<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Viajeros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/viajeros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Viajeros]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1004254/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuenca, el Camino y las viajeras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/cuenca-camino-viajeras_132_13395008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2bcfc33-bbc4-40a8-896a-e605d9236b0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1142y728.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuenca, el Camino y las viajeras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Que en un mismo pueblo coincidan yacimiento, novela, jornadas y ruta jacobea no es casualidad: es infraestructura cultural funcionando. El peregrino tiene necesidades muy similares a las del propio vecino, por lo que invertir en el Camino es invertir en los dos"</p><p class="subtitle">Cien años del Salto de Villalba: la 'fábrica de luz' para Madrid que reclama conservar su patrimonio</p></div><p class="article-text">
        Este s&aacute;bado, en Villar de Domingo Garc&iacute;a, asist&iacute; a la presentaci&oacute;n de <em>Muerte en Noheda</em>, la novela negra de M. Luz Guill&eacute;n, dentro de las Jornadas Romanas del municipio . Una autora de Barcelona con ra&iacute;ces en Almansa visita el yacimiento, se queda maravillada y decide devolverle al pueblo lo recibido escribiendo un libro que lo pone en el centro. El alcalde lo contaba con orgullo contenido: fue ella quien prometi&oacute; la novela, y cumpli&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor, los vecinos organizando la cena romana, visitantes venidos a prop&oacute;sito para la celebraci&oacute;n y la Villa Romana, con su Balneum reci&eacute;n musealizado, a un paso. A veces tanto contar desde dentro qui&eacute;nes somos puede resultar cansado; sin embargo, la escena de Noheda vislumbraba algo distinto: el valor del territorio empieza a ganar peso cuando lo nombra alguien que ha venido de fuera. Porque el que llega no argumenta, ofrece testimonio y aporta desde otras perspectivas.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre en la capital. Cuenca ya est&aacute; en el foco del turismo asi&aacute;tico, atra&iacute;do por su casco medieval fortificado, las Casas Colgadas y el sello UNESCO; visitantes que miran despacio, dinamizan la actividad econ&oacute;mica, se quedan y prescriben. En ese perfil destacan los visitantes culturales asi&aacute;ticos: pude intercalar conversaci&oacute;n con un grupo de viajeras vietnamitas que estaban haciendo un recorrido de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. No vienen a consumir postal: vienen a leer una ciudad, y cuando vuelven a Han&oacute;i o a Ho Chi Minh, Cuenca ya es una experiencia contada por ellas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c816cd2-f267-409d-a64e-08823637b469_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c816cd2-f267-409d-a64e-08823637b469_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c816cd2-f267-409d-a64e-08823637b469_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c816cd2-f267-409d-a64e-08823637b469_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c816cd2-f267-409d-a64e-08823637b469_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c816cd2-f267-409d-a64e-08823637b469_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4c816cd2-f267-409d-a64e-08823637b469_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Viajeras en Cuenca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Viajeras en Cuenca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa es la palanca infrautilizada. No somos solo nosotros, aunque debamos seguir haci&eacute;ndolo, quienes tenemos que hablar de nosotros mismos. Son quienes llegan &mdash;la novelista, la peregrina, la viajera asi&aacute;tica&mdash; los que ponen en valor el territorio, sus productos y la disponibilidad que ofrecemos. El trabajo por hacer ya se viene desarrollando: preparar la mesa. Camino se&ntilde;alizado, cama donde pernoctar, mosaico visible, queso, vino, libro y hospitalidad.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; encaja el Camino de la Lana, que sube desde Levante, cruza Cuenca hacia Burgos y engancha con el Camino Franc&eacute;s hasta Compostela. Noheda est&aacute; en una de sus etapas.
    </p><p class="article-text">
        Que en un mismo pueblo coincidan yacimiento, novela, jornadas y ruta jacobea no es casualidad: es infraestructura cultural funcionando. El peregrino tiene necesidades muy similares a las del propio vecino, por lo que invertir en el Camino es invertir en los dos.
    </p><p class="article-text">
        Contrastando con los datos del INE, que insisten en que los pueblos peque&ntilde;os siguen encogiendo, Cultura y Caminos son de las pocas herramientas que generan a la vez ingresos, servicios y relato. Y cuando funcionan, el relato no lo firmamos nosotros: lo firman quienes llegan al territorio. Espa&ntilde;a Disponible crece as&iacute;: dejando de explicarnos y empezando a ser contados por quienes nos est&aacute;n buscando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Martínez Urbina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/cuenca-camino-viajeras_132_13395008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 07:59:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b2bcfc33-bbc4-40a8-896a-e605d9236b0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1142y728.jpg" length="1075339" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b2bcfc33-bbc4-40a8-896a-e605d9236b0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1142y728.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1075339" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuenca, el Camino y las viajeras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b2bcfc33-bbc4-40a8-896a-e605d9236b0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1142y728.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Viajeros,Asia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La espectacular playa salvaje de arena dorada y rodeada de acantilados, dunas y perfecta para hacer surf en Portugal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/espectacular-playa-salvaje-arena-dorada-rodeada-acantilados-dunas-perfecta-surf-portugal_1_13393063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/270bc367-2caf-4b77-afaf-b109f30ef2db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La espectacular playa salvaje de arena dorada y rodeada de acantilados, dunas y perfecta para hacer surf en Portugal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La organización European Best Destinations la ha nombrado la mejor playa de Europa de 2026</p><p class="subtitle">Qué ver en Isla Cristina, el pueblo de Huelva cuya historia está vinculada al mar y a un terremoto histórico</p></div><p class="article-text">
        En el extremo suroccidental del <a href="https://www.eldiario.es/viajes/santorini-portugal-pintoresco-pueblo-pesquero-algarve_1_11550964.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algarve</a>, en la Costa Vicentina, hay una playa que hasta hace poco solo conoc&iacute;an los surfistas y los senderistas de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/acantilados-playas-salvajes-ruta-vicentina-grandes-recorridos-costa-portuguesa_1_13288311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta Vicentina</a>. Pero este a&ntilde;o ha dejado de ser un secreto: la organizaci&oacute;n <a href="https://www.europeanbestdestinations.com/best-beaches-in-europe/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">European Best Destinations</a> la ha nombrado la mejor playa de Europa de 2026, por delante de destinos tan fotografiados como Voutoumi (Antipaxos, Grecia) o Fteri (<a href="https://www.eldiario.es/viajes/25-mejores-playas-mundo-2025-ranking-tripadvisor_1_12066547.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cefalonia</a>, Grecia), que ocuparon el segundo y el tercer puesto. Se trata de Praia de Monte Cl&eacute;rigo, un aut&eacute;ntico para&iacute;so enclavado entre acantilados dorados y peque&ntilde;as dunas, que ha superado a otros parajes costeros europeos gracias a su car&aacute;cter salvaje.
    </p><p class="article-text">
        El primer puesto de la clasificaci&oacute;n anual de European Best Destinations, que eval&uacute;a la belleza natural, la accesibilidad, los servicios y el ambiente general de las playas del continente, ha reca&iacute;do este a&ntilde;o en Praia de Monte Cl&eacute;rigo. La lista parte de una preselecci&oacute;n de diez playas por pa&iacute;s que se somete despu&eacute;s a un panel internacional de viajeros y especialistas en turismo hasta reducirse a un top 30 y, finalmente, a un ganador.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n valor&oacute; la belleza natural, la accesibilidad, el ambiente, la conservaci&oacute;n medioambiental y la experiencia general del visitante. Y lo hizo, sobre todo, destacando lo que Monte Cl&eacute;rigo no tiene: grandes resorts ni zonas balnearias sobrecargadas. En su lugar, el jurado premi&oacute; los acantilados dorados que enmarcan la arena, el cord&oacute;n de dunas bajas que protege el arenal, los paisajes atl&aacute;nticos salvajes y los atardeceres inolvidables de esta playa integrada en el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/alentejo-siete-pueblos-encanto-descubrir-portugal-casas-blancas-castillos_1_12944208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Natural del Sudoeste Alentejano</a> y Costa Vicentina, uno de los tramos de litoral mejor conservados de Portugal.  
    </p><h2 class="article-text">Una playa de pescadores</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/143034d0-c718-461f-80c0-97c8f9a27d69_16-9-aspect-ratio_50p_1147797.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/143034d0-c718-461f-80c0-97c8f9a27d69_16-9-aspect-ratio_50p_1147797.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/143034d0-c718-461f-80c0-97c8f9a27d69_16-9-aspect-ratio_75p_1147797.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/143034d0-c718-461f-80c0-97c8f9a27d69_16-9-aspect-ratio_75p_1147797.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/143034d0-c718-461f-80c0-97c8f9a27d69_16-9-aspect-ratio_default_1147797.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/143034d0-c718-461f-80c0-97c8f9a27d69_16-9-aspect-ratio_default_1147797.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/143034d0-c718-461f-80c0-97c8f9a27d69_16-9-aspect-ratio_default_1147797.jpg"
                    alt="Praia de Monte Clérigo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Praia de Monte Clérigo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Monte Cl&eacute;rigo est&aacute; a unos diez kil&oacute;metros de Aljezur, la capital municipal, y forma parte, junto a Arrifana y, algo m&aacute;s al sur, Amado, cerca de Carrapateira, del tr&iacute;o de playas que ha convertido a esta comarca en meca surfera desde hace d&eacute;cadas. A diferencia de sus vecinas, Monte Cl&eacute;rigo ha mantenido un perfil bajo: un peque&ntilde;o n&uacute;cleo de casas de pescadores en la colina, un pu&ntilde;ado de restaurantes y poco m&aacute;s. Ni rastro de urbanizaciones ni de cadenas hoteleras.
    </p><p class="article-text">
        El arenal cuenta con fondo de arena y un cord&oacute;n de dunas que separa la playa de la carretera, adem&aacute;s de un oleaje atl&aacute;ntico regular que en marea baja descubre pozas naturales entre las rocas, aut&eacute;nticos acuarios improvisados donde asoman an&eacute;monas, estrellas de mar y cangrejos, y que, en marea alta, invita simplemente al ba&ntilde;o. Fuera de la temporada alta, la playa queda mucho m&aacute;s tranquila y con menos servicios disponibles.
    </p><h2 class="article-text">Un secreto a voces entre los surfistas</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e18f3a41-0f9a-4bdc-a5b7-3f596a474297_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e18f3a41-0f9a-4bdc-a5b7-3f596a474297_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e18f3a41-0f9a-4bdc-a5b7-3f596a474297_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e18f3a41-0f9a-4bdc-a5b7-3f596a474297_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e18f3a41-0f9a-4bdc-a5b7-3f596a474297_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e18f3a41-0f9a-4bdc-a5b7-3f596a474297_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e18f3a41-0f9a-4bdc-a5b7-3f596a474297_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un surfero tomando una ola"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un surfero tomando una ola                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para quienes buscan tabla, Monte Cl&eacute;rigo ocupa un lugar peculiar en el mapa de Aljezur: es la alternativa l&oacute;gica cuando el viento sopla de mar a tierra o cuando el oleaje es flojo y Arrifana est&aacute; demasiado concurrida. Los surfistas locales advierten de que los bancos de arena cambian con frecuencia, as&iacute; que encontrar la ola perfecta aqu&iacute; depende bastante de la suerte del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hay adem&aacute;s un peque&ntilde;o arrecife rocoso hacia el sur de la playa, frente al n&uacute;cleo del pueblo, que en d&iacute;as de oleaje grande puede producir olas huecas. A diferencia de otros puntos de la zona, Monte Cl&eacute;rigo tiene fama entre los surfistas de ser precisamente uno de los rincones menos concurridos del Algarve occidental, donde resulta m&aacute;s f&aacute;cil encontrar sitio en el agua.
    </p><p class="article-text">
        La recomendaci&oacute;n es surfear con marea media. Con la marea alta, las olas rompen m&aacute;s cerca de la orilla y pierden calidad; con la marea baja y media, en cambio, suelen ser m&aacute;s largas y suaves, en lugar de cortas.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegar y qu&eacute; encontrar</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b6901b-5172-4522-afd8-316831c2ae99_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b6901b-5172-4522-afd8-316831c2ae99_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b6901b-5172-4522-afd8-316831c2ae99_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b6901b-5172-4522-afd8-316831c2ae99_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b6901b-5172-4522-afd8-316831c2ae99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b6901b-5172-4522-afd8-316831c2ae99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/61b6901b-5172-4522-afd8-316831c2ae99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aljezur"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aljezur                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde Aljezur se llega en unos diez minutos en coche. La villa cuenta con estaci&oacute;n de autobuses con conexiones de larga distancia, aunque no hay una l&iacute;nea que lleve directamente hasta la arena, as&iacute; que desde all&iacute; conviene contar con veh&iacute;culo propio o taxi para cubrir los &uacute;ltimos kil&oacute;metros. El aparcamiento es gratuito, tanto detr&aacute;s de la playa como en la colina, aunque conviene fijarse en la se&ntilde;alizaci&oacute;n, ya que existe una zona habilitada para la pernocta de autocaravanas y no est&aacute; permitido hacerlo fuera de ella. La entrada a la playa no tiene coste.
    </p><p class="article-text">
        Los servicios son discretos, pero suficientes: duchas, aseos, un chiringuito sobre la arena y, en temporada alta, escuela de surf. Muy cerca de la playa hay un restaurante que combina cocina internacional con producto local; en Aljezur, otro apuesta por los guisos de pescado y las caldeiradas de siempre, y en la vecina Arrifana no falta una parada obligada para quien busca marisco fresco a la brasa con vistas al mar.
    </p><p class="article-text">
        Para dormir, en el propio Aljezur y su entorno inmediato hay varias opciones hoteleras, adem&aacute;s de casas de hu&eacute;spedes y alg&uacute;n hotel de mayor categor&iacute;a; pero el grueso del alojamiento se reparte entre villas y casas rurales en las urbanizaciones de Vale da Telha, Alto da Arrifana y Espartal, todas ellas a un pu&ntilde;ado de kil&oacute;metros de la playa.
    </p><h2 class="article-text">Un pueblo con m&aacute;s historia de la que parece</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/495e4111-ba86-416a-98b7-d96cb1e54749_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/495e4111-ba86-416a-98b7-d96cb1e54749_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/495e4111-ba86-416a-98b7-d96cb1e54749_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/495e4111-ba86-416a-98b7-d96cb1e54749_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/495e4111-ba86-416a-98b7-d96cb1e54749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/495e4111-ba86-416a-98b7-d96cb1e54749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/495e4111-ba86-416a-98b7-d96cb1e54749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aljezur"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aljezur                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aljezur, con algo m&aacute;s de 6.000 habitantes repartidos en cuatro parroquias &mdash;Odeceixe, Rogil, Aljezur y Bordeira&mdash;, est&aacute; habitado desde finales del Paleol&iacute;tico y fue fundado en el siglo X por los &aacute;rabes, que dejaron su huella en el castillo, en la cisterna y en el propio top&oacute;nimo: Aljezur procede del &aacute;rabe <em>al-jazira</em>, la isla, en referencia a la ribera que anta&ntilde;o era navegable y que lleg&oacute; a albergar un peque&ntilde;o puerto fluvial en la cercana playa de Amoreira.
    </p><p class="article-text">
        Quienes quieran seguir explorando la zona sin alejarse demasiado tienen cerca la Praia da Amoreira, con cafeter&iacute;a y aparcamiento, y la Praia do Medo da Fonte Santa, una cala mucho m&aacute;s salvaje y pr&aacute;cticamente virgen. Y para los que prefieren caminar, el sendero costero de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/acantilados-playas-salvajes-ruta-vicentina-grandes-recorridos-costa-portuguesa_1_13288311.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta Vicentina</a>, m&aacute;s de 450 kil&oacute;metros entre acantilados, conecta Monte Cl&eacute;rigo con Arrifana en poco m&aacute;s de trece kil&oacute;metros de vistas sobre los acantilados negros del suroeste alentejano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/espectacular-playa-salvaje-arena-dorada-rodeada-acantilados-dunas-perfecta-surf-portugal_1_13393063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 12:50:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/270bc367-2caf-4b77-afaf-b109f30ef2db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="235807" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/270bc367-2caf-4b77-afaf-b109f30ef2db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="235807" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La espectacular playa salvaje de arena dorada y rodeada de acantilados, dunas y perfecta para hacer surf en Portugal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/270bc367-2caf-4b77-afaf-b109f30ef2db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Viajes,Viajeros,Playas,Surf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esta isla estonia tiene el aire más puro de Europa, un faro que se hunde en el mar y la reserva natural más antigua de los países bálticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/isla-estonia-aire-puro-europa-faro-hunde-mar-reserva-natural-antigua-paises-balticos-pm_1_13385516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdb65b4a-bdde-4cdd-9274-73d6e20c9e9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esta isla estonia tiene el aire más puro de Europa, un faro que se hunde en el mar y la reserva natural más antigua de los países bálticos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Parque Nacional de Vilsandi cuenta con casi 100 islas, islotes y afloramientos rocosos</p><p class="subtitle">Jeju, la isla de Corea del Sur que acumula más reconocimientos de la UNESCO: volcanes, acantilados de lava y mujeres que bucean sin oxígeno </p></div><p class="article-text">
        En 1906, un joven farero llamado <strong>Artur Toom</strong>, conocido hoy en d&iacute;a como el &ldquo;<strong>Rey de los p&aacute;jaros</strong>&rdquo; empez&oacute; a proteger por su cuenta las aves de una isla remota en el oeste de Estonia. Lo hac&iacute;a solo, sin respaldo institucional ni ning&uacute;n decreto oficial, porque la recolecci&oacute;n masiva de huevos y plumas de &eacute;ider estaba llevando a la especie al colapso. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, en <strong>1910</strong>, ese gesto altruista supuso la primera &aacute;rea protegida de los pa&iacute;ses b&aacute;lticos. Hoy, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s, ese mismo territorio es el <strong>Parque Nacional de Vilsandi</strong>, uno de los lugares con el aire m&aacute;s puro de Europa y un destino que pocos viajeros conocen. 
    </p><p class="article-text">
        El parque se encuentra en el condado de Saare, en la costa occidental de la isla de Saaremaa, la mayor isla de Estonia. Cuenta con <strong>casi 100 islas, islotes y afloramientos rocosos</strong>, y m&aacute;s de dos tercios de su superficie total de 48.594 hect&aacute;reas est&aacute;n cubiertos por el mar. Dentro de sus l&iacute;mites se encuentra adem&aacute;s la isla de Nootamaa, el <strong>punto m&aacute;s occidental de Estonia, </strong>aunque la &uacute;nica isla habitada del conjunto es la propia Vilsandi.
    </p><h2 class="article-text">Un siglo de reconocimientos internacionales</h2><p class="article-text">
        El parque acumula varios reconocimientos: Reserva de aves en 1910, reserva natural en 1957, reserva natural nacional en 1971 y parque nacional en 1993. Desde <strong>1990</strong> forma parte de la <strong>Red de Reservas de la Biosfera de la UNESCO</strong> como parte del Archipi&eacute;lago del Oeste de Estonia, y en <strong>1997</strong> fue incluida en la <strong>Lista Ramsar</strong> <strong>de humedales</strong> de importancia internacional. El parque pertenece tambi&eacute;n a la red <strong>Natura 2000</strong> de h&aacute;bitats protegidos de importancia europea.
    </p><p class="article-text">
        Esa cadena de sellos oficiales tiene una justificaci&oacute;n natural concreta. En Vilsandi se han registrado <strong>m&aacute;s de 250 especies de aves</strong>, de las cuales <strong>112 anidan en la isla</strong>. Sus islotes exteriores <strong>albergan la mayor colonia de cr&iacute;a de &eacute;ider del mar B&aacute;ltico</strong>, la misma especie que Artur Toom protegi&oacute; hace m&aacute;s de un siglo. <strong>Las focas grises m&aacute;s grandes de Estonia</strong> tienen aqu&iacute; sus <strong>principales zonas de cr&iacute;a</strong>, y el parque cuenta con m&aacute;s de <strong>30 especies de orqu&iacute;deas silvestres</strong>. Es tambi&eacute;n un punto de escala cr&iacute;tico para millones de aves migratorias, incluidas barnaclas y &eacute;ideres de Steller, en su paso por el nordeste del B&aacute;ltico.
    </p><h2 class="article-text">Un faro que se est&aacute; tragando el mar</h2><p class="article-text">
        Vilsandi tiene dos faros, y los dos cuentan historias distintas. El <strong>faro de Vilsandi</strong> fue establecido por primera vez en <strong>1809 </strong>y <strong>sigue operativo hoy</strong>, siendo uno de los m&aacute;s antiguos de Estonia. El <strong>faro de Kiipsaare</strong>, en la pen&iacute;nsula de Harilaid, cuenta una historia diferente y mucho m&aacute;s perturbadora: <strong>construido en tierra firme</strong>, la erosi&oacute;n costera y <strong>la subida del nivel del mar lo han dejado</strong> <strong>literalmente dentro del agua</strong>, inclinado sobre el B&aacute;ltico sin funci&oacute;n posible. Es <strong>uno de los pocos faros de Europa abandonado</strong> no por obsolescencia tecnol&oacute;gica sino porque el mar se comi&oacute; la tierra bajo sus cimientos. Hoy es uno de los elementos m&aacute;s fotografiados del parque y una imagen involuntaria del cambio clim&aacute;tico en la costa b&aacute;ltica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd94ecc9-bda2-4a7f-9465-b11d7f5f384e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd94ecc9-bda2-4a7f-9465-b11d7f5f384e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd94ecc9-bda2-4a7f-9465-b11d7f5f384e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd94ecc9-bda2-4a7f-9465-b11d7f5f384e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd94ecc9-bda2-4a7f-9465-b11d7f5f384e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cd94ecc9-bda2-4a7f-9465-b11d7f5f384e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cd94ecc9-bda2-4a7f-9465-b11d7f5f384e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El faro de Kiipsaare está inclinado y situado sobre el agua"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El faro de Kiipsaare está inclinado y situado sobre el agua                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro dato curioso es que a principios del siglo XX, la fama del reino de aves de Vilsandi creci&oacute; tanto que se estableci&oacute; una <strong>l&iacute;nea de autob&uacute;s directa entre Tallin y Papissaare</strong> espec&iacute;ficamente para los amantes de la naturaleza. Vilsandi es, seg&uacute;n las fuentes de turismo oficiales de Saaremaa, el <strong>lugar de nacimiento del turismo de naturaleza en Estonia</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/isla-estonia-aire-puro-europa-faro-hunde-mar-reserva-natural-antigua-paises-balticos-pm_1_13385516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 06:01:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bdb65b4a-bdde-4cdd-9274-73d6e20c9e9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="646254" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bdb65b4a-bdde-4cdd-9274-73d6e20c9e9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="646254" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Esta isla estonia tiene el aire más puro de Europa, un faro que se hunde en el mar y la reserva natural más antigua de los países bálticos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bdb65b4a-bdde-4cdd-9274-73d6e20c9e9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Viajeros,Estonia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els aeroports de les Balears tanquen juny amb un notable augment de viatgers respecte al 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/els-aeroports-les-balears-tanquen-juny-amb-notable-augment-viatgers-respecte-2025_1_13380057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0578fbb5-ddfc-4707-af55-586832f2b382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x617y657.jpg" width="1200" height="675" alt="Els aeroports de les Balears tanquen juny amb un notable augment de viatgers respecte al 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mallorca s'acosta als 15 milions de passatgers en el primer semestre, mentre Menorca i Eivissa també milloren els seus registres</p><p class="subtitle">Cap al doble de passatgers en deu anys: els aeroports balears baten rècords en l’arribada de milions de persones</p></div><p class="article-text">
        L'aeroport de Palma ha tancat juny amb 4,29 milions de passatgers, cosa que suposa un augment de l'1,6% en comparaci&oacute; amb el mateix mes de l'any anterior.
    </p><p class="article-text">
        Segons dades d'Aena, el tr&agrave;nsit nacional va assolir els 864.628 viatgers, un 1,5% m&eacute;s que el juny del 2025; mentre que l'internacional va experimentar un creixement de l'1,6%, amb 3,4 milions de passatgers.
    </p><p class="article-text">
        Pel que fa a les operacions, Son Sant Joan va gestionar, entre enlairaments i aterratges, 29.730 vols, un 2,4% m&eacute;s respecte al juny del 2025.
    </p><p class="article-text">
        En els sis primers mesos de l'any, un total de 14,89 milions de passatgers van transitar per l'aeroport de Palma, una xifra que suposa un increment del 2,2% que en el mateix per&iacute;ode de l'any passat.
    </p><p class="article-text">
        Durant aquests sis mesos es van atendre 110.819 vols, cosa que representa un augment de l'1,4% en comparaci&oacute; amb el mateix per&iacute;ode del 2025.
    </p><p class="article-text">
        Els aeroports del Grup Aena (compost per 46 aeroports i dos heliports a Espanya, l'Aeroport de Londres-Luton, l'Aeroport de Leeds Bradford i 17 aeroports al Brasil) han tancat juny amb 36,99 milions de passatgers, un 3,5% m&eacute;s que en el mateix mes del 2025.
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s, de gener a juny del 2026 han registrat 156,24 milions de viatgers.
    </p><p class="article-text">
        L'aeroport de Menorca ha registrat al juny un total de 364.797 viatgers que es van despla&ccedil;ar cap a o des de destinacions internacionals, un 3,6 per cent m&eacute;s que en el mateix mes de l'any 2025, mentre que els passatgers que van volar en connexions nacionals van descendir un 2 per cent amb relaci&oacute; al juny de l'any anterior .
    </p><p class="article-text">
        L'aer&ograve;drom menorqu&iacute;, segons dades d'Aena, va registrar un total de 623.099 passatgers, un 1,2 per cent m&eacute;s respecte a l'any 2025.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute; amb el nombre de vols, a l'aeroport de Menorca es van registrar 5.075 operacions d'aeronaus, una xifra que implica un augment del 3,9 per cent respecte al juny del 2025.
    </p><p class="article-text">
        Entre els mesos de gener i juny, l'aeroport ha registrat 1,63 milions de passatgers, xifra que reflecteix una variaci&oacute; del 2,6 per cent respecte al mateix tram de l'any anterior. En aquest per&iacute;ode es van dur a terme 15.622 operacions, un 0,8 per cent m&eacute;s que el 2025.
    </p><p class="article-text">
        Pel que fa a Eivissa, l'aeroport va registrar durant el mes de juny un total d'1,3 milions de passatgers, cosa que suposa un increment del 3,2 per cent en comparaci&oacute; amb el mateix mes de l'any anterior.
    </p><p class="article-text">
        Des de gener fins a juny, un total de 3,76 milions de passatgers van transitar per l'aeroport, un 3,1 per cent m&eacute;s que en el mateix per&iacute;ode de l'any passat.
    </p><p class="article-text">
        Segons ha informat aquest dimarts Aena en un comunicat, un total de 451.180 viatgers es van moure en connexions nacionals, un 7,4 per cent m&eacute;s que l'any passat. A m&eacute;s, 846.366 viatgers van optar per destinacions internacionals, cosa que representa un increment de l'1,2 per cent respecte al mateix mes del 2025.
    </p><p class="article-text">
        Pel que fa a les operacions, l'aeroport va gestionar 11.518 moviments d'aeronaus entre enlairaments i aterratges, cosa que suposa un increment del 3,2 per cent.
    </p><p class="article-text">
        Des de gener fins a juny van ser atesos 35.869 vols, cosa que representa un augment del 3,4 per cent respecte al mateix per&iacute;ode del 2025.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/els-aeroports-les-balears-tanquen-juny-amb-notable-augment-viatgers-respecte-2025_1_13380057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 14:58:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0578fbb5-ddfc-4707-af55-586832f2b382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x617y657.jpg" length="10856158" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0578fbb5-ddfc-4707-af55-586832f2b382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x617y657.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10856158" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Els aeroports de les Balears tanquen juny amb un notable augment de viatgers respecte al 2025]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0578fbb5-ddfc-4707-af55-586832f2b382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x617y657.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Turistas,Aeropuertos,Viajeros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los aeropuertos de Balears cierran junio con un notable aumento de viajeros respecto a 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/aeropuertos-balears-cierran-junio-notable-aumento-viajeros-respecto-2025_1_13380018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0578fbb5-ddfc-4707-af55-586832f2b382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x617y657.jpg" width="1200" height="675" alt="Los aeropuertos de Balears cierran junio con un notable aumento de viajeros respecto a 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mallorca roza los 15 millones de pasajeros en el primer semestre, mientras Menorca e Ibiza también mejoran sus registros</p><p class="subtitle">Hacia el doble de pasajeros en 10 años: los aeropuertos balears baten récords en la llegada de millones de personas</p></div><p class="article-text">
        El aeropuerto de Palma ha cerrado junio con 4,29 millones de pasajeros, lo que supone un aumento del 1,6% en comparaci&oacute;n con el mismo mes del a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Aena, el tr&aacute;fico nacional alcanz&oacute; los 864.628 viajeros, un 1,5% m&aacute;s que en junio de 2025; mientras que el internacional experiment&oacute; un crecimiento del 1,6%, con 3,4 millones de pasajeros.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las operaciones, Son Sant Joan gestion&oacute;, entre despegues y aterrizajes, 29.730 vuelos, un 2,4% m&aacute;s respecto a junio de 2025.
    </p><p class="article-text">
        En los seis primeros meses del a&ntilde;o, un total de 14,89 millones de pasajeros transitaron por el aeropuerto de Palma, una cifra que supone un incremento del 2,2% que en el mismo periodo del a&ntilde;o pasado.
    </p><p class="article-text">
        Durante estos seis meses se atendieron 110.819 vuelos, lo que representa un aumento del 1,4% en comparaci&oacute;n con el mismo periodo de 2025.
    </p><p class="article-text">
        Los aeropuertos del Grupo Aena (compuesto por 46 aeropuertos y dos helipuertos en Espa&ntilde;a, el Aeropuerto de Londres-Luton, el Aeropuerto de Leeds Bradford y 17 aeropuertos en Brasil) han cerrado junio con 36,99 millones de pasajeros, un 3,5% m&aacute;s que en el mismo mes de 2025.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, de enero a junio de 2026 han registrado 156,24 millones de viajeros.
    </p><p class="article-text">
        El aeropuerto de Menorca ha registrado en junio un total de 364.797 viajeros que se desplazaron hacia o desde destinos internacionales, un 3,6 por ciento m&aacute;s que en el mismo mes del a&ntilde;o 2025, mientras que los pasajeros que volaron en conexiones nacionales descendieron un 2 por ciento en relaci&oacute;n a junio del a&ntilde;o anterior .
    </p><p class="article-text">
        El aer&oacute;dromo menorqu&iacute;n, seg&uacute;n datos de Aena, registr&oacute; un total de 623.099 pasajeros, un 1,2 por ciento m&aacute;s respecto al a&ntilde;o 2025.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el n&uacute;mero de vuelos, en el aeropuerto de Menorca se registraron 5.075 operaciones de aeronaves, una cifra que implica un aumento del 3,9 por ciento respecto a junio de 2025.
    </p><p class="article-text">
        Entre los meses de enero y junio, el aeropuerto ha registrado 1,63 millones de pasajeros, cifra que refleja una variaci&oacute;n del 2,6 por ciento respecto al mismo tramo del a&ntilde;o anterior. En este periodo se llevaron a cabo 15.622 operaciones, un 0,8 por ciento m&aacute;s que en 2025.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a Eivissa, el aeropuerto registr&oacute; durante el mes de junio un total de 1,3 millones de pasajeros, lo que supone un incremento del 3,2 por ciento en comparaci&oacute;n con el mismo mes del a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        Desde enero hasta junio, un total de 3,76 millones de pasajeros transitaron por el aeropuerto, un 3,1 por ciento m&aacute;s que en el mismo periodo del a&ntilde;o pasado.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha informado este martes Aena en un comunicado, un total de 451.180 viajeros se movieron en conexiones nacionales, un 7,4 por ciento m&aacute;s que el a&ntilde;o pasado. Adem&aacute;s, 846.366 viajeros optaron por destinos internacionales, lo que representa un incremento del 1,2 por ciento respecto al mismo mes de 2025.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las operaciones, el aeropuerto gestion&oacute; 11.518 movimientos de aeronaves entre despegues y aterrizajes, lo que supone un incremento del 3,2 por ciento.
    </p><p class="article-text">
        Desde enero hasta junio fueron atendidos 35.869 vuelos, lo que representa un aumento del 3,4 por ciento respecto al mismo periodo de 2025.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/aeropuertos-balears-cierran-junio-notable-aumento-viajeros-respecto-2025_1_13380018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 14:58:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0578fbb5-ddfc-4707-af55-586832f2b382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x617y657.jpg" length="10856158" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0578fbb5-ddfc-4707-af55-586832f2b382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x617y657.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10856158" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los aeropuertos de Balears cierran junio con un notable aumento de viajeros respecto a 2025]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0578fbb5-ddfc-4707-af55-586832f2b382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x617y657.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Turistas,Aeropuertos,Viajeros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocho destinos españoles imprescindibles para viajeros amantes de la cultura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ocho-destinos-espanoles-imprescindibles-viajeros-amantes-cultura_1_13376355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11b96e49-f03c-4351-8d98-8bf3af509c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocho destinos españoles imprescindibles para viajeros amantes de la cultura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del Madrid de los grandes museos a la Mérida romana, pasando por la monumentalidad de Andalucía o el Camino de Santiago, cuando la historia, el arte y el patrimonio son la mejor excusa para viajar</p><p class="subtitle">El pueblo de Catalunya que llenará esta semana su cielo de colores con un festival de globos aerostáticos</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a puede recorrerse siguiendo el mar, la monta&ntilde;a o la gastronom&iacute;a. Otra manera de descubrir el pa&iacute;s es dej&aacute;ndose guiar por su patrimonio cultural. Desde antiguas capitales imperiales hasta ciudades medievales casi intactas, pasando por enclaves donde convivieron durante siglos distintas culturas, el territorio espa&ntilde;ol re&uacute;ne algunos de los conjuntos hist&oacute;ricos mejor conservados de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de ellos han sido reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO y forman parte de itinerarios culturales que invitan a caminar despacio, levantar la vista hacia las fachadas y descubrir que detr&aacute;s de cada plaza, iglesia o palacio se esconden siglos de historia. Son destinos que se viven a trav&eacute;s de sus museos, sus calles, sus tradiciones y una identidad que sigue presente en el d&iacute;a a d&iacute;a de sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Si viajas a Espa&ntilde;a vas a poder disfrutar de restos romanos, palacios renacentistas, catedrales g&oacute;ticas, barrios medievales y algunos de los monumentos m&aacute;s visitados del mundo. A ello se suma una oferta cultural que se renueva durante todo el a&ntilde;o con exposiciones, festivales, conciertos y tradiciones que mantienen vivo un patrimonio construido a lo largo de siglos.
    </p><p class="article-text">
        De norte a sur y del Mediterr&aacute;neo al Atl&aacute;ntico, estos ocho destinos permiten recorrer buena parte de la historia del pa&iacute;s sin renunciar a la gastronom&iacute;a, el ambiente urbano o la identidad propia de cada lugar. Son ciudades para pasear, entrar en sus monumentos, perderse por sus barrios hist&oacute;ricos y participar de la cultura que emerge en sus plazas, mercados y conversaciones cotidianas. 
    </p><h2 class="article-text">Capitales del arte y ciudades abiertas al mundo</h2><p class="article-text">
        <strong>Madrid</strong> demuestra que una gran capital puede ser, al mismo tiempo, uno de los mayores destinos culturales de Europa. El llamado <a href="https://www.paisajedelaluz.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paisaje de la Luz</a>, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, re&uacute;ne espacios tan emblem&aacute;ticos como el paseo del Prado y el parque del Retiro. A pocos minutos se concentran instituciones de referencia internacional como el <a href="https://www.museodelprado.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo del Prado</a>, el <a href="https://www.museoreinasofia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof&iacute;a</a> o el <a href="https://www.museothyssen.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Nacional Thyssen-Bornemisza</a>, que convierten la ciudad en una parada imprescindible para los amantes del arte. Pero la experiencia no termina en los museos. Barrios como Las Letras, Malasa&ntilde;a o La Latina invitan a descubrir librer&iacute;as hist&oacute;ricas, teatros, galer&iacute;as y una <a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agenda cultural</a> que apenas descansa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Barcelona</strong> ofrece una personalidad completamente distinta. La arquitectura modernista marca el paisaje urbano con obras universales de <a href="https://www.spain.info/es/top/barcelona-modernismo-gaudi/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antoni Gaud&iacute;</a>, como la Sagrada Familia, el Park G&uuml;ell o la Casa Batll&oacute;, mientras el Barrio G&oacute;tico conserva el trazado medieval que dio origen a la ciudad. El paseo por <a href="https://thisisbarcelona.com/es/arquitectura/espacios-y-elementos-urbanos/rambla-de-catalunya" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las Ramblas</a>, el ambiente del mercado de la Boqueria o la oferta de museos dedicados a artistas como Picasso o Joan Mir&oacute; convierten la capital catalana en uno de los grandes referentes culturales del Mediterr&aacute;neo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3808e078-d29d-47b7-9cf4-c3d262f3c709_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3808e078-d29d-47b7-9cf4-c3d262f3c709_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3808e078-d29d-47b7-9cf4-c3d262f3c709_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3808e078-d29d-47b7-9cf4-c3d262f3c709_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3808e078-d29d-47b7-9cf4-c3d262f3c709_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3808e078-d29d-47b7-9cf4-c3d262f3c709_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3808e078-d29d-47b7-9cf4-c3d262f3c709_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lonja de la Seda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lonja de la Seda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Valencia</strong> completa este recorrido con una combinaci&oacute;n poco habitual entre patrimonio hist&oacute;rico y arquitectura contempor&aacute;nea. La <a href="https://www.comunitatvalenciana.com/es/valencia/valencia/monumentos/lonja-de-la-seda-1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lonja de la Seda</a>, declarada Patrimonio Mundial, recuerda el esplendor comercial de la ciudad durante el siglo XV, mientras que la Catedral, el Mercado Central o el barrio del Carmen muestran la evoluci&oacute;n de una urbe abierta al mar. A pocos minutos, la <a href="https://cultural.valencia.es/es/espais/ciudad-de-las-artes-y-las-ciencias/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciudad de las Artes y las Ciencias </a>refleja c&oacute;mo la innovaci&oacute;n tambi&eacute;n puede formar parte del patrimonio cultural de una ciudad en constante transformaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La huella de Al-&Aacute;ndalus y el esplendor del sur</h2><p class="article-text">
        Pocas ciudades transmiten una identidad tan reconocible como <strong>Sevilla</strong>. Capital de Andaluc&iacute;a y escenario de algunos de los episodios m&aacute;s importantes de la historia espa&ntilde;ola, conserva un extraordinario conjunto monumental presidido por la Catedral, <a href="https://www.catedraldesevilla.es/la-catedral/edificio/la-giralda/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Giralda</a> y el Real Alc&aacute;zar, tres iconos declarados Patrimonio Mundial. Caminar por el barrio de Santa Cruz o junto al r&iacute;o Guadalquivir permite entender por qu&eacute; la ciudad ha inspirado a escritores, pintores y compositores durante generaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Granada</strong> emociona desde la primera mirada a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/alhambra-jardin-nazari-patrimonio-humanidad-granadino-no-puedes-perder-pm_1_12896934.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Alhambra</a>. El conjunto palaciego nazar&iacute;, uno de los monumentos m&aacute;s visitados de Europa, resume siglos de refinamiento art&iacute;stico y constituye el s&iacute;mbolo de una ciudad donde conviven influencias isl&aacute;micas, cristianas y renacentistas. Sin embargo, Granada va mucho m&aacute;s all&aacute; de la fortaleza roja. El Albaic&iacute;n, con sus callejuelas empedradas y sus miradores frente a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/mejores-rutas-senderistas-disfrutar-deshielo-sierra-nevada-arroyos-cascadas-desfiladeros_1_13274379.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sierra Nevada</a>, conserva el trazado urbano heredado de la &eacute;poca andalus&iacute; y ofrece algunos de los atardeceres m&aacute;s inolvidables de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca, <strong>C&oacute;rdoba</strong> contin&uacute;a narrando la historia de aquella convivencia entre culturas que marc&oacute; buena parte de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. La <a href="https://mezquita-catedraldecordoba.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mezquita-Catedral</a> constituye una obra &uacute;nica en el mundo por la superposici&oacute;n de estilos arquitect&oacute;nicos y por su extraordinario bosque de columnas. A su alrededor, la Juder&iacute;a, los patios cordobeses, el puente romano y Medina Azahara completan una visita donde cada rinc&oacute;n recuerda el papel que desempe&ntilde;&oacute; la ciudad como uno de los principales centros culturales de Occidente durante la Edad Media.
    </p><h2 class="article-text">Del Imperio romano al Camino de Santiago</h2><p class="article-text">
        <strong>Santiago de Compostela</strong> representa desde hace m&aacute;s de mil a&ntilde;os el final de uno de los grandes itinerarios culturales de Europa. Peregrinos procedentes de todos los continentes llegan cada a&ntilde;o a la plaza del Obradoiro tras recorrer el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/paradas-imperdibles-6-rutas-camino-santiago-cantabria-puedes-facilmente-jornada_1_12519677.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camino de Santiago</a>, declarado Patrimonio Mundial. Pero incluso para quienes no realizan la peregrinaci&oacute;n, la capital gallega ofrece un casco hist&oacute;rico excepcional, donde monasterios, soportales, plazas de granito y la imponente catedral crean una atm&oacute;sfera dif&iacute;cil de encontrar en otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        El viaje concluye en <strong>M&eacute;rida</strong>, una ciudad donde el pasado romano sigue formando parte de la vida cotidiana. Fundada en el a&ntilde;o 25 antes de Cristo como Augusta Emerita, conserva uno de los conjuntos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s completos del antiguo Imperio romano. El teatro, el anfiteatro, el templo de Diana, el circo romano o el puente sobre el r&iacute;o Guadiana permiten recorrer m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os de historia pr&aacute;cticamente sin salir del centro urbano. Cada verano, adem&aacute;s, el <a href="https://www.festivaldemerida.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival Internacional de Teatro Cl&aacute;sico</a> devuelve la vida al escenario romano con representaciones que conectan patrimonio y cultura contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Todos y cada uno de estos destinos demuestran que la cultura puede experimentarse de muchas maneras: asistiendo a un concierto en un palacio hist&oacute;rico, descubriendo un peque&ntilde;o museo, contemplando una obra maestra o simplemente paseando por calles que han visto crecer a generaciones de artistas. Recorrer estas ciudades es comprender que cada &eacute;poca ha dejado una huella distinta en el paisaje urbano y que, juntas, forman un mosaico que explica buena parte de la historia de Espa&ntilde;a. Y es que los mejores viajes contin&uacute;an mucho tiempo despu&eacute;s, cuando un cuadro, una plaza o una melod&iacute;a vuelven a aparecer en la memoria y recuerdan que la cultura es, probablemente, la forma m&aacute;s intensa de conocer un destino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Maza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ocho-destinos-espanoles-imprescindibles-viajeros-amantes-cultura_1_13376355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 07:39:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/11b96e49-f03c-4351-8d98-8bf3af509c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="60105" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/11b96e49-f03c-4351-8d98-8bf3af509c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60105" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ocho destinos españoles imprescindibles para viajeros amantes de la cultura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/11b96e49-f03c-4351-8d98-8bf3af509c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Viajeros,Turismo cultural,Museos,Ciudades patrimonio,Granada,Córdoba,Sevilla,Madrid,Barcelona,Mérida,Santiago de Compostela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guía de Sarajevo: Del brutalismo yugoslavo a la brutalidad del sitio de la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/guia-sarajevo-brutalismo-yugoslavo-sitio-guerra-que-ver-en-sarajevo-mapa-tunel_1_13363241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b505418-63e9-4e2a-9d7a-a58d18847ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guía de Sarajevo: Del brutalismo yugoslavo a la brutalidad del sitio de la guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los grandes bulevares de la época de Tito se convirtieron en campos de tiro y los bonitos edificios brutalistas, que muestran la originalidad de la arquitectura local en oposición al utilitarismo soviético, en atalayas para los francotiradores.</p></div><p class="article-text">
        El Bulevar Mese Selimovica recorre la zona moderna de Sarajevo de Este a Oeste cruzando enormes barrios de bloques de pisos de la &eacute;poca de la Yugoslavia de Tito. Este lugar tiene una gran importancia urban&iacute;stica y simb&oacute;lica para los habitantes de Sarajevo. Desde el punto de vista meramente formal es un ejemplo de planificaci&oacute;n. El &lsquo;brutalismo&rsquo; yugoslavo difiere bastante de la arquitectura sovi&eacute;tica del hormig&oacute;n. Nada m&aacute;s alejado del utilitarismo ruso que convirti&oacute; las ciudades en una sucesi&oacute;n de cajones de hormig&oacute;n sin mucho atractivo. La tercera v&iacute;a de Josip Broz Tito no s&oacute;lo se materializ&oacute; en una econom&iacute;a m&aacute;s descentralizada con un alto poder de autogesti&oacute;n por parte de los trabajadores: en la arquitectura tuvo su reflejo en un modernismo yugoslavo donde las l&iacute;neas futuristas y la imaginaci&oacute;n de los arquitectos crearon verdaderas obras de arte. Pero Mese Selimovica se convirti&oacute; durante el Asedio de Sarajevo en la Avenida de los Francotiradores. Aqu&iacute; perdieron la vida m&aacute;s de 200 personas entre 1992 y 1995 (con m&aacute;s de mil heridos).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.google.com/maps/d/u/0/embed?mid=1Bsol6PC9fthYI9ueZ_jUWctkgEXJudY&ehbc=2E312F" width="640" height="480"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Visitar Sarajevo nos lleva de manera ineludible a re visualizar las im&aacute;genes de aquellos tiempos terribles. Antes de ir hacia el oeste buscando barrios como Alipa&scaron;ino Polje, Ciglane o Grbavica nos vamos a acercar otra vez al centro para ver dos lugares ic&oacute;nicos que nos conectan con aquellos a&ntilde;os terribles: el primero es la <a href="https://www.vijecnica.ba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Biblioteca Nacional de Bosnia Herzegovina</strong></a> (Brodac, 1). Este espectacular edificio de estilo morisco espa&ntilde;ol se construy&oacute; en 1886 para ser sede del ayuntamiento, pero poco despu&eacute;s se convirti&oacute; en una de las bibliotecas m&aacute;s importantes de la regi&oacute;n. Su valor simb&oacute;lico aument&oacute; cuando fue bombardeada y quemada en 1992. Hoy luce como nueva y es un s&iacute;mbolo de recuperaci&oacute;n de la ciudad. Otro lugar con mucho sentimiento es el <strong>Museo de los Cr&iacute;menes de Guerra y del Genocidio</strong> (Saliha Had&#382;ihuseinovi&#263;a Muvekita, 11) donde se guarda la memoria gr&aacute;fica y objetos relacionados con el holocausto bosnio. A dos pasos de la zona hist&oacute;rica nos encontramos con el <a href="https://skenderija.ba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Centro Skenderija</strong></a> (Terezija bb), una obra maestra de la arquitectura del hormig&oacute;n de finales de la d&eacute;cada de los 60 que acoge comercios, canchas deportivas, salas de exposiciones y un gran auditorio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.google.com/maps/d/u/0/embed?mid=1NMRj7vnzl2BLYfvcomSh0yCx43Yt90Y&ehbc=2E312F" width="640" height="480"></iframe>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b77bee6-3018-440b-a3ce-1795c27bdfc4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b77bee6-3018-440b-a3ce-1795c27bdfc4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b77bee6-3018-440b-a3ce-1795c27bdfc4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b77bee6-3018-440b-a3ce-1795c27bdfc4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b77bee6-3018-440b-a3ce-1795c27bdfc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b77bee6-3018-440b-a3ce-1795c27bdfc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b77bee6-3018-440b-a3ce-1795c27bdfc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Biblioteca Nacional de Sarajevo. Esta preciosa construcción neomudéjar de principios del siglo XX es uno de los símbolos de la Guerra de Yugoslavia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Biblioteca Nacional de Sarajevo. Esta preciosa construcción neomudéjar de principios del siglo XX es uno de los símbolos de la Guerra de Yugoslavia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Camino de Novo Sarajevo</strong>.- La Yugoslavia de Tito fue un verdadero motor de industrializaci&oacute;n e innovaci&oacute;n. Las f&aacute;bricas crecieron como champi&ntilde;ones y las ciudades se convirtieron en polos de atracci&oacute;n de poblaci&oacute;n desde todas las partes de la federaci&oacute;n, algo que multiplic&oacute; el car&aacute;cter multicultural de ciudades como Sarajevo. Para albergar a los y las trabajadoras y sus familias se construy&oacute; Novo Sarajevo, una sucesi&oacute;n de barrios de nueva planta conectados con el centro a trav&eacute;s de grandes bulevares: <strong>Zmaja od Bosne</strong> y <strong>Me&scaron;e Selimovi&#263;a</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625a889-8a7c-49b1-b649-83ff29304641_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625a889-8a7c-49b1-b649-83ff29304641_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625a889-8a7c-49b1-b649-83ff29304641_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625a889-8a7c-49b1-b649-83ff29304641_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625a889-8a7c-49b1-b649-83ff29304641_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1625a889-8a7c-49b1-b649-83ff29304641_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1625a889-8a7c-49b1-b649-83ff29304641_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Antiguo Hotel Holiday Inn. Este lugar fue uno de los escenarios de la guerra. Aquí se alojaban los corresponsales de guerra. Es el hotel que ha recibido más impactos de proyectiles de toda la historia de Europa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Antiguo Hotel Holiday Inn. Este lugar fue uno de los escenarios de la guerra. Aquí se alojaban los corresponsales de guerra. Es el hotel que ha recibido más impactos de proyectiles de toda la historia de Europa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A ambos lados de estas grandes avenidas surcadas por tranv&iacute;as se fueron construyendo los edificios de apartamentos y algunas infraestructuras p&uacute;blicas como el actual <a href="https://zemaljskimuzej.ba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Museo Nacional Bosnio</strong></a> (Zmaja od Bosne, 3), donde se encuentran las colecciones hist&oacute;ricas, arqueol&oacute;gicas y art&iacute;sticas m&aacute;s importantes del pa&iacute;s. Si miras en frente del museo podr&aacute;s ver un edificio con una anodina fachada amarilla. Es el <strong>Hotel Holiday Inn</strong> (Zmaja od Bosne, 4). Y t&uacute; dir&aacute;s, &iquest;un hotel? Pues s&iacute;. Este lugar jug&oacute; un papel fundamental en la guerra de 1992-1995 siendo el cuartel general de los corresponsales de guerra que cubr&iacute;an el conflicto (fue alcanzado por balas y morteros cientos de veces ostentando el t&iacute;tulo de hotel m&aacute;s bombardeado de Europa). Junto al hotel se encuentra el <strong>Complejo de UNITIC</strong> (Fra An&#273;ela Zvizdovi&#263;a, 1), dos rascacielos de los a&ntilde;os 80 que muestran esta libertad creativa de la arquitectura yugoslava.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/643e0d38-740d-416a-a3eb-1ecf0a384242_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/643e0d38-740d-416a-a3eb-1ecf0a384242_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/643e0d38-740d-416a-a3eb-1ecf0a384242_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/643e0d38-740d-416a-a3eb-1ecf0a384242_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/643e0d38-740d-416a-a3eb-1ecf0a384242_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/643e0d38-740d-416a-a3eb-1ecf0a384242_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/643e0d38-740d-416a-a3eb-1ecf0a384242_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Funicular de Ciglane entre los bloques de viviendas de la época de Tito. Planificación a lo bestia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Funicular de Ciglane entre los bloques de viviendas de la época de Tito. Planificación a lo bestia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A dos pasos del museo nos encontramos con uno de los iconos del &lsquo;modernismo yugoslavo&rsquo;: la <strong>Estaci&oacute;n de tren de Sarajevo</strong> (Halida Kajtaza). Y justo enfrente un s&iacute;mbolo contempor&aacute;neo de la nueva Bosnia, la <a href="https://avaztwisttower.ba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Torre Avaz Twist</strong></a> (Te&scaron;anjska, 24) con un espectacular bar mirador en la planta 35. Y tambi&eacute;n muy cerca est&aacute; el barrio de <strong>Ciglane</strong> (acceso por la avenida Alipa&scaron;ina), con sus casas adosadas a la ladera en forma de escalera. Aqu&iacute; puedes encontrar un curioso funicular que se mete literalmente entre las casas creando un conjunto digno de verse y que se ha convertido en uno de los s&iacute;mbolos de los tiempos del desarrollismo yugoslavo: el <strong>Ascensor de Kosi</strong> (Husrefa Red&#382;i&#263;a, 7). Es un lugar muy fotog&eacute;nico. Justo por encima de este barrio est&aacute; otro de los s&iacute;mbolos de esta &eacute;poca: la zona ol&iacute;mpica de los Juegos de Invierno de 1982. La verdad es que no merece mucho la pena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4fe3cf4-a31e-4798-8c0b-42aa14292e62_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4fe3cf4-a31e-4798-8c0b-42aa14292e62_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4fe3cf4-a31e-4798-8c0b-42aa14292e62_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4fe3cf4-a31e-4798-8c0b-42aa14292e62_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4fe3cf4-a31e-4798-8c0b-42aa14292e62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4fe3cf4-a31e-4798-8c0b-42aa14292e62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e4fe3cf4-a31e-4798-8c0b-42aa14292e62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Hormigón, acero y cristal en la Estación de Tren de Sarajevo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hormigón, acero y cristal en la Estación de Tren de Sarajevo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Y la gente? Para ver donde viv&iacute;a la gente hay que irse a los barrios de <strong>Grbavicka</strong> y, sobre todo, <strong>Alipa&scaron;ino Polje</strong>. &Eacute;ste &uacute;ltimo es el m&aacute;s interesante de los dos ya que alterna los bloques de pisos (alternados con grandes zonas verdes, parques y plazas) con dos de los iconos del brutalismo local: la Piscina Ol&iacute;mpica de Otoka (Bulevar Me&scaron;e Selimovi&#263;a 83) y el <strong>Edificio DOM</strong> (Bulevar Me&scaron;e Selimovi&#263;a,12), sede de la Televisi&oacute;n Nacional de Bosnia Herzegovina. Tambi&eacute;n en este barrio se localiza la <strong>Mezquita del Rey Fahd</strong> (Samira, Semira Fra&scaron;te) y su centro cultural isl&aacute;mico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65a44e1a-46e4-4e1e-85cb-726ff9409bea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65a44e1a-46e4-4e1e-85cb-726ff9409bea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65a44e1a-46e4-4e1e-85cb-726ff9409bea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65a44e1a-46e4-4e1e-85cb-726ff9409bea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65a44e1a-46e4-4e1e-85cb-726ff9409bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65a44e1a-46e4-4e1e-85cb-726ff9409bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/65a44e1a-46e4-4e1e-85cb-726ff9409bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pilones de madera en el Túnel de la Esperanza. Este pasadizo se convirtió en el único nexo de Sarajevo con el exterior durante el sitio de la Guerra de Yugoslavia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pilones de madera en el Túnel de la Esperanza. Este pasadizo se convirtió en el único nexo de Sarajevo con el exterior durante el sitio de la Guerra de Yugoslavia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El </strong><a href="https://www.mcsarajevo.ba/tunel-spasa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>T&uacute;nel de la Esperanza</strong></a> (Tuneli, 1).- Queda bastante a desmano del centro (justo detr&aacute;s de la pista del Aeropuerto Internacional de Sarajevo) pero merece mucho la pena visitar el lugar si tienes tiempo para ello (un tercer d&iacute;a para repartir los lugares de inter&eacute;s) y se puede llegar en transporte p&uacute;blico (tranv&iacute;a n&uacute;mero 3 en direcci&oacute;n a Ilid&#382;a hasta la &uacute;ltima parada y transbordo al autob&uacute;s n&uacute;mero 32 con direcci&oacute;n a Kotorac). Una modesta casa esconde un t&uacute;nel de casi 800 metros que pasaba bajo la pista del aeropuerto y que durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os de asedio fue el &uacute;nico punto de contacto de la ciudad con el exterior. El t&uacute;nel serv&iacute;a para introducir v&iacute;veres y munici&oacute;n y para evacuar heridos y civiles. Esta infraestructura fue clave para evitar la ca&iacute;da de la ciudad. Hoy es un lugar de memoria y cuenta con un peque&ntilde;o museo anexo.
    </p><p class="article-text">
        Fotos bajo Licencia CC: <a href="https://www.flickr.com/photos/terekhova/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Iain Hinchliffe</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/johovac/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ed S. Johovac</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/129231073@N06/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Fred Romero</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/8734876@N07/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ignacio Gallego</strong></a><strong>; </strong><a href="https://www.flickr.com/photos/jocelyn777/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jocelyn Erskine-Kellie</strong></a><strong>; </strong><a href="https://www.flickr.com/photos/107870085@N06/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Sindre Langmoen</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/brian395/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Brian Eager</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/shuebox/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Shannon Shue</strong></span></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Viajar Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/guia-sarajevo-brutalismo-yugoslavo-sitio-guerra-que-ver-en-sarajevo-mapa-tunel_1_13363241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 17:46:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1b505418-63e9-4e2a-9d7a-a58d18847ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="567832" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1b505418-63e9-4e2a-9d7a-a58d18847ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="567832" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guía de Sarajevo: Del brutalismo yugoslavo a la brutalidad del sitio de la guerra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1b505418-63e9-4e2a-9d7a-a58d18847ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bosnia,Sarajevo,Balcanes,Guerra de los Balcanes,Viajeros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guía de Sarajevo: El barrio otomano y la herencia Austrohúngara en la Jerusalén de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/que-ver-en-sarajevo-en-dos-dias-mapa-que-ver-en-bosnia-comer-barato_1_13360398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f41a8819-5ea2-4fb5-9d42-74685b332a65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guía de Sarajevo: El barrio otomano y la herencia Austrohúngara en la Jerusalén de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocas capitales europeas pueden presumir del legado multicultural de la cabeza de Bosnia Herzegovina. Eclipsado por su pasado trágico más reciente, pocos conocen la riqueza cultural y patrimonial de esta joya de los Balcanes.</p></div><p class="article-text">
        El asedio m&aacute;s atroz del siglo XX en Europa. Si uno piensa en Sarajevo, las im&aacute;genes de francotiradores masacrando a la poblaci&oacute;n civil o los largos convoyes de ayuda humanitaria de la guerra de desintegraci&oacute;n de Yugoslavia nos vienen a la mente creando una idea de ciudad destruida. Un viaje por los Balcanes es una de las experiencias m&aacute;s intensas que pueden hacerse en el viejo continente. El peso de la historia se deja sentir en casi cada rinc&oacute;n: para lo bueno y para lo malo. La ciudad es lo suficientemente peque&ntilde;a como para poder salir de ella conoci&eacute;ndola bien, pero tambi&eacute;n lo suficientemente grande como para tener que dedicar al menos dos d&iacute;as de estancia. As&iacute; que no es mala opci&oacute;n para una escapada urbana (hay vuelos directos desde Barcelona) o como escala de un m&aacute;s que aconsejable viaje por la regi&oacute;n (a&ntilde;adiendo Mostar -el trayecto entre las dos ciudades es espectacular-, Montenegro y la costa Croata, por ejemplo).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.google.com/maps/d/u/0/embed?mid=1Bsol6PC9fthYI9ueZ_jUWctkgEXJudY&ehbc=2E312F" width="640" height="480"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Dec&iacute;amos que aqu&iacute; la historia pesa. Una buena manera de empezar a caminar Sarajevo es acercarse hasta la <strong>Plaza de Ad Mejdan</strong> y el <strong>Puente Latino</strong> para internarnos en el casco hist&oacute;rico (ver iconos azules en el mapa). &iquest;Y porqu&eacute; cruzar el R&iacute;o Miljacka por el Puente Latino? Para ver el lugar donde se produjo el atentado del 28 de junio de 1914 contra el Archiduque Francisco Fernando de Austria que sirvi&oacute; como detonante de la Primera Guerra Mundial. Si giras la vista hacia la dereca puedes ver los minaretes de la <strong>Mezquita del Emperador</strong> -Careva d&#382;amija- (Obala Isa-bega Ishakovi&#263;a) la m&aacute;s antigua de la ciudad (1457) y s&iacute;mbolo del inicio de la administraci&oacute;n otomana de la ciudad. Como curiosidad hay que destacar que esta es la c&uacute;pula m&aacute;s grande del pa&iacute;s. Desde aqu&iacute; nos podemos meter de lleno en Ba&scaron;&#269;ar&scaron;ija, el centro hist&oacute;rico de la ciudad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.google.com/maps/d/u/0/embed?mid=1NMRj7vnzl2BLYfvcomSh0yCx43Yt90Y&ehbc=2E312F" width="640" height="480"></iframe>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e2d0497-8eab-4971-a902-2040091b64a3_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e2d0497-8eab-4971-a902-2040091b64a3_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e2d0497-8eab-4971-a902-2040091b64a3_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e2d0497-8eab-4971-a902-2040091b64a3_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e2d0497-8eab-4971-a902-2040091b64a3_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e2d0497-8eab-4971-a902-2040091b64a3_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e2d0497-8eab-4971-a902-2040091b64a3_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="No es el rincón más bonito de la ciudad pero sí uno de los lugares con más significado histórico de Europa: Puente Latino, el lugar donde se &#039;inició&#039; la Primera Guerra Mundial."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                No es el rincón más bonito de la ciudad pero sí uno de los lugares con más significado histórico de Europa: Puente Latino, el lugar donde se &#039;inició&#039; la Primera Guerra Mundial.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La Jerusal&eacute;n de Europa</strong>.- Cruzamos el Miljacka y empezamos a callejear por el laberinto de la &lsquo;vieja&rsquo; Sarajevo, una jovencita si miramos los par&aacute;metros que suelen marcar la biograf&iacute;a de las capitales de Europa. Aunque por aqu&iacute; ya andaban las gentes desde la Prehistoria, el nacimiento de la ciudad viene de la mano de las tropas otomanas que ocuparon los Balcanes en el siglo XV. Apenas unas d&eacute;cadas despu&eacute;s de la ca&iacute;da de Constantinopla, los turcos ya dominaban toda la zona tras el colapso del Imperio Bizantino. El origen moderno de Sarajevo es una peque&ntilde;a fortaleza otomana que poco a poco se convirti&oacute; en ciudad. Una ciudad multicultural desde sus inicios: musulmanes, ortodoxos cristianos, cat&oacute;licos y jud&iacute;os se instalaron aqu&iacute; creando un peque&ntilde;o mosaico de culturas que son la raz&oacute;n de ese sobrenombre rimbombante: la Jerusal&eacute;n de Europa. El <a href="https://www.muzejsarajeva.ba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Museo de Brusa Bezistan</strong></a> -un antiguo bazar dedicado al comercio de la seda-(Abad&#382;iluk, 10) no s&oacute;lo es el primero de los grandes monumentos que nos encontramos en el paseo: tambi&eacute;n es una buena oportunidad para explorar la historia de la ciudad. El edificio (siglo XVI) fue construido por orden del m&iacute;tico Rustem Pasha, gran visir de Solim&aacute;n el Magn&iacute;fico, para alentar el comercio y es una maravilla de la arquitectura civil otomana. En su interior puedes ver un completo museo sobre la historia local.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/783a9cc1-8e9d-4bf7-8321-8b868affb94d_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/783a9cc1-8e9d-4bf7-8321-8b868affb94d_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/783a9cc1-8e9d-4bf7-8321-8b868affb94d_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/783a9cc1-8e9d-4bf7-8321-8b868affb94d_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/783a9cc1-8e9d-4bf7-8321-8b868affb94d_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/783a9cc1-8e9d-4bf7-8321-8b868affb94d_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/783a9cc1-8e9d-4bf7-8321-8b868affb94d_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Corazón del Mercado Otomano de Sarajevo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Corazón del Mercado Otomano de Sarajevo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Comercio. Las ciudades otomanas se articulan en torno a sus bazares y mercados. Y el gran mercado hist&oacute;rico de Sarajevo es <strong>Ba&scaron;&#269;ar&scaron;ija</strong>, literalmente &lsquo;Mercado Principal&rsquo;. En esta plaza puedes ver otro de los s&iacute;mbolos de la ciudad: la <strong>Fuente de Sebilj</strong>. En torno al mercado creci&oacute; la ciudad. Se dice que en los siglos XVI y XVII hab&iacute;a m&aacute;s de 12.000 mercaderes censados en este enorme bazar y que hasta aqu&iacute; llegaban mercaderes de todos los rincones de Occidente a comprar los art&iacute;culos de lujo que llegaban desde Oriente. Uno de los rastros m&aacute;s curiosos y bonitos de aquella &eacute;poca gloriosa es la <strong>Calle del Cobre</strong> (Kazand&#382;iluk), una callejuela que forma parte del entorno de Ba&scaron;&#269;ar&scaron;ija donde a&uacute;n pueden verse trabajar a los artesanos convirtiendo las l&aacute;minas de metal en preciosos utensilios de cocina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbd43bb0-8036-462c-9f24-58b213c1c224_3-4-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbd43bb0-8036-462c-9f24-58b213c1c224_3-4-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbd43bb0-8036-462c-9f24-58b213c1c224_3-4-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbd43bb0-8036-462c-9f24-58b213c1c224_3-4-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbd43bb0-8036-462c-9f24-58b213c1c224_3-4-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbd43bb0-8036-462c-9f24-58b213c1c224_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cbd43bb0-8036-462c-9f24-58b213c1c224_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Patio de uno de los baños turcos de Sarajevo. Hoy forman parte de la red de museos de la capital bosnia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Patio de uno de los baños turcos de Sarajevo. Hoy forman parte de la red de museos de la capital bosnia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sarajevo fue durante siglos el mayor mercado de los Balcanes. Y en torno al Mercado Principal se fueron construyendo los grandes edificios p&uacute;blicos de la ciudad. &Iacute;ntimamente ligados a la vida y actividad del mercado est&aacute;n el <strong>Morica Han</strong> (Sara&#269;i, 77), antiguo caravasar que serv&iacute;a de almac&eacute;n, caballerizas y alojamiento para los comerciantes que llegaban a la ciudad y los <strong>Ba&ntilde;os de Firuz Bey</strong>(Mula Mustafe Ba&scaron;eskije, 22). Otros edificios notables que puedes ver muy cerca de la gran plaza del mercado principal son la <strong>Mezquita Muslihudin &#268;ekrek&#269;ija</strong> -Siglo XVI- (Kova&#269;i, 36), la <strong>Mezquita de Ba&scaron;&#269;ar&scaron;ija</strong> -siglo XVI- (en plena plaza) y, sobre todo la <strong>Vieja Iglesia Ortodoxa</strong> (Mula Mustafe Ba&scaron;eskije, 59), que es el templo cristiano m&aacute;s antiguo de la ciudad -siglo XVI- y que posee una de las colecciones de iconos m&aacute;s importante de toda la regi&oacute;n balc&aacute;nica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/983015ad-19e7-4d10-a42e-f44352813515_3-4-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/983015ad-19e7-4d10-a42e-f44352813515_3-4-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/983015ad-19e7-4d10-a42e-f44352813515_3-4-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/983015ad-19e7-4d10-a42e-f44352813515_3-4-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/983015ad-19e7-4d10-a42e-f44352813515_3-4-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/983015ad-19e7-4d10-a42e-f44352813515_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/983015ad-19e7-4d10-a42e-f44352813515_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Juego de lucen en el interior de la Gran Mezquita de Gazi Husrev-Bey."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Juego de lucen en el interior de la Gran Mezquita de Gazi Husrev-Bey.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La gran Mezquita de Gazi Husrev-Bey</strong> (Sara&#269;i, 8).- Esta mezquita es el gran monumento otomano de la ciudad y, a la vez, una de las mezquitas m&aacute;s grandes de toda la regi&oacute;n. Fue construida en el siglo XVI siguiendo los c&aacute;nones de los grandes templos isl&aacute;micos de Estambul. Se atribuye al arquitecto persa Ali Tabrizi, uno de los grandes constructores de la edad de oro del Imperio Otomano junto al m&iacute;tico Mimar Sinan. Es una de las grandes construcciones del periodo cl&aacute;sico y si impresiona por fuera, m&aacute;s lo hace en su interior (con una c&uacute;pula digna de las grandes mezquitas estambul&iacute;es). El complejo que podemos visitar hoy incluye una <strong>T&uuml;rbe</strong> -mausoleo donde reposan los restos del propio Gazi H&uuml;srev Bey, uno de los art&iacute;fices de las conquistas otomanas en la zona balc&aacute;nica- y la antigua <strong>Madrasa</strong> <strong>Kur&scaron;umlija</strong> -escuela cor&aacute;nica conocida por sus techos de plomo- que hoy alberga el <strong>Museo Gazi Husrev Bey</strong>, dedicado al arte isl&aacute;mico cl&aacute;sico (uno de los imprescindibles que hay que visitar en la ciudad con piezas brutales). Ah&iacute; junto a la mezquita puedes ver otro de los edificios emblem&aacute;ticos de la capital: la <strong>Torre del Reloj</strong>, una alt&iacute;sima construcci&oacute;n de ladrillo que data del siglo XVII.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98db14cb-bdf9-4b37-87e5-8d211e5a3fd7_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98db14cb-bdf9-4b37-87e5-8d211e5a3fd7_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98db14cb-bdf9-4b37-87e5-8d211e5a3fd7_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98db14cb-bdf9-4b37-87e5-8d211e5a3fd7_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/98db14cb-bdf9-4b37-87e5-8d211e5a3fd7_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/98db14cb-bdf9-4b37-87e5-8d211e5a3fd7_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/98db14cb-bdf9-4b37-87e5-8d211e5a3fd7_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un trozo de Viena en Los Balcanes. Calle Ferhadija."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un trozo de Viena en Los Balcanes. Calle Ferhadija.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La calle Ferhadija y la herencia austriaca</strong>.- Si avanzas por la calle Saraci hacia Ferhadija podr&aacute;s ver una placa en el suelo que ejerce de frontera entre dos zonas de la ciudad totalmente diferentes. Dejamos atr&aacute;s las casas de estilo otomano y nos adentramos en una peque&ntilde;a Viena en miniatura con grandes edificios de corte cl&aacute;sico y modernista. En 1878 Austria toma en control de Bosnia Herzegovina e impulsa un ambicioso plan de urbanizaci&oacute;n que atrae a los m&aacute;s famosos arquitectos de Viena. El resultado es el entorno de esta calle que cuenta con muy buenos ejemplos de la arquitectura del nuevo siglo con ejemplos muy notables como la <strong>Farmacia Heinrich Schlesinger</strong> (Ferhadija, 27) o el <strong>Palacio Napredak</strong> (Mar&scaron;ala Tita, 58). Otro de los iconos de esta zona es la <strong>Catedral del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s </strong>(Trg Fra Grge Marti&#263;a 2) una imponente construcci&oacute;n neog&oacute;tica que ejerce de matriz de la comunidad cat&oacute;lica de la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31b150a1-3efb-4794-b4bf-808577356d34_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31b150a1-3efb-4794-b4bf-808577356d34_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31b150a1-3efb-4794-b4bf-808577356d34_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31b150a1-3efb-4794-b4bf-808577356d34_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31b150a1-3efb-4794-b4bf-808577356d34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31b150a1-3efb-4794-b4bf-808577356d34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/31b150a1-3efb-4794-b4bf-808577356d34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La luz del atardecer y la contaminación se mezclan para crear este velo de Sarajevo desde el Bastión Amarillo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La luz del atardecer y la contaminación se mezclan para crear este velo de Sarajevo desde el Bastión Amarillo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Atardecer en el Basti&oacute;n Amarillo</strong>.- Subir hasta las antiguas murallas de la ciudad es un cl&aacute;sico de los atardeceres locales. El Basti&oacute;n Amarillo es una de las plataformas de artiller&iacute;a que se a&ntilde;adieron a los muros en el siglo XVIII. Las fortificaciones no es que sean cosa del otro mundo, pero las vistas desde el Basti&oacute;n Amarillo son espectaculares: a&uacute;n m&aacute;s cuando se pone el sol. Ah&iacute; al lado est&aacute; uno de los cementerios de la ciudad. Y en &eacute;l hay un sentido mausoleo dedicado a las v&iacute;ctimas de la Guerra de Yugoslavia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2134bfc6-e4b7-4d4e-bd78-82c7dfe715e1_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2134bfc6-e4b7-4d4e-bd78-82c7dfe715e1_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2134bfc6-e4b7-4d4e-bd78-82c7dfe715e1_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2134bfc6-e4b7-4d4e-bd78-82c7dfe715e1_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2134bfc6-e4b7-4d4e-bd78-82c7dfe715e1_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2134bfc6-e4b7-4d4e-bd78-82c7dfe715e1_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2134bfc6-e4b7-4d4e-bd78-82c7dfe715e1_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cafeteras de cobre en Kazandžiluk, la calle de los artesanos del cobre."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cafeteras de cobre en Kazandžiluk, la calle de los artesanos del cobre.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El mejor C&eacute;vapi de la ciudad en &#262;evabd&#382;inica &#381;eljo</strong> (Kundurd&#382;iluk, 19).- En pleno centro y junto al Museo Brusa Bezistan se encuentra esta parrilla tradicional donde seg&uacute;n los locales se come el mejor C&eacute;cvapi del pa&iacute;s. Este plato tradicional a base de salchichas de carne picada servidas con cebolla y pan tradicional. Este lugar no s&oacute;lo es bueno; tambi&eacute;n es muy barato para los est&aacute;ndares occidentales. Para comer buena comida tradicional balc&aacute;nica una muy buena opci&oacute;n es <a href="https://dveri.co.ba/?lang=bs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Dveri</strong></a> (Prote Bakovi&#263;a, 12) con una carta centrada en la gastronom&iacute;a local con toques internacionales. Ojo que no se puede pagar con tarjeta.
    </p><p class="article-text">
        Fotos bajo Licencia CC: <a href="https://www.flickr.com/photos/55267995@N04/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>ctj71081</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>; </strong></span><a href="https://www.flickr.com/photos/granding/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Josefine Granding Larsson</strong></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/39262985@N00/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Verica Prekic</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/jocelyn777/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jocelyn Erskine-Kellie</strong></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/peatc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Peter Collins</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/thomas_hackl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Thomas Hackl</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/indiawest/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Damien Smith</strong></span></a>;<strong> </strong><a href="https://www.flickr.com/photos/prasenberg/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Patrick Rasenberg</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Viajar Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/que-ver-en-sarajevo-en-dos-dias-mapa-que-ver-en-bosnia-comer-barato_1_13360398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 17:46:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f41a8819-5ea2-4fb5-9d42-74685b332a65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="675541" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f41a8819-5ea2-4fb5-9d42-74685b332a65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="675541" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guía de Sarajevo: El barrio otomano y la herencia Austrohúngara en la Jerusalén de Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f41a8819-5ea2-4fb5-9d42-74685b332a65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bosnia,Viajeros,Balcanes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El número de viajes de residentes en Canarias cayó un 33% en el primer trimestre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/turismo/numero-viajes-residentes-canarias-cayo-33-primer-trimestre_1_13341088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31a46625-4342-4228-b7f1-682433d20c74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El número de viajes de residentes en Canarias cayó un 33% en el primer trimestre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gasto se redujo un 17,6%, según datos publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística</p></div><p class="article-text">
        Los residentes en Canarias realizaron 963.122 viajes en el primer trimestre del a&ntilde;o, un 33,2% menos que en el mismo periodo del a&ntilde;o anterior, seg&uacute;n la <em>Encuesta de Turismo de Residentes</em> publicada este lunes por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE).
    </p><p class="article-text">
        Estos viajes de los isle&ntilde;os supusieron 4,68 millones de pernoctaciones, un 22,2% menos que el primer trimestre de 2025, y un gasto total de casi 472,62 millones, en este caso, un 16,68% menos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, en el conjunto del pa&iacute;s, los espa&ntilde;oles realizaron 33,2 millones de viajes en el primer trimestre del a&ntilde;o, un 4,4% menos que en el mismo periodo de 2025 y su menor cifra para un primer trimestre desde el a&ntilde;o 2022.
    </p><p class="article-text">
        Pese al retroceso de los viajes realizados entre enero y marzo, el gasto efectuado aument&oacute; un 2,5% interanual, hasta los 11.454 millones de euros, cifra r&eacute;cord para un primer trimestre.
    </p><p class="article-text">
        Los viajes cuyo destino principal fue el territorio nacional disminuyeron un 5,7%, mientras que los realizados al extranjero aumentaron un 3,7%.
    </p><p class="article-text">
        El 42,9% de los viajes efectuados en el primer trimestre fue por ocio y vacaciones, mientras que el 38,3% tuvo por objetivo visitar a familiares y amigos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Estad&iacute;stica, los viajes de ocio, recreo y vacaciones descendieron un 6% en el primer trimestre en comparaci&oacute;n con el mismo trimestre de 2025, mientras que las visitas a familiares o amigos bajaron un 7,9%.
    </p><p class="article-text">
        Por contra, los viajes realizados por negocios y otros motivos profesionales aumentaron un 5,2% y los realizados por otros motivos se incrementaron un 12,5%.
    </p><p class="article-text">
        Por tipo de alojamiento, los viajes con destino interno en los que los residentes acudieron a viviendas de familiares o amigos descendieron un 10,3%. En los viajes al extranjero, el alojamiento en hoteles subi&oacute; un 9,2%.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Destinos</strong></h2><p class="article-text">
        Las principales comunidades aut&oacute;nomas de destino de los viajes de los residentes en el primer trimestre fueron Andaluc&iacute;a (16,6% del total), Catalu&ntilde;a (11,2%) y Castilla y Le&oacute;n (9,2%).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al origen, los viajes realizados por los residentes en Catalu&ntilde;a supusieron el 16,5% del total, por detr&aacute;s se situaron Comunidad de Madrid (16,5%) y Andaluc&iacute;a (15,8%).
    </p><p class="article-text">
        Eliminando el efecto del tama&ntilde;o de cada comunidad, los m&aacute;s viajeros fueron los residentes en Castilla y Le&oacute;n (927 viajes por cada 1.000 habitantes), Arag&oacute;n (814) y Pa&iacute;s Vasco (791).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Gasto</strong></h2><p class="article-text">
        El gasto total de los viajes del primer trimestre fue de 11.453,7 millones de euros, con un aumento del 2,5% respecto al mismo periodo de 2025. En los viajes con destino nacional el gasto total subi&oacute; un 1,8% y en los realizados al extranjero aument&oacute; hasta un 3,5%.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al gasto medio diario, fue de 95 euros (76 euros en los viajes con destino interno y 142 en los realizados al extranjero). Por tipo de gasto, el mayor en los viajes internos fue el realizado en bares y restaurantes, con el 25,7% del total y un descenso anual del 1,7%. En los viajes al extranjero, el mayor gasto fue en transporte, con el 35,1% del total y un incremento del 1,3%.
    </p><p class="article-text">
        Por destino principal, los gastos medios diarios m&aacute;s elevados se registraron en los viajes a Canarias (115 euros), Comunidad de Madrid (109) y Catalu&ntilde;a (86). Y los m&aacute;s bajos en los realizados a Castilla-La Mancha (53 euros), Castilla y Le&oacute;n (59) y Extremadura (60).
    </p><p class="article-text">
        Por origen, los mayores gastos medios diarios los realizaron los residentes en Catalu&ntilde;a (110 euros), Illes Balears (106) y Principado de Asturias (102). Y los menores en Extremadura y Castilla y Le&oacute;n (ambos 76 euros) y Andaluc&iacute;a (80).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los datos mensuales, el mes de marzo fue el que registr&oacute; este trimestre el mayor n&uacute;mero de viajes (11,8 millones), mientras que la duraci&oacute;n media m&aacute;s prolongada se registr&oacute; en enero (4,7 pernoctaciones por viaje). Fue la poblaci&oacute;n de 15 o m&aacute;s a&ntilde;os la que realiz&oacute; 37,4 millones de excursiones en el primer trimestre, con un descenso anual del 9,1%. El 95,5% de ellas fueron por motivos personales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agencias / Canarias Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/turismo/numero-viajes-residentes-canarias-cayo-33-primer-trimestre_1_13341088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 09:39:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/31a46625-4342-4228-b7f1-682433d20c74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="143584" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/31a46625-4342-4228-b7f1-682433d20c74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="143584" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El número de viajes de residentes en Canarias cayó un 33% en el primer trimestre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/31a46625-4342-4228-b7f1-682433d20c74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Canarias,INE - Instituto Nacional de Estadística,Viajeros,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer con tu móvil para ahorrar batería mientras viajas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-cosas-debes-movil-ahorrar-bateria-viajas_1_13278313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47f46088-0f8f-4448-8a3a-e01f82784d6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco cosas que debes hacer con tu móvil para ahorrar batería mientras viajas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pequeños ajustes en la pantalla, la conectividad y la navegación pueden alargar varias horas la autonomía del dispositivo </p><p class="subtitle">Cómo hacer el equipaje para viajar una semana con una mochila: 12 claves para ahorrar espacio</p></div><p class="article-text">
        Miles de conversaciones suceden al mismo tiempo. El bullicio de un idioma desconocido se mezcla con olores especiados y se apodera de la atm&oacute;sfera de alg&uacute;n mercado en un pa&iacute;s lejano. Avanza la tarde y, tras horas de caminar por calles al azar, el viajero solitario que se dej&oacute; llevar por sus pasos en una ciudad extra&ntilde;a se encuentra con un impresionante monumento que ha aparecido sin avisar. Decide que es momento de tomar una fotograf&iacute;a. Al sacar el m&oacute;vil, descubre que la bater&iacute;a se ha agotado. En ese instante, la imagen pasa a ser el menor de sus problemas: ha recorrido media ciudad, no recuerda el nombre de su hotel y tampoco habla el idioma local. Escenas como esta son m&aacute;s comunes de lo que parece. Para que no te ocurra nada parecido, este art&iacute;culo presenta cinco h&aacute;bitos que todo viajero deber&iacute;a incorporar antes de salir a perderse en entornos desconocidos. 
    </p><p class="article-text">
        El problema no es nuevo ni aislado. Actualmente, el m&oacute;vil es imprescindible &mdash;o por lo menos extremadamente &uacute;til&mdash; en un d&iacute;a de turismo intensivo. Se trata de una herramienta en constante uso: toma fotograf&iacute;as y videos; funciona como mapa y gu&iacute;a tur&iacute;stico, indicando lugares de inter&eacute;s, bares, restaurantes o caf&eacute;s; es traductor; es, claro est&aacute;, v&iacute;a de comunicaci&oacute;n y mensajer&iacute;a; es clave para utilizar servicios como Uber; y un largo etc&eacute;tera que mantiene la pantalla encendida de forma casi constante.
    </p><p class="article-text">
        Y tal cantidad de uso se traduce en un resultado previsible: una hora de navegaci&oacute;n con Google Maps y la pantalla encendida puede reducir la bater&iacute;a de un smartphone moderno entre un 15 % y un 25 %, seg&uacute;n el modelo, y eso sin contar el resto de aplicaciones activas. Si la cobertura es d&eacute;bil, el consumo puede dispararse a&uacute;n m&aacute;s: en momentos de mala se&ntilde;al, el gasto de bater&iacute;a crece exponencialmente, porque el tel&eacute;fono multiplica el esfuerzo para mantenerse conectado. No es exagerado afirmar que un viajero que usa el m&oacute;vil intensamente puede agotar su bater&iacute;a en cuatro o cinco horas. En casa, eso tiene soluci&oacute;n inmediata. En medio de una ciudad desconocida, no. 
    </p><h2 class="article-text">Cinco t&eacute;cnicas de ahorro de bater&iacute;a</h2><p class="article-text">
        <strong>1. Activar el modo avi&oacute;n cuando no haya cobertura</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer extra&ntilde;o, pero tiene l&oacute;gica: cuando un m&oacute;vil no encuentra se&ntilde;al &mdash;en zonas rurales, al cruzar fronteras o dentro de un mercado cubierto&mdash;, trabaja constantemente para buscarla. Ese esfuerzo del que normalmente no somos conscientes, drena la bater&iacute;a silenciosamente a una velocidad considerable. La soluci&oacute;n es sencilla: activa el modo avi&oacute;n y con&eacute;ctate &uacute;nicamente cuando haya WiFi disponible. Esto, adem&aacute;s de ahorrar bater&iacute;a, te permite estar m&aacute;s presente en el viaje, y dejar los espacios de redes sociales para los momentos de calma en el hotel. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Bajar el brillo y activar el modo oscuro</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pantalla es el mayor consumidor de energ&iacute;a en un smartphone moderno. Principalmente, cuando se camina bajo el sol, el viajero tiende a subir el brillo al m&aacute;ximo para poder ver por unos instantes, y lo olvida as&iacute; el resto del d&iacute;a. Antes de subir el brillo, busca la sombra y orienta la pantalla hacia ella. En muchos casos, ese simple gesto evita tocarlo. El modo oscuro suma especialmente en tel&eacute;fonos con pantalla OLED, que hoy son la mayor&iacute;a de gama media-alta: un detalle peque&ntilde;o que, sumado al resto, puede darte una o dos horas extra de autonom&iacute;a al final del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Descargar los mapas la noche anterior y navegar por tramos</strong>
    </p><p class="article-text">
        La noche previa, con WiFi, cargador y calma, descarga los mapas offline de los lugares que vayas a visitar. Esto se puede hacer en Apple Maps, Google Maps, y en caso de senderismo, en aplicaciones como AllTrails. Una vez en la calle, abre la ruta, memor&iacute;zala por tramos y cierra la pantalla mientras caminas. Los viajeros de otra &eacute;poca aprend&iacute;an mapas de memoria, m&aacute;s recientemente los ten&iacute;an en papel, hoy en d&iacute;a basta con abrir la pantalla brevemente y recordar en cu&aacute;ntas calles hay que girar a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Cerrar las apps en segundo plano y silenciar las redes sociales</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las aplicaciones no cerradas siguen trabajando en segundo plano: se actualizan, obtienen tu ubicaci&oacute;n y trabajan aun estando en desuso. Conviene cerrarlas, desactivar sus notificaciones y tomarse un descanso digital. Esto, nuevamente, no solo permite ahorrar bater&iacute;a, sino estar m&aacute;s presente con la realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. La regla del 20-80</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este es un dato que no muchos conocen, y que m&aacute;s que ayudar para el viaje en curso, ayuda para los viajes por venir. Y es que el instinto de cualquiera, ser&iacute;a cargar el m&oacute;vil al 100% antes de salir. Sin embargo, esto acaba siendo <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cargar-movil-correctamente-alargar-vida-bateria_1_13240644.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contraproducente a largo plazo</a>: investigaciones del Laboratorio Nacional de Energ&iacute;as Renovables (NREL) de Estados Unidos concluyen que la carga r&aacute;pida y la carga completa aumentan el estr&eacute;s sobre la bater&iacute;a, acelerando su degradaci&oacute;n, y que mantener los niveles de carga entre el 20 % y el 80 % evita esos efectos negativos y alarga la vida &uacute;til. En este sentido es seguro decir que quien cuida su bater&iacute;a hoy tiene m&aacute;s autonom&iacute;a dentro de seis meses, y eso, en un viaje largo, marca la diferencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-cosas-debes-movil-ahorrar-bateria-viajas_1_13278313.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 07:53:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/47f46088-0f8f-4448-8a3a-e01f82784d6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2918022" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/47f46088-0f8f-4448-8a3a-e01f82784d6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2918022" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer con tu móvil para ahorrar batería mientras viajas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/47f46088-0f8f-4448-8a3a-e01f82784d6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Móviles,Ahorro,Viajeros,Guía de viaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canarias recibió 6,8 millones de pasajeros aéreos internacionales hasta mayo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/turismo/canarias-pasajeros-internacionales-mayo-recibio-6-8-millones_1_13313862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c65e949-78fb-414d-96ef-330c032cef1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canarias recibió 6,8 millones de pasajeros aéreos internacionales hasta mayo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el conjunto de España hubo cerca de 43,5 millones de pasajeros internacionales en los cinco primeros meses del año</p><p class="subtitle">Los aeropuertos canarios suman en mayo 4.109.171 pasajeros, los mismos que un año atrás
</p></div><p class="article-text">
        Las Islas Canarias recibieron unos 6,8 millones de pasajeros internacionales v&iacute;a a&eacute;rea en los cinco primeros meses del a&ntilde;o, lo que supone un descenso del 0,4% respecto al mismo periodo de 2025.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo en mayo llegaron al archipi&eacute;lago un total de 1,07 millones de pasajeros, un 0,7% menos, seg&uacute;n datos publicados este jueves por Turespa&ntilde;a. Cabe recordar que los meses de mayo y junio son considerados temporada baja en el archipi&eacute;lago. Hay que a&ntilde;adir, adem&aacute;s, que en el conjunto de viajeros llegados en mayo, es decir, internacionales y nacionales, el n&uacute;mero de visitantes <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/turismo/aeropuertos-canarios-suman-mayo-4-109-171-pasajeros-ano_1_13297573.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se mantiene estable</a> respecto a un a&ntilde;o antes, seg&uacute;n datos ofrecidos por Aena.
    </p><p class="article-text">
        En el conjunto de Espa&ntilde;a hubo cerca de 43,5 millones de pasajeros internacionales hasta mayo (+5,3%) y durante el quinto mes llegaron 11,1 millones de pasajeros, un 5,8% m&aacute;s, la mayor&iacute;a provenientes de Europa casi un 87%, un 6,5% por encima del mes de mayo del a&ntilde;o 2025.
    </p><p class="article-text">
        Desde Am&eacute;rica lleg&oacute; el 8,6%, con un incremento del 7,6%. Un mes m&aacute;s, Asia, que representa el 1,9% del total de pasajeros, experimenta un retroceso, en esta ocasi&oacute;n del -17,1%.
    </p><p class="article-text">
        En mayo, se registr&oacute; un aumento de llegadas de pasajeros internacionales desde los principales mercados. Destac&oacute;, otro mes m&aacute;s, la subida interanual de Polonia y B&eacute;lgica y la positiva tendencia de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En la diversificaci&oacute;n de mercados destacan por el incremento de llegadas China, Corea del Sur y Jap&oacute;n. Los pa&iacute;ses iberoamericanos registraron todos incrementos, destacando Brasil. Las llegadas de pa&iacute;ses del Golfo P&eacute;rsico e Israel retrocedieron arrastrados, como ya sucedi&oacute; en abril, por el conflicto b&eacute;lico en Oriente Medio.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Reino Unido sigue creciendo</strong></h2><p class="article-text">
        Entre los mercados tradicionales, Reino Unido emiti&oacute; en torno a 2,7 millones de pasajeros internacionales y gener&oacute; el 23,9% del total del flujo de llegadas a Espa&ntilde;a, con un avance interanual del 5,5%.
    </p><p class="article-text">
        Baleares fue su principal destino, con una cuota del 24,9% del total, y un avance del 4,8%, sigui&eacute;ndole Canarias, Andaluc&iacute;a y la Comunidad Valenciana con cuotas inferiores al 20%. La Comunidad Valenciana y Catalu&ntilde;a destacaron por recibir m&aacute;s de 35.000 pasajeros adicionales este mes.
    </p><p class="article-text">
        Desde Alemania volaron 1,5 millones de pasajeros (13,6% del total) con un aumento del 4,4%, debido en gran medida al notable aumento en Baleares con m&aacute;s de 38.000 pasajeros adicionales. Este mercado lidera los viajes en compa&ntilde;&iacute;as tradicionales aglutinando el 45,6% de los pasajeros de esta modalidad, registrando una subida del 7,7%.
    </p><p class="article-text">
        Desde Italia lleg&oacute; el 9,6% del flujo de pasajeros recibido en mayo (poco m&aacute;s de un mill&oacute;n de pasajeros), registrando un crecimiento interanual del 8,2% que benefici&oacute; a muchas comunidades, destacando la Comunidad Valenciana con m&aacute;s de 29.000 pasajeros adicionales. Los principales receptores fueron Catalu&ntilde;a y la Comunidad de Madrid aglutinando el 54,6% de las llegadas.
    </p><p class="article-text">
        Francia emiti&oacute; el 7,4% del total de pasajeros, con un crecimiento interanual del 2% en mayo. La Comunidad de Madrid de Madrid acapar&oacute; el 22,4% de las llegadas totales, y Catalu&ntilde;a el 22,3% del flujo, aumentando un 0,7% la primera y retrocediendo la segunda, un -4,1%. Destacaron los incrementos interanuales superiores al 10% de Andaluc&iacute;a, el Pa&iacute;s Vasco y Canarias.
    </p><p class="article-text">
        Los pasajeros llegados desde Pa&iacute;ses Bajos representaron el 4,7% del total en mayo, y experimentaron un incremento del 2,4% en mayo, debido en gran medida al avance en la Comunidad Valenciana del 11,1%.
    </p><p class="article-text">
        En mayo, las seis principales Comunidades Aut&oacute;nomas acapararon el 97,1% del total de llegadas, registrando todas aumentos menos Canarias. Andaluc&iacute;a y Comunidad Valenciana registraron notables subidas de dos d&iacute;gitos.
    </p><p class="article-text">
        Catalu&ntilde;a es la que acapar&oacute; el mayor n&uacute;mero de pasajeros con el 21% de las llegadas, sigui&eacute;ndole la Comunidad de Madrid y Baleares con cuotas del 20,7% y 19,6% respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a aeropuertos, Adolfo Su&aacute;rez Madrid-Barajas encabeza la lista, recibiendo 2,3 millones de pasajeros, un 4,7% m&aacute;s. Y el que m&aacute;s aumento interanual registro es el de Sevilla, con un incremento del 17,7%.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press / Canarias Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/turismo/canarias-pasajeros-internacionales-mayo-recibio-6-8-millones_1_13313862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 08:20:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6c65e949-78fb-414d-96ef-330c032cef1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="238440" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6c65e949-78fb-414d-96ef-330c032cef1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="238440" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Canarias recibió 6,8 millones de pasajeros aéreos internacionales hasta mayo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6c65e949-78fb-414d-96ef-330c032cef1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Canarias,Aeropuertos,Viajeros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Ministerio de Transportes licita nuevas rutas de autobús desde Santander a Santiago de Compostela, Barcelona, Zaragoza y Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/santiago-compostela-santander-bilbao-barcelona-santander-zaragoza-murcia-nuevas-rutas-autobus-licitara-ministerio-transportes_1_13303804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dba55192-07a5-4872-8599-f6dc238c0915_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145341.jpg" width="1078" height="607" alt="Rutas y paradas de los 34 corredores que componen el nuevo mapa concesional."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Forman parte del lote de 31 corredores de servicio público de transporte de viajeros por carretera del nuevo mapa concesional</p></div><p class="article-text">
        El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible va a sacar a informaci&oacute;n p&uacute;blica los anteproyectos de los 31 corredores de servicio p&uacute;blico de transporte regular de viajeros de uso general por carretera que faltaban para completar el que ser&aacute; el nuevo mapa concesional. En el caso de Cantabria, son el Santiago de Compostela-Santander- Bilbao-Barcelona y Santander-Zaragoza-Murcia.
    </p><p class="article-text">
        El tr&aacute;mite de la disposici&oacute;n a informaci&oacute;n p&uacute;blica de los corredores se publicar&aacute; pr&oacute;ximamente en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado (BOE), seg&uacute;n ha indicado en un comunicado este lunes el departamento dirigido por &Oacute;scar Puente, que ha detallado que contar&aacute;n con 600 rutas y 2.300 paradas.
    </p><p class="article-text">
        Se estima, adem&aacute;s, que estos corredores den servicio a un total de m&aacute;s de 30 millones de viajeros.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, los corredores son: Madrid-Toledo-Badajoz; Pontevedra- Salamanca-San Sebasti&aacute;n-Barcelona; Santiago de Compostela-Santander- Bilbao-Barcelona; y Madrid-Toledo-Ciudad Real. Tambi&eacute;n se encuentran los corredores de Madrid-Toledo; Santander-Zaragoza-Murcia; Madrid-Sevilla-Huelva; Madrid-Granada-Almer&iacute;a; Barcelona-Lleida-Huesca; Teruel-Castell&oacute;n-Barcelona; y Madrid-Ciudad Real-Ja&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, figuran los corredores Logro&ntilde;o-Soria-Madrid; Valencia- Alicante-Murcia; Sevilla-M&aacute;laga-Barcelona; Asturias-Le&oacute;n-Madrid; Murcia -Granada-Sevilla; y Madrid-Albacete-Alicante, as&iacute; como los corredores de A Coru&ntilde;a-Salamanca-Sevilla; San Sebasti&aacute;n-Pontevedra; Burgos-Soria- Zaragoza; Madrid-Burgos-San Sebasti&aacute;n; y Badajoz-Sevilla-C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, figuran tambi&eacute;n los corredores de Madrid-Guadalajara; Madrid-&Aacute;vila-C&aacute;ceres; Murcia-Almer&iacute;a; Madrid-Ciudad Real; Madrid-M&aacute;laga -C&aacute;diz; Madrid-Segovia; Huelva-Barcelona; y Madrid-Salamanca-Pontevedra.
    </p><p class="article-text">
        El secretario de Estado, Jos&eacute; Antonio Santano, ha destacado que este proceso de informaci&oacute;n p&uacute;blica tiene por objetivo &ldquo;conocer opiniones para mejorar este mapa concesional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sistema de transporte p&uacute;blico por autob&uacute;s es el que mejor vertebra nuestro pa&iacute;s, porque llega a todos los rincones&rdquo;, ha a&ntilde;adido Santano, quien ha recalcado que &ldquo;tal y como se comprometieron desde el Ministerio, este mapa concesional respeta y mantiene todas las paradas y frecuencias actuales y a&ntilde;ade rutas directas entre las ciudades m&aacute;s grandes para facilitar viajes m&aacute;s r&aacute;pidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos 31 corredores se unen a los tres que ya se han aprobado en Consejo de Ministros: el corredor Castro Urdiales-Bilbao, aprobado el 25 de noviembre de 2025 y ya en proceso de licitaci&oacute;n; el corredor Madrid- Zaragoza-Catalu&ntilde;a, aprobado el 21 de abril; y el corredor Madrid- Valencia, aprobado el 5 de mayo.
    </p><h2 class="article-text">Bajada de tarifas del 22%</h2><p class="article-text">
        De esta manera, el nuevo mapa concesional estar&aacute; compuesto por un total de 34 corredores que dar&aacute;n servicio a 1.682 municipios en 600 rutas con un total de 190.424 kil&oacute;metros y 2.294 paradas. La licitaci&oacute;n de los nuevos contratos permitir&aacute; una bajada generalizada de tarifas, con una reducci&oacute;n promedio por usuario del 22%.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la tarifa media ser&aacute; de 0,06715 euros por viajero y kil&oacute;metro. Durante los treinta d&iacute;as h&aacute;biles posteriores a la publicaci&oacute;n en el BOE, los anteproyectos estar&aacute;n publicados en la p&aacute;gina web del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para que ciudadanos y dem&aacute;s entidades de la sociedad civil pueda realizar sus aportaciones.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el Ministerio recabar&aacute; el informe del Consejo Nacional de Transportes Terrestres y de las comunidades aut&oacute;nomas afectadas por los tr&aacute;ficos de los nuevos corredores. El siguiente paso ser&aacute; estudiar las alegaciones y los informes recibidos con el objetivo de poder incorporar a los anteproyectos todas aquellas mejoras pertinentes que se propongan.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, se elevar&aacute;n los 31 anteproyectos al Consejo de Ministros para su aprobaci&oacute;n definitiva, previo informe de la Comisi&oacute;n Delegada del Gobierno para Asuntos Econ&oacute;micos. Posteriormente se dar&aacute; inicio a los procedimientos de licitaci&oacute;n, que se ir&aacute;n publicando de manera progresiva, con el fin de que todos ellos se hayan licitado en menos de dos a&ntilde;os, tal y como establece la Ley de Movilidad Sostenible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Cantabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/santiago-compostela-santander-bilbao-barcelona-santander-zaragoza-murcia-nuevas-rutas-autobus-licitara-ministerio-transportes_1_13303804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 13:41:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dba55192-07a5-4872-8599-f6dc238c0915_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145341.jpg" length="334143" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dba55192-07a5-4872-8599-f6dc238c0915_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145341.jpg" type="image/jpeg" fileSize="334143" width="1078" height="607"/>
      <media:title><![CDATA[El Ministerio de Transportes licita nuevas rutas de autobús desde Santander a Santiago de Compostela, Barcelona, Zaragoza y Murcia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dba55192-07a5-4872-8599-f6dc238c0915_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145341.jpg" width="1078" height="607"/>
      <media:keywords><![CDATA[Santander,Cantabria,Autobuses,Viajeros,Transporte público,Transporte,Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La rana escondida en la Universidad de Salamanca: la tradición estudiantil que todavía persigue a los turistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/rana-escondida-universidad-salamanca-tradicion-estudiantil-todavia-persigue-turistas-pm_1_13295534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a11dd83d-ed81-4c9e-abaa-ffeeecdf11ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La rana escondida en la Universidad de Salamanca: la tradición estudiantil que todavía persigue a los turistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta pequeña figura se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad y en un desafío para visitantes</p><p class="subtitle">El pueblo desconocido de los mil retratos: no podrás andar por sus calles sin que te miren</p></div><p class="article-text">
        Hay monumentos que impresionan por su tama&ntilde;o y otros que deben su fama a detalles tan peque&ntilde;os que pasan desapercibidos para la mayor&iacute;a de las personas. A veces, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/estatua-bruselas-armario-personas-mil-trajes-pm_1_13223555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una simple figura es capaz de generar m&aacute;s expectaci&oacute;n</a> que todo un edificio hist&oacute;rico. <strong>Ocurre cuando una leyenda, una tradici&oacute;n o una curiosidad consiguen sobrevivir al paso de los siglos</strong> y terminan convirti&eacute;ndose en parte inseparable de la identidad de una ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Eso es exactamente lo que sucede en Salamanca.<strong> Miles de visitantes llegan cada a&ntilde;o hasta el coraz&oacute;n de la ciudad con un objetivo muy concreto: localizar una diminuta rana esculpida en piedra</strong>. Lo curioso es que la b&uacute;squeda no forma parte de una visita guiada oficial ni de una prueba imupuesta, sino de <strong>una tradici&oacute;n popular que lleva generaciones alimentando la imaginaci&oacute;n de sus estudiantes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recoge <a href="https://salamanca.es/es/fondo-armario/cultura-y-patrimonio/monumentos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la web oficial de Turismo de Salamanca</a>, existe una tradici&oacute;n que afirma que <strong>quien consiga ver la rana situada en la fachada universitaria aprobar&aacute; los ex&aacute;menes</strong> con facilidad. <strong>L</strong>a leyenda naci&oacute; en el &aacute;mbito acad&eacute;mico y durante siglos fue transmiti&eacute;ndose entre generaciones de estudiantes. Con el tiempo, aquella creencia acab&oacute; trascendiendo las aulas y se convirti&oacute; en una de las tradiciones m&aacute;s populares de la ciudad. Hoy son muchos los visitantes que se colocan frente a la fachada renacentista intentando localizar la peque&ntilde;a figura antes de que alguien les revele su posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad no es casual. La rana no ocupa un lugar destacado ni aparece aislada del resto de la decoraci&oacute;n. Se encuentra <strong>integrada en la compleja ornamentaci&oacute;n plateresca de la&nbsp;fachada de la Universidad</strong>, rodeada de multitud de relieves, escudos, motivos vegetales y figuras escult&oacute;ricas que dificultan enormemente encontrarla a simple vista. Por eso es habitual ver grupos enteros de turistas observando atentamente la piedra durante varios minutos. Algunos la encuentran r&aacute;pidamente. Otros necesitan ayuda. Y unos cuantos terminan march&aacute;ndose sin haber resuelto el desaf&iacute;o. <strong>Un secreto: est&aacute; sobre una calavera tallada en la piedra</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a77adf84-8f49-43f2-8743-1c61dd2bfafb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a77adf84-8f49-43f2-8743-1c61dd2bfafb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a77adf84-8f49-43f2-8743-1c61dd2bfafb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a77adf84-8f49-43f2-8743-1c61dd2bfafb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a77adf84-8f49-43f2-8743-1c61dd2bfafb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a77adf84-8f49-43f2-8743-1c61dd2bfafb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a77adf84-8f49-43f2-8743-1c61dd2bfafb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La rana sobre la calavera."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La rana sobre la calavera.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La fachada que esconde uno de los s&iacute;mbolos de Salamanca</h2><p class="article-text">
        Aunque la&nbsp;<strong>rana de Salamanca</strong>&nbsp;<strong>se haya convertido en la gran protagonista</strong>, la realidad es que forma parte de uno de los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/plaza-edificios-historicos-europa-espana-pm_1_13085968.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>conjuntos art&iacute;sticos m&aacute;s importantes del Renacimiento espa&ntilde;ol</strong></a>. La fachada principal de la&nbsp;<strong>Universidad de Salamanca</strong>, construida entre 1512 y 1516, est&aacute; considerada una de las obras maestras del estilo plateresco.
    </p><p class="article-text">
        El edificio <strong>forma parte del hist&oacute;rico Patio de Escuelas Mayores</strong>, un espacio que, seg&uacute;n explica Turismo de Salamanca, &ldquo;fue la primera intervenci&oacute;n urban&iacute;stica en la ciudad, configurado como un espacio para la contemplaci&oacute;n de la fachada de la Universidad&rdquo;. Desde este lugar se contemplan algunos de los edificios m&aacute;s importantes del complejo universitario, como las Escuelas Mayores, las Escuelas Menores y el antiguo Hospital de Estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>riqueza decorativa de la fachada explica precisamente por qu&eacute; la b&uacute;squeda de la rana resulta tan complicada</strong>. La piedra aparece cubierta por una extraordinaria cantidad de elementos ornamentales que convierten cada visita en un ejercicio de observaci&oacute;n. Muchos viajeros descubren adem&aacute;s otros detalles y s&iacute;mbolos mientras intentan localizar la famosa figura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af793b5-6e33-46cc-86d1-4b78e0f2baca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af793b5-6e33-46cc-86d1-4b78e0f2baca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af793b5-6e33-46cc-86d1-4b78e0f2baca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af793b5-6e33-46cc-86d1-4b78e0f2baca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af793b5-6e33-46cc-86d1-4b78e0f2baca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af793b5-6e33-46cc-86d1-4b78e0f2baca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9af793b5-6e33-46cc-86d1-4b78e0f2baca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrada de la Universidad de Salamanca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrada de la Universidad de Salamanca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La universidad m&aacute;s antigua de Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        La<strong> historia de la&nbsp;Universidad de Salamanca&nbsp;comienza hace m&aacute;s de ocho siglos</strong>. Turismo de Salamanca afirma que <strong>fue fundada alrededor de 1218 por iniciativa del rey Alfonso IX de Le&oacute;n y que posteriormente recibi&oacute; el reconocimiento oficial de Alfonso X el Sabio</strong>. Durante los siglos XV y XVI alcanz&oacute; uno de sus momentos de mayor esplendor y lleg&oacute; a situarse entre las universidades m&aacute;s prestigiosas de Europa. En la actualidad sigue siendo la universidad m&aacute;s antigua de Espa&ntilde;a y conserva algunos espacios hist&oacute;ricos de enorme valor patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos destacan la Biblioteca Hist&oacute;rica, fundada en 1254, el aula de Fray Luis de Le&oacute;n o el conocido&nbsp;<strong>Cielo de Salamanca, una pintura mural vinculada a la ense&ntilde;anza de la astronom&iacute;a y la astrolog&iacute;a</strong>. Tambi&eacute;n sobreviven los famosos v&iacute;tores universitarios, s&iacute;mbolos que celebraban la obtenci&oacute;n del grado de doctor y que todav&iacute;a pueden verse en numerosos edificios hist&oacute;ricos de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes buscan&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/cultura/seis-documentos-expoliados-retornan-catedral-salamanca-recuperarse-murcia_1_10667701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>qu&eacute; ver en Salamanca</strong></a>,<strong> la&nbsp;rana de Salamanca&nbsp;representa mucho m&aacute;s que una curiosidad tur&iacute;stica</strong>. Es la puerta de entrada a una de las instituciones acad&eacute;micas m&aacute;s importantes de Europa y a una tradici&oacute;n que ha sobrevivido durante siglos. Una peque&ntilde;a figura escondida entre la piedra que sigue provocando exactamente lo mismo que hace generaciones: la irresistible tentaci&oacute;n de detenerse, mirar con atenci&oacute;n y tratar de encontrarla antes que nadie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/rana-escondida-universidad-salamanca-tradicion-estudiantil-todavia-persigue-turistas-pm_1_13295534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 08:30:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a11dd83d-ed81-4c9e-abaa-ffeeecdf11ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2204691" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a11dd83d-ed81-4c9e-abaa-ffeeecdf11ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2204691" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La rana escondida en la Universidad de Salamanca: la tradición estudiantil que todavía persigue a los turistas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a11dd83d-ed81-4c9e-abaa-ffeeecdf11ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salamanca,Arquitectura,Viajeros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué las calles de Lisboa parecen un mosaico: la historia de la calçada portuguesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/calles-lisboa-parecen-mosaico-historia-calcada-portuguesa-pm_1_13289881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54cf88d6-7782-4082-b1c8-a84e7cf85642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué las calles de Lisboa parecen un mosaico: la historia de la calçada portuguesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las características piedras blancas y negras que cubren plazas y calles de la capital portuguesa nacieron como una obra artesanal</p><p class="subtitle">Este es el mercado de los ladrones, en Lisboa: “no te van a robar, pero el nombre tiene historia”</p></div><p class="article-text">
        Hay <a href="https://www.eldiario.es/spin/gaudi-diseno-cristaleras-sagrada-familia-diferentes-colores-orientacion-pm_1_13061039.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudades que se reconocen por sus monumentos</a> y otras por detalles mucho m&aacute;s cotidianos. A veces basta levantar la vista para identificar una catedral o una torre famosa, pero en ocasiones<strong> la verdadera personalidad de un lugar se encuentra precisamente bajo los pies</strong>. Son esos elementos que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/panot-barcelona-baldosa-podras-ver-capital-catalana_1_12278093.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miles de personas pisan cada d&iacute;a sin detenerse demasiado a pensar en ellos</a> y que, sin embargo, terminan convirti&eacute;ndose en <strong>una de las se&ntilde;as de identidad m&aacute;s poderosas de una ciudad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Eso es exactamente lo que ocurre en&nbsp;Lisboa. Quien pasea por sus plazas, avenidas y barrios hist&oacute;ricos descubre r&aacute;pidamente que el suelo forma parte del espect&aacute;culo. Las calles parecen cubiertas por enormes alfombras de piedra en blanco y negro que dibujan olas, figuras geom&eacute;tricas, barcos o motivos decorativos. <strong>La explicaci&oacute;n est&aacute; en la&nbsp;cal&ccedil;ada portuguesa, una tradici&oacute;n artesanal que ha acabado convirti&eacute;ndose en uno de los grandes s&iacute;mbolos culturales del pa&iacute;s</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Las calles de&nbsp;Lisboa, un mosaico</h2><p class="article-text">
        <strong>Este sistema de pavimentaci&oacute;n utiliza peque&ntilde;as piedras colocadas manualmente para crear composiciones decorativas </strong>que recuerdan a un gigantesco mosaico urbano. Seg&uacute;n explica <a href="https://www.visitlisboa.com/es/lisbon-stories/14-rota-da-calcada-portuguesa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la web oficial de Turismo de Lisboa</a>, se trata del &ldquo;s&iacute;mbolo m&aacute;ximo de la cultura portuguesa&rdquo; y de una de las mayores atracciones de la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9925cf3-59c5-4166-8bdd-73d4a8ca8f0c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9925cf3-59c5-4166-8bdd-73d4a8ca8f0c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9925cf3-59c5-4166-8bdd-73d4a8ca8f0c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9925cf3-59c5-4166-8bdd-73d4a8ca8f0c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9925cf3-59c5-4166-8bdd-73d4a8ca8f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9925cf3-59c5-4166-8bdd-73d4a8ca8f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f9925cf3-59c5-4166-8bdd-73d4a8ca8f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Arte en el suelo de Lisboa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Arte en el suelo de Lisboa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La caracter&iacute;stica m&aacute;s reconocible de la&nbsp;acera portuguesa&nbsp;es el contraste entre el blanco de la piedra caliza y el negro del basalto o de otras rocas oscuras</strong>. Gracias a esa combinaci&oacute;n, los artesanos han podido crear durante generaciones una enorme variedad de dise&ntilde;os decorativos. El resultado es una aut&eacute;ntica tapicer&iacute;a urbana que transforma calles y plazas en espacios art&iacute;sticos al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        Turismo de Lisboa destaca que <strong>estos pavimentos adoquinados surgieron ya en el siglo XV</strong>, aunque fue durante la primera mitad del siglo XIX cuando la ciudad experiment&oacute; una transformaci&oacute;n radical gracias a esta t&eacute;cnica. A partir de entonces comenzaron a aparecer aut&eacute;nticas obras de arte en los espacios p&uacute;blicos, <strong>una tendencia que m&aacute;s tarde se extendi&oacute; tambi&eacute;n a otros territorios de influencia portuguesa como Brasil</strong>, Angola, Mozambique, Cabo Verde o Macao.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35acac34-5986-414c-9985-13f99abce729_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35acac34-5986-414c-9985-13f99abce729_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35acac34-5986-414c-9985-13f99abce729_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35acac34-5986-414c-9985-13f99abce729_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35acac34-5986-414c-9985-13f99abce729_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35acac34-5986-414c-9985-13f99abce729_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/35acac34-5986-414c-9985-13f99abce729_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Calzada en Brasil, herencia de Portugal"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Calzada en Brasil, herencia de Portugal                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El arte escondido bajo nuestros pies</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s fascinantes de<strong> la&nbsp;cal&ccedil;ada portuguesa&nbsp;es que cada dise&ntilde;o es fruto del trabajo manual de los empedradores</strong> -y esclavos, cuando la esclavitud era legal en el pa&iacute;s-. La piedra era cortada cuidadosamente para obtener las dimensiones necesarias y despu&eacute;s colocada una a una sobre el terreno. Seg&uacute;n explica Turismo de Lisboa, esos artesanos creaban composiciones abstractas, geom&eacute;tricas o figurativas donde &ldquo;la imaginaci&oacute;n era el &uacute;nico l&iacute;mite&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n fue desarrollando adem&aacute;s una curiosa costumbre. <strong>Muchos empedradores -esclavos- escond&iacute;an peque&ntilde;os detalles dentro de los dise&ntilde;os principales como una forma de firmar sus obras</strong>, pues a menudo no se les pagaba por ello. Follajes, animales, rostros, barcos, frutos o seres mitol&oacute;gicos aparec&iacute;an discretamente integrados entre los patrones repetitivos. De este modo, cada tramo de&nbsp;<strong>acera portuguesa</strong>&nbsp;pod&iacute;a contener peque&ntilde;as sorpresas para quienes observaban con atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre los ejemplos m&aacute;s conocidos figura el llamado&nbsp;Mar Ancho, situado en la plaza del Rossio. Turismo de Lisboa explica que fue <strong>uno de los primeros grandes tapices decorativos de la ciudad </strong>y que reproduce una sucesi&oacute;n de ondas blancas y negras como homenaje a los descubrimientos portugueses. Este patr&oacute;n se convirti&oacute; con el tiempo en una de las im&aacute;genes m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la capital.
    </p><h2 class="article-text">Una tradici&oacute;n que sigue viva</h2><p class="article-text">
        Durante los siglos XIX y XX, la ciudad fue cubri&eacute;ndose progresivamente de estos pavimentos decorativos. Barrios como Chiado, plazas como Rossio o espacios tan conocidos como la Pra&ccedil;a do Com&eacute;rcio incorporaron dise&ntilde;os que todav&iacute;a pueden contemplarse hoy. Muchos de ellos conservan los patrones originales, <strong>permitiendo observar c&oacute;mo era la&nbsp;Lisboa de hace m&aacute;s de un siglo</strong>. Pero la tradici&oacute;n no desapareci&oacute; con la llegada de la modernidad. Turismo de Lisboa se&ntilde;ala que acontecimientos como la Expo 98 impulsaron una nueva generaci&oacute;n de artistas que reinterpret&oacute; la&nbsp;<strong>cal&ccedil;ada portuguesa</strong>&nbsp;mediante dise&ntilde;os contempor&aacute;neos inspirados en criaturas marinas, motivos abstractos y nuevas formas de expresi&oacute;n art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, los&nbsp;<strong>mosaicos lisboetas&nbsp;siguen siendo una de las experiencias m&aacute;s caracter&iacute;sticas para quienes buscan</strong>&nbsp;<strong>qu&eacute; ver en Lisboa</strong>. No se trata &uacute;nicamente de una soluci&oacute;n urban&iacute;stica, sino de una manifestaci&oacute;n cultural que ha logrado sobrevivir durante siglos adapt&aacute;ndose a los cambios de cada &eacute;poca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/calles-lisboa-parecen-mosaico-historia-calcada-portuguesa-pm_1_13289881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 08:30:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/54cf88d6-7782-4082-b1c8-a84e7cf85642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7677278" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/54cf88d6-7782-4082-b1c8-a84e7cf85642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7677278" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué las calles de Lisboa parecen un mosaico: la historia de la calçada portuguesa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/54cf88d6-7782-4082-b1c8-a84e7cf85642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lisboa,Viajes,Portugal,Viajeros,Guía de viaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La intrépida neerlandesa que en el siglo XIX y con 19 años convenció a su madre y a su tía para que la acompañaran a viajar por Egipto y Oriente Medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/intrepida-siglo-xix-19-anos-convencio-madre-tia-acompanaran-viajar-egipto-medio-oriente-pm_1_13259093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14cf3525-02e5-4bb6-9e55-44c62e9e2fb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La intrépida neerlandesa que en el siglo XIX y con 19 años convenció a su madre y a su tía para que la acompañaran a viajar por Egipto y Oriente Medio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacida en La Haya en 1835, la audacia de Alexine Tinné la situó en la vanguardia de la exploración, desafiando los límites de lo posible</p><p class="subtitle">La 'Reina del Desierto': la arqueóloga que hablaba ocho idiomas, fue consejera de Lawrence de Arabia y realizó una gran expedición a Mesopotamia en 1909</p><p class="subtitle">Pionera y valiente, lideró una de las travesías más largas del siglo XVI y es considerada la primera mujer almirante de la Armada española</p></div><p class="article-text">
        <strong>Alexandrine Petronella Francina Tinn&eacute;</strong> naci&oacute; en <strong>La Haya</strong> el 18 de octubre de <strong>1835</strong>, en el seno de una familia que pose&iacute;a una inmensa fortuna. Hija de un acaudalado comerciante y una baronesa, su destino cambi&oacute; dr&aacute;sticamente cuando su padre falleci&oacute; cuando ella apenas ten&iacute;a diez a&ntilde;os. Este suceso la convirti&oacute; en la <strong>heredera m&aacute;s rica de los Pa&iacute;ses Bajos</strong>, otorg&aacute;ndole una independencia econ&oacute;mica inusual para las mujeres de su &eacute;poca. Criada en un ambiente liberal y cosmopolita, recibi&oacute; una educaci&oacute;n esmerada en capitales como Londres y Par&iacute;s. Desde muy joven, demostr&oacute; un inter&eacute;s voraz por la geograf&iacute;a, la historia y el arte de la fotograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su posici&oacute;n social no fue un ancla, sino el motor que impuls&oacute; sus ansias de <strong>explorar mundos </strong>desconocidos. Alexine, como la llamaban cari&ntilde;osamente, se negaba a aceptar el rol pasivo que la sociedad victoriana le reservaba. Rechaz&oacute; numerosos pretendientes para perseguir un esp&iacute;ritu viajero que la llevar&iacute;a a las regiones m&aacute;s inh&oacute;spitas de <a href="https://www.eldiario.es/temas/africa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a>. Su vida fue un desaf&iacute;o constante a las convenciones, marcando el inicio de una leyenda femenina singular.
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n de Tinn&eacute; fue excepcional, dominando varios idiomas como el ingl&eacute;s, el franc&eacute;s y, m&aacute;s tarde, el &aacute;rabe en <strong>El Cairo</strong>. No solo era una <a href="https://www.eldiario.es/temas/mujer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujer</a> culta capaz de tocar el piano con maestr&iacute;a, sino tambi&eacute;n una <strong>pionera de la fotograf&iacute;a</strong>. Sus cuadernos de viaje reflejan una curiosidad cient&iacute;fica que iba m&aacute;s all&aacute; del simple turismo aristocr&aacute;tico de la &eacute;poca. A pesar de su juventud, pose&iacute;a un car&aacute;cter indomable y una audacia que desconcertaba a su propia familia y amigos. Tras un desenga&ntilde;o amoroso con un oficial, su madre decidi&oacute; llevarla a recorrer Europa para distraer su mente. Sin embargo, aquel viaje solo aliment&oacute; su pasi&oacute;n por el descubrimiento y los paisajes lejanos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b74f1fc8-d227-4405-acbb-a83d5fff2dce_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b74f1fc8-d227-4405-acbb-a83d5fff2dce_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b74f1fc8-d227-4405-acbb-a83d5fff2dce_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b74f1fc8-d227-4405-acbb-a83d5fff2dce_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b74f1fc8-d227-4405-acbb-a83d5fff2dce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b74f1fc8-d227-4405-acbb-a83d5fff2dce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b74f1fc8-d227-4405-acbb-a83d5fff2dce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En la primera incursión por el Medio Oriente madre e hija cabalgaron para alcanzar las orillas del Mar Rojo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En la primera incursión por el Medio Oriente madre e hija cabalgaron para alcanzar las orillas del Mar Rojo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Alexine disfrutaba de la dualidad de aventurarse en terrenos peligrosos sin renunciar a las comodidades de su hogar. Esta mezcla de <strong>fragilidad aparente y voluntad f&eacute;rrea</strong> la defini&oacute; durante sus primeros a&ntilde;os de traves&iacute;as. Sus contempor&aacute;neos empezaron a ver en ella a una exploradora seria y no a una diletante. El aprendizaje adquirido en sus estancias europeas fue la base t&eacute;cnica para sus futuras expediciones africanas.
    </p><p class="article-text">
        Pero sin duda un hecho que marc&oacute; su vida fue que, a la temprana edad de 19 a&ntilde;os, Alexandrine convenci&oacute; a su madre, la baronesa Henriette, para viajar a <strong>Egipto</strong>. Aquella primera incursi&oacute;n por el <strong>Medio Oriente</strong> no fue una simple visita guiada por los monumentos de la antig&uuml;edad. Durante meses, cabalgaron a lomos de burro y camello para alcanzar las orillas del <strong>Mar Rojo</strong>. Visitaron lugares sagrados en <strong>Tierra Santa, Damasco y el L&iacute;bano</strong>, enfrentando riesgos considerables por su condici&oacute;n de mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas experiencias iniciales, lejos de amedrentarlas, consolidaron un equipo de viaje inusual formado por <strong>mujeres intr&eacute;pidas de la nobleza</strong>. Pasaban los inviernos en hoteles lujosos de <strong>El Cairo </strong>y los veranos en monasterios de <strong>Palestina</strong>. Alexine comenz&oacute; a so&ntilde;ar con objetivos m&aacute;s ambiciosos, fijando su mirada en los misterios que escond&iacute;a el <strong>r&iacute;o Nilo</strong>. No buscaba solo el paisaje, sino comprender la geograf&iacute;a de un continente que a&uacute;n guardaba muchos secretos. El apoyo incondicional de su madre fue fundamental para que la joven pudiera ejecutar sus planes. As&iacute;, lo que comenz&oacute; como un viaje familiar se transform&oacute; en una expedici&oacute;n de exploraci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        En 1860, impulsada por la m&iacute;tica b&uacute;squeda de las fuentes del <strong>Nilo</strong>, Alexine organiz&oacute; una expedici&oacute;n de gran envergadura. Acompa&ntilde;ada nuevamente por su madre y sumando a su t&iacute;a Adriana, la &ldquo;t&iacute;a Addy&rdquo;, se adentr&oacute; en <strong>Sud&aacute;n</strong>. Las tres damas holandesas remontaron el curso del r&iacute;o en un peque&ntilde;o barco de vapor y varios botes. Su llegada a lugares como Gondokoro caus&oacute; un enorme asombro entre los nativos y los exploradores europeos. Eran las &uacute;nicas mujeres blancas que se atrev&iacute;an a avanzar donde otros caballeros brit&aacute;nicos hab&iacute;an retrocedido. A pesar de las advertencias sobre el clima letal y los peligros de la selva, ellas continuaron su marcha.
    </p><p class="article-text">
        En la regi&oacute;n de los dinkas, Alexine observ&oacute; con horror el <strong>tr&aacute;fico ilegal de esclavos</strong> y lo <strong>denunci&oacute; valientemente en sus cartas</strong>. Su determinaci&oacute;n la llev&oacute; a explorar el Nilo Azul y diversos afluentes occidentales con el fin de mapear la zona. No escatim&oacute; en gastos para financiar una escolta de soldados y numerosos porteadores que aseguraran su avance. Su presencia en el coraz&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/temas/africa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a> desafiaba todos los prejuicios de g&eacute;nero imperantes en el siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        El estilo de viaje de las Tinn&eacute; fue duramente criticado por la comunidad de exploradores varones de la &eacute;poca. Transportaban un equipaje monumental que inclu&iacute;a m&aacute;s de 36 maletas, muebles, ba&ntilde;eras y hasta un piano. En medio de terrenos traicioneros, Alexine insist&iacute;a en cenar vestida de gala y mantener las rutinas de la vida europea. La expedici&oacute;n contaba con sirvientes, perros, caballos e incluso un int&eacute;rprete permanente para facilitar la comunicaci&oacute;n. Algunos contempor&aacute;neos las tildaron de locas por desplazarse sin compa&ntilde;&iacute;a masculina por territorios tan peligrosos. Sin embargo, su inmensa fortuna les permit&iacute;a sufragar todos estos lujos mientras realizaban importantes <strong>aportaciones cartogr&aacute;ficas y bot&aacute;nicas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <strong>tragedia</strong> no tard&oacute; en alcanzar a la expedici&oacute;n durante su intento de explorar el interior de <strong>&Aacute;frica</strong> en 1863. Las lluvias incesantes y el clima extremo empezaron a minar la salud de todos los miembros del grupo. En un entorno hostil, la madre de Alexine y su doncella personal fallecieron v&iacute;ctimas de las fiebres tropicales. Poco tiempo despu&eacute;s, tras una misi&oacute;n de rescate, su t&iacute;a Adriana tambi&eacute;n muri&oacute; debido a las mismas enfermedades. Alexine qued&oacute; sumida en un profundo remordimiento por haber persuadido a su familia de acompa&ntilde;arla en tan arriesgado proyecto. A pesar del dolor y la soledad, decidi&oacute; no regresar definitivamente a la seguridad de los <strong>Pa&iacute;ses Bajos</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se instal&oacute; un tiempo en El Cairo, donde continu&oacute; su labor de documentaci&oacute;n y estudio del continente africano. La p&eacute;rdida de sus seres queridos no extingui&oacute; su <strong>llama aventurera ni su sed de conocimiento</strong>. Su resiliencia fue admirada por personajes como el Dr. Livingstone, quien destac&oacute; su nobleza y perseverancia. Alexine se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de audacia, aunque marcada para siempre por el luto de sus seres m&aacute;s queridos.
    </p><h2 class="article-text">Cruzar el S&aacute;hara</h2><p class="article-text">
        En 1869, Alexandrine Tinn&eacute; se propuso un nuevo y colosal desaf&iacute;o: ser la primera mujer occidental en cruzar el <strong>S&aacute;hara</strong>. Partiendo desde Tr&iacute;poli, su caravana puso rumbo hacia el Lago Chad con la intenci&oacute;n de alcanzar el sultanato de Bornu. Fue apodada por los lugare&ntilde;os como la &ldquo;Sultana Blanca&rdquo; debido a su imponente presencia y su gran comitiva. Logr&oacute; recorrer novecientos kil&oacute;metros hasta llegar a Murzuch, un punto donde ninguna otra mujer blanca hab&iacute;a estado antes. Su objetivo era contactar con los tuaregs y seguir la ruta de exploradores previos para atravesar el desierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante esta traves&iacute;a, Alexine continu&oacute; recopilando informaci&oacute;n geogr&aacute;fica y etnogr&aacute;fica de gran valor para la &eacute;poca. A pesar de los peligros evidentes, su confianza en los gu&iacute;as locales y su experiencia previa la impulsaron a seguir. Viajaba con dos marinos holandeses y una escolta de sirvientes &aacute;rabes para protegerse en el desierto. El desierto del <strong>S&aacute;hara</strong> representaba para ella la &uacute;ltima frontera de una carrera marcada por la independencia. Su audacia la situ&oacute; en la vanguardia de la exploraci&oacute;n, desafiando una vez m&aacute;s los l&iacute;mites de lo posible.
    </p><p class="article-text">
        El final de su camino lleg&oacute; de forma violenta y tr&aacute;gica en agosto de <strong>1869</strong> cerca del oasis de Marzuq. Un grupo de tuaregs atac&oacute; su campamento tras una disputa con sus sirvientes y el gu&iacute;a que los acompa&ntilde;aba. Durante el altercado, Alexine intent&oacute; detener la violencia, pero fue herida mortalmente por el sable de un atacante. <strong>Falleci&oacute;</strong> desangrada a los 34 a&ntilde;os, dejando su cuerpo en las arenas del desierto que tanto anhelaba conocer. Su muerte caus&oacute; una gran conmoci&oacute;n en Europa, donde sus hallazgos empezaban a ser reconocidos y admirados. Un obelisco erigido cerca de Juba, en <strong>Sud&aacute;n</strong>, recuerda hoy el punto m&aacute;s lejano que alcanz&oacute; en su b&uacute;squeda del Nilo. El legado de Alexine Tinn&eacute; perdura como el de una <strong>pionera absoluta que rompi&oacute; barreras de g&eacute;nero</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/intrepida-siglo-xix-19-anos-convencio-madre-tia-acompanaran-viajar-egipto-medio-oriente-pm_1_13259093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 10:00:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/14cf3525-02e5-4bb6-9e55-44c62e9e2fb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="102109" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/14cf3525-02e5-4bb6-9e55-44c62e9e2fb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="102109" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La intrépida neerlandesa que en el siglo XIX y con 19 años convenció a su madre y a su tía para que la acompañaran a viajar por Egipto y Oriente Medio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/14cf3525-02e5-4bb6-9e55-44c62e9e2fb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[mujeres,Mujer,Viajes,Viajeros,África,Países Bajos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacida en la Inglaterra victoriana, dejó atrás sus problemas de espalda y se convirtió en una de las grandes viajeras del siglo XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nacida-inglaterra-victoriana-dejo-problemas-espalda-convirtio-grandes-viajeras-siglo-xix-pm_1_13247030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efa22bf1-4225-4988-a1da-9bd6b7dbd475_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacida en la Inglaterra victoriana, dejó atrás sus problemas de espalda y se convirtió en una de las grandes viajeras del siglo XIX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras confirmar que los viajes eran su verdadero antídoto contra la enfermedad, Isabella Bird llegó hasta Canadá, Nueva York, Australia, Japón, Hong Kong, Malasia, Singapur, China, Marruecos, Armenia, el Kurdistán o la India</p><p class="subtitle">La 'Reina del Desierto': la arqueóloga que hablaba ocho idiomas, fue consejera de Lawrence de Arabia y realizó una gran expedición a Mesopotamia en 1909</p><p class="subtitle">La madrileña que ha hecho historia al ser la primera mujer en ganar este prestigioso premio del mundo del cómic</p></div><p class="article-text">
        Naci&oacute; en 1831 en <strong>Yorkshire</strong>, en el seno de una familia profundamente religiosa liderada por su padre, un reverendo anglicano. Desde su infancia, su vida estuvo marcada por una <strong>fragilidad f&iacute;sica</strong> alarmante que inclu&iacute;a intensos dolores de espalda, insomnio cr&oacute;nico y crisis nerviosas. A pesar de ser educada en el entorno dom&eacute;stico victoriano, la curiosidad intelectual de <strong>Isabella Bird</strong> la empuj&oacute; a buscar en la naturaleza un refugio contra su malestar. Los m&eacute;dicos, incapaces de curarla mediante m&eacute;todos tradicionales, le recomendaron una vida al aire libre como &uacute;nica medicina posible. A los 18 a&ntilde;os se someti&oacute; a una delicada operaci&oacute;n para extirparle un tumor en la columna vertebral que no tuvo resultados satisfactorios. Esta situaci&oacute;n la llev&oacute; a un punto de inflexi&oacute;n donde el movimiento se volvi&oacute; una necesidad vital absoluta.
    </p><p class="article-text">
        En 1854, siguiendo las recomendaciones m&eacute;dicas de emprender viajes mar&iacute;timos, Isabella <strong>cruz&oacute; el Atl&aacute;ntico</strong> con cien libras proporcionadas por su padre. Su primer destino fue la isla del Pr&iacute;ncipe Eduardo en <strong>Canad&aacute;</strong>, continuando su periplo hacia ciudades como <strong>Nueva York y Boston</strong>. Durante esta traves&iacute;a inicial descubri&oacute; con asombro que <strong>sus dolores desaparec&iacute;an</strong> milagrosamente cuando se encontraba en movimiento constante. Las cartas enviadas a su hermana Henrietta durante este viaje se convirtieron en la base de su primer libro, consolidando su <strong>vocaci&oacute;n literaria</strong>. Al regresar a <strong>Inglaterra</strong>, su salud volv&iacute;a a resentirse, lo que confirmaba que los <strong>viajes</strong> eran su verdadero <strong>ant&iacute;doto</strong> contra la enfermedad. Esta paradoja victoriana transform&oacute; a una <a href="https://www.eldiario.es/temas/mujer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujer</a> supuestamente inv&aacute;lida en una exploradora incansable que desafiaba las expectativas sociales.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de sus padres, Isabella reemprendi&oacute; sus viajes con un renovado esp&iacute;ritu de aventura que la llev&oacute; hasta <strong>Australia y Haw&aacute;i</strong>. En el archipi&eacute;lago hawaiano, descubri&oacute; que montar a caballo a horcajadas aliviaba significativamente sus dolencias de espalda frente al estilo amazona. Su traves&iacute;a m&aacute;s legendaria en Norteam&eacute;rica ocurri&oacute; en las Monta&ntilde;as Rocosas de <strong>Colorado</strong>, donde recorri&oacute; m&aacute;s de 1.200 kil&oacute;metros. All&iacute; conoci&oacute; al forajido &ldquo;Rocky Mountain Jim&rdquo; Nugent, un gu&iacute;a solitario con quien vivi&oacute; aventuras peligrosas en caba&ntilde;as aisladas. A pesar de su mutua fascinaci&oacute;n, Isabella decidi&oacute; continuar su camino de exploraci&oacute;n, demostrando una independencia inusual para su tiempo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db0f302a-4074-4f7d-8820-abee3e15c758_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db0f302a-4074-4f7d-8820-abee3e15c758_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db0f302a-4074-4f7d-8820-abee3e15c758_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db0f302a-4074-4f7d-8820-abee3e15c758_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db0f302a-4074-4f7d-8820-abee3e15c758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db0f302a-4074-4f7d-8820-abee3e15c758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/db0f302a-4074-4f7d-8820-abee3e15c758_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Su legado trasciende sus libros, pues fue una voz crítica contra el colonialismo y una defensora de la empatía cultural"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Su legado trasciende sus libros, pues fue una voz crítica contra el colonialismo y una defensora de la empatía cultural                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 1878, Isabella se aventur&oacute; hacia <strong>Asia</strong> con el objetivo de documentar regiones inexploradas del archipi&eacute;lago de <strong>Jap&oacute;n</strong>. A pesar de las estrictas restricciones de la &eacute;poca para los extranjeros, logr&oacute; recorrer m&aacute;s de 4.500 kil&oacute;metros en siete meses. Acompa&ntilde;ada por su int&eacute;rprete Ito, se adentr&oacute; en el norte del pa&iacute;s para estudiar de cerca a la etnia ind&iacute;gena Ainu. Sus observaciones detalladas sobre la cultura japonesa quedaron plasmadas en su obra cumbre titulada &lsquo;Jap&oacute;n inexplorado&rsquo;, un informe sociol&oacute;gico fundamental. Su curiosidad la llev&oacute; tambi&eacute;n a visitar <strong>Hong Kong</strong>, <strong>Cant&oacute;n</strong>, <strong>Malasia y Singapur</strong>, enfrent&aacute;ndose a climas extremos y enfermedades tropicales. Para ella, cada nuevo horizonte representaba una batalla ganada contra su propia fragilidad f&iacute;sica y el aburrimiento dom&eacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        El regreso a <a href="https://www.eldiario.es/temas/inglaterra/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inglaterra</a> estuvo marcado por la tristeza tras el fallecimiento de su querida hermana Henrietta a causa del tifus. Sola y necesitada de afecto, acept&oacute; finalmente la propuesta de matrimonio del doctor John Bishop, quien hab&iacute;a sido su m&eacute;dico de cabecera. Sin embargo, la vida matrimonial fue breve, ya que qued&oacute; viuda apenas cinco a&ntilde;os despu&eacute;s tras la muerte de su esposo. Lejos de retirarse, Isabella utiliz&oacute; su herencia y sus ganancias literarias para estudiar medicina y enfermer&iacute;a a los 60 a&ntilde;os. Su objetivo era dotar a sus futuros viajes de un prop&oacute;sito humanitario y misionero en memoria de sus seres queridos. Con esta nueva formaci&oacute;n, parti&oacute; hacia la <strong>India</strong>, donde fund&oacute; el John Bishop Memorial Hospital en Srinagar.
    </p><p class="article-text">
        Durante su estancia en el subcontinente indio y <strong>Cachemira</strong>, Isabella no se limit&oacute; a la labor asistencial, sino que explor&oacute; rutas peligrosas. Se uni&oacute; a destacamentos militares brit&aacute;nicos para atravesar <strong>Persia, Armenia y el Kurdist&aacute;n</strong>, armada a menudo con su propio rev&oacute;lver. Su <strong>resistencia f&iacute;sica</strong> a una edad avanzada asombraba a sus contempor&aacute;neos, pues cruzaba torrentes y sufr&iacute;a accidentes sin detenerse. Sus libros sobre estos viajes asi&aacute;ticos la consagraron como una de las voces m&aacute;s autorizadas y perspicaces de la geograf&iacute;a. Isabella ya no era solo una viajera, sino una cient&iacute;fica y humanista respetada en los c&iacute;rculos internacionales.
    </p><h2 class="article-text">Hito hist&oacute;rico</h2><p class="article-text">
        El reconocimiento oficial a su trayectoria lleg&oacute; en 1892, cuando fue la <strong>primera </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/mujer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>mujer</strong></a><strong> </strong>admitida en la <strong>Royal Geographical Society</strong>. Este hito hist&oacute;rico rompi&oacute; las barreras de g&eacute;nero en una instituci&oacute;n hasta entonces reservada exclusivamente para los hombres. Adem&aacute;s de su labor como escritora y naturalista, Isabella desarroll&oacute; una pasi&oacute;n profunda por el arte incipiente de la fotograf&iacute;a. Document&oacute; sus viajes por <strong>China, Corea y Manchuria</strong> utilizando c&aacute;maras port&aacute;tiles adaptadas para mujeres que transportaba en condiciones extremas. Sus im&aacute;genes proporcionaron un testimonio visual invaluable de culturas orientales antes de que fueran transformadas por la modernidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el ocaso de su vida, Isabella realiz&oacute; un &uacute;ltimo gran viaje a <strong>Marruecos</strong>. A pesar de que sus dolores de espalda eran ya insoportables, sub&iacute;a a su caballo con la ayuda de una escalera. Al regresar a su casa en <strong>Edimburgo</strong>, pas&oacute; sus dos &uacute;ltimos a&ntilde;os postrada en cama, planeando siempre nuevas expediciones. Muri&oacute; el 7 de octubre de 1904, con sus maletas preparadas para un nuevo regreso a <strong>China</strong> que nunca ocurri&oacute;. Su legado trasciende sus libros, pues fue una voz cr&iacute;tica contra el colonialismo y una defensora de la empat&iacute;a cultural.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nacida-inglaterra-victoriana-dejo-problemas-espalda-convirtio-grandes-viajeras-siglo-xix-pm_1_13247030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 08:30:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/efa22bf1-4225-4988-a1da-9bd6b7dbd475_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="29636" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/efa22bf1-4225-4988-a1da-9bd6b7dbd475_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="29636" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nacida en la Inglaterra victoriana, dejó atrás sus problemas de espalda y se convirtió en una de las grandes viajeras del siglo XIX]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/efa22bf1-4225-4988-a1da-9bd6b7dbd475_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[mujeres,Mujer,Viajeros,Viajes,Asia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esta intrépida aventurera, a los 81 años, escaló y atravesó a caballo algunos pasos del Himalaya a 5.000 metros de altura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/freya-stark-intrepida-aventurera-81-anos-escalo-atraveso-caballo-pasos-himalaya-5-000-metros-altura-pm_1_13217736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f7a5752-d6ff-402f-b136-de323c533f03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esta intrépida aventurera, a los 81 años, escaló y atravesó a caballo algunos pasos del Himalaya a 5.000 metros de altura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacida en París en 1893, Freya Stark fue una de las viajeras, exploradoras y escritoras más formidables e influyentes del siglo XX</p><p class="subtitle">La 'Reina del Desierto': la arqueóloga que hablaba ocho idiomas, fue consejera de Lawrence de Arabia y realizó una gran expedición a Mesopotamia en 1909</p><p class="subtitle">Pianista, filósofa y políglota, esta viajera incansable llegó a renovar su pasaporte cuando tenía 100 años</p></div><p class="article-text">
        Una mujer de avanzada edad, desafiando el fr&iacute;o extremo, la escasez de ox&iacute;geno y la crudeza del terreno, mientras asciende por los picos m&aacute;s imponentes del planeta. Esta proeza fue protagonizada por <strong>Freya Stark</strong>, una intr&eacute;pida aventurera que, superando su octava d&eacute;cada de vida, escal&oacute; y atraves&oacute; a caballo y en mula algunos pasos del <strong>Himalaya</strong> a 5.000 metros de altura. El esp&iacute;ritu de su epopeya octogenaria encarna a la perfecci&oacute;n su lema vital: el af&aacute;n de descubrimiento no tiene fecha de caducidad. Conocida mundialmente y apodada con justicia como la &ldquo;Dama de Oriente&rdquo;, fue <strong>una de las viajeras, exploradoras y escritoras m&aacute;s formidables e influyentes del siglo XX</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en <strong>Par&iacute;s</strong> el 31 de enero de 1893, en el seno de una familia de artistas bohemios de origen brit&aacute;nico e italiano. Su larga vida, que abarc&oacute; un siglo exacto, estuvo definida por la firme determinaci&oacute;n de una mujer que destroz&oacute; los esquemas sociales de su &eacute;poca para adentrarse en solitario por los confines geogr&aacute;ficos de Asia y Oriente Medio.
    </p><p class="article-text">
        El profundo idilio de esta <a href="https://www.eldiario.es/temas/mujer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujer</a> con el <strong>mundo oriental</strong> no naci&oacute; en una expedici&oacute;n ex&oacute;tica, sino en el refugio que otorgan las p&aacute;ginas de la literatura. Cuando apenas ten&iacute;a nueve a&ntilde;os, recibi&oacute; como regalo una traducci&oacute;n del cl&aacute;sico <em>Las mil y una noches</em>. Las fascinantes historias que ley&oacute; en esa obra encendieron en su interior una pasi&oacute;n irrefrenable por Arabia y sus misterios, empuj&aacute;ndola a prometerse a s&iacute; misma que alg&uacute;n d&iacute;a pisar&iacute;a en persona los lugares de los que hablaban aquellos cuentos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc4f177-2c69-4197-84f3-40b862cc7f93_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc4f177-2c69-4197-84f3-40b862cc7f93_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc4f177-2c69-4197-84f3-40b862cc7f93_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc4f177-2c69-4197-84f3-40b862cc7f93_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc4f177-2c69-4197-84f3-40b862cc7f93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bc4f177-2c69-4197-84f3-40b862cc7f93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7bc4f177-2c69-4197-84f3-40b862cc7f93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Llegó a dominar con total fluidez idiomas complejos como el árabe y el persa, además de su inglés materno, francés e italiano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Llegó a dominar con total fluidez idiomas complejos como el árabe y el persa, además de su inglés materno, francés e italiano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, el destino le ten&iacute;a reservada una prueba sumamente cruel en su adolescencia. Poco antes de cumplir los 13 a&ntilde;os, mientras se encontraba visitando una f&aacute;brica de alfombras administrada por su madre en Italia, sufri&oacute; un <strong>aparatoso accidente</strong> industrial cuando su cabello se atasc&oacute; en la maquinaria, desgarr&aacute;ndole gravemente el cuero cabelludo, arranc&aacute;ndole la oreja derecha y parte del p&aacute;rpado. Este suceso la dej&oacute; <strong>desfigurada</strong> y la oblig&oacute; a vivir con profundas cicatrices que intentaba disimular mediante peinados asim&eacute;tricos y el uso de sombreros, pero tambi&eacute;n la hizo refugiarse a&uacute;n m&aacute;s en la lectura, so&ntilde;ando con escapar alg&uacute;n d&iacute;a de su encierro.
    </p><p class="article-text">
        Para lograr convertir sus fantas&iacute;as infantiles en una realidad palpable, Stark comprendi&oacute; que necesitaba una rigurosa preparaci&oacute;n acad&eacute;mica e idiom&aacute;tica. Se traslad&oacute; a estudiar a <strong>Londres</strong> en <strong>1912</strong>, ingresando m&aacute;s tarde a la prestigiosa Escuela de Estudios Orientales y Africanos. Gracias a su excepcional intelecto y su inmensa voluntad, que la llevaba a caminar varios kil&oacute;metros al d&iacute;a solo para recibir tutor&iacute;as, lleg&oacute; a dominar con total fluidez idiomas complejos como el &aacute;rabe y el persa, adem&aacute;s de su ingl&eacute;s materno, franc&eacute;s e italiano.
    </p><p class="article-text">
        El primer gran hito de su biograf&iacute;a exploratoria se materializ&oacute; en 1927, cuando, con 34 a&ntilde;os de edad, se embarc&oacute; rumbo a L&iacute;bano tras ahorrar dinero de unas audaces inversiones burs&aacute;tiles. Aunque su prop&oacute;sito original era simplemente perfeccionar su &aacute;rabe, pronto demostr&oacute; su temple insubordinado emprendiendo un arriesgado viaje hacia Siria, donde se intern&oacute; en zonas prohibidas para simpatizar y convivir con la minor&iacute;a religiosa de los drusos. Su intrepidez en un territorio militarizado por los colonos europeos le cost&oacute; ser detenida y encarcelada durante tres d&iacute;as por las autoridades francesas, un incidente del que logr&oacute; salir airosa y que catapult&oacute; su incipiente fama internacional.
    </p><p class="article-text">
        La consagraci&oacute;n definitiva de Stark ante la comunidad cient&iacute;fica llegar&iacute;a en la d&eacute;cada de 1930 con su extraordinaria expedici&oacute;n a <strong>Ir&aacute;n</strong>. En un territorio virgen para los extranjeros, Stark rastre&oacute; el remoto valle de los montes Elburz en busca del legendario castillo de Alamut, el basti&oacute;n medieval de la m&iacute;tica secta de los Asesinos (<em>hashshashin</em>). No solo explor&oacute; zonas ignotas para Occidente, sino que enmend&oacute; las notables imprecisiones de la cartograf&iacute;a militar brit&aacute;nica de la &eacute;poca, un aporte fundamental por el que fue galardonada con la prestigiosa Medalla de Oro del Fundador de la <em>Royal Geographical Society</em>.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de todos estos hitos, Freya pag&oacute; un <strong>severo tributo f&iacute;sico</strong>, evidenciando que el mundo del aventurero dista mucho del romanticismo idealizado. A lo largo de sus viajes por tierras inh&oacute;spitas como el desierto del Neguev o el Yemen &mdash;donde persigui&oacute; los rastros de la Reina de Saba&mdash;, cay&oacute; presa de mortales enfermedades infecciosas y end&eacute;micas, padeciendo disenter&iacute;a, malaria, dengue e incluso sarampi&oacute;n. No obstante, sus prolongadas convalecencias hospitalarias sirvieron de pretexto perfecto para plasmar sobre papel sus memorias, escribiendo compulsivamente en la quietud de la recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La importancia estrat&eacute;gica de Freya Stark trascendi&oacute; el &aacute;mbito meramente geogr&aacute;fico durante el oscuro cap&iacute;tulo de la <strong>Segunda Guerra Mundial</strong>. Aprovechando su vasto dominio idiom&aacute;tico y su conocimiento sobre el terreno, el gobierno de Gran Breta&ntilde;a la reclut&oacute; para su Ministerio de Informaci&oacute;n en <strong>Oriente Medio</strong>, desempe&ntilde;ando labores clave de inteligencia t&aacute;ctica. Lleg&oacute; a fundar la &ldquo;Hermandad de la Libertad&rdquo;, una extensa red de hasta 40.000 ciudadanos brit&aacute;nicos, &aacute;rabes y egipcios unidos para promover ideales de igualdad frente al avance de la propaganda del Tercer Reich.
    </p><h2 class="article-text">Final en Italia</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su servicio diplom&aacute;tico, su inmortalidad est&aacute; sellada en las letras de su <strong>abundante y brillante producci&oacute;n literaria</strong>. Obras cl&aacute;sicas del g&eacute;nero de viajes como <em>The Valleys of the Assassins</em> o <em>A Winter in Arabia</em> evidencian a una escritora poseedora de una prosa elocuente y cautivadora. A diferencia de muchos contempor&aacute;neos que viajaban con una mirada de superioridad imperial, el enfoque de Stark era la empat&iacute;a absoluta; valoraba por encima de todo el poder conversar con l&iacute;deres n&oacute;madas, ganar su confianza respetando sus costumbres ancestrales y sumergirse &iacute;ntegramente en las comunidades locales.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, habiendo exprimido hasta el &uacute;ltimo suspiro el &ldquo;&eacute;xtasis del descubrimiento&rdquo;, Freya Stark retorn&oacute; a su c&aacute;lida y tranquila villa de Asolo, en <strong>Italia</strong>. All&iacute;, tras ser agasajada como Dama del Imperio Brit&aacute;nico y vivir rodeada de libros y admiradores, la legendaria trotamundos falleci&oacute; el 9 de mayo de 1993, superando la insigne marca de los 100 a&ntilde;os. Su legado atemporal no es solamente un regalo a la cartograf&iacute;a o a la literatura mundial, sino el testimonio palpitante de que ni la enfermedad, ni las convenciones de g&eacute;nero, ni el propio tiempo, lograron detener a la inigualable Dama de Oriente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/freya-stark-intrepida-aventurera-81-anos-escalo-atraveso-caballo-pasos-himalaya-5-000-metros-altura-pm_1_13217736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 12:11:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0f7a5752-d6ff-402f-b136-de323c533f03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="46591" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0f7a5752-d6ff-402f-b136-de323c533f03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="46591" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Esta intrépida aventurera, a los 81 años, escaló y atravesó a caballo algunos pasos del Himalaya a 5.000 metros de altura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0f7a5752-d6ff-402f-b136-de323c533f03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Viajeros,Mujer,mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pianista, filósofa y políglota, esta viajera incansable llegó a renovar su pasaporte cuando tenía 100 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/pianista-filosofa-poliglota-viajera-incansable-llego-renovar-pasaporte-tenia-100-anos-pm_1_13211092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c220451e-0eef-4f96-9847-e5462164f1de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pianista, filósofa y políglota, esta viajera incansable llegó a renovar su pasaporte cuando tenía 100 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una vida dedicada a la exploración y los viajes, la francesa Alexandra David-Néel desafió cada convención social impuesta a las mujeres de su época</p><p class="subtitle">La 'Reina del Desierto': la arqueóloga que hablaba ocho idiomas, fue consejera de Lawrence de Arabia y realizó una gran expedición a Mesopotamia en 1909</p><p class="subtitle">Pionera y valiente, lideró una de las travesías más largas del siglo XVI y es considerada la primera mujer almirante de la Armada española</p></div><p class="article-text">
        <strong>Alexandra David-N&eacute;el</strong> representa el paradigma m&aacute;ximo de la libertad y la curiosidad intelectual humana. Y como buena prueba de ello, lo que hizo al final de su intensa vida. Y es que a los <strong>cien a&ntilde;os de edad</strong>, esta <a href="https://www.eldiario.es/temas/mujer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujer</a> excepcional decidi&oacute; <strong>renovar su pasaporte</strong> vigente ante el asombro de todos, a lo que ella simplemente respondi&oacute; que realizaba el tr&aacute;mite por si acaso surg&iacute;a una aventura. Esta an&eacute;cdota resume la esencia de una vida dedicada por completo a la exploraci&oacute;n y los <a href="https://www.eldiario.es/temas/viajes/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viajes</a>. Nacida en <strong>Francia</strong> en 1868, desafi&oacute; cada convenci&oacute;n social impuesta a las mujeres de su &eacute;poca con gran valor. Fue mucho m&aacute;s que una turista, una erudita que habit&oacute; los rincones m&aacute;s remotos del continente asi&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su legado trasciende el tiempo como <strong>la primera occidental que logr&oacute; entrar con &eacute;xito en la ciudad de Lhasa</strong>. Hoy recordamos a la viajera indomable que nunca permiti&oacute; que la edad frenara sus grandes y eternos sue&ntilde;os. Desde su m&aacute;s tierna infancia, Alexandra mostr&oacute; signos de un esp&iacute;ritu que no conoc&iacute;a ning&uacute;n tipo de fronteras. Creci&oacute; bajo la influencia de un padre revolucionario y una madre de valores extremadamente conservadores y religiosos. Mientras su madre buscaba una vida tranquila, su padre la alentaba a vivir intensamente cada instante de su existencia. A los quince a&ntilde;os intent&oacute; embarcarse sola hacia <strong>Inglaterra</strong>, demostrando una valent&iacute;a poco com&uacute;n para una joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los libros de <strong>Julio Verne</strong> y los mapas detallados eran sus tesoros m&aacute;s preciados durante toda su formaci&oacute;n. Para ella, el mundo no era un lugar para observar, sino un territorio vasto y misterioso por conquistar. Esa sed de conocimiento la llev&oacute; a estudiar filosof&iacute;as orientales y activismo pol&iacute;tico desde muy temprana edad. Su formaci&oacute;n fue tan diversa como sus destinos, destacando notablemente como una talentosa <strong>pianista</strong> y <strong>compositora</strong>. Pose&iacute;a una voz prodigiosa que la llev&oacute; a ser primera soprano en la &oacute;pera de Han&oacute;i en la <strong>Indochina</strong> francesa. Sin embargo, su verdadera pasi&oacute;n resid&iacute;a en el estudio profundo de la filosof&iacute;a y las diversas religiones antiguas. Era una <strong>pol&iacute;glota</strong> capaz de debatir en s&aacute;nscrito, pali, tibetano, chino, hindi, ingl&eacute;s y, por supuesto, su franc&eacute;s natal.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e14b340d-1c32-44d5-9501-eb8e22c59173_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e14b340d-1c32-44d5-9501-eb8e22c59173_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e14b340d-1c32-44d5-9501-eb8e22c59173_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e14b340d-1c32-44d5-9501-eb8e22c59173_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e14b340d-1c32-44d5-9501-eb8e22c59173_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e14b340d-1c32-44d5-9501-eb8e22c59173_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e14b340d-1c32-44d5-9501-eb8e22c59173_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fue una erudita que habitó los rincones más remotos del continente asiático"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fue una erudita que habitó los rincones más remotos del continente asiático                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como <strong>fil&oacute;sofa</strong> y <strong>escritora</strong>, defendi&oacute; fervientemente el <strong>feminismo</strong> y las ideas de corte anarquista en sus libros. Public&oacute; ensayos como &ldquo;Elogio a la vida&rdquo;, donde instaba a seguir siempre el impulso natural de cada individuo. Para Alexandra, la independencia econ&oacute;mica era la base fundamental para lograr una verdadera autonom&iacute;a de la mujer. Combin&oacute; su carrera art&iacute;stica con una b&uacute;squeda espiritual que la alejar&iacute;a definitivamente de los escenarios europeos. En 1904 contrajo matrimonio con Philippe N&eacute;el, un ingeniero ferroviario que conoci&oacute; durante su estancia en <strong>T&uacute;nez</strong>. Aunque exist&iacute;a un respeto mutuo, Alexandra pronto comprendi&oacute; que la vida conyugal tradicional no era para ella. En 1911 parti&oacute; en lo que deb&iacute;a ser un viaje de dieciocho meses por toda la India y regiones cercanas. Esa traves&iacute;a se extendi&oacute; finalmente durante catorce largos a&ntilde;os de exploraci&oacute;n constante por todo el continente asi&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mantuvo con su marido una relaci&oacute;n epistolar profunda que dur&oacute; hasta el triste fallecimiento de &eacute;l en 1941. Durante ese tiempo, recorri&oacute; pa&iacute;ses como <strong>Nepal, Sikkim, Jap&oacute;n, Corea, China</strong> y tambi&eacute;n las estepas de <strong>Mongolia</strong>. Fue en el Himalaya donde encontr&oacute; el llamado espiritual que marcar&iacute;a definitivamente su destino y su obra. Su inmersi&oacute;n en la cultura tibetana fue total, llegando a ser nombrada lama y reconocida maestra budista. Vivi&oacute; durante a&ntilde;os en cavernas a cuatro mil metros de altitud practicando el ascetismo y la meditaci&oacute;n extrema. All&iacute; perfeccion&oacute; el &ldquo;tummo&rdquo;, una t&eacute;cnica de meditaci&oacute;n para generar calor interno en el fr&iacute;o clima de monta&ntilde;a. Su maestro le otorg&oacute; el nombre de L&aacute;mpara de Sabidur&iacute;a por su gran conocimiento espiritual y filos&oacute;fico demostrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos retiros estuvo acompa&ntilde;ada por Yongden, un joven monje al que adopt&oacute; formalmente como su hijo. Juntos estudiaron textos sagrados y meditaron en los monasterios m&aacute;s apartados y misteriosos del mundo conocido. Alexandra no solo observaba el budismo, sino que lo encarnaba a trav&eacute;s de rigurosas pr&aacute;cticas y estudios constantes. Esta preparaci&oacute;n f&iacute;sica y mental fue clave para enfrentar futuros desaf&iacute;os. De hecho, la gran haza&ntilde;a de su vida ocurri&oacute; en 1924, cuando logr&oacute; entrar en la m&iacute;stica ciudad prohibida de <strong>Lhasa</strong>. El lugar estaba <strong>vetado para los extranjeros</strong>, pero ella urdi&oacute; un plan audaz junto a su fiel hijo adoptivo. Disfrazados de mendigos, caminaron dos mil kil&oacute;metros a trav&eacute;s de las peligrosas monta&ntilde;as del gran Himalaya. Se ti&ntilde;&oacute; la piel con ceniza de cacao y el pelo con tinta china para pasar totalmente desapercibida.
    </p><h2 class="article-text">Recibida como una hero&iacute;na</h2><p class="article-text">
        Viajaban de noche y descansaban de d&iacute;a, aliment&aacute;ndose a veces incluso de trozos de cuero de sus botas. Al llegar a la capital, una tormenta de arena providencial les ayud&oacute; a cruzar las puertas sin ser detectados. Fue la primera mujer occidental en alcanzar el techo del mundo tras meses de <strong>una traves&iacute;a heroica y penosa</strong>. Su persistencia demostr&oacute; que ninguna barrera pol&iacute;tica era superior a su f&eacute;rrea voluntad de conocimiento. A su regreso a <strong>Europa</strong>, fue recibida como una <strong>hero&iacute;na</strong> y ocup&oacute; las portadas de los principales diarios mundiales. La Sociedad Geogr&aacute;fica de Par&iacute;s le otorg&oacute; su medalla de honor por sus notables descubrimientos y valent&iacute;a. Se estableci&oacute; en Digne-les-Bains, en una casa que bautiz&oacute; como la Fortaleza de la Meditaci&oacute;n para su retiro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; escribi&oacute;<strong> m&aacute;s de treinta libros</strong> detallando sus viajes, estudios religiosos y vivencias personales en Oriente. Su obra &ldquo;Mi viaje a Lhasa&rdquo; se convirti&oacute; en un &eacute;xito internacional traducido a m&uacute;ltiples idiomas por su calidad. Incluso a los 67 a&ntilde;os obtuvo su carn&eacute; de conducir para seguir explorando las regiones de <strong>China</strong>. Nunca dej&oacute; de ser una conferenciante activa que inspir&oacute; a generaciones de mujeres a viajar de forma solitaria. Su casa museo hoy conserva la esencia de una mujer que renov&oacute; el pensamiento occidental sobre el T&iacute;bet. Pas&oacute; sus &uacute;ltimos a&ntilde;os estudiando y traduciendo textos antiguos en su refugio de los Alpes de la Alta Provenza. Cuando cumpli&oacute; cien a&ntilde;os, su gesto de <strong>renovar el pasaporte</strong> conmovi&oacute; al mundo entero por su vitalidad eterna. Falleci&oacute; en 1969, apenas un mes antes de cumplir los ciento uno, lista para emprender otro gran viaje. Pidi&oacute; que sus cenizas fueran arrojadas al r&iacute;o Ganges, regresando as&iacute; a su amada India de forma espiritual.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/pianista-filosofa-poliglota-viajera-incansable-llego-renovar-pasaporte-tenia-100-anos-pm_1_13211092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 10:32:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c220451e-0eef-4f96-9847-e5462164f1de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="330029" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c220451e-0eef-4f96-9847-e5462164f1de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="330029" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pianista, filósofa y políglota, esta viajera incansable llegó a renovar su pasaporte cuando tenía 100 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c220451e-0eef-4f96-9847-e5462164f1de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajeros,Viajes,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este es el mercado de los ladrones, en Lisboa: "no te van a robar, pero el nombre tiene historia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mercado-ladrones-lisboa-no-robar-nombre-historia-pm_1_13191284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/434beffe-0b87-4efc-946e-5cacca044e91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este es el mercado de los ladrones, en Lisboa: &quot;no te van a robar, pero el nombre tiene historia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Feira da Ladra, el mercadillo más antiguo de la ciudad, mantiene su nombre por un pasado ligado a la venta de objetos robados</p><p class="subtitle">¿Por qué la plaza del comercio en Lisboa no tiene ni una sola tienda? Has ido en un día erróneo</p></div><p class="article-text">
        Hay nombres que generan desconfianza antes incluso de poner un pie en el lugar, y el del llamado &ldquo;mercado de los ladrones&rdquo; en Lisboa es uno de esos casos que obligan a levantar la ceja. Sin embargo, basta con acercarse para comprobar que no hay nada que temer, m&aacute;s all&aacute; de la tentaci&oacute;n constante de comprar algo que no ten&iacute;as pensado. La&nbsp;<strong>Feira da Ladra de Lisboa</strong>&nbsp;es, en realidad, uno de los espacios m&aacute;s aut&eacute;nticos de la ciudad, un mercadillo que mezcla antig&uuml;edades, objetos curiosos y ese punto de caos ordenado que tanto engancha.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en entender de d&oacute;nde viene el nombre, porque s&iacute;, el&nbsp;<strong>mercado de los ladrones de Lisboa</strong>&nbsp;tiene un origen que no es precisamente simb&oacute;lico. Tal y como explicaba el gu&iacute;a tur&iacute;stico&nbsp;Joao Gabriele Rodrigues&nbsp;durante una visita por la ciudad, la historia de este mercado est&aacute; directamente vinculada a la venta de objetos robados en &eacute;pocas pasadas. Y ah&iacute; es donde empieza todo.
    </p><h2 class="article-text">Historia Feira da Ladra: un pasado poco legal que explica su nombre</h2><p class="article-text">
        La&nbsp;<strong>historia Feira da Ladra</strong>&nbsp;se remonta a la Edad Media, lo que la convierte en el mercadillo m&aacute;s antiguo de Lisboa. En sus or&iacute;genes, este espacio funcionaba como un punto de intercambio donde no siempre se pod&iacute;a garantizar la procedencia de los objetos, algo que acab&oacute; marcando su identidad y, por extensi&oacute;n, su nombre.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino &ldquo;ladra&rdquo; no deja demasiado margen a la interpretaci&oacute;n, y aunque hoy pueda sonar a reclamo tur&iacute;stico, durante siglos reflej&oacute; una realidad bastante m&aacute;s cruda. Seg&uacute;n la explicaci&oacute;n de&nbsp;Joao Gabriele Rodrigues durante un tour por la ciudad, gu&iacute;a tur&iacute;stico nacido en Brasil -de familia portuguesa- que lleva residiendo m&aacute;s de siete a&ntilde;os en la capital, era habitual que en este mercado se vendieran art&iacute;culos sustra&iacute;dos, lo que lo convirti&oacute; en un lugar conocido por quienes buscaban gangas&hellip; y por quienes intentaban recuperar lo perdido. &ldquo;Tranquilos, no te van a robar. El nombre del mercadillo tiene su historia&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el mercado fue regulariz&aacute;ndose y adapt&aacute;ndose a nuevas normativas, pero el nombre se mantuvo como una especie de recuerdo de su origen. &ldquo;Hoy, esa herencia forma parte de su atractivo, porque convierte la visita en algo m&aacute;s que un simple paseo entre puestos&rdquo;, cuenta Rodrigues.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7559918067451579670"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Mercado de los ladrones Lisboa: qu&eacute; encontrar&aacute;s hoy en d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Lejos de su pasado m&aacute;s turbio, el actual&nbsp;<strong>mercado de los ladrones de Lisboa</strong>&nbsp;es un espacio donde predominan los objetos de segunda mano, las antig&uuml;edades y las piezas con historia. Pasear por la&nbsp;<strong>Feira da Ladra de Lisboa</strong>&nbsp;es encontrarse con muebles antiguos, cer&aacute;micas, libros, discos, c&aacute;maras de fotos o incluso peque&ntilde;os objetos decorativos que parecen sacados de otra &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay espacio para la ropa, la bisuter&iacute;a y las creaciones artesanales, donde conviven puestos improvisados con vendedores m&aacute;s establecidos. En ese equilibrio entre lo informal y lo organizado est&aacute; buena parte de su encanto, porque no todo est&aacute; ordenado ni preparado para el visitante, lo que obliga a mirar con atenci&oacute;n y a tomarse el tiempo necesario.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes buscan&nbsp;<strong>qu&eacute; ver en el barrio de Alfama</strong>, este mercado es una parada casi obligada, no solo por lo que se vende, sino por el ambiente que se genera a su alrededor. Ubicado en el Campo de Santa Clara, junto al Pante&oacute;n Nacional y cerca de la iglesia de S&atilde;o Vicente da Fora, se integra perfectamente en un recorrido por uno de los barrios m&aacute;s hist&oacute;ricos de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">Mercadillos Lisboa horarios: cu&aacute;ndo ir para verlo en su m&aacute;ximo esplendor</h2><p class="article-text">
        Si hay algo importante que tener en cuenta al visitar la&nbsp;<strong>Feira da Ladra de Lisboa</strong>&nbsp;es que no funciona todos los d&iacute;as, algo que explica por qu&eacute; muchos viajeros llegan y no encuentran absolutamente nada. Dentro de los&nbsp;horarios de los <strong>mercadillos lisboetas</strong>, este tiene una particularidad clara: se celebra &uacute;nicamente los martes y los s&aacute;bados por la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Es en esos d&iacute;as cuando el espacio se llena de vida, con decenas de puestos que ocupan la plaza y sus alrededores, creando ese ambiente que ha convertido al&nbsp;<strong>mercado de los ladrones de Lisboa</strong>&nbsp;en una referencia. El resto de la semana, la plaza recupera su normalidad, lo que puede llevar a pensar, err&oacute;neamente, que el mercado ha desaparecido o que nunca existi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, si alguien se pregunta por qu&eacute; no ha visto nada, la respuesta es simple: ha ido en el d&iacute;a equivocado. La clave est&aacute; en ajustar la visita a esos d&iacute;as concretos en los que la ciudad muestra una de sus caras m&aacute;s aut&eacute;nticas.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7447123724429561121"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Qu&eacute; ver en Alfama Lisboa: una experiencia m&aacute;s all&aacute; del mercado</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la compra, lo interesante de este mercadillo es la experiencia en s&iacute; misma. No se trata solo de adquirir objetos, sino de perderse entre puestos, negociar precios y descubrir piezas que no encontrar&iacute;as en una tienda convencional. Es, en cierto modo, una forma de conectar con la ciudad desde otro lugar, m&aacute;s cercano a lo cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        Integrar este mercado dentro de un recorrido por&nbsp;<strong>qu&eacute; ver en el barrio de Alfama</strong>&nbsp;permite entender mejor la vida del barrio, sus ritmos y su relaci&oacute;n con la historia. Y aunque el nombre pueda seguir generando cierta inquietud, lo cierto es que hoy no hay ladrones, al menos no en el sentido literal.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la&nbsp;<strong>historia Feira da Ladra</strong>&nbsp;demuestra que hay lugares que evolucionan sin perder su esencia, manteniendo vivo un pasado que, lejos de ocultarse, se convierte en parte de su identidad. Y en ese equilibrio entre lo que fue y lo que es, este mercado sigue siendo uno de los rincones m&aacute;s interesantes de Lisboa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mercado-ladrones-lisboa-no-robar-nombre-historia-pm_1_13191284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 11:30:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/434beffe-0b87-4efc-946e-5cacca044e91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="263955" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/434beffe-0b87-4efc-946e-5cacca044e91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="263955" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este es el mercado de los ladrones, en Lisboa: "no te van a robar, pero el nombre tiene historia"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/434beffe-0b87-4efc-946e-5cacca044e91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lisboa,Portugal,Viajeros,Guía de viaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guía para un fin de semana en Avignon: de la Plaza del Reloj a la Calles de los Tintoreros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/guia-avignon-mapa-que-ver-dos-dias_1_13141024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e94aac8-9fef-4e25-a448-77c367dc57c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guía para un fin de semana en Avignon: de la Plaza del Reloj a la Calles de los Tintoreros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad medieval más allá de los grandes palacios y las sedes papales es una red de callejuelas y placitas donde se puede rastrear el día a día de las mujeres y hombres</p></div><p class="article-text">
        Si has seguido la ruta que te hemos propuesto en esta peque&ntilde;a gu&iacute;a de la ciudad de Avignon, habr&aacute;s dedicado la primera jornada de estos dos d&iacute;as de visita a caminar entre las piedras con relumbre y pedigr&iacute; de los a&ntilde;os de gloria de la sede papal de los siglos XIV y XV. Las ciudades con varios centenares de a&ntilde;os encima suelen concentrar el poder en puntos simb&oacute;licos que, en el caso de la peque&ntilde;a capital de la Provenza se encuentran en torno a la <strong>Plaza du Palais</strong> (donde ya habr&aacute;s visitado el <strong>Palacio Papal</strong> y <strong>Notre Dame des Doms</strong>. En este segundo d&iacute;a (ver iconos color violeta en el mapa) tambi&eacute;n vas a tener la oportunidad de ver grandes lugares vinculados a la Religi&oacute;n (y a ese cisma occidental que algunos llaman el Segundo Rapto de Babilonia) y palacios. Pero tambi&eacute;n otros rincones de trabajo y placer que tienen m&aacute;s que ver con lo que, al final es uno: puro vulgo (en la buena concepci&oacute;n de la palabra).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.google.com/maps/d/embed?mid=14yOGD1UlymZxMqcC76ro2HB3xP7vNgQ&ehbc=2E312F" width="640" height="480"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Y por eso te recomendamos empezar la jornada de paseo en <strong>Les Halles d&rsquo;Avignon</strong> (Pl. Pie) para empezar el d&iacute;a disfrutando de las maravillas regionales de este mercado bonito donde puedes desayunar antes del paseo (el mercado es un espect&aacute;culo durante los fines de semana con casi medio centenar de puestos donde se venden los riqu&iacute;simos productos provenzales y algunos lugares para comer). La visita de hoy toma como punto de partido la <strong>Plaza del Reloj </strong>(Place de l&rsquo;Horloge). Si Palais es el gran eje de la ciudad medieval, l&rsquo;Horoge es el epicentro de la ciudad republicana y burguesa. La plaza, de las m&aacute;s bonitas de Avignon, recibe su nombre por el bonito reloj que domina la fachada del <strong>Ayuntamiento</strong> del siglo XIX, icono de la Francia democr&aacute;tica surgida tras 1789. Junto al Hotel de Ville -Ayuntamiento- nos encontramos con el otro gran icono de la ciudad burguesa: el <strong>Gran</strong> <strong>Teatro de la &Oacute;pera</strong>, un precioso edificio de corte neocl&aacute;sico que refuerza el papel de centro c&iacute;vico-cultural de la plaza.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.google.com/maps/d/u/0/embed?mid=1NMRj7vnzl2BLYfvcomSh0yCx43Yt90Y&ehbc=2E312F" width="640" height="480"></iframe>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae5f1fd9-e33b-4fe5-bc78-90bf80e05784_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae5f1fd9-e33b-4fe5-bc78-90bf80e05784_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae5f1fd9-e33b-4fe5-bc78-90bf80e05784_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae5f1fd9-e33b-4fe5-bc78-90bf80e05784_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae5f1fd9-e33b-4fe5-bc78-90bf80e05784_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae5f1fd9-e33b-4fe5-bc78-90bf80e05784_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ae5f1fd9-e33b-4fe5-bc78-90bf80e05784_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sala de esculturas del Museo Calvet."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sala de esculturas del Museo Calvet.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>L&rsquo;Horoge </strong>y la <strong>Rue de la Rep&uacute;blica</strong> ejercen de espina dorsal de esta ciudad moderna donde se alternan los elegantes edificios de pisos, las oficinas y los caf&eacute;s. Much&iacute;simos. Algunos famosos m&aacute;s all&aacute; de la propia Avignon como el <strong>Grand Caf&eacute; Barreta</strong> (Saint Didier, 14), toda una instituci&oacute;n nacida al albor de las ideas ilustradas del siglo XVIII que tuvo clientes habituales tan importantes como un tal Napole&oacute;n Bonaparte. En esta zona de la ciudad se mezclan estos iconos de la modernidad pre y post revolucionaria con algunas joyas medievales como la <strong>Bas&iacute;lica de San Pedro</strong> (Plaza de Saint Pierre) o la <strong>Colegiata de</strong> <strong>Saint Didier</strong> (Sain Didier, 10), dos iglesias del siglo XV y XIV, respectivamente, que merecen mucho la pena. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/247094ce-3d28-462b-a8ae-3877e1c1ebf1_3-4-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/247094ce-3d28-462b-a8ae-3877e1c1ebf1_3-4-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/247094ce-3d28-462b-a8ae-3877e1c1ebf1_3-4-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/247094ce-3d28-462b-a8ae-3877e1c1ebf1_3-4-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/247094ce-3d28-462b-a8ae-3877e1c1ebf1_3-4-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/247094ce-3d28-462b-a8ae-3877e1c1ebf1_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/247094ce-3d28-462b-a8ae-3877e1c1ebf1_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada gótica de la Basílica de San Pedro."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada gótica de la Basílica de San Pedro.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Una vuelta por el </strong><a href="https://www.institutcalvet.fr/fr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Museo Calvet</strong></a> (Rue Joseph Vernet, 65).- Es el gran museo de la ciudad y custodia las mejores colecciones de toda Avignon. Tiene una muy buena colecci&oacute;n de bellas artes (con una buena muestra de los mejores maestros de la pintura, la escultura y el grabado franc&eacute;s), pero lo que destacan de verdad son las secciones de arqueolog&iacute;a y de historia. Otro de los atractivos de acercarse hasta aqu&iacute; es la oportunidad de ver uno de los mejores palacios del siglo XVIII de toda la ciudad por dentro. Otro museo curioso muy cerca de aqu&iacute; es el <strong>Musee Lapidaire</strong> (Rue de la Republique, 27), un peque&ntilde;o centro ubicado en la antigua capilla jesuita y que alberga una curiosa colecci&oacute;n de estatuaria arqueol&oacute;gica con piezas egipcias, romanas o celtas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63bddcb4-918b-4d56-ba2c-a726c5e50f4e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63bddcb4-918b-4d56-ba2c-a726c5e50f4e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63bddcb4-918b-4d56-ba2c-a726c5e50f4e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63bddcb4-918b-4d56-ba2c-a726c5e50f4e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63bddcb4-918b-4d56-ba2c-a726c5e50f4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63bddcb4-918b-4d56-ba2c-a726c5e50f4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/63bddcb4-918b-4d56-ba2c-a726c5e50f4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Antiguo molino hidráulico en la Calle de los Tintoreros de Avignon."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Antiguo molino hidráulico en la Calle de los Tintoreros de Avignon.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Camino de la Calle de los Tintoreros</strong>.- La zona sur del casco hist&oacute;rico inmediatamente siguiente a la zona del Museo Calvet no ofrece demasiado inter&eacute;s m&aacute;s all&aacute; de la sala de exposiciones de la Oficina de Turismo (Cr Jean Jaur&egrave;s, 41) que ocupa una antigua iglesia medieval. Nuestro inter&eacute;s se centra en el sector de la ciudad que se encuentra en el entorno de la Rue des Lices, que alberga alguna de las calles medievales mejor conservadas de todo Avignon. Aqu&iacute; nos alejamos de la ciudad papal y palaciega y nos acercamos al burgo artesanal e industrial que convirti&oacute; a esta plaza en uno de los centros de producci&oacute;n textil m&aacute;s importante de la Francia preindustrial. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/251b0057-9a68-446b-8e88-194d243f996c_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/251b0057-9a68-446b-8e88-194d243f996c_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/251b0057-9a68-446b-8e88-194d243f996c_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/251b0057-9a68-446b-8e88-194d243f996c_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/251b0057-9a68-446b-8e88-194d243f996c_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/251b0057-9a68-446b-8e88-194d243f996c_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/251b0057-9a68-446b-8e88-194d243f996c_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Canal en la Calle de los Tintoreros."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Canal en la Calle de los Tintoreros.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La estrella de la zona es la <strong>Rue des Teinturiers</strong> (Calle de los Tintoreros), una preciosa callejuela-canal rodeada de viejos talleres textiles donde a&uacute;n se pueden ver hasta cuatro grandes ruedas hidr&aacute;ulicas que serv&iacute;an para mover la maquinaria de los talleres antes de que el vapor lo cambiara todo. En esta zona de la ciudad hay otro hito que hay que ir a visitar: La <strong>Maison du IV de Chiffr</strong> (Teinturiers, 27), una vieja casa del siglo XIV cuajada de s&iacute;mbolos mist&eacute;ricos en su fachada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/164fcf19-bd49-4d48-9a8e-e963afeb8f96_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/164fcf19-bd49-4d48-9a8e-e963afeb8f96_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/164fcf19-bd49-4d48-9a8e-e963afeb8f96_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/164fcf19-bd49-4d48-9a8e-e963afeb8f96_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/164fcf19-bd49-4d48-9a8e-e963afeb8f96_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/164fcf19-bd49-4d48-9a8e-e963afeb8f96_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/164fcf19-bd49-4d48-9a8e-e963afeb8f96_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Torres del Fuerte de San Andrés. Esta fortaleza fue un acto de reafirmación de Francia frente al papado de Avignon."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Torres del Fuerte de San Andrés. Esta fortaleza fue un acto de reafirmación de Francia frente al papado de Avignon.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ir hasta el </strong><a href="https://www.fort-saint-andre.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fort Saint Andr&eacute;</strong></a> (Rue Mnt du Fort, 57).- Esta imponente fortaleza del siglo XIV es una consecuencia de los avatares que vivi&oacute; la ciudad con el traslado del papado a las tierras del viejo Reino de Arl&eacute;s. La instalaci&oacute;n del Papa en Avignon provoc&oacute; un desequilibrio de poder en esta zona de la Provenza que amenaz&oacute; a la propia Francia. Pues la soluci&oacute;n del rey Felipe El Hermoso fue construir esta imponente fortaleza a pocos metros de la frontera sur de su reino: el R&iacute;o R&oacute;dano. El castillo hoy es el resultado de muchas reformas y much&iacute;simos avatares hist&oacute;ricos de entre los que destacan su papel de c&aacute;rcel durante las guerras de religi&oacute;n de los siglos XVI y XVII (hay una gran cantidad de grafitis de los presos en un lapso de tiempo que va desde el XVII a la Segunda Guerra Mundial).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fotos bajo Licencia CC</strong>: <a href="https://www.flickr.com/photos/ssshupe/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Steve Shupe</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>; </strong></span><a href="https://www.flickr.com/photos/ell-r-brown/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Elliott Brown</strong></span></a>; <a href="https://www.flickr.com/photos/liakadaweb/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Herbert Frank</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>; </strong></span><a href="https://www.flickr.com/photos/mastino70/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Alessandro Gallione;</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><a href="https://www.flickr.com/photos/ian_joyce/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ian Bell</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>; </strong></span><a href="https://www.flickr.com/photos/194257493@N05/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Augustin Fournier</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>; </strong></span><a href="https://www.flickr.com/photos/42506328@N06/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pierre Doyen</strong></span></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Viajar Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/guia-avignon-mapa-que-ver-dos-dias_1_13141024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 08:49:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9e94aac8-9fef-4e25-a448-77c367dc57c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="714570" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9e94aac8-9fef-4e25-a448-77c367dc57c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="714570" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guía para un fin de semana en Avignon: de la Plaza del Reloj a la Calles de los Tintoreros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9e94aac8-9fef-4e25-a448-77c367dc57c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,Patrimonio,Viajeros]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
