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    <title><![CDATA[elDiario.es - Micromachismos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Micromachismos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El Villarreal presume del futbolista que no acompañó a su pareja en el parto por jugar un partido: "No es para sacar pecho"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/villarreal-presume-futbolista-no-acompano-pareja-parto-jugar-partido-no-sacar-pecho_1_11308506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62dffb53-0cfa-4efb-84e2-3c742edbd42f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093824.jpg" width="3007" height="1692" alt="El Villarreal presume del futbolista que no acompañó a su pareja en el parto por jugar un partido: &quot;No es para sacar pecho&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes sociales han estallado contra el comportamiento de Alexander Sørloth, que priorizó su trabajo a acompañar a su mujer durante el parto, y la reacción del propio club, que ha tildado de "historión" su comportamiento</p><p class="subtitle">16 semanas que cambian una sociedad: cómo los permisos de paternidad están haciendo que más hombres cuiden
</p></div><p class="article-text">
        Gol por la escuadra a la <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/hay-corresponsabilidad-familiar-hogares-anos-pandemia-ninos-ninas-opinan_1_8647111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corresponsabilidad</a>. El futbolista noruego Alexander S&oslash;rloth marcaba en el &uacute;ltimo minuto el tanto que daba la victoria al Villarreal sobre el Almer&iacute;a este domingo. El jugador le dedic&oacute; el gol a su mujer y a su hija; reci&eacute;n nacida a kil&oacute;metros de distancia, en el hospital noruego donde ella ha dado a luz ese mismo d&iacute;a. El jugador ten&iacute;a permiso para saltarse el partido y quedarse al lado de su esposa porque el nacimiento era inminente, pero rechaz&oacute; acompa&ntilde;arla en favor de acudir al encuentro deportivo en Almer&iacute;a. La cuenta oficial del club lo ha calificado como &ldquo;histori&oacute;n&rdquo; y las cr&iacute;ticas han llovido sobre el jugador y el propio equipo.
    </p><p class="article-text">
        Las primeras informaciones por parte de algunos medios y el propio Villarreal alababan la actitud del futbolista. Marcelino Garc&iacute;a Toral, entrenador del equipo castellonense, afirm&oacute; que S&oslash;rloth &ldquo;antepuso su profesionalidad&rdquo;. &ldquo;Me alegro de &eacute;l porque demuestra valores&rdquo;, a&ntilde;ade sin especificar cu&aacute;les en un clip que ha compartido el club castellonense en X (antes Twitter).
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1782087693389754497?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El tuit donde el club del celebra este hecho cuenta ya con m&aacute;s de mil comentarios. Muchos ironizan llamando a S&oslash;rloth &ldquo;padre del a&ntilde;o&rdquo;, pero a&uacute;n m&aacute;s se dirigen contra la cuenta del club por tildar de &ldquo;histori&oacute;n&rdquo; la dejadez de funciones de padre de su jugador. &ldquo;&rsquo;HISTORI&Oacute;N&rsquo; = Dejar sola a su pareja justo antes del parto y no ver el nacimiento de su hija por preferir un partido &#128530;&rdquo; o &ldquo;El CM [Community Manager] pensando que ser&iacute;a una historia bonita... No s&eacute; si tiene menos luces &eacute;l o Sorloth...&rdquo;, han algunos de los comentarios en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la mayor&iacute;a de reacciones hablen de que la actitud del jugador &ldquo;desde luego no es para sacar pecho&rdquo;, varios perfiles, en su mayor&iacute;a hombres, han valorado que el jugador &ldquo;sacrificara&rdquo; uno de los d&iacute;as m&aacute;s importantes de su vida por su equipo. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1782295258031599993?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1782351276631588867?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Deva Mar Escobedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/villarreal-presume-futbolista-no-acompano-pareja-parto-jugar-partido-no-sacar-pecho_1_11308506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Apr 2024 11:25:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Villarreal presume del futbolista que no acompañó a su pareja en el parto por jugar un partido: "No es para sacar pecho"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Brecha salarial,Paternidad,Maternidad,Parto,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enero, el mes en el que se redobla la presión estética hacia las mujeres: “Es complicado no meterme en la rueda del ‘adelgaza’”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/enero-mes-redobla-presion-estetica-mujeres-complicado-no-meterme-rueda-adelgaza_1_10847597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e3fd244-501e-4f64-84da-bba4ddb2b80e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enero, el mes en el que se redobla la presión estética hacia las mujeres: “Es complicado no meterme en la rueda del ‘adelgaza’”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras las Navidades se disparan los mensajes que ofrecen dietas y tratamientos para adelgazar. “Esos discursos de ‘lo peor que te podría pasar es engordar’ están por todas partes”, dice Laura</p><p class="subtitle"> “Me sobra medio kilito”: qué ha pasado para que mi hija de 9 años diga esa frase </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los excesos navide&ntilde;os pasan factura a nuestra belleza&rdquo;. &ldquo;Mejora tu alimentaci&oacute;n para verte bien&rdquo;. La primera frase aparece en la web de un centro de cirug&iacute;a que aspira a vender as&iacute; tratamientos a mujeres. La segunda, una consulta de nutrici&oacute;n: aunque en esa entrada de su p&aacute;gina web no se dirigen expl&iacute;citamente al p&uacute;blico femenino, de las seis im&aacute;genes de recurso que acompa&ntilde;an al texto, todas las protagonizan chicas. Aunque la presi&oacute;n est&eacute;tica sobre los cuerpos de las mujeres se da durante todo el a&ntilde;o, algunos negocios aprovechan el periodo posterior a las fiestas de fin a&ntilde;o para intensificar los mensajes y hacer caja. 
    </p><p class="article-text">
        Laura tiene 38 a&ntilde;os y es psic&oacute;loga. En su labor profesional se enfoca en los trastornos de la conducta alimentaria. Ella mismo pas&oacute; por uno &ldquo;hace muchos a&ntilde;os&rdquo;; sabe identificar perfectamente los discursos que provocan mala relaci&oacute;n con la comida o que demonizan engordar. Es muy cr&iacute;tica con ellos &ldquo;por activismo y para protegerme&rdquo;, y aun con todo &ldquo;a veces es complicado ir en contra de todos los mensajes que te lanza la sociedad&rdquo;, cuenta. &ldquo;Esos discursos de &lsquo;lo peor que te podr&iacute;a pasar es engordar&rsquo; est&aacute;n por todas partes&rdquo;, dice la psic&oacute;loga. Y pone un ejemplo de la ubicuidad e incluso &ldquo;sinsentido&rdquo; de estos mensajes: una <em>newsletter</em> de una tienda de bricolaje y objetos para el hogar en la que usan &ldquo;calor&iacute;as que no engordan&rdquo; como eslogan para vender estufas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El &lsquo;buen tipo&rsquo; se asocia con atractivo y con el derecho a ser deseable y para m&iacute; fue muy importante estar ah&iacute;. Ya no, pero tengo que hacer un esfuerzo extra para no verme en esas din&aacute;micas del &lsquo;adelgaza&rsquo;&rdquo;, declara Laura, que asegura que esos mensajes para mantenerse delgada equivalen a un &ldquo;s&eacute; consumible para la mirada masculina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con ella concuerda Magda Pi&ntilde;eyro, activista y autora de <em>Stop gordofobia</em> (Zambra) y <em>10 gritos contra la gordofobia</em> (Vergara): &ldquo;A las mujeres se les exige cumplir con una norma est&eacute;tica que gira en torno a gustarle a los hombres, y esa mirada social tambi&eacute;n la tenemos incrustada en nuestra cabeza&rdquo;. Enero y la operaci&oacute;n bikini son los &ldquo;puntos m&aacute;s fuertes&rdquo; de las &ldquo;campa&ntilde;as diet&eacute;ticas o adelgazantes gordof&oacute;bicas&rdquo;, denuncia la activista.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el control del peso tambi&eacute;n afecta a los hombres &ldquo;con consecuencias en su salud mental y f&iacute;sica&rdquo;, la activista se&ntilde;ala que las mujeres sufren m&aacute;s estas violencias: &ldquo;El patriarcado sit&uacute;a el eje de valoraci&oacute;n de las mujeres en su cuerpo, mientras que los hombres pueden ser valorados por su inteligencia, habilidades, etc. Adem&aacute;s, por los c&aacute;nones de mujer fr&aacute;gil y hombre fuerte, un var&oacute;n debe tener mucho m&aacute;s peso para ser considerado gordo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Mantener el tipo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica, de 39 a&ntilde;os, no se considera gorda. Pero eso no es suficiente para su familia, por lo que prefiere utilizar un pseud&oacute;nimo y hablar bajo en el mensaje de audio que env&iacute;a para relatar las presiones que recibe para &ldquo;mantener el tipo&rdquo;: &ldquo;Mi madre le da un excesivo valor. No entiende que para m&iacute; es m&aacute;s importante, si estoy estudiando y trabajando, tomar algo porque me ayuda. Termino comiendo lo que quiero, pero es bajo la presi&oacute;n del &lsquo;cu&aacute;nto pesas&rsquo; y las miradas que lanza a mi cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de esta mujer, a pesar de no considerarse gorda y hacer ejercicio &#8213;por motivos &ldquo;principalmente&rdquo; de bienestar psicol&oacute;gico&#8213;, est&aacute; empeorando: &ldquo;Ahora se est&aacute; sumando a este control de los kilos mi padre&rdquo;, declara, apenada por que &ldquo;le den m&aacute;s importancia a eso que a c&oacute;mo est&eacute; en otros aspectos de mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pi&ntilde;eyro responde a este testimonio, y a mujeres que puedan encontrarse en situaciones similares, asegurando que &ldquo;no hay mejor forma de cuidarse que poniendo freno a estos comentarios o alej&aacute;ndonos de las personas que nos hacen sentirnos mal con nosotras mismas&rdquo;. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil quererte en un mundo que te lanza odio constantemente. Por ello, es un acto de autocuidado alejarnos todo lo que podamos de estos mensajes mientras vamos transformando esta sociedad en una m&aacute;s respetuosa&rdquo;, a&ntilde;ade la activista.
    </p><p class="article-text">
        Melody, pseud&oacute;nimo de una persona no binaria con expresi&oacute;n de g&eacute;nero femenina de 26 a&ntilde;os, cuenta que ha sufrido violencia por la comida y por la imagen f&iacute;sica durante toda su vida. Ha puesto en pr&aacute;ctica el consejo de tomar distancia, pero le sigue afectando. &ldquo;Estos a&ntilde;os he sufrido menos porque me distanci&eacute; de mi familia y me he politizado m&aacute;s, pero aun as&iacute; me tiro d&iacute;as o semanas regular con estos temas; no solo afecta cuando recibes esta violencia, sino a la larga&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s del tel&eacute;fono, reconoce haber necesitado poner esa distancia emocional para no revivir lo mal que lo ha pasado estas Navidades: &ldquo;Aunque no las haya pasado con mi familia, s&iacute; he comido con gente que me recuerda a las violencias que he vivido: comentar que est&eacute; m&aacute;s delgade o m&aacute;s gorde, la ropa que me pongo, miradas a mi cuerpo o cu&aacute;nta o qu&eacute; comida me voy a echar&hellip;&rdquo;, relata. &ldquo;Aunque no se dirijan a m&iacute;, escuchar conversiones sobre dietas o lo que est&aacute;n comiendo me afecta porque pienso que, si se juzgan a s&iacute; mismas, tambi&eacute;n me est&aacute;n juzgando a m&iacute;&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Melody se ha creado un entorno &ldquo;m&aacute;s seguro&rdquo; y no recibe esta violencia normalmente, &ldquo;pero va calando y a&ntilde;os despu&eacute;s sigue ah&iacute;; por eso me han saltado tras las Navidades despu&eacute;s de mucho tiempo sin vivir este tipo de cosas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">H&aacute;bitos mejor que dietas</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/como_una_manzana/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Elena Del Estal</a>, nutricionista feminista, asegura que &ldquo;en enero la gente se vuelve loca por las navidades&rdquo; y admite que la industria de la nutrici&oacute;n &ldquo;est&aacute; totalmente orientada a las mujeres&rdquo;, pues &ldquo;son nuestros cuerpos los que quieren controlar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las comidas de este &uacute;ltimo mes, la especialista recuerda que &ldquo;lo que comes en dos semanas o d&iacute;as espec&iacute;ficos no es significativo&rdquo; y lo importante es &ldquo;el h&aacute;bito a lo largo de la vida&rdquo;. &ldquo;Independientemente de nuestra corporalidad, es interesante comer alimentos frescos, fruta, verduras, alimentos integrales y consumir de forma m&aacute;s espor&aacute;dica carnes procesadas o dulces&rdquo;, recomienda Del Estal.
    </p><p class="article-text">
        La nutricionista resalta ese comer saludable frente a los intentos de seguir una dieta, pues &ldquo;en el largo plazo no funcionan y suelen provocar efectos rebote, mala relaci&oacute;n con la comida y baja autoestima&rdquo;. Y subraya: &ldquo;La gordura no es la causa [de la falta de salud]. Puede haber una asociaci&oacute;n, pero no ser causa. Es el propio estigma de peso el que genera enfermedades cuando hace que las personas gordas acudan menos a consultas m&eacute;dicas, provocando diagn&oacute;sticos tard&iacute;os o incluso err&oacute;neos al achacar el malestar a su corporalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres compartir tu historia de machismo cotidiano escribe a </em><em><strong>micromachismos@eldiario.es</strong></em><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Deva Mar Escobedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/enero-mes-redobla-presion-estetica-mujeres-complicado-no-meterme-rueda-adelgaza_1_10847597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jan 2024 20:57:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enero, el mes en el que se redobla la presión estética hacia las mujeres: “Es complicado no meterme en la rueda del ‘adelgaza’”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Machismo,Discriminación de género,Feminismo,Nutrición,Salud,Navidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo lo que hacemos las mujeres para ocultar el cuerpo en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/mujeres-ocultar-cuerpo-verano_1_10440894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ac7e286-4050-4c18-8878-f72309f930e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde comer menos a dejar de ir a la playa, desvestirse sentadas en la toalla o usar pantalones cortos para bañarse en la piscina por vergüenza a las estrías: la presión estética condiciona a las mujeres y se intensifica en la época del año en que más expuestos están sus cuerpos</p><p class="subtitle">“No es apología de la obesidad, es derecho a existir”: por qué mostrar cuerpos gordos sigue siendo polémico</p></div><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Noem&iacute; Conde empieza a notarlo cuando llega la primavera. Comienzan a subir las temperaturas, llega el calor y muchas mujeres cambian sus conductas: &ldquo;Algunas empiezan a comer menos y a obsesionarse con restringir calor&iacute;as, otras dicen que van a hacer ayuno intermitente o ves que aunque haga calor vienen en manga larga a consulta&rdquo;. No es una excepci&oacute;n. En mayor o menor medida es habitual que la presi&oacute;n est&eacute;tica que recae sobre las mujeres acabe teniendo efectos sobre lo que hacen sobre sus cuerpos, algo que se intensifica en la &eacute;poca en la que m&aacute;s expuestos est&aacute;n: el verano.
    </p><p class="article-text">
        Mercedes tiene 39 a&ntilde;os y cada mes de mayo comienza con la &ldquo;operaci&oacute;n bikini&rdquo;. Vigila estrictamente lo que come y reduce las calor&iacute;as y la grasa aunque luego no se atreva a ponerse el ba&ntilde;ador de todas formas. Lleva siete veranos usando pantalones cortos deportivos para ba&ntilde;arse en p&uacute;blico por &ldquo;pudor&rdquo; a mostrar su cuerpo en la piscina o en la playa. &ldquo;Engord&eacute; bastante en poco tiempo por una medicaci&oacute;n que tom&eacute;. Aunque he conseguido bajar de peso, no me siento segura poni&eacute;ndome la parte de abajo de un bikini por los &lsquo;kilos de m&aacute;s&rsquo; y las estr&iacute;as que me dej&oacute; ese proceso&rdquo;, relata. 
    </p><p class="article-text">
        Ella baja muchos d&iacute;as a la piscina de su urbanizaci&oacute;n, pero la mayor&iacute;a de ellos se queda bajo una sombrilla leyendo un libro: &ldquo;Me llevo bien con muchos vecinos, pero hay gente que por meterme al agua con los pantalones de ba&ntilde;o se extra&ntilde;a y me miran de m&aacute;s. Al final tampoco estoy a gusto ni buscando alternativas con las que creer&iacute;a que mi cuerpo llamar&iacute;a menos la atenci&oacute;n&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Comportamientos y s&iacute;ntomas &ldquo;m&aacute;s fuertes&rdquo; que en el resto del a&ntilde;o ve llegar tambi&eacute;n a consulta en verano la nutricionista Hadia Bakkali. &ldquo;Mujeres que se saltan el desayuno porque as&iacute; creen que van ahorrando calor&iacute;as durante el d&iacute;a o que eliminan los hidratos de carbono. Mujeres que se imponen comer menos que su familia o que su pareja, o que piden en restaurantes siempre lo que piensan que es menos cal&oacute;rico. O mujeres que restringen la comida solo por no tener la incomodidad mental que les supone saber que llevan comida dentro del cuerpo&rdquo;, describe. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El año pasado estaba constantemente buscando posturas con las que mi cuerpo pareciese más estilizado. Cuando jugaba con mis amigos a las cartas me colocaba la toalla por encima para que no se me viese nada </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lidia, 18 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El objetivo es perder peso o, al menos, verse menos hinchadas cuando van a la playa o la piscina. &ldquo;No hace falta tener un diagn&oacute;stico de trastornos de la alimentaci&oacute;n para llegar a tener estos comportamientos&rdquo;, asegura. Es m&aacute;s, a&ntilde;ade la experta, algunas de estas conductas est&aacute;n disfrazadas de saludables, como la reducci&oacute;n de carbohidratos, algo que puede afectar a la salud f&iacute;sica y emocional.
    </p><p class="article-text">
        El abanico de comportamientos es variado y no solo tiene que ver con la alimentaci&oacute;n. &ldquo;Desde quienes dejan directamente de ir a la playa o a la piscina hasta quienes, por ejemplo, s&iacute; o s&iacute; y bajo cualquier circunstancia se tienen que quitar la ropa sentadas en la toalla, sin levantarse, algo que es muy habitual&rdquo;, sostiene Conde, una de las integrantes del equipo <em>Desn&uacute;date. Autoestima Corporal, </em>que cree que aunque el condicionamiento es general para todas las mujeres, se acent&uacute;a especialmente entre las m&aacute;s j&oacute;venes, aproximadamente en la franja de edad de los 18 a los 30 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Justo la mayor&iacute;a de edad alcanza este verano Lidia. Es un momento especial, est&aacute; ilusionada con el cumplea&ntilde;os, pero hay algo que no le est&aacute; permitiendo disfrutar de estos meses como a ella le gustar&iacute;a. &ldquo;Llevo todo el verano sin ir ni a la piscina ni a la playa porque no me gusta mi cuerpo. Me da mucha verg&uuml;enza y ansiedad el hecho de quitarme la camiseta&rdquo;. La joven piensa que puede entrar dentro de los c&aacute;nones de belleza que determinan lo que es un &ldquo;cuerpo bonito&rdquo; con &ldquo;el vientre plano, la cintura marcada y las piernas delgadas&rdquo;, sostiene. Pero a&uacute;n as&iacute; reconoce que nunca ha llegado a sentirse los suficientemente segura como para no sentir incomodad al mostrarlo en p&uacute;blico. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un mandato que es parecerse lo máximo posible a un canon de belleza concreto, que es el de una mujer blanca, con una cintura estrecha, sin pelos ni estrías ni celulitis ni varices y que esté delgada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Noemí Conde</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Durante todo el a&ntilde;o paso bastante tiempo delante del espejo eligiendo detenidamente la ropa que me pongo. Cuando llega la &eacute;poca en la que hace m&aacute;s calor no me da especial pudor ponerme tirantes pero quedarme en bikini me supone una tortura. El a&ntilde;o pasado estaba constantemente mir&aacute;ndome la tripa y buscando posturas con las que mi cuerpo pareciese m&aacute;s estilizado. Cuando jugaba con mis amigos a las cartas me pon&iacute;a la toalla por encima para que no se me viese nada y en cuanto se me secaba el ba&ntilde;ador me pon&iacute;a la camiseta o el vestido&rdquo;, relata esta joven.
    </p><h3 class="article-text">Llegar a un canon inalcanzable</h3><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de este tipo de conductas se encuentra la presi&oacute;n est&eacute;tica que pesa sobre las mujeres. &ldquo;Hay un mandato que es parecerse lo m&aacute;ximo posible a un canon de belleza concreto, que es el de una mujer blanca, con una cintura estrecha, sin pelos ni estr&iacute;as ni celulitis ni varices y que est&eacute; delgada. Cuanto m&aacute;s nos alejamos de esa norma, m&aacute;s intentaremos amoldarnos por medio de t&eacute;cnicas y comportamientos para alcanzarla&rdquo;, explica Conde. La presi&oacute;n, sin embargo, no impacta igual en todas las mujeres. &ldquo;Hay diferentes grados y escalones, no es lo mismo lo que viven en la playa las mujeres trans, por ejemplo. Y en ocasiones se suman <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/no-apologia-obesidad-derecho-existir-mostrar-cuerpos-gordos-sigue-polemico_1_8953823.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discriminaciones concretas como la gordofobia</a>&rdquo;, cuenta la psic&oacute;loga. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mis cuñadas hacen &#039;topless&#039; y dicen que me anime para que no se me quede marca… ¡Pero ni loca lo hago! No quiero que nadie vea mis dos pimientos fritos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isabel, 32 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El conjunto de narrativas y representaciones que acaban ejerciendo esta presi&oacute;n con el objetivo de responder al canon ha sido calificado como violencia est&eacute;tica por la soci&oacute;loga Esther Pineda, un t&eacute;rmino acu&ntilde;ado en 2012 pero que &uacute;ltimamente se ha popularizado. La cuesti&oacute;n es que la imposici&oacute;n de ese ideal tiene como uno de sus efectos m&aacute;s tangibles que quienes no entran en &eacute;l busquen hacerlo. Como detalla Pineda en su libro&nbsp;<em>La violencia est&eacute;tica: una nueva forma de violencia contra la mujer,&nbsp;</em>los cuerpos 'perfectos' que hay que alcanzar &ldquo;no son m&aacute;s que cuerpos ficticios, irreales, concebidos como ideal&rdquo; al tiempo que &ldquo;las particularidades f&iacute;sicas de las mujeres son denominadas 'imperfecciones' llamadas a ser intervenidas y suprimidas o corregidas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un detonante para que este tipo de conductas sucedan en verano y es que es que tu cuerpo está más expuesto a la gente, no puedes ir tan tapada, y piensas que va a estar en examen todos los días.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Haddia Bakkali</span>
                                        <span>—</span> Nutricionista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La operaci&oacute;n bikini me est&aacute; dejando medio boba&rdquo;, reza un tuit escrito en mayo por Isabel, una malague&ntilde;a de 32 a&ntilde;os que actualmente pesa 63 kilos. &ldquo;Otros a&ntilde;os he probado diferentes dietas o he dejado de cenar durante unas semanas. Este verano me he animado a hacer el ayuno intermitente, pero con el calor que hac&iacute;a ya en mayo hab&iacute;a d&iacute;as que sent&iacute;a que me desmayaba&rdquo;, declara. Asegura que as&iacute; es como se siente &ldquo;bien&rdquo; poni&eacute;ndose un bikini, aunque reconoce que est&aacute; alerta cuando baja a la playa porque siente que los dem&aacute;s no le quitan ojo. Adem&aacute;s, tiene complejo por su pecho y eso le hace darle m&aacute;s vueltas al tema: &ldquo;Mis cu&ntilde;adas hacen <em>topless </em>y dicen que me anime para que no se me quede marca&hellip; &iexcl;Pero ni loca lo hago! No quiero que nadie vea mis dos pimientos fritos&rdquo;, concluye con una carcajada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un detonante para que este tipo de conductas sucedan en verano y es que es que tu cuerpo est&aacute; m&aacute;s expuesto a la gente, no puedes ir tan tapada, y piensas que va a estar en examen todos los d&iacute;as. Las exigencias del cuerpo femenino es que tiene que tener curvas pero no tantas, que no debe tener grasa, aunque sea esencial&rdquo;, dice Bakkali. La publicidad y las publicaciones de <em>influencers</em> no ayudan: &ldquo;Te dicen c&oacute;mo hay que ir a la playa, el vestido que hay que llevar y con qu&eacute; cuerpo. Muchas mujeres sienten que si no lo tienen no les quedar&aacute; bien y no lo llevan porque creen que no pueden permit&iacute;rselo est&eacute;ticamente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En algunas de estas publicaciones, subraya, tambi&eacute;n se hace publicidad de productos y recetas que se venden como saludables o <em>fit </em>pero cuyo objetivo &uacute;ltimo es permanecer delgadas. Bakkali explica que tener cierta distensi&oacute;n abdominal despu&eacute;s de comer o a lo largo del d&iacute;a es normal, igual que tener grasa en la parte baja del est&oacute;mago, una zona que la necesita porque es ah&iacute; donde est&aacute; el &uacute;tero. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vestida puedes <em>disimular</em> aquello que para la sociedad deber&iacute;a ser oculto, pero en bikini sentimos que evidenciamos lo alejadas que estamos del estereotipo. Hay mujeres que lo pasan realmente mal y con la terapia intentamos que, como m&iacute;nimo, puedan sentirse dignas de ir a la playa&rdquo;, a&ntilde;ade Conde, que pone el foco en c&oacute;mo &ldquo;a ra&iacute;z de la exigencia y el rechazo que recibimos del exterior acabamos infligi&eacute;ndonos da&ntilde;o a nosotras mismas&rdquo;. &ldquo;Ya sea con el tema de la alimentaci&oacute;n o con tratamientos agresivos que pueden tener secuelas en nuestra salud. Sentimos rechazo y hacemos todo lo posible para intentar conseguir algo que probablemente no lleguemos a lograr nunca&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        ---------------------------------------
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>C&oacute;mo frenar las mentiras</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a del 23J ha quedado clara la tremenda importancia que tiene la prensa libre, que depende de sus lectores y no le debe nada a nadie m&aacute;s. La inmensa mayor&iacute;a de los grandes medios son propiedad de bancos, de fondos y grandes grupos de comunicaci&oacute;n. La gran mayor&iacute;a de ellos han blanqueado a los ultras y est&aacute;n bajo el control de la agenda que marca la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Por eso te pedimos tu apoyo. Necesitamos crecer. Contratar a m&aacute;s periodistas. Reforzar nuestras ediciones locales frente a las mentiras de los gobiernos locales y auton&oacute;micos de la extrema derecha. Fichar a m&aacute;s reporteros de investigaci&oacute;n. Nos hace falta llegar a m&aacute;s gente, construir un peri&oacute;dico m&aacute;s grande, capaz de contrarrestar la brutal ola de propaganda conservadora a la que nos vamos a enfrentar. Y que dejar&aacute; peque&ntilde;a la que hemos vivido en esta sucia campa&ntilde;a electoral.
    </p><p class="article-text">
        Si te preocupa el futuro de este pa&iacute;s, ap&oacute;yanos. Hoy te necesitamos m&aacute;s que nunca porque nuestra labor es m&aacute;s necesaria que nunca.&nbsp;<a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</strong></span></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar, Paula del Toro, Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/mujeres-ocultar-cuerpo-verano_1_10440894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Aug 2023 19:37:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todo lo que hacemos las mujeres para ocultar el cuerpo en verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Machismo,verano,Playas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“A ver cómo te lo explico para que tú lo entiendas": ser periodista (mujer) y lidiar con la condescendencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/ver-explico-entiendas-periodista-mujer-lidiar-condescendencia_1_10294137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cd6b08b-96bb-4768-91b2-677757a5411e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“A ver cómo te lo explico para que tú lo entiendas&quot;: ser periodista (mujer) y lidiar con la condescendencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esto me ha pasado no una ni dos, sino decenas de veces, cuando era joven y entrevistaba a un científico; hace tiempo que no me sucede porque tengo canas y ahora hablo con más seguridad en mí misma, el problema es que la actitud del interlocutor no debería depender de eso</p><p class="subtitle">Los machismos que aguanté como científica: “¿Te deja tu novio hacer las prácticas fuera?”</p></div><p class="article-text">
        En las <em>stories</em> de <a href="https://www.eldiario.es/mientras-tanto-en-internet/entrada-cuenta-instagram-satiriza-propio_132_4430291.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instagram </a>leo una reflexi&oacute;n de la editora de esta secci&oacute;n de elDiario.es, Ana Requena, que cuenta c&oacute;mo un entrevistado, en mitad de la conversaci&oacute;n, de repente se dirige a ella con el apelativo &ldquo;cari&ntilde;o&rdquo;. Ella protesta, hablan, resuelven el conflicto y aun as&iacute; ella se sigue sintiendo inc&oacute;moda. Le escribo diciendo que eso me suena y de nuestra interacci&oacute;n llegamos a este texto. 
    </p><h3 class="article-text">Situaci&oacute;n 1: era (o parec&iacute;a) peque&ntilde;a y me invent&eacute; un truco</h3><p class="article-text">
        Esto me ha pasado no una ni dos, sino decenas de veces. Soy una periodista joven y estoy entrevistando a un cient&iacute;fico para un reportaje. Comienzo por presentarme y explicarle lo que quiero escribir para despu&eacute;s empezar con mis preguntas acerca del tema sobre el que es experto. Noto en sus respuestas una condescendencia extra&ntilde;a, un tono paternalista. Me dice cosas como &ldquo;esto es bastante complejo porque me imagino que no sabes nada de antes&rdquo;, &ldquo;a ver c&oacute;mo te lo explico para que T&Uacute; lo entiendas&rdquo;. Le pido que conf&iacute;e en mi profesionalidad, le aclaro que siempre me documento antes para que la entrevista vaya bien; que le repreguntar&eacute; si algo no me queda claro y que, despu&eacute;s, una buena parte de mi trabajo consistir&aacute; en cont&aacute;rselo a los lectores para que tengan ganas de conocer su investigaci&oacute;n aun sin saber nada del tema, pero no parece servirle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces activo el protocolo de emergencia: en mi siguiente pregunta, me apa&ntilde;o con cualquier excusa para decirle que soy f&iacute;sica te&oacute;rica de carrera antes de haberme formado en periodismo. Acto seguido, ya me habla como a un ser cognoscente que puede comprenderle y que sabr&aacute; preguntarle por lo que no entienda. Es un truco que he aprendido: si veo que no me toman en serio y que me tratan como a la chiquita periodista que no se va a enterar de nada, saco la carta de la f&iacute;sica. Odio utilizarlo porque es tramposo. El t&iacute;tulo no me hace m&aacute;s lista &mdash;al contrario de lo que mucha gente cree, quienes hemos estudiado F&iacute;sica somos tan tarugos o tan brillantes como cualquiera, y sobre esto s&iacute; que tengo datos&mdash;, tampoco me hace m&aacute;s capaz de entender temas tan alejados como la neurociencia o la ingenier&iacute;a de materiales sin haberme empollado antes una pila de estudios; y ni por asomo me hace mejor periodista. Sin embargo, siempre funciona, aunque sea por las razones equivocadas. Y yo lo que necesito es que funcione, que me tomen en serio de antemano porque, con mi aspecto y mi voz de chica, este es mi trabajo y s&eacute; c&oacute;mo hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace mucho tiempo que esto ya no me pasa porque no soy una joven periodista ni lo parezco: tengo unas canas estupendas. Por supuesto, tambi&eacute;n influir&aacute; el hecho de que yo ahora hablo con m&aacute;s seguridad en m&iacute; misma que hace veinte a&ntilde;os. El problema es que la actitud de respeto profesional del interlocutor no deber&iacute;a depender de eso.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Situaci&oacute;n 2: lo veo desde fuera y me dan los siete males</strong></h3><p class="article-text">
        Soy jefa. Una periodista muy joven a mi cargo est&aacute; haciendo una entrevista telef&oacute;nica y desde mi mesa puedo o&iacute;r c&oacute;mo titubea, se pone cada vez m&aacute;s nerviosa, se siente apabullada, la persona al otro lado no la est&aacute; dejando hablar. Me acerco y con gestos le pregunto si necesita ayuda. Me mira agobiada, tapa el auricular y me dice que el se&ntilde;or entrevistado la est&aacute; tratando con desprecio, incluso le est&aacute; dictando instrucciones sobre su trabajo como periodista y ella no sabe qu&eacute; hacer para reconducirlo educadamente. Despu&eacute;s de que haya lidiado con el marr&oacute;n, hablo con ella: &ldquo;Nunca dejes que te trate as&iacute; una fuente, me da igual que sea el catedr&aacute;tico con mayor prestigio de este pa&iacute;s, el director de la NASA o dios bendito; t&uacute; eres una profesional y te deben respeto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al verlo desde fuera, recuerdo las veces que a m&iacute; me pas&oacute; lo mismo y me doy cuenta de que siempre le he quitado importancia, como si fuese algo que sucede sin m&aacute;s, gajes del oficio, una molestia inevitable de la vida profesional que se va suavizando solo con los a&ntilde;os y la experiencia. He comentado las dos situaciones con otras compa&ntilde;eras y a todas les ha pasado algo similar. Mis compa&ntilde;eros varones tambi&eacute;n se han cruzado con gente desagradable que te trata como si fueras un poco lerdo, pero creo que no tanto ni de la misma manera; no con esa condescendencia. Y no deber&iacute;a ser as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Insisto en que estas situaciones no son las m&aacute;s frecuentes, pero existen y hacen mella. Las cosas han cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y, aunque solo sea porque est&aacute; mal visto, creo que estas actitudes cada vez son menos expl&iacute;citas. A m&iacute; me gustar&iacute;a animar a las profesionales a que detecten la condescendencia y digan &ldquo;no&rdquo; sin temer que por eso las vayan a tachar de bordes. Las generaciones j&oacute;venes tienen esto m&aacute;s claro que la m&iacute;a y me alegro mucho por ello.
    </p><p class="article-text">
        He pensado mucho sobre mi respuesta a la joven periodista: &ldquo;Nunca dejes que te traten as&iacute;&rdquo;. Saber reaccionar cuando la actitud de una fuente es complicada, resolver ese tipo de conflictos, forma parte del trabajo de los periodistas, tanto hombres como mujeres, y se aprende con los a&ntilde;os. &iquest;Pero le hice sentir que era ella la responsable? Creo que no, que entendi&oacute; que era algo que yo tambi&eacute;n hab&iacute;a vivido, que a ella le iba a pasar m&aacute;s veces y deb&iacute;a tener una respuesta preparada para sentirse mejor consigo misma, o eso espero. Y, por cierto, ahora aquella chica es una jefaza.
    </p><p class="article-text">
        <em>Puedes compartir tu historia de machismo cotidiano escribi&eacute;ndonos a&nbsp;</em><em><strong>micromachismos@eldiario.es.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/ver-explico-entiendas-periodista-mujer-lidiar-condescendencia_1_10294137.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jun 2023 20:14:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“A ver cómo te lo explico para que tú lo entiendas": ser periodista (mujer) y lidiar con la condescendencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Mensajes machistas,Igualdad,Desigualdad de género,Ciencia,Periodistas,Periodismo,Medios de comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Noveno aniversario de Micromachismos, o cómo romper el patriarcado con música y palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/noveno-aniversario-micromachismos-romper-patriarcado-musica-palabras_1_10114784.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0527ec0-0419-4e6c-9cd6-04a5acaf2258_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Noveno aniversario de Micromachismos, o cómo romper el patriarcado con música y palabras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El blog sobre machismos cotidianos de elDiario.es cumplió su novena edición en un evento centrado en el machismo en el trabajo y en la vida cotidiana</p><p class="subtitle">Vídeo - Puedes volver a ver el evento aquí</p></div><p class="article-text">
        El machismo en el trabajo y en la vida cotidiana centraron el debate en el acto del IX aniversario de Micromachismos celebrado este mi&eacute;rcoles. M&aacute;s de 300 personas llenaron esta tarde el Espacio Rastro, en Madrid, en un acto que cont&oacute; con la presencia de la c&oacute;mica y activista Asaari Bibang, la redactora jefa de g&eacute;nero Ana Requena Aguilar, la vicepresidenta Yolanda D&iacute;az y expertas en diferentes campos como sexolog&iacute;a o ling&uuml;ismo.
    </p><p class="article-text">
        Las entradas para asistir volaron en apenas 24 horas. Pocos minutos despu&eacute;s de la hora de comienzo, entre aplausos, Asaari Bibang, que recientemente ha recibido el premio <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/emilio-morenatti-asaari-bibang-galardonados-vi-premios-desalambre_1_9889838.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desalambre</a> que otorga este peri&oacute;dico, arrancaba el evento con un mon&oacute;logo que iba desde la anatom&iacute;a de los genitales femeninos, hasta la presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad o la maternidad y paternidad: &ldquo;Todo el peso de la crianza recae sobre las mujeres, por eso a los actores les preguntan c&oacute;mo han preparado su personaje y a las actrices, con qui&eacute;n han dejado a los ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta primera intervenci&oacute;n humor&iacute;stica, y todav&iacute;a con la broma colgada en el ambiente, subieron al escenario Ana Requena y <a href="https://www.eldiario.es/politica/yolanda-diaz-harta-hombres-vida-propia-perfil-propio-proyecto-propio_1_10114652.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yolanda D&iacute;az</a>. Despu&eacute;s de una primera broma en tono burl&oacute;n, la conversaci&oacute;n se puso seria para denunciar algunas de las situaciones de discriminaci&oacute;n que D&iacute;az ha vivido en el &aacute;mbito pol&iacute;tico. M&aacute;s all&aacute; de la coyuntura actual, en la que tambi&eacute;n entr&oacute;, reconoci&oacute; que le molesta que siempre se hable de ella diciendo que es &ldquo;de alg&uacute;n hombre&rdquo;: &ldquo;Soy libre y estoy harta de ser de hombres. Tengo vida propia, perfil propio y proyecto propio&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Yolanda Díaz, en el IX aniversario de Micromachismos                            </span>
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        Para ampliar el foco de los micromachismos a otros sectores, se abri&oacute; un debate con la actriz Bruna Cus&iacute;, la jugadora ol&iacute;mpica de hockey hierba Mar&iacute;a L&oacute;pez Garc&iacute;a y la ling&uuml;ista Elena &Aacute;lvarez Mellado. Con la moderaci&oacute;n de Ana Requena, la charla abord&oacute; las diferentes situaciones de discriminaci&oacute;n cotidiana en las profesiones de las ponentes. Elena &Aacute;lvarez celebr&oacute; que la RAE incluyese el t&eacute;rmino &ldquo;micromachismos&rdquo; en el diccionario el a&ntilde;o pasado: &ldquo;Es una buena noticia que la palabra entrase en el diccionario, porque eso quiere decir que se usa. Aunque seguimos sin saber los criterios por los que la academia decide incluir una palabra y no otras, como heteropatriarcado&rdquo;, explic&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Mellado tambi&eacute;n incidi&oacute; en la investigaci&oacute;n, concretamente en intentar &ldquo;despertar vocaciones en las mujeres y las ni&ntilde;as&rdquo; para luego &ldquo;enviarlas a un sistema&rdquo; que es &ldquo;hostil hacia ellas&rdquo;. Es decir, que se fomente en determinados d&iacute;as se&ntilde;alados esas vocaciones pero no se trate de cambiar aspectos como el acoso o el abuso hacia las mujeres en la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para la actriz Bruna Cus&iacute;, ganadora de un Goya, hay cosas que han cambiado en el sector cultural, pero hay que seguir trabajando: &ldquo;Por ejemplo, ya no se atreven a pedirte que te quedes en sujetador en una escena. Pero hay cosas m&aacute;s invisibles que siguen sucediendo. Las actrices estamos sujetas todav&iacute;a al canon de belleza, al techo de cristal, a las discriminaciones cotidianas&rdquo;, denunci&oacute;. En cuanto al &aacute;mbito del deporte, la jugadora ol&iacute;mpica de hockey hierba Mar&iacute;a L&oacute;pez Garc&iacute;a se&ntilde;al&oacute; la situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n que viven a diario con respecto a sus compa&ntilde;eros hombres: &ldquo;Los sueldos han ido mejorando, pero hacemos los mismos entrenamientos, los mismos viajes, incluso el equipo femenino a veces gana m&aacute;s competiciones y ellos nos doblan los sueldos&rdquo;, explic&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La jugadora Mar&iacute;a L&oacute;pez denunci&oacute; la diferencia en los sueldos entre los equipos femeninos y masculinos, aunque tambi&eacute;n los horarios, ya que explic&oacute; que sus partidos suelen coincidir con peores horas: &ldquo;Ten&iacute;amos que pedir d&iacute;as en el trabajo para ir a las finales&rdquo;. Y no solo eso: incluso en los torneos en los que ellas jugaban despu&eacute;s de ellos, las personas que retransmit&iacute;an los partidos apagaban las c&aacute;maras cuando ellas jugaban.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alicia Ramos cantando en el evento.                            </span>
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        Una de las novedades que incluir&aacute; a partir de ahora Micromachismos es una secci&oacute;n de consultorio, donde diferentes expertas ir&aacute;n respondiendo semanalmente en el blog las dudas de lectores y lectoras sobre salud sexual y reproductiva. En el evento se celebr&oacute; una sesi&oacute;n del consultorio en directo, que cont&oacute; con la matrona Ascensi&oacute;n L&oacute;pez, la terapeuta menstrual y emprendedora Paloma Alma y la sex&oacute;loga Nuria Cano. Tanto de manera presencial como online, las asistentes enviaron sus preguntas, que fueron desde la baja menstrual hasta la menopausia, pasando por las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual o el cuidado del suelo p&eacute;lvico. Las expertas denunciaron el profundo desconocimiento que todav&iacute;a existe en torno al cuerpo de las mujeres, y lanzaron diferentes propuestas destinadas a visibilizar este tipo de temas. 
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            <span class="title">
                Ascensión López, Paloma Alma, Nuria Cano y Ana Requena.                            </span>
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        Como cierre del acto, la cantautora Alicia Ramos ofreci&oacute; un concierto en ac&uacute;stico con sus canciones de letras afiladas. Y hasta el a&ntilde;o que viene, que se celebrar&aacute; el d&eacute;cimo aniversario de Micromachismos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/noveno-aniversario-micromachismos-romper-patriarcado-musica-palabras_1_10114784.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Apr 2023 20:44:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Noveno aniversario de Micromachismos, o cómo romper el patriarcado con música y palabras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Micromachismos,Yolanda Díaz,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura Bates: "Muchos hombres progresistas que apoyan la igualdad de género luego no la ponen en práctica en su vida privada"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/laura-bates-hombres-progresistas-apoyan-igualdad-genero-luego-no-ponen-practica-vida-privada_128_9995460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd5cd1b7-c053-416c-b7b6-e4230ce001c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura Bates: &quot;Muchos hombres progresistas que apoyan la igualdad de género luego no la ponen en práctica en su vida privada&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista lanzó en 2012 el proyecto Everyday Sexism para visibilizar el machismo cotidiano. Ahora publica un nuevo libro, -'Los hombres que odian a las mujeres'- en el que traza el panorama de las nuevas subculturas misóginas online</p><p class="subtitle">Relanzamos 'Micromachismos' para seguir denunciando el machismo cotidiano y romper silencios
</p></div><p class="article-text">
        En 2012, la periodista Laura Bates (Oxford, 1986) lanz&oacute; un proyecto, el blog <em>Everyday Sexism</em>. All&iacute; comenz&oacute; a publicar los relatos de machismo cotidiano de miles de mujeres y a generar un espacio de denuncia y reivindicaci&oacute;n que result&oacute; ser un &eacute;xito. <em>Everyday Sexism</em> fue el espejo en el que se mir&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/micromachismos/micromachismos-micro-poco-importante_132_5028606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Micromachismos en 2014</a> para crear un blog con la misma aspiraci&oacute;n: visibilizar el machismo cotidiano en todas sus formas y combatirlo. 
    </p><p class="article-text">
        Trece a&ntilde;os despu&eacute;s del lanzamiento de su proyecto, Bates ha recibido numerosos premios y reconocimientos, como cuando en 2015 le fue concedida la Medalla del Imperio Brit&aacute;nico por su contribuci&oacute;n a la igualdad de g&eacute;nero. La periodista, que escribe para distintos medios, acaba de publicar un nuevo libro: 'Los hombres que odian a las mujeres' (Capit&aacute;n Swing), en el que traza el panorama de las nuevas subculturas mis&oacute;ginas online. Bates alerta del auge de lo que ya se llama <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'manosfera' o 'machoesfera'</a>, el conjunto de blogs, p&aacute;ginas webs y cuentas en redes sociales de contenido antifeminista y negacionista del machismo en el que muchos hombres -y j&oacute;venes- est&aacute;n, en palabras de la escritora, radicaliz&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Descubr&iacute; su blog Everyday Sexism en 2013 y unos meses despu&eacute;s lanzamos Micromachismos como parte de elDiario.es, como un espacio para hablar de machismos cotidianos. Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, hay una sensaci&oacute;n contradictoria: por un lado, la conversaci&oacute;n p&uacute;blica y privada ha cambiado y ha incluido el machismo cotidiano; por otro lado, las mujeres seguimos sufriendo estos comportamientos. &iquest;Cu&aacute;l es su balance de estos &uacute;ltimos once a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me siento de manera similar: estoy muy orgullosa de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica que hemos iniciado y de c&oacute;mo la opini&oacute;n p&uacute;blica y la comprensi&oacute;n del tema han cambiado lentamente. Creo que es un testimonio del poder de la voz colectiva y del incre&iacute;ble coraje de las miles de mujeres y ni&ntilde;as que han compartido sus historias, a menudo pagando un gran coste personal. Pero tambi&eacute;n me siento frustrada porque a&uacute;n no hemos visto los cambios estructurales que necesitamos de las personas que est&aacute;n en el poder en respuesta a esa conversaci&oacute;n y a esa avalancha de testimonios. En pol&iacute;tica, justicia penal, polic&iacute;a, educaci&oacute;n... todav&iacute;a queda un largo camino por recorrer y necesitamos ver a esas personas clave asumiendo la responsabilidad del cambio concreto que necesitamos ahora en respuesta a las supervivientes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos muy centradas en avanzar hacia la igualdad en el lugar de trabajo y en la esfera pública, pero seguimos muy programados para reproducir la desigualdad de género en nuestras relaciones personales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En estos a&ntilde;os en Micromachismos hemos recibido cientos de historias de machismo cotidiano en todo tipo de espacios, en la calle, en bares, en la universidad, en la oficina... pero apenas algunas sobre el machismo cotidiano dentro de relaciones heterosexuales. &iquest;Cu&aacute;l ha sido la experiencia en Everyday Sexism en este sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos recibido muchos testimonios sobre experiencias de mujeres que mantienen relaciones heterosexuales, y creo que a menudo existe un doble rasero: estamos muy centradas en avanzar hacia la igualdad en el lugar de trabajo y en la esfera p&uacute;blica, pero seguimos muy programados para reproducir la desigualdad de g&eacute;nero en nuestras relaciones personales, desde el cuidado de los ni&ntilde;os hasta el trabajo dom&eacute;stico. Gran parte de ese trabajo invisible sigue recayendo en las mujeres, como demuestran las estad&iacute;sticas en todo el mundo. No podemos avanzar de verdad en el lugar de trabajo o en la pol&iacute;tica mientras sigamos reprimidas en casa. 
    </p><p class="article-text">
        Y creo que muchos hombres progresistas que apoyan la igualdad de g&eacute;nero en la teor&iacute;a luego no necesariamente la ponen realmente en pr&aacute;ctica en su vida privada. En parte porque estos roles de g&eacute;nero siguen estando muy normalizados en nuestra cultura (por ejemplo, los hombres que van a grupos de beb&eacute;s suelen ser vistos como raros o se sienten aislados o no bienvenidos) y en parte porque siguen estando muy presente en las pol&iacute;ticas y los sistemas p&uacute;blicos (por ejemplo, los horarios y la estructura de Westminster hacen que sea muy dif&iacute;cil para los cuidadores trabajar como pol&iacute;ticos, el permiso de paternidad legal sigue siendo de s&oacute;lo 2 semanas, mientras que el permiso de maternidad es mucho m&aacute;s largo)
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hablamos de este machismo sutil en nuestras relaciones rom&aacute;nticas y sexuales porque es especialmente doloroso y preferimos no mirar ah&iacute; porque nos cuesta m&aacute;s reconocer estas situaciones en ese contexto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que hay un poco de ambas cosas. Es realmente frustrante e inc&oacute;modo sentir que estamos fracasando personalmente en los temas que nos apasionan y por los que abogamos p&uacute;blicamente. As&iacute; que, en cierto modo, abordar estas cuestiones en nuestras propias vidas es m&aacute;s dif&iacute;cil que hacer campa&ntilde;a por ellas pol&iacute;ticamente. Pero adem&aacute;s, la sociedad nos ha socializado y casi preparado para que no armemos jaleo, para que esperemos y aceptemos que las mujeres carguen con la mayor parte del trabajo no remunerado y emocional, y eso hace que sea muy dif&iacute;cil romper esas barreras. Por ejemplo, tratamos a las mujeres trabajadoras como si no fueran buenas madres, mientras que los padres que pasan aunque sea un poco de tiempo con sus hijos suelen ser celebrados y alabados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice al principio del libro: &ldquo;No nos gusta ofender a los hombres&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; tenemos las mujeres tanto miedo de ofender a los hombres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En parte porque durante mucho tiempo la sociedad ha dado a los hombres blancos heterosexuales el privilegio de verlos como individuos, mientras que nos sentimos mucho m&aacute;s c&oacute;modos estereotipando a otros grupos de personas. Por ejemplo, cuando los hombres blancos cometen atentados terroristas, buscamos razones y los llamamos lobos solitarios y &ldquo;perturbados mentales&rdquo;. Y en parte porque castigamos activamente a quienes se atreven a sugerir que hay problemas con los hombres, o con nuestra versi&oacute;n socialmente prescrita de la masculinidad: nos enfrentamos a los gritos airados de &ldquo;no todos los hombres&rdquo;, nos llaman arp&iacute;as y odiadoras de hombres y feminazis, incluso cuando en realidad estamos hablando de esos r&iacute;gidos roles de g&eacute;nero para apoyar a los hombres que se ven perjudicados por ellos, &iexcl;no para criticar a los hombres en absoluto!
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que es diferente de esta reacción es que está facilitada por la tecnología de una manera que nunca habíamos visto, con las redes funcionando como máquina de radicalización de masas, bombeando teorías conspirativas antifeministas y estadísticas falsas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Su libro resulta una descripci&oacute;n de la era post MeToo. Describe c&oacute;mo la misoginia y el machismo se expresan hoy de diferentes maneras pero con una idea com&uacute;n que est&aacute; calando en buena parte de la sociedad: el feminismo ha ido demasiado lejos, nos estamos pasando, hay que 'corregir' esto. &iquest;Es esta la reacci&oacute;n contra el MeToo y, en general, contra una ola feminista que ha revuelto el mundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que en parte se trata de la inevitable reacci&oacute;n que hemos visto cada vez que se avanza en los movimientos por la justicia social. Siempre sabemos que hay dos pasos adelante y uno atr&aacute;s. Pero lo que es preocupante y diferente de esta reacci&oacute;n es que est&aacute; facilitada por la tecnolog&iacute;a y los algoritmos de una manera que nunca hab&iacute;amos visto antes, con la capacidad de las redes sociales para funcionar como una especie de m&aacute;quina de radicalizaci&oacute;n de masas, bombeando teor&iacute;as conspirativas antifeministas y estad&iacute;sticas falsas a una audiencia impresionantemente amplia. Por ejemplo, los v&iacute;deos de Tiktok con el virulento contenido mis&oacute;gino de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dinero-coches-misoginia-andrew-tate-influencer-avergonzado-greta-thunberg-acabo-detenido-trafico-personas_1_9834158.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrew Tate</a> han sido vistos 11.400 millones de veces, &iexcl;m&aacute;s que el n&uacute;mero total de personas del planeta!. As&iacute; que mi temor es que este impacto de la tecnolog&iacute;a pueda significar que por primera vez nos enfrentemos a dos pasos adelante y tres atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo resumir&iacute;a esta reacci&oacute;n, cu&aacute;les son sus caracter&iacute;sticas principales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que las principales caracter&iacute;sticas son el uso del miedo para crear una oposici&oacute;n generalizada al progreso, la falsa equiparaci&oacute;n del progreso para las mujeres con el sacrificio o el da&ntilde;o a los hombres, la inversi&oacute;n de la realidad para sugerir que los hombres son ahora la verdadera minor&iacute;a oprimida, y la difusi&oacute;n de hechos falsos. Por ejemplo, es com&uacute;n que los chicos en las escuelas me digan que la brecha salarial de g&eacute;nero es un mito, que el #MeToo es una caza de brujas contra los hombres, que el 80% de las denuncias de violaci&oacute;n por parte de mujeres son falsas, etc&eacute;tera, a pesar de que estas creencias no tienen ninguna base real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'No todos los hombres' ('Not all men' en ingl&eacute;s) es la frase que escuchamos muy frecuentemente cuando relatamos lo que sucede en nuestras vidas y en las vidas de otras mujeres. &iquest;Est&aacute;n evitando muchos hombres la interpelaci&oacute;n del feminismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay muchos hombres progresistas brillantes que est&aacute;n trabajando realmente duro para intentar ser parte de la soluci&oacute;n. He conocido a l&iacute;deres empresariales que est&aacute;n tomando medidas reales en sus lugares de trabajo, a directores de colegios que se est&aacute;n esforzando mucho por abordar estas cuestiones en las escuelas y a hombres que est&aacute;n tratando de encontrar nuevas formas de modelar la masculinidad entre los j&oacute;venes. Podemos verlo en modelos como H&eacute;ctor Beller&iacute;n, Barack Obama, Jordan Stephens, Andy Murray, Daniel Radcliffe y muchos m&aacute;s. Pero s&iacute;, creo que tambi&eacute;n hay un problema con algunos hombres que quieren llamarse feministas y aliados, pero en realidad no quieren hacer el esfuerzo de tomar medidas activas para abordar el problema.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En lo que respecta a la misoginia, no hay división entre la red y fuera de ella. La supremacía masculina extremista que vemos en Internet se está filtrando en nuestra vida cotidiana, en la política, en las escuelas y en nuestros lugares de trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro hace un repaso a los diferentes grupos de hombres que odian a las mujeres y a las distintas maneras y argumentos que existen para propagar ese odio, desde los </strong><em><strong>incels</strong></em><strong> hasta los artistas de la seducci&oacute;n pasando lo que se ha llamado 'manosfera', e incluso por los cr&iacute;menes cometidos por hombres que dicen odiar a las mujeres. &iquest;Est&aacute;n todos estos fen&oacute;menos conectados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, absolutamente. En lo que respecta a la misoginia, no hay divisi&oacute;n entre la red y fuera de ella. La supremac&iacute;a masculina extremista que vemos en Internet se est&aacute; filtrando en nuestra vida cotidiana, en nuestra pol&iacute;tica, en nuestras escuelas y en nuestros lugares de trabajo. Por ejemplo, hay hombres que asesinan activamente a mujeres en nombre de estas ideolog&iacute;as (como Elliot Rodger, Alek Minassian y muchos m&aacute;s de los que hablo en el libro). Pero creo que tambi&eacute;n hay un impacto social mucho m&aacute;s amplio que es m&aacute;s invisible, porque no es tan f&aacute;cil de medir como el n&uacute;mero de personas asesinadas. Por ejemplo, los hombres que han sido adiestrados por foros de ligue para acosar y agredir a mujeres que luego cometen agresiones sexuales, envalentonados por los llamados &ldquo;gur&uacute;s del ligue&rdquo; que se jactan de violar. O el efecto sobre las mujeres en el lugar de trabajo, cuando el 27% de los hombres estadounidenses dicen ahora que se negar&iacute;an a tener una reuni&oacute;n individual con una mujer en el lugar de trabajo. O el impacto en las mujeres j&oacute;venes en la escuela y la universidad cuando sus compa&ntilde;eros varones est&aacute;n expuestos a esta misoginia extrema en l&iacute;nea: por ejemplo, seg&uacute;n un informe de la FAD de 2021, uno de cada cinco hombres de entre 15 y 29 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a considera la violencia de g&eacute;nero una &ldquo;invenci&oacute;n ideol&oacute;gica&rdquo;. Eso tiene enormes implicaciones para sus compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchas veces, el acoso y la violencia online que sufrimos las mujeres es menospreciada o subestimada. Nos dicen que eso no es la vida real o que los hombres que se exponen p&uacute;blicamente tambi&eacute;n reciben ese acoso...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, absolutamente, hay un rechazo deliberado a aceptar que el abuso en l&iacute;nea y la violencia facilitada por la tecnolog&iacute;a est&aacute;n claramente relacionados con el g&eacute;nero, al igual que fuera de l&iacute;nea. Por ejemplo, la mitad de las mujeres del Reino Unido sufrieron abusos en l&iacute;nea durante la pandemia. Las estad&iacute;sticas de m&uacute;ltiples estudios muestran muy claramente que las mujeres tienen m&aacute;s probabilidades de sufrir abusos en l&iacute;nea que los hombres y que es m&aacute;s probable que incluyan amenazas de violencia f&iacute;sica y sexual. Como sociedad, seguimos subestimando e ignorando por completo el impacto que esto tiene en la salud mental. Puedo recibir 200 amenazas de violaci&oacute;n y muerte en un solo d&iacute;a y esto puede afectar enormemente a todo, desde mis relaciones hasta mi trabajo y mi bienestar.&nbsp;Si las mujeres recibieran amenazas de muerte y violaci&oacute;n y abusos en persona en el lugar de trabajo lo considerar&iacute;amos inaceptable. No esperar&iacute;amos que las mujeres desarrollaran mecanismos de defensa, sino que los hombres que las amenazan y maltratan fueran expulsados del lugar de trabajo. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a ser diferente en Internet? 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el impacto de las amenazas de violencia en el mundo real es diferente para las mujeres en el contexto de una sociedad en la que tienen muchas m&aacute;s probabilidades que los hombres de sufrir violencia f&iacute;sica y sexual real y, por tanto, el riesgo de que las amenazas se cumplan es mayor. Por ejemplo, un tercio de las diputadas que dimitieron en las &uacute;ltimas elecciones generales en Reino Unido citaron los malos tratos como una de las razones de su renuncia. As&iacute; que afecta incluso a nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es esa 'manosfera' una de las grandes amenazas para la igualdad ahora mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy dif&iacute;cil clasificar o cuantificar las distintas amenazas, ya que son muchas y todas son muy graves en distintos sentidos, adem&aacute;s de estar estrechamente interrelacionadas. Pero sin duda creo que la radicalizaci&oacute;n de tantos hombres j&oacute;venes es un problema invisible, una forma de radicalizaci&oacute;n que simplemente estamos ignorando, y que est&aacute; creando una bomba de relojer&iacute;a para el futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Debemos mejorar la alfabetización digital de los jóvenes, en estereotipos de género, relaciones sanas y consentimiento. Debemos responsabilizar a las tecnológicas y tomar medidas cuando apoyen a quien hace apología de la violencia fuera de Internet</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Dice tambi&eacute;n en el libro que la pol&iacute;tica y los medios de comunicaci&oacute;n contribuyen a amplificar y naturalizar el discurso de la 'manosfera', &iquest;de qu&eacute; manera lo hacen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Principalmente, porque tanto los pol&iacute;ticos como las figuras y los medios de comunicaci&oacute;n se benefician de presentar una versi&oacute;n ligeramente as&eacute;ptica de estas ideas extremas. Sacan provecho de dos cosas: la indignaci&oacute;n y la controversia que generan cuando ofrecen una plataforma para esas ideas, lo que aumenta los ingresos y los seguidores en esta econom&iacute;a de la atenci&oacute;n. Y, en segundo lugar, se benefician del apoyo que genera entre un n&uacute;mero muy significativo de hombres que suscriben estas ideolog&iacute;as (por ejemplo, el informante de Cambridge Analytica Christopher Wylie revel&oacute; que Steve Bannon hab&iacute;a cortejado activamente los votos de los <em>incels</em> como un bloque de votantes potencialmente poderoso para Donald Trump). 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que tenemos a pol&iacute;ticos como Trump presumiendo de agarrar a las mujeres por el co&ntilde;o, afirmando que es &ldquo;un momento muy aterrador para ser un hombre joven en Estados Unidos&rdquo;, u hombres como Boris Johnson, que han dicho a la gente que vote a su partido para hacer que los pechos de tu mujer crezcan m&aacute;s, o por supuesto la ret&oacute;rica profundamente antifeminista de partidos pol&iacute;ticos como Vox en Espa&ntilde;a. Se puede ver lo pol&iacute;ticamente beneficioso que es el antifeminismo cuando un pol&iacute;tico como Dominic Raab, nuestro viceprimer ministro, ha dicho abiertamente que las feministas son &ldquo;la peor clase de intolerantes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute;n los medios de comunicaci&oacute;n, que se suman a la ret&oacute;rica antifeminista con &ldquo;debates&rdquo; sobre si el feminismo ha ido demasiado lejos y si el #MeToo es una caza de brujas, lo que normaliza las ideas m&aacute;s extremas de las que pueden ser presa los j&oacute;venes en Internet, facilitando su radicalizaci&oacute;n. La misoginia en Internet parece menos chocante cuando un peri&oacute;dico de gran tirada sugiere que una pol&iacute;tica de alto nivel est&aacute; intentando distraer al Primer Ministro descruzando las piernas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se puede hacer para combatir esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchas cosas. Necesitamos que los pol&iacute;ticos reconozcan la misoginia extremista como una forma de terrorismo, especialmente cuando se traduce en actos de violencia offline. Deber&iacute;amos destinar m&aacute;s fondos y recursos a combatirla. Tenemos que reconocer que es una forma de radicalizaci&oacute;n cuando los j&oacute;venes se inician en estas ideas extremistas en Internet, y tenemos que apoyar y dotar de recursos a los profesores para que reconozcan esto de la misma manera que otras formas de radicalizaci&oacute;n. Necesitamos que los medios de comunicaci&oacute;n informen con exactitud y no con sensacionalismo ni excusen a los agresores. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que tomarnos m&aacute;s en serio el maltrato dom&eacute;stico y la misoginia generalizada en nuestra sociedad y reconocer las conexiones entre lo que ocurre dentro y fuera de Internet. Debemos mejorar la educaci&oacute;n de los j&oacute;venes en materia de alfabetizaci&oacute;n en Internet, estereotipos de g&eacute;nero, sexismo, relaciones sanas y consentimiento. Debemos responsabilizar a las empresas tecnol&oacute;gicas y tomar medidas reales cuando apoyen activamente a terroristas que hacen apolog&iacute;a de la violencia fuera de internet. Necesitamos una mejor regulaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas de las plataformas de redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos financiar servicios de primera l&iacute;nea para mujeres y v&iacute;ctimas de violencia sexual. Tenemos que revertir los recortes de financiaci&oacute;n que han cerrado tantos recursos fuera de l&iacute;nea para los adolescentes varones: los centros juveniles que han cerrado, por ejemplo, donde podr&iacute;an acceder al mismo sentido de comunidad, prop&oacute;sito y pertenencia que est&aacute;n encontrando actualmente en los espacios t&oacute;xicos en l&iacute;nea. Y necesitamos ver modelos masculinos de la vida real en las vidas de los j&oacute;venes, desde padres y cuidadores y parientes masculinos hasta profesores y entrenadores y trabajadores juveniles, que asuman la responsabilidad de abordar estos problemas con los j&oacute;venes y modelen una masculinidad positiva.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muchas razones para mantener la esperanza. Estamos siendo testigos de una lucha feminista sin precedentes. Hay un movimiento feminista internacional vibrante que es más fuerte que nunca</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Leo una frase que escribe en el libro: &ldquo;Los chicos a los que conozco en los colegios ni siquiera saben que odian a las mujeres. Tienen buenos modales y mirada inocente. Creen que es de buena educaci&oacute;n se&ntilde;alar las inexactitudes y mentiras que repiten las feministas. Han visto la misoginia con tanta frecuencia en Internet y la han o&iacute;do promover de forma tan persuasiva que ni siquiera la reconocer&iacute;an como una forma de odio&rdquo;. &iquest;Corremos el riesgo de que las nuevas generaciones de ni&ntilde;os y adolescentes est&eacute;n radicaliz&aacute;ndose en el machismo a trav&eacute;s de Internet?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, los puntos de vista m&aacute;s conservadores sobre las mujeres y los estereotipos de g&eacute;nero han tendido a ser mantenidos por las generaciones mayores, pero ahora los estudios que tenemos sugieren, por ejemplo, que los hombres m&aacute;s j&oacute;venes son m&aacute;s propensos a culpar a las mujeres de sus propias violaciones que los hombres mayores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tiene, pese a todo, esperanza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que hay muchas razones para mantener la esperanza. Estamos siendo testigos de una lucha feminista sin precedentes. Hay un movimiento feminista internacional vibrante que es m&aacute;s fuerte que nunca, y la tecnolog&iacute;a nos permite estar conectadas y apoyarnos mutuamente en nuestras luchas de nuevas maneras. Hay muchos hombres de alto nivel que est&aacute;n dando un paso al frente y tratando de ayudar. Y lo que me da m&aacute;s esperanza de todo es la gente joven que conozco en las escuelas, que se organiza, inicia campa&ntilde;as, crea asociaciones feministas, encuentra formas nuevas colectivas e individuales de luchar, de una manera que no era el caso cuando yo estaba en la escuela. Me dan esperanzas para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El valor del periodismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es se financia con las cuotas de 60.000 socios y socias que nos apoyan. Gracias a ellos, podemos escribir art&iacute;culos como &eacute;ste y que todos los lectores &ndash;tambi&eacute;n quienes no pueden pagar&ndash; accedan a nuestra informaci&oacute;n. Pero te pedimos que pienses por un momento en nuestra situaci&oacute;n. A diferencia de otros medios, nosotros no cerramos nuestro periodismo. Y eso hace que nos cueste mucho m&aacute;s que a otros medios convencer a los lectores de la necesidad de pagar.
    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/micromachismos/laura-bates-hombres-progresistas-apoyan-igualdad-genero-luego-no-ponen-practica-vida-privada_128_9995460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Mar 2023 20:37:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Discriminación de género,Igualdad de género,Violencia machista]]></media:keywords>
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