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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fósiles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/fosiles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fósiles]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Entran a explorar una cueva en Texas y salen con pruebas que no encajan con la Edad de Hielo: todas las criaturas posibles estaban allí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/entran-explorar-cueva-texas-salen-pruebas-no-encajan-edad-hielo-criaturas-posibles-estaban-pm_1_13116741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/341dfece-8651-4c93-80cc-30aa0d6f06be_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140039.jpg" width="835" height="470" alt="Entran a explorar una cueva en Texas y salen con pruebas que no encajan con la Edad de Hielo: todas las criaturas posibles estaban allí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Depósito natural - Entre las piezas aparecen fragmentos de especies que requieren calor o zonas arboladas, lo que rompe con la imagen de una región abierta y árida en aquel momento</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de animales grandes necesita comida abundante y temperaturas suaves para mantenerse activo durante todo el a&ntilde;o. La<strong> megafauna del pasado</strong> incluye especies como tortugas gigantes, perezosos de gran tama&ntilde;o o armadillos del tama&ntilde;o de un le&oacute;n, animales que dependen d<strong>e climas c&aacute;lidos y de ambientes boscosos</strong> donde hay vegetaci&oacute;n densa, sombra y agua cercana. 
    </p><p class="article-text">
        Un entorno boscoso se reconoce porque hay &aacute;rboles juntos, suelo h&uacute;medo y capas de hojas que se acumulan, lo que permite que estos animales encuentren<strong> alimento sin desplazarse grandes distancias</strong>. Cuando ese tipo de animales aparece en un lugar, indica que el terreno no era seco ni abierto, sino cubierto por <strong>vegetaci&oacute;n suficiente</strong> para mantenerlos.
    </p><h2 class="article-text">Un hallazgo en Texas cambia la idea del paisaje antiguo</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista <em><strong>Quaternary Research</strong></em>, seg&uacute;n <em>Live Science</em>, describe f&oacute;siles hallados en la<strong> cueva Bender </strong>de Texas que obligan a replantear c&oacute;mo era el entorno durante la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin, muestra restos de <strong>animales que no encajan con un paisaje seco</strong>. Los datos indican que en ciertos periodos el &aacute;rea tuvo condiciones m&aacute;s h&uacute;medas y con m&aacute;s vegetaci&oacute;n de lo que se pensaba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La cueva actúa como un archivo natural de miles de años                            </span>
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        Entre los restos aparecen fragmentos de tortuga gigante, placas de armadura de pampaterio y huesos de perezosos terrestres de gran tama&ntilde;o. Tambi&eacute;n hay dientes de mamut, restos de camellos antiguos y huesos de felinos con colmillos largos. Ese conjunto re&uacute;ne animales que necesitan calor o zonas con &aacute;rboles, y por eso no encajan con un terreno abierto y seco.
    </p><h2 class="article-text">El agua arrastr&oacute; y transform&oacute; los huesos durante miles de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Los huesos no estaban incrustados en roca ni ordenados por capas, sino <strong>dispersos en el fondo de un arroyo</strong> dentro de la cueva. El agua los arrastr&oacute; desde la superficie a trav&eacute;s de sumideros durante inundaciones que se repitieron durante miles de a&ntilde;os. Al moverse dentro del agua, los restos se <strong>redondearon y adquirieron una capa de minerales</strong> que los ti&ntilde;&oacute; de tonos rojizos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>John Moretti</strong>, paleont&oacute;logo de la Jackson School of Geosciences de la Universidad de Texas en Austin, recorri&oacute; esos pasajes con gafas y tubo junto a <strong>John Young</strong>. Ambos avanzaban por el cauce y recog&iacute;an los restos con bolsas atadas a la cintura. Moretti explic&oacute; que &ldquo;hab&iacute;a f&oacute;siles por todas partes, de una forma que no hab&iacute;a visto en ninguna otra cueva&rdquo;. En seis visitas entre 2023 y 2024 reunieron<strong> piezas procedentes de 21 zonas distintas</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Todos los fósiles están pulidos, tienen forma redondeada y presentan un grado similar de mineralización de color rojo óxido                            </span>
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        La dataci&oacute;n presenta dificultades porque <strong>el agua cargada de minerales alter&oacute; los huesos</strong>. El carbono y otras sustancias penetraron en el material, lo que impide obtener edades fiables con m&eacute;todos habituales. El equipo intenta ahora medir las<strong> capas de calcita</strong> que cubren los restos para establecer una edad m&iacute;nima de dep&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Al comparar estos f&oacute;siles con m&aacute;s de 40 yacimientos de Texas, los investigadores detectaron que este conjunt<strong>o no coincide con los registros habituales</strong> del centro del estado. Tortugas gigantes y pampaterios no se hab&iacute;an documentado en esa zona, y los perezosos o mastodontes apenas aparecen en otros puntos cercanos. En cambio, los restos se parecen a los de <strong>&aacute;reas m&aacute;s c&aacute;lidas como la costa del Golfo</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La comparaci&oacute;n con otros yacimientos muestra diferencias claras</h2><p class="article-text">
        Esa diferencia obliga a cambiar la imagen del paisaje en determinados momentos. Los animales encontrados necesitan calor o zonas con &aacute;rboles, y eso indica periodos con m&aacute;s humedad y vegetaci&oacute;n.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>David Ledesma</strong>, profesor de la Universidad St. Edwards, se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;algunas de las especies que ha encontrado John no se esperaban en esta parte de Texas&rdquo;. Esto apunta a fases en las que el<strong> territorio alternaba </strong>entre praderas secas y zonas con &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        La cueva de Bender, situada en el condado de Comal, re&uacute;ne estos restos en un solo lugar porque act&uacute;a como <strong>dep&oacute;sito natural</strong>. Durante a&ntilde;os pas&oacute; desapercibida por su dif&iacute;cil acceso y por la presencia de agua en su interior, pero ahora ofrece un registro que no aparece en excavaciones de superficie. 
    </p><p class="article-text">
        Ese conjunto permite reconstruir momentos en los que el terreno ten&iacute;a &aacute;rboles y humedad suficientes como para mantener a esos grandes y desaparecidos animales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/entran-explorar-cueva-texas-salen-pruebas-no-encajan-edad-hielo-criaturas-posibles-estaban-pm_1_13116741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 09:46:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Fauna,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubiertos en León nuevos fósiles de arácnidos del Carbonífero superior]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubiertos-leon-nuevos-fosiles-aracnidos-carbonifero-superior-pm_1_13097355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/694ad1db-c71c-45e3-b9b1-655a76fc7eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubiertos en León nuevos fósiles de arácnidos del Carbonífero superior"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos precursores de las actuales arañas existieron en el noroeste de la península ibérica hace unos 300 millones de años</p><p class="subtitle">Un fósil hallado en China muestra que algunos dinosaurios tenían espinas huecas en la piel hace 125 millones de años y obliga a replantear su evolución
</p></div><p class="article-text">
        El hallazgo de <strong>dos nuevos f&oacute;siles de trigonot&aacute;rbidos</strong> (un&nbsp;orden extinto de ar&aacute;cnidos) en la provincia de Le&oacute;n ha permitido avanzar en el conocimiento de los ecosistemas que existieron en el noroeste de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica hace unos 300 millones de a&ntilde;os. Estos antiguos ar&aacute;cnidos, ya extinguidos, <strong>vivieron durante el Carbon&iacute;fero superior</strong> y son considerados <strong>precursores de las actuales ara&ntilde;as</strong>, aunque presentaban importantes diferencias anat&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles han sido localizados en dos zonas distintas: <strong>la comarca de El Bierzo y el valle del r&iacute;o Valderrueda</strong>, en la cuenca de Sabero. El estudio, publicado en la revista cient&iacute;fica&nbsp;<em>PalZ</em>, supone un hito relevante, ya que duplica el n&uacute;mero de registros conocidos de este grupo en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, donde hasta ahora solo se hab&iacute;an documentado dos ejemplares.
    </p><h2 class="article-text">Ejemplares poco documentados en Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los investigadores, este incremento en el registro f&oacute;sil sugiere que los trigonot&aacute;rbidos no eran tan raros como se pensaba, sino que su escasa presencia en estudios anteriores podr&iacute;a deberse a la falta de una b&uacute;squeda espec&iacute;fica de este tipo de organismos. Este nuevo trabajo permite as&iacute; reconsiderar su <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_espana/espana-jurasica-mejores-lugares-pais-ver-dinosaurios_1_10834204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abundancia en los ecosistemas del pasado</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los dos ejemplares <strong>pertenecen al g&eacute;nero extinto&nbsp;</strong><em><strong>Aphantomartus</strong></em>, relativamente <strong>com&uacute;n en otras zonas de Europa</strong> como el Reino Unido o Europa central, pero poco documentado en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. Uno de los f&oacute;siles, hallado en Santa Marina de Torre (El Bierzo), conserva parte de la cara ventral del animal, incluyendo restos de patas, pedipalpos y abdomen, aunque no ha sido posible identificar la especie con precisi&oacute;n.
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                Antigua mina a cielo abierto Boisán en Santa Marina de Torre                            </span>
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        El segundo f&oacute;sil, procedente de la cuenca de Valderrueda, presenta un mejor estado de conservaci&oacute;n y ha podido ser asignado a la <strong>especie&nbsp;</strong><em><strong>Aphantomartus areolatus</strong></em>, descrita por primera vez en 1911 y ya documentada anteriormente en la provincia de Le&oacute;n durante la d&eacute;cada de 1980.
    </p><p class="article-text">
        Los trigonot&aacute;rbidos se asemejaban superficialmente a las ara&ntilde;as, pero carec&iacute;an de gl&aacute;ndulas productoras de seda y presentaban un abdomen segmentado cubierto por placas. Se extinguieron durante el P&eacute;rmico, lo que los convierte en un grupo clave para entender la evoluci&oacute;n temprana de los ar&aacute;cnidos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s destacados del hallazgo es la presencia de <strong>una espina en la base de una de las patas posteriores</strong> de uno de los ejemplares, una estructura que no hab&iacute;a sido descrita previamente en este grupo. Los investigadores consideran que podr&iacute;a haber tenido una funci&oacute;n relacionada con la captura de presas o con el comportamiento reproductivo.
    </p><h2 class="article-text">Tambi&eacute;n se encontraron plantas f&oacute;siles</h2><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles de estos ar&aacute;cnidos aparecieron asociados a restos de plantas f&oacute;siles excepcionalmente bien conservadas, lo que ha permitido reconstruir con detalle el entorno en el que viv&iacute;an estos animales. Se trataba de bosques tropicales h&uacute;medos, dominados por helechos, pteridospermas y grandes lic&oacute;psidas, en un paisaje caracterizado por pantanos, lagunas y llanuras de inundaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre las especies vegetales identificadas se encuentran&nbsp;<em><strong>Neuropteris ovata</strong></em><strong>,&nbsp;</strong><em><strong>Nemejcopteris eminaeformis</strong></em><strong>,&nbsp;</strong><em><strong>Polymorphopteris polymorpha</strong></em><strong>&nbsp;o&nbsp;</strong><em><strong>Cyperites bicarinatus</strong></em>, todas ellas propias de ambientes h&uacute;medos y c&aacute;lidos. La presencia de estos restos permite confirmar que el h&aacute;bitat de estos ar&aacute;cnidos era muy diferente al actual en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la coexistencia con una fauna diversa de insectos, como protolib&eacute;lulas, cucarachas primitivas y ort&oacute;pteros ancestrales, sugiere que&nbsp;<em>Aphantomartus</em>&nbsp;<strong>desempe&ntilde;aba un papel como peque&ntilde;o depredador dentro de un ecosistema complejo y din&aacute;mico</strong>, influido por cambios clim&aacute;ticos y tect&oacute;nicos al final de la era Paleozoica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubiertos-leon-nuevos-fosiles-aracnidos-carbonifero-superior-pm_1_13097355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 09:30:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubiertos en León nuevos fósiles de arácnidos del Carbonífero superior]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Insectos,Prehistoria,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los huevos de dinosaurio parecían bien protegidos, pero su sistema de incubación fallaba frente al de las aves actuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/huevos-dinosaurio-parecian-protegidos-sistema-incubacion-fallaba-frente-aves-actuales-pm_1_13090825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbe25890-ef44-460a-94e8-b2f2b70a3b4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los huevos de dinosaurio parecían bien protegidos, pero su sistema de incubación fallaba frente al de las aves actuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reparto térmico torpe - La distribución irregular provocaba partes más cálidas y otras más frías dentro del conjunto, lo que abría una incógnita sobre cómo evolucionaban los embriones bajo esas diferencias</p><p class="subtitle">Un nuevo estudio sugiere que los dinosaurios no estaban en declive justo antes del asteroide que acabó con ellos</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo del animal se inclin&oacute; sobre el nido y se retir&oacute; despu&eacute;s de unos segundos, repitiendo ese movimiento una y otra vez mientras ajustaba su posici&oacute;n sobre la tierra. El <strong>oviraptor</strong> se desplazaba alrededor de los huevos y volv&iacute;a al centro, donde apenas pod&iacute;a apoyar el peso sin tocar todos a la vez. El dinosaurio incubaba los huevos sin quedarse quieto, iba y ven&iacute;a, probando distintos apoyos para repartir el calor. 
    </p><p class="article-text">
        Cada cambio <strong>dejaba partes del nido fuera de su alcance</strong>, con zonas que recib&iacute;an contacto y otras que quedaban aisladas. Esa forma irregular de cubrirlos dejaba abierta una duda que exig&iacute;a comprobar c&oacute;mo se distribu&iacute;a el calor en un nido as&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">El modelo confirmaba una incubaci&oacute;n desigual en toda la puesta</h2><p class="article-text">
        Esa duda sobre c&oacute;mo se repart&iacute;a el calor dentro del nido llev&oacute; a un equipo a recrear la situaci&oacute;n en condiciones controladas. Un estudio publicado en <em><strong>Frontiers in Ecology and Evolution </strong></em>reconstruy&oacute; un oviraptor y su nido y mostr&oacute; que su incubaci&oacute;n combinaba calor corporal y ambiental con <strong>menor eficiencia y efectos</strong> en el desarrollo de los embriones. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores no se limitaron a interpretar f&oacute;siles, sino que levantaron un modelo completo del animal y su puesta para medir qu&eacute; ocurr&iacute;a en cada punto. El trabajo confirm&oacute; que el adulto <strong>no lograba mantener una temperatura uniforme</strong> en todos los huevos. Tambi&eacute;n dej&oacute; claro que el entorno ten&iacute;a un papel fundamental en ese proceso.
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                El equipo utilizaba materiales que imitaban tejidos y sensores internos para registrar cambios térmicos                            </span>
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        El problema aparec&iacute;a en la forma en que el adulto se colocaba sobre el nido, ya que su cuerpo no cubr&iacute;a toda la superficie al mismo tiempo. El espacio central quedaba vac&iacute;o y el peso del animal se apoyaba sobre los huevos m&aacute;s externos, mientras que los del interior permanec&iacute;an rodeados de sedimento y parcialmente protegidos por otros huevos.
    </p><p class="article-text">
        Esa disposici&oacute;n<strong> limitaba el contacto directo con parte de la puesta</strong>, lo que imped&iacute;a una transferencia uniforme de calor. La posici&oacute;n elevada del cuerpo hac&iacute;a que algunas zonas quedaran m&aacute;s expuestas que otras. Esa diferencia marcaba el punto de partida de un sistema de incubaci&oacute;n desigual.
    </p><h2 class="article-text">El sistema se situaba entre aves y reptiles actuales</h2><p class="article-text">
        Ese funcionamiento encaja con un<strong> modelo que no reproduce el de las aves actuales ni el de los reptiles de forma pura</strong>. Las aves mantienen todos los huevos dentro de un rango t&eacute;rmico muy estrecho gracias al contacto continuo, algo que aqu&iacute; no se cumpl&iacute;a. Tampoco se trataba de una simple dependencia del ambiente, como ocurre en muchos reptiles.
    </p><p class="article-text">
        El sistema funcionaba como una<strong> soluci&oacute;n en la que el adulto aportaba calor, pero no lo controlaba </strong>por completo. El entorno, sobre todo la radiaci&oacute;n solar, compensaba parte de esa falta de contacto continuo. Ese equilibrio sit&uacute;a a los oviraptores en una posici&oacute;n intermedia dentro de la evoluci&oacute;n de la incubaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La disposición en anillos con piezas inclinadas y parcialmente cubiertas condicionaba la transmisión térmica                            </span>
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        El caso concreto de <em><strong>Heyuannia huangi </strong></em>ayuda a entender c&oacute;mo funcionaba ese sistema, ya que sus nidos se han conservado en varios yacimientos de China y Mongolia. Este oviraptor, de alrededor de un metro y medio de longitud, organizaba los huevos en<strong> anillos conc&eacute;ntricos </strong>alrededor de un hueco central. 
    </p><p class="article-text">
        Los huevos no estaban amontonados, sino colocados con cierta inclinaci&oacute;n y parcialmente enterrados. Esa estructura no respond&iacute;a solo a una cuesti&oacute;n de espacio, sino que<strong> condicionaba la forma en que el calor llegaba a cada punto</strong>. Por lo tanto, el dise&ntilde;o del nido influ&iacute;a en el desarrollo de los embriones.
    </p><h2 class="article-text">Las diferencias t&eacute;rmicas alteraban el momento de nacimiento</h2><p class="article-text">
        Cuando los investigadores midieron la temperatura dentro de esos nidos recreados, detectaron <strong>diferencias claras entre unos huevos y otros</strong>. En ambientes fr&iacute;os, esas variaciones pod&iacute;an alcanzar varios grados dentro de la misma puesta, lo que hac&iacute;a que algunos embriones avanzaran m&aacute;s r&aacute;pido que otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La distribución irregular provocaba partes más cálidas y otras más frías dentro del conjunto, lo que abría una incógnita sobre cómo evolucionaban los embriones bajo esas diferencias                            </span>
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        Ese desfase llevaba a una <strong>eclosi&oacute;n asincr&oacute;nica</strong>, con nacimientos separados en el tiempo dentro del mismo nido. En aves actuales este fen&oacute;meno se regula con el comportamiento de los adultos, pero aqu&iacute; parec&iacute;a surgir como <strong>consecuencia del sistema</strong>. En entornos m&aacute;s c&aacute;lidos, en cambio, la diferencia t&eacute;rmica se reduc&iacute;a porque el calor ambiental equilibraba el conjunto.
    </p><h2 class="article-text">La recreaci&oacute;n f&iacute;sica permit&iacute;a observar cada detalle del proceso</h2><p class="article-text">
        Para llegar a estas conclusiones, el equipo construy&oacute; un <strong>modelo a tama&ntilde;o real del dinosaurio utilizando espuma, madera y tejidos </strong>que imitaban su estructura corporal. A&ntilde;adieron una fuente de calor que reproduc&iacute;a la temperatura del animal y fabricaron huevos de resina rellenos de agua para replicar su comportamiento t&eacute;rmico. Sensores colocados en el interior permitieron registrar los cambios de temperatura durante las pruebas. 
    </p><p class="article-text">
        El nido se dise&ntilde;&oacute; siguiendo la disposici&oacute;n observada en los f&oacute;siles, con dos anillos de huevos superpuestos. Esa recreaci&oacute;n permiti&oacute; observar con detalle c&oacute;mo circulaba el calor dentro de la puesta y c&oacute;mo cada zona respond&iacute;a de forma distinta a las condiciones externas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/huevos-dinosaurio-parecian-protegidos-sistema-incubacion-fallaba-frente-aves-actuales-pm_1_13090825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 15:47:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los huevos de dinosaurio parecían bien protegidos, pero su sistema de incubación fallaba frente al de las aves actuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Arqueología,Dinosaurios,Aves]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los mamuts pudieron desaparecer por algo tan simple como demasiado polen alterando su olfato y su reproducción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mamuts-pudieron-desaparecer-simple-polen-alterando-olfato-reproduccion-pm_1_13057511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0ca8a3c-0d68-407f-8679-f4c9241f1a7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los mamuts pudieron desaparecer por algo tan simple como demasiado polen alterando su olfato y su reproducción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trastorno prolongado - Un trabajo firmado por especialistas de varios países describe cómo partículas liberadas por vegetación con flor habrían provocado respuestas defensivas persistentes capaces de alterar la percepción química utilizada durante la reproducción</p><p class="subtitle">Más cerca de 'resucitar' un mamut: recuperan por primera vez cromosomas en un fósil de 52.000 años
</p></div><p class="article-text">
        Los animales de gran tama&ntilde;o no viven protegidos solo por su masa. Un cuerpo enorme exige alimento abundante, desplazamientos largos y un sistema biol&oacute;gico que funcione con precisi&oacute;n para localizar agua, comida y pareja. Por eso, la <strong>desaparici&oacute;n de grandes especies</strong> siempre plantea la misma pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Si eran tan robustos, por qu&eacute; dejaron de existir. En el caso de los <strong>mamuts</strong> y de otros grandes mam&iacute;feros del final de la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n, varios investigadores plantean que e<strong>l tama&ntilde;o no bast&oacute; para compensar un problema m&aacute;s sutil </strong>relacionado con su percepci&oacute;n del entorno.
    </p><h2 class="article-text">Cient&iacute;ficos sugieren una explicaci&oacute;n biol&oacute;gica poco explorada</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista<strong> </strong><em><strong>Earth History and Biodiversity</strong></em> plantea que reacciones del sistema inmunitario provocadas por <strong>part&iacute;culas liberadas por plantas en flor </strong>pudieron alterar el olfato de los mamuts lanudos y dificultar que encontraran pareja. El trabajo lo firma un grupo de qu&iacute;micos y zo&oacute;logos de Israel, Italia y Rusia.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta apunta a un<strong> proceso concreto durante un periodo de calentamiento </strong>del planeta en el que la vegetaci&oacute;n aument&oacute; en regiones donde viv&iacute;an estos animales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El gran volumen corporal plantea exigencias que terminan pasando factura                            </span>
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        Para explorar esa idea, el equipo analiz&oacute; restos de ejemplares congelados hallados en Siberia. En esas muestras aparecieron sustancias biol&oacute;gicas que el organismo produce cuando combate infecciones o irritaciones. Tambi&eacute;n detectaron compuestos org&aacute;nicos asociados a material vegetal que habr&iacute;a estado presente en el aire que respiraban aquellos animales.
    </p><p class="article-text">
        La coincidencia de ambos indicios llev&oacute; a los investigadores a plantear que los <strong>mamuts pod&iacute;an haber sufrido reacciones f&iacute;sicas persistentes </strong>que afectaban a su respiraci&oacute;n y a su capacidad para detectar olores.
    </p><h2 class="article-text">El sentido olfativo regula muchas funciones b&aacute;sicas en mam&iacute;feros</h2><p class="article-text">
        El olfato desempe&ntilde;a un papel fundamental en la vida de muchos mam&iacute;feros. Permite localizar comida y agua, orientarse durante desplazamientos largos y reconocer a otros individuos. Adem&aacute;s, <strong>durante la &eacute;poca reproductiva funciona como una se&ntilde;al qu&iacute;mica </strong>que facilita el encuentro entre machos y hembras.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores escribieron en el estudio que &ldquo;uno de los posibles mecanismos de extinci&oacute;n durante los cambios clim&aacute;ticos podr&iacute;a ser la alteraci&oacute;n del sentido del olfato debido al desarrollo de reacciones al&eacute;rgicas cuando cambia la flora&rdquo;. La p&eacute;rdida de sensibilidad frente a se&ntilde;ales olorosas habr&iacute;a <strong>reducido la probabilidad de encontrar pareja</strong> en el momento reproductivo.
    </p><h2 class="article-text">Los autores proponen varias v&iacute;as para poner a prueba la idea</h2><p class="article-text">
        El equipo tambi&eacute;n propuso formas de comprobar esa hip&oacute;tesis en el futuro. Una posibilidad consiste en <strong>examinar el contenido del est&oacute;mago de ejemplares conservados </strong>y estudiar qu&eacute; plantas estaban presentes en su dieta. Otra opci&oacute;n ser&iacute;a <strong>analizar sedimentos y tejidos </strong>asociados a los restos para identificar sustancias vegetales capaces de provocar respuestas inmunes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los autores interpretan que esas señales químicas sugieren episodios repetidos que afectaban vías respiratorias                            </span>
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        Los investigadores tambi&eacute;n plantean buscar <strong>prote&iacute;nas producidas por el organismo </strong>durante ese tipo de reacci&oacute;n defensiva. Una de ellas es la <strong>inmunoglobulina E</strong>, que se genera en el intestino y puede acabar en los excrementos. Si esa prote&iacute;na apareciera en restos f&oacute;siles de heces, podr&iacute;a indicar que aquellos animales sufr&iacute;an <strong>episodios comparables a la fiebre del heno</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La historia de estos probosc&iacute;deos incluye una larga retirada geogr&aacute;fica</h2><p class="article-text">
        Los mamuts lanudos, parientes de los elefantes actuales, habitaron amplias regiones de Am&eacute;rica del Norte, Asia y el norte de Europa durante el Pleistoceno. La mayor parte de sus poblaciones desapareci&oacute; hace unos 10.000 a&ntilde;os. Sin embargo, un <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/aislados-mutados-agua-dulce-extinguieron-ultimos-mamuts-tierra-pm_1_12538926.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupo peque&ntilde;o sobrevivi&oacute; durante m&aacute;s tiempo en la isla de Wrangel</a>, situada al noreste de Rusia, donde resisti&oacute; hasta hace unos 4.000 a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Restos congelados revelan indicios químicos en ejemplares siberianos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n m&aacute;s aceptada para esa desaparici&oacute;n apunta a <strong>varios factores</strong> que actuaron al mismo tiempo. Entre ellos aparecen el calentamiento clim&aacute;tico, los cambios en la vegetaci&oacute;n y la presi&oacute;n de la caza humana.
    </p><p class="article-text">
        La nueva propuesta<strong> no descarta esos elementos</strong>, pero plantea que pudo existir un mecanismo adicional relacionado con el funcionamiento del olfato. Los autores escribieron que el objetivo de su trabajo era &ldquo;<strong>proponer un nuevo mecanismo evolutivo para la desaparici&oacute;n de mamuts y otros animales basado en la alteraci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n</strong>&rdquo;. Si los animales no pod&iacute;an detectar correctamente las se&ntilde;ales qu&iacute;micas emitidas por otros individuos, la reproducci&oacute;n habr&iacute;a disminuido poco a poco.
    </p><h2 class="article-text">Otros especialistas reciben la hip&oacute;tesis con cautela</h2><p class="article-text">
        No todos los especialistas consideran convincente esa explicaci&oacute;n. <strong>Vincent Lynch</strong>, bi&oacute;logo evolutivo y profesor asociado en la University at Buffalo de Nueva York, explic&oacute; en un correo enviado a <em>Live Science </em>que &ldquo;<strong>esta idea parece bastante extra&ntilde;a y no estoy seguro de c&oacute;mo podr&iacute;a demostrarse</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lynch recuerda que los datos gen&eacute;ticos de los &uacute;ltimos mamuts tambi&eacute;n revelan otros problemas. El genoma reconstruido de un ejemplar de la isla de Wrangel mostr&oacute; mutaciones en genes relacionados con la detecci&oacute;n de aromas de plantas en flor, lo que indica que<strong> esos animales ya hab&iacute;an perdido parte de esa capacidad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el propio investigador se&ntilde;ala que la desaparici&oacute;n de estos gigantes probablemente se debi&oacute; a una<strong> suma de factores ambientales y humanos</strong>. La hip&oacute;tesis sobre reacciones inmunes asociadas a la expansi&oacute;n de la vegetaci&oacute;n <strong>a&ntilde;ade otra posibilidad a esa lista </strong>y abre una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n que todav&iacute;a necesita pruebas experimentales. Mientras tanto, la pregunta sobre por qu&eacute; desaparecieron animales tan enormes <strong>sigue sin una &uacute;nica respuesta definitiva</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mamuts-pudieron-desaparecer-simple-polen-alterando-olfato-reproduccion-pm_1_13057511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 19:36:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los mamuts pudieron desaparecer por algo tan simple como demasiado polen alterando su olfato y su reproducción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arizona revela un pariente del cocodrilo del tamaño de un gato que de joven caminaba a cuatro patas y luego pasó a dos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/arizona-revela-pariente-cocodrilo-tamano-gato-joven-caminaba-cuatro-patas-luego-paso-pm_1_13056836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7347855-a0d8-4440-9f68-295974ba83f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arizona revela un pariente del cocodrilo del tamaño de un gato que de joven caminaba a cuatro patas y luego pasó a dos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fósil - Los huesos muestran que las extremidades delanteras empiezan siendo largas durante etapas tempranas y luego quedan más cortas frente a las traseras, lo que desplaza el peso hacia atrás</p><p class="subtitle">El T-Rex no pisaba plano, corría sobre los dedos y esa forma de moverse disparaba su capacidad para alcanzar grandes velocidades</p></div><p class="article-text">
        Los<strong> grandes reptiles del pasado</strong> siguieron caminos evolutivos muy distintos, y algunos linajes desarrollaron formas corporales sorprendentes mucho antes de que otros grupos hicieran algo parecido. El <strong>cocodrilo</strong> suele describirse como un dinosaurio que logr&oacute; mantenerse hasta hoy, aunque en realidad pertenece a otra rama cercana del &aacute;rbol evolutivo.
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n cercana explica que<strong> muchos rasgos recuerden a los dinosaurios</strong>, mientras otros siguen un camino propio. Adem&aacute;s, el linaje del cocodrilo no estuvo formado por un &uacute;nico tipo de animal. En su historia aparecen<strong> parientes con cuerpos muy distintos</strong> que ocuparon funciones variadas en los ecosistemas antiguos.
    </p><h2 class="article-text"><em>Sonselasuchus</em> cambia su postura al crecer</h2><p class="article-text">
        Un trabajo publicado en <em><strong>Journal of Vertebrate Paleontology</strong></em><strong> </strong>describe a <em><strong>Sonselasuchus cedrus</strong></em>, un reptil antiguo relacionado con los cocodrilos que presentaba un cambio llamativo en su forma de desplazarse a medida que crec&iacute;a. El estudio explica que los<strong> individuos j&oacute;venes avanzaban apoyados en cuatro patas</strong>. Sin embargo, al alcanzar mayor tama&ntilde;o, el animal pod&iacute;a <strong>desplazarse sobre las dos traseras</strong>. Ese cambio de postura aparece ligado al desarrollo progresivo de su esqueleto y se observa al comparar restos de diferentes edades.
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                    alt="Investigadores explican que el parecido surge por desarrollo paralelo"
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                Investigadores explican que el parecido surge por desarrollo paralelo                            </span>
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        El aspecto general del animal resultaba curioso porque recordaba al de algunos dinosaurios corredores. Ten&iacute;a patas largas, huesos ligeros y una cabeza con pico sin dientes. A primera vista el cuerpo evocaba el de ciertos reptiles del Cret&aacute;cico con forma parecida a un avestruz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elliott Armour Smith</strong>, investigador de la Universidad de Washington en Seattle, explic&oacute; que ese parecido no indica parentesco directo y se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;estas similitudes<strong> surgieron por separado en linajes distintos </strong>que viv&iacute;an en ambientes parecidos&rdquo;. La explicaci&oacute;n apunta a un fen&oacute;meno evolutivo en el que animales de grupos diferentes adoptan estructuras parecidas al ocupar funciones similares dentro de un mismo ecosistema.
    </p><h2 class="article-text">El crecimiento altera proporciones del cuerpo</h2><p class="article-text">
        El cambio en la forma de caminar se detect&oacute; al estudiar el crecimiento de las extremidades. Los restos indican que las <strong>patas delanteras eran relativamente largas</strong> en individuos j&oacute;venes, aunque esa proporci&oacute;n cambiaba con la edad.
    </p><p class="article-text">
        Armour Smith explic&oacute; que &ldquo;la pata delantera empieza midiendo cerca del 75% de la trasera y termina alrededor del 50%&rdquo;. Esa diferencia<strong> alteraba el equilibrio corporal</strong>. Con patas traseras m&aacute;s largas y robustas, el peso del cuerpo se concentraba en la parte posterior y permit&iacute;a <strong>caminar erguido </strong>cuando el animal alcanzaba la madurez.
    </p><h2 class="article-text">Un yacimiento de Arizona re&uacute;ne miles de restos</h2><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles proceden del Parque Nacional Petrified Forest, en el estado de Arizona. All&iacute; se encuentra una de las zonas con m&aacute;s restos del periodo Tri&aacute;sico en Am&eacute;rica del Norte. Las excavaciones comenzaron en 2014 en un lugar conocido como Kaye Quarry. Desde entonces los investigadores han<strong> recuperado m&aacute;s de 3.000 huesos </strong>pertenecientes a distintos vertebrados. Entre ellos aparecen peces, anfibios, dinosaurios y varios reptiles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las campañas en Petrified Forest recuperan miles de piezas óseas                            </span>
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        Aproximadamente<strong> 950 restos corresponden al nuevo animal</strong> descrito. <strong>Christian Sidor</strong>, tambi&eacute;n de la Universidad de Washington, se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;el yacimiento sigue produciendo f&oacute;siles nuevos y resulta emocionante ver lo que todav&iacute;a puede aparecer&rdquo;. En total se calcula que los huesos <strong>pertenecen al menos a 36 individuos</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los hallazgos ampl&iacute;an la diversidad del Tri&aacute;sico</h2><p class="article-text">
        El conjunto de hallazgos tambi&eacute;n ayuda a entender la<strong> variedad de reptiles cercanos a los cocodrilos </strong>durante el Tri&aacute;sico. Durante mucho tiempo se pens&oacute; que estos animales apenas cambiaron a lo largo de su historia. Sin embargo, algunos grupos desarrollaron<strong> formas corporales muy distintas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Michelle Stocker,</strong> investigadora de Virginia Tech, explic&oacute; que &ldquo;estos animales ya estaban probando formas corporales muy extra&ntilde;as antes de que los dinosaurios adoptaran rasgos parecidos&rdquo;. Esa diversidad muestra que los ecosistemas donde vivieron los primeros dinosaurios <strong>inclu&iacute;an muchos otros reptiles con estilos de vida variados</strong>, algunos de ellos con aspecto sorprendentemente parecido al de animales que aparecer&iacute;an millones de a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/arizona-revela-pariente-cocodrilo-tamano-gato-joven-caminaba-cuatro-patas-luego-paso-pm_1_13056836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 15:51:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arizona revela un pariente del cocodrilo del tamaño de un gato que de joven caminaba a cuatro patas y luego pasó a dos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El T-Rex no pisaba plano, corría sobre los dedos y esa forma de moverse disparaba su capacidad para alcanzar grandes velocidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/t-rex-no-pisaba-plano-corria-dedos-forma-moverse-disparaba-capacidad-alcanzar-grandes-velocidades-pm_1_13041771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea541138-f444-41e4-adce-6f891438b6fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El T-Rex no pisaba plano, corría sobre los dedos y esa forma de moverse disparaba su capacidad para alcanzar grandes velocidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Locomoción - El equipo de Adrian Tussel Boeye midió partes de la pierna y del pie en cuatro esqueletos completos y utilizó fórmulas biomecánicas para calcular desplazamientos posibles en grandes bípedos prehistóricos</p></div><p class="article-text">
        Las patas enormes avanzaban primero con cuidado y luego con un ritmo cada vez m&aacute;s r&aacute;pido mientras el terreno lleno de ra&iacute;ces obligaba a zigzaguear entre troncos ca&iacute;dos. El <strong>Tyrannosaurus rex </strong>comenz&oacute; as&iacute; la persecuci&oacute;n con un movimiento contenido que pronto se transform&oacute; en una carrera.
    </p><p class="article-text">
        El animal <strong>aceler&oacute; en pocos segundos</strong> mientras la presa cambiaba de direcci&oacute;n y trataba de ganar terreno sobre ra&iacute;ces y suelo irregular. Ese contraste entre un inicio contenido y un avance cada vez m&aacute;s veloz explica por qu&eacute; la forma real de caminar de este depredador se ha convertido en una pregunta esencial para los investigadores que estudian su locomoci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Un an&aacute;lisis con huesos bien conservados permiti&oacute; reconstruir c&oacute;mo apoyaba el pie el animal</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista <em><strong>Royal Society Open Science</strong></em> examin&oacute; precisamente <strong>c&oacute;mo apoyaba el pie Tyrannosaurus rex </strong>cuando se desplazaba. El trabajo analiz&oacute; varios ejemplares bien conservados y concluy&oacute; que el dinosaurio<strong> cargaba el peso sobre los dedos </strong>en lugar de apoyar todo el pie.
    </p><p class="article-text">
        Esa forma de pisada modifica el c&aacute;lculo de velocidad y tambi&eacute;n la forma en que el cuerpo absorbe el impacto del movimiento. La investigaci&oacute;n ofrece un <strong>marco nuevo para estimar c&oacute;mo corr&iacute;a el mayor depredador terrestre </strong>de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El equipo dirigido por <strong>Adrian Tussel Boeye</strong> en el College of the Atlantic en Maine parti&oacute; de un problema simple pero dif&iacute;cil de resolver con f&oacute;siles. Los investigadores midieron con precisi&oacute;n huesos de la pierna y del pie en cuatro ejemplares distintos. Esos valores se introdujeron en <strong>tres ecuaciones biomec&aacute;nicas </strong>utilizadas para calcular la velocidad de animales b&iacute;pedos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esos datos se<strong> simularon tres formas posibles de pisada</strong>. Una opci&oacute;n supon&iacute;a que el tal&oacute;n tocaba primero el suelo, otra situaba el apoyo en la parte media del pie y la &uacute;ltima colocaba el primer contacto en los dedos.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados cambiaron la imagen cl&aacute;sica del dinosaurio. El modelo en el que el pie tocaba el suelo con los dedos permiti&oacute; que el animal realizara <strong>m&aacute;s pasos en el mismo intervalo de tiempo</strong>. Ese patr&oacute;n aument&oacute; la velocidad estimada alrededor de un 20% frente a los c&aacute;lculos basados en una pisada plana.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los c&aacute;lculos del estudio, el<strong> Tyrannosaurus rex pod&iacute;a alcanzar entre 5 y 11 metros por segundo</strong>. Incluso ejemplares de gran tama&ntilde;o pod&iacute;an desplazarse con rapidez. Un individuo de unas 6,5 toneladas podr&iacute;a recorrer 100 metros en poco m&aacute;s de diez segundos, pr&aacute;cticamente como Usain Bolt, seg&uacute;n el modelo biomec&aacute;nico utilizado.
    </p><h2 class="article-text">Las marcas fosilizadas del suelo confirman que el peso reca&iacute;a sobre los dedos</h2><p class="article-text">
        Las huellas f&oacute;siles aportaron otra pista decisiva. Los investigadores revisaron rastros atribuidos a tiranos&aacute;uridos y observaron un patr&oacute;n repetido en la profundidad de las impresiones. Las <strong>marcas m&aacute;s profundas aparecen bajo los dedos y no bajo la parte posterior del pie</strong>. Esa distribuci&oacute;n indica que el peso del cuerpo se concentraba hacia la parte delantera durante el paso. Algunos rastros conservados en Nuevo M&eacute;xico muestran esta caracter&iacute;stica con claridad, con dedos hundidos en el sedimento mientras la <strong>parte trasera del pie apenas deja se&ntilde;al</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n compara este patr&oacute;n con animales actuales que caminan sobre dos patas. Los humanos utilizan una pisada con el tal&oacute;n como primer punto de contacto. Las aves terrestres presentan el comportamiento contrario y apoyan la zona delantera del pie. El Tyrannosaurus rex parece encajar mejor en este segundo modelo.
    </p><p class="article-text">
        Los autores escribieron en el art&iacute;culo que &ldquo;nuestro estudio representa el primer an&aacute;lisis biomec&aacute;nico cuantitativo del efecto de los patrones de pisada en la marcha de Tyrannosaurus&rdquo;. En el mismo trabajo a&ntilde;adieron que &ldquo;el pie de T. rex funcionaba de forma similar al de un ave&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los cient&iacute;ficos comparan este desplazamiento con el que utilizan hoy muchas aves</h2><p class="article-text">
        La<strong> postura del cuerpo tambi&eacute;n se adapta </strong>a ese estilo de movimiento. El dinosaurio habr&iacute;a avanzado con las <strong>patas flexionadas y con una sucesi&oacute;n de pasos r&aacute;pidos </strong>que ayudaban a mantener la estabilidad. Ese sistema convert&iacute;a las extremidades en <strong>amortiguadores</strong> capaces de gestionar el enorme peso del animal sobre terreno irregular. El resultado era un desplazamiento menos pesado de lo que suele mostrarse en reconstrucciones populares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Steve Brusatte</strong>, paleont&oacute;logo de la University of Edinburgh que no particip&oacute; en el estudio, resumi&oacute; esa idea al explicar al peri&oacute;dico<em> The New York Times </em>que &ldquo;este trabajo muestra que incluso el ic&oacute;nico T. rex caminaba de una forma muy parecida a las aves&rdquo;. En la misma entrevista a&ntilde;adi&oacute; una comparaci&oacute;n gr&aacute;fica al decir que el animal habr&iacute;a sido &ldquo;<strong>algo as&iacute; como una gallina de ocho toneladas caminando por el corral</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas conclusiones obligan a revisar muchas representaciones del dinosaurio en museos, documentales y animaciones. La imagen tradicional mostraba pasos pesados con el pie plano golpeando el suelo. Los nuevos modelos describen un desplazamiento m&aacute;s r&aacute;pido y con apoyo adelantado en los dedos. Ese cambio<strong> altera las estimaciones de velocidad, la forma de cazar y tambi&eacute;n la manera en que el cuerpo del depredador se manten&iacute;a estable </strong>mientras corr&iacute;a detr&aacute;s de su presa entre &aacute;rboles, ra&iacute;ces y terreno irregular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/t-rex-no-pisaba-plano-corria-dedos-forma-moverse-disparaba-capacidad-alcanzar-grandes-velocidades-pm_1_13041771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 14:44:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Taiwán saca a la luz un pequeño hueso que certifica la presencia de un gran depredador del Pleistoceno ya desaparecido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/taiwan-saca-luz-pequeno-hueso-certifica-presencia-gran-depredador-pleistoceno-desaparecido-pm_1_13006551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/878bdd9a-9f72-424d-b336-ab75a7589a01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Taiwán saca a la luz un pequeño hueso que certifica la presencia de un gran depredador del Pleistoceno ya desaparecido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fauna antigua - Investigadores de National Taiwan University describieron en Historical Biology una pieza ósea encontrada en la Formación Chiting que sitúa a este ejemplar entre 800.000 y 400.000 años atrás y lo coloca por encima de las especies actuales en tamaño</p><p class="subtitle">Un fósil hallado en China muestra que algunos dinosaurios tenían espinas huecas en la piel hace 125 millones de años y obliga a replantear su evolución</p></div><p class="article-text">
        Una silueta gruesa se desliz&oacute; entre la vegetaci&oacute;n baja y qued&oacute; inm&oacute;vil junto al borde del agua. La <strong>pit&oacute;n</strong> avanz&oacute; despacio, con el cuerpo pegado al suelo h&uacute;medo, mientras segu&iacute;a el rastro de un peque&ntilde;o ungulado que hab&iacute;a bajado a beber y que a&uacute;n no hab&iacute;a notado la presi&oacute;n del peligro.
    </p><p class="article-text">
        El reptil tens&oacute; los m&uacute;sculos y lanz&oacute; el ataque, rodeando el torso del animal y apretando con fuerza hasta cortar su resistencia. El crujido de ramas anunci&oacute; la llegada de <strong>otro cazador de gran tama&ntilde;o </strong>y la serpiente levant&oacute; la cabeza, solt&oacute; parte del agarre y midi&oacute; la distancia con el reci&eacute;n llegado, consciente de que una lucha abierta pod&iacute;a costarle la presa y la vida.
    </p><h2 class="article-text">Un hallazgo en Tainan confirm&oacute; que en la isla habit&oacute; un reptil gigantesco hace cientos de miles de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Ese tipo de tensi&oacute;n entre grandes depredadores encaja con la imagen que ofrecen los<strong> f&oacute;siles del Pleistoceno medio en Taiw&aacute;n</strong>. Investigadores de National Taiwan University publicaron en la revista<em><strong> Historical Biology </strong></em>el hallazgo de una<strong> v&eacute;rtebra hallada en la Formaci&oacute;n Chiting</strong>, en Tainan, que demuestra que en la isla vivi&oacute; un gran Python entre hace 800.000 y 400.000 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El equipo identific&oacute; el <strong>hueso como parte del tronco de una serpiente</strong> de al menos cuatro metros de longitud, una talla superior a la de las especies actuales de Taiw&aacute;n, que rara vez superan los tres metros. El estudio sit&uacute;a as&iacute; a este reptil en un <strong>ecosistema con depredadores de primer nivel</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n no se bas&oacute; en una intuici&oacute;n general, sino en rasgos anat&oacute;micos concretos. Los cient&iacute;ficos analizaron la forma de la <strong>zig&oacute;sfena</strong>, una estructura &oacute;sea que encaja las v&eacute;rtebras y limita la torsi&oacute;n del cuerpo. En los pitones esa pieza adopta una forma ancha y en cu&ntilde;a que permite distinguirlos de otras serpientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La ausencia previa de pruebas había dejado un vacío difícil de explicar en la fauna antigua de la isla                            </span>
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        A partir de las medidas de esa v&eacute;rtebra y de modelos estad&iacute;sticos basados en ejemplares actuales, el equipo calcul&oacute; la longitud aproximada del animal. Los autores escribieron en<em> Historical Biology </em>que &ldquo;este f&oacute;sil representa la <strong>serpiente f&oacute;sil m&aacute;s grande y m&aacute;s inesperada de Taiw&aacute;n</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El registro paleontol&oacute;gico de la isla ya hab&iacute;a proporcionado restos de mam&iacute;feros, tortugas, cocodrilos y aves, pero nunca hab&iacute;a ofrecido pruebas de la presencia de pitones. La ausencia de estos constrictores en la isla principal resultaba llamativa si se tiene en cuenta que en buena parte del sudeste asi&aacute;tico abundan en selvas y humedales. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora no hab&iacute;a evidencias de que hubieran llegado cuando el nivel del mar era m&aacute;s bajo o de que hubieran desaparecido despu&eacute;s. La nueva pieza modifica esa imagen y obliga a revisar la historia ecol&oacute;gica del territorio.
    </p><h2 class="article-text">La coincidencia con otros grandes cazadores dibuj&oacute; un escenario muy distinto al actual</h2><p class="article-text">
        El gran reptil no viv&iacute;a aislado. En el mismo periodo coincidi&oacute; con <strong>otros depredadores de gran tama&ntilde;o</strong> como el felino de dientes de sable <em><strong>Homotherium</strong></em> y el cocodrilo de hocico alargado <em><strong>Toyotamaphimeia</strong></em>. Ambos desaparecieron hacia el final del Pleistoceno, en un proceso de extinci&oacute;n que afect&oacute; a numerosos animales de gran talla.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores sugieren que el<strong> mismo episodio pudo acabar tambi&eacute;n con las serpientes gigantes</strong>. En el estudio se afirma que &ldquo;proponemos que el nicho de los superdepredadores en el ecosistema moderno puede haber permanecido vac&iacute;o desde la extinci&oacute;n del Pleistoceno&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Actualmente solo hay un gran depredador en Taiwán                            </span>
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        Esa hip&oacute;tesis parte de una comparaci&oacute;n entre el pasado y la fauna actual. Hoy la isla carece de grandes cazadores terrestres, salvo el oso negro de Formosa que es omn&iacute;voro, y su cadena tr&oacute;fica est&aacute; dominada por especies de menor tama&ntilde;o. El trabajo se&ntilde;ala que la desaparici&oacute;n de estos depredadores superiores produjo una <strong>renovaci&oacute;n profunda de la fauna</strong> y que el ecosistema terrestre quiz&aacute; no recuper&oacute; el equilibrio previo tras aquellas p&eacute;rdidas. Los autores hablan de un relevo dr&aacute;stico en la composici&oacute;n de especies y plantean que la estructura actual puede ser consecuencia directa de aquel episodio.
    </p><p class="article-text">
        La pieza que ha permitido abrir esta discusi&oacute;n es &uacute;nica y procede de un &uacute;nico hueso, pero su valor radica en el contexto en el que apareci&oacute;. La v&eacute;rtebra se recuper&oacute; en una formaci&oacute;n rica en f&oacute;siles y aporta una prueba concreta de la presencia de pitones en la isla durante el Pleistoceno medio. Los investigadores insisten en que nuevas campa&ntilde;as de excavaci&oacute;n y an&aacute;lisis a gran escala podr&aacute;n<strong> aclarar mejor c&oacute;mo se produjo ese cambio faun&iacute;stico</strong> y qu&eacute; factores influyeron en la desaparici&oacute;n de estos grandes cazadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/taiwan-saca-luz-pequeno-hueso-certifica-presencia-gran-depredador-pleistoceno-desaparecido-pm_1_13006551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 13:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Taiwán saca a la luz un pequeño hueso que certifica la presencia de un gran depredador del Pleistoceno ya desaparecido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Taiwán,Fósiles,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo dinosaurio aparece en Burgos con apenas 30 centímetros de altura y un cráneo del tamaño de una nuez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nuevo-dinosaurio-aparece-burgos-apenas-30-centimetros-altura-craneo-tamano-nuez-pm_1_12960397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fca83b03-4f08-42bc-a6e0-ba165d08e61d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nuevo dinosaurio aparece en Burgos con apenas 30 centímetros de altura y un cráneo del tamaño de una nuez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De bolsillo - El estudio de estos huesos minúsculos cambia la mirada sobre los dinosaurios de menor tamaño, hasta ahora poco valorados</p><p class="subtitle">¿Qué criatura marina pudo dejar una vértebra tan grande en Misisipi? Su fósil apunta a un depredador sin precedentes</p></div><p class="article-text">
        El suelo estaba cubierto de agujas secas que cruj&iacute;an bajo los pasos de las peque&ntilde;as criaturas. Entre las ra&iacute;ces retorcidas de los &aacute;rboles, cinco cuerpos &aacute;giles se mov&iacute;an con cuidado, levantando el hocico para olfatear el aire antes de arrancar un trozo de brote tierno. Los<strong> </strong><em><strong>Foskeia pelendonum</strong></em><strong> </strong>avanzaban en grupo, atentos a cada ruido que romp&iacute;a el silencio del bosque. Uno de ellos, el m&aacute;s joven, se detuvo al o&iacute;r el chasquido de una rama, y los dem&aacute;s giraron de golpe, tensos y quietos, hasta que el peligro se disip&oacute;. Despu&eacute;s reanudaron la b&uacute;squeda de hojas blandas entre las sombras, con los ojos fijos en los claros donde la luz se filtraba a trav&eacute;s de las copas.
    </p><h2 class="article-text">Un cuerpo &aacute;gil y una mand&iacute;bula preparada para sobrevivir en bosques densos</h2><p class="article-text">
        El equipo internacional dirigido por el paleont&oacute;logo<strong> Paul-&Eacute;mile Dieudonn&eacute; </strong>ha identificado en <strong>Burgos</strong> una nueva especie de dinosaurio herb&iacute;voro, <em>Foskeia pelendonum</em>, descrita en la revista <em><strong>Papers in Palaeontology</strong></em> como el ejemplar m&aacute;s peque&ntilde;o de su grupo y una pieza fundamental para entender c&oacute;mo evolucionaron los ornitisquios europeos durante el Cret&aacute;cico. El estudio sit&uacute;a a este animal en la familia <em>Rhabdodontidae</em>, lo que<strong> ampl&iacute;a el mapa de la evoluci&oacute;n de los herb&iacute;voros</strong> en el continente.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2018388549964321024?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El <strong>Colectivo Arqueol&oacute;gico y Paleontol&oacute;gico de Salas (CAS) </strong>present&oacute; el hallazgo como una de las mayores aportaciones de los &uacute;ltimos a&ntilde;os a la paleontolog&iacute;a europea. El descubrimiento tuvo lugar en el <strong>yacimiento de Vegagete</strong>, cerca de Villanueva de Carazo, donde se recuperaron cerca de<strong> 800 f&oacute;siles</strong>. De ellos, unos 350 pertenecen a seis individuos distintos, desde cr&iacute;as hasta adultos, seg&uacute;n detall&oacute; el propio Dieudonn&eacute;. &ldquo;La investigaci&oacute;n ha sido un desaf&iacute;o, ya que tuvimos que ensamblar varios fragmentos diminutos para reconstruir la mayor parte de su anatom&iacute;a&rdquo;, explic&oacute; el paleont&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Los restos revelaron un <strong>cr&aacute;neo de 5,5 cent&iacute;metros</strong>, con una mand&iacute;bula adaptada a triturar vegetaci&oacute;n dura y dientes de estructura compleja. Este diminuto dinosaurio, que med&iacute;a entre 50 y 60 cent&iacute;metros de longitud y no superaba los 30 de altura, presenta un <strong>grado de desarrollo anat&oacute;mico </strong>que lo distingue de cualquier otro miembro conocido de su familia.
    </p><h2 class="article-text">Los f&oacute;siles revelan cambios en la forma de andar a lo largo de su crecimiento</h2><p class="article-text">
        Los estudios permitieron deducir que viv&iacute;a entre bosques cerrados y zonas h&uacute;medas donde pod&iacute;a <strong>ocultarse de los depredadores</strong>. Su cuerpo ligero y sus patas largas le daban agilidad para moverse con rapidez. Seg&uacute;n el an&aacute;lisis histol&oacute;gico, los ejemplares j&oacute;venes se desplazaban sobre dos patas y los adultos, con el tiempo, pasaban a hacerlo en cuatro, lo que revela un <strong>cambio de locomoci&oacute;n ligado al crecimiento</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados filogen&eacute;ticos situaron a <em>Foskeia pelendonum</em> en una posici&oacute;n singular dentro del linaje <em>Rhabdodontomorpha</em>, junto al <em>Muttaburrasaurus</em> australiano, lo que sugiere la existencia de v&iacute;nculos evolutivos entre continentes. Este hallazgo reaviv&oacute; el debate sobre la hip&oacute;tesis de <em>Phytodinosauria</em>, que propone <strong>agrupar a todos los dinosaurios herb&iacute;voros en un mismo linaje natural</strong>. Los autores del estudio consideran que las conexiones detectadas justifican revisar ese modelo.
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                    alt="Un equipo internacional identifica una nueva especie de dinosaurio en Burgos"
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            <span class="title">
                Un equipo internacional identifica una nueva especie de dinosaurio en Burgos                            </span>
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        La provincia de Burgos acumula as&iacute; tres especies &uacute;nicas: el <em>Europatitan eastwoodi</em>, el <em>Demandasaurus darwini</em> y, ahora, el <em>Foskeia pelendonum</em>, que ampl&iacute;a la historia evolutiva de los dinosaurios ib&eacute;ricos. Cada nuevo hallazgo en esta regi&oacute;n a&ntilde;ade piezas valiosas al estudio de la fauna del Cret&aacute;cico temprano y apuntala la importancia cient&iacute;fica de sus yacimientos.
    </p><h2 class="article-text">Un descubrimiento peque&ntilde;o en tama&ntilde;o pero enorme en valor cient&iacute;fico</h2><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles de <em>Foskeia</em> son, en apariencia, peque&ntilde;os fragmentos de hueso, pero su estudio ha <strong>cambiado la visi&oacute;n sobre los dinosaurios de menor tama&ntilde;o</strong>. Este grupo, antes considerado marginal, se revela ahora como una parte fundamental del rompecabezas evolutivo. Los investigadores apuntan que la diversidad de formas en miniatura, lejos de ser anecd&oacute;tica, fue esencial para el equilibrio de los ecosistemas del Cret&aacute;cico.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo demuestra que el tama&ntilde;o no determina la relevancia cient&iacute;fica. En este caso, un cr&aacute;neo del tama&ntilde;o de una nuez y un cuerpo que apenas llegaba al medio metro han bastado para<strong> replantear las teor&iacute;as sobre la evoluci&oacute;n de los herb&iacute;voros europeos</strong>. La historia de <em>Foskeia pelendonum</em> ejemplifica que incluso los restos m&aacute;s peque&ntilde;os pueden abrir grandes preguntas sobre el pasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nuevo-dinosaurio-aparece-burgos-apenas-30-centimetros-altura-craneo-tamano-nuez-pm_1_12960397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 17:55:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nuevo dinosaurio aparece en Burgos con apenas 30 centímetros de altura y un cráneo del tamaño de una nuez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles,España,Burgos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los animales que inauguraron la era de los vertebrados tenían cuatro ojos capaces de abarcar todo el horizonte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/animales-inauguraron-vertebrados-tenian-cuatro-ojos-capaces-abarcar-horizonte-pm_1_12959723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/260614f7-dd87-4017-8b74-19c2b70b69f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los animales que inauguraron la era de los vertebrados tenían cuatro ojos capaces de abarcar todo el horizonte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fósiles - Un estudio publicado en Nature analizó fósiles de vertebrados primitivos y concluyó que los primeros representantes de este grupo pudieron contar con cuatro ojos funcionales</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo de muchos animales actuales funciona con una norma sencilla que casi nadie cuestiona. Los mam&iacute;feros, los peces y el resto de vertebrados tienen <strong>dos ojos colocados a los lados de la cabeza</strong>, conectados al cerebro y coordinados para formar im&aacute;genes. Ese patr&oacute;n parece estable y repetido hasta el cansancio, aunque no siempre fue as&iacute;. Los vertebrados m&aacute;s antiguos conocidos no encajaban en ese esquema y mostraban una <strong>organizaci&oacute;n visual m&aacute;s amplia</strong>. Esa diferencia oblig&oacute; a revisar c&oacute;mo empez&oacute; realmente la visi&oacute;n en este grupo.
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo publicado en la revista <em><strong>Nature</strong></em> analiz&oacute; f&oacute;siles del C&aacute;mbrico y concluy&oacute; que los primeros vertebrados contaban con<strong> cuatro ojos de tipo c&aacute;mara</strong>, no con dos. El estudio se centr&oacute; en restos bien conservados de animales sin mand&iacute;bulas que vivieron hace m&aacute;s de 500 millones de a&ntilde;os. Esos ejemplares pertenec&iacute;an a un<strong> grupo primitivo que ocupaba mares llenos de depredadores y competencia</strong> continuada. El hallazgo, por lo tanto, cambia la idea habitual sobre el origen del sistema visual vertebrado.
    </p><h2 class="article-text">Las estructuras del <em>Haikouichthys</em> muestran restos de pigmentos oculares</h2><p class="article-text">
        El equipo examin&oacute; f&oacute;siles de <em><strong>Haikouichthys ercaicunensis </strong></em>y de otra especie emparentada que no tiene nombre formal. Entre los dos ojos laterales aparec&iacute;an <strong>dos manchas oscuras </strong>que durante a&ntilde;os se interpretaron como sacos nasales. El an&aacute;lisis con microscop&iacute;a electr&oacute;nica y mapas elementales mostr&oacute; otra cosa. Esas estructuras conten&iacute;an <strong>melanosomas</strong>, los mismos org&aacute;nulos que aparecen en las retinas actuales y que gestionan la absorci&oacute;n de luz. Adem&aacute;s, cada una ten&iacute;a una forma redondeada regular que encajaba con la presencia de una lente.
    </p><p class="article-text">
        Los vertebrados actuales, desde peces hasta humanos, usan <strong>ojos de tipo c&aacute;mara con una sola lente que enfoca la luz sobre la retina</strong>. Encontrar ese dise&ntilde;o en los ojos laterales de un animal del C&aacute;mbrico no resulta extra&ntilde;o. Lo llamativo fue detectar el mismo sistema en un <strong>segundo par situado en la parte superior </strong>de la cabeza. Esa disposici&oacute;n permit&iacute;a cubrir casi todo el entorno sin girar el cuerpo. En un oc&eacute;ano dominado por grandes depredadores, ver alrededor pod&iacute;a marcar la diferencia entre escapar o desaparecer en las fauces de cualquier criatura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los cuatro ojos de aquellos peces primitivos ofrecían una vista panorámica capaz de detectar movimientos a ambos lados                            </span>
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        El estudio sugiere que esos <strong>cuatro ojos funcionaban al mismo nivel</strong> y no como simples sensores de luz. <strong>Jakob Vinther</strong>, paleont&oacute;logo de la Universidad de Bristol, explic&oacute; a<em> New Scientist </em>que &ldquo;probablemente pod&iacute;an distinguir bien los objetos, su forma y cierto grado de profundidad&rdquo;. Esa capacidad ofrec&iacute;a una visi&oacute;n amplia del entorno inmediato. No se trataba de detectar sombras, sino de <strong>formar im&aacute;genes &uacute;tiles </strong>para moverse y reaccionar.
    </p><h2 class="article-text">Los ojos adicionales terminaron convertidos en una gl&aacute;ndula cerebral</h2><p class="article-text">
        Con el tiempo,<strong> ese sistema dej&oacute; de existir</strong>. Mantener cuatro canales visuales exig&iacute;a un gasto energ&eacute;tico alto y un cerebro capaz de procesar mucha informaci&oacute;n al mismo tiempo. A medida que algunos de estos animales pasaron de ser presas a ocupar posiciones m&aacute;s activas como cazadores, la necesidad de vigilar todo el entorno se redujo. Dos ojos bien coordinados<strong> resultaban suficientes </strong>para seguir presas y orientarse. El segundo par, una vez en este escenario m&aacute;s c&oacute;modo, empez&oacute; a perder su funci&oacute;n original.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores plantean que esos ojos medianos no desaparecieron sin dejar rastro. Con el paso de millones de a&ntilde;os se transformaron en la <strong>gl&aacute;ndula pineal</strong>, una peque&ntilde;a estructura situada en el cerebro de la mayor&iacute;a de los vertebrados. Hoy regula<strong> ritmos de sue&ntilde;o a trav&eacute;s de la melatonina </strong>y responde a ciclos de luz y oscuridad. En algunos animales mantiene una relaci&oacute;n con la percepci&oacute;n luminosa y recibe el apodo de <em>tercer ojo</em>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, firmado por<strong> Xiangtong Lei </strong>y publicado en 2026, no altera c&oacute;mo ven los animales actuales, pero s&iacute; aclara<strong> de d&oacute;nde procede ese dise&ntilde;o</strong>. La visi&oacute;n con dos ojos no fue el &uacute;nico camino posible, sino el resultado de una reducci&oacute;n funcional tras una etapa m&aacute;s compleja documentada ahora en el registro f&oacute;sil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/animales-inauguraron-vertebrados-tenian-cuatro-ojos-capaces-abarcar-horizonte-pm_1_12959723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 16:18:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Biología,Naturaleza,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué criatura marina pudo dejar una vértebra tan grande en Misisipi? Su fósil apunta a un depredador sin precedentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/criatura-marina-pudo-vertebra-grande-misisipi-fosil-apunta-depredador-precedentes-pm_1_12945138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37bb995d-a069-4798-bc56-33a11377c0f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué criatura marina pudo dejar una vértebra tan grande en Misisipi? Su fósil apunta a un depredador sin precedentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fósil - Los geólogos destacaron que los restos de mosasaurio suelen aparecer en la zona, pero una pieza de esas dimensiones es excepcional y podría pertenecer al mayor individuo registrado en la zona</p><p class="subtitle">El dinosaurio acorazado más antiguo del mundo parecía una fortaleza viviente cubierta de pinchos</p></div><p class="article-text">
        Los oc&eacute;anos han tenido siempre sus propios gigantes, animales que cazaban con una eficacia que har&iacute;a palidecer a cualquier depredador terrestre. Entre ellos estaban los <strong>mosasaurios</strong>, reptiles marinos que dominaron las aguas hace millones de a&ntilde;os. Su cuerpo alargado, su cola potente y sus mand&iacute;bulas repletas de dientes c&oacute;nicos les permit&iacute;an<strong> devorar peces, tortugas e incluso a otros de su especie</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No depend&iacute;an de la fuerza, sino de la punter&iacute;a. Se mov&iacute;an con una rapidez que asustaba, &aacute;giles y feroces a la vez En su mundo no hab&iacute;a selvas ni desiertos, solo un mar templado donde mandaban ellos y donde cada movimiento serv&iacute;a para cazar o sobrevivir. Esa supremac&iacute;a bajo el agua marc&oacute; un equilibrio natural que hoy solo conocemos por los restos f&oacute;siles que dejaron.
    </p><h2 class="article-text">El descubrimiento sugiere que aquel ejemplar fue uno de los mayores depredadores de la regi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El hallazgo m&aacute;s reciente que recuerda esa &eacute;poca se produjo en <strong>Misisipi </strong>en 2025, cuando un grupo de ge&oacute;logos localiz&oacute; una<strong> v&eacute;rtebra enorme </strong>enterrada en sedimentos del Cret&aacute;cico. La pieza, de m&aacute;s de 18 cent&iacute;metros de anchura, llam&oacute; su atenci&oacute;n por el tama&ntilde;o y por su excelente estado de conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <em>Mississippi Clarion-Ledger,</em> el descubrimiento tuvo lugar cerca de Starkville durante un estudio de cartograf&iacute;a geol&oacute;gica que no buscaba f&oacute;siles. El equipo, dirigido po<strong>r James Starnes </strong>del Departamento de Calidad Ambiental de Misisipi, extrajo el hueso del barro y comprendi&oacute; de inmediato que pertenec&iacute;a a un animal marino gigantesco.
    </p><p class="article-text">
        El f&oacute;sil fue identificado como parte de un <em><strong>Mosasaurus hoffmannii</strong></em>, un reptil marino que vivi&oacute; en el tramo final del Cret&aacute;cico. <strong>George Phillips</strong>, conservador de paleontolog&iacute;a del Museo de Ciencias Naturales de Misisipi, confirm&oacute; que la v&eacute;rtebra podr&iacute;a ser la <strong>m&aacute;s grande hallada hasta la fecha en el estado</strong>. &ldquo;Cuando la comparamos con las piezas de nuestra colecci&oacute;n, era la mayor que hab&iacute;amos visto&rdquo;, explic&oacute; Phillips. De acuerdo con su an&aacute;lisis, el animal habr&iacute;a <strong>alcanzado unos 9 metros de longitud</strong>, aunque otros ejemplares de la misma especie pod&iacute;an llegar a los 15.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="George Phillips, del Museo de Ciencias Naturales de Misisipi, explicó que nunca habían visto una vértebra tan grande"
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                George Phillips, del Museo de Ciencias Naturales de Misisipi, explicó que nunca habían visto una vértebra tan grande                            </span>
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        En aquel tiempo, gran parte del <strong>continente americano estaba cubierto por el Mar Interior Occidental</strong>, un oc&eacute;ano que divid&iacute;a la tierra en dos y albergaba tiburones primitivos, ammonites y reptiles marinos de gran tama&ntilde;o. Los mosasaurios, adaptados a nadar con agilidad y a moverse con la misma rapidez con la que los grandes felinos cazan en tierra, eran los aut&eacute;nticos due&ntilde;os de ese entorno. No eran dinosaurios, aunque compart&iacute;an su &eacute;poca. Su aspecto recordaba al de un lagarto enorme con la fuerza de un cocodrilo y la velocidad de un pez cazador.
    </p><h2 class="article-text">El impacto del asteroide puso fin a la supremac&iacute;a de los grandes reptiles marinos</h2><p class="article-text">
        La v&eacute;rtebra de Misisipi revela que el ejemplar encontrado<strong> pudo ser uno de los mayores depredadores del estado</strong>. Starnes se&ntilde;al&oacute; que encontrar restos de mosasaurio no es raro, pero descubrir uno de ese tama&ntilde;o resulta excepcional. &ldquo;A veces encontramos fragmentos, pero esta pieza nos dej&oacute; sin palabras por sus dimensiones&rdquo;, dijo. Su compa&ntilde;ero <strong>Jonathan Leard</strong> coincidi&oacute;: &ldquo;Fue tan grande que dudamos de que fuera un mosasaurio. Podr&iacute;a ser el mayor recogido en Misisipi&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El contexto en que vivi&oacute; este animal era muy distinto al actual. Donde hoy hay bosques y colinas, entonces hab&iacute;a <strong>playas tropicales, aguas c&aacute;lidas y manglares</strong>. Sobre el mar volaban pterosaurios y aves primitivas, y en tierra los dinosaurios completaban un ecosistema exuberante.
    </p><p class="article-text">
        Pero aquel equilibrio se rompi&oacute; hace 66 millones de a&ntilde;os con el <strong>impacto de un asteroide que acab&oacute; con la mayor&iacute;a de las especies</strong>, incluidos los mosasaurios, incapaces de sobrevivir al colapso de las redes alimenticias.
    </p><h2 class="article-text">El f&oacute;sil recuperado permitir&aacute; entender mejor la vida marina del Cret&aacute;cico</h2><p class="article-text">
        La pieza hallada ha sido trasladada a un centro de investigaci&oacute;n para su conservaci&oacute;n y estudio. Los cient&iacute;ficos esperan continuar las excavaciones en la zona, con la intenci&oacute;n de encontrar m&aacute;s restos del mismo individuo o de otros ejemplares.
    </p><p class="article-text">
        Cada fragmento permite afinar los modelos sobre su crecimiento, su dieta y su comportamiento. Tambi&eacute;n ayuda a reconstruir el aspecto del paisaje submarino del Cret&aacute;cico, un entorno que desapareci&oacute; pero que sigue dando pistas sobre la evoluci&oacute;n de la vida en la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo, difundido por el<em> Mississippi Clarion-Ledger</em>, muestra que bajo el suelo del sur de Estados Unidos se esconden a&uacute;n vestigios de un mundo sumergido. Un mundo en el que los<strong> mosasaurios eran los reyes del oc&eacute;ano</strong> y donde cada nueva excavaci&oacute;n devuelve, aunque sea por un instante, la imagen de aquel mar lleno de gigantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/criatura-marina-pudo-vertebra-grande-misisipi-fosil-apunta-depredador-precedentes-pm_1_12945138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 10:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué criatura marina pudo dejar una vértebra tan grande en Misisipi? Su fósil apunta a un depredador sin precedentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hallan una hormiga fosilizada de 40 millones de años en una piedra de ámbar del poeta Goethe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hallan-hormiga-fosilizada-40-millones-anos-piedra-ambar-poeta-goethe-pm_1_12941750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d053d12b-42f5-4e6a-b4e2-a7b1bd43bb75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hallan una hormiga fosilizada de 40 millones de años en una piedra de ámbar del poeta Goethe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El descubrimiento aporta valiosa información a los científicos sobre esta especie extinta </p><p class="subtitle">Hallada en Indonesia la pintura rupestre más antigua del mundo que podría reescribir la historia del arte
</p></div><p class="article-text">
        El alem&aacute;n <strong>Johann Wolfgang von Goethe</strong> sigue siendo noticia doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte y no solo por la vigencia de obras tan c&eacute;lebres como <em>Fausto</em> y <em>Las penas del joven Werther</em>. El poeta germano acumul&oacute; durante su vida una importante <strong>colecci&oacute;n de piedras de &aacute;mbar</strong>, con unas cuarenta piezas preciosas procedentes de la regi&oacute;n del B&aacute;ltico, ahora custodiadas por la Fundaci&oacute;n Cl&aacute;sica de Weimar en el Museo Nacional Goethe.
    </p><p class="article-text">
        Y en una de ellas se ha encontrado un hallazgo inesperado: <strong>una hormiga fosilizada de 40 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad</strong> y en perfecto estado de conservaci&oacute;n, seg&uacute;n los hallazgos de una <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-36004-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en la revista <em>Scientific Reports</em>.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo, a cargo de los bi&oacute;logos de la Universidad Friedrich Schiller de Jena y los expertos de la Sociedad Senckenberg para la Investigaci&oacute;n Natural y la Fundaci&oacute;n Klassik de Weimar, proporciona adem&aacute;s una<strong> valiosa informaci&oacute;n sobre esta especie extinta de hormiga</strong>, conocida como <em>Ctenobethylus goepperti</em>.
    </p><h2 class="article-text">El hallazgo desconocido de Goethe</h2><p class="article-text">
        <strong>Goethe no pudo tener sospechas </strong>de que, dentro de una de sus queridas piedras de &aacute;mbar, hab&iacute;a una hormiga completamente y magn&iacute;ficamente conservada, ya que los animales son apenas visibles para el ojo inexperto dentro de las piedras en bruto, destacan en un comunicado los cient&iacute;ficos que han participado en esta investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para identificar al insecto, el equipo de Jena emple&oacute; <strong>diferentes t&eacute;cnicas de imagen</strong>. Se valieron de la tomograf&iacute;a computarizada de sincrotr&oacute;n del centro DESY de Hamburgo y as&iacute; obtuvieron im&aacute;genes tridimensionales de un mosquito del mantillo, una mosca negra y una hormiga. Esta &uacute;ltima fue la que despert&oacute; especial inter&eacute;s.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Reconstrucción 3D de la hormiga y el fósil en el ámbar original detrás de ella                            </span>
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        &ldquo;La hormiga pertenece a la especie extinta <em>Ctenobethylus goepperti</em>,<strong> muy com&uacute;n en el &aacute;mbar</strong>&rdquo;, explica Bernhard Bock, del Museo Fil&eacute;tico de la Universidad de Jena. Hab&iacute;a noticias de este insecto, pero su perfecto estado de conservaci&oacute;n ha permitido describir &ldquo;con m&aacute;s detalle que nunca&rdquo;, aportando as&iacute; nueva informaci&oacute;n sobre la especie y sus parientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de examinar los finos pelos del cuerpo de la hormiga obrera, se pudieron observar su interior por primera vez y <strong>visualizar las estructuras endoesquel&eacute;ticas </strong>de la cabeza y el t&oacute;rax, lo que revel&oacute; m&aacute;s sobre la morfolog&iacute;a de esta especie, detallan los autores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos procesado completamente el esp&eacute;cimen y, gracias a la informaci&oacute;n reci&eacute;n obtenida, hemos creado una <strong>reconstrucci&oacute;n 3D </strong>disponible en l&iacute;nea&rdquo;, explica Daniel Tr&ouml;ger, de la Universidad de Jena. Un modelo que creen que ayudar&aacute; a identificar y comparar otros f&oacute;siles de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        La hormiga <em>Ctenobethylus goepperti </em>se extingui&oacute; en 1868, aunque <strong>guarda parecido con otras actuales de su g&eacute;nero como la </strong><em><strong>Liometopum</strong></em>, que habita actualmente en Norteam&eacute;rica o en regiones m&aacute;s c&aacute;lidas de Europa. Su antig&uuml;edad y singularidad hacen que, al igual que su prol&iacute;fica obra, la pieza de Goethe sea toda una referencia para el conocimiento.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hallan-hormiga-fosilizada-40-millones-anos-piedra-ambar-poeta-goethe-pm_1_12941750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 14:45:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hallan una hormiga fosilizada de 40 millones de años en una piedra de ámbar del poeta Goethe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los antiguos habitantes de Arabia cazaban y comían tiburones? Lo que hoy es arena fue entonces un mar lleno de vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/antiguos-habitantes-arabia-cazaban-comian-tiburones-hoy-arena-mar-lleno-vida-pm_1_12926528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18c2240b-66f3-4d59-84b3-cc159e3f36bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué los antiguos habitantes de Arabia cazaban y comían tiburones? Lo que hoy es arena fue entonces un mar lleno de vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cazadores expertos - Los datos revelan que esas comunidades no se limitaban a sobrevivir, sino que desarrollaron técnicas precisas para cazar grandes depredadores marinos</p><p class="subtitle">Si las narices de los tiburones no sirven para respirar, ¿qué función tienen exactamente?
</p></div><p class="article-text">
        Los suelos que apenas retienen humedad dejan en la superficie una capa rugosa y quebradiza donde el calor se acumula. En ese ambiente hostil se extienden los paisajes de <strong>Arabia</strong>, una regi&oacute;n marcada por la escasez de agua y la amplitud de sus desiertos. All&iacute; el aire vibra con temperaturas que deforman la vista y el terreno parece ajeno a cualquier forma de vida marina. Sin embargo, en alg&uacute;n momento remoto, ese mismo territorio estuvo<strong> cubierto por un mar denso y lleno de vida</strong>, donde los tiburones prosperaban.
    </p><p class="article-text">
        Esa paradoja geol&oacute;gica, la de un <strong>mar convertido en arena</strong> a ra&iacute;z de colisiones tect&oacute;nicas hace millones de a&ntilde;os y desertificaci&oacute;n monz&oacute;nica  es el punto de partida para comprender uno de los hallazgos m&aacute;s ins&oacute;litos sobre la<strong> adaptaci&oacute;n humana en climas extremos</strong>, y con ello se abre la pregunta de c&oacute;mo esos animales llegaron a formar parte de la dieta de las comunidades que habitaron la zona.
    </p><h2 class="article-text">Un hallazgo arqueol&oacute;gico que cambia la historia del Neol&iacute;tico &aacute;rabe</h2><p class="article-text">
        Un equipo del Instituto Arqueol&oacute;gico de la Academia de Ciencias de la Rep&uacute;blica Checa en Praga ha identificado en el <strong>yacimiento de Wadi Naf&#363;n</strong>, en Om&aacute;n, la evidencia m&aacute;s antigua de<strong> consumo sistem&aacute;tico de tiburones</strong> por comunidades prehist&oacute;ricas, seg&uacute;n la revista <em>Antiquity</em>. El hallazgo forma parte de una investigaci&oacute;n iniciada en 2020 que tambi&eacute;n ha revelado la existencia del<strong> enterramiento colectivo megal&iacute;tico m&aacute;s antiguo de la regi&oacute;n</strong>, un descubrimiento que ha transformado la comprensi&oacute;n de la vida en Arabia meridional durante el Neol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El grupo dirigido por la arque&oacute;loga <strong>Al&#382;b&#283;ta Danielisov&aacute;,</strong> responsable del Departamento de Ciencias Naturales y Arqueometr&iacute;a del instituto checo, desenterr&oacute; los restos en una zona donde el clima actual impone grandes limitaciones a la conservaci&oacute;n. La excavaci&oacute;n mostr&oacute; estructuras de piedra y restos humanos que datan de la primera mitad del V milenio antes de nuestra era. Entre los materiales hallados aparecieron <strong>dientes de tibur&oacute;n y huesos </strong>que permitieron reconstruir una parte de la dieta de aquella comunidad, hasta ahora desconocida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los investigadores hallaron huesos y dientes en buen estado pese al clima extremo"
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                Los investigadores hallaron huesos y dientes en buen estado pese al clima extremo                            </span>
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        La aridez extrema del entorno oblig&oacute; a emplear m&eacute;todos poco habituales. Ante la falta de col&aacute;geno en los huesos, el equipo opt&oacute; por analizar la parte mineral de los restos, en especial los dientes humanos, cuya superficie conten&iacute;a informaci&oacute;n estable sobre alimentaci&oacute;n y procedencia. El antrop&oacute;logo <strong>Ji&#345;&iacute; &Scaron;neberger </strong>explic&oacute; que la dentici&oacute;n presentaba un <strong>desgaste singular</strong>, indicio de una dieta espec&iacute;fica y de un posible uso de los<strong> dientes como herramienta</strong>, una peculiaridad observada tambi&eacute;n en otros contextos neol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios isot&oacute;picos se realizaron en colaboraci&oacute;n con el Instituto Max Planck de Qu&iacute;mica, en Mainz. Se analizaron is&oacute;topos de carbono, ox&iacute;geno, estroncio y nitr&oacute;geno para comparar la proporci&oacute;n de alimentos marinos y terrestres en la dieta. Los resultados mostraron que el<strong> consumo de carne de tibur&oacute;n fue habitual </strong>y que los individuos analizados proced&iacute;an de &aacute;reas situadas hasta 50 kil&oacute;metros del yacimiento. Esa informaci&oacute;n permiti&oacute; trazar una red de movilidad y relaci&oacute;n entre grupos dispersos de la zona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El equipo del Instituto Arqueológico de Praga descubrió en Wadi Nafūn las pruebas más antiguas del consumo de tiburones por parte de comunidades prehistóricas"
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                El equipo del Instituto Arqueológico de Praga descubrió en Wadi Nafūn las pruebas más antiguas del consumo de tiburones por parte de comunidades prehistóricas                            </span>
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        Seg&uacute;n Danielisov&aacute;, &ldquo;por primera vez hemos podido documentar, mediante datos cient&iacute;fico-naturales, la existencia de una caza especializada de depredadores marinos&rdquo;. A&ntilde;adi&oacute; que &ldquo;no se trataba de prote&iacute;nas comunes, sino de <strong>prote&iacute;nas procedentes de la c&uacute;spide de la cadena tr&oacute;fica</strong>&rdquo;. Estas afirmaciones describen un modo de vida que requer&iacute;a <strong>conocimientos precisos sobre el mar y t&eacute;cnicas avanzadas para capturar animales de gran tama&ntilde;o</strong>, algo ins&oacute;lito en comunidades situadas en zonas &aacute;ridas.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto de datos recogidos en Wadi Naf&#363;n demuestra que estas poblaciones practicaban una forma de subsistencia flexible, que inclu&iacute;a la caza terrestre, la recolecci&oacute;n, el pastoreo y una explotaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los recursos marinos que exist&iacute;an en aquel momento. Los an&aacute;lisis apuntan adem&aacute;s a que el<strong> enclave se mantuvo activo durante m&aacute;s de tres siglos</strong>, funcionando como lugar ritual y de enterramiento grupal. Su continuidad en el tiempo revela una cohesi&oacute;n social basada en la cooperaci&oacute;n y en el aprovechamiento de los recursos de la costa de aquel entonces, un hecho que permiti&oacute; sobrevivir en un entorno de lleno de extremos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/antiguos-habitantes-arabia-cazaban-comian-tiburones-hoy-arena-mar-lleno-vida-pm_1_12926528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 14:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué los antiguos habitantes de Arabia cazaban y comían tiburones? Lo que hoy es arena fue entonces un mar lleno de vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tiburones,Fósiles,Arqueología,Cazadores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dinosaurio con cabeza acorazada que embestía como un carnero y desafía la evolución de las aves primitivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/dinosaurio-cabeza-acorazada-embestia-carnero-desafia-evolucion-aves-primitivas-pm_1_12922625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b8e0363-0b9d-431a-8f80-9f57841af1d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dinosaurio con cabeza acorazada que embestía como un carnero y desafía la evolución de las aves primitivas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Forma de pelea - Los restos encontrados en la Formación Cerro del Pueblo revelan un cráneo con un grosor poco común, con huesos entrelazados y superficie rugosa, una rareza entre los terópodos pequeños del Cretácico tardío</p><p class="subtitle">El dinosaurio acorazado más antiguo del mundo parecía una fortaleza viviente cubierta de pinchos</p></div><p class="article-text">
        El empuje part&iacute;a desde las patas traseras y recorr&iacute;a el cuerpo como una sacudida corta, mientras la cabeza avanzaba con el cuello r&iacute;gido y los m&uacute;sculos tensos hasta el impacto. El<strong> dinosaurio con cabeza acorazada embest&iacute;a como un carnero</strong>, con el cr&aacute;neo inclinado y la superficie &oacute;sea preparada para recibir el golpe, en una colisi&oacute;n frontal pensada para resistir. El choque dejaba vibraciones secas en el cuello y obligaba al rival a retroceder unos pasos sobre el suelo duro. Esa acci&oacute;n repetida, m&aacute;s cercana a un forcejeo f&iacute;sico que a una exhibici&oacute;n, exig&iacute;a una anatom&iacute;a capaz de soportar impactos continuos sin fracturarse.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de comportamiento es el que los investigadores proponen para <em><strong>Xenovenator espinosai</strong></em>, una especie de dinosaurio descrita a partir de restos hallados en el norte de M&eacute;xico. El estudio, publicado en la revista <em>Diversity</em>, documenta una <strong>adaptaci&oacute;n anat&oacute;mica poco com&uacute;n</strong> entre los ter&oacute;podos peque&ntilde;os y emparentados con las aves, con un cr&aacute;neo preparado para choques entre individuos.
    </p><h2 class="article-text">Una estructura que apunta a la selecci&oacute;n sexual</h2><p class="article-text">
        Estos ejemplares vivieron hace unos 73 millones de a&ntilde;os, durante el Cret&aacute;cico tard&iacute;o, y pertenec&iacute;a a los <em>Troodontidae</em>, un <strong>grupo conocido por su agilidad y por un desarrollo cerebral mayor </strong>que el de otros dinosaurios carn&iacute;voros de tama&ntilde;o similar. Sus restos aparecieron en la <strong>Formaci&oacute;n Cerro del Pueblo</strong>, en el estado de Coahuila, donde se recuperaron el ejemplar holotipo y varios paratipos mediante prospecciones en superficie realizadas a comienzos de los a&ntilde;os 2000. De acuerdo con <em>Sci.News</em>, el hallazgo ampl&iacute;a el registro de trood&oacute;ntidos en el sur de Laramidia.
    </p><p class="article-text">
        La singularidad de la especie est&aacute; en su cr&aacute;neo. El holotipo conserva buena parte de la caja craneana, incluidos los huesos frontales y parietales, que aparecen <strong>fuertemente abovedados y alcanzan hasta 1.2 cent&iacute;metros de grosor</strong>. Las tomograf&iacute;as computarizadas muestran una estructura interna densa, con suturas estrechamente entrelazadas y una superficie externa rugosa y estriada, un dise&ntilde;o poco habitual en este grupo de dinosaurios.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2011151600744874198?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esa arquitectura recuerda a la de los <strong>paquicefalos&aacute;uridos</strong>, famosos por sus c&uacute;pulas &oacute;seas y por el uso de la cabeza en enfrentamientos, aunque ambos linajes est&eacute;n alejados entre s&iacute;. Seg&uacute;n el equipo investigador, esa semejanza apunta a una <strong>convergencia evolutiva</strong>. &ldquo;El cr&aacute;neo grueso y modificado de<em> Xenovenator espinosai </em>es &uacute;nico entre los maniraptoranos, y su funci&oacute;n no es evidente a primera vista&rdquo;, explic&oacute; <strong>H&eacute;ctor Rivera-Sylva</strong>, del Museo del Desierto, en declaraciones recogidas en el art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Los autores plantean que la explicaci&oacute;n m&aacute;s plausible es la <strong>selecci&oacute;n sexual</strong>. &ldquo;Muchas estructuras sin un valor adaptativo claro para la supervivencia, como cuernos o crestas, suelen estar asociadas a la selecci&oacute;n sexual&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Rivera-Sylva, tambi&eacute;n en el trabajo publicado en <em>Diversity</em>. En animales actuales, esos rasgos funcionan en el <strong>cortejo o en disputas entre machos</strong>, y el caso de <em>Xenovenator</em> encajar&iacute;a en ese patr&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los paratipos muestran un engrosamiento craneal menos marcado, lo que sugiere diferencias ligadas a la edad o al sexo. Esa variaci&oacute;n indica que la estructura m&aacute;s extrema se desarrollar&iacute;a en fases avanzadas del crecimiento o solo en parte de la poblaci&oacute;n. &ldquo;Dado el conjunto de evidencias, parece probable que el abovedamiento del cr&aacute;neo fuera una<strong> adaptaci&oacute;n para el combate entre individuos</strong> de la misma especie&rdquo;, a&ntilde;adieron los investigadores.
    </p><h2 class="article-text">Las diferencias entre ejemplares apuntan a un rasgo ligado al sexo o la edad</h2><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n invita a revisar otros f&oacute;siles de trood&oacute;ntidos. Algunos ejemplares muestran rugosidades en los huesos faciales, un rasgo que podr&iacute;a estar relacionado con comportamientos similares, aunque menos intensos que en <em>Xenovenator espinosai</em>. Esa posibilidad ampl&iacute;a la idea de que el combate f&iacute;sico entre individuos pudo ser m&aacute;s frecuente de lo que se hab&iacute;a planteado en este grupo.
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis filogen&eacute;ticos sit&uacute;an al <em>Xenovenator</em> dentro de un linaje de trood&oacute;ntidos de gran tama&ntilde;o del suroeste de Am&eacute;rica del Norte. La presencia de una especie emparentada, <em>Xenovenator robustus</em>, en Nuevo M&eacute;xico refuerza la existencia de un grupo local adaptado a esos ecosistemas. Seg&uacute;n los autores, ese patr&oacute;n subraya la<strong> diversidad de las faunas del sur de Laramidia durante el Cret&aacute;cico tard&iacute;o</strong> y muestra que incluso dinosaurios peque&ntilde;os y ligeros desarrollaron soluciones anat&oacute;micas para resolver conflictos mediante el contacto f&iacute;sico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/dinosaurio-cabeza-acorazada-embestia-carnero-desafia-evolucion-aves-primitivas-pm_1_12922625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 15:21:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dinosaurio con cabeza acorazada que embestía como un carnero y desafía la evolución de las aves primitivas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Fósiles,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir en la costa ‘equivocada’ te conduce a la extinción: descubren las “trampas de latitud” que moldearon la vida marina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vivir-costa-equivocada-conduce-extincion-descubren-trampas-latitud-moldearon-vida-marina_1_12904456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca45ec20-d237-4782-8c45-3e9607050fa4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir en la costa ‘equivocada’ te conduce a la extinción: descubren las “trampas de latitud” que moldearon la vida marina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio revela que los invertebrados que vivían en costas orientadas este-oeste fueron más vulnerables a la extinción que los que viven en costas norte-sur porque no podían escapar a los cambios de temperatura</p><p class="subtitle">Hemeroteca - La última cena de un trilobites hace 465 millones de años: “¡Tenía mucha hambre!”</p></div><p class="article-text">
        Los animales que viv&iacute;an en costas contorneadas o con orientaci&oacute;n este-oeste, como las que se encuentran actualmente en el Mediterr&aacute;neo y el Golfo de M&eacute;xico, tuvieron mayor probabilidad de extinguirse en el pasado que los que viv&iacute;an en costas con orientaci&oacute;n norte-sur. Y la causa es que no pod&iacute;an desplazarse de latitud para buscar temperaturas mejores, lo que tiene implicaciones con la actual crisis clim&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la principal conclusi&oacute;n de un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford y publicado este jueves <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en la revista </a><a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Science</em></a><em>. </em>Para el trabajo, los investigadores analizaron m&aacute;s de 300.000 f&oacute;siles de m&aacute;s de 12.000 g&eacute;neros de invertebrados marinos, combin&aacute;ndolos con reconstrucciones de la distribuci&oacute;n continental en diferentes momentos del pasado. Esto les permiti&oacute; ejecutar un potente modelo estad&iacute;stico para comprobar la hip&oacute;tesis de que la orientaci&oacute;n y la forma de la costa influyeron en la probabilidad de extinci&oacute;n de un tax&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Atrapados en su latitud</strong>
    </p><p class="article-text">
        El modelo ha revelado la existencia de una especie de &ldquo;trampas de latitud&rdquo;, como las han denominado, que influyeron significativamente en los patrones de extinci&oacute;n de los animales que vivieron en oc&eacute;anos poco profundos durante los &uacute;ltimos 540 millones de a&ntilde;os. Los invertebrados que viven en entornos como costas orientadas este-oeste, islas o v&iacute;as mar&iacute;timas interiores, donde la migraci&oacute;n a una latitud diferente era dif&iacute;cil o imposible, eran consistentemente m&aacute;s vulnerables a la extinci&oacute;n que aquellos que pod&iacute;an moverse m&aacute;s f&aacute;cilmente en direcci&oacute;n norte o sur. &nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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	<!-- Artboard: D -->
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<div style=""></div>
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		<div id="g-ai0-1" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:7.9565%;margin-top:-13px;left:0.1563%;width:233px;">
			<p class="g-pstyle0">La trampa de la latitud</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-2" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:15.9909%;margin-top:-16.4px;left:75.2757%;width:125px;">
			<p class="g-pstyle1">Costa oeste/este</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-3" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:14.8147%;margin-top:-8.6px;left:4.8894%;width:118px;">
			<p class="g-pstyle1">Costa norte/sur</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-4" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:15.4979%;margin-top:-7.6px;right:71.4489%;width:31px;">
			<p class="g-pstyle2">N</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-5" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:16.7779%;left:4.8894%;width:17.6563%;">
			<p>Pueden desplazarse más fácilmente para mantenerse dentro de su rango de temperatura ideal</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-6" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:16.7779%;left:75.2757%;width:19.8438%;">
			<p>Las especies pueden quedar atrapadas en una misma latitud y no pueden escapar de temperaturas inadecuadas</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-7" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:46.0182%;margin-top:-7px;right:80.4673%;width:40px;">
			<p class="g-pstyle3">Frío</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-8" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:55.2807%;margin-top:-7.6px;right:71.537%;width:28px;">
			<p class="g-pstyle2">S</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-9" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:55.7044%;margin-top:-7px;right:80.405%;width:60px;">
			<p class="g-pstyle3">Caliente</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-10" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:59.6049%;margin-top:-7.6px;right:66.9924%;width:31px;">
			<p class="g-pstyle2">O</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-11" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:59.6049%;margin-top:-7.6px;right:32.0154%;width:29px;">
			<p class="g-pstyle2">E</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-12" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:70.8565%;margin-top:-8.6px;right:32.0023%;width:83px;">
			<p class="g-pstyle4">Redlichiids</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-13" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:70.8565%;margin-top:-8.6px;right:57.8757%;width:70px;">
			<p class="g-pstyle4">Sidneyia</p>
		</div>
		<div id="g-ai0-14" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:78.0087%;left:49.9691%;margin-left:-16.0937%;width:32.1875%;">
			<p class="g-pstyle5"><i>La Sidneyia y la Redlichiida, dos artrópodos que convivieron en el Cámbrico inferior</i></p>
		</div>
		<div id="g-ai0-15" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:95.5595%;margin-top:-7.5px;left:0.3125%;width:613px;">
			<p class="g-pstyle6">GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA CON INFORMACIÓN DE ERIN SAUPE ET AL. SCIENCE, 2026</p>
		</div>
	</div>

	<!-- Artboard: M -->
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		<div id="g-ai1-1" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:5.7871%;margin-top:-11.9px;left:0.1379%;width:216px;">
			<p class="g-pstyle0">La trampa de la latitud</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-2" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:10.9249%;margin-top:-8.6px;right:94.8043%;width:32px;">
			<p class="g-pstyle1">N</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-3" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:48.4969%;margin-top:-8.6px;right:94.9044%;width:29px;">
			<p class="g-pstyle1">S</p>
		</div>
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			<p class="g-pstyle1">O</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-5" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:51.5229%;margin-top:-8.6px;right:5.0232%;width:30px;">
			<p class="g-pstyle1">E</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-6" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:56.1879%;margin-top:-8.6px;left:7.2202%;width:118px;">
			<p class="g-pstyle2">Costa norte/sur</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-7" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:57.1713%;margin-top:-16.5px;left:67.5072%;width:125px;">
			<p class="g-pstyle2">Costa oeste/este</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-8" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:56.7426%;margin-top:-7.1px;right:46.0876%;width:40px;">
			<p class="g-pstyle3">Frío</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-9" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:57.871%;left:7.2203%;width:31.3889%;">
			<p>Pueden desplazarse más fácilmente para mantenerse dentro de su rango de temperatura ideal</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-10" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:57.871%;left:67.5072%;width:30.8333%;">
			<p>Las especies pueden quedar atrapadas en una misma latitud y no pueden escapar de temperaturas inadecuadas</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-11" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:67.4595%;margin-top:-7px;right:43.2545%;width:60px;">
			<p class="g-pstyle3">Caliente</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-12" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:79.5128%;margin-top:-8.6px;right:17.6092%;width:83px;">
			<p class="g-pstyle1">Redlichiids</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-13" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:79.5128%;margin-top:-8.6px;right:62.773%;width:70px;">
			<p class="g-pstyle1">Sidneyia</p>
		</div>
		<div id="g-ai1-14" class="g-Capa_8 g-aiAbs" style="top:84.7262%;left:51.1732%;margin-left:-28.6111%;width:57.2222%;">
			<p class="g-pstyle4"><i>La Sidneyia y la Redlichiida, dos artrópodos que convivieron en el Cámbrico inferior</i></p>
		</div>
		<div id="g-ai1-15" class="g-Capa_8 g-aiAbs g-aiPointText" style="top:95.956%;margin-top:-14.1px;left:0.0001%;width:333px;">
			<p class="g-pstyle5">GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE:  ELABORACIÓN PROPIA </p>
			<p class="g-pstyle5">CON INFORMACIÓN DE ERIN SAUPE ET AL. SCIENCE, 2026</p>
		</div>
	</div>

</div>

<!-- End ai2html - 2026-01-14 15:08 -->
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En general, las costas con orientaci&oacute;n norte-sur facilitaban la migraci&oacute;n de las especies durante los per&iacute;odos de cambio clim&aacute;tico, permiti&eacute;ndoles mantenerse dentro de su rango ideal de tolerancia t&eacute;rmica. Esto reduce su riesgo de extinci&oacute;n&rdquo;, asegura <a href="https://www.earth.ox.ac.uk/people/erin-saupe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Erin Saupe</a>, coautora del estudio. &ldquo;Por el contrario, los grupos que se encuentran atrapados en una latitud, por ejemplo, al vivir en una isla o en una costa este-oeste, no pueden escapar de temperaturas inadecuadas y, como resultado, tienen mayor probabilidad de extinguirse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aplicable al cambio clim&aacute;tico actual</strong>
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo, seg&uacute;n los autores, brinda una nueva perspectiva para comprender los patrones de distribuci&oacute;n de la biodiversidad a lo largo de la historia de la Tierra hasta nuestros d&iacute;as, y podr&iacute;an se&ntilde;alarnos qu&eacute; especies modernas pueden estar en mayor riesgo de extinci&oacute;n debido al cambio clim&aacute;tico. Esta informaci&oacute;n podr&iacute;a ser &uacute;til para determinar las prioridades de conservaci&oacute;n e identificar poblaciones marinas vulnerables en el futuro, especialmente aquellas de las que los seres humanos dependen para obtener servicios ecosist&eacute;micos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los grupos que se encuentran atrapados en una latitud, por ejemplo, al vivir en una isla o en una costa este-oeste, no pueden escapar de temperaturas inadecuada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Erin Saupe</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Universidad de Oxford y coautora del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto demuestra la importancia del contexto paleogeogr&aacute;fico, ya que permite a los taxones rastrear sus condiciones preferidas durante per&iacute;odos de cambio clim&aacute;tico extremo&rdquo;, recalca el autor principal,&nbsp;<a href="https://palaeobiology.web.ox.ac.uk/people/cooper-malanoski" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cooper Malanoski</a>. &ldquo;Adem&aacute;s, la paleogeograf&iacute;a podr&iacute;a explicar por qu&eacute; algunas extinciones masivas son m&aacute;s graves que otras: algunas configuraciones continentales pueden dificultar que los grupos eviten los cambios clim&aacute;ticos extremos durante estos eventos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto podría explicar por qué algunas extinciones masivas son más graves que otras. Algunas configuraciones continentales pueden dificultar que los grupos eviten los cambios climáticos extremo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cooper Malanoski</span>
                                        <span>—</span> Autor principal del estudio 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n pudieron demostrar que este efecto se acentu&oacute; durante las extinciones masivas y los per&iacute;odos hipert&eacute;rmicos (extremadamente c&aacute;lidos), y que la geometr&iacute;a de la costa se volvi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s importante para la supervivencia durante esos per&iacute;odos. &ldquo;Este trabajo confirma lo que muchos paleont&oacute;logos y bi&oacute;logos han sospechado durante a&ntilde;os: que la capacidad de una especie para migrar a diferentes latitudes es vital para su supervivencia&rdquo;, concluye Saupe. &ldquo;Un pr&oacute;ximo paso emocionante es comprobar si podemos observar este efecto hoy en d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuesti&oacute;n de vida o muerte</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://web.igme.es/zaragoza/equipo/actual/Zamora/Zamora.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Samuel Zamora</a>, investigador del&nbsp;IGME-CSIC que no ha participado en el estudio, considera que el trabajo es muy novedoso, porque integra todos los datos disponibles desde hace m&aacute;s de 500 millones de a&ntilde;os. El especialista recuerda que durante el Paleozoico las extinciones fueron especialmente notables debido a que exist&iacute;an importantes brazos de mar que se adentraban en los continentes y muchas costas con orientaciones Este-Oeste.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un contexto de cambio climático las especies con mayor capacidad de dispersión y adaptación son las que más posibilidades tienen de sobrevivir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Samuel Zamora</span>
                                        <span>—</span> Investigador del IGME-CSIC experto en Paleogeografía 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Las extinciones se aceleran de manera importante en los momentos en los que tenemos cambios clim&aacute;ticos r&aacute;pidos, como el que sufrimos actualmente&rdquo;, recalca Zamora. &ldquo;Y, en un contexto de cambio clim&aacute;tico las especies con mayor capacidad de dispersi&oacute;n y adaptaci&oacute;n son las que m&aacute;s posibilidades tienen de sobrevivir&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La investigadora Erin Saupe examina especímenes fósiles de invertebrados que vivieron en mares pasados.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En el caso de las especies que viven en mares poco profundos y en costas muy irregulares su dispersi&oacute;n est&aacute; limitada por la existencia de barreras, apunta el experto. Problemas parecidos encuentran los animales que viven en los mares que rodean islas oce&aacute;nicas ya que en caso de cambios importantes en su h&aacute;bitat se ven forzados a migrar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ambos casos las limitaciones en la dispersi&oacute;n de sus larvas impuestos por la geograf&iacute;a de sus costas conllevan riesgos de extinci&oacute;n altos, especialmente en momentos de cambios clim&aacute;ticos acelerados como el que sufrimos hoy en d&iacute;a&rdquo;, apunta Zamora. En este sentido, concluye, hay que mostrar atenci&oacute;n especial a esos h&aacute;bitats para potenciar su conservaci&oacute;n y evitar la extinci&oacute;n selectiva que puede ocasionar la aceleraci&oacute;n de los cambios clim&aacute;ticos presentes y futuros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el paleont&oacute;logo <a href="https://researchers.adelaide.edu.au/profile/diego.garcia-bellido" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diego Garc&iacute;a-Bellido</a>, profesor de la Universidad de Adelaida (Australia), se trata de un&nbsp;trabajo&nbsp;imaginativo, s&oacute;lido y que ha tenido en cuenta las m&uacute;ltiples limitaciones de hacer una modelizaci&oacute;n de este calibre: 540 millones de a&ntilde;os para el planeta entero, y en invertebrados marinos tan dispares. &ldquo;Los resultados tienen much&iacute;simo sentido y esto tiene muy claras implicaciones para la conservaci&oacute;n de especies afectadas por el calentamiento global actual&rdquo;, comenta. &ldquo;Las especies del Mediterr&aacute;neo (casi cerrado y orientado este-oeste) lo van a tener mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que las costas del Atl&aacute;ntico Europeo o del Pac&iacute;fico de Suram&eacute;rica&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vivir-costa-equivocada-conduce-extincion-descubren-trampas-latitud-moldearon-vida-marina_1_12904456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 19:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir en la costa ‘equivocada’ te conduce a la extinción: descubren las “trampas de latitud” que moldearon la vida marina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Geología,Cambio climático,Fósiles,Animales,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pintura rupestre del Karoo sugiere que los antiguos habitantes del sur de África conocieron a una criatura extinta y con grandes colmillos que no deberían haber visto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/pintura-rupestre-karoo-sugiere-antiguos-habitantes-sur-africa-conocieron-criatura-extinta-grandes-colmillos-no-deberian-haber-visto-pm_1_12909896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43520b36-64ae-4fe2-9286-41f1c8422ac8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pintura rupestre del Karoo sugiere que los antiguos habitantes del sur de África conocieron a una criatura extinta y con grandes colmillos que no deberían haber visto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hipótesis - Los colmillos rectos hacia abajo, la forma del cráneo y la ausencia de rasgos propios de elefantes o hipopótamos encajan con sinápsidos del Pérmico y el Triásico conocidos por restos conservados</p><p class="subtitle">El viaje de la humanidad: así fue la conquista de todos los continentes de la Tierra</p></div><p class="article-text">
        El conocimiento sobre las<strong> especies desaparecidas </strong>es desigual. Algunas, como los <strong>mamuts</strong> o los <strong>dodos</strong>, se han convertido en ejemplos cl&aacute;sicos de extinci&oacute;n y forman parte de la memoria com&uacute;n gracias a los restos conservados, las reconstrucciones y los estudios cient&iacute;ficos que las describen con detalle. Se sabe c&oacute;mo eran, qu&eacute; com&iacute;an y en qu&eacute; entornos vivieron, y su imagen circula en museos y libros desde hace m&aacute;s de un siglo.
    </p><p class="article-text">
        Otras criaturas extintas, sin embargo,<strong> apenas han dejado rastro</strong> en la cultura popular. De muchos animales prehist&oacute;ricos solo se conocen fragmentos f&oacute;siles, y sus formas o costumbres son terreno casi exclusivo de la investigaci&oacute;n especializada. Esta diferencia refleja el modo en que el inter&eacute;s social y la disponibilidad de restos determinan lo que se recuerda del pasado biol&oacute;gico de la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Comprender c&oacute;mo las<strong> sociedades del pasado se enfrentaron a ese mismo desconocimiento</strong> abre una v&iacute;a de estudio sobre la percepci&oacute;n humana de los f&oacute;siles y de los seres que desaparecieron, apoyada en un hallazgo en el sur de &Aacute;frica. 
    </p><h2 class="article-text">Un trabajo propone que comunidades antiguas ya interpretaban restos antiguos</h2><p class="article-text">
        El estudio dirigido por <strong>Julien Benoit</strong> y publicado en 2024 en la revista<em><strong> PLOS ONE</strong></em> identifica en una pintura rupestre del Karoo una posible representaci&oacute;n de un <strong>dicinodonto</strong>, lo que sugiere que los pueblos san habr&iacute;an reconocido f&oacute;siles de animales extinguidos mucho antes que la ciencia moderna. El trabajo plantea que una figura con colmillos descendentes, pintada en un panel de<em><strong> La Belle France</strong></em>, podr&iacute;a corresponder a uno de estos sin&aacute;psidos herb&iacute;voros del P&eacute;rmico y el Tri&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis se apoya en la coincidencia de rasgos anat&oacute;micos y en la abundancia de restos f&oacute;siles visibles en la cuenca del Karoo, donde la erosi&oacute;n deja con frecuencia cr&aacute;neos expuestos en superficie. La investigaci&oacute;n no solo documenta una posible observaci&oacute;n emp&iacute;rica de f&oacute;siles, sino tambi&eacute;n una conexi&oacute;n entre esa experiencia y la tradici&oacute;n simb&oacute;lica de las comunidades san.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La figura analizada presenta colmillos hacia abajo y una cabeza alargada que no coincide con especies africanas recientes                            </span>
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        El an&aacute;lisis comparativo entre la figura pintada y los cr&aacute;neos de dicinodontos muestra coincidencias claras. Los colmillos representados surgen del maxilar superior y se orientan hacia abajo, sin curvatura ascendente. No aparecen colmillos inferiores, y la cabeza parece alargada, con una proporci&oacute;n similar a la de los ejemplares f&oacute;siles conservados. Estas similitudes permiten <strong>descartar que se trate de un animal conocido del &Aacute;frica reciente</strong>, como el elefante o el hipop&oacute;tamo, cuyos rasgos son distintos. Los investigadores interpretan que la imagen pudo inspirarse en restos visibles en el terreno, donde los colmillos prominentes habr&iacute;an resultado llamativos para los observadores.
    </p><p class="article-text">
        El panel conocido como <em><strong>Horned Serpent</strong></em> se encuentra en el enclave de<em> La Belle France</em>, en la actual provincia sudafricana de Estado Libre. En &eacute;l se conservan figuras humanas, animales reales y seres h&iacute;bridos propios del arte rupestre san. Las dataciones estil&iacute;sticas sit&uacute;an su ejecuci&oacute;n entre 1821 y 1835, una fecha anterior a la primera descripci&oacute;n cient&iacute;fica de un dicinodonto, realizada en 1845 por Richard Owen. Si la identificaci&oacute;n propuesta por Benoit es correcta, esta pintura constituir&iacute;a la<strong> representaci&oacute;n m&aacute;s antigua conocida de un animal extinto antes de su reconocimiento por la paleontolog&iacute;a </strong>occidental.
    </p><h2 class="article-text">Los restos antiguos tambi&eacute;n formaron parte de relatos y creencias locales</h2><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n de la imagen como un dicinodonto va m&aacute;s all&aacute; de la comparaci&oacute;n anat&oacute;mica. Benoit explica en <em>PLOS ONE </em>que los<strong> f&oacute;siles de la regi&oacute;n eran f&aacute;cilmente accesibles</strong> y que los san pudieron integrarlos en sus relatos sobre criaturas poderosas ligadas al agua y al mundo espiritual. &ldquo;Los datos etnogr&aacute;ficos, arqueol&oacute;gicos y paleontol&oacute;gicos son coherentes con la hip&oacute;tesis de que el panel del Horned Serpent podr&iacute;a representar un dicinodonto&rdquo;, afirm&oacute; el investigador. Seg&uacute;n su propuesta, la pintura formar&iacute;a parte de una<strong> geomitolog&iacute;a local</strong>, en la que los restos f&oacute;siles se reinterpretaron como huellas de seres primordiales.
    </p><p class="article-text">
        Las evidencias arqueol&oacute;gicas apoyan esta lectura. En varios yacimientos del sur de &Aacute;frica se han hallado f&oacute;siles transportados y acumulados por grupos humanos preindustriales, algunos a grandes distancias de su origen geol&oacute;gico. Adem&aacute;s, otras pinturas rupestres muestran figuras que podr&iacute;an corresponder a esqueletos o huellas petrificadas. Estos indicios apuntan a un<strong> inter&eacute;s sostenido por los restos antiguos y a una observaci&oacute;n cuidadosa del terreno</strong>, que habr&iacute;a permitido a las comunidades desarrollar un conocimiento emp&iacute;rico del pasado geol&oacute;gico de su entorno.
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                    alt="Una investigación publicada en 2024 plantea que grupos del sur africano identificaron huesos antiguos mucho antes de la paleontología moderna y los incorporaron a su manera de entender el mundo"
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                Una investigación publicada en 2024 plantea que grupos del sur africano identificaron huesos antiguos mucho antes de la paleontología moderna y los incorporaron a su manera de entender el mundo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El animal representado en el <em>Horned Serpent </em>presenta rasgos dif&iacute;ciles de explicar a partir de la fauna africana reciente. Su <strong>cuerpo alargado y las extremidades cortas</strong> no se ajustan a ning&uacute;n mam&iacute;fero moderno de la regi&oacute;n. Los colmillos rectos y descendentes, sin trompa ni cuerpo macizo que los acompa&ntilde;e, refuerzan la idea de que el motivo se inspir&oacute; en una forma f&oacute;sil. Este detalle visual, repetido con precisi&oacute;n en la pintura, indica una atenci&oacute;n espec&iacute;fica a un <strong>elemento anat&oacute;mico que destacaba sobre el resto</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo invita a reconsiderar la relaci&oacute;n entre ciencia, mito y observaci&oacute;n. Aceptar que la pintura representa un dicinodonto no excluye su valor simb&oacute;lico, sino que subraya la <strong>capacidad de las sociedades ind&iacute;genas para integrar lo que ve&iacute;an</strong> en sistemas de creencias complejos. La investigaci&oacute;n de 2024 sit&uacute;a al arte rupestre del Karoo como una prueba temprana de <strong>paleontolog&iacute;a ind&iacute;gena</strong> y muestra que la conciencia de la extinci&oacute;n y del tiempo profundo pudo estar presente en la mente humana mucho antes de la formulaci&oacute;n moderna de la ciencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/pintura-rupestre-karoo-sugiere-antiguos-habitantes-sur-africa-conocieron-criatura-extinta-grandes-colmillos-no-deberian-haber-visto-pm_1_12909896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 13:48:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pintura rupestre del Karoo sugiere que los antiguos habitantes del sur de África conocieron a una criatura extinta y con grandes colmillos que no deberían haber visto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Animales,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Australia ha revelado al rival prehistórico del megalodón: un tiburón tan grande como un autobús que nadaba 15 millones de años antes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/australia-revelado-rival-prehistorico-megalodon-tiburon-grande-autobus-nadaba-15-millones-anos-pm_1_12893758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26002534-14a2-4fca-b24c-168caeff0c86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Australia ha revelado al rival prehistórico del megalodón: un tiburón tan grande como un autobús que nadaba 15 millones de años antes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gran depredador - El estudio muestra que estos animales alcanzaron grandes dimensiones y un cuerpo muy eficiente millones de años antes de lo que se pensaba, lo que obliga a ajustar la línea temporal de la vida en los mares antiguos</p></div><p class="article-text">
        El miedo a las criaturas del mar forma parte de la imaginaci&oacute;n humana desde tiempos remotos. Los <strong>tiburones</strong>, en especial, han concentrado ese temor por su fuerza, su velocidad y la imagen de depredadores implacables que les ha acompa&ntilde;ado en la cultura popular. El cine, los documentales y los relatos de marinos han alimentado una mitolog&iacute;a que los muestra como <strong>m&aacute;quinas perfectas de caza</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de los grandes blancos o los martillo que dominan los oc&eacute;anos actuales, existen otros ejemplos que ampl&iacute;an esa escala de poder. El tibur&oacute;n ballena, aunque inofensivo para el ser humano, alcanza longitudes de hasta 12 metros y evidencia el rango de tama&ntilde;o que la evoluci&oacute;n ha permitido dentro de su linaje. El tibur&oacute;n tigre, por su parte, muestra un comportamiento cazador extremadamente vers&aacute;til, capaz de devorar desde tortugas hasta aves marinas. En este contexto, los<strong> tiburones prehist&oacute;ricos representan el extremo m&aacute;s asombroso de esa familia</strong> de depredadores. Con ello, el estudio reciente de un f&oacute;sil hallado en Australia aporta una perspectiva &uacute;nica sobre los or&iacute;genes de esos gigantes del mar.
    </p><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil hallado en el norte de Australia ha revelado un tibur&oacute;n gigante mucho m&aacute;s antiguo</h2><p class="article-text">
        Un nuevo estudio identific&oacute; en Australia las v&eacute;rtebras f&oacute;siles de un<strong> tibur&oacute;n gigante de 115 millones de a&ntilde;os</strong>, perteneciente al linaje extinto de los <em>Cardabiodontidae</em>. El hallazgo se bas&oacute; en cinco v&eacute;rtebras descubiertas hace d&eacute;cadas en la costa de Darwin y conservadas en una colecci&oacute;n cient&iacute;fica. Los investigadores, mediante esc&aacute;neres de alta precisi&oacute;n y modelos de crecimiento comparativo, comprobaron que pertenec&iacute;an a un<strong> ejemplar de hasta 8 metros de largo</strong>. Ese tama&ntilde;o lo sit&uacute;a entre los depredadores m&aacute;s grandes de su tiempo, anterior en 15 millones de a&ntilde;os a los primeros tiburones de gran cuerpo conocidos.
    </p><p class="article-text">
        El equipo utiliz&oacute; modelos morfom&eacute;tricos aplicados a m&aacute;s de diez especies de tiburones lamniformes vivos, entre ellos el tibur&oacute;n blanco y el zorro marino. Estas comparaciones permitieron establecer una<strong> relaci&oacute;n fiable entre el di&aacute;metro de las v&eacute;rtebras y la longitud corporal total</strong>. Los resultados indicaron un animal de m&aacute;s de 3.300 kilogramos, cuya estructura corporal ya presentaba el perfil hidrodin&aacute;mico caracter&iacute;stico de los tiburones modernos. Este enfoque metodol&oacute;gico demostr&oacute; la utilidad de revisar materiales f&oacute;siles con tecnolog&iacute;a actual para redefinir etapas evolutivas poco conocidas.
    </p><h2 class="article-text">El hallazgo adelanta la aparici&oacute;n temprana de grandes depredadores marinos</h2><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis confirmaron que el ejemplar pertenec&iacute;a a la familia <em>Cardabiodontidae</em>, un grupo extinto de lamniformes emparentado con los antepasados del tibur&oacute;n blanco. La identificaci&oacute;n result&oacute; fundamental para <strong>fechar la aparici&oacute;n temprana del gigantismo</strong> en estos depredadores. Adem&aacute;s, revel&oacute; que la<strong> adaptaci&oacute;n al papel de cazador dominante se produjo mucho antes </strong>de lo que indicaban los registros previos.
    </p><p class="article-text">
        Las implicaciones del hallazgo van m&aacute;s all&aacute; del registro f&oacute;sil. Este descubrimiento<strong> adelanta en 15 millones de a&ntilde;os el inicio del gigantismo entre los tiburones modernos</strong> y sugiere que la morfolog&iacute;a corporal de los actuales ya estaba completamente desarrollada en el Cret&aacute;cico inferior. De ese modo, el estudio<strong> modifica la cronolog&iacute;a de la evoluci&oacute;n marina </strong>y aporta una referencia para entender c&oacute;mo se consolidaron los ecosistemas oce&aacute;nicos dominados por grandes predadores.
    </p><p class="article-text">
        Durante el Cret&aacute;cico inferior, la regi&oacute;n norte de Australia estaba cubierta por un mar c&aacute;lido y somero que formaba parte del antiguo <strong>oc&eacute;ano de Tethys</strong>. En esas aguas habitaban reptiles marinos de gran tama&ntilde;o y peces &oacute;seos que compart&iacute;an el espacio con los primeros tiburones gigantes. La coexistencia de especies tan voluminosas revela una<strong> cadena tr&oacute;fica compleja y un ecosistema capaz de mantener varios depredadores de alto nivel</strong>. La investigaci&oacute;n sugiere que, incluso en aquella &eacute;poca, los tiburones ya hab&iacute;an alcanzado una posici&oacute;n dominante en los oc&eacute;anos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/australia-revelado-rival-prehistorico-megalodon-tiburon-grande-autobus-nadaba-15-millones-anos-pm_1_12893758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 15:24:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Tiburones,Fauna,Fósiles,Australia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un diente de mosasaurio hallado en un río reabre el debate sobre la vida de estos depredadores antes de su extinción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/diente-mosasaurio-hallado-rio-reabre-debate-vida-depredadores-extincion-pm_1_12851808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2c69a5d-9232-44d2-a485-06d6ee24e0a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un diente de mosasaurio hallado en un río reabre el debate sobre la vida de estos depredadores antes de su extinción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fósil fue recuperado en la Formación Hell Creek, un yacimiento célebre por su abundancia de restos de dinosaurios como Tyrannosaurus rex o Edmontosaurus</p><p class="subtitle">Así descubrieron que un fósil de 1916 ocultaba un dinosaurio gigante de pico de pato</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, los <strong>mosasaurios</strong> han sido <strong>descritos como grandes depredadores marinos del Cret&aacute;cico final</strong>, reptiles plenamente adaptados al oc&eacute;ano y <strong>vinculados a </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/ecosistemas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>ecosistemas</strong></a><strong> costeros y de mar abierto</strong>. Un nuevo estudio <a href="https://link.springer.com/article/10.1186/s40850-025-00246-y" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>BMC Zoology</em> cuestiona parcialmente esa imagen al documentar el <strong>hallazgo de un diente</strong> de mosasaurio en un entorno fluvial de <strong>agua dulce</strong>, sin evidencias de influencia marina directa, en la actual Dakota del Norte, <a href="https://www.eldiario.es/temas/estados-unidos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a>. El descubrimiento aporta nuevas pistas sobre la posible flexibilidad ecol&oacute;gica de estos animales en los momentos finales antes de su extinci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde encontraron la pieza</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;sil</a>, una <strong>corona dental</strong> aislada identificada como NDGS 12217, fue recuperado <strong>en la Formaci&oacute;n Hell Creek</strong>, un <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> c&eacute;lebre por su <strong>abundancia de restos de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>dinosaurios</strong></a> como <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/t-rex-adolescente-depredador-distinto-nanotyrannus-da-giro-inesperado-analizar-hueso-clave-pm_1_12832658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tyrannosaurus rex</a> o Edmontosaurus, pero pr&aacute;cticamente carente de fauna marina. El diente apareci&oacute; incrustado en un nivel de arcillas carbonosas interpretado como una llanura de inundaci&oacute;n asociada a un sistema fluvial, sin indicios tafon&oacute;micos de transporte desde ambientes costeros o marinos.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>entorno</strong> donde se localiz&oacute; el f&oacute;sil est&aacute; <strong>dominado por restos de animales terrestres y de agua dulce</strong>, incluidos cocodrilos, dinosaurios herb&iacute;voros y grandes ter&oacute;podos. La ausencia de ammonites, tiburones u otros organismos marinos refuerza la interpretaci&oacute;n de un contexto estrictamente continental. Adem&aacute;s, el <strong>buen estado de conservaci&oacute;n del diente</strong>, sin abrasi&oacute;n ni fracturas atribuibles al transporte, sugiere que<strong> fue perdido en el lugar por el propio animal</strong> y no arrastrado desde otro medio.
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                Ubicaciones de estudio en el centro-sur de Dakota del Norte                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Seg&uacute;n el an&aacute;lisis morfol&oacute;gico</h2><p class="article-text">
        Desde el punto de vista morfol&oacute;gico, el diente presenta una textura finamente arrugada y quillas bien definidas, <strong>rasgos caracter&iacute;sticos de la tribu </strong><em><strong>Prognathodontini</strong></em>, un grupo que incluye algunas de las especies de mosasaurios de <strong>mayor tama&ntilde;o</strong> conocidas. Aunque el material es insuficiente para una asignaci&oacute;n precisa a nivel de especie, los autores se&ntilde;alan que el ejemplar <strong>podr&iacute;a corresponder</strong> a un animal de hasta unos <strong>11 metros de longitud</strong>, un tama&ntilde;o incompatible con los patrones observados en individuos juveniles.
    </p><p class="article-text">
        La principal aportaci&oacute;n del estudio reside en el an&aacute;lisis geoqu&iacute;mico del <strong>esmalte dental</strong>. El equipo analiz&oacute; la &ldquo;huella qu&iacute;mica&rdquo; del esmalte del diente para compararla con la de otros f&oacute;siles del mismo entorno y con la de los mares del Cret&aacute;cico. Los resultados muestran que la se&ntilde;al isot&oacute;pica del <strong>diente no coincide con la de ambientes marinos del Cret&aacute;cico tard&iacute;o</strong>, caracterizados por una composici&oacute;n muy homog&eacute;nea, sino que se alinea de forma consistente con la de animales terrestres y de agua dulce del mismo yacimiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Diente NDGS 12217 (Prognathodontini indet.) de la Formación Hell Creek, mostrado en vistas lingual ( A ), labial ( B ), anterior ( C ), posterior ( D ) y oclusal ( E ). La imagen ( F ) muestra la ubicación de recuperación (recuadro rojo) en relación con un diente de Tyrannosaurus rex (NDGS 15125) en NDGS L4327."
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                Diente NDGS 12217 (Prognathodontini indet.) de la Formación Hell Creek, mostrado en vistas lingual ( A ), labial ( B ), anterior ( C ), posterior ( D ) y oclusal ( E ). La imagen ( F ) muestra la ubicación de recuperación (recuadro rojo) en relación con un diente de Tyrannosaurus rex (NDGS 15125) en NDGS L4327.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">No se trata de un caso &uacute;nico: ya hay otros precedentes</h2><p class="article-text">
        La presencia de mosasaurios en ambientes no marinos <strong>no es completamente in&eacute;dita</strong>. En <a href="https://www.eldiario.es/temas/europa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Europa</a> y &Aacute;frica se han descrito <strong>especies m&aacute;s peque&ntilde;as con adaptaciones a sistemas estuarinos o fluviales</strong>, como <em>Pannoniasaurus</em> en Hungr&iacute;a o <em>Goronyosaurus</em> en N&iacute;ger. Sin embargo, esos casos correspond&iacute;an a <strong>animales de tama&ntilde;o moderado </strong>y con rasgos anat&oacute;micos espec&iacute;ficos, mientras que el hallazgo de Hell Creek apunta a mosasaurios de gran tama&ntilde;o tradicionalmente considerados estrictamente marinos.
    </p><p class="article-text">
        El estudio se sit&uacute;a adem&aacute;s en un <strong>contexto ambiental de profunda transformaci&oacute;n</strong>: el progresivo declive del Mar Interior Occidental, que durante millones de a&ntilde;os dividi&oacute; Norteam&eacute;rica. En sus fases finales, este mar experiment&oacute; una desalinizaci&oacute;n gradual y la expansi&oacute;n de grandes sistemas fluviales, un escenario en el que algunos mosasaurios pudieron adaptarse temporalmente a aguas menos salinas o incluso dulces como respuesta a un entorno cambiante.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de reescribir por completo la historia de estos reptiles, <strong>el hallazgo matiza la imagen cl&aacute;sica de los mosasaurios como depredadores exclusivamente oce&aacute;nicos</strong>. M&aacute;s que especialistas r&iacute;gidos, algunos linajes parecen haber mostrado una notable capacidad de adaptaci&oacute;n ecol&oacute;gica en los &uacute;ltimos compases del Cret&aacute;cico. Un solo diente no cambia el final de su historia, pero ampl&iacute;a el marco en el que se desarroll&oacute;: un mundo m&aacute;s din&aacute;mico y con fronteras ecol&oacute;gicas menos definidas de lo que se pensaba hasta ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/diente-mosasaurio-hallado-rio-reabre-debate-vida-depredadores-extincion-pm_1_12851808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 09:30:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un diente de mosasaurio hallado en un río reabre el debate sobre la vida de estos depredadores antes de su extinción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Dinosaurios,Yacimientos arqueológicos,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un hallazgo fortuito revela una posible “estampida” de tortugas marinas en el Cretácico del Monte Conero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hallazgo-fortuito-revela-posible-estampida-tortugas-marinas-cretacico-monte-conero-pm_1_12832710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb286b87-13e4-4903-847a-555529905ba8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un hallazgo fortuito revela una posible “estampida” de tortugas marinas en el Cretácico del Monte Conero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio identifica cientos de huellas submarinas y las vincula a un terremoto ocurrido hace más de 80 millones de años</p><p class="subtitle">¿Un T. rex adolescente o un depredador distinto? Nanotyrannus da un giro inesperado tras analizar un hueso clave</p></div><p class="article-text">
        Lo que comenz&oacute; como una jornada de escalada termin&oacute; convirti&eacute;ndose en uno de los <strong>hallazgos icnol&oacute;gicos</strong> m&aacute;s singulares del <a href="https://www.eldiario.es/temas/mediterraneo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mediterr&aacute;neo</a>. En 2019, un grupo de escaladores que exploraba las <strong>laderas m&aacute;s abruptas del Monte Conero</strong>, en la costa adri&aacute;tica italiana, observ&oacute; una superficie calc&aacute;rea repleta de marcas arqueadas y depresiones circulares. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella losa, situada en un punto de dif&iacute;cil acceso, conservaba cientos de impresiones que m&aacute;s tarde ser&iacute;an analizadas por un equipo cient&iacute;fico. La investigaci&oacute;n, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195667125001910?via%3Dihub" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en <em>Cretaceous Research</em>, concluye que se trata de <strong>huellas dejadas por </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/tortugas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tortugas marinas</strong></a><strong> del Cret&aacute;cico</strong> en un episodio de movimiento colectivo que coincidi&oacute; con un contexto de fuerte actividad s&iacute;smica.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>an&aacute;lisis sedimentol&oacute;gico</strong>, apoyado en muestras, microfacies y registros fotogr&aacute;ficos, indica que <strong>las huellas se imprimieron sobre un fondo marino blando</strong> situado a cientos de metros de profundidad. La <strong>preservaci&oacute;n excepcional </strong>se explica porque, inmediatamente despu&eacute;s de la formaci&oacute;n de las marcas, una corriente turbid&iacute;tica (relacionada con un episodio s&iacute;smico) <strong>cubri&oacute; el sedimento y sell&oacute; </strong>las impresiones antes de que las corrientes o la bioturbaci&oacute;n las destruyeran. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen aérea del área estudiada de La Vela en la empinada extremidad noreste del anticlinal Monte Conero                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cientos de huellas en una sola superficie</h2><p class="article-text">
        En una de las losas principales, de unos 200 metros cuadrados, los investigadores estiman la presencia de <strong>cerca de un millar de huellas</strong>, una densidad inusual que sugiere el paso de un grupo numeroso de animales. Las marcas, curvas y en ocasiones dobles, avanzan de forma preferente hacia el suroeste, lo que indica un desplazamiento sincronizado en una misma direcci&oacute;n. La <strong>morfolog&iacute;a</strong> <strong>coincide con el tipo de se&ntilde;al que dejan tortugas marinas actuales cuando nadan muy cerca del fondo</strong> y rozan el sedimento con las aletas anteriores o la cola. El estudio no interpreta la presencia de un solo individuo, sino de un conjunto movilizado de manera simult&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        La regi&oacute;n del Monte Conero formaba parte en el Cret&aacute;cico de la cuenca Umbr&iacute;a-Marche, un entorno marino profundo afectado por la reactivaci&oacute;n de fallas m&aacute;s antiguas. Esta din&aacute;mica generaba episodios frecuentes de inestabilidad del fondo, incluyendo deslizamientos, deformaciones en sedimentos no consolidados y corrientes de turbidez. El estrato con huellas se enmarca en este contexto y constituye un testimonio directo de un<strong> terremoto capaz de generar un pulso sedimentario </strong>que favoreci&oacute; la conservaci&oacute;n del conjunto icnol&oacute;gico. Aunque la sincron&iacute;a y la orientaci&oacute;n de las huellas sugieren un movimiento grupal, el estudio no establece de forma expl&iacute;cita que el sismo fuera el causante del desplazamiento de los animales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Modelo esquelético del notosaurio del Triásico, Lariosaurus, visto desde arriba, remando y dejando huellas con sus palas delanteras (resaltadas en rojo). B) Vista ventral anatómica de una tortuga marina genérica con las partes del cuerpo resaltadas en color"
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                Modelo esquelético del notosaurio del Triásico, Lariosaurus, visto desde arriba, remando y dejando huellas con sus palas delanteras (resaltadas en rojo). B) Vista ventral anatómica de una tortuga marina genérica con las partes del cuerpo resaltadas en color                            </span>
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        La investigaci&oacute;n <strong>integra t&eacute;cnicas de fotogrametr&iacute;a</strong> con dron, an&aacute;lisis petrogr&aacute;fico, micropaleontolog&iacute;a de foramin&iacute;feros y magnetoestratigraf&iacute;a. Esta combinaci&oacute;n permite <strong>reconstruir el paisaje submarino del momento</strong>: un fondo pel&aacute;gico donde se alternaban fases de sedimentaci&oacute;n lenta con aportes repentinos de materiales finos. A lo largo de la secci&oacute;n aflorante en la playa de La Vela se suceden calcilutitas pel&aacute;gicas y niveles turbid&iacute;ticos que registran pulsos de actividad s&iacute;smica durante el Campaniense.
    </p><h2 class="article-text">Una ventana inusual a la biolog&iacute;a de las tortugas cret&aacute;cicas</h2><p class="article-text">
        Las huellas aportan informaci&oacute;n poco habitual sobre vertebrados marinos del Cret&aacute;cico, cuya locomoci&oacute;n rara vez queda registrada en ambientes profundos. Los autores plantean que estos animales <strong>pudieron desplazarse desde &aacute;reas m&aacute;s someras hacia zonas algo m&aacute;s profundas</strong>, aunque el estudio no atribuye funciones ecol&oacute;gicas concretas a estos trayectos. La coincidencia entre el movimiento del grupo y la llegada inmediata del turbidito permiti&oacute; que el conjunto quedara fosilizado de forma excepcional.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el estudio reconstruye el episodio con detalle, los investigadores reconocen que <strong>quedan cuestiones abiertas</strong>. No existen muchos registros comparables en otros lugares y <strong>no est&aacute; claro si estos movimientos colectivos eran frecuentes o excepcionales</strong>. La peculiar coincidencia entre actividad s&iacute;smica, desplazamiento grupal y una cobertura r&aacute;pida de sedimentos convierte el <a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a> en un caso singular dentro de la icnolog&iacute;a marina del Mesozoico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hallazgo-fortuito-revela-posible-estampida-tortugas-marinas-cretacico-monte-conero-pm_1_12832710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2025 07:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un hallazgo fortuito revela una posible “estampida” de tortugas marinas en el Cretácico del Monte Conero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investigación científica,Fósiles,Mediterráneo,Tortugas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Un T. rex adolescente o un depredador distinto? Nanotyrannus da un giro inesperado tras analizar un hueso clave]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/t-rex-adolescente-depredador-distinto-nanotyrannus-da-giro-inesperado-analizar-hueso-clave-pm_1_12832658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6f54faf-aa6d-432f-8b22-1c9edfe3edd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Un T. rex adolescente o un depredador distinto? Nanotyrannus da un giro inesperado tras analizar un hueso clave"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hioides del holotipo, preservado de manera excepcional junto al cráneo, mostraba señales claras de cese del crecimiento</p><p class="subtitle">Así descubrieron que un fósil de 1916 ocultaba un dinosaurio gigante de pico de pato
</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la paleontolog&iacute;a ha discutido si <em><strong>Nanotyrannus</strong></em> representaba realmente una <strong>especie propia</strong> <strong>o</strong> si era simplemente un <em><strong>Tyrannosaurus rex</strong></em><strong> juvenil</strong>. La controversia se basaba en un &uacute;nico cr&aacute;neo y en la <strong>falta de huesos largos</strong> que permitieran determinar con precisi&oacute;n la edad del ejemplar. Un nuevo estudio <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.adx8706" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Science</em> confirma ahora que <em>Nanotyrannus</em> <strong>no era un </strong><em><strong>T. rex</strong></em><strong> adolescente</strong>: <strong>el an&aacute;lisis microsc&oacute;pico de su hioides</strong>, el hueso de la garganta que sostiene la lengua, <strong>muestra que hab&iacute;a alcanzado la madurez</strong>, resolviendo uno de los debates m&aacute;s persistentes de la paleontolog&iacute;a moderna.
    </p><h2 class="article-text">As&iacute; hallaron la respuesta</h2><p class="article-text">
        Los autores explican que, al iniciar el trabajo, daban por hecho que la microestructura del hueso revelar&iacute;a un crecimiento r&aacute;pido, t&iacute;pico de animales j&oacute;venes. Pero sucedi&oacute; lo contrario. El hioides del holotipo, <strong>preservado de manera excepcional junto al cr&aacute;neo</strong>, mostraba se&ntilde;ales claras de cese del crecimiento. El estudio se&ntilde;ala que esta sorpresa solo fue posible porque, <strong>a diferencia de los cr&aacute;neos</strong>, llenos de cavidades y poco &uacute;tiles para an&aacute;lisis histol&oacute;gicos, <strong>el hioides puede conservar un registro fiable del desarrollo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Antes de llegar a esa conclusi&oacute;n, el equipo tuvo que <strong>comprobar</strong> que el hioides es un <strong>buen marcador de madurez en dinosaurios</strong>. Para ello crearon una base comparativa in&eacute;dita: hioides de lagartos, cocodrilos, <a href="https://www.eldiario.es/temas/aves/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aves</a> y otros <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> con edades conocidas. <strong>El resultado fue positivo</strong>. El hueso conserva suficientes se&ntilde;ales microestructurales como para servir de referencia, lo que permit&iacute;a usarlo en el caso de <em>Nanotyrannus</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Comparación del tamaño del hioides en un T. rex juvenil y subadulto con el de Nanotyrannus (arriba). Si bien Nanotyrannus habría sido ligeramente más pequeño que el T. rex juvenil del NHM, los signos de madurez son evidentes al microscopio (abajo). La mayor cantidad y menor espaciamiento de los anillos de crecimiento (¡8 frente a aproximadamente 2 en el T. rex adolescente!) revela que el holotipo de Nanotyrannus era completamente maduro y una especie distinta."
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            <span class="title">
                Comparación del tamaño del hioides en un T. rex juvenil y subadulto con el de Nanotyrannus (arriba). Si bien Nanotyrannus habría sido ligeramente más pequeño que el T. rex juvenil del NHM, los signos de madurez son evidentes al microscopio (abajo). La mayor cantidad y menor espaciamiento de los anillos de crecimiento (¡8 frente a aproximadamente 2 en el T. rex adolescente!) revela que el holotipo de Nanotyrannus era completamente maduro y una especie distinta.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Comparativa con el hioides de <em>T.rex</em></h2><p class="article-text">
        Con este m&eacute;todo validado, los investigadores <strong>compararon el hioides del holotipo</strong> con una serie de crecimiento <strong>completa de </strong><em><strong>T. rex</strong></em>, incluyendo juveniles y subadultos <strong>como el ejemplar conocido como &ldquo;Thomas&rdquo;</strong>. La diferencia era evidente bajo el microscopio: el <em>T. rex</em> adolescente mostraba pocos anillos de crecimiento y hueso en remodelaci&oacute;n activa, mientras que <em>Nanotyrannus</em> presentaba numerosos anillos muy juntos, se&ntilde;al de crecimiento detenido. Seg&uacute;n el estudio, &ldquo;Thomas no es tan maduro como el holotipo de <em>Nanotyrannus</em>, pese a ser mucho m&aacute;s grande&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>conclusi&oacute;n</strong> es directa: el holotipo era un individuo plenamente maduro, <strong>no un </strong><em><strong>T. rex</strong></em><strong> joven</strong>. Esto implica que <em><strong>Nanotyrannus</strong></em><strong> fue un depredador distinto</strong>, de menor tama&ntilde;o y coexistiendo con los <em>T. rex </em>juveniles en los ecosistemas del Cret&aacute;cico tard&iacute;o. Los autores se&ntilde;alan que esta convivencia apunta a un <strong>paisaje ecol&oacute;gico m&aacute;s complejo de lo que se pensaba</strong>, con varios tiranosaurios compartiendo nichos y compitiendo por recursos.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n destaca el <strong>equilibrio necesario entre conservaci&oacute;n y an&aacute;lisis cient&iacute;fico</strong>. El holotipo es un ejemplar &uacute;nico y, como recuerda la conservadora Caitlin Colleary, &ldquo;hay tensi&oacute;n entre preservar los espec&iacute;menes sin alterar para el futuro y obtener toda la informaci&oacute;n posible&rdquo;. En este caso, la muestra se escane&oacute;, molde&oacute; y reprodujo antes del an&aacute;lisis, preservando el registro anat&oacute;mico para estudios futuros.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n subraya, adem&aacute;s, el <strong>papel crucial de las colecciones de museo</strong>. El Natural History Museum de Los &Aacute;ngeles conserva <strong>la &uacute;nica serie de crecimiento completa de </strong><em><strong>T. rex</strong></em><strong> del mundo</strong>, una referencia que permiti&oacute; verificar la madurez del holotipo de Nanotyrannus y comparar patrones de crecimiento. Los autores destacan que este tipo de colecciones posibilita descubrimientos incluso d&eacute;cadas despu&eacute;s de la preparaci&oacute;n original del material.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/t-rex-adolescente-depredador-distinto-nanotyrannus-da-giro-inesperado-analizar-hueso-clave-pm_1_12832658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 07:12:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Un T. rex adolescente o un depredador distinto? Nanotyrannus da un giro inesperado tras analizar un hueso clave]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No se había visto nunca: Bolivia guarda un registro fósil tan detallado que permite ver cómo los dinosaurios caminaban, giraban y nadaban en aguas poco profundas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/no-habia-visto-bolivia-guarda-registro-fosil-detallado-permite-ver-dinosaurios-caminaban-giraban-nadaban-aguas-profundas-pm_1_12829396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cbe90e8-4bdc-4f2b-b268-8d895950e9ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No se había visto nunca: Bolivia guarda un registro fósil tan detallado que permite ver cómo los dinosaurios caminaban, giraban y nadaban en aguas poco profundas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Paleontología - Durante una travesía por un antiguo humedal, varios dinosaurios dejaron impresas sus pisadas en el lodo húmedo y esas marcas petrificadas hoy permiten reconstruir cómo se movían, descansaban o escapaban</p><p class="subtitle">Descubren en Cuenca los restos de uno de los últimos dinosaurios gigantes que poblaron lo que hoy es Europa</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de <strong>dinosaurios</strong> camin&oacute; sobre el barro que bordeaba un lago antiguo. Algunos se detuvieron a beber, otros se adentraron en el agua y avanzaron lentamente, dejando tras de s&iacute; surcos irregulares en el fondo. Entre ellos, un individuo de menor tama&ntilde;o aceler&oacute; el paso, como si intentara escapar del que ven&iacute;a detr&aacute;s. Sus huellas se separaron bruscamente de las dem&aacute;s y quedaron impresas con m&aacute;s profundidad, hasta que se desvanecieron en el l&iacute;mite del agua. Aquel movimiento, repetido por centenares de animales, qued&oacute; atrapado en la roca durante millones de a&ntilde;os y hoy<strong> revela c&oacute;mo transcurr&iacute;a la vida en aquella orilla perdida</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un hallazgo masivo que revela la variedad de carn&iacute;voros del Parque Torotoro</h2><p class="article-text">
        El estudio del <strong>yacimiento de Carreras Pampa</strong>, en el Parque Nacional Torotoro, ha permitido identificar <strong>m&aacute;s de 16.000 huellas de dinosaurios ter&oacute;podos</strong>, el grupo carn&iacute;voro del que proceden las aves actuales. Las impresiones, conservadas en nueve &aacute;reas distintas, se distribuyen a lo largo de una plataforma de unos 7.500 metros cuadrados.
    </p><p class="article-text">
        Las marcas var&iacute;an desde peque&ntilde;as pisadas de diez cent&iacute;metros, posiblemente dejadas por ejemplares j&oacute;venes, hasta otras de m&aacute;s de 30, atribuibles a carn&iacute;voros de mediano tama&ntilde;o. Las huellas aparecen<strong> orientadas en distintas direcciones</strong>, algunas seguidas en l&iacute;nea recta y otras interrumpidas por giros, saltos o arrastres de cola.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un hallazgo masivo que revela la variedad de carnívoros del Parque Torotoro                            </span>
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        Las marcas muestran detalles singulares del comportamiento de los animales. Se han identificado <strong>once morfotipos diferentes de pisadas caminadas y tres estilos de rastros de nad</strong>o, con diferencias en la forma de los dedos, la profundidad y la separaci&oacute;n. Los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n detectaron surcos alargados en forma de coma, producidos por los dedos centrales al rozar el fondo mientras los animales flotaban parcialmente.
    </p><p class="article-text">
        Estas huellas acu&aacute;ticas se alternan de manera regular entre izquierda y derecha, lo que <strong>sugiere desplazamientos controlados en el agua</strong>. En varios puntos aparecen adem&aacute;s largas l&iacute;neas onduladas que podr&iacute;an corresponder a colas arrastradas, algo poco com&uacute;n en otros yacimientos.
    </p><h2 class="article-text">Las huellas muestran que algunos dinosaurios caminaban y otros se impulsaban en el agua</h2><p class="article-text">
        Bolivia alberga numerosos enclaves con huellas f&oacute;siles, pero Carreras Pampa destaca por su extensi&oacute;n y conservaci&oacute;n. Este yacimiento ha superado incluso al famoso sitio de <strong>Cal Orck&rsquo;o</strong>, tambi&eacute;n situado en el pa&iacute;s, al registrar un n&uacute;mero mayor de impresiones y disponerlas sobre un lecho horizontal que facilita el estudio. La superficie rocosa, accesible y continua, permite<strong> seguir los recorridos completos de los animales</strong>, una circunstancia excepcional para analizar c&oacute;mo se desplazaban y c&oacute;mo interactuaban con el entorno.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo publicado en la revista<strong> </strong><em><strong>PLOS ONE</strong></em><strong> </strong>fue dirigido por<strong> Ra&uacute;l Esperante</strong>, del Instituto de Investigaci&oacute;n en Geociencias de California, junto con un equipo boliviano y estadounidense. En el art&iacute;culo se detalla la catalogaci&oacute;n de <strong>16.600 huellas trid&aacute;ctilas agrupadas en m&aacute;s de 1.300 trayectorias y casi 300 impresiones aisladas</strong>. Tambi&eacute;n se registraron 1.378 marcas de nado y varios trazos de cola. Seg&uacute;n Esperante, &ldquo;es incre&iacute;ble trabajar en este sitio, porque dondequiera que mires, el suelo est&aacute; cubierto de huellas de dinosaurios&rdquo;. El investigador destac&oacute; que el hallazgo constituye una<strong> referencia mundial </strong>por su cantidad y por la calidad de la preservaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las marcas confirman que el lugar fue una franja costera recorrida en grupo por depredadores y aves primitivas"
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                Las marcas confirman que el lugar fue una franja costera recorrida en grupo por depredadores y aves primitivas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de las orientaciones revela que muchas pisadas siguen una direcci&oacute;n noroeste-sureste, en paralelo a antiguas ondulaciones del sedimento. Esa disposici&oacute;n sugiere que los<strong> dinosaurios recorr&iacute;an una franja costera en grupo</strong>, lo que indica una zona de tr&aacute;nsito habitual. Los rastros de nado refuerzan la hip&oacute;tesis de que el &aacute;rea formaba parte de una <strong>orilla lacustre donde los animales pod&iacute;an desplazarse tanto en tierra como en el agua</strong>. La ausencia de huellas de grandes herb&iacute;voros, junto con la abundancia de ter&oacute;podos y aves, apunta a un <strong>ecosistema dominado por depredadores</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Bolivia, punto clave para la paleontolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Carreras Pampa se ha convertido en una referencia para la paleontolog&iacute;a de Sudam&eacute;rica. Adem&aacute;s de batir r&eacute;cords, ofrece una visi&oacute;n muy clara de los comportamientos locomotores de los &uacute;ltimos dinosaurios antes de su extinci&oacute;n, ya que huellas conservadas en la roca permiten observar c&oacute;mo caminaban, corr&iacute;an, giraban o nadaban.
    </p><p class="article-text">
        El equipo de Esperante prev&eacute; que a&uacute;n <strong>queden miles de marcas por descubrir </strong>en el Parque Nacional Torotoro, un territorio que contin&uacute;a revelando fragmentos de una historia escrita hace m&aacute;s de 66 millones de a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/no-habia-visto-bolivia-guarda-registro-fosil-detallado-permite-ver-dinosaurios-caminaban-giraban-nadaban-aguas-profundas-pm_1_12829396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Dec 2025 12:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No se había visto nunca: Bolivia guarda un registro fósil tan detallado que permite ver cómo los dinosaurios caminaban, giraban y nadaban en aguas poco profundas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles,Bolivia]]></media:keywords>
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