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    <title><![CDATA[elDiario.es - La palabra inmediata]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - La palabra inmediata]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Prometo volver pronto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/prometo-volver-pronto_132_1968508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f439eb84-6ed6-41aa-a05f-cc4d0784d912_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prometo volver pronto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de las diez cartas, vendrán otras con diferentes formas, nanas, ramas, animales...</p></div><p class="article-text">
        <em>Intervalo primero (22 de mayo de 2018)</em>
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces me pregunto acerca de las piedrecitas que van quedando en las orillas de los r&iacute;os peque&ntilde;os. El agua las arrastra, las amontona, les da forma. Me gusta pensar que no hay nada de violencia ni inmediatez, que la masa l&iacute;quida solo les canta, les cuida, les mece. Que todo se reduce a una cuesti&oacute;n de lugar y de espacios, que aunque no lo parezca, terminar&aacute; teniendo sentido o formando parte de algo. Me gusta pensar que son esas peque&ntilde;as galaxias que se forman, llenas, h&uacute;medas, donde nace todo. Una vez m&aacute;s, en los m&aacute;rgenes, la vida sucedi&eacute;ndose una y otra vez. Como escribi&oacute; Pessoa en uno de sus pasajes del desasosiego, llamado intervalo doloroso, a minha vida &egrave; como se me batessem com ela... y vuelvo a las piedras que se dejan dar forma por el agua, &iquest;conocer&aacute;n a las de la orilla de enfrente?&iquest;Se golpear&aacute;n una y otra vez con ellas?, &iquest;se dejar&aacute;n hacer?
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; el primer intervalo: despu&eacute;s de las diez cartas, vendr&aacute;n otras con diferentes formas, nanas, ramas, animales. Prometo volver pronto, mientras tanto, aqu&iacute; sigo, apartando piedrecitas en la orilla, buscando el mejor sitio para quedarme quieta y dejar que el agua haga su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Mi abuelo mandaba aqu&iacute; a mi padre por agua. S&eacute;, que antes, much&iacute;simo antes, vinieron otros a remangarse y a lavarse la cara, a partir semillas, a mirarse en el agua. Unos peque&ntilde;os agujeros en una una piedra gigante lo cuentan. Por eso, este lugar, de donde tantas veces he bebido, he jugado a coger ranitas de san Antonio y gal&aacute;pagos, se llama los labradillos. Otra narrativa s&iacute;, otra forma de decir que yo vengo de aqu&iacute; y es aqu&iacute; donde me gustar&iacute;a llegar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata'</a> es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-cuarta_6_803579650.html">Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-quinta-Vertigo-pausa_6_804279592.html">-Carta quinta: Vértigo ante la pausa </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-sexta_6_804279593.html">-Carta sexta: El cuerpo de un poeta </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-septima-miedo-pagina-blanco_6_804629543.html">-Carta séptima: El miedo a la página en blanco </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-octava-Manchas-sangre-barro_6_804629545.html">-Carta octava: Manchas de sangre y barro en la nieve</a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-novena_6_804629547.html">-Carta novena: Tan lejos y tan cerca</a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-decima-Sobrevivir-escribiendo-peleando_6_804279584.html">-Carta décima: Sobrevivir escribiendo y peleando</a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/prometo-volver-pronto_132_1968508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Aug 2018 18:15:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta décima: Sobrevivir escribiendo y peleando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-decima-sobrevivir-escribiendo-peleando_132_1976443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/749bff59-090b-482b-b7b0-0206fe8f82b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Carta Décima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No puedo recordar con exactitud la primera vez que sentí miedo a perder a mis padres, a mis hermanos y a mis abuelos, pero sí recuerdo cada segundo de la primera vez que intentaron abusar de mí</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>D&eacute;cima entrega de <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>, una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>29 de abril de 2018  </em>
    </p><p class="article-text">
        Llevo d&iacute;as acompa&ntilde;ada por una sombra. Hace que me cueste escribir, hablar, decir lo que se me pasa por la cabeza. Siento una especie de nudo que pesa, que arrastra una mezcla de rabia y sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si fue en la primera carta donde rescataba una pregunta que se hac&iacute;a la escritora portuguesa Mar&iacute;a Gabriela Llansol en uno de sus diarios: &iquest;Sobrevivir escribiendo ser&aacute; una manera ciega de ser &uacute;til a la especie?
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, de tanta rabia y silencio, he vuelto mucho a esa cuesti&oacute;n. La he intentado rodear, hacerla un poco m&iacute;a, comprenderla, abrazarla. Crear con ella una forma de lenguaje, de idioma invisible, una especie de mano a la que agarrarme y escribir.
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        No puedo recordar con exactitud la primera vez que sent&iacute; miedo a perder a mis padres, a mis hermanos y a mis abuelos, pero s&iacute; recuerdo cada segundo de la primera vez que intentaron abusar de m&iacute;. La luz en el vag&oacute;n vac&iacute;o del metro, la voz anunciando la siguiente parada, la canci&oacute;n que iba escuchando hasta que todo se congel&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Segundos antes, no paraba de quitarle importancia a que un hombre se sentara justo a mi lado estando el vag&oacute;n totalmente vac&iacute;o. Me dec&iacute;a a m&iacute; misma, todo va bien, Mar&iacute;a, no pienses mal, no tiene por qu&eacute; pasar nada. Esa forma de hablarme en silencio a m&iacute; misma se rompi&oacute; cuando sent&iacute; como unas manos frotaban fuerte mis vaqueros: mis muslos, mi cintura, mi culo, mi vagina.
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; callada, inm&oacute;vil, me volv&iacute; de piedra.
    </p><p class="article-text">
        Fui incapaz de articular palabra, de mover un dedo.
    </p><p class="article-text">
        Como si yo solo fuese una espectadora y este, un mero tr&aacute;mite m&aacute;s que pasar. De pronto, me o&iacute; a m&iacute; misma gritando &iexcl;por favor! cuando otro chico abri&oacute; la puerta del vag&oacute;n. Mi acosador sali&oacute; disparado y se baj&oacute; en la pr&oacute;xima parada.
    </p><p class="article-text">
        Era incapaz de moverme, de levantar la vista. Me hab&iacute;a convertido en la presa que escapa pero que se queda en el lugar de la caza. Ese tacto en mi piel y en mi ropa tard&oacute; mucho en irse. De hecho, no volv&iacute; a ponerme esos vaqueros. Cuando llegu&eacute; a casa, miraba la ropa sobre la cama. Me culpaba, sin querer, por mi ropa, me preguntaba a m&iacute; misma cu&aacute;l podr&iacute;a haber sido el desencadenante, y lo peor, no dej&eacute; de recriminarme durante meses esa pasividad absoluta en la que me convert&iacute; cuando todo sucedi&oacute;. No volv&iacute; a realizar ese trayecto. Prefer&iacute;a tardar casi una hora m&aacute;s para llegar al aeropuerto de Lisboa que volver a coger esa l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Es incre&iacute;ble c&oacute;mo estos sucesos configuran nuestro mapa de trayectos y decisiones. C&oacute;mo nos empeque&ntilde;ecen y nos sujetan, como esa sombra que desde hace d&iacute;as, ha vuelto a acompa&ntilde;arme.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, aparece de nuevo, la pregunta de Llansol al leer #cu&eacute;ntalo. Qu&eacute; doloroso, pero qu&eacute; necesario. Pienso en todas las mujeres que me rodean y solo quiero decirles que hablen, que escriban, que cuenten, que griten.
    </p><p class="article-text">
        Que hagan justo lo contrario que hicieron los 16 hombres restantes que estaban en ese grupo de whatsapp y solo alentaron, rieron, aplaudieron, o sintieron envidia. Que alcen la voz como han hecho estos d&iacute;as en las manifestaciones de tantos lugares, que se manchen la cara con las pinturas de guerra, que devuelvan el verdadero significado a la palabra manada, que se apoyen las unas a las otras, que no dejemos de pelear.  
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo me gustar&iacute;a escribirle a Gabriela y contestarle que s&iacute;, que somos &uacute;tiles as&iacute;, gritando, peleando, defendi&eacute;ndonos, contando, escribiendo. Pero no de una manera ciega, no querida Gabriela, sino clara y necesaria. S&iacute;, sobrevivir escribiendo y peleando, siempre.
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a creo m&aacute;s en los m&aacute;rgenes: esos que nos sustentan y nos cuidan. La foto, esta semana por un carril de Extremadura, de camino al trabajo. Tambi&eacute;n muchos rabilargos haciendo el nido, abejarucos y carracas, peque&ntilde;as rapaces en los tendidos el&eacute;ctricos aguardando a sus presas desde arriba, cig&uuml;e&ntilde;as detr&aacute;s del agricultor en los cultivos.
    </p><p class="article-text">
        Los brotes nuevos, un a&ntilde;o m&aacute;s, como si nada.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Prometo-volver-pronto_6_806379372.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prometo volver pronto</a>
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-cuarta_6_803579650.html">Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-quinta-Vertigo-pausa_6_804279592.html">-Carta quinta: Vértigo ante la pausa </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-sexta_6_804279593.html">-Carta sexta: El cuerpo de un poeta </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-septima-miedo-pagina-blanco_6_804629543.html">-Carta séptima: El miedo a la página en blanco </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-octava-Manchas-sangre-barro_6_804629545.html">-Carta octava: Manchas de sangre y barro en la nieve</a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-novena_6_804629547.html">-Carta novena: Tan lejos y tan cerca </a><br/><br/></blockquote>
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      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-decima-sobrevivir-escribiendo-peleando_132_1976443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Aug 2018 18:01:48 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Carta novena: Tan lejos y tan cerca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-novena_132_1975818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f439eb84-6ed6-41aa-a05f-cc4d0784d912_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración de Begoña Fumero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">También la inmediatez tiene sus cosas buenas: escribir palabras como echar de menos, pensar, querer, recordar... que nos cuesta a veces tanto decirlas</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Novena entrega de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>,&nbsp;una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>22 de abril de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
        Siempre que viajo en tren me encuentro caminando alrededor de las mismas ideas, im&aacute;genes, preguntas. Siento una especie de ternura y pena cuando las v&iacute;as del ave pasan tan cerquita de tantos pueblos. Intento imaginar que supone en el d&iacute;a a d&iacute;a de alguien el paso de un tren de alta velocidad tan cerca y tan lejos a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Cerca, porque entra de una manera quiz&aacute;s, demasiado tajante en la vida de los habitantes, muchas veces pienso cu&aacute;ntos de ellos usan este tipo de servicios, y el desplazamiento que tienen que realizar a la ciudad m&aacute;s cercana para montarse en &eacute;l y realizar el trayecto, usar el servicio que ven y sienten todos sus d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Y de ah&iacute;, tambi&eacute;n, lejos. Las v&iacute;as se imponen pero no paran. Aqu&iacute; no, vosotros no.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y los muertos? Hay tantos cementerios tan cerca... tanto que las paredes de cal y sus cipreses casi lindan con las v&iacute;as, como si fuesen una especie de seguro, una forma de certeza con la velocidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se sacudir&aacute;n ellos dentro de las cajitas cada vez que pasa el tren? &iquest;Ser&aacute;n conscientes los p&aacute;jaros? &iquest;Podr&iacute;a ser diferente la forma de construir el nido de la cig&uuml;e&ntilde;a del campanario desde que el forastero atraviesa varias veces al d&iacute;a su hogar? &iquest;Temblar&aacute;n? &iquest;Pensar&aacute;n en ello? &iquest;C&oacute;mo lo ven, c&oacute;mo lo imaginan?
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        Volviendo, intentado escribir, mi padre me ha escrito un mensaje por Whatsapp para decirme que se ha acordado mucho de m&iacute; al descubrir hoy en el campo un nido de cojugada (<em>Galerida cristata</em>) con cuatro huevos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la inmediatez tiene sus cosas buenas: escribir palabras como echar de menos, pensar, querer, recordar... que nos cuesta a veces tanto decirlas. Otra especie de idioma que surge, mientras el tren sigue hacia adelante y cierro el ordenador. Luego he sonre&iacute;do, cuando me he encontrado a Jim Harrison gui&ntilde;&aacute;ndome un ojo desde su libro Dalva: la necesidad de dejar algo por escrito llega despu&eacute;s del hecho en s&iacute;; el suceso registrado con tranquilidad lleva una carga de tranquilidad superior a la merecida.
    </p><p class="article-text">
        En el cuarto donde he pasado la noche, me vigilaba atenta un collage precioso de Carmen Berasategui. C&oacute;mo no pensar en todo lo que llevo conmigo, en mis abuelas, en mi madre, en las mujeres que quiero y admiro. En esa genealog&iacute;a tan necesaria que no deja de crecer.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-decima-Sobrevivir-escribiendo-peleando_6_804279584.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta d&eacute;cima: Sobrevivir escribiendo y peleando</a>
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-cuarta_6_803579650.html">Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-quinta-Vertigo-pausa_6_804279592.html">-Carta quinta: Vértigo ante la pausa </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-sexta_6_804279593.html">-Carta sexta: El cuerpo de un poeta </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-septima-miedo-pagina-blanco_6_804629543.html">-Carta séptima: El miedo a la página en blanco </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-octava-Manchas-sangre-barro_6_804629545.html">-Carta octava: Manchas de sangre y barro en la nieve</a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-novena_132_1975818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Aug 2018 18:27:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta novena: Tan lejos y tan cerca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Sánchez,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta octava: Manchas de sangre y barro en la nieve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-octava-manchas-sangre-barro_132_1975847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4bcb8cb-44e1-41eb-b52b-6161dd2d300d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Carta octava La palabra inmediata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pensamos en la nieve y solo imaginamos un vacío impoluto, tan blanco que llega a darnos calor, un imán al que nos abrazaríamos sin pensarlo</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Octava entrega de <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>, una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>8 de abril de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor de los domingos es que no hay prisa para desayunar. Nadie espera, la calle sigue dormida, y solo me acompa&ntilde;a el ruido de la cafetera casi a punto de explotar.
    </p><p class="article-text">
        Busco el libro que se perdi&oacute; anoche en la cama cuando mis manos decidieron caer y vino el sue&ntilde;o. A veces tengo que volver p&aacute;ginas atr&aacute;s porque mezclo el sue&ntilde;o con lo que le&iacute; la noche anterior.
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        S&eacute; que anoche le&iacute; fango, ceguera, navajas, traqueteo, ventanilla, motor, pinchazo. En el sue&ntilde;o, conduc&iacute;a y conduc&iacute;a y no dejaba de nevar. Demasiado barro.  Me pon&iacute;a triste por el color y la textura de la nieve sucia.
    </p><p class="article-text">
        Pensamos en la nieve y solo imaginamos un vac&iacute;o impoluto, tan blanco que llega a darnos calor, un im&aacute;n al que nos abrazar&iacute;amos sin pensarlo. Pero tambi&eacute;n en la nieve hay duelo y lucha, manchas de sangre y de barro. Pisadas, restos, alg&uacute;n rastro de los &uacute;ltimos movimientos de un animal herido.
    </p><p class="article-text">
        En febrero tuve la necesidad de parar el coche en un arc&eacute;n para bajar un momento y tocar la nieve, ensuciarla con mis pies y mis manos. Es curioso, lo poco que veo la nieve y las muchas veces que la pienso.
    </p><p class="article-text">
        Hoy de nuevo, esperando al caf&eacute;, sola, he pensado en todo lo que se ilumina y se refleja, en todo lo que creemos por culpa de la luz. Vuelvo al libro que empec&eacute; ayer, tropiezo con la p&aacute;gina marcada, releo: casi todo lo que nos rodea es susceptible de ser transcrito, subjetivizado, canalizado a trav&eacute;s del grado sensitivo de cada cual.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si la muerte es s&oacute;lo una garza aliment&aacute;ndose de la luz?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-novena_6_804629547.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta novena: Tan lejos y tan cerca</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-cuarta_6_803579650.html">Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-quinta-Vertigo-pausa_6_804279592.html">-Carta quinta: Vértigo ante la pausa </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-sexta_6_804279593.html">-Carta sexta: El cuerpo de un poeta </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-septima-miedo-pagina-blanco_6_804629543.html">-Carta séptima: El miedo a la página en blanco </a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-octava-manchas-sangre-barro_132_1975847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Aug 2018 18:25:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta octava: Manchas de sangre y barro en la nieve]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,María Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta séptima: El miedo a la página en blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-septima-miedo-pagina-blanco_132_1975867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6ca8695-edf9-4856-a187-f110401c438a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Carta Séptima La Palabra Inmediata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me paro mucho en esos instantes, esas pequeñas pausas donde la vida se detenía y no pasaba nada</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>S&eacute;ptima entrega de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>, una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>26 de marzo de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
        Me siento a escribir y ya son m&aacute;s de las ocho. La &uacute;ltima luz se refleja en el juego de caf&eacute; de mi bisabuela Rosario, entre peque&ntilde;os montones de libros que no hacen otra cosa que esperar, al lado de las macetas.
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        Esperar, &uacute;ltimamente mi vida se fragmenta en eso: esperar a tener tiempo para escribir.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que estas peque&ntilde;as cartas son una especie de calentamiento, una forma de deshacerse del miedo a la p&aacute;gina en blanco. Se ha ido el fr&iacute;o y mi abuela ha vuelto al pueblo, pienso mucho en sus piernas gorditas, y c&oacute;mo cuando pod&iacute;a andar se ten&iacute;a que parar para subirse cada dos por tres los calcetines de media que ca&iacute;an hasta los tobillos.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que pasaba, el canasto de mimbre del huerto ca&iacute;a en el suelo. Las verduras y los huevos reci&eacute;n cogidos del gallinero tambi&eacute;n descansaban.
    </p><p class="article-text">
        Me paro mucho en esos instantes, esas peque&ntilde;as pausas donde la vida se deten&iacute;a y no pasaba nada.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana vienen Fernando y Andrea a pasar unos d&iacute;as en el pueblo, con mi familia, a conocer donde crece la hierba, a hilvanar el origen del libro con sus im&aacute;genes. &iquest;Volver&aacute;n las liebres? &iquest;Se llenar&aacute;n las manos de ma&iacute;z otra vez para las gallinas? &iquest;Encontrar&eacute; la respiraci&oacute;n del furtivo detr&aacute;s de la cal? &iquest;Regresar&aacute; mi madre ni&ntilde;a cogiendo aceituna? &iquest;Y mis abuelos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sabr&aacute;n de alguna forma esta especie de invocaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Cierro el libro de Gabriela Ybarra y una frase no deja de retumbar:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A menudo, imaginar ha sido la &uacute;nica opci&oacute;n</em> que<em> he tenido para intentar comprender&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-octava-Manchas-sangre-barro_6_804629545.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta octava: Manchas de sangre y barro en la nieve</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-octava-Manchas-sangre-barro_6_804629545.html">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí:<br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-cuarta_6_803579650.html">Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-quinta-Vertigo-pausa_6_804279592.html">-Carta quinta: Vértigo ante la pausa </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-sexta_6_804279593.html">-Carta sexta: El cuerpo de un poeta </a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-septima-miedo-pagina-blanco_132_1975867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Aug 2018 18:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta séptima: El miedo a la página en blanco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Sánchez,Poesía,Medio rural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta sexta: El cuerpo de un poeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-sexta_132_1976348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b295fdf7-fcd9-4337-a446-82969b506680_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Carta sexta La palabra inmediata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Saber, por un momento, que cualquier cuerpo puede ser confundido con el cuerpo de un poeta</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sexta entrega de <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>, una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>18 de marzo de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
        Hay palabras que me cuesta trabajo pronunciar, escribir, darles su voz y tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Durante estas dos semanas que acaban de irse han rondado dos demasiado mi cabeza. La primera, en la revisi&oacute;n m&eacute;dica que llevaba dos a&ntilde;os sin hacerme.
    </p><p class="article-text">
        Por fin me han hecho pruebas para la <em>brucelosis</em> y <em>toxoplasmosis</em>: mi trabajo tambi&eacute;n conlleva algunos riesgos, que porque no aparezcan en mi d&iacute;a a d&iacute;a no quiere decir que no existan. Por eso, de vez en cuando, hay que nombrarlas, incluso, reclamarlas, para poder as&iacute;, quiz&aacute;s, ponerlas en el sitio que les corresponde.
    </p><p class="article-text">
        La otra, me ha llevado a la desaparici&oacute;n de uno de mis amigos m&aacute;s cercanos del colegio, hace ya un par de a&ntilde;os, y me viene a la cabeza de nuevo esa sensaci&oacute;n absurda de querer dar respuesta a algo que no lo tiene.
    </p><p class="article-text">
        No conoc&iacute; en persona a V&iacute;ctor Heringer, pero habl&aacute;bamos mucho por redes, y dej&eacute; sin terminar una traducci&oacute;n de algunos de sus poemas para un proyecto fugaz que termin&oacute; qued&aacute;ndose en semilla. En ning&uacute;n medio han dicho el por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Encontraron su cuerpo en la calle, cerca de su casa, c&oacute;mo encontraron a mi amigo.
    </p><p class="article-text">
        Nadie se atreve a nombrar, a hablar, a responder.
    </p><p class="article-text">
        Nos mandamos los libros a la vez pero nunca llegaron.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta pensar que quedaron en alg&uacute;n punto del oc&eacute;ano, tirados en la bodega del avi&oacute;n, o en la papelera de alguna oficina de correos. S&eacute; que es imposible que ambos compartan espacio y tiempo, pero es un poco reconfortante imaginarlos as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n estos d&iacute;as he sentido el impulso de terminar la traducci&oacute;n, pero ha sido eso, s&oacute;lo un impulso tonto e innecesario. Junto al poema me mand&oacute; la imagen de su firma a mano.
    </p><p class="article-text">
        A veces me gusta abrir el documento y pensar en la mano del escritor sobre el papel.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me gustaba de ese proyecto era hablar con el poeta, ver crecer c&oacute;mo cambiaban las palabras en el otro idioma, buscar poemas hermanos, sentir cerca esa voz atravesada por un oc&eacute;ano entero.
    </p><p class="article-text">
        Saber, por un momento, que cualquier cuerpo puede ser confundido con el cuerpo de un poeta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h4 class="article-text">N&atilde;o sou poeta (de V&iacute;ctor Heringer)</h4><p class="article-text">
        <em>Agora que os estalos da adolesc&ecirc;ncia passaram</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>e a vida assenta como uma c&ocirc;moda de mogno</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>agora que os joelhos estalam quando me levanto</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>sem mulher, sem filhos, mas com emprego est&aacute;vel</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&eacute; preciso admitir que n&atilde;o sou poeta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Embora o meu amor esteja solto no mundo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>violento, semicego e ferido no ombro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>n&atilde;o sou poeta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&#9673;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Todos me felicitam. Que bom, dizem</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>vida de poeta &eacute; muito dif&iacute;cil.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Logo a gente chega a ser homem</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>e acaba com as coisas de menino.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>A vida afunila.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&#9673;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Eu tinha dois, tr&ecirc;s truques nos bolsos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de cal&ccedil;as compradas em shoppings.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>N&atilde;o soube nunca comprar como poeta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a longa espera por um par de sapatos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>sentinela no deserto.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Os sapatos s&atilde;o fabricados e os p&eacute;s dos poetas passam anos se deformando. At&eacute; que um dia cabem.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por isso qualquer roupa parece velha</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no corpo de um poeta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por isso est&atilde;o sempre se desculpando</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>pelas roupas velhas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mas em segredo se orgulham.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Embora eu tenha um corpo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que pode ser confundido com o corpo de um poeta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>n&atilde;o sou poeta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tenho as pernas fortes e os bra&ccedil;os magros.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>O torso amolecido dos boxeadores</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>os &oacute;rg&atilde;os de dentro estropiados.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mas quem me v&ecirc; nu instintivamente sabe que n&atilde;o sou poeta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&#9673;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>N&atilde;o levantei a m&atilde;o esquerda em golpe de dan&ccedil;arina de flamenco ao ler Jaime Gil de Biedma para os meus amigos,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>embora tudo tenha conspirado para isso.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Para que se me entranhassem as coisas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Concluo que n&atilde;o sou poeta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tenho os dedos frios de um t&eacute;cnico em inform&aacute;tica</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>e sou triste como um t&eacute;cnico em inform&aacute;tica</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>mas n&atilde;o sou t&atilde;o triste quanto um barbeiro.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Eu li todos os tratados da m&eacute;trica portuguesa.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&#9673;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Assinei dois contratos como poeta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que doravante j&aacute; n&atilde;o t&ecirc;m validade.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Assinarei um terceiro, como &uacute;ltima trai&ccedil;&atilde;o.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Serei perdoado por todos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&#9673;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Doravante v&atilde;o reinar o olho e a raiva.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>As melhores botas para caminhar na areia</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>os c&aacute;lculos de longas dist&acirc;ncias</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>os treinamentos de apneia.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>O amor vir&aacute; at&eacute; mim como vai aos jornalistas e CEOs, aos sushimen de S&atilde;o Paulo (SP) que vieram do Cear&aacute; &ndash; ideais porque t&ecirc;m m&atilde;os quentes.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&#9673;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>As partes elegem o Foro da comarca de S&atilde;o Paulo (SP), renunciando a qualquer outro, por mais privilegiado que possa ser, para dirimir todas as quest&otilde;es surgidas quanto &agrave; interpreta&ccedil;&atilde;o ou execu&ccedil;&atilde;o deste contrato que n&atilde;o puderem ser resolvidas amistosamente.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-septima-miedo-pagina-blanco_6_804629543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta s&eacute;ptima: El miedo a la p&aacute;gina en blanco</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-cuarta_6_803579650.html">Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-quinta-Vertigo-pausa_6_804279592.html">-Carta quinta: Vértigo ante la pausa </a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-sexta_132_1976348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Aug 2018 17:44:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta sexta: El cuerpo de un poeta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Sánchez,Poesía,Veterinarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta quinta: Vértigo ante la pausa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-quinta-vertigo-pausa_132_1976363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52d7ca6b-c8f2-4ae5-9ca3-7075c1201f0c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración de Begoña Fumero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé cómo explicar este sentimiento inconsciente de culpabilidad que tenemos muchas mujeres cuando, simplemente, "no hacemos nada"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Quinta entrega de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>, una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>4 de abril de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
         3687 kil&oacute;metros s&oacute;lo este mes, el mes m&aacute;s corto del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Siempre cuento los kil&oacute;metros que hago con la furgoneta. Esta &uacute;ltima vez, que me encontraba haciendo la suma para entregar mi hoja de trabajo del mes y as&iacute; poder cobrar, me he dado cuenta en que nunca pienso en las horas que paso conduciendo.
    </p><p class="article-text">
        He sentido algo como v&eacute;rtigo. He empezado a calcular, as&iacute;, medio por arriba, medio por abajo, y me ha entrado miedo al pensar que quiz&aacute;s paso m&aacute;s tiempo al volante que despierta en mi propia casa.
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        Otro domingo m&aacute;s delante del ordenador: entrevistas, art&iacute;culos que se saltan la fecha de entrega, proyectos y un libro que me recrimina que debo dedicarle m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Esta noche, antes de quedarme dormida en el sof&aacute;, volver&eacute; a coger la agenda y de nuevo, reescribir&eacute; todo lo pendiente por hacer.
    </p><p class="article-text">
        Me dir&eacute; a m&iacute; misma una vez m&aacute;s eso de sacar una hora al d&iacute;a para escribir. Empezar&eacute; el lunes con ganas, como siempre intento. Es dif&iacute;cil y contradictorio a veces, mi trabajo y mi escritura: no pueden vivir por separado, pero tambi&eacute;n, hay muchos d&iacute;as en los que se echan demasiadas cosas en cara.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo explicar este sentimiento inconsciente de culpabilidad que tenemos muchas mujeres cuando, simplemente, &ldquo;no hacemos nada&rdquo;. Esa sensaci&oacute;n que he visto tantas veces en mi abuela y en mi madre, y que yo, de vez en cuando, sigo reproduciendo.
    </p><p class="article-text">
        Como esa losa de hormig&oacute;n que tienen encima todos los muertecitos que sus familiares decidieron dejar en el lugar que terminar&iacute;a convirti&eacute;ndose en un pantano. &iquest;Ser&aacute;n ellos conscientes del peso que soportan?
    </p><p class="article-text">
        Por lo menos, al fin, llueve de verdad.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-sexta_6_804279593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta sexta: el cuerpo de un poeta</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-cuarta_6_803579650.html">Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma </a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-quinta-vertigo-pausa_132_1976363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Aug 2018 18:27:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta quinta: Vértigo ante la pausa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,María Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-cuarta_132_1977961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ca64d6c-edc6-4edf-a61d-153bd81cc0ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración de Begoña Fumero. Carta cuarta."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Dónde estarán todas aquellas mujeres que han pasado de puntillas por la vida y han quedado sin voz y a la sombra?</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuarta entrega de <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>, una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>18 de febrero de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
         Por culpa de Claudio Bertoni empec&eacute; en agosto a escribir mis sue&ntilde;os. No soy constante, a veces lo olvido, a veces escribo de m&aacute;s. Posiblemente el sue&ntilde;o que termino contando en el papel ya se ha deformado demasiado. Llevo meses so&ntilde;ando con una mesa gigante, de madera.
    </p><p class="article-text">
        Es robusta, demasiado grande, y no hay nada. Ni siquiera un folio en blanco. Paso la mano por la superficie. Me gusta su ruido, la erosi&oacute;n de la madera que no cobija ni una mota de polvo. En el sue&ntilde;o me muero por escribir pero no tengo con qu&eacute;. Yo me encuentro en medio, pregunt&aacute;ndome una y otra vez que me querr&aacute; la vida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es una m&aacute;s escritora por tener m&aacute;s tiempo para escribir? Escribir como producir, quiero huir de eso. Me vuelven las preguntas en el sue&ntilde;o y en el d&iacute;a a d&iacute;a, otra vez. &iquest;Querr&aacute; la mesa que escriba? &iquest;D&oacute;nde estar&aacute;n los animales? &iquest;D&oacute;nde estar&aacute;n todas aquellas mujeres que han pasado de puntillas por la vida y han quedado sin voz y a la sombra? &iquest;Escribir&aacute;n ellos y ellas sobre m&iacute;? &iquest;Recuerdan mis manos como yo recuerdo la piel de todos y todas a los que he tocado?
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        Y en mi cabeza, dos cosas: &ldquo;ver un paisaje tal como es cuando yo no estoy&rdquo;, de Bertoni y una canci&oacute;n que se me olvida de Lispector que me canta y no deja de preguntarme si la vida me quiere y me querr&aacute; escritora esta semana.
    </p><p class="article-text">
        Trabaj&eacute; por La Rioja y por Castilla y le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A los pies del Moncayo, par&eacute; para tocar la nieve.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-quinta-Vertigo-pausa_6_804279592.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta quinta: V&eacute;rtigo ante la pausa</a>
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/>-<a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio </a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-cuarta_132_1977961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Aug 2018 18:06:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta cuarta: Escribir en sueños pero sin pluma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta tercera: Desmontar lo que es obvio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-tercera-desmontar-obvio_132_1980222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39e8c453-4305-4ef7-8770-e5c065f1fc4e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración de Begoña Fumero. Carta tercera."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué obvias parecen algunas cosas, pero hasta que no las vemos hechas realidad, en un acto, en un texto, o simplemente en un gesto, no las hacemos propias</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tercera entrega de <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>, una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>11 de febrero de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
        Es curioso c&oacute;mo el cuerpo va construyendo una especie de narrativa en torno a tu d&iacute;a a d&iacute;a. El viernes llegu&eacute; de trabajar y ca&iacute; enferma. Justo el viernes. Justo cuando ya hab&iacute;a entregado todo lo pendiente, cuando ya hab&iacute;a hecho m&aacute;s de 800 kil&oacute;metros en dos d&iacute;as, cuando ya hab&iacute;a dejado de trabajar en el campo a 3 grados bajo cero.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, a principio de semana, pude por fin entregar un art&iacute;culo, para m&iacute; muy importante, para una revista sobre mujeres y medio rural. Reconozco que esta tarea pendiente me estaba quitando el sue&ntilde;o y hubo bastantes d&iacute;as que me despertaba antes de que las seis de la ma&ntilde;ana hiciera saltar la alarma pensando en &eacute;l. Qu&eacute; importante y qu&eacute; cuesta arriba se nos hace a veces escribir sobre nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, lo que conocemos, a fin de cuentas, sobre nosotras mismas.
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                </figure><p class="article-text">
         Y el cuerpo lo sabe, y advierte. Estaba deseando irme con mi padre el viernes para pasear con &eacute;l por el campo, para ayudar a mi t&iacute;o con sus animales, para visitar el huerto que desde que mi abuela pasa el invierno fuera por el fr&iacute;o lo siento cada d&iacute;a m&aacute;s solo. Pero no pudo ser y me toc&oacute; quedarme encerrada, darle tiempo y descanso al cuerpo para poder volver a empezar.
    </p><p class="article-text">
        Ayer empec&eacute;<em> Las canciones de los &aacute;rboles</em>, el segundo libro de uno de mis escritores favoritos: David George Haskell.  (os copio aqu&iacute; un fragmento):
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"En los bosques y parques nacionales de estados unidos, las geologías culturales, los procesos que crean geografías de atracción y de miedo, han sido exclusivistas desde un principio. Estas instituciones nacieron de unas filosofías de la naturaleza que se deleitaban en la imaginada superioridad de la raza blanca y la masculinidad"<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Y as&iacute;, desmontando poco a poco lo que se supone que es tan obvio, intento construir una casa, donde las primeras piedras solo han sido hombres (lecturas, familia, referentes, amigos) y la voy reformando, poco a poco, con las voces y las manos de todas las mujeres que me han hecho llegar hasta aqu&iacute;, y ser lo que soy hoy en d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ayer mi madre vino a casa, con caldo y un ramito de hierbabuena de nuestras macetas. Me habl&oacute; de mi hermano Jos&eacute;, de una amiga suya que ya hu&eacute;rfana de madre, acaba de perder al padre.
    </p><p class="article-text">
        Mi madre, emocionada, me contaba que a mi hermano le hablaba de que ya hab&iacute;a perdido del todo su infancia. Y al irse, un titular en el ordenador sobre una charla con alumnos de Lobo Antunes en Lisboa: &ldquo;<em>Quando eu nasci a morte n&atilde;o existia e toda a gente estava viva&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-cuarta_6_803579650.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta cuarta: Escribir en sue&ntilde;os pero sin pluma</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html">-Carta segunda: Nací adulta y moriré niña </a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/carta-tercera-desmontar-obvio_132_1980222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Aug 2018 18:08:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta tercera: Desmontar lo que es obvio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Veterinarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta segunda: Nací adulta y moriré niña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/naci-adulta-morire-nina_132_1980265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00a7d1b7-c6c7-447c-93ad-dcadc69006e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es curioso este lenguaje de manías y palabras que vamos tejiendo y haciendo poco a poco nuestras</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Segunda entrega de <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&ldquo;La palabra inmediata&rdquo;</a>, una serie de relatos en forma de carta escritos por Mar&iacute;a S&aacute;nchez</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>28 de enero de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
        Hace meses que estoy obsesionada con una imagen de la escritora portuguesa Agustina Bessa-Lu&iacute;s. Es en realidad un fotograma del documental sobre ella <em>Nasci adulta e morrerei crian&ccedil;a</em>, algo as&iacute; como &ldquo;nac&iacute; adulta y morir&eacute; ni&ntilde;a&rdquo;. Esta escritora infinita, que est&aacute; cerca de cumplir cien a&ntilde;os, aparece, en primer plano, en una especie de butaca. Detr&aacute;s de ella, hay un &aacute;rbol inmenso.
    </p><p class="article-text">
        Las ramas parecen que tambi&eacute;n pertenecen al cuerpo de la mujer. Como si ramas y cuerpo compartiesen la misma anatom&iacute;a. La imagen tambi&eacute;n tiene una luz especial, como si fuese una especie de idioma universal para definir la palabra casa.
    </p><p class="article-text">
        Ayer, mi padre me cont&oacute; una historia preciosa que no conoc&iacute;a. Y tiene que ver con una mujer y un &aacute;rbol. Mi tatarabuela Pepa conoc&iacute;a muy bien todos los alcornoques y encinas de su tierra y, cuando supo que le quedaban pocos a&ntilde;os de vida, ella ya no pod&iacute;a caminar ni valerse por s&iacute; misma, pidi&oacute; que la llevaran en una especie de sill&oacute;n a ver el alcornoque m&aacute;s viejo y m&aacute;s bonito que ten&iacute;a. Ese a&ntilde;o le sacaban el corcho, e intu&iacute;a, de alguna manera, que ni ella ni el &aacute;rbol sobrevivir&iacute;an para ver la pr&oacute;xima saca.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso este lenguaje de man&iacute;as y palabras que vamos tejiendo y haciendo poco a poco nuestras. Desde el verano, cada vez que voy a la casa de mis abuelos, hago fotos y grabo al limonero del patio. No s&eacute; todav&iacute;a con qu&eacute; sentido ni para qu&eacute;, pero me encanta hacerlo. Mi padre dice que es un limonero cualquiera, pero me gusta inventar una narrativa en torno a sus ramas y sus peque&ntilde;os habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en su arriate, ya hab&iacute;a violetas. A mi abuela Teresa le encantaban. Las hemos cortado y las hemos dejado en agua, en el violetero de plata que ten&iacute;a en el sal&oacute;n para ellas. As&iacute;, la casa se ha quedado hoy menos sola.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Carta-tercera-Desmontar-obvio_6_803229684.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta tercera: Desmontar lo que es obvio</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/">'La palabra inmediata' </a>es el blog de la veterinaria y poeta María Sánchez, en el que escribe cartas a sus lectoras y lectores sobre vivir en el campo, el trabajo entre animales, la situación de nuestros pueblos, el feminismo o la escritura en sí. Este mes de agosto, eldiario.es publicará diariamente cada una de las cartas, que puedes encontrar aquí: <br/><br/><a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_6_802179791.html">-Carta primera: Escribir casi cerrando los ojos </a><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/naci-adulta-morire-nina_132_1980265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Aug 2018 18:20:26 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escribir casi cerrando los ojos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_132_1983217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Me preguntaba muchas veces qué germinaría en el papel o en la pantalla si me sentara a escribir sin límites ni normas, si me dejara arrastrar por los dedos</p><p class="subtitle">Primera entrega de "La palabra inmediata", una serie de relatos en forma de carta escritos por María Sánchez</p></div><h2 class="article-text">Introducci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Me gusta pensar en la escritura como algo que siempre crece. Como una semilla que nunca deja de germinar, que se desarrolla en ambos sentidos, en la mano que escribe (el sustrato, las ra&iacute;ces) y en las manos que acontecen la lectura (las ramas, las hojas). Empec&eacute; a escribir estas cartas como una especie de ceremonia, un ejercicio conmigo misma y con las manos que recib&iacute;an estos peque&ntilde;os fragmentos en su correo electr&oacute;nico a trav&eacute;s de la aplicaci&oacute;n virtual <em>tinyletter</em>. Me preguntaba muchas veces qu&eacute; germinar&iacute;a en el papel o en la pantalla si me sentara a escribir sin l&iacute;mites ni normas, si me dejara arrastrar por los dedos, casi cerrando los ojos. A menudo pienso en el acto de escribir como la que va tras los pasos de voz de un lobo que nunca ve.
    </p><p class="article-text">
        Para Mar&iacute;a Gabriela Llansol, sus cuadernos de notas eran, mayoritariamente, una especie de terreno vac&iacute;o donde todo lo escrito se encuentra ya sembrado, aunque nosotros, desde arriba, no observemos nada. Cuando la escritora contin&uacute;a escribiendo sus notas, fragmentos, esquemas y dibujos, sucede el germen y el suelo empieza a llenarse de brotes que s&iacute; son apreciables a la vista. Como ella escrib&iacute;a, es aqu&iacute;, en este proceso, que podr&iacute;a parecer a primera vista ca&oacute;tico y nada sereno, donde realmente se desvela la escritura. Una escritura honesta, verdadera e infinita, que ha estado a la sombra durante d&eacute;cadas en Portugal y que al fin tiene el reconocimiento que merece.
    </p><p class="article-text">
        Ella, en cierto modo, lo intu&iacute;a y as&iacute; lo escrib&iacute;a en uno de sus cuadernos desde el exilio:
    </p><p class="article-text">
        <em> La palabra inmediata</em> es el t&iacute;tulo de uno de sus cuadernos. He querido nombrar a estas cartas as&iacute;, por la manera en la que han tenido lugar y se han sucedido las unas a las otras. Tambi&eacute;n, por supuesto, como un gui&ntilde;o a ella y a su escritura, que tantas veces me acompa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Carta primera: Aquello que &eacute;ramos incapaces de decirnos</h2><p class="article-text">
        <em>21 de enero de 2018</em>
    </p><p class="article-text">
        Escribo y s&eacute; qui&eacute;n est&aacute; al otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Es una sensaci&oacute;n reconfortante, como un peque&ntilde;o par&eacute;ntesis entre tanta inmediatez.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo mi primer diario, que no era realmente un diario, sino las cartas que nos escrib&iacute;amos cuatro amigas en primaria en el mismo cuaderno. La &uacute;nica condici&oacute;n era escribir todos los d&iacute;as durante una semana. Cada lunes, se pasaba el diario a la siguiente. Y as&iacute;, crecimos, sin darnos cuenta, esperando al primer d&iacute;a de la semana para leernos entre nosotras, para tocar en el papel aquello que muchas veces &eacute;ramos incapaces de decirnos en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         No s&eacute; d&oacute;nde est&aacute; ese diario. Hubo m&aacute;s, pero yo me qued&eacute; con el primero. Recuerdo las tapas, llenas de peque&ntilde;as rosas de color rojo, demasiado rojo, demasiado inocente, demasiado naif. De esos a&ntilde;os solo me queda ese diario, y est&aacute; bien guardado en casa de mis padres, as&iacute;, como algo que no tiene importancia pero que no quieres tenerlo a la vista, a mano. Si quisiera rescatarlo, tendr&iacute;a que involucrar al cuerpo, hacer un esfuerzo. Abrir un armario, levantar una tapa de un hueco gigante vertical, quitar toneladas de libros, zapatos, ropa, revistas, y al fin, al fondo, podr&iacute;a ara&ntilde;arlo con los dedos. Pero a&uacute;n tendr&iacute;a que ponerme de puntillas, impulsarme, hacer otro esfuerzo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s suene feo, pero lo que m&aacute;s echo de menos de esos d&iacute;as era escribir ese diario. Ahora, mientras escribo estas l&iacute;neas aqu&iacute;, me pregunto si escrib&iacute;a a menudo porque sab&iacute;a que hab&iacute;a alguien esperando para leerlo. &iquest;Alivio, seguridad, complicidad? No lo s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ayer, comiendo en el bar de abajo de casa, una mujer me pidi&oacute; por favor, sonriendo, un poco nerviosa, que le echara un ojo a sus padres, que no se fiaba de ellos. Ella iba al ba&ntilde;o, pero no iba tranquila si los dejaba solos. Esa mezcla de temor y ternura en su cara se qued&oacute; conmigo el resto del d&iacute;a, y hoy sigo pensando en ella. La forma de sus manos, su alegr&iacute;a, cuando volvi&oacute; a ver a sus padres, ya viejitos, eran como si fuera la primera vez que los viera en much&iacute;simo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; hasta d&oacute;nde llegar&eacute; con estas cartas, si servir&aacute;n para algo, gustar&aacute;n, acompa&ntilde;ar&aacute;n, o simplemente pasar&aacute;n a formar parte de la pesta&ntilde;a spam de muchas bandejas de entrada.
    </p><p class="article-text">
        Me quedo, mientras, con esto que traduje de Mar&iacute;a Gabriela Llansol:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Sobrevivir escribiendo ser&aacute; una manera ciega de ser &uacute;til a la especie?</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/palabrainmediata/Naci-adulta-morire-nina_6_803229680.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carta segunda: Nac&iacute; adulta y morir&eacute; ni&ntilde;a</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/palabrainmediata/palabra-inmediata_132_1983217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Aug 2018 18:10:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Escribir casi cerrando los ojos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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