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    <title><![CDATA[elDiario.es - Psicología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/psicologia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Psicología]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando un niño se enfrenta a la muerte de un ser querido por primera vez: “Si no lo hablamos le estamos dejando más solo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nino-enfrenta-muerte-querido-primera-vez-si-no-hablamos-le-dejando_1_13160344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d80b4481-f7c4-47b6-b23f-195c2ddef381_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141333.jpg" width="918" height="516" alt="&quot;Los adultos deben responder con mucha paciencia y explicarles las cosas de manera que puedan entenderlas, las veces que sea necesario”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablar de la muerte con un niño no es fácil, pero evitar el tema tampoco lo protege. La forma en que los adultos abordan estas primeras pérdidas influye en cómo los menores entienden lo ocurrido y en cómo gestionan lo que sienten</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        El fallecimiento de un abuelo, un animal o alguien cercano suele ser el primer contacto real de un ni&ntilde;o con la p&eacute;rdida. En ese momento, las familias se enfrentan a una duda compleja: c&oacute;mo tratar lo ocurrido y hasta d&oacute;nde entrar en detalles.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios coinciden en que los ni&ntilde;os necesitan informaci&oacute;n clara, adaptada a su edad, y un acompa&ntilde;amiento emocional que les permita entender lo ocurrido sin generar confusi&oacute;n ni miedo a&ntilde;adido. Un <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2024.1376253/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de 2024 publicado en Frontiers in Psychology, se&ntilde;ala que la comprensi&oacute;n de la muerte no aparece de forma completa desde el inicio, sino que se construye de manera progresiva durante la infancia. Conceptos como la irreversibilidad, la universalidad o el cese de las funciones del cuerpo se adquieren de forma gradual y no siempre al mismo ritmo.
    </p><p class="article-text">
        En las primeras edades, los ni&ntilde;os pueden interpretar la muerte como algo temporal o reversible, o no comprender del todo su car&aacute;cter definitivo.
    </p><p class="article-text">
        Alba, madre de un ni&ntilde;o de seis a&ntilde;os, recuerda la reacci&oacute;n de su hijo tras el fallecimiento de su abuelo. &ldquo;Al principio nos preguntaba cu&aacute;ndo iba a volver. Nos dimos cuenta de que no entend&iacute;a que era para siempre. Intentamos explic&aacute;rselo con palabras sencillas, sin decirle que &lsquo;se hab&iacute;a ido de viaje&rsquo; ni cosas as&iacute;. Aun as&iacute;, durante semanas sigui&oacute; preguntando por lo mismo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La mujer cuenta que lo m&aacute;s dif&iacute;cil no fue encontrar las palabras al principio, sino acompa&ntilde;ar lo que iba surgiendo despu&eacute;s. &ldquo;Por momentos pens&aacute;bamos que ya lo hab&iacute;a entendido, pero volv&iacute;a a surgir. Ah&iacute; entendimos que no lo procesa de una vez&rdquo;, confirma.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo hablar de la muerte con un ni&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Montserrat Esquerda, pediatra especializada en bio&eacute;tica y decana de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna-Universitat Ramon Llull, afirma que los ni&ntilde;os s&iacute; pueden comprender la muerte desde edades tempranas, aunque no lo hagan del mismo modo que los adultos, y que esa comprensi&oacute;n depende del momento evolutivo, de su capacidad cognitiva y emocional, y tambi&eacute;n del entorno.
    </p><p class="article-text">
        Esquerda advierte de que evitar el tema o convertirlo en un tab&uacute; no reduce el impacto, sino que puede aumentar la angustia y dejar al ni&ntilde;o m&aacute;s solo ante algo que ya percibe. &ldquo;Cuando no hablamos de la muerte, o la convertimos en un tab&uacute;, no la hacemos desaparecer: simplemente dejamos al ni&ntilde;o m&aacute;s solo ante algo que ya percibe y que intentar&aacute; explicar con sus propios recursos&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Cuando no hablamos de la muerte, o la convertimos en un tabú, no la hacemos desaparecer: simplemente dejamos al niño más solo ante algo que ya percibe y que intentará explicar con sus propios recursos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Montserrat Esquerda</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os, aconseja usar un lenguaje claro, concreto y literal. Expresiones como &ldquo;se ha ido&rdquo; o &ldquo;est&aacute; dormido&rdquo; pueden generar confusi&oacute;n, ya que el ni&ntilde;o puede interpretar que la persona volver&aacute;, o desarrollar miedos asociados al sue&ntilde;o o a la separaci&oacute;n. En estas edades, indica, resulta m&aacute;s adecuado transmitir que esa persona ha muerto y que no va a volver.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, insiste en la importancia de atender al pensamiento m&aacute;gico propio de la infancia. Los ni&ntilde;os pueden llegar a creer que la muerte est&aacute; relacionada con algo que hicieron o pensaron, por lo que no basta con informar: es necesario comprobar qu&eacute; han entendido y corregir posibles interpretaciones err&oacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        En situaciones de enfermedad o p&eacute;rdida, Esquerda subraya que el objetivo no debe ser ocultar la realidad, sino acompa&ntilde;arla. Los ni&ntilde;os perciben r&aacute;pidamente que algo ocurre y, si no reciben explicaciones, no sufren menos, sino con mayor incertidumbre. &ldquo;Siempre que sobreprotegemos a un ni&ntilde;o, lo estamos desprotegiendo&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        El criterio, aclara la pediatra, es ofrecer la informaci&oacute;n necesaria para que el ni&ntilde;o pueda integrar lo que est&aacute; ocurriendo y sentirse seguro, ajust&aacute;ndola a su edad. Comenta que el duelo infantil no siempre se manifiesta como tristeza visible y no sigue un proceso lineal. Por eso recomienda observar la evoluci&oacute;n del ni&ntilde;o y mantener la disponibilidad en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Esquerda defiende la importancia de no excluir autom&aacute;ticamente a los ni&ntilde;os de los rituales de despedida, siempre que se les prepare y se respete su decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando muri&oacute; el perro de la familia, Javier, padre de una ni&ntilde;a de cinco a&ntilde;os, dud&oacute; sobre c&oacute;mo cont&aacute;rselo. Finalmente optaron por hacerlo de forma directa.<strong> </strong>&ldquo;Pensamos en no dec&iacute;rselo o en suavizarlo, pero al final optamos por decirle que hab&iacute;a fallecido. Llor&oacute; mucho ese d&iacute;a, pero luego empez&oacute; a hablar del perro con naturalidad&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as siguientes, su hija empez&oacute; a expresar la p&eacute;rdida a trav&eacute;s del juego, una reacci&oacute;n que al principio les desconcert&oacute;, pero que despu&eacute;s entendieron mejor. &ldquo;Jugaba a que su perro estaba enfermo o se desped&iacute;a. Comprendimos que esa era su forma de procesarlo&rdquo;, comparte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Jugaba a que su perro estaba enfermo o se despedía. Comprendimos que esa era su forma de procesarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier</span>
                                        <span>—</span> padre de una niña de cinco años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dudas, emociones y tiempos del duelo</h2><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a especializada en duelo infantil, Patricia D&iacute;az Seoane, profesional vinculada a la Fundaci&oacute;n Mario Losantos del Campo, sostiene que las reacciones de los ni&ntilde;os tras una p&eacute;rdida var&iacute;an seg&uacute;n la edad y el momento evolutivo. Y apunta que pueden aparecer distintas reacciones emocionales y cambios en el comportamiento, como tristeza, ira o rabia, junto a una mayor necesidad de atenci&oacute;n y miedo ante otras muertes.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es frecuente que haya regresiones en comportamientos ya adquiridos, as&iacute; como dificultades en el d&iacute;a a d&iacute;a. A veces ese malestar se expresa de forma menos visible, a trav&eacute;s de apat&iacute;a, problemas psicosom&aacute;ticos o incluso exclusi&oacute;n social si sienten que son diferentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que vuelvan a preguntar, subraya D&iacute;az Seoane, es algo habitual. &ldquo;Los ni&ntilde;os repiten muchas veces o vuelven al tema porque, aunque pensemos que lo han entendido, en la mayor&iacute;a de las ocasiones necesitan procesar la informaci&oacute;n de nuevo o integrar los conceptos clave a medida que el desarrollo cognitivo evoluciona&rdquo;, destaca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los niños repiten muchas veces o vuelven al tema porque, aunque pensemos que lo han entendido, en la mayoría de las ocasiones necesitan procesar la información de nuevo o integrar los conceptos clave a medida que el desarrollo cognitivo evoluciona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Díaz Seoane</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en duelo infantil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto hace que dudas que parec&iacute;an resueltas puedan reaparecer con el tiempo. &ldquo;Pensamos, por ejemplo, que han entendido que no van a ver al ser querido m&aacute;s, y al cabo de un a&ntilde;o preguntan si va a volver por Navidad&rdquo;, refiere. En estos casos, no se trata de un retroceso, sino de que ciertos conceptos, como la irreversibilidad de la muerte, a&uacute;n no est&aacute;n completamente integrados.
    </p><p class="article-text">
        Insiste en que la respuesta de los adultos requiere tiempo y repetici&oacute;n. &ldquo;Los adultos deben responder con mucha paciencia y explicarles las cosas de manera que puedan entenderlas, las veces que sea necesario&rdquo;, asegura. Asimismo, resalta que pueden apoyarse en cuentos, pel&iacute;culas o ejemplos de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Estas reacciones no solo aparecen en casa, sino tambi&eacute;n en otros entornos, como el colegio. Natalia, madre de un ni&ntilde;o de nueve a&ntilde;os, tuvo que acompa&ntilde;ar a su hijo tras el fallecimiento de un compa&ntilde;ero de colegio. En su caso, lo m&aacute;s dif&iacute;cil no fue solo saber qu&eacute; decir, sino responder a lo que iba surgiendo despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos cost&oacute; mucho encontrar las palabras. &Eacute;l ten&iacute;a miedo, pero al mismo tiempo curiosidad. Preguntaba qu&eacute; pasa despu&eacute;s, si duele, si puede pasarle a &eacute;l&rdquo;, detalla. Ante esas preguntas, decidieron no dar todas las respuestas y dejar espacio a la incertidumbre, adapt&aacute;ndose a lo que el propio ni&ntilde;o necesitaba en cada momento. &ldquo;Le dijimos que hay cosas que no sabemos, pero que pod&iacute;a preguntarnos lo que necesitara. Eso le dio mucha tranquilidad&rdquo;, remata Natalia.
    </p><p class="article-text">
        El primer contacto de un ni&ntilde;o con la muerte no se resuelve en una sola conversaci&oacute;n. Requiere tiempo, coherencia y adultos capaces de acompa&ntilde;ar sus dudas sin esquivarlas. Dar espacio a lo que preguntan y retomar esas conversaciones a lo largo del tiempo no elimina el dolor, pero s&iacute; evita que el ni&ntilde;o tenga que atravesarlo solo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nino-enfrenta-muerte-querido-primera-vez-si-no-hablamos-le-dejando_1_13160344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 19:41:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando un niño se enfrenta a la muerte de un ser querido por primera vez: “Si no lo hablamos le estamos dejando más solo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Psicología,Muerte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Antón, psicólogo: "La felicidad entendida como un estado interno que hay que conseguir es una trampa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/luis-anton-psicologo-felicidad-entendida-estado-interno-conseguir-trampa-xp_1_13152347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4ad5b33-7cf5-4cc8-b2b7-b2e79df75337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Antón, psicólogo: &quot;La felicidad entendida como un estado interno que hay que conseguir es una trampa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las estrategias financieras que se ven en redes sociales se enfocan en tener más, pero un coche nuevo o vestir ropa de diseño no dan necesariamente la felicidad
</p><p class="subtitle">Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: “Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas”</p></div><p class="article-text">
        La tan manida afirmaci&oacute;n de que &ldquo;el dinero no da la felicidad&rdquo; siempre se tiene que matizar. Por un lado, vivimos en una cultura en la que ha arraigado la creencia de que ganar m&aacute;s dinero es la llave de la felicidad. Durante a&ntilde;os perseguimos ascensos y objetos de lujo con la convicci&oacute;n de que, al alcanzar meta financiera, por fin tendremos una vida plena.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la psicolog&iacute;a y la sociolog&iacute;a nos dan una imagen un poco diferente. La relaci&oacute;n entre nuestras finanzas personales y nuestra satisfacci&oacute;n vital no es una l&iacute;nea recta, sino una red en la que influyen otros muchos factores. La forma en la que gastamos el dinero tambi&eacute;n condiciona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comprar cosas no funciona como estrategia de felicidad, al menos no de forma sostenida&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo Luis Ant&oacute;n de IPSIA. En el famoso <a href="https://www.pnas.org/doi/abs/10.1073/pnas.1011492107?doi=10.1073/pnas.1011492107" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Kahneman y Deaton</a>, realizado con 450.000 estadounidenses, encontraron que&nbsp;los ingresos mejoraban el bienestar solo hasta un umbral&nbsp;(en torno a 75.000 d&oacute;lares en 2010 y en ese pa&iacute;s). Sin embargo, ganar m&aacute;s dinero por encima de esa cifra no se traduc&iacute;a en una mayor satisfacci&oacute;n emocional. 
    </p><h2 class="article-text">El dinero como herramienta, no destino final</h2><p class="article-text">
        La capacidad del dinero para generar bienestar est&aacute; sujeta a un fen&oacute;meno conocido como <a href="https://www.sciencedirect.com/topics/psychology/hedonic-treadmill" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptaci&oacute;n hed&oacute;nica</a> o la &ldquo;cinta de correr hed&oacute;nica&rdquo;, que explica c&oacute;mo nuestro cerebro normaliza r&aacute;pidamente las mejoras materiales. La emoci&oacute;n de un coche nuevo o un nuevo bolso o reloj se desvanece en unos pocos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Otro estudio revel&oacute; el siguiente hallazgo: el dinero solo nos hace m&aacute;s felices <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20424085/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si nos hace sentir m&aacute;s ricos</a> que nuestros vecinos o compa&ntilde;eros de trabajo. Es decir, en esos casos lo que importar&iacute;a no son los ingresos en t&eacute;rminos absolutos, sino el rango social que creemos ocupar en relaci&oacute;n con nuestro entorno. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La felicidad entendida como un estado interno que hay que&nbsp;conseguir y mantener&nbsp;es una trampa conceptual&rdquo;, explica Ant&oacute;n. &ldquo;La b&uacute;squeda de satisfacci&oacute;n responde a una l&oacute;gica de control experiencial que parad&oacute;jicamente aleja a las personas de una vida que funcione. Los patrones de consumo compulsivo o de b&uacute;squeda de estatus responden frecuentemente a historias de aprendizaje en las que el refuerzo social y la evitaci&oacute;n del malestar (inseguridad, comparaci&oacute;n social) operan como determinantes, no la satisfacci&oacute;n genuina&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Los objetos materiales de lujo, como los coches de alta gama o las prendas de dise&ntilde;o, son buenos ejemplos. El problema no es solo que la alegr&iacute;a al comprarlos se desvanezca r&aacute;pidamente, sino que nos atrapan en un ciclo vicioso de deseo: necesitamos ganar m&aacute;s dinero para comprar m&aacute;s y m&aacute;s caro, como si fuera una adicci&oacute;n que va ganando tolerancia.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os se ha popularizado la idea de que <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las experiencias</a>, como viajar o asistir a conciertos son inversiones en felicidad <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352250X22000550" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s eficaces que comprar cosas</a>. Las experiencias pasan a formar parte de nuestra identidad, nos dan historias que contar y nos conectan con los dem&aacute;s. Sin embargo, hay l&iacute;mites, y las <a href="https://www.sciencedaily.com/releases/2009/02/090223221532.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> tambi&eacute;n encuentran que si, por ejemplo, ese viaje de vacaciones es un desastre porque nos ponemos enfermos o pierden nuestro equipaje, la decepci&oacute;n tambi&eacute;n perdurar&aacute; en nuestra memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta equivocada es:&nbsp;&iquest;c&oacute;mo puedo sentirme mejor?&rdquo;, dice Ant&oacute;n.&nbsp;&ldquo;La pregunta correcta es: &iquest;estoy viviendo de acuerdo con lo que me importa? La primera pregunta te convierte en consumidor de experiencias y productos. La segunda te convierte en el agente de tu propia vida&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Gastar para tener, gastar para ser</h2><p class="article-text">
        Ante estos datos, los expertos proponen un cambio de perspectiva. En lugar de invertir nuestro dinero en bienes materiales, invertir en nosotros mismos en un plano m&aacute;s personal. Por ejemplo, formaci&oacute;n y<em> hobbies</em>. Adquirir conocimientos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12410076/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumenta nuestra sensaci&oacute;n de competencia</a> personal, abre la puerta para tener relaciones personales significativas y puede aumentar nuestro estatus social en mayor medida que un coche nuevo. &ldquo;No en el sentido de acumular t&iacute;tulos como se&ntilde;ales de estatus, sino en el de desarrollar habilidades que generen sensaci&oacute;n de competencia y autonom&iacute;a efectiva. Tener desaf&iacute;os que est&aacute;n justo en el l&iacute;mite de sus capacidades actuales, como aprender un idioma, un instrumento, una habilidad profesional&rdquo;, aclara el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar se encuentra la salud, tanto f&iacute;sica como mental. La enfermedad mental produce una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32556822/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menor satisfacci&oacute;n vital</a>, mientras que disfrutar de una buena salud f&iacute;sica est&aacute; directamente relacionado con una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32635457/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor sensaci&oacute;n de felicidad</a>. Por tanto, la recomendaci&oacute;n ser&iacute;a destinar m&aacute;s recursos a una buena alimentaci&oacute;n, a realizar una actividad f&iacute;sica o al acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico. A su vez, la satisfacci&oacute;n vital <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37754636/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede contribuir a la protecci&oacute;n de nuestra salud</a> seg&uacute;n los estudios realizados durante la pandemia. &ldquo;Invertir en condiciones que faciliten el ejercicio, como una bicicleta, una cuota de gimnasio, tiempo liberado, tiene un retorno psicol&oacute;gico documentado&rdquo;, corrobora Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo destaca la importancia del tiempo libre de calidad y una reducci&oacute;n de la sobrecarga de trabajo. &ldquo;El mecanismo activo no es trabajar menos, es la&nbsp;sensaci&oacute;n de control sobre el tiempo&rdquo;, explica Ant&oacute;n. En efecto, la&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41287069/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">percepci&oacute;n de escasez de tiempo</a>&nbsp;est&aacute; relacionada con s&iacute;ntomas de ansiedad, depresi&oacute;n y estr&eacute;s. &ldquo;Hay personas que trabajan muchas horas y no experimentan escasez de tiempo porque sienten que eligen c&oacute;mo usarlo. Y hay personas que trabajan pocas horas y se sienten permanentemente desbordadas porque no tienen control sobre su agenda&rdquo;, a&ntilde;ade el psic&oacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Invertir en el bienestar de los dem&aacute;s es otra estrategia financiera que nos puede hacer m&aacute;s felices. El dinero puede comprar tiempo para estar con los seres queridos y nos da la oportunidad de ayudar a los dem&aacute;s, ya sea a trav&eacute;s de donaciones o del &ldquo;reciclaje social&rdquo;, regalar objetos que ya no usamos en lugar de tirarlos. &ldquo;Invertir dinero y tiempo en mantener amistades, en viajes o experiencias compartidas, o en terapia de pareja si es necesario, tiene un retorno sobre el bienestar infinitamente mayor que cualquier bien de consumo&rdquo;, afirma Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la forma en la que invertimos nuestro dinero tiene que estar alineada con nuestros valores y nuestra conducta. &ldquo;No se trata de &lsquo;pensar en positivo&rsquo; ni de identificar una &lsquo;misi&oacute;n en la vida&rsquo; al estilo de la autoayuda&rdquo;, advierte Ant&oacute;n. &ldquo;Se trata de que haya congruencia entre lo que una persona dice que le importa y c&oacute;mo organiza su tiempo y su dinero. Cuando esa congruencia falla, aparece una disonancia que ning&uacute;n bien de consumo puede tapar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/luis-anton-psicologo-felicidad-entendida-estado-interno-conseguir-trampa-xp_1_13152347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 15:08:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luis Antón, psicólogo: "La felicidad entendida como un estado interno que hay que conseguir es una trampa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Dinero,Ahorro,Finanzas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: "Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pensamiento-rumiante-psicologa-genera-agotamiento-mayor-intensidad-emociones-negativas-xp_1_13151105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a3ff1e5-3b86-4d86-b2b7-f65ace69d919_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: &quot;Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este tipo de pensamientos no constituyen una reflexión ocasional ni una forma saludable de resolver problemas: nos agota, nos nubla el juicio y nos roba bienestar</p><p class="subtitle">Un psicólogo explica el método 2-7-30: la fórmula de repasos para estudiar y “vencer la curva del olvido” sin atracones </p></div><p class="article-text">
        Es inevitable reflexionar de vez en cuando sobre cuestiones del d&iacute;a a d&iacute;a que nos preocupan. Todos tendemos a darle vueltas a los problemas en mayor o menor medida, y todo acaba al encontrar la soluci&oacute;n. Pero nuestra mente puede convertirse en un escenario de repeticiones interminables, en el que las preocupaciones se repiten sin cesar como un disco rayado que es muy dif&iacute;cil silenciar. Los pensamientos rumiantes son precisamente esa repetici&oacute;n incesante de pensamientos que, lejos de ser positivos, nos deja atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Los pensamientos rumiantes son algo m&aacute;s que simplemente pensar en algo que nos preocupa o nos molesta. Se trata, m&aacute;s bien, de un patr&oacute;n c&iacute;clico que nos estanca porque implica pensar de forma continua en eventos o preocupaciones angustiantes. Para Blanca Fern&aacute;ndez Tobar, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://psynthesispsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psynthesis Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;la rumiaci&oacute;n es quedarse dando vueltas o atrapado en el mismo pensamiento, contenido o evento psicol&oacute;gico interno durante un tiempo determinado&rdquo;. La especialista nos evoca a la imagen de un &ldquo;disco rayado mental que nos distancia del mundo exterior y nos sumerge en nuestro mundo interno&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s que un simple pensamiento o preocupaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El problema de la rumiaci&oacute;n es que nos lleva a obsesionarnos con ideas, situaciones o sentimientos desagradables sin avanzar en su soluci&oacute;n. Uno puede sentir que est&aacute; atrapado en un ciclo interminable, con el mismo pensamiento desagradable, dando vueltas en la mente una y otra vez. Pero nada tiene que ver la rumiaci&oacute;n con la preocupaci&oacute;n, aunque puedan confundirse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La rumiaci&oacute;n no es &uacute;til, es decir, le damos vueltas a algo una y otra vez sin intenci&oacute;n de resolverlo, solo analizamos el porqu&eacute; del malestar&rdquo;, matiza Fern&aacute;ndez. En cambio, sigue la psic&oacute;loga, &ldquo;en la preocupaci&oacute;n intentamos buscar una soluci&oacute;n, nos impulsa a planificar o actuar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La rumiaci&oacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute; de la preocupaci&oacute;n: esta &ldquo;solo genera una alerta necesaria, mientras que la rumiaci&oacute;n genera un agotamiento psicol&oacute;gico y una mayor intensidad de las emociones negativas, aliment&aacute;ndose a s&iacute; misma en un ciclo sin fin&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez. Los pensamientos rumiantes pueden llevarnos a sentirnos atrapados en un proceso de pensamiento negativo porque se centra en los aspectos negativos de una situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los rasgos de personalidad que pueden potenciar la rumiaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Hay algunos factores que pueden provocar la rumiaci&oacute;n, como ciertos rasgos de personalidad. &ldquo;No es que la personalidad obligue a rumiar, sino que ciertos rasgos funcionan como una predisposici&oacute;n&rdquo;, dice la psic&oacute;loga. Por tanto, si bien cualquier persona puede rumiar en momentos concretos, &ldquo;hay ciertos rasgos de personalidad que pueden actuar como un potenciador de este tipo de pensamientos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez enumera los siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El perfeccionismo: para Fern&aacute;ndez, este rasgo &ldquo;lleva a la persona a tener un est&aacute;ndar muy alto y, como consecuencia, un miedo intenso a equivocarse o hacer algo mal&rdquo;. Porque el perfeccionismo crea est&aacute;ndares poco realistas que, al no cumplirse, pueden desencadenar una profunda autocr&iacute;tica.&nbsp;</li>
                                    <li>El neuroticismo o inestabilidad emocional: de forma general, &ldquo;las personas que suelen experimentar m&aacute;s emociones negativas suelen ser m&aacute;s propensas a rumiar&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez.</li>
                                    <li>La alta sensibilidad: una persona con mayor sensibilidad &ldquo;al entorno o a las cr&iacute;ticas pueden rumiar m&aacute;s sobre las interacciones sociales&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>La necesidad de control cerrar&iacute;a esta lista de rasgos que predisponen al pensamiento rumiante. </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Se&ntilde;ales de alerta del pensamiento rumiante</h2><p class="article-text">
        Los pensamientos intrusivos y rumiantes var&iacute;an de manera significativa de una persona a otra. Identificarlos es el primer paso para abordarlos, ya que puede confundirse con un pensamiento normal o una forma de resolver problemas. Muchas veces la persona &ldquo;no se da cuenta de que est&aacute; rumiando, pero hay se&ntilde;ales de alerta que podemos tener en cuenta&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la naturaleza repetitiva, los mismos pensamientos, preocupaciones o preguntas que nos dan vueltas en la mente una y otra vez, otra se&ntilde;al clara es la &ldquo;aparici&oacute;n de preguntas sin respuesta que suelen llevar un tono m&aacute;s catastrofista y que solo buscan alimentar la duda&rdquo;, advierte Fern&aacute;ndez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dar vueltas y m&aacute;s vueltas en torno a las mismas preocupaciones sin avanzar, es un patr&oacute;n de pensamiento que suele comenzar con preguntas como &lsquo;&iquest;Por qu&eacute; a m&iacute;?, &iquest;Por qu&eacute; no puedo resolverlo? &iquest;Por qu&eacute; siempre cometo errores?&rsquo; Son casi siempre preguntas abstractas y anal&iacute;ticas que tienden a alimentar la rumiaci&oacute;n en lugar de conducir a soluciones pr&aacute;cticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra se&ntilde;al que nos puede poner en alerta es la &ldquo;aparici&oacute;n de sensaci&oacute;n f&iacute;sica de tensi&oacute;n o mayor intensidad de emociones negativas, es decir, que pasado un tiempo nos sentimos peor&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez. Emocionalmente, la rumiaci&oacute;n suele aumentar los sentimientos negativos en lugar de proporcionar alivio, el estado de &aacute;nimo a menudo empeora durante estos episodios, con un aumento de la tristeza, la ansiedad o la irritabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia, un pensamiento rumiante tiene un impacto directo en nuestro funcionamiento diario, puede interferir con el rendimiento laboral o acad&eacute;mico porque los &lsquo;recursos mentales&rsquo; se concentran en pensamientos repetitivos. Lo que ocurre es que &ldquo;dejamos de registrar lo que pasa a nuestro alrededor, no escuchamos lo que nos dicen, perdemos el hilo de una pel&iacute;cula o no recordamos el camino que acabamos de recorrer&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. As&iacute;, la preocupaci&oacute;n por los pensamientos internos puede dificultar la presencia y la capacidad de respuesta en las relaciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que realmente nos da pistas es que &ldquo;sentimos que estamos estancados en ese hilo de pensamiento, que no hay avance y siempre llegamos a la misma conclusi&oacute;n negativa sin un plan de acci&oacute;n concreto&rdquo;, advierte Fern&aacute;ndez.
    </p><h2 class="article-text">&lsquo;Primeros auxilios psicol&oacute;gicos&rsquo; para evitar los pensamientos rumiantes</h2><p class="article-text">
        Aunque en algunos casos puede ser recomendable un tratamiento profesional, y es &ldquo;muy dif&iacute;cil actuar antes de que aparezca la rumiaci&oacute;n, lo m&aacute;s importante es ser conscientes de que estamos en un bucle e intentar poner medidas para interrumpir ese patr&oacute;n&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. La psic&oacute;loga enumera algunas estrategias que podemos aplicar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cambiar de actividad: &ldquo;obligarnos a cambiar de actividad a otra que requiera atenci&oacute;n plena, hacer un crucigrama, recitar capitales europeas por orden alfab&eacute;tico o sumar los n&uacute;meros de las matr&iacute;culas&hellip;&rdquo;, en definitiva, distraernos con actividades que interrumpan los pensamientos negativos y concentrarnos en algo m&aacute;s positivo, necesitamos actividades atractivas que capten nuestra atenci&oacute;n. La clave es elegir actividades lo suficientemente interesantes como para desviar la atenci&oacute;n mental de la rumiaci&oacute;n.&nbsp;</li>
                                    <li>Realizar actividad f&iacute;sica: salir a correr o caminar pueden ayudarnos tambi&eacute;n y aliviarnos de forma temporal.&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li>Escribir lo que estamos pensando: debido a que el pensamiento rumiante &ldquo;va muy r&aacute;pido y es muy ca&oacute;tico, al escribir ayudamos al cerebro a seguir una estructura lineal y a parar, porque nuestra mano va a ir siempre m&aacute;s despacio que nuestra cabeza&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el malestar afecta a nuestro d&iacute;a a d&iacute;a y no lo podemos manejar por nosotros mismos debemos buscar ayuda&rdquo;, concluye Fern&aacute;ndez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pensamiento-rumiante-psicologa-genera-agotamiento-mayor-intensidad-emociones-negativas-xp_1_13151105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 11:59:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: "Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica el método 2-7-30: la fórmula de repasos para estudiar y “vencer la curva del olvido” sin atracones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologo-explica-metodo-2-7-30-formula-repasos-vencer-curva-olvido-atracones-xp_1_13145321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea79f27f-0d31-4223-9a0a-453b71a348bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica el método 2-7-30: la fórmula de repasos para estudiar y “vencer la curva del olvido” sin atracones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Valentín Martínez-Otero, doctor en psicología, advierte de la ineficacia del estudio pasivo y aclara la evidencia científica de esta técnica de repaso </p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Para muchos estudiantes, preparar un examen es sin&oacute;nimo de horas de lectura ininterrumpida, subrayado fluorescente y noches de caf&eacute;. Sin embargo, la ciencia advierte que este tipo de atracones solo derivan en un aprendizaje fr&aacute;gil y de corta duraci&oacute;n. En su lugar, analizamos con la ayuda de Valent&iacute;n Mart&iacute;nez-Otero, doctor en psicolog&iacute;a e investigador en la Universidad Complutense de Madrid, el m&eacute;todo 2-7-30, una estrategia de repaso para consolidar conocimientos a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La repetici&oacute;n es fundamental, pero no toda repetici&oacute;n es eficaz. La repetici&oacute;n pasiva, entendida como leer repetidamente el mismo contenido, tiene un impacto limitado&rdquo;, asegura Mart&iacute;nez-Otero, que defiende que &ldquo;lo que realmente fortalece las huellas de memoria es la recuperaci&oacute;n activa, es decir, el esfuerzo de evocar la informaci&oacute;n sin apoyos externos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo, el experto explica que est&aacute; demostrado que la retenci&oacute;n es mejor cuando se lleva a cabo la autoexplicaci&oacute;n del contenido con palabras propias, la formulaci&oacute;n de preguntas y autoevaluaciones o la realizaci&oacute;n de esquemas conceptuales, o sea, &ldquo;cuando la repetici&oacute;n implica esfuerzo de recuperaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;En qu&eacute; consiste el m&eacute;todo 2-7-30?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es una estrategia de repaso espaciado que consiste en revisar el contenido a los dos d&iacute;as, a los siete d&iacute;as y a los 30 d&iacute;as del aprendizaje inicial&rdquo;, explica Mart&iacute;nez-Otero, que precisa que su base cient&iacute;fica &ldquo;se apoya en la curva del olvido de Ebbinghaus y en el efecto del espaciado&rdquo;. &ldquo;La evidencia muestra que la memoria se fortalece cuando la informaci&oacute;n se reactiva en intervalos temporales crecientes, lo que reduce el olvido y mejora la consolidaci&oacute;n a largo plazo&rdquo;, asegura el psic&oacute;logo. 
    </p><p class="article-text">
        Al llevar a cabo esta t&eacute;cnica, el calendario comienza con un <em>d&iacute;a 0</em>, que es el momento inicial de estudio y comprensi&oacute;n del contenido, el <em>d&iacute;a 2</em> se hace el primer repaso activo &ldquo;para frenar la ca&iacute;da inicial de la curva del olvido&rdquo;, incide el experto. El segundo repaso se lleva a cabo al s&eacute;ptimo d&iacute;a, &ldquo;para reforzar los conceptos cuando empiezan a desvanecerse&rdquo;, y pasados 30 d&iacute;as tiene lugar la consolidaci&oacute;n final, &ldquo;idealmente mediante una simulaci&oacute;n de examen&rdquo;, apunta Mart&iacute;nez-Otero, que apuesta por tomar el m&eacute;todo como una regla orientativa y no una ley fija de aprendizaje, &ldquo;ya que lo fundamental es la calidad del esfuerzo mental realizado, m&aacute;s que de la exactitud temporal de los intervalos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes busquen una estrategia m&aacute;s integral, el experto propone tambi&eacute;n su propio m&eacute;todo: VALEN. &ldquo;En este proceso, el aprendizaje no se limita a la exposici&oacute;n o a la comprensi&oacute;n inicial, sino que pasa de la Visualizaci&oacute;n panor&aacute;mica y la Atenci&oacute;n focalizada a la Lectura comprensiva, pero es especialmente la fase de Extracci&oacute;n, entendida como el esfuerzo activo de recuperar la informaci&oacute;n sin apoyo, la que consolida el conocimiento&rdquo;, describe su autor. &ldquo;Finalmente, este proceso culmina en la Naturalizaci&oacute;n, cuando el contenido deja de percibirse como un dato externo y se integra de forma estable en la propia estructura cognitiva del sujeto&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Para Mart&iacute;nez-Otero, el aprendizaje significativo es un proceso progresivo que requiere convertir cada sesi&oacute;n de estudio en un ejercicio de evocaci&oacute;n activa. Por eso, aprobar un examen y, especialmente, aprender depende de una planificaci&oacute;n inteligente que respete los tiempos del cerebro. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La multitarea y la baja atenci&oacute;n fragmentan la memoria de trabajo e impiden la consolidaci&oacute;n adecuada de la informaci&oacute;n&rdquo;, advierte el psic&oacute;logo, que subraya tambi&eacute;n la importancia del sue&ntilde;o como factor esencial para la consolidaci&oacute;n de la memoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologo-explica-metodo-2-7-30-formula-repasos-vencer-curva-olvido-atracones-xp_1_13145321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 14:49:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica el método 2-7-30: la fórmula de repasos para estudiar y “vencer la curva del olvido” sin atracones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estudiantes,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: "Puede favorecer el apego seguro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paloma-garcia-aranda-psicologa-infantil-tres-anos-nino-iniciar-transicion-propia-cama-xp_1_13143703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69da290e-431c-43c0-a0c3-d76cfc114561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: &quot;Puede favorecer el apego seguro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque el colecho tiene numerosos beneficios, consultamos con la especialista Paloma García Aranda cuáles son las claves para identificar cuándo puede empezar a dificultar la autonomía del niño</p><p class="subtitle">Carmen Ruano, psicóloga: “Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración”</p></div><p class="article-text">
        El colecho, la pr&aacute;ctica de dormir en la misma cama o en una contigua a los hijos, es una pr&aacute;ctica ancestral presente en numerosas culturas que conlleva diversas implicaciones desde el punto de vista psicol&oacute;gico y familiar. No se trata de una decisi&oacute;n intr&iacute;nsecamente buena ni mala, sino que depende del contexto, las necesidades del ni&ntilde;o y el bienestar general de la familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el punto de vista psicol&oacute;gico, puede favorecer el apego seguro al proporcionar al ni&ntilde;o sensaci&oacute;n de protecci&oacute;n, cercan&iacute;a y regulaci&oacute;n emocional&rdquo;, afirma Paloma Garc&iacute;a Aranda, psic&oacute;loga infantil en <a href="https://psia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre PSIA</a>, que se&ntilde;ala que adem&aacute;s de reducir la ansiedad nocturna, compartir cama puede facilitar la lactancia materna y, en ciertos casos, mejorar el descanso general al reducir los despertares.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves para que el colecho sea una experiencia positiva reside en la motivaci&oacute;n de los padres. &ldquo;Sus implicaciones dependen de c&oacute;mo se practique y de si responde a una elecci&oacute;n consciente o a una necesidad derivada de dificultades en el sue&ntilde;o&rdquo;, destaca Garc&iacute;a Aranda. &ldquo;Cuando se realiza de forma voluntaria y respetuosa, suele ser beneficioso; sin embargo, si se mantiene por dependencia o agotamiento familiar, puede generar dificultades en la autonom&iacute;a del menor y en la din&aacute;mica de la pareja&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Factores como el temperamento del ni&ntilde;o, siendo los m&aacute;s sensibles quienes m&aacute;s parecen beneficiarse, la consistencia de las rutinas y un entorno f&iacute;sico seguro son determinantes para que la experiencia no derive en un problema, seg&uacute;n la experta. Tambi&eacute;n es importante la edad del ni&ntilde;o, &ldquo;es m&aacute;s habitual y adaptativo durante los primeros a&ntilde;os de vida&rdquo;, subraya.
    </p><h2 class="article-text">Las se&ntilde;ales de alerta</h2><p class="article-text">
        A pesar de sus beneficios, el colecho tambi&eacute;n puede presentar desaf&iacute;os. &ldquo;En algunos casos, puede fragmentar el sue&ntilde;o de los padres, generar cansancio acumulado, limitar la intimidad de la pareja o provocar interrupciones en el descanso del menor&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Existen indicadores de que dormir juntos podr&iacute;a estar interfiriendo negativamente en el desarrollo del ni&ntilde;o o en la armon&iacute;a familiar, Garc&iacute;a Aranda enumera: &ldquo;La dificultad persistente del ni&ntilde;o para dormir solo a edades avanzadas, la ansiedad intensa ante la separaci&oacute;n nocturna, los despertares frecuentes o el sue&ntilde;o poco reparador, la dependencia excesiva de la presencia parental, los desacuerdos entre los progenitores, el cansancio cr&oacute;nico en la familia o el rechazo del ni&ntilde;o a participar en actividades como campamentos o dormir fuera de casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos casos, puede ser recomendable consultar con un profesional de la psicolog&iacute;a infantil para dise&ntilde;ar estrategias adaptadas a las necesidades de la familia&rdquo;, aconseja la especialista, que considera fundamental evaluar si el colecho contribuye al bienestar familiar o si, por el contrario, perjudica y agota.
    </p><h2 class="article-text">La transici&oacute;n hacia la autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es el momento de decir adi&oacute;s a la cama compartida? &ldquo;No existe una edad universalmente establecida, aunque muchos especialistas coinciden en que entre los dos y los tres a&ntilde;os el ni&ntilde;o est&aacute; preparado para iniciar la transici&oacute;n hacia su propia cama. Entre los cuatro y los cinco a&ntilde;os esta autonom&iacute;a suele consolidarse de manera natural&rdquo;, asegura Garc&iacute;a Aranda.
    </p><p class="article-text">
        Para que este cambio sea respetuoso y efectivo, la psic&oacute;loga recomienda que el proceso sea gradual, manteniendo rutinas predecibles y permitiendo el uso de objetos de apego, como un peluche o una manta en su propia habitaci&oacute;n: &ldquo;La clave es respetar el ritmo evolutivo del menor y evitar m&eacute;todos bruscos que puedan generar ansiedad&rdquo;. &ldquo;Se trata de acompa&ntilde;ar emocionalmente al ni&ntilde;o, reforzando positivamente sus logros, sin forzarlo ni ridiculizar sus miedos&rdquo;, valora la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, la decisi&oacute;n debe basarse en el bienestar de la familia. &ldquo;La decisi&oacute;n m&aacute;s adecuada ser&aacute; aquella que garantice un descanso saludable, fomente la seguridad emocional y promueva progresivamente la autonom&iacute;a infantil&rdquo;, concluye Garc&iacute;a Aranda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paloma-garcia-aranda-psicologa-infantil-tres-anos-nino-iniciar-transicion-propia-cama-xp_1_13143703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 08:24:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: "Puede favorecer el apego seguro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Niños,Sueño,Trastornos del sueño,Salud,Psicología,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo PIR y el Pacto de Salud mental no ponen remedio a la escasez de psicólogos en la sanidad pública de Asturias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/nuevo-pir-pacto-salud-mental-no-ponen-remedio-escasez-psicologos-sanidad-publica-asturias_1_13142787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8947c453-8c96-4a1b-a23a-13a695c62e8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140769.jpg" width="1911" height="1075" alt="El nuevo PIR y el Pacto de Salud mental no ponen remedio a la escasez de psicólogos en la sanidad pública de Asturias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Profesionales de la salud mental en Asturias analizan el Pacto de Salud Mental que entra en vigor este año, en una región España donde más antidepresivos se consumen y donde sólo se van a incorporar 6 profesionales en psicología</p><p class="subtitle">Benzodiacepinas y antidepresivos: alerta sobre la adicción en Asturias, líder en consumo de psicofármacos</p></div><p class="article-text">
        Casi 1.900 personas en Asturias se presentaron a comienzos de este 2026 a los ex&aacute;menes del PIR, la especialidad sanitaria para ejercer como psic&oacute;logos y psic&oacute;logas en la sanidad p&uacute;blica. Y las <a href="https://www.infocop.es/publicada-la-convocatoria-pir-2025-2026/?cn-reloaded=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plazas abiertas en el Principado fueron 6</a>. En <a href="https://www.sanidad.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=6737" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">toda Espa&ntilde;a se convocaron 280 plazas</a> para recibir a nuevos psic&oacute;logos en el sistema sanitario de la Seguridad Social. 
    </p><p class="article-text">
        Una especialidad donde la gran mayor&iacute;a de profesionales son mujeres (en 2025, el 81% de las personas que opositaron en toda Espa&ntilde;a eran mujeres, de acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad) y que, ahora con los resultados en la mano desde hace unos d&ccedil;oas, se ha consolidado en 2026 como la rama de acceso m&aacute;s dif&iacute;cil de la FSE o Formaci&oacute;n Sanitaria Especializada. 
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, esta es la rama formativa que m&aacute;s dif&iacute;cil se lo pone a las aspirantes. Mientras que Asturias es conocida por ser la Comunidad Aut&oacute;noma <a href="https://www.eldiario.es/asturias/musica-aire-libre-deporte-recetas-expertos-combatir-consumo-antidepresivos-asturias_1_13004473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">donde m&aacute;s antidepresivos se consumen</a>, se mantiene la escasez de personal para ofrecer apoyo psicol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ped&iacute; asistencia psicol&oacute;gica por la seguridad social en diciembre y, por ahora solo he recibido una sesi&oacute;n y estoy a la espera de saber cu&aacute;ndo ser&aacute; la siguiente&rdquo; comenta Alicia B. que explica que ella siempre ha contado con apoyo privado para la gesti&oacute;n de su ansiedad, pero ahora su situaci&oacute;n econ&oacute;mica no le permite pagar por estos servicios que le costaban 60 euros por cada sesi&oacute;n de 50 minutos. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, Cristina es psic&oacute;loga en la sanidad p&uacute;blica asturiana y reconoce que cada d&iacute;a tiene que atender a una media de 12 pacientes, lo que complica que el servicio sea realmente bueno. Ella recuerda que &ldquo;hay que tener en cuenta que necesito revisarlos desde el punto de vista terap&eacute;utico y para eso necesitamos tiempo, y necesitamos un seguimiento que a veces es muy complicado. Es agotador para el profesional, pero tambi&eacute;n afecta a la calidad del tratamiento&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Profesionales cualificados que quedan fuera del sistema p&uacute;blico</strong></h2><p class="article-text">
        &Aacute;ngel Mor&aacute;n, Psic&oacute;logo General Sanitario, que ejerce &ldquo;la psicoterapia por la otra v&iacute;a legalmente reconocida&rdquo; como un servicio privado explica respecto al PIR, &ldquo;que el principal problema no es la supuesta &rdquo;dificultad del estudio&ldquo;, sino el cuello de botella que genera el n&uacute;mero de plazas&rdquo;. Miles de personas se presentan a un examen para unas plazas que rondan las 200 cada a&ntilde;o en toda Espa&ntilde;a, &ldquo;un ratio muy alejado del de otras especialidades sanitarias como el MIR o el EIR&rdquo;, recuerda Mor&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto deja fuera a miles de profesionales perfectamente capacitados y, al mismo tiempo, limita la capacidad del sistema p&uacute;blico para incorporar los suficientes psic&oacute;logos cl&iacute;nicos&rdquo;, concluye el profesional. En la pr&aacute;ctica, esto se traduce a que el resultado es parad&oacute;jico: &ldquo;existe una demanda social creciente de atenci&oacute;n psicol&oacute;gica, pero el acceso a la especializaci&oacute;n p&uacute;blica sigue siendo extraordinariamente restrictivo, lo que obliga a muchos profesionales a desarrollarse en el &aacute;mbito privado o concertado para poder ejercer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cleide Ca&ntilde;adas es tambi&eacute;n psic&oacute;loga asturiana y, en su caso, s&iacute; se prepar&oacute; para este examen: &ldquo;Tras volver de una etapa profesional en el extranjero decid&iacute; intentar la v&iacute;a del PIR, pero la descart&eacute; antes de cumplir un a&ntilde;o de preparaci&oacute;n. La cantidad de materia me result&oacute; inasumible para un solo a&ntilde;o de estudio, algo bastante habitual: la mayor&iacute;a de quienes finalmente obtienen plaza lo consiguen despu&eacute;s de presentarse tres o cuatro veces. Es decir, 4 a&ntilde;os de preparaci&oacute;n&rdquo;. Esto supone que, de media se necesitan m&aacute;s a&ntilde;os que en la preparaci&oacute;n MIR. &ldquo;Es la especialidad sanitaria con el ratio de acceso m&aacute;s exigente&rdquo;, explica Ca&ntilde;adas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ángel Morán, psicólogo sanitario                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Psic&oacute;logos y psic&oacute;logas con poca capacidad de acci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Estefan&iacute;a del Barrio-Herguedas, creadora de la cl&iacute;nica Psicolog&iacute;a en Armon&iacute;a con sede en Oviedo, explica que hace un tiempo, antes del plan estudiantil de Bolonia, con la licenciatura de psicolog&iacute;a ya pod&iacute;as ejercer como psic&oacute;logo cl&iacute;nico. Tras el plan de Bolonia, un psic&oacute;logo acaba lo que ahora es un grado pero no puede ejercer como cl&iacute;nico: &ldquo;Puedes hacer ciertas cosas como un taller, por ejemplo, pero no pasar consulta&rdquo; ni realizar una oposici&oacute;n para un centro educativo. 
    </p><p class="article-text">
        Tras el grado, hay que hacer una especializaci&oacute;n para ejercer. Est&aacute; el master de Psicolog&iacute;a general sanitaria aunque lo com&uacute;n es que haya pocas plazas en las universidades p&uacute;blicas, mientras que muchas universidades privadas lo ofrecen. Pero la profesional explica que &ldquo;los precios son alt&iacute;simos y hay universidades donde vale incluso 20.000 euros. Permite pasar consulta aunque no hacer diagn&oacute;stico. Solo tener el PIR permite hacer un diagn&oacute;stico. Sin la especialidad, un profesional puede hacerse una aproximaci&oacute;n diagn&oacute;stica o prediagn&oacute;stico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Recibir apoyo psicol&oacute;gico se traduce en un lujo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Francisco Javier Barrio &Aacute;lvarez, terapeuta ocupacional, explica c&oacute;mo por su profesi&oacute;n est&aacute; en contacto constante con personas que han pasado por los servicios de salud mental del Sistema Nacional de Salud en Asturias y lo que ha observado es &ldquo;una sensaci&oacute;n generalizada es de frustraci&oacute;n. No tanto por los profesionales &mdash;que suelen hacer un trabajo competente con los medios que tienen&mdash; sino por la estructura del propio sistema: agendas saturadas, tiempos de consulta muy breves y, sobre todo, intervalos entre sesiones completamente incompatibles con lo que sabemos sobre eficacia terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como a&ntilde;ade &Aacute;ngel Mor&aacute;n, hay casos de personas que tienen que esperar incluso hasta seis u ocho meses para obtener cita en ciertos dispositivos dentro de los servicios de salud mental. Por eso, en su experiencia ha visto c&oacute;mo &ldquo;muchas personas acaban buscando ayuda privada haciendo un esfuerzo econ&oacute;mico enorme, y otras, directamente, abandonan&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A esto a&ntilde;ade que se sabe &ldquo;que una parte muy relevante de la eficacia de los tratamientos psicol&oacute;gicos depende de la alianza terap&eacute;utica y de la continuidad del proceso. Si el sistema no permite encuentros regulares y estables, estamos ofreciendo algo que se parece m&aacute;s a una orientaci&oacute;n puntual que a psicoterapia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cleide Ca&ntilde;adas comparte el caso de una paciente recordando que no es algo aislado:&ldquo;Una mujer me comentaba recientemente que le hab&iacute;an cambiado tres veces de profesional y que ten&iacute;a sesiones cada tres meses, teniendo que volver a contar su historia desde el principio en cada ocasi&oacute;n. Con esa frecuencia y esa falta de estabilidad es imposible aplicar intervenciones psicol&oacute;gicas con evidencia cient&iacute;fica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, en la pr&aacute;ctica, el sistema termina funcionando como un dispositivo de contenci&oacute;n o de &ldquo;apagar fuegos&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Carmen Millán Álvarez y Carlos Jiménez García                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Complicaciones en casos de trastornos espec&iacute;ficos</strong></h2><p class="article-text">
        Carmen Mill&aacute;n &Aacute;lvarez y Carlos Jim&eacute;nez Garc&iacute;a, ambos psic&oacute;logos expertos en neurodivergencias en Asturias recuerdan que, dentro de las personas hay trastornos muy espec&iacute;ficos, como es el TDAH (trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n e hiperactividad) del que cada vez se van conociendo m&aacute;s casos, seg&uacute;n se va conociendo sobre este asunto. 
    </p><p class="article-text">
        Ambos han vivido la frustraci&oacute;n de sus pacientes que cuentan haber recibido comentarios en el sistema sanitario p&uacute;blico como que &ldquo;no puedes ser autista porque eres funcional y tienes trabajo&rdquo;. Y tanto Carmen como Carlos recuerdan que ,&ldquo;adem&aacute;s de la invalidaci&oacute;n que supone ir a un centro p&uacute;blico y que te digan estos comentarios, tambi&eacute;n se refleja una falta de formaci&oacute;n. El concepto de neurodivergencia queda muy alejado de la mirada cl&iacute;nica que se tiene a&uacute;n por parte de muchos psic&oacute;logos/as de la sanidad p&uacute;blica. Con esto no quiero hacer cr&iacute;tica a los profesionales, pero s&iacute; a los recursos con los que se encuentran y la poca formaci&oacute;n actualizada que reciben&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carmen Mill&aacute;n &Aacute;lvarez a&ntilde;ade que, lo que ve con muchos de sus pacientes es que &ldquo;en su mochila de experiencias llevan las cargas de comentarios que han puesto en tela de juicio su manera de procesar y experiencias traum&aacute;ticas que no han sabido ver m&aacute;s all&aacute; de expresiones como: &lsquo;qu&eacute; sensible eres&rsquo; o &lsquo;no es para tanto&rsquo;&rdquo; y ella considera crucial que se conozca verdaderamente qu&eacute; es la neurodivergencia y trabajar desde un poco m&aacute;s neuroafirmativo.
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                Cleide Cañadas y su equipo de psicólogas clínicas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Nuevo Pacto por la Salud Mental</strong></h2><p class="article-text">
        En agosto de 2025 tuvo lugar el <a href="https://www.eldiario.es/asturias/asturias-contara-ley-salud-mental-proximo-ano_1_12527872.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acto de firma del Pacto por la Salud Mental</a> que fue rubricado en aquel momento por m&aacute;s de 50 alcaldes y alcaldesas de los ayuntamientos asturianos. Y este plan tendr&aacute; que ver la luz este a&ntilde;o, seg&uacute;n los planes. Este <a href="https://www.astursalud.es/documents/35439/38037/PACTO+SM+%28Documento+Completo%29+.pdf/ae37118a-afa4-ac5f-6624-3065ae8607ed?t=1753702200139" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pacto hace &eacute;nfasis en la necesidad como sociedad</a> de reconocer abiertamente que existen problemas comunes que afectan a nuestra salud mental y lograr acabar con los estigmas a este respecto. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, faltan medidas concretas para, efectivamente, lograr atajar estos problemas que afectan a la poblaci&oacute;n asturiana, conocida por <a href="https://www.astursalud.es/documents/35439/38037/PACTO+SM+%28Documento+Completo%29+.pdf/ae37118a-afa4-ac5f-6624-3065ae8607ed?t=1753702200139" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los altos &iacute;ndices de suicidio</a> en comparaci&oacute;n con otros lugares de Espa&ntilde;a. &Aacute;ngel Mor&aacute;n no ve que se presenten soluciones en este Pacto sino que &ldquo;el documento tiene un valor simb&oacute;lico y un lenguaje bienintencionado, pero carece de medidas concretas, pragm&aacute;ticas y evaluables que respondan a la realidad asturiana&rdquo; Y ah&iacute; recuerda algo de lo que mucho se habla y es que Asturias enfrenta retos muy espec&iacute;ficos: envejecimiento de la poblaci&oacute;n, soledad no deseada, aislamiento en zonas rurales, precariedad laboral, dificultades de acceso a la vivienda, escasez de plazas PIR, listas de espera interminables y ausencia de recursos comunitarios suficientes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que el psic&oacute;logo ve esencial que se aborden temas concretos que den soluciones a la problem&aacute;tica. Como crear estrategias claras que respondan al n&uacute;mero de profesionales que se van a incorporar para llevar a cabo el proyecto o c&oacute;mo garantizar la atenci&oacute;n psicol&oacute;gica ne el medio rural&hellip;El profesional reivindica que &ldquo;necesitamos menos filosof&iacute;a y m&aacute;s pol&iacute;tica sanitaria con m&aacute;s profesionales de acuerdo a la poblaci&oacute;n, programas comunitarios estables, coordinaci&oacute;n con atenci&oacute;n primaria, evaluaci&oacute;n de resultados y acceso equitativo independientemente del c&oacute;digo postal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cleida Ca&ntilde;adas afirma que &ldquo;otras comunidades han impulsado medidas m&aacute;s ambiciosas, como la incorporaci&oacute;n de psic&oacute;logos en centros educativos, una figura que en Asturias todav&iacute;a no est&aacute; implantada. Tampoco ha habido un aumento real de plazas PIR ni una integraci&oacute;n real de psic&oacute;logos sanitarios en el sistema p&uacute;blico&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La importancia de un buen sistema preventivo</strong></h2><p class="article-text">
        Ca&ntilde;adas a&ntilde;ade que que es importante destacar que el problema no es solo de recursos, sino tambi&eacute;n de modelo. &ldquo;Sin continuidad asistencial, sin prevenci&oacute;n y sin intervenciones tempranas, el sistema seguir&aacute; llegando tarde y mal a los problemas de salud mental. La inversi&oacute;n en salud mental no deber&iacute;a verse como un gasto, sino como una medida de salud p&uacute;blica que reduce malestar , recursos y tambi&eacute;n costes sanitarios a largo plazo, es algo que los pol&iacute;ticos o los responsables no son conscientes a&uacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Javier Barrio &Aacute;lvarez concluye que &ldquo;hay que entender tambi&eacute;n que la tendencia de creciente aumento de ansiedad en la poblaci&oacute;n no puede ser aumentada por el problema de tener sesiones limitadas y es que esto puede causar una mayor probabilidad de reca&iacute;da y un aumento de la tasa latente de ansiedad inherente al propio usuario&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara Bécares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/nuevo-pir-pacto-salud-mental-no-ponen-remedio-escasez-psicologos-sanidad-publica-asturias_1_13142787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 07:04:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo PIR y el Pacto de Salud mental no ponen remedio a la escasez de psicólogos en la sanidad pública de Asturias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asturias,Salud mental,Atención psicológica,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30457e86-620d-45de-a1a7-3d8609ead81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desarrollar una amistad con tu terapeuta, ir al mismo psicólogo que tus amigos, que el profesional te exprese sus posiciones ideológicas… en la relación terapéutica se pueden dar situaciones que desafían los límites necesarios para que el proceso funcione</p><p class="subtitle">Todo el día “gestionando emociones”: por qué no paramos de hablar como si estuviéramos en la consulta del psicólogo</p></div><p class="article-text">
        Entras a la consulta de tu psic&oacute;loga. Le cuentas algunos de tus secretos m&aacute;s &iacute;ntimos. Habl&aacute;is de tus problemas, probablemente lloras con ella. Puede ser una de las personas que mejor te conocen. Pero sales del despacho una hora despu&eacute;s y, hasta la siguiente cita, es alguien que no est&aacute; en tu vida. No te vas de ca&ntilde;as con ella, no te llama para contarte lo que ha hecho el fin de semana. No es tu amiga.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre una persona y su terapeuta puede llegar a ser muy estrecha dentro de la consulta, pero suele estar lejos de la amistad. Hay un porqu&eacute;. &ldquo;Los l&iacute;mites son importantes en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, afirma Paula, psic&oacute;loga especializada en perspectiva feminista y diversidad sexual y de g&eacute;nero. &ldquo;No puede haber una relaci&oacute;n personal entre terapeuta y consultante porque interfiere en el proceso terap&eacute;utico. Parte de por qu&eacute; funciona tiene que ver con que ese espacio es ajeno al resto de &aacute;mbitos de la vida de la persona&rdquo;, explica esta profesional que trabaja en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En su experiencia, es habitual que los pacientes lleguen a consulta con cierta verg&uuml;enza, y esta emoci&oacute;n &ldquo;se mueve mucho a lo largo de todo el proceso, porque en &eacute;l vamos desvelando una parte de la persona que est&aacute; oculta para s&iacute;&rdquo;. Por eso, &ldquo;poder en ese espacio hablar de lo m&aacute;s &iacute;ntimo requiere de ese anonimato, de crear un espacio ajeno al resto de la vida en el que la persona puede quitarse la m&aacute;scara&rdquo;. No solo considera que no se pueden dar relaciones de amistad: dice que incluso coincidir con tu terapeuta en entornos sociales, como por ejemplo tomar algo en un bar porque ten&eacute;is un conocido en com&uacute;n, puede ser negativo para el proceso terap&eacute;utico. &ldquo;Ni espacios informales, ni de ocio, ni personales, ni mucho menos relaciones sexoafectivas&rdquo;, defiende esta psic&oacute;loga, aunque matiza: &ldquo;Hay personas que necesitan m&aacute;s distancia y personas que pueden manejar sin mucho malestar y sin que interfiera mucho en el proceso terap&eacute;utico una mayor cercan&iacute;a, pero hablo de coincidir en un espacio o tener una persona en com&uacute;n, nunca de relaciones personales como tal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maitane Llanos, psic&oacute;loga en Bilbao, tiene una visi&oacute;n similar. Sit&uacute;a el v&iacute;nculo entre terapeuta y paciente en lo que en la profesi&oacute;n denominan &ldquo;encuadre&rdquo;, que define como &ldquo;todo aquello que se va a mantener dentro de la terapia y no va a salir de ah&iacute;&rdquo;. Incluye en &eacute;l los roles que mantienen una persona y la otra, pero tambi&eacute;n el espacio f&iacute;sico y el objetivo de la consulta: &ldquo;T&uacute; vas a tratar ciertos temas personales y, si empiezas a hablar de otros que no tienen que ver, se diluye esa relaci&oacute;n&rdquo;, explica. Para ella, ni siquiera despu&eacute;s de que haya acabado un proceso terap&eacute;utico es buena idea desarrollar una amistad con un antiguo paciente porque ser&iacute;a una relaci&oacute;n desigual: &ldquo;Una vez terminadas las sesiones, te lo puedes encontrar en la calle y hablar cinco minutos, pero mantener una amistad no lo veo posible. Como terapeuta tienes que gestionar muchas situaciones muy delicadas para la otra persona, y eso te pone en una posici&oacute;n de poder frente a la de la paciente, que es de vulnerabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se evite generar una relaci&oacute;n personal, a veces pueden surgir encuentros inesperados entre psic&oacute;logo y paciente. &iquest;Qu&eacute; se puede hacer en esos casos? &ldquo;Si coincido fuera del espacio terap&eacute;utico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Paula. Pero a&ntilde;ade que depende del contexto: en espacios m&aacute;s grandes en los que no tiene por qu&eacute; haber interacci&oacute;n entre las dos personas, como una manifestaci&oacute;n o la presentaci&oacute;n de un libro, s&iacute; pueden coincidir. Para ella, en cualquier caso, cuando se dan ese tipo de contactos tambi&eacute;n es importante hablarlo despu&eacute;s en consulta &ldquo;para que, si se le ha movido algo a la persona, se pueda traer al espacio terap&eacute;utico y limpiar el v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Si coincido fuera del espacio terapéutico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maitane Llanos</span>
                                        <span>—</span> psicóloga en Bilbao
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Maitane Llanos explica que, cuando se encuentra con un paciente en un entorno social, espera a que sea &eacute;l quien decida si quiere saludarla o no, ya que &ldquo;no sabes si esa persona quiere que se sepa que va a terapia o no&rdquo;. &ldquo;Si decide no hacerlo, sigues con lo tuyo y no pasa nada. Y si se acerca y se pone a hablar contigo como si fuera una sesi&oacute;n de terapia, es importante decirle: &lsquo;oye, podemos hablar esto el pr&oacute;ximo d&iacute;a&rsquo;. La gente lo suele entender bastante bien&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ella ha llegado a abandonar una discoteca por coincidir con un paciente: &ldquo;Entend&iacute; que el espacio de fiesta igual no es el adecuado para que te vean a ti siendo la psic&oacute;loga&rdquo;. En otra ocasi&oacute;n, se encontr&oacute; en una cena a una persona teniendo una discusi&oacute;n con su pareja: &ldquo;En ese momento decid&iacute; no saludar, irme directamente y luego comprobar si en la siguiente sesi&oacute;n quiso contarme esa situaci&oacute;n o no&rdquo;. Aunque se ha marchado de espacios por este motivo, esta psic&oacute;loga de Bizkaia tambi&eacute;n reflexiona sobre el derecho de los profesionales a estar en determinados espacios en su tiempo de ocio personal: &ldquo;Si has pagado por estar en una piscina porque te gusta entrenar y te encuentras a un paciente, tampoco es justo para ti tener que irte de ese espacio&rdquo;, ejemplifica. Se&ntilde;ala que<strong> </strong>&ldquo;te mueves en una l&iacute;nea muy delicada que es muy f&aacute;cil traspasar, pero en todo momento tienes que tener en cuenta qu&eacute; ocurre si te quedas, qu&eacute; ocurre si te vas y en qu&eacute; momento dejas de ser psic&oacute;loga y empiezas a ser persona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el psic&oacute;logo se convierte en tu amigo</h2><p class="article-text">
        En ocasiones, aunque alguien sea consciente de que la distancia con su psic&oacute;loga es necesaria, en algunos momentos puede echar en falta m&aacute;s cercan&iacute;a fuera de la consulta. Marta, de 34 a&ntilde;os, estuvo cuatro en terapia con una profesional a la que describe como &ldquo;muy cercana y cari&ntilde;osa&rdquo; dentro del despacho. Tiempo despu&eacute;s de recibir el alta, se acord&oacute; de ella y decidi&oacute; escribirle un email para felicitarle las navidades, agradecerle su trabajo y transmitirle buenos deseos. La profesional nunca le contest&oacute;. &ldquo;Puede ser que no me respondiera porque no lo viera, pero yo lo interpret&eacute; como su manera de marcar distancia&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces es dif&iacute;cil ubicar c&oacute;mo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida m&aacute;s all&aacute; de las sesiones. Cuesta procesarlo&rdquo;, reflexiona Marta. Pero tambi&eacute;n concede que &ldquo;tal vez sea lo mejor para no generar confusiones ni abrir una conversaci&oacute;n que no sabes d&oacute;nde te va a llevar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es difícil ubicar cómo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida más allá de las sesiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay quienes directamente mantienen una relaci&oacute;n menos ortodoxa con sus terapeutas. Lola tiene 38 a&ntilde;os y ha pasado por diferentes profesionales de la psicolog&iacute;a en distintos momentos de su vida. Con el actual, que la atiende desde hace cuatro a&ntilde;os, ha desarrollado una amistad. &ldquo;Desde el principio me gust&oacute; mucho que era una relaci&oacute;n muy distinta a la que yo hab&iacute;a tenido con los otros psic&oacute;logos, era mucho m&aacute;s cercano. Es de mi edad y por eso hab&iacute;a muchas cosas que no le ten&iacute;a que explicar. Ten&iacute;amos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales&rdquo;, relata. Ella es artista y en un momento dado decidi&oacute; invitar a su terapeuta a una exposici&oacute;n para la que &eacute;l le hab&iacute;a apoyado. Desde entonces han seguido vi&eacute;ndose fuera de la consulta de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        Lola sostiene que ese v&iacute;nculo no es un obst&aacute;culo para su proceso terap&eacute;utico, sino que incluso lo favorece: &ldquo;A la hora de abrirme y contar ciertas cosas, saber que tengo delante a la persona que tengo me lo facilita. Es como si, con mi mejor amigo, de repente s&eacute; que los consejos que me da son buenos porque me los est&aacute; dando mi psic&oacute;logo&rdquo;. Tambi&eacute;n valora que, con la confianza que tienen, aunque le est&eacute; contando un suceso traum&aacute;tico lo puede hacer &ldquo;casi de risas&rdquo;. &ldquo;No es como ir a terapia y que la propia terapia sea un drama: es un momento superagradable con un colega&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos hablan de la peculiaridad de su relaci&oacute;n. &ldquo;Su opini&oacute;n es que cada persona necesita un tipo de terapia distinta. A algunas les viene mejor un trato m&aacute;s as&eacute;ptico y otras, como yo, necesitamos un entorno seguro de cari&ntilde;o y comprensi&oacute;n y saber que es una persona muy compatible contigo&rdquo;, traslada Lola. Dice que tambi&eacute;n bromean sobre su relaci&oacute;n y con la posibilidad de irse de ca&ntilde;as juntos tranquilamente en el futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde el principio me gustó mucho que era una relación muy distinta a la que yo había tenido con los otros psicólogos, era mucho más cercano. Es de mi edad y por eso había muchas cosas que no le tenía que explicar. Teníamos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lola</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de v&iacute;nculos desaf&iacute;an los l&iacute;mites de la &eacute;tica profesional. Francisco Conesa, miembro de la Comisi&oacute;n Deontol&oacute;gica del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de la Comunitat Valenciana, explica: &ldquo;Todos los psic&oacute;logos y psic&oacute;logas estamos sujetos a unas normas de conducta profesional, que marca el c&oacute;digo deontol&oacute;gico. Hay muchos matices, pero en l&iacute;neas generales viene a decir que no nos tenemos que prestar a situaciones o roles que puedan confundir al paciente. Ah&iacute; es donde podr&iacute;a caber el establecimiento de alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n personal m&aacute;s all&aacute; de la terap&eacute;utica&rdquo;. Entre los motivos est&aacute; la &ldquo;relaci&oacute;n asim&eacute;trica&rdquo; que se da entre las dos personas: &ldquo;Como terapeutas partimos de una situaci&oacute;n de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relaci&oacute;n de igual a igual&rdquo;, como deber&iacute;an ser las amistades o las relaciones de pareja o sexuales, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Conesa a&ntilde;ade que los profesionales cuentan con informaci&oacute;n que han recibido en terapia que podr&iacute;an utilizar despu&eacute;s en el contexto personal. Apunta que, cuando el psic&oacute;logo permite que se desarrolle una amistad, &ldquo;antepone una especie de necesidad personal suya a los intereses de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, aunque reconoce que &ldquo;a veces es muy difusa la l&iacute;nea entre lo que es estrictamente terap&eacute;utico y lo que puede ir m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Seg&uacute;n explica, es el profesional quien tiene la responsabilidad de detectar las se&ntilde;ales de alerta de que la relaci&oacute;n se est&aacute; saliendo del marco terap&eacute;utico y poner l&iacute;mites: &ldquo;Aclarar cu&aacute;l es el papel del terapeuta, en qu&eacute; consiste la relaci&oacute;n y en qu&eacute; contexto y espacio se da, o bien dar por finalizadas las sesiones y dar traslado a otro profesional porque ya se ha contaminado la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tener una amiga en com&uacute;n con tu terapeuta </h2><p class="article-text">
        Aunque no se desarrolle una amistad, hay otras situaciones que tambi&eacute;n pueden desafiar los l&iacute;mites de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica. Alba, de 33 a&ntilde;os, ha pasado por terapia en diferentes momentos de su vida. La &uacute;ltima vez que lo necesit&oacute;, le pidi&oacute; a una de sus mejores amigas, que es psic&oacute;loga, que le recomendase a alguien. Ella le dio el nombre de otra profesional con la que ha trabajado y Alba se puso en sus manos. Pero saber que tienen una tercera persona en com&uacute;n le coh&iacute;be a veces a la hora de hablar en consulta. &ldquo;Aunque soy muy consciente de que las dos son muy profesionales y de que lo que yo diga jam&aacute;s va a salir de terapia, y aunque no suelo hablar mucho de mi amiga, cuando alguna vez ha salido, inconscientemente soy m&aacute;s comedida. Me sale un: &lsquo;uy, que est&aacute;s hablando de ella, un poco de alerta&rsquo;&rdquo;, reconoce. Cree que, si tuviera que hablar m&aacute;s de ella en terapia, le afectar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga Paula, que haya una persona conocida en com&uacute;n entre terapeuta y paciente puede ser un problema o no seg&uacute;n el caso. &ldquo;Depende de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica y de lo que se le mueva a la persona consultante. Hay quienes te pueden decir &lsquo;yo estoy bien con esto&rsquo; y hay a quienes les cuesta m&aacute;s la confianza. Tambi&eacute;n depende del momento del proceso terap&eacute;utico: no es lo mismo cuando se est&aacute; iniciando y el v&iacute;nculo todav&iacute;a no est&aacute; construido que cuando llevas ya un proceso largo y hay un v&iacute;nculo fuerte&rdquo;, reflexiona. Pone en valor la importancia de asegurar la confidencialidad para que la persona tenga la tranquilidad de que el espacio terap&eacute;utico es seguro para ella. Y cuando no lo sea, recomienda derivarla a otro profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como terapeutas partimos de una situación de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relación de igual a igual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Conesa</span>
                                        <span>—</span>  miembro de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro l&iacute;mite que se da en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica tiene que ver con cu&aacute;nto revelan los psic&oacute;logos sobre s&iacute; mismos. Carlos, un joven de 32 a&ntilde;os que ha pasado por dos terapias diferentes a lo largo de su vida, experiment&oacute; en la primera de ellas las implicaciones que puede tener esa frontera. Cree que, durante los primeros a&ntilde;os, la profesional que le atendi&oacute; le ayud&oacute; mucho a trabajar su ansiedad. Pero, a medida que cogieron confianza, la psic&oacute;loga empez&oacute; a introducir en la terapia ejemplos sobre su propia vida e incluso a manifestar sus posiciones ideol&oacute;gicas: &ldquo;Me hablaba de que ella era cat&oacute;lica. O a lo mejor yo mencionaba el poliamor o alguna otra cosa y me dec&iacute;a que ella era mon&oacute;gama y heterosexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de manifestaciones le generaron distancia con su terapeuta. &ldquo;Me llevaban a pensar que podr&iacute;a tener una ideolog&iacute;a concreta, aunque no tiene por qu&eacute;, y me hicieron no conectar tanto con ella&rdquo;, recuerda. Y explica el motivo: &ldquo;A m&iacute; me ha hecho much&iacute;simo da&ntilde;o la religi&oacute;n cat&oacute;lica: la culpa cristiana me la he llevado yo a todas partes y me ha metido mucha mierda en la cabeza. Entonces es algo que me chirr&iacute;a y me duele&rdquo;. Acab&oacute; cambiando de psic&oacute;loga para optar por una especializada en personas LGTBI y con &ldquo;una mirada m&aacute;s abierta hacia las relaciones&rdquo;. &ldquo;Not&eacute; un mont&oacute;n el cambio, he mejorado much&iacute;simo con ella&rdquo;, valora sobre una profesional que le ha contado &ldquo;muy pocas cosas personales, en comparaci&oacute;n con la anterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paula, como psic&oacute;loga, solo ve sentido a las revelaciones que puedan hacer las profesionales sobre s&iacute; mismas si tienen un fin terap&eacute;utico: &ldquo;Si estoy trabajando con una persona la lesbofobia o la bifobia interiorizada y tiene sentido en ese contexto que yo me nombre como una persona bibollera, lo voy a hacer&rdquo;. Pero alerta del riesgo de ponerse demasiado &ldquo;en el centro de un espacio que es fundamentalmente para la otra persona&rdquo;. Tambi&eacute;n advierte de la autoridad e influencia que el terapeuta tiene sobre su paciente, por lo que &ldquo;por responsabilidad es importante no desvelar opiniones pol&iacute;ticas&rdquo;. &ldquo;Tenemos opiniones, pero cuanto menos de lo nuestro est&eacute; en el v&iacute;nculo, m&aacute;s limpio va a ser&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las particularidades de cada situaci&oacute;n y de las necesidades de cada paciente, los tres profesionales que participan en este reportaje coinciden en la importancia de mantener la relaci&oacute;n terap&eacute;utica dentro de unos l&iacute;mites. Facilitan que las sesiones cumplan con su objetivo: ayudar a la persona.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Los nombres de Marta, Lola, Alba y Carlos son ficticios porque prefieren no revelar su identidad real.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 20:15:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13127165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63eaa647-f1fb-4489-8033-4f89e13e7bbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicológico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la información</p><p class="subtitle">María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional” </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Hablas contigo mismo en voz alta cuando no hay nadie cerca? Seguramente muchas personas responder&iacute;an que s&iacute; a esta pregunta. Ya sea murmurando entre dientes lament&aacute;ndonos de algo o, por el contrario, felicit&aacute;ndonos por alg&uacute;n peque&ntilde;o logro ante una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, o simplemente pensando en voz alta, expresar nuestros pensamientos es algo bastante com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacer audible nuestro mon&oacute;logo interior, sin embargo, a menudo puede provocar verg&uuml;enza o burla, porque nos evoca el divagar de las personas mayores o los desvar&iacute;os de otras. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos, no hay nada patol&oacute;gico en este mon&oacute;logo externo. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro Ram&iacute;rez Lafuente, psic&oacute;logo de <a href="https://kaizenpsicoformacion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kaizen Psicolog&iacute;a y Formaci&oacute;n</a>, explica que es &ldquo;completamente normal hablar solo en voz alta de vez en cuando, forma parte del funcionamiento habitual del pensamiento humano y una forma de externalizar el di&aacute;logo interno que tenemos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un mecanismo natural para ordenar los pensamientos</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; muchas veces nos hacemos preguntas en alto e incluso las respondemos? Este h&aacute;bito, aparentemente extra&ntilde;o pero normal, y considerado durante mucho tiempo un signo de excentricidad o aislamiento, es en realidad un proceso cognitivo normal que puede ayudarnos a organizar nuestros pensamientos y sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En muchos casos se trata de un proceso autom&aacute;tico&rdquo;, reconoce Ram&iacute;rez, que afirma que &ldquo;el cerebro usa el lenguaje como herramienta para organizar la informaci&oacute;n, regular la conducta o tomar decisiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es, por tanto, una valiosa herramienta para pensar, actuar y comprenderse mejor a uno mismo. Hablar en voz alta nos ayuda a estructurar el flujo, a veces ca&oacute;tico, de nuestros pensamientos. Cuando pensamos en silencio, en la mayor&iacute;a de los casos las ideas fluyen sin l&oacute;gica aparente. Sin embargo, al expresarlas en voz alta, el cerebro se ve obligado a ralentizar el proceso, clarificar y priorizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al verbalizar, facilitamos la claridad mental y reducimos la carga cognitiva, por eso aparece de forma espont&aacute;nea, especialmente en situaciones de concentraci&oacute;n o estr&eacute;s&rdquo;, admite Ram&iacute;rez. Porque es precisamente en situaciones de excitaci&oacute;n, emoci&oacute;n o desaf&iacute;o, momentos en los que queremos controlarnos, cuando la frecuencia de estos mon&oacute;logos se dispara.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de verbalizar pensamientos en lugar de pensarlos</h2><p class="article-text">
        Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicol&oacute;gico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la informaci&oacute;n. Y esto nos ayuda a concretar y dar forma estable a lo que pensamos, por lo que vemos las cosas con mayor claridad.&nbsp;Para Ram&iacute;rez, &ldquo;verbalizar pensamientos ayuda a estructurar mejor las ideas, mejorar la toma de decisiones y aumentar el autocontrol&rdquo;. Bajo ciertas condiciones, pensar en voz alta mejora la organizaci&oacute;n, la creatividad y la gesti&oacute;n emocional.
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones sugieren incluso que cuando analizamos un problema en voz alta sucede algo interesante en nuestro cerebro: no solo estamos pensando sino que estamos activando m&uacute;ltiples procesos a la vez. Este <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17470218.2011.647039?journalCode=pqje20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestra que hablar en voz alta puede facilitar la resoluci&oacute;n de problemas y mejorar el desempe&ntilde;o en las tareas. Es como darle una herramienta adicional con la que trabaja porque nos obliga a organizar los pensamientos con mayor claridad, identificar posibles lagunas en el razonamiento y detectar soluciones que podr&iacute;amos pasar por alto al pensar en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta puede ser una extensi&oacute;n de este di&aacute;logo interno silencioso, que se activa cuando se produce una determinada orden motora de forma involuntaria. Hablar con uno mismo es una manera de exteriorizar nuestras emociones y, por tanto, regularlas. Ya sea dolor cuando nos golpeamos, desahogarnos cuando estamos enojados o estresados, hablar con uno mismo nos permite despejar la mente y alejar los pensamientos negativos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En psicolog&iacute;a, se ha observado que el lenguaje externo puede actuar como una forma de autorregulaci&oacute;n emocional y conductual, algo que usamos tambi&eacute;n en intervenci&oacute;n cl&iacute;nica&rdquo;, explica Ram&iacute;rez. Si nos enviamos mensajes como &ldquo;m&aacute;s despacio&rdquo; o &ldquo;una cosa a la vez&rdquo;, este di&aacute;logo interno autorregulado nos permite transformar la emoci&oacute;n pura en una se&ntilde;al sencilla que nos ayuda a concentrarnos de nuevo en una tarea. Peque&ntilde;as frases como estas son como intenciones de implementaci&oacute;n inmediata. Al exteriorizar la se&ntilde;al, esta se abre paso entre el ruido mental y resulta m&aacute;s f&aacute;cil de seguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nombrar la emoci&oacute;n activa los sistemas reguladores antes de que esta emoci&oacute;n se intensifique a&uacute;n m&aacute;s. Muchas veces, expresar emociones en voz alta es m&aacute;s eficaz que pensarlas para reducir su intensidad, el acto motor de vocalizar activa m&aacute;s sistemas cerebrales que el pensamiento silencioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta, por tanto, es una herramienta reguladora que nuestro cerebro ya reconoce y nos puede ayudar de varias maneras. Cuando las emociones se desbordan, podemos nombrarlas en voz alta; cuando aumenta el estr&eacute;s, podemos hablar desde nuestra perspectiva; cuando empezamos a rumiar, verbalizarlo nos ayuda a interrumpir ese pensamiento.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo puede ser un s&iacute;ntoma de alerta?</h2><p class="article-text">
        Aunque, en general, mantener este di&aacute;logo con uno mismo en voz alta no es preocupante y tampoco implica en s&iacute; mismo &ldquo;ning&uacute;n problema psicol&oacute;gico&rdquo;, matiza Ram&iacute;rez, s&iacute; es importante mantenerse atentos a ciertas se&ntilde;ales de alerta. &ldquo;Podr&iacute;a ser recomendable valorar m&aacute;s en profundidad cuando este comportamiento se vuelve muy frecuente, interfiere en la vida diaria o se acompa&ntilde;a de otros s&iacute;ntomas, como la sensaci&oacute;n de no controlar ese di&aacute;logo o la presencia de contenido que genera malestar significativo&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos casos es importante realizar una evaluaci&oacute;n profesional para entender el contexto y la funci&oacute;n de esa conducta&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez, que en consulta se suele trabajar &ldquo;este tipo de procesos desde un enfoque cognitivo-conductual e integrativo, ayudando a las personas a comprender su di&aacute;logo interno, regular sus pensamientos y mejorar su bienestar emocional de forma pr&aacute;ctica&rdquo;, concluye el experto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13127165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 14:43:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carmen Ruano, psicóloga: "Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/carmen-ruano-psicologa-limites-sirven-barreras-mantienen-nino-encarrilado-buen-camino-xp_1_13121981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa75ee5e-f7cc-4a91-9e2e-5d2e643357fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carmen Ruano, psicóloga: &quot;Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque pueden ser una parte ingrata de la crianza, las reglas y normas para los niños son estrategias y herramientas para guiarles y que sean independientes en su vida adulta</p><p class="subtitle">Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”</p></div><p class="article-text">
        A diario solemos tener que lidiar con situaciones de &ldquo;desobediencia&rdquo; por parte de los ni&ntilde;os. Es normal que esto ocurra cuando se encuentran en la etapa de consolidaci&oacute;n de su individualidad. Las peque&ntilde;as luchas de poder son una parte inevitable de la crianza: se trata de querer quedarse despiertos hasta tarde, comer helado para desayunar, cruzar solos la calle aunque sean muy peque&ntilde;os o querer m&aacute;s tiempo frente a la pantalla en el caso de los m&aacute;s mayores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dudas, dificultades y contradicciones a la hora de educar a los ni&ntilde;os son una parte intr&iacute;nseca a todo este complejo proceso de su desarrollo. Y es aqu&iacute; donde entra en juego una parte importante de todo este camino: los ni&ntilde;os necesitan l&iacute;mites y reglas que les ayuden a conocer sus posibilidades, hasta d&oacute;nde pueden llegar y qu&eacute; se espera de ellos. Se trata, sobre todo, de proporcionarles un marco de referencia, fronteras claras y consistentes, establecidas con respeto.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; son importantes los l&iacute;mites</h2><p class="article-text">
        Nos guste o no, establecer l&iacute;mites a nuestros hijos es parte de la vida cotidiana. De forma natural, queremos protegerlos, ayudarlos a construir relaciones respetuosas y que aprendan a cuidarse. &ldquo;Los l&iacute;mites que ponen los adultos sirven como barreras que mantienen al ni&ntilde;o encarrilado en el buen camino: aprendizaje de autocuidado, tareas de la casa, horarios saludables, h&aacute;bitos de sue&ntilde;o y de alimentaci&oacute;n, educaci&oacute;n, respeto a la autoridad&hellip;&rdquo;, explica Carmen Ruano, psic&oacute;loga infantojuvenil de <a href="https://www.alivpsicologosfuengirola.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aliv Psic&oacute;logos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente alguna vez hemos intentado que nuestro hijo pause su videojuego a la hora de cenar, o hemos pretendido que un ni&ntilde;o peque&ntilde;o nos d&eacute; la mano para cruzar la calle. Estas situaciones no siempre fomentan un clima tranquilo. Sin embargo, los l&iacute;mites y las normas apropiadas son los que brindan a los ni&ntilde;os una sensaci&oacute;n de seguridad, coherencia y confianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Establecer l&iacute;mites significa definir reglas y expectativas claras y apropiadas para su desarrollo. Los l&iacute;mites pueden establecerse por motivos de seguridad o disciplina, pero su prop&oacute;sito es siempre guiar al ni&ntilde;o, no controlarlo. Deben, por tanto, ser f&aacute;ciles de seguir y comprender y, adem&aacute;s, tienen que ser consistentes y coherentes.
    </p><p class="article-text">
        Un l&iacute;mite es algo que imponemos, que indica lo que consideramos apropiado o no, y lo que toleraremos o no. Ayudan, adem&aacute;s, a crear un espacio seguro tanto para los adultos como para los ni&ntilde;os. Para Ruano, los l&iacute;mites son &ldquo;su aprendizaje para su vida futura adulta, que les permitir&aacute; ser funcionales e independientes&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un l&iacute;mite no es un castigo</h2><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os necesitan apoyo y seguridad para crecer, espacio para cometer errores y, al mismo tiempo, necesitan ser guiados y apoyados para aprender la lecci&oacute;n, no asustarlos ni castigarlos para que obedezcan. La gran diferencia entre un l&iacute;mite y un castigo radica en que &ldquo;un l&iacute;mite es una norma definida, que ayuda a los adultos a guiar la conducta del ni&ntilde;o&rdquo;, matiza Ruano, mientras que un castigo es &ldquo;una consecuencia por un mal comportamiento, normalmente limitado por normas que el ni&ntilde;o conoce y se salta a conciencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El castigo y las recompensas no son la forma de establecer l&iacute;mites. Como explica Ruano, &ldquo;el cerebro de una persona no llega a su completo desarrollo hasta la etapa del adulto joven, por lo que las funciones cognitivas de los m&aacute;s j&oacute;venes, como el autocontrol, est&aacute;n en proceso de maduraci&oacute;n. Y los l&iacute;mites sirven como barreras&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los castigos pueden ser de dos tipos: &ldquo;positivos, cuando se da algo que no gusta, como un grito o una tarea extra, y negativos, cuando se quita algo que gusta, como alg&uacute;n juego o tiempo para estar con los amigos. El problema es que los castigos en exceso generan una habituaci&oacute;n en el ni&ntilde;o, que termina por darle igual las consecuencias de su comportamiento y dejan de funcionar&rdquo;, advierte Ruano.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre la crianza permisiva y la autoritaria</h2><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil establecer l&iacute;mites claros y consistentes. Es com&uacute;n preguntarse: &iquest;somos demasiado permisivos? &iquest;O demasiado estrictos? Encontrar el punto medio puede ser un verdadero desaf&iacute;o. La parte m&aacute;s importante es entender que estamos guiando, no castigando. Por tanto, el tono de voz y el lenguaje corporal son tan importantes como las palabras. &ldquo;Comunicar con tranquilidad, cari&ntilde;o y respeto fomentar&aacute; que el ni&ntilde;o escuche y tenga en cuenta la norma&rdquo;, afirma Ruano.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, explicar &ldquo;el porqu&eacute; del l&iacute;mite le ayuda a comprenderlo y la probabilidad de que lo respete ser&aacute; m&aacute;s elevada que si se impone directamente&rdquo;, reconoce la especialista, que admite adem&aacute;s que tampoco es &ldquo;necesario explicarlo en exceso, aunque si este pregunta de forma tranquila el porqu&eacute;, darle una explicaci&oacute;n puede servir para afianzar tanto la norma como la relaci&oacute;n de confianza y respeto con el adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Establecer l&iacute;mites no es f&aacute;cil. Cu&aacute;ntas veces al d&iacute;a decimos &ldquo;&iquest;No!&rdquo; o &ldquo;&iexcl;Para!&rdquo;. Es com&uacute;n caer en esta trampa cuando el trabajo y las tareas nos absorben en el d&iacute;a a d&iacute;a, pero a menudo no son las que ense&ntilde;an a los ni&ntilde;os lo que queremos que hagan. Adaptar nuestro lenguaje para ense&ntilde;arles lo que pueden hacer en lugar de lo que no pueden hacer puede ayudar a poner fin a la lucha de poder, redirigi&eacute;ndolos con calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; podemos caer en el mismo error que con los castigos: el exceso de l&iacute;mites puede &ldquo;generar una &lsquo;rebeld&iacute;a&rsquo; ante la norma, dando lugar a problemas de conducta desafiante&rdquo;, advierte Ruano. Aunque tambi&eacute;n es cierto que el otro extremo &ldquo;tambi&eacute;n puede generar mucha rigidez, perfeccionismo y autoexigencia en el ni&ntilde;o, que le podr&iacute;a llevar a tener niveles elevados de ansiedad y baja capacidad de adaptaci&oacute;n a situaciones impredecibles o novedosas&rdquo;, afirma Ruano.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pasa si no ponemos l&iacute;mites a los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        La clave para establecer l&iacute;mites es el equilibrio: fijar demasiados tambi&eacute;n puede ser contraproducente, ya que es posible que el ni&ntilde;o se sienta restringido y, por tanto, se rebelar&aacute;. Imponer muchos l&iacute;mites puede impedir el desarrollo de la responsabilidad, la iniciativa y la capacidad de tomar decisiones. Los ni&ntilde;os deben poder &ldquo;experimentar ciertas situaciones no peligrosas y aprender de los errores, dentro de ciertas normas, que a veces pueden ser flexibles&rdquo;, matiza Ruano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que estos sean alcanzables, realistas, mostrarnos constantes, claros y concisos, dar ejemplos positivos y aplicar consecuencias puede ayudar a la hora de establecer l&iacute;mites, porque su aprendizaje &ldquo;a veces requiere tiempo, por lo que la paciencia y la comprensi&oacute;n por parte de los adultos es importante&rdquo;, afirma Ruano.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un l&iacute;mite no ha quedado claro, o m&aacute;s a&uacute;n, cuando es inexistente, hay mucha discusi&oacute;n y negociaci&oacute;n, se abre un gran agujero que el ni&ntilde;o trata de llenar con intentos interminables de mantener a los padres involucrados o de lograr que hagan lo que &eacute;l quiere. Para Ruano, un ni&ntilde;o que se cr&iacute;a sin l&iacute;mites &ldquo;tiende a tener problemas de conducta que le generar&aacute; dificultades para adaptarse a situaciones y resolver problemas cotidianos cuando sean adultos&rdquo;. Por tanto, &ldquo;una falta de l&iacute;mites tiene un impacto en la funcionalidad de la persona en el futuro y en el seguimiento de normas, impactando a uno mismo y a los dem&aacute;s&rdquo;, concluye Ruano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/carmen-ruano-psicologa-limites-sirven-barreras-mantienen-nino-encarrilado-buen-camino-xp_1_13121981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 07:46:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carmen Ruano, psicóloga: "Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,familias,Educación,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maria-bernardo-psicologa-tiempo-no-cura-medicamento-bajar-intensidad-emocional-xp_1_13114763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f27b20d-7046-4a7b-a013-e33675960ec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de esta creencia, algunas heridas emocionales persisten, no desaparecen con el tiempo e, incluso, pueden intensificarse si no se tratan, porque en realidad no tienen fecha de caducidad</p><p class="subtitle">Ni milagros, ni suplementos: una nutricionista indica qué alimentos ayudan a retrasar el envejecimiento de la piel</p></div><p class="article-text">
        Todos hemos o&iacute;do decir en alg&uacute;n momento el dicho de que &ldquo;el tiempo lo cura todo&rdquo;. A menudo solemos usarlo como consuelo tras una p&eacute;rdida, un desenga&ntilde;o amoroso o un trauma. Pero, &iquest;de verdad el tiempo cura las heridas? &iquest;O necesitamos algo m&aacute;s que dejar pasar el tiempo para sanar? La curaci&oacute;n es un proceso activo, que viene moldeado por la memoria y la regulaci&oacute;n emocional, lo que dar&iacute;a sentido a los l&iacute;mites de esta creencia popular. 
    </p><p class="article-text">
        A simple vista, el tiempo parece ser el mejor remedio. La vida contin&uacute;a su camino, el dolor se desvanece y aprendemos a adaptarnos. Sin embargo, algunas heridas emocionales persisten, no desaparecen con el tiempo e, incluso, pueden intensificarse si no se tratan, porque en realidad no tienen fecha de caducidad. Como reconoce <a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Bernardo</a>, psic&oacute;loga general sanitaria, &ldquo;el tiempo por s&iacute; solo no cura como si fuera un medicamento, lo que hace en la mayor&iacute;a de los casos es crear distancia, es decir, bajar la intensidad emocional, la herida deja de estar &lsquo;abierta&rsquo; y el cerebro deja de interpretar el hecho como una amenaza inmediata&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Como admite Bernardo, esa &ldquo;percepci&oacute;n de distancia respecto a la amenaza permite recuperar rutinas y pensar con m&aacute;s claridad y abre el espacio mental y la perspectiva necesaria para que podamos curar&rdquo;. Sin embargo, y aunque la intenci&oacute;n detr&aacute;s de esta frase puede ser reconfortar o alentar, simplifica el complejo proceso de recuperaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Implica que el paso del tiempo por s&iacute; solo traer&aacute; alivio, cuando en realidad, la sanaci&oacute;n a menudo requiere esfuerzo activo, apoyo y recursos. Como advierte la especialista, que la &ldquo;emoci&oacute;n se vuelva menos intensa no significa que el tema est&eacute; resuelto&rdquo;. El tiempo puede ser un ingrediente m&aacute;s en el proceso de sanaci&oacute;n, pero no es la clave. El verdadero valor del tiempo est&aacute; en c&oacute;mo usamos esa distancia.
    </p><h2 class="article-text">Olvidar no significa sanar: los l&iacute;mites de dejar pasar el tiempo</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de este dicho popular se puede esconder la idea de que la sanaci&oacute;n es un proceso natural e inevitable que ocurre simplemente con el paso del tiempo. Pero, aunque ayuda a que las emociones se calmen, no es una poci&oacute;n m&aacute;gica e incondicional. Problemas como la ansiedad o el trauma no son inconvenientes temporales que se resuelven solos, son experiencias complejas que pueden afectar todos los aspectos de la vida de una persona.
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental, como matiza Bernardo, tener en cuenta que &ldquo;olvidar no es lo mismo que sanar&rdquo;. Cuando dejamos de pensar de manera activa en algo, en realidad &ldquo;el cuerpo y la mente siguen reaccionando y, por tanto, aparecen disparadores, ansiedad, tristeza, hipervigilancia o evitaci&oacute;n sin entender muy bien por qu&eacute;&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el tiempo se usa bien para sanar heridas es porque hacemos algo espec&iacute;fico con &eacute;l. Le damos forma para realizar un trabajo interior. &ldquo;Sanar implica algo m&aacute;s profundo: poder recordar lo vivido sin que arrastre emocionalmente y sin que condicione de forma intensa el funcionamiento cotidiano de la persona, que la herida se cierre aunque quede una cicatriz&rdquo;, explica Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        Sanar el dolor o una p&eacute;rdida no es una carrera de velocidad. Si bien el tiempo ayuda a silenciar y a evitar el malestar inmediato, si la &ldquo;emoci&oacute;n no se procesa, no desaparece, sino que se expresa por otras v&iacute;as: irritabilidad, somatizaciones, insomnio, conductos compulsivas, dificultades en relaciones o miedo a repetir la experiencia&rdquo;, matiza Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        Dejar pasar el tiempo, sin m&aacute;s, y esperar que todo fluya y todo pase, es no enfrontarse al problema y solucionarlo de ra&iacute;z. Detr&aacute;s de esta creencia subyace la suposici&oacute;n y la expectativa de que, con el tiempo, el dolor de una experiencia dolorosa desaparecer&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es as&iacute;: si el tiempo fuera una panacea para el dolor emocional, todos los que alguna vez lo hemos experimentado sanar&iacute;amos con el tiempo. Sin embargo, hacerlo puede &ldquo;convertirse en una forma de aplazamiento&rdquo;, advierte Bernardo, que reconoce que &ldquo;cuando depositamos toda la responsabilidad en el paso del tiempo es f&aacute;cil caer en la evitaci&oacute;n: no hablar del tema, no tomar decisiones necesarias, no pedir ayuda o no revisar patrones que se repiten. Esta evitaci&oacute;n mantiene y empeora el malestar a largo plazo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El tiempo por s&iacute; solo no basta: lo que hacemos con &eacute;l, s&iacute;</h2><p class="article-text">
        La idea de que el tiempo por s&iacute; solo lo puede solucionar todo es simplista y falsa. S&iacute; nos da distancia de los sucesos dolorosos porque disminuye la intensidad de los pensamientos, sentimientos y reacciones ante la p&eacute;rdida, la ruptura o un evento traum&aacute;tico. Pero esto no significa que lo hayamos superado solo porque hayan pasado las semanas, los meses y los a&ntilde;os. S&iacute; ayuda cuando &ldquo;la herida est&aacute; muy reciente y el sistema emocional est&aacute; &lsquo;en alerta&rsquo;&rdquo;, reconoce Bernardo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo nos da espacio y la calma necesarios &ldquo;para integrar lo ocurrido y tomar decisiones con m&aacute;s claridad&rdquo;, afirma la especialista. Pero no funciona si no lo acompa&ntilde;amos de intenci&oacute;n y apoyo, de un proceso activo e intencional que nos permita reconocer e identificar los sentimientos. &ldquo;El tiempo es m&aacute;s &uacute;til cuando va acompa&ntilde;ado de ciertos procesos, como poner palabras a lo vivido &mdash;hablarlo o escribirlo&mdash;, darle sentido, permitir el duelo si hay una p&eacute;rdida y recuperar rutinas que devuelvan estabilidad&rdquo;, reconoce Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo ayuda cuando alguien &ldquo;hace algo con lo vivido, es decir, lo entiende, lo integra, le pone palabras, lo coloca en su historia y recupera sensaci&oacute;n de control. Esto puede conseguirse con apoyo, reflexi&oacute;n, terapia o cambios concretos, pero en ocasiones el dolor simplemente queda en modo &lsquo;pausa&rsquo; y reaparece m&aacute;s adelante en forma de ansiedad, irritabilidad, tristeza o bloqueos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La forma en la que usamos el tiempo s&iacute; puede ayudarnos, como &ldquo;cuando se hacen peque&ntilde;os actos de cierre que marcan un antes y un despu&eacute;s, como conversaciones pendientes, l&iacute;mites, cambios de h&aacute;bitos o despedidas simb&oacute;licas&rdquo;. Para Bernardo, la clave est&aacute; en &ldquo;no dejar toda la responsabilidad al tiempo, sino en aprovecharlo sabiamente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maria-bernardo-psicologa-tiempo-no-cura-medicamento-bajar-intensidad-emocional-xp_1_13114763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 11:59:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/laura-garcia-saez-psicologa-complacencia-problematica-si-implica-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13112520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92882643-6e60-40b8-9310-056959aed06f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica cómo y cuándo aprendemos a complacer y a evitar conflictos, y por qué nos puede pasar factura más adelante</p><p class="subtitle">¿Prefieres comer solo o en compañía? Una nutricionista explica sus efectos: "No se trata de elegir, sino de equilibrar”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Priorizamos constantemente las necesidades de los dem&aacute;s? &iquest;Nos cuesta decir que no por miedo a decepcionar o molestar a alguien? Si es as&iacute;, podr&iacute;amos estar hablando de la complacencia, una manera de actuar inofensiva a simple vista, pero que puede tener consecuencias con el tiempo. Y es que el conflicto es algo que la mayor&iacute;a de nosotros queremos evitar. Ya sea una cierta tensi&oacute;n con la pareja, una din&aacute;mica inc&oacute;moda en el trabajo o problemas familiares, la idea de una &ldquo;conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo; puede generar malestar.
    </p><p class="article-text">
        En estos casos es f&aacute;cil que surja una manera de actuar que antepone los deseos de los dem&aacute;s a las necesidades y deseos de uno mismo. Como nos explica Laura Garc&iacute;a S&aacute;ez, psic&oacute;loga de <a href="https://www.apai-psicologos.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Apai Psic&oacute;logos</a>, &ldquo;la complacencia a menudo se disfraza de amabilidad, empat&iacute;a o generosidad, cualidades positivas, pero que pueden volverse problem&aacute;ticas cuando implican una renuncia constante del propio bienestar&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; lo hacemos, con qu&eacute; finalidad y qu&eacute; repercusiones puede tener a la larga no atender a nuestras propias necesidades?
    </p><h2 class="article-text">Complacer a los dem&aacute;s: una lecci&oacute;n aprendida de peque&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de nosotros no nos ense&ntilde;aron a manejar los conflictos de manera saludable. De hecho, de alguna manera inconsciente, nos ense&ntilde;aron a temerlos, lo que nos llevaba a callar, a no causar problemas para mantener la paz. Durante un tiempo, esta estrategia funcionaba. Como admite Garc&iacute;a, esta tendencia de complacer no surge de la nada: &ldquo;en la mayor&iacute;a de los casos se aprende en etapas muy tempranas de desarrollo&rdquo;. Y es que, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, &ldquo;durante la infancia dependemos emocional y f&iacute;sicamente de nuestras figuras de apego, lo que implica que, de forma m&aacute;s o menos consciente, aprenderemos qu&eacute; conductas generan aprobaci&oacute;n, afecto o atenci&oacute;n, y cu&aacute;les rechazo, enfado o distancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Evitar el conflicto, por tanto, es una estrategia de afrontamiento aprendida. Crecer en entornos donde se reprim&iacute;an las emociones, donde la confrontaci&oacute;n era peligrosa o la vulnerabilidad se juzgaba tiene mucho que ver con la complacencia. Porque aprendemos, con el tiempo, que mantener la paz es estar a salvo, que incluso el silencio se produce a costa del bienestar emocional. &ldquo;Poco a poco se va configurando la idea de que ser aceptado implica adaptarse constantemente a las expectativas de los dem&aacute;s&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del aprendizaje, la complacencia tambi&eacute;n tiene que ver con &ldquo;factores culturales y sociales, ya que en muchas culturas se valora en determinados roles &mdash;como el femenino&mdash; y se refuerza la idea de que cuidar, ceder o evitar el conflicto es una virtud&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. Todo ello, con el tiempo, acaba interioriz&aacute;ndose y acept&aacute;ndose hasta el punto de que se establece una manera de relacionarnos que evita generar problemas.
    </p><h2 class="article-text">Cuando complacer a los dem&aacute;s parece m&aacute;s f&aacute;cil que alzar la voz</h2><p class="article-text">
        Evitar los conflictos puede parecer la opci&oacute;n m&aacute;s segura para protegernos, pero a la larga puede deteriorar la confianza. Comprender la base emocional de este patr&oacute;n es el primer paso hacia el cambio. Evitar la confrontaci&oacute;n suele empezar como una estrategia de protecci&oacute;n y est&aacute; estrechamente ligado con &ldquo;necesidades humanas como la pertenencia, el amor y la seguridad&rdquo;, admite Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de complacer a los dem&aacute;s de forma excesiva puede haber un cierto &ldquo;temor a no ser suficiente, a ser rechazado o a generar conflicto&rdquo;, reconoce la especialista, que admite adem&aacute;s que tambi&eacute;n puede haber &ldquo;una b&uacute;squeda de validaci&oacute;n externa ya que, cuando la autoestima est&aacute; m&aacute;s apoyada en la opini&oacute;n de los dem&aacute;s que en la propia valoraci&oacute;n interna, complacer se convierte en una estrategia para sentirse querido, aceptado o valioso&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. No es raro, por tanto, que las personas complacientes puedan tener baja autoestima y creen que no est&aacute;n a la altura de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esforzarse al m&aacute;ximo para que los dem&aacute;s est&eacute;n contentos o a gusto sacrificando nuestro propio bienestar tambi&eacute;n puede tener una causa vinculada al abandono. &ldquo;La persona puede pensar que si deja de adaptarse a los dem&aacute;s, perder&aacute; el v&iacute;nculo, lo que genera una din&aacute;mica de sobrecarga emocional que, aunque al principio parezca funcional, puede ser muy costosa&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El coste de la complacencia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En el fondo, nos estamos enga&ntilde;ando de forma moment&aacute;nea porque <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13053606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este &ldquo;s&iacute;&rdquo; que damos en alg&uacute;n momento</a> para evitar tensiones puede acabar pasando factura con el tiempo en distintos &aacute;mbitos de nuestra vida. &ldquo;En el plano personal, una de las principales consecuencias es la desconexi&oacute;n con uno mismo ya que se puede perder claridad sobre las propias necesidades, deseos o l&iacute;mites, lo que genera una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o, frustraci&oacute;n o resentimiento hacia los otros&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anteponer de manera constante las necesidades de los dem&aacute;s a las propias tambi&eacute;n puede generar relaciones desequilibradas porque se establece una manera de funcionar en la que &ldquo;la persona complaciente tiende a dar mucho m&aacute;s de lo que recibe, lo que fomenta din&aacute;micas de dependencia y se dificulta la comunicaci&oacute;n aut&eacute;ntica&rdquo;, admite Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito personal, la complacencia mal llevada tambi&eacute;n influye en lo laboral ya que se suelen &ldquo;asumir m&aacute;s tareas de las que se pueden gestionar, hay dificultad para poner l&iacute;mites y se pueden experimentar altos niveles de estr&eacute;s y agotamiento&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. Todo ello puede traducirse en &ldquo;ansiedad, baja autoestima y una sensaci&oacute;n de no estar viviendo una vida alineada con uno mismo&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo romper este patr&oacute;n sin irnos al otro extremo?</h2><p class="article-text">
        La consciencia es el primer paso hacia el cambio. Es importante que notemos cu&aacute;ndo complacemos a alguien por miedo y cu&aacute;ndo elegimos de manera consciente una acci&oacute;n amable. &ldquo;Identificar en qu&eacute; situaciones se tiende a complacer, qu&eacute; pensamientos aparecen (&lsquo;si digo no, se enfadar&aacute;&rsquo;, &lsquo;no es para tanto, puedo hacerlo&rsquo;) y qu&eacute; emociones est&aacute;n implicadas es clave para empezar a cambiar&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. En este punto, es importante observar qu&eacute; nos ocurre antes de que tomemos una decisi&oacute;n para que seamos m&aacute;s conscientes de c&oacute;mo actuamos antes de complacer a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde entra la parte de autoestima. &ldquo;Cuanto m&aacute;s s&oacute;lida sea la valoraci&oacute;n interna, menos depender&aacute; la persona de la aprobaci&oacute;n externa, lo que implica aprender a validarse, reconocer las propias necesidades y entender que poner l&iacute;mites no es un acto de ego&iacute;smo, sino de autocuidado&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro pilar clave es aprender a expresar los l&iacute;mites de forma clara y directa, comunicar nuestros sentimientos y necesidades sin culpar a nadie, &ldquo;aprender a expresar opiniones, necesidades y l&iacute;mites de forma clara, respetuosa y firme para construir relaciones m&aacute;s equilibradas&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. El primer &ldquo;no&rdquo; siempre es m&aacute;s dif&iacute;cil. De ah&iacute; que sea importante expresarlo de forma sencilla y contundente.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que nos pasemos al otro extremo y que de decir siempre &ldquo;s&iacute;&rdquo; pasemos a decir siempre &ldquo;no&rdquo;. Para encontrar el equilibrio es &uacute;til preguntarse &ldquo;&iquest;quiero hacer esto o siento que debo hacerlo?&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a, que concluye que &ldquo;superar la complacencia no implica volverse ego&iacute;sta o indiferente hacia los dem&aacute;s, el objetivo no es dejar de cuidar, sino aprender a incluirse a uno mismo en ese cuidado porque, al hacerlo, es posible reconectar con uno mismo, fortalecer la autoestima y aprender a relacionarse desde la autenticidad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/laura-garcia-saez-psicologa-complacencia-problematica-si-implica-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13112520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 07:58:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Infancia,Amistad,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres que no quieren visitas en el hospital después del parto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del bebé, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros días, que han sido durante años la norma social más extendida, empiezan a ponerse en cuestión, también por parte del personal sanitario</p><p class="subtitle">Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”</p></div><p class="article-text">
        Laura tiene dos hijas y en ambos pospartos prefiri&oacute; que no hubiese visitas en el hospital cuando ellas nacieron. &ldquo;Lo hicimos para priorizarnos a nosotras como familia, para proteger a las beb&eacute;s y a m&iacute; tambi&eacute;n, que estaba reventada&rdquo;, explica. La conversaci&oacute;n con su familia extensa para explic&aacute;rselo no fue f&aacute;cil:  &ldquo;Siempre hemos sido los raritos porque ponemos l&iacute;mites, as&iacute; que en este caso lo mismo: lo respetaron porque se lo pedimos pero no les sent&oacute; nada bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paula, sus dos pospartos inmediatos fueron completamente diferentes, marcados por la pandemia del covid. &ldquo;Con mi primer hijo tuve la habitaci&oacute;n como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pas&eacute; fatal. As&iacute; que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas, y tengo un recuerdo precioso de estar los tres conoci&eacute;ndonos en calma&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del beb&eacute;, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros d&iacute;as (e incluso las primeras horas), que han sido durante a&ntilde;os la norma social m&aacute;s extendida, empiezan a ponerse en cuesti&oacute;n, tambi&eacute;n por parte del personal sanitario. La tranquilidad de la madre y el beb&eacute; para conocerse, la necesidad de recuperarse ambos del parto y el riesgo de contagios son los factores principales para desaconsejar este uso social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con mi primer hijo tuve la habitación como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pasé fatal. Así que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Visitas cero o muy limitadas</h2><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero recomienda insistentemente limitar los contactos en los primeros d&iacute;as: &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que no viniese nadie al hospital&rdquo;, afirma tajante. Incluso ha llegado a ofrecerles a las madres recientes servirles de &ldquo;excusa&rdquo; ante su entorno: &ldquo;A veces les digo que les pidan que no vengan porque lo dice la pediatra&rdquo;, asegura entre risas. Pero se pone seria para hablar de los riesgos que pueden acarrear esas visitas: &ldquo;Las primeras horas de un beb&eacute; en el mundo son delicadas. El sistema inmune es a&uacute;n inmaduro y el contacto con virus y bacterias de desconocidos es peligroso&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la matrona Yulema Cochete: &ldquo;Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del beb&eacute; a la lactancia, la recuperaci&oacute;n de la madre y evitar contagios. Un beb&eacute; nace con muy pocas defensas, as&iacute; que hay un riesgo real de contagio&rdquo;, asegura. Ella invita a las familias a posponer las visitas y a &ldquo;darse un paseo&rdquo; o &ldquo;tomarse un caf&eacute;&rdquo; una vez que ya est&eacute;n asentados en casa.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Patricia Pinto trabaja en la planta de maternidad de un hospital y adem&aacute;s est&aacute; embarazada de su segundo beb&eacute;. &ldquo;Es un tema al que doy muchas vueltas &uacute;ltimamente, tanto por mi trabajo como por mi implicaci&oacute;n personal&rdquo;, comienza. Como profesional, ha visto habitaciones &ldquo;atestadas de gente, con visitas largu&iacute;simas de hasta dos y tres horas&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso no es para nada beneficioso, porque las visitas no siempre llegan en el momento oportuno y hay muchas cosas importantes que atender en las primeras horas. Adem&aacute;s, la planta de maternidad deber&iacute;a ser un lugar tranquilo para todas las mam&aacute;s y beb&eacute;s, libre de ruidos y de posibles contagios&rdquo;, expone. Y lanza una reflexi&oacute;n: &ldquo;Las mujeres suelen estar ingresadas 48 o 72 horas, &iquest;hasta qu&eacute; punto es necesario visitar a la madre en esos dos d&iacute;as?&rdquo;, se pregunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo ideal sería que no viniese nadie al hospital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la ginec&oacute;loga Pinto, este tema deber&iacute;a ser regulado desde los propios hospitales, y utiliza tambi&eacute;n como ejemplo la pandemia del covid: &ldquo;Muchas madres me han contado que la pandemia fue maravillosa, al blindarse las 48 horas de posparto inmediato, sin visitas, lo que les permiti&oacute; cuidar mucho la conexi&oacute;n familiar&rdquo;. &ldquo;Personalmente creo que deber&iacute;a haber una pol&iacute;tica de visitas cero las primeras horas, y luego ya en casa que cada uno haga lo que quiera. Pero como quiz&aacute;s esto sea demasiado tajante, como medida intermedia se podr&iacute;an restringir las visitas a un m&aacute;ximo dos personas, muy allegadas, y en franjas horarias determinadas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que haya visitas, la pediatra Teresa Escudero tambi&eacute;n propone regularlas y establecer una serie de normas con las personas que vengan: &ldquo;Si vas a ver a un beb&eacute; de menos de un mes, l&aacute;vate bien las manos y, si has fumado, tambi&eacute;n hay que lavarse la boca y enjuagarse la lengua. Y algo muy importante: no se besa a los beb&eacute;s. Ni en la cara, ni en las manos, ni en los pies. Solo se les toca con las manos bien limpias y solo despu&eacute;s de que mam&aacute; nos d&eacute; permiso. Y solo se les coge en brazos si mam&aacute; da su permiso expl&iacute;cito, pero vuelve con mam&aacute; si ella lo pide, ni un segundo despu&eacute;s&rdquo;. Otra de las recomendaciones que hace Escudero a las madres a las que acompa&ntilde;a es que hagan un plan de posparto &ldquo;en el que se establezca qui&eacute;n quiere que la acompa&ntilde;e, qui&eacute;n se encarga de la log&iacute;stica y qui&eacute;n echa a la gente de la habitaci&oacute;n o de casa si la madre no quiere visitas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del bebé a la lactancia, la recuperación de la madre y evitar contagios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yulema Cochete</span>
                                        <span>—</span> matrona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo hablarlo con el entorno?</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez coincide en recomendar a las madres que, antes de que nazca el beb&eacute;, piensen qu&eacute; querr&aacute;n hacer despu&eacute;s: &ldquo;Es importante hacer un plan antes del nacimiento. Que pensemos qu&eacute; creemos que vamos a necesitar y que en la medida de lo posible lo comuniquemos antes a nuestra familia y amigos, porque en ese posparto inmediato la asertividad y la gesti&oacute;n de estas cosas no van a ser nuestra prioridad&rdquo;, empieza. Tambi&eacute;n recomienda buscar aliados: &ldquo;Por ejemplo, la pareja, si la hay, puede ser el encargado de gestionar estas visitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cree que la gesti&oacute;n de los primeros d&iacute;as puede impactar en la salud mental de la mam&aacute; y el beb&eacute;: &ldquo;Si pensamos en el beb&eacute;, su &uacute;nico h&aacute;bitat es su madre, y cuantos m&aacute;s est&iacute;mulos y m&aacute;s ruidos, m&aacute;s dificultades puede tener para adaptarse a esta transici&oacute;n que ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil. Si pensamos en la madre, debemos pensar realmente en ella, olvid&aacute;ndonos del deseo que podemos tener de participar en esos d&iacute;as&rdquo;, asegura. Por eso Fern&aacute;ndez invita a despojarse de la culpa: &ldquo;Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos d&iacute;as&rdquo;, afirma tajante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los niños y las niñas para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lorena (pseud&oacute;nimo) sab&iacute;a que no quer&iacute;a visitas en los primeros d&iacute;as, as&iacute; que tuvo una conversaci&oacute;n &ldquo;tranquila&rdquo; con sus padres, que la comprendieron y respetaron. No sucedi&oacute; lo mismo con el resto de la familia, tal y como recuerda ella: &ldquo;Tuve un parto inducido con fecha programada, as&iacute; que mis padres, que viven en otra ciudad, me preguntaron qu&eacute; quer&iacute;a que hiciesen ellos. Les expliqu&eacute; que los primeros d&iacute;as prefer&iacute;a que fuesen sin visitas, porque quer&iacute;a tener margen para recuperarme tranquilamente y atender bien al beb&eacute; sin otras preocupaciones&rdquo;. As&iacute; lo hicieron los abuelos maternos, pero la familia de su marido no respet&oacute; la decisi&oacute;n: &ldquo;Ellos no contemplan los l&iacute;mites, estuvieron en la habitaci&oacute;n durante todo el tiempo de visitas. Incluso llegaron a comentar que hab&iacute;an le&iacute;do un art&iacute;culo en prensa con recomendaciones para las visitas &ndash;no m&aacute;s de 30 minutos, no besar al beb&eacute;, no usar perfume, etc&ndash;, pero dijeron que eso no aplicaba a los abuelos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a tiene dos ni&ntilde;as que nacieron hace cuatro y dos a&ntilde;os. En ambos casos, pidi&oacute; con anterioridad que nadie fuese a verles: &ldquo;Lo tuvimos claro desde el primer momento: no quer&iacute;amos visitas en el hospital. De hecho a mis padres ni siquiera les avis&eacute; hasta que ya hab&iacute;a dado a luz. El primer parto fue regular, tuve much&iacute;simo dolor y prefer&iacute;a estar tranquila, no me apetec&iacute;a tener a nadie en la habitaci&oacute;n. En el segundo, lo mismo: como no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a ir, no quer&iacute;a que viniese nadie&rdquo;, reflexiona. A&ntilde;os despu&eacute;s, cree que tom&oacute; la decisi&oacute;n correcta: &ldquo;Esa fue nuestra opci&oacute;n, muy pensada, y estamos contentos de haberla tomado&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bebés,Parto,Madres,Padres,Pediatría,familias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la exposición a luz natural por la mañana ayuda con el cambio de hora, según una psicóloga: “Aunque esté nublado, es beneficiosa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/exposicion-luz-natural-manana-ayuda-cambio-hora-psicologa-nublado-beneficiosa-xp_1_13102538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3346bc6-d4f0-4917-9f3d-5d1fdb2532c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué la exposición a luz natural por la mañana ayuda con el cambio de hora, según una psicóloga: “Aunque esté nublado, es beneficiosa”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista Sofía Niebla detalla que la exposición solar regula el ritmo circadiano y la serotonina, ayudando al cerebro a adaptarse mejor al nuevo horario 
</p><p class="subtitle">Cambio de hora en 2026: la fecha en la que España pasa al horario de verano </p></div><p class="article-text">
        Cada vez que hay que adaptarse a un <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/adios-horario-invierno-llega-cambio-hora-2026-espana_1_13103346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambio de hora</a>, el cuerpo experimenta un fen&oacute;meno que va m&aacute;s all&aacute; del simple ajuste t&eacute;cnico que requiere el reloj. Sin bot&oacute;n que pulsar para reorganizar nuestro organismo, el cambio horario impacta directamente en nuestro estado de &aacute;nimo, energ&iacute;a y calidad del descanso. La exposici&oacute;n a la luz natural es clave para mitigar estos efectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro d&iacute;a est&aacute; regulado por el ritmo circadiano, que es una especie de reloj biol&oacute;gico que nos regula internamente para tener un equilibrio&rdquo;, explica Sof&iacute;a Niebla, psic&oacute;loga general sanitaria en el <a href="https://amizarpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Amizar</a>. Este sistema est&aacute; intr&iacute;nsecamente ligado a los ciclos de luz y oscuridad del entorno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando es de d&iacute;a, el cerebro recibe se&ntilde;ales de que debe permanecer activo, lo que provoca un aumento del cortisol y una disminuci&oacute;n de la melatonina. Por el contrario, al llegar la oscuridad, los niveles de melatonina suben para favorecer la calma y el descanso&rdquo;, aclara Niebla. 
    </p><p class="article-text">
        El cambio de hora genera as&iacute; un &ldquo;peque&ntilde;o desajuste en este ritmo, que afecta a este sistema y que puede generar cambios hormonales&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga, lo que puede traducirse en d&iacute;as de cansancio e irritabilidad. 
    </p><h2 class="article-text">M&eacute;todos para adaptarnos mejor</h2><p class="article-text">
        Para facilitar la adaptaci&oacute;n al nuevo horario, Niebla asegura que la exposici&oacute;n a la luz natural por la ma&ntilde;ana es una de las herramientas m&aacute;s eficaces para reajustar ese reloj interno. &ldquo;Exponerse a la luz natural por la ma&ntilde;ana es la forma de decirle al cuerpo que es de d&iacute;a y que este es el nuevo horario para que se adapte&rdquo;, se&ntilde;ala la experta, que recomienda exponerse al sol unos 20 o 30 minutos lo antes posible tras despertar. Hay <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15172210/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios experimentales</a> que concluyen que 30 minutos ya producen un cambio significativo del ritmo circadiano, aunque a mayor tiempo, mayor impacto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a, por ejemplo, caminar al aire libre o hacer ejercicio, aunque no sea intenso, pero expuestos a la luz&rdquo;, apunta Niebla, que incide en que &ldquo;incluso aunque el cielo est&eacute; nublado, la luz natural sigue siendo beneficiosa y env&iacute;a la se&ntilde;al al cerebro de que el d&iacute;a ha comenzado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n solar no solo regula el sue&ntilde;o, sino que influye notablemente en c&oacute;mo nos sentimos. &ldquo;La luz se relaciona con la producci&oacute;n de vitamina D y serotonina&rdquo;, destaca la psic&oacute;loga. La serotonina es fundamental en este proceso, ya que &ldquo;tambi&eacute;n influye en el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/elena-dapra-psicologa-bajon-otono-meses-oscuros-animo-fluctua-estaciones-xp_1_12739169.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estado de &aacute;nimo</a>, adem&aacute;s de con el descanso&rdquo;. Por ello, salir a la calle por la ma&ntilde;ana ayuda a nuestro cerebro a encontrar de nuevo el equilibrio entre el d&iacute;a y la noche.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes por motivos laborales o personales no es posible salir al exterior por la ma&ntilde;ana, Niebla ofrece otras opciones: &ldquo;Una alternativa ser&iacute;a levantar las persianas en casa o en el trabajo para que entre luz natural, trabajar cerca de una ventana con luz natural, si es posible, o hacer peque&ntilde;as pausas en el trabajo, en las que salir al exterior, incluso en d&iacute;as nublados&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y para casos en los que la luz natural sea muy escasa o inaccesible, como en climas muy nublados o meses muy oscuros, la psic&oacute;loga menciona la fototerapia, &ldquo;recurrir a l&aacute;mparas que simulen los efectos de la luz solar&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/exposicion-luz-natural-manana-ayuda-cambio-hora-psicologa-nublado-beneficiosa-xp_1_13102538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 09:11:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué la exposición a luz natural por la mañana ayuda con el cambio de hora, según una psicóloga: “Aunque esté nublado, es beneficiosa”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio horario,Psicología,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas guías para padres de niños pequeños, pero ¿qué ocurre cuando tus hijos llegan a la edad adulta? Una psicoterapeuta comparte sus principios básicos para criar a adultos</p><p class="subtitle">“La precariedad infantiliza”: por qué la generación de quienes rondan la treintena no termina de sentirse adulta</p></div><p class="article-text">
        Cuando una de mis hijas cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, nuestra relaci&oacute;n atraves&oacute; una crisis tan dolorosa que se prolong&oacute; m&aacute;s de lo que pude soportar. Yo era psicoterapeuta, con formaci&oacute;n en desarrollo infantil y adulto y, sin embargo, me sent&iacute; completamente desorientada. Han pasado d&eacute;cadas desde entonces, pero cuando hace poco habl&eacute; con ella sobre esa &eacute;poca, me invadi&oacute; la misma sensaci&oacute;n de angustia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como mi hija, que ahora es madre, lo expres&oacute; cuando le ped&iacute; que describiera aquella &eacute;poca:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba furiosa, desesperada y sola. Me pele&eacute; contigo y con pap&aacute; de una forma en que nadie en la familia se hab&iacute;a peleado contigo antes. Recuerdo gritarte mientras d&aacute;bamos un paseo, mientras t&uacute; me suplicabas desesperadamente que me callara porque la gente pod&iacute;a o&iacute;rnos. Yo quer&iacute;a que nos oyeran. Quer&iacute;a hacer a&ntilde;icos nuestra imagen de familia feliz, y lo consegu&iacute; con creces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; que hab&iacute;a estado observando a otras familias y me preguntaba qu&eacute; hab&iacute;an hecho bien ellos y qu&eacute; hab&iacute;a hecho yo tan mal. No sab&iacute;a c&oacute;mo manejar la relaci&oacute;n ahora que ella era t&eacute;cnicamente una adulta, pero para m&iacute; segu&iacute;a siendo tan joven y vulnerable. Ten&iacute;a miedo por ella, estaba enfadada con ella (una emoci&oacute;n que no quer&iacute;a sentir) y furiosa conmigo misma. Bajo todo eso se escond&iacute;a la verg&uuml;enza: le hab&iacute;a fallado a ella y a nuestra familia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasar de ser gestora ansiosa a testigo respetuosa es una tarea difícil en la educación de los hijos adultos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las preguntas me abrumaban. &iquest;Por qu&eacute; no lo vi venir? &iquest;Qu&eacute; hice mal? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a arreglarlo? Busqu&eacute; orientaci&oacute;n y no encontr&eacute; casi nada. Pr&aacute;cticamente no hab&iacute;a informaci&oacute;n que me ayudara a entender este nuevo terreno. Ojal&aacute; hubiera sabido lo que sugieren las recientes <a href="https://www.cam.ac.uk/stories/five-ages-human-brain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones en neurociencia</a> de la Universidad de Cambridge: que la fase adolescente del cerebro se prolonga hasta la avanzada edad de 32 a&ntilde;os. Estos hallazgos, publicados en <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-025-65974-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Communications</em></a>, cuestionan las suposiciones tradicionales de que la maduraci&oacute;n termina a los 18 o 25 a&ntilde;os y ponen de relieve por qu&eacute; este per&iacute;odo prolongado de la &lsquo;no del todo adultez&rsquo; supone tanto una vulnerabilidad como una oportunidad para nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina cuando estos cumplen 18 a&ntilde;os: simplemente cambia de forma. Sin embargo, la educaci&oacute;n de los hijos adultos sigue siendo uno de los aspectos menos comentados y menos comprendidos de la vida familiar.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo y la terapia, mi hija y yo superamos esas peleas y reconstruimos una relaci&oacute;n cercana. Estoy profundamente agradecida por ello. Vi&eacute;ndolo en perspectiva, la ruptura se convirti&oacute; en un avance: una reconfiguraci&oacute;n necesaria de nuestro sistema familiar. Restableci&oacute; los l&iacute;mites, abri&oacute; una comunicaci&oacute;n m&aacute;s honesta y nos ense&ntilde;&oacute; a discutir de forma constructiva. Suena a final feliz, pero el proceso fue ca&oacute;tico y duro. Aqu&iacute; van algunos consejos clave para construir una buena relaci&oacute;n con tus hijos ya adultos.
    </p><p class="article-text">
        En generaciones anteriores, llegar a la edad adulta implicaba cortar lazos a los 18 a&ntilde;os: uno se marchaba de casa, consegu&iacute;a un trabajo, se casaba joven y rara vez miraba atr&aacute;s. Hoy en d&iacute;a, la situaci&oacute;n es diferente. Muchos padres observan a sus hijos adultos y se preguntan qu&eacute; ha salido mal. En comparaci&oacute;n con lo que ellos hicieron a esa edad, el camino m&aacute;s lento de sus hijos hacia la independencia puede interpretarse como un retraso en el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Jeffrey Arnett acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;adultez emergente&rdquo; para referirse a los a&ntilde;os comprendidos entre los 18 y los 25, una fase de exploraci&oacute;n e incertidumbre en la que los j&oacute;venes se encuentran &ldquo;a medio camino&rdquo; entre la adolescencia y la edad adulta. Es un momento para probar, experimentar y descubrir qui&eacute;nes son. Esto no es una prueba de decadencia moral, sino un cambio en el desarrollo que refleja un mundo radicalmente diferente. La tecnolog&iacute;a, el movimiento feminista y el cambio social han transformado lo que significa crecer.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas lo reflejan con crudeza: alrededor de <a href="https://www.theguardian.com/society/2025/jul/23/men-women-society-uk-housing-parents-women" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tercio de los j&oacute;venes adultos</a> de entre 18 y 34 a&ntilde;os viven con sus padres en Reino Unido [En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/siete-diez-jovenes-siguen-viviendo-padres_1_11584190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete de cada diez j&oacute;venes que trabajan</a> siguen viviendo con ellos, y la edad media de emancipaci&oacute;n supera los 30 a&ntilde;os]. Casi <a href="https://www.pewresearch.org/social-trends/2024/01/25/financial-help-and-independence-in-young-adulthood/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 60% de los padres mantienen</a> econ&oacute;micamente a un hijo adulto. Por dif&iacute;cil que pueda resultar, se trata de una adaptaci&oacute;n necesaria a una realidad econ&oacute;mica y social profundamente alterada. Los padres rara vez hablan de lo agotados que se sienten o de c&oacute;mo afrontar la situaci&oacute;n de forma coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Sarah, una paciente de unos 55 a&ntilde;os, que acudi&oacute; a terapia sinti&eacute;ndose completamente agotada. Tres a&ntilde;os antes, su hijo Tom, de 26 a&ntilde;os, hab&iacute;a vuelto a casa tras terminar la universidad. Lo que comenz&oacute; como un arreglo temporal &ldquo;solo hasta que se estabilizara&rdquo; se hab&iacute;a convertido en algo que ninguno de los dos sab&iacute;a c&oacute;mo definir. Tom trabajaba a tiempo parcial en una cafeter&iacute;a, se pasaba las tardes jugando a videojuegos, no contribu&iacute;a en absoluto a los gastos de la casa y se enfadaba ante cualquier sugerencia de que hiciera algo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Sarah se sent&iacute;a atrapada entre el amor y el resentimiento. Le preparaba la comida, le lavaba la ropa y andaba de puntillas para no alterar su estado de &aacute;nimo. Su matrimonio se resinti&oacute;; su marido empez&oacute; a llegar tarde a casa para evitar la tensi&oacute;n. Sarah no entend&iacute;a por qu&eacute; Tom parec&iacute;a tan estancado cuando ella le hab&iacute;a dado todo. &ldquo;Le he fallado&rdquo;, dec&iacute;a entre l&aacute;grimas. &ldquo;No es capaz de afrontar la vida adulta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A algunos padres les cuesta más dejar que sus hijos se independicen, a otros les cuesta más que ya no los necesiten; en ambos casos se necesitan límites claros y afectuosos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero a medida que trabajamos juntas, fue surgiendo una realidad diferente. La propia madre de Sarah hab&iacute;a sido fr&iacute;a y cr&iacute;tica. Sarah se hab&iacute;a prometido a s&iacute; misma ser diferente: m&aacute;s cari&ntilde;osa, m&aacute;s presente. Sin embargo, hab&iacute;a compensado en exceso y hab&iacute;a protegido a Tom de las dificultades. Le resolv&iacute;a los problemas y lo libraba de las consecuencias. Ahora, a sus 26 a&ntilde;os, Tom no ten&iacute;a confianza en sus propias capacidades porque nunca hab&iacute;a tenido que desarrollarlas. Y Sarah, agotada tras a&ntilde;os de hipervigilancia, se sent&iacute;a enfadada con la misma persona a la que hab&iacute;a intentado proteger con tanto empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El avance se produjo cuando Sarah comenz&oacute; a darse cuenta de que era su ansiedad, y no la necesidad real de Tom, lo que impulsaba su comportamiento. Trabajamos en lo que realmente le aterrorizaba: que si no controlaba la vida de su hijo, ocurrir&iacute;a algo terrible. Debajo de eso se escond&iacute;a un miedo m&aacute;s antiguo: que ella no era lo suficientemente buena, que el amor desaparecer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sarah empez&oacute; poco a poco. Dej&oacute; de lavarle la ropa a Tom. Le dijo, con calma, que ten&iacute;a que contribuir mensualmente a los gastos de la casa. Se resisti&oacute; al impulso de salir al rescate cuando &eacute;l se quejaba o se enfadaba. Fue una tortura. Tom estaba furioso. La acus&oacute; de no preocuparse por &eacute;l, de cambiar las reglas de repente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, poco a poco, se fueron adaptando. &Eacute;l empez&oacute; a hacer m&aacute;s turnos. Comenz&oacute;, con cautela, a hablar de mudarse. El ambiente en casa se relaj&oacute;. El marido de Sarah empez&oacute; a llegar a casa m&aacute;s temprano. Y, en una sesi&oacute;n, Sarah me dijo: &ldquo;La semana pasada, Tom me dio las gracias por la cena. Era la primera vez en tres a&ntilde;os que se hab&iacute;a dado cuenta de que hab&iacute;a cocinado. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado tan ocupada dando, que nunca le hab&iacute;a dejado devolverme el favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones confirman lo que Sarah descubri&oacute;: cuando los hijos adultos vuelven a casa, la calidad de vida y el bienestar de los padres suelen disminuir significativamente, independientemente del motivo por el que el hijo haya regresado. Sin embargo, no lo admitimos abiertamente, porque nos parece una traici&oacute;n. El silencio nos mantiene a todos atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cambi&oacute; para Sarah y Tom no fue que ella lo quisiera menos, sino que lo quer&iacute;a de otra manera. Empez&oacute; a confiar en &eacute;l para que se las arreglara en la vida. Ese cambio, de gestora ansiosa a testigo respetuosa, es una tarea dif&iacute;cil de la paternidad de hijos adultos.
    </p><p class="article-text">
        La misma din&aacute;mica se repite en lo que respecta al dinero, las elecciones profesionales y las relaciones. Los padres ven a sus hijos pasar apuros y se apresuran a arreglar las cosas, aconsejarles o rescatarlos. Lo hacen por amor, pero a menudo les sale el tiro por la culata. Los estudios demuestran que la implicaci&oacute;n excesiva de los padres, lo que los investigadores denominan &ldquo;crianza helic&oacute;ptero&rdquo;, se asocia con problemas de salud mental en los j&oacute;venes adultos, una menor confianza en s&iacute; mismos y dificultades en el desarrollo de la identidad. Justo lo que hacemos para ayudar puede resultar un obst&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Esta cercan&iacute;a prolongada puede ser entra&ntilde;able y necesaria, pero tambi&eacute;n problem&aacute;tica. Los padres pueden sentirse resentidos; los hijos pueden sentirse infantilizados. La clave es la claridad, no el control. Hay que mantener conversaciones expl&iacute;citas sobre el dinero, las tareas dom&eacute;sticas, la privacidad y las expectativas. Los l&iacute;mites son importantes. Son las suposiciones t&aacute;citas &mdash;esos viejos patrones heredados&mdash; las que con mayor frecuencia conducen al conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los propios j&oacute;venes adultos identifican aspectos que favorecen su regreso a casa: expectativas claras discutidas abiertamente, contribuciones significativas al hogar, ser tratados como adultos en lugar de como adolescentes y un plan de salida con plazos. Ejemplos de esto incluyen que gestionen sus propias relaciones. Tienen privacidad en lo que respecta a su tel&eacute;fono, sus finanzas y su vida social.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es el padre o la madre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar asumiendo el papel de cuidadores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n no radica en si tu hijo de 28 a&ntilde;os vive en casa. Se trata de si la relaci&oacute;n ha evolucionado para adaptarse a su etapa de desarrollo o si todos repiten los patrones de cuando eran adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio es una tarea dif&iacute;cil. Durante a&ntilde;os, nuestro papel fue proteger y guiar; mantener a nuestros hijos con vida y ayudarles a crecer. Luego, la tarea cambia: dar un paso atr&aacute;s y dejar que tomen sus propias decisiones y cometan sus propios errores. Esa transici&oacute;n puede resultar desconcertante; pues, en cierto modo, siguen siendo ese beb&eacute; diminuto que llevamos dentro. Se necesita un profundo trabajo psicol&oacute;gico para amar al hijo que tenemos, no al que imaginamos o elegir&iacute;amos; para escuchar con atenci&oacute;n, respetar su autonom&iacute;a y ofrecer sabidur&iacute;a solo cuando se nos pida. Como dijo Anna Freud: &ldquo;El trabajo de una madre es estar ah&iacute; para que la dejen ir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ejercer una crianza &ldquo;suficientemente buena&rdquo; con los hijos adultos se requiere un delicado equilibrio: no abandonarlos ni sobreprotegerlos, no limitarse siempre al papel de padre, sino compartir m&aacute;s, y mantener el v&iacute;nculo sin caer en la dependencia. La verdadera tarea consiste en soltar el control sin perder el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Existe un modelo de crianza llamado &ldquo;C&iacute;rculo de Seguridad&rdquo; dise&ntilde;ado para mejorar las relaciones entre cuidadores e hijos, ayudando a los adultos a comprender y satisfacer las necesidades emocionales de los ni&ntilde;os en la primera infancia. Esto tambi&eacute;n se aplica aqu&iacute;. Quieres ser los brazos en los que tus hijos adultos puedan refugiarse, pero tambi&eacute;n el apoyo que les ayude a dar el paso hacia la independencia. A algunos padres les cuesta m&aacute;s soltar las riendas, a otros les cuesta m&aacute;s sentirse necesarios; ambos casos requieren l&iacute;mites claros y afectuosos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay del cambio cuando tu hijo encuentra relaciones amorosas? Al ver a sus hijos adultos salir con otras personas y divertirse, los padres pueden sentir envidia de su juventud &mdash;la frescura de sus cuerpos, la vida que a&uacute;n tienen por delante&mdash; incluso mientras sienten orgullo y amor. Reconocer estas emociones, en lugar de enterrar la verg&uuml;enza, nos mantiene aut&eacute;nticos y generosos. Cuanto m&aacute;s aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros l&iacute;mites, m&aacute;s libres son nuestros hijos para vivir plenamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros límites, más libres son nuestros hijos para vivir plenamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pueden surgir otras dificultades debido a los cambios en los roles de padres e hijos. El trauma no superado de una generaci&oacute;n puede transmitirse a la siguiente. Cuando el dolor se entierra en lugar de afrontarse, se transmite a trav&eacute;s del comportamiento, la respuesta emocional e incluso de forma epigen&eacute;tica en lo m&aacute;s profundo de nuestro ser. El trauma no superado nos hace m&aacute;s reactivos: los padres pueden volverse impredecibles o poco fiables, lo que provoca que los hijos se sientan ansiosos o hipervigilantes. Estos patrones se repiten a lo largo de d&eacute;cadas hasta que alguien est&aacute; preparado para sentir el dolor y empezar a sanarlo. Cuando el trauma o el abandono han marcado a una familia, el distanciamiento entre generaciones se vuelve m&aacute;s probable, no porque falte el amor, sino porque ha resultado demasiado doloroso expresarlo con seguridad. Es &uacute;til que los padres reconozcan el trauma que arrastran de su pasado y se propongan procesarlo no solo por ellos mismos, sino por todo el sistema familiar.
    </p><p class="article-text">
        A veces es el padre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar como cuidadores, que intentan, y normalmente fracasan, manejar o apaciguar a las mismas personas que se supone que deben protegerlos. La tarea aqu&iacute; &mdash;en este caso para los hijos m&aacute;s que para los padres&mdash; es diferente, pero igualmente vital: establecer l&iacute;mites sin culpa, ver claramente las limitaciones de los padres y dejar de intentar ganarse un amor que era condicional o inconsistente. El amor a&uacute;n puede ser posible, pero solo desde una distancia emocional segura. Los l&iacute;mites se convierten en la forma que debe adoptar el amor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si sois capaces de hablar con sinceridad, discrepar con respeto y reíros juntos, habéis logrado algo extraordinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tu influencia perdura, pero no a trav&eacute;s de tus opiniones. Reside en c&oacute;mo encarnas el amor, el respeto, la integridad y la bondad. Has contribuido a trazar el mapa relacional que llevan dentro tus hijos: conf&iacute;a en eso y conf&iacute;a en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Las mayores tensiones surgen en los momentos de transici&oacute;n: cuando un hijo se va de casa o regresa, cuando una nueva pareja se une a la familia, cuando fallece un abuelo o cuando alguien pierde el trabajo. Estos momentos ponen de manifiesto las fisuras de una familia, pero tambi&eacute;n crean oportunidades para crecer y recomponerse.
    </p><p class="article-text">
        Incluso las familias m&aacute;s unidas atraviesan tormentas. Los conflictos con los hijos adultos pueden herir profundamente porque tocan la identidad, no solo como padre, sino como alguien que lo dio todo. La tentaci&oacute;n es intentar arreglarlo o retirarse. Es mejor hacer una pausa, reconocer tu parte de responsabilidad, pedir perd&oacute;n cuando sea necesario y escuchar con empat&iacute;a. La reconciliaci&oacute;n tras un conflicto no solo cura, sino que fortalece la seguridad emocional y la resiliencia en ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su complejidad, esta etapa puede reportar grandes satisfacciones. Las conversaciones se vuelven m&aacute;s enriquecedoras; el sentido del humor se hace m&aacute;s profundo. Puedes disfrutar de tus hijos ya adultos como personas por derecho propio: con sus peculiaridades, sus pasiones y su sabidur&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como me dijo recientemente una madre: &ldquo;Es como ver a tu coraz&oacute;n caminar fuera de tu cuerpo, pero ahora camina con confianza&rdquo;. Eso captura la belleza agridulce de todo esto. Si puedes hablar con sinceridad, discrepar con respeto y re&iacute;ros juntos, has logrado algo extraordinario. Has convertido un v&iacute;nculo de dependencia en una relaci&oacute;n de respeto mutuo, una que evoluciona a medida que ambos lo hac&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina: madura. Y, como todo amor maduro, requiere valor: para aprender continuamente, para perdonar una y otra vez y para estar siempre presente, no como el padre que lo sabe todo, sino como un ser humano m&aacute;s que tambi&eacute;n sigue creciendo.
    </p><p class="article-text">
        A mi hija le ayud&oacute; much&iacute;simo sentirse escuchada. &ldquo;Con el tiempo, mi rabia fue disminuyendo a medida que me sent&iacute;a lo suficientemente escuchada&rdquo;, dice ahora. &ldquo;Parte de la tarea de desarrollo que supone la separaci&oacute;n consist&iacute;a en demostrar que lo que siempre hab&iacute;a temido era err&oacute;neo: que si mostraba mi yo aut&eacute;ntico, ca&oacute;tico y en conflicto, no ser&iacute;a digna de ser amada. Que el amor era condicional. Al final, de una forma muy desordenada, aprend&iacute; que me quer&iacute;an tal y como soy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las familias no son est&aacute;ticas: son sistemas vivos que se adaptan constantemente. Lo mejor que podemos hacer, como padres, como hijos, como seres humanos, es mantenernos abiertos: escuchar, crecer y amar, incluso cuando es dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Samuel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Maternidad,familias,Psicología,Bienestar,Relaciones,Padres,Madres,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-conversaciones-clave-padres-mayores-afrontan-situaciones-tranquilidad-xp_1_13077282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/257c2edd-d0d4-4428-b02a-11ce2b3993b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139069.jpg" width="5411" height="3044" alt="Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La geriatra Cristina Garzón analiza cómo la planificación anticipada de decisiones sobre salud, vivienda y autonomía es un acto de respeto hacia nuestros mayores y su calidad de vida</p><p class="subtitle">¿Dudas entre tomar ibuprofeno o paracetamol? Una farmacéutica explica los factores que debes tener en cuenta</p></div><p class="article-text">
        Muchas familias afrontan el envejecimiento de sus mayores sumidos en un inc&oacute;modo silencio. Sin embargo, en una etapa de dudas, la comunicaci&oacute;n abierta no es solo una necesidad, tambi&eacute;n un acto de respeto y cari&ntilde;o hacia la autonom&iacute;a y la capacidad de decisi&oacute;n de quienes envejecen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como geriatra veo con mucha frecuencia que las decisiones m&aacute;s dif&iacute;ciles aparecen de forma inesperada: una ca&iacute;da, una hospitalizaci&oacute;n, un diagn&oacute;stico complicado&hellip; y de repente la familia tiene que tomar decisiones muy importantes sin saber realmente qu&eacute; habr&iacute;a querido la persona&rdquo;, se&ntilde;ala la doctora Cristina Garz&oacute;n, creadora de <a href="https://geriatraencasa.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Geriatra en casa</a>. &ldquo;Cuando estas conversaciones se han tenido antes, todo cambia: las familias afrontan las situaciones con mucha m&aacute;s tranquilidad porque saben que est&aacute;n respetando los deseos de su padre o de su madre&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este proceso de hablar con tiempo se conoce en geriatr&iacute;a como planificaci&oacute;n anticipada de decisiones. &ldquo;No se trata de hablar de la muerte, sino de hablar de c&oacute;mo queremos vivir y ser cuidados cuando la salud cambie&rdquo;, explica la doctora Garz&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Los cuidados</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas personas tienen preferencias claras sobre los tratamientos m&eacute;dicos que aceptar&iacute;an o sobre hasta d&oacute;nde les gustar&iacute;a llegar&rdquo;, comenta la experta, que defiende que hablar de las preferencias en los cuidados ante una enfermedad grave o una p&eacute;rdida de autonom&iacute;a es especialmente importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay una edad concreta para empezar estas conversaciones, lo ideal es hacerlo cuando la persona est&aacute; bien, tranquila y puede expresar lo que piensa sin presi&oacute;n&rdquo;, recomienda la doctora, que subraya que no se trata de una conversaci&oacute;n &uacute;nica, sino de &ldquo;conversaciones que se van teniendo a lo largo del tiempo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Voluntades anticipadas</h2><p class="article-text">
        Relacionado con el punto anterior, ya que hay varias decisiones m&eacute;dicas para las que es especialmente &uacute;til hablar con tiempo, la doctora Garz&oacute;n destaca las voluntades anticipadas o el testamento vital, &ldquo;donde la persona puede expresar c&oacute;mo le gustar&iacute;a que se actuara si en el futuro no pudiera decidir por s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas familias sienten que hablar de estos temas es como invocar algo negativo, pero en realidad suele ocurrir lo contrario. La clave est&aacute; en c&oacute;mo se plantea la conversaci&oacute;n&rdquo;, advierte la especialista. &ldquo;A veces surge despu&eacute;s de comentar la situaci&oacute;n de un conocido, una noticia o incluso una experiencia en la familia, algo tan sencillo como decir: &lsquo;El otro d&iacute;a estaba pensando&hellip; si alg&uacute;n d&iacute;a te pasara algo y no pudieras decidir, &iquest;c&oacute;mo te gustar&iacute;a que actu&aacute;ramos?&rsquo; Eso abre la puerta a una conversaci&oacute;n tranquila, sin presi&oacute;n&rdquo;, ejemplifica la geriatra, que apuesta por dejar de lado el dramatismo e introducirlo de manera natural.
    </p><h2 class="article-text">Representaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es importante designar a una persona de confianza que pueda actuar como representante en decisiones m&eacute;dicas&rdquo;, recuerda la doctora. &ldquo;Elegir a una persona de confianza evita muchas dudas en momentos dif&iacute;ciles&rdquo;, asegura, especialmente en el caso de p&eacute;rdida de autonom&iacute;a o de posibilidad de decisi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se trata de tomar decisiones definitivas en ese momento, sino simplemente de conocer qu&eacute; piensa y qu&eacute; es lo que realmente importante para esa persona&rdquo;, matiza Garz&oacute;n. &ldquo;Curiosamente, muchas personas mayores sienten alivio cuando alguien abre ese tema, porque a menudo llevan tiempo pensando en ello pero nadie se lo pregunta&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La log&iacute;stica</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la experta aconseja no olvidar los aspectos m&aacute;s pr&aacute;cticos ante se&ntilde;ales como la dificultad para caminar, los olvidos frecuentes, los problemas de conducci&oacute;n o de organizaci&oacute;n... Suelen ser un buen momento para hablar de posibles adaptaciones o apoyos: &ldquo;D&oacute;nde les gustar&iacute;a vivir si necesitaran ayuda, qu&eacute; tipo de apoyo aceptar&iacute;an o c&oacute;mo organizar cuestiones administrativas o econ&oacute;micas&rdquo;. No se trata de limitar su autonom&iacute;a, sino, seg&uacute;n la experta, &ldquo;asegurar mayor seguridad, bienestar y calidad de vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro aspecto que muchas personas valoran es d&oacute;nde preferir&iacute;an ser cuidadas si la enfermedad avanza. Hay quienes prefieren priorizar estar en casa y otros que se sienten m&aacute;s seguros en un entorno hospitalario&rdquo;, apunta la especialista. &ldquo;La mayor&iacute;a de los conflictos aparecen cuando la conversaci&oacute;n se plantea como una decisi&oacute;n ya tomada o como una imposici&oacute;n, por eso el primer paso siempre deber&iacute;a ser escuchar&rdquo;, recuerda la doctora Garz&oacute;n. &ldquo;Aunque nuestros padres envejezcan, siguen siendo adultos con su propia historia, valores y forma de ver la vida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-conversaciones-clave-padres-mayores-afrontan-situaciones-tranquilidad-xp_1_13077282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 08:44:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Personas mayores,Geriatría,Salud,Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["És un tema tabú": el pare i el fill que han buidat 370 cases marcades per la síndrome de Diògenes a Balears]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/tema-tabu-pare-i-fill-han-buidat-370-cases-marcades-per-sindrome-diogenes-balears_1_13080999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3459404-9cca-475f-86b5-afca547b8993_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;És un tema tabú&quot;: el pare i el fill que han buidat 370 cases marcades per la síndrome de Diògenes a Balears"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Principalment són "famílies desesperades", comunitats de veïns o administracions de finques qui contacten amb la seva empresa per fer front a la insalubritat i les males olors procedents de l'habitatge d'un parent o veí. Després de cada història hi ha una "persona" amb problema "emocional" i de salut greu, assenyalen</p><p class="subtitle">Catorze anys vivint amb la síndrome de Diògenes: "No podem obrir la finestra, tenim rates i paneroles"
</p></div><p class="article-text">
        Acomesos amb vestits de protecci&oacute; i mascaretes, Juan Jos&eacute; Salv&aacute; i el seu pare s'enfronten cara a cara amb un problema de salut p&uacute;blica, familiar i ve&iuml;nal: les muntanyes de brut&iacute;cia i objectes acumulats per persones amb s&iacute;ndrome de Di&ograve;genes als 370 habitatges que han netejat al llarg de 15 anys. 
    </p><p class="article-text">
        La seva empresa, Vaciados La Talalla, &eacute;s l'&uacute;nica de les Balears especialitzada en la neteja d'immobles com a conseq&uuml;&egrave;ncia d'aquest trastorn de conducta, un &ldquo;problema social molt greu&rdquo; que est&agrave; creixent per&ograve; que les fam&iacute;lies &ldquo;escomponen per vergonya&rdquo;, afirma Salv&aacute; en una entrevista amb EFE.
    </p><p class="article-text">
        El fil&ograve;sof grec Di&ograve;genes de Sinope predicava l'austeritat i el rebuig a les riqueses i va arribar a viure en un barril, per&ograve;, ir&ograve;nicament, el seu nom designa una s&iacute;ndrome caracteritzada per l'acumulaci&oacute; compulsiva d'objectes, la manca extrema d'higiene personal i l'a&iuml;llament voluntari.
    </p><p class="article-text">
        Salv&aacute; mostra v&iacute;deos i fotografies dels &lsquo;buidats&rsquo; en els quals s'ha especialitzat, treballs molt desagradables amb un cost d'entre 2.000 i 10.000 euros, segons l'espai a netejar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un dels habitatges on Juan José Salvá i el seu pare han recollit grans quantitats d&#039;estris i deixalles acumulades durant anys                            </span>
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        Troben bosses d'escombraries acumulades durant anys, ampolles, roba, llibres, pots de vidre, joguines, pl&agrave;stics, discos de vinil, animals morts i els seus excrements, aliments descomposts a les neveres i, a m&eacute;s, plagues de paneroles i rates.
    </p><p class="article-text">
        Tamb&eacute; han intervingut en habitatges de persones amb recursos econ&ograve;mics que gasten milers d'euros en compres &mdash;des de roba fins a tot tipus d'electrodom&egrave;stics&mdash; que van emmagatzemant a les seves cases, relata Salv&aacute;, que considera la tasca que realitza juntament amb el seu pare &ldquo;dura&rdquo;, per&ograve; &ldquo;absolutament necess&agrave;ria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        L'empresa, arada a Binissalem (Mallorca), ha realitzat unes mil assessories a fam&iacute;lies de les Balears i de la pen&iacute;nsula davant un problema, insisteix, que &eacute;s &ldquo;molt m&eacute;s habitual del que es pensa&rdquo;, encara que continua sent un &ldquo;tema tab&uacute;&rdquo; pel &ldquo;estigma social que comporta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Fam&iacute;lies desesperades </strong></h2><p class="article-text">
        Principalment s&oacute;n &ldquo;fam&iacute;lies desesperades&rdquo;, comunitats de ve&iuml;ns o administracions de finques qui contacten amb la seva empresa per fer front a la insalubritat i les males olors procedents de l'habitatge d'un parent o ve&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Salv&aacute; subratlla que la seva empresa ajusta el preu del &lsquo;buidat&rsquo; a les possibilitats econ&ograve;miques de la fam&iacute;lia afectada i recalca &ldquo;l'absolut respecte&rdquo; amb qu&egrave; afronta cada cas, perqu&egrave; darrere cada hist&ograve;ria hi ha una &ldquo;persona&rdquo; amb un problema &ldquo;emocional&rdquo; i de salut greu. En ocasions, les fam&iacute;lies aprofiten que el resident de&ldquo; l'habitatge est&agrave; hospitalitzat per realitzar la neteja, que es pot perllongar d'un a tres dies.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Encara que tradicionalment la síndrome de Diògenes s&#039;ha associat a gent gran, Salvá considera que cada vegada apareix amb més freqüència en persones joves o de mitjana edat"
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            <span class="title">
                Encara que tradicionalment la síndrome de Diògenes s&#039;ha associat a gent gran, Salvá considera que cada vegada apareix amb més freqüència en persones joves o de mitjana edat                            </span>
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        Encara que tradicionalment aquesta s&iacute;ndrome s'ha associat a gent gran, Salv&aacute; considera que cada vegada apareix amb m&eacute;s freq&uuml;&egrave;ncia en persones joves o de mitjana edat. Es queixa que habitualment no hi ha un protocol espec&iacute;fic d'atenci&oacute; ni una xarxa d'ajuda per a aquestes persones en els sistemes sanitaris i d'assist&egrave;ncia social p&uacute;blics, una cosa &ldquo;absolutament necess&agrave;ria&rdquo; per tractar cada cas. 
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, reconeix la dificultat pel rebuig a l'ajuda, habitual entre els afectats, encara que n'hi ha que &ldquo;s&iacute; volen&rdquo;, com el cas d'una dona d'Eivissa que pateix aquest trastorn des de fa 15 anys i que ha estat denunciada judicialment pels seus ve&iuml;ns.
    </p><p class="article-text">
        La s&iacute;ndrome de Di&ograve;genes est&agrave; darrere de moltes morts en incendis d'habitatges saturats d'objectes que afavoreixen la propagaci&oacute; del foc.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un trastorn, no una malaltia </strong></h2><p class="article-text">
        La s&iacute;ndrome de Di&ograve;genes no &eacute;s en si mateixa una malaltia, aclareix a EFE el psiquiatre i president del Col&middot;legi de Metges de les Balears, Carles Recasens.
    </p><p class="article-text">
        Per la seva experi&egrave;ncia en equips d'atenci&oacute; domicili&agrave;ria, aquests casos s&oacute;n dif&iacute;cils d'afrontar perqu&egrave;, llevat d'excepcions, no es pot tractar alg&uacute; que considera que no necessita ajuda. Moltes vegades es requereix autoritzaci&oacute; judicial i un examen forense de la persona afectada.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s d'aquesta s&iacute;ndrome, conclou Recasens, solen amagar-se trastorns mentals greus, com l'esquizofr&egrave;nia o la dem&egrave;ncia, que requereixen tractament m&egrave;dic i seguiment per part dels serveis socials. 
    </p><p class="article-text">
        El terme s&iacute;ndrome de Di&ograve;genes va ser introdu&iuml;t pel geriatres brit&agrave;nics Clark, Mankikar i Gray, que van publicar el 1975 un article a la revista m&egrave;dica 'The Lancet' sobre el comportament de persones grans a&iuml;llades que acumulaven objectes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/tema-tabu-pare-i-fill-han-buidat-370-cases-marcades-per-sindrome-diogenes-balears_1_13080999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 11:22:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["És un tema tabú": el pare i el fill que han buidat 370 cases marcades per la síndrome de Diògenes a Balears]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Limpieza,Psicología,Empresas,Islas Baleares,Mallorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Es un tema tabú": el padre y el hijo que han vaciado 370 casas marcadas por el síndrome de Diógenes en Balears]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/tema-tabu-padre-hijo-han-vaciado-370-casas-marcadas-sindrome-diogenes-balears_1_13080587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3459404-9cca-475f-86b5-afca547b8993_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Es un tema tabú&quot;: el padre y el hijo que han vaciado 370 casas marcadas por el síndrome de Diógenes en Balears"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Principalmente son “familias desesperadas”, comunidades de vecinos o administraciones de fincas quienes contactan con su empresa para hacer frente a la insalubridad y los malos olores procedentes de la vivienda de un pariente o vecino. Tras cada historia hay una "persona" con problema “emocional” y de salud grave, señalan</p><p class="subtitle">Catorce años viviendo con el síndrome de Diógenes: “No podemos abrir la ventana, tenemos ratas y cucarachas”
</p></div><p class="article-text">
        Ataviados con trajes de protecci&oacute;n y mascarillas, Juan Jos&eacute; Salv&aacute; y su padre se enfrentan cara a cara con un problema de salud p&uacute;blica, familiar y vecinal: las monta&ntilde;as de suciedad y objetos acumulados por personas con s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes en las 370 viviendas que han limpiado a lo largo de 15 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Su empresa, Vaciados La Talalla, es la &uacute;nica de Balears especializada en la limpieza de inmuebles como consecuencia de este trastorno de conducta, un &ldquo;problema social muy grave&rdquo; que est&aacute; creciendo pero que las familias &ldquo;esconden por verg&uuml;enza&rdquo;, afirma Salv&aacute; en una entrevista con EFE.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo griego Di&oacute;genes de Sinope predicaba la austeridad y el rechazo a las riquezas y lleg&oacute; a vivir en un tonel, pero, ir&oacute;nicamente, su nombre designa un s&iacute;ndrome caracterizado por la acumulaci&oacute;n compulsiva de objetos, la falta extrema de higiene personal y el aislamiento voluntario.
    </p><p class="article-text">
        Salv&aacute; muestra v&iacute;deos y fotograf&iacute;as de los &lsquo;vaciados&rsquo; en los que se ha especializado, trabajos muy desagradables con un coste de entre 2.000 y 10.000 euros, seg&uacute;n el espacio a limpiar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una de las viviendas en las Juan José Salvá y su padre han recogido grandes cantidades de enseres y desechos acumulados durante años"
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            <span class="title">
                Una de las viviendas en las Juan José Salvá y su padre han recogido grandes cantidades de enseres y desechos acumulados durante años                            </span>
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        Encuentran bolsas de basura acumuladas durante a&ntilde;os, botellas, ropa, libros, botes de cristal, juguetes, pl&aacute;sticos, discos de vinilo, animales muertos y sus excrementos, alimentos descompuestos en las neveras y, adem&aacute;s, plagas de cucarachas y ratas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han intervenido en viviendas de personas con recursos econ&oacute;micos que gastan miles de euros en compras &mdash;desde ropa hasta todo tipo de electrodom&eacute;sticos&mdash; que van almacenando en sus casas, relata Salv&aacute;, que considera la labor que realiza junto a su padre &ldquo;dura&rdquo;, pero &ldquo;absolutamente necesaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La empresa, radicada en Binissalem (Mallorca), ha realizado unas mil asesor&iacute;as a familias de Balears y de la pen&iacute;nsula ante un problema, insiste, que es &ldquo;much&iacute;simo m&aacute;s habitual de lo que se piensa&rdquo;, aunque sigue siendo un &ldquo;tema tab&uacute;&rdquo; por el &ldquo;estigma social que conlleva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Familias desesperadas </strong></h2><p class="article-text">
        Principalmente son &ldquo;familias desesperadas&rdquo;, comunidades de vecinos o administraciones de fincas quienes contactan con su empresa para hacer frente a la insalubridad y los malos olores procedentes de la vivienda de un pariente o vecino.
    </p><p class="article-text">
        Salv&aacute; subraya que su empresa ajusta el precio del &lsquo;vaciado&rsquo; a las posibilidades econ&oacute;micas de la familia afectada y recalca el &ldquo;absoluto respeto&rdquo; con el que afronta cada caso, porque tras cada historia hay una &ldquo;persona&rdquo; con problema &ldquo;emocional&rdquo; y de salud grave. En ocasiones, las familias aprovechan que el morador de la vivienda est&aacute; hospitalizado para realizar la limpieza, que se puede prolongar de uno a tres d&iacute;as.
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                    alt="Aunque tradicionalmente el síndrome de Diogenes se ha asociado a ancianos, Salvá considera que cada vez aparece con más frecuencia en personas jóvenes o de mediana edad"
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            <span class="title">
                Aunque tradicionalmente el síndrome de Diogenes se ha asociado a ancianos, Salvá considera que cada vez aparece con más frecuencia en personas jóvenes o de mediana edad                            </span>
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        Aunque tradicionalmente este s&iacute;ndrome se ha asociado a ancianos, Salv&aacute; considera que cada vez aparece con m&aacute;s frecuencia en personas j&oacute;venes o de mediana edad. Se queja de que habitualmente no existe un protocolo espec&iacute;fico de atenci&oacute;n ni una red de ayuda para estas personas en los sistemas sanitarios y de asistencia social p&uacute;blicos, algo &ldquo;absolutamente necesario&rdquo; para tratar cada caso. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, reconoce la dificultad por el rechazo a la ayuda, habitual entre los afectados, aunque hay quienes &ldquo;s&iacute; quieren&rdquo;, como el caso de una mujer de Ibiza que padece este trastorno desde hace 15 a&ntilde;os y que ha sido denunciada judicialmente por sus vecinos.
    </p><p class="article-text">
        El s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes est&aacute; detr&aacute;s de muchas muertes en incendios de viviendas saturadas de objetos que favorecen la propagaci&oacute;n del fuego.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un trastorno, no una enfermedad </strong></h2><p class="article-text">
        El s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes no es en s&iacute; mismo una enfermedad, aclara a EFE el psiquiatra y presidente del Colegio de M&eacute;dicos de Baleares, Carles Recasens.
    </p><p class="article-text">
        Por su experiencia en equipos de atenci&oacute;n domiciliaria, estos casos son dif&iacute;ciles de afrontar porque, salvo excepciones, no se puede tratar a alguien que considera que no necesita ayuda. Muchas veces se requiere autorizaci&oacute;n judicial y un examen forense de la persona afectada.
    </p><p class="article-text">
        Tras este s&iacute;ndrome, concluye Recasens, suelen esconderse trastornos mentales graves, como la esquizofrenia o la demencia, que requieren de tratamiento m&eacute;dico y seguimiento por parte de los servicios sociales. 
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes fue introducido por los geriatras brit&aacute;nicos Clark, Mankikar y Gray, que publicaron en 1975 un art&iacute;culo en la revista m&eacute;dica 'The Lancet' sobre el comportamiento de personas mayores aisladas que acumulaban objetos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/tema-tabu-padre-hijo-han-vaciado-370-casas-marcadas-sindrome-diogenes-balears_1_13080587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 10:20:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Es un tema tabú": el padre y el hijo que han vaciado 370 casas marcadas por el síndrome de Diógenes en Balears]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f3459404-9cca-475f-86b5-afca547b8993_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Limpieza,Psicología,Empresas,Islas Baleares,Mallorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo aplicar el método de la relajación progresiva, según una psicóloga: "Muchas personas acumulan tensión física sin ser plenamente conscientes”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/aplicar-metodo-relajacion-progresiva-psicologa-personas-acumulan-tension-fisica-plenamente-conscientes-xp_1_13077104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1b18fe5-a297-407c-8ba3-96d5c1eada9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo aplicar el método de la relajación progresiva, según una psicóloga: &quot;Muchas personas acumulan tensión física sin ser plenamente conscientes”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta explica en qué consiste esta técnica que permite tensar y relajar de forma consciente distintos grupos musculares
</p><p class="subtitle">Tres maneras de evitar lesiones al volver a la montaña, según el fisio Alejandro García: “La rodilla acaba sufriendo”</p></div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s y la ansiedad no solo son algo que sufrimos mentalmente. Nuestro cuerpo tambi&eacute;n reacciona a las distintas amenazas que percibe y muchas veces lo hace con la tensi&oacute;n muscular. Lo sentimos en el cuerpo. Y es que nuestra mente y cuerpo est&aacute;n estrechamente conectados. Cuando sentimos ansiedad, el cuerpo puede tensarse casi sin darnos cuenta. Con el tiempo, esta tensi&oacute;n puede aumentar la sensaci&oacute;n de fatiga y malestar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde entra a jugar la relajaci&oacute;n muscular progresiva, una t&eacute;cnica de reducci&oacute;n de la ansiedad que introdujo el m&eacute;dico estadounidense Edmund Jacobson en la d&eacute;cada de 1930 y que implica alternar tensi&oacute;n y relajaci&oacute;n en todos los grupos principales del cuerpo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo diferenciar entre tensi&oacute;n y relajaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La relajaci&oacute;n muscular progresiva es una t&eacute;cnica de relajaci&oacute;n mente-cuerpo que puede ayudarnos a disipar esta tensi&oacute;n y aliviar el estr&eacute;s. Como nos explica<strong> </strong>Isabel&nbsp;Espeso&nbsp;Curto, psic&oacute;loga del <a href="https://www.psania.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Psicolog&iacute;a Psania</a>, se trata de una &ldquo;t&eacute;cnica psicol&oacute;gica que consiste en tensar y relajar de forma consciente distintos grupos musculares del cuerpo con el fin de aprender a reconocer la diferencia entre estar en tensi&oacute;n y estar relajado&rdquo;. En esencia, implica trabajar los principales grupos musculares del cuerpo, tens&aacute;ndolos y relaj&aacute;ndolos, y notando la diferencia con esta sensaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es importante distinguir entre el estado tenso y el relajado, lo que nos ayuda a liberar la tensi&oacute;n de los m&uacute;sculos e identificar los puntos problem&aacute;ticos a los que podemos prestar m&aacute;s atenci&oacute;n. La psic&oacute;loga explica que, cuando estamos preocupados o estresados, &ldquo;el cuerpo tiende a mantenerse en un estado de alerta: aumenta la tensi&oacute;n muscular, la respiraci&oacute;n se acelera y resulta m&aacute;s dif&iacute;cil relajarse&rdquo;. Espeso admite adem&aacute;s que incluso en ocasiones probamos a &ldquo;relajarnos mentalmente, pero cuerpo sigue activado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En consulta vemos con frecuencia que muchas personas acumulan tensi&oacute;n f&iacute;sica sin ser plenamente conscientes: hombros encogidos, mand&iacute;bula apretada o rigidez en la espalda. Los ejercicios del m&eacute;todo ayudan a tomar conciencia del cuerpo y a reducir gradualmente esa activaci&oacute;n f&iacute;sica&rdquo;, reconoce Espeso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El objetivo principal de esta t&eacute;cnica es disminuir el nivel de activaci&oacute;n del organismo y favorecer un estado de calma f&iacute;sica&rdquo;, admite la especialista, ya que lo que se persigue precisamente es &ldquo;interrumpir ese c&iacute;rculo de tensi&oacute;n, aprendiendo a relajar de forma voluntaria el cuerpo&rdquo;. La psic&oacute;loga admite que, con la pr&aacute;ctica, es posible que &ldquo;muchas personas empiecen a identificar antes las se&ntilde;ales de tensi&oacute;n y a aplicar estrategias para reducirla&rdquo;. Al tensar y relajar de manera consciente varios m&uacute;sculos se logra un equilibrio saludable entre las distintas partes del cuerpo.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de la relajaci&oacute;n progresiva</h2><p class="article-text">
        La relajaci&oacute;n progresiva ofrece varios beneficios relacionados con el estr&eacute;s. De acuerdo con esta <a href="https://psycnet.apa.org/record/2011-14131-009" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, practicar esta t&eacute;cnica durante 20 minutos diarios, de lunes a viernes, a lo largo de seis meses, reduce de manera significativa los niveles de cortisol, un indicador de estr&eacute;s. Esto nos lleva a poder hablar de varios beneficios, que Espeso enumera en:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Disminuci&oacute;n de la tensi&oacute;n muscular acumulada: esta t&eacute;cnica puede ayudar a aliviar el dolor y la tensi&oacute;n muscular al activar la respuesta de relajaci&oacute;n del cuerpo, lo que estimula el flujo sangu&iacute;neo a las zonas tensas, y puede reducir la rigidez muscular.</li>
                                    <li>Reducci&oacute;n de la sensaci&oacute;n de estr&eacute;s o nerviosismo: lo demuestran investigaciones como este <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30228090/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">estudio</a> seg&uacute;n el cual se produce una disminuci&oacute;n notable en los marcadores de estr&eacute;s despu&eacute;s de la pr&aacute;ctica regular. </li>
                                    <li>Mayor conciencia de las se&ntilde;ales corporales: al centrarnos en cada grupo muscular, esta t&eacute;cnica promueve la conciencia de las sensaciones f&iacute;sicas, lo que puede mejorar la conciencia corporal.</li>
                                    <li>Mejora de la capacidad para relajarnos de forma voluntaria.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de todos estos beneficios, tambi&eacute;n podemos hablar de una mejor calidad del sue&ntilde;o y un mayor descanso. La t&eacute;cnica, reconoce Espeso, &ldquo;favorece que el cuerpo pase de un estado de activaci&oacute;n a uno m&aacute;s compatible con el sue&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Practicar esta t&eacute;cnica antes de acostarnos puede ayudarnos a conciliar el sue&ntilde;o porque le dice al cuerpo que es hora de relajarse: al aliviar la tensi&oacute;n muscular y calmar la mente, la t&eacute;cnica facilita conciliar el sue&ntilde;o y reducir la inquietud. &ldquo;Muchas personas sienten que su mente sigue &lsquo;en marcha&rsquo; y el cuerpo contin&uacute;a en tensi&oacute;n, de ah&iacute; que practicar esta t&eacute;cnica pueda ayudar a disminuir esta activaci&oacute;n f&iacute;sica y a que el organismo entre en un estado m&aacute;s propicio para dormir&rdquo;, afirma Espeso.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa, sin embargo, que cuando la dificultad para conciliar el sue&ntilde;o es frecuente o genera malestar sea recomendable &ldquo;consultar con un profesional para valorar qu&eacute; factores pueden estar influyendo&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo aplicar la relajaci&oacute;n progresiva paso a paso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica consiste en liberar tensi&oacute;n adicional cre&aacute;ndola primero, lo que ayuda a activar la respuesta de relajaci&oacute;n. Se trabaja con un grupo muscular a la vez, de manera que cada grupo se tensa y se relaja varias veces. &ldquo;En la pr&aacute;ctica, la persona va recorriendo distintas zonas del cuerpo &mdash;manos, brazos, hombros, cara, abdomen o piernas&mdash;, tensando los m&uacute;sculos durante unos segundos y solt&aacute;ndolos despu&eacute;s, prestando atenci&oacute;n a la sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n que aparece&rdquo;, explica Espeso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos llevar a la pr&aacute;ctica esta t&eacute;cnica? Para la psic&oacute;loga, una forma sencilla ser&iacute;a incorporar estos pasos:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Buscar un lugar tranquilo donde podamos sentarnos o tumbarnos c&oacute;modamente durante unos minutos.</li>
                                    <li>Realizar respiraciones lentas y naturales para que el cuerpo vaya reduciendo, de forma lenta, el nivel de activaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Recorrer varios grupos musculares del cuerpo, empezando por las manos o los pies.&nbsp;</li>
                                    <li>Tensar los m&uacute;sculos durante unos cinco segundos y parar si sentimos dolor.</li>
                                    <li>Soltar la tensi&oacute;n lentamente y observar la sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Seguir con otras partes del cuerpo como brazos, hombros, cara, cuello, abdomen, espalda y piernas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando hayamos completado esta serie, &ldquo;puede ser &uacute;til quedarnos unos instantes observando c&oacute;mo sentimos el cuerpo y permitir que la sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n se mantenga&rdquo;, reconoce Espeso, que admite que, al iniciarnos, puede ayudar &ldquo;seguir una grabaci&oacute;n guiada o dedicar unos minutos al d&iacute;a a practicar. Con el tiempo, muchas personas aprenden a aplicar este tipo de estrategias de forma m&aacute;s r&aacute;pida cuando detectan que su cuerpo empieza a tensarse&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/aplicar-metodo-relajacion-progresiva-psicologa-personas-acumulan-tension-fisica-plenamente-conscientes-xp_1_13077104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 09:19:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo aplicar el método de la relajación progresiva, según una psicóloga: "Muchas personas acumulan tensión física sin ser plenamente conscientes”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Salud mental,Ejercicio físico,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué hay personas que siempre llegan tarde, según una psicóloga: “Hay quien se hace esperar para sentirse más especial”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/por-que-hay-personas-siempre-llegan-tarde-segun-psicologa-quien-hace-esperar-para-sentirse-especial-xp_1_13066752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a34ae27-b2f1-4cd9-9576-d27b9a27e9d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué hay personas que siempre llegan tarde, según una psicóloga: “Hay quien se hace esperar para sentirse más especial”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A menudo hay una gran distancia entre lo que marca el reloj y lo que percibe nuestro cerebro, lo que nos lleva a subestimar de manera sistemática el tiempo necesario para completar una tarea</p><p class="subtitle">Belén Fernández, psicóloga: “No podemos evitar lo que pasa, pero sí podemos cuidarnos y elegir cómo atravesarlo”</p></div><p class="article-text">
        Una cita perdida, el tren que se va o hacer acto de presencia en una reuni&oacute;n que hace rato que ha empezado. Todos tenemos aquel conocido o amigo que siempre llega tarde, sea la hora que sea. Y no hablamos de algo aislado, porque todos podemos llegar tarde en alg&uacute;n momento y disculparnos por ello, sino de un h&aacute;bito y ritual que se repite d&iacute;a tras d&iacute;a, personas que acostumbran a llegar siempre sin aliento, aunque sea solo diez o quince minutos. Su impuntualidad cr&oacute;nica define a estas personas por completo y, lo peor de todo, puede exasperar a quienes las rodean.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de este patr&oacute;n de impuntualidad? &iquest;Es simple desorganizaci&oacute;n o hay algo m&aacute;s profundo en esta batalla contra el reloj? Nuestra relaci&oacute;n con el tiempo es un aspecto muy personal. No solo se trata de a&ntilde;adir minutos al reloj, sino que muchas veces tenemos que hablar de aspectos que van un poco m&aacute;s all&aacute;. Aunque llegar tarde no tiene porqu&eacute; encasillarnos siempre en algo concreto, s&iacute; insin&uacute;a una tendencia y podemos pensar en ello como un mapa en nuestra agenda que dibuja de forma discreta nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. 
    </p><h2 class="article-text">Una mala gesti&oacute;n del tiempo y desorganizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Como nos explica Mar&iacute;a Arias Iglesias, psic&oacute;loga de <a href="https://mapsicologos.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MA Psic&oacute;logos</a>, &ldquo;la desorganizaci&oacute;n es la primera evidencia y el primer disparador para no ser puntual&rdquo;, porque detr&aacute;s de la impuntualidad hay alguien que &ldquo;no planifica correctamente, por <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologa-paula-patron-explica-hay-gente-deja-tarde-no-pereza-falta-ganas-xp_1_12999830.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procrastinaci&oacute;n</a> o por mala gesti&oacute;n del tiempo&rdquo;, afirma Arias.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, a menudo hay una gran distancia entre lo que marca el reloj y lo que percibe nuestro cerebro, lo que nos lleva a subestimar de manera sistem&aacute;tica el tiempo necesario para completar una tarea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solemos idealizar situaciones y, por tanto, no calculamos bien el tiempo que tardaremos en hacer algo. De acuerdo con este estudio publicado en <a href="https://web.mit.edu/curhan/www/docs/Articles/biases/67_J_Personality_and_Social_Psychology_366%2C_1994.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Journal of Personality and Social Psychology</em></a>, incluso las personas conscientes de sus repetidas impuntualidades contin&uacute;an anticipando plazos futuros con un optimismo excesivo. Es m&aacute;s, otras investigaciones como este <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27770476/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> han descubierto que tendemos a subestimar el tiempo que nos llevar&aacute; atravesar una distancia f&iacute;sica que nos resulta muy familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En promedio, las personas pueden llegar a subestimar en un 40% el tiempo que les llevar&aacute; completar una tarea. Se trata de algo que se manifiesta en todos los &aacute;mbitos, incluso en la planificaci&oacute;n diaria, en los que se deja muy poco margen para los imprevistos.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, a este problema de gesti&oacute;n del tiempo se le suma otro factor determinante: la personalidad. Hablamos aqu&iacute; de aspectos como &ldquo;un exceso de optimismo, o de confianza, porque creen que llegar&aacute;n puntuales; o la baja autoestima ya que el que llega tarde intenta alimentar su autoestima marcando el ritmo y el horario, se hace esperar y rompe las reglas para sentirse as&iacute; m&aacute;s especial o importante&rdquo;, admite Arias.
    </p><p class="article-text">
        Es como si, quien siempre llega tarde, aprecie la atenci&oacute;n que recibe, una forma de poner a prueba a la otra persona y la fuerza de su afecto, protegiendo de manera inconsciente sus sentimientos a pesar de sus errores.&nbsp;En cuanto a los optimistas, su visi&oacute;n les hace creer que pueden con todo en su apretada agenda, pero claro, si intentan hacer demasiadas cosas a la vez, siempre llegar&aacute;n tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La impuntualidad cr&oacute;nica, explica Arias, puede relacionarse en ocasiones &ldquo;con patolog&iacute;as como la ansiedad social &mdash;llegar tarde para evitar la confrontaci&oacute;n que supone esa cita que genera ansiedad&mdash; o una personalidad narcisista, es decir, alguien que no empatiza con los que esperan&rdquo;, reconoce Arias. Muchas veces, quienes llegan tarde constantemente pueden simplemente mostrar indiferencia a las consecuencias que tiene su impuntualidad en los dem&aacute;s, un s&iacute;ntoma de egocentrismo m&aacute;s generalizado.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para gestionar mejor el tiempo y aprender a ser puntual</h2><p class="article-text">
        Romper con el h&aacute;bito de llegar tarde requiere estrategias pr&aacute;cticas y un cambio de mentalidad. No es algo que se pueda hacer de la noche a la ma&ntilde;ana, pero es posible.&nbsp;Para Arias, &ldquo;la primera medida y m&aacute;s efectiva para simplificar es la planificaci&oacute;n&rdquo;. Organizar y crear rutinas puede ayudar. Si nos fijamos en c&oacute;mo act&uacute;an las personas puntuales nos daremos cuenta que son organizadas, cautelosas y realistas cuando planifican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, las personas puntuales crean rutinas en secuencias, no pierden el tiempo decidiendo qu&eacute; hacer y sus rutinas se vuelven autom&aacute;ticas. Por ejemplo, por la ma&ntilde;ana se despiertan, se lavan la cara, van a la cocina, hacen un caf&eacute;, se duchan&hellip; todo esto sin tener que pararse a pensar &ldquo;&iquest;qu&eacute; hago ahora?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La planificaci&oacute;n nos ayuda a anticiparnos y a pensar en la log&iacute;stica para llegar a un destino y, adem&aacute;s, nos permite estimar mejor cu&aacute;nto tiempo nos llevar&aacute; cada tarea y distribuir el tiempo en consecuencia. &ldquo;Pararse a pensar antes de quedar o confirmar la hora y analizar qu&eacute; tengo que hacer ese d&iacute;a e intentar organizarme antes de comprometerme con un horario conlleva no ser impulsivo y tener h&aacute;bitos, rutinas y organizaci&oacute;n de base en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, matiza Arias.
    </p><p class="article-text">
        Como afirma la especialista, &ldquo;se puede aprender a tener una buena gesti&oacute;n del tiempo y a generar estrategias para mejorar la autoestima, la empat&iacute;a, la ansiedad social o los h&aacute;bitos&rdquo;. Incorporar estos peque&ntilde;os cambios puede suponer una gran diferencia con nuestra relaci&oacute;n con el tiempo. Se trata de reeducar al cerebro para gestionar el tiempo y las tareas de forma m&aacute;s sana y equilibrada. Por tanto, superar la impuntualidad es posible, pero requiere paciencia y la voluntad de comprender los componentes psicol&oacute;gicos m&aacute;s profundos que intervienen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/por-que-hay-personas-siempre-llegan-tarde-segun-psicologa-quien-hace-esperar-para-sentirse-especial-xp_1_13066752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 09:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué hay personas que siempre llegan tarde, según una psicóloga: “Hay quien se hace esperar para sentirse más especial”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Belén Hernández, psicóloga: “No podemos evitar lo que pasa, pero sí podemos cuidarnos y elegir cómo atravesarlo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/belen-fernandez-psicologa-no-evitar-pasa-si-cuidarnos-elegir-atravesarlo-xp_1_13064962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38c6ba87-ae1f-4791-9831-e68a0aa8bc7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Belén Hernández, psicóloga: “No podemos evitar lo que pasa, pero sí podemos cuidarnos y elegir cómo atravesarlo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consultamos con una experta por qué muchas veces nos cuesta afrontar los cambios y qué podemos hacer para enfrentarnos a ellos</p><p class="subtitle">Una bióloga aclara por qué nos salen canas: “La genética escribe el guion y el estilo de vida añade los matices” </p></div><p class="article-text">
        Muchos de nosotros avanzamos por la vida con la idea de que llevamos el tim&oacute;n. Incluimos planes, metas y construimos el camino hacia donde queremos dirigirnos. Pero, de repente, ocurre algo inesperado y la ruta marcada cambia de rumbo. Los cambios son inevitables en la vida. Ya sea mudarnos de casa, empezar un nuevo trabajo o incluso tan solo modificar nuestros h&aacute;bitos diarios, sea cual sea el motivo, este cambio suele generar incomodidad. 
    </p><p class="article-text">
        Nos sentimos c&oacute;modos siguiendo nuestras rutinas matutinas, yendo al mismo trabajo y realizando las tareas que conocemos bien, trabajando o socializando con personas que conocemos desde hace a&ntilde;os, disfrutando de la misma afici&oacute;n gratificante y un sinf&iacute;n de actividades m&aacute;s. En estas rutinas encontramos previsibilidad, una especie de sensaci&oacute;n de control que nos hace sentir bien. Cualquier cosa que amenace estas rutinas nos desarma, pero<em> </em>&iquest;qu&eacute; hace que los cambios nos provoquen muchas veces cierto v&eacute;rtigo y qu&eacute; podemos hacer para revertir esta situaci&oacute;n? 
    </p><h2 class="article-text">La resistencia del cerebro al cambio</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro cerebro es un poco ambiguo: por un lado, no le gusta mucho la incertidumbre porque puede ser un indicador de una situaci&oacute;n de peligro; pero, por otro lado, premia la variedad porque facilita que nos podamos adaptar a diferentes situaciones. Esto, al final, est&aacute; al servicio de la supervivencia&rdquo;, explica Bel&eacute;n Hern&aacute;ndez, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="http://www.centropsicologiainsight.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Insight Psicolog&iacute;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        En la base de nuestra resistencia al cambio se encuentra, por tanto, la preferencia de nuestro cerebro por lo familiar. Cuando algo altera nuestra rutina o entorno establecido, el cerebro lo percibe como una amenaza y cualquier cosa desconocida se percibe como un riesgo potencial. Que nuestro cerebro haya evolucionado para apreciar la certeza deriva de nuestro impulso b&aacute;sico de supervivencia. Hemos evolucionado para predecir y controlar nuestras circunstancias porque al hacerlo optimizamos nuestra capacidad para vivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque no todos los cambios son iguales, ya que unos son elegidos y otros no, como reconoce Hern&aacute;ndez, &ldquo;todos nos sacan de nuestra zona de confort para llevarnos a un sitio desconocido&rdquo;. De ah&iacute; que siempre se produzca un &ldquo;estadio inicial de evaluaci&oacute;n y cierta incomodidad, porque el cerebro necesita comprobar que ese sitio nuevo no es peligroso y prepararse para recibirlo&rdquo;, admite la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; nos cuesta aceptar el cambio? </h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esta <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9216079/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">i</a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9216079/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nvestigaci&oacute;n</a> realizada para saber qu&eacute; sucede en el cerebro y el cuerpo cuando experimentamos un cambio, hay al menos dos efectos. Cuando percibimos el cambio como una amenaza, puede producirnos angustia porque lo vemos como muy exigente y sentimos que tenemos que ir m&aacute;s all&aacute; de nuestros l&iacute;mites o nuestra capacidad para afrontarlo. Tambi&eacute;n puede ocurrir que lo experimentemos como un desaf&iacute;o, como una oportunidad interesante para aprender o hacer algo nuevo, y aqu&iacute; las nuevas demandas parecen estar dentro de nuestras capacidades y l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Hern&aacute;ndez, &ldquo;nos da mucho miedo salir de la zona de confort por perder el control, la previsibilidad, y enfrentarnos a lo desconocido. El miedo nos paraliza y nos dice que es mejor aguantar lo &lsquo;inc&oacute;modo&rsquo; conocido que todo el reajuste incierto que implica el cambio, aunque a largo plazo no sea lo m&aacute;s conveniente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, m&aacute;s que el cambio, lo que genera estr&eacute;s es la sensaci&oacute;n de incertidumbre. Lo demuestra esta <a href="https://www.nature.com/articles/ncomms10996" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, seg&uacute;n la cual las personas suelen sentirse m&aacute;s estresadas por la incertidumbre que por los resultados negativos que pueda haber. La ambig&uuml;edad, por tanto, puede ser m&aacute;s dura que las malas noticias.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; unas personas se adaptan al cambio mejor que otras?</h2><p class="article-text">
        Ya lo dijo Charles Darwin: en la naturaleza no sobreviven los m&aacute;s fuertes ni los m&aacute;s inteligentes sino los que se adaptan mejor al cambio. Sea cual sea el estilo de vida que llevemos, todos necesitamos aprender a adaptarnos, porque todo cambia. Lo bueno y lo malo va y viene en la vida de todo el mundo. Pero hay personas que llevan mejor estos cambios, y suelen ser &ldquo;aquellas que a lo largo de su vida han experimentado m&aacute;s variedad, porque eso hace que se entrenen en ese proceso que ocurre cando nos enfrentamos a los cambios&rdquo;, afirma Hern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa esto? &ldquo;Cuantas m&aacute;s experiencias de adaptaci&oacute;n hayamos tenido a lo largo de la vida, m&aacute;s recursos solemos desarrollar para enfrentarnos a cambios nuevos&rdquo;, explica Hern&aacute;ndez, para la cual, &ldquo;cuando alguien ha tenido que adaptarse muchas veces a contextos o etapas distintas, suele ir desarrollando m&aacute;s flexibilidad y tambi&eacute;n m&aacute;s confianza en su propia capacidad para atravesar lo desconocido, y eso hace que los cambios, aunque sigan siendo inc&oacute;modos, resulten un poco m&aacute;s llevaderos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Preguntas para adaptarnos mejor a los cambios</h2><p class="article-text">
        Cuando algo cambia podemos resistirnos, molestarnos, enojarnos&hellip; o podemos aceptar el cambio y sacar el m&aacute;ximo provecho de la situaci&oacute;n. Esto depender&aacute; de nosotros, de nuestra capacidad para ver las oportunidades que trae el cambio y convertirlo en algo positivo. La motivaci&oacute;n es un agente &ldquo;imprescindible&rdquo; para lograrlo, admite Hern&aacute;ndez, ya que el cambio ser&aacute; m&aacute;s llevadero &ldquo;si vemos beneficio en &eacute;l, poco esfuerzo para conseguirlo y muchas probabilidades de que nuestros esfuerzos se vean recompensados&rdquo;, reconoce la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Ir poco a poco tambi&eacute;n nos ayudar&aacute; a adaptarnos mejor al cambio. &ldquo;Si en vez de enfrentarnos a algo gigante somos capaces de dar pasos peque&ntilde;os que supongan menos esfuerzos, es decir, si secuencializamos esos cambios, la sensaci&oacute;n de &eacute;xito al conseguirlo ser&aacute; muy reconfortante. Un logro que se convierte en un premio natural que alimenta la motivaci&oacute;n para seguir avanzando&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, como no todos los cambios son iguales, puede ocurrir que tengamos que adaptarnos a algo nuevo de golpe, sin previo aviso. &iquest;C&oacute;mo podemos actuar en estos casos? Para Hern&aacute;ndez, la clave est&aacute; en hacernos algunas preguntas del tipo: &iquest;Cu&aacute;l es el coste a medio y largo plazo de quedarme como estoy? o &iquest;C&oacute;mo me visualizo dentro de un tiempo si soy capaz de dar ese salto? &ldquo;Muchas veces conectar con esas respuestas nos da la claridad y el impulso que necesitamos para empezar a movernos&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas m&aacute;s importantes a la hora de ser m&aacute;s flexibles a cambios y situaciones a veces inesperadas es pensar que &ldquo;adaptarnos no implica que el cambio no nos duela o no nos afecte&rdquo;, afirma Hern&aacute;ndez. Porque, en la mayor&iacute;a de los casos, frente a un cambio pasaremos por varias fases: la negaci&oacute;n, el miedo, la rabia y la tristeza, as&iacute; como el nuevo desaf&iacute;o y, al final, &ldquo;la creaci&oacute;n de una nueva realidad y unos nuevos h&aacute;bitos&rdquo;, matiza. En cada una de estas fases se plantea un reto que superar y el m&aacute;s complejo es, para la especialista, la aceptaci&oacute;n de la situaci&oacute;n, es decir, tener que &ldquo;soltar la lucha de agarrarnos a algo que ya ha cambiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hacernos preguntas del tipo &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; a m&iacute;?&rdquo; es com&uacute;n, pero no ayudan a afrontar el cambio. Al contrario, &ldquo;nos mete en un bucle de dolor que nos impide avanzar hacia una nueva realidad que, nos guste o no, ya es parte de nuestra vida&rdquo;, aclara la psic&oacute;loga. Aqu&iacute; es clave cambiar la pregunta que nos ancla al pasado por otras como &ldquo;&iquest;qu&eacute; necesito para ir poco a poco adapt&aacute;ndome? &iquest;C&oacute;mo puedo cuidarme en este proceso? &iquest;Qu&eacute; tengo que soltar? o &iquest;Hay algo que pueda aprender de esta experiencia?&rdquo;, concluye Hern&aacute;ndez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 12:59:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Belén Hernández, psicóloga: “No podemos evitar lo que pasa, pero sí podemos cuidarnos y elegir cómo atravesarlo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Salud psicológica]]></media:keywords>
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