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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guías Turísticos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/guias-turisticos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guías Turísticos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escocia-primera-vez-guia-practica-organizar-viaje-medida_1_13589696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc4c8a02-7986-44ed-aab7-cc37cd49354e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuándo viajar, cuántos días dedicarle, cómo moverse o qué llevar en la maleta. Además de algunos consejos prácticos para lidiar con los molestos 'midges'
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        Escocia es uno de esos destinos que dan mucho juego a la hora de organizar un viaje. Puedes dedicar unos d&iacute;as a conocer Edimburgo y Glasgow, recorrer castillos con siglos de historia o salir a la carretera para descubrir lagos, monta&ntilde;as, bosques y peque&ntilde;os pueblos. Y si tienes tiempo para adentrarte en las Highlands o llegar hasta la isla de Skye, encontrar&aacute;s algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo bueno es que hay muchas formas de conocer Escocia y no necesitas hacer un viaje largu&iacute;simo para disfrutarlo. Eso s&iacute;, conviene organizar bien la ruta, porque las distancias pueden enga&ntilde;ar y algunas carreteras son m&aacute;s lentas de lo que parecen en el mapa. Tambi&eacute;n hay que contar con un tiempo bastante cambiante, reservar alojamiento con antelaci&oacute;n en las zonas m&aacute;s visitadas y decidir c&oacute;mo te vas a mover, especialmente si quieres recorrer el pa&iacute;s por tu cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para ayudarte a preparar el viaje, hemos reunido algunos consejos que merece la pena tener en cuenta antes de salir. Veremos cu&aacute;l es la mejor &eacute;poca para ir, cu&aacute;ntos d&iacute;as necesitas, qu&eacute; opciones tienes para moverte y qu&eacute; debes saber si te planteas viajar en autocaravana. Tambi&eacute;n hablaremos de la documentaci&oacute;n, el presupuesto, qu&eacute; llevar en la maleta y c&oacute;mo lidiar con los <em>midges</em>, esos peque&ntilde;os mosquitos que pueden convertirse en una aut&eacute;ntica lata cuando pasas tiempo al aire libre. Con todo esto bajo control, ser&aacute; mucho m&aacute;s f&aacute;cil disfrutar del que sin duda es uno de los pa&iacute;ses que m&aacute;s enamora cuando lo visitas.
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                El viaducto de Glenfinnan y el tren de vapor Jacobite, en Escocia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Escocia</h2><p class="article-text">
        Entre mayo y septiembre encontrar&aacute;s d&iacute;as m&aacute;s largos y m&aacute;s horas de luz para recorrer el pa&iacute;s, algo que se agradece si quieres conocer las Highlands o hacer rutas a pie. Julio y agosto son meses muy concurridos, as&iacute; que el alojamiento puede salir m&aacute;s caro y conviene reservar con tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La primavera y el oto&ntilde;o tambi&eacute;n son buenas opciones, aunque el tiempo puede cambiar bastante. En invierno hay menos horas de luz y algunos lugares tur&iacute;sticos reducen sus horarios o cierran por temporada. Vayas cuando vayas, lleva ropa impermeable y v&iacute;stete por capas. En Escocia puedes empezar el d&iacute;a con sol y acabar buscando refugio de la lluvia, as&iacute; que mejor no confiarse.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as necesitas para conocer Escocia</h2><p class="article-text">
        Con una semana puedes combinar Edimburgo con una primera toma de contacto con las Highlands. Si tienes <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escocia-que-ver-10-dias_1_10575811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diez d&iacute;as para conocer Escocia</a>, podr&aacute;s plantearte una ruta m&aacute;s completa por Inverness, el lago Ness, Glencoe, el castillo de Eilean Donan y la isla de Skye. Con dos semanas tendr&aacute;s m&aacute;s margen para explorar las Tierras Altas o a&ntilde;adir alguna isla, como Mull o Arran.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante es no querer abarcar demasiado. Las distancias enga&ntilde;an y algunas carreteras son estrechas, por lo que un trayecto que parece corto puede llevarte m&aacute;s tiempo del previsto. Calcula bien los desplazamientos y deja hueco para las paradas. Al fin y al cabo, no querr&aacute;s pasarte el viaje mirando el reloj en lugar de disfrutar del paisaje.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Escocia</h2><p class="article-text">
        Si quieres descubrir zonas rurales y parar donde te apetezca, alquilar un coche es una opci&oacute;n muy pr&aacute;ctica. Recuerda que se conduce por la izquierda y que las distancias se indican en millas. En algunas carreteras estrechas de las Highlands encontrar&aacute;s <em>passing places</em>, ensanchamientos que permiten que dos veh&iacute;culos se crucen. Conduce con calma y evita, si puedes, hacer muchos kil&oacute;metros de noche.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puedes moverte en tren y autob&uacute;s entre ciudades como Edimburgo, Glasgow, Stirling e Inverness. Es una buena alternativa si prefieres no conducir, aunque llegar a algunos castillos y espacios naturales puede requerir conexiones o excursiones organizadas. Para visitar determinadas islas tendr&aacute;s que coger un ferri. En verano, comprueba los horarios y reserva con antelaci&oacute;n si vas a embarcar con tu veh&iacute;culo.
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                Las peludas vacas escocesas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viajar por Escocia en autocaravana</h2><p class="article-text">
        Si te gusta viajar con la casa a cuestas, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escocia puede ser un destino estupendo para recorrer en autocaravana o c&aacute;mper</a>. Lo m&aacute;s habitual si llegas en avi&oacute;n es alquilarla all&iacute;, pero comprueba d&oacute;nde se recoge porque no siempre est&aacute; cerca del aeropuerto. Antes de salir, pide que te expliquen c&oacute;mo funcionan los dep&oacute;sitos de agua, el vaciado de aguas residuales, la calefacci&oacute;n y el resto del equipamiento. Ten en cuenta que conducir un veh&iacute;culo grande por la izquierda y por carreteras estrechas requiere cierta atenci&oacute;n, especialmente si no tienes experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Y ojo con la pernocta, porque no puedes dar por hecho que est&aacute; permitido dormir en cualquier aparcamiento. Comprueba las normas locales y busca campings o &aacute;reas para autocaravanas, donde adem&aacute;s podr&aacute;s encontrar servicios como agua, electricidad y puntos de vaciado. Aplicaciones como Park4Night o CaraMaps ayudan a localizar lugares para pasar la noche y consultar opiniones de otros viajeros, aunque conviene verificar siempre la informaci&oacute;n. La autocaravana te da libertad, pero tendr&aacute;s que planificar algo m&aacute;s la ruta y los servicios. Para visitar Edimburgo o Glasgow, suele ser m&aacute;s c&oacute;modo dejarla aparcada fuera del centro.
    </p><h2 class="article-text">Los <em>midges</em>, los peque&ntilde;os mosquitos que pueden darte la lata</h2><p class="article-text">
        Si viajas a Escocia entre finales de primavera y comienzos del oto&ntilde;o, hay algo que quiz&aacute; esperar&iacute;as encontrar en un pa&iacute;s m&aacute;s tropical pero no aqu&iacute;: los <em>midges</em>. Son insectos diminutos que pueden aparecer en grandes cantidades y cuyas picaduras resultan bastante molestas. Suelen dar m&aacute;s guerra en zonas h&uacute;medas y resguardadas del viento, as&iacute; que pueden complicarte una caminata o una parada junto a un lago.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n es ir preparado. Lleva repelente y utiliza ropa que cubra brazos y piernas. El viento dificulta que vuelen, por lo que los lugares m&aacute;s expuestos suelen ser m&aacute;s agradables que los rincones protegidos. No dejes que te quite las ganas de viajar, pero acu&eacute;rdate de ellos al preparar la mochila.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y seguro de viaje</h2><p class="article-text">
        Para viajar desde Espa&ntilde;a al Reino Unido necesitas un pasaporte en vigor y una autorizaci&oacute;n electr&oacute;nica de viaje conocida como ETA (Electronic Travel Authorisation), obligatoria en Reino Unido desde 2025 y que debes tramitar antes de salir. Comprueba los requisitos actualizados en la <a href="https://www.gov.uk/eta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web oficial del Gobierno brit&aacute;nico</a> y solicita la autorizaci&oacute;n por sus canales oficiales. As&iacute; evitar&aacute;s p&aacute;ginas intermediarias que cobran m&aacute;s por hacer el tr&aacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la sanidad, lleva tu Tarjeta Sanitaria Europea, que permite acceder a la asistencia sanitaria p&uacute;blica necesaria durante una estancia temporal si cumples los requisitos. Eso s&iacute;, no sustituye a un seguro de viaje, que puede cubrir gastos que la tarjeta no contempla, como la repatriaci&oacute;n o incluso problemas con el equipaje.
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                Neist Point, el punto más occidental de la Isla de Skye. En Escocia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Dinero y presupuesto</h2><p class="article-text">
        La moneda es la libra esterlina y podr&aacute;s pagar con tarjeta en muchos sitios. Antes de viajar, revisa si tu banco aplica comisiones por pagar o sacar dinero en otra moneda. Para hacerte una idea, calcula aproximadamente entre 100 y 180 libras por persona y d&iacute;a para un viaje con alojamiento, comidas, transporte y algunas visitas de pago. Es una estimaci&oacute;n orientativa para organizar las cuentas, ya que el gasto puede variar bastante seg&uacute;n la &eacute;poca, el tipo de alojamiento y si te mueves en transporte p&uacute;blico o alquilas un coche.
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde alojarse en Escocia</h2><p class="article-text">
        Elige el alojamiento seg&uacute;n la ruta, en lugar de intentar visitar todo el pa&iacute;s desde una sola base. Edimburgo y Glasgow son buenas opciones para unos d&iacute;as de turismo urbano, pero para recorrer las Highlands, te convendr&aacute; repartir las noches entre distintas localidades. En verano reserva con antelaci&oacute;n, especialmente en Skye y otros lugares populares. Si viajas en autocaravana, comprueba tambi&eacute;n d&oacute;nde puedes pernoctar.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; comer en Escocia</h2><p class="article-text">
        Aprovecha para probar algunos platos t&iacute;picos, como el <em>haggis</em>, que suele servirse con <em>neeps and tatties</em> (nabo y patata), el <em>Scotch broth</em> o el cl&aacute;sico <em>fish and chips</em>. Para algo dulce, busca el <em>cranachan</em> o prueba el <em>shortbread</em>, unas galletas de mantequilla muy populares.
    </p><p class="article-text">
        Ten en cuenta que se cena bastante antes que en Espa&ntilde;a, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Si terminas una excursi&oacute;n a &uacute;ltima hora, comprueba los horarios para no quedarte sin opciones.
    </p><h2 class="article-text">Internet, m&oacute;vil e idioma</h2><p class="article-text">
        Consulta las condiciones de tu tarifa m&oacute;vil para el Reino Unido, porque el <em>roaming</em> puede no estar incluido como en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea. Si los datos salen caros, puedes valorar una eSIM o una tarjeta local. Descarga tambi&eacute;n mapas para utilizarlos sin conexi&oacute;n, sobre todo si vas a recorrer zonas rurales donde la cobertura puede fallar.
    </p><p class="article-text">
        El idioma habitual es el ingl&eacute;s, aunque en algunas zonas tambi&eacute;n se habla ga&eacute;lico escoc&eacute;s. Los acentos pueden costar un poco al principio, pero te acostumbrar&aacute;s. Y si alguna conversaci&oacute;n se te resiste, una aplicaci&oacute;n de traducci&oacute;n siempre puede echarte una mano.
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                Edimburgo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        No te compliques, pero ve preparado para la lluvia. Mete una chaqueta impermeable, ropa de abrigo incluso si viajas en verano y calzado c&oacute;modo, mejor si es resistente al agua. A&ntilde;ade un adaptador para los enchufes brit&aacute;nicos de tipo G y una mochila peque&ntilde;a para las excursiones. Si viajas en los meses de mayor presencia de <em>midges</em>, no te olvides del repelente.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; lugares incluir en la ruta</h2><p class="article-text">
        Si es tu primera visita, empieza por Edimburgo, con su castillo, la Royal Mile y el casco hist&oacute;rico. Glasgow merece tambi&eacute;n un hueco si te interesan los museos, la arquitectura y la vida cultural. Fuera de las ciudades, Stirling es una parada interesante por su castillo y su historia, mientras que Glencoe ofrece algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos de las Highlands.
    </p><p class="article-text">
        Si tienes tiempo, a&ntilde;ade Inverness y el lago Ness, con las ruinas del castillo de Urquhart a orillas del agua. Y, si puedes alargar el viaje, reserva unos d&iacute;as para la isla de Skye y una parada en el castillo de Eilean Donan. No hace falta verlo todo de una vez, simplemente elige los lugares que mejor encajen con tus d&iacute;as disponibles y disfruta tambi&eacute;n del camino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escocia-primera-vez-guia-practica-organizar-viaje-medida_1_13589696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Escocia,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-72-horas-ruta-viajero-experto-disfrutar-ciudad-ahora-calor-da-tregua_1_13519427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89ac52b9-ea2c-4745-8049-744c3d71eae8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres días dan para mucho en Sevilla. Esta es mi ruta para conocer el Alcázar, las Setas, la Giralda, el Parque de María Luisa, Triana y algunos de los grandes clásicos de su gastronomía</p><p class="subtitle">Cuando el verano se acaba: cinco viajes de dos días perfectos para alargar la sensación de vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Hay dos momentos especialmente buenos para visitar Sevilla. Uno, en primavera, cuando entre marzo y abril los naranjos de las calles se llenan de azahar y su aroma embriaga y enamora a cualquiera que pone los pies en ella. Y otro, cuando por fin se va el sofocante calor del verano, entre finales de septiembre y comienzos de octubre, y la ciudad vuelve a respirar y a pedir calle. Por eso, si est&aacute;s pensando en dedicarle una escapada a Sevilla de dos o tres d&iacute;as, este es uno de esos momentos perfectos.
    </p><p class="article-text">
        Ver&aacute;s que Sevilla es una ciudad f&aacute;cil de disfrutar, y te voy a contar por qu&eacute;. Tiene fama de ser una de las capitales m&aacute;s bonitas de Espa&ntilde;a, pero esa conclusi&oacute;n es mejor que la saques t&uacute; cuando la recorras con calma. Para eso no necesitar&aacute;s m&aacute;s que tus pies, porque caminando podr&aacute;s recorrer su centro hist&oacute;rico, entrar en algunos de sus grandes monumentos, perderte por Santa Cruz, cruzar el Guadalquivir hasta Triana, descubrir plazas, parques y palacios, y terminar el d&iacute;a, entre tapas, en alguna terraza donde ya se agradece el tan ansiado fresquito.
    </p><p class="article-text">
        Con 72 horas vas bien para conocer la mayor&iacute;a de sus atractivos m&aacute;s imprescindibles. Yo te recomendar&iacute;a al menos un d&iacute;a m&aacute;s, aunque sea para apretar menos la agenda y vivir la ciudad con m&aacute;s calma, con m&aacute;s tiempo para pararte a mirar sin prisas. Pero si es tu primera vez, con tres d&iacute;as tienes suficiente para irte de Sevilla con ganas de volver en cuanto puedas.
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                Las Setas con la Giralda al fondo, en Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 1: la Sevilla de los grandes monumentos</h2><p class="article-text">
        Yo empezar&iacute;a el viaje por el coraz&oacute;n monumental de Sevilla, y lo har&iacute;a temprano. El Real Alc&aacute;zar es una de esas visitas que merece la pena disfrutar sin tener todav&iacute;a medio d&iacute;a de caminata encima, as&iacute; que reservar&iacute;a buena parte de la ma&ntilde;ana para recorrer sus palacios, patios y jardines. Es uno de los grandes imprescindibles de la ciudad y, si es tu primera vez en Sevilla, aqu&iacute; tienes una de esas visitas que no conviene pasar por alto.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si tu escapada coincide con estas semanas de finales de septiembre y octubre, se pueden hacer <a href="https://www.eldiario.es/viajes/seis-monumentos-visitas-nocturnas-disfrutar-noches-septiembre_1_13513896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas teatralizadas nocturnas al Alc&aacute;zar</a>. Una forma diferente de conocer el monumento y, sobre todo, de aprovechar esas temperaturas que ya permiten volver a disfrutar de Sevilla al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        Al salir del Alc&aacute;zar tenemos a pocos pasos otro de los grandes iconos de la ciudad, la Catedral y la Giralda. Yo dedicar&iacute;a tiempo a las dos. La Catedral sorprende por sus dimensiones y por todo lo que conserva en su interior, como la tumba de Col&oacute;n, mientras que subir a la Giralda permite cambiar completamente de perspectiva y ver desde arriba buena parte del centro hist&oacute;rico. Mide casi 95 metros de altura, pero tranquilo, para llegar a sus campanas solo tendr&aacute;s que subir 17 escalones.
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                El Real Alcázar de Sevilla.                            </span>
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        Despu&eacute;s toca bajar el ritmo. Desde aqu&iacute; podemos entrar en Santa Cruz y simplemente dejarnos llevar por sus calles, plazas y peque&ntilde;os rincones. No es dif&iacute;cil perderse. El Callej&oacute;n del Agua, la Plaza de Santa Cruz, la Plaza de los Venerables o los Jardines de Murillo nos permiten conocer esta parte de la ciudad sin necesidad de seguir una ruta definida. Aqu&iacute; se agradece caminar sin rumbo fijo.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la catedral, pasar&aacute;s s&iacute; o s&iacute; junto al Archivo de Indias, que puede ser muy interesante para quienes quieran conocer la relaci&oacute;n de Sevilla con la historia de Am&eacute;rica. Desde all&iacute; podemos continuar hacia la Plaza del Cabildo &ndash;tendr&aacute;s que buscarla bien porque est&aacute; bastante escondida&ndash; y despu&eacute;s ya estar&aacute;s a un paso del Arenal.
    </p><p class="article-text">
        Sevilla es una ciudad que mira a su r&iacute;o, no se entender&iacute;a la ciudad sin &eacute;l, y la Torre del Oro, el paseo junto al Guadalquivir y los alrededores de la Maestranza nos ofrecen otra cara de Sevilla, m&aacute;s abierta y menos laber&iacute;ntica que la del centro hist&oacute;rico.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Pabellón Mudéjar de la Plaza de América de Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 2: Plaza de Espa&ntilde;a, palacios y el centro de Sevilla</h2><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a cambiar&iacute;a completamente de escenario y empezar&iacute;a en el Parque de Mar&iacute;a Luisa. De nuevo, te recomiendo tom&aacute;rtelo con cierta calma. Para entenderlo viajamos en el tiempo, hasta la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929, ya que aqu&iacute; vamos a encontrar algunos de sus pabellones m&aacute;s espectaculares, como el Pabell&oacute;n Mud&eacute;jar, el Pabell&oacute;n de Bellas Artes o el Pabell&oacute;n Real, todos obra del <a href="https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-anibal-gonzalez-ruta-edificios-emblematicos_1_8271759.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arquitecto sevillano An&iacute;bal Gonz&aacute;lez</a>, al igual que lo es la Plaza de Espa&ntilde;a: la que va a ser la gran protagonista de tu d&iacute;a. Esta plaza es posiblemente el monumento m&aacute;s representativo de la ciudad, y cuando la veas en persona entender&aacute;s por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; podemos regresar hacia el centro caminando y dedicar la siguiente parte del d&iacute;a a unas de las particularidades de Sevilla que mejor se esconden: sus palacios. Casa de Pilatos, el Palacio de la Condesa de Lebrija y el Palacio de las Due&ntilde;as son tres opciones sorprendentes, sin duda, pero no intentar&iacute;a visitarlos todos en una misma escapada. Elegir&iacute;a uno de ellos en funci&oacute;n de lo que m&aacute;s te interese y dedicar&iacute;a tiempo a disfrutarlo. Cualquiera de ellos permite descubrir esa Sevilla de patios, azulejos, jardines y arquitectura palaciega que muchas veces queda en segundo plano frente a los grandes monumentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A &uacute;ltima hora de la tarde nos acercaremos hacia la Plaza del Salvador. Es un sitio perfecto para hacer una parada r&aacute;pida y tomarnos algo de pie, en la propia plaza, cuando ya no da el sol. Pero nuestro objetivo realmente es llegar a las Setas, cuyo nombre oficial es Metropol Parasol. Esta enorme estructura de madera se ha convertido con los a&ntilde;os en uno de los s&iacute;mbolos de la Sevilla contempor&aacute;nea y desde su mirador tenemos otra panor&aacute;mica interesante del centro hist&oacute;rico.&nbsp;
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                Las Setas de Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 3: Triana y la Sevilla que est&aacute; al otro lado del r&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a cruzar&iacute;a el Guadalquivir y me ir&iacute;a a Triana. Aqu&iacute; el objetivo no es encadenar monumentos, sino pasear y entender un barrio que tiene una personalidad muy marcada. Podemos empezar por el Puente de Isabel II, el popular Puente de Triana, y desde all&iacute; recorrer algunas de sus calles m&aacute;s conocidas.
    </p><p class="article-text">
        La calle Betis es la m&aacute;s evidente, en paralelo al r&iacute;o, pero merece la pena entrar tambi&eacute;n hacia el interior y caminar por Pureza, Alfarer&iacute;a o los alrededores de la iglesia de Santa Ana. Triana conserva buena parte de esa mezcla de tradici&oacute;n, comercios, cer&aacute;mica y vida de barrio que lo hace diferente al centro hist&oacute;rico. El Mercado de Triana es otro punto que podemos incorporar al paseo, especialmente si queremos ver el barrio en uno de sus espacios m&aacute;s cotidianos.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; dejar&iacute;a que el d&iacute;a avance sin demasiadas prisas ni un listado interminable de visitas, que suficiente hemos tenido ya los dos d&iacute;as anteriores. Una de las mejores cosas que tiene Triana es precisamente que se disfruta caminando, entrando por una calle, saliendo por otra y acerc&aacute;ndonos de vez en cuando al r&iacute;o.
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                El Puente de Triana, en Sevilla.                            </span>
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        En un momento dado incluso puede surgirnos un plan para cenar por la calle Betis, pegados al Guadalquivir. Pocas cenas pueden tener mejores vistas en Sevilla, con el r&iacute;o delante, la Torre del Oro detr&aacute;s y la Giralda al fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si queremos seguir viendo ciudad, siempre podemos volver hacia el centro cruzando de nuevo el r&iacute;o y continuar el paseo por el entorno del Arenal y el r&iacute;o. Si todav&iacute;a tenemos ganas de seguir caminando, podemos acercarnos hasta la zona de la San Lorenzo o la Alameda, donde tampoco faltar&aacute; ambiente para terminar el d&iacute;a tomando algo.
    </p><p class="article-text">
        Si todo esto durante tres d&iacute;as te ha sabido a poco, apunta dos cosas m&aacute;s. Una: el Museo de Bellas Artes, que bien merece una visita para completar la escapada con una de las pinacotecas m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a. Y otra: subir hasta lo m&aacute;s alto de Torre Sevilla, popularmente conocida como &ldquo;La Pelli&rdquo; (porque su arquitecto fue C&eacute;sar Pelli). Desde all&iacute; la ciudad queda literalmente a nuestros pies.
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                La Torre del Oro, en Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Once tapas imprescindibles de Sevilla</h2><p class="article-text">
        No podemos terminar este recorrido por la capital hispalense sin mencionar algunos de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/tapas-haran-quieras-ir-sevilla_1_2969141.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus templos gastron&oacute;micos</a>, para que t&uacute; elijas el que m&aacute;s te llame en el momento que mejor te venga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Sevilla hay bares donde el camarero puede gritar &ldquo;&iexcl;dame una!&rdquo; y en cocina ya saben perfectamente qu&eacute; tiene que salir, sin necesidad de especificar nada m&aacute;s. Para una primera toma de contacto con el tapeo sevillano, yo me apuntar&iacute;a estos nombres, que nunca fallan: El Rinconcillo y sus espinacas con garbanzos, que presume de ser el bar m&aacute;s antiguo de Sevilla, aunque hoy el turismo se haya hecho con &eacute;l; La Barbiana y sus tortillitas de camarones, crujientes y esponjosas al mismo tiempo que te acercan a Sanl&uacute;car de Barrameda en Sevilla; Las Columnas y el montadito de pring&aacute;, donde si eres capaz de alcanzar la barra para pedir ya puedes considerarte un sevillano m&aacute;s; Blanco Cerrillo y los boquerones en adobo, hasta donde te llevar&aacute; tu olfato; y Casa Ricardo y sus croquetas de jam&oacute;n, posiblemente las m&aacute;s cremosas que hayas probado jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las opciones contin&uacute;an con la ensaladilla del Donald, con la patata y la mayonesa en su punto; el jam&oacute;n de Las Teresas, de ese que se funde en el paladar; y la tarta vegetal del Patio San Eloy, que, si lo quieres hacer bien, has de ir al de la calle San Eloy para sentarte en sus escalones de azulejos. Y, si cruzamos el r&iacute;o hasta Triana, hay otras dos paradas que tampoco dejar&iacute;a fuera: la punta de solomillo de Las Golondrinas, donde tampoco pasar&iacute;a por alto sus champi&ntilde;ones; y el solomillo con ajo de Sol y Sombra, de t&iacute;pica ambientaci&oacute;n taurina. El bonus lo dejo para El Tremendo, porque en Sevilla tambi&eacute;n hay bares famosos simplemente por c&oacute;mo tiran la cerveza: bien fr&iacute;a y con la espuma perfecta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-72-horas-ruta-viajero-experto-disfrutar-ciudad-ahora-calor-da-tregua_1_13519427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 20:07:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Sevilla,Andalucía,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hemos estado cinco años viajando por todo el mundo con nuestras hijas pequeñas y así nos hemos organizado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/hemos-cinco-anos-viajando-mundo-hijas-pequenas-hemos-organizado_1_13426562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c16f9ddd-3be0-45fb-b9bc-fb321b97b7af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1055y326.jpg" width="1200" height="675" alt="Hemos estado cinco años viajando por todo el mundo con nuestras hijas pequeñas y así nos hemos organizado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tener niños no tiene por qué significar dejar de viajar. Hemos pasado los últimos cinco años en ruta, disfrutándolas 24/7 y mirando atrás pensamos que ha sido la mejor decisión de nuestras vidas</p><p class="subtitle">“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Somos Gloria y Jose y los viajes son el elemento que m&aacute;s nos ha unido como pareja desde el primer d&iacute;a. Desde una escapada a Menorca que reservamos a los quince d&iacute;as de conocernos hasta los cinco meses en autocaravana por el norte de Europa de los que acabamos de regresar en compa&ntilde;&iacute;a de nuestras hijas, Candela y Lola.
    </p><p class="article-text">
        Siempre hab&iacute;amos viajado aprovechando vacaciones y puentes; solo en un par de ocasiones hab&iacute;amos logrado hacer viajes de m&aacute;s de dos meses. Durante el embarazo de nuestra hija mayor, nos dimos cuenta de que surg&iacute;a la oportunidad de poder hacerlo a tiempo completo y llevamos cinco a&ntilde;os de un lado para otro.
    </p><p class="article-text">
        Esta es nuestra historia: los pa&iacute;ses que hemos visitado, c&oacute;mo nos organizamos y educamos a las ni&ntilde;as, qu&eacute; hemos aprendido por el camino y &mdash;lo primero que nos suelen preguntar cuando volvemos a casa entre viaje y viaje&mdash; c&oacute;mo financiamos esta aventura.
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                En Montenegro.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cinco a&ntilde;os, cinco continentes</h2><p class="article-text">
        Nuestra hija mayor naci&oacute; en abril de 2021. Pasamos su primer verano por el norte de Espa&ntilde;a en autocaravana, el mes de octubre en un apartamento en Roma y tras un par de escapadas m&aacute;s, nos sentimos preparados para pasar seis semanas en Marruecos cuando ten&iacute;a poco m&aacute;s de un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Una beb&eacute; europea dando sus primeros pasos por las medinas llama la atenci&oacute;n. La cog&iacute;an en brazos y le daban dos besos &mdash;pensamos que en Marruecos es habitual&mdash;, sin mediar palabra con nosotros antes de regalarle alguna chucher&iacute;a. Era mayo de 2022, est&aacute;bamos saliendo del Covid y costaba aceptarlo sin m&aacute;s. Pero volvimos a casa con la idea de que viajar con nuestra hija abr&iacute;a un sinf&iacute;n de posibilidades a la hora de relacionarse con la gente local.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente viaje fue de tres meses por M&eacute;xico y Cuba, pa&iacute;s al que llegamos con bastante miedo a que se pusiese mala. Cuba es sin duda el lugar en el que mejor nos han tratado gracias a ir con nuestra hija. Alquilamos un coche y lo recorrimos desde La Habana a Baracoa, aloj&aacute;ndonos en casas de particulares y podemos decir que tiene un buen pu&ntilde;ado de abuelas y abuelos &mdash;Oda en La Habana, Eusebio en Vi&ntilde;ales, Jorge en Cienfuegos, etc.&mdash; repartidos por la isla.
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                    alt="Oda, con quien nos quedamos en La Habana, y con quien aún mantenemos el contacto."
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            <span class="title">
                Oda, con quien nos quedamos en La Habana, y con quien aún mantenemos el contacto.                            </span>
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        Luego vinieron tres semanas en Egipto y cinco meses por Turqu&iacute;a, Grecia, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viaje-fin-socialismo-albania-libre-lea-ypi_1_11614655.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Albania</a> y Montenegro en autocaravana, con Gloria embarazada. En Turqu&iacute;a nos invitaron a t&eacute; varias veces para conversar con nosotros mediante el traductor del m&oacute;vil y casi en cada mercado en el que hac&iacute;amos la compra, nuestra hija se iba con una pieza de fruta en la mano.
    </p><p class="article-text">
        Ya siendo cuatro, empezamos por irnos cinco semanas a Suiza en autocaravana. La log&iacute;stica se complicaba, pero nos sirvi&oacute; para darnos cuenta de que viajar segu&iacute;a siendo lo que nos apetec&iacute;a hacer. Nada m&aacute;s volver nos decidimos a dar el gran salto: un viaje de nueve meses por Asia &mdash;Singapur, Malasia, Filipinas, Indonesia, Brun&eacute;i, Camboya y Tailandia&mdash; con un salto de casi dos meses a Australia que nuestra hija menor empez&oacute; con un a&ntilde;o reci&eacute;n cumplido.
    </p><p class="article-text">
        De ese viaje, nos encanta recordar que una de sus primeras palabras fue 'rambut&aacute;n', una fruta tropical con la c&aacute;scara roja muy abundante en Malasia e Indonesia. Tambi&eacute;n como le fuimos ense&ntilde;ando a decir &ldquo;hola&rdquo; en el idioma de cada pa&iacute;s y las sonrisas que le echaban cada vez que saludaba.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo nos ha llevado cinco meses por el norte de Europa, en los que nos hemos centrado en Noruega y Dinamarca, pa&iacute;ses muy diferentes. Tienen parques infantiles incre&iacute;bles, bibliotecas espectaculares llenas de recursos l&uacute;dicos, museos con salas para la infancia y parques de atracciones como Legoland.
    </p><p class="article-text">
        Los hemos disfrutado mucho, pero si los comparamos con Asia o Latinoam&eacute;rica sus sociedades son m&aacute;s individualistas y nos ha faltado esa parte social que tanto hemos disfrutado en otros lugares del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Candela, a sus cinco a&ntilde;os, ha pisado los cinco continentes y siempre dice que su pa&iacute;s favorito es Australia por la cantidad de animales ex&oacute;ticos en libertad que vio all&iacute;. Lola, con tan solo dos, ha viajado por m&aacute;s de quince pa&iacute;ses y, aunque no va a recordar gran cosa, pensamos que viajar desde tan peque&ntilde;a ya se nota en su personalidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En Suiza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo nos financiamos? La pregunta del mill&oacute;n </h2><p class="article-text">
        Gloria es profesora y se ha pedido una excedencia por cuidado de menor de tres a&ntilde;os con cada una de ellas. Jose es aut&oacute;nomo y trabaja en <a href="https://elviajemehizoami.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El viaje me hizo a m&iacute;</em></a><em>, </em>nuestro blog de viajes. Nuestra fuente principal de ingresos es la web, pero tambi&eacute;n nos ayuda el alquiler de nuestro piso.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en un viaje largo el ritmo es bajo y se gasta mucho menos dinero que si te vas unos d&iacute;as. Tambi&eacute;n hemos combinado pa&iacute;ses que tienen un nivel de vida alto con otros m&aacute;s econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en los nueve meses por Asia y Australia hicimos una media de unos 125 &euro; al d&iacute;a, aunque l&oacute;gicamente el gasto en unos pa&iacute;ses fue mucho m&aacute;s alto que en otros. Fueron un total de 6.425 &euro; en vuelos; 7.204 &euro; en alojamientos; 8.370 &euro; en comidas y cenas; 4.357 &euro; en actividades, museos, excursiones, buceo y planes con las ni&ntilde;as; 2.859 &euro; en otros transportes y 2.592 &euro; en peque&ntilde;os gastos como caf&eacute;s, cervezas, fruta para las peques, lavander&iacute;a, ropa, s&uacute;per, caprichos e imprevistos.
    </p><p class="article-text">
        El alojamiento es lo que m&aacute;s encarece un viaje. Nos hemos tenido que apa&ntilde;ar con sitios sencillos y en los pa&iacute;ses m&aacute;s caros hemos usado el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/echo-forma-salvaje-seis-experiencias-tipo-intercambiando-casa-vacaciones_1_13430175.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intercambio de casas</a> o hemos ido en la autocaravana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gloria, Jose, Candela y Lola en Noruega,                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Criar a tiempo completo (y conciliar sobre la marcha)</h2><p class="article-text">
        Nuestras hijas pasan el cien por cien del tiempo con nosotros. Sin el cole de por medio, la crianza y el trabajo deben convivir a todas horas y es imprescindible organizarse y buscar cierta rutina, exactamente igual que en casa.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro d&iacute;a a d&iacute;a nos levantamos sobre las 6:30 horas y tenemos dos o tres horas para trabajar en el blog y las redes sociales o hacer cualquier gesti&oacute;n administrativa. Cuando las ni&ntilde;as se despiertan sobre las 9:00 horas, empezamos realmente el d&iacute;a desayunando en familia.
    </p><p class="article-text">
        Si toca actividad o excursi&oacute;n, nos preparamos y a disfrutar, pero si hace falta dedicarle m&aacute;s tiempo al trabajo no nos movemos hasta la hora de comer. Jose est&aacute; toda la ma&ntilde;ana con el ordenador y Gloria <em>hace cole</em> o se va a visitar alg&uacute;n sitio con las ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Algunas tardes es al rev&eacute;s. Al regresar de la actividad del d&iacute;a, es Gloria la que se queda resolviendo las tareas pendientes mientras Jose se las lleva al parque, a darse un chapuz&oacute;n en la playa o simplemente a dar un paseo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Día de biblioteca en Oslo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El cole lo hacemos nosotros</h2><p class="article-text">
        Nuestras hijas est&aacute;n fuera de la edad en la que la ense&ntilde;anza es obligatoria y por ahora nos hemos encargado de su educaci&oacute;n nosotros mismos con una mezcla entre <em>homeschooling</em> &mdash;m&aacute;s centrado en el c&oacute;mo&mdash; y <em>worldschooling</em> &mdash;donde lo importante es el d&oacute;nde y de qu&eacute; manera se aprende&mdash; a la que simplemente llamamos <em>cole en ruta</em>.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos con nosotros algunos materiales que nos proporcionan situaciones de aprendizaje, pero realmente es el viaje el que nos da todo lo que necesitamos, ya que al estar en continuo movimiento los est&iacute;mulos son infinitos.
    </p><p class="article-text">
        Nos apoyamos en tres ejes: el contacto con la naturaleza, las visitas tur&iacute;sticas &mdash;museos, bibliotecas, templos de cualquier religi&oacute;n, etc.&mdash; y la interacci&oacute;n con las personas locales, que es lo mejor para acercarte a su cultura y costumbres.
    </p><p class="article-text">
        Les hemos podido explicar qu&eacute; es un glaciar justo delante de uno en Noruega. En Malaca, una ciudad de Malasia, aprendieron que hay diferentes tipos de religiones despu&eacute;s de visitar en un mismo d&iacute;a una iglesia cat&oacute;lica, una mezquita, un templo budista y uno hinduista.
    </p><p class="article-text">
        Candela, con cinco a&ntilde;os, sabe leer y escribir bastante bien y no la hemos obligado: surgi&oacute; de su propio inter&eacute;s. A partir de ah&iacute; empezamos a identificar letras en los carteles que ve&iacute;amos por la calle, a hacerlas con plastilina, a escribirlas sobre la arena o a buscar palabras escondidas.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje termina siendo diferente al de cualquier peque que vaya al cole, pero pensamos que a esas edades es igualmente efectivo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Haciendo cole&quot; en un camping de Noruega.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Miedos e incertidumbres</h2><p class="article-text">
        Nuestro mayor miedo ha sido que nuestras hijas se pusieran malas y la mayor sorpresa que apenas ha pasado. En estos a&ntilde;os solo han tenido varias otitis y una ca&iacute;da en Bali con puntos incluidos. Sorprendentemente, los peores virus nos han pillado al volver de cada viaje, cuando hemos pasado varias semanas en las casas de las abuelas, en Ciudad Real y Mondo&ntilde;edo, un pueblo de Lugo. 
    </p><p class="article-text">
        Las videollamadas ayudan, pero ten&iacute;amos claro que volver a menudo era importante para que no perdieran el contacto con las familias. Nosotros vivimos en M&aacute;laga, por lo que probablemente hemos estado con ellas casi el mismo tiempo que si no hubi&eacute;semos estado de viaje.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil fue qu&eacute; hacer ante el segundo embarazo de Gloria, del que nos enteramos de camino a Turqu&iacute;a. En lugar de dar media vuelta, decidimos continuar el viaje hasta el sexto mes de embarazo e hicimos la primera ecograf&iacute;a en Turqu&iacute;a y la segunda en Albania.
    </p><p class="article-text">
        Hay buenos hospitales y profesionales sanitarios bien preparados en casi todos los pa&iacute;ses. Lo &uacute;nico imprescindible es llevar un seguro de viaje con gastos m&eacute;dicos altos &mdash;fuera de Europa, un m&iacute;nimo de un mill&oacute;n de euros&mdash; y que incluya la repatriaci&oacute;n. Se encuentran desde unos 100 &euro; al mes por persona.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las cosas que m&aacute;s nos ha costado gestionar es el tema del dulce. Logramos que Candela apenas lo probase hasta casi los dos a&ntilde;os cuando un gu&iacute;a de Egipto le plant&oacute; un helado de chocolate en la boca sin preguntarnos. Pero en el viaje por Asia hemos tenido que ser mucho m&aacute;s tolerantes en ese sentido de lo que lo hubi&eacute;semos sido de no estar viajando.
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            <span class="title">
                En &quot;el fiordo de los sueños&quot;, en Noruega.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Lo que se aprende viajando en familia</h2><p class="article-text">
        Viajar con nuestras hijas ha cambiado nuestra manera de hacerlo: ahora el ritmo lo marcan ellas. No pretendemos ver mil cosas en un d&iacute;a ni nos apetece. Es suficiente con hacer un plan diario &mdash;una actividad, un museo, un d&iacute;a en la playa&mdash; y muy rara vez encadenamos otro.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto que no todo es bonito. Las ni&ntilde;as echan de menos a la familia m&aacute;s de lo que parece y cuando llegan contratiempos o hay que pasar momentos duros &mdash;como enfermedad grave o fallecimiento de un familiar&mdash; est&aacute;s lejos, sin posibilidad real de volver a casa a tiempo y sin tu red de apoyo cerca. Nos pas&oacute; estando en M&eacute;xico y fueron unos d&iacute;as complicados y dif&iacute;ciles de gestionar.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro c&iacute;rculo m&aacute;s cercano no se sorprendi&oacute; con nuestra decisi&oacute;n; otros conocidos nos hac&iacute;an muchas preguntas, sobre todo acerca del colegio. Hoy por hoy les encanta ver que nuestras hijas son muy sociables y empiezan a hablar con cualquiera desde el primer momento. Nos dicen a menudo que se les nota todo lo que han viajado y a nosotros nos encanta.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo a&ntilde;o nuestra hija mayor ha pedido varias veces ir al cole como sus primos y amigos del pueblo, por lo que hemos decidido aparcar por un tiempo la vida n&oacute;mada y adaptarnos a sus necesidades. Este septiembre las ni&ntilde;as empiezan a ir al colegio p&uacute;blico en M&aacute;laga, Gloria se reincorpora a su trabajo y Jose seguir&aacute; trabajando en el blog desde casa.
    </p><p class="article-text">
        Estos a&ntilde;os hemos aprendido que hay muchas formas de educar y no descartamos ninguna de ellas en un futuro. Pero despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os en movimiento necesitamos probar un tiempo con un tipo de vida m&aacute;s usual.
    </p><p class="article-text">
        Ya a punto de volver a casa nos damos cuenta de todo lo que ha significado haber pasado cinco a&ntilde;os viajando con ellas. Un mont&oacute;n de experiencias vividas y de tiempo de calidad en familia que ya nunca nos podr&aacute; quitar nadie.
    </p><p class="article-text">
        Tener hijas nos ha liberado y nos ha empujado a construir el proyecto de vida que queremos. Hemos logrado vivir sin prisas en un mundo donde <a href="https://www.eldiario.es/era/robo-placer-rascarnos-ombligo_129_13455754.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no tener tiempo</a> parece haberse convertido en la norma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Lanchas y Jose López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/hemos-cinco-anos-viajando-mundo-hijas-pequenas-hemos-organizado_1_13426562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 20:45:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hemos estado cinco años viajando por todo el mundo con nuestras hijas pequeñas y así nos hemos organizado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Guías Turísticos,familias,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/murakami-murata-guia-tokio-traves-novelas-contemporaneas_1_13461373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af27ef9f-0695-4198-830d-d7bf5eee2917_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tanto si tienes pensado visitar la capital nipona, como si te apetece escapar de la realidad, esta guía, y las novelas en las que está basada, hacen un recorrido por los barrios imprescindibles de la ciudad nipona</p><p class="subtitle">Un viaje al fin del comunismo en Albania: recorremos el país y su historia con la literatura de Lea Ypi como guía</p></div><p class="article-text">
        Aunque el fluir de personas en el cruce de Shibuya es hipn&oacute;tico y fascinante, reducir Tokio a la marabunta de gente cruzando un paso de cebra ser&iacute;a tan absurdo como reducir Londres al cruce de Abbey Road. Cada barrio posee una arquitectura y una atm&oacute;sfera diferentes, con planes espec&iacute;ficos y hasta una gastronom&iacute;a particular que es recomendable descubrir con calma. Tanto si tienes pensado visitar la capital nipona, como si te apetece escapar de la realidad, esta gu&iacute;a, y las novelas en las que est&aacute; basada, hacen un recorrido por los barrios imprescindibles de Tokio, desde los m&aacute;s vibrantes como Shinjuku hasta las joyas ocultas como Jimbocho.
    </p><h2 class="article-text">Haruki Murakami y <em>Tokio Blues:</em> Shinjuku</h2><p class="article-text">
        Shinjuku es uno de los distritos m&aacute;s frecuentados de Tokio. Su estaci&oacute;n de metro ostenta el <a href="https://www.guinnessworldrecords.com/world-records/busiest-station" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&eacute;cord Guinness</a> de las m&aacute;s concurridas del planeta, con un tr&aacute;nsito promedio de 2,7 millones de pasajeros al d&iacute;a. Entre la multitud encontramos a los famosos <em>salarymen</em> (oficinistas uniformados) que caminan hacia sus despachos como una flecha; turistas con cara de p&aacute;nico arrastrados por la marea humana; amigas de mediana edad cargadas con bolsas tras una tarde de compras, cada una con un sombrero m&aacute;s <em>chic</em>; j&oacute;venes de pelo platino absortos en sus videojuegos y mujeres j&oacute;venes, paraguas en mano, falda corta y plataformas que se dirigen a una cita. A pesar del gent&iacute;o, el suelo est&aacute; impecable, el olor es neutro (a no ser que pases ante un puesto callejero) y todo funciona con una organizaci&oacute;n milim&eacute;trica.
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            <span class="title">
                Golden Gai.                            </span>
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        Adem&aacute;s de sus neones, salas de recreativos y puestos de <em>yakitori </em>(brochetas a la parrilla), uno de los lugares m&aacute;s ic&oacute;nicos de este distrito es el <em>Golden Gai. </em>Se trata de un entramado de callejones estrechos repletos de carteles luminosos y bares diminutos con apenas una barra y unos cuantos taburetes para tomar una copa. No todos admiten turistas (conviene fijarse si hay carteles en ingl&eacute;s en la puerta), ya que es uno de los refugios predilectos de los locales para desestresarse lejos del bullicio.
    </p><p class="article-text">
        Algunos, como el protagonista de <em>Tokio Blues,</em> necesitan una v&iacute;a de escape como esta para huir de la obsesi&oacute;n entre dos mujeres: Naoko, que representa un pasado oscuro, y Midori, que le ofrece un presente luminoso.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Despu&eacute;s de la clase de alem&aacute;n, subimos al autob&uacute;s, fuimos hasta Shinjuku y entramos en un bar llamado DUG situado en uno de los subterr&aacute;neos de detr&aacute;s de la librer&iacute;a Kinokuniya, donde pedimos dos vodkas con t&oacute;nica. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Vengo a veces. Aqu&iacute; no te sientes inc&oacute;moda bebiendo durante el d&iacute;a. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;Tienes por costumbre beber durante el d&iacute;a? </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;No, solo a veces. &mdash;Hizo tintinear el hielo del vaso&mdash;. A veces, cuando el mundo empieza a angustiarme, me paso por aqu&iacute; y me tomo un vodka con t&oacute;nica&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tokio Blues, Haruki Murakami</em>
    </p><p class="article-text">
        En Shinjuku tambi&eacute;n se encuentran los legendarios templos del jazz. El DUG Jazz Cafe &amp; Bar, esa taberna subterr&aacute;nea que el propio Murakami visitaba de joven y que inmortaliz&oacute; en su novela, hoy funciona como cafeter&iacute;a de d&iacute;a y bar de noche con un ambiente bohemio.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXt4MXelLP6/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Si buscas m&uacute;sica en directo, el Shinjuku Pit Inn es el trampol&iacute;n y hogar de los mejores m&uacute;sicos nipones de este g&eacute;nero. Sin embargo, nuestra joya oculta favorita est&aacute; en el <em>Golden Gai</em>: se llama Papa's Dream. Tras subir por unas escaleras empinadas, te recibir&aacute; el amable Nobu-san luciendo una camiseta con el t&iacute;tulo de la novela de Murakami. All&iacute; puedes degustar un buen whisky japon&eacute;s o un <em>vodka tonic </em>mientras escuchas vinilos de John Coltrane y saboreas un cuenco de crujientes <em>kaki-pi</em> (galletas de arroz y cacahuetes).
    </p><h2 class="article-text">Satoshi Yagisawa y <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki:</em> las librer&iacute;as de viejo de Jimbocho</h2><p class="article-text">
        <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki, </em>de Satoshi Yagisawa, es una carta de amor a Jimbocho, un barrio peque&ntilde;o y coqueto cercano al Palacio Imperial. Al recorrer su calle principal y alrededores, encontramos librer&iacute;as de viejo abarrotadas hasta el techo, con ese reconfortante olor a papel antiguo y clasificadas por tem&aacute;ticas: guiones de teatro, manga, fotograf&iacute;a o literatura cl&aacute;sica. Con m&aacute;s de ciento cincuenta establecimientos, se trata de uno de los oasis literarios m&aacute;s grandes del mundo, muy apreciado por intelectuales desde la era Meiji.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Era el rinc&oacute;n de una ciudad donde se respiraba un aire de otros tiempos, ya fuese en las calles principales o en los callejones: con todas esas librer&iacute;as viejas, las cafeter&iacute;as y esos bares de otro mundo, te daban ganas de visitarlo todo. El barrio estaba inmerso en un ambiente &uacute;nico, lento; no hab&iacute;a ni rastro de ese frenes&iacute; del que tanto hab&iacute;a intentado huir.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki, Satoshi Yagishawa</em>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las tiendas, el barrio es conocido por sus cafeter&iacute;as retro<em> </em>(como Passage bis! Books and Cafe) donde disfrutar de una bebida caliente y un postre, quiz&aacute; unas tostadas francesas con ese pan grueso que se deshace como mantequilla y que los japoneses acompa&ntilde;an de helado o miel. Para comer, la especialidad local es el <em>katsu curry</em>, una receta fragante de cerdo empanado sobre arroz ba&ntilde;ado en una salsa densa y especiada.
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                Jimbocho.                            </span>
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        La novela de Satoshi Yagishawa es la forma ideal de conocer el barrio sin moverse del sof&aacute;. Solo hay que seguir los pasos de Takako, quien llega a Jimbocho tras un desenga&ntilde;o amoroso para regentar la librer&iacute;a de su t&iacute;o; es entre esos vol&uacute;menes y la atm&oacute;sfera acogedora de sus calles donde comienza a sanar sus heridas.
    </p><h2 class="article-text">Banana Yoshimoto y Moshi Moshi: Shimokitazawa y sus tiendas de segunda mano </h2><p class="article-text">
        Shimokitazawa es el barrio <em>hipster</em> por excelencia. Se trata de un h&iacute;brido entre el Williamsburg neoyorquino y el Shoreditch londinense, pero con un inconfundible sello nip&oacute;n. Sus calles est&aacute;n atestadas de tiendas de ropa de segunda mano, cafeter&iacute;as de dise&ntilde;o y grafitis. Muchos locales operan dentro de estructuras met&aacute;licas de colores que recuerdan contenedores mar&iacute;timos, ofreciendo propuestas gastron&oacute;micas internacionales y creativas. Y s&iacute;, aqu&iacute; se esconde tambi&eacute;n Shiro-Hige&rsquo;s Cream Puff Factory, la famosa cafeter&iacute;a autorizada que hornea los ic&oacute;nicos bollos de crema con la forma de Totoro (el protagonista de la famosa pel&iacute;cula del Studio Ghibli <em>Mi vecino Totoro).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El desorden de calles y edificios, que parecen haber sido dejados para esparcirse y crecer sin ning&uacute;n pensamiento; a veces parecen muy hermosos, como un p&aacute;jaro comiendo una flor, o un gato saltando con gracia desde una altura. Siento que lo que podr&iacute;a parecer a primera vista descuido y desorden, en realidad expresa las partes m&aacute;s puras de nuestro inconsciente&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Moshi Moshi (Banana Yoshimoto)</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Shimokitazawa.                            </span>
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        A pesar de la gentrificaci&oacute;n galopante, el barrio conserva cierto encanto. Adorado por japoneses y extranjeros, las colas frente a sus restaurantes de curry son muy largas. Cuesta imaginarse hoy estas calles como el oasis de silencio que describe Yoshimoto para Yoshie y su madre, quienes eligen este rinc&oacute;n para superar el duelo tras la muerte de su padre. Si buscas ese Tokio m&aacute;s residencial y pausado que evoca la novela, ser&iacute;a recomendable tomar un desv&iacute;o hacia el distrito tradicional de Yanaka Ginza.
    </p><h2 class="article-text">Michiko Aoyama y <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio:</em> la cultura cafetera de Tokio en Nakameguro y Kiyosumi</h2><p class="article-text">
        Tokio se ha consolidado como una de las grandes mecas mundiales del caf&eacute; de especialidad. Aqu&iacute;, los baristas preparan la infusi&oacute;n de forma lenta y artesanal, utilizando desde el cl&aacute;sico <em>espresso</em> hasta vistosos sistemas de sif&oacute;n para extraer lo mejor de granos tra&iacute;dos de Etiop&iacute;a, Colombia o Ruanda. Dos barrios destacan para abandonarse a este placer pausado.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Un respiro. Respuestas para el coraz&oacute;n. Bajo los cerezos que abrazan el r&iacute;o de Tokio, un peque&ntilde;o caf&eacute; con tres mesas de madera ofrece m&aacute;s que una bebida: es un refugio.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio, Michiko Aoyama</em>
    </p><p class="article-text">
        El primero es Nakameguro<strong>,</strong> un barrio pegado al r&iacute;o Meguro, especialmente bello en primavera, cuando sus cerezos florecen y el paisaje se ti&ntilde;e de rosa pastel. Sus calles son tranquilas, con tiendas de dulces, restaurantes y cafeter&iacute;as en las que disfrutar de un buen caf&eacute; de especialidad. Cerca de la orilla, Switch Coffee con su atm&oacute;sfera relajada, ofrece buenos<em> espressos</em> y<em> lattes</em> que pedir para llevar antes de seguir el paseo. Para caf&eacute; de sif&oacute;n, Onibus Coffee tiene variedades internacionales y un espacio al aire libre muy agradable para tomarlo con calma.
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                Nakameguro.                            </span>
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        El segundo distrito es Kiyosumi. Tras visitar su precioso jard&iacute;n de la &eacute;poca Edo, dise&ntilde;ado con un cuidado y precisi&oacute;n exquisita, la parada obligatoria es iki Roastery and Eatery, donde el caf&eacute; es tan delicado como su boller&iacute;a francesa. Para los muy cafeteros, Koffee Mameya Kakeru ofrece un men&uacute; degustaci&oacute;n <em>omakase</em> bajo reserva previa, mientras que Rikashitsu Coffee Distillery parece m&aacute;s un laboratorio qu&iacute;mico que un despacho de bebidas: su caf&eacute; se filtra gota a gota a trav&eacute;s de un sistema de cristal en un proceso que llega a tardar ocho horas.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El se&ntilde;or del lunar entr&oacute; en la barra. Gotita a gotita, me hizo un caf&eacute; de sif&oacute;n mientras yo lo observaba fijamente. [...] De la taza, hecha de cer&aacute;mica sin esmaltar, emanaba un aroma exquisito. Di un sorbo y un sabor delicado, pero a su vez intenso, se apoder&oacute; de mi paladar&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio, Michiko Aoyama</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jardines japoneses en Kiyosumi.                            </span>
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        La novela de Aoyama, que entrelaza doce historias conectadas por la calidez de un caf&eacute; de barrio, es el acompa&ntilde;ante perfecto para esta ruta.
    </p><h2 class="article-text">Sayaka Murata y <em>La dependienta:</em> las tiendas de conveniencia</h2><p class="article-text">
        Las tiendas de conveniencia o <em>konbinis</em>, son una pieza clave en la vida cotidiana de los japoneses. La mayor&iacute;a est&aacute;n abiertos 24 horas, los siete d&iacute;as de la semana y aunque algunos est&aacute;n regentados por particulares, la mayor&iacute;a pertenecen a estas tres multinacionales: 7-Eleven, Family Mart y Lawson.
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                Tienda de conveniencia local.                            </span>
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        Los establecimientos ofrecen una gran selecci&oacute;n de productos pero su punto fuerte son los platos preparados. Desde los cl&aacute;sicos s&aacute;ndwiches de tortilla japonesa (<em>tamago sando)</em> o de cerdo empanado (<em>katsu</em>), ensaladas y sopas instant&aacute;neas, hasta los famosos <em>bentos</em>, cajas con compartimentos que incluyen fideos o arroz, carne o pescado cocinados y alguna verdura cocida o encurtida. Tambi&eacute;n hay onigiris (tri&aacute;ngulos de arroz rellenos de, por ejemplo, at&uacute;n con mayonesa o huevas de pescado), sushi o productos fritos (como pollo o patata) que se pueden solicitar junto a la caja.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Una tienda de conveniencia es un mundo lleno de sonidos. Desde el tintineo del carill&oacute;n que anuncia la entrada de un cliente hasta el pitido del esc&aacute;ner de c&oacute;digos de barras al pasar los productos. Voces que dan la bienvenida, pasos que se alejan, el rumor de los refrigeradores, el crujido de las bolsas de pl&aacute;stico al abrirse... Todos estos est&iacute;mulos auditivos se mezclan y fluyen por la tienda las veinticuatro horas del d&iacute;a, los trescientos sesenta y cinco d&iacute;as del a&ntilde;o, sin detenerse un solo instante.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La Dependienta, Sayaka Murata</em>
    </p><p class="article-text">
        Cada una de estas cadenas produce su propia l&iacute;nea de dulces, con &eacute;xitos de ventas tan claros como el pudin de tofu y el pastel enrollado 'Premium' de <a href="https://www.wamazing.com/media/article/a-495/#:~:text=Made%20with%20rice%20steamed%20in%20a%20rich,dessert%20rankings%20since%20its%20debut%20in%202009." target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawson,</a> los <em>souffl&eacute;s</em> de fresa o los <em>mochis</em> (pasta de arroz rellena de jud&iacute;a roja) de <a href="https://www.planmyjapan.com/familymart-japan-food-drink/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FamilyMart,</a> y el flan de calabaza, las cookies de Matcha o los <em>Warabimochi (dulces de gelatina) </em>de <a href="https://japantravelplanning.com/seven-eleven-japan/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">7-Eleven</a>.
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                Una tienda de conveniencia Lawson.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para comprender la importancia sociol&oacute;gica de estos lugares, hay que leer la &aacute;cida novela de Sayaka Murata, basada en su propia experiencia como empleada. La historia sigue a Keiko Furukura, una mujer de 36 a&ntilde;os que encuentra en las estrictas normas y uniformidad del <em>konbini</em> un manual de instrucciones para mimetizarse con lo que la sociedad considera &ldquo;una persona normal&rdquo;, desafiando las expectativas de su familia y amigos. Con <em>La dependienta,</em> Murata nos regala una cr&iacute;tica mordaz al capitalismo productivo y las rigideces de la familia tradicional japonesa.
    </p><h2 class="article-text">Bonus: Durian Sukegawa y<em> Dorayaki: </em>d&oacute;nde comer los mejores <em>dorayaki </em>de Tokio</h2><p class="article-text">
        No hace falta desplazarse hasta el perif&eacute;rico barrio de Higashimurayama, como en la novela de Durian Sukegawa, para comer los mejores <em>dorayaki</em> de Tokio. Aunque en aquel distrito hay cierta tradici&oacute;n por los dulces y <em>sobas</em> artesanos, la pasteler&iacute;a del libro es una licencia po&eacute;tica. En su lugar, destacamos tres locales accesibles donde degustar este ic&oacute;nico dulce compuesto por dos tapas redondas hechas de bizcocho, rellenas de una pasta dulce de jud&iacute;as rojas (<em>anko)</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hacer pasta de jud&iacute;as dulces significa pasar tiempo con ellas. Es un proceso de paciencia. Primero, hay que lavarlas con delicadeza, como si estuvi&eacute;ramos ba&ntilde;ando a un beb&eacute;. Luego, cuando se ponen a hervir, no puedes simplemente dejarlas solas; debes observar c&oacute;mo cambia el agua, c&oacute;mo se hinchan. El momento en que se a&ntilde;ade el az&uacute;car es crucial: no se echa todo de golpe, se hace de forma gradual, permitiendo que las jud&iacute;as se acostumbren a la dulzura. Si te apresuras, la piel se rompe y el alma de la jud&iacute;a se pierde&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Dorayaki, Durian Sukewaga</em>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Kamej&#363;, ubicado en el barrio hist&oacute;rico de Asakusa donde se encuentra el templo Senso-ji. En este establecimiento, se ofrecen dos variedades de <em>dorayaki</em>, una con el tradicional relleno de jud&iacute;a roja no muy dulce, que se recomienda maridar con un t&eacute; verde sin az&uacute;car,  y la pasta de jud&iacute;a blanca mucho m&aacute;s empalagosa, no apta para todos los paladares.</li>
                                    <li>Suzumeya, en Ikebukuro, es un peque&ntilde;o puesto cerca de la estaci&oacute;n de metro fundado en 1937 y con una selecci&oacute;n de dulces artesanos que van desde las <em>monakas </em>(pasta de jud&iacute;as emparedada por dos barquillos hechos de mochi), hasta los famosos <em>dorayaki</em>. Es esa combinaci&oacute;n entre la masa esponjosa con la sutil nota de miel y el relleno generoso pero ligero de los dorayaki lo que hace que sus existencias se agoten habitualmente antes del mediod&iacute;a.</li>
                                    <li>Usagiya, en Ueno, es una parada imprescindible antes de visitar el famoso parque, donde los dulces se pueden comprar para llevar. El bizcocho es esponjoso y fragante, pero no demasiado dulce, cedi&eacute;ndole el protagonismo al relleno que, esparcido generosamente, presenta algunas jud&iacute;as enteras.</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                Usagiya Ueno.                            </span>
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        En el libro, la llegada de la anciana Tokue y su t&eacute;cnica ancestral transforma una anodina tienda que usaba productos industriales en un lugar de peregrinaci&oacute;n. Esa misma reverencia por el producto es la que justifica las colas que hoy se siguen formando en estos tres templos de la reposter&iacute;a tokiota.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Álvarez Manzano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/murakami-murata-guia-tokio-traves-novelas-contemporaneas_1_13461373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Japón,Tokio,Libros,Escritores,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/londres-cansa-guia-visitarlo-siguiendo-arquitectura-eclectica_1_13442732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fc20363-2f9f-4c52-8a52-9a629465b1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocas ciudades europeas permiten recorrer, en apenas unos kilómetros, una secuencia tan intensa de lenguajes arquitectónicos como la capital británica, que cuenta con una intensísima superposición de épocas, estilos, ambiciones y movimientos</p><p class="subtitle">El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un hombre est&aacute; cansado de Londres, est&aacute; cansado de la vida&rdquo;, escribi&oacute; Samuel Johnson. Pocas ciudades europeas permiten recorrer, en apenas unos kil&oacute;metros, una secuencia tan intensa de lenguajes arquitect&oacute;nicos como Londres. La capital brit&aacute;nica no responde a una &uacute;nica tradici&oacute;n un&iacute;voca sino que es m&aacute;s bien una intens&iacute;sima superposici&oacute;n de &eacute;pocas, estilos, ambiciones y movimientos. En ella conviven la herencia neocl&aacute;sica imperial, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/brutalismo-funcionalidad-antilujo-fiebre-estetica-hormigon_1_11801710.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la radicalidad del brutalismo de posguerra</a>, la exuberancia tecnol&oacute;gica del <em>high-tech</em> y, m&aacute;s recientemente, nuevas formas de experimentar lo cultural y lo productivo con rabiosa contemporaneidad.
    </p><p class="article-text">
        Ese car&aacute;cter ecl&eacute;ctico no es casual. Londres ha sido, durante d&eacute;cadas, un laboratorio vibrante de arte y de arquitectura, donde la ciudad permite ensayar a gran escala: desde la creaci&oacute;n de la capital de un extenso imperio, la reconstrucci&oacute;n tras la Segunda Guerra Mundial hasta las operaciones de regeneraci&oacute;n contempor&aacute;nea vinculadas a los Juegos Ol&iacute;mpicos del 2012 y a las emergentes econom&iacute;as creativas. 
    </p><p class="article-text">
        En pocas ciudades europeas conviven con tanta naturalidad la obsesi&oacute;n por conservar, la voluntad de reconstruir y el impulso constante por reinventar lo existente. El resultado es un paisaje del todo heterog&eacute;neo, una especie de archivo urbano donde las diferencias y los contrastes conviven en una sorprendente armon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, dentro de esta ruta arquitect&oacute;nica alternativa &ndash;en una ciudad que merecer&iacute;a una lista inacabable de edificios&ndash;, dos de los espacios m&aacute;s sugerentes son, en esencia, dos lugares de almacenamiento. Dos edificios que, separados por m&aacute;s de dos siglos, comparten una misma intuici&oacute;n: que la acumulaci&oacute;n y su exposici&oacute;n puede ser una expresi&oacute;n cultural de lo m&aacute;s elocuente.
    </p><h2 class="article-text">Sir John Soane&rsquo;s Museum: el Di&oacute;genes de lo cl&aacute;sico </h2><p class="article-text">
        En una calle tranquila junto a Lincoln&rsquo;s Inn Fields, la casa de John Soane parece, desde fuera, apenas una vivienda georgiana m&aacute;s. Pero basta cruzar el umbral de esta casa se&ntilde;orial entre medianeras para entender que se trata de algo m&aacute;s que la vivienda de un arquitecto de la &eacute;poca victoriana. 
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto neocl&aacute;sico transform&oacute; su casa en un laboratorio personal donde acumul&oacute;, sin apenas jerarqu&iacute;a, fragmentos arquitect&oacute;nicos, antig&uuml;edades, maquetas, pinturas y objetos de todo tipo. El resultado es un museo con un interior desbordado, donde cada cent&iacute;metro de suelo y de pared est&aacute; ocupado y cada espacio responde a una l&oacute;gica casi obsesiva por almacenar. Un ejercicio sobresaliente de <em>horror vacui</em>.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus estancias se despliega una colecci&oacute;n tan densa como heterog&eacute;nea: m&aacute;s de 30.000 dibujos de arquitectura, pinturas de autores como Turner o Canaletto, maquetas, fragmentos cl&aacute;sicos y antig&uuml;edades egipcias, entre las que destaca el imponente sarc&oacute;fago de Seti I. Uno de los espacios m&aacute;s singulares es la Picture Gallery, cuyas paredes m&oacute;viles permiten multiplicar la superficie expositiva en una especie de ingenioso artefacto dom&eacute;stico. El museo, que se ha conservado pr&aacute;cticamente intacto desde la muerte de Soane en 1837, puede visitarse de forma gratuita, y mantiene esa sensaci&oacute;n de descubrimiento casi &iacute;ntimo, como si el tiempo se hubiera detenido. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El arquitecto neoclásico transformó su casa en un laboratorio personal donde acumuló, sin apenas jerarquía, fragmentos arquitectónicos, antigüedades, maquetas, pinturas y objetos de todo tipo."
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            <span class="title">
                El arquitecto neoclásico transformó su casa en un laboratorio personal donde acumuló, sin apenas jerarquía, fragmentos arquitectónicos, antigüedades, maquetas, pinturas y objetos de todo tipo.                            </span>
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        Al salir, basta cruzar la plaza de Lincoln&rsquo;s Inn Fields para encontrarse con otro episodio arquitect&oacute;nico recomendable, esta vez contempor&aacute;neo: el Marshall Building de la London School of Economics, obra de Grafton Architects, ganadoras del Premio Pritzker en 2020.
    </p><h2 class="article-text">V&amp;A East Storehouse: el archivo abierto</h2><p class="article-text">
        Dos siglos despu&eacute;s, en el este de Londres, el Victoria &amp; Albert Museum ha decidido llevar esa l&oacute;gica a una escala radicalmente distinta. El V&amp;A East Storehouse no es un museo al uso, sino el propio almac&eacute;n del museo apto para visitantes.
    </p><p class="article-text">
        El edificio, proyectado por el estudio neoyorquino Diller Scofidio + Renfro en colaboraci&oacute;n con Austin-Smith:Lord, ocupa una antigua nave del centro de prensa de los Juegos Ol&iacute;mpicos de 2012. Lejos de ocultar su pasado, conserva su car&aacute;cter industrial y lo convierte en parte esencial de la experiencia. Estanter&iacute;as met&aacute;licas, pasarelas y grandes vac&iacute;os estructuran un recorrido donde la colecci&oacute;n de m&aacute;s de medio mill&oacute;n de piezas entre objetos, libros y archivos, se muestra sin jerarqu&iacute;as, en su condici&oacute;n m&aacute;s cruda de archivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lejos de ocultar su pasado, V&amp;A East Storehouse conserva su carácter industrial y lo convierte en parte esencial de la experiencia.                            </span>
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        Entre los elementos m&aacute;s singulares destacan algunas piezas de gran escala insertadas directamente en este paisaje log&iacute;stico: desde textiles monumentales y escenograf&iacute;as teatrales hasta fragmentos arquitect&oacute;nicos como una secci&oacute;n de la fachada del desaparecido Robin Hood Gardens, el ic&oacute;nico conjunto brutalista de Alison y Peter Smithson. La presencia de estos objetos introduce una lectura inesperada, donde la arquitectura misma pasa a formar parte del inventario.
    </p><p class="article-text">
        El visitante puede deambular entre piezas de distintas &eacute;pocas y procedencias, observar c&oacute;mo se restauran o incluso solicitar la consulta de objetos concretos. La instituci&oacute;n, tradicionalmente opaca, se vuelve accesible. El resultado es un espacio h&iacute;brido que no exhibe mediante un relato cerrado, sino que hace visible la acumulaci&oacute;n con una transparencia casi radical.
    </p><h2 class="article-text">Barbican: la utop&iacute;a de hormig&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si los dos primeros ejemplos se construyen desde la acumulaci&oacute;n, el brutalismo londinense representa, en cierto modo, el intento de orden. Y ning&uacute;n proyecto lo expresa con tanta claridad como el Barbican.
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;ado por el estudio Chamberlin, Powell &amp; Bon y construido entre las d&eacute;cadas de 1960 y 1980, el complejo se levanta sobre un &aacute;rea devastada por la Segunda Guerra Mundial y plantea una idea muy ambiciosa: construir una ciudad autosuficiente en pleno centro financiero. M&aacute;s de 2.000 viviendas, junto a equipamientos culturales, jardines y recorridos peatonales, se organizan en una compleja superposici&oacute;n de niveles, separados del tr&aacute;fico y conectados mediante una red de pasarelas elevadas.
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje es inequ&iacute;vocamente brutalista: hormig&oacute;n visto trabajado con acabado abujardado, grandes pilares, vol&uacute;menes aterrazados y tres torres residenciales de geometr&iacute;a rotunda que erigen sobre todo el conjunto de 14 hect&aacute;reas. Pero m&aacute;s all&aacute; de la est&eacute;tica, lo interesante del Barbican es su l&oacute;gica urbana intr&iacute;nseca. Las plataformas elevadas <em>(highwalks) </em>configuran un sistema continuo que redefine la relaci&oacute;n entre peat&oacute;n y ciudad, mientras que los bloques escalonados permiten introducir luz, vistas y vegetaci&oacute;n en un tejido denso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Más allá de la estética, lo interesante del Barbican es su lógica urbana intrínseca.                            </span>
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        A pesar de su apariencia contundente, el interior alberga l&aacute;minas de agua, jardines y espacios comunitarios que se intercalan entre las masas de hormig&oacute;n, generando una tensi&oacute;n constante entre lo monumental y lo dom&eacute;stico. M&aacute;s que un conjunto de edificios, es un experimento sobre c&oacute;mo vivir juntos. Una utop&iacute;a arquitect&oacute;nica y comunitaria magistralmente materializada en hormig&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">National Theatre: la ciudad como escenario</h2><p class="article-text">
        A pocos minutos a pie, el National Theatre prolonga esa ambici&oacute;n, pero la reformula. Donde el Barbican construye un mundo separado, Denys Lasdun propone una arquitectura que se funde con la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El edificio se organiza en grandes superficies de nuevo con plataformas escalonadas que funcionan como plazas elevadas. Terrazas, escaleras y recorridos convierten el conjunto en un espacio p&uacute;blico continuo, abierto incluso a quienes no asisten a las representaciones. Lasdun hablaba de un &ldquo;cuarto teatro&rdquo;: el lugar donde la gente se re&uacute;ne, observa y es observada. Una idea que se materializa en estas plataformas, donde la vida de la calle se convierte en espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Formalmente, el edificio fragmenta su volumen en bandas horizontales que dialogan con el entorno del T&aacute;mesis. Durante a&ntilde;os fue criticado por su dureza, pero el tiempo lo ha convertido en uno de los espacios m&aacute;s vivos de Londres. Un lugar donde la arquitectura no se limita a albergar actividad, sino que confunde el espacio p&uacute;blico exterior con sus interiores por donde se puede deambular con total libertad sin ser necesariamente un espectador con entrada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Durante años, el National Theatre fue criticado por su dureza, pero el tiempo lo ha convertido en uno de los espacios más vivos de Londres."
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            <span class="title">
                Durante años, el National Theatre fue criticado por su dureza, pero el tiempo lo ha convertido en uno de los espacios más vivos de Londres.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">The Economist: el espacio entre edificios</h2><p class="article-text">
        Proyectado por &ldquo;los padres&rdquo; del brutalismo (Alison Smithson y Peter Smithson) a finales de los a&ntilde;os cincuenta para la sede de la revista The Economist, el conjunto se inserta en el tejido hist&oacute;rico de St James's con una notable precisi&oacute;n urbana. El encargo combinaba oficinas, locales comerciales y viviendas, obligando a articular un programa mixto en una parcela compleja.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta se organiza en tres elegantes vol&uacute;menes de distinta altura, dispuestos alrededor de una peque&ntilde;a plaza peatonal que reproduce la escala y la l&oacute;gica de la ciudad tradicional. M&aacute;s que imponerse al entorno, el proyecto lo reinterpreta a trav&eacute;s de los vac&iacute;os y las relaciones entre edificios en una zona bulliciosa.
    </p><p class="article-text">
        Construido con estructura de hormig&oacute;n y revestido en piedra de Portland, el conjunto mantiene un di&aacute;logo material con su contexto dieciochesco sin recurrir a la imitaci&oacute;n directa. La modernidad aqu&iacute; se expresa de forma contenida, poniendo el acento en la proporci&oacute;n, la modulaci&oacute;n y la calidad del espacio urbano m&aacute;s que en el gesto formal singular. En contraste con otras propuestas de la &eacute;poca, el conjunto demuestra que el legado del movimiento moderno tambi&eacute;n pod&iacute;a adoptar formas m&aacute;s silenciosas. Una lecci&oacute;n de equilibrio y de buena arquitectura que, como virtud, consigue pasar casi desapercibida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En contraste con otras propuestas de la época, el complejo The Economist demuestra que el legado del movimiento moderno también podía adoptar formas más silenciosas."
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            <span class="title">
                En contraste con otras propuestas de la época, el complejo The Economist demuestra que el legado del movimiento moderno también podía adoptar formas más silenciosas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Lloyd&rsquo;s Building: la arquitectura al rev&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Si el brutalismo buscaba reordenar la vida urbana con contundencia y gran escala, el <em>high-tech</em> londinense, con figuras tan conocidas como Norman Foster, desplaza la atenci&oacute;n hacia el funcionamiento interno de los edificios y la expresi&oacute;n est&eacute;tica de la tecnolog&iacute;a m&aacute;s puntera. El Lloyd&rsquo;s Building, dise&ntilde;ado por Richard Rogers, arquitecto de otras obras insignes como la T4 de Barajas o el Centro de Arte Pompidou conjuntamente con Renzo Piano, es uno de sus ejemplos m&aacute;s radicales.
    </p><p class="article-text">
        Situado en el coraz&oacute;n financiero de la ciudad, el edificio invierte la l&oacute;gica convencional: todas las instalaciones como ascensores, escaleras o conductos se sit&uacute;an en el exterior, liberando el interior para crear grandes espacios flexibles. El resultado es una arquitectura que se muestra desnuda y desventrada. Estructura y servicios quedan expuestos, configurando una est&eacute;tica industrial que contrasta con el entorno hist&oacute;rico. M&aacute;s que ocultar la t&eacute;cnica, el edificio la convierte en su principal protagonista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El Lloyd’s no es solo un icono visual, sino una reflexión sobre la obsolescencia y la transformación."
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            <span class="title">
                El Lloyd’s no es solo un icono visual, sino una reflexión sobre la obsolescencia y la transformación.                            </span>
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        Esta estrategia responde a una idea clara: permitir que el edificio se adapte con el tiempo sin la necesidad de esconder sus &ldquo;verg&uuml;enzas&rdquo;. El Lloyd&rsquo;s no es solo un icono visual, sino una reflexi&oacute;n sobre la obsolescencia y la transformaci&oacute;n. Una m&aacute;quina pensada para evolucionar.
    </p><h2 class="article-text">Battersea Power Station: de central el&eacute;ctrica a nuevo distrito urbano</h2><p class="article-text">
        Situada al sur del T&aacute;mesis, al otro lado del barrio de Chelsea, la Battersea Power Station representa una de las mayores operaciones de reutilizaci&oacute;n industrial del Londres reciente. Dise&ntilde;ada en los a&ntilde;os treinta por Giles Gilbert Scott, autor tambi&eacute;n de la c&eacute;lebre cabina telef&oacute;nica roja brit&aacute;nica, la inmensa central el&eacute;ctrica abasteci&oacute; durante d&eacute;cadas buena parte de la ciudad antes de cerrar definitivamente en 1983.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n recupera el edificio original como n&uacute;cleo del proyecto, en una operaci&oacute;n comparable a la transformaci&oacute;n de la Tate Modern: dos gigantes industriales reconvertidos en nuevas piezas culturales y urbanas. Sus cuatro chimeneas monumentales y las enormes salas de turbinas contin&uacute;an dominando el conjunto, ahora convertidas en galer&iacute;as comerciales, restaurantes, oficinas y espacios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de la antigua central ha surgido un nuevo fragmento de ciudad con viviendas, plazas, equipamientos y recorridos peatonales junto al r&iacute;o. La operaci&oacute;n combina restauraci&oacute;n patrimonial y desarrollo inmobiliario contempor&aacute;neo, utilizando la potencia espacial de la arquitectura industrial como escenario para nuevas formas de habitar, trabajar y consumir.
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                    alt="La Battersea Power Station representa una de las mayores operaciones de reutilización industrial del Londres reciente."
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                La Battersea Power Station representa una de las mayores operaciones de reutilización industrial del Londres reciente.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Design District: un laboratorio urbano para las industrias creativas</h2><p class="article-text">
        Junto a la gran c&uacute;pula del The O2 (el antiguo Millennium Dome), en la pen&iacute;nsula de Greenwich, el Design District condensa una de las operaciones urbanas m&aacute;s singulares del Londres reciente. El complejo re&uacute;ne diecis&eacute;is edificios proyectados por ocho estudios distintos bajo una premisa poco habitual: cada arquitecto dise&ntilde;&oacute; dos piezas sin conocer el trabajo del resto. El resultado es una composici&oacute;n deliberadamente ecl&eacute;ctica y fragmentaria donde conviven materiales, escalas y lenguajes radicalmente distintos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que buscar una imagen homog&eacute;nea, el proyecto reivindica la diversidad formal como mecanismo urbano. Los edificios se organizan alrededor de plazas y recorridos peatonales, generando una especie de microciudad para estudios creativos, talleres, espacios culturales y peque&ntilde;as empresas vinculadas al dise&ntilde;o y las artes visuales.
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            <span class="title">
                El Design District reúne dieciséis edificios proyectados por ocho estudios distintos bajo una premisa poco habitual: cada arquitecto diseñó dos piezas sin conocer el trabajo del resto.                            </span>
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        Entre los autores destacan los arquitectos espa&ntilde;oles Barozzi Veiga, responsables de uno de los vol&uacute;menes m&aacute;s elegantes, sobrios y compactos del conjunto, y SelgasCano, que firman la c&eacute;lebre cantina del complejo: una estructura ligera de acero revestida con ETFE y paneles transl&uacute;cidos de policarbonato amarillo que introduce una atm&oacute;sfera singular dentro del distrito. El conjunto funciona como una especie de collage arquitect&oacute;nico construido, donde cada edificio mantiene su autonom&iacute;a formal. 
    </p><p class="article-text">
        Si la vida no te cansa, vuelve a Londres. Nunca defrauda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/londres-cansa-guia-visitarlo-siguiendo-arquitectura-eclectica_1_13442732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 21:21:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Arquitectura,Ciudades,Londres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Euskadi endurece las condiciones para ser guía turístico: deberán pasar un examen y no basta con la acreditación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi-endurece-condiciones-guia-turistico-deberan-pasar-examen-no-basta-acreditacion_1_13359075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2da5487-6f94-4115-9048-8e28094b525e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Euskadi endurece las condiciones para ser guía turístico: deberán pasar un examen y no basta con la acreditación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sólo han pasado dos años desde la aprobación del decreto que regula esta actividad acreditando unos estudios, pero el Departamento de Turismo lo modificará para "garantizar, de manera plenamente satisfactoria, los estándares de calidad y profesionalidad que demanda el sector turístico vasco"</p><p class="subtitle">Bilbao busca el equilibrio con el turismo: menos ruidos y grupos limitados</p></div><p class="article-text">
        Euskadi endurece las condiciones para ser gu&iacute;a tur&iacute;stico. Estos profesionales deber&aacute;n pasar un examen para poder ejercer. Para ello, se modificar&aacute; el decreto aprobado hace dos a&ntilde;os, que consideraba suficiente una acreditaci&oacute;n de formaci&oacute;n. Seg&uacute;n la orden por la que se aprueba con car&aacute;cter previo la modificaci&oacute;n del reglamento de 2024, los aspirantes deber&aacute;n, adem&aacute;s de acreditar esa formaci&oacute;n, superar unas pruebas que se convocar&aacute;n a trav&eacute;s de una orden del Departamento.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se se&ntilde;ala en el borrador del nuevo decreto, que debe pasar todav&iacute;a por el tr&aacute;mite del Consejo de Gobierno, las pruebas constar&aacute;n de dos m&oacute;dulos diferenciados, de car&aacute;cter obligatorio. En el primer m&oacute;dulo se evaluar&aacute; la capacitaci&oacute;n t&eacute;cnica y profesional necesaria para ejercer como gu&iacute;a de turismo, la gesti&oacute;n y asistencia a grupos, el funcionamiento del mercado tur&iacute;stico vasco, la normativa tur&iacute;stica auton&oacute;mica y las obligaciones profesionales de las personas gu&iacute;as. El segundo m&oacute;dulo evaluar&aacute; el conocimiento del patrimonio cultural, natural y territorial de Euskadi, incluyendo una visi&oacute;n general de su historia, su patrimonio cultural y etnogr&aacute;fico, la geograf&iacute;a f&iacute;sica y humana del territorio, los principales espacios naturales protegidos y la toponimia oficial, as&iacute; como los elementos culturales vinculados al euskera. La superaci&oacute;n de ambos m&oacute;dulos ser&aacute; requisito indispensable para la obtenci&oacute;n de la habilitaci&oacute;n y para la inscripci&oacute;n en el Registro de Gu&iacute;as de Turismo de Euskadi. 
    </p><p class="article-text">
        El decreto aprobado hace s&oacute;lo dos a&ntilde;os consideraba suficiente la acreditaci&oacute;n de tener formaci&oacute;n en determinados estudios como Turismo, Historia, Bellas Artes o Arquitectura, o estudios de posgrado cuyo objeto sea el patrimonio cultural, hist&oacute;rico o arquitect&oacute;nico, entre otros. Sin embargo, el Departamento de Turismo considera que, pese a que el anterior decreto &ldquo;supuso un avance significativo en la ordenaci&oacute;n de la actividad de gu&iacute;a de turismo, al establecer un sistema de habilitaci&oacute;n profesional, un cat&aacute;logo de titulaciones y formaciones v&aacute;lidas y un conjunto de obligaciones orientadas a asegurar un desempe&ntilde;o adecuado&rdquo;, se han puesto de manifiesto &ldquo;determinadas limitaciones en su capacidad para garantizar, de manera plenamente satisfactoria, los est&aacute;ndares de calidad y profesionalidad que demanda el sector tur&iacute;stico vasco&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, considera necesario &ldquo;reforzar los mecanismos de acreditaci&oacute;n, verificaci&oacute;n y control, a fin de asegurar que las personas que desarrollan esta actividad cuentan con la capacitaci&oacute;n adecuada y con las competencias necesarias para ofrecer un servicio de calidad&rdquo;. &ldquo;En un contexto en el que la labor de gu&iacute;a de turismo desempe&ntilde;a un papel esencial en la interpretaci&oacute;n del patrimonio cultural y en la calidad de la experiencia tur&iacute;stica, resulta imprescindible asegurar que el acceso a la habilitaci&oacute;n profesional se sustente en criterios objetivos, uniformes y plenamente garantistas&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        En la modificaci&oacute;n del decreto se procede a ampliar y precisar los supuestos de p&eacute;rdida de la habilitaci&oacute;n, incorporando causas que permiten a la administraci&oacute;n actuar ante situaciones que comprometan la idoneidad profesional o el cumplimiento de las obligaciones inherentes a la actividad. &ldquo;Esta actualizaci&oacute;n se concibe como complemento necesario del nuevo sistema de habilitaci&oacute;n, asegurando que la misma no solo se obtiene mediante la demostraci&oacute;n de conocimientos y competencias, sino que tambi&eacute;n se mantiene en la medida en que persisten las condiciones que justificaron su otorgamiento&rdquo;. En concreto, se perder&aacute;n las habilitaciones, adem&aacute;s de por renuncia de la persona titular o porque se acabe el periodo reglamentario en caso de los procedentes de otras comunidades o estados de la UE, por la imposici&oacute;n de sanci&oacute;n firme que lleve aparejada la p&eacute;rdida de la habilitaci&oacute;n. La p&eacute;rdida de la habilitaci&oacute;n comportar&aacute; la cancelaci&oacute;n de la inscripci&oacute;n de la persona interesada en el registro de empresas y actividades tur&iacute;sticas de Euskadi, as&iacute; como la imposibilidad de ejercer la actividad. 
    </p><p class="article-text">
        En concreto, para solicitar la habilitaci&oacute;n como gu&iacute;a de turismo ser&aacute; necesario tener nacionalidad espa&ntilde;ola o la de otro Estado miembro de la UE, del Espacio Econ&oacute;mico Europeo o de aquellos Estados a los que sea de aplicaci&oacute;n la libre circulaci&oacute;n de personas, o nacionales de terceros pa&iacute;ses que dispongan de autorizaci&oacute;n en vigor para residir y ejercer una actividad remunerada en Espa&ntilde;a, adem&aacute;s de ser mayor de edad. La superaci&oacute;n de las dos pruebas acompa&ntilde;ar&aacute; la acreditaci&oacute;n de alguno de los requisitos de capacitaci&oacute;n profesional, como la diplomatura o grado de Turismo, T&eacute;cnico Superior en Gu&iacute;a, Informaci&oacute;n y Asistencias Tur&iacute;sticas o equivalente, diplomatura en Empresas y actividades tur&iacute;sticas, licenciatura o grado en Historia, Arqueolog&iacute;a, Bellas Artes, Arte, Historia del Arte, Arquitectura o Fundamentos de la Arquitectura, estudios oficiales de posgrado (m&aacute;ster) cuyo objeto sea el patrimonio cultural hist&oacute;rico arquitect&oacute;nico, y hallarse en posesi&oacute;n del certificado de profesionalidad de la cualificaci&oacute;n profesional Gu&iacute;a de Turismo. En lo que se refiere al idioma, deber&aacute;n acreditar poseer un conocimiento del idioma en que deseen habilitarse equivalente al nivel B2 o superior del Marco Com&uacute;n Europeo de Referencia para las Lenguas del Consejo de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Los gu&iacute;as de turismo habilitados en otras comunidades aut&oacute;nomas podr&aacute;n ejercer su actividad en los elementos del patrimonio cultural en Euskadi con car&aacute;cter temporal o permanente. Se entender&aacute; que el ejercicio de la actividad es temporal cuando no supere los treinta d&iacute;as consecutivos de prestaci&oacute;n de servicios o un total de sesenta d&iacute;as discontinuos durante un per&iacute;odo de doce meses.  Deber&aacute;n presentar una comunicaci&oacute;n previa cuando la actividad tenga car&aacute;cter temporal, o una declaraci&oacute;n responsable cuando el ejercicio sea permanente, y ser&aacute; la direcci&oacute;n competente en materia de turismo la que comprobar&aacute;, a trav&eacute;s de los mecanismos de coordinaci&oacute;n administrativa, que las personas que presentan la comunicaci&oacute;n previa o la declaraci&oacute;n responsable est&aacute;n habilitadas como gu&iacute;as de turismo y cumplen los requisitos exigidos en la comunidad aut&oacute;noma en la que obtuvieron dicha habilitaci&oacute;n. De igual forma, se reconocer&aacute; el acceso y ejercicio de la actividad de gu&iacute;a de turismo habilitado a las personas procedentes de otros Estados miembros de la Uni&oacute;n Europea que lo soliciten.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, hay unos 700 gu&iacute;as tur&iacute;sticos inscritos en Euskadi. A estos no les afectar&aacute;n los nuevos requisitos. Tampoco tendr&aacute;n que tener habilitaci&oacute;n, como ocurre ahora, para las visitas de car&aacute;cter docente que realicen las personas profesionales de la ense&ntilde;anza con su alumnado, las visitas institucionales realizadas por personal al servicio de las Administraciones p&uacute;blicas, de forma ocasional, la actividad de informaci&oacute;n al p&uacute;blico que lleve a cabo el personal de los museos, bibliotecas y otras entidades del patrimonio cultural vasco, como parte de las funciones de su puesto de trabajo, las actuaciones de informaci&oacute;n, divulgaci&oacute;n y puesta en valor del patrimonio cultural que puedan ser organizadas por el departamento competente en materia de patrimonio cultural de las diputaciones forales o por los Ayuntamientos, o la prestaci&oacute;n de servicios de informaci&oacute;n que preste el personal al servicio de las oficinas y puntos de informaci&oacute;n tur&iacute;stica de la Red Vasca de Oficinas de Turismo&ndash;Itourbask que se ubiquen en el interior de bienes del patrimonio cultural vasco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Belén Ferreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi-endurece-condiciones-guia-turistico-deberan-pasar-examen-no-basta-acreditacion_1_13359075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:45:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Euskadi endurece las condiciones para ser guía turístico: deberán pasar un examen y no basta con la acreditación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Turismo,Guías Turísticos,Gobierno vasco,Javier Hurtado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/grecia-imprescindible-debes-si-verano-vas-pais-heleno-primera-vez_1_13277389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d9fb71a-406c-4e21-ba7c-53164e693068_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Grecia es mucho más que Santorini y la Acrópolis. Si estás preparando tu primera escapada, esta guía te ayudará a planificar el viaje, evitar errores frecuentes y descubrir algunos consejos útiles antes de hacer la maleta
</p><p class="subtitle">Ocho etapas frente al mar: O Camiño dos Faros, la ruta que recorre la Costa da Morte entre acantilados y playas salvajes</p></div><p class="article-text">
        Grecia es uno de esos destinos que parecen reunir varios viajes en uno. En un mismo recorrido es posible pasear entre templos que marcaron la historia de Occidente, perderse por pueblos blancos frente al mar Egeo, recorrer carreteras que atraviesan monta&ntilde;as y descubrir algunas de las playas m&aacute;s espectaculares del Mediterr&aacute;neo. Pocos pa&iacute;ses combinan de una forma tan natural patrimonio hist&oacute;rico, paisajes, gastronom&iacute;a y vida al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los viajeros llegan atra&iacute;dos por lugares tan conocidos como Atenas, la isla de Santorini o la Acr&oacute;polis, pero el pa&iacute;s heleno va mucho m&aacute;s all&aacute; de sus im&aacute;genes m&aacute;s famosas. Desde los monasterios suspendidos sobre las rocas de Meteora hasta las calas escondidas de Creta, pasando por los yacimientos arqueol&oacute;gicos del Peloponeso o las peque&ntilde;as islas donde desconectar de todo lo dem&aacute;s, Grecia ofrece suficientes razones como para querer volver incluso antes de haber terminado el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, para disfrutarla al m&aacute;ximo conviene planificar algunos aspectos con antelaci&oacute;n. Elegir bien la &eacute;poca del a&ntilde;o, decidir cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje, entender c&oacute;mo funcionan los ferris entre islas, calcular un presupuesto realista o saber qu&eacute; lugares merece la pena incluir en una primera ruta son detalles que pueden marcar la diferencia. Si vas a viajar a Grecia por primera vez, estos consejos te ayudar&aacute;n a preparar el viaje y a aprovecharlo mucho mejor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Acrópolis de Atenas al atardecer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Grecia</h2><p class="article-text">
        Si puedes elegir fechas, la primavera y el inicio del oto&ntilde;o suelen ofrecer el mejor equilibrio entre buen tiempo, precios razonables y menor afluencia de visitantes. Entre mayo y junio, as&iacute; como durante septiembre, las temperaturas son agradables para recorrer ciudades, visitar yacimientos arqueol&oacute;gicos y disfrutar de las playas sin el calor intenso del verano.
    </p><p class="article-text">
        Julio y agosto son los meses m&aacute;s concurridos. El ambiente es magn&iacute;fico, las conexiones mar&iacute;timas funcionan a pleno rendimiento y todas las islas est&aacute;n en plena actividad, pero tambi&eacute;n es cuando los precios alcanzan sus m&aacute;ximos y cuando resulta m&aacute;s dif&iacute;cil escapar de las aglomeraciones en lugares muy populares.
    </p><p class="article-text">
        El invierno, por su parte, puede ser una buena opci&oacute;n para descubrir Atenas o algunas regiones continentales, aunque muchas rutas entre islas reducen frecuencias y algunos establecimientos tur&iacute;sticos cierran durante la temporada baja.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje</h2><p class="article-text">
        Grecia es uno de esos pa&iacute;ses que enga&ntilde;an sobre el mapa. Las distancias no parecen grandes, pero los desplazamientos entre ferris o carreteras de monta&ntilde;a suelen requerir m&aacute;s tiempo del que parece.
    </p><p class="article-text">
        Para una primera toma de contacto, una semana permite conocer algunos de sus lugares m&aacute;s emblem&aacute;ticos. Con diez d&iacute;as el viaje gana mucha profundidad y dos semanas ofrecen ya la posibilidad de combinar historia, ciudades, playas e islas sin sensaci&oacute;n de ir corriendo de un sitio a otro.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ruta elegir seg&uacute;n los d&iacute;as disponibles</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes una semana</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una de las opciones m&aacute;s equilibradas es combinar la capital con una o dos islas cercanas. Tambi&eacute;n funciona muy bien dedicar <a href="https://www.eldiario.es/viajes/atenas-que-ver-en-2-dias_1_10481601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos d&iacute;as a Atenas</a> y continuar hacia el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/peloponeso-viaje-historia-grecia-arqueologia-yacimientos-corinto-micenas-epidauro-olimpia_1_8571918.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peloponeso</a> para descubrir algunos de los grandes escenarios de la Grecia cl&aacute;sica.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes diez d&iacute;as</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aqu&iacute; ya es posible construir una ruta bastante completa. Una buena opci&oacute;n es combinar Atenas, el Peloponeso y algunas islas de las C&iacute;cladas. Otra alternativa muy interesante consiste en unir Atenas, el Peloponeso y Creta, una de las islas con m&aacute;s personalidad y diversidad de todo el pa&iacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes dos semanas o m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con <a href="https://www.eldiario.es/viajes/grecia-15-dias-viaje-imprescindible-conocer-pais-heleno_1_9116850.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15 d&iacute;as en Grecia</a> se puede realizar un recorrido mucho m&aacute;s amplio que incluya Atenas, el Peloponeso, los monasterios de Meteora y una gran isla como Creta. Es una f&oacute;rmula que permite conocer algunos de los lugares m&aacute;s representativos de Grecia sin limitarse &uacute;nicamente a los destinos m&aacute;s conocidos.
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            <span class="title">
                Los monasterios de Meteora, en Grecia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Grecia</h2><p class="article-text">
        La forma de desplazarse depender&aacute; mucho de la ruta elegida. Para moverse entre islas, el ferry sigue siendo el gran protagonista. Existen numerosas conexiones, especialmente durante los meses de verano, aunque conviene reservar con antelaci&oacute;n en temporada alta.
    </p><p class="article-text">
        Si el itinerario incluye largas distancias, los vuelos internos pueden ahorrar bastante tiempo. Son especialmente &uacute;tiles para conectar Atenas con islas como Creta o con algunas regiones m&aacute;s alejadas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En la Grecia continental, la red de autobuses permite llegar a muchos destinos, pero si el plan incluye explorar regiones como el Peloponeso o recorrer Creta con libertad, alquilar un coche suele ser la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda. Adem&aacute;s de ahorrar tiempo, permite detenerse en pueblos, miradores y playas que quedan fuera de las rutas habituales.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y aspectos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        Los ciudadanos espa&ntilde;oles pueden viajar a Grecia utilizando el DNI o el pasaporte en vigor, sin necesidad de solicitar ning&uacute;n visado.
    </p><p class="article-text">
        En materia sanitaria, la Tarjeta Sanitaria Europea permite recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica en la red p&uacute;blica griega en las mismas condiciones que los ciudadanos del pa&iacute;s. Aun as&iacute;, para una mayor tranquilidad, resulta recomendable viajar con un seguro que ampl&iacute;e las coberturas m&eacute;dicas y ofrezca protecci&oacute;n frente a incidencias como cancelaciones, retrasos o p&eacute;rdida de equipaje.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los aspectos pr&aacute;cticos, no hay grandes diferencias respecto a Espa&ntilde;a. La moneda es el euro y los enchufes son los mismos, por lo que no es necesario llevar adaptadores. Conviene recordar &uacute;nicamente que Grecia tiene una hora m&aacute;s que la Espa&ntilde;a peninsular.
    </p><h2 class="article-text">Internet y m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Para los viajeros procedentes de la Uni&oacute;n Europea, utilizar el tel&eacute;fono m&oacute;vil en Grecia es tan sencillo como hacerlo en Espa&ntilde;a. Las tarifas de llamadas y datos funcionan dentro del sistema de itinerancia europea, por lo que no suele ser necesario contratar servicios adicionales.
    </p><p class="article-text">
        La cobertura es buena en la mayor parte del pa&iacute;s, especialmente en ciudades, zonas tur&iacute;sticas y las principales islas. Solo en algunas &aacute;reas m&aacute;s remotas o monta&ntilde;osas pueden aparecer peque&ntilde;as limitaciones puntuales.
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                El teatro de Epidauro, en el Peloponeso.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        Aunque la percepci&oacute;n general suele ser que Grecia puede ser un destino caro, la realidad hay que matizarla. Todo depende de la &eacute;poca del a&ntilde;o y de los lugares elegidos.
    </p><p class="article-text">
        Atenas, Santorini o Mykonos concentran algunos de los precios m&aacute;s elevados del pa&iacute;s durante el verano. Sin embargo, muchas otras islas y regiones continentales ofrecen una relaci&oacute;n calidad-precio muy atractiva.
    </p><p class="article-text">
        Para un viaje de presupuesto medio, Grecia suele resultar algo m&aacute;s econ&oacute;mica que otros destinos mediterr&aacute;neos populares. Comer en tabernas locales (los restaurantes tradicionales griegos), utilizar ferris convencionales y reservar alojamiento con cierta antelaci&oacute;n ayuda a mantener el gasto bajo control.
    </p><p class="article-text">
        El pago con tarjeta est&aacute; ampliamente extendido, aunque siempre resulta &uacute;til llevar algo de efectivo para peque&ntilde;as compras o establecimientos de localidades menos tur&iacute;sticas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es seguro viajar a Grecia?</h2><p class="article-text">
        Grecia es, en t&eacute;rminos generales, un destino muy seguro para el viajero. Tanto las grandes ciudades como las zonas tur&iacute;sticas e insulares suelen transmitir una sensaci&oacute;n de tranquilidad elevada.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en cualquier destino con gran afluencia de visitantes, conviene prestar atenci&oacute;n a las pertenencias en estaciones, puertos, transporte p&uacute;blico o lugares especialmente concurridos. M&aacute;s all&aacute; de esas precauciones habituales que tendr&iacute;as en cualquier sitio, no suele haber motivos de preocupaci&oacute;n. Como siempre, el sentido com&uacute;n manda.
    </p><h2 class="article-text">A tener en cuenta al elegir el alojamiento</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s habituales en una primera visita consiste en reservar &uacute;nicamente por las fotograf&iacute;as. En Grecia merece la pena dedicar unos minutos a revisar bien la ubicaci&oacute;n, sobre todo si no cuentas con coche de alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Si vas a depender del transporte p&uacute;blico o de los ferris, resulta pr&aacute;ctico alojarse cerca de puertos, estaciones o zonas bien comunicadas. En las islas, adem&aacute;s, no siempre compensa buscar alojamiento en el pueblo m&aacute;s famoso o fotografiado. En muchas ocasiones, alojarse a pocos kil&oacute;metros permite disfrutar de precios m&aacute;s razonables y de un ambiente mucho m&aacute;s tranquilo.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje es en julio o agosto, reservar con antelaci&oacute;n es casi obligatorio, especialmente en los destinos m&aacute;s populares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Santorini, en Grecia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gastronom&iacute;a griega: mucho m&aacute;s que la ensalada y el yogur</h2><p class="article-text">
        La cocina griega es una de las grandes sorpresas para muchos viajeros. Basada en ingredientes sencillos y productos frescos, combina influencias mediterr&aacute;neas y balc&aacute;nicas en platos que suelen resultar familiares y muy f&aacute;ciles de disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        Entre las especialidades m&aacute;s populares hay algunas que deber&iacute;as probar s&iacute; o s&iacute;:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Moussaka</em>, elaborada con capas de berenjena y carne.</li>
                                    <li><em>Gyros</em>, una de las comidas r&aacute;pidas m&aacute;s populares del pa&iacute;s.</li>
                                    <li><em>Souvlaki</em>, brochetas de carne acompa&ntilde;adas habitualmente de pan de pita.</li>
                                    <li><em>Tzatziki</em>, salsa de yogur, pepino y ajo.</li>
                                    <li>Ensalada griega, con tomate, pepino, aceitunas y queso feta.</li>
                                    <li><em>Dolmades</em>, hojas de parra rellenas.</li>
                                    <li><em>Gemist&aacute;</em>, verduras rellenas de arroz y otros ingredientes.</li>
                                    <li>Feta al horno, muy habitual en numerosas tabernas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el apartado dulce destacan propuestas como los <em>loukoumades,</em> peque&ntilde;as masas fritas cubiertas con miel, o el <em>baklava,</em> uno de los postres m&aacute;s conocidos de la regi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es, obviamente, el griego. Y no, no es f&aacute;cil. Para empezar, porque su alfabeto puede resultar desconcertante durante los primeros d&iacute;as. Afortunadamente, las principales se&ntilde;ales, carreteras, estaciones y lugares tur&iacute;sticos suelen incorporar transliteraciones al alfabeto latino.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el ingl&eacute;s est&aacute; muy extendido en hoteles, restaurantes, museos y empresas tur&iacute;sticas, por lo que la comunicaci&oacute;n rara vez supone un problema.
    </p><p class="article-text">
        Aprender unas pocas palabras siempre ayuda y suele ser bien recibido:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Kalimera</em>: buenos d&iacute;as.</li>
                                    <li><em>Kalispera</em>: buenas tardes.</li>
                                    <li><em>Efjarist&oacute;</em>: gracias.</li>
                                    <li><em>Ne</em>: s&iacute;.</li>
                                    <li><em>Oji</em>: no.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        La lista depender&aacute; de la &eacute;poca del a&ntilde;o, pero hay algunos elementos que casi siempre resultan &uacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        Un calzado c&oacute;modo es imprescindible para recorrer lugares como la Acr&oacute;polis, Delfos, Olimpia o las calles empedradas de muchas islas. Tambi&eacute;n conviene incluir protecci&oacute;n solar, gafas de sol, gorra o sombrero y por supuesto ba&ntilde;ador, especialmente durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje incluye monasterios o espacios religiosos, es recomendable llevar alguna prenda que permita cubrir hombros y rodillas. Y aunque los d&iacute;as sean muy c&aacute;lidos, una chaqueta ligera puede venir bien para trayectos nocturnos en ferri o para algunas zonas costeras expuestas al viento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El colorido barrio de Psiri, en Atenas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder en una primera visita</h2><p class="article-text">
        Cada viajero termina construyendo su propia Grecia, pero hay algunos lugares que suelen justificar por s&iacute; solos el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Atenas y la Acr&oacute;polis son una parada obligatoria para comprender la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica del pa&iacute;s. Los monasterios de Meteora ofrecen uno de los paisajes m&aacute;s sorprendentes de Europa. El Peloponeso concentra algunos de los yacimientos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s importantes, mientras que islas como Creta permiten descubrir una versi&oacute;n m&aacute;s diversa y aut&eacute;ntica del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, merece la pena reservar tiempo para algo tan sencillo como sentarse tranquilamente en una taberna frente al mar, pedir varios platos para compartir y dejar que la tarde avance sin estr&eacute;s, y sin pensar que tienes que salir corriendo a visitar lo que sea que toque visitar. Esa experiencia, en Grecia, forma parte del viaje tanto como cualquier monumento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/grecia-imprescindible-debes-si-verano-vas-pais-heleno-primera-vez_1_13277389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Europa,Viajes,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un paseo por la batalla de Madrid: desde las viejas trincheras de la Guerra Civil hasta unas rojigualdas que aún dividen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/paseo-batalla-madrid-viejas-trincheras-guerra-civil-rojigualdas-dividen_1_13250444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2e874bf-6932-4bad-8af3-e29576bb2920_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un paseo por la batalla de Madrid: desde las viejas trincheras de la Guerra Civil hasta unas rojigualdas que aún dividen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor, pintor, historiador del arte y guía de rutas culturales Carlos Osorio acaba de publicar su undécimo libro: 'Caminando por Madrid. Recorridos guiados por su historia'. Una lectura práctica con 12 recorridos para entender el pasado de la ciudad. Al transitarlos, algunas sorpresas devuelven al presente</p><p class="subtitle">Los madrileños también hacen 'free tours' en su ciudad, pero cambian la Gran Vía por los barrios que nadie quiere visitar</p></div><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Alguien sabe qui&eacute;n mat&oacute; a Durruti?
    </p><p class="article-text">
        El grupo, de unas 20 personas, se lo piensa unos segundos. Los menos t&iacute;midos arrancan la primera ronda de respuestas. &iquest;Fueron las tropas franquistas? No est&aacute; tan claro. &iquest;Tal vez los comunistas, enemistados con anarquistas como el revolucionario espa&ntilde;ol? En realidad, los documentos de aquella &eacute;poca tampoco lo confirman. Pudo haber sido una bala perdida; hab&iacute;a muchas por la zona. Pero la hip&oacute;tesis m&aacute;s difundida entre historiadores o testigos apunta algo m&aacute;s sencillo. Tal vez, incluso menos &eacute;pico. &ldquo;Durruti llevaba un <em>naranjero</em>, un tipo de fusil antiguo que a veces se dispara por error. Lo que se cree es que, al apoyarlo en el suelo para salir de un coche, durante la batalla de Madrid, este abri&oacute; fuego y le alcanz&oacute; el pecho. A las pocas horas muri&oacute; en el [hotel] Ritz, donde las milicias hab&iacute;an montado un hospital de sangre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En mitad de un descampado, con vistas al Hospital Cl&iacute;nico San Carlos, el gu&iacute;a desvela a su p&uacute;blico c&oacute;mo la historia, a veces, es m&aacute;s cotidiana que heroica. Todos sus personajes ten&iacute;an errores, confusiones y miedos corrientes, por muy lejanos o gloriosos que nos suenen hoy. El hombre que los narra en esa ma&ntilde;ana de mayo es Carlos Osorio. &Eacute;l mismo tiene muchas vidas para contar: es escritor, pintor, historiador del arte, <a href="https://www.eldiario.es/autores/carlos-osorio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colaborador en Somos Madrid</a> y gu&iacute;a de rutas culturales en la capital. Recientemente, decidi&oacute; dejar algunas de ellas por escrito. As&iacute; es como surgi&oacute; su und&eacute;cimo libro sobre su ciudad: <a href="https://caminandopormadrid.com/caminando-por-madrid-el-libro" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Caminando por Madrid. Recorridos guiados por su historia (Ediciones La Librer&iacute;a)</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un libro pensado para todo tipo de lectores que tengan curiosidad o inter&eacute;s por conocer Madrid. Nos introduciremos en su historia desde doce puntos de vista, a trav&eacute;s de doce rutas seleccionadas, tratando de responder a las preguntas que se hace el madrile&ntilde;o cuando por fin tiene tiempo de conocer su ciudad. O las que se hace el viajero que viene a visitarnos sin prisa&rdquo;. Con estas l&iacute;neas se presenta la gu&iacute;a recopilatoria, que traza estos paseos con instrucciones y anotaciones sobre la historia viva que ocultan: desde su origen &aacute;rabe en el siglo IX, cuando el emir Mohamed Ibn Abderram&aacute;n fund&oacute; la aldea de <em>Mayrit</em> sobre una colina; hasta los caminos entre la Puerta del Sol y la Catedral de la Almudena donde qued&oacute; un rastro del Madrid de los Austrias. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Carlos Osorio, autor de &#039;Caminando por Madrid&#039; (Ediciones La Librería)"
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                Carlos Osorio, autor de &#039;Caminando por Madrid&#039; (Ediciones La Librería)                            </span>
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        Tambi&eacute;n un recorrido &uacute;nico por el barrio que acogi&oacute; a los grandes escritores de nuestro tiempo, el Barrio de Las Letras, en cuyas calles vivieron genios del Siglo de Oro como Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Francisco de Quevedo o su n&eacute;mesis, Luis de G&oacute;ngora. Muchas tertulias se celebraban en las tabernas, caf&eacute;s o cervecer&iacute;as que hoy pasan desapercibidas. Las rutas plasmadas en el libro advierten de todo tipo de vestigios, tanto las corralas en Lavapi&eacute;s como el Madrid de la <em>caza de brujas </em>&ndash;cuando, en tiempos de la Inquisici&oacute;n, las hechiceras guardaban sus artificios en la calle Alcal&aacute;&ndash;; o aquellos en los que a&uacute;n queda la influencia de Carlos III, la Ilustraci&oacute;n y las rebeliones que m&aacute;s marcaron a la ciudad, v&eacute;ase el Dos de Mayo. Otros cap&iacute;tulos exploran los antiguos comercios medievales, las tascas centenarias o los parques con historia, como el de El Capricho. 
    </p><h2 class="article-text">Del desinter&eacute;s por la historia a dedicarse a ella</h2><p class="article-text">
        Cada uno de ellos viene a responder, seg&uacute;n el autor que las recopila, a un momento o aspecto importante para el Madrid que conocemos, pero que muchas veces no sabemos de d&oacute;nde viene ni c&oacute;mo interpretarlo. &ldquo;A m&iacute; me pas&oacute; lo mismo cuando era adolescente: la historia no me interesaba lo m&aacute;s m&iacute;nimo&rdquo;, contar&iacute;a Carlos despu&eacute;s de aquel paseo, esta vez sobre la Guerra Civil en la ciudad. Estamos a la sombra de uno de esos bares en los alrededores de Moncloa. All&iacute; profundiza en una idea que tambi&eacute;n detalla en las primeras p&aacute;ginas del libro-gu&iacute;a.
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                Miembros del grupo durante el paseo por el Madrid de la Guerra Civil                            </span>
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        Ten&iacute;a 16 a&ntilde;os cuando su profesor se puso enfermo. Desde la escuela enviaron a un sustituto y, para su sorpresa, lo primero que hizo nada m&aacute;s llegar no fue aburrirles con historias sobre reyes que se arrebatan el trono, ni guerras donde solo &ldquo;mor&iacute;a mucha gente para quitar a otros sus tierras&rdquo;. Esta vez era distinto. &ldquo;Hoy nos vamos a pasear fuera en busca de la historia&rdquo;, les dijo, dej&aacute;ndolos perplejos. Entonces salieron de clase y &eacute;l les llev&oacute; a unas antiguas ruinas &aacute;rabes, donde les explic&oacute; el origen del Madrid medieval y su mezcla de culturas. Mientras callejeaban, tambi&eacute;n habl&oacute; de la dinast&iacute;a de Habsburgo y la historia de Felipe II, quien decidi&oacute; que este lugar albergar&iacute;a la capital de su imperio. 
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a cambi&oacute; la visi&oacute;n de Carlos Osorio, hoy dedicado a replicar y complementar aquellos paseos, sobre la historia y sus personajes. Ahora busca que otros hereden la que ya es una de sus pasiones. Con Marta, al menos, lo ha conseguido. Esta mujer, tambi&eacute;n vecina de Madrid, ha acompa&ntilde;ado al gu&iacute;a en muchos de estos trayectos: uno en la Quinta de los Molinos, otro por las rutas del Retiro o en el Parque de El Capricho, una de las villas aristocr&aacute;ticas mejor conservadas a las afueras. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Ese día cambió la visión de Carlos Osorio, hoy dedicado a replicar y complementar aquellos paseos, sobre la historia y sus personajes. Ahora busca que otros hereden la que ya es una de sus pasiones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aquel s&aacute;bado se hab&iacute;a sumado al recorrido por las facultades hist&oacute;ricas que sirvieron de campo de minas en la Guerra Civil, o bien fueron trincheras ocultas en las que se hab&iacute;a librado la batalla de Madrid. Durante el alzamiento militar contra el gobierno de la Segunda Rep&uacute;blica, el entonces general Francisco Franco trat&oacute; (sin &eacute;xito) de tomar la capital espa&ntilde;ola. Las milicias coordinadas por el sindicalista Buenaventura Durruti &ndash;cuya suerte le llev&oacute;, precisamente, a morir en aquella lucha&ndash; conformaron una de las columnas defensivas m&aacute;s resistentes del frente, tal y como explic&oacute; Carlos Osorio ante un p&uacute;blico de entre 40 y 60 a&ntilde;os, aproximadamente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo un golpe de suerte que probablemente marc&oacute; el &eacute;xito de los republicanos&rdquo;, contin&uacute;a el gu&iacute;a. Antes del asalto, hallaron un papel donde se hab&iacute;a dibujado el plan de ataque. La entrada estaba prevista por Legazpi, con idea de atacar desde el oeste y atravesando el actual distrito de Moncloa. &ldquo;La defensa aprovech&oacute; esta pista para fortificar la zona y, el 8 de noviembre, comenz&oacute; una gran ofensiva&rdquo;, detalla. En la contienda participaron brigadistas h&uacute;ngaros, franceses e ingleses que esos d&iacute;as fueron llegando al campo de batalla. Muchos murieron en los primeros bombardeos, sin apenas tener tiempo de conocer la ciudad por la que ven&iacute;an a luchar.
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                El grupo de Carlos Osorio, durante una ruta cultural por Moncloa-Aravaca                            </span>
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        Es una de las reflexiones que lanza al p&uacute;blico el historiador, que luego entra al recibidor de la Facultad de Medicina, a escasos metros de all&iacute;. En el acceso principal les reciben dos grandes maquetas, ambas dibujando un mapa en relieve del entorno en el que se mueven: uno de ellos, a la derecha nada m&aacute;s entrar, devastado y semiderruido por la guerra; el otro, a su izquierda, una vez se plante&oacute; el proyecto de reconstrucci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el camino, el gu&iacute;a muestra a sus acompa&ntilde;antes c&oacute;mo el caracter&iacute;stico ladrillo visto de algunas fachadas tambi&eacute;n refleja el paso del tiempo: curiosamente, en la Facultad de Odontolog&iacute;a se muestra m&aacute;s desgastado el material m&aacute;s reciente, usado para reconstruir aquellos lugares da&ntilde;ados durante la batalla de Madrid. El original, menos rojizo y m&aacute;s anaranjado, casi parece pulido. Luce casi nuevo respecto al que se adquiri&oacute; durante la posguerra, cuando los recursos econ&oacute;micos eran m&aacute;s limitados y el material, de peor calidad. 
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                Una de las maquetas expuestas en la Facultad de Medicina                            </span>
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        De camino a su pr&oacute;ximo destino, el grupo se sorprende al ver cortado su paso. Un cord&oacute;n policial se ha desplegado en la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/fanjul-urge-pleno-expres-quitar-nombre-avenida-memoria-franco-erigio-arco-triunfal_1_11894232.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avenida de la Memoria</a>, donde esa ma&ntilde;ana hab&iacute;a convocada una marcha contra el presidente del Gobierno. Los gritos de &ldquo;Pedro S&aacute;nchez, hijo de puta&rdquo; volvieron a sonar a la vez que las bocinas, el claxon de los coches &ndash;que esperaban a abrir el tr&aacute;fico&ndash; o el runr&uacute;n de los manifestantes. Hab&iacute;an sido llamados por una <a href="https://www.eldiario.es/politica/extrema-derecha-sale-calles-madrid-fijar-prioridad-nacional-expulsion-sanchez_1_13244864.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaci&oacute;n de extrema derecha, Sociedad Civil Espa&ntilde;ola, para una protesta apoyada por Vox y el PP</a>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="twitter-tweet" data-media-max-width="560"><p lang="es" dir="ltr">Al menos tres detenidos y siete policías heridos en los enfrentamientos al finalizar la manifestación de la extrema derecha en Madrid<br><br>La Policía ha impedido a algunos asistentes llegar hasta Moncloa, sede de la Presidencia de Gobierno<a href="https://t.co/kvuxcGK9HM">https://t.co/kvuxcGK9HM</a> <a href="https://t.co/2HRO9tJkF2">pic.twitter.com/2HRO9tJkF2</a></p>&mdash; elDiario.es (@eldiarioes) <a href="https://x.com/eldiarioes/status/2058177376044060823?ref_src=twsrc%5Etfw">May 23, 2026</a></blockquote> <script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        En las im&aacute;genes del momento, captadas por Somos Madrid, se observa c&oacute;mo un grupo envuelto en banderas de Espa&ntilde;a o s&iacute;mbolos como la <a href="https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-cruz-borgona-bandera-make-espana-great-again_132_12802689.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cruz de Borgo&ntilde;a</a> se encara con los agentes. Al poco tiempo, empezaron a corear un c&aacute;ntico cada vez m&aacute;s transversal: &ldquo;&iexcl;Polic&iacute;a, &uacute;nete! &iexcl;Polic&iacute;a, &uacute;nete!&rdquo;. Uno de ellos sujetaba una pancarta con la cara del presidente y una sola palabra, escrita en grandes letras negras. &ldquo;Vete&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como la situaci&oacute;n se volv&iacute;a cada vez m&aacute;s tensa y los efectivos desplegados aconsejaban retirarse, el grupo, que hab&iacute;a llegado oyendo las desventuras de una guerra civil entre bandos, tuvo que cambiar su recorrido y coger por la v&iacute;a larga. Se hab&iacute;an topado con una de las disputas que a&uacute;n dividen al pa&iacute;s.
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                Un grabado en el búnker de hormigón construido en el parque del Oeste                            </span>
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        Siguiendo el camino alternativo, una reflexi&oacute;n fue tomando forma. &ldquo;A esto me refiero cuando hablo de que la historia se aprende en las calles: hemos venido aqu&iacute; para aprender sobre la Guerra Civil y, precisamente, nos encontramos con un clima muy parecido al que hab&iacute;a justo antes de su estallido&rdquo;, considera el l&iacute;der del grupo, que recuerda c&oacute;mo ya desde el siglo XIX hab&iacute;a en Espa&ntilde;a &ldquo;golpes de Estado, guerras y violencia azuzada a izquierda o derecha&rdquo;. A su parecer, lo que nos demuestra el paso del tiempo es que &ldquo;los conflictos pol&iacute;ticos deben resolverse &uacute;nicamente mediante mecanismos democr&aacute;ticos&rdquo;, y no a trav&eacute;s de una rabia extendida. 
    </p><p class="article-text">
        Su &uacute;ltima parada fueron tres b&uacute;nkeres cil&iacute;ndricos construidos en hormig&oacute;n, que a&uacute;n se conservan el Parque del Oeste. En los inicios de la batalla, las tropas nacionales los hicieron a destiempo para preparar la l&iacute;nea defensiva, pensando en utilizarlos como nido en el que colocar la ametralladora y abrir fuego al enemigo. Dentro caben dos soldados, que entraban por un peque&ntilde;o hueco en la parte baja. Hoy ha quedado cubierto. Uno de ellos tiene grabadas unas letras: &ldquo;Zapadores, n&ordm; 7&rdquo;; el s&eacute;ptimo grupo de los soldados que construyeron esas fortificaciones. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; se despide este grupo variopinto, con el deseo de volver a verse. &ldquo;Al fin y al cabo, el camino se hace al andar&rdquo;, concluye el gu&iacute;a, poco antes de marcharse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Barragán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/paseo-batalla-madrid-viejas-trincheras-guerra-civil-rojigualdas-dividen_1_13250444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un paseo por la batalla de Madrid: desde las viejas trincheras de la Guerra Civil hasta unas rojigualdas que aún dividen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Guerra Civil Española,Turismo cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Toledo acoge las III Conversaciones sobre Turismo Sostenible el próximo 19 de mayo: consulta el programa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/toledo-acoge-iii-conversaciones-turismo-sostenible-proximo-19-mayo-consulta-programa_1_13219041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd48f29e-b865-4f73-9e75-194365c7f18c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Toledo acoge las III Conversaciones sobre Turismo Sostenible el próximo 19 de mayo: consulta el programa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periódico digital ToledoDiario.es organiza esta jornada, que cumple ya su tercera edición, para reflexionar con voces expertas sobre la proyección de un mejor modelo turístico. El acto tendrá lugar a partir de las 17 horas, en la Real Fundación de Toledo</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Diversificar el destino turístico para hacerlo sostenible y “limitarlo” para que “no asfixie a las ciudades”
</p></div><p class="article-text">
        La&nbsp;Real Fundaci&oacute;n de Toledo&nbsp;va a acoger el pr&oacute;ximo&nbsp;martes, 19 de mayo, la tercera edici&oacute;n de&nbsp;Conversaciones sobre Turismo Sostenible, un&nbsp;encuentro que busca analizar los retos actuales del sector, desde el desarrollo en el mundo rural hasta el complejo equilibrio de convivencia en ciudades hist&oacute;ricas como Toledo.
    </p><p class="article-text">
        La jornada, organizada por&nbsp;<a href="https://toledodiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ToledoDiario.es</a>, reunir&aacute; a voces expertas en la materia en la provincia de Toledo y en Castilla-La Mancha, que abordar&aacute;n el impacto del turismo y las nuevas estrategias que se est&aacute;n poniendo en marcha en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a trav&eacute;s de las instituciones y del sector, as&iacute; como los problemas que afronta en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta cita, dar&aacute; comienzo a las 17 horas con el acto de inauguraci&oacute;n en el que participar&aacute;&nbsp;<strong>Arantxa P&eacute;rez Gil</strong>, directora general de Turismo, Comercio y Artesan&iacute;a de Castilla-La Mancha;&nbsp;<strong>Enrique Garc&iacute;a</strong>, adjunto al director del &Aacute;rea de Desarrollo Econ&oacute;mico, Turismo y Medio Ambiente de la Diputaci&oacute;n de Toledo, y&nbsp;<strong>Fidel Manjavacas</strong>, redactor jefe de <strong>ToledoDiario.es.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Mesas de di&aacute;logo</h2><p class="article-text">
        El programa se articula en torno a dos mesas de di&aacute;logo clave. La primera, a las&nbsp;<strong>17:30</strong>&nbsp;horas, abordar&aacute; el 'Turismo sostenible en el mundo rural: planes de sostenibilidad tur&iacute;stica en destino'. Estar&aacute; por moderada por&nbsp;<strong>Itziar Machicado</strong>, periodista de <strong>ToledoDiario.es,</strong> y contar&aacute; con la participaci&oacute;n del propio&nbsp;<strong>Enrique Garc&iacute;a;</strong>&nbsp;la alcaldesa de Cuerva,&nbsp;<strong>Montse Rojas</strong>; el alcalde de Oropesa<strong>,&nbsp;Rub&eacute;n Zapardiel,&nbsp;</strong>y<strong>&nbsp;Marian Gal&aacute;n</strong>, agente de desarrollo tur&iacute;stico local y gu&iacute;a cultural.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, a las&nbsp;<strong>18:15 horas</strong>, el foco se trasladar&aacute; a la capital regional con la mesa 'Convivencia en una ciudad tur&iacute;stica: visitantes y residentes'. Este panel, moderado por&nbsp;<strong>Isabel Ralero,</strong>&nbsp;doctora en Antropolog&iacute;a y profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha, contar&aacute; con las voces de&nbsp;<strong>Carmen Zamorano</strong>, vecina del Casco Hist&oacute;rico;&nbsp;<strong>Felipe Vidales</strong>, historiador y gu&iacute;a;<strong>&nbsp;Juan Luis Alonso</strong>, gu&iacute;a oficial de turismo, y&nbsp;<strong>Eduardo S&aacute;nchez Butrague&ntilde;o</strong>, director de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un evento abierto al p&uacute;blico y de entrada libre -previa inscripci&oacute;n a trav&eacute;s del correo electr&oacute;nico&nbsp;<a href="mailto:eventos@toledodiario.es" target="_blank" class="link"><strong>eventos@toledodiario.es</strong></a>, en el que los asistentes contar&aacute;n tambi&eacute;n con un turno para poder intervenir al final de cada mesa redonda.
    </p><p class="article-text">
        El evento finalizar&aacute; a las 19:00 horas con una clausura que dar&aacute; paso a un espacio de networking acompa&ntilde;ado de una degustaci&oacute;n de vinos de la D.O. M&eacute;ntrida, colaborador del evento.
    </p><p class="article-text">
        La jornada est&aacute; patrocinada por la&nbsp;Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha&nbsp;y su marca comercial y tur&iacute;stica 'En un lugar de tu vida', la&nbsp;Diputaci&oacute;n de Toledo,&nbsp;el&nbsp;Ayuntamiento de Toledo&nbsp;y&nbsp;Facsa Toledo
    </p><p class="article-text">
        Consulta aqu&iacute; el&nbsp;<a href="https://toledodiario.es/wp-content/uploads/2026/05/PROGRAMA.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa</a> e inscr&iacute;bete. La asistencia es gratuita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioclm.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/toledo-acoge-iii-conversaciones-turismo-sostenible-proximo-19-mayo-consulta-programa_1_13219041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 16:10:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Toledo acoge las III Conversaciones sobre Turismo Sostenible el próximo 19 de mayo: consulta el programa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Turismo sostenible,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajero-viajero-necesitas-visitar-albania-primera-vez_1_13180708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66da20df-c4f5-4805-a15e-435d4966e574_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si vas a viajar a Albania y quieres aprovecharlo bien, hay varios detalles que conviene tener claros: cuándo ir, cómo moverse, qué presupuesto necesitas, qué debes probar o qué lugares no deberías perderte. Esta guía práctica te ayudará a organizar el viaje de principio a fin
</p><p class="subtitle">Un viaje al fin del comunismo en Albania: recorremos el país y su historia con la literatura de Lea Ypi como guía</p></div><p class="article-text">
        Hace no muchos a&ntilde;os, Albania era un destino poco conocido y un poco olvidado, que apenas aparec&iacute;a en los mapas tur&iacute;sticos de Europa. Pero la cosa est&aacute; cambiando. En los &uacute;ltimos tiempos Albania ha empezado a ganar fama gracias a su combinaci&oacute;n de playas de aguas transparentes, ciudades hist&oacute;ricas y paisajes de monta&ntilde;a que todav&iacute;a conservan un punto salvaje. Y s&iacute;, sigue siendo m&aacute;s asequible que muchos de sus vecinos, pero cada temporada llegan m&aacute;s viajeros.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es un pa&iacute;s en plena transformaci&oacute;n. Las infraestructuras mejoran, el turismo crece y algunos lugares empiezan a cambiar r&aacute;pido. Por eso, si te ronda la idea por la cabeza, quiz&aacute; este sea un buen momento para ir. Todav&iacute;a mantiene ese equilibrio entre lo aut&eacute;ntico y lo accesible que cuesta encontrar en otros destinos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Si va a ser tu primera vez en Albania, aqu&iacute; tienes una gu&iacute;a pr&aacute;ctica con todo lo que necesitas saber antes de viajar: desde cu&aacute;ndo ir o c&oacute;mo moverte, hasta trucos concretos que te evitar&aacute;n errores bastante habituales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La arquitectura de Berat, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n y requisitos de entrada</h2><p class="article-text">
        Si viajas desde Espa&ntilde;a, puedes entrar en Albania con DNI o pasaporte en vigor, sin necesidad de visado para estancias tur&iacute;sticas de hasta 90 d&iacute;as. Aun as&iacute;, lo m&aacute;s recomendable es llevar ambos documentos y asegurarte de que tengan al menos tres meses de validez.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda que Albania no forma parte del espacio Schengen. Y si tienes pensado alquilar coche, necesitar&aacute;s el carnet de conducir internacional, ya que el espa&ntilde;ol no est&aacute; reconocido por las autoridades.
    </p><h2 class="article-text">Sanidad y seguro de viaje</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; conviene no jug&aacute;rsela: la Tarjeta Sanitaria Europea no es v&aacute;lida en Albania. Eso significa que cualquier asistencia m&eacute;dica tendr&aacute;s que pagarla o cubrirla con un seguro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el nivel sanitario no es comparable al de otros pa&iacute;ses europeos, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Por eso, viajar con seguro no es opcional, es pr&aacute;cticamente imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Si tomas medicaci&oacute;n habitual es mejor llevarla desde casa, porque no siempre encontrar&aacute;s equivalentes all&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es seguro viajar a Albania?</h2><p class="article-text">
        S&iacute;, viajar a Albania es seguro. La sensaci&oacute;n sobre el terreno es de tranquilidad, incluso en ciudades grandes como Tirana.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas habituales son los mismos que en cualquier destino, como peque&ntilde;os descuidos o situaciones puntuales. Nada especialmente preocupante si viajamos con sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Donde s&iacute; conviene prestar m&aacute;s atenci&oacute;n es al volante. La conducci&oacute;n puede ser algo ca&oacute;tica y las normas no siempre se respetan como esperar&iacute;as.
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            <span class="title">
                Butrinto, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Albania (y cu&aacute;ndo no)</h2><p class="article-text">
        El clima cambia bastante seg&uacute;n la zona. En la costa encontrar&aacute;s temperaturas t&iacute;picamente mediterr&aacute;neas, con veranos muy calurosos e inviernos suaves. En el interior y en las monta&ntilde;as, el invierno puede ser fr&iacute;o y con nieve.
    </p><p class="article-text">
        Si buscas el mejor momento, la respuesta es clara: finales de primavera (mayo-junio) y principios de oto&ntilde;o (septiembre). Tendr&aacute;s buen tiempo, menos gente y precios m&aacute;s contenidos.
    </p><p class="article-text">
        Julio y agosto son otra historia. El calor es intenso, hay m&aacute;s turismo y tambi&eacute;n subida de precios, sobre todo en la Riviera Albanesa. Se puede viajar, pero conviene adaptarse madrugando m&aacute;s, evitando las horas centrales y reservando con m&aacute;s antelaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar y c&oacute;mo organizar la ruta</h2><p class="article-text">
        Albania no es grande, pero moverse lleva m&aacute;s tiempo del que parece.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>M&iacute;nimo recomendable: siete d&iacute;as</li>
                                    <li>Ideal: 10 d&iacute;as</li>
                                    <li>Perfecto: dos semanas</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con una semana puedes ver lo esencial: Tirana, Berat, Gjirokast&euml;r y algo de costa. Con 10 d&iacute;as ya puedes a&ntilde;adir la Riviera Albanesa con calma. Y si tienes dos semanas, merece la pena subir a los Alpes Albaneses.
    </p><p class="article-text">
        Cuando comiences a organizar el viaje, hay cuatro decisiones clave que te van a facilitar todo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Elegir bien la &eacute;poca: condiciona totalmente la experiencia.</li>
                                    <li>Definir una ruta b&aacute;sica: aunque luego improvises, evita p&eacute;rdidas de tiempo. Algo equilibrado contemplar&iacute;a el interior hist&oacute;rico (Berat y Gjirokast&euml;r), algo de sur y playas (Ksamil, Himar&euml;) y tambi&eacute;n con monta&ntilde;a (Theth o Valbona).</li>
                                    <li>Reservar alojamiento con antelaci&oacute;n en verano, sobre todo en la costa.</li>
                                    <li>Valorar alquilar coche desde el inicio, ya que cambia por completo el viaje.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegar a Albania</h2><p class="article-text">
        La puerta de entrada habitual es el aeropuerto de Tirana, con vuelos directos desde Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puedes plantearte alternativas, como volar a Dubrovnik (Croacia) y entrar por carretera o llegar en ferri desde Italia o Grecia si est&aacute;s haciendo una ruta m&aacute;s amplia.
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            <span class="title">
                Gjirokasrër, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Albania</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Alquilar coche (la mejor opci&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es la forma m&aacute;s c&oacute;moda de recorrer el pa&iacute;s. Te da libertad total y te permite llegar a lugares donde el transporte p&uacute;blico no llega o lo hace mal.
    </p><p class="article-text">
        Las carreteras han mejorado mucho, pero siguen siendo lentas en muchos tramos. No necesitas 4x4, pero s&iacute; paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Y un consejo clave: revisa siempre la ruta antes de salir. El GPS a veces propone carreteras secundarias poco pr&aacute;cticas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Transporte p&uacute;blico</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Existe y es barato, pero no es especialmente fiable. Funciona con autobuses y furgonetas compartidas.
    </p><p class="article-text">
        Las furgonetas <em>(furgons)</em> son muy habituales, no tienen horarios fijos y salen cuando se llenan. Son una forma interesante de moverse, pero requieren flexibilidad.
    </p><p class="article-text">
        En Tirana, adem&aacute;s, hay que tener en cuenta que las rutas se organizan por zonas (sur y norte) dentro de la misma terminal, lo que puede resultar confuso al principio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando te vayas a mover, calcula siempre m&aacute;s tiempo del que indica Google Maps, pregunta a locales si tienes dudas con rutas o estaciones, y evita planificar trayectos demasiado ajustados.
    </p><h2 class="article-text">Alojamiento: d&oacute;nde dormir y qu&eacute; tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Hay opciones para todos los presupuestos: hoteles, apartamentos y peque&ntilde;as casas familiares (<em>bujtinas</em>), que suelen ser de lo m&aacute;s interesante del viaje.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; van unos cuantos consejos pr&aacute;cticos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Revisa bien la ubicaci&oacute;n, sobre todo en ciudades hist&oacute;ricas.</li>
                                    <li>Si viajas en coche, aseg&uacute;rate de que hay aparcamiento.</li>
                                    <li>En la Riviera Albanesa, reserva con antelaci&oacute;n en verano, porque lo bueno vuela r&aacute;pido.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        La moneda oficial es el <em>lek</em> alban&eacute;s (ALL). Aunque en zonas tur&iacute;sticas aceptan euros, el cambio no suele ser favorable. Por lo que si pagas siempre en euros, acabar&aacute;s perdiendo dinero.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es pagar en efectivo en moneda local. Las tarjetas no siempre se aceptan, especialmente fuera de las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a precios, Albania sigue siendo un destino econ&oacute;mico:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Comer en restaurante: 5&ndash;10&euro;</li>
                                    <li>Caf&eacute;: alrededor de 1&euro;</li>
                                    <li>Alojamiento medio: 30&ndash;60&euro;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por lo que si calculamos un presupuesto orientativo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ajustado: 30&ndash;40&euro;/d&iacute;a</li>
                                    <li>Medio: 50&ndash;70&euro;/d&iacute;a</li>
                                    <li>M&aacute;s c&oacute;modo: 80&euro; en adelante</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                Valbonë, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Internet y m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay que tenerlo claro: no hay <em>roaming</em> europeo. Usar tu tarifa espa&ntilde;ola puede salir caro, o muy caro. De modo que las opciones recomendadas ser&iacute;an hacerte con una eSIM antes de viajar, que es lo m&aacute;s c&oacute;modo, o con una SIM local una vez all&iacute;, preferiblemente en la ciudad, ya que ser&aacute; m&aacute;s barata que en el aeropuerto.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay wifi en muchos alojamientos y restaurantes, pero no siempre fiable para moverte o usar mapas.
    </p><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es el alban&eacute;s, y no, no es f&aacute;cil. La buena noticia es que cada vez m&aacute;s gente habla ingl&eacute;s, sobre todo en zonas tur&iacute;sticas. Aun as&iacute;, aprender unas palabras b&aacute;sicas siempre ayuda:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hola: <em>p&euml;rsh&euml;ndetje</em></li>
                                    <li>Gracias:<em> faleminderit</em></li>
                                    <li>Por favor: <em>t&euml; lutem</em></li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Comida t&iacute;pica: qu&eacute; probar s&iacute; o s&iacute;</h2><p class="article-text">
        La cocina albanesa es sencilla, sabrosa y basada en producto local. Se nota la mezcla de influencias mediterr&aacute;neas y balc&aacute;nicas, y eso suele hacer que terminemos chup&aacute;ndonos los dedos.
    </p><p class="article-text">
        Apunta cuatro platos que siempre merece la pena probar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Byrek</em>: empanada rellena, con variedad de opciones, perfecta para cualquier momento.</li>
                                    <li><em>Tav&euml; Kosi</em>: cordero con yogur al horno, es el plato nacional.</li>
                                    <li><em>F&euml;rges&euml;:</em> cazuela con carne (o h&iacute;gado), pimientos, tomate y queso.</li>
                                    <li><em>Qofte</em>: alb&oacute;ndigas de carne especiada a la parrilla.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Comer fuera es barato y las raciones suelen ser generosas. Eso s&iacute;, si eres vegetariano o vegano, tendr&aacute;s menos opciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Korça, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder</h2><p class="article-text">
        Albania combina varios tipos de viaje en uno:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ciudades hist&oacute;ricas: Berat y Gjirokast&euml;r.</li>
                                    <li>Capital: Tirana, ca&oacute;tica pero interesante.</li>
                                    <li>Costa: Riviera Albanesa, con playas espectaculares.</li>
                                    <li>Naturaleza: Alpes Albaneses, ideales para senderismo.</li>
                                    <li>Curiosidades: el Blue Eye, un manantial de color intenso.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La clave si quieres conseguir un viaje equilibrado es combinar al menos dos o tres de estos bloques.
    </p><h2 class="article-text">Electricidad y enchufes</h2><p class="article-text">
        Sin problemas: mismos enchufes que en Espa&ntilde;a (tipo C y F) y voltaje de 230V. No necesitas adaptador.
    </p><h2 class="article-text">Recapitulando consejos pr&aacute;cticos finales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Calcula m&aacute;s tiempo del que dice Google Maps.</li>
                                    <li>Lleva siempre algo de efectivo.</li>
                                    <li>Descarga mapas <em>offline</em> antes de salir.</li>
                                    <li>Evita beber agua del grifo.</li>
                                    <li>Ten paciencia: aqu&iacute; las cosas funcionan a otro ritmo.</li>
                                    <li>Habla con la gente local: es parte del viaje.</li>
                                    <li>Y por &uacute;ltimo: ve con la mente abierta. Albania no es un destino muy tur&iacute;stico y eso hace que no sea el destino ideal para todos, pero precisamente ah&iacute; est&aacute; gran parte de su encanto.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajero-viajero-necesitas-visitar-albania-primera-vez_1_13180708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 20:09:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Albania,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las torres miradores de Cádiz: la historia del comercio con América contada desde las alturas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/torres-miradores-cadiz-historia-comercio-america-contada-alturas_1_13108869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69333642-b99c-41e9-9f69-74c605b74fc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las torres miradores de Cádiz: la historia del comercio con América contada desde las alturas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pasan desapercibidas para muchos, pero llevan siglos ahí arriba. Las torres miradores de Cádiz no solo dibujan su perfil urbano, también explican cómo la ciudad llegó a ser uno de los grandes puertos del mundo
</p><p class="subtitle">Ruta de los Siete Valles Colgantes: guía completa por el sendero más bonito del Algarve</p></div><p class="article-text">
        Hay cosas que en C&aacute;diz pasan desapercibidas si no te fijas un poco. Puedes recorrer sus calles, darte un paseo por La Caleta, visitar su catedral, perderte por el centro, curiosear en su Mercado Central&hellip; y no darte cuenta de lo que tienes justo encima. En esta ciudad, si no levantas la vista, te pierdes gran parte de su historia. Porque desde arriba, por encima de los tejados, las torres miradores nos hablan de unas de las mayores &eacute;pocas de esplendor de &lsquo;la Tacita de Plata&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos, C&aacute;diz ha vivido de cara al mar. Su historia, su car&aacute;cter y hasta su forma de construirse tienen mucho que ver con ese horizonte abierto por el que llegaban barcos cargados de mercanc&iacute;as, de historias y de oportunidades. En ese contexto nacieron estas torres, elev&aacute;ndose sobre las casas como peque&ntilde;os puestos de observaci&oacute;n desde los que vigilar, y tambi&eacute;n disfrutar, lo que ocurr&iacute;a ah&iacute; fuera.
    </p><p class="article-text">
        Hoy siguen ah&iacute;, repartidas por el casco antiguo, formando parte del paisaje casi sin que reparemos en ellas. Algunas destacan m&aacute;s, otras pasan completamente desapercibidas, pero todas nos ayudan a entender c&oacute;mo ha sido C&aacute;diz y por qu&eacute; es como es hoy en d&iacute;a. Y para comprobarlo, como siempre, nada mejor que hacerlo en primera persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las vistas de Cádiz desde Torre Tavira.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un s&iacute;mbolo nacido del comercio</h2><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; C&aacute;diz est&aacute; llena de torres miradores hay que irse al siglo XVIII. El punto de inflexi&oacute;n llega en 1717, cuando la Casa de Contrataci&oacute;n se traslada aqu&iacute; desde Sevilla. A partir de ese momento, la ciudad se convierte en el gran centro del comercio con Am&eacute;rica y en uno de los puertos m&aacute;s activos del momento.
    </p><p class="article-text">
        Por el puerto gaditano entraban y sal&iacute;an mercanc&iacute;as de todo tipo (cacao, az&uacute;car, tabaco, tejidos&hellip;) y, con ellas, comerciantes llegados de media Europa. C&aacute;diz creci&oacute; r&aacute;pido, se enriqueci&oacute; y empez&oacute; a transformarse. Y esa transformaci&oacute;n no solo fue a nivel econ&oacute;mico o social, tambi&eacute;n se not&oacute; en su forma de construirse.
    </p><p class="article-text">
        Es en ese momento cuando empiezan a levantarse las torres miradores. No eran un capricho ni un elemento decorativo sin m&aacute;s. Desde ellas, los comerciantes pod&iacute;an vigilar la llegada de sus barcos, controlar sus mercanc&iacute;as y, de paso, observar los movimientos de la competencia. En un momento en el que la informaci&oacute;n lo era todo, tener esa ventaja marcaba la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo giraba en torno al negocio. Estas torres tambi&eacute;n formaban parte de la vida cotidiana. Eran espacios abiertos, elevados, donde tomar el aire en una ciudad de calles estrechas, donde observar el horizonte o simplemente pasar el rato. Una especie de extensi&oacute;n de la casa hacia arriba.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, adem&aacute;s, se convirtieron en s&iacute;mbolo de estatus. Quien ten&iacute;a una torre, ten&iacute;a poder. Y eso hizo que se multiplicaran por toda la ciudad hasta alcanzar, seg&uacute;n las estimaciones, unas 160 en su momento de mayor esplendor.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento fue tal que acab&oacute; regul&aacute;ndose. Se limit&oacute; su construcci&oacute;n a una por vivienda, aunque no faltaron quienes encontraron la forma de sortear la norma. Aun as&iacute;, el perfil de C&aacute;diz ya hab&iacute;a cambiado para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; una etapa menos amable. Durante buena parte del siglo XX muchas torres quedaron en el olvido, sin protecci&oacute;n ni mantenimiento. Algunas desaparecieron, otras se deterioraron. Pero en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha producido una recuperaci&oacute;n progresiva. Hoy se conservan algo m&aacute;s de un centenar, en distintos estados, pero suficientes para seguir contando esta historia desde las alturas.
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                Casa de las Cinco Torres, en Cádiz.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los distintos tipos de torres miradores</h2><p class="article-text">
        Si te paras a mirar con un poco de atenci&oacute;n, ver&aacute;s que no todas las torres son iguales. Aunque todas responden a la misma idea, ofreciendo altura para observar, existen varias tipolog&iacute;as bastante reconocibles.
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s sencilla es la torre de terraza, de planta cuadrada y remate plano. Es funcional, directa y sin demasiados elementos a&ntilde;adidos. Pensadas para subir, mirar y listo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s caracter&iacute;stica es la torre de garita, seguramente la m&aacute;s habitual en el <em>skyline </em>gaditano. Se reconoce por su remate cerrado, a veces con forma de c&uacute;pula, y por los peque&ntilde;os huecos desde los que se pod&iacute;a observar. Tiene cierto aire a atalaya y estaba pensada para resistir bien el viento y las inclemencias del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La torre de sill&oacute;n es algo m&aacute;s peculiar. Su nombre viene de su forma, ya que el cuerpo superior es m&aacute;s estrecho que la base, como si fuera el respaldo de un sill&oacute;n. Es una soluci&oacute;n bastante ingeniosa para ganar altura sin sobrecargar la estructura del edificio.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo est&aacute;n las torres mixtas, que combinan elementos de varias de las anteriores. Son menos frecuentes, pero reflejan bien la evoluci&oacute;n y la variedad que alcanzaron estas construcciones durante su &eacute;poca de auge.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta saber de arquitectura para distinguirlas. Basta con pasear sin prisa y levantar la vista de vez en cuando para ir encontrando las diferencias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El mirador de Torre Tavira.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Las torres que a&uacute;n cuentan la historia</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los tipos, hay torres que destacan especialmente por su historia, su forma o su estado de conservaci&oacute;n. Son algunas de las mejores formas de entender este legado en la C&aacute;diz de hoy.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Torre Tavira, el gran mirador de C&aacute;diz</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es la m&aacute;s conocida y tambi&eacute;n la m&aacute;s alta del casco antiguo, con unos 45 metros sobre el nivel del mar. En el siglo XVIII fue designada torre vig&iacute;a oficial del puerto, lo que ya da una idea de su importancia estrat&eacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; se controlaba todo el tr&aacute;fico mar&iacute;timo de la bah&iacute;a. Su nombre viene de Antonio Tavira, el primer responsable de esa vigilancia, una figura clave en el funcionamiento del puerto en aquella &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es la &uacute;nica torre mirador que se puede visitar, y la experiencia va m&aacute;s all&aacute; de las vistas. En su interior alberga la c&aacute;mara oscura, un sistema &oacute;ptico que proyecta en tiempo real lo que ocurre en el exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A eso se suman peque&ntilde;as exposiciones y, por supuesto, el acceso al mirador. Desde arriba la ciudad se entiende como se hac&iacute;a antes, quedando al alcance de la vista las azoteas, las torres cercanas y, sobre todo, el mar. Por cuestiones de aforo para visitarla es necesaria cita previa, y la encontrar&aacute;s en el n&uacute;mero 10 de la calle Marqu&eacute;s del Real Tesoro.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Bella Escondida, la m&aacute;s singular</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si la Torre Tavira destaca por su visibilidad, en la Bella Escondida ocurre justo lo contrario. Est&aacute; situada en el interior de una manzana, en un palacete situado en el n&uacute;mero 13 de la calle Jos&eacute; del Toro, y no se deja ver desde la calle. Para contemplarla hay que hacerlo desde alguna azotea.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando aparece, sorprende. Es la &uacute;nica torre de planta octogonal de C&aacute;diz y est&aacute; decorada con cer&aacute;micas que le dan un car&aacute;cter muy particular, con cierta influencia mud&eacute;jar. Tiene adem&aacute;s una peculiaridad importante: no nace desde la azotea como lo hacen las dem&aacute;s, sino desde el suelo del edificio, lo que la hace a&uacute;n m&aacute;s singular dentro del conjunto.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma la leyenda que la rodea, seg&uacute;n la cual fue construida para que la hija del propietario, recluida en un convento cercano, pudiera seguir viendo su casa. M&aacute;s all&aacute; de la historia, lo cierto es que es una de las torres m&aacute;s especiales de la ciudad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa de las Cuatro Torres, ingenio frente a la norma</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En pleno auge de estas construcciones, el Ayuntamiento decidi&oacute; limitar su n&uacute;mero: una torre por vivienda. Pero no todos estaban dispuestos a renunciar.
    </p><p class="article-text">
        La Casa de las Cuatro Torres es el mejor ejemplo. Su propietario, un comerciante de origen sirio, dividi&oacute; el edificio en cuatro partes independientes para poder levantar una torre en cada una. As&iacute; consigui&oacute; cumplir la norma, pero sin cumplirla del todo.
    </p><p class="article-text">
        La encontrar&aacute;s en la plaza de Arg&uuml;elles y ver&aacute;s que el resultado es uno de los conjuntos m&aacute;s llamativos de C&aacute;diz. Cuatro torres en las esquinas que convierten el edificio en una referencia clara dentro del paisaje urbano.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa de las Cinco Torres, equilibrio y conjunto</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Muy cerca, en la plaza de Espa&ntilde;a, se encuentra la Casa de las Cinco Torres. A simple vista parece un &uacute;nico edificio, pero en realidad son varias construcciones alineadas, cada una con su propia torre.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; lo interesante no es tanto una torre concreta como el conjunto. Cinco torres seguidas, con una est&eacute;tica bastante uniforme, que reflejan bien la importancia que tuvo este tipo de arquitectura en el C&aacute;diz del siglo XVIII.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa del Almirante, el origen</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para encontrar algunas de las torres m&aacute;s antiguas hay que ir al barrio del P&oacute;pulo. All&iacute; est&aacute; la Casa del Almirante, construida en 1685, antes del gran auge del siglo siguiente.
    </p><p class="article-text">
        El edificio cuenta con dos torres de terraza y est&aacute; directamente vinculado al comercio con Indias. Es, en cierto modo, un precedente de todo lo que vino despu&eacute;s. La tienes en la plazuela de San Mart&iacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Casa del Almirante, en Cádiz.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&aacute;diz desde las alturas</h2><p class="article-text">
        Ahora que sabes de su existencia y su historia, seguro que recorrer&aacute;s C&aacute;diz con otros ojos y otra mirada, levantando la cabeza para ver todo aquello que asoma sobre las azoteas. Las torres miradores son una forma bastante directa de entender c&oacute;mo ha crecido C&aacute;diz y por qu&eacute; el mar ha sido siempre tan importante para su desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Desde ahora, cuando veas algo que repunta, ya sabes que no es fruto de un capricho, sino de un pasado comercial que convirti&oacute; C&aacute;diz en una de las ciudades m&aacute;s importantes del mundo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/torres-miradores-cadiz-historia-comercio-america-contada-alturas_1_13108869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:21:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las torres miradores de Cádiz: la historia del comercio con América contada desde las alturas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cádiz,Guías Turísticos,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79e35bbe-e645-4c16-bdd0-4b10f3a357a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Menos turística que Brujas pero con más encanto que Bruselas, Gante es una de las ciudades más agradables de Flandes. Sabiendo cuándo ir, cómo moverte, qué ver, qué comer y qué hacer, puedes conseguir que se convierta en la escapada perfecta
</p><p class="subtitle">Viajar por Europa no tiene que ser caro: siete ciudades sorprendentes que visitar esta primavera</p></div><p class="article-text">
        Gante suele vivir a la sombra de Brujas y Bruselas, pero basta con poner un pie en su centro hist&oacute;rico para entender que merece una visita por s&iacute; sola. Canales, fachadas medievales, iglesias imponentes y un aire tranquilo que hace de ella una ciudad agradable, amigable y f&aacute;cil de disfrutar. Gante es manejable y c&oacute;moda, y ofrece un interesante equilibrio entre lo monumental y lo cotidiano, al mismo tiempo que esconde rincones de aut&eacute;ntico cuento.
    </p><p class="article-text">
        Su ubicaci&oacute;n, adem&aacute;s, la convierte en una parada casi perfecta. Est&aacute; a medio camino entre Bruselas y Brujas, y bien conectada por tren. Por eso tambi&eacute;n muchos viajeros la eligen no solo como visita, sino como base desde la que explorar Flandes. A eso se suma su car&aacute;cter universitario, que le da vida durante todo el a&ntilde;o y la aleja de esa sensaci&oacute;n de parque tem&aacute;tico que puedes tener en Brujas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, m&aacute;s all&aacute; de lo que hay que ver, la clave est&aacute; en c&oacute;mo organizar la visita. Cu&aacute;nto tiempo dedicarle, c&oacute;mo moverse, por d&oacute;nde pasear, qu&eacute; platos probar o qu&eacute; detalles conviene tener en cuenta para no llevarse sorpresas. Porque Gante es f&aacute;cil, s&iacute;, pero con algunos matices. Y ah&iacute; es donde entran en juego estos consejos, pensados para aprovechar mejor el viaje y disfrutar la ciudad al m&aacute;ximo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo viajar a Gante</strong></h2><p class="article-text">
        B&eacute;lgica es un destino bastante agradecido en cualquier &eacute;poca, pero hay detalles que conviene tener en cuenta. Julio y agosto concentran m&aacute;s viajeros, con d&iacute;as largos y mejor clima. Mayo, junio y septiembre suelen ser el mejor equilibrio entre buen tiempo y menor masificaci&oacute;n. Y el invierno, aunque m&aacute;s fr&iacute;o y lluvioso, tiene el atractivo de los mercados navide&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Al elegir cu&aacute;ndo viajar a Gante tambi&eacute;n hay que tener en cuenta un factor clave: las Gentse Feesten. Durante diez d&iacute;as de julio, la ciudad se transforma con conciertos, actividades y un ambiente que lo cubre todo. Es una experiencia &uacute;nica, pero conviene saberlo de antemano. Si buscas tranquilidad, mejor evitar esas fechas. Si quieres vivir una gran fiesta urbana, ese es el momento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Con un paseo en barco descubrirás la ciudad desde otra perspectiva.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar a Gante?</h2><p class="article-text">
        Si lo que buscas es encajar Gante en un viaje m&aacute;s completo por Flandes es cierto que la podr&iacute;as ver en un d&iacute;a,&nbsp;pero se quedar&iacute;a muy corto. Merece mucho la pena hacer, al menos, una noche. Pero lo ideal ser&iacute;a dedicarle dos. Eso te permite recorrer el centro con calma, entrar en alg&uacute;n museo o monumento sin mirar el reloj y, sobre todo, disfrutar de la ciudad cuando cambia el ritmo, llega la noche y la ciudad se ilumina. Algo que nos perder&iacute;amos si solo vamos de paso.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde alojarse: las mejores zonas para dormir</h2><p class="article-text">
        Gante no es una ciudad grande, as&iacute; que elegir bien la zona puede marcar la diferencia. El centro hist&oacute;rico, especialmente alrededor de Graslei y Korenlei, es la mejor opci&oacute;n. Est&aacute;s cerca de casi todo y puedes moverte caminando sin depender de transporte. Es m&aacute;s caro, s&iacute;, pero puede compensar.
    </p><p class="article-text">
        La zona de la estaci&oacute;n (Gent-Sint-Pieters) es pr&aacute;ctica si vas a hacer muchas excursiones en tren, aunque pierdes algo de ambiente. Y barrios como Ledeberg pueden ser una alternativa m&aacute;s econ&oacute;mica, bien conectada y cada vez m&aacute;s animada. En cualquier caso, reservar con antelaci&oacute;n es importante, sobre todo en fines de semana y temporada alta.
    </p><h2 class="article-text">La ciudad cambia cuando cae el sol</h2><p class="article-text">
        Gante es una ciudad en la que merece mucho la pena retrasar un poco la hora de irse a dormir. Su plan de iluminaci&oacute;n, <a href="https://visit.gent.be/es/ver-y-hacer/la-noche-magica-de-gante#read-more" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconocido internacionalmente</a>, no se limita a encender las farolas de las calles y ya. Es un proyecto pensado para resaltar edificios, plazas y canales con una iluminaci&oacute;n cuidada y meticulosa, que transforma por completo el centro hist&oacute;rico. Todo est&aacute; medido para crear contrastes, guiar el paseo y conocer la ciudad desde otra perspectiva.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un ambiente tranquilo, elegante y muy fotog&eacute;nico. Caminar por los muelles de Graslei y Korenlei al anochecer, cuando las fachadas se reflejan en el agua, es una de esas experiencias que justifican por s&iacute; solas el viaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El puente de San Miguel al anochecer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Gante</h2><p class="article-text">
        Moverse por Gante es sencillo. El centro hist&oacute;rico es compacto y se recorre perfectamente a pie, que es adem&aacute;s la mejor forma de descubrirla porque lo m&aacute;s seguro es que quieras parar a cada momento a contemplar alg&uacute;n detalle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tranv&iacute;a funciona bien y puede ser &uacute;til si te alojas algo m&aacute;s lejos o quieres ahorrar tiempo en alg&uacute;n desplazamiento puntual. Y la bicicleta es una opci&oacute;n muy habitual, aunque conviene valorar si realmente la necesitas, pues las distancias son cortas y, a no ser que tengas claro que te vas a desplazar por los alrededores, en el centro no es necesaria.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El coche, mejor evitarlo</h2><p class="article-text">
        Si est&aacute;s pensando en alquilar coche, hay un detalle importante: el centro cuenta con una Zona de Bajas Emisiones (LEZ) y, adem&aacute;s, Gante presume de tener la zona peatonal m&aacute;s grande de Flandes.
    </p><p class="article-text">
        Esto implica que no puedes circular libremente y que, en algunos casos, es necesario registrar el veh&iacute;culo previamente. Si no lo haces, la multa llegar&aacute; despu&eacute;s. Y no suele ser precisamente baja.
    </p><p class="article-text">
        En el centro mandan los peatones y los ciclistas, de manera que si llegas a Gante en coche por estar haciendo un viaje a tu aire entre varias ciudades, lo mejor es dejarlo aparcarlo en un lugar adecuado y prescindir de &eacute;l hasta tu marcha.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Idioma: peque&ntilde;o gesto, gran diferencia</h2><p class="article-text">
        En Gante se habla neerland&eacute;s (flamenco). Y aunque la mayor&iacute;a de gente entiende franc&eacute;s, no es la opci&oacute;n m&aacute;s recomendable. Es mejor recurrir al ingl&eacute;s, que funciona perfectamente y suele ser la mejor elecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, aprender una palabra b&aacute;sica como <em>&ldquo;dank je&rdquo; </em>(gracias) siempre suma alg&uacute;n punto a tu favor. Es un detalle peque&ntilde;o, pero se nota en el trato y la gente lo agradece.
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                Cuberdons, el dulce más típico.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Comer en Gante: qu&eacute; probar</h2><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a belga es otro de los grandes alicientes del viaje. No es que sea mundialmente reconocida precisamente, pero hay algunos platos que no deber&iacute;as pasar por alto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las patatas fritas est&aacute;n por todas partes y son el t&iacute;pico tentempi&eacute; que encaja en cualquier momento. Los mejillones con patatas fritas, la carne cocinada con cerveza o los gofres son algunos de los cl&aacute;sicos que conviene probar. El dulce m&aacute;s t&iacute;pico son los <em>cuberdons,</em> unos conos rellenos de sirope. Y obviamente tambi&eacute;n el chocolate, claro.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a horarios, son m&aacute;s tempranos que en Espa&ntilde;a, as&iacute; que conviene adaptarse un poco para evitar sorpresas.
    </p><h2 class="article-text">Una ciudad con alma vegetariana</h2><p class="article-text">
        Gante tiene una faceta no muy conocida que suele sorprender bastante a los viajeros, y es que defiende una firme apuesta por la gastronom&iacute;a vegetariana.
    </p><p class="article-text">
        En 2009 puso en marcha los llamados &ldquo;jueves vegetarianos&rdquo;, una iniciativa que anima a no consumir carne ni pescado un d&iacute;a a la semana. Con el tiempo, esto ha generado una oferta muy amplia y variada, hasta el punto de que la ciudad presume de ostentar el t&iacute;tulo de capital vegetariana de Europa. De modo que, aunque no seas vegetariano, es un buen sitio para probar algo diferente.
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                El castillo de Gante desde el agua.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gante desde el agua</h2><p class="article-text">
        En cuanto empieces a recorrer el casco hist&oacute;rico de Gante ver&aacute;s que el agua tiene un papel protagonista, con numerosos canales que nacen de la confluencia de los r&iacute;os Lys y Escalda. Recorrerlos en barco siempre es una experiencia agradable, descubriendo rincones que a pie pasan desapercibidos y aprendiendo m&aacute;s sobre la ciudad gracias a los comentarios de los gu&iacute;as. Suelen durar unos 40 minutos y salen desde la zona de Graslei y Korenlei.
    </p><p class="article-text">
        Si buscas algo m&aacute;s activo, tambi&eacute;n existe la opci&oacute;n de alquilar un kayak y recorrer los canales a tu ritmo. Es otra forma de ver la ciudad, m&aacute;s tranquila y bastante diferente.
    </p><h2 class="article-text"><em>El Cordero M&iacute;stico:</em> organiza la visita</h2><p class="article-text">
        <em>La Adoraci&oacute;n del Cordero M&iacute;stico</em>, de los hermanos Van Eyck, es una de las obras m&aacute;s importantes del arte occidental y est&aacute; en la catedral de San Bav&oacute;n. De modo que, si viajas a Gante, posiblemente sea algo que no te querr&aacute;s perder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como es una de las visitas m&aacute;s demandadas de la ciudad, el consejo es claro: <a href="https://visit.gent.be/es/ver-y-hacer/el-cordero-mistico" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compra tu entrada</a> con toda la antelaci&oacute;n posible. De lo contrario, es muy probable que no puedas entrar. Adem&aacute;s, la visita incluye una experiencia en la cripta con realidad virtual que ayuda a entender mejor la obra antes de verla.
    </p><h2 class="article-text">Imprescindibles de Gante: una selecci&oacute;n para no perderse</h2><p class="article-text">
        En Gante apetece pasear sin un rumbo demasiado fijo, pero hay lugares que conviene tener claros desde el principio para no pasarlos por alto.
    </p><p class="article-text">
        Los muelles de Graslei y Korenlei son la imagen m&aacute;s reconocible de la ciudad y merece la pena verlos tanto de d&iacute;a como de noche. El campanario Belfort ofrece una de las mejores vistas del centro hist&oacute;rico y ayuda a situarse. El Castillo de los Condes de Gante es una visita muy completa, y un buen aliciente si adem&aacute;s viajas por <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-belgica-con-ninos_1_11803724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gante con ni&ntilde;os</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena fijarse en el Stadshal, cuya estructura moderna contrasta en pleno centro hist&oacute;rico, entrar en la iglesia de San Nicol&aacute;s, que est&aacute; a solo unos metros, atravesar la calle Werregarenstraatje, famosa por sus grafitis, o dedicarle un rato al puente de San Miguel, que est&aacute; rodeado por la zona m&aacute;s monumental de la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Stadshal, o pabellón municipal, contrastando en el casco histórico de Gante.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Consejos pr&aacute;cticos que tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Teniendo todo esto en mente, vamos a lo pr&aacute;ctico. El clima en B&eacute;lgica es cambiante, as&iacute; que llevar algo de abrigo o un chubasquero siempre es buena idea, incluso en verano. El calzado c&oacute;modo es casi obligatorio, las calles adoquinadas e irregulares est&aacute;n por todas partes y eso se nota al final del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Si viajas en temporada alta, reservar con antelaci&oacute;n tanto alojamiento como la visita al <em>Cordero M&iacute;stico</em> te permitir&aacute; viajar con m&aacute;s tranquilidad. Y en cuanto a documentaci&oacute;n, si viajas desde Espa&ntilde;a basta con el DNI ,y adem&aacute;s tendr&aacute;s cobertura sanitaria gracias a la Tarjeta Sanitaria Europea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Enchufes? Los mismos. &iquest;Moneda? La misma. &iquest;Tarifas de tel&eacute;fono? Las mismas gracias al <em>roaming </em>europeo. As&iacute; que una vez all&iacute;, todo resulta realmente f&aacute;cil. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 20:16:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bélgica,Escapadas,Ciudades,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos en Semana Santa: una ruta de nueve días entre medinas, desiertos y montañas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/marruecos-semana-santa-ruta-nueve-dias-medinas-desiertos-montanas_1_13042609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52ea06a9-e4c4-441b-84d6-0584f1a40bcf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos en Semana Santa: una ruta de nueve días entre medinas, desiertos y montañas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un viaje que arranca entre los zocos de Marrakech, cruza el Alto Atlas hacia Ait Ben Haddou y Ouarzazate, se adentra en las gargantas del Dades y del Todra y llega hasta las dunas de Merzouga, antes de poner rumbo a Fez, Chefchaouen y Tánger
</p><p class="subtitle">Semana Santa sin procesiones: siete refugios nacionales para desconectar entre naturaleza</p></div><p class="article-text">
        Semana Santa es, posiblemente, uno de los mejores momentos del a&ntilde;o para viajar a Marruecos. No hace el calor extremo del verano, y aunque las noches en el desierto son frescas y las monta&ntilde;as del Atlas pueden conservar algo de nieve en las cumbres, los d&iacute;as son lo suficientemente largos y las temperaturas agradables. Adem&aacute;s, si sumas los fines de semana, es relativamente f&aacute;cil disponer de ocho o nueve d&iacute;as reales, el tiempo justo para hacer una ruta completa sin ir a la carrera.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-viajar-marruecos-consejos-de-un-viajero_1_11680495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viajar a Marruecos</a> la clave est&aacute; en plantear bien el recorrido y decidir el medio de transporte. Podemos cruzar con nuestro propio veh&iacute;culo en ferri, pero si queremos llegar a Marrakech y al desierto de Merzouga tendr&iacute;amos que hacer una ruta circular que, aun siendo viable, implicar&iacute;a un importante atrac&oacute;n de kil&oacute;metros y visitas demasiado r&aacute;pidas. As&iacute; que te vamos a proponer otra opci&oacute;n: volar a Marrakech, alquilar all&iacute; un coche, y hacer un viaje lineal hasta terminar en T&aacute;nger, desde donde volver&iacute;amos en avi&oacute;n a casa. Devolver el coche en un lugar diferente al de recogida conllevar&aacute; un extra econ&oacute;mico, pero suele merecer la pena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta seguir&iacute;a la siguiente ruta: empezar en Marrakech, cruzar el Atlas hacia el sur, dormir en el desierto, enlazar con Fez tras una gran jornada de carretera y terminar en el norte, en Chefchaouen y T&aacute;nger. Una ruta lineal, sin deshacer camino, que en poco m&aacute;s de una semana te llevar&aacute; de las medinas bulliciosas a las gargantas de roca, de los palmerales infinitos a las dunas, y de ah&iacute; a bosques de cedros y ciudades imperiales. Todo en un pa&iacute;s al alcance de la mano, tan cercano como lleno de contrastes.&nbsp;
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            <span class="title">
                La plaza de Jemaa el-Fna, en Marrakech.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 1 y 2: Marrakech</h2><p class="article-text">
        La ruta comienza en <a href="https://www.eldiario.es/viajes/marrakech-principiantes-ver-consejos-utiles_1_1352541.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marrakech</a>, que para muchos viajeros es la puerta de entrada a Marruecos y, probablemente, la ciudad m&aacute;s famosa del pa&iacute;s. Nada m&aacute;s llegar, lo mejor es tomarse el primer d&iacute;a con calma, dedicarlo a dar un paseo por la medina, empezar a orientarse entre callejuelas y terminar la jornada cenando en la animada plaza de Jemaa el-Fna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a es el momento de dedicar tiempo a descubrir la ciudad con m&aacute;s profundidad. Marrakech es una ciudad muy viva, que est&aacute; en movimiento desde primera hora de la ma&ntilde;ana hasta bien entrada la noche. Gran parte de los lugares imprescindibles se concentran dentro de la medina, donde puedes visitar espacios como la madrasa Ben Youssef, el Palacio de la Bah&iacute;a o las Tumbas Saad&iacute;es, adem&aacute;s de perderte por los zocos llenos de especias, telas y talleres artesanos. Y s&iacute;, lo de &lsquo;perderte&rsquo; en muchas ocasiones es literal.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las visitas concretas, una de las mejores formas de conocer Marrakech es simplemente pasear sin rumbo por la medina. Tarde o temprano acabar&aacute;s en alguno de sus mercados o en alguna peque&ntilde;a plaza llena de colores y olores, de esas que no aparecen en las gu&iacute;as.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 3: Marrakech &ndash; Ait Ben Haddou &ndash; Ouarzazate</h2><p class="article-text">
        El tercer d&iacute;a comienza realmente el viaje por carretera, as&iacute; que no interesa coger el coche de alquiler hasta entonces; en Marrakech no lo querr&aacute;s para nada. Al salir de la ciudad pondr&aacute;s rumbo al sur cruzando el Alto Atlas por el puerto de monta&ntilde;a de Tizi n&rsquo;Tichka, a m&aacute;s de 2.200 metros de altura, uno de los pasos m&aacute;s espectaculares de esta cordillera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras atravesar el Atlas llegar&aacute;s a uno de los lugares m&aacute;s ic&oacute;nicos del sur de Marruecos: Ait Ben Haddou. Este antiguo <em>ksar, </em>algo as&iacute; como un poblado fortificado de adobe, parece detenido en el tiempo, con torres almenadas y callejuelas de tierra que suben hasta la parte alta de la colina. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, tambi&eacute;n es conocido por haber sido escenario de pel&iacute;culas y series como <em>Gladiator</em> o <em>Juego de Tronos</em>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de recorrerlo con calma, la ruta contin&uacute;a hacia Ouarzazate. Esta ciudad es famosa por su relaci&oacute;n con el cine y por construcciones como la kasbah de Taourirt, una antigua fortaleza que permite hacerse una idea de c&oacute;mo eran las residencias de los gobernadores de la regi&oacute;n. Aqu&iacute; puedes hacer noche antes de continuar hacia el desierto al d&iacute;a siguiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La garganta del Dades, en Marruecos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 4: Ouarzazate &ndash; Gargantas del Dades &ndash; Gargantas del Todra &ndash; Erfoud</h2><p class="article-text">
        La jornada comienza siguiendo la llamada Ruta de las Mil Kasbahs, una zona donde se suceden pueblos bereberes, palmerales y fortalezas de adobe que forman uno de los paisajes m&aacute;s caracter&iacute;sticos del sur del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera parada importante del d&iacute;a son las Gargantas del Dades. La carretera que recorre este valle es conocida por sus curvas y por las curiosas formaciones rocosas de la zona, entre ellas las llamadas &ldquo;dedos de mono&rdquo;. Adem&aacute;s del paisaje, el propio recorrido por el valle es una de las partes m&aacute;s interesantes de esta etapa.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante aparecen las Gargantas del Todra, probablemente el ca&ntilde;&oacute;n m&aacute;s famoso del sur de Marruecos. En algunos tramos, las paredes de roca alcanzan hasta 300 metros de altura, creando un paisaje espectacular que se ha convertido en una de las paradas cl&aacute;sicas de cualquier ruta por esta regi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute;, la ruta contin&uacute;a hacia el sureste atravesando palmerales y peque&ntilde;os pueblos hasta llegar a Erfoud, una localidad conocida por sus f&oacute;siles y m&aacute;rmoles. Podr&iacute;amos llegar hasta Merzouga, pero para entonces ya llevaremos un buen n&uacute;mero de kil&oacute;metros en el cuerpo y Erfoud es buen sitio para hacer noche antes de entrar definitivamente en el desierto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Erg Chebbi, en Merzouga.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 5: Erfoud &ndash; Merzouga</h2><p class="article-text">
        El quinto d&iacute;a el destino est&aacute; claro: el desierto. Desde Erfoud apenas queda un peque&ntilde;o tramo de carretera hasta llegar a Merzouga, la puerta de entrada al desierto de Erg Chebbi. Sus dunas dan lugar uno de los paisajes m&aacute;s ic&oacute;nicos del pa&iacute;s. Algunas alcanzan hasta 150 metros de altura y forman un mar de arena dorada que cambia de color seg&uacute;n avanza el d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s recomendable es llevar reservado un alojamiento (los hay de todo tipo y presupuesto) al que podamos llegar con nuestro coche, y desde ah&iacute; ser transportados hasta un campamento en medio de las dunas. All&iacute; probablemente te recibir&aacute;n con el tradicional t&eacute; bereber antes de la cena y, por la noche, dormir&aacute;s en una jaima bajo el cielo estrellado del desierto. Para muchos este es uno de los momentos m&aacute;s memorables de toda la ruta, pero ten en cuenta que en el desierto, al ponerse el sol, las temperaturas caen en picado.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 6: Merzouga &ndash; Fez</h2><p class="article-text">
        Tras despertar temprano en medio del desierto es momento de ponerse en marcha. Este va a ser el d&iacute;a m&aacute;s largo de la ruta, pero tambi&eacute;n uno de los m&aacute;s interesantes desde el punto de vista paisaj&iacute;stico. Una vez ya de nuevo en tu veh&iacute;culo, la carretera gira hacia el norte para cruzar el Medio Atlas rumbo a Fez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por delante tenemos muchos kil&oacute;metros, unos 460, pero merecer&aacute; la pena el atrac&oacute;n. Durante el trayecto puedes hacer algunas paradas, por ejemplo en Rissani, antigua capital de Tafilalt y ciudad con una gran importancia hist&oacute;rica, o en alguno de los miradores del Valle del Ziz, desde donde se contemplan extensos palmerales que acompa&ntilde;an el curso del r&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante el paisaje vuelve a cambiar al entrar en las zonas monta&ntilde;osas del Atlas, donde incluso es posible pasar por localidades como Azrou o Ifrane, cuyas casas con tejados a dos aguas nos recuerdan m&aacute;s a Suiza que a Marruecos, pero no sin antes haber atravesado un espectacular bosque de cedros. Despu&eacute;s, por fin, llegaremos a Fez, donde pasaremos dos noches.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La curtiduría Chouwara de Fez.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 7: Fez</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tantos kil&oacute;metros, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fez-inmersion-corazon-marruecos_1_1575104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fez</a> merece una jornada completa. Su medina es enorme y est&aacute; declarada Patrimonio de la Humanidad, un aut&eacute;ntico laberinto de calles donde talleres, mercados y mezquitas forman uno de los centros hist&oacute;ricos m&aacute;s fascinantes del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los lugares m&aacute;s conocidos est&aacute;n la puerta de Bab Boujeloud, la madrasa Bou Inania o la mezquita Karaouine. Pero si hay un lugar que se ha convertido en s&iacute;mbolo de la ciudad es la Curtidur&iacute;a Chouwara, donde se siguen trabajando las pieles de forma tradicional y que se ha convertido en uno de los puntos m&aacute;s fotografiados de Fez. Ojo con los olores, que son de los que no se olvidan jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dedicar un d&iacute;a completo a recorrer su medina es casi imprescindible para entender la ciudad. El reto, casi imposible de cumplir, es no perderse, porque se sabe por d&oacute;nde se entra pero no por d&oacute;nde se sale. Para ello, un consejo: para moverte por las medinas descarga mapas <em>offline </em>o usa aplicaciones como Maps.me, que suelen ser m&aacute;s precisas que Google Maps entre muros de piedra.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 8: Fez &ndash; Chefchaouen</h2><p class="article-text">
        Amanecemos por segundo d&iacute;a en Fez y la ruta contin&uacute;a hacia el norte, en direcci&oacute;n a las monta&ntilde;as del Rif. Tras unas cuatro horas de carretera se llega a Chefchaouen, una de las ciudades m&aacute;s bonitas y llamativas del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conocida como &ldquo;la perla azul&rdquo;, su medina es famosa por las casas y callejuelas pintadas en distintos tonos de azul. Pasear por ellas, descubrir peque&ntilde;as plazas o subir a alguno de sus miradores forma parte de la experiencia de visitar esta peque&ntilde;a localidad. Ver&aacute;s que aqu&iacute; el ritmo es otro, m&aacute;s calmado y relajado, algo que no viene nada mal tras la fren&eacute;tica Fez.&nbsp;
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                Las calles azules de Chefchaouen.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 9: Chefchaouen &ndash; T&aacute;nger</h2><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo d&iacute;a solo queda un &uacute;ltimo trayecto por carretera hasta <a href="https://www.eldiario.es/viajes/tanger-semana-ver-fuera-medina-marruecos_1_10054316.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">T&aacute;nger</a>, a unas dos horas de distancia. Desde aqu&iacute; puedes regresar a Espa&ntilde;a en ferri hacia puertos como Algeciras o Tarifa, o tomar un vuelo de vuelta desde el aeropuerto de la ciudad. Es el final l&oacute;gico de una ruta que, en poco m&aacute;s de una semana, conecta algunas de las ciudades m&aacute;s interesantes de Marruecos con paisajes tan distintos como el Atlas, los valles del sur o las dunas de Merzouga. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/marruecos-semana-santa-ruta-nueve-dias-medinas-desiertos-montanas_1_13042609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 21:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marruecos en Semana Santa: una ruta de nueve días entre medinas, desiertos y montañas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Guías Turísticos,Semana Santa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sicilia al completo: una ruta en coche para recorrer la isla de punta a punta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sicilia-completo-ruta-coche-recorrer-isla-punta-punta_1_13065507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a64189a-664e-4675-bab9-cee51847dfee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sicilia al completo: una ruta en coche para recorrer la isla de punta a punta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siracusa, el Valle de los Templos de Agrigento, Palermo, el Etna o Taormina. En esta ruta circular de 15 días recorremos Sicilia para empaparnos de historia, patrimonio y naturaleza sin dejar fuera ninguno de sus principales atractivos
</p><p class="subtitle">Viajar por Europa no tiene que ser caro: siete ciudades sorprendentes que visitar esta primavera</p></div><p class="article-text">
        Sicilia es uno de esos destinos que tarde o temprano acaba apareciendo en la lista de cualquier viajero. Y no es dif&iacute;cil entender por qu&eacute;. En una sola isla se concentran ciudades cargadas de historia, espectaculares templos griegos, pueblos colgados en lo alto de las colinas, playas de agua cristalina y un volc&aacute;n que siempre es el gran protagonista. La mejor forma de descubrirla es en coche y a nuestro aire, enlazando etapas por carretera y dejando que el viaje nos vaya sorprendiendo a nuestro paso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso es justo lo que te proponemos: recorrer Sicilia al completo con una ruta circular de 15 d&iacute;as, empezando y terminando en Catania y avanzando, por ejemplo, en el sentido de las agujas del reloj. La isla es grande y est&aacute; llena de paradas interesantes, as&iacute; que dos semanas permiten conocer muchos de sus rincones. Se podr&iacute;a hacer en menos tiempo, claro, pero entonces tocar&iacute;a correr m&aacute;s o renunciar a algunos de los lugares que incluimos en este itinerario.
    </p><p class="article-text">
        La idea es alquilar un coche y usar varias ciudades como base para dormir m&aacute;s de una noche en cada sitio, para as&iacute; no cambiar tanto de alojamiento e ir haciendo excursiones por los alrededores. Entre ciudades hist&oacute;ricas, yacimientos arqueol&oacute;gicos, pueblos con mucho car&aacute;cter y tramos de costa muy distintos entre s&iacute;, la ruta nos va dejando una Sicilia llena de contrastes. Siempre, claro est&aacute;, buscando cualquier excusa para sentarse a la mesa, porque a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/que-comer-en-sicilia_1_10671475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la gastronom&iacute;a siciliana</a> la podr&iacute;amos considerar uno de los principales monumentos del viaje.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 1. Llegada a Catania y traslado a Siracusa</h2><p class="article-text">
        El viaje empieza en Catania, una de las principales puertas de entrada a Sicilia gracias a su aeropuerto internacional. Tras recoger el coche de alquiler, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es poner rumbo directamente hacia Siracusa, a poco m&aacute;s de una hora por carretera.
    </p><p class="article-text">
        Es una buena forma de empezar el itinerario en el extremo sureste de la isla y dejar Catania para el final del viaje, cuando ya estemos regresando de nuevo hacia el aeropuerto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ragusa, una excursión desde Siracusa.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 2 y 3. Siracusa, Noto y Ragusa</h2><p class="article-text">
        Siracusa fue una de las ciudades m&aacute;s poderosas del mundo griego y todav&iacute;a conserva muchos vestigios de aquel pasado. El primer acercamiento suele ser el Parque Arqueol&oacute;gico de Ne&aacute;polis, donde se encuentran el teatro griego, el anfiteatro romano y la famosa Oreja de Dionisio, una cueva con una ac&uacute;stica sorprendente.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s llega el turno de Ortigia, la peque&ntilde;a isla que forma el casco antiguo de Siracusa. Aqu&iacute; lo m&aacute;s apetecible es simplemente pasear, cruzar la Piazza del Duomo, acercarse a la Fuente de Aretusa y perderse por calles estrechas que acaban casi siempre junto al mar.
    </p><p class="article-text">
        Desde Siracusa es f&aacute;cil organizar una excursi&oacute;n por el sureste barroco de Sicilia. Noto es la primera parada l&oacute;gica. Tras el terremoto de 1693 la ciudad fue reconstruida casi por completo y hoy es uno de los mejores ejemplos del barroco siciliano, con iglesias y palacios alineados a lo largo de una elegante avenida.
    </p><p class="article-text">
        La ruta puede continuar hasta Ragusa, cuyo casco hist&oacute;rico, Ragusa Ibla, se extiende sobre una colina llena de escalinatas, plazas y palacios de piedra dorada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 4. Villa Romana del Casale camino de Agrigento</h2><p class="article-text">
        El cuarto d&iacute;a toca dejar la costa para cruzar el interior de Sicilia y poner rumbo a Agrigento. En el camino merece mucho la pena detenerse en la Villa Romana del Casale, cerca de Piazza Armerina.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una lujosa residencia romana construida entre los siglos III y IV, muy famosa por sus mosaicos. M&aacute;s de tres mil metros cuadrados de escenas perfectamente conservadas que representan desde escenas de caza hasta escenas mitol&oacute;gicas o la famosa &ldquo;sala de las chicas en bikini&rdquo;, uno de los mosaicos m&aacute;s curiosos del conjunto.
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                El templo de Hera, en el Valle de los Templos de Agrigento.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 5. Valle de los Templos y Scala dei Turchi</h2><p class="article-text">
        Agrigento alberga uno de los conjuntos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s impresionantes del Mediterr&aacute;neo: el Valle de los Templos. A lo largo de una cresta se alinean varios templos d&oacute;ricos construidos entre los siglos VI y V a.C., cuando la antigua Akragas era una de las ciudades m&aacute;s importantes de la Magna Grecia.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s famoso es el templo de la Concordia, que se mantiene casi intacto y se puede considerar uno de los templos griegos mejor conservados del mundo. Pero el recorrido incluye tambi&eacute;n otros templos importantes, como el de Hera, el de Heracles o los restos del gigantesco templo de Zeus Ol&iacute;mpico. La visita se hace caminando por un largo parque arqueol&oacute;gico y conviene dedicarle varias horas.
    </p><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de all&iacute; se encuentra la Scala dei Turchi, otro de los paisajes m&aacute;s curiosos de Sicilia. Un acantilado de roca caliza blanca que desciende hacia el mar formando una especie de escalera natural. La alta afluencia de turistas ha hecho que, como medida de protecci&oacute;n, el acceso est&eacute; regulado, de modo que es necesario <a href="https://www.i-ticket.it/groups/scala-dei-turchi-biglietteria-online" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reservar la visita</a> con antelaci&oacute;n y comprobar si est&aacute; abierta al p&uacute;blico, ya que en determinados periodos puede permanecer cerrada.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 6. Rumbo a la costa oeste</h2><p class="article-text">
        Tras recorrer la costa sur, la ruta contin&uacute;a hacia el oeste de Sicilia. Es una etapa m&aacute;s tranquila que sirve para desplazarse hasta una nueva base desde la que explorar esta parte de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Zonas como Castellammare del Golfo, Scopello o Balestrate funcionan bien como punto intermedio, con peque&ntilde;os puertos, playas cercanas y un ambiente bastante relajado. La idea es alojarse por aqu&iacute; para dedicar los d&iacute;as siguientes a excursiones cercanas.
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            <span class="title">
                Erice desde las alturas, en Sicilia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 7 y 8. Segesta, Erice y San Vito lo Capo</h2><p class="article-text">
        Uno de los lugares m&aacute;s sorprendentes del oeste siciliano es Segesta, donde un templo d&oacute;rico perfectamente conservado aparece en mitad del paisaje, rodeado de colinas. A poca distancia, en lo alto de la monta&ntilde;a, tambi&eacute;n se encuentra un antiguo teatro griego desde el que se obtienen buenas vistas del valle.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca est&aacute; Erice, uno de los pueblos medievales m&aacute;s bonitos de Sicilia. Se encuentra en lo alto de una monta&ntilde;a, dominando toda la costa de Trapani. Sus calles empedradas, las murallas y los peque&ntilde;os patios interiores hacen que el paseo sea especialmente agradable. Quien prefiera evitar la carretera de curvas puede llegar hasta aqu&iacute; en el funicular que conecta Trapani con Erice, una forma bastante c&oacute;moda y panor&aacute;mica de subir.
    </p><p class="article-text">
        Para completar la jornada, nada mejor que acercarse a San Vito lo Capo, un pueblo marinero con una de las playas m&aacute;s famosas de Sicilia. Arena clara, aguas tranquilas y un ambiente muy relajado que ayuda a tomarse la tarde con calma.
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                Cefalú, una visita desde Palermo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 9, 10 y 11. Palermo, Monreale y Cefal&uacute;</h2><p class="article-text">
        La siguiente gran parada del viaje es Palermo, la capital de Sicilia. Es una ciudad intensa, a veces ca&oacute;tica, pero tambi&eacute;n llena de vida y con una mezcla cultural muy marcada por civilizaciones como la fenicia, la &aacute;rabe, la normanda o la espa&ntilde;ola que han pasado por la isla.
    </p><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico concentra muchos de los lugares m&aacute;s interesantes: la catedral, el Teatro Massimo o la curiosa plaza de Quattro Canti. Tambi&eacute;n merece la pena acercarse a alguno de los mercados tradicionales, como Ballar&ograve; o Vucciria, donde el ambiente y la comida callejera forman parte de su encanto.
    </p><p class="article-text">
        Desde Palermo se pueden hacer dos excursiones muy sencillas. La primera es Monreale, apenas a diez kil&oacute;metros. Su catedral normanda es uno de los templos m&aacute;s impresionantes de Sicilia, famosa por sus enormes mosaicos dorados que cubren pr&aacute;cticamente todo el interior y que representan escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.
    </p><p class="article-text">
        La otra excursi&oacute;n cl&aacute;sica es Cefal&uacute;, una ciudad costera situada aproximadamente a una hora de Palermo. Su casco antiguo se despliega entre callejuelas medievales que conducen a la catedral normanda, mientras que justo al lado se abre una larga playa que suele estar bastante animada durante pr&aacute;cticamente todo el a&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 12. Parada en el interior, Calascibetta o Enna</h2><p class="article-text">
        Desde Palermo ponemos rumbo a la coesta este, pero de camino merece la pena hacer una parada en el interior de Sicilia. Pueblos como Calascibetta o la cercana Enna permiten descubrir una cara muy distinta de la isla, lejos de la costa y del turismo m&aacute;s habitual. Desde aqu&iacute;, dada la elevaci&oacute;n, se obtienen buenas vistas del paisaje monta&ntilde;oso del centro de Sicilia.
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            <span class="title">
                El teatro grecorromano de Taormina, con el Etna al fondo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 13, 14 y 15. Catania, el Etna y Taormina</h2><p class="article-text">
        La &uacute;ltima etapa del viaje vuelve a la costa este, donde se encuentra Catania, una ciudad muy marcada por la presencia del Etna. Gran parte de su arquitectura barroca est&aacute; construida con piedra volc&aacute;nica oscura, lo que le da un aspecto muy particular.
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n de la ciudad es la Piazza del Duomo, donde se encuentra la catedral y la famosa fuente del Elefante, uno de los s&iacute;mbolos de Catania. Muy cerca est&aacute; el animado mercado de la Pescheria, un buen lugar para ver el ambiente cotidiano de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; es f&aacute;cil acercarse al gran protagonista natural de Sicilia: el Etna, el volc&aacute;n activo m&aacute;s alto de Europa. Sus paisajes volc&aacute;nicos, los campos de lava y las pistas que ascienden por la monta&ntilde;a permiten hacerse una buena idea de la fuerza geol&oacute;gica que ha marcado la isla durante siglos. Eso s&iacute;, conviene informarse bien antes de la visita. El Etna es un volc&aacute;n muy activo y, dependiendo de c&oacute;mo est&eacute;, puede haber restricciones de acceso o cambios en las rutas permitidas.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima excursi&oacute;n del viaje suele ser Taormina, situada a unos 50 kil&oacute;metros de Catania. Una ciudad elegante como pocas, colgada sobre el mar, y famosa por su teatro grecorromano, uno de los escenarios arqueol&oacute;gicos m&aacute;s espectaculares de la isla, con el Etna elev&aacute;ndose al fondo en los d&iacute;as despejados. No es mal sitio para dar por terminado este viaje que nos ha llevado por gran parte de Sicilia. Lo que no haya dado tiempo, ya sabes, para la pr&oacute;xima, as&iacute; siempre hay un motivo m&aacute;s para volver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sicilia-completo-ruta-coche-recorrer-isla-punta-punta_1_13065507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sicilia al completo: una ruta en coche para recorrer la isla de punta a punta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Sicilia,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viajar por Europa no tiene que ser caro: siete ciudades sorprendentes que visitar esta primavera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-europa-no-caro-siete-ciudades-sorprendentes-visitar-primavera_1_13026202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04f3673c-a0d9-4b0c-a94f-13d2d1d4aea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar por Europa no tiene que ser caro: siete ciudades sorprendentes que visitar esta primavera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de París o Roma hay una Europa donde el dinero cunde mucho más. De Sarajevo a Vilna, pasando por Bucarest o Belgrado, estas capitales combinan precios asequibles y mucha personalidad</p><p class="subtitle">En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días</p></div><p class="article-text">
        Hay una idea bastante extendida de que viajar por Europa implica asumir precios altos, colas interminables y ciudades desbordadas de turistas. Y s&iacute;, eso puede pasar en ciertos destinos concretos. Pero el continente es mucho m&aacute;s amplio que sus iconos m&aacute;s fotografiados. Existe otra Europa, menos medi&aacute;tica y mucho m&aacute;s asequible, donde dormir, comer y entrar en museos no supone hacer malabares con el presupuesto.
    </p><p class="article-text">
        En estas ciudades el dinero cunde m&aacute;s. Puedes sentarte a cenar sin tener que estudiarte la carta, visitar sus principales monumentos sin que la entrada sea un peque&ntilde;o susto y moverte en transporte p&uacute;blico por muy poco. Pero no se trata solo de precios. Muchas de ellas arrastran historia, han sido escenario de imperios, guerras y reconstrucciones, y hoy combinan memoria y modernidad con bastante naturalidad. Viajar a estos destinos no es conformarse con menos, es descubrir otra cara de Europa, igual de interesante y, en muchos casos, m&aacute;s aut&eacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Para esta primavera proponemos siete ciudades donde comprobarlo: la resiliente Varsovia, la sorprendente Sof&iacute;a, la mestiza Sarajevo, la din&aacute;mica Tirana, la elegante Bucarest, la animada Belgrado y la verde y bohemia Vilna. Siete capitales donde viajar sin gastar demasiado y, de paso, volver con la sensaci&oacute;n de haber descubierto algo nuevo y distinto.
    </p><h2 class="article-text">Varsovia: la ciudad resiliente y moderna</h2><p class="article-text">
        Varsovia es uno de los mejores ejemplos de c&oacute;mo una ciudad puede levantarse desde cero. Tras quedar pr&aacute;cticamente destruida en la Segunda Guerra Mundial, su casco hist&oacute;rico fue reconstruido con una fidelidad sorprendente, hasta el punto de ser reconocido como Patrimonio Mundial. Hoy, la Ciudad Vieja combina fachadas de colores, plazas animadas y calles empedradas con edificios de la etapa comunista, entremezclando arquitectura contempor&aacute;nea que mira al futuro. Dividida por el r&iacute;o V&iacute;stula, es una ciudad c&oacute;moda de recorrer y con precios que, en comparaci&oacute;n con otras capitales europeas, siguen siendo muy razonables.
    </p><p class="article-text">
        En un par de d&iacute;as puedes conocer sus lugares imprescindibles sin prisas: la Plaza del Mercado y su Sirena, el Castillo Real y la Catedral de San Juan concentran buena parte de la historia. El antiguo gueto y el Museo del Alzamiento ayudan a entender su pasado reciente, mientras que el barrio de Praga muestra un perfil m&aacute;s alternativo, con galer&iacute;as y antiguos espacios industriales recuperados. Para relajarse, el parque &#321;azienki ofrece jardines amplios y palacios junto al agua. Y desde el mirador del Palacio de la Cultura y la Ciencia se aprecia esa mezcla de memoria y modernidad que define hoy a Varsovia.
    </p><h2 class="article-text">Sof&iacute;a: la capital ortodoxa a precios imbatibles</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a es una de esas capitales que sorprenden por su mezcla de capas hist&oacute;ricas. Fundada hace m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os, ha pasado por etapas romana, bizantina, otomana y sovi&eacute;tica, y todo eso se percibe al caminar por su centro. A los pies del monte Vitosha, combina ruinas antiguas con grandes avenidas y templos ortodoxos de c&uacute;pulas doradas. No es una ciudad abrumadora ni especialmente grande, lo que facilita recorrerla a pie. Adem&aacute;s, sigue siendo uno de los destinos m&aacute;s econ&oacute;micos de la Uni&oacute;n Europea, tanto en alojamiento como en restauraci&oacute;n.
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                Catedral de San Alejandro Nevski, en Sofía.                            </span>
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        La Catedral Alexander Nevski es su gran s&iacute;mbolo, pero no el &uacute;nico. Muy cerca est&aacute;n la iglesia de Santa Sof&iacute;a y la iglesia rusa de San Nicol&aacute;s, que refuerzan esa identidad ortodoxa tan presente. Tambi&eacute;n merece la pena asomarse a la mezquita Banya Bashi, visitar los antiguos Ba&ntilde;os Centrales o pasear por el bulevar Vitosha, lleno de terrazas. Desde aqu&iacute; se puede organizar una excursi&oacute;n al Monasterio de Rila, uno de los grandes monumentos del pa&iacute;s. Sof&iacute;a es accesible, manejable y perfecta para una escapada tranquila y asequible.
    </p><h2 class="article-text">Sarajevo: el encuentro entre Oriente y Occidente</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/sarajevo-viaje-conocer-cerca-historia-reciente-entender-europa-siglo-xx_1_12795104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sarajevo</a> tiene una personalidad dif&iacute;cil de encontrar en otras capitales europeas. Durante siglos fue un punto de encuentro entre el Imperio otomano y el austroh&uacute;ngaro, y esa mezcla sigue muy presente. En poco espacio conviven mezquitas, iglesias cat&oacute;licas y ortodoxas y sinagogas. Tambi&eacute;n es una ciudad marcada por la guerra de los a&ntilde;os noventa, un pasado reciente que todav&iacute;a forma parte de su identidad. Todo eso le da una profundidad especial a la visita, m&aacute;s all&aacute; de lo puramente tur&iacute;stico.
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                Baščaršija, el barrio otomano de Sarajevo.                            </span>
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        El coraz&oacute;n de la ciudad es Ba&scaron;&#269;ar&scaron;ija, el antiguo bazar otomano, con calles estrechas, talleres artesanos y cafeter&iacute;as donde probar el famoso caf&eacute; bosnio. El Puente Latino recuerda el atentado que desencaden&oacute; la Primera Guerra Mundial, y el T&uacute;nel de la Guerra ayuda a entender el asedio que sufri&oacute; la ciudad. Desde los miradores de las colinas que la rodean se aprecia su ubicaci&oacute;n en el valle. A pesar de su historia compleja, Sarajevo es hoy un destino acogedor y asequible, ideal para descubrir otra Europa.
    </p><h2 class="article-text">Tirana: la nueva meca del turismo<em> low cost</em></h2><p class="article-text">
        Tirana ha cambiado mucho en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Tras a&ntilde;os de aislamiento bajo el r&eacute;gimen comunista, la capital albanesa se ha abierto al exterior y hoy muestra una cara joven y din&aacute;mica. Edificios de colores, amplias plazas y una vida urbana en plena transformaci&oacute;n definen su centro. No es una ciudad monumental en el sentido cl&aacute;sico, pero s&iacute; resulta interesante por su energ&iacute;a y por esa sensaci&oacute;n de estar descubriendo un destino que no est&aacute; masificado.
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                El Museo Histórico Nacional de Tirana.                            </span>
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        La plaza Skanderbeg es el punto de partida para entender la ciudad, rodeada de edificios institucionales y de la mezquita Et&rsquo;hem Bey. Los museos Bunk&rsquo;Art, instalados en antiguos b&uacute;nkeres, ayudan a comprender el pasado reciente del pa&iacute;s. El barrio de Blloku, antigua zona reservada a la &eacute;lite comunista, es hoy uno de los m&aacute;s animados, con bares y restaurantes a precios muy asequibles. Adem&aacute;s, Tirana sirve como base para explorar otras zonas de Albania.
    </p><h2 class="article-text">Bucarest: el encanto del Este con esp&iacute;ritu parisino</h2><p class="article-text">
        Bucarest fue conocida como la &ldquo;Par&iacute;s del Este&rdquo; por sus avenidas amplias y algunos edificios de inspiraci&oacute;n francesa. Aunque esa imagen de la ciudad rumana se ha ido matizando con el tiempo, todav&iacute;a conserva ejemplos de arquitectura elegante que conviven con grandes construcciones de la etapa comunista. Es una capital extensa, con una mezcla curiosa de estilos y un ritmo urbano que combina tradici&oacute;n y modernidad. Adem&aacute;s, sigue siendo uno de los destinos m&aacute;s asequibles de la regi&oacute;n.
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                El imponente Palacio del Parlamento de Bucarest.                            </span>
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        El Palacio del Parlamento, uno de los edificios administrativos m&aacute;s grandes del mundo, es una visita casi obligada para entender la etapa de Nicolae Ceau&#537;escu. El casco antiguo concentra bares, restaurantes y edificios hist&oacute;ricos restaurados, y el Ateneo Rumano destaca por su fachada neocl&aacute;sica. Tambi&eacute;n merece la pena pasear por alguno de sus parques, como Her&#259;str&#259;u (ahora llamado de Regele Mihai I), para ver la vida local m&aacute;s tranquila.
    </p><h2 class="article-text">Belgrado: la energ&iacute;a inagotable de los Balcanes</h2><p class="article-text">
        Belgrado ocupa una posici&oacute;n estrat&eacute;gica en la confluencia de los r&iacute;os Danubio y Sava, algo que ha marcado su historia durante siglos. Ha pasado por manos de distintos imperios y ha vivido conflictos que han dejado huella, pero hoy transmite una sensaci&oacute;n de gran vitalidad. No es una ciudad muy tur&iacute;stica, y quiz&aacute; ah&iacute; est&eacute; parte de su atractivo. Tiene car&aacute;cter, ritmo y una escena cultural y nocturna que la ha hecho conocida en toda la regi&oacute;n.
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                La Fortaleza de Kalemegdan, en Belgrado.                            </span>
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        La fortaleza de Kalemegdan ofrece vistas amplias sobre los r&iacute;os y es uno de los mejores puntos para empezar la visita. El barrio de Skadarlija conserva un aire bohemio, con restaurantes tradicionales y m&uacute;sica en directo. La iglesia de San Sava, una de las mayores ortodoxas del mundo, impresiona por su tama&ntilde;o. Por la noche, los locales flotantes sobre el Danubio concentran buena parte del ambiente. La capital de Serbia es intensa, animada y, en comparaci&oacute;n con otras capitales europeas, bastante asequible.
    </p><h2 class="article-text">Vilna: el B&aacute;ltico m&aacute;s verde y bohemio</h2><p class="article-text">
        Vilna es una de las capitales b&aacute;lticas con m&aacute;s personalidad. Su casco hist&oacute;rico, de estilo barroco y declarado Patrimonio Mundial, se recorre f&aacute;cilmente a pie y combina iglesias, patios escondidos y calles tranquilas. A diferencia de otras grandes ciudades del continente, aqu&iacute; el ritmo es m&aacute;s pausado y la naturaleza est&aacute; muy presente. Parques, colinas y zonas verdes forman parte del d&iacute;a a d&iacute;a de la ciudad, que adem&aacute;s ha desarrollado una escena cultural y creativa interesante.
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                Vilna, una ciudad verde.                            </span>
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        Entre los lugares m&aacute;s destacados est&aacute;n la iglesia de Santa Ana, uno de los s&iacute;mbolos de la ciudad, y la colina de Gediminas, desde donde se obtienen buenas vistas del conjunto urbano. El barrio de U&#382;upis, autoproclamado rep&uacute;blica independiente, aporta un toque alternativo con galer&iacute;as y caf&eacute;s. Vilna combina historia, ambiente bohemio, precios moderados y, adem&aacute;s, es la &uacute;nica de la lista cuya moneda es el euro, as&iacute; que no tendr&aacute;s que cambiar dinero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-europa-no-caro-siete-ciudades-sorprendentes-visitar-primavera_1_13026202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:27:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajar por Europa no tiene que ser caro: siete ciudades sorprendentes que visitar esta primavera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Ciudades,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ladrillo, yeso, cerámica y madera: la ruta imprescindible por el mudéjar aragonés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ladrillo-yeso-ceramica-madera-ruta-imprescindible-mudejar-aragones_1_12987789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0842be8b-13be-4a5e-941c-1c9848732adf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ladrillo, yeso, cerámica y madera: la ruta imprescindible por el mudéjar aragonés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque Teruel fue el primer conjunto reconocido por la UNESCO, el mudéjar aragonés va mucho más allá. Zaragoza, Calatayud, Tarazona o pequeñas localidades del valle del Jalón conservan torres y templos que explican cómo evolucionó este estilo durante siglos
</p><p class="subtitle">En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días</p></div><p class="article-text">
        Si hay un lugar en Espa&ntilde;a donde el mud&eacute;jar alcanza una personalidad propia y especialmente reconocible, ese es Arag&oacute;n. No hablamos de un par de edificios aislados, sino de m&aacute;s de un centenar de ejemplos repartidos sobre todo por los valles del Ebro, el Jal&oacute;n y el Jiloca. Iglesias, torres, palacios y antiguos monasterios que forman parte del paisaje urbano tanto en ciudades como Zaragoza o Teruel como en peque&ntilde;as localidades donde el ladrillo, el yeso, la cer&aacute;mica y la madera marcan el perfil de cada casco hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        La palabra &lsquo;mud&eacute;jar&rsquo; se utilizaba para referirse a los musulmanes que permanecieron en territorio cristiano tras la Reconquista, y su arquitectura es fruto directo de esa convivencia, con t&eacute;cnicas y formas de tradici&oacute;n isl&aacute;mica aplicadas a edificios promovidos por la sociedad cristiana. La importancia y la coherencia de este conjunto llevaron a la UNESCO a declarar en 1986 el mud&eacute;jar de Teruel como Patrimonio de la Humanidad, una protecci&oacute;n que en 2001 se ampli&oacute; a otros monumentos destacados de la comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, hablar del mud&eacute;jar aragon&eacute;s no es solo hablar de un estilo art&iacute;stico, sino de un paisaje cultural que aparece en grandes capitales y en peque&ntilde;os pueblos. En este recorrido pasamos por algunos de los lugares donde mejor se entiende qu&eacute; es, c&oacute;mo surge y por qu&eacute; sigue siendo uno de los grandes rasgos distintivos del patrimonio aragon&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Catedral de Santa María de Mediavilla, en Teruel.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; es el mud&eacute;jar aragon&eacute;s y qu&eacute; lo hace diferente</strong></h2><p class="article-text">
        Aunque el mud&eacute;jar existe en otros puntos de Espa&ntilde;a, el de Arag&oacute;n lo reconocemos f&aacute;cilmente. Aqu&iacute; el mud&eacute;jar se desarrolla entre los siglos XII y XVII, por lo que no es algo puntual ni una moda breve, sino una forma de construir que se mantiene durante siglos gracias a la continuidad de talleres especializados. Esa duraci&oacute;n explica que hoy podamos hablar de un conjunto muy bien definido.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los rasgos m&aacute;s visibles es el uso del ladrillo como material principal. No solo por econom&iacute;a, sino tambi&eacute;n por la escasez de piedra en amplias zonas del territorio y por pura tradici&oacute;n constructiva. A partir de ah&iacute;, la decoraci&oacute;n adquiere un peso fundamental: torres que recuerdan a los antiguos alminares isl&aacute;micos, con estructura interior y escaleras entre muros, fachadas decoradas con dibujos geom&eacute;tricos de rombos, frisos de esquinillas, cer&aacute;mica vidriada incrustada en tonos verdes y blancos, arcos mixtil&iacute;neos y cubiertas de madera pintadas con escenas religiosas, civiles o her&aacute;ldicas.
    </p><p class="article-text">
        En el espacio rural aparece adem&aacute;s el modelo de iglesia-fortaleza, muy caracter&iacute;stico con muros robustos y aspecto defensivo. El mud&eacute;jar no sustituye a los estilos anteriores, sino que se integra en iglesias rom&aacute;nicas, templos g&oacute;ticos o edificios ya influenciados por el Renacimiento, por lo que esa capacidad de adaptaci&oacute;n se convierte en una de sus principales claves.
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                Iglesia de Santa María, en Tobed.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Teruel, la capital del mud&eacute;jar</strong></h2><p class="article-text">
        Hablar del mud&eacute;jar aragon&eacute;s obliga a empezar por Teruel. Fue aqu&iacute; donde en 1986 la UNESCO reconoci&oacute; por primera vez este patrimonio, incluyendo la torre, el cimborrio y la techumbre de la Catedral de Santa Mar&iacute;a de Mediavilla, adem&aacute;s de las torres de San Pedro, San Mart&iacute;n y El Salvador.
    </p><p class="article-text">
        La Catedral de Santa Mar&iacute;a de Mediavilla es una buena s&iacute;ntesis del estilo. Su torre, del siglo XIII, sigue el modelo de alminar adaptado a campanario cristiano, con decoraci&oacute;n de ladrillo y cer&aacute;mica. En el interior, la techumbre de madera pintada del siglo XIV es una de las mejor conservadas de Europa y ofrece un aut&eacute;ntico retrato de la sociedad medieval, con escenas religiosas, figuras fant&aacute;sticas y representaciones de oficios. El cimborrio, ya del siglo XVI, demuestra que el mud&eacute;jar sigui&oacute; activo incluso cuando el Renacimiento avanzaba en otros lugares.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca est&aacute;n las torres de San Mart&iacute;n y El Salvador, ambas del siglo XIV, que repiten el esquema de torre-puerta con abundante decoraci&oacute;n geom&eacute;trica y cer&aacute;mica verde y blanca. La de San Pedro, algo anterior, forma parte de un conjunto que incluye tambi&eacute;n claustro e iglesia. En pocas calles se concentra un conjunto que permite entender c&oacute;mo funcionaba esta arquitectura y por qu&eacute; Teruel se ha convertido en su imagen m&aacute;s reconocible.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Torre de Santa María, en Calatayud.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Zaragoza: del palacio taifa al mud&eacute;jar urbano</strong></h2><p class="article-text">
        Zaragoza ofrece otra perspectiva. Aqu&iacute; el mud&eacute;jar no se entiende sin tener en cuenta la herencia isl&aacute;mica previa. El Palacio de la Aljafer&iacute;a, construido en el siglo XI como residencia taifa, es anterior al mud&eacute;jar cristiano, pero sus arquer&iacute;as y yeser&iacute;as influyeron en el desarrollo posterior del estilo en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La Seo del Salvador es uno de los mejores ejemplos de superposici&oacute;n de &eacute;pocas. Levantada sobre la antigua mezquita mayor, combina rom&aacute;nico, g&oacute;tico, mud&eacute;jar y barroco. En el exterior, la Parroquieta y el cimborrio mud&eacute;jar forman parte de la ampliaci&oacute;n de la declaraci&oacute;n de Patrimonio Mundial de 2001.
    </p><p class="article-text">
        En el casco hist&oacute;rico, la iglesia de San Pablo, con su torre octogonal de 66 metros, y la de la Magdalena muestran c&oacute;mo el modelo de torre alminar se integr&oacute; en la arquitectura urbana. Son edificios situados en antiguos barrios populares, lo que deja claro que el mud&eacute;jar no fue solo arquitectura monumental, sino tambi&eacute;n parte de la construcci&oacute;n cotidiana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iglesia fortaleza de Santa Tecla, en Cervera de la Cañada.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Calatayud y el paisaje de las iglesias-fortaleza</strong></h2><p class="article-text">
        El valle del Jal&oacute;n concentra otro de los grandes focos del mud&eacute;jar aragon&eacute;s. En Calatayud, la colegiata de Santa Mar&iacute;a destaca por su torre octogonal y su claustro mud&eacute;jar. En la misma ciudad, las iglesias de San Andr&eacute;s y San Pedro de los Francos completan un dise&ntilde;o urbano dominado por el ladrillo.
    </p><p class="article-text">
        En los alrededores aparecen algunos de los mejores ejemplos de iglesia-fortaleza del siglo XIV. Santa Mar&iacute;a de Tobed, incluida tambi&eacute;n en la lista de Patrimonio Mundial, combina un exterior robusto y compacto con una rica decoraci&oacute;n interior. En Cervera de la Ca&ntilde;ada, la iglesia de Santa Tecla mantiene ese mismo car&aacute;cter defensivo, mientras que en Torralba de Ribota, San F&eacute;lix destaca por la variedad crom&aacute;tica de su decoraci&oacute;n en ladrillo y cer&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Son edificios levantados en localidades peque&ntilde;as, pero con soluciones arquitect&oacute;nicas complejas. En conjunto, muestran que el mud&eacute;jar no fue algo excepcional, sino una forma habitual de construir en buena parte del territorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iglesia de San Martín, en Morata de Jiloca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un estilo amplio y conectado</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los grandes n&uacute;cleos, el mud&eacute;jar aparece repartido por muchas otras localidades. En Tarazona, la catedral de Santa Mar&iacute;a de la Huerta combina g&oacute;tico y mud&eacute;jar en su cimborrio y su claustro. En Daroca, la torre de Santo Domingo de Silos y el palacio de los Luna reflejan la presencia del estilo tanto en arquitectura religiosa como civil.
    </p><p class="article-text">
        En Utebo, Tauste, Montalb&aacute;n o Mesones de Isuela, las torres mud&eacute;jares siguen marcando la silueta urbana con sus frisos de esquinillas y cer&aacute;mica vidriada. En el valle del Jiloca, iglesias como la de San Mart&iacute;n de Tours en Morata de Jiloca o las torres de B&aacute;guena y Fuentes de Jiloca muestran la evoluci&oacute;n tard&iacute;a del estilo ya en el siglo XVI.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un conjunto amplio y conectado, que no se limita a un solo enclave. Recorrer el mud&eacute;jar aragon&eacute;s no implica seguir una ruta cerrada, sino entender que forma parte del paisaje de la comunidad. Est&aacute; por todos lados, y esa presencia constante es lo que explica que hoy se considere uno de los patrimonios m&aacute;s singulares de Arag&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ladrillo-yeso-ceramica-madera-ruta-imprescindible-mudejar-aragones_1_12987789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ladrillo, yeso, cerámica y madera: la ruta imprescindible por el mudéjar aragonés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aragón,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Florencia en dos días: qué ver y hacer en una escapada redonda de viernes a domingo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/florencia-dias-ver-escapada-redonda-viernes-domingo_1_12999858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e79e563e-f612-4883-8ad9-c93a9aa499cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Florencia en dos días: qué ver y hacer en una escapada redonda de viernes a domingo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Visitar la catedral de Santa Maria del Fiore, la Galería Uffizi, el Ponte Vecchio o el imponente David de Miguel Ángel en solo un fin de semana requiere organización. Con esta guía descubrirás Florencia, con sus principales monumentos y sus sabores más típicos, aprovechando al máximo tu tiempo 
</p><p class="subtitle">En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días</p></div><p class="article-text">
        Florencia es un destino perfecto para una escapada de fin de semana, pero conviene saber a qu&eacute; nos enfrentamos. Capital de la Toscana y cuna del Renacimiento, su centro hist&oacute;rico concentra algunas de las iglesias, palacios y museos m&aacute;s importantes de Europa, hasta el punto de que basta caminar unas pocas calles para encontrarse con lugares que forman parte de la historia del arte. Adem&aacute;s, todo est&aacute; relativamente cerca y se puede recorrer a pie sin grandes desplazamientos, lo que facilita mucho las cosas cuando el tiempo es limitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Normalmente, cuando proponemos gu&iacute;as para descubrir una ciudad en dos o tres d&iacute;as, intentamos que los planes sean relajados y con margen para improvisar. Pero en Florencia hay much&iacute;simo que ver y, si es tu primera vez, lo m&aacute;s probable es que quieras visitar sus grandes iconos, entrar en alguno de sus museos y pasear por sus plazas m&aacute;s conocidas. Eso significa que, esta vez, toca organizarse bien, ajustar los horarios y reservar con antelaci&oacute;n algunas visitas para no perder tiempo en colas y aprovechar el fin de semana al completo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que el esfuerzo compensa. En solo dos d&iacute;as puedes llevarte una imagen bastante completa de la ciudad, descubrir sus monumentos m&aacute;s importantes, cruzar sus puentes m&aacute;s famosos y, entre visita y visita, sentarte a comer y comprobar que aqu&iacute; la gastronom&iacute;a es tambi&eacute;n parte fundamental del viaje. Para sacar el m&aacute;ximo partido a tu visita, este es el plan, paso a paso, desde el viernes por la tarde hasta el domingo antes de volver a casa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Palazzo Vecchio, en Florencia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viernes tarde: primeras plazas, primer paseo y primera cena</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de llegar, lo primero ser&aacute; dejar las maletas en el alojamiento. Para una escapada corta, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es buscarlo en el entorno de Santa Maria Novella, la zona de la estaci&oacute;n. Est&aacute; muy bien situada y permite empezar a recorrer el centro a pie desde el primer momento. Tambi&eacute;n puedes alojarte directamente en el casco hist&oacute;rico, cerca del Duomo o de la Piazza della Signoria, donde estar&aacute;s a pocos minutos de casi todo. Y si prefieres un ambiente algo m&aacute;s tranquilo, el barrio de Oltrarno, al otro lado del r&iacute;o, tiene un car&aacute;cter m&aacute;s local y menos tur&iacute;stico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con las maletas ya en el hotel, toca salir a pasear. Una buena forma de empezar es dirigirse hacia la Piazza del Duomo, donde se concentran algunos de los grandes iconos de la ciudad, como la catedral de Santa Maria del Fiore, el baptisterio y el campanario. Es uno de esos lugares que probablemente has visto mil veces en fotos, pero que impresiona igualmente cuando lo tienes delante.
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            <span class="title">
                La catedral de Santa Maria del Fiore, en Florencia.                            </span>
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        Desde all&iacute;, en apenas unos minutos llegar&aacute;s a la Piazza della Signoria, una de las plazas m&aacute;s importantes y animadas, presidida por el Palazzo Vecchio y llena de esculturas y edificios hist&oacute;ricos. Y siguiendo hacia el r&iacute;o, el paseo puede terminar en el Ponte Vecchio, el puente m&aacute;s famoso de la ciudad y uno de sus s&iacute;mbolos, especialmente animado al caer la tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, lo m&aacute;s recomendable es quedarse por el centro hist&oacute;rico. Es el momento de empezar a descubrir la cocina local, con platos muy ligados a la tradici&oacute;n toscana, como la <em>ribollita</em>, una sopa de verduras y pan, o alguna pasta fresca, siempre acompa&ntilde;ada de un buen vino toscano. Despu&eacute;s, si te apetece, puedes acercarte a la Fontana del Porcellino, ya que, seg&uacute;n la leyenda, hay que tocarle el hocico al jabal&iacute; de bronce para volver a la ciudad. El s&aacute;bado ser&aacute; el d&iacute;a m&aacute;s intenso del viaje, as&iacute; que no conviene trasnochar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Ponte Vecchio, en Florencia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado: el Duomo, los grandes museos y el atardecer m&aacute;s famoso de Florencia</h2><p class="article-text">
        Toca madrugar un poco. El s&aacute;bado es el d&iacute;a clave del viaje y conviene empezarlo temprano, dirigi&eacute;ndose de nuevo a la Piazza del Duomo, esta vez para entrar y visitar con calma todo el conjunto. La catedral de Santa Maria del Fiore es el gran s&iacute;mbolo de la ciudad, y junto a ella est&aacute;n tambi&eacute;n, como dec&iacute;amos, el baptisterio y el campanario, que forman uno de los conjuntos monumentales m&aacute;s importantes de Italia. Si quieres subir a la c&uacute;pula o al campanario, es fundamental haber reservado con antelaci&oacute;n, ya que el acceso es limitado y es una de las visitas m&aacute;s demandadas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta primera visita, puedes seguir paseando por las calles del centro hist&oacute;rico. Una buena idea es hacer una pausa a media ma&ntilde;ana en alguna cafeter&iacute;a o pasteler&iacute;a para tomar un caf&eacute; acompa&ntilde;ado de algo t&iacute;pico, como las <em>cantucci</em>, unas galletas de almendra aut&eacute;nticamente toscanas que encontrar&aacute;s f&aacute;cilmente en panader&iacute;as y cafeter&iacute;as de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Para comer, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es quedarse por el centro. En esta zona encontrar&aacute;s desde peque&ntilde;os locales informales hasta mercados donde probar algunas de las especialidades m&aacute;s conocidas, como la <em>panzanella</em>, una ensalada fresca elaborada con pan, tomate y verduras, o los <em>panini</em> rellenos de <em>lampredotto</em>, uno de los bocadillos m&aacute;s tradicionales de Florencia. Es una comida perfecta para no perder demasiado tiempo y seguir con el plan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Galería Uffizi, en Florencia.                            </span>
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        La tarde est&aacute; reservada para una de las visitas imprescindibles del viaje: la Galer&iacute;a Uffizi. Es uno de los museos m&aacute;s importantes de Italia y conserva algunas de las obras m&aacute;s conocidas del Renacimiento, por lo que tambi&eacute;n es muy recomendable comprar la entrada con antelaci&oacute;n para evitar largas esperas. La visita puede llevar varias horas, as&iacute; que conviene tom&aacute;rsela con calma y centrarse en lo que m&aacute;s te interese.
    </p><p class="article-text">
        Al salir, puedes aprovechar para cruzar el Ponte Vecchio y entrar en el barrio de Oltrarno, una zona con un ambiente algo m&aacute;s tranquilo, llena de talleres artesanos y calles donde es f&aacute;cil alejarse por un momento de las multitudes. Desde aqu&iacute;, si a&uacute;n tienes energ&iacute;a, merece la pena subir hasta el Piazzale Michelangelo, el mirador m&aacute;s famoso de la ciudad, desde donde tendr&aacute;s una vista panor&aacute;mica de Florencia, especialmente bonita al final del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, puedes quedarte en esta zona o volver al centro. Es un buen momento para sentarse con m&aacute;s calma y seguir explorando la cocina local, con platos de pasta fresca, estofados tradicionales o simplemente una buena pizza al horno de le&ntilde;a, que aqu&iacute; tambi&eacute;n forma parte del d&iacute;a a d&iacute;a. Si te gusta la carne y quieres algo m&aacute;s contundente, pide la <em>bistecca alla fiorentina</em>. Despu&eacute;s de un d&iacute;a largo y completo, toca descansar, que el domingo tambi&eacute;n incluye algunas visitas importantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La basílica de Santa Croce, en Florencia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo: el David, las &uacute;ltimas visitas y el adi&oacute;s a la ciudad</h2><p class="article-text">
        El domingo sigue habiendo mucho que ver, as&iacute; que conviene empezar pronto el d&iacute;a. La primera parada es la Galer&iacute;a de la Academia, donde nos espera el David de Miguel &Aacute;ngel, sin duda una de las esculturas m&aacute;s famosas del mundo. Es una visita imprescindible en una primera vez en Florencia y, como ocurre con otros grandes museos de la ciudad, es muy recomendable reservar la entrada con antelaci&oacute;n para evitar esperas que nos hagan perder el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Al salir, puedes dedicar el resto de la ma&ntilde;ana a seguir paseando por el centro hist&oacute;rico. Es un buen momento para acercarse a lugares como la bas&iacute;lica de Santa Croce, uno de los templos m&aacute;s importantes de la ciudad, s&iacute;mbolo del arte florentino y lugar de enterramiento de figuras hist&oacute;ricas como Miguel &Aacute;ngel, Galileo y Maquiavelo. Es una visita imprescindible y adem&aacute;s puedes aprovechar para recorrer las calles cercanas y disfrutar del ambiente por &uacute;ltima vez antes de marcharte.&nbsp;
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                El David de Miguel Ángel, en Florencia.                            </span>
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        Para comer, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es quedarse de nuevo por el centro. Puedes aprovechar para probar alguno de los platos que te hayan quedado pendientes, como la <em>sopa di farro</em>, elaborada con este cereal t&iacute;pico de la regi&oacute;n, o repetir con alg&uacute;n plato de pasta fresca. Son comidas sencillas, pero muy representativas de la cocina local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si todav&iacute;a tienes algo de tiempo antes de ir al aeropuerto, puedes dedicarlo a una &uacute;ltima visita, como el Palazzo Pitti y los jardines de Boboli, que fueron residencia de la familia M&eacute;dici y se encuentran muy cerca del r&iacute;o. Con esto, comprobar&aacute;s que gran parte de Florencia se puede ver en un fin de semana, pero ser&aacute; imposible evitar esa sensaci&oacute;n de necesitar volver en alguna otra ocasi&oacute;n para retomarlo donde lo dejaste. Al menos, en dos d&iacute;as habr&aacute;s conocido sus grandes iconos y, sobre todo, habr&aacute;s entendido a la perfecci&oacute;n por qu&eacute; sigue siendo uno de los destinos m&aacute;s especiales de Italia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/florencia-dias-ver-escapada-redonda-viernes-domingo_1_12999858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 21:26:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Florencia en dos días: qué ver y hacer en una escapada redonda de viernes a domingo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/busca-sol-invierno-seis-destinos-agradables-plan-dias_1_12968039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a436c12f-5a2f-4696-91ec-d7d5c4dbbba7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En busca del sol de invierno: seis escapadas agradables para un plan de pocos días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay destinos que nos pueden dar un respiro si buscamos una escapada corta. Agadir, Funchal, Las Palmas de Gran Canaria, La Valeta, Palermo o Sidi Bou Said combinan temperaturas suaves y luz sin necesidad de cruzar medio mundo
</p><p class="subtitle">Nada de escapadas románticas por San Valentín: cinco ciudades que son perfectas para un viaje de amigos
</p></div><p class="article-text">
        Hay inviernos que se llevan mejor que otros. Y no siempre por el fr&iacute;o, sino por esa sensaci&oacute;n de d&iacute;as grises encadenados, de lluvia persistente y de ganas de salir, aunque sea unos d&iacute;as, a un lugar distinto. Entran ganas de lanzarse a una escapada con la que cambiar de aires, ver otros paisajes, caminar por calles nuevas, probar nuevos sabores y, si el tiempo lo permite, sentarse a disfrutar del sol.
    </p><p class="article-text">
        Para plantear esta escapada invernal nos hemos puesto un l&iacute;mite realista y hemos seleccionado destinos a menos de cuatro horas de avi&oacute;n. Ciudades relativamente cercanas, bien conectadas y f&aacute;ciles de encajar en unos pocos d&iacute;as libres. Eso s&iacute;, conviene dejar claro que la cercan&iacute;a tiene sus l&iacute;mites y que no hay f&oacute;rmulas m&aacute;gicas. No estamos hablando de calor garantizado ni de cielos despejados todos los d&iacute;as, pero s&iacute; de lugares donde el invierno suele ser m&aacute;s llevadero que en la Espa&ntilde;a peninsular.
    </p><p class="article-text">
        En este recorrido proponemos seis ciudades que funcionan bien en esta &eacute;poca del a&ntilde;o y que ofrecen distintos atractivos: Agadir, Funchal, Las Palmas de Gran Canaria, La Valeta, Palermo y Sidi Bou Said. Algunas invitan al paseo junto al mar, otras a perderse entre historia, mercados y barrios con vida propia, y todas comparten algo importante: son destinos agradables para viajar en invierno si lo que buscamos es escapar de la rutina sin irnos demasiado lejos.
    </p><h2 class="article-text">Agadir (Marruecos)</h2><p class="article-text">
        Entre febrero y marzo, Agadir registra temperaturas m&aacute;ximas medias de entre 22 y 23 grados. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Meteorol&oacute;gica Mundial (WMO), durante estos meses suele haber entre cuatro y cinco d&iacute;as de lluvia al mes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Agadir, Marruecos.                            </span>
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        Agadir es una ciudad costera de perfil claramente vacacional, pensada para disfrutar del exterior. Su principal atractivo es la larga playa urbana y el paseo mar&iacute;timo, que se extiende a lo largo de 10 kil&oacute;metros y concentra buena parte de la actividad, con restaurantes, cafeter&iacute;as y zonas para caminar junto al oc&eacute;ano. Es un destino c&oacute;modo, llano y f&aacute;cil de recorrer, muy orientado al descanso y a los planes tranquilos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no tiene una medina tradicional, s&iacute; cuenta con algunos puntos de inter&eacute;s que merecen una visita. El zoco de El Had es uno de los m&aacute;s grandes del pa&iacute;s y un buen lugar para conocer el ambiente local y comprar artesan&iacute;a. En lo alto de la ciudad, la antigua kasbah ofrece vistas amplias sobre la bah&iacute;a y el puerto. Adem&aacute;s, Agadir funciona bien como base para escapadas cortas, como el pueblo pesquero de Taghazout, o a zonas de interior, m&aacute;s des&eacute;rticas, muy distintas al entorno urbano.
    </p><h2 class="article-text">Funchal (Madeira, Portugal)</h2><p class="article-text">
        Entre febrero y marzo, Funchal registra temperaturas m&aacute;ximas medias en torno a los 19 grados. Seg&uacute;n la WMO, durante estos meses se contabilizan unos diez d&iacute;as de lluvia al mes, por lo que es habitual encontrar nubes de forma intermitente. Es lo que tiene su clima subtropical.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Jardín Tropical Monte Palace, en Funchal.                            </span>
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        Funchal es una ciudad de tama&ntilde;o medio, f&aacute;cil de recorrer y muy vinculada a su entorno natural. Capital de Madeira, combina zonas urbanas con una presencia constante de jardines, parques y miradores. El clima suave permite pasear durante todo el a&ntilde;o y disfrutar de espacios al aire libre como el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico, el Jard&iacute;n Tropical Monte Palace o los numerosos parques repartidos por la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su vertiente natural, Funchal cuenta con un centro hist&oacute;rico animado, con museos, iglesias y mercados, y una oferta gastron&oacute;mica muy ligada al producto local. Desde la ciudad tambi&eacute;n parten senderos y excursiones por la isla, lo que la convierte en una buena base para alternar paseos urbanos con naturaleza sin necesidad de grandes desplazamientos.
    </p><h2 class="article-text">Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias)</h2><p class="article-text">
        Durante los meses de febrero y marzo, Las Palmas de Gran Canaria registra temperaturas m&aacute;ximas medias de entre 21 y 22 grados. Seg&uacute;n datos de la AEMET, suele haber entre dos y tres d&iacute;as de lluvia al mes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Plaza del Pilar Nuevo, en Vegueta.                            </span>
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        Las Palmas es una ciudad completa y muy equilibrada, donde conviven vida urbana y playa en un mismo espacio. La playa de Las Canteras, larga y bien integrada en la ciudad, es uno de sus grandes atractivos, con un paseo mar&iacute;timo lleno de restaurantes y terrazas. Quiz&aacute; no te veas ba&ntilde;&aacute;ndote en invierno, pero lo bueno es que a pocos minutos a pie tienes ambiente de barrio y zonas de inter&eacute;s cultural.
    </p><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico, con Vegueta y Triana, concentra museos, mercados y edificios hist&oacute;ricos, mientras que barrios como Ciudad Jard&iacute;n o la zona del puerto aportan toques totalmente distintos. Es un destino c&oacute;modo para una escapada invernal porque permite improvisar planes, combinar cultura y descanso, y moverse sin depender del coche.
    </p><h2 class="article-text">La Valeta (Malta)</h2><p class="article-text">
        Entre febrero y marzo, La Valeta registra temperaturas m&aacute;ximas medias de entre 16 y 17 grados. Seg&uacute;n la WMO, durante estos meses se contabilizan entre nueve y diez d&iacute;as de lluvia al mes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Valeta, en Malta.                            </span>
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        La Valeta es una ciudad peque&ntilde;a, densa y muy monumental, ideal para recorrer a pie. Su centro hist&oacute;rico, declarado Patrimonio de la Humanidad, concentra una gran cantidad de edificios hist&oacute;ricos, museos y miradores en muy poco espacio. Calles estrechas, fachadas de piedra clara y vistas constantes al mar definen su car&aacute;cter. Eso y sus t&iacute;picos balcones de madera y colores, claro.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus visitas imprescindibles est&aacute;n la Concatedral de San Juan, los jardines Upper Barrakka y el Fuerte de San Telmo. Adem&aacute;s, su ubicaci&oacute;n permite cruzar f&aacute;cilmente en ferri a las llamadas Tres Ciudades, con un ambiente m&aacute;s residencial. Es un destino especialmente adecuado para una escapada corta centrada en historia, paseos y cultura.
    </p><h2 class="article-text">Palermo (Sicilia, Italia)</h2><p class="article-text">
        Durante los meses de febrero y marzo, Palermo registra temperaturas m&aacute;ximas medias de entre 15 y 16 grados. Seg&uacute;n datos de la WMO, suele haber entre ocho y nueve d&iacute;as de lluvia al mes. No es el destino m&aacute;s c&aacute;lido ni m&aacute;s seco de los que aqu&iacute; recogemos, pero si tienes suerte, ofrece mucho en muy poco espacio.
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                Palermo, en Sicilia.                            </span>
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        Palermo es una ciudad intensa y muy marcada por su historia, resultado de siglos de influencias culturales distintas. El centro hist&oacute;rico re&uacute;ne monumentos clave como el Palacio de los Normandos, la Catedral o la Capilla Palatina, todos a una distancia c&oacute;moda para recorrer a pie. Es una ciudad viva, con tr&aacute;fico, mercados y una actividad constante en la calle.
    </p><p class="article-text">
        Uno de sus grandes atractivos son precisamente esos mercados, como Ballar&ograve; o la Vucciria, donde la comida callejera y el ambiente local forman parte del viaje. A esto se suma una potente escena cultural, con teatros como el Massimo, y un paseo mar&iacute;timo que permite cerrar el d&iacute;a junto al mar. Palermo no es un destino tranquilo, pero s&iacute; muy estimulante.
    </p><h2 class="article-text">Sidi Bou Said (T&uacute;nez)</h2><p class="article-text">
        Entre febrero y marzo, la zona de Sidi Bou Said registra temperaturas m&aacute;ximas medias de entre 16 y 18 grados, seg&uacute;n datos de la WMO. Y adem&aacute;s, los d&iacute;as con precipitaciones son escasos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Sidi Bou Said, en Túnez.                            </span>
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        Sidi Bou Said es un peque&ntilde;o pueblo situado a pocos kil&oacute;metros de la ciudad de T&uacute;nez, conocido por su arquitectura blanca y azul y por sus vistas sobre el golfo. Es un lugar compacto, pensado para recorrer sin prisas (lo acabar&iacute;as pronto), con calles empedradas, puertas decoradas y numerosos miradores hacia el mar.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que acumular un monumento tras otro, aqu&iacute; el plan pasa por pasear, sentarse en alguno de sus caf&eacute;s tradicionales y disfrutar del entorno. Su cercan&iacute;a a T&uacute;nez y al sitio arqueol&oacute;gico de Cartago permite combinar la visita con otros puntos de inter&eacute;s cultural, lo que lo convierte en un buen destino para una escapada corta y muy diferente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/busca-sol-invierno-seis-destinos-agradables-plan-dias_1_12968039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 21:22:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escapadas,Guías Turísticos,Marruecos,Canarias,Italia,Malta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esta era la Ruta de la Seda en el siglo II a. C. y así la puedes recorrer en 2026]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-seda-siglo-ii-c-puedes-recorrer-2026-pm_1_12958057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Un viaje condensado por las ciudades clave que unieron China y Occidente, de caravanas milenarias a trenes de alta velocidad</p><p class="subtitle">El lugar más increíble de China no es su muralla: la maravilla natural que deja sin palabras a los viajeros</p></div><p class="article-text">
        Durante siglos no fue una sola carretera, sino una constelaci&oacute;n de caminos. La Ruta de la Seda naci&oacute; en torno al siglo II a. C. como una red comercial que conect&oacute;&nbsp;<strong>Xi'an</strong>&nbsp;con el Mediterr&aacute;neo, atravesando desiertos, monta&ntilde;as y oasis. Por ella circularon sedas, especias y caballos, pero tambi&eacute;n ideas, religiones y tecnolog&iacute;as que cambiaron el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy puedes seguir su rastro sin dedicar casi un mes. Si reduces el itinerario a las paradas verdaderamente esenciales, el viaje mantiene toda su potencia hist&oacute;rica y simb&oacute;lica&hellip; y cabe en&nbsp;<strong>unos 12 d&iacute;as</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h2 class="article-text">La Ruta de la Seda, en versi&oacute;n esencial (12 d&iacute;as)</h2><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;as 1&ndash;2 &middot; Xi&rsquo;an (China)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; arranc&oacute; todo. Capital imperial y punto cero de la ruta, Xi&rsquo;an conserva murallas, mezquitas y el mayor hallazgo arqueol&oacute;gico del pa&iacute;s: los Guerreros de Terracota. Es el mejor lugar para entender por qu&eacute; China decidi&oacute; mirar hacia Occidente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;a 3 &middot; Kashgar (China)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cruzando el Xinjiang llegas a la gran ciudad-oasis del Asia Central china. Kashgar fue durante dos mil a&ntilde;os un cruce de caravanas, culturas y lenguas. Su casco antiguo y sus mercados siguen latiendo con fuerza centroasi&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;as 4&ndash;5 &middot; Dunhuang (China)</strong>
    </p><p class="article-text">
        A las puertas del desierto del Gobi, Dunhuang era el &uacute;ltimo refugio antes de lo desconocido. Las cuevas de Mogao &mdash;con cientos de Budas pintados durante siglos&mdash; y las dunas del lago de la Luna Creciente explican la dimensi&oacute;n espiritual de la ruta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;as 6&ndash;7 &middot; Samarcanda (Uzbekist&aacute;n)</strong>
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7485003802605636886"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Probablemente el nombre m&aacute;s m&iacute;tico de la Ruta de la Seda. La plaza del Regist&aacute;n, las madrasas y los mausoleos convierten a Samarcanda en un manual de historia isl&aacute;mica al aire libre. Aqu&iacute; Oriente y Occidente se miraron de frente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;a 8 &middot; Bujar&aacute; (Uzbekist&aacute;n)</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s &iacute;ntima, m&aacute;s m&iacute;stica. Bujar&aacute; fue centro religioso, comercial y pol&iacute;tico durante siglos. El complejo de Poi Kalyan y su casco hist&oacute;rico permiten entender c&oacute;mo funcionaban las ciudades-santuario de la Ruta de la Seda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;a 9 &middot; Jiva / Khiva (Uzbekist&aacute;n)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad-museo amurallada en medio del desierto. Pasear por Itchan Kala es lo m&aacute;s parecido a retroceder quinientos a&ntilde;os. Minaretes, palacios y murallas condensan el imaginario caravanero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;a 10 &middot; Taskent (Uzbekist&aacute;n)</strong>
    </p><p class="article-text">
        No fue la m&aacute;s legendaria, pero s&iacute; un gran nodo cultural. Taskent permite cerrar el bloque centroasi&aacute;tico entendiendo el paso de la ruta al mundo moderno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;as 11&ndash;12 &middot; Estambul (Turqu&iacute;a)</strong>
    </p><p class="article-text">
        No siempre se incluye, pero es clave para comprender el final occidental de la ruta. Bizancio primero, Constantinopla despu&eacute;s, fue el punto donde las mercanc&iacute;as asi&aacute;ticas entraban en Europa. Una s&iacute;ntesis perfecta de todo el viaje.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; este recorrido funciona</h2><p class="article-text">
        Porque elimina etapas intermedias sin perder el relato. Mantiene:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>el&nbsp;<strong>origen imperial chino</strong></li>
                                    <li>los&nbsp;<strong>oasis decisivos</strong>&nbsp;del Asia Central</li>
                                    <li>las&nbsp;<strong>ciudades santuario</strong>&nbsp;del islam medieval</li>
                                    <li>y el&nbsp;<strong>puente final con Europa</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En 2026, recorrer la Ruta de la Seda ya no implica semanas de carretera ni trenes eternos. Con vuelos regionales, alta velocidad y buenas conexiones, el esp&iacute;ritu sigue intacto: avanzar despacio por territorios que durante siglos fueron el centro del mundo.
    </p><p class="article-text">
        No es solo un viaje. Es recorrer el eje por el que gir&oacute; la historia global.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-seda-siglo-ii-c-puedes-recorrer-2026-pm_1_12958057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 08:30:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Esta era la Ruta de la Seda en el siglo II a. C. y así la puedes recorrer en 2026]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Rutas,Viajes,Guías Turísticos,Rutas guiadas,Europa,Asia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Burdeos en dos días: qué ver y hacer si vas de escapada a la capital de Aquitania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/burdeos-dias-ver-si-vas-escapada-capital-aquitania_1_12913185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1d5df15-6192-4c2d-bbf2-2aced7fe4015_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Burdeos en dos días: qué ver y hacer si vas de escapada a la capital de Aquitania"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Monumental pero cercana, clásica y a la vez contemporánea. Este itinerario de dos días combina los grandes imprescindibles de la ciudad con zonas más locales, buenas ideas para comer y paseos por sus barrios emblemáticos
</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        Burdeos es uno de esos destinos que encajan especialmente bien en una escapada de fin de semana. Elegante pero cercana, monumental sin resultar abrumadora; la ciudad combina un centro hist&oacute;rico declarado Patrimonio Mundial con barrios en plena transformaci&oacute;n, grandes espacios verdes y una escena gastron&oacute;mica y cultural muy activa. En dos d&iacute;as no se ve todo, pero s&iacute; lo suficiente como para llevarse una imagen bastante completa de la capital de Aquitania.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el vino forma parte inseparable de la identidad de Burdeos, reducir la ciudad a sus vi&ntilde;edos ser&iacute;a quedarse corto. Aqu&iacute; hay plazas monumentales, puertas medievales, museos de primer nivel, paseos junto al Garona y barrios con mucha vida local. La buena noticia es que gran parte de lo imprescindible se concentra en una zona bastante manejable, lo que permite moverse a pie y combinar cosas muy diferentes en poco tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Esta gu&iacute;a propone un plan realista para descubrir Burdeos desde el viernes por la tarde hasta el domingo antes de regresar a casa. Un itinerario pensado para aprovechar bien el tiempo, alternando los grandes iconos de la ciudad con zonas menos conocidas, y dejando espacio para comer bien, pasear y entender por qu&eacute; Burdeos es uno de los destinos urbanos m&aacute;s atractivos del suroeste de Francia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Puente de Pierre, en Burdeos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viernes por la tarde: llegamos a Burdeos</h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de viajeros llega a Burdeos a primera hora de la tarde, as&iacute; que el plan para este primer d&iacute;a conviene llevarlo medianamente organizado. Lo ideal es alojarse en el centro hist&oacute;rico o en barrios pr&oacute;ximos como Saint-Pierre o Chartrons, que permiten empezar a descubrir la ciudad a pie desde el primer momento. Otras zonas bien conectadas por tranv&iacute;a, como La Bastide o Bassins &agrave; Flots, tambi&eacute;n funcionan bien si se busca algo m&aacute;s tranquilo o moderno.
    </p><p class="article-text">
        Con las maletas ya en el alojamiento, el primer paseo puede comenzar en la Place de la Bourse. Esta plaza del siglo XVIII es una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de Burdeos y el famoso espejo de agua que se extiende frente a sus fachadas suele concentrar mucho ambiente a &uacute;ltima hora del d&iacute;a. Desde aqu&iacute; merece la pena caminar junto al Garona hasta el Puente de Pierre, uno de los grandes s&iacute;mbolos de la ciudad y un buen punto para empezar a situarse.
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, el barrio de Saint-Pierre es una apuesta segura. Sus calles y plazas concentran buena parte del ambiente nocturno del centro y ofrecen muchas opciones para una primera cena. Es un buen momento para probar cocina francesa cl&aacute;sica y productos del suroeste, con platos como el magret de pato, el <em>foie gras</em> o una tabla de quesos locales. Para cerrar, no est&aacute; de m&aacute;s reservar hueco para el canel&eacute;, el dulce m&aacute;s t&iacute;pico de Burdeos.
    </p><p class="article-text">
        Antes de volver al alojamiento, un breve paseo nocturno permite asomarse a algunos de los iconos del centro hist&oacute;rico, como la Grosse Cloche o las antiguas puertas medievales, que tambi&eacute;n deber&iacute;as conocer bajo la luz del d&iacute;a. As&iacute; tendr&aacute;s una primera toma de contacto antes de dedicar el s&aacute;bado a explorar la ciudad con m&aacute;s profundidad.
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                Place de la Bourse, en Burdeos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado: el coraz&oacute;n hist&oacute;rico y el Burdeos m&aacute;s cultural</h2><p class="article-text">
        El s&aacute;bado es el d&iacute;a clave del fin de semana y conviene empezar temprano para aprovechar bien las horas. La ma&ntilde;ana puede dedicarse al centro hist&oacute;rico, donde se concentran muchos de los grandes lugares imprescindibles de Burdeos. Un buen punto de partida es la zona de la Place des Quinconces, una de las plazas urbanas m&aacute;s grandes de Europa, que marca la transici&oacute;n entre el r&iacute;o y el entramado monumental de la ciudad. Desde aqu&iacute;, el recorrido puede continuar hacia la Place de la Com&eacute;die, presidida por el Gran Teatro de Burdeos, uno de los edificios m&aacute;s elegantes del siglo XVIII y una referencia cultural de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        A medida que te adentras en el casco antiguo, aparecen algunos de los s&iacute;mbolos m&aacute;s reconocibles de Burdeos. La catedral de Saint-Andr&eacute; y su entorno permiten entender la importancia hist&oacute;rica y religiosa de la ciudad, mientras que calles comerciales como la Rue Sainte-Catherine muestran un Burdeos m&aacute;s cotidiano y animado. Muy cerca, el Museo de Aquitania es una buena opci&oacute;n para quienes quieran contextualizar la historia de la regi&oacute;n sin invertir demasiado tiempo.
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                Mercado de los Capuchinos, en Burdeos.                            </span>
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        A la hora de comer, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es no entretenerse mucho. Zonas como el entorno del Mercado de los Capuchinos o las calles del casco hist&oacute;rico ofrecen muchas opciones informales para probar productos frescos y platos sencillos de mercado. Es un buen lugar para comer mariscos, ostras o crepes, acompa&ntilde;ados de quesos locales, que permiten continuar el recorrido sin alargar en exceso la pausa del mediod&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por la tarde, el plan cambia ligeramente de escenario. Es un buen momento para desplazarse en tranv&iacute;a hacia &aacute;reas m&aacute;s contempor&aacute;neas de la ciudad. Les Bassins des Lumi&egrave;res, ubicados en una antigua base submarina, proponen una experiencia cultural muy distinta, centrada en el arte digital y las exposiciones inmersivas. Despu&eacute;s, de camino al centro, el barrio de Chartrons invita a pasear por calles como la Rue Notre Dame, entre tiendas, galer&iacute;as y antiguos almacenes vinculados al comercio del vino.
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                La Cité du Vin, en Burdeos.                            </span>
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        Los aficionados al vino pueden reservar parte de la tarde para visitar la Cit&eacute; du Vin, uno de los grandes proyectos culturales de Burdeos. El museo ofrece una visi&oacute;n global y muy did&aacute;ctica del vino como fen&oacute;meno cultural, m&aacute;s all&aacute; de etiquetas o denominaciones concretas, y su ubicaci&oacute;n junto al r&iacute;o permite adem&aacute;s disfrutar de buenas vistas de la ciudad. No est&aacute; lejos de Les Bassins des Lumi&egrave;res, por lo que puede ser un buen plan alternativo.
    </p><p class="article-text">
        Para la noche, Chartrons vuelve a ser una buena elecci&oacute;n, aunque tambi&eacute;n se puede regresar al centro hist&oacute;rico para cenar. El s&aacute;bado es un buen momento para sentarse con calma y disfrutar de una cena algo m&aacute;s completa, con platos tradicionales del suroeste franc&eacute;s, con carnes y pescados, donde tambi&eacute;n destaca el entrecot a la bordelesa o, por qu&eacute; no, el caviar de Aquitania. Tras la cena, un paseo por el r&iacute;o o por las plazas del centro pone un cierre redondo a la jornada m&aacute;s completa del fin de semana.
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                La experiencia cultural de Les Bassins des Lumières, en Burdeos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo: parques, barrios y despedida</h2><p class="article-text">
        El domingo por la ma&ntilde;ana es ideal para bajar un poco el ritmo y descubrir una cara m&aacute;s relajada de Burdeos, sin alejarse demasiado del centro. Una buena opci&oacute;n es comenzar el d&iacute;a en el Jardin Public, uno de los espacios verdes m&aacute;s apreciados por los bordeleses. Este parque hist&oacute;rico, rodeado de elegantes edificios residenciales, invita a pasear un rato y a disfrutar de un ambiente muy local, especialmente los fines de semana.
    </p><p class="article-text">
        Si apetece seguir con visitas culturales, el Museo de Arte Contempor&aacute;neo, instalado en un antiguo almac&eacute;n portuario, ofrece una alternativa interesante y bien ubicada para una ma&ntilde;ana de domingo. Otra posibilidad es acercarse a la Bas&iacute;lica de San Miguel, uno de los grandes templos g&oacute;ticos de la ciudad, reconocible por su imponente torre campanario, si es que no la viste de camino al Mercado de los Capuchinos el d&iacute;a anterior.
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            <span class="title">
                Canelé, el dulce típico de Burdeos.                            </span>
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        Para la comida, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es elegir una zona bien comunicada y sin grandes desplazamientos. El entorno del centro hist&oacute;rico o los alrededores del propio Jardin Public funcionan bien para una &uacute;ltima comida antes de la vuelta. Aunque ya haya ca&iacute;do alg&uacute;n crepe, seguramente no hayan sido suficientes. Aprovecha.
    </p><p class="article-text">
        Antes de poner rumbo al aeropuerto, todav&iacute;a queda tiempo para un &uacute;ltimo paseo. Vuelve al r&iacute;o, cruza el Puente de Pierre o recorre alguna de las calles comerciales del centro. Burdeos es una ciudad que se visita&nbsp;bien en dos d&iacute;as, pero que deja claro, justo antes de marcharse, que siempre habr&aacute; motivos para volver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/burdeos-dias-ver-si-vas-escapada-capital-aquitania_1_12913185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 21:22:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Burdeos en dos días: qué ver y hacer si vas de escapada a la capital de Aquitania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Escapadas,Guías Turísticos]]></media:keywords>
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