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    <title><![CDATA[elDiario.es - Psicología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/psicologia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Psicología]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[“El problema es sentir que nunca es suficiente”: el coste emocional de ser muy perfeccionista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-sentir-nunca-suficiente-coste-emocional-personalidad-perfeccionista-no-saludable-xp_1_13596518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bcc6463-85f5-462d-a07e-f9518373a6ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1316y369.jpg" width="1200" height="675" alt="“El problema es sentir que nunca es suficiente”: el coste emocional de ser muy perfeccionista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El perfeccionista busca un control excesivo sobre su entorno, sin posibilidad de fracaso, por lo que la principal desventaja de esta expectativa es su imposibilidad</p><p class="subtitle">Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: “Puede reducir los niveles de cortisol”</p></div><p class="article-text">
        Frases como &ldquo;puedes lograrlo todo&rdquo;, &ldquo;s&eacute; la mejor versi&oacute;n de ti mismo&rdquo; o &ldquo;nunca te conformes&rdquo; nos bombardean de forma constante desde redes sociales, entornos acad&eacute;micos y laborales. Si bien pueden parecer motivadoras, tambi&eacute;n alimentan un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s com&uacute;n: la autoexigencia y el perfeccionismo excesivos. Y, aunque el perfeccionismo se ha relacionado con rasgos positivos como el orden, el compromiso y la excelencia, en ocasiones, en lugar de promover el bienestar, es un comportamiento que puede convertirse en un obst&aacute;culo emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a lo define como &ldquo;la tendencia a exigir a los dem&aacute;s o a uno mismo un nivel de desempe&ntilde;o extremadamente alto o incluso impecable, superior al que requiere la situaci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; coste emocional tiene todo esto cuando no se gestiona bien? &iquest;Cu&aacute;ndo se convierte el perfeccionismo en un inconveniente? 
    </p><h2 class="article-text">El coste emocional de una personalidad perfeccionista no saludable</h2><p class="article-text">
        Es importante distinguir entre dos tipos de perfeccionismo. Estamos frente a un arma de doble filo: puede ser la fuerza que mueve a una persona exitosa o puede convertirse en una verdadera carga.
    </p><p class="article-text">
        Como explica <a href="https://www.psicoglobal.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Rodr&iacute;guez Cort&eacute;s</a>, psic&oacute;loga, por un lado est&aacute; el &ldquo;perfeccionismo adaptativo, sano o funcional, que es aquel en el que la persona intenta buscar la excelencia, es decir, se pone metas altas, pero a la vez es consciente de cu&aacute;les son sus limitaciones, por lo que podr&iacute;amos decir que es positivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de perfeccionismo implica fijarse metas ambiciosas pero disfrutar del proceso de mejora sin caer en la autocr&iacute;tica destructiva. Establecer metas ambiciosas no es perjudicial, al contrario, pueden favorecer el aprendizaje, el desarrollo profesional, la creatividad y el logro personal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El perfeccionismo desadaptativo o no saludable es el que puede llegar a ser un problema, porque la persona se pone metas que son inalcanzables o que, si son alcanzables, las vive constantemente como insuficientes. Esto provoca una frustraci&oacute;n muy grande, e incluso puede provocar <a href="https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procrastinaci&oacute;n</a>, porque el miedo a no poder llegar genera par&aacute;lisis&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez. 
    </p><p class="article-text">
        Es un tipo de perfeccionismo que muchas veces se caracteriza por el miedo al fracaso, la intolerancia a los errores y una necesidad constante de aprobaci&oacute;n externa. Su coste emocional puede ser elevado, generando &ldquo;problemas de autoestima, insatisfacci&oacute;n personal constante, agotamiento, descuido de otras &aacute;reas de la vida, problemas laborales o acad&eacute;micos, dificultad para delegar tareas en otras personas y, sobre todo, ansiedad&rdquo;, advierte Rodr&iacute;guez. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n en este campo sugiere que el perfeccionismo y la ansiedad suelen ir de la mano.&nbsp;Lo demuestra este metaan&aacute;lisis publicado en <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28026869/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Journal of Clinic Psychology</a>, seg&uacute;n el cual las personas diagnosticadas con ansiedad generalizada tienden a presentar rasgos m&aacute;s perfeccionistas que la media, y tanto esta como el perfeccionismo se basan en una intolerancia a la incertidumbre. El perfeccionista busca un control excesivo sobre su entorno, sin posibilidad de fracaso, por lo que la principal desventaja de esta expectativa es su imposibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Como admite Rodr&iacute;guez, el problema no est&aacute; tanto &ldquo;en querer hacer las cosas bien, sino en sentir que nunca es suficiente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Rasgos de una personalidad muy perfeccionista</h2><p class="article-text">
        Las personas que se consideran perfeccionistas muchas veces no se mueven por la b&uacute;squeda de la perfecci&oacute;n ni intentan ser perfectos, sino que lo que las impulsa es evitar el fracaso. Algunas <a href="https://hewittlab.psych.ubc.ca/measures-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> afirman que quienes sienten la presi&oacute;n social para alcanzar la perfecci&oacute;n tienden a pensar que, cuanto mejor lo hagan, m&aacute;s se espera de ellos. Y as&iacute;, esa b&uacute;squeda no termina nunca.&nbsp;Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez, detr&aacute;s de una personalidad perfeccionista suelen encontrarse ciertos rasgos de personalidad como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Autoestima inestable: &ldquo;la autoestima de estas personas suele depender de lo que consiguen&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez. Es decir, si consiguen la meta que se proponen, pueden tener una buena autoestima, pero si no lo logran &ldquo;se sienten muy mal porque no se valoran por qui&eacute;nes son, sino por lo que consiguen&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>Inseguridad: en ocasiones el origen de ponerse metas altas &ldquo;est&aacute; en demostrar a los dem&aacute;s que se es v&aacute;lido, es decir, se ponen metas altas para que los dem&aacute;s no puedan descubrir que no son lo suficientemente buenos&rdquo;, admite Rodr&iacute;guez.</li>
                                    <li>Necesidad de control: &ldquo;detr&aacute;s de un exceso de atenci&oacute;n a los detalles y autoexigencia suele estar la creencia de &lsquo;si lo reviso todo, estar&eacute; a salvo del caos&rsquo;&rdquo;, explica la experta.&nbsp;</li>
                                    <li>Cr&iacute;tico interno: muchas veces &ldquo;detr&aacute;s del perfeccionismo hay una voz mental autoexigente. Son personas a las que les cuesta permitirse la autocompasi&oacute;n, es decir, cuando fallan, se juzgan y se castigan como si fueran sus peores enemigos&rdquo;, advierte Rodr&iacute;guez.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para un perfeccionista en exceso, nunca es suficiente, as&iacute; que se enfrasca en los detalles que lo frustran. Muchas veces, a&uacute;n cuando alcanzan su objetivo y logran el &eacute;xito, pueden llegar a creer que podr&iacute;an haberlo hecho mejor. Tambi&eacute;n encuentra fallos en la forma en que ellos, o los dem&aacute;s, ejecutan algo. Pero siempre hay algo que falla, aunque el resultado sea el que esperaban.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Consejos para alguien demasiado perfeccionista</h2><p class="article-text">
        Una de las primeras recomendaciones que da Rodr&iacute;guez para alguien que es demasiado perfeccionista es &ldquo;trabajar la creencia o el miedo que hay detr&aacute;s del perfeccionismo desadaptativo: si una persona lo es por el miedo o lo que pensar&aacute;n los otros, es importante trabajar esos pensamientos y creencias subyacentes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La regulaci&oacute;n emocional se convierte en una herramienta clave. Pero regular las emociones no significa reprimirlas, sino reconocerlas, comprenderlas y gestionarlas de forma saludable. Implica saber cu&aacute;ndo parar, identificar cu&aacute;ndo una emoci&oacute;n como la culpa por no rendir al nivel que creemos merecer, afecta nuestro bienestar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n podemos practicar t&eacute;cnicas de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/respiracion-diafragmatica-mejorar-salud-animo-xp_1_13566683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respiraci&oacute;n y relajaci&oacute;n</a>, fortalecer la autoestima a trav&eacute;s de la aceptaci&oacute;n propia y la autocompasi&oacute;n, buscar el punto medio con el objetivo de dejar atr&aacute;s la rigidez o el pensamiento dicot&oacute;mico, trabajar la tolerancia a la frustraci&oacute;n y aceptar que el error es algo natural y que, muchas veces, forma parte del proceso&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Celebrar los logros, por peque&ntilde;os que sean, refuerza el bienestar y aumenta la autoestima. Permitirnos cometer errores nos ayuda a tolerar la imperfecci&oacute;n y es una se&ntilde;al de madurez emocional.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-sentir-nunca-suficiente-coste-emocional-personalidad-perfeccionista-no-saludable-xp_1_13596518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 14:53:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“El problema es sentir que nunca es suficiente”: el coste emocional de ser muy perfeccionista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Salud,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La soledad no deseada acecha más a los menores tutelados: "Esa vulnerabilidad exige trabajar más la pertenencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/soledad-no-deseada-acecha-menores-tutelados-vulnerabilidad-exige-trabajar-pertenencia_1_13591036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6239d7d-6e19-4910-81d4-691d377e49f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y37.jpg" width="1200" height="675" alt="La soledad no deseada acecha más a los menores tutelados: &quot;Esa vulnerabilidad exige trabajar más la pertenencia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un 'think tank' organizado por Igaxes, ONG de apoyo a la infancia en riesgo, busca fórmulas para abordar una realidad cada vez más frecuente: el aislamiento que sienten estos jóvenes </p><p class="subtitle">La alerta de los equipos de protección al menor en Galicia: “El sistema está saturado y deja fuera a quien lo necesita”
</p></div><p class="article-text">
        El caso de Ludmila Sanches ilustra c&oacute;mo funciona: ella vivi&oacute; en un piso con otros menores tutelados hasta que se traslad&oacute; a A Coru&ntilde;a para hacer un ciclo formativo en Integraci&oacute;n Social y ah&iacute; fue cuando se top&oacute; con una soledad que antes no hab&iacute;a vivido y que ella no buscaba. Cuenta que los primeros meses estaba bien, pero poco a poco fue ganando espacio en sus pensamientos la comparaci&oacute;n, tanto con sus compa&ntilde;eros como con las vidas ajenas que intu&iacute;a a trav&eacute;s de las redes sociales: &ldquo;Yo el fin de semana, al final, me quedo aqu&iacute;, mientras que ellos se van con la familia, hacen churrascadas...&rdquo;. Se meti&oacute; en un bucle en el que sentirse aislada hac&iacute;a que se aislase m&aacute;s y se quedase encerrada en su habitaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque est&aacute; m&aacute;s instalada socialmente la idea de que la soledad no deseada es un problema sobre todo de personas mayores, es &ldquo;un fen&oacute;meno muy importante ahora mismo&rdquo; entre los j&oacute;venes, explica el profesor de Psicolog&iacute;a y director de la <a href="https://uiicf.net/gl/conocenos-2/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Unidad de Investigaci&oacute;n en Intervenci&oacute;n y Cuidado Familiar</a> (UIICF), vinculada a la Universidade da Coru&ntilde;a. &ldquo;Es un factor de riesgo de salud mental, de situaciones de depresi&oacute;n e incluso de riesgo de suicidio&rdquo;, expone durante un descanso entre los encuentros del <em>think tank</em> sobre soledad no deseada organizado en Santiago de Compostela por Igaxes, una ONG de apoyo a la infancia y la juventud en riesgo, coincidiendo con su 25 aniversario. Este experto indica que quienes han pasado por una infancia o juventud &ldquo;con una adversidad muy grande&rdquo;, como en el caso de los menores tutelados, son m&aacute;s vulnerables y su situaci&oacute;n hace necesario mucho trabajo para reforzar el sentimiento de pertenencia.
    </p><p class="article-text">
        Igaxes, que tiene como una de sus insignias el programa Mentor, de apoyo a j&oacute;venes tutelados en la etapa en la que pasan a ser mayores de edad y tienen que afrontar la emancipaci&oacute;n, ha empezado a detectar el fen&oacute;meno de la soledad no deseada entre quienes est&aacute;n en el sistema de protecci&oacute;n a menores. Carlos Ros&oacute;n, el director de esta ONG, recalca el impacto que tiene en estos casos: &ldquo;Las consecuencias son m&aacute;s intensas que en quienes tienen un entorno familiar o escolar m&aacute;s acogedor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces vienen de una situaci&oacute;n traum&aacute;tica, han tenido ya un abandono muy profundo. Y un nuevo abandono social tiene una influencia transversal en su vida, que afecta a la toma de decisiones, a la motivaci&oacute;n, a la salud mental o a la formaci&oacute;n&rdquo;, expone Ros&oacute;n. La necesidad cada vez m&aacute;s evidente que general el impacto de la soledad no deseada llev&oacute; a Igaxes a convocar a varios expertos en la materia a las jornadas por su aniversario. Tambi&eacute;n a j&oacute;venes, como Ludmila Sanches, que han pasado por el sistema de protecci&oacute;n a menores en riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Sanches relata que ella estuvo muchos meses aislada y termin&oacute; por dejar el ciclo que estaba estudiando cuando solo le faltaban dos asignaturas para terminarlo. Considera que tuvo suerte de darse cuenta de que ten&iacute;a que dejar de alimentar ese aislamiento. Cree que ese es un paso fundamental y que el siguiente es no tener verg&uuml;enza para pedir ayuda. &ldquo;A mi yo del pasado le dir&iacute;a que no tenga miedo, que deje el ciclo y siga adelante, que ya lo continuar&aacute;&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Ella identifica la fase cr&iacute;tica: fue tener que dejar el piso en el que conviv&iacute;a con otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n estaban dentro del sistema de protecci&oacute;n. Asegura que en esa vivienda ni ella ni sus compa&ntilde;eros ten&iacute;an la sensaci&oacute;n de estar solos, pero al salir afrontaron el miedo de tener que hacer una vida adulta -con 18 a&ntilde;os o en, en algunos casos, en los primeros de la veintena- en la que todo depend&iacute;a ya de ellos mismos, sin red que amortiguase posibles reveses. Sanches opina que es importante prepararse para ese momento y tambi&eacute;n saber d&oacute;nde hay recursos si necesitan ayuda psicol&oacute;gica.
    </p><h2 class="article-text">La paradoja de la sociedad conectada</h2><p class="article-text">
        Valent&iacute;n Escudero se&ntilde;ala el contrasentido del aumento de la soledad no deseada en una sociedad que tiene medios para conectarse de manera inmediata y constante: &ldquo;La sensaci&oacute;n subjetiva de no formar parte es un fen&oacute;meno creciente, precisamente por esa paradoja. El mundo ofrece tal inmensidad de conexiones que hace que, a veces, te sientas perdido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio realizado en 2024 por Fundaci&oacute;n Once, con la colaboraci&oacute;n de Ayuda en Acci&oacute;n, se centraba en la soledad no buscada entre los j&oacute;venes en Espa&ntilde;a y llegaba a la conclusi&oacute;n de que una de cada cuatro personas de 16 a 29 a&ntilde;os se sent&iacute;a sola y que, entre estos, la mayor&iacute;a (un 75%) dec&iacute;a que se encontraba as&iacute; desde hac&iacute;a m&aacute;s de un a&ntilde;o. A la pregunta de si lo hab&iacute;an experimentado alguna vez en su vida, el 69% respond&iacute;a que s&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Ampliar el sistema de protecci&oacute;n despu&eacute;s de los 18</h2><p class="article-text">
        Escudero pone en foco en las circunstancias que a&ntilde;aden dificultades para quienes est&aacute;n en el sistema de protecci&oacute;n de menores: &ldquo;Han tenido una adversidad muy grande en su crianza y haber tenido una experiencia compleja en los primeros a&ntilde;os, una experiencia de apego que no les ha aportado la seguridad suficiente, crea una base de vulnerabilidad que hace que todo el trabajo con estas personas deba poner especial atenci&oacute;n en construir seguridad, en que formas parte, que perteneces. Conectar con otros, con el grupo, con la sociedad, es fundamental. Es el concepto de integraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, el director de Igaxes subraya que &ldquo;nada se puede hacer sin buenos recursos&rdquo; y defiende que estos deben ser p&uacute;blicos, en especial cuando se trata de menores en riesgo. Tanto &eacute;l como Escudero y Sanches ponen el foco en el desfase que hay entre la realidad social actual y esperar de un joven de 18 a&ntilde;os que se emancipe y tenga un proyecto de vida independiente, como se espera de los menores tutelados. Piden programas personalizados que vayan m&aacute;s all&aacute; de la mayor&iacute;a de edad. &ldquo;En la sociedad m&aacute;s normativa no hay una expectativa de que a los 18 a&ntilde;os nadie vuele por su cuenta y se emancipe&rdquo;, insiste Escudero. Ros&oacute;n abre otra posibilidad: permitir que quienes se emancipan puedan volver al sistema de protecci&oacute;n &ldquo;si hay un rev&eacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/soledad-no-deseada-acecha-menores-tutelados-vulnerabilidad-exige-trabajar-pertenencia_1_13591036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 04:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Menores tutelados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo": cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13592559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c58e9789-ec8e-472d-a362-85118aa41dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x410y271.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo&quot;: cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘El poder de lo cuqui’ publica ahora ‘¡Salta! Una nueva filosofía para vencer a la procrastinación’, donde defiende que no procrastinamos lo que nos da igual, sino lo que más nos importa, y propone varias vías, alejadas de la autoayuda, para dejar de hacerlo</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        El verdadero problema de la procrastinaci&oacute;n, sostiene el fil&oacute;sofo brit&aacute;nico Simon May, no es por qu&eacute; aplazamos la limpieza de nuestra casa o la declaraci&oacute;n de la renta, sino por qu&eacute; evitamos a la persona que nos gusta, aparcamos nuestra vocaci&oacute;n m&aacute;s profunda o posponemos un cambio de vida que nos resulta urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de<em> </em><a href="http://www.alphadecay.org/libro/salta/?utm_source=nuevoslibros.com&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=semana-2026-40&amp;utm_content=salta-simon-may" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iexcl;Salta! Una nueva filosof&iacute;a para vencer a la procrastinaci&oacute;n </em></a>(Alpha Decay, con traducci&oacute;n de Albert Fuentes), un nuevo ensayo del autor del c&eacute;lebre <em>El poder de lo cuqui</em>, con el que pretende plantar cara a la mayor&iacute;a de los manuales de autoayuda que nos prometen ser m&aacute;s eficientes.
    </p><p class="article-text">
        Su tesis es que la procrastinaci&oacute;n no nace, como pensamos de manera intuitiva, de la pereza o de la falta de disciplina, sino de conflictos m&aacute;s profundos, como el miedo al fracaso, al &eacute;xito o a la propia vulnerabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para vencerla, May propone siete v&iacute;as que parten de la tradici&oacute;n filos&oacute;fica, religiosa y literaria: desde adoptar un esp&iacute;ritu l&uacute;dico y asumir nuestra mortalidad hasta convertir el arrepentimiento y el aburrimiento en nuestros aliados. Como si fuera una especie de judo mental, el propio impulso de posponer, lejos de ser un simple obst&aacute;culo, puede ayudarnos a identificar nuestras verdaderas prioridades, seg&uacute;n el autor ingl&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">La importancia que pesa</h2><p class="article-text">
        May inicia su ensayo partiendo de lo que llama &ldquo;motivaci&oacute;n saboteada&rdquo;: quien procrastina no suele carecer de metas, sino que est&aacute; obsesionado con ellas. Y por eso las evita. &ldquo;Cuando no hacemos lo que m&aacute;s queremos, a menudo es por una raz&oacute;n: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital&rdquo;, explica. De su consecuci&oacute;n dependen, dice, &ldquo;el valor y el sentido de nuestra vida&rdquo;, nuestra felicidad, nuestra autoestima y la estima de los dem&aacute;s. &ldquo;De modo que la importancia misma de la prioridad se convierte en una raz&oacute;n para no ponernos con ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque claro, en realidad no la abandonamos, la posponemos. &ldquo;Es una forma de convencernos de que en realidad no la estamos dejando, porque seguro que acabaremos llegando a ella&rdquo;, afirma May.
    </p><p class="article-text">
        Ese peso adopta muchas formas. Puede ser la dedicaci&oacute;n que exige, o el posible fracaso y su posterior humillaci&oacute;n, a menudo agravados por el perfeccionismo. O, al contrario, tememos el &eacute;xito, porque entonces no quedar&aacute; nada por lo que luchar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May recuerda que, seg&uacute;n Freud, hay quien enferma precisamente cuando se cumple un deseo largamente acariciado. Es lo que el austriaco llamaba fracaso al triunfar. &ldquo;Muchas de las causas de la procrastinaci&oacute;n tienen su ra&iacute;z en el miedo. Porque nada sabotea m&aacute;s nuestra voluntad que el miedo&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando no hacemos lo que más queremos, a menudo es por una razón: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El abogado artista, pero sin obra</h2><p class="article-text">
        Por las p&aacute;ginas del libro de May desfilan grandes procrastinadores que han acabado triunfando en la vida pero no en las cosas que hab&iacute;an querido. Por ejemplo, un abogado que pas&oacute; a&ntilde;os prepar&aacute;ndose para ser artista, montando un estudio impresionante, pero que nunca lleg&oacute; a crear nada. &ldquo;A eso lo llamo 'procrastinaci&oacute;n triunfante' porque tuvo una carrera fenomenalmente exitosa en el derecho, aunque para &eacute;l solo era una forma de aplazar su verdadera vocaci&oacute;n, que era convertirse en artista&rdquo;, recuerda May.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, aquel hombre segu&iacute;a las reglas de oro de la productividad que predican muchos libros de autoayuda: formular prioridades, dividirlas en pasos, ponerles plazo o alejar las distracciones. Con ellas triunf&oacute; como abogado y con ellas se &ldquo;hizo&rdquo; artista: &ldquo;Seg&uacute;n un calendario preciso, asisti&oacute; a una escuela de arte junto a estudiantes d&eacute;cadas m&aacute;s j&oacute;venes, alquil&oacute; y reform&oacute; el estudio perfecto y empez&oacute; a trabajar en su obra. Pero, despu&eacute;s de haber hecho todo el trabajo preparatorio a la perfecci&oacute;n, nunca termin&oacute; una sola pieza. En definitiva, la literatura de la productividad no le ayud&oacute;&rdquo;, afirma el autor. Tampoco ayudar&iacute;a, a&ntilde;ade, a quien huye de un gran amor para refugiarse en otro m&aacute;s f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">Los dos cultos</h2><p class="article-text">
        May describe nuestra &eacute;poca como la edad de oro del procrastinador debido principalmente a la existencia de dos &ldquo;cultos&rdquo;: el del trabajo y el de la autonom&iacute;a. El primero, impulsado seg&uacute;n &eacute;l por la Reforma Protestante del siglo XVI, &ldquo;ha permitido enormes aumentos de libertad y oportunidades&rdquo;. Pero en muchos pa&iacute;ses occidentales &ldquo;ha convertido a millones de personas en m&aacute;quinas rob&oacute;ticas de productividad, esclavas de la deidad del rendimiento incesante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La identidad de grandes capas de la poblaci&oacute;n depende de una corriente ininterrumpida de logros. Hasta <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el amor</a> o <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la crianza parecen ya un trabajo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el culto a la autonom&iacute;a tambi&eacute;n se vuelve en nuestra contra. &ldquo;Nos lleva a tener la impresi&oacute;n de que podemos ejercer un control casi total sobre nuestra vida&rdquo;, afirma el profesor. &ldquo;Pero cuando esas expectativas se frustran, nos sentimos desbordados e impotentes y enseguida nos culpamos de ser d&eacute;biles de voluntad&rdquo;. El resultado, resume, es &ldquo;desmoralizarnos y agravar la procrastinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hazlo como una evasi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas m&aacute;s revolucionarias de May consiste en realizar el juego mental de replantear la prioridad principal como una actividad secundaria, de escape. Imaginemos que queremos escribir una novela. El truco para hacerlo ser&iacute;a plante&aacute;rnoslo como si hacerlo fuera procrastinar.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, parece un truco demasiado dif&iacute;cil de realizar. &ldquo;S&iacute;, es un truco complejo, &iexcl;pero desde luego es factible!&rdquo;, responde. &Eacute;l mismo confiesa que escribi&oacute; este libro usando esta t&eacute;cnica. &ldquo;Convencerme de que escribir es una evasi&oacute;n de lo que de verdad deber&iacute;a estar haciendo&rdquo;, confiesa. &ldquo;Una forma de diversi&oacute;n&rdquo;. Y cita al humorista Robert Benchley: &ldquo;Cualquiera puede hacer cualquier cantidad de trabajo siempre que no sea el trabajo que se supone que debe estar haciendo en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo que es exactamente lo contrario del consejo habitual en la literatura de autoayuda, que insiste en la importancia de poner prioridades. May recomienda concentrarse en el momento y no en el logro futuro: &ldquo;Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando est&eacute; terminada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando esté terminada</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Reconocimiento y perfecci&oacute;n, sin obsesi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otras dos de las estrategias que propone el autor son liberarse de la necesidad de reconocimiento y del perfeccionismo, lo que tambi&eacute;n parece complejo, porque parece que estamos programados para buscar ambos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May corrige el planteamiento: &ldquo;No sugiero liberarnos de ellos, sino solo moderarlos&rdquo;. El reconocimiento es &ldquo;una necesidad humana absolutamente vital desde la infancia&rdquo;, reconoce. El problema llega cuando el af&aacute;n de aprobaci&oacute;n nos lleva a moldearnos a las preferencias ajenas y perder de vista qui&eacute;nes somos, como ya advirti&oacute; Jean-Jacques Rousseau. &ldquo;Adem&aacute;s esa es una recompensa fr&aacute;gil: puede no llegar, puede ser fruto de una mala interpretaci&oacute;n o desvanecerse enseguida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el perfeccionismo, nos pide tener cuidado: &ldquo;La perfecci&oacute;n, entendida como una meta predeterminada que no se puede mejorar, &iexcl;no existe! Buscarla es perseguir un espejismo y encerrarnos en una prisi&oacute;n de ideas fijas en la que ahogamos el experimento, la evoluci&oacute;n, la individualidad, la espontaneidad, lo irregular, lo l&uacute;dico y lo inesperado&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Juego, aburrimiento y atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu del juego es, dice May, otro ant&iacute;doto contra el bloqueo cuando la tarea se vuelve terriblemente opresiva y la mente se congela. No se refiere a hacer el tonto ni a renunciar a la disciplina, sino a una mentalidad exploratoria que afloje un poco, mediante un esfuerzo de imaginaci&oacute;n, la aburrida mentalidad de la lista de tareas.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;no es casi imposible aburrirse hoy en d&iacute;a sumidos como estamos en la guerra por nuestra atenci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; hacemos, por ejemplo, con las redes sociales? &ldquo;Las redes pueden aplazar nuestro ajuste de cuentas con el aburrimiento, pero no pueden eliminar el aburrimiento con una prioridad que nos importa y en la que no logramos avanzar&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La atención es la clave para tener una relación genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el corazón de la procrastinación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si escuchamos con cuidado a nuestro aburrimiento, nos daremos cuenta de que nos est&aacute; susurrando preguntas sobre si nuestras prioridades son las adecuadas. Entonces puede convertirse en &ldquo;una poderosa fuente de nueva motivaci&oacute;n&rdquo;, explica May. &ldquo;&iexcl;El aburrimiento puede ense&ntilde;arnos mucho sobre nosotros mismos!&rdquo;, exclama. &ldquo;La procrastinaci&oacute;n que lo provoc&oacute; deja de ser una maldici&oacute;n y se convierte en nuestra mayor bendici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero de todas las armas para combatir la procrastinaci&oacute;n, May cree que la m&aacute;s potente es la atenci&oacute;n. &ldquo;Una concentraci&oacute;n inmersiva, paciente y abierta en lo que tenemos delante, sea un trabajo, un ser humano, un &aacute;rbol o un tema musical&rdquo;, se&ntilde;ala y pone de ejemplo que &ldquo;Plat&oacute;n, S&eacute;neca, los primeros budistas o pensadores del siglo XX como Simone Weil han se&ntilde;alado la importancia de cultivar la atenci&oacute;n. Es la clave para tener una relaci&oacute;n genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el coraz&oacute;n de la procrastinaci&oacute;n. Si tuviera que elegir una sola t&eacute;cnica para superar la procrastinaci&oacute;n, ser&iacute;a esta&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13592559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo": cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Psicología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13585855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Jesús Rivero, coautor del libro 'Psicosecuencias', enseña cómo descubrir los pliegues psicológicos del cine para poder utilizarlos en consulta
</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        Comprar una entrada de cine o encender la televisi&oacute;n despu&eacute;s de cenar y dejar el m&oacute;vil en modo avi&oacute;n puede ser un h&aacute;bito cotidiano de pura evasi&oacute;n. Apagar las luces, acallar las preocupaciones del d&iacute;a y dejar que las vivencias de un personaje centren nuestra atenci&oacute;n durante un par de horas. Sin embargo, hay quien en una secuencia cinematogr&aacute;fica de apenas tres minutos consigue todo lo contrario: no huir de los problemas, sino mirarlos de frente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas cosas pueden resultarnos terap&eacute;uticas en la vida cotidiana, pero eso no es un proceso de terapia. Por eso nosotros no prescribimos pel&iacute;culas; lo que hacemos es analizar peque&ntilde;os fragmentos que funcionan como un recurso cl&iacute;nico preciso dentro de un tratamiento individualizado&rdquo;, dice el psic&oacute;logo sanitario Jes&uacute;s Rivero, coautor junto al tambi&eacute;n psic&oacute;logo y guionista Fernando Samper del libro <em>Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia</em> (Ediciones Psara, 2026).
    </p><p class="article-text">
        El manual, gestado tras a&ntilde;os de experiencia en consulta y formaci&oacute;n docente de ambos profesionales de la plataforma <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!</a>, recopila una selecci&oacute;n totalmente heterog&eacute;nea de cien escenas de pel&iacute;culas, series y cortometrajes, con sus respectivas fichas t&eacute;cnicas, orientadas a trabajar problemas tan frecuentes como fobias, depresiones o la baja autoestima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una secuencia concreta puede reflejar con exactitud el comportamiento que una persona tiene, el que teme tener o el que desea modificar&rdquo;, explica Rivero, especializado en el an&aacute;lisis de conducta y las terapias contextuales. &ldquo;Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la verg&uuml;enza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma din&aacute;mica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva: ya no es algo 'm&iacute;o' que me abruma, sino algo que observo desde fuera y que puedo analizar con distancia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de aproximaci&oacute;n indirecta es especialmente &uacute;til con pacientes que se encuentran estancados o les cuesta poner en palabras vivencias traum&aacute;ticas. &ldquo;No es necesario conocer la pel&iacute;cula entera ni ser un apasionado del s&eacute;ptimo arte&rdquo;, defiende el psic&oacute;logo. &ldquo;La secuencia funciona por s&iacute; misma dentro de la sesi&oacute;n y lo que ocurre en esos tres minutos de metraje basta para detonar el objetivo terap&eacute;utico que estamos trabajando&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Los cien fragmentos del manual recorren la historia audiovisual en orden cronol&oacute;gica desde el Hollywood dorado con <em>Ciudadano Kane</em> (1941) de Orson Welles, a la televisi&oacute;n espa&ntilde;ola m&aacute;s contempor&aacute;nea con <em>F&iacute;sica o Qu&iacute;mica: las nuevas generaciones </em>(2025), que retoma el universo de la serie original emitida entre 2008 y 2011.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la vergüenza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma dinámica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Organizarlo por temas habr&iacute;a significado restringir el propio recurso&rdquo;, argumenta Rivero sobre la estructura del libro. &ldquo;Una misma escena puede servir para objetivos cl&iacute;nicos muy diferentes en funci&oacute;n del paciente y el momento del proceso. Preferimos mantener una estructura cronol&oacute;gica y a&ntilde;adir al final un &iacute;ndice tem&aacute;tico orientativo, invitando a que cada terapeuta elabore su propio mapa&rdquo;, justifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntado sobre a qu&eacute; personaje de ficci&oacute;n le gustar&iacute;a recibir en su consulta de Gij&oacute;n, Rivero revela su cari&ntilde;o por Fox Mulder, el agente de la serie <em>Expediente X:</em> &ldquo;Con todo el trauma no resuelto en torno a la desaparici&oacute;n de su hermana, arrastra una carga enorme de sufrimiento que condiciona cada una de las decisiones de su vida&rdquo;. En el plano infantil, se decanta por un cl&aacute;sico de los ochenta: &ldquo;Bastian, de <em>La historia interminable,</em> es un ni&ntilde;o golpeado por el acoso escolar que busca refugio desesperado en la fantas&iacute;a de los libros. Trabajar con &eacute;l desde la psicolog&iacute;a infantil ser&iacute;a fascinante&rdquo;. &ldquo;Son personajes que a m&iacute; personalmente me gustan y que no me importar&iacute;a poder ayudarles, si ellos lo decidieran as&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026).                            </span>
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        <em>Annie Hall, Tibur&oacute;n, Los Simpson, El Resplandor, Buscando a Nemo, Cisne negro, La red social </em>o<em> Los Vengadores</em> conviven entre las p&aacute;ginas de este libro, concebido como un manual de recursos para psic&oacute;logos, que ha terminado desbordando las paredes de la consulta. &ldquo;Inicialmente, lo enfocamos para el trabajo en sesi&oacute;n, pero nos llega un gran <em>feedback</em> de personas ajenas a la psicolog&iacute;a a las que el libro les permite ver el cine de otra manera&rdquo;, afirma Rivero, que cree que cualquier lector curioso puede disfrutar descubriendo los pliegues psicol&oacute;gicos que esconden sus pel&iacute;culas favoritas, aunque insiste en que no se trata de una gu&iacute;a de autoayuda ni autoterapia para aplicarse uno mismo. &ldquo;Incluso desde el mundo del cine, directores, guionistas, incluso actrices y actores nos han dicho que les sirve tambi&eacute;n para poder ver la repercusi&oacute;n que puede tener aquello que est&aacute;n mostrando en pantalla, c&oacute;mo construir los guiones o c&oacute;mo dirigir&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro no le dice al profesional 'usa esta pel&iacute;cula para la ansiedad' o 'aplica esta otra para la depresi&oacute;n'. Nosotros facilitamos el an&aacute;lisis de la secuencia y el trabajo previo, pero el terapeuta tiene que moldear el recurso en funci&oacute;n de la persona que tiene delante. La psicolog&iacute;a rigurosa exige contextualizar siempre&rdquo;, advierte el especialista. &ldquo;No somos nada fans de las recetas en psicolog&iacute;a&rdquo;, asegura con rotundidad, ante la tendencia de las soluciones f&aacute;ciles y el consumo r&aacute;pido de autoayuda en cuanto a la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Tras la gran acogida y el inter&eacute;s por <em>Psicosecuencias</em> desde m&aacute;s all&aacute; de la psicolog&iacute;a, Jes&uacute;s Rivero y Fernando Samper han empezado grabar un videopodcast divulgativo con el mismo nombre. &ldquo;En cada episodio analizaremos una secuencia acompa&ntilde;ados por invitados del &aacute;mbito de la cultura, el cine, el deporte o las artes esc&eacute;nicas. Queremos cruzar miradas: ver qu&eacute; descubre un psic&oacute;logo en una escena, pero tambi&eacute;n qu&eacute; aprecia en ella un actor o un deportista de &eacute;lite. En definitiva, invitar a la gente a mirar el cine con otros ojos&rdquo;, adelanta Rivero, que declara que no estar&aacute; enfocado &uacute;nicamente a especialistas, sino que ser&aacute; accesible para todos los p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender en detalle el m&eacute;todo planteado por <em>Psicosecuencias</em>, a modo de ejemplo, Rivero analiza para elDiario.es cinco escenas m&iacute;ticas, desde la conducta y la emocionalidad, lejos de juzgar su est&eacute;tica o de la pura cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica.
    </p><h2 class="article-text"><em>Casablanca</em> y el duelo bloqueado</h2><p class="article-text">
        En la escena final del aeropuerto, Rick Blaine renuncia a su deseo personal por un bien mayor. &ldquo;Con esa serenidad, Rick evita entrar en contacto con el miedo y la tristeza que le produce la despedida. Act&uacute;a seg&uacute;n las normas de su &eacute;poca, que ped&iacute;an a un hombre cumplir con su deber sin mostrar debilidad. As&iacute; protege su imagen, pero se queda sin llorar la p&eacute;rdida y el duelo se atasca&rdquo;, observa el psic&oacute;logo, que aunque cree injusto juzgar a Rick con los criterios actuales, ante esa imagen del hombre fuerte, &ldquo;decir que algo me est&aacute; doliendo permite que los dem&aacute;s sepan c&oacute;mo estamos y puedan acompa&ntilde;arnos&rdquo;, valora.
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                Fotograma de Casablanca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Pulp Fiction</em> y la comunicaci&oacute;n informal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En la primera escena de la pel&iacute;cula se muestra a Vincent y Jules charlando distendidamente en el coche sobre comida r&aacute;pida y si es aceptable echar mayonesa a las patatas, justo antes de una situaci&oacute;n de alto riesgo. &ldquo;Esa charla les ayuda a bajar la tensi&oacute;n y a llegar al momento dif&iacute;cil sinti&eacute;ndose parte de un equipo. Cuando el trabajo exige mucho, el apoyo de los compa&ntilde;eros amortigua el estr&eacute;s y, con el tiempo, ayuda a prevenir el agotamiento profesional&rdquo;, considera el especialista, dejando a un lado el trabajo que realizan ambos compa&ntilde;eros. &ldquo;Su humor les sirve para aguantar la presi&oacute;n y no indica que se tomen a la ligera lo que est&aacute; en juego&rdquo;, explica Rivero, que cree conveniente cuidar esos ratos en los equipos de trabajo, ya que &ldquo;despu&eacute;s de hablar del fin de semana a veces resulta m&aacute;s f&aacute;cil decir &lsquo;&uacute;ltimamente estoy bastante agobiado'&rdquo;.
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            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Pulp Fiction&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>The Office</em> y las formas del acoso laboral</h2><p class="article-text">
        En el segundo episodio de la segunda temporada de la serie estadounidense, Michael Scott confiesa que asigna a sus empleados personajes de <em>Friends</em>. M&aacute;s tarde, insiste en que un v&iacute;deo obsceno de un mono no ofende a nadie y, por &uacute;ltimo, Todd Packer, un amigo suyo que viene de fuera, hace un comentario despectivo sobre la orientaci&oacute;n sexual de Jim, un empleado. &ldquo;Los personajes son tan exagerados que es f&aacute;cil pensar &lsquo;yo no soy as&iacute;&rsquo;, pero el episodio sirve para reconocer las versiones peque&ntilde;as de acoso laboral, como el mote que nadie eligi&oacute; o los comentarios sobre el aspecto de una compa&ntilde;era&rdquo;, detalla Rivero, que distingue tres formas distintas de acoso, de la menos a la m&aacute;s expl&iacute;cita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir &lsquo;era una broma&rsquo; explica la intenci&oacute;n de quien habl&oacute;, pero deja sin atender c&oacute;mo lo vivi&oacute; quien la recibi&oacute;. Si la empresa tolera estas conductas, se repiten y van a m&aacute;s&rdquo;, declara.
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                Fotograma de &#039;The Office&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Her</em> y la ansiedad tecnol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Cuando Theodore intenta comunicarse con Samantha, su sistema operativo, pero no obtiene respuesta y recibe el mensaje de &ldquo;sistema operativo no encontrado&rdquo;, entra en p&aacute;nico, reinicia el dispositivo de forma compulsiva y corre desesperado. &ldquo;Theodore reacciona como alguien a quien le retiran de golpe aquello de lo que depende: se angustia, la busca con desesperaci&oacute;n y su cuerpo se altera por completo. Cuanto m&aacute;s ocupa un aparato el lugar de las personas, m&aacute;s indefenso queda uno cuando falla&rdquo;, aporta el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo de lo que vive Theodore aparece cuando revisamos una y otra vez si alguien ha contestado un mensaje, o cuando sentimos que el d&iacute;a depende de recibir una respuesta. El riesgo crece cuando casi todo el bienestar pasa por un solo contacto y la tecnolog&iacute;a ocupa el sitio de las personas cercanas. Tener otras relaciones y actividades propias da m&aacute;s sitios donde apoyarse cuando uno falla&rdquo;, compara.
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                Fotograma de &#039;Her&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Call me by your name</em> y la validaci&oacute;n emocional</h2><p class="article-text">
        El potent&iacute;simo mon&oacute;logo de Mr. Perlman, el padre de Elio, cuando al final de la pel&iacute;cula, le habla a su hijo de la naturaleza del dolor, para acompa&ntilde;arlo y ayudarlo a comprender su tristeza. &ldquo;El padre no intenta arreglar la situaci&oacute;n ni le pide que pase p&aacute;gina. Le dice que esa tristeza refleja la alegr&iacute;a y la conexi&oacute;n que ha vivido, y le pide que no se cierre para dejar de sufrir. As&iacute; le transmite que su dolor tiene sentido y que puede sentirlo&rdquo;, examina Rivero, que anima a ayudar a los dem&aacute;s de la misma manera, sin quitar importancia a lo que sienten &ldquo;o, simplemente, qued&aacute;ndonos a su lado en silencio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El experto tambi&eacute;n advierte de que es posible sentir envidia o pena al ver la escena si nunca se cont&oacute; con una figura as&iacute;. &ldquo;Conviene tomarla como ejemplo de lo que ayuda y no como la medida de lo que debi&oacute; ser su pasado&rdquo;, concluye. 
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                Fotograma de &#039;Call me by your name&#039;.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13585855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Cine,Terapia,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El duelo invisible cuando muere una amiga, un compañero o un novio: "La gente dio por hecho que reharía mi vida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/duelos-margen-no-valida-dolor-muerte-amiga-companero-animal_1_13581987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6246bd07-9aec-409b-820d-b4dd286f89be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1265y258.jpg" width="1200" height="675" alt="El duelo invisible cuando muere una amiga, un compañero o un novio: &quot;La gente dio por hecho que reharía mi vida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La importancia de una pérdida no siempre se corresponde con el lugar que ocupa socialmente la persona fallecida: amigos, compañeros de trabajo, familiares y parejas jóvenes también atraviesan duelos que pueden quedar sin reconocimiento</p><p class="subtitle">Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando ten&iacute;a 20 a&ntilde;os falleci&oacute; uno de los mejores amigos de mi padre, de esos a los que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llamas t&iacute;o</a>. Cuando muri&oacute;, sent&iacute; que el dolor que sufr&iacute;a no me correspond&iacute;a, que mi padre ten&iacute;a reservados todos los derechos sobre su duelo. Solo mis padres me preguntaron qu&eacute; tal estaba y me acompa&ntilde;aron en la p&eacute;rdida, desde fuera creo que me daba hasta verg&uuml;enza decir que estaba mal porque hab&iacute;a muerto un amigo de mi padre&rdquo;. Camila, que ahora tiene 30 a&ntilde;os, recuerda con pena haber sentido que no ten&iacute;a &ldquo;derecho a estar triste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Elena ten&iacute;a 18 a&ntilde;os cuando muri&oacute; Carlos, su primer amor, con quien hab&iacute;a mantenido una relaci&oacute;n durante tres a&ntilde;os. Aunque siempre ha sentido el apoyo de su familia, cree que su entorno no lleg&oacute; a comprender la dimensi&oacute;n de su p&eacute;rdida, en parte por la juventud de ambos. &ldquo;Se me invalid&oacute; much&iacute;simo por el hecho de ser una chica tan joven que acababa de perder a su novio. La gente dio por hecho que iba a rehacer mi vida&rdquo;, recuerda. Considera que por tratarse de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/adolescencia-sexualidad-dejo-hijo-traiga-pareja-dormir-casa_1_12919390.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una relaci&oacute;n adolescente</a> se dio por hecho que el duelo ser&iacute;a m&aacute;s breve y menos intenso, algo que no se correspond&iacute;a con lo que estaba viviendo. &ldquo;Yo siempre lo he dicho: Carlos es la primera persona de la que me enamor&eacute; y siempre va a ser mi primer amor. La relaci&oacute;n dur&oacute; tres a&ntilde;os y los sentimientos fueron muy intensos&rdquo;, explica. A d&iacute;a de hoy, todav&iacute;a lamenta que ser tan joven hiciera que su duelo se tomara menos en serio.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las p&eacute;rdidas de Camila y Elena son distintas, ambas reflejan c&oacute;mo el reconocimiento social del duelo no siempre se corresponde con la importancia del v&iacute;nculo que se ha perdido. En el caso de Camila, hizo que sintiera que su dolor no le correspond&iacute;a; en el de Elena, aunque la muerte de una pareja suele estar socialmente reconocida, su juventud y el car&aacute;cter adolescente de la relaci&oacute;n restaron importancia a su p&eacute;rdida. Existe, as&iacute;, una especie de jerarqu&iacute;a social en torno a la muerte: mientras que la p&eacute;rdida de un progenitor o de una pareja consolidada tiene un lugar claramente reconocido &mdash;tambi&eacute;n en nuestro vocabulario, con palabras como &ldquo;hu&eacute;rfana&rdquo; o &ldquo;viudo&rdquo;&mdash;, hay otros v&iacute;nculos y circunstancias que ni siquiera se nombran.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se me invalidó muchísimo por el hecho de ser una chica tan joven que acababa de perder a su novio. La gente dio por hecho que iba a rehacer mi vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Noelia G&oacute;mez L&oacute;pez, psic&oacute;loga especializada en trauma y apego en la <a href="https://napsicologiaintegradora.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica NA Psicolog&iacute;a Integradora</a> habla de la existencia de un &ldquo;term&oacute;metro que mide de alguna manera el dolor o importancia seg&uacute;n la relaci&oacute;n que tenemos con la persona fallecida&rdquo;. Esto hace que la p&eacute;rdida de un hijo la percibamos como devastadora para sus padres &mdash;de hecho, ocupa un espacio en nuestra literatura con obras como <em>Hamnet</em>&mdash;. Sin embargo, &ldquo;la p&eacute;rdida de un t&iacute;o, un hermano o un amigo no suele tener tanto espacio ni reconocimiento emocional en nuestra sociedad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay que cuantificar el dolor por el lugar que ubica en un &aacute;rbol geneal&oacute;gico la persona que hemos perdido, sino por el lugar que alguien ocupa en nuestra vida&rdquo;, explica Mar Arg&uuml;ello Arbe, psic&oacute;loga en <a href="https://www.psicologiamadrid.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid Cepsim,</a> quien recuerda que &ldquo;perdemos a la persona, pero tambi&eacute;n al mundo que exist&iacute;a con ella&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta jerarqu&iacute;a no solo afecta a los v&iacute;nculos familiares. Tambi&eacute;n puede hacer invisible el duelo por alguien que, sobre el papel, es simplemente un compa&ntilde;ero de trabajo. Isabel, de 35 a&ntilde;os, perdi&oacute; a un compa&ntilde;ero este verano. Y aunque admite que &ldquo;en el tanatorio no era capaz de reconocer a todos los miembros de su familia&rdquo;, se sent&iacute;a parte de su vida y de su d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;Al final es alguien con quien compartes muchos momentos y muchas horas al d&iacute;a, compartes frustraciones y estr&eacute;s, pero tambi&eacute;n logros. La cotidianidad une mucho, y no siempre hay mucha comprensi&oacute;n cuando expresas el dolor de esa p&eacute;rdida&rdquo;, explica. De hecho, sinti&oacute; &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; y reparo al confesar a su c&iacute;rculo que estaba pasando por &ldquo;una mala &eacute;poca&rdquo;. Le daba miedo que dijeran que era solo &ldquo;un compa&ntilde;ero de trabajo&rdquo;, &ldquo;como si no conociera qu&eacute; es lo que desayunaba todos los d&iacute;as y cu&aacute;ndo ten&iacute;an m&eacute;dico sus hijos&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas hablan de &ldquo;duelos desautorizados o no reconocidos&rdquo; para aquellos procesos de duelo que invalida la sociedad. <a href="https://noeliaramos.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noelia Ramos,</a> terapeuta especialista en procesos de duelo y muerte, incluye los duelos por personas que no tienen primer grado de consanguinidad, que no son padres ni hijos, &ldquo;pero que pueden afectarnos igualmente&rdquo;: un t&iacute;o o t&iacute;a, un hermano/a, sobrino, una amistad o incluso p&eacute;rdidas perinatales. Esto puede hacer que &ldquo;las personas dolientes sientan todas las emociones propias de un duelo, pero callan, no se autorizan a ellas mismas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay que cuantificar el dolor por el lugar que ubica en un árbol genealógico la persona que hemos perdido, sino por el lugar que alguien ocupa en nuestra vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mar Argüello Arbe</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando la sociedad ignora la p&eacute;rdida</h2><p class="article-text">
        Cuando se vive una p&eacute;rdida que sale de los l&iacute;mites de la orfandad o la viudedad, &ldquo;la respuesta social m&aacute;s com&uacute;n es ofrecer menos espacio y apoyo emocional&rdquo;, explica la especialista en trauma G&oacute;mez L&oacute;pez. &ldquo;Damos por sentado que el duelo de esa persona deber&iacute;a ser m&aacute;s &lsquo;f&aacute;cil&rsquo; porque lo medimos con ese &lsquo;term&oacute;metro&rsquo;, sin entender qu&eacute; significaba realmente el fallecido para la persona y qu&eacute; papel ten&iacute;a en su vida&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad tiene un papel clave a la hora de dar &ldquo;m&aacute;s o menos legitimidad en la forma de pensar y sentir una p&eacute;rdida&rdquo;. Como sostiene Arg&uuml;ello Arbe, cuando se experimenta &ldquo;esa sensaci&oacute;n de desautorizaci&oacute;n&rdquo; el dolor se ti&ntilde;e de culpa, de verg&uuml;enza. Esto hace que las personas afectadas no sientan que tienen &ldquo;el permiso&rdquo; para sentirse as&iacute;, llorar o despedirse de la forma que necesitan. G&oacute;mez L&oacute;pez a&ntilde;ade que ante la falta de validaci&oacute;n, &ldquo;la persona acaba sintiendo que &lsquo;no es para tanto&rdquo;, haciendo que se cuestione sus propias emociones &ldquo;al no entender por qu&eacute; le afecta tanto una p&eacute;rdida que socialmente se minimiza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si una persona experimenta una p&eacute;rdida real y devastadora pero su entorno social, familiar o cultural no valida ni legitima ese dolor es cuando, seg&uacute;n Arg&uuml;ello Arbe, &ldquo;se genera una brecha entre la realidad interna del doliente y la mirada de afuera&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Isabel, de 35 años, perdió este verano a un compañero de trabajo: &#039;La cotidianidad une mucho, y no siempre hay mucha comprensión cuando expresas el dolor de esa pérdida&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El duelo no entiende de especies, solo de ausencias</h2><p class="article-text">
        Para Javier, la infancia y la adolescencia estuvieron marcadas por un severo acoso. En esos a&ntilde;os, su perro Eric, un cruce de galgo y labrador, se convirti&oacute; en su principal refugio: era quien lo recib&iacute;a con alegr&iacute;a cuando regresaba a casa llorando tras sufrir <em>bullying</em>. Cuando Javier ten&iacute;a 18 a&ntilde;os, Eric falleci&oacute; repentinamente, una experiencia que describe como si le &ldquo;arrebataran una parte del alma&rdquo;. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, su perrita Chloe, una labradora negra, se convirti&oacute; en su sost&eacute;n durante una profunda depresi&oacute;n en la que Javier lleg&oacute; a contemplar quitarse la vida. Tras la p&eacute;rdida de estos compa&ntilde;eros y la de su posterior perro Sauron, Javier se enfrent&oacute; a la incomprensi&oacute;n de un entorno social y laboral que suele minimizar este tipo de muertes con comentarios como &ldquo;era solo un perro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos de v&iacute;nculos, lo esencial tiene que ver con la estabilidad, seguridad y afecto. Y estos elementos pueden existir perfectamente en la relaci&oacute;n que establecemos con los animales con los que convivimos&rdquo;. As&iacute; explica Andrea Vila Almui&ntilde;a, psic&oacute;loga especializada en duelo, trauma y violencia de g&eacute;nero, c&oacute;mo por el estilo de vida que llevamos habitualmente, es com&uacute;n que &ldquo;ellos sean con quienes pasamos la mayor parte del tiempo y, por tanto, con quienes tengamos m&aacute;s recuerdos, m&aacute;s rutinas establecidas, mayor entendimiento&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Arg&uuml;ello Arbe a&ntilde;ade c&oacute;mo estos animales &ldquo;representan lo que entendemos por el amor incondicional, y ese amor estructura nuestras rutinas, los silencios y nuestra ternura m&aacute;s primitiva&rdquo;. Para ella, &ldquo;su muerte puede romper el hogar por dentro&rdquo;, y apunta: &ldquo;Bajo mi punto de vista, el dolor no entiende de especies, solo de ausencias&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El dolor frente a la l&oacute;gica de la productividad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Toda acci&oacute;n que implique supeditar la productividad a la salud, sea emocional o f&iacute;sica, es de vital importancia&rdquo;. Para Andrea Vila Almui&ntilde;a, los <a href="https://www.eldiario.es/era/disparidad-permisos-trabajo-fallecimiento-enfermedad-boda_1_11248111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permisos laborales</a> o la flexibilidad que te den en tu lugar de trabajo para que puedas procesar a nivel emocional una p&eacute;rdida son muy importantes, &ldquo;no solo por el espacio de sanaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n que brindan, sino tambi&eacute;n por el elemento de validaci&oacute;n que suponen&rdquo;. Deja claro que &ldquo;nuestro cerebro no rinde de la misma manera cuando necesita invertir recursos y energ&iacute;a en atravesar un proceso de p&eacute;rdida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, sin embargo, no todas las p&eacute;rdidas reciben el <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-tiempo-superar-muerte-ser-querido_1_10695737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mismo reconocimiento</a> laboral. El <a href="https://www.boe.es/buscar/pdf/2015/BOE-A-2015-11430-consolidado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estatuto de los Trabajadores</a> establece dos d&iacute;as de permiso retribuido por el fallecimiento &ldquo;del c&oacute;nyuge, pareja de hecho o de un familiar hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad&rdquo;, que se ampl&iacute;an a cuatro cuando es necesario desplazarse [la <a href="https://www.eldiario.es/economia/yolanda-diaz-anuncia-ampliacion-permiso-fallecimiento-10-dias-nuevo-cuidados-paliativos_1_12669210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ampliaci&oacute;n del permiso a 10 d&iacute;as</a> que avanzaba el Ministerio de Trabajo ha quedado de momento congelada y con futuro incierto ante la reciente disoluci&oacute;n de las Cortes por el adelanto electoral]. La norma contempla as&iacute; la muerte de padres, hijos, abuelos, nietos o hermanos, entre otros familiares, pero no la de una amiga, un amigo, un t&iacute;o o una t&iacute;a, un compa&ntilde;ero de trabajo o un animal de compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la p&eacute;rdida de sus perros, Javier ha vivido en primera persona<strong> </strong>la incomprensi&oacute;n laboral. Cuenta a elDiario.es que tras el fallecimiento de uno de sus compa&ntilde;eros de vida consigui&oacute; &uacute;nicamente un d&iacute;a de asuntos propios y dos de sus propias vacaciones para transitar el duelo. Despu&eacute;s, se vio obligado a continuar con su rutina habitual y a esconderse en el ba&ntilde;o para poder llorar ante la falta de empat&iacute;a de sus compa&ntilde;eros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quienes atraviesan p&eacute;rdidas que quedan en los m&aacute;rgenes de lo contemplado por la ley pueden verse obligados a recurrir a una baja por incapacidad temporal. Pero Noelia Ramos recuerda que &ldquo;el duelo no es una enfermedad, es un proceso muy doloroso, un proceso natural que todos vivimos&rdquo;. El problema llega cuando &ldquo;el tiempo que se nos concede para no tener que ir a trabajar es muy inferior en comparaci&oacute;n con todas las emociones y vivencias que atravesamos&rdquo;. A este proceso de duelo en muchas ocasiones se a&ntilde;aden adem&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/burocracia-despues-muerte-no-deja-vivir-duelo-paz_1_12958951.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los tr&aacute;mites y procesos administrativos</a> que se requieren tras un fallecimiento. Un tiempo a&ntilde;adido que dif&iacute;cilmente cabe en los dos o cuatro d&iacute;as de permiso que se contemplan.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El duelo no es una enfermedad, es un proceso muy doloroso, un proceso natural que todos vivimos (...) El tiempo que se nos concede para no tener que ir a trabajar es muy inferior en comparación con todas las emociones y vivencias que atravesamos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Noelia Ramos</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea, Mar Arg&uuml;ello Arbe invita a &ldquo;cuestionarnos la exigencia de que todo tenga un tiempo, un protocolo, una concreci&oacute;n&rdquo;, porque &ldquo;el dolor tiene su propia l&oacute;gica, que no es la l&oacute;gica de la productividad&rdquo;. El proceso de duelo entra en conflicto con una sociedad que nos pide seguir produciendo incluso cuando nuestra vida se ha detenido por dentro. Por ello, define &ldquo;un permiso laboral digno&rdquo; no como &ldquo;solo un descanso legal&rdquo;, sino como &ldquo;el reconocimiento social para que cada persona transite su p&eacute;rdida&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Dar espacio, comprensi&oacute;n y naturalidad al duelo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una sociedad que vive totalmente de espaldas a la muerte&rdquo;, sentencia Ramos. La psic&oacute;loga aboga por integrar esta realidad dentro de nuestras vidas, para poder as&iacute; &ldquo;acompa&ntilde;ar en las p&eacute;rdidas de una manera tranquila, calmada, serena&rdquo;. No hablar de la muerte hace que se genere, tab&uacute;, miedo e incomprensi&oacute;n, que puede traducirse en &ldquo;invalidaci&oacute;n de estos sentimientos&rdquo; &mdash;tanto a nivel social como legislativo&mdash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Vila Almui&ntilde;a encuentra fundamental &ldquo;cambiar todo lo que tiene que ver con reconocer y respetar el dolor de la persona afectada&rdquo;. Muchas personas que pasan por un duelo menos comentado o &ldquo;aceptado socialmente&rdquo; se sienten incomprendidas, solas y juzgadas, y son estas emociones &ldquo;las que entorpecen el proceso natural y dificultan que la persona lo viva de una manera saludable&rdquo;. El camino a seguir pasa por &ldquo;dar cabida a estas otras realidades&rdquo;, &ldquo;ya sea mostr&aacute;ndonos disponibles emocionalmente para la otra persona (escuchar, acompa&ntilde;ar, interesarse&hellip;) o creando espacios que validen y reconozcan esas p&eacute;rdidas (medidas o permisos laborales o estudiantiles, adaptaciones a nivel escolar&hellip;)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque reconocer un duelo no significa determinar cu&aacute;nto debe durar ni establecer qu&eacute; p&eacute;rdida merece m&aacute;s dolor que otra. Significa, sencillamente, reconocer que alguien ha perdido a una persona o a un animal importante en su vida y que necesita tiempo y espacio para asimilarlo. Tambi&eacute;n cuando esa p&eacute;rdida no tiene un nombre para la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/duelos-margen-no-valida-dolor-muerte-amiga-companero-animal_1_13581987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El duelo invisible cuando muere una amiga, un compañero o un novio: "La gente dio por hecho que reharía mi vida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Duelo,Salud mental,Psicología,Animales domésticos,Muerte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad": una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13582442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85ba9dce-7987-4294-bdef-cc78cf5b757a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x658y514.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad&quot;: una psicóloga explica cómo abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una separación, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino también toda la red de apoyos y rutinas que formaba parte de su vida en común</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Todas las rupturas duelen. Es imposible estar preparado para superar una, m&aacute;s a&uacute;n si se trata de una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os. Cuando hemos estado con alguien durante gran parte de nuestra vida, puede ser dif&iacute;cil imaginar nuestro d&iacute;a a d&iacute;a sin esa persona, por no hablar de los cambios en la din&aacute;mica de las amistades o el apoyo de las familias. La vida entera da un vuelco. Explorar la vida de nuevo solos, por separado, puede ser aterrador al principio, por lo que es clave aprender a hacerlo de la manera m&aacute;s saludable para todos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando termina una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os no hacemos un &uacute;nico duelo, sino varios al mismo tiempo: hacemos duelo por la persona, por la vida que ten&iacute;amos con ella, por las rutinas, por los proyectos compartidos, por determinados v&iacute;nculos y, sobre todo, por la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de esa relaci&oacute;n&rdquo;, afirma Sara Navarrete, psic&oacute;loga y directora del <a href="https://snpsicologovalencia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica</a> de Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Navarrete a&ntilde;ade que los a&ntilde;os de convivencia han significado la construcci&oacute;n de una red conjunta muy poderosa. &ldquo;Se construye inevitablemente un &lsquo;nosotros&rsquo;; hay decisiones, costumbres, espacios e incluso una manera de imaginar el futuro que se hace en plural&rdquo;. Muchas veces, en la construcci&oacute;n de este &lsquo;nosotros&rsquo;, ha quedado en un segundo plano el &lsquo;yo&rsquo;, &ldquo;por eso, despu&eacute;s de una separaci&oacute;n, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino algo mucho m&aacute;s profundo, &lsquo;ya no saben qui&eacute;n son sin esta persona&rsquo;&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        La persona con la que hasta ahora compart&iacute;amos la vida no desaparece, sigue estando ah&iacute;, &ldquo;pero deja de ocupar el lugar que ten&iacute;a, lo que puede generar mucha ambivalencia y hacer que el proceso sea emocionalmente complejo&rdquo;, advierte Navarrete. Los sentimientos, adem&aacute;s, pueden ser contrapuestos: &ldquo;Podemos echar de menos a alguien y, al mismo tiempo, saber que no queremos volver. Extra&ntilde;ar no siempre significa haberse equivocado al separarse&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Contacto cero o mantener cierta relaci&oacute;n para amortiguar el golpe?</h2><p class="article-text">
        Tras una separaci&oacute;n, es posible que algunas personas se pregunten si deben intentar seguir siendo amigos o si es mejor dar por terminada la relaci&oacute;n de forma definitiva. Si bien es posible que una relaci&oacute;n evolucione hacia una amistad, saber si esto es lo m&aacute;s adecuado requiere cierta reflexi&oacute;n. &ldquo;Hay una pregunta m&aacute;s &uacute;til que deber&iacute;amos hacernos: &iquest;el contacto nos ayuda a aceptar la separaci&oacute;n o, por el contrario, nos lleva a seguir neg&aacute;ndola?&rdquo;, dice Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Si el contacto causa m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio, conviene terminar la relaci&oacute;n definitivamente porque es &ldquo;como intentar cerrar una herida mientras la estamos abriendo continuamente&rdquo;, afirma Navarrete. Si mantener el contacto significa mantener una esperanza que no lleva a ning&uacute;n lugar, lo m&aacute;s probable es que necesitemos tomar distancia e interpretarla como una &ldquo;herramienta de protecci&oacute;n emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre si hay ni&ntilde;os, propiedades u otras cuestiones comunes? En estos casos, el contacto cero es pr&aacute;cticamente imposible, por lo que el objetivo ser&iacute;a mantener lo que Navarrete denomina &ldquo;contacto funcional, es decir, comunicarnos sobre aquello que necesitamos resolver, de manera clara y respetuosa, pero sin usar esas cuestiones como excusa para mantener la intimidad emocional de la pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que &ldquo;no podemos pedir a la misma persona de la que nos estamos separando que siga regulando el dolor que nos produce separarnos de ella, aunque el impulso de buscarla cuando estamos mal sea completamente comprensible. Parte del proceso consiste en aprender a regularnos fuera de ese v&iacute;nculo y encontrar otras fuentes de apoyo&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar la p&eacute;rdida y el distanciamiento de los v&iacute;nculos comunes</h2><p class="article-text">
        La familia pol&iacute;tica y los amigos comunes forman parte de nuestra red de apoyo. Al separarnos, esta red tambi&eacute;n sufre y se ve alterada. No se habla mucho de esta p&eacute;rdida, pese a que &ldquo;cuando termina una relaci&oacute;n larga no solo perdemos una pareja: perdemos todo un ecosistema afectivo&rdquo;, afirma Navarrete. No es f&aacute;cil decir adi&oacute;s a una persona, menos a&uacute;n hacerlo de familiares, amigos, vacaciones compartidas, personas que llevan a&ntilde;os con nosotros y que, &ldquo;de repente, no sabemos qu&eacute; lugar van a ocupar. Y eso tambi&eacute;n se llora&rdquo;, explica la experta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termina una relaci&oacute;n no tiene por qu&eacute; acabar todo lo dem&aacute;s de forma instant&aacute;nea; tampoco debemos intentar conservarlos pese a todo. &ldquo;Cada v&iacute;nculo puede recolocarse de una forma distinta&rdquo;, afirma la experta. Algunos se mantendr&aacute;n inalterables, otros se distanciar&aacute;n sin que ello suponga ni una traici&oacute;n ni nada parecido. Todo se acaba recolocando, algunas relaciones continuar&aacute;n y otras terminar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede ser un buen momento para &ldquo;empezar a construir la red que necesitamos para nuestra nueva etapa: recuperar amistades, fortalecer relaciones propias, conocer gente nueva y volver a ocupar espacios que sean nuestros. La ruptura puede ense&ntilde;arnos que nuestra vida afectiva necesita m&aacute;s de un pilar&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Superar una ruptura no consiste solo en aprender a vivir sin el otro. &ldquo;Tambi&eacute;n consiste en aprender qui&eacute;n eres t&uacute; ahora. Tras 20 o 30 a&ntilde;os no se trata de recuperar a la persona que eras antes de conocer a tu pareja, porque probablemente esa persona ya no exista: se trata de construir una identidad actualizada: qu&eacute; me gusta hoy, qu&eacute; necesito, qu&eacute; quiero conservar de mi vida anterior y qu&eacute; quiero hacer de otra manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ni pasar p&aacute;gina sin m&aacute;s ni &lsquo;mi vida se ha acabado&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El fin de una relaci&oacute;n consolidada de varios a&ntilde;os no debe minimizarse. &ldquo;No estamos pasando p&aacute;gina: en muchas ocasiones estamos terminando un cap&iacute;tulo enorme de nuestra biograf&iacute;a. Y necesitamos tiempo para integrar lo vivido&rdquo;, advierte Navarrete. Tampoco se acaba todo, aunque al principio pueda parecerlo y ni siquiera pensemos que podemos seguir adelante. Ha terminado una parte importante de nuestra vida, pero no &ldquo;nuestra capacidad de construir una vida significativa&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Si la ruptura nos encuentra en una etapa madura de nuestra vida, puede parecer que &ldquo;&rsquo;ya es demasiado tarde&rsquo;&rdquo; para empezar de nuevo, para viajar, conocer gente&hellip; y este pensamiento &ldquo;puede ser m&aacute;s limitante que la propia edad&rdquo;, matiza Navarrete. La clave estar&iacute;a, seg&uacute;n la experta, en trabajar en dos direcciones: &ldquo;Permitirnos estar tristes, echar de menos, sentir rabia, miedo o incertidumbre sin exigirnos estar bien inmediatamente; y empezar cuanto antes a introducir peque&ntilde;os elementos de construcci&oacute;n de futuro, como recuperar una actividad abandonada, organizar un viaje, volver a llamar a alguien o cambiar una rutina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de entender que &ldquo;una ruptura en la madurez no tiene por qu&eacute; ser solo la p&eacute;rdida de la vida que conoc&iacute;amos; puede convertirse tambi&eacute;n en una reorganizaci&oacute;n profunda de nuestra identidad&rdquo;, afirma Navarrete.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>



    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13582442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 14:35:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad": una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Bienestar emocional,Psicología,Salud,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo un cotilleo": por qué chafardear nos puede hacer bien]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cotilleo-chafardear_1_13571563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7874e750-640e-4103-b5fb-a6d7f7217395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo un cotilleo&quot;: por qué chafardear nos puede hacer bien"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este acto tan común de hablar de la vida de otra gente a sus espaldas se señala como algo reprochable pero, aunque puede serlo, también tiene partes positivas: refuerza vínculos personales, eleva los niveles de oxitocina y ayuda a tejer una red de protección</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        Hay pocos mensajes tan golosos como el que dice: &ldquo;Tengo un cotilleo&rdquo;. El ser humano quiere saber y pocos se negar&aacute;n a conocer esa informaci&oacute;n. El chisme tiene el atractivo del secreto, de la complicidad. Quiz&aacute; lo que se cuente no sea relevante ni demasiado interesante, pero la expectaci&oacute;n genera emoci&oacute;n y eso siempre es agradable. Este acto tan com&uacute;n de hablar de la vida de otra gente a sus espaldas se se&ntilde;ala como algo reprochable pero, aunque puede serlo, tambi&eacute;n tiene partes positivas: refuerza v&iacute;nculos personales, eleva los niveles de oxitocina y ayuda a tejer una red de protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es complicado deshacerse de la culpa. La escritora Hilary Leichter acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &lsquo;resaca de zorra&rsquo; en su libro <em>Algo temporal</em>. Seg&uacute;n su definici&oacute;n, se trata de: &ldquo;La resaca que tienes por las ma&ntilde;anas despu&eacute;s de haberte pasado la noche entera soltando mierda, diciendo estupideces, actuando como una enorme y tremenda imb&eacute;cil, permitiendo que todas las cosas horribles que ten&iacute;as en la cabeza salieran por alg&uacute;n motivo de tu boca babosa&rdquo;. Las periodistas Anna Pacheco y Andrea Gumes lo analizaron en su podcast <a href="https://open.spotify.com/episode/4hV4qYLC1mP2PjjLclua6D?si=cb81ecb3158b4e03&amp;nd=1&amp;dlsi=36a1274c209f4a53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciberlocutorio</a> y su audiencia se sinti&oacute; tan identificada que incluso <a href="https://www.eldiario.es/era/resaca-zorra-energia-hombre-divorciado-ciberlocutorio-ayudo-entender-internet-mundo_1_13371465.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han hecho gorras con la expresi&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Cotillear de la gente a sus espaldas (o hablar demasiado de una misma, porque esto tambi&eacute;n entra en el concepto de Leichter) es el aut&eacute;ntico placer culpable, y no ser fan de alg&uacute;n grupo de m&uacute;sica hortera. Se puede hablar mal de personas a las que se conozca poco, pero tambi&eacute;n de amigos cercanos o individuos a los que se aprecie, sin tener intenciones perversas, pero s&iacute; da&ntilde;inas. De ah&iacute; que, despu&eacute;s de una sesi&oacute;n de chafardeo intenso, pueda aparecer un sentimiento de desasosiego que no es otra cosa que culpabilidad. Cotillear tambi&eacute;n tiene aspectos positivos, como se ha visto hasta ahora. &iquest;Es posible que exista una manera &eacute;tica de chismorrear?
    </p><h2 class="article-text">Lo dice la ciencia</h2><p class="article-text">
        Alicia Otero Garc&iacute;a es profesora de Patolog&iacute;a Animal de la Facultad de Veterinaria y tambi&eacute;n integrante del grupo RISArchers. Son un centenar de investigadoras e investigadores monologuistas de la Universidad de Zaragoza que combinan sus conocimientos cient&iacute;ficos con el humor. Este mundo, quiz&aacute;s poco conocido fuera del &aacute;mbito acad&eacute;mico, tiene sus propios cert&aacute;menes internacionales como Solo de Ciencia, que organiza la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a (FECYT). Otero gan&oacute; la edici&oacute;n de 2025, que se celebr&oacute; en Quito, con su soliloquio sobre el chismorreo <em>Gossip sapiens</em>.
    </p><p class="article-text">
        Como investigadora en enfermedades neurodegenerativas, le gusta que sus mon&oacute;logos trasladen el funcionamiento del cerebro a situaciones cotidianas. La clave para captar el inter&eacute;s del p&uacute;blico es escoger un tema que apele a todo el mundo y el chismorreo es una cuesti&oacute;n &ldquo;con la que cualquier persona puede identificarse, independientemente del contexto cultural&rdquo;, dice. Lo pens&oacute; mucho antes de decantarse por el chisme porque es una de las cosas &ldquo;m&aacute;s universales&rdquo; que se le ocurri&oacute; y el triunfo en el concurso demostr&oacute; que ten&iacute;a raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La base cient&iacute;fica de su discurso es que el chismorreo &ldquo;es una de las bases de nuestra evoluci&oacute;n como humanos&rdquo;. Seg&uacute;n comenta, &ldquo;los v&iacute;nculos entre personas se refuerzan m&aacute;s al compartir chismes negativos, ya que incrementan bastante la oxitocina, lo que proporciona sensaci&oacute;n de complicidad entre las personas que comparten el cotilleo&rdquo;. Es la misma hormona que refuerza la uni&oacute;n entre una madre y su cr&iacute;a, para que nos hagamos a la idea. No es la &uacute;nica cient&iacute;fica que se ha adentrado en los misterios del chafardeo. Ella menciona a <a href="https://www.frankmcandrew.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francis T. McAndrew,</a> muy conocido por su investigaci&oacute;n en psicolog&iacute;a evolutiva, que es un &ldquo;gran defensor del papel antropol&oacute;gico del chisme&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cotilleo es una de las bases de nuestra evolución como humanos. Los vínculos entre personas se refuerzan más al compartir chismes negativos, ya que incrementan bastante la oxitocina, lo que proporciona sensación de complicidad entre quienes lo comparten</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alicia Otero García</span>
                                        <span>—</span> investigadora e integrante de RISArchers
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otros cient&iacute;ficos que ahondaron en la cuesti&oacute;n han sido Konrad Rudnicki, Charlotte J. De Backer y Carolyn Declerck, un equipo de la Universidad de Amberes. En <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-023-30126-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a>  publicado en Nature en 2023 midieron las alteraciones de los niveles hormonales despu&eacute;s del cotilleo y, aunque el chisme no disminuye los niveles de cortisol por s&iacute; mismo, s&iacute; produce cambios fisiol&oacute;gicos y puede resultar una actividad social m&aacute;s estimulante que otras. Asimismo, los investigadores Helena Alicart, David Cucurell y Josep Marco-Pallar&eacute;s publicaron en 2020 los resultados de un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31917324/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de neuroimagen</a> que muestra que el chismorreo provoca la activaci&oacute;n de &aacute;reas similares de la red de recompensa y que &lsquo;el salseo&rsquo; se recuerda mejor que una informaci&oacute;n nuestra.
    </p><h2 class="article-text">Te lo cuento en el descanso</h2><p class="article-text">
        Antonio no tiene dudas a la hora de afirmar que &ldquo;desde luego un buen cotilleo une mucho, crea un v&iacute;nculo con la persona a la que se lo est&aacute;s contando o te lo cuenta&rdquo;. &Eacute;l se&ntilde;ala que esto ocurre en el &aacute;mbito laboral y lo practica con asiduidad, aunque suelen ser comentarios inofensivos: &ldquo;Son cosas que tarde o temprano ser&iacute;an de dominio p&uacute;blico de todas maneras&rdquo;. En los centros de trabajo los chismes pueden ser acerca de relaciones sentimentales entre compa&ntilde;eros, pero tambi&eacute;n sobre cambios en la estructura de poder de la empresa o movimientos que pueden afectar a los trabajadores. De esa informaci&oacute;n puede salir una acci&oacute;n sindical o mecanismos de protecci&oacute;n ante el acoso laboral.
    </p><p class="article-text">
        Esto tambi&eacute;n puede extenderse a los barrios, donde el cotilleo suele ser una actividad frecuente. Al menos, en los que a&uacute;n quedan vecinos y no se han convertido en un parque de atracciones para turistas. En aquellos lugares en los que se re&uacute;nen quienes habitan la zona &mdash;como puede ser el mercado, los parques o el bar de abajo&mdash; circula la informaci&oacute;n y un comentario a priori malicioso puede hacer sonar la alarma sobre la situaci&oacute;n de alguien. Una an&eacute;cdota real: en una peluquer&iacute;a a la que varias mujeres acuden el mismo d&iacute;a de la semana, una de ellas falta a su cita. La sesi&oacute;n de chismorreo comienza con el comentario de &ldquo;su hijo se ha ido a vivir con la novia y ya no se le ve nunca&rdquo;, despu&eacute;s otra comenta que la &uacute;ltima vez que la hab&iacute;a visto ten&iacute;a mala cara y otra a&ntilde;ade que no hab&iacute;a pasado por la panader&iacute;a como siempre. Al final, una de ellas va a su casa y esta le dice que est&aacute; enferma, pero que no quer&iacute;a llamar a su hijo para no preocuparlo. Y la red de cuidados se pone en marcha.
    </p><p class="article-text">
        En este caso concreto se da tambi&eacute;n la peculiaridad de que el chismorreo se da entre mujeres en un lugar de reuni&oacute;n en el que no entran hombres: est&aacute; regentado por una peluquera y no tiene clientes masculinos. Aunque no est&eacute; pensado como tal, ese local es un centro de reuni&oacute;n seguro en el que incluso hay cierta confidencialidad entre la trabajadora y las clientas habituales. No quiere decir que el secreto vaya a quedar entre los rulos y los secadores, ni mucho menos, pero si ah&iacute; se crea el ambiente adecuado para soltar intimidades, por algo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hist&oacute;ricamente, el chismorreo ha quedado asociado a las mujeres, a las clases populares y a determinados espacios de sociabilidad cotidiana: la cocina, el balc&oacute;n, el mercado, el lavadero, la plaza&rdquo;, apunta Yend&eacute;h R. Mart&iacute;nez, historiadora, activista feminista y parte del podcast <a href="https://open.spotify.com/show/3lVnO9ZqFWYofm7c4tUpqB" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Radiobajeras</a>. Pero cuando las mismas pr&aacute;cticas se dan en ambientes masculinizados los t&eacute;rminos cambian y ya no se trata de chisme sino de &ldquo;informaci&oacute;n, confidencia, rumor, <em>networking,</em> intercambio de contactos, diplomacia y hasta espionaje&rdquo;, completa. El g&eacute;nero y la clase social son esenciales para entender por qu&eacute; el cotilleo se ha denostado de forma hist&oacute;rica: &ldquo;Cuando la conversaci&oacute;n circula entre determinados sujetos y en determinados espacios, se considera conocimiento &uacute;til. Cuando la protagonizan mujeres y disidencias, se convierte en &lsquo;marujeo&rsquo;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El centro de datos m&aacute;s grande</h2><p class="article-text">
        Una de las frases m&aacute;s celebradas &mdash;y tiene muchas&mdash; de la periodista y escritora Luc&iacute;a Lijtmaer es: &ldquo;No olvid&eacute;is nunca esto: las mujeres hablamos entre nosotras, y tenemos un disco duro que flipas con toda esa informaci&oacute;n&rdquo;. La pronunci&oacute; en un episodio del podcast Deforme Semanal, que comparte con Isabel Calder&oacute;n. Hablaban de datos referidos a los hombres con los que hab&iacute;an tenido alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n sexual o sentimental: en caso de que intentasen cualquier maniobra contra ellas o con alguna de sus amigas, est&aacute;n armadas con artiller&iacute;a suficiente como para anularle en un pesta&ntilde;eo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Históricamente, el chismorreo ha quedado asociado a las mujeres, a las clases populares y a determinados espacios de sociabilidad cotidiana: la cocina, el balcón, el mercado, el lavadero, la plaza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yendéh R. Martínez</span>
                                        <span>—</span> historiadora, activista feminista y parte del podcast Radiobajeras
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marisa est&aacute; convencida de que el cotilleo sirve como red de seguridad y, de hecho, tiene una an&eacute;cdota que sirve como ilustraci&oacute;n de la advertencia de Lijtmaer: &ldquo;Una chica empez&oacute; a hablar con un t&iacute;o por una <em>app</em> y se lo cont&oacute; a su amiga. A esta, por ciertos datos, se le encendi&oacute; la bombilla y me escribi&oacute;. Result&oacute; que era el exnovio de una amiga m&iacute;a que est&aacute; en juicios por maltrato y se lo hab&iacute;a ocultado a la chica de la <em>app,</em> adem&aacute;s de que ten&iacute;a hijos&rdquo;. Ella puntualiza que hay que contrastar la informaci&oacute;n y asegurarte de que es ver&iacute;dica, pero un chisme: &ldquo;Puede salvarte de una bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Yend&eacute;h R. Mart&iacute;nez hay que remontarse muy lejos en el tiempo para entender por qu&eacute; estas uniones beneficiosas para las mujeres se intentan denostar en la sociedad. &ldquo;En los primeros siglos de la Edad Moderna, encontramos mujeres construyendo v&iacute;nculos muy fuertes de confianza, reciprocidad e intimidad entre ellas que compart&iacute;an cuidados, crianza, conocimientos y una parte fundamental de su vida afectiva&rdquo;, sostiene. En muchos casos, las relaciones eran m&aacute;s fuertes que las que ten&iacute;an con sus maridos, que posiblemente no hab&iacute;an escogido y en los que, a veces, ni siquiera estaban conformadas por el amor. &ldquo;La comadre era una figura de comunidad, de apoyo y de confianza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la persecuci&oacute;n de la brujer&iacute;a que comienza en el siglo XV: &ldquo;No bastaba con controlar a las mujeres mediante la instituci&oacute;n matrimonial o religiosa. Hab&iacute;a que vigilar qu&eacute; hac&iacute;an cuando estaban juntas, qu&eacute; sab&iacute;an, qu&eacute; compart&iacute;an y, sobre todo, qu&eacute; se contaban. Una reuni&oacute;n de mujeres pod&iacute;a convertirse en un aquelarre&rdquo;, sostiene. De la bruja se pasa a la mujer de &lsquo;mala vida&rsquo; y, finalmente, a una reuni&oacute;n de chismosas. Un grupo de &lsquo;marujas&rsquo;. &ldquo;Durante siglos se ha intentado convertir en habladur&iacute;a aquello que, entre otras cosas, nos permiti&oacute; a las mujeres saber m&aacute;s unas de otras, cuidarnos y reconocernos como iguales&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Esto lleva a una conclusi&oacute;n: &ldquo;La pregunta de si el cotilleo es &eacute;tico o no, est&aacute; atravesada por una cuesti&oacute;n de poder&rdquo;, declara Yend&eacute;h R. Mart&iacute;nez y concluye que: &ldquo;La discusi&oacute;n sobre los l&iacute;mites, la responsabilidad y las consecuencias de se&ntilde;alar p&uacute;blicamente a alguien es leg&iacute;tima, pero resulta significativo que hist&oacute;ricamente haya existido y siga existiendo tanta resistencia a reconocer el valor del propio acto de contar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cotilleo-chafardear_1_13571563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 20:34:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo un cotilleo": por qué chafardear nos puede hacer bien]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sociedad,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/identificar-si-no-le-hijo-colegio-psicologa-dolor-tripa-indicarnos-sienten-ansiedad-xp_1_13562708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4696e0da-ff5e-463c-a0e9-6124d3152e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152718.jpg" width="4306" height="2422" alt="Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga María Gil explica cómo responder cuando los niños dicen que les duele la cabeza o el estómago justo antes de ir al colegio, dar una clase o coincidiendo con un examen</p><p class="subtitle">“Ayuda a regular sus emociones y sube su autoestima”: todos los beneficios de aprender a hablar en público desde niños
</p></div><p class="article-text">
        Cuando los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nino-senales-problemas-emocionales_1_12329500.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni&ntilde;os est&aacute;n preocupados, tristes o estresados</a> durante mucho tiempo, pueden quejarse de dolores de cabeza, de est&oacute;mago u otras molestias. Las sensaciones f&iacute;sicas vinculadas a las emociones son comunes y autom&aacute;ticas. Estos dolores pueden tener causas f&iacute;sicas, as&iacute; que lo primero es descartar posibles enfermedades, pero debemos tener en cuenta tambi&eacute;n que estos dolores de barriga matutinos tambi&eacute;n pueden deberse al estr&eacute;s o a la ansiedad escolar. Y es que las emociones dif&iacute;ciles pueden agravar dolores preexistentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy com&uacute;n que los ni&ntilde;os tengan este tipo de reacciones a nivel corporal&rdquo;, admite <a href="https://www.mgespacioterapeutico.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Gil</a>, psic&oacute;loga, que afirma que &ldquo;la somatizaci&oacute;n es la manera que tiene el cuerpo de manifestar un malestar emocional&rdquo;. No es algo fingido ni inventado, matiza la especialista, sino que &ldquo;el dolor es totalmente real: la &uacute;nica diferencia es que su origen no responde a una patolog&iacute;a f&iacute;sica, sino a una acumulaci&oacute;n de estr&eacute;s o angustia emocional que el ni&ntilde;o no sabe gestionar de otro modo&rdquo;, explica Gil.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">A qu&eacute; se&ntilde;ales debemos prestar atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los dolores de tripa, de cabeza o falta de energ&iacute;a son las se&ntilde;ales m&aacute;s frecuentes que tienen de expresar su preocupaci&oacute;n, a veces acompa&ntilde;ados de n&aacute;useas matutinas o malestar general justo antes de salir de casa&rdquo;, explica Gil. Los ni&ntilde;os, sobre todo los m&aacute;s peque&ntilde;os, a menudo no tienen palabras para expresar lo que sienten. En cambio, lo que sienten es su cuerpo: un nudo en el est&oacute;mago, palpitaciones&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es algo inventado ni una forma de llamar la atenci&oacute;n. Muchas veces la ansiedad activa la respuesta al estr&eacute;s del cuerpo, liberando una avalancha de se&ntilde;ales destinadas a prepararlo para el &lsquo;peligro&rsquo;, y esa respuesta es f&iacute;sica. &ldquo;Hay que tener en cuenta que los ni&ntilde;os no tienen el mismo lenguaje ni la madurez emocional que los adultos; a&uacute;n est&aacute;n construyendo su manera de comunicarse&rdquo;, afirma Gil. &ldquo;Por eso, cuando las palabras faltan, el cuerpo habla. El dolor f&iacute;sico se convierte en su mejor altavoz para hacernos saber de forma inconsciente que algo les est&aacute; superando&rdquo;, se&ntilde;ala Gil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que un ni&ntilde;o que dice que le duele la barriga antes de ir al colegio suele estar diciendo la verdad sobre lo que siente, solo que a&uacute;n no sabe que esa sensaci&oacute;n tiene un nombre y una causa. El intestino, por ejemplo, es especialmente sensible al estr&eacute;s, de ah&iacute; que el dolor de est&oacute;mago sea una de las formas m&aacute;s comunes en que se manifiesta la ansiedad infantil.
    </p><p class="article-text">
        Hay ciertos patrones que suelen apuntar a la ansiedad como el factor desencadenante y, aunque no hay ninguno que sea una prueba suficiente por s&iacute; solo, en conjunto s&iacute; pueden formar una explicaci&oacute;n. En primer lugar, debemos prestar atenci&oacute;n a s&iacute;ntomas que se agrupan en torno de desencadenantes espec&iacute;ficos: las ma&ntilde;anas antes de ir a la escuela, las noches de los domingos, los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ex&aacute;menes</a>, la hora de entrada al colegio, una clase o actividad en particular, un dolor de est&oacute;mago que aparece invariablemente antes de aquello que nuestro hijo teme y desaparece una vez termina, es una se&ntilde;al importante.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayudar sin someterlos a un interrogatorio</h2><p class="article-text">
        Antes que nada, si un ni&ntilde;o presenta s&iacute;ntomas f&iacute;sicos recurrentes o significativos, lo primero es consultar con el pediatra. Dolores de est&oacute;mago, de cabeza, fatiga y otras molestias pueden tener causas m&eacute;dicas que merecen una evaluaci&oacute;n adecuada.
    </p><p class="article-text">
        Una vez descartadas las causas f&iacute;sicas, el objetivo es tomar en serio el s&iacute;ntoma mientras ayudamos a desarrollar herramientas para calmarlos. No sin antes tener en cuenta que a muchos ni&ntilde;os les cuesta entender c&oacute;mo se relacionan sus emociones con estos s&iacute;ntomas f&iacute;sicos. 
    </p><p class="article-text">
        Para Gil, a la hora de afrontar una problem&aacute;tica de este tipo &ldquo;funcionan muy bien recursos como los cuentos y el juego, podemos usar lecturas que aborden situaciones similares a las que intuimos que est&aacute;n viviendo porque les da referencias y, de forma indirecta, les ayuda a poner palabras a lo que les pasa sin sentirse expuestos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ayudar el juego, que es &ldquo;su lenguaje natural para representar su d&iacute;a a d&iacute;a. Si nos metemos a jugar con ellos, por ejemplo, imaginando que uno de los mu&ntilde;ecos siente ese dolor de tripa o esos nervios, podemos construir la historia de forma segura&rdquo;, afirma Gil, que reconoce que se trata de una &ldquo;forma excelente de conectar con ellos sin recurrir al t&iacute;pico interrogatorio directo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que sepa identificar sus emociones, que nosotros podamos validar sus sentimientos aunque no estemos de acuerdo y que reconozcamos que el dolor que siente es real.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Errores de los padres al intentar resolver problemas escolares de sus hijos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&lsquo;No es para tanto&rsquo;, &lsquo;exageras&rsquo; o &lsquo;tienes que ser fuerte&rsquo; son frases bienintencionadas, pero desacertadas que no hacen m&aacute;s que minimizar o invalidar su malestar&rdquo;, advierte Gil. &ldquo;Cuando recurrimos a frases de este tipo lo &uacute;nico que estamos consiguiendo es que el ni&ntilde;o sienta &rdquo;que no lo creemos o que lo que le pasa no importa, lo que incrementa su aislamiento&ldquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco sirve de nada acribillarlo a preguntas, como si fuera un interrogatorio que lo &uacute;nico que hace es presionar a&uacute;n m&aacute;s. &ldquo;&lsquo;&iquest;Por qu&eacute; no quieres ir?&rsquo;, &lsquo;&iquest;qu&eacute; te pasa hoy?&rsquo; son frases que suelen cerrarles a&uacute;n m&aacute;s por completo en banda debido al agobio de no tener las palabras o la capacidad de responder&rdquo;, advierte Gil. Cuando afrontamos este tipo de situaciones &ldquo;a menudo nos centramos solo en exigir rendimiento o en buscar una soluci&oacute;n r&aacute;pida a un problema emocional y olvidamos detenernos a escuchar todo lo que hay detr&aacute;s de su rechazo al colegio&rdquo;, reconoce la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos est&aacute; llena de decisiones dif&iacute;ciles porque, instintivamente, podemos sentir que la mejor soluci&oacute;n es permitir que nuestro hijo se sienta seguro y c&oacute;modo en casa. Pero esto tambi&eacute;n puede ser contraproducente porque, cuanto m&aacute;s permitimos evitar la fuente de estr&eacute;s, m&aacute;s preferir&aacute; quedarse en casa. A&uacute;n m&aacute;s contraproducente es el hecho de que, al permitir que nuestro hijo evite una situaci&oacute;n que le causa estr&eacute;s, como la escuela, en realidad estamos reforzando ese desencadenante, por lo que el objetivo es encontrar un equilibrio adecuado entre la empat&iacute;a y el pragmatismo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/identificar-si-no-le-hijo-colegio-psicologa-dolor-tripa-indicarnos-sienten-ansiedad-xp_1_13562708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 13:36:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo identificar si algo no le va bien a tu hijo en el colegio, según una psicóloga: el dolor de tripa puede indicarnos que sienten ansiedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,Bienestar,Colegios,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad": la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13550458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y701.jpg" width="1200" height="675" alt="“Es una inversión directa en longevidad&quot;: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta explica por qué las relaciones y la interacción social regular no solo son gratificantes, sino que también pueden contribuir a una vida más larga</p><p class="subtitle">Qué son los marcadores del envejecimiento humano y cómo mejorarlos</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia o&iacute;mos hablar de la importancia de la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/beatriz-calvo-dietista-nutricionista-consumo-chocolate-cacao-longevidad-xp_1_13216081.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alimentaci&oacute;n</a>, el ejercicio y el sue&ntilde;o para vivir una vida m&aacute;s larga y saludable. Sin embargo, hay otro factor que es igual de esencial: la conexi&oacute;n social. Las relaciones y la interacci&oacute;n social regular no solo son gratificantes, sino que tambi&eacute;n pueden contribuir a una vida m&aacute;s larga. Por el contrario, el aislamiento social y la soledad se han relacionado con <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK587294/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectos negativos</a> para las personas mayores, como depresi&oacute;n, enfermedades card&iacute;acas y deterioro cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidar nuestros v&iacute;nculos es medicina preventiva de primer orden&rdquo;, afirma Carmen Prieto psic&oacute;loga y directora de <a href="http://www.niranpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nir&aacute;n Psicolog&iacute;a y Bienestar</a>. Porque la soledad afecta a nuestro cuerpo y mente: &ldquo;El cerebro procesa el aislamiento sostenido como una amenaza constante, elevando el cortisol y la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/natalia-paz-nutricionista-inflamacion-respuesta-defensa-sistema-inmunitario-agresion-xp_1_13134060.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inflamaci&oacute;n</a>, lo que acelera el envejecimiento celular&rdquo;, a&ntilde;ade Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), se calcula que entre 2015 y 2050 la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n mundial mayor de 60 a&ntilde;os casi se duplicar&aacute;, <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasando del 12% al 22%.</a> Unas cifras que muestran por qu&eacute; es clave prestar atenci&oacute;n al concepto de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/radiografia-esperanza-vida-espana-asaltado-liderazgo-mundial-anadir-40-anos-ultimo-siglo_1_13402341.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">envejecimiento</a> &lsquo;activo&rsquo;, porque envejecer bien no pasa solo por <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/marcadores-envejecimiento-mejorarlos_1_13419985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantenerse f&iacute;sicamente sano</a> sino tambi&eacute;n por mantenerse conectado.
    </p><h2 class="article-text">Conexi&oacute;n social: el tejido invisible de la longevidad</h2><p class="article-text">
        Los seres humanos somos sociales por naturaleza. Mantenernos conectados con los dem&aacute;s influye poderosamente en nuestro <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/entrenador-explica-ejercicio-fuerza-clave-longevidad-deberia-obligatorio-medicacion-xp_1_13361247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bienestar f&iacute;sico</a> y emocional. Las relaciones sociales s&oacute;lidas son el indicador m&aacute;s fiable de una vida larga. No hay vitamina m&aacute;s poderosa que una buena conversaci&oacute;n. Si pudiera recetarse, la amistad y la conexi&oacute;n social se dispensar&iacute;an en farmacias, porque, para envejecer bien, los lazos que nos sostienen tienen un gran poder (m&aacute;s all&aacute; de la gen&eacute;tica y la salud). 
    </p><p class="article-text">
        Para Prieto, &ldquo;tener personas que nos escuchan y acompa&ntilde;an ayuda a regular nuestro sistema nervioso y amortigua el impacto del estr&eacute;s. Una buena red social nos aporta seguridad, pertenencia y refugio en momentos dif&iacute;ciles, de ah&iacute; que cuidar de nuestras relaciones no solo sea un h&aacute;bito social: es una inversi&oacute;n directa en nuestra longevidad&rdquo;, reconoce Prieto.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica lo corrobora. El <a href="https://www.health.harvard.edu/blog/the-secret-to-happiness-heres-some-advice-from-the-longest-running-study-on-happiness-2017100512543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto</a> (el m&aacute;s longevo, con m&aacute;s de 80 a&ntilde;os de seguimiento) concluye que la calidad de las relaciones personales es el mejor indicador de la salud y la esperanza de vida. Pocos factores protegen contra el deterioro f&iacute;sico y mental como sentirse acompa&ntilde;ado. La amistad, entendida como una red de apoyo emocional, no solo reduce el estr&eacute;s o la depresi&oacute;n: fortalece el sistema inmunol&oacute;gico, mejora la mejora y retrasa la fragilidad. Es una &lsquo;medicina&rsquo; social.
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar que esta socializaci&oacute;n se traduce en tener infinidad de amigos. Sin embargo, para envejecer con salud, &ldquo;la calidad del v&iacute;nculo siempre le gana a la cantidad. Necesitamos &lsquo;personas refugio&rsquo;, aquellas con las que podemos mostrarnos vulnerables, sentirnos escuchados y encontrar una aut&eacute;ntica seguridad emocional&rdquo;, afirma Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que los contactos cotidianos, los que mantenemos con los vecinos, con el dependiente de la panader&iacute;a o de la fruter&iacute;a, no sean importantes. Todo lo contrario. Como explica Prieto, estos contactos &ldquo;nos mantienen estimulados y conectados con el entorno. No se trata de acumular relaciones en la agenda, sino de construir una comunidad con significado porque una red saludable tiene ra&iacute;ces profundas y ramas abiertas hacia los dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Interacciones virtuales: &iquest;tienen el mismo efecto?</h2><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s digitalizada, podemos pensar que las interacciones virtuales, como las redes sociales o las videollamadas, pueden sustituir el beneficio psicol&oacute;gico del contacto cara a cara. Sin embargo, y aunque la tecnolog&iacute;a es una gran herramienta para acercarnos, &ldquo;no deber&iacute;a sustituir el encuentro presencial&rdquo;, advierte Prieto. Porque no es lo mismo mirar una pantalla que una persona. &ldquo;Nuestro cerebro social est&aacute; dise&ntilde;ado para la presencia: necesita la mirada, el tono de voz, la gestualidad y el contacto para entender que &lsquo;est&aacute; a salvo&rsquo;&rdquo;, explica Prieto.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que se produzca una gran paradoja: &ldquo;Podemos estar hiperconectados y, al mismo tiempo, profundamente solos; es lo que llamamos la &lsquo;soledad conectada&rsquo;, una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro cuerpo&rdquo;, matiza Prieto. &ldquo;Solo el contacto cara a cara nos hace sentir verdaderamente vinculados, por tanto, para envejecer con vitalidad necesitamos mirarnos a los ojos&rdquo;, explica Prieto.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo fortalecer las conexiones sociales </h2><p class="article-text">
        Forjar v&iacute;nculos sociales m&aacute;s s&oacute;lidos es una habilidad que se puede cultivar, tengamos la edad que tengamos. Un primer paso para lograrlo puede ser priorizar la familia y las amistades cercanas, dedicando al menos un rato a la semana a compartirlo con ellos: una cena de domingo, una charla informal un viernes por la noche o un caf&eacute; el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana. Son reuniones informales que fortalecen los lazos afectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayuda participar en actividades comunitarias que combinen el movimiento f&iacute;sico con la socializaci&oacute;n, como grupos de senderismo, clases de baile o clubes de lectura. Los grupos centrados en experiencias compartidas generan una sensaci&oacute;n de familiaridad y satisfacci&oacute;n. Adem&aacute;s, estos entornos facilitan la interacci&oacute;n entre las personas y la b&uacute;squeda de intereses comunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, estos grupos desarrollan su propio ritmo, empiezan a formarse bromas internas, rutinas compartidas y un sentido de identidad, lo que puede enriquecer la experiencia y transformar la participaci&oacute;n casual en algo m&aacute;s significativo.
    </p><h2 class="article-text">Planificar la jubilaci&oacute;n emocional y social</h2><p class="article-text">
        Para Prieto, tan importante es planificar la jubilaci&oacute;n econ&oacute;mica como la &ldquo;longevidad emocional y social. Una inversi&oacute;n que empieza tambi&eacute;n mucho antes que la vejez: cultivando amistades, recuperando aficiones y manteniendo un proyecto vital propio m&aacute;s all&aacute; del trabajo o del rol de padres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la edad, la vida cambia de forma natural. Momentos como la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/lucia-tintore-psicologa-impacto-jubilacion-cerebro-clave-decidimos-vivir-nueva-etapa-xp_1_13398981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jubilaci&oacute;n</a> o el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tiempo-libre-hijos-casa-sindrome-nido-vacio-real_1_12698184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nido vac&iacute;o</a> son momentos cr&iacute;ticos de desconexi&oacute;n que muchas veces &ldquo;conllevan un duelo de identidad, pero tambi&eacute;n son la oportunidad perfecta para reconstruirnos desde la curiosidad y el prop&oacute;sito&rdquo;, afirma Prieto. Son cambios en la rutina de una persona que pueden influir en la frecuencia con la que nos relacionamos con los dem&aacute;s. &ldquo;La longevidad emocional no se improvisa: se construye v&iacute;nculo a v&iacute;nculo&rdquo;, concluye Prieto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13550458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 15:23:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad": la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Bienestar emocional,Longevidad,Envejecimiento]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo saber cuándo ha llegado el momento de decir adiós a una amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-duelo-romper-amigo-no-amistades-durar-vida-importantes-xp_1_13545706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9636aa20-339a-47be-acfe-97f2a2ee6238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1354y300.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo saber cuándo ha llegado el momento de decir adiós a una amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista analiza cómo identificar el momento de decir adiós a un amigo y llevar a cabo un duelo de este tipo </p><p class="subtitle">“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño</p></div><p class="article-text">
        Las relaciones sentimentales est&aacute;n en constante mutaci&oacute;n, las parejas se enfrentan a crisis, se divorcian, se desenamoran o vuelven a enamorarse y existe cierto consenso social en que as&iacute; debe ser. Sin embargo, cuando se habla de amistad una ruptura puede parecer inconcebible, a pesar de que con el tiempo las personas cambian, sus prioridades tambi&eacute;n lo hacen y es posible pasar de ser el refugio de alguien a una de sus fuentes de malestar. &iquest;C&oacute;mo identificar y lidiar con una situaci&oacute;n de este tipo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy importante tener en cuenta que no todas las amistades tienen que durar toda la vida para ser amistades importantes. Parece que le damos m&aacute;s valor a aquellas amistades que nos acompa&ntilde;an desde hace mucho tiempo, desde el colegio, la universidad o hace 20 a&ntilde;os, al recorrido longitudinal de una amistad, pero no solo las amistades de larga evoluci&oacute;n son amistades importantes&rdquo;, destaca Cristina Polo Sevilla, psic&oacute;loga de la plataforma de salud mental <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto implica que todas las relaciones, ya sean m&aacute;s largas o m&aacute;s cortitas, pasan por etapas diferentes porque es posible que determinados sucesos que hayamos vivido hagan que hayamos cambiado y que esto afecte a la relaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Para identificar si una amistad est&aacute; pasando por un periodo dif&iacute;cil o directamente <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha llegado a su fin</a>, la psic&oacute;loga recomienda dedicar un momento a pensar c&oacute;mo nos sentimos con ese v&iacute;nculo e indica como una se&ntilde;al de alerta si lo que sol&iacute;a ser un espacio de confianza y disfrute sin juicios se transforma en malestar, desequilibrio o cansancio por ser siempre quien sostiene el contacto. &ldquo;Tendr&iacute;amos que ver si realmente es una dificultad que podemos arreglar o si es algo sostenido que ya nos est&aacute; empezando a hacer da&ntilde;o&rdquo;, apunta Polo, que aconseja analizar si se trata de algo puntual que puede cambiar o si es un cambio sostenido en el tiempo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo cerrar una etapa</h2><p class="article-text">
        Excepto en din&aacute;micas en las que existan patrones de manipulaci&oacute;n o utilizaci&oacute;n de una persona, en las que poner distancia de forma inmediata es lo m&aacute;s recomendable, la especialista defiende priorizar la conversaci&oacute;n honesta y respetuosa frente al <em>ghosting</em> o contacto cero sin explicaciones, a la hora de tomar la decisi&oacute;n de romper o alejarse de un amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Depende mucho de la historia de amistad, del v&iacute;nculo que exista, pero mi recomendaci&oacute;n siempre es <a href="https://www.eldiario.es/era/mavis-suarez-psicologa-abordar-discusion-error-objetivo-convencer-xp_1_13532494.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablar las cosas</a> en lugar de simplemente desaparecer sin m&aacute;s, porque puede ser que esta desaparici&oacute;n sea entendida, o incluso esperada por la otra persona, pero puede ser que no, por eso creo que ese an&aacute;lisis de lo que est&aacute; pasando en la relaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene que ser compartido con la otra persona&rdquo;, valora Polo, que aclara que tampoco se trata de presentar una lista de reproches, sino de expresar con claridad qu&eacute; ha cambiado y evitar conversaciones ambiguas.
    </p><p class="article-text">
        El fin de una amistad, aunque no cuente con el reconocimiento social ni cultural de una ruptura amorosa, tambi&eacute;n desencadena un proceso de duelo, lo que puede implicar los sentimientos propios de este tipo de proceso: &ldquo;Tristeza, rabia, culpa, cuando vemos que a lo mejor la amistad se ha deteriorado por algo que podamos haber hecho, o incluso dudas sobre si hemos tomado la decisi&oacute;n correcta&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. &ldquo;Echar de menos a una persona despu&eacute;s de haber finalizado una amistad no implica que hayamos tomado una mala decisi&oacute;n&rdquo;, aclara Polo en este punto, ya que es f&aacute;cil caer en la idealizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante no anclarnos en qui&eacute;n es el malo de la pel&iacute;cula o en qui&eacute;n tiene la culpa, porque eso no nos deja avanzar. A veces, simplemente, deja de haber un encaje&rdquo;, advierte Polo para atravesar la ruptura con madurez emocional. Adem&aacute;s, la especialista aboga por la autoprotecci&oacute;n en nuestra exposici&oacute;n a las redes sociales: &ldquo;Si vemos que nos hace da&ntilde;o lo que publica la otra persona, silenciar o dejar de seguir es una medida para ser protectores con nosotros mismos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-duelo-romper-amigo-no-amistades-durar-vida-importantes-xp_1_13545706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 08:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo saber cuándo ha llegado el momento de decir adiós a una amistad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cajas de herramientas para mundos distintos: la resiliencia generacional a examen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/cajas-herramientas-mundos-distintos-resiliencia-generacional-examen_132_13542284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d0d7655-eae6-40de-b5be-d108d02e61e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x672y365.jpg" width="1200" height="675" alt="Cajas de herramientas para mundos distintos: la resiliencia generacional a examen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Algunas de nuestras herramientas siguen siendo extraordinariamente útiles; otras quizá fueron necesarias entonces y hoy pesan más de lo que ayudan. Y también podemos aprender de quienes vienen detrás: quizá ellos sepan poner nombre a heridas que nosotros aprendimos simplemente a soportar"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Raquel Plaza Garro</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Es que antes no mir&aacute;bamos tanto las cosas. Ahora todo son emociones, an&aacute;lisis psicol&oacute;gicos y traumas... Nosotros nos criamos de otra manera, trabajando desde j&oacute;venes, aguantando lo que ven&iacute;a y sin tanta historia; y aqu&iacute; estamos, sin habernos muerto por ello&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estas frases, dichas entre el cansancio y el orgullo por un padre a su hijo durante una sobremesa familiar, sintetiza una brecha generacional cada vez m&aacute;s cotidiana. Por un lado, la visi&oacute;n pragm&aacute;tica de quienes consideran que el malestar actual se debe a una sobreprotecci&oacute;n o a un exceso de introspecci&oacute;n; por el otro, la experiencia de una juventud que ha aprendido a ponerle nombre a la ansiedad, a cuestionar din&aacute;micas invisibles y a buscar espacio para la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        A menudo tendemos a caer en la trampa nost&aacute;lgica de pensar que las generaciones de los a&ntilde;os 50 y 60 cont&aacute;bamos con un blindaje emocional mucho mayor ante la adversidad. Sin embargo, cuando analizamos esto desde la ciencia y desde la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, de la mano de profesionales como la psic&oacute;loga Ana Gonz&aacute;lez Plaza la conclusi&oacute;n resulta mucho m&aacute;s compleja e interesante: no se trata de que una generaci&oacute;n sea gen&eacute;ticamente m&aacute;s resistente que otra, sino de que las circunstancias hist&oacute;ricas favorecieron el desarrollo de herramientas de supervivencia rotundamente distintas. Cada &eacute;poca, en definitiva, parece construir su propia caja de herramientas para enfrentarse al mundo que le toca vivir.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, quienes nacimos aproximadamente entre 1950 y 1965 crecimos bajo una coyuntura particular; &eacute;ramos hijos de una generaci&oacute;n marcada por la Guerra Civil y la posguerra, y nos educamos en el contexto del franquismo, dentro de una sociedad jer&aacute;rquica, con recursos limitados y en la que apenas exist&iacute;a un vocabulario para identificar emociones o hablar abiertamente de salud mental. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, llegamos a la madurez en una Espa&ntilde;a en profunda transformaci&oacute;n social y econ&oacute;mica. Todo ese entramado social favoreci&oacute; el desarrollo de capacidades especialmente valiosas para la &eacute;poca: un alto umbral de tolerancia al esfuerzo y a la frustraci&oacute;n, sentido de la responsabilidad, capacidad pragm&aacute;tica de resoluci&oacute;n de problemas, abnegaci&oacute;n y una firme disciplina para aplazar recompensas e ir hacia adelante aun en situaciones francamente desfavorables. Eran, por decirlo as&iacute;, algunas de las herramientas que aquella &eacute;poca nos ense&ntilde;&oacute; a llevar siempre en la caja.
    </p><p class="article-text">
        En Castilla-La Mancha , especialmente en sus pueblos y entornos rurales, ese aprendizaje tuvo una expresi&oacute;n muy arraigada. Para muchos de quienes vivieron all&iacute; su infancia y juventud, el 'hay que aguantar' formaba parte de una manera de entender la vida que se aprend&iacute;a desde la infancia y se transmit&iacute;a de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. No porque se sufriera menos, sino porque apenas exist&iacute;an palabras ni espacios para hablar de ese sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, hablamos de tendencias generacionales y no de experiencias id&eacute;nticas: la clase social, el g&eacute;nero, el territorio, la estructura familiar o las circunstancias personales hicieron que aquella experiencia fuera muy distinta para unas personas y otras. No todos crecimos con las mismas dificultades ni dispusimos de los mismos recursos. Pero s&iacute; compartimos, en mayor o menor medida, un contexto que convirti&oacute; determinadas formas de afrontar la vida en virtudes casi incuestionables.
    </p><p class="article-text">
        Pero toda adaptaci&oacute;n tiene otra cara menos visible y, a veces, mucho m&aacute;s dolorosa emocionalmente. Esa misma firmeza, moldeada por la m&aacute;xima imperativa del 'hay que aguantar', con frecuencia ven&iacute;a acompa&ntilde;ada de una severa represi&oacute;n emocional donde la vulnerabilidad se interpretaba como debilidad. Porque aunque la consigna del 'yo puedo con todo' otorga una enorme autonom&iacute;a, tambi&eacute;n puede levantar barreras a la hora de pedir ayuda y, en algunas personas, asociarse con el tiempo a somatizaci&oacute;n, aislamiento, estr&eacute;s cr&oacute;nico o sintomatolog&iacute;a depresiva.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente, el problema no estuviera en aquellas herramientas, sino en haber aprendido a utilizar casi siempre las mismas. Nos ense&ntilde;aron a apretar los dientes, a seguir adelante, a no quejarnos y a resolver. Y esas herramientas fueron extraordinariamente &uacute;tiles para el mundo que nos toc&oacute; vivir. Pero una herramienta que resulta imprescindible para atravesar una tormenta no necesariamente es la que necesitamos cuando la tormenta ha pasado.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, las generaciones actuales han crecido con un conocimiento emocional mucho mayor que les permite detectar el malestar de forma temprana, buscar acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico sin la verg&uuml;enza de anta&ntilde;o y desenvolverse en un entorno hiperconectado, caracterizado por nuevas formas de presi&oacute;n y comparaci&oacute;n social. Tambi&eacute;n ellas han construido su propia caja. Quiz&aacute; sea una caja m&aacute;s llena de palabras para nombrar lo que ocurre por dentro, de recursos para pedir ayuda y de una mayor conciencia sobre los propios l&iacute;mites. Pero tampoco est&aacute; exenta de herramientas que pueden resultar dif&iacute;ciles de manejar: la hiperexposici&oacute;n, la comparaci&oacute;n constante, la incertidumbre o la necesidad de estar permanentemente conectados.
    </p><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a contempor&aacute;nea, como recalca la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Ana Gonz&aacute;lez Plaza, la resiliencia no se define como una cualidad r&iacute;gida o inmutable con la que se nace, sino como un proceso din&aacute;mico de interacci&oacute;n con el medio, donde cierta dosis de adversidad puede estimular recursos de afrontamiento, pero una acumulaci&oacute;n excesiva de la misma genera vulnerabilidad. La caja de herramientas, por tanto, no viene cerrada de f&aacute;brica: se va construyendo, ampliando y modificando a lo largo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; aqu&iacute; encontremos uno de los aprendizajes m&aacute;s interesantes para nuestra generaci&oacute;n. Cuando nos adentramos en la etapa de los 60 a 75 a&ntilde;os (enfrentando la jubilaci&oacute;n, el nido vac&iacute;o, las p&eacute;rdidas personales o los cambios corporales) ya no se trata &uacute;nicamente de demostrar cu&aacute;nto somos capaces de soportar. La teor&iacute;a de la selectividad socioemocional desarrollada por Laura Carstensen nos recuerda que, cuando percibimos el tiempo como un recurso limitado, tendemos a priorizar aquello que aporta significado emocional profundo. La pregunta deja entonces de ser cu&aacute;nto podemos aguantar y empieza a ser qu&eacute; merece realmente nuestro esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez esa sea una de las herramientas que m&aacute;s necesitamos incorporar ahora: la capacidad de elegir. No todo tiene que ser soportado, no todo conflicto tiene que ser resuelto y no toda dificultad debe convertirse en una nueva prueba de resistencia. Despu&eacute;s de toda una vida aprendiendo a cargar con el peso, quiz&aacute; tambi&eacute;n haya llegado el momento de preguntarnos qu&eacute; cargas seguimos llevando simplemente porque nunca aprendimos a dejarlas.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la tarea psicol&oacute;gica madura de esta etapa no consiste en seguir demostrando cu&aacute;nta carga somos capaces de soportar en soledad, sino en ampliar la caja de herramientas disponible: conservar la valiosa cultura del esfuerzo, la responsabilidad y la capacidad de resistencia, mientras incorporamos el autocuidado, la aceptaci&oacute;n, la flexibilidad, la capacidad de poner l&iacute;mites y la reconciliaci&oacute;n con nuestra propia historia vital.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de sustituir unas herramientas por otras, ni de decir que las nuevas generaciones han aprendido mejor que nosotros. Se trata de entender que cada generaci&oacute;n recibi&oacute; una caja diferente porque tuvo que enfrentarse a un mundo diferente. Algunas de nuestras herramientas siguen siendo extraordinariamente &uacute;tiles; otras quiz&aacute; fueron necesarias entonces y hoy pesan m&aacute;s de lo que ayudan. Y tambi&eacute;n podemos aprender de quienes vienen detr&aacute;s: quiz&aacute; ellos sepan poner nombre a heridas que nosotros aprendimos simplemente a soportar.
    </p><p class="article-text">
        Cada generaci&oacute;n hereda sus propias fortalezas y tambi&eacute;n sus propias heridas. El objetivo final no es dirimir qui&eacute;n fue m&aacute;s fuerte, sino ampliar la caja de herramientas de quienes vienen detr&aacute;s y, al mismo tiempo, permitirnos a nosotros mismos utilizar herramientas que durante d&eacute;cadas ni siquiera sab&iacute;amos que exist&iacute;an. Rescatar lo que nos sirvi&oacute; no significa estar obligados a transmitir intacto aquello que nos hizo da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Puede ser que alg&uacute;n d&iacute;a, en otra sobremesa, ese padre le diga a su hijo: &ldquo;A lo mejor nosotros aprendimos demasiado pronto a aguantar y vosotros aprendisteis antes a pedir ayuda&rdquo;. Y el hijo le responda: &ldquo;Y nosotros tendremos que aprender de vosotros que no todo lo dif&iacute;cil se puede evitar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Plaza Garro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/cajas-herramientas-mundos-distintos-resiliencia-generacional-examen_132_13542284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 17:12:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cajas de herramientas para mundos distintos: la resiliencia generacional a examen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jóvenes,Salud mental,familias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4743fd9e-6b88-435f-83a0-aaa390a307a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y131.jpg" width="1200" height="675" alt="Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: &quot;La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guionista y periodista disecciona en su primera novela las expectativas vitales de una protagonista que decide detener su vida sexual para averiguar qué había estado buscando realmente</p><p class="subtitle">“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño</p></div><p class="article-text">
        Clara acaba de romper con Diego, su pareja, y vuelve a casa de sus padres. La vida que hab&iacute;a construido alrededor de su relaci&oacute;n acaba de estallar y, perdida en ese duelo, una terapeuta le propone algo para intentar encontrarse a s&iacute; misma: dejar de acostarse con gente durante un tiempo. Clara acepta.
    </p><p class="article-text">
        Este par&oacute;n sexual se convierte, con el paso de los meses, en el inicio de una investigaci&oacute;n mucho m&aacute;s profunda: toda su vida se somete a juicio. Siempre hab&iacute;a pensado que sab&iacute;a lo que quer&iacute;a y ahora ya no tiene ni idea.
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-anos-secos/456142" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los a&ntilde;os secos</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), la primera novela de <a href="https://www.instagram.com/raquel.zas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Zas</a> (Viveiro, 1989), una historia l&uacute;cida y magn&eacute;tica sobre el deseo femenino que utiliza la vida sexual de su protagonista para hablar de la necesidad de sentirse querido, las relaciones de pareja, la autoestima, la soledad, la familia y las expectativas que cada persona aprende a asumir para encajar. &ldquo;Siempre me han obsesionado los afectos, las relaciones entre las personas&rdquo;, admite la escritora. &ldquo;Por qu&eacute; fingimos, por qu&eacute; mentimos o por qu&eacute; representamos un papel para sentirnos aceptados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novelista, que ha trabajado tambi&eacute;n como guionista en el corto nominado al Goya <em>Ciao Bambina</em>, dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, comenz&oacute; a darle vueltas a esta idea en 2020. &ldquo;Entonces vi un documental titulado <a href="https://www.filmin.es/pelicula/venus-confesiones-desnudas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Venus: Confesiones desnudas</a> en el que dos artistas danesas entrevistaban a varias chicas sobre su vida sexual. Les preguntaban cu&aacute;ntas parejas sexuales hab&iacute;an tenido y luego con cu&aacute;ntas realmente hab&iacute;an disfrutado. La cifra se reduc&iacute;a mucho de una respuesta a la otra. Casi todas se re&iacute;an, pero no se preguntaban por qu&eacute;. Hab&iacute;a como una especie de resignaci&oacute;n&rdquo;, relata a este diario. &ldquo;Tambi&eacute;n me llam&oacute; la atenci&oacute;n que algunas se sent&iacute;an juzgadas por tener poco deseo sexual y otras por todo lo contrario. Me pareci&oacute; que ah&iacute; hab&iacute;a un tema interesante&rdquo;, a&ntilde;ade la escritora.
    </p><h2 class="article-text">Redescubrir el propio deseo</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de olvidarse del sexo, la terapeuta de Clara le pide algo m&aacute;s: que comparta con ella todas las experiencias relativas a la sexualidad que ha vivido a lo largo de su vida. Esa herramienta narrativa, una especie de diario personal, nos permite conocer el pasado de Clara desde su infancia hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El diario es una forma de explorar por qu&eacute; ha desarrollado esa especie de rechazo al sexo&rdquo;, apunta Zas. Este ejercicio de celibato reflexivo le permitir&aacute; descubrir a lo largo de las p&aacute;ginas de la novela qu&eacute; parte de su vida respond&iacute;a a su propio deseo y cu&aacute;nta a la necesidad de sentirse aceptada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relación con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que había debajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la novela no solo habla de relaciones de pareja. &ldquo;Para m&iacute; el sexo abre una grieta por la que entra todo lo dem&aacute;s&rdquo;, explica la novelista. &ldquo;Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relaci&oacute;n con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que hab&iacute;a debajo. Esto no pretende ser una soluci&oacute;n moral, ni una revancha contra los hombres, es m&aacute;s bien una <em>suspensi&oacute;n del ruido</em>. Cuando Clara deja de acostarse con gente encuentra el vac&iacute;o que eso estaba ayudando a tapar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zas remarca que no es que ella est&eacute; a favor de la abstinencia: &ldquo;Tom&eacute; esa decisi&oacute;n para que la historia avanzase&rdquo;, confiesa. &ldquo;Se trata de un tema muy complejo que me supera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de documentarse para escribir sobre el tema, la escritora decidi&oacute; acudir a una terapeuta sexual haci&eacute;ndose pasar por su protagonista. &ldquo;No le dije que estaba escribiendo una novela. Quer&iacute;a obtener una respuesta org&aacute;nica y real y, aunque esta terapeuta no me recomend&oacute; dejar de tener sexo, algunas de sus frases s&iacute; que han acabado en la novela&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un clavo saca otro clavo</h2><p class="article-text">
        Uno de los temas con los que probablemente conectar&aacute;n muchos lectores de <em>Los a&ntilde;os secos</em> es esa extra&ntilde;eza de volver a estar &ldquo;en el mercado&rdquo;. De bajarse una <em>app </em>para conocer gente y ponerse a hablar con extra&ntilde;os tras una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        Zas se acerca al asunto criticando la falta de empat&iacute;a y de espacio que la sociedad suele conceder al desamor. &ldquo;Las rupturas amorosas se toman muy poco en serio&rdquo;, sostiene. &ldquo;Si te rompes una pierna o un brazo, al d&iacute;a siguiente no vas a trabajar, pero si tu pareja te deja tienes que seguir con tu vida aunque est&eacute;s destrozado por dentro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente se dedica a llenar el vacío con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir ‘¿qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida?’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el duelo puede durar unas semanas, un mes&hellip; A partir de entonces, comenta la gallega, la gente se cansa de verte triste. Ante esto, Zas propone dar un poco m&aacute;s de ox&iacute;geno para superar las rupturas y dejar de hacer el 'Tarz&aacute;n', encadenando unas relaciones con otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Casi siempre es un error&rdquo;, asegura. &ldquo;Mucha gente se dedica a llenar el vac&iacute;o con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir &lsquo;&iquest;qu&eacute; es lo que realmente quiero hacer con mi vida?&rsquo; Porque eso da mucho v&eacute;rtigo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Escribir sobre alguien que no te cae bien</h2><p class="article-text">
        En las notas que acompa&ntilde;an a la publicaci&oacute;n de este libro, Zas declara sin tapujos que su personaje protagonista, Clara, no le cae especialmente bien. M&aacute;s bien al contrario, la considera incluso un poco ruin. Al preguntarle qu&eacute; hay detr&aacute;s de esa elecci&oacute;n, la autora cuenta que &ldquo;para empezar, para m&iacute; es mucho m&aacute;s divertido y m&aacute;s rico escribir sobre una persona un poco miserable que me cae mal&rdquo;, dice entre risas.
    </p><p class="article-text">
        Zas rechaza la idea de que la ficci&oacute;n deba servir como un reflejo mejorado del autor o como manual de conducta: &ldquo;No quer&iacute;a ni escribir sobre m&iacute; ni que ella pensase lo mismo que pienso yo. Eso me resulta aburrido y muy poco interesante&rdquo;, asegura. &ldquo;Adem&aacute;s, siento que a los personajes femeninos siempre se les exige cierta pedagog&iacute;a moral, que sean personajes <em>celestes</em> y ejemplares. Me parece muy condescendiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le estimula precisamente a la escritora es la contradicci&oacute;n. &ldquo;Clara est&aacute; muy herida, siente mucha culpa y a veces te compadeces de ella, pero luego otras es cruel, narcisista y ego&iacute;sta. Todos somos un poquito miserables y me parece mucho m&aacute;s divertida la gente que es un poco desastre que los ciudadanos ejemplares&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es así: todos hacemos daño</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa misma idea est&aacute; detr&aacute;s de una decisi&oacute;n literaria llamativa: en un momento de la novela, la narraci&oacute;n de Clara se interrumpe para dar paso a un cap&iacute;tulo en el que su exnovio toma el control. Al preguntarle por las razones de esta ruptura narrativa, la autora confiesa que tuvo sus dudas. &ldquo;Estuvo a punto de caer, pero al final Diego, el ex, es uno de mis personajes favoritos&rdquo;, argumenta. &ldquo;Creo que en este tipo de relatos tendemos a victimizar a la mujer y a poner a ciertos personajes masculinos como villanos. En mi opini&oacute;n, eso es un poco pobre. Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es as&iacute;: todos hacemos da&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Zas, al dar voz al personaje masculino buscaba ofrecer una mirada m&aacute;s compleja y humana sobre la ruptura: &ldquo;Diego es un t&iacute;o maj&iacute;simo que la quiso y la cuid&oacute;, pero que tambi&eacute;n le hizo da&ntilde;o. Al meterlo en la novela, buscaba ver la otra parte sin anular el dolor de Clara. En una ruptura de dos personas, los dos pueden sentirse abandonados, y es muy dif&iacute;cil estar con alguien que no te desea. Comprenderlo no significa que no haya ejercido cierta violencia, pero me interesaba meterme en la cabeza de un chico y asumir ese reto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Todos somos Clara?</h2><p class="article-text">
        Es posible que el gran acierto de <em>Los a&ntilde;os secos</em>, adem&aacute;s de<em> </em>retratar de forma magistral una crisis individual o los conflictos de la solter&iacute;a contempor&aacute;nea, est&eacute; en se&ntilde;alar esa paradoja entre lo que realmente deseamos y lo que se supone que tenemos que desear.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a se habla mucho sobre el consentimiento, pero la autora apuesta por ir mucho m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;A mi generaci&oacute;n se nos ense&ntilde;&oacute; que una mujer pod&iacute;a decir que s&iacute; o que no, pero no se hablaba tanto de si ese 's&iacute;' proced&iacute;a realmente de nuestro deseo o de la necesidad de parecer libre, moderna o poco reprimida&rdquo;, advierte Zas. &ldquo;Y una libertad tambi&eacute;n puede convertirse en un mandato cuando exige una respuesta concreta. La libertad no consiste &uacute;nicamente en poder decir que s&iacute;, sino en averiguar si ese 's&iacute;' es verdaderamente tuyo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esto, la autora no pretende dar lecciones a nadie. &ldquo;No hay ninguna tesis ni moralejas en mi libro&rdquo;, aclara. &ldquo;Entre otras cosas porque cada lector interpreta lo que quiere. Pero s&iacute; me gustar&iacute;a que quien lea la novela se pregunte qu&eacute; parte de su vida ha elegido realmente y qu&eacute; parte ha aprendido a representar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas,Libros,Relaciones,Pareja,Bienestar emocional,Sexualidad,Psicoterapia,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesito-paz-cortar-lazos-alguien-vida-dano_1_13535554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2dc92ac-1658-420c-b298-611c8a644a8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x885y587.jpg" width="1200" height="675" alt="“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Me estoy priorizando”, “tengo que poner límites” o “esta relación no me compensa” son frases cada vez más habituales, pero cortar una relación no siempre es la respuesta: ¿cómo distinguir entre un vínculo dañino y un conflicto que todavía puede repararse?</p><p class="subtitle">De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: “Me resulta raro”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi paz no es negociable&rdquo;. Lo dice Sonia, de 34 a&ntilde;os, al explicar por qu&eacute; ha decidido alejarse de su padre. Despu&eacute;s de que su madre muriera, estuvo pendiente de &eacute;l durante a&ntilde;os, hasta que comenz&oacute; una nueva relaci&oacute;n que, seg&uacute;n indica, cambi&oacute; su forma de relacionarse con sus hijos. &ldquo;&Eacute;l ha elegido a esa persona antes que a sus hijos&rdquo;, cuenta. Por eso ha decidido tomar distancia: &ldquo;Necesito paz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde testimonios an&oacute;nimos hasta comunicados p&uacute;blicos y publicaciones editoriales, cada vez tienen m&aacute;s presencia las historias de personas que exponen sus v&iacute;nculos da&ntilde;inos y ponen sobre la mesa la posibilidad de alejarse de quienes les hacen sufrir
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que la presentadora y comunicadora <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tabu-cortar-relacion-propios-padres-le-agradezco-diera-vida-quito_1_10908438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">In&eacute;s Hernand</a> confes&oacute; no tener relaci&oacute;n con sus padres. En el &aacute;mbito internacional, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brooklyn Beckham</a> public&oacute; este mismo a&ntilde;o un comunicado en sus redes sociales para hacer p&uacute;blico el distanciamiento con sus padres, Victoria y David Beckham. Y, aunque su caso es diferente, la actriz Jennette McCurdy &mdash;conocida por interpretar a Sam Puckett en <em>iCarly </em>y <em>Sam &amp; Cat</em>&mdash; tambi&eacute;n ha contado p&uacute;blicamente la relaci&oacute;n de control y abuso que mantuvo con su madre, fallecida en 2013. En <a href="https://www.eldiario.es/spin/triunfo-nickelodeon-vivia-infierno-casa-historia-personal-jennette-mccurdy-convirtio-exito-editorial-pm_1_13040172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Me alegro de que mi madre haya muerto</em></a> (2023, Tendencias), reconstruye con humor negro una relaci&oacute;n que marc&oacute; su infancia y adolescencia y las consecuencias de enfrentarse a ella despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La mayor visibilidad que tienen ahora estas historias convive, adem&aacute;s, con un lenguaje cada vez m&aacute;s extendido alrededor del autocuidado: &ldquo;Me estoy priorizando&rdquo;, &ldquo;tengo que poner l&iacute;mites&rdquo;, &ldquo;mi salud mental est&aacute; por encima de todo&rdquo;... Pero &iquest;cu&aacute;ndo cortar es realmente una forma de cuidarnos y cu&aacute;ndo estamos convirtiendo cualquier conflicto o incomodidad en un motivo para romper?
    </p><h2 class="article-text">El tab&uacute; de cortar lazos</h2><p class="article-text">
        Una relaci&oacute;n, ya sea de pareja, de amistad o familiar, deber&iacute;a aportarnos bienestar y permitirnos sentirnos seguros, respetados y libres de ser nosotros mismos. As&iacute; lo explica Joanna Cort&eacute;s Saura, psic&oacute;loga general sanitaria y directora de la <a href="https://clinicaphoenix.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica Phoenix</a>, para quien, en t&eacute;rminos generales, cualquier v&iacute;nculo &ldquo;deber&iacute;a sumar a nuestra vida, no desgastarnos de una manera constante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando las relaciones que no cumplen con estos m&iacute;nimos son las familiares, entran en juego otros factores. A pesar de que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las conversaciones sobre cortar relaciones da&ntilde;inas son m&aacute;s comunes, esto choca con la &ldquo;tradici&oacute;n&rdquo; de mantenerlas por compartir sangre. <a href="https://www.instagram.com/tupsicologatecuenta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josselyn Sevilla</a>, psic&oacute;loga sanitaria y miembro de <a href="https://moiraspsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moiras Psicolog&iacute;a</a> advierte de c&oacute;mo en el &aacute;mbito familiar, aunque tambi&eacute;n puede darse en amistad o de pareja, se minimizan e incluso justifican conductas da&ntilde;inas apelando al tiempo que lleva esa persona en nuestra vida. Es entonces cuando nos encontramos con frases como: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo vas a dejar de tener relaci&oacute;n con tu madre?&rdquo; o &ldquo;&iquest;c&oacute;mo vas a cortar con esa pareja de tantos a&ntilde;os?&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que lo digo me encuentro con una avalancha de personas que me dicen: ‘pero es tu madre’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta fue la reacci&oacute;n que Abril Serrat se encontr&oacute; cuando decidi&oacute; cortar la relaci&oacute;n con su madre: &ldquo;Cada vez que lo digo me encuentro con una avalancha de personas que me dicen: &lsquo;pero es tu madre&rsquo;&rdquo;. Sin embargo, recuerda que detr&aacute;s de esa decisi&oacute;n hubo mucho dolor. &ldquo;Cuando alguien llega al punto de cortar la relaci&oacute;n por completo con su madre es porque no le queda otra opci&oacute;n, porque vivir y compartir con esa persona no es sano, no es bueno&rdquo;, explica. Andrea Monace, que tambi&eacute;n cort&oacute; lazos con su madre, recibi&oacute; el mismo tipo de comentarios cuando hablaba de su decisi&oacute;n: &ldquo;Es tu madre, tienes que quererla pase lo que pase&rdquo;. Esto hizo que durante a&ntilde;os la justificara y tratara de entenderla; dej&oacute; incluso de hablar del dolor y la manipulaci&oacute;n que sufr&iacute;a &ldquo;por tab&uacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tab&uacute;, el estigma o la falta de apoyo social pueden dificultar que las personas corten el trato con quienes tienen m&aacute;s cerca. Sin embargo, las psic&oacute;logas advierten de la necesidad de identificar se&ntilde;ales que nos permitan reconocer cu&aacute;ndo deber&iacute;amos cortar esos v&iacute;nculos.
    </p><h2 class="article-text">Se&ntilde;ales que debemos advertir&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Antes de saber si debemos cortar ese v&iacute;nculo, seg&uacute;n las psic&oacute;logas, no debemos perder de vista que en las relaciones pueden existir<strong> </strong>desacuerdos, conflictos o incluso decepci&oacute;n; implican aprender a negociar, reparar y asumir responsabilidades. El problema puede llegar cuando esa responsabilidad no sea compartida, o cuando a los conflictos y desacuerdos no los acompa&ntilde;an la comprensi&oacute;n, comunicaci&oacute;n, empat&iacute;a o libertad de ser uno mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/psicologamartabarranco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Barranco</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas, sex&oacute;loga y creadora de contenido con m&aacute;s de doscientos mil seguidores, no cree que exista una receta o lista de se&ntilde;ales que podamos tachar para saber si debemos cortar o no un v&iacute;nculo. De hecho, apunta que &ldquo;a veces las relaciones tienen tantos matices que lo ideal ser&iacute;a verlo en un espacio terap&eacute;utico&rdquo;. Aun as&iacute;, coincide con otras psic&oacute;logas en la importancia de prestar atenci&oacute;n a lo que sentimos, a nuestro cuerpo y a las sensaciones que nos provoca esa relaci&oacute;n a la hora de tomar una decisi&oacute;n as&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empiezas a sentirte mucho peor desde que estás con esta persona: tu autoestima disminuye, la ansiedad se vuelve diaria, temes los conflictos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Barranco</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que para Barranco, una pista perfecta podr&iacute;a ser un cambio en nosotros mismos. &ldquo;Empiezas a sentirte mucho peor desde que est&aacute;s con esta persona: tu autoestima disminuye, la ansiedad se vuelve diaria, temes los conflictos, empiezas a tener miedo de mostrar c&oacute;mo eres o lo que piensas, empiezas a pensar que no eres valiosa, e incluso tu f&iacute;sico empieza a verse afectado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joanna Cort&eacute;s Saura identifica nuestro cuerpo como una fuente importante de informaci&oacute;n: &ldquo;Cuando estamos con ciertas personas podemos empezar a notar ansiedad, tensi&oacute;n, miedo, tristeza, agotamiento, necesidad de estar continuamente pendientes de lo que decimos o hacemos, o incluso s&iacute;ntomas f&iacute;sicos&rdquo;. A&ntilde;ade que esto no significa que cualquier emoci&oacute;n desagradable sea una se&ntilde;al de que debamos terminar la relaci&oacute;n, pero s&iacute; merece la pena escucharla y preguntarnos qu&eacute; nos est&aacute; ocurriendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si estamos pensando en desvincularnos, existen tres factores clave a tener en cuenta, seg&uacute;n Sevilla: qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n mantenemos con esa persona &mdash;desde familiares y amistades hasta v&iacute;nculos m&aacute;s recientes&mdash;; qu&eacute; ha ocurrido y qu&eacute; gravedad tiene &mdash;si se trata de una agresi&oacute;n o una situaci&oacute;n de maltrato, no hay lugar para la duda, pero tambi&eacute;n existen los &ldquo;famosos grises&rdquo;, como desplantes, manipulaciones o bromas que hacen da&ntilde;o&mdash;; y qu&eacute; ha ocurrido cuando hemos intentado modificar esa situaci&oacute;n &mdash;cu&aacute;nto tiempo lleva produci&eacute;ndose, si hemos hablado con la otra persona sobre ello y si, despu&eacute;s de hacerlo, ha habido alg&uacute;n cambio&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos con ciertas personas podemos empezar a notar ansiedad, tensión, miedo, tristeza, agotamiento, necesidad de estar continuamente pendientes de lo que decimos o hacemos, o incluso síntomas físicos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joanna Cortés Saura</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas reconocen que no siempre es sencillo identificar estas se&ntilde;ales. &ldquo;Existen muchos grises, las situaciones no son siempre evidentes&rdquo;, explica Sevilla. Sin embargo, hay veces que incluso otras relaciones nos pueden dar pistas. Es el caso de Miranda y Andy en la primera entrega de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/diablo-viste-prada-2-secuela-todavia-superficial-pelicula-original_129_13179477.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Diablo viste de Prada</em></a>: &ldquo;La relaci&oacute;n empieza a tener un toque m&aacute;s negativo para Andy cuando se da cuenta de que hay otros v&iacute;nculos que est&aacute; perdiendo y que tienen mucho m&aacute;s peso para ella que su conexi&oacute;n con la moda y su jefa&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, una de las claves que comparten estas psic&oacute;logas es observar c&oacute;mo responde la otra persona cuando comunicamos lo que sentimos y necesitamos: si respeta nuestros l&iacute;mites, nos escucha y muestra reciprocidad. Cort&eacute;s Saura lo resume as&iacute;: &ldquo;Cuando una relaci&oacute;n se convierte de manera sostenida en una fuente de sufrimiento, inseguridad o p&eacute;rdida de nosotros mismos, y los intentos de mejorarla no funcionan, plantearse poner fin al v&iacute;nculo puede ser una decisi&oacute;n saludable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Se nos ense&ntilde;a muy r&aacute;pido a soltar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Distanciarnos de una persona que nos ha hecho da&ntilde;o puede ser una forma de autocuidado. Pero no todo conflicto, incomodidad o malestar implica que una relaci&oacute;n deba terminar. En ocasiones, el lenguaje de los l&iacute;mites y el autocuidado puede convertirse tambi&eacute;n en una forma de evitar conversaciones inc&oacute;modas, tolerar mal la frustraci&oacute;n o eludir responsabilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se nos ense&ntilde;a muy r&aacute;pido a soltar cuando la persona no encaja en lo que nosotros queremos&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga Marta Barranco, pero no hay que olvidar que en las relaciones tambi&eacute;n puede haber discusiones, conflictos o decepci&oacute;n. &ldquo;Estos discursos de 'priorizarse' son &uacute;tiles para personas que nunca se han elegido&rdquo;, explica, el problema es cuando &ldquo;se convierte un 'elegirme' en un &lsquo;como no me das lo que quiero, me voy&rsquo;. Esto no ser&iacute;a priorizarse o cuidarse, es manipulaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil dejar ir. Incluso despu&eacute;s de identificar las se&ntilde;ales, valorar la situaci&oacute;n, comunicar lo que nos ocurre y decidir terminar la relaci&oacute;n, llevar esa decisi&oacute;n a la pr&aacute;ctica puede ser lo m&aacute;s dif&iacute;cil. La psic&oacute;loga Josselyn Sevilla pone como ejemplo el caso de Carrie y Mr. Big en <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo en Nueva York</em></a>: &ldquo;Es un caso de permanencia en una relaci&oacute;n t&oacute;xica y de imposibilidad de cortar un v&iacute;nculo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tomar la decisi&oacute;n es solo el principio</h2><p class="article-text">
        Esta puede ser una decisi&oacute;n complicada aun sabiendo lo da&ntilde;ino de la relaci&oacute;n. Adem&aacute;s, no siempre se encuentran las palabras o el momento perfecto para llevar a cabo este corte. Porque s&iacute;, las psic&oacute;logas recomiendan atravesar este proceso siempre acompa&ntilde;adas de la comunicaci&oacute;n. Para Barranco, si &ldquo;no hay una l&iacute;nea roja que haya sido traspasada&rdquo;, lo id&oacute;neo ser&iacute;a tratar de reparar el v&iacute;nculo. En el otro extremo, recuerda: &ldquo;Si tu vida o integridad est&aacute;n en peligro, lo urgente es ponerte a salvo, no la explicaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si nos encontramos en una especie de &ldquo;t&eacute;rmino medio&rdquo;, una conversaci&oacute;n es la mejor manera de abordar esta situaci&oacute;n. De hecho, recuerda que, a trav&eacute;s de las palabras, &ldquo;no hay que cuidar solo en la relaci&oacute;n, tambi&eacute;n en la ruptura&rdquo;, y a&ntilde;ade: &ldquo;En una ruptura es importante elegir bien las palabras porque hay cosas que pueden quedarse para siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Cort&eacute;s Saura, una &ldquo;ruptura saludable implica en la medida en que sea posible y seguro, comunicar nuestra decisi&oacute;n con claridad, evitar culpabilizar innecesariamente, respetar a la otra persona y establecer los l&iacute;mites que necesitemos a partir de ese momento&rdquo;. Todo ello sin olvidar que &ldquo;para terminar un v&iacute;nculo no necesitamos que la otra persona comparta nuestra decisi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cortar una relación o alejarnos de una persona no tiene por qué significar cortar de raíz o hacer contacto cero. Hay distintos tipos de distanciamientos emocionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Josselyn Sevilla</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando una relaci&oacute;n se rompe, no lo hace siempre de una manera inmediata y definitiva desde el primer momento. Sevilla se&ntilde;ala la posibilidad de que &ldquo;cortar una relaci&oacute;n o alejarnos de una persona no tiene por qu&eacute; significar cortar de ra&iacute;z o hacer contacto cero. Hay distintos tipos de distanciamientos emocionales&rdquo;. Pone de ejemplo el caso de Lorelai Gilmore &mdash;coprotagonista de <a href="https://www.eldiario.es/era/otono-volvemos-ver-chicas-gilmore-queramos-quedar-amigas_1_12678542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las Chicas Gilmore</em></a>&mdash; y sus padres: se produce un alejamiento de la familia y sus din&aacute;micas perjudiciales sin perder el contacto completamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez que se produce esta ruptura o alejamiento, las psic&oacute;logas advierten de la posibilidad de que nos invada la culpa, el arrepentimiento y las dudas. En este sentido, Cort&eacute;s Saura recuerda: &ldquo;Sentir malestar despu&eacute;s de tomar una buena decisi&oacute;n no significa necesariamente que la decisi&oacute;n haya sido equivocada&rdquo;. Puede que se produzca &ldquo;un choque entre la persona o relaci&oacute;n que cre&iacute;amos tener y la que finalmente hemos experimentado&rdquo;, lo que nos hace ver que &ldquo;no solo estemos perdiendo a una persona, sino tambi&eacute;n las expectativas&rdquo; de proyectos futuros o de la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de ese v&iacute;nculo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Echar de menos, recordar solo lo bueno, cuestionar la decisi&oacute;n y sentir culpa &ldquo;son cosas que pueden aparecer perfectamente, y que forman parte de lo normal&rdquo;, resalta Marta Barranco. Y es que &ldquo;somos seres sociales, y necesitamos una manada para poder sobrevivir. Frente a una ruptura, el cerebro lo percibe como algo peligroso: si estoy sola me muero&rdquo;. Las rupturas duelen, &ldquo;el dolor forma parte del duelo&rdquo;, y pasar por &eacute;l no indica que hayamos tomado una decisi&oacute;n equivocada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesito-paz-cortar-lazos-alguien-vida-dano_1_13535554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 20:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,familia,Bienestar emocional,Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un golpe en una “pachanga” que destapó una enfermedad: “Ahí empezó la batalla”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/golpe-pachanga-destapo-enfermedad-empezo-batalla_1_13535709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a24569f-5bb8-4d85-b227-aee0dd9a88af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1036y391.jpg" width="1200" height="675" alt="Un golpe en una “pachanga” que destapó una enfermedad: “Ahí empezó la batalla”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fundación Pequeño Deseo presenta en su segundo estudio sobre la importancia de cumplir pequeños deseos de los niños enfermos para ayudarles en su recuperación</p><p class="subtitle">La Seguridad Social da el primer paso para reformar la prestación por cuidado de hijos con cáncer o enfermedad grave
</p></div><p class="article-text">
        Este jueves se ha presentado el estudio de la Fundaci&oacute;n Peque&ntilde;o Deseo y la Universidad Pontificia de Salamanca <a href="https://fpdeseo.org/wp-content/uploads/2026/09/Informe-Pequeno-Deseo-1-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cu&aacute;nto perdura un deseo</em></a><em>, </em>en el sal&oacute;n de actos del Colegio Oficial de la Psicolog&iacute;a de Madrid. El an&aacute;lisis afirma que el efecto del sue&ntilde;o cumplido para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/fundacion-leucemia-pide-sanidad-financiar-protocolo-europeo-aumenta-supervivencia-ninos_1_11666266.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedades</a> cr&oacute;nicas o graves se prolonga a lo largo de los a&ntilde;os, generando un impacto positivo en su bienestar emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los invitados entre los conferenciantes ha sido un ni&ntilde;o que, ahora convertido en un adulto, ha podido contar c&oacute;mo vivi&oacute; ese sue&ntilde;o cumplido gracias a la Fundaci&oacute;n cuando se enfrentaba a una enfermedad complicada.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alberto Palacios y Javier Urra con la portada de un sueño cumplido.                            </span>
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        Este es el caso de Alberto Palacios, un joven periodista y escritor soriano de 29 a&ntilde;os. Cuando ten&iacute;a 11 a&ntilde;os, su vida sufri&oacute; un giro inesperado mientras echaba &ldquo;una pachanga con sus compa&ntilde;eros&rdquo;. En ese espacio de ocio y deporte que uno de sus profesores les ofreci&oacute; para celebrar el &uacute;ltimo d&iacute;a de curso, Alberto sufri&oacute; un golpe severo en su pierna izquierda que le caus&oacute; mucho dolor y, ah&iacute;, &ldquo;empez&oacute; la batalla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando fue trasladado al hospital para realizarle pruebas para descartar posibles lesiones, los m&eacute;dicos descubrieron que Alberto ten&iacute;a un tumor en el hueso de la tibia de su pierna izquierda. Esto le supuso trasladarse a varios hospitales en el mismo d&iacute;a que sufri&oacute; la lesi&oacute;n en Soria y, m&aacute;s tarde, fue derivado a Madrid para continuar con las pruebas m&eacute;dicas.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Han hecho todo esto por m&iacute;&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Ah&iacute; es donde aparece un &ldquo;sue&ntilde;o tangible&rdquo;, una ilusi&oacute;n convertida en realidad. La profesi&oacute;n que persigui&oacute; ese &ldquo;ni&ntilde;o inquieto, divertido y futbolero&rdquo; mientras luchaba contra la enfermedad era la de ser periodista deportivo. Con 14 a&ntilde;os apareci&oacute; Fundaci&oacute;n Peque&ntilde;o Deseo para acercarle hacia su periodista deportivo referente, Manolo Lama. Alberto cumpli&oacute; su sue&ntilde;o: &ldquo;Han hecho todo esto por m&iacute;&rdquo;. Palacios vivi&oacute; un d&iacute;a como un periodista m&aacute;s junto al equipo de la redacci&oacute;n de deportes Cuatro &mdash;programa de Mediaset&mdash; donde realiz&oacute; trabajos como profesional de la comunicaci&oacute;n siendo a&uacute;n un ni&ntilde;o, pero al lado de su periodista referente.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, 14 a&ntilde;os despu&eacute;s, Alberto Palacios mira hacia atr&aacute;s para narrar la historia del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/antonio-perez-oncologo-infantil-80-canceres-ninos-cura-medicamentos-siglo-pasado_128_12091079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tumor</a> que super&oacute; y una experiencia &uacute;nica. Palacios lleg&oacute; a compartir informativos y noticias con Manolo Lama en la Cadena Cope, pero esta vez como periodista: &ldquo;Cre&iacute; que era imposible. Cuando era ni&ntilde;o pens&eacute;, cuando me dejen libre, volver&eacute;&rdquo;, expresa sumergido en el recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Javier Urra, doctor en Psicolog&iacute;a y patrono de la Fundaci&oacute;n Peque&ntilde;o Deseo puntualiza que los ni&ntilde;os &ldquo;quieren vivir, sentir y tener experiencias. El 100% de las personas que han cumplido ese sue&ntilde;o guardan ese v&iacute;vido peque&ntilde;o deseo&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; es lo que aporta este estudio? Urra se&ntilde;ala que &ldquo;sorpresa, porque una vida sin sorpresa es impagable, la gratitud y dar gracias a la vida. De los 8.000 peque&ntilde;os deseos cumplidos, muy poca gente ha dicho que no. Si tienes la oportunidad de ayudar, ayudad&rdquo;, sostiene el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n se ha presentado de la mano de Timanfaya Hern&aacute;ndez, decana del Colegio Oficial de la Psicolog&iacute;a de Madrid. Hern&aacute;ndez destaca que, entre los objetivos del Colegio es prioritario &ldquo;estar cerca de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a los que la vida les ha puesto en situaciones muy dif&iacute;ciles que conviven con tratamientos, con listas de espera, lejos de su colegio y de su vida cotidiana. Ah&iacute; tenemos mucho que ver con la Fundaci&oacute;n Peque&ntilde;o Deseo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un impulso emocional para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as enfermos</h2><p class="article-text">
        Timanfaya subraya que los menores recordar&aacute;n ese deseo cumplido: &ldquo;El ni&ntilde;o lo que va a saber es que un d&iacute;a alguien se acerc&oacute; para preguntarle lo que quer&iacute;a y sucedi&oacute;. Cuidar significa <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/terapia-pionera-espana-arroja-esperanza-ninos-cancer-cerebral_1_12416846.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proteger</a> lo que todav&iacute;a nos hace sonre&iacute;r&rdquo;. De igual modo, Hern&aacute;ndez asegura que &ldquo;la psicolog&iacute;a trabaja con lo que permanece pero sabemos que las experiencias positivas tambi&eacute;n lo hacen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos los sue&ntilde;os que se materializan para aquellos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as surten efectos positivos en su salud mental. Peque&ntilde;o Deseo ha impulsado estudios cient&iacute;ficos en colaboraci&oacute;n con la Universidad Complutense de Madrid que demuestran que cumplir un deseo aumenta las emociones positivas y disminuye las negativas, lo que favorece el bienestar emocional, refuerza la esperanza y el esp&iacute;ritu de lucha.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, se ha comprobado que los beneficios que esto causa en la psicolog&iacute;a de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as afectados perdura &ldquo;durante nueve meses&rdquo;. As&iacute; lo confirma Urra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cristina Cuadrado, la directora de la Fundaci&oacute;n Peque&ntilde;os Deseos resalta que, para que todo esto funcione &ldquo;lo importante es tener un buen equipo que est&aacute; a d&iacute;a a d&iacute;a con este trabajo&rdquo;. De igual manera, comenta c&oacute;mo fue el deseo 8.000 de la Fundaci&oacute;n. La protagonista fue Ely, una ni&ntilde;a de seis a&ntilde;os que padece un tumor cerebral: su sue&ntilde;o cumplido fue visitar el Palacio de los Duques de Pastrana donde la recibi&oacute; el Alcalde de Madrid. Adem&aacute;s, Ely &ldquo;pase&oacute; como una princesa en un carruaje por las calles de Madrid&rdquo;, comparte Cuadrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo muy importante en este deseo fue &ldquo;la mirada iluminada&rdquo; de sus padres, que relatan que llevaba tiempo sin querer comer y recuper&oacute; el apetito.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El mejor instrumento cl&iacute;nico&rdquo; para la salud mental</h2><p class="article-text">
        Javier Urra hace una cr&iacute;tica a la ayuda psicol&oacute;gica sin el contacto f&iacute;sico, de t&uacute; a t&uacute;: &ldquo;Qu&eacute; enga&ntilde;o lo de los libros de autoayuda, hace falta un humano&rdquo;.&ldquo;El mejor instrumento cl&iacute;nico que existe es una silla, para sentarte con el humano y agarrarle la mano. Una mano amiga transmite confianza en la humanidad. No separ&eacute;is la raz&oacute;n y la emoci&oacute;n.&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yeray Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/golpe-pachanga-destapo-enfermedad-empezo-batalla_1_13535709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 16:36:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un golpe en una “pachanga” que destapó una enfermedad: “Ahí empezó la batalla”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Cáncer infantil,Conferencias,Sanidad,Enfermedades,Psicología,Terapia,Deseo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mavis-suarez-psicologa-abordar-discusion-error-objetivo-convencer-xp_1_13532494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5489936f-a9cc-4bdd-80b2-32c52cd80109_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151843.jpg" width="5295" height="2978" alt="Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta comparte varias claves para afrontar desacuerdos con otras personas sin caer en la provocación ni el insulto</p><p class="subtitle">La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”</p></div><p class="article-text">
        Discrepamos, no compartimos puntos de vista, vemos una misma cosa de manera distinta&hellip; Todo esto es una parte inevitable de la condici&oacute;n humana porque no todos somos iguales. Desde peque&ntilde;os desacuerdos que a&uacute;n nos permiten mostrarnos cordiales, hasta discusiones m&aacute;s exaltadas sobre un tema delicado que pueden derivar en una forma de argumentaci&oacute;n m&aacute;s antag&oacute;nica. Todas forman parte de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Una discusi&oacute;n puede surgir por muchas razones. Discutimos en el trabajo, en casa, en el supermercado, con amigos, con desconocidos... En ocasiones, discutimos incluso cuando no recordamos el origen de la discusi&oacute;n, y a pesar de que vemos que debilita nuestras relaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacemos mal para que un simple desacuerdo se convierta en una discusi&oacute;n absurda? &iquest;Y qu&eacute; podemos hacer para evitarlo? Si bien es imposible evitar por completo los desacuerdos, s&iacute; es posible manejarlos de manera que la relaci&oacute;n no sufra.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La ofensa detr&aacute;s de la discusi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos sentir que no nos escuchan, que no nos entienden o que no tienen en cuenta nuestras necesidades. Cuando nos sentimos atacados o cuestionados, tendemos a ponernos a la defensiva y es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil escuchar y comunicarnos con calma&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga <a href="https://mavissuarezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mavis Su&aacute;rez</a>. Para la experta, uno de los principales errores que cometemos cuando discutimos es &ldquo;entrar en la conversaci&oacute;n con el objetivo de tener raz&oacute;n o de intentar convencer al otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este momento dejamos de escuchar para comprender y empezamos a escuchar para responder&rdquo;, explica Su&aacute;rez. Una persona a la defensiva no reconoce el problema, por lo que el proceso de un di&aacute;logo constructivo ni siquiera puede empezar. Esto provoca que quien inicia la conversaci&oacute;n se sienta frustrado por no ser escuchado y que la persona a la defensiva se niegue a asumir la responsabilidad de sus actos de forma continua.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s firme es la opini&oacute;n, m&aacute;s intensa y compleja puede volverse la discusi&oacute;n. Cuando discutimos, la raz&oacute;n desaparece y la emoci&oacute;n se impone. Lo correcto y lo incorrecto pierden relevancia y uno solo escucha para encontrar una oportunidad de atacar. A menudo, el objetivo no es la verdad ni el consenso, sino la victoria, a veces a cualquier precio. Un comentario aparentemente inofensivo, una cr&iacute;tica apenas expresada, y el tono se caldea. Nos interrumpimos, contraatacamos y explicamos por qu&eacute; tenemos raz&oacute;n. Unos minutos despu&eacute;s, la conversaci&oacute;n se ha convertido en una lucha de poder.
    </p><h2 class="article-text">El peligro de recurrir al &lsquo;siempre&rsquo; o al &lsquo;nunca&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en medio de una discusi&oacute;n, es tentador recurrir a argumentos contundentes. &ldquo;Suelen aparecer los &rsquo;siempre&rsquo; y los &lsquo;nunca&rsquo;&rdquo;, explica Su&aacute;rez. Basarse en frases como &lsquo;siempre haces esto&rsquo; o &lsquo;nunca escuchas&rsquo; es una de las formas m&aacute;s seguras de descarrilar las conversaciones y lo que m&aacute;s suele contribuir a que surjan&nbsp;problemas. Lo &uacute;nico que se consigue usando estos extremos es a&ntilde;adir otro argumento m&aacute;s sobre si siempre, o nunca, lo hacemos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, muchas veces, en lugar de escuchar con atenci&oacute;n y hablar con claridad y amabilidad, nos sentimos ofendidos, molestos por algo insignificante; no podemos dejarlo pasar, a pesar de que, en retrospectiva, vemos que nuestra reacci&oacute;n es totalmente desproporcionada con respecto a la situaci&oacute;n. Reaccionamos con agresividad y buscamos la victoria. Es lo que muchas veces nos pasa cuando discutimos. Es f&aacute;cil que nos sintamos mal tras tener una discusi&oacute;n porque no sabemos c&oacute;mo hacerlo de forma constructiva y sin tomarnos los argumentos como algo personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n suele estropearlo todo &ldquo;las interrupciones o los reproches del pasado. Una conversaci&oacute;n dif&iacute;cilmente puede ser constructiva si sentimos que para que uno gane, el otro tiene que perder&rdquo;, afirma Su&aacute;rez. Porque el objetivo de una discusi&oacute;n es encontrar una soluci&oacute;n, no determinar qui&eacute;n gana y qui&eacute;n pierde. Por tanto, abordar una discusi&oacute;n con esta mentalidad genera actitudes defensivas y dificulta la capacidad de autorreflexi&oacute;n y la resoluci&oacute;n de problemas.
    </p><p class="article-text">
        Estos h&aacute;bitos y formas de reaccionar lo que hacen es avivar el fuego en lugar de apagarlo. Pero hay maneras m&aacute;s constructivas de combatirlo.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo mostrar nuestra opini&oacute;n sin tiran&iacute;a y sin caer en el insulto</h2><p class="article-text">
        Las discusiones en las relaciones suelen verse de forma negativa, pero si se abordan correctamente, pueden fortalecer los v&iacute;nculos en lugar de debilitarlos. Discutir bien es una especie de arte que implica expresarse con eficacia, escuchar de forma activa y encontrar puntos en com&uacute;n.  Como admite Su&aacute;rez, &ldquo;podemos defender con firmeza lo que pensamos sin necesidad de invalidar al otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, es clave &ldquo;escuchar, respetar los turnos y aceptar que no siempre vamos a llegar a un acuerdo. Y si notamos que estamos demasiado enfadados, hacer una pausa es una buena herramienta: parar una conversaci&oacute;n para retomarla con m&aacute;s calma no es evitar el problema, sino intentar abordarlo mejor&rdquo;, explica Su&aacute;rez. En las discusiones constructivas no se trata de ganar o perder, sino de comprender y resolver las diferencias; implica hablar de los problemas abiertamente y con respeto, sin causar da&ntilde;o ni resentimiento. El objetivo es lograr una mejor comprensi&oacute;n mutua y encontrar soluciones que beneficien a ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayuda mucho hablar desde lo que uno siente o necesita en lugar de definir o acusar al otro&rdquo;, afirma Su&aacute;rez, y a&ntilde;ade que &ldquo;no es lo mismo decir &lsquo;me he sentido poco escuchado&rsquo; que &lsquo;nunca me escuchas&rsquo;: podemos ser claros y expresar nuestro desacuerdo sin atacar&rdquo;, matiza Su&aacute;rez. Para la experta es importante la asertividad, es decir, &ldquo;cuidar lo que necesitamos decir, pero tambi&eacute;n la manera en que se lo decimos a la otra persona&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mavis-suarez-psicologa-abordar-discusion-error-objetivo-convencer-xp_1_13532494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 14:44:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: "Puede reducir los niveles de cortisol"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marisol-sanchez-psicologa-explica-ejercicio-efectivo-frente-ansiedad-reducir-niveles-cortisol-xp_1_13529401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75b2f97d-f2b2-4ebb-b380-96ffa75ebcd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x988y293.jpg" width="1200" height="675" alt="Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: &quot;Puede reducir los niveles de cortisol&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo y por qué nos ayuda el hecho de calzarnos las zapatillas y movernos de forma regular en el control de la ansiedad?</p><p class="subtitle">La psicóloga María Pastor indica las rutinas diarias que alivian el estrés: “Las micropausas son productivas”</p></div><p class="article-text">
        Los trastornos de ansiedad son uno de los problemas de salud mental con mayor prevalencia en Espa&ntilde;a, con unos 111 casos por mil habitantes, seg&uacute;n datos de un <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/tablasEstadisticas/InfAnSNS.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> del Ministerio de Salud. Un problema que puede manifestarse de diversas maneras, desde una leve inquietud hasta ataques de p&aacute;nico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien est&aacute; ampliamente documentado que el ejercicio f&iacute;sico puede prevenir y mejorar diversos problemas de salud, como la hipertensi&oacute;n, la p&eacute;rdida de peso o la diabetes, tambi&eacute;n se ha demostrado que puede ayudar a aliviar los s&iacute;ntomas de la ansiedad y a mejorar el estado de &aacute;nimo general. &iquest;C&oacute;mo y por qu&eacute; nos ayuda el hecho de calzarnos las zapatillas y movernos de forma regular en el control de la ansiedad?
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayuda el ejercicio a combatir la ansiedad </h2><p class="article-text">
        Para quienes sufren ansiedad, el ejercicio puede ser una de las &uacute;ltimas cosas en las que piensen. Sin embargo, puede marcar una diferencia en la vida de las personas una vez que encuentran la motivaci&oacute;n para empezar. &ldquo;Existe evidencia cient&iacute;fica de que el ejercicio f&iacute;sico ayuda a reducir los s&iacute;ntomas de ansiedad&rdquo;, reconoce<strong> </strong><a href="https://marisolpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marisol S&aacute;nchez</a>, psic&oacute;loga. Esta evidencia se sustenta en el hecho de que la actividad f&iacute;sica nos beneficia tanto a nivel fisiol&oacute;gico como psicol&oacute;gico. &ldquo;Favorece la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, mejora el sue&ntilde;o, puede reducir la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica asociada a la ansiedad y facilita la sensaci&oacute;n de bienestar&rdquo;, explica S&aacute;nchez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, el ejercicio f&iacute;sico &ldquo;puede actuar como una exposici&oacute;n interoceptiva, es decir, nos exponemos de forma voluntaria y controlada a sensaciones f&iacute;sicas asociadas con la ansiedad &ndash;taquicardia, falta de aire, sudoraci&oacute;n, mareos&hellip;&ndash; sin que exista un peligro y esto funciona como un &lsquo;entrenamiento&rsquo;, ayudar&aacute; reducir el miedo a la ansiedad y a incrementar la tolerancia de nuestro sistema nervioso antes estas sensaciones, sabiendo que se puede volver a la calma despu&eacute;s de experimentar todo esto&rdquo;, matiza S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Incluso los datos de la Asociaci&oacute;n Estadounidense de Ansiedad y Depresi&oacute;n (<a href="https://adaa.org/living-with-anxiety/managing-anxiety/exercise-stress-and-anxiety" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ADAA</a>) nos dicen que la actividad f&iacute;sica regular puede reducir la ansiedad hasta en un 25% en tan solo una sesi&oacute;n. Una de las maravillas del ejercicio reside en su capacidad para inducir profundos cambios neuroqu&iacute;micos en nuestro organismo. La actividad f&iacute;sica regular desencadena la liberaci&oacute;n de neuromoduladores que mejoran el estado de &aacute;nimo y son conocidos por sus efectos calmantes. Adem&aacute;s, el ejercicio f&iacute;sico estabiliza otros neurotransmisores claves para mantener un estado de &aacute;nimo equilibrado a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, es importante hacer un matiz: el ejercicio no debe sustituir nada sino que&nbsp;funciona mejor como parte de un enfoque m&aacute;s amplio para controlar la ansiedad. Lo admite S&aacute;nchez: &ldquo;No dir&iacute;a que hacer ejercicio &lsquo;cura&rsquo; la ansiedad sino que puede ser una herramienta muy &uacute;til dentro de un abordaje m&aacute;s amplio. Pero s&iacute; nos facilita poder reducir los niveles de cortisol y, asimismo, aumentar la serotonina y la dopamina, sustancias qu&iacute;micas encargadas de regular el estado de &aacute;nimo, la motivaci&oacute;n y el bienestar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico como parte de la terapia psicol&oacute;gica y farmacol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Algunas investigaciones han demostrado que, en muchos casos, el ejercicio puede ser una parte fundamental del tratamiento. &iquest;Por qu&eacute;? &ldquo;Se ha visto que potencia los mecanismos de aprendizaje e inhibici&oacute;n del miedo durante la reestructuraci&oacute;n cognitiva (t&eacute;cnica empleada en terapia)&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. Pero es que, adem&aacute;s, &ldquo;mejora el sue&ntilde;o y la funci&oacute;n ejecutiva, lo que facilita la adherencia a las tareas entre sesiones de terapia&rdquo;, contin&uacute;a la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a los f&aacute;rmacos, el ejercicio f&iacute;sico tambi&eacute;n &ldquo;acelera la respuesta terap&eacute;utica y reduce los efectos secundarios comunes como el aumento de peso, la fatiga, la disfunci&oacute;n metab&oacute;lica o la rigidez afectiva&rdquo;, afirma S&aacute;nchez, que admite adem&aacute;s que &ldquo;aumenta la sensaci&oacute;n de autoeficacia, reforzando la confianza en uno mismo y la creencia en las propias capacidades durante el proceso terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Tenemos que ir al gimnasio?</h2><p class="article-text">
        Dar un paseo o nadar puede ser tan beneficioso como ir al gimnasio. No &ldquo;existe una duraci&oacute;n o intensidad m&iacute;nima universal a partir de la cual podamos decir que el ejercicio empieza a tener un efecto terap&eacute;utico sobre la ansiedad&rdquo;, afirma S&aacute;nchez, que reconoce que la evidencia sugiere que &ldquo;incluso cantidades relativamente peque&ntilde;as de actividad f&iacute;sica pueden ser beneficiosas, sobre todo cuando somos sedentarios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No recomendar&iacute;a lo mismo a una persona que no hace ning&uacute;n ejercicio que a una que entrena cinco d&iacute;as a la semana a alta intensidad&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. En el primer caso, actividades como ir en bicicleta, caminar, subir escaleras ser&iacute;a suficiente. En el segundo caso, realizar m&aacute;s actividad &ldquo;no necesariamente va a mejorar su ansiedad&rdquo;. Al contrario: &ldquo;Si existe sobreentrenamiento, falta de descanso o una relaci&oacute;n muy r&iacute;gida con el ejercicio, aumentar la carga puede llegar a ser contraproducente&rdquo;, afirma S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        La clave es buscar la cantidad de ejercicio que, adem&aacute;s de eficaz, sea tambi&eacute;n sostenible. &ldquo;Es preferible que una persona sedentaria consiga incorporar 20 o 30 minutos de forma regular y lo pueda mantener en el tiempo que plantearle de golpe una rutina muy exigente que abandone a las dos semanas&rdquo;, matiza S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A corto plazo, una persona puede experimentar una disminuci&oacute;n de la tensi&oacute;n, una mejora del estado de &aacute;nimo o una sensaci&oacute;n de mayor calma despu&eacute;s de realizar actividad f&iacute;sica, efectos agudos que pueden aparecer incluso tras una sola sesi&oacute;n&rdquo;, explica S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        El efecto es m&aacute;s estable cuando la pr&aacute;ctica de ejercicio f&iacute;sico es algo progresivo. &ldquo;La pr&aacute;ctica regular durante semanas puede contribuir a mejorar la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, el sue&ntilde;o, el estado de &aacute;nimo y la relaci&oacute;n con las propias sensaciones corporales&rdquo;, reconoce S&aacute;nchez.
    </p><h2 class="article-text">Mantener la motivaci&oacute;n para entrenar sin que nos estrese a&uacute;n m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Empezar a hacer ejercicio puede resultar abrumador, sobre todo si la energ&iacute;a y la motivaci&oacute;n no son constantes. Pero no necesitamos un plan completo, sino una manera de empezar que nos atraiga. Es importante incorporar el ejercicio de manera gradual a la rutina diaria para crear un h&aacute;bito saludable. Para no fracasar en el intento, &ldquo;una de las claves es dejar de plantear el ejercicio como una obligaci&oacute;n o como una prueba de fuerza de voluntad&rdquo;, advierte S&aacute;nchez. Si nos lo tomamos como alto que &lsquo;tenemos que hacer&rsquo;, lo m&aacute;s probable es que nos acabe provocando m&aacute;s rechazo y estr&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco tenemos que resolverlo todo de golpe: peque&ntilde;os cambios en la rutina pueden marcar una gran diferencia con el tiempo. Y la constancia llegar&aacute; cuando &ldquo;encontremos una actividad que encaja con nuestros gustos, nuestras posibilidades y nuestro estilo de vida&rdquo;, afirma S&aacute;nchez. En funci&oacute;n de nuestras preferencias, nos puede funcionar practicar actividades como &ldquo;caminar, bailar, hacer yoga, pilates, practicar un deporte en equipo o salir en bicicleta&rdquo;, siempre que los objetivos sean &ldquo;realistas y flexibles, de manera que los podamos mantener durante meses, sin olvidar que es posible que habr&aacute; d&iacute;as en los que entrenaremos m&aacute;s que otros. La constancia no significa hacerlo perfectamente sino volver a hacerlo despu&eacute;s de una pausa&rdquo;, afirma S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, la especialista aconseja empezar de manera progresiva, exponi&eacute;ndonos al &ldquo;ejercicio unos 10-15 minutos e ir aumentando ese tiempo conforme nos vayamos sintiendo m&aacute;s c&oacute;modos. Es una manera de conectar con nuestro cuerpo, escuchar lo que necesita y relacionarnos con el ejercicio desde el placer, en lugar de hacerlo desde la imposici&oacute;n o la culpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De lo que se trata es que, &ldquo;al finalizar, podamos observar que experimentamos una relajaci&oacute;n muscular y claridad mental que no ten&iacute;amos cuando iniciamos el ejercicio, lo que reforzar&aacute; nuestra motivaci&oacute;n&rdquo;, concluye S&aacute;nchez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marisol-sanchez-psicologa-explica-ejercicio-efectivo-frente-ansiedad-reducir-niveles-cortisol-xp_1_13529401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 14:32:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marisol Sánchez, psicóloga, explica por qué el ejercicio es tan efectivo frente a la ansiedad: "Puede reducir los niveles de cortisol"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Estrés,Psicología,Ejercicio físico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué no debemos contarle a los niños sobre el divorcio de sus padres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/debemos-contarle-ninos-divorcio-padres_1_13525524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f028c3b4-553e-4799-aa22-c174626f81f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151672.jpg" width="1197" height="673" alt="Fotograma de &#039;Kramer vs. Kramer&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Infidelidad, desamor, falta de corresponsabilidad... Cuando una pareja se separa, explicar a los hijos qué ha ocurrido también plantea hasta dónde detallar las razones que llevaron a la ruptura</p><p class="subtitle">Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: “Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”</p></div><p class="article-text">
        Decir a un hijo que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus padres van a separarse</a> puede abrir una conversaci&oacute;n para la que no siempre tenemos preparadas todas las respuestas. Pero hay una pregunta que puede resultar bastante m&aacute;s dif&iacute;cil de contestar: &iquest;por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta puede ser compleja y responder a m&aacute;s de una causa. Hay parejas que se separan despu&eacute;s de a&ntilde;os de desgaste, otras porque una de las dos personas ya no quiere continuar la relaci&oacute;n, y rupturas marcadas por una infidelidad, problemas de convivencia o desacuerdos dif&iacute;ciles de solucionar.
    </p><p class="article-text">
        Con hijos surge la duda de hasta d&oacute;nde contarles los motivos de la separaci&oacute;n sin hacerlos part&iacute;cipes de una historia que pertenece a la pareja. No es lo mismo comunicar que dos personas han decidido dejar de ser pareja que entrar en los acontecimientos que las han llevado hasta all&iacute;. Hablar de que los padres ya no se quieren como antes puede parecer muy distinto a contar que uno de ellos mantuvo una relaci&oacute;n con otra persona o que las diferencias sobre el reparto de las responsabilidades familiares terminaron deteriorando la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        En una <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/cfs.12928" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de 2022 publicada en la revista Child &amp; Family Social Work, que analiz&oacute; las experiencias de 18 padres y madres noruegos durante el proceso de divorcio, los investigadores vieron que en los casos en los que la ruptura estuvo motivada por una infidelidad, los padres valoraron especialmente qu&eacute; informaci&oacute;n compartir con sus hijos y, en algunas familias, el relato sobre las causas de la separaci&oacute;n fue cambiando con el tiempo y acerc&aacute;ndose gradualmente a lo que hab&iacute;a sucedido. El estudio muestra c&oacute;mo, al decidir qu&eacute; contar, trataban de conjugar distintos intereses: proteger a los hijos, preservar su v&iacute;nculo con el otro padre o madre y cuidar tambi&eacute;n su propia relaci&oacute;n con ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un estudio noruego que analizó la experiencia de parejas con hijos durante el proceso de divorcio muestra cómo, al decidir qué contar, trataban de conjugar distintos intereses: proteger a los hijos, preservar su vínculo con el otro padre o madre y cuidar también su propia relación con ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La edad y la madurez tambi&eacute;n condicionan cu&aacute;nta informaci&oacute;n dar de entrada. Jamie M. Howard, psic&oacute;loga cl&iacute;nica del <a href="https://childmind.org/es/articulo/como-decirle-a-los-ninos-que-se-esta-divorciando/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Child Mind Institute</a>, plantea que no es preciso anticiparse con demasiados detalles y que, en general, puede ser preferible dejar que sean los propios hijos quienes pregunten antes que proporcionarles informaci&oacute;n para la que todav&iacute;a no est&aacute;n preparados.&nbsp;La psic&oacute;loga recomienda adem&aacute;s evitar compartir con ellos informaci&oacute;n que pueda desacreditar al otro progenitor, situando as&iacute; otro l&iacute;mite a la hora de decidir cu&aacute;nto revelar sobre la ruptura.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; contar y qu&eacute; dejar fuera</h2><p class="article-text">
        Entre dar a conocer las razones de la separaci&oacute;n y trasladar a los hijos todos los detalles de una ruptura existe un espacio dif&iacute;cil de delimitar. Los adultos conocen una historia de pareja de la que los ni&ntilde;os han formado parte como hijos, pero eso no significa que deban saber todo lo sucedido entre sus padres. &iquest;Qu&eacute; ocurre si explicar la causa implica hablar de una conducta concreta de uno de los progenitores? &iquest;Y si la ruptura no responde a un &uacute;nico acontecimiento, sino a a&ntilde;os de desgaste?
    </p><p class="article-text">
        Eduardo Brik, m&eacute;dico psicoterapeuta y director de ITAD (Instituto de Psicoterapia Familiar Sist&eacute;mica y Adicciones), defiende la importancia de ofrecer a los hijos una explicaci&oacute;n comprensible de la separaci&oacute;n y adaptada a su edad, con el objetivo de proporcionarles seguridad relacional y emocional. Al abordar las razones, el experto propone trasladarles que existen problemas entre los padres que, pese a sus intentos por resolverlos, los llevan a considerar que es mejor vivir separados. Tambi&eacute;n subraya que debe quedar claro que los hijos no son responsables de lo sucedido y que sus progenitores &ldquo;siguen y seguir&aacute;n siendo sus padres&rdquo;, aunque dejen de ser pareja.
    </p><p class="article-text">
        Eso no implica, seg&uacute;n Brik, hacerlos part&iacute;cipes de los pormenores de la ruptura. &ldquo;No es necesario transmitir los detalles de la separaci&oacute;n&rdquo;, sostiene. Hacerlo, se&ntilde;ala, puede generar lealtades contra el otro progenitor y provocar un quiebre en la relaci&oacute;n paternofilial. Algunas situaciones, matiza, dif&iacute;cilmente pueden obviarse, como los casos de maltrato, violencia o adicciones graves que los hijos han presenciado.
    </p><h2 class="article-text">Si los hijos quieren saber m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n puede continuar despu&eacute;s de ese primer momento. Un hijo puede conformarse inicialmente con saber que sus padres van a separarse y volver sobre el asunto d&iacute;as, meses o incluso a&ntilde;os despu&eacute;s. Tambi&eacute;n puede hacer preguntas m&aacute;s concretas: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n quiso separarse?&rdquo;, &ldquo;&iquest;qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo;, &ldquo;&iquest;fue por algo que hizo pap&aacute; o mam&aacute;?&rdquo; o &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no pod&eacute;is arreglarlo?&rdquo;. En ese momento ya no se trata &uacute;nicamente de decidir qu&eacute; queremos contar, sino de responder a lo que el propio hijo est&aacute; intentando averiguar.
    </p><p class="article-text">
        Agata Kasprzak, profesora de la Universidad Pontificia de Comillas y psic&oacute;loga familiar y de pareja, destaca que detr&aacute;s de la pregunta sobre los motivos pueden existir otras preocupaciones: si el hijo se siente responsable de la separaci&oacute;n, si sus padres van a seguir queri&eacute;ndolo o qu&eacute; suceder&aacute; a partir de ahora. La respuesta, para la profesional, debe atender a las necesidades del hijo y no a las del adulto de desahogarse, justificarse o quedar bien.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La respuesta ante las preguntas de los niños, explica la psicóloga Agata Kasprzak, debe atender a las necesidades del hijo y no a las del adulto de desahogarse, justificarse o quedar bien</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antes de ampliar la informaci&oacute;n propone, por ello, preguntarse si ayudar&aacute; al menor a comprender la situaci&oacute;n o acabar&aacute; coloc&aacute;ndolo en medio del conflicto entre los adultos.
    </p><p class="article-text">
        Ante motivos especialmente delicados, Kasprzak distingue entre ocultar la realidad y convertir al hijo en confidente de un problema de pareja. En el caso de una infidelidad, indica que puede ser suficiente decir que &ldquo;hubo algo que rompi&oacute; la confianza entre nosotros y no conseguimos solucionarlo&rdquo;, sin entrar en m&aacute;s detalles. Si lo que ha desaparecido es el amor de pareja, propone diferenciarlo expresamente del v&iacute;nculo con los hijos: &ldquo;Dejamos de querernos como pareja, pero eso no cambia lo que sentimos por ti&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Si el desgaste procede de la convivencia o de la forma de organizar la vida familiar, Kasprzak propone hablar de diferencias que los adultos no consiguieron resolver, sin convertir al hijo en juez de sus padres.
    </p><h2 class="article-text">Una explicaci&oacute;n que puede cambiar con los a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        No existe, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, una edad concreta a partir de la cual &ldquo;ya se le puede contar todo&rdquo;, sino distintas capacidades para procesar lo sucedido. Entre los dos y los cinco a&ntilde;os, comprender las causas puede resultar demasiado complejo. Entre los seis y los diez ya pueden recibir un motivo sencillo y concreto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Kasprzak, entre los diez y los doce a&ntilde;os comienzan a buscar un &ldquo;culpable&rdquo;, por lo que incide en evitar construir una narrativa de buenos y malos. En la adolescencia se puede ser m&aacute;s directo, ya que tienen capacidad para comprender matices y &ldquo;detectan enseguida si se les oculta o se adorna la historia&rdquo;. Aun as&iacute;, ser honestos no obliga a compartir todos los detalles: &ldquo;Se les puede seguir protegiendo de informaci&oacute;n que no les corresponde procesar&rdquo;, precisa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/debemos-contarle-ninos-divorcio-padres_1_13525524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 20:03:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué no debemos contarle a los niños sobre el divorcio de sus padres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Niños,familias,Divorcios,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué aporta el feminismo a la psicoterapia? "No supe lo que era una relación asimétrica hasta que mi psicóloga me lo explicó"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/aporta-feminismo-psicoterapia-no-supe-relacion-asimetrica-psicologa-explico_1_13501237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6549409b-1c6b-4048-939d-9cbc6f40279b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué aporta el feminismo a la psicoterapia? &quot;No supe lo que era una relación asimétrica hasta que mi psicóloga me lo explicó&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entender de dónde nace la culpa, las características de las relaciones tóxicas, las asimetrías dentro de una pareja, las violencias específicas o los condicionantes estructurales son conceptos clave que se pueden abordar desde una terapia con enfoque de género interseccional
</p><p class="subtitle">Casi una de cada tres mujeres ha sufrido violencia machista por parte de su pareja o expareja
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El d&iacute;a que mi psic&oacute;loga me habl&oacute; por primera vez en terapia de lo que era una relaci&oacute;n asim&eacute;trica cre&iacute; que me explotaba la cabeza, era justo lo que me estaba pasando&rdquo;, recuerda Lena. &ldquo;Muchas veces nos sabemos la teor&iacute;a feminista, pero nos cuesta ponerla en pr&aacute;ctica en nosotras mismas. Todo el trabajo que estoy haciendo con mi psic&oacute;loga sobre la culpa, la complacencia y la b&uacute;squeda de aprobaci&oacute;n se habr&iacute;a quedado cojo sin entender que hay vivencias y normas sociales y culturales que nos perjudican por el hecho de <a href="https://www.eldiario.es/economia/primer-hijo-reduce-26-posibilidades-mujeres-ceo-aumenta-hombres_1_13465367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ser mujer</a>&rdquo;, explica Teresa. &ldquo;Soy una persona muy diferente a cuando empec&eacute; la terapia; he aprendido a comprender de d&oacute;nde ven&iacute;an muchas de mis emociones y a darme cuenta de que una parte importante de mi sufrimiento no ten&iacute;a que ver con mi orientaci&oacute;n sexual, sino m&aacute;s bien con los a&ntilde;os de rechazo, miedo y verg&uuml;enza&rdquo;, reconoce Vicente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los anteriores son testimonios reales, con nombres figurados, de pacientes que, a trav&eacute;s de una terapia psicol&oacute;gica con enfoque de g&eacute;nero o afirmativo &mdash;especializada en el colectivo <a href="https://www.eldiario.es/madrid/pp-ayuso-une-vox-rechaza-iniciativa-terapias-conversion-colectivo-lgtbi_1_12051871.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LGTBIAQ+</a>&mdash;, han conseguido poner nombre a lo que les estaba pasando y empezar a abordarlo en toda su complejidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a, igual que otras disciplinas, ha ido poco a poco incorporando la perspectiva de g&eacute;nero a nivel te&oacute;rico y pr&aacute;ctico. Conceptos que parten de realidades estructurales complejas, atravesadas por el g&eacute;nero y otros condicionantes interseccionales &mdash;la raza, el nivel socioecon&oacute;mico, la corporalidad, la identidad, la orientaci&oacute;n sexual&mdash; ayudan a comprender a las personas en todo su contexto y a aplicar soluciones m&aacute;s integrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Huertas es psic&oacute;loga perinatal y profesora universitaria. Codirige <a href="https://psinergia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio Psinergia</a>, un centro de psicoterapia integradora con perspectiva de g&eacute;nero. Para ella, este enfoque es imprescindible en su trabajo diario: &ldquo;La perspectiva de g&eacute;nero no es un complemento ni una cuesti&oacute;n ideol&oacute;gica: es una herramienta cl&iacute;nica imprescindible&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la psic&oacute;loga encuentra ah&iacute; las claves para entender a sus pacientes: &ldquo;Aplicar una perspectiva de g&eacute;nero significa entender que el sufrimiento psicol&oacute;gico no se construye &uacute;nicamente desde la biolog&iacute;a o la historia personal, sino tambi&eacute;n desde el contexto social en el que vivimos&rdquo;, explica. Recurre al s&iacute;mil del &aacute;rbol y del bosque para ejemplificarlo: &ldquo;Para entender al paciente, que ser&iacute;a el &aacute;rbol, t&uacute; necesitas ver todo el bosque&rdquo;, asegura. La experta invita a abrir el foco y mirar al entorno: &ldquo;Cada persona vive inmersa en un contexto familiar, econ&oacute;mico, cultural y relacional que condiciona profundamente su bienestar. Si no entendemos ese contexto, corremos el riesgo de interpretar como un problema exclusivamente individual lo que tambi&eacute;n est&aacute; siendo sostenido por factores sociales&rdquo;, profundiza.
    </p><p class="article-text">
        Una de sus pacientes, Teresa, lleg&oacute; a su consulta con un problema de salud mental derivado de una situaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/economia/tres-trabajadores-visto-sufrido-violencia-laboral_1_13394389.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acoso laboral</a> por parte de un superior. &ldquo;Probablemente, no habr&iacute;a vivido esta experiencia si yo fuera hombre. As&iacute; que s&iacute;, creo que ser mujer ha condicionado mi experiencia concreta y su impacto en mi salud&rdquo;, asegura. Lena ten&iacute;a claro que buscaba una terapeuta mujer. &ldquo;Lo prefer&iacute;a porque presupongo en nosotras esa perspectiva. S&eacute; que esto no tiene por qu&eacute; ser necesariamente as&iacute;, pero, en mi experiencia, incluso las mujeres que no aplican la perspectiva de g&eacute;nero de manera consciente tienen un punto de partida m&aacute;s accesible al relato de una mujer que un hombre. Si encima das con una profesional, como es mi caso, que conoce bien y te sabe explicar con paciencia c&oacute;mo determinadas din&aacute;micas relacionadas con el g&eacute;nero est&aacute;n afectando a tu salud, es una salvaci&oacute;n&rdquo;, argumenta.
    </p><h2 class="article-text">Salud mental y g&eacute;nero&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En el caso de Lena, su terapeuta la ha ido acompa&ntilde;ando en sus diferentes etapas vitales, desde el d&iacute;a en que puso nombre al estado de su relaci&oacute;n: &ldquo;Llevaba con mi novio muchos a&ntilde;os y, aunque las cosas iban bien en general, yo notaba que siempre cargaba con la responsabilidad de las tareas de casa o incluso las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/baja-disponibilidad-emocional-falta-entrega-muros-masculinos-sabotean-relaciones_1_13205465.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emocionales</a>: abrir conversaciones inc&oacute;modas o tener acuerdos de pareja&rdquo;, contin&uacute;a. Su psic&oacute;loga le explic&oacute; las asimetr&iacute;as que suelen darse dentro de las relaciones heterosexuales, donde ellas cargan con la mayor parte de tareas &ndash;tanto de cuidados como de trabajos no remunerados, as&iacute; como las emocionales&ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, sigue en terapia con la misma profesional, que la ha ido acompa&ntilde;ando en las diferentes etapas vitales, tambi&eacute;n con la llegada de la maternidad: &ldquo;Me ayud&oacute; a comprender la ambivalencia materna, la culpa que siempre nos persigue a las mujeres o mi relaci&oacute;n compleja con mi madre, que empeor&oacute; al nacer mis hijos&rdquo;, enumera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su pr&aacute;ctica diaria en consulta, Mar&iacute;a Huertas ve habitualmente situaciones derivadas de la desigualdad estructural relacionada con el g&eacute;nero, seg&uacute;n ella, especialmente en casos de salud mental perinatal &ndash;la que tiene que ver con el embarazo, parto, posparto y maternidad&ndash;. &ldquo;En mujeres aparecen muy a menudo la sobrecarga de cuidados, la culpa cuando priorizan sus propias necesidades, la autoexigencia, la dificultad para poner l&iacute;mites, el agotamiento derivado de la doble jornada o el impacto que tienen las desigualdades en las relaciones de pareja&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Lena que fue ese exactamente su caso cuando fue madre. &ldquo;Tuve un posparto muy complicado, dir&iacute;a que rozando la depresi&oacute;n, pero afortunadamente mi psic&oacute;loga me ayud&oacute; a comprender lo que estaba pasando. Cuando mi chico se convirti&oacute; en padre tuvimos un desajuste tremendo y no par&aacute;bamos de pelear. Est&aacute;bamos agotados ambos, pero era yo quien asum&iacute;a gran parte de la carga&rdquo;, recuerda. Su novio, que tambi&eacute;n acudi&oacute; a terapia de pareja con la misma psic&oacute;loga, reconoce que le cost&oacute; entenderlo. &ldquo;Al principio no lo ve&iacute;a, cre&iacute;a que mi novia y la psic&oacute;loga se hab&iacute;an aliado para echarme la culpa de todo. Poco a poco, fui entendiendo que efectivamente part&iacute;amos de una situaci&oacute;n desigual, empec&eacute; a hacerme cargo de los cuidados y a reconocerle a ella toda la parte de sobrecarga mental que hab&iacute;a estado soportando sin que yo me diera cuenta&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente en este punto donde la psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez asegura que la perspectiva de g&eacute;nero es &ldquo;muy necesaria, casi m&aacute;s para trabajar con hombres&rdquo;. Lo argumenta as&iacute;: &ldquo;Yo tengo la sensaci&oacute;n de que cada vez m&aacute;s mujeres identifican muchas cosas y eso hace que sea m&aacute;s f&aacute;cil abordarlo cuando te lo cuentan. Pero cada vez hay m&aacute;s hombres en terapia, que es una cosa buen&iacute;sima, y requiere a&uacute;n m&aacute;s conciencia porque nos cuentan su punto de vista&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Mar&iacute;a Huertas pone el foco en ellos: &ldquo;El g&eacute;nero nos atraviesa a todos y en hombres tambi&eacute;n observamos el efecto de los mandatos: dificultades para expresar vulnerabilidad, miedo a pedir ayuda, presi&oacute;n por responder a determinados ideales de masculinidad o problemas para identificar emociones. Todo ello tiene consecuencias directas sobre la ansiedad, la depresi&oacute;n, las relaciones de pareja o la vivencia de la ma-paternidad&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">Mirada interseccional</h2><p class="article-text">
        Para Andrea Mezquida, psic&oacute;loga experta en psicolog&iacute;a afirmativa &mdash;la que se ocupa espec&iacute;ficamente del colectivo LGTBIAQ+&mdash;, hay que aplicar una perspectiva <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cae-numero-jovenes-siente-feminista-chicos-chicas_1_13015380.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">feminista</a> &ldquo;a cualquier tipo de profesi&oacute;n&rdquo;, aunque reconoce que en psicoterapia &ldquo;tiene un papel fundamental&rdquo;. Esta profesional propone aplicar una perspectiva &ldquo;feminista e interseccional&rdquo;: &ldquo;Sirve para que le paciente entienda por qu&eacute; tiene ciertos comportamientos en funci&oacute;n de su socializaci&oacute;n de g&eacute;nero, de su clase social, de su raza o de sus capacidades cognitivas y motoras&rdquo;, argumenta. Seg&uacute;n ella, la psicolog&iacute;a afirmativa &ldquo;atiende problemas que a una persona heterosexual no le ocurren o, al menos, no por las mismas razones&rdquo;. Ejemplos de ello ser&iacute;an la &ldquo;discriminaci&oacute;n social y laboral por orientaci&oacute;n sexual o de g&eacute;nero, el estr&eacute;s de las minor&iacute;as, el rechazo social o la violencia lgtbif&oacute;bica&rdquo;, enumera.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los pacientes de Andrea Mezquida es Vicente. A sus 41 a&ntilde;os, ha tenido que tratarse de depresi&oacute;n y ansiedad por su historia vital, marcada por el hecho de pertenecer al colectivo LGTBIAQ+. &ldquo;El origen de gran parte de mi sufrimiento fue el rechazo hacia mi propia <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/pasaria-si-no-pudieras-gay-pelicula-imagina-pandemia-heterosexualidad_1_13479947.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identidad</a> y orientaci&oacute;n sexual. Inicialmente pensaba que era gay y m&aacute;s tarde comprend&iacute; que soy bisexual, pero ambos procesos estuvieron llenos de confusi&oacute;n porque sent&iacute;a que no encajaba en una sociedad donde la heterosexualidad parec&iacute;a ser la &uacute;nica opci&oacute;n v&aacute;lida&rdquo;, explica. Por eso, busc&oacute; acompa&ntilde;amiento especializado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga atiende muchos casos como el de Vicente, lo que ella denomina &ldquo;bifobia u homofobia interiorizada&rdquo;: personas bisexuales u homosexuales que no terminan de aceptar que lo son, o &ldquo;bifobia y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/indignacion-francia-comentarios-racistas-homofobos-misoginos-policia-afin-le-pen_1_13498795.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">homofobia externa</a>&rdquo;, cuando su entorno no los acepta. Tambi&eacute;n trata habitualmente casos de transfobia y otras situaciones relacionadas con el hecho de pertenecer al colectivo LGTBIAQ+. Por eso utiliza herramientas espec&iacute;ficas, basadas en la &ldquo;auto reafirmaci&oacute;n, la autoaceptaci&oacute;n y la seguridad personal&rdquo;. A Vicente, esas herramientas le han servido para empezar a mejorar, tal y como cuenta &eacute;l mismo: &ldquo;Con el tiempo y tras mucho trabajo de por medio, he comprendido que el problema nunca fue mi orientaci&oacute;n sexual, sino haber crecido sintiendo que deb&iacute;a ocultarla o cambiarla para ser aceptado. Esa diferencia ha sido fundamental en mi proceso de recuperaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Minimizaci&oacute;n e infradiagn&oacute;stico por sesgos de g&eacute;nero</h2><p class="article-text">
        Otra Andrea, en este caso paciente, tambi&eacute;n defiende la importancia de tratarse psicol&oacute;gicamente con un enfoque de g&eacute;nero. Ella se define como feminista desde hace a&ntilde;os, pero lamenta no haber encontrado todav&iacute;a ninguna profesional que comprenda del todo el enfoque de g&eacute;nero. &ldquo;La primera psic&oacute;loga que tuve no supo entender el conflicto que me generaba como feminista reconocer que me mor&iacute;a porque no consegu&iacute;a tener hijos&rdquo;, recuerda. Ahora ha cambiado de terapeuta y, aunque la nueva profesional entiende un poco m&aacute;s las cuestiones de g&eacute;nero, &ldquo;tampoco lo hace de manera muy espec&iacute;fica&rdquo;: &ldquo;Por ejemplo, le molesta mucho cuando generalizo y le digo &lsquo;yo como mujer&rsquo; o &lsquo;&eacute;l como hombre&rsquo;, pero para m&iacute; es importante hacer ese tipo de referencias, que muchas veces explican muchas cosas&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Lena, que lleva a&ntilde;os trat&aacute;ndose en diferentes etapas vitales, su primer contacto con la psiquiatr&iacute;a&nbsp;tambi&eacute;n fue frustrante: &ldquo;Acud&iacute; a consulta con un cuadro complejo, con mucho malestar y agobio, y todo lo que consegu&iacute; fue un diagn&oacute;stico r&aacute;pido de ansiedad y una receta para comprar ansiol&iacute;ticos&rdquo;. Ni profundizar en las causas, ni hacer m&aacute;s pruebas ni un seguimiento consistente. &ldquo;Me dijeron que no hac&iacute;a falta nada m&aacute;s, que me ve&iacute;an muy nerviosa y que probase con esas pastillas&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en este punto de los sesgos donde se detiene Mar&iacute;a Teresa Ruiz Cantero, catedr&aacute;tica de Medicina Preventiva y Salud P&uacute;blica en la Universidad de Alicante y experta en enfoque de g&eacute;nero en la medicina. Seg&uacute;n ella, hist&oacute;ricamente ha habido &ldquo;minimizaci&oacute;n e incredulidad&rdquo; de los s&iacute;ntomas de las mujeres en salud mental. &ldquo;Tiende a diagnosticarse todo como ansiedad, como consta hasta en un 70% de las historias cl&iacute;nicas de atenci&oacute;n primaria. Con el paso del tiempo y distintas pruebas, estos s&iacute;ntomas acaban diagnostic&aacute;ndose como otras patolog&iacute;as, pero la consecuencia para las mujeres es una hiperprescripci&oacute;n de f&aacute;rmacos&rdquo;, denuncia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas defiende las aportaciones del feminismo a la psicolog&iacute;a, entre otras cosas para terminar con esa mirada sesgada en salud mental: &ldquo;El feminismo ha permitido visibilizar sesgos en la investigaci&oacute;n, desarrollar mejores herramientas para comprender la salud de las mujeres, estudiar el impacto de la distribuci&oacute;n desigual de los cuidados y analizar c&oacute;mo los mandatos de g&eacute;nero afectan tanto a mujeres como a hombres&rdquo;, asegura. Y a&ntilde;ade una &uacute;ltima idea: &ldquo;Una de sus grandes aportaciones ha sido devolver el contexto a la comprensi&oacute;n de la salud mental. Durante mucho tiempo, especialmente cuando hablamos del sufrimiento de las mujeres, la psicolog&iacute;a y la psiquiatr&iacute;a tendieron a descontextualizar el malestar y a buscar la explicaci&oacute;n &uacute;nicamente en el individuo. El feminismo ha contribuido a cuestionar esa mirada reduccionista&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/aporta-feminismo-psicoterapia-no-supe-relacion-asimetrica-psicologa-explico_1_13501237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 20:07:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué aporta el feminismo a la psicoterapia? "No supe lo que era una relación asimétrica hasta que mi psicóloga me lo explicó"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,LGTBI,Igualdad,Psicología,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2603901b-d290-4c3e-a5d0-0fd304cb958c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos estudios han demostrado que los periodos de silencio pueden ser incluso más relajantes que escuchar música</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual”
</p></div><p class="article-text">
        Nuestro d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; lleno de ruido con m&uacute;sica, el sonido de la televisi&oacute;n, la radio, conversaciones, obras, tr&aacute;fico, sirenas&hellip; Si nos paramos un momento a pensar, notamos que son pocos los momentos al d&iacute;a que pasamos en silencio, algo que puede tener consecuencias para nuestra salud. Por ejemplo, seg&uacute;n este <a href="https://www.who.int/europe/news/item/30-03-2011-new-evidence-from-who-on-health-effects-of-traffic-related-noise-in-europe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y el Centro Com&uacute;n de Investigaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Europea, una exposici&oacute;n constante a la contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica podr&iacute;a provocar un aumento de la presi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, no es de extra&ntilde;ar que las investigaciones apunten a que <a href="//eldiario.es/consumoclaro/raquel-navarro-psicologa-silencio-salud-beneficios-son-incontables-xp_1_12698974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el silencio sea bueno</a> para sentirnos menos estresados, m&aacute;s concentrados y que, adem&aacute;s, nos ayude a descansar mejor. Algunos estudios han demostrado tambi&eacute;n que los periodos de silencio pueden ser incluso m&aacute;s relajantes que escuchar m&uacute;sica. Esta <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ejemplo, indica que trabajar en silencio reduce los niveles de cortisol en comparaci&oacute;n con trabajar escuchando conversaciones o ruido.
    </p><h2 class="article-text">El importante efecto calmante de pasar momentos de silencio</h2><p class="article-text">
        El silencio, algo tan simple y a menudo ignorado, puede ser una de las herramientas m&aacute;s importantes para nuestro bienestar y descanso. Ni m&uacute;sica, ni radio, ni voces que proceden de conversaciones. Tan solo un espacio tranquilo y silencioso. Por un instante, parece que todo est&aacute; en calma. Estos momentos nos permiten <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/luz-maria-pena-psicologa-necesitar-senal-bateria-social-necesita-recargarse-xp_1_12802937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconectar del ajetreo diario</a> y le dan a nuestro cerebro sobreestimulado la oportunidad de recuperarse de toda la informaci&oacute;n que recibe. 
    </p><p class="article-text">
        Para Elena Alameda Jackson, psic&oacute;loga&nbsp;de <a href="https://cuidado-psicologico.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuidado Psicol&oacute;gico</a>, el silencio tiene muchos beneficios. &ldquo;Uno de los que m&aacute;s se ha hablado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y que nos ha tra&iacute;do la neurociencia, es que estar en silencio dos horas al d&iacute;a nos puede ayudar a crear nuevas neuronas en el hipocampo, el &aacute;rea del cerebro m&aacute;s relacionada con la memoria, el aprendizaje y la regulaci&oacute;n emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque generalmente solemos considerar el silencio como un vac&iacute;o, un estado de ausencia de ruido y est&iacute;mulos, tambi&eacute;n puede percibirse como un est&iacute;mulo, lo que da lugar a una reacci&oacute;n. La idea del silencio como algo que se puede percibir no es algo imaginario. De acuerdo con un estudio de la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10629541/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Johns Hopkins</a>, el cerebro procesa el silencio del mismo modo que proceso los sonidos. Por tanto, lo &lsquo;percibe&rsquo;: podemos llegar a &lsquo;escuchar el silencio&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, si somos capaces de hacerlo, nos ayuda a descansar mejor porque tiene un importante efecto calmante en el cuerpo. As&iacute; como el ruido puede desencadenar respuestas de estr&eacute;s, los momentos de tranquilidad y silencio <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/perder-tiempo-ganar-salud-mental-psicologa-falta-conexion-verdaderamente-necesitamos-xp_1_12814543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayudan al sistema nervioso a restablecerse</a>, disminuyendo la presi&oacute;n arterial y aliviando la tensi&oacute;n. &ldquo;El silencio ayuda a activar el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/habitos-fisio-estimular-nervio-vago-estres-calma-xp_1_13286754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nervio vago</a>, conect&aacute;ndonos con la calma, la serenidad y la regulaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda, que a&ntilde;ade que estos ratos &ldquo;son una buena manera de desactivar el modo &lsquo;lucha-huida&rsquo; en el que solemos vivir, dando paso al equilibrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, de acuerdo con este estudio publicado en <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2110998" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">JAMA Internal Medicine</a>, dedicar un tiempo cada d&iacute;a a estar en silencio, en concreto a la meditaci&oacute;n de atenci&oacute;n plena, reduce el <a href="https://www.eldiario.es/temas/insomnio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insomnio</a> y la fatiga en adultos mayores. Si el estr&eacute;s suele desencadenar la respuesta de lucha o huida, que eleva los niveles de cortisol y aumenta la frecuencia cardiaca, el silencio, en cambio, puede activar el sistema de descanso y digesti&oacute;n del cuerpo, lo que permite la relajaci&oacute;n f&iacute;sica.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        El silencio tambi&eacute;n le da espacio a la mente para respirar. En la quietud, los pensamientos comienzan a calmarse, creando un espacio para la claridad, la creatividad e incluso para la reflexi&oacute;n. El silencio tambi&eacute;n es importante porque nos ayuda a conocernos mejor: &ldquo;Son momentos en los que decidimos replegarnos en nosotros mismos, de encuentro &iacute;ntimo, algo que a veces da miedo&rdquo;, explica Alameda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque, seg&uacute;n la experta, puede ocurrir que nos d&eacute; &ldquo;miedo que acabe el sonido externo y quedarnos frente a frente con nuestra mente y su auto-di&aacute;logo, con nuestro cuerpo y sus sensaciones. Pero solo cuando hablamos desde dentro, desde cada respiraci&oacute;n, podemos conocernos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Silencio, &iquest;solo ausencia de ruido?</h2><p class="article-text">
        El silencio no solo es externo, sino tambi&eacute;n interno. Porque cuando estamos en silencio estamos intentando observar los pensamientos que surgen en nuestra mente. Para Alameda, es clave distinguir entre ruido externo e interno. &ldquo;En muchas ocasiones silenciamos el ruido externo pero sentimos que, en nuestro interior, a&uacute;n ruge ese ruido que ya no est&aacute; fuera, pero que se ha quedado cautivo en nosotros, en nuestro cerebro, en nuestro sistema nervioso&rdquo;, matiza Alameda que, como especialista en Personas Altamente Sensibles (PAS), ha visto c&oacute;mo &ldquo;el ruido externo sobreestimula mucho, algo que deja huella en la mente en forma de pensamientos, di&aacute;logo interno, activaci&oacute;n de recuerdos, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recomienda en cualquier caso practicar el silencio interno para &ldquo;darle tiempo a nuestro cerebro para que se deshaga de ese eco de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12813371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobreestimulaci&oacute;n y sobreinformaci&oacute;n constante</a>&rdquo;. Para liberarnos de este ruido interior puede ayudar &ldquo;poner por escrito lo que pensamos, caminar en silencio de forma consciente, lo que puede ayudarnos tambi&eacute;n a reducir poco a poco la activaci&oacute;n de nuestro cuerpo&rdquo;, admite Alameda.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar espacios para disfrutar del silencio</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que nos sumergimos por completo en el silencio? Incluso cuando sentimos que por fin estamos en un ambiente tranquilo, porque los ni&ntilde;os no est&aacute;n en casa o porque la televisi&oacute;n est&aacute; apagada, seguimos percibiendo sonidos del exterior, como el tr&aacute;fico de los coches o las voces de los vecinos. Por tanto, encontrar y disfrutar del silencio en nuestra vida cotidiana no es f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para empezar a disfrutar de &eacute;l, podemos exponernos a la naturaleza: escuchar el sonido del viento entre las ramas, el canto de los p&aacute;jaros que activa nuestro nervio vago, nuestras pisadas sobre la tierra&hellip; la naturaleza no espera nada de nosotros y eso nos libera&rdquo;, afirma Alameda. Adem&aacute;s, la experta aconseja tres pr&aacute;cticas esenciales para incorporar el silencio en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hacer tres pausas diarias de cinco minutos para respirar de forma consciente. &ldquo;Si cerramos los ojos podremos conectar mejor con el movimiento natural de la inhalaci&oacute;n y exhalaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda.</li>
                                    <li>Caminar al menos 15 minutos en un entorno natural. &ldquo;El movimiento f&iacute;sico nos ayuda a tranquilizar la mente y conectar de nuevo con la sabidur&iacute;a del cuerpo&rdquo;, explica la experta.&nbsp;</li>
                                    <li>Dejar de luchar contra nuestros pensamientos. &ldquo;Cuanto m&aacute;s lo hacemos, m&aacute;s fuerza toma, de ah&iacute; que el silencio interior se logre observando la mente pero sin discutir con ella. Escribir o meditar son mis estrategias preferidas para aceptar a mi mente tal y como es&rdquo;, concluye Alameda.</li>
                            </ul>
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            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 14:13:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Descanso,Salud,Bienestar,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/973b60a2-2914-432c-9817-c36acb2566ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista describe esta habilidad emocional como la capacidad para "salir de nuestro mapa mental" y entender lo que siente otra persona aunque no estemos de acuerdo</p><p class="subtitle">Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”
</p></div><p class="article-text">
        Mucho de lo que nos define como humanos es la manera en que interactuamos y nos relacionamos con los dem&aacute;s. Pero a muchos nos cuesta entender las decisiones, opiniones o ciertas actuaciones de otras personas. A veces, nos preocupa que nuestros actos no sean comprendidos, nos frustra que nuestros amigos y familiares no vean las cosas desde nuestra perspectiva o nos cuesta entender c&oacute;mo alguien puede actuar de determinada manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este sentir est&aacute; relacionado con el grado en el que nos comprendemos unos a otros. Podr&iacute;amos pensar que, para que sea as&iacute;, necesitamos conocer lo que la otra persona est&aacute; viviendo. O que se necesita una experiencia personal compartida. Sin embargo, uno de los requisitos para la comprensi&oacute;n es la empat&iacute;a, la habilidad de compartir la perspectiva de otra persona sin haber vivido necesariamente la misma experiencia personal.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Empat&iacute;a, la habilidad que nos permite ponernos en el lugar de otros </h2><p class="article-text">
        &ldquo;La empat&iacute;a nos permite intentar comprender lo que la otra persona est&aacute; sintiendo, pensando o viviendo desde su realidad, no desde la m&iacute;a&rdquo;, explica <a href="https://www.amparocalandinpsicologos.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amparo Caland&iacute;n</a>, psic&oacute;loga, que apunta un matiz importante: empatizar no significa estar de acuerdo, sino entender por qu&eacute; alguien se siente de una manera determinada y aun as&iacute; pensar diferente. De ah&iacute; que sea clave para conectar m&aacute;s y mejor con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ser capaz de percibir las emociones de los dem&aacute;s y apreciar c&oacute;mo se sienten, poni&eacute;ndonos en su lugar para imaginar y sentir lo que ellos est&aacute;n pasando. Esto es ser emp&aacute;tico. Pensar m&aacute;s all&aacute; de nuestra propia visi&oacute;n del mundo y reconocer que es probable que las personas racionalicen y act&uacute;en de manera distinta a como lo har&iacute;amos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tampoco significa sentir exactamente lo mismo que el otro; se trata de poder salir durante un momento de nuestro propio mapa mental y preguntarnos: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede estar viviendo esa persona su situaci&oacute;n con su mapa de vida, no con el m&iacute;o?&rsquo;&rdquo;, explica Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones creen que nuestro cerebro est&aacute; programado para responder al sufrimiento ajeno. Este <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5513638/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> compara la empat&iacute;a con un &lsquo;puente emocional&rsquo; que nos permite percibir y comprender lo que otra persona est&aacute; experimentando, lo que puede traducirse en una mayor propensi&oacute;n a ayudar a los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25455743/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> han demostrado que, cuando somos emp&aacute;ticos, se activan las partes de nuestro cerebro encargadas de interpretar nuestro propio dolor emocional y f&iacute;sico, por lo que somos capaces de comprender y compartir las emociones de los dem&aacute;s proces&aacute;ndolas con nuestro propio sistema emocional.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Personas emp&aacute;ticas: escucha activa, sin juicios, pero con l&iacute;mites&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para algunas personas, ver a otra sufrir y reaccionar con indiferencia o incluso cierta hostilidad resulta incomprensible. Pero el hecho de que algunas personas reaccionen de esta manera demuestra que la empat&iacute;a no necesariamente es una respuesta universal ante los sentimientos ajenos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una persona emp&aacute;tica tiene muchas caracter&iacute;sticas, pero la m&aacute;s destacada es la de saber escuchar de verdad, la de estar con una escucha activa de lo que el otro dice&rdquo;, afirma Caland&iacute;n. Una persona emp&aacute;tica no solo presta atenci&oacute;n a lo que el otro dice, &ldquo;sino tambi&eacute;n a c&oacute;mo lo dice, qu&eacute; emociones hay detr&aacute;s, a lo que pueden necesitar en ese momento&rdquo;. Una persona emp&aacute;tica, por tanto, es alguien sensible a las emociones ajenas, es instintiva y est&aacute; conectada con el estado emocional de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa persona, explica la psic&oacute;loga, &ldquo;intenta no precipitarse juzgando a los dem&aacute;s, pregunta antes de sacar una conclusi&oacute;n, valida las emociones del otro, no las invalida, no le dice c&oacute;mo se tiene que sentir ni juzga c&oacute;mo se est&aacute; sintiendo y entiende que dos personas pueden vivir una misma situaci&oacute;n de formas diferentes porque hay otras maneras de ver la vida&rdquo;. Por tanto, si lo que queremos es conectar emp&aacute;ticamente con los dem&aacute;s, debemos dejar de lado los prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A&ntilde;adir&iacute;a algo que a veces se nos olvida: la persona emp&aacute;tica tambi&eacute;n sabe poner l&iacute;mites, es decir, empat&iacute;a no es responsabilizarte de las emociones de todo el mundo (eso se llama simpat&iacute;a), ni justificar cualquier comportamiento o anteponer constantemente las necesidades de los dem&aacute;s a las tuyas&rdquo;, aclara Caland&iacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Encontrar un equilibrio, la clave para usar la empat&iacute;a a favor de nuestro bienestar</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a impacta en nuestra vida cotidiana de varias formas. Es uno de los pilares b&aacute;sicos de la comunicaci&oacute;n y de las relaciones. &ldquo;Mejora pr&aacute;cticamente todas nuestras relaciones, ya sea de pareja, familia, amistad o de trabajo porque nos ayuda a comunicarnos mejor, reduce los conflictos y nos permite resolver de una forma m&aacute;s constructiva lo que inevitablemente va a aparecer&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la empat&iacute;a construye conexiones sociales y nos permite forjar amistades, relaciones y alianzas, claves todas ellas para nuestro bienestar &oacute;ptimo y para aumentar los sentimientos de felicidad y autoestima. Esto no significa que tengamos que crear un mundo irreal en el que no quepan discusiones, distintas interpretaciones y varios puntos de vista sobre una misma cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que aparezcan conflictos o puntos de vista distintos y muchas discusiones no se producen porque las personas piensen diferente sino porque ninguna siente que la otra est&aacute; intentando comprenderla&rdquo;, aclara Caland&iacute;n. No siempre estaremos de acuerdo con otras personas. Y aqu&iacute; radica buena parte del poder de la empat&iacute;a: &ldquo;Nos genera confianza en nosotros mismos, al aumentar la autoestima, y tambi&eacute;n con los dem&aacute;s porque sentimos que podemos expresar algo sin ser juzgados, corregidos o humanizados, facilita mucho la conexi&oacute;n emocional&rdquo;, matiza Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en encontrar un equilibrio que nos permita &ldquo;comprender al otro sin desaparecer nosotros de la ecuaci&oacute;n&rdquo;, explica la experta.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede &lsquo;entrenar&rsquo; la empat&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a nos permite ver el mundo como lo ven los dem&aacute;s, pero no podremos ponernos completamente en el lugar del otro sin esforzarnos por comprender su perspectiva. Y esto podemos trabajarlo. &ldquo;La empat&iacute;a no es simplemente algo que tenemos o no, es una habilidad que podemos entrenar&rdquo;, reconoce Caland&iacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos empezar por cosas muy sencillas, como escuchar sin interrumpir&rdquo;, afirma la experta, ya que la escucha activa nos abre mental y emocionalmente a la otra persona. Puede ayudar a generar confianza, ganar respeto y fortalecer las relaciones. Caland&iacute;n tambi&eacute;n nos habla de hacer preguntas con tacto, con la intenci&oacute;n de comprender c&oacute;mo se siente la otra persona &ldquo;antes de dar nuestra opini&oacute;n, as&iacute; como comprobar si hemos entendido bien lo que nos est&aacute;n contando, para aprender a identificar y poner nombre a las emociones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntar con tacto significa &ldquo;cambiar una pregunta en lugar de pensar autom&aacute;ticamente por qu&eacute; hace eso, ya que muchas veces lleva impl&iacute;cito un juicio. Podemos preguntar qu&eacute; puede estar haciendo que esa persona act&uacute;e as&iacute;, no intentar buscar m&aacute;s en el contexto&rdquo;. Es clave aprender a ser consciente de nuestros prejuicios, que muchas veces controlan nuestros pensamientos y opiniones sobre los dem&aacute;s y, a su vez, afectan nuestras acciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra herramienta poderosa para trabajar la empat&iacute;a es la validaci&oacute;n, reconocer la perspectiva de la otra persona sin imponer nuestros propios juicios sobre lo que est&aacute; bien o mal. Pero, si hay algo que realmente puede ser &uacute;til es, seg&uacute;n Caland&iacute;n, &ldquo;intentar formular la postura de la otra persona de una manera con la que ella misma pudiera estar de acuerdo antes de responder en una conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;. No se trata de darle la raz&oacute;n, sino de asegurarnos que la hemos entendido. Para Caland&iacute;n, &ldquo;cuanto m&aacute;s practicamos la empat&iacute;a, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; incorporarla a nuestra manera de relacionarnos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 06:59:16 +0000]]></pubDate>
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