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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El choque con China por Mbappé: quien con niños se acuesta, mojado se levanta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/choque-china-mbappe-ninos-acuesta-mojado-levanta_129_13628961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e0e82a5-c51a-430b-b616-e5d06ad0e91d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x619y307.jpg" width="1200" height="675" alt="El choque con China por Mbappé: quien con niños se acuesta, mojado se levanta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me permito ofrecer gratuitamente un consejo a los contratantes internacionales con entes picajosos: incluyan una cláusula de no sanción por perturbadoras declaraciones o acciones similares. Los amantes del fútbol chino se lo agradecerán y sus cuentas de resultados también</p></div><p class="article-text">
        La que se ha liado con una gracieta de Mbapp&eacute; sobre una referencia al car&aacute;cter dictatorial de Mao y, por ende, a algo que nadie ha subrayado, de China, en cuyas sucesivas formas de Estado nunca en la historia ha tenido la consideraci&oacute;n &mdash;y seguramente tampoco la necesidad&mdash; de ser una democracia ni tan solo por aproximaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun el supuesto de que el as, ahora blanco, antes azul con barras granate, hubiera querido insultar la memoria china ser&iacute;a algo irrelevante, pues las autoridades chinas, herederas incuestionadas del Gran Timonel, son las recipiendarias de ese calificativo, por otra parte, en absoluto alejado de la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ofensa deber&iacute;a haber sido si el balompedista hubiera calificado de soslayo a China y a su fundador moderno como una democracia. En tal caso habr&iacute;a sido l&oacute;gico que los jerarcas orientales hubiesen puesto pie en pared y protestado <em>urbi et orbi</em>. Pero vivimos en un mundo tan peculiar que los nazis no quieren ser tildados de nazis, pese a que ellos lo hacen constantemente con los dem&oacute;cratas, ni las dictaduras admiten ser calificadas de tales. Lo cierto es que, en este caso, tampoco, han reivindicado el t&iacute;tulo de democracia, ni tan solo de mentirijillas.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, sin que importen un pimiento los hechos fuera del terreno de juego de los que pelean con los pies en pos de un bal&oacute;n &mdash;salvo que, como, como ha ocurrido recent&iacute;simamente, pese a ser defraudadores fiscales confesos y condenados, reciban el calificativo de solidarios para elevarlos a la categor&iacute;a de agraciados astures&mdash;, lo cierto es que el castigado por la chanza no ha sido el jugador. No sabemos si lo ha sido por sus patrocinadores particulares, por lo que aqu&iacute; llamamos <em>bisnes</em> o huertos, y le han rescindido los contratos publicitarios. Un turbio vapor azafranado envuelve esa cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que importa estriba en que la represalia p&uacute;blica del gobierno chino &mdash;en una dictadura no vamos a distinguir entre los diversos departamentos ni en ese efluvio tan nuestro de la colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada&mdash; no va contra el jugador, autor material del tan ofensivo desaguisado en la fina piel de porcelana oriental, sino contra su club el Real Madrid y, en especial, contra la propia Liga de f&uacute;tbol profesional. La amenaza, no sabemos si solo anunciada o ya total o parcialmente cumplida, consiste en no retransmitir, pese a los acuerdos firmados, los partidos de la Liga espa&ntilde;ola en el pa&iacute;s del centro [China quiere decir centro].
    </p><p class="article-text">
        La sanci&oacute;n del irresponsable no es un invento de los ribere&ntilde;os del Yangtz&eacute;. Aqu&iacute;, hasta no hace mucho castig&aacute;bamos a los ca&ntilde;ones que disparaban mal, a las ac&eacute;milas traidoras o a los locos, se practicaba el tali&oacute;n o se hac&iacute;a responsable a toda una comunidad por el hecho de uno de sus miembros. Sucede, empero, que hemos evolucionado y tanto la libertad de contrataci&oacute;n como el mantenimiento de lo pactado en un contrato tiene fuerza de ley entre los contratantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo contratado no puede quedar al albur de uno de los contratantes. Eso vale, bien lo sabemos, para el derecho interno -incluido, el de la UE-, pero fuera, viendo en manos de qu&eacute; plut&oacute;cratas estamos, ya es otro cantar. Incluso los tratados internacionales -contratos entre estados o grupos de estados- tienen mal porvenir tal como tenemos ocasi&oacute;n de sufrir a diario. En la esfera internacional rige la ley del m&aacute;s fuerte, que no suele ser el m&aacute;s listo y as&iacute; nos va.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute;, v&iacute;a Mbapp&eacute;, hemos visto c&oacute;mo un contrato entre particulares, una entidad privada espa&ntilde;ola y otra &ldquo;privada&rdquo; -dicho sea con todos los respetos- china, puede saltar por los aires si una de las partes, la privada oriental, decide, dejemos de lado si espont&aacute;neamente o no, imponer la sanci&oacute;n de rescisi&oacute;n o suspensi&oacute;n temporal del contrato por un hecho, sea de la magnitud que sea, no atribuible a la contraparte, sino a un miembro ajeno a tal contrataci&oacute;n, que presta sus servicios profesionales en uno de los afiliados a la entidad contratante. Puro hermanos Marx.
    </p><p class="article-text">
        En el supuesto de que la contrataci&oacute;n entre LaLiga y el ente televisivo chino fuera un asusto plenamente privado, los contratos prev&eacute;n causas de sanci&oacute;n, indemnizaci&oacute;n o denuncia de los mismos por incumplimientos o abusos. Los contratos internacionales suelen contener cl&aacute;usulas de todo tipo, incluso los suscritos con los paladines liberales chinos.
    </p><p class="article-text">
        Pero aun sin haber visto el contrato en cuesti&oacute;n -en el que han participado a buen seguro ej&eacute;rcitos de abogados e intermediarios de toda laya con honorarios suculentos-, me juego, como decimos en catal&aacute;n, un guisante a&nbsp;que no est&aacute; prevista la sanci&oacute;n o causa de rescisi&oacute;n del contrato por la circunstancia que un jugador de uno de los equipos cuyos partidos se retransmiten en extremo Oriente emitan opiniones que sean, pudieran ser o hubieran podido ser ofensivas, no ya para la entidad contratante oriental, sino para toda la naci&oacute;n china, es decir, por haber ofendido a todos y cada uno de los m&aacute;s de mil cuatrocientos millones de chinos y chinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute;, pese a no ser las p&aacute;ginas de este digital de color salm&oacute;n, me permito ofrecer gratuitamente un consejo a los contratantes internacionales con entes picajosos: incluyan una cl&aacute;usula de no sanci&oacute;n por perturbadoras declaraciones o acciones similares. Los amantes del f&uacute;tbol chino se lo agradecer&aacute;n y sus cuentas de resultados tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y como el lector, siempre a la que cae, habr&aacute; percibido, no he aludido para nada ni a la libertad de expresi&oacute;n ni a cosas parecidas. Hablando de China estaba todo dicho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan J. Queralt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/choque-china-mbappe-ninos-acuesta-mojado-levanta_129_13628961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 21:12:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El choque con China por Mbappé: quien con niños se acuesta, mojado se levanta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,Fútbol,Real Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gracias, Lula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gracias-lula_129_13628927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef33f3be-d2e2-4a6c-bf73-6979725eccd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x978y592.jpg" width="1200" height="675" alt="Gracias, Lula"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La victoria de Lula en las elecciones de Brasil nos ofrece dos lecciones importantes. La primera es que todo es posible hasta que se cierran las urnas. La segunda es que jamás se pueden bajar los brazos, sobre todo en tiempos tan turbulentos </p><p class="subtitle">Brasilia, conexión Madrid</p></div><p class="article-text">
        El 25 de octubre, Luiz In&aacute;cio Lula da Silva, 80 a&ntilde;os, ex obrero metal&uacute;rgico y l&iacute;der sindical, gan&oacute; las elecciones presidenciales en Brasil por cuarta vez, algo que no hab&iacute;a sucedido nunca, derrotando en esta ocasi&oacute;n a su rival ultraderechista Flavio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro que ejerci&oacute; la presidencia entre 2019 y 2023. Tampoco hab&iacute;a pasado nunca que un candidato que hubiera perdido en la primera vuelta, ganara en la segunda. En apenas 21 d&iacute;as entre ambas, Lula pas&oacute; de tener 2,2 millones de votos menos que su rival (45,16%/47,03%) a superarlo por 4,4 millones (51,79%/48,21%). Esta remontada espectacular en tan poco tiempo fue consecuencia de una movilizaci&oacute;n de votantes de izquierda animados por una eficaz campa&ntilde;a en las redes sociales dirigida por el abogado y diputado Andr&eacute; Janones, que se concret&oacute; en una participaci&oacute;n del 80,78% la m&aacute;s alta desde 2006, precisamente cuando Lula fue reelegido por primera vez, en 2006, para completar sus dos primeros mandatos consecutivos
    </p><p class="article-text">
        El 12 de julio de 2017, el juez federal Sergio Moro conden&oacute; a Lula a nueve a&ntilde;os y seis meses de prisi&oacute;n por corrupci&oacute;n pasiva y blanqueo de capitales, bas&aacute;ndose en la suposici&oacute;n de que un apartamento que hab&iacute;a visitado con su esposa para su posible compra era en realidad un soborno de la constructora OAS como contraprestaci&oacute;n a los favores que Lula habr&iacute;a hecho a la petrolera Petrobras, aunque no estaba a su nombre y nunca hab&iacute;a vivido en &eacute;l. No hab&iacute;a pruebas, solo indicios d&eacute;biles, pero el Tribunal Federal Regional de Porto Alegre ratific&oacute; la condena subi&eacute;ndola a 12 a&ntilde;os y un mes, tal vez influido porque la mayor&iacute;a de los medios, cuyos propietarios pertenec&iacute;an a la &eacute;lite financiera contraria a Lula, hab&iacute;an lanzado una fuerte campa&ntilde;a a favor de su entrada en prisi&oacute;n. El 7 de abril de 2018, Lula entr&oacute; en la c&aacute;rcel donde permaneci&oacute; 580 d&iacute;as hasta el 8 de noviembre de 2019, cuando fue liberado porque el Tribunal Supremo Federal dictamin&oacute; que la entrada en prisi&oacute;n solo es constitucional cuando se agotan todos los recursos de apelaci&oacute;n posibles y en el caso de Lula no se hab&iacute;an agotado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 8 de marzo de 2021, un magistrado del Tribunal Supremo Federal dictamin&oacute;&nbsp;que el Tribunal de Curitiba, que presid&iacute;a Sergio Moro, carec&iacute;a de competencia legal para investigar y juzgar a Lula por los delitos que se le atribuyeron y anul&oacute; las condenas. El 23 de marzo, la Segunda Sala del Supremo declar&oacute;, por mayor&iacute;a, que Moro hab&iacute;a sido parcial en el proceso del apartamento, lo que fue ratificado el 23 de junio por el pleno. El&nbsp;15 de abril, el pleno del Supremo confirm&oacute; que&nbsp;no era competente para ese caso y ratific&oacute; la anulaci&oacute;n de las condenas. Pero ya era demasiado tarde. Lula, que ten&iacute;a seg&uacute;n las encuestas un apoyo mayoritario, no pudo presentarse a las elecciones de 2018 que gan&oacute; Jair Bolsonaro. Cuando form&oacute; su gobierno nombr&oacute; a Sergio Moro ministro de justicia. Un perfecto ejemplo de c&oacute;mo jueces injustos, actuando por razones partidistas o ideol&oacute;gicas, combinados con unos medios de comunicaci&oacute;n corruptos actuando en favor de los intereses de sus due&ntilde;os, pueden pervertir la democracia impunemente, incluso cambiar gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        En la elecci&oacute;n siguiente (en 2022), Lula s&iacute; pudo presentarse y gan&oacute; a Jair Bolsonaro por un estrecho margen de 1,8 puntos. Bolsonaro declar&oacute; que no reconoc&iacute;a su derrota, porque la elecci&oacute;n hab&iacute;a sido fraudulenta, sin aportar pruebas, y las autoridades electorales rechazaron su impugnaci&oacute;n. Inmediatamente, sectores bolsonaristas rechazaron el resultado, bloquearon carreteras y organizaron campamentos ante cuarteles militares, reclamando una intervenci&oacute;n de las Fuerzas Armadas. El 30 de diciembre, Bolsonaro viaj&oacute; a Estados Unidos, dos d&iacute;as antes de terminar su mandato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 1 de enero de 2023, Lula tom&oacute; posesi&oacute;n de la presidencia. El d&iacute;a 8, miles de partidarios radicales de Bolsonaro se concentraron en Brasilia y asaltaron las sedes de los tres poderes: Legislativo -Congreso Nacional, formado por la C&aacute;mara de Diputados y el Senado-, Judicial -el Tribunal Supremo Federal- y Ejecutivo -el Palacio de Planalto, sede de la Presidencia-. Los manifestantes rompieron ventanas, vandalizaron el mobiliario y las instalaciones, y ocuparon espacios institucionales, para instigar un golpe de estado de las fuerzas armadas que derrocara al reci&eacute;n constituido Gobierno de Lula, que no estaba en Brasilia en ese momento. Las fuerzas de seguridad recuperaron los edificios y se produjeron numerosas detenciones. El presidente decret&oacute; una intervenci&oacute;n federal en la seguridad p&uacute;blica del Distrito Federal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a Federal y la Fiscal&iacute;a investigaron si Bolsonaro y varios colaboradores hab&iacute;an intentado impedir la transferencia del poder. La acusaci&oacute;n sostuvo que exist&iacute;a un plan m&aacute;s amplio que inclu&iacute;a cuestionar fraudulentamente el resultado electoral, buscar apoyos militares y preparar medidas para mantenerse en el poder. Bolsonaro neg&oacute; haber organizado un golpe y sostuvo que era v&iacute;ctima de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica. En septiembre de 2025, el Tribunal Supremo Federal lo conden&oacute; por cinco delitos relacionados con la conspiraci&oacute;n golpista: organizaci&oacute;n criminal armada, intento de abolici&oacute;n violenta del Estado democr&aacute;tico de derecho, golpe de estado, da&ntilde;os a bienes p&uacute;blicos y deterioro de patrimonio protegido. La pena impuesta fue de 27 a&ntilde;os y tres meses de prisi&oacute;n. Bolsonaro comenz&oacute; a cumplir su pena en noviembre de ese a&ntilde;o. En marzo de 2026, el Supremo le permiti&oacute; continuar cumpli&eacute;ndola bajo arresto domiciliario por motivos de salud. La fiscal&iacute;a present&oacute; 1.400 acusaciones contra ejecutores, instigadores, financiadores y posibles responsables de omisiones en la seguridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este episodio reproduc&iacute;a el asalto al Capitolio de EEUU del 6 de enero de 2021, para impedir la ratificaci&oacute;n de la victoria de Joe Biden sobre Donald Trump, que fue instigado por este &uacute;ltimo como colof&oacute;n de su sucia campa&ntilde;a para mantenerse en el poder. Desde entonces muchos partidos de derecha/ultraderecha en diferentes partes del mundo han seguido -tanto desde el poder como desde la oposici&oacute;n- el antidemocr&aacute;tico <em>m&eacute;todo Trump</em> que consiste b&aacute;sicamente en:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li> Designar miembros del Tribunal Supremo afines que apoyen sus pol&iacute;ticas y decisiones cuando sea necesario; Trump nombr&oacute; en su primer mandato a tres magistrados j&oacute;venes (su mandato es vitalicio) para lograr una mayor&iacute;a en el Supremo de seis conservadores frente a tres progresistas. </li>
                                    <li>Utilizar la mentira descaradamente y los relatos falsos (la &ldquo;verdad alternativa&rdquo;, como si pudiera haber dos verdades) a pesar de que los datos los desmientan, confiando en el viejo lema de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad&nbsp;-algo que por cierto nunca dijo G&ouml;bbels, aunque refleja muy bien su forma de actuar- para crear el efecto de verdad ilusoria. </li>
                                    <li>Insultar al adversario. Incluso acusarlo de falsos delitos, y crear crispaci&oacute;n para disuadir de volver a apoyarlo a votantes indecisos o incluso de su ideolog&iacute;a que teman la continuidad o el incremento del clima pol&iacute;tico violento.</li>
                                    <li>Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos (principio de trasposici&oacute;n), es decir, si est&aacute;s haciendo algo mal, una mala gesti&oacute;n o atacando un derecho, debes acusar inmediatamente a tu oponente de estar haciendo eso mismo, para lograr desviar la atenci&oacute;n, forzar al rival a defenderse y generar una enorme confusi&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica, diluyendo la gravedad de las acciones propias. </li>
                                    <li>Poner en duda la neutralidad del sistema electoral, como por ejemplo el voto por correo; Trump firm&oacute; el 31 de marzo de 2026, una orden ejecutiva destinada a limitar el voto por correo a nivel nacional, apoy&aacute;ndose en la narrativa del supuesto fraude electoral, para tener un argumento en caso de derrota. </li>
                                    <li>No reconocer la derrota en caso de que se produzca, y hacer todo lo posible para que las elecciones se repitan, incluso en casos extremos acudir a la violencia, como en el asalto al Capitolio en EEUU, o a los tres poderes en Brasil.&nbsp;</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        &nbsp;A pesar de que todos estos mecanismos se han empleado contra Lula, ha conseguido ganar una elecci&oacute;n que hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a todos, incluidas todas las encuestas, daban por perdida. Y esta vez no va a haber asalto violento, ni petici&oacute;n a las fuerzas armadas para revertir el resultado, porque el Tribunal Superior Electoral, presidido por un conservador, ha ratificado r&aacute;pidamente el resultado, por el recuerdo de c&oacute;mo termin&oacute; el intento de 2023, y sobre todo porque Flavio Bolsonaro ha huido del pa&iacute;s &mdash;con la ayuda de Milei y de Trump seg&uacute;n &eacute;l mismo ha dicho&mdash; ante la m&aacute;s que probable&nbsp;imputaci&oacute;n por&nbsp;blanqueo de dinero y tr&aacute;fico de divisas, que &eacute;l califica de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica. Aunque no se puede excluir que un Congreso muy escorado a la derecha le destituya en alg&uacute;n momento de su mandato como ya hicieron con Dilma Rousseff en agosto de 2016 con la excusa de ciertas maniobras contables que el Tribunal Regional Federal de Brasilia, cuando la absolvi&oacute; en agosto de 2023, mand&oacute; archivar consider&aacute;ndolas legales.
    </p><p class="article-text">
        La victoria de Lula tiene repercusiones pol&iacute;ticas y geopol&iacute;ticas muy importantes, no solo porque puede tener influencia en otros pa&iacute;ses -especialmente de su entorno-, sino porque supone un freno muy importante para la pol&iacute;tica de dominio de todo el continente que es una de las obsesiones de Trump, cuya presi&oacute;n ha fracasado en el pa&iacute;s m&aacute;s importante de Latinoam&eacute;rica. La Estrategia de Seguridad Nacional firmada por el actual presidente de EEUU el 4 de diciembre de 2025 recupera la&nbsp;Doctrina Monroe - que Trump quiere llamar ahora Donroe- de dominio continental exclusivo, y le a&ntilde;ade un &ldquo;Corolario Trump&rdquo; que consagra el control de toda la regi&oacute;n: &ldquo;Estados Unidos debe ser preeminente en el hemisferio occidental como condici&oacute;n para nuestra seguridad y prosperidad; una condici&oacute;n que nos permita afirmarnos con confianza donde y cuando lo necesitemos en la regi&oacute;n&rdquo;. No descarta el empleo de medios militares cuando sea conveniente, no para rechazar una agresi&oacute;n, sino para combatir todo aquello que pudiera afectar a EEUU o a sus intereses. Tampoco renuncia a la injerencia pol&iacute;tica: &ldquo;EEUU recompensar&aacute; y alentar&aacute; a los gobiernos, partidos pol&iacute;ticos y movimientos de la regi&oacute;n que se alineen ampliamente con nuestros principios y estrategia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia neoimperialista le ha salido bien hasta ahora. Salvo en los pa&iacute;ses autoritarios de izquierdas o que usan esa etiqueta -Cuba, Nicaragua- y, en el lado democr&aacute;tico, los gobiernos progresistas en distinto grado de Uruguay, Guatemala, Guyana y algunos peque&ntilde;os Estados del Caribe, la mayor parte de los pa&iacute;ses al sur de EEUU tienen presidentes y gobiernos alineados de una u otra forma, con Trump. El caso de Venezuela es excepcional porque ha sido la &uacute;nica intervenci&oacute;n militar de Trump en la regi&oacute;n, para secuestrar al presidente Maduro, aunque su r&eacute;gimen -que podr&iacute;a compararse al cubano- pervive como un protectorado de EEUU hasta que su presidente decida que le interesa m&aacute;s cambiarlo por uno democr&aacute;tico. Pero la doctrina Monroe no puede estar completa con la existencia de dos excepciones que son adem&aacute;s los pa&iacute;ses m&aacute;s grandes y con los gobiernos m&aacute;s izquierdistas de Latinoam&eacute;rica: M&eacute;xico, cuya presidenta mantiene una actitud conciliadora con Washington, y Brasil que deber&iacute;a haber sido el gran triunfo de Trump, pero no lo ha sido. En las elecciones que ha habido desde que Trump empez&oacute; su segundo mandato EEUU ha intervenido de alguna forma para apoyar a candidatos de derecha o ultraderecha, con injerencias o con ofertas econ&oacute;micas condicionadas. Pero en Brasil, la pieza de caza mayor, Lula ha resistido.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la gente no es tan tonta como algunos creen, aunque hayan usado todos sus medios para intoxicar a algunos. Durante los tres primeros periodos presidenciales de Lula salieron de la pobreza m&aacute;s de 38 millones de brasile&ntilde;os. Desde el inicio del &uacute;ltimo mandato, enero de 2023, hasta ahora la tasa de desempleo ha bajado un 3,1%, del 8,4% al 5,3%, su nivel m&aacute;s bajo desde 2012. Solo en los tres primeros a&ntilde;os de ese mandato el PIB&nbsp;ha tenido un crecimiento real acumulado del 9,2%. A pesar de que estos datos dibujan una econom&iacute;a muy sana que podr&iacute;a continuar si Lula segu&iacute;a en el poder, al d&iacute;a siguiente de su reelecci&oacute;n la bolsa de S&atilde;o Paulo lleg&oacute; a caer un 17%, lo que llev&oacute; a suspenderla temporalmente. Esto explica perfectamente donde est&aacute; el inter&eacute;s real de los que reclaman la desregulaci&oacute;n y la libertad de especular y de dictar las relaciones laborales en su beneficio, que era lo que promet&iacute;a Bolsonaro, igual que Trump, Milei y otros de su misma ideolog&iacute;a en muchos pa&iacute;ses, y el error en el que caen los trabajadores que los votan pensando que si ganan los poderosos tambi&eacute;n ganan ellos algo.
    </p><p class="article-text">
        Esta elecci&oacute;n nos ofrece dos lecciones importantes. La primera es que nada est&aacute; escrito, todo es posible hasta que no se cierran las urnas. La segunda es que jam&aacute;s se pueden bajar los brazos, hay que seguir trabajando por lo que crees a pesar de que todo parezca en contra, sobre todo en tiempos tan turbulentos. Lula lo ha hecho y ha ganado, pero aunque hubiera perdido habr&iacute;a que darle las gracias igualmente, por perseverar a pesar de las difamaciones, los ataques, la c&aacute;rcel. Gracias por dedicar toda su vida para salvar a su pueblo de un r&eacute;gimen neofascista, disfrazado de liberal, y frenar al bruto del norte que se pretende emperador. Ojal&aacute; vengan muchos m&aacute;s como &eacute;l que demuestren, con sus actos, que la famosa frase de Gramsci: &ldquo;Contra el pesimismo de la raz&oacute;n, el optimismo de la voluntad&rdquo; es m&aacute;s que una expresi&oacute;n ret&oacute;rica, y funciona en la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Lula, por devolvernos la esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Enrique de Ayala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gracias-lula_129_13628927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 21:12:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gracias, Lula]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Brasil,Lula da Silva]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mantra de la categoría 'juventud']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mantra-categoria-juventud_129_13625036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a67f6c0-db00-4d73-859a-bf1f1ddf118f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mantra de la categoría &#039;juventud&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La edad puede ser una variable relevante para comprender determinados fenómenos sociales, pero no una explicación en sí misma, y mucho menos si se interpreta a través de tópicos. Un joven de un barrio humilde puede compartir más intereses materiales con una persona mayor de su mismo entorno que con un joven del barrio de Salamanca en Madrid</p></div><p class="article-text">
        Las sociedades son cada vez m&aacute;s complejas. La especializaci&oacute;n laboral, la aceleraci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n y la acumulaci&oacute;n de conocimiento, entre otras cuestiones, provocan que cualquier an&aacute;lisis que pretenda abordar el funcionamiento de las sociedades tenga que tener en cuenta una gran cantidad de variables. Sin embargo, en plena &eacute;poca de la simplificaci&oacute;n, de los tweets y los <em>reels</em>, las explicaciones tienden a simplificarse, lo que en ocasiones conlleva an&aacute;lisis reduccionistas y carentes de cualquier parecido con la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La juventud como categor&iacute;a social es quiz&aacute;s una de las m&aacute;s afectadas por esa simplificaci&oacute;n de la realidad. Y esa trivializaci&oacute;n del propio concepto se puede explicar a trav&eacute;s de tres dimensiones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, cabe preguntarse si es leg&iacute;timo comprender la sociedad mediante juicios generalizados sobre los grupos de edad, asumiendo que pertenecer a uno de ellos define por completo a la persona y trat&aacute;ndolos como compartimentos estancos. Para comprender la sociedad es necesario incluir otras variables de estudio que son especialmente importantes y determinantes. El nivel de renta o la zona geogr&aacute;fica de residencia influyen enormemente. Una persona joven y una persona mayor pueden tener un grado de coincidencia en sus intereses materiales relevante si comparten capacidad econ&oacute;mica. Es decir, un joven de un barrio humilde puede compartir m&aacute;s intereses materiales con una persona mayor de su mismo entorno socioecon&oacute;mico, que con un joven del barrio de Salamanca en Madrid. En este sentido, tal y como ha se&ntilde;alado Thomas Piketty, la herencia es un elemento diferenciador clave para los j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto se une que los debates que afectan a los m&aacute;s j&oacute;venes (vivienda, natalidad&hellip;) cada vez alcanzan a personas de mayor edad, difuminando las fronteras de los problemas generacionales, &iquest;Hasta cu&aacute;ndo es uno joven?
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, se debe reflexionar sobre algunos comentarios socialmente extendidos. Es frecuente escuchar que &ldquo;la juventud est&aacute; desmovilizada&rdquo; o que &ldquo;no muestra inter&eacute;s por el futuro&rdquo;. Sin embargo, las actuales movilizaciones relacionadas con la vivienda (en el marco del desahucio de Maricarmen) ponen en cuesti&oacute;n esta afirmaci&oacute;n. Y, aunque con menor eco medi&aacute;tico, encuentros universitarios como el desarrollado en la UCLM, titulado 'J&oacute;venes sin miedo al presente. Capaces, conscientes y responsable<em>s'</em>, evidencian que existen j&oacute;venes s&iacute; tienen inter&eacute;s por reflexionar sobre su manera de ver el mundo y por debatir sobre c&oacute;mo contribuir a la construcci&oacute;n de un futuro mejor. Y lo hacen no desde una perspectiva de grupos de edad, como si se tratasen de compartimentos estancos, sino mediante un debate intergeneracional. Esto &uacute;ltimo conecta directamente con la primera dimensi&oacute;n comentada anteriormente.
    </p><p class="article-text">
        Muy relacionado con todo lo anterior, existe un tercer argumento que se utiliza con frecuencia: &ldquo;en el pasado, los j&oacute;venes ten&iacute;an m&aacute;s inter&eacute;s&rdquo; o &ldquo;en el pasado la juventud ten&iacute;a m&aacute;s valores y m&aacute;s compromiso laboral&rdquo;. Tal y como analiz&oacute; la fil&oacute;sofa Clara Ramas en su obra 'El tiempo perdido' (2024), tras estos comentarios se esconde un determinada idealizaci&oacute;n del pasado que puede alimentar una visi&oacute;n edulcorada de &eacute;pocas anteriores (en el caso espa&ntilde;ol, la dictadura). Cada juventud es fruto de su contexto y, por tanto, establecer comparaciones de <em>brocha gorda</em> contribuye a ensalzar un pasado simplificado y descontextualizado. Lo &uacute;nico que es cierto es que en el pasado todo el mundo era m&aacute;s joven. Quiz&aacute;s ese es uno de los principales motivos de esa idealizaci&oacute;n por el pasado, porque, como escribi&oacute; Rub&eacute;n Dar&iacute;o &ldquo;Juventud, divino tesoro, &iexcl;ya te vas para no volver!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la complejidad de la sociedad merece que los an&aacute;lisis sean multinivel y traten de comprender las interacciones humanas en toda su complejidad. La simplificaci&oacute;n de cualquiera de los protagonistas de una sociedad (ya sea grupo de edad, g&eacute;nero o minor&iacute;as) supone una tergiversaci&oacute;n del car&aacute;cter poli&eacute;drico de las sociedades. La edad puede ser una variable relevante para comprender determinados fen&oacute;menos sociales, pero no una explicaci&oacute;n en s&iacute; misma, y mucho menos si se interpreta a trav&eacute;s de t&oacute;picos. Convertir estas simplificaciones en categor&iacute;as explicativas no contribuye a una mejor comprensi&oacute;n del mundo, sino que puede terminar alimentando un enfrentamiento <em>artificial</em> entre grupos de edad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Molina García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mantra-categoria-juventud_129_13625036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Oct 2026 21:30:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mantra de la categoría 'juventud']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jóvenes,Personas mayores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones en Israel: la democracia en cuestión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/elecciones-israel-democracia-cuestion_129_13622508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d576a49-83fc-4a20-a3bd-21200bcb4490_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1036y427.jpg" width="1200" height="675" alt="Elecciones en Israel: la democracia en cuestión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados de los comicios del martes revelan una sociedad que ha adoptado una visión del mundo nacionalista de derechas, en la que una parte considerable de la población rechaza incluso los últimos vestigios del carácter democrático de Israel. La posibilidad de un cambio que anuncie un nuevo futuro para la región parece prácticamente inexistente</p><p class="subtitle">Netanyahu sufre una derrota que no le impedirá seguir en el poder</p></div><p class="article-text">
        Un examen atento de los resultados electorales que empiezan a conocerse y de la manera en que se interpretan puede ense&ntilde;arnos mucho, no solo sobre la naturaleza del discurso pol&iacute;tico y el car&aacute;cter de la sociedad israel&iacute;, sino, sobre todo, sobre el futuro que aguarda a Israel y a toda la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una lectura directa de los resultados electorales apunta a una clara derrota del bloque favorable a Netanyahu y a una contundente victoria de sus adversarios, que se autodenominan el &ldquo;bloque del cambio&rdquo;. Seg&uacute;n los resultados provisionales, 65 de los 120 esca&ntilde;os de la Kn&eacute;set, el Parlamento israel&iacute;, corresponden al bloque contrario a Netanyahu. A primera vista, el veredicto de los votantes es inequ&iacute;voco: rechazo a Netanyahu y a su pol&iacute;tica, junto con el deseo de reforzar la democracia liberal y el Estado de derecho, as&iacute; como de reparar las fracturas sociales tras cuatro a&ntilde;os de un gobierno corrupto, polarizador y divisivo. Por tanto, cualquier gobierno que no refleje la decisi&oacute;n de la mayor&iacute;a vulnerar&iacute;a un principio fundamental del sistema democr&aacute;tico e ignorar&iacute;a la voluntad de los votantes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en Israel es habitual interpretar los resultados electorales desde una perspectiva nacional y, en ocasiones, abiertamente nacionalista, que distorsiona su verdadero significado. Esta interpretaci&oacute;n, que no tiene en cuenta los votos de los electores &aacute;rabes a la hora de determinar la composici&oacute;n del gobierno, pone de manifiesto los l&iacute;mites de la democracia israel&iacute; y su car&aacute;cter distorsionado. Cuando se interpretan los resultados desde una l&oacute;gica nacional, se observa que el bloque de Netanyahu obtuvo, en realidad, la mayor&iacute;a entre la poblaci&oacute;n jud&iacute;a, mientras que la victoria efectiva del bloque que se le opone, fruto del apoyo de los partidos &aacute;rabes, se desvanece como si nunca hubiera existido.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos que, injustificadamente, se autodenominan el &ldquo;bloque del cambio&rdquo; tambi&eacute;n participan de este discurso, erigido en principio fundamental de la pol&iacute;tica israel&iacute;. A lo largo de la campa&ntilde;a electoral, estos partidos declararon expl&iacute;citamente su rechazo a cualquier posibilidad de colaboraci&oacute;n pol&iacute;tica entre jud&iacute;os y &aacute;rabes. Queda as&iacute; claro que el cambio prometido por los adversarios de Netanyahu se limita a sustituir al primer ministro, sin modificar las normas pol&iacute;ticas de Israel ni su actitud hacia la minor&iacute;a &aacute;rabe. La paradoja de que los partidos del &ldquo;bloque del cambio&rdquo; se aferren al discurso nacionalista se manifiesta no solo en su negativa a reconocer el peligro de que una minor&iacute;a de cerca de dos millones de personas pierda toda esperanza de mejorar su situaci&oacute;n mediante v&iacute;as democr&aacute;ticas, sino tambi&eacute;n en su disposici&oacute;n a renunciar a su propia victoria.
    </p><p class="article-text">
        De ello se desprende que, si bien la victoria del bloque favorable a Netanyahu entre la poblaci&oacute;n jud&iacute;a fue clara, aunque ajustada, la victoria de la pol&iacute;tica de derechas resulta indiscutible. Entre los partidos del &ldquo;bloque del cambio&rdquo; figuran formaciones inequ&iacute;vocamente derechistas, que no solo se oponen a la cooperaci&oacute;n entre jud&iacute;os y &aacute;rabes y a convertir la igualdad en un principio constitucional, sino que tambi&eacute;n rechazan categ&oacute;ricamente la soluci&oacute;n de dos Estados. Algunas han declarado expresamente su compromiso de continuar con el proyecto de asentamientos y profundizar el control israel&iacute; sobre los territorios palestinos. Por tanto, su fracaso no deber&iacute;a sorprendernos: cuando la promesa de cambio se reduce a una cuesti&oacute;n de personas, mientras se promete mantener la misma pol&iacute;tica, queda patente hasta qu&eacute; punto son limitadas las posibilidades reales de una transformaci&oacute;n sustancial.
    </p><p class="article-text">
        En esencia, los resultados electorales son un reflejo de la sociedad que acude a las urnas. La naturaleza del discurso pol&iacute;tico revela una sociedad que ha adoptado una visi&oacute;n del mundo nacionalista de derechas, en la que una parte considerable de la poblaci&oacute;n rechaza incluso los &uacute;ltimos vestigios del car&aacute;cter democr&aacute;tico de Israel. Para estos sectores, el alejamiento de Israel de Occidente es una condici&oacute;n necesaria para liberarse de un sistema de valores ajeno que limita la posibilidad de ejercer la soberan&iacute;a jud&iacute;a sobre el territorio palestino. Esta tendencia, que hoy parece un proceso hist&oacute;rico inevitable, transformar&aacute; profundamente el car&aacute;cter de Israel y su posici&oacute;n en el mundo: Israel pasar&aacute; de ser un Estado desarrollado que se considera parte de las democracias liberales occidentales a convertirse en un Estado que sit&uacute;a el nacionalismo religioso y la soberan&iacute;a territorial por encima de los valores universales de igualdad, derechos humanos y Estado de derecho.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la fortaleza de la derecha, los resultados electorales ponen de manifiesto la debilidad de la corriente liberal en Israel. Si tuvi&eacute;ramos que contar a los representantes electos que han expresado su apoyo a la soluci&oacute;n de dos Estados y declarado su compromiso con la democracia liberal, dif&iacute;cilmente llegar&iacute;amos a una docena. Los resultados electorales, y sobre todo la manera en que se interpretan, muestran hasta qu&eacute; punto es fr&aacute;gil la esperanza de que la sociedad israel&iacute; haga surgir de su seno a un nuevo Frederik de Klerk. La posibilidad de un cambio en Israel que anuncie un nuevo futuro para toda la regi&oacute;n parece, por su parte, pr&aacute;cticamente inexistente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Israel no vive en una burbuja, y un cambio en su pol&iacute;tica responde a un inter&eacute;s internacional m&aacute;s amplio. En estas circunstancias, la Uni&oacute;n Europea sigue siendo el principal actor, si no el &uacute;nico, capaz de salvar a Israel de s&iacute; mismo. Sus dirigentes deben dejar claro que excluir a los partidos que representan a la minor&iacute;a &aacute;rabe de cualquier posibilidad de influir en la composici&oacute;n del futuro gobierno por raz&oacute;n de su identidad nacional vulnera el principio de igualdad pol&iacute;tica. Tambi&eacute;n deben advertir de que la persistencia de la discriminaci&oacute;n y de las vulneraciones de derechos civiles fundamentales tendr&aacute; consecuencias para las relaciones con Israel. Deber&iacute;an considerarse sanciones individuales contra los pol&iacute;ticos que recurren a una ret&oacute;rica racista y discriminatoria, que llaman a &ldquo;fomentar la emigraci&oacute;n de los palestinos&rdquo; de Gaza -una expresi&oacute;n eufem&iacute;stica para referirse a &ldquo;fomentar la expulsi&oacute;n&rdquo;- o que promueven la anexi&oacute;n y la expansi&oacute;n del proyecto de asentamientos. La Uni&oacute;n Europea debe vigilar de cerca el trato que recibe la minor&iacute;a &aacute;rabe en Israel, ya que el respeto de sus derechos constituye una condici&oacute;n ineludible para cualquier cambio en la pol&iacute;tica israel&iacute; respecto a la cuesti&oacute;n palestina. Asimismo, debe garantizar que toda visita a Israel de un alto representante europeo incluya encuentros con representantes de la dirigencia pol&iacute;tica de la minor&iacute;a &aacute;rabe y con miembros de la sociedad civil que promueven el debate p&uacute;blico sobre la igualdad ciudadana y los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; se deriva tambi&eacute;n la necesidad de definir los l&iacute;mites de la cr&iacute;tica. Un boicot cultural a Israel, que perjudica ante todo a la corriente liberal cuya debilidad han puesto de manifiesto los resultados electorales, es una bendici&oacute;n para la derecha nacionalista, que ya rechaza la cultura occidental. Basta con escuchar la alegr&iacute;a con la que los pol&iacute;ticos de derechas acogieron el anuncio de la Uni&oacute;n Europea de Radiodifusi&oacute;n sobre la posibilidad de excluir a Israel del Festival de Eurovisi&oacute;n para comprender c&oacute;mo el aislamiento cultural puede alimentar la propaganda nacionalista. Esto no significa que Europa deba abstenerse de tomar medidas, sino que la Uni&oacute;n Europea debe distinguir entre la presi&oacute;n selectiva sobre los actores responsables de violaciones de los derechos humanos y de perpetuar la ocupaci&oacute;n y la discriminaci&oacute;n contra la minor&iacute;a &aacute;rabe, por un lado, y las medidas generalizadas que podr&iacute;an reforzar precisamente a las fuerzas que pretende debilitar, por otro.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera prueba de la democracia israel&iacute; no consiste &uacute;nicamente en determinar qui&eacute;n formar&aacute; el gobierno, sino en saber si Israel es capaz de reconocer a todos sus ciudadanos como socios en pie de igualdad, reconocer a los palestinos como titulares de derechos nacionales y considerar el compromiso pol&iacute;tico una condici&oacute;n para un futuro m&aacute;s seguro y justo. Sin un cambio de esta naturaleza, Israel corre el riesgo de seguir manteniendo las formas externas de la democracia mientras se aleja cada vez m&aacute;s de su contenido esencial, hasta que la brecha entre la imagen que tiene de s&iacute; mismo y la realidad pol&iacute;tica resulte imposible de cerrar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ofer Chen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/elecciones-israel-democracia-cuestion_129_13622508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 22:40:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elecciones en Israel: la democracia en cuestión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brasilia, conexión Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/brasilia-conexion-madrid_129_13619467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31a1ac11-adbc-4129-a99c-945825d83def_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x740y1012.jpg" width="1200" height="675" alt="Brasilia, conexión Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La victoria de Lula provoca efectos tectónicos en el mapa geopolítico global. En clave latinoamericana, estimulará el eje Brasil-México, como entorno de articulación de políticas públicas progresistas en la región. Para Estados Unidos, supone un obstáculo imprevisto en su batalla con China y en el despliegue de la agenda marcada por la doctrina «Donroe». En España, a pocas semanas del 29N, Lula podría entrar en campaña a través de la cumbre iberoamericana de la próxima semana</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones de segunda vuelta en Brasil son un golpe de dimensiones tect&oacute;nicas para la llamada ola ultraconservadora global, con sede en Washington. La remontada &eacute;pica de Lula, con una campa&ntilde;a que ser&aacute; estudiada y analizada en las facultades por su capacidad para movilizar a sectores del electorado replegados, como los j&oacute;venes, demostr&oacute; que a veces lo improbable termina por pasar. Aunque en los d&iacute;as previos a la votaci&oacute;n los datos proyectaban un empate, el clima final en las calles y en las redes termin&oacute; favoreciendo al candidato del PT.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, imper&oacute; la prudencia porque a&uacute;n estaba muy cerca el jarro de agua fr&iacute;a de la primera vuelta, sin el que probablemente no se habr&iacute;a logrado una movilizaci&oacute;n como la del pasado domingo. Lo cierto es que la campa&ntilde;a arranc&oacute; con la victoria como una misi&oacute;n imposible y termin&oacute; vivi&eacute;ndose como una posibilidad real. Para casi todos, con excepciones como la de los mercados que, tendentes a confundir deseos con realidad, siguen dos d&iacute;as despu&eacute;s lami&eacute;ndose las heridas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la celebraci&oacute;n y la resaca, no ser&aacute;n pocos los retos que tendr&aacute; que afrontar Lula. Los m&aacute;s inmediatos son una oposici&oacute;n que sigue teniendo tics golpistas, un legislativo hostil y la gesti&oacute;n de una victoria sustentada en la movilizaci&oacute;n hist&oacute;rica de un electorado con pocas ganas de verse defraudado. A ello se suma la necesaria construcci&oacute;n de un liderazgo capaz de dar el relevo llegado el momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo ocurrido el domingo en Brasil tiene tambi&eacute;n dimensiones regionales y globales. El contexto es caprichoso y los tiempos no acompa&ntilde;an a Trump, que afrontar&aacute;, seg&uacute;n todas las encuestas, un escenario adverso en las elecciones de mitad de mandato del pr&oacute;ximo 3 de noviembre. La victoria de Lula es un golpe a la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de la llamada doctrina &laquo;<em>Donroe</em>&raquo;, que el presidente de Estados Unidos present&oacute; a finales de 2025 para poner negro sobre blanco sus aspiraciones de controlar los recursos del gigante del cono Sur, en detrimento de China y de cualquiera &mdash;incluida la Uni&oacute;n Europea&mdash; que ose interponerse en su camino. Esto puede ayudar a explicar que Trump no haya reconocido a&uacute;n el resultado electoral y que, por el contrario, hablara de fraude casi al mismo tiempo que Bolsonaro hijo, ya resignado, afirmaba que iba a liderar la oposici&oacute;n. De nuevo, la confusi&oacute;n entre deseos y realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La regi&oacute;n vive momentos convulsos y confusos. Los antecedentes m&aacute;s recientes de Colombia y Per&uacute;, con victorias de candidatos ultras &mdash;De la Espriella y Fujimori, tambi&eacute;n hija&mdash; en segunda vuelta contribuyeron a generar un clima que proyect&oacute; desmoralizaci&oacute;n y sensaci&oacute;n de repliegue. Pero lo cierto es que en Am&eacute;rica Latina la llamada ola ultra, que hoy matiza Brasil, nunca lleg&oacute; a ser tal. En una contienda electoral tras otra &mdash;y lo electoral no lo explica todo&mdash;, all&iacute; donde se impuso la extrema derecha hubo enfrente una respuesta masiva y organizada que hizo que los candidatos que contaban con el benepl&aacute;cito de Washington terminaran imponi&eacute;ndose solo por unos pocos votos.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Colombia es el m&aacute;s sangrante, porque debi&oacute; de haber sido el primer escenario adverso para la llamada ola ultra latinoamericana. Sin embargo, la izquierda eligi&oacute; a un candidato, Iv&aacute;n Cepeda, que estuvo ausente, evit&oacute; debates y, sobre todo, no quiso o no supo c&oacute;mo competir en el &aacute;mbito digital. Enfrente, un ej&eacute;rcito de <em>bots</em> bien orquestados y favorecidos por los algoritmos, fabricando y difundiendo <em>fake news</em> y productos audiovisuales con inteligencia artificial, con sectores radicalizados de las clases medias y medias altas como ariete para llegar directa e indirectamente a las clases populares. Enfrente, Cepeda sal&iacute;a intentando hacer valer la palabra, leyendo sus discursos cuidados e intentando combatir en el siglo XXI con instrumentos del XIX. Loable labor que, sin embargo, termin&oacute; con la llegada al poder de De la Espriella por la m&iacute;nima. Lula deja ahora la receta para el futuro: es necesario dar la batalla al algoritmo utilizando sus mismas armas. Y tambi&eacute;n ir a hablarles a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes &mdash;esas que ven en la televisi&oacute;n un electrodom&eacute;stico in&uacute;til&mdash; all&aacute; donde est&aacute;n: en las redes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mayor o menor grado, vivimos un ciclo marcado por el fracaso coyuntural de las derechas liberales. En Am&eacute;rica Latina han sido subsumidas por argamasas an&aacute;rquicas, comandadas por l&iacute;deres ultras, dopados por la administraci&oacute;n Trump, que los utiliza como instrumento &uacute;til sobre el terreno. Sin embargo, la articulaci&oacute;n del eje Brasilia-M&eacute;xico DF, con Lula y Sheinbaum al frente, supone un contrapeso dif&iacute;cil de sortear, porque son las dos econom&iacute;as m&aacute;s importantes de la regi&oacute;n. El calendario, nuevamente caprichoso, hace que en la tercera &mdash;Argentina&mdash; haya presidenciales en 2027 y las perspectivas para Milei son malas, reflejo directo de su mandato. En menos de un a&ntilde;o, las posibilidades de que el eje se ampl&iacute;e hacia el Sur son muy altas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, es relevante destacar los efectos que el resultado de Brasil tiene en clave dom&eacute;stica. La pr&oacute;xima semana se celebra en Madrid la cumbre iberoamericana que, tras el resultado del pasado domingo, tendr&aacute; a Brasil como protagonista. Lula a&uacute;n no ha confirmado oficialmente su presencia en Madrid, pero no ha faltado a ninguna y las expectativas de que venga son muy altas. El pasado mes de marzo S&aacute;nchez y Lula unieron sus fuerzas en Barcelona con motivo de la cumbre progresista global que organizaron conjuntamente. La reedici&oacute;n de esa imagen, ahora con el aval renovado de la victoria, ayudar&iacute;a a S&aacute;nchez en su batalla por la movilizaci&oacute;n del voto. Hay una frase de Jos&eacute; Saramago, incluida en su <em>Ensayo sobre la lucidez</em>, que muchos en Moncloa querr&iacute;an ahora poner como pie de foto: &laquo;Un imposible nunca viene solo&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/brasilia-conexion-madrid_129_13619467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 21:30:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Brasilia, conexión Madrid]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estamos en guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/guerra_129_13607559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf40754d-b6a6-46ce-b0a2-d9901b3630d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154169.jpg" width="1259" height="708" alt="Estamos en guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rubén Sánchez, periodista y secretario general de FACUA, presenta su quinto libro, '99 fraudes', que reúne una pequeña colección de episodios de la historia de la organización de consumidores. El texto que reproducimos en la introducción de la obra</p></div><p class="article-text">
        Estamos en guerra. Y nos van ganando porque la mayor&iacute;a de la gente no lo sabe. O de alguna forma lo saben pero han optado por no defenderse. Porque desconocen c&oacute;mo hacerlo, porque les supone demasiado esfuerzo, porque creen que no merece la pena.
    </p><p class="article-text">
        Es una guerra eterna, pero en estos momentos la batalla est&aacute; siendo especialmente complicada. Nos jugamos una involuci&oacute;n inimaginable hace solo unos pocos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Han aprendido a usar las que cre&iacute;amos que eran nuestras armas, las redes. Y las usan mucho mejor que nosotros. As&iacute; que tenemos que volver a utilizar las de siempre, las que daban mejores resultados, las que nos hac&iacute;an ganar batallas y provocaban que retrocediese el enemigo. La calle, las huelgas, la r&eacute;plica constante que desmonte la mentira y el odio en la cola del supermercado o en la barra del bar.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos jugamos es la p&eacute;rdida de una larga lista de derechos conquistados tras d&eacute;cadas de sangre y represi&oacute;n. Desde la sanidad p&uacute;blica hasta las pensiones, pasando por nuestros derechos como trabajadores y consumidores. Tambi&eacute;n nos jugamos retroceder en lugar de avanzar. Que el acceso a una vivienda sea todav&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil en vez de conseguir que de una vez por todas se cumpla un derecho constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Los de arriba y sus siervos nos venden libertad. Una palabra que en su boca no significa otra cosa que libertad para especular, libertad para forrarse a costa de enga&ntilde;arnos y empobrecernos, libertad para emprender la demolici&oacute;n de nuestros derechos como trabajadores, como consumidores, como seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos ciudadanos somos claves en esta guerra. Los reci&eacute;n nacidos, de los que tanto tenemos que aprender, y los que acumulamos d&eacute;cadas de trayectoria en la que el enemigo ha intentado derribarnos y, en algunos casos, solo ha logrado que aprendamos a hacernos m&aacute;s fuertes. Es el caso del movimiento del que tengo el honor y el orgullo de formar parte. Una asociaci&oacute;n de consumidores nacida en la Transici&oacute;n y fundada por luchadores antifascistas que sufrieron torturas y c&aacute;rcel durante la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Hoy FACUA la integran un cuarto de mill&oacute;n de personas. De ellas, decenas de miles la financian con sus cuotas y donaciones. Durante casi cinco d&eacute;cadas hemos logrado resistir a todo tipo de embates. Y estamos dispuestos a seguir dando la batalla d&iacute;a tras d&iacute;a, por mucho que crezcan nuestros enemigos y por muy poderosos que lleguen a ser.
    </p><p class="article-text">
        Este libro re&uacute;ne una peque&ntilde;a colecci&oacute;n de episodios de nuestra historia. 99 FRAUDES. Una selecci&oacute;n de 99 editoriales del p&oacute;dcast semanal que lanzamos en marzo de 2023, En Ocasiones Veo Fraudes. En ellos cuento, en tiempo presente, c&oacute;mo hemos destapado y denunciado todo tipo de pr&aacute;cticas abusivas contra los consumidores. C&oacute;mo hemos exigido a pol&iacute;ticos y administraciones que actuasen, a veces con &eacute;xito y otras presenciando una lamentable pasividad.
    </p><p class="article-text">
        En estos a&ntilde;os tambi&eacute;n nos hemos enfrentado al virus de nuestro tiempo. El virus de la mentira y el odio. Entre los 99 FRAUDES que vas a leer a continuaci&oacute;n hay unos cuantos protagonizados por la extrema derecha y sus voceros. Nos han atacado y les hemos contestado, desmontando sus bulos y llev&aacute;ndolos a los tribunales por sus campa&ntilde;as de difamaci&oacute;n. Algo que me ha tocado hacer sobre todo a m&iacute;. Ser objeto de acoso, amenazas, insultos y bulos es el precio que hay que pagar por ser la cara m&aacute;s visible de FACUA. &iquest;Que si merece la pena? Nos jugamos demasiado en esta guerra como para plantearnos siquiera esa pregunta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/guerra_129_13607559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Oct 2026 20:47:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estamos en guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[facua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hay que aprender cuando la IA lo sabe todo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hay-aprender-ia_129_13610165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43b3fd0f-31b7-4d5c-b5bf-42dfa2f06579_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x452y97.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hay que aprender cuando la IA lo sabe todo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este artículo solo pretende hacer oír la voz de la educación en la algarabía política actual, y animar a que la ciudadanía presione a los partidos políticos para que digan cuáles son sus proyectos educativos, si es que tienen alguno</p></div><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a explicar a la sociedad la perplejidad de los sistemas educativos ante los colosales cambios culturales que estamos experimentando y que plantean una pregunta ineludible: &iquest;Qu&eacute; hay que aprender cuando la IA lo sabe todo? La respuesta m&aacute;s sencilla la dan los alumnos: &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; voy a aprender si lo puedo encontrar?&rdquo; Esta respuesta es el resultado de una &ldquo;chapuza evolutiva&rdquo; y de un &ldquo;virus mental&rdquo;. La chapuza evolutiva consiste en que nuestro cerebro es eficiente pero perezoso. Ya en 1984, Susan Fiske y Shelley Taylor acu&ntilde;aron la expresi&oacute;n &ldquo;cognitive miser&rdquo;. Si encuentra una soluci&oacute;n f&aacute;cil, la adopta. El virus mental al que me refiero es una absurda creencia que ha infectado la pedagog&iacute;a actual: &ldquo;No hay que aprender las cosas de memoria&rdquo;. Teniendo en cuenta que la memoria es el &oacute;rgano del aprendizaje, decir que no hay que aprender las cosas de memoria significa llanamente que no hay que aprender.
    </p><p class="article-text">
        La IA aparentemente resuelve la situaci&oacute;n. Lo sabe todo y tiene respuestas para todo. Su eficacia es an&aacute;loga a la de un aparato de di&aacute;lisis. Cuando los ri&ntilde;ones de una persona fallan, los aparatos de di&aacute;lisis los sustituyen realizando su funci&oacute;n depuradora. Cuando la inteligencia personal claudica, la IA viene en su auxilio. El &uacute;nico inconveniente es que en ambos casos -la di&aacute;lisis biol&oacute;gica y la di&aacute;lisis mental- el individuo se vuelve dependiente de la m&aacute;quina. Esa dependencia supone el debilitamiento de nuestro &ldquo;sistema inmunitario mental&rdquo;, en especial del pensamiento cr&iacute;tico, lo que nos hace vulnerables ante la manipulaci&oacute;n y el poder de las ideolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Las predicciones dicen que la generaci&oacute;n que entra en las aulas experimentar&aacute; la Singularidad. &ldquo;Singularidad&rdquo; es un t&eacute;rmino tomado de las matem&aacute;ticas y de la f&iacute;sica que indica que una ecuaci&oacute;n o una ley estalla y se convierte en impredecible. Los tecn&oacute;logos como Roy Kurweil y compa&ntilde;&iacute;a lo asocian a la aparici&oacute;n de la Inteligencia Artificial General. En Europa no se habla de Singularidad, sino de &ldquo;transhumanismo&rdquo;. Lo comparan con la aparici&oacute;n de una nueva especie. Despu&eacute;s del homo sapiens sapiens, viene el homo sapiens ciberneticus. Este cambio los van a soportar los ni&ntilde;os que ya est&aacute;n en la escuela, porque su advenimiento se espera antes de diez a&ntilde;os. &iquest;Estamos pensando en su futuro? No. &iquest;Qui&eacute;n va a decidirlo? Casi con toda la seguridad, la tecnolog&iacute;a. &iquest;Es de fiar? No. Por ello, por el bien de la Humanidad, necesitamos que los mejores talentos se ocupen de la educaci&oacute;n, porque es la gran energ&iacute;a evolutiva (junto a las mutaciones y la selecci&oacute;n natural). Somos h&iacute;bridos de naturaleza y cultura y lo que nos define es que somos la &uacute;nica especie que educa a sus cr&iacute;as. Es nuestra fuerza y nuestra debilidad.
    </p><p class="article-text">
        Entramos en campa&ntilde;a electoral y estoy seguro de que los temas educativos no van a tener la menor importancia. Los temas urgentes absorben la atenci&oacute;n, pero una de las trampas mentales que nos amenaza a todos es centrarnos &uacute;nicamente en las soluciones a corto plazo. Si nos estamos ahogando en medio del oc&eacute;ano, lo primordial es respirar, sin duda, pero lo fundamental es como llegar a tierra firme despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual plantea en su inflexible dureza la &ldquo;Ley universal del aprendizaje&rdquo;, que dice as&iacute;: &ldquo;Toda persona, organizaci&oacute;n, empresa, naci&oacute;n, para sobrevivir, necesita aprender al menos a la misma rapidez a la que cambia su entorno y para progresar deber&aacute; hacerlo a m&aacute;s velocidad&rdquo;. Quien no se someta a esta ley, quedar&aacute; marginado inexorablemente. Ocurre que el entorno cambia vertiginosamente, por eso, como se&ntilde;al&oacute; Stiglitz, premio Nobel de Econom&iacute;a, debemos ser conscientes de que hemos entrado en la Sociedad del Aprendizaje. Todos tenemos que aprender, lo que convierte la educaci&oacute;n en la salvaguardia de nuestra autonom&iacute;a, y en el motor principal del progreso econ&oacute;mico y social. Para ello es necesario cambiar la actitud de un pa&iacute;s, movilizarlo para aprender a todas las edades. Algunos pa&iacute;ses lo han entendido e incentivan que todo el mundo lo siga haciendo. Singapur es un ejemplo. Anima a todos los adultos a que sigan form&aacute;ndose, para lo que cre&oacute; un sistema llamado SkillFuture que concede a todos los ciudadanos una &ldquo;cuenta personal para formaci&oacute;n&rdquo;, un dinero virtual que solo se puede dedicar a pagar alguno de los cursos de formaci&oacute;n (25.000 cursos aprobados); y un subsidio a los 40 a&ntilde;os para que se reinventen profesionalmente las personas que lo necesiten. Se ocupa tambi&eacute;n de evaluar los resultados para comprobar que el modelo funciona. Hay proyectos parecidos, aunque no tan exitosos en Francia (Compte Personnel de Formation (CPF)), Canad&aacute; (Canada Training Benefit (CTB)), Pa&iacute;ses Bajos (STAP-budget (<em>Stimulans de Arbeidsmarkt Positie), </em> y la Uni&oacute;n Europea en 2022 aprob&oacute; una &ldquo;Recomendaci&oacute;n relativa a las Cuentas Individuales de Aprendizaje&rdquo;, que Espa&ntilde;a incluy&oacute; en la Ley de Empleo de 2023, pero que, hasta donde yo s&eacute;, no ha entrado en funcionamiento. 
    </p><p class="article-text">
         Con esta iniciativa, la Uni&oacute;n Europea reconoce la necesidad de aprendizaje continuo en el mundo laboral, pero hay que mirar el tema con una perspectiva m&aacute;s amplia. La longevidad hace necesario un aprendizaje a lo largo de toda la vida, no solo para el bienestar individual, sino para la buena salud pol&iacute;tica. Es imprescindible una ciudadan&iacute;a bien informada, capaz de resistir a la manipulaci&oacute;n y de colaborar en una gobernanza inteligente. Insisto en que lo importante es un cambio de actitud social como gran vacuna contra los extremismos, la credulidad, la manipulaci&oacute;n, o la incitaci&oacute;n a la pereza procedente de las nuevas tecnolog&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"> Una gran investigadora sobre estos temas -Carol Dweck- ha propuesto como meta la creaci&oacute;n de una &ldquo;naci&oacute;n de aprendices&rdquo;, basada en lo que denomina &ldquo;mentalidad de crecimiento&rdquo;, es decir, la creencia en que se puede mejorar y en el &ldquo;poder del &rdquo;todav&iacute;a&ldquo;. Cuando una persona no consigue resolver un problema, en lugar de decir &rdquo;no s&eacute; hacer esto&ldquo; (mentalidad fija), se dice a s&iacute; misma &rdquo;no s&eacute; hacer esto </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>todav&iacute;a</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;. Esta fue una de las ideas b&aacute;sicas de la reforma educativa de Estonia, que la ha colocado a la cabeza de las puntuaciones europeas en PISA. Una reforma de la que deber&iacute;amos aprender porque ha sabido hacer compatible la calidad con la equidad educativa (reduciendo la influencia socioecon&oacute;mica de las familias en los resultados). Ha conseguido orientar bien la introducci&oacute;n de las Inteligencias Artificiales en el aula, distinguiendo las &rdquo;habilidades intelectuales de menor nivel&ldquo;, que pueden confiarse a la IA, y reservando a la inteligencia natural las de m&aacute;ximo nivel, que son el pensamiento cr&iacute;tico, la resoluci&oacute;n creativa de problemas, y el arte de formular buenas preguntas (prompting). Y, sobre todo, ha reconocido la importancia de la educaci&oacute;n infantil y primaria, con un acompa&ntilde;amiento estrech&iacute;simo para evitar que ning&uacute;n alumno se quede rezagado. Por cierto, en el 2003 el premio Nobel de Econom&iacute;a James Heckman ya mostr&oacute; en su famosa &rdquo;Curva de Heckman&ldquo; que la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n primaria es la m&aacute;s rentable de todas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"> Es cierto que el futuro es impredecible, pero hay una cosa que s&iacute; sabemos de &eacute;l con seguridad: va a plantear problemas. Por eso, los sistemas de educaci&oacute;n m&aacute;s inteligentes est&aacute;n reformul&aacute;ndose para desarrollar la &ldquo;competencia heur&iacute;stica&rdquo;, la capacidad para resolver problemas. De hecho, PISA ha ido dando cada vez mayor importancia a este aspecto. Pero no se trata solo de resolver problemas de matem&aacute;ticas o ciencias, sino de ayudar a formar una &ldquo;personalidad resuelta&rdquo;, que marche con determinaci&oacute;n y lo haga resolviendo tambi&eacute;n problemas afectivos, sociales, pol&iacute;ticos, &eacute;ticos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este art&iacute;culo solo pretende hacer o&iacute;r la voz de la educaci&oacute;n en la algarab&iacute;a pol&iacute;tica actual, y animar a que la ciudadan&iacute;a presione a los partidos pol&iacute;ticos para que digan cu&aacute;les son sus proyectos educativos, si es que tienen alguno. En el a&ntilde;o 2016 publiqu&eacute; </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Despertad al diplodocus, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">para defender que Espa&ntilde;a pod&iacute;a tener un sistema educativo de alto rendimiento en 5 a&ntilde;os. Fundaba ese plazo en la experiencia de algunas reformas exitosas, en los estudios de McKinsey y en la experiencia de transformaci&oacute;n de centros educativos. No se hizo nada y seguimos estancados. Me gustar&iacute;a que alg&uacute;n partido pol&iacute;tico aceptara el reto. A la vista de la mayor complejidad de la situaci&oacute;n pienso que el plazo deber&iacute;a aumentarse dos a&ntilde;os m&aacute;s para dedicarlos a la formaci&oacute;n del profesorado, asunto en el que est&aacute; teniendo dificultades Estonia. Ser&iacute;a buena idea encomendar una vicepresidencia del Gobierno a un Ministerio de Fomento del Aprendizaje, que integrara todas las competencias educativas que tienen los ministerios de Educaci&oacute;n, Universidades, Ciencia, Cultura, Industria, Trabajo, Infancia y Juventud, etc., y sirviera para poner el pa&iacute;s en marcha. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"> No tenemos mucho tiempo, si queremos no ser arrollados por los cambios. La desidia educativa no es solo nuestra, sino de gran parte de Europa. Por eso es necesario cambiar de actitud. Sospecho que los pol&iacute;ticos no se tomar&aacute;n en serio este asunto, porque planificar a siete a&ntilde;os excede a su tacticismo, pero confiar&eacute; en la m&aacute;xima de Dweck y en el poder del &ldquo;todav&iacute;a&rdquo;.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Marina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hay-aprender-ia_129_13610165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 20:40:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hay que aprender cuando la IA lo sabe todo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Senado para someternos a todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/senado-someternos_129_13606390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7ccc1cc-7316-4acd-9ae1-b4bd3df33227_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Senado para someternos a todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayoría política del Senado de la próxima legislatura será determinante para el futuro democrático de España, para preservar la democracia y avanzar en derechos o para retroceder 50 años. Y también por eso, ha sido tan importante que el acuerdo alcanzado entre los partidos de izquierda haya llegado después de una importante movilización de la sociedad civil</p><p class="subtitle">La urgencia de un pacto electoral para el Senado</p></div><p class="article-text">
        Parafraseando a Tolkien en 'El Se&ntilde;or de los Anillos', pareciera como si las huestes de Mordor, en este caso el PP y Vox, hubieran tenido muy claro, desde hace mucho tiempo, cu&aacute;les eran sus planes acerca del Senado tras las elecciones del 29 de noviembre: el absoluto control que preve&iacute;an tener sobre la C&aacute;mara Alta les iba a permitir gobernar mucho m&aacute;s all&aacute; de la pr&oacute;xima legislatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente Sauron y Gollum hab&iacute;an pensado que podr&iacute;an obtener f&aacute;cilmente una mayor&iacute;a de tres quintos, dada la divisi&oacute;n de la izquierda y el sistema poco representativo de la elecci&oacute;n de los senadores, que premia al partido ganador con el 75% de los esca&ntilde;os por cada circunscripci&oacute;n provincial. El PP en las elecciones de 2023 obtuvo una mayor&iacute;a de un 58% en el Senado (120 esca&ntilde;os) con apenas el 34,7% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el acuerdo &ldquo;Senado de progreso&rdquo;, firmado por el PSOE, Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Comprom&iacute;s, Mas Madrid, Baztarre y Chunta Aragonesista para 43 provincias, al que se suma el acuerdo de las cuatro circunscripciones insulares de les Illes Balears, que tambi&eacute;n incluye a M&eacute;s, y el tradicional acuerdo de todas las fuerzas progresistas en La Gomera, de pronto ha desbaratado los planes de las fuerzas de Mordor. Por esta raz&oacute;n este acuerdo de &ldquo;Senado de progreso&rdquo; va mucho m&aacute;s all&aacute; de las siglas que lo suscriben, y de los esca&ntilde;os que cada partido firmante espera obtener.
    </p><p class="article-text">
        Y eso es lo que explica la rapidez con la que Sauron y Gollum est&aacute;n intentando llegar a un acuerdo, su objetivo es lograr una mayor&iacute;a de tres quintos que les permita ejercer un control sobre otras dos instituciones que tienen un amplio poder, no solo en el momento pol&iacute;tico actual sino en la pr&oacute;xima d&eacute;cada: el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Senado deber&aacute; nombrar en la pr&oacute;xima legislatura a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, un tercio del total, que ya tienen el mandato ya caducado y cuyo nombramiento no quiso negociar el PP esperando esa mayor&iacute;a de apisonadora. El Senado tambi&eacute;n deber&aacute; afrontar, en el a&ntilde;o 2029, la renovaci&oacute;n de diez miembros del CGPJ, la mitad del total. Resulta evidente que una mayor&iacute;a de derecha y extrema derecha en esas dos importantes instituciones podr&iacute;a hacer involucionar a Espa&ntilde;a hasta niveles nunca vistos desde el franquismo. Ser&iacute;a una forma de modificar la Constituci&oacute;n por la puerta de atr&aacute;s, no a trav&eacute;s de los complejos sistemas de reforma contenidos en la propia carta magna, sino de forma mucho m&aacute;s sibilina, a trav&eacute;s de una interpretaci&oacute;n ultraconservadora del texto constitucional y de un f&eacute;rreo control por parte del CGPJ de los nombramientos de altos magistrados, que durante m&aacute;s de una d&eacute;cada llenar&iacute;a de esbirros de Mordor gran parte de las altas instituciones judiciales. El ej&eacute;rcito de la Tierra Negra que colonizar&iacute;a el poder judicial durante un largo periodo de tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la mayor&iacute;a pol&iacute;tica del Senado de la pr&oacute;xima legislatura ser&aacute; tan determinante para el futuro democr&aacute;tico de Espa&ntilde;a, para preservar la democracia y avanzar en derechos; o para retroceder 50 a&ntilde;os. Y tambi&eacute;n por eso, ha sido tan importante que el acuerdo alcanzado entre los partidos de izquierda haya llegado despu&eacute;s de una importante movilizaci&oacute;n de la sociedad civil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo que toca es recorrer cada calle, llamar a cada puerta y hablar con cada persona, para evitar que se cumpla la profec&iacute;a que contiene la inscripci&oacute;n del Poema del Anillo, adaptandola a la actual situaci&oacute;n de Espa&ntilde;a: &ldquo;Un Senado para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bruno Estrada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/senado-someternos_129_13606390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un Senado para someternos a todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Senado,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mensaje desde Francia: cuando la nada es todo el horizonte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mensaje-francia-horizonte_129_13606467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec2c2102-38b3-4759-8141-45ffec5fed26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mensaje desde Francia: cuando la nada es todo el horizonte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vale la pena recordar a E. P. Thompson y a otros historiadores de la historia desde abajo, que nos enseñaron a no menospreciar los motines populares como meras explosiones irracionales de masas enloquecidas. Las revueltas populares tienen su propia lógica. No se trata de justificar la violencia, pero sí de evitar que el humo nos impida ver las causas</p><p class="subtitle">París en llamas, en Sol huele a pis</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a que los revolucionarios franceses tomaron la Bastilla, el rey Luis XVI escribi&oacute; en su diario: <em>Rien</em>. Aquella palabra, <em>nada</em>, ha pasado a la historia como s&iacute;mbolo de la distancia entre las &eacute;lites y quienes estaban transformando los cimientos de la sociedad. No sabemos si Emmanuel Macron lleva un diario de sus &uacute;ltimos meses en el El&iacute;seo. Pero s&iacute; podemos imaginarlo, durante estas semanas, dedicando su tiempo a leer los sombr&iacute;os diagn&oacute;sticos de la prensa econ&oacute;mica anglosajona sobre Francia. Quien vino a superar las contradicciones de la V Rep&uacute;blica se encuentra al final de su mandato con una deuda cercana al 120% del PIB, los intereses de la deuda francesa a diez a&ntilde;os en m&aacute;ximos desde 2002 y la urgencia de sacar adelante &ldquo;un plan de ahorro&rdquo; de 54.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, desde Cr&eacute;teil, en plena periferia parisina, las movilizaciones estudiantiles se extendieron, primero, por la regi&oacute;n de Par&iacute;s y, despu&eacute;s, por toda Francia. Seg&uacute;n <em>Le Monde</em>, en apenas diez d&iacute;as, m&aacute;s de 1.000 centros educativos vieron interrumpido su funcionamiento normal. A lo largo de las siguientes semanas se sumaron otros sectores, desde las universidades y las familias, pasando por los sindicatos, hasta los chalecos amarillos, planteando un desaf&iacute;o total. Deso&iacute;r las demandas y responder con dureza a los estudiantes solo ha aumentado la escala del conflicto y la intensidad del enfrentamiento.
    </p><p class="article-text">
        Resulta sintom&aacute;tico y, a la vez, una cierta iron&iacute;a del destino que esta protesta sist&eacute;mica haya comenzado en la escuela. En Francia, como en otros pa&iacute;ses europeos, se ha cargado a la educaci&oacute;n con la responsabilidad de resolver todos los problemas que se generaban m&aacute;s all&aacute; de sus muros. La escuela era la instituci&oacute;n central en la promesa meritocr&aacute;tica que planteaba que, si hac&iacute;as lo que te tocaba, si estudiabas, trabajabas y te esforzabas, vivir&iacute;as mejor que tus padres. El mito de la educaci&oacute;n como ascensor social ha tocado a su fin entre tanta precariedad laboral y tantas desigualdades que erosionan nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una diferencia generacional remarcable entre los j&oacute;venes que se movilizan hoy en Francia y quienes nacimos tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. Nosotros vimos hecha a&ntilde;icos aquella promesa de progreso social con la crisis financiera de 2008. Los adolescentes de los liceos franceses han arrastrado las consecuencias de aquella crisis, pero su mundo ha sido un mundo de <em>shocks</em> energ&eacute;ticos y sociales permanentes, que han ido rompiendo nuestras sociedades entre quienes dedican la mayor parte de su renta a sobrevivir y quienes no lo hacen, como explica la economista Isabella Weber en su reciente libro <em>Anti-fascist economics</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis es la &uacute;nica normalidad que han conocido. No solo es que no puedan crear ya en la promesa de vivir mejor que sus padres, sino que no disponen de condiciones para imaginar un futuro propio. Ese malestar, que ha desbordado las aulas francesas, conecta con una experiencia transversal y m&aacute;s amplia: <em>la vie ch&egrave;re</em>, la vida cara. Para agravar m&aacute;s ese c&oacute;ctel explosivo en algunas periferias urbanas la falta de perspectivas vitales y la angustia econ&oacute;mica se combina en algunas periferias con el sentimiento de abandono de j&oacute;venes franceses hijos y nietos de inmigrantes por parte de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las protestas se han recrudecido, hay quien ha quedado hipnotizado por el fuego y las im&aacute;genes de los enfrentamientos con la polic&iacute;a. Lo hemos visto en la ritualizaci&oacute;n que han efectuado los medios de comunicaci&oacute;n y tambi&eacute;n en nuestros timelines de las redes sociales -aparentemente promovido desde ciertos pa&iacute;ses y con la connivencia de las plataformas tecnol&oacute;gicas-. En el plano interno, Macron ha llegado a responsabilizar a la extrema izquierda y a la Francia Insumisa de los disturbios. Mientras la extrema derecha ha querido reducir el conflicto a un fen&oacute;meno ex&oacute;geno, antifranc&eacute;s, que estar&iacute;a protagonizado por inmigrantes. Ambas interpretaciones niegan el malestar, pero sobre todo la brecha que separa a una importante parte de la sociedad de las instituciones de la V Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa mirada, vale la pena recordar a E. P. Thompson y a otros historiadores de la historia desde abajo, que nos ense&ntilde;aron a no menospreciar los motines populares como meras explosiones irracionales de masas enloquecidas. Las revueltas populares tienen su propia l&oacute;gica. En ellas es posible identificar concepciones ampliamente compartidas de la justicia e incluso las obligaciones del poder. No se trata de justificar la violencia, pero s&iacute; de evitar que el humo nos impida ver las causas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en Francia, la calle ha sido hist&oacute;ricamente un campo de batalla por la legitimidad pol&iacute;tica. Los franceses han aprendido de su historia, y la mayor&iacute;a de las veces en sus propias familias, que la movilizaci&oacute;n sirve y que las reivindicaciones de la calle forman parte consustancial de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No debemos perder de vista el contexto pol&iacute;tico-institucional en el que se suceden estas protestas, que tienen visos de durar tras el &uacute;ltimo llamamiento de Sophie Binet, la l&iacute;der de la CGT francesa. La pr&oacute;xima primavera se celebrar&aacute;n elecciones presidenciales y los sondeos dibujan un escenario excepcional. Por primera vez en la historia de la V Rep&uacute;blica, la extrema derecha no solamente estar&aacute; en segunda vuelta, sino que su candidatura no es la que m&aacute;s rechazo genera entre los franceses. Parece que se gast&oacute; el frente republicano de tanto usarlo. Seg&uacute;n el bar&oacute;metro de Cluster17 para Pol&iacute;tico, Marine Le Pen registra un rechazo electoral del 62%, inferior al de M&eacute;lenchon (73%) o el Phillippe (68%). Ello aumenta enormemente sus opciones de llegar al El&iacute;seo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que las protestas puedan acabar convirti&eacute;ndose en la antesala del Gobierno de Reagrupamiento Nacional, ser&iacute;a tremendamente injusto responsabilizarlas de ese desenlace electoral. Tanto la consolidaci&oacute;n de la formaci&oacute;n de Marine Le Pen como las dificultades de las izquierdas para ofrecer una alternativa compartida son procesos que vienen de lejos. Adem&aacute;s, la respuesta del Estado y el centrismo franc&eacute;s a la movilizaci&oacute;n social, a trav&eacute;s de su criminalizaci&oacute;n, la represi&oacute;n y las llamadas al orden, no hacen sino pavimentar el camino de la extrema derecha. Hemos visto irrumpir en todo su esplendor el macrolep&eacute;nisme como pol&eacute;micamente ha planteado el historiador Emmanuel Todd.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde Espa&ntilde;a, hay importantes motivos para seguir de cerca estos acontecimientos. Como se ha repetido, las elecciones generales del 29N se presentan como unas elecciones epocales. Nos jugamos el modelo de sociedad y es bueno saber cu&aacute;les son las alternativas que hay en juego. De una manera diferente, pero conectadas entre s&iacute;, las movilizaciones por el derecho a la vivienda y las acampadas han situado en el centro del escenario pol&iacute;tico un malestar transversal y la incapacidad del Estado social de dar respuestas a la altura de las circunstancias hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Si la democracia insiste en ofrecer la nada como horizonte a la generaci&oacute;n m&aacute;s joven y a la parte de la sociedad que vive de su trabajo, &iquest;qu&eacute; otra reacci&oacute;n esperamos que una que est&eacute; marcada por la desesperanza y la violencia? Sea quien sea quien salga victorioso de las urnas el 29N deber&iacute;a tomar buena nota de esta se&ntilde;al de alarma y no confundir, como Luis XVI, su rutina con la vida profunda de la naci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Amírola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mensaje-francia-horizonte_129_13606467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mensaje desde Francia: cuando la nada es todo el horizonte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Disturbios,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia y libertad en la enseñanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-libertad-ensenanza_129_13600214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac25b305-bd12-448e-bd68-79dbdb6f0b04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia y libertad en la enseñanza"></p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n de los hijos de todos est&aacute; en manos de gente as&iacute; de violenta que no respeta ni siquiera el derecho de los ni&ntilde;os de ir al colegio. Gente que, adem&aacute;s, est&aacute; untada por los sindicatos&rdquo;. Estas han sido las palabras de Isabel D&iacute;az Ayuso frente a los profesores en huelga de la marea verde que le increparon pac&iacute;ficamente a la salida de un acto y a los que, poco despu&eacute;s, moli&oacute; a golpes la polic&iacute;a. Estos comentarios encajan muy bien con la idea que esta gente de derechas se hace de lo que es la escuela p&uacute;blica. Un lugar donde los pobres padres no pueden impedir que se adoctrine a sus hijos en valores izquierdistas promovidos por los sindicatos y el Estado. Frente a ello, recurren a la libertad de ense&ntilde;anza recogida en la Constituci&oacute;n, para defender el derecho de las familias a elegir la educaci&oacute;n que deben recibir sus hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevo muchos a&ntilde;os repitiendo lo mismo: ese art&iacute;culo de la Constituci&oacute;n no puede ser interpretado as&iacute;, y si acaso s&iacute; se puede, deber&iacute;amos cambiarlo. Porque, de este modo, se est&aacute; llamando &ldquo;libertad de ense&ntilde;anza&rdquo; a un supuesto derecho que tendr&iacute;an los padres para elegir la prisi&oacute;n ideol&oacute;gica en la que van a encerrar a sus hijos hasta que lleguen a la mayor&iacute;a de edad. Y eso es tanto como dar a las familias la libertad de imponer sobre la infancia un totalitarismo dom&eacute;stico asfixiante que tendr&aacute; efectos demoledores sobre su acceso a la dignidad ciudadana. 
    </p><p class="article-text">
        Los padres y tutores, por supuesto, deben tener el derecho de adoctrinar a sus hijos en sus propias ideolog&iacute;as, creencias y convicciones. Pero no pueden tener el derecho de hacerles creer que no existen otras creencias y otras ideas. Uno puede tener la desgracia de haber nacido, por ejemplo, en una familia de adventistas del s&eacute;ptimo d&iacute;a que han calculado que el fin del mundo tendr&aacute; lugar muy pronto. Esta extravagante doctrina se les inculcar&aacute; en su casa con todo derecho, porque los ni&ntilde;os deben tener el derecho de querer a sus padres y tambi&eacute;n de admirarlos y de pensar que tienen raz&oacute;n. Pero es una barbaridad pensar que eso les da derecho a internarlos en un colegio de adventistas del s&eacute;ptimo d&iacute;a hasta que cumplan dieciocho a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo se llamar&aacute; en lat&iacute;n este tipo de falacia. La &ldquo;libertad de ense&ntilde;anza&rdquo; parece apostar por la diversidad cuando las familias pueden optar entre muchas sectas ideol&oacute;gicas distintas para la educaci&oacute;n de sus hijos. As&iacute; parece que hay mucha diversidad, pero solo a vista de helic&oacute;ptero. Porque, para los que est&aacute;n abajo, para los ni&ntilde;os en cuesti&oacute;n, lo que ha ocurrido es que se les ha negado precisamente cualquier contacto con lo diverso. Se les est&aacute; educando en una doctrina impuesta con un totalitarismo sin fisuras. En casa, son adventistas, fuera de casa, no hay m&aacute;s que adventistas, el mundo mismo es adventista y, por tanto, no cabe duda, terminar&aacute; pronto el s&eacute;ptimo d&iacute;a en un apocalipsis fatal, como dice el pastor y como dicen mis padres. O sea, hemos llamado &ldquo;libertad de ense&ntilde;anza&rdquo; al derecho de las familias a imponer una dictadura dom&eacute;stica que mutila la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No permitimos la ablaci&oacute;n del cl&iacute;toris por consideraci&oacute;n a la libertad de algunas culturas ind&iacute;genas. Tampoco deber&iacute;amos consentir legalmente a los padres mutilar la vida de sus hijos hasta la mayor&iacute;a de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumen: deber&iacute;amos tener el coraje de exigir que se prohibiera la ense&ntilde;anza privada y, por supuesto, la concertada. La ley tiene que proteger a los m&aacute;s d&eacute;biles, a los ni&ntilde;os en primer lugar. La maquinaria del Estado Moderno fue dise&ntilde;ada por personas muy capaces que, desde luego, eran mucho m&aacute;s listos y competentes que los ide&oacute;logos de D&iacute;az Ayuso. Y m&aacute;s o menos, estuvieron de acuerdo con Condorcet en instituir un sistema de instrucci&oacute;n p&uacute;blica capaz de poner a los ni&ntilde;os a salvo del adoctrinamiento dom&eacute;stico y de su extensi&oacute;n totalitaria mediante sectas privadas. En contra de esta obra maestra de la Ilustraci&oacute;n, actualmente no hay ide&oacute;logos que lleguen mucho m&aacute;s all&aacute; que Vito Quiles, quien considera a las profesoras de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica &ldquo;charototalitarias&rdquo;. Se limitan a repetir como loros que entonces quien adoctrina es el Estado, lo que es sencillamente una estupidez. El Estado, all&iacute; donde hay divisi&oacute;n de poderes, no puede adoctrinar, y no porque no deba, sino porque no puede. 
    </p><p class="article-text">
        Los profesores de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica son funcionarios, propietarios de su funci&oacute;n con libertad de c&aacute;tedra. No podr&iacute;an adoctrinar ni aunque lo intentaran. Porque si el profesor de matem&aacute;ticas es visiblemente hom&oacute;fobo, resulta que la profesora de gimnasia es lesbiana a mucha honra. Si a la profesora de Lengua se le nota mucho que vota al PP, despu&eacute;s del recreo viene la de Qu&iacute;mica, que seguro que vota al Frente Amplio. Luego viene el fascista de Lat&iacute;n negacionista clim&aacute;tico y a continuaci&oacute;n el antifa de Historia, citando a Kropotkin. Por otro lado, nuestro Adventista del s&eacute;ptimo d&iacute;a Pentecost&eacute;s independiente se tendr&aacute; que sentar al lado de una musulmana por la izquierda y de un ateo militante que se caga en dios a cada rato, a su derecha. En el recreo tendr&aacute; que jugar al f&uacute;tbol con chicos, chicas y chiques, ateos, beatos, unos cayetanos, otros punkis, algunos que llevar&aacute;n una banderita espa&ntilde;ola en la mu&ntilde;eca y otros que se habr&aacute;n tatuado en el hombro a cristo fumando un porro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto s&iacute; que es diversidad y libertad de elegir y no eso que D&iacute;az Ayuso tiene en la cabeza: la libertad de elegir entre sectas diversas para comerle el tarro a mis hijos, meti&eacute;ndolos as&iacute; en un concertado marianista o un privado de derechas o de izquierdas (que tambi&eacute;n se da). La constituci&oacute;n no puede decir que eso es leg&iacute;timo, por lo mismo que la libertad cultural no te concede el derecho a practicar a tu hija la clitoridectom&iacute;a. Son los hijos los que tienen que tener libertad de aprendizaje, no las familias las que deben tener libertad para encarcelar a sus hijos en su propia secta ideol&oacute;gica, as&iacute; est&eacute; llena de ped&oacute;filos, terraplanistas, fundamentalistas, gente que cree en la virginidad de Mar&iacute;a o, as&iacute; sea, anarcos veganos y feministas. Uno no tiene que pagar durante 18 a&ntilde;os el delito de haber nacido en una familia del Opus, de ETA o de Testigos de Jehov&aacute;. Esa gente, que cuente a sus hijos lo que les d&eacute; la gana, pero en su casa. En la escuela, que nos dejen en paz. Que nos exijan, eso s&iacute;, cumplir con los programas acad&eacute;micos aprobados por nuestros representantes parlamentarios, es decir, por nosotros y por ellos, por todos, ya que vivimos en una democracia. Porque lo que Isabel D&iacute;az Ayuso tiene en la cabeza es un supuesto derecho de ciertas sectas a educar a los ni&ntilde;os al margen de la Ley, seg&uacute;n el cat&aacute;logo sectario de un catecismo de disparates elegido por las familias. Y eso no puede ser lo que dice la Constituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escuela privada y concertada extirpa la libertad del mundo de la ense&ntilde;anza. Los profesores pasan a ser contratados y despedidos seg&uacute;n el ideario doctrinario de las empresas y las sectas privadas. Y el resultado es una esterilizante uniformidad que el alumnado tiene que sufrir impotente: un monopolio para el adoctrinamiento. Es el fin de la libertad de c&aacute;tedra para los profesores y profesoras, y el fin de la libertad que deben tener los alumnos y las alumnas para ponerse a salvo del imperio familiar. La ense&ntilde;anza concertada, por su parte, es un c&aacute;ncer que llevamos arrastrando desde los tiempos de la Transici&oacute;n. En la actualidad, es, sobre todo, una manera de filtrar al alumnado, dando a las familias la potestad de hacer trampas en el juego, poniendo a sus hijos a salvo de unas escuelas p&uacute;blicas que cargan as&iacute; con lo m&aacute;s problem&aacute;tico, al tiempo que se las abandona y se las precariza. Es el caballo de Troya de la segregaci&oacute;n social que amenaza con echar abajo todo el edificio de la escuela p&uacute;blica. Si los ministros y los cargos p&uacute;blicos tuvieran obligaci&oacute;n de llevar a sus hijos e hijas a centros p&uacute;blicos elegidos por sorteo, otro gallo cantar&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escuela p&uacute;blica que estaban defendiendo esos profesores y profesoras, la que est&aacute;n defendiendo estos d&iacute;as en esta nueva y tan hermosa Marea Verde, es la m&aacute;s bella conquista hist&oacute;rica que las clases trabajadoras han aportado a la Historia de la Humanidad. Solo por esta belleza es explicable que se siga manteniendo en pie, pese a tanta incomprensi&oacute;n y tanto sabotaje: los profesores y las profesoras aman todav&iacute;a su profesi&oacute;n, incluso en el infierno. Y son capaces de darlo todo para no dejar que el edificio de la escuela p&uacute;blica se derrumbe. Son hero&iacute;nas, h&eacute;roes que combaten por mantener bien alto el testigo de que el ser humano es capaz de defender con su propia vida aquello por lo que merece la pena estar vivo, la dignidad de saberse libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso defenderemos, en todos los niveles de la ense&ntilde;anza, de infantil a la Universidad, este espacio que todav&iacute;a es capaz de recordarnos lo que es la libertad, frente a ese desierto de libertades que es el mercado y el totalitarismo dom&eacute;stico que la familia quisiera imponer para acallar el espacio p&uacute;blico. No podemos llamar libertad a la competencia con la que las sectas privadas se disputan el derecho a imponerse sobre las dem&aacute;s. La libertad es algo que solo se conquista en lo que, desde los or&iacute;genes de la historia de la filosof&iacute;a se llam&oacute; espacio p&uacute;blico, rep&uacute;blica, todo lo contrario que el imperio sectario de los mundos privados. Para defender esa causa ocurri&oacute; eso a lo que se llama Revoluci&oacute;n francesa. D&iacute;az Ayuso nos ha preguntado si lo que queremos es que arda Madrid, como est&aacute; ardiendo estos d&iacute;as Par&iacute;s. Si se trata de defender, contra ella y sus pol&iacute;ticas, la m&aacute;s bella de las conquistas de la revoluci&oacute;n francesa, la escuela p&uacute;blica, merecer&aacute; la pena.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Fernández Liria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-libertad-ensenanza_129_13600214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 19:53:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violencia y libertad en la enseñanza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/asco_129_13600197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3da7488a-5447-4a1f-81a0-fda3719ae8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x651y371.jpg" width="1200" height="675" alt="El asco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si ese niño, ese anciano, ese perro apaleado no me conmueven, ¿qué pasa? ¿Tengo que sentirme culpable? ¿Es que no puedo oponerme a la guerra, a un linchamiento, a una agresión “por principios”? ¿Es que no puedo cuidar o curar o apoyar al otro sin compadecerlo, en virtud solamente de un imperativo ético y racional?</p></div><p class="article-text">
        Estoy un poco harto, lo confieso, de la &ldquo;empat&iacute;a&rdquo;. No quiero decir que est&eacute; harto de los otros sino de la insistencia peligrosa en que nuestras relaciones con los dem&aacute;s se aborden siempre por el costado emocional. Y si no siento nada, &iquest;qu&eacute;? Y si ese ni&ntilde;o, ese anciano, ese perro apaleado no me conmueven, &iquest;qu&eacute; pasa? &iquest;Tengo que sentirme culpable? &iquest;Es que no puedo oponerme a la guerra, a un linchamiento, a una agresi&oacute;n &ldquo;por principios&rdquo;? &iquest;Es que no puedo cuidar o curar o apoyar al otro sin compadecerlo, en virtud solamente de un imperativo &eacute;tico y racional?
    </p><p class="article-text">
        Bernardino de Siena, en el siglo XV, cifraba el poder movilizador del crucifijo en la com&uacute;n empat&iacute;a humana frente al dolor. Cuando uno se acerca a la cruz en la que est&aacute; clavado Cristo, ven&iacute;a a decir, uno siente su sufrimiento como propio, de manera espont&aacute;nea y con independencia de cualquier sesgo cultural; antes de hacernos ninguna pregunta (&iquest;qu&eacute; habr&aacute; hecho?) sus clavos se han clavado ya en nuestra carne y nos dejamos vencer por la compasi&oacute;n. Es un argumento muy bello, pero no del todo cierto. En Roma la imagen del crucificado evocaba enseguida la idea de la justicia ejemplar; y el crucificado, por tanto, suger&iacute;a al primer vistazo la irregularidad de un delito o de un comportamiento criminal. Por lo dem&aacute;s, los que torturaron a Cristo camino del Calvario y los que, una vez all&iacute;, lo clavaron en el madero sintieron m&aacute;s bien el placer de romperle los huesos a un jud&iacute;o o el aburrimiento de tener que acometer un trabajo mec&aacute;nico y desagradable. Es probable que el mundo fuera mejor si cada uno de nosotros sintiera de manera inmediata el dolor de los otros como propio; o quiz&aacute;s no, porque entonces todos sucumbir&iacute;amos al primer pinchazo de una aguja; el planeta entero ceder&iacute;a, desde luego, a la muerte del propio hijo. En todo caso, es con esa clase de seres humanos (los que no sienten nada ante la cruz) con los que hay que tratar de construir un mundo llevadero.
    </p><p class="article-text">
        En un libro interesante, <em>La paradoja de la bondad </em>(Capit&aacute;n Swing)<em>, </em>el antrop&oacute;logo evolutivo Richard Wrangham distingue entre &ldquo;violencia reactiva&rdquo; y &ldquo;violencia proactiva&rdquo;. La &ldquo;reactiva&rdquo;, digamos, es la que todav&iacute;a nos une a nuestros primos primates, la que tiene que ver con los impulsos no mediados: el reflejo instintivo, por ejemplo, frente a una agresi&oacute;n y, en general, el que responde desde el cuerpo a pulsiones antagonistas (los llamados &ldquo;cr&iacute;menes pasionales&rdquo;). La violencia &ldquo;proactiva&rdquo;, en cambio, implica premeditaci&oacute;n, planificaci&oacute;n, proyecto. La &ldquo;reactiva&rdquo; es caliente y temperamental; la &ldquo;proactiva&rdquo; fr&iacute;a y prospectiva. La tesis de Wrangham es la de que la especie humana es una especie &ldquo;dom&eacute;stica&rdquo;, una especie &ldquo;autodomesticada&rdquo; que en los &uacute;ltimos doscientos mil a&ntilde;os habr&iacute;a ido reduciendo sin parar los m&aacute;rgenes de su &ldquo;violencia reactiva&rdquo; -mientras no dejaba de aumentar, al otro lado, los de la &ldquo;violencia proactiva&rdquo;. Podr&iacute;amos decir que &ldquo;la paradoja de la bondad&rdquo; es &eacute;sta seg&uacute;n la cual el holocausto nazi y el genocidio israel&iacute;, por citar dos ejemplos extremos, constituir&iacute;an en realidad las manifestaciones propias de una especie pac&iacute;fica, pacificada, domesticada, ling&uuml;&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Habr&aacute; tambi&eacute;n una moralidad reactiva y otra proactiva? Tirando de ese hilo, ser&iacute;a coherente a&ntilde;adir que la reactiva ser&iacute;a, en efecto, la que nos vincula al pr&oacute;jimo a trav&eacute;s de la empat&iacute;a; la proactiva, en cambio, la que lo reivindica (al pr&oacute;jimo) como depositario aut&oacute;nomo de valor, o como sujeto de derecho, al margen de toda emoci&oacute;n positiva, en virtud tan solo de un razonamiento. En un mundo mejor los humanos nos repartir&iacute;amos el trabajo: los que no &ldquo;sintieran&rdquo; bien, razonar&iacute;an bien. En el mundo realmente existente, sin embargo, veo un cierto peligro en renunciar a la raz&oacute;n para dejar que decidan sobre nuestro bienestar y nuestra convivencia los buenos sentimientos. Porque, en ese caso, los buenos razonadores que, por mucho que se esfuercen, no consiguen sentir nada, se sentir&aacute;n s&oacute;lo culpables. Por su parte, los malos razonadores insensibles o, peor, los que sientan placer en el sufrimiento ajeno, ver&aacute;n legitimados sus nulos o malos sentimientos. Si se trata s&oacute;lo de &ldquo;sentir&rdquo;, el malismo es tan leg&iacute;timo, en efecto, como el buenismo. Sin un criterio, nuestros buenos sentimientos no se diferencian de los malos. Y si poseemos ya ese criterio, &iquest;a qu&eacute; exigirnos buenos sentimientos?
    </p><p class="article-text">
        El problema de jug&aacute;rnoslo todo en el terreno de las emociones es que&nbsp;dejamos de ser due&ntilde;os de nosotros mismos. El esp&iacute;ritu de la &eacute;poca confirma la vuelta de lo violento &ldquo;reactivo&rdquo; y de &ldquo;lo reactivo&rdquo; en general; se trata precisamente de una &ldquo;reacci&oacute;n&rdquo; comprensible frente a un capitalismo abstracto y proactivo que desencarna los cuerpos o los trata con desprecio e indiferencia. Pero cuidado: esta victoria de lo reactivo sobre lo proactivo, para bien y para mal, determina la facilidad y volatilidad de todas las transiciones: es muy sencillo, quiero decir, pasar del bien al mal. En t&eacute;rminos antropol&oacute;gicos, el fascismo es justamente eso: el triunfo de la violencia reactiva frente a la moralidad proactiva o, m&aacute;s claramente, el triunfo negativo de los cuerpos sobre los DDHH. Cada vez m&aacute;s humanos normales sienten creciente necesidad, s&iacute;, de pasar a la acci&oacute;n <em>desde cerca</em>. Anhelamos contactos cuerpo a cuerpo y los buscamos emocionalmente, en el mal y en el bien. Pero en ese terreno la violencia reactiva es siempre m&aacute;s atractiva y satisfactoria que la moralidad reactiva.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo contrario de la empat&iacute;a? La &ldquo;antipat&iacute;a&rdquo;. Ambas emociones se activan en los cuerpos y entre los cuerpos. Mediante la empat&iacute;a -suele decirse- me pongo en el pellejo del otro. En contraste con ese proceso milagroso de ocupaci&oacute;n consonante, la antipat&iacute;a, por su parte, puede describirse, al rev&eacute;s, como nuestra resistencia al ingreso del otro en mi propio pellejo. Uno de los nombres de la &ldquo;empat&iacute;a&rdquo; es &ldquo;compasi&oacute;n&rdquo;. La expresi&oacute;n extrema de la &ldquo;antipat&iacute;a&rdquo;, en cambio, se llama &ldquo;asco&rdquo;. Todas esas formas de odio que tildamos de &ldquo;fobias&rdquo; (islamofobia, homofobia, xenofobia) encubren un asco irresistible frente a un otro al que atribuimos la voluntad de penetrar en nuestros cuerpos (f&iacute;sicos o sociales) y de los que, por tanto, nos defendemos con violencia reactiva, como cuando nos sacudimos de encima, de manera instintiva, furiosa, ciega, una avispa pegajosa o una alima&ntilde;a agresiva. Mucho m&aacute;s que el odio, el asco lleva siempre impl&iacute;cita la violencia; de hecho, el odio s&oacute;lo se vuelve realmente violento cuando se materializa en asco. Pensemos en el nazismo y su relaci&oacute;n con el jud&iacute;o deshumanizado; o pensemos en el sionista y en su relaci&oacute;n con el palestino animalizado. En el &aacute;mbito de las emociones, la nueva lucha de clases (muy antigua) se libra entre la compasi&oacute;n y el asco. El fascismo es la victoria del asco sobre la compasi&oacute;n (y sobre los principios que el uno desde&ntilde;a y la otra ignora). Esa victoria combina hoy, como hace ochenta a&ntilde;os, la violencia proactiva de las clases dirigentes y la violencia reactiva de la gente com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El asco, por supuesto, tiene un origen cultural; quiero decir que se fabrica, como se fabrican los paisajes y los cachopos. Pensemos, por ejemplo, en la diferencia entre una cucaracha y un escarabajo. Los dos son artr&oacute;podos, insectos y ne&oacute;pteros; por su tama&ntilde;o y morfolog&iacute;a no discrepan tanto. Pero la cucaracha nos da asco y el escarabajo no. &iquest;Por qu&eacute;? Porque el escarabajo vive en la naturaleza, en paralelo a nuestros cuerpos, mientras que la cucaracha penetra en nuestras cocinas y parasita nuestros alimentos. Lo mismo pasa con los conejos y las ratas. Eso explica que nuestro asco escoja siempre las mismas met&aacute;foras animales antes de desatar la violencia sobre los <em>d&eacute;biles amenazadores. </em>Los jud&iacute;os ayer y los palestinos hoy no son &ldquo;escarabajos&rdquo; ni &ldquo;liebres&rdquo;; son &ldquo;cucarachas&rdquo;, &ldquo;piojos&rdquo; o &ldquo;ratas&rdquo;. La cultura fabrica &ldquo;cucarachas&rdquo; y luego fabrica, a partir de ellas, humanos d&eacute;biles y amenazadores que nuestro asco sorprende en el trance de ocupar nuestras casas, nuestras cocinas, nuestros pellejos.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho &ldquo;asco&rdquo;, s&iacute;, en las agresiones hom&oacute;fobas, cuya violencia espantosa es proporcional al miedo del agresor a alojar en su cuerpo un cuerpo extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho &ldquo;asco&rdquo;, s&iacute;, en las agresiones xen&oacute;fobas, que ser&aacute;n m&aacute;s numerosas y violentas a medida que nuestros pol&iacute;ticos identifiquen m&aacute;s y m&aacute;s a los vulnerables con par&aacute;sitos invasivos potencialmente letales para el &ldquo;cuerpo nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y he visto tambi&eacute;n, s&iacute;, mucho &ldquo;asco&rdquo; en los golpes de la polic&iacute;a en la reciente manifestaci&oacute;n estudiantil del 14 de octubre, donde la sa&ntilde;a autoalimentada de la porra era inseparable del placer de encontrar una resistencia pasiva y de la fuerza impune descargada una y otra vez sobre cuerpos ajenos a la naci&oacute;n y a la humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuidado: la cercan&iacute;a no siempre produce empat&iacute;a. En una guerra civil, el vecino al que odiamos, ahora en nuestro poder, sucumbe a nuestro furor revanchista. Odiarlo (o no) no depende de nosotros; quiz&aacute;s, adem&aacute;s, era realmente odioso. De pronto, frente a &eacute;l, queremos sentir piedad, pero su presencia no nos emociona: no sentimos nada que pueda protegerlo; lo que sentimos, al contrario, lo condena. Nos da asco. En esta situaci&oacute;n, lo &uacute;nico que puede proteger al vecino de nuestra violencia reactiva, all&iacute; donde podr&iacute;amos vengar todos sus desdenes y ego&iacute;smos de la &uacute;ltima d&eacute;cada, es un principio: el principio interiorizado, racional, del valor de la vida humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es tarea sencilla, cierto, pero es m&aacute;s f&aacute;cil ense&ntilde;ar a pensar bien que a sentir bien. A eso deber&iacute;an dedicarse nuestras escuelas, nuestros partidos pol&iacute;ticos y nuestras academias de polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Alba Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/asco_129_13600197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asco]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sacrificios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sacrificios_129_13599854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfdd51ef-128c-436a-91e9-0dcbecb96a2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y799.jpg" width="1200" height="675" alt="Sacrificios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando un líder de las derechas anuncia sacrificios, en plena precampaña electoral, el personal sufridor debería atarse los machos y pensarse muy bien el voto, pues el atraco que se avecina será de gran calado, a no ser que uno sea tan ingenuo que piense que los sacrificios se los impondrán a los bancos, las energéticas o a los grandes tenedores de pisos</p><p class="subtitle">Feijóo tiene un problema con las campañas</p></div><p class="article-text">
        El candidato a la presidencia del gobierno, Sr. N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, en un arrebato de sinceridad ha comunicado<em>, urbi et orbi</em>, que si gobierna exigir&aacute; sacrificios a la sufrida ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola. Quiz&aacute; le ha traicionado el subconsciente y como lleva varios a&ntilde;os afirmando que Espa&ntilde;a se hunde, se rompe, est&aacute; en quiebra, al borde del colapso y la invaden, se ha cre&iacute;do por un momento que era Winston Churchill cuando dijo aquello de &ldquo;no tengo nada m&aacute;s que ofrecer que sangre, esfuerzo, l&aacute;grimas y sudor&rdquo; ante la C&aacute;mara de los Comunes, bajo las bombas alemanas y la amenaza de una invasi&oacute;n. Lo que ocurre es que ahora no hay bombas, por lo menos cerca, y nadie amenaza invadirnos, aunque en la calenturienta mente de las derechas los j&oacute;venes marroqu&iacute;es desarrapados, hambrientos y sedientos que irrumpieron en Ceuta eran unos temibles conquistadores. De otra parte, no se entiende a qu&eacute; sacrificios se refiere el candidato Feij&oacute;o, pero a tenor de la personalidad del autor de la propuesta se puede intentar colegir su contenido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La palabra sacrificio viene del lat&iacute;n <em>sacrificium</em>, de <em>sacrum</em>- sagrado- y de <em>facere </em>-hacer-. Por eso, tal concepto tiene varias acepciones de naturaleza religiosa como las de ofrenda a una divinidad, matanza ritual, acto lit&uacute;rgico y otras m&aacute;s temporales o laicas como pueden ser esfuerzo o trabajo extra. En mi opini&oacute;n, el candidato del PP hace referencia a una mezcolanza entre lo seglar y lo sagrado. Por ejemplo, cuando ese cr&aacute;neo privilegiado de Vox, de cuyo nombre prefiero no acordarme, lanza la bomba de racimo de que el sistema de pensiones espa&ntilde;ol est&aacute; quebrado y, en consecuencia, hay que ir a un sistema mixto de capitalizaci&oacute;n y otro de reparto, la portavoz del PP, Sra. Mu&ntilde;oz, se precipita a decir pr&aacute;cticamente lo mismo, sin darse cuenta, a tenor del nivel intelectual en el que nos movemos, del alcance de tal desprop&oacute;sito. Ambas tomas de posici&oacute;n originan tal destrozo y desconcierto en las propias filas que obliga al candidato N&uacute;&ntilde;ez a salir a la palestra y, con impostada energ&iacute;a, afirmar que si gobierna &ldquo;garantizar&aacute; las pensiones&rdquo;, incluso al nivel del IPC de cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no aclara es con qu&eacute; modelo garantizar&aacute; esas prestaciones, que afectan a la friolera de unos diez millones de personas y sus familias. Porque ese modelo mixto, del que era tan aficionado el dictador Pinochet en Chile, consiste en que una parte sustancial de las pensiones se privaticen, es decir, se capitalicen con las aportaciones privadas de los que tengan fondos en abundancia para permit&iacute;rselo, y la otra, la de reparto, seguir&aacute; como hasta ahora. Con la particularidad de que estas &uacute;ltimas -las de la mayor&iacute;a de los mortales- ir&aacute;n disminuyendo como siempre ha sucedido con los gobiernos de las derechas. Conviene recordar que durante el gobierno del Sr. Rajoy las pensiones crecieron durante tres a&ntilde;os por debajo del IPC, y a partir del 2013 no pasaban del 0,25%. En este caso, el sentido del sacrificio es de prever que se trate de una &ldquo;ofrenda a la divinidad&rdquo; en la forma del capital realmente existente. Primer aviso a navegantes. Si gobiernan las derechas, el primer sacrificio lo har&aacute;n los pensionistas en el tabern&aacute;culo de bancos, aseguradoras, fondos buitres, leonados o no, a trav&eacute;s del goloso negocio de las pensiones privadas.
    </p><p class="article-text">
        El segundo sacrificio ya qued&oacute; anunciado en sede parlamentaria. Las derechas PP/Vox han votado, invariablemente, contra todos los decretos ley que intentaban evitar los desahucios o frenar los desmanes de los &ldquo;fondos buitres&rdquo;. La receta de las derechas al grave problema de la vivienda es siempre la misma, que lo solucione el mercado y que el Estado se limite a facilitar el negocio. Esto ya se ensay&oacute; alrededor de los a&ntilde;os 2004/2008, cuando se construyeron millones de viviendas, los precios siguieron subiendo y todo acab&oacute; como el rosario de la aurora, con una crisis financiera inmobiliaria brutal, que llev&oacute; al paro a millones de personas y estuvo a punto de que Espa&ntilde;a fuese intervenida y no s&oacute;lo controlada. De otra parte, todo lo que se construy&oacute; con dinero p&uacute;blico -es decir, el nuestro- se pudo vender a los pocos a&ntilde;os y es causa de que hoy tengamos el parque de vivienda social m&aacute;s raqu&iacute;tico de Europa. Para m&aacute;s inri, los genios pol&iacute;ticos de las derechas al tiempo que afirman que hay que construir muchas viviendas plantean -l&eacute;ase doctrina Vox- expulsar a un mill&oacute;n de inmigrantes, que son precisamente quienes las construyen, pues no veo yo a los l&iacute;deres de Vox o del PP poniendo ladrillos o haciendo de soldadores, ferrallas o carpinteros.
    </p><p class="article-text">
        La tercera tarascada se augura por el lado de los salarios. Conviene saber que los sueldos y salarios no dependen del gobierno de la naci&oacute;n, salvo la subida de salario m&iacute;nimo (SMI), de las pensiones y los sueldos de una parte de los funcionarios p&uacute;blicos. Pues bien, durante el periodo de gobierno del Sr. Rajoy, el SMI creci&oacute; un 14,6%, una cifra rid&iacute;cula si la comparamos con la subida del 65% del gobierno progresista en el mismo lapso de tiempo. Renta salarial que afecta a cerca de tres millones de personas, sobre todo j&oacute;venes y mujeres. Las derechas y las patronales siempre sostienen que si el SMI aumenta mucho crecer&aacute; el desempleo. Tesis a todas luces falsa, pues en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el salario m&iacute;nimo ha crecido como nunca y el empleo tambi&eacute;n, de los hombres y de las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el salario de los millones de trabajadores por cuenta ajena no depende de los gobiernos, sino de la relaci&oacute;n entre empresarios y trabajadores, de las negociaciones entre patronales y sindicatos. Y aqu&iacute; los salarios no han subido tanto, por lo que hay un amplio margen para apretar las clavijas de los empleadores, sobre todo en algunos sectores en los que se est&aacute;n forrando a base de bien. Por ejemplo, es un aut&eacute;ntico esc&aacute;ndalo el aut&eacute;ntico hurto que se est&aacute; perpetrando contra los currantes en el asunto de las horas extras que no se pagan. Se calcula que estas horas rondan los 2,5 millones a la semana, lo que hace diez millones al mes y 120 millones al a&ntilde;o. Si consideramos que el salario hora bruto medio en Espa&ntilde;a es de 15 euros y 19,80 si incluimos cotizaciones sociales, les estar&iacute;an robando entre 1.800 y 2.376 millones de euros al a&ntilde;o. Una cifra golosa que afecta a m&aacute;s de medio mill&oacute;n de trabajadores. Hasta ahora parece que no existe manera de establecer un control horario eficaz que evite o mitigue tal latrocinio.
    </p><p class="article-text">
        El cuarto sacrificio se acrecentar&aacute; por el lado de los precios, de los alimentos, de la cesta de la compra. Estos precios suben continuamente m&aacute;s r&aacute;pido que los sueldos y salarios, y nadie parece estar contento, aunque es obvio que a algunos les tiene que ir mejor. Las amas o amos de casa, los agricultores, los peque&ntilde;os comerciantes, los transportistas se quejan de la subida de los precios. Es un misterio qui&eacute;nes son los grandes beneficiarios de este carrusel, se supone que algunos intermediarios o las grandes superficies, pero la realidad es que no hay manera de poner coto a tanta subida. En mi opini&oacute;n, para ciertos productos b&aacute;sicos, en los alimentos, que componen el grueso del gasto de la mayor&iacute;a de las familias, se deber&iacute;a generalizar la existencia de los economatos, como ha propuesto el alcalde de Nueva York y es vieja tradici&oacute;n en nuestro pa&iacute;s. Economatos dependientes de los ayuntamientos o de cooperativas o entidades de la econom&iacute;a social que podr&iacute;an vender a precio de coste y que contribuir&iacute;an a abaratar los precios de ciertos productos b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo sacrificio, aunque no el menos doloroso, me temo que se acerca por el lado de las bajas laborales por enfermedad. Desde hace meses o a&ntilde;os, la patronal y el l&iacute;der del PP vienen afirmando que hay que poner coto a este &ldquo;despilfarro&rdquo; o coladero, pues entienden que existe una especie de contubernio entre los trabajadores y la sanidad p&uacute;blica para conceder las bajas sin causa justificada, lo que es un bulo como otros tantos. Hay que estar atentos a este tema, pues el l&iacute;der de la derecha confundi&oacute; en su d&iacute;a las bajas temporales por enfermedad com&uacute;n con el absentismo laboral, que no tienen nada que ver, y un dirigente patronal habl&oacute; de &ldquo;bajaciones&rdquo;, cuando la realidad es la contraria, la cantidad de trabajadores que acuden enfermos al puesto de trabajo por temor a ser despedidos.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que cuando un l&iacute;der de las derechas anuncia sacrificios, en plena precampa&ntilde;a electoral, el personal sufridor deber&iacute;a atarse los machos y pensarse muy bien el voto, pues el atraco que se avecina ser&aacute; de gran calado, a no ser que uno sea tan ingenuo que piense que los sacrificios se los impondr&aacute;n a los bancos, las energ&eacute;ticas o a los grandes tenedores de pisos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Sartorius]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sacrificios_129_13599854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sacrificios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,Recortes sociales,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ley de nietos y aprendices de brujo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-nietos-aprendices-brujo_129_13594365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e867a4c4-2ce9-4cbb-9b77-66dc7a720935_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ley de nietos y aprendices de brujo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dentro de unos días, el Tribunal Supremo contemplará desolado que sus órdenes no se han podido cumplir y arderá Troya. Viendo que se ignora cuántos de estos 163.020 españoles inscritos en el CERA son nietos de represaliados y cuántos no, privará del derecho a todos, que Dios reconocerá a los suyos</p></div><p class="article-text">
        Si quieren leer la &uacute;ltima resoluci&oacute;n del Tribunal Supremo en la que insiste en privar del derecho al voto a centenares de miles de espa&ntilde;oles, les sugerir&iacute;a que se pongan de m&uacute;sica de fondo <em>El aprendiz de brujo</em> de Paul Dukas y se dejen cautivar por la agon&iacute;a de quien, a medida que intenta tapar su desatino, ve multiplicarse las incongruencias y los charcos. Aqu&iacute; tenemos a unos magistrados, vestidos de toga y capirote, que enredando entre calderos pretenden separar el agua dulce de la salada, y tienen muy poco tiempo, apenas nada, para hacerlo. Pillados en su imprevisi&oacute;n, se enfadan y retuercen, mientras chapotean en el agua que sale a borbotones por las rendijas de sus argumentos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya conocen ustedes el contexto, el <em>&lsquo;lore&rsquo;</em> que dicen ahora. La Ley de Memoria Democr&aacute;tica ofreci&oacute; la nacionalidad a los hijos y nietos de los exiliados por motivos pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos, de creencia u orientaci&oacute;n sexual. Para facilitar la demostraci&oacute;n de todo ello y ahorrar a los interesados pruebas imposibles de recabar, una Instrucci&oacute;n posterior incluy&oacute; una presunci&oacute;n: se presumir&aacute;n exiliados todos los que abandonaron Espa&ntilde;a en la posguerra, desde 1936 hasta finales de 1955. La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo (entre cuyos miembros no figuran muchos descendientes de exiliados o represaliados por el franquismo, dej&eacute;moslo ah&iacute;) est&aacute; en desacuerdo con esta Instrucci&oacute;n, que considera excesiva. Opinan que la opci&oacute;n para recuperar la nacionalidad deber&iacute;a concederse &uacute;nicamente a los nietos que demuestren fehacientemente que sus abuelos fueron perseguidos por Franco, olvidando que una dictadura persigue a todos sus ciudadanos, aunque solo castigue a los m&aacute;s d&eacute;biles. Estos magistrados querr&iacute;an quitar la nacionalidad a estos nietos, pero no pueden, al menos por ahora; nadie se lo ha pedido. Pero aprovechando que el azar ha puesto en su camino el recurso contra una decisi&oacute;n de la Junta Electoral Central, han borrado a estos nuevos espa&ntilde;oles del censo de expatriados y les han quitado un derecho, el de votar, que est&aacute; garantizado como fundamental en la Constituci&oacute;n que juraron respetar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; empieza el juego de los calderos, con estos aprendices brincando en un pi&eacute;lago inundado. Seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, el censo electoral cerrado a primero de agosto de 2026 lo conforman 38,7 millones de personas. Dentro de este gran dep&oacute;sito se encuentra uno m&aacute;s peque&ntilde;o, el llamado Censo Electoral de Residentes Ausentes, el famoso CERA, que integra a los espa&ntilde;oles que residen fuera de Espa&ntilde;a; este caldero tiene 2,7 millones de personas de las que, en realidad, votan bastantes pocos. Y dentro de esta tinaja del CERA pululan 163.020 espa&ntilde;oles que han obtenido la nacionalidad en aplicaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica empieza a sonar. El 10 de septiembre pasado el Tribunal Supremo tom&oacute; la decisi&oacute;n de eliminar del CERA y suspender el derecho al voto a todos los espa&ntilde;oles que hubieran obtenido su nacionalidad por aplicaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica; al mismo tiempo, y para salvar la excepci&oacute;n que se disponen a aceptar, permiti&oacute; la incorporaci&oacute;n de aquellos nuevos espa&ntilde;oles que hubieran demostrado que su padre o su abuelo hab&iacute;an sido efectivamente perseguidos. Debi&oacute; de pensar el Supremo que la operaci&oacute;n era tan f&aacute;cil como meter el cazo en el caldero del CERA y retirar los garbanzos negros, pero alguien les susurr&oacute; que en aquel potaje no era sencillo distinguir el solvente del soluto y que la cosa iba para largo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se retira a estos espa&ntilde;oles del censo? Habr&iacute;a que saber c&oacute;mo han obtenido la nacionalidad, pero el Registro de Matr&iacute;cula Consular no permite conocer este dato de manera inmediata; se necesita una comprobaci&oacute;n manual para distinguir aquellos que optaron a la nacionalidad conforme a la Ley de Memoria Democr&aacute;tica del resto. La informaci&oacute;n necesaria para la inscripci&oacute;n en el CERA no incluye la relativa a c&oacute;mo se adquiri&oacute; la nacionalidad. &iquest;Se puede certificar el motivo que ofreci&oacute; cada optante para obtenerla? Sin duda, pero el expurgo llevar&iacute;a meses, porque habr&iacute;a que revisar uno a uno los expedientes de nacionalizaci&oacute;n, desperdigados en 172 oficinas consulares de Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en esto lleg&oacute; Pedro S&aacute;nchez y convoc&oacute; elecciones, con lo que las puertas del censo se cerraron inopinadamente. En cumplimiento de los plazos electorales, el 12 de octubre el censo se puso a disposici&oacute;n de ayuntamientos y consulados para consultas durante ocho d&iacute;as. Pasado ese plazo, el pr&oacute;ximo 23 de octubre se publicar&aacute; oficialmente y quedar&aacute; bloqueado e inmodificable a todos los efectos. Entre el 24 y el 30 de octubre los inscritos en el CERA empezar&aacute;n a recibir la documentaci&oacute;n electoral. &iexcl;Qu&eacute; desastre!
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a 12 de octubre el Supremo desestim&oacute; el recurso presentado contra su decisi&oacute;n de excluir del CERA a los nuevos espa&ntilde;oles. Lo primero que llama la atenci&oacute;n de este auto es, sin duda, el enfado con el que est&aacute; redactado. Est&aacute; firmado por hombres enormemente irritados, con todo el mundo: con la Abogac&iacute;a del Estado, con los Registros Consulares, con el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica... Y un juez enojado nunca dicta una buena sentencia. El verdadero motivo de su enfado es que el conflicto se les va de las manos, las escobas de brujo se multiplican y el agua se derrama por doquier. Ahora han comprobado que su decisi&oacute;n no se puede cumplir en el tiempo disponible; ahora han ca&iacute;do en la cuenta de que tienen que llamar al procedimiento a los 163.020 espa&ntilde;oles a quienes han quitado el derecho a votar (se les ha convocado por tabl&oacute;n de anuncios porque se ignora qui&eacute;nes son); ahora han advertido que sin revisar los expedientes no se puede conocer qu&eacute; motivo dieron para optar a la nacionalidad. Pero huyen hacia adelante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como &uacute;nico argumento para mantener contra viento y marea su decisi&oacute;n imposible, el Supremo reitera su anhelo de garantizar unas elecciones inmaculadas e impolutas: el auto reitera la necesidad de asegurar su limpieza (palabra que repite tres veces), pureza (se repite en dos ocasiones) y pulcritud (otras dos), en expresiones de ma&ntilde;ana de domingo y ropa reci&eacute;n lavada, palabras que no dicen nada. Porque la &uacute;nica elecci&oacute;n pura, limpia y pulcra es aquella donde pueden votar todos y no se deja a ning&uacute;n espa&ntilde;ol sin voz ni voto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con estas reflexiones el Tribunal Supremo parece comprar el argumentario de la ultraderecha m&aacute;s rancia, que no solo desprecia a los extranjeros sino que, en su arrogancia, pretende decidir qui&eacute;nes son espa&ntilde;oles y qui&eacute;nes no, para permitir el voto solo a los limpios, puros y pulcros... que viven aqu&iacute;. &iquest;Ser&aacute; este el pulso que late en el fondo de esta falsa pol&eacute;mica? Tal vez: con la excusa de cuestionar la Instrucci&oacute;n de 2022, que no distingue entre residentes y ausentes, en realidad el Supremo se dispone a limitar el voto solo de quienes viven en el extranjero, dejando inc&oacute;lume el derecho al sufragio de los nuevos espa&ntilde;oles que, aplic&aacute;ndoseles la misma Instrucci&oacute;n que tienen por sospechosa, residen en Espa&ntilde;a. La Constituci&oacute;n reconoce en su art&iacute;culo 68.5 el derecho al voto de los espa&ntilde;oles que viven fuera de Espa&ntilde;a, pero quienes reparten patentes de patriotas han decidido que esos espa&ntilde;oles ausentes, hijos de exiliados, de represaliados o simples hijos del proletariado emigrado en una dictadura, no merecen participar en unas elecciones pulcras, limpias y puras. Es, de nuevo, el resentimiento de los vencedores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se vayan, que hay m&aacute;s. Dentro de unos d&iacute;as, el Tribunal Supremo contemplar&aacute; desolado que sus &oacute;rdenes no se han podido cumplir y arder&aacute; Troya. Viendo que se ignora cu&aacute;ntos de estos 163.020 espa&ntilde;oles inscritos en el CERA son nietos de represaliados y cu&aacute;ntos no, ya ha decidido que privar&aacute; del derecho a todos ellos, que Dios reconocer&aacute; a los suyos. Pero todav&iacute;a hay algo m&aacute;s grave, como record&oacute; la Abogac&iacute;a del Estado al Tribunal Supremo: esta cifra de 163.020 se conoce por informaci&oacute;n general estad&iacute;stica, pero no est&aacute; individualizada. No hay un listado de estas personas ni se conocen sus nombres y apellidos, por lo que el proceso de extraerlos del CERA llevar&iacute;a un tiempo que no tenemos, as&iacute; que la &uacute;nica alternativa real es esta: o se suspende el derecho a votar a todos los espa&ntilde;oles inscritos en el CERA o no se suspende a ninguno, porque es materialmente imposible el expurgo ordenado en el plazo del que se dispone. Claro que, en tal caso, en lugar de tener a ciento y pico mil afectados a sus puertas, el Supremo tendr&iacute;a que lidiar con m&aacute;s de dos millones y medio de afectados; m&aacute;s escobas acarreando agua entre sus tinajas. &iquest;Qu&eacute; har&aacute; el Supremo? Nadie lo sabe. La experiencia ense&ntilde;a que un juez suele ser prudente cuando sabe que su fallo es irrecurrible; de estos magistrados, que saben que el Tribunal Constitucional revisar&aacute; pronto sus decisiones, puede esperarse cualquier cosa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la balada que inspir&oacute; a Paul Dukas su conocida melod&iacute;a, Goethe advert&iacute;a a los aprendices de brujo: cuidado con los esp&iacute;ritus que invoc&aacute;is; os ser&aacute; dif&iacute;cil libraros de ellos. Sigan atentos a la pantalla, porque esto no ha terminado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos López-Keller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-nietos-aprendices-brujo_129_13594365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ley de nietos y aprendices de brujo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Derecho al voto,Extranjeros,Nacionalidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-quedo-fuera-nucleo-bienestar_129_13591742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fa5bc58-a942-4617-bdee-9bd0d6a29ed9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1479y1132.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que había sido una vía de ahorro y seguridad patrimonial se ha convertido para muchas familias en una carga difícil de soportar; una pesadilla de la que muchos salieron trasquilados y la mayoría de los jóvenes, expulsados. Tener empleo y acceso a los demás servicios del bienestar dejó de asegurar una vivienda asequible</p><p class="subtitle">El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución</p></div><p class="article-text">
        La vivienda no estuvo ausente de la construcci&oacute;n del Estado del bienestar, pero su incorporaci&oacute;n fue desigual en Europa desde el principio y, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, qued&oacute; al margen de sus principales garant&iacute;as. Mientras se asegur&oacute; colectivamente una parte importante de la educaci&oacute;n, la sanidad, las pensiones, las infraestructuras y la protecci&oacute;n social, el acceso a la vivienda sigui&oacute; dependiendo del mercado, del cr&eacute;dito o del patrimonio familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vivienda se concibi&oacute; como un bien que forma parte del patrimonio y una forma de ahorro. La intervenci&oacute;n p&uacute;blica se circunscrib&iacute;a a facilitar la compra, promover la protegida o atender situaciones de necesidad, sin crear una garant&iacute;a universal. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta finales de siglo, los pa&iacute;ses europeos se fueron incorporando a estos escenarios de abundancia. El aumento de los salarios y el acceso al cr&eacute;dito permitieron convertir la casa en el principal componente del patrimonio familiar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la p&eacute;rdida de poder adquisitivo de los europeos desde 2005 ha coincidido con el inicio de la escalada del precio de compra de la vivienda, que a mediados de 2026 se hab&iacute;a duplicado, seg&uacute;n Eurostat.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hab&iacute;a sido una v&iacute;a de ahorro y seguridad patrimonial se ha convertido para muchas familias en una carga dif&iacute;cil de soportar; una pesadilla de la que muchos salieron trasquilados y la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes expulsados. Tener empleo y acceso a los dem&aacute;s servicios del bienestar dej&oacute; de asegurar una vivienda asequible.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Evoluci&oacute;n de los modelos</strong></h2><p class="article-text">
        El informe Beveridge de 1942, referencia del Estado del bienestar brit&aacute;nico de posguerra, identifica cinco grandes problemas: necesidad, enfermedad, ignorancia, desempleo e insalubridad. Ser&iacute;a incorrecto afirmar que sus promotores ignoraron la vivienda. La cuesti&oacute;n es por qu&eacute; aquella preocupaci&oacute;n inicial no se convirti&oacute; en ese y en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en una protecci&oacute;n residencial suficiente y duradera. El Estado intervino en la construcci&oacute;n, la financiaci&oacute;n y la regulaci&oacute;n, pero no asegur&oacute; siempre una oferta asequible.
    </p><p class="article-text">
        Algunos pa&iacute;ses desarrollaron la propiedad municipal, las entidades sociales, los alquileres ligados a costes o la compra bajo condiciones p&uacute;blicas.&nbsp;En los Pa&iacute;ses Bajos, por ejemplo, las <em>woningcorporaties</em> son asociaciones y fundaciones que poseen y gestionan viviendas, principalmente para personas con ingresos bajos. El Estado establece las reglas y supervisa su actuaci&oacute;n; municipios y organizaciones de inquilinos participan en acuerdos sobre sus objetivos. La gesti&oacute;n puede realizarse fuera de la administraci&oacute;n sin perder la supervisi&oacute;n p&uacute;blica ni su finalidad social.
    </p><p class="article-text">
        En Viena, el Ayuntamiento conserva un gran parque municipal y apoya la promoci&oacute;n de vivienda subvencionada. La continuidad de este patrimonio ofrece una alternativa al alquiler privado y mantiene la intervenci&oacute;n p&uacute;blica a lo largo de generaciones. En contraposici&oacute;n, el <em>Right to Buy</em> brit&aacute;nico, impulsado por la <em>Housing Act</em> de 1980, permiti&oacute; a numerosos inquilinos comprar sus viviendas municipales con descuentos, sin establecer inicialmente la obligaci&oacute;n de reemplazarlas. La venta sin reposici&oacute;n redujo el parque disponible: el beneficio inmediato de unos hogares debilit&oacute; la capacidad de atender a los siguientes.
    </p><p class="article-text">
        Irlanda vincula el alquiler al coste de la vivienda. El sistema <em>Cost Rental</em>, introducido en 2021, fija rentas para cubrir promoci&oacute;n, financiaci&oacute;n, gesti&oacute;n y mantenimiento. Participan entidades de vivienda autorizadas, administraciones locales y la agencia p&uacute;blica de suelo. Los alquileres deben situarse al menos un 25 % por debajo de los de viviendas privadas comparables de la zona. Ofrece una alternativa a quienes no cumplen los requisitos de la vivienda social, pero tampoco pueden afrontar el mercado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La voracidad</strong></h2><p class="article-text">
        Excepto estos casos, en buena parte de Europa predomina un modelo mixto: las familias compran o alquilan en el mercado privado, mientras el Estado regula, facilita financiaci&oacute;n mediante hipotecas, concede ayudas y ofrece vivienda social con una cobertura variable. Las diferencias entre los pa&iacute;ses son peque&ntilde;as. Se relacionan con la condici&oacute;n del propietario o el inquilino, el tipo de gesti&oacute;n, el destinatario de la subvenci&oacute;n o servicio y la duraci&oacute;n de la funci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a participa de este modelo mixto que ha conducido a la burbuja de precios que lleva a&ntilde;os hinch&aacute;ndose. En esta escalada confluyen varios factores.&nbsp;El primero es la fragmentaci&oacute;n de las responsabilidades. Los gobiernos nacionales fijan buena parte de la fiscalidad, la financiaci&oacute;n y las reglas del alquiler; las administraciones regionales y locales intervienen en el suelo, la planificaci&oacute;n y la promoci&oacute;n. En Alemania, Francia o Espa&ntilde;a, las distintas competencias necesitan coordinarse para que los objetivos de vivienda asequible se traduzcan en terrenos, presupuestos y proyectos. La descentralizaci&oacute;n permite responder a necesidades locales, pero sin una direcci&oacute;n compartida tambi&eacute;n dispersa responsabilidades y retrasa soluciones. Las derechas tiran hacia un lado, mientras las izquierdas conciben la accesibilidad residencial como un rol social.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es confundir las ayudas al acceso con una pol&iacute;tica suficiente de oferta. Facilitar cr&eacute;dito, subvencionar la compra o ayudar a pagar el alquiler puede aliviar la situaci&oacute;n de un hogar. Sin embargo, cuando escasean las viviendas disponibles, parte de esas ayudas puede trasladarse a precios m&aacute;s altos. El dinero p&uacute;blico mejora entonces los ingresos del vendedor o del arrendador sin resolver la escasez que justific&oacute; la intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y el tercer factor es la perennidad de las f&oacute;rmulas de vivienda asequible. Inglaterra redujo su parque municipal mediante ventas sin reposici&oacute;n suficiente; en Alemania, parte de las viviendas subvencionadas pasa al mercado libre cuando vence su protecci&oacute;n. En ambos casos, hay que construir nuevas viviendas sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preservar esa oferta exige inversiones m&aacute;s all&aacute; de cada legislatura: promoci&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n y mantenimiento necesitan financiaci&oacute;n estable y gestores especializados. Los Pa&iacute;ses Bajos, Austria, Francia y Dinamarca muestran que entidades sociales, cooperativas y organizaciones de lucro limitado pueden compartir esta tarea con las administraciones, siempre con reglas claras, supervisi&oacute;n y compromisos que garanticen la funci&oacute;n social de las viviendas para las siguientes generaciones.
    </p><p class="article-text">
        La voracidad del capital encuentra en estas rendijas el espacio adecuado para las grandes rentabilidades. Ampl&iacute;a la oferta, pero exige precisar qu&eacute; recibe la sociedad a cambio: precios asequibles, calidad, estabilidad del alquiler y duraci&oacute;n de la protecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Completar este pilar del Estado del bienestar, que hunde a las clases medias, exige reformar urgentemente la deriva de la construcci&oacute;n. El objetivo consiste en que los Estados recuperen la iniciativa de universalizar y perennizar para las generaciones futuras una vivienda digna y asequible. Esto es lo que reza la mayor&iacute;a de las constituciones de los pa&iacute;ses europeos. Claro que deben intervenir las empresas en las distintas fases de producci&oacute;n y <em>delivery</em>, pero dentro de un marco estricto de servicio p&uacute;blico. &iquest;Se imaginan ustedes la sanidad, educaci&oacute;n o pensiones exclusivamente en manos privadas desde el principio? No habr&iacute;a existido nunca el Estado del bienestar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep-Francesc Valls]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-quedo-fuera-nucleo-bienestar_129_13591742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué haría el PP con la Seguridad Social?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/haria-pp-seguridad-social_129_13591553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddf14785-25fd-468b-a5f4-a3ceef18a962_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x538y613.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué haría el PP con la Seguridad Social?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el PP afirma que se tienen que realizar reformas “estructurales” será porque piensa que la Seguridad Social presenta graves problemas. Diferentes portavoces del partido, incluido el propio Feijóo, han afrmado que garantizarán la revalorización anual de las pensiones y la sostenibilidad del sistema público, pero no lo han volcado en un programa electoral</p><p class="subtitle">El PP patina con las pensiones en la precampaña del 29N</p></div><p class="article-text">
        Durante varias d&eacute;cadas, desde el inicio de nuestra actual democracia, en las campa&ntilde;as electorales los partidos pol&iacute;ticos presentaban un documento que se llamaba programa electoral, a trav&eacute;s del cual expon&iacute;an las medidas que adoptar&iacute;an en las diversas materias. Se presentaba y difund&iacute;a de forma amplia como una forma de compromiso p&uacute;blico ante la ciudadan&iacute;a, al tiempo que los medios de comunicaci&oacute;n los comentaban con profusi&oacute;n, con comparativas entre las diversas propuestas de cada candidatura. Todo esto ha desaparecido por completo: primero, por una actitud recelosa y descre&iacute;da de la poblaci&oacute;n, ante los reiterados incumplimientos de lo prometido; segundo, por una progresiva relegaci&oacute;n a la marginalidad de los programas electorales por parte de los partidos pol&iacute;ticos, hasta el punto que los diversos candidatos dejan de mencionarlos en sus declaraciones p&uacute;blicas e incluso es muy probable que ni siquiera sepan que dicen sus documentos, si es que existen.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, habr&iacute;a que recuperar la importante funci&oacute;n que deben tener los programas electorales, porque constituyen la garant&iacute;a de que en la campa&ntilde;a electoral se debate sobre los contenidos de las diferentes pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, con conocimiento real de la posici&oacute;n de cada uno y no por v&iacute;a de interpretaciones de declaraciones p&uacute;blicas, que al final se las lleva el viento. La ausencia de los programas que permitan un debate de contenidos no es s&oacute;lo resultado de la pereza de los partidos, sino de una intencionada voluntad de evitar que se hable sobre los asuntos de fondo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que van a adoptar y, de este modo, sentirse m&aacute;s libres de futuro. Especialmente importante desde esta perspectiva son los programas electorales o documentos pol&iacute;ticos de los partidos pol&iacute;ticos que se encuentran en la oposici&oacute;n, dado que respecto de quienes est&aacute;n en el Gobierno se tiene constancia fiel de lo que han hecho durante las dos &uacute;ltimas legislaturas y se presupone que su actuaci&oacute;n lo va a ser en la misma l&iacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto es precisamente lo que est&aacute; sucediendo con el debate que se ha producido en los &uacute;ltimos tiempos en torno a las declaraciones contradictorias de miembros del Partido Popular acerca de cu&aacute;les son sus intenciones respecto de las pensiones p&uacute;blicas. A nadie se le ha ocurrido comprobar si el Partido Popular tiene a estas alturas programa para las pr&oacute;ximas elecciones generales y, en su caso, qu&eacute; dice sobre el futuro de la Seguridad Social. Por mucho que he buscado, no lo he localizado. Incluso si existe algo, es bastante probable que sus m&aacute;ximos dirigentes si se les pregunta lo desconozcan, dado que no han hecho ninguna referencia a la existencia de documento alguno. Y, sin embargo, el Partido Popular elabor&oacute; una importante ponencia pol&iacute;tica para su Congreso Nacional de julio de 2025, que es aconsejable traer al debate p&uacute;blico, porque es la forma m&aacute;s consistente de ponerle ante su espejo. Eso s&iacute;, esa ponencia pol&iacute;tica dice poco, mencionando las pensiones de pasada. M&aacute;s a&uacute;n, lo hace de forma incomprensible dentro de un apartado sobre la pol&iacute;tica institucional, donde se viene a afirmar que las instituciones democr&aacute;ticas &ldquo;han sido violentadas&rdquo;, lo que poca relaci&oacute;n parece que tenga con la Seguridad Social. En todo caso, lo que se afirma en ese documento de forma contundente es que &ldquo;el inmovilismo no es la soluci&oacute;n&rdquo; y que &ldquo;Espa&ntilde;a tiene la obligaci&oacute;n de acometer reformas estructurales para garantizar los servicios p&uacute;blicos&rdquo;, mencionando entre ellos a &ldquo;las pensiones&rdquo;; si bien de nuevo confusamente, con apelaci&oacute;n a la &ldquo;competitividad de la econom&iacute;a&rdquo;, que no se sabe si con eso se est&aacute; dando a entender que se consideran muy elevadas las cotizaciones a la Seguridad Social y ello repercute negativamente sobre la competitividad de las empresas. Los hechos al final son lo que cuenta y conviene recordar que el Partido Popular vot&oacute; en contra del establecimiento de la cotizaci&oacute;n adicional temporal a trav&eacute;s del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, si el Partido Popular afirma que se tienen que realizar reformas &ldquo;estructurales&rdquo; ser&aacute; porque se piensa que el sistema p&uacute;blico de Seguridad Social presenta graves problemas y dificultades. Ello es lo que queda, por mucho que posteriormente diferentes portavoces del Partido Popular, incluido el propio N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, se hayan corregido, afirmando que van a garantizar la revalorizaci&oacute;n anual de las pensiones conforme a la inflaci&oacute;n y la sostenibilidad de las pensiones p&uacute;blicas. Sin embargo, ello no lo han volcado en ning&uacute;n documento p&uacute;blico propio de un programa electoral, que al final es lo que queda reflejado en firme. En este tipo de declaraciones lo que m&aacute;s cuenta y lo que m&aacute;s debe calar son las declaraciones p&uacute;blicas iniciales expresadas por propia iniciativa y sin condicionante previo, que son las que se expresan de manera m&aacute;s libre. Y &eacute;stas han sido que el sistema p&uacute;blico va &ldquo;a petar&rdquo;, que va a &ldquo;colapsar&rdquo;, que el Airef ha valorado que el actual sistema p&uacute;blico de pensiones no resulta sostenible (cosa que, por cierto, sin poder entrar en detalles no es en modo alguno correcto).
    </p><p class="article-text">
        Es decir, se tira la piedra y se esconde la mano, dando a entender que el modelo actual no funciona, pero sin llegar a decir qu&eacute; medidas se pretenden adoptar. A veces las palabras las carga el diablo, porque incluso en las &uacute;ltimas declaraciones que pretenden tranquilizar a los pensionistas, porque perciben que tienen el riesgo de perder una importante bolsa de electores, afirman que pretenden crear un sistema p&uacute;blico &ldquo;viable&rdquo;, con lo que de nuevo subliminalmente se viene a indicar el actual no lo es. Por tanto, se confirma que piensan que va a ser necesario adoptar &ldquo;reformas estructurales&rdquo; que, cuando no se dicen cu&aacute;les van a ser, uno se teme que lo sea reduciendo el gasto en pensiones p&uacute;blicas, dado que es claro que no son partidarios de actuar sobre las cotizaciones y, si son coherentes, lo l&oacute;gico ser&iacute;a que eliminasen la cotizaci&oacute;n establecida por el mecanismo de equilibrio intergeneracional (MEI).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular, para reforzar su correcci&oacute;n p&uacute;blica en las &uacute;ltimas declaraciones, afirma que la defensa p&uacute;blica de las pensiones es un valor &ldquo;innegociable&rdquo;, lo que se presenta como un mensaje dirigido al contraste con las posiciones de Vox. Las posiciones de Vox s&iacute; que son mucho m&aacute;s claras y contundentes, en el sentido de reforzar los sistemas privados de pensiones, como medida complementaria a la reducci&oacute;n de la tasa de cobertura de las pensiones p&uacute;blicas: reducir la cuant&iacute;a de las cotizaciones sociales y recortar la cuant&iacute;a de las pensiones p&uacute;blicas para beneficiar el negocio privado. El problema para el Partido Popular es que se parte de que, si obtienen unos buenos resultados electorales, gobernar&aacute;n y negociar&aacute;n las medidas de Gobierno con Vox y es dif&iacute;cilmente cre&iacute;ble que la Seguridad Social sea innegociable. Basta con remitirse a las negociaciones para conformar los Gobiernos auton&oacute;micos de coalici&oacute;n entre PP y Vox: lo que inicialmente se presentaba como innegociable al final lo acab&oacute; siendo. Y estas negociaciones al final pueden constituir una f&aacute;cil excusa para desdecirse de lo que en estos momentos est&aacute;n afirmando en relaci&oacute;n con la defensa del actual modelo de Seguridad Social p&uacute;blica, cuando en el fondo ellos mismos s&oacute;lo lo comparten por motivos estrictamente electorales. 
    </p><p class="article-text">
        Al final, blanco y en botella, por mucho que se intente ocultar en campa&ntilde;a electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Cruz Villalón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/haria-pp-seguridad-social_129_13591553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué haría el PP con la Seguridad Social?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negociar con Marruecos para seguir negociando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negociar-marruecos-seguir-negociando_129_13589385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75559ba4-ecc7-48a3-9d14-ab216240d9a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x948y435.jpg" width="1200" height="675" alt="Negociar con Marruecos para seguir negociando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando un conflicto encierra varias dimensiones o facetas, es susceptible de ser abordado de modo colaborativo; es decir, donde todas las partes puedan salir ganando, sencillamente porque ganan cosas distintas</p></div><p class="article-text">
        Una mujer de Rabat con responsabilidades empresariales en Espa&ntilde;a, y madre de ni&ntilde;os hispano-marroqu&iacute;es, me acaba de decir en mis clases de negociaci&oacute;n geopol&iacute;tica: &ldquo;Espa&ntilde;a y Marruecos no solo somos vecinos y amigos, sino tambi&eacute;n grandes socios y pa&iacute;ses profundamente interconectados. El apag&oacute;n del a&ntilde;o pasado fue un buen ejemplo. En un momento cr&iacute;tico, la interconexi&oacute;n con Marruecos contribuy&oacute; a la recuperaci&oacute;n del suministro el&eacute;ctrico en Espa&ntilde;a. Creo que esos momentos tambi&eacute;n nos recuerdan que, a ambos lados del Estrecho, nos necesitamos y tenemos mucho m&aacute;s que construir juntos.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Entender por qu&eacute; estamos donde estamos exige una lectura de la historia com&uacute;n y un conocimiento no artificial de las narrativas que la cuentan, que dejo para otro momento, en beneficio de abordar unas claves que funcionan en el mundo empresarial para afrontar negociaciones pluridimensionales. Por cierto, cuando un conflicto encierra varias dimensiones o facetas, es susceptible de ser abordado de modo colaborativo; es decir, donde todas las partes puedan salir ganando, sencillamente porque ganan cosas distintas. El acuerdo es posible: la condici&oacute;n necesaria es la voluntad de las partes; la suficiente el talento para construirlo; del segundo elemento no andamos sobrados.
    </p><h2 class="article-text">Desde Rabat</h2><p class="article-text">
        El lema constitucional &ldquo;Dios, la Patria, el Rey&rdquo; une fe, territorio y monarqu&iacute;a en un solo cuerpo (Constituci&oacute;n del Reino de Marruecos, 2011, art. 4). El Rey ocupa el centro de ese conjunto con una doble legitimidad: como jefe del Estado es el &ldquo;garante de la integridad territorial dentro de sus fronteras aut&eacute;nticas&rdquo; (art. 42), y como <em>Amir al-Muminin</em> es la m&aacute;xima autoridad religiosa (art. 41). Por consiguiente, la defensa del territorio no se entiende como una pol&iacute;tica de gobierno, sino como un deber ligado a la propia monarqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde 1956 Marruecos est&aacute; embarcado en una recuperaci&oacute;n progresiva de las &ldquo;fronteras aut&eacute;nticas&rdquo;. En ese relato, la Marcha Verde permiti&oacute; &ldquo;recuperar el S&aacute;hara marroqu&iacute;&rdquo; (Mohammed VI), y Ceuta y Melilla son los cap&iacute;tulos pendientes. El S&aacute;hara es la &ldquo;causa nacional&rdquo; que une a palacio, partidos y sociedad, y el Rey la presenta como una tarea que exige &ldquo;la movilizaci&oacute;n permanente de todos&rdquo;. La resoluci&oacute;n de la ONU de octubre de 2025 se celebr&oacute; como un triunfo hist&oacute;rico &ldquo;habr&aacute; un antes y un despu&eacute;s del 31 de octubre de 2025&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n exterior refuerza la cohesi&oacute;n interna. Como el territorio es parte de la naci&oacute;n, cualquier cr&iacute;tica externa se lee como un ataque a todos. As&iacute;, la condena del Parlamento Europeo por la crisis de Ceuta de 2021 no provoc&oacute; autocr&iacute;tica en Marruecos, sino un cierre de filas en torno al trono. Las dos c&aacute;maras del Parlamento marroqu&iacute; celebraron en junio de 2021 una sesi&oacute;n conjunta extraordinaria para rechazar la resoluci&oacute;n europea. 
    </p><h2 class="article-text">Pol&iacute;tica exterior de Marruecos: qu&eacute; no se puede pasar por alto</h2><p class="article-text">
        En 2022, Mohammed VI dijo que el S&aacute;hara es &ldquo;el prisma a trav&eacute;s del cual Marruecos considera su entorno internacional&rdquo;. Ceuta podr&iacute;a encajar en esa misma l&oacute;gica a corto plazo como una carta de presi&oacute;n. A largo plazo, sin embargo, sigue siendo un objetivo latente.
    </p><p class="article-text">
        El segundo frente es la rivalidad con Argelia, principal apoyo del Polisario. La frontera terrestre est&aacute; cerrada desde 1994, y Argel rompi&oacute; relaciones diplom&aacute;ticas en agosto de 2021. Frente a ese rival, Rabat se ha apoyado en Washington y en Par&iacute;s. En julio de 2024 Macron escribi&oacute; a Mohammed VI que el presente y el futuro del S&aacute;hara se inscrib&iacute;an en el marco de la soberan&iacute;a marroqu&iacute;. En su discurso de octubre de 2025, el Rey dio las gracias de forma expresa a EE. UU., a Francia, al Reino Unido y tambi&eacute;n a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El frente m&aacute;s complejo para Rabat ha sido la Uni&oacute;n Europea. El 4 de octubre de 2024, el Tribunal de Justicia de la UE anul&oacute; los acuerdos de pesca y agricultura porque no contaban con el consentimiento del pueblo del S&aacute;hara Occidental. En &Aacute;frica, en cambio, Marruecos cambi&oacute; de estrategia, tras 33 a&ntilde;os fuera, volvi&oacute; a la Uni&oacute;n Africana en enero de 2017 para defender su posici&oacute;n desde dentro. En la ONU, el Consejo de Seguridad aprob&oacute; el 31 de octubre de 2025 una resoluci&oacute;n que toma el plan de autonom&iacute;a como base de la negociaci&oacute;n. Con el S&aacute;hara cada vez m&aacute;s respaldado en lo diplom&aacute;tico, Ceuta y Melilla quedan como el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de las &ldquo;fronteras aut&eacute;nticas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Negociaci&oacute;n en geopol&iacute;tica: proceso, variables, din&aacute;micas y alternativas</h2><p class="article-text">
        A menudo se aborda la negociaci&oacute;n en t&eacute;rminos exclusivamente econ&oacute;micos, cuando en realidad deber&iacute;a resolverse atendiendo a los procesos y las personas implicadas: &iquest;qu&eacute; escenarios tienen sentido y qu&eacute; posici&oacute;n adoptar&iacute;a cada actor en cada uno de ellos? Gestionar las amenazas exige comprender &iquest;c&oacute;mo se ha llegado hasta aqu&iacute;? &iquest;d&oacute;nde estamos ahora? &iquest;a d&oacute;nde vamos? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Proceso</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunas acciones concretas para mejorar el proceso negociador en conflictos geopol&iacute;ticos apuntan a:
    </p><p class="article-text">
        Mejorar la comunicaci&oacute;n entre las partes, reduciendo la ambig&uuml;edad y los malentendidos.
    </p><p class="article-text">
        Adoptar una perspectiva, entendiendo los intereses y las restricciones reales de la contraparte. Implica leer las restricciones del Palacio.
    </p><p class="article-text">
        Eliminar la escalada innecesaria, evitando que la emocionalidad tome el control del proceso.
    </p><p class="article-text">
        Descubrir las limitaciones de la contraparte. Si existe conocimiento o sospecha de un problema que le afecta, conviene abordarlo en lugar de dejarlo pasar. Es necesario tener presente la coyuntura interna de Marruecos (protestas de GenZ, paro juvenil, necesidad de inversi&oacute;n, etc.)
    </p><p class="article-text">
        Tomarse un margen de tiempo cuando no se est&eacute; llegando al punto deseado. Si la negociaci&oacute;n falla, un espacio de reflexi&oacute;n y la posibilidad de empezar de cero permiten decidir con mayor claridad qu&eacute; comportamiento adoptar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Variables </strong>
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la crisis desde este marco conceptual permite identificar cuatro grandes ejes sobre los que gira el conflicto entre Espa&ntilde;a y Marruecos en torno a Ceuta, cada uno con su propia l&oacute;gica, su propio ritmo y su propio peso relativo.
    </p><p class="article-text">
        La migraci&oacute;n no es solo una cuesti&oacute;n de gesti&oacute;n t&eacute;cnica, sino que es el instrumento de presi&oacute;n m&aacute;s eficaz que tiene Marruecos y, al mismo tiempo, la vulnerabilidad estructural m&aacute;s expuesta de Espa&ntilde;a. La literatura la denomina &ldquo;migraci&oacute;n coercitiva&rdquo;, y el Derecho de la UE ya la reconoce como &ldquo;instrumentalizaci&oacute;n de migrantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conviene distinguir tres tensiones: 1) la migraci&oacute;n subsahariana en tr&aacute;nsito, que usa Marruecos como plataforma hacia Ceuta y Melilla mediante asaltos a las vallas fronterizas; 2) la migraci&oacute;n marroqu&iacute; directa, interpretada por Espa&ntilde;a y la UE como un instrumento de presi&oacute;n pol&iacute;tica ya en mayo de 2021; y 3) la cooperaci&oacute;n en readmisiones, el &aacute;mbito donde Espa&ntilde;a tiene m&aacute;s inter&eacute;s en lograr compromisos estables, pues los acuerdos de readmisi&oacute;n de nacionales marroqu&iacute;es en situaci&oacute;n irregular llevan a&ntilde;os funcionando de forma err&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Las din&aacute;micas que rigen este eje son de tipo &ldquo;grifo&rdquo;: Marruecos regula el flujo migratorio abri&eacute;ndolo o cerr&aacute;ndolo en funci&oacute;n del estado general de la relaci&oacute;n bilateral, convirtiendo la migraci&oacute;n en una variable dependiente de otros contenciosos en lugar de una cuesti&oacute;n gestionada por sus propios m&eacute;ritos t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        El llamado &ldquo;comercio at&iacute;pico&rdquo; es una anomal&iacute;a que ninguna de las dos partes defiende p&uacute;blicamente, pero que ambas han tolerado durante d&eacute;cadas, porque sostiene a comunidades enteras del norte de Marruecos y genera ingresos informales. El cierre unilateral de estos pasos por parte de Marruecos (Melilla en agosto de 2018 y Ceuta en octubre de 2019), y su no reapertura tras la pandemia, se interpreta como parte de la estrategia de presi&oacute;n general hacia Espa&ntilde;a. La negociaci&oacute;n de una aduana comercial formal ser&iacute;a en teor&iacute;a una soluci&oacute;n de suma positiva, lo que sugiere que el bloqueo responde m&aacute;s a motivos pol&iacute;ticos que t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        La Declaraci&oacute;n conjunta de 2022 recogi&oacute; ese compromiso, y los primeros pasos de mercanc&iacute;as por las aduanas de Ceuta y Melilla se produjeron a comienzos de 2025, de forma limitada y experimental. La tardanza de su desarrollo confirma que el obst&aacute;culo es m&aacute;s pol&iacute;tico que t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        El S&aacute;hara Occidental probablemente sea el eje que m&aacute;s ha condicionado la din&aacute;mica global de la relaci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Marruecos considera el reconocimiento internacional de su soberan&iacute;a sobre el S&aacute;hara Occidental su prioridad nacional absoluta, por encima de Ceuta y Melilla en intensidad pol&iacute;tica interna.
    </p><p class="article-text">
        Tras la resoluci&oacute;n 2797 (2025), Rabat ya cuenta con el respaldo de EE.UU., Francia, el Reino Unido, el propio Consejo de Seguridad de la ONU, y ahora Israel, por lo que el S&aacute;hara pesa menos como moneda de cambio frente a Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n en seguridad (antiterrorismo, narcotr&aacute;fico, inteligencia compartida, etc.) es el &aacute;mbito donde los intereses de ambos pa&iacute;ses convergen de forma m&aacute;s natural. El CNI y los servicios marroqu&iacute;es (DGST y DGED) sostienen este eje, que funciona como &ldquo;colch&oacute;n&rdquo; que amortigua la crisis en los otros frentes, incluso en plena ruptura diplom&aacute;tica. Las operaciones conjuntas contras c&eacute;lulas yihadistas, que el Ministerio del Interior anuncia peri&oacute;dicamente, son la muestra m&aacute;s visible de este canal. Asimismo, este canal beneficia la negociaci&oacute;n debido a que su bajo perfil p&uacute;blico, permite intercambios de informaci&oacute;n y gestos de buena voluntad sin la exposici&oacute;n medi&aacute;tica de la diplomacia oficial, sirviendo en ocasiones de v&iacute;a de comunicaci&oacute;n de facto cuando los canales pol&iacute;ticos est&aacute;n bloqueados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Din&aacute;micas Transversales</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conviene advertir tres din&aacute;micas transversales que ayudan a explicar el funcionamiento general de la relaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        Vinculaci&oacute;n deliberada de variables. Marruecos no negocia la migraci&oacute;n, el comercio o Ceuta y Melilla como asuntos separados: los conecta t&aacute;cticamente, supeditando cualquier negociaci&oacute;n sectorial a la cuesti&oacute;n del S&aacute;hara Occidental. Es un m&eacute;todo consistente que le permite maximizar su influencia utilizando un &uacute;nico factor para obtener avances simult&aacute;neos en varios frentes.
    </p><p class="article-text">
        Asimetr&iacute;a en el ritmo temporal. Marruecos opera con una l&oacute;gica de crisis puntual y alta reversibilidad t&aacute;ctica: puede abrir o cerrar el &ldquo;grifo&rdquo; migratorio en cuesti&oacute;n de horas, y revertir la situaci&oacute;n poco despu&eacute;s, sin mayor coste pol&iacute;tico interno. Espa&ntilde;a, condicionada por su pertenencia a la Uni&oacute;n Europea y por procesos administrativos m&aacute;s lentos, tiene una capacidad de respuesta mucho m&aacute;s limitada, lo que explica por qu&eacute; la iniciativa de cada episodio de tensi&oacute;n suele estar del lado marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ambivalencia del papel de la Uni&oacute;n Europea<strong>.</strong> Bruselas act&uacute;a a la vez como amplificador del poder negociador espa&ntilde;ol, aportando fondos, marco legal com&uacute;n y respaldo pol&iacute;tico, y como factor de diluci&oacute;n de ese mismo poder, porque la UE negocia con Rabat sus propios intereses migratorios continentales, que no siempre coinciden con las prioridades espec&iacute;ficamente espa&ntilde;olas en Ceuta y Melilla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alternativas b&aacute;sicas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las alternativas son una fuente de poder, porque permiten decir que no a la otra parte sin cometer un error.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Marruecos, una de sus alternativas consiste en recurrir a instrumentos de presi&oacute;n bilateral como una fuente de mayor presi&oacute;n sobre los flujos migratorios o restricciones a determinados intercambios fronterizos. Tambi&eacute;n puede reforzar su posici&oacute;n en foros multilaterales y profundizar sus relaciones con otros actores internacionales, reduciendo su dependencia de Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Las mejores alternativas espa&ntilde;olas presentan mayores restricciones en el corto plazo. Espa&ntilde;a puede reforzar los controles fronterizos mediante recursos nacionales y europeos, recurrir al marco institucional de la UE para la gesti&oacute;n de la frontera exterior y diversificar sus acuerdos de cooperaci&oacute;n migratoria con otros pa&iacute;ses del Magreb; sin embargo, estas alternativas no permiten sustituir r&aacute;pidamente la cooperaci&oacute;n estructural que Espa&ntilde;a mantiene con Marruecos en materia migratoria, fronteriza y de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Esta diferencia afecta a los costes del no acuerdo: para Marruecos, una ruptura podr&iacute;a implicar costes econ&oacute;micos y diplom&aacute;ticos, entre ellos un posible deterioro de su relaci&oacute;n con la UE. Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a es su primer socio comercial, le suministra gas a trav&eacute;s del Gasoducto Magreb-Europa en flujo inverso desde 2022 y, actualmente, comparte con Marruecos la organizaci&oacute;n del Mundial 2030. Esta interdependencia reduce la asimetr&iacute;a y es un argumento negociador que Espa&ntilde;a puede utilizar. Para Espa&ntilde;a, los costes pueden materializarse de forma m&aacute;s inmediata en la gesti&oacute;n de la frontera, los flujos migratorios, la seguridad y la estabilidad de los intercambios bilaterales. La distinta naturaleza y temporalidad de estos costes constituye un elemento relevante de la asimetr&iacute;a negociadora.
    </p><p class="article-text">
        Dejo para la siguiente tribuna la zona de posibles acuerdos. Por cierto, mi alumna marroqu&iacute; a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Y lo ocurrido en Ceuta tambi&eacute;n nos obliga a los marroqu&iacute;es a mirar hacia dentro. No es anodino que tantos j&oacute;venes quieran marcharse. Marruecos est&aacute; creciendo a gran velocidad, pero ese desarrollo tiene que alcanzar a toda la poblaci&oacute;n. Tenemos que seguir invirtiendo en educaci&oacute;n, sanidad y mejores condiciones laborales para que nuestros j&oacute;venes tengan esperanza y puedan imaginar un futuro pr&oacute;spero en su propio pa&iacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negociar-marruecos-seguir-negociando_129_13589385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 04:02:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Negociar con Marruecos para seguir negociando]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De nietos y pucherazos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nietos-pucherazos_129_13588459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e867a4c4-2ce9-4cbb-9b77-66dc7a720935_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De nietos y pucherazos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La convocatoria electoral ha hecho aflorar un interés público relevante, vinculado a la estabilidad del censo electoral y al ejercicio del derecho fundamental de participación política previsto en la Constitución. Esa sola circunstancia imponía una debida ponderación de los intereses en juego y levantar ni que fuese de forma temporal las medidas cautelares</p><p class="subtitle">Un tribunal contra la democracia</p></div><p class="article-text">
        La precampa&ntilde;a electoral ha comenzado como acab&oacute; la legislatura, con una exhibici&oacute;n de frentismo exacerbado por parte de la derecha, al modo del mejor trumpismo, induciendo a prejuzgar que las elecciones generales del 29N no ser&aacute;n leg&iacute;timas por un tongo consistente en la manufactura de votos por la v&iacute;a de manipular el censo de votantes en el exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se refiere a la posibilidad, introducida en la disposici&oacute;n adicional octava de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica de 2022, pero ya prevista en la Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007, conocida como &ldquo;ley de nietos&rdquo;, de atribuir la nacionalidad espa&ntilde;ola, y con ella el derecho de sufragio, a los nacidos fuera de Espa&ntilde;a de padre o madre, abuelo o abuela, &ldquo;que originariamente hubieran sido espa&ntilde;oles, y que hubieran sufrido exilio por razones pol&iacute;ticas, hubieran perdido la nacionalidad espa&ntilde;ola o hubieran renunciado a ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, con esa redacci&oacute;n literal los solicitantes parec&iacute;an estar llamados a probar caso por caso que sus antepasados hab&iacute;an huido espec&iacute;ficamente por una persecuci&oacute;n o exilio pol&iacute;tico/ideol&oacute;gico directos. Por ello, de forma un tanto dudosa, todo hay que decirlo, en septiembre de 2026, a ra&iacute;z de una suspensi&oacute;n cautelar dictada por el Tribunal Supremo a instancias de Vox y <em>Iustitia Europea</em> respecto a la inscripci&oacute;n de nuevos nacionalizados en el censo electoral, el grupo parlamentario de Sumar registr&oacute; una enmienda &ldquo;intrusa&rdquo; dentro de una ley educativa en tramitaci&oacute;n en el Congreso para salvar la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica y Fe P&uacute;blica del Ministerio de Justicia de 26 de octubre de 2022, orientada a fijar los criterios de aplicaci&oacute;n de la parca &ldquo;ley de nietos&rdquo;, y que reconoc&iacute;a, porque no pod&iacute;a ser de otra forma, como luego veremos, una presunci&oacute;n de la condici&oacute;n de exiliado a todos los espa&ntilde;oles que emigraron o salieron del pa&iacute;s entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955, sin necesidad de aportar documentos individuales que probasen una persecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que desde 2007 hasta ahora ha habido m&aacute;s de treinta iniciativas parlamentarias para extender la nacionalidad a distintos grupos de descendientes de espa&ntilde;oles. La &uacute;ltima, una proposici&oacute;n de ley tambi&eacute;n de Sumar, ahora deca&iacute;da con la finalizaci&oacute;n de la legislatura, dirigida a los descendientes de espa&ntilde;oles residentes en el S&aacute;hara hasta el 29 de septiembre de 1977, entre 80.000 y 200.000 personas. Con lo que, al margen de controversias coyunturales de signo electoralista y conspiranoico con la &ldquo;ley de nietos&rdquo;, subsiste un leg&iacute;timo debate sobre si es o no razonable conceder por el t&iacute;tulo que sea la&nbsp;nacionalidad y el derecho de sufragio a personas que nunca han residido en Espa&ntilde;a, y que quiz&aacute; tampoco tienen la intenci&oacute;n de hacerlo en el futuro. No puede desconocerse que la &ldquo;ley de nietos&rdquo; podr&iacute;a suponer que la Espa&ntilde;a exterior se cuadriplicase en 30 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, en algunos pa&iacute;ses existen requisitos adicionales para votar desde el extranjero, aunque se tenga la nacionalidad, como Alemania. Pero ese es otro debate, que corresponde al legislador y a sus opciones.
    </p><p class="article-text">
        El problema concreto con la &ldquo;ley de nietos&rdquo; es que la norma no pod&iacute;a ser mucho m&aacute;s elocuente, por lo que el Ministerio de Justicia hab&iacute;a de dictar una Instrucci&oacute;n que establec&iacute;a una presunci&oacute;n generalizada. De ah&iacute; que algunos se pusieron las manos en la cabeza y empezaron a argumentar que eso era tanto como a&ntilde;adir cientos de miles de nuevos votantes, alrededor de 400.000, sin arraigo o control riguroso; y, sin decirlo, presumiendo, por su origen, que se trataba de voto desafecto a la derecha. Por lo que, como era de esperar, se alinearon los astros de la derecha y el 10 de septiembre pasado la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo suspendi&oacute; de forma cautelar la Instrucci&oacute;n aduciendo que el incremento de electores pod&iacute;a generar &ldquo;un peligro fundado, real y serio de afectar gravemente a la objetividad y transparencia del proceso electoral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con lo que no contaba el Alto Tribunal es con el adelanto electoral. Y con que el censo aplicable a las elecciones se cerrar&iacute;a a 1 de agosto de 2026, como previene la ley electoral. De modo que ya figuraban en el censo miles de personas; seg&uacute;n datos aportados al proceso por la Abogac&iacute;a del Estado, casi 370.000 ya hab&iacute;an obtenido la plena nacionalidad en esa fecha, y 230.000 hab&iacute;an quedado fuera por estar todav&iacute;a pendientes de inscripci&oacute;n en el Registro Civil y hasta 640.000 por no haber recibido tan solo la resoluci&oacute;n favorable.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, dejando a un lado el debate de fondo y las maniobras de &uacute;ltima hora para blindar la Ley, hay que insistir que no est&aacute; claro que la Instrucci&oacute;n de Justicia tuviera un contenido <em>contra legem</em> o <em>ultravires</em>, es decir, que se tratara de una herramienta para facilitar el cumplimiento de una norma&nbsp;enmendando de paso la plana al Parlamento, ya que es obvia la dificultad &mdash;por no decir la imposibilidad&mdash; de acreditar los motivos del exilio de un ascendiente acaecido 70, 80 o 90 a&ntilde;os atr&aacute;s, de modo que era razonable establecer de forma gen&eacute;rica una presunci&oacute;n <em>iuris et de iure</em>, es decir, sin la posibilidad de admitir prueba en contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el 12 de octubre, la Sala decidi&oacute; dejar sin voto a los ya nacionalizados por la Instrucci&oacute;n, acordando mantener la suspensi&oacute;n cautelar del derecho a voto de la mayor&iacute;a de los nuevos ciudadanos espa&ntilde;oles nacionalizados en el extranjero, contra el criterio de la Abogac&iacute;a del Estado, que ped&iacute;a levantar esta cautela a causa de la restricci&oacute;n que supon&iacute;a para con el derecho de sufragio de miles de personas. En resumidas cuentas, la medida afecta a 163.020 personas ya inscritas en el censo de residentes en el extranjero. Con una tramposa excepci&oacute;n: podr&aacute;n votar a aquellas personas nacionalizadas e inscritas en el censo antes del 1 de agosto que puedan obtener en sus respectivos registros consulares una &ldquo;certificaci&oacute;n acreditativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este documento, el encargado del consulado debe certificar bajo su responsabilidad, cargando con el muerto, que la persona cumple con los requisitos originales de la ley: es decir, que es hijo o nieto de personas que efectivamente sufrieron exilio y perdieron o renunciaron a la nacionalidad espa&ntilde;ola por motivos pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos, de creencia o de orientaci&oacute;n sexual. Por una mayor&iacute;a de 5 votos a 1, la Sala Tercera del Supremo desestim&oacute; un recurso del Gobierno por estimar que existe un riesgo real de alterar el censo si se incluyen miles de inscripciones sin conocer su trazabilidad jur&iacute;dica exacta. Y por la necesidad de primar el inter&eacute;s general: la limpieza, seguridad y transparencia del proceso electoral como valor &ldquo;supremo&rdquo;, por encima del inter&eacute;s particular de los afectados. Seg&uacute;n el Alto Tribunal, el derecho a sufragio no es absoluto ni ilimitado, sino supeditado a la configuraci&oacute;n legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que no dice es que al Supremo le corresponde controlar la legalidad de los actos del Gobierno, pero las leyes las hacen las Cortes Generales, y los jueces est&aacute;n para cumplirlas y hacerlas cumplir. Adem&aacute;s de que deber&iacute;a haber priorizado el ejercicio del derecho de sufragio ante una disputa jur&iacute;dica a&uacute;n no resuelta, al margen de preservar la m&aacute;s elemental seguridad jur&iacute;dica en la conformaci&oacute;n del censo electoral. Ni que decir tiene que la convocatoria electoral ha hecho aflorar un inter&eacute;s p&uacute;blico relevante, vinculado a la estabilidad del censo electoral y a la garant&iacute;a del ejercicio efectivo del derecho fundamental de participaci&oacute;n pol&iacute;tica previsto en el art&iacute;culo 23 de la Constituci&oacute;n. Y esa sola circunstancia impon&iacute;a una debida ponderaci&oacute;n de los intereses en juego y levantar ni que fuese de forma temporal las medidas cautelares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora tan solo queda que alguno de los miles de interesados, a quienes se ha hurtado torticeramente su derecho al voto, sin siquiera haber sido escuchado durante el procedimiento, presente un recurso de amparo al Tribunal Constitucional por vulneraci&oacute;n de ese derecho, y que este lo resuelva de forma sumaria y preferente, claro est&aacute;. Aunque, de forma un tanto sorprendente, algunas fuentes del TC ya han advertido a los medios que ese Tribunal prefiere apartarse de tan amargo c&aacute;liz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ridao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nietos-pucherazos_129_13588459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De nietos y pucherazos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho al voto,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser dignos de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dignos-tiempo_129_13589560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0aea1228-8e6c-42e7-9590-6afecec61116_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1816y516.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser dignos de nuestro tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los partidos políticos, ser dignos de su tiempo debería entenderse como la obligación de convertirse en meros instrumentos del clamor social, dejar de lado su deseo de subsistencia: la crítica social dará lugar a otras formaciones partidistas igual que en su momento hicieron con ustedes</p></div><p class="article-text">
        Escribo este art&iacute;culo a cuarenta y seis d&iacute;as de las elecciones, lo cual quiere decir que escribo este art&iacute;culo a cuarenta y siete d&iacute;as de que la conversaci&oacute;n sobre qui&eacute;n tiene la culpa de los buenos resultados de la extrema derecha tenga lugar en los plat&oacute;s de tertulias pol&iacute;ticas que tratan de situarse en el lado progresista del espectro ideol&oacute;gico de este pa&iacute;s. Durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, la culpa del auge de la extrema derecha ha sido endosada a los hombres j&oacute;venes, y este giro pol&iacute;tico se ha analizado como la consecuencia de un feminismo al que se le ha ido la olla y ha enfadado a quienes no hab&iacute;a que tocar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los cuarenta y cinco d&iacute;as de precampa&ntilde;a y campa&ntilde;a electoral que tenemos por delante, la conversaci&oacute;n de la culpa, que nos ocupar&aacute; dentro de cuarenta y siete d&iacute;as, se ir&aacute; fraguando al calor de los mensajes de los m&uacute;ltiples partidos de izquierdas que se presentar&aacute;n a las pr&oacute;ximas elecciones generales. Mensajes electorales que nombrar&aacute;n la alerta antifascista, que apelar&aacute;n a nuestra responsabilidad para frenar a la extrema derecha o recurrir&aacute;n a nuestro deseo de convertirnos en el Estado que se imponga como el faro antifascista en un mundo con una clara tendencia hacia la extrema derecha. De cualquier manera, tratar&aacute;n de dar forma a un supery&oacute; que funcione como la instancia moral que trata de generar un sentimiento cat&oacute;lico de la culpa entre quienes plantean abstenerse. Este supery&oacute; de la orden se contrapone a la ilusi&oacute;n y la alegr&iacute;a con la que animaban al voto no hace demasiado. El uso de las emociones en pol&iacute;tica es un cl&aacute;sico, lo que no es tan tradicional es analizar por qu&eacute; se movilizan unos afectos y no otros.
    </p><p class="article-text">
        No creo que me equivoque al afirmar que el uso de consignas que hacen referencia a la responsabilidad o la culpa suelen ser parte de discursos pol&iacute;ticos de formaciones partidistas que saben que no han conseguido movilizar desde la esperanza y la posibilidad. Algo que parecer&iacute;a contraintuitivo al mirar alrededor. Desde el 26 de septiembre, las acampadas por la vivienda inundan nuestras plazas, la fuerza y la movilizaci&oacute;n por la justicia social nos mostraban una cara mucho m&aacute;s amable y combativa de una ciudadan&iacute;a sobre la que se escup&iacute;an profec&iacute;as autocumplidas sobre su tendencia hacia la extrema derecha o su desinter&eacute;s. La demostraci&oacute;n de fuerza social lleg&oacute; al parlamento y dio lugar a un imp&aacute;s que bien podr&iacute;a haber sido entendido por las fuerzas pol&iacute;ticas a la izquierda del PSOE como el instante perfecto para tumbar la desafecci&oacute;n y el hast&iacute;o con el que la ciudadan&iacute;a miraba a la (in)acci&oacute;n institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los millares de personas que llevan semanas moviliz&aacute;ndose por el acceso a la vivienda y por un cambio de paradigma consegu&iacute;an dar cuerpo a la idea de Rosi Braidotti de ser dignos de nuestro tiempo. Para m&iacute;, la traducci&oacute;n pol&iacute;tica y activista de esta idea es clara: ser dignas de nuestro tiempo significa dejar de lado los intereses personales, las opiniones subjetivas y las diferencias narcisistas para otro momento y lugar: todas esas personas estaban all&iacute; por un derecho que consideran b&aacute;sico, aunque su espacio de militancia (asambleas, sindicatos, organizaciones) construyeran fines y medios distintos. Toca actuar sobre el contexto actual, no encerrarnos en debates sobre lo que nos parece dicho contexto. Lo importante es comprender que la acci&oacute;n pol&iacute;tica ha de superar las demandas individuales e incluso las de colectivos espec&iacute;ficos para aglutinar el descontento. Ya discutiremos cuando hayamos conseguido lo que consideramos justo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Freud denomin&oacute; narcisismo de las peque&ntilde;as diferencias a una inclinaci&oacute;n agresiva (a la que no nos gusta renunciar)<strong> </strong>por la cual las diferencias m&aacute;s nimias acaban convirti&eacute;ndose en grandes elementos para la confrontaci&oacute;n, el ataque y la hostilidad. No es dif&iacute;cil observar que los partidos a la izquierda del PSOE gozan de manera obscena de ese narcisismo, pero parec&iacute;a que el momento de movilizaci&oacute;n social podr&iacute;a cambiar esa tendencia. Que la movilizaci&oacute;n social podr&iacute;a ser m&aacute;s fuerte que su perverso goce y que conseguir&iacute;a apartar sus diferencias para trasladar la petici&oacute;n popular. Creo que todas estar&iacute;amos de acuerdo en que parec&iacute;a que el brote verde de la esperanza podr&iacute;a surgir, pero estamos en oto&ntilde;o, y parece que todo se ha quedado en una hoja seca pisoteada sobre el suelo. La aparente incapacidad de las izquierdas de ser dignas de su tiempo es del todo bochornosa. Somos muchas las que decidimos guardar silencio ante el circo de sillas y candidaturas que viene a caracterizar la fallida precampa&ntilde;a de un espacio electoral que no le pertenece a nadie. Callamos por no entorpecer un proceso que se considera necesario, callamos por responsabilidad pol&iacute;tica, callamos por no dar carnaza a la extrema derecha, callamos por la verg&uuml;enza que supone adherirse a unos comportamientos partidistas que nada tienen que ver con el clamor por la justicia social. Pero lo cierto es que la falta de responsabilidad se sit&uacute;a en el otro lado de la ecuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda a la izquierda del PSOE olvida que se lo debe todo a la calle, a las acampadas, a las asambleas de barrio que llevan a&ntilde;os dando forma a quienes realmente alimentan el ansia por la justicia social y que consiguen hacer m&aacute;s vivible la vida de quienes son machacados por este sistema econ&oacute;mico desigual. La vergonzosa batalla por la candidatura no parece tener de fondo un desencuentro program&aacute;tico, puesto que a&uacute;n no hay programa y, aunque podr&iacute;a tratar de bucear entre el fango que envuelve las posibles explicaciones, prefiero no hacerlo, puesto que ser&iacute;a traer m&aacute;s barro a un espacio que considero necesario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la discusi&oacute;n tiene que ver con qui&eacute;nes representan mejor el clamor de las calles, perm&iacute;tanme que les diga algo: no existe nadie que pueda hacerlo. Eso es lo que hace necesaria y &uacute;nica a la movilizaci&oacute;n social, sus peticiones y demandas no pueden ser condensadas en una &uacute;nica cara, en un &uacute;nico nombre. La verdadera izquierda nace siempre en las calles. Incluso cuando esta consigue entrar en el Parlamento es, de nuevo, superada por la cr&iacute;tica social. La cr&iacute;tica social pertenece a la calle porque es ah&iacute; donde se fragua; toda petici&oacute;n de justicia que sea institucionalizada se encontrar&aacute; siempre superada por una nueva causa. Nos piden que pensemos que el voto es como coger un bus y bajarse en la parada que te lleve lo m&aacute;s cerca de tu casa, aunque no te deje delante de tu portal. Lo que no han entendido a&uacute;n es que da igual qui&eacute;n conduzca el autob&uacute;s, con tal de que siga el camino que ha marcado previamente la necesidad de la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los partidos pol&iacute;ticos, ser dignos de su tiempo deber&iacute;a entenderse como la obligaci&oacute;n de convertirse en meros instrumentos del clamor social, dejar de lado su deseo de subsistencia: la cr&iacute;tica social dar&aacute; lugar a otras formaciones partidistas igual que en su momento hicieron con ustedes. Quiz&aacute;s lo entiendan mejor as&iacute;: nadie es imprescindible para esta misi&oacute;n, lo dem&aacute;s es el fetichismo de cuatro hooligans. Hacer pol&iacute;tica para vuestros feligreses es hacer partidismo, la pol&iacute;tica de las izquierdas debe ir m&aacute;s all&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Valdés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dignos-tiempo_129_13589560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser dignos de nuestro tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El safety car y la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/safety-car-ia_129_13585842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/315b680e-cd14-49f6-8383-c366fe8d3631_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El safety car y la IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como hemos aprendido a hacer en otros casos, tenemos que seguir aplicando la ética, la prudencia y el sentido común proyectados en la regulación. En la Fórmula 1 no son las escuderías las que deciden si ha de salir, y cuándo, el safety car, sino la dirección de carrera. Tampoco debería ser así en la IA</p></div><p class="article-text">
        En F&oacute;rmula 1, cuando se produce una situaci&oacute;n que puede poner en riesgo a los pilotos durante la carrera suele salir a pista el conocido como <em>safety car</em>, lo que obliga a los coches a reducir la velocidad, aunque manteniendo un ritmo suficiente para que los neum&aacute;ticos no se enfr&iacute;en demasiado. En esa situaci&oacute;n los coches circulan en fila, manteniendo sus posiciones y sin poder, en general, adelantarse. Esta circunstancia puede alterar significativamente el discurrir y el resultado de la carrera, pero la seguridad ha de primar sin discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n beneficia la salida del <em>safety car</em>? Depende. Por una parte, los coches se aprietan, reduci&eacute;ndose al m&aacute;ximo las distancias que pudiese haber entre ellos. Esto, a priori, es una penalizaci&oacute;n para los que van en cabeza, pero tambi&eacute;n es cierto que las vueltas van transcurriendo sin que se alteren posiciones, y estos, por tener un mejor t&aacute;ndem piloto-coche, es previsible que vuelvan a aumentar distancias cuando el <em>safety car</em> abandone el circuito. No ser&aacute; as&iacute; si los neum&aacute;ticos de quienes van en cabeza est&aacute;n muy degradados, mientras que algunos de los rezagados, que ahora ir&iacute;an casi pegados a ellos, acaban de cambiarlos. Eso s&iacute;, los de cabeza podr&iacute;an aprovechar la ocasi&oacute;n para cambiar neum&aacute;ticos en una parada que iba a ser necesaria, antes o despu&eacute;s, y que en estas circunstancias tiene una menor penalizaci&oacute;n en tiempo relativo para ellos. Dos efectos distintos, por tanto: el pelot&oacute;n se comprime y da aire a los perseguidores, pero el que va primero puede hacer menos costosa una parada que de otro modo le habr&iacute;a hecho perder posiciones.
    </p><p class="article-text">
        No soy experto en F&oacute;rmula 1 -quiz&aacute;s haya quedado evidente en lo dicho-. Ni siquiera me gusta especialmente, aunque he asistido a alg&uacute;n entrenamiento y me ha impresionado todo lo que vi all&iacute;, as&iacute; que ni me imagino c&oacute;mo ser&aacute; una carrera completa. Pero este es el ejemplo que hace unos d&iacute;as acudi&oacute; a mi cabeza al intentar explicarle a un periodista qui&eacute;n podr&iacute;a beneficiarse de una ralentizaci&oacute;n de la IA de vanguardia si llegara a producirse, tal como piden algunos de los directores ejecutivos de las principales compa&ntilde;&iacute;as del sector: Dario Amodei, de Anthropic, propuso a mediados de septiembre &laquo;marcar el ritmo de la frontera&raquo; y Sam Altman, de OpenAI, se adhiri&oacute; de inmediato a su propuesta.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, las principales empresas de IA han competido por acelerar en todo. Modelos m&aacute;s grandes, m&aacute;s capacidad de c&oacute;mputo, ventanas de contexto mayores, m&eacute;todos de razonamiento m&aacute;s sofisticados, agentes m&aacute;s capaces y aut&oacute;nomos... Cada nuevo modelo es presentado, expl&iacute;cita o impl&iacute;citamente, como un adelantamiento al competidor. Pero parece que algo est&aacute; cambiando. OpenAI ya anunci&oacute; en agosto que hab&iacute;a pausado temporalmente parte del entrenamiento de sus modelos m&aacute;s avanzados ante nuevos riesgos de ciberseguridad detectados durante su desarrollo. Su explicaci&oacute;n suena m&aacute;s que razonable: las capacidades de los modelos aumentan y los mecanismos de evaluaci&oacute;n, monitorizaci&oacute;n, alineamiento y contenci&oacute;n tienen que avanzar al menos a la misma velocidad. Entonces, &iquest;por qu&eacute; no se lo han tomado en serio hasta ahora? &iquest;Van a hacerlo por fin? Lo pongo en duda, salvo que lo exija un marco regulatorio, a ser posible internacional. Europa ya tiene el suyo, aunque su desarrollo sea a trompicones.
    </p><p class="article-text">
        No es, sin embargo, una regulaci&oacute;n externa y vinculante lo que piden ni lo que quieren estas compa&ntilde;&iacute;as, sino un <em>safety car</em>. &iquest;Por qu&eacute;? De entrada, sorprende que quienes lo piden sean sobre todo quienes van en cabeza de lo que insisten en llamar la carrera de la IA y que yo califico como una estampida. Caben, al menos, tres explicaciones. La primera, que perciban riesgos que quienes estamos fuera de sus laboratorios apenas conocemos. Aunque muchos pensemos que puede ser una estrategia para seguir en cabeza de carrera, ser&iacute;a insensato ignorar sin m&aacute;s sus advertencias. Eso s&iacute;, no debemos ser tan ingenuos como para creer que solo piensan en el bien com&uacute;n. La segunda explicaci&oacute;n es, precisamente, esa estrategia. Si en este momento se exigiese para entrenar y desplegar un modelo de vanguardia superar complejos y costosos procesos de evaluaci&oacute;n, auditor&iacute;a, certificaci&oacute;n, ciberseguridad..., &iquest;qui&eacute;n estar&iacute;a en condiciones de hacerlo? Solo las empresas que disponen de much&iacute;simo dinero, departamentos jur&iacute;dicos y t&eacute;cnicos especializados e infraestructuras de c&oacute;mputo y sistemas maduros de evaluaci&oacute;n. &iquest;Adivinan cu&aacute;les son? Por eso importa tanto qui&eacute;n fija las reglas: si las dictan quienes van en cabeza, el <em>safety car</em> se convierte en una trampa. La tercera explicaci&oacute;n es la de la gasolina: quemando a lo loco el dinero en centros de datos y en modelos cada vez m&aacute;s caros de entrenar, y con unos ingresos que est&aacute;n muy lejos de compensar la inversi&oacute;n, puede que se les est&eacute;n vaciando los dep&oacute;sitos y convenga dosificarla. Como el l&iacute;der que aprovecha el <em>safety car</em> para pasar por boxes, ralentizar ahora les permitir&iacute;a recapitalizarse y consolidar sus infraestructuras sin perder la posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que una deceleraci&oacute;n en el desarrollo de nuevos modelos de vanguardia podr&iacute;a incentivar, en el resto del ecosistema, la investigaci&oacute;n en arquitecturas m&aacute;s eficientes, modelos abiertos y especializados, aplicaciones, integraci&oacute;n empresarial y mejoras algor&iacute;tmicas. En ese caso, la pausa podr&iacute;a permitir que los perseguidores recuperasen algo de aire. China podr&iacute;a ser la gran beneficiaria de esta situaci&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n si una pausa voluntaria de las compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses no la obliga a ella. Y tambi&eacute;n Europa, si espabila de una vez. A menor escala, las organizaciones, en particular las empresas, podr&iacute;an concentrarse en incorporar a su propia actividad la tecnolog&iacute;a ya existente o desarrollar mejores servicios y productos para el mercado, en vez de intentar estar siempre a la &uacute;ltima y acabar no estando en nada.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al <em>safety car</em>. Cuando sale a pista este coche, ralentizar la carrera no es el fin, sino el medio para resolver una situaci&oacute;n que podr&iacute;a poner en riesgo a los pilotos. Se toma esa medida para restablecer las condiciones de seguridad en el circuito. Y conviene recordar, adem&aacute;s, que ning&uacute;n coche sale a pista sin haber pasado antes las verificaciones t&eacute;cnicas que exige el reglamento; el <em>safety car</em> es solo la respuesta a lo imprevisto. As&iacute; deber&iacute;a ser tambi&eacute;n en el dise&ntilde;o y despliegue de la IA. Deber&iacute;a garantizarse, antes y durante su despliegue, que cualquier nuevo modelo de vanguardia sea sometido a controles muy rigurosos en los que se demuestren su fiabilidad y precisi&oacute;n, robustez, seguridad frente al da&ntilde;o y ante ataques, equidad, privacidad, transparencia, trazabilidad y un largo etc&eacute;tera de requisitos necesarios o, al menos, pertinentes. Controles proporcionales al potencial riesgo, para que no se conviertan en una barrera de entrada para quienes no corren tanto, y verificados por quien no compite en la carrera. As&iacute; se hace con los veh&iacute;culos, las aeronaves o los medicamentos, por ejemplo, y por eso nos ofrecen la confianza necesaria para poder usarlos o consumirlos. Es cierto que incluso con regulaciones y controles exigentes a veces se producen errores o situaciones imprevistas que deben corregirse -por ejemplo, retirando un medicamento del mercado o revisando veh&iacute;culos en los que se ha detectado alg&uacute;n defecto de fabricaci&oacute;n-, y por eso debe existir una supervisi&oacute;n constante durante su comercializaci&oacute;n y uso que no ha de ser voluntaria, sino obligatoria por ley.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Aceptar&iacute;amos que las farmac&eacute;uticas se autorregulasen para decidir cu&aacute;ndo y c&oacute;mo sacar al mercado sus medicamentos? &iquest;Y si lo hiciesen as&iacute; los fabricantes de veh&iacute;culos o aeronaves? Pues algo as&iacute; es lo que acaban de firmar en la Casa Blanca las compa&ntilde;&iacute;as que lideran la IA en EE. UU. y un Trump exultante, que calific&oacute; el acuerdo de &laquo;moralmente vinculante&raquo; y afirm&oacute; que estas compa&ntilde;&iacute;as &laquo;se vigilar&aacute;n unas a otras&raquo; porque &laquo;entienden que tienen que autorregularse&raquo;. El acuerdo habla de auditor&iacute;as externas y comit&eacute;s de supervisi&oacute;n, s&iacute;, pero voluntarios y sin sanci&oacute;n alguna si se incumplen. Quien se vigila a s&iacute; mismo rara vez se saca tarjeta roja. Sobre el empe&ntilde;o de Trump en cambiarle el nombre a la inteligencia artificial por superinteligencia ya escribir&eacute; en otro momento, que ahora esto no es lo m&aacute;s importante, ciertamente.
    </p><p class="article-text">
        Como hemos aprendido a hacer en otros casos, tenemos que seguir aplicando la &eacute;tica, la prudencia y el sentido com&uacute;n proyectados en la regulaci&oacute;n. En la F&oacute;rmula 1 no son las escuder&iacute;as las que deciden si ha de salir, y cu&aacute;ndo, el <em>safety car</em>, sino la direcci&oacute;n de carrera. Tampoco deber&iacute;a ser as&iacute; en la IA.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/safety-car-ia_129_13585842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 04:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El safety car y la IA]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dicen que la IA va a matarte hoy (no importa cuándo leas esto)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dicen-ia-matarte-hoy-no-importa-leas_129_13566700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a89897b-4ee8-48c5-badf-861d43d0e1cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1202y227.jpg" width="1200" height="675" alt="Dicen que la IA va a matarte hoy (no importa cuándo leas esto)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si tenemos una conversación seria sobre la inteligencia artificial, puede que se nos ocurran herramientas técnicas y democráticas para que todo salga bien; si hablamos de ciencia ficción... elige tu propia aventura</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as hemos asistido a una tormenta de declaraciones especialmente intensa sobre el riesgo existencial de la inteligencia artificial. Resumiendo: vamos a morir todos, en cuanto lo decida la IA. El motivo alegado es que ya hay modelos capaces de procesar datos de forma m&aacute;s masiva y m&aacute;s r&aacute;pida de lo que ninguna persona puede entender (y que debemos tener fe en que seguir&aacute;n mejorando exponencialmente). Es posible, por tanto, que se comuniquen m&aacute;s all&aacute; de nuestro entendimiento y escapen a nuestro control.
    </p><p class="article-text">
        Parece que se nos olvida que, a d&iacute;a de hoy, todos los modelos de IA viven en un ordenador &mdash; un ordenador gigante que consume una cantidad ingente de energ&iacute;a &mdash;, y todos los ordenadores tienen un bot&oacute;n de apagar y un cable que, a unas malas, podemos cortar. Para ahorrarnos las pesadillas de esta noche, un detalle: ChatGPT, por ahora, no tiene un bracito con el que empu&ntilde;ar una pistola y dispararnos.
    </p><p class="article-text">
        Parece probable, eso s&iacute;, que, al ritmo que vamos incorporando IA en todo tipo de sistemas, ocurra alguna cat&aacute;strofe. O muchas. Tiene pinta de que una sucesi&oacute;n de vulneraciones de seguridad nos puede obligar a apagar internet y generar un caos mort&iacute;fero para quien le pille en mal momento. Tambi&eacute;n puede que alguien construya un bracito empu&ntilde;a-pistolas, lo conecte a una IA y lo deje suelto. O cosas mucho m&aacute;s rebuscadas, dado que es evidente que hay m&aacute;quinas que manejan muchas m&aacute;s probabilidades de las que caben en nuestras cabezas. En cualquier caso, podremos culpar a la persona humana e irresponsable que haya prescindido de los cortafuegos y restricciones pertinentes. Por mucho que la IA se automejore recursivamente, mientras alrededor haya personas conscientes de nuestras limitaciones y dispuestas a darle al bot&oacute;n si hay peligro, vamos bien. Visto as&iacute;, de lo que nos est&aacute;n advirtiendo los jefes de las big tech, que todav&iacute;a tienen un bot&oacute;n funcional a mano, es de que no debemos confiar en sus conciencias.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando abren la boca sube su pan</strong></h2><p class="article-text">
        Dec&iacute;a que la tormenta ha arreciado, pero no es ninguna novedad: desde que Alan Turing empez&oacute; a so&ntilde;ar con m&aacute;quinas inteligentes, la posibilidad del desenlace fatal es ampliamente discutida entre amantes de debates hipot&eacute;ticos. Es un greatest hit en departamentos de filosof&iacute;a, junto con lo de si deber&iacute;as salvar antes a tu padre o a un beb&eacute; en caso de que hubiera un tren acerc&aacute;ndose. Tambi&eacute;n en los centros de investigaci&oacute;n en computaci&oacute;n donde naci&oacute; lo que hoy llamamos IA. Pero es importante recordar que, cuando la tarea dej&oacute; de centrarse en pensar y se convirti&oacute; en un ataque de fuerza bruta (&iexcl;m&aacute;s datos!, &iexcl;m&aacute;s procesadores!, &iexcl;m&aacute;s resultados sin saber de d&oacute;nde vienen ni c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;!), el sintagma &laquo;inteligencia artificial&raquo; dej&oacute; de ser un campo cient&iacute;fico y se convirti&oacute; en una etiqueta de marketing.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos salimos del marco de la ciencia, se acaba la claridad de los debates que nos permiten saber qu&eacute; merece consenso y qu&eacute; resulta dudoso para demasiada gente experta. Y entonces, todo se convierte en narrativa. Todo depende de qui&eacute;n te cuente la historia. Por ejemplo: &iquest;un grupo de agentes de IA se han juntado a conspirar y han conseguido vulnerar sistemas de seguridad? &iquest;O es que alguien les ha encargado una tarea sin configurar bien sus l&iacute;mites? Otra: &iquest;ser&aacute; que esa IA superinteligente est&aacute; tan cerca? &iquest;O es que a algunos les interesa que los inversores pongan todos los huevos en sus cestas? Y otra: &iquest;que haya modelos open que cualquiera puede instalar y desplegar en su propio servidor es un riesgo para la humanidad, o para las big tech estadounidenses que no quieren que China les coma la tostada?
    </p><p class="article-text">
        Si les queda algo de memoria entre este vertiginoso comp&aacute;s de acontecimientos, quiz&aacute; recuerden que hace tres a&ntilde;os ya tuvimos una buena raci&oacute;n de anuncios apocal&iacute;pticos medi&aacute;ticos. En 2023, Elon Musk firm&oacute; una carta parecida a la reci&eacute;n publicada por Dario Amodei y Sam Altman se pase&oacute; por Europa alertando sobre la necesidad de regular contra el riesgo existencial de su juguete. Casualmente, fue en los meses en los que se estaba negociando la versi&oacute;n final de la AI Act en Bruselas. No me digan que no es de agradecer que nos pusieran a hablar de Terminator en vez de darle vueltas a la discriminaci&oacute;n algor&iacute;tmica, la vigilancia masiva, la manipulaci&oacute;n del comportamiento humano y dem&aacute;s temas aburrid&iacute;simos que estaban en juego.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No es regulaci&oacute;n, es gobernanza</strong></h2><p class="article-text">
        Vamos a decirlo m&aacute;s claro: los tecno-magnates tienen muchos incentivos para impulsar las narrativas del p&aacute;nico. Les funciona para alimentar el hype sobre el que se construye su negocio especulativo, para que dejemos de hablar de da&ntilde;os m&aacute;s mundanos que ya est&aacute;n causando y, por supuesto, para influir en tendencias de pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Desde que internet se construye a golpe de big tech, el argumento es recurrente: nos hacen creer que el mundo digital va por otro lado, salvaje, indomable e inevitable. Debido a un perverso c&oacute;ctel con ingredientes como una escasa comprensi&oacute;n tecnol&oacute;gica, la elevada creencia en la mano libre del mercado y la aceptaci&oacute;n del chantaje de que &laquo;esto es el futuro y si no lo abrazas te quedas atr&aacute;s&raquo;, nos pareci&oacute; que a Uber no hab&iacute;a que aplicarles las leyes del taxi, ni a Airbnb las de hosteler&iacute;a, ni a los repartidores de Deliveroo el Estatuto de los Trabajadores... o que las redes sociales que eligen lo que vemos mediante algoritmos no tienen responsabilidad editorial. Luego, cada vez que le vemos las orejas a alg&uacute;n lobo-robot, venimos con lo mismo: &iexcl;hace falta regulaci&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, las leyes est&aacute;n muy bien. &Uacute;ltimamente hemos aprobado varias para lo digital, y adem&aacute;s tenemos algunas m&aacute;s vintage que son muy bonitas: contra la discriminaci&oacute;n, de propiedad intelectual, de protecci&oacute;n de datos personales, por la seguridad de productos comerciales, para penar negligencias... Quiz&aacute; haya que ajustar o ampliar alg&uacute;n art&iacute;culo, pero ah&iacute; est&aacute;n. Ah&iacute; est&aacute;n tambi&eacute;n, muertos de risa, un sistema empresarial globalizado y un tablero de equilibrios geopol&iacute;ticos que dificultan, entre otras muchas cosas, la aplicaci&oacute;n de esas leyes. El reto est&aacute;, entonces, en impulsar todos los mecanismos que puedan hacerles contrapeso democr&aacute;tico y tomarnos de una vez en serio la construcci&oacute;n de soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica. No estoy diciendo que el camino sea f&aacute;cil, pero, si en vez de explorarlo, nos proponemos legislar sobre gamusinos, el fin del mundo se nos va a hacer mucho m&aacute;s cuesta arriba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta. G. Franco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dicen-ia-matarte-hoy-no-importa-leas_129_13566700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 04:02:07 +0000]]></pubDate>
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