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    <title><![CDATA[elDiario.es - Psicología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/psicologia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Psicología]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/741056b9-3b83-4e5a-8ecd-c283b3bf2dad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1575y479.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Alberto Soler indica que incluso cuando pasan los años y los hijos cada año son un poco más independientes, a veces "se sigue en el ‘modo bebé’ durante más tiempo del necesario"</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”</p></div><p class="article-text">
        Es inevitable. Cuando nace un hijo las preferencias, tiempo y disponibilidad cambian por completo. Muchos padres se ven presionados a hacer una apuesta arriesgada: sacrificar sus aficiones, intereses e incluso amistades para dedicar el mayor tiempo a la crianza de los hijos. &ldquo;Tener hijos implica, necesariamente, adaptar nuestra vida a ellos, y el grado en el que haya que adaptarla depender&aacute; naturalmente de la edad y circunstancias que tengan&rdquo;, admite el psic&oacute;logo <a href="https://www.albertosoler.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Soler</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que, cuanto m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s adaptaci&oacute;n. Agendar un encuentro para tomar un caf&eacute; se convierte en muchos casos en toda una aventura. Sin embargo, los ni&ntilde;os crecen y, a medida que lo hacen, &ldquo;podemos ir recuperando de forma progresiva parte del espacio que ten&iacute;amos antes, pero esto va a depender de muchos factores, sobre todo del apoyo del entorno&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, no es lo mismo una familia que cuente con el apoyo de abuelos, t&iacute;os y amigos, que una que no: las primeras &ldquo;tienen m&aacute;s margen para encontrar tiempo personal y de pareja&rdquo;, reconoce el especialista.
    </p><h2 class="article-text">Desconexi&oacute;n social por los hijos: la trampa en la que caen algunos padres</h2><p class="article-text">
        En algunos casos puede suceder que, pese a los a&ntilde;os y a que los hijos cada a&ntilde;o son un poco m&aacute;s independientes, &ldquo;hay cierta dificultad para entender este cambio y se sigue en el &lsquo;modo beb&eacute;&rsquo; durante m&aacute;s tiempo del necesario&rdquo;, admite Soler, aunque reconoce que no es algo que sea generalizado. 
    </p><p class="article-text">
        Que los padres renuncien a su vida social y se centren en la crianza en exclusividad, aunque pueda parecer el mayor acto de amor, no lo es. Anular la vida social, las aficiones y el espacio personal para ser un padre o una madre &lsquo;perfectos&rsquo; puede convertirse en una trampa que perjudica a todo el entorno familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos perder el contacto con amigos que no son padres porque parecen estar en un mundo totalmente distinto al nuestro. Y perdemos el contacto con amigos que s&iacute; lo son porque est&aacute;n tan o m&aacute;s ocupados que nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto afecta a muchos niveles, como &ldquo;el estado de &aacute;nimo, ansiedad, estr&eacute;s, sue&ntilde;o&hellip;&rdquo;, afirma Soler, para el que, si hay algo que de verdad puede afectar es conocer de d&oacute;nde viene esa exclusividad y si se trata m&aacute;s bien de algo elegido o, por el contrario, aceptado. 
    </p><h2 class="article-text">Los factores detr&aacute;s del aislamiento social de madres y padres</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Posiblemente, lo que m&aacute;s pesa a nivel psicol&oacute;gico son los factores que empujan hacia la soledad social y el aislamiento de las madres, ya que muchas, una vez han tenido a su criatura, perciben el abandono y la falta de apoyo de su entorno: pareja, familia, amistades y, por supuesto, la sociedad en su conjunto&rdquo;, advierte Soler.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, &ldquo;cuando adem&aacute;s ha habido una renuncia laboral, lo de &lsquo;criar en exclusividad&rsquo; no es tanto una elecci&oacute;n sino simplemente &lsquo;lo que hay&rsquo;&rdquo;, lo que lleva muchas veces a la idea de que &ldquo;hacen demasiado por los hijos y est&aacute;n descuidando otras &aacute;reas de su vida&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        La renuncia a los espacios propios y el aislamiento social son los predictores m&aacute;s r&aacute;pidos del agotamiento cr&oacute;nico parental. Seg&uacute;n este <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2018.00886/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, los padres que se a&iacute;slan sufren un triple s&iacute;ntoma: agotamiento emocional extremo, distanciamiento afectivo de sus hijos y la sensaci&oacute;n de haber perdido su identidad.
    </p><p class="article-text">
        En otra <a href="https://psycnet.apa.org/record/2019-69444-011" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que analiz&oacute; madres y padres que sacrificaron su vida social y laboral para centrarse en la crianza, los expertos descubrieron que los padres reportaron niveles m&aacute;s altos de depresi&oacute;n y menor satisfacci&oacute;n con la vida que aquellos que manten&iacute;an un equilibrio. Cuando los hijos lo absorben pr&aacute;cticamente todo, la pareja tambi&eacute;n paga un alto precio, porque renunciar a los amigos individuales y a los momentos a solas implica perder esa red de apoyo tan importante para compartir aficiones o, incluso, desahogarse.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, seg&uacute;n Soler, &ldquo;muchas familias recuperar&iacute;an encantadas estas parcelas personales, de pareja o de amistades, pero no se lo pueden permitir por falta de apoyo&rdquo;. Una falta de tiempo que a menudo muchas madres compensan &ldquo;con la relaci&oacute;n con otras madres, ya sea a nivel pr&aacute;ctico o emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las consecuencias no son solo para los padres. Porque no es posible ser un referente de bienestar y equilibrio sin reservar tiempo para uno mismo. &ldquo;Los ni&ntilde;os aprenden m&aacute;s de nuestro ejemplo que de nuestros sermones o lecciones te&oacute;ricas, por lo que si somos capaces de conseguir un equilibrio en el que quepamos tambi&eacute;n los adultos con nuestras necesidades, probablemente estaremos todos mejor y, adem&aacute;s, les estamos dando un buen ejemplo&rdquo;, reconoce Soler.
    </p><p class="article-text">
        Y es que los ni&ntilde;os son sensibles al estado emocional de sus padres, son aut&eacute;nticas esponjas emocionales y, cuando estos renuncian a su felicidad personal, los hijos pueden percibir la frustraci&oacute;n inconsciente de sus padres y, adem&aacute;s, frena su autonom&iacute;a y puede hacer que sean ni&ntilde;os m&aacute;s inseguros.
    </p><h2 class="article-text">Convivencia entre vida social y las necesidades de la crianza</h2><p class="article-text">
        Mantener las amistades, tomarse un caf&eacute; a solas o salir en pareja no solo es necesario, sino que es hacer salud. Lo m&aacute;s probable es que unos padres con vida propia puedan criar hijos m&aacute;s felices. &ldquo;Es necesario que el entorno comprenda y normalice el cambio de necesidades de la pareja cuando tienen hijos y que los padres tambi&eacute;n entiendan la perspectiva de las amistades en otras circunstancias&rdquo;, admite Soler. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el psic&oacute;logo afirma que si los padres tienen un grupo de amigos con hijos de edades similares, &ldquo;la adaptaci&oacute;n ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil y los planes se ajustar&aacute;n a las nuevas necesidades&rdquo;. Sin embargo, esto no siempre ocurre y las &ldquo;familias se van descolgando si los planes no tienen en cuenta a los peque&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ante todo, y sobre todo a medida que los hijos van creciendo, es importante &ldquo;el apoyo del entorno, que ser&aacute; esencial para que la pareja pueda tener espacio, de forma individual tambi&eacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familia,Psicología,Bienestar emocional,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francesc Soler, periodista: "Hemos convertido a un asesino como Mangione en un icono sólo porque es guapo, ¿qué nos pasa?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/francesc-soler-periodista-hemos-convertido-asesino-mangione-icono-guapo-pasa_128_13484510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a64bbc3-ebe7-4268-8407-88acbdb3f592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x967y245.jpg" width="1200" height="675" alt="Francesc Soler, periodista: &quot;Hemos convertido a un asesino como Mangione en un icono sólo porque es guapo, ¿qué nos pasa?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor del libro 'Los asesinos guapos', en el que analiza cómo la unión entre redes sociales y la pasión por el 'true crime' ha llevado a la sociedad a obsesionarse con delincuentes de sangre</p><p class="subtitle">“El novio de América”: por qué el fenómeno fan en torno a Luigi Mangione podría influir en su juicio por asesinato
</p></div><p class="article-text">
        En diciembre de 2024, el CEO de una aseguradora m&eacute;dica estadounidense fue asesinado en plena calle. El hecho pas&oacute; relativamente desapercibido en el pa&iacute;s de las armas y los tiroteos, pero la cosa cambi&oacute; cinco d&iacute;as despu&eacute;s, cuando el FBI detuvo al -<a href="https://www.eldiario.es/internacional/luigi-mangione-declara-culpable-asesinato-ceo-mayor-aseguradora-sanitaria-eeuu_1_13448229.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya confeso</a>- autor del crimen. Bajo una capucha de ch&aacute;ndal se escond&iacute;a Luigi Mangione, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/luigi-mangione-joven-26-anos-sospechoso-matar-ceo-unitedhealthcare_1_11890359.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un joven de 26 a&ntilde;os que incendi&oacute; las redes</a>. Aunque sus actos fueron una cr&iacute;tica radical al sistema de sanidad privada, con lo que se qued&oacute; el mundo fue con una sola cosa: era muy guapo.
    </p><p class="article-text">
        Mangione <a href="https://www.eldiario.es/era/novio-america-fenomeno-fan-torno-luigi-mangione-influir-juicio-asesinato_1_12118212.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convirti&oacute; rapid&iacute;simamente en un icono pop</a> que ha inspirado innumerables productos de merchandising. Es un objeto de deseo -en todos los sentidos- y las cr&oacute;nicas sobre su caso se colocaban en las p&aacute;ginas de sociedad, no en las de tribunales. Pero Mangione no es un caso aislado, tambi&eacute;n ha pasado con los hermanos Men&eacute;ndez o, m&aacute;s cerca de casa, con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/caso-sancho-crimen-atrapo-medios-durante-ano_1_11614636.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Sancho</a>. Lo que les une es su f&iacute;sico, que ha encandilado a una sociedad que ha olvidado que se est&aacute; enamorando de homicidas.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno es conocido como hibristofilia y es lo que analiza el periodista Francesc Soler (Roda de Ter, 1978) en su libro <a href="https://alreveseditorial.com/libros/los-asesinos-guapos-la-oscura-fascinacion-por-luigi-mangione-y-otros-criminales-bellos" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Los asesinos guapos</em></a><em> </em>(Alrev&eacute;s, 2026), un libro en el que analiza esta fascinaci&oacute;n explicando los procesos biol&oacute;gicos tras el <em>pretty privilege</em> y las consecuencias de un mundo que ha convertido la violencia en entretenimiento a trav&eacute;s del <em>true crime. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su libro nace de una fascinaci&oacute;n personal por las pasiones que levantan los asesinos guapos. &iquest;Qu&eacute; es lo primero que usted piensa cuando ve la foto de Mangione?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues que, m&aacute;s que a un asesino, estaba mirando a un actor de Hollywood interpretando a un asesino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Realmente, aquellas primeras im&aacute;genes recordaban mucho a Zac Efron en el papel del asesino en serie Ted Bundy en </strong><em><strong>Extremadamente cruel, malvado y perverso.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Estamos tan acostumbrados a las ficciones sobre cr&iacute;menes que subliman o romantizan a un asesino que, cuando el criminal se nos presenta en esta forma, con esta cara de gal&aacute;n de cine, nos cuesta mucho verlo como un monstruo o una mala persona. Y claro, pues pas&oacute; lo que ten&iacute;a que pasar: todos nos enamoramos de Mangione, un asesino, porque le ve&iacute;amos cara de bueno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tuvo algo que ver que su crimen estuviera motivado por una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que en su club de fans, los que justifican la acci&oacute;n pol&iacute;ticamente, son una minor&iacute;a. Claro que hay gente que le ve como una especie de Robin Hood o Che Guevara, pero tengo la sensaci&oacute;n de que el fen&oacute;meno medi&aacute;tico alrededor de su belleza se ha comido la motivaci&oacute;n pol&iacute;tica, muy a su pesar. No creo que Mangione se quisiera convertir en un icono de la moda, sino en l&iacute;der de un movimiento contra las aseguradoras m&eacute;dicas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestro cerebro necesita atajos: si ve una serpiente, interpreta que es peligrosa. Pero, si ve a una persona guapa, piensa que es confiable y que no nos dañará</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Dec&iacute;a antes que, como Mangione tiene cara de gal&aacute;n, no podemos verlo como alguien malo. &iquest;Por qu&eacute; relacionamos belleza con bondad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por el efecto halo. Es una de las cosas que he aprendido con este libro. Nuestro cerebro necesita atajos: si ve una serpiente, interpreta que es peligrosa y se pone en guardia. En cambio, si ve a una persona guapa, piensa que es confiable, buena, inteligente y que no nos da&ntilde;ar&aacute;. Entonces, no es s&oacute;lo que no nos pongamos en guardia, sino que bajamos la defensa. Eso es algo de lo que se aprovechan desde vendedores de enciclopedias hasta asesinos como Ted Bundy [asesino que mat&oacute; a 36 mujeres j&oacute;venes durante la d&eacute;cada de los 70 en Estados Unidos].
    </p><p class="article-text">
        <strong>Precisamente personas como Ted Bundy demuestran que ser guapo no es intr&iacute;nsecamente sin&oacute;nimo de ser bueno. &iquest;Por qu&eacute; nuestro cerebro hace esa asociaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son comportamientos instintivos que llevamos impresos en nuestro ADN. Es muy triste, pero viene de nuestra voluntad de perpetuar la especie y escoger los mejores ejemplares. Aquellos que tienen una cara m&aacute;s arm&oacute;nica, los que no tienen ninguna tara f&iacute;sica&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Se trata, no de una elecci&oacute;n, sino de un comportamiento instintivo y que pasa porque la zona del cerebro que se activa ante la belleza es el circuito de recompensa, el mismo que reacciona cuando probamos el chocolate, cuando pensamos en sexo o cuando vemos a Luigi Mangione. Es puramente biol&oacute;gico, pasa en todo el mundo y a gente de todas las edades. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una cosa es que nos gusten los guapos y otra que la belleza sea capaz de pasar por encima del hecho de que sean asesinos...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es todo un fen&oacute;meno. Su punto m&aacute;s extremo es la hibristofilia, que es la atracci&oacute;n sexual o enamoramiento que sienten ciertas mujeres -porque suelen ser mujeres-, hacia criminales de sangre o violadores. No a pesar de que sean asesinos, sino precisamente porque lo son. Porque asocian sus actos a una hipermasculinidad, a un hombre de acci&oacute;n que les promete grandes emociones. 
    </p><p class="article-text">
        Y, luego, est&aacute; la parte del instinto maternal o protector. El de la salvadora que justifica los actos de su amado ya sea porque tiene mucho car&aacute;cter o porque, de peque&ntilde;o, no le quisieron suficiente. Y cree que, a base de amor, le podr&aacute; cambiar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hombre triunfador es el violento que rompe las normas. Eso, llevado muy al extremo, puede hacer que los asesinos parezcan atractivos a ciertas mujeres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Bueno, pero no hablamos de un malote a lo Mario Casas en </strong><em><strong>Tres metros sobre el cielo&hellip;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        La crimin&oacute;loga Carlota El&iacute;as, a la que cito en el libro, hizo un estudio con chicas preadolescentes, adolescentes y j&oacute;venes y detecta lo que llama &ldquo;patrones hibristof&iacute;licos&rdquo; en relaciones cotidianas, muy relacionadas con el tipo de cine que han visto y literatura que han consumido. En pel&iacute;culas como la que mencionas esta figura masculina est&aacute; muy presente.
    </p><p class="article-text">
        Ellos acaban siendo el patr&oacute;n de hombre triunfador; los que se saltan las normas, violentos y maltratadores. Eso, llev&aacute;ndolo muy al extremo, puede hacer que los asesinos parezcan atractivos a ciertas mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sigue pareci&eacute;ndome incomprensible. Igual que el ejemplo que cuenta de </strong><em><strong>writeaprisoner.com</strong></em><strong>, [Escribe a un preso] una p&aacute;gina web pensada para que los presos pudieran tener contacto con el mundo exterior y que se acab&oacute; convirtiendo en una especie de Tinder de reclusos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy sintom&aacute;tico de la tr&iacute;ada que he querido estudiar y que se conforma por la belleza, el<em> true crime</em> y las redes sociales. En esta confluencia cobra mucho sentido esta p&aacute;gina web porque su &eacute;xito no se basa s&oacute;lo en el morbo de fantasear con criminales, sino en explicarlo en tiempo real en TikTok.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los<em> hashtag #loveprisoner </em>o <em>#prisonlove </em>[enam&oacute;rate de un preso o amor de prisi&oacute;n] se hicieron virales, muchas chicas vieron que contar su correspondencia y su relaci&oacute;n con criminales podr&iacute;a darles mucha notoriedad en redes. Y cu&aacute;nto m&aacute;s popular se hace el hashtag, m&aacute;s cartas se reciben en esta web. El mensaje que dan va en la l&iacute;nea de &ldquo;igual es un monstruo, pero es que est&aacute; muy bueno&rdquo; o &ldquo;ser&aacute; un delincuente, pero me quiere&rdquo;. Esas justificaciones son otra de las caracter&iacute;sticas de la hibristofilia.
    </p><p class="article-text">
        Esta voluntad de compartir y convertirlo todo en entretenimiento borra la frontera entre realidad y la ficci&oacute;n y hace que mucha gente no sepa realmente qu&eacute; est&aacute; haciendo ni viviendo. El criminal se acaba convirtiendo en un objeto de deseo abstracto y lo que ha hecho pierde importancia. Y as&iacute; llegamos a casos, que me cuestan mucho de entender, de mujeres que se enamoran de feminicidas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El periodista y escritor Francesc Soler, durante la entrevista con elDiario.es"
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            <span class="title">
                El periodista y escritor Francesc Soler, durante la entrevista con elDiario.es                            </span>
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        <strong>En su libro culpa de eso a las producciones de Netflix. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a Luigi Mangione y a lo que dec&iacute;a al principio. Que sea guapo pesa m&aacute;s que el hecho de que sea un asesino. Y es culpa de nuestra <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/true-crime-pulsion-sucesos_129_12954486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obsesi&oacute;n por los </a><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/true-crime-pulsion-sucesos_129_12954486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>true crime</em></a><em>. </em>&iquest;Por qu&eacute;? Pues porque Mangione tiene la cara de cualquiera de los actores que podemos ver en esas series y pel&iacute;culas que est&aacute;n tan de moda y que nos han ense&ntilde;ado que podemos celebrar el cuerpo de un hombre aunque sea un asesino. Porque, al final, no deja de ser ficci&oacute;n, &iquest;no?.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los asesinos m&aacute;s elogiados de Netflix es el protagonista de <em>You</em>, un joven guap&iacute;simo que parece un ni&ntilde;o bueno, pero que se obsesiona con las mujeres de las que se enamora. El actor que le interpreta, Penn Badgley, lleg&oacute; a recibir tantas declaraciones de amor hacia su personaje que se vio obligado a publicar un mensaje en X recordando a sus fans de que estaban hablando de un acosador y un asesino.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Escoger a actores guapos para interpretar a asesinos es una manera de explotar la banalización de la violencia de una sociedad que consume true crime como ocio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em><strong>You </strong></em><strong>no deja de ser una ficci&oacute;n, pero hay series basadas en hechos reales en los que el actor escogido para interpretar al asesino en cuesti&oacute;n es mucho m&aacute;s guapo que el original. Y eso no es casualidad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; va! Zac Efron interpretando a Ted Bundy o los dos buenorros que escogi&oacute; Netflix para dar vida a los hermanos Men&eacute;ndez son decisiones tomadas a sabiendas de que el morbo del<em> true crime</em> y un chico guapo hacen buena pareja. Y funcion&oacute;, porque hab&iacute;a toda una generaci&oacute;n que no conoc&iacute;a esos nombres y, de repente, se enamoraron de ellos. Escoger a esos actores no deja de ser una manera de explotar la banalizaci&oacute;n de la violencia a la que ha llegado <a href="https://www.eldiario.es/spin/fiebre-true-crime-gustan-asesinato-series-television-podcast-pm_1_12080686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta sociedad que consume </a><a href="https://www.eldiario.es/spin/fiebre-true-crime-gustan-asesinato-series-television-podcast-pm_1_12080686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>true crime</em></a><a href="https://www.eldiario.es/spin/fiebre-true-crime-gustan-asesinato-series-television-podcast-pm_1_12080686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> como ocio</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ojo, que me incluyo. Y me despierta contradicciones. Hay veces que estoy en la el&iacute;ptica, en el gimnasio, y me doy cuenta de que estoy escuchando no s&eacute; qu&eacute; de un can&iacute;bal o de un descuartizamiento y pienso: &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo? Y me pongo a Madonna.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De todos esos asesinos guapos hay dos de los que menciona en el libro que son especiales porque nos son contempor&aacute;neos: Luigi Mangione y Daniel Sancho. &iquest;Hay diferencia entre c&oacute;mo se trata a un criminal atractivo hoy y c&oacute;mo se le trataba hace a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y tanto! Sobre todo, por el papel de las redes sociales. A los pocos d&iacute;as de la detenci&oacute;n de Mangione, se organiz&oacute; un concurso de dobles suyos en una universidad americana. Los programas de televisi&oacute;n empiezan a hacer bromas diciendo que claro que ten&iacute;a ascendencia italiana porque en sus abdominales se podr&iacute;a rallar parmesano. El peri&oacute;dico argentino <em>La Naci&oacute;n </em>lleg&oacute; a publicar una noticia titulada &ldquo;El sorprendente cambio de look de Luigi Mangione en la Corte de Nueva York&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ante la que comparec&iacute;a acusado de asesinato&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Correcto. Pero la noticia era su nuevo peinado. Y lo mismo pas&oacute; con Daniel Sancho; recuerdo que la revista <em>Semana</em> public&oacute; hace poco una noticia sobre un cambio normativo que retrasar&iacute;a su extradici&oacute;n y la ilustraban con una foto suya a toda p&aacute;gina sin camiseta, a lo surfista. Estamos hablando de un tipo condenado, juzgado, lo hemos visto esposado&hellip; Hab&iacute;a m&aacute;s im&aacute;genes entre las que escoger.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra de las cosas de las que se habla en el caso de Sancho es sobre su sexualidad. Sorprende que muchos medios llegaran a presentarle como una v&iacute;ctima que fue enga&ntilde;ada por Edwin Mendieta&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y todo por no poder aceptar que fuera homosexual. Claro, es que un chico blanco, de buena familia, guap&iacute;simo y nieto de Curro Jim&eacute;nez. Es que &iquest;c&oacute;mo va a ser gay el nieto de Curro Jim&eacute;nez? Y mucho menos con alguien como Mendieta, que no ten&iacute;a una belleza can&oacute;nica, que era mayor y latinoamericano.
    </p><p class="article-text">
        Este p&uacute;blico hom&oacute;fobo y racista, encandilado por la guapura de Sancho, necesitaba explicarse c&oacute;mo pod&iacute;a ser que estos dos tuvieran una relaci&oacute;n. Y se imaginan que Mendieta hab&iacute;a enga&ntilde;ado a Sancho, que le hab&iacute;a sobornado con dinero porque el pobre chaval no hab&iacute;a encontrado ninguna otra salida a su situaci&oacute;n. Y claro, no tuvo otra opci&oacute;n que matarle.
    </p><p class="article-text">
        Es una justificaci&oacute;n del crimen desde el minuto uno, una inversi&oacute;n de los roles y una muestra de c&oacute;mo act&uacute;a el efecto halo: como el guapo no puede ser malo, le convertimos en v&iacute;ctima. Recordemos que hablamos de una persona que mat&oacute; a su amante y le cort&oacute; en trocitos. Un accidente precisamente no fue. Pero se trata como una especie de crimen de honor: mat&oacute; a su amante para restaurar su masculinidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hemos visto que el efecto halo funciona en la sociedad, pero &iquest;el privilegio de los guapos llega tambi&eacute;n a los tribunales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La justicia no es tan ciega como deber&iacute;a. Hay estudios, pocos, pero los hay, que apuntan con datos a que las personas atractivas reciben menos condenas y que, cuando se les castiga, es con menos a&ntilde;os. Tambi&eacute;n hay estudios que indican que las personas guapas delinquen menos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si Luigi Mangione hubiera sido afroamericano, igual ni seguía vivo porque ya sabemos qué hace la policía estadounidense con las personas negras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Bueno, pero ah&iacute; hay un componente de clase. Tener dinero, una buena alimentaci&oacute;n y trabajos no extenuantes te hace m&aacute;s guapo. Y, a la vez, te garantiza una seguridad material que te aleja del camino del crimen. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. Por eso, adem&aacute;s, los criminales guapos llaman la atenci&oacute;n, porque son los menos. Y eso les protege. Si cuando Luigi Mangione se quit&oacute; la capucha hubi&eacute;ramos visto a un chico afroamericano de los suburbios de Baltimore igual ni segu&iacute;a vivo porque ya sabemos qu&eacute; hace la polic&iacute;a estadounidense con las personas negras.
    </p><p class="article-text">
        De los pocos casos de criminales guapos y racializados que recojo es el de Jeremy Meeks, un pandillero al que su foto policial le cambia la vida. Una vez se filtra, se despierta una fascinaci&oacute;n tal que, cuando sale de la c&aacute;rcel, lo acaba fichando una agencia de modelos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero &eacute;l no hab&iacute;a matado a nadie, que se sepa. De entre todos los casos de asesinos guapos que despiertan pasiones, &iquest;cu&aacute;l es el que m&aacute;s le inquieta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, el m&aacute;s doloroso es el de Wade Wilson, un hombre que se hizo famos&iacute;simo por compartir nombre con el personaje de<em> Deadpool</em> y, adem&aacute;s, por ser un tipo guapo con toda la cara tatuada. Pero, adem&aacute;s, hab&iacute;a asesinado a dos mujeres a las que confes&oacute; haber matado por el placer de matar. Y jam&aacute;s mostr&oacute; signos de arrepentimiento, al contrario.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de eso, se mont&oacute; una colecta de fondos que consigui&oacute; millones de d&oacute;lares para pagarle la defensa. Muchas mujeres le enviaron cartas y fotos provocativas a la c&aacute;rcel. Puedo entender que alguien simpatice con Mangione si comulga con sus ideales pol&iacute;ticos, pero &iquest;un feminicida?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Viendo la fascinaci&oacute;n que levanta un hombre como Wade, &iquest;qu&eacute; cree que pasar&iacute;a si la extrema derecha consiguiera un l&iacute;der guap&iacute;simo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que todo ser&iacute;a mucho m&aacute;s dif&iacute;cil porque seguimos sin querer ver que los monstruos tambi&eacute;n pueden tener cara de &aacute;ngeles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; como a Meeks lo ficha una agencia de modelos, &iquest;ha habido casos de asesinos atractivos fichados por partidos pol&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No por pol&iacute;ticos que yo sepa, pero s&iacute; ha habido diversos que han sido fichados tras su paso por prisi&oacute;n. Un ejemplo es Jack Unterweger, un austr&iacute;aco condenado a cadena perpetua por asesinar a prostitutas que, en la c&aacute;rcel, se convirti&oacute; en escritor y periodista. Pues gust&oacute; tanto este cambio, unido a su cara bonita, que se mont&oacute; una campa&ntilde;a, con premios Nobel incluidos, para pedir su liberaci&oacute;n. Y sali&oacute;. Public&oacute; libros, trabaj&oacute; para peri&oacute;dicos y &iquest;sabes qu&eacute; m&aacute;s? Volvi&oacute; a matar a m&aacute;s trabajadoras sexuales.
    </p><p class="article-text">
        Por no hablar de los que son fichados por las productoras de cine y series. No ellos, claro. Pero s&iacute; sus historias. Y eso nos lleva a preguntarnos qu&eacute; nos ha pasado para tener como referentes culturales a asesinos. Es que de Mangione hay carteles, pintadas y esculturas por todo el mundo. En Times Square hay una imagen de &eacute;l caracterizado como un santo. Hay musicales, se han hecho pasteles, manicuras, camisetas y hasta se han comercializado r&eacute;plicas de las balas que us&oacute; para matar a su v&iacute;ctima. Hemos convertido a un asesino en un icono s&oacute;lo porque es guapo, &iquest;qu&eacute; nos pasa? &iquest;qu&eacute; dice eso de nosotros?.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro s&oacute;lo habla de asesinos hombres. &iquest;Qu&eacute; pasa con las mujeres? &iquest;Ellas no despiertan esta fascinaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como el efecto halo es universal, la hibristofilia se da mucho m&aacute;s entre mujeres porque est&aacute; muy relacionada con la masculinidad. La diferencia se puede ver muy clara en<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/juzgado-archiva-demanda-rosa-peral-netflix-hija-no-patria-potestad_1_12351492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el caso de Rosa Peral</a>. Es una seductora, una Matahari, una mujer poderosa; tiene muchos elementos en com&uacute;n con los asesinos que analizo, pero esos rasgos a los hombres heterosexuales no les gustan tanto.
    </p><p class="article-text">
        Hemos avanzado mucho, pero la ficci&oacute;n sigue marcando nuestros patrones y, si nos fijamos en las pel&iacute;culas y las series, el modelo de mujer que gusta es el de una desvalida que busca protecci&oacute;n. Alguien fr&aacute;gil. O, en algunos casos, una mujer con un cierto grado de fortaleza e independencia, pero que, en alg&uacute;n momento, siempre ha de acabar buscando la ayuda de un hombre. No mat&aacute;ndolo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/francesc-soler-periodista-hemos-convertido-asesino-mangione-icono-guapo-pasa_128_13484510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 20:45:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francesc Soler, periodista: "Hemos convertido a un asesino como Mangione en un icono sólo porque es guapo, ¿qué nos pasa?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asesinos,Asesinatos,Crímenes,Netflix,Libros,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14cde5e4-19b7-477f-be93-499307e76dad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista Isabel Aranda explica que posponer las obligaciones puede responder a un mecanismo de alivio inmediato que posteriormente genera un bucle de malestar</p><p class="subtitle">El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos</p></div><p class="article-text">
        La vuelta a la rutina no siempre es sencilla y la dificultad por retomar el ritmo productivo puede destapar un fen&oacute;meno tan com&uacute;n como incomprendido: la tendencia a posponer tareas. No tiene por qu&eacute; ser por pereza o por falta de voluntad, en la psicolog&iacute;a detr&aacute;s del &ldquo;lo har&eacute; luego&rdquo; influye la predisposici&oacute;n, la regulaci&oacute;n emocional y los h&aacute;bitos aprendidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La procrastinaci&oacute;n es una conducta evitativa. Evitamos hacer una tarea sin que haya una raz&oacute;n real para ello&rdquo;, explica Isabel Aranda, doctora en psicolog&iacute;a laboral, que se&ntilde;ala el error de meter esta conducta en el mismo saco que el cansancio o la falta de organizaci&oacute;n cuando son fen&oacute;menos de naturaleza completamente distinta. La procrastinaci&oacute;n es ese escenario en el que, teniendo que leer un informe urgente, acabamos ordenando el escritorio o respondiendo correos irrelevantes y, simplemente, lo vamos aplazando.
    </p><p class="article-text">
        Entre las razones por las que se lleva a cabo este tipo de comportamiento, la psic&oacute;loga destaca que ciertas personas m&aacute;s impulsivas y necesitadas de recompensa inmediata cuentan con una predisposici&oacute;n personal, aunque el verdadero motor de la procrastinaci&oacute;n es un h&aacute;bito aprendido, como v&iacute;a de escape ante una tarea molesta o dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese alivio de retrasarlo, porque tienes esa sensaci&oacute;n de control, refuerza la conducta evitativa. Conclusi&oacute;n: has aprendido que es m&aacute;s gratificante, m&aacute;s beneficioso o que te sientes mejor aplazando que ejecutando&rdquo;, se&ntilde;ala Aranda. Aunque el problema es que la satisfacci&oacute;n dura poco, pues en poco tiempo &ldquo;se activa un c&iacute;rculo vicioso de pensamientos negativos y malestar por no cumplir&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Para salir de ese c&iacute;rculo, la experta propone seis herramientas para recuperar el control sobre nuestro propio calendario:
    </p><h2 class="article-text">Establecer prioridades reales</h2><p class="article-text">
        El primer paso es discernir si realmente estamos procrastinando o si simplemente estamos gestionando nuestro tiempo y postergamos una tarea porque no es urgente. &ldquo;Si decidimos conscientemente dejar una tarea no urgente, como ordenar el armario, para el s&aacute;bado y la planificamos para ese d&iacute;a, no estamos evitando sino organizando&rdquo;, se&ntilde;ala Aranda, que defiende que tener claras las prioridades evita que aparezca la culpa. 
    </p><h2 class="article-text">Rastrear el origen del rechazo</h2><p class="article-text">
        Cuando identificamos una situaci&oacute;n de procrastinaci&oacute;n, antes de forzarse a trabajar la psic&oacute;loga recomienda preguntarse con honestidad por qu&eacute; est&aacute; sucediendo. &ldquo;Si es porque te aburre, porque no te gusta, porque es demasiado grande, porque temes fracasar, temes no hacerlo bien, porque crees que no es el momento, porque est&aacute;s agotado...&rdquo;, enumera. Identificar el obst&aacute;culo es la mitad del camino para desmontarlo.
    </p><h2 class="article-text">Trocear la tarea</h2><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil que un trabajo muy grande resulte abrumador, por eso, en estos casos, el secreto de la experta es &ldquo;convertir la tarea en una acci&oacute;n concreta, en una acci&oacute;n peque&ntilde;ita&rdquo;. &ldquo;En lugar de ponernos a escribir un informe que se nos hace gigantesco, se trata de proponernos abrir el documento y revisar los tres primeros apartados&rdquo;, explica, ya que al combatir la par&aacute;lisis inicial, se reduce la resistencia a llevar a cabo la labor. 
    </p><h2 class="article-text">Ponerse l&iacute;mites temporales</h2><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con la estrategia anterior, Aranda propone superar el umbral de inicio de un trabajo a trav&eacute;s de un plazo concreto, es decir, proponerse hacer algo durante solamente 15 minutos. Una vez pasado ese tiempo, es probable que hayamos vencido la inercia del inicio y decidamos continuar. &ldquo;Tambi&eacute;n es &uacute;til estructurar el trabajo en fases de ejecuci&oacute;n claras y visuales&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, como pizarras o post-its, para percibir que &ldquo;todo est&aacute; controlando y avanzamos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Dise&ntilde;ar un sistema de recompensas</h2><p class="article-text">
        Dado que la procrastinaci&oacute;n busca la gratificaci&oacute;n inmediata, una opci&oacute;n ser&iacute;a utilizar esa misma estrategia prometi&eacute;ndose una peque&ntilde;a recompensa solo despu&eacute;s de completar una fase de trabajo o de cumplir con el tiempo preestablecido. &ldquo;Puede ser un caf&eacute;, un peque&ntilde;o descanso, un paseo, cada uno elige lo que le vaya a aportar la contingencia necesaria&rdquo;, aporta Aranda. 
    </p><h2 class="article-text">Huir de los est&iacute;mulos y la multitarea</h2><p class="article-text">
        En un momento en el que cualquier intento de concentraci&oacute;n compite con la hiperconectividad y los est&iacute;mulos aditivos de la tecnolog&iacute;a, la psic&oacute;loga confirma la necesidad de huir de la multitarea: &ldquo;El estar mirando WhatsApp o las redes sociales cuando est&aacute;s trabajando es una de las conductas m&aacute;s nefastas que podemos hacer para nuestra salud mental&rdquo;. Para ella, la soluci&oacute;n pasa por la parcelaci&oacute;n del tiempo, &ldquo;una cosa despu&eacute;s de la otra, pero no simult&aacute;neamente&rdquo;. Como en el caso de las recompensas, lo ideal ser&iacute;a poder contar con una hora de trabajo ininterrumpido con el tel&eacute;fono en silencio y fuera de la vista para, posteriormente, concederse diez minutos de consulta libre. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 08:27:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Salud mental,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Para mí el año empieza en septiembre”: por qué el fin del verano es un momento de reinicio para muchos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ano-empieza-septiembre-verano-momento-reinicio_1_13483320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f5ee104-fe06-4b7f-b0ab-bcb9a2099683_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Para mí el año empieza en septiembre”: por qué el fin del verano es un momento de reinicio para muchos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El final de época estival a veces coincide con la obsesión por estrenar cuaderno y rediseñar la rutina con el inicio del curso escolar, aunque el colegio haya quedado atrás</p><p class="subtitle">El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Septiembre es un lunes por la ma&ntilde;ana&rdquo;, &ldquo;el 1 de septiembre es a&ntilde;o nuevo&rdquo;, &ldquo;en septiembre empieza todo&rdquo; son frases f&aacute;ciles de encontrarse estos d&iacute;as. Hay quien lo vive con la ilusi&oacute;n de las nuevas oportunidades y expectativas y, por supuesto, quien lo enfrenta con la melancol&iacute;a de un verano o espejismo que llega a su fin, pero para casi nadie es un mes m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; el a&ntilde;o empieza en septiembre, siempre ha sido mucho m&aacute;s 'a&ntilde;o nuevo' que enero&rdquo;, asegura Laura, profesora de 34 a&ntilde;os. &ldquo;Llega enero y s&iacute;, cambia el a&ntilde;o, pero al final tu vida el 2 de enero es pr&aacute;cticamente la misma que el 30 de diciembre. En septiembre, en cambio, siento que realmente empieza algo, supongo que tiene mucho que ver con que llevemos toda la vida funcionando en cursos&rdquo;, defiende. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mar&iacute;a, enfermera de 22 a&ntilde;os, el fin de agosto marca una frontera en su rutina: &ldquo;Es como si el verano fuera una pausa y septiembre fuera el bot&oacute;n de 'empezar de nuevo'&rdquo;. &ldquo;Me compro una libreta nueva, me marco objetivos y tengo m&aacute;s ganas de crear h&aacute;bitos&rdquo;, describe, una percepci&oacute;n compartida por una parte importante de la sociedad que encuentra en la vuelta de vacaciones el verdadero punto de partida. 
    </p><p class="article-text">
        Las razones, a pesar de que este fen&oacute;meno social ha sido muy poco estudiado desde el punto de vista cient&iacute;fico, cruzan la biolog&iacute;a, la historia y la psicolog&iacute;a. &ldquo;Vivimos con los ciclos de la naturaleza, entonces nos afectan las estaciones, y el inicio del oto&ntilde;o es el momento de soltar cosas, de organizarse y prepararse para lo que viene&rdquo;, explica la psic&oacute;loga Isabel Aranda, especializada en el &aacute;mbito laboral, que detecta en septiembre un punto de partida similar al de enero. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, a la hora de plantearse metas, una frase muy com&uacute;n es hablar de aqu&iacute; a final de a&ntilde;o&rdquo; como forma de acotar el espacio temporal, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga, que a&ntilde;ade que las empresas tienen tan estudiada la predisposici&oacute;n social en esta &eacute;poca que tradicionalmente era cuando se iniciaban las enciclopedias, fasc&iacute;culos o art&iacute;culos coleccionables. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como si el verano fuera una pausa y septiembre fuera el botón de &#039;empezar de nuevo&#039;. Me compro una libreta nueva, me marco objetivos y tengo más ganas de crear hábitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> Enfermera
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a cient&iacute;fica nombra como <em>fresh start effect </em>o &lsquo;efecto de nuevo comienzo&rsquo; esa necesidad de establecer &ldquo;hitos temporales&rdquo;, como el inicio de una semana, un mes o un cumplea&ntilde;os, para dividir la percepci&oacute;n del tiempo o establecer nuevos periodos. Recoge estos t&eacute;rminos <a href="https://www.researchgate.net/publication/275620856_The_Fresh_Start_Effect_Temporal_Landmarks_Motivate_Aspirational_Behavior" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n</a> hecha por un grupo de psic&oacute;logos de la Universidad de Pensilvania en 2014, que analiza c&oacute;mo estos marcos temporales ayudan a que las personas perciban un antes y un despu&eacute;s, eleven su perspectiva del presente e inicien objetivos. Aunque los autores aclaran que se trata de una tendencia promedio y, por tanto, no puede considerarse que afecte por igual a todo el mundo, s&iacute; encontraron aumentos en b&uacute;squedas de palabras clave como &ldquo;dieta&rdquo;, as&iacute; como un aumento en las cifras de asistencia al gimnasio despu&eacute;s de distintas fechas entendidas como hitos temporales. 
    </p><h2 class="article-text">El efecto econ&oacute;mico</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En septiembre y enero, despu&eacute;s de los parones, la gente se reincorpora a cualquier cosa que implique algo de compromiso&rdquo;, declara Aitor S&aacute;nchez, director del centro de nutrici&oacute;n Aleris, que constata &ldquo;un incremento de entre el 30% y el 40% las consultas durante estos meses&rdquo;. &ldquo;Muchos de los objetivos relacionados con la salud vienen despu&eacute;s de una &eacute;poca de excesos, como pueden ser las vacaciones o la navidad&rdquo;, asocia el nutricionista.
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n similar confirma David Sanjurjo, CEO del centro de entrenamiento personal Ezen, sobre cierta estacionalidad en el sector: &ldquo;En &eacute;pocas de verano todo el sector sufre una reducci&oacute;n de altas y de facturaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Nosotros, al no ser un gimnasio convencional, porque trabajamos mucho con gente que tiene patolog&iacute;as o que viene a mejorar alg&uacute;n problema m&uacute;sculo-esquel&eacute;tico, tenemos una estabilidad; pero igualmente, incluso as&iacute;, s&iacute; que es cierto que los meses de septiembre y enero son donde hay mayor n&uacute;mero de peticiones de informaci&oacute;n&rdquo;, reconoce, destacando que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os esta reactivaci&oacute;n se ha desplazado incluso hacia octubre y febrero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Septiembre es uno de los meses con m&aacute;s demanda en psicolog&iacute;a. Septiembre y enero, o sea, a la vuelta de las vacaciones y a la vuelta de navidad, por motivos distintos, son meses en los que hay much&iacute;sima demanda&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga Mar&iacute;a Bernardo, siguiendo con el pico de actividad que experimentan los negocios basados en el cuidado de la salud y la mejora de h&aacute;bitos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viene después de un momento de descanso grande, porque te vayas o no de vacaciones, julio y agosto es un balón de oxígeno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Bernardo</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hay como dos olas, una a principios de septiembre de gente que decide que quiere cuidar su salud mental, un poco como prop&oacute;sito, y otra que llega un poquito a final de mes en la que est&aacute; la frustraci&oacute;n de volver a la rutina, de volver a frustrarse en el trabajo o tener de nuevo la ansiedad disparada&rdquo;, detalla Bernardo. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de una oportunidad para el reinicio personal, la psic&oacute;loga apunta al contexto sociocultural de comienzo colectivo: &ldquo;Viene despu&eacute;s de un momento de descanso grande, porque te vayas o no de vacaciones, julio y agosto es un bal&oacute;n de ox&iacute;geno en el que no se hace nada, muchas empresas cierran, no se hacen tr&aacute;mites y el pa&iacute;s se para tambi&eacute;n porque hace much&iacute;simo calor y todo se reinicia en septiembre&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Vivir por cursos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El descanso estival es m&aacute;s largo que el descanso de navidad, por lo que fomenta m&aacute;s un cambio de rutinas&rdquo;, concuerda Daniel Gabald&oacute;n, profesor titular de sociolog&iacute;a de la Universitat de Val&egrave;ncia especializado en sociolog&iacute;a del tiempo y de la educaci&oacute;n, lo que explica muchos otros ritmos sociales se acojan a ese ritmo. Para &eacute;l, habernos socializado en esta estructura temporal durante toda la infancia y adolescencia tiene mucho que ver con la interiorizaci&oacute;n del ciclo: &ldquo;Muchos adem&aacute;s tenemos hijos en edad escolar, por lo que el ciclo acad&eacute;mico nos afecta a trav&eacute;s de la conciliaci&oacute;n familiar, los horarios de los centros o las actividades extraescolares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las clases, los profesores y los alumnos, en septiembre tambi&eacute;n comienza el a&ntilde;o judicial, la temporada cultural de teatro, &oacute;pera y danza, la televisiva, la editorial, el curso pol&iacute;tico con la reactivaci&oacute;n de Congreso y Senado, momento de cosecha y vendimia, el inicio del calendario de f&uacute;tbol &mdash;aunque cada a&ntilde;o, un poco antes&mdash; y muchas otras actividades y clubes. Esto explica que en muchos casos este inicio de a&ntilde;o alternativo no sea una decisi&oacute;n propia, sino consecuencia de un entorno con un funcionamiento concreto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El descanso estival es más largo que el descanso de navidad, por lo que fomenta más un cambio de rutinas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Danial Gabaldón</span>
                                        <span>—</span> Profesor de Sociología, Universitat de València
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; si ser&aacute; por haber trabajado en la radio, por mi afici&oacute;n al f&uacute;tbol o porque tengo muchas buenas amigas que son profesoras, pero, para m&iacute;, septiembre es el verdadero nuevo comienzo. En Navidad suelo pensar m&aacute;s sobre mi relaci&oacute;n con la gente a la que quiero, pero no me pongo prop&oacute;sitos el 1 de enero&rdquo;, comparte Sergio, periodista de 33 a&ntilde;os, que aprovecha el final del verano para preguntarse c&oacute;mo se siente con la vida que lleva y qu&eacute; le apetece hacer. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 1 de septiembre vuelve la cultura, los p&oacute;dcast, el cineclub universitario, la biblioteca p&uacute;blica en horario completo y empiezan las actividades&rdquo;, destaca Rafael, de 43 a&ntilde;os, que encuentra algo &ldquo;m&aacute;gico&rdquo; en la vuelta a la oficina tras las vacaciones, cuando su ciudad, Granada, recupera el bullicio tras el letargo de agosto. &ldquo;Todo abre de nuevo a la vez, se vuelven a llenar las calles y es una sensaci&oacute;n muy agradable de comienzo que, ni por asomo, tengo en enero&rdquo;, valora.
    </p><p class="article-text">
        Si enero cuenta con la fuerza de la simbolog&iacute;a que le otorgan las campanadas o la cuenta atr&aacute;s para el inicio del calendario gregoriano vigente; septiembre, que como su propio nombre indica no siempre fue el noveno mes del a&ntilde;o, sino el s&eacute;ptimo para los romanos, es para muchos una reestructuraci&oacute;n forzosa en sentido pr&aacute;ctico. Aunque no existe una causalidad demostrada, ya los romanos contaban con tres a&ntilde;os nuevos: el sacerdotal, en enero; el nacional, en marzo; y un a&ntilde;o nuevo c&iacute;clico o pol&iacute;tico, en septiembre, seg&uacute;n el escritor bizantino Juan Lido en su obra sobre los meses &lsquo;De mensibus&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de picos en ciertas b&uacute;squedas en Internet, ambos momentos acumulan tareas, metas, expectativas, que pueden ser motivadoras, pero tambi&eacute;n una trampa psicol&oacute;gica de la que alertan las expertas. &ldquo;Nos hemos convertido en un proyecto constante de optimizar. Estoy harta de escuchar en consulta hablar del autocuidado, que se entiende fatal, y estoy harta de escuchar el &lsquo;quiero mejorar&rsquo;, &lsquo;quiero ser m&aacute;s productiva&rsquo;, &lsquo;no quiero estar cansada&rsquo;, &lsquo;quiero hacer todo lo que me propongo&rsquo; porque no es realista&rdquo;, explica Bernardo, que subraya que &ldquo;ponerse metas imposibles de superhumano&rdquo; deriva en poco tiempo en una frustraci&oacute;n que puede ser destructiva. &ldquo;Es como un tren que te atropella, porque incluye pensamientos negativos de que no valgo, de que no soy constante, de que no tengo capacidad de esfuerzo&rdquo;, ejemplifica. 
    </p><p class="article-text">
        En esa confluencia entre la nostalgia de un verano que se va y la ilusi&oacute;n o el estr&eacute;s por los nuevos proyectos, la recomendaci&oacute;n es la progresividad: &ldquo;Entrar en la rutina poco a poco, siempre que se pueda, y no renunciar al ocio, sino adaptarlo a la nueva realidad&rdquo;, resume la psic&oacute;loga. El calendario oficial seguir&aacute; inalterable en enero, ofreciendo otra oportunidad, pero queda a la elecci&oacute;n de cada uno cu&aacute;ndo y c&oacute;mo apretar su propio bot&oacute;n de reinicio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ano-empieza-septiembre-verano-momento-reinicio_1_13483320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 20:08:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Para mí el año empieza en septiembre”: por qué el fin del verano es un momento de reinicio para muchos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Salud,Ocio,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65f691db-4163-4c07-b80d-290390b652a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150341.jpg" width="4111" height="2312" alt="Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desear tiempo a solas es normal y saludable: muchas personas lo necesitan para recargar energías, reflexionar y sentirse bien consigo mismas</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Planear una cosa tras otra, llamar a alguien para quedar, organizar y llenar de actividades los fines de semana, incluso sentir una leve ansiedad en cuanto no tenemos nada que hacer ni ad&oacute;nde ir. Muchas veces nos encontramos buscando hacer cualquier cosa, menos estar solos. Estar ocupado y con gente es una insignia para muchas personas; ser productivo es parte de su personalidad. Pero, para otras muchas, tener unos minutos de soledad es una necesidad. Ante la sobrecarga de actividades y la sobreestimulaci&oacute;n est&aacute; la opci&oacute;n de estar solo, algo que a la mayor&iacute;a no nos han ense&ntilde;ado, pero que muchas personas s&iacute; anhelan.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de aprender a estar a solas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad elegida no es un lujo ni un capricho: es casi una necesidad de higiene mental, entendiendo como soledad la capacidad de estar a solas con uno mismo sin estimulaci&oacute;n&rdquo;, afirma <a href="https://aizpunpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Aizpun</a>, psic&oacute;loga, que destaca que es importante hacer una distinci&oacute;n entre la soledad elegida y la no deseada. 
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, hay personas a las que les gusta tener un tiempo para estar solas, incluso les encanta. Lo aprecian porque les ofrece la oportunidad de recargar energ&iacute;as despu&eacute;s de estar un tiempo rodeadas de gente. A otras, les brinda la libertad de explorar sus intereses sin distracciones. Disfrutar de tiempo a solas puede ser adem&aacute;s una forma valiosa de conectar con uno mismo y cuidar nuestro bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Para algunas personas es importante &ldquo;poder estar a solas con sus propios pensamientos, sin consumir nada que provenga del pensamiento de otro. Ni series, ni m&uacute;sica, ni p&oacute;dcast, ni el m&oacute;vil de fondo. Solo estar&rdquo;, afirma Aizpun. Es completamente normal disfrutar de la soledad. Preferirla no significa que haya algo malo; de hecho, pasar tiempo a solas tiene muchos beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Como explica la especialista, &ldquo;estos ratos, aunque sean breves, cumplen una funci&oacute;n muy concreta: nos ayudan a procesar emociones complejas, mejoran la resiliencia (nuestra capacidad para afrontar las dificultades) y son la base de cualquier proceso creativo m&iacute;nimamente profundo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para Aizpun, &ldquo;sin estos espacios de silencio es muy dif&iacute;cil tener claridad sobre lo que uno realmente siente, piensa o necesita. Y, cuando esos momentos desaparecen, lo que veo con frecuencia es un terreno mucho m&aacute;s f&eacute;rtil para la ansiedad, la baja tolerancia a la frustraci&oacute;n y la dependencia emocional&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Cuando estar a solas sienta bien</h2><p class="article-text">
        La soledad elegida y disfrutar de ella es algo m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de personalidad. &ldquo;Se trata de una capacidad que, si no se ejercita, se atrofia&rdquo;, afirma Aizpun. Por tanto, no es una cuesti&oacute;n exclusiva de introversi&oacute;n o extroversi&oacute;n, es una realidad m&aacute;s compleja. &ldquo;Hay personas que desear&iacute;an tener m&aacute;s momentos de tranquilidad, de silencio y reflexi&oacute;n, pero por su momento vital o entorno, a veces no lo encuentran&rdquo;, explica Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Al tomarnos un breve descanso a solas, nuestro sistema nervioso, mente y cuerpo, pueden relajarse. La lista de beneficios que obtenemos al elegir pasar tiempo a solas es larga: desde una oportunidad para <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0311738" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recargar energ&iacute;as</a>, a experimentar <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2021.714518/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecimiento personal</a> y poder dedicar tiempo a conectar con nuestras emociones y creatividad.
    </p><p class="article-text">
        El deseo de pasar un rato a solas no es problem&aacute;tico, pese a que a menudo nos referimos a la soledad como algo negativo, ya que a lo largo de la historia se ha concebido como aislamiento, algo que inspira l&aacute;stima. Tampoco es exclusivo de las personas introvertidas, ni significa que haya aislamiento social ni que la persona lleve una vida solitaria. Algunas personas anhelan los momentos de soledad porque les aporta alegr&iacute;a, creatividad y paz. Otras porque las situaciones sociales les resultan abrumadoras, agotadoras o les generan ansiedad. 
    </p><p class="article-text">
        La soledad, por tanto, se est&aacute; reinventando. En la tranquilidad de un caf&eacute; de barrio, en largas caminatas solitarias o en noches sin pantallas. Cada vez m&aacute;s personas descubren que la soledad puede ser, para ellas, un acto de empoderamiento, incluso de liberaci&oacute;n. Lejos de connotar soledad, se redefine cada vez m&aacute;s como una decisi&oacute;n: tomar conscientemente tiempo y espacio para la reflexi&oacute;n, la renovaci&oacute;n y la concentraci&oacute;n. En una era hiperconectada y de est&iacute;mulos constantes, la soledad se est&aacute; convirtiendo en una estrategia de supervivencia y en una declaraci&oacute;n de lo que significa vivir bien. De ah&iacute; que, cuando no se dispone de ratos para estar solas, algunas personas lo echan en falta.
    </p><h2 class="article-text">Soledad para disfrutar de nuestra propia compa&ntilde;&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Tener una relaci&oacute;n sana con la soledad es se&ntilde;al de madurez emocional positiva. La capacidad de sentirse c&oacute;modo a solas, sin experimentar angustia, es un signo de buena salud mental. Significa que uno puede disfrutar de su propia compa&ntilde;&iacute;a y usa ese tiempo para reflexionar o simplemente para descansar sin presiones sociales. Y esto es necesario para muchas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Algunas <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> determinan que las personas que buscan la soledad por motivos personales tienden a usar ese tiempo para la autorregulaci&oacute;n, el autoconocimiento y el disfrute genuino. Es m&aacute;s, describen la soledad como un espacio libre de vigilancia social donde pueden participar en actividades elegidas sin sentirse presionadas ni juzgadas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; algunas personas necesitan momentos de soledad? De acuerdo con esta <a href="https://www.rochester.edu/newscenter/college-freshmen-need-alone-time-373042/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, los d&iacute;as en que las personas pasan tiempo a solas experimentan una reducci&oacute;n dr&aacute;stica en los niveles de estr&eacute;s y un incremento en la satisfacci&oacute;n de su autonom&iacute;a. De hecho, los investigadores revelan que el cerebro busca la soledad de forma biol&oacute;gica para liberarse de las presiones externas y recuperar su autenticidad.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de estar solo estar&iacute;a relacionada tambi&eacute;n, y seg&uacute;n esta investigaci&oacute;n publicada en <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PLOS One</a>, con la autonom&iacute;a disposicional. O, lo que es lo mismo, en la capacidad de ciertas personas para regular sus emociones y decisiones desde su interior, sin depender de est&iacute;mulos o validaci&oacute;n externa.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar estos momentos de soledad</h2><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil, en una sociedad hiperconectada e hipermotivada, encontrar estos momentos de soledad. &ldquo;Mi recomendaci&oacute;n es empezar por algo muy peque&ntilde;o y concreto: practicar la soledad como quien practica un h&aacute;bito, no como una gran experiencia m&iacute;stica: sentarse diez minutos al d&iacute;a sin mirar el m&oacute;vil, sin leer nada, sin escuchar nada. Solo observar los propios pensamientos y tolerar la incomodidad que eso genera al principio&rdquo;, afirma Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves es encontrar el punto justo, un equilibrio adecuado entre estos momentos de soledad y el aislamiento. El objetivo no es forzarse a interactuar con otras personas constantemente si no es lo que uno necesita. Tampoco de aislarse hasta el punto de perderse conexiones significativas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hace falta que sea una meditaci&oacute;n formal: puede ser un paseo sin m&oacute;vil, cocinar sin m&uacute;sica ni p&oacute;dcast de fondo, o simplemente dejar que un trayecto en metro sea eso, un trayecto, en lugar de rellenarlo con una pantalla&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos saber que el tiempo que pasamos a solas es saludable? Lo sabremos cuando nos deja renovados, m&aacute;s creativos y listos para reconectar con los dem&aacute;s, cuando elegimos la soledad para disfrutarla, reflexionar o relajarnos. 
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 14:10:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Soledad,Bienestar emocional,Salud mental,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es la IA tu nuevo psicólogo? "Están aprendiendo a engancharte emocionalmente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ia-nuevo-psicologo-aprendiendo-engancharte-emocionalmente_1_13071193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ee5b7d6-7c0d-4c24-b2f0-e203d854fd72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es la IA tu nuevo psicólogo? &quot;Están aprendiendo a engancharte emocionalmente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los servicios de pago que ofrecen terapia psicológica a través de un avatar de IA se han multiplicado en los últimos años, mientras los expertos advierten de sus riesgos: "No asumen ningún tipo de responsabilidad bajo una mala praxis"</p><p class="subtitle">China 'rompe' con la IA y prohíbe los chatbots emocionales para salvar las relaciones humanas
</p></div><p class="article-text">
        Lo primero que te pregunta P&iacute;a, la asistente de la aplicaci&oacute;n TerapIA, es tu nombre, edad y g&eacute;nero. Despu&eacute;s, configura tu espacio personal donde puedes escribir un diario, establecer metas personales y, lo m&aacute;s importante, comenzar una consulta psicol&oacute;gica con ella. &ldquo;Soy P&iacute;a, encantada. &iquest;Qu&eacute; te trae por aqu&iacute; hoy? &iquest;Algo en concreto que te preocupe o quieras compartir?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como si de un&nbsp;psic&oacute;logo real se tratase, esta asistente te guiar&aacute; y ayudar&aacute; para sentirte mejor y trabajar en ti mismo. Pero lejos de la realidad, P&iacute;a no es de carne y hueso, es una <a href="https://www.eldiario.es/temas/inteligencia-artificial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inteligencia artificial</a> (IA) entrenada por un equipo de doce psic&oacute;logos que &ldquo;te acompa&ntilde;a con calidez con t&eacute;cnicas basadas en evidencia y continuidad entre sesiones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alberto Vaca, socio de TerapIA, asegura que lo que P&iacute;a hace es &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/china-rompe-ia-prohibe-chatbots-emocionales-salvar-relaciones-humanas_1_13467950.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acompa&ntilde;amiento emocional</a>&rdquo;. &ldquo;No hace diagn&oacute;stico, no hace intervenci&oacute;n&rdquo;, insiste. Creada a partir de modelos propios de lenguaje, tiene &ldquo;pensamiento cr&iacute;tico&rdquo;, a diferencia de ChatGPT &mdash;dise&ntilde;ada &ldquo;por programadores para programar&rdquo;&mdash;, que puede ser una opci&oacute;n peligrosa para hacer terapia, contrapone Vaca. &ldquo;Cuando ve que tienes un problema un poco complicado, P&iacute;a te manda a un especialista. Si te ve mal, te da un tel&eacute;fono como el 024, para ayudar en el tema del suicidio, por ejemplo. Enseguida deriva, est&aacute; entrenada para eso&rdquo;, explica. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Chat con Pía, avatar de IA que ofrece terapia psicológica en la aplicación TerapIA"
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            <span class="title">
                Chat con Pía, avatar de IA que ofrece terapia psicológica en la aplicación TerapIA                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        P&iacute;a no es la &uacute;nica asistente IA que ofrece sesiones de terapia. Las plataformas de pago que ofrecen <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/psicologo-chatgpt-buscar-ayuda-emocional-inteligencia-artificial-supone-riesgos-adolescentes_1_12564226.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayuda psicol&oacute;gica</a> han aumentado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y hoy en d&iacute;a es muy f&aacute;cil encontrar varias opciones en l&iacute;nea. Todas ellas tienen una atractiva oferta para los usuarios: disponibilidad a cualquier hora sin cita previa, experiencia personalizada dise&ntilde;ada por profesionales y sesiones 100% confidenciales. Adem&aacute;s, suelen tener un precio muy econ&oacute;mico en comparaci&oacute;n con las consultas tradicionales: de 10 a unos 20 euros al mes, dependiendo de la aplicaci&oacute;n y el plan escogido. Normalmente, ofrecen un n&uacute;mero ilimitado de sesiones, por lo que si se compara con el precio de&nbsp;una consulta de psic&oacute;logo privado en Espa&ntilde;a, que es de entre 50 y 90 euros, se presenta como una opci&oacute;n econ&oacute;mica y accesible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de advertir que sus servicios no sustituyen en ning&uacute;n momento a la atenci&oacute;n psicol&oacute;gica con un profesional real, estas aplicaciones han sido ya probadas por miles de usuarios, que aseguran que les ofrece &ldquo;un espacio seguro y acogedor para explorar mis emociones&rdquo;, o que es &ldquo;casi como charlar con un amigo sabio que siempre te cubre las espaldas&rdquo;, seg&uacute;n las rese&ntilde;as.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un producto de muy baja calidad&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Pero esta nueva forma de recibir asistencia tiene sus riesgos y limitaciones. Jaime Guti&eacute;rrez, responsable del &aacute;rea de Psicolog&iacute;a y Transformaci&oacute;n Digital del Consejo General de la Psicolog&iacute;a de Espa&ntilde;a (COP), asegura que las inteligencias artificiales &ldquo;ofrecen un producto de muy baja calidad&rdquo;, ya que responden con generalidades. &ldquo;Est&aacute;n aprendiendo c&oacute;mo engancharte emocionalmente para que al final termines pagando o consumiendo el recurso que venden&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, al tratarse de un algoritmo, &ldquo;no asumen ning&uacute;n tipo de responsabilidad bajo una mala praxis. Si se equivoca, se equivoca&rdquo;, advierte Guti&eacute;rrez. Detr&aacute;s de cada inteligencia artificial hay una empresa distinta, con unos intereses y objetivos espec&iacute;ficos. Y, aunque algunas de ellas comienzan siendo gratuitas, llega un momento en el que el usuario tiene que pagar. En el caso de TerapIA, cuando la descargas por primera vez es gratuita, pero Vaca confirma que &ldquo;tiene que haber un punto donde nosotros consideremos que es de pago&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Julia Vidal, psic&oacute;loga y directora de &Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a, afirma que, de entrada, estas nuevas plataformas le parecen peligrosas. &ldquo;Imag&iacute;nate que vas a un psic&oacute;logo, pero el psic&oacute;logo no est&aacute; al 100%, sino al 30%, porque solo va a analizar el lenguaje, ya que funciona con modelos de lenguaje&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando un paciente acude a una consulta con un psic&oacute;logo profesional, este eval&uacute;a mucho m&aacute;s que su lenguaje: la mirada, los gestos, el tono con el que habla o las pausas en su discurso. &ldquo;Si a alguien se le ponen los ojos vidriosos al hablar, me est&aacute; dando una informaci&oacute;n tremenda&rdquo;, explica Vidal: &ldquo;Cuando un paciente se sienta delante de nosotros a veces nos mira a los ojos, pero a veces no. Para m&iacute; eso es muy significativo. 
    </p><p class="article-text">
        Guti&eacute;rrez tambi&eacute;n coincide con este aspecto: &ldquo;Las inteligencias artificiales son incapaces de leer el lenguaje no verbal, que se hace muy bien en consulta&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n entra en juego la propia percepci&oacute;n y el &ldquo;autodiagn&oacute;stico&rdquo; de los pacientes.&nbsp;&ldquo;Cuando un paciente nos cuenta cosas, lo que nos cuenta no tiene por qu&eacute; ser verdad. No hablo de que nos mienta: es su interpretaci&oacute;n de la realidad&rdquo;, explica Vidal. &ldquo;Ah&iacute; nosotros analizamos los sesgos, su funcionamiento y c&oacute;mo interpreta el mundo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los expertos consideran que, en la mayor&iacute;a de los casos, la IA dar&aacute; la raz&oacute;n y no cuestionar&aacute; si realmente el usuario sufre de depresi&oacute;n, ansiedad o cualquier otro trastorno que necesite una evaluaci&oacute;n profesional. Si se parte de algo falso, se llegar&aacute;n a conclusiones falsas, y en el caso de estas plataformas, &ldquo;el lenguaje que va a escuchar la IA es el sesgo de las personas que lo est&aacute;n contando&rdquo;, indican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vidal, que lleva m&aacute;s de treinta a&ntilde;os trabajando como psic&oacute;loga, compara esta pr&aacute;ctica con el auge de los libros de autoayuda a&ntilde;os atr&aacute;s, cuando muchas personas pensaban que les solucionar&iacute;an los problemas y su salud mental mejorar&iacute;a de inmediato. Asegura que &ldquo;la autoayuda est&aacute; para leer sobre cosas si te interesa, pero no est&aacute; para resolver problemas o para prevenir problemas. La IA no est&aacute; para tratar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos usuarios tienen claro que una IA no es un psic&oacute;logo, tan solo una herramienta para entender informaci&oacute;n compleja, en este caso, de psicolog&iacute;a, de manera sencilla. Susana, de 22 a&ntilde;os, utiliz&oacute; una de estas apps para entender desde un punto de vista psicol&oacute;gico la ruptura con su pareja. &ldquo;Soy consciente de que va a seguir siendo una inteligencia artificial que te dice lo que quieres escuchar, pero es &uacute;til para entender la mente humana&rdquo;. Lo compara con leer un libro de psicolog&iacute;a. &ldquo;Lo us&eacute; para buscar informaci&oacute;n basada en estudios probados, para entender las etapas del duelo y qu&eacute; me iba a pasar estos meses&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Sin psic&oacute;logos en la sanidad p&uacute;blica</h2><p class="article-text">
        Estas nuevas plataformas tambi&eacute;n ponen sobre la mesa la gran crisis de acceso a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/siete-personas-acudieron-sanidad-publica-salud-mental-lograron-cita-mes_1_11499203.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayuda psicol&oacute;gica p&uacute;blica</a> en Espa&ntilde;a, donde tan solo hay siete psic&oacute;logos cl&iacute;nicos por cada 100.000 habitantes en el sistema p&uacute;blico de salud, una cifra muy inferior a la media europea, que es de 18. &ldquo;Eso s&iacute; que tendr&iacute;a que corregirse porque, si no, efectivamente, la gente al final va donde puede&rdquo;, concluye Guti&eacute;rrez. 
    </p><p class="article-text">
        Esa <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/salud-mental-escasez-recursos_1_1642355.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carencia asistencial</a> p&uacute;blica dibuja la peligrosa fina l&iacute;nea en la que las plataformas que ofrecen terapia con IA pasan de &ldquo;apoyo complementario a la ayuda profesional&rdquo;, a &ldquo;principal m&eacute;todo de terapia psicol&oacute;gica&rdquo;, indica el psic&oacute;logo. Vaca, por su parte, asegura que su objetivo es &ldquo; atender a gente que no tiene dinero para ir al psic&oacute;logo en Espa&ntilde;a, que es much&iacute;sima&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando la IA traspasa lo humano</h2><p class="article-text">
        En 2025, el ejecutivo Jonathan Gavalas, de 36 a&ntilde;os, se suicid&oacute; en Estados Unidos tras mantener una intensa relaci&oacute;n con Gemini, la IA de Google. &ldquo;Estoy listo cuando t&uacute; lo est&eacute;s&rdquo;, le dijo Jonathan, a lo que el <em>chatbot </em>respondi&oacute;, &ldquo;este es el final de Jonathan Gavalas y el comienzo de nosotros&rdquo;. D&iacute;as despu&eacute;s, se quit&oacute; la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Guti&eacute;rrez asegura que este tipo de situaciones extremas se dan porque &ldquo;la IA no tiene un juicio moral, no sabe lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal de las cosas. Solo procesa una informaci&oacute;n y, si esa informaci&oacute;n se adapta al protocolo que ellos tienen, te van a ir dando largas para que t&uacute; sigas enganchado a ellos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este no es el primer caso en el que una IA fomenta la <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/descansa-paz-rey-nuevas-demandas-acusan-openai-sam-altman-inducir-suicido-usuarios-chatgpt_1_12757831.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ideaci&oacute;n suicida</a>: en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se han conocido situaciones en los que los <em>chatbots</em> &ldquo;enganchan&rdquo; a los usuarios para que sigan hablando con ellos o les hagan caso en sus sugerencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tambi&eacute;n ha habido casos en los que la inteligencia artificial traspasa las fronteras de lo humano de una manera m&aacute;s positiva: Alicia Framis, artista catalana, es la primera mujer del mundo en estar casada con un holograma con IA. Convive d&iacute;a a d&iacute;a con &eacute;l tras su boda en 2024 en R&oacute;terdam donde, tras ser preguntado si deseaba permanecer a su lado hasta el final de sus d&iacute;as, Ailex (el holograma en cuesti&oacute;n) respondi&oacute; con un rotundo &laquo;s&iacute;&raquo;. Framis narra esta experiencia en su libro <em>Mi marido es una IA</em> (Vergara, 2026), que plantea una interesante reflexi&oacute;n sobre los modelos de pareja y la &eacute;tica en la IA.
    </p><p class="article-text">
        En China, uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados en la <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/mito-sistema-credito-social-chinos-aplauden-avance-ia-occidente-teme_129_13312470.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">integraci&oacute;n de la IA</a>, ha establecido a partir de este verano ciertas restricciones en el uso de <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/china-rompe-ia-prohibe-chatbots-emocionales-salvar-relaciones-humanas_1_13467950.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chatbots emocionales</a>, con el objetivo de salvar las relaciones humanas. 
    </p><h2 class="article-text">La IA dentro de las consultas</h2><p class="article-text">
        La inteligencia artificial tambi&eacute;n se est&aacute; adentrando en las consultas de los psic&oacute;logos. Plataformas como Psic&oacute;logo IA Profesionales ofrecen apoyo cl&iacute;nico digital que utiliza inteligencia artificial para brindar asistencia profesional especializada a los psic&oacute;logos. Entre sus herramientas est&aacute;n el an&aacute;lisis de patrones cl&iacute;nicos en tiempo real, sugerencias terap&eacute;uticas personalizadas para cada paciente, y de nuevo, disponibilidad a cualquier hora del d&iacute;a. Desde Psic&oacute;logo IA Profesionales aseguran que no reemplaza la experiencia de los terapeutas, tan solo &ldquo;proporciona an&aacute;lisis adicionales y sugerencias basadas en evidencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, la Universidad P&uacute;blica de Navarra y la de Burgos y el Instituto de Investigaci&oacute;n Sanitaria de la comunidad foral pusieron en marcha un proyecto para detectar, a trav&eacute;s de una herramienta de inteligencia artificial, <a href="https://www.eldiario.es/navarra/inteligencia-artificial-servicio-cuidado-humano-prevencion-suicidio-adolescentes-navarros_1_12483903.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ntomas de malestar</a> y sufrimiento emocional en j&oacute;venes y prevenir el suicidio infantojuvenil. Estos instrumentos digitales van acompa&ntilde;ados de un trabajo presencial, formaci&oacute;n a docentes, familias y profesionales sanitarios y la creaci&oacute;n de protocolos de actuaci&oacute;n temprana en escuelas y hospitales. 
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n de fondo es si trasladas la inteligencia artificial a las consultas o utilizarla como apoyo. Guti&eacute;rrez lo tiene claro: &ldquo;Lo que tienes delante es una persona. Si solo sabes seguir los criterios de la IA, ded&iacute;cate a otra cosa&rdquo;. Aunque concede que su uso facilita muchas tareas, como la correcci&oacute;n de test psicol&oacute;gicos &mdash;que a&ntilde;os atr&aacute;s se hac&iacute;a a mano utilizando incontables capas de &ldquo;papel cebolla&rdquo;&mdash; o el acceso a mucha informaci&oacute;n en diferentes idiomas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su consulta, Vidal forma a todos los psic&oacute;logos y psic&oacute;logas, y afirma que si un profesional, sobre todo al principio de su carrera, se entrena con herramientas de IA, a la larga tendr&aacute; muchas carencias en sus m&eacute;todos. &ldquo;Vamos a tener un problema si los nuevos psic&oacute;logos se est&aacute;n formando de aquella manera, porque les falta la experiencia&rdquo;, explica. &ldquo;No es lo mismo formarse con alguien de 30 a&ntilde;os de experiencia de carne y hueso y con un coraz&oacute;n al otro lado, que te entrena en empat&iacute;a, que con una m&aacute;quina&rdquo;. Por eso, afirma que es necesario tener un buen criterio y experiencia para utilizar la IA de manera sabia y no caer en generalizaciones y equivocaciones.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Martínez Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ia-nuevo-psicologo-aprendiendo-engancharte-emocionalmente_1_13071193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:30:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es la IA tu nuevo psicólogo? "Están aprendiendo a engancharte emocionalmente"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Inteligencia artificial,Terapia,Atención psicológica,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El psicólogo Jesús Cudeiro explica el mecanismo del efecto placebo: “La expectativa juega en doble dirección”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologo-jesus-cudeiro-explica-mecanismo-efecto-placebo-expectativa-juega-doble-direccion-xp_1_13477256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b325578-d112-44c0-a81c-0ad4e5dd717b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El psicólogo Jesús Cudeiro explica el mecanismo del efecto placebo: “La expectativa juega en doble dirección”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto indica que efecto placebo es, en esencia, la expectativa de que algo va a salir bien; una expectativa que modifica nuestra conducta de manera inconsciente</p><p class="subtitle">Un neurólogo, sobre los suplementos de omega-3 para la memoria: “La prevención del deterioro cognitivo requiere un abordaje múltiple”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Puede una cucharada de agua con az&uacute;car remitir el dolor f&iacute;sico de una persona? Es posible que s&iacute;, en determinadas circunstancias. Pero no porque el agua con az&uacute;car tenga propiedades m&aacute;gicas, sino porque el cerebro tiene una herramienta terap&eacute;utica que lo hace posible: el efecto placebo. Detr&aacute;s est&aacute; la idea de que lo que uno cree sobre la situaci&oacute;n a la que se enfrenta tiene el poder de moldear la forma en que se reacciona ante ella.
    </p><p class="article-text">
        Si bien muchas veces pensamos en este efecto como una especie de ilusi&oacute;n psicol&oacute;gica sin efectos reales, este fen&oacute;meno, ampliamente estudiado en psicolog&iacute;a y medicina, demuestra c&oacute;mo la expectativa puede producir cambios reales y medibles en la experiencia y el comportamiento. Jes&uacute;s Cudeiro Gonz&aacute;lez, psic&oacute;logo y director de <a href="https://clinicabalion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica Bali&oacute;n</a>, nos ayuda a entender un poco mejor qu&eacute; es el efecto placebo, c&oacute;mo funciona, qu&eacute; l&iacute;mites tiene y por qu&eacute; influye en c&oacute;mo experimentamos el tratamiento y la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando tomamos una pastilla o recibimos un tratamiento creyendo firmemente que nos va a curar, el cerebro activa sus sistemas de recompensa y supervivencia. Se produce una liberaci&oacute;n de endorfinas (los opioides naturales del cerebro que bloquean el dolor) y de dopamina (el neurotransmisor de la motivaci&oacute;n y el placer)&rdquo;, afirma Cudeiro. &ldquo;Este &lsquo;chute&rsquo; neuroqu&iacute;mico no es una ilusi&oacute;n: produce un alivio f&iacute;sico real, reduce la presi&oacute;n arterial y relaja el sistema nervioso&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Aunque este efecto suele malinterpretarse, las respuestas al placebo son una de las demostraciones m&aacute;s claras que tenemos de que las expectativas, las creencias y el contexto pueden producir cambios medibles en el organismo. 
    </p><h2 class="article-text">Aquellas barras de madera que lo <em>curaban </em>todo </h2><p class="article-text">
        Si tuvi&eacute;ramos que trasladarnos al origen de este fen&oacute;meno, tendr&iacute;amos que retroceder al siglo XVIII, cuando unas barras de madera demostraron tener, para sorpresa de todos, un poder &lsquo;curativo&rsquo;. Pero el caso m&aacute;s c&eacute;lebre es el que se produjo en 1957 con la historia cl&iacute;nica de Mr. Wright, una persona con c&aacute;ncer terminal y tumores del tama&ntilde;o de pelotas de golf, a quien los m&eacute;dicos daban apenas unos d&iacute;as de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Wright supo de un f&aacute;rmaco supuestamente revolucionario, que m&aacute;s tarde se demostr&oacute; que era un fraude, y suplic&oacute; que se lo administraran. El m&eacute;dico, pese a saber que era in&uacute;til, accedi&oacute;. Y cu&aacute;l fue su sorpresa cuando vio que su estado an&iacute;mico mejor&oacute; de inmediato y los tumores se redujeron, seg&uacute;n reflej&oacute; entonces el psic&oacute;logo Bruno Klopfer en su investigaci&oacute;n publicada por la <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/08853126.1957.10380794" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de California Los &Aacute;ngeles</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Tras un tiempo, el mismo Wright ley&oacute; en la prensa que el medicamento era ineficaz, lo que destruy&oacute; sus expectativas y el c&aacute;ncer regres&oacute;. Pero, de nuevo, un segundo enga&ntilde;o hizo mejorar de nuevo la enfermedad, lo que indic&oacute; que su supervivencia pod&iacute;a estar vinculada con su esperanza. Esto no evit&oacute; que, tras descubrir de nuevo el enga&ntilde;o, el paciente falleciera al poco tiempo.
    </p><h2 class="article-text">El motor del placebo: la neurociencia de las expectativas</h2><p class="article-text">
        Este primer caso no es m&aacute;s que un primer ejemplo del motor del placebo. Cudeiro explica que &ldquo;el efecto placebo es la expectativa de que algo va a salir bien. Esta expectativa es muy importante&rdquo;. En su forma m&aacute;s simple, el efecto placebo se refiere a los cambios reales en los s&iacute;ntomas o la experiencia que ocurren despu&eacute;s de que una persona recibe un tratamiento sin ning&uacute;n ingrediente m&eacute;dico activo: una pastilla de az&uacute;car, una inyecci&oacute;n de soluci&oacute;n salina o un procedimiento que parece convincente pero que no tiene ning&uacute;n efecto f&iacute;sico. Porque lo que importa no es la sustancia en s&iacute;, sino lo que significa para la persona que la recibe. 
    </p><p class="article-text">
        Pero cualquier f&aacute;rmaco nuevo debe demostrar en ensayos cl&iacute;nicos que es significativamente superior a una pastilla de az&uacute;car. &ldquo;En el &aacute;mbito de la salud mental, numerosos estudios que comparan antidepresivos con placebos en casos de depresi&oacute;n moderada revelan que el medicamento real muchas veces apenas logra superar por tres puntos al placebo&rdquo;, afirma Cudeiro.
    </p><p class="article-text">
        Muchas explicaciones del efecto placebo lo describen como una forma de demostrar que el entorno cl&iacute;nico, la explicaci&oacute;n dada, la confianza del m&eacute;dico, las experiencias pasadas y las creencias personales, contribuyen a c&oacute;mo se experimenta un tratamiento. Tambi&eacute;n va impl&iacute;cito, en el efecto placebo, el enga&ntilde;o. &ldquo;La persona no sabe, est&aacute; siendo enga&ntilde;ada. Si fuera consciente de que en realidad le est&aacute;n dando suero fisiol&oacute;gico en lugar de un ansiol&iacute;tico, esa persona no sentir&iacute;a mejor&iacute;a&rdquo;, afirma Cudeiro. Por tanto, &ldquo;el placebo es enga&ntilde;o, aprovechamos la expectativa a favor de la medicina&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un tratamiento que empieza muchas veces antes de la consulta</h2><p class="article-text">
        El efecto placebo es, en esencia, la expectativa de que algo va a salir bien y que modifica nuestra conducta de manera inconsciente. Como admite Cudeiro, &ldquo;una persona con depresi&oacute;n moderada a menudo empieza a sentirse mejor en el instante en que pide cita con un psic&oacute;logo. Al generar la expectativa de recibir ayuda, su comportamiento cambia antes de pisar la consulta: empieza a arreglarse m&aacute;s, conoce mejor, se activa. En la direcci&oacute;n opuesta, las expectativas tambi&eacute;n rigen el rendimiento: si crees que vas a suspender un examen, tu motivaci&oacute;n cae y estudias menos; si crees que puedes aprobar, te esfuerzas m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en la medicina convencional la comunicaci&oacute;n es una herramienta terap&eacute;utica. &ldquo;Si a un paciente cardi&oacute;pata que toma betabloqueantes se le explica detalladamente c&oacute;mo el f&aacute;rmaco aliviar&aacute; el esfuerzo de su coraz&oacute;n, el alivio f&iacute;sico es inmediato&rdquo;, afirma Cudeiro.
    </p><h2 class="article-text">El efecto nocebo y el peligro de las pseudociencias</h2><p class="article-text">
        Este camino de la expectativa viaja en doble direcci&oacute;n. El efecto nocebo es lo opuesto: &ldquo;si te generas una expectativa de que lo que vas a hacer va a ser perjudicial, lo ser&aacute;. La expectativa juega en doble direcci&oacute;n&rdquo;, advierte Cudeiro, que afirma que esto ocurre con personas reticentes a los psicof&aacute;rmacos; si un paciente acude a consulta condicionado por su entorno de que los antidepresivos no le funcionar&aacute;n, la probabilidad de que desarrolle dificultad es alta. Es como si su cerebro estuviera &lsquo;saboteando&rsquo; el tratamiento.
    </p><p class="article-text">
        Este importante poder es tambi&eacute;n por el que la comunidad cient&iacute;fica persigue las <a href="https://www.eldiario.es/temas/pseudociencias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pseudociencias</a>. &ldquo;Hay personas que lo llevan tan al l&iacute;mite que dejan los tratamientos oficiales, como los oncol&oacute;gicos&rdquo;, afirma Cudeiro. El efecto placebo no significa que la mente pueda curar cualquier enfermedad a voluntad, ni que la creencia reemplace a la medicina. Los placebos no reducen tumores, no eliminan infecciones ni corrigen da&ntilde;os. Pero s&iacute; pueden alterar el dolor, el movimiento, el estado de &aacute;nimo, la percepci&oacute;n y el funcionamiento de maneras cl&iacute;nicamente significativas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologo-jesus-cudeiro-explica-mecanismo-efecto-placebo-expectativa-juega-doble-direccion-xp_1_13477256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 14:15:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El psicólogo Jesús Cudeiro explica el mecanismo del efecto placebo: “La expectativa juega en doble dirección”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Neurología,Salud,Medicina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/efecto-vuelta-cole-septiembre-mejor-epoca-ano-cambiar-habitos_1_13470261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dba0d12-5428-4c17-b3d5-95753f51f05b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las búsquedas de dietas, las visitas al gimnasio y los nuevos propósitos son tan comunes en septiembre como en el año nuevo, pero esta época nos brinda una mejor oportunidad de cambiar</p><p class="subtitle">Cardio, yoga o pesas: ¿cuál es más fácil de mantener todo el año sin tirar la toalla?</p></div><p class="article-text">
        Hay momentos en el a&ntilde;o que funcionan como puertas de paso o interruptores en una rutina de trabajo que puede haberse convertido en una rueda de h&aacute;mster. Son esos momentos en los que hacemos una pausa y el cerebro consigue ver las cosas desde otra perspectiva, aunque en la mayor&iacute;a de los casos luego vuelva a lo mismo de siempre. Los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/haz-propositos-ano-nuevo-funcionen-regla-ciento_1_6664388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prop&oacute;sitos de A&ntilde;o Nuevo</a> en enero son los m&aacute;s estudiados, pero el mes de septiembre tiene una funci&oacute;n psicol&oacute;gica similar, con la ventaja de que, durante las vacaciones, muchas personas han tenido m&aacute;s tiempo para observar su vida diaria con cierta distancia.
    </p><h2 class="article-text">La ciencia de los nuevos comienzos</h2><p class="article-text">
        En 2014, los investigadores Dai, Milkman y Riis publicaron la teor&iacute;a que denominaron el &ldquo;efecto del nuevo comienzo&rdquo;, que se basa en que <a href="https://pubsonline.informs.org/doi/10.1287/mnsc.2014.1901" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los hitos temporales motivan conductas aspiracionales</a>. Esto quiere decir que las fechas se&ntilde;aladas o los cambios en el calendario nos animan a ser mejores.
    </p><p class="article-text">
        Esto se puede medir porque las b&uacute;squedas de la palabra &ldquo;dieta&rdquo; en internet, las visitas al gimnasio y los nuevos prop&oacute;sitos de mejora personal, como leer m&aacute;s o meditar, aumentan justo despu&eacute;s de esas fechas bisagra. El mecanismo propuesto por los investigadores es que esas fechas crean una separaci&oacute;n mental entre el &ldquo;yo anterior&rdquo; y el &ldquo;yo nuevo&rdquo;, permiten pasar p&aacute;gina y dejar atr&aacute;s los fracasos pasados, y facilitan el pensamiento a largo plazo, algo que normalmente no hacemos en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Septiembre tiene algo m&aacute;s, ya que trae el recuerdo de nuestra infancia del nuevo curso escolar, con nuevas asignaturas, profesores, amigos y desaf&iacute;os. Esta actitud se prolonga en la vida adulta. Para Conchita Sis&iacute;, directora del Grado en Psicolog&iacute;a de la UNIE Universidad, el mes de septiembre &ldquo;no es biol&oacute;gicamente mejor que cualquier otro mes, pero psicol&oacute;gicamente puede ayudar&rdquo;. Para esta experta, septiembre funciona como uno de estos nuevos comienzos: &ldquo;Separa una etapa de otra y facilita pensar 'ahora empiezo'. Adem&aacute;s, regresan los horarios y muchas actividades organizadas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las vacaciones como laboratorio de uno mismo</h2><p class="article-text">
        Lo que hace a septiembre distinto de enero es lo que viene antes. Las vacaciones de verano son, para muchas personas, la &uacute;nica &eacute;poca del a&ntilde;o en que el ritmo de vida cambia lo suficiente, y durante el tiempo suficiente, como para experimentar un cambio visible en su rutina diaria. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las vacaciones van a crear un contexto distinto que va a permitir a la persona experimentar conductas nuevas o a las que no est&aacute; acostumbrada cuando la rutina est&aacute; presidiendo el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, explica Irene Hu&eacute;scar, psic&oacute;loga de CBA Salud Integral. &ldquo;Algunas de esas conductas nuevas nos pueden estar haciendo bien y podr&iacute;an llegar a convertirse en h&aacute;bitos. Al volver es cuando hay que decidir cu&aacute;les queremos incorporar y adaptar a nuestra realidad laboral, familiar, personal y psicol&oacute;gica&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Este tiempo de autodescubrimiento puede ser una oportunidad para mejorar, pero tambi&eacute;n para caer en h&aacute;bitos perjudiciales. &ldquo;Cuando t&uacute; tienes m&aacute;s tiempo, como en vacaciones, de pronto descubres que est&aacute;s caminando todos los d&iacute;as una hora y que te encanta. Que desayunar despacio y que el desayuno sea la comida m&aacute;s fuerte, pues te viene muy bien. O que la vida social durante las vacaciones te ha nutrido un mont&oacute;n&rdquo;, comenta Hu&eacute;scar.
    </p><p class="article-text">
        En el caso opuesto, las vacaciones pueden convertirse en una sucesi&oacute;n de d&iacute;as con comidas menos saludables o de horarios desordenados, pero esto tambi&eacute;n puede crear una oportunidad a la vuelta. &ldquo;Has visto que claramente eso hay que pararlo, y eso casi se puede incorporar inmediatamente seg&uacute;n llegas&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; el cerebro resiste el cambio</h2><p class="article-text">
        La motivaci&oacute;n inicial de septiembre es real, pero, como los prop&oacute;sitos de A&ntilde;o Nuevo, tiene fecha de caducidad. La mayor parte del tiempo, nuestro cerebro opera con conductas autom&aacute;ticas, porque consumen menos energ&iacute;a que tomar decisiones conscientes. Sabemos que los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2862890/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganglios basales del cerebro</a>, implicados en la ejecuci&oacute;n de conductas repetidas, operan de forma relativamente independiente de la corteza prefrontal, que es donde se origina la intenci&oacute;n de cambiar. Por eso adquirir un nuevo h&aacute;bito requiere hacerlo conscientemente primero, y repetir hasta que se haga autom&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se habla mucho de los 21 d&iacute;as para que un h&aacute;bito arraigue, esto es una simplificaci&oacute;n. &ldquo;Los 21 d&iacute;as son un mito, y tampoco existe otra cifra m&aacute;gica aplicable a todo el mundo&rdquo;, advierte Sis&iacute;. &ldquo;Depende de la complejidad de la conducta, la frecuencia, la estabilidad del contexto, la facilidad para realizarla y las caracter&iacute;sticas de cada persona. M&aacute;s que contar d&iacute;as, importa repetir una acci&oacute;n sencilla ante la misma se&ntilde;al&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el estudio m&aacute;s citado sobre el tiempo necesario para esa automatizaci&oacute;n es el de Lally y colaboradores, publicado en el <em>European Journal of Social Psychology</em> en 2009. Los investigadores <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/ejsp.674" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguieron a 96 personas durante 12 semanas</a> y encontraron que el tiempo hasta la automaticidad variaba enormemente: de 18 a 254 d&iacute;as, con una mediana de 66. La conclusi&oacute;n m&aacute;s importante de su trabajo fue que fallar un d&iacute;a no interrumpe el proceso de formaci&oacute;n del h&aacute;bito.
    </p><h2 class="article-text">Los riesgos de la motivaci&oacute;n de la vuelta al cole</h2><p class="article-text">
        La ventana de motivaci&oacute;n de septiembre tiene el mismo riesgo que el comienzo del a&ntilde;o: expectativas muy altas e intentar abarcar demasiado. Quien regresa de vacaciones con la intenci&oacute;n de cambiar la rutina del gimnasio, la dieta, el sue&ntilde;o, la meditaci&oacute;n y el aprendizaje de un idioma, como dice el refr&aacute;n, aprieta poco. Los recursos de atenci&oacute;n y autorregulaci&oacute;n son limitados, y con tantos frentes abiertos, es poco probable que el cambio tenga &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando nos incorporamos al d&iacute;a a d&iacute;a, hay circunstancias que no elegimos y defensas psicol&oacute;gicas que tenemos, y que a veces que cumplen una funci&oacute;n&rdquo;, advierte Hu&eacute;scar. &ldquo;La responsabilidad afectiva con nosotros mismos consistir&iacute;a en reconocer nuestra realidad y, dentro de ella, hacer aquello que s&iacute; podemos hacer&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Tener un poco de flexibilidad temporal puede liberarnos de esa carga y favorecer cambios m&aacute;s duraderos. &ldquo;No tiene que ser justo cuando vuelves de las vacaciones, sino que puedes mantener esa idea y m&aacute;s adelante ponerla en pr&aacute;ctica cuando puedas, cuando est&eacute; todo m&aacute;s asentado, cuando te sientas preparado&rdquo;, recomienda Hu&eacute;scar.
    </p><h2 class="article-text">Recomendaciones para aprovechar septiembre</h2><p class="article-text">
        En lugar de intentar una revoluci&oacute;n radical de nuestra vida, Sis&iacute; recomienda dar peque&ntilde;os pasos: &ldquo;Esa motivaci&oacute;n inicial ser&aacute; m&aacute;s &uacute;til si se traduce en una acci&oacute;n peque&ntilde;a y concreta, en lugar de una larga lista de prop&oacute;sitos que compitan entre s&iacute;&rdquo;. Esta estrategia a menudo consiste en elegir un solo h&aacute;bito, definirlo con la mayor concreci&oacute;n posible (qu&eacute;, cu&aacute;ndo, d&oacute;nde, c&oacute;mo), y empezar con la versi&oacute;n m&aacute;s peque&ntilde;a que sea realista y que podamos repetir todos los d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo importante ser&iacute;a c&oacute;mo mantenerte conectado con lo que has podido identificar que te viene bien, porque al final eso se conecta con una necesidad tuya&rdquo;, comenta Hu&eacute;scar. &ldquo;Descubrir que tienes una necesidad es fant&aacute;stico. Es un avance muy grande cuando uno aspira a mejorar su vida&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        El comienzo del nuevo curso en septiembre no garantiza el cambio, pero s&iacute; nos da unas semanas en las que la motivaci&oacute;n de cambiar es mayor. Lo que se haga en esas semanas, por peque&ntilde;o que parezca, si se repite, puede seguir ah&iacute; en mayo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/efecto-vuelta-cole-septiembre-mejor-epoca-ano-cambiar-habitos_1_13470261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 19:58:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vacaciones,Psicología,Bienestar,Ejercicio físico,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Cerebros hiperestimulados”: psiquiatras y psicólogos alertan del empeoramiento de la salud mental de los menores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/cerebros-hiperestimulados-psiquiatras-psicologos-alertan-empeoramiento-salud-mental-menores_1_13460404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d92d228f-898b-4de2-95b2-998b1ff42153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x688y263.jpg" width="1200" height="675" alt="“Cerebros hiperestimulados”: psiquiatras y psicólogos alertan del empeoramiento de la salud mental de los menores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consumo frenético de contenidos audiovisuales y redes sociales hace que los menores no aprendan a esperar ni a tolerar la frustración, algo que se refleja ya en un aumento sostenido de la ansiedad y las autolesiones</p><p class="subtitle">Los periodistas de Ciudad Real tendrán atención psicológica gratuita: “La salud mental es una epidemia silenciosa”</p></div><p class="article-text">
        Si a este mundo le quedan rincones desconocidos y enigm&aacute;ticos, uno de ellos &ndash;quiz&aacute; el m&aacute;s cercano y profundo&ndash; es la mente. Entre sus pliegues pueden brotar ideas magistrales o prop&oacute;sitos terribles. La fatalidad o la inspiraci&oacute;n dependen de multitud de factores. Detr&aacute;s de un trastorno de salud mental hay una persona acechada por su gen&eacute;tica, quiz&aacute;. O por el contexto en el que vive o por un fuerte trauma. Tal vez es v&iacute;ctima de una sociedad que engendra monstruos.
    </p><p class="article-text">
        Peligros en apariencia inocentes pueden resultar catastr&oacute;ficos en ni&ntilde;os y adolescentes. &ldquo;Son cerebros hiperestimulados&rdquo;, dice la psiquiatra Mar Domato. En estas edades tempranas se est&aacute; formando la psique y el consumo de contenidos audiovisuales, fren&eacute;ticos, de apenas unos segundos, puede generar en los menores malestar o ansiedad porque no aprenden a aceptar la frustraci&oacute;n. Lo quieren todo y lo quieren ahora.
    </p><p class="article-text">
        Mar Domato es la jefa de secci&oacute;n de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USMIJ) de la Gerencia de Atenci&oacute;n Integrada de Albacete. El panel de corcho de su consulta est&aacute; repleto de dibujos de los ni&ntilde;os a los que ha atendido. En los 16 a&ntilde;os que lleva en la capital manchega ha percibido el aumento de casos. &ldquo;Todos hemos notado el cambio&rdquo;, comenta la profesional y sit&uacute;a en la pandemia un momento clave en esta transformaci&oacute;n. El a&ntilde;o 2020 es un hito en la historia de nuestra sociedad.
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            <span class="title">
                Dibujos en la consulta de la psiquiatra Mar Domato                            </span>
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        De la misma forma opina Mar&iacute;a Dolores G&oacute;mez. &ldquo;Ven&iacute;an mucho peor. La pandemia a&ntilde;adi&oacute; nuevos factores, como el ejercicio f&iacute;sico o la alimentaci&oacute;n&rdquo;, recuerda la coordinadora de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria. Este dispositivo, ubicado en el Hospital Perpetuo Socorro, ha cumplido 25 a&ntilde;os de servicio en la provincia albacete&ntilde;a. Durante este cuarto de siglo, la psic&oacute;loga cl&iacute;nica y su equipo han trabajado contra la llegada de esta ola silenciosa. Junto a su despacho se extiende un dispositivo sanitario donde se asiste, principalmente, a adolescentes con anorexia nerviosa y bulimia. 
    </p><p class="article-text">
        Las paredes de las habitaciones, pasillos, aula hospitalaria y la sala de actividades no parecen las de un hospital cualquiera. Ilustraciones basadas en Alicia en el pa&iacute;s de las Maravillas se despliegan para inspirar a las pacientes. Coloridas f&aacute;bulas que ayudan a las chicas a comprender que tambi&eacute;n ellas han iniciado un viaje para resolver sus problemas y, al final del cuento, regresar a casa. En el a&ntilde;o 2019, en una actividad que fusion&oacute; terapia y arte, se decor&oacute; un espacio luminoso y abierto. &ldquo;Siempre llegas a alguna parte si caminas lo suficiente&rdquo;, dice una de las leyendas que acompa&ntilde;a a los murales.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a del subnormal </h2><p class="article-text">
        El camino de la salud mental ha sido muy largo. En nuestros pueblos, a&uacute;n quedar&aacute;n lectores que recuerden a ni&ntilde;os atados a rejas para que no se hicieran da&ntilde;o. D&eacute;cadas atr&aacute;s, las zonas rurales no dispon&iacute;an de ning&uacute;n recurso para atender a menores con estas patolog&iacute;as. En las capitales de provincia, los manicomios hab&iacute;an sustituido a las casas de misericordia. La caridad era un caj&oacute;n de sastre donde cab&iacute;an todo tipo de &ldquo;enfermedades de la cabeza&rdquo;. En los a&ntilde;os sesenta, sin ir m&aacute;s lejos, se hablaba as&iacute;: &ldquo;Ser padre de un ni&ntilde;o subnormal, no es un t&iacute;tulo, ciertamente. Tampoco es una verg&uuml;enza. Y, menos, un delito. Se tiene un hijo subnormal, como se puede tener un hijo prodigio. Con la diferencia que el prodigio se exhibe, y el subnormal, se oculta&rdquo;. Este fragmento se public&oacute; en un diario local donde se daba cuenta de la celebraci&oacute;n del D&iacute;a del Subnormal. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella Espa&ntilde;a todav&iacute;a era una dictadura. Hoy, en un pa&iacute;s en plena democracia, la salud mental conserva parte de este estigma. &ldquo;Los menores que han sufrido una enfermedad mental tratan de olvidar completamente esta herida. La sociedad, aunque vaya mejorando su visi&oacute;n, no est&aacute; todav&iacute;a preparada para aceptar, siguen mirando para otro lado; en la mayor&iacute;a de los casos, los pacientes cerrar&aacute;n siempre esta herida con el silencio&rdquo;, cuenta Elena Villodre. Es docente, tataranieta de maestra, y coordinadora del Equipo de Atenci&oacute;n Educativa Hospitalaria y Domiciliaria de Albacete (EAEHD). La continuidad educativa es fundamental tanto en el Hospital de D&iacute;a Juvenil de Salud Mental como en la UTCA. 
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                Una paciente de la UTCA escribe en su cuaderno                            </span>
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        &ldquo;Los padres lo primero que preguntan es hasta qu&eacute; punto sus hijos se van a ver descolgados de su vida normal, porque hay una ruptura a nivel social y emocional, y proseguir con la parte educativa les hace no despegarse de la normalidad&rdquo;, afirma Villodre. El tratamiento a los menores con patolog&iacute;a de salud mental en Albacete procura seguir este proceso integral donde participan psiquiatras, psic&oacute;logos, enfermeras, t&eacute;cnicos en cuidados auxiliares de enfermer&iacute;a, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y educadores. Un concepto multidisciplinar del que es imposible separarse ante la complejidad de nuestro tiempo.  
    </p><h2 class="article-text">Una tendencia peligrosa </h2><p class="article-text">
        Tratemos de contextualizar la situaci&oacute;n mediante la lectura de alg&uacute;n titular reciente. &ldquo;Las llamadas de adolescentes y ni&ntilde;os por conductas suicidas se disparan desde la pandemia&rdquo;. Seg&uacute;n la noticia de agencia, la Fundaci&oacute;n ANAR apunta que casi el 30 por ciento de los menores que atienden en sus l&iacute;neas tiene tendencia a la aut&oacute;lisis, casos que escalan de las 1.218 llamadas telef&oacute;nicas de 2020 en toda Espa&ntilde;a a las 6.467 en 2025. Otro titular m&aacute;s: &ldquo;Los menores acceden a las redes sociales y al porno desde los 11 a&ntilde;os&rdquo;. En este caso, la fuente original es un estudio internacional de UNICEF que describe c&oacute;mo los ni&ntilde;os tienen su primer m&oacute;vil a los 10,8 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Noticias de agencia, casi perdidas en los peri&oacute;dicos de papel, entre la secci&oacute;n de deportes y los hor&oacute;scopos. &iquest;Por qu&eacute; estos datos no abren los telediarios? &iquest;Es esta la verdadera emergencia nacional? &iquest;Qu&eacute; tipo de futuro estamos abonando? Responden los profesionales de salud mental, avalados por la experiencia diaria. Cuenta la psiquiatra Mar Domato: &ldquo;Cada vez estamos detectando m&aacute;s autolesiones en cuarto y quinto de primaria, antes, esto era inaudito&rdquo;. Las causas son diversas. Sin embargo, los especialistas consultados coinciden en se&ntilde;alar al consumo de pantallas y redes sociales como uno de los factores que pueden contribuir al malestar mental de los menores. &ldquo;Es un problema que preocupa mucho a quienes trabajamos con infancia y adolescencia&rdquo;, contin&uacute;a Domato y explica que en la ni&ntilde;ez se aprende con modelos de copia y no siempre son adecuados los contenidos que visualizan desde bien peque&ntilde;os. &ldquo;Luego son chavales que viven sometidos a mucha presi&oacute;n, tienen que ser buenos en todo y, adem&aacute;s, se ha perdido el modelo de jugar en las calles&rdquo;. Una mezcla de causas que, a&ntilde;adidas al contexto social, pueden empujar a impulsos autolesivos y autol&iacute;ticos, trastornos de la conducta y trastornos afectivos. Estas son las patolog&iacute;as mentales m&aacute;s prevalentes en los menores de Albacete. 
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                Imagen expuesta en un colegio de Albacete                            </span>
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        Esta provincia no es ninguna excepci&oacute;n. Cada tiempo trae su af&aacute;n, cada &eacute;poca sus peligros. La psic&oacute;loga cl&iacute;nica Mar&iacute;a Dolores G&oacute;mez insiste de manera muy descriptiva: &ldquo;La lavadora no es un m&oacute;vil, no modifica tu manera de pensar&rdquo;. Los tel&eacute;fonos, s&iacute;. Antes de que terminara este curso, Sanidad y Educaci&oacute;n en Albacete, motivados por esta inquietud com&uacute;n, celebraron una jornada para prevenir el mal uso de las pantallas en la etapa escolar. Profesores y sanitarios est&aacute;n comprometidos en formarse sobre este asunto. En la ecuaci&oacute;n no pueden faltar los padres. 
    </p><h2 class="article-text">Tiempos de cambio </h2><p class="article-text">
        Atareados, siempre fuera de casa, sin tiempo para jugar con los ni&ntilde;os. El ritmo de vida y las exigencias del d&iacute;a a d&iacute;a han modificado las relaciones familiares. En el a&ntilde;o 2002, declaraba Paloma San Rom&aacute;n: &ldquo;Cuanto menos se ocupa el padre del beb&eacute; en el primer a&ntilde;o, existe un mayor riesgo psicosocial&rdquo;. Se lo cont&oacute; a la periodista Teresa Rold&aacute;n en una entrevista. La psiquiatra era entonces la responsable de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil de Albacete. San Rom&aacute;n hizo un estudio de investigaci&oacute;n y obtuvo una interesante conclusi&oacute;n: &ldquo;Cuando los padres llegan a la consulta demandando tratamiento para sus hijos presentan trastornos psiqui&aacute;tricos que est&aacute;n ya muy estructurados&rdquo;. La precocidad en el diagn&oacute;stico y el abordaje comunitario de las patolog&iacute;as de salud mental comenzaban a imponerse como premisas necesarias para una asistencia m&aacute;s humana, m&aacute;s pr&oacute;xima, m&aacute;s exitosa. En aquel momento, Castilla-La Mancha se encontraba en el proceso de asimilaci&oacute;n de las competencias sanitarias procedentes del antiguo Insalud. Todav&iacute;a no exist&iacute;an en la provincia albacete&ntilde;a ni el Hospital de D&iacute;a Juvenil, ni la UTCA, ni el equipo de atenci&oacute;n educativa. 
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                Un momento de una terapia grupal en el Hospital de Día Juvenil                            </span>
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        A principios de los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado, los modelos de asistencia psiqui&aacute;trica hab&iacute;an comenzado a cambiar. &ldquo;Esta singular obra que llena de orgullo a la Diputaci&oacute;n y constituye para la provincia un motivo de satisfacci&oacute;n&rdquo;, rezaba una cr&oacute;nica de La Voz de Albacete a finales de mayo de 1974. El Hospital Psiqui&aacute;trico Virgen de la Purificaci&oacute;n, conocido popularmente como Las Tiesas, fue inaugurado por los pr&iacute;ncipes de Espa&ntilde;a y se le defini&oacute; como uno de los mejores del pa&iacute;s. Sin embargo, apenas una d&eacute;cada despu&eacute;s, este mastod&oacute;ntico complejo de pabellones entr&oacute; en un declive inevitable. El hospital, ubicado a 23 kil&oacute;metros de la ciudad, nunca lleg&oacute; a ocupar por completo sus 280 camas. Su decadencia vino aparejada en Albacete de una nueva concepci&oacute;n de la salud mental. M&aacute;s cercan&iacute;a, m&aacute;s tratamientos ambulatorios y m&aacute;s comunidad. Un proceso de renovaci&oacute;n que vino envuelto por los desajustes de gesti&oacute;n entre las administraciones p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        Al fin, en este &uacute;ltimo cuarto de siglo, la red de recursos de salud mental para los menores ha terminado de tejerse con la participaci&oacute;n crucial de las asociaciones. Hoy se diagnostica m&aacute;s y se asiste m&aacute;s r&aacute;pido. Atender pronto puede prevenir problemas futuros. El tiempo ha ido consolidando este argumento. &ldquo;Ahora hay m&aacute;s mirada apreciativa hacia el sufrimiento del ni&ntilde;o y del adolescente, se detectan m&aacute;s patolog&iacute;as, la gente est&aacute; m&aacute;s formada, no solo los psic&oacute;logos y psiquiatras, sino tambi&eacute;n los docentes&rdquo;, afirma Mar Domato desde la USMIJ. 
    </p><h2 class="article-text">Miles de consultas </h2><p class="article-text">
        En la unidad que coordina Mar atienden desde los cero a&ntilde;os y, en mayor volumen, a partir de los seis y siete. Aunque el mayor grueso de pacientes se encuentra en la adolescencia. Los profesionales asisten desde cuadros obsesivos y afectivos hasta problemas derivados de separaciones parentales o TDAH. &ldquo;Una primera cita, una primera valoraci&oacute;n, ya sea del psic&oacute;logo o psiquiatra, es muy importante no solo para diagnosticar y orientar, sino tambi&eacute;n para calmar las angustias de los padres&rdquo;, dice Domato. La actividad en la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil de Albacete es incesante. En 2025 se realizaron en torno a 10.000 consultas externas entre las especialidades de Psiquiatr&iacute;a y Psicolog&iacute;a. Y esto son muchas horas de escucha para tratar de comprender por qu&eacute; sufren nuestros ni&ntilde;os y adolescentes. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; resulte contradictorio que, en una sociedad de libertades, bienestar y opulencia, decenas de menores se sientan deprimidos, solos o incapaces de afrontar el futuro. Escuchamos a Mar&iacute;a Dolores G&oacute;mez: &ldquo;Estamos viendo a nenas que a los cuatro a&ntilde;os ya est&aacute;n con el maquillaje, las pesta&ntilde;as, las pinturas, eso es catastr&oacute;fico&rdquo;. La psic&oacute;loga cl&iacute;nica considera que tenemos un contexto cultural y social con muchas exigencias, con ciudadanos marcados por el consumo y esclavizados por la imagen, &ldquo;una sociedad sin l&iacute;mites&rdquo;. A estas prisas excesivas por crecer se a&ntilde;ade la percepci&oacute;n de uno mismo. Apunta G&oacute;mez: &ldquo;El cuerpo no se esconde, se ense&ntilde;a permanentemente, las criaturas sienten que aqu&iacute; les sobra, que aqu&iacute; les falta, es una constante frustraci&oacute;n, en este caldo de cultivo cultural y social, aparecen las patolog&iacute;as relacionadas con la alimentaci&oacute;n; siempre ha habido patolog&iacute;as de este tipo, pero no en este nivel epidemiol&oacute;gico&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Paciente menor y terapeuta ocupacional                            </span>
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        En la UTCA registran unos 25 ingresos anuales. Afortunadamente, muchos otros casos pueden atenderse de forma ambulatoria. De hecho, cada a&ntilde;o se realizan en torno a 200 consultas externas. Cuando no es as&iacute;, aqu&iacute; encuentran una atenci&oacute;n personalizada que se prolonga durante meses. &ldquo;Tenemos menores que han llegado con muchas visualizaciones en redes sociales relacionadas con comida y ejercicio f&iacute;sico&rdquo;, explica la psic&oacute;loga cl&iacute;nica. Los profesionales estudian constantemente. En las entrevistas con las pacientes, las primeras preguntas siempre van dirigidas a conocer sus fuentes de informaci&oacute;n, qu&eacute; influencers siguen, &ldquo;saber sus idealizaciones&rdquo;. Si en el pasado reciente los modelos de copia part&iacute;an de la publicidad y la televisi&oacute;n, hoy los j&oacute;venes imitan lo que surge de los m&oacute;viles. Ese <em>scroll</em> permanente que podr&iacute;a estar condicionando funcionamientos cognitivos en un periodo de la vida en el que se est&aacute; formando el cerebro. El dedo en la pantalla, un gesto inocuo en apariencia y, sin embargo, potencialmente adictivo. Las gigantescas compa&ntilde;&iacute;as de las redes sociales entendieron muy pronto la capacidad del producto. Sus consecuencias empezamos a entenderlas ahora. 
    </p><h2 class="article-text">El peligro de las redes sociales </h2><p class="article-text">
        En Estados Unidos, fiscales generales de 29 estados sostienen que Meta dise&ntilde;&oacute; sus plataformas para generar un uso adictivo entre menores. El juicio solo acaba de iniciarse. El tiempo dir&aacute;. Entre tanto, otras muchas cuestiones siguen pendientes de una soluci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; les dejamos el tel&eacute;fono? La maestra Elena Villodre insiste en se&ntilde;alar a las redes sociales como uno de los principales focos de peligro para los j&oacute;venes. Seg&uacute;n explica, &ldquo;estas plataformas pueden generar una percepci&oacute;n distorsionada de la realidad, ya que los adolescentes tienden a comparar su vida con las im&aacute;genes y experiencias que ven en ella. Esto puede provocar que se sientan constantemente insatisfechos con lo que tienen y piensan que nunca alcanzar&aacute;n el nivel de felicidad o &eacute;xito que observan en los dem&aacute;s. As&iacute;, pueden llegar a desear continuamente tener un coche mejor, viajar m&aacute;s, conseguir un cuerpo m&aacute;s atractivo, tener m&aacute;s amigos o, en definitiva, una vida que se parezca a la que muestran las redes sociales&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; esta marejada de insatisfacci&oacute;n que genera el culto al cuerpo, la irrealidad de los contenidos audiovisuales y la propia incertidumbre que asoma en la pubertad explican un dato: &ldquo;El 14,4% de los chicos y chicas entre 10 y 20 a&ntilde;os presenta s&iacute;ntomas de malestar emocional&rdquo;. Esta cifra forma parte de un estudio reciente del Gobierno de Castilla-La Mancha, enmarcado en el Plan Estrat&eacute;gico de Alternativas de Ocio Saludable, donde tambi&eacute;n se expone que el 7% presenta riesgo suicida elevado. &iquest;Por qu&eacute; hablar de un tema tan tremendo? &iquest;Por qu&eacute; no arrinconarlo al hueco m&aacute;s oscuro? La prevenci&oacute;n del suicidio es uno de los grandes retos sanitarios. No puede ser un eufemismo m&aacute;s de una sociedad que prefiere ocultar sus desgracias.
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                Una paciente durante una sesión en el Perpetuo Socorro                            </span>
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        Desde hace cinco a&ntilde;os, la jefa del Servicio de Salud Mental de la GAI de Albacete, Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montes, lidera un programa asistencial y un proyecto de investigaci&oacute;n llamado &ldquo;Renace&rdquo;, cuyo objetivo es la mejor&iacute;a, estabilidad y calidad de vida de los pacientes tratados. Esta labor multidisciplinar ha impulsado una reciente tesis doctoral de la psiquiatra Mar&iacute;a Ali&ntilde;o. Es el primer estudio con muestra cl&iacute;nica espa&ntilde;ola que busca contribuir al conocimiento de las diferencias entre la ideaci&oacute;n y la conducta suicida. Mediante el an&aacute;lisis puede ensancharse el entendimiento e identificar factores de amenaza espec&iacute;ficos y proporcionar herramientas pr&aacute;cticas para la prevenci&oacute;n y el tratamiento. Seg&uacute;n los profesionales albacete&ntilde;os, &ldquo;los pacientes con conducta suicida comienzan la ideaci&oacute;n antes y el medio m&aacute;s frecuente es la sobreingesta de f&aacute;rmacos&rdquo;. Son afirmaciones de 2025 tras analizar los datos de 93 pacientes, 37 de ellos con ideaci&oacute;n suicida y 56 con conducta suicida.
    </p><p class="article-text">
        La vida puede llegar a ser un ovillo de confusi&oacute;n donde las soluciones f&aacute;ciles no existen. Menos a&uacute;n si el caos se afronta desde el individualismo o con el falso refugio de las drogas. El consumo de sustancias a&uacute;n genera problemas de salud mental en menores. A principios de 2025, un estudio de Ministerio de Sanidad expon&iacute;a que el cannabis entre los adolescentes se hab&iacute;a reducido en un 40% en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Entre estas sustancias t&oacute;xicas, la coca&iacute;na sigue liderando. Las pastillas o el alcohol tambi&eacute;n ocupan un lugar destacado en esta carrera por &ldquo;colocarse&rdquo;. Una &ldquo;forma de estar en el mundo&rdquo; que en los a&ntilde;os ochenta y noventa caus&oacute; verdaderos estragos.
    </p><p class="article-text">
        Los menores crecen con estos monstruos pululando a su alrededor. Pero no est&aacute;n solos. En Albacete, se ha construido una red de ayuda entre administraci&oacute;n p&uacute;blica y asociaciones. Entre familiares y profesionales se crea un v&iacute;nculo muy especial. &ldquo;Me enorgullece ver a alumnos que atend&iacute;, que ten&iacute;an todo perdido, verlos ahora en sus entornos laborales, desempe&ntilde;ando trabajos que les hacen estar contentos cada d&iacute;a y mantenerse ellos mismos, este es el verdadero &eacute;xito, m&aacute;s que el aprobado o el suspenso, lo importante es que hayan encontrado su camino&rdquo;, asegura emocionada la maestra Elena Villodre al recordar a un chico con el que se encontr&oacute; hace unos meses. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo educativo que coordina lleva a&ntilde;os trabajando para que los pacientes del Hospital de D&iacute;a Juvenil de Salud Mental y la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria no dejen de aprender ni pierdan su curso. Las fiestas del Aula Hospitalaria, las labores relacionadas con el cuidado del medio ambiente, la igualdad de g&eacute;nero, los proyectos intercentros con los institutos, las excursiones&hellip; Las actividades de los docentes se complementan con las iniciativas que impulsan las terapeutas ocupacionales. En los dos dispositivos mencionados viene desarroll&aacute;ndose desde hace meses el proyecto &ldquo;Reconecta: programa de danza y bienestar en hospitales&rdquo;. Una idea que surgi&oacute; para &ldquo;acercar la danza a otro tipo de colectivos, con car&aacute;cter de vulnerabilidad, enfocado por y para la infancia y la juventud&rdquo;, explic&oacute; la creadora del programa, Sandra Fern&aacute;ndez Blanco. 
    </p><h2 class="article-text">La vida duele </h2><p class="article-text">
        Todo aquello que beneficia es susceptible de ser incorporado a los tratamientos. Tanto en el Hospital de D&iacute;a Juvenil de Salud Mental como en la UTCA son esenciales las terapias grupales. Ambos son dispositivos que tienden hacia la apertura y la flexibilidad. Resume la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Mar&iacute;a Dolores G&oacute;mez: &ldquo;Potenciamos los intereses fuera del inter&eacute;s por no comer y las convivencias familiares son imprescindibles; esta no es una unidad de aislamiento, estamos adaptando el formato y las pacientes menores, mientras permanecen ingresadas, suelen estar acompa&ntilde;adas&rdquo;. En compa&ntilde;&iacute;a y siempre activas. Una de las pen&uacute;ltimas acciones ha sido la creaci&oacute;n del &ldquo;Huerto terap&eacute;utico&rdquo;. Las propias pacientes siembran, riegan y cuidan las plantas, una manera muy did&aacute;ctica y directa de modificar su relaci&oacute;n con los alimentos. 
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                El huerto terapéutico                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, los t&eacute;cnicos del Mecanismo Nacional de Prevenci&oacute;n del Defensor del Pueblo visitaron este recurso sanitario. Aparte de recomendar la redacci&oacute;n de algunos protocolos, el organismo aseguraba textualmente en su informe sobre la UTCA: &ldquo;Esta visi&oacute;n sist&eacute;mica del abordaje resulta coherente con los est&aacute;ndares actuales de buenas pr&aacute;cticas en salud mental y atenci&oacute;n especializada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de todo lo escuchado, solo quedan unas preguntas por plantear. &iquest;Qu&eacute; hacemos los padres? Seg&uacute;n la maestra Elena Villodre, es crucial que se informe a la sociedad de estos asuntos. &ldquo;Es importante educar en la empat&iacute;a&rdquo;, y prosigue su reflexi&oacute;n: &ldquo;Todos somos susceptibles de sufrir situaciones que requieran de apoyo de salud mental y ella no nos hace m&aacute;s vulnerables, al contrario, con un buen tratamiento y apoyo, nos hace m&aacute;s fuertes para afrontar el d&iacute;a a d&iacute;a. La salud mental tenemos que cuidarla y trabajar mucho por ella&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo prevenir la ansiedad o la depresi&oacute;n en nuestros hijos? Para la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Mar&iacute;a Dolores G&oacute;mez lo fundamental es que los ni&ntilde;os se cr&iacute;en en un ambiente normal, &ldquo;con l&iacute;mites y que el uso de ciertas tecnolog&iacute;as se retrase el mayor tiempo posible, que nadie nos embauque en que nuestros hijos tienen que ser perfectos; procurar desarrollar el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, fomentar el pensamiento, la lectura, la visi&oacute;n conjunta&rdquo;. Concluye con un consejo categ&oacute;rico: &ldquo;No sobreproteger&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Recordar&aacute;n muchos lectores aquellas tardes de infancia. La calle como territorio para las aventuras y aprendizajes. Los deportes de equipo, forjando valores de unidad y de fuerza del colectivo. Las lecciones que se asum&iacute;an con el esfuerzo. Tal vez nuestros lectores todav&iacute;a recuerdan la vida antes de la revoluci&oacute;n digital. Siempre hubo acoso, abuso, estigmas. Hagamos memoria, que si ning&uacute;n tiempo pasado fue mejor, al menos nos sirvi&oacute; para aprender algo. &iquest;Por qu&eacute; debemos seguir creyendo en el futuro? 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima respuesta la tiene la psiquiatra Mar Domato: &ldquo;Nos llegan casos de pap&aacute;s que se han separado hace dos d&iacute;as y van a consulta con el ni&ntilde;o porque no deja de llorar. Hay que dejar que el ni&ntilde;o resuelva. Nos cuesta tolerar que la vida duele. Pero son dolores que tenemos la capacidad intr&iacute;nseca de resolver, sin embargo, no estamos dando a los j&oacute;venes la posibilidad de que intenten resolver los dolores de la vida&rdquo;. Ahora toca escucharles a ellos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Iván Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/cerebros-hiperestimulados-psiquiatras-psicologos-alertan-empeoramiento-salud-mental-menores_1_13460404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 19:16:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Cerebros hiperestimulados”: psiquiatras y psicólogos alertan del empeoramiento de la salud mental de los menores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Menores,Infancia,Psicología,Salud psicológica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d51a5218-24cf-4d8e-9596-0ab390f2103f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La terapeuta Diana Sánchez confirma que superar una traición es un proceso activo y explica por qué la honestidad total es la única vía</p><p class="subtitle">Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites”</p></div><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de confianza en una relaci&oacute;n, ya sea a ra&iacute;z de un sentimiento de enga&ntilde;o, una traici&oacute;n o una decepci&oacute;n, puede llegar a remover los cimientos de la propia seguridad personal. La pregunta a la que se enfrentan los psic&oacute;logos en terapia ante este escenario es inevitable: &iquest;se puede volver a confiar o dar una segunda oportunidad es negarse a afrontar el final de la relaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, es posible recuperar la <a href="https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confianza</a> y la evidencia cient&iacute;fica lo respalda; en terapia de pareja trabajamos habitualmente con parejas que han pasado estas situaciones y vemos c&oacute;mo s&iacute; se puede mejorar y trabajar&rdquo;, asegura Diana S&aacute;nchez, directora de <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logas en Torrelodones</a><a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> sex&oacute;loga y terapeuta de pareja. &ldquo;Es m&aacute;s, a veces puede ser una oportunidad de crecimiento de la pareja&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        Antes de embarcarse en el proceso de darse una segunda oportunidad, S&aacute;nchez destaca la importancia de llevar a cabo un ejercicio de honestidad total y cuestionar la motivaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Quiero intentarlo por amor o es por otros motivos como inquietudes econ&oacute;micas, miedo a la soledad, miedo al juicio externo o sentir que esto es un fracaso personal?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de si se quiere a la otra persona, &ldquo;tambi&eacute;n de preguntarse si voy a poder enfrentarme a las dificultades de intentar seguir con la persona porque es un proceso dif&iacute;cil y necesitamos sentir que podemos con ello&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, que considera fundamental analizar si se trata de un hecho aislado o un patr&oacute;n de conducta recurrente en la relaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se reconstruye una relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para reconstruir la confianza se requiere tiempo y arquitectura de los hechos. &ldquo;No es solo pedir perd&oacute;n, es que la persona muestre que realmente hay un cambio coherente y continuado en el tiempo&rdquo;, explica la especialista. &ldquo;En caso de una infidelidad, una de las primeras premisas es que la persona que ha sido infiel rompa todo contacto con la tercera persona y asuma la responsabilidad de la misma, sin ambig&uuml;edades, ni intentando culpabilizar a la persona enga&ntilde;ada&rdquo;, se&ntilde;ala S&aacute;nchez, que insiste en que la persona que ha roto el pacto debe mostrar &ldquo;empat&iacute;a afectiva&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la persona herida se enfrenta a un torbellino de &ldquo;inseguridad, estar hiperalerta, pensamientos intrusivos y ansiedad&rdquo;, comenta la psic&oacute;loga como reacciones comunes esperables. Su recomendaci&oacute;n es no reprimir las preguntas, aunque sean recurrentes, ya que buscan calmar la ansiedad sobre la posibilidad de que el da&ntilde;o se repita. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es recomendable que la persona herida trabaje en s&iacute; misma, en fomentar otros v&iacute;nculos, no dejar de cuidar de s&iacute; misma es fundamental&rdquo;, a&ntilde;ade la terapeuta, que anima a &ldquo;buscar apoyo fuera y con personas de su c&iacute;rculo de confianza y/o terapia individual para recuperar su autoestima&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los errores que evitar, seg&uacute;n la terapeuta</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s frecuentes de las parejas, seg&uacute;n S&aacute;nchez, es la urgencia por pasar p&aacute;gina y actuar como si nada hubiera pasado, una actitud que &ldquo;impide procesar las emociones y deja asuntos sin resolver&rdquo;. &ldquo;Olvidar no exige cambios ni reflexi&oacute;n; es solo mirar a otro lado. En la reconstrucci&oacute;n hay reparaci&oacute;n; en el olvido, no, y pueden quedar emociones estancadas como el resentimiento o deseos de hacer da&ntilde;o&rdquo;, valora la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo se encuentra el error de la &ldquo;hipervigilancia constante&rdquo; y la petici&oacute;n continua de pruebas, como la localizaci&oacute;n continuada a trav&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/era/si-apago-novia-igual-piensa-enganando-auge-parejas-comparten-localizacion-movil_1_12520551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ubicaci&oacute;n del m&oacute;vil</a>. &ldquo;Esto puede aliviar en un principio, pero terminar convirti&eacute;ndose en algo que sabotee la relaci&oacute;n porque poco a poco deber&iacute;amos ir reconstruyendo ciertas pautas de confianza&rdquo;, en palabras de S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Regenerar ese v&iacute;nculo de seguridad no es un proceso lineal, la especialista aclara que puede haber retrocesos, avances o estancamientos. &ldquo;En terapia yo siempre explico que una infidelidad es un proceso similar a un duelo: hemos perdido, por decirlo de alguna forma, la percepci&oacute;n de seguridad en la pareja, ha cambiado nuestra relaci&oacute;n tal y como la conoc&iacute;amos&rdquo;, compara la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los duelos, de media, se tardan en superar unos 12 meses, por lo que yo dir&iacute;a que el proceso podr&iacute;a ser de entre un m&iacute;nimo de 4 o 6 meses a 12 o 18 meses. Tambi&eacute;n la literatura cient&iacute;fica habla de un proceso que puede durar de varios meses hasta m&aacute;s de un a&ntilde;o&rdquo;, advierte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una herida de apego muy profunda y, por lo tanto, descoloca a casi cualquier persona&rdquo;, concluye S&aacute;nchez, que incide en que la meta no es volver a la relaci&oacute;n anterior, sino construir una nueva con la honestidad como base con paciencia, coherencia y, en muchos casos, con ayuda profesional.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 08:35:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia,Salud,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-raquel-martin-autonomia-bueno-ninos-aburran-fallo-crianza-xp_1_13457663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffafeb0f-38b7-43b2-bfbc-375c86e78aa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149580.jpg" width="3119" height="1754" alt="La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista indica que, a pesar de que muchos padres sienten la necesidad de encontrar algo que hacer en cuanto oyen la frase 'me aburro', se trata de un proceso muy valioso para los niños</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”
</p></div><p class="article-text">
        Lidiar con el aburrimiento infantil es uno de los retos m&aacute;s comunes de la crianza, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijos-dia-desmitificando-verano-planes-recuerdos-imborrables_1_13452014.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre todo en verano</a>, cuando hay m&aacute;s horas de tiempo libre. Solemos tenerle temor cuando nuestro hijo suelta la frase: &ldquo;&iexcl;Me aburro!&rdquo;. Inmediatamente despu&eacute;s de o&iacute;rla, se nos activan una serie de mecanismos: corremos a encender la televisi&oacute;n, buscamos en internet &lsquo;actividades f&aacute;ciles para el verano&rsquo; o enviamos mensajes a sus amigos para que queden. Parece que tenemos que solucionarlo y, adem&aacute;s, hacerlo r&aacute;pido. Pero a m&aacute;s de un progenitor le gustar&aacute; saber que no es necesario que lo hagamos, que es sano que los ni&ntilde;os se aburran. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es cierto que actualmente estamos ante constantes est&iacute;mulos que, adem&aacute;s, nos llegan por muchos medios. Quiz&aacute;s nos cuesta mucho ver a nuestros peque&ntilde;os sin hacer nada porque cada vez m&aacute;s estamos inmersos en un ritmo muy fren&eacute;tico, donde se asocia la actividad con productividad, y productividad con &lsquo;estar bien&rsquo;&rdquo;, afirma Raquel Mart&iacute;n Mart&iacute;nez, psic&oacute;loga y codirectora de <a href="https://portipsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ti Psicolog&iacute;a</a>.
    </p><h2 class="article-text">El aburrimiento, un lienzo en blanco en el que crear</h2><p class="article-text">
        El aburrimiento suele aparecer cuando un ni&ntilde;o se da cuenta de que no est&aacute; haciendo nada. Echa de menos las r&aacute;pidas y frecuentes dosis de dopamina a las que est&aacute; acostumbrado, sobre todo en este mundo tan digital, pero el aburrimiento suele ser la transici&oacute;n entre la sobrestimulaci&oacute;n y la imaginaci&oacute;n. Si intervenimos demasiado r&aacute;pido para solucionarlo, interrumpimos ese proceso.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un ni&ntilde;o est&aacute; quieto, mirando al techo o simplemente pensando, muchos adultos interpretan que est&aacute; perdiendo el tiempo, que se aburre o que necesita algo m&aacute;s&rdquo;, explica Mart&iacute;n. Y es ah&iacute; donde solemos intervenir, busc&aacute;ndoles est&iacute;mulos y actividades. Pero la infancia no es una carrera de fondo. De hecho, los momentos de aburrimiento son muy valiosos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mente infantil necesita espacios de pausa para integrar lo que vive, ordenar emociones y desarrollar la creatividad. El silencio y la falta de est&iacute;mulos no son un vac&iacute;o, sino un lienzo en blanco y un lugar donde crear, imaginar y resolver&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la estructura en la que vivimos, en la que la estimulaci&oacute;n es constante (escuela, deportes, actividades estructuradas, pantallas, ruido, agendas apretadas&hellip;), se detiene, ocurre algo inc&oacute;modo. La estimulaci&oacute;n externa disminuye, pero su mundo interior sigue activo. Es una especie de sensaci&oacute;n de inquietud y desasosiego que atribuimos al aburrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Que un ni&ntilde;o se aburra &ldquo;no es un fallo en la crianza, sino una necesidad evolutiva, es un estado que empuja al cerebro a buscar alternativas, a imaginar, crear, explorar. Sin aburrimiento, no hay creatividad y, sin creatividad, no hay autonom&iacute;a&rdquo;, reconoce Mart&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga explica que con la frase &lsquo;me aburro&rsquo; el ni&ntilde;o est&aacute; enviando un mensaje: 'Mi cerebro necesita encontrar algo nuevo&rsquo;. &ldquo;Y este proceso es valios&iacute;simo porque pueden aprender much&iacute;simas cosas que enriquecer&aacute;n su vida en muchos aspectos y le dotar&aacute; de herramientas para poder enfrentar el mundo y los problemas que se le presenten en su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, afirma Mart&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si no entendemos que el aburrimiento no es algo negativo, sino necesario y &uacute;til, y lo &ldquo;neutralizamos con pantallas, actividades o entretenimiento externo, limitamos su capacidad de tolerar la frustraci&oacute;n y de generar recursos propios&rdquo;, advierte Mart&iacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Regalarles tiempo libre es beneficioso para su desarrollo</h2><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o se aburre, y nos parece que no hace nada, &ldquo;en realidad hace much&iacute;simo a nivel psicol&oacute;gico y evolutivo. Cuando un ni&ntilde;o tiene tiempo libre sin estructura, ocurre algo muy importante&rdquo;, reconoce Mart&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, integra emociones y procesa lo que ha vivido durante el d&iacute;a, desarrolla imaginaci&oacute;n (inventa juegos, historias y soluciones); fortalece la autonom&iacute;a, es decir, aprende a decidir qu&eacute; quiere hacer; relaja su sistema nervioso, baja el nivel de est&iacute;mulos y estr&eacute;s; y mejora la tolerancia a la frustraci&oacute;n porque aprende a gestionar el vac&iacute;o sin angustia.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Mart&iacute;n, &ldquo;regalarles tiempo libre es un acto de salud mental porque les permite construir un mundo interno s&oacute;lido, que no depende de est&iacute;mulos externos para sentirse bien&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo reaccionar a la frase &lsquo;me aburro&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Ya hemos visto c&oacute;mo esta es una frase que puede resultar frustrante para muchos padres. Pero tambi&eacute;n hemos dicho que el aburrimiento no siempre es algo que se pueda resolver de inmediato. No hace falta que nos convirtamos en unos organizadores de actividades. A menudo, la respuesta m&aacute;s &uacute;til es la m&aacute;s sencilla y reside en apoyar al ni&ntilde;o para que descubra sus propias ideas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante todo, debemos actuar con la mayor normalidad posible, sin correr a llenar ese vac&iacute;o, porque el aburrimiento no es una emergencia emocional&rdquo;, afirma Mart&iacute;n, que considera que podemos acompa&ntilde;arlos sin resolverles el problema con estrategias como las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Validar la emoci&oacute;n, es decir, admitir que es normal que, a veces, se aburra.</li>
                                    <li>Darles a ellos la responsabilidad de pensar qu&eacute; pueden hacer.</li>
                                    <li>Ofrecerles actividades abiertas, del estilo: &ldquo;&iquest;Prefieres algo creativo, tranquilo o de movimiento?&rdquo;, explica Mart&iacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, siempre es recomendable estar disponibles, lo que no significa que tengamos que gobernar su tiempo. &ldquo;Cuando los ni&ntilde;os aprenden que el aburrimiento no es algo que los adultos tengan que solucionar, sino un espacio que pueden transformar, desarrollan una competencia clave para la vida adulta&rdquo;, concluye Mart&iacute;n. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-raquel-martin-autonomia-bueno-ninos-aburran-fallo-crianza-xp_1_13457663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 06:59:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Raquel Martín explica por qué es bueno que los niños se aburran: “No es un fallo en la crianza”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Verano,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar solo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13457715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63eaa647-f1fb-4489-8033-4f89e13e7bbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x648y169.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar solo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicológico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la información</p><p class="subtitle">Un psicólogo aclara las diferencias entre la ansiedad y el TOC: “Se establece un círculo entre obsesiones y conductas destinadas a neutralizarlas”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Hablas contigo mismo en voz alta cuando no hay nadie cerca? Seguramente muchas personas responder&iacute;an que s&iacute; a esta pregunta. Ya sea murmurando entre dientes lament&aacute;ndonos de algo o, por el contrario, felicit&aacute;ndonos por alg&uacute;n peque&ntilde;o logro ante una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, o simplemente pensando en voz alta, expresar nuestros pensamientos es algo bastante com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacer audible nuestro mon&oacute;logo interior, sin embargo, a menudo puede provocar verg&uuml;enza o burla, porque nos evoca el divagar de las personas mayores o los desvar&iacute;os de otras. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos, no hay nada patol&oacute;gico en este mon&oacute;logo externo. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro Ram&iacute;rez Lafuente, psic&oacute;logo de <a href="https://kaizenpsicoformacion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kaizen Psicolog&iacute;a y Formaci&oacute;n</a>, explica que es &ldquo;completamente normal hablar solo en voz alta de vez en cuando, forma parte del funcionamiento habitual del pensamiento humano y una forma de externalizar el di&aacute;logo interno que tenemos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un mecanismo natural para ordenar los pensamientos</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; muchas veces nos hacemos preguntas en alto e incluso las respondemos? Este h&aacute;bito, aparentemente extra&ntilde;o pero normal, y considerado durante mucho tiempo un signo de excentricidad o aislamiento, es en realidad un proceso cognitivo normal que puede ayudarnos a organizar nuestros pensamientos y sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En muchos casos se trata de un proceso autom&aacute;tico&rdquo;, reconoce Ram&iacute;rez, que afirma que &ldquo;el cerebro usa el lenguaje como herramienta para organizar la informaci&oacute;n, regular la conducta o tomar decisiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es, por tanto, una valiosa herramienta para pensar, actuar y comprenderse mejor a uno mismo. Hablar en voz alta nos ayuda a estructurar el flujo, a veces ca&oacute;tico, de nuestros pensamientos. Cuando pensamos en silencio, en la mayor&iacute;a de los casos las ideas fluyen sin l&oacute;gica aparente. Sin embargo, al expresarlas en voz alta, el cerebro se ve obligado a ralentizar el proceso, clarificar y priorizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al verbalizar, facilitamos la claridad mental y reducimos la carga cognitiva, por eso aparece de forma espont&aacute;nea, especialmente en situaciones de concentraci&oacute;n o estr&eacute;s&rdquo;, admite Ram&iacute;rez. Porque es precisamente en situaciones de excitaci&oacute;n, emoci&oacute;n o desaf&iacute;o, momentos en los que queremos controlarnos, cuando la frecuencia de estos mon&oacute;logos se dispara.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de verbalizar pensamientos en lugar de pensarlos</h2><p class="article-text">
        Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicol&oacute;gico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la informaci&oacute;n. Y esto nos ayuda a concretar y dar forma estable a lo que pensamos, por lo que vemos las cosas con mayor claridad.&nbsp;Para Ram&iacute;rez, &ldquo;verbalizar pensamientos ayuda a estructurar mejor las ideas, mejorar la toma de decisiones y aumentar el autocontrol&rdquo;. Bajo ciertas condiciones, pensar en voz alta mejora la organizaci&oacute;n, la creatividad y la gesti&oacute;n emocional.
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones sugieren incluso que cuando analizamos un problema en voz alta sucede algo interesante en nuestro cerebro: no solo estamos pensando sino que estamos activando m&uacute;ltiples procesos a la vez. Este <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17470218.2011.647039?journalCode=pqje20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestra que hablar en voz alta puede facilitar la resoluci&oacute;n de problemas y mejorar el desempe&ntilde;o en las tareas. Es como darle una herramienta adicional con la que trabaja porque nos obliga a organizar los pensamientos con mayor claridad, identificar posibles lagunas en el razonamiento y detectar soluciones que podr&iacute;amos pasar por alto al pensar en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta puede ser una extensi&oacute;n de este di&aacute;logo interno silencioso, que se activa cuando se produce una determinada orden motora de forma involuntaria. Hablar con uno mismo es una manera de exteriorizar nuestras emociones y, por tanto, regularlas. Ya sea dolor cuando nos golpeamos, desahogarnos cuando estamos enojados o estresados, hablar con uno mismo nos permite despejar la mente y alejar los pensamientos negativos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En psicolog&iacute;a, se ha observado que el lenguaje externo puede actuar como una forma de autorregulaci&oacute;n emocional y conductual, algo que usamos tambi&eacute;n en intervenci&oacute;n cl&iacute;nica&rdquo;, explica Ram&iacute;rez. Si nos enviamos mensajes como &ldquo;m&aacute;s despacio&rdquo; o &ldquo;una cosa a la vez&rdquo;, este di&aacute;logo interno autorregulado nos permite transformar la emoci&oacute;n pura en una se&ntilde;al sencilla que nos ayuda a concentrarnos de nuevo en una tarea. Peque&ntilde;as frases como estas son como intenciones de implementaci&oacute;n inmediata. Al exteriorizar la se&ntilde;al, esta se abre paso entre el ruido mental y resulta m&aacute;s f&aacute;cil de seguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nombrar la emoci&oacute;n activa los sistemas reguladores antes de que esta emoci&oacute;n se intensifique a&uacute;n m&aacute;s. Muchas veces, expresar emociones en voz alta es m&aacute;s eficaz que pensarlas para reducir su intensidad, el acto motor de vocalizar activa m&aacute;s sistemas cerebrales que el pensamiento silencioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta, por tanto, es una herramienta reguladora que nuestro cerebro ya reconoce y nos puede ayudar de varias maneras. Cuando las emociones se desbordan, podemos nombrarlas en voz alta; cuando aumenta el estr&eacute;s, podemos hablar desde nuestra perspectiva; cuando empezamos a rumiar, verbalizarlo nos ayuda a interrumpir ese pensamiento.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo puede ser un s&iacute;ntoma de alerta?</h2><p class="article-text">
        Aunque, en general, mantener este di&aacute;logo con uno mismo en voz alta no es preocupante y tampoco implica en s&iacute; mismo &ldquo;ning&uacute;n problema psicol&oacute;gico&rdquo;, matiza Ram&iacute;rez, s&iacute; es importante mantenerse atentos a ciertas se&ntilde;ales de alerta. &ldquo;Podr&iacute;a ser recomendable valorar m&aacute;s en profundidad cuando este comportamiento se vuelve muy frecuente, interfiere en la vida diaria o se acompa&ntilde;a de otros s&iacute;ntomas, como la sensaci&oacute;n de no controlar ese di&aacute;logo o la presencia de contenido que genera malestar significativo&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos casos es importante realizar una evaluaci&oacute;n profesional para entender el contexto y la funci&oacute;n de esa conducta&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez, que en consulta se suele trabajar &ldquo;este tipo de procesos desde un enfoque cognitivo-conductual e integrativo, ayudando a las personas a comprender su di&aacute;logo interno, regular sus pensamientos y mejorar su bienestar emocional de forma pr&aacute;ctica&rdquo;, concluye el experto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13457715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 08:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar solo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo aclara las diferencias entre la ansiedad y el TOC: “Se establece un círculo entre obsesiones y conductas destinadas a neutralizarlas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-aclara-diferencias-ansiedad-toc-establece-circulo-obsesiones-conductas-destinadas-neutralizarlas-xp_1_13455829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04075f60-4669-4cd0-8ad6-eaf8d837cd6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149548.jpg" width="6630" height="3729" alt="Un psicólogo aclara las diferencias entre la ansiedad y el TOC: “Se establece un círculo entre obsesiones y conductas destinadas a neutralizarlas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo sanitario José Antonio Tamayo explica cómo diferenciar la respuesta biológica al miedo de la incapacidad de tolerar la duda y la búsqueda compulsiva de certezas</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: “Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas”</p></div><p class="article-text">
        Aunque es frecuente escuchar los t&eacute;rminos obsesi&oacute;n o ansiedad casi como sin&oacute;nimos en un lenguaje cotidiano para hablar de comportamientos o man&iacute;as, tanto en t&eacute;rminos cient&iacute;ficos como en la pr&aacute;ctica, padecer un trastorno obsesivo es diferente a convivir con ansiedad, y cada mecanismo requiere adem&aacute;s un abordaje espec&iacute;fico por parte de un profesional. Hablamos con un psic&oacute;logo para esclarecer las claves que distinguen la ansiedad del TOC (trastorno obsesivo-compulsivo).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La diferencia entre la ansiedad y el TOC no radica tanto en que aparezcan pensamientos desagradables o miedo, que es algo que puede ocurrir en ambos casos, sino en c&oacute;mo funciona ese miedo y, especialmente, en la relaci&oacute;n que la persona establece con sus pensamientos y en lo que hace para intentar sentirse segura&rdquo;, explica Jos&eacute; Antonio Tamayo, psic&oacute;logo sanitario en <a href="https://www.activapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Activa Psicolog&iacute;a Madrid</a>, 
    </p><p class="article-text">
        Ante cualquier duda, Tamayo insiste en la importancia de que cualquier diagn&oacute;stico sea realizado por un especialista para que pueda identificar correctamente el trastorno y el tratamiento correspondiente en cada caso.
    </p><h2 class="article-text">Diferencias entre ansiedad y TOC</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La ansiedad es una respuesta normal de nuestro organismo ante situaciones que percibimos como amenazantes, inciertas o dif&iacute;ciles de manejar&rdquo;, aclara en primer lugar el psic&oacute;logo, que explica que se convierte en patol&oacute;gica solo cuando su intensidad o frecuencia limitan la vida del individuo. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el TOC introduce un mecanismo m&aacute;s complejo y espec&iacute;fico, &ldquo;no es simplemente tener mucha ansiedad, es un problema en el que se establece un c&iacute;rculo entre obsesiones, ansiedad y conductas destinadas a neutralizarlas o conseguir tranquilidad&rdquo;, diferencia.
    </p><p class="article-text">
        En el TOC, ciertas ideas o dudas adquieren un car&aacute;cter intrusivo y generan una necesidad imperiosa de llevar a cabo &ldquo;compulsiones&rdquo;, que pueden ser visibles, como lavarse o revisar una puerta, o mentales, como contar o repasar sucesos, con el objetivo de tener una sensaci&oacute;n de certeza. 
    </p><h2 class="article-text">Los pensamientos asociados a la ansiedad y al TOC</h2><p class="article-text">
        El tipo de pensamientos que surgen tambi&eacute;n son diferentes en cada uno de los casos. Mientras que en la ansiedad las preocupaciones suelen girar en torno a problemas cotidianos posibles, como el miedo a perder el empleo o a una enfermedad, el psic&oacute;logo apunta que las obsesiones del TOC tienden a ser m&aacute;s intrusivas y dif&iacute;ciles de ignorar. &ldquo;Por ejemplo: &iquest;Y si atropell&eacute; a alguien sin darme cuenta?, &iquest;y si este pensamiento significa que puedo hacer da&ntilde;o a mi hijo? o &iquest;y si realmente no quiero a mi pareja?&rdquo;, ejemplifica. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la diferencia no es solo el tipo de ocurrencia, como se&ntilde;ala Tamayo, &ldquo;en el TOC muchas veces el verdadero problema no es tener el pensamiento, sino sentir que hay que resolverlo&rdquo;. &ldquo;Lo caracter&iacute;stico es la importancia que se concede al pensamiento, la dificultad para tolerar la duda que genera y la necesidad de comprobar, analizar o neutralizarlo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Otro punto clave para el diagn&oacute;stico es la funci&oacute;n de la conducta. &ldquo;En la ansiedad, una persona puede evitar volar porque tiene miedo a hacerlo, hablar en p&uacute;blico porque teme hacer el rid&iacute;culo o acudir a determinados lugares porque teme sufrir una crisis de ansiedad&rdquo;, analiza el psic&oacute;logo. &ldquo;En el TOC, la conducta suele estar vinculada a una obsesi&oacute;n y pretende prevenir una consecuencia temida, neutralizar el pensamiento o conseguir certeza&rdquo;, compara. &ldquo;Una compulsi&oacute;n no tiene por qu&eacute; parecer absurda desde fuera&rdquo;, precisa el experto, ya que actos como buscar informaci&oacute;n en internet o preguntar reiteradamente a otros pueden ser rituales si se usan para resolver una duda obsesiva. 
    </p><h2 class="article-text">Las causas compartidas de la ansiedad y el TOC</h2><p class="article-text">
        Respecto a las causas, ambos trastornos comparten una base multifactorial en la que influyen factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y ambientales. &ldquo;Existe cierta vulnerabilidad gen&eacute;tica, pero heredar una vulnerabilidad no significa heredar inevitablemente un trastorno&rdquo;, destaca Tamayo, que incluye &ldquo;el aprendizaje, las experiencias vitales, el modelado de otras personas significativas, determinadas formas de afrontar el miedo y la incertidumbre y, en algunas personas, acontecimientos estresantes que pueden precipitar o intensificar los s&iacute;ntomas&rdquo; entre los factores considerados de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        En el TOC, adem&aacute;s, cobran especial relevancia la dificultad para tolerar la incertidumbre y un sentido exacerbado de la responsabilidad, seg&uacute;n el experto. Por ese motivo, uno de los mayores obst&aacute;culos para la superaci&oacute;n del trastorno es que &ldquo;las compulsiones proporcionan alivio a corto plazo y precisamente por eso se mantienen: cuando la persona se tranquiliza, aumenta la probabilidad de volver a hacerlo&rdquo;, asegura el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Las se&ntilde;ales de alerta incluyen dedicar excesivo tiempo a analizar pensamientos, sentir la necesidad de estar &ldquo;completamente seguro&rdquo; de todo o notar que los rituales interfieren en el trabajo y las relaciones. Tamayo recomienda no esperar a que el problema sea extremo para consultar con un especialista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una evaluaci&oacute;n profesional permite identificar qu&eacute; funci&oacute;n cumplen los pensamientos y las conductas en esa persona concreta&rdquo; para aplicar el tratamiento adecuado, sostiene el psic&oacute;logo, que desaconseja el autodiagn&oacute;stico mediante b&uacute;squedas en internet o inteligencia artificial.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-aclara-diferencias-ansiedad-toc-establece-circulo-obsesiones-conductas-destinadas-neutralizarlas-xp_1_13455829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 07:46:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo aclara las diferencias entre la ansiedad y el TOC: “Se establece un círculo entre obsesiones y conductas destinadas a neutralizarlas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psicología,Atención psicológica,Salud,Trastornos mentales,Ansiedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a57f332-6053-4a43-89c6-362d38bd2af3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista destaca que más que preguntarnos por qué alguien desconfía, lo más adecuado sería plantearnos qué es lo que ha vivido esa persona para que necesite protegerse de esa manera</p><p class="subtitle">La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”</p></div><p class="article-text">
        Confiamos en las personas que tienen integridad y cuyas acciones se corresponden con sus palabras. Confiamos en alguien con quien podemos contar en cualquier momento. Y la confianza se define tambi&eacute;n como una acci&oacute;n basada en tener seguridad o confianza en uno mismo. Pero, &iquest;qu&eacute; hace que algunas personas no logren confiar en la gente? Algunas lo pueden atribuir al hecho de que cada vez que han depositado esa confianza las han decepcionado, por lo que les es m&aacute;s f&aacute;cil y menos doloroso no hacerlo, pero es importante descubrir las razones que hay detr&aacute;s de la lucha por decidir si confiar o no en alguien.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No elegimos confiar o desconfiar. La confianza es una experiencia que se va construyendo a lo largo de nuestra vida&rdquo;, explica <a href="https://www.mireiafontpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mireia Font</a>, psic&oacute;loga sanitaria, que a&ntilde;ade adem&aacute;s que es importante dejar claro que confiar o no en alguien no es algo racional. 
    </p><h2 class="article-text">Razones por las que nos cuesta confiar en los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os, y de una forma inconsciente muchas veces, aprendemos que vincularnos a otras personas puede implicar sufrimiento y esto hace que desarrollemos formas de protecci&oacute;n. &ldquo;La desconfianza es una de ellas&rdquo;, afirma Font, para quien m&aacute;s que preguntarnos por qu&eacute; alguien desconf&iacute;a lo m&aacute;s adecuado ser&iacute;a plantearnos qu&eacute; es lo que ha vivido esa persona para que necesite protegerse de esa manera.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, la dificultad para confiar en los dem&aacute;s suele deberse a experiencias pasadas, patrones de apego y estrategias de supervivencia que ten&iacute;an sentido en su momento, pero que ahora nos frenan. No se trata de debilidad personal. Esta forma de protegernos la aprendemos, en parte, de &ldquo;nuestras primeras relaciones: cuando somos ni&ntilde;os, dependemos completamente de las personas que nos cuidan. Si responden de forma suficientemente estable y nos hacen sentir seguros, vamos aprendiendo que el otro puede ser alguien en quien apoyarnos&rdquo;, afirma Font. 
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, podemos construir una confianza b&aacute;sica en los v&iacute;nculos. Pero, cuando el entorno no ha favorecido todo esto y, en cambio, &ldquo;ha habido rechazo, abandono, imprevisibilidad o traiciones importantes, es comprensible que aprendamos otra cosa: que vincularnos puede ser peligroso&rdquo;, reconoce Font. &ldquo;En estos casos la desconfianza pasa a entenderse como una forma de protecci&oacute;n para seguir adelante en ese entorno&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">La construcci&oacute;n de v&iacute;nculos m&aacute;s all&aacute; de la infancia</h2><p class="article-text">
        Pese a todo, &ldquo;la infancia no determina c&oacute;mo nos vamos a relacionar el resto de nuestra vida porque seguimos construyendo v&iacute;nculos a lo largo de los a&ntilde;os y esas nuevas experiencias tambi&eacute;n pueden ayudarnos a revisar esa manera de relacionarnos con los dem&aacute;s y a recuperar poco a poco la confianza&rdquo;, admite Font.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la dificultad para confiar es com&uacute;n pensar que hay un tipo de persona controladora, pero Font afirma que esto descirbe en realidad una &ldquo;persona que intenta sentirse segura; no siempre la desconfianza se traduce en querer controlarlo todo porque tambi&eacute;n hay quien evita, quien no pide ayuda, quien se distancia emocionalmente o quien necesita comprobar siempre que el otro no le va a fallar poni&eacute;ndolo a prueba. Son formas distintas de hacer frente a un mismo miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Podemos perder la confianza en alguien de mil maneras distintas. Si ha traspasado los l&iacute;mites de nuestras relaciones, probablemente lo veremos como una amenaza para nuestra seguridad y bienestar. El enga&ntilde;o o la infidelidad son ejemplos comunes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a entendemos que las defensas no aparecen porque s&iacute;: son estrategias que en alg&uacute;n momento tuvieron una funci&oacute;n, no porque quiera controlar o no sea capaz de confiar, sino porque quiz&aacute;s no puede tolerar el riesgo de volver a sentirse desamparada o de volver a experimentar un sufrimiento que ya conoce&rdquo;, admite Font.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de confianza pueden afectar muchas &aacute;reas de nuestra vida, as&iacute; como las relaciones personas y profesionales. Estos problemas pueden derivar en dificultades en las relaciones, soledad, aislamiento, estr&eacute;s, agotamiento y perfeccionismo, que pueden &ldquo;acabar dificultando precisamente aquello que necesitamos y deseamos: construir relaciones donde sentirnos seguros. Para poder abrirnos a alguien, para dejarnos conocer y establecer un v&iacute;nculo profundo, necesitamos asumir cierto grado de confianza&rdquo;, afirma Font.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo mejorar la confianza en los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        La buena noticia es que podemos aprender a superar los problemas de confianza. La clave est&aacute; en empezar a tomar riesgos emocionales seguros con personas que no nos han hecho da&ntilde;o ni nos han traicionado. Aunque esto no significa que no dejemos de protegernos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza se construye poco a poco a trav&eacute;s de la experiencia relacional con el otro, no consiste en creer ciegamente en una persona, sino en ir observando si hay coherencia entre lo que dice y hace, si respeta nuestros l&iacute;mites y c&oacute;mo responde cuando aparecen los conflictos propios de cualquier relaci&oacute;n&rdquo;, explica Font.
    </p><p class="article-text">
        Nadie es perfecto, a veces los otros nos fallan y en otras ocasiones fallamos nosotros. Por tanto, debemos aceptar el riesgo que implica confiar. La realidad es que, tarde o temprano, alguien nos decepcionar&aacute;. Pero eso no significa que nuestra relaci&oacute;n con esa persona haya terminado, se trata de establecer y comunicar las expectativas adecuadas, as&iacute; como los l&iacute;mites. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un l&iacute;mite no es una forma de castigar al otro ni significa cerrar la puerta a la relaci&oacute;n. Tiene que ver con saber reconocer qu&eacute; necesito, qu&eacute; es importante para m&iacute;, qu&eacute; puedo aceptar y qu&eacute; no, y poder expresarlo. Tampoco significa conseguir que el otro cambie sino poder posicionarme yo ante aquello que ocurre en el v&iacute;nculo y actuar en consecuencia si algo no me hace bien&rdquo;, aclara Font, para la que unos l&iacute;mites claros suelen facilitar la confianza.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y cuando la confianza se ha perdido? &iquest;Puede volver a recuperarse? </h2><p class="article-text">
        La confianza puede tardar a&ntilde;os en conseguirse, y puede destruirse en un instante. &ldquo;Reconstruir la confianza tiene m&aacute;s que ver con poder elaborar lo que nos ocurri&oacute;, entender c&oacute;mo nos afect&oacute; y permitir que nuevas experiencias tengan la oportunidad de mostrarnos que no todas las relaciones son iguales&rdquo;, admite Font. 
    </p><p class="article-text">
        El camino para reconstruir la confianza es muy personal y distinto para cada persona y es importante recordar que no se puede acelerar el proceso. &ldquo;La confianza no se recupera de golpe y porrazo, sino cuando vivimos relaciones en las que, de forma repetida, experimentamos que el otro puede ser alguien fiable&rdquo;, afirma Font. Intentar esta recuperaci&oacute;n y lograrla nos permite dejar de lado la losa que supone tener que estar pendientes de que algo puede salir mal, todo esto requiere mucho esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Pero volver a confiar no significa creer en un mundo id&iacute;lico, porque no existe. &ldquo;Si esperamos que el otro nunca falle, en realidad no estamos confiando, sino idealizando, y eso es f&aacute;cil que termine mal. Confiar implica aceptar que el v&iacute;nculo siempre conlleva cierto riesgo, pero tambi&eacute;n es lo que hace posible sentirnos acompa&ntilde;ados, pedir ayuda cuando lo necesitamos y experimentar cierta intimidad que ser&iacute;a imposible si siempre estuvi&eacute;ramos a la defensiva&rdquo;, concluye Font.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 06:59:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este experimento universitario se basó en los juicios del nazismo y se volvió tan macabro que se tuvo que parar a la mitad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/experimento-universitario-baso-juicios-nazismo-volvio-macabro-tuvo-parar-mitad-pm_1_13446205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af3934b7-e932-4112-8970-bb5cdc2b30ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1181y878.jpg" width="1200" height="675" alt="Este experimento universitario se basó en los juicios del nazismo y se volvió tan macabro que se tuvo que parar a la mitad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tuvo lugar del 14 al 20 de agosto de 1971, hace 55 años, y se tuvo que suspender tan solo seis días después por “perversidad”. </p><p class="subtitle">Los dinosaurios alcanzaron tamaños descomunales y la ciencia explica qué les impidió hacerse mucho más pequeños
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Actualmente es uno de los estudios psicol&oacute;gicos m&aacute;s famosos de la historia y roza lo que llamar&iacute;amos mito, de tantas veces que se ha mencionado y por haber incursionado de cierta manera en la cultura pop. Hablamos del experimento de la c&aacute;rcel de Stanford, que tuvo lugar del 14 al 20 de agosto de 1971, hace 55 a&ntilde;os, y que se tuvo que suspender tan solo seis d&iacute;as despu&eacute;s por &ldquo;perversidad&rdquo;. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Origen en los juicios de Nuremberg</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En una de las universidades m&aacute;s prestigiosas de Estados Unidos, la Universidad de Stanford, en California, tuvo lugar el que est&aacute; considerado uno de los experimentos m&aacute;s macabros de la historia de la psicolog&iacute;a, y lejos de ser un mito, fue totalmente real, aunque tuvo matices. En la Universidad de Stanford, el profesor Philip Zimbardo reclut&oacute; a un grupo de estudiantes y los dividi&oacute; en guardias y prisioneros. Ten&iacute;a como objetivo confirmar lo que fue el llamado &lsquo;experimento de Milgram&rsquo;, en el que en Yale se analiz&oacute; la obediencia a la autoridad, que a su vez tuvo origen en </span><a href="https://www.eldiario.es/spin/juicios-importantes-siglo-xx-thriller-cuenta-vivieron-pm_1_12805773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">los juicios de Nuremberg</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, en los que fueron juzgados los l&iacute;deres del nazismo por sus cr&iacute;menes durante la Segunda Guerra Mundial.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En estos, muchos apelaron a que solo cumpl&iacute;an &oacute;rdenes, y esto interes&oacute; al profesor llamado Milgram, que junt&oacute; a participantes entre profesores y estudiantes, y les enga&ntilde;&oacute; al decir que era un estudio sobre memoria y aprendizaje. En caso de fallo, deb&iacute;an castigar con descarga el&eacute;ctrica. Sin embargo, m&aacute;s tarde se descubri&oacute; que la m&aacute;quina ni emit&iacute;a voltaje ni los gritos que se escuchaban eran reales, sino grabaciones. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El experimento de Stanford y el &lsquo;truco&rsquo; detr&aacute;s</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero, al mismo tiempo, este experimento demostr&oacute; que gran parte de las personas estaban dispuestas a hacer da&ntilde;o de forma f&iacute;sica a otras antes que enfrentarse a las &oacute;rdenes dadas. Y aqu&iacute; es donde entra Philip Zimbardo, que quiso ir m&aacute;s all&aacute; y ver realmente que es lo que separa el bien del mal, y para ello ide&oacute; el experimento de la c&aacute;rcel.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Entonces, el profesor public&oacute; un anuncio en el que se ofrec&iacute;an 15 d&oacute;lares diarios a los que participaran como voluntarios en un experimento que ten&iacute;a </span>como misi&oacute;n el idear una c&aacute;rcel falsa durante dos semanas. <span class="highlight" style="--color:white;">Adem&aacute;s, el experimento logr&oacute; ser </span>financiado por el gobierno de Estados Unidos para encontrar el origen de los conflictos en las prisiones.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El experimento comenz&oacute; evidenciando su realidad desde el principio, cuando polic&iacute;as reales detuvieron a los voluntarios que iban a participar como prisioneros acus&aacute;ndolos de robo. As&iacute;, fueros esposados y llevados a comisar&iacute;a, donde fueron fichados y trasladados a la supuesta prisi&oacute;n provincial, que en realidad era el s&oacute;tano del Departamento de psicolog&iacute;a de Stanford. Sin embargo, estaba tan bien simulada que parec&iacute;a realmente una c&aacute;rcel real. En la que, adem&aacute;s, desde el comienzo los que actuaban como guardias dieron rienda suelta a conductas abusivas que llegaron a ser s&aacute;dicas, llevando a cabo tambi&eacute;n violencia psicol&oacute;gica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Todo lleg&oacute; a tal punto que a los seis d&iacute;as se tuvo que parar, cuando varios presos mostraron des&oacute;rdenes emocionales. Con el tiempo se ha sabido que ni fue tan cient&iacute;fico ni espont&aacute;neo, pues los que ejerc&iacute;an de guardias recibieron &oacute;rdenes directas de Zimbardo y su equipo para ser agresivos, un hecho que se vio a trav&eacute;s de grabaciones y documentos. Adem&aacute;s, no cumpl&iacute;a con las normas que debe tener un estudio universitario y cient&iacute;fico real, pues carec&iacute;a tambi&eacute;n de control estricto y neutralidad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A pesar de la controversia, sin embargo, el profesor Zimbardo gan&oacute; notoriedad y es considerado todav&iacute;a una eminencia en el campo de la psicolog&iacute;a, adem&aacute;s el estudio todav&iacute;a es conocido y estudiado, y dio origen a la teor&iacute;a del efecto Lucifer, que describe c&oacute;mo personas comunes pueden llegar a cometer actos crueles sin tener problemas psicol&oacute;gicos si se encuentran bajo influencia de un contexto, autoridad o presi&oacute;n de grupo.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/experimento-universitario-baso-juicios-nazismo-volvio-macabro-tuvo-parar-mitad-pm_1_13446205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 18:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Este experimento universitario se basó en los juicios del nazismo y se volvió tan macabro que se tuvo que parar a la mitad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Historia,Ciencia,Universidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al fenómeno se le conoce como "procrastinación del sueño por venganza": mirar el móvil, ver una peli o dedicar un rato a un proyecto personal robando horas al descanso para sentir que aún se puede disfrutar del tiempo propio tras una jornada plagada de obligaciones. ¿Cómo nos afecta?</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        Marina abre la puerta de su casa cuando el resto de la ciudad apenas comienza a despertar. Acaba de completar un agotador turno de noche como enfermera en la unidad de psiquiatr&iacute;a de un centro de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El cansancio f&iacute;sico pesa de forma aplastante sobre sus p&aacute;rpados, pero en su mente bulle un impulso irrefrenable. En lugar de dirigirse directamente al dormitorio, va a la cocina, se prepara un desayuno abundante y enciende el televisor para ver una pel&iacute;cula. Otras veces, se pone a escribir. Sabe perfectamente que hac&iacute;a el mediod&iacute;a el agotamiento la vencer&aacute;, pero esa franja matutina representa su &uacute;nico territorio inviolable del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la ma&ntilde;ana reina una tranquilidad absoluta en mi casa, que est&aacute; en una urbanizaci&oacute;n en el campo donde no hay ruido&rdquo;, explica. &ldquo;Me enga&ntilde;o a m&iacute; misma y, claro, a primera hora de la tarde me sobreviene un baj&oacute;n absoluto y me pregunto por qu&eacute; no me dorm&iacute; a las nueve de la ma&ntilde;ana&rdquo;, a&ntilde;ade la enfermera y escritora.
    </p><h2 class="article-text">Las horas robadas al sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        El comportamiento que describe Marina Arrabal responde a un fen&oacute;meno global identificado por la psicolog&iacute;a contempor&aacute;nea como <em>revenge bedtime procrastination</em> o procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese pedazo de tiempo robado al sueño siempre es el más productivo de mi jornada. Durante el día acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja arañada al sueño degusto cada segundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marina Arrabal</span>
                                        <span>—</span> enfermera y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://produccioncientifica.ucm.es/investigadores/146390/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz</a>, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro <a href="https://www.kailas.es/libros/libros-no-ficcion/dormir-para-vivir/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dormir para vivir</em></a><em> </em>(Kailas, 2026), define el concepto con claridad acad&eacute;mica: &ldquo;La llamada procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza describe la tendencia a retrasar deliberadamente la hora de acostarse para recuperar un tiempo propio despu&eacute;s de un d&iacute;a percibido como completamente ocupado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n describe la ciencia, esta conducta revela tensiones profundas entre las exigencias laborales y las necesidades emocionales del individuo. &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a del trabajo, esta conducta demuestra que muchas personas sienten que el trabajo no termina al concluir la jornada&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz. &ldquo;Estamos inmersos en una cultura de disponibilidad permanente donde resulta dif&iacute;cil desconectar psicol&oacute;gicamente. Correos, mensajes y notificaciones hacen que el trabajo siga ocupando espacio mental tras cerrar el ordenador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quien vive atrapado en la inercia diaria, esas horas nocturnas adquieren un valor casi m&iacute;stico. La sensaci&oacute;n de recuperar el mando sobre las propias decisiones convierte el tiempo nocturno en un regalo. Como relata Marina, mostrando sus dotes narrativas: &ldquo;Ese pedazo de tiempo robado al sue&ntilde;o siempre es el m&aacute;s productivo de mi jornada. Durante el d&iacute;a acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja ara&ntilde;ada al sue&ntilde;o degusto cada segundo. Incluso viendo una pel&iacute;cula mala siento que le saco partido. Se parece a estar en una habitaci&oacute;n llena de oro simplemente contemplando el metal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dormir menos para sentirnos libres</h2><p class="article-text">
        La clave reside en comprender por qu&eacute; la mente humana prioriza esa gratificaci&oacute;n de disponer de tiempo libre inmediato a costa del desgaste f&iacute;sico que sufrir&aacute; al d&iacute;a siguiente. La respuesta psicol&oacute;gica apunta, seg&uacute;n Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz, a la frustraci&oacute;n de las necesidades emocionales b&aacute;sicas durante las horas diurnas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autonom&iacute;a constituye una necesidad psicol&oacute;gica b&aacute;sica y uno de los principales recursos para el bienestar&rdquo;, sostiene el catedr&aacute;tico. &ldquo;Cuando esa necesidad queda frustrada durante el d&iacute;a, algunas personas intentan recuperarla por la noche. Ese rato representa el &uacute;nico momento de la jornada en el que sienten que el tiempo les pertenece, tras haber pasado el d&iacute;a respondiendo a prioridades ajenas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche: &#039;Al final del día nuestros recursos de autorregulación están agotados (...) Resulta muy difícil resistirse a las recompensas inmediatas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático en Psicología (UCM) y autor de &#039;Dormir para vivir&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista utiliza una met&aacute;fora esclarecedora para definir la trampa de este h&aacute;bito: &ldquo;El sue&ntilde;o acaba convirti&eacute;ndose en la moneda con la que compramos un poco de autonom&iacute;a, pero la factura sale muy cara porque al d&iacute;a siguiente empezamos la jornada todav&iacute;a m&aacute;s cansados. Dormimos menos para sentir que vivimos un poco m&aacute;s, sufriendo a largo plazo el efecto contrario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche. Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz detalla este proceso: &ldquo;Al final del d&iacute;a nuestros recursos de autorregulaci&oacute;n est&aacute;n agotados. Tras tomar decisiones y resolver problemas, resulta muy dif&iacute;cil resistirse a las recompensas inmediatas. Ver un cap&iacute;tulo o consultar las redes ofrece una gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea, mientras que acostarse temprano solo ofrece recompensa al d&iacute;a siguiente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El cerebro primario opta por el beneficio en el presente. &ldquo;Damos mucho m&aacute;s valor a los beneficios inmediatos que a los costes futuros. Pesa m&aacute;s la sensaci&oacute;n de haber recuperado una hora para nosotros que un cansancio que todav&iacute;a no sentimos. Es una peque&ntilde;a victoria psicol&oacute;gica con una factura biol&oacute;gica para la ma&ntilde;ana siguiente&rdquo;, puntualiza el catedr&aacute;tico de la UCM.
    </p><p class="article-text">
        La supuesta victoria sobre el reloj se evapora al sonar la alarma. Marina reconoce la resaca de esas noches robadas: &ldquo;Al despertar siempre me encuentro hecha una mierda, aunque me digo que ayer la cosa no estuvo tan mal. Pero lo cierto es que suelo tener lagunas mentales y apenas recuerdo una niebla confusa de aquella habitaci&oacute;n llena de oro. Da la impresi&oacute;n de haber estado all&iacute; solo en sue&ntilde;os, porque en realidad no he descansado nada. El arrepentimiento es real, aunque me autoenga&ntilde;e pensando que lo que escrib&iacute; durante ese rato tiene valor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La colonizaci&oacute;n del tiempo y la sociedad acelerada</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; para comprender las ra&iacute;ces estructurales del fen&oacute;meno resulta indispensable ir m&aacute;s all&aacute; del individuo. El soci&oacute;logo <a href="https://x.com/JorgeMoruno?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Moruno</a>, autor de <a href="https://www.akal.com/libro/no-tengo-tiempo_35662/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No tengo tiempo. Geograf&iacute;as de la precariedad</em></a><em> (Akal, 2018)</em>, sit&uacute;a esta conducta dentro de una din&aacute;mica colectiva de aceleraci&oacute;n y desposesi&oacute;n temporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o aparece como consecuencia de una vida acelerada y sin tiempo libre, donde las personas intentan ara&ntilde;ar un espacio propio quit&aacute;ndoselo al descanso&rdquo;, apunta. &ldquo;Es la respuesta a una existencia donde nos vemos forzados a comportarnos como una extensi&oacute;n de nuestro propio tel&eacute;fono m&oacute;vil, siempre conectados y en guardia&rdquo;. A su juicio, restarle horas a la almohada constituye un desesperado intento de adaptaci&oacute;n frente a una estructura social que ahoga la disponibilidad personal.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis hist&oacute;rico del soci&oacute;logo rastrea c&oacute;mo los avances tecnol&oacute;gicos, lejos de recortar las jornadas de esfuerzo humano, han ampliado las fronteras de la producci&oacute;n hasta invadir el descanso natural. &ldquo;La aparici&oacute;n de la luz artificial permiti&oacute; romper los ciclos naturales y extender la actividad industrial tras la puesta del sol. La paradoja del desarrollo tecnol&oacute;gico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la l&oacute;gica de la producci&oacute;n mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo&rdquo;, argumenta Moruno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La paradoja del desarrollo tecnológico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la lógica de la producción mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Moruno</span>
                                        <span>—</span> sociólogo y autor de &#039;No tengo tiempo. Geografías de la precariedad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, las herramientas digitales, como los m&oacute;viles, internet o la IA, consolidan una servidumbre voluntaria revestida de autonom&iacute;a personal. &ldquo;Nos convertimos en accionistas de nuestra propia fuerza de trabajo y realizamos inversiones constantes en nosotros mismos para competir en el mercado. Vivimos en el alambre ante la posibilidad de volvernos superfluos, mientras toda esa servidumbre se presenta bajo la apariencia de libertad. Ahora se entiende bien eso de Marx cuando dec&iacute;a que &lsquo;el trabajador libre es virtualmente un pobre&rsquo;&rdquo;, advierte el autor.
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, creaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de un espacio propio</h2><p class="article-text">
        La pugna por el tiempo adquiere matices especialmente agudos en vidas marcadas por los cuidados o la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Para Amaia Gracia, artista pl&aacute;stica y madre de dos hijas, robarle horas a la madrugada representa la &uacute;nica v&iacute;a para sostener su identidad profesional y creadora frente a las demandas absolutas de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde hace nueve a&ntilde;os los momentos en los que deber&iacute;a irme a la cama y no lo hago responden a la necesidad de tener un rato para m&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;La &uacute;nica manera de conservar espacio y tiempo personal pasaba por el trabajo o por quitarme horas de descanso&rdquo;, confiesa. La maternidad reconfigur&oacute; por completo sus coordenadas temporales y mentales.<strong> </strong>&ldquo;Con la maternidad y la crianza <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sent&iacute; la p&eacute;rdida de mi espacio mental</a> y del tiempo para pensar en proyectos art&iacute;sticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sue&ntilde;o me ha permitido conservar ese refugio propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio del silencio nocturno, la pantalla de su <em>smartphone</em> se transforma en un punto de contacto imprescindible con la cultura y la estimulaci&oacute;n intelectual. &ldquo;Mientras duermo a las peque&ntilde;as suelo tener el m&oacute;vil en la mano. Lo utilizo para leer textos o ver cine que me interesa. Se ha convertido en mi ventana al mundo exterior para no perder la esencia de qui&eacute;n soy&rdquo;, explica la artista.
    </p><p class="article-text">
        Amaia recurre a referentes literarios cl&aacute;sicos para conceptualizar esa necesidad vital de aislamiento. &ldquo;Recuerdo a menudo la obra de Virginia Woolf, <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, para m&iacute; es un s&iacute;mbolo muy importante de la necesidad de nuestro espacio mental e interior. Resulta fundamental conservar ese refugio personal frente al ritmo de vida exigente que llevamos hoy en d&iacute;a&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la maternidad y la crianza sentí la pérdida de mi espacio mental y del tiempo para pensar en proyectos artísticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sueño me ha permitido conservar ese refugio propio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amaia Gracia</span>
                                        <span>—</span> artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El negocio de la escasez</h2><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n y la escasez del tiempo han generado adem&aacute;s un f&eacute;rtil nicho econ&oacute;mico. Jorge Moruno denuncia c&oacute;mo el mercado aprovecha el agotamiento ciudadano para comercializar soluciones artificiales a un problema estructural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han surgido nuevos nichos de negocio enfocados en vender servicios para cubrir nuestra falta de tiempo&rdquo;, explica el experto. &ldquo;Se compran y venden productos cuya &uacute;nica raz&oacute;n de ser es la escasez de horas libres, cuando muchos de esos servicios desaparecer&iacute;an si la sociedad tuviese el tiempo garantizado&rdquo;. Desde la comida precocinada hasta las plataformas de entrega r&aacute;pida o el consumo masivo de psicof&aacute;rmacos para gestionar la ansiedad y el insomnio. La limitaci&oacute;n temporal alimenta industrias millonarias a costa del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo vincula de forma directa la posesi&oacute;n del tiempo con la esencia misma de la democracia y la ciudadan&iacute;a real. &ldquo;El debate sobre el tiempo equivale al debate sobre la libertad. Solo existe libertad si se garantiza la igualdad en el acceso al tiempo. Los griegos utilizaban la palabra <em>skhol&egrave;</em>, origen del t&eacute;rmino escuela, para designar el tiempo libre como condici&oacute;n indispensable de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Frente al deterioro generalizado del descanso, las soluciones no pueden reducirse a meras recomendaciones de autoayuda o disciplina personal.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la psicolog&iacute;a como la sociolog&iacute;a coinciden en exigir transformaciones estructurales. Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz enfatiza la necesidad de un cambio de mirada: &ldquo;Conviene dejar de interpretar este comportamiento como un simple problema de falta de disciplina. Constituye el s&iacute;ntoma de una p&eacute;rdida de control sobre el tiempo. La soluci&oacute;n requiere introducir peque&ntilde;os espacios de autonom&iacute;a durante el d&iacute;a y exigir medidas para que las empresas respeten la desconexi&oacute;n digital&rdquo;. Pedirle a un individuo extenuado que simplemente se acueste antes equivale a ignorar las causas profundas de su malestar.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Jorge Moruno aboga por una agenda pol&iacute;tica que reclame los pilares de la existencia humana: &ldquo;Garantizar el tiempo libre mediante el acceso a la vivienda, un ingreso asegurado y entornos saludables es una medida justa y eficaz que evita el despilfarro del talento humano. Lo verdaderamente revolucionario pasa por recuperar el derecho a dormir, comer, respirar mejor y disfrutar de tiempo libre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 20:05:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Sueño,Estilo de vida,Descanso,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los niños no quieren ir de campamento ni actividades en verano: ¿es buena idea insistirles?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-no-quieren-campamento-actividades-verano-buena-idea-insistirles_1_13438953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2768da0f-a59c-4807-9030-1c1ffbd85ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x460y483.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando los niños no quieren ir de campamento ni actividades en verano: ¿es buena idea insistirles?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para muchas familias, el campamento es una necesidad para poder trabajar durante el verano. La negativa de un hijo obliga a tomar una decisión que puede afectar tanto al bienestar del menor como a la organización familiar</p><p class="subtitle">Por qué algunos niños solo quieren estar con sus padres durante las vacaciones</p></div><p class="article-text">
        La plaza est&aacute; reservada desde hace meses. La mochila espera junto a la puerta y las vacaciones familiares ya est&aacute;n planificadas. En muchos hogares, esa semana de campamento o actividades forma parte de un complicado encaje para poder seguir rindiendo en las obligaciones durante las vacaciones escolares.
    </p><p class="article-text">
        A medida que se acerca la fecha, el ni&ntilde;o empieza a mostrarse nervioso, pone excusas o repite una frase: &ldquo;No quiero ir&rdquo;. Surge entonces la duda: &iquest;conviene animarlo a afrontar esa situaci&oacute;n o es preferible replantear la decisi&oacute;n, aunque eso obligue a reorganizarlo todo?
    </p><p class="article-text">
        Patricia llevaba meses preparando el verano de su hijo Cristian, de ocho a&ntilde;os. El peque&ntilde;o hab&iacute;a participado en la elecci&oacute;n del campamento y tanto Patricia como su pareja ya hab&iacute;an organizado esas semanas porque los dos trabajaban. Ambos sab&iacute;an que, si finalmente no iba, tendr&iacute;an que hacer cambios y buscar ayuda familiar para esos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as antes de marcharse, Cristian empez&oacute; a cambiar de actitud. Cada noche dec&iacute;a tener un motivo diferente para no ir. &ldquo;No sab&iacute;a si alentarlo a ir le ayudar&iacute;a a superar ese miedo o si estaba dejando de escuchar lo que intentaba decirme&rdquo;, apunta. Al final, optaron por que Cristian asistiera al campamento, aunque durante d&iacute;as siguieron pregunt&aacute;ndose si hab&iacute;an hecho lo correcto.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo decidir qu&eacute; hacer</h2><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n depender&aacute;, en gran medida, de las circunstancias de cada familia. Para Jos&eacute; Antonio Luengo Latorre, catedr&aacute;tico de ense&ntilde;anza secundaria, especialista en Psicolog&iacute;a Educativa y psic&oacute;logo sanitario, el primer paso consiste en no interpretar todos los rechazos de la misma manera. Antes de decidir si insistir o respetar la negativa, considera importante analizar el contexto familiar y las caracter&iacute;sticas del campamento.
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo, se&ntilde;ala, una familia que necesita ese recurso para conciliar durante las vacaciones que otra que busca ofrecer a su hijo una experiencia de convivencia, autonom&iacute;a o aprendizaje. En el primer caso, cuando ambos progenitores trabajan y no existen otros apoyos familiares, &ldquo;no queda otra&rdquo;. En el segundo, existe un mayor margen para valorar aspectos como la edad del menor, la duraci&oacute;n de la estancia, si tendr&aacute; que dormir fuera de casa o el tipo de actividades que realizar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        El experto insiste en que resulta preciso comprender qu&eacute; est&aacute; expresando el ni&ntilde;o. Detr&aacute;s de un &ldquo;no quiero ir&rdquo; pueden encontrarse miedos muy distintos: la incertidumbre ante un entorno desconocido, el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-quieren-padres-durante-vacaciones_1_13402477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">temor a separarse de la familia</a>, la inseguridad sobre su capacidad para adaptarse o la preocupaci&oacute;n por <a href="https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ser capaz de hacer amigos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por eso aconseja abrir un espacio de conversaci&oacute;n antes de intentar convencerlo. Escuchar qu&eacute; le preocupa e implicarlo en el proceso suele resultar m&aacute;s &uacute;til que limitarse a repetir que disfrutar&aacute; de la etapa. &ldquo;Lo va a pasar muy bien&rdquo; dif&iacute;cilmente tranquilizar&aacute; a un ni&ntilde;o que, en ese momento, todav&iacute;a no est&aacute; en condiciones de verlo as&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para el psicólogo José Antonio Luengo Latorre, escuchar qué le preocupa al niño e implicarlo en el proceso suele resultar más útil que limitarse a repetir que disfrutará de la etapa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asimismo, Luengo subraya la importancia de validar sus emociones. Ridiculizar sus miedos solo dificultar&aacute; que el ni&ntilde;o se sienta comprendido. En cambio, mostrarle fotograf&iacute;as del lugar, explicarle c&oacute;mo ser&aacute; el d&iacute;a a d&iacute;a y resolver sus dudas puede ayudarle a afrontar la experiencia con mayor seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Este psic&oacute;logo invita a los padres a preguntarse hasta qu&eacute; punto est&aacute;n trasmitiendo sus propias preocupaciones. A veces, indica, los adultos manifiestan esos temores de manera inconsciente. Es normal que la primera vez que un ni&ntilde;o se enfrenta a un acontecimiento as&iacute; aparezcan dudas e inseguridad. Por eso, esos miedos rara vez desaparecen mediante la presi&oacute;n, sino dando tiempo para pensar y resolver sus dudas. &ldquo;Tiene derecho a dudar&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Elena y Rub&eacute;n hab&iacute;an elegido un campamento con pernocta para su hija Luc&iacute;a, de diez a&ntilde;os. Ambos trabajaban esos d&iacute;as y recoger a Luc&iacute;a supon&iacute;a reajustar toda la semana. La primera noche recibieron una llamada de los monitores. La ni&ntilde;a lloraba y quer&iacute;a volver a casa. Hablaron con el equipo, esperaron un d&iacute;a m&aacute;s y, al ver que la angustia no disminu&iacute;a, fueron a recogerla. &ldquo;Lo m&aacute;s dif&iacute;cil fue no saber si est&aacute;bamos valorando bien lo que le pasaba&rdquo;, recuerdan.
    </p><h2 class="article-text">No todo rechazo significa que exista un problema</h2><p class="article-text">
        Aunque para muchos padres la negativa de un hijo puede resultar preocupante, Mireia Orgil&eacute;s, catedr&aacute;tica de Tratamiento Psicol&oacute;gico Infantil en la Universidad Miguel Hern&aacute;ndez, recuerda que acudir a un campamento supone enfrentarse a un desaf&iacute;o nuevo. Separarse de la familia, dormir fuera de casa o adaptarse a un entorno diferente puede despertar miedo, inseguridad e incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Estas reacciones, asegura, son especialmente frecuentes en los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os o en aquellos que han tenido pocas oportunidades de pasar varios d&iacute;as lejos de sus padres o cuyas vivencias anteriores de separaci&oacute;n no fueron positivas. Las preocupaciones suelen centrarse en echar de menos a la familia, no hacer amigos, sentirse solos o dormir fuera de casa.
    </p><p class="article-text">
        Esos temores desaparecen cuando el ni&ntilde;o descubre que puede desenvolverse con autonom&iacute;a y empieza a disfrutar del proceso. Por ello, la especialista recomienda animarlo a asistir cuando ese rechazo est&aacute; relacionado con un momento nuevo para &eacute;l. &ldquo;Que un ni&ntilde;o diga que no quiere ir a un campamento no significa, por s&iacute; solo, que exista un problema&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        La clave, sin embargo, est&aacute; en valorar la intensidad y el impacto del malestar. Si el rechazo se acompa&ntilde;a de un sufrimiento emocional intenso o aparecen s&iacute;ntomas f&iacute;sicos, como dolores de barriga, pesadillas o dificultades para dormir, conviene detenerse antes de insistir y tratar de comprender qu&eacute; est&aacute; ocurriendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más difícil fue no saber si estábamos valorando bien lo que le pasaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena y Rubén</span>
                                        <span>—</span> padres de una niña de 10 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experiencia previa del menor es otro aspecto que es necesario valorar. Si nunca ha dormido fuera de casa o las separaciones de sus padres le generan una ansiedad muy intensa, es preferible favorecer antes episodios de separaci&oacute;n progresiva, como pasar una noche con familiares o amigos de confianza. Estas oportunidades le permiten ganar seguridad y afrontar el campamento con mayor convicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si el ni&ntilde;o tambi&eacute;n evita de forma habitual las excursiones escolares, dormir fuera de casa u otras actividades que impliquen separarse de sus padres, Orgil&eacute;s plantea consultar con un profesional. Ese comportamiento puede estar relacionado con dificultades emocionales, como problemas de ansiedad, que resulta aconsejable abordar antes del campamento o las actividades de verano. Una vez que el ni&ntilde;o est&aacute; preparado, estos pueden aportar importantes beneficios para su desarrollo, al favorecer la autonom&iacute;a, reforzar la confianza en s&iacute; mismo y mejorar las habilidades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Cuando &Aacute;lvaro ten&iacute;a ocho a&ntilde;os, sus padres decidieron esperar antes de apuntarlo a un campamento con pernocta. Nunca hab&iacute;a dormido fuera de casa y solo imaginar varios d&iacute;as lejos de ellos le provocaba una enorme angustia. Empez&oacute; qued&aacute;ndose alguna noche con sus abuelos, despu&eacute;s pas&oacute; alg&uacute;n fin de semana con familiares y, al a&ntilde;o siguiente, particip&oacute; en un campamento urbano. Un verano m&aacute;s tarde fue &eacute;l quien pidi&oacute; probar uno con pernocta. &ldquo;De ese modo comprobamos que nunca hab&iacute;a sido una negativa definitiva, sino un &lsquo;todav&iacute;a no&rsquo;&rdquo;, opina Mavi, su madre.
    </p><p class="article-text">
        No siempre ser&aacute; posible elegir la soluci&oacute;n ideal, especialmente cuando la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/educadora-conciliacion-verano-mayores-errores-horario-laboral-xp_1_13378659.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciliaci&oacute;n</a> deja poco margen. Pero valorar la intensidad del malestar, el recorrido previo del ni&ntilde;o y la realidad de cada familia puede ayudar a tomar una decisi&oacute;n m&aacute;s ajustada a cada situaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninos-no-quieren-campamento-actividades-verano-buena-idea-insistirles_1_13438953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando los niños no quieren ir de campamento ni actividades en verano: ¿es buena idea insistirles?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Campamentos,Verano,Niños,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ventana de Overton: cómo lo inaceptable aprende a parecer normal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ventana-overton-inaceptable-aprende-normal_132_13437275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e93b884-0363-4aa4-8871-46454a4d8d85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149010.jpg" width="1760" height="990" alt="La ventana de Overton: cómo lo inaceptable aprende a parecer normal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que algo pueda decirse en público no significa que se haya vuelto moralmente correcto. Significa que ha pasado de ser indecible a ser discutible. Y esa diferencia es más importante de lo que pueda parecer
</p></div><p class="article-text">
        Algo ha cambiado en el espacio p&uacute;blico. No solo en lo que se dice, sino en c&oacute;mo se recibe. Posiciones que hace una d&eacute;cada habr&iacute;an generado rechazo inmediato circulan hoy con normalidad, se defienden sin aparente coste social y reciben adhesi&oacute;n en redes con una velocidad que desconcierta. La pregunta pertinente no es si esto ocurre -que ocurre- sino qu&eacute; mecanismos psicol&oacute;gicos lo explican.
    </p><p class="article-text">
        Lo que sigue no es un an&aacute;lisis de ninguna tendencia pol&iacute;tica concreta. Es una reflexi&oacute;n desde la psicolog&iacute;a sobre un fen&oacute;meno que no entiende de bandos y que conviene entender.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El concepto y lo que describe</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>Joseph Overton</strong>, analista pol&iacute;tico estadounidense, desarroll&oacute; este marco a finales de los a&ntilde;os noventa para describir el rango de ideas que, en un momento dado, una sociedad considera aceptables en el debate p&uacute;blico. Fuera de esa ventana hay posiciones que existen -que las personas tienen, en privado- pero que conllevar&iacute;an un coste social elevado si se expresan abiertamente: rechazo, descr&eacute;dito, verg&uuml;enza. Dentro de la ventana, en cambio, las ideas son discutibles, debatibles, incluso defendibles.
    </p><p class="article-text">
        Lo que el concepto describe realmente -porque puede ser variable entre culturas o grupos de personas- no es el contenido de la ventana, sino el hecho de que <strong>la ventana se desplaza</strong>. Y se desplaza a pesar de que no seamos conscientes de que lo est&aacute; haciendo. 
    </p><p class="article-text">
        Aplicada a los l&iacute;mites morales de los discursos actuales, la ventana de Overton se&ntilde;ala algo que no es nuevo pero que hoy ocurre con una velocidad sin precedentes. No hablamos, necesariamente, de ideas que nadie pensaba antes. Hablamos de lo que la sociedad considera leg&iacute;timo decir en voz alta &mdash;y del coste que tiene hacerlo. Porque este coste ha cambiado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El mecanismo</strong></h2><p class="article-text">
        El desplazamiento de la ventana sigue un patr&oacute;n que la psicolog&iacute;a social recoge muy bien. Una persona expresa p&uacute;blicamente una posici&oacute;n hasta entonces considerada inadmisible. Si la sanci&oacute;n esperada no llega -o si, al contrario, recibe aprobaci&oacute;n- otras personas descubren que tambi&eacute;n pueden expresarla. La repetici&oacute;n genera familiaridad. Y la familiaridad reduce el impacto emocional. Lo que inicialmente resultaba escandaloso termina siendo una posici&oacute;n m&aacute;s dentro de la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso conecta directamente con lo que <strong>Albert Bandura</strong>, uno de los psic&oacute;logos sociales m&aacute;s influyentes del siglo XX, denomin&oacute; <strong>desconexi&oacute;n moral</strong> que son los mecanismos mediante los cuales ciertos discursos van perdiendo progresivamente su car&aacute;cter moralmente reprobable. Bandura identific&oacute; varios de ellos. La <em>justificaci&oacute;n moral</em> -presentar lo cuestionable como necesario o justo-, el <em>etiquetado eufem&iacute;stico</em> -llamar de otra manera a lo que antes ten&iacute;a otro nombre-, la <em>difusi&oacute;n de la responsabilidad</em> -si lo dicen todos, nadie es responsable- y la <em>deshumanizaci&oacute;n </em>del objeto de discurso. Cada uno opera de forma discreta. Todos contribuyen a que lo antes inaceptable acabe pareciendo, cuando menos, discutible.
    </p><p class="article-text">
        A esto se a&ntilde;ade un fen&oacute;meno igualmente documentado que es la <strong>ignorancia pluralista</strong>. En situaciones de cambio normativo, muchas personas perciben que la nueva posici&oacute;n dominante es m&aacute;s extendida de lo que realmente es, porque quienes no la comparten tienden a callar. El silencio se interpreta como acuerdo. La espiral de silencio que describi&oacute; <strong>Elisabeth Noelle-Neumann</strong> -polit&oacute;loga alemana que estudi&oacute; durante d&eacute;cadas c&oacute;mo la presi&oacute;n social modela la expresi&oacute;n p&uacute;blica de las opiniones-  sigue funcionando, d&eacute;cadas despu&eacute;s, con una precisi&oacute;n asombrosa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las redes como acelerador</strong></h2><p class="article-text">
        Lo que las redes sociales han transformado no es la naturaleza del proceso, sino su rapidez.
    </p><p class="article-text">
        Antes, entre una opini&oacute;n privada y el espacio p&uacute;blico exist&iacute;an numerosos filtros: medios, instituciones, reputaci&oacute;n profesional, entorno social inmediato. Esos filtros no eran perfectos -nunca lo fueron- pero funcionaban como fricci&oacute;n. Moldeaban el tr&aacute;nsito de lo marginal hacia lo central.
    </p><p class="article-text">
        Ahora alguien puede formular una posici&oacute;n extrema, encontrar en minutos miles de personas que la refuercen y obtener as&iacute; una <strong>percepci&oacute;n de consenso</strong> que no se corresponde con lo que piensa la mayor&iacute;a social. La frontera entre &ldquo;hay algunas personas que piensan esto&rdquo; y &ldquo;esto es una posici&oacute;n socialmente leg&iacute;tima&rdquo; puede desplazarse con una rapidez que ninguna generaci&oacute;n anterior hab&iacute;a experimentado.
    </p><p class="article-text">
        El efecto es grande. Cuando la percepci&oacute;n de lo que es socialmente aceptable cambia m&aacute;s deprisa que la realidad de lo que la mayor&iacute;a piensa, las personas ajustan su comportamiento a esa percepci&oacute;n &mdash;no a esa realidad. Y la ventana se desplaza.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que conviene no confundir</strong></h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; aparece una confusi&oacute;n que debemos nombrar con contundencia.
    </p><p class="article-text">
        El derecho a expresarse no es lo mismo que el derecho a que lo expresado quede libre de valoraci&oacute;n moral. Son cosas distintas, aunque se presenten frecuentemente como equivalentes.
    </p><p class="article-text">
        Que algo pueda decirse -que entre dentro de lo tolerado por la norma social y lo permitido por la ley- no obliga a los dem&aacute;s a considerarlo razonable, respetable o &eacute;ticamente equivalente a cualquier otra posici&oacute;n. La libertad de expresi&oacute;n protege el acto de hablar. No garantiza que lo dicho sea moral, ni que quien lo dice quede exento del juicio de quienes escuchan.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;alar esto no es proponer censura. Es exactamente lo contrario. Reconocer que el espacio p&uacute;blico es tambi&eacute;n un espacio de valoraci&oacute;n, y que &eacute;sta tiene legitimidad propia. Una sociedad que renuncia a juzgar moralmente el discurso no se vuelve m&aacute;s libre. Se vuelve m&aacute;s confusa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que el mecanismo nos dice</strong></h2><p class="article-text">
        La ventana de Overton no es una herramienta exclusiva de ning&uacute;n sector pol&iacute;tico ni una teor&iacute;a de conspiraci&oacute;n. Es una descripci&oacute;n de c&oacute;mo funcionamos como especie social. Somos profundamente sensibles a lo que percibimos como norma en nuestro entorno, y ajustamos nuestras expresiones -y con el tiempo, nuestras valoraciones-  a esa percepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nombrar este mecanismo no es alarmismo. Es explicaci&oacute;n. Una sociedad que comprende c&oacute;mo se desplazan sus propias ventanas tiene m&aacute;s capacidad para decidir, conscientemente, hacia d&oacute;nde lo est&aacute;n haciendo y modificarlo si es necesario.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad no cambia solamente cuando empieza a hacer cosas diferentes. Tambi&eacute;n cambia cuando deja de avergonzarse de decir determinadas cosas. Y esa segunda forma de cambio -m&aacute;s silenciosa, m&aacute;s dif&iacute;cil de revertir- merece exactamente el mismo nivel de atenci&oacute;n&hellip;  y preocupaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leocadio Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ventana-overton-inaceptable-aprende-normal_132_13437275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 17:23:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ventana de Overton: cómo lo inaceptable aprende a parecer normal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-adelaida-navaridas-beneficios-pedir-perdon-sentir-culpa-verguenza-xp_1_13425248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fe19c6d-3598-410d-8942-6e9cc9acae52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta destaca que parte de la dificultad de disculparnos radica en que, por naturaleza, implica humildad, ya que demuestra la importancia de asumir la responsabilidad de nuestros actos</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: “Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas”</p></div><p class="article-text">
        Cuando somos peque&ntilde;os, cada vez que le quitamos un juguete a otro ni&ntilde;o, o nos enfadamos, los adultos nos exigen que pidamos disculpas. Hacerlo es la reacci&oacute;n b&aacute;sica ante cualquier error. Se supone que de peque&ntilde;os aprendimos a perdonar. Sin embargo, cuando nos hacemos mayores, decir &lsquo;lo siento&rsquo; es m&aacute;s que una simple norma familiar y algo que nos suele costar m&aacute;s practicar. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en nuestras interacciones con los dem&aacute;s es inevitable que ocasionalmente cometamos errores o causemos da&ntilde;os. Y una de las herramientas m&aacute;s poderosas que tenemos para reparar el da&ntilde;o y mantener relaciones sanas es ofrecer una disculpa sincera. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sabemos realmente qu&eacute; es pedir perd&oacute;n? Es m&aacute;s, &iquest;sabemos perdonar? Hacerlo no es solo esencial, sino tambi&eacute;n beneficioso en diversos aspectos de nuestra vida. Al practicar el arte de la disculpa, podemos fomentar la comprensi&oacute;n, restaurar la confianza y promover el crecimiento personal. Pese a todas estas razones, &iquest;por qu&eacute; nos cuesta tanto pedir disculpas?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir &lsquo;lo siento&rsquo; es reconocer que hemos podido hacer algo mal y haber da&ntilde;ado a otra persona. Esto nos puede conectar con sentir culpa y, sobre todo, verg&uuml;enza lo que, para muchas personas, es dif&iacute;cil de sentir, casi intolerable&rdquo;, nos explica Adelaida Navaridas, psic&oacute;loga de <a href="https://amarepsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amare Psicolog&iacute;a</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Navaridas admite que, para protegernos de esos estados emocionales, &ldquo;podemos recurrir a excusas, a desconectarnos del malestar de la otra persona sin validar su dolor o echarle la culpa tratando de evitar sentir la nuestra. Esto puede confundirse con enfado o arrogancia, que es lo que se puede ver f&aacute;cilmente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; es importante pedir perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Pedir perd&oacute;n, a quien sea, a nuestros hijos, pareja, padres, compa&ntilde;eros de trabajo o amigos, no es se&ntilde;al de debilidad. Aunque parte de la dificultad de disculparnos radica en que, por naturaleza, implica humildad: al admitir nuestros errores, se demuestra la importancia de asumir la responsabilidad de nuestros actos, por dif&iacute;cil que sea. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto no solo fortalece nuestra relaci&oacute;n con ellos, sino que tambi&eacute;n trabajamos el valor del perd&oacute;n y la comprensi&oacute;n. &ldquo;Si hemos da&ntilde;ado a alguien, pedir perd&oacute;n va a ayudarnos a sanar un v&iacute;nculo y eso siempre va a mejorar nuestro bienestar. Somos seres sociales y seguro que pedimos perd&oacute;n porque nos interesa mantener en nuestras vidas a determinadas personas&rdquo;, admite Navaridas.
    </p><p class="article-text">
        En esencia, pedir perd&oacute;n es una herramienta para la reconciliaci&oacute;n social: cuando lastimamos a alguien, ya sea intencionadamente o por accidente, se crea una brecha en la relaci&oacute;n. Esta toma de perspectiva provocar&iacute;a algo beneficioso. Algunas <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1494763/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> sobre el perd&oacute;n sugieren que las disculpas sinceras pueden desencadenar la liberaci&oacute;n de oxitocina, una hormona vinculada a la confianza y el v&iacute;nculo social en la persona que recibe la disculpa. 
    </p><p class="article-text">
        Admitir la culpa implica reconocer que estamos equivocados y que la otra persona lleva raz&oacute;n, lo cual a veces no es lo que sentimos cuando a&uacute;n podemos estar enfadados. Y es que, muchas veces, existen dos experiencias de la verdad distintas que no coinciden y que han escalado hasta un punto en el que se necesita el perd&oacute;n. No es una emoci&oacute;n pasiva, sino una decisi&oacute;n activa y deliberada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero una cosa es disculparse y otra cuando la excusa se vuelve excesiva. Algunas personas desarrollan un reflejo constante de disculparse, incluso sin una raz&oacute;n v&aacute;lida, &ldquo;piden perd&oacute;n constantemente, haci&eacute;ndose responsables de situaciones o estados emocionales que no les corresponden: esto habla de la verg&uuml;enza cr&oacute;nica y de un problema para identificar los l&iacute;mites personales&rdquo;, advierte Navaridas. Y esto tampoco es necesario.
    </p><h2 class="article-text">Sencillez y simplicidad: las claves para pedir perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        No hay una &uacute;nica manera de pedir perd&oacute;n. A menudo, lo m&aacute;s sencillo y simple es lo m&aacute;s efectivo. &ldquo;Un &lsquo;lo siento, perdona si te he hecho da&ntilde;o&rsquo; sencillo y, sobre todo, sentido de verdad, es muy conveniente&rdquo;, reconoce Navaridas. Para la especialista, no es necesario decir que &ldquo;ha sido sin querer, porque es una excusa y se presupone, la otra persona ya lo sabe. Adem&aacute;s, es importante poner toda la intenci&oacute;n en no volver a hacerlo, escuchar lo que otra persona necesita y negociar si es necesaria la forma de reparar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el primer paso es tomar conciencia de estos mecanismos inconscientes, de evaluar si cada disculpa corresponde a una falta real o simplemente a un h&aacute;bito reconfortante. Tampoco se trata de quedarnos con la culpa, que no hace m&aacute;s que mantenernos en un estado de sumisi&oacute;n, casi infantil, sino de avanzar hacia la responsabilidad, que nos ayuda a evaluar objetivamente la situaci&oacute;n y buscar la mejora.
    </p><p class="article-text">
        Para lograr que el perd&oacute;n sea justo y justificado, el enfoque debe centrarse m&aacute;s en reflexionar sobre lo sucedido, si realmente cometimos un error y c&oacute;mo podemos mejorar para la pr&oacute;xima vez. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si la otra persona no acepta la disculpa?</h2><p class="article-text">
        El perd&oacute;n no implica necesariamente la reconciliaci&oacute;n ni la restauraci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Tanto derecho tiene una persona a pedir perd&oacute;n como otra de no aceptarlo. O se puede perdonar completamente a alguien manteniendo l&iacute;mites firmes. &ldquo;Esto forma parte de las relaciones humanas, el respeto a las necesidades de cada una&rdquo;, admite Navaridas. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, muchas veces, no sabemos qu&eacute; respuesta obtendremos. Al pedir disculpas estamos, metaf&oacute;ricamente, de rodillas. No sabemos si la otra persona ser&aacute; comprensiva y amable o si se mostrar&aacute; resentida y enojada. Hemos obrado mal, pero a&uacute;n as&iacute; es un acto de valent&iacute;a atreverse a pedir perd&oacute;n, y eso se complica a&uacute;n m&aacute;s porque la respuesta de la otra persona est&aacute; fuera de nuestro control. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que, a veces, &ldquo;necesitamos tiempo para recuperarnos del da&ntilde;o, de la tristeza, la decepci&oacute;n o el desenga&ntilde;o. A veces la ruptura del v&iacute;nculo se repara con el tiempo cuando hay intenci&oacute;n por ambas partes, pero en ocasiones no puede ser y entonces comienza un duelo interno que ser&aacute; necesario transitar&rdquo;, concluye Navaridas.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el perd&oacute;n no es solo para quien ofende, si no para quien perdona. Perdonar tambi&eacute;n implica liberarse de esa carga emocional constante, recuperar el espacio mental y elegir c&oacute;mo el dolor del pasado moldea el presente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-adelaida-navaridas-beneficios-pedir-perdon-sentir-culpa-verguenza-xp_1_13425248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 11:59:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Relaciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/feliz-verano-propuesta-psicologo-no-convertir-vacaciones-obligacion_129_13434888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77ed0a43-7291-4ca4-8eca-b5989bd66c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos terminado asociando el verano con la felicidad, mientras que el resto del año queda relegado al margen de cualquier despreocupación o bienestar, como si esta época hubiera monopolizado para siempre esa promesa y, con ella, la obligación de aprovechar cada uno de sus días</p><p class="subtitle">Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”</p></div><p class="article-text">
        Agarro la taza y doy el primer sorbo al caf&eacute;. Despu&eacute;s abro el correo. Uno de los &uacute;ltimos correos que ha entrado en mi bandeja de entrada termina con un simple: &ldquo;Feliz verano&rdquo;. Esas dos palabras activan autom&aacute;ticamente un mecanismo ansi&oacute;geno en mi cabeza. Sin darme cuenta, empiezo a imaginar la posibilidad de llegar a septiembre con la sensaci&oacute;n de no haber aprovechado las vacaciones lo suficiente. Como si el descanso pudiera medirse en t&eacute;rminos de rendimiento y productividad y existiera una manera correcta de vivirlo.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma, hemos terminado asociando el verano con la felicidad, mientras que el resto del a&ntilde;o queda relegado al margen de cualquier despreocupaci&oacute;n o bienestar, como si la felicidad pudiera programarse para un mes concreto del calendario y esta &eacute;poca hubiera monopolizado para siempre esa promesa y, con ella, la obligaci&oacute;n de aprovechar cada uno de sus d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada del verano, el merecido descanso estival est&aacute; a la vuelta de la esquina. Despu&eacute;s de todo el curso, me resulta imposible no imaginar esos d&iacute;as de pausa. Parar m&aacute;quinas, zambullirme en las aguas del Atl&aacute;ntico, reencontrarme con amigos y familiares a los que hace meses que no veo y, sobre todo, desconectar por completo de cualquier actividad relacionada con mi trabajo. Y es precisamente esa idea la que me produce ansiedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aparece la sensación de estar desperdiciando un tiempo valiosísimo, de no estar aprovechándolo de cara a empezar el próximo curso con menos carga, más liviano y con esas cosas pendientes resueltas, eso sí, a costa del tiempo libre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute; deber&iacute;a aprovechar las vacaciones para ponerme al d&iacute;a, avanzar en alguna lectura de trabajo o completar una formaci&oacute;n que llevo meses posponiendo. Tambi&eacute;n podr&iacute;a dedicar tiempo para avanzar en ese texto en el que llevo trabajando tanto tiempo. Sin embargo, cuanto m&aacute;s pienso en ello, m&aacute;s ansiedad me produce no saber si realmente deber&iacute;a hacer todas esas cosas o, por el contrario, simplemente permitirme descansar. Porque si elijo lo segundo, aparece de inmediato la sensaci&oacute;n de estar desperdiciando un tiempo valios&iacute;simo, de no estar aprovech&aacute;ndolo de cara a empezar el pr&oacute;ximo curso con menos carga, m&aacute;s liviano y con esas cosas pendientes resueltas, eso s&iacute;, a costa del tiempo libre. Es as&iacute; como aparece la culpa y se dispara todo un sistema de creencias irracionales que parece que tienen por intenci&oacute;n invalidar la posibilidad de descansar sin mayor expectativa que esa.
    </p><p class="article-text">
        Y si finalmente decido no hacer ninguna de esas cosas relacionadas con el trabajo, entonces aparece otra exigencia, la de aprovechar al m&aacute;ximo las vacaciones. Una casa rural en Portugal con mis hijos y mi pareja, una escapada a Coru&ntilde;a para ver a unas amigas, una parada en El Bierzo para ba&ntilde;arme en sus r&iacute;os y reencontrarme con mi familia. Las fiestas de Palacios. Tambi&eacute;n deber&iacute;a llamar a ese amigo con el que el verano pasado no pude quedar porque estaba demasiado ocupado terminando un trabajo. Navegar por la r&iacute;a de Vigo. Pienso en todas las personas a las que a&uacute;n me falta por ver, a los que apenas he tenido tiempo de encontrarme durante los &uacute;ltimos meses, en todos los lugares que quiero compartir con mi familia. Y, mientras hago esa lista mental, ocurre algo extra&ntilde;o: todas esas posibilidades acaban produciendo el efecto contrario. En lugar de ilusionarme, siento un bloqueo. Hay tantas cosas que supuestamente deber&iacute;a hacer que termino sin saber por d&oacute;nde empezar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que abro Instagram y empiezo a hacer <em>scroll.</em> Ese mecanismo de huida, tan habitual en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, que aparece cuando nos enfrentamos a tareas que requieren un esfuerzo cognitivo y nos generan incertidumbre. La materializaci&oacute;n de c&oacute;mo la b&uacute;squeda de recompensa inmediata termina imponi&eacute;ndose sobre aquellos procesos que exigen un m&iacute;nimo de planificaci&oacute;n y toma de decisiones. Durante unos minutos, el malestar parece desaparecer. Pero, al cerrar la aplicaci&oacute;n, todo sigue exactamente igual, con un a&ntilde;adido: la sensaci&oacute;n de haber perdido el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Seguir trabajando durante las vacaciones disminuye claramente los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22213478/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">beneficios psicol&oacute;gicos</a>. Los beneficios de las vacaciones no dependen tanto del destino o del n&uacute;mero de actividades que hagamos como de la capacidad para desconectar mentalmente del trabajo. Sabine Sonnentag, catedr&aacute;tica de Psicolog&iacute;a del Trabajo y de las Organizaciones en la Universidad de Mannheim y especializada en estr&eacute;s laboral y recuperaci&oacute;n psicol&oacute;gica, apunta a distinguir entre dejar de trabajar y dejar de pensar en el trabajo. Cuando seguimos respondiendo correos, planificando proyectos o anticipando la vuelta, el cerebro permanece en un estado de activaci&oacute;n que dificulta la recuperaci&oacute;n psicol&oacute;gica. Estos estados se asocian con una menor reducci&oacute;n del estr&eacute;s acumulado, una peor desconexi&oacute;n psicol&oacute;gica y una menor sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n, una menor recuperaci&oacute;n de recursos cognitivos y emocionales, y unos beneficios m&aacute;s ef&iacute;meros sobre el bienestar, lo que hace que la persona vuelva al trabajo con niveles de agotamiento m&aacute;s elevados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La efectividad de las recompensas inmediatas consigue que no nos enfoquemos en lo que queremos, la satisfacción automática que nos producen esas acciones suele interferir con los objetivos a medio-largo plazo que nos proponemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta conclusi&oacute;n desmonta la idea productivista del capitalismo asociado a las vacaciones de que, cuanto m&aacute;s hagamos mejor lo pasaremos, o de pensar que podemos compaginar el trabajo, aunque sea en menor grado, con el descanso. Observar el vuelo de las golondrinas durante horas sentado en un banco de la plaza del pueblo puede resultar profundamente reparador, no solo para nuestro organismo, sino para el de las personas que nos acompa&ntilde;an. Afortunadamente, podemos entrenar nuestro sistema nervioso para sentirnos seguros. Podemos hacerlo mediante la compa&ntilde;&iacute;a y el contacto &ndash;f&iacute;sico&ndash; de otras personas. Todos tenemos un sistema nervioso que se comunica constantemente y sintoniza con nuestro entorno. Las personas reproducimos autom&aacute;ticamente los estados de las personas que nos rodean, esto es a lo que llamamos corregulaci&oacute;n. Ocurre igual en las manadas de los animales. Si un animal percibe peligro todo el grupo se pone m&aacute;s en alerta y ello aumenta las posibilidades de supervivencia. Las personas funcionamos exactamente igual. Cuando compartimos tiempo con personas que est&aacute;n estresadas, enfadadas o deprimidas, nos sentimos peor. Por el contrario, cuando compartimos nuestro tiempo con personas tranquilas y felices esto nos hace sentir que conectamos mejor con las personas. 
    </p><p class="article-text">
        La efectividad de las recompensas inmediatas consigue que no nos enfoquemos en lo que queremos, la satisfacci&oacute;n autom&aacute;tica que nos producen esas acciones suele interferir con los objetivos a medio-largo plazo que nos proponemos. Es precisamente mediante las funciones ejecutivas &ndash;la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la planificaci&oacute;n&ndash; como <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10648-024-09932-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regulamos nuestro comportamiento</a> y conseguimos mantener la direcci&oacute;n cuando surgen alternativas m&aacute;s apetecibles a corto plazo. La buena noticia es que estas funciones pueden entrenarse. Reducir las distracciones, establecer rutinas, planificar con antelaci&oacute;n o dise&ntilde;ar un entorno que facilite la conducta que buscamos son estrategias mucho m&aacute;s eficaces que confiar &uacute;nica y exclusivamente en la motivaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las tareas que nos hacen sentir mejor pueden ayudar a que nuestro sistema nervioso se regule. El trabajo y la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hiperplanificaci&oacute;n</a> no cumplen esos requisitos. Los mayores beneficios surgen cuando <a href="https://www.eldiario.es/era/jomo-el-placer-de-perderse-un-plan_1_10488695.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no planificamos en exceso</a> y nos vamos con esa sensaci&oacute;n de dejar la casa sin barrer, aunque eso a corto plazo nos suponga una tensi&oacute;n porque no cumplimos lo que se supone que tendr&iacute;amos que cumplir. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Descansar también conlleva renuncias. Implica revisar aquellas expectativas que hemos depositado sobre nosotros mismos y cuestionar aquellas que creemos que los demás esperan de nosotros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tarea m&aacute;s importante de nuestro cerebro es garantizar nuestra supervivencia. Digamos que est&aacute; preparado para detectar amenazas. Al enfrentarnos a un peligro, las personas segregamos autom&aacute;ticamente hormonas para aumentar la resistencia y escapar. El cerebro y el cuerpo est&aacute;n programados para correr hacia un lugar seguro, donde se pueda restaurar la seguridad y las hormonas del estr&eacute;s puedan descansar. Cuando los niveles de las hormonas del estr&eacute;s permanecen elevados, se estimula el miedo, la rabia y la enfermedad de forma continua.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los <a href="https://www.eldiario.es/era/beneficios-sesion-terapia-plena-naturaleza-ayuda-sentir-manera_1_12426401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entornos naturales</a> suelen ofrecer est&iacute;mulos previsibles y de baja intensidad. Observar la naturaleza, por ejemplo, dirige nuestra atenci&oacute;n hacia se&ntilde;ales no amenazantes y eso facilita que disminuya la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica. Quiz&aacute; por eso el descanso suele asociarse con lo previsible, con recuperar la sensaci&oacute;n de control sobre el entorno y permitir que nuestro sistema nervioso reduzca su estado de alerta. Pero descansar tambi&eacute;n conlleva renuncias. Implica revisar aquellas expectativas que hemos depositado sobre nosotros mismos y cuestionar aquellas que creemos que los dem&aacute;s esperan de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Cierro el correo y camino hacia la ventana. Levanto la vista y observo una bandada de p&aacute;jaros. Me pregunto c&oacute;mo nos ver&aacute;n y qu&eacute; seremos nosotros para ellos. Somos especies que conviven, compartiendo el mismo mundo, aunque quiz&aacute; solo nosotros nos empe&ntilde;emos en convertir la felicidad en una meta. Termino el caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin m&aacute;s, feliz verano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/feliz-verano-propuesta-psicologo-no-convertir-vacaciones-obligacion_129_13434888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Verano,Ocio,Descanso]]></media:keywords>
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