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    <title><![CDATA[elDiario.es - Buscando a Franco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Buscando a Franco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Ay, Carmela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/ay-carmela_132_1983642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49e7460c-96dc-4c74-82c2-c66b4a88c415_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: en la redacción del periódico donde hace prácticas, Carmela descubre la relación entre su director y el policía de las cloacas que la persigue. Descubre mucho más</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimonoveno cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cloacas-periodismo_6_801479863.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Me acerco por la otra acera, atenta a los coches aparcados y a la gente que pasea. No veo nada sospechoso, as&iacute; que cruzo corriendo hasta el portal. Me tiembla la mano al meter la llave en la cerradura.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hola, &iquest;hay alguien en casa? &iquest;Mam&aacute;, pap&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        Mi padre me saluda desde la cocina. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, desde que perd&iacute; el tel&eacute;fono, he llamado a casa desde tel&eacute;fonos p&uacute;blicos. Si quieren saber d&oacute;nde est&aacute;n las &uacute;ltimas cabinas de Espa&ntilde;a, preg&uacute;ntenme. Llamaba a mis padres para tranquilizarlos. Les contaba que segu&iacute;a en el Valle de los Ca&iacute;dos trabajando para el peri&oacute;dico. Por eso no se sorprenden demasiado. Mi aspecto cochambroso es compatible con alguien que lleve dos semanas acampada.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; pasa, que los fachas no tienen duchas all&iacute;? &ndash;me dice mi abuela, que vive con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Entro en mi habitaci&oacute;n. La han recogido un poco, aunque todav&iacute;a se notan las huellas de las ratas de cloaca. Me lo cont&oacute; mi madre anoche, cuando llam&eacute; desde un bar: hab&iacute;an entrado en casa unos &ldquo;ladrones&rdquo;, no se llevaron nada de valor pero lo dejaron todo revuelto. Sobre todo mi habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me doy una ducha larga, para quitarme toda la mugre acumulada en dos semanas. Mugre del Valle de los Ca&iacute;dos. Mugre de la tumba del caudillo. Mugre de fundaciones franquistas y casas okupadas nazis. Mugre de Casa Pepe, y de la noche en Despe&ntilde;aperros. Asco y miedo, que tambi&eacute;n se van por el desag&uuml;e.
    </p><p class="article-text">
        Cuando salgo del ba&ntilde;o, mi madre y mi abuela est&aacute;n viendo la tele, un programa informativo. Los tertulianos comentan las &uacute;ltimas noticias. El aumento de las visitas al Valle de los Ca&iacute;dos en un 50% en los &uacute;ltimos d&iacute;as. La decisi&oacute;n del prior de permitir la exhumaci&oacute;n si el rey firma la orden. Mi madre discute con la tele, como de costumbre:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Sacadlo ya de una vez, que parece que os da miedo todav&iacute;a! &iexcl;Que est&aacute; muerto, no hace nada!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y cuando lo saquen, &iquest;qu&eacute;? &ndash;dice uno de los tertulianos, como si respondiese a mi madre&ndash;. &iquest;Qu&eacute; va a hacer despu&eacute;s el gobierno para disimular su debilidad y su falta de proyecto? &iexcl;Que convoquen elecciones de una vez!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira que si la abren y est&aacute; vac&iacute;a &ndash;dice mi padre llegando de la cocina.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;T&uacute; crees que est&aacute; vac&iacute;a, pap&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo ya me creo cualquier cosa. Este es un pa&iacute;s de pandereta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y t&uacute; qu&eacute; har&iacute;as si te encontrases el cad&aacute;ver de Franco?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Jo, Carmeluca, qu&eacute; preguntas se te ocurren. Te han sentado mal tantos d&iacute;as en francolandia. &iquest;Si me encontrase el cad&aacute;ver? Preguntar&iacute;a ad&oacute;nde va: &iquest;al contenedor amarillo o al de residuos org&aacute;nicos?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qu&eacute; chiste tan original, pap&aacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo s&iacute; s&eacute; lo que har&iacute;a con &eacute;l &ndash;murmura mi abuela desde su sill&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute;, abuela?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Le har&iacute;a lo mismo que &eacute;l le hizo a mi madre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;A la bisa? &iquest;Qu&eacute; le hizo?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Meterle miedo. Mucho miedo. Eso es lo que le hizo Franco a tu bisabuela. Meterle el miedo en los huesos para que le durase toda la vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Mi abuela busca un pa&ntilde;uelo. Me siento y le tomo la mano para que siga hablando de su madre, mi bisabuela, la bisa:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando yo era joven, se pon&iacute;a fatal si hab&iacute;a una manifestaci&oacute;n de estudiantes y sab&iacute;a que yo andaba cerca de la universidad. Yo me burlaba, la llamaba exagerada. Un mes despu&eacute;s de morir Franco, tu bisabuela me pidi&oacute; que la acompa&ntilde;ase al Valle de los Ca&iacute;dos. Cuando llegamos, esper&oacute; a que se fuesen los que iban a poner flores, y entonces pis&oacute; la tumba. Dio unos taconazos fuertes en la losa. &ldquo;Quiero asegurarme de que est&aacute; bien cerrada&rdquo;, dijo, y no abri&oacute; m&aacute;s la boca en todo el camino de vuelta. Luego, cuando el golpe del 23F, le sali&oacute; todo el miedo. Nos encerr&oacute; en casa, con las persianas bajadas. Nunca la he visto tan nerviosa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y no supiste de d&oacute;nde le ven&iacute;a ese miedo? &ndash;pregunto, sin entender.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;De la guerra, claro. Ella la vivi&oacute; en el pueblo. Creo que all&iacute; mataron a unos cuantos vecinos. De todas formas la bisabuela era muy asustadiza. Me acuerdo de c&oacute;mo se sobresaltaba cuando el cami&oacute;n del butano llegaba a nuestra calle pegando bocinazos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;T&uacute; sabes algo, mam&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        Mi madre parece agobiada cuando responde:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&eacute; que lo pas&oacute; mal en la guerra. Pero como todo el mundo entonces, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; en el pueblo? &ndash;insisto.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No lo s&eacute; &ndash;ahora m&aacute;s avergonzada que agobiada&ndash;. Se vino muy joven a Madrid y all&iacute; no ten&iacute;amos ya familia. &iquest;A qu&eacute; vienen tantas preguntas?
    </p><p class="article-text">
        Saco el m&oacute;vil, hago una b&uacute;squeda r&aacute;pida: pongo en Google el nombre del pueblo y a&ntilde;ado &ldquo;guerra civil&rdquo;. El primer resultado me vale. Leo en voz alta:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Cuando las tropas franquistas llegaron a la poblaci&oacute;n, los vecinos m&aacute;s implicados en partidos y sindicatos huyeron. En los primeros cuatro d&iacute;as no hubo ning&uacute;n fusilamiento, para que los huidos se confiaran y regresasen. A partir de ah&iacute;, m&aacute;s de cuatrocientas personas fueron asesinadas en pocas semanas. Las llevaban al cementerio en un cami&oacute;n que iba dando bocinazos por las calles para que todos supiesen y as&iacute; extender el terror. Los soldados entraban en las casas que les se&ntilde;alaban los falangistas locales. Sacaban a golpes de bayoneta a los hombres. A sus mujeres las rapaban, desnudaban y paseaban por el pueblo. A algunas las violaron&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Quedamos todos en silencio. Tambi&eacute;n el televisor, al que le ha quitado el volumen mi madre. Un tertuliano hace aspavientos de indignaci&oacute;n, mudo. Habla mi padre, por romper el silencio:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ay, Carmela, c&oacute;mo has vuelto del Valle&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Ay, Carmela? Cuando era peque&ntilde;a la bisa me cantaba esa canci&oacute;n para dormirme. Muy bajito, casi no me enteraba de la letra, solo tarareaba: &ldquo;Ay, Carmela, ay, Carmela&hellip;&rdquo; Ni siquiera sab&iacute;a lo que significaba. Yo cre&iacute;a que era una nana.
    </p><p class="article-text">
        Ha oscurecido, no hemos encendido la luz y solo nos alumbra la tele, los tertulianos sin volumen. Ponen ahora unas im&aacute;genes antiguas. El entierro de Franco. Los operarios moviendo la l&aacute;pida sobre los rodillos. Me vuelvo hacia mi padre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y t&uacute;, pap&aacute;? &iquest;Qu&eacute; sabes de tu familia? &iquest;Qu&eacute; hizo tu abuelo en la guerra?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi abuelo&hellip; Bueno... Lo pasar&iacute;a mal, como todo el mundo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;En qu&eacute; a&ntilde;o naci&oacute; tu abuelo?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Naci&oacute;&hellip; En el 16&hellip; O el 17, no estoy seguro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Entonces por edad es muy probable que combatiese, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Mi padre me mira como si le preguntase si el abuelo era mam&iacute;fero o reptil. Duda antes de abrir la boca:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues&hellip; Supongo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Supones? &iquest;No lo sabes? &iquest;No te importa si luch&oacute; en la guerra, ni en qu&eacute; bando?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. No. La verdad es que nunca le pregunt&eacute;. Ni tampoco a mi padre. De esas cosas no se hablaba en casa. En ninguna casa...
    </p><p class="article-text">
        Miro a mi familia con estupor. Como no los hab&iacute;a mirado nunca. Hablo con dureza:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esto es Espa&ntilde;a, tal cual. Una testigo que no sabemos si tambi&eacute;n fue v&iacute;ctima y que call&oacute; toda la vida por miedo. Unos familiares que no le preguntaron. Un abuelo que puede que combatiese, y del que no sabemos ni si era republicano o franquista.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, franquista no, eso s&iacute; que no &ndash;protesta mi padre, pero yo sigo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y una hija nacida en democracia a la que nadie ha hablado nunca de estas cosas. Esto es la jodida historia reciente de Espa&ntilde;a, familia. Gracias.
    </p><p class="article-text">
        Se quedan boquiabiertos, y para evitar el silencio inc&oacute;modo, subo el volumen al televisor. Que hablen los tertulianos:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Qu&eacute; f&aacute;cil es ahora meterse con Franco, eh, y no cuando estaba vivo! &iquest;D&oacute;nde estaban entonces todos esos antifranquistas?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo una idea &ndash;digo en voz alta, aunque en realidad hablo sola.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Rojo-Vivo_6_802179788.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Al RojoVivo</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/ay-carmela_132_1983642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Aug 2018 18:20:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ay, Carmela]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y qué hacemos ahora con el Valle?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hacemos-ahora-valle_132_2757514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: la huida de Carmela con el cadáver de Franco concluye en un programa de televisión, donde se cuela en directo y lanza un discurso contra la desmemoria.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ep&iacute;logo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Rojo-Vivo_6_802179788.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Siempre me hicieron gracia esas pel&iacute;culas que terminan con una larga parrafada en pantalla, un texto donde nos cuentan qu&eacute; fue de los protagonistas tiempo despu&eacute;s de los hechos contados. &ldquo;Mike y Susan se casaron y tuvieron ocho hijos, hoy tienen una escuela de surf en Hawai&hellip;&rdquo; &ldquo;El teniente Smith fue apartado del ej&eacute;rcito y termin&oacute; sus d&iacute;as en un asilo de Dakota&hellip;&rdquo; &ldquo;Tras a&ntilde;os de lucha, un juez federal dio la raz&oacute;n a la comunidad apache y el gobierno descart&oacute; para siempre el proyecto de carretera&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ep&iacute;logo, as&iacute; se llama. Pues venga, voy con el m&iacute;o. Tras la &uacute;ltima escena de mi pel&iacute;cula (el momento en que los polic&iacute;as van a detenerme en el estudio televisivo), la pantalla va a negro y aparece un texto que dir&iacute;a as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        Meses despu&eacute;s de aquellos sucesos, el gobierno exhum&oacute; por fin los restos de Francisco Franco del Valle de los Ca&iacute;dos. Tras aprobarlo en el Consejo de Ministras, y ser votado por la mayor&iacute;a del Congreso, la exhumaci&oacute;n se produjo de manera discreta, sin c&aacute;maras presentes, aunque se acabaron filtrando algunas fotos. La familia Franco y la fundaci&oacute;n de su nombre trataron de impedirlo por todas las v&iacute;as judiciales, aunque no les qued&oacute; otro remedio que hacerse cargo de los restos. Tras hacerse p&uacute;blica la exhumaci&oacute;n, un grupo de ultraderechistas se manifest&oacute; por las calles de Madrid e intent&oacute; llegar hasta la sede del PSOE, pero fueron dispersados sin apenas incidentes. Dos semanas despu&eacute;s ya casi nadie hablaba de Franco en los medios o las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Pero un momento, dice cualquiera al leer esto: &iquest;c&oacute;mo lo exhumaron, si estaba ya fuera de la tumba? Ah&iacute; es donde aparezco yo. Qu&eacute; pas&oacute; conmigo.
    </p><p class="article-text">
        Tras mi aparici&oacute;n estelar en el programa de la tele, que se volvi&oacute; viral y es uno de los v&iacute;deos m&aacute;s vistos de la historia de Youtube, la polic&iacute;a me detuvo, s&iacute;. Pens&eacute; que me llevar&iacute;an a una comisar&iacute;a o un juzgado, pero me condujeron hasta el palacio de la Moncloa. All&iacute; me esperaba una mujer que dijo hablar en nombre del presidente del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        -Buena has liado, Carmela &ndash;me dijo, con severidad pero tambi&eacute;n comprensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno tap&oacute; lo m&aacute;s r&aacute;pido posible aquel asunto, antes de que se volviese inmanejable. Esa misma tarde compareci&oacute; el ministro de Interior y dijo que todo era una broma de una joven con ganas de notoriedad p&uacute;blica. Asegur&oacute; que la cabeza mostrada en la tele era una buena reproducci&oacute;n, y las fotos que public&oacute; mi antiguo peri&oacute;dico un montaje. Franco segu&iacute;a en su sitio, no hab&iacute;a por qu&eacute; alarmarse.
    </p><p class="article-text">
        Yo acept&eacute; la versi&oacute;n oficial, qu&eacute; remedio. El trato era mi silencio a cambio de no sufrir ninguna consecuencia penal. Si no hab&iacute;a cad&aacute;ver, no hab&iacute;a profanaci&oacute;n ni nada perseguible. La cadena de televisi&oacute;n pod&iacute;a denunciarme por interrumpir su directo, pero estaban encantados por la audiencia lograda, y pocos d&iacute;as despu&eacute;s me invitaron al programa para contar mi aventura. Por supuesto, cont&eacute; la versi&oacute;n pactada. Dije que solo quer&iacute;a llamar la atenci&oacute;n sobre el desconocimiento del pasado en mi generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El que s&iacute; sufri&oacute; consecuencias de todo aquello fue el director de mi entonces peri&oacute;dico. La conversaci&oacute;n que grab&eacute; sirvi&oacute; para investigarlo a fondo y sacarle mucha m&aacute;s mierda. Fue detenido y ahora espera juicio, mientras el polic&iacute;a de cloaca que le vend&iacute;a informaci&oacute;n est&aacute; en prisi&oacute;n provisional.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s? Mi popularidad me ayud&oacute;, no lo niego. Mi discurso se hizo viral, y cada vez que en las semanas siguientes se volv&iacute;a a hablar de la exhumaci&oacute;n de Franco, no hab&iacute;a radio o televisi&oacute;n que no me llamase. Hasta me sirvi&oacute; para conseguir trabajo aqu&iacute; mismo, en eldiario.es, donde ahora escribo sobre memoria hist&oacute;rica desde el punto de vista de mi generaci&oacute;n. El primer reportaje que publiqu&eacute; fue la historia de mi bisabuela, que ahora ya s&iacute; conozco.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasa con el Valle de los Ca&iacute;dos? Esta misma ma&ntilde;ana he visitado la exposici&oacute;n de proyectos para su transformaci&oacute;n. La Direcci&oacute;n General de Memoria Hist&oacute;rica convoc&oacute; un concurso, que tiene una parte abierta a todos los ciudadanos para que aporten ideas, y otra parte de concurso internacional para profesionales.
    </p><p class="article-text">
        Recorr&iacute; la sala con las maquetas y v&iacute;deos de los proyectos presentados, mientras me acompa&ntilde;aba Francisco Ferr&aacute;ndiz, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Franco-extrano-Valle-Caidos-irreversible_0_795120698.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antrop&oacute;logo social especialista en memorias</a>&nbsp;de conflictos, y reci&eacute;n encargado por el gobierno para la resignificaci&oacute;n el Valle:
    </p><p class="article-text">
        -En ning&uacute;n caso lo podemos derribar. Eso ser&iacute;a un gran error. No hay en toda Europa un monumento as&iacute;, una representaci&oacute;n tan exacta del totalitarismo. Es la petrificaci&oacute;n m&aacute;s perfecta del nacionalcatolicismo espa&ntilde;ol. Hay que cambiar su significado, claro que s&iacute;. Y nunca podr&aacute; ser un monumento de reconciliaci&oacute;n, ni hablar, eso ser&iacute;a una victoria p&oacute;stuma de Franco. Pero es una oportunidad, hay que usarlo para construir conocimiento colectivo y memoria democr&aacute;tica. &iquest;Te imaginas que en el instituto te hubiesen llevado a un sitio as&iacute;, y que te hubiesen explicado all&iacute; mismo qu&eacute; fue el franquismo?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, pero tal como est&aacute; ahora es un monumento fascista, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        -Por eso lo vamos a recontextualizar y cambiar su simbolismo, como ya se ha hecho en otros lugares que fueron s&iacute;mbolo de la represi&oacute;n y ahora lo son de la memoria de las v&iacute;ctimas. Piensa en la ESMA de Buenos Aires, o los cuarteles de las polic&iacute;as pol&iacute;ticas en Europa. Mira, aqu&iacute; tenemos algunas buenas ideas.
    </p><p class="article-text">
        A nuestro alrededor hab&iacute;a maquetas, fotos y v&iacute;deos de los proyectos presentados por profesionales, colectivos y ciudadanos. El Valle cubierto de vegetaci&oacute;n. Lleno de paneles explicativos. Con fantasmales hologramas. Con juegos de luces. Con grandes retratos de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        -La intervenci&oacute;n puede ser masiva o m&iacute;nima. Cambiar su simbolismo se hace cubriendo de im&aacute;genes y textos hasta el &uacute;ltimo cent&iacute;metro de pared, o solo colocando una min&uacute;scula pieza a la entrada que en su potencia simb&oacute;lica lo altera todo nada m&aacute;s llegar.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y la cruz? Hay quien propone tirarla &ndash;se&ntilde;al&eacute; varios proyectos que hab&iacute;an prescindido de ella.
    </p><p class="article-text">
        -Yo no la tocar&iacute;a. Por supuesto, aquello dejar&iacute;a de ser un lugar donde celebrar misas franquistas. Habr&iacute;a que empezar por darle categor&iacute;a de cementerio, un cementerio p&uacute;blico especial, pues hay decenas de miles de personas enterradas. &iquest;La cruz? Yo la convertir&iacute;a en una enorme antena de wifi, si me permites la broma. Podemos usar las posibilidades tecnol&oacute;gicas para hacer pedagog&iacute;a. Realidad aumentada en cada rinc&oacute;n del recinto. Y que los visitantes no solo reciban, sino que tambi&eacute;n aporten, que suban v&iacute;deos y contenidos, que sumen sus propios relatos, tras d&eacute;cadas de relato monol&iacute;tico. No nos limitemos a las cl&aacute;sicas placas y paneles explicativos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pues aqu&iacute; termina el ep&iacute;logo, ya lo saben todo. &iquest;Qu&eacute;? Ah, s&iacute;. Jos&eacute; Antonio. Se preguntar&aacute;n qu&eacute; fue de &eacute;l. No nos hab&iacute;amos vuelto a ver desde Despe&ntilde;aperros, de donde consigui&oacute; escapar tras la pelea con el polic&iacute;a. Me llam&oacute; un par de veces, pero le di largas. Acab&eacute; muy harta de aquella historia y, con lo que ahora s&eacute;, no veo con los mismos ojos a alguien que se presenta como emprendedor y franquista. Pero hoy mismo nos hemos vuelto a encontrar.
    </p><p class="article-text">
        Estaba yo terminando de recorrer la exposici&oacute;n de proyectos, en la sala de aportaciones ciudadanas. Ah&iacute; hab&iacute;a de todo, desde soluciones ingeniosas hasta bromas pintorescas. Pintar el Valle con la bandera arco&iacute;ris. Demolerlo y usar la piedra para construir un nuevo monumento a las v&iacute;ctimas no menos fara&oacute;nico que el propio Valle. Cerrarlo unos a&ntilde;os y dejar que la naturaleza siga su curso. Convertirlo en parque acu&aacute;tico, con el tobog&aacute;n kamikaze desde lo alto de la cruz. Y el proyecto que atrajo mi atenci&oacute;n: un centro de coaching espiritual.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; me encontr&eacute; a Jos&eacute; Antonio, que explicaba su proyecto a unos visitantes:
    </p><p class="article-text">
        -Se trata de aprovechar el potencial espiritual del recinto para ayudar a los emprendedores espa&ntilde;oles. Un lugar de retiro donde desarrollar la energ&iacute;a interior y as&iacute; integrar mente, cuerpo, emociones y alma. La abad&iacute;a se convertir&iacute;a en una casa de ejercicios espirituales orientados a la innovaci&oacute;n empresarial. Los monjes pueden formarse y reciclarse, o los sustituiremos por un equipo de coachs acreditados. Y la gran bas&iacute;lica se transformar&iacute;a en sal&oacute;n de actos para conferencias de los grandes gur&uacute;s. Por supuesto, guardando respeto a los espa&ntilde;oles all&iacute; enterrados, que permanecer&iacute;an en sus criptas.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y qu&eacute; har&iacute;amos con la tumba de Primo de Rivera? &ndash;pregunt&eacute; yo. Mi ex compa&ntilde;ero de fuga se gir&oacute; sorprendido.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute;&hellip; qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        -A Franco ya lo sacaron, pero el otro sigue all&iacute; enterrado. &iquest;Usted lo exhumar&iacute;a, o quiz&aacute;s lo considera un referente en coaching espiritual?
    </p><p class="article-text">
        Los visitantes se alejaron, nos quedamos solos. Jos&eacute; Antonio me dio un abrazo.
    </p><p class="article-text">
        -Qu&eacute; alegr&iacute;a, ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -Oye &ndash;dije se&ntilde;alando su maqueta-, &iquest;todo esto va en serio o es otra muestra de ese humor franquista que nunca acabo de pillar?
    </p><p class="article-text">
        -No s&eacute; si alguien me tomar&aacute; en serio. Me he pasado al coaching espiritual, y estar aqu&iacute; me sirve para ganar popularidad. Ahora hago v&iacute;deos en Youtube. Y de vez en cuando cuelo alguna frase del Caudillo, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -O sea, &iquest;que sigues siendo&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        -Espa&ntilde;ol. Eso es lo que soy. No me pongas etiquetas. Ni rojo ni azul. Espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        -Eso me suena de algo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Estoy por la reconciliaci&oacute;n. Cerrar heridas. Acabar con las dos Espa&ntilde;as. Me gust&oacute; mucho tu intervenci&oacute;n en la tele. Me emocionaste.
    </p><p class="article-text">
        -No s&eacute; si creerte&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Y en cuanto a la tumba de Primo de Rivera, si no tienes nada que hacer este fin de semana tengo un plan que&hellip;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hacemos-ahora-valle_132_2757514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Aug 2018 18:05:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Y qué hacemos ahora con el Valle?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al Rojo Vivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/rojo-vivo_132_2757525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: la huida de Carmela termina en su casa, donde descubre que su propia familia no sabe qué fue de los suyos en la guerra civil y la dictadura. Mientras ve una tertulia televisiva tiene una idea.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Vig&eacute;simo cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Ay-Carmela_6_801829829.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Me llamo Carmela, tengo veinte a&ntilde;os, y hasta hace poco yo era de las que cre&iacute;a que Franco era un rey medieval&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me repito la frase una y otra vez mientras conduzco hacia San Sebasti&aacute;n de los Reyes, al norte de Madrid. En el asiento del copiloto va mi mochila, m&aacute;s abultada de lo habitual, como si llevase dentro una pelota de rugby. O una cabeza momificada.
    </p><p class="article-text">
        Aparco en una calle lateral y busco la puerta trasera donde he quedado con Elvira. Es una compa&ntilde;era de la facultad, est&aacute; haciendo pr&aacute;cticas en La Sexta. Le he dicho que me gustar&iacute;a ver c&oacute;mo se graba un programa de &ldquo;Al Rojo Vivo&rdquo;, y ha prometido colarme hoy.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Corre, que est&aacute; a punto de empezar &ndash;me dice al verme. Paso la mochila por un esc&aacute;ner. Sin sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        Me quedo con Elvira en el control de realizaci&oacute;n, desde donde vemos el comienzo de la tertulia. El tema del d&iacute;a es el mismo de la &uacute;ltima semana: Franco. En una esquina de la pantalla leo el hashtag elegido hoy: #BuscandoAFrancoARV. El director y presentador del programa ha vuelto de sus vacaciones ante las &uacute;ltimas noticias. Pone cara dram&aacute;tica al contarlo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tenemos una &uacute;ltima hora inesperada: el peri&oacute;dico ClikDiario acaba de publicar unas fotograf&iacute;as que a esta hora causan enorme conmoci&oacute;n: la apertura de la tumba de Franco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Joder &ndash;se me escapa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero atenci&oacute;n, porque no habr&iacute;a sido el gobierno como prometi&oacute;, sino dos personas cuya identidad se desconoce. Aqu&iacute; pueden ver las im&aacute;genes, aunque son de muy pobre calidad.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qu&eacute; quieres, no hab&iacute;a luz apenas &ndash;digo para mis adentros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vemos en las fotos c&oacute;mo un hombre abre el ata&uacute;d, aunque no se aprecia bien el interior porque lo tapa con su cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Los tertulianos est&aacute;n boquiabiertos. El presentador habla en todas direcciones:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; credibilidad dais a estas fotograf&iacute;as? El gobierno asegura que son falsas, que nadie ha abierto la tumba de Franco y que todo es un montaje. Pero una fuente del ministerio del Interior ha desvelado a este programa que tambi&eacute;n habr&iacute;a un v&iacute;deo de las c&aacute;maras de seguridad donde se ver&iacute;a a dos personas llev&aacute;ndose el cuerpo de Franco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Jo&ndash;der &ndash;murmura un tertuliano, siempre bocazas y hoy balbuceante.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es lo que pasa con tanto cachondeo sobre los restos de Franco &ndash;dice otro, director de un conocido peri&oacute;dico&ndash;. La izquierda puede estar contenta, &iquest;eh?, ha derrotado a Franco &iexcl;cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s! Muy heroico todo...
    </p><p class="article-text">
        Agarro con fuerza la mochila. Me parece que late entre mis manos. Sigo escuchando al presentador del programa:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A esta hora no tenemos seguridad de si Franco est&aacute; dentro de su tumba. Conectamos con el Valle de los Ca&iacute;dos cuando son las once y veinte minutos...
    </p><p class="article-text">
        En el monitor aparece una reportera frente a la bas&iacute;lica:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay mucho nerviosismo en el Valle desde que se han difundido esas im&aacute;genes. La Guardia Civil ha tenido que desalojar a un grupo de franquistas que pretend&iacute;a levantar la l&aacute;pida.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esto es de guasa, por favor, que vuelva Berlanga &ndash;dice un tertuliano.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si hace a&ntilde;os hubiesen hecho lo que deb&iacute;an con el Valle de los Ca&iacute;dos, no tendr&iacute;amos ahora este espect&aacute;culo &ndash;dice otro.
    </p><p class="article-text">
        Acaban todos gritando. Es mi momento. Salgo del control, entro en el estudio sin que nadie se fije en m&iacute;. Avanzo bajo los focos, el presentador me mira con sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        Abro la cremallera de la mochila, saco la cabeza y la pongo sobre su mesa. Da un respingo al verla. Los tertulianos se quedan mudos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de producci&oacute;n me agarra del brazo para sacarme, pero el presentador lo frena con un gesto de la mano, y con otra se&ntilde;al ordena que siga el programa:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Les aseguro que esto no estaba preparado. Ha aparecido aqu&iacute; esta joven con esto que&hellip; no sabemos bien qu&eacute; es. Est&aacute; claro lo que parece, pero quiero pensar que lo has hecho en tu casa con papel mach&eacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es de verdad. Yo abr&iacute; la tumba. Yo hice esas fotos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tras un momento de indecisi&oacute;n, el presentador da una orden y un t&eacute;cnico viene corriendo a ponerme un micr&oacute;fono. Los tertulianos me observan con incredulidad.
    </p><p class="article-text">
        Busco la c&aacute;mara que tiene el piloto encendido, y la miro directamente para hablar. Me apoyo en la mesa, con la cabeza a mi lado. Respiro hondo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me llamo Carmela, tengo veinte a&ntilde;os, y hasta hace poco yo era de las que cre&iacute;a que Franco era un rey medieval. O un presidente de la Rep&uacute;blica. Que gan&oacute; una guerra hace cien o doscientos a&ntilde;os. Que venci&oacute; al comunismo. Que era comunista.
    </p><p class="article-text">
        Tomo aire antes de seguir:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hace un momento, para venir aqu&iacute;, he pasado por el arco que est&aacute; en Moncloa. El &ldquo;Arco de la Victoria&rdquo;. Llevo dos a&ntilde;os vi&eacute;ndolo a diario, camino de la facultad. Les juro que pensaba que era algo de la Guerra de Independencia. O de los reyes cat&oacute;licos. O m&aacute;s antiguo, incluso romano. No sab&iacute;a de qu&eacute; victoria hablaba. Ahora ya lo s&eacute;: la entrada del ej&eacute;rcito de Franco en Madrid. Y supongo que tambi&eacute;n lo sab&iacute;an todos los presidentes de la democracia que cada d&iacute;a durante cuarenta a&ntilde;os han pasado con su coche oficial junto al arco, camino de la Moncloa. &iquest;No les extra&ntilde;&oacute; tener un monumento fascista como no hay otro en toda Europa?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vete t&uacute; a Rusia, que ver&aacute;s all&iacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;D&eacute;jala hablar, Paco &ndash;el presentador corta al tertuliano. Sigo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tampoco sab&iacute;a que en la Puerta del Sol, en el edificio de las uvas de fin de a&ntilde;o, torturaron a miles de dem&oacute;cratas durante cuarenta a&ntilde;os. He pasado muchas veces por all&iacute;. Siempre vi la placa que recuerda a los h&eacute;roes del 2 de mayo, y la placa de los atentados del 11 de marzo. Ninguna placa me habl&oacute; de los torturados, o los que murieron arrojados por una ventana. Cre&iacute;a que Billy el Ni&ntilde;o era un vaquero, y no un polic&iacute;a torturador con medalla y protegido por el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Se me seca la boca:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Como tanta gente de mi edad, pas&eacute; por el instituto sin estudiar ni la guerra ni la dictadura. Estaban en el temario, s&iacute;, pero se acababa el curso y no daba tiempo. Hasta hace dos semanas, si alguien me preguntaba por un pa&iacute;s donde hubiese habido dictadura, persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, asesinatos en masa, exiliados, c&aacute;rcel, censura, desaparecidos, beb&eacute;s robados&hellip; Habr&iacute;a dicho Argentina. Chile. La Alemania nazi. Nunca Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Veo tras las c&aacute;maras a un guardia de seguridad hablando con un walkie. Yo sigo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tampoco en mi casa. Mis padres me ense&ntilde;aron muchas cosas, les debo mucho. Hola, mam&aacute;, te mando un beso, que estar&aacute;s alucinada. Mis padres no me hablaron del franquismo. Mi bisabuela me cantaba 'Ay, Carmela' para dormirme, y yo cre&iacute;a que era una nana. Mi bisabuela se pas&oacute; la vida con miedo, y ni ella nos cont&oacute; por qu&eacute;, ni la familia intent&oacute; averiguarlo. Se daba por normal que la gente de su generaci&oacute;n ten&iacute;a el miedo en el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Por una puerta entran dos polic&iacute;as, el guardia de seguridad habla con ellos. Me miran mientras sigo hablando:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Cu&aacute;ntos m&aacute;s est&aacute;n como yo? &iquest;Cu&aacute;ntos descubren un d&iacute;a, de repente, que a su t&iacute;o abuelo lo fusilaron, o que en su pueblo hubo cientos de asesinados, o que la farmacia de la esquina era de un republicano al que se la quitaron, o que una empresa hizo fortuna colaborando con la dictadura y usando mano de obra prisionera, o que ese viejecito simp&aacute;tico que vive en tu edificio era un torturador?
    </p><p class="article-text">
        Hago una pausa dram&aacute;tica, me sorprendo yo misma de mi entereza. Cojo la cabeza, la levanto y la muestro a c&aacute;mara:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Llevan m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os para sacarlo del Valle. Yo lo hice en unos minutos, con un gato de cambiar la rueda del coche. Se lo juro. Y no pas&oacute; nada. Na&ndash;da. No se abri&oacute; la tierra ni me alcanz&oacute; un rayo. Como no pasar&aacute; nada cuando el gobierno se haga cargo de esto. Unos pocos protestar&aacute;n, muy pocos. Nos los tomaremos a broma, aunque no tienen gracia y son ellos los que llevan d&eacute;cadas ri&eacute;ndose de nosotros. Tampoco pasar&aacute; nada cuando aquello deje de ser un parque tem&aacute;tico fascista. Ni cuando de una vez el gobierno recupere de las fosas a los m&aacute;s de cien mil desaparecidos y permita a sus familias un entierro digno. No pasar&aacute; nada. No estallar&aacute; otra guerra, no se romper&aacute; Espa&ntilde;a. Tampoco pasar&aacute; nada si anulan los juicios del franquismo, si indemnizan a los expoliados. Ni si entregan a Argentina a los polic&iacute;as y dirigentes franquistas. Ni siquiera si los juzgan aqu&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Ve terminando, Carmela, que los polic&iacute;as se acercan:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, s&iacute; pasar&aacute; algo. Que en este pa&iacute;s respiraremos mejor. La democracia ser&aacute; un poco mejor, o un poco menos defectuosa. Haremos justicia con las v&iacute;ctimas, que solo piden eso. Justicia, verdad, reparaci&oacute;n. Seguiremos teniendo problemas, joder, claro que s&iacute;, pero no tendremos ya este problema. Quiz&aacute;s haya menos gente de mi edad que se tat&uacute;e esv&aacute;sticas, porque sepan lo que es el fascismo y el da&ntilde;o que hizo en este pa&iacute;s. Seremos m&aacute;s fuertes para frenar al nuevo fascismo, que no es el de la bandera con el aguilucho y lo tenemos ya a las puertas. Y la pr&oacute;xima vez que a alguien de mi edad le pregunten por Franco, no dir&aacute; que era un rey medieval.
    </p><p class="article-text">
        Termino. Todos est&aacute;n en silencio. Tertulianos, presentador, t&eacute;cnicos. Me dirijo hacia la puerta del estudio, dejo la cabeza sobre la mesa. Cuando los polic&iacute;as van a agarrarme, me doy la vuelta, retrocedo. Saco de la mochila la carpeta y la grabadora, las dejo sobre la mesa:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si les gustaron las fotos, esto es mucho mejor.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hacemos-ahora-Valle_6_802179789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: &iquest;Y qu&eacute; hacemos ahora con el Valle?</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/rojo-vivo_132_2757525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Aug 2018 18:13:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Al Rojo Vivo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cloacas del periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cloacas-periodismo_132_1983755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db6758f1-5bc3-4788-970f-e8369f961854_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: tras escapar de un policía y huir con el cadáver de Franco, Carmela contacta con las víctimas del franquismo y presencia el desenterramiento de una fosa</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimoctavo&nbsp;cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Verdad-justicia-reparacion_6_801129898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &Eacute;l me meti&oacute; en este l&iacute;o, pues que se coma &eacute;l solito el marr&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;l&rdquo; es Eduardo, el director de mi peri&oacute;dico, con el que no he vuelto a hablar desde que me dej&eacute; la mochila con el tel&eacute;fono en aquella cafeter&iacute;a, cuando nos citamos con el polic&iacute;a. Fue hace tres d&iacute;as, &iquest;o hace ya cuatro? Me parecen meses.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l me hizo ir al Valle de los Ca&iacute;dos y perseguir la primera foto del cad&aacute;ver. &Eacute;l insisti&oacute; en que siguiese adelante hasta conseguir una buena historia. As&iacute; que lo justo es que ahora se quede &eacute;l con este regalito.
    </p><p class="article-text">
        Aparco cerca del peri&oacute;dico, abro el maletero y envuelvo el cuerpo y la cabeza en la manta. Lo levanto. Joder. No lo recordaba tan pesado, o soy yo que no me quedan fuerzas. Decido mejor mantenerlo en el maletero, y hablar primero con el director. Ya tendr&eacute; tiempo luego de entreg&aacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        Al entrar en la redacci&oacute;n, los cuatro redactores me miran con asombro, como si de verdad llevase el muerto en brazos. Como si yo misma fuese una muerta. De acuerdo, hace d&iacute;as que no me ducho ni me cambio de ropa, y apenas duermo. Mi aspecto es lamentable, vale.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Est&aacute; el jefe? &ndash;pregunto a Sole, de administraci&oacute;n, que tambi&eacute;n se sobresalta al verme. Me contesta en voz baja:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ha salido a comer con un tipo que vino a verlo. Volver&aacute;n en seguida, yo que t&uacute; me largaba antes. No s&eacute; en qu&eacute; andas metida, ni&ntilde;a, pero el tipo ese tra&iacute;a tu mochila.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Mi mochila?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Creo que la han dejado en el despacho. Me ha dado muy mala espina. Entr&eacute; un par de veces y me pareci&oacute; que hablaban de ti. Callaron en cuanto aparec&iacute;. &iquest;En qu&eacute; l&iacute;o te has metido, Carmela?
    </p><p class="article-text">
        Sin contestarle, entro al despacho del director. Y s&iacute;, ah&iacute; est&aacute; mi mochila, sobre la mesa. La vac&iacute;o y encuentro todo: mi cartera, las gafas de sol, llaves, pa&ntilde;uelos, una compresa y la grabadora que uso para las entrevistas. Todo menos el tel&eacute;fono. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi m&oacute;vil?
    </p><p class="article-text">
        Busco sobre la mesa, y nada. Intento abrir los cajones, pero est&aacute;n cerrados con llave. Corro a buscar a Sole:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Necesito abrir el caj&oacute;n, quiero recuperar mi tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La llave la guarda siempre encima, ya lo conoces. Mister secretitos. Pero esa mesa es una caca, es de las baratas. Se cree que tiene una caja acorazada, pero la puedes abrir con un clip. Eso s&iacute;, yo no te he dicho nada.
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Sole. Con una vulgar ganz&uacute;a hecha a partir de un clip estirado, abro el caj&oacute;n. Dentro no est&aacute; mi tel&eacute;fono. Solo hay una carpeta delgada, y llevada por no s&eacute; qu&eacute; curiosidad la abro. Dentro hay unas fotos. Hechas de lejos, con teleobjetivo y poca luz. Las miro bien, en todas sale el mismo hombre. Espera, yo a este lo conozco&hellip; Joder. Jo&ndash;der. Qu&eacute; es esto. Qu&eacute; mierda es esta. En qu&eacute; andas metido, Eduardo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Agua, agua, que viene el jefe! &ndash;me susurra Sole desde la puerta. Buena gente, Sole. Harta de aguantar las &iacute;nfulas de Eduardo, que se piensa que dirige el Washington Post y solo le paga media jornada. Gracias por avisarme. La solidaridad de los precarios.
    </p><p class="article-text">
        Meto deprisa todo en la mochila, para que la encuentre igual: la cartera, las gafas de sol, llaves, pa&ntilde;uelos, una compresa y la grabadora, que sopeso en la mano durante un segundo antes de soltarla dentro. Entreabro la puerta y veo que ya viene Eduardo. Acompa&ntilde;ado por&hellip; &iexcl;Joder! &iexcl;Venga ya! &iexcl;El que faltaba!
    </p><p class="article-text">
        No hay otra salida, as&iacute; que me encojo detr&aacute;s de un archivador al fondo del despacho. Solo entonces, cuando estoy ah&iacute; temblando, me doy cuenta de que todav&iacute;a llevo en la mano la carpeta que encontr&eacute; en su caj&oacute;n. Las fotos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sole, &iquest;tenemos noticias de nuestra intr&eacute;pida reportera? &ndash;pregunta Eduardo. Y sin verla, s&eacute; que Sole ha negado con la cabeza. La solidaridad de los precarios.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;De verdad crees que ser&aacute; tan tonta como para venir aqu&iacute;? &ndash;pregunta el acompa&ntilde;ante de Eduardo. Esa voz. Me cago viva al escucharlo.
    </p><p class="article-text">
        Cierran la puerta, y supongo que se sientan a ambos lados de la mesa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una ni&ntilde;ata &ndash;dice mi director&ndash;. Yo no me preocupar&iacute;a mucho por ella. No tiene ni puta idea de nada, la pobre. Salen de la facultad como borricos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues la ni&ntilde;ata se me escap&oacute; en Despe&ntilde;aperros. Con ayuda de ese cretino, el emprendedor.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Muy cretino no ser&iacute;a cuando se te escap&oacute; tambi&eacute;n, eh.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que Jos&eacute; Antonio consigui&oacute; escapar. Bien.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No me lo recuerdes. Vaya hostia me pegu&eacute;. Me despe&ntilde;&eacute; como un perro, je, je.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         &ndash;Bueno, dejemos ya eso. No llegar&aacute; muy lejos, estar&aacute; cagada de miedo, la pillar&eacute;is en seguida. Y adem&aacute;s tenemos su tel&eacute;fono &ndash;oigo el golpe de algo arrojado sobre la mesa. Mi tel&eacute;fono, imagino.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y lo de Franco entonces? &ndash;pregunta el polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dejemos en paz a los muertos y hablemos de cosas importantes, que t&uacute; no has venido aqu&iacute; para traerme la mochila de una becaria fisgona.
    </p><p class="article-text">
        Hablan durante unos minutos que se me hacen horas paralizada en mi escondite, con la carpeta apretada contra el pecho, las piernas encogidas, la respiraci&oacute;n contenida.
    </p><p class="article-text">
        Pronuncian nombres. Algunos los conozco. Otros no s&eacute; qui&eacute;nes son, pero parecen importantes por lo que cuentan de ellos. Hablan de unas fotos, de un v&iacute;deo. Repiten mucho un nombre que por supuesto conozco. Sus fotos est&aacute;n en la carpeta que en cualquier momento buscar&aacute;n en el caj&oacute;n y no encontrar&aacute;n, porque la tengo yo aqu&iacute;, apretada contra el pecho. Hablan de las fotos. Hablan de fechas de publicaci&oacute;n. Hablan de intermediarios. Hablan de abogados. Joder. De qu&eacute; va esta mierda. En qu&eacute; andas metido, Eduardo. Esto no son clickbaits ni noticias manipuladas para calentar las redes sociales. Esto es m&aacute;s. Mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por fin terminan. Eduardo dice al polic&iacute;a que lo acompa&ntilde;ar&aacute; a la puerta, lo invita a un caf&eacute; si no lleva prisa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un caf&eacute; o un cacharrito, venga. Subo enseguida, Sole. Si llama la ni&ntilde;a le dices que quiero hablar con ella.
    </p><p class="article-text">
        Me pongo en pie, estiro las piernas. Estoy entumecida, me duelen las rodillas, tengo todo el cuerpo en tensi&oacute;n, me cruje la mand&iacute;bula de tanto apretarla.
    </p><p class="article-text">
        Cojo mi mochila, meto dentro la carpeta con las fotos. Y el tel&eacute;fono, que han dejado sobre la mesa. Antes de salir busco dentro de la mochila la grabadora. Pulso &ldquo;Stop&rdquo;. Me largo llev&aacute;ndomelo todo.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Ay-Carmela_6_801829829.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Ay, Carmela</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cloacas-periodismo_132_1983755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Aug 2018 17:57:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cloacas del periodismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verdad, justicia y reparación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/verdad-justicia-reparacion_132_1984587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: tras un enfrentamiento con el policía que les persigue, José Antonio se sacrifica para que Carmela escape. Ella coge el coche y huye con el cadáver de Franco en el maletero, sin saber qué hacer con él. Hasta que en la radio escucha hablar sobre las víctimas del franquismo</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimos&eacute;ptimo cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cadaver-maletero_6_800779929.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Imag&iacute;nate que eres familiar de una v&iacute;ctima del franquismo. Que a tu padre, tu t&iacute;o, tu abuelo o abuela, lo detuvieron, golpearon, encarcelaron, raparon, violaron, torturaron, asesinaron de un tiro en la cabeza, enterraron en una fosa. Que has tardado setenta u ochenta a&ntilde;os en encontrar su cuerpo. Que no lo has encontrado todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora imagina que llega alguien y te dice que tiene el cad&aacute;ver de Franco en el maletero del coche. Y que te lo da, sin que nadie se entere. Para que hagas con &eacute;l lo que quieras. Lo que quieras, sin que te pase nada. Tirarlo a la basura, quemarlo, echarlo a los perros, al mar o a una fosa an&oacute;nima como la de tu abuelo. Lo que quieras. Usarlo de saco de boxeo, de diana para hacer punter&iacute;a. Golpearlo, pisotearlo, escupirlo, mearlo. Lo que quieras. Dime, &iquest;qu&eacute; har&iacute;as con &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        Eso iba yo pensando hace un rato, cuando conduc&iacute;a hacia este pueblo. &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a yo si fuese uno de esos familiares? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a si tuviese delante al principal responsable de su sufrimiento? O lo que queda de &eacute;l, m&aacute;s bien.
    </p><p class="article-text">
        Mientras conduc&iacute;a anoche desde Despe&ntilde;aperros, escuchaba en la radio a Emilio Silva, nieto de fusilado y presidente de la Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica. Silva cont&oacute; que precisamente ahora estaba en una fosa reci&eacute;n abierta. Dijo el nombre del pueblo. Par&eacute; en una gasolinera, ped&iacute; un mapa de carreteras, busqu&eacute; el pueblo. A m&aacute;s de doscientos kil&oacute;metros de donde me encontraba. Dorm&iacute; un par de horas porque no me ten&iacute;a en pie. Despu&eacute;s reanud&eacute; la marcha, y puse rumbo hacia el pueblo, la fosa. Acabo de llegar, son las once de la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Encuentro a un par de ancianos en la plaza. Les pregunto si saben d&oacute;nde est&aacute; la fosa del franquismo, y me miran con severidad. Dicen que no lo saben. Mienten, y mienten muy mal.
    </p><p class="article-text">
        Pruebo en el ayuntamiento, y una funcionaria me indica c&oacute;mo llegar, no est&aacute; lejos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Dejo el coche, camino siguiendo la antigua carretera, me acerco al cementerio. Ah&iacute; est&aacute;n, junto a la tapia. Un pu&ntilde;ado de mujeres y hombres, todos silenciosos y cariacontecidos, rodean la fosa que ya est&aacute; abierta. Bajo un toldo para sombra, varios j&oacute;venes rascan la tierra alrededor de los huesos. Cuento quince cuerpos, todos en los huesos, muy juntos, encajados unos con otros. Siento fr&iacute;o. Lo llamo fr&iacute;o, por ponerle nombre. Despu&eacute;s de varios d&iacute;as dando tumbos con un cuerpo embalsamado y a medio descomponer, de pronto la visi&oacute;n de estos cad&aacute;veres me hace muy real, dolorosamente real, su condici&oacute;n de muertos. Un d&iacute;a fueron hombres, mujeres, j&oacute;venes, ancianos. A mi lado, una vecina les da cuerpo, rostro, nombre:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; est&aacute;n mis dos t&iacute;os abuelos, los hermanos de mi abuela. Eran hijos del alcalde republicano. Mi abuela vio c&oacute;mo los sub&iacute;an a un cami&oacute;n. Los tuvieron un mes en la escuela, que usaban de c&aacute;rcel. Mi abuela les llevaba de comer, hasta que un d&iacute;a el guardia le dijo que no volviera, que ya no hac&iacute;a falta. No sab&iacute;amos el sitio exacto, pero mi abuela se pas&oacute; la vida trayendo flores frescas, y despu&eacute;s sigui&oacute; mi madre, hasta hoy. Seg&uacute;n el forense, tienen huesos rotos a golpes.
    </p><p class="article-text">
        Sobre una mesa veo los objetos que van rescatando de la fosa: botas embarradas, una hebilla, botones, un l&aacute;piz, unas gafas sin cristal, casquillos de bala.
    </p><p class="article-text">
        He dejado el cuerpo de Franco en el coche. Me parec&iacute;a excesivamente dram&aacute;tico presentarme en la fosa llevando en brazos la momia. De pronto me parece irreal, hasta dudo de que siga en el maletero. &iquest;Lo habr&eacute; so&ntilde;ado todo? Recuerdo los &uacute;ltimos d&iacute;as con una neblina de irrealidad, como si hubiese estado borracha.
    </p><p class="article-text">
        Llega a la fosa un grupo de j&oacute;venes. Me entero de que son estudiantes norteamericanos, vienen en verano como voluntarios, trabajan en fosas y as&iacute; conocen el movimiento de recuperaci&oacute;n de la memoria en Espa&ntilde;a. Una mujer con acento sevillano, Paqui Maqueda, que dice llevar quince a&ntilde;os abriendo fosas y pertenece a la asociaci&oacute;n Nuestra Memoria, les cuenta su propio caso:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A mi bisabuelo Juan lo asesinaron con 72 a&ntilde;os, al poco de tomar los fascistas mi pueblo, Carmona. A uno de sus hijos, mi t&iacute;o abuelo Pascual, lo asesinaron cuando intentaba escapar tras ser detenido y torturado. Otros dos hijos suyos, tambi&eacute;n t&iacute;os abuelos m&iacute;os, Enrique y Juan, pasaron a&ntilde;os en c&aacute;rceles y campos de concentraci&oacute;n. A los pocos d&iacute;as de asesinar a mi bisabuelo, le dijeron a su hija que le incautaban la casa, y la echaron a la calle con toda su familia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a esta mujer si supiese que traigo el cad&aacute;ver de Franco? &iquest;Qu&eacute; querr&iacute;a hacer con el responsable del sufrimiento de su familia? Como si me hubiese o&iacute;do, me responde indirectamente al conversar con uno de los estudiantes, que ha dicho que cuando el gobierno exhume a Franco deber&iacute;an tirarlo a una fosa an&oacute;nima, como hizo &eacute;l con sus v&iacute;ctimas. Ella lo rechaza con expresi&oacute;n grave:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No. Nosotros no podemos hacer eso, nosotros somos distintos. No queremos eso, ni para los nuestros ni para nadie. Si yo tuviese el cad&aacute;ver, se lo entregar&iacute;a a su familia. Dejarlo en una cuneta es atroz, ser&iacute;a darle el mismo trato que hemos recibido. No lo har&iacute;a por dignidad, y por convicci&oacute;n democr&aacute;tica. Si algo marca la diferencia con el fascismo son los derechos humanos. Nadie tiene derecho a hacer eso con el cuerpo de nadie, por muy hijo de puta que haya sido y por mucho da&ntilde;o que haya dejado. Nunca hemos buscado venganza, sino justicia. Verdad, justicia y reparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y si&hellip;? &ndash;me atrevo por fin a hablar&ndash;. &iquest;Y si&hellip; tuvieseis delante el cad&aacute;ver de Franco? &iquest;Qu&eacute; le har&iacute;ais?
    </p><p class="article-text">
        Todos me miran como a una loca. Menuda pregunta, Carmela, a qui&eacute;n se le ocurre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No s&eacute;&hellip; Imaginaos que desapareciese de su tumba, y de pronto lo encontraseis. Ya s&eacute; que es una pregunta un poco&hellip; rara. Pero&hellip; &iquest;No os entrar&iacute;an ganas de&hellip; hacerle algo?
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         La respuesta me la da otro hombre, que se une a la conversaci&oacute;n, y que resulta ser el mismo Emilio Silva que o&iacute; anoche en la radio:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A unos huesos no podemos ya pedirles cuentas, ni juzgarlos. S&iacute; podemos hacerlo con los dirigentes y polic&iacute;as franquistas vivos. Por eso nos fuimos hasta Argentina, buscando la justicia que aqu&iacute; nos niegan. Y las cuentas se las tenemos que pedir a quienes en democracia no han querido resolver la situaci&oacute;n de miles de desaparecidos, la anulaci&oacute;n de los juicios de la dictadura, la indemnizaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas o la restituci&oacute;n de lo expoliado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esta fosa &ndash;dice Paqui Maqueda, se&ntilde;alando los cad&aacute;veres&ndash;. Esta fosa no es un problema del franquismo. Dej&oacute; de serlo hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os. Es un problema de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y cuando saquen a Franco &ndash;contin&uacute;a Silva&ndash; no se acaba el problema. Es algo simb&oacute;lico, s&iacute;, y muy importante. Pero hace falta mucho m&aacute;s. Un plan nacional de b&uacute;squeda de desaparecidos. Lo que hagan con sus huesos no alivia la angustia de los familiares, sobre todo los de m&aacute;s edad, que temen morir sin haber encontrado a los suyos, como tantas mujeres y hombres han muerto en cuarenta a&ntilde;os de democracia sin enterrar con dignidad a sus familiares.
    </p><p class="article-text">
        Es hora de comer, los voluntarios salen de la fosa, se sacuden la tierra, se echan agua por la cabeza. Los vecinos vuelven al pueblo en silencio. Yo me voy al coche, a seguir mi camino, m&aacute;s confundida que cuando llegu&eacute;, pero tambi&eacute;n con algunas cosas m&aacute;s claras.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cloacas-periodismo_6_801479863.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Las cloacas del periodismo</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/verdad-justicia-reparacion_132_1984587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Aug 2018 16:49:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Verdad, justicia y reparación]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cadáver en el maletero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cadaver-maletero_132_1988657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcf66e1d-3e59-4a76-a5ca-5f53591b317a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: tras un último intento fallido en Casa Pepe, Carmela y José Antonio son localizados por un policía de la cloaca. Consiguen escapar y se internan de noche en Despeñaperros</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimosexto cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Rumba-rumba_6_799730047.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es de noche, conduzco hacia el norte, me persiguen y llevo a Franco en el maletero. S&iacute;, Franco. Francisco Franco Bahamonde. Dictador espa&ntilde;ol, 1892-1975. Su cuerpo embalsamado. O lo que queda de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Cuando tomo una curva o freno bruscamente, lo oigo golpear contra el asiento trasero, como si se revolviese o&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Vale, esto ya lo hab&eacute;is le&iacute;do. En el primer cap&iacute;tulo. As&iacute; comenz&oacute; mi relato, y aqu&iacute; estoy por fin: huyendo hacia el norte, en un coche, conduciendo sola y con la momia en el maletero. Muerta de sue&ntilde;o. Me he mantenido despierta las &uacute;ltimas horas contando c&oacute;mo he llegado hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ya conoc&eacute;is mi historia desde el primer d&iacute;a que pis&eacute; el Valle de los Ca&iacute;dos enviada por el peri&oacute;dico, hasta la noche que Jos&eacute; Antonio y yo nos perdimos en Despe&ntilde;aperros. Entre medias, un ir y venir con el muerto a cuestas, sin conseguir quien se lo quedase, y meti&eacute;ndonos en cada vez m&aacute;s problemas. El remate ha sido esta ma&ntilde;ana, en Despe&ntilde;aperros, al amanecer. Es lo &uacute;nico que me falta por contar. Voy con ello.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio y yo pasamos la noche al raso, en un abrigo rocoso. No creo que durmiese m&aacute;s de dos horas, pero tan profundamente que al despertar no sab&iacute;a d&oacute;nde estaba. &iquest;Mi dormitorio en casa de mis padres? Not&eacute; claridad, intent&eacute; abrir los ojos pegados de sue&ntilde;o. Not&eacute; la cama demasiado dura, tambi&eacute;n era duro el peluche al que estaba abrazada. No era mi cama de casa, eso estaba claro. En cuanto al peluche, no me hizo falta despegar los p&aacute;rpados para saber a qu&eacute; hab&iacute;a pasado la noche abrazada:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Joder, qu&eacute; asco!
    </p><p class="article-text">
        A la luz del amanecer aquello ten&iacute;a un aspecto lamentable. Mucho m&aacute;s lamentable que cuando lo sacamos de la tumba. Sin ropa, con la cabeza separada, le faltaba un trozo de pierna y algunos dedos.
    </p><p class="article-text">
        Mir&eacute; alrededor, Jos&eacute; Antonio no estaba. &iquest;Se hab&iacute;a largado y me hab&iacute;a dejado en medio de la sierra con aquel regalito? Maldito traidor, pens&eacute;. Esto me pasa por fiarme de un franquista.
    </p><p class="article-text">
        Me gir&eacute; y, desde debajo de la roca donde estaba escondida, vi unos zapatos. Unos tobillos. Las perneras de un pantal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qu&eacute; susto me has dado, pens&eacute; que te hab&iacute;as&hellip;
    </p><p class="article-text">
        No me dio tiempo a terminar la frase. Al llegar arriba, tras pantal&oacute;n, cintur&oacute;n y camisa, comprob&eacute; que no era Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hola, guapa. &iquest;Me vas a cantar otra cancioncita?
    </p><p class="article-text">
        Al menos ahora no me apuntaba con la pistola. Le abultaba en el pantal&oacute;n. O era que se alegraba de verme.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No he querido despertarte, estabas muy mona abrazada a eso. Y hablando de &ldquo;eso&rdquo;: &iquest;es lo que estoy pensando?
    </p><p class="article-text">
        El polic&iacute;a empuj&oacute; con el pie el cad&aacute;ver momificado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Bingo! &ndash;dijo, sonriente&ndash;. Desde que os grabaron las c&aacute;maras de seguridad de la bas&iacute;lica os est&aacute; buscando medio servicio de inteligencia. Todo con discreci&oacute;n, que con estas cosas es mejor no hacer mucho ruido.
    </p><p class="article-text">
        Estaba claro que este polic&iacute;a era el t&iacute;pico malo que en las pel&iacute;culas pierde tiempo en explicar cosas. Y eso siempre sirve para que los buenos piensen un plan para salvarse.
    </p><p class="article-text">
        Yo no estaba para planes geniales. Tampoco me hizo falta: mientras el tipo hablaba, vi a su espalda a Jos&eacute; Antonio. Sali&oacute; tras un matorral unos metros m&aacute;s all&aacute;, donde debi&oacute; de esconderse al ver venir al polic&iacute;a. Se acerc&oacute; por detr&aacute;s, sigiloso, mientras el poli segu&iacute;a con su ch&aacute;chara:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo que menos necesita este pa&iacute;s es un esc&aacute;ndalo as&iacute;. &ldquo;Roban el cad&aacute;ver de Franco&rdquo;, imag&iacute;nate. Pero se acab&oacute; vuestra fuga. Hasta aqu&iacute; hab&eacute;is llegado. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; tu amiguit&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        Sin terminar la frase, Jos&eacute; Antonio se tir&oacute; encima de &eacute;l, por la espalda y sin esperarlo. Lo tumb&oacute; y cayeron rodando. El polic&iacute;a intentaba darse la vuelta, Jos&eacute; Antonio le clav&oacute; las rodillas en la espalda y le sujet&oacute; los brazos. Y yo sin saber qu&eacute; hacer.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Corre, Carmela! &iexcl;S&aacute;lvate t&uacute;!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero&hellip; &iquest;y t&uacute;&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;L&aacute;rgate de una vez!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De acuerdo, era otra escena t&iacute;pica de toda pel&iacute;cula de acci&oacute;n: el momento en que el personaje que hasta ese momento hab&iacute;a despertado pocas simpat&iacute;as en el espectador, decide sacrificarse para que la protagonista pueda salvarse. De modo que yo era la protagonista, y ten&iacute;a que ponerme a salvo. Ten&iacute;a que correr.
    </p><p class="article-text">
        Sin mucho pensar, agarr&eacute; a Franco, su cuerpo y su cabeza, y ech&eacute; a correr. Atr&aacute;s qued&oacute; Jos&eacute; Antonio forcejeando con el polic&iacute;a, que daba manotazos y maldec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Corr&iacute; por una cornisa de v&eacute;rtigo, bordeando el precipicio por el que tuvimos suerte de no caer anoche. Baj&eacute; una pendiente pedregosa con el culo, como un tobog&aacute;n. Avanc&eacute; por un ca&ntilde;&oacute;n escarpado. Me cal&eacute; las zapatillas al cruzar el arroyo, sub&iacute; un terrapl&eacute;n, y al levantar la pierna para salvar el quitamiedos de la carretera, escuch&eacute; el disparo.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, eso era un disparo. Retumb&oacute; en el desfiladero. Joder. Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        Reanud&eacute; la carrera hacia el bar Casa Pepe, que a esa hora temprana todav&iacute;a estaba cerrado. Solo hab&iacute;a dos coches en el parking, el de Jos&eacute; Antonio y el del polic&iacute;a. El maletero estaba todav&iacute;a abierto, tal como lo dejamos al huir. Met&iacute; dentro a Franco y lo cerr&eacute;. Sub&iacute; al coche. Las llaves estaban puestas, no me pregunten por qu&eacute;, esas cosas siempre pasan en las pel&iacute;culas y nadie se hace esas preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Arranqu&eacute; y sal&iacute; de all&iacute; tambi&eacute;n en plan peliculera, derrapando y chirriando ruedas, levant&eacute; una polvareda de fugitiva. Me incorpor&eacute; a la autov&iacute;a, pis&eacute; a fondo y aqu&iacute; estoy: llevo todo el d&iacute;a conduciendo. Por carreteras secundarias, de pueblo en pueblo, para evitar la autov&iacute;a y los controles policiales. Pronto llegar&eacute; a Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Piensa deprisa, Carmela, piensa deprisa. Qu&eacute; vas a hacer con eso del maletero. D&oacute;nde lo puedes dejar para que no lo encuentren. No es tan f&aacute;cil deshacerse de un muerto, aunque lleve cuarenta a&ntilde;os muerto. Los cad&aacute;veres siempre acaban saliendo a flote de los pantanos, los animalillos los desentierran en el bosque, un pastor los encuentra. Ni siquiera s&eacute; c&oacute;mo hundir un cuerpo en el agua. Es mejor que se lo quede alguien.
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de horas pensaba volver al Valle y meterlo de vuelta en la tumba. Otra locura. Tambi&eacute;n valor&eacute; contactar con la familia Franco y entreg&aacute;rselo. O dej&aacute;rselo a un cura, ya que seg&uacute;n me cont&oacute; Jos&eacute; Antonio en uno de sus mon&oacute;logos, la iglesia cat&oacute;lica era u&ntilde;a y ro&ntilde;a con el caudillo. Pero entonces puse la radio del coche, y justo estaban hablando del temita.
    </p><p class="article-text">
        En la radio entrevistaban a un tal Emilio Silva, nieto de un fusilado y presidente de la Asociaci&oacute;n por la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Emilio Silva cont&oacute; que sent&iacute;a mucha verg&uuml;enza de vivir en un pa&iacute;s donde las familias de las v&iacute;ctimas tienen que pagar con sus impuestos el mausoleo que homenajea a su asesino: &ldquo;&iquest;Imaginan que los familiares de las v&iacute;ctimas de cualquier otra violencia, el terrorismo, los cr&iacute;menes machistas, el narcotr&aacute;fico, tuviesen que pagar de por vida una tumba con honores para sus verdugos? Pues con las v&iacute;ctimas del franquismo lleva d&eacute;cadas ocurriendo&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En la entrevista, Silva dio una cifra que me impact&oacute;: m&aacute;s de cien mil asesinados en fosas comunes. Ciento catorce mil. La mayor&iacute;a todav&iacute;a desaparecidos. Habl&oacute; de todas esas familias que no tienen una tumba, mientras la democracia muestra tanta consideraci&oacute;n con la familia del dictador. Una familia que adem&aacute;s, seg&uacute;n cont&oacute;, se enriqueci&oacute;, esquilm&oacute; y rob&oacute; aprovech&aacute;ndose de su situaci&oacute;n. Termin&oacute; diciendo que la democracia tiene una deuda con las v&iacute;ctimas, y que sacar a Franco del Valle es una forma de empezar a reparar esa deuda.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces me dije: muy bien, Carmela, ya sabes lo que puedes hacer con eso que llevas en el maletero.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Verdad-justicia-reparacion_6_801129898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Verdad, justicia y reparaci&oacute;n</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cadaver-maletero_132_1988657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Aug 2018 19:58:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un cadáver en el maletero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rumba la rumba la rumba la]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/rumba-rumba_132_1991461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: La huida con el cadáver de Franco lleva a Carmela y José Antonio hasta Despeñaperros. Tras intentar dejarlo en un bar franquista, se produce un encuentro inesperado en el aparcamiento.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimoquinto cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Franquismo-made-in-China_6_799730045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Quietos los dos! Soltad eso y poned las manos donde pueda verlas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que una orden, pareci&oacute; un hechizo: Jos&eacute; Antonio y yo nos quedamos quietos, s&iacute;. Paralizados. Tan tiesos como el cad&aacute;ver del maletero.
    </p><p class="article-text">
        En la oscuridad apenas distingu&iacute;amos una sombra que se acercaba desde la zona sin iluminaci&oacute;n del aparcamiento. Levantamos las manos lentamente, que es lo que todos hemos aprendido del cine.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Encontraros ha sido m&aacute;s f&aacute;cil de lo que pensaba.
    </p><p class="article-text">
        Sali&oacute; por fin a la luz, y bajo la farola lo reconocimos: el polic&iacute;a de aquella cafeter&iacute;a en Sol. El de la cloaca. Y s&iacute;, llevaba una pistola en la mano, la misma con la que nos apunt&oacute; en el Metro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo has dado con nosotros? &ndash;pregunt&oacute; Jos&eacute; Antonio, iniciando el t&iacute;pico di&aacute;logo de pel&iacute;cula de acci&oacute;n. Dese&eacute; que el polic&iacute;a tambi&eacute;n fuese un malo de pel&iacute;cula y nos concediese tiempo dando explicaciones innecesarias. As&iacute; fue:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un colaborador os vio entrar en el Hogar Social. Le parecisteis sospechosos, y cogi&oacute; la matr&iacute;cula del coche. Os hizo una foto disimuladamente, as&iacute; os identifiqu&eacute;. Las c&aacute;maras de tr&aacute;fico hicieron el resto hasta llegar aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No hemos hecho nada &ndash;dije yo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Dejadme ver qu&eacute; llev&aacute;is en el maletero &ndash;adelant&oacute; un paso. Jos&eacute; Antonio tapaba con su cuerpo nuestro secreto.
    </p><p class="article-text">
        Entonces vi salir del bar a un hombre. Encendi&oacute; un cigarrillo, mir&oacute; hacia nosotros. Era el tipo de la barra, el que se encar&oacute; conmigo cuando le hice una pregunta impertinente sobre Hitler. Cintur&oacute;n rojigualda, hebilla con aguilucho. Pedirle ayuda no parec&iacute;a la mejor idea. As&iacute; que tuve una de esas ideas que es mejor no pensar demasiado. Empec&eacute; a cantar, primero bajito:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;El ej&eacute;rcito del Ebro,
    </p><p class="article-text">
        Rumba la rumba la rumba la,&hellip;&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        El polic&iacute;a levant&oacute; la pistola hacia m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Por qu&eacute; cantas? C&aacute;llate&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Tuve la exagerada confianza en que no me har&iacute;a nada mientras hubiera un testigo. Levant&eacute; m&aacute;s la voz:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;&hellip; Una noche el r&iacute;o pas&oacute;,
    </p><p class="article-text">
        Ay&hellip; Carmela, ay, Carmela&hellip;&ldquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Vi que el fumador adelantaba un par de pasos hacia nosotros, imagin&eacute; su cara de estupor y sub&iacute; un poco m&aacute;s la voz:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;&hellip;Pero nada pueden bombas,
    </p><p class="article-text">
        Rumba la rumba la rumba la&hellip;&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Oye, guapa, no es momento para cancioncita &ndash;dijo el polic&iacute;a, cada vez m&aacute;s nervioso, pero yo no callaba:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;&hellip;Donde sobra coraz&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        Ay, Carmela, ay, Carmela&hellip;&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Escuch&eacute; al tipo del cigarrillo, all&iacute; junto a la puerta del bar:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ser&aacute; hija de puta la ni&ntilde;ata esa&hellip;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que cant&eacute; m&aacute;s fuerte, ya a gritos:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;&hellip;Luchamos contra los moros,
    </p><p class="article-text">
        Rumba la rumba la rumba la&hellip;&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        El polic&iacute;a me tap&oacute; la boca y forceje&eacute; para decir las &uacute;ltimas palabras:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;&hellip;Mercenarios y fascistas,
    </p><p class="article-text">
        Ay, Carmmmmm&hellip;&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        El fumador ya no estaba en la puerta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ahora nos dejamos de tonter&iacute;as, eh &ndash;amenaz&oacute; el polic&iacute;a. Me solt&oacute; un bofet&oacute;n que me tumb&oacute;, y a Jos&eacute; Antonio un rodillazo en el est&oacute;mago.
    </p><p class="article-text">
        Desde el suelo los vi salir del bar: el fumador furioso, los tres j&oacute;venes nazis, dos viejos y unos cuantos soldados. Ven&iacute;an hacia nosotros:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Rojos, hijos de puta!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Os vamos a dar rumba la rumba!
    </p><p class="article-text">
        El polic&iacute;a mir&oacute; a los atacantes sin entender nada. Sac&oacute; la placa y la mostr&oacute;, pero hab&iacute;a poca luz, as&iacute; que levant&oacute; la pistola y dispar&oacute; al cielo. Los fachas se quedaron clavados, varios se tiraron al suelo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Soy polic&iacute;a, hostias! Volved todos adentro.
    </p><p class="article-text">
        Los tipos retrocedieron a la carrera. Cuando el polic&iacute;a se gir&oacute; hacia nosotros, ya no est&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Corre, ni&ntilde;a, corre!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Por qu&eacute; nos ha dejado el muerto en el coche?
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio corr&iacute;a con el cad&aacute;ver bajo un brazo y la cabeza en la otra mano. Yo le segu&iacute;a unos metros por detr&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ndash;&iexcl;Alto ah&iacute;! &ndash;grit&oacute; el polic&iacute;a. Su voz son&oacute; lo bastante lejos como para que vi&eacute;semos viable la fuga. Jos&eacute; Antonio salt&oacute; por encima de un quitamiedos, baj&oacute; a trompicones un terrapl&eacute;n y yo tras &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Apenas ve&iacute;amos nada, el cuarto menguante de luna no daba m&aacute;s que para intuir un &aacute;rbol antes de chocar. Tras dos tropezones, uno &eacute;l y otro yo, optamos por andar en vez de correr. Pisamos agua, cruzamos un arroyo, decidimos seguir el cauce para tener una referencia, hasta que el terreno se fue estrechando y escarpando.
    </p><p class="article-text">
        Trepamos por una pendiente pedregosa, alcanzamos un alto. Vimos a lo lejos las luces de Casa Pepe, los faros de los coches que marcaban la autov&iacute;a invisible.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tenemos que alejarnos un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Reanudamos la marcha por una zona elevada. Escuch&aacute;bamos el agua correr muy abajo.
    </p><p class="article-text">
        Reconocimos un precipicio justo a tiempo de no caer por &eacute;l. Al pisar el borde cayeron piedras, tardaron unos segundos en golpear el agua.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No podemos seguir a oscuras. Esto es un desfiladero. Por algo se llama Despe&ntilde;aperros. Por aqu&iacute; despe&ntilde;aban a los infieles despu&eacute;s de la victoria cristiana en las Navas de Tolosa.
    </p><p class="article-text">
        Pena no tener el m&oacute;vil para comprobar en la Wikipedia si era cierto u otra joseantoniada.
    </p><p class="article-text">
        Buscamos abrigo entre dos grandes rocas que formaban una peque&ntilde;a gruta. Nos sentamos y me cay&oacute; encima todo el cansancio acumulado, de golpe. Tante&eacute; el suelo a oscuras, con aprensi&oacute;n. Arena, piedrecitas, una ra&iacute;z. &iquest;Una ra&iacute;z?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Joder, qu&eacute; asco, le he cogido la mano! Espero que fuese la mano... &iquest;Te importar&iacute;a dejarlo ah&iacute; afuera?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No quiero que se lo coman los bichos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues &eacute;chalo m&aacute;s para all&aacute;. Esto es como dormir dentro de su tumba.
    </p><p class="article-text">
        Habl&aacute;bamos en voz baja. Escuch&aacute;bamos ruidos silvestres. Todos los crujidos parec&iacute;an pisadas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; vamos a hacer?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por ahora, esperar a que se haga de d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y si nos encuentra? &ndash;nos imagin&eacute; como dos cad&aacute;veres abandonados en el desfiladero, con un disparo en la frente. Nos comer&iacute;an los bichos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nunca pens&eacute; que una canci&oacute;n roja me salvar&iacute;a la vida. Buen truco lo de &ldquo;Ay, Carmela&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me la cantaba mi bisabuela de peque&ntilde;a, para dormirme, en voz baja, muy despacito. Nunca me hab&iacute;a parado a pensar lo que dice la letra. Una nana que hablaba de bombas y fascistas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo pas&oacute; tu bisabuela la guerra?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me siento fatal, porque no lo s&eacute;. Muri&oacute; siendo yo muy peque&ntilde;a. Y nunca he preguntado a mi familia. Me averg&uuml;enzo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Seguro que fue una gran mujer.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;En serio? &iquest;Una roja que cantaba canciones republicanas?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No me conoces, Carmela.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es la primera vez que me llamas por mi nombre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No soy un monstruo. Ni siquiera soy tan franquista como parezco. He mamado franquismo en mi casa, eso s&iacute;. Y mi familia debe mucho a aquel tiempo. Tampoco te niego mi admiraci&oacute;n por muchas cosas buenas que hizo Franco, y simpatizo con el falangismo, el aut&eacute;ntico, no el de esos ni&ntilde;atos de ahora. Pero no soy ciego, ni tonto. Hay muchas cosas de aquella &eacute;poca que no me gustan. Y no estoy muy orgulloso de lo que yo mismo hice de joven. Estoy harto de las dos Espa&ntilde;as y toda esa mierda.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;A qu&eacute; viene todo este discursito ahora? &iquest;Entonces por qu&eacute; nos hemos llevado a Franco?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Supongo que quer&iacute;a hacer algo grande. Llevo a&ntilde;os fracasando, un negocio tras otro. Debo dinero a mucha gente. Vivo con mi padre, no tengo tarjeta ni cuenta bancaria porque me lo embargan todo. Pens&eacute; que todav&iacute;a quedar&iacute;a gente dispuesta a recompensar con generosidad una acci&oacute;n as&iacute;. Pero ya ves que no.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ni un duro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi plan B era que t&uacute; vendieses la noticia y las fotos, por eso te eleg&iacute; a ti, por ser periodista.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ni siquiera tengo el tel&eacute;fono con las fotos. Y no pienso contar esta historia. &iquest;Qui&eacute;n se la iba a creer? &iexcl;Mira d&oacute;nde hemos acabado! En Despe&ntilde;aperros, de noche, bajo una roca y con un muerto que se cae a trozos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cadaver-maletero_6_800779929.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Un cad&aacute;ver en el maletero</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/rumba-rumba_132_1991461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Aug 2018 17:25:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Rumba la rumba la rumba la]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Franquismo made in China]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/franquismo-made-in-china_132_1991478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa1e8736-0638-47ee-8819-6fc5a41689ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Buscando a Franco 14 "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: perseguidos por un policía de cloaca y sin saber a quién dejar el cadáver de Franco, Carmela y José Antonio huyen de Madrid hacia el sur, donde él confía en encontrar una última oportunidad.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimocuarto cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/espanoles-primero_6_799730041.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
         &ndash;Es nuestra &uacute;ltima oportunidad. Si aqu&iacute; no lo quieren, no hay nada que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio sonaba cansado. Llev&aacute;bamos d&iacute;as dando tumbos con un cad&aacute;ver en el maletero. Decapitado, adem&aacute;s. D&iacute;as durmiendo poco, de un lado a otro en el coche. Y ahora adem&aacute;s nos persegu&iacute;an. O eso cre&iacute;amos.
    </p><p class="article-text">
        Detuvo el coche en una zona de servicios de la autov&iacute;a de Andaluc&iacute;a, justo antes de entrar en Despe&ntilde;aperros. Hab&iacute;a muchos coches aparcados en lo que parec&iacute;a un bar de carretera, una antigua venta: &ldquo;Casa Pepe&rdquo;, dec&iacute;a un gran luminoso en el tejado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Un bar? &iquest;Aqu&iacute; esperas que se queden con la momia? &ndash;pregunt&eacute;, harta y agotada.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En seguida lo comprender&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ya antes de entrar me llam&oacute; la atenci&oacute;n la fachada del local. Las paredes pintadas de rojo y amarillo, una hilera de barriles con los mismos colores, un toro de Osborne y un gran m&aacute;stil con la bandera de Espa&ntilde;a. Al asomar por la puerta, qued&oacute; todo claro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bienvenida al <a href="http://www.casapepeespana.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo basti&oacute;n del franquismo</a> en Espa&ntilde;a &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio gui&ntilde;&aacute;ndome un ojo&ndash;. Si cierran el Valle, siempre nos quedar&aacute; Casa Pepe.
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; boquiabierta. &iquest;C&oacute;mo era aquella expresi&oacute;n que nos ense&ntilde;aron en el instituto al estudiar Arte? &ldquo;<em>Horror vacui</em>&rdquo;, eso era. Miedo al vac&iacute;o. Eso encontr&eacute; en aquel bar: <em>horror vacui</em> franquista. No quedaba un solo cent&iacute;metro de espacio sin decorar con motivos franquistas.
    </p><p class="article-text">
        Las paredes alternaban cabezas de ciervos y toros con fotograf&iacute;as de Franco, banderas con el &aacute;guila o el yugo y las flechas, abanicos rojigualdos, calendarios antiguos, escudos, uniformes e insignias de unidades militares. En la pared principal, un enorme mosaico de azulejos con el omnipresente aguilucho escoltado por dos retratos de Franco y del otro, el falangista. Del techo colgaban jamones que llevaban tambi&eacute;n una arandela nacional, y cuernos de caza que apuntaban hacia abajo como estalactitas.
    </p><p class="article-text">
        El bar estaba lleno de gente comiendo bocadillos y raciones. Al fondo, varias mesas ocupadas por militares uniformados, j&oacute;venes, con pinta de estar de maniobras. En una esquina hab&iacute;a, c&oacute;mo no, un puto templario: un maniqu&iacute; con armadura, casco, espada y capa blanca. En otra esquina, un padre y su hijo de dos o tres a&ntilde;os se fotografiaban brazo en alto ante una especie de altar del caudillo. Son&oacute; un tel&eacute;fono m&oacute;vil y llevaba como sinton&iacute;a el &ldquo;Cara al Sol&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ndash;Esp&eacute;rame aqu&iacute;, voy a hablar con el due&ntilde;o &ndash;me dijo Jos&eacute; Antonio, y se acerc&oacute; a la barra.
    </p><p class="article-text">
        Aprovech&eacute; para echar un vistazo con m&aacute;s detalle. Encontr&eacute; una foto de militares y guardias civiles sentados en grupo, en varias filas, como un equipo de f&uacute;tbol. La foto estaba dedicada y los reconoc&iacute;: los golpistas del 23F.
    </p><p class="article-text">
        Al fondo hab&iacute;a una tienda, donde pod&iacute;as llevarte todo lo imaginable de <em>merchandising</em> franquista. Botellas de vino &ldquo;espa&ntilde;ol&rdquo;, con el aguilucho y &ldquo;&iexcl;Arriba Espa&ntilde;a!&rdquo;. Latas de aceite, tabletas de chocolate, conservas, dulces, todo envasado con la rojigualda y el perfil de Franco, el aguilucho, el yugo y las flechas, o todo a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de comestibles, los franquistas pod&iacute;an encontrar camisetas, gorras, tazas de desayuno, tirantes, llaveros, vajillas, jarras, tablas de cortar jam&oacute;n. Me mord&iacute; la lengua para no preguntar si ten&iacute;an condones rojigualdas y con la cara de Franco en la punta. Aquel no era sitio para ese tipo de bromas.
    </p><p class="article-text">
        Cog&iacute; un delantal, hice como que me lo probaba encima. <em>Made in China</em>, le&iacute; en la etiqueta. Comprob&eacute; otros productos, todos de la misma procedencia. Franquismo <em>made in China</em>.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; al bar, ped&iacute; un trinaranjus y hasta me sorprendi&oacute; que la botella no llevase al caudillo en la etiqueta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Con Franco hab&iacute;a m&aacute;s libertad, se pod&iacute;a fumar en los bares &ndash;dijo alguien a mi lado. Yo ya no pod&iacute;a distinguir cuando un franquista hablaba en serio o en broma. &iquest;Existe la iron&iacute;a franquista?
    </p><p class="article-text">
        En la esquina de la barra, tres j&oacute;venes rapados, a los que sin necesidad de verlos adivinaba los tatuajes en sus brazos de gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        En una mesa junto al televisor, varios hombres charlaban. Uno pregunt&oacute;: &ldquo;A ver, &iquest;qu&eacute; ha hecho la democracia por nosotros?&rdquo;, y se liaron a discutir, mientras me venc&iacute;a una sensaci&oacute;n de <em>d&eacute;j&agrave; vu</em>, de llevar semanas atrapadas en un bucle facha.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Con Franco no hab&iacute;a corrupci&oacute;n, ni huelgas de taxistas &ndash;dijo a mi lado el franquista ir&oacute;nico. Y esta vez no me contuve, el hartazgo me volv&iacute;a imprudente:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Perdone, &iquest;puedo hacerle una pregunta?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, guapa, dime.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Sabe usted si en Alemania hay alg&uacute;n bar as&iacute;? Todo decorado de cosas nazis y fotos de Hitler&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;T&uacute; de qu&eacute; vas, ni&ntilde;ata? &ndash;me solt&oacute; el tipo, agresivo. Me fij&eacute; en su cintur&oacute;n rojigualda, y la hebilla con aguilucho. Me mir&oacute; como si pudiese arrancarme la cabeza de un bocado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vamos, Carmencita &ndash;apareci&oacute; mi salvador, Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        Salimos del bar a paso ligero, no parec&iacute;a muy satisfecho.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Tampoco ha habido suerte? &ndash;pregunt&eacute;-. &iquest;No lo quieren para exponerlo en una vitrina? De pie junto al templario quedar&iacute;a bien. O colgado entre los jamones.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio no me escuchaba. Camin&oacute; hasta el coche y abri&oacute; el maletero.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Tienes alguna frase motivacional para cuando todo est&aacute; perdido? &ndash;pregunt&eacute;, aunque en seguida me sent&iacute; mal por el sarcasmo. Jos&eacute; Antonio sonaba afectado al hablar:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En el d&iacute;a de hoy, cautivo y desarmado el emprendedor Jos&eacute; Antonio, etc&eacute;tera y etc&eacute;tera&hellip; La guerra ha terminado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; ha pasado ah&iacute; dentro?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hac&iacute;a a&ntilde;os que no ven&iacute;a por aqu&iacute;. El due&ntilde;o de toda la vida era un gran hombre, se habr&iacute;a hecho cargo sin pensarlo. Pero muri&oacute; hace poco, y el bar lo lleva ahora su hijo. No est&aacute; hecho de la misma pasta. Le he propuesto que construyan aqu&iacute; un mausoleo, un lugar de peregrinaci&oacute;n. Vendr&iacute;an franquistas de todo el planeta, y ellos se beneficiar&iacute;an: m&aacute;s clientes en el bar. Pero dice que con la ley de memoria hist&oacute;rica prefiere andarse con cuidado para que no le cierren el negocio.
    </p><p class="article-text">
        En la oscuridad del aparcamiento lo vi manipular el cuerpo en el maletero, forcejeando.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute;&hellip;? &iquest;Lo est&aacute;s&hellip; desnudando?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Al menos he vendido el uniforme. Me ha dicho que conoce a un coleccionista que pagar&aacute; un dineral por la mortaja. Algo es algo.
    </p><p class="article-text">
        Sac&oacute; los pantalones de un tir&oacute;n. Me pareci&oacute; que se llevaba un trozo de pierna dentro de la pernera.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No s&eacute;, no me parece forma de tratar un cad&aacute;ver. Y menos siendo tu admirado caudillo, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, yo ya no s&eacute; si soy franquista o qu&eacute; soy. Siempre he querido lo mejor para mi patria, y ya no s&eacute; qu&eacute; es lo mejor para mi patria. No quiero ser el &uacute;ltimo mohicano, como esos de ah&iacute; dentro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No te entiendo, de verdad. Cre&iacute;a que t&uacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Necesito el puto dinero! &iquest;Eso s&iacute; lo entiendes?
    </p><p class="article-text">
        Me lo dijo teniendo la cabeza de Franco en la mano, la hab&iacute;a sacado de la bolsa. Le brillaban los ojos, parec&iacute;a muy alterado. Me refiero a Jos&eacute; Antonio, no al caudillo.
    </p><p class="article-text">
        Solt&oacute; la cabeza al lado del cuerpo, y us&oacute; la bolsa para guardar el uniforme. De pronto nos sobresalt&oacute; una voz salida de la oscuridad:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Quietos los dos! Soltad eso y poned las manos donde pueda verlas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Rumba-rumba_6_799730047.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Rumba la rumba la rumba la</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Este verano, <a href="https://www.eldiario.es/redaccion/Buscando-Franco-Isaac-Manel-Fontdevila_6_794480561.html">eldiario.es publica diariamente la novela por entregas 'Buscando a Franco'</a>. Se trata de una crónica informal de la España actual escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila.<br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/caudillo-maletero_6_794830540.html">Primer capítulo: Un caudillo en el maletero</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Valle-toca_6_794830544.html">Segundo capítulo: El Valle no se toca</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hecho-democracia_6_796230387.html">Tercer capítulo: ¿Qué ha hecho la democracia por nosotros?</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/puede-pasando_6_796580352.html">Cuarto capítulo: Esto no puede estar pasando</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/nuevo-alzamiento-nacional-startup_6_796930320.html">Quinto capítulo: Un nuevo alzamiento nacional (startup)</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/compares-Franco-Hitler_6_797280290.html">Sexto capítulo: No me compares a Franco con Hitler</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Erase-vez-rey_6_797630247.html">Séptimo capítulo: Érase una vez un rey</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/dia-guerra-abuelo_6_797980201.html">Octavo capítulo: Todo el día con la guerra del abuelo</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Orange-is-the-new-blue_6_798330176.html">Noveno capítulo: Orange is the new blue</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Espana-mejor_6_798680142.html">Décimo capítulo: En España todo es mejor</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/llamaban-Billy_6_799030124.html">Undécimo capítulo: Le llamaban Billy</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Cita-cloaca_6_799380073.html">Duodécimo capítulo: Cita en la cloaca</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/espanoles-primero_6_799730041.html">Decimotercer capítulo: Los españoles primero</a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/franquismo-made-in-china_132_1991478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Aug 2018 17:40:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Franquismo made in China]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los españoles primero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/espanoles-primero_132_2758390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e222760-5ffb-4f83-829f-045b5b1fa676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Carmela y José Antonio hacen un último intento para deshacerse del cadáver de Franco. Se citan con un policía de las cloacas, aunque un falso agente intenta engañarlos. Tras una persecución por el metro, la bolsa con la cabeza del dictador cae a las vías justo cuando llega un tren</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimotercer cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Cita-cloaca_6_799380073.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Cuando todo parezca ir en tu contra, recuerda que el avi&oacute;n despega con el viento en contra, no a favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ni me molest&eacute; en preguntar o buscar en Google de qui&eacute;n era la frasecita motivadora. Estaba desanimada, cansada y asustada. Y tampoco Jos&eacute; Antonio parec&iacute;a muy animado.
    </p><p class="article-text">
        Mientras nos alej&aacute;bamos de Madrid por la autov&iacute;a de Andaluc&iacute;a, direcci&oacute;n sur, hice repaso mental de todo lo sucedido en los &uacute;ltimos d&iacute;as: la acampada en el Valle, la noche que abrimos la tumba, la huida, las visitas a la fundaci&oacute;n Franco, Zarzuela, PP y Ciudadanos, la aparici&oacute;n de Billy el Ni&ntilde;o, el intento con el polic&iacute;a. Y lo del metro, la traca final. Me gir&eacute; y mir&eacute; al asiento trasero, vac&iacute;o. En seguida record&eacute; que hab&iacute;amos metido la cabeza en el maletero, con el resto del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo termin&oacute; lo del metro? Tras el forcejeo con aquel muchacho que intent&oacute; enga&ntilde;arnos, la bolsa con la cabeza sali&oacute; disparada y cay&oacute; en la v&iacute;a, justo cuando llegaba un tren. Nos quedamos paralizados al verla desaparecer bajo las ruedas. Todos paralizados: el falso polic&iacute;a, el polic&iacute;a de verdad, Jos&eacute; Antonio y yo. Y el resto de viajeros que fueron testigos de la escena.
    </p><p class="article-text">
        Esperamos a que el tren reanudase la marcha y, cuando por fin pas&oacute;, descubrimos que la bolsa hab&iacute;a ca&iacute;do justo en el espacio entre ra&iacute;les. No le hab&iacute;an pasado las ruedas por encima. Parec&iacute;a intacta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;La suerte del Caudillo! &ndash;grit&oacute; Jos&eacute; Antonio, salt&oacute; a la v&iacute;a y la agarr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El muchacho intent&oacute; escapar pero el polic&iacute;a se le ech&oacute; encima. Yo no sab&iacute;a qu&eacute; hacer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ndash;&iexcl;Vamos, corre! &ndash;me grit&oacute; Jos&eacute; Antonio trepando de vuelta al and&eacute;n con la bolsa entre los dientes. Entonces el polic&iacute;a, que manten&iacute;a inmovilizado contra el suelo al chico, sac&oacute; una pistola y nos advirti&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ni se os ocurra moveros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Una pistola! &ndash;grit&eacute; asustada, porque nunca hab&iacute;a visto una pistola de verdad. El susto se contagi&oacute; al resto de viajeros que acababan de bajar del tren. La gente empez&oacute; a chillar y a correr en todas direcciones, atropellando al polic&iacute;a. Jos&eacute; Antonio me agarr&oacute; del brazo y tir&oacute; de m&iacute;. Corrimos hacia la escalera, salimos a la calle, y no paramos hasta llegar al parking.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Por qu&eacute; poco! &ndash;resopl&oacute; al arrancar el motor.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Era una pistola de verdad! Esto se nos ha ido de las manos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Salimos a la superficie y nos alejamos deprisa de Sol.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para el coche, que yo me bajo &ndash;supliqu&eacute;&ndash;, no sigo ni un minuto m&aacute;s. Esto es una locura.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y qu&eacute; vas a hacer? &iquest;Volver a casa y esperar a que vayan a por ti? No sabes con qui&eacute;n nos estamos jugando los cuartos. Es la cloaca, joder.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A m&iacute; ni me conocen. Como no pares, yo misma llamar&eacute; a la polic&iacute;a y &ndash;quise buscar mi tel&eacute;fono en la mochila. La mochila. &iquest;La mochila? &iexcl;La mochila!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Me he dejado la mochila en la cafeter&iacute;a!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Estupendo. Pues si no te conoc&iacute;an, ahora tienen tu DNI, tu direcci&oacute;n, tu tel&eacute;fono y las llaves de casa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; era. Por no tener, no ten&iacute;a ni las fotos, perdido el tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y ahora qu&eacute; hacemos? &ndash;ten&iacute;a ganas de llorar, gritar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Quitarnos de encima lo del maletero, eso lo primero.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Pues t&iacute;ralo de una vez en cualquier parte!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro. C&oacute;mo no se me hab&iacute;a ocurrido. Como en el chiste ese, &iquest;lo echamos en el contenedor de org&aacute;nico o en el amarillo? Tenemos que dejarlo en buenas manos, Carmencita, ya no solo para que lo traten como merece: tambi&eacute;n para que no puedan encontrarlo. Sin cad&aacute;ver, no tienen nada contra nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; me vine abajo y perd&iacute; las pocas fuerzas que me quedaban. &iquest;C&oacute;mo me hab&iacute;a dejado meter en aquel embrollo? &iquest;C&oacute;mo iba a salir de &eacute;l? Idiota, idiota, idiota&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, Jos&eacute; Antonio ten&iacute;a un plan:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Conozco un sitio donde no nos fallar&aacute;n. Es el &uacute;ltimo recurso. Compran todo lo que tenga que ver con el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;En serio todav&iacute;a te preocupa sacar dinero por &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me preocupa dejarlo en un lugar fiable. Y vale, despu&eacute;s de todo no podemos irnos con las manos vac&iacute;as. Salimos de viaje, ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Ya digo, yo no ten&iacute;a fuerzas para resistirme.
    </p><p class="article-text">
        Cruzamos las calles de Madrid adelantando coches y saltando alg&uacute;n sem&aacute;foro. Hasta que Jos&eacute; Antonio dio un frenazo brusco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un momento&hellip; Mira eso.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;al&oacute; hacia un edificio de oficinas con pinta de llevar muchos a&ntilde;os cerrado. Pero de las ventanas colgaban grandes banderas de Espa&ntilde;a, una pancarta de &ldquo;Espa&ntilde;oles welcome&rdquo; y un cartel de &ldquo;Hogar Social Ramiro Ledesma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Sabes qui&eacute;n era Ramiro Ledesma? Da igual, luego lo buscas en Google. Vamos a entrar, no perdemos nada por probar.
    </p><p class="article-text">
        Le segu&iacute; al interior de aquel edificio que result&oacute; estar okupado. Aunque aquellos okupas no se parec&iacute;an a los que yo conoc&iacute;a hasta entonces. Y hab&iacute;a banderas rojigualdas por todas partes, y otros s&iacute;mbolos que no conoc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la entrada hab&iacute;a una mesa de reparto de alimentos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&oacute;lo para espa&ntilde;oles &ndash;le solt&oacute; un okupa a un indigente negro&ndash;. Aqu&iacute; los espa&ntilde;oles primero. &iexcl;Vete a pedirle a Carmena!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Jos&eacute; Antonio abord&oacute; a una muchacha:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hola, guapa. Quer&iacute;amos hablar con vosotros por un tema que puede interesaros. Tiene que ver con Franco y el Valle de los Ca&iacute;dos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Huy, qu&eacute; va, la movida esa de Franco no va con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;No? Pero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso es cosa de viejos y nost&aacute;lgicos. Nosotros estamos a otro rollo. A los espa&ntilde;oles de hoy no les preocupan los huesos de Franco, sino la avalancha de inmigrantes que nos quitan los trabajos y amenazan nuestra identidad. Aqu&iacute; no ver&aacute;s banderas con el pollo. Aquel tiempo ya pas&oacute;. Fue bueno, vale, guay, pero estamos en el siglo XXI. Nuestro referente no es Franco. Es el Frente Nacional en Francia, o Amanecer Dorado en Grecia. Somos antiglobalizaci&oacute;n, anticapitalistas, y socialistas. S&iacute;, no me mires as&iacute;, socialistas pero del socialismo de verdad, el nacional. No somos ni de izquierda ni de derecha.
    </p><p class="article-text">
        Mientras hablaba, la mir&eacute; de arriba abajo. Y vi que por el calcet&iacute;n le asomaba un tatuaje. Vale, ya entend&iacute; todo. Y me entr&oacute; miedo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;V&aacute;monos, por favor &ndash;le dije a Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        Horas despu&eacute;s avanz&aacute;bamos por la autov&iacute;a de Andaluc&iacute;a, direcci&oacute;n sur. Ya era de noche. Ni siquiera pregunt&eacute; a d&oacute;nde &iacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Puse la radio, por si dec&iacute;an algo de nosotros, la hu&iacute;da, lo del metro, la desaparici&oacute;n de Franco de su tumba.
    </p><p class="article-text">
        Tras varias noticias veraniegas, la locutora habl&oacute; del tema:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El gobierno retrasa la salida de Franco del Valle. Seg&uacute;n el presidente, si hemos esperado cuarenta a&ntilde;os podemos esperar unos d&iacute;as m&aacute;s&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mala se&ntilde;al &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio&ndash;. Eso es porque saben que nos lo hemos llevado. Est&aacute;n ganando tiempo hasta encontrarnos.
    </p><p class="article-text">
        Entonces la locutora de la radio anunci&oacute; una noticia de &uacute;ltima hora:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Acabamos de conocer la detenci&oacute;n en Francia de un expolic&iacute;a espa&ntilde;ol acusado de torturas durante la dictadura.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sub&iacute; el volumen:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al parecer la juez argentina que lleva la causa por los cr&iacute;menes del franquismo recibi&oacute; un aviso de que el expolic&iacute;a, cuya identidad a&uacute;n desconocemos, iba a salir de Espa&ntilde;a por carretera. De inmediato la juez curs&oacute; una orden internacional de busca y captura, que llev&oacute; a los gendarmes franceses a detener su coche nada m&aacute;s cruzar la frontera. Se espera que sea extraditado a Argentina en las pr&oacute;ximas horas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me pregunto c&oacute;mo se habr&aacute;n enterado &ndash;dije, vuelta hacia la ventana para ocultar la expresi&oacute;n de mi cara.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hemos llegado &ndash;anunci&oacute; Jos&eacute; Antonio al tomar una salida de la autov&iacute;a&ndash;. Es nuestra &uacute;ltima oportunidad. Si aqu&iacute; no lo quieren, no hay nada que hacer.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Franquismo-made-in-China_6_799730045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Franquismo made in China</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Este verano, <a href="https://www.eldiario.es/redaccion/Buscando-Franco-Isaac-Manel-Fontdevila_6_794480561.html">eldiario.es publica diariamente la novela por entregas 'Buscando a Franco'</a>. Se trata de una crónica informal de la España actual escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila.<br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/caudillo-maletero_6_794830540.html">Primer capítulo: Un caudillo en el maletero</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Valle-toca_6_794830544.html">Segundo capítulo: El Valle no se toca</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hecho-democracia_6_796230387.html">Tercer capítulo: ¿Qué ha hecho la democracia por nosotros?</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/puede-pasando_6_796580352.html">Cuarto capítulo: Esto no puede estar pasando</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/nuevo-alzamiento-nacional-startup_6_796930320.html">Quinto capítulo: Un nuevo alzamiento nacional (startup)</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/compares-Franco-Hitler_6_797280290.html">Sexto capítulo: No me compares a Franco con Hitler</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Erase-vez-rey_6_797630247.html">Séptimo capítulo: Érase una vez un rey</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/dia-guerra-abuelo_6_797980201.html">Octavo capítulo: Todo el día con la guerra del abuelo</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Orange-is-the-new-blue_6_798330176.html">Noveno capítulo: Orange is the new blue</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Espana-mejor_6_798680142.html">Décimo capítulo: En España todo es mejor</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/llamaban-Billy_6_799030124.html">Undécimo capítulo: Le llamaban Billy</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Cita-cloaca_6_799380073.html">Duodécimo capítulo: Cita en la cloaca</a><br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/espanoles-primero_132_2758390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Aug 2018 18:43:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los españoles primero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cita en la cloaca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cita-cloaca_132_2758444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbf9c874-00e5-4dea-840f-1f91df60baaa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Buscando a Franco: Cita en la cloaca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Tras sucesivos intentos fallidos de deshacerse del cadáver de Franco, José Antonio pide consejo a un ex policía franquista de pasado torturador, que le consigue una cita con alguien que podría ayudarlos</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Duod&eacute;cimo cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/llamaban-Billy_6_799030124.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ndash;Taxistas en huelga, d&oacute;nde se ha visto. Esto con Franco no pasaba. Los taxistas estaban en el sindicato vertical, y ah&iacute; resolv&iacute;an sus asuntos.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio miraba nervioso el reloj, a veinte minutos de la cita.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ten&iacute;amos que haber empezado por ah&iacute;, Carmencita. Llevamos d&iacute;as errando el tiro, buscando a las personas equivocadas. Unos mindundis todos.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos el coche en el parking de la Plaza Mayor y caminamos a paso ligero hasta la Puerta del Sol.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Don Antonio me ha dicho que nuestro hombre est&aacute; muy arriba. O mejor dicho: muy abajo. En la cloaca. &iquest;Has o&iacute;do hablar de las cloacas del Estado? Ah&iacute; abajo es donde se ventilan los asuntos importantes. Lo que nosotros vemos, todo ese juego de politiquillos, gobierno, oposici&oacute;n, peri&oacute;dicos, todo eso es espuma. La nata que se forma al hervir. Burbujas para entretenernos. El verdadero poder se mueve bajo tierra.
    </p><p class="article-text">
        La cita era en una cafeter&iacute;a de Sol. Caf&eacute; y ensaimadas mientras esper&aacute;bamos a nuestro contacto. Y Jos&eacute; Antonio que no se callaba:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La cloaca ha participado en todos los momentos decisivos de este pa&iacute;s. En el franquismo, en la transici&oacute;n y en la democracia hasta hoy mismo. La seguridad de un pa&iacute;s necesita polic&iacute;as reptando en las profundidades. La lucha contra ETA, por ejemplo: hab&iacute;a una parte visible, p&uacute;blica, digamos que legal, y otra ah&iacute; abajo, porque contra el terrorismo no vale solo con la ley. Y lo mismo pasa con otros delincuentes. Hay veces que para pillar a los malos no puedes esperar a que el se&ntilde;or juez te firme una orden.
    </p><p class="article-text">
        Por el ventanal ve&iacute;a la Puerta del Sol, llena de turistas deshidratados. Me estaba entrando sue&ntilde;o, con el runr&uacute;n de Jos&eacute; Antonio:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cada gobierno ha echado mano de la cloaca cuando la ha necesitado. Alguno la us&oacute; tanto que acab&oacute; de mierda hasta las cejas. Las grandes empresas procuran tener buenas relaciones con la cloaca. Y lo mismo te digo de los periodistas m&aacute;s zorros. Porque eso es lo que mejor sabe hacer la cloaca: reunir informaci&oacute;n. Informaci&oacute;n sensible. Lo saben todo. Cuando alguien se pasa de listo, se le da un toque y en seguida se vuelve manso. Y este pa&iacute;s est&aacute; lleno de listos. Mira los catalanes. &iquest;Has o&iacute;do hablar de la Operaci&oacute;n Catalu&ntilde;a? Polic&iacute;as patriotas evitando la ruptura de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Suena muy democr&aacute;tico &ndash;dije, mientras ojeaba en el m&oacute;vil art&iacute;culos sobre polic&iacute;as chantajistas, grabaciones ilegales, guerras de comisarios y corrupci&oacute;n policial.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ay, Carmencita, qu&eacute; inocente eres. Las democracias no pueden funcionar sin cloacas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;As&iacute; vamos a resolver nuestro problemilla? &iquest;Echamos la momia a la cloaca?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El plan es este: le ense&ntilde;amos la cabeza &ndash;dijo palmeando la bolsa sobre la mesa&ndash;, y le decimos que el resto est&aacute; en un lugar seguro. Negociamos la gratificaci&oacute;n y, cuando cobremos, se lo entregamos. El dinero nunca es un problema con la cloaca. &iquest;Has o&iacute;do hablar de los fondos reservados?
    </p><p class="article-text">
        Frente a nosotros, tras el ventanal, estaba la presidencia de la Comunidad de Madrid, el edificio de las campanadas de Nochevieja. La antigua Direcci&oacute;n General de Seguridad del franquismo, la polic&iacute;a pol&iacute;tica. Ahora yo ya lo sab&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;T&uacute; sab&iacute;as que ah&iacute; dentro torturaban a la gente?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Eso te han contado? Hay mucho mito con lo de la tortura. Ni caso. Es como los etarras, que siempre denunciaban torturas. Y no digo yo que a veces no haya que apretar un poquito para que alguien cante, eh. Pero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Dame la mano &ndash;le inmovilic&eacute; un dedo y le clav&eacute; bajo la u&ntilde;a un palillo de dientes. Peg&oacute; un grito y tir&oacute; la taza.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Au! &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o haces, ni&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Huy, perdona, solo quer&iacute;a probar una cosa que he le&iacute;do. &iquest;Eso es tortura, o lo llamamos &ldquo;apretar un poquito&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Nos interrumpi&oacute; la llegada de un chico con gorra y gafas de sol. Parec&iacute;a muy joven. Sonri&oacute; mostrando unas grandes paletas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Alzad los brazos hijos del pueblo espa&ntilde;ol que vuelve a resurgir&rdquo; &ndash;dijo en voz baja, a lo que Jos&eacute; Antonio contest&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Gloria a la patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En serio hab&iacute;an acordado una contrase&ntilde;a para el encuentro?
    </p><p class="article-text">
        El muchacho se sent&oacute; con nosotros, sin quitarse la gorra ni las gafas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;No eres muy joven para estar en los servicios de inteligencia? &ndash;pregunt&oacute; Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Soy un Charlie. Un colaborador. Cu&eacute;ntame, qu&eacute; es eso tan valioso que ten&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio dud&oacute; un instante, resopl&oacute; y abri&oacute; un poco la bolsa para que el otro viese su contenido.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Joder. Jo&ndash;der. Eso&hellip; &iquest;es lo que estoy pensando?
    </p><p class="article-text">
        Me alej&eacute; de ellos, no quer&iacute;a saber nada de asuntos de cloaca. En cuanto le solt&aacute;semos el muerto, me largar&iacute;a a casa. Ten&iacute;a pensado decirle al director que no contase conmigo. Ni fotos, ni noticia. Aquella historia hab&iacute;a llegado demasiado lejos, y yo no quer&iacute;a tener nada que ver con torturadores y ratas de alcantarilla.
    </p><p class="article-text">
        Desde el exterior los vi hablar, sobre todo el muchacho, mientras Jos&eacute; Antonio escuchaba y asent&iacute;a. Terminaron con un apret&oacute;n de manos. El joven cogi&oacute; la bolsa y sali&oacute; de la cafeter&iacute;a. Entr&eacute; a enterarme.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nuestra suerte ha cambiado por fin, Carmencita.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Le has dejado que se lleve la cabeza?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ese chico se ha comprometido a conseguirnos medio mill&oacute;n. &iexcl;Medio mill&oacute;n, y no de pesetas, de euros! Va a hablar con sus jefes y ma&ntilde;ana nos vemos aqu&iacute; a la misma hora. Traer&aacute; el dinero y le daremos el resto del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Entonces o&iacute;mos una voz a nuestra espalda:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Alzad los brazos hijos del pueblo espa&ntilde;ol que vuelve a resurgir&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Nos giramos y vimos a un hombre, algo mayor que Jos&eacute; Antonio, con gorra sobre una cabeza calva, gafas de sol y barba abundante.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Perd&oacute;n, creo que me he equivocado&hellip; &ndash;dijo ante nuestro pasmo. Fui yo la que respond&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Gloria a la patria que&hellip;&rdquo; No me s&eacute; el resto.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siento llegar tarde &ndash;dijo el tipo&ndash;, est&aacute;n los taxistas en huelga y&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un momento &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio&ndash;, &iquest;por qu&eacute; han enviado dos hombres?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Dos hombres? Solo he venido yo &ndash;mostr&oacute; con discreci&oacute;n una placa policial.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Entonces, &iquest;qui&eacute;n era el chico que&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Chico, qu&eacute; chico?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El que ha venido antes, me ha dicho que era un Charlie&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Moreno, con la cara redonda y grandes paletas? &ndash;pregunt&oacute; el hombre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ese mismo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Joder, otra vez &eacute;l! Cre&iacute;amos que ya hab&iacute;a escarmentado, pero sigue enredando. No s&eacute; qui&eacute;n se lo habr&aacute; soplado. Espero que no le hayan confiado nada de valor.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio sali&oacute; a la carrera de la cafeter&iacute;a, yo tras &eacute;l, y el polic&iacute;a detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Iba hacia el metro &ndash;dije.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Bajamos a saltos la escalera. Era hora punta, apenas pod&iacute;amos avanzar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;T&uacute; por all&iacute; y yo por aqu&iacute;! &ndash;orden&oacute; Jos&eacute; Antonio, y a&ntilde;adi&oacute; al polic&iacute;a: &iexcl;Y usted por aquel lado!
    </p><p class="article-text">
        Corr&iacute; a empujones entre la gente, y al asomarme a la l&iacute;nea 2 vi al muchacho con la bolsa del Corte Ingl&eacute;s, pero en el and&eacute;n de enfrente. Mir&eacute; hacia el t&uacute;nel y vi la luz del tren acerc&aacute;ndose. E hice algo que nunca pens&eacute; que ser&iacute;a capaz: salt&eacute; a la v&iacute;a, cruc&eacute; sobre los ra&iacute;les, y trep&eacute; al otro lado, mientras la gente me miraba asustada.
    </p><p class="article-text">
        El muchacho me vio e intent&oacute; correr hacia las escaleras, pero por all&iacute; apareci&oacute; Jos&eacute; Antonio cortando la salida. Llegu&eacute; hasta &eacute;l y agarr&eacute; la bolsa. El chico no la soltaba, forcejeamos, hasta que di un tir&oacute;n con tan mala suerte que se rompi&oacute; el asa y la bolsa sali&oacute; volando hacia la v&iacute;a en el mismo momento que el tren aparec&iacute;a en la estaci&oacute;n chirriando los frenos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Nooooo! &ndash;grit&oacute; Jos&eacute; Antonio, y ahora lo recuerdo todo como en las pel&iacute;culas, la t&iacute;pica escena en que la bolsa vuela a c&aacute;mara lenta y la vemos caer interminablemente. Sobre la v&iacute;a. La cabeza dentro de la bolsa. La cabeza de Franco. Y el tren pasando por encima.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/espanoles-primero_6_799730041.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Los espa&ntilde;oles primero</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Este verano, <a href="https://www.eldiario.es/redaccion/Buscando-Franco-Isaac-Manel-Fontdevila_6_794480561.html">eldiario.es publica diariamente la novela por entregas 'Buscando a Franco'</a>. Se trata de una crónica informal de la España actual escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila.<br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/caudillo-maletero_6_794830540.html">Primer capítulo: Un caudillo en el maletero</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Valle-toca_6_794830544.html">Segundo capítulo: El Valle no se toca</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hecho-democracia_6_796230387.html">Tercer capítulo: ¿Qué ha hecho la democracia por nosotros?</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/puede-pasando_6_796580352.html">Cuarto capítulo: Esto no puede estar pasando</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/nuevo-alzamiento-nacional-startup_6_796930320.html">Quinto capítulo: Un nuevo alzamiento nacional (startup)</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/compares-Franco-Hitler_6_797280290.html">Sexto capítulo: No me compares a Franco con Hitler</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Erase-vez-rey_6_797630247.html">Séptimo capítulo: Érase una vez un rey</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/dia-guerra-abuelo_6_797980201.html">Octavo capítulo: Todo el día con la guerra del abuelo</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Orange-is-the-new-blue_6_798330176.html">Noveno capítulo: Orange is the new blue</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Espana-mejor_6_798680142.html">Décimo capítulo: En España todo es mejor</a><br/><br/>– <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/llamaban-Billy_6_799030124.html">Undécimo capítulo: Le llamaban Billy</a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/cita-cloaca_132_2758444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Aug 2018 18:39:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cita en la cloaca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Le llamaban Billy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/llamaban-billy_132_2758482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13736b84-baa4-4d5d-bf73-6d247775947d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Probaron en la fundación Franco, en Zarzuela, el PP o Ciudadanos, pero nadie quiere hacerse cargo del cadáver del dictador. Tras cruzarse con un famoso pianista, Carmela y José Antonio continúan su deambular por Madrid</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Und&eacute;cimo cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Espana-mejor_6_798680142.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;ESTO ES COMO LA NAVIDAD, SI SACAMOS EL TEMA DE FRANCO NOS VAMOS A ENFADAR TODOS!
    </p><p class="article-text">
        El televisor ten&iacute;a el volumen alt&iacute;simo. Los gritos de Bel&eacute;n Esteban retumbaron en el piso cuando Jos&eacute; Antonio abri&oacute; la puerta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;ESTE SE&Ntilde;OR LLEVA CUARENTA A&Ntilde;OS MUERTO, HAY QUE DEJAR EL PASADO Y VIVIR EL PRESENTE!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que mi padre est&aacute; ya un poco teniente &ndash;dijo toc&aacute;ndose la oreja&ndash;. Y eso que lleg&oacute; a capit&aacute;n, ja, ja.
    </p><p class="article-text">
        No entend&iacute; la broma, pero tampoco estaba yo para bromas. Llev&aacute;bamos dos d&iacute;as dando vueltas por Madrid con la momia en el coche, y cada vez parec&iacute;a m&aacute;s lejana una soluci&oacute;n, pero Jos&eacute; Antonio no perd&iacute;a el optimismo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Har&eacute; unas cuantas llamadas. Camaradas de mi padre, gente de la vieja guardia que no se anda con tantos remilgos. Pero por favor, no le digas nada a mi se&ntilde;or padre. Est&aacute; delicado del coraz&oacute;n, no le conviene excitarse.
    </p><p class="article-text">
        Entramos en un sal&oacute;n decorado con enormes cornamentas de ciervo. Don Jos&eacute; estaba sentado en un sof&aacute; mirando al televisor, adormilado. Precisamente los tertulianos de <em>S&aacute;lvame</em> hablaban en ese momento del &ldquo;temita&rdquo;. A gritos:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;EN ESA &Eacute;POCA SE HICIERON MUCHAS COSAS BUENAS. TENEMOS LA SANIDAD P&Uacute;BLICA GRACIAS A FRANCO. &iexcl;TODO EL MUNDO TEN&Iacute;A TRABAJO CON FRANCO! MIRA LOS PRESOS, LES HAC&Iacute;AN TRABAJAR Y COBRABAN UN SUELDO.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;YO DIGO UNA COSA AL GOBIERNO DE ESPA&Ntilde;A: COMO AQU&Iacute; HABR&Aacute; PERSONAS QUE QUIERAN SACARLE Y OTRAS QUE NO, &iexcl;VOTACI&Oacute;N! &iexcl;QUE LO DECIDA EL PUEBLO! &ndash;remat&oacute; la Esteban, mirando a c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Padre&hellip; Padre&hellip; &ndash;Jos&eacute; Antonio apag&oacute; la tele y habl&oacute; al o&iacute;do del anciano, que pareci&oacute; espabilarse:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hola, hijo. Veo que vienes con otra de tus se&ntilde;oritas. Luego le dices que me d&eacute; un masajito a m&iacute; tambi&eacute;n, eh.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, padre. Es una periodista, la conoc&iacute; en el Valle.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah, en el Valle. Tan joven y ya tan patriota, eh, guapa &ndash;me dio otro de esos pellizcos babosos en la mejilla, como el que me dio el presidente de la fundaci&oacute;n Franco. Pellizcos franquistas los llamar&eacute; a partir de ahora.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hablando del Valle &ndash;dijo el anciano&ndash;, me acaba de llamar un viejo amigo para que me sume al <a href="https://www.eldiario.es/politica/militares-retirados-manifiesto-Franco-vilipendiada_0_798621021.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto de militares</a> en defensa del Caudillo, contra la perversa pretensi&oacute;n de exhumarlo y destruir el s&iacute;mbolo de la reconciliaci&oacute;n. &iexcl;Ya est&aacute; bien de descalificar a un militar ejemplar como el General&iacute;simo!
    </p><p class="article-text">
        Mientras Jos&eacute; Antonio atend&iacute;a a su padre, ech&eacute; un vistazo por el sal&oacute;n. Aquello era un museo. Cuernos por las paredes, una vitrina con escopetas y pistolas. En el aparador, fotos enmarcadas. El se&ntilde;or Jos&eacute; a distintas edades y con gentes que fui identificando por las firmas de las dedicatorias. Jos&eacute; Utrera Molina. Blas Pi&ntilde;ar. Jaime Milans del Bosch. Antonio Gonz&aacute;lez Pacheco. Rodolfo Mart&iacute;n Villa. Luis Carrero Blanco. Tambi&eacute;n hab&iacute;a una con el caudillo, en una monter&iacute;a: don Jos&eacute;, Franco y otros hombres delante de un mont&oacute;n de ciervos abatidos.
    </p><p class="article-text">
        En lugar central, tras una vitrina, brillaban unas cuantas medallas, y una bandeja conmemorativa, plateada, con un listado de nombres del que solo reconoc&iacute; el primero. Jos&eacute; Antonio me lo aclar&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Son los h&eacute;roes del 23F. Algunos eran compa&ntilde;eros de mi padre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En ese momento son&oacute; el timbre. Una muchacha vestida con delantal y cofia, como disfrazada de criada antigua, fue a abrir la puerta. Segundos despu&eacute;s entr&oacute; en el sal&oacute;n otro anciano, con aspecto m&aacute;s en&eacute;rgico que don Jos&eacute;. Me lo presentaron como Antonio.
    </p><p class="article-text">
        Se sentaron a tomar caf&eacute;. Me sonaba la cara del tal Antonio, no recordaba d&oacute;nde lo hab&iacute;a visto. Me acerqu&eacute; al aparador, revis&eacute; otra vez las fotos, y all&iacute; lo encontr&eacute;: Antonio Gonz&aacute;lez Pacheco. Busqu&eacute; en Google qui&eacute;n era, mientras mi compa&ntilde;ero de fuga le susurraba nuestro problema:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tenemos un asunto muy delicado, don Antonio. Tiene que ver con los planes del gobierno de profanar la tumba del Caudillo. Buscamos a alguien que pueda hacerse cargo. Alguien de total confianza, ya me entiende.
    </p><p class="article-text">
        Aj&aacute;. Lo encontr&eacute;. Antonio Gonz&aacute;lez Pacheco, alias Billy el Ni&ntilde;o. Polic&iacute;a de la Brigada Pol&iacute;tica Social. Conocido por sus torturas a detenidos pol&iacute;ticos durante la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Me di la vuelta y lo mir&eacute; mientras hablaba con Jos&eacute; Antonio:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te voy a conseguir una cita con un compa&ntilde;ero. Si alguien puede ayudarte en un asunto delicado como el que comentas, es &eacute;l. Lleva d&eacute;cadas trabajando bajo tierra, ya sabes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el tipo hablaba, le&iacute; varios testimonios de sus v&iacute;ctimas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;me pegaba como un loco, me dec&iacute;a puta, guarra. Me puso una pistola en la cabeza&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;me meti&oacute; un pa&ntilde;uelo en la boca, hasta la garganta&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;era un s&aacute;dico de la tortura, disfrutaba much&iacute;simo, se le ve&iacute;a en la expresi&oacute;n&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;&lsquo;ahora ya no parir&aacute;s m&aacute;s, puta&rsquo;, me dec&iacute;a mientras me golpeaba el vientre&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;me dio golpes en los pies durante horas, acab&eacute; con las plantas destrozadas&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;sus t&eacute;cnicas favoritas eran el &lsquo;pasillo&rsquo;, el &lsquo;repasito&rsquo;, colgar de una barra, el 'saco de golpes' o la 'ba&ntilde;era'&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; un par de art&iacute;culos sobre la tortura en la dictadura y la impunidad de los torturadores, que siguieron siendo polic&iacute;as en democracia. Supe de un estudiante al que lanzaron por una ventana tras torturarlo, y simularon su suicidio: Enrique Ruano. Sobre Juli&aacute;n Grimau, al que machacaron y tambi&eacute;n tiraron por la ventana, y luego lo mantuvieron con vida para poder fusilarlo. Descubr&iacute; que todo eso suced&iacute;a en la Puerta del Sol, en el edificio de las uvas de Nochevieja.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te est&aacute;s poniendo blanca, ni&ntilde;a &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio&ndash;. &iquest;Te encuentras mal?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo que ir al ba&ntilde;o &ndash;dije, y sal&iacute; de all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A ver si la has dejado pre&ntilde;ada &ndash;o&iacute; que dec&iacute;a el ex polic&iacute;a, con una carcajada&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Hice sonar la puerta del ba&ntilde;o pero me qued&eacute; en el pasillo. Escuch&eacute; lo que el llamado Billy el Ni&ntilde;o contaba al padre de Jos&eacute; Antonio:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ma&ntilde;ana salimos de viaje a Italia, s&iacute;, pero en coche. Es una paliza, lo s&eacute;, pero prefiero evitar los aeropuertos. Tengo que moverme con cuidado, porque en el momento que ponga un pie fuera de Espa&ntilde;a, la jueza argentina ir&aacute; a por m&iacute;. Aqu&iacute; estoy tranquilo, todos los gobiernos nos han protegido hasta hoy, pero en el extranjero puede pasar cualquier cosa. Tengo que viajar siempre con mucha discreci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Alg&uacute;n d&iacute;a te har&aacute;n justicia, Antonio &ndash;era la voz de don Jos&eacute;&ndash;. Te reconocer&aacute;n como mereces por lo que hiciste en los a&ntilde;os dif&iacute;ciles contra subversivos y terroristas. Te toc&oacute; hacer el trabajo sucio, pero si no llega a ser por hombres como t&uacute;, a saber d&oacute;nde habr&iacute;a acabado este pa&iacute;s. Y encima te quieren quitar las medallas, cu&aacute;nto rencor. Pocas medallas te han concedido para lo mucho que le has dado a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Media hora despu&eacute;s Jos&eacute; Antonio y yo salimos del piso, para seguir nuestra aventura: &eacute;l buscando a qui&eacute;n soltar el cad&aacute;ver, yo conseguir una buena historia para el peri&oacute;dico. Y ahora tambi&eacute;n algo m&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un momento, tengo que hacer una llamada &ndash;dije antes de subir al coche.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Date prisa, que nuestro contacto nos espera en una hora.
    </p><p class="article-text">
        Marqu&eacute; el tel&eacute;fono de la Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica, que hab&iacute;a encontrado en Internet:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hola, tengo una informaci&oacute;n que puede interesarles. Es sobre un polic&iacute;a torturador que se va de vacaciones&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Cita-cloaca_6_799380073.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Cita en la cloaca</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/llamaban-billy_132_2758482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Aug 2018 19:05:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Le llamaban Billy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En España todo es mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/espana-mejor_132_1993759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/356ea1bd-6ba6-447d-a690-58b8addbdade_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Carmela y José Antonio recorren Madrid con la cabeza de Franco en una bolsa del Corte Inglés. Cuando creen que ya no quedan puertas donde llamar, descubren en la tribuna de prensa del Congreso a alguien que puede ser su última oportunidad</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>D&eacute;cimo cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Orange-is-the-new-blue_6_798330176.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Esperamos a la puerta del Congreso hasta que termin&oacute; el pleno y fueron saliendo los diputados y periodistas a la carrera. Mientras aguard&aacute;bamos a nuestro hombre, Jos&eacute; Antonio me cont&oacute; sobre &eacute;l:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es uno de los pocos periodistas libres que hay en este pa&iacute;s. &iquest;Te acuerdas de los atentados del 11 de marzo? Eras una ni&ntilde;a, pero sabes de qu&eacute; te hablo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los de Al Qaeda, s&iacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Al Qaeda? Esos moritos fueron los paganini. En realidad fueron los servicios secretos de Francia y Marruecos, ETA y Rubalcaba. Y le colgaron el muerto a los moritos. &Eacute;l fue el &uacute;nico periodista que se atrevi&oacute; a cuestionar la versi&oacute;n oficial. Anda, busca en tu Google qu&eacute; ha dicho nuestro hombre de toda esta historia de sacar a Franco del Valle.
    </p><p class="article-text">
        Tecle&eacute; en el buscador de m&oacute;vil el nombre del periodista, y le&iacute; en voz alta <a href="https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/desentierran-a-franco-para-no-dejarnos-votar-85383/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo suyo</a> reciente:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&hellip;tras llegar al poder por un pacto secreto con el PNV y los catanazis, el gobierno ha decidido llevar a cabo el ensue&ntilde;o guerracivilista de Zapatero, Pablenin y el propio S&aacute;nchez: sacar de su fosa los restos mortales de Franco, supongo que para met&eacute;rselos en la cama, como hicieron en tiempos de Carlos II con la momia de San Isidro, a ver si consegu&iacute;a procrear y mantener la dinast&iacute;a&hellip;&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; te dec&iacute;a yo? Eso es llamar a las cosas por su nombre.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&hellip;como el PP no fue capaz de anular la Ley de Memoria Hist&oacute;rica que nunca debi&oacute; firmar Campechano, y como Rivera es tan maricomplejines, me temo que tragar&aacute;n, aceptar&aacute;n que la legitimidad democr&aacute;tica en Espa&ntilde;a la dictan los que defienden las chekas, los paredones, la quema de iglesias, la tortura y asesinato de cat&oacute;licos por decenas de miles&hellip;&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No hace falta que sigas, es nuestro hombre sin duda. Mira, ah&iacute; viene.
    </p><p class="article-text">
        Por la puerta apareci&oacute; el autor del art&iacute;culo, con gesto entre apesadumbrado y furioso. Jos&eacute; Antonio se lanz&oacute; a abrazarlo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Don Federico, &iquest;c&oacute;mo est&aacute; usted? Soy un admirador suyo. Como dec&iacute;a el cl&aacute;sico: un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo, ja, ja. De toda la vida. Bueno, cuando usted era de extrema izquierda, no, eh, ja, ja.
    </p><p class="article-text">
        El tipo mir&oacute; con desconfianza a Jos&eacute; Antonio, que baj&oacute; la voz:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sepa que comparto su preocupaci&oacute;n por los restos del Caudillo, y por eso quiero confiarle nuestro plan de salvamento de sus restos, antes de que los guerracivilistas del PSOE lo tiren al osario, escuche&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio se inclin&oacute; y habl&oacute; al o&iacute;do del tal Federico. En los cambios de su rostro fui adivinando lo que le contaba: primero recelo, luego curiosidad, despu&eacute;s extra&ntilde;eza y finalmente estupor.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;De qu&eacute; va esto? &iquest;Es una broma? &ndash;pregunt&oacute;, mosqueado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Con el Caudillo no caben bromas, don Federico. En esta misma bolsa llevo la prueba de mis palabras, mire.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio abri&oacute; la bolsa y la acerc&oacute; al tal Federico, que mir&oacute; dentro con desconfianza.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ya veo: la cabeza de Franco &ndash;dijo indiferente.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso es. El resto lo tenemos en el coche, en el parking.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; sois, del programa del Wyoming?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, le aseguro que&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Muy graciosos. Mucho. Buen intento, pero no soy tan necio como piensa ese millonario amigo de terroristas que responde al absurdo nombre de Wyoming.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por favor, don Federico, c&oacute;mo puede pensar que&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Que me dej&eacute;is en paz, que ya estoy harto de graciosos! &ndash;el tipo agarr&oacute; la bolsa, la revole&oacute; y la arroj&oacute; lejos. La bolsa dibuj&oacute; un arco, cual lanzamiento ol&iacute;mpico de martillo, y cay&oacute; en la acera frente al Congreso. Rod&oacute; cuesta abajo, con Jos&eacute; Antonio corriendo detr&aacute;s mientras el periodista se escabull&iacute;a en un taxi.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al subir al coche minutos despu&eacute;s, Jos&eacute; Antonio recuper&oacute; un poco de &aacute;nimo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Entiendo la desconfianza de don Federico. Lleva muchos a&ntilde;os soportando ataques de la izquierda m&aacute;s rabiosa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y ahora qu&eacute; hacemos? &ndash;pregunt&eacute;&ndash;. Yo propongo devolverlo a la tumba y se acab&oacute; el problema.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Zamora no se tom&oacute; en una hora, muchacha. Yo no me rindo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero yo s&iacute;. Me voy. Renuncio a contar la noticia. Fin.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No puedes irte.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro que puedo. Se acab&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Cuando est&eacute;s a punto de abandonar, piensa en por qu&eacute; empezaste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fant&aacute;stica. Me la apunto para el gimnasio. Chao.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No puedes irte porque tu suerte est&aacute; ligada a la m&iacute;a. Si yo caigo, t&uacute; caer&aacute;s conmigo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Espera, &iquest;me est&aacute;s amenazando?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, peque&ntilde;a. Pero si yo no consigo poner a salvo el cuerpo de Franco antes de que el gobierno abra la tumba, mover&aacute;n cielo y tierra hasta encontrarlo. Y cuando revisen las grabaciones de las c&aacute;maras de seguridad de la bas&iacute;lica descubrir&aacute;n que no actu&eacute; solo. Estamos los dos en este l&iacute;o. Y los dos juntos saldremos de &eacute;l. Hay algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No podemos irnos con las manos vac&iacute;as despu&eacute;s de todo. Si no conseguimos una recompensa, por lo menos intentemos vender las fotos y la noticia.
    </p><p class="article-text">
        Subimos al coche, con el cuerpo decapitado en el maletero y la bolsa con la cabeza en el asiento trasero. Jos&eacute; Antonio propuso pasar por su casa, quer&iacute;a coger su agenda para llamar a gente que seg&uacute;n &eacute;l podr&iacute;an ayudarnos. Yo estaba desesperada, pero &eacute;l ten&iacute;a raz&oacute;n: si no resolv&iacute;amos aquel l&iacute;o, lo pagar&iacute;amos los dos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras circul&aacute;bamos por el paseo del Prado son&oacute; un aviso en su tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo que faltaba, ahora un viajero.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No lo cojas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si no lo cojo me penalizan. Es un viaje corto. Y nos cae de paso.
    </p><p class="article-text">
        Par&oacute; en Cibeles y subi&oacute; al coche un tipo barbudo, despeinado y con gafas de pasta. Extranjero, reconocimos en cuanto abri&oacute; la boca:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hola, amigas. C&oacute;mo estar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un franchute, lo que nos faltaba &ndash;murmur&oacute; Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No es franc&eacute;s, es ingl&eacute;s &ndash;dije yo en voz baja&ndash;. Lo conozco, pero ahora no me acuerdo de su nombre. Es m&uacute;sico. Pianista, creo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ya ser hora merienda, &iquest;verdad? &ndash;pregunt&oacute; el tipo&ndash;. Fant&aacute;stico invento espa&ntilde;ol. Merienda, ohhhh.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qu&eacute; gracioso &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio, y le habl&oacute; a gritos y despacio, como a un tonto: &iquest;T&uacute;-gus-tar-me-rien-da? &iexcl;&Ntilde;am, &ntilde;am!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yes, s&iacute;, merienda. Comida fant&aacute;stica en Espa&ntilde;a. Churros, torrijas, calamares. Croquetas, oh my god. Amo las croquetas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En-Es-pa-&ntilde;a-to-do-bue-no.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;I love Espa&ntilde;a. Amo Espa&ntilde;a. Aqu&iacute; todo mejor. El tiempo, la gente, hasta wifi m&aacute;s r&aacute;pido. &iexcl;Y dec&iacute;s &ldquo;g&uuml;ifi&rdquo;! &iexcl;Fant&aacute;stico!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues has conocido este pa&iacute;s en horas bajas &ndash;por fin Jos&eacute; Antonio hablaba normal&ndash;. Hemos sido un imperio. A los ingleses os d&aacute;bamos para el pelo, eh.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Esto ser Paseo Castellana? &ndash;pregunt&oacute; el ingl&eacute;s se&ntilde;alando por la ventana.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, esta es la Avenida del General&iacute;simo &ndash;Jos&eacute; Antonio me gui&ntilde;&oacute; un ojo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;General&iacute;simo? Palabra nueva. La apunto. Amo vuestras palabras. Chungo, mamarracho, tiquismiquis, general&iacute;simo. &iexcl;Soy un general&iacute;simo! &iquest;Qu&eacute; es general&iacute;simo?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;General&iacute;simo hizo mucho bueno en Espa&ntilde;a. Dilo, anda, &iexcl;viva el General&iacute;simo!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Viva el general&iacute;simo! &ndash;repiti&oacute; el otro, riendo.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos unos minutos en silencio, hasta que o&iacute;mos un manoseo de pl&aacute;stico detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah, el Corte Ingl&eacute;s, amo el Corte Ingl&eacute;s &ndash;dijo el pasajero, y agarr&oacute; la bolsa que estaba en el asiento trasero.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Deja eso, guiri! &ndash;grit&oacute; Jos&eacute; Antonio, y dio un frenazo. Me gir&eacute; y vi que el pianista hab&iacute;a abierto la bolsa. Sac&oacute; la cabeza, la mir&oacute; con expresi&oacute;n entre asqueada y divertida.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Doble co&ntilde;o! Qu&eacute; cosa. Crazy. &iquest;Ya es Halloween?
    </p><p class="article-text">
        Entonces cogi&oacute; su tel&eacute;fono y, juntando la cabeza a la suya, se hizo un selfie muerto de risa.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde descubr&iacute; que lo hab&iacute;a subido a <a href="https://twitter.com/JRhodesPianist" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su cuenta de Twitter</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/llamaban-Billy_6_799030124.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Le llamaban Billy</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/espana-mejor_132_1993759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jul 2018 18:20:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En España todo es mejor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orange is the new blue]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/orange-is-the-new-blue_132_1997651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cffde7e4-5bb5-4f4a-a6bc-ed01293e6f6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orange is the new blue"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: tampoco en el PP han tenido suerte Carmela y José Antonio, que siguen cargando por Madrid el cadáver de Franco en busca de un “verdadero patriota” que se haga cargo de él.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Noveno&nbsp;cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco': <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/dia-guerra-abuelo_6_797980201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Recorriendo Espa&ntilde;a yo no veo rojos o azules, yo veo espa&ntilde;oles; yo no veo j&oacute;venes o mayores, yo veo espa&ntilde;oles; yo no veo trabajadores o empresarios, yo veo espa&ntilde;oles&hellip;&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;No es maravilloso? &ndash;pregunt&oacute; Jos&eacute; Antonio cuando termin&oacute; el v&iacute;deo que me hab&iacute;a puesto en su tel&eacute;fono mientras&nbsp;intent&aacute;bamos&nbsp;otra vez cruzar Madrid.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Espera, tienes que o&iacute;r esto tambi&eacute;n, pone la carne de gallina.
    </p><p class="article-text">
        Y me puso el himno de Espa&ntilde;a cantado por Marta S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Aparcamos frente a un edificio de oficinas totalmente pintado de color naranja y con una gran bandera rojigualda en la fachada. Jos&eacute; Antonio parec&iacute;a entusiasmado:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Yo no veo rojos o azules, yo veo espa&ntilde;oles&hellip;&rdquo; Qu&eacute; genio. Ese muchacho ha sabido recoger y actualizar mejor que nadie el pensamiento joseantoniano.
    </p><p class="article-text">
        Busqu&eacute; en Google &ldquo;joseantoniano&rdquo;, mientras &eacute;l segu&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es un patriota. Hoy no hay muchos que defiendan la unidad nacional como &eacute;l. Y ni derechas ni izquierdas: espa&ntilde;oles. &iexcl;El naranja es el nuevo azul!
    </p><p class="article-text">
        Todo era naranja all&iacute; dentro, s&iacute;. Carteles, puertas, bol&iacute;grafos, alfombrillas de rat&oacute;n. En el vest&iacute;bulo las paredes estaban cubiertas con paneles con frases famosas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay nada m&aacute;s poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo&rdquo; (Victor Hugo)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo&rdquo; (Albert Einstein)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que recuperar la ilusi&oacute;n que nunca debimos perder&rdquo; (Albert Rivera)
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hemos venido al lugar indicado &ndash;sonri&oacute; Jos&eacute; Antonio. En la pared principal del vest&iacute;bulo hab&iacute;a una gran pantalla con otra frase: &ldquo;No llegamos a este mundo a temerle al futuro, llegamos a moldearlo&rdquo; (Barack Obama). Al lado, una tablet invitaba al reci&eacute;n llegado a escribir su propia frase hist&oacute;rica para que apareciese en la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Voy a hacer mi contribuci&oacute;n &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio, y alete&oacute; los dedos como un pianista calentando. Tecle&oacute; despacio: &ldquo;Que todos los pueblos de Espa&ntilde;a, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Es de quien estoy pensando? &ndash;pregunt&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Casi.
    </p><p class="article-text">
        Y tecl&eacute;o: &ldquo;Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La frase subi&oacute; a la pantalla, y ah&iacute; qued&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nos acercamos a la recepci&oacute;n. Jos&eacute; Antonio dej&oacute; sobre el mostrador la cabeza embolsada. Una azafata de traje naranja nos atendi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Queremos ver al l&iacute;der. Tenemos un asunto importante.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Tienen cita?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una urgencia. D&eacute;jeme hablar con alguien de su equipo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hoy est&aacute;n todos en el Congreso. Hay sesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y all&aacute; que nos fuimos. De camino al Congreso me entretuve leyendo lo que encontr&eacute; sobre falangismo en Internet:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En la Rep&uacute;blica, tus admirados falangistas formaban grupos de choque y defend&iacute;an la violencia. &ldquo;La dial&eacute;ctica de los pu&ntilde;os y las pistolas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo que hac&iacute;an era defenderse. El primer muerto fue un falangista: el estudiante Mat&iacute;as Montero.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En la guerra iban por las casas deteniendo gente y fusil&aacute;ndola a la salida del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No te creas todo lo que leas en Internet. Busca qui&eacute;nes asesinaron a Primo de Rivera, y ver&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Rapaban la cabeza a las mujeres y las violaban.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las &uacute;nicas violadas fueron las monjas. Y no fueron los falangistas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Durante la Transici&oacute;n daban palizas en las huelgas y manifestaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, haz algo mejor con el tel&eacute;fono. Habla con tu jefe. Preg&uacute;ntale cu&aacute;nto va a pagarte por una historia como la que tenemos entre manos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No me va a pagar nada, estoy en pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;T&uacute; preg&uacute;ntale, pero sin contar mucho. Dile que tienes algo muy grande, lo m&aacute;s grande que va a publicar nunca.
    </p><p class="article-text">
        Intercambi&eacute; un par de mensajes con Eduardo, que me respondi&oacute; en seguida.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Dice que treinta euros la pieza.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Treinta euros por palabra?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, por art&iacute;culo. Y eso solo si es una buena historia y se mantiene un d&iacute;a entero entre las diez m&aacute;s le&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Eso es una miseria! La venderemos a la prensa extranjera. Es una noticia de dimensi&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Joder, &iquest;qu&eacute; noticia? &iquest;Dos chiflados con la cabeza de Franco en una bolsa del Corte Ingl&eacute;s? Nadie va a ayudarnos, ac&eacute;ptalo. Nadie va a pagarte una recompensa, ni a m&iacute; una exclusiva. Da gracias si no acabamos en la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;La vida es como montar en bicicleta. Si no quieres caerte tienes que seguir avanzando&rdquo; &ndash;y se&ntilde;al&oacute; los leones del Congreso de los Diputados.
    </p><p class="article-text">
        Sobra decir que no nos dejaron entrar. Jos&eacute; Antonio lo intent&oacute; por la puerta de autoridades, por la de coches, la de trabajadores y la de proveedores. Me pidi&oacute; que usara mi acreditaci&oacute;n de periodista, que obviamente no serv&iacute;a. Resignados, entramos en una cafeter&iacute;a cercana. Caf&eacute; con porras.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una pena. Me habr&iacute;a gustado ense&ntilde;arte los agujeros del techo. Las huellas del 23F. Un d&iacute;a importante en la historia de Espa&ntilde;a.
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        &ndash;Eso s&iacute; me lo conozco &ndash;dije, recordando lo que nos contaban en clase el d&iacute;a de la Constituci&oacute;n&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; sabes del 23F, jovencita?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fue un golpe de Estado. Entraron a tiros. &ldquo;&iexcl;Se sienten, co&ntilde;o!&rdquo;. Lo par&oacute; el rey, que sali&oacute; en la tele por la noche. El golpe fracas&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te equivocas, jovencita. El golpe consigui&oacute; sus objetivos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No es verdad. Se rindieron, los juzgaron, y la democracia sigui&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Cu&aacute;les eran seg&uacute;n tu profesor los objetivos del golpe?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Volver a la dictadura, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nada de eso. Pretend&iacute;an meter en cintura a la democracia, que se estaba desmadrando con los etarras, los comunistas y los pol&iacute;ticos chaqueteros. Est&aacute;bamos en peligro de romper Espa&ntilde;a, los socialistas quer&iacute;an dejarnos fuera de la OTAN, la calle estaba revuelta, y en vez de libertad &iacute;bamos a tener libertinaje. Gracias a Tejero, Mil&aacute;n del Bosch, Armada y otros patriotas, la democracia se seren&oacute; y se acabaron los inventos. Mano de seda a partir de entonces. Mira, te ense&ntilde;ar&eacute; algo.
    </p><p class="article-text">
        Sac&oacute; de la cartera una foto ajada, con un aut&oacute;grafo. Reconoc&iacute; al del tricornio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El teniente coronel es un gran hombre, injustamente tratado. La historia lo absolver&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el televisor del bar retransmit&iacute;an el debate parlamentario. Tom&oacute; la palabra el presidente del Gobierno:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La decisi&oacute;n pol&iacute;tica del gobierno es firme. Procederemos a la exhumaci&oacute;n de los restos de Franco del Valle de los Ca&iacute;dos. A falta de los &uacute;ltimos retoques, ser&aacute; en breve espacio de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, s&iacute;, ya ver&aacute;s cuando quites la tapa &ndash;murmur&oacute; Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hab&eacute;is tenido cuarenta a&ntilde;os para sacarlo, joder &ndash;un anciano levant&oacute; la voz al fondo de la barra&ndash;. Que est&aacute; muy bien, que ya era hora, pero no nos vend&aacute;is ahora esa moto vieja. Entre Franco y la reforma laboral, mejor acabad con la reforma laboral. Y no os qued&eacute;is en Franco: enterrad como se merecen a los miles que siguen en el hoyo. El segundo pa&iacute;s del mundo con m&aacute;s fosas comunes.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio se revolvi&oacute; inc&oacute;modo, pero en seguida se&ntilde;al&oacute; al televisor:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Atenta, ahora viene lo bueno.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a subido a la tribuna aquel que consideraba reencarnaci&oacute;n del pensamiento joseantoniano. Me decepcion&oacute; ver que no llevaba traje naranja. Ni siquiera corbata naranja. Empez&oacute; a hablar:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se&ntilde;or presidente, le veo muy preocupado por los huesos de Franco; m&aacute;s preocupado por hablar del pasado que del futuro de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; le has dado &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio. El diputado continu&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si se trata de prohibir el culto a una dictadura, por supuesto, pero siempre que se proh&iacute;ban tambi&eacute;n los homenajes a los terroristas. Hay que hablar de memoria hist&oacute;rica, pero de toda.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Dos a cero, campe&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En cualquier caso, mi partido no se opondr&aacute; a que Franco salga del Valle de los Ca&iacute;dos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;No, hombre, con lo que bien que ibas!
    </p><p class="article-text">
        Como Jos&eacute; Antonio parec&iacute;a incr&eacute;dulo, le aclar&eacute; las ideas con una noticia de un a&ntilde;o antes que acababa de encontrar en Google:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El PSOE y Podemos presentaron una proposici&oacute;n para desenterrar a Franco. Y adivina qu&eacute; vot&oacute; tu naranjita&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Espera, mira qui&eacute;n est&aacute; ah&iacute;!
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio se&ntilde;al&oacute; al televisor. El realizador mostr&oacute; un plano de la tribuna de prensa. Ah&iacute; estaba sentado, con cara de amargado, un tipo al que entonces no reconoc&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Es nuestro hombre! &iexcl;No est&aacute; todo perdido!
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Espana-mejor_6_798680142.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: En Espa&ntilde;a todo es mejor</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/orange-is-the-new-blue_132_1997651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jul 2018 18:55:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo el día con la guerra del abuelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/dia-guerra-abuelo_132_1999005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Continúa la huida de Carmela y José Antonio con el cadáver de Franco. Tras un primer intento fallido con la fundación Francisco Franco, trataron de llegar a la Zarzuela pero se lo impidió una protesta republicana por los últimos escándalos del rey emérito</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Octavo&nbsp;cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Erase-vez-rey_6_797630247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ndash; &ldquo;El &eacute;xito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Puedes al menos ahorrarte las frasecitas?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No perdamos la esperanza, Carmencita. Hemos perdido una batalla, pero no la guerra. El Borb&oacute;n no es el &uacute;nico que en este pa&iacute;s tiene deudas con el Caudillo.
    </p><p class="article-text">
        Circul&aacute;bamos de vuelta al centro de Madrid, y Jos&eacute; Antonio estaba de buen humor. Le divert&iacute;a que para arreglar el pinchazo hubi&eacute;semos hecho trabajar a unos republicanos que se detuvieron a ayudarnos cuando volv&iacute;an de la Zarzuela. &ldquo;&iexcl;Si llegan a saber esos granujas lo que llevamos en el maletero!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Mientras cambiaban la rueda, habl&eacute; por tel&eacute;fono con Eduardo, mi director. Como quer&iacute;a acabar de una vez, le cont&eacute; atropelladamente todo lo de los &uacute;ltimos d&iacute;as: la acampada en el Valle, el desenterramiento nocturno, la fuga, la visita a la fundaci&oacute;n, el intento en la Zarzuela. Le envi&eacute; las fotos de la tumba, aunque no se ve&iacute;a gran cosa. No pareci&oacute; muy convencido:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo &uacute;nico que saco en claro de todo ese embrollo que me has contado es que no est&aacute;s junto a la tumba. Vuelve ahora mismo, o aqu&iacute; concluye tu brev&iacute;sima carrera period&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No van a sacarlo, ya te he dicho que&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;O vuelves al Valle, o me mandas una buena historia que pueda publicar y que reviente las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo. Eso iba a hacer: enviarle una buena historia. La mejor historia. La historia de la desaparici&oacute;n del cad&aacute;ver de Franco. &ldquo;Buscando a Franco&rdquo;. Buen t&iacute;tulo. Clics asegurados. En alg&uacute;n momento el Gobierno abrir&iacute;a la tumba y la descubrir&iacute;a vac&iacute;a. Y entonces, cuando todo el pa&iacute;s se preguntase d&oacute;nde est&aacute; Franco, ah&iacute; estar&iacute;a yo, al pie de la noticia.
    </p><p class="article-text">
        Lo malo era que para conseguirlo ten&iacute;a que seguir junto a Jos&eacute; Antonio, que no callaba:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El pa&iacute;s est&aacute; lleno de est&oacute;magos desagradecidos. Familias que se lo deben todo a Franco, y que tendr&iacute;an que estar hoy a la vanguardia defendi&eacute;ndolo. No podr&aacute;n negarse a ayudarlo en su &uacute;ltimo trance.
    </p><p class="article-text">
        Entr&aacute;bamos por la Castellana, y me se&ntilde;al&oacute; una de las cuatro torres:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, ah&iacute; est&aacute; OHL, &iquest;te suena? Una de las primeras constructoras de Espa&ntilde;a. La &ldquo;H&rdquo; es de Huarte, que fue una de las que levant&oacute; el Valle de los Ca&iacute;dos. Entre t&uacute; y yo: en condiciones muy favorables. Con alguna ayudita de presos, s&iacute;. Huarte, Agrom&aacute;n y Ban&uacute;s construyeron el Valle. No fue la &uacute;nica gran obra. Pantanos, enormes presas. Canales. Poblados agr&iacute;colas. Y la reconstrucci&oacute;n de lo destruido en la guerra. Ah&iacute; ganaron muchas constructoras. Dragados, por ejemplo, que aprovech&oacute; bien la redenci&oacute;n de penas por el trabajo. Hoy es parte de ACS. Por no hablar de las el&eacute;ctricas. Y los banqueros. &iquest;Te suena March? &iquest;Entrecanales, Oriol, el conde de Fenosa? Siguen siendo las familias que cortan y reparten la tarta. Los que se sientan en los consejos de administraci&oacute;n del IBEX.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Esos son tus emprendedores?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hubo de todo. Empresarios fieles al Movimiento, que financiaron el Alzamiento y colaboraron en la reconstrucci&oacute;n, y que por supuesto fueron merecidamente recompensados. Y otros que se aprovecharon de la generosidad del Caudillo. Familias de varios apellidos, de las de toda la vida, de las que saben hacer negocios lo mismo con el r&eacute;gimen que con la democracia, la rep&uacute;blica o el soviet si lo hubiera. Y otras que iniciaron su fortuna bajo el paraguas del Estado. Emprendedores, s&iacute;. Supieron encontrar las posibilidades de negocio con unas condiciones laborales muy favorables a la iniciativa privada. Sin sindicatos, imag&iacute;nate. Eso es ayudar a los emprendedores: acabar con la mafia sindical, como hizo Franco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y cu&aacute;l de todos esos emprendedores nos va a ayudar?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Como supondr&aacute;s, Carmencita, no nos podemos presentar en la sede de una constructora o una el&eacute;ctrica y soltarles el muerto, nunca mejor dicho y que Dios me perdone. Necesitamos un intermediario. Alguien que tenga buenas relaciones con todas ellas, y que a su vez est&eacute; tambi&eacute;n en deuda con el r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Como en la calle G&eacute;nova no se pod&iacute;a aparcar, metimos el coche en un parking cercano.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esta vez no nos presentaremos con las manos vac&iacute;as &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio, y abri&oacute; el maletero.
    </p><p class="article-text">
        Pero ocurri&oacute; algo horrible: al intentar levantar el cuerpo, lo agarr&oacute; mal y se desprendi&oacute; la cabeza. Lo raro era que no la hubi&eacute;semos perdido antes, el cad&aacute;ver estaba seco y se quebr&oacute; una rama seca. Di un chillido al ver rodar la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;No hay mal que por bien no venga&rdquo;. Esa frase s&iacute; es suya &ndash;dijo. Agarr&oacute; la cabeza y la meti&oacute; en una bolsa del Corte Ingl&eacute;s. Cerr&oacute; el maletero dejando dentro el resto del Caudillo. Vomit&eacute; entre dos coches antes de seguirlo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Estamos de suerte, porque los peperos acaban de elegir a un nuevo presidente. Ese muchacho me gusta. Tiene las cosas claras con Catalu&ntilde;a, el aborto, la familia. Sin complejos. &iquest;O&iacute;ste aquello que dijo una vez sobre las fosas? Llam&oacute; &ldquo;carcas&rdquo; a los de la memoria hist&oacute;rica: &ldquo;todo el d&iacute;a con la guerra del abuelo, con las fosas de no s&eacute; qui&eacute;n&rdquo;. Y ayer mismo le escuch&eacute; decir que &eacute;l no gastar&iacute;a ni un euro en desenterrar a Franco: &ldquo;hay que mirar al futuro, sin revisionismos, no se pueden abrir costuras y volver a enfrentar a las dos Espa&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la puerta de la sede nacional del PP encontramos un grupo de periodistas esperando, con c&aacute;maras y micr&oacute;fonos. Cruzamos entre ellos. Jos&eacute; Antonio meti&oacute; la bolsa en el esc&aacute;ner, mientras segu&iacute;a hablando:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El nuevo l&iacute;der, pese a su juventud, debe de ser muy consciente de los v&iacute;nculos hist&oacute;ricos, familiares y emocionales que su partido tiene con el r&eacute;gimen. Sabe muy bien de d&oacute;nde vienen. Te puedo dar una lista de apellidos de dirigentes de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas que son hijos o nietos de ministros, delegados del gobierno, directores generales, procuradores&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El recepcionista nos sali&oacute; al paso antes de que Jos&eacute; Antonio me recitase la lista.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; puedo ayudarles?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Traemos algo para el nuevo presidente &ndash;y levant&oacute; la bolsa cerrada.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se lo agradezco, pero tenemos un protocolo para los regalos. Hemos tenido algunos problemas con ese tema en el pasado, ya sabe. Si quiere, d&eacute;jemelo y&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No es un regalo &ndash;cort&oacute; Jos&eacute; Antonio-. Es mucho m&aacute;s que un regalo. Escuche, s&eacute; que su partido tiene muy buena relaci&oacute;n con empresas constructoras y&hellip;
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                </figure><p class="article-text">
         &ndash;Por favor &ndash;el tipo baj&oacute; la voz, parec&iacute;a agobiado-, estas cosas no se hacen as&iacute;. Mire, yo soy nuevo, pero por lo que s&eacute; las&hellip; donaciones llevan un cauce. Si quiere, d&eacute;jeme esa bolsa y sus datos, y en seguida le&hellip;
    </p><p class="article-text">
        De pronto se produjo un revuelo en la puerta. Los periodistas del exterior entraron deprisa. Nos giramos y vimos el motivo de su agitaci&oacute;n: bajaba la escalera el nuevo presidente del partido.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se&ntilde;or Casado, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n sus trabajos del m&aacute;ster?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Piensa dimitir si lo imputan?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Ve normal que le convalidasen tantas asignaturas?
    </p><p class="article-text">
        Los de seguridad forcejearon para apartarlos. Jos&eacute; Antonio intent&oacute; acercarse a &eacute;l con la bolsa y una sonrisa:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Presidente, encantado de saludarle, quer&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Un escolta lo ataj&oacute; y lo empuj&oacute; contra los periodistas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Presidente, tengo algo para usted, es importante! &ndash;grit&oacute; Jos&eacute; Antonio. Levant&oacute; la bolsa, la sacudi&oacute;. Tem&iacute; que en cualquier momento se saliese la cabeza y rodase por el suelo.
    </p><p class="article-text">
        El presidente del partido se alejaba, Jos&eacute; Antonio gritaba m&aacute;s fuerte e intentaba zafarse de un vigilante:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Presidente, es sobre la guerra del abuelo y los carcas de la memoria!
    </p><p class="article-text">
        Casado le ech&oacute; una mirada despectiva antes de entrar en el coche. Debi&oacute; de tomar a Jos&eacute; Antonio por un provocador. El vigilante le puso un brazo al cuello para alejarlo.
    </p><p class="article-text">
        Los c&aacute;maras de televisi&oacute;n no desaprovecharon la imagen de Jos&eacute; Antonio gritando: &ldquo;&iexcl;La guerra del abuelo! &iexcl;La guerra del abuelo!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        De camino al parking se me ocurri&oacute; comentarle algo que acababa de leer, enredando en Google mientras &eacute;l discut&iacute;a con el vigilante:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hablando de abuelo, resulta que al de Casado lo encarcelaron en la guerra.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ser&iacute;a una checa, pobre hombre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, una c&aacute;rcel franquista. Por lo visto era republicano. De UGT.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No deber&iacute;as creerte todo lo que lees en Internet. Ven, que vamos a probar suerte en otro sitio. Necesitamos un pol&iacute;tico con coraje, un verdadero patriota. Y s&eacute; d&oacute;nde encontrarlo.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Orange-is-the-new-blue_6_798330176.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Orange is the new blue</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/dia-guerra-abuelo_132_1999005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jul 2018 18:51:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Todo el día con la guerra del abuelo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Érase una vez un rey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/erase-vez-rey_132_2000044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: tras huir del Valle de los Caídos con el cuerpo de Franco, Carmela y José Antonio intentan dejarlo en la fundación que lleva el nombre del dictador. Pero alguien se ha llevado el coche, con el cadáver dentro</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>S&eacute;ptimo cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/compares-Franco-Hitler_6_797280290.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por supuesto, me toc&oacute; a m&iacute; pagar la multa para retirar el coche del dep&oacute;sito, a donde lo hab&iacute;a llevado la gr&uacute;a por dejarlo aparcado en una plaza de discapacitados.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Paga t&uacute;, te lo devolver&eacute; en cuanto nos gratifiquen &ndash;se excus&oacute; Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco Eduardo, el director del peri&oacute;dico, quiso hacerse cargo de la multa cuando lo llam&eacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; haces que no est&aacute;s en el Valle, Carmela? &iexcl;La exhumaci&oacute;n es cuesti&oacute;n de horas!
    </p><p class="article-text">
        Ya estaba harta. Decid&iacute; hacer de una vez la foto a la momia, envi&aacute;rsela y adi&oacute;s. Fui a abrir el maletero, pero Jos&eacute; Antonio lo cerr&oacute; de golpe:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Quieta! Aqu&iacute; no &ndash;se&ntilde;al&oacute; a un par de polic&iacute;as municipales que vigilaban el dep&oacute;sito de veh&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;De acuerdo. Sacamos el coche de aqu&iacute;, paras en la esquina, hago la foto y me voy en Metro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por favor, Carmen. No puedes renunciar ahora.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se acab&oacute;. Fin.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te equivocas. &ldquo;Esto no es el fin, ni siquiera es el comienzo del final. Seguramente es el fin del comienzo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Ese trabalenguas es de Franco o de Einstein?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;De Churchill.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me encanta, me lo apunto, pero d&eacute;jame en esa esquina, por favor.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A ver si adivinas qui&eacute;n dijo esta: &ldquo;El nombre de Franco es un jal&oacute;n del acontecer espa&ntilde;ol y un hito al que ser&aacute; imposible dejar de referirse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Churchill. Kennedy. Mister Wonderful. Para de una vez.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fr&iacute;o, fr&iacute;o. El mismo que dijo esta otra: &ldquo;El General Franco es para m&iacute; un ejemplo viviente de desempe&ntilde;o patri&oacute;tico, y tengo por &eacute;l un gran respeto y admiraci&oacute;n. Espa&ntilde;a nunca podr&aacute; olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda la existencia a su servicio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En serio, no quiero seguir con el Trivial franquista.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para decir algo as&iacute;, hay que estar muy agradecido, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio sigui&oacute; con su ch&aacute;chara mientras tomaba la M-30:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Muy agradecido, o tener una enorme deuda con Franco. Deb&eacute;rselo todo. Estar dispuesto a cualquier cosa por &eacute;l, porque le debes todo lo que eres. &iquest;Sabes ya de qui&eacute;n hablo? Alguien que hoy tiene una oportunidad para pagar su deuda.
    </p><p class="article-text">
        Revis&eacute; las fotos que hab&iacute;a hecho al abrir la tumba. Espantosas. No de miedo, sino de malas. Cuando las hice evit&eacute; mirar al cad&aacute;ver, y me salieron todas desenfocadas o con la espalda de Jos&eacute; Antonio tapando la momia. No ten&iacute;a ni una foto en condiciones para enviar al peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te contar&eacute; un cuento, Carmencita: &eacute;rase una vez un rey que perdi&oacute; su reino&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, por favor&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El rey tuvo que marchar, y vivi&oacute; lejos durante largos y tristes a&ntilde;os con su familia. En su ausencia, el pa&iacute;s vivi&oacute; una guerra, cuyo vencedor devolvi&oacute; la paz y el bienestar, y gobern&oacute; aquella tierra casi medio siglo. Mientras, desde la distancia, el rey so&ntilde;aba con regresar un d&iacute;a y recuperar el trono. Pasaron los a&ntilde;os, y el gobernante envejec&iacute;a y no ten&iacute;a sucesor, as&iacute; que hizo venir a un nieto del rey y lo puso bajo su protecci&oacute;n. Lo design&oacute; pr&iacute;ncipe, lo educ&oacute; para reinar, lo prepar&oacute; para seguir su obra y as&iacute; dejarlo todo atado y bien atado. &iquest;Te suena lo de &ldquo;atado y bien atado&rdquo;? Esa te aseguro que no es de Einstein.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ya s&eacute; ad&oacute;nde quieres llegar &ndash;simul&eacute; un bostezo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Al morir el gobernante, el pr&iacute;ncipe se convirti&oacute; en rey, recuper&oacute; el trono que su abuelo hab&iacute;a perdido. El nuevo rey nunca olvidar&iacute;a la generosidad de quien le devolvi&oacute; la corona, que despu&eacute;s pasar&iacute;a a su hijo y en el futuro a sus sucesores.
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        &ndash;Espera, ya sigo yo el cuento: un d&iacute;a el rey, ya viejo y retirado, est&aacute; en su palacio cuando llaman a la puerta. Abre y encuentra a un fiel s&uacute;bdito, que le trae el cad&aacute;ver descompuesto de aquel que le devolvi&oacute; la corona. Viene acompa&ntilde;ado de una joven periodista que inmortaliza el momento en una fotograf&iacute;a. &iquest;Voy bien? Ah, me olvido lo mejor: despu&eacute;s, el rey recompensa su valent&iacute;a con una generosa bolsa de monedas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Veo que lo has pillado. No vamos a llamar a la puerta, pero tengo un colega que trabaja en la seguridad de la Zarzuela. Es de confianza, puede hacer de intermediario.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Hablas en serio? No puedo creerlo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Tienes t&uacute; una idea mejor? Si alguien tiene una deuda con Franco, ese es el Borb&oacute;n. Si no llega a ser por Franco, todav&iacute;a vivir&iacute;a en Roma, y no habr&iacute;a colocado a sus hijas y yernos. Y aunque la versi&oacute;n oficial de la democracia le atribuye al rey todo el m&eacute;rito de la Transici&oacute;n, lo &uacute;nico que hizo fue seguir el plan de Franco. Atado y bien atado. &iquest;Sabes qui&eacute;n trajo la democracia a Espa&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;D&eacute;jame adivinarlo: &iquest;Franco?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exacto. &iquest;Cu&aacute;l fue la mejor obra de Franco, la m&aacute;s s&oacute;lida y duradera?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;El Valle de los Ca&iacute;dos? &iquest;Los pantanos?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las clases medias. Las cre&oacute; Franco, para garantizar la paz y la continuidad de su legado. Laureano L&oacute;pez Rod&oacute;, ministro de Franco, dijo que la democracia llegar&iacute;a cuando la renta superase los 2.000 d&oacute;lares. Y as&iacute; ocurri&oacute;: en cuanto el pa&iacute;s tuvo una clase media con pisito, coche y vacaciones, se nos quitaron las ganas de guerras y rep&uacute;blicas, ya est&aacute;bamos preparados para la democracia.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues algunos parece que siguen con ganas de rep&uacute;blica &ndash;dije yo, y se&ntilde;al&eacute; al frente. Hab&iacute;amos salido de la autov&iacute;a, y en el acceso a la Zarzuela nos encontramos una multitud que cortaba el tr&aacute;fico y ondeaba banderas tricolores. Rojo, amarillo y morado. Delante de ellos, un cord&oacute;n policial les imped&iacute;a avanzar hacia el palacio.
    </p><p class="article-text">
        No hab&iacute;a manera de pasar, por mucho que Jos&eacute; Antonio toc&oacute; el claxon, que apenas se escuchaba entre los gritos:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Espa&ntilde;a, ma&ntilde;ana, ser&aacute; republicana!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Los Borbones a los tiburones!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Se va a acabar, se va a acabar, la inviolabilidad!
    </p><p class="article-text">
        Imagin&eacute; qu&eacute; pasar&iacute;a si todos esos republicanos supiesen lo que llev&aacute;bamos en el maletero.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; pasa aqu&iacute;? &ndash;grit&oacute; Jos&eacute; Antonio sin bajar del coche. Un joven con un cartel de &ldquo;Los Borbones son unos ladrones&rdquo; nos explic&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;En serio no os hab&eacute;is enterado?
    </p><p class="article-text">
        Mientras nos alej&aacute;bamos de la Zarzuela, le le&iacute; a Jos&eacute; Antonio las &uacute;ltimas noticias sobre Corinna, cuentas suizas, testaferros y comisiones. Acababan de publicar una nueva conversaci&oacute;n grabada por un polic&iacute;a. Busqu&eacute; el audio y lo escuchamos de regreso al centro de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qu&eacute; verg&uuml;enza &ndash;dijo por fin Jos&eacute; Antonio-. Estas cosas con Franco no pasaban.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, el coche empez&oacute; a traquetear justo antes de llegar a la autov&iacute;a, con ruido de latigazos contra el asfalto.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Joder, ahora pinchazo.
    </p><p class="article-text">
        Paramos en el arc&eacute;n de la carretera de la Zarzuela. Rueda trasera izquierda, la llanta rozaba el suelo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Seguro que han sido esos republicanos &ndash;dijo al sacar un clavo de la cubierta-. Y encima nos dejamos el gato en el Valle.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento escuchamos un motor y miramos a la carretera. Se acercaba un motorista, que al vernos se detuvo. Desmont&oacute; y, sin quitarse el casco, se acerc&oacute; a nosotros. Parec&iacute;a anciano, cojeaba un poco al andar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ndash;&iquest;Necesit&aacute;is ayuda? &ndash;pregunt&oacute;. Jos&eacute; Antonio no contest&oacute;. Se hab&iacute;a quedado paralizado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esto lo cambiamos en un momento &ndash;dijo el motorista-. Llev&aacute;is repuesto, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Puso la mano en el tirador del maletero y levant&oacute; un poco la tapa, pero Jos&eacute; Antonio la cerr&oacute; de un manotazo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; pasa? &ndash;pregunt&oacute; el motorista, sorprendido.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio lo mir&oacute; fijamente, como intentando verle la cara a trav&eacute;s de la visera espejeante. Quedaron unos segundos en silencio, hasta que mi compa&ntilde;ero de fuga habl&oacute;, en voz baja:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;T&uacute;&hellip; Usted&hellip; &iquest;Es&hellip; o no es?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Que si soy qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No&hellip; Perdone&hellip; Pens&eacute; que&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, yo me largo. Iba a ayudaros, pero mejor os las apa&ntilde;&aacute;is solos.
    </p><p class="article-text">
        Se mont&oacute; con esfuerzo en la moto y desapareci&oacute; con un aceler&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; mosca te ha picado? &ndash;pregunt&eacute;, estupefacta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Te acuerdas del cuento del rey? Pues cuenta la leyenda que a veces el rey sal&iacute;a del palacio, solo y camuflado, y recorr&iacute;a su reino para&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;M&aacute;s cuentos no, por favor.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/dia-guerra-abuelo_6_797980201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Todo el d&iacute;a con la guerra del abuelo</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/erase-vez-rey_132_2000044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jul 2018 18:15:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Érase una vez un rey]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No me compares a Franco con Hitler]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/compares-franco-hitler_132_2000857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Carmela y José Antonio se alejan del Valle de los Caídos cargados con el cadáver de Franco. Él quiere dejarlo en buenas manos, ella quiere irse a casa cuanto antes.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sexto cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/nuevo-alzamiento-nacional-startup_6_796930320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ndash;Lo que est&aacute; haciendo el se&ntilde;or Pedro S&aacute;nchez es propio de un sistema dictatorial. Exhumar a Franco es el primer paso, la izquierda radical quiere dinamitar la Cruz, ese es su objetivo, y dinamitar as&iacute; la Transici&oacute;n y la reconciliaci&oacute;n nacional.
    </p><p class="article-text">
        Desde su despacho, el presidente de la fundaci&oacute;n Francisco Franco discut&iacute;a en directo con la presentadora de una tertulia televisiva. Jos&eacute; Antonio y yo esper&aacute;bamos sentados en un sof&aacute; en una sala contigua, y lo ve&iacute;amos en un televisor. El tipo parec&iacute;a enojado:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y ahora tambi&eacute;n quiere ilegalizarnos, y luego querr&aacute; meternos en la c&aacute;rcel. Suerte que estamos en 2018, porque en otra &eacute;poca nos dar&iacute;a el pase&iacute;llo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El pase&iacute;llo se lo dar&iacute;a el propio Franco si levantase la cabeza &ndash;me susurr&oacute; Jos&eacute; Antonio&ndash;. Con portavoces tan rancios como este nunca conectaremos con la juventud de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si Franco levantase la cabeza, se dar&iacute;a con la tapa del maletero &ndash;dije yo, e hice re&iacute;r a mi compa&ntilde;ero de fuga.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;amos metido el cad&aacute;ver en el maletero, una vez vac&iacute;o, despu&eacute;s de repartir todos los paquetes de Amazon por medio Madrid, recogiendo de paso unos cuantos viajeros. Hab&iacute;amos perdido toda la ma&ntilde;ana, y yo quer&iacute;a irme a casa. Le di la &uacute;ltima oportunidad: le dije que lo acompa&ntilde;ar&iacute;a a la fundaci&oacute;n Francisco Franco, har&iacute;a fotos del momento de la entrega, y adi&oacute;s muy buenas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ellos se har&aacute;n cargo del Emprendedor. Son los guardianes de su legado &ndash;hab&iacute;a dicho Jos&eacute; Antonio al aparcar en la puerta de la fundaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entramos en una sala que no dejaba dudas de d&oacute;nde est&aacute;bamos: un busto del caudillo, fotos en las paredes del dictador con dirigentes mundiales que yo no conoc&iacute;a, y un retrato pintado. Jos&eacute; Antonio pidi&oacute; ser recibido por el presidente, y para facilitarlo mencion&oacute; el nombre de su padre, que por lo visto era socio de la fundaci&oacute;n. La secretaria nos pidi&oacute; que esper&aacute;semos en el sof&aacute; mientras el presidente atend&iacute;a a la tele.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Quieren loter&iacute;a de navidad? &ndash;nos pregunt&oacute; la secretaria&ndash;. Tenemos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/legitimidad-franquismo-Fundacion-Franco-Navidad_0_571143986.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n&uacute;meros terminados</a> en 36 y en 39.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio compr&oacute; una participaci&oacute;n y la frot&oacute; en la frente del busto de Franco. Yo me entretuve leyendo un documento enmarcado en la pared. Estaba dirigido &ldquo;al Abad de la Bas&iacute;lica de la Santa Cruz del Valle de los Ca&iacute;dos&rdquo;, y dec&iacute;a: &ldquo;Habi&eacute;ndose Dios servido llevarse para S&Iacute;, a SU EXCELENCIA EL JEFE DEL ESTADO Y GENERAL&Iacute;SIMO DE LOS EJ&Eacute;RCITOS DE ESPA&Ntilde;A, DON FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE (q.e.G.e.), os encarezco recib&aacute;is sus restos mortales y los coloqu&eacute;is en el Sepulcro destinado al efecto&hellip;&rdquo;. Ten&iacute;a fecha de 1975. Y una firma al pie: &ldquo;Yo el Rey&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Aqu&iacute; se har&aacute;n cargo del cuerpo, y nos recompensar&aacute;n por nuestra acci&oacute;n &ndash;me dijo Jos&eacute; Antonio en voz baja&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Recompensar?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro. Qu&eacute; menos, &iquest;no? Por el riesgo que hemos corrido.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un momento, &iquest;vas a pedir dinero por el cad&aacute;ver? &ndash;pregunt&eacute; abriendo mucho los ojos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No tendr&eacute; que pedirlo. El franquismo siempre se preocup&oacute; por premiar a sus leales. Y esta gente tiene dinero, han recibido buenas subvenciones. Pero tranquila: igual que vamos a medias con lo que te paguen por tu reportaje, pensaba compartir contigo la gratificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero yo no...
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ya estoy con vosotros &ndash;asom&oacute; el presidente de la fundaci&oacute;n, y vino hacia nosotros&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Arriba Espa&ntilde;a, mi general &ndash;Jos&eacute; Antonio se puso en pie y levant&oacute; el brazo con tanto &iacute;mpetu que sacudi&oacute; la l&aacute;mpara.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me alegro de recibir sangre joven &ndash;dijo el tipo al verme, y me dio un repugnante pellizco en la mejilla&ndash;. Bienvenida a la Fundaci&oacute;n Nacional Francisco Franco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Perdone, tengo una duda &ndash;dije yo&ndash;: &iquest;En Alemania hay tambi&eacute;n una fundaci&oacute;n Hitler?
    </p><p class="article-text">
        El presidente tens&oacute; el cuerpo, intercambi&oacute; una mirada interrogativa y severa con Jos&eacute; Antonio, que parec&iacute;a descolocado con mi pregunta. Yo lo hab&iacute;a hecho para fastidiar, lo reconozco. Empezaba a estar harta de esa gente.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo te llamas, chiquilla? &ndash;me pregunt&oacute; el tipo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Carmela.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, Carmen&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Carmen, no: Carmela.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, Carmen, comprendo tus dudas, porque a los j&oacute;venes os llevan a&ntilde;os adoctrinando y manipulando. Pero las comparaciones son odiosas, y esta m&aacute;s. <a href="http://www.fnff.es/Contenido.aspx?IdSeccion=40" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comparar a Hitler con Franco</a> es como comparar a Atila con Felipe II. El Caudillo fue la ant&iacute;tesis de Hitler. Franco fue un cat&oacute;lico ejemplar, mientras Hitler era ateo. Franco acogi&oacute; a los jud&iacute;os que hu&iacute;an de Hitler. Franco gan&oacute; la guerra civil con una estrategia de minimizaci&oacute;n de da&ntilde;os, mientras Hitler desangr&oacute; a su patria en la guerra. Franco llev&oacute; a Espa&ntilde;a a las m&aacute;s altas cotas de paz, reconciliaci&oacute;n y desarrollo de su historia, y Hitler hundi&oacute; a Alemania en la derrota y la divisi&oacute;n territorial. &iquest;Alguna otra pregunta, bonita?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues mire, s&iacute; &ndash;ah&iacute; me vine arriba&ndash;. &iquest;A cu&aacute;nta gente fusil&oacute; Franco?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A nadie.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;A nadie?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Franco no fusil&oacute; a nadie. No dict&oacute; ninguna condena de muerte. Fue la Justicia. Como en cualquier Estado de Derecho. Y que sepas que el R&eacute;gimen no fusilaba por capricho. Eran criminales que hab&iacute;an cometido infinidad de cr&iacute;menes. Pero ya que lo preguntas, <a href="http://www.elmundo.es/sociedad/2016/11/19/582f3883268e3e69258b45dd.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solo se fusil&oacute; a 23.000</a>, que es una cifra rid&iacute;cula comparando con lo que pas&oacute; en otros pa&iacute;ses. Los de las fosas exageran, y adem&aacute;s son subvencionados. T&uacute; no ser&aacute;s periodista de uno de esos <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/Fund-Franco_6_610398963.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">periodicuchos</a>, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Disc&uacute;lpela, mi general &ndash;interrumpi&oacute; Jos&eacute; Antonio&ndash;, es demasiado joven, no sabe lo que dice. Estamos aqu&iacute; porque compartimos el esp&iacute;ritu patri&oacute;tico del 18 de julio. Como dijo nuestro Caudillo, &ldquo;no te preguntes qu&eacute; puede hacer tu pa&iacute;s por ti, preg&uacute;ntate qu&eacute; puedes hacer t&uacute; por tu pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa no necesitaba ni buscarla en Google. Era de Kennedy.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Al grano, por favor, tengo que atender a otra televisi&oacute;n &ndash;refunfu&ntilde;&oacute; el presidente, y Jos&eacute; Antonio se adelant&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hemos venido porque queremos confiarle un bien muy especial, antes de que el gobierno ponga sus manos sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mientras no me hay&aacute;is tra&iacute;do la cruz del Valle &ndash;brome&oacute; el tipo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mejor que eso. Hemos puesto a salvo al Caudillo.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la fundaci&oacute;n me mir&oacute; esta vez a m&iacute;, como esperando que yo disculpase a Jos&eacute; Antonio por alguna enfermedad mental y me lo llevase a casa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&eacute; que suena incre&iacute;ble &ndash;continu&oacute;&ndash;, pero lo hemos sacado del Valle antes de que profanen su tumba. Lo tenemos en el coche. Queremos confiarle su custodia.
    </p><p class="article-text">
        El presidente qued&oacute; en silencio unos segundos, arrugando los ojos al mirarnos. Hasta que sonri&oacute;, una sonrisa cada vez m&aacute;s amplia, que termin&oacute; en carcajada exagerada:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la c&aacute;mara? Cre&iacute;ais que iba a picar, &iquest;eh? &iquest;D&oacute;nde llev&aacute;is la c&aacute;mara oculta? &iquest;Ven&iacute;s del programa del Wyoming? Buen intento, muchachos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Le juro por lo m&aacute;s sagrado que&hellip; &ndash;protest&oacute; Jos&eacute; Antonio, pero el hombre le puso una mano en el hombro y lo empuj&oacute; hacia la salida:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sois muy graciosos. Mucho. Pero iros a re&iacute;r de los sociatas, que yo tengo mucho que hacer.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Venga conmigo al coche, v&eacute;alo usted mismo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que s&iacute;, que s&iacute;&hellip; Dadle recuerdos al Wyoming. Me r&iacute;o mucho con su programa.
    </p><p class="article-text">
        Mientras nos acompa&ntilde;aba a la calle para asegurarse de que nos march&aacute;bamos, me entr&oacute; un mensaje de Eduardo: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo va eso, reportera?&rdquo;. Le contest&eacute;: &ldquo;Tengo algo para ti. Algo grande. Te lo env&iacute;o y me largo de aqu&iacute;&rdquo;. Hab&iacute;a decidido hacerle ahora mismo la foto a la momia, envi&aacute;rsela y que se las apa&ntilde;ase &eacute;l, yo no segu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El tipo nos acompa&ntilde;&oacute; hasta la calle, y cuando Jos&eacute; Antonio sacaba ya la llave del coche para abrir el maletero y ense&ntilde;&aacute;rselo, descubrimos que el coche no estaba:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Se han llevado al Emprendedor! &ndash;exclam&oacute; Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qui&eacute;n es el Emprendedor? &ndash;pregunt&oacute; el de la fundaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Y yo no hab&iacute;a hecho la foto todav&iacute;a! &ndash;protest&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Erase-vez-rey_6_797630247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: &Eacute;rase una vez un rey</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/compares-franco-hitler_132_2000857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jul 2018 18:26:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No me compares a Franco con Hitler]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo alzamiento nacional (startup)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/nuevo-alzamiento-nacional-startup_132_2001610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Tras una semana de concentración franquista en el Valle de los Caídos, una noche José Antonio y Carmela sacan al dictador de su tumba para ponerlo a salvo antes de que el gobierno se lo lleve</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Quinto&nbsp;cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/puede-pasando_6_796580352.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        All&aacute; &iacute;bamos Jos&eacute; Antonio y yo por la carretera de la Coru&ntilde;a, direcci&oacute;n Madrid, con Franco en el asiento trasero, cubierto con una manta. Como dos fugitivos de pel&iacute;cula, aunque no sab&iacute;amos si alguien nos persegu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por qu&eacute; poco, eh, Carmencita.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no s&eacute; c&oacute;mo conseguimos salir del Valle. Los que se despertaron con el ruido entraron en la bas&iacute;lica y nos vieron salir corriendo por la puerta trasera. Jos&eacute; Antonio llevaba a Franco en brazos, yo tir&eacute; las herramientas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ndash;Corre, muchacha, corre &ndash;me dec&iacute;a &eacute;l. Salimos al exterior, estaba amaneciendo. Me dijo que le siguiese por un camino que se met&iacute;a en el pinar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero esos &iquest;no son de los tuyos? &ndash;pregunt&eacute;. A nuestra espalda o&iacute;a los gritos de nuestros perseguidores.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, pero p&aacute;rate t&uacute; si quieres a explicarles. No garantizo que te escuchen.
    </p><p class="article-text">
        Corrimos por un camino que rodeaba el risco descendiendo. Entre las copas se ve&iacute;a la enorme cruz. Pasamos cerca de la explanada, donde o&iacute;mos el revuelo de quienes despertaban alarmados:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Han intentado abrir la tumba del Caudillo!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Hemos llegado a tiempo de impedirlo!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Dios no lo ha querido!
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al aparcamiento, con el coraz&oacute;n en la boca. Jos&eacute; Antonio busc&oacute; su coche y apoy&oacute; el cuerpo en el cap&oacute;. En ese momento deb&iacute; decirle que hasta aqu&iacute;, que yo me quedaba. Pod&iacute;a volver a la explanada, no me hab&iacute;an reconocido al correr, no sospechar&iacute;an de m&iacute;. Pod&iacute;a bajar a la carretera, coger el autob&uacute;s y largarme a casa. Pero estaba tan alterada que ni me lo plante&eacute;. Me un&iacute; a la hu&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute; el maletero para ayudarle a esconderlo, pero estaba lleno de paquetes y cajas de cart&oacute;n con el logo de Amazon.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Son para repartir &ndash;me aclar&oacute;&ndash;. Cargo el coche y los voy soltando cuando me coge de paso.
    </p><p class="article-text">
        Meti&oacute; a Franco en el asiento trasero, lo tumb&oacute; y lo cubri&oacute; con una manta que llevaba en el maletero.
    </p><p class="article-text">
        Al subirme al coche encontr&eacute; una bolsa de Deliveroo. Apestaba.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Joder, eso se me despist&oacute; ayer. Alguien se qued&oacute; sin cenar. Comida japonesa, t&iacute;rala.
    </p><p class="article-text">
        Arranc&oacute; y aceler&oacute; por la pista asfaltada hasta la carretera, y desde ah&iacute; a la autov&iacute;a de la Coru&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo hemos conseguido, ni&ntilde;a. Hacemos buen equipo, eh.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A m&iacute; me dejas en la estaci&oacute;n de Cercan&iacute;as, si no te importa &ndash;empezaba a recobrar la lucidez.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ni hablar. Te estoy regalando la oportunidad de tu vida. Cu&aacute;ntos querr&iacute;an estar en tu pellejo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo no quer&iacute;a ser periodista, me met&iacute; porque no me llegaba la nota para estudiar publicidad.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No puedes rendirte ahora, Carmencita.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No me llamo Carmencita, soy Carmela. Y todo esto es absurdo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;Solo aquellos que intentan lo absurdo pueden lograr lo imposible&rdquo; &ndash;dijo aflautando la voz, imitando el soniquete del dictador.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso no lo dijo Franco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Preg&uacute;ntale a &eacute;l &ndash;me gui&ntilde;&oacute; un ojo y se&ntilde;al&oacute; con la cabeza al asiento trasero.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio encendi&oacute; la radio del coche. Parec&iacute;a que esa ma&ntilde;ana no hab&iacute;a otro tema en las noticias. Los siete nietos de Franco hab&iacute;an entregado al prior del Valle un documento notarial con su rechazo a la exhumaci&oacute;n. El gobierno aseguraba que lo sacar&iacute;an del Valle antes del verano. Tem&iacute; que en cualquier momento el locutor dijese: &ldquo;La polic&iacute;a contin&uacute;a la b&uacute;squeda de dos personas que han huido del Valle de los Ca&iacute;dos en un coche tras profanar la tumba de&hellip;&rdquo;. Por suerte el locutor dio otra noticia:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La Fundaci&oacute;n Francisco Franco ha llamado a &ldquo;un nuevo alzamiento nacional para evitar que el gobierno pseudo marxista ponga en riesgo la existencia de Espa&ntilde;a como naci&oacute;n cristiana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bien dicho, aunque podr&iacute;an decir eso mismo con otras palabras. Suena viejo, &iquest;no crees? En vez de alzamiento nacional, di startup, ya ver&aacute;s c&oacute;mo te entienden los j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Yo ya no ten&iacute;a fuerzas para escuchar sus ocurrencias. Pese a los nervios, me qued&eacute; adormilada unos minutos, apoyada en la ventanilla, hasta que me despert&oacute; un frenazo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Solo ser&aacute; un segundo, voy a aprovechar para hacer una entrega que nos cae de paso &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio. Se baj&oacute;, abri&oacute; el maletero y sac&oacute; un paquete&ndash;. No os vay&aacute;is a fugar los dos sin m&iacute;, eh, je, je.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No quiero quedarme sola con&hellip; &ndash;mir&eacute; al asiento trasero. Ah&iacute; segu&iacute;a, cubierto con la manta. Se le ve&iacute;a un pie, perdido el zapato, el calcet&iacute;n flojo. Lo tap&eacute; tirando de la manta, no s&eacute; si fue un gesto de piedad o de repugnancia.
    </p><p class="article-text">
        En el tel&eacute;fono encontr&eacute; un mensaje de Eduardo, el director del peri&oacute;dico: &ldquo;Buenos d&iacute;as, reportera. Aguanta en el Valle, es cuesti&oacute;n de d&iacute;as, incluso de horas, lo s&eacute; de buena fuente&rdquo;. Imb&eacute;cil. Pod&iacute;a enviarle ya las fotos, la secuencia completa de Jos&eacute; Antonio dentro de la tumba. Pero me faltaba la gran foto. Pod&iacute;a hacerla en ese momento, levantar un poco la manta y sacarle un retrato.
    </p><p class="article-text">
        Pero me vi incapaz de retirar la manta. Y en eso lleg&oacute; Jos&eacute; Antonio, con un cucurucho de churros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Seguimos viaje, ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; vamos a hacer con&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ponerlo a salvo, por supuesto.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo? &iquest;Lo vas a meter en tu casa?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo una idea mejor. Lo llevaremos a su casa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;A su casa?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Con su gente. Ellos sabr&aacute;n protegerlo. Y ah&iacute; concluir&aacute; nuestra misi&oacute;n. Prometido, conf&iacute;a en m&iacute;. Lo entregamos y luego te dejo en casa.
    </p><p class="article-text">
        Iba a decirle que mejor me llevase primero, pero le interrumpi&oacute; un aviso de su tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Joder, qu&eacute; oportuno &ndash;dijo, tecleando.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; pasa?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo que recoger a un viajero. Es aqu&iacute; al lado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Un viajero? &iquest;C&oacute;mo&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que si no lo cojo me penalizan, y luego no me dan buenos servicios. As&iacute; es la nueva econom&iacute;a. No me quejo, eh. Adaptarse o morir. De hecho, tengo unas cuantas ideas para nuevos negocios de la econom&iacute;a colaborativa, solo me falta financiaci&oacute;n. &iquest;Has visto todas esas se&ntilde;oras que todos los d&iacute;as al atardecer salen a caminar? Recorren kil&oacute;metros, y a muy buen paso. Si les pusi&eacute;semos mochilas podr&iacute;an repartir. O empujando un carrito. Ellas no tendr&iacute;an que hacer nada que no hagan ya, y a cambio se sacar&iacute;an unos duros.
    </p><p class="article-text">
        Sin parar de hablar, dej&oacute; la autov&iacute;a en la primera salida y calleje&oacute; por una urbanizaci&oacute;n mientras pulverizaba por todo el coche un ambientador floral. En la puerta de un adosado nos esperaba un treinta&ntilde;ero trajeado y con un malet&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Buenos d&iacute;as, caballero &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio al abrirle la puerta&ndash;. Disculpe, que recoloco eso.
    </p><p class="article-text">
        Levant&oacute; el cuerpo de Franco envuelto en la manta y lo apret&oacute; al fondo del coche, dejando sitio libre al joven, que me mir&oacute; sin entender:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No sab&iacute;a que ahora los viajes eran compartidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ndash;Es&hellip; mi hija. No le importa, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Volvimos a la autov&iacute;a y al coger la M40 me enter&eacute; de que &iacute;bamos al aeropuerto.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo me puedo quedar en cualquier sitio&hellip; pap&aacute; &ndash;dije, pero se puso a darle conversaci&oacute;n al viajero.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Viaje de negocios?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Una reuni&oacute;n en Mil&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La juventud emprendedora que levanta este pa&iacute;s, &iquest;eh?
    </p><p class="article-text">
        El joven se puso los auriculares y se volvi&oacute; hacia la ventanilla.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fue Einstein &ndash;dije en voz baja.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La frase esa del absurdo y lo imposible. No era de Franco, es de Einstein. La he buscado en Google.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Quiz&aacute;s Einstein se la escuch&oacute; al Caudillo.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; hac&iacute;a yo all&iacute;, con un emprendedor y una momia. Mir&eacute; al pasajero de detr&aacute;s. Ten&iacute;a los ojos cerrados. A su lado, en alguna curva se hab&iacute;a salido de la manta un brazo, que colgaba del asiento balanceando una mano enguantada.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/compares-Franco-Hitler_6_797280290.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: No me compares a Franco con Hitler</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/nuevo-alzamiento-nacional-startup_132_2001610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jul 2018 18:07:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un nuevo alzamiento nacional (startup)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esto no puede estar pasando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/puede-pasando_132_2002532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d23cc823-fcdf-4fa5-91cf-24f81c6b22b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Pasan los días en el Valle de los Caídos, mientras la joven periodista Carmela espera el inminente desenterramiento de Franco. Hasta que una noche José Antonio, el franquista emprendedor, la despierta.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuarto&nbsp;cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hecho-democracia_6_796230387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ndash;Ni&ntilde;a&hellip; Carmencita, arriba. Ven conmigo, que tu momento ha llegado.
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute; los ojos sin saber bien d&oacute;nde estaba. Acurrucada en el saco de dormir, solo ve&iacute;a sobre m&iacute; una figura oscura recortada contra el cielo estrellado y la enorme cruz a su espalda, como si le saliera de la cabeza. Era Jos&eacute; Antonio, el emprendedor, que me hablaba en voz baja:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Espabila y s&iacute;gueme.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; hora es?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La hora en que tu carrera dar&aacute; un vuelco. Quer&iacute;as una foto, &iquest;no? Pues prepara la c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Lo est&aacute;n desenterrando ya? &ndash;pregunt&eacute;, y Jos&eacute; Antonio me tap&oacute; la boca para que no despertase a los que alrededor dorm&iacute;an con placidez franquista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Me cogi&oacute; del brazo y me llev&oacute; hacia la entrada de la bas&iacute;lica, que recordaba a una boca de metro. La dejaban abierta por la noche por si alguien quer&iacute;a rezar. Los primeros d&iacute;as hab&iacute;a una guardia permanente junto a la tumba, j&oacute;venes con camisa azul se turnaban para no dejar solo a su Caudillo.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora no hab&iacute;a nadie. Mir&eacute; el reloj del m&oacute;vil: las cinco y cuarto. Avanzamos por el pasillo central de la nave. Alrededor todo era penumbra, con esas l&aacute;mparas que imitan velas y que dejaban en sombra el rostro de las enormes estatuas en lo alto. Aquello era el t&uacute;nel del terror. La voz de Jos&eacute; Antonio hac&iacute;a eco en la b&oacute;veda:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Dicen que el gobierno tiene ya todo preparado, y que lo sacar&aacute;n aunque la familia se niegue. Puede ser ma&ntilde;ana mismo. Piensan echarlo en un osario, &iquest;te das cuenta? No podemos esperar cantando cancioncitas a que vengan a llev&aacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        Hizo una pausa dram&aacute;tica mientras rode&aacute;bamos el altar, hasta estar frente a la tumba:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nos lo llevaremos nosotros, antes de que lo profanen.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Nosotros? &iquest;Qui&eacute;n va a&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;T&uacute; y yo, Carmencita. Yo te consigo tu foto, y m&aacute;s que eso, el notici&oacute;n del siglo: la operaci&oacute;n de salvamento de Franco. Podemos ir a medias con lo que saques por ella. Se la rifar&aacute;n los peri&oacute;dicos. A cambio, t&uacute; me ayudas a sacarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero, &iquest;c&oacute;mo vamos a&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es m&aacute;s f&aacute;cil de lo que la gente cree. Impresiona mucho la l&aacute;pida&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mil quinientos kilos. Lo le&iacute; en Wikipedia.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ya te digo yo que no es para tanto. <a href="http://www.elmundo.es/cronica/2018/07/01/5b367bddca4741a46c8b45d2.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se lo o&iacute; contar al mism&iacute;simo responsable de colocarla</a>. Entre los dos la movemos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;T&uacute; y yo? Pero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira esto y luego me cuentas:
    </p><p class="article-text">
        Me puso delante su tel&eacute;fono. En la pantalla comenz&oacute; <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PnL7nYt_uY0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo de un reportaje televisivo.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es del d&iacute;a que lo enterraron. Atenta&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Vi a varios hombres metiendo el ata&uacute;d en la tumba. Lo descolgaron con cuerdas, lentamente, mientras alrededor la gente pon&iacute;a cara de funeral. Se&ntilde;orones con uniforme militar sec&aacute;ndose las lagrimitas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ahora viene lo bueno.
    </p><p class="article-text">
        Entre cuatro o cinco deslizaron la losa sobre el sepulcro, como si fuese una s&aacute;bana. Sin esfuerzo, empuj&aacute;ndola con los dedos, sorprendentemente ligera. Jos&eacute; Antonio congel&oacute; la imagen y se&ntilde;al&oacute; los rodillos que bajo la l&aacute;pida la hac&iacute;an correr por el suelo, mientras me explicaba la maniobra:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, ahora colocan un gato en cada extremo, un gato como los de cambiar una rueda de coche. As&iacute; la soportan en alto, sacan los rodillos y la bajan despacio hasta encajarla. Eso mismo haremos nosotros &ndash;y puso el v&iacute;deo marcha atr&aacute;s, de forma que parec&iacute;a que en vez de colocarla la estaban retirando.
    </p><p class="article-text">
        Apart&eacute; los ojos del tel&eacute;fono y vi en el suelo, junto a los ramos de flores, dos gatos hidr&aacute;ulicos, varias barras cil&iacute;ndricas y un par de palancas. Aquello iba en serio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tenemos que ser dos, para manejar los gatos a la vez.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y por qu&eacute; yo? Ah&iacute; afuera hay cientos de los tuyos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Porque eres joven, y los j&oacute;venes saben que &ldquo;lo &uacute;nico imposible es aquello que no intentas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Esa tambi&eacute;n es de Franco?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y porque no me f&iacute;o de esos. No quieren salvar al Caudillo, quieren hacer del Valle otro Alc&aacute;zar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; es el Alc&aacute;zar?
    </p><p class="article-text">
        En pocos minutos Jos&eacute; Antonio levant&oacute; una loseta junto a la cabecera y otra a los pies de la tumba, y all&iacute; encaj&oacute; los gatos. A sus &oacute;rdenes, fui girando la manivela. La l&aacute;pida cruji&oacute; un instante interminable, hasta que se alz&oacute; unos cent&iacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esto no puede estar pasando &ndash;dije.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la hubimos levantado lo suficiente, Jos&eacute; Antonio meti&oacute; por debajo los rodillos, que asomaban a los lados como los mandos de un futbol&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El futbol&iacute;n, otro invento de un emprendedor espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Yo miraba hacia el fondo de la bas&iacute;lica. En cualquier momento entrar&iacute;an los caballeros templarios, los j&oacute;venes tatuados con esv&aacute;sticas, el ex secretario, las monjas, y nos pillar&iacute;an como a ladrones de tumbas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;All&aacute; vamos &ndash;sonri&oacute; Jos&eacute; Antonio, y empujamos la losa como en el v&iacute;deo. Se desliz&oacute; obediente sobre los rodillos hasta dejar a la vista el interior como un pozo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esto no puede estar pasando.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio alumbr&oacute; con el m&oacute;vil. Ah&iacute; estaba, como un mueble viejo, con un cristo encima, una bandera de Espa&ntilde;a y el envoltorio de flores desintegradas.
    </p><p class="article-text">
        Mi compa&ntilde;ero de aventura se arrodill&oacute;, uni&oacute; las manos y rez&oacute; en silencio. Menudo momento para oraciones, me dije mirando a la puerta y pensando qu&eacute; le dir&iacute;a a los nazis cuando nos sorprendiesen.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Prepara la c&aacute;mara, Carmencita, que lleg&oacute; tu momento.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo, aquello era un disparate, pero ya que hab&iacute;a llegado hasta all&iacute;, no iba a dejar pasar la foto hist&oacute;rica. Me puse a disparar como loca, mientras Jos&eacute; Antonio se met&iacute;a en el pozo. Con una pierna a cada lado del ata&uacute;d, forceje&oacute; unos segundos y por fin levant&oacute; la tapa. Dir&iacute;a que subi&oacute; hasta m&iacute; un chorro de aire f&eacute;tido, pero seguramente es un a&ntilde;adido de mi memoria, por el asco tan grande que me dio ver aquel cuerpecito amojamado que no rellenaba ya el uniforme de General&iacute;simo, de Caudillo, de Emprendedor o lo que fuese aquella ropa pomposa con encajes, botones dorados y medallitas.
    </p><p class="article-text">
        Dirig&iacute; el tel&eacute;fono hacia la momia, toqu&eacute; la pantalla para ajustar bien la luz, y apret&eacute; el bot&oacute;n de la foto que iba a lanzarme al estrellato period&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Joder, memoria llena. Espera, que tengo que borrar fotos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No hay tiempo, ni&ntilde;a &ndash;dijo Jos&eacute; Antonio, meti&oacute; las manos en el f&eacute;retro y levant&oacute; el cuerpo en brazos, como si fuera un ni&ntilde;o dormido. &ldquo;Toma, c&oacute;gelo t&uacute; desde arriba&rdquo;, me dijo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ni loca &ndash;en cualquier momento iba a vomitar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que no muerde, venga.
    </p><p class="article-text">
        Pero como yo me negu&eacute; a tocarlo, se puso de puntillas sobre el ata&uacute;d y lleg&oacute; apenas para posarlo en el borde del sepulcro. Lo dej&oacute; ah&iacute;, con una piernecilla colgando de la que se solt&oacute; un zapato por falta de relleno.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio sali&oacute; del agujero, empuj&oacute; la losa sobre los rodillos de vuelta a su sitio, coloc&oacute; otra vez los gatos, y me dio &oacute;rdenes para que le ayudase a cerrar la tumba. Pero yo estaba tan paralizada que lo tuvo que hacer &eacute;l solo. Uno de los gatos se solt&oacute; y la l&aacute;pida encaj&oacute; de golpe, resonando el estruendo en la b&oacute;veda. Ahora s&iacute; que se iban a despertar los templarios.
    </p><p class="article-text">
        Coloc&oacute; deprisa las losetas arrancadas, recogi&oacute; todos los hierros y me apremi&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; prefieres llevar t&uacute;?
    </p><p class="article-text">
        Mir&eacute; a Franco acostado en un banco de la bas&iacute;lica, y ni me lo pens&eacute;. Agarr&eacute; los rodillos y los dos gatos, y ech&eacute; a andar detr&aacute;s de Jos&eacute; Antonio, que carg&oacute; en brazos al Caudillo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Espera, &iquest;ad&oacute;nde vamos? &ndash;pregunt&eacute;, como recuperando de pronto la lucidez. Qu&eacute; hac&iacute;a yo a las seis de la madrugada en el Valle de los Ca&iacute;dos robando el cad&aacute;ver de Franco. A d&oacute;nde vas, Carmela.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vamos a poner a salvo a Franco &ndash;contest&oacute;, camino de la puerta trasera.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo no voy. Esto es&hellip; &ndash;balbuce&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si quieres, puedes quedarte y darle explicaciones a esos &ndash;y se&ntilde;al&oacute; hacia la puerta principal, por donde entraban varios hombres atra&iacute;dos por el ruido. Entre ellos me pareci&oacute; reconocer a uno de los j&oacute;venes con tatuaje nazi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hola, esto no es lo que parece&rdquo;. Me imagin&eacute; diciendo algo as&iacute;, con las herramientas en las manos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute;, te vienes o te quedas?
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a que tomar una decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esto no puede estar pasando.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/nuevo-alzamiento-nacional-startup_6_796930320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Un nuevo alzamiento nacional (startup)</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/puede-pasando_132_2002532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jul 2018 18:53:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esto no puede estar pasando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ha hecho la democracia por nosotros?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hecho-democracia_132_2003308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b422f5ca-7f20-4888-b9b9-4d0836ee37cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: La exhumación de Franco parece inminente, y la joven periodista Carmela llega al Valle de los Caídos mezclada en una romería de franquistas dispuestos a defender la tumba del dictador.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tercer cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/Valle-toca_6_794830544.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el&nbsp;anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Me pas&eacute; seis d&iacute;as con sus noches en el Valle de los Ca&iacute;dos, junto a cientos de seguidores de Franco dispuestos a quedarse all&iacute; el tiempo que hiciera falta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 15-M de los indignados franquistas&rdquo;, titul&oacute; Eduardo, que me orden&oacute; quedarme, aunque yo estaba deseando volver a casa:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El resto de periodistas se han ido ya, pues t&uacute; te quedas. Te dir&iacute;a hasta que durmieses encima de la l&aacute;pida, que seguro que lo sacan de madrugada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ni loca iba a dormir junto a un muerto. Y si solo fuese uno. Estaba dando una vuelta por las capillas cuando o&iacute; a un anciano explicar a unos j&oacute;venes rapados que detr&aacute;s de esos muros yac&iacute;an m&aacute;s de treinta mil ca&iacute;dos por Dios y por Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exactamente treinta y tres mil ochocientos setenta y dos espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Treinta y tres mil ochocientos setenta y cuatro &ndash;le corrigi&oacute; otro&ndash;. Que se olvida de contar al Caudillo y a nuestro primer m&aacute;rtir.
    </p><p class="article-text">
        Cog&iacute; el m&oacute;vil y lo comprob&eacute; en Wikipedia: aquello era una gigantesca fosa com&uacute;n. M&aacute;s de treinta mil cad&aacute;veres tra&iacute;dos de toda Espa&ntilde;a, aunque seg&uacute;n otros pod&iacute;an ser m&aacute;s de cincuenta mil. Incluidos republicanos desenterrados y trasladados sin conocimiento de sus familias.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, no iba a dormir all&iacute; dentro. Y menos encima de la l&aacute;pida de Franco. Los cientos que decidieron quedarse en el Valle acamparon en la explanada frente a la bas&iacute;lica, al fresco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;El Valle no se rinde! &ndash;se dec&iacute;an brazo en alto al cruzarse, orgullosos.
    </p><p class="article-text">
        Para dormir me instal&eacute; junto a un grupo de monjas, que parec&iacute;an lo m&aacute;s inofensivo en aquella concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, las noticias dec&iacute;an que el gobierno buscaba la f&oacute;rmula jur&iacute;dica para sacar a Franco, la familia insist&iacute;a en negarse, y el prior &ndash;busqu&eacute; en Google qu&eacute; era un prior&ndash; amenazaba con denunciar al gobierno por profanaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los franquistas entreten&iacute;an las horas haciendo cosas franquistas. Ve&iacute;an v&iacute;deos del No-Do. Escuchaban a los veteranos contar sus memorias de los a&ntilde;os gloriosos. Cantaban tambi&eacute;n, cantaban a todas horas. Las monjas a mi lado eran de guitarra y que si el se&ntilde;or esto, el se&ntilde;or lo otro. Los j&oacute;venes escuchaban grupos con nombre de unidad militar alemana. Y luego estaban los del dichoso Cara al Sol, que ahora no puedo dejar de canturrear: volver&aacute;n banderas victoriooooosas al paso alegre de la paaaaz&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana asist&iacute; a una escena curiosa. Un grupo de viejos franquistas manten&iacute;a una tertulia en la escalinata de acceso. Uno de ellos, que hab&iacute;a sido secretario de no s&eacute; qu&eacute; en la dictadura, habl&oacute; a los dem&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sacar al caudillo es el &uacute;ltimo paso. La democracia nos ha quitado todo aquello por lo que luchamos no solo nosotros, sino nuestros padres, y los padres de nuestros padres. Y a cambio, la democracia, &iquest;qu&eacute; nos ha dado?
    </p><p class="article-text">
        Se hizo un silencio, hasta que uno respondi&oacute; t&iacute;midamente:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El AVE.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute;? &ndash;pregunt&oacute; el ex secretario, sorprendido.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El AVE&hellip; Una cosa buena que ha tra&iacute;do la democracia, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Hubo un murmullo de aprobaci&oacute;n, mientras el ex secretario dec&iacute;a molesto: &ldquo;De acuerdo, el AVE est&aacute; bien, todos lo usamos&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y la Uni&oacute;n Europea &ndash;dijo otro&ndash;. Ahora podemos viajar por Europa sin pasaporte.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y las televisiones privadas &ndash;a&ntilde;adi&oacute; un anciano&ndash;. Acordaos cuando solo ten&iacute;amos una cadena, qu&eacute; tost&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;De acuerdo &ndash;dijo el ex secretario&ndash;, reconozco que esas cosas nos las ha dado la democracia, pero aparte del AVE, la Uni&oacute;n Europea y las televisiones privadas, &iquest;qu&eacute; nos ha dad&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El mantenimiento del Concordato &ndash;interrumpi&oacute; uno&ndash;. Que lo de la iglesia no lo han tocado, eh.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La educaci&oacute;n concertada, que la inventaron los socialistas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los viajes del Imserso.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El divorcio &ndash;dijo alguien, y ante las miradas sorprendidas aclar&oacute;: Que no digo que est&eacute; bien, pero a unos cuantos nos ha venido de perlas, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;El mundial de f&uacute;tbol!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno &ndash;levant&oacute; la voz el ex secretario&ndash;, pero aparte del AVE, la Uni&oacute;n Europea, las televisiones, el Concordato, la concertada, los viajes del Imserso, el divorcio y el mundial, &iquest;qu&eacute; ha hecho la democracia por nosotros?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nos ha dado la paz &ndash;contest&oacute; uno, y el ex secretario estall&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;La paz? &iexcl;Que te folle un pez!
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WYU5SAQwc4I" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no fue exactamente as&iacute;</a>, aunque yo lo recuerdo as&iacute; de grotesco. Una y otra vez me ven&iacute;an a la cabeza las palabras de aquella periodista: &ldquo;No tienen ni puta gracia, son ellos los que llevan cuarenta a&ntilde;os ri&eacute;ndose de nosotros&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Fue all&iacute;, en la explanada ocupada por los indignados franquistas, donde conoc&iacute; a Jos&eacute; Antonio. No el &ldquo;m&aacute;rtir&rdquo; enterrado junto al altar, sino el hombre que me acab&oacute; metiendo en este l&iacute;o, el culpable de que Franco acabase en un maletero.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hola, jovencita, &iquest;quieres un refresco? Para las ni&ntilde;as guapas tengo precio especial &ndash;me dijo la primera vez. Empujaba un carro-nevera lleno de latas y bocadillos que vend&iacute;a a precios de primera l&iacute;nea de playa.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A esos ojazos le sentar&iacute;an muy bien una banderita &ndash;me dijo la segunda vez detr&aacute;s de un tenderete de souvenirs franquistas, donde vend&iacute;a hasta camisetas de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola con el n&uacute;mero 36 y el nombre de Franco a la espalda. Dise&ntilde;adas por &eacute;l mismo, me explic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Una ducha calentita, guapa? &ndash;me ofreci&oacute; la tercera vez. Hab&iacute;a aparcado un remolque con duchas port&aacute;tiles en un lateral de la explanada. A veinte euros la ducha.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo te llamas? &ndash;me pregunt&oacute; mientras paseaba con una mochila-bater&iacute;a para cargar m&oacute;viles por cinco euros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Carmela &ndash;le dije. No me pregunten por qu&eacute;, pero me cay&oacute; simp&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah, Carmen.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, Carmela. Como la de la canc&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mira, Carmen, pod&iacute;as echarme una mano, as&iacute; te ganas unos duros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Qu&eacute; son duros?
    </p><p class="article-text">
        Me colg&oacute; en la espalda otra mochila de la que asomaban cables y que iba coronada con una antena adornada por la bandera de Espa&ntilde;a. Para ofrecer wifi, me dijo, y en seguida me gui&ntilde;&oacute; un ojo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En realidad la mochila es de co&ntilde;a, pero le da cach&eacute; a lo de recargar m&oacute;viles.
    </p><p class="article-text">
        Me invit&oacute; a un bocadillo y se present&oacute; como un hombre de negocios. Un emprendedor, subray&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En este pa&iacute;s a los emprendedores nos maltratan, nos crujen a impuestos y todo son problemas. La democracia es enemiga del esp&iacute;ritu emprendedor, yo me he arruinado cuatro veces, dos con los sociatas y dos con los peperos. Con Franco viv&iacute;amos mejor los emprendedores.
    </p><p class="article-text">
        Como puse cara de pasmo, me aclar&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En serio. La Espa&ntilde;a de Franco era el para&iacute;so de los emprendedores. Nunca el ingenio hispano lleg&oacute; tan alto. Inventamos el submarino y el helic&oacute;ptero. Y la fregona. &iquest;A que no lo sab&iacute;as? R&iacute;ete de la humilde fregona, pocos inventos tan revolucionarios. Preg&uacute;ntale a tu abuela, que fregaba de rodillas antes de que la inventara un espa&ntilde;ol. Un emprendedor espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Las tardes se me pasaban escuchando a Jos&eacute; Antonio. Nunca sab&iacute;a bien cu&aacute;ndo hablaba en serio y cu&aacute;ndo me tomaba el pelo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El propio Franco fue un emprendedor, &iquest;sabes? Yo soy franquista, s&iacute;, pero no lo llamo el Caudillo, ni el General&iacute;simo. Para m&iacute; es El Emprendedor. &iquest;Qu&eacute; fue la Guerra Civil sino una gran empresa? &iquest;Y la reconstrucci&oacute;n del pa&iacute;s? La reconciliaci&oacute;n, la Transici&oacute;n, &iexcl;la democracia es una genialidad del Emprendedor, que lo dej&oacute; todo atado y bien atado, aunque luego los dem&oacute;cratas la echaran a perder! Un d&iacute;a me puse a leer discursos de Franco y &iquest;sabes lo que encontr&eacute;? Que funcionaban como autoayuda para emprendedores. Frases motivacionales. Cualquier d&iacute;a escribo un libro de <em>coaching</em> usando solo palabras de Franco. R&iacute;ete, r&iacute;ete&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y se tap&oacute; la nariz para aflautar m&aacute;s la voz de Caudillo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;La vida es una batalla permanente, en la que no podemos dormirnos, y la paz una conquista que es necesario celar y defender&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Cu&aacute;ntas veces en la vida, para dar un salto, necesitamos retroceder unos pasos para tomar impulso que nos permita un avance mayor!&rdquo; Y esta es la mejor, escucha: &ldquo;Est&aacute;bamos al borde del abismo, pero hemos dado un paso adelante&rdquo;. Impresionante, &iquest;verdad? Si te dicen que en vez de Franco las ha escrito, qu&eacute; se yo, un <em>coach</em> llamado Frankie Frank, te lo crees, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tienen ni puta gracia. Son ellos los que llevan cuarenta a&ntilde;os ri&eacute;ndose de nosotros&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Pero Jos&eacute; Antonio ten&iacute;a gracia, s&iacute;, y le acab&eacute; contando qu&eacute; hac&iacute;a yo en el Valle. Prometi&oacute; ayudarme:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No me digas m&aacute;s, Carmen. Yo te voy a conseguir la primera foto del Emprendedor cuando abran su tumba. Has tenido suerte de encontrarme.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; fue que una noche, al sexto d&iacute;a de acampada franquista, Jos&eacute; Antonio me despert&oacute; susurrando:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ni&ntilde;a&hellip; Carmencita, arriba. Ven conmigo, que tu momento ha llegado.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/puede-pasando_6_796580352.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siguiente cap&iacute;tulo: Esto no puede estar pasando</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hecho-democracia_132_2003308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jul 2018 19:32:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué ha hecho la democracia por nosotros?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Valle no se toca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/valle-toca_132_2012242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04597189-4d8c-46ab-a671-34cda02d8bc0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Carmela, joven periodista en prácticas, huye en coche llevando en el maletero el cadáver de Franco. ¿Cómo ha acabado ahí? Todo empezó dos semanas antes, cuando fue enviada al Valle de los Caídos.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Segundo cap&iacute;tulo de 'Buscando a Franco':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/caudillo-maletero_6_794830540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el primer cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Llevaba apenas un mes de pr&aacute;cticas veraniegas cuando Eduardo, el director del peri&oacute;dico, me dio &ldquo;la oportunidad de mi vida&rdquo;: ser la primera periodista que presenciase el desenterramiento de Franco en el Valle de los Ca&iacute;dos. Hacer una foto del cad&aacute;ver embalsamado cuando levantasen la tapa para comprobar su estado antes de sacarlo. De llev&aacute;rmelo en el maletero no dijo nada, lo reconozco.
    </p><p class="article-text">
        Hasta entonces mi trabajo en el peri&oacute;dico hab&iacute;a consistido en colocar anzuelos en los titulares, tal como me hab&iacute;a instruido el propio Eduardo. Cog&iacute;a una noticia de agencia, y le pon&iacute;a un titular irresistible para las redes sociales, y as&iacute; multiplicaba los clics. De camino al Valle en el Cercan&iacute;as iba pensando qu&eacute; titulares me tocar&iacute;a escribir en los siguientes d&iacute;as: &ldquo;12 cosas que no sab&iacute;as sobre Franco, &iexcl;la d&eacute;cima te sorprender&aacute;!&rdquo;. &ldquo;Ocho frases que nunca debes pronunciar en una concentraci&oacute;n franquista&rdquo;. &ldquo;Abrieron la tumba de Franco, y no te imaginas lo que pas&oacute; despu&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n iba leyendo en el m&oacute;vil noticias de los &uacute;ltimos d&iacute;as, para enterarme de qu&eacute; iba toda aquella movida. El presidente S&aacute;nchez acababa de anunciar que sacar&iacute;an a Franco de su tumba muy pronto. Y despu&eacute;s de unos d&iacute;as discutiendo si ser&iacute;a inmediato o tardar&iacute;a unos meses, entre problemas legales y el rechazo de la familia, parec&iacute;a que esta vez s&iacute;, la exhumaci&oacute;n era cuesti&oacute;n de d&iacute;as. Eso dec&iacute;a Eduardo, que presum&iacute;a de fuentes en el gobierno. Las mismas fuentes que deb&iacute;an de tener todos los que iban en el Cercan&iacute;as aquella ma&ntilde;ana. Los vagones estaban atestados de mujeres y hombres cubiertos con todo lo rojigualda que encontraron: banderas, gorras, pulseras, abanicos, paraguas, fundas de m&oacute;vil, corbatas, tirantes.
    </p><p class="article-text">
        Iban muy excitados, no callaron en todo el viaje:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;El Valle no se toca!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;El Valle no se rinde!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Del Valle no nos mover&aacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Me sent&eacute; frente a un se&ntilde;or disfrazado &iexcl;de caballero templario! Lo juro: con t&uacute;nica y capa blanca, solo le faltaba la espada. Y su esposa, de mantilla y que manoseaba un rosario. Rojigualda, por supuesto. La mujer me mir&oacute; y sonri&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qu&eacute; bien, hija, tan jovencita y ya tan patriota &ndash;dijo se&ntilde;alando la pulsera que Eduardo me hab&iacute;a dado &ldquo;para pasar desapercibida&rdquo;-. &iquest;C&oacute;mo te llamas, bonita?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Carmela.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah, Carmen, como yo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, Carmen no. Carmela.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues eso, Carmen.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Carmela, como la canci&oacute;n &ndash;y tarare&eacute;, imprudente-: Ay, Carmela, ay, Carmela&hellip; R&uacute;mbala, r&uacute;mbala&hellip; Me la cantaba  mi bisabuela cuando era peque&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Se hizo a mi alrededor un silencio que entonces no entend&iacute;, aunque ahora ya s&eacute; que pod&iacute;a haberme costado que me arrojasen del tren en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar a la estaci&oacute;n del Escorial, segu&iacute; a la multitud en su camino al Valle, caminando por la carretera como en una romer&iacute;a. Se me puso al lado un joven de mi edad. Camiseta con calavera, gafas de sol y los brazos llenos de tatuajes.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;T&uacute; tambi&eacute;n vas a acampar? &ndash;me pregunt&oacute;-. Va a ser nuestro 15-M. Pero sin guarros, ja, ja.
    </p><p class="article-text">
        Me fij&eacute; que en el antebrazo llevaba una esv&aacute;stica. Yo no hab&iacute;a estudiado la Guerra Civil, vale, pero pelis de nazis he visto unas cuantas. Simul&eacute; que estaba buscando a alguien y me retras&eacute; en la fila.
    </p><p class="article-text">
        La carretera estaba atascada de coches, todos ondeando banderas con el &aacute;guila. Me adelant&oacute; un grupo de ancianos vestidos de azul y boina roja, marcaban el paso como en un desfile y cantaban alegres:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Monta&ntilde;as nevadas,
    </p><p class="article-text">
        banderas al viento,
    </p><p class="article-text">
        el alma tranquila&hellip;&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        A mis padres les hab&iacute;a dicho que me iba de acampada, s&iacute;, pero a Gredos con unas amigas. Si les digo que voy a una concentraci&oacute;n franquista les da algo. Votantes del PSOE de toda la vida, aunque pasan mucho de pol&iacute;tica, ya digo que no me hab&iacute;an hablado nunca de Franco y la guerra. Pero no estar&iacute;an muy tranquilos de saberme all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sacar a Franco es solo el primer paso &ndash;gru&ntilde;&oacute; un anciano que llevaba un cartel con la cara de Franco y de otro personaje que entonces no reconoc&iacute;: Primo de Rivera-. &ldquo;Sacan a Franco, y despu&eacute;s vuelan el Valle. Como los talibanes con los cristos aquellos que destruyeron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No eran cristos, sino budas &ndash;le corrigi&oacute; otro-.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues aqu&iacute; son cristos, que estamos en Espa&ntilde;a. Lo que le molesta a los sociatas es la cruz. No soportan verla.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; estaba, al girar una curva: la cruz. Hab&iacute;a visto fotos en Internet antes de venir. Hab&iacute;a le&iacute;do que era casi tan alta como el Pirul&iacute; de Madrid, y que en el interior de sus brazos se pod&iacute;an cruzar dos coches en marcha. Pero al verla ahora, con el atardecer, me pareci&oacute; un molino de esos e&oacute;licos, pero en chungo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es hermosa, &iquest;verdad, jovencita? &ndash;me dijo un se&ntilde;or con camisa azul. Recit&oacute; unos versos de memoria:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y aqu&iacute;, sobre el silencio de los muertos,
    </p><p class="article-text">
        los brazos de la cruz est&aacute;n abiertos
    </p><p class="article-text">
        como clamando al cielo por Espa&ntilde;a&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es&hellip; Es&hellip; muy grande &ndash;dije, todo lo que se me ocurri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El Caudillo en persona eligi&oacute; el emplazamiento para que se viese desde Madrid y al verla nunca olvid&aacute;semos el alto precio de la Cruzada. Levantarla fue un prodigio de ingenier&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;He le&iacute;do que la construyeron&hellip; esclavos &ndash;dije, madre m&iacute;a qu&eacute; ingenua era yo ese d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;C&oacute;mo os han lavado el cerebro a los j&oacute;venes! &ndash;protest&oacute; el hombre, y me tom&oacute; del brazo para andar a mi lado-. El Caudillo ofreci&oacute; a los presos rojos redimir sus penas levantando este lugar, pese a estar condenados por asesinatos horribles. Se les trat&oacute; muy bien, estaban mejor alimentados que mi padre, y cobraban un sueldo. Todo eso de los esclavos es revanchismo de pseudo historiadores comunistas, ni caso.
    </p><p class="article-text">
        A la entrada del Valle, entre los bocinazos de los coches atascados, se o&iacute;an gritos de &ldquo;Franco, Franco, Franco&rdquo;, &ldquo;Espa&ntilde;a, una; Espa&ntilde;a, grande; Espa&ntilde;a, libre&rdquo; y vivas a Franco y a Espa&ntilde;a. Los primeros de la fila se detuvieron, se pusieron firmes y levantaron el brazo, en plan saludo romano, y toda la fila fue subiendo el brazo como si hicieran la ola. Me qued&eacute; yo sola sin levantarlo, hasta que un se&ntilde;or a mi lado me dio un codazo de aviso, y para no llamar la atenci&oacute;n sub&iacute; el brazo tambi&eacute;n. Se hizo el silencio, nos quedamos un rato all&iacute;, bajo el sol, brazo en alto, como una competici&oacute;n a ver qui&eacute;n aguantaba m&aacute;s, o a ver qui&eacute;n se atrev&iacute;a a bajarlo primero. A m&iacute; ya me dol&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuando por fin lo bajaron y reanudaron la marcha, se me acerc&oacute; una mujer que llevaba un micr&oacute;fono e iba acompa&ntilde;ada por un c&aacute;mara de televisi&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hola, &iquest;podemos hacerte unas preguntas?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, yo&hellip; No soy de estos&hellip; Soy periodista, como t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah, perdona &ndash;ri&oacute;-. Ya te ve&iacute;a poca pinta de facha. Estar&aacute;s espantada, pobre.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Dan un poco de risa, &iquest;no? &ndash;dije yo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Risa? Ese es el problema: que nos re&iacute;mos al verlos. Y no tienen ni puta gracia. Siempre pasa igual, vienen con sus banderitas, sus canciones y sus disfraces, los sacamos en la tele y nos re&iacute;mos, &ldquo;ja, ja, mira esos fachas, qu&eacute; rid&iacute;culos&rdquo;. Pero no te enga&ntilde;es: son ellos los que llevan cuarenta a&ntilde;os ri&eacute;ndose de nosotros, con su parque tem&aacute;tico fascista, su tumba con honores, su impunidad y sus patrimonios intactos. Y adem&aacute;s nos distraen sacando a pasear a estos fantoches, para que pensemos que son cuatro pirados y no veamos lo mucho que todav&iacute;a queda de franquismo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Perdona, no quer&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No pasa nada. Todos hacemos lo mismo. Yo solo dejo que la c&aacute;mara grabe y les acerco el micr&oacute;fono, y lo que sale es una caricatura, soy la primera que me r&iacute;o y comparto los memes. Pero si vi&eacute;semos una concentraci&oacute;n de nazis en Berl&iacute;n disfrazados de SS, con carteles de Hitler y brazo en alto, no nos reir&iacute;amos tanto, &iquest;verdad? Pues estos son nuestros nazis. &iquest;T&uacute; sabes a cu&aacute;nta gente fusilaron? &iquest;Cu&aacute;ntos pasaron por la c&aacute;rcel, cu&aacute;ntos se exiliaron, cu&aacute;ntos torturados?
    </p><p class="article-text">
        No. Yo no ten&iacute;a ni idea. Y en ese momento pens&eacute; que aquella mujer era una exaltada. &iquest;Comparar a Franco con Hitler? Un poco exagerado, me dije.
    </p><p class="article-text">
        La periodista se alej&oacute; para entrevistar a un templario. Este, adem&aacute;s de la t&uacute;nica y la capa, sujetaba un casco de caballero en el brazo. Deb&iacute;a de tener m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os y una gran barriga que le levantaba la t&uacute;nica. &iquest;Nuestros nazis? Anda ya, me dije, y me dispuse a entrar en el Valle, inconsciente de que era la peor decisi&oacute;n que hab&iacute;a tomado en mi vida.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hecho-democracia_6_796230387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Siguiente cap&iacute;tulo: </strong></a><a href="https://www.eldiario.es/buscandoafranco/hecho-democracia_6_796230387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Qu&eacute; ha hecho la democracia por nosotros?</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/buscandoafranco/valle-toca_132_2012242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jul 2018 18:42:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Valle no se toca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco,Franquismo,Exhumación de Franco,Valle de los Caídos]]></media:keywords>
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