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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sociología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/sociologia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sociología]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA['Shorteando' la polarización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/shorteando-polarizacion_132_13481635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f68f0303-b12a-4b83-ac26-2cbe7c48b277_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Shorteando&#039; la polarización"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las redes sociales ya son un recurso más que asentado a la hora de informarnos de lo que ocurre en un mundo cada vez más pequeño, además de formar nuestra opinión en base a los referentes que podamos seguir en estos ecosistemas digitales"</p><p class="subtitle">Todos los artículos del Blog 'Dialogando con la Sociedad y las Ciencias Políticas'</p></div><p class="article-text">
        Romper con los esquemas de la generaci&oacute;n anterior con la aparente intenci&oacute;n de desmarcarse de esta, parece ser un mantra condenado a repetirse en una especie de ritual que pasa de padres a hijos. Como si de un intento de rebeld&iacute;a se tratase, esta divergencia que atraviesa temas como la m&uacute;sica, el cine, el deporte, etc. tambi&eacute;n aterriza en la forma en la que consumimos entretenimiento y accedemos a la informaci&oacute;n. Numerosas son las ocasiones en las que habr&eacute; escuchado, le&iacute;do o incluso recitado la frase: &ldquo;Yo ya no me informo por las noticias, ya me entero de lo que sucede en el mundo por las redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de querer entrar en pol&eacute;mica sobre qu&eacute; herramienta informativa es m&aacute;s &oacute;ptima para tener acceso a los sucesos que ocurren a nuestro alrededor, o de avisar de los peligros que tiene consumir informaci&oacute;n desde plataformas que no siempre llevan la rigurosidad o contraste informativo de los que, al menos, si se les presupone a los profesionales del periodismo; lo que quiero constatar con todo esto es que las redes sociales ya son un recurso m&aacute;s que asentado a la hora de informarnos de lo que ocurre en un mundo cada vez m&aacute;s peque&ntilde;o, adem&aacute;s de formar nuestra opini&oacute;n en base a los referentes que podamos seguir en estos ecosistemas digitales.
    </p><p class="article-text">
        Si algo caracteriza a estas m&aacute;s que conocidas aplicaciones por las cuales interactuamos con nuestros conocidos, seguidores o incluso los llamados <em>bots, </em>es que prima lo visual, lo impactante y sobre todo la inmediatez. Es por ello por lo que las casualidades se alejan en el hecho de que la evoluci&oacute;n de los v&iacute;deos en redes sociales se haya simplificado a los llamados '<em>shorts' </em>o '<em>reels'. </em>
    </p><p class="article-text">
        La misma canci&oacute;n con distinta letra dependiendo de si nos movemos por TikTok, Instagram o YouTube: v&iacute;deos cortos que rara vez superan el minuto y medio, con muchos est&iacute;mulos visuales para mantener la atenci&oacute;n en el propio v&iacute;deo, en ocasiones priorizando estos elementos al propio mensaje. Todos sabemos a estilo de v&iacute;deos me estoy refiriendo.
    </p><h2 class="article-text">La polarizaci&oacute;n un t&eacute;rmino casi &ldquo;rutinario&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, y m&aacute;s relacionado con el an&aacute;lisis pol&iacute;tico que el informativo, tenemos que hablar de otro elemento que est&aacute; a diario hasta en la sopa: la polarizaci&oacute;n. La polarizaci&oacute;n es un t&eacute;rmino que me atrever&iacute;a a decir que lo usamos ya casi hasta de manera rutinaria en nuestras conversaciones coloquiales, con familia y amigos. Un concepto que parece que nos queda muy claro como funciona pero que quiz&aacute; se nos atragante un poco m&aacute;s a la hora de definirlo. Russel Dalton define la polarizaci&oacute;n como la dispersi&oacute;n de las posiciones de los partidos en un eje izquierda-derecha, es decir, cuanto mayor aumento se encuentre en las posiciones de los partidos situados en la izquierda y la derecha en diversos temas como econom&iacute;a, inmigraci&oacute;n, defensa o sanidad, mayor grado de polarizaci&oacute;n habr&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de la llegada de los &ldquo;nuevos partidos&rdquo;, el mapa pol&iacute;tico que surgi&oacute; a ra&iacute;z de ah&iacute; y que dej&oacute; en nuestras instituciones parlamentarias, as&iacute; como las nuevas estrategias para hacer pol&iacute;tica (donde podemos incluir las redes sociales), la polarizaci&oacute;n ha aumentado de manera constante hasta llegar hoy d&iacute;a a rondar cerca de un 6 en el &Iacute;ndice de Dalton, una nota que indicar&iacute;a una polarizaci&oacute;n moderada-alta, alejando cada vez m&aacute;s los discursos del centro y acerc&aacute;ndose a los extremos. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a muy reduccionista por mi parte atribuir este incremento de la polarizaci&oacute;n a la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; y las redes sociales, pero tambi&eacute;n ser&iacute;a muy ingenuo pasar por alto que estos dos conceptos que hemos tratado desde el comienzo del art&iacute;culo no tienen relaci&oacute;n alguna. Es aqu&iacute; donde convergen los <em>reels </em>y la polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Rebobinemos al principio del art&iacute;culo, d&oacute;nde encontr&aacute;bamos que los <em>reels </em>se trataban de v&iacute;deos cortos, de poco m&aacute;s de un minuto en el que se trata de dar un mensaje humor&iacute;stico, est&eacute;tico, culinario o incluso pol&iacute;tico y social. No quiero restarle importancia ni profundidad a temas como la comedia, los cosm&eacute;ticos o la cocina, cada tema tiene su relevancia en el contexto que le toca, pero bien es cierto que cuestiones que conciernen a la pol&iacute;tica tienen un grado de relevancia puesto a que nos afecta de igual manera independientemente de si nos interesa m&aacute;s o menos, es aqu&iacute; donde est&aacute; el punto. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siendo sinceros, ¿crees que es posible reducir temas tan complejos y con tanto trasfondo como es la política en tan solo un minuto?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Yo puedo aprender nuevas t&eacute;cnicas sobre como potenciar el sabor de un guiso gracias a un v&iacute;deo de <em>Instagram,</em> o puede que acabe en completo desastre, pero al final, no importa porque no me va la vida en ello, mientras que entender los acontecimientos pol&iacute;ticos y sociales que ocurren a mi alrededor s&iacute; que determina la convivencia y la manera que leemos la sociedad. Siendo sinceros, &iquest;crees que es posible reducir temas tan complejos y con tanto trasfondo como es la pol&iacute;tica en tan solo un minuto? Yo tampoco, aunque tratar de aproximar estos conceptos al p&uacute;blico general nunca est&aacute; de m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;monos cuenta adem&aacute;s de una cuesti&oacute;n, y es que el ejercicio que de por s&iacute; hemos realizado toda la vida escogiendo un peri&oacute;dico antes que otro o poner un noticiario predilecto (a nadie nos gusta interpretar los sucesos del mundo desde la &oacute;ptica ideol&oacute;gica contraria), ahora es el propio algoritmo quien nos realiza ese trabajo y, claro, viendo el mundo por redes sociales nos invita a sobredimensionar que nuestra forma de verlo es la predominante, obviamente las redes sociales funcionan como lo que son, empresas megal&oacute;manas, y mostrarte contenido de un marco ideol&oacute;gico contrario al tuyo no creo que sea el mejor modo de mantenerte enganchado. Sum&eacute;mosle tambi&eacute;n un componente emocional para que nos parezca un contenido m&aacute;s familiar y cercano y&hellip; &iexcl;Listo! Ya tenemos la receta al completo de como aumentar la polarizaci&oacute;n en redes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que este texto parezca ser combativo con el contenido que mostramos y consumimos en redes sociales, todo lo contrario. Considero que las redes sociales son un horizonte de posibilidades para democratizar el contenido: llegar a grupos sociales que se pod&iacute;an ver excluidos en los medios tradicionales, facilitar la posibilidad de que gente que tuviese mayores trabas para exponer su conocimiento ahora cuente con m&aacute;s oportunidades, heterogeneizar la barra de contenidos, etc. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, que valgan estas l&iacute;neas m&aacute;s como una reflexi&oacute;n de como una creaci&oacute;n y consumo de contenido responsable en redes puede reconducir el camino del ruido, a una interpretaci&oacute;n m&aacute;s amplia de nuestro entorno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Villalón Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/shorteando-polarizacion_132_13481635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 09:50:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Shorteando' la polarización]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Sociología,Polarización,Redes sociales,Medios de comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ceuta no empieza en la frontera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/ceuta-no-empieza-frontera_132_13439705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27f3907c-8a29-4240-9b1e-4dfe167a7237_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1032y901.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceuta no empieza en la frontera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando más de la mitad de los jóvenes de un país contempla marcharse, estamos ante algo bastante más serio que un 'efecto llamada' (...) El desarrollo también crea expectativas"</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, lo poco que algunos sab&iacute;amos de &Aacute;frica ven&iacute;a dentro de una agenda salesiana. Historias de misiones en formato c&oacute;mic, lecturas breves sobre misioneros en lugares vulnerables, vi&ntilde;etas de ni&ntilde;os con la barriga hinchada. Todo muy pedag&oacute;gico. Todo muy lejos.
    </p><p class="article-text">
        Aquello ten&iacute;a una finalidad pr&aacute;ctica: concienciarnos antes de repartir los sobres del Domund y las huchas de bustos con los rasgos estereotipados de ni&ntilde;os y personas de los distintos continentes, que luego llev&aacute;bamos por las casas pidiendo el donativo. Uno llamaba al timbre con la hucha en la mano y, sin saberlo, estaba recibiendo su primera lecci&oacute;n de geopol&iacute;tica. &Aacute;frica era un sitio al que se ayudaba. Un sitio del que llegaban historias, nunca personas.
    </p><p class="article-text">
        Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, &Aacute;frica est&aacute; a catorce kil&oacute;metros y ya no cabe en una hucha de cer&aacute;mica policromada y esmaltada. Llega en directo, sin vi&ntilde;etas y sin sobre. Y nosotros seguimos contemplando el mismo sitio de siempre. Antes era el dibujo del misionero. Ahora es la valla.
    </p><p class="article-text">
        Ceuta nos obliga a mirar hacia la frontera. A la valla, al mar, a los polic&iacute;as, a Marruecos, a las personas corriendo. Es l&oacute;gico. Cuando decenas de miles de personas aparecen de golpe ante una ciudad de poco m&aacute;s de 80.000 habitantes, la primera pregunta es qu&eacute; ha ocurrido all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El Instituto de Medicina Legal de Ceuta recibi&oacute; ochenta y tres cuerpos. Hay alrededor de cuarenta y cuatro personas de las que no se sabe nada. 
    </p><p class="article-text">
        Una frontera puede quedar desbordada durante unas horas. Puede fallar la vigilancia, relajarse los controles o producirse una concentraci&oacute;n imposible de contener. Lo que no puede hacer ninguna frontera es inventarse, de una tarde para otra, a miles de personas dispuestas a tirarse al agua, cruzar a nado o correr un riesgo evidente con tal de poner un pie en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Ya quer&iacute;an marcharse antes de llegar a Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Marruecos termin&oacute; 2025 con un desempleo juvenil del 37,2% entre los 15 y los 24 a&ntilde;os. Casi tres veces la tasa general del pa&iacute;s. Entre quienes tienen estudios, el paro sigue rondando el 19%. Y alrededor de 2,9 millones de j&oacute;venes de entre 15 y 29 a&ntilde;os ni trabajan, ni estudian, ni reciben formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El dato necesita una aclaraci&oacute;n. Esos 2,9 millones no son 2,9 millones de futuros emigrantes. Ser&iacute;a una barbaridad interpretarlo as&iacute;. Adem&aacute;s, una parte muy importante de ese colectivo son mujeres inactivas y las situaciones personales son muy diferentes entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero como fotograf&iacute;a de una generaci&oacute;n atascada sirve.
    </p><p class="article-text">
        Hay un t&eacute;rmino, acu&ntilde;ado por la polit&oacute;loga Diane Singerman y desarrollado despu&eacute;s por la antrop&oacute;loga Alcinda Honwana, que describe fen&oacute;menos parecidos en el norte de &Aacute;frica y Oriente Medio: waithood, j&oacute;venes en la sala de espera.
    </p><p class="article-text">
        Han dejado de ser adolescentes, pero la vida adulta no termina de empezar.
    </p><p class="article-text">
        El empleo estable no llega. Sin empleo, independizarse se complica. Sin independencia econ&oacute;mica, la vivienda queda lejos. Se retrasa la pareja, la familia, la autonom&iacute;a. Eso tambi&eacute;n nos suena por aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay un dato que deber&iacute;a preocupar bastante m&aacute;s que muchos de los titulares que hemos le&iacute;do estos d&iacute;as: el 55% de los marroqu&iacute;es de entre 18 y 29 a&ntilde;os reconoce haber pensado en emigrar. M&aacute;s de la mitad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando m&aacute;s de la mitad de los j&oacute;venes de un pa&iacute;s contempla marcharse, estamos ante algo bastante m&aacute;s serio que un 'efecto llamada'.
    </p><p class="article-text">
        Podemos hablar de TikTok, WhatsApp, mafias, rumores o v&iacute;deos que anuncian que la frontera est&aacute; abierta. Todo eso habr&aacute; influido. Seguramente mucho. Pero ninguna aplicaci&oacute;n es capaz de convencer en unas horas a decenas de miles de personas satisfechas con su vida para que se lancen al mar.
    </p><p class="article-text">
        Las redes pueden dar el pistoletazo de salida, pero no explican el porqu&eacute;. Ese porqu&eacute; viene de antes. 
    </p><p class="article-text">
        Y tampoco creo que podamos resolverlo con esa imagen antigua de Marruecos como un pa&iacute;s miserable cuyos habitantes huyen simplemente de la pobreza. Marruecos no es eso. O, al menos, no es solamente eso.
    </p><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha crecido, se ha modernizado, ha construido carreteras, puertos, trenes, f&aacute;bricas y grandes infraestructuras. Ha atra&iacute;do inversiones, desarrollado una industria potente y se prepara para organizar, junto a Espa&ntilde;a y Portugal, un Mundial de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente ah&iacute; est&aacute; parte del problema. El desarrollo no solo crea riqueza, tambi&eacute;n crea expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; est&aacute; un dato que explica m&aacute;s que muchas im&aacute;genes, aunque dif&iacute;cilmente vaya a abrir un telediario. Seg&uacute;n el Banco Mundial, en la &uacute;ltima d&eacute;cada la poblaci&oacute;n marroqu&iacute; en edad de trabajar creci&oacute; m&aacute;s de un 10%. El empleo, un 1,5%. Crece la econom&iacute;a, crecen los j&oacute;venes y no crecen los puestos de trabajo. Lo dem&aacute;s es literatura.
    </p><p class="article-text">
        El joven marroqu&iacute; de hoy conoce mucho mejor que su padre lo que ocurre fuera de Marruecos. Probablemente ha estudiado m&aacute;s, vive en una sociedad m&aacute;s urbana y lleva Europa en el bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        Hace treinta a&ntilde;os Espa&ntilde;a estaba a catorce kil&oacute;metros, hoy est&aacute; a un scroll de distancia. Un chico de Tetu&aacute;n, Rabat o Casablanca tarda segundos en comprobar c&oacute;mo vive alguien de su edad en Madrid, Par&iacute;s, Bruselas o &Aacute;msterdam.
    </p><p class="article-text">
        Ve su casa, su coche, su ocio, sus viajes. Ve cu&aacute;ndo se independiza. Ve incluso una versi&oacute;n bastante enga&ntilde;osa de su felicidad. Despu&eacute;s apaga el tel&eacute;fono y se enciende la desaz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La Sociolog&iacute;a lleva mucho tiempo sabiendo que la pobreza no se mide &uacute;nicamente contando lo que uno tiene. Tambi&eacute;n importa aquello que uno cree que deber&iacute;a tener.
    </p><p class="article-text">
        A eso lo llamamos privaci&oacute;n relativa: la frustraci&oacute;n aparece cuando la distancia entre la vida que imaginabas y la vida que realmente puedes permitirte empieza a resultar insoportable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Sociología lleva mucho tiempo sabiendo que la pobreza no se mide únicamente contando lo que uno tiene. También importa aquello que uno cree que debería tener</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso creo que reducir Ceuta a las redes sociales ser&iacute;a quedarse en la superficie. Las redes hicieron lo que llevan a&ntilde;os haciendo: acelerar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Corri&oacute; el rumor. Se compartieron rutas. Aparecieron v&iacute;deos. Miles de personas creyeron que se hab&iacute;a abierto una oportunidad excepcional y actuaron al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En 2025 vimos, adem&aacute;s, a una parte de esa juventud salir a las calles marroqu&iacute;es reclamando empleo, educaci&oacute;n, sanidad y mejores oportunidades. No afirmar&iacute;a que quienes protestaron entonces sean quienes han intentado entrar ahora en Ceuta. No lo sabemos y seguramente ser&iacute;a falso en muchos casos. Pero ambos fen&oacute;menos hablan de una misma incomodidad generacional.
    </p><p class="article-text">
        Albert Hirschman explic&oacute; hace m&aacute;s de medio siglo que, cuando una instituci&oacute;n deja de ofrecernos lo que esperamos de ella, solemos tener dos caminos: alzar la voz para intentar cambiarla o salir. Protestar o marcharse.
    </p><p class="article-text">
        No siempre funcionan as&iacute; ni son opciones excluyentes, pero hay algo de esa tensi&oacute;n en el Marruecos actual. Una generaci&oacute;n que pide participar de la modernizaci&oacute;n de su pa&iacute;s y que, cuando no encuentra sitio, empieza a imaginar su futuro fuera.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; Marruecos como Estado. Es perfectamente leg&iacute;timo preguntarse c&oacute;mo semejante cantidad de personas consigui&oacute; acercarse a una de las fronteras m&aacute;s vigiladas de Europa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Albert Hirschman explicó hace más de medio siglo que, cuando una institución deja de ofrecernos lo que esperamos de ella, solemos tener dos caminos: alzar la voz para intentar cambiarla o salir. Protestar o marcharse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Habr&aacute; que saber qu&eacute; ocurri&oacute;. Lo que s&iacute; sabemos es que Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Europea llevan a&ntilde;os apoy&aacute;ndose en Marruecos para contener buena parte de los movimientos migratorios que llegan por el Mediterr&aacute;neo occidental. Y eso crea una relaci&oacute;n inc&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos la colaboraci&oacute;n marroqu&iacute; para controlar la frontera y, precisamente por eso, Marruecos sabe que su colaboraci&oacute;n tiene valor. 
    </p><p class="article-text">
        Ceuta tuvo que enfrentarse en unas horas a una situaci&oacute;n dif&iacute;cil de imaginar desde cualquier ciudad de la pen&iacute;nsula. Conviene decirlo porque a veces hablamos del miedo con demasiada superioridad moral.
    </p><p class="article-text">
        Una llegada de esa magnitud asusta. Desborda servicios, desorganiza una ciudad y provoca incertidumbre. No toda preocupaci&oacute;n ante la inmigraci&oacute;n es xenofobia y no todo ciudadano que pregunta qui&eacute;n entra en su pa&iacute;s es un racista.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacemos pol&iacute;ticamente con ese miedo?
    </p><p class="article-text">
        Antes de Ceuta, el CIS ya lo ven&iacute;a marcando. En el bar&oacute;metro de julio, con el trabajo de campo cerrado el d&iacute;a 6, tres semanas antes de todo esto, la inmigraci&oacute;n era ya la segunda preocupaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles, s&oacute;lo por detr&aacute;s de la vivienda, despu&eacute;s de subir cuatro puntos y medio en un mes. Pero ocurr&iacute;a algo curioso: ocupaba posiciones mucho m&aacute;s altas cuando se preguntaba por &laquo;los problemas de Espa&ntilde;a&raquo; que cuando se preguntaba a cada ciudadano por aquello que le afectaba personalmente.
    </p><p class="article-text">
        Hay problemas que vivimos en primera persona y otros que forman parte de una preocupaci&oacute;n colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de Ceuta ser&aacute; inevitable que la conversaci&oacute;n sobre inmigraci&oacute;n cambie. Durante un tiempo hablaremos bastante menos de la inmigraci&oacute;n como una cuesti&oacute;n demogr&aacute;fica, laboral o econ&oacute;mica y mucho m&aacute;s de fronteras, seguridad y control.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Espa&ntilde;a tiene derecho a controlar sus fronteras. Es incuestionable. Pero tambi&eacute;n deber&iacute;amos querer saber por qu&eacute; al otro lado hay miles de personas convencidas de que merece la pena arriesgar la vida para cruzarlas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">España tiene derecho a controlar sus fronteras. Es incuestionable. Pero también deberíamos querer saber por qué al otro lado hay miles de personas convencidas de que merece la pena arriesgar la vida para cruzarlas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ceuta ha vuelto a cerrar la frontera. Las im&aacute;genes desaparecer&aacute;n de los informativos. Las patrullas volver&aacute;n a sus rutinas y probablemente nosotros pasaremos al siguiente asunto.
    </p><p class="article-text">
        Pero al otro lado seguir&aacute; estando el 37% de paro juvenil.
    </p><p class="article-text">
        Seguir&aacute;n los millones de j&oacute;venes atrapados entre los estudios y la vida adulta.
    </p><p class="article-text">
        Y seguir&aacute; ese 55% que alguna vez ha pensado que su futuro quiz&aacute; est&eacute; fuera de Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la pistola humeante. 
    </p><p class="article-text">
        Las fronteras se pueden cerrar. Las expectativas de toda una generaci&oacute;n, no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Mora de Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/ceuta-no-empieza-frontera_132_13439705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 07:32:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceuta no empieza en la frontera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migrantes,Ceuta,Fronteras,Sociología,Economía,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Godzilla entra en la batalla política: un experto lo convierte en la clave para entender a Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/godzilla-entra-batalla-politica-experto-convierte-clave-entender-trump-pm_1_13428796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9ccff83-7bf5-4017-9fc7-7af9c6dcb9e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1017y401.jpg" width="1200" height="675" alt="Godzilla entra en la batalla política: un experto lo convierte en la clave para entender a Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alegorías políticas - Las historias dedicadas a Mothra, Monsterland y Mechagodzilla sirvieron para examinar las divisiones internas, los cálculos fallidos y los intentos de encontrar un heredero político convincente</p></div><p class="article-text">
        Las bengalas con las que las autoridades intentan alejar a <strong>Godzilla</strong> de Osaka ofrecen a <strong>Robert Boatright</strong>, profesor de Ciencia Pol&iacute;tica en la Universidad Clark, una imagen de los m&eacute;todos empleados para <strong>contener a Donald Trump </strong>durante su primer mandato. 
    </p><h2 class="article-text">Las primeras cintas explican el origen pol&iacute;tico del fen&oacute;meno Trump</h2><p class="article-text">
        En<em> Godzilla Raids Again</em>, la estrategia funciona hasta que unos presos fugados provocan un incendio que atrae al monstruo hacia la ciudad, donde su pelea con Anguirus causa la destrucci&oacute;n. El investigador <strong>relaciona ese desv&iacute;o provisional con asesores </strong>que retrasaban decisiones, retiraban documentos de la mesa presidencial o buscaban visitas capaces de cambiar la atenci&oacute;n de Trump.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ishir&#333; Honda</strong>, cineasta japon&eacute;s que dirigi&oacute; el <em>Godzilla</em> original de 1954, convirti&oacute; a la criatura en una<strong> consecuencia de las pruebas nucleares </strong>realizadas en el Pac&iacute;fico. La pel&iacute;cula lleg&oacute; pocos meses despu&eacute;s de que una tripulaci&oacute;n pesquera japonesa recibiera la lluvia radiactiva de una bomba de hidr&oacute;geno estadounidense en el atol&oacute;n Bikini, un <strong>episodio que caus&oacute; una muerte y favoreci&oacute; una campa&ntilde;a antinuclear </strong>respaldada por 30 millones de firmas. 
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                La era Showa recorre la trayectoria política entre 2016 y 2024                            </span>
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        Boatright encuentra all&iacute; el <strong>primer paralelismo pol&iacute;tico</strong>, pues varios analistas presentaron el ascenso de Trump en 2016 como resultado de la desindustrializaci&oacute;n y del deterioro de comunidades obreras.
    </p><h2 class="article-text">Mothra plantea el precio de enfrentarse al l&iacute;der del partido</h2><p class="article-text">
        La<strong> muerte de Mothra</strong> mientras protege un huevo explotado por empresarios humanos permite al polit&oacute;logo examinar el <strong>coste asumido por Liz Cheney</strong>, exrepresentante republicana, al enfrentarse al presidente de su propio partido. En <em>Mothra contra Godzilla</em>, dos larvas terminan el combate y expulsan al monstruo antes de regresar a su isla. 
    </p><p class="article-text">
        El profesor vincula esa secuencia con el <strong>comit&eacute; de la C&aacute;mara de Representantes que investig&oacute; el asalto al Capitolio del 6 de enero</strong> y con la posibilidad de que otra generaci&oacute;n conservadora rompa con Trump sin abandonar sus posiciones republicanas.
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                Robert Boatright compara a Trump con Godzilla mediante el cine japonés                            </span>
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        El encierro de los monstruos en una isla llamada Monsterland parece resolver la amenaza en<em> Destroy All Monsters</em>, hasta que los Kilaaks controlan sus mentes y los env&iacute;an contra varias ciudades. El estudio <strong>compara a esos alien&iacute;genas con estrategas conservadores que pretend&iacute;an utilizar a Trump </strong>para reducir el Estado administrativo. 
    </p><p class="article-text">
        Boatright incorpora a grupos dem&oacute;cratas que apoyaron en primarias a candidatos republicanos m&aacute;s extremos porque calculaban que ser&iacute;an adversarios electorales m&aacute;s d&eacute;biles. La pel&iacute;cula convierte ese c&aacute;lculo en una <strong>advertencia sobre fuerzas pol&iacute;ticas que dejan de obedecer </strong>a quienes creen manejarlas.
    </p><h2 class="article-text">Mechagodzilla refleja las dificultades para copiar el &eacute;xito de Trump</h2><p class="article-text">
        La copia mec&aacute;nica de Godzilla fabricada para destruir con mayor disciplina abre el <strong>an&aacute;lisis de Ron DeSantis y de los dirigentes </strong>que buscaron reproducir el atractivo electoral de Trump despu&eacute;s de 2020. <em>Godzilla contra Mechagodzilla</em> presenta un robot capaz de conservar la apariencia exterior y el poder de ataque, aunque<strong> carece de la ferocidad </strong>que distingue al original. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Boatright, los imitadores pod&iacute;an adoptar mensajes agresivos y m&eacute;todos parecidos, pero<strong> no consegu&iacute;an reproducir el poder de convicci&oacute;n del entonces expresidente con sus seguidores</strong>.
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            <span class="title">
                Monsterland muestra los riesgos de creer que un líder puede controlarse                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los <strong>15 largometrajes estrenados </strong>durante la era Showa entre 1954 y 1975 forman as&iacute; un recorrido que Boatright extiende desde la <strong>victoria electoral de 2016 hasta el regreso de Trump en 2024</strong>. Su art&iacute;culo, publicado en la revista<em> The Forum</em> de De Gruyter Brill, estudia al monstruo como una figura creada por errores humanos, capaz de arrasar aquello que encuentra y destinada a reaparecer despu&eacute;s de cada derrota. 
    </p><p class="article-text">
        El<strong> segundo mandato presidencial queda fuera del desarrollo</strong> pel&iacute;cula por pel&iacute;cula y permanece como materia para investigaciones posteriores, ya que el art&iacute;culo centra su recorrido en los hechos anteriores y deja abierta la etapa actual  a futuros an&aacute;lisis.
    </p><h2 class="article-text">Una alegor&iacute;a ampl&iacute;a las posibilidades y tambi&eacute;n los l&iacute;mites del an&aacute;lisis</h2><p class="article-text">
        La<strong> diferencia entre una met&aacute;fora y una alegor&iacute;a </strong>determina el alcance final de esta lectura, porque la segunda aporta una trayectoria y puede inducir a esperar que los acontecimientos sigan un desenlace conocido, como sucede en <em>La colina de Watership</em>, la novela aleg&oacute;rica de Richard Adams. 
    </p><p class="article-text">
        Boatright considera que las pel&iacute;culas resultan familiares para buena parte de la ciudadan&iacute;a y de la clase pol&iacute;tica, de modo que pueden <strong>orientar su interpretaci&oacute;n de los conflictos p&uacute;blicos </strong>mejor que algunos patrones hist&oacute;ricos acad&eacute;micos. Esa ventaja contiene su propio l&iacute;mite, ya que Godzilla regresa cuando un estudio cualquiera decide rodar otra entrega, mientras la pol&iacute;tica carece de un guion que garantice la derrota del monstruo o la reconstrucci&oacute;n posterior.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/godzilla-entra-batalla-politica-experto-convierte-clave-entender-trump-pm_1_13428796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 10:00:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Godzilla entra en la batalla política: un experto lo convierte en la clave para entender a Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Política,Cine,Sociología,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capitolina Díaz, socióloga: "Los algoritmos están construyendo procesos de socialización distintos para chicas y para chicos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/capitolina-diaz-sociologa-algoritmos-construyendo-procesos-socializacion-distintos-chicas-chicos_1_13419929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/639e9e29-3b77-46fd-9471-be3bc5daadaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x992y321.jpg" width="1200" height="675" alt="Capitolina Díaz, socióloga: &quot;Los algoritmos están construyendo procesos de socialización distintos para chicas y para chicos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta en desigualdades de género, Premio Nacional de Sociología, advierte de que la brecha salarial "no se explica sólo en el mercado de trabajo: también se construye en los hogares"</p></div><p class="article-text">
        Capitolina D&iacute;az (Villadepalos, Le&oacute;n, 1952) analiza las desigualdades de g&eacute;nero desde su c&aacute;tedra de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Valencia y concluye que estamos viviendo una transformaci&oacute;n hist&oacute;rica muy profunda &ldquo;por primera vez intentamos construir relaciones afectivas en las que el amor, el deseo y el reconocimiento no dependan de la desigualdad entre quienes forman la pareja&rdquo;. Premio Nacional de Sociolog&iacute;a y Ciencia Pol&iacute;tica 2025 ha participado en el seminario de la Universidad Internacional Men&eacute;ndez Pelayo organizado por el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) para reflexionar sobre el amor y el poder. La experta asegura que cada vez entendemos m&aacute;s la pareja como una relaci&oacute;n entre personas aut&oacute;nomas que cooperan y negocian &ldquo;no como una relaci&oacute;n de autoridad y obediencia&rdquo;. Casos como el de &Aacute;balos -subraya-  generan cada vez m&aacute;s desaprobaci&oacute;n &ldquo;porque cuestionan un modelo de relaci&oacute;n que durante siglos se consider&oacute; normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se define el amor desde la sociolog&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La sociolog&iacute;a no estudia el amor como un sentimiento universal e inmutable, sino las distintas formas hist&oacute;ricas que adopta y las instituciones con las que se relaciona. Una de esas formas es el amor rom&aacute;ntico, que ha desempe&ntilde;ado un papel central en las sociedades modernas, pero no agota toda la experiencia amorosa. La sociolog&iacute;a estudia el amor porque el amor no es s&oacute;lo un sentimiento privado; tambi&eacute;n es una instituci&oacute;n social y una forma de organizar la vida afectiva, el poder, los cuidados, el reconocimiento y la vida cotidiana. Por eso la sociolog&iacute;a no se pregunta &uacute;nicamente por c&oacute;mo aman las personas, se pregunta tambi&eacute;n por c&oacute;mo cada sociedad organiza el amor y qu&eacute; consecuencias tiene esa organizaci&oacute;n para la igualdad, la libertad y los cuidados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha venido usted a la UIMP a hablar de amor rom&aacute;ntico y poder. En estos tiempos con el ejemplo de &Aacute;balos y su controvertida relaci&oacute;n con las mujeres &iquest;sigue vigente el mito de la er&oacute;tica del poder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El caso de &Aacute;balos puede servir para ilustrar un fen&oacute;meno mucho m&aacute;s amplio que la sociolog&iacute;a conoce desde hace tiempo: la relaci&oacute;n entre poder, estatus y atractivo. Lo relevante no es una persona concreta, sino comprender por qu&eacute; determinadas posiciones de poder han incrementado hist&oacute;ricamente el atractivo masculino y c&oacute;mo esa asociaci&oacute;n est&aacute; cambiando en las sociedades m&aacute;s igualitarias. Casos como el que citas generan hoy una creciente desaprobaci&oacute;n porque cuestionan un modelo de relaci&oacute;n que durante siglos se consider&oacute; normal. Estamos viviendo una transformaci&oacute;n hist&oacute;rica muy profunda: por primera vez intentamos construir relaciones afectivas en las que el amor, el deseo y el reconocimiento no dependan de la desigualdad entre quienes forman la pareja. Eso no significa que las viejas pautas hayan desaparecido, sino que cada vez encuentran menos legitimidad social. Durante siglos, el poder masculino no s&oacute;lo increment&oacute; el atractivo de algunos hombres, form&oacute; parte del propio modelo cultural de masculinidad. Pero no estamos hablando de una ventaja individual, hablamos de un imaginario colectivo seg&uacute;n el cual el 'buen partido' era precisamente quien acumulaba recursos, prestigio y capacidad de protecci&oacute;n. Ese imaginario es el que empieza a resquebrajarse, aunque conserve inercias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor no es sólo un sentimiento privado; también es una institución social y una forma de organizar la vida afectiva, el poder, los cuidados, el reconocimiento y la vida cotidiana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La idea del amor rom&aacute;ntico valida relaciones de poder en las que una parte acepta un papel subordinado? &iquest;Una relaci&oacute;n es un campo de batalla por ver qui&eacute;n ostenta el liderazgo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todas las relaciones de pareja implican una distribuci&oacute;n de poder, porque en ellas se toman decisiones, se reparten responsabilidades, se negocian tiempos, cuidados, recursos y proyectos de vida. La cuesti&oacute;n no es si existe poder, sino c&oacute;mo se ejerce y c&oacute;mo se distribuye. Durante mucho tiempo, el amor rom&aacute;ntico convivi&oacute; con una organizaci&oacute;n social en la que hombres y mujeres ocupaban posiciones desiguales. En ese contexto, algunas ideas rom&aacute;nticas -como el sacrificio ilimitado, la entrega incondicional o la identificaci&oacute;n del amor con la renuncia- pod&iacute;an contribuir a legitimar relaciones desequilibradas. Pero el problema no era el amor en s&iacute;, sino el marco social en el que ese amor se desarrollaba.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez entendemos más la pareja como una relación entre personas autónomas que cooperan y negocian, no como una relación de autoridad y obediencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hoy la aspiraci&oacute;n es distinta. Cada vez entendemos m&aacute;s la pareja como una relaci&oacute;n entre personas aut&oacute;nomas que cooperan y negocian, no como una relaci&oacute;n de autoridad y obediencia. Eso no significa que desaparezcan los conflictos. Toda convivencia exige acuerdos y renuncias compartidas. Lo importante es que esas negociaciones se produzcan en condiciones de igualdad y no de subordinaci&oacute;n. Por eso no describir&iacute;a la pareja como un campo de batalla por el liderazgo. Preferir&iacute;a entenderla como un espacio de cooperaci&oacute;n donde el reto consiste en construir decisiones compartidas sin que ninguna de las dos personas tenga que renunciar a su autonom&iacute;a. El indicador de una relaci&oacute;n igualitaria no es la ausencia de conflictos, sino la ausencia de jerarqu&iacute;as permanentes para resolverlos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay parejas que han ejercido de forma conjunta el poder, no precisamente de forma muy democr&aacute;tica. Ahora tenemos a Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. El m&iacute;tico matrimonio de Per&oacute;n y Evita. Imelda Marcos, la consorte de Filipinas... El papel de primera dama trasciende del escaparate social a la influencia pol&iacute;tica directa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pareja nunca es &uacute;nicamente una relaci&oacute;n privada. Cuando uno o ambos miembros ocupan posiciones de poder, esa relaci&oacute;n adquiere tambi&eacute;n una dimensi&oacute;n institucional y pol&iacute;tica. Lo interesante desde la sociolog&iacute;a no es analizar casos concretos, sino comprender c&oacute;mo se combinan el poder pol&iacute;tico, la legitimidad p&uacute;blica y las relaciones personales. Durante mucho tiempo, el papel de las esposas de los dirigentes estuvo definido por funciones de representaci&oacute;n, apoyo o legitimaci&oacute;n del liderazgo masculino. Sin embargo, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas vemos situaciones mucho m&aacute;s diversas: mujeres que ejercen un liderazgo pol&iacute;tico propio, parejas que comparten espacios de poder o, en algunos casos, concentraciones de poder familiar que dificultan el control democr&aacute;tico del poder.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante es no confundir dos planos distintos. Una pareja puede compartir responsabilidades pol&iacute;ticas sin que eso sea, por s&iacute; mismo, un problema democr&aacute;tico. La cuesti&oacute;n es si el poder se ejerce con transparencia, con controles institucionales y con respeto a las reglas democr&aacute;ticas. La calidad de una democracia no depende de que gobierne una persona o una pareja, sino de que las instituciones limiten el poder de cualquiera. 
    </p><p class="article-text">
        La propia evoluci&oacute;n de la figura de la primera dama refleja los cambios en las relaciones de g&eacute;nero. Durante mucho tiempo su visibilidad p&uacute;blica proced&iacute;a del cargo del marido. Hoy las mujeres acceden directamente a cargos de responsabilidad pol&iacute;tica por sus propias trayectorias profesionales y electorales, sin que su legitimidad p&uacute;blica dependa de la posici&oacute;n de su pareja. Esa diferencia es sociol&oacute;gicamente muy significativa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pareja nunca es únicamente una relación privada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Vemos constantemente relaciones de presunto amor que en realidad esconden control y maltrato &iquest;el amor es tan ciego que nos empuja a aceptar relaciones de pareja t&oacute;xicas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hablar&iacute;a de parejas t&oacute;xicas porque esa expresi&oacute;n engloba situaciones muy distintas. No es lo mismo una relaci&oacute;n conflictiva que una relaci&oacute;n de control o de maltrato, y conviene distinguirlas. Tampoco dir&iacute;a que el amor sea ciego. Lo que puede ser ciego son determinados imaginarios culturales sobre el amor. Durante mucho tiempo se transmitieron ideas como que amar era sacrificarse sin l&iacute;mites, soportarlo todo o poner siempre las necesidades de la otra persona por delante de las propias. Esas creencias pod&iacute;an dificultar la identificaci&oacute;n de relaciones profundamente desiguales.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las expectativas est&aacute;n cambiando. Cada vez esperamos m&aacute;s que una pareja no s&oacute;lo quiera a la otra persona, sino que la respete, la reconozca, contribuya a su bienestar emocional y favorezca su desarrollo personal. Buscamos relaciones en las que ambas personas puedan crecer, apoyarse mutuamente y construir un proyecto compartido sin renunciar a su autonom&iacute;a. Cada vez esperamos menos que la pareja nos proteja y cada vez esperamos m&aacute;s que nos reconozca. Por eso la respuesta no consiste en dejar de creer en el amor, sino en revisar aquellas ideas que confunden amar con controlar, depender o renunciar a uno mismo. Una relaci&oacute;n sana no reduce la libertad de quienes la forman; la ampl&iacute;a. Una buena relaci&oacute;n no es la que pide menos libertad para mantenerse, sino la que permite que ambas personas desarrollen plenamente la suya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las parejas sim&eacute;tricas es un modelo aceptado mayoritariamente, &iquest;pero son realmente sim&eacute;tricas o las mujeres siguen ejerciendo el rol dom&eacute;stico a la vez que trabajan fuera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hoy la mayor&iacute;a de las parejas j&oacute;venes aspiran a relaciones igualitarias. La simetr&iacute;a se ha convertido en un ideal ampliamente compartido y eso ya representa un cambio hist&oacute;rico enorme. Hace apenas unas d&eacute;cadas ni siquiera se esperaba que hombres y mujeres compartieran responsabilidades en condiciones de igualdad. Otra cuesti&oacute;n es que esa igualdad se materialice plenamente en la vida cotidiana. Las investigaciones muestran que las mujeres siguen asumiendo una parte mayor del trabajo dom&eacute;stico y, sobre todo, de la organizaci&oacute;n de los cuidados. No s&oacute;lo hacen m&aacute;s tareas; con frecuencia tambi&eacute;n contin&uacute;an llevando la carga de planificar, anticipar y coordinar la vida familiar. Esto no significa que los hombres no participen mucho m&aacute;s que las generaciones anteriores. Participan m&aacute;s, sin duda. Pero los cambios culturales y los cambios en las pr&aacute;cticas no siempre avanzan al mismo ritmo. Las expectativas igualitarias evolucionan con rapidez; las costumbres lo hacen m&aacute;s lentamente.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente ah&iacute; vemos una de las grandes transformaciones de nuestro tiempo. Ya no discutimos si la igualdad es deseable, sino c&oacute;mo hacerla efectiva en la vida cotidiana. La igualdad en la pareja no consiste en repartir exactamente cada tarea, sino en que ninguna persona vea limitadas sus oportunidades profesionales, su tiempo, su autonom&iacute;a o su bienestar por el hecho de ser quien sostiene la mayor parte del trabajo invisible. La igualdad ya ha ganado la batalla de la legitimidad, pero todav&iacute;a no ha ganado completamente la de las pr&aacute;cticas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Las expectativas igualitarias evolucionan con rapidez, las costumbres lo hacen más lentamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La diferencia de ingresos amenaza la igualdad en la pareja?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los ingresos no determinan por s&iacute; solos la calidad de una relaci&oacute;n, pero s&iacute; influyen en el equilibrio de poder dentro de la pareja. La autonom&iacute;a econ&oacute;mica ampl&iacute;a la capacidad de decidir, de negociar y, llegado el caso, de abandonar una relaci&oacute;n insatisfactoria. Por eso la independencia econ&oacute;mica ha sido uno de los grandes avances para la libertad de las mujeres. Ahora bien, ser&iacute;a un error pensar que basta con que ambos miembros ganen lo mismo para que exista una relaci&oacute;n igualitaria. La igualdad depende tambi&eacute;n de c&oacute;mo se reparten el tiempo, los cuidados, las oportunidades profesionales y la capacidad de tomar decisiones. Adem&aacute;s, hoy observamos un cambio interesante. Tradicionalmente se esperaba que el hombre aportara la mayor parte de los ingresos familiares. Ese modelo pierde fuerza a medida que las mujeres alcanzan mayores niveles educativos y una participaci&oacute;n laboral cada vez m&aacute;s estable. Cada vez son m&aacute;s las parejas que entienden la contribuci&oacute;n econ&oacute;mica como un proyecto compartido y no como la responsabilidad principal de uno solo de sus miembros. La cuesti&oacute;n no es qui&eacute;n gana m&aacute;s, sino que esa diferencia no se convierta en una fuente de dependencia o de desigualdad. Una pareja igualitaria no exige ingresos id&eacute;nticos; exige que las diferencias econ&oacute;micas no se traduzcan en diferencias de libertad, de reconocimiento o de capacidad para decidir sobre la propia vida. De hecho, a medida que las mujeres han alcanzado mayor autonom&iacute;a econ&oacute;mica, pierde importancia el antiguo ideal del var&oacute;n atractivo por su capacidad de provisi&oacute;n y gana peso un modelo de pareja basado en la corresponsabilidad, el respeto y la cooperaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La brecha salarial no se explica sólo en el mercado de trabajo, también se construye en los hogares</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En cu&aacute;nto a la brecha salarial en Espa&ntilde;a &iquest;se est&aacute; reduciendo? &iquest;se comporta igual que en otros pa&iacute;ses o es m&aacute;s acusada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la brecha salarial en Espa&ntilde;a se ha reducido de forma apreciable en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y hoy la situaci&oacute;n es mejor que en muchos pa&iacute;ses de nuestro entorno. Es un avance importante, fruto del mayor nivel educativo de las mujeres, de su incorporaci&oacute;n al empleo y de las pol&iacute;ticas de igualdad. Pero conviene interpretar bien ese dato. La brecha salarial ya no se explica principalmente porque hombres y mujeres cobren distinto por el mismo trabajo -algo que sigue existiendo y debe corregirse- , sino sobre todo porque sus trayectorias laborales siguen siendo diferentes. Las mujeres contin&uacute;an concentr&aacute;ndose m&aacute;s en empleos a tiempo parcial, interrumpen con mayor frecuencia sus carreras para asumir cuidados y siguen estando menos presentes en los puestos de mayor responsabilidad y remuneraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La brecha salarial no se explica s&oacute;lo en el mercado de trabajo; tambi&eacute;n se construye en los hogares. Mientras los cuidados sigan recayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres, seguir&aacute;n teniendo m&aacute;s dificultades para desarrollar carreras profesionales continuas, acceder a puestos de responsabilidad o acumular los mismos ingresos y pensiones.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, la brecha de los cuidados alimenta muchas de las dem&aacute;s desigualdades. Condiciona las oportunidades profesionales, los salarios, las pensiones y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la autonom&iacute;a econ&oacute;mica. Por eso las pol&iacute;ticas de igualdad no pueden limitarse al empleo; tienen que abordar tambi&eacute;n c&oacute;mo se organiza socialmente el cuidado y avanzar hacia una verdadera corresponsabilidad entre mujeres y hombres.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo pensamos que la desigualdad empezaba en el mercado de trabajo. Hoy sabemos que empieza antes, en la forma en que una sociedad organiza los cuidados. Si no cerramos la brecha de los cuidados, ser&aacute; muy dif&iacute;cil cerrar definitivamente la brecha salarial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se est&aacute; educando a las nuevas generaciones de mujeres? en el universo de las redes sociales siguen representadas por estereotipos femeninos de belleza. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales tienen un enorme poder de socializaci&oacute;n, pero ser&iacute;a un error pensar que s&oacute;lo afectan a las ni&ntilde;as. Tambi&eacute;n est&aacute;n moldeando la forma en que muchos ni&ntilde;os y adolescentes entienden qu&eacute; significa ser hombre y qu&eacute; esperan de las relaciones de pareja. Es cierto que las chicas siguen expuestas a modelos de belleza muy exigentes, con consecuencias que pueden afectar a la autoestima, la imagen corporal o incluso a trastornos alimentarios. Pero al mismo tiempo proliferan en las redes modelos de masculinidad que identifican el &eacute;xito con el dominio, la agresividad, la exhibici&oacute;n de riqueza o el desprecio hacia la igualdad. Son estereotipos diferentes, pero ambos limitan la libertad de quienes intentan adaptarse a ellos. La buena noticia es que las nuevas generaciones tambi&eacute;n est&aacute;n creciendo en un contexto mucho m&aacute;s igualitario que el de sus padres y abuelos. Nunca hab&iacute;an tenido tantos referentes de mujeres independientes, hombres implicados en los cuidados y formas diversas de construir la vida afectiva. Las redes no s&oacute;lo difunden estereotipos; tambi&eacute;n permiten acceder a modelos alternativos que antes apenas ten&iacute;an visibilidad.
    </p><p class="article-text">
        El reto educativo consiste precisamente en desarrollar una mirada cr&iacute;tica. No es cuesti&oacute;n de proteger a las y los j&oacute;venes de las redes, sino de ayudarles a reconocer cu&aacute;ndo un modelo limita su libertad, fomenta relaciones de desigualdad o convierte el &eacute;xito, la belleza o la masculinidad en una obligaci&oacute;n imposible de cumplir. Porque, al final, la igualdad tambi&eacute;n consiste en liberar a mujeres y hombres de estereotipos que reducen sus posibilidades de ser quienes realmente quieren ser. 
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                    alt="La socióloga en la UIMP donde ha participado en el seminario Sexo, género y poder organizado por el Centro de Estudios Sociológicos (CIS)."
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                La socióloga en la UIMP donde ha participado en el seminario Sexo, género y poder organizado por el Centro de Estudios Sociológicos (CIS).                            </span>
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        Tendemos a preocuparnos por los estereotipos de belleza que reciben las chicas, y es una preocupaci&oacute;n leg&iacute;tima. Pero quiz&aacute; el fen&oacute;meno m&aacute;s nuevo sea otro: los algoritmos est&aacute;n construyendo procesos de socializaci&oacute;n distintos para chicas y para chicos. No s&oacute;lo reciben referentes diferentes; reciben relatos diferentes sobre c&oacute;mo debe ser una mujer, c&oacute;mo debe ser un hombre y c&oacute;mo deben relacionarse entre s&iacute;. En cierto modo, est&aacute;n creciendo en universos culturales parcialmente distintos. De hecho se est&aacute; produciendo lo que llamo &ldquo;Fragmentaci&oacute;n algor&iacute;tmica de la socializaci&oacute;n de g&eacute;nero&rdquo; que es el proceso por el cual los algoritmos de las plataformas digitales exponen sistem&aacute;ticamente a chicas y chicos a contenidos, referentes, valores y narrativas diferentes sobre la feminidad, la masculinidad y las relaciones, creando procesos de socializaci&oacute;n cada vez m&aacute;s divergentes. As&iacute; pues, el riesgo no es &uacute;nicamente la persistencia de estereotipos, sino la p&eacute;rdida de un horizonte simb&oacute;lico compartido desde el que mujeres y hombres puedan interpretar conjuntamente sus experiencias y construir relaciones igualitarias.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los mecanismos tradicionales de socializaci&oacute;n, la fragmentaci&oacute;n algor&iacute;tmica introduce un proceso din&aacute;mico de retroalimentaci&oacute;n: los contenidos consumidos orientan las recomendaciones posteriores, que refuerzan progresivamente determinadas visiones de la feminidad, la masculinidad y las relaciones afectivas. El resultado no es s&oacute;lo una mayor exposici&oacute;n a estereotipos, sino la construcci&oacute;n de itinerarios de socializaci&oacute;n crecientemente divergentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La ciencia sigue sin amar a las mujeres&rdquo;, ha dicho en alguna ocasi&oacute;n...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una expresi&oacute;n deliberadamente provocadora, pero resume una paradoja muy real. Las mujeres aman la ciencia. Hoy son mayor&iacute;a en las universidades, participan en pr&aacute;cticamente todas las disciplinas y han demostrado sobradamente su capacidad para hacer investigaci&oacute;n de excelencia. Sin embargo, el ecosistema cient&iacute;fico sigue estando organizado sobre un modelo de carrera que presupone una disponibilidad casi ilimitada de tiempo, movilidad y dedicaci&oacute;n continua. Ese modelo se dise&ntilde;&oacute; hist&oacute;ricamente cuando la mayor parte de los cuidados reca&iacute;a sobre otras personas, generalmente mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es que las mujeres tengan menos talento o menos vocaci&oacute;n cient&iacute;fica. El problema es que la instituci&oacute;n cient&iacute;fica todav&iacute;a no ha incorporado plenamente una realidad social: fuera de los laboratorios y las universidades, las mujeres siguen asumiendo una parte desproporcionada de los cuidados y de las responsabilidades familiares. Si queremos aprovechar todo el talento disponible, no basta con abrir las puertas de la ciencia a las mujeres. Tambi&eacute;n hay que transformar las condiciones en las que se desarrolla la carrera cient&iacute;fica. Una instituci&oacute;n verdaderamente excelente no es la que obliga a elegir entre investigar y cuidar; es la que hace compatibles ambas dimensiones de la vida.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, la igualdad en la ciencia no consiste en que las mujeres se adapten a un modelo pensado sin ellas, sino en construir una cultura cient&iacute;fica que reconozca que el conocimiento tambi&eacute;n depende de c&oacute;mo organizamos la vida cotidiana.  La organizaci&oacute;n de los cuidados atraviesa tambi&eacute;n la producci&oacute;n de conocimiento. La excelencia cient&iacute;fica no puede seguir defini&eacute;ndose como si todas las personas dispusieran del mismo tiempo, las mismas responsabilidades y la misma libertad para dedicar su vida exclusivamente a la investigaci&oacute;n. Por ello, la ciencia no necesita rebajar sus exigencias; necesita revisar las condiciones bajo las que exige excelencia. Las instituciones fueron dise&ntilde;adas para una sociedad distinta de la actual. La pareja, el empleo, la ciencia o la pol&iacute;tica est&aacute;n aprendiendo, cada una a su ritmo, a convivir con una igualdad que ya forma parte de nuestras aspiraciones, pero que todav&iacute;a no siempre forma parte de su funcionamiento cotidiano. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Agüero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/capitolina-diaz-sociologa-algoritmos-construyendo-procesos-socializacion-distintos-chicas-chicos_1_13419929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 18:41:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Capitolina Díaz, socióloga: "Los algoritmos están construyendo procesos de socialización distintos para chicas y para chicos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Sociología,Mujer,Brecha de género,Universidad Internacional Menéndez Pelayo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una investigación de la EHU determina que ser madre afecta más a la salud mental y física que ser padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/investigacion-ehu-determina-madre-afecta-salud-mental-fisica-padre_1_13418919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb27e79c-eee8-4f0a-91e0-9326848683a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una investigación de la EHU determina que ser madre afecta más a la salud mental y física que ser padre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No es suficiente con facilitar la conciliación entre el empleo y la familia. También es necesario garantizar que las madres dispongan de tiempo para cuidar de su propia salud y bienestar", destaca la doctora en Sociología e investigadora Anna Barbuscia</p><p class="subtitle">Ser madre tras sufrir violencia sexual en la infancia: “Muchas ven al hijo como espejo y se reactiva su historia personal”
</p></div><p class="article-text">
         &ldquo;Tener hijos tiene m&aacute;s consecuencias para la salud de las madres, a corto y largo plazo. No solo por los cambios biol&oacute;gicos derivados del embarazo y el parto, sino tambi&eacute;n por sus consecuencias psicol&oacute;gicas. Nuestros resultados muestran una importante brecha de g&eacute;nero&rdquo;, es una de las principales conclusiones a las que ha llegado la doctora en Sociolog&iacute;a e investigadora del grupo <a href="https://www.ehu.eus/es/web/opik/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>OPIK</strong></a><a href="https://www.ehu.eus/es/web/opik/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a> de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) Anna Barbuscia tras analizar los efectos de tener hijos en 9.533 mujeres y 9.637 hombres de entre 18 y 55 a&ntilde;os. &ldquo;Se observa que, en los hombres, ni el hecho de ser padres ni las caracter&iacute;sticas familiares modifican los indicadores de salud. Todos los par&aacute;metros se mantienen pr&aacute;cticamente igual&rdquo;, resume Barbuscia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las mujeres muestran una sensibilidad sustancial al n&uacute;mero y edad de los hijos que tienen. Las madres con un solo hijo y las madres de adolescentes reportan los niveles m&aacute;s altos de s&iacute;ntomas depresivos y peor salud percibida general. Por el contrario, convivir con dos o m&aacute;s hijos peque&ntilde;os se asocia con mejores indicadores de salud mental y percibida en comparaci&oacute;n con mujeres sin hijos. &ldquo;El cuidado de los m&aacute;s peque&ntilde;os suele exigir un mayor esfuerzo f&iacute;sico y eso puede traducirse en m&aacute;s cansancio o peor descanso. En cambio, la adolescencia se ha se&ntilde;alado tradicionalmente como la etapa m&aacute;s estresante para madres y padres&rdquo;, explica la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los comportamientos de salud, la investigaci&oacute;n identifica otra diferencia relevante en la pr&aacute;ctica de ejercicio f&iacute;sico. Los resultados confirman que, en general, las mujeres realizan menos actividad f&iacute;sica regular que los hombres y revelan que la brecha aumenta cuando tienen hijos e hijas. &ldquo;Solo el 16% de las madres con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as peque&ntilde;as practica ejercicio de forma habitual, frente al 30% de las mujeres sin descendencia. En los hombres, en cambio, de nuevo, apenas se observan diferencias entre quienes son padres y quienes no&rdquo;, destaca Barbuscia. &ldquo;Todo apunta a que la maternidad reduce el tiempo disponible para el cuidado personal, y eso repercute en un h&aacute;bito tan importante para la salud como la actividad f&iacute;sica&rdquo;, incide. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras que la salud de los padres se mantiene insensible a las demandas de la crianza, la de las madres var&iacute;a notablemente. La mayor carga mental, las responsabilidades dom&eacute;sticas no compartidas y las expectativas de la maternidad intensiva hacen a las mujeres m&aacute;s vulnerables a los estresores de la crianza en el contexto espa&ntilde;ol. La adolescencia de los hijos supone el mayor impacto negativo en la salud mental de las madres, asociado a los conflictos emocionales y supervisi&oacute;n en esta etapa. Por el contrario, los a&ntilde;os de infancia temprana, aunque f&iacute;sicamente agotadores, conllevan recompensas emocionales que amortiguan el impacto en la salud mental. La dr&aacute;stica ca&iacute;da en la pr&aacute;ctica de actividad f&iacute;sica entre las madres visibiliza c&oacute;mo la escasez de tiempo y la postergaci&oacute;n del autocuidado afectan desproporcionadamente a las mujeres&rdquo;, recoge el estudio, que destaca que &ldquo;Espa&ntilde;a, al carecer de una red p&uacute;blica de cuidados infantiles suficientemente universal y accesible, traslada el coste de la crianza a las familias y, dentro de ellas, a las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados subrayan la necesidad de &ldquo;dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a promover la corresponsabilidad en el trabajo no remunerado, expandir los servicios de atenci&oacute;n a la primera infancia y ofrecer apoyos psicol&oacute;gicos y sociales espec&iacute;ficos para madres solteras y madres de adolescentes, evitando que la crianza siga profundizando las desigualdades de g&eacute;nero en salud&rdquo;. A juicio de la investigadora de la EHU, estos resultados deber&iacute;an tenerse en cuenta tanto en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas familiares como en la planificaci&oacute;n de los servicios sanitarios. &ldquo;No es suficiente con facilitar la conciliaci&oacute;n entre el empleo y la familia. Tambi&eacute;n es necesario garantizar que las madres dispongan de tiempo para cuidar de su propia salud y bienestar. Invertir en ese tiempo es invertir en salud. Una mayor corresponsabilidad entre madres y padres contribuir&iacute;a a reducir las desigualdades observadas. Si queremos construir familias saludables y favorecer la natalidad, empecemos porque la crianza no siga teniendo un impacto tan desigual sobre mujeres y hombres&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/investigacion-ehu-determina-madre-afecta-salud-mental-fisica-padre_1_13418919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 19:46:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una investigación de la EHU determina que ser madre afecta más a la salud mental y física que ser padre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Álava,Maternidad,Madres,Padres,EHU - Universidad del País Vasco,Universidad,Investigadores,Investigación científica,Investigación,Sociosanitaria,Sociología,Salud mental,Salud,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué unió a humanos y palomas durante 3.500 años? Un estudio recupera su formidable papel histórico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/unio-humanos-palomas-durante-3-500-anos-estudio-recupera-formidable-papel-historico-pm_1_13388433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32181340-5ec3-49a4-8768-b83e5d30ed07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué unió a humanos y palomas durante 3.500 años? Un estudio recupera su formidable papel histórico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cronología alternativa - Hala Sultan Tekke acogió una convivencia prolongada durante la Edad del Bronce, mientras el comercio marítimo favorecía un asentamiento donde ambas especies compartían el mismo escenario</p><p class="subtitle">Una paloma con chip que envía descargas cerebrales y cámara incorporada, el experimento con el que una empresa dice haber creado un biodron</p></div><p class="article-text">
        Las manchas que dejan en cornisas y bancos activan rechazo antes incluso de que una paloma se acerque a la comida de una terraza. Las <strong>palomas</strong> suelen provocar asco actualemnte porque muchas personas las relacionan con excrementos, plumas acumuladas, restos de alimento y concentraciones numerosas en lugares transitados.
    </p><p class="article-text">
        Esa reacci&oacute;n aumenta cuando se posan cerca de mesas, picotean bolsas o vuelan a poca altura, ya que su presencia se interpreta como<strong> falta de higiene y p&eacute;rdida de control del espacio</strong>. Tambi&eacute;n influye su abundancia, porque un animal muy frecuente termina percibi&eacute;ndose como una plaga cuando ocupa edificios y plazas durante todo el a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        El rechazo nace as&iacute; de conductas f&aacute;ciles de reconocer y de una convivencia que se ha vuelto tensa, aunque esa cercan&iacute;a procede de una <strong>historia antigua</strong> que una investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica ha empezado a reconstruir.
    </p><h2 class="article-text">Un puerto chipriota reuni&oacute; personas y aves hace 3.400 a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Esa convivencia prolongada aparece ahora en los restos de <strong>Hala Sultan Tekke</strong>, una antigua ciudad portuaria de Chipre donde las palomas viv&iacute;an junto a la poblaci&oacute;n hacia el 1400 a. C. La investigaci&oacute;n, publicada en la revista <em><strong>Antiquity</strong></em>, plantea que estas aves ya atravesaban un <strong>proceso de semidomesticaci&oacute;n</strong> hace unos 3.400 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, dirigido por Anderson L. Carter y Canan &Ccedil;ak&#305;rlar, <strong>retrasa casi un milenio las pruebas conocidas</strong> hasta ahora y sit&uacute;a a Chipre en una posici&oacute;n decisiva para estudiar el comienzo de esa relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hala Sultan Tekke prosper&oacute; junto a la actual Larnaca durante la Edad del Bronce tard&iacute;a gracias a una bah&iacute;a natural que facilitaba el comercio mar&iacute;timo. La ciudad alcanz&oacute; su mayor desarrollo durante los siglos XIV y XIII a. C., cuando el cobre chipriota circulaba por rutas que enlazaban Egipto, el Levante, Anatolia y el mundo mic&eacute;nico. Cer&aacute;micas, metales, marfil y aceites llegaban hasta este puerto de gran actividad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La dieta acerca las palomas al modo de vida humano                            </span>
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        El estudio revis&oacute; m&aacute;s de 150 huesos de <em><strong>Columba livia</strong></em>, la paloma brav&iacute;a de la que proceden las variedades actuales. Los restos hab&iacute;an sido excavados d&eacute;cadas atr&aacute;s, aunque el equipo<strong> volvi&oacute; a analizarlos mediante t&eacute;cnicas de zooarqueolog&iacute;a y estudios isot&oacute;picos</strong>. Los investigadores examinaron el tama&ntilde;o, la edad de las aves y las se&ntilde;ales de fuego, y despu&eacute;s compararon la composici&oacute;n qu&iacute;mica del col&aacute;geno con la de seres humanos y otros animales de la isla.
    </p><h2 class="article-text">La alimentaci&oacute;n acerc&oacute; las palomas a la vida de la ciudad</h2><p class="article-text">
        La alimentaci&oacute;n ofreci&oacute; uno de los indicios m&aacute;s firmes. Las palomas presentaban un<strong> patr&oacute;n muy parecido al de las personas</strong> que habitaban la ciudad, lo que apunta al consumo de granos, semillas y residuos ligados a la actividad humana. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Anderson L. Carter,</strong> investigador de la Universidad de Groningen y primer autor del trabajo, explic&oacute; el vac&iacute;o que exist&iacute;a antes de este an&aacute;lisis: &ldquo;Sab&iacute;amos que las palomas deb&iacute;an haberse domesticado en alg&uacute;n lugar de Oriente Medio o del Mediterr&aacute;neo oriental, principalmente por registros escritos de Egipto, pero desconoc&iacute;amos cu&aacute;ndo y c&oacute;mo ocurri&oacute;&rdquo;. Esa dieta homog&eacute;nea <strong>acerca a las aves al comportamiento observado en animales gestionados por personas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los autores explican que la cercanía con las personas comenzó por el aprovechamiento de alimentos                            </span>
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        La edad de varios ejemplares aporta otra pista. Entre los huesos hab&iacute;a<strong> individuos juveniles y aves que todav&iacute;a no hab&iacute;an alcanzado la madurez</strong>, una presencia dif&iacute;cil de explicar mediante visitas ocasionales. El hallazgo indica que pod&iacute;an<strong> criar dentro del asentamiento y permanecer all&iacute; </strong>durante buena parte de su ciclo vital. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Canan &Ccedil;ak&#305;rlar</strong>, profesora asociada y autora principal del estudio, relacion&oacute; esa cercan&iacute;a con una etapa temprana de control humano: &ldquo;En cualquier caso, probablemente significa que <strong>estaban domesticadas o en camino de estarlo&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hasta este trabajo, las pruebas f&iacute;sicas m&aacute;s antiguas proced&iacute;an de un<strong> yacimiento de la Grecia helen&iacute;stica </strong>fechado entre el 323 y el 265 a. C. All&iacute; aparecieron instalaciones destinadas a la cr&iacute;a, como los columbarios, que ofrec&iacute;an una se&ntilde;al clara de manejo. Los <strong>restos chipriotas son mucho anteriores</strong> y obligan a revisar una cronolog&iacute;a asentada durante a&ntilde;os, porque sit&uacute;an la convivencia intensiva con palomas en plena Edad del Bronce.
    </p><h2 class="article-text">Los banquetes incorporaban palomas con fines alimentarios y religiosos</h2><p class="article-text">
        Muchos <strong>huesos aparecieron quemados</strong> en &aacute;reas asociadas a ceremonias y banquetes. Estaban junto a peces, mam&iacute;feros, otras aves, cer&aacute;micas importadas y objetos valiosos, adem&aacute;s de fosas cubiertas o dep&oacute;sitos bajo suelos de yeso. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de la mitad mostraba exposici&oacute;n al fuego, una se&ntilde;al compatible con su <strong>consumo durante celebraciones rituales</strong>. Las marcas de corte eran escasas, algo habitual en animales peque&ntilde;os, aunque la colocaci&oacute;n de los restos indica una deposici&oacute;n intencionada.
    </p><p class="article-text">
        Los banquetes de la Edad del Bronce chipriota serv&iacute;an para afianzar alianzas, celebrar ceremonias y rendir culto a divinidades locales. La presencia repetida de palomas permite pensar que estas aves ten&iacute;an una funci&oacute;n alimentaria y ritual. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los descubrimientos sitúan a Chipre en el origen de esa historia"
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                Los descubrimientos sitúan a Chipre en el origen de esa historia                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las representaciones de palomas se extendieron por Chipre y el Egeo desde el segundo milenio a. C., y siglos despu&eacute;s la <strong>isla qued&oacute; asociada al culto de Afrodita</strong>, una diosa que a menudo se representaba junto a palomas. 
    </p><p class="article-text">
        Los arque&oacute;logos, no obstante, no pueden asegurar que exista una relaci&oacute;n directa entre aquellas palomas de la Edad del Bronce y las que m&aacute;s tarde se asociaron a Afrodita
    </p><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n propone otra mirada sobre la paloma actual</h2><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n ayuda a revisar la imagen actual de la paloma como simple aprovechada de las ciudades. Los investigadores proponen que <strong>su acercamiento sigui&oacute; la llamada v&iacute;a comensal</strong>, por la que ciertos animales empiezan a usar alimentos producidos por las personas y acaban dependiendo cada vez m&aacute;s de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Carter conf&iacute;a en que esa historia cambie la mirada sobre un ave hoy despreciada: &ldquo;La gente que antes ignoraba a las palomas en la calle de repente descubre que este p&aacute;jaro tiene una historia muy interesante&rdquo;. La suciedad de una cornisa cuenta una parte reciente; los huesos de Chipre revelan que la relaci&oacute;n empez&oacute; miles de a&ntilde;os antes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/unio-humanos-palomas-durante-3-500-anos-estudio-recupera-formidable-papel-historico-pm_1_13388433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 16:31:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué unió a humanos y palomas durante 3.500 años? Un estudio recupera su formidable papel histórico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia desmonta un tópico: el mal de amores ya tenía diagnóstico hace más de 1.000 años y no se libraban ni los santos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/historia-desmonta-topico-mal-amores-tenia-diagnostico-1-000-anos-pm_1_13385734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/556676df-d4f6-4812-a075-43ef1a17bcd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia desmonta un tópico: el mal de amores ya tenía diagnóstico hace más de 1.000 años y no se libraban ni los santos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Teorías médicas - Una investigación de la Universidad de Exeter explica cómo varios especialistas revisaron durante seis siglos las causas y las respuestas médicas dedicadas a este padecimiento afectivo</p></div><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o se rompe, el apetito cambia y la cabeza vuelve una y otra vez hacia la misma persona despu&eacute;s de una ruptura o un rechazo. En la actualidad, el <strong>mal de amores </strong>describe ese periodo de sufrimiento afectivo que puede alterar el &aacute;nimo, la concentraci&oacute;n y algunas respuestas del cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n suele usarse para hablar de tristeza, ansiedad, obsesi&oacute;n o dependencia emocional, aunque por s&iacute; misma <strong>no designa una enfermedad m&eacute;dica independiente</strong>. Su duraci&oacute;n y su intensidad var&iacute;an, y el problema empieza a exigir ayuda profesional cuando impide trabajar, dormir, comer o mantener la vida diaria. Esa relaci&oacute;n entre una emoci&oacute;n persistente y el deterioro f&iacute;sico ya <strong>preocup&oacute; a m&eacute;dicos que vivieron hace casi 1.000 a&ntilde;os</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La medicina isl&aacute;mica estudi&oacute; el <em>&#703;ishq</em> como una dolencia propia</h2><p class="article-text">
        La <strong>posibilidad de que el amor enfermara el cuerpo</strong> llev&oacute; a los m&eacute;dicos del mundo isl&aacute;mico medieval a estudiar el <em><strong>&#703;ishq</strong></em> como una dolencia con s&iacute;ntomas, causas y tratamientos propios. Una investigaci&oacute;n de la Universidad de Exeter ha reconstruido c&oacute;mo cambi&oacute; esa interpretaci&oacute;n desde el siglo X hasta el XVI.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nahyan Fancy,</strong> profesor Al Qasimi de Estudios Isl&aacute;micos, compar&oacute; tratados m&eacute;dicos con obras de filosof&iacute;a, literatura y teolog&iacute;a para seguir una discusi&oacute;n que atraves&oacute; m&aacute;s de seis siglos. Su trabajo indica que aquellos especialistas<strong> elaboraron explicaciones propias y modificaron sus conclusiones</strong> a medida que cambiaban las ideas religiosas y filos&oacute;ficas de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La ruptura con la tradici&oacute;n grecorromana comenz&oacute; cuando el<em> &#703;ishq</em> dej&oacute; de considerarse una variante de la melancol&iacute;a. Galeno y otros m&eacute;dicos de la Antig&uuml;edad relacionaban la <strong>obsesi&oacute;n amorosa con el desequilibrio de los humores corporales</strong> que atribu&iacute;an a otros trastornos emocionales. 
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos isl&aacute;micos conservaron buena parte de ese conocimiento, pero fueron<strong> separando ambos problemas</strong> a partir de la observaci&oacute;n cl&iacute;nica y del debate intelectual. El amor enfermizo pas&oacute; a recibir una descripci&oacute;n propia, lo que permit&iacute;a <strong>distinguir sus s&iacute;ntomas y plantear tratamientos adaptados</strong> a la causa que cada autor defend&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La medicina actual mantiene una idea presente desde hace siglos                            </span>
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        <strong>Ibn S&#299;n&#257;,</strong> conocido en Occidente como Avicena, llev&oacute; esa separaci&oacute;n al cuerpo durante el siglo XI. El m&eacute;dico y fil&oacute;sofo describi&oacute; el deterioro de una mujer cuya obsesi&oacute;n amorosa terminaba debilit&aacute;ndola y enferm&aacute;ndola. Para &eacute;l, el <strong>estado psicol&oacute;gico pod&iacute;a alterar el organismo</strong>, una relaci&oacute;n que formaba parte de una medicina que trataba la salud mental y la f&iacute;sica como partes del mismo equilibrio. Las emociones pod&iacute;an modificar el sue&ntilde;o, el apetito, la fuerza y otras funciones corporales, de modo que el sufrimiento afectivo dejaba de pertenecer &uacute;nicamente al terreno moral.
    </p><p class="article-text">
        Dos siglos despu&eacute;s, <strong>Ibn al-Naf&#299;s </strong>busc&oacute; una explicaci&oacute;n fisiol&oacute;gica distinta y atribuy&oacute; el <em>&#703;ishq </em>a la<strong> acumulaci&oacute;n de fluidos seminales</strong>. Esa teor&iacute;a le llev&oacute; a considerar m&aacute;s expuestos a los j&oacute;venes, las personas solteras y tambi&eacute;n a aquellas que llevaban una vida moralmente recta. 
    </p><p class="article-text">
        El<strong> comportamiento virtuoso ya no proteg&iacute;a frente a la enfermedad</strong>, porque la causa propuesta depend&iacute;a del funcionamiento corporal y de las circunstancias personales. Sus respuestas resultan ajenas a la medicina actual, pero muestran el esfuerzo por explicar los s&iacute;ntomas mediante los conocimientos disponibles en su &eacute;poca.
    </p><h2 class="article-text">La visi&oacute;n moral del paciente cambi&oacute; con el paso del tiempo</h2><p class="article-text">
        El perfil del paciente tambi&eacute;n cambi&oacute; conforme avanzaron los siglos. Durante el siglo X, muchos m&eacute;dicos asociaban el mal de amores con personas licenciosas, impulsivas o incapaces de controlar sus deseos. Autores posteriores aceptaron que santos, sabios y profetas pod&iacute;an sufrirlo con igual intensidad. 
    </p><p class="article-text">
        El trastorno dejaba as&iacute; de actuar como una condena moral y pasaba a describir un padecimiento capaz de afectar a individuos respetados. La filosof&iacute;a, la teolog&iacute;a y la literatura contribuyeron a esa revisi&oacute;n al presentar el amor como una experiencia que pod&iacute;a separarse de la atracci&oacute;n sexual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El sufrimiento tras una ruptura puede cambiar el sueño, la alimentación y el estado de ánimo hasta dificultar la vida diaria"
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            <span class="title">
                El sufrimiento tras una ruptura puede cambiar el sueño, la alimentación y el estado de ánimo hasta dificultar la vida diaria                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El <strong>sufismo</strong> llev&oacute; esa separaci&oacute;n a otro terreno al convertir el amor en una v&iacute;a de relaci&oacute;n con Dios. Desde el siglo XIII, figuras como<strong> Jalal al-Din Rumi</strong> difundieron una concepci&oacute;n m&iacute;stica que termin&oacute; entrando en los tratados m&eacute;dicos. El deseo f&iacute;sico dej&oacute; de explicar todas las formas de<em> &#703;ishq</em>, ya que algunos autores aceptaron un sufrimiento nacido de la devoci&oacute;n. La persona pod&iacute;a quedar <strong>absorbida por un amor espiritual que desplazaba cualquier inter&eacute;s sexual</strong>, una posibilidad que obligaba a revisar tanto las causas como los tratamientos empleados hasta entonces.
    </p><h2 class="article-text">Ibn al-Mub&#257;rak adapt&oacute; los tratamientos seg&uacute;n el origen del sufrimiento</h2><p class="article-text">
        <strong>Ibn al-Mub&#257;rak </strong>desarroll&oacute; esa distinci&oacute;n tras formarse con el fil&oacute;sofo y te&oacute;logo Jal&#257;l al-D&#299;n al-Daw&#257;n&#299; y ejercer como m&eacute;dico de los sultanes otomanos Selim I y Solim&aacute;n el Magn&iacute;fico. Aceptaba las<strong> relaciones sexuales l&iacute;citas como tratamiento </strong>para ciertos pacientes, pero rechazaba esa soluci&oacute;n cuando el <em>&#703;ishq</em> de santos y profetas carec&iacute;a de deseo carnal. 
    </p><p class="article-text">
        En esos casos, atribu&iacute;a el sufrimiento &ldquo;a la castidad del amante&rdquo; o &ldquo;a la perfecci&oacute;n de la belleza del amado&rdquo;. Dios absorb&iacute;a la atenci&oacute;n del enamorado hasta <strong>hacerle olvidar el deseo sexual</strong>, por lo que aquella dolencia exig&iacute;a otra interpretaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido reunido por Nahyan Fancy, por lo tanto, muestra una medicina que revisaba sus explicaciones al conversar con otras disciplinas. Los m&eacute;dicos isl&aacute;micos recibieron las teor&iacute;as griegas, las discutieron y terminaron proponiendo modelos que relacionaban pensamientos, emociones y cambios corporales. El <em>&#703;ishq</em> pas&oacute; de asociarse con la falta de autocontrol a incluir el amor espiritual de personas consideradas virtuosas. 
    </p><p class="article-text">
        Sus respuestas fisiol&oacute;gicas pertenecen a otra &eacute;poca, aunque la cuesti&oacute;n de fondo permanece en la medicina actual: una emoci&oacute;n prolongada puede alterar la mente, debilitar el cuerpo y cambiar la vida diaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/historia-desmonta-topico-mal-amores-tenia-diagnostico-1-000-anos-pm_1_13385734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 13:44:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia desmonta un tópico: el mal de amores ya tenía diagnóstico hace más de 1.000 años y no se libraban ni los santos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sentimientos religiosos,Historia,Religión,Amor,Enfermedades,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivienda y despoblación, las grandes preocupaciones de los asturianos según la Universidad de Oviedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/vivienda-despoblacion-grandes-preocupaciones-asturianos-universidad-oviedo_1_13377466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c2ca38d-48d0-4736-8862-7ef736ac6894_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x239y248.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivienda y despoblación, las grandes preocupaciones de los asturianos según la Universidad de Oviedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El primer estudio de la Cátedra de Demografía de la Universidad de Oviedo revela un amplio consenso sobre las medidas para afrontar el reto demográfico y una visión mayoritariamente positiva de la inmigración</p></div><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de poblaci&oacute;n se ha consolidado como una de las principales inquietudes de la sociedad asturiana. As&iacute; lo refleja ASTURDEMO25, la primera gran encuesta de la C&aacute;tedra Universitaria de Demograf&iacute;a de la Universidad de Oviedo dada a conocer este lunes, que sit&uacute;a el conjunto de problemas asociados al reto demogr&aacute;fico &mdash;envejecimiento, baja natalidad, despoblaci&oacute;n y emigraci&oacute;n juvenil&mdash; como la segunda preocupaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, solo por detr&aacute;s del acceso a la vivienda y por delante del desempleo.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, elaborado a partir de 800 entrevistas telef&oacute;nicas realizadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026, revela que el 90,4% de los asturianos conoce el concepto de reto demogr&aacute;fico y que la mayor&iacute;a lo considera un problema grave o muy grave. Adem&aacute;s, el 45,7% cree que Asturias afronta una situaci&oacute;n peor que la de otros territorios, una percepci&oacute;n especialmente acusada en el occidente y, en menor medida, en el oriente, donde los efectos de la despoblaci&oacute;n se viven de forma m&aacute;s directa.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n concluye que la ciudadan&iacute;a identifica como principales causas de la baja natalidad las dificultades para acceder a una vivienda, la precariedad laboral, el coste de criar hijos y la incertidumbre sobre el futuro. Frente a ello, las pol&iacute;ticas que reciben un mayor respaldo son precisamente la construcci&oacute;n de vivienda, la estabilidad en el empleo juvenil y el mantenimiento de servicios p&uacute;blicos en el medio rural, &aacute;mbitos en los que existe un amplio consenso social, con independencia de la ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El informe tambi&eacute;n analiza la percepci&oacute;n de la inmigraci&oacute;n y dibuja una sociedad asturiana mayoritariamente favorable a este fen&oacute;meno. El 53,7% de los encuestados tiene una valoraci&oacute;n positiva o muy positiva de la llegada de poblaci&oacute;n extranjera y el 45,4% considera adecuado el volumen actual de inmigrantes en Asturias. No obstante, persisten algunas reticencias: el 65,2% cree que los inmigrantes reciben m&aacute;s ventajas en los programas sociales, el 49,2% los relaciona con problemas de integraci&oacute;n y el 43,5% los asocia con la inseguridad y la delincuencia, lo que convierte este asunto en el m&aacute;s polarizado del debate demogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        El director de la C&aacute;tedra de Demograf&iacute;a, &Oacute;scar Rodr&iacute;guez Buznego, ha defendido que el trabajo pretende cubrir la falta de datos representativos sobre la percepci&oacute;n ciudadana y servir de apoyo al dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. La encuesta tambi&eacute;n detecta una brecha entre el respaldo que reciben las medidas para combatir la despoblaci&oacute;n y el escaso conocimiento que la ciudadan&iacute;a tiene de las iniciativas ya impulsadas por el Principado, por lo que recomienda reforzar la comunicaci&oacute;n institucional y evaluar el impacto de esas actuaciones. ASTURDEMO25 ser&aacute; la primera de una serie anual de estudios que la Universidad de Oviedo desarrollar&aacute; durante los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Asturias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/vivienda-despoblacion-grandes-preocupaciones-asturianos-universidad-oviedo_1_13377466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 16:15:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivienda y despoblación, las grandes preocupaciones de los asturianos según la Universidad de Oviedo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asturias,Demografía,Sociología,Encuestas,Oviedo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | ¿Por qué me gusta escuchar a Letizia si soy republicano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/untemaaldia/podcast-gusta-escuchar-letizia-si-republicano_132_13371778.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2e5becf-2d2f-4fee-b886-36b972bceaeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | ¿Por qué me gusta escuchar a Letizia si soy republicano?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre en el punto de mira desde que puso un pie en Zarzuela. Por estar divorciada, por su origen plebeyo, por su físico, por su vestimenta. Pero algo ha cambiado: ahora suena tan diferente que muchos confiesan… una contradicción</p><p class="subtitle">Un tema Al día, ¡en el teatro! Ven a verlo en directo el 3 de octubre en Madrid. Consigue ya tus entradas</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/por-qu-me-gusta-escuchar-a-letizia-si-soy-republicano/embed?media=audio&size=wide&style=cover" allow="autoplay; clipboard-write; fullscreen" allowfullscreen width="100%" height="180" frameborder="0" title="¿Por qué me gusta escuchar a Letizia si soy republicano?"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Hacemos un repaso a los fragmentos de distintos discursos que, en los &uacute;ltimos meses, la reina Letizia ha hecho en actos p&uacute;blicos. Son discursos con calado pol&iacute;tico, con contenido, no son un mero acto de presencia por su parte. No vamos a decir que son de izquierdas, pero desde luego est&aacute;n despertando una corriente de opini&oacute;n en ciertos sectores, m&aacute;s progresistas o incluso republicanos, que queremos analizar.<strong> </strong>No parece pura iniciativa personal. Lo cierto es que en los &uacute;ltimos meses la Casa Real ha decidido aprovechar a Letizia Ortiz como nunca en m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Lo hacemos con el soci&oacute;logo Borja Oliva que lleva a&ntilde;os estudiando la figura de Letizia Ortiz. Tambi&eacute;n con Aitor Riveiro, el periodista de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> que sigue m&aacute;s de cerca los pasos de la reina de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por Whatsapp</strong> cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <em>Un tema Al d&iacute;a</em> es el podcast diario de actualidad de elDiario.es que, en episodios de unos 15 minutos, explica cada d&iacute;a un asunto de actualidad. Est&aacute; presentado y dirigido por Juanlu S&aacute;nchez, subdirector de elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/eldiario-recoge-ondas-tema-dia-podcast-revelacion-viva-periodismo-sonoro_1_10172525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Ondas al podcast Revelaci&oacute;n</a>, <em>Un tema Al d&iacute;a </em>es el daily l&iacute;der en Spotify, Apple Podcast, iVoox, Amazon Music o Podimo, seg&uacute;n los datos p&uacute;blicos de las plataformas, donde acumula m&aacute;s de 190.000 suscriptores. Ha sido reconocido como &ldquo;podcast revelaci&oacute;n&rdquo; por Amazon y recomendado como &ldquo;imprescindible&rdquo; por Apple.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanlu Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/untemaaldia/podcast-gusta-escuchar-letizia-si-republicano_132_13371778.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 06:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | ¿Por qué me gusta escuchar a Letizia si soy republicano?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[República,Monarquía,Monarquía española,Reina Letizia,Comunicación política,Izquierda,Casa Real,Sociología,Felipe VI,Juan Carlos I]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonio Ariño, Premi Nacional de Sociologia: "La universitat no elimina les desigualtats, també contribueix a reproduir-les"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/antonio-arino-premi-nacional-sociologia-universitat-no-elimina-les-desigualtats-tambe-contribueix-reproduir-les_128_13361974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f635f01a-b53f-4c21-b5fd-7f465f282fe0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x952y504.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Ariño, Premi Nacional de Sociologia: &quot;La universitat no elimina les desigualtats, també contribueix a reproduir-les&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El professor Antonio Ariño defensa que les desigualtats socials condicionen des de l'accés als estudis superiors fins a l'impacte de la dana de 2024 i reclama incorporar molt més coneixement sociològic a les polítiques públiques</p><p class="subtitle">El professor de la Universitat de València Antonio Ariño, Premi Nacional de Sociologia i Ciència Política 2026 </p></div><p class="article-text">
        Antonio Ari&ntilde;o Villarrolla (Allepuz, 1953) porta d&egrave;cades estudiant la desigualtat en molts &agrave;mbits de les estructures socials. Amb una carrera lligada a la Universitat de Val&egrave;ncia, aquest soci&ograve;leg nascut en una fam&iacute;lia humil d'un municipi menut de Terol va investigar durant anys com han canviat els alumnes i les barreres d'acc&eacute;s a la universitat p&uacute;blica. El 29 d'octubre de 2024 va viure com altres milers de ve&iuml;ns de les comarques valencianes la cat&agrave;strofe de la dana. Ve&iacute; de Massanassa, Ari&ntilde;o va estar la vesprada de les inundacions ajudant en les tasques de rescat de persones atrapades. Dies despr&eacute;s en la recuperaci&oacute;. I en l'actualitat i fins que tinga forces, investiga al costat d'altres soci&ograve;legs l'impacte del desastre en la societat afectada. En 2026, el Centre de Recerques Sociol&ograve;giques (CIS, en les seues sigles en castell&agrave;) li ha atorgat el Premi Nacional de Sociologia i Ci&egrave;ncia Pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enhorabona pel Premi Nacional de Sociologia 2026. &Eacute;s un reconeixement a tota una traject&ograve;ria acad&egrave;mica i investigadora. Qu&egrave; significa per a vost&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s un premi a la traject&ograve;ria, per&ograve; tamb&eacute; a una determinada manera d'entendre la sociologia. El jurat valora la investigaci&oacute;, la doc&egrave;ncia, la transfer&egrave;ncia de coneixement i la dedicaci&oacute; professional. En el meu cas, he combinat durant m&eacute;s de dues d&egrave;cades la investigaci&oacute; i la doc&egrave;ncia amb la gesti&oacute; universit&agrave;ria, i sempre he intentat que aquestes facetes estigueren connectades. Sempre he pensat que la sociologia havia de servir per a comprendre millor la realitat i tamb&eacute; per a millorar les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de les l&iacute;nies de treball que m&eacute;s ha desenvolupat &eacute;s l'estudi dels estudiants universitaris. Per qu&egrave; va decidir investigar-los?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Perqu&egrave; em semblava una paradoxa. La universitat investiga pr&agrave;cticament qualsevol fenomen social, per&ograve; no es coneixia prou b&eacute; qui eren els seus propis estudiants. Quan vaig assumir responsabilitats de govern a la Universitat de Val&egrave;ncia vaig impulsar una investigaci&oacute; que encara continua, quasi vint anys despr&eacute;s. L'objectiu era analitzar tres grans q&uuml;estions: la desigualtat, la diversitat i la qualitat. Vol&iacute;em saber si persistien desigualtats en l'acc&eacute;s als estudis superiors i, sobretot, si la mateixa universitat acabava generant noves desigualtats. Hui continuem fent aquesta investigaci&oacute; dins de la Xarxa Vives d'Universitats despr&eacute;s que el Ministeri deixara de finan&ccedil;ar aquests estudis, una situaci&oacute; prou an&ograve;mala en comparaci&oacute; amb altres pa&iuml;sos europeus.
    </p><p class="article-text">
        <strong>I qu&egrave; han descobert despr&eacute;s de dues d&egrave;cades d'investigaci&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera conclusi&oacute; &eacute;s que qui arriba a la universitat ja &eacute;s una poblaci&oacute; seleccionada. L'acc&eacute;s &eacute;s molt m&eacute;s ampli que fa cinquanta anys, per&ograve; continua existint un primer filtre social molt important entre qui entra i qui es queda fora. I aquesta difer&egrave;ncia no desapareix; al contrari, s'amplia al llarg de la traject&ograve;ria acad&egrave;mica i tamb&eacute; al llarg de la vida laboral. Per&ograve; hi ha una segona desigualtat que sovint passa m&eacute;s desapercebuda: les difer&egrave;ncies entre titulacions. No &eacute;s el mateix estudiar Medicina que Humanitats, igual que no &eacute;s el mateix una enginyeria que altres carreres. Canvien les notes d'acc&eacute;s, l'origen social dels estudiants i, m&eacute;s endavant, tamb&eacute; les oportunitats laborals, els salaris i les possibilitats d'ascens social. Per aix&ograve; fa temps que defense que la idea de la universitat com a gran ascensor social necessita ser revisada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La universitat ja no &eacute;s l'ascensor social que representava als anys vuitanta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jo diria, abans de res, que la met&agrave;fora de l'ascensor social &eacute;s equivocada. Un ascensor sembla que done a tothom les mateixes oportunitats de pujar i baixar, per&ograve; la societat no funciona aix&iacute;. Les fam&iacute;lies amb m&eacute;s recursos dif&iacute;cilment baixen de posici&oacute; social encara que els seus fills tinguen traject&ograve;ries acad&egrave;miques discretes, perqu&egrave; disposen de capital econ&ograve;mic i relacional suficient per mantenir el seu estatus. En canvi, les persones que naixen en les posicions m&eacute;s desafavorides tenen moltes m&eacute;s dificultats per ascendir. Hi ha casos d'&egrave;xit, evidentment, per&ograve; s&oacute;n excepcions. Durant les d&egrave;cades dels seixanta, setanta i vuitanta, l'expansi&oacute; de la universitat va facilitar processos importants de mobilitat social. Per&ograve; la situaci&oacute; actual &eacute;s molt m&eacute;s complexa. La desigualtat t&eacute; una ombra molt allargada i tendeix a reproduir-se tamb&eacute; dins del sistema universitari.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De quina manera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensem en oportunitats com una estada Erasmus. Sobre el paper &eacute;s una experi&egrave;ncia oberta a qualsevol estudiant, per&ograve; en la pr&agrave;ctica moltes fam&iacute;lies no poden assumir totes les despeses que la beca no cobreix. El mateix passa amb els graus impartits en angl&egrave;s. Accedir-hi sovint &eacute;s el resultat d'anys de classes particulars, acad&egrave;mies i estades a l'estranger que nom&eacute;s algunes fam&iacute;lies poden costejar. A mesura que el sistema educatiu madura tamb&eacute; augmenta la seua diversificaci&oacute; interna: m&agrave;sters, doctorats, programes internacionals... Cada nou esgla&oacute; incorpora mecanismes de selecci&oacute; que no afecten tothom per igual. Les difer&egrave;ncies de classe social i tamb&eacute; de g&egrave;nere continuen presents al llarg de tot aquest recorregut.
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                Antonio Ariño, en un momento de la entrevista.                            </span>
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        <strong>En aquest context, quin paper juguen les universitats privades, que han crescut molt durant els &uacute;ltims anys?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;n un factor addicional de desigualtat. Les fam&iacute;lies amb m&eacute;s recursos poden garantir als seus fills itineraris acad&egrave;mics que els permeten conservar la seua posici&oacute; social, fins i tot quan els resultats acad&egrave;mics no s&oacute;n especialment brillants. Les universitats privades formen part d'aquest conjunt de recursos que contribueixen a reproduir els avantatges d'origen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sociologia sembla viure un moment de molta pres&egrave;ncia p&uacute;blica. Cada setmana es publiquen enquestes, estudis demosc&ograve;pics i an&agrave;lisis socials. &Eacute;s un bon moment per a la disciplina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cal distingir entre la sociologia que apareix als mitjans, molt vinculada a les enquestes electorals, i la sociologia que necessiten les administracions i les organitzacions per a entendre la realitat sobre la qual han d'actuar. Ac&iacute; &eacute;s on Espanya continua tenint un d&egrave;ficit important. Des d'un ajuntament mitj&agrave; fins a un ministeri o una gran empresa, hi hauria d'haver professionals de la sociologia ajudant a analitzar problemes, avaluar pol&iacute;tiques p&uacute;bliques i planificar actuacions. Encara no existeix una consci&egrave;ncia prou estesa sobre la utilitat d'aquest coneixement.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La dana &eacute;s un bon exemple d'aquesta abs&egrave;ncia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sense cap dubte. Els soci&ograve;legs fa d&egrave;cades que estudiem la vulnerabilitat social, per&ograve; aquest coneixement pr&agrave;cticament no s'ha incorporat a la planificaci&oacute; de les emerg&egrave;ncies. Quan parlem d'una cat&agrave;strofe natural solem pensar nom&eacute;s en el fenomen f&iacute;sic, per&ograve; tamb&eacute; hi ha una geografia social del risc. No totes les persones estan igual d'exposades ni tenen la mateixa capacitat de recuperaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Les dades de la dana ho demostren.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactament. Sabem que una part molt important de les v&iacute;ctimes eren persones majors, que moltes vivien en plantes baixes i que els barris m&eacute;s afectats coincideixen, en molts casos, amb els m&eacute;s vulnerables socialment. Pense en el barri del Xenillet, a Torrent; en el Parc Alcosa; en determinades zones d'Alfafar, Massanassa o Algemes&iacute;. S&oacute;n barris que acumulen vulnerabilitats socials i urban&iacute;stiques. Quan arriba una cat&agrave;strofe, aquestes desigualtats pr&egrave;vies multipliquen els seus efectes. Fa nom&eacute;s unes setmanes vaig tornar al Xenillet i encara hi vaig veure persones vivint sota un pont. &Eacute;s evident que la reconstrucci&oacute; no pot limitar-se a reparar edificis. Tamb&eacute; obliga a repensar aquests barris i les condicions socials dels seus habitants. Les desigualtats socials travessen totes les grans crisis: les inundacions, les onades de calor, els incendis o qualsevol altra emerg&egrave;ncia. Sempre hi ha una dimensi&oacute; social que massa sovint queda en segon pla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tamb&eacute; hi ha una proliferaci&oacute; d'enquestes d'intenci&oacute; de vot elaborades per empreses privades. Comparteix la sensaci&oacute; que, de vegades, es publiquen m&eacute;s per influir que per a analitzar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En aquest terreny cal ser molt rigor&oacute;s. De vegades es presenten com a representatives enquestes fetes amb molt poques entrevistes, i aix&ograve; simplement no &eacute;s acceptable des del punt de vista metodol&ograve;gic. Ara b&eacute;, tamb&eacute; &eacute;s cert que cada vegada &eacute;s m&eacute;s dif&iacute;cil elaborar bones mostres. L'&uacute;s generalitzat del tel&egrave;fon m&ograve;bil ha complicat molt el treball de camp i fins i tot els grans instituts demosc&ograve;pics tenen dificultats per a construir mostres representatives. Per aix&ograve; cal analitzar sempre com s'ha fet una enquesta abans de donar credibilitat als seus resultats.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per&ograve; tamb&eacute; hi ha una utilitzaci&oacute; pol&iacute;tica de les enquestes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. El coneixement sempre pot utilitzar-se per a orientar l'acci&oacute; pol&iacute;tica. El problema apareix quan es confon informaci&oacute; amb propaganda o quan es construeixen deliberadament relats falsos per a influir en l'opini&oacute; p&uacute;blica. Vivim un moment en qu&egrave; els marcs narratius tenen una for&ccedil;a enorme. Es fabriquen mentides de manera conscient per a condicionar la percepci&oacute; de la realitat. Ho veiem cada dia en el debat sobre la immigraci&oacute;.
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                El sociólogo Antonio Ariño, antes de la entrevista con elDiario.es.                            </span>
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        <strong>Per exemple?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He recorregut moltes de les zones afectades per la dana i puc assegurar que bona part de les persones que estan treballant en la reconstrucci&oacute; s&oacute;n immigrants. &Eacute;s una realitat f&agrave;cilment observable. Tanmateix, al mateix temps circulen discursos que els presenten com una c&agrave;rrega per a la societat. &Eacute;s una contradicci&oacute; enorme. Fins i tot he escoltat empresaris que treballen amb m&agrave; d'obra immigrant repetir aquests discursos sense cap mena d'autocr&iacute;tica. La sociologia ha de servir precisament per a aix&ograve;: per fer visibles aquelles realitats que els prejudicis o els marcs ideol&ograve;gics oculten.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el llibre </strong><em><strong>La secessi&oacute; dels rics</strong></em><strong>, que va escriure amb el professor Joan Romero, ja advertien el 2017 que les grans fortunes tendien a desvincular-se dels mecanismes de solidaritat col&middot;lectiva. Nou anys despr&eacute;s, aquella diagnosi s'ha confirmat?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. I diria que la situaci&oacute; encara ha empitjorat. Quan vam escriure aquell llibre ja observ&agrave;vem una tend&egrave;ncia perqu&egrave; les grans fortunes intentaren escapar dels compromisos fiscals, pol&iacute;tics i socials que sostenen les democr&agrave;cies. Hui aquest fenomen &eacute;s molt m&eacute;s visible. Personatges com Peter Thiel o Elon Musk representen molt b&eacute; aquesta evoluci&oacute;. Han acumulat un poder econ&ograve;mic i tecnol&ograve;gic extraordinari que utilitzen tamb&eacute; per a influir en la pol&iacute;tica i en la vida p&uacute;blica. &Eacute;s un poder que cada vegada t&eacute; menys contrapoders.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Donald Trump n'&eacute;s tamb&eacute; un exponent?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Clarament. Les pol&iacute;tiques impulsades durant el seu mandat han significat el desmantellament de programes p&uacute;blics destinats a reduir desigualtats, tant als Estats Units com a escala internacional. Quan s'eliminen programes de cooperaci&oacute;, de salut p&uacute;blica o de vacunaci&oacute;, no estem parlant nom&eacute;s d'un debat pressupostari. Estem parlant d'una determinada manera d'entendre la societat i el paper de l'Estat. El problema &eacute;s que, al mateix temps, els recursos es destinen a altres prioritats que dif&iacute;cilment poden justificar-se des del punt de vista de l'inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Els impostos continuen sent la principal eina per a corregir les desigualtats, per&ograve; cada vegada hi ha m&eacute;s sectors socials que q&uuml;estionen aquesta funci&oacute; redistributiva. Com ho explica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hi ha una irritaci&oacute; social molt profunda que alguns lideratges pol&iacute;tics han sabut alimentar. &Eacute;s una irritaci&oacute; que despr&eacute;s es canalitza contra els impostos, contra els serveis p&uacute;blics o contra la immigraci&oacute;. Resulta paradoxal que hagen de ser, en ocasions, autoritats religioses com el papa qui recorden principis b&agrave;sics de solidaritat a dirigents que es declaren p&uacute;blicament cristians. S'ha anat instal&middot;lant una enorme insensibilitat davant les persones que ocupen les posicions m&eacute;s vulnerables de la societat.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Com s'arriba a aquest punt?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Perqu&egrave; la cultura no &eacute;s, per definici&oacute;, un instrument de progr&eacute;s moral. Tendim a pensar que m&eacute;s cultura equival autom&agrave;ticament a una societat millor, per&ograve; la hist&ograve;ria demostra que no &eacute;s aix&iacute;. La cultura serveix tant per a construir hospitals com per a organitzar guerres. Serveix tant per ampliar drets com per justificar formes de dominaci&oacute;. Per aix&ograve; jo parle de la necessitat d'analitzar tamb&eacute; la cultura de la maldat: els mecanismes culturals que permeten manipular, construir hegemonies ideol&ograve;giques i normalitzar discursos que generen exclusi&oacute; o odi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per&ograve; moltes persones acaben donant suport a pol&iacute;tiques que objectivament van en contra dels seus interessos materials.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aix&ograve; ocorre amb molta freq&uuml;&egrave;ncia. Ho hem vist als Estats Units amb sectors populars i fins i tot amb immigrants que han votat Donald Trump. La percepci&oacute; dels interessos propis no &eacute;s autom&agrave;tica. Les persones interpreten la realitat a partir del seu entorn, dels discursos que reben, dels mitjans de comunicaci&oacute; i dels referents culturals que tenen. Jo mateix vinc d'una fam&iacute;lia molt humil. Els meus pares no imaginaven que els seus fills pogueren arribar a la universitat. Va ser l'escola la que va introduir una expectativa diferent. Per aix&ograve; les oportunitats no depenen &uacute;nicament de l'esfor&ccedil; individual. Tamb&eacute; depenen dels contextos socials, de les institucions i dels imaginaris col&middot;lectius.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per tant, tamb&eacute; hi ha una batalla pel relat.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactament. La sociologia intenta aportar eines perqu&egrave; la societat puga interpretar millor la realitat. Quan la ciutadania compr&eacute;n com funcionen les desigualtats, com es reprodueixen els privilegis o quins mecanismes condicionen les oportunitats, est&agrave; en millors condicions de prendre decisions lliures. Aquesta &eacute;s, al capdavall, una de les funcions m&eacute;s importants de la sociologia: proporcionar coneixement cr&iacute;tic perqu&egrave; les persones entenguen millor la societat en qu&egrave; viuen.
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                Antonio Ariño, en el cruce de las calles Cuba y Dénia, en València.                            </span>
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        <strong>Una de les discussions recurrents &eacute;s si una part dels joves s'est&agrave; despla&ccedil;ant cap a posicions m&eacute;s conservadores o d'extrema dreta. Les dades semblen apuntar en aquesta direcci&oacute;. Comparteix aquesta diagnosi?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No &eacute;s un tema que haja investigat directament i, per tant, preferisc ser prudent. Per&ograve; s&iacute; que observe alguns canvis quan parle amb professorat d'instituts o amb companys de la universitat. Fa uns anys era habitual que els joves mostraren una actitud molt cr&iacute;tica amb la societat i amb les generacions anteriors. Aquella actitud solia traduir-se en una sensibilitat m&eacute;s pr&ograve;xima a l'esquerra. Hui tinc la impressi&oacute; que aquest esperit cr&iacute;tic s'ha debilitat i que, almenys en una part de la joventut, apareixen actituds m&eacute;s conformistes o m&eacute;s pr&ograve;ximes a posicions conservadores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ho percep tamb&eacute; dins de les aules?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Durant molts anys jo deia que sempre tenia alumnes m&eacute;s cr&iacute;tics que jo. Era molt estimulant perqu&egrave; obligaven el professor a revisar constantment els seus plantejaments. Ara aix&ograve; passa amb menys freq&uuml;&egrave;ncia. Continue trobant estudiants molt compromesos, per&ograve; la sensaci&oacute; general &eacute;s diferent. Sobretot despr&eacute;s de la pand&egrave;mia he notat un canvi d'ambient. Ara b&eacute;, seria un error generalitzar. La joventut no &eacute;s un bloc homogeni.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tamb&eacute; hi ha molts joves mobilitzats en causes com el feminisme, el canvi clim&agrave;tic o la defensa dels serveis p&uacute;blics.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactament. Per aix&ograve; hem d'evitar les simplificacions. No existeix &ldquo;la joventut&rdquo; com una categoria uniforme. Hi conviuen traject&ograve;ries socials molt diferents i orientacions pol&iacute;tiques molt diverses. &Eacute;s cert que hi ha indicadors que apunten a un creixement de l'extrema dreta entre alguns sectors juvenils. Tamb&eacute; observem fen&ograve;mens culturals que abans tenien poca rellev&agrave;ncia i que ara s'associen a determinades identitats pol&iacute;tiques. Per&ograve; tot aix&ograve; necessita molta m&eacute;s investigaci&oacute; abans d'arribar a conclusions definitives.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&egrave; li agradaria estudiar per a entendre millor aquest fenomen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hui tenim moltes enquestes, per&ograve; crec que necessitem tornar al treball qualitatiu. Necessitem parlar amb els joves, escoltar-los, comprendre els seus entorns i les seues experi&egrave;ncies. Les xifres ens diuen qu&egrave; passa, per&ograve; no sempre ens expliquen per qu&egrave; passa. Per entendre els canvis socials cal entrar en la vida quotidiana de les persones. Al capdavall, aquesta &eacute;s tamb&eacute; la funci&oacute; de la sociologia: ajudar-nos a comprendre la complexitat de la societat abans d'emetre judicis o buscar explicacions massa senzilles.
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                Antonio Ariño, durante la entrevista.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Sergi Pitarch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/antonio-arino-premi-nacional-sociologia-universitat-no-elimina-les-desigualtats-tambe-contribueix-reproduir-les_128_13361974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 21:49:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonio Ariño, Premi Nacional de Sociologia: "La universitat no elimina les desigualtats, també contribueix a reproduir-les"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,Universitat de València,Desigualdad económica,Universidad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Antonio Ariño, Premio Nacional de Sociología: "La universidad no elimina las desigualdades; también contribuye a reproducirlas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/antonio-arino-premio-nacional-sociologia-universidad-no-elimina-desigualdades-contribuye-reproducirlas_128_13362158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3d8d8c1-2f8c-45dc-9969-94f7486df435_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x952y504.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Ariño, Premio Nacional de Sociología: &quot;La universidad no elimina las desigualdades; también contribuye a reproducirlas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesor sostiene que las desigualdades sociales condicionan desde el acceso a los estudios superiores hasta el impacto de la dana de 2024 y reclama incorporar mucho más conocimiento sociológico a las políticas públicas.</p></div><p class="article-text">
        Antonio Ari&ntilde;o Villarrolla (Allepuz, 1953) lleva d&eacute;cadas estudiando la desigualdad en muchos &aacute;mbitos de las estructuras sociales. Con una carrera ligada a la Universitat de Val&egrave;ncia, este soci&oacute;logo nacido en una familia humilde de un peque&ntilde;o municipio de Teruel investig&oacute; durante a&ntilde;os c&oacute;mo han cambiado los alumnos y las barreras de acceso a la universidad p&uacute;blica. El 29 de octubre de 2024 vivi&oacute; como otros miles de vecinos de las comarcas valencianas la cat&aacute;strofe de la dana.
    </p><p class="article-text">
        Vecino de Massanassa, Ari&ntilde;o estuvo la tarde de las inundaciones ayudando en las tareas de rescate de personas atrapadas. D&iacute;as despu&eacute;s en la recuperaci&oacute;n. Y en la actualidad y hasta que tenga fuerzas, investiga junto a otros soci&oacute;logos el impacto del desastre en la sociedad afectada. En 2026, en Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) le ha otorgado el Premio Nacional de Sociolog&iacute;a y Ciencia Pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El premio es un reconocimiento a toda una trayectoria acad&eacute;mica e investigadora. Qu&eacute; significa para usted? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un premio a la trayectoria, pero tambi&eacute;n a una determinada manera de entender la sociolog&iacute;a. El jurado valora la investigaci&oacute;n, la docencia, la transferencia de conocimiento y la dedicaci&oacute;n profesional. En mi caso, he combinado durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas la investigaci&oacute;n y la docencia con la gesti&oacute;n universitaria, y siempre he intentado que estas facetas estuvieran conectadas. Siempre he pensado que la sociolog&iacute;a ten&iacute;a que servir para comprender mejor la realidad y tambi&eacute;n para mejorar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las l&iacute;neas de trabajo que m&aacute;s ha desarrollado es el estudio de los estudiantes universitarios. Por qu&eacute; decidi&oacute; investigarlos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque me parec&iacute;a una paradoja: la universidad que investiga pr&aacute;cticamente cualquier fen&oacute;meno social, pero no estudiaba a sus propios estudiantes. Cuando asum&iacute; responsabilidades de gobierno en la Universitat de Val&egrave;ncia impuls&eacute; una investigaci&oacute;n que todav&iacute;a contin&uacute;a, m&aacute;s de veinte a&ntilde;os despu&eacute;s. El objetivo era analizar tres grandes cuestiones: la desigualdad, la diversidad y la calidad. Quer&iacute;amos saber si persist&iacute;an desigualdades en el acceso a los estudios superiores y, sobre todo, si la misma universidad acababa generando nuevas desigualdades. Hoy continuamos haciendo esta investigaci&oacute;n dentro de la Red Vives de Universidades despu&eacute;s de que el Ministerio dejara de financiar estos estudios, una situaci&oacute;n bastante an&oacute;mala en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses europeos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y qu&eacute; han descubierto despu&eacute;s de dos d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera conclusi&oacute;n es que qui&eacute;n llega a la universidad ya forma parte de una poblaci&oacute;n seleccionada. El acceso es mucho m&aacute;s amplio que hace cincuenta a&ntilde;os, pero contin&uacute;a existiendo un primer filtro social muy importante entre quien entra y quien se queda fuera. Y esta diferencia no desaparece; al contrario, se ampl&iacute;a a lo largo de la trayectoria acad&eacute;mica y tambi&eacute;n a lo largo de la vida laboral. Pero hay una segunda desigualdad que a menudo pasa m&aacute;s desapercibida: las diferencias entre titulaciones. No es lo mismo estudiar Medicina que Humanidades, igual que no es lo mismo una ingenier&iacute;a que otras carreras. Cambian las notas de acceso, el origen social de los estudiantes y, m&aacute;s adelante, tambi&eacute;n las oportunidades laborales, los salarios y las posibilidades de ascenso social. Por eso hace tiempo que defiendo que la idea de la universidad como gran ascensor social necesita ser revisada. 
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            <span class="title">
                El sociólogo Antonio Ariño, durante la entrevista.                            </span>
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        <strong>&iquest;La universidad ya no es el ascensor social que representaba en los a&ntilde;os ochenta? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo dir&iacute;a, ante todo, que la met&aacute;fora del ascensor social es equivocada. Un ascensor parece que da a todo el mundo las mismas oportunidades de subir y bajar, pero la sociedad no funciona as&iacute;. Las familias con m&aacute;s recursos dif&iacute;cilmente bajan de posici&oacute;n social aunque sus hijos tengan trayectorias acad&eacute;micas discretas, porque disponen de capital econ&oacute;mico y relacional suficiente para mantener su estatus. En cambio, las personas que nacen en las posiciones m&aacute;s desfavorecidas tienen muchas m&aacute;s dificultades para ascender. Hay casos de &eacute;xito, evidentemente, pero son excepciones. Durante las d&eacute;cadas de los sesenta, setenta y ochenta, la expansi&oacute;n de la universidad facilit&oacute; procesos importantes de movilidad social. Pero la situaci&oacute;n actual es mucho m&aacute;s compleja. La desigualdad tiene una sombra muy alargada y tiende a reproducirse tambi&eacute;n dentro del sistema universitario. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; manera? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en oportunidades como una estancia Erasmus. Sobre el papel es una experiencia abierta a cualquier estudiante, pero en la pr&aacute;ctica muchas familias no pueden asumir todos los gastos que la beca no cubre. Lo mismo pasa con los grados impartidos en ingl&eacute;s. Acceder a menudo es el resultado de a&ntilde;os de clases particulares, academias y estancias en el extranjero que solo algunas familias pueden costear. A medida que el sistema educativo madura tambi&eacute;n aumenta su diversificaci&oacute;n interna: m&aacute;steres, doctorados, programas internacionales... Cada nuevo pelda&ntilde;o incorpora mecanismos de selecci&oacute;n que no afectan a todo el mundo por igual. Las diferencias de clase social y tambi&eacute;n de g&eacute;nero contin&uacute;an presentes a lo largo de todo este recorrido. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este contexto, &iquest;qu&eacute; papel juegan las universidades privadas, que han crecido mucho durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Son un factor adicional de desigualdad. Las familias con m&aacute;s recursos pueden garantizar a sus hijos itinerarios acad&eacute;micos que les permiten conservar su posici&oacute;n social, incluso cuando los resultados acad&eacute;micos no son especialmente brillantes. Las universidades privadas forman parte de este conjunto de recursos que contribuyen a reproducir las ventajas de origen. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sociolog&iacute;a parece vivir un momento de mucha presencia p&uacute;blica. Cada semana se publican encuestas, estudios demosc&oacute;picos y an&aacute;lisis sociales. &iquest;Es un buen momento para la disciplina? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que distinguir entre la sociolog&iacute;a que aparece en los medios, muy vinculada a las encuestas electorales, y la sociolog&iacute;a que necesitan las administraciones y las organizaciones para entender la realidad sobre la cual tienen que actuar. Aqu&iacute; es donde Espa&ntilde;a contin&uacute;a teniendo un d&eacute;ficit importante. Desde un ayuntamiento medio hasta un ministerio o una gran empresa, habr&iacute;a de haber profesionales de la sociolog&iacute;a ayudando a analizar problemas, evaluar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y planificar actuaciones. Todav&iacute;a no existe una conciencia suficientemente extendida sobre la utilidad de este conocimiento. 
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                Antonio Ariño, antes de la entrevista.                            </span>
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        <strong>&iquest;La dana es un buen ejemplo de esta ausencia? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin lugar a dudas. Los soci&oacute;logos hace d&eacute;cadas que estudiamos la vulnerabilidad social, pero este conocimiento pr&aacute;cticamente no se ha incorporado en la planificaci&oacute;n de las emergencias. Cuando hablamos de una cat&aacute;strofe natural solemos pensar solo en el fen&oacute;meno f&iacute;sico, pero tambi&eacute;n existe una distribuci&oacute;n social del riesgo. No todas las personas est&aacute;n igual de expuestas ni tienen la misma capacidad de recuperaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los datos de la dana lo demuestran</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Exactamente. Sabemos que una parte muy importante de las v&iacute;ctimas eran personas mayores, que muchas viv&iacute;an en plantas bajas y que los barrios m&aacute;s afectados coinciden, en muchos casos, con los m&aacute;s vulnerables socialmente. Pienso en el barrio del Xenillet, en Torrent; en el Parque Alcosa; en determinadas zonas de Alfafar, Massanassa o Algemes&iacute;. Son barrios que acumulan vulnerabilidades sociales y urban&iacute;sticas. Cuando llega una amenaza, estas desigualdades previas multiplican sus efectos. Hace solo unas semanas volv&iacute; al Xenillet y  vi personas viviendo bajo un puente. Es evidente que la reconstrucci&oacute;n no puede limitarse a reparar edificios. Tambi&eacute;n obliga a repensar estos barrios y las condiciones sociales de sus habitantes. Las desigualdades sociales atraviesan todas las grandes crisis: las inundaciones, las olas de calor, los incendios o cualquier otra emergencia. Siempre hay una dimensi&oacute;n social que demasiado a menudo queda en segundo plano. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n hay una proliferaci&oacute;n de encuestas de intenci&oacute;n de voto elaboradas por empresas privadas. &iquest;Comparte la sensaci&oacute;n que, a veces, se publican m&aacute;s para influir que para analizar? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En este terreno hay que ser muy riguroso. A veces se presentan como representativas encuestas hechas con muy pocas entrevistas, y esto simplemente no es aceptable desde el punto de vista metodol&oacute;gico. Ahora bien, tambi&eacute;n es cierto que cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil elaborar buenas muestras. El uso generalizado del tel&eacute;fono m&oacute;vil ha complicado mucho el trabajo de campo e incluso los grandes institutos demosc&oacute;picos tienen dificultades para construir muestras representativas. Por eso hay que analizar siempre c&oacute;mo se ha hecho una encuesta antes de dar credibilidad a sus resultados. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero tambi&eacute;n hay una utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de las encuestas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. El conocimiento siempre puede utilizarse para orientar la acci&oacute;n pol&iacute;tica. El problema aparece cuando se confunde informaci&oacute;n con propaganda o cuando se construyen deliberadamente relatos falsos para influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica. Vivimos un momento en que se fabrican mentiras de manera consciente para condicionar la percepci&oacute;n de la realidad. Lo vemos cada d&iacute;a en el debate sobre la inmigraci&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Antonio Ariño, en el cruce entre las calles Cuba y Dénia de València.                            </span>
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        <strong>&iquest;Por ejemplo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        He recorrido muchas de las zonas afectadas por la dana y puedo asegurar que buena parte de las personas que est&aacute;n trabajando en la reconstrucci&oacute;n son inmigrantes. Es una realidad f&aacute;cilmente observable. Aun as&iacute;, al mismo tiempo circulan discursos que les presentan como una carga para la sociedad. Es una contradicci&oacute;n enorme. Incluso he escuchado a empresarios que trabajan con mano de obra inmigrante repetir estos discursos sin ning&uacute;n tipo de autocr&iacute;tica. La sociolog&iacute;a tiene que servir, precisamente por eso: para hacer visibles aquellas realidades que los prejuicios o los marcos ideol&oacute;gicos ocultan. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro </strong><em><strong>La secesi&oacute;n de los ricos</strong></em><strong>, que escribi&oacute; con el profesor Joan Romero, ya advert&iacute;an el 2017 que las grandes fortunas tend&iacute;an a desvincularse de los mecanismos de solidaridad colectiva. Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, &iquest;aquella diagnosis se ha confirmado? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Y dir&iacute;a que la situaci&oacute;n todav&iacute;a ha empeorado m&aacute;s. Cuando escribimos aquel libro ya observ&aacute;bamos una tendencia porque las grandes fortunas intentaron escapar de los compromisos fiscales, pol&iacute;ticos y sociales que sostienen las democracias. Hoy este fen&oacute;meno es mucho m&aacute;s visible. Personajes como Peter Thiel o Elon Musk representan muy bien esta evoluci&oacute;n. Han acumulado un poder econ&oacute;mico y tecnol&oacute;gico extraordinario que utilizan tambi&eacute;n para influir en la pol&iacute;tica y en la vida p&uacute;blica. Es un poder que cada vez tiene menos contrapoderes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Donald Trump es tambi&eacute;n un exponente? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Claramente. Las pol&iacute;ticas impulsadas durante su mandato han significado el desmantelamiento de programas p&uacute;blicos destinados a reducir desigualdades, tanto en los Estados Unidos como escala internacional. Cuando se eliminan programas de cooperaci&oacute;n, de salud p&uacute;blica o de vacunaci&oacute;n, no estamos hablando solo de un debate presupuestario. Estamos hablando de una determinada manera de entender la sociedad y el papel del Estado. El problema es que, al mismo tiempo, los recursos se destinan a otras prioridades que dif&iacute;cilmente pueden justificarse desde el punto de vista del inter&eacute;s general. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los impuestos contin&uacute;an siendo la principal herramienta para corregir las desigualdades, pero cada vez hay m&aacute;s sectores sociales que cuestionan esta funci&oacute;n redistributiva. &iquest;C&oacute;mo lo explica? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una irritaci&oacute;n social muy profunda que algunos liderazgos pol&iacute;ticos han sabido alimentar. Es una irritaci&oacute;n que despu&eacute;s se canaliza contra los impuestos, contra los servicios p&uacute;blicos o contra la inmigraci&oacute;n. Resulta parad&oacute;jico que tengan que ser, en ocasiones, autoridades religiosas como el papa, quien recuerda principios b&aacute;sicos de solidaridad a dirigentes que se declaran p&uacute;blicamente cristianos. Se ha ido instalando una enorme insensibilidad ante las personas que ocupan las posiciones m&aacute;s vulnerables de la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se llega a este punto? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque la cultura no es, por definici&oacute;n, un instrumento de progreso moral. Tendemos a pensar que m&aacute;s cultura equivale autom&aacute;ticamente a una sociedad mejor, pero la historia demuestra que no es as&iacute;. La cultura sirve tanto para construir hospitales como para organizar guerras. Sirve tanto para ampliar derechos como para justificar formas de dominaci&oacute;n. Por eso yo hablo de la necesidad de analizar tambi&eacute;n la cultura de la maldad: los mecanismos culturales que permiten manipular, construir hegemon&iacute;as ideol&oacute;gicas y normalizar discursos que generan exclusi&oacute;n u odio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero muchas personas acaban apoyando a pol&iacute;ticas que objetivamente van en contra de sus intereses materiales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto ocurre con mucha frecuencia. Lo hemos visto en los Estados Unidos con sectores populares e incluso con inmigrantes que han votado Donald Trump. La percepci&oacute;n de los intereses propios no es autom&aacute;tica. Las personas interpretan la realidad a partir de su entorno, de los discursos que reciben, de los medios de comunicaci&oacute;n y de los referentes culturales que tienen. Yo mismo vengo de una familia muy humilde. Mis padres no imaginaban que sus hijos pudieran llegar a la universidad. Fue la escuela la que introdujo una expectativa diferente. Por eso las oportunidades no dependen &uacute;nicamente del esfuerzo individual. Tambi&eacute;n dependen de los contextos sociales, de las instituciones y de los imaginarios colectivos. 
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                Antonio Ariño, en un momento de la entrevista.                            </span>
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        <strong>Por lo tanto, tambi&eacute;n hay una batalla por el relato. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente. La sociolog&iacute;a intenta aportar herramientas para que la sociedad pueda interpretar mejor la realidad. Cuando la ciudadan&iacute;a comprende c&oacute;mo funcionan las desigualdades, c&oacute;mo se reproducen los privilegios o qu&eacute; mecanismos condicionan las oportunidades, est&aacute; en mejores condiciones de tomar decisiones libres. Esta es, al fin y al cabo, una de las funciones m&aacute;s importantes de la sociolog&iacute;a: proporcionar conocimiento cr&iacute;tico para que las personas entiendan mejor la sociedad en que viven. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las discusiones recurrentes es si una parte de los j&oacute;venes se est&aacute; desplazando hacia posiciones m&aacute;s conservadoras o de extrema derecha. Los datos parecen apuntar en esta direcci&oacute;n. &iquest;Comparte esta diagnosis? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No es un tema que haya investigado directamente y, por lo tanto, prefiero ser prudente. Pero s&iacute; que observo algunos cambios cuando hablo con profesorado de institutos o con compa&ntilde;eros de la universidad. Hace unos a&ntilde;os era habitual que los j&oacute;venes mostraran una actitud muy cr&iacute;tica con la sociedad y con las generaciones anteriores. Aquella actitud sol&iacute;a traducirse en una sensibilidad m&aacute;s pr&oacute;xima a la izquierda. Hoy tengo la impresi&oacute;n de que este esp&iacute;ritu cr&iacute;tico se ha debilitado y que, al menos en una parte de la juventud, aparecen actitudes m&aacute;s conformistas o m&aacute;s pr&oacute;ximas a posiciones conservadoras. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo percibe tambi&eacute;n dentro de las aulas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Durante muchos a&ntilde;os yo dec&iacute;a que siempre ten&iacute;a alumnos m&aacute;s cr&iacute;ticos que yo. Era muy estimulante porque obligaban al profesor a revisar constantemente sus planteamientos. Ahora esto pasa con menos frecuencia. Contin&uacute;o encontrando estudiantes muy comprometidos, pero la sensaci&oacute;n general es diferente. Sobre todo, despu&eacute;s de la pandemia he notado un cambio de ambiente. Ahora bien, ser&iacute;a un error generalizar. La juventud no es un bloque homog&eacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n hay muchos j&oacute;venes movilizados en causas como el feminismo, el cambio clim&aacute;tico o la defensa de los servicios p&uacute;blicos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente. Por eso tenemos que evitar las simplificaciones. No existe &ldquo;la juventud&rdquo; como una categor&iacute;a uniforme. Conviven trayectorias sociales muy diferentes y orientaciones pol&iacute;ticas muy diversas. Es cierto que hay indicadores que apuntan a un crecimiento de la extrema derecha entre algunos sectores juveniles. Tambi&eacute;n observamos fen&oacute;menos culturales que antes ten&iacute;an poca relevancia y que ahora se asocian a determinadas identidades pol&iacute;ticas. Pero todo esto necesita mucha m&aacute;s investigaci&oacute;n antes de llegar a conclusiones definitivas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le gustar&iacute;a estudiar para entender mejor este fen&oacute;meno? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy tenemos muchas encuestas, pero creo que necesitamos volver al trabajo cualitativo. Necesitamos hablar con los j&oacute;venes, escucharlos, comprender sus entornos y sus experiencias. Las cifras nos dicen qu&eacute; pasa, pero no siempre nos explican por qu&eacute; pasa. Para entender los cambios sociales hay que entrar en la vida cotidiana de las personas. Al fin y al cabo, esta es tambi&eacute;n la funci&oacute;n de la sociolog&iacute;a: ayudarnos a comprender la complejidad de la sociedad antes de emitir juicios o buscar explicaciones demasiado sencillas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Pitarch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/antonio-arino-premio-nacional-sociologia-universidad-no-elimina-desigualdades-contribuye-reproducirlas_128_13362158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 21:02:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonio Ariño, Premio Nacional de Sociología: "La universidad no elimina las desigualdades; también contribuye a reproducirlas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,DANA,Universitat de València,Desigualdad económica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De fútbol, política, botas y natalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/futbol-politica-botas-natalidad_132_13353025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a15508c1-ab89-4f5f-a85b-b5701b9557f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146621.jpg" width="4178" height="2350" alt="De fútbol, política, botas y natalidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La FIFA insiste en defender que el fútbol debe mantenerse al margen de la política. Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario"</p></div><p class="article-text">
        No es nada nuevo decir que el f&uacute;tbol es mucho m&aacute;s que f&uacute;tbol, el Mundial de F&uacute;tbol va m&aacute;s all&aacute; de una celebraci&oacute;n y competici&oacute;n deportiva. Cuando nos sentamos frente al televisor para disfrutar de un partido, se puede ver como un espejo que refleja el momento hist&oacute;rico que atraviesa el planeta. 
    </p><p class="article-text">
        La Copa del Mundo de 2026, organizada conjuntamente por Estados Unidos, Canad&aacute; y M&eacute;xico, vuelve a demostrarlo incluso antes del pitido inicial. Dif&iacute;cil ocultar, a pesar de las inversiones y organizaciones, las desigualdades econ&oacute;micas, tensiones pol&iacute;ticas y debates sociales que existen durante el evento deportivo. 
    </p><p class="article-text">
        La FIFA insiste en defender que el f&uacute;tbol debe mantenerse al margen de la pol&iacute;tica. Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario. Comienza con la competici&oacute;n para organizar el Mundial, los pa&iacute;ses saben que supone prestigio, influencia internacional, inversiones, turismo, una enorme campa&ntilde;a de imagen y un instrumento de poder. Los gobiernos aprovechan ese escaparate hacia el resto mundo para proyectar a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n la imagen de estabilidad, modernidad, de poder y de cohesi&oacute;n nacional.     
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de la celebraci&oacute;n del Mundial en Canad&aacute;, Estados Unidos y M&eacute;xico no estuvo exenta de debate. Estados Unidos refleja un escenario ideal con buenas infraestructuras, capacidad organizativa y un mercado gigantesco para la expansi&oacute;n del f&uacute;tbol. Dif&iacute;cil no pensar que esta decisi&oacute;n refleja un movimiento estrat&eacute;gico de la FIFA para consolidar su influencia en un pa&iacute;s donde el f&uacute;tbol compite con gigantes como el f&uacute;tbol americano o el baloncesto.
    </p><p class="article-text">
        Comienza el juego deportivo, las clasificatorias y partidos amistosos. Bien puede recordar al patio de un colegio cuando se pretende que jueguen todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en igualdad de condiciones, pero cada ni&ntilde;o y ni&ntilde;a empieza a moverse seg&uacute;n sus intereses. Los amistosos funcionan como herramientas de diplomacia, espacios de negociaci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y plataformas de imagen internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses son conscientes de esta reputaci&oacute;n internacional y del lavado de imagen a trav&eacute;s del deporte, conocido como estrategia de sportswashing. Pa&iacute;ses con cuestionamientos en derechos humanos o tensiones internas usan estos partidos para proyectar normalidad y apertura. De este modo, se entiende el deporte como un soft power por la capacidad de un pa&iacute;s para influir en otros mediante la persuasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cada detalle se dise&ntilde;&oacute; cuidadosamente por la organizaci&oacute;n para una imagen de interculturalidad, desarrollo, convivencia y unidad universal reflej&aacute;ndose a trav&eacute;s de f&uacute;tbol. Los esfuerzos de la FIFA en presentar el Mundial como una celebraci&oacute;n universal, un evento que une culturas y derriba fronteras. De hecho este Mundial, es el primero que se celebra con tres sedes. Pero hablar de fronteras en EEUU es un tema de gran relevancia por su pol&iacute;tica migratoria y sistema de deportaciones actuales, principalmente con M&eacute;xico. 
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia inaugural deb&iacute;a transmitir equilibrio, pero un peque&ntilde;o incidente evidenci&oacute; que EEUU domina la organizaci&oacute;n. Durante la ceremonia inaugural en Los &Aacute;ngeles, la FIFA organiz&oacute; un desfile con las banderas de los tres pa&iacute;ses anfitriones. El protocolo indicaba que las tres deb&iacute;an aparecer juntas, simbolizando cooperaci&oacute;n continental, pero un retraso de unos segundos hizo que la bandera de M&eacute;xico entrara m&aacute;s tarde. Sin duda, se origin&oacute; un debate ante una meticulosa organizaci&oacute;n que se tradujo como una falta de respeto y relaci&oacute;n desigualdad entre EEUU y M&eacute;xico o la lectura de un error log&iacute;stico sin importancia, o un reflejo m&aacute;s de las tensiones pol&iacute;ticas que se escapan de la organizaci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Resultaba dif&iacute;cil que no se reflejara la situaci&oacute;n actual de las relaciones de EEUU e Ir&aacute;n. La selecci&oacute;n iran&iacute; consigui&oacute; su clasificaci&oacute;n sobre el c&eacute;sped, pero la posibilidad de que jugadores, miembros del cuerpo t&eacute;cnico, periodistas o personas aficionadas encontraran dificultades para acceder a Estados Unidos abri&oacute; un debate diplom&aacute;tico que poco ten&iacute;a que ver con el f&uacute;tbol. Las tensiones entre Washington y Teher&aacute;n, las sanciones internacionales y las pol&iacute;ticas de visados han obligado a buscar soluciones excepcionales para garantizar la participaci&oacute;n deportiva.
    </p><p class="article-text">
        Ya no s&oacute;lo son estas grandes dificultades pol&iacute;ticas y restrictivas con las que se encuentra la selecci&oacute;n de Ir&aacute;n, no todos los gobiernos y selecciones cuenten con los mismos recursos para esta competici&oacute;n. Una desigualdad econ&oacute;mica y social a la que estamos tan acostumbrados que apenas deja espacio para reflexi&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n. El seleccionador de Paraguay, Gustavo Alfaro, tras vencer a la selecci&oacute;n alemana expres&oacute; esta desigualdad &ldquo;con todo respeto, ellos est&aacute;n formados en academias de primer nivel en Europa, nosotros venimos de la tierra colorada, la camiseta que tenemos son las franjas de la tierra colorada, jugando descalzos en esa tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con este discurso y el tratamiento que se de ello, no se trata de dulcificar la pobreza. La realidad es que el punto de partida de cada una de las selecciones no es comparable a nivel competitivo. Mientras algunas selecciones viajan con recursos ilimitados, otras llegan al torneo con presupuestos m&iacute;nimos, dificultades para entrenar y escasa infraestructura como sucede con las selecciones debutantes de Cabo Verde, Curazao o Uzbekist&aacute;n. Estas selecciones a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n reflejan valores del deporte como es el esfuerzo y la motivaci&oacute;n, es lo que vemos en las pantallas pero con el pitido final del partido la realidad no finaliza ni cambia, continua perpetu&aacute;ndose las mismas din&aacute;micas de desigualdad, pobreza y exclusi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sin necesidad de mirar muchos m&aacute;s partidos, pa&iacute;ses y selecciones, aqu&iacute; en Espa&ntilde;a el debate estaba servido. Lamine Yamal es uno de los protagonistas del Mundial 2026, ya no solo por su calidad deportiva, estaba claro que iba a dar juego. Es uno de los s&iacute;mbolos de la diversidad y multiculturalidad de Espa&ntilde;a, y esa realidad se refleja en los comentarios, apoyos y ataques. 
    </p><p class="article-text">
        Tres detalles muy concretos que reflejan la sociedad espa&ntilde;ola a trav&eacute;s del f&uacute;tbol y Lamine Yamal: sus botas, su diadema y la celebraci&oacute;n de su primer gol. Sus botas inclu&iacute;an dos peque&ntilde;os parches con las banderas de sus dos pa&iacute;ses de origen familiar, Marruecos y Guinea Ecuatorial. Acompa&ntilde;&aacute;ndolo con una diadema con la bandera espa&ntilde;ola. La celebraci&oacute;n de su primer gol fue con un gesto de postraci&oacute;n musulmana, suyud. Sin &aacute;nimo de profundizar m&aacute;s en el debate, la realidad es que un espa&ntilde;ol negro de origen familiar africano y musulm&aacute;n viste la camiseta de Espa&ntilde;a y la defiende. Aqu&iacute; es cuando ya entra el 'discurso de barra de bar' en el que el f&uacute;tbol no debe mezclarse con otros temas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Esperando a la selecci&oacute;n ganadora para un repunte puntual demogr&aacute;fico en su pa&iacute;s como consecuencia del Mundial, como es un aumento de la natalidad.   
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoya Jiménez Perut]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/futbol-politica-botas-natalidad_132_13353025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 05:55:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De fútbol, política, botas y natalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Mundial de fútbol,Sociología,Natalidad,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiscalidad también compite]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/fiscalidad-compite_132_13277953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/239cbb95-574d-4a62-9918-1a767d65c4e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiscalidad también compite"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los impuestos no solo redistribuyen renta; también condicionan comportamientos, orientan decisiones económicas y moldean la capacidad de un territorio para atraer o expulsar actividad productiva"</p></div><p class="article-text">
        Existe la idea arraigada en parte del debate p&uacute;blico espa&ntilde;ol de que la pol&iacute;tica fiscal debe entenderse exclusivamente como un mecanismo de redistribuci&oacute;n. Sin embargo, la literatura contempor&aacute;nea de econom&iacute;a pol&iacute;tica lleva a&ntilde;os advirtiendo de que la fiscalidad cumple tambi&eacute;n una funci&oacute;n competitiva y territorial. Los impuestos no solo redistribuyen renta; tambi&eacute;n condicionan comportamientos, orientan decisiones econ&oacute;micas y moldean la capacidad de un territorio para atraer o expulsar actividad productiva.
    </p><p class="article-text">
        En las democracias descentralizadas, como Espa&ntilde;a, este fen&oacute;meno resulta especialmente visible. Las comunidades aut&oacute;nomas no compiten &uacute;nicamente mediante infraestructuras, servicios p&uacute;blicos o capital humano. Compiten tambi&eacute;n mediante seguridad jur&iacute;dica, estabilidad regulatoria y dise&ntilde;o fiscal.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n, por tanto, no es si debe existir fiscalidad. La cuesti&oacute;n relevante es qu&eacute; estructura fiscal permite generar simult&aacute;neamente prosperidad, cohesi&oacute;n social y sostenibilidad financiera del Estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia acad&eacute;mica sobre el impacto econ&oacute;mico de la fiscalidad es amplia y relativamente consistente. Christina Romer y David Romer, en un trabajo publicado en <em>American Economic Review</em> en 2010, concluyeron que las subidas de impuestos tienen efectos contractivos significativos sobre la actividad econ&oacute;mica y el crecimiento. En t&eacute;rminos similares, los economistas Karel Mertens y Morten Ravn demostraron posteriormente que los cambios fiscales influyen de forma relevante sobre el consumo agregado y la inversi&oacute;n privada.
    </p><p class="article-text">
        Y existe un amplio consenso en torno a una idea b&aacute;sica: cuando la presi&oacute;n fiscal desincentiva inversi&oacute;n, ahorro, emprendimiento o consumo, el crecimiento potencial de un territorio tiende a reducirse.
    </p><p class="article-text">
        La OCDE viene insistiendo desde hace a&ntilde;os en la importancia de que los sistemas tributarios favorezcan productividad, inversi&oacute;n y competitividad econ&oacute;mica. En su informe <em>Tax Policy Reforms 2025</em>, el organismo subraya que el dise&ntilde;o fiscal constituye un elemento central en la capacidad de las econom&iacute;as avanzadas para atraer actividad econ&oacute;mica y sostener el crecimiento a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ofrece adem&aacute;s un interesante laboratorio comparado. El &Iacute;ndice Auton&oacute;mico de Competitividad Fiscal, elaborado por <em>Tax Foundation</em> y la Fundaci&oacute;n para el Avance de la Libertad, sit&uacute;a nuevamente a Madrid entre las comunidades con un sistema tributario m&aacute;s competitivo.
    </p><p class="article-text">
        Los datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica reflejan con claridad algunas de estas diferencias. Seg&uacute;n la Contabilidad Regional de Espa&ntilde;a publicada por el INE en diciembre de 2025, Madrid alcanz&oacute; un PIB per c&aacute;pita de 44.755 euros, mientras Castilla-La Mancha se situ&oacute; en torno a 26.291 euros por habitante. Evidentemente, la explicaci&oacute;n de esta divergencia es multicausal y ser&iacute;a intelectualmente deshonesto reducirla &uacute;nicamente a la pol&iacute;tica fiscal, pero negar el impacto del marco tributario sobre la competitividad territorial resultar&iacute;a igualmente simplista.
    </p><p class="article-text">
        La fiscalidad tiene adem&aacute;s una dimensi&oacute;n institucional frecuentemente olvidada: la legitimidad. Los ciudadanos aceptan mejor los sistemas tributarios cuando perciben proporcionalidad, eficiencia y retorno tangible en forma de servicios p&uacute;blicos. Por el contrario, cuando los impuestos se perciben como excesivos o incapaces de traducirse en mejoras reales, aumenta la desafecci&oacute;n fiscal y disminuye la confianza institucional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Los ciudadanos aceptan mejor los sistemas tributarios cuando perciben proporcionalidad, eficiencia y retorno tangible en forma de servicios públicos&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ello, la cuesti&oacute;n relevante no es &uacute;nicamente cu&aacute;nto recauda una administraci&oacute;n regional, sino c&oacute;mo el dise&ntilde;o de su estructura tributaria condiciona la generaci&oacute;n de actividad econ&oacute;mica, la atracci&oacute;n de capital, la creaci&oacute;n de empleo.
    </p><p class="article-text">
        Andaluc&iacute;a constituye uno de los ejemplos m&aacute;s citados en este debate. Tras la puesta en marcha de una estrategia orientada a mejorar su competitividad fiscal, la comunidad registr&oacute; cifras r&eacute;cord de inversi&oacute;n extranjera, alcanzando los 1.364 millones de euros. Del mismo modo, Extremadura protagoniz&oacute; en 2024 la mayor mejora de Espa&ntilde;a en el &Iacute;ndice de Competitividad Fiscal, pasando de la decimoquinta a la s&eacute;ptima posici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; del debate pol&iacute;tico, resulta dif&iacute;cil negar que la pol&iacute;tica fiscal se ha convertido en una herramienta de posicionamiento econ&oacute;mico entre comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, Castilla-La Mancha merece una reflexi&oacute;n espec&iacute;fica. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos informes de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusi&oacute;n Social (EAPN), <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/castilla-mancha-segunda-region-espana-andalucia-personas-riesgo-pobreza_1_12693242.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 34% de los castellanomanchegos se encuentra en riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n social.</a> Al mismo tiempo, los datos m&aacute;s recientes de la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica sit&uacute;an el salario medio anual de la regi&oacute;n en 26.062 euros, frente a los 29.540 euros de la media nacional.
    </p><p class="article-text">
        La evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas exige analizar no solo los recursos invertidos o las intenciones declaradas, sino tambi&eacute;n los resultados obtenidos. Desde una perspectiva de an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, es obligado plantear una pregunta leg&iacute;tima: &iquest;est&aacute;n produciendo los resultados esperados las herramientas econ&oacute;micas e institucionales que se vienen aplicando durante la &uacute;ltima d&eacute;cada? Porque cuando una comunidad aut&oacute;noma mantiene de forma persistente niveles de renta inferiores a la media nacional, salarios m&aacute;s bajos y mayores tasas de vulnerabilidad social, resulta razonable abrir un debate sereno sobre la necesidad de explorar estrategias alternativas.
    </p><p class="article-text">
        Utilizando mecanismos de ciencia pol&iacute;tica comparada debemos analizar el porqu&eacute; de que una comunidad aut&oacute;noma experimente mejoras en competitividad, inversi&oacute;n, actividad empresarial o renta disponible tras la adopci&oacute;n de determinadas reformas econ&oacute;micas y fiscales. No para importar mec&aacute;nicamente modelos ajenos, sino para comprender qu&eacute; incentivos generan, qu&eacute; efectos producen y cu&aacute;les de sus elementos podr&iacute;an adaptarse a las caracter&iacute;sticas propias de cada territorio. En definitiva, la innovaci&oacute;n institucional comienza cuando una sociedad es capaz de preguntarse si existen formas m&aacute;s eficaces de alcanzar los objetivos que comparte.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n verdaderamente relevante es qu&eacute; modelo fiscal genera m&aacute;s prosperidad, m&aacute;s inversi&oacute;n, m&aacute;s empleo y una mayor capacidad financiera sostenible para sostener servicios p&uacute;blicos de calidad. Porque los territorios que penalizan sistem&aacute;ticamente el crecimiento econ&oacute;mico terminan debilitando, tarde o temprano, la propia base productiva que financia su Estado del Bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Castilla-La Mancha dispone de fortalezas extraordinarias. Su posici&oacute;n geogr&aacute;fica como  eje de crecimiento econ&oacute;mico para el sur de Europa, la capacidad de su sector agroalimentario, su posible tejido industrial y  tur&iacute;stico  emergente o su proximidad al principal mercado econ&oacute;mico del pa&iacute;s constituyen activos de enorme valor. Precisamente por ello resulta pertinente preguntarse si el actual marco de gesti&oacute;n p&uacute;blica est&aacute; permitiendo aprovechar plenamente ese potencial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/fiscalidad-compite_132_13277953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 09:33:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fiscalidad también compite]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impuestos,Fiscalidad,Paco Núñez,Sociología,Política,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una sociología que no olvida: Elena Gadea, un beso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sociologia-no-olvida-elena-gadea-beso_129_13228309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/729add03-af5b-4418-97c5-214c23e09b56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una sociología que no olvida: Elena Gadea, un beso"></p><p class="article-text">
        Cuando se viene de Murcia, el viajero se adentra por la campi&ntilde;a de Albacete, cruza las hoces del Cabriel y asciende hasta Utiel, ya en la Comunidad Valenciana. Y tiene la impresi&oacute;n de que ha ido aproxim&aacute;ndose a un cielo cada vez m&aacute;s cercano, casi hasta tenerlo al alcance de las manos. Elena Gadea, compa&ntilde;era de labores sociol&oacute;gicas en la Universidad de Murcia, se fue a ese cielo el pasado 12 de mayo y nosotros a darle el &uacute;ltimo adi&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La tarde atemper&oacute; los nubarrones del d&iacute;a y qued&oacute; una hermosa estampa de Utiel. Extendi&eacute;ndose entre vi&ntilde;edos y bodegas, en los que se elaboran unos preciados vinos, con la sierra del Negrete al fondo, el paisaje me hizo recordar &ldquo;las memorias del Mediterr&aacute;neo&rdquo; del historiador Fernand Braudel. 
    </p><p class="article-text">
        Siendo el historiador que dej&oacute; una aut&eacute;ntica po&eacute;tica del Mediterr&aacute;neo, Braudel relat&oacute; en inolvidables p&aacute;ginas de historia (&iquest;o poes&iacute;a?) c&oacute;mo se extendieron, del este hacia el oeste mediterr&aacute;neo, cada uno de los productos que, a lo largo de siglos, configuraron fisionom&iacute;as como las que esa tarde, entre las l&aacute;grimas y tristezas de una ceremonia de incineraci&oacute;n, ofrec&iacute;a Utiel.
    </p><p class="article-text">
        Venida desde Transcaucasia, la vid se instal&oacute; por todas partes del Mediterr&aacute;neo gracias a la tenacidad campesina y el buen gusto de los bebedores. A cada tipo de suelo y microclima, se adapt&oacute; una variedad de vid. Aqu&iacute;, en la comarca de Utiel-Requena, sobre suelos regados por las aguas del r&iacute;o Magro y a una altitud de 700 metros, se aclimat&oacute; la variedad bobal.
    </p><p class="article-text">
        De este terru&ntilde;o surgi&oacute; una soci&oacute;loga, nuestra compa&ntilde;era Elena Gadea. No es casual que su empe&ntilde;o de investigaci&oacute;n tuviera como objeto el universo de los hombres y mujeres trabajadores del campo. Cuando lleg&oacute; hace ahora 20 a&ntilde;os al Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Murcia tra&iacute;a ya un bagaje (un habitus) que le permiti&oacute; conectar r&aacute;pidamente con las investigaciones que ya entonces desarroll&aacute;bamos en torno a la sociolog&iacute;a rural y de la agricultura, las migraciones y los trabajadores agr&iacute;colas.
    </p><p class="article-text">
        Nunca seremos del todo conscientes del valioso espacio sociol&oacute;gico al que ella tanto contribuy&oacute;. Se tom&oacute; muy en serio todo lo que hizo. Su gusto por el cuidado y el detalle impregnaba de dignidad lo que hac&iacute;a y dec&iacute;a. Los que est&aacute;bamos a su alrededor sab&iacute;amos del cemento que empleaba para la forja de v&iacute;nculos. Ser el basamento de un grupo de investigaci&oacute;n es un m&eacute;rito inmenso en una instituci&oacute;n como la universidad. Precisamente, Natalia Moraes e Isabel Cutillas recordaron esta cualidad humana de Elena en la ceremonia de despedida. Ellas, junto con Antonio J. Ram&iacute;rez, Carlos de Castro, H&eacute;ctor Romero, Miguel &Aacute;ngel S&aacute;nchez, Marta Latorre y Miguel &Aacute;ngel Alzamora saben que ahora nos toca resguardar a buen recaudo el inmenso tesoro que nos dej&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Con humildad, mucho trabajo y forjando v&iacute;nculos intelectuales con Latinoam&eacute;rica y el Sur de Europa, constituimos un espacio sociol&oacute;gico de discusi&oacute;n y an&aacute;lisis sobre las condiciones de la vida popular e inmigrante en los enclaves de agricultura intensiva que se constituyeron en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX en la Regi&oacute;n de Murcia. Y esto, en la misma Regi&oacute;n en la que hace ahora un siglo Mariano Ruiz Funes, un insigne jurista, hiciera el primer trabajo sociol&oacute;gico sobre el mundo campesino murciano (me estoy refiriendo a la obra <em>Derecho consuetudinario y econom&iacute;a popular en la provincia de Murcia </em>que Ruiz Funes public&oacute;, a partir de su tesis doctoral influida por Joaqu&iacute;n Costa, en 1916).
    </p><p class="article-text">
        Con mucho afecto, el catedr&aacute;tico de sociolog&iacute;a de la UNED Luis Camarero se refer&iacute;a a nuestro grupo de investigaci&oacute;n como &ldquo;la escuela murciana de sociolog&iacute;a&rdquo;. Quiz&aacute;s fuera un tanto exagerado. Pero, en esa &ldquo;escuela&rdquo;, Elena Gadea fabric&oacute; un texto inmenso sobre &ldquo;las almaceneras&rdquo;. Inspir&aacute;ndose en un trabajo pionero del antrop&oacute;logo Joan Frigol&eacute; -con el que tuvo una inolvidable conversaci&oacute;n p&uacute;blica en el Museo del Esparto de Cieza-, Elena pens&oacute; las culturas del trabajo en el contexto de la precariedad laboral de las mujeres de los almacenes de manipulado agr&iacute;cola. 
    </p><p class="article-text">
        Fundament&oacute; su an&aacute;lisis en una sensibilidad feminista muy aguda -la misma con la que cada curso, en el grado de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Murcia, organizaba junto al alumnado la actividad &ldquo;de las Aulas de Sociolog&iacute;a al 8M&rdquo; (que le vali&oacute; de muchos reconocimientos p&uacute;blicos, en primer lugar, de sus estudiantes). La misma sensibilidad que le llev&oacute; a indagar en las mujeres pioneras de la sociolog&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Nunca perdi&oacute; el v&iacute;nculo sociol&oacute;gico con Utiel. Por un lado, se convirti&oacute; en una aut&eacute;ntica embajadora de las bodegas de su tierra. Del gusto por la bobal, como buena y fina catadora de vino, pas&oacute; a estudiar el proceso de reestructuraci&oacute;n de la viticultura en el contexto de la globalizaci&oacute;n agroalimentaria, que implicaba al tiempo cambios en el trabajo hacia la norma salarial. Cada vez que nos abastec&iacute;a con una caja de botellas de vino transportada en el maletero de su coche -un particular tr&aacute;fico de alcohol (sin ley seca)-, ten&iacute;amos presente las manos trabajadoras e inmigrantes que hab&iacute;an recolectado aquella uva.
    </p><p class="article-text">
        Y, por otro lado, Elena ley&oacute; los trabajos cl&aacute;sicos del soci&oacute;logo rural Jes&uacute;s Oliva sobre los miles de manchegos que se desplazaban diaria o semanalmente a trabajar en la construcci&oacute;n de la gran metr&oacute;polis madrile&ntilde;a. Ese nomadismo laboral, que tantos sacrificios implicaba, Elena lo ten&iacute;a muy presente en su entorno familiar en Utiel. Precisamente esta conciencia es la que le llev&oacute; a una pr&aacute;ctica sociol&oacute;gica con una fuerte perspectiva (y orgullo) de clase.
    </p><p class="article-text">
        Siempre dec&iacute;a que lo suyo era hacer entrevistas a jornaleros y jornaleras. La memoria del trabajo, y en general, la memoria de los de abajo, fue el eje articulador de su proyecto sociol&oacute;gico. Por ello conect&oacute; tan bien con el Museo del Esparto de Cieza, espacio donde se cultiva como en ning&uacute;n otro lado de esta Regi&oacute;n, la memoria de los trabajadores. All&iacute; hizo suya la petici&oacute;n que le hiciera Pepe Mar&iacute;n -otro profesor de la UMU que nos dej&oacute; hace apenas dos a&ntilde;os- para recoger los testimonios orales de los ciezanos que en la d&eacute;cada de los 60 se fueron a otras latitudes a buscarse la vida. El resultado fue un espl&eacute;ndido documental titulado 'Relatos de la Migraci&oacute;n en Cieza'.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar, por tanto, que, en esta incansable labor sociol&oacute;gica, su &uacute;ltimo proyecto de investigaci&oacute;n tuviera como objeto &ldquo;las huellas del trabajo&rdquo; en las mujeres jornaleras, realizado contra viento y marea en medio de un c&aacute;ncer que arreciaba. Por este proyecto recibi&oacute; las felicitaciones del Instituto de la Mujer y la promesa de su pronta publicaci&oacute;n. As&iacute; nos lo comunic&oacute; feliz, a inicios de este mes de mayo, apenas dos semanas antes del &uacute;ltimo adi&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A menudo nos gustaba citar a John Steinbeck, a prop&oacute;sito de ese monumento literario que escribi&oacute; bajo el t&iacute;tulo de 'Las Uvas de la Ira'. Steinbeck lo escribi&oacute; en 1939, y sus protagonistas fueron campesinos migrantes que han de abandonar la pobre Oklahoma para adentrarse en la floreciente agricultura intensiva de California en los a&ntilde;os 30. Precisamente con Steinbeck aprendimos el fundamento de lo que hemos hecho en estos 20 a&ntilde;os, pues cuando estudiamos <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">cuestiones como las del modelo de trabajo en las agriculturas mediterr&aacute;neas, estamos en el fondo preocup&aacute;ndonos por cuestiones profundas que tienen que ver con la democracia y con los procesos de democratizaci&oacute;n en nuestras regiones y pa&iacute;ses.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Elena Gadea quiso hacer de la sociolog&iacute;a una pr&aacute;ctica cient&iacute;fica que no olvida a los perdedores de la historia. El d&iacute;a despu&eacute;s de la ceremonia de incineraci&oacute;n, su pareja de toda la vida, Bruno, dej&oacute; el ramo de flores de nuestro grupo de investigaci&oacute;n (y fraternidad) ante la placa con la que el Ayuntamiento de Utiel homenajea a los fusilados de 1939 por la reacci&oacute;n franquista. &ldquo;Elena siempre que mor&iacute;a un familiar dejaba all&iacute; unas flores&rdquo;, nos cont&oacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Una soci&oacute;loga que nunca quiso olvidar el curso de la historia al que pertenec&iacute;a y se deb&iacute;a. Un beso, amiga, tampoco olvidamos.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Pedreño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sociologia-no-olvida-elena-gadea-beso_129_13228309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una sociología que no olvida: Elena Gadea, un beso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Universidad de Murcia,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Irene Lebrusán, socióloga: “Siempre hablamos del gasto, pero no de lo que aportan las personas tras la jubilación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/irene-lebrusan-sociologa-hablamos-gasto-no-aportan-personas-jubilacion_1_13186449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99fe2212-a203-4b6c-b5a9-55450750cdf9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irene Lebrusán, socióloga: “Siempre hablamos del gasto, pero no de lo que aportan las personas tras la jubilación”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Profesora en la Universidad Autónoma de Madrid e investigadora del CENIE, destaca las "trampas", los prejuicios y los números interesados en el debate público sobre pensiones y envejecimiento</p><p class="subtitle">Cada euro público invertido en dependencia genera 1,6 euros a la economía española, según un estudio </p></div><p class="article-text">
        La mayor esperanza de vida habla de c&oacute;mo las personas mayores viven m&aacute;s, pero tambi&eacute;n de c&oacute;mo &ldquo;menos ni&ntilde;os y menos j&oacute;venes mueren&rdquo;. &ldquo;En el tema del envejecimiento hemos asumido muchos marcos como ciertos y, no es que sean absolutamente falsos, pero no cuentan toda la verdad&rdquo;, advierte Irene Lebrus&aacute;n (Madrid, 1984), doctora en Sociolog&iacute;a, profesora en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid e investigadora en el CENIE. En medio de la escalada de <a href="https://www.eldiario.es/economia/subida-pensiones-resucita-debate-viabilidad-falso-conflicto-jovenes-mayores_1_9605523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los discursos de enfrentamiento intergeneracional</a>, la especialista llama la atenci&oacute;n tambi&eacute;n sobre las &ldquo;trampas&rdquo; en algunos debates, como aquellos que solo ponen en la diana el gasto en pensiones, pero ignoran o invisibilizan otras muchas realidades, como por ejemplo lo que aportan las personas mayores &mdash;principalmente las mujeres&mdash; en cuidados no remunerados. 
    </p><p class="article-text">
        Lebrus&aacute;n, que fue investigadora postdoctoral en la Universidad de Harvard y ha centrado gran parte de su carrera en estudiar el envejecimiento y la vivienda, responde en esta entrevista con elDiario.es sobre algunos de los debates m&aacute;s recurrentes acerca de los retos econ&oacute;micos de una poblaci&oacute;n m&aacute;s envejecida. Como el aumento de gasto &mdash;sobre todo en pensiones, pero tambi&eacute;n en dependencia y cuidados&mdash; y la sostenibilidad de esta situaci&oacute;n con una pir&aacute;mide poblacional con menos j&oacute;venes. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; ante &ldquo;el mayor logro que puede conseguir cualquier sociedad&rdquo;, destaca la investigadora, como uno de los pa&iacute;ses del mundo con m&aacute;s esperanza de vida al nacer, <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de 84 a&ntilde;os</a>, solo por detr&aacute;s de Suiza y Jap&oacute;n, <a href="https://www.oecd.org/es/data/indicators/life-expectancy-at-birth.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la OCDE</a>. &ldquo;Y en un contexto en el que deber&iacute;amos estar muy orgullosos y dando palmas, porque sobreviven m&aacute;s personas a todas las edades, porque incluso personas con enfermedades tienen mayor calidad de vida y viven m&aacute;s a&ntilde;os, lo que se destaca siempre es lo negativo. Para m&iacute; la pregunta es c&oacute;mo puede ser que en ese marco estemos &uacute;nicamente pensando en cuestiones tan negativas y con n&uacute;meros que muchas veces son falsos&rdquo;, a&ntilde;ade. O, como poco, tramposos. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, Irene Lebrus&aacute;n destaca c&oacute;mo habitualmente hay voces que reclaman la necesidad de aplicar reformas de pensiones, como si no se estuvieran ya aplicando multitud de cambios en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. &ldquo;La edad legal de jubilaci&oacute;n ya no es 65 a&ntilde;os en general, avanza hasta los 67 a&ntilde;os. Ya est&aacute; aumentando&rdquo;, recuerda.  
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de lo &ldquo;altas&rdquo; que son las pensiones y lo &ldquo;bajos&rdquo; que son los salarios, se suele poner el foco en la insostenibilidad de las primeras respecto a los segundos. Lebrus&aacute;n pide mirar tambi&eacute;n en la otra direcci&oacute;n: &ldquo;&iquest;De qui&eacute;n depende que los salarios sean muy bajos? Ese planteamiento no lo veo nunca. O sea, se est&aacute; culpabilizando al Estado de algo que no tiene que ver con &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga tambi&eacute;n advierte que se suele abogar por que las personas mayores alarguen sus carreras laborales, &ldquo;que se trabaje durante m&aacute;s a&ntilde;os&rdquo;, pero no se analiza qu&eacute; condiciones laborales tienen las empresas para este colectivo. Ni tampoco se cuestiona a las empresas &mdash;muchas de ellas multinacionales&mdash; que despiden de manera masiva a trabajadores de edades avanzadas, expuls&aacute;ndoles al paro en un momento en el que es muy complejo que vuelvan a reengancharse al mercado laboral. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me parece bien que se prepare el clima laboral, es decir, que las empresas se adec&uacute;en a la permanencia de personas de m&aacute;s edad en el mercado de trabajo, de tal manera que esas personas que lo deseen puedan trabajar en mejores condiciones&rdquo;, subraya Lebrus&aacute;n. En cualquier caso, hay personas y trabajos que no pueden extender sus carreras laborales, por su penosidad o su estado de salud, recuerda la investigadora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Irene Lebrusán, doctora en Sociología e investigadora especializada en envejecimiento.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Ojo, que las personas mayores cuidan&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La investigadora destaca otra cara de la moneda que es mucho menos destacada en los medios y debates p&uacute;blicos: lo que aportan las personas mayores. &ldquo;Muchas veces se plantea el debate solo en t&eacute;rminos de gasto, pero no en t&eacute;rminos de cu&aacute;l es la aportaci&oacute;n de las personas mayores en edad de jubilaci&oacute;n&rdquo;, subraya Lebrus&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se dice siempre: a las personas mayores hay que cuidarlas. Ojo, las personas mayores cuidan&rdquo;, destaca la soci&oacute;loga, que subraya el gran peso de cuidados familiares que recae en las personas de m&aacute;s de 65 a&ntilde;os, &ldquo;sobre todo en las mujeres&rdquo;, que cuidan tanto de personas a&uacute;n m&aacute;s mayores (por encima de los 80 a&ntilde;os) como de beb&eacute;s y otros menores. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el coste de esas personas mayores, mujeres, que est&aacute;n realizando esa labor de cuidados?&rdquo;, llama la atenci&oacute;n Lebrus&aacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> ¿Cuál sería el coste de esas personas mayores, mujeres, que están realizando esa labor de cuidados?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta semana, el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE) ha presentado precisamente un informe &mdash;<em>El Derecho al Cuidado y la Econom&iacute;a de los Cuidados en Espa&ntilde;a</em>&mdash;<em> </em>que mide esta realidad y que estima que <a href="https://www.eldiario.es/economia/euro-publico-invertido-dependencia-genera-1-6-euros-economia-espanola-estudio_1_13212529.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cuidado informal equivale a unos 3,2 millones de empleos a tiempo completo</a> y, en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, las horas dedicadas se han multiplicado por 2,5. &ldquo;Ponerlo en valor significa reconocer un volumen cercano al 4% del PIB&rdquo;, destac&oacute; en la presentaci&oacute;n del estudio el economista Jorg&eacute; Ux&oacute;, uno de sus directores, junto a Nacho &Aacute;lvarez, profesor en la Universidad Complutense y ex secretario de Estado de Derechos Sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados en manos de estas mujeres mayores, no remunerados y a menudo invisibilizados, son un elemento indispensable para &ldquo;esa supervivencia de la sociedad y para que sigamos teniendo nuevos efectivos que entren en el mercado laboral&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que Lebrus&aacute;n lanza una pregunta al debate p&uacute;blico: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto contribuyen las personas mayores a la conciliaci&oacute;n laboral y familiar que permiten no solo que las familias sobrevivan, sino que las propias empresas contin&uacute;en con sus horarios, que no se adecuan a las necesidades sociales generales? Esto tampoco lo hemos contabilizado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y no solo es una cuesti&oacute;n de cuidados. Reconociendo la jubilaci&oacute;n y los cuidados como un derecho de las personas mayores, estos tambi&eacute;n generan actividad y riqueza, en su condici&oacute;n de consumidores, pero tambi&eacute;n como usuarios de un sistema que crea empleos en la econom&iacute;a. El mencionado estudio del CENIE estima que <a href="https://www.eldiario.es/economia/euro-publico-invertido-dependencia-genera-1-6-euros-economia-espanola-estudio_1_13212529.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por cada euro p&uacute;blico invertido en el sistema de dependencia en 2023, se gener&oacute; 1,6 euros a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola</a>. Adem&aacute;s, calcula una recaudaci&oacute;n a las arcas p&uacute;blicas de casi la mitad (49 c&eacute;ntimos) en impuestos y cotizaciones sociales. 
    </p><h2 class="article-text">Los prejuicios sobre productividad y el autoedadismo</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, las personas mayores est&aacute;n trabajando cada vez m&aacute;s a&ntilde;os, como muestra la edad efectiva de acceso a la jubilaci&oacute;n, en aumento en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (65,2 a&ntilde;os en abril cuando en 2019 era de 64,4 a&ntilde;os). 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otra de las trampas es que se asume que las personas mayores son menos productivas. Error&rdquo;, sostiene la investigadora, que cita <a href="https://cenie.eu/sites/default/files/OxEcon_CENIE_ES.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un estudio para el CENIE de la Universidad de Salamanca y de Oxford Economics</a> que constat&oacute; la mayor productividad y resiliencia de las empresas que conservaron a su personal s&eacute;nior en la pasada crisis financiera. &ldquo;La cuesti&oacute;n es que se asumen muchos prejuicios sin ponerles datos en realidad, ni n&uacute;meros&rdquo;, subraya Lebrus&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si&nbsp;no cambiamos esas ideas, acabamos cayendo tambi&eacute;n en autoedadismo. Es decir, nos saboteamos, nos acabamos limitando a nosotros mismos porque tendemos a asumir que no podemos hacer cosas con determinadas edades. Y, as&iacute;, nos encontramos con las crisis de los 40, los 50... Esas ideas de: como tengo 50 a&ntilde;os ya no puedo, por ejemplo, ponerme a estudiar piano. Bueno, pues a lo mejor no acabas siendo un pianista profesional, pero qui&eacute;n dice que no puedes ponerte a estudiar piano a los 50 a&ntilde;os&rdquo;, explica la soci&oacute;loga. &ldquo;Ese autoedadismo nos impide desarrollar todo nuestro potencial&rdquo;, remata. 
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito de las empresas, tambi&eacute;n se interiorizan muchos prejuicios, que acaban penalizando a los trabajadores por su edad. Por ejemplo, cuando las compa&ntilde;&iacute;as se centran en lo que los empleados m&aacute;s mayores no pueden hacer, en lugar de en aquello en lo que sobresalen gracias a su mayor experiencia, as&iacute; como en la riqueza del intercambio y el trabajo conjunto con trabajadores m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Pero lo que hacemos es dividirnos m&aacute;s, alejarnos m&aacute;s y eso en realidad genera una p&eacute;rdida, que tambi&eacute;n es una p&eacute;rdida econ&oacute;mica&rdquo;, advierte Lebrus&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora defiende analizar &ldquo;la imagen completa&rdquo; en los debates sobre el envejecimiento y las personas mayores, reconociendo adem&aacute;s sus matices y desigualdades, y no &ldquo;desplazar responsabilidades a grupos poblacionales que en realidad tienen que ver con el sistema econ&oacute;mico&rdquo;. Ese que establece qu&eacute; salarios tenemos, a qu&eacute; hora salimos del trabajo y la imposibilidad de asumir el coste de la vivienda. &ldquo;Se plantean unos enfrentamientos que son falsos. Que el jubilado de tu barrio est&eacute; peor no significa que t&uacute; vayas a estar mejor. Esto no va de quit&aacute;rselo a unos para d&aacute;rselo a otros. No funciona as&iacute;&rdquo;, argumenta la soci&oacute;loga. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Irene Lebrusán, doctora en Sociología e investigadora sobre envejecimiento.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Laura Olías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/irene-lebrusan-sociologa-hablamos-gasto-no-aportan-personas-jubilacion_1_13186449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:10:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Irene Lebrusán, socióloga: “Siempre hablamos del gasto, pero no de lo que aportan las personas tras la jubilación”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jubilación,Envejecimiento,Pensiones,Sociología,Personas mayores,Cuidados familiares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Pero todo el mundo caga y mea! Sí, pero no en las mismas condiciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/mundo-caga-mea-si-no-condiciones_132_13224922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30a4850a-4a12-4de2-88eb-b955a635be64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Pero todo el mundo caga y mea! Sí, pero no en las mismas condiciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Discúlpenme si resulto con el título de este artículo soez (...) Mi intención no es tratar de incomodar a quienes me leen, sino invitarles a reflexionar sobre lo que el cuerpo nos recuerda: no se debería especular con las necesidades básicas"</p><p class="subtitle">Todos los artículos del espacio 'Dialogando con la Sociología y las Ciencias Políticas'</p></div><p class="article-text">
        Disc&uacute;lpenme si resulto con el t&iacute;tulo de este art&iacute;culo soez, vulgar, escatol&oacute;gica y pol&iacute;ticamente poco correcta. Mi intenci&oacute;n no es tratar de incomodar a quienes me leen, sino invitarles a reflexionar sobre lo que el cuerpo nos recuerda: no se deber&iacute;a especular con las necesidades b&aacute;sicas, precisamente su esencialidad nos recuerda que son primordiales para podernos desarrollar como personas. La particularidad de lo que nos hace humanos reside principalmente en que somos seres vulnerables, dependientes y limitados. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las l&oacute;gicas sociales hacen merecedores de ciertos privilegios a unos pocos frente a otros, a base de legitimar a partir de convenciones y conveniencias sociales, econ&oacute;micas y culturales estableciendo jerarqu&iacute;as artificiales entre los miembros de una sociedad, mientras el propio cuerpo insiste, cada d&iacute;a, en recordarnos que nuestras necesidades m&aacute;s esenciales nos igualan. 
    </p><p class="article-text">
        El sistema neoliberal, modelo socioecon&oacute;mico dominante, nos vende la idea bajo el paraguas de la libertad de elecci&oacute;n, de mercadear con las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas para poder garantizar el desarrollo de la humanidad. Desde su &oacute;ptica, la posici&oacute;n social y econ&oacute;mica de un individuo, es producto de su <em>&eacute;chaleganismo</em> o <em>&eacute;chalehuevismo</em>, y no fruto de oportunidades desiguales, origen social, herencias familiares, capital cultural y/o condiciones de salud.&nbsp;Su din&aacute;mica de funcionamiento es muy b&aacute;sica: el &eacute;xito lo interpreta como m&eacute;rito puramente personal y la precariedad como un fracaso individual, invisibilizando la l&iacute;nea de partida de cada persona y haci&eacute;ndolas responsables de su situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El sistema funciona as&iacute;, desde peque&ntilde;os nos ense&ntilde;an a comprender el mundo: Aprendemos que hay personas exitosas, fracasadas, listas, torpes, trabajadoras y/o vagas. Aprendemos que quien m&aacute;s tiene, en teor&iacute;a, es porque lo merece. Y quien menos tiene, algo habr&aacute; hecho mal: es as&iacute; como asumimos, que, mediante la meritocracia, garantizamos, legitimamos y naturalizamos la jerarqu&iacute;a social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sistema neoliberal nos vende la idea, bajo el paraguas de la libertad de elección, de mercadear con las necesidades más básicas para poder garantizar el desarrollo de la humanidad. Desde su óptica, la posición social y económica de un individuo, es producto de su &#039;échaleganismo&#039; o &#039;échalehuevismo&#039;, y no de oportunidades desiguales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero &iquest;Record&aacute;is la famosa pir&aacute;mide de las necesidades humanas de Maslow? S&iacute;, esa en la que en la que en la base de la pir&aacute;mide estaban las necesidades fisiol&oacute;gicas para garantizar la supervivencia (dormir, eliminaci&oacute;n de desechos, alimentaci&oacute;n, cuidados b&aacute;sicos,...) en el segundo escal&oacute;n, estar&iacute;an aquellas que una vez cubiertas las primeras, son necesarias para garantizarnos seguridad (vivienda, seguridad f&iacute;sica-salud, trabajo que garantice el mantenimiento). Y as&iacute;, una vez cubiertas las anteriores, se necesitan las relacionadas con el reconocimiento, afiliaci&oacute;n y pertenencia. Cuando somos parte del grupo, el ser humano necesita, aquellas que satisfacen su reconocimiento (de estima, sentirnos apreciados), y en la c&uacute;spide aquellas que garantizan la autorrealizaci&oacute;n (valores, moral y creatividad).
    </p><p class="article-text">
        Pues me resulta parad&oacute;jico o al menos a m&iacute; me llama especialmente la atenci&oacute;n, la siguiente tesis: y es que, hay una tendencia que se viene imponiendo, especialmente desde la crisis de 2008, y es que se ha ido mercantilizando y precarizando los medios a trav&eacute;s de los cuales pod&iacute;amos satisfacer aquellas necesidades b&aacute;sicas necesarias para desarrollarnos como seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, los recortes educativos posteriores a la crisis de 2008 se tradujeron en aulas m&aacute;s masificadas, menos docentes, menos oportunidades y mayores dificultades para quienes ya part&iacute;an de situaciones vulnerables. Poco a poco, la educaci&oacute;n comenz&oacute; a depender cada vez m&aacute;s de los recursos econ&oacute;micos de cada familia, perdiendo calidad y dejando de ser el instrumento mediante el cual se garantizaban la igualdad de oportunidades y la autorrealizaci&oacute;n de las personas. Primera dificultad para acceder a la cima de la pir&aacute;mide de las necesidades humanas de Maslow.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, los problemas de salud mental, y los recortes sanitarios siguen aumentado. La precariedad laboral, la inestabilidad econ&oacute;mica, las dificultades para conciliar la vida personal y laboral y/o la falta de tiempo para construir v&iacute;nculos afectivos s&oacute;lidos han generado un contexto marcado por el estr&eacute;s, la incertidumbre y el agotamiento emocional. En una sociedad cada vez m&aacute;s acelerada, sentirse querido, reconocido o valorado por los dem&aacute;s se convierte tambi&eacute;n en una necesidad dif&iacute;cil de sostener. Segunda dificultad para conseguir el nivel de la pir&aacute;mide de las necesidades humanas.
    </p><p class="article-text">
        En sociedades cada vez m&aacute;s individualizadas con entornos inestables, donde el tiempo para compartir y cuidar los v&iacute;nculos es limitado, pertenecer plenamente a un grupo o comunidad tambi&eacute;n se convierte en una necesidad dif&iacute;cil de sostener. Parece que otra dificultad m&aacute;s para satisfacer la necesidad de pertenencia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la necesidad de seguridad? La vivienda y el trabajo, pilares fundamentales para garantizar la seguridad humana, se han ido precarizando progresivamente desde la crisis de 2008. La incertidumbre econ&oacute;mica, el encarecimiento de la vivienda y la inestabilidad del mercado laboral han debilitado una de las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas: la posibilidad de sentirse seguro y protegido.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s preocupante a&uacute;n, la din&aacute;mica del sistema neoliberal es que ya no solo afecta &uacute;nicamente a las necesidades relacionadas con la autoestima, la pertenencia o la seguridad, sino a aquellas que se encuentran en la base misma de la supervivencia humana. Comer de forma saludable, descansar, acceder a cuidados b&aacute;sicos, o mantener una temperatura adecuada dentro del hogar, depende cada vez m&aacute;s, del bolsillo individual.
    </p><p class="article-text">
        Me sigue resultando parad&oacute;jico que, en sociedades con un enorme desarrollo tecnol&oacute;gico, garantizar las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas sea para muchas personas, una fuente de angustia. Como si el sistema hubiese invertido la l&oacute;gica de la propia pir&aacute;mide de Maslow: aquello que deber&iacute;a estar asegurado para permitir el desarrollo humano se convierte ahora en un privilegio condicionado por el mercado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Me sigue resultando paradójico que, en sociedades con un enorme desarrollo tecnológico, garantizar las necesidades más básicas sea para muchas personas, una fuente de angustia y que aquello que debería estar asegurado para permitir el desarrollo humano se convierte ahora en un privilegio&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el problema no sea que las personas no se esfuercen lo suficiente, sino que estamos construyendo un modelo social donde incluso lo imprescindible se ha convertido en mercanc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Y cuando las necesidades b&aacute;sicas dejan de ser derechos garantizados para convertirse en oportunidades de negocio, lo que termina precariz&aacute;ndose no es solo la econom&iacute;a de las personas, sino tambi&eacute;n su dignidad y la posibilidad de desarrollarse plenamente como seres humanos. Por ello, os invito a reflexionar dirigi&eacute;ndoos al t&iacute;tulo del art&iacute;culo: Todo el mundo caga, y mea, s&iacute;, &iexcl;&iexcl;pero no en las mismas condiciones!!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Blázquez Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/mundo-caga-mea-si-no-condiciones_132_13224922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 15:14:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Pero todo el mundo caga y mea! Sí, pero no en las mismas condiciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Economía,Derechos Humanos,Neoliberalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hallan en una isla artificial escocesa una estructura de madera más antigua que Stonehenge y una calzada de piedra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hallan-isla-artificial-escocesa-estructura-madera-antigua-stonehenge-calzada-piedra-pm_1_13214319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/337670e1-52d3-437b-9fa5-a811b89a30e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hallan en una isla artificial escocesa una estructura de madera más antigua que Stonehenge y una calzada de piedra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Base oculta - La estructura descubierta alcanzaba unos veintitrés metros y llevó al grupo británico a pensar que otros enclaves lacustres podrían esconder orígenes mucho más antiguos de lo calculado</p><p class="subtitle">42 páginas recuperadas del siglo VI reabren la historia de los textos de San Pablo anteriores a la Biblia actual
</p></div><p class="article-text">
        Los mapas costeros cambiaron en varios pa&iacute;ses del golfo P&eacute;rsico cuando comenzaron a aparecer barrios enteros levantados sobre terreno ganado al mar. En Emiratos &Aacute;rabes Unidos, Catar o Bar&eacute;in, esas obras obligaron a transportar enormes cantidades de arena y roca, adem&aacute;s de reorganizar puertos, accesos y l&iacute;neas de suministro para crear suelo donde antes solo hab&iacute;a agua. 
    </p><p class="article-text">
        Las<strong> grandes islas artificiales modernas</strong> suelen asociarse a hoteles, urbanizaciones o centros financieros, aunque detr&aacute;s de ellas hay tambi&eacute;n decisiones pol&iacute;ticas y una enorme capacidad para coordinar trabajadores, materiales y maquinaria durante a&ntilde;os. Ese tipo de construcciones alter&oacute; incluso la forma de entender el paisaje costero en algunas regiones, porque muchas pasaron de tener una l&iacute;nea de costa sencilla a contar con pen&iacute;nsulas y superficies nuevas dise&ntilde;adas desde cero. 
    </p><p class="article-text">
        Las islas artificiales tampoco son un invento reciente. Muchas sociedades antiguas ya <strong>modificaban lagos y zonas inundadas para crear espacios apartados</strong> del territorio habitual, aunque con t&eacute;cnicas mucho m&aacute;s rudimentarias y objetivos distintos a los actuales.
    </p><h2 class="article-text">La Universidad de Southampton situ&oacute; un islote escoc&eacute;s en el Neol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Advances in Archaeological Practice</strong></em> y recogido por la <a href="https://www.southampton.ac.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Southampton</a> revel&oacute; que bajo el crannog de Loch Bhorgastail, en las H&eacute;bridas Exteriores de Escocia, existe una <strong>plataforma de madera</strong> construida hace m&aacute;s de 5.000 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo trabaj&oacute; junto con la Universidad de Reading y descubri&oacute; que la peque&ntilde;a isla rocosa visible en la actualidad ocultaba una <strong>estructura circular levantada con troncos y ramas </strong>varios siglos antes de algunas de las fases m&aacute;s conocidas de Stonehenge. Las dataciones por radiocarbono situaron la primera construcci&oacute;n entre el 3500 y el 3300 antes de Cristo. Ese resultado <strong>cambi&oacute; la cronolog&iacute;a habitual de los crannogs escoceses</strong>, asociados durante d&eacute;cadas a la Edad del Hierro y a periodos medievales. 
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                Las aguas bajas dejaron fuera muchos métodos habituales                            </span>
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        Los investigadores explicaron que la estructura original med&iacute;a unos 23 metros de di&aacute;metro y descansaba bajo varias capas a&ntilde;adidas mucho tiempo despu&eacute;s. La existencia de un crannog neol&iacute;tico tan antiguo abri&oacute; la posibilidad de que otras islas artificiales de Escocia tambi&eacute;n tengan or&iacute;genes anteriores a los calculados hasta ahora. El trabajo se&ntilde;ala adem&aacute;s que aquellas comunidades no levantaban solo tumbas o monumentos ceremoniales, ya que tambi&eacute;n modificaban lagos completos para crear superficies separadas de la vida cotidiana en tierra firme.
    </p><h2 class="article-text">El fondo del lago guard&oacute; vasijas usadas en reuniones colectivas</h2><p class="article-text">
        La parte m&aacute;s reveladora del yacimiento apareci&oacute; alrededor de la isla y no sobre ella. Los arque&oacute;logos recuperaron<strong> cientos de fragmentos de cer&aacute;mica neol&iacute;tica</strong> del fondo del lago, entre ellos restos de cuencos y vasijas que todav&iacute;a conservaban se&ntilde;ales de holl&iacute;n y restos de comida. La acumulaci&oacute;n de materiales llev&oacute; al equipo a pensar que los recipientes fueron arrojados deliberadamente al agua despu&eacute;s de ser utilizados.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores relacionaron esos hallazgos con reuniones comunitarias y con posibles actividades rituales desarrolladas alrededor del crannog.<strong> Stephanie Blankshein</strong>, arque&oacute;loga de la Universidad de Southampton responsable del proyecto, explic&oacute; que &ldquo;los crannogs son peque&ntilde;as islas artificiales que suelen tener miles de a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los trabajos submarinos cambiaron la forma de estudiar esos enclaves"
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                Los trabajos submarinos cambiaron la forma de estudiar esos enclaves                            </span>
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        La isla tampoco permaneci&oacute; igual durante toda su historia. Aproximadamente 2.000 a&ntilde;os despu&eacute;s de la primera construcci&oacute;n, <strong>otras comunidades a&ntilde;adieron nuevas capas de ramas y piedra </strong>durante la Edad del Bronce Media. M&aacute;s adelante hubo otra fase de actividad en la Edad del Hierro. 
    </p><p class="article-text">
        Ese uso repetido durante milenios indica que el lugar mantuvo una funci&oacute;n especial para grupos humanos muy distintos. Los arque&oacute;logos localizaron adem&aacute;s una<strong> calzada de piedra hoy sumergida que conectaba el islote con la orilla del lago</strong> y permit&iacute;a acceder al lugar de forma organizada.
    </p><h2 class="article-text">El equipo adapt&oacute; c&aacute;maras especiales para trabajar junto a la orilla</h2><p class="article-text">
        El estudio present&oacute; tambi&eacute;n un problema t&eacute;cnico poco habitual. Las zonas de aguas poco profundas dificultan el trabajo arqueol&oacute;gico porque los m&eacute;todos terrestres dejan de funcionar m&aacute;s all&aacute; de la orilla y muchos equipos submarinos est&aacute;n preparados para mayor profundidad. 
    </p><p class="article-text">
        Esa franja intermedia suele quedar fuera de numerosos registros arqueol&oacute;gicos. Para resolverlo, el equipo desarroll&oacute; un <strong>sistema port&aacute;til de estereofotogrametr&iacute;a </strong>adaptado a esas condiciones. La t&eacute;cnica permiti&oacute; generar modelos digitales tridimensionales a partir de fotograf&iacute;as tomadas desde distintos &aacute;ngulos. Las im&aacute;genes submarinas se unieron despu&eacute;s con registros captados mediante drones y trabajos realizados en tierra hasta formar un &uacute;nico modelo continuo del yacimiento.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre los crannogs neol&iacute;ticos de las H&eacute;bridas Exteriores comenz&oacute; en 2009, cuando Loch Bhorgastail fue identificado por primera vez. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, <strong>Chris Murray</strong>, vecino de Lewis y antiguo buceador de la Marina Real, encontr&oacute; cer&aacute;mica neol&iacute;tica muy bien conservada en otro lago cercano a varios islotes artificiales. 
    </p><p class="article-text">
        Aquellos fragmentos impulsaron nuevas campa&ntilde;as arqueol&oacute;gicas y terminaron abriendo una l&iacute;nea de trabajo que ahora apunta a la existencia de m&aacute;s estructuras ocultas bajo los lagos escoceses. Muchas siguen cubiertas por agua y apenas muestran desde la superficie unas pocas piedras oscuras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hallan-isla-artificial-escocesa-estructura-madera-antigua-stonehenge-calzada-piedra-pm_1_13214319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 15:19:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hallan en una isla artificial escocesa una estructura de madera más antigua que Stonehenge y una calzada de piedra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Escocia,Investigación científica,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agua dio poder absoluto: 529 molinos dominaron territorios enteros en la Italia medieval]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/agua-dio-absoluto-529-molinos-dominaron-territorios-enteros-italia-medieval-pm_1_13212498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/738143f3-cd82-4479-a33c-79f2b1b30a88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agua dio poder absoluto: 529 molinos dominaron territorios enteros en la Italia medieval"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autoridad - El investigador reunió 529 referencias conservadas entre los siglos VIII y X y describió una red donde nobles, religiosos y comerciantes negociaban dinero, apoyo político y territorio</p><p class="subtitle">Hallan en una isla artificial escocesa una estructura de madera más antigua que Stonehenge y una calzada de piedra
</p></div><p class="article-text">
        El grano almacenado val&iacute;a tanto como una muralla bien defendida. El pan evitaba las hambrunas y marcaba la diferencia entre una poblaci&oacute;n capaz de resistir el invierno o una comunidad obligada a depender de otros. Por eso la<strong> producci&oacute;n de harina </strong>nunca fue una tarea menor ni un simple trabajo agr&iacute;cola. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes controlaban los lugares donde se mol&iacute;a el cereal pod&iacute;an decidir precios, cobrar tasas y repartir favores. Tambi&eacute;n ten&iacute;an capacidad para asegurar alimento en momentos de tensi&oacute;n pol&iacute;tica o malas cosechas. Ese poder no depend&iacute;a solo de poseer tierras, porque hac&iacute;a falta dominar el agua, los canales y las instalaciones capaces de transformar el grano en comida diaria. Los <strong>molinos</strong> terminaron convertidos en puntos de autoridad econ&oacute;mica y social mucho antes de que aparecieran los grandes Estados medievales.
    </p><h2 class="article-text">El norte de Italia organiz&oacute; una gran red alrededor de la harina</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en<em><strong> Early Medieval Europe</strong></em>, y recogido por la Universidad de Nottingham, revis&oacute; 529 menciones documentales de molinos en las llanuras del Po y del V&eacute;neto-Friuli entre los siglos VIII y X. <strong>Marco Panato</strong> reuni&oacute; el mayor corpus conocido sobre este asunto en Europa y el Mediterr&aacute;neo cristiano para ese per&iacute;odo. El trabajo concluye que los molinos funcionaban como<strong> centros fiscales, herramientas de control territorial y espacios donde se negociaban alianzas pol&iacute;ticas</strong>. El an&aacute;lisis tambi&eacute;n muestra que reyes, obispos, monasterios, arist&oacute;cratas, comerciantes y campesinos acomodados participaron en esa red de intereses.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los casos m&aacute;s antiguos apareci&oacute; en agosto del a&ntilde;o 710, cuando Alfred, Avuarde y Garo se reunieron en Treviso para entregar sus derechos sobre varios molinos al monasterio de SS. Pietro, Paolo e Teonisto. La operaci&oacute;n qued&oacute; conservada en una copia del siglo IX y describe un sistema donde varias personas compart&iacute;an ingresos y partes de uso de las instalaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Aquellos molinos estaban situados en un lugar llamado Torre, posiblemente ligado a una posici&oacute;n fortificada. El documento ya mostraba que la molienda no serv&iacute;a &uacute;nicamente para producir harina, porque tambi&eacute;n generaba rentas y capacidad de influencia sobre el territorio.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones religiosas entendieron pronto esa situaci&oacute;n. Cerca del 68% de los documentos conservados registran <strong>molinos donados o adquiridos por iglesias, parroquias y monasterios</strong>. El monasterio de San Colombano de Bobbio y el de Santa Giulia de Brescia aparecen entre los propietarios m&aacute;s importantes. 
    </p><p class="article-text">
        En noviembre del a&ntilde;o 767, el rey Desiderio y la reina Ansa entregaron dos molinos a la abad&iacute;a real de San Salvatore de Brescia junto con el derecho a regular el agua necesaria para hacerlos funcionar. Esa concesi&oacute;n<strong> permit&iacute;a a las monjas controlar un recurso b&aacute;sico</strong> para la ciudad.<strong> Caroline Goodson</strong> ya hab&iacute;a se&ntilde;alado en otros estudios que las propiedades agr&iacute;colas urbanas serv&iacute;an para reforzar alianzas y autoridad local, y los molinos ampliaban todav&iacute;a m&aacute;s esa capacidad porque <strong>garantizaban harina y recaudaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>Corona</strong> tambi&eacute;n utiliz&oacute; los molinos como instrumento pol&iacute;tico. El estudio de Panato calcula que el 30% de las instalaciones documentadas pertenec&iacute;a al fisco real. Ot&oacute;n III protagoniz&oacute; el 14% de las donaciones registradas, mientras Berengario I alcanz&oacute; el 12%. Hugo y Lotario sumaron otro 11%. 
    </p><p class="article-text">
        Los soberanos entregaban molinos a obispos y monasterios fieles para <strong>asegurar apoyo pol&iacute;tico y mantener el suministro</strong> de harina en ciudades importantes. Berengario I actu&oacute; as&iacute; en enero del a&ntilde;o 913, cuando cedi&oacute; a la iglesia de Vercelli dos molinos junto al Rivo Frigido y el control del mercado local.
    </p><h2 class="article-text">Los conflictos por el agua se alargaron durante d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        Las disputas por esos derechos llegaron a provocar <strong>conflictos duraderos</strong>. Carlomagno hab&iacute;a otorgado a la iglesia de Cremona el control sobre molinos y tr&aacute;nsito fluvial del Po tras la conquista del reino lombardo en el a&ntilde;o 774. A comienzos del siglo IX, un agente del rey Pipino arrebat&oacute; esos privilegios y Lotario I tuvo que intervenir en 841 para devolverlos. 
    </p><p class="article-text">
        Las tensiones continuaron durante d&eacute;cadas entre obispos, funcionarios y ciudadanos locales hasta desembocar en 1037 en el saqueo de la residencia episcopal. <strong>Jeffrey A. Bowman</strong> hab&iacute;a detectado din&aacute;micas parecidas en lo que hoy es Catalunya, donde controlar molinos y cursos de agua tambi&eacute;n permit&iacute;a aumentar prestigio y autoridad local.
    </p><p class="article-text">
        El dominio de los molinos no qued&oacute; reservado a reyes y monasterios. El 13,75% de las menciones documentales recoge <strong>ventas e intercambios entre particulares</strong>. En la regi&oacute;n de Piacenza, un campesino llamado Mart&iacute;n levant&oacute; un molino junto a un canal derivado del r&iacute;o Trebia. En el a&ntilde;o 872, su hijo Agust&iacute;n obtuvo derechos completos sobre la instalaci&oacute;n y el agua mediante un intercambio de tierras. 
    </p><p class="article-text">
        Para esos propietarios, disponer de un molino elevaba el valor de las fincas y ayudaba a resistir la presi&oacute;n de los grandes se&ntilde;ores. Las <strong>mujeres</strong> tambi&eacute;n aparecen en cerca del 22% de los documentos. Matrona, una viuda acomodada de Galeata, don&oacute; molinos y cursos de agua al arzobispo de R&aacute;vena en el a&ntilde;o 873. Atta, hija del se&ntilde;or de Binago, recibi&oacute; dos molinos como regalo de bodas en 975 y tres a&ntilde;os despu&eacute;s los vendi&oacute; por 100 libras de plata.
    </p><h2 class="article-text">Las casas mantuvieron formas tradicionales para preparar cereal</h2><p class="article-text">
        La arqueolog&iacute;a a&ntilde;ade otro detalle importante a esa historia. <strong>Mauro Cortelazzo</strong> document&oacute; que muchas piedras de molino halladas en el valle del Po pertenec&iacute;an a molinos manuales peque&ntilde;os, de entre 25 y 60 cent&iacute;metros de di&aacute;metro. Eso indica que gran parte de la poblaci&oacute;n segu&iacute;a<strong> moliendo cereal en casa</strong> mientras las grandes instalaciones quedaban asociadas a rentas, impuestos y control pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ben Jervis</strong> y <strong>&Ouml;rjan Wikander</strong> ya hab&iacute;an planteado que distintas formas de molienda convivieron durante siglos en Europa. El norte de Italia confirm&oacute; esa continuidad, porque los molinos registrados en los documentos funcionaban sobre todo como<strong> herramientas de autoridad</strong> en una sociedad donde controlar la harina segu&iacute;a dando poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/agua-dio-absoluto-529-molinos-dominaron-territorios-enteros-italia-medieval-pm_1_13212498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 16:32:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El agua dio poder absoluto: 529 molinos dominaron territorios enteros en la Italia medieval]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Italia,Investigación científica,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roma no cayó de golpe: familias del norte ya ocupaban y cultivaban la actual Alemania un siglo antes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/roma-no-cayo-golpe-norte-ocupaba-cultivaba-alemania-siglo-pm_1_13204618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/937ce054-a9e0-4a04-9490-f4f3d1df8f80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Roma no cayó de golpe: familias del norte ya ocupaban y cultivaban la actual Alemania un siglo antes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegados de todas partes - Los análisis genéticos descubrieron civiles y militares procedentes de territorios muy distintos, una situación que mostraba circulaciones humanas amplias dentro de las provincias romanas fronterizas</p></div><p class="article-text">
        Las insignias imperiales dejaron de tener valor en cuanto cambiaron de manos. <strong>Odoacro</strong> no necesit&oacute; coronarse emperador para desmontar el poder romano en Occidente, porque bast&oacute; con apartar a un adolescente que apenas gobernaba y enviar los s&iacute;mbolos del cargo a Constantinopla. El jefe militar germ&aacute;nico actu&oacute; dentro de un sistema que ya llevaba d&eacute;cadas lleno de generales extranjeros, tropas reclutadas fuera de Italia y autoridades incapaces de controlar sus propias fronteras. 
    </p><p class="article-text">
        La<strong> ca&iacute;da de R&oacute;mulo Aug&uacute;stulo</strong> en 476 suele presentarse como el golpe definitivo que acab&oacute; con Roma, aunque el proceso ven&iacute;a de mucho antes y hab&iacute;a avanzado mediante pactos, desplazamientos peque&ntilde;os y cambios lentos dentro del propio Imperio. Muchas <strong>comunidades del norte de Europa ya conviv&iacute;an</strong> con la administraci&oacute;n romana, trabajaban en sus tierras o serv&iacute;an en su ej&eacute;rcito antes de aquel derrumbe pol&iacute;tico. Esa convivencia previa termin&oacute; alterando la poblaci&oacute;n y las costumbres de amplias zonas de Centroeuropa.
    </p><h2 class="article-text">Los cementerios b&aacute;varos ya reun&iacute;an familias norteuropeas</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Nature</strong></em> y recogido por la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz sostiene que la <strong>transici&oacute;n del mundo romano a la Alta Edad Media en el sur de lo que actualmente es Alemania fue mucho m&aacute;s gradual </strong>de lo que defend&iacute;a la vieja imagen de las invasiones germ&aacute;nicas. El trabajo reuni&oacute; a unos 60 especialistas de varios pa&iacute;ses europeos y analiz&oacute; 258 genomas de personas enterradas entre los a&ntilde;os 400 y 700 despu&eacute;s de Cristo en lo que hoy es Baviera y Hesse. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joachim Burger</strong>, antrop&oacute;logo y genetista de poblaciones de la universidad alemana, dirigi&oacute; la investigaci&oacute;n junto a varios equipos de arqueolog&iacute;a, historia y bioinform&aacute;tica. Los resultados muestran que la<strong> poblaci&oacute;n del periodo no surgi&oacute; de una llegada masiva y repentina</strong>, sino de grupos peque&ntilde;os que convivieron durante generaciones con habitantes ligados al mundo romano.
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                El castellum romano reunió orígenes de Europa y Asia                            </span>
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        Los an&aacute;lisis detectaron personas con <strong>ascendencia del norte de Europa </strong>en cementerios del sur de Alemania incluso antes del derrumbe definitivo del Imperio romano de Occidente. Los casos m&aacute;s claros aparecieron en Altheim, cerca de Landshut, y en B&uuml;ttelborn, junto a Darmstadt. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jens Bl&ouml;cher</strong>, genetista de poblaciones de la Johannes Gutenberg de Mainz y uno de los autores principales, explic&oacute; que ese hallazgo<strong> parec&iacute;a confirmar la antigua teor&iacute;a de una gran migraci&oacute;n germ&aacute;nica</strong>, aunque los datos completos apuntaban hacia otra direcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leonardo Vallini</strong> a&ntilde;adi&oacute; en la misma investigaci&oacute;n que aquellos grupos <strong>hab&iacute;an llegado mucho antes</strong> en contingentes reducidos, adoptaron el modo de vida romano y permanecieron apartados del resto de la poblaci&oacute;n durante generaciones, probablemente como trabajadores agr&iacute;colas.
    </p><p class="article-text">
        Esa separaci&oacute;n social pudo depender de normas romanas aplicadas a grupos extranjeros instalados dentro del Imperio. El estudio indica que<strong> muchos recib&iacute;an tierras bajo condiciones estrictas y con limitaciones matrimoniales </strong>que permit&iacute;an controlar su integraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n reconstruyeron por primera vez la composici&oacute;n gen&eacute;tica de un <em>castellum</em> romano del sur de Alemania y encontraron una<strong> poblaci&oacute;n muy diversa</strong>, formada por civiles y militares con ascendencia repartida por Europa e incluso Asia. Ese resultado dibuja una <strong>frontera romana mucho m&aacute;s abierta</strong> al movimiento humano de lo que suele mostrar el relato cl&aacute;sico sobre la ca&iacute;da imperial.
    </p><h2 class="article-text">Steffen Patzold rechaz&oacute; enormes pueblos avanzando unidos</h2><p class="article-text">
        El cambio m&aacute;s fuerte lleg&oacute; hacia el a&ntilde;o 470, cuando las <strong>estructuras pol&iacute;ticas del Imperio occidental terminaron de derrumbarse</strong>. Joachim Burger explic&oacute; que el aumento de la inseguridad empuj&oacute; a muchas personas que viv&iacute;an en ciudades, villas y asentamientos militares a desplazarse hacia &aacute;reas rurales. All&iacute; coincidieron con grupos de ra&iacute;ces norteuropeas que ya llevaban tiempo instalados en la regi&oacute;n. Ambas poblaciones empezaron entonces a <strong>formar comunidades nuevas y enterraron a sus muertos en los mismos cementerios </strong>de hileras que se extendieron por buena parte de Europa central.
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                Steffen Patzold negó pueblos germánicos en bloque                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Steffen Patzold,</strong> medievalista de la Universidad de Tubinga, afirm&oacute; que la antigua imagen de enormes pueblos germ&aacute;nicos avanzando como bloques compactos no encaja con los datos gen&oacute;micos obtenidos en la regi&oacute;n estudiada. El historiador se&ntilde;al&oacute; que los <strong>movimientos detectados fueron peque&ntilde;os y dispersos,</strong> algo muy distinto a la vieja idea de la V&ouml;lkerwanderung defendida desde el siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        Los responsables del trabajo sostienen que la <strong>integraci&oacute;n fue relativamente r&aacute;pida </strong>porque ambas poblaciones ya compart&iacute;an elementos culturales ligados al mundo tardorromano antes de la desaparici&oacute;n pol&iacute;tica del Imperio.
    </p><h2 class="article-text">Las familias medievales siguieron normas tardorromanas</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n permiti&oacute; <strong>reconstruir &aacute;rboles familiares</strong> y seguir la formaci&oacute;n de hogares durante esa etapa de cambios. Los matrimonios fueron mayoritariamente mon&oacute;gamos y las uniones entre parientes quedaron excluidas. Las familias estaban formadas sobre todo por <strong>n&uacute;cleos peque&ntilde;os</strong>, no por grandes clanes, y la descendencia se segu&iacute;a tanto por l&iacute;nea masculina como femenina. 
    </p><p class="article-text">
        Burger explic&oacute; que esos comportamientos muestran hasta qu&eacute; punto las <strong>normas sociales tardorromanas siguieron presentes</strong> en los primeros siglos medievales. A partir del siglo VII apareci&oacute; una poblaci&oacute;n que ya se parec&iacute;a mucho a la del actual sur de Alemania, aunque la ascendencia norteuropea fue aumentando de forma progresiva con el paso de las generaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/roma-no-cayo-golpe-norte-ocupaba-cultivaba-alemania-siglo-pm_1_13204618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 13:31:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Roma no cayó de golpe: familias del norte ya ocupaban y cultivaban la actual Alemania un siglo antes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Imperio Romano,Alemania,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Xenometer, la IA creada en Estados Unidos como “radar de la xenofobia”, aterriza en España de la mano de la UPNA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/xenometer-ia-creada-estados-unidos-radar-xenofobia-aterriza-espana-mano-upna_1_13183550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f840a5e-5310-47c5-be51-a0bebebe1410_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141993.jpg" width="2048" height="1152" alt="Xenometer, la IA creada en Estados Unidos como “radar de la xenofobia”, aterriza en España de la mano de la UPNA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante las Jornadas Internacionales IA e Investigación Social en la Universidad Pública de Navarra se dieron conocer los resultados preliminares de 'xenometer' en España, un proyecto creado en la Universidad de Cornell en 2024 para analizar "los discursos xenófobos" del gobierno de Donald Trump</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La inteligencia artificial no se har&aacute; democr&aacute;tica por decreto, pero puede serlo si hay redes de conocimiento que la orienten a la proyecci&oacute;n de los bienes comunes, la igualdad y la dignidad humana&rdquo;. As&iacute; ha inaugurado Juan Mar&iacute;a S&aacute;nchez-Prieto, director de I-COMMUNITAS&nbsp;UPNA, las Jornadas Internaciones IA e Investigaci&oacute;n Social, que han dado a conocer esta semana los primeros resultados preliminares en Espa&ntilde;a de Xenometer, un proyecto creado en Estados Unidos que usa la Inteligencia Artificial para detectar discursos de odio y xenofobia en internet. La herramienta, m&aacute;s all&aacute; de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, tiene como uno de sus objetivos convertirse en un elemento &uacute;til &ldquo;para instituciones, medios y responsables p&uacute;blicos que necesitan comprender y combatir este tipo de din&aacute;micas en tiempo real&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las jornadas, que han abordado la inteligencia artificial no solo como una herramienta que recomiende contenido y automatice tareas, sino como un elemento clave &ldquo;para detectar discursos de odio y anticipar conflictos sociales&rdquo;, han reunido&nbsp;a expertos internacionales&nbsp;de&nbsp;Estados Unidos, Colombia, El Salvador, Alemania&nbsp;y Espa&ntilde;a para &ldquo;analizar&nbsp;el papel de la tecnolog&iacute;a en algunos de los mayores desaf&iacute;os de nuestro tiempo&rdquo;. &ldquo;La tecnolog&iacute;a no es neutral, pero puede convertirse en una herramienta decisiva para comprender, y transformar, la realidad social&rdquo;, describen desde la Universidad P&uacute;blica de Navarra. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo &uacute;ltimo del desarrollo Xenometer es &ldquo;la creaci&oacute;n de un mapa mundial,&nbsp;un geolocalizador, de la xenofobia en la red social X (antigua Twitter) en todo el mundo&rdquo; para as&iacute; &ldquo;prevenir el autoadcotrinamiento y el enaltecimiento del terrorismo&rdquo;, explica Leyre Lecumberri, investigadora de I-Communitas UPNA y coordinadora de Xenometer en Espa&ntilde;a. Para tener ese alcance global, puesto que cada pa&iacute;s tiene &ldquo;su historia y situaci&oacute;n&rdquo;, es necesario crear &ldquo;grupos de investigaci&oacute;n en cada territorio&rdquo; para que el algoritmo sepa adaptarse al &ldquo;contexto cultural, la historia y las formas de referirse a las personas y a las cosas&rdquo; de una poblaci&oacute;n concreta. En este sentido, Sergio Garc&iacute;a-Magari&ntilde;o, coordinador de las jornadas, advierte que la &ldquo;Inteligencia Artifical&nbsp;parece que resuelve todos los problemas, pero realmente es muy poco inteligente&rdquo;, ya que &ldquo;rompe las frases en palabras, les pone n&uacute;meros y establece conexiones&rdquo;. Por ejemplo &ldquo;no captaba las sutilezas de la iron&iacute;a y el humor de Espa&ntilde;a&rdquo;, explica. Por ello, el trabajo &ldquo;manual&rdquo; del equipo, que consiste en clasificar miles 'tweets' en categor&iacute;as, es fundamental para &ldquo;entrenar el algoritmo y que la herramienta funcione con efectividad total&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Beth Lyon, profesora e investigadora de Cornell University (Estados Unidos) comenz&oacute; el proyecto &ldquo;tras las elecciones de Donald Trump, mientras ten&iacute;a una conversaci&oacute;n con un estudiante&rdquo; sobre por qu&eacute; &ldquo;nadie monitorea el discurso xen&oacute;fobo&rdquo; en redes sociales. Entonces ya se planteaba el &ldquo;objetivo de crear un mapa que rastrease, en tiempo real, los cambios de los discursos [de este tipo] online&rdquo;. &ldquo;B&aacute;sicamente, recopilamos 'tweets', llegando a etiquetar unos 7.000&rdquo; de personas relevantes como pol&iacute;ticos, periodistas, ONG e incluso instituciones. Despu&eacute;s de los comicios, parte de su trabajo ha sido explicar c&oacute;mo &ldquo;Trump usaba la xenofobia para ganar votos&rdquo;, un discurso que, a su juicio, sigue vigente en la actualidad. &ldquo;El gobierno puede elegir, o no, si emitir discursos xen&oacute;fobos, y est&aacute; optando por hacerlo&rdquo;. De la misma forma, en el caso contrario, &ldquo;cuando los gobiernos quieren hacer intervenciones eficaces&rdquo; para paliar la xenofobia e intentar mejorar la situaci&oacute;n, &ldquo;tienen muchas dificultades&rdquo;, expresa Lyon. &ldquo;Y de eso es de lo que trata nuestro proyecto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este mismo fin y metodolog&iacute;a se export&oacute; a otros pa&iacute;ses, entre ellos Espa&ntilde;a. &ldquo;El proyecto Xenometer viene [directamente] heredado de la Universidad de Cornell&rdquo;, explica Lecumberri, y &ldquo;aterriz&oacute; en Pamplona en abril de 2024&rdquo;. Con la misma metodolog&iacute;a establecida por Lyon, el equipo de la UPNA descargaban mensajes de la red social X y los etiquetaban manualmente en una escala de con siete niveles (del -3 al 3, siendo el 0 el valor neutro) &ldquo;para poder entrenar el modelo&rdquo; de inteligencia artificial. &ldquo;En primer lugar, busc&aacute;bamos palabras clave&rdquo; a partir de elaborar &ldquo;una lista de palabras relacionadas con la inmigraci&oacute;n&rdquo;, tambi&eacute;n consideran &ldquo;relevante descargar mensajes de cuentas de partidos pol&iacute;ticos, organizaciones, asociaciones que tuvieran de Espa&ntilde;a, ya que al final representan a la poblaci&oacute;n&rdquo; y su opini&oacute;n respecto a la xenofobia y la poblaci&oacute;n inmigrante. Por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n revisaron &ldquo;perfiles influyentes en la sociedad espa&ntilde;ola&rdquo; que no pertenecen al &aacute;mbito pol&iacute;tico o institucional, pero que, &ldquo;por art&iacute;culos que se publican&rdquo;, los investigadores califican como figuras con &ldquo;gran influencia en la poblaci&oacute;n&rdquo;. Un mismo 'tweet' &ldquo;lo leen m&iacute;nimo tres personas y lo etiquetan m&iacute;nimo tres personas&rdquo; para que no influya el punto de vista individual y &ldquo;eliminar sesgos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las conclusiones m&aacute;s importantes es que la mayor&iacute;a de los mensajes son &ldquo;no solo un poco negativos, sino muy negativos&rdquo;, afirma Lecumberri. &ldquo;Tenemos much&iacute;simos m&aacute;s mensajes xen&oacute;fobos que positivos hacia la inmigraci&oacute;n&rdquo;. Los datos, aparte de ser un reflejo social, puesto que esto &ldquo;ya nos dice como son muchas cosas sobre la comunidad espa&ntilde;ola en X&rdquo;, los investigadores tambi&eacute;n se han percatado que esta descompensaci&oacute;n genera ciertas limitaciones a nivel t&eacute;cnico. No tener &ldquo;una muestra equilibrada&rdquo; dificulta &ldquo;entrenar bien&rdquo; a la inteligencia artificial y que aprenda a &ldquo;equilibrar las categor&iacute;as&rdquo;. Esta &ldquo;mala distribuci&oacute;n de los mensajes&rdquo; es el reto m&aacute;s &ldquo;significativo&rdquo;, explica la investigadora de la UPNA. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n intervinieron Piedad Luc&iacute;a Barreto, investigadora de la Universidad Cooperativa de Colombia y&nbsp;Karla P. Ramos, procedente de UCA de El Salvador, para mostrar los resultados de Xenometer en sus respectivos pa&iacute;ses. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hace que un pa&iacute;s no sea xen&oacute;fobo?&rdquo;, se preguntaba Barreto para explicar la situaci&oacute;n del odio al extranjero en Colombia, que en el pa&iacute;s americano deriva en &ldquo;aporofobia&rdquo;, &ldquo;un rechazo a las condiciones de vulnerabilidad&rdquo; y odio a quien supuestamente &ldquo;no aporta a la sociedad&rdquo;. En Colombia hay &ldquo;una experiencia y aprendizaje positivo&rdquo; por la propia historia migrante del pa&iacute;s. Hay un &ldquo;aprendizaje interno&rdquo; porque la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n &ldquo;entiende la vivencia&rdquo; y la inmigraci&oacute;n &ldquo;se ve con otro enfoque&rdquo;. Una conclusi&oacute;n muy distinta a pesar de haberse utilizado &ldquo;la misma metodolog&iacute;a&rdquo; y composici&oacute;n de equipos. 
    </p><p class="article-text">
        Xenometer es un proyecto fruto de &ldquo;equipos interdisciplinares&rdquo;, ya que es la &uacute;nica forma de que la inteligencia artificial pueda ser aplicada a las ciencias sociales, explica Lecumberri. Al fin y al cabo, &ldquo;los equipos de inteligencia artificial no est&aacute;n especializados en conocimiento social&rdquo; y hay que ense&ntilde;ar a la IA &ldquo;formas que los usuarios en X utilizan para intentar esquivar el delito de odio en internet. Hay palabras muy duras de leer como mena, moro, pagapensiones, enemigo del jam&oacute;n, jovenland&eacute;s. Por eso tambi&eacute;n es importante crear un equipo [espec&iacute;fico] en cada pa&iacute;s&rdquo;. La inteligencia artificial &ldquo;diferencia bien mensajes negativos o llamamientos a la acci&oacute;n, pero no si son sutiles o si no son expl&iacute;citos&rdquo;, afirma Garcia-Magari&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La polic&iacute;a est&aacute; muy interesada en tener un instrumento que facilite su trabajo porque a d&iacute;a de hoy muchos de los agentes digitales hacen el trabajo manualmente&rdquo;, explica Garcia-Magari&ntilde;o sobre el futuro de Xenometer. Por otro lado, tambi&eacute;n puede ser una herramienta para el Gobierno. &ldquo;El proyecto HODIO [Observatorio Espa&ntilde;ol del Racismo y la Xenofobia] que anunci&oacute; el presidente S&aacute;nchez va un poco en la misma direcci&oacute;n&rdquo; para intentar &ldquo;forzar a las plataformas digitales donde se producen estos discursos&rdquo;, al menos, a &ldquo;retirarlos&rdquo;. Aunque &ldquo;otro objetivo&rdquo; m&aacute;s all&aacute; de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica y relacionado con la Administraci&oacute;n p&uacute;blica es &ldquo;alfabetizar a la poblaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Cuando se habla de la brecha digital&rdquo; normalmente nos referimos a que &ldquo;hay personas que tienen tecnolog&iacute;a o no, personas que la usan o no la usan&rdquo;, describe el coordinador de las jornadas. Sin embargo, el investigador del equipo de Xenometer afirma que &ldquo;aunque estamos atravesados por la tecnolog&iacute;a y eso parece que es mucho progreso&rdquo;, se conoce &ldquo;muy&nbsp;poquito, especialmente de los valores que van impl&iacute;citos en cada dispositivo tecnol&oacute;gico, porque&nbsp;es contraintuitivo. Las personas se preguntan, &iquest;c&oacute;mo van a tener valores las cosas? El micr&oacute;fono, el m&oacute;vil, el tractor... Pero de manera muy sofisticada la intenci&oacute;n de las personas que dise&ntilde;an un instrumento tecnol&oacute;gico, se filtra en ese instrumento y cuando la gente lo usa es socializada en esos valores y, sobre todo, cuando se usa masivamente, porque se transforma la cultura&rdquo;. &ldquo;El objetivo m&aacute;s elevado ser&iacute;a tener un Observatorio Mundial del Odio Digital&rdquo; apoy&aacute;ndose en &ldquo;las universidades implicadas&rdquo;, que &ldquo;se actualiza cada seis meses con un informe&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos sabemos lo que es la xenofobia. Es una forma particular de racismo, el miedo al extranjero o a una persona de otro pa&iacute;s y lugar. O a las personas que se les percibe como extranjeras&rdquo;, afirma Beth Lyon, que lo considera &ldquo;en cierto modo&rdquo; como parte del &ldquo;ser humano, una especie de emoci&oacute;n. Un tipo de miedo y enfado mezclados&rdquo;. &ldquo;Siempre hay una sensaci&oacute;n de que la gente est&aacute; perdiendo algo, de que est&aacute; en peligro, y entonces resulta f&aacute;cil aprovecharse de ello&rdquo;, concluye. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo esto crece y llega a convertirse en una acci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; [ocurre para que] algo que dices en X se convierta en un ataque cuando ves a alguien diferente a ti?&rdquo;, se pregunta la investigadora. &ldquo;Hay varios factores&rdquo;, apunta, como &ldquo;la complicidad del sector p&uacute;blico&rdquo;, refiri&eacute;ndose a las recientes pol&iacute;ticas y discursos sobre la inmigraci&oacute;n de la administraci&oacute;n de Donald Trump, &ldquo;que instrumentaliza el discurso para culpar a los inmigrantes de ser autores de la mayor&iacute;a de los delitos que se cometen o de quitar empleos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un punto de vista que tambi&eacute;n comparte Garc&iacute;a-Magari&ntilde;o sobre el desarrollo de la xenofobia en Espa&ntilde;a y Europa. &ldquo;Hay gente que est&aacute; altamente movilizada contra la inmigraci&oacute;n&rdquo;, explica. Sectores concretos, sin &ldquo;describir partidos pol&iacute;ticos, pero que tienen que ver con la ultraderecha&rdquo;, que &ldquo;uno de los elementos que hace que tengan tir&oacute;n son las actitudes contrarias a la inmigraci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;La idea de espa&ntilde;oles primero&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fushan Equiza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/xenometer-ia-creada-estados-unidos-radar-xenofobia-aterriza-espana-mano-upna_1_13183550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:46:02 +0000]]></pubDate>
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