;a Internacional contra el Bullying. Fue un programa edulcorado, llenaron el plat&oacute; de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, y pusieron a les participantes v&iacute;deos de sus familiares. No hubo apenas alusi&oacute;n al acoso escolar y el profesorado no se moj&oacute; tampoco. <strong>Iker Karrera emplaz&oacute; a los padres a que dejen que sus ni&ntilde;os varones bailen, sin explicitar que esa resistencia es consecuencia de la homofobia y la misoginia que seguro que &eacute;l conoce bien, y que si muchos ni&ntilde;os desisten es porque el acoso homof&oacute;bico les resulta insorportable.</strong> Solo en un momento, Paula V&aacute;zquez pregunt&oacute; a bocajarro y con muy poco tacto a les participantes si hab&iacute;an sufrido bullying. &ldquo;Venga, &iquest;alg&uacute;n valiente se anima a contarlo?&rdquo;. Creo que solo Esther y Andoni levantaron la mano. Paula dio la palabra a Andoni. El di&aacute;logo fue algo as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Por qu&eacute; sufriste <em>bullying</em>?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Porque soy gay &mdash;contest&oacute; serio y rotundo&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;S&iacute;? &iquest;No ser&iacute;a tambi&eacute;n por ser un ni&ntilde;o que baila?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No. Me acosaban por ser gay &mdash; de nuevo, firmeza y aplomo.
    </p><p class="article-text">
        Paula V&aacute;zquez, visiblemente inc&oacute;moda, lo despach&oacute; diciendo que eso en el siglo XXI es algo obsoleto y que a nadie le importa lo que cada quien haga en su vida privada. &iquest;Acaso cree que a un ni&ntilde;o le insultan en el cole llam&aacute;ndole mariquita porque molesta lo que haga en su vida privada? Ser marica, ser bollera, no va de preferencias &iacute;ntimas: es, al menos mientras se siga imponiendo la heterosexualidad como norma, expresi&oacute;n de g&eacute;nero, disidencia, desobediencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Importa que un concursante tenga novio o que dos profesoras sean pareja porque seguimos sedientas de referentes.</strong> Porque tenemos derecho a vernos en la literatura, en la m&uacute;sica, en la televisi&oacute;n, a no sentirnos negadas. <strong>Importa que Andoni dijera que fue acosado por gay e importa que en Fama no se haya pronunciado a&uacute;n la palabra lesbiana, porque necesitamos nombrarnos.</strong> Necesitamos tambi&eacute;n nombrar la homofobia y esas otras palabras que la RAE no reconoce (<a href="https://www.fundeu.es/recomendacion/lgtbfobia-junto-y-con-mayuscula-en-las-siglas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Fund&eacute;u s&iacute;</a>): lesbofobia, bifobia, transfobia. Operaci&oacute;n Triunfo y Fama son en parte b&aacute;lsamo y en parte recordatorio de que la visibilidad LGTB sigue siendo excepci&oacute;n en la cultura de masas, especialmente en lo que se refiere a la L, la T y la B; no te digo ya la I. Y que la relaci&oacute;n entre LGTBIfobia, sexismo, misoginia y dominaci&oacute;n patriarcal siguen sin entenderse.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya queda menos. Mientras tanto, seguimos bailando.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Bola extra de fervor famero:</h3><p class="article-text">
        <em>Mi pareja preferida:</em> Adri&aacute;n y Wondi
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo mejor de Fama:</em> El profesorado. Quiero ir de fiesta con Iker y Raymond. Carla me parece una diosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo peor de Fama:</em> La direcci&oacute;n jer&aacute;rquica de Igor Yebra; el programa gana cuando no est&aacute;. Y tragar las actuaciones de gente como &Aacute;lvaro Soler.
    </p><p class="article-text">
        <em>Un momentazo:</em> Paula V&aacute;zquez terminando el programa del 26 de abril con estas palabras: &ldquo;No es no, y yo s&iacute; te creo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Lee tambi&eacute;n: </h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>'<a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/02/hasta-luego-maricarmen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hasta luego, Maricarmen</a>', sobre el origen y significado del insulto 'marica'</li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/12/jordan-gray/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Entrevista a Jordan Gray, la primera cantante trans de la versi&oacute;n brit&aacute;nica de &lsquo;La Voz&rsquo;</a></li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/04/rose-troche-lesbianas-audiencia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Entrevista a Rose Troche, creadora de pel&iacute;culas y series l&eacute;sbicas como Go Fish y The L Word</a></li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/12/estas-confundido/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">'Est&aacute;s confundido'</a>, conversaci&oacute;n sobre bisexualidad con mi peluquero</li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/04/dialogo-intersexualidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La I est&aacute; empezando a salir del armario. Di&aacute;logo entre cinco mujeres intersexuales.</a></li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/importa_132_2116787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2018 18:46:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿A quién le importa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Operación Triunfo,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es por Nicaragua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/nicaragua_132_2150394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/761ed5bd-66ba-401e-a68a-75b055a69760_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es por Nicaragua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las marchas contra el Gobierno de Daniel Ortega no surgen sólo por la reforma de las pensiones: expresan el estallido de una generación joven ante la escalada de autoritarismo que demuestra la cruenta represión policial y paramilitar</p><p class="subtitle">La acusación de que detrás de los movimientos estudiantiles está la derecha con el apoyo de la CIA se cae por su propio peso: les mueven reivindicaciones antiimperialistas y de justicia social, como la oposición al Canal Interoceánico</p></div><p class="article-text">
        Hasta el pasado viernes, este iba a ser un art&iacute;culo sobre &lsquo;Fama &iexcl;a bailar!&rsquo;, el concurso televisivo de talentos de danza al que estoy enganchada. Estaba escribi&eacute;ndolo mentalmente cuando recib&iacute; por Facebook un ba&ntilde;o de realidad, de la mano de mis amigas nicarag&uuml;enses. Ese viernes por la tarde hora espa&ntilde;ola, se hablaba todav&iacute;a de las tres primeras v&iacute;ctimas mortales en l<a href="https://www.elsaltodiario.com/america-latina/nicaragua-muertos-no-dialogan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as protestas de j&oacute;venes universitarios que fueron reprimidas por polic&iacute;as</a>, con el apoyo de los grupos de choque de la Juventud Sandinista, que act&uacute;an motorizados y armados. Las movilizaciones iniciales respond&iacute;an a una reforma del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) que afecta a las pensiones, pero pronto supusieron una impugnaci&oacute;n m&aacute;s amplia al Gobierno de Daniel Ortega. El Centro Nicarag&uuml;ense de Derechos Humanos ha confirmado la muerte de 24 personas en las protestas en cinco d&iacute;as, <a href="https://confidencial.com.ni/quienes-son-muertos-de-las-protestas-en-nicaragua/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mayor&iacute;a chavales menores de 24 a&ntilde;os</a>. Un periodista recibi&oacute; un disparo a la cabeza mientras retransmit&iacute;a las protestas en directo por Facebook.
    </p><p class="article-text">
        Las escenas para no dormir que se han hecho virales incluyen polic&iacute;as disparando al interior de las universidades, el despliegue del ej&eacute;rcito en la ciudad de Estel&iacute;, los antimotines (antidisturbios) entrando a la Catedral de Managua para quitar los v&iacute;veres a quienes all&iacute; resist&iacute;an y la denuncia de una mujer a la que los antimotines humillaron <a href="https://www.facebook.com/Canal100Noticias/videos/1849815648659633/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oblig&aacute;ndola a desnudarse y hacer sentadillas</a>. Seg&uacute;n el peri&oacute;dico <em>La Prensa</em>, el Frente Sandinista de Liberaci&oacute;n Nacional <a href="https://www.laprensa.com.ni/2018/04/22/politica/2408190-daniel-ortega-siembra-caos-con-saqueos-de-turbas-empresas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(FSLN) est&aacute; armando no s&oacute;lo a sus juventudes sino tambi&eacute;n a pandilleros</a>, para enfrentarse a los estudiantes y protagonizar los saqueos que utiliza el Gobierno para criminalizar las protestas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n han ocurrido cosas esperanzadoras: polic&iacute;as que se suman a las protestas en varios municipios, periodistas de medios oficialistas que renuncian o que convocan huelgas, vecindarios que se organizan para no permitir saqueos en los supermercados.</strong><a href="https://www.facebook.com/IdeayVosNi/posts/1955688287794734" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polic&iacute;as que se suman a las protestas </a> Ayer ya fueron decenas de miles de personas las que se sumaron a <a href="https://confidencial.com.ni/ahora-minuto-a-minuto-la-caminata-de-miles-de-nicaraguenses-en-managua/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una gran marcha en Managua</a>, convocada inicialmente por el sector privado, y que el movimiento estudiantil autoconvocado secund&oacute; con el lema 'Juntos pero revueltos', para expresar su cr&iacute;tica al empresariado. Y, como en todo alzamiento popular, hay una imagen ic&oacute;nica: los derribos de los &aacute;rboles de la vida, tambi&eacute;n conocidos como &lsquo;chayolatas&rsquo;, las estructuras met&aacute;licas e iluminadas que Rosario &lsquo;Chayo&rsquo; Murillo (vicepresidenta y esposa de Daniel Ortega, dato relevante porque funcionan como dinast&iacute;a y se habla de &ldquo;matrimonio presidencial&rdquo;) impuso como nuevo s&iacute;mbolo patrio y que han supuesto una ingente inversi&oacute;n de dinero p&uacute;blico. En la rotonda de Ticuantepe, cerca de la capital, estudiantes han sembrado &ldquo;&aacute;rboles llenos de vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez no os hay&aacute;is enterado de todo esto. Tal vez hay&aacute;is le&iacute;do alg&uacute;n titular de soslayo o lo hay&aacute;is escuchado en la radio de pasada. Tal vez hay&aacute;is pensado: &ldquo;Bueno, ya se sabe, en esos pa&iacute;ses&hellip;&rdquo;. Tal vez Nicaragua no os diga nada, o tal vez se&aacute;is de los miles de personas que han estado vinculadas a este pa&iacute;s, en brigadas internacionalistas, en proyectos de cooperaci&oacute;n al desarrollo, o por otros motivos. Adem&aacute;s de la <em>agenda setting</em>, nuestras biograf&iacute;as determinan qu&eacute; noticias de actualidad nos dejan indiferentes y cu&aacute;les nos sacuden. A m&iacute; &eacute;sta me sacude porque viv&iacute; en Nicaragua, me enamor&eacute; de Nicaragua, entre otras cosas por su cultura pol&iacute;tica, y sigo sinti&eacute;ndome muy unida a ese pueblo y a sus movimientos sociales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ya no voy a hablaros del programa de televisi&oacute;n que me tiene enganchada. Voy a intentar que os importe un conflicto con mucha menos audiencia. Entre otras cosas, porque me lo ha pedido mi gente: &ldquo;El mundo tiene que indignarse por lo que est&aacute; pasando en Nicaragua&rdquo;, me dicen. El mundo no se indigna ni por la guerra de Siria ni por el genocidio en Palestina, me temo. Pero desde la impotencia con la que vivo seguir por las fr&iacute;as redes sociales la angustia de mis amistades, contarlo es lo &uacute;nico que puedo hacer para sentirme &uacute;til. &ldquo;Uno de los muertos es mi primo. Fue el Estado&rdquo;, anuncia N. en su muro. &ldquo;Estoy muy angustiada porque mi hermano est&aacute; en las manifestaciones; no le puedo decir que no vaya porque yo ir&iacute;a, pero tengo mucho miedo&rdquo;, me cuenta I. por whatsapp desde Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        El pasado domingo, el quinto d&iacute;a de protestas, Daniel Ortega anunci&oacute; que revocaba las reformas del INSS, mientras la &uacute;ltima carga de agentes antimotines en la Universidad Polit&eacute;cnica de Managua (Upoli) dej&oacute; al menos un universitario muerto y varios heridos. Y mientras tanto el Gobierno criminalizaba la protesta difundiendo im&aacute;genes de saqueos que el movimiento autoconvocado condenaba. Pero esto ya no va de una protesta por una medida pol&iacute;tica que acentuar&aacute; la desigualdad social y la desprotecci&oacute;n a las personas ancianas. Por eso la mayor&iacute;a de manifestantes no son pensionistas sino estudiantes: este es el estallido de una generaci&oacute;n joven que reacciona a la escalada de autoritarismo y de recorte de libertades de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">La oposici&oacute;n del movimiento feminista</h3><p class="article-text">
        En 2014, durante el a&ntilde;o en el que estuve viviendo en Managua, tuve la oportunidad de participar en el Encuentro Nacional Feminista que reuni&oacute; a m&aacute;s de 200 activistas en la ciudad norte&ntilde;a de Matagalpa. <a href="https://www.diagonalperiodico.net/global/22140-movimiento-feminista-denuncia-la-deriva-conservadora-ortega.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escrib&iacute; una cr&oacute;nica </a>para el peri&oacute;dico <em>Diagonal</em> en la que condens&eacute; no s&oacute;lo el an&aacute;lisis pol&iacute;tico que hac&iacute;an las feministas sobre el Gobierno de Daniel Ortega, sino que contaba tambi&eacute;n las tensiones que dentro del movimiento provocaban las discrepancias en cuanto a c&oacute;mo denominar a este Gobierno y c&oacute;mo posicionarse frente a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro en Matagalpa escenificaba la reunificaci&oacute;n del movimiento feminista, bajo el nombre Movimiento Amplio de Mujeres, despu&eacute;s de que en 2006 se escindiera cuando una corriente decidi&oacute; pactar con el Movimiento de Renovaci&oacute;n Sandinista (MRS), la escisi&oacute;n del Frente Sandinista de Liberaci&oacute;n Nacional (FSLN) como forma de unirse a la oposici&oacute;n al partido de Gobierno, y la otra corriente se neg&oacute; a aliarse con un partido pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En este encuentro, las integrantes del Movimiento Aut&oacute;nomo de Mujeres (el que apoya al MRS) hablaba abiertamente de dictadura. Las del Movimiento Feminista de Nicaragua reconoc&iacute;an una intensificaci&oacute;n del autoritarismo, del control social y de la militarizaci&oacute;n, de la criminalizaci&oacute;n de la protesta y denunciaban que Ortega hab&iacute;a impulsado una reforma de la Constituci&oacute;n que reduc&iacute;a el margen de actuaci&oacute;n de la oposici&oacute;n y permit&iacute;a la reelecci&oacute;n indefinida del l&iacute;der. Pero se resist&iacute;an a usar la palabra &ldquo;dictadura&rdquo;, con el recuerdo de la dictadura de Somoza, a la que derroc&oacute; la revoluci&oacute;n sandinista, tan fresca en la memoria. Sus masacres, sus torturas, los cad&aacute;veres desaparecidos en cr&aacute;teres de volcanes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El 8 de marzo de ese a&ntilde;o 2014, la polic&iacute;a impidi&oacute; por primera vez a las feministas culminar la emblem&aacute;tica marcha del D&iacute;a Internacional de las Mujeres</strong>, para la que ten&iacute;an autorizaci&oacute;n. En los a&ntilde;os siguientes, la situaci&oacute;n se repiti&oacute;, incluso bajo el argumento de que era una forma de evitar conflictos con la Juventud Sandinista, que se reun&iacute;a en la rotonda de Metrocentro (donde siempre terminaba la marcha) para increpar a las feministas.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n compromete la soberan&iacute;a nacional?</h3><p class="article-text">
        Cuando viaj&eacute; por primera vez a Nicaragua, en 2012, las feministas pod&iacute;an afirmar sin titubeos que el suyo era el movimiento social m&aacute;s potente y contestatario con el que ten&iacute;a que lidiar el Gobierno, se&ntilde;alado por <strong>penalizar completamente el aborto</strong>, por estar <strong>presidido por un hombre cuya hijastra le hab&iacute;a acusado de haber abusado sexualmente de ella</strong> siendo menor de edad, todo ello en un pa&iacute;s con un &iacute;ndice de <strong>feminicidio</strong> alarmante.
    </p><p class="article-text">
        Los atropellos de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra el pueblo nicarag&uuml;ense han activado al tejido social en otros procesos como la oposici&oacute;n a la construcci&oacute;n de un Canal interoce&aacute;nico que compromete la soberan&iacute;a del pa&iacute;s. Recordemos brevemente: <strong>Ortega concedi&oacute; a un misterioso empresario chino la licencia para construir un Canal que, adem&aacute;s de su impacto medioambiental, supon&iacute;a expropiar al campesinado de sus tierras y desplazar a pueblos originarios del Caribe</strong>. Las protestas contra el Canal tambi&eacute;n fueron entorpecidas y reprimidas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por el Gobierno. <strong>Una de las lideresas ind&iacute;genas m&aacute;s visibles, Francisca Ram&iacute;rez, sobrevivi&oacute; a un atentado cuando viajaba el pasado viernes a Managua para sumarse a las movilizaciones</strong><a href="https://www.articulo66.com/2018/04/21/lider-movimiento-campesino-sufre-atentado-tras-anunciar-apoyo-protestas-reformas-al-seguro-social/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisca Ram&iacute;rez, sobrevivi&oacute; a un atentado </a>. El pasado 13 de abril los antimotines reprimieron tambi&eacute;n la manifestaci&oacute;n autoconvocada por j&oacute;venes para protestar por el incendio en una reserva natural, Indio Ma&iacute;z. De nuevo, la Juventud Sandinista organizaba una contramanifestaci&oacute;n que siriv&oacute; al Gobierno como argumento para dispersar la marcha.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento #OcupaINSS, por su parte, naci&oacute; en 2013, cuando cientos de j&oacute;venes se echaron a las calles a apoyar a las y los 15.000 ancianos organizados que no iban a cobrar su jubilaci&oacute;n debido a una reforma que elevaba la edad y el m&iacute;nimo de semanas cotizadas. La polic&iacute;a y la Juventud Sandinista respondieron con violencia a las protestas. El papel de las y los estudiantes fue apoyar a &ldquo;los viejitos&rdquo; con agua, alimentos y medicinas, pero tambi&eacute;n dar a conocer su situaci&oacute;n mediante una intensa actividad en las redes sociales. Una nueva reforma del INSS que recortar&iacute;a en un 5% las pensiones, ha sido la mecha que prendi&oacute; los conflictos de la semana pasada pero, como se subrayaba en la propia cuenta de Twitter de @OcupaINSS, m&aacute;s a&uacute;n despu&eacute;s del balance de muertes, personas heridas, detenciones arbitrarias y difamaciones, &ldquo;ya no es por el INSS, es por Nicaragua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El discurso oficial define a estos movimientos sociales espont&aacute;neos como &ldquo;grup&uacute;sculos&rdquo; que act&uacute;an bajo &oacute;rdenes de los partidos de la oposici&oacute;n y financiados por la CIA, con el objetivo de que Estados Unidos intervenga contra el Gobierno sandinista. En 2016, congresistas estadounidenses intentaron que el Congreso aprobase el llamado &lsquo;Nica act&rsquo;, un proyecto de ley por el que Estados Unidos supeditar&iacute;a el acceso de Nicaragua a los pr&eacute;stamos de organismos financieros internacionales a que Daniel Ortega convocase &ldquo;elecciones libres, justas y transparentes&rdquo;. Sin embargo, <strong>la hip&oacute;tesis de que los movimientos estudiantiles espont&aacute;neos responden a la agenda de los partidos de la oposici&oacute;n o incluso de la Casa Blanca se cae por su propio peso si tenemos en cuenta que el movimiento asociativo se ha activado precisamente en torno a reivindicaciones antiimperialistas y soberanistas</strong>, como la oposici&oacute;n al Canal interoce&aacute;nico (una antigua fantas&iacute;a de Washington, por cierto, antes de construir el de Panam&aacute;).
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis dicot&oacute;micos en clave de izquierda-derecha, sandinismo-antisandinismo, socialismo-capitalismo no sirven para explicar lo que est&aacute; ocurriendo en las calles de Nicaragua. Las protestas muestran algo m&aacute;s complejo y doloroso: el enojo de una generaci&oacute;n nacida de la Revoluci&oacute;n que se enfrenta a la perversi&oacute;n del sandinismo por parte de unas &eacute;lites corruptas y antidemocr&aacute;ticas.<strong> #OcupaINSS o el movimiento anticanal defienden la justicia social, la soberan&iacute;a nacional, la redistribuci&oacute;n de la riqueza, los derechos de los pueblos. Movimientos sociales que se sienten abandonados por esa izquierda latinoamericana que se resiste a entender que el orteguismo hace a&ntilde;os que dej&oacute; de ser sandinista.</strong> &ldquo;Ortega, estos j&oacute;venes a los que est&aacute;s reprimiendo son los que te votaron&rdquo;, se&ntilde;alaba una participante en el plant&oacute;n de emigrantes nicarag&uuml;enses realizado en Bilbao. &ldquo;Yo les vot&eacute;, yo segu&iacute;a creyendo en ellos&rdquo;, me dec&iacute;a una conocida que, poco antes de emigrar, era trabajadora del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Escribe una amiga nica en su muro de FB, junto con un selfi en el que se cubre el rostro con un pa&ntilde;uelo morado:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">“Papa. Antier, ayer y hoy me fui a luchar por la Patria. Esa que gracias a vos aprendí a defender. Me dolió mucho verte ahí, sentado en televisión nacional, defendiendo al Opresor que está matando a jóvenes como yo. ¿Qué sentirías si la bala me alcanzara a mí?”<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/nicaragua_132_2150394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Apr 2018 18:19:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es por Nicaragua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Daniel Ortega]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si las palabras salvasen vidas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/palabras-salvasen-vidas_132_2781833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5657b1e2-b9a6-4428-a613-95268b4e6f62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si las palabras salvasen vidas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reciente muerte de Ekai, un adolescente trans, muestra la urgencia de cuestionar la tiranía del dualismo sexual</p><p class="subtitle">Necesitamos nuevos imaginarios y lenguajes que incluyan la diversidad de género, porque el binarismo es una ficción que provoca sufrimiento</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Os acord&aacute;is de la pol&eacute;mica en redes sociales cuando Leticia Dolera ironiz&oacute; con &ldquo;el campo de nabos feminista precioso&rdquo; que les hab&iacute;a quedado a los presentadores de la gala de los Goya? En Twitter, algunas voces se&ntilde;alaron que ese tipo de expresiones son desacertadas porque establecer esa correlaci&oacute;n entre penes y hombres sigue una l&oacute;gica que invisibiliza a las personas trans; en concreto, a las mujeres con pene.
    </p><p class="article-text">
        Leticia Dolera rectific&oacute; en Twitter, lo cual no gust&oacute; nada a un sector del feminismo. Yo publiqu&eacute; <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/02/cisexista-campos-de-nabos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un reportaje en Pikara </a>en el que tres mujeres trans opinaban sobre ese tipo de expresiones tan socorridas para las feministas (incluidas consignas como &lsquo;Polla violadora a la licuadora&rsquo;), y tampoco gust&oacute; nada a cierto sector del feminismo. Nos dijeron que somos las defensoras de los nabos (me pregunto qu&eacute; opinar&aacute;n los machinazis de esto). Las m&aacute;s desacomplejadamente transf&oacute;bicas nos dijeron que somos las amigas de los hombres con vestido.
    </p><p class="article-text">
        Os voy a contar un secreto: cuando, la ma&ntilde;ana despu&eacute;s de la gala de los Goya, vi el revuelo que se hab&iacute;a formado por las palabras de Leticia Dolera, escrib&iacute; airada en mi Facebook: &ldquo;Pues yo voy a seguir diciendo &lsquo;campo de nabos&rsquo;. #hastaelco&ntilde;oya&rdquo;. Estaba convencida de que apelar al falo como s&iacute;mbolo del poder patriarcal era efectivo y adecuado. Adem&aacute;s, hab&iacute;a asistido a situaciones que me hab&iacute;an indignado, como cuestionar que el feminismo utilice la vulva como s&iacute;mbolo de las mujeres o reivindique las tijeretas y los cunnilingus. Atribu&iacute;a yo esas cr&iacute;ticas al gusto <em>millenial</em> (n&oacute;tese el adultismo de treinta&ntilde;era en mi prejuicio) por el despelleje cibern&eacute;tico que tambi&eacute;n se traslada a las asambleas y a las calles.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que, como llevaba meses con ese runr&uacute;n, me pareci&oacute; el momento perfecto para hacer ese reportaje que ten&iacute;a pensado desde hace tiempo. Despu&eacute;s de dudar un poco, decid&iacute; que las fuentes fueran &uacute;nicamente mujeres trans feministas. Y aqu&iacute; viene la segunda confesi&oacute;n: una parte de m&iacute; esperaba que el reportaje resultante confirmase mi posici&oacute;n de partida. La primera a la que entrevist&eacute; fue a <a href="https://twitter.com/VelvetMolotov?lang=eu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alana Portero</a>, una de las tuiteras que critic&oacute; la expresi&oacute;n de Dolera (y que despu&eacute;s aplaudi&oacute; su reacci&oacute;n). Me gust&oacute; mucho escuchar su planteamiento por notas de audio: en resumen, que si entendemos que lo que se nombra no existe, seamos conscientes de las expresiones que construyen imaginarios que excluyen a las personas trans o que incluso las asocian a un estigma (cuando se habla de pollas violadoras, por ejemplo). Que est&aacute; muy a favor de que las consignas y s&iacute;mbolos feministas celebren la vulva o el cl&iacute;toris, pero que agradecer&iacute;a que incluyeran tambi&eacute;n referencias a otras anatom&iacute;as: &ldquo;Vivan las vaginas y vivan los penes de chica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la maravillosa cantautora <a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/06/alicia-ramos-proletaria-de-la-guitarra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alicia Ramos</a>, al mismo tiempo que reconoc&iacute;a que ella usa sin complejos esas expresiones sin darse por aludida porque se refieren a los hombres machistas, me explic&oacute; que romper con la identificaci&oacute;n at&aacute;vica entre genitalidad e identidad sexual es un frente importante de la lucha por la despatologizaci&oacute;n de la transexualidad. En la misma l&iacute;nea, la sex&oacute;loga <a href="https://www.facebook.com/aliroide" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aitzole Araneta</a> se&ntilde;alaba que &ldquo;asociar unos genitales a una identidad no es un error s&oacute;lo porque pueda ser doloroso a las personas trans; es un error porque es mentira. Hay chicas con pene o chicos con vulva, hay personas con genitales intersexuados y personas que tienen accidentes que afectan a sus genitales, que no dejan de ser las personas que eran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute; la tentaci&oacute;n de seguir entrevistando a mujeres trans hasta que alguna dijera lo que yo de entrada quer&iacute;a o&iacute;r. En vez de eso, decid&iacute; comprender. Probablemente siga diciendo &ldquo;campo de nabos&rdquo;, al igual que muchas veces no me reprimo un &ldquo;co&ntilde;azo&rdquo;, pero ahora soy consciente de su carga. As&iacute; como, cuando digo que alguien es un hijo de puta, me corrijo inmediatamente: &ldquo;Las putas aclaramos que no somos su madre&rdquo;, que dir&iacute;an Hetaira.
    </p><h3 class="article-text">La transfobia mata</h3><p class="article-text">
        El pasado viernes, una semana larga despu&eacute;s de publicar el reportaje, supimos de la muerte de Ekai, un chico de Ondarroa de 16 a&ntilde;os. Ekai tuvo que desgastarse en demasiadas batallas para que su vida fuera vivible: la batalla por recibir un tratamiento hormonal, la batalla por cambiar su nombre en el registro civil, la batalla por que en su instituto se formase al profesorado sobre transexualidad. Recojo las palabras de <a href="http://chrysalliseh.eus/2018/02/16/con-el-corazon-roto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chrysallis Euskal Herria</a>:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">“Esta batalla la hemos perdido como sociedad y a Ekai nadie puede devolverle ya la vida. Pero vamos a seguir luchando. Por la memoria de Ekai. (…) Por todas esas niñas, niños y jóvenes a quienes se les está negando una y otra vez su identidad. (…) Por una sociedad informada que comprenda y acepte los hechos de diversidad y en la que estas chicas y chicos puedan crecer, puedan desplegar todo su potencial, puedan vivir”.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; voy a hacer otra confesi&oacute;n. Cuando supe que un adolescente trans se hab&iacute;a suicidado en Ondarroa, una palabrita se encendi&oacute; en mi cabeza: &ldquo;bullying&rdquo;. No fui la &uacute;nica. Chrysallis ha sacado <a href="http://chrysalliseh.eus/2018/02/20/aclaracion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un comunicado</a> para matizar que en el instituto, tanto el profesorado como el alumnado aceptaron la identidad sexual y el nombre elegido de Ekai. Lo coment&eacute; con mi amigo Dau Garc&iacute;a Dauder, y le result&oacute; sintom&aacute;tico. Las personas cisg&eacute;nero no dimensionamos la violencia cotidiana y estructural con la que topan las personas transexuales y transg&eacute;nero cada d&iacute;a en una sociedad binarista que las niega. Tambi&eacute;n desde el adultismo, <strong>es m&aacute;s f&aacute;cil imaginar una escena de acoso escolar que entender que la transfobia institucional y social puede quitar las ganas de vivir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dauder, como investigador especializado en intersexualidad, y como feminista trans, <a href="http://lamentable.org/excursion-por-diversidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llama a revisar &ldquo;la tiran&iacute;a del dualismo&rdquo; </a>y a desmontar la ficci&oacute;n de que s&oacute;lo hay dos sexos biol&oacute;gicos y que estos determinan la identidad. Para la teor&iacute;a <em>queer</em>, tanto g&eacute;nero como sexo son construcciones sociales. Para la corriente de la sexolog&iacute;a que sigue Chrysallis, el sexo est&aacute; entre las orejas, no entre los genitales. Sea cual sea el fundamento te&oacute;rico que nos sirva, la cuesti&oacute;n es que la expectativa de que un beb&eacute; con pene crezca sinti&eacute;ndose &lsquo;ni&ntilde;o&rsquo;, lo cual implica sentirse c&oacute;modo en unas actitudes y roles determinados, y que un beb&eacute; con vulva crezca sinti&eacute;ndose &lsquo;ni&ntilde;a&rsquo;, c&oacute;moda con lo que esta sociedad espera de las ni&ntilde;as, provoca sufrimiento. Por eso son tan importantes las vallas publicitarias de Chrysallis constatando que hay ni&ntilde;as con pene y ni&ntilde;os con vulva. Por eso es tan importante que gente como Dauder recuerde que los cuerpos son diversos en cuanto a la genitalidad, los cromosomas u otros rasgos. La <a href="http://www.pikaramagazine.com/2011/10/huelga-de-genero-por-la-despatologizacion-trans-los-manuales-de-psiquiatria-siguen-instando-a-diagnosticar-a-aquellas-personas-con-conductas-que-no-sean-consideradas-propias-del-sexo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despatologizaci&oacute;n de la transexualidad </a>es fundamental porque el enfoque actual, en el que las personas, adolescentes y adultas, que quieran recibir tratamiento hormonal tienen que ser diagnosticadas con disforia de g&eacute;nero, supone psiquiatrizarlas, lo cual agrava el sufrimiento. <strong>El mismo sistema m&eacute;dico que desconf&iacute;a si una persona trans no siente aversi&oacute;n hacia su cuerpo (uno de los s&iacute;ntomas de la disforia de g&eacute;nero) pone trabas para facilitar la hormonaci&oacute;n a adolescentes que, en un contexto social tan complicado, s&iacute; que se angustian ante cambios corporales</strong> que sienten contrarios a su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una tercera batalla a la que hac&iacute;a alusi&oacute;n Chrysallis, la batalla para cambiar el nombre en el registro civil. Y esto me ha recordado otra noticia reciente: Euskaltzaindia, la academia de la lengua vasca, pidi&oacute; el pasado enero al Ministerio de Justicia que flexibilice su pol&iacute;tica de prohibir los nombres &ldquo;que hagan confusa la identificaci&oacute;n y los que induzcan en su conjunto a error en cuanto al sexo&rdquo;. Resumo la cuesti&oacute;n: en Euskal Herria hay muchos nombres que se han puesto a beb&eacute;s independientemente de su anatom&iacute;a (Lur, Odei/Hodei, Iraitz/Eraitz, Maren/Malen&hellip;). Me consta que incluso fuera de nuestra tierra, las personas que quieren poner a sus criaturas nombres sin marca de g&eacute;nero encuentran en el nomencl&aacute;tor vasco opciones interesantes. Euskaltzaindia ped&iacute;a al Ministerio de Justicia que tuviera en cuenta que el euskara cuenta con caracter&iacute;sticas propias que dificultan la identificaci&oacute;n de un nombre con un sexo. Se refieren a que las palabras no tienen marca de g&eacute;nero: mientras que en castellano &ldquo;tierra&rdquo; es femenino&ldquo;, en euskera &rdquo;lur&ldquo; no es ni femenino ni masculino.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es importante que este debate salga del Pa&iacute;s Vasco y se extienda. <strong>En un momento de visibilizaci&oacute;n de las infancias trans, es urgente revisar una ley como la del Registro Civil, que proh&iacute;be nombres que puedan llevar a confusi&oacute;n sobre el sexo de las personas.</strong> La prioridad a corto plazo es ver por qu&eacute; el registro civil obstaculiza el cambio de nombre de las personas trans. Pero a medio plazo, se trata de cuestionar una arquitectura administrativa para la que la superaci&oacute;n de la tiran&iacute;a del dualismo supone una amenaza. Es esa sociedad que impone a las personas un sexo al nacer y obstaculiza su vivencia libre de la identidad la que ha matado a Ekai. Esa sociedad para la que, la pregunta m&aacute;s importante ante un vientre gestante es<a href="http://www.pikaramagazine.com/2010/11/%C2%BFsera-nino-o-nina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &lsquo;&iquest;Ser&aacute; ni&ntilde;o o ni&ntilde;a?&rsquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ekai top&oacute; con el mismo muro con el que topan las familias que no quieren asignar un g&eacute;nero a su beb&eacute; cuando van al registro civil y les dicen que el nombre que elijan tiene que ser claramente de ni&ntilde;o o de ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; tiene que ver esto con lo del &lsquo;campo de nabos&rsquo;? Pues que las palabras importan. Que, como dice la fil&oacute;loga Mercedes Bengoechea, necesitamos palabras nuevas para nombrar realidades nuevas (lo nuevo no es la transexualidad, sino la lucha por su despatologizaci&oacute;n y su reconocimiento). Que cuando se nos propone revisar expresiones o cuando se nos propone introducir<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Todas-todes-historia-disidencia-gramatical_6_659044117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un g&eacute;nero neutro en castellano</a>, en vez de reaccionar como reaccion&eacute; yo en mi Facebook, bien podr&iacute;amos detenernos a escuchar y a comprender por qu&eacute; esto es importante. Como dec&iacute;a Aitzole Araneta, no s&oacute;lo por ocuparnos del sufrimiento que provoca la transfobia a las personas trans, sino para desmontar una falacia dualista que niega a tantas personas y que nos limita y empobrece tambi&eacute;n a las que nos sentimos relativamente c&oacute;modas con el sexo que se anunci&oacute; cuando nacimos.
    </p><p class="article-text">
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        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/06/patologizacion-trans-violacion-de-derechos-humanos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patologizaci&oacute;n trans*: Una violaci&oacute;n de derechos humanos insostenible</a>, por Laia Serra.
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        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2015/01/aprendiendo-de-las-muertes-de-leelah-y-carla/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aprendiendo de las muertes de Leelah y Carla</a>, por Lucas Platero
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        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2017/03/soy-lola-y-soy-intersexual/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soy Lola y soy intersexual</a>, por Mar&iacute;a G&oacute;mez
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        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2015/01/vigilando-las-fronteras-del-sexo-en-el-deporte-femenino/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vigilando las fronteras del sexo en el deporte femenino</a>, por Dau Garc&iacute;a Dauder.
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            </div><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2013/10/que-queda-de-la-identidad-tras-la-muerte/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Qu&eacute; queda de la identidad tras la muerte</a>, por Dau Garc&iacute;a Dauder.
    </p><div class="list">
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                                    <li></li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/02/vuela-ekai/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Vuela, Ekai</a>, por Jos&eacute; Luis Serrano.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[June Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/palabras-salvasen-vidas_132_2781833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Feb 2018 20:27:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Intersexualidad,Transfobia]]></media:keywords>
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