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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La energía fotovoltaica y España: ventana de oportunidad o pasillo estrecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/energia-fotovoltaica-espana-ventana-oportunidad-pasillo-estrecho_129_13423919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acbacdad-74a0-40c9-bf39-558ee0c17838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La energía fotovoltaica y España: ventana de oportunidad o pasillo estrecho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No estamos únicamente ante una transición energética. Estamos ante una oportunidad para redefinir el modelo económico español durante las próximas décadas
</p></div><p class="article-text">
        En <em>El pasillo estrecho</em>, Daron Acemoglu y James A. Robinson recuerdan una idea que la historia econ&oacute;mica confirma una y otra vez: las naciones no prosperan &uacute;nicamente por los recursos de los que disponen, sino por su capacidad para aprovechar las escasas ventanas de oportunidad que aparecen en determinados momentos hist&oacute;ricos. Las grandes revoluciones tecnol&oacute;gicas alteran el equilibrio competitivo entre pa&iacute;ses y crean momentos en los que es posible cambiar la posici&oacute;n relativa de una econom&iacute;a. Quienes son capaces de adaptar sus instituciones, movilizar inversiones y desarrollar nuevas capacidades productivas se convierten en los l&iacute;deres del siguiente ciclo econ&oacute;mico. Espa&ntilde;a se encuentra hoy ante una de esas ventanas de oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Durante m&aacute;s de un siglo nuestro pa&iacute;s ha carecido de recursos energ&eacute;ticos competitivos lo que nos oblig&oacute; a importarlos para sostener nuestro crecimiento econ&oacute;mico. Esa dependencia condicion&oacute; nuestra competitividad industrial, deterior&oacute; nuestra balanza comercial y nos hizo especialmente vulnerables a las crisis internacionales.
    </p><p class="article-text">
        La energ&iacute;a fotovoltaica est&aacute; cambiando radicalmente esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez en nuestra historia, Espa&ntilde;a dispone de un recurso energ&eacute;tico abundante, aut&oacute;ctono y extraordinariamente competitivo. Gracias a una de las mejores radiaciones solares de Europa y a la disponibilidad de suelo, el coste de producir electricidad mediante energ&iacute;a fotovoltaica puede situarse hasta un 50 % por debajo del existente en pa&iacute;ses como Alemania. Lo que durante d&eacute;cadas fue una debilidad se ha convertido en una ventaja comparativa.
    </p><p class="article-text">
        David Ricardo explic&oacute; hace m&aacute;s de doscientos a&ntilde;os que las naciones prosperan cuando producen aquello para lo que disfrutan de una ventaja comparativa. Durante generaciones, Espa&ntilde;a nunca pudo aplicar plenamente esa teor&iacute;a al &aacute;mbito energ&eacute;tico porque simplemente no dispon&iacute;a del recurso. Hoy s&iacute; lo tiene. Es el sol.
    </p><p class="article-text">
        Esta transformaci&oacute;n coincide, adem&aacute;s, con otra revoluci&oacute;n de alcance mundial: la electrificaci&oacute;n de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La industria, el transporte, la climatizaci&oacute;n, la producci&oacute;n de hidr&oacute;geno, los centros de datos o la inteligencia artificial demandar&aacute;n cantidades crecientes de electricidad durante las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Las tensiones geopol&iacute;ticas, la volatilidad de los combustibles f&oacute;siles, la competitividad de las energ&iacute;as renovables y la necesidad de reducir emisiones est&aacute;n acelerando un proceso que ya parece irreversible. En este nuevo escenario, las f&aacute;bricas tender&aacute;n a instalarse all&iacute; donde la electricidad sea m&aacute;s abundante, m&aacute;s estable y m&aacute;s barata.
    </p><p class="article-text">
        Eso sit&uacute;a a Espa&ntilde;a en una posici&oacute;n privilegiada.
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de atraer inversiones en energ&iacute;as renovables. Se trata de atraer industrias que consumir&aacute;n esa energ&iacute;a: fabricantes de bater&iacute;as, microchips, acero verde, fertilizantes, materiales avanzados, centros de datos o nuevas industrias vinculadas a la inteligencia artificial. La transici&oacute;n ecol&oacute;gica deja de ser un coste para transformarse en una oportunidad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Esta oportunidad empieza a concretarse. Durante la planificaci&oacute;n el&eacute;ctrica 2021-2026 apenas se solicitaron 2 GW de nuevos puntos de conexi&oacute;n para demanda. Hoy, seg&uacute;n datos del Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico, ya existen m&aacute;s de 42 GW concedidos. Si todos estos proyectos se llevaran realmente a cabo, estar&iacute;amos duplicando la demanda espa&ntilde;ola de energ&iacute;a el&eacute;ctrica. Si se a&ntilde;aden las solicitudes en redes de distribuci&oacute;n, los concursos de capacidad pendientes y las previsiones incluidas en la planificaci&oacute;n el&eacute;ctrica hasta 2030, la dimensi&oacute;n del fen&oacute;meno resulta extraordinaria. Probablemente no todos se llevar&aacute;n a cabo, pero en todo caso estamos ante una transformaci&oacute;n sin precedentes de nuestro modelo productivo. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos ya son una realidad. Diamond Foundry produce diamantes sint&eacute;ticos en Trujillo utilizando electricidad renovable y proyecta nuevas ampliaciones. Otros nombres como PowerCo, CATL, Stellantis, Hydnum Steel, Envision o Mercedes-Benz ilustran el tipo de inversiones que empiezan a mirar hacia nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En muchas de ellas existe un denominador com&uacute;n: la energ&iacute;a fotovoltaica.
    </p><p class="article-text">
        Las grandes industrias buscan asegurar precios el&eacute;ctricos competitivos mediante contratos de compra de energ&iacute;a a largo plazo (PPA) o mediante instalaciones propias de autoconsumo. De hecho, aproximadamente tres de cada cuatro nuevos proyectos industriales ya incorporan desde su dise&ntilde;o una planta fotovoltaica para abastecer parte de su demanda.
    </p><p class="article-text">
        Pero el mayor potencial del autoconsumo no reside &uacute;nicamente en las grandes inversiones.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a cuenta con millones de peque&ntilde;as y medianas empresas cuya competitividad depende en gran medida del coste energ&eacute;tico. Reducir estructuralmente su factura el&eacute;ctrica significa aumentar su capacidad exportadora, mejorar sus m&aacute;rgenes y reforzar el conjunto del tejido productivo. Pocas pol&iacute;ticas industriales pueden alcanzar simult&aacute;neamente a tantas empresas. El autoconsumo se ha convertido en un factor de electrificaci&oacute;n y crecimiento econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma un segundo factor: el almacenamiento.
    </p><p class="article-text">
        La r&aacute;pida ca&iacute;da del precio de las bater&iacute;as permite desplazar los precios baratos solares hacia las horas de mayor demanda, reduciendo la volatilidad de los precios el&eacute;ctricos y aumentando el valor de la energ&iacute;a renovable. Al mismo tiempo, millones de peque&ntilde;as bater&iacute;as distribuidas asociadas al autoconsumo pueden aportar flexibilidad al sistema el&eacute;ctrico, aliviar congestiones en la red y reducir futuras inversiones en infraestructuras. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, disponer de una ventaja comparativa no garantiza el &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Acemoglu y Robinson insisten en que las oportunidades hist&oacute;ricas solo se convierten en prosperidad cuando las instituciones acompa&ntilde;an el cambio tecnol&oacute;gico. Espa&ntilde;a necesita estabilidad regulatoria, procedimientos administrativos &aacute;giles y una dotaci&oacute;n de recursos humanos para la administraci&oacute;n adecuada en cantidad y calidad, una aceleraci&oacute;n de las inversiones en redes el&eacute;ctricas, incentivos a la electrificaci&oacute;n y un dise&ntilde;o del mercado que sea compatible con un sistema dominado por tecnolog&iacute;as de coste marginal pr&aacute;cticamente nulo. El actual sistema de fijaci&oacute;n de precios nos lleva a la paradoja de tener que frenar la transici&oacute;n ecol&oacute;gica hasta que volvamos a consumir m&aacute;s energ&iacute;a f&oacute;sil y cara que marque precios que permitan la recuperaci&oacute;n de las inversiones.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n necesita una pol&iacute;tica industrial inteligente. La transici&oacute;n energ&eacute;tica debe convertirse en una herramienta de cohesi&oacute;n territorial, orientando parte de las nuevas inversiones hacia aquellas comunidades aut&oacute;nomas que durante d&eacute;cadas han permanecido alejadas de los grandes polos industriales y que, precisamente, son hoy las que disponen de mayores recursos renovables. El dotar a estas zonas de la red el&eacute;ctrica adecuada para aprovechar la oportunidad fundamental.
    </p><p class="article-text">
        No estamos &uacute;nicamente ante una transici&oacute;n energ&eacute;tica. Estamos ante una oportunidad para redefinir el modelo econ&oacute;mico espa&ntilde;ol durante las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Las ventanas de oportunidad aparecen pocas veces en la historia de un pa&iacute;s. La revoluci&oacute;n energ&eacute;tica, sin embargo, nos sit&uacute;a entre los pa&iacute;ses mejor posicionados del continente.
    </p><p class="article-text">
        El reto ya no consiste en descubrir una ventaja comparativa. Esa ventaja existe. El verdadero desaf&iacute;o consiste en no desperdiciarla y transformarla en inversi&oacute;n, industria, empleo y prosperidad. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, como advierten Acemoglu y Robinson, las ventanas de oportunidad nunca permanecen abiertas para siempre. En las manos de todos est&aacute; que se cierre el pasillo o la ventana se abra de par en par.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Donoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/energia-fotovoltaica-espana-ventana-oportunidad-pasillo-estrecho_129_13423919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La energía fotovoltaica y España: ventana de oportunidad o pasillo estrecho]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El magistrado Marchena y la desconfianza ciudadana en los jueces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/magistrado-marchena-desconfianza-ciudadana-jueces_129_13422573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98d7b5e5-e4f5-424e-a4ba-f8590ff1c4f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x973y202.jpg" width="1200" height="675" alt="El magistrado Marchena y la desconfianza ciudadana en los jueces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La desconfianza de los ciudadanos en la Justicia es una tragedia", dijo el presidente de la Sala de lo Penal del TS. Un anciano pìdió la palabra: "Hace tres mil años, una ciudad llamada Tebas también sufría una tragedia. Nadie confiaba ya en sus gobernantes. El rey, llamado Edipo, juró descubrir quién era el responsable de tanta desgracia. Y lo encontró"</p></div><p class="article-text">
        La Naci&oacute;n llevaba a&ntilde;os enferma.
    </p><p class="article-text">
        No era una peste de bubones ni de ratas. Era peor. Nadie cre&iacute;a ya en los or&aacute;culos ni en las sentencias. Los comerciantes pesaban dos veces las monedas, los novios se juraban amor ante testigos y los ni&ntilde;os, cuando jugaban a jueces, preguntaban primero de qu&eacute; partido era el acusado para amoldar la sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Los sacerdotes consultaron los libros antiguos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La ciudadan&iacute;a ha perdido la confianza &mdash;dijeron&mdash;. Y ninguna democracia sobrevive mucho tiempo cuando deja de creer en quienes administran la Justicia.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, anunci&oacute; solemnemente:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La desconfianza de los ciudadanos en la Justicia es una tragedia.
    </p><p class="article-text">
        Un anciano pidi&oacute; la palabra.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Conozco una historia parecida.
    </p><p class="article-text">
        Marchena asinti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Adelante.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hace tres mil a&ntilde;os, una ciudad llamada Tebas tambi&eacute;n sufr&iacute;a una tragedia. Nadie confiaba ya en sus gobernantes. El rey, llamado Edipo, jur&oacute; descubrir qui&eacute;n era el responsable de tanta desgracia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Un buen rey &mdash;interrumpi&oacute; Marchena.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso crey&oacute; &eacute;l tambi&eacute;n. Mand&oacute; investigar a todo el mundo. A los extranjeros. A los sacerdotes. A los mensajeros. A los pastores. Incluso interrog&oacute; al viejo Tiresias.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y encontraron al culpable?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qui&eacute;n era?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&Eacute;l mismo: Edipo.
    </p><p class="article-text">
        Marchena sonri&oacute; con indulgencia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No recuerdo esa parte.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es la parte importante. Edipo buscaba al asesino de Layo, su padre, sin saber que &eacute;l mismo hab&iacute;a matado a Layo muchos a&ntilde;os antes. Lloraba la desgracia de Tebas sin saber que hab&iacute;a esposado a Yocasta, su propia madre, y mujer de Layo. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Qu&eacute; iron&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;M&aacute;s a&uacute;n. Tambi&eacute;n buscaba la causa del suicidio de Yocasta sin comprender que la verdad que &eacute;l mismo hab&iacute;a construido era la que acabar&iacute;a empuj&aacute;ndola a quitarse la vida.
    </p><p class="article-text">
        Marchena permaneci&oacute; unos segundos en silencio.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Interesante leyenda. &iquest;Y qu&eacute; ense&ntilde;anza tiene?
    </p><p class="article-text">
        El anciano respondi&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Que hay tragedias cuyo culpable organiza personalmente la investigaci&oacute;n para descubrir al culpable.
    </p><p class="article-text">
        Al cabo de un rato, Marchena dijo de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La tragedia contin&uacute;a. Es incomprensible. Nadie aparece. Nadie confiesa. Nadie explica por qu&eacute; el pueblo ya no cree.
    </p><p class="article-text">
        Entonces un ni&ntilde;o levant&oacute; la mano.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Se&ntilde;or Juez&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Habla.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si un m&eacute;dico pregunta qui&eacute;n ha propagado la epidemia mientras sigue visitando enfermos sin lavarse las manos, &iquest;la enfermedad se cura con otra investigaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Saquen del palacio a este insolente mocoso, orden&oacute; Marchena.
    </p><p class="article-text">
        Marchena reflexion&oacute; unos instantes y dijo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Muy bien. Pero yo no hablo de la peste en Tebas, hablo de la Justicia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo tambi&eacute;n, dijo el anciano.
    </p><p class="article-text">
        Marchena dio por terminada la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aquella misma tarde volvi&oacute; a declarar ante los periodistas:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo verdaderamente tr&aacute;gico es la p&eacute;rdida de confianza de los ciudadanos en los jueces.
    </p><p class="article-text">
        El anciano, desde la &uacute;ltima fila, murmur&oacute; con pesar:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Edipo tampoco entendi&oacute; la primera vez.
    </p><p class="article-text">
        Los cronistas, que conoc&iacute;an a S&oacute;focles, cerraron el pergamino con una nota al margen:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hay hombres condenados a buscar durante toda la vida al culpable de una tragedia cuyo protagonismo les pertenece.&rdquo;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antón Beiras Cal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/magistrado-marchena-desconfianza-ciudadana-jueces_129_13422573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El magistrado Marchena y la desconfianza ciudadana en los jueces]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Manuel Marchena]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ceuta, asaltada por los desamparados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ceuta-asaltada-desamparados_129_13422898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2da18d1-df5d-4de8-8cd1-b67a643d9350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x892y414.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceuta, asaltada por los desamparados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Solo una posición de firmeza, clara, consistente y creíble, ante Marruecos podrá frenar esta falta de respeto a los acuerdos y a la convivencia entre vecinos. Y en esa posición se debe exigir a la Unión Europea el apoyo absoluto e incondicional. Los que se juegan la vida para alcanzar territorio español son los que menos culpa tienen</p><p class="subtitle">
Ceuta: lo que no es y lo que sí es</p></div><p class="article-text">
        El asalto que ha sufrido la ciudad espa&ntilde;ola norteafricana de Ceuta por parte de una descomunal masa de emigraci&oacute;n descontrolada, proveniente de Marruecos, es el peor de su ya dif&iacute;cil historia, superando con mucho el de mayo de 2021. Alrededor de 50.000 personas habr&iacute;an accedido al enclave espa&ntilde;ol en apenas dos d&iacute;as, la mayor&iacute;a desde el mar, salvando a nado el espig&oacute;n de El Tarajal que lo separa del territorio marroqu&iacute;, pero despu&eacute;s, en medio del caos y el desbordamiento de las fuerzas de seguridad existentes, tambi&eacute;n por las fronteras terrestres. Incluso ha habido una cierta r&eacute;plica en Melilla con algunos centenares vulnerando la frontera para acceder a territorio espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Ceuta se ha visto sumida en una grave crisis, tambi&eacute;n de seguridad, pero sobre todo humanitaria, porque no pod&iacute;a absorber a los reci&eacute;n llegados. La ciudad carece de medios, no tiene servicios sanitarios o alimenticios, ni de alojamiento, para hacer frente a tal cantidad de gente. El resultado ha sido una multitud de emigrantes, en su mayor&iacute;a j&oacute;venes, caminando sin rumbo o durmiendo en las calles, intentando obtener comida o incluso agua, en medio de una poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona asustada. Ante esta falta de recursos, o quiz&aacute; porque se lo ordenaron, la mayor&iacute;a de los que entraron regresaron a Marruecos apenas un d&iacute;a despu&eacute;s, pero a&uacute;n quedan en la ciudad suficientes para que la crisis no se d&eacute; por terminada. En todo caso, ya se puede extraer una primera lecci&oacute;n: es necesario disponer de dep&oacute;sitos de alimentos no perecederos, agua, ropa, y capacidad de reparto, no solo en Ceuta, sino en todas las ciudades, para hacer frente a una emergencia porque pueden surgir en cualquier momento, y no solo migratorias sino de muchos tipos.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno ha dado la impresi&oacute;n de haber sido sorprendido por una crisis de esta envergadura; se ve que los servicios de inteligencia espa&ntilde;oles no son capaces de prever incidentes tan masivos como &eacute;ste. Tard&oacute; horas en reaccionar, pero finalmente lo hizo, el propio presidente se desplaz&oacute; a Ceuta, se enviaron refuerzos de seguridad a las dos ciudades, y se puso en marcha una presi&oacute;n diplom&aacute;tica sobre Marruecos que empez&oacute; a dar resultados con un aumento de la acci&oacute;n policial, bastante t&iacute;mido hasta que llegaron &oacute;rdenes (&iquest;de qui&eacute;n?) de actuar con contundencia sobre los quer&iacute;an pasar a territorio espa&ntilde;ol, y entonces todo se acab&oacute;, salvo peque&ntilde;os grupos que se resistieron a abandonar 
    </p><p class="article-text">
        Como siempre que hay una crisis sobrevenida, como en la pandemia, como en los incendios, la oposici&oacute;n, lejos de colaborar, de aportar soluciones, de acceder a un consenso para buscar una posici&oacute;n com&uacute;n aceptable para todos, no solo coyuntural sino de futuro, aprovecha para atacar al Gobierno -en particular a su presidente- y culparle de lo que pasa, aunque sea con argumentos falsos, contradictorios o absurdos, dirigidos a un p&uacute;blico muy bien dispuesto a respaldar cualquier acusaci&oacute;n o invectiva contra &eacute;l. En este caso, adem&aacute;s, con especial fruici&oacute;n pues la cuesti&oacute;n migratoria es tal vez el arma pol&iacute;tica principal a la que recurren para obtener r&eacute;ditos electorales. Es f&aacute;cil provocar el miedo o el ego&iacute;smo de la gente esgrimiendo t&oacute;picos como la invasi&oacute;n, que en Ceuta ha sido una realidad, pero para Espa&ntilde;a son solo unos pocos miles de personas en un pa&iacute;s con casi 50 millones de habitantes -de los cuales la inmensa mayor&iacute;a de los m&aacute;s de 10 millones nacidos en el extranjero est&aacute;n perfectamente integrados- o el aumento -absolutamente minoritario- de la delincuencia. Demagogia populista.
    </p><p class="article-text">
        La acusaci&oacute;n principal contra el Gobierno es la inacci&oacute;n, si bien no dicen muy claro qu&eacute; deber&iacute;a hacer y no est&aacute; haciendo, salvo decretar la emergencia nacional, aunque el Sistema Nacional de Protecci&oacute;n Civil no reconoce los flujos migratorios entre los supuestos que permiten declararla. Se podr&iacute;a acudir a la Ley de Seguridad Nacional, pero esto implica elevar el nivel de la crisis, que por el momento solo es un problema de orden p&uacute;blico y log&iacute;stico, y probablemente aumentar la tensi&oacute;n con Marruecos. Por otra parte, la declaraci&oacute;n de emergencia nacional no resolver&iacute;a el problema, como tampoco lo resuelve esencialmente el refuerzo del contingente de la Guardia Civil o el despliegue del Ej&eacute;rcito para reforzarla. Estas &uacute;ltimas medidas, aprobadas por el gobierno, han sido muy importantes para garantizar el orden p&uacute;blico y la seguridad de la poblaci&oacute;n, as&iacute; como para evitar la vulneraci&oacute;n de las fronteras terrestres, pero, en lo que respecta a la llegada irregular desde el mar, no pueden mejorar la situaci&oacute;n, porque el verdadero problema ha sido la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio en la que proh&iacute;be las devoluciones en caliente de las personas que lleguen a nado, determinando que el rechazo expr&eacute;s solo es aplicable a quienes tratan de entrar &ldquo;superando los elementos de contenci&oacute;n fronterizos establecidos, como las vallas&rdquo;. Ante esa sentencia, ni la Guardia Civil ni el Ej&eacute;rcito, ni una declaraci&oacute;n de emergencia nacional, pueden hacer gran cosa para evitar la entrada de emigrantes desde el mar; solo pueden -y deben- socorrerlos.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil comprender que una persona que se cuela por un paso fronterizo o una valla puede ser expulsada sin m&aacute;s tr&aacute;mites pero una que accede desde el mar, con los mismos derechos o falta de ellos, no puede serlo. Sin embargo, el propio Tribunal Supremo indica que, al referirse a elementos de contenci&oacute;n fronterizos sin especificar que sean terrestres, queda abierta la posibilidad de que se establezcan elementos de contenci&oacute;n en el mar, como podr&iacute;an ser redes sujetas a una l&iacute;nea de boyas, lo que permitir&iacute;a legalmente aplicar las devoluciones expr&eacute;s a quienes llegan a nado. Por supuesto, la devoluci&oacute;n en caliente de inmigrantes, hayan llegado por tierra o por mar, es una medida contraria al respeto a los derechos de recurso y asistencia jur&iacute;dica que tienen estas personas, pero es inevitable en casos como &eacute;ste en el que es imposible que Ceuta pueda acoger a 50.000 personas durante los tres o cuatro meses que requieren las tramitaciones, adem&aacute;s de lo dif&iacute;cil que ser&iacute;a dar apoyo jur&iacute;dico a todos ellos.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que la sentencia del Supremo, aunque no haya sido ni de lejos la causa principal del asalto, ha contribuido a la creaci&oacute;n y propagaci&oacute;n de bulos en las redes sociales que aseguraban que la frontera con Espa&ntilde;a estaba abierta y que los que entraran en Ceuta ser&iacute;an acogidos e iban a recibir documentaci&oacute;n para saltar a la Pen&iacute;nsula y Europa. Una muestra m&aacute;s de que el asalto no ha sido espont&aacute;neo, sino instigado y dirigido. 
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n aduce que el efecto llamada lo ha producido la regularizaci&oacute;n de emigrantes que ha aprobado el Gobierno espa&ntilde;ol, pero este es un argumento extraordinariamente falaz, puesto que la llegada clandestina de inmigrantes se ha producido desde hace muchos a&ntilde;os sin que hubiera regularizaciones. Los que entran en Espa&ntilde;a en pateras, escondidos en camiones, o con visado de turista, para buscar una vida mejor o huyendo de reg&iacute;menes represivos, asumen que estar&aacute;n en situaci&oacute;n irregular, y lo seguir&aacute;n haciendo igual si no son regularizados, aunque su falta de documentos les someta a condiciones laborales abusivas. La anterior crisis migratoria en Ceuta, en mayo de 2021, no se produjo despu&eacute;s de una regularizaci&oacute;n de emigrantes.
    </p><p class="article-text">
        Esta tesis del efecto llamada de la regularizaci&oacute;n ha sido asumida tambi&eacute;n por otros gobiernos de la Uni&oacute;n Europea, como el de Italia, que ha suspendido parcialmente el acuerdo de libertad de circulaci&oacute;n con Espa&ntilde;a, o incluso por algunos muy alejados del escenario de la crisis como Finlandia, Suecia o Dinamarca, que han solicitado que se excluyera a Espa&ntilde;a del acuerdo de Schengen, algo que no hicieron cuando Angela Merkel dej&oacute; entrar en Alemania a un mill&oacute;n de refugiados sirios, en 2015. Pero estas posiciones no parecen realmente muy motivadas por los hechos que est&aacute;n sucediendo en Ceuta. Las probabilidades de que los que han entrado en la ciudad -la mayor&iacute;a muy j&oacute;venes y pobres- lleguen a coger un avi&oacute;n para volar hasta Italia -&iexcl;o Finlandia!- es bastante cercana a cero. Se trata m&aacute;s bien de aprovechar este incidente para reforzar su oposici&oacute;n respecto a la decisi&oacute;n del Gobierno espa&ntilde;ol sobre una regularizaci&oacute;n que, adem&aacute;s de ser consistente con el respeto a los derechos humanos, est&aacute; siendo muy positiva para la econom&iacute;a, que ellos no han tenido el valor de tomar, y cuya adopci&oacute;n -exitosa- en un Estado miembro de la UE les deja en evidencia. Habr&aacute; que estudiar si la decisi&oacute;n de Giorgia Meloni vulnera el Acuerdo de Schengen, pero en todo caso la falta de solidaridad que demuestran estas posiciones es escandalosa y prueba el deterioro de la cohesi&oacute;n entre Estados miembros que amenaza ya con destruir la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        El origen de esta crisis, como de otras anteriores, no est&aacute; en ninguna regularizaci&oacute;n, sino en Rabat. Por mucho que el Gobierno espa&ntilde;ol elogie -tal vez por tacticismo diplom&aacute;tico- la cooperaci&oacute;n con Marruecos y eche la culpa a las mafias -que en este tipo de irrupciones no obtienen beneficios-, una concentraci&oacute;n de decenas de miles de personas en Fnideq, antiguo Castillejos, a las puertas de Ceuta, no pasa desapercibida, no se produce por sorpresa, ni mucho menos sin la permisividad de las autoridades marroqu&iacute;es. El rey Mohamed VI, asesorado por el <em>majz&eacute;n</em> -su aut&eacute;ntico gobierno antidemocr&aacute;tico en la sombra- utiliza a su pueblo, incluidos menores, para lanzarlo hacia las plazas de soberan&iacute;a espa&ntilde;olas cuando le interesa pol&iacute;ticamente, con absoluto desprecio a su futuro, e incluso a su vida, que en este caso han perdido al menos 67 personas. Se trata de una agresi&oacute;n, se quiera llamar de &ldquo;zona gris&rdquo; o de guerra h&iacute;brida, para la que el s&aacute;trapa marroqu&iacute; no se atreve a utilizar a sus soldados sino a una masa de desamparados, a los que lo &uacute;nico que les queda es la esperanza de lograr una vida mejor, aunque entre ellos haya tambi&eacute;n elementos disruptivos no tan inocentes.
    </p><p class="article-text">
        El momento en el que ha sucedido no ha sido tampoco casual. La mayor entrada de inmigrantes se produjo precisamente el d&iacute;a siguiente de la fiesta del trono, en la que Mohamed VI suele hacer un discurso nacionalista despu&eacute;s del cual siempre se producen manifestaciones reivindicativas. No habl&oacute; de Ceuta y Melilla, pero s&iacute; de la nueva relevancia internacional de Marruecos, probablemente refiri&eacute;ndose al apoyo de Trump. El asalto sucede 10 d&iacute;as despu&eacute;s de que el presidente S&aacute;nchez visitara Argel para cerrar un acuerdo pol&iacute;tico y comercial, que no ha sentado nada bien en Rabat, y solo siete desde que el Congreso aprob&oacute; la concesi&oacute;n de la nacionalidad espa&ntilde;ola a los saharauis nacidos cuando el territorio era una provincia espa&ntilde;ola, lo que en cierto modo desaf&iacute;a la soberan&iacute;a marroqu&iacute;. Probablemente la crisis de Ceuta es la respuesta de Mohamed VI.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, lo que hay detr&aacute;s de este episodio -como de los anteriores y otros que vendr&aacute;n- es la negativa de Marruecos a reconocer la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola de Ceuta y Melilla, cuya marroquinidad reivindica sin cesar, aunque solo se puede basar en razones geogr&aacute;ficas puesto que ambas ciudades eran espa&ntilde;olas m&aacute;s de 400 a&ntilde;os antes de que existiera un reino de Marruecos independiente. El derecho internacional da la raz&oacute;n a Espa&ntilde;a y establece que ninguno de los dos enclaves es una colonia. En 1976, Marruecos present&oacute; el caso ante Naciones Unidas para exigir su descolonizaci&oacute;n, pero la ONU desestim&oacute; la petici&oacute;n y nunca las ha incluido en su lista de territorios no aut&oacute;nomos o pendientes de descolonizaci&oacute;n, al reconocer que forman parte integrante del territorio y la soberan&iacute;a de Espa&ntilde;a desde mucho antes de la creaci&oacute;n del Estado marroqu&iacute; moderno. Es revelador que Rabat jam&aacute;s ha reclamado un refer&eacute;ndum en estas ciudades -que por otra parte ser&iacute;a imposible con la actual Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola-, porque sabe que si pasaran a ser marroqu&iacute;es ser&iacute;a en contra de la voluntad de sus habitantes, incluidos los de origen marroqu&iacute;, que l&oacute;gicamente prefieren ser espa&ntilde;oles -y europeos- antes que marroqu&iacute;es. Su estrategia se basa en aumentar la presi&oacute;n comercial y especialmente la migratoria, con la esperanza que los habitantes de ambas ciudades y el Estado espa&ntilde;ol se cansen de sufrirla y le cedan su soberan&iacute;a, algo que por ahora est&aacute; muy lejos de pasar  
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos espa&ntilde;oles, &eacute;ste y los anteriores, siempre han reaccionado ante las reivindicaciones y muestras de agresividad marroqu&iacute; intentando minimizarlas y desescalar las crisis. En marzo de 2022, el presidente S&aacute;nchez puso fin a cuatro d&eacute;cadas de apoyo pol&iacute;tico a la independencia del  pueblo saharaui, con el que Espa&ntilde;a hab&iacute;a contra&iacute;do una responsabilidad hist&oacute;rica, aceptando por escrito la soberan&iacute;a de Rabat sobre el territorio, en favor de una autonom&iacute;a que todav&iacute;a es puramente te&oacute;rica. A cambio, en abril, S&aacute;nchez y Mohamed VI firmaron un acuerdo que pon&iacute;a fin a la tensi&oacute;n producida por el asalto de emigrantes a Ceuta de 2021. Se supon&iacute;a que la traici&oacute;n a los saharauis conllevar&iacute;a el cese de la presi&oacute;n sobre Ceuta y Melilla, incluida la apertura de una aduana comercial de nueva planta en Ceuta y la reapertura de la de Melilla, que las autoridades marroqu&iacute;es cerraron unilateralmente en agosto de 2018. Pero no ha servido de nada, ese acuerdo no se ha cumplido, las fronteras se abren de forma intermitente, por la sola voluntad de Rabat que las cierra unilateralmente cuando lo cree conveniente.
    </p><p class="article-text">
        Esto deber&iacute;a recordarnos una lecci&oacute;n que Marruecos viene dejando clara desde hace muchas d&eacute;cadas en sus relaciones con Espa&ntilde;a. El apaciguamiento no funciona con ellos, solo sirve durante un tiempo muy corto. Rabat entiende las cesiones como debilidad y en seguida vuelve a por m&aacute;s, con renovadas reivindicaciones y demandas, utilizando el bloqueo de las ciudades o, como en este caso, el arma de la emigraci&oacute;n irregular. Solo una posici&oacute;n de firmeza, clara, consistente y cre&iacute;ble, podr&aacute; frenar esta falta de respeto a los acuerdos y a la convivencia entre vecinos, que puede conducir -si no se corta- a situaciones m&aacute;s peligrosas. Y en esa posici&oacute;n se debe exigir a la Uni&oacute;n Europea el apoyo absoluto e incondicional, hasta llegar si es preciso a la suspensi&oacute;n del acuerdo comercial preferente, en aplicaci&oacute;n del contenido de los Tratados europeos.
    </p><p class="article-text">
        Como suele suceder en reg&iacute;menes autoritarios o no democr&aacute;ticos, la reivindicaci&oacute;n de la soberan&iacute;a de Ceuta y Melilla, igual que anteriormente la del Sahara, pretende incitar un nacionalismo que cubra pol&iacute;ticamente una situaci&oacute;n interior deplorable, tanto en t&eacute;rminos de derechos humanos -recu&eacute;rdese la reciente detenci&oacute;n del periodista Ali Lmrabet por difamaci&oacute;n- como en las condiciones de vida, que condenan a una gran parte de los ciudadanos a la miseria, mientras aumentan los enormes dispendios del rey, que solo pasa temporadas en el pa&iacute;s y es fiel amigo de Trump y de Netanyahu, en contra del sentimiento l&oacute;gicamente favorable a Palestina de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Y es muy probable que esas amistades tengan mucho que ver con lo que ha pasado en Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Los que se juegan la vida para alcanzar territorio espa&ntilde;ol son los que menos culpa tienen. Huyen de la represi&oacute;n, de la pobreza, de la falta de futuro. Est&aacute;n en una situaci&oacute;n desesperada e intentan mejorarla, como har&iacute;a cualquiera en su lugar. Las migraciones tienen siempre ra&iacute;ces pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. El producto interior bruto <em>per capita</em> espa&ntilde;ol es m&aacute;s de ocho veces superior al marroqu&iacute;, y esta es la mayor diferencia existente en el planeta entre pa&iacute;ses fronterizos. Es necesario ir a la causa, no al efecto, porque si la causa perdura, si Marruecos no mejora sus condiciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, si se sigue permitiendo a Mohamed VI utilizar la presi&oacute;n migratoria como arma pol&iacute;tica, el efecto se repetir&aacute; inevitablemente y nos enfrentaremos una y otra vez al mismo problema, sin que la represi&oacute;n sirva para nada m&aacute;s que para castigar a los  desamparados que osan desafiar su destino, y amenazar nuestro confortable bienestar.
    </p><p class="article-text">
        El problema migratorio no es solo nuestro. En todo el mundo los flujos migratorios aumentan, y lo seguir&aacute;n haciendo en la medida en que la globalizaci&oacute;n los facilita y las diferencias econ&oacute;micas entre pa&iacute;ses y regiones aumentan. Por ahora, la respuesta de los pa&iacute;ses ricos es la represi&oacute;n, brutal en EEUU con los cr&iacute;menes del ICE, m&aacute;s disimulada en Europa, aunque igualmente cruel. Pero esta estrategia no va a dar resultado, no hay compuerta que detenga un tsunami, solo puede retrasarlo a costa de mucho sufrimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otra soluci&oacute;n, que es nivelar progresivamente las condiciones de vida entre pa&iacute;ses ricos y pobres, y esa s&iacute; puede ser eficaz porque nadie quiere abandonar a su familia ni su pa&iacute;s si no se ve obligado a ello. Asumirla exige una l&iacute;nea pol&iacute;tica diferente, que limite nuestro crecimiento en favor de la ayuda al desarrollo, y poca gente est&aacute; todav&iacute;a dispuesta a renunciar a una m&iacute;nima parte de su nivel de vida. Los pol&iacute;ticos lo saben, y act&uacute;an -en general- en consecuencia. Pero si no tomamos este camino, nos veremos abocados a un mundo en permanente tensi&oacute;n, y dominado por la violencia, con unos pocos pa&iacute;ses ricos viviendo rodeados de alambradas para proteger su bienestar mientras el resto intenta asaltarlas. Y no debemos olvidar que, si eso sucede, los que estar&aacute;n confinados dentro de esas alambradas no ser&aacute;n ellos, sino nosotros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Enrique de Ayala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ceuta-asaltada-desamparados_129_13422898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceuta, asaltada por los desamparados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano no empieza nunca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/verano-no-empieza_129_13422872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abcc8f5a-c394-4598-8991-4a41b492b359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano no empieza nunca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No canto una oda a la pereza, eso es para el invierno, cuando todos nos explotamos a nosotros mismos. Ahora la vagancia es un estado natural, esa holganza, esa desgana, ese dormir sin tener sueño y amodorrarse en la toalla</p></div><p class="article-text">
        Desde que me hice adulta, el verano empieza varias veces. De ni&ntilde;a, comenzaba el d&iacute;a que acababa el curso, e iba todo seguido hasta septiembre. Seguir&aacute; siendo as&iacute; para los ni&ntilde;os, espero. En la ciudad se nota el fin de curso, y en las semanas siguientes va creciendo una desbandada: por momentos se ve la polvareda mientras se alejan los coches y las gentes. 
    </p><p class="article-text">
        Si queda alg&uacute;n evento por celebrarse en Madrid, esos primeros d&iacute;as de julio son la &uacute;ltima oportunidad, de homenajear a una poeta o despedir al subsecretario de un ministerio, porque luego se acaba el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Los programas pol&iacute;ticos retiran a sus estrellas a mediados de julio para descansar. Otro escal&oacute;n en la pausa. Entramos en la segunda quincena con el flujo de noticias casi adormecido, pero de pronto una emergencia nacional por incendios nos despierta. Obliga a conectar incluso a los que est&aacute;n en la playa. Y encima Ayuso da la campanada con otro &aacute;tico. &iexcl;Qu&eacute; fijaci&oacute;n! Lo que son capaces de hacer algunas con tal de no acortar las listas de espera en los hospitales. Y cuando por fin parece que no puede ocurrir nada, salvo el descanso, se produce una crisis en Ceuta que nos quita la risa. A 2 de agosto, por fin deber&iacute;amos dar por inaugurado el verano, pero no se puede. El mundo sigue caliente y ese calor geopol&iacute;tico pasa por nuestra soberan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto si existe una palabra para definir lo que necesitamos: igual que ciertos animales hibernan para ahorrar energ&iacute;a en los meses fr&iacute;os del invierno, &iquest;hacen algo en verano que merezca un nombre? Lo busco y lo encuentro: se llama &ldquo;estivaci&oacute;n&rdquo;. Es el estado de torpor que aparece en algunos animales por el calor y la sequedad. Pero no usamos la palabra, lo cual es una prueba de c&oacute;mo hemos degenerado: hay que hacer causa de la estivaci&oacute;n, proclamarla y practicarla. En verano, el &uacute;nico lugar donde uno no est&aacute; torpe es la playa o la piscina.
    </p><p class="article-text">
        El verbo exist&iacute;a en lat&iacute;n (<em>aestivare</em>: pasar el verano), pero en espa&ntilde;ol, no. Veranear no me sirve, es s&oacute;lo marcharse a un sitio. Hay que poner en circulaci&oacute;n &ldquo;estivar&rdquo;, aunque no quiera el diccionario. Los cocodrilos cavan cuevas en el lodo de los r&iacute;os y se entierran durante los meses en que no hay agua. Los caracoles, por su parte, se sellan para sobrevivir al calor: crean una capa de baba seca que cierra su concha. Y ah&iacute; se quedan, protegidos por las babas, hasta que llueve.
    </p><p class="article-text">
        Sigo siendo animal: necesito estivar. Me quiero cubrir con una baba seca que me proteja de los temas calenturientos a partir de hoy. Algunos anfibios estivan hasta cinco a&ntilde;os; me conformar&iacute;a con tres semanas. Veinti&uacute;n d&iacute;as de paz interior, de no escuchar debates p&uacute;blicos est&eacute;riles, de nadie insultando a nadie, de la gente d&aacute;ndose cuenta de que somos animales pol&iacute;ticos, pero somos mucho m&aacute;s y lo estamos olvidando. Hay otro mundo bajo las babas del caracol. Seg&uacute;n leo, hay animales que, por alargar la estivaci&oacute;n, mueren en el intento: tampoco es mi idea.
    </p><p class="article-text">
        No canto una oda a la pereza, eso es para el invierno, cuando todos nos explotamos a nosotros mismos. Ahora la vagancia es un estado natural, esa holganza, esa desgana, ese dormir sin tener sue&ntilde;o y amodorrarse en la toalla. Ese mirar una hoja de parra y encontrar interesante la confluencia de sus nervios. El verano es para escuchar los matices de cada ola del mar, para dormitar en la tumbona y que te despierte el pelotazo de una criatura inocente. 
    </p><p class="article-text">
        Es el momento de vaguear. &iquest;Y qu&eacute; me ha pasado? Pues que me ha pedido el jefe de Opini&oacute;n de El Diario, mi querido Marco Schwarz, que siga escribiendo en agosto. &iquest;Y c&oacute;mo lo har&eacute;, si estoy zambullida en baba? No tengo la menor idea, pero pienso hacer menos y jugar m&aacute;s; ba&ntilde;arme mucho y escribir sin prisa. Camus aseguraba que llevaba dentro un verano invencible para resistir los inviernos, reales y simb&oacute;licos. Yo me conformo con algo m&aacute;s prosaico: rendirme al verano y rellenarme de &eacute;l, por lo que pueda pasar. Este verano estivo y escribo. Es decir, vivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/verano-no-empieza_129_13422872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 14:40:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El verano no empieza nunca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/evitar-peor-respuesta-ciudadana-calor-extremo_129_13405521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d08d15b2-7707-472e-9aa2-c8a6893ab92e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1943y1178.jpg" width="1200" height="675" alt="Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al calor extremo producido por nuestras formas de vida moderna, las políticas de acción climática no pueden limitarse a simular y anticipar escenarios catastróficos para gestionar técnicamente lo peor por venir. También deben cultivar una imaginación democrática capaz de prevenir esos futuros mediante el compromiso, aquí y ahora, con el mantenimiento de las condiciones de habitabilidad de nuestros entornos más inmediatos</p></div><p class="article-text">
        Desde el pasado 15 de julio, numerosos medios de comunicaci&oacute;n se han hecho eco de &ldquo;Barcelona a 50 &ordm;C&rdquo;, una de las nuevas iniciativas de acci&oacute;n clim&aacute;tica del Ayuntamiento de Barcelona para preparar la ciudad ante episodios de calor extremo. Concretamente, se trata de un simulacro previsto para 2027 que se desarrollar&aacute; en dos fases. La primera &laquo;de despacho&raquo;, tendr&aacute; lugar en febrero de ese mismo a&ntilde;o, y servir&aacute; para coordinar la respuesta de emergencia desde los distintos servicios y equipamientos municipales. La segunda, prevista para septiembre, recrear&aacute; los efectos sobre las infraestructuras de una ola de calor monstruosa que condujera a la ciudad a un colapso sociosanitario, la disrupci&oacute;n en el acceso a suministros b&aacute;sicos como el agua y un apag&oacute;n energ&eacute;tico sin precedentes. En palabras del alcalde Jaume Collboni, el anuncio del simulacro supone poner en marcha &laquo;la cuenta atr&aacute;s hacia el d&iacute;a que llegue Barcelona a 50 grados&raquo;, una acci&oacute;n que presenta como un legado de protecci&oacute;n y concienciaci&oacute;n para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa, inspirada en un simulacro an&aacute;logo celebrado en Par&iacute;s en el a&ntilde;o 2023, busca evaluar la preparaci&oacute;n de la ciudad ante un escenario de estas caracter&iacute;sticas: revisar los protocolos de actuaci&oacute;n, reforzar la coordinaci&oacute;n entre servicios y mejorar la capacidad de respuesta de las infraestructuras urbanas, con especial atenci&oacute;n a la protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable. Sin embargo, los objetivos declarados y el simbolismo inadvertidamente colapsista de la propuesta parecen abundar en los que consideramos dos problemas fundamentales de la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea de protecci&oacute;n frente al calor extremo: primero, una identificaci&oacute;n del calor con una exterioridad meteorol&oacute;gica, marcada por una cat&aacute;strofe futura casi inimaginable; y, segundo, la centralidad de la respuesta experta ante el problema. Ambas soslayan algunas cuestiones y preguntas fundamentales que creemos debieran informar una pol&iacute;tica de previsi&oacute;n e intervenci&oacute;n del calor urbano en el presente.
    </p><p class="article-text">
        Sin descuidar el car&aacute;cter crucial de la anticipaci&oacute;n y la prevenci&oacute;n ante proyecciones que anuncian horizontes cada vez m&aacute;s inh&oacute;spitos para la habitabilidad, &iquest;por qu&eacute; privilegiar un futuro catastr&oacute;fico como horizonte de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, en lugar de atender a las urgencias y las posibilidades que ya se abren en el presente? La frivolidad y el sensacionalismo con que algunos medios han acogido la propuesta, parecen olvidar los efectos de las sucesivas olas de calor que han afectado a Europa desde el pasado mes de junio. Estas han vuelto a poner de manifiesto las im&aacute;genes ya habituales de cuerpos aplastados por el calor, exhaustos y sudorosos, buscando un alivio incierto en h&aacute;bitats urbanos convertidos en zonas de sacrificio t&eacute;rmico: ya sea ba&ntilde;&aacute;ndose en fuentes municipales, abarrotando las terrazas, plazas y parques o haciendo lo que pueden para refrigerar espacios dom&eacute;sticos mal aislados.
    </p><p class="article-text">
        Junto a ellas, tambi&eacute;n han aparecido muestras de c&oacute;mo el calor extremo desborda la capacidad de las infraestructuras modernas para sostener la vida cotidiana a partir de un determinado rango de temperaturas hasta ahora poco conocido: las v&iacute;as del tranv&iacute;a de Leipzig deformadas por la licuefacci&oacute;n del material sellante entre los ra&iacute;les y el asfalto, carreteras cortadas en Alemania por el deterioro del firme, escuelas cerradas en Francia ante las temperaturas extremas o la cancelaci&oacute;n por parte de la SNCF de algunos de los trenes regionales que conectan Par&iacute;s con el sur del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, una suerte de <em>hype</em> medi&aacute;tico ha situado a Espa&ntilde;a en el centro del debate europeo por su supuesto buen hacer en las pol&iacute;ticas de adaptaci&oacute;n al calor, a pesar de unos n&uacute;meros apabullantes de padecimientos y fallecimientos ante las mismas condiciones t&eacute;rmicas. En este contexto de nacionalismo clim&aacute;tico banal, junto al renovado elogio de tecnolog&iacute;as populares de adaptaci&oacute;n al calor (la persiana, la siesta, el abanico o el botijo), ha vuelto a cobrar fuerza la red de refugios clim&aacute;ticos impulsada desde 2019 por el Ayuntamiento de Barcelona. Concebida como un sistema de equipamientos y espacios p&uacute;blicos de confort t&eacute;rmico distribuidos por toda la ciudad, esta iniciativa (de implementaci&oacute;n y resultados desiguales) ha causado inter&eacute;s en otras ciudades y pa&iacute;ses. Esperemos que nuestros colegas europeos no se inspiren en sus horarios de cierre: en pleno verano y durante la noche, cuando el aire estancado en el interior de muchas viviendas con mala inercia t&eacute;rmica las vuelve inhabitables. Considerando todo esto, m&aacute;s que simular en una <em>escape room </em>una ola de calor monstruosa del futuro, deber&iacute;amos estar imaginando y discutiendo colectivamente c&oacute;mo responder a las actuales a fin de evitar lo peor.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las estrategias cotidianas para soportar las altas temperaturas o de las magras pol&iacute;ticas p&uacute;blicas desplegadas para responder a los episodios de calor extremo, parece claro que lo que hoy experimentamos ya no puede entenderse simplemente como &laquo;el calor de toda la vida&raquo;. Lo que durante mucho tiempo pudo vivirse como una contingencia t&eacute;rmica estacional (la can&iacute;cula, nombre romano para referirse a los &laquo;d&iacute;as de perros&raquo; en que la estrella Sirius, de la constelaci&oacute;n Can Mayor, aparec&iacute;a en el firmamento), se experimenta hoy como el resultado previsible de un modo de existencia particular: la manifestaci&oacute;n de la mutaci&oacute;n clim&aacute;tica inseparable de la modernidad industrial y nuestro consumo ilimitado de energ&iacute;as f&oacute;siles. Los historiadores ambientales Christophe Bonneuil y Jean-Baptiste Fressoz han acu&ntilde;ado el t&eacute;rmino Termoceno (una variaci&oacute;n del Antropoceno) para referirse a una &eacute;poca geohist&oacute;rica marcada por los efectos de los gases de efecto invernadero que impiden que parte de la radiaci&oacute;n infrarroja liberada por la Tierra se disipe hacia el espacio, intensificando la retenci&oacute;n de calor en la troposfera. 
    </p><p class="article-text">
        Antes que como algo &laquo;ah&iacute; afuera&raquo;, en las actuales olas de calor resuena el logro macabro de una forma de habitar moderna (infraestructural, carbon&iacute;fera y extractivista) que, al tiempo que sostiene nuestra prosperidad y nuestras formas de vida urbana, libra una guerra soterrada contra las condiciones mismas de habitabilidad del planeta. Como se&ntilde;alaban los fil&oacute;sofos Jeanne Etelain y Patrice Maniglier en un art&iacute;culo reciente publicado en<a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2026/07/04/canicule-cette-chaleur-est-une-coagulation-indemelable-d-humain-et-de-non-humain_6720692_3232.html?srsltid=AfmBOoqNYsyxqohmKMzN8uAbvC-Q5VeYasZfGA3Edut_0sD5BNksPby0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2026/07/04/canicule-cette-chaleur-est-une-coagulation-indemelable-d-humain-et-de-non-humain_6720692_3232.html?srsltid=AfmBOoqNYsyxqohmKMzN8uAbvC-Q5VeYasZfGA3Edut_0sD5BNksPby0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Le Monde</em></a> a prop&oacute;sito de la can&iacute;cula que afect&oacute; a Francia, ya no se trata simplemente de un aire m&aacute;s caliente, sino de &laquo;otro aire&raquo;. Un aire desastroso, atravesado por el entramado infraestructural moderno del que dependemos para movernos, producir, consumir y habitar con alg&uacute;n confort en nuestros entornos urbanos actuales. 
    </p><p class="article-text">
        Considerando que los episodios recientes de calor extremo arrojan n&uacute;meros devastadores y todo tipo de afectaciones en cuerpos e infraestructuras, &iquest;no hay nada que podamos hacer m&aacute;s all&aacute; de organizar simulacros que anticipan lo peor? Porque, &iquest;qu&eacute; clase de vida urbana ser&iacute;a la de una ola de calor monstruosa que alcanzara los 50 grados? Sin duda, una no muy deseable, a menos que aspiremos a correr maratones en sarc&oacute;fagos climatizados, como en Dub&aacute;i o Abu Dhabi. 
    </p><p class="article-text">
        Si el calor extremo puede entenderse como una consecuencia previsible de nuestros modos de vida modernos, frente al &eacute;nfasis experto del simulacro, quisi&eacute;ramos preguntarnos, &iquest;qu&eacute; papel pudiera tener en todo esto la ciudadan&iacute;a y su capacidad de inventiva? &iquest;C&oacute;mo sostener su anhelo de protecci&oacute;n conect&aacute;ndolo, adem&aacute;s, con los deseos de otra vida posible? Tras tantos a&ntilde;os de innovaci&oacute;n democr&aacute;tica, &iquest;por qu&eacute; insistimos en que s&oacute;lo pueden hacerse cargo de la pol&iacute;tica clim&aacute;tica las administraciones y los t&eacute;cnicos, en lugar de liberar la potencia colectiva del hacer y la capacidad de protegerse del Cualquiera para permitir una soberan&iacute;a clim&aacute;tica popular en contextos de emergencia e incertidumbre radical? 
    </p><p class="article-text">
        Como ponen de manifiesto algunas de las experiencias que hemos documentado en nuestros trabajos recientes, no resulta dif&iacute;cil imaginar otras formas de acci&oacute;n: la habilitaci&oacute;n de usos seguros de parques, r&iacute;os y playas (siguiendo el rastro de algunas pr&aacute;cticas ensayadas informalmente por la ciudadan&iacute;a); la instalaci&oacute;n de toldos, umbr&aacute;culos y otras formas autoconstruidas de climatizaci&oacute;n; la apertura nocturna de refugios clim&aacute;ticos acompa&ntilde;ada por actividades de mediaci&oacute;n cultural durante los episodios de calor extremo; por no hablar de la reorganizaci&oacute;n del orden laboral y de la movilidad durante las olas de calor m&aacute;s severas. Mientras que ya existen algunas iniciativas para hacer m&aacute;s vivibles nuestros entornos durante el d&iacute;a, la adaptaci&oacute;n t&eacute;rmica nocturna necesita comenzar a articularse. Aunque, m&aacute;s que un d&eacute;ficit de soluciones, lo que parece persistir es una limitaci&oacute;n del imaginario pol&iacute;tico: acerca de qui&eacute;nes pueden actuar, c&oacute;mo pueden hacerlo y bajo qu&eacute; formas de organizaci&oacute;n colectiva. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, &iquest;por qu&eacute; nuestras pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas insisten una y otra vez en justificarse desde alertas paralizantes, enfatizando las cat&aacute;strofes por venir para, en el mejor de los casos, demostrar el poder operativo y tranquilizador de la respuesta experta? &iquest;Por qu&eacute; esa respuesta t&eacute;cnica tiende a escenificarse de forma espectacular, en lugar de traducirse en una mejora sostenida de nuestro deficiente parque de viviendas, mediante acciones como el pintado de cubiertas de blanco, el refuerzo del aislamiento t&eacute;rmico o subsidiando a la producci&oacute;n de energ&iacute;a renovable para una climatizaci&oacute;n efectiva? &iquest;Por qu&eacute; simular siempre lo peor con pocos medios, en lugar de poner nuestros mayores recursos, el empe&ntilde;o y la urgencia en abrir imaginarios cuidadosos y plurales de c&oacute;mo evitarlo, aqu&iacute; y ahora, para que el contador nunca llegue a marcar 50 grados? 
    </p><p class="article-text">
        Todos nuestros esfuerzos deber&iacute;an ir orientados a hacer posibles y deseables las enormes transformaciones colectivas que pudieran permitirnos evitar a toda costa la situaci&oacute;n que se quiere simular en Barcelona. Por ejemplo, coordinando democr&aacute;ticamente la despavimentaci&oacute;n o el desmantelamiento infraestructural que pudieran permitir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, descompactar suelos, cambiar materiales o ampliar las iniciativas de renaturalizaci&oacute;n de la ciudad que permitan un mayor confort t&eacute;rmico. 
    </p><p class="article-text">
        Volviendo sobre el simulacro, en caso de apostar por este tipo de iniciativa, &iquest;por qu&eacute; no simular una respuesta comunitaria, gozosa y vibrante, de amplio espectro y larga duraci&oacute;n, en lugar de puramente t&eacute;cnica y de emergencia? Puestos a imaginar: &iquest;por qu&eacute; no estimular la creatividad de todo tipo de respuestas, desde diferentes simbolismos y perspectivas, desde el deseo de una vida urbana posible, reduciendo nuestra dependencia de las infraestructuras de la cultura f&oacute;sil que calientan nuestro planeta, adem&aacute;s de nuestros cuerpos y entornos? Si el desaf&iacute;o clim&aacute;tico es tambi&eacute;n un asunto de imaginaci&oacute;n colectiva, &iquest;por qu&eacute; no dedicar nuestros mayores esfuerzos y recursos a experimentar democr&aacute;ticamente con formas deseables de buena vida en entornos m&aacute;s habitables, en lugar de limitarnos a ensayar nuestra supervivencia militarizada en h&aacute;bitats cada vez m&aacute;s c&aacute;lidos e inh&oacute;spitos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tomás Criado, Brais Estévez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/evitar-peor-respuesta-ciudadana-calor-extremo_129_13405521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 04:02:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las dos columnas de Hércules]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/columnas-hercules_129_13420465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97d4a1e1-8ec2-471c-85b4-e9a3241a2273_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1169y366.jpg" width="1200" height="675" alt="Las dos columnas de Hércules"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que aquí está en juego es el paso de los buques, mercantes o no, cargados con gas y petróleo por el Estrecho de Gibraltar. Una Ceuta bajo Corona marroquí sería ola jugada perrfecta para Estados Unidos e Israel, que pretenden gobernar sobre los pasos de mercancías críticas a uno y otro lado del mundo</p><p class="subtitle">Esto con un gobierno PP-Vox no pasaría…
</p></div><p class="article-text">
        Las dos columnas de H&eacute;rcules son algo m&aacute;s que un mito griego. Son la clave de la distribuci&oacute;n de la energ&iacute;a en Europa a trav&eacute;s del Mediterr&aacute;neo y Espa&ntilde;a podr&iacute;a perder la &uacute;nica que le queda. S&iacute;, Ceuta, en cuyo monte Hacho se erigir&iacute;a la columna que levant&oacute; H&eacute;rcules en la orilla sur, paralela a la de la orilla norte, en Gibraltar, sobre el monte Calpe. La segunda ya se perdi&oacute; en 1713 con el Tratado de Utrecht para pasar a manos de la Corona Brit&aacute;nica, como bien nos han recordado desde Bruselas con la reciente firma del Tratado con el Gobierno del pe&ntilde;&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La foto fija est&aacute; ahora en las dos ciudades espa&ntilde;olas en el continente africano, la frontera m&aacute;s meridional de la Uni&oacute;n Europea (UE). La avalancha de ciudadanos marroqu&iacute;es entrando en Ceuta por tierra y mar de forma irregular en un breve espacio de tiempo, casi al un&iacute;sono y con la connivencia de las autoridades policiales de Marruecos en la frontera, es un aviso a navegantes: &ldquo;Entramos cuando queremos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Bien es cierto que la &uacute;ltima &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; viene precedida por la Fiesta del Trono y el indulto de 1.700 presos marroqu&iacute;es, que suelen tener el paso f&aacute;cil por la frontera, como todos los veranos. Tambi&eacute;n ayuda al enojo del Rey Mohamed VI por la reciente visita a Argelia del presidente espa&ntilde;ol, Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Que Ceuta pase a manos de la Corona marroqu&iacute; no es un escenario imposible. M&aacute;s se perdi&oacute; en Cuba, perd&oacute;n, en el S&aacute;hara. Tambi&eacute;n. Pero lo que aqu&iacute; est&aacute; en juego es el paso de los buques, mercantes o no, cargados con gas y petr&oacute;leo por el Estrecho de Gibraltar. &iquest;Les suena lo del Estrecho de Ormuz? S&iacute;, tambi&eacute;n &eacute;ste estuvo otrora en manos espa&ntilde;olas. Y tambi&eacute;n fue utilizado como aduana, con permiso de paso previo pago.
    </p><p class="article-text">
        La jugada ser&iacute;a perfecta. &iquest;Para Espa&ntilde;a? &iquest;Para Marruecos? No. Para Estados Unidos e Israel, que pretenden gobernar sobre los pasos de mercanc&iacute;as cr&iacute;ticas a uno y otro lado del mundo. Y, sobre todo, para controlar el paso y distribuci&oacute;n de los recursos energ&eacute;ticos: barcos cargados de gas natural licuado, petr&oacute;leo e incluso la construcciones gasoductos y oleoductos. En este caso, de la mano de Marruecos, su guardi&aacute;n en el Mediterr&aacute;neo, como Cerbero guardando las puertas del inframundo. Ya lo vienen anunciando claramente desde la primavera. Un informe interno del Congreso estadounidense hac&iacute;a menci&oacute;n de Ceuta y Melilla como ciudades en territorio de Marruecos, bajo administraci&oacute;n espa&ntilde;ola, y animaba al secretario de Estado, Marco Rubio, a mediar.
    </p><p class="article-text">
        La jugada viene de atr&aacute;s, cuando Donald Trump, en su &uacute;ltimo d&iacute;a de despedida de su primer mandato, enero de 2020, le hac&iacute;a firmar al monarca alahuita los acuerdos de Abraham con Israel. Nuestro vecino del sur ha sido paciente y ha esperado al siguiente mandato del presidente estadounidense para cobrarse la pieza. Aunque ya tuvo un buen mordisco con la Administraci&oacute;n Biden en enero de 2022 con la inusitada y nunca justificada renuncia unilateral del S&aacute;hara Occidental por parte del Gobierno espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        Lo de Ceuta ser&aacute; m&aacute;s sangriento. Y no s&oacute;lo porque dejamos el control de la entrada al Mediterr&aacute;neo al imperio anglosaj&oacute;n: el Reino Unido y Estados Unidos, con Marruecos como intermediario en un intercambio de cromos. S&iacute;, los cromos son Ceuta y Melilla. Porque, &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si Espa&ntilde;a le planta cara en la cuesti&oacute;n migratoria a Marruecos? Ya est&aacute; all&iacute; el ej&eacute;rcito. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Va a dar un paso adelante la Uni&oacute;n Europea para defender su frontera sur? O, mejor, &iquest;lo va a dar la OTAN? Y aqu&iacute; aparece la carta marcada de Estados Unidos, cuando oblig&oacute; a Espa&ntilde;a a entrar en la OTAN -como paso previo a su entrada en la UE- pero sin incluir Ceuta y Melilla. Ambas ciudades quedar&aacute;n expeditas y a merced de un conflicto en el que ninguno de nuestros aliados estar&aacute; obligado por el art&iacute;culo 5 del Tratado del Atl&aacute;ntico Norte a ir en nuestra ayuda. Ya pas&oacute; con la invasi&oacute;n de la isla de Perejil en el a&ntilde;o 2002, pero all&iacute; nos jug&aacute;bamos dos cabras, y no precisamente de la Legi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si nos salimos de nuestro mar, veremos c&oacute;mo el recorrido de la Administraci&oacute;n Trump por los mares de Dios tiene su l&oacute;gica geopol&iacute;tica. Comenz&oacute; fuerte con el Canal de Panam&aacute;, de donde ech&oacute; a los chinos. &iexcl;Vaya, otro paso geoestrat&eacute;gico! Bueno, en realidad lo que hicieron fue expulsar a varias empresas chinas que controlaban cuatro puertos. En este momento, los buques estadounidenses no pagan peaje por cruzar, al parecer.
    </p><p class="article-text">
        Fue el primero en caer. Luego lo intent&oacute; con el Canal de Suez, bajo control egipcio. Aunque los hut&iacute;es del Yemen se lo han puesto dif&iacute;cil en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, a Trump y a Biden. Y en Ormuz, a&uacute;n lo tiene peor, donde los bombardeos se extienden hacia otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Ir&aacute;n no se rinde. La entrada Oeste al Mediterr&aacute;neo la tiene m&aacute;s f&aacute;cil. Con su lacayo, el Reino Unido, controlando el pe&ntilde;&oacute;n de Gibraltar, s&oacute;lo le queda la plaza espa&ntilde;ola al otro lado. Recordemos que T&aacute;nger ya es el puerto m&aacute;s importante para la entrada de mercanc&iacute;as hacia el Mediterr&aacute;neo occidental, desbancando a Algeciras y Valencia juntos desde 2024. 
    </p><p class="article-text">
        De momento, Espa&ntilde;a se apoya en Ceuta y Algeciras para controlar el paso por el Estrecho de Gibraltar desde ambas orillas. Pero, si perdiera su plaza en el sur, las columnas que H&eacute;rcules levant&oacute; separando las monta&ntilde;as para abrirse paso hacia la isla de Erit&iacute;a se desmoronar&iacute;an en la frontera meridional de la Uni&oacute;n Europea, mientras Trump culmina su d&eacute;cimo trabajo &ldquo;<em>Non terrae plus ultra</em>&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Regina Laguna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/columnas-hercules_129_13420465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las dos columnas de Hércules]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Ceuta,Marruecos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Montes, incendios y desinformación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/montes-incendios-desinformacion_129_13417172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3fd7a5d-ff15-4970-be8c-4833be6bfc79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Montes, incendios y desinformación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Combatir la desinformación no significa negar la posible existencia de delitos, negligencias, conflictos de intereses o malas decisiones administrativas. Significa exigir que cada acusación se sostenga sobre hechos comprobables. También significa rechazar el uso oportunista del miedo</p><p class="subtitle">Incendios: un poco de luz en tiempos de confusión</p></div><p class="article-text">
        Cada gran incendio forestal deja tras de s&iacute; un paisaje quemado, personas afectadas y una comprensible necesidad de encontrar explicaciones. Vaya por delante la solidaridad para quienes lo han padecido y, especialmente, para quienes lo han combatido. Tambi&eacute;n deja un espacio f&eacute;rtil para los oportunistas de la desinformaci&oacute;n. Antes incluso de que se conozca la causa del fuego, las redes sociales se llenan de mapas sin contexto, supuestas conspiraciones y responsables elegidos de antemano. Desde la agenda 2030 (que muchos no han le&iacute;do siquiera) hasta los ecologistas, la ristra de culpables y barbaridades se multiplica&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Como ejemplo (desgraciadamente hay muchos m&aacute;s), una de las burradas m&aacute;s repetidas afirma que &ldquo;se quema el monte para instalar placas solares o aerogeneradores&rdquo;. La frase funciona porque ofrece una explicaci&oacute;n sencilla, un culpable reconocible y una indignaci&oacute;n inmediata. El problema es que es falso y omite el marco jur&iacute;dico. 
    </p><p class="article-text">
        Los hechos: la Ley 43/2003, de Montes, establece que las comunidades aut&oacute;nomas deben garantizar las condiciones para la restauraci&oacute;n de los terrenos forestales incendiados. Su art&iacute;culo 50 proh&iacute;be el cambio de uso forestal durante al menos treinta a&ntilde;os y tambi&eacute;n las actividades incompatibles con la regeneraci&oacute;n de la cubierta vegetal. Punto. Si bien es cierto que la ley contempla excepciones tasadas (como que el cambio de uso estuviera previsto antes del incendio o para que la competencia no fastidie los planes, por ejemplo), no es algo sencillo poner una planta solar o un centro de datos en tierra quemada. Dichas excepciones, adem&aacute;s, deben ir acompa&ntilde;adas por medidas compensatorias que permitan recuperar una superficie forestal equivalente. En los montes catalogados de utilidad p&uacute;blica, para colmo, esta &uacute;ltima excepci&oacute;n no puede aplicarse. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, un incendio no recalifica autom&aacute;ticamente el terreno, no elimina sus protecciones y no abre una v&iacute;a r&aacute;pida para construir una instalaci&oacute;n energ&eacute;tica. En una sociedad normal esta explicaci&oacute;n deber&iacute;a servir para atajar tales gilipolleces, pero la verdad es que la gente tampoco lee aquello que no le gusta. Maldita postverdad. Y malditos sapr&oacute;fitos que usan el miedo y la ignorancia a su favor. 
    </p><p class="article-text">
        Los incendios forestales son un problema complejo. Y, como tal, requieren soluciones de cierta complejidad. Pocas personas quieren ser ganaderas, agricultoras, forestales o pescadoras, porque es duro. Muy duro. Y por eso el monte, que desde que bajamos del &aacute;rbol (algunos siguen en &eacute;l) nos ha nutrido de recursos (le&ntilde;as para cocinar y calentarnos, forraje para los animales que nos daban la carne, madera para construir barcos o edificios&hellip;), est&aacute; en su mayor&iacute;a abandonado a su suerte, salvo honrosas excepciones. 
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, la desinformaci&oacute;n prospera precisamente cuando una cuesti&oacute;n compleja se reduce a una coincidencia dibujada sobre un mapa. Que exista una solicitud de parque solar, una l&iacute;nea el&eacute;ctrica, una explotaci&oacute;n minera o cualquier otro proyecto en una comarca no permite concluir que el incendio haya sido provocado para favorecerlo. Otro ejemplo: las dificultades burocr&aacute;ticas para que una finca tenga un proyecto de ordenaci&oacute;n de montes con el fin de aprovechar sus recursos alimenta el discurso de quienes de forma falaz dicen: &ldquo;Es que si tocas una pi&ntilde;a te denuncian&rdquo;. Convertir una sospecha en certeza sin investigaci&oacute;n es desinformar, aunque la afirmaci&oacute;n se presente como una denuncia valiente o como una defensa del territorio.
    </p><p class="article-text">
        No son los &uacute;nicos bulos. Tambi&eacute;n se repite que los montes arden porque &ldquo;no se limpian&rdquo; (como si un ecosistema forestal fuera un solar y toda la vegetaci&oacute;n fuese suciedad), que bastar&iacute;a con llenar el pa&iacute;s de cortafuegos o productos milagrosos, que m&aacute;s aviones apagar&iacute;an cualquier incendio, o que el pastoreo, las quemas prescritas, la tala o la prohibici&oacute;n absoluta de intervenir son, cada una por separado, la soluci&oacute;n definitiva. Todas esas herramientas pueden resultar &uacute;tiles en determinados lugares y bajo determinadas condiciones. Ninguna sirve para todo el territorio, frente a cualquier comportamiento del fuego y en cualquier escenario meteorol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        El incendio 3x1 (Burgohondo en &Aacute;vila, San Mart&iacute;n de Valdeiglesias en Madrid y Almorox en Toledo) se origin&oacute;, respectivamente, por una imprudencia grave con maquinaria pesada, un veh&iacute;culo que comenz&oacute; a arder en la carretera M-501 y la presunta negligencia junto a una urbanizaci&oacute;n y acabaron junt&aacute;ndose en el incendio m&aacute;s grande de nuestra historia. Entre 70 y 80.000 hect&aacute;reas. Y es que la causa de la ignici&oacute;n, siendo importante, lo es menos que la causa de la propagaci&oacute;n. Y los fuegos se propagan m&aacute;s y con mayor intensidad porque hay m&aacute;s energ&iacute;a disponible arriba (atm&oacute;sfera) y abajo (vegetaci&oacute;n seca y disponible para arder). 
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, el potencial del incendio 3x1 era de m&aacute;s de 100.000 hect&aacute;reas quemadas de no ser por el eje de contenci&oacute;n entre Cebreros y Robledo de Chavela apoyado en la AV562, M539 y M512 a ambos lados del r&iacute;o Cofio de no ser por dos razones clave: la primera, las fincas El Queixigal (&Aacute;vila) y El Endrinal (Madrid), gestionadas por sus propietarios -&iexcl;gracias!- con trabajos forestales, ganader&iacute;a extensiva y una red fant&aacute;stica de caminos, han sido fundamentales para sostener la cabeza del incendio m&aacute;s grave de nuestro pa&iacute;s hasta la fecha. La segunda, un gran despliegue de servicios p&uacute;blicos de emergencia, el esfuerzo denodado de profesionales y personas voluntarias para contener el paveseo (chispas incandescentes que saltaban a la carretera) con la utilizaci&oacute;n de maquinaria pesada, tendidos de manguera, descargas de medios a&eacute;reos, uso de fuego t&eacute;cnico&hellip; y trabajo en equipo.
    </p><p class="article-text">
        Seguro que se puede hacer mejor. Tiempo habr&aacute;. Pero este episodio in&eacute;dito, complejo y muy intenso muestra un paradigma claro: s&oacute;lo conseguiremos afrontar el reto de los incendios forestales que vamos a sufrir a partir de ahora trabajando en equipo. Con todas las capacidades del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Las mentiras tienen una ventaja pol&iacute;tica: caben en un eslogan. La gesti&oacute;n forestal real, en cambio, exige diagn&oacute;stico, planificaci&oacute;n, inversi&oacute;n continuada, personal cualificado, mantenimiento, evaluaci&oacute;n de resultados y adaptaci&oacute;n a cada paisaje. Exige decidir d&oacute;nde actuar, con qu&eacute; intensidad, para proteger qu&eacute; valores y asumiendo qu&eacute; efectos. Exige integrar selvicultura, ganader&iacute;a extensiva, agricultura, aprovechamientos forestales, fuego t&eacute;cnico, restauraci&oacute;n, conservaci&oacute;n de la biodiversidad, infraestructuras defensivas y autoprotecci&oacute;n. De ah&iacute; la importancia de la ciencia y el conocimiento. Y exige admitir una realidad inc&oacute;moda: habr&aacute; incendios que, durante determinadas fases, superar&aacute;n la capacidad de extinci&oacute;n. Prometer que todos pueden evitarse o apagarse es tan irresponsable como resignarse a no gestionar el territorio. 
    </p><p class="article-text">
        La agenda forestal de Navarra tasa en unos 10.000 euros el coste de extinci&oacute;n por hect&aacute;rea (aviones, helic&oacute;pteros, camiones, maquinaria, personal, comida, combustible, horas de personal&hellip;). Multipliquen por 80.000. 
    </p><p class="article-text">
        Si, nos hemos gastado en extinci&oacute;n unos 800 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sabe usted cu&aacute;ntas hect&aacute;reas se pueden gestionar con esos recursos? Si invirti&eacute;ramos m&aacute;s en verde (hect&aacute;reas gestionadas), no gastar&iacute;amos en negro (tierra quemada).
    </p><p class="article-text">
        Quiero aprovechar la oportunidad que me da elDiario.es para poner en valor un trabajo que hicimos muchas personas hace tres a&ntilde;os tras los incendios de 2022. Frente al ruido, la <a href="https://www.paucostafoundation.org/adhesion-a-la-declaracion-sobre-la-gestion-de-los-grandes-incendios-forestales-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n sobre la gesti&oacute;n de los grandes incendios forestales en Espa&ntilde;a</a>, impulsada por la Fundaci&oacute;n Pau Costa, ofrece una base sensata para construir acuerdos. Su punto de partida es inequ&iacute;voco: un problema complejo, agravado por el cambio clim&aacute;tico, no puede abordarse mediante creencias, mitos ni discursos sesgados. La declaraci&oacute;n se apoya en el conocimiento cient&iacute;fico, la experiencia de los servicios de extinci&oacute;n y las necesidades del territorio. Si no nos hacemos las preguntas correctas, es imposible que encontremos las respuestas que necesitamos. 
    </p><p class="article-text">
        Combatir la desinformaci&oacute;n no significa negar que existan delitos, negligencias, conflictos de intereses o malas decisiones administrativas. Significa exigir que cada acusaci&oacute;n se sostenga sobre hechos comprobables. Tambi&eacute;n significa rechazar el uso oportunista del miedo. Quien aprovecha un incendio para ofrecer culpables instant&aacute;neos y remedios universales degrada el debate p&uacute;blico y aleja recursos y atenci&oacute;n de las medidas que realmente pueden reducir el riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Considerar el monte un decorado est&aacute;tico que solo merece atenci&oacute;n cuando arde, aceptar que la realidad forestal se propague por cadenas virales, v&iacute;deos manipulados o consignas electorales, es insostenible. &iquest;Queremos ser merecedores del apellido &ldquo;sapiens&rdquo;? 
    </p><p class="article-text">
        Demostr&eacute;moslo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferrán Dalmau-Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/montes-incendios-desinformacion_129_13417172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 20:27:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Montes, incendios y desinformación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Bulos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derecho al aseo: de la indignación al movimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-aseo-indignacion-movimiento_129_13396803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1257aef-5442-488b-920f-88b2b1ff2870_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x507y320.jpg" width="1200" height="675" alt="Derecho al aseo: de la indignación al movimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estudios y experiencias muestran que una mujer puede necesitar más tiempo que un hombre para usarlo y que, con frecuencia, lo hace acompañando a menores o personas dependientes. ¿Por qué los aseos siguen sin evolucionar cuando no responden a los tiempos, usos y cuidados reales?</p></div><p class="article-text">
        Suecia figura entre los pa&iacute;ses con mayor desarrollo humano del mundo. No sorprende que Gotemburgo haya acogido recientemente ARCH26, un congreso internacional sobre arquitectura, salud y cuidados. El encuentro parti&oacute; de una idea cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de discutir: los espacios que habitamos influyen en nuestra salud.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura es poderosa. Lo muestra la evidencia cient&iacute;fica y cualquiera que haya buscado intimidad o intentado cuidar en un espacio poco pensado para ello. Las unidades neonatales son un ejemplo claro. Durante buena parte del siglo XX se cre&iacute;a que los beb&eacute;s prematuros deb&iacute;an permanecer aislados, separados de sus familias tras un ventanal. Hoy sabemos que todo beb&eacute; necesita el contacto con su familia. Por eso los hospitales empiezan a incorporar habitaciones individuales donde las familias pueden estar y cuidar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay lugares donde ni la investigaci&oacute;n ni la experiencia cotidiana parecen bastar para transformar el dise&ntilde;o. Uno de ellos es el aseo. Estudios y experiencias muestran que una mujer puede necesitar m&aacute;s tiempo que un hombre para usarlo y que, con frecuencia, lo hace acompa&ntilde;ando a menores o personas dependientes. &iquest;Por qu&eacute; los aseos siguen sin evolucionar cuando no responden a los tiempos, usos y cuidados reales? Cada vez m&aacute;s mujeres nos indignamos al esperar m&aacute;s que los hombres o cuando la falda de un pictograma parece recordar que nos vuelve a tocar cambiar el pa&ntilde;al.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es una lucha entre sexos ni una b&uacute;squeda de culpables: es una adaptaci&oacute;n f&iacute;sica a las demandas actuales. La arquitectura no es neutra. Se proyecta desde ideas, prioridades y formas de imaginar a quienes usar&aacute;n el espacio. Cuando esas ideas dejan de funcionar porque la sociedad cambia, el dise&ntilde;o tambi&eacute;n debe actualizarse. Ignorarlo perpet&uacute;a una discriminaci&oacute;n desde el dise&ntilde;o normalizada demasiado tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Y no afecta solo a las mujeres. Afecta a la infancia; a hombres que buscan intimidad o quieren cambiar un pa&ntilde;al; y a personas con movilidad reducida, ostom&iacute;a, diversidad funcional o grandes necesidades de apoyo. Los aseos son de los espacios m&aacute;s &iacute;ntimos de cualquier edificio. Por eso deber&iacute;an tomarse mucho m&aacute;s en serio.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; nace <a href="https://derechoalaseo.movements.mov/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Derecho al Aseo</a>: un movimiento ciudadano para transformar la indignaci&oacute;n en estrategia, las incomodidades en datos y las experiencias dispersas en visibilidad y cambio. Su prop&oacute;sito: que los aseos de espacios p&uacute;blicos, escuelas, teatros, estaciones, hospitales, universidades, aviones o festivales se dise&ntilde;en seg&uacute;n tiempos, usos y cuidados reales.
    </p><p class="article-text">
        Puede sonar ambicioso. Lo es. Pero las transformaciones no empiezan cambi&aacute;ndolo todo: empiezan se&ntilde;alando un lugar concreto, una escena reconocible, una meta posible. En este caso, un festival.
    </p><p class="article-text">
        La primera petici&oacute;n, dirigida a Mad Cool, <a href="https://derechoalaseo.movements.mov/p/mad-cool-nos-ha-escuchado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obtuvo una respuesta</a>. El festival afirm&oacute; que no aplica una distribuci&oacute;n de aseos al cincuenta por ciento entre hombres y mujeres y comunic&oacute; una proporci&oacute;n m&aacute;s favorable para las mujeres, aunque con datos incompletos. Es un avance: el problema ha dejado de ser invisible. Pero a&uacute;n no permite saber si las esperas son justas ni c&oacute;mo influyen la distribuci&oacute;n, limpieza, mantenimiento, accesibilidad o condiciones reales de uso.
    </p><p class="article-text">
        Por eso toca dar un paso m&aacute;s. Las organizaciones pueden aportar planos, ratios, aforos o protocolos. Pero las personas usuarias conocen algo que rara vez se mide: qu&eacute; ocurre dentro y alrededor de un aseo cuando hay que esperar, cuidar, cambiarse, acompa&ntilde;ar, improvisar o renunciar a usarlo.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; nace <a href="https://www.soscisurvey.de/cartasalaseo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cartas al Aseo</a>, una campa&ntilde;a de ciencia ciudadana para recoger experiencias y convertirlas en datos. &iquest;Has tenido que esperar mucho m&aacute;s que otras personas en un festival? &iquest;No has podido cambiarte una compresa o lavar una copa menstrual? &iquest;Te ha resultado imposible acompa&ntilde;ar a una persona dependiente porque no hab&iacute;a espacio para dos? 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de acumular an&eacute;cdotas ni de exponer intimidades, sino de identificar patrones: situaciones que se repiten en festivales, estaciones, escuelas, teatros, hospitales, universidades o aviones porque todav&iacute;a se dise&ntilde;an aseos para una persona usuaria abstracta.
    </p><p class="article-text">
        Ir al aseo en un concierto no deber&iacute;a significar perderse la canci&oacute;n que llevas meses esperando, dejar de beber para evitar la cola, orinar en cuclillas subida al inodoro, no poder lavar una copa menstrual o preferir aguantar ante un espacio hostil. Visibilizar estas situaciones, unir fuerzas y pasar de la indignaci&oacute;n al movimiento es, sencillamente, m&aacute;s sensato.
    </p><p class="article-text">
        Las visitas al aseo durante el congreso sueco ofrec&iacute;an una escena distinta: pictogramas de inodoro o urinario, sin faldas ni pantalones, y cub&iacute;culos con lavabo propio. Suecia no es perfecta; ning&uacute;n pa&iacute;s lo es. Pero quiz&aacute; ah&iacute; est&aacute; la ense&ntilde;anza: la calidad de vida no se mide solo en grandes indicadores. Deber&iacute;amos valorar un pa&iacute;s, una ciudad, un edificio o un festival tambi&eacute;n por c&oacute;mo cuida aquello que casi siempre prefiere esconder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cambra Rufino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-aseo-indignacion-movimiento_129_13396803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 19:41:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derecho al aseo: de la indignación al movimiento]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Incendios: un poco de luz en tiempos de confusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/incendios-luz-tiempos-confusion_129_13412285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66bde5a8-b534-4c1d-a615-be9a57872023_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un hombre observa este martes uno de los pinares arrasados por el incendio de Burgohondo (Ávila). EFE/ Raúl Sanchidrián."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los incendios forestales en la actualidad no valen soluciones simples. Como a lo largo de la historia, nuestra relación como seres humanos con el entorno natural está acompañado de unas consecuencias o unos resultados. Es una realidad el efecto que tienen en el clima nuestra forma de vida industrial y capitalista </p></div><p class="article-text">
        En estos tiempos inciertos o que pueden parecerlo, donde nos llegan mensajes falsos como que la ley de montes impide limpiar a los particulares, d&eacute;jenme arrojar un poco de luz sobre tanta opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 20 a&ntilde;os trabajando en incendios forestales como bombero forestal, agente medioambiental, formador y <em>pirofriki</em> en mis tiempos libres me han ayudado por experiencia y observaci&oacute;n a comprender mejor que esto a lo que nos enfrentamos no es sencillo.
    </p><p class="article-text">
        Para los incendios forestales en la actualidad no valen soluciones simples. Como a lo largo de la historia, nuestra relaci&oacute;n como seres humanos con el entorno natural est&aacute; acompa&ntilde;ado de unas consecuencias o unos resultados. Es una realidad el efecto que tienen en el clima nuestra forma de vida industrial y capitalista. 
    </p><p class="article-text">
        Las zonas rurales se han ido paulatinamente despoblando, los usos agr&iacute;colas y ganaderos van dando paso cada vez m&aacute;s al ocio y al turismo, y una consecuencia directa ha sido la recuperaci&oacute;n de espacios por la vegetaci&oacute;n forestal acabando con los paisajes mosaicos que formaban huertos, vi&ntilde;as u olivares.
    </p><p class="article-text">
        Los bomberos forestales encontramos m&aacute;s combustible, m&aacute;s continuo y m&aacute;s seco.  
    </p><p class="article-text">
        Nuestro trabajo y medios tambi&eacute;n han ido mejorando, por lo que hemos apagado m&aacute;s incendios cuando todav&iacute;a eran peque&ntilde;os, extra&ntilde;a paradoja que hace acumular todav&iacute;a m&aacute;s vegetaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las masas de bosque que eran aprovechadas por sus recursos perdieron valor, por lo que las pol&iacute;ticas de gesti&oacute;n forestal quedaron al descubierto.
    </p><p class="article-text">
        Hemos llegado hasta aqu&iacute; con pueblos y zonas rurales con poblaci&oacute;n envejecida que ve c&oacute;mo se pierden sus formas de vida, que se ocupan masivamente en periodos vacacionales y en las que la maleza no para de crecer llegando a unir lo forestal y lo urbano (interfaz urbano-forestal).
    </p><p class="article-text">
        La liberalizaci&oacute;n del suelo y el af&aacute;n constructivo tampoco han ayudado, desdibujando los l&iacute;mites entre el monte y nuestras residencias.
    </p><p class="article-text">
        En un clima mediterr&aacute;neo con especies como el alcornoque (<em>Ilex aquifolium</em>) que se han adaptado al fuego no podemos considerar los incendios como excepcionales, aunque s&iacute; su magnitud y virulencia. 
    </p><p class="article-text">
        La ecolog&iacute;a nos ense&ntilde;a que hemos modificado ecosistemas, lo hemos manejado y gestionado a nuestro favor para sacar rendimientos, pero que tambi&eacute;n somos capaces de recuperar, restaurar y devolver su equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Mi experiencia trabajando me lleva a reflexionar sobre el colapso de los dispositivos de extinci&oacute;n, los incendios que denominamos &ldquo;fuera de capacidad de extinci&oacute;n&rdquo; y la inversi&oacute;n que destinan las administraciones a la prevenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, las BRIF (Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales) que dependemos del Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico junto a los equipos EPRIF y EPAIF somos una referencia a nivel mundial, pero debemos seguir avanzando. Los episodios meteorol&oacute;gicos extremos (nevadas, danas&hellip;), las emergencias en el entorno rural y las misiones internacionales dentro del Mecanismo Europeo de Protecci&oacute;n Civil para ayudar en cualquier parte del mundo -como ya hemos hecho en Chile, Bolivia o Canad&aacute;- son nuestro horizonte. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hablar&eacute; de los Incendios como emergencia compleja que afectan como estamos viendo a personas, bienes e infraestructuras junto a nuestra riqueza natural. Como ciudadanos, hemos de tomar conciencia y percepci&oacute;n de riesgo, realizar nuestra parte del trabajo en nuestra parcela y exigiendo a todas las administraciones que hagan lo propio. No podemos esperar a que se desate el incendio para acordarnos de tomar decisiones. 
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n art&iacute;culo de la ley de montes dice que no podamos realizar labores de mantenimiento y limpieza para mantener nuestra finca, nuestros animales o a nosotros mismos a salvo en caso de incendio, perdonar que sea tan efusivo.
    </p><p class="article-text">
        He de despedirme hablando de nuestra vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico, de mi compromiso con el futuro como padre y de la idea de construir un mundo mejor. Solo soy un hombre, no tengo todas las soluciones y tampoco soy capaz de todo pero si comparto una visi&oacute;n: todo es mejor si lo hacemos juntos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Gómez-Carpintero de Pedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/incendios-luz-tiempos-confusion_129_13412285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 19:41:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Incendios: un poco de luz en tiempos de confusión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendio,Medio ambiente,Gobierno]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Operación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/operacion_129_13412071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab63ef43-d62c-472b-89d3-91f0c6566d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x612y306.jpg" width="1200" height="675" alt="La Operación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el objetivo final de la operación es la caída del Gobierno y todo lo que ha pasado no lo ha conseguido, lo único que les queda a los que pueden hacer y hacen es apuntar al corazón del Ejecutivo. El fiscal general era una pieza importante, pero no letal, como se comprobó. Ábalos ya estaba de salida, así que no funcionó. Zapatero hace más daño, pero tampoco ha sido el tiro de gracia</p><p class="subtitle">La cacería judicial de Begoña Gómez y David Sánchez</p></div><p class="article-text">
        Con una torpeza que empieza a ser marca de la casa (para desgracia de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o), la portavoz del PP, Ester Mu&ntilde;oz, dej&oacute; meridianamente claro a las pocas horas de conocerse la sentencia que condenaba al hermano del presidente del Gobierno cu&aacute;l era el objetivo real de todo aquel proceso: provocar la ca&iacute;da del gobierno. Mu&ntilde;oz dijo que la condena de David S&aacute;nchez representaba &ldquo;un d&iacute;a hist&oacute;rico que har&iacute;a caer a cualquier Gobierno&rdquo;. Imposible dejarlo m&aacute;s claro.
    </p><p class="article-text">
        Miguel Tellado, otro a quien se le entiende todo, escribi&oacute; en las redes sociales &ldquo;El hermano de S&aacute;nchez ha sido condenado, como &rdquo;su&ldquo; fiscal general, como &rdquo;su&ldquo; primer n&uacute;mero dos, &Aacute;balos, como quien custodi&oacute; sus avales, Koldo&rdquo;. La constataci&oacute;n de la existencia de una operaci&oacute;n m&aacute;s o menos coordinada para tumbar al gobierno ya no en boca de un ministro o de un dirigente del PSOE, ni de un tertuliano progubernamental. El mism&iacute;simo n&uacute;mero dos del PP explic&aacute;ndolo abiertamente a quien quiera o&iacute;r y entender. Nada que esconder.
    </p><h2 class="article-text">Fiscal general, contigo empez&oacute; todo</h2><p class="article-text">
        En el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol, como en el de tantos pa&iacute;ses, el Tribunal Supremo sienta jurisprudencia, es decir define la l&iacute;nea que han de seguir las instancias judiciales inferiores. Parecer&iacute;a que este precepto, m&aacute;s all&aacute; de su contenido estrictamente jur&iacute;dico, tambi&eacute;n es v&aacute;lido para entender lo que est&aacute; pasando. El proceso contra el fiscal general por revelaci&oacute;n de secretos y su condena, sobre todo su condena y los argumentos en los que &eacute;sta se bas&oacute; (discutidos por d&eacute;biles, indiciarios y sesgados), mostraron al resto de instancias judiciales cu&aacute;l era el margen de interpretaci&oacute;n que pod&iacute;an tomarse a la hora de enjuiciar aquellos supuestos delitos que afectaban al gobierno y a su entorno.
    </p><p class="article-text">
        Ese margen que se daba a todos y cada uno de los jueces era extraordinariamente amplio. Y no s&oacute;lo a los jueces, tambi&eacute;n a los cuerpos que act&uacute;an como polic&iacute;a judicial, acostumbrados ya a formular hip&oacute;tesis y juicios de valor y de legalidad que acostumbran a ser tenidos como verdades por parte de los instructores; y a los que se permiti&oacute; registrar nada m&aacute;s y nada menos que el despacho oficial del fiscal general del Estado, adem&aacute;s de vaciar el contenido de su tel&eacute;fono m&oacute;vil (que Garc&iacute;a Ortiz hab&iacute;a borrado previamente, una acci&oacute;n que molest&oacute; tanto a sus juzgadores que acab&oacute; figurando en la sentencia como un indicio de su culpabilidad).
    </p><p class="article-text">
        El proceso contra el fiscal general debe entenderse como el ejemplo de todos los dem&aacute;s tambi&eacute;n en su desarrollo, y no s&oacute;lo por su arranque (una acusaci&oacute;n por parte de una asociaci&oacute;n ultraderechista basada en recortes de peri&oacute;dicos). El proceso contra Garc&iacute;a Ortiz deriv&oacute; en una acci&oacute;n de intimidaci&oacute;n al gobierno, no tanto por parte del poder judicial como por los medios. La idea era que, si el fiscal dimit&iacute;a, el proceso deca&iacute;a. Que se rinda y no le va a pasar nada, parec&iacute;a la consigna, propagada por alg&uacute;n opinador bienintencionado pr&oacute;ximo al PSOE. Con su obstinaci&oacute;n, el fiscal general estaba poniendo en riesgo a la instituci&oacute;n, lo m&aacute;s&ldquo;sensato&rdquo; era que dimitiese, por el propio bien de la Fiscal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;obstinaci&oacute;n&rdquo; de Garc&iacute;a Ortiz en permanecer en el cargo y presentarse ante el tribunal como fiscal general en ejercicio ten&iacute;a todo el sentido si se consideraba inocente. Era &eacute;l quien devolv&iacute;a la pregunta &iquest;Hasta d&oacute;nde se estaba dispuesto a llegar frente al respeto a los derechos y la vida personal de los afectados y frente al propio respeto a las instituciones judiciales, su imparcialidad y su funci&oacute;n en un Estado de Derecho? La respuesta derivada de la sentencia de la sala segunda del Supremo fue contundente: estamos dispuestos a llegar hasta donde haga falta. Un mensaje claro para todo el mundo, no s&oacute;lo para los acusados, sino para los futuros acusados. Y para todos los jueces que tuvieran entre manos asuntos que afectan directa o indirectamente al gobierno. Barra libre.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que los jueces son, en este sentido, como los militares. Una vez se han convencido de salir de los cuarteles, es muy dif&iacute;cil convencerlos de que vuelvan a entrar en ellos.
    </p><h2 class="article-text">Justicia de opini&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino &ldquo;opinocracia&rdquo; define un mundo en el que la opini&oacute;n se convierte en el centro del debate p&uacute;blico, condicion&aacute;ndolo todo. Es algo claramente aplicable a nuestro mundo, atravesado por diversas crisis que han acabado por diluir la antigua frontera entre lo que se consideraba informaci&oacute;n y lo que era simplemente opini&oacute;n. La informaci&oacute;n se basa en hechos reales contrastados, acontecimientos que realmente han ocurrido y a los cuales se puede volver para comprobar la veracidad de lo que se dice sobre ellos. La opini&oacute;n no requiere de un apoyo en la realidad. No es comprobable ni verificable. Vale lo que vale quien la propaga, nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el combate entre informaci&oacute;n y opini&oacute;n ha ido cayendo del lado de esta &uacute;ltima. La opini&oacute;n ha ido invadiendo espacios en los que hasta hace relativamente poco tiempo le estaba vedado el acceso. El periodismo (o lo que queda de &eacute;l) es hoy un terreno en el que es hasta cierto punto imposible separar lo que es informaci&oacute;n de lo que es opini&oacute;n, sobre todo en aquellos medios rendidos a la ideolog&iacute;a y al beneficio a cualquier precio. Las redes sociales ya nacieron como el imperio de la opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Algunos espacios se manten&iacute;an (y se mantienen, a duras penas) exentos de la ofensiva de la opini&oacute;n y resist&iacute;an atados al palo de los hechos. La justicia era uno de ellos. Pero lo que vemos ahora son sentencias en las que, sin aviso previo, se cuelan opiniones, hip&oacute;tesis, digresiones aparentemente inocentes, ca&iacute;das aqu&iacute; y all&aacute;, que en algunos casos sirven para apuntalar veredictos, sobre todo cuando &eacute;stos no encuentran suficiente sustento en los hechos probados. O incluso cuando hechos probados, o testimonios aportados en la causa, contradicen las conclusiones de la sentencia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los casos que afectan al Gobierno, esta deriva resulta particularmente preocupante en un paisaje judicial sobre el que desde hace a&ntilde;os caen cr&iacute;ticas que se&ntilde;alan que lo que est&aacute; en peligro no es la independencia de los jueces, sino su imparcialidad y la consecuente exigencia de dejar de lado sus propias posiciones personales e ideol&oacute;gicas y actuar sin m&aacute;s criterio que el sometimiento a la ley.
    </p><h2 class="article-text">Qui&eacute;reme como la justicia quiere a Aldama</h2><p class="article-text">
        Lo que estamos viviendo no es una operaci&oacute;n concertada al mil&iacute;metro, con un mando supremo y unos intereses inequ&iacute;vocos a los que se pliegan todas las acciones. Ese tipo de conspiraciones no van con el car&aacute;cter nacional. Por debajo de la consigna, del toque de corneta, del &ldquo;caf&eacute;&rdquo; como el de hace noventa a&ntilde;os, que recordaba el gran Juliana, hay vendettas personales, espabilados, zancadillas que se aprovechan que el Pisuerga pasa por all&aacute; y el que puede hacer pues ya que estamos, hace.
    </p><p class="article-text">
        Si todo formara parte de un &uacute;nico plan mal&eacute;fico no se cometer&iacute;an seg&uacute;n que errores. Pero la mara&ntilde;a de favores, actores secundarios, intereses y dem&aacute;s completa un cuadro barroco, atestado de tramas y personajes que a veces desv&iacute;an la atenci&oacute;n de lo que deber&iacute;a ser el n&uacute;cleo del tema: tumbar al gobierno, si puede ser por la v&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pida posible.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo as&iacute; se entienden algunas tramas secundarias de la obra, cuyo desenlace no ayuda en el objetivo final, sino que m&aacute;s bien lo perjudica, pero que tienen su raz&oacute;n de ser. Es el caso de la condena a Aldama en el caso &ldquo;mascarillas&rdquo; que conden&oacute; a &Aacute;balos y a Koldo Garc&iacute;a aveinticuatro y diecinueve a&ntilde;os de prisi&oacute;n, respectivamente. En la vista oral (ante los magistrados de la omnipresente sala segunda del Supremo), el comandante de la UCO (otros omnipresentes) declar&oacute; que las informaciones suministradas por Aldama no hab&iacute;an sido de gran ayuda a la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que Aldama no se ha librado de la c&aacute;rcel (y ha mantenido las ganancias de sus negocios) por su contribuci&oacute;n al proceso penal. No son sus declaraciones ante el juez de instrucci&oacute;n lo que le ha salvado, sino m&aacute;s bien sus apariciones en tertulias y programas televisivos, en los que ejerce de azote de la corrupci&oacute;n gubernamental y defensor de la democracia y de la Constituci&oacute;n, que en su autorizada opini&oacute;n exigen la ca&iacute;da del gobierno. Ser&iacute;a ese papel de Cid reencarnado (&ldquo;Espa&ntilde;a se va a la mierda y yo solo no puedo&rdquo;) el que le ha valido a Aldama el cari&ntilde;o maternal de la justicia. Ese al que ahora aspira tambi&eacute;n Julito, el amigo de ZP.
    </p><h2 class="article-text">La precuela</h2><p class="article-text">
        Precisamente la aparici&oacute;n estelar de Julito, camino a declarar ante el juez de la Audiencia Nacional, cuerpo enjuto, mirada huidiza, nos proporciona una de esas im&aacute;genes que, sin m&aacute;s aderezo, lo explican todo. No por el protagonista, sino por quien lo acompa&ntilde;a, paso firme, ademanes profesionales, mirada de quien est&aacute; acostumbrada a tener la sart&eacute;n (y la cacharrer&iacute;a entera) por el mango. Su abogada, Maria Dolores M&aacute;rquez de Prado, que conecta la actual operaci&oacute;n con otra, la que se despleg&oacute; hace exactamente treinta a&ntilde;os (de 1993 a 1996, casualidades de la vida) con id&eacute;ntico objetivo: tumbar al gobierno socialista de entonces.
    </p><p class="article-text">
        La reaparici&oacute;n de M&aacute;rquez de Prado sit&uacute;a la actual coyuntura donde le corresponde. Como una secuela, algo que ya hab&iacute;amos vivido. Cambian los actores (no todos, como se ve), cambian los di&aacute;logos y hasta el decorado (tampoco tanto), pero el guion es el mismo. Una y otra vez.
    </p><h2 class="article-text">Caza mayor</h2><p class="article-text">
        Si el objetivo final de la operaci&oacute;n es la ca&iacute;da del Gobierno y todo lo que ha pasado no lo ha conseguido, lo &uacute;nico que les queda a los que pueden hacer y hacen es apuntar al coraz&oacute;n del Ejecutivo. El fiscal general era una pieza importante, pero no letal, como se comprob&oacute;. &Aacute;balos ya estaba de salida, as&iacute; que no funcion&oacute;. Zapatero hace m&aacute;s da&ntilde;o, pero tampoco ha sido el tiro de gracia.
    </p><p class="article-text">
        La derivada mafiosa de todo esto es el acorralamiento a la familia del presidente. Su hermano ha sido condenado por ser el hermano de quien es, en un proceso rocambolesco cogido por los pelos. Estar&iacute;a bien que la UCO pidiera el volcado del m&oacute;vil del presidente del tribunal para ver las conversaciones de los &uacute;ltimos meses. No sufran, no va a pasar, pues la UCO no act&uacute;a si no es en el marco de un proceso judicial y bajo la estricta direcci&oacute;n de un juez instructor, que aqu&iacute; no existen. Circulen, circulen.
    </p><p class="article-text">
        El caso de la mujer del presidente es el ejemplo m&aacute;s evidente de esta estrategia de presi&oacute;n, y a la vez es un factor que puede acabar dando muy malas noticias al PP en unas futuras elecciones, principalmente por la manera burda con la que el juez instructor ha ido llevando el caso hasta hoy. Aunque Peinado puede parecer un lobo solitario, el hecho que lo hayan dejado llegar hasta aqu&iacute;, con la aquiescencia de la audiencia provincial (sin mencionar a los jaleadores medi&aacute;ticos), hace de este un caso que va m&aacute;s all&aacute; de la acci&oacute;n aislada de un instructor con ganas de notoriedad y de salvar a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Bego&ntilde;a G&oacute;mez va a tener que enfrentarse a un juicio con jurado popular&hellip; a no ser que su marido dimita. Este es el mensaje, limpio y claro. El mismo que se enviaba en el caso de Garc&iacute;a Ortiz. Estamos dispuestos a lo que sea. R&iacute;ndete o acabamos contigo. Si esto no surte efecto, si S&aacute;nchez no se va para salvar a su mujer, ya s&oacute;lo les queda una pieza que abatir: el presidente. Y visto lo visto, no les va a temblar la toga ni sus arraigadas convicciones constitucionales.
    </p><h2 class="article-text">Charcos</h2><p class="article-text">
        Todo esto, evidentemente, tiene sus riesgos. Un juicio con jurado popular a la mujer del presidente puede activar al espacio progresista, que ver&iacute;a en ese acto un trasunto de los procesos inquisitoriales. El riesgo, adem&aacute;s, es a&uacute;n mayor por lo de las sentencias y los cuarteles. Siempre puede haber alguna sentencia o alguna instrucci&oacute;n que se pase de aceler&oacute;n, por convicci&oacute;n o porque se aspira a una medalla. Peinado lo ha hecho varias veces, lo que ha contribuido a generar en el espacio de la izquierda la imagen de una justicia politizada y escorada claramente a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estas salidas de autopista de unos magistrados convencidos de que est&aacute;n salvando a Espa&ntilde;a con cada auto y providencia, la operaci&oacute;n corre peligro por la torpeza que ha demostrado el equipo dirigente del PP, que no ha dejado de meterse en cada uno de los charcos que se va encontrando en su camino. La ley de nietos, el concebido no nacido, el pacto con Francia, el acercamiento a Junts. No pasar&aacute;, pero Feij&oacute;o podr&iacute;a acabar yendo a Waterloo. Hist&oacute;ricamente, el PP ha sido una m&aacute;quina electoral impecable, pura ingenier&iacute;a alemana (mejor, americana desde 1989). Pero en las &uacute;ltimas elecciones mostr&oacute; un perfil terriblemente torpe, hasta el punto de que podemos decir que si Feij&oacute;o no ocupa la Moncloa desde 2023 no es porque no quisiera (como declar&oacute;) sino porque cometi&oacute; tal cantidad de errores no forzados en la &uacute;ltima semana de campa&ntilde;a, que dilapid&oacute; toda su ventaja. A una semana de las elecciones, Feij&oacute;o ten&iacute;a la mayor&iacute;a, pero entonces encaden&oacute; error tras error, alguno m&iacute;tico como el de renunciar a asistir al debate de TVE con la excusa de que es un medio entregado al gobierno, para luego decir que en realidad no fue porque le dol&iacute;a la espalda.
    </p><h2 class="article-text">Dime de qu&eacute; me acusas y te dir&eacute; qu&eacute; pretendes</h2><p class="article-text">
        Donald Trump acaba de decir que en 2020 hubo injerencias extranjeras en las elecciones presidenciales y que por eso no gan&oacute;. Por eso, y porque hubo funcionarios que intencionadamente manipularon los votos para evitar su victoria. Trump ha acusado abiertamente a China de interferir en las elecciones en las que perdi&oacute; la reelecci&oacute;n frente a Biden. Sin pruebas, sin aportar ning&uacute;n documento que lo avale, e ignorando ol&iacute;mpicamente todos los documentos que precisamente prueban lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Trump tambi&eacute;n soslaya las pruebas que demuestran que efectivamente hubo injerencia extranjera en las elecciones anteriores, las de 2016, las que precisamente &eacute;l gan&oacute;. La famosa v&iacute;a rusa, de la cual se habr&iacute;a beneficiado para convertirse en presidente. De eso no hizo ninguna menci&oacute;n Trump en su intervenci&oacute;n a la naci&oacute;n. Viene siendo habitual en el repertorio trumpista acusar a tus rivales de hacer eso que aparentemente has hecho t&uacute;. Forma parte de la estrategia de la confusi&oacute;n desplegada por la derecha populista, y no s&oacute;lo en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, las derechas hace tiempo que acusan a Pedro S&aacute;nchez de querer implantar un r&eacute;gimen autoritario. Se le ha acusado de torpedear la divisi&oacute;n de poderes cada vez que critica una actuaci&oacute;n judicial o de querer silenciar al Parlamento para imponer un sistema a la turca (o a la venezolana). La apelaci&oacute;n a que el &ldquo;sanchismo&rdquo; representa un peligro para la democracia espa&ntilde;ola se ha convertido en un mantra de la derecha, junto con la defensa de la Transici&oacute;n que S&aacute;nchez (y antes Zapatero) se habr&iacute;a cargado con su ley de memoria democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ante esto, como en tantas otras ocasiones, es interesante recorrer a las declaraciones del expresidente Aznar, que acostumbra a actuar como vocero de las intenciones de la derecha (&ldquo;el que pueda hacer&hellip;&rdquo;). En una entrevista en <em>ABC</em> (2 de noviembre 2025) defini&oacute; las pr&oacute;ximas elecciones como &ldquo;cuasi constituyentes&rdquo; y en un almuerzo informativo (1 julio) remach&oacute; que &ldquo;no nos jugamos un cambio de Gobierno, sino un cambio de sistema&rdquo;. Para evitarlo, seg&uacute;n Aznar, hace falta una &ldquo;mayor&iacute;a nacional&rdquo; que vaya de izquierda a derecha. Una llamada a salvar a Espa&ntilde;a de la anti-Espa&ntilde;a. Con 210 diputados es posible emprender reformas de la constituci&oacute;n (art&iacute;culo 167). Tal vez tenga raz&oacute;n Aznar, tal vez s&iacute; estemos ante unas elecciones constituyentes y un intento de cambio de r&eacute;gimen, pero por parte de la derecha. Una derecha que siempre ha considerado que el poder en este pa&iacute;s le pertenece por derecho y los otros no son m&aacute;s que usurpadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/operacion_129_13412071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 19:41:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Operación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Derecha,Lawfare,Víctor Aldama]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el comercio deja de ser comercio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/comercio-deja-comercio_129_13409883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ca7ce1f-a6d6-4422-a12f-22b8e14e7e58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1255y372.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el comercio deja de ser comercio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran pregunta es cuánta geopolítica puede soportar el comercio antes de dejar de ser comercio y convertirse simplemente en otra forma de ejercer el poder. La respuesta determinará no solo el futuro de la economía mundial. También, si el siglo XXI estará gobernado por reglas compartidas o por la capacidad de las grandes potencias para convertir su mercado en un instrumento de presión política</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que las guerras comerciales eran la excepci&oacute;n y las reglas la norma. Hoy empieza a ocurrir exactamente lo contrario. Las reglas se han convertido en una excepci&oacute;n administrada por quien dispone del poder suficiente para incumplirlas. Los aranceles han dejado de ser &uacute;nicamente un instrumento econ&oacute;mico para convertirse en una herramienta de pol&iacute;tica exterior.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el verdadero significado de la &uacute;ltima decisi&oacute;n de Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un error interpretarla como un episodio m&aacute;s del viejo debate entre proteccionismo y libre comercio. Lo que estamos presenciando es un cambio de naturaleza del poder. El comercio internacional ya no se utiliza solo para intercambiar bienes o generar prosperidad compartida. Se emplea para disciplinar aliados, castigar competidores, condicionar decisiones regulatorias y proyectar influencia geopol&iacute;tica. En el siglo XXI, el acceso al mercado se ha convertido en una forma de soberan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Trump ha comprendido algo que Europa todav&iacute;a parece resistirse a aceptar: el mayor mercado del mundo tambi&eacute;n es un arma.
    </p><p class="article-text">
        Durante tres d&eacute;cadas dimos por sentado que la globalizaci&oacute;n reducir&iacute;a el peso de la geograf&iacute;a. Nos equivocamos. La geograf&iacute;a nunca desapareci&oacute;; simplemente dej&oacute; de verse. Hoy regresa con toda su fuerza. El &Aacute;rtico porque el deshielo abre rutas mar&iacute;timas y revela minerales cr&iacute;ticos. Taiw&aacute;n porque concentra la fabricaci&oacute;n de los semiconductores m&aacute;s avanzados del planeta. El estrecho de Ormuz porque sigue siendo una arteria energ&eacute;tica indispensable. Y el mercado estadounidense porque contin&uacute;a siendo el mayor espacio de consumo del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La geograf&iacute;a ha vuelto convertida en geoeconom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que la Administraci&oacute;n Trump haya reconstruido jur&iacute;dicamente su pol&iacute;tica arancelaria apenas unos meses despu&eacute;s de que el Tribunal Supremo anulara el esquema anterior. Ha cambiado la cobertura legal, pero no el objetivo pol&iacute;tico. La nueva arquitectura, basada en la Secci&oacute;n 301 de la Ley de Comercio de 1974, impone grav&aacute;menes del 10 % y del 12,5 % sobre importaciones procedentes de decenas de econom&iacute;as y alcanza, con distintas excepciones, al 99,4 % de las importaciones estadounidenses. El arancel medio efectivo de Estados Unidos ronda ya el 10,8 %, el nivel m&aacute;s elevado desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Formalmente, Washington justifica estas medidas por la insuficiente lucha de otros pa&iacute;ses contra el trabajo forzoso. Nadie discute que el trabajo esclavo deba combatirse. Pero si ese fuera realmente el objetivo, la respuesta l&oacute;gica ser&iacute;a reforzar la trazabilidad, prohibir productos concretos, sancionar empresas y perseguir cadenas de suministro contaminadas. Aplicar un arancel pr&aacute;cticamente universal se parece tanto a combatir el trabajo forzoso como cerrar todos los bancos para acabar con el fraude fiscal. Cuando una herramienta sirve para todo, normalmente es porque su verdadero prop&oacute;sito es otro.
    </p><p class="article-text">
        Ese prop&oacute;sito es pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os, Albert O. Hirschman advirti&oacute; de que el comercio pod&iacute;a convertirse en una relaci&oacute;n de dependencia pol&iacute;tica. Durante d&eacute;cadas aquella intuici&oacute;n qued&oacute; eclipsada por la expansi&oacute;n de la globalizaci&oacute;n y por la convicci&oacute;n de que la interdependencia econ&oacute;mica har&iacute;a el mundo m&aacute;s estable. Hoy recupera una actualidad extraordinaria. Washington ya no utiliza &uacute;nicamente su superioridad militar o financiera para defender sus intereses. Utiliza tambi&eacute;n el acceso a su mercado. Los aranceles sirven para discutir impuestos digitales, regulaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, pol&iacute;tica industrial, inversiones estrat&eacute;gicas o incluso decisiones judiciales. El comercio deja de ser un espacio de cooperaci&oacute;n para convertirse en un mecanismo de coerci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los economistas describen este fen&oacute;meno mediante elasticidades, cadenas de suministro y ventajas comparativas. Los ciudadanos lo perciben de otra manera. Una decisi&oacute;n tomada en un despacho de la Casa Blanca termina reflej&aacute;ndose en el precio de una lavadora en Ohio, en el coste de un medicamento en Mil&aacute;n o en la cuenta de resultados de una f&aacute;brica de componentes en Zaragoza. La geopol&iacute;tica siempre acaba llegando a la cocina.
    </p><p class="article-text">
        Y la realidad es mucho menos &eacute;pica que el discurso pol&iacute;tico. Los estudios de la Reserva Federal de Nueva York muestran que entre el 90 % y el 94 % del coste de los aranceles termina siendo soportado por empresas y consumidores estadounidenses. Los aranceles no los pagan los exportadores extranjeros; los pagan, sobre todo, quienes compran, producen e invierten dentro de Estados Unidos. El relato promete que la factura llegar&aacute; desde fuera. La econom&iacute;a demuestra que acaba llegando al supermercado.
    </p><p class="article-text">
        Eso no significa que la estrategia carezca de eficacia pol&iacute;tica. Al contrario. Trump ha conseguido desplazar el centro del debate. Hace apenas unos a&ntilde;os la discusi&oacute;n era si Estados Unidos deb&iacute;a levantar un muro comercial. Hoy la discusi&oacute;n consiste &uacute;nicamente en decidir cu&aacute;l debe ser su altura. Su mayor victoria no es econ&oacute;mica. Es pol&iacute;tica y cultural. Ha convertido un arancel generalizado en la nueva normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los resultados econ&oacute;micos son mucho m&aacute;s discutibles. El Fondo Monetario Internacional prev&eacute; una desaceleraci&oacute;n del comercio mundial respecto a los ritmos de crecimiento registrados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio calcula que unos 240.000 millones de d&oacute;lares de intercambios industriales ya se encuentran afectados por nuevas medidas arancelarias. La OCDE insiste en que el mayor coste no reside solo en el incremento de precios, sino en la incertidumbre permanente que paraliza inversiones, fragmenta cadenas de suministro y obliga a las empresas a sustituir criterios de eficiencia por criterios de riesgo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La incertidumbre tambi&eacute;n es un impuesto.
    </p><p class="article-text">
        Adam Tooze ha resumido este cambio con una idea tan sencilla como inquietante: Estados Unidos corre el riesgo de dejar de comportarse como el garante del sistema econ&oacute;mico internacional para actuar como quien utiliza ese sistema para extraer concesiones. Es una transformaci&oacute;n silenciosa, pero profundamente estructural. La fortaleza del mercado estadounidense deja de ser un bien p&uacute;blico para convertirse en un instrumento de negociaci&oacute;n permanente.
    </p><p class="article-text">
        Europa observa este proceso desde una posici&oacute;n inc&oacute;moda. En t&eacute;rminos relativos ha evitado el peor escenario. El acuerdo comercial con Estados Unidos limita el impacto inmediato de los nuevos aranceles y fija un techo del 15% para buena parte de las exportaciones europeas. Esa estabilidad tiene un valor econ&oacute;mico evidente. Evitar una guerra comercial abierta era una obligaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero conviene no confundir estabilidad con equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Europa cree haber comprado certidumbre. Quiz&aacute; solo haya alquilado tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la Uni&oacute;n Europea ha eliminado los aranceles sobre buena parte de los bienes industriales estadounidenses, Washington mantiene un gravamen general sobre las exportaciones europeas y contin&uacute;a amenazando con nuevas represalias si Bruselas regula las grandes plataformas digitales, aplica su legislaci&oacute;n de competencia o mantiene los impuestos sobre los servicios digitales. La relaci&oacute;n empieza a adquirir una preocupante asimetr&iacute;a: Europa garantiza acceso; Estados Unidos administra excepciones.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el verdadero riesgo. No que exista un arancel del 15 %. Sino que ese 15 % deje de ser un l&iacute;mite para convertirse en el punto de partida de la siguiente negociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro dato que invita a la prudencia. Pese a toda la ret&oacute;rica sobre la reindustrializaci&oacute;n, distintos an&aacute;lisis muestran que la recuperaci&oacute;n del empleo manufacturero estadounidense dista mucho de justificar el coste econ&oacute;mico de una protecci&oacute;n permanente. Proteger una industria puede darle tiempo para modernizarse. Protegerla indefinidamente rara vez la hace m&aacute;s competitiva.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas Estados Unidos construy&oacute; su liderazgo ofreciendo reglas, instituciones y previsibilidad. Ese fue el verdadero activo del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy parece confiar cada vez m&aacute;s en otra l&oacute;gica: utilizar el tama&ntilde;o de su mercado para condicionar las decisiones soberanas de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Europa no debe responder imitando ese modelo. Una guerra arancelaria permanente empobrecer&iacute;a a ambas orillas del Atl&aacute;ntico y acelerar&iacute;a la fragmentaci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial. Pero tampoco puede aceptar que su pol&iacute;tica industrial, su regulaci&oacute;n tecnol&oacute;gica o su fiscalidad dependan de la amenaza constante de represalias comerciales.
    </p><p class="article-text">
        La autonom&iacute;a estrat&eacute;gica no consiste en alejarse de Estados Unidos. Consiste en poder cooperar con Estados Unidos sin depender de su benevolencia.
    </p><p class="article-text">
        Eso exige una pol&iacute;tica industrial capaz de reducir dependencias cr&iacute;ticas; una pol&iacute;tica comercial orientada a diversificar mercados; un mercado interior verdaderamente integrado; y la disposici&oacute;n a utilizar, cuando sea necesario, el Instrumento Anti-Coerci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea. No para alimentar una l&oacute;gica de confrontaci&oacute;n, sino precisamente para impedir que la coerci&oacute;n resulte rentable.
    </p><p class="article-text">
        Porque la gran cuesti&oacute;n de nuestro tiempo ya no es cu&aacute;nto comercio soporta la geopol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera pregunta es cu&aacute;nta geopol&iacute;tica puede soportar el comercio antes de dejar de ser comercio y convertirse simplemente en otra forma de ejercer el poder.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a esa pregunta determinar&aacute; no solo el futuro de la econom&iacute;a mundial. Determinar&aacute; tambi&eacute;n si el siglo XXI estar&aacute; gobernado por reglas compartidas o por la capacidad de las grandes potencias para convertir su mercado en un instrumento de presi&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y esa, mucho m&aacute;s que el porcentaje de un arancel, es la discusi&oacute;n que Europa no puede permitirse perder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arancha González Laya, Vicente Montávez Aguillaume]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/comercio-deja-comercio_129_13409883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 04:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el comercio deja de ser comercio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comercio,Aranceles,Donald Trump,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Creerse la realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/creerse-realidad_129_13410205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e656c910-a6bf-4292-8680-389fe21fc1d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Creerse la realidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sería un grave error pensar que todo puede resolverse con más medios de extinción. Si no actuamos sobre las causas, estaremos condenando a las generaciones futuras a combatir incendios cada vez más devastadores. La evidencia científica es incontestable y la realidad se impone con una dureza insoportable sobre nuestros montes, nuestros pueblos y nuestras vidas</p></div><p class="article-text">
        Un verano m&aacute;s, y Espa&ntilde;a arde. Y el fuego, cada a&ntilde;o, se extiende con m&aacute;s rapidez y virulencia. Mientras escribo estas l&iacute;neas, hay alrededor de 100.000 personas afectadas por las llamas y por el humo, confinadas, evacuadas, incluso quienes lo han perdido todo. En lo que va de a&ntilde;o, ya han ardido m&aacute;s de 150.000 hect&aacute;reas. Se ha quemado una superficie cinco veces mayor a la que se hab&iacute;a quemado el a&ntilde;o pasado por estas fechas. El Gobierno ha decretado emergencia nacional ante la gravedad de los incendios de Toledo, &Aacute;vila y Madrid; este &uacute;ltimo, el incendio m&aacute;s destructivo de nuestra historia. Ahora mismo, todas las fuerzas est&aacute;n dirigidas a coordinarse entre las administraciones de las distintas comunidades, a desplegar todos los recursos para atender a los m&aacute;s vulnerables, salvar vidas y extinguir el fuego, indomable a causa de las alt&iacute;simas temperaturas. Ni siquiera estamos en la mitad del verano. El verano que comenz&oacute; con el incendio de Los Gallardos y sus trece v&iacute;ctimas mortales. 
    </p><p class="article-text">
        A &uacute;ltima hora de la tarde del pasado viernes, las autoridades madrile&ntilde;as calificaron el incendio de su comunidad como &ldquo;fuera de la capacidad de extinci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Puede haber un momento de p&aacute;nico m&aacute;s terrible que ese para una poblaci&oacute;n que ha sido evacuada de sus casas? Nuestro territorio ya no es el que era. Las circunstancias ambientales a las que nos enfrentamos son radicalmente distintas, porque el clima ha cambiado y por tanto tambi&eacute;n el contexto y la adversidad. Adem&aacute;s, el campo acumula hoy d&iacute;a mucho m&aacute;s combustible, por el &eacute;xodo rural y la falta de medidas y prevenci&oacute;n. Luis Berbiela, el ingeniero de montes que fue durante 20 a&ntilde;os jefe del Servei de Gesti&oacute; Forestal i Protecci&oacute; de S&ograve;l de Balears, dijo hace pocos meses: &ldquo;Lo primero que hay que hacer es creerse la realidad. No seguir creyendo que los bomberos podr&aacute;n apagar todo o que el bosque no ha cambiado&rdquo;. Los d&iacute;as de calor extremo aumentan, las olas de calor son cada vez m&aacute;s tempranas, m&aacute;s frecuentes y m&aacute;s seguidas; las condiciones del medio, es indudable, han cambiado much&iacute;simo: urge reformular, de forma prioritraria, nuestras actuaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Un asunto de tama&ntilde;a importancia como este no puede depender solo del viento. Tampoco de la suerte, ni del hero&iacute;smo cotidiano de quienes se juegan la vida para proteger la de los dem&aacute;s. Necesitamos convertir la prevenci&oacute;n y la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico en una pol&iacute;tica de Estado, sostenida en el tiempo, ajena al calendario electoral y capaz de reunir el consenso de todas las fuerzas democr&aacute;ticas. Porque el fuego no distingue entre territorios, ideolog&iacute;as o administraciones. Solo encuentra combustible all&iacute; donde nosotros hemos fallado en anticiparnos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a necesita un gran Pacto de Estado frente a la emergencia clim&aacute;tica. Un compromiso firme que fortalezca la gesti&oacute;n forestal, refuerce la planificaci&oacute;n preventiva, impulse la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y garantice inversiones estables para que nuestras administraciones dispongan de los recursos necesarios antes de que llegue la emergencia, y no &uacute;nicamente cuando las llamas ya son imparables. 
    </p><p class="article-text">
        Ese pacto debe empezar por reconocer, proteger y dignificar a quienes est&aacute;n en la primera l&iacute;nea. Los cuerpos de bomberos forestales y urbanos, los agentes medioambientales, las brigadas de extinci&oacute;n y todos los profesionales que combaten el fuego merecen mucho m&aacute;s que nuestro aplauso. Merecen plantillas suficientes, formaci&oacute;n permanente, mejores medios materiales, estabilidad laboral y el reconocimiento institucional que corresponde a una profesi&oacute;n esencial para la seguridad de nuestro pa&iacute;s. Ninguna sociedad puede permitirse exigirles que afronten incendios cada vez m&aacute;s extremos con recursos pensados para un clima que ya no existe.
    </p><p class="article-text">
        En ese reconocimiento ocupa tambi&eacute;n un lugar destacado la Unidad Militar de Emergencias. La UME ha demostrado, una vez m&aacute;s, su extraordinaria capacidad de respuesta, su profesionalidad y su vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico en algunos de los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles para miles de familias. All&iacute; donde la emergencia supera cualquier previsi&oacute;n, su trabajo representa lo mejor del Estado: coordinaci&oacute;n, entrega y solidaridad al servicio de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a un grave error pensar que todo puede resolverse con m&aacute;s medios de extinci&oacute;n. Si no actuamos sobre las causas, estaremos condenando a las generaciones futuras a combatir incendios cada vez m&aacute;s devastadores. La evidencia cient&iacute;fica es incontestable y la realidad se impone con una dureza insoportable sobre nuestros montes, nuestros pueblos y nuestras vidas. Por eso preocupa profundamente que, mientras el riesgo crece, algunas administraciones est&eacute;n recortando programas de prevenci&oacute;n, debilitando pol&iacute;ticas ambientales o cuestionando la propia existencia de la emergencia clim&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Creerse la realidad significa asumir que proteger nuestro patrimonio natural es tambi&eacute;n proteger nuestra econom&iacute;a, nuestro mundo rural, nuestra salud y nuestra seguridad. Significa entender que cada euro invertido en prevenci&oacute;n evita un coste infinitamente mayor en reconstrucci&oacute;n, p&eacute;rdidas humanas y destrucci&oacute;n ambiental. Y significa, sobre todo, comprender que todav&iacute;a estamos a tiempo de actuar, pero sin m&aacute;s demora.
    </p><p class="article-text">
        Como presidenta del Congreso de los Diputados, estoy convencida de que hay momentos en los que la pol&iacute;tica debe estar a la altura de la Historia. Este es uno de ellos. Y el Parlamento debe ser el lugar donde esa responsabilidad se convierta en acuerdos y las diferencias leg&iacute;timas no impidan alcanzar los consensos imprescindibles. La ciencia ha de pesar m&aacute;s que los prejuicios y el inter&eacute;s general, sin lugar a duda, m&aacute;s que el c&aacute;lculo partidista. La democracia demuestra su fortaleza cuando es capaz de unirse frente a los grandes desaf&iacute;os colectivos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro pa&iacute;s necesita unidad, ambici&oacute;n y altura de miras. La magnitud del desaf&iacute;o no merece menos. Creerse la realidad es, hoy, el primer acto de responsabilidad pol&iacute;tica. Y actuar en consecuencia es el primer deber de quienes hemos recibido la confianza de la ciudadan&iacute;a. Estoy convencida de que sabremos encontrar ese camino de unidad. Porque cuando est&aacute; en juego la seguridad y el futuro de las pr&oacute;ximas generaciones, no hay mayor patriotismo que proteger la tierra que compartimos y a las personas que la habitan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francina Armengol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/creerse-realidad_129_13410205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Creerse la realidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendio,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'gordo' de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gordo-verano_129_13409948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3e1310b-58f1-4e10-b471-875cd58fa97b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148237.jpg" width="900" height="506" alt="El &#039;gordo&#039; de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dentro de la arquitectura económica en la que nos movemos y que no vamos a cambiar, sólo cabe trabajar en un marco de seguridad para la gente y sus bienes. Lo demás, es que no te toque la lotería. Sigo esperando a la Izquierda para enfrentar la Catástrofe. Hay que cambiar el sistema económico y no se me ocurre otra forma</p></div><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s de los incendios de Le&oacute;n seguimos en el mismo punto. El sorteo de verano y su loter&iacute;a invertida ya est&aacute; aqu&iacute;. Esta vez me puede tocar. Lo digo porque escribo desde Valdemorillo viendo caer ceniza de un cielo naranja pese a que son las cinco de la tarde. Me atrevo a decir que es bonito y si fuera emprendedor montar&iacute;a <em>una empresa de caza de fuegos forestales</em> para llevar a turistas en busca de nuevos impactos sensoriales; olor a humo, calor, cielo de piroc&uacute;mulos cayendo sobre la cabeza y todo ello combinado con un cierto riesgo -controlado- en el que un profesional con gotas de sudor en un cuello radicalmente moreno sale derrapando con un todo terreno con aire acondicionado. 
    </p><p class="article-text">
        El listado de expertos y expertas va desfilando por las televisiones donde opinan y explican. Periodistas becados retrasmiten dejando ver detr&aacute;s de ellos una columna de humo. Los responsables pol&iacute;ticos van desfilando, con chalecos de comandante, con cara de estar preocupados. Puede que sea verdad. Hace un rato que he apagado la tele. A los que les ha tocado el <em>premio</em> est&aacute;n llorando y en unos d&iacute;as tendr&aacute;n que enfrentarse a la burocracia de la post cat&aacute;strofe. Los datos son de r&eacute;cord; superficie quemada, gente desplazada, miedo, biodiversidad destruida, enfado. El resto coger&aacute; el coche, aunque la gasolina est&aacute; car&iacute;sima con las tonter&iacute;as de Trump, para disfrutar de su merecido verano. Hace calor eso s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que tenemos delante es nuevo, brutal, impactante, salvaje e inabordable. Incendios que no se conoc&iacute;an y para los que hay muy poco que hacer. Inapagables los llaman. 
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que el recetario de defensa que ten&iacute;amos se ha quedado obsoleto. La discusi&oacute;n acalorada sobre si los montes est&aacute;n sucios o si de lo que hablamos es de biodiversidad y de bosques funcionales y sanos aporta poco. La matorralizaci&oacute;n de bosques j&oacute;venes como consecuencia del abandono rural y de la din&aacute;mica de los espacios abandonados constituyen un fen&oacute;meno global. La superficie forestal aumenta. No deja de hacerlo. La mayor&iacute;a son bosques j&oacute;venes y poco funcionales ero la tendencia es clara. Otros proponen ver nuestros montes llenos de ovejas, vacas y cabras para que ahuequen estos nuevos bosques y limiten la biomasa -combustible lo llaman algunos en un af&aacute;n reduccionista-. Pero la realidad es tozuda, no hay gente que quiera volver al monte, aunque se ha incentivado con todo tipo de programas p&uacute;blicos. El romanticismo de volver a los paisajes que nos vieron jugar a los m&aacute;s mayores es una utop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Otros piden m&aacute;s gesti&oacute;n forestal preventiva pero los datos que vamos escrutando indican que en estos mega incendios las masas tratadas no han sufrido menos que el resto de los bosques y matorrales. Esa gesti&oacute;n es muy &uacute;til en otro contexto clim&aacute;tico, pero para estos &ldquo;nuevos fuegos&rdquo; parece que no sirven. Hay quien insiste en que lo que hace falta son m&aacute;s medios, aunque sabemos que frente a estos monstruos da igual. Puede que la industria de la defensa contra incendios lo viva como una oportunidad para seguir creciendo, lo vienen haciendo de forma casi lineal a lo largo de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, y que la tentaci&oacute;n del pol&iacute;tico por tirarse por esa cuesta sea una salida vendible, pero sabemos que ante estos fen&oacute;menos no hay mucho que hacer. Recordemos lo de &ldquo;incendios inapagables&rdquo;. Los agro-supervivientes esa gente que consigue a duras penas seguir viviendo en esos territorios echa en cara a los urbanitas el abandono al que han sido sometidos. Ellos son los que sufren de verdad esta vor&aacute;gine. Nos le falta raz&oacute;n, pero en este punto, parece poco importante. Desde contextos urbanos se plantean iniciativas de todo tipo; lo que tenemos que hacer es meter bisontes y caballos de Przewalski en el monte. Se inventan un t&eacute;rmino nuevo m&aacute;s pr&oacute;ximo a eso que llamamos soluciones basadas en la naturaleza, <em>rewilding</em> o si prefer&iacute;s re-asilvestraci&oacute;n, donde casi todo vale, hasta meter bichos de los que no tenemos constancia que hubiera en el territorio en una escala hist&oacute;rica. Si no fuera dram&aacute;tico lo que estamos viviendo podr&iacute;a comprar la idea. Dar un paseo por el monte del pueblo y encontrarse uno de estos bichos debe molar.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos incendios son inapagables. Eso dicen los que se dedican a apagar incendios.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que sin meter mano a lo &ldquo;gordo&rdquo;, a la relaci&oacute;n de <em>Homo sapiens</em> con el planeta en una escala de gobernanza global que no existe ni se espera, no hay nada que hacer. Imitando a aquel sabio de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola podr&iacute;amos decir, esto es el mercado, quiero decir el Cambio Global, amigo. Quiz&aacute;s un pacto de estado sea un buen principio.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la arquitectura econ&oacute;mica en la que nos movemos y que no vamos a cambiar, s&oacute;lo cabe trabajar en un marco de seguridad para la gente y sus bienes. A fin de cuentas, eso en el peque&ntilde;o contexto del Gobierno de Espa&ntilde;a y el de sus comunidades aut&oacute;nomas, se puede llevar a cabo sin torpedear nada. Habr&aacute; de desbrozar franjas de m&aacute;s de un kil&oacute;metro alrededor de cada pueblo, aunque sea una casa, educar a la gente para que sepa que tiene que hacer en caso de incendio, afinar los sistemas de alerta temprana, coordinar a los t&eacute;cnicos -ojal&aacute; la UME pase a ser una unidad civil y centralizada con, al menos, los mismos medios que tiene ahora- y dar recursos para la protecci&oacute;n civil.  Lo dem&aacute;s, es que no te toque la loter&iacute;a. Sigo esperando a la Izquierda para enfrentar la Cat&aacute;strofe. Hay que cambiar el sistema econ&oacute;mico y no se me ocurre otra forma.
    </p><p class="article-text">
        En octubre hablaremos de las Danas y de los nuevos Medicanes. Ese sorteo viene tambi&eacute;n lleno de premios. A ver a qui&eacute;n le toca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Escudero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gordo-verano_129_13409948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 'gordo' de verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Ecología,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso Begoña Gómez y la presunción de inocencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/caso-begona-gomez-presuncion-inocencia_129_13404173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4419a18-3a83-4444-9a72-a8de175fe3bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1350y560.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso Begoña Gómez y la presunción de inocencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigación y el procesamiento de la esposa del presidente del Gobierno, imputándole tráfico de influencias y malversaciones por la obtención de una cátedra en la UCM, es el ejemplo perfecto de la violación de uno de los principios constitucionales más relevantes de la democracia española y europea: el Estado de Derecho</p></div><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n y el procesamiento de la esposa del presidente del Gobierno por la justicia espa&ntilde;ola, imput&aacute;ndole tr&aacute;fico de influencias y malversaciones por la obtenci&oacute;n de una c&aacute;tedra en la UCM, es el ejemplo perfecto de la violaci&oacute;n de uno de los principios constitucionales m&aacute;s relevantes de la democracia espa&ntilde;ola y europeas: el Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        El tr&aacute;fico de influencias de un particular est&aacute; regulado en el art. 429 del C&oacute;digo Penal, y consiste en la influencia en un funcionario p&uacute;blico o autoridad &ldquo;para conseguir una resoluci&oacute;n que le pueda generar directa o indirectamente un beneficio econ&oacute;mico para s&iacute; o para un tercero&rdquo;. Nada de esto, ni siquiera un indicio leve, parece haber existido en la conducta de Bego&ntilde;a G&oacute;mez. Imputarla por ello es una decisi&oacute;n que puede calificarse de arbitraria.
    </p><p class="article-text">
        El otro delito de que se imputa a Bego&ntilde;a G&oacute;mez es &ldquo;malversaci&oacute;n&rdquo; por una autoridad (art. 435 del C&oacute;digo Penal) de fondos p&uacute;blicos. Pero no hay indicio alguno de que tal conducta se haya producido, tal como se&ntilde;al&oacute; el Fiscal con todo lujo de detalles.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las dos imputaciones sobrevuela un principio capital del Estado de Derecho: la presunci&oacute;n de inocencia, que es, adem&aacute;s, un derecho fundamental (art. 24.2 de la Constituci&oacute;n), con amparo ante el Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Este principio traslada a la parte acusadora (judicial o de acci&oacute;n popular) la obligaci&oacute;n o carga de la prueba de la destrucci&oacute;n de la presunci&oacute;n de inocencia. Se exime as&iacute; al imputado de la necesidad de demostrar su inocencia. Un derecho el de presunci&oacute;n de inocencia recogido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos de Naciones  Unidas (art. 14.2), en el Convenio Europeo de Derechos Humanos (ar. 6.2) y en la Carta de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea (art. 46).
    </p><p class="article-text">
        No basta en derecho penal la duda sobre la culpabilidad. Tiene que poseer la suficiente fuerza para destruir la presunci&oacute;n de inocencia. Seg&uacute;n doctrina del Tribunal Constitucional, en caso de duda solo cabe una resoluci&oacute;n judicial exoneradora de toda culpa o sospecha de culpa.
    </p><p class="article-text">
        Estos principios no s&oacute;lo est&aacute;n pensados para aplicarlos al momento del juicio penal, sino ante la importante decisi&oacute;n de decidir investigar unos hechos con apariencia delictiva. La investigaci&oacute;n, imputaci&oacute;n o juicio de una persona implica siempre una sombra de culpabilidad impl&iacute;cita que afecta directamente a la honorabilidad o sentimiento de esa persona el resto de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que sucede con Bego&ntilde;a G&oacute;mez. La ausencia evidente de pruebas indicadoras de los delitos de los que se la juzgar&aacute; constituye una violaci&oacute;n del principio constitucional de la presunci&oacute;n de inocencia.
    </p><p class="article-text">
        El auto de la Audiencia de Madrid decide, de forma asombrosa, que es veros&iacute;mil que por ser mujer del Presidente, y s&oacute;lo por serlo, Bego&ntilde;a G&oacute;mez produce dos efectos: primero, un &ldquo;influjo&rdquo; -sin explicarlo- sobre la Universidad, y, segundo, una &ldquo;presi&oacute;n moral suficiente&rdquo; (<em>sic</em>) como para mover la voluntad de la autoridad acad&eacute;mica. El primer efecto (&ldquo;influjo&rdquo;) ser&iacute;a tr&aacute;fico de influencia. El segundo (&ldquo;presi&oacute;n moral&rdquo;) malversaci&oacute;n, aunque el propio Fiscal, que ha solicitado el archivo de la causa, advirti&oacute; que Bego&ntilde;a G&oacute;mez percibi&oacute; &ldquo;cero euros&rdquo; por la c&aacute;tedra.
    </p><p class="article-text">
        Sea cual sea el veredicto final del tribunal (del jurado) que juzgue a la investigada, ella habr&aacute; sufrido una pena insoslayable: la de una acusaci&oacute;n y un procesamiento que pesar&aacute; sobre la afectada por meses o a&ntilde;os. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/caso-begona-gomez-presuncion-inocencia_129_13404173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 21:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso Begoña Gómez y la presunción de inocencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Begoña Gómez,Justicia,Universidad Complutense]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última maldad de Trump: subir aranceles con la excusa del trabajo forzado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ultima-maldad-trump-subir-aranceles-excusa-trabajo-forzado_129_13406904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b45daf1a-f6fe-4223-8134-4274f7196cd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1179y277.jpg" width="1200" height="675" alt="La última maldad de Trump: subir aranceles con la excusa del trabajo forzado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que debe quedar claro es que somos los europeos los que podemos darles lecciones a los americanos acerca del desarrollo legal y de las políticas públicas eficaces de erradicación del trabajo forzoso, incluido el infantil, haciendo frente a las políticas trumpistas dementes de subida de aranceles que perjudican a todos</p></div><p class="article-text">
        A la vista de que el Tribunal Supremo de EEUU anul&oacute; las subidas de aranceles iniciales, la Administraci&oacute;n Trump pretende volver a intentarlo. Esta vez aument&aacute;ndoselos a 60 pa&iacute;ses, entre ellos a la Uni&oacute;n Europea en su conjunto, con el argumento de que hay una competencia desleal mercantil porque en esos pa&iacute;ses no se proh&iacute;be la comercializaci&oacute;n de productos elaborados con trabajo forzoso.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente, porque as&iacute; lo viene demostrando continuamente, que entre las preocupaciones de Trump no se encuentran las violaciones de los derechos humanos, particularmente la existencia de trabajo forzoso. Su fuerte incremento viene siendo denunciado &uacute;ltimamente por la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), pero esto desde luego no es lo que mueve las decisiones de Trump. Es obvio que se trata de una excusa para poder insistir en su pol&iacute;tica de subida de los aranceles, que perjudica tanto a los consumidores americanos como a las exportaciones a EEUU desde terceros pa&iacute;ses. No es necesario insistir en las razones reales que lo motivan, pero s&iacute; merece la pena desmontar su aparente ropaje en el trabajo forzoso, tanto por lo que establece la legislaci&oacute;n norteamericana como por las garant&iacute;as presentes en el Derecho de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de la legislaci&oacute;n americana, se pretende apoyar en una ley de 1974, que permite aumentar los aranceles cuando un acuerdo comercial o una pol&iacute;tica de otro gobierno est&aacute; perjudicando o restringiendo el comercio estadunidense. El argumento ser&iacute;a que los productos resultado del trabajo forzoso podr&iacute;an abaratar sustancialmente su precio al ser exportados a EEUU, con el correspondiente perjuicio competencial con las empresas americanas que no acuden al trabajo forzoso. Sin embargo, este fundamento no se sostiene cuando los productos a los que se suben los aranceles en la mayor&iacute;a de las ocasiones no son elaborados, ni en todo ni en parte, con trabajo forzoso, sino que simplemente se trata de productos elaborados en pa&iacute;ses que presuntamente no proh&iacute;ben su comercio.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, se est&aacute; penalizando a quien no utiliza el trabajo forzoso ni perjudica o restringe el comercio en EEUU. De ah&iacute; que est&aacute; ley de 1974 nunca se haya utilizado para estos casos, porque no puede utilizarse. M&aacute;s a&uacute;n, para hacer frente a los productos efectivamente elaborados, en todo o en parte, con trabajo forzoso existe otra ley americana, de 1930, que lo que prev&eacute; es la retenci&oacute;n y destrucci&oacute;n de los productos extra&iacute;dos, producidos o fabricados, total o parcialmente, con trabajo prohibido, incluido el trabajo infantil. Es esta la ley que tendr&iacute;a que aplicarse en estos casos, y no la subida de aranceles, pues esta subida en el fondo lo que permitir&iacute;a es importar productos resultado del trabajo forzoso, s&oacute;lo que incrementando su coste por los aranceles. Esta ley de 1930, que es la que se debe aplicar, apenas se utilizaba, pero ha comenzado a hacerse con intensidad desde 2015, parece que con buenos resultados, aunque las ONG denuncian falta de trasparencia en su implementaci&oacute;n. Eso s&iacute;, a Trump no le interesa aplicar esta otra ley, porque en el fondo su objetivo no es la garant&iacute;a de un trabajo digno, sino buscar una excusa para subir los aranceles, cosa que no le permite la ley de 1930.
    </p><p class="article-text">
        Desde el otro frente, EEUU poco o casi nada le puede ense&ntilde;ar a Europa en el desarrollo de normativas y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de prohibici&oacute;n del trabajo forzoso, cuando EEUU es de los pa&iacute;ses que menos convenios ha ratificado de la OIT en materia de derechos fundamentales laborales, al contrario de la tradici&oacute;n inversa del conjunto de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea. En concreto, todos los pa&iacute;ses europeos ratificaron desde sus inicios el convenio n.&ordm; 29 de 1930 sobre el trabajo forzoso (Espa&ntilde;a, en 1932), cuando EEUU no lo ha ratificado y s&oacute;lo lo ha hecho, en 1991, respecto del convenio n.&ordm; 105 de 1957 sobre id&eacute;ntica materia, ratificados en fechas muy anteriores por los pa&iacute;ses europeos. Esta prohibici&oacute;n vincula a todos los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea por el Convenio Europeo de Derechos Humanos y la Declaraci&oacute;n de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea. Todo ello supone que en el territorio de la Uni&oacute;n Europea se garantiza con toda contundencia y por muy diversas v&iacute;as la prohibici&oacute;n del trabajo forzoso. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, sobre todo, la Uni&oacute;n Europea ha aprobado recientemente dos importantes normas que afianzan la prohibici&oacute;n, sobre todo en la perspectiva de lo que le intenta criticar la Administraci&oacute;n Trump, como es que Europa no impide la comercializaci&oacute;n de productos elaborados con trabajo forzoso, cosa que no es cierta. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, existe una norma sin presencia en ning&uacute;n otro territorio, particularmente inexistente en EEUU, como es la Directiva sobre diligencia debida de 2024, con antecedentes en leyes alemanas y francesas. Se trata de una Directiva que obliga a las grandes empresas a vigilar el cumplimiento de est&aacute;ndares m&iacute;nimos de respeto de los derechos humanos y de sostenibilidad ambiental por parte de las empresas con las que mantengan relaciones comerciales en su cadena de valor y que desarrollan su actividad en pa&iacute;ses emergentes con est&aacute;ndares laborales inferiores. Entre esos derechos humanos a vigilar se encuentra expresamente la prohibici&oacute;n del trabajo forzoso y del trabajo infantil. Esta vigilancia, por v&iacute;a indirecta, impide la comercializaci&oacute;n de productos del trabajo forzoso, contemplando importantes sanciones y, en su caso, responsabilidades a estas grandes empresas que incumplan su deber de vigilancia de sus contratistas y proveedoras.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, existe un Reglamento de la Uni&oacute;n Europea, tambi&eacute;n de 2024, cuyo objeto es precisamente prohibir, introducir y comercializar en el mercado de la Uni&oacute;n o exportar desde dicho mercado productos realizados con trabajo forzoso. Esta norma sin lugar a duda resulta m&aacute;s perfecta, adecuada y eficaz que la Ley americana de 1930. En efecto, la pr&aacute;ctica americana lo que hace es identificar un pa&iacute;s o regi&oacute;n en el que considera que se producen pr&aacute;cticas de trabajo forzoso, con el resultado de que se proh&iacute;be la importaci&oacute;n de todos los productos que vienen de esa zona con independencia de que el concreto producto sea o no resultado del trabajo forzoso. Es lo que ha hecho recientemente EEUU en el caso emblem&aacute;tico de la persecuci&oacute;n por parte de China de la poblaci&oacute;n Uyghur, prohibiendo importaci&oacute;n que venga de la regi&oacute;n aut&oacute;noma de Xijiang, con el efecto perverso de que deprime econ&oacute;micamente la regi&oacute;n sin erradicar all&iacute; el trabajo forzoso. Como contraste, en el caso de la normativa europea, mucho m&aacute;s acertada, se impone la persecuci&oacute;n, retirada y eliminaci&oacute;n de los productos espec&iacute;ficamente elaborados con trabajo forzoso, con un r&eacute;gimen de sanciones efectivas y disuasorias frente a su incumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico criticable del panorama europeo es que la Directiva sobre diligencia debida todav&iacute;a no ha dado tiempo de ser transpuesta al ordenamiento interno de los Estados europeos obligados a ello, mientras que el Reglamento de la UE no entra en vigor plenamente hasta finales de 2027. Por ello, la reacci&oacute;n en el &aacute;mbito europeo, aparte de denunciar con firmeza la hipocres&iacute;a de la Administraci&oacute;n Trump y de falta de fundamento del incremento de los aranceles, debe ser acelerar la transposici&oacute;n de la Directiva y adelantar la plena entrada en vigor del Reglamento.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, lo que debe quedar claro es que somos los europeos los que podemos darles lecciones a los americanos acerca del desarrollo legal y de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas eficaces de erradicaci&oacute;n del trabajo forzoso, incluido el infantil, haciendo frente a las pol&iacute;ticas trumpistas dementes de subida de aranceles que perjudican a todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Cruz Villalón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ultima-maldad-trump-subir-aranceles-excusa-trabajo-forzado_129_13406904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La última maldad de Trump: subir aranceles con la excusa del trabajo forzado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Aranceles,UE - Unión Europea,Trabajo,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desentenderse de todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desentenderse_129_13405889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91c216af-81d7-49ce-bccc-aa2aa2e86f12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1120y448.jpg" width="1200" height="675" alt="Desentenderse de todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España, por otro lado, es una nación fallida cuya historia poco ejemplar vuelve ahora, como un regüeldo, a través del fascismo de Vox. Ahora bien, ¿esa historia debe impedirnos celebrar una victoria futbolística? ¿Entregaremos también la sangría y el jamón y los mejillones en escabeche a la ultraderecha? </p><p class="subtitle">Opinión - Yo también soy español, español, español</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as Isaac Rosa publicaba un art&iacute;culo en el que confesaba haber usado una bufanda rojigualda, haber pintado a sus hijas la cara de rojo y amarillo y haber celebrado la victoria de Espa&ntilde;a en el Mundial con intensidad populachera. Reivindicaba su derecho a no entregar la alegr&iacute;a &mdash;ni el &ldquo;orgullo nacional&rdquo; selectivo&mdash; a esa ultraderecha que no quiere que Espa&ntilde;a vaya bien sino que sea suya y que, por eso mismo, se ha apropiado tambi&eacute;n de todos los s&iacute;mbolos y todas las celebraciones. Me identifiqu&eacute; mucho, la verdad, con esta rabieta. Yo el domingo por la noche acab&eacute; dej&aacute;ndome abrazar en un bar de mi pueblo por un madridista de Vox envuelto en una bandera espa&ntilde;ola, un tipo grit&oacute;n y correoso que, al ver en la pantalla la imagen del rey, hab&iacute;a declarado: &ldquo;no me gusta Felip&iacute;n porque es rojo&rdquo;. Lo admito: yo tambi&eacute;n lo abrac&eacute;. Este abrazo no significa nada; no disuelve nuestras diferencias pol&iacute;ticas ni nos garantiza una tolerancia pac&iacute;fica en la pr&oacute;xima guerra civil. El nacionalismo banal de los triunfos deportivos es como los &ldquo;puntos para fumadores&rdquo; que a&uacute;n sobreviven en algunos aeropuertos del mundo: re&uacute;nen a adictos al tabaco que se encuentran durante un minuto, hermanados y aliviados, antes de tomar un avi&oacute;n en direcciones diferentes. Yo abrac&eacute; a un facha; &eacute;l abraz&oacute; a un rojo. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a sentirme peor que &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;punto&rdquo;, en todo caso, no carece de sentido. Se llama &ldquo;espa&ntilde;olidad&rdquo;, que no es lo mismo que &ldquo;espa&ntilde;olismo&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; me produce alegr&iacute;a que gane la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola? Me acordaba de ese cuento de Alejandro Zambra en el que el narrador, enamorado de una revolucionaria, le oculta su pasi&oacute;n por el f&uacute;tbol, de manera que, como no puede reprimirse y sigue viendo partidos a escondidas (poni&eacute;ndole pretextos para no quedar con ella la tarde del domingo), la chica acaba convencida de que su novio le est&aacute; poniendo los cuernos y corta furiosa la relaci&oacute;n. Es una historia bastante com&uacute;n. Durante a&ntilde;os, los izquierdistas de mi edad ocultamos con disciplina militante nuestra afici&oacute;n infantil por el f&uacute;tbol y, por supuesto, renegamos de cualquier v&iacute;nculo afectivo con nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol es sin duda un negocio repugnante en el que el tr&aacute;fico de esclavos de lujo se combina con la compraventa de almas en el mercado de la publicidad. Pero los aficionados al juego de Messi o de Lamine Yamal, los que siguen con placer los regates y los goles de su delantero favorito, &iquest;tienen que reprimir como un delito vergonzoso su placer y su alegr&iacute;a? Espa&ntilde;a, por otro lado, es una naci&oacute;n fallida cuya historia poco ejemplar vuelve ahora, como un reg&uuml;eldo, a trav&eacute;s del fascismo de Vox. Ahora bien, &iquest;esa historia debe impedirnos celebrar una victoria futbol&iacute;stica? &iquest;Entregaremos tambi&eacute;n la sangr&iacute;a y el jam&oacute;n y los mejillones en escabeche a la ultraderecha? Y sobre todo, &iquest;esa historia no puede cambiar? &iquest;No ha cambiado ya en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas? El desprecio izquierdista por el f&uacute;tbol y por el orgullo identitario ocasional no es s&oacute;lo rechazo del deporte capitalista y de la historia nacional; implica el desprecio clasista por la alegr&iacute;a com&uacute;n y la renuncia pol&iacute;tica a la transformaci&oacute;n de Espa&ntilde;a. Viene a decir: Espa&ntilde;a no tiene remedio. Y viene a decir: esa irracionalidad compartida en la que se cruzan el placer del juego y los peligros de una bandera es &ldquo;naturalmente&rdquo; de derechas y, por lo tanto, es pol&iacute;ticamente inutilizable. Pero si Espa&ntilde;a no tiene remedio y todos los placeres comunes son de derechas, &iquest;para qu&eacute; dedicarse a la pol&iacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Isaac Rosa, republicano federalista, no ignora las dificultades. Yo tampoco. Las preguntas son dos. La primera: &iquest;se puede resignificar la bandera rojigualda? Dif&iacute;cilmente, aunque en este Mundial ha ocurrido algo inesperado: y es que esa bandera ha sido resignificada <em>de hecho</em> desde fuera. En la cintura del madridista de Vox ese trapo torero me produc&iacute;a repel&uacute;s, pero la he visto ondear entre los escombros de Gaza, al lado de la palestina, y de pronto se ha pre&ntilde;ado de otra historia posible. Por su parte, ese 85% del llamado Sur Global que ha apoyado a Espa&ntilde;a en la final del pasado domingo no ve en esa bandera a los Reyes Cat&oacute;licos, la Inquisici&oacute;n y el Valle de los Ca&iacute;dos sino un pa&iacute;s moderno, tolerante, digno, que se opone a Israel, que planta cara a Trump y acoge a los inmigrantes que otros rechazan. Que Palestina y el Sur Global vean en esa bandera otra historia (en parte idealizada) no va a impedir que las pr&oacute;ximas elecciones las ganen el PP y Vox. Eso tendremos que impedirlo nosotros. Pero contemplar esa bandera en otras manos, desde otros ojos, deber&iacute;a servirnos al menos para seguir defendiendo el pa&iacute;s que precariamente hemos levantado y seguir imaginando el pa&iacute;s que queremos; y deber&iacute;a servir para aceptar, y hasta enarbolar, la rojigualda en las celebraciones deportivas, ese &ldquo;punto para fumadores&rdquo; que no evitar&aacute; la pr&oacute;xima guerra civil, pero que -como ya ocurri&oacute; con el gol de Iniesta en el 2010- enajena a la derecha un s&iacute;mbolo para el que, nos guste o no, no tenemos alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Porque esa es la segunda pregunta: &iquest;qu&eacute; proponemos a cambio? Para luchar contra la Espa&ntilde;a hist&oacute;rica los nacionalistas catalanes y vascos tienen la senyera y la ikurri&ntilde;a. Los espa&ntilde;oles de izquierdas carecemos de s&iacute;mbolos compartidos capaces de movilizar a las mayor&iacute;as sociales. Me sigue emocionando mucho la bandera republicana, en la que se condensan ilusiones, sacrificios, luchas de las que no quiero olvidarme. Pero por muy justo que fuera restaurar esos colores, derrotados por un golpe de Estado, har&iacute;a falta ahora una nueva injusticia -un golpe de Estado contrario y un ejercicio de autoritarismo inverso- para impon&eacute;rselos a los espa&ntilde;oles. Creo que en Espa&ntilde;a hay muchos m&aacute;s republicanos potenciales que devotos de la bandera republicana; y que, para interpelarlos, los colores del 14 de abril son in&uacute;tiles y, a&uacute;n m&aacute;s, contraproducentes. No me parece, pues, que se puedan resignificar ni la bandera rojigualda ni la bandera republicana; y habr&aacute; que pensar m&aacute;s bien en una Espa&ntilde;a sin bandera o en la que la bandera, completamente de-significada, se reserve para los eventos deportivos, en los que representar&aacute;, como ha ocurrido en este Mundial, a un pa&iacute;s plural, dif&iacute;cil, incompleto y fallido: un pa&iacute;s que juega al f&uacute;tbol mucho mejor de lo que hace pol&iacute;tica. De hecho, Espa&ntilde;a es ya un pa&iacute;s sin bandera y sin himno en el que disfrazarse de espa&ntilde;ol, como las hijas de Isaac Rosa, anticipa otra Espa&ntilde;a posible.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un mundo en el que triunfan, como actitudes vitales, dos impulsos. Por un lado el negacionismo de los que, por miedo o por inter&eacute;s, niegan el patriarcado, el genocidio en Gaza o el cambio clim&aacute;tico. Esa es una reacci&oacute;n comprensible frente al mal. M&aacute;s compleja y, sin embargo, no menos extendida es la otra respuesta, la que la lacaniana eslovena Alenka Zupancic llama &ldquo;desentendimiento&rdquo; para describir un tipo de conocimiento que no s&oacute;lo no implica sino que excluye la acci&oacute;n: &ldquo;lo s&eacute; todo pero aun as&iacute;&rdquo; (aun as&iacute; no cambio de vida ni de costumbres ni de patrones de consumo, por ejemplo). Si pensamos en el cambio clim&aacute;tico, son muy pocos los que siguen negando su existencia: pero los que lo aceptamos sin vacilaci&oacute;n seguimos &ldquo;desentendi&eacute;ndonos&rdquo; de &eacute;l en nuestra vida cotidiana. &iquest;Qu&eacute; clase de actitud alienta en el forofo futbol&iacute;stico? &iquest;La del negacionismo o la del desentendimiento? Esta &uacute;ltima, sin duda: todos sabemos de las miserias de la FIFA y, sin embargo, nos desentendemos de ellas cuando seguimos en el estadio o por la televisi&oacute;n a nuestros equipos y estrellas favoritas. Pero cuidado. Entre el cambio clim&aacute;tico y la final de un Mundial la diferencia no es s&oacute;lo que uno nos asuste y la otra nos produzca placer: es que el placer del f&uacute;tbol no nos lo proporciona la FIFA sino que lo sentimos a su pesar y en paralelo, en un recinto en el que se mezclan el juego, la geometr&iacute;a, la &eacute;pica narrativa, la excitaci&oacute;n nacionalista, la geopol&iacute;tica. &ldquo;Desentenderse&rdquo; de la FIFA facilita a la FIFA la explotaci&oacute;n y manipulaci&oacute;n de una belleza elemental que nos atrae tambi&eacute;n, sin embargo, en una cancha de barrio.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s problem&aacute;tico es el &ldquo;desentendimiento&rdquo; que llamar&eacute; &ldquo;de izquierdas&rdquo;. Y lo es porque en este caso el placer -o el goce- procede directamente del conocimiento. El desentendimiento de izquierdas no se dice a s&iacute; mismo: &ldquo;lo s&eacute; todo pero aun as&iacute;&rdquo;, como en el caso del ciudadano abrumado por el cambio clim&aacute;tico; se dice m&aacute;s bien &ldquo;lo s&eacute; todo y precisamente por eso&rdquo; (precisamente por eso me desentiendo de aquello que verbalmente describo como escandaloso o terrible). Este tipo de &ldquo;desentendimiento&rdquo;, en efecto, tiene que ver con la identidad entre el conocimiento y el goce. No es que la conciencia paralice la acci&oacute;n sino que, como ocurre con las neurosis, la paraliza s&oacute;lo en la medida en que la autoconciencia produce placer: un placer superior al sufrimiento que nos induce el mundo mismo, cuya reproducci&oacute;n este conocimiento desea como renovaci&oacute;n de su goce cognitivo. Buena parte del pesimismo y del derrotismo de la izquierda (y de sus aires de superioridad moral) procede de aqu&iacute;: saberlo todo del cambio clim&aacute;tico, y poder dar lecciones, me produce tanto placer que acabo deseando el colapso; saberlo todo del genocidio de Gaza, y poder censurar a los otros, me produce tanto placer que acabo deseando un bombardeo m&aacute;s. No es una acusaci&oacute;n general. Es una confesi&oacute;n, pero que creo aplicable m&aacute;s all&aacute; de m&iacute; mismo. &iquest;El colapso? Qu&eacute; gustito. &iquest;El genocidio de Gaza? Qu&eacute; deleite que los malos sean cada vez m&aacute;s malos. &iquest;El empuje del fascismo? Ya lo hab&iacute;amos anunciado nosotros. La impotencia genera parafilias un poco perversas.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda tiene que encontrar el modo de afrontar el negacionismo sin asustar y el desentendimiento sin culpabilizar. Para ello tiene que renunciar a su propio desentendimiento autoconsciente. &iquest;Qu&eacute; hacer? Desentenderse del f&uacute;tbol contra la FIFA o contra Espa&ntilde;a no a&ntilde;ade nada a la conciencia: sencillamente no es una buena idea. S&oacute;lo se puede cavar una zanja y roturar un barbecho con los pies en el suelo. Que lo olvide Podemos es coherente con su desentendimiento creciente de las mayor&iacute;as sociales (y de Espa&ntilde;a en general). Los dem&aacute;s, en cambio, no deber&iacute;amos olvidarlo. Me irrit&oacute; bastante, lo reconozco, un post del indispensable Antonio Maestre en el que, con actitud un poco pontificia, declaraba haber visto el partido bebiendo agua fr&iacute;a y haberse puesto a leer un libro inmediatamente despu&eacute;s: toda una lecci&oacute;n de temple moral y lucidez mental que, sin embargo, pocos de sus lectores agradecer&aacute;n. Si hubiese bebido cerveza &mdash;se podr&iacute;a decir&mdash; no hubiese retrocedido un cent&iacute;metro la lucha de clases que van ganando los otros. Y si hubiese dado unos saltos de alegr&iacute;a al lado de un madridista de Vox su pr&oacute;ximo art&iacute;culo habr&iacute;a sido igual de inteligente. Ni podemos encontrar alegr&iacute;a s&oacute;lo en el conocimiento ni desentendernos de la alegr&iacute;a de los dem&aacute;s. Vital y pol&iacute;ticamente Isaac Rosa esta vez (como tantas otras) tiene raz&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Alba Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desentenderse_129_13405889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desentenderse de todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Mundial de fútbol,España,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entendiendo la anomalía de una emergencia nacional por incendio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/entendiendo-anomalia-emergencia-nacional-incendio_129_13406927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a9364be-d328-4c02-b68b-a7a7db0eaa45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entendiendo la anomalía de una emergencia nacional por incendio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La situación tan insólita como urgente ha generado grandes controversias entre las distintas fuerzas políticas. Debates bastante estériles que ocurren mientras los bomberos forestales denuncian a pie de fuego una parálisis operativa por la falta flagrante de camiones y vehículos para combatir la virulencia de los focos simultáneos</p></div><p class="article-text">
        En el momento de escribir estas l&iacute;neas hay en el territorio peninsular espa&ntilde;ol <a href="https://xn--incendiosespaa-2nb.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 60</a><a href="https://xn--incendiosespaa-2nb.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> incendios activos</a> y m&aacute;s de 3.500 focos. Una oleada de incendios en este mes de julio que estremece y recuerda a la segunda quincena de agosto de 2025 que arraso la cifra excepcional y terrible de casi 400.000 hect&aacute;reas. Preocupan sobremanera los que ahora est&aacute;n teniendo lugar en la Comunidad de Madrid por tres razones: por resultar de la combinaci&oacute;n de varios incendios que han arrancado en las comunidades adyacentes de Castilla la Mancha (Toledo) y Castilla y Le&oacute;n (&Aacute;vila) y han ido entrando en contacto amplific&aacute;ndose y reforz&aacute;ndose, porque las condiciones de viento intenso y la orograf&iacute;a complican de forma extraordinaria el abordaje de incendio del que no pudo hacerse en las primeras 36 horas ni siquiera el paso primero que es el perimetrado, y porque afecta a zonas con mucha poblaci&oacute;n. A &uacute;ltima hora del viernes 24 de julio, los afectados superaban las 60.000 personas (llegar&iacute;an a m&aacute;s de 80.000 durante el s&aacute;bado), entre evacuados y confinados. Los medios locales fueron desbordados al poco del inicio del fuego.
    </p><p class="article-text">
        Las circunstancias, que se fueron complicando a lo largo del d&iacute;a, provocaron que ya en las primeras horas del viernes se solicitara desde la Comunidad de Madrid la calificaci&oacute;n de Emergencia Nacional. Nivel de alerta que fue adoptado por el Gobierno de Espa&ntilde;a poco despu&eacute;s. Un nivel que no se aplic&oacute; ni siquiera en la catastr&oacute;fica DANA de Valencia de 2024 y que nunca hasta ahora se ha declarado para incendios en nuestro Pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene aclarar una serie de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Estados_de_alarma,_excepci%C3%B3n_y_sitio_en_Espa%C3%B1a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;rminos similares</a> para entender el significado y la excepcionalidad de lo que est&aacute; pasando. Una emergencia nacional (o de inter&eacute;s nacional) puede confundirse con el estado de alarma, pero se diferencian en la norma que los regula, la autoridad que los dirige y el alcance de sus medidas. La emergencia nacional se rige por la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Protecci%C3%B3n_civil_en_Espa%C3%B1a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legislaci&oacute;n de Protecci&oacute;n Civil</a>, y el Ministerio del Interior asume el mando operativo, mientras que el estado de alarma es un r&eacute;gimen constitucional excepcional gestionado por el Consejo de Ministros para restringir derechos fundamentales. A nivel de gesti&oacute;n p&uacute;blica en Espa&ntilde;a, la emergencia de inter&eacute;s nacional y la situaci&oacute;n operativa o nivel 3 de alerta son exactamente lo mismo. Otro t&eacute;rmino similar es el de emergencia general, un t&eacute;rmino t&eacute;cnico utilizado en los planes de autoprotecci&oacute;n internos de empresas o edificios y que por tanto difiere mucho de la emergencia grave y m&aacute;s amplia de la que se est&aacute; hablando ahora para el caso de estos devastadores incendios.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n extrema de emergencia nacional o alerta de nivel 3 por los incendios de Madrid y &Aacute;vila, algo que tan solo cuenta con el precedente del gran apag&oacute;n de abril de 2025, aunque fue impulsada en un primer momento por la Comunidad de Madrid, responde a la petici&oacute;n de ocho gobiernos auton&oacute;micos tras verse todos ellos superados por fuegos que amenazan la vida de decenas de miles de sus ciudadanos. La situaci&oacute;n tan ins&oacute;lita como urgente ha generado grandes controversias y agitadas discusiones entre las distintas fuerzas pol&iacute;ticas. Debates bastante est&eacute;riles que ocurren mientras los bomberos forestales denuncian a pie de fuego una par&aacute;lisis operativa por la falta flagrante de camiones y veh&iacute;culos para combatir la virulencia de los focos simult&aacute;neos. Y la falta a&uacute;n m&aacute;s clamorosa de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/3-000-bomberos-forestales-espana-exigen-mejoras-condiciones-laborales_1_12695138.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s efectivos y la valoraci&oacute;n laboral y econ&oacute;mica</a> acorde con el riesgo que corren y la funci&oacute;n social que cumplen, empezando por contratos estables y continuos. Algo indiscutible dada la extensi&oacute;n de la temporada de incendios y la necesidad de coordinaci&oacute;n y prevenci&oacute;n durante todo el a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        El marco legal que ampara esta intervenci&oacute;n es la Ley 17/2015, la cual permite la declaraci&oacute;n de inter&eacute;s nacional cuando las dimensiones de la cat&aacute;strofe exigen una respuesta coordinada que supere los l&iacute;mites administrativos de las comunidades aut&oacute;nomas, que son las que tienen las competencias ante este tipo de cat&aacute;strofes naturales. La transici&oacute;n hacia esta estructura de situaci&oacute;n operativa de nivel 3 busca mejorar la anticipaci&oacute;n t&eacute;cnica y la distribuci&oacute;n de medios a&eacute;reos y brigadas, evitando que los distintos operativos territoriales compitan entre s&iacute; por recursos log&iacute;sticos esenciales.
    </p><p class="article-text">
        La primera y m&aacute;s evidente reflexi&oacute;n de esta activaci&oacute;n del nivel m&aacute;ximo de respuesta civil ante cat&aacute;strofes naturales es que estamos ante incendios nuevos, algo que no se ci&ntilde;e a Espa&ntilde;a sino que es un <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/geb.13498?casa_token=g9H3Zfzdv84AAAAA%3A2hyzJBHtAR7WqQHoZddzRcnYD9RRGhDmKaMMma0ty0y7qygmAhali8E00n1qFFL_FMoOTevVc4WNhg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fen&oacute;meno global</a>. Unos incendios que no son solo grandes sino de una intensidad y virulencia inusual, algo que no puede explicarse sin la <a href="https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1029/2020RG000726" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concurrencia de un clima</a> que tambi&eacute;n es nuevo. El cambio clim&aacute;tico est&aacute; afectando a los tres ejes del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tri%C3%A1ngulo_del_fuego" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tri&aacute;ngulo del fuego</a>: combustible, comburente y chispa o energ&iacute;a de activaci&oacute;n. Son numerosos los estudios que muestran que el cambio clim&aacute;tico est&aacute; favoreciendo la acumulaci&oacute;n de grandes cantidades de material vegetal seco, que est&aacute; generando c&eacute;lulas convectivas en torno al fuego de tal tama&ntilde;o que oxigenan la base de las llamas elevando su temperatura y que <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-025-92171-w?fromPaywallRec=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incrementa la ignici&oacute;n</a> mediante el aumento de los rel&aacute;mpagos y las tormentas secas.
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez en la historia del pa&iacute;s se ha declarado la emergencia de inter&eacute;s nacional debido a la voracidad de los incendios forestales. La decisi&oacute;n se oficializ&oacute; cuando el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska acept&oacute; la petici&oacute;n de auxilio formulada por la presidenta madrile&ntilde;a Isabel D&iacute;az Ayuso ante una situaci&oacute;n cr&iacute;tica que afecta a decenas de miles de personas. El avance de cuatro focos fuera de control alimentados por vientos extremos empuj&oacute; al sistema de protecci&oacute;n civil al nivel tres de forma que el Gobierno central asume el mando &uacute;nico y la direcci&oacute;n total de la crisis. Bajo esta estructura Marlaska se erige como la m&aacute;xima autoridad responsable delegando la ejecuci&oacute;n operativa en el jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para centralizar todos los recursos estatales auton&oacute;micos y municipales disponibles. Aunque esta medida no equivale legalmente a un estado de alarma ni conlleva restricciones generales de derechos otorga al Estado la potestad de coordinar evacuaciones, confinar poblaciones o cerrar infraestructuras clave con gran rapidez. El despliegue permite movilizar bomberos, aviones y equipos especializados desde cualquier punto de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola e incluso solicitar el apoyo internacional mediante el mecanismo europeo de protecci&oacute;n civil. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras los efectivos de Madrid y Castilla y Le&oacute;n trabajan subordinados a las prioridades nacionales, el foco permanece en la protecci&oacute;n inmediata de la poblaci&oacute;n y el medio natural dejando la aprobaci&oacute;n de indemnizaciones econ&oacute;micas para una fase posterior a la extinci&oacute;n. Esta centralizaci&oacute;n absoluta del poder y los recursos se mantendr&aacute; vigente de forma excepcional hasta que el riesgo extremo remita y las comunidades aut&oacute;nomas recuperen la capacidad de gestionar la situaci&oacute;n por sus propios medios ordinarios. 
    </p><p class="article-text">
        En las reuniones del Centro de Coordinaci&oacute;n Operativa Integrado se analiza ahora el comportamiento err&aacute;tico del fuego condicionado por factores cr&iacute;ticos como la velocidad y la direcci&oacute;n del viento, la humedad relativa, la topograf&iacute;a y la continuidad de la vegetaci&oacute;n inflamable. Los t&eacute;cnicos advierten que el &eacute;xito de esta medida in&eacute;dita depender&aacute; de una comunicaci&oacute;n clara a la ciudadan&iacute;a y de la capacidad del nuevo mando para integrar el conocimiento t&eacute;cnico local sin generar vac&iacute;os de direcci&oacute;n en el terreno. 
    </p><p class="article-text">
        En la mente de todos est&aacute; el deseo de que esta excepci&oacute;n hist&oacute;rica sirva para aunar esfuerzos entre distintas administraciones, aunque sean de distinto color pol&iacute;tico, y que, <a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-environ-120220-055357" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escuchando a la ciencia,</a> cambiemos las prioridades y nos esforcemos realmente en prevenir los incendios y no en trabajar desesperadamente en su extinci&oacute;n una vez se despliegan. Recordemos que un rasgo definitorio de los nuevos incendios es, precisamente, que son inextinguibles. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/entendiendo-anomalia-emergencia-nacional-incendio_129_13406927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entendiendo la anomalía de una emergencia nacional por incendio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Madrid,Diputación de Ávila,Bomberos,Incendios forestales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Zapatero poco borgeano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/zapatero-borgeano_129_13405868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac6424c8-eb7b-4727-9f90-faf9886018fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1017y447.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Zapatero poco borgeano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No cabe duda de que el proceso judicial en contra del expresidente, pleno de irregularidades e incluso de injerencias de los Estados Unidos de Trump, tiene mucho de castigo por su actividad política reciente. El problema es que también se nutre de impulsos que el Zapatero hombre de régimen no quiso o no consiguió refrenar</p></div><p class="article-text">
        En su reciente entrevista en televisi&oacute;n espa&ntilde;ola, Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero evoc&oacute; a Jorge Luis Borges para mostrar su resiliencia frente al proceso judicial que afronta. &ldquo;Todo lo que nos ocurre&rdquo;, dijo, parafraseando al escritor argentino, &ldquo;hasta las humillaciones, desdichas, contratiempos, son materia prima que sirve para dar forma a nuestra tarea.
    </p><p class="article-text">
        La cita me sorprendi&oacute; y me devolvi&oacute; a un art&iacute;culo que escrib&iacute; hace casi cinco a&ntilde;os a prop&oacute;sito de un peque&ntilde;o libro que el dirigente leon&eacute;s dedic&oacute; al autor de <em>El Aleph</em>. Aquel art&iacute;culo dejaba entrever una abierta simpat&iacute;a por el Zapatero expresidente. Por el que apoy&oacute; a los gobiernos de coalici&oacute;n del PSOE con Unidas Podemos, primero, y con Sumar, luego. Por el que defendi&oacute; a gobiernos progresistas de Am&eacute;rica Latina, desafiantes con los Estados Unidos, Y por supuesto, al lector apasionado de Borges, un autor al que tambi&eacute;n admiro desde muy joven. 
    </p><p class="article-text">
        Que mi simpat&iacute;a se ci&ntilde;a sobre todo al Zapatero expresidente no es algo gratuito. Para muchos de mi generaci&oacute;n el Zapatero presidente tuvo m&aacute;s claroscuros. Los de un l&iacute;der progresista que abri&oacute; debates democratizadores cruciales, sobre todo cuando necesitaba a Izquierda Unida y a la Esquerra Republicana de Joan Tard&agrave;. Pero tambi&eacute;n los de un dirigente que no termin&oacute; de ir a fondo con muchos de ellos. El que introdujo el debate sobre el republicanismo filos&oacute;fico, pero sin atreverse a cuestionar la monarqu&iacute;a. El que se mostr&oacute; abierto a un cierto federalismo plurinacional, pero acab&oacute; reculando y dejando solo a Pasqual Maragall cuando se debati&oacute; el Estatut de Catalunya. El que propici&oacute; conquistas importantes en materia de derechos, pero tras el crack financiero de 2008, consinti&oacute; recortes y se avino a reformar la Constituci&oacute;n para priorizar el pago de la deuda a los grandes acreedores`por encima de otros derechos ciudadanos. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que ese Zapatero moderadamente progresista, pero &ldquo;de r&eacute;gimen&rdquo; al fin y al cabo, transmut&oacute; en algo distinto cuando Pedro S&aacute;nchez acept&oacute; gobernar con el apoyo de fuerzas de izquierdas republicanas,  independentistas, y tambi&eacute;n con el PNV y Junts. En ese contexto, dio apoyo a pol&iacute;ticas progresistas en general. Se plant&oacute; ante la extrema derecha en Am&eacute;rica Latina, alent&oacute; una mayor apertura a China y fue un interlocutor destacado entre quienes defendemos una reforma plurinacional del Estado.
    </p><p class="article-text">
        En estas actuaciones, el expresidente dio muestras inequ&iacute;vocas de coraje, una virtud que seg&uacute;n el propio Borges define a un ser humano y justifica su vida. 
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, no cabe duda de que el proceso judicial en su contra, pleno de irregularidades e incluso de injerencias de los Estados Unidos de Trump, tiene mucho de castigo por su actividad pol&iacute;tica reciente. El problema es que tambi&eacute;n se nutre de impulsos que el Zapatero hombre de r&eacute;gimen no quiso o no consigui&oacute; refrenar.
    </p><p class="article-text">
        Solo desde ah&iacute; puede entenderse que considerara &ldquo;un regalo de cortes&iacute;a&rdquo; unas joyas que, seg&uacute;n su portavoz autorizado, provendr&iacute;an del mismo rey saud&iacute; que &ldquo;regal&oacute;&rdquo; 100 millones de d&oacute;lares a Juan Carlos I tras la adjudicaci&oacute;n del contrato del AVE Medina-La Meca. Y solo as&iacute;, tambi&eacute;n, se explica que desempe&ntilde;ara ciertas actuaciones como lobbista que, aunque no fueran ilegales, no se esperan de un referente de la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        Esto no quiere decir que solo los Pepe Mujica est&eacute;n autorizados a intervenir en pol&iacute;tica de gran escala con fines progresistas. Sin embargo, hay un punto en el que los malos entornos y una falta de autocontenci&oacute;n en relaci&oacute;n con los negocios acaban siendo incompatibles con una m&iacute;nima austeridad republicana.
    </p><p class="article-text">
        En mi art&iacute;culo de hace unos a&ntilde;os, establec&iacute;a un cierto paralelismo entre Zapatero y Borges, por un lado, y Felipe Gonz&aacute;lez y Vargas Llosa, por otro. Mi punto era que Gonz&aacute;lez y Vargas Llosa eran dos personajes inteligentes que acabaron deslumbrados por el dinero, los consejos de administraci&oacute;n de grandes empresas y los t&iacute;tulos de marqu&eacute;s. Zapatero y Borges, en cambio, compart&iacute;an una sobriedad que, en el caso del leon&eacute;s, estaba emparentada con el hecho de ser el nieto de un republicano fusilado. 
    </p><p class="article-text">
        Produce rabia escuchar cr&iacute;ticas a Zapatero de boca de quienes defienden a los tantas veces indecentes y sin embargo impunes Gonz&aacute;lez, Aznar o Rajoy. Sin embargo, no est&aacute; claro que el hombre de r&eacute;gimen que naturaliz&oacute; ciertos comportamientos y relaciones haya estado a la altura de su referente literario. Pues si contra algo advirti&oacute; Borges, fue contra las trampas vulgares de la vanidad y la ostentaci&oacute;n, sobre todo cuando el dinero se cruza de por medio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/zapatero-borgeano_129_13405868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 04:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un Zapatero poco borgeano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,Jorge Luis Borges]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Incendios y responsabilidad institucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/incendios-responsabilidad-institucional_129_13405964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71ac9391-6313-40df-a96e-3cef802d8ff0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148121.jpg" width="4824" height="2714" alt="Incendios y responsabilidad institucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Merece debatirse si la estrategia fiscal de la Comunidad de Madrid resulta compatible con la necesidad de mantener unos servicios públicos suficientemente robustos para afrontar los riesgos cada vez más complejos derivados del cambio climático</p></div><p class="article-text">
        Los incendios forestales no distinguen entre ideolog&iacute;as ni competencias administrativas. Cuando el fuego avanza sobre los montes, amenaza poblaciones y pone en peligro vidas humanas, deber&iacute;a desaparecer la ret&oacute;rica pol&iacute;tica y preguntarnos sobre dos cuestiones esenciales: si las administraciones p&uacute;blicas est&aacute;n preparadas y si responden con la eficacia que la ciudadan&iacute;a tiene derecho a exigir.
    </p><p class="article-text">
        La reciente decisi&oacute;n de la presidenta de la Comunidad de Madrid de solicitar la declaraci&oacute;n de emergencia nacional trasladando su responsabilidad al Gobierno del Estado, merece una reflexi&oacute;n que trasciende el propio incendio. No se trata de cuestionar la necesidad de movilizar todos los recursos disponibles cuando una situaci&oacute;n alcanza una gravedad extraordinaria porque el Estado tiene el deber de acudir all&iacute; donde una parte del territorio nacional necesita ayuda. As&iacute; debe ser en un Estado que se fundamenta en la solidaridad entre territorios y en la protecci&oacute;n efectiva de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la solidaridad institucional no puede confundirse con la sustituci&oacute;n de las responsabilidades que el ordenamiento jur&iacute;dico atribuye a cada administraci&oacute;n. La Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protecci&oacute;n Civil, establece con claridad un modelo basado en la corresponsabilidad. Las comunidades aut&oacute;nomas son las administraciones competentes para prevenir, planificar, organizar y dirigir los dispositivos ordinarios de protecci&oacute;n civil en su territorio. Solo cuando la emergencia adquiere una dimensi&oacute;n excepcional que supera objetivamente la capacidad de respuesta de la comunidad aut&oacute;noma puede declararse una emergencia de inter&eacute;s nacional, asumiendo entonces la Administraci&oacute;n General del Estado la direcci&oacute;n de las operaciones.
    </p><p class="article-text">
        Ese mecanismo constituye una garant&iacute;a para la ciudadan&iacute;a. Pero precisamente por su car&aacute;cter excepcional obliga a formular una pregunta: &iquest;qu&eacute; significa asumir competencias auton&oacute;micas si, cuando llega la prueba m&aacute;s exigente, resulta necesario trasladar al Estado la direcci&oacute;n de la emergencia? Las competencias no son &uacute;nicamente espacios de poder pol&iacute;tico, son, sobre todo, &aacute;mbitos de responsabilidad. Quien reivindica capacidad de autogobierno debe garantizar tambi&eacute;n que dispone de la organizaci&oacute;n, la planificaci&oacute;n y los recursos suficientes para ejercerlo eficazmente.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja resulta especialmente significativa cuando hablamos de la Comunidad de Madrid, la autonom&iacute;a con mayor capacidad econ&oacute;mica de Espa&ntilde;a y una de las que con mayor intensidad ha defendido una pol&iacute;tica continuada de reducci&oacute;n de impuestos a las empresas y a los grandes patrimonios. Nadie puede cuestionar la legitimidad democr&aacute;tica de esa opci&oacute;n fiscal. Lo que s&iacute; merece debate es si esa estrategia resulta compatible con la necesidad de mantener unos servicios p&uacute;blicos suficientemente robustos para afrontar los riesgos cada vez m&aacute;s complejos derivados del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Los incendios forestales no comienzan cuando aparece la primera llama. Empiezan mucho antes, cuando se deja de invertir en prevenci&oacute;n, cuando se desatienden estrategias que pongan en valor el patrimonio natural que son nuestros montes, cuando disminuye la gesti&oacute;n forestal o cuando la planificaci&oacute;n deja de considerar los escenarios clim&aacute;ticos extremos con desprecio chulesco hacia lo que viene adelantando la ciencia y los expertos respecto a esta nueva generaci&oacute;n de incendios forestales.
    </p><p class="article-text">
        En este punto adquieren especial relevancia las reflexiones del bi&oacute;logo Ricardo Almenar (El Monte Protector, 2018), quien ha insistido en que el monte, con bosque o con matorral, no puede contemplarse &uacute;nicamente como una superficie vegetal o un espacio desconectado del funcionamiento de nuestra sociedad. Constituye un capital natural cuyos servicios ecosist&eacute;micos sostienen buena parte del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Los bosques y el resto de la vegetaci&oacute;n regulan el ciclo hidrol&oacute;gico, favorecen la infiltraci&oacute;n del agua y la recarga de los acu&iacute;feros, reducen la erosi&oacute;n del suelo, capturan millones de toneladas de di&oacute;xido de carbono, moderan las temperaturas, preservan la biodiversidad, amortiguan inundaciones, protegen los cultivos, generan paisajes que sustentan el turismo y mejoran incluso la salud f&iacute;sica y mental de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a ambiental denomina a estas funciones servicios ecosist&eacute;micos, precisamente porque representan beneficios reales, aunque habitualmente no aparezcan reflejados en la contabilidad p&uacute;blica. Su p&eacute;rdida supone costes enormes para toda la sociedad, sin embargo, estos se manifiesten a&ntilde;os despu&eacute;s en forma de inundaciones, desertificaci&oacute;n, p&eacute;rdida de biodiversidad, incapacidad para absorber emisiones contaminantes, disminuci&oacute;n de recursos h&iacute;dricos o empobrecimiento del medio rural.
    </p><p class="article-text">
        Como ha defendido Almenar en sus trabajos sobre gobernanza ambiental el bosque debe entenderse como una aut&eacute;ntica infraestructura p&uacute;blica natural. Del mismo modo que una administraci&oacute;n invierte en carreteras, hospitales o depuradoras porque prestan un servicio esencial, tambi&eacute;n deber&iacute;a invertir de manera estable en la conservaci&oacute;n y gesti&oacute;n forestal, pues el rendimiento social y econ&oacute;mico de esa inversi&oacute;n resulta extraordinariamente elevado. Los incendios no son meros accidentes estivales ni desastres inevitables de la naturaleza. Son la consecuencia de d&eacute;cadas de abandono rural, de pol&iacute;ticas forestales err&aacute;ticas o inexistentes y de una visi&oacute;n reduccionista del monte como un espacio marginal. La obra de Almenar pretende revertir este diagn&oacute;stico proponiendo un cambio de paradigma: contabilizar los beneficios que los bosques aportan a la sociedad y devolver a esos ecosistemas, en forma de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de inversi&oacute;n, ayudas y fomento a los productos agropecuarios, una parte de esa riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, mientras el humo asfixia aldeas, pueblos y llega al mism&iacute;simo Madrid, mientras miles de personas ven c&oacute;mo sus casas y recuerdos se reducen a cenizas, incluso algunos pierden sus vidas, es urgente recuperar propuestas y pr&aacute;cticas como las que Almenar formula: el bosque como manto protector, el monte como bien com&uacute;n que garantiza la vida presente y futura. Sigue proponiendo establecer reglas claras para medir lo que los bosques aportan, m&aacute;s all&aacute; de la producci&oacute;n maderera, esos otros beneficios invisibles. Enumer&oacute; servicios ecosist&eacute;micos, que en su ensayo defini&oacute; desde un enfoque pedag&oacute;gico sin que ninguna administraci&oacute;n haya hecho el m&iacute;nimo caso hasta hoy. Es m&aacute;s, los incendios se han convertido hoy en otro motivo de bronca pol&iacute;tica buscando obscenos rendimientos y, no hace muchos a&ntilde;os, tambi&eacute;n en fuente de enriquecimiento sucio como el caso del exconseller valenciano del PP, Seraf&iacute;n Castellano, condenado en el proceso que se conoci&oacute; como La trama del fuego por cobrar sobornos por adjudicar servicios de extinci&oacute;n a empresas corruptoras. Unos jug&aacute;ndose la vida o perdiendo sus haciendas, otros enriqueci&eacute;ndose con tanta desgracia. Y a pesar de que se hayan producido hechos tan bochornosos, un verdadero reconocimiento debe dirigirse a los miles de profesionales que, con enorme riesgo personal, trabajan defendiendo vidas humanas y patrimonio natural muchas veces con medios escasos. Bomberos, agentes forestales, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y voluntarios representan lo mejor del servicio p&uacute;blico. A estos traicionan quienes convierten los incendios en motivo de carnaza pol&iacute;tica, huida de sus responsabilidades o en v&iacute;a de enriquecimiento corrupto. 
    </p><p class="article-text">
        La prevenci&oacute;n nunca ha sido un gasto en ning&uacute;n &aacute;mbito. Y menos en la prevenci&oacute;n de incendios forestales, muy al contrario, es una inversi&oacute;n. La buena gesti&oacute;n forestal es inseparable de esas estrategias de prevenci&oacute;n que pasan por integrar conocimientos y profesionalidad de t&eacute;cnicos, agentes forestales, bomberos especializados, propietarios forestales, la ciencia y las administraciones locales. Es una estrategia continua que no debe depender exclusivamente de cada campa&ntilde;a estival. El objetivo no consiste &uacute;nicamente en apagar incendios, sino en evitar que se produzcan y, en su caso, que alcancen una intensidad incontrolable. El 90 por 100 de los incendios tienen causas humanas, mayoritariamente negligencias y accidentes, sobre ellas se debe actuar. Adem&aacute;s, el cambio clim&aacute;tico convierte los incendios forestales en un desaf&iacute;o estructural para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Ante esa realidad, las administraciones no pueden limitarse a reaccionar cuando aparece la emergencia. Deben anticiparse mediante pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sostenidas en el tiempo, financiaci&oacute;n suficiente, planificaci&oacute;n cient&iacute;fica y una gesti&oacute;n del territorio basada en el conocimiento y en el inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        La solidaridad del Estado seguir&aacute; siendo imprescindible cuando una cat&aacute;strofe supere objetivamente la capacidad de respuesta de cualquier comunidad aut&oacute;noma. Pero esa solidaridad no puede convertirse en una f&oacute;rmula para diluir responsabilidades pol&iacute;ticas o administrativas o en una maniobra de confusi&oacute;n de responsabilidades en la que tal vez subyazca la enfermiza obsesi&oacute;n con un gobierno al que se quiere ver fracasar ante unos incendios desbocados como los de Madrid. El gobierno auton&oacute;mico solo adquiere pleno sentido cuando se vincula inseparablemente con la responsabilidad y con el compromiso con su territorio y con los ciudadanos que lo habitan. A no ser que la agenda oculta sea prescindir del Estado de las autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Porque como hemos dicho, proteger el monte no significa &uacute;nicamente preservar &aacute;rboles. Significa proteger agua, clima, biodiversidad, econom&iacute;a, salud, paisaje y calidad de vida. En definitiva, significa proteger un patrimonio y un futuro com&uacute;n cuyo valor excede con mucho cualquier c&aacute;lculo presupuestario anual. Y esa es una responsabilidad que ninguna administraci&oacute;n deber&iacute;a delegar y menos cuando se dispone de los recursos necesarios para asumirla como es el caso de la Comunidad de Madrid, el territorio que mayor riqueza acumula de Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/incendios-responsabilidad-institucional_129_13405964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Incendios y responsabilidad institucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De pirómanos, emergencia y democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/piromanos-emergencia-democracia_129_13402553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/245f5ce6-ad29-4709-a5c3-b6b66a339f28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De pirómanos, emergencia y democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la emergencia exige más deliberación pública e inteligencia colectiva, nuestro sistema de partidos sigue ofreciendo respuestas del siglo pasado, basadas en la negociación entre élites y el cortoplacismo electoral</p></div><p class="article-text">
        Coches calcinados con gente dentro que trat&oacute; de huir y no pudo. El incendio de Los Gallardos, en Almer&iacute;a es el incendio m&aacute;s mort&iacute;fero en Espa&ntilde;a en mucho tiempo, con al menos trece muertos y decenas de personas sin localizar. Una cat&aacute;strofe prevista por la ciencia deja de ser natural: es un nuevo tipo de violencia clim&aacute;tica que se cronifica. Ya en agosto de 2025 Espa&ntilde;a ardi&oacute; de punta a punta &mdash;con especial dureza en Galicia, y en Castilla y Le&oacute;n&mdash;, con casi <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/zonas-han-quemado-datos-mapas-incendios-2025_1_12541144.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">400.000 hect&aacute;reas</a> devastadas y al menos siete muertos evitables. Entre aquellas llamas, Pedro S&aacute;nchez anunci&oacute; un <a href="https://www.miteco.gob.es/es/pacto-emergencia-climatica.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pacto de Estado frente a la emergencia clim&aacute;tica</a>: un &ldquo;escudo para Espa&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;La historia no absolver&aacute; la inacci&oacute;n&rdquo;, proclam&oacute;. Ahora, ante las cenizas de Los Gallardos y mientras arde como nunca la sierra de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-incendios-espana-prevision-esperanzadora-mierla-arrasar-16-000-hectareas_133_13392354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guadalajara</a>, se ha vuelto a <a href="https://www.publico.es/politica/sanchez-pide-gallardos-pacto-emergencia-climatica.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sacar del caj&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pensamos sin remedio que el fuego solo pertenece al verano, pero las llamas se prenden antes, desde m&uacute;ltiples sitios y f&oacute;rmulas. Entre ellos, un despacho desde el que, bajo la influencia de los lobbys, se prioriza fomentar sistemas industriales f&oacute;siles y obsoletos en vez de todas sus alternativas, estrategias p&uacute;blicas que facilitan la industria intensiva de carne barata en lugar de fomentar el pastoreo y la conservaci&oacute;n de sistemas de alto valor ambiental, y en el poco o casi nulo acceso digno a la vivienda y a la tierra en la mayor&iacute;a de los medios rurales del territorio, por no hablar de las condiciones laborales que envuelven a la mayor&iacute;a de las personas que producen lo que comemos. &iquest;No son acaso estos incendios una traducci&oacute;n inmediata de un modelo abrasivo entregado a la producci&oacute;n y la especulaci&oacute;n, que ha abandonado la vida y lo com&uacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Y esto hay que decirlo alto y claro: es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica criminal, repetida a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Los fallecidos de Los Gallardos murieron porque hay pir&oacute;manos pol&iacute;ticos que se negaron a blindar con financiaci&oacute;n estable las medidas de prevenci&oacute;n y protecci&oacute;n civil que el Gobierno llevaba dos a&ntilde;os prometiendo. Y tambi&eacute;n porque la Junta de Andaluc&iacute;a, sin Presupuestos aprobados para 2026, dej&oacute; que el cuerpo de agentes medioambientales perdiera <a href="https://www.huffingtonpost.es/politica/la-junta-moreno-redujo14-agentes-extincion-incendios-campana-prevencion-f202607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">96 efectivos</a> &mdash;un 14%&mdash; antes de esta campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pir&oacute;manos y padrinos del caos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada pir&oacute;mano hay un grupo de inter&eacute;s que se beneficia. <a href="https://news.un.org/es/story/2024/06/1530321" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ant&oacute;nio Guterres,</a> secretario general de la ONU, los bautiz&oacute; como &ldquo;los padrinos del caos clim&aacute;tico&rdquo;: se llevan beneficios r&eacute;cord y se dan un fest&iacute;n con subvenciones p&uacute;blicas. En Espa&ntilde;a, el 86% de los 27.100 millones de euros en ayudas p&uacute;blicas analizados por <a href="https://es.greenpeace.org/es/que-puedes-hacer-tu/peticiones/subvenciones-toxicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Greenpeace</a>en 2024 result&oacute; t&oacute;xico para el medioambiente.Y este a&ntilde;o se vuelve a repetir el error: <a href="https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/informes/rescate-fosil-o-transicion-energetica-espana-ante-la-crisis-de-ormuz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi la mitad del paquete</a> de unos 5.000 millones de euros de respuesta a la crisis de Ir&aacute;n, se dedica a incentivar el consumo f&oacute;sil, un nivel de recursos que no ha realizado ning&uacute;n pa&iacute;s de la UE. 
    </p><p class="article-text">
        Repsol, Endesa y Naturgy son las tres empresas m&aacute;s contaminantes de Espa&ntilde;a y suman el 30% de las emisiones del mercado de carbono espa&ntilde;ol, seg&uacute;n el informe <a href="https://www.energias-renovables.com/panorama/iberdrola-emite-hoy-m-s-gases-de-20260417" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Descarbonizaci&oacute;n 2026</a>. El CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, se ofreci&oacute; hace poco ante Trump a triplicar la extracci&oacute;n en Venezuela y cobr&oacute; 4,75 millones el a&ntilde;o pasado. Endesa la dirige ahora Gianni Vittorio Armani, con 900.000&euro; de sueldo m&aacute;s 250.000&euro; para vivienda y aviones. Francisco Reyn&eacute;s dirige Naturgy, con 5,38 millones de retribuci&oacute;n. Sin olvidar que Iberdrola, con Pedro Azagra al frente, la preside Ignacio S&aacute;nchez Gal&aacute;n, que gan&oacute; 14 millones.
    </p><p class="article-text">
        Josu Jon, Gianni, Juan, Francisco, Pedro, Ignacio: son algunos de nuestros padrinos del incendio nacional y global. Reparten dividendos multimillonarios mientras el pa&iacute;s que respira su CO2 entierra a sus muertos. 
    </p><h2 class="article-text"> Pactar con la ciencia y la ciudadan&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Lo que nos mata es una distancia criminal y muy poco visible entre la acci&oacute;n pol&iacute;tica, la ciencia y los bienes comunes. No hay foto del sabotaje a los objetivos de descarbonizaci&oacute;n, que son la &uacute;nica protecci&oacute;n que ataja la crisis de ra&iacute;z. Tampoco veremos portadas con la atroz imagen de los cuerpos calcinados en Los Gallardos. Esa es la realidad que nos ocultan quienes hablan de gestionar el colapso o venden la cat&aacute;strofe como oportunidad. &ldquo;Cuando hay fotograf&iacute;as&rdquo;, escribi&oacute; Susan Sontag, &ldquo;el horror se vuelve real&rdquo;. Pero aunque se censuren las im&aacute;genes o se esterilice el debate entre catastrofismo y <a href="https://ctxt.es/es/20241201/Firmas/48118/Juan-Bordera-Antonio-Turiel-Fernando-Valladares-Alejandro-Pedregal-optimismo-de-las-elites-desinformacion-crisis-climatica-solucionismo.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tecno-optimismo</a>, la emergencia ya es real para la mayor&iacute;a: el 87% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola quiere que la ciencia marque el rumbo de la transici&oacute;n y exige participar en la toma de decisiones que permitir&iacute;an ir <a href="https://ctxt.es/es/20241201/Politica/48048/Lourdes-Lucia-Alberto-Fraguas-decrecimiento-capitalismo-organizaciones-ecologistas-crisis-ecologica.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s all&aacute; del crecimiento infinito</a> que hoy destruye el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de lo que significa esta fuerza ciudadana en la pr&aacute;ctica acaba de verse en Galicia. Una sociedad entera se levant&oacute; gritando &ldquo;Altri non&rdquo;, para frenar el proyecto de una macrocelulosa que pretend&iacute;a verter cada d&iacute;a 30 millones de litros de agua contaminada al r&iacute;o Ulla. La movilizaci&oacute;n masiva de plataformas como Defensa da R&iacute;a de Arousa o Ulloa Viva, junto al apoyo de organizaciones como Greenpeace, logr&oacute; que el pasado 10 de julio de 2026 <a href="https://www.eldiario.es/galicia/xunta-comunica-altri-archivo-definitivo-proyecto-macrocelulosa-palas-rei-inviable_1_13371987.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Xunta archivara el proyecto</a>. Siguen reclamando otro modelo de prosperidad, uno que no destruya el medio rural y el empleo que ya existe &mdash;el de las mariscadoras, los bateeiros, la agricultura tradicional&mdash; para beneficiar a una multinacional extranjera. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; emerge una verdad muy inc&oacute;moda: Espa&ntilde;a no sufre un d&eacute;ficit de preocupaci&oacute;n clim&aacute;tica, sino un d&eacute;ficit democr&aacute;tico. Mientras la emergencia exige m&aacute;s deliberaci&oacute;n p&uacute;blica e inteligencia colectiva, nuestro sistema de partidos sigue ofreciendo respuestas del siglo pasado, basadas en la negociaci&oacute;n entre &eacute;lites y el cortoplacismo electoral. Ese es el punto de mayor consenso en nuestra sociedad: la gente quiere escuchar a la ciencia, emprender el camino del poscrecimiento y sobre todo participar en las decisiones que afectan a su vida y a la de las generaciones futuras. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y de qu&eacute; queremos debatir cuando se nos da voz? La respuesta de la ciencia es clara y apunta a un concepto que la pol&iacute;tica institucional todav&iacute;a teme nombrar: <a href="https://lasaluddelahumanidad.com/academia-y-ciudadania-coinciden-la-suficiencia-economica-es-tan-deseable-como-ineludible/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la suficiencia</a>. Las cient&iacute;ficas y los cient&iacute;ficos del IPCC de la ONU se&ntilde;alan desde 2022 que para garantizar una vida digna en 2050 es imprescindible reducir democr&aacute;ticamente el uso de energ&iacute;a y materiales, repartiendo mejor lo que se produce. No se trata de escasez, sino de bienestar dentro de los l&iacute;mites planetarios. De hecho, en el sistema energ&eacute;tico, Greenpeace ha demostrado, en un estudio para Espa&ntilde;a y Portugal, que podemos lograr <a href="https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/informes/informe-energia-para-vivir-mejor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vivir mejor</a> reduciendo el consumo energ&eacute;tico un 39% para 2040, aplicando la suficiencia y la eficiencia, mientras atendemos las necesidades de servicios energ&eacute;ticos para toda la ciudadan&iacute;a al 100% con energ&iacute;as renovables.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema actual no es si habr&aacute; o no un Pacto de Estado, sino qu&eacute; partidos est&aacute;n dispuestos a pactar de verdad con esta <a href="https://climatica.coop/necesitamos-pacto-de-estado-con-ciencia-y-ciudadania/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evidencia cient&iacute;fica</a>. Seg&uacute;n el <a href="https://www.realinstitutoelcano.org/encuestas/los-ciudadanos-ante-el-cambio-climatico-2024/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Real Instituto Elcano,</a> el 87% de los espa&ntilde;oles quiere que el Parlamento adopte los objetivos que dicte la ciencia. Adem&aacute;s, la <a href="https://lasaluddelahumanidad.com/academia-y-ciudadania-coinciden-la-suficiencia-economica-es-tan-deseable-como-ineludible/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experiencia</a> demuestra que las pol&iacute;ticas de suficiencia, lejos de generar rechazo social, encuentran un apoyo un&aacute;nime en las asambleas ciudadanas clim&aacute;ticas siempre que se apliquen con justicia social.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, la oportunidad de la Asamblea Ciudadana Clim&aacute;tica de 2022 en Espa&ntilde;a se desperdici&oacute; en debates institucionales que <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/asamblea-ciudadana-clima-no-simulacro_129_7357699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nunca culminaron</a>. Mientras esperamos, la desinformaci&oacute;n gana terreno y el negacionismo habla el idioma de la &ldquo;odiocracia&rdquo;, atacando la evidencia cient&iacute;fica a golpe de memes. El mundo ecologista se mueve a menudo en otras burbujas digitales minoritarias, cuando m&aacute;s que nunca, tenemos que hablar a todo el mundo, para proteger el derecho de la gente a estar verazmente informada. Por eso, en enero de 2025, <a href="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2025-01-28/un-parlamento-ciudadano-permanente-para-defender-la-democracia-y-el-clima.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">varios colectivos sociales</a> llevaron al Congreso una propuesta urgente: crear un Parlamento Ciudadano Clim&aacute;tico permanente y recuperar la conversaci&oacute;n p&uacute;blica informada por la ciencia a gran escala, con una asamblea por sorteo y un consejo de expertos con poder real. No es una utop&iacute;a; es una din&aacute;mica global. B&eacute;lgica ya reforma su Senado para convertirlo en un Consejo Ciudadano, el Reino Unido debate hacer lo mismo con la C&aacute;mara de los Lores y la propia <a href="https://www.oecd.org/fr/publications/2025/03/exploring-new-frontiers-in-citizen-participation-in-the-policy-cycle_3b33d845/full-report/global-citizen-participation-climate-change-as-a-test-case_abbfbed2.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OCDE</a> defiende una asamblea ciudadana mundial para blindar las decisiones clim&aacute;ticas frente a las olas autoritarias.
    </p><p class="article-text">
        Como actores de la comunidad cient&iacute;fica y de la lucha ambiental vemos que la propuesta sigue sobre la mesa en Espa&ntilde;a, pero tambi&eacute;n preguntamos: &iquest;Qui&eacute;n la recoger&aacute;? La fil&oacute;sofa Marina Garc&eacute;s nos advirti&oacute; de la trampa de caer en la falsa disyuntiva entre el colapso que paraliza y el solucionismo tecnol&oacute;gico que promete arreglarlo todo sin cambiar nada: &ldquo;Lo que esconde esa disyuntiva es una rendici&oacute;n: nuestra renuncia a la libertad, es decir, a mejorar, juntos, nuestras condiciones de vida&rdquo;. Solo incorporando ese poder deliberativo ciudadano a las instituciones, un Pacto de Estado dejar&aacute; de ser una promesa vac&iacute;a para convertirse en una hoja de ruta real hacia la democracia de la Tierra. 
    </p><p class="article-text">
        Llamamos a todas las fuerzas progresistas a ponerse manos a la obra.
    </p><p class="article-text">
        <strong> Firman tambi&eacute;n:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Marta Rivera, investigadora CSIC-UPV / IPCC, IPBES
    </p><p class="article-text">
        Rogelio Santos Queiruga, pescador de bajura, comunicador medioambiental, presidente de la Asociaci&oacute;n de Defensa de la R&iacute;a de Muros y Noia
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a S&aacute;nchez, escritora y veterinaria
    </p><p class="article-text">
        Agn&egrave;s Delage Amat, investigadora Univ. Aix Marsella/ UMR CNRS
    </p><p class="article-text">
        Rafael Jim&eacute;nez Aybar, experto en democracia medioambiental, Westminster Foundation for Democracy
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Valladares, Eva Saldaña Buenache]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/piromanos-emergencia-democracia_129_13402553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 04:02:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De pirómanos, emergencia y democracia]]></media:title>
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