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    <title><![CDATA[elDiario.es - Democracia a mano alzada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Democracia a mano alzada]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La participación ciudadana no es una feria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/participacion-ciudadana-feria_132_3817626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La consulta popular sobre la Feria de Abril es la primera, y se entiende como una prueba piloto</p></div><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n ciudadana ha sido tan mal utilizada tantas veces que no goza de demasiada buena prensa, eso ya lo sab&iacute;amos. Se ha instalado la sensaci&oacute;n de que participar no es una buena inversi&oacute;n, sino un gasto in&uacute;til que resta recursos para ejecutar las medidas que s&iacute; importan. Con este caldo de cultivo, plantearse hacer uso en un contexto como la Feria de Abril de Sevilla era la receta perfecta para el desastre. La convocatoria de un refer&eacute;ndum en la capital andaluza era un cebo demasiado goloso y la iniciativa se ha acabado convirtiendo en noticia de primer orden a los medios de comunicaci&oacute;n y ha desatado <a href="http://www.elespanol.com/social/20160919/156734671_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ola de cr&iacute;ticas</a>&nbsp;en las redes sociales. Pero la iniciativa merece, cuando menos, una reflexi&oacute;n pausada: desde la distancia y rehuyendo de las reacciones en caliente, el an&aacute;lisis de la consulta sevillana nos presenta una de cal y algunas de arena.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de medio mill&oacute;n de sevillanos y sevillanas, empadronados en la ciudad y mayores de 16 a&ntilde;os, han participado durante esta semana en el primer refer&eacute;ndum popular promovido por el ayuntamiento de la capital andaluza. La consulta servir&aacute; para decidir si se adelanta el inicio de la Feria de Abril de 2017. Los ciudadanos llamados a las urnas pod&iacute;an escoger <a href="http://www.sevilla.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">votar telem&aacute;ticamente</a>&nbsp;o presencialmente en cualquiera de los centros c&iacute;vicos de la ciudad. El gobierno local ha decidido que el resultado ser&aacute; vinculante, sea cual sea el porcentaje de participaci&oacute;n (el primer d&iacute;a de votaciones, 6.000 personas ya hab&iacute;an votado).
    </p><p class="article-text">
        A los promotores del refer&eacute;ndum no les deber&iacute;a sorprender el inter&eacute;s medi&aacute;tico que ha generado su decisi&oacute;n, ni los tuits ir&oacute;nicos en la red del estilo &ldquo;Ya es Feria de Abril en el Corte Ingl&eacute;s&rdquo; o &ldquo;Un refer&eacute;ndum para alargar la Feria de Abril y ninguna para prohibir la pi&ntilde;a en la pizza #injuticia&rdquo;. Es evidente, el problema est&aacute; en el objeto de debate, en el que se pregunta, que adem&aacute;s alimenta t&oacute;picos interesados y muy arraigados que desmerecen el debate.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la relevancia de una fiesta ic&oacute;nica para Sevilla, en t&eacute;rminos de impacto econ&oacute;mico y de cohesi&oacute;n social, la aparici&oacute;n de cr&iacute;ticas era previsible al reducir la participaci&oacute;n en la decisi&oacute;n de alargar o no la fiesta. En tiempos de recortes en ense&ntilde;anza y sanidad, y de precariedad laboral y paro desbocado parece poco acertado llamar a la ciudadan&iacute;a a las urnas para decidir si se quiere una Feria de Abril m&aacute;s larga. Y, en todo caso, si el gobierno considera imprescindible implicar a la ciudadan&iacute;a en la posible modificaci&oacute;n de la fiesta probablemente fuera m&aacute;s oportuno utilizar el refer&eacute;ndum para culminar un debate ciudadano profundo sobre cu&aacute;l debe ser el modelo de Feria de Abril para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Esta es la cal.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora, las calientes, porque el error no es s&oacute;lo del Ayuntamiento&nbsp;de Sevilla. Tambi&eacute;n se equivocan los que valoran y critican sin piedad la iniciativa, sin tener en cuenta diferentes aspectos que tambi&eacute;n deber&iacute;an ser noticia. Nos deber&iacute;a parecer bastante relevante que la cuarta ciudad espa&ntilde;ola con m&aacute;s poblaci&oacute;n tome la decisi&oacute;n de aplicar un instrumento de democracia directa. Es m&aacute;s, el gobierno sevillano tiene previsto seguir convocando refer&eacute;ndums sobre temas de inter&eacute;s p&uacute;blico a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de la plataforma &ldquo;Decide Sevilla&rdquo;. La consulta popular sobre la Feria de Abril es la primera, y se entiende como una prueba piloto (y por ello <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/consulta-ciudadana-Feria-Abril-primeras_0_560644822.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha sido necesario hacer ajustes t&eacute;cnicos</a>&nbsp;a lo largo de la semana). Damos margen al consistorio para demostrar que, efectivamente, apuestan por abrir una nueva v&iacute;a de participaci&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco nos pueden pasar por alto las caracter&iacute;sticas de la herramienta participativa y como se ha planteado la votaci&oacute;n. Hay que poner en valor tanto la oportunidad de ofrecer la posibilidad de votar de forma virtual (&iquest;qui&eacute;n no ha reclamado un uso m&aacute;s efectivo de la tecnolog&iacute;a por parte de las administraciones p&uacute;blicas?) O bien de forma presencial, mediante urnas habilitadas equipamientos de proximidad. No desmerecer, pues, la apuesta del ayuntamiento por un instrumento de participaci&oacute;n potente, bien pensado y que se tiene la intenci&oacute;n de mantener.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva: &iquest;A qui&eacute;n se le ocurre preguntar s&oacute;lo para ampliar la Feria de Abril? Es un error de c&aacute;lculo imperdonable, ya que la cr&iacute;tica era del todo previsible. Pero, &iquest;a qui&eacute;n se le ocurre desautorizar toda una pol&iacute;tica de participaci&oacute;n de una gran ciudad por un error como este? Es de una imprudencia inaudita (o de una mala fe nada inocente).
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito de la participaci&oacute;n, donde hay mucho camino por recorrer y aprender, debemos ser m&aacute;s constructivos y valorar el avance que supone promover instrumentos de democracia directa en el mundo local que ni nos pasaban por la cabeza no hace demasiado tiempo. Por supuesto, debemos ser cr&iacute;ticos con quien los promueve, exigiendo la necesidad de ser m&aacute;s cuidadosos con los temas que ponemos a debate. Combinar la cr&iacute;tica con la vertiente m&aacute;s constructiva ayudar&aacute; a no caer en la trampa de desprestigiar los refer&eacute;ndums locales antes de empezar, y mejorar la calidad de nuestra democracia. Y esto vale tanto para promotores como para participantes, porque los unos sin los otros (que en el fondo es el conjunto de la ciudadan&iacute;a) no saldr&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Tarragó, Gerard Quiñones]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/participacion-ciudadana-feria_132_3817626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La participación ciudadana no es una feria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La participació ciutadana no és una fira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/participacio-ciutadana-fira_132_3817615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La consulta popular sobre la Feria de Abril és la primera, i s’entén com una prova pilot</p><p class="subtitle">És evident: el problema està en l'objecte del debat, en el que es pregunta</p><p class="subtitle">A qui se li acut desautoritzar tota una política de participació d'una gran ciutat per una errada com aquesta? És d'una imprudència inaudita</p></div><p class="article-text">
        La participaci&oacute; ciutadana ha estat tan mal utilitzada tantes vegades que no gaudeix de massa bona premsa, aix&ograve; ja ho sab&iacute;em. S'ha instal&middot;lat la sensaci&oacute; que participar no &eacute;s una bona inversi&oacute;, sin&oacute; una despesa in&uacute;til que resta recursos per executar les mesures que s&iacute; que importen. Amb aquest caldo de cultiu, plantejar-se fer-ne &uacute;s en un context com la Feria de Abril de Sevilla era la recepta perfecta per al desastre. La convocat&ograve;ria d'un refer&egrave;ndum a la capital andalusa era un esquer massa llaminer i la iniciativa s'ha acabat convertint en not&iacute;cia de primer ordre als mitjans de comunicaci&oacute; i ha desfermat una <a href="http://www.elespanol.com/social/20160919/156734671_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">onada de cr&iacute;tiques</a> a les xarxes socials. Per&ograve; la iniciativa mereix, si m&eacute;s no, una reflexi&oacute; pausada: des de la dist&agrave;ncia i defugint de les reaccions a cop calent, l&rsquo;an&agrave;lisi de la consulta sevillana ens en presenta una de freda i algunes de calentes.
    </p><p class="article-text">
        Al voltant de mig mili&oacute; de sevillans i sevillanes, empadronats a la ciutat i majors de 16 anys, han participat durant aquesta setmana en el primer refer&egrave;ndum popular promogut per l&rsquo;ajuntament de la capital andalusa. La consulta servir&agrave; per decidir si s&rsquo;avan&ccedil;a l&rsquo;inici de la Feria de Abril del 2017. Els ciutadans cridats a les urnes podien escollir <a href="http://www.sevilla.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">votar telem&agrave;ticament</a> o presencialment a qualsevol dels centres c&iacute;vics de la ciutat. El govern local ha decidit que el resultat ser&agrave; vinculant, sigui quin sigui el percentatge de participaci&oacute; (el primer dia de votacions, 6000 persones ja havien votat).
    </p><p class="article-text">
        Als promotors del refer&egrave;ndum no els hauria de sorprendre l&rsquo;inter&egrave;s medi&agrave;tic que ha generat la seva decisi&oacute;, ni els tuits ir&ograve;nics a la xarxa de l&rsquo;estil <em>&ldquo;Ya es Feria de Abril en el Corte Ingl&eacute;s&rdquo;</em> o <em>&ldquo;Un refer&eacute;ndum para alargar la Feria de Abril y ninguna para prohibir la pi&ntilde;a en la pizza #injuticia&rdquo;.</em> &Eacute;s evident, el problema est&agrave; en l&rsquo;objecte de debat, en el que es pregunta, que a m&eacute;s alimenta t&ograve;pics interessats i molt arrelats que desmereixen el debat.
    </p><p class="article-text">
        Malgrat la rellev&agrave;ncia d&rsquo;una festa ic&ograve;nica per a Sevilla, en termes d&rsquo;impacte econ&ograve;mic i de cohesi&oacute; social, l&rsquo;aparici&oacute; de cr&iacute;tiques era previsible pel fet de reduir la participaci&oacute; a la decisi&oacute; d&rsquo;allargar o no la festa. En temps de retallades a ensenyament i sanitat, i de precarietat laboral i atur desbocat sembla poc encertat cridar a la ciutadania a les urnes per decidir si es vol una Feria de Abril m&eacute;s llarga. I, en tot cas, si el govern considera imprescindible implicar la ciutadania en la possible modificaci&oacute; de la festa probablement fora m&eacute;s oport&uacute; utilitzar el refer&egrave;ndum per culminar un debat ciutad&agrave; profund sobre quin ha de ser el model de Feria de Abril per als propers anys. Aquesta &eacute;s la freda.
    </p><p class="article-text">
        I ara, les calentes, perqu&egrave; l&rsquo;error no &eacute;s nom&eacute;s l&rsquo;Ajunament de Sevilla. Tamb&eacute; s&rsquo;equivoquen els que valoren i critiquen sense pietat la iniciativa, sense tenir en compte diferents aspectes que tamb&eacute; haurien de ser not&iacute;cia. Ens hauria de semblar prou rellevant que la quarta ciutat espanyola amb m&eacute;s poblaci&oacute; prengui la decisi&oacute; d&rsquo;aplicar un instrument de democr&agrave;cia directa. &Eacute;s m&eacute;s, el govern sevill&agrave; t&eacute; previst seguir convocant refer&egrave;ndums sobre temes d&rsquo;inter&egrave;s p&uacute;blic a trav&eacute;s de la creaci&oacute; i consolidaci&oacute; de la plataforma <a href="https://www.sevilla.org/decidesevilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Decide Sevilla&rdquo;.</a> La consulta popular sobre la Feria de Abril &eacute;s la primera, i s&rsquo;ent&eacute;n com una prova pilot (i per aix&ograve; <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/consulta-ciudadana-Feria-Abril-primeras_0_560644822.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha calgut fer ajustaments t&egrave;cnics</a> al llarg de la setmana). Donem marge al consistori per demostrar que, efectivament, aposten per obrir una nova via de participaci&oacute; ciutadana.
    </p><p class="article-text">
        Tampoc ens poden passar per alt les caracter&iacute;stiques de l&rsquo;eina participativa i com s&rsquo;ha plantejat la votaci&oacute;. S'ha de posar en valor tant l'oportunitat d'oferir la possibilitat de votar de forma virtual (qui no ha reclamat un &uacute;s m&eacute;s efectiu de la tecnologia per part de les administracions p&uacute;bliques?) o b&eacute; de forma presencial, mitjan&ccedil;ant urnes habilitades a equipaments de proximitat. No desmereixem, doncs, l&rsquo;aposta de l&rsquo;ajuntament per un instrument de participaci&oacute; potent, ben pensat i que es t&eacute; la intenci&oacute; de mantenir.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva: a qui se li acut preguntar nom&eacute;s per ampliar la Feria de Abril? &Eacute;s un error de c&agrave;lcul imperdonable, ja que la cr&iacute;tica era del tot previsible. Per&ograve; a qui se li acut desautoritzar tota una pol&iacute;tica de participaci&oacute; d'una gran ciutat per una errada com aquesta? &Eacute;s d'una imprud&egrave;ncia inaudita (o d'una mala fe gens innocent).
    </p><p class="article-text">
        En l&rsquo;&agrave;mbit de la participaci&oacute;, on hi ha molt de cam&iacute; per rec&oacute;rrer i aprendre, hem de ser m&eacute;s constructius i valorar l&rsquo;avan&ccedil; que suposa promoure instruments de democr&agrave;cia directa al m&oacute;n local que ni ens passaven pel cap no fa massa temps. Per descomptat, hem de ser cr&iacute;tics amb qui els promou, exigint la necessitat de ser m&eacute;s curosos amb els temes que posem a debat. Combinar la cr&iacute;tica amb el vessant m&eacute;s constructiu ajudar&agrave; a no caure en el parany de desprestigiar els refer&egrave;ndums locals abans de comen&ccedil;ar, i a millorar la qualitat de la nostra democr&agrave;cia. I aix&ograve; val tant per a promotors com per a participants, perqu&egrave; els uns sense els altres (que en el fons &eacute;s el conjunt de la ciutadania) no se'n sortiran.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Tarragó, Gerard Quiñones]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/participacio-ciutadana-fira_132_3817615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La participació ciutadana no és una fira]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Dejad en paz los referéndums! ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/dejad-paz-referendums_132_4025500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Entristece ver como la opinión publicada acostumbra a banalizar el lenguaje político. Nos estamos habituando a leer y escuchar (demasiado a menudo y de forma frívola) palabras como gobernanza, buen gobierno o transparencia</p></div><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica est&aacute; de moda. Los polit&oacute;logos sustituyen en las tertulias a unos economistas castigados por no haber previsto la crisis. Los debates pol&iacute;ticos compiten en prime time con los &uacute;ltimos chismes de la prensa rosa. Y series como Borgen, House of Cardos o Boss tienen audiencias m&aacute;s propias de Lost. Tan de moda est&aacute; la pol&iacute;tica que antiguos activistas antisistema como Ada Colau o Antonio Ba&ntilde;os han dado el paso a la pol&iacute;tica institucional.
    </p><p class="article-text">
        Esto no viene de hoy. Ya hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que, tomando un caf&eacute;, dos profesores de Ciencias Pol&iacute;ticas de la Universitat de Girona nos hicieron notar, con cierta sorpresa, que las matriculaciones a su carrera estaban creciendo. No era s&oacute;lo una sensaci&oacute;n suya: desde el curso 2009/2010, el n&uacute;mero de estudiantes del conjunto del estado espa&ntilde;ol matriculados en Ciencias Pol&iacute;ticas <a href="http://verne.elpais.com/verne/2016/04/04/articulo/1459786430_186730.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha aumentado un 41%</a>, a pesar de que las universidades han perdido un 2% de alumnos en el mismo periodo de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        A primera vista parece que el escenario de pasividad y desafecci&oacute;n ciudadana de hace pocos a&ntilde;os se est&aacute; transformando. El incremento generalizado de los niveles de inter&eacute;s hacia la pol&iacute;tica es incuestionable. De la indiferencia de antes se ha pasado a la indignaci&oacute;n militante. Y, en consecuencia, a considerar la pol&iacute;tica como el principal instrumento que deber&iacute;a permitir transformar una realidad social injusta y desigual. Pero esta renovada vitalidad pol&iacute;tica tambi&eacute;n tiene un reverso oscuro que demasiado a menudo se pasa por alto.
    </p><p class="article-text">
        Nos pon&iacute;a en estado de alerta Quim Brugu&eacute;: <a href="http://revistatreball.cat/els-embolcalls-de-la-nova-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Y si este protagonismo repentino de la pol&iacute;tica no es s&oacute;lo hecho a base de ejercicios de teatralizaci&oacute;n y sensacionalismo?</a> El riesgo de banalizaci&oacute;n est&aacute; presente de forma cotidiana a televisiones, radios y diarios de nuestro pa&iacute;s. Tertulianos profesionales, y opinadores medi&aacute;ticos de procedencias y adscripciones pol&iacute;ticas de todos colores se han convertido en el ingrediente morboso que los medios utilizan para hacer lavable la pol&iacute;tica y dirigirla al gran p&uacute;blico. Con la connivencia de unos pol&iacute;ticos que han pervertido el arte de la persuasi&oacute;n y se dedican a mercadear con esl&oacute;ganes llamativos para hacer ondear su bandera y, sobre todo, embrutecer la de los otros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Era esto la nueva pol&iacute;tica? El problema es el de siempre, nos olvidamos de los grises, y as&iacute; es imposible generar ning&uacute;n tipo de acuerdo o consenso. La gesti&oacute;n del bien com&uacute;n hace imposible encontrar soluciones en problemas complejos con estas l&oacute;gicas simplificadoras donde la sustancia est&aacute; en el impacto y la repercusi&oacute;n del propio mensaje, y no en el contenido del mismo.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, estamos desgastando por adelantado algunas de las herramientas que nos permitir&iacute;an salir de este callej&oacute;n sin salida y avanzar en la direcci&oacute;n correcta. Entristece ver como la opini&oacute;n publicada acostumbra a banalizar el lenguaje pol&iacute;tico. Nos estamos habituando a leer y escuchar (demasiado a menudo y de forma fr&iacute;vola) palabras como gobernanza, buen gobierno o transparencia. El concepto participaci&oacute;n ciudadana tampoco se escapa. M&aacute;s all&aacute; de las elecciones, nuestra trayectoria en instrumentos de participaci&oacute;n ciudadana es escasa y nos queda mucho camino para recorrer y aprender, como cuando nos referimos a la profundizaci&oacute;n de la dimensi&oacute;n directa de la democracia, es decir, a los refer&eacute;ndums. Una herramienta que se ha convertido, por puro inter&eacute;s ideol&oacute;gico y partidista, en el objetivo de todos los ataques.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo ejemplo de esta tendencia a banalizar los instrumentos de democracia directa se hizo evidente al art&iacute;culo de Joaquim Coll, <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/articulo-joaquim-coll-referendum-egoistas-5017668" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El refer&eacute;ndum de los ego&iacute;stas&rdquo;</a>, en el que compara el refer&eacute;ndum para la independencia de Catalunya con la consulta ciudadana en Bellaterra para constituirse como municipio independiente de Cerdanyola del Vall&egrave;s. M&aacute;s all&aacute; del debate sobre la incongruencia que supone que los partidos que est&aacute;n a favor de un refer&eacute;ndum en Catalunya  est&eacute;n en contra en el caso de Bellaterra (y a la inversa), en el art&iacute;culo  aparecen expresiones como &ldquo;decisionismo de moda&rdquo; o &ldquo;artefactos como el derecho a decidir&rdquo;. De hecho, el t&iacute;tulo del art&iacute;culo vincula un instrumento de democracia directa como los refer&eacute;ndums con el adjetivo &ldquo;ego&iacute;sta&rdquo; de manera fr&iacute;vola, desacreditando los promotores de estos y otros que puedan convocarse en un futuro.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto se imponen dos reflexiones r&aacute;pidas a prop&oacute;sito de los refer&eacute;ndums como herramienta para intentar alejarlos de una batalla pol&iacute;tica en que s&oacute;lo pueden acontecer v&iacute;ctimas colaterales:
    </p><p class="article-text">
        Primero, los refer&eacute;ndums los convocan, leg&iacute;timamente, gobiernos que consideran clave conocer la opini&oacute;n de la ciudadan&iacute;a a la hora de tomar decisiones de importancia para el futuro de la comunidad llamada a votar. Por lo tanto, ni se tienen que convocar para tomar cualquier decisi&oacute;n, ni se tienen que deslegitimar de entrada por el solo hecho de haberse organizado.
    </p><p class="article-text">
        Y segundo, los refer&eacute;ndums son instrumentos de democracia directa (una persona, un voto) que s&oacute;lo tienen utilidad p&uacute;blica si respetan ciertas garant&iacute;as b&aacute;sicas: neutralidad por parte de la instituci&oacute;n que los convoca, derecho de las organizaciones interesadas a defender su posicionamiento, constituci&oacute;n de un &oacute;rgano de control para asegurar la transparencia del proceso y la definici&oacute;n de alternativas claras y entendedoras.
    </p><p class="article-text">
        El uso de instrumentos de participaci&oacute;n como los refer&eacute;ndums tendr&iacute;a que acontecer una oportunidad para madurar democr&aacute;ticamente entre todos, y no una excusa para tirarnos los platos por la cabeza. Vivimos tiempos de incertidumbre, y no nos podemos permitir el lujo de quedarnos en teatralizaciones que, a buen seguro, s&oacute;lo contribuir&aacute;n a la banalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, y no a su recuperaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/dejad-paz-referendums_132_4025500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Dejad en paz los referéndums! ]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deixeu en pau els referèndums!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/deixeu-pau-els-referendums_132_4025492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Entristeix veure com l’opinió publicada acostuma a banalitzar el llenguatge polític. Ens estem habituant a llegir i escoltar (massa sovint i de forma frívola i recorrent) paraules com governança, bon govern o transparència</p></div><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica est&agrave; de moda. Els polit&ograve;legs substitueixen a les tert&uacute;lies a uns economistes castigats per no haver previst la crisi. Els debats pol&iacute;tics competeixen en el prime time amb les &uacute;ltimes xafarderies roses. I s&egrave;ries com Borgen, House of Cards o Boss tenen audi&egrave;ncies m&eacute;s pr&ograve;pies de Lost. Tan de moda est&agrave; la pol&iacute;tica, que antics activistes antisistema com Ada Colau o Antonio Ba&ntilde;os han fet el pas a la pol&iacute;tica institucional.
    </p><p class="article-text">
        I aix&ograve; no ve d'avui. Ja fa m&eacute;s d'un any que, fent un caf&egrave;, dos professors de Ci&egrave;ncies Pol&iacute;tiques de la Universitat de Girona ens van fer notar, amb certa sorpresa, que les matriculacions a la seva carrera estaven creixent for&ccedil;a. No era nom&eacute;s una sensaci&oacute; seva: des del curs 2009/2010, el nombre d&rsquo;estudiants del conjunt de l&rsquo;estat espanyol matriculats en Ci&egrave;ncies Pol&iacute;tiques <a href="http://verne.elpais.com/verne/2016/04/04/articulo/1459786430_186730.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha augmentat un 41%</a>, malgrat que les universitats han perdut un 2% d&rsquo;alumnes en el mateix per&iacute;ode de temps.
    </p><p class="article-text">
        A primera vista sembla que l&rsquo;escenari de passivitat i desafecci&oacute; ciutadana de fa pocs anys s&rsquo;est&agrave; transformant. L'increment generalitzat dels nivells d&rsquo;inter&egrave;s cap a la pol&iacute;tica &eacute;s inq&uuml;estionable. De la indifer&egrave;ncia d&rsquo;abans s&rsquo;ha passat a la indignaci&oacute; militant. I, en conseq&uuml;&egrave;ncia, a considerar la pol&iacute;tica com el principal instrument que hauria de permetre transformar una realitat social injusta i desigual. Per&ograve; aquesta renovada vitalitat pol&iacute;tica tamb&eacute; t&eacute; un revers fosc que massa sovint es passa per alt.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://revistatreball.cat/els-embolcalls-de-la-nova-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ens posava en estat d'alerta Quim Brugu&eacute;:</a> <a href="http://revistatreball.cat/els-embolcalls-de-la-nova-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">i si aquest protagonisme sobtat de la pol&iacute;tica ho fos, nom&eacute;s, en base a exercicis de teatralitzaci&oacute; i sensacionalisme?</a> El risc de banalitzaci&oacute; &eacute;s present de forma quotidiana a televisions, r&agrave;dios i diaris del nostre pa&iacute;s. Tertulians professionals, i opinadors medi&agrave;tics de proced&egrave;ncies i adscripcions pol&iacute;tiques de tots colors han esdevingut l&rsquo; ingredient morb&oacute;s que els mitjans de comunicaci&oacute; utilitzen per fer rentable la pol&iacute;tica i adre&ccedil;ar-la al gran p&uacute;blic. Amb la connivencia d&rsquo;uns pol&iacute;tics que han pervertit l&rsquo;art de la persuasi&oacute; i es dediquen a mercadejar amb esl&ograve;gans cridaners per fer onejar la seva bandera i, sobretot, embrutir la dels altres.
    </p><p class="article-text">
        Era aix&ograve;, la nova pol&iacute;tica? El problema &eacute;s el de sempre, ens oblidem dels grisos, i aix&iacute; &eacute;s impossible generar cap tipus d&rsquo;acord o consens. La gesti&oacute; del b&eacute; com&uacute; fa impossible trobar solucions a problemes complexos amb aquestes l&ograve;giques simplificadores on la subst&agrave;ncia est&agrave; en l&rsquo;impacte i la repercusi&oacute; del propi missatge, i no pas en el contingut del mateix.
    </p><p class="article-text">
        Malauradament, estem desgastant per endavant algunes de les eines que ens permetrien sortir d'aquest atzucac i avan&ccedil;ar en la direcci&oacute; correcta. Entristeix veure com l&rsquo;opini&oacute; publicada acostuma a banalitzar el llenguatge pol&iacute;tic. Ens estem habituant a llegir i escoltar (massa sovint i de forma fr&iacute;vola i recorrent) paraules com governan&ccedil;a, bon govern o transpar&egrave;ncia. El concepte participaci&oacute; ciutadana tampoc se&rsquo;n escapa. M&eacute;s enll&agrave; de les eleccions, la nostra traject&ograve;ria en instruments de participaci&oacute; ciutadana &eacute;s escassa i ens queda molt cam&iacute; per rec&oacute;rrer i aprendre, com quan ens referim a l&rsquo;aprofundiment de la dimensi&oacute; directa de la democr&agrave;cia, &eacute;s a dir, als refer&egrave;ndums. Una eina que s'ha convertit, per pur inter&egrave;s ideol&ograve;gic i partidista, en l'ase dels cops.
    </p><p class="article-text">
        L'&uacute;ltim exemple d&rsquo;aquesta tend&egrave;ncia a banalizar els instruments de democr&agrave;cia directa es va fer evident a l&rsquo;article de Joaquim Coll &ldquo;El refer&egrave;ndum dels egoistes&rdquo;, en qu&egrave; compara el refer&egrave;ndum per a la independ&egrave;ncia de Catalunya amb la consulta ciutadana a Bellaterra per constituir-se com a municipi independent de Cerdanyola del Vall&egrave;s. M&eacute;s enll&agrave; del debat sobre la incongru&egrave;ncia que suposa que els partits que estan a favor d&rsquo;un refer&egrave;ndum a Catalunya hi estiguin en contra en el cas de Bellaterra (i a la inversa), a l&rsquo;article hi apareixen expressions com &ldquo;decisionisme de moda&rdquo; o &ldquo;artefactes com el dret a decidir&rdquo;. De fet, el t&iacute;tol de l&rsquo;article vincula un instrument de democr&agrave;cia directa com els refer&egrave;ndums amb l&rsquo;adjectiu &ldquo;egoista&rdquo; de manera fr&iacute;vola, desacreditant els promotors d'aquests i altres que puguin convocar-se en un futur.
    </p><p class="article-text">
        S'imposa, arribats a aquest punt, dues reflexions r&agrave;pides a prop&ograve;sit dels refer&eacute;ndums com a eina per a intentar allunyar-los d'una batalla pol&iacute;tica en qu&egrave; nom&eacute;s poden esdevenir v&iacute;ctimes col&middot;laterals:
    </p><p class="article-text">
        Primer, els refer&egrave;ndums els convoquen, leg&iacute;timament, governs que consideren clau con&egrave;ixer l&rsquo;opini&oacute; de la ciutadania a l&rsquo;hora de prendre decisions d'import&agrave;ncia per al futur de la comunitat cridada a votar. Per tant, ni s&rsquo;han de convocar per prendre qualsevol decisi&oacute;, ni s&rsquo;han de deslegitimar d&rsquo;entrada pel sol fet d&rsquo;haver-se organitzat.
    </p><p class="article-text">
        I segon, els refer&egrave;ndums s&oacute;n instruments de democr&agrave;cia directa (una persona, un vot) que nom&eacute;s tenen utilitat p&uacute;blica si respecten certes garanties b&agrave;siques: neutralitat per part de la instituci&oacute; que els convoca, dret de les organitzacions interessades a defensar el seu posicionament, constituci&oacute; d&rsquo;un &ograve;rgan de control per assegurar la transpar&egrave;ncia del proc&eacute;s i la definici&oacute; d&rsquo;alternatives clares i entenedores.
    </p><p class="article-text">
        Al cap del carrer, l&rsquo;&uacute;s d&rsquo;instruments de participaci&oacute; com els refer&egrave;ndums hauria d&rsquo;esdevenir una oportunitat per madurar democr&agrave;ticament entre tots, i no una excusa per llen&ccedil;ar-nos els plats pel cap. Vivim temps d&rsquo;incertesa, i no ens podem permetre el luxe de quedar-nos en teatralitzacions que, de ben segur, nom&eacute;s contribuiran a la banalitzaci&oacute; de la pol&iacute;tica, i no a la seva recuperaci&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/deixeu-pau-els-referendums_132_4025492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Deixeu en pau els referèndums!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya participo yo por ti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/participo_132_4092042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando hablamos de participación no estamos poniendo en duda quién gobierna -cosa que decidimos en las elecciones- sino cómo gobierna quien gobierna</p></div><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n ciudadana est&aacute; en boga. O por lo menos, discutir sobre ella. En la pol&iacute;tica, como en el deporte, hay quien cree que lo importante es participar. Para otros, esta aproximaci&oacute;n es, cuanto menos, pueril. A nuestro juicio, y no va a sorprender a nadie, es imprescindible complementar la democracia representativa con la deliberativa. Sin embargo, hay quien, como&nbsp;<a href="http://www.elmundo.es/opinion/2016/03/07/56dc75aae2704ea91f8b45de.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Bustos, sostiene</a> que incorporar criterios ciudadanos en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas m&aacute;s all&aacute; de los periodos electorales es una moda adolescente. &iquest;Qui&eacute;n tiene raz&oacute;n, si es que alguien la tiene? Vamos a hacer algunas concesiones a los detractores de la participaci&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Los que creen que la participaci&oacute;n ciudadana en pol&iacute;tica es algo pasajero tienden a usar un abanico de argumentos bastante limitado, pero aparentemente muy convincentes: es innecesaria, es in&uacute;til, participan pocos y son siempre los mismos. Al fin y al cabo, los ciudadanos -dicen los detractores de la participaci&oacute;n- ya votamos a unos representantes para que gestionen y decidan por nosotros, no para que nos devuelvan la pelota cuando no saben qu&eacute; hacer. Es una visi&oacute;n muy estrecha de la democracia que no exige confianza de los ciudadanos hacia sus representantes, sino algo muy distinto: fe ciega.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Debe la participaci&oacute;n sustituir a la iniciativa pol&iacute;tica?</h3><p class="article-text">
        Es cierto que los procesos de participaci&oacute;n ciudadana no deben servir en ning&uacute;n caso para decir a los gobernantes qu&eacute; decisiones deben tomar cuando no saben qu&eacute; hacer. Cuando un gobierno pierde el rumbo, no debe traspasar su responsabilidad a los ciudadanos a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n, sino que debe reconocer su incapacidad y convocar elecciones. Cuando hablamos de participaci&oacute;n no estamos poniendo en duda qui&eacute;n gobierna -cosa que decidimos en las elecciones- sino c&oacute;mo gobierna quien gobierna. Las decisiones siempre las va a tomar el gobierno. De lo que se trata es de que antes de tomarlas se informe e implique al mayor n&uacute;mero de ciudadanos en un di&aacute;logo colectivo con el objetivo de dotar dichas decisiones de una mayor inteligencia y calidad.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, tambi&eacute;n, que ya escogemos a nuestros representantes en virtud de un contrato -los programas electorales- con el que nos anticipan qu&eacute; quieren hacer mientras gocen de nuestra confianza. Pero no lo es menos que los programas electorales tienen algunos problemas: apenas nadie los lee, cada vez son menos precisos, su cumplimiento decae y -el mayor problema de todos- no pueden anticipar su choque con la realidad y a los pocos meses corren el riesgo de convertirse en papel mojado. As&iacute; pues &iquest;qu&eacute; informaci&oacute;n nos da la propaganda electoral sobre lo que quieren y lo que realmente van a hacer los diferentes partidos que se presentan en unas elecciones cuando accedan al poder? La respuesta es clara: muy poca. Pero s&iacute; la suficiente como para conocer las l&iacute;neas maestras de su acci&oacute;n pol&iacute;tica y, con ellas, delimitar los &aacute;mbitos de la participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A veces se usa la caricatura, para desacreditarla, que la participaci&oacute;n acabar&aacute; convirtiendo la democracia en una asamblea permanente e ingobernable. Pero eso podr&iacute;a ser cierto si, y s&oacute;lo si, se convocara a la ciudadan&iacute;a a tomar cualquier decisi&oacute;n en cualquier momento. Pero todo proceso de participaci&oacute;n tiene sus l&iacute;neas rojas. Los representantes pol&iacute;ticos deben ser extremadamente honestos y dejar muy claro sobre qu&eacute; se va a convocar a la ciudadan&iacute;a, sobre qu&eacute; aspectos del proceso se podr&aacute; deliberar y sobre cu&aacute;les la decisi&oacute;n ya est&aacute; tomada -explicando, por supuesto, los motivos-. La experiencia pr&aacute;ctica prueba que la participaci&oacute;n no se usa al tunt&uacute;n, sino para generar sabidur&iacute;a colectiva en cuestiones estrat&eacute;gicas o aspectos verdaderamente relevantes para la comunidad. Y para muestra, unos cuantos botones: <a href="https://decide.madrid.es/processes_plaza_espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el futuro de la plaza Espa&ntilde;a de Madrid</a>, el de <a href="http://www.sant-adria.net/sant-adria-per-temes/participacio-ciutadana/consultes-ciutadanes/consultes-realitzades-1/consulta-popular-de-les-tres-xemeneies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las Tres Chimeneas de Sant Adri&agrave; del Besos</a>, el <a href="https://decidim.barcelona/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan de Acci&oacute;n Municipal de Barcelona</a>, los <a href="http://badalona.cat/portalWeb/badalona.portal?_nfpb=true&amp;_pageLabel=contingut_estatic&amp;dCollectionID=3385#wlp_contingut_estatic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presupuestos de la ciudad de Badalona</a>, el <a href="http://www.santcugat.cat/noticia/lajuntament-impulsa-un-proces-participatiu-per-recollir-propostes-per-millorar-el-barri-monestir-sant-francesc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan de estrategias urbanas del barrio Monestir-Sant Francesc de Sant Cugat del Vall&egrave;s</a>, el <a href="https://www.castelldefels.org/ca/hemeroteca.asp?id=10726&amp;total=&amp;pr=&amp;ul=&amp;SelMes=1&amp;SelAny=2016" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Local de Inclusi&oacute;n social de Castelldefels</a>, entre muchos otros.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Mucha participaci&oacute;n o de mejor calidad?</h3><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n es cierto que en muchos procesos de participaci&oacute;n ciudadana se participa <em>poco</em> (y de ello se han quejado&nbsp;<a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/esplugues-permite-inversiones-sea-decision-vecinal-4963030" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carles Cols</a> en Esplugues o&nbsp;<a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/proceso-participativo-tres-chimeneas-sant-adria-besos-4963251" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Vargas</a> en Sant Adri&agrave;) y que tienden a participar <em>los mismos</em>. Pero no es menos cierto que este argumento tendr&iacute;a cierta solidez si se aplicara con el mismo rigor a todas las formas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Cada vez las convocatorias electorales atraen a menos gente (m&aacute;s de las mitad de la gente convocada a las urnas en las europeas de 2014 no acudi&oacute;), las mayor&iacute;as absolutas son poco menos que una quimera y los sesgos de participaci&oacute;n se hacen m&aacute;s evidentes.
    </p><p class="article-text">
        Pero a los detractores de la participaci&oacute;n ciudadana, sordos al grito masivo de &ldquo;No nos representan&rdquo; que cambi&oacute; la cara de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, jam&aacute;s se les ocurrir&iacute;a poner el grito en el cielo por ello y descalificar por completo la democracia representativa como sistema. El problema es que estamos demasiado acostumbrados a fijarnos en la cantidad de participantes y no en la calidad de la participaci&oacute;n, y por el camino hemos perdido todos los matices. No se trata tanto de cu&aacute;nta gente participa sino de cu&aacute;ntos discursos distintos est&aacute;n representados. De participar m&aacute;s, s&iacute;, pero tambi&eacute;n mejor.
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s participaci&oacute;n es m&aacute;s democracia</h3><p class="article-text">
        El error de fondo, a nuestro entender, es plantear el debate como un enfrentamiento entre democracia representativa y democracia deliberativa en el que s&oacute;lo puede quedar una. La democracia deliberativa no ha venido a liquidar la pol&iacute;tica institucional como la hemos conocido hasta ahora, sino a perfeccionarla y a hacerla viable a largo plazo. Menos participaci&oacute;n ciudadana no es m&aacute;s democracia representativa, sino que sin participaci&oacute;n la democracia representativa tiene los d&iacute;as contados.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, participar es importante. Y lo es por un muy buen motivo: porque ya sabemos qu&eacute; pasa cuando no lo hacemos. Que hoy en d&iacute;a se participe menos y peor de lo que ser&iacute;a deseable no debe ser un motivo para descalificar a los mecanismos de la democracia deliberativa. Sino un incentivo para seguir mejorando estos procesos participativos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/participo_132_4092042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Mar 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ya participo yo por ti]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ja participo jo per tu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/ja-participo-jo-per_132_4091653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Quan parlem de participació no estem posant en dubte qui governa -cosa que es decideix amb les eleccions- sinó com governa qui governa</p></div><p class="article-text">
        La participaci&oacute; ciutadana est&agrave; en voga. O almenys, discutir-la. En la pol&iacute;tica, com en l'esport, hi ha qui creu que l'important &eacute;s participar. Per a altres, aquesta aproximaci&oacute; &eacute;s, com m&iacute;nim, pueril. Al nostre parer, i no sorprendr&agrave; a ning&uacute;, &eacute;s imprescindible complementar la democr&agrave;cia representativa amb la deliberativa. No obstant aix&ograve;, hi ha qui, com&nbsp;<a href="http://www.elmundo.es/opinion/2016/03/07/56dc75aae2704ea91f8b45de.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Bustos, sost&eacute;</a> que incorporar criteris ciutadans en les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques m&eacute;s enll&agrave; dels per&iacute;odes electorals &eacute;s una moda adolescent. Qui t&eacute; ra&oacute;, si &eacute;s que alg&uacute; la t&eacute;? Anem a fer algunes concessions als detractors de la participaci&oacute; ciutadana.
    </p><p class="article-text">
        Els que creuen que la participaci&oacute; ciutadana en pol&iacute;tica &eacute;s una cosa passatgera tendeixen a utilitzar un ventall d'arguments bastant limitat, per&ograve; aparentment molt convincents: &eacute;s innecess&agrave;ria, &eacute;s in&uacute;til, participen pocs i s&oacute;n sempre els mateixos. Al cap i a la fi, els ciutadans -diuen els detractors de la participaci&oacute;- ja vam votar a uns representants perqu&egrave; gestionin i decideixin per nosaltres, no perqu&egrave; ens tornin la pilota quan no saben qu&egrave; fer. &Eacute;s una visi&oacute; molt estreta de la democr&agrave;cia que no exigeix confian&ccedil;a dels ciutadans cap als seus representants, sin&oacute; una cosa molt diferent: fe cega.
    </p><h3 class="article-text">La participaci&oacute; ha de substituir la iniciativa pol&iacute;tica?</h3><p class="article-text">
        &Eacute;s cert que els processos de participaci&oacute; ciutadana no han de servir en cap cas per dir als governants quines decisions han de prendre quan no saben qu&egrave; fer. Quan un govern perd el rumb, no ha de traspassar la seva responsabilitat als ciutadans a trav&eacute;s de la participaci&oacute;, sin&oacute; que ha de recon&egrave;ixer la seva incapacitat i convocar eleccions. Quan parlem de participaci&oacute; no estem posant en dubte qui governa -cosa que es decideix amb les eleccions- sin&oacute; com governa qui governa. Les decisions sempre les prendr&agrave; el govern. Del que es tracta &eacute;s que abans de prendre-les s'informi i impliqui al major nombre de ciutadans en un di&agrave;leg col&middot;lectiu amb l'objectiu de dotar aquestes decisions d'una major intel&middot;lig&egrave;ncia i qualitat.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s cert, tamb&eacute;, que ja escollim els nostres representants en virtut d'un contracte -els programes electorals- amb el qual ens anticipen qu&egrave; volen fer mentre gaudeixin de la nostra confian&ccedil;a. Per&ograve; no ho &eacute;s menys que els programes electorals tenen alguns problemes: gaireb&eacute; ning&uacute; els llegeix, cada vegada s&oacute;n menys precisos, el seu compliment decau i -el major problema de tots- no poden anticipar el seu xoc amb la realitat i als pocs mesos corren el risc de convertir-se en paper mullat. Aix&iacute; doncs, quina informaci&oacute; ens d&oacute;na la propaganda electoral sobre el que volen i el que realment faran els diferents partits que es presenten a unes eleccions quan accedeixin al poder? La resposta &eacute;s clara: molt poca. Per&ograve; s&iacute; la suficient com per con&egrave;ixer les l&iacute;nies mestres de la seva acci&oacute; pol&iacute;tica i, amb elles, delimitar els &agrave;mbits de la participaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        De vegades es fa servir la caricatura, per desacreditar, que la participaci&oacute; acabar&agrave; convertint la democr&agrave;cia en una assemblea permanent i ingovernable. Per&ograve; aix&ograve; podria ser cert si, i nom&eacute;s si, es convoqu&eacute;s a la ciutadania a prendre qualsevol decisi&oacute; en qualsevol moment. Per&ograve; tot proc&eacute;s de participaci&oacute; t&eacute; les seves l&iacute;nies vermelles. Els representants pol&iacute;tics han de ser extremadament honestos i deixar molt clar per a qu&egrave; es convoca a la ciutadania, sobre quins aspectes del proc&eacute;s es podr&agrave; deliberar i sobre quins la decisi&oacute; ja est&agrave; presa -explicant, per descomptat, els motius-. L'experi&egrave;ncia pr&agrave;ctica prova que la participaci&oacute; no s&rsquo;utiltza a la babal&agrave;, sin&oacute; per generar saviesa col&middot;lectiva en q&uuml;estions estrat&egrave;giques o aspectes veritablement rellevants per a la comunitat. I per a mostra, uns quants botons: <a href="https://decide.madrid.es/processes_plaza_espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el futur de la pla&ccedil;a Espanya de Madrid</a>, el de <a href="http://www.sant-adria.net/sant-adria-per-temes/participacio-ciutadana/consultes-ciutadanes/consultes-realitzades-1/consulta-popular-de-les-tres-xemeneies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les Tres Xemeneies de Sant Adri&agrave; de Bes&ograve;s</a>, el <a href="https://decidim.barcelona/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pla d'Acci&oacute; Municipal de Barcelona</a>, els <a href="http://badalona.cat/portalWeb/badalona.portal?_nfpb=true&amp;_pageLabel=contingut_estatic&amp;dCollectionID=3385#wlp_contingut_estatic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pressupostos de la ciutat de Badalona</a>, el <a href="http://www.santcugat.cat/noticia/lajuntament-impulsa-un-proces-participatiu-per-recollir-propostes-per-millorar-el-barri-monestir-sant-francesc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pla d'estrat&egrave;gies urbanes del barri Monestir-Sant Francesc de Sant Cugat del Vall&egrave;s</a>, el <a href="https://www.castelldefels.org/ca/hemeroteca.asp?id=10726&amp;total=&amp;pr=&amp;ul=&amp;SelMes=1&amp;SelAny=2016" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pla Local d'Inclusi&oacute; social de Castelldefels</a>, entre molts altres.
    </p><h3 class="article-text">Molta participaci&oacute; o de millor qualitat?</h3><p class="article-text">
        I finalment, tamb&eacute; &eacute;s cert que en molts processos de participaci&oacute; ciutadana es participa <em>poc</em> (i d'aix&ograve; s'han queixat&nbsp;<a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/esplugues-permite-inversiones-sea-decision-vecinal-4963030" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carles Cols</a> a Esplugues o&nbsp;<a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/proceso-participativo-tres-chimeneas-sant-adria-besos-4963251" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Vargas</a> a Sant Adri&agrave;) i que tendeixen a participar <em>els mateixos</em>. Per&ograve; no &eacute;s menys cert que aquest argument tindria m&eacute;s solidesa si s'apliqu&eacute;s amb el mateix rigor a totes les formes de participaci&oacute; pol&iacute;tica. Al marge d&rsquo;alguns casos excepcionals, cada vegada les convocat&ograve;ries electorals atrauen menys gent (m&eacute;s de les meitat de la gent convocada a les urnes en les europees de 2014 no va votar), les majories absolutes s&oacute;n poc menys que una entel&egrave;quia i els biaixos de participaci&oacute; es fan m&eacute;s evidents.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; als detractors de la participaci&oacute; ciutadana, sords al crit massiu de &ldquo;No ens representen&rdquo; que va canviar la cara de la pol&iacute;tica espanyola, mai se'ls acudiria posar el crit al cel per aix&ograve; i desqualificar completament la democr&agrave;cia representativa com a sistema. El problema &eacute;s que estem massa acostumats a fixar-nos en la quantitat de participants i no en la qualitat de la participaci&oacute;, i pel cam&iacute; hem perdut tots els matisos. No es tracta tant de quanta gent hi participa sin&oacute; de quants discursos diferents estan representats. De participar m&eacute;s, s&iacute;, per&ograve; tamb&eacute; millor.
    </p><h3 class="article-text">M&eacute;s participaci&oacute; &eacute;s m&eacute;s democr&agrave;cia</h3><p class="article-text">
        L'error de fons, al nostre entendre, &eacute;s plantejar el debat com un enfrontament entre democr&agrave;cia representativa i democr&agrave;cia deliberativa en el qual nom&eacute;s pot quedar-ne una. La democr&agrave;cia deliberativa no ha vingut a liquidar la pol&iacute;tica institucional com l'hem coneguda fins ara, sin&oacute; a perfeccionar-la i a fer-la viable a llarg termini. Menys participaci&oacute; ciutadana no &eacute;s m&eacute;s democr&agrave;cia representativa, sin&oacute; que sense participaci&oacute; la democr&agrave;cia representativa t&eacute; els dies comptats.
    </p><p class="article-text">
        Sens dubte, participar &eacute;s important. I ho &eacute;s per un molt bon motiu: perqu&egrave; ja sabem qu&egrave; passa quan no ho fem. Que avui en dia es participi menys i pitjor del que seria desitjable no ha de ser un motiu per desqualificar els mecanismes de la democr&agrave;cia deliberativa. Sin&oacute; un incentiu per seguir millorant aquests processos participatius.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/ja-participo-jo-per_132_4091653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Mar 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ja participo jo per tu]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y sin embargo, se mueve: sobre la lentitud de la participación ciudadana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/embargo-mueve-lentitud-participacion-ciudadana_132_4151692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Sería más razonable preguntarse si la velocidad es un criterio relevante a la hora de evaluar los distintos tipos de democracia y las políticas públicas que éstas desarrollan</p></div><p class="article-text">
        <em>Hace unos d&iacute;as, un art&iacute;culo de eldiario.es lamentaba que &ldquo;el sue&ntilde;o de la participaci&oacute;n ciudadana avanza lento en los ayuntamientos del cambio&rdquo;. Ocho meses despu&eacute;s de las elecciones municipales, la bandera participativa con la que Ada Colau o Manuela Carmena irrumpieron en las instituciones ondea, a primera vista, a media asta. Sin embargo, no est&aacute; claro a qui&eacute;n hay que culpar de esta situaci&oacute;n: &iquest;a los ayuntamientos del cambio? &iquest;a la misma participaci&oacute;n ciudadana? &iquest;O a ninguno de ellos porque no hay culpa alguna &nbsp;a repartir? Quiz&aacute; nos encontremos s&oacute;lo delante de un problema de gesti&oacute;n de las expectativas y estemos exigiendo -a los ayuntamientos y a la democracia participativa- m&aacute;s de lo que nos pueden dar&hellip; y m&aacute;s deprisa de la cuenta.</em><a href="http://www.eldiario.es/madrid/participacion-ciudadana-desigual-Madrid-Barcelona_0_481202607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lamentaba</a>
    </p><h3 class="article-text">Democratizar la democracia</h3><p class="article-text">
        Con una crisis de legitimidad galopante, la democracia representativa tal y como la hab&iacute;amos conocido hasta ahora estaba soportando una presi&oacute;n inaudita por parte de grupos de ciudadanos organizados cada vez m&aacute;s amplios. Una crisis tan profunda que la propia pol&iacute;tica y el funcionamiento de nuestras instituciones democr&aacute;ticas han dejado de ser la soluci&oacute;n para convertirse en parte del problema. El lado bueno de este escenario dantesco es que <strong>parecer&iacute;a que, por fin, se podr&iacute;an estar dando las condiciones objetivas para que las herramientas de la democracia participativa arraiguen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, con los primeros pasos en esta direcci&oacute;n de aquellos que han abanderado el cambio, <strong>afloran argumentos diversos que cuestionan la tan necesaria democratizaci&oacute;n de nuestra democracia*</strong>. Unas cr&iacute;ticas que hacen extra&ntilde;os compa&ntilde;eros de cama, ya que se encuentran por igual entre democratizadores y democratizados, entre los partidarios de cambiarlo todo y entre los de que todo siga igual.
    </p><h3 class="article-text">La democracia participativa no es un freno; es un acelerador</h3><p class="article-text">
        Y en este memorial de agravios, la supuesta lentitud de la democracia deliberativa est&aacute; siempre a la cabeza. A saber, <strong>la participaci&oacute;n ciudadana es lenta porque retrasa la toma de decisiones</strong> y acaba convirtiendo la democracia en algo todav&iacute;a m&aacute;s ineficaz.
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva del art&iacute;culo es sintom&aacute;tica, por mayoritaria, y no merece ser objeto de cr&iacute;tica. Porque es cierto: puede que la democracia representativa, en su forma actual, no sea todo lo eficaz y eficiente que deber&iacute;a, pero por lo menos es m&aacute;s r&aacute;pida. Atenazados por la impaciencia, exigimos respuestas inmediatas a las instituciones, casi por acto reflejo. &iquest;La introducci&oacute;n de mecanismos de deliberaci&oacute;n ralentiza la democracia? Puede que, planteado as&iacute;, sea cierto. Pero quiz&aacute; <strong>ser&iacute;a m&aacute;s razonable preguntarse si la velocidad es un criterio relevante</strong> a la hora de evaluar los distintos tipos de democracia y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que &eacute;stas desarrollan.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de la democracia representativa, la gesti&oacute;n participada de la cosa p&uacute;blica prioriza la inteligencia a la rapidez. Y para generar inteligencia colectiva es necesario introducir criterios ciudadanos en la definici&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Lo que requiere invertir tiempo. Y el uso de este concepto -el de la inversi&oacute;n- no es gratuito ni caprichoso, ya que el acierto, la eficacia y la eficiencia de las decisiones dependen de su inteligencia, no de su rapidez. Podr&iacute;a haber, al hilo de lo anterior, una cr&iacute;tica en apariencia m&aacute;s sensata que la de la velocidad en s&iacute;: <strong>&iquest;qu&eacute; tipo de inteligencia estamos obteniendo a cambio de nuestro tiempo?</strong> Y todav&iacute;a m&aacute;s, &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a considerarse superior esta supuesta inteligencia, muchas veces fruto de unas pocas voces, a las preferencias individuales agregadas en forma de participaci&oacute;n electoral masiva?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La inteligencia colectiva permite escuchar, a trav&eacute;s del di&aacute;logo, voces de actores sociales diversos</strong>, lo cual enriquece, y mucho, el contenido de las decisiones de los poderes p&uacute;blicos. No es lo mismo tomar una decisi&oacute;n contando con una &uacute;nica opini&oacute;n, por v&aacute;lida y competente que sea, que deliberar el contenido de una pol&iacute;tica p&uacute;blica con un amplio espectro de ciudadanos y entidades. Una manera participada de entender la gesti&oacute;n que conlleva una idea de transparencia real que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la aplicaci&oacute;n cosm&eacute;tica de un c&uacute;mulo de indicadores cuantitativos que pocos consultan y nadie entiende (con los que el Ayuntamiento de Valencia consigui&oacute; unos sorprendentes <a href="http://transparencia.org.es/ita-2014/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">81,3 puntos sobre 100</a><a href="http://transparencia.org.es/ita-2014/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>en 2014).
    </p><p class="article-text">
        Este di&aacute;logo social aparejado a la democracia deliberativa recupera un componente fundacional de la pol&iacute;tica, aunque a menudo olvidado: su capacidad pedag&oacute;gica. La democracia deliberativa tiene la capacidad de crear capital social, incrementar la calidad de las actuaciones y, sobre todo, facilitar su implementaci&oacute;n posterior, cuestionando el sambenito de la lentitud con la que se le asocia habitualmente. <strong>Los mecanismos de participaci&oacute;n son, en realidad, aceleradores ya que no superan los conflictos por la v&iacute;a de la imposici&oacute;n de las mayor&iacute;as</strong> -como la democracia representativa- sino por la v&iacute;a del consenso, creando espacios de acuerdo amplios que vencen las resistencias a la puesta en marcha de determinadas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Tomen un ejemplo inapelable: hace diez d&iacute;as en Amposta <a href="http://www.eldiario.es/politica/Miles-personas-manifiestan-Amposta-Ebro_0_481902172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la gente del Delta se manifest&oacute; de nuevo, 15 a&ntilde;os despu&eacute;s, contra el Plan Hidrol&oacute;gico Nacional.</a> Sin duda, el dise&ntilde;o t&eacute;cnico pudo ser muy r&aacute;pido, y la iniciativa pol&iacute;tica para aplicarlo, inmediata. Pero su implementaci&oacute;n no es que haya sido lenta, es que parece imposible al no contar con la complicidad sino con la oposici&oacute;n frontal del resto de actores afectados&hellip; pero nunca implicados.
    </p><p class="article-text">
        La introducci&oacute;n de m&eacute;todos deliberativos permite limitar, simult&aacute;neamente, los espacios a un falso unanimismo y al particularismo, ambos igualmente peligrosos para la gesti&oacute;n de lo com&uacute;n. A la vez que favorece la puesta en marcha de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de mayor calidad y es una escuela de ciudadan&iacute;a. <strong>&iquest;No merecen estos objetivos tan ambiciosos un poco de paciencia? </strong>
    </p><h3 class="article-text">Un avance lento &iquest;pero seguro?</h3><p class="article-text">
        Estamos, pues, ante una <strong>doble limitaci&oacute;n de velocidad</strong>: la que imponen las herramientas participativas y la de la adopci&oacute;n de estas herramientas. Y ambas, combinadas, pueden trasladar al ciudadano una sensaci&oacute;n de lentitud exasperante.
    </p><p class="article-text">
        No es una disculpa, pero s&iacute; una explicaci&oacute;n plausible: asumiendo que los ayuntamientos de los comunes quieren realmente impulsar la participaci&oacute;n ciudadana como manera de entender la cosa p&uacute;blica, deber&aacute;n emprender antes <strong>tareas de desescombro de unos cimientos heredados sobre los que dif&iacute;cilmente se podr&iacute;a construir nada s&oacute;lido.</strong> Y lo segundo impedir&aacute; que se vean, de manera inmediata, los frutos de lo primero.
    </p><p class="article-text">
        Aunque cabe decir que no siempre es as&iacute;. Otros grandes ayuntamientos de los llamados &ldquo;del cambio&rdquo; <a href="http://www.elcritic.cat/blogs/sentitcritic/2016/01/29/participacio-ciutadana-moda-o-necessitat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">-como Badalona-</a> se han puesto en marcha antes, con mayor convencimiento y mejores resultados. Se entiende, pero, que lo que pase en Barcelona y en Madrid va a condicionar las posibilidades de &eacute;xito de otras iniciativas que se vayan a poner en marcha o, incluso, de muchas otras que llevan d&eacute;cadas de recorrido.
    </p><p class="article-text">
        La cultura pol&iacute;tica de instituciones mastod&oacute;nticas como los ayuntamientos de Barcelona y Madrid no se cambia de hoy para ma&ntilde;ana y s&oacute;lo con buenas intenciones. Lo admit&iacute;a Joan Subirats: <strong>&ldquo;falta cultura de la participaci&oacute;n&rdquo;. Nadie nace ense&ntilde;ado,</strong> y se puede y se debe aprender tanto a mandar como a ser mandado. Estamos asistiendo todav&iacute;a a los primeros pasos de este proceso de alfabetizaci&oacute;n. Pero si la convicci&oacute;n de sus promotores no desfallece ante la impaciencia de los propios y la presi&oacute;n de los extra&ntilde;os, veremos c&oacute;mo la curva de aprendizaje crece exponencialmente y las instituciones -ya abiertas, ya coparticipadas por una ciudadan&iacute;a formada- cogen velocidad de crucero. Todos los indicios apuntan en esta direcci&oacute;n: Barcelona ya ha anunciado <a href="https://decidim.barcelona/?locale=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 1000 talleres participativos</a> para dise&ntilde;ar su Plan de Acci&oacute;n Municipal, y Madrid no le andar&aacute; a la zaga con <a href="https://decide.madrid.es/processes_plaza_espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la remodelaci&oacute;n de Plaza Espa&ntilde;a.</a>
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al inicio, s&iacute;, puede que el sue&ntilde;o de la participaci&oacute;n ciudadana avance lentamente. <strong>Pero lo noticioso -e importante- no deber&iacute;a ser su lentitud. Sino su avance.</strong> Que no es poco.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Este art&iacute;culo es el primero de la serie mensual &ldquo;Los mitos de la participaci&oacute;n ciudadana&rdquo;, que intentar&aacute; desmontar los distintos argumentos de uso habitual contrarios a la adopci&oacute;n de mecanismos deliberativos.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/embargo-mueve-lentitud-participacion-ciudadana_132_4151692.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Feb 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Y sin embargo, se mueve: sobre la lentitud de la participación ciudadana]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[I tanmateix, es mou: sobre la lentitud de la participació ciutadana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/tanmateix-mou-lentitud-participacio-ciutadana_132_4151685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Seria més raonable preguntar-se si la velocitat és un criteri rellevant a l'hora d'avaluar els diferents tipus de democràcia i les polítiques públiques que aquestes desenvolupen</p></div><p class="article-text">
        <em>La setmana passada un article de eldiario.es es lamentava que &ldquo;el somni de la participaci&oacute; ciutadana avan&ccedil;a lent als ajuntaments del canvi&rdquo;. Vuit mesos despr&eacute;s de les eleccions municipals, la bandera participativa amb qu&egrave; Ada Colau o Manuela Carmena van irrompre en les institucions oneja, a primera vista, a mig pal. No obstant aix&ograve;, no queda gens clar a qui cal culpar d'aquesta situaci&oacute;: als ajuntaments del canvi? A la mateixa participaci&oacute; ciutadana? O a cap d'ells, perqu&egrave; no hi ha cap culpa a repartir? Potser ens trobem nom&eacute;s davant d'un problema de gesti&oacute; de les expectatives i estiguem exigint -als ajuntaments i a la democr&agrave;cia participativa- m&eacute;s del que ens poden donar&hellip; i m&eacute;s de pressa del compte.</em><a href="http://www.eldiario.es/madrid/participacion-ciudadana-desigual-Madrid-Barcelona_0_481202607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> lamentava</a>
    </p><h3 class="article-text">Democratitzar la democr&agrave;cia</h3><p class="article-text">
        Amb una crisi de legitimitat galopant, la democr&agrave;cia representativa tal com l'hav&iacute;em conegut fins ara estava suportant una pressi&oacute; inaudita per part de grups de ciutadans organitzats cada vegada m&eacute;s amplis. Una crisi tan profunda que la pr&ograve;pia pol&iacute;tica i el funcionament de les nostres institucions democr&agrave;tiques han deixat de ser la soluci&oacute; per convertir-se en part del problema. La part positiva d'aquest escenari dantesc &eacute;s que <strong>semblaria que, per fi, es podrien estar donant les condicions objectives per a que les eines de la democr&agrave;cia participativa arrelin.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, amb els primers passos en aquesta direcci&oacute; d'aquells que han abanderat el canvi, <strong>apareixen arguments diversos que q&uuml;estionen la tan necess&agrave;ria democratitzaci&oacute; de la nostra democr&agrave;cia.</strong> Unes cr&iacute;tiques que fan estranys companys de llit, ja que es troben per igual entre democratizadors i democratitzats, entre els partidaris de canviar-ho tot i entre els que volen que tot segueixi igual.
    </p><h3 class="article-text">La democr&agrave;cia participativa no &eacute;s un fre; &eacute;s un accelerador</h3><p class="article-text">
        En aquest memorial de greuges, la suposada lentitud de la democr&agrave;cia deliberativa est&agrave; sempre al capdamunt. A saber, <strong>la participaci&oacute; ciutadana &eacute;s lenta perqu&egrave; retarda la presa de decisions</strong> i acaba convertint la democr&agrave;cia en alguna cosa encara m&eacute;s inefica&ccedil;.
    </p><p class="article-text">
        El punt de vista de l&rsquo;article &eacute;s simptom&agrave;tic, per majoritari, i no mereix ser objecte de cr&iacute;tica. Perqu&egrave; &eacute;s cert: pot ser que la democr&agrave;cia representativa, en la seva forma actual, no sigui tot l'efica&ccedil; i eficient que hauria de ser, per&ograve; almenys &eacute;s m&eacute;s r&agrave;pida. Paralitzats per la impaci&egrave;ncia, exigim respostes immediates a les institucions, gaireb&eacute; per acte reflex. La introducci&oacute; de mecanismes de deliberaci&oacute; ralenteix la democr&agrave;cia? Pot ser que, plantejat aix&iacute;, sigui cert. Per&ograve; potser <strong>seria m&eacute;s raonable preguntar-se si la velocitat &eacute;s un criteri rellevant</strong> a l'hora d'avaluar els diferents tipus de democr&agrave;cia i les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques que aquestes desenvolupen.
    </p><p class="article-text">
        A difer&egrave;ncia de la democr&agrave;cia representativa, la gesti&oacute; participada de la cosa p&uacute;blica prioritza la intel&middot;lig&egrave;ncia a la rapidesa. I per a generar intel&middot;lig&egrave;ncia col&middot;lectiva &eacute;s necessari introduir criteris ciutadans en la definici&oacute; de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques. El que requereix invertir temps. I l'&uacute;s d'aquest concepte -el de la inversi&oacute;- no &eacute;s gratu&iuml;t ni capritx&oacute;s, ja que l'encert, l'efic&agrave;cia i l'efici&egrave;ncia de les decisions depenen de la seva intel&middot;lig&egrave;ncia, no de la seva rapidesa. Podria haver-hi, al fil d'aix&ograve;, una cr&iacute;tica en aparen&ccedil;a m&eacute;s assenyada que la de la velocitat en si: <strong>quin tipus d'intel&middot;lig&egrave;ncia estem obtenint a canvi del nostre temps?</strong> I encara m&eacute;s, per qu&egrave; hauria de considerar-se superior aquesta suposada intel&middot;lig&egrave;ncia, moltes vegades fruit d'unes poques veus, a les prefer&egrave;ncies individuals agregades en forma de participaci&oacute; electoral massiva?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La intel&middot;lig&egrave;ncia col&middot;lectiva permet escoltar, a trav&eacute;s del di&agrave;leg, veus d'actors socials diversos,</strong> cosa que enriqueix, i molt, el contingut de les decisions dels poders p&uacute;blics. No &eacute;s el mateix prendre una decisi&oacute; comptant amb una &uacute;nica opini&oacute;, per v&agrave;lida i competent que sigui, que deliberar el contingut d'una pol&iacute;tica p&uacute;blica amb un ampli espectre de ciutadans i entitats. Una manera participada d'entendre la gesti&oacute; que comporta una idea de transpar&egrave;ncia real que va molt m&eacute;s all&agrave; de l'aplicaci&oacute; cosm&egrave;tica d'un c&uacute;mul d'indicadors quantitatius que pocs consulten i ning&uacute; no ent&eacute;n (amb els quals l'Ajuntament de Val&egrave;ncia va aconseguir uns sorprenents <a href="http://transparencia.org.es/ita-2014/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">81,3 punts sobre 100</a> el 2014).
    </p><p class="article-text">
        Aquest di&agrave;leg social que comporta la democr&agrave;cia deliberativa recupera un component fundacional de la pol&iacute;tica, encara que sovint oblidat: la seva capacitat pedag&ograve;gica. La democr&agrave;cia deliberativa t&eacute; la capacitat de crear capital social, incrementar la qualitat de les actuacions i, sobretot, facilitar la seva implementaci&oacute; posterior, q&uuml;estionant aquesta lentitud amb la qual se l&rsquo;associa habitualment. <strong>Els mecanismes de participaci&oacute; s&oacute;n, en realitat, acceleradors, ja que no superen els conflictes per la via de la imposici&oacute; de les majories</strong> -com la democr&agrave;cia representativa- sin&oacute; per la via del consens, creant espais d'acord amplis que vencen les resist&egrave;ncies a la posada en marxa de determinades pol&iacute;tiques p&uacute;bliques. Agafin un exemple inapel&middot;lable: ara fa deu dies a Amposta <a href="http://www.eldiario.es/politica/Miles-personas-manifiestan-Amposta-Ebro_0_481902172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la gent del Delta es va manifestar de nou, 15 anys despr&eacute;s, contra el Pla Hidrol&ograve;gic Nacional</a>. Sens dubte, el disseny t&egrave;cnic va poder ser molt r&agrave;pid, i la iniciativa pol&iacute;tica per aplicar-lo, immediata. Per&ograve; la seva implementaci&oacute; no &eacute;s que hagi estat lenta, &eacute;s que sembla impossible al no comptar amb la complicitat sin&oacute; amb l'oposici&oacute; frontal de la resta d'actors afectats&hellip; per&ograve; mai implicats.
    </p><p class="article-text">
        La introducci&oacute; de m&egrave;todes deliberatius permet limitar, simult&agrave;niament, els espais a un fals unanimisme i al particularisme, tots dos igualment perillosos per a la gesti&oacute; del b&eacute; com&uacute;. Alhora afavoreix l'engegada de pol&iacute;tiques p&uacute;bliques de major qualitat i &eacute;s una escola de ciutadania. <strong>No mereixen una mica de paci&egrave;ncia aquests objectius tan ambiciosos?</strong>
    </p><h3 class="article-text">Un avan&ccedil; lent, &iquest;per&ograve; segur?</h3><p class="article-text">
        Estem, doncs, davant una <strong>doble limitaci&oacute; de velocitat</strong>: la que imposen les eines participatives i la de l'adopci&oacute; d'aquestes eines. I ambdues, combinades, poden traslladar al ciutad&agrave; una sensaci&oacute; de lentitud desesperant.
    </p><p class="article-text">
        No &eacute;s una disculpa, per&ograve; s&iacute; una explicaci&oacute; plausible: assumint que els ajuntaments dels comuns realment volen impulsar la participaci&oacute; ciutadana com a manera d'entendre la cosa p&uacute;blica, hauran d'emprendre abans <strong>tasques de desenrunament d'uns fonaments heretats sobre els quals dif&iacute;cilment es podria construir res s&ograve;lid. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Encara que cal dir que no sempre &eacute;s aix&iacute;. Altres grans ajuntaments dels anomenats &ldquo;del canvi&rdquo; -<a href="http://www.elcritic.cat/blogs/sentitcritic/2016/01/29/participacio-ciutadana-moda-o-necessitat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">com Badalona</a>- s'hi han posat abans, amb major convenciment i millors resultats. S'ent&eacute;n, per&ograve;, que el que passi a Barcelona i a Madrid condicionar&agrave; les possibilitats d'&egrave;xit d'altres iniciatives que vulguin engegar o, fins i tot, de moltes altres que porten d&egrave;cades de recorregut.
    </p><p class="article-text">
        La cultura pol&iacute;tica d'institucions mastod&ograve;ntiques com els ajuntaments de Barcelona i Madrid no es canvia d'avui per dem&agrave; i nom&eacute;s amb bones intencions. Ho admet Joan Subirats: <strong>&ldquo;manca cultura de la participaci&oacute;&rdquo;. Ning&uacute; neix ensenyat,</strong> i es pot i cal aprendre tant a manar com a ser manat. Estem assistint encara als primers passos d'aquest proc&eacute;s d'alfabetitzaci&oacute;. Per&ograve; si la convicci&oacute; dels seus promotors no defalleix davant la impaci&egrave;ncia dels propis i a la pressi&oacute; dels estranys, veurem com la corba d'aprenentatge creix exponencialment i les institucions -ja obertes i coparticipades per una ciutadania formada- agafen velocitat de creuer. Tots els indicis apunten cap a aquesta direcci&oacute;: Barcelona ja ha anunciat <a href="https://decidim.barcelona/?locale=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&eacute;s de 1.000 tallers participatius</a> per dissenyar el seu Pla d'Acci&oacute; Municipal, i Madrid no es queda enrera amb <a href="https://decide.madrid.es/processes_plaza_espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la remodelaci&oacute; de Plaza Espa&ntilde;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tornant al comen&ccedil;ament, s&iacute;, pot ser que el somni de la participaci&oacute; ciutadana avanci lentament. <strong>Per&ograve; el que &eacute;s destacable -i important- no hauria de ser la seva lentitud. Sin&oacute; el seu avan&ccedil;.</strong> Que no &eacute;s poc.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Aquest article &eacute;s el primer de la s&egrave;rie mensual &ldquo;Els mites de la participaci&oacute; ciutadana&rdquo;, que intentar&agrave; desmuntar els diferents arguments d'&uacute;s habitual contraris a l'adopci&oacute; de mecanismes deliberatius.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/democracia-a-mano-alzada/tanmateix-mou-lentitud-participacio-ciutadana_132_4151685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Feb 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[I tanmateix, es mou: sobre la lentitud de la participació ciutadana]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
