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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Galindo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge_galindo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Galindo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La "recuperación" de la Eurozona: tenemos un problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/recuperacion-eurozona-problema_1_4490640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6e671eb-2feb-40d3-b4b7-bead7ff582fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;recuperación&quot; de la Eurozona: tenemos un problema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PIB europeo ha evolucionado con la forma de una tímida W pero sin acabar de salir del hoyo</p></div><p class="article-text">
        Este ilustrativo gr&aacute;fico elaborado por <a href="http://www.haver.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Haver Analytics</a> para Goldman Sachs lleva circulando por sus informes toda la segunda mitad de 2014. Cuenta una historia tan clara como descorazonadora: cuando se compara la Eurozona con otras regiones en el presente o con otras crisis financieras en el pasado, la recuperaci&oacute;n posterior palidece, por no decir que apenas existe. Mientras que la remontada que vino inmediatamente a rengl&oacute;n seguido del <em>crack</em> fue com&uacute;n a todos, en un cierto punto (2010, 2011) los pa&iacute;ses del euro simplemente pierden el tren y se quedan atascados.
    </p><p class="article-text">
        Como no pod&iacute;a ser de otra manera, la evoluci&oacute;n en el tiempo coincide con la fase soberana de la crisis. La ca&iacute;da en desgracia de Grecia, Irlanda, Portugal primero, Espa&ntilde;a e Italia despu&eacute;s marca el punto de inflexi&oacute;n que diferenci&oacute; a la Eurozona del resto de pa&iacute;ses desarrollados. Las razones son m&aacute;s pol&iacute;ticas que econ&oacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        Las recetas conocidas y compartidas por la mayor&iacute;a de Estados fueron aplicadas de manera m&aacute;s o menos general, a pesar de que la crisis se llevase a Gobiernos por delante: combinar gasto fiscal y est&iacute;mulo monetario con reformas estructurales. El &eacute;nfasis fue mayor o menor en cada aspecto dependiendo de la orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica del partido al mando, pero la l&iacute;nea general fue mixta. En la zona euro, por contra, la asimetr&iacute;a entre niveles de decisi&oacute;n (pol&iacute;tica monetaria centralizada y pol&iacute;tica fiscal propia de cada pa&iacute;s, sin entidad pol&iacute;tica supranacional) ha dejado a toda la regi&oacute;n bloqueada en una negociaci&oacute;n imposible entre acreedores y deudores, donde por el momento solo los primeros son capaces de imponer su criterio sin que exista apenas contrapartida en forma de est&iacute;mulo (salvo las ya famosas palabras de Draghi en verano de 2012).
    </p><p class="article-text">
        El resultado ha sido una senda del PIB europeo que se parece a una t&iacute;mida W que no acaba de salir del hoyo, dej&aacute;ndonos un poco por debajo del nivel anterior a la crisis, y con la exasperante sensaci&oacute;n de que los pol&iacute;ticos no son capaces de hacer nada por sacar la situaci&oacute;n adelante. Un sentimiento que, por desgracia para los partidos tradicionales, se torna muy real a la hora de meter la papeleta en la urna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/recuperacion-eurozona-problema_1_4490640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2014 19:54:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "recuperación" de la Eurozona: tenemos un problema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La luz de las encuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/luz-encuestas_129_2636987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados en las urnas vinieron sobre todo —y esto tiende a obviarse— a validar la foto general que daban los sondeos</p></div><p class="article-text">
        Nuestro sistema de partidos est&aacute; en ebullici&oacute;n. Los temblores empezaron con la emergencia de Podemos en las elecciones europeas y la irrupci&oacute;n de Ciudadanos durante el oto&ntilde;o no ha hecho sino agitar la situaci&oacute;n. Lo hemos visto en las tertulias, en la prensa, pero sobre todo en los sondeos. Las encuestas han sido la linterna con que observar la realidad electoral en estos meses. Han iluminado un clima de opini&oacute;n convulso, pero no pueden eliminar del todo la incertidumbre. De hecho son muchas las personas y no pocos los dirigentes que dicen desconfiar de las encuestas &mdash;especialmente cuando sus presagios no les gustan&mdash;. Como resultado, una mezcla de incertidumbre real y dudas sembradas nos ha mantenido en vilo por doce meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero por fin el domingo pasado llegaron los comicios. Entonces pudimos comparar resultados y sondeos. Y mientras en l&iacute;neas generales el dibujo se confirm&oacute; acertado, hubo tambi&eacute;n varias sorpresas.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados en las urnas vinieron sobre todo &mdash;y esto tiende a obviarse&mdash; a validar la foto general que daban los sondeos. Efectivamente, siguiendo la previsi&oacute;n, el PP perdi&oacute; muchos votos y seguramente muchos gobiernos. Efectivamente, el PSOE sigui&oacute; buscando su suelo aunque recupere presencia en las instituciones. Y efectivamente, Podemos, varias plataformas municipales y Ciudadanos irrumpen para dar lugar a un sistema multipartido. Todo ello lo d&aacute;bamos por sentado, s&iacute;, pero s&oacute;lo gracias a las encuestas. Sin ellas habr&iacute;amos estado pr&aacute;cticamente a ciegas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las encuestas esta vez no fueron completamente precisas &mdash;algo normal con decenas de frentes abiertos, pocos sondeos y un cambio del sistema de partidos en marcha&mdash;. En diferentes puntos del pa&iacute;s hubo resultados que se desviaron mucho de la l&iacute;nea demosc&oacute;pica, pero dos casos son llamativos: Valencia y Madrid.
    </p><p class="article-text">
        La capital vio c&oacute;mo la candidatura encabezada por Manuela Carmena mejor&oacute; por mucho las previsiones, incluso las de aquellos que anticiparon la situaci&oacute;n de empate. Por otro lado, las estimaciones para el PSOE, Ciudadanos e IU estaban aparentemente hinchadas. Una posible explicaci&oacute;n es que el voto antiPP se coordin&oacute; los &uacute;ltimos d&iacute;as en torno a una candidatura viable, la de Ahora Madrid. El hecho de que &Aacute;ngel Gabilondo consiguiera 170.000 sufragios m&aacute;s que su hom&oacute;logo en la ciudad, Manuel Carmona, parece apuntar en esta direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s dif&iacute;cil resulta interpretar lo ocurrido en la ciudad del Turia y el conjunto de la Comunitat Valenciana. All&iacute; Comprom&iacute;s destroz&oacute; todas las previsiones mientras el PP cay&oacute; considerablemente m&aacute;s de lo esperado. En este caso, el cambio parece algo m&aacute;s que una coordinaci&oacute;n estrat&eacute;gica sobrevenida, en tanto que no hay diferencias significativas entre los votos municipales y los auton&oacute;micos que recibi&oacute; a coalici&oacute;n liderada por M&oacute;nica Oltra. Adem&aacute;s su partido part&iacute;a como cuarta o quinta fuerza y eso no le hac&iacute;a el mejor candidato a priori para una coordinaci&oacute;n antiPP. Quiz&aacute;s estemos ante un cambio del voto de izquierdas en la regi&oacute;n, aunque a&uacute;n no podemos saber si ser&aacute; permanente o flor de un d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Otras sorpresas traspasan las fronteras. Las encuestas han sobreestimado el voto a Ciudadanos en muchos lugares, como Madrid, Arag&oacute;n o la ciudad de Barcelona. Y tampoco los resultados de Podemos se ajustaron perfectamente. En algunos lugares las candidaturas <em>moradas</em> fueron infraestimadas (Arag&oacute;n, Sevilla), mientras que en otros pas&oacute; justo lo contrario (Valencia, Madrid). Seguramente estas desviaciones se explican por m&uacute;ltiples factores, pero la novedad es uno de ellos. Por un lado, los encuestadores conocen peor a los votantes de los nuevos partidos y estos ser&aacute;n m&aacute;s vol&aacute;tiles que los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el contraste entre elecciones y encuestas nos sirve para tres fines. Primero, nos recuerdan que la demoscopia, aunque imprecisa, no es nigromancia, sino un sensor aproximado pero &uacute;til del clima de opini&oacute;n. Segundo, subrayan la importancia de las expectativas. Precisamente porque sabemos que las encuestas no son una ficci&oacute;n esperamos que se cumplan en cierta medida y medimos el &eacute;xito o el fracaso de los partidos en funci&oacute;n de esas esperanzas. Esto explica lo que ha sucedido con la ligera decepci&oacute;n en torno a Ciudadanos, las sensaciones encontradas alrededor de Podemos y la euforia despertada por las plataformas municipales en Madrid y Barcelona. Tercero y &uacute;ltimo, el contraste nos recuerda que ciertas sorpresas no solo son posibles, sino habituales.
    </p><p class="article-text">
        Unas sorpresas que ser&aacute;n mayores mientras la ley proh&iacute;ba que se difundan encuestas los &uacute;ltimos d&iacute;as antes de cada elecci&oacute;n. Una norma que oculta una informaci&oacute;n a los ciudadanos que s&iacute; pueden tener partidos pol&iacute;ticos y quien quiera que encargue un sondeo. Una norma dif&iacute;cil de justificar. Porque si aceptamos que las encuestas son una forma de iluminarnos, no hay motivo para que los &uacute;ltimos d&iacute;as algunos vivamos a oscuras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Llaneras, Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/luz-encuestas_129_2636987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2015 17:30:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La luz de las encuestas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Autonómicas 24M 2016,Encuesta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paro genera precariedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/paro-genera-precariedad_1_4642855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El paro incrementa la precariedad. Es necesario acabar con ambos al mismo tiempo combinando reforma estructural y estímulo. Lo cual es, hoy por hoy, políticamente muy complicado.</p></div><p class="article-text">
        Pese a que resulta relativamente obvio, es sorprendente el poco hincapi&eacute; que se hace en el debate p&uacute;blico espa&ntilde;ol en este hecho: el paro no solo implica un malgasto enorme de recursos, desigualdad a raudales, estancamiento y declive de miles de hogares. El paro tambi&eacute;n ayuda a crear y mantener la precariedad. Que en Espa&ntilde;a es probablemente el rasgo m&aacute;s distintivo de nuestro mercado laboral, junto a la propia tasa de desempleo. Un cuarto de nuestros trabajadores tienen un contrato temporal porcentaje que se plant&oacute; por encima del 33% en los a&ntilde;os noventa. Nueve de cada diez nuevos contratos firmados cada mes en Espa&ntilde;a son temporales, de hecho. Esta cifra es una de las constantes m&aacute;s asombrosamente estables de todo el panorama espa&ntilde;ol, ya que lleva d&eacute;cadas manteni&eacute;ndose. Sin embargo, Espa&ntilde;a no es el &uacute;nico pa&iacute;s, ni mucho menos, en que la mayor&iacute;a de nuevas contrataciones se hacen por esta v&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si tenemos la misma proporci&oacute;n de entrantes con contratos temporales que otros pa&iacute;ses donde la tasa de temporalidad es mucho m&aacute;s baja, lo l&oacute;gico es pensar que nuestro ratio de conversi&oacute;n de temporal a indefinido es considerablemente m&aacute;s bajo, y que utilizamos estos tipos de contratos m&aacute;s alegremente en el medio y largo plazo. Una raz&oacute;n poderosa y citada a menudo es nuestro marco regulatorio, que favorece la segmentaci&oacute;n del mercado laboral entre estables y precarios. Sin embargo, este no es el &uacute;nico factor (no puede serlo, porque de lo contrario o la tasa de conversi&oacute;n o la tasa de entrantes temporales habr&iacute;a variado con las reformas). El alt&iacute;simo nivel de desempleo juega un papel muy importante. Por m&uacute;ltiples razones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reduce el poder de negociaci&oacute;n de los trabajadores m&aacute;s vulnerables</strong>. El paro como 'instrumento disciplinario' es una idea que lleva rondando la econom&iacute;a laboral desde hace treinta a&ntilde;os m&aacute;s o menos, cuando <a href="https://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=2&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CDQQFjAB&amp;url=http%3A%2F%2Fecon.ucdenver.edu%2FBeckman%2FEcon%25205083%2Fshapiro-stiglitz.pdf&amp;ei=nnwQVNDxGu2I7AbkuIDoAQ&amp;usg=AFQjCNEj78CBTx8E0hVlQe3uko1FGaBaEg&amp;sig2=QDSyqAeXN6ny0XKDnR7bDQ&amp;bvm=bv.74649129,d.ZGU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stiglitz y Saphiro propusieron</a> que tal vez a los empresarios les conviene un <em>cierto</em> nivel de desempleo porque as&iacute; la amenaza del despido es m&aacute;s cre&iacute;ble, y tambi&eacute;n m&aacute;s temida para quien despu&eacute;s debe buscarse la vida. Ahora imaginemos lo que pasa con un nivel de desempleo salvaje como el que sufre la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. La capacidad de negociar salarios y condiciones laborales en general por parte de los trabajadores se ve seriamente disminuida. Mucho m&aacute;s en el caso de los temporales, quienes se saben m&aacute;s expuestos al riesgo de despido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace que cunda el p&aacute;nico entre los trabajadores en riesgo</strong>. En una econom&iacute;a como la espa&ntilde;ola que, ante las bajadas de demanda, realiza el ajuste a trav&eacute;s del despido en lugar de otras v&iacute;as, los trabajadores reci&eacute;n contratados o en posiciones vulnerables se saben en riesgo inmediato cada vez que una crisis se cierne sobre la empresa, el sector o todo el pa&iacute;s. Y los hechos suelen darles la raz&oacute;n. Por ejemplo, entre 2008 y 2013, los trabajadores temporales cuadruplicaron el nivel de destrucci&oacute;n de puestos de trabajo de los fijos. Si adem&aacute;s de temporales eran j&oacute;venes, la proporci&oacute;n fue de seis a uno.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Interact&uacute;a con el marco regulatorio fomentando la contrataci&oacute;n temporal</strong>. La combinaci&oacute;n de alto desempleo y segmentaci&oacute;n laboral no solo favorece el despido de trabajadores precarios, sino tambi&eacute;n su contrataci&oacute;n. En sus art&iacute;culos de <a href="http://ser.oxfordjournals.org/content/3/2/233.full.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2005</a> y <a href="http://esr.oxfordjournals.org/content/22/1/61.full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2006</a> el soci&oacute;logo Javier Polavieja explic&oacute; <a href="http://politikon.es/2013/06/20/por-que-en-espana-hay-tantos-trabajadores-temporales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo</a>: dada la incertidumbre generada por el alto desempleo, los trabajadores temporales tendr&aacute;n una motivaci&oacute;n extra para intentar conseguir un contrato permanente de sus empleadores. As&iacute;, estos pueden (sobre)emplear contratos temporales y usar la promesa de un contrato permanente como incentivo al esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Genera m&aacute;s incentivos para que los trabajadores fijos mantengan su protecci&oacute;n</strong>. El economista <a href="http://ideas.repec.org/b/oxp/obooks/9780198293323.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saint-Paul se plante&oacute;</a> a mediados de los noventa por qu&eacute;, si el paro era un problema tan persistente, los gobiernos europeos no hac&iacute;an nada por intentar solucionarlo. Lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que era porque cualquier reforma iba a tener un efecto nada deseable para los trabajadores estables en el corto plazo. Iba a repartir de manera m&aacute;s equitativa la probabilidad de caer en el desempleo. Por ello, estos trabajadores preferir&iacute;an (l&oacute;gicamente) seguir en una situaci&oacute;n como la del segundo punto, en la cual ellos lo tienen m&aacute;s f&aacute;cil para mantener su puesto de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace mucho m&aacute;s dif&iacute;cil construir un Estado de Bienestar funcional</strong>. Un desempleo elevado implica una red de seguridad parcheada. Construir un sistema de bienestar de tipo escandinavo para un pa&iacute;s con un paro del 25% en las crisis implica un gasto que pocos pol&iacute;ticos est&aacute;n dispuestos a proponer a una poblaci&oacute;n ya de por s&iacute; muy castigada. Esta situaci&oacute;n se agrava con la segmentaci&oacute;n regulatoria. Si en dicho pa&iacute;s una parte de los trabajadores est&aacute;n muy protegidos por la regulaci&oacute;n contra el despido (cuyo coste impositivo para estos mismos trabajadores es l&oacute;gicamente menor que el de una red de seguridad pagada por todos), y el riesgo de caer y quedarte atrapado en el desempleo es alto, resulta normal que dichos trabajadores prefieran seguir teniendo un muro de contenci&oacute;n legal antes que uno impositivo, como sugiere David Rueda en <a href="http://ser.oxfordjournals.org/content/12/2/381.full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su art&iacute;culo m&aacute;s reciente</a>. De hecho, resulta normal tambi&eacute;n que los desempleados y los trabajadores precarios <em>aspiren a ese nivel y esa forma de protecci&oacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Castiga particularmente a los colectivos m&aacute;s vulnerables</strong>. Mantener un sistema de flexibilidad segmentada con un desempleo muy vol&aacute;til, elevado durante las crisis, penaliza a aquellas personas para quienes es m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar un trabajo estable por causas ex&oacute;genas al mercado de trabajo. Mujeres, migrantes, j&oacute;venes con poca formaci&oacute;n se pueden quedar atrapados en un c&iacute;rculo vicioso de temporalidad y desempleo. Pero no solo estos colectivos se enfrentan a un mundo m&aacute;s desagradable al combinar alto desempleo y segmentaci&oacute;n: aquellos individuos en una situaci&oacute;n de paro de larga duraci&oacute;n tendr&aacute;n que v&eacute;rselas con un pozo sin fondo de competidores por los puestos de trabajo que se acaban pronto.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, la segmentaci&oacute;n del mercado laboral es un regalo envenenado en un contexto de desempleo elevado. Atrapa a las formaciones de izquierdas (sindicatos y partidos) entre el dilema de proteger a quienes ya tienen empleo a costa de erosionar de manera lenta pero constante su base de apoyos. Los precarios acabar&aacute;n por no confiar en las opciones cl&aacute;sicas y se lanzar&aacute;n a otras aventuras, sean &eacute;stas de cariz liberal o, m&aacute;s probablemente, de izquierda proteccionista. La dificultad radica, por tanto, en que es necesario acabar con el paro y con la precariedad <em>al mismo tiempo</em>. La combinaci&oacute;n de reforma estructural y est&iacute;mulo que requiere tal objetivo es tan dif&iacute;cil pol&iacute;ticamente como necesaria su puesta en marcha. Sobre todo para los partidos socialdem&oacute;cratas. Porque, sin ella, la coalici&oacute;n que les ha soportado electoralmente durante d&eacute;cadas se resquebraja cada d&iacute;a m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/paro-genera-precariedad_1_4642855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Sep 2014 18:52:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El paro genera precariedad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Paro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El Estado de bienestar contribuye tanto a la justicia social como a la eficiencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/bienestar-mercados-privados-tecnicas-haran_1_5819621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df51067e-df4e-419b-9032-f78a6d3f9338_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El Estado de bienestar contribuye tanto a la justicia social como a la eficiencia&quot;"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://twitter.com/JorgeGalindo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jorge Galindo</a> y <a href="http://www.eldiario.es/autores/jose_luis_cives/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jos&eacute; Luis Cives</a> entrevistan a Nick Barr, experto en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas sociales. Su &uacute;ltimo trabajo, <a href="http://www.elhombredeltres.es/index.php/la-reforma-necesaria-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La reforma necesaria. El futuro de las pensiones</a>, constituye seg&uacute;n <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27680" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Luis Garicano</a> &ldquo;una excelente gu&iacute;a para entender los retos que se avecinan&rdquo;. En esta entrevista Barr analiza algunos de estos retos. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Gran parte de su trabajo se ha dedicado a la econom&iacute;a del estado de bienestar. Nos gustar&iacute;a empezar por conocer un poco m&aacute;s sobre lo que motiv&oacute; su trabajo y c&oacute;mo cree usted que nos ayuda a aumentar nuestra comprensi&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi motivaci&oacute;n original era tratar de proteger el estado de bienestar de los ataques ideol&oacute;gicos, por ejemplo, por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, y del apoyo ideol&oacute;gico ciego como, por ejemplo, bajo el comunismo. El argumento central que present&eacute; (basado en la entonces nueva literatura sobre la econom&iacute;a de la informaci&oacute;n) es que el Estado de bienestar que existe no s&oacute;lo por razones de distribuci&oacute;n conocidas, en particular para proteger a los pobres, sino que tambi&eacute;n tiene una funci&oacute;n importante de eficiencia -el Estado de bienestar hace cosas que los mercados privados, por razones t&eacute;cnicas, har&aacute;n mal o no har&aacute;n en absoluto. Este &uacute;ltimo argumento era nuevo cuando lo utilic&eacute; por primera vez en la d&eacute;cada de 1980.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los argumentos de su libro The welfare state as a piggy bank fue que el habitual equilibrio eficiencia-igualdad que es com&uacute;n en el debate p&uacute;blico se ve muy diferente cuando se observa a trav&eacute;s de la lente de la teor&iacute;a de seguros y de econom&iacute;a de la informaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo explicar&iacute;a a nuestro lector medio su visi&oacute;n de c&oacute;mo este equilibrio es modificado por su trabajo?</strong><em> The welfare state as a piggy bank</em><a href="http://www.oxfordscholarship.com/view/10.1093/0199246599.001.0001/acprof-9780199246595" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The welfare state as a piggy bank</a>
    </p><p class="article-text">
        El Estado existe para proteger el bienestar de los pobres. Pero tambi&eacute;n existe para hacer las cosas que los mercados privados har&iacute;an mal o no har&iacute;an. Los mercados privados funcionan bien cuando una serie de condiciones t&eacute;cnicas los sostienen. Entre esas condiciones se encuentran las siguientes:
    </p><p class="article-text">
        Los consumidores deben estar bien informados. Esa condici&oacute;n se cumple, en t&eacute;rminos generales, para cosas como la comida, pero no para, por ejemplo, los medicamentos. As&iacute; que si compramos alimentos en los supermercados a precios de mercado, el sistema de mercado funciona. Por el contrario, no se nos permite comprar cualquier producto farmac&eacute;utico que nos gusta, dado que la producci&oacute;n y venta de esas drogas est&aacute;n muy fuertemente reguladas.
    </p><p class="article-text">
        Los vendedores de seguros deben saber qu&eacute; tan arriesgado es el comprador del seguro. Esto funciona bien para cosas como el seguro del autom&oacute;vil, pero mucho menos para los riesgos como el desempleo o la salud. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, como el seguro social y la asistencia sanitaria, el Estado de bienestar contribuye tanto a la justicia social como a la eficiencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reforma de las pensiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su &uacute;ltimo libro, que fue traducido al espa&ntilde;ol, trata sobre la reforma de las pensiones y ha sido escrito con el premio Nobel Peter Diamond. &iquest;Cu&aacute;l dir&iacute;a usted que es el mensaje principal del libro acerca de las opciones que el bienestar se enfrentan los estados con el envejecimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro consta de varios mensajes:
    </p><p class="article-text">
        Primero, los sistemas de pensiones tienen m&uacute;ltiples prop&oacute;sitos, incluido el alivio de la pobreza, el seguro y lo que los economistas llaman la suavizaci&oacute;n del consumo, es decir, la redistribuci&oacute;n en el tiempo, o de uno mismo en la juventud a esa misma persona en la tercera edad.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, un sistema de pensiones bien dise&ntilde;ado ha de tener en cuenta todos esos objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, la estabilizaci&oacute;n del consumo efectivo: se entiende que un sistema de pensiones tiene que ser (a) estable y (b) sostenible financieramente en el largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Cuarto, para lograr la estabilidad y la sostenibilidad del sistema &eacute;ste debe adaptarse a las tendencias a largo plazo, como la prolongaci&oacute;n de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Y quinto, el ajuste al envejecimiento de la poblaci&oacute;n puede tener lugar en diversas formas, pero es improbable que tenga &eacute;xito sin un incremento en promedio de la vida laboral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como usted sabe, la reforma de pensiones en Espa&ntilde;a har&aacute; que las pensiones se actualicen en funci&oacute;n del equilibrio a medio plazo del sistema, en lugar de acuerdo al poder adquisitivo. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a su punto de vista sobre esta soluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hago ning&uacute;n comentario sobre la propuesta espec&iacute;fica, porque no s&eacute; lo suficiente sobre ella. Mi respuesta general es que si un sistema de pensiones no es sostenible en el largo plazo se producir&aacute; un error para lograr sus objetivos. Si un sistema de pensiones est&aacute; gastando demasiado, entonces o bien (a) las contribuciones han de incrementarse o (b) los beneficios percibidos tienen que reducirse. Puesto que (a) probablemente no es una opci&oacute;n en este momento la opci&oacute;n que queda es la (b). Es posible reducir los beneficios ya sea mediante la reducci&oacute;n de lo percibido mensualmente (por ejemplo, al cambiar la f&oacute;rmula de indexaci&oacute;n) o empezando a pagar las pensiones a una edad m&aacute;s tard&iacute;a. Muchos pa&iacute;ses han hecho ambas cosas. Teniendo en cuenta las tendencias en la esperanza de vida, el aumento de la edad de jubilaci&oacute;n es un elemento esencial en la reforma de pensiones en casi todos los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el debate sobre la reforma de las pensiones, algunas personas, incluso instituciones internacionales, a menudo sugieren que el envejecimiento es un problema en los sistemas de reparto que no existir&iacute;a con un sistema de capitalizaci&oacute;n. Esta es una idea que ya contradec&iacute;a en 1979 en su pieza Myths my Grandfather taught me, pero que muchas personas educadas encuentran intuitiva y atractiva. &iquest;Cu&aacute;l es exactamente el problema?</strong><a href="http://eprints.lse.ac.uk/1503/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Myths my Grandfather taught me</em></a>
    </p><p class="article-text">
        La intuici&oacute;n es obvia y clara. Y es correcta si se piensa en las pensiones como el simple hecho de acumular dinero para el futuro. Si acumulo lo suficiente para el ahorro en mi vida laboral, la idea es que ese dinero proporcionar&aacute; mi pensi&oacute;n, aunque no haya muchos trabajadores en activo despu&eacute;s de que me haya retirado.
    </p><p class="article-text">
        Pero el argumento es err&oacute;neo si estoy preocupado no por el mero dinero (por ejemplo, tener X euros al mes), sino por la capacidad de consumo despu&eacute;s de haberme retirado. Si una generaci&oacute;n de pensionistas tiene un gran mont&oacute;n de dinero va a poder gastar ampliamente, pero si no hay muchos trabajadores no habr&aacute; mucho que poder comprar para los primeros. Como resultado, los precios de los bienes van a subir, habr&aacute; inflaci&oacute;n. As&iacute;, los pensionistas recibir&aacute;n su dinero de manera segura, s&iacute;, pero no la capacidad de consumo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reforma de la educaci&oacute;n superior</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un debate en el que estaba bastante activo fue el tema de la reforma de la educaci&oacute;n superior en el Reino Unido. &iquest;Podr&iacute;a decirnos cu&aacute;l fue su contribuci&oacute;n al debate y las lecciones que Espa&ntilde;a podr&iacute;a aprender del Reino Unido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mis principales argumentos son que en primer lugar, los pa&iacute;ses necesitan la educaci&oacute;n masiva y de calidad superior para ser competitivos; pero los contribuyentes no pueden permitirse el lujo de pagar el costo total, por lo que el gasto p&uacute;blico debe ser complementado por el gasto privado.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la financiaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior debe aumentarse mediante el cobro de derechos de matr&iacute;cula. Sin embargo, los estudiantes generalmente no pueden permitirse el lujo de pagar los derechos de matr&iacute;cula. Lo que se necesita es un sistema bien dise&ntilde;ado de los pr&eacute;stamos estudiantiles para cubrir gastos de matr&iacute;cula y costos de vida. Una de mis contribuciones fue precisamente una propuesta de dise&ntilde;o para dicho sistema: los pr&eacute;stamos deben (a) tener pagos supeditados a los ingresos (es decir, la devoluci&oacute;n del pr&eacute;stamo ha de consistir en reembolsos de x% de los ingresos del prestatario hasta que &eacute;l / ella pague el pr&eacute;stamo); (b) cobrar una tasa de inter&eacute;s relacionado con el costo de endeudamiento del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que con <em>Myths my Grandfather Taugth Me</em>, esta es un &aacute;rea con un resultado contrario a la intuici&oacute;n. Todo el mundo &ldquo;sabe&rdquo; que las tarifas en la universidad disminuyen la capacidad de acceso. Esto es, en realidad, err&oacute;neo. Varios pa&iacute;ses sin matr&iacute;cula general tienen una baja participaci&oacute;n de las personas procedentes de entornos desfavorecidos. Lo que perjudica el acceso es la falta de logros en la escuela, por lo general, por razones que se remontan a la primera infancia. El ministro de Educaci&oacute;n brit&aacute;nico dijo una vez: &ldquo;Si yo fuera un socialista real, no gastar&iacute;a un centavo en la educaci&oacute;n superior-me gustar&iacute;a pasar todo en la educaci&oacute;n infantil.&rdquo; Aunque no quiso decir eso literalmente, la declaraci&oacute;n tiene un grano muy importante de verdad. Gastar dinero p&uacute;blico en garantizar el acceso gratuito la educaci&oacute;n superior no ayuda al acceso en s&iacute;, sino que lo perjudica al desplazar el gasto que deber&iacute;a hacerse en la parte del sistema correspondiente a las primeras etapas de educaci&oacute;n, que es la verdadera manera de mejorar la movilidad social. La educaci&oacute;n superior gratuita es pol&iacute;ticamente popular como un subsidio de clase media, pero es pol&iacute;tica social regresiva.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, un sistema de tasas y pr&eacute;stamos, si est&aacute;n bien dise&ntilde;ados, libera recursos para ampliar la participaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior de los estudiantes procedentes de entornos desfavorecidos, es decir, es posible argumentar a favor de tasas y pr&eacute;stamos como parte de la pol&iacute;tica social progresista (otra de mis contribuciones) .
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Gobierno espa&ntilde;ol ha propuesto recientemente reforzar las condiciones de elegibilidad para becas en la educaci&oacute;n superior argumentando que esto aumentar&aacute; los incentivos y la eficiencia de los estudiantes. &iquest;Usted cree que esto es un argumento s&oacute;lido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, especialmente si se combina con las pol&iacute;ticas para mejorar la consecuci&oacute;n anteriormente en el sistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo, José Luis Cives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/bienestar-mercados-privados-tecnicas-haran_1_5819621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2013 18:26:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El Estado de bienestar contribuye tanto a la justicia social como a la eficiencia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pacto intergeneracional, redistribución y reforma de las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/pacto-intergeneracional-redistribucion-reforma-pensiones_132_5655325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos un cambio en el sistema de pensiones porque el pacto entre generaciones en que se basa puede estar en peligro a medio plazo</p><p class="subtitle">Un recorte en pensiones mejora la sostenibilidad del  sistema pero afecta de manera claramente negativa a los actuales  pensionistas</p><p class="subtitle">La forma en que calculamos la pensión a percibir es donde se han  centrado la mayoría de discusiones técnicas sobre la  reforma de las  pensiones</p></div><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos cincuenta a&ntilde;os el n&uacute;mero de mayores de 67 a&ntilde;os en la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola va a aumentar mucho m&aacute;s que el n&uacute;mero de personas en edad de trabajar. Asumiendo que no queremos dejar a nuestros futuros ancianos y a nosotros mismos sin cobrar pensiones, tenemos dos opciones. O estamos dispuestos a incrementar el porcentaje de renta nacional que dedicamos a pagarlas, o nos vemos obligados a construir un sistema de pensiones distinto al actual que permita sostener semejante estructura demogr&aacute;fica. Y de esto <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=7100" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni la productividad</a>, ni la inmigraci&oacute;n, ni la tasa de ocupaci&oacute;n <a href="http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2010/12/26/pagina-7/85342646/pdf.html?search=sergi%20jimenez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos van a salvar</a>. De hecho, la actual crisis, que ya tiene visos de ser estructural, est&aacute; haciendo esta necesidad <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=28792" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s acuciante si cabe</a>.
    </p><p class="article-text">
        No he venido aqu&iacute; a discutir este punto, que creo <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=21595" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suficientemente probado</a> y basado en la <a href="http://www.elpuntavui.cat/noticia/article/7-vista/8-articles/301932-la-metrica-de-les-pensions.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pura y cruel aritm&eacute;tica</a>. Me preocupan m&aacute;s las consecuencias que cada una de las opciones que tenemos a nuestra disposici&oacute;n en tres aspectos, relacionados entre s&iacute;: las expectativas e incentivos que suponen para los diferentes actores, las consecuencias redistributivas que pueden tener, y de qu&eacute; manera modifican el actual pacto intergeneracional. Como es bien sabido, nuestro sistema actual se basa en el mecanismo conocido como <em>pay as you go </em>(PAYG): un impuesto sobre el trabajo financia las pensiones de los jubilados de hoy, y los trabajadores de hoy depender&aacute;n de los actuales j&oacute;venes y estudiantes para cobrar sus pensiones futuras. El c&aacute;lculo del beneficio a recibir se basa en una media de los salarios de los &uacute;ltimos 16 a&ntilde;os, siendo la idea de la &uacute;ltima reforma que esta cifra se incremente hasta 25 de aqu&iacute; a 2023. Sobre esta base reguladora se aplica un porcentaje que resulta en la pensi&oacute;n final a percibir. Este porcentaje va del 50% en caso de haber cotizado durante solo 15 a&ntilde;os al 100% si se llega a los 37.
    </p><p class="article-text">
        Una vez definidos los par&aacute;metros, vayamos con las posibles modificaciones y sus previsibles consecuencias. Comenzar&eacute; por referirme a los aspectos m&aacute;s superficiales (edad de jubilaci&oacute;n, presi&oacute;n fiscal, c&aacute;lculo del pago) para luego pasar a discutir los que supondr&iacute;an un cambio m&aacute;s profundo en el sistema actual. Con un poco de suerte podr&eacute; mostrar c&oacute;mo necesitamos un cambio en el sistema de pensiones no solo porque la aritm&eacute;tica nos lo dice, sino porque el pacto entre generaciones en que se basa puede estar en peligro a medio plazo.
    </p><p class="article-text">
        Comencemos por la soluci&oacute;n aparentemente m&aacute;s redistributiva. Podemos sencillamente incrementar la presi&oacute;n fiscal de manera progresiva, de forma que, como dec&iacute;a al principio, destinamos una mayor porci&oacute;n de nuestra renta disponible a las pensiones. Las consecuencias de esta decisi&oacute;n son claras. Implican una redistribuci&oacute;n desde las capas m&aacute;s j&oacute;venes hacia las m&aacute;s ancianas de la sociedad, desequilibrando el pacto intergeneracional a favor de estos &uacute;ltimos (y por supuesto cuando los actuales j&oacute;venes llegasen a su edad de jubilaci&oacute;n exigir&iacute;an igual pago). Adem&aacute;s, incrementan los costes laborales de manera que suponen un desincentivo para la contrataci&oacute;n y la inversi&oacute;n (de decidir tasar el capital). Por &uacute;ltimo, el cambio demogr&aacute;fico previsto es tan brusco que el incremento en la presi&oacute;n fiscal necesario ser&iacute;a astron&oacute;mico. El coste para la econom&iacute;a parece, simplemente, demasiado alto.
    </p><p class="article-text">
        Otro par&aacute;metro que podemos tocar es la edad de jubilaci&oacute;n. El Gobierno de Zapatero ya puso en pr&aacute;ctica esto, como es bien sabido por todos. El actual Ejecutivo parece estar entretenido mareando la perdiz. <a href="http://politikon.es/2013/04/11/se-debe-retrasar-ya-la-edad-de-jubilacion-un-si-por-una-nueva-concepcion-del-tiempo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si el incremento final</a> tuviese en cuenta las distintas profesiones y permitiese mayor flexibilidad a aquellas que se encuentran en la parte alta de la escala de salario y productividad y en la baja de riesgo o incompatibilidad con edades avanzadas, los efectos redistributivos no tienen por qu&eacute; ser negativos. Esto adem&aacute;s incentivar&iacute;a a seguir trabajando a aquellas personas que a&uacute;n se encontrasen en perfectas condiciones de hacerlo. Introducir mecanismos m&aacute;s amplios de compatibilidad entre pensi&oacute;n y trabajo a tiempo parcial ahondar&iacute;a en esta tendencia, ayudando a revertir la prevista mala forma de nuestra tasa de dependencia. Estas medidas habr&iacute;an de dise&ntilde;arse de manera que se garantice que el poder de negociaci&oacute;n y decisi&oacute;n recae sobre el empleado. El objetivo es incrementar la edad efectiva de jubilaci&oacute;n y sobre todo hacer que &eacute;sta se distribuya de manera heterog&eacute;nea y correlacionada con el, digamos, desgaste sufrido en la vida laboral.
    </p><p class="article-text">
        La forma en que calculamos la pensi&oacute;n a percibir es, probablemente, donde se han centrado la mayor&iacute;a de discusiones t&eacute;cnicas sobre la reforma de las pensiones. En el sistema espa&ntilde;ol la cantidad de la pensi&oacute;n va en funci&oacute;n del salario y los a&ntilde;os cotizados, como he explicado m&aacute;s arriba. El objetivo de tal m&eacute;todo es hacer que la pensi&oacute;n se parezca lo m&aacute;ximo posible al salario percibido aunque con una correci&oacute;n por nivel de aportaci&oacute;n al sistema. De esta manera, se incentiva tener la vida laboral m&aacute;s larga posible. Sin embargo, el ligar el beneficio percibido al salario provoca que las desigualdades presentes en la etapa laboral tiendan a trasladarse a la fase de retiro. M&aacute;s a&uacute;n: a m&aacute;s corto es el periodo considerado para calcular la base reguladora y m&aacute;s al final de la vida laboral est&aacute;, mayor desigualdad reproducida aparece, dado que las diferencias salariales suelen agrandarse en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de vida. Adem&aacute;s, esto penaliza a quienes tuvieron mala suerte (por elegir la profesi&oacute;n equivocada, por un shock sectorial, etc) en la &uacute;ltima etapa de su carrera. Incrementar el n&uacute;mero de a&ntilde;os a toda la vida laboral reducir&iacute;a estas distorsiones y tendr&iacute;a efectos redistributivos horizontales sin acabar con el incentivo positivo para los trabajadores de intentar ganar cada vez m&aacute;s. Por otro lado, los porcentajes aplicados a la base reguladora tambi&eacute;n pueden ser alterados. Una reducci&oacute;n en los mismos supondr&aacute; un obvio descenso en la pensi&oacute;n percibida, con efectos redistributivos negativos para los jubilados, pero que permitir&iacute;a aliviar la carga fiscal sobre los trabajadores. Y por &uacute;ltimo, los beneficios percibidos tambi&eacute;n pueden ser modificados de manera directa. De hecho, en Espa&ntilde;a las pensiones se actualizan con la inflaci&oacute;n. Un recorte en pensiones, por supuesto, mejora la sostenibilidad del sistema pero afecta de manera claramente negativa a los actuales pensionistas y supone un deterioro considerable de sus expectativas, con lo que ha de evitarse si no queremos da&ntilde;ar la confianza en el sistema.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a&uacute;n podemos ir bastante m&aacute;s all&aacute; en estas modificaciones. Uno de <a href="http://economia.elpais.com/economia/2013/03/16/actualidad/1363462516_399235.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los puntos candentes</a> <a href="http://www.eldiario.es/economia/factor-sostenibilidad-volver-reformar-pensiones_0_122838238.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el debate actual</a> es la introducci&oacute;n de un <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=28792" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">factor de sostenibilidad</a> en el c&aacute;lculo de las pensiones. Dicho factor no es sino un corrector compuesto de diversas variables que ajustar&iacute;a los distintos par&aacute;metros mencionados. Este ajuste se producir&iacute;a en funci&oacute;n de los shocks externos que se consideren relevantes, y que se recoger&iacute;an en dichas variables. Las dos dimensiones principales donde shocks pueden afectar a la sostenibilidad del sistema son la demograf&iacute;a y la marcha de la econom&iacute;a. Un incremento significativo de la esperanza de vida, por ejemplo, o un descenso de la tasa de natalidad har&iacute;a que la edad de jubilaci&oacute;n se atrasase proporcionalmente. Tambi&eacute;n podr&iacute;a incrementar la tasa impuesta sobre los trabajadores, incrementar la base de cotizaci&oacute;n o recortar el porcentaje de pensi&oacute;n percibida, todo ello con los efectos ya descritos sobre cada colectivo. Lo realmente interesante del factor de sostenibilidad es que distribuye los costes de los <em>shocks</em> de una manera m&aacute;s equitativa que la mera elecci&oacute;n pol&iacute;tica de d&oacute;nde recortar y c&oacute;mo en cada momento. Como tal, refuerza el pacto intergeneracional al poner a toda la poblaci&oacute;n en el mismo barco.
    </p><p class="article-text">
        Todas las propuestas enunciadas hasta el momento son de naturaleza param&eacute;trica. Esto es, se basan en tocar determinados aspectos de un sistema cuyo pago se fundamenta esencialmente en el pacto entre generaciones. Este pacto es bien curioso desde un punto de vista sociol&oacute;gico. Los ciudadanos de hoy asumimos que si pagamos nuestros impuestos en el futuro recibiremos una pensi&oacute;n al menos igual o parecida. Sin embargo, no hay nada que nos garantice que as&iacute; ser&aacute;, m&aacute;s all&aacute; de la obligaci&oacute;n legal sostenida en la promesa pol&iacute;tica y social. Cuando las perspectivas de futuro son positivas no hay raz&oacute;n para que los ciudadanos se desv&iacute;en del equilibrio cooperativo: pago hoy porque s&eacute; que recibir&eacute; ma&ntilde;ana, y si no pago no recibir&eacute; pero el resto de gente que s&iacute; paga, lo har&aacute;. Sin embargo, si las expectativas comienzan a deteriorarse de manera clara debido a las malas perspectivas econ&oacute;micas y demogr&aacute;ficas, esta confianza puede erosionarse. Es decir, <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0022053102000133" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si los costes de cooperaci&oacute;n no est&aacute;n claros, cooperar puede dejar de ser una idea tan fant&aacute;stica</a>.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica forma totalmente segura de evitar que se rompa el pacto de cooperaci&oacute;n entre generaciones es rompi&eacute;ndolo nosotros mismos antes. Esto es, pasar de un sistema tipo PAYG a otro basado en fondos individuales, en los que cada ciudadano simplemente se dedica a ahorrar antes de la hora final de la jubilaci&oacute;n y el Estado o una entidad privada se encarga de que estos ahorros no pierdan valor por la inflaci&oacute;n, o incluso se revaloricen, a trav&eacute;s de inversiones. Por descontado, los costes en t&eacute;rminos de igualdad de esta reforma son enormes al reproducir totalmente la distribuci&oacute;n de riqueza en la vida laboral. Adem&aacute;s, rompe el mecanismo de compartir riesgo ante shocks que implica tener un sistema del tipo PAYG: cada uno estar&iacute;a, de nuevo, m&aacute;s solo ante el peligro. No parece, por tanto, una reforma deseable.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la introducci&oacute;n de una parte relativamente modesta pero significativa de la pensi&oacute;n basada en un fondo en lugar de en PAYG mejorar&iacute;a la sostenibilidad del sistema y ayudar&iacute;a a hacer m&aacute;s cre&iacute;ble el pacto actual sin renunciar a los beneficios redistributivos y aseguradores de una financiaci&oacute;n del tipo PAYG. Este fondo no tiene por qu&eacute; ser gestionado por una entidad privada, lo importante es que se corresponda con las aportaciones de cada trabajador. Si a esto unimos la incorporaci&oacute;n de un factor de sostenibilidad que haga que los distintos par&aacute;metros respondan de manera adecuada a los shocks, un esquema de edad de jubilaci&oacute;n adecuado a la distribuci&oacute;n de riesgos y costes por profesiones, y un c&aacute;lculo de la base reguladora que tenga en cuenta toda la vida laboral, probablemente tendremos no solo un sistema m&aacute;s fiable, sino un pacto de redistribuci&oacute;n intergeneracional m&aacute;s s&oacute;lido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/pacto-intergeneracional-redistribucion-reforma-pensiones_132_5655325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Apr 2013 18:28:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pacto intergeneracional, redistribución y reforma de las pensiones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Pensiones,Jubilación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El porqué de los escraches]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escraches_129_5647595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3acc53cb-0bc4-4965-a236-018875ae550c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El porqué de los escraches"></p><p class="article-text">
        No me gustan los escraches. Es una cuesti&oacute;n de formas. La democracia en s&iacute; es una cuesti&oacute;n de formas. La democracia es un compromiso seg&uacute;n el cual diversos grupos contrapuestos acuerdan emplear una serie de mecanismos y definir una esfera determinada para la resoluci&oacute;n de los conflictos que les afectan. Un escrache afecta, a mi modo de ver, a este compromiso, y agrava el deterioro institucional al recurrir a la intimidaci&oacute;n (aunque sea &ldquo;suave&rdquo; o pretendidamente simb&oacute;lica) para intentar forzar una opini&oacute;n pol&iacute;tica. M&aacute;s a&uacute;n: considero que la propuesta por la que luchan, la daci&oacute;n en pago, no es una soluci&oacute;n adecuada para el problema al que apuntan. Es decir: no comulgo ni con las formas, ni con el fondo.
    </p><p class="article-text">
        A otras personas s&iacute; le gustan los escraches. Y tambi&eacute;n la daci&oacute;n en pago. De hecho, ambas cosas suelen ir juntas. Hay mucha gente que considera que el problema de los desahucios puede y debe solucionarse imponiendo dicho cambio legal. Y que, en tanto que el problema es acuciante y afecta muchas veces a ellos mismos, a personas que conocen o a lo que consideran como un sector relevante y desprotegido de la sociedad, el uso de los escraches es totalmente leg&iacute;timo y necesario.
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil empantanarse en esta discusi&oacute;n. Es f&aacute;cil porque en ella se entremezclan elementos normativos, &eacute;ticos, de justicia, igualdad e incluso personales. Yo seguir&eacute; defendiendo que intentar que una pol&iacute;tica se apruebe mediante el insulto, la descalificaci&oacute;n y la intimidaci&oacute;n no es una buena estrategia para la salud de la democracia. Otros me responder&aacute;n que la democracia est&aacute; en mala salud precisamente por culpa de esos pol&iacute;ticos a los que se quejan, y que por tanto cualquier medida est&aacute; justificada. Y as&iacute; hasta la eternidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nadie parece preguntarse mucho por qu&eacute; tenemos escraches. C&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;. Bajo qu&eacute; condiciones una sociedad civil decide organizarse de esta manera para lograr sus objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos que existe una medida pol&iacute;tica que no nos gusta. No nos gusta nada. Y queremos cambiarla. Lo primero que nos preguntamos es qui&eacute;nes son los responsables de que tal pol&iacute;tica exista. La respuesta l&oacute;gica inmediata en una democracia representativa es &ldquo;el legislador&rdquo;, que para eso hace las leyes. Por tanto es a &eacute;l a quien debemos dirigirnos para intentar cambiar la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &iquest;qu&eacute; hacemos cuando el legislador no es quien decide las leyes? En Estados Unidos la presi&oacute;n a congresistas y senadores est&aacute; a la orden del d&iacute;a. En el Reino Unido los miembros del Parlamento se re&uacute;nen con sus votantes para escuchar sus quejas. En Espa&ntilde;a, por contra, existe disciplina de partido. Da igual los emails que se env&iacute;en a un diputado concreto. Da lo mismo las reuniones que se le pidan o que con &eacute;l se tengan. Al final el voto lo decide la c&uacute;pula del partido.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, nuestro sistema es bipartidista (aunque imperfecto, y cabe preguntarse <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Puede-sistema-partidos-saltar-aires_6_120097992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta cu&aacute;ndo lo seguir&aacute; siendo</a>). Este hecho posiblemente extrema la din&aacute;mica de lucha entre partidos y no dentro de los mismos. Dos bloques antagonistas cuyos l&iacute;deres lo son a la vez del Ejecutivo y del Legislativo o de la oposici&oacute;n dentro y fuera del Congreso. <a href="http://politikon.es/2012/07/20/nuestro-sistema-parlamentario-y-la-seleccion-de-elites/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los partidos en Espa&ntilde;a son organizaciones cerradas y jer&aacute;rquicas</a> que seleccionan &eacute;lites a trav&eacute;s de mecanismos semiformales de afinidades y facciones internas. La distribuci&oacute;n de puestos en las listas (cerradas y bloqueadas) responden a ese reparto de afinidades. Quien entra en el Congreso hace trabajo de legislador primero bajo la tutela del partido y despu&eacute;s bajo la de su grupo de afines. Y siempre, siempre en contraposici&oacute;n al bando contrario.
    </p><p class="article-text">
        Este sistema a&iacute;sla a los diputados de la presi&oacute;n exterior. Bastante. Y <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Disciplina-partido-poder-parlamento_6_108199180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">merma el poder del Congreso</a>, sobre todo en situaci&oacute;n de mayor&iacute;a absoluta. Pero Espa&ntilde;a tampoco es el &uacute;nico sistema bipartidista con fuerte disciplina de partido en las democracias occidentales. El muro de la disciplina de grupo parlamentario y los partidos olig&aacute;rquicos con diputados poco preocupados por los votantes de sus circunscripciones no parece suficiente frustraci&oacute;n como para causar una protesta intimidatoria sistem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Introduzcamos en la ecuaci&oacute;n una crisis con un grand&iacute;simo deterioro del bienestar medio de la poblaci&oacute;n. Entre las muchas dimensiones en las que este deterioro se expresa, hay una en la que el efecto es dram&aacute;tico por visual. Un banco, esa entidad malvada que nos ha tra&iacute;do a la ruina a todos, echa a alguien de su casa por no tener los recursos suficientes pero aun as&iacute; le sigue cobrando una parte de lo que debe. La respuesta es, a ojos de muchos, obvia: que la persona d&eacute; la casa al banco y se olvide. Y ya est&aacute; (siempre aparentemente). Sin embargo, para que esto sea as&iacute; en todos los casos hace falta que alguien obligue al banco a que acepte la casa. Este alguien ha de ser, claro, el legislador. Las miradas de los afectados se dirigen a ellos. Primero, intentan sacar adelante una propuesta siguiendo los cauces habituales. Una ILP incluyendo lo que para ellos es la soluci&oacute;n, millones de emails, presi&oacute;n indirecta, ruido medi&aacute;tico, manifestaciones y acciones, etc&eacute;tera. Pero, como hemos dicho, nuestros grupos parlamentarios son bastante ajenos a estas presiones.
    </p><p class="article-text">
        Unamos a todo esto que estos mismos ciudadanos han dejado de confiar en los pol&iacute;ticos en general, como nos muestran d&iacute;a tras d&iacute;a las encuestas del CIS. No solo eso, sino que hay indicios bastante s&oacute;lidos para pensar que comienzan a ver a todos los politicos como una clase (la misma pregunta del CIS lo plantea as&iacute;, la clase pol&iacute;tica como un problema) diferente a la suya, a la que hay que, de alguna manera, atacar. O si no atacar, s&iacute; &lsquo;desaislar&rsquo;. Ya tenemos los ingredientes para una protesta que, aunque se base en una medida concreta y en la frustraci&oacute;n que la situaci&oacute;n provoca, en realidad constituye un ataque a los politicos.
    </p><p class="article-text">
        Y estos, claro, se defienden. La mayor&iacute;a lo hace de una manera algo torpe, bastante torpe o <a href="http://www.eldiario.es/lacrispacion/diputado-PP-amenaza-perroflauta-escrache_6_120797922.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy torpe</a>. Otros <a href="http://www.eldiario.es/politica/Cifuentes-sancionar-participaron-diversos-escraches_0_121088084.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intentan</a> <a href="http://www.eldiario.es/politica/Cospedal-violencia-equiparar-escrache-nazismo_0_122138157.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">criminalizar</a> las protestas. Lo que importa es que la impermeabilidad del partido ante las pretendidas influencias externas se incrementa. Como la propia barrera es uno de los factores que provoca la protesta indignada e intimidatoria, esta se reafirma e incluso crece. Y la din&aacute;mica se retroalimenta, porque la posici&oacute;n del politico no va a ser nunca dejar el seno del partido para abrirse a las protestas. El deterioro institucional se incrementa, pero la ley no cambia ni cambiar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, m&aacute;s de un lector lo ver&aacute; claro. Acabemos con la disciplina de partido, rompamos la oligarqu&iacute;a de los partidos en Espa&ntilde;a, introduzcamos listas abiertas a la 15M o distritos uninominales a la <a href="http://politica.elpais.com/politica/2012/09/08/actualidad/1347129185_745267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&eacute;sar Molinas</a>, y disfrutemos de miembros del Parlamento m&aacute;s receptivos a las demandas de sus votantes respecto a temas puntuales. Pero como quiera que nada es gratis, esto tampoco lo es. Para empezar, resulta dudoso pensar que el factor de disciplina de partido pesa m&aacute;s que el factor de crisis econ&oacute;mica y p&eacute;rdida de legitimidad de los pol&iacute;ticos. Es decir, un pa&iacute;s con id&eacute;nticos niveles de corrupci&oacute;n y con diputados d&iacute;scolos podr&iacute;a perfectamente estar sufriendo protestas similares, como demuestra el acoso puntual a diputados en Grecia incluso despu&eacute;s de que su bipartidismo y su disciplina de partido se fuesen por el sumidero en 2011.
    </p><p class="article-text">
        Para seguir, aunque este fuese el factor &uacute;ltimo determinante, <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Discipulos-diputados_6_107499270.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la disciplina de partido tiene sus beneficios</a>. Por un lado, deja m&aacute;s claro el programa electoral (el conjunto de pol&iacute;ticas esperables) con la que un partido se presenta a las elecciones. Por otro, es posiblemente un buen mecanismo contra la construcci&oacute;n de redes clientelares regionales y contra el populismo en general. Adem&aacute;s, las <a href="http://politikon.es/2013/01/24/menos-listas-abiertas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ventajas de la alternativa no est&aacute;n nada claras</a>. Eso, por supuesto, por no hablar de la inestabilidad que provoca la alternativa. Y si no<a href="http://www.corriere.it/politica/speciali/2013/elezioni-presidente-repubblica/notizie/19aprile-dimissioni-bersani-bindi-caos-pd_718d7f82-a935-11e2-bb65-9049b229b028.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que se lo pregunten a los italianos</a>. De hecho, bajo mi punto de vista el que la daci&oacute;n en pago tal y como la propone la PAH no haya logrado triunfar en el Congreso es un punto a favor del sistema actual, puesto que la considero una medida populista y que palidece ante <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=28821" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alternativas m&aacute;s sensatas y justas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero mientras, los escraches siguen. La moraleja de la historia es que el deterioro de nuestras instituciones se debe tanto a nuestros cerrados, deficientes y olig&aacute;rquicos partidos pol&iacute;ticos como a la acci&oacute;n, probablemente irresponsable pero en cierta medida comprensible, de ciudadanos que ven c&oacute;mo su poder adquisitivo y sus expectativas de futuro disiminuyen irremisiblemente desde lo alto de la m&aacute;s grande de las burbujas.				Y cualquier cambio en nuestro sistema, <a href="http://politikon.es/2013/04/09/mi-favorito-es-el-sistema-aleman/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si no vamos con cuidado</a>, puede romper m&aacute;s que arreglar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escraches_129_5647595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Apr 2013 17:51:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El porqué de los escraches]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escrache]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los datos de la EPA sí son fiables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/datos-epa-fiables_129_5581116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3406327b-78ae-4d81-82bb-29f6d0936cf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los datos de la EPA sí son fiables"></p><p class="article-text">
        El presidente de la CEOE, Juan Rosell, lleva ya <a href="http://www.cadenaser.com/economia/articulo/joan-rosell-insite-paro-vale-registrado-epa/csrcsrpor/20130208csrcsreco_3/Tes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de</a> <a href="http://www.intereconomia.com/noticias-negocios/laboral/ceoe-no-se-cree-los-seis-millones-parados-espana-20130208-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una declaraci&oacute;n</a> afirmando m&aacute;s o menos que la Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa (EPA) no sirve porque es eso: una encuesta. Y que las encuestas no son fiables, parece desprenderse. Si acaso, el llamado &ldquo;paro registrado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es &uacute;til explicar por qu&eacute; Rosell est&aacute; equivocado. Aunque la l&oacute;gica parezca estar de su lado intuitivamente, no es as&iacute;. Y no solo eso, sino que detr&aacute;s de esta postura se esconde un desprecio de las t&eacute;cnicas cuantitativas en las Ciencias Sociales. Ya <a href="http://www.caffereggio.es/2012/12/23/un-debate-politico-basado-en-la-evidencia-de-francisco-llaneras-en-mercados-de-el-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nate Silver</a> nos tendr&iacute;a que haber ense&ntilde;ado el poder de las encuestas, pero bueno, hagamos un esfuerzo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de conocer las caracter&iacute;sticas de una poblaci&oacute;n determinada (en este caso, su situaci&oacute;n en el mercado laboral) tenemos a nuestra disposici&oacute;n una serie de t&eacute;cnicas. Entre otras, podemos mantener un registro sistem&aacute;tico y al d&iacute;a, como lo es el del Ministerio. Podemos tambi&eacute;n desarrollar una encuesta. En una encuesta, todo comienza por elegir una muestra representativa de la poblaci&oacute;n. Es &ldquo;muestra&rdquo; porque se refiere a una porci&oacute;n relativamente peque&ntilde;a del total. Lo que asegura su representatividad es que es aleatoria. Lo fant&aacute;stico de la aleatoriedad es que elimina sesgos de selecci&oacute;n porque <em>todos los individuos tienen la misma probabilidad de ser seleccionados</em>. Por otro lado, si la poblaci&oacute;n tiene rasgos distintivos que la subdividen en categor&iacute;as, los aplicaremos al muestreo para asegurarnos de tener &ldquo;submuestras&rdquo; representativas para cada colectivo: j&oacute;venes, mujeres, hombres, personas sin estudios, gente con el pelo naranja. Esto es lo que pasa con la EPA, y por eso podemos cruzar tantos datos y hacer tantos estudios con ella.
    </p><p class="article-text">
        Un registro sistem&aacute;tico como el de paro , por contra, introduce un sesgo por definici&oacute;n. Lo que este registro recoge es quien se registra en una oficina p&uacute;blica de empleo. Citando a <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la propia Seguridad Social</a>: &ldquo;el conjunto de personas desocupadas que permanecen inscritas en las oficinas p&uacute;blicas de empleo en demanda de trabajo el &uacute;ltimo d&iacute;a del mes&rdquo;. El sesgo obvio es, por tanto, de <a href="https://twitter.com/jordimunozm/status/299828652269506560" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autoselecci&oacute;n</a>: no todo el que busca trabajo se registra en una oficina p&uacute;blica de empleo. Y es que la clasificaci&oacute;n de &ldquo;desempleado&rdquo; de la EPA no corresponde con &ldquo;todo aquel que est&eacute; registrado&rdquo;, sino que comprende a toda persona en edad de trabajar que ha estado buscando activamente empleo. Por &ldquo;activamente&rdquo; se entiende tanto estar registrado en las oficinas p&uacute;blicas como en las privadas, enviar curriculums y aplicar directamente a candidaturas, revisar ofertas de empleo por cualquier medio, estar en proceso de selecci&oacute;n o incluso de montar su propia empresa.
    </p><p class="article-text">
        La EPA, y con ella la definici&oacute;n de persona desempleada, no es una encuesta que alguien se sac&oacute; de la manga el otro d&iacute;a tomando un caf&eacute; con unos amigos soci&oacute;logos. Sigue normas establecidas por la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo y sancionadas por la UE, lo cual implica un considerable nivel de estandarizaci&oacute;n. Adem&aacute;s, la forma general de la EPA sigue las de otras muchas encuestas similares en otros pa&iacute;ses, lo cual asegura que buena parte de este esquema de trabajo ha sido puesto a prueba en otros lugares.
    </p><p class="article-text">
        En resumen: una encuesta bien hecha evita sesgos (aunque una mal hecha tambi&eacute;n puede introducirlos, cierto) que tiene por definici&oacute;n un sistema de seguimiento por registro o un censo autoseleccionado no completo. Por no a&ntilde;adir que, gracias a la extensi&oacute;n del cuestionario y a la estratificaci&oacute;n de la muestra, la EPA incluye una variedad de detalles que el paro registrado no puede alcanzar. Esto no quiere decir que el paro registrado sea una estad&iacute;stica in&uacute;til: puede <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=10893" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arrojar luz sobre ciertos aspectos</a> y nos ayuda a extender el marco temporal en nuestros an&aacute;lisis. Pero no tiene, a mi entender, ni punto de comparaci&oacute;n con una investigaci&oacute;n metodol&oacute;gicamente fiable que parte de una definici&oacute;n estandarizada de desempleo. Por todo ello, aunque parezca contraintuitivo a algunos, el se&ntilde;or Juan Rosell deber&iacute;a revisar, a mi entender, cu&aacute;l es su fuente para entender el drama del paro en Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/datos-epa-fiables_129_5581116.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Feb 2013 15:59:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los datos de la EPA sí son fiables]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Rosell,Paro,EPA - Encuesta de Población Activa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La transición de los que vinimos después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/transicion-vinimos-despues_129_5436815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace dos semanas mor&iacute;a Santiago Carrillo. Ha sido el tercer art&iacute;fice de la Transici&oacute;n en fallecer durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Durante toda la pasada semana, miles de personas, en su mayor&iacute;a j&oacute;venes, se manifestaron frente al Congreso de los Diputados pidiendo ni m&aacute;s ni menos que un proceso constituyente.
    </p><p class="article-text">
        Quien piense que estos dos hechos no guardan relaci&oacute;n, se equivoca. Es muy probable que la inmensa mayor&iacute;a de espa&ntilde;oles (yo entre ellos) no crea necesario un cambio constitucional, pero cabe poca duda de que hay instituciones que est&aacute;n agotadas, y quienes m&aacute;s claramente lo vemos somos aquellos que a&uacute;n no est&aacute;bamos vivos en 1978. Los mismos que sufrimos el nivel de paro joven m&aacute;s alto de la OCDE, qu&eacute; casualidad. La pregunta que debemos hacernos es, por tanto, qu&eacute; instituciones hay que cambiar: los dedos acusadores suelen se&ntilde;alar al sistema electoral, al conjunto de la &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; (que aparece como una especie de seres ajenos al resto de los mortales), y as&iacute;. Sin embargo, considero que si vamos por ah&iacute;, erramos el tiro.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya casi cuarenta a&ntilde;os que muri&oacute; el dictador. Nuestra Transici&oacute;n a la democracia fue, qu&eacute; duda cabe, particular: no hubo ruptura clara y definida, sino continuidad legal de varias instituciones del franquismo. El dise&ntilde;o fundamental de nuestro desastroso mercado laboral, sin ir m&aacute;s lejos, se lo debemos a la acumulaci&oacute;n de reformas parciales y parches sin ruptura, una pol&iacute;tica m&aacute;s preocupada por el consenso presente que por el bienestar futuro.
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones por las cuales las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de la dictadura fueron relativamente tranquilas y carentes de conflictos sociales y pol&iacute;ticos fue la habilidad del r&eacute;gimen para proteger a la recientemente creada clase media. Los trabajadores no pod&iacute;an defender sus derechos a trav&eacute;s de organizaciones sindicales que negociasen con el Estado, pero &eacute;ste se asegur&oacute; de que no las necesitasen, abusando de la sobreprotecci&oacute;n legal. Parad&oacute;jicamente, al morir Franco e iniciarse la Transici&oacute;n, el marco legal laboral cambi&oacute; relativamente poco, pero los recientemente legalizados sindicatos ganaron mucho poder de negociaci&oacute;n. Ante unas leyes que proteg&iacute;an a sus afiliados m&aacute;s relevantes (el trabajador con contrato indefinido) y con una relaci&oacute;n clara y casi expl&iacute;cita con determinados partidos cuyos votos tambi&eacute;n proven&iacute;an de ese perfil en grado creciente, los sindicatos se dedicaron a defender estas barreras de protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute;, nada parece demasiado extra&ntilde;o: sindicatos que trabajan con partidos de izquierda en proteger a trabajadores. Lo que pasa es que protegen solo a una parte de los trabajadores. Y protegen a aquellos que, como dec&iacute;amos arriba, son sus afiliados y votantes principales: trabajadores indefinidos, principalmente de mediana edad en adelante. El resultado de esta situaci&oacute;n es que durante las crisis generamos una cantidad de paro incre&iacute;blemente alta que se ceba particularmente con los j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n con mujeres y trabajadores mayores de 55 a&ntilde;os con baja cualificaci&oacute;n. Es decir: los que no est&aacute;n dentro de la parcela de estabilidad laboral generada en combinaci&oacute;n por el mercado y su regulador. Los <em>outsiders</em>, que representan entre un 25% y un 30% de la poblaci&oacute;n. No es poco.
    </p><p class="article-text">
        El laboral no es el &uacute;nico ejemplo de marco legal en Espa&ntilde;a que, en gran medida por la &ldquo;herencia recibida&rdquo; (del franquismo y de la Transici&oacute;n pactada), favorece a los que ya est&aacute;n dentro y perjudica a los que van llegando al sistema. Nuestro Estado de Bienestar prioriza descaradamente a los que ya tienen m&aacute;s vida a sus espaldas frente a quienes comienzan la traves&iacute;a. Tenemos una mir&iacute;ada de sectores en los que la regulaci&oacute;n actual protege a los miembros actuales frente a quienes quieren entrar con ideas innovadoras (taxis, farmacias, comercio y sus horarios, etc.). 
    </p><p class="article-text">
        El sistema educativo no invierte en guarder&iacute;as o educaci&oacute;n primaria tanto como lo hace en universidades, donde llegan los 'hijos de la clase media asentada' con mucha m&aacute;s facilidad que aquellos que tienen que trabajar durante sus estudios, por ejemplo, porque sus padres no pueden cubrir todo el coste. El mercado de vivienda y su magn&iacute;fica burbuja garantizaba que el precio que ten&iacute;amos que pagar por acceder a uno de los bienes fundamentales para garantizar el bienestar era casi inalcanzable. As&iacute;, incontables situaciones que se resumen en que unos quedaban fuera, siendo entrar caro y dif&iacute;cil. Este es, o era, el statu quo, el (aparente) consenso que comenz&oacute; a resquebrajarse con la crisis. Cuando entrar en el sistema ya no fue solo caro y dif&iacute;cil, sino pr&aacute;cticamente imposible.
    </p><p class="article-text">
        En econom&iacute;a y en ciencia pol&iacute;tica es un hecho establecido que todas las pol&iacute;ticas generan ganadores y perdedores. En rom&aacute;n paladino, nunca llueve a gusto de todos. Pero un objetivo fundamental de cualquier acci&oacute;n gubernamental, y de hecho una de las razones para tener democracia, es que estos 'ganadores y perdedores' no sean siempre los mismos, que los costes y los beneficios se redistribuyan. En Espa&ntilde;a llevamos casi cuatro d&eacute;cadas en las que los <em>outsiders</em>, los j&oacute;venes, nosotros salimos perdiendo. Hay buenas razones para pensar que buena parte de las ra&iacute;ces de esta situaci&oacute;n se encuentran en una Transici&oacute;n que, de alguna manera, qued&oacute; inacabada. Las generaciones de nuestros padres y nuestros abuelos, a las que perteneci&oacute; como miembro destacado Santiago Carrillo, llevaron a cabo un grand&iacute;simo trabajo para dejarnos la capacidad de actuar y elegir. Hicieron, realmente, todo lo que pudieron. Dicho de otra manera: probablemente, tuvimos una buena Transici&oacute;n dentro de las posibilidades que ofrec&iacute;a el momento.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la democracia est&aacute; hoy asentada y es estable. Y con ello llega nuestro momento de seguir con lo que ellos empezaron. De hacer ver a los partidos pol&iacute;ticos, a los sindicatos, a las asociaciones de empresarios, a los medios y a todos los ciudadanos que hace falta una forma distinta de redistribuir los beneficios y los costes del ciclo de crecimiento y recesi&oacute;n. Que necesitamos un nuevo pacto intergeneracional. Que sin todo ello, las inexorables leyes de la demograf&iacute;a y la gesti&oacute;n de recursos nos llevar&aacute;n al estancamiento cr&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica es nuestra, tom&eacute;mosla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/transicion-vinimos-despues_129_5436815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Sep 2012 19:17:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La transición de los que vinimos después]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Santiago Carrillo,Contratos,Paro,Jóvenes,Transición,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia los Estados Unidos de Europa, pero cuándo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/unidos-europa_129_5374120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        A primera vista, la Uni&oacute;n Europea es un ente pol&iacute;tico extra&ntilde;o. Los estudiosos no acaban de ponerse de acuerdo sobre si tratarlo como un Estado federal en construcci&oacute;n o como una organizaci&oacute;n internacional donde los diferentes estados negocian para llegar a acuerdos de cooperaci&oacute;n y delegaci&oacute;n de la toma de decisiones pol&iacute;ticas hacia una entidad superior que, presumiblemente, lo har&aacute; mejor en muchos aspectos. Cabe recordar <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/2012/05/27/que-centralizamos-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que habl&aacute;bamos hace unas semanas respecto a centralizar o descentralizar</a>: la idea de fondo es que hay problemas que est&aacute;n mejor enfrentados desde instancias m&aacute;s altas. Hoy por hoy, los &ldquo;problemas&rdquo; de este tipo que m&aacute;s nos preocupan se refieren a pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, regulaci&oacute;n bancaria y medidas fiscales: hay un consenso casi un&aacute;nime en la necesidad de crear una uni&oacute;n fiscal, financiera y en cualquier otro aspecto macroecon&oacute;mico a nivel europeo. Es posible encontrar declaraciones a favor de este objetivo no solo entre los altos funcionarios europeos, que es l&oacute;gico que piensen esto, sino en Presidentes y Ministros la mayor&iacute;a de Gobiernos de la zona euro.
    </p><p class="article-text">
        Si todos estamos en la misma p&aacute;gina, &iquest;por qu&eacute; no avanzamos? D&oacute;nde quedan los Estados Unidos de Europa, se pregunta el ciudadano (y el analista) anonadado. La respuesta es que quedan lejos. La euforia desatada tras la pen&uacute;ltima cumbre ha quedado borrada en dos semanas, particularmente con las decisiones tomadas este lunes: el Eurogrupo ha acordado un rescate a Espa&ntilde;a en dos tramos de 30.000 millones de euros y una relajaci&oacute;n en los objetivos de d&eacute;ficit a Espa&ntilde;a, pero a cambio de intervenci&oacute;n y vigilancia estrecha de las reformas. Estamos un poco, pero muy poco m&aacute;s cerca de la Uni&oacute;n de lo que est&aacute;bamos. &iquest;Por qu&eacute; tan despacio? No es por econom&iacute;a, donde la cuesti&oacute;n se ci&ntilde;e a elegir entre unas pocas opciones, sino por pol&iacute;tica que no se puede llegar a dicha elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que los Ministros de Econom&iacute;a o los Jefes de Gobierno han acudido a una cumbre desde enero de 2010 (antes del primer rescate a Grecia), ten&iacute;an que escoger sobre los siguientes aspectos, resumiendo mucho: (1) nivel de austeridad y est&iacute;mulo fiscal en cada uno de los pa&iacute;ses deudores; (2) grado de &ldquo;mutualizaci&oacute;n&rdquo; de la deuda, donde entran todas las posibles formas de recapitalizaci&oacute;n bancaria, ayuda del BCE, rescates o eurobonos, esto es, hasta qu&eacute; punto los acreedores quieren respaldarnos y/o perdonar directa o indirectamente lo que debemos; (3) grado de uni&oacute;n fiscal, regulatoria y por tanto pol&iacute;tica, incluyendo un traspaso de poderes hacia &oacute;rganos potencialmente federales, que en la Uni&oacute;n no son sino la Comisi&oacute;n y el Parlamento. Actualmente, los principales &oacute;rganos de decisi&oacute;n estrat&eacute;gica del continente son el Consejo Europeo, que une a todos los Jefes de Gobierno y al Presidente de la Comisi&oacute;n, &nbsp;y el Consejo de la Uni&oacute;n Europea, que une a todos los ministros de todos los gobiernos europeos. Dentro de todos sus comit&eacute;s, es particularmente relevante el Ecofin, formado por los Ministros de Econom&iacute;a y Finanzas. El Eurogrupo es una derivaci&oacute;n del Ecofin para los pa&iacute;ses de la zona euro. Se trata de foros donde la discusi&oacute;n toma la forma de un debate entre los partidos gobernantes en Estados soberanos con intereses propios y condicionados por sus votantes, pero desde el cual se intenta construir un Estado federal superior. He aqu&iacute; el h&iacute;brido entre Federaci&oacute;n en construcci&oacute;n y mera organizaci&oacute;n que agrega naciones.
    </p><p class="article-text">
        En estos &aacute;mbitos, las estrategias de los Estados pueden resumirse as&iacute;: los pa&iacute;ses del sur (principalmente, Italia y Espa&ntilde;a) apuestan por llevar adelante un menor nivel de austeridad (1) y conseguir un mayor grado de mutualizaci&oacute;n de deuda (2). Por el contrario, los pa&iacute;ses del norte (Alemania, Holanda, Finlandia) desean un mayor nivel de contenci&oacute;n del gasto (1) y no est&aacute;n dispuestos a mutualizaci&oacute;n alguna de la deuda (2), requiriendo de hecho una uni&oacute;n fiscal y pol&iacute;tica que les permita &lsquo;controlar&rsquo; a los deudores (3). As&iacute;, en la negociaci&oacute;n existe posibilidad real de intercambio de &ldquo;mayor uni&oacute;n&rdquo; y &ldquo;mayor mutualizaci&oacute;n&rdquo; a cambio de &ldquo;m&aacute;s control presupuestario&rdquo; y &ldquo;m&aacute;s reformas estructurales&rdquo;. El acuerdo del lunes es un ejemplo perfecto: ayuda con la deuda a Espa&ntilde;a a cambio de m&aacute;s austeridad a medio plazo, bajo una suerte de sistema de vigilancia fiscal sin que medie ning&uacute;n mecanismo de decisi&oacute;n pol&iacute;tica conjunta permanente. Todo un Frankenstein institucional.
    </p><p class="article-text">
        Y es que en todas estas negociaciones los resultados son los que son porque los Gobiernos se enfrentan a dos problemas: el primero es que la flexibilidad del norte en mutualizaci&oacute;n es muy baja, dado que no incluye mecanismos de control de la deuda para los pa&iacute;ses m&aacute;s endeudados ya (qui&eacute;n impide a Espa&ntilde;a endeudarse m&aacute;s cuando le salga m&aacute;s barato gracias a los eurobonos). Por tanto, un cierto grado de mutualizaci&oacute;n solo se consentir&iacute;a con una integraci&oacute;n fiscal y pol&iacute;tica profunda que permitiese controlar los d&eacute;ficits potenciales. Pero, y este es el segundo problema, este es un paso enorme. Es tan grande que a Estados Unidos, el experimento m&aacute;s parecido (salvando todas las distancias espaciales y temporales) a la actual Uni&oacute;n Europea, le cost&oacute;, como quien dice, un siglo y una guerra. Afortunadamente, nosotros ya llevamos la guerra y m&aacute;s de medio siglo. Pero a&uacute;n nos queda.
    </p><p class="article-text">
        Al final del d&iacute;a, estamos hablando de Gobiernos cediendo una cantidad ingente de soberan&iacute;a para ponerse en el mismo barco de otros ciudadanos que tienen unas caracter&iacute;sticas profundamente diferentes a las suyas. Hablamos de que Grecia y Finlandia, Portugal y Estonia, se encuentren bajo un mismo r&eacute;gimen democr&aacute;tico centrado en el Parlamento y en la Comisi&oacute;n. Unas desigualdades territoriales que si ya suponen un problema en otros Estados federales como Alemania o (s&iacute;) Espa&ntilde;a, imaginemos en un conjunto de quinientos millones de habitantes. Volviendo al art&iacute;culo sobre centralizaci&oacute;n que cit&aacute;bamos antes, las preferencias y necesidades de todos estos ciudadanos son tan distintas, los sistemas de partidos que las representan est&aacute;n tan arraigados y son tan poco homologables en muchos aspectos, que semejante ejercicio de integraci&oacute;n es una tarea herc&uacute;lea que no parece que pueda durar menos que d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        El problema, claro, es que andamos negociando mes a mes. Que los tres puntos sobre la mesa volver&aacute;n a estarlo en septiembre, si no antes. Y para todos los que pensamos que Europa es la &uacute;nica salida con sentido para todo este l&iacute;o, eso es lo m&aacute;s preocupante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo, Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/unidos-europa_129_5374120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Jul 2012 09:29:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hacia los Estados Unidos de Europa, pero cuándo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede el contrato único ser de izquierdas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puede-contrato-unico-izquierdas_129_5357950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si el mercado laboral espa&ntilde;ol es un desastre para alguien en particular, ese &lsquo;alguien&rsquo; son los j&oacute;venes: m&aacute;s del 50% de aquellos que buscan trabajo no lo encuentran, y quienes lo hacen, en su pr&aacute;ctica totalidad, es con contratos temporales a pesar de que vayan a ocupar puestos con previsi&oacute;n indefinida.
    </p><p class="article-text">
        Calificar la situaci&oacute;n laboral de la juventud de precaria es no solo justo, sino tambi&eacute;n necesario, imprescindible para poner este problema a la cabeza de la agenda pol&iacute;tica y econ&oacute;mica espa&ntilde;ola. Y esta situaci&oacute;n no es nueva, ni propia de la presente crisis. Cada vez que el paro aumenta en Espa&ntilde;a, los j&oacute;venes (as&iacute; como los inmigrantes, las mujeres y los trabajadores m&aacute;s mayores) son desproporcionadamente &lsquo;castigados&rsquo; en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses europeos. more
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en edad de trabajar queda dividida entre &lsquo;insiders&rsquo; y &lsquo;outsiders&rsquo; en el sistema. Uno era &lsquo;outsider&rsquo; hasta que pasaba de ser temporal a indefinido: todos recordamos a amigos y familiares dici&eacute;ndonos en un momento dado, con una sonrisa de oreja a oreja: &ldquo;Me han hecho fijo&rdquo;. Era un &ldquo;he entrado en el sistema, estoy seguro al fin&rdquo;. Con la presente crisis hemos podido comprobar amargamente cu&aacute;n cierto era esto. Atenci&oacute;n al siguiente gr&aacute;fico de destrucci&oacute;n de puestos de trabajo:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Desde 2007, durante la crisis, la destrucci&oacute;n de empleo ha sido de s&oacute;lo un 3% entre trabajadores fijos. Sin embargo, el n&uacute;mero de trabajadores temporales se ha reducido un 31%. Es decir, la destrucci&oacute;n de empleo ha sido diez veces mayor para trabajadores temporales que fijos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se ha interrumpido, como cab&iacute;a esperar, la &lsquo;entrada&rsquo; en el sistema:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n ha creado una divisi&oacute;n dentro de la clase trabajadora que <a href="http://www.google.com/url?q=http%3A%2F%2Fwww.falternativas.org%2Flaboratorio%2Flibros-e-informes%2Fpolitica-comparada%2Fdualizacion-socialdemocracia-y-politicas-activas-del-mercado-de-trabajo&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNFKzYvZg2xWBtcCi5PYE7kzgohyKQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amenaza directamente la coherencia ideol&oacute;gica del proyecto socialdem&oacute;crata</a>: sindicatos y partidos de izquierda, como tristemente hemos comprobado, dejan de tener incentivos para proteger a los trabajadores en su conjunto para centrarse en los &lsquo;insiders&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        La meta est&aacute; clara: romper esta dualidad, impidiendo que los j&oacute;venes &lsquo;paguen&rsquo; el ajuste de manera sistem&aacute;tica, acabando con la temporalidad. Para ello hemos de comprender el porqu&eacute; de esta situaci&oacute;n. Ante una ca&iacute;da de la demanda, la empresa que se plantea despedir decide echar a los trabajadores temporales o j&oacute;venes indefinidos porque existe una brecha de coste muy alta entre costear estos despidos y hacer lo mismo con indefinidos antiguos, de manera que ni siquiera una diferencia en productividad es tenida en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otra forma: a pesar de que Fulanito, de 29 a&ntilde;os, con dos masters y cinco idiomas, es mucho m&aacute;s productivo que Menganito, de 50 a&ntilde;os y que a duras penas acab&oacute; la carrera, el despido de Menganito es absurdamente caro en comparaci&oacute;n con el de Fulanito. As&iacute; que echo a Fulanito.
    </p><p class="article-text">
        En el diagn&oacute;stico de este problema es dif&iacute;cil estar en desacuerdo. Ahora, la discusi&oacute;n pol&iacute;tica viene cuando intentamos plantear soluciones, que atender&aacute;n a tres variables diferentes: modelos de contrataci&oacute;n, protecci&oacute;n adicional al trabajador y coste del despido. Los juegos con estas tres variables determinar&aacute;n si apostamos por una soluci&oacute;n m&aacute;s liberal o m&aacute;s igualitaria. Pero lo que est&aacute; claro es que la actual situaci&oacute;n no es defendible desde ning&uacute;n punto de vista: la dualidad tiene lo peor de ambos mundos, al fin y al cabo, al contar con la gran volatilidad del mercado laboral desregulado y la estratificaci&oacute;n del r&iacute;gido y extremadamente regulado.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta m&aacute;s liberal consiste en flexibilizaci&oacute;n en los modelos de contrato, despido mucho m&aacute;s barato o libre, y ausencia de subsidio m&aacute;s all&aacute; de un m&iacute;nimo. El problema es que en ese caso el trabajador queda sin protecci&oacute;n, dejado a su suerte ante un mercado, el laboral, que sabemos bien que no es, ni de lejos, de competencia perfecta. Es llevar al mercado a la volatilidad absoluta desde la desregulaci&oacute;n, e ignorar, de paso lo m&aacute;s b&aacute;sico de las lecciones an&aacute;lisis econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto, la alternativa es acabar directamente con la contrataci&oacute;n temporal y establecer un contrato indefinido como &uacute;nico modelo posible para las empresas. Esta es la propuesta que lleva un tiempo circulando en varios foros acad&eacute;micos y econ&oacute;micos, y entre los que me cuento como defensor.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el contrato &uacute;nico solo afecta a una de las tres variables descritas: los modelos de contrataci&oacute;n. Perfectamente podr&iacute;amos estar hablando de un contrato &uacute;nico indefinido con despido libre y sin proteci&oacute;n adicional para el desempleado, lo cual se diferenciar&iacute;a, a efectos pr&aacute;cticos, m&aacute;s bien poco de un programa liberal. Tambi&eacute;n podr&iacute;amos hablar de un coste de despido de 45 d&iacute;as por a&ntilde;o trabajado (uno de los m&aacute;s altos del mundo occidental) y un subsidio de desempleo del 98% del salario durante cinco a&ntilde;os tras el despido, lo cual supondr&iacute;a una soluci&oacute;n pr&aacute;cticamente socialista.
    </p><p class="article-text">
        Pero si lo que buscamos es acabar con la dualidad a la vez que crear un mercado laboral que proteja al trabajador y le asegure que &lsquo;nunca se va a quedar solo&rsquo; (sin subsidio y sin trabajo) y a la vez permitiendo que las empresas puedan ajustar su plantilla a la producci&oacute;n (lo cual es una pol&iacute;tica particularmente &lsquo;social&rsquo; en un pa&iacute;s donde el 95% de las empresas son micro, peque&ntilde;as o medianas), entonces una buena idea ser&aacute; la siguiente: hacer la indemnizaci&oacute;n por despido creciente, de manera que se incremente a medida que &eacute;ste lleva m&aacute;s a&ntilde;os en la empresa. Esto suprime la brecha de coste actual a favor de la temporalidad y protege a los trabajadores de m&aacute;s edad, que, como sabemos, tienen m&aacute;s dificultades para reincorporarse al mercado.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de protecci&oacute;n social, cabr&iacute;a habilitar la llamada &lsquo;mochila austr&iacute;aca&rsquo;: cada trabajador es beneficiario de una cuenta de prestaci&oacute;n por desempleo. El empleador har&iacute;a aportaciones (iguales) a esa cuenta. Si el empleado es despedido, podr&iacute;a rescatar su prestaci&oacute;n de esa cuenta; si decide no hacerlo, o no la necesita, al final de su vida laboral esa cuenta se incorporar&iacute;a a su pensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta propuesta combinada cumple todos los requisitos que un socialdem&oacute;crata puede pedirle a una pol&iacute;tica para ser tomada como propia: se dirige a un colectivo desprotegido, busca incrementar la igualdad &lsquo;por arriba&rsquo; terminando con la precariedad, respeta sin dejar de regular el comportamiento empresarial, y supone una mejora media en el nivel de protecci&oacute;n social actual. En una izquierda socialdem&oacute;crata responsable y conocedora de la situaci&oacute;n, no cabe una defensa del statu quo actual. Es necesario encontrar alternativas s&oacute;lidas y factibles. Como la que aqu&iacute; se ha presentado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puede-contrato-unico-izquierdas_129_5357950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jun 2012 05:10:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Puede el contrato único ser de izquierdas?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Contratos,Economía,Empleo,Paro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué, ¿centralizamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/centralizamos_129_5352215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los intentos de &ldquo;racionalizar la Administraci&oacute;n P&uacute;blica espa&ntilde;ola&rdquo;, repensando sus distintos niveles de actuaci&oacute;n, nos acompa&ntilde;an desde que decidimos la forma de nuestro Estado all&aacute; por los a&ntilde;os setenta: estamos intentando 'racionalizarla' desde el mismo d&iacute;a en que la creamos, pr&aacute;cticamente. Con la crisis actual, parece que el Gobierno del PP no quiere quedarse atr&aacute;s, al menos en lo que se refiere a los niveles municipal y provincial. &iquest;Pero es necesario, o tan solo conveniente, plantearse la unificaci&oacute;n de municipios y cuestionar la validez de la provincia?
    </p><p class="article-text">
        Las cuestiones relacionadas con unir municipios, eliminar las diputaciones o devolver competencias desde las autonom&iacute;as a Madrid se resumen en el siguiente dilema: si nuestro objetivo es maximizar la calidad y eficiencia en la provisi&oacute;n de bienes y servicios p&uacute;blicos, &iquest;es mejor centralizar o descentralizar?&nbsp;more
    </p><p class="article-text">
        Eliminar niveles administrativos centralizando tiene la clara ventaja de que, como en cualquier otro bien o servicio, al 'producir' sanidad, educaci&oacute;n o recogida de basuras existen unos costes fijos, y otros que var&iacute;an seg&uacute;n el n&uacute;mero de 'usuarios', en este caso ciudadanos: a m&aacute;s ciudadanos podamos servir con los mismos costes fijos, menor ser&aacute; el coste per capita. Adem&aacute;s, si unificamos criterios administrativos se reducen los costes de adaptaci&oacute;n para aquellas entidades (personas f&iacute;sicas o jur&iacute;dicas) que act&uacute;an bajo m&aacute;s de una jurisdicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero como todo en este mundo tiene un lado malo, cuanto m&aacute;s incrementamos la escala de producci&oacute;n de un bien, m&aacute;s probable es que aparezcan costes de congesti&oacute;n: son muy comunes cuando, sencillamente, estamos intentando dar servicio a demasiada gente con un mismo medio; las listas de espera en sanidad son un ejemplo bastante gr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, pueden aparecer costes asociados a la dispersi&oacute;n de los ciudadanos que se benefician de la pol&iacute;tica; as&iacute;, tiene poco sentido mantener un solo punto de recogida y tratamiento de residuos para una serie de n&uacute;cleos poblacionales que est&aacute;n demasiado lejos el uno del otro, y en tal caso ser&aacute; m&aacute;s l&oacute;gico tener m&aacute;s de un punto de menor tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n m&aacute;s: al incrementar la escala de la Administraci&oacute;n se hace cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil, hasta llegar a ser imposible, poner de acuerdo a todo el mundo en qu&eacute; pol&iacute;tica desarrollar. Cada individuo tiene una serie de necesidades que se traducen en preferencias, que vienen a su vez determinadas por su posici&oacute;n en la escala socioecon&oacute;mica, estructura demogr&aacute;fica, contexto cultural, lugar de nacimiento... o, simplemente, por sus gustos personales.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es un sistema que deber servir para encontrar un punto medio entre todas estas preferencias y transformarlo en un resultado, en una pol&iacute;tica concreta. A m&aacute;s individuos intentamos agregar y a m&aacute;s heterog&eacute;neos son (de distinta procedencia, contexto, etc&eacute;tera), m&aacute;s dif&iacute;cil es encontrar este punto medio.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, lo que son desventajas en la centralizaci&oacute;n se convierten en ventajas para la descentralizaci&oacute;n, y viceversa. Dependiendo de qu&eacute; tipo de pol&iacute;tica estemos hablando, los beneficios y costes por aumentar o disminuir la escala ser&aacute;n mayores o menores: no es lo mismo las econom&iacute;as de escala en las carreteras que en la construcci&oacute;n y mantenimiento de un sistema de guarder&iacute;as, o en la recogida de basuras. Y el lado pol&iacute;tico es que hay un punto en el cual no podemos seguir agregando preferencias de individuos simplemente porque son demasiado distintas como para intentar que haya un acuerdo razonable en qu&eacute; tipo de pol&iacute;tica desarrollar.
    </p><p class="article-text">
        Una vez establecido este marco de razonamiento, &iquest;qu&eacute; hacemos con municipios y diputaciones? &iquest;Es necesario unificar localidades o basta con establecer mecanismos de cooperaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        El problema de la &ldquo;cooperaci&oacute;n&rdquo; o las mancomunidades es que normalmente son sistemas que dependen de la voluntad de las partes en cada momento, y ante cada dilema: no son vinculantes. En realidad, establecer una &uacute;nica alcald&iacute;a para varias localidades es una forma m&aacute;xima de cooperaci&oacute;n, ni m&aacute;s ni menos, en la que todas las partes se comprometen de manera irrevocable a trabajar hombro con hombro. La cooperaci&oacute;n voluntarista tiende a fallar porque hace que la m&iacute;nima diferencia en las preferencias de los propios mandatarios (&iexcl;ni siquiera de los ciudadanos!) sea un obst&aacute;culo para llegar a acuerdos.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, tal y como existe hoy, la provincia no es sino un sistema de cooperaci&oacute;n y soporte a aquellos bienes p&uacute;blicos que el municipio no puede ofrecer por s&iacute; mismo precisamente porque es demasiado peque&ntilde;o. La pregunta es si el coste de mantener un nivel como el provincial es mayor o menor que mover las competencias a municipios unificados hacia abajo y dejar aquellas referidas a refinanciaci&oacute;n hacia arriba (Comunidades Aut&oacute;nomas).
    </p><p class="article-text">
        Intuitivamente, la respuesta es que el coste, a largo plazo es mayor. Por tanto, eliminar el nivel provincial no parece una mala idea.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tendr&aacute; sentido unir municipios cuando no est&eacute;n demasiado lejos los unos de los otros y hasta el punto en que la poblaci&oacute;n resultante suponga la aparici&oacute;n sustancial de econom&iacute;as de escala, o dicho de otra forma: que lo note el bolsillo del contribuyente (para bien).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los l&iacute;mites a esta unificaci&oacute;n, parece l&oacute;gico asumir que en el tipo de bienes que los municipios ofrecen las preferencias no var&iacute;an <em>de media</em> de un municipio a otro dentro de una misma zona geogr&aacute;fica, por lo que los determinantes finales de d&oacute;nde &ldquo;parar&rdquo; de integrar municipios estar&aacute; marcado por los costes de dispersi&oacute;n, y en menor medida por los de congesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de trastear con el 'juguete' municipal, una idea salta r&aacute;pido a la cabeza de la mente aviesa de soluciones pol&iacute;ticas: &iquest;podemos aplicar este mismo razonamiento al embotellamiento en el que parece que se encuentra nuestro Estado de las Autonom&iacute;as? O, a&uacute;n m&aacute;s: &iquest;podemos utilizarlo para solucionar el gran problema de la construcci&oacute;n de Europa? &iquest;No estamos hablando al fin y al cabo de agregar o desagregar niveles de administraci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es s&iacute;... pero no. Porque, aparte de que el salto te&oacute;rico es considerable, cuando introducimos fronteras lingu&iacute;sticas, culturales, econ&oacute;micas, nacionales en definitiva, los individuos, sus necesidades y sus preferencias se vuelven m&aacute;s y m&aacute;s distintos. La pregunta que deber&iacute;amos hacernos, pues, es: &iquest;son las preferencias de los ciudadanos europeos lo suficientemente homog&eacute;neas para unirnos en un proyecto federal com&uacute;n? Ah&iacute; radica el &eacute;xito o el fracaso del proyecto europeo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo, Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/centralizamos_129_5352215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 May 2012 10:43:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Qué, ¿centralizamos?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamientos,Comunidades Autónomas,España]]></media:keywords>
    </item>
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