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    <title><![CDATA[elDiario.es - Psicología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/psicologia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Psicología]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede la psicoterapia ayudar a reducir el dolor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/psicoterapia-ayudar-reducir-dolor_1_13275153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32393d76-a1b3-4745-aa7d-f43c7de2c1a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede la psicoterapia ayudar a reducir el dolor?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dolor crónico es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Reconocer la influencia de factores psicológicos y sociales no significa que el dolor sea imaginario o esté solo en la mente </p><p class="subtitle">— Pregunta enviada por Vicky Laá 
</p><p class="subtitle">Consultas anteriores - ¿Es segura la vacuna contra el virus del papiloma humano?
</p></div><p class="article-text">
        Antes de responder a tu pregunta, creo que es importante definir qu&eacute; entendemos por dolor. Aunque solemos pensar en &eacute;l como una sensaci&oacute;n f&iacute;sica, el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable. Su funci&oacute;n principal es actuar como una se&ntilde;al de alarma que nos protege y ayuda a evitar da&ntilde;os mayores. Cuando el cuerpo detecta una amenaza, ya sea una lesi&oacute;n o una enfermedad, se activan receptores especializados que env&iacute;an se&ntilde;ales al cerebro. Sin embargo, el cerebro no se limita a recibir esa informaci&oacute;n, sino que la interpreta y le da el significado de experiencia desagradable a partir de nuestras emociones, pensamientos, experiencias previas y del contexto en el que vivimos. Por ello, el dolor no depende &uacute;nicamente de factores biol&oacute;gicos, sino tambi&eacute;n de factores psicol&oacute;gicos, sociales y culturales.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el dolor se cronifica, su repercusi&oacute;n puede ser enorme. Muchas personas dejan de realizar actividades que son importantes para ellas, ya sea trabajar, practicar aficiones, relacionarse o participar en la vida comunitaria. Esta p&eacute;rdida progresiva de participaci&oacute;n puede afectar profundamente a su autonom&iacute;a, su identidad y su calidad de vida. Adem&aacute;s, el dolor cr&oacute;nico suele asociarse a problemas como ansiedad, depresi&oacute;n o apat&iacute;a, e incluso se ha relacionado con un mayor riesgo de ideaci&oacute;n suicida. Sus consecuencias, por tanto, van mucho m&aacute;s all&aacute; del sufrimiento f&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Si el dolor cr&oacute;nico est&aacute; influido por factores psicol&oacute;gicos y sociales y tiene esta gran repercusi&oacute;n en la vida de las personas, resulta l&oacute;gico que su tratamiento tambi&eacute;n deba abordar todas estas dimensiones. Las intervenciones psicol&oacute;gicas pueden ayudar a las personas a comprender mejor su experiencia de dolor y desarrollar estrategias para gestionarla de forma m&aacute;s eficaz. Esto incluye trabajar aspectos como el miedo al movimiento, las creencias negativas sobre el dolor, los pensamientos catastrofistas o el estr&eacute;s asociado al dolor. Llegados a este punto, es importante se&ntilde;alar que reconocer la influencia de factores psicol&oacute;gicos y sociales no significa que el dolor sea imaginario o est&eacute; solo en la mente.
    </p><h2 class="article-text">Abordaje multidisciplinar</h2><p class="article-text">
        Actualmente existen distintas intervenciones psicol&oacute;gicas que han demostrado ser &uacute;tiles para algunas personas con dolor cr&oacute;nico. Entre las m&aacute;s estudiadas se encuentran la terapia cognitivo-conductual, que ayuda a identificar y modificar pensamientos y comportamientos que pueden aumentar el sufrimiento; las intervenciones basadas en <em>mindfulness</em> y aceptaci&oacute;n, que ense&ntilde;an a relacionarse de una forma diferente con el dolor y las emociones asociadas o la educaci&oacute;n en dolor, que ayuda a comprender mejor los mecanismos que intervienen en esta experiencia compleja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la evidencia cient&iacute;fica indica que los mejores resultados se obtienen cuando estas estrategias forman parte de un abordaje multidisciplinar. Adem&aacute;s de la psicoterapia, intervenciones como el ejercicio terap&eacute;utico o la terapia ocupacional pueden contribuir a reducir la discapacidad y mejorar la calidad de vida. Nuestro grupo de investigaci&oacute;n estudia tambi&eacute;n el potencial terap&eacute;utico de la m&uacute;sica, que puede promover emociones positivas y sensaciones placenteras capaces de contrarrestar parte del malestar asociado al dolor.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas intervenciones utilizan estrategias diferentes, pero comparten el objetivo de reducir el impacto que el dolor tiene sobre la vida de la persona. En muchos casos, el objetivo no es eliminar completamente el dolor, algo que no siempre es posible, sino ayudar a recuperar la funcionalidad, mejorar el bienestar emocional y favorecer que la persona vuelva a participar en actividades significativas para ella.
    </p><p class="article-text">
        El dolor cr&oacute;nico es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Aunque puede afectar a cualquier persona, afecta especialmente a mujeres, personas mayores y grupos socialmente m&aacute;s vulnerables. Como condici&oacute;n compleja, requiere respuestas igualmente complejas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jennifer Grau S&aacute;nchez</strong> es terapeuta ocupacional y doctora en Neurociencias, profesora titular de EUIT Centre Universitari, adscrito a la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona. Coordinadora del Grupo de&nbsp;investigaci&oacute;n&nbsp;en Diagn&oacute;sticos e Intervenciones Complejas en Salud desde la Ocupaci&oacute;n y el Cuidado (OCCARE).
    </p><p class="article-text">
        Coordinaci&oacute;n y redacci&oacute;n:<strong>&#8239;Victoria Toro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pregunta enviada por<em>&nbsp;</em><strong>Vicky La&aacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/investigadoras-al-rescate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Investigadoras</a>&nbsp;al rescate&#8239;es un consultorio cient&iacute;fico semanal, patrocinado por el programa&#8239;<a href="https://www.forwomeninscience.com/authority/spain---national-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&rsquo;Or&eacute;al-Unesco &lsquo;For Women in Science&rsquo;</a>&#8239;y por&#8239;<a href="https://www.bms.com/es/about-us/responsibility.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bristol Myers Squibb</a>, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnolog&iacute;a. Son cient&iacute;ficas y tecn&oacute;logas, socias de&#8239;<a href="https://amit-es.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AMIT&#8239;</a>(Asociaci&oacute;n de Mujeres Investigadoras y Tecn&oacute;logas), las que responden a esas dudas. Env&iacute;a tus preguntas a&#8239;<a href="mailto:nosotrasrespondemos@gmail.com" target="_blank" class="link">nosotrasrespondemos@gmail.com</a>&#8239;o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jennifer Grau Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/psicoterapia-ayudar-reducir-dolor_1_13275153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 20:30:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede la psicoterapia ayudar a reducir el dolor?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Psicología,Enfermedades,Tratamientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: "Puede favorecer el apego seguro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paloma-garcia-aranda-psicologa-infantil-dormir-con-hijos-xp_1_13212172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69da290e-431c-43c0-a0c3-d76cfc114561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: &quot;Puede favorecer el apego seguro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque el colecho tiene numerosos beneficios, consultamos con la especialista Paloma García Aranda cuáles son las claves para identificar cuándo puede empezar a dificultar la autonomía del menor</p><p class="subtitle">Una psicóloga explica cómo ayudar a los niños a gestionar sus notas: “Es importante separar el resultado de la relación”
</p></div><p class="article-text">
        El colecho, la pr&aacute;ctica de dormir en la misma cama o en una contigua a los hijos, es una pr&aacute;ctica ancestral presente en numerosas culturas que conlleva diversas implicaciones desde el punto de vista psicol&oacute;gico y familiar. No se trata de una decisi&oacute;n intr&iacute;nsecamente buena ni mala, sino que depende del contexto, las necesidades del ni&ntilde;o y el bienestar general de la familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el punto de vista psicol&oacute;gico, puede favorecer el apego seguro al proporcionar al ni&ntilde;o sensaci&oacute;n de protecci&oacute;n, cercan&iacute;a y regulaci&oacute;n emocional&rdquo;, afirma Paloma Garc&iacute;a Aranda, psic&oacute;loga infantil en <a href="https://psia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre PSIA</a>, que se&ntilde;ala que adem&aacute;s de reducir la ansiedad nocturna, compartir cama puede facilitar la lactancia materna y, en ciertos casos, mejorar el descanso general al reducir los despertares. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves para que el colecho sea una experiencia positiva reside en la motivaci&oacute;n de los padres. &ldquo;Sus implicaciones dependen de c&oacute;mo se practique y de si responde a una elecci&oacute;n consciente o a una necesidad derivada de dificultades en el sue&ntilde;o&rdquo;, destaca Garc&iacute;a Aranda. &ldquo;Cuando se realiza de forma voluntaria y respetuosa, suele ser beneficioso; sin embargo, si se mantiene por dependencia o agotamiento familiar, puede generar dificultades en la autonom&iacute;a del menor y en la din&aacute;mica de la pareja&rdquo;, aclara. 
    </p><p class="article-text">
        Factores como el temperamento del ni&ntilde;o, siendo los m&aacute;s sensibles quienes m&aacute;s parecen beneficiarse, la consistencia de las rutinas y un entorno f&iacute;sico seguro son determinantes para que la experiencia no derive en un problema, seg&uacute;n la experta. Tambi&eacute;n es importante la edad del ni&ntilde;o, &ldquo;es m&aacute;s habitual y adaptativo durante los primeros a&ntilde;os de vida&rdquo;, subraya. 
    </p><h2 class="article-text">Las se&ntilde;ales de alerta</h2><p class="article-text">
        A pesar de sus beneficios, el colecho tambi&eacute;n puede presentar desaf&iacute;os. &ldquo;En algunos casos, puede fragmentar el sue&ntilde;o de los padres, generar cansancio acumulado, limitar la intimidad de la pareja o provocar interrupciones en el descanso del menor&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Existen indicadores de que dormir juntos podr&iacute;a estar interfiriendo negativamente en el desarrollo del ni&ntilde;o o en la armon&iacute;a familiar, Garc&iacute;a Aranda enumera: &ldquo;La dificultad persistente del ni&ntilde;o para dormir solo a edades avanzadas, la ansiedad intensa ante la separaci&oacute;n nocturna, los despertares frecuentes o el sue&ntilde;o poco reparador, la dependencia excesiva de la presencia parental, los desacuerdos entre los progenitores, el cansancio cr&oacute;nico en la familia o el rechazo del ni&ntilde;o a participar en actividades como campamentos o dormir fuera de casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos casos, puede ser recomendable consultar con un profesional de la psicolog&iacute;a infantil para dise&ntilde;ar estrategias adaptadas a las necesidades de la familia&rdquo;, aconseja la especialista, que considera fundamental evaluar si el colecho contribuye al bienestar familiar o si, por el contrario, perjudica y agota. 
    </p><h2 class="article-text">La transici&oacute;n hacia la autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es el momento de decir adi&oacute;s a la cama compartida? &ldquo;No existe una edad universalmente establecida, aunque muchos especialistas coinciden en que entre los dos y los tres a&ntilde;os el ni&ntilde;o est&aacute; preparado para iniciar la transici&oacute;n hacia su propia cama. Entre los cuatro y los cinco a&ntilde;os esta autonom&iacute;a suele consolidarse de manera natural&rdquo;, asegura Garc&iacute;a Aranda.
    </p><p class="article-text">
        Para que este cambio sea respetuoso y efectivo, la psic&oacute;loga recomienda que el proceso sea gradual, manteniendo rutinas predecibles y permitiendo el uso de objetos de apego, como un peluche o una manta en su propia habitaci&oacute;n: &ldquo;La clave es respetar el ritmo evolutivo del menor y evitar m&eacute;todos bruscos que puedan generar ansiedad&rdquo;. &ldquo;Se trata de acompa&ntilde;ar emocionalmente al ni&ntilde;o, reforzando positivamente sus logros, sin forzarlo ni ridiculizar sus miedos&rdquo;, valora la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, la decisi&oacute;n debe basarse en el bienestar de la familia. &ldquo;La decisi&oacute;n m&aacute;s adecuada ser&aacute; aquella que garantice un descanso saludable, fomente la seguridad emocional y promueva progresivamente la autonom&iacute;a infantil&rdquo;, concluye Garc&iacute;a Aranda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paloma-garcia-aranda-psicologa-infantil-dormir-con-hijos-xp_1_13212172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 15:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: "Puede favorecer el apego seguro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Niños,Sueño,Trastornos del sueño,Salud,Psicología,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica por qué tenemos miedo a envejecer: "Se puede experimentar angustia, terror o desasosiego"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologa-explica-miedo-envejecer-experimentar-angustia-terror-desasosiego-xp_1_13278090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff4ade5f-2f15-4b92-a7d4-e173048e43cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica por qué tenemos miedo a envejecer: &quot;Se puede experimentar angustia, terror o desasosiego&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Irene Fernández apunta que, para afrontarlo, es clave aprender a aceptar el paso del tiempo y encontrar cosas que valoremos a medida que envejecemos</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Cuando somos ni&ntilde;os, anhelamos crecer. Quiz&aacute;s deseamos tener la libertad que promete la edad adulta. Pero, a medida que envejecemos, muchas personas, ir&oacute;nicamente, desear&iacute;an poder retroceder en el tiempo. Muchas veces ocurre porque solemos pensar en todos los efectos negativos del envejecimiento. Este temor a envejecer engloba tambi&eacute;n el miedo a perder la juventud y a ser menos independientes, a ser menos capaces de valernos por nosotros mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, debemos recordar que nuestro proceso de envejecimiento es natural y, simplemente, se convierte en otra forma de vivir. Es clave aprender a aceptar el paso del tiempo y a encontrar cosas que valoremos a medida que envejecemos. &ldquo;Es normal que algunos aspectos de este proceso nos puedan generar miedo, m&aacute;s o menos intenso, seg&uacute;n las particularidades y circunstancias de la persona&rdquo;, explica Irene Fern&aacute;ndez Pinto, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://www.libertiapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Libertia Psicolog&iacute;a</a>.
    </p><h2 class="article-text">Una compleja combinaci&oacute;n de factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y sociales</h2><p class="article-text">
        A medida que envejecemos nos enfrentamos a una serie de cambios y desaf&iacute;os que pueden desencadenar ansiedad y miedo.<strong> </strong>Un estudio revelaba en 2024 que, para aproximadamente <a href="http://tandfonline.com/doi/full/10.1080/03601277.2024.2402056" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 62% de las personas</a>, el envejecimiento es una fuente importante de ansiedad, preocupaciones que suelen afectar a personas de entre 60 y 70 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Este temor puede derivar de una compleja combinaci&oacute;n de factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y sociales. No queremos envejecer por varios motivos. &ldquo;El miedo a envejecer puede manifestar de maneras muy diversas, seg&uacute;n la persona&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez, que apunta que, a nivel emocional, &ldquo;puede experimentarse con sensaci&oacute;n de angustia, terror, preocupaci&oacute;n continua, sensaci&oacute;n de desasosiego y con comprobaciones continuas de indicios sobre si estamos o no envejeciendo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que la persona se &ldquo;autoobserva la piel, se mira al espejo por si hay posibles marcas de envejecimiento, vigila distintos s&iacute;ntomas como dolores, achaques u otros s&iacute;ntomas t&iacute;picos del envejecimiento&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n puede manifestarse de otras formas en las que se involucra el comportamiento social, &ldquo;a trav&eacute;s de cirug&iacute;as o cosm&eacute;ticos que nos ayuden a mantener una apariencia joven, manteniendo un estilo de vida que pueda ser m&aacute;s o menos compatible con nuestras necesidades y condiciones actuales pero que nos ayudan a sentirnos m&aacute;s j&oacute;venes&rdquo;, reconoce Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, hay razones comunes por las que la gente teme envejecer, como una cultura centrada en la juventud y discriminatoria por edad. Y es que el poder de la juventud est&aacute; presente en todas partes. Sin embargo, con la edad, aparecen cambios f&iacute;sicos como arrugas, canas y problemas de salud. &ldquo;Podemos tener miedo a perder la apariencia f&iacute;sica joven&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. Pero tambi&eacute;n pueden producirse cambios en las relaciones, como la p&eacute;rdida de amigos y familiares y sobrevivir a c&oacute;nyuges, amigos y seres queridos, lo que puede desencadenar sentimientos de aislamiento social y una p&eacute;rdida de prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podemos &ldquo;tener miedo a la muerte o a las enfermedades o intervenciones, m&aacute;s habituales a medida que avanza la edad, o tener preocupaciones porque si envejecemos podemos perder empleabilidad o capacidad para dedicarnos a intereses o aficiones que nos gustan&rdquo;, matiza la especialista. Es decir, no poder cumplir con los roles importantes en la vida (padre, madre, trabajador, voluntario) y, en consecuencia, volverse irrelevante.
    </p><p class="article-text">
        No olvidemos los estereotipos negativos sobre las personas mayores, como la creencia de que son menos valiosas o menos capaces, que pueden provocar sentimientos de ansiedad y de miedo. No hay m&aacute;s que observar a nuestro alrededor para ver &ldquo;c&oacute;mo se trata a la vejez, en nuestra sociedad es frecuente que &lsquo;se aparque&rsquo; a las personas mayores, que estas pierdan peso una vez alcanzada la jubilaci&oacute;n, que se las infantilice, se les prive de autonom&iacute;a sobre su vida, se les preste menos atenci&oacute;n con sus peticiones sanitarias&hellip;&rdquo;, advierte Fern&aacute;ndez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A menudo, se habla de que &ldquo;existe una crisis de la soledad a nivel social que afecta sobre todo a personas mayores, que con demasiada frecuencia viven solas o mal atendidas o en residencias&rdquo;. El temor de algunas personas respecto al envejecimiento gira en torno tambi&eacute;n el verse obligado a enfrentarse a la propia mortalidad y a la inevitabilidad de la muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta diversidad, es importante, para la experta, &ldquo;ir m&aacute;s all&aacute; de la etiqueta &lsquo;envejecer&rsquo; e identificar cu&aacute;l es el miedo que acecha&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo afrontar el miedo a envejecer</h2><p class="article-text">
        La diversidad y complejidad de los componentes que pueden explicar este temor&nbsp;obligan a actuar de forma precisa. &ldquo;Lo primero que debe hacerse es identificar qu&eacute; es exactamente lo que a cada persona en particular le da miedo&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. Al identificar las causas principales de los problemas relacionados con la edad se pueden buscar las herramientas necesarias para envejecer sin miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, es clave afrontar estos miedos &ldquo;con sensatez y honestidad, mejor acompa&ntilde;ados de personas de confianza o de ayuda profesional&rdquo;. Aunque no es lo mismo afrontar aspectos inevitables del envejecimiento, un proceso que afecta a todo el mundo, que tener que hacer frente a factores prevenibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el primer caso, no hay m&aacute;s que &ldquo;aceptar que se trata de un proceso por el que todos pasamos y visualizarnos, sin huir, atravesando ese camino, sin atajos, que no hacen m&aacute;s que alargar el camino pero que nos complican a&uacute;n m&aacute;s, como cirug&iacute;as&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez. De hecho, puede ser una etapa estimulante, envejecer suponer tener m&aacute;s tiempo para compartir con amigos y familiares, de aprovechar la sabidur&iacute;a adquirida para vivir la vida. Con los cuidados adecuados, podemos convertirnos en nuestra mejor versi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde son importantes los factores prevenibles porque &ldquo;s&iacute; podemos tomar medidas, como potenciar el ejercicio f&iacute;sico, mejorar nuestra red de apoyo para estar acompa&ntilde;ados o fomentar o descubrir nuevos <em>hobbies&rdquo;</em>, reconoce Fern&aacute;ndez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si envejecer supone un problema, causa mucho malestar y tiene consecuencias indeseables &ldquo;en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, puede ser un buen momento para pedir ayuda profesional&rdquo;, concluye la experta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologa-explica-miedo-envejecer-experimentar-angustia-terror-desasosiego-xp_1_13278090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 10:36:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Envejecimiento,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ghosting-laboral-desgaste-psicologico-buscar-trabajo-trabajo-si_1_13273291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef41f883-3269-44a1-8c53-59c7fc7f40c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 130 millones de candidaturas en un año reflejan un mercado donde el esfuerzo recae cada vez más en quien busca empleo: “Implica enfrentarse a la incertidumbre, a posibles rechazos, a procesos largos y a una evaluación continua"</p><p class="subtitle">“No vas a heredar la empresa”: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo</p></div><p class="article-text">
        Suena el despertador y Henar abre LinkedIn, revisa el correo, investiga sobre algunas empresas, se prepara una entrevista, corrige una carta de presentaci&oacute;n y actualiza su hoja de Excel. No cobra por esas horas, aunque se parecen bastante a una jornada laboral, y muchas veces no recibe ni siquiera una respuesta. Tarda m&aacute;s de cien solicitudes y cinco meses en conseguir un contrato que se adapte a su curr&iacute;culum y necesidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al volver a Espa&ntilde;a, tras un tiempo viviendo en Australia, me imagin&eacute; que no tendr&iacute;a problema en encontrar un trabajo en el sector del marketing, con unas condiciones adecuadas a los seis a&ntilde;os de experiencia que ya ten&iacute;a, pero no fue as&iacute;&rdquo;, cuenta Henar, de 28 a&ntilde;os, que dedicaba las ma&ntilde;anas enteras a buscar y presentarse a puestos vacantes en su especialidad. &ldquo;Al final yo no contaba con paro ni con ninguna ayuda econ&oacute;mica y tener que tirar de ahorros era lo que m&aacute;s agobiaba&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Con una tasa de paro <a href="https://www.eldiario.es/economia/paro-aumento-231-500-persona-primer-trimestre-peor-dato-2013_1_13177470.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en torno al 10%</a>, buscar empleo en Espa&ntilde;a se ha convertido para muchos en una especie de paradoja estad&iacute;stica: el mercado laboral se expande, pero tambi&eacute;n lo hace la poblaci&oacute;n activa, por lo que en ciertos sectores el acceso puede ser muy competitivo. El a&ntilde;o pasado, el portal de empleo InfoJobs registr&oacute; 136 millones de inscripciones para 2,5 millones de vacantes. Es decir, aunque la oferta creci&oacute; un 1% con respecto a 2024, el n&uacute;mero de candidaturas lo hizo en un 5%, recoge el informe InfoJobs-Esade sobre el <a href="https://s36300.pcdn.co/wp-content/uploads/2026/03/La-oferta-de-empleo-en-InfoJobs-se-estabiliza-en-2025-con-casi-25-millones-de-vacantes-mientras-aumenta-la-demanda-de-trabajo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estado del mercado laboral 2025.</a>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuantos m&aacute;s candidatos, m&aacute;s exigentes se vuelven los requisitos y m&aacute;s largos los procesos. Presentaciones en v&iacute;deo, cartas de motivaci&oacute;n, an&aacute;lisis de negocio e incluso hay empresas que llegan a pedir el desarrollo de proyectos completos no remunerados antes de contratar. Esta tendencia, en forma de embudo, deja caer el peso de la selecci&oacute;n sobre el m&aacute;s vulnerable del proceso: el propio aspirante.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Adaptaba casi cada currículum para matizar más detalles según lo que indicaba la oferta. Esto me llevaba una media de treinta minutos para cada solicitud, puedes imaginarte las horas, emoción y esfuerzo implicado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Henar</span>
                                        <span>—</span> 28 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Con el nivel de competencia que hay hoy en d&iacute;a en el sector del marketing era necesario sobresalir del resto de candidatos, por eso adaptaba casi cada curr&iacute;culum para matizar m&aacute;s detalles seg&uacute;n lo que indicaba la oferta. Esto me llevaba una media de treinta minutos para cada solicitud; puedes imaginarte las horas, emoci&oacute;n y esfuerzo implicado&rdquo;, explica Henar, que apunta al desgaste psicol&oacute;gico de decidir si merece la pena postularse, interpretar si se encaja en el perfil o sostener la motivaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los rechazos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar trabajo es en s&iacute; mismo un &lsquo;trabajo invisible&rsquo; que exige tiempo, energ&iacute;a cognitiva y regulaci&oacute;n emocional constante&rdquo;, afirma Gema S&aacute;nchez Cuevas, psic&oacute;loga cl&iacute;nica. &ldquo;Implica enfrentarse a la incertidumbre, a posibles rechazos, a procesos largos y a una evaluaci&oacute;n continua, tanto en curr&iacute;culums como en entrevistas u otras pruebas. Adem&aacute;s, activa mecanismos psicol&oacute;gicos como la anticipaci&oacute;n y la comparaci&oacute;n social, que consumen muchos recursos mentales&rdquo;, desarrolla.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7533448792947969287"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El silencio como respuesta</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos que m&aacute;s desgaste produce, y en el que coinciden todas las fuentes consultadas, es el <em>ghosting</em> laboral o la falta de respuestas, ese silencio atronador que deja al candidato en un limbo de incertidumbre despu&eacute;s de una entrevista o prueba. &ldquo;Sigue siendo una mala pr&aacute;ctica, que impacta directamente en la marca empleadora, aunque muchas empresas todav&iacute;a no lo gestionan como deber&iacute;an&rdquo;, reconoce la experta en recursos humanos y orientaci&oacute;n laboral Sof&iacute;a Su&aacute;rez. &ldquo;En muchos casos no es desinter&eacute;s, es falta de estructura, procesos mal definidos, cambios internos o excesivo volumen de candidaturas&rdquo;, aduce.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la cantidad de veces que las empresas te ignoran. Es entendible que no puedan ver las m&aacute;s de cien solicitudes recibidas, pero lo raro es recibir incluso un &lsquo;no&rsquo;, solo silencio&rdquo;, asegura Henar, sobre lo que fue para ella la parte m&aacute;s agotadora de la b&uacute;squeda de trabajo. &ldquo;Tambi&eacute;n me encontr&eacute; con varias empresas que habiendo pasado varias fases deciden no dar m&aacute;s respuestas llegados a cierto punto, que es lo m&aacute;s frustrante&rdquo;, a&ntilde;ade. Esta forma de rechazo se ha normalizado hasta el punto de que muchos candidatos ya ni esperan recibir una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro cerebro tiende a rellenar ese vac&iacute;o con interpretaciones negativas, del tipo &lsquo;no soy suficiente&rsquo;, &lsquo;algo va mal en m&iacute;&rsquo;, lo que puede erosionar la autoestima. Adem&aacute;s, se rompe una expectativa b&aacute;sica de reciprocidad: si invierto tiempo y esfuerzo, espero al menos una respuesta&rdquo;, explica S&aacute;nchez Cuevas. &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n hay evidencia clara: el apoyo social, la resiliencia y las estrategias de afrontamiento act&uacute;an como factores protectores frente al deterioro de la salud mental en personas desempleadas&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buscar trabajo es en sí mismo un ‘trabajo invisible’ que exige tiempo, energía cognitiva y regulación emocional constante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gema Sánchez Cuevas</span>
                                        <span>—</span> psicóloga clínica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al desgaste de la incertidumbre, en ocasiones se le suma la confusi&oacute;n de la situaci&oacute;n laboral con el valor personal. Para Luc&iacute;a, graduada en Trabajo Social, era m&aacute;s duro aguantar comentarios u opiniones no solicitadas que actualizar el curr&iacute;culum. &ldquo;Te dicen lo t&iacute;pico de que ya te advirtieron de que tu carrera no ten&iacute;a salida o que por qu&eacute; estudiaste eso&rdquo;, que aunque sea con buena intenci&oacute;n, en ese momento de agobio pueden derivar en una crisis de identidad, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te entran esos miedos de que no vas a conseguir nunca trabajo de lo que has estudiado y que tienes que estudiar otra cosa&rdquo;, confiesa Luc&iacute;a, que curs&oacute; el grado superior de Administraci&oacute;n y finanzas por ese mismo motivo. &ldquo;Estuve combinando el grado superior con un trabajo en Burger King durante pr&aacute;cticamente un a&ntilde;o, luego empec&eacute; a trabajar en Mercadona y tambi&eacute;n en eventos, comuniones y dem&aacute;s con ni&ntilde;os hasta que termin&eacute; el grado superior&rdquo;, relata, porque de buscar trabajo no se puede vivir.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar las pr&aacute;cticas de Administraci&oacute;n y finanzas le ofrecieron un contrato, pero justo entonces la contactaron para ejercer como trabajadora social en un hospital. &ldquo;Pasaron dos a&ntilde;os para conseguir mi primer trabajo de lo que hab&iacute;a estudiado&rdquo;, reconoce. &ldquo;Lo que m&aacute;s me ayud&oacute; en todo este proceso fue mantenerme vinculada con la profesi&oacute;n. Con mi perfil de redes sociales ten&iacute;a mucho contacto con distintas trabajadoras sociales y estaba muy presente en la realidad social, porque es muy f&aacute;cil una vez que terminas la carrera y no encuentras trabajo dedicarte a otra cosa y disociar y perder el v&iacute;nculo&rdquo;, destaca Luc&iacute;a, que aconseja hacer ese esfuerzo extra por mantenerse al d&iacute;a de lo que pasa en el sector.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo hacer una b&uacute;squeda sostenible</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar trabajo no es solo un ejercicio profesional, es tambi&eacute;n un proceso personal&rdquo;, incide Sof&iacute;a Su&aacute;rez, para quien la clave est&aacute; en diferenciar dos planos. &ldquo;Por un lado, el estrat&eacute;gico: revisar d&oacute;nde est&aacute;s aplicando, c&oacute;mo te est&aacute;s posicionando, si est&aacute;s haciendo seguimiento de candidaturas y si est&aacute;s activando el <em>networking</em> de forma intencionada. Pero, por otro lado, el plano interno: si dudas de tu valor, eso acaba reflej&aacute;ndose en c&oacute;mo te comunicas, en entrevistas, en tu CV o incluso en c&oacute;mo te relacionas con oportunidades&rdquo;, subraya la experta en recursos humanos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El principal error que suelen cometer los candidatos no es t&eacute;cnico, sino estrat&eacute;gico: postular sin entender qu&eacute; necesita realmente esa vacante&rdquo;, aclara Su&aacute;rez. &ldquo;Hoy no basta con decir lo que has hecho, sino qu&eacute; has conseguido con ello. La b&uacute;squeda deja de ser &lsquo;a ver si encajo en algo&rsquo; y pasa a ser &lsquo;s&eacute; d&oacute;nde aporto valor y voy a por ello&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Otro error com&uacute;n, seg&uacute;n la experta, es el env&iacute;o autom&aacute;tico: &ldquo;Mandar cientos de candidaturas sin foco suele ser poco efectivo, pero obsesionarse con personalizar cada detalle tampoco es sostenible. Aqu&iacute; la clave no es disparar m&aacute;s, sino apuntar mejor&rdquo;. &ldquo;Un buen CV no es el m&aacute;s bonito ni el m&aacute;s largo, es el que se entiende en pocos segundos. Si en ese tiempo no queda claro qu&eacute; aportas, se descarta&rdquo;, asegura Su&aacute;rez, que recomienda claridad y coherencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El &#039;ghosting&#039; laboral o la falta de respuesta a los candidatos &#039;sigue siendo una mala práctica, que impacta directamente en la marca empleadora, aunque muchas empresas todavía no lo gestionan como deberían&#039;, apunta la experta en orientación laboral Sofía Suárez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a, Gema S&aacute;nchez Cuevas aboga por priorizar la constancia frente a la intensidad. &ldquo;El <em>burnout</em> aparece cuando se combinan esfuerzo sostenido, falta de resultados y baja percepci&oacute;n de control&rdquo;, analiza. Por eso, la psic&oacute;loga aconseja estructurar la b&uacute;squeda en horarios concretos, &ldquo;para evitar estar todo el d&iacute;a pendiente&rdquo;; establecer objetivos realistas, en lugar de esperar resultados inmediatos; separar la propia identidad del resultado de la b&uacute;squeda; cuidar la salud mental, con descanso, actividad f&iacute;sica y espacios de desconexi&oacute;n; y apoyarse en la red social, porque compartir el proceso reduce el aislamiento y aporta perspectiva. &ldquo;La clave es sostener la motivaci&oacute;n sin caer en la autoexigencia extrema&rdquo;, resume S&aacute;nchez Cuevas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el lado corporativo, la asignatura pendiente es la humanizaci&oacute;n y transparencia de los procesos de selecci&oacute;n. Las empresas tienen un papel fundamental en dejar de tratar a los candidatos como simples filtros alej&aacute;ndose del silencio administrativo y el <em>ghosting</em>, &ldquo;aunque sea con respuestas automatizadas que permitan al aspirante cerrar el ciclo&rdquo;, apunta S&aacute;nchez Cuevas. La psic&oacute;loga tambi&eacute;n cree vital reducir la complejidad de las fases de selecci&oacute;n y evitar las pruebas excesivas no remuneradas, que suponen una transferencia injusta de costes operativos al trabajador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las propias entidades tienen que ser conscientes de qu&eacute; necesitan y qu&eacute; est&aacute;n ofreciendo, porque veo ofertas de trabajo que a lo mejor son 15 horas a la semana y quieren una persona con dos o tres a&ntilde;os de experiencia. Esas ofertas de trabajo no son para personas con experiencia, si tienes que pagar gastos y una vida un poco planificada no puedes coger una oferta as&iacute;&rdquo;, reclama Luc&iacute;a, que pide coherencia entre lo que se exige y lo que se ofrece.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ghosting-laboral-desgaste-psicologico-buscar-trabajo-trabajo-si_1_13273291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 20:51:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo reaccionar ante el absentismo escolar adolescente: “Es muy raro que empiecen a faltar de la nada”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-explica-reaccionar-absentismo-escolar-adolescente-exito-academico-xp_1_13271248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a1495a1-c6c2-46b6-a2e8-659271a606fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo reaccionar ante el absentismo escolar adolescente: “Es muy raro que empiecen a faltar de la nada”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo juvenil Abel Domínguez nos cuenta cómo actuar ante este tipo de comportamientos</p><p class="subtitle">Una psicóloga explica cómo ayudar a los niños a gestionar sus notas: “Es importante separar el resultado de la relación”</p></div><p class="article-text">
        La adolescencia es una etapa para buscarse a uno mismo, forjar la personalidad, probar los l&iacute;mites y cometer errores. Cuando en medio de ese proceso aparece el absentismo escolar, suelen saltar las alarmas familiares, a veces, sin recursos sobre c&oacute;mo actuar o informaci&oacute;n sobre qu&eacute; est&aacute; pasando.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si un chaval viene teniendo un desarrollo acad&eacute;mico adecuado, es decir, llega a los objetivos de cada curso, con m&aacute;s o menos esfuerzo, est&aacute; adecuadamente socializado y tiene una estructura adecuada en casa que le permite rendir es muy raro que de la nada empiece a faltar a clase&rdquo;, introduce Abel Dom&iacute;nguez, psic&oacute;logo infantojuvenil y director de <a href="https://dominguezpsicologosmadrid.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dom&iacute;nguez Psic&oacute;logos</a>, que en ese caso recomienda mirar qu&eacute; sucede en el entorno y en su interior porque puede ser s&iacute;ntoma de algo m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los motores principales en esta etapa es la pertenencia al grupo y, como se&ntilde;ala el psic&oacute;logo, son extremadamente sensibles a la opini&oacute;n de sus iguales, por lo que si ese grupo refuerza el absentismo, el joven es mucho m&aacute;s vulnerable a seguir esa corriente. &ldquo;Si yo me siento aceptado entre mi grupo siendo un 'malote', voy a buscar aumentar la probabilidad de vestir de una forma o ir con determinados amigos&rdquo;, comenta Dom&iacute;nguez. En ese contexto, saltarse una clase puede ser una forma de ganar estatus.
    </p><p class="article-text">
        No siempre se trata de una cuesti&oacute;n de rebeld&iacute;a, detr&aacute;s de un adolescente que deja de ir a clase tambi&eacute;n puede haber sufrimiento o desmotivaci&oacute;n. &ldquo;El fracaso escolar suele ser previo al absentismo&rdquo;, asegura el psic&oacute;logo. &ldquo;Es decir, los chavales que suspenden, sobre todo los que se han esforzado y fracasan una y otra vez, al final no resisten esa frustraci&oacute;n y acaban de alguna manera desenganch&aacute;ndose de la din&aacute;mica escolar normativa&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        A esto el experto suma la autoestima fr&aacute;gil, porque &ldquo;aunque parezcan ya adultos por fuera, por dentro no dejan de estar en constante evoluci&oacute;n emocional y en formaci&oacute;n de su estructura psicol&oacute;gica&rdquo;. &ldquo;Son tan sensibles que a veces un simple comentario negativo de un profesor o una simple cr&iacute;tica los pone en emergencia o incluso les destruye su seguridad&rdquo;, comenta Dom&iacute;nguez, que cree que esa situaci&oacute;n puede llegar a empujar al adolescente a evitar el centro educativo para no enfrentarse a ese malestar. 
    </p><p class="article-text">
        En este mismo sentido, la presi&oacute;n que sientan desde casa o la relaci&oacute;n con los compa&ntilde;eros de clase pueden ser tambi&eacute;n clave en este tipo de comportamientos. &ldquo;Puede ser que falten a clase por miedo a las consecuencias de lo que pasar&iacute;a si aparecen en clase o tambi&eacute;n porque haya una desmotivaci&oacute;n y que de repente hayan encontrado alternativas m&aacute;s atractivas, porque consideren que es una p&eacute;rdida de tiempo y que no que no van a llegar a nada estudiando o, simplemente, porque entre sus iguales se ha puesto de moda faltar clase para ir a cualquier otro sitio&rdquo;, apunta el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista paternal, Dom&iacute;nguez advierte de que centrarse exclusivamente en el castigo puede bloquear al menor. &ldquo;Cuando aparece un fen&oacute;meno de falta de asistencia a clase, ya sea estable u ocasional, tenemos que hablar con ellos, tenemos que interesarnos sobre todo por qu&eacute; se ha hecho, para qu&eacute;, qu&eacute; se quer&iacute;a conseguir y pedir una correcci&oacute;n o intentar solucionar las causas&rdquo;, destaca. Algunas de las pautas que el especialista recomienda a los padres son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Fomentar la comunicaci&oacute;n abierta a trav&eacute;s de peque&ntilde;os h&aacute;bitos como cenar sin pantallas o tener siempre un momento para compartir el d&iacute;a a d&iacute;a y generar una din&aacute;mica de confianza que haga que &ldquo;cuando no sepan qu&eacute; hacer, puedan recurrir a nosotros para que les ayudemos&rdquo;, aclara Dom&iacute;nguez.</li>
                                    <li>Ser modelos para ellos a la hora de gestionar los conflictos y fracasos propios y &ldquo;cuando vean que nosotros fracasamos en algo, es importante que lo normalicemos y que nos vean volver a intentarlo una y otra vez hasta que al final nos sale&rdquo;, aconseja el psic&oacute;logo. Si tienen cerca el ejemplo de alguien que se levanta tras un error, est&aacute;n aprendiendo a tolerar su propia frustraci&oacute;n acad&eacute;mica.</li>
                                    <li>Poner el foco en el proceso y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-explica-ninos-gestionar-notas-separar-resultado-relacion-xp_1_13266387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">no en la nota final</a>, porque una presi&oacute;n excesiva por los resultados puede ser contraproducente y aumentar la ansiedad. &ldquo;Es importante valorar el esfuerzo aunque a veces los resultados no acompa&ntilde;en&rdquo;, subraya.</li>
                                    <li>Por &uacute;ltimo, el experto incide en colaborar con los centros escolares para que el seguimiento sea efectivo, a trav&eacute;s de las herramientas como agendas o aplicaciones que pueden ayudar a detectar un problema de forma temprana.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Como en muchas cuestiones relacionadas con salud mental, en la infancia y la adolescencia necesitamos padres y madres formados, interesados, con capacidad de aprendizaje y con mente abierta, es decir, con capacidad para entender que lo que saben puede no ser suficiente y puedan considerar que necesitan aprender algunas habilidades para llegar a sus hijos&rdquo;, concluye Dom&iacute;nguez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-explica-reaccionar-absentismo-escolar-adolescente-exito-academico-xp_1_13271248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 09:29:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo reaccionar ante el absentismo escolar adolescente: “Es muy raro que empiecen a faltar de la nada”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9a1495a1-c6c2-46b6-a2e8-659271a606fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,Absentismo,Adolescentes,Psicología,Colegios,Institutos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Golpe sobre la mesa de la psicología: llorar con Heidi y Marco pudo fortalecer la mente para la vida adulta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/golpe-mesa-psicologia-llorar-heidi-marco-pudo-fortalecer-mente-vida-adulta-pm_1_13267332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7ac530d-8d04-4936-9928-3895749e49df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Golpe sobre la mesa de la psicología: llorar con Heidi y Marco pudo fortalecer la mente para la vida adulta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrenamiento emocional - Personajes queridos, situaciones dolorosas y mecanismos estudiados por especialistas muestran que determinadas narraciones ayudan a reconocer sentimientos y afrontar mejor algunos momentos complicados</p><p class="subtitle">Un psicólogo infantil plantea las claves a tener en cuenta si te estás planteando que tu hijo vaya solo al colegio
</p></div><p class="article-text">
        La espera convert&iacute;a cada cap&iacute;tulo en una prueba de paciencia para muchos ni&ntilde;os frente al televisor de casa. <em><strong>Heidi</strong></em> fue una de las series antiguas m&aacute;s vistas porque no trataba la infancia como un territorio blando. La protagonista aprend&iacute;a a convivir con la p&eacute;rdida, la amistad, el esfuerzo y la frustraci&oacute;n sin que la historia rebajara la emoci&oacute;n. Sus <strong>valores</strong> sal&iacute;an de conflictos reconocibles, no de lecciones puestas en boca de los personajes. La bondad ten&iacute;a consecuencias, la ayuda exig&iacute;a compromiso y la esperanza avanzaba despacio, cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo, con una intensidad que muchos espectadores a&uacute;n asocian a su <strong>educaci&oacute;n emocional</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Susan Folkman estudi&oacute; respuestas ante situaciones l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        Los recuerdos de Heidi, Marco, Bambi o Mufasa han alimentado durante a&ntilde;os la idea de que las <strong>generaciones que crecieron con esas historias desarrollaron una mayor capacidad para soportar momentos dif&iacute;ciles</strong>. La psicolog&iacute;a matiza esa afirmaci&oacute;n, aunque reconoce que los relatos tristes pueden desempe&ntilde;ar un papel &uacute;til en el aprendizaje emocional. Diversos investigadores han estudiado<strong> c&oacute;mo la ficci&oacute;n ayuda</strong> a interpretar p&eacute;rdidas, gestionar sentimientos complejos y construir recursos para afrontar situaciones complicadas.
    </p><p class="article-text">
        Parte de esa explicaci&oacute;n aparece en los trabajos de la psic&oacute;loga<strong> Susan Folkman</strong>, vinculada a la Universidad de California. Sus investigaciones sobre estr&eacute;s, ansiedad y afrontamiento se centraron en los mecanismos que utilizan las personas para responder a circunstancias l&iacute;mite. El afrontamiento re&uacute;ne estrategias, experiencias y formas de interpretar los problemas cuando aparece una situaci&oacute;n exigente. Desde esa perspectiva, el<strong> modo de relacionarse con el dolor puede influir en la manera de atravesar una p&eacute;rdida</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Folkman defendi&oacute; adem&aacute;s una idea que resulta especialmente relevante para entender el debate sobre los relatos infantiles. Seg&uacute;n sus estudios, las <strong>personas suelen sufrir con m&aacute;s intensidad cuando un acontecimiento doloroso llega sin preparaci&oacute;n previa</strong>. Por esa raz&oacute;n desarroll&oacute; el concepto de <strong>afrontamiento anticipatorio</strong>, basado en la capacidad de imaginar, prever o ensayar mentalmente determinadas experiencias. Cuando la mente ha tenido ocasi&oacute;n de contemplar un escenario dif&iacute;cil, la reacci&oacute;n posterior puede ser distinta. El proceso no elimina el sufrimiento, pero facilita la adaptaci&oacute;n a lo que ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Esa hip&oacute;tesis conecta con investigaciones posteriores sobre la funci&oacute;n de la ficci&oacute;n. <strong>Keith Oatley</strong> y<strong> Raymond Mar</strong> analizaron c&oacute;mo las historias permiten experimentar emociones y conflictos dentro de un entorno seguro. Su planteamiento compara la ficci&oacute;n con una herramienta de <strong>entrenamiento emocional.</strong> Al seguir las dificultades de un personaje, el cerebro explora reacciones posibles, interpreta consecuencias y practica respuestas sin afrontar el peligro real. El inter&eacute;s de esta propuesta reside en que transforma una actividad cotidiana, como leer o ver una serie, en una experiencia de aprendizaje emocional.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre generaciones, sin embargo, podr&iacute;a depender de algo m&aacute;s que del contenido de las historias. Muchos especialistas apuntan a la <strong>importancia de la espera y de la incertidumbre</strong>. Durante d&eacute;cadas, los espectadores ten&iacute;an que convivir durante d&iacute;as o semanas con la preocupaci&oacute;n por el destino de determinados personajes. La madre de Marco, por ejemplo, permanec&iacute;a ausente durante largos periodos narrativos. Esa demora obligaba a <strong>mantener emociones abiertas durante m&aacute;s tiempo</strong>. La situaci&oacute;n cambia cuando una plataforma permite encadenar episodios de forma inmediata y resolver la tensi&oacute;n en pocas horas.
    </p><h2 class="article-text">Varios conceptos respaldan una mayor tolerancia al malestar</h2><p class="article-text">
        Entre los conceptos que cuentan con mayor respaldo aparecen el llanto como mecanismo de regulaci&oacute;n emocional, la resiliencia entendida como adaptaci&oacute;n ante la adversidad y el afrontamiento anticipatorio. Estas ideas sugieren que una <strong>infancia expuesta a historias emotivas puede favorecer cierta tolerancia al malestar.</strong> Aun as&iacute;, los especialistas advierten de que ese aprendizaje constituye apenas una parte de un proceso mucho m&aacute;s amplio. Ning&uacute;n relato determina por s&iacute; mismo la fortaleza psicol&oacute;gica de una persona.
    </p><p class="article-text">
        El autor <strong>Bruno Bettelheim </strong>defendi&oacute; que los cuentos infantiles ayudan a elaborar conflictos internos mediante personajes, s&iacute;mbolos y situaciones que permiten tomar distancia frente a los temores. <strong>Boris Cyrulnik</strong>, uno de los nombres m&aacute;s conocidos en el estudio de la resiliencia, ha insistido en que la recuperaci&oacute;n tras el sufrimiento depende tambi&eacute;n de la seguridad, del apoyo recibido y de la capacidad de encontrar sentido a la experiencia. L<strong>a American Psychological Association (APA)</strong> mantiene una posici&oacute;n compatible con esas ideas al se&ntilde;alar que la<strong> resiliencia puede aprenderse y desarrollarse </strong>mediante habilidades emocionales, rutinas estables y acompa&ntilde;amiento adulto.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, la versi&oacute;n m&aacute;s prudente de esta teor&iacute;a se aleja de las afirmaciones rotundas sobre generaciones supuestamente m&aacute;s fuertes. Las historias de Heidi y Marco pudieron ofrecer<strong> herramientas para reconocer emociones, tolerar la frustraci&oacute;n y afrontar p&eacute;rdidas </strong>dentro de un espacio seguro. Sin embargo, la resiliencia surge de muchos factores distintos, entre ellos la familia, la escuela, el entorno social y las experiencias personales. Aquellos <strong>dibujos pudieron aportar una ayuda valiosa</strong>, pero la capacidad para superar la adversidad siempre dependi&oacute; de mucho m&aacute;s que de una serie de televisi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/golpe-mesa-psicologia-llorar-heidi-marco-pudo-fortalecer-mente-vida-adulta-pm_1_13267332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 15:11:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Golpe sobre la mesa de la psicología: llorar con Heidi y Marco pudo fortalecer la mente para la vida adulta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 11-S no terminó en la Zona Cero: sus efectos alcanzan ahora a los hijos de los rescatistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/11-s-no-termino-zona-cero-efectos-alcanzan-ahora-hijos-rescatistas-pm_1_13266561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39deaaf1-16ab-4b81-8252-eb52d18baedf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 11-S no terminó en la Zona Cero: sus efectos alcanzan ahora a los hijos de los rescatistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Situación extrema - La experiencia sufrida por quienes participaron tras la catástrofe continuó apareciendo en la vida doméstica y acompañó distintos problemas emocionales entre generaciones posteriores</p></div><p class="article-text">
        Las sirenas empujaron a centenares de bomberos y polic&iacute;as hacia un peligro que ya estaba cobrando vidas. Durante los <strong>atentados del 11 de septiembre de 2001</strong>, miles de miembros de los servicios de emergencia acudieron a las <strong>Torres Gemelas</strong> para evacuar heridos, buscar supervivientes y organizar las tareas de rescate. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos quedaron atrapados cuando los edificios se derrumbaron y otros continuaron trabajando entre los escombros durante meses. Aquella respuesta dej&oacute; una <strong>larga lista de fallecidos entre los equipos de emergencia </strong>y convirti&oacute; a numerosos intervinientes en testigos de una devastaci&oacute;n que marc&oacute; sus vidas durante d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio vincul&oacute; el trauma del 11-S con hijos adultos</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s de 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de los atentados, las <strong>consecuencias psicol&oacute;gicas</strong> de aquella experiencia siguen apareciendo en las familias de los intervinientes. Un estudio publicado en <em><strong>PLOS Mental Health</strong></em> y realizado por investigadores del <em>New York State Psychiatric Institute </em>y la <em>Columbia University</em> concluye que la exposici&oacute;n de los padres al trauma del 11-S se relaciona con <strong>problemas de salud mental observados actualmente en sus hijos adultos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los autores detectaron diferencias seg&uacute;n el tipo de trabajo desempe&ntilde;ado tras los atentados. Los trabajadores civiles de recuperaci&oacute;n y limpieza que estuvieron sometidos a mayores niveles de estr&eacute;s tend&iacute;an a tener hijos con m&aacute;s s&iacute;ntomas de ansiedad y trastorno por estr&eacute;s postraum&aacute;tico. 
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                    alt="Los policías presentaron otra relación con la descendencia"
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            <span class="title">
                Los policías presentaron otra relación con la descendencia                            </span>
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        Entre los intervinientes tradicionales, como polic&iacute;as y otros cuerpos de emergencia, aparecieron otros patrones. Las relaciones deterioradas entre padres e hijos se asociaron con una mayor probabilidad de trastorno por consumo de alcohol en la descendencia.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n examin&oacute; el estado psicol&oacute;gico de padres e hijos. Aunque todos los progenitores hab&iacute;an sido seleccionados por antecedentes de trastorno por estr&eacute;s postraum&aacute;tico, la mayor&iacute;a ya no cumpl&iacute;a los criterios cl&iacute;nicos de ese diagn&oacute;stico en el momento del estudio. En cambio, segu&iacute;an siendo frecuentes la depresi&oacute;n, la ansiedad y el trastorno de p&aacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los hijos adultos, <strong>m&aacute;s del 20% presentaba depresi&oacute;n y m&aacute;s de una cuarta parte sufr&iacute;a alg&uacute;n trastorno de ansiedad</strong>. El trastorno por estr&eacute;s postraum&aacute;tico era menos habitual, aunque el consumo problem&aacute;tico de alcohol aparec&iacute;a con m&aacute;s frecuencia que entre sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados se&ntilde;alaron adem&aacute;s una relaci&oacute;n entre determinadas experiencias sufridas por los progenitores y los problemas detectados en sus descendientes. El <strong>contacto con restos humanos y el tiempo acumulado en la zona del World Trade Center</strong> se asociaron con un mayor riesgo de estr&eacute;s postraum&aacute;tico en los hijos. Cuantas m&aacute;s horas permanecieron los padres en el lugar de los ataques, mayores eran tambi&eacute;n las probabilidades de ansiedad y episodios de p&aacute;nico en la siguiente generaci&oacute;n.
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                    alt="Los conflictos dentro del hogar aparecieron asociados a una mayor probabilidad de problemas relacionados con la bebida"
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            <span class="title">
                Los conflictos dentro del hogar aparecieron asociados a una mayor probabilidad de problemas relacionados con la bebida                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los investigadores observaron que la salud mental actual de los progenitores segu&iacute;a teniendo un peso importante. El trastorno por estr&eacute;s postraum&aacute;tico en los padres se relacion&oacute; con mayores probabilidades de estr&eacute;s postraum&aacute;tico, depresi&oacute;n y p&aacute;nico en sus hijos. La depresi&oacute;n parental se asoci&oacute; con depresi&oacute;n en la descendencia, mientras que los trastornos de p&aacute;nico de los progenitores guardaban relaci&oacute;n con un aumento del riesgo de estr&eacute;s postraum&aacute;tico en los hijos adultos.
    </p><h2 class="article-text">Las circunstancias del hogar influyeron en la evoluci&oacute;n posterior</h2><p class="article-text">
        Para interpretar estos hallazgos, el estudio recurri&oacute; al <strong>concepto de transmisi&oacute;n intergeneracional del trauma</strong>. Este fen&oacute;meno ya hab&iacute;a sido documentado entre descendientes de supervivientes del Holocausto, veteranos de guerra y personas expuestas a episodios de violencia extrema. 
    </p><p class="article-text">
        La idea describe c&oacute;mo un acontecimiento traum&aacute;tico puede influir en generaciones posteriores mediante varios mecanismos. Algunos act&uacute;an a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n y de las din&aacute;micas familiares, mientras que otros podr&iacute;an estar relacionados con cambios biol&oacute;gicos asociados al estr&eacute;s intenso.
    </p><p class="article-text">
        Los autores recuerdan que los padres afectados por traumas graves pueden tener dificultades para gestionar conflictos, expresar emociones o mantener una disponibilidad emocional estable. Estas circunstancias <strong>alteran el entorno familiar y pueden influir en el desarrollo psicol&oacute;gico </strong>de los hijos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los autores explicaron que la convivencia, la gestión de emociones y el apoyo cercano ayudaron a explicar diferencias observadas entre distintas familias estudiadas"
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            <span class="title">
                Los autores explicaron que la convivencia, la gestión de emociones y el apoyo cercano ayudaron a explicar diferencias observadas entre distintas familias estudiadas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n menciona que los efectos var&iacute;an seg&uacute;n la edad de los menores cuando ocurre el episodio traum&aacute;tico. Los ni&ntilde;os peque&ntilde;os suelen exteriorizar el malestar mediante conductas impulsivas o agresivas, mientras que los adolescentes tienden a interiorizarlo mediante aislamiento o s&iacute;ntomas depresivos.
    </p><p class="article-text">
        La muestra incluy&oacute; 327 padres y 270 hijos adultos pertenecientes a 176 familias. Todos completaron <strong>cuestionarios estandarizados</strong> sobre salud mental, experiencias traum&aacute;ticas, apoyo social, relaciones familiares y calidad de vida. Los investigadores recopilaron adem&aacute;s <strong>informaci&oacute;n detallada sobre el grado de exposici&oacute;n de los progenitores a los atentados</strong> y sobre las funciones que desempe&ntilde;aron durante las labores posteriores.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo concluye que las <strong>relaciones familiares y el apoyo social pueden amortiguar</strong> parte de estos efectos. Seg&uacute;n los investigadores, la forma en que una familia afronta las secuelas del trauma puede reducir o aumentar el malestar psicol&oacute;gico transmitido a la siguiente generaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de dos d&eacute;cadas despu&eacute;s del derrumbe de las Torres Gemelas, las consecuencias de aquel desastre siguen presentes en hogares estadounidenses que contin&uacute;an lidiando con una herencia emocional nacida entre el humo, los escombros y las tareas de rescate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/11-s-no-termino-zona-cero-efectos-alcanzan-ahora-hijos-rescatistas-pm_1_13266561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 15:08:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 11-S no terminó en la Zona Cero: sus efectos alcanzan ahora a los hijos de los rescatistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Terrorismo,11S,Atentados,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso de los niños que no quieren ir a fiestas infantiles: “Estas reuniones pueden llevar al aislamiento de algunos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/caso-ninos-no-quieren-fiestas-infantiles-reuniones-llevar-aislamiento_1_13247733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/690a774a-00e1-463b-8fab-5a261a72f642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso de los niños que no quieren ir a fiestas infantiles: “Estas reuniones pueden llevar al aislamiento de algunos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos niños rechazan ir a fiestas o muestran malestar días antes. Expertos en desarrollo infantil explican que algunos entornos con mucho ruido, actividad y poca previsibilidad pueden resultarles difíciles de manejar</p><p class="subtitle">Así es la fórmula que ya utilizan algunas familias para acabar con el exceso de cumpleaños infantiles</p></div><p class="article-text">
        Patricia, madre de un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os, empez&oacute; a notar hace tiempo que su hijo rechazaba ir a muchos cumplea&ntilde;os. Los nervios aparec&iacute;an incluso el d&iacute;a antes, especialmente si se trataba de encuentros con demasiados ni&ntilde;os gritando y hablando al mismo tiempo o din&aacute;micas constantes. Con el tiempo entendi&oacute; que, inicialmente, no se trataba solo de timidez.
    </p><p class="article-text">
        Dice que el agobio aparec&iacute;a incluso antes de salir de casa. &ldquo;Preguntaba cu&aacute;nto tiempo iba a durar la fiesta o si habr&iacute;a mucha gente. A veces intent&aacute;bamos tranquilizarlo, pero segu&iacute;a muy nervioso&rdquo;, cuenta. En encuentros m&aacute;s peque&ntilde;os o con menos ni&ntilde;os, la situaci&oacute;n suele ser m&aacute;s f&aacute;cil de manejar.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias ocurre algo parecido. Hay ni&ntilde;os que terminan llorando en mitad de la fiesta, otros buscan quedarse cerca del adulto de referencia y algunos llegan a mostrarse irritables o especialmente cansados despu&eacute;s de ambientes con actividad constante. No siempre se trata de falta de inter&eacute;s social. En determinados casos, esa sensaci&oacute;n de saturaci&oacute;n aparece en contextos con demasiados est&iacute;mulos acumulados.
    </p><p class="article-text">
        Las fiestas infantiles suelen concentrar exceso de sonido, movimiento continuo, cambios r&aacute;pidos de actividad y experiencias dif&iacute;ciles de prever. Para algunos ni&ntilde;os, gestionar al mismo tiempo ese nivel de alboroto, interacci&oacute;n y estimulaci&oacute;n puede resultar especialmente dif&iacute;cil, sobre todo en espacios cerrados o poco estructurados.
    </p><p class="article-text">
        Diferentes investigaciones han analizado c&oacute;mo algunos menores muestran una mayor sensibilidad ante determinados elementos del entorno. Un <a href="https://repository.ubn.ru.nl/bitstream/handle/2066/202697/202697.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a> sobre sensibilidad ambiental en la infancia, publicado en <em>Developmental Psychology</em>, se&ntilde;ala que no todos los ni&ntilde;os procesan igual el ruido, la actividad o la cantidad de informaci&oacute;n que reciben al mismo tiempo, y que existen diferencias individuales en la forma de responder a ambientes muy estimulantes.
    </p><p class="article-text">
        En el libro <em>El cerebro del ni&ntilde;o explicado a los padres</em> (Plataforma Editorial, 2015), el neuropsic&oacute;logo &Aacute;lvaro Bilbao aborda c&oacute;mo la anticipaci&oacute;n y la sensaci&oacute;n de seguridad ayudan a muchos ni&ntilde;os a manejar mejor situaciones nuevas o muy activas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Preguntaba cuánto tiempo iba a durar la fiesta o si habría mucha gente. A veces intentábamos tranquilizarlo, pero seguía muy nervioso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia</span>
                                        <span>—</span> madre de un niño de seis años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre en entornos especialmente activos</h2><p class="article-text">
        Algunos ni&ntilde;os disfrutan de encuentros peque&ntilde;os o de relaciones m&aacute;s tranquilas, pero viven con m&aacute;s dificultad determinados escenarios con demasiados est&iacute;mulos al mismo tiempo. Mar&iacute;a Jes&uacute;s Mardomingo, presidenta de honor de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Psiquiatr&iacute;a de la Infancia y Adolescencia (AEPNYA) y autora de <em>Psiquiatr&iacute;a para padres y educadores. Ciencia y arte</em> (Narcea Ediciones, 2002), explica que algunos prefieren &ldquo;la relaci&oacute;n personal al ruido de muchos&rdquo; y subraya que &ldquo;la reuni&oacute;n de muchos puede significar el aislamiento de algunos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La especialista confirma que determinadas fiestas infantiles concentran mucha interacci&oacute;n simult&aacute;nea, algo que algunos ni&ntilde;os pueden vivir con especial intensidad, especialmente si son m&aacute;s t&iacute;midos, ansiosos o atraviesan momentos de mayor vulnerabilidad emocional.
    </p><p class="article-text">
        Considera que actualmente <a href="https://www.eldiario.es/nidos/formula-utilizan-familias-acabar-exceso-cumpleanos-infantiles_1_12773688.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchas celebraciones infantiles priorizan la cantidad</a> sobre la calidad y re&uacute;nen demasiadas personas, actividad y bullicio al mismo tiempo. Frente a eso, recuerda la importancia de espacios m&aacute;s tranquilos &ldquo;en los que surgen las relaciones de confianza y las grandes amistades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mardomingo advierte tambi&eacute;n de que el exceso de est&iacute;mulos y, especialmente, el exceso de sonido puede interferir en procesos como la atenci&oacute;n, la concentraci&oacute;n, la memoria o la capacidad de an&aacute;lisis. Estas dificultades no siempre se identifican f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        Determinados eventos infantiles pueden reunir al mismo tiempo m&uacute;sica, cambios continuos de actividad o din&aacute;micas dif&iacute;ciles de anticipar que algunos ni&ntilde;os viven con mucha intensidad. Jes&uacute;s Jarque, pedagogo y orientador educativo, explica que, en muchos casos, el malestar no est&aacute; relacionado con el cumplea&ntilde;os en s&iacute;, sino con las variables que acompa&ntilde;an este tipo de celebraciones: demasiadas personas en poco espacio, ambientes poco estructurados, sorpresas constantes o situaciones dif&iacute;ciles de prever. &ldquo;No se sabe qu&eacute; va a ocurrir despu&eacute;s&rdquo;, resume el especialista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Jesús Jarque, pedagogo, explica que, en muchos casos, el malestar está relacionado con las variables que acompañan este tipo de celebraciones: demasiadas personas en poco espacio, ambientes poco estructurados, sorpresas constantes o situaciones difíciles de prever</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, indica que, en ocasiones, la reacci&oacute;n puede aparecer incluso antes de acudir al cumplea&ntilde;os, con deseo de evitar la situaci&oacute;n o s&iacute;ntomas f&iacute;sicos de ansiedad. De igual modo, describe necesidad constante de buscar al adulto de referencia o dificultades para integrarse. &ldquo;Los padres suelen identificar bastante bien esas se&ntilde;ales de que el ni&ntilde;o est&aacute; sobrepasado&rdquo;, considera Jarque.
    </p><p class="article-text">
        Destaca que este tipo de fiestas pueden resultar especialmente dif&iacute;ciles para ni&ntilde;os con trastorno del espectro autista, debido a la hipersensibilidad sensorial y a la acumulaci&oacute;n de ruido, movimiento e interacci&oacute;n constante. Y explica que, en algunos casos, elementos como la m&uacute;sica alta, los globos o las sorpresas continuas pueden generar mucha saturaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo acompa&ntilde;ar sin forzar</h2><p class="article-text">
        En estos casos, Jarque recalca la importancia de preparar previamente al ni&ntilde;o y adaptar las expectativas a lo que cada uno pueda manejar. Explicar si habr&aacute; m&uacute;sica, juegos con muchas personas o actividades m&aacute;s intensas, permitir peque&ntilde;os descansos o facilitar que permanezcan menos tiempo en la celebraci&oacute;n son algunas de las estrategias que menciona. Apunta que resulta clave evitar ridiculizar o minimizar el malestar y a&ntilde;ade que &ldquo;hay personas que se agobian con el ruido o cuando hay mucha gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante un tiempo, Leticia pens&oacute; que su hija simplemente ten&iacute;a problemas para adaptarse a estos contextos. Madre de una ni&ntilde;a de seis a&ntilde;os, asegura que insist&iacute;an en que acudiera a las fiestas, aunque terminara agotada o enfadada.<strong> </strong>&ldquo;Pens&aacute;bamos que ten&iacute;a que acostumbrarse. Pero cuanto m&aacute;s la oblig&aacute;bamos, peor lo pasaba&rdquo;, comparte. Con el tiempo, empezaron a respetar mejor sus l&iacute;mites, algo que les ayud&oacute; a acompa&ntilde;arla de otra manera: &ldquo;Cuando dejamos de obligarla a quedarse toda la fiesta, empez&oacute; a sentirse m&aacute;s segura&rdquo;, relata.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensábamos que tenía que acostumbrarse. Pero cuanto más la obligábamos, peor lo pasaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leticia</span>
                                        <span>—</span> madre de una niña de seis años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de Jos&eacute;, abuelo de un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os, el rechazo tard&oacute; un tiempo en interpretarse como algo m&aacute;s que falta de ganas de acudir a ciertos eventos. Sostiene que terminaron observando que los problemas aparec&iacute;an sobre todo en entornos con exceso de sonido o demasiada gente. &ldquo;Cre&iacute;amos que simplemente no le apetec&iacute;a ir, pero luego vimos que lo pasaba realmente mal&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        Ahora intentan acompa&ntilde;arlo de una forma m&aacute;s tranquila y darle margen si en alg&uacute;n momento necesita salir un rato o apartarse del ambiente. &ldquo;Cuando siente que tiene apoyo y margen si se encuentra inc&oacute;modo, suele ir mucho m&aacute;s tranquilo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos entrevistados coinciden en la importancia de observar el contexto y la intensidad de las reacciones antes de interpretar el rechazo como un simple capricho. Tambi&eacute;n recuerdan que acompa&ntilde;ar y hacer peque&ntilde;os ajustes no implica evitar cualquier incomodidad.
    </p><p class="article-text">
        No todos los ni&ntilde;os viven igual los espacios con mucho movimiento. Mientras algunos disfrutan de celebraciones muy activas, otros necesitan m&aacute;s previsibilidad, tiempos de pausa o ambientes m&aacute;s tranquilos para sentirse c&oacute;modos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/caso-ninos-no-quieren-fiestas-infantiles-reuniones-llevar-aislamiento_1_13247733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 21:17:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso de los niños que no quieren ir a fiestas infantiles: “Estas reuniones pueden llevar al aislamiento de algunos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Crianza,Fiestas,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/252f2886-207a-465b-9bdc-854264b49171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta indica que la sensibilidad a la crítica describe no solo nuestra reacción ante la retroalimentación crítica, sino también la capacidad de comprenderla e interpretarla</p><p class="subtitle">Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal” </p></div><p class="article-text">
        Es probable que nuestro jefe nos haya dicho que tenemos que mejorar algo, o que un amigo, medio en broma, diga que nuestro hogar est&aacute; desordenado. Son cr&iacute;ticas que, a quien m&aacute;s quien menos, pueden afectarle. La cr&iacute;tica es una parte natural de la convivencia con otras personas, algo habitual cuando trabajamos en grupo, vivimos con amigos o publicamos contenido en redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica es inevitable, no podemos pasarnos la vida recibiendo solo opiniones de cinco estrellas, por mucho que intentemos ser perfectos, as&iacute; que es importante aprender a gestionarlas para mitigar su impacto y encontrar valor a las palabras que no gustan. Independientemente de las intenciones de la persona, puede sentirse como un rechazo. Y aqu&iacute; es donde radica buena parte del problema. 
    </p><h2 class="article-text">El poder de la cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Como nos explica Claudia Molpeceres G&oacute;mez, neuropsic&oacute;loga sanitaria en <a href="http://www.centrocrecetorrevieja.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Crece Torrevieja</a>, &ldquo;las cr&iacute;ticas no sientan bien porque, en el fondo, no estamos dise&ntilde;ados para encajarlas con neutralidad&rdquo;. Dado que es humano querer pertenecer a un grupo, no contar con la aprobaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de alguien se puede percibir como algo terrible. &ldquo;Somos una especie profundamente social: durante miles de a&ntilde;os, sentirnos aceptados por el grupo no era cuesti&oacute;n de autoestima, sino de supervivencia. Quien quedara fuera del clan corr&iacute;a peligro, y ese mecanismo sigue activo en nuestro cerebro, aunque hoy el &lsquo;clan&rsquo; sea la oficina, la familia pol&iacute;tica o un comentario en redes sociales&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica significa o implica que nos hemos desviado de alguna manera. Y, en el peor de los casos, ser rechazado por el grupo significa estar solo. Que nos digan que nos hemos pasado con algo puede hacernos sentir incapaces y, como somos seres sociales, no queremos que los dem&aacute;s nos vean mal por decepcionarlos o equivocarnos, solemos ponernos a la defensiva cuando nos critican. &ldquo;De hecho, sabemos que el rechazo social activa zonas cerebrales muy parecidas a las del dolor f&iacute;sico: una cr&iacute;tica, literalmente, duele&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; a unas personas las cr&iacute;ticas les afecta m&aacute;s que a otras</h2><p class="article-text">
        Es verdad, no a todo el mundo le afectan de igual manera. Y esto se debe a aspectos como &ldquo;la autoestima de base, los aprendizajes tempranos &mdash;quien creci&oacute; en entornos hipercr&iacute;ticos suele estar m&aacute;s en alerta&mdash; y la famosa necesidad de agradar, especialmente en personas perfeccionistas o con miedo al conflicto. As&iacute; que no es una sola causa, sino una mezcla de biolog&iacute;a, historia personal y car&aacute;cter&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n a una cr&iacute;tica, en realidad, a menudo es algo un poco complejo. Porque lo que nos hace reaccionar a ella muchas veces no corresponde a lo que el otro dice &ldquo;sino a lo que interpretamos que dice; entre el comentario y nuestra emoci&oacute;n siempre hay un pensamiento intermedio, muchas veces autom&aacute;tico: &lsquo;lo ha dicho con segundas&rsquo;, &lsquo;piensa que soy un desastre&rsquo;, &lsquo;me lo dice para fastidiarme&rsquo;. Esta interpretaci&oacute;n es la que dispara el malestar, no las palabras en s&iacute;&rdquo;, explica Molpeceres. Porque cuando la cr&iacute;tica va m&aacute;s all&aacute;, &ldquo;toca una inseguridad propia, escuece mucho m&aacute;s&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sensibilidad a la cr&iacute;tica describe no solo la reacci&oacute;n ante la retroalimentaci&oacute;n cr&iacute;tica, sino tambi&eacute;n la capacidad de comprenderla e interpretarla. Y muchas veces, &ldquo;si alguien me se&ntilde;ala un error y yo ya dudaba de mi competencia, su comentario aterriza en una herida abierta. Y, si encima estoy cansada, estresada o he tenido un mal d&iacute;a, mi capacidad de filtrar racionalmente lo que recibo se reduce y reacciono de forma m&aacute;s defensiva&rdquo;, reconoce Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Puede surgir cuando no se desean ni se esperan, lo que suele propiciar una reacci&oacute;n defensiva que, en general, resulta contraproducente. Incluso cuando se solicita esta retroalimentaci&oacute;n, la cr&iacute;tica recibida puede no ser la esperada y a algunos les puede resultar dif&iacute;cil aceptarla sin sentir que se trata de un ataque personal o injustificado.
    </p><h2 class="article-text">Relativizar el impacto de una cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos actuar cuando recibimos una cr&iacute;tica? Irremediablemente, una cr&iacute;tica nos afecta, de alguna manera u otra. De lo contrario, habr&iacute;amos &ldquo;desconectado emocionalmente, y esto tampoco es sano&rdquo;, advierte la experta, que reconoce que &ldquo;el objetivo realista es que nos afecten en su justa medida, ni m&aacute;s ni menos&rdquo;. Y para ello es fundamental protegernos por dentro. &ldquo;Si mi valor depende de la aprobaci&oacute;n ajena, vivo en una monta&ntilde;a rusa permanente. La autoestima s&oacute;lida se construye sobre coherencia personal: actuar en l&iacute;nea con lo que uno valora, cumplir los compromisos con uno mismo y reconocer los propios logros sin necesitar que otros lo validen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vivir conoci&eacute;ndonos a nosotros mismos y evaluar los acontecimientos seg&uacute;n nuestros propios valores nos lleva a una vida m&aacute;s equilibrada. En este contexto, lo m&aacute;s probable es que las cr&iacute;ticas de los dem&aacute;s sean, en el peor de los casos, una sorpresa y, en el mejor, una valiosa lecci&oacute;n. Porque &ldquo;no podemos gustar a todo el mundo; tampoco todas las cr&iacute;ticas merecen nuestro tiempo, sobre todo en entornos como redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como indica Molpeceres, &ldquo;lo primero que podemos hacer ante una cr&iacute;tica es ganar tiempo y pasar la primera oleada emocional, que apenas dura un par de minutos si no la alimentamos con pensamientos&rdquo;. Por tanto, aqu&iacute; nos puede ayudar &ldquo;respirar, no responder en caliente y darnos un momento para evitar actuar desde la reactividad y que luego nos arrepintamos&rdquo;, afirma Molpeceres. Mantener la calma y posponer la conversaci&oacute;n nos ayuda a alcanzar un estado de calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces la cr&iacute;tica se centra en lo que no se desea de nuestro comportamiento, como llegar tarde o contestar de mala manera. Puede ser &uacute;til, pero se&ntilde;ala problemas percibidos, no soluciones. Y aqu&iacute; entra en juego otro aspecto fundamental: separar el contenido de la forma. &ldquo;En ocasiones, la cr&iacute;tica est&aacute; mal expresada pero contiene informaci&oacute;n &uacute;til, quedarnos solo con el tono nos hace perder el aprendizaje&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Un siguiente paso al enfrentar cr&iacute;ticas es hacerse preguntas sobre de d&oacute;nde proceden. &iquest;Qui&eacute;n nos critica? &iquest;Es alguien a quien respetamos? &iquest;C&oacute;mo es nuestra relaci&oacute;n con esa persona? Para Molpeceres, &ldquo;la opini&oacute;n de alguien con criterio sobre el tema no pesa lo mismo que la de un desconocido en redes&rdquo;. Tampoco es lo mismo recibir una cr&iacute;tica del tipo &ldquo;&rsquo;esto que has hecho no est&aacute; bien&rsquo; o &lsquo;eres un desastre&rsquo;, porque el error es puntual, pero nuestra val&iacute;a, no&rdquo;, advierte Molpeceres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconocer qu&eacute; es lo que sentimos cuando recibimos una cr&iacute;tica es algo fundamental: podemos estar molestos o decepcionados, pero no es normal darle demasiadas vueltas, debemos ser capaces de retomar la actividad diaria para que la emoci&oacute;n se regule sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si una cr&iacute;tica deja huella, genera ansiedad sostenida o nos hace evitar situaciones, detr&aacute;s puede haber una vulnerabilidad emocional que merece atenci&oacute;n profesional&rdquo;, concluye Molpeceres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 08:16:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salut mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d529442-416a-496c-90bb-ee0b694dbe4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confundir timidez con introversión es un error muy frecuente en la sociedad que los expertos achacan a que la palabra que se usa como antítesis es extrovertido: “El tímido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra"</p><p class="subtitle">Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano</p></div><p class="article-text">
        El ritmo de vida de Manuel es todo lo calmado que la sociedad le permite. Le gusta pasar tiempo en su casa a solas, detesta las aglomeraciones que se pueden dar en bares o macrofestivales y prefiere relacionarse con dos o tres personas a la vez como m&aacute;ximo. Adem&aacute;s, si socializa durante un tiempo prolongado, luego necesita volver a su soledad para recuperarse. &ldquo;Es como si mi cabeza no diese m&aacute;s de s&iacute;&rdquo;, dice a elDiario.es. Estas caracter&iacute;sticas le definen como introvertido, algo que identific&oacute; cuando ya estaba en la universidad. De ni&ntilde;o o adolescente ya notaba que era menos sociable que el resto, pero el adjetivo que le adjudicaban era &ldquo;rarito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era ni&ntilde;o, Jes&uacute;s prefer&iacute;a jugar en grupos reducidos o solo con sus mejores amigos aunque realmente lo que prefer&iacute;a era que le dejasen &ldquo;leer tranquilo&rdquo;. &ldquo;Con los a&ntilde;os me di cuenta de que en realidad era bastante sociable, con facilidad para hacer amigos, conocer gente y moverme en grupos grandes. No sufro cuando tengo que socializar&rdquo;, comenta. Pero hay una parte de esa introversi&oacute;n que permanece: no le importa estar solo y ya ha perdido ese FOMO propio de la adolescencia que le forzaba a salir de casa y relacionarse de forma expansiva para no sentirse marginado. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que les ocurre a Manuel y a Jes&uacute;s es un rasgo de personalidad, no es ning&uacute;n trastorno. Solo lo ser&iacute;a si les impidiese llevar una existencia funcional, que no es el caso. Sylvie P&eacute;rez, profesora colaboradora de los Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), desarrolla que &ldquo;la persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, est&aacute; tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulaci&oacute;n o interacci&oacute;n social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se identifica como un individuo introvertido porque prefiere estar m&aacute;s tiempo en soledad que acompa&ntilde;ado, lo que no significa que no le guste juntarse con otros. Un d&iacute;a su pareja le defini&oacute; como t&iacute;mido, pero &eacute;l no considera que lo sea. De hecho, cree que ella es m&aacute;s t&iacute;mida que &eacute;l aunque sea m&aacute;s sociable. &ldquo;Yo hago amigos muy f&aacute;cilmente solo que no me gusta estar constantemente rodeado&rdquo;, afirma. Lo mismo le ocurre a Maru: &ldquo;Soy bastante sociable, trabajo con muchas personas, tengo muchos amigos y quienes me conocen seguramente dir&iacute;an que soy simp&aacute;tica. Pero la verdad es que cuando interact&uacute;o mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, está tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulación o interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Confundir timidez con introversi&oacute;n es un error muy frecuente en la sociedad. Sylvie P&eacute;rez lo achaca a que la palabra que se usa como ant&iacute;tesis de t&iacute;mido es extrovertido, al igual que para introvertido. &ldquo;T&uacute; puedes ser introvertido y no ser t&iacute;mido. El t&iacute;mido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra&rdquo;, explica. Por supuesto, alguien puede ser las dos cosas como le ocurre a Jes&uacute;s, aunque con el tiempo ha conseguido atenuar la incomodidad que le pueden suponer ciertas situaciones. &ldquo;He aprendido a comportarme sin timidez, a hablar en p&uacute;blico y a dirigirme a desconocidos. S&iacute; conservo algunos ramalazos de timidez: me pongo rojo con facilidad cuando hablan de m&iacute;, hay conversaciones que aplazo innecesariamente y situaciones que se me hacen bola&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga general sanitaria y forense especializada en el &aacute;mbito de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica&nbsp;Laia Sabat&eacute;, coincide con su colega en que se tiende a pensar que timidez, introversi&oacute;n e incluso verg&uuml;enza son lo mismo. &ldquo;Se pueden dar las tres cosas a la vez y normalmente solemos confundir una con otra. Para m&iacute; lo importante no es tanto ponerle nombre a estos tres factores sino que cuando nos sintamos inseguros o inc&oacute;modos, podamos revisar qu&eacute; es lo que nos est&aacute; haciendo sentir as&iacute; y qu&eacute; necesitamos. Sin la necesidad de etiquetarnos en exceso&rdquo;, diserta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, destaca que &ldquo;depende de la historia de vida de cada uno, de lo que haya vivido y de c&oacute;mo se haya aprendido o no a regular emocionalmente&rdquo;. Por ejemplo, Jes&uacute;s explica que &eacute;l ha tenido suerte en su entorno personal y laboral. &ldquo;Creo que lo pasar&iacute;a mal si trabajara en contextos m&aacute;s agresivos o competitivos, o que me impidieran &lsquo;retraerme&rsquo; de vez en cuando&rdquo;, apunta y recuerda que una amiga le cont&oacute; una experiencia traum&aacute;tica relacionada con este tema. Ella trabajaba en una consultora que organiz&oacute; una barbacoa para fomentar el<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/era/offboarding-team-building-lenguaje-laboral-pervertido-eufemismos_1_10736202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>team building</em></a> y lo pas&oacute; fatal por tener que participar en dicho evento. Al d&iacute;a siguiente, su jefa le recrimin&oacute; que &ldquo;no se hubiera puesto un bikini, que hubiera bebido poco y que no hubiera &lsquo;bajado la guardia&rsquo;. Le dijo que ese car&aacute;cter reservado indicaba que no se sent&iacute;a plenamente c&oacute;moda en su trabajo y con su equipo&rdquo;, cuenta Jes&uacute;s y manifiesta que &eacute;l no habr&iacute;a durado en ese entorno &ldquo;ni cinco minutos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando interactúo mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gente s&iacute; cambia (aunque sea un poco)</h2><p class="article-text">
        Manuel s&iacute; ha notado que desde que trabaja en casa su tendencia a la introversi&oacute;n se ha agudizado. Durante su &eacute;poca de estudiante y despu&eacute;s en los diversos trabajos &lsquo;de oficina&rsquo; que desempe&ntilde;&oacute; tuvo que hablar con otros cada d&iacute;a: &ldquo;He trabajado muchos a&ntilde;os de teleoperador, por ejemplo, que supone estar ocho horas diarias hablando con desconocidos&rdquo;. Pero el teletrabajo le ha librado de esa obligaci&oacute;n: &ldquo;La cosa ha ido a m&aacute;s y ahora me da pereza (o incluso agobio) cosas que antes s&iacute; hac&iacute;a sin problemas, como ir al Rastro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Roberto, los a&ntilde;os influyen en este rasgo de personalidad en concreto: &ldquo;Con la edad tambi&eacute;n creo que seleccionas m&aacute;s d&oacute;nde, con qui&eacute;n y para qu&eacute; socializas&rdquo;. Una opini&oacute;n que Elena comparte, aunque con matices: &ldquo;Si me hubieses preguntado hace 20 a&ntilde;os que me considero introvertida o extrovertida, te hubiese dicho que totalmente extrovertida. Pero era otra &eacute;poca, no est&aacute;bamos todo el rato conectados, no ten&iacute;amos esa sensaci&oacute;n de tener que estar disponibles siempre que causa que mucha gente ya no pueda m&aacute;s&rdquo;. Ella considera que est&aacute; en ese colectivo que, depende del d&iacute;a, necesita permanecer a solas sin que eso signifique necesariamente que se considere introvertida.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la edad, Sylvie P&eacute;rez apunta que &ldquo;las dimensiones de la personalidad se van construyendo a medida que nos vamos haciendo mayores. Normalmente, un joven que no tiene del todo madurado el sistema frontal del cerebro, que tiene muchas experiencias todav&iacute;a por vivir, tiende a ser m&aacute;s extrovertido o a tener menos conciencia de peligro, a ser m&aacute;s impulsivo&rdquo;. De esta manera, &ldquo;la mayor&iacute;a de la gente de mediana edad ha aprendido un poco a ser m&aacute;s prudente, ya le han pasado cosas. Aunque siempre tendemos m&aacute;s a un lado o a otro&rdquo;, arguye.
    </p><p class="article-text">
        Sabat&eacute; coincide con Elena en que el ritmo fren&eacute;tico de la cotidianidad que ha impuesto el turbocapitalismo puede influir en los rasgos de la personalidad. &ldquo;Vivimos un momento muy estimulante: redes, inmediatez, autoexigencia, presi&oacute;n social&hellip; todo esto nos hace ir a un ritmo muy r&aacute;pido y a veces tenemos demasiados est&iacute;mulos cerca. Para quienes tienen esta tendencia a la introversi&oacute;n, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse, ya que la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera&rdquo;. Esta interacci&oacute;n constante y no siempre deseada, tambi&eacute;n puede reducir el tiempo disponible para estar a solas, aunque la especialista remarca que: &ldquo;Depende del momento vital, el contexto y de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En general, a las y los entrevistados tener una personalidad introvertida no les ha tra&iacute;do problemas (o no demasiados) ni en su &aacute;mbito personal ni en el laboral. De hecho, Maru considera que el tiempo que pasa a solas &ldquo;son los momentos de m&aacute;s creatividad, profundidad y calma en general, en los que proceso todo lo que voy viviendo&rdquo;. Manuel tampoco ha sentido que ser como es le haya perjudicado en ninguno de los dos aspectos, aunque s&iacute; cree que se puede haber perdido experiencias que podr&iacute;a haber disfrutado. &ldquo;Quedarse en casa est&aacute; muy bien, pero otras cosas quiz&aacute; tambi&eacute;n. No se puede tener todo. Quiz&aacute; si pudiese conseguir que todo el mundo se quedase en casa cuando yo quiero hacer algo fuera de ella, pero no creo que est&eacute;n por la labor&rdquo;, ironiza.
    </p><p class="article-text">
        Para Sylvie P&eacute;rez, en la sociedad hay cierta desconfianza ante la introversi&oacute;n en comparaci&oacute;n con la extroversi&oacute;n. Sobre todo por la confusi&oacute;n entre el primer t&eacute;rmino y la timidez. &ldquo;Normalmente la introversi&oacute;n va asociada a ser inseguro, reservado, selectivo. Y se puede pensar que alguien as&iacute; tendr&aacute; algo que esconder o le cuesta demasiado socializar. Mientras que identificamos la extroversi&oacute;n, la capacidad de hablar con los dem&aacute;s, con sentirse seguro&rdquo;, desgrana y discurre que &ldquo;interpretamos el silencio como problema, simplificamos mucho&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos un momento muy estimulante (...) Para quienes tienen tendencia a la introversión, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse; la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laia Sabaté</span>
                                        <span>—</span> psicóloga general sanitaria y forense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de Sabat&eacute; va en la misma l&iacute;nea ya que piensa que la gente con este rasgo de personalidad puede sentirse m&aacute;s cansada: &ldquo;Parece que si no mantenemos siempre una energ&iacute;a social a tope, con ganas de recibir muchos est&iacute;mulos a la vez, nos pasa algo malo&rdquo;. Sin embargo, P&eacute;rez ha detectado un cambio: &ldquo;Hay bastantes personas que se van situando un poco en ir despacio, en procesar las cosas. Ponen sus cuentas en las redes sociales como privadas o se apuntan a los movimientos como el <em>slow food&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Para Manuel, ser introvertido es m&aacute;s dif&iacute;cil que ser extrovertido &ldquo;pero es mucho m&aacute;s f&aacute;cil ahora que hace diez o veinte a&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;Ahora todo el mundo ha aprendido a base de memes en internet que existe gente a la que no le gusta estar en grupos grandes, hacer planes multitudinarios y entienden que estar en casa solo no es tan raro&rdquo;, concreta. Jes&uacute;s cree que &ldquo;los modelos de conducta son mayoritariamente extrovertidos. Se valora la espontaneidad, el impulso, el expresarse sin cortapisas o sin pensarlo dos veces. Pero eso no es una novedad, siempre ha sido as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con Manuel en que la tecnolog&iacute;a ha sido una ayuda porque &ldquo;hay formas de comunicaci&oacute;n menos invasivas <a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(escribir un mensaje en vez de llamar)</a> y desde la pandemia existen reductos de soledad socialmente aceptados. Incluso las redes permiten visibilizar otra forma de relacionarse y ya no imponen una &uacute;nica manera de socializar&rdquo;. &ldquo;Creo que hoy ser introvertido est&aacute; m&aacute;s aceptado que hace a&ntilde;os, cuando el &uacute;nico modelo aspiracional era ser el rey del gallinero&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f49726d-7998-4c26-a553-e04b5a39c11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las características vocales son difíciles de controlar, mientras que la comunicación verbal es intencional y más fácil de manipular</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón: “Ceder es perder una parte de quienes son”</p></div><p class="article-text">
        El lenguaje humano es una forma de comunicaci&oacute;n muy compleja, compuesta por innumerables lenguas. A pesar de la gran diversidad ling&uuml;&iacute;stica, otra constante persiste: los aspectos no verbales de la comunicaci&oacute;n y, con ellos, el lenguaje corporal. La forma en la que nuestro cuerpo enfatiza o contradice las palabras habladas es, a veces, tan importante, como las palabras mismas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso cuando no nos comunicamos verbalmente, seguimos haci&eacute;ndolo de forma no verbal. Nuestra forma de presentarnos influye en c&oacute;mo nos entienden los dem&aacute;s, y viceversa. Pero, &iquest;qu&eacute; es exactamente el lenguaje corporal? Y, lo que es m&aacute;s importante, &iquest;es un idioma universal?
    </p><h2 class="article-text">El poder de lo que no se dice</h2><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n no verbal es la informaci&oacute;n que se transmite sin el uso de palabras, ni habladas ni escritas, sino a trav&eacute;s del tono, la entonaci&oacute;n, los movimientos corporales o las expresiones faciales, y no solo mediante los o&iacute;dos y la boca. Es tan compleja como la verbal y puede incluir se&ntilde;ales visuales como gestos, distancia, contacto visual, movimiento de los ojos e incluso la velocidad del habla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos da tanta informaci&oacute;n como la verbal? &ldquo;S&iacute; y no. La creencia de que el &lsquo;93% de la comunicaci&oacute;n es no verbal&rsquo; es una distorsi&oacute;n del <a href="https://www.kaaj.com/psych/smorder.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Albert Mehrabian</a>, que solo analizaba la expresi&oacute;n emocional en situaciones muy concretas&rdquo;, aclara<strong> </strong>Luis Ant&oacute;n, psic&oacute;logo en <a href="http://www.psicologosmadrid-ipsia.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IPSIA Psicolog&iacute;a</a>. Debemos tener en cuenta, por tanto, que la diversidad del lenguaje no verbal y, por tanto, del lenguaje corporal, puede reflejar matices culturales, lo que evidencia la riqueza de la expresi&oacute;n humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la comunicaci&oacute;n verbal y no verbal se producen de manera simult&aacute;nea, aunque la &uacute;ltima suele estar menos controlada y revela m&aacute;s de lo que realmente pensamos y sentimos. El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las caracter&iacute;sticas vocales son dif&iacute;ciles de controlar, mientras que la comunicaci&oacute;n verbal es intencional y m&aacute;s f&aacute;cil de manipular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;el canal no verbal es m&aacute;s antiguo evolutivamente y m&aacute;s dif&iacute;cil de falsificar porque las se&ntilde;ales auton&oacute;micas &ndash;rubor, temblor, dilataci&oacute;n pupilar&ndash; las regula el sistema nervioso simp&aacute;tico sin que podamos controlarlas voluntariamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie se ruboriza a voluntad de forma convincente, por eso son se&ntilde;ales honestas en sentido biol&oacute;gico: su coste de falsificaci&oacute;n es alto&rdquo;, explica el especialista, que matiza adem&aacute;s que &ldquo;cuando hay incongruencia entre lo que alguien dice y c&oacute;mo lo dice, detectamos algo raro aunque no sepamos qu&eacute; es exactamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la postura y los gestos, as&iacute; como el uso del espacio, el tono y el ritmo y la apariencia pueden revelar mucho sobre c&oacute;mo se siente una persona, estas se&ntilde;ales solo tienen sentido cuando se consideran en conjunto y dentro del contexto de la situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un sistema multicanal que incluye varias conductas simult&aacute;neas que revelan fundamentalmente cuatro cosas: estado emocional real, nivel de activaci&oacute;n auton&oacute;mica, actitudes de dominancia o sumisi&oacute;n y calidad del v&iacute;nculo interpersonal&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n nos advierte de dos cosas: este tipo de comunicaci&oacute;n no es universal (el contacto visual sostenido puede ser percibido como honestidad en occidente pero como algo agresivo en otros contextos) y es una conducta aprendida, por tanto, interpretarla sin conocer la historia de aprendizaje puede llevar a errores.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo interpretar bien lo que nos dice el lenguaje corporal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya hemos visto que el lenguaje corporal no es &uacute;nico. Por ejemplo, &ldquo;cruzar los brazos no siempre es una actitud defensiva&rdquo;, aclara Ant&oacute;n. Sin embargo, s&iacute; puede darnos algunas pistas en determinadas situaciones, pero &ldquo;hay que buscar <em>clusters</em> de conductas y leerlos en contexto&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el psic&oacute;logo, lo que s&iacute; tiene valor diagn&oacute;stico es &ldquo;la orientaci&oacute;n corporal, los pies son menos controlados que la cara y apuntan hacia donde la persona realmente quiere ir; la sincron&iacute;a postural que, cuando es espont&aacute;nea, indica confianza y empat&iacute;a y, cuando falta, indica distancia emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tienen valor diagn&oacute;stico &ldquo;los cambios posturales en momentos clave, que son m&aacute;s informativos que la postura est&aacute;tica; y las conductas adaptadoras como tocarse la cara o frotarse las manos, que indican activaci&oacute;n auton&oacute;mica, no necesariamente mentira&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, la regla de oro es &ldquo;buscar cambios respecto a la l&iacute;nea base de la persona en una situaci&oacute;n: el buen lector de no verbal es inductivo, no deductivo, y maneja probabilidades, no certezas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para que el lenguaje corporal no nos &lsquo;traicione&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alguna vez hemos captado se&ntilde;ales subconscientes en el lenguaje de una persona que nos est&aacute; hablando. Si intentamos detectar una mentira en algo que no sean palabras es importante mantener una &ldquo;mayor coherencia entre canal verbal y no verbal, porque es percibido como m&aacute;s cre&iacute;ble, competente y c&aacute;lido&rdquo;, explica Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien algunas se&ntilde;ales como el contacto visual, la postura o los movimientos inconscientes son algunas de las que m&aacute;s pistas suelen dar, a veces no es algo tan sencillo. &ldquo;&lsquo;Evitar que nos traicione&rsquo; es una afirmaci&oacute;n trampa. No podemos controlar completamente nuestra conducta no verbal e intentarlo conscientemente suele empeorar las cosas: genera una rigidez que el interlocutor detecta como artificialidad&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; podemos fijarnos entonces? El comportamiento habitual de la persona nos puede dar pistas, ya que cada individuo tiene una forma &uacute;nica de gesticular, hablar y reaccionar cuando est&aacute; relajado y dice la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;lo que s&iacute; funciona es indirecto: el estado interno, no la conducta, es decir, si alguien est&aacute; genuinamente tranquilo, el lenguaje no verbal se ajusta solo&rdquo;. Aqu&iacute; es donde el lenguaje corporal delata las palabras. La incongruencia se produce cuando los mensajes verbales y no verbales no coinciden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exponte a las situaciones que te generan ansiedad porque esta produce las se&ntilde;ales que quieres evitar y gr&aacute;bate en v&iacute;deo: tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal y verla desde fuera permite identificar patrones concretos&rdquo;, concluye Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 08:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: "Ceder es perder parte de quienes son"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-hablar-personas-quieren-razon-ceder-perder-parte-son-xp_1_13229482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c67c62-0623-4e46-a2cb-69273c8d7bef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: &quot;Ceder es perder parte de quienes son&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El punto de inflexión se produce cuando una persona no tolera equivocarse, ni siquiera en detalles insignificantes, incluso cuando la evidencia está delante</p><p class="subtitle">Qué es el método de la 'piedra gris' y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto</p></div><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de querer tener la raz&oacute;n no solo est&aacute; el deseo de expresar una opini&oacute;n, sino de convencer, demostrar, imponer e, incluso, a veces, &lsquo;ganar&rsquo;. Esta necesidad a menudo refuta las acciones u opiniones de los dem&aacute;s. Reuniones de trabajo, cenas familiares e incluso mensajes de WhatsApp que se descontrolan y lo que ha empezado siendo una conversaci&oacute;n cotidiana acaba provocando una tensi&oacute;n invisible que transforma un intercambio trivial en una confrontaci&oacute;n. &iquest;De qu&eacute; nos protege realmente? &iquest;Por qu&eacute; es dif&iacute;cil resistirse a este reflejo?
    </p><h2 class="article-text">Las causas detr&aacute;s de querer tener siempre la raz&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Que a alguien le guste verificar unos hechos o defender una idea est&aacute; bien. Porque proteger la propia opini&oacute;n es saludable, pero ser incapaz de admitir el m&aacute;s m&iacute;nimo error no lo es tanto. El punto de inflexi&oacute;n se produce cuando una persona no tolera equivocarse, ni siquiera en detalles insignificantes, incluso cuando la evidencia est&aacute; delante. No se busca la verdad, sino la confirmaci&oacute;n de su propio estatus. Hay personas que, cuando hablan, se muestran intransigentes y quieren tener siempre la raz&oacute;n, sea cual sea el tema de debate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esta necesidad imperiosa puede haber varias causas. Como nos explica Esther Bl&aacute;zquez &Aacute;lvarez, psic&oacute;loga en <a href="https://epsibapsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Epsiba Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;una causa frecuente es la inseguridad. Cuando una persona tiene una imagen negativa de s&iacute; misma, ser desautorizada o corregida puede confirmar esa creencia de fondo de &lsquo;no soy suficiente&rsquo; o &lsquo;no valgo&rsquo;. En este caso, imponer la propia opini&oacute;n no es tanto que la persona quiera salirse con la suya, sino evitar que se confirme algo negativo que la persona piensa de s&iacute; misma&rdquo;, aclara Bl&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n puede haber un motivo relacionado con la historia personal porque &ldquo;hay personas que han crecido en entornos donde mostrar dudas o admitir un error ten&iacute;a consecuencias: castigos, cr&iacute;ticas, burlas, p&eacute;rdida de afecto&hellip; Esto puede hacer que aprendan que equivocarse no es seguro, lo que sigue condicionando el presente aunque actualmente la conducta no tenga la funci&oacute;n adaptativa que tuvo en su origen&rdquo;, admite la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Cuando llevar la raz&oacute;n es parte de una identidad</h2><p class="article-text">
        Otras veces detr&aacute;s de esta necesidad hay una &ldquo;identidad construida de cada uno, hay personas cuyo autoconcepto depende en gran parte de ser las m&aacute;s inteligentes, las m&aacute;s expertas o las que siempre tienen las cosas claras. Para ellas, ceder no es simplemente cambiar de opini&oacute;n, sino perder una parte de quienes son&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez, que precisamente relaciona esto con la opini&oacute;n de la identidad, es decir, &ldquo;no distinguir entre &lsquo;me equivoqu&eacute; en esto&rsquo; y &lsquo;soy alguien que se equivoca&rsquo;, por lo que cualquier correcci&oacute;n se vive como un ataque personal, no como un intercambio de ideas u opiniones&rdquo;, matiza la experta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede haber, en algunos casos, &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rasgos de personalidad narcisista</a>, no como diagn&oacute;stico, sino como rasgo de personalidad o car&aacute;cter, personas con necesidad de admiraci&oacute;n y dificultad para reconocer los l&iacute;mites de su propio conocimiento o para tolerar que otros tengan raz&oacute;n&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, detr&aacute;s de este deseo de buscar siempre la raz&oacute;n hay personas con perfiles muy distintos que suelen tener un factor com&uacute;n: la mayor&iacute;a no son conscientes de que lo est&aacute;n haciendo. Cuando alguien cercano al que intentamos contradecir se enfada y descalifica nuestros argumentos, &ldquo;no est&aacute; pensando la mayor&iacute;a de las veces &lsquo;voy a imponer mi opini&oacute;n&rsquo;, solo est&aacute; respondiendo desde un patr&oacute;n aprendido y autom&aacute;tico&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Solo en algunos casos se usa de forma consciente &ldquo;como estrategia, en contextos de manipulaci&oacute;n dentro de relaciones cercanas, donde imponer el criterio propio es una forma de mantener el control sobre la otra persona, o en perfiles con rasgos narcisistas marcados, en los que mostrar una posici&oacute;n de superioridad se hace forma consciente&rdquo;, detalla Bl&aacute;zquez.
    </p><h2 class="article-text">No renunciar a la raz&oacute;n: una forma de ser que afecta a la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; lleva todo esto? &iquest;Es posible comunicarnos de una forma sana cuando alguien est&aacute; persiguiendo la raz&oacute;n constantemente? Para Bl&aacute;zquez, esto &ldquo;no deja espacio para el punto de vista de la otra persona, por tanto, la comunicaci&oacute;n se vuelve un terreno seguro solo para uno de los dos&rdquo;. Al final, compartir ideas con una persona as&iacute; &ldquo;genera conflicto, descalificaci&oacute;n y tensi&oacute;n, y una de las dos deja de compartir su verdadero punto de vista e, incluso, deja de expresar necesidades, lo que acaba generando distancia emocional&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Y esto nos lleva muchas veces a un c&iacute;rculo vicioso porque &ldquo;para la persona con este patr&oacute;n, este alejamiento refuerza las creencias que est&aacute;n en el origen del problema: la sensaci&oacute;n de no ser suficiente, de no ser valorada o que los dem&aacute;s no la entienden&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez. La imagen de sensaci&oacute;n de control que pueda dar una persona as&iacute;, al final, con el tiempo, solo &ldquo;contribuye al aislamiento, dificulta la construcci&oacute;n de v&iacute;nculos reales y mantiene a la persona atrapada en una forma de relacionarse que no le permite crecer ni conectar con los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Tratar con una persona as&iacute; no siempre es f&aacute;cil porque ceder para evitar conflictos no es la soluci&oacute;n, y tampoco lo es seguir su misma estrategia. La clave est&aacute; en &ldquo;mantener la calma sin renunciar a la propia posici&oacute;n, elegir bien el momento y los temas en los que vale la pena mantener el punto de vista propio&rdquo;, aconseja Bl&aacute;zquez. La especialista nos da algunas pistas para hacerlo con el uso de expresiones como &ldquo;entiendo lo que quieres decir, pero yo lo veo de otra manera&rsquo; en lugar de &lsquo;te est&aacute;s equivocando&rsquo;; es decir, poner l&iacute;mites claros y respetar al otro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; puede hacer una persona que siempre quiere tener la raz&oacute;n para dejar de hacerlo?</h2><p class="article-text">
        Reconocer y aceptar una visi&oacute;n del mundo distinta es un poderoso acto de comprensi&oacute;n, empat&iacute;a y humildad y el primer paso para empezar a cambiar. Para Bl&aacute;zquez, el entorno es una pieza clave para que &ldquo;la persona que presenta este patr&oacute;n se d&eacute; cuenta de su conducta porque, sin darse cuenta, sus conversaciones siempre terminan igual: la gente ha dejado de opinar o sus relaciones se han convertido en algo superficial&rdquo;. Hay mucha gente con opiniones muy diversas, posturas contrarias y muchas de ellas seguramente tienen una justificaci&oacute;n l&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Practicar la escucha activa es importante: dejar que el otro termine y tratar de entender qu&eacute; est&aacute; queriendo transmitir&rdquo;, admite Bl&aacute;zquez, que aconseja tambi&eacute;n &ldquo;hacer preguntas en lugar de contradecir: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo has llegado a esa conclusi&oacute;n?&rsquo; o &lsquo;&iquest;has considerado esta otra perspectiva?&rsquo; invita a la reflexi&oacute;n sin generar una defensa inmediata, as&iacute; como reconocer lo que el otro ha dicho con un simple &lsquo;entiendo lo que dices, aunque yo lo veo de otra manera&rsquo; puede disminuir la reacci&oacute;n defensiva y facilitar una conversaci&oacute;n m&aacute;s abierta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A largo plazo, lo que m&aacute;s puede ayudar es &ldquo;trabajar la relaci&oacute;n con el error: entender que equivocarse no dice nada sobre el valor de uno como persona, sino que es parte de lo que implica ser humano&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-hablar-personas-quieren-razon-ceder-perder-parte-son-xp_1_13229482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 07:43:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: "Ceder es perder parte de quienes son"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades hace que muchas personas se alejen de sus redes afectivas. En este contexto, gestos sencillos como quedar para un café, una caña o una llamada cobran una importancia especial
</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Siento a mis amigos lejos geogr&aacute;ficamente, no emocionalmente&rdquo;. Irene, una joven de 27 a&ntilde;os natural de Valladolid, lleva cinco a&ntilde;os viviendo en Madrid. Ha pasado de vivir &ldquo;en un radio de diez minutos andando&rdquo; de sus amigas &mdash;quedar para pasear, tomar algo o hacer recados casi sin organizaci&oacute;n&mdash; a necesitar trayectos de casi una hora de metro: &ldquo;Al final, que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso contrario a Jorge, un joven de 26 a&ntilde;os que, tras haberse criado en la capital, se ha mudado a un pueblo de cinco mil habitantes en &Aacute;vila. Acostumbrado a que &ldquo;todos los planes requer&iacute;an de calendario&rdquo; y planificaci&oacute;n, ahora ve a su nuevo grupo de amigos con much&iacute;sima m&aacute;s facilidad. &ldquo;Voy a un restaurante con mi familia y siempre conozco a alguien de los que est&aacute; cenando, voy al supermercado y me encuentro a un amigo haciendo la compra, voy a la panader&iacute;a y me atiende un amigo&hellip; (...) Est&aacute;s haciendo tu vida del d&iacute;a a d&iacute;a y de repente te da una alegr&iacute;a de encontrarte a alguien conocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tener a nuestros amigos cerca no siempre depende &uacute;nicamente del cari&ntilde;o o de las ganas de vernos. En ciudades cada vez m&aacute;s caras, extensas y aceleradas, la proximidad se convierte tambi&eacute;n en una cuesti&oacute;n log&iacute;stica. &iquest;C&oacute;mo de importante es incluir las amistades en la vida cotidiana? &iquest;C&oacute;mo influye la distancia en nuestro bienestar y en la manera en que nos relacionamos?
    </p><h2 class="article-text">Cuando la amistad deja de ser cotidiana</h2><p class="article-text">
        Selene lleva viviendo en Madrid desde 2017. Lleg&oacute; desde un peque&ntilde;o municipio de Mallorca y durante sus a&ntilde;os universitarios en Getafe disfrut&oacute; especialmente de hacer vida cotidiana con sus compa&ntilde;eros de carrera. Sin embargo, al terminar los estudios, la dificultad para acceder al alquiler dispers&oacute; al grupo y con ello desapareci&oacute; parte de esa cercan&iacute;a diaria. &ldquo;Ahora todo requiere sacar el calendario&rdquo;, lamenta, &ldquo;se pierde la improvisaci&oacute;n, pero en lo que m&aacute;s se nota es en que cuando quedamos finalmente no nos basta el tiempo. Nos hemos expulsado del d&iacute;a a d&iacute;a y nos hemos resignado a <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quedar y contarnos las novedades</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las grandes ciudades como Madrid muchas veces son testigo de personas &ldquo;muy conectadas digitalmente, pero con redes afectivas fragmentadas y vidas sociales mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de sostener en lo cotidiano&rdquo;. As&iacute; explica Gabriela Hidalgo Caldas, psic&oacute;loga y <em>coach,</em> c&oacute;mo<strong> </strong>&ldquo;muchas veces no perdemos v&iacute;nculos, perdemos cotidianeidad&rdquo;, las relaciones dejan de estar integradas en la vida diaria y pasan a ser algo casi excepcional. Lo que para Irene en Valladolid &ldquo;se solucionaba con un paseo y un caf&eacute;&rdquo;, &ldquo;ahora requiere de una llamada con mis padres o mis amigas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, a pesar de que las grandes ciudades ofrecen muchas oportunidades sociales, tambi&eacute;n conllevan m&aacute;s dispersi&oacute;n y m&aacute;s dificultad para sostener encuentros frecuentes. Es habitual que amistades que viven a 40 minutos de distancia terminen vi&eacute;ndose muy poco porque, como expone la tambi&eacute;n psic&oacute;loga Rebeca Carrasco Garc&iacute;a, especializada en trauma, ansiedad y depresi&oacute;n, &ldquo;la vida cotidiana ya est&aacute; bastante saturada&rdquo;. Se pone en riesgo una parte muy importante en las relaciones de amistad: la espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustaría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Improvisar para tomarse un caf&eacute;, verse un rato despu&eacute;s del trabajo o acompa&ntilde;arse en peque&ntilde;os momentos cotidianos pueden parecer cosas peque&ntilde;as, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensaci&oacute;n de apoyo, pertenencia y conexi&oacute;n. &ldquo;La proximidad f&iacute;sica aporta algo muy concreto que cuesta sustituir: la integraci&oacute;n del v&iacute;nculo en la vida cotidiana&rdquo;. Para Hidalgo Caldas &ldquo;no es solo hablar o mantenerse en contacto&rdquo;, sino compartir cierta sensaci&oacute;n de disponibilidad mutua. En las grandes ciudades existen &ldquo;relaciones significativas, pero muy poca sensaci&oacute;n de sost&eacute;n cercano en su vida diaria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grandes n&uacute;cleos urbanos generan una contradicci&oacute;n: es habitual sentirse desconectado incluso estando <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/rodeado-gente-suficiente-no-sentirnos-solos-no-xp_1_12938670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rodeado de gente</a>. Y es que muchas veces estas interacciones no se producen por una falta de cari&ntilde;o, sino por cansancio, horarios, desplazamientos o log&iacute;stica. Como recuerda Julia Vidal, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.areahumana.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a</a>, toda esta planificaci&oacute;n &ldquo;genera <a href="https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carga mental</a> y m&aacute;s necesidad de tiempo que las relaciones de proximidad no tienen&rdquo;. Vidal considera clave sentir disponibilidad por parte de nuestros v&iacute;nculos (incluso aunque no quedemos), ya que &ldquo;incrementa el bienestar general&rdquo; y &ldquo;reduce el estr&eacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La amistad, &ldquo;un factor de protecci&oacute;n para la salud mental&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las relaciones de amistad no solo cumplen una funci&oacute;n social o afectiva, sino que tienen un impacto directo en nuestro bienestar emocional. Nazaret Iglesias Garc&iacute;a, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://www.psicologiadana.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dana Centro de Psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;ala que existe evidencia de que<strong> </strong>&ldquo;el apoyo social percibido se relaciona con menor estr&eacute;s, ansiedad y sintomatolog&iacute;a depresiva, y act&uacute;a como un factor protector para la salud mental&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El apoyo social percibido se relaciona con menor estrés, ansiedad y sintomatología depresiva, y actúa como un factor protector para la salud mental</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nazaret Iglesias García</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trini y Ana son hermanas, pero, seg&uacute;n dicen: &ldquo;Obviamente tambi&eacute;n somos amigas&rdquo;. Aunque llevaban d&eacute;cadas viviendo en la misma ciudad, desde hace poco residen en el mismo municipio, separadas por apenas unas cuantas calles. Desde entonces, aseguran que su relaci&oacute;n se ha vuelto mucho m&aacute;s cercana. &ldquo;Ana lo es todo para m&iacute;, creo que sin ella no podr&iacute;a llevar la vida que llevo. Nos vemos a menudo, desayunamos, tomamos algo, nos encontramos&hellip;&rdquo;, cuenta Trini. La mudanza de Trini lleg&oacute; despu&eacute;s de una etapa complicada y de algunos problemas de salud. A ra&iacute;z de ello, ambas han podido comprobar hasta qu&eacute; punto tener cerca a personas importantes puede influir en el bienestar diario. Aunque intu&iacute;an que vivir cerca las unir&iacute;a m&aacute;s, Trini reconoce que no esperaba el impacto que tendr&iacute;a en su d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;No conoc&iacute;a esta maravillosa vida que me estaba esperando (...) Sabemos que nos tenemos ah&iacute;, y que vi&eacute;ndonos y tomando un caf&eacute; nos sentiremos mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sensaci&oacute;n de sost&eacute;n emocional cotidiano&rdquo; es clave para Esther Boada, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.instagram.com/centre_sukha/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre Sukha Cornella y Molins</a>, porque, &ldquo;cuando una persona percibe que no tiene a nadie cerca a quien recurrir f&aacute;cilmente, el sistema nervioso tiende a mantenerse m&aacute;s alerta, aparece m&aacute;s sensaci&oacute;n de carga mental, hipervigilancia y necesidad de &lsquo;poder con todo&rdquo;. Adem&aacute;s, pueden aparecer din&aacute;micas de &ldquo;autosuficiencia obligada&rdquo;: la sensaci&oacute;n de tener que afrontar todo sola porque pedir ayuda requiere demasiada coordinaci&oacute;n, tiempo y esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Irene tiene claro que, tanto en Valladolid como en Madrid, compartir tiempo con sus amistades influye directamente en c&oacute;mo se siente. La joven, que reconoce no mantener &ldquo;un contacto muy fluido a trav&eacute;s de redes o WhatsApp&rdquo;, asegura que cuando ve a sus amigas en persona &ldquo;es mucho m&aacute;s probable que surjan conversaciones de desahogo mutuo&rdquo; que le ayudan a &ldquo;estar mucho mejor an&iacute;micamente&rdquo;. &ldquo;Esto para m&iacute; es calidad de vida&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión."
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            <span class="title">
                Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Y es precisamente en momentos en los que esa convivencia se vuelve m&aacute;s regular &mdash;durante las vacaciones, el verano o los d&iacute;as en el pueblo&mdash; cuando sus efectos sobre el bienestar emocional se hacen m&aacute;s evidentes. Para Irene M., su d&iacute;a a d&iacute;a cambia cuando en verano pasa de una gran ciudad como Sevilla a su pueblo manchego: &ldquo;Cuando voy al pueblo es a desconectar, a pas&aacute;rmelo bien y a disfrutar. Son momentos muy concretos en los que se hace mucha vida en comunidad, en casa de amigos, en bares rodeada de gente&hellip; No hay esa rutina ni ritmos fren&eacute;ticos que hay en una ciudad, por eso [las amistades] parece que se desarrollan mucho m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasamos a entornos m&aacute;s reducidos y podemos disfrutar de una mayor cotidianidad con nuestras amistades, se hace tambi&eacute;n m&aacute;s visible hasta qu&eacute; punto <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consumo condiciona la forma en que nos relacionamos</a> en las grandes ciudades. Al pasar de la capital a un pueblo de cinco mil habitantes, Jorge ha comprobado que este elemento no atraviesa de igual manera las relaciones de amistad en ambos contextos. &ldquo;En Madrid salir o quedar siempre va ligado a consumir. Aqu&iacute;, aunque tambi&eacute;n puedes quedar a tomar algo, s&iacute; que es m&aacute;s com&uacute;n quedar para simplemente estar en la plaza. Con mis amigos de aqu&iacute; puedo quedar por la tarde, ir a cenar a casa, y despu&eacute;s volver a salir (...) Est&aacute;s menos obligado a gastar dinero, si quieres lo haces, pero no hace falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vive Irene M. en sus vacaciones: &ldquo;Puedo quedar para estar con mis amigas para no hacer nada, simplemente contarnos nuestras vidas y reflexionar. No quedamos para hacer algo concreto como s&iacute; ocurre en la ciudad, sino simplemente para estar juntas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Buscar proximidad en la distancia</h2><p class="article-text">
        En la etapa adulta, no siempre es posible dedicar a las amistades el mismo tiempo que en la infancia o la adolescencia. El ritmo diario hace que, en muchas ocasiones, un paseo improvisado se cambie por una llamada o un mensaje para preguntar qu&eacute; tal va el d&iacute;a, la semana o incluso el mes.
    </p><p class="article-text">
        Las expertas como Eva Barrio, psic&oacute;loga con perspectiva de g&eacute;nero y directora de <a href="https://narapsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nara psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;alan la proximidad como un elemento fortalecedor de los v&iacute;nculos emocionales &mdash;el &ldquo;efecto de mera exposici&oacute;n&rdquo; demuestra c&oacute;mo la frecuencia de contacto f&iacute;sico aumenta la familiaridad y el afecto&mdash;.<strong> </strong>Sin embargo, esto no implica que las relaciones a distancia no puedan ser profundas y significativas. De hecho, Barrio est&aacute; segura de que cuando no tenemos esta proximidad, &ldquo;la buscamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el círculo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Selene tiene mucho que agradecer a la tecnolog&iacute;a: &ldquo;Si algo bueno tiene es que permite enviar un mensaje, escribir, llamar e incluso ver la cara y las reacciones cuando hay alguna novedad importante que hay que contar, aunque sea en videollamada. Por supuesto, lo mejor y lo ideal es tener a las amigas cerca, pero al final hay muchas maneras de sentirlas as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iglesias Garc&iacute;a recuerda que las relaciones a distancia con nuestras amigas no son menos valiosas, ya que &ldquo;nos pueden sostener mucho emocionalmente&rdquo;, sobre todo &ldquo;si hay confianza, continuidad y comunicaci&oacute;n de calidad&rdquo;. &ldquo;Esa disponibilidad no necesariamente tiene que ser f&iacute;sica, es esencial sentir esta disponibilidad emocional que se refuerza con la cercan&iacute;a f&iacute;sica que se puede generar tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga Vidal. De ah&iacute; que en la vida adulta sostener una red de apoyo no dependa solo de la cercan&iacute;a o la tecnolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de la intenci&oacute;n con la que se cuidan esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Irene M. afirma con contundencia que &ldquo;las <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones de amistad</a> hay que trabajarlas&rdquo;, al igual que cualquier otro tipo de relaci&oacute;n y &ldquo;no solo las de pareja, que son a las que m&aacute;s estamos acostumbrados a prestar atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El problema de la vivienda atraviesa la amistad</h2><p class="article-text">
        Muchas veces la lejan&iacute;a con nuestros c&iacute;rculos de amistades no viene marcada por un cambio de trabajo o de ciudad, sino por un factor m&aacute;s estructural: la dificultad de acceso a la vivienda. El encarecimiento del alquiler y la compra en las grandes ciudades, que obliga a desplazarse en busca de opciones m&aacute;s asequibles cada vez m&aacute;s alejadas de los centros,&nbsp;ha terminado por distanciar a muchas amistades. Selene ha vivido esta realidad en primera persona: &ldquo;En general, no tengo cerca a mi gente, y precisamente este es uno de los problemas que veo en el modelo de ciudad que plantea Madrid o las grandes ciudades. El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el c&iacute;rculo social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Hidalgo Caldas, para muchas personas acceder a una vivienda solo es posible &ldquo;a costa de alejarse de sus redes afectivas, de sus rutinas sociales y de los espacios donde transcurr&iacute;a su vida cotidiana&rdquo;. Esto tiene consecuencias &ldquo;econ&oacute;micas y log&iacute;sticas, pero tambi&eacute;n relacionales y psicol&oacute;gicas&rdquo;, como el aumento del aislamiento social, el estr&eacute;s sostenido o la sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n y desarraigo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tan importantes son los amigos íntimos, las amistades más ‘superficiales’, las personas cotidianas como el compañero con quien te tomas un café. Estas microinteracciones aportan a nuestra ‘nutrición social’, contribuyen a sentirte acompañada, en sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julia Vidal</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuidar los v&iacute;nculos tambi&eacute;n es autocuidado</h2><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas inciden en el factor de protecci&oacute;n que constituyen las amistades, y en la importancia de cultivarlas de forma consciente <a href="https://www.eldiario.es/era/como-hacer-amigos-nuevos_1_10829978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la vida adulta</a>. En las grandes ciudades se vuelve especialmente importante construir un espacio o red que nos permita tener esa sensaci&oacute;n de pertenencia. &ldquo;Tan importantes son los amigos &iacute;ntimos, las amistades m&aacute;s &lsquo;superficiales&rsquo;, las personas cotidianas como el compa&ntilde;ero con quien te tomas un caf&eacute; o estas microinteracciones, todas aportan a nuestra &lsquo;nutrici&oacute;n social&rsquo;, ya que son un espacio de expresi&oacute;n y contribuyen a sentirte acompa&ntilde;ada, a sentirte en sociedad&rdquo;, se&ntilde;ala Vidal.
    </p><p class="article-text">
        La clave, seg&uacute;n Iglesias Garc&iacute;a, &ldquo;es no idealizar ni demonizar la distancia&rdquo;. Podemos tener v&iacute;nculos muy profundos con personas que viven lejos, pero tambi&eacute;n necesitamos presencia cercana, vida compartida y peque&ntilde;as interacciones cotidianas. Y concluye: &ldquo;El bienestar emocional no depende solo de tener &lsquo;gente importante&rsquo; en abstracto, sino de sentir que hay personas disponibles, accesibles y presentes en nuestra vida real (...) En un contexto social donde cada vez hay m&aacute;s movilidad, teletrabajo, individualizaci&oacute;n y dispersi&oacute;n urbana, construir red cercana no deber&iacute;a verse como algo secundario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 21:05:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Vivienda,Bienestar emocional,Salud mental,Psicología,Salud psicológica,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para que la vuelta de los hijos adultos al hogar familiar no reactive roles adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/claves-psicologa-vuelta-hijos-adultos-hogar-familiar-no-reactive-roles-adolescentes-xp_1_13220404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26595eec-1b91-425b-abf5-31a621761e89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x4143y0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de una psicóloga para que la vuelta de los hijos adultos al hogar familiar no reactive roles adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga María Bernardo advierte de que el éxito de la convivencia pasa por transformar el vínculo para no volver a roles ya superados </p><p class="subtitle">Qué quiere decir que un niño se porte siempre bien, según una psicóloga: “Todas las emociones cumplen su función”</p></div><p class="article-text">
        Ya sea a ra&iacute;z de una ruptura sentimental, un rev&eacute;s laboral, la crisis de la vivienda o por la necesidad de ejercer como cuidadores, el retorno de un hijo adulto al hogar familiar puede ser un fen&oacute;meno com&uacute;n, pero emocionalmente nunca se trata de una mudanza m&aacute;s, sino que conlleva una gran transformaci&oacute;n de la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La casa que se reactiva una vez que los hijos vuelven no es la misma de antes, ya que los padres han construido una vida sin esa presencia diaria y el hijo ha desarrollado una identidad adulta fuera&rdquo;, establece la psic&oacute;loga sanitaria <a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Bernardo</a><a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> con experiencia en terapia familiar. Para ella, una situaci&oacute;n de este tipo &ldquo;supone siempre una reorganizaci&oacute;n del sistema, no una vuelta atr&aacute;s&rdquo;, ya que &ldquo;se trata de un escenario nuevo en un espacio antiguo&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">El peso de la memoria relacional</h2><p class="article-text">
        Volver al dormitorio en el que transcurri&oacute; la infancia puede activar por inercia patrones que se cre&iacute;an superados. Bernardo lo define como un efecto de la memoria relacional: &ldquo;Los hogares funcionan como contextos emocionales muy potentes. Elementos tan simples como una mesa, una habitaci&oacute;n o un gesto cotidiano son capaces de reactivar roles: los padres tienden a cuidar m&aacute;s de lo necesario y el hijo, sin darse cuenta, responde desde su versi&oacute;n adolescente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de din&aacute;mica activa emociones contradictorias en todos los miembros, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, que confirma que mientras es com&uacute;n que el hijo navegue entre el alivio y la verg&uuml;enza, en el caso de los padres, se puede experimentar desde ternura e ilusi&oacute;n, hasta un cierto duelo por una etapa de independencia que consideraban cerrada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conflicto, advierte Bernardo, surge cuando la preocupaci&oacute;n de los padres se confunde con la supervisi&oacute;n, o cuando el hijo, por comodidad o defensa ante la culpa, deja de aportar y trata el hogar como un mero alojamiento de paso o se a&iacute;sla para evitar el roce. Es decir, cuando se trata de volver a roles que ya no corresponden y que, &ldquo;a la larga, producen dependencia y culpa&rdquo;, apunta la experta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, el motivo del regreso suele a&ntilde;adir un duelo previo que se cuela en la convivencia y afecta en el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, destaca la psic&oacute;loga, que reconoce que es muy habitual que esta situaci&oacute;n bloquee cualquier conversaci&oacute;n. &ldquo;Cuando la familia entiende que volver a casa no es un fracaso, sino una pausa estructural dentro del ciclo vital, todo se vive con mucha m&aacute;s serenidad&rdquo;, valora.
    </p><h2 class="article-text">Superar la jerarqu&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para evitar que la convivencia se deteriore, la clave de la experta es &ldquo;pasar de un v&iacute;nculo padre-hijo a un v&iacute;nculo adulto-adulto, donde se reconozcan las nuevas competencias del hijo y tambi&eacute;n los nuevos ritmos y necesidades de los padres&rdquo;. &ldquo;Esta transici&oacute;n es compleja y requiere consciencia, paciencia y seguramente tener conversaciones expl&iacute;citas&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de comunicarse, Bernardo recomienda abordar tres bloques fundamentales durante la primera semana: &ldquo;El primero es pr&aacute;ctico, y consiste en abordar el aspecto econ&oacute;mico, reparto de tareas dom&eacute;sticas, horarios y uso de espacios comunes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo, por otro lado, es relacional. &ldquo;Consiste en determinar c&oacute;mo se manejan las visitas, la vida sentimental, los amigos en casa y, sobre todo, qu&eacute; temas quedan fuera del comentario diario, por ejemplo, las decisiones laborales, los h&aacute;bitos, la dieta o la pareja&rdquo;, aclara la experta.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el tercero, explica &ldquo;tiene que ver con el aspecto temporal y emocional, es decir, hablar de cu&aacute;nto tiempo se prev&eacute; que dure esta convivencia, aunque sea de forma orientativa, y comprometerse a revisar cada pocas semanas c&oacute;mo se est&aacute; sintiendo cada uno&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">Conversaciones de adulto a adulto</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo importante a tener en cuenta es que lo que no se habla los primeros d&iacute;as suele transformarse en una peque&ntilde;a tensi&oacute;n semanal y, al cabo de unos meses, en un conflicto que cuesta mucho m&aacute;s desactivar&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. &ldquo;Yo les repito mucho a mis pacientes que las conversaciones inc&oacute;modas al principio son la mejor inversi&oacute;n en la convivencia futura&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Para mantener la salud emocional del sistema, Bernardo cree vital que ninguna de las dos partes renuncie a su propia autonom&iacute;a, ni que los padres reorganicen sus vidas alrededor del hijo que vuelve, ni que &eacute;ste renuncie a su vida y proyectos personales construidos fuera del hogar familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De forma general, el equilibrio se construye distinguiendo entre acompa&ntilde;ar y sostener&rdquo;, se&ntilde;ala la experta. &ldquo;Acompa&ntilde;ar es estar disponible para escuchar, echar una mano puntual y opinar cuando se pide opini&oacute;n, pero sostener es ocupar el lugar que el adulto deber&iacute;a estar ocupando por s&iacute; mismo&rdquo;, detalla. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/claves-psicologa-vuelta-hijos-adultos-hogar-familiar-no-reactive-roles-adolescentes-xp_1_13220404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 06:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para que la vuelta de los hijos adultos al hogar familiar no reactive roles adolescentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familias,Relaciones,Psicología,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alexander Harton, psicólogo: “La carga mental no es solo hacer cosas sino pensar constantemente en lo que hay que hacer"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6f04e1f-1719-45b1-bd17-6e5491869f1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexander Harton, psicólogo: “La carga mental no es solo hacer cosas sino pensar constantemente en lo que hay que hacer&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto destaca que esta sensación de cansancio puede estar acompañada de sensaciones de nerviosismo o ansiedad y estrés</p><p class="subtitle">Reforzar la memoria y la plasticidad cerebral: todas las ventajas cognitivas de escribir a mano, según un psiquiatra</p></div><p class="article-text">
        Acabamos el d&iacute;a cansados, la paciencia se ha agotado y la energ&iacute;a est&aacute; por los suelos. Sin embargo, si echamos un vistazo al d&iacute;a que acaba de pasar, no hay horas en el gimnasio, ni un esfuerzo f&iacute;sico extenuante que explique este cansancio. Muchas veces, esta debilidad progresiva no tiene que ver con la cantidad de cosas que hacemos, sino que se asocia m&aacute;s a lo que pensamos, planificamos, recordamos, decidimos y gestionamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta tensi&oacute;n invisible tiene un nombre. Hablamos de carga mental, es decir, el trabajo invisible que mantiene la vida en marcha: recordar, anticipar, organizar, resolver problemas, adem&aacute;s de llevar una jornada laboral, una interminable e invisible lista de tareas pendientes que vive en nuestra cabeza.
    </p><h2 class="article-text">No solo cansa hacer las cosas, sino tambi&eacute;n pensarlas</h2><p class="article-text">
        El agotamiento mental surge al tener que gestionar m&uacute;ltiples tareas que rara vez aparecen en la lista de cosas pendientes. La responsabilidad impl&iacute;cita es recordar fechas l&iacute;mite, planificar comidas, controlar las emociones y tomar un sinf&iacute;n de peque&ntilde;as decisiones antes del mediod&iacute;a. Es una sobrecarga cognitiva disfrazada, y es por ello que sentimos la necesidad de un descanso, incluso cuando sentimos que no hemos hecho gran cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alexander Hartong, psic&oacute;logo de <a href="https://www.alavareyes.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lava Reyes</a>, explica que la carga mental &ldquo;es el conjunto de procesos cognitivos y emocionales implicados en organizar, anticipar, recordar y gestionar tareas, especialmente aquellas relacionadas con la vida cotidiana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de acordarse y de supervisar tareas simples que van sumando: las tareas de nuestros hijos para el colegio, las cenas, comidas, compras, citas m&eacute;dicas y un largo etc&eacute;tera. &ldquo;Es invisible porque no siempre se traduce en acciones visibles, pero s&iacute; en un esfuerzo mental continuo que, a la larga, puede llevar al agotamiento&rdquo;, matiza Hartong. 
    </p><h2 class="article-text">Una carga fundamentalmente invisible</h2><p class="article-text">
        La fatiga mental se cuela sigilosamente, acumul&aacute;ndose en cada recordatorio, cada tarea pendiente, cada esfuerzo invisible que mantiene la vida en marcha. Es como si nuestro cerebro fuera un navegador de ordenador lleno de pesta&ntilde;as abiertas, algunas relacionadas con el trabajo y otras m&aacute;s personales, como acordarnos de comprar la cena o pedir cita con el m&eacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, justo cuando cerramos una de estas pesta&ntilde;as, aparece otra. Es como un procesamiento mental constante que mantenemos en segundo plano y que, si se mantiene en el tiempo, &ldquo;puede llevar a una ansiedad constante o sensaci&oacute;n de estar desbordado que, parad&oacute;jicamente, se suele acompa&ntilde;ar de olvidos, cambios de humor e irritabilidad&rdquo;, advierte Hartong. Porque incluso las decisiones m&aacute;s sencillas pueden resultar agotadoras, y ninguna cantidad de sue&ntilde;o parece ser suficiente para recargarnos por completo.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, estos pensamientos &ldquo;van acompa&ntilde;ados de sensaciones de nerviosismo o ansiedad y estr&eacute;s porque no es solo &lsquo;hacer cosas&rsquo; sino pensar constantemente en todo lo que hay que hacer, planificarlo y responsabilizarse de que ocurra esto&rdquo;, advierte Hartong. 
    </p><p class="article-text">
        Esta sobrecarga psicol&oacute;gica mantiene la mente en constante actividad, incluso cuando intentamos relajarnos, por lo que &ldquo;es posible que influya en la calidad del descanso, m&aacute;s a&uacute;n si continuamos repasando mentalmente los quehaceres&rdquo;, reconoce Hartong.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo lidiar con la carga mental</h2><p class="article-text">
        Muchas veces, y con la mejor de las intenciones, alguien, en un intento de ayudar, pregunta qu&eacute; puede hacer. Esta pregunta, por muy inocente que parezca, no ayuda a rebajar la carga mental. Al contrario, la fomenta. Porque obliga al otro a dar instrucciones de nuevo, a pensar qu&eacute; es lo que se debe hacer y qu&eacute; es prioritario o no, y la otra persona simplemente sigue las instrucciones cuando se le pide, lo que genera de nuevo un desequilibrio claro. Lo que realmente ayuda es que otra persona se fije en las cosas y tome la iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una forma de lidiar con todo ellos es hacer visible lo invisible, externalizando los quehaceres, con listas, calendarios o <em>apps</em>. Tambi&eacute;n ayuda a priorizar o simplificar las tareas&rdquo;, dice Hartong. Para el psic&oacute;logo, la comunicaci&oacute;n es clave y, &ldquo;desde la asertividad, es importante establecer los l&iacute;mites y clarificar las necesidades, sin dar por sentado que &lsquo;deber&iacute;a saberlo&rsquo; o sin esperar a un punto en el que &lsquo;no se puede m&aacute;s&rsquo; y explote&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n, por tanto, requiere conversaciones sinceras, abiertas y claras, en las que se busque comprender las perspectivas y preferencias de cada uno, crear acuerdos claros y consensuados, ponerlos a prueba y ajustarlos cuando sea necesario.
    </p><p class="article-text">
        Otra forma de amortiguar esta carga mental es el descanso, &ldquo;pero no estar sentado viendo una serie cualquiera en Netflix, sino algo que ayude a apartar la cabeza de la rutina&rdquo;, afirma Hartong. La actividad depender&aacute; de cada persona, de sus gustos y preferencias. &ldquo;A algunas personas les sirve el deporte, a otras ver amigos y tomar algo, hacer algo diferente en pareja o practicar <em>midnfulness</em> [atenci&oacute;n plena], que ayuda a salir de ese estado de alerta constante con el que muchas personas conviven&rdquo;, explica Hartong. 
    </p><p class="article-text">
        Incorporar este tipo de actividades en la rutina ayudar&aacute;, pero teniendo en cuenta que &ldquo;la carga mental tender&aacute; a seguir apareciendo incluso en momentos de desconexi&oacute;n, aunque tender&aacute; a la baja si se normalizan esos momentos&rdquo;, afirma Hartong.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; nos cuesta tanto delegar tareas</h2><p class="article-text">
        Reducir la carga mental no significa descuidar las responsabilidades ni volverse ego&iacute;sta. Significa reconocer que somos humanos, que tenemos una energ&iacute;a limitada y que podemos compartir las tareas con otras personas. &ldquo;A veces delegar resulta complicado por ciertas creencias, por los roles de g&eacute;nero, la necesidad de control o miedos a no cumplir con lo esperado&rdquo;, admite Hartong.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al principio puede aparecer la &ldquo;falta de confianza en que la otra persona se pueda ocupar o gestionar esas tareas mentalmente. Aqu&iacute; es importante revisar esas creencias o expectativas, y asumir que el cambio es un proceso, m&aacute;s que algo que se vaya a dar despu&eacute;s de una &uacute;nica conversaci&oacute;n&rdquo;, afirma Hartong. Cambiar unos roles establecidos puede ser dif&iacute;cil, &ldquo;tanto para la persona que quiere delegar como para la que quiere asumir m&aacute;s responsabilidades&rdquo;, reconoce Harton.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y delegar no significa continuar siendo el operador de vuelo que todo lo controla y decide, sino que en lugar de pedir a alguien que compre leche, que la otra persona se d&eacute; cuenta de cu&aacute;ndo hace falta comprar y se encargue de reponerla. &ldquo;Delegar en s&iacute; implica, m&aacute;s que soltar la ejecuci&oacute;n de la tarea, destrabar la planificaci&oacute;n y la responsabilidad de la misma&rdquo;, concluye Hartong.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 07:54:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alexander Harton, psicólogo: “La carga mental no es solo hacer cosas sino pensar constantemente en lo que hay que hacer"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué quiere decir que un niño se porte siempre bien, según una psicóloga: "Todas las emociones cumplen su función"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/quiere-decir-nino-porte-psicologa-emociones-cumplen-funcion-xp_1_13221903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4bc2d20-4f07-4047-b69b-e32ea206d64a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143003.jpg" width="6000" height="3375" alt="Qué quiere decir que un niño se porte siempre bien, según una psicóloga: &quot;Todas las emociones cumplen su función&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cualquier proceso de autocensura emocional puede parecer efectivo a corto plazo, pero debilita el desarrollo de la identidad y la autoestima</p><p class="subtitle">Un psicólogo infantil plantea las claves a tener en cuenta si te estás planteando que tu hijo vaya solo al colegio </p></div><p class="article-text">
        Para algunos padres, unos de los mayores halagos que pueden decirles acerca de su hijo es que siempre se porta bien: no molesta, no discute, no tiene rabietas, todo le va bien... No nos gusta, en cambio, rega&ntilde;ar a nuestros hijos porque se portan mal, nos avergonzamos y, adem&aacute;s, es f&aacute;cil juzgar a otras personas cuyos hijos son ruidosos, se quejan o no paran quietos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien la mayor&iacute;a de padres coincidir&iacute;an en que unos hijos que siempre se portan bien y se esfuerzan al m&aacute;ximo ser&iacute;a algo casi maravilloso, tener un hijo que excesivamente obediente y que hace todo lo que dicen los adultos, es f&aacute;cil y c&oacute;modo, pero el objetivo de la crianza no es precisamente ese, sino educarlos para que se conviertan en adultos sanos.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es normal que un ni&ntilde;o no se enfade nunca?</h2><p class="article-text">
        Las rabietas no son agradables. Pero es que a veces los ni&ntilde;os se portan mal. &ldquo;El enfado forma parte de nuestro repertorio emocional y, en la infancia, es una de las emociones m&aacute;s habituales&rdquo;, reconoce Carmen Marco Llana, psic&oacute;loga Infantil y Juvenil en <a href="https://www.aprendert.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AprenderT</a>. Como padres, la principal labor es ense&ntilde;arles a gestionar y regular sus emociones e impulsos, no reprimirlos porque nos averg&uuml;encen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las emociones cumplen su funci&oacute;n, sirven para algo. En el caso del enfado, es la forma en la que marcamos l&iacute;mites y expresamos lo que nos molesta&rdquo;, afirma Marco, que matiza que el enfado en los ni&ntilde;os es saludable y necesario, forma parte de su desarrollo y aprendizaje.
    </p><p class="article-text">
        La labor de los padres y adultos es ayudarlos a superarlos, no presionarlos para que se adapten y repriman sus emociones, ni a&ntilde;adirles verg&uuml;enza ni autodesprecio. &iquest;Qu&eacute; ocurre cuando un ni&ntilde;o no se enfada? Todo lo contrario: puede indicar que &ldquo;tiene dificultades en la regulaci&oacute;n emocional o se encuentra muy inhibido y bloqueado ante los conflictos&rdquo;, aclara Marco.
    </p><p class="article-text">
        Todo comportamiento es una forma de comunicaci&oacute;n y, a veces, cuando los ni&ntilde;os se portan mal, es porque expresan algo que sienten. Como padres, que somos los referentes y los modelos a seguir de mayor impacto, &ldquo;nuestro comportamiento a veces puede influir en esa actitud m&aacute;s inhibida, sin que nosotros nos demos cuenta&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; hacemos para favorecer este comportamiento?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los estilos educativos poco flexibles, muy exigentes, centrados en el cumplimiento de las normas y con poca tolerancia al error suelen favorecer ni&ntilde;os excesivamente obedientes&rdquo;, afirma Marco. Es decir, solemos premiar a los ni&ntilde;os que dan &lsquo;pocos problemas&rsquo;, &ldquo;que son perfectos o que siempre hagan caso, y ellos entienden que eso es lo que los hace merecer cari&ntilde;o y aprobaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o aprende que, para ser amado, debe reprimir sus emociones desbordantes: tristeza, cansancio, ira y frustraci&oacute;n, entre otros.&nbsp;Este proceso de autocensura emocional puede parecer efectivo a corto plazo, pero debilita el desarrollo de la identidad y la autoestima y crea una creciente distancia entre lo que siente y lo que muestra. &ldquo;A largo plazo, esto puede traducirse en adultos poco asertivos, con dificultades para expresar e identificar sus emociones y, posiblemente, baja autoestima&rdquo;, advierte Marco.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os pueden comportarse de formas desagradables o inapropiadas (golpear, gritar, exigir&hellip;), comportamientos que, aunque sean desadaptativos en s&iacute; mismos, las emociones y necesidades que los motivan son perfectamente leg&iacute;timas y aceptables. El resto reside en ver m&aacute;s all&aacute; de lo evidente: conectar con las necesidades de los ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un ni&ntilde;o tranquilo no es lo mismo que uno excesivamente obediente</h2><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; se diferencia un ni&ntilde;o tranquilo con este comportamiento? Un ni&ntilde;o puede ser tranquilo, cooperativo y poco conflictivo, y estar perfectamente bien. La obediencia sistem&aacute;tica, sin embargo, sin resistencia, sin negociaci&oacute;n, sin decir jam&aacute;s &lsquo;no&rsquo;, merece ser cuestionada, no celebrada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un ni&ntilde;o excesivamente obediente se bloquea ante el conflicto y lo evita, suele tener una actitud sumisa y complaciente ante los dem&aacute;s y busca agradar siempre. El ni&ntilde;o tranquilo suele mostrar su enfado o malestar de forma espont&aacute;nea y generalmente regulada&rdquo;, aclara Marco.
    </p><p class="article-text">
        Diferenciar entre ambos comportamientos es clave. Para ello, Marco apunta algunas se&ntilde;ales a las que debemos prestar atenci&oacute;n y que son las que nos dicen que algo no va del todo bien:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Falta de quejas, incluso en situaciones poco justas para &eacute;l, como cuando le quitan un juguete de forma brusca y no busca ayuda ni lo reclama.</li>
                                    <li>Pedir aprobaci&oacute;n siempre ante situaciones de poca trascendencia.</li>
                                    <li>Expresar miedo ante el error o la equivocaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Invalidar sus propias emociones con expresiones como &lsquo;no pasa nada&rsquo; o &lsquo;no es importante&rsquo;</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayudar a un ni&ntilde;o muy obediente a expresar lo que siente</h2><p class="article-text">
        La verdadera esencia de la infancia es moverse, trepar, gritar, lanzar, llorar, re&iacute;r&hellip; Este es el aut&eacute;ntico derecho que todos deber&iacute;an poseer y valorar, as&iacute; es como la experiencia contribuye al desarrollo del cerebro y del individuo. Y, aunque a todos los padres les gustar&iacute;a que sus hijos se comportaran como adultos maduros e inteligentes, su edad precisamente hace imposible un comportamiento l&oacute;gico, estable y moralmente coherente.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces es importante ajustar las expectativas: no es razonable esperar que se comporten bien en todas las circunstancias. Porque es normal que un ni&ntilde;o a los dos a&ntilde;os diga siempre que no; a los cinco a&ntilde;os, que negocie; a los ocho a&ntilde;os, que discuta; a los 12, que lo cuestione todo; y a los 16, que desaf&iacute;e. Cada una de estas formas surge del mismo impulso: reafirmarse como persona, pensar por s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Privados de todas estas experiencias, nos estancamos y retrocedemos. &iquest;C&oacute;mo podemos ayudar a un ni&ntilde;o excesivamente obediente? &ldquo;Algo que ayuda much&iacute;simo es validar todas las emociones, especialmente las que generan malestar, como el enfado&rdquo;, explica Marco. Es clave tambi&eacute;n &ldquo;reforzar los esfuerzos que hace por conseguir algo y no solo el resultado final: valorar al ni&ntilde;o por c&oacute;mo es y no por c&oacute;mo se comporta&rdquo;, matiza Marco.
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, es importante &ldquo;evitar expresiones como &lsquo;portarse bien o mal&rsquo; y sustituirlas por la descripci&oacute;n de los comportamientos que han sido adecuados o inadecuados, por ejemplo, &lsquo;me ha gustado mucho que has sido responsable recogiendo tu habitaci&oacute;n&rsquo; o &lsquo;ya sabes que en la mesa hay que comer sentado y t&uacute; lo has hecho de pie&rsquo;&rdquo;, reconoce Marco, que concluye que es muy necesario &ldquo;ir dando el modelo de c&oacute;mo poder resolver determinadas situaciones, por ejemplo, en un conflicto con un amigo en el parque&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/quiere-decir-nino-porte-psicologa-emociones-cumplen-funcion-xp_1_13221903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 11:59:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué quiere decir que un niño se porte siempre bien, según una psicóloga: "Todas las emociones cumplen su función"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familia,Crianza,Educación,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eres lo que guardas: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/guardas-aferramos-cosas-innecesarias-deshacernos_1_13218903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/206cbb9a-e9c2-48aa-89df-6b871a7834e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eres lo que guardas: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Te sientes abrumado por todas las cosas que hay en tu vida? Entender por qué nos aferramos a las cosas es el primer paso para encontrar una forma saludable de desprenderse de ellas</p><p class="subtitle">Y ahora, ¿qué hacemos con sus cosas? El trabajo emocional de vaciar las casas de nuestros padres y abuelos</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de nosotros tenemos una relaci&oacute;n complicada con nuestras cosas. Est&aacute; la interminable colecci&oacute;n de cargadores y cables, el caj&oacute;n de la cocina que rebosa de &ldquo;de todo&rdquo;, la bolsa de tela llena de bolsas de tela. El desorden no es un defecto de car&aacute;cter. Se trata, en la mayor&iacute;a de los casos, de una conversaci&oacute;n que tu hogar mantiene contigo sobre algo m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        Como terapeuta integrativa, escucho esa conversaci&oacute;n con frecuencia. El desorden rara vez se presenta como un simple problema de orden. Conlleva ansiedad, dolor, identidad, verg&uuml;enza y transici&oacute;n. Comprender lo que hay debajo suele ser el primer paso para liberarse de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hay que dejar claro: el desorden no es acumulaci&oacute;n compulsiva. &ldquo;En la acumulaci&oacute;n compulsiva, hay mucha profundidad&rdquo;, afirma el Dr. Joseph Ferrari, psic&oacute;logo de la Universidad DePaul que lleva d&eacute;cadas estudiando el desorden. &ldquo;Papel higi&eacute;nico, papel higi&eacute;nico, papel higi&eacute;nico... tiene profundidad. El desorden, en cambio, tiene amplitud. Son un mont&oacute;n de cosas diferentes por todas partes. As&iacute; que, mientras que los acumuladores son personas desordenadas, las personas desordenadas no son necesariamente acumuladoras&rdquo;. El trastorno de acumulaci&oacute;n compulsiva es un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico. La mayor&iacute;a de nosotros nos situamos en alg&uacute;n punto del vasto y corriente t&eacute;rmino medio.
    </p><p class="article-text">
        Esa distinci&oacute;n es importante porque nuestros hogares (m&aacute;s o menos) funcionan, pero con un trasfondo de inquietud. Una pila de correo de la que &ldquo;te ocupar&aacute;s m&aacute;s tarde&rdquo;. Un armario lleno de ropa que ya no se adapta a tu cuerpo ni a tu vida. A medida que los hogares se reducen y se les exige cada vez m&aacute;s, la presi&oacute;n se intensifica: el sal&oacute;n se convierte en oficina, en lugar para hacer los deberes, en gimnasio. El desorden deja de ser una cuesti&oacute;n est&eacute;tica; se convierte en un problema log&iacute;stico.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo se convierte en un problema?</h2><p class="article-text">
        Ferrari y su colaboradora, la Dra. Catherine Roster, profesora de marketing de la Universidad de Nuevo M&eacute;xico, definen el desorden como &ldquo;una sobreabundancia de posesiones que crea un espacio vital ca&oacute;tico y desorganizado&rdquo;. Pero, como a&ntilde;ade la organizadora profesional e investigadora Caroline Rogers: &ldquo;Mi desorden no es el tuyo&rdquo;. Dos hogares pueden parecer igual de llenos y, sin embargo, resultar totalmente diferentes para las personas que los habitan.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.challengingdisorganization.org/resources/icd-clutter-quality-of-life-scale/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escala de calidad de vida ante el desorden </a>de Ferrari ofrece un criterio pr&aacute;ctico: &iquest;afecta a la habitabilidad de tu espacio? La mesa del comedor nunca se usa porque est&aacute; sepultada bajo papeles, libros y objetos que no tienen un lugar fijo. &iquest;Te causa malestar emocional? Esa ansiedad latente que te produce que otros vean tu casa y te d&eacute; verg&uuml;enza. &iquest;Pone a prueba tus relaciones o tus finanzas? Las discusiones por el desorden, los recargos por demora en el pago de facturas que se han extraviado. El desorden se convierte en un problema cuando empieza a limitar tu vida. Las investigaciones lo confirman: un estudio de 2021 realizado por Rogers y la Dra. Rona Hart, profesora asociada de psicolog&iacute;a en la Universidad de Sussex, revel&oacute; que el desorden es uno de los principales factores predictivos de una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0272494421000062" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menor calidad de vida</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Afecta a la habitabilidad de tu espacio? ¿Te causa malestar emocional? ¿Pone a prueba tus relaciones o tus finanzas? El desorden se convierte en un problema cuando empieza a limitar tu vida</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Por qu&eacute; nos aferramos a las cosas</h2><p class="article-text">
        El desorden rara vez se debe a una sola cosa. En mi trabajo como terapeuta integrativa y en mi investigaci&oacute;n para este art&iacute;culo, siguen surgiendo los mismos factores. Reconocer tu propio patr&oacute;n es el primer paso para cambiarlo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El duelo y los recuerdos que perduran</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Conservar las <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-que-hacemos-con-sus-cosas_1_12177928.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pertenencias de un ser querido</a> es una de las formas m&aacute;s comunes de acumular trastos, y tambi&eacute;n una de las m&aacute;s conmovedoras. Lo importante no es el objeto en s&iacute;, sino el v&iacute;nculo que lo une a nosotros. Tirar la taza favorita de un padre o una madre puede parecer, a nivel visceral, como si estuvi&eacute;ramos tirando al propio padre o madre. Ropa de ni&ntilde;os que se conserva mucho m&aacute;s all&aacute; de su utilidad, ropa comprada para beb&eacute;s que nunca llegaron a nuestras vidas: estos objetos cargan con la p&eacute;rdida no solo de una persona, sino de los futuros que hab&iacute;amos imaginado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En nuestro sector, hablamos mucho del duelo oculto&rdquo;, dice Rogers. Ha visto a gente aferrarse a cosas que dir&iacute;amos que son basura: una vieja mochila que en realidad es un talism&aacute;n de una ruta por el Himalaya que alguien hizo cuando ten&iacute;a veintitantos a&ntilde;os y sus extremidades funcionaban de otra manera, por ejemplo. El miedo no es al desorden; es al borrado. Como ella misma dice: &ldquo;Si me deshago de esto, &iquest;significa que esa parte de mi vida ya no es real?&rdquo;. No es as&iacute;. El recuerdo vive en ti, no en el objeto.
    </p><p class="article-text">
        Nadia Vidal, asesora de Hoarding UK, lo explica de forma sencilla: desprenderse de las pertenencias de un ser querido forma parte del proceso de duelo; por su propia naturaleza, el duelo no se puede apresurar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El sentimentalismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la experiencia de Jenn Jordan, este es el principal motivo por el que se acumulan las cosas. Jordan, fundadora de la empresa de organizaci&oacute;n profesional Orjenise, lo ve por todas partes. &ldquo;Cuanto m&aacute;s sentimental es una persona, m&aacute;s cosas tiene&rdquo;. Las tarjetas de cumplea&ntilde;os son el ejemplo cl&aacute;sico: cada una parece inofensiva hasta que acabas teniendo cajas llenas de ellas. &ldquo;Nos decimos a nosotros mismos que estamos conservando el amor&rdquo;, afirma Jordan. &ldquo;A veces solo estamos guardando papel&rdquo;. El objetivo no es dejar de sentirnos sentimentales, sino preguntarnos si necesitamos cada objeto f&iacute;sico para honrarlo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Procrastinaci&oacute;n y evasi&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ferrari es directo: la procrastinaci&oacute;n &ldquo;no tiene nada que ver con la pereza, ni con una mala gesti&oacute;n del tiempo&rdquo;. En esencia, se trata de evitaci&oacute;n, y la evitaci&oacute;n tiene que ver con las emociones. A veces el desorden se acumula cuando lo posponemos. A veces eso provoca m&aacute;s retrasos, porque cada pila es un recordatorio de algo inconcluso, lo que genera agobio, lo que a su vez genera m&aacute;s evitaci&oacute;n. Jordan llama a la respuesta habitual &ldquo;tocar la superficie&rdquo;: una limpieza r&aacute;pida y superficial, una bolsa junto a la puerta que permanece all&iacute; durante semanas. Ordenar reorganiza lo que ya existe. Despejar requiere algo diferente: el esfuerzo emocional de decidir realmente qu&eacute; se queda y qu&eacute; se va.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Herencia</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Parte del desorden tiene su origen en la herencia. Tanto en mi vida personal como en mi trabajo con los clientes, observo c&oacute;mo la migraci&oacute;n, la clase social y la escasez generacional determinan lo que la gente conserva y por qu&eacute;. Si las cosas eran dif&iacute;ciles de conseguir durante la infancia, o si la familia ha sobrevivido a un desplazamiento o a una guerra, aferrarse a los objetos no es un h&aacute;bito, sino una herencia. El objeto se convierte en un seguro. Esto ayuda a explicar por qu&eacute; la est&eacute;tica minimalista puede resultar vergonzosa en ciertas comunidades: es un est&aacute;ndar creado por quienes siempre han tenido el lujo de dar por sentado que pod&iacute;an reemplazar lo que perd&iacute;an. El objetivo de las familias que han pasado por dificultades nunca fue tener una casa de exposici&oacute;n; es la seguridad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más sentimental es una persona, más cosas tiene</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jenn Jordan</span>
                                        <span>—</span> organizadora profesional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Identidad</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Jordan identifica tres patrones comunes: el &ldquo;yo aspiracional&rdquo; conserva el equipo de gimnasio y los libros de texto de idiomas sin abrir, prueba de en qui&eacute;nes pretendemos convertirnos; el &ldquo;yo del coste irrecuperable&rdquo; se aferra a las cosas porque se gast&oacute; demasiado dinero; y el &ldquo;yo nost&aacute;lgico&rdquo; se aferra a lo que Jordan llama &ldquo;s&iacute;mbolos del esp&iacute;ritu&rdquo;, objetos que se guardan como prueba de un yo anterior. Los hombres y las colecciones de CD son su ejemplo favorito. Ese &aacute;lbum de Radiohead no tiene que ver realmente con la m&uacute;sica; tiene que ver con la persona que conoc&iacute;a a Radiohead antes que nadie.
    </p><p class="article-text">
        Debajo del s&iacute;mbolo espiritual se esconde el miedo a perder un yo que una vez reconociste. Eso no es trivial. Pero ser consciente de ello crea una elecci&oacute;n: &iquest;quieres seguir viviendo en un museo de quien fuiste o hacer espacio para quien eres?
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La verg&uuml;enza del desorden</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una de las razones por las que el desorden persiste es la verg&uuml;enza, y la presi&oacute;n por mantener un hogar perfecto, amplificada por las redes sociales, recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Sin embargo, la investigaci&oacute;n de Ferrari no muestra diferencias significativas entre g&eacute;neros en cuanto al desorden en s&iacute; mismo. La diferencia radica en c&oacute;mo se denomina. &ldquo;Las mujeres tienen 'desorden'. En el caso de los hombres, son sus 'juguetes'. Son sus 'cosas'&rdquo;. El secretismo permite que la verg&uuml;enza prospere. Por eso la gente difumina el fondo de sus videollamadas por Zoom o dice &ldquo;es que estoy muy ocupado&rdquo; en lugar de &ldquo;estoy atascado&rdquo;. Comprender que tu desorden est&aacute; conectado con algo real, ya sea una p&eacute;rdida, la identidad, la ansiedad o la historia, no es una excusa para quedarte estancado. Es el punto de partida compasivo para el cambio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El psicólogo investigador sobre desorden Joseph Ferrari aconseja que otra persona sostenga el objeto mientras tú tomas la decisión de deshacerte de ello. Al eliminar el contacto, eliminas el bucle de recuerdos que este desencadena
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si vives con alguien cuyo desorden te abruma, la investigaci&oacute;n de Ferrari ofrece una advertencia &uacute;til: la presi&oacute;n sale por la culata. En el momento en que una elecci&oacute;n se convierte en una exigencia, surge la resistencia. Si le dices a alguien que se deshaga de sus cosas, ya no est&aacute;s hablando de desorden; est&aacute;s amenazando su sentido de control sobre su propia vida. Vidal, que ve esto en su forma m&aacute;s extrema, lo tiene claro: el cambio duradero tiene que venir de dentro. La fuerza puede despejar una habitaci&oacute;n, pero sin llegar a la ra&iacute;z, el patr&oacute;n se repite.
    </p><h2 class="article-text">Entonces, &iquest;qu&eacute; ayuda realmente?</h2><p class="article-text">
        Rogers pregunta a sus clientes: &iquest;qu&eacute; quieres hacer en esta habitaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo quieres sentirte? Sin tener eso claro, todos los objetos parecen igual de importantes y tomar decisiones se vuelve imposible. Jordan advierte que tener un mont&oacute;n de cajas de pl&aacute;stico no es la soluci&oacute;n. Guardar cosas no es una cura; es solo un aplazamiento m&aacute;s bonito.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, las personas necesitan narrar la historia de un objeto antes de poder desprenderse de &eacute;l: explicar qu&eacute; significaba, de qui&eacute;n proced&iacute;a y qu&eacute; etapa de la vida representa. Un cliente guardaba una taza de la que su madre hab&iacute;a bebido todos los d&iacute;as, llena de polvo, arrinconada, sin usar nunca. Contar su historia, decir en voz alta lo que encerraba, fue lo que hizo que desprenderse de ella resultara imaginable. &ldquo;A veces basta con contar la historia&rdquo;, me dijeron tanto Rogers como Vidal por separado. Una vez que se ha reconocido y honrado el significado, las cosas pueden desaparecer. El amor y recuerdo te acompa&ntilde;an.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad de desprenderse no es solo emocional. Tambi&eacute;n es f&iacute;sica. Hay una raz&oacute;n por la que los comerciantes quieren que toques la mercanc&iacute;a: la psicolog&iacute;a del consumidor demuestra que el contacto f&iacute;sico con un objeto aumenta tu sentido de la propiedad y el apego hacia &eacute;l. El mismo mecanismo funciona a la inversa cuando intentas desprenderse de algo. Ferrari aconseja que otra persona sostenga el objeto mientras t&uacute; tomas la decisi&oacute;n. Al eliminar el contacto, eliminas el bucle de recuerdos que este desencadena.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las ra&iacute;ces emocionales son m&aacute;s profundas, ya sea por un duelo no superado, una ansiedad que parece inmanejable o una sensaci&oacute;n persistente de que por mucho que ordenes nunca logras aliviar el peso, la terapia puede ayudar. Un terapeuta puede ofrecerte un espacio para explorar los apegos que el simple orden no puede abordar. Para obtener apoyo pr&aacute;ctico, la Asociaci&oacute;n de Profesionales del Orden y la Organizaci&oacute;n pone en contacto a personas del Reino Unido con <a href="https://www.apdo.co.uk/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">profesionales</a> acreditados que se centran en la desorganizaci&oacute;n cr&oacute;nica, no en el orden est&eacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">Una pregunta diferente que plantearse</h2><p class="article-text">
        El sentimentalismo, el amor, la lealtad hacia nuestro yo pasado: eso no son debilidades. El objetivo es dejar de proyectar esos sentimientos en las cosas que se acumulan a nuestro alrededor. Honrar lo que algo signific&oacute; y luego imaginar que va a parar a manos de alguien que lo utilizar&aacute;, lo necesitar&aacute;, lo querr&aacute;: eso no es una p&eacute;rdida, es generosidad.
    </p><p class="article-text">
        Rogers a esto lo llama ternura: negarse a reducir a una persona a su desorden. La pregunta con la que hay que empezar no es &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no puedo simplemente deshacerme de ello?&rdquo;, sino &ldquo;&iquest;A qu&eacute; me estoy aferrando realmente?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gynelle Leon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/guardas-aferramos-cosas-innecesarias-deshacernos_1_13218903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 19:53:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eres lo que guardas: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/206cbb9a-e9c2-48aa-89df-6b871a7834e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hogar,Psicología,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo infantil plantea las claves a tener en cuenta si te estás planteando que tu hijo vaya solo al colegio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-infantil-claves-cuenta-si-planteando-hijo-colegio-xp_1_13212153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dffb4fff-56c6-472c-8d9c-8b9e8269e4c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo infantil plantea las claves a tener en cuenta si te estás planteando que tu hijo vaya solo al colegio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Abel Domínguez explica la importancia de trabajar la autonomía con los niños antes de que la ejerzan y cómo este proceso afecta positivamente a su autoestima</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        El momento en el que un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a comienza a ir al colegio con cierta independencia puede suponer uno de los hitos m&aacute;s significativos en el desarrollo de su autonom&iacute;a. No se trata solo de una cuesti&oacute;n de edad, sino de madurez, seguridad y, sobre todo, de un entrenamiento previo que no debe dejarse de lado antes de llevar a cabo un cambio de h&aacute;bitos de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el punto de vista evolutivo, como padres y madres, antes de dar el paso de permitir a nuestros hijos ir solos al colegio o al instituto, deber&iacute;amos tener claro si tienen adquiridas las capacidades o si tienen la autonom&iacute;a necesaria para poder hacerlo&rdquo;, establece Abel Dom&iacute;nguez, psic&oacute;logo infantojuvenil y director de <a href="https://dominguezpsicologosmadrid.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dom&iacute;nguez Psic&oacute;logos</a>.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el psic&oacute;logo destaca que el factor m&aacute;s determinante es la madurez individual, sumada a la adquisici&oacute;n previa de ciertas competencias b&aacute;sicas: &ldquo;No podemos esperar que un ni&ntilde;o que nunca ha tomado una decisi&oacute;n por s&iacute; mismo sepa manejarse de repente en la calle&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El entrenamiento para crear su autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Esta autonom&iacute;a no surge sin trabajo, se construye d&iacute;a a d&iacute;a en peque&ntilde;as tareas dom&eacute;sticas o escolares antes de dar el salto al asfalto. &ldquo;Es importante que conozcan bien el camino, que lo hayan hecho previamente acompa&ntilde;ados de sus padres o de sus cuidadores y que sepan coger el transporte p&uacute;blico si es necesario, que sepan usar el tel&eacute;fono m&oacute;vil o el <em>smartwatch</em> si tenemos pensado que lo usen...&rdquo;, enumera Dom&iacute;nguez, que se muestra a favor de que tengan la posibilidad de comunicarse con sus padres en un contexto de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        En ese &ldquo;entrenamiento progresivo para adquirir autonom&iacute;a&rdquo;, el experto sugiere que el ni&ntilde;o haya realizado peque&ntilde;os encargos con &eacute;xito, antes de enfrentarse a un trayecto escolar, quiz&aacute;s m&aacute;s largo. &ldquo;Que baje solo a por el pan, por ejemplo, que vaya a la tienda a comprar leche y huevos o que vaya a buscar a un amiguito que vive cerca&rdquo;, ejemplifica. Se trata de que la autonom&iacute;a se introduzca paulatinamente y no sea una decisi&oacute;n repentina derivada de necesidades familiares.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a no hay una edad m&iacute;nima para que un menor camine solo por la calle, lo que traslada la decisi&oacute;n final al &aacute;mbito y responsabilidad familiar, donde s&iacute; prevalece el deber de cuidado. Esto implica que las familias deben evaluar la madurez del menor para evitar situaciones que puedan ser consideradas negligentes en caso de incidente.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Otras tareas que revelan si los ni&ntilde;os est&aacute;n listos</h2><p class="article-text">
        Para el experto, abrir esta etapa supone un compromiso consciente por parte de los padres: &ldquo;En el momento que permito a mis hijos hacer desplazamientos solos, obviamente estoy asumiendo la responsabilidad de que les pueda pasar algo, igual que asumo la responsabilidad de que puedan hacerlo bien y sean capaces de llegar sin que pase nada, que es lo m&aacute;s probable cuando les permitimos hacer este tipo de desplazamientos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin una preparaci&oacute;n previa, el psic&oacute;logo se&ntilde;ala que la experiencia podr&iacute;a resultar abrumadora o &ldquo;hacerse bastante cuesta arriba&rdquo;. Adem&aacute;s del conocimiento t&eacute;cnico del entorno y la resoluci&oacute;n de problemas pr&aacute;cticos, como saber qu&eacute; hacer si no les funciona el abono de transportes o c&oacute;mo reaccionar ante desconocidos con actitudes sospechosas, Dom&iacute;nguez incide tambi&eacute;n en la preparaci&oacute;n a nivel psicol&oacute;gico. Para &eacute;l, esto implica &ldquo;que los chavales sepan pedir ayuda, tanto a sus padres como a alguien del entorno; que sepan de alguna manera juzgar qui&eacute;n puede ayudarles o qui&eacute;n no; y que conozcan los peligros que puede haber a lo largo del recorrido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los beneficios de este proceso de conquista de la autonom&iacute;a en la calle, el psic&oacute;logo se&ntilde;ala que refuerza la percepci&oacute;n que el menor tiene de sus propias capacidades. &ldquo;La autonom&iacute;a realmente a ellos les viene fenomenal porque al final una parte importante de la autoestima, tanto infantil como en los adultos, es la autoeficacia percibida. Es decir, c&oacute;mo de eficaces nos percibimos a la hora de planificar metas y conseguirlas&rdquo;, concluye Dom&iacute;nguez. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-infantil-claves-cuenta-si-planteando-hijo-colegio-xp_1_13212153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 13:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo infantil plantea las claves a tener en cuenta si te estás planteando que tu hijo vaya solo al colegio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Colegios,Psicología,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es el método de la 'piedra gris' y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/metodo-piedra-gris-ayuda-prestar-atencion-personas-buscan-conflicto-xp_1_13206178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c15ae40-6699-4280-9c76-a835888d4b99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es el método de la &#039;piedra gris&#039; y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien no se trata de un término clínico ni de una solución para todos los casos, sí es una estrategia útil para tratar con personas a las que les gusta la disputa y el enfrentamiento, aclara la psicóloga Esther Rodríguez</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas” </p></div><p class="article-text">
        Todos tenemos personas en nuestra vida con las que preferir&iacute;amos no encontrarnos o no ver con regularidad. Puede ser en el trabajo o en nuestra vida personal, incluso alguien de nuestro entorno familiar. Estas personas hacen todo lo posible para provocar una reacci&oacute;n con sus palabras o acciones. Seguramente a m&aacute;s de uno le ha pasado: estar atrapado en una conversaci&oacute;n que nunca quiso tener con alguien que no para de insistir.
    </p><p class="article-text">
        Sea cual sea la situaci&oacute;n, muchas personas se regodean en los arrebatos emocionales y en buscar el drama. Ante estas situaciones, puede que sintamos la necesidad de defendernos, de explicar nuestro punto de vista o de calmar sus emociones. Pero, muchas veces, si participamos de su comportamiento, lo que se genera es m&aacute;s de lo mismo. Cortar esta din&aacute;mica, crear un l&iacute;mite firme y negarnos a participar puede ser una forma eficaz de protegernos. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar la provocaci&oacute;n mediante el distanciamiento y la neutralidad</h2><p class="article-text">
        La difusi&oacute;n de contenidos relacionados con la salud mental, tanto en publicaciones especializadas como en cuentas de influencers en redes sociales, ha hecho que nos familiaricemos con <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todo tipo de t&eacute;rminos</a> reservados antes a la sala de terapia. Y entre ellos est&aacute;, por ejemplo, el recurso de la &ldquo;piedra gris&rdquo;, un t&eacute;rmino acu&ntilde;ado en la d&eacute;cada pasada por una bloguera estadounidense y que desde entonces se plantea como estrategia para afrontar interacciones con personas conflictivas. 
    </p><p class="article-text">
        Como nos explica<strong> </strong>Esther Rodr&iacute;guez, Psic&oacute;loga Sanitaria, directora del centro&nbsp;<a href="https://www.esthermipsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esther, Mi Psic&oacute;loga</em></a><em>, </em>en Sevilla, este m&eacute;todo &ldquo;no es un t&eacute;rmino cl&iacute;nico, sino una forma de describir algo bastante sencillo: dejar de reaccionar emocionalmente ante alguien que genera conflicto&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Es una forma de desviar o neutralizar a alguien, de protegernos de las personas que quieren entrar en conflicto, y consiste en actuar con la mayor tranquilidad y apat&iacute;a posible cuando estamos cerca de estas personas. Esto nos ayuda a evitar enfadarnos o molestarnos con personas que buscan conflicto. Al no conseguir lo que pretenden &mdash;que nos enojemos e irritemos, que reaccionemos mal&mdash;, la t&eacute;cnica de balanceo ayuda a que la persona pierda inter&eacute;s en molestarnos.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, este m&eacute;todo se basa en la teor&iacute;a de que, al tratar con una persona emocionalmente t&oacute;xica, contener nuestras reacciones puede detener su comportamiento. Si no mostramos emoci&oacute;n, no obtendr&aacute;n placer ni disfrute de su comportamiento da&ntilde;ino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa, sin embargo, que busquemos el contacto cero, que lo que busca es cortar la relaci&oacute;n; la &lsquo;piedra gris&rsquo;, en cambio, &ldquo;se usa cuando no podemos dejar de ver a esa persona, pero necesitamos protegernos&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo podemos usar el m&eacute;todo de la 'piedra gris'</h2><p class="article-text">
        Como hemos visto, se trata de una actitud que se usa sobre todo &ldquo;para no alimentar din&aacute;micas de conflicto o manipulaci&oacute;n, una actitud que desde la psicolog&iacute;a conductual tiene sentido: si dejamos de reforzar una conducta (discusiones, provocaciones), muchas veces baja su intensidad&rdquo;, reconoce Rodr&iacute;guez. Esto significa que, cuando un comportamiento no tiene el efecto deseado, cesa. As&iacute;, cuando una persona usa un trato abusivo pero no obtiene la respuesta que busca, puede dejar de usarlo.
    </p><p class="article-text">
        Para Rodr&iacute;guez, es &uacute;til sobre todo en los casos en los que &ldquo;hay conflicto constante, la otra persona busca una reacci&oacute;n en nosotros o no podemos tomar distancia total porque es un familiar o un compa&ntilde;ero de trabajo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque se habla mucho de usar este m&eacute;todo en <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">personas narcisistas</a>, Rodr&iacute;guez aclara que esta palabra, que a menudo se usa muy a la ligera, &ldquo;en cl&iacute;nica en realidad se habla de rasgos o de Trastorno Narcisista de la Personalidad, que es otra cosa: el m&eacute;todo de la 'piedra gris' nos ayuda con personas que provocan o buscan conflicto&rdquo;, matiza la especialista. En estos casos, s&iacute; nos ayuda a &ldquo;no entrar en su juego, a no reforzar su provocaci&oacute;n y a mantenernos m&aacute;s regulados&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, debemos tener en cuenta que no es &ldquo;una soluci&oacute;n en s&iacute; misma, sino que se trata de una herramienta puntual&rdquo;, advierte Rodr&iacute;guez. Este m&eacute;todo puede ser agotador emocional y mentalmente: ocultar nuestras emociones puede hacernos sentir aislados y sin una forma de expresar lo que sentimos porque estamos haciendo un esfuerzo consciente para no entrar en esa din&aacute;mica.
    </p><h2 class="article-text">Respuestas cortas, no justificarse y cortar la conversaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Aplicar el m&eacute;todo de la 'piedra gris' es como encarnar, en cierta medida, la &lsquo;personalidad&rsquo; de una roca: indiferencia. Los pasos clave incluir&iacute;an, seg&uacute;n Rodr&iacute;guez, &ldquo;dar respuestas cortas y neutras, no justificarnos ni engancharnos y cortar la conversaci&oacute;n si escala&rdquo;. Por ejemplo, &ldquo;en lugar de discutir podemos optar por dar respuestas del tipo &lsquo;no voy a entrar en esto ahora&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, si bien esto nos protege del abuso emocional y funciona en algunas situaciones, como con individuos que tienen un patr&oacute;n de comportamiento determinado, su efectividad merece a&ntilde;adir un &lsquo;depende&rsquo;. Como hemos adelantado, mantener constantemente una actitud neutral e impasible requiere un gran autocontrol y puede causar fatiga mental. Por tanto, aunque puede resultar bastante eficaz, esta t&eacute;cnica no est&aacute; pensada para usar todo el tiempo con todas las personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Desde mi punto de vista, m&aacute;s que aplicar t&eacute;cnicas virales, lo importante es entender qu&eacute; est&aacute; pasando y ver qu&eacute; necesitamos nosotros: a veces tomar distancia, otras poner l&iacute;mites&hellip; y muchas veces es necesario trabajarlo bien en terapia&rdquo;, concluye Rodr&iacute;guez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/metodo-piedra-gris-ayuda-prestar-atencion-personas-buscan-conflicto-xp_1_13206178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 11:59:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es el método de la 'piedra gris' y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En las salas de espera del psicólogo no hay personas mayores: "Tienen más reparos para pedir ayuda"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/salas-espera-psicologo-no-hay-personas-mayores-reparos-pedir-ayuda_1_13094583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce3cb5b8-d05b-4b2c-9715-dfda9c37a940_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En las salas de espera del psicólogo no hay personas mayores: &quot;Tienen más reparos para pedir ayuda&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estigma pesa sobre este sector de la población que ha socializado en torno a la salud mental bajo el tabú. Aunque cada vez más adultos mayores acuden a terapia, ciertas creencias impiden que vean a los terapeutas como aliados para afrontar los vaivenes que golpean sus últimos años de vida</p><p class="subtitle">Del tabú al “todo el mundo debería ir a terapia”: ¿se está pervirtiendo la conversación sobre salud mental?
</p></div><p class="article-text">
        A sus 92 a&ntilde;os, Nieves Claramonte nunca ha sentido la necesidad de acudir a un psic&oacute;logo, ni siquiera cuando su hija se lo propuso ante la muerte de su marido. &ldquo;Y eso que la vida no ha sido nada f&aacute;cil&rdquo;, dice esta vecina de Castell&oacute;n. No es algo extra&ntilde;o a su edad. Ver a personas de avanzada edad en las salas de espera de los terapeutas contin&uacute;a siendo algo inusual. Los expertos se&ntilde;alan que todav&iacute;a persisten barreras y creencias socioculturales para que este segmento de la poblaci&oacute;n considere la posibilidad de pedir ayuda profesional para sobrellevar de la mejor forma posible unos vaivenes vitales que tambi&eacute;n golpean duramente en la vejez.
    </p><p class="article-text">
        Claramonte, sin embargo, s&iacute; particip&oacute; en unos talleres que el Ayuntamiento de su ciudad realiz&oacute; para combatir la soledad no deseada, algo habitual en los programas municipales. &ldquo;Quiz&aacute; me haga falta ir al psic&oacute;logo, pero creo que puedo con esto yo sola, de momento&rdquo;, asegura pegada al tel&eacute;fono fijo. Tampoco tendr&iacute;a problema en hacerlo, a&ntilde;ade. &ldquo;En esta etapa cambian muchas cosas. Los hijos hacen su vida, pierdes a personas muy cercanas, pero a m&iacute; la soledad no me ha golpeado fuerte a&uacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Piensa que una misma debe afrontar los golpes de la vida: &ldquo;Tienes que ser fuerte, y los malos tragos quedan en el recuerdo&rdquo;. Si a algo le tiene miedo, es a la guerra que ve continuamente por la televisi&oacute;n. &ldquo;Est&aacute; muy mal la cosa. Eso s&iacute; que me preocupa&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a del Mar Aguilar, secretaria del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de Castilla-La Mancha (COPCLM), se&ntilde;ala que es habitual que los adultos mayores padezcan cambios en su salud. Esta experta que pasa consulta en Albacete y coordina programas de envejecimiento activo ubica en el &ldquo;estigma generacional&rdquo; la baja prevalencia de personas mayores en las consultas psicol&oacute;gicas. Se refiere a la nula socializaci&oacute;n en torno a la salud mental que han experimentado estas personas, en la que el tab&uacute; prevalec&iacute;a por encima de su verbalizaci&oacute;n. Prueba de ello ha sido la dificultad para encontrar testimonios en primera persona para este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con la forma de enfrentar el d&iacute;a a d&iacute;a de Claramonte, la terapeuta enfatiza que las personas mayores &ldquo;pueden haber aprendido a ocultar su sufrimiento ante los dem&aacute;s para dar una imagen de dureza, como que ellos pueden con todo&rdquo;. Aguilar tambi&eacute;n apunta que en las personas mayores se da cierta normalizaci&oacute;n del malestar. &ldquo;Quiz&aacute; piensen que el &aacute;nimo bajo o determinada sintomatolog&iacute;a son cosas asociadas al envejecimiento y frente a las que est&aacute;n indefensas&rdquo;, explica. En este sentido, Esther Camacho, psicogeront&oacute;loga y coordinadora del grupo de Buen Trato del Colegio de la Psicolog&iacute;a de Madrid (COP Madrid), enfatiza que se da cierto &ldquo;edadismo&rdquo; al respecto.
    </p><h2 class="article-text">Personas conscientes de lo que les ocurre</h2><p class="article-text">
        La presunci&oacute;n de la baja presencia de los adultos mayores en las consultas psicol&oacute;gicas est&aacute; avalada por los datos. Seg&uacute;n la &uacute;ltima Encuesta Europea disponible, <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/EncuestaEuropea/EncuestaEuropea2020/MODULO2RELATIVO.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que data de 2020 y se basa en los datos del INE</a>, solo el 3,94% de las personas de entre 65 y 74 a&ntilde;os hab&iacute;a visitado a un psic&oacute;logo, psicoterapeuta o psiquiatra en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, el segundo dato m&aacute;s bajo de los recabados. La cifra aumenta hasta el 5,17% en el caso de las personas de 75 a 84 a&ntilde;os, mientras que de 85 a&ntilde;os en adelante tan solo el 2,03 respondi&oacute; afirmativamente, el dato m&aacute;s bajo.
    </p><p class="article-text">
        Aguilar afirma que estas personas suelen relatar en consulta cierto malestar, una tristeza sostenida en el tiempo y s&iacute;ntomas de ansiedad. &ldquo;Aunque pudi&eacute;ramos pensar lo contrario, son perfectamente capaces de describir lo que sienten, qu&eacute; tipo de pensamientos les invalidan y qu&eacute; emociones les hacen sentir bien o qu&eacute; comportamientos pueden realizar para que funcionen de forma adecuada&rdquo;, agrega la secretaria general del COPCLM.
    </p><h2 class="article-text">Lo colectivo antes que lo individual</h2><p class="article-text">
        Camacho incide en que muchas de estas personas sufren problemas de salud mental que desencadenan ciertos hitos en la vida. Argumenta esta posici&oacute;n en los datos <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-of-older-adults#:~:text=Prevalencia,sean%20reacias%20a%20buscar%20ayuda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)</a> en octubre de 2025, que se&ntilde;alan que aproximadamente el 14% de los adultos de 70 a&ntilde;os o m&aacute;s tienen un trastorno mental. La propia Organizaci&oacute;n lo advierte: &ldquo;Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente y la estigmatizaci&oacute;n que rodea a dichas afecciones puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que poco a poco su presencia es m&aacute;s habitual en las consultas, la psic&oacute;loga madrile&ntilde;a aclara que muchas de estas personas participan en los programas comunitarios y colectivos orientados a mejorar su bienestar. &ldquo;Tienen m&aacute;s reparos para pedir ayuda a nivel individual, pero todo es m&aacute;s f&aacute;cil si lo hacen desde otro acogimiento&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        El estr&eacute;s que pueden sentir los adultos mayores tampoco es algo que se tenga demasiado en cuenta por las dem&aacute;s capas de la sociedad. Un dolor cr&oacute;nico o problemas de salud f&iacute;sica, verse invalidados a la hora de realizar tr&aacute;mites del d&iacute;a a d&iacute;a complejos o hacerse cargo de los nietos en ocasiones de forma exigente son factores que pasan factura a quien los sufre. &ldquo;Yo opino que un apoyo psicol&oacute;gico que pudiera disfrutar todo el mundo cuando llegara a la jubilaci&oacute;n ser&iacute;a muy importante&rdquo;, propone Camacho. De esta forma se podr&iacute;an reducir <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/tablasEstadisticas/InfAnual2024/INFORME_ANUAL_2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las cifras del Informe Anual del Sistema Nacional de Salud</a>, que en 2024 atestiguaba que el 35,6% de la poblaci&oacute;n padece alg&uacute;n problema de salud mental, afecci&oacute;n que supera el 40% en la poblaci&oacute;n de 50 y m&aacute;s a&ntilde;os y el 50% en los de 80 y m&aacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Contra la deriva farmacol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Teresa Moratalla, psic&oacute;loga cl&iacute;nica y miembro de la junta directiva del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de Catalu&ntilde;a (COPC), est&aacute; de acuerdo en la falta de cultura ligada a la salud mental que suelen padecer las personas mayores, pero recalca otro factor m&aacute;s que hace que no se vean impulsados a ir a terapia: &ldquo;Entre los profesionales a veces tenemos cierta tendencia a pensar que no merece la pena que los mayores vayan al psic&oacute;logo porque es muy dif&iacute;cil que cambien sus costumbres y estilo de vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la mayor parte de los pacientes de este tipo que atiende llegan preocupados por el miedo a perder sus capacidades, sobre todo ps&iacute;quicas. &ldquo;A veces perder la movilidad no crea tanto temor como perder la lucidez, Otros acuden con malestar generado por p&eacute;rdidas concretas, de hermanos o de su compa&ntilde;ero de vida&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        Esta especialista, por otra parte, critica que se intente aplacar el malestar de una persona mayor mediante f&aacute;rmacos antes que con psicoterapia. Le sigue Aguilar, quien menciona que &ldquo;muchas personas pueden decantarse por tratamientos farmacol&oacute;gicos porque de alguna manera son m&aacute;s inmediatos&rdquo;. Por su parte, la psic&oacute;loga catalana exclama que &ldquo;la intervenci&oacute;n en centros residenciales es altamente productiva. As&iacute; podr&iacute;amos ver que mucha gente que parece que est&aacute; de mal humor, lo que ocurre es que est&aacute;n deprimidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A eso se dedica Marc Montoli&uacute;, instructor durante el curso contra la soledad no deseada que disfrut&oacute; Claramonte hace un tiempo. Este psic&oacute;logo experto en envejecimiento trabaja en una residencia para personas mayores en la que ense&ntilde;a herramientas y recursos para mejorar el bienestar psicol&oacute;gico de los usuarios. &ldquo;Todav&iacute;a pesa mucho el estigma. Piensan que ir a terapia es estar mal, loco, pero eso tambi&eacute;n se puede cambiar a edades elevadas&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Mientras realizaban los talleres junto al Ayuntamiento de Castell&oacute;n, una de las frases que m&aacute;s repet&iacute;an los participantes era &ldquo;ojal&aacute; haber aprendido muchos a&ntilde;os antes&rdquo; todo esto que ahora descubr&iacute;an ligado al confort mental. Las sesiones de Montoli&uacute; en la residencia difieren algo de las dem&aacute;s. En su caso, lo que m&aacute;s expresan los residentes es el miedo a ser una carga para sus allegados.
    </p><h2 class="article-text">Del sufrimiento invisible a la barrera econ&oacute;mica</h2><p class="article-text">
        La psicogeront&oacute;loga del COP Madrid subraya que otro aspecto del que no se suele hablar es de las posibles situaciones de maltrato que los adultos mayores afrontan por parte de hijos o parejas, un sufrimiento que se alarga hasta el &uacute;ltimo de sus d&iacute;as y que no se llega a objetivar como tal. A ello se suman los suicidios. Seg&uacute;n la OMS, las estimaciones mundiales de salud 2021 muestran que, a escala mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 a&ntilde;os o m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga del COPCLM, Aguilar, destaca que otra frontera que deben sortear las personas mayores es la falta de recursos y accesibilidad a la ayuda, incluso por la presencia de barreras f&iacute;sicas. Camacho a&ntilde;ade desde Madrid que el precio de las consultas puede ser prohibitivo, una realidad que sufre cualquier persona con ingresos humildes. &ldquo;Ronda entre los 60 y 90 euros la sesi&oacute;n. Aunque muchos puedan ser conscientes de que un psic&oacute;logo quiz&aacute; les vendr&iacute;a bien, no consideran que sea oportuno pagar tanto dinero para que una persona los escuche una hora&rdquo;, ilustra, por lo que en muchas ocasiones acuden a entidades sociales antes que a terapeutas privados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/salas-espera-psicologo-no-hay-personas-mayores-reparos-pedir-ayuda_1_13094583.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 19:35:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En las salas de espera del psicólogo no hay personas mayores: "Tienen más reparos para pedir ayuda"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Tercera edad,Psicología,Atención psicológica,Ancianos,Salud psicológica,Salud,Política municipal,Políticas sociales]]></media:keywords>
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