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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Saramago]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/jose-saramago/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Saramago]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carta abierta a Salvador Allende]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/carta-abierta-salvador-allende_132_12664121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dca80287-dbfa-4789-b5be-94d124b9067c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta a Salvador Allende"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos en exclusiva un adelanto editorial de 'Los apuntes: un diario de la Revolución de los Claveles, 1972-1975), una carta abierta dirigida por José Saramago al expresidente chileno, ya fallecido, por el futuro Nobel de Literatura el 7 de agosto de 1975: "Nadie aquí mostró haber aprendido en ese libro de una revolución decapitada, nadie fue capaz de interpretar la lección escrita en las líneas de tu rostro muerto"</p><p class="subtitle">'Los apuntes': un diario de la Revolución de los Claveles a través de la lucidez visionaria de José Saramago
</p></div><p class="article-text">
        Nos dirigimos a ti, compa&ntilde;ero presidente, porque estando muerto tienes la mejor de las razones para no responder, como no la tienen otros que vivos igualmente no responden. &iquest;Quisi&eacute;ramos nosotros que al menos un suspiro o reparo en este lugar formulados incomodaran a los destinatarios para venir a darnos respuesta, punto por punto, reconoci&eacute;ndonos y d&aacute;ndonos importancia? Ni por asomo. Quisi&eacute;ramos s&iacute; no tener que repetir infinitamente las mismas palabras de aviso y de buen sentido com&uacute;n, del cual al final vamos dudando, porque o los o&iacute;dos son sordos o locas las palabras. Pero a ti, que est&aacute;s muerto, y sordo, y mudo, y ciego, podemos escribir esta carta para desahogarnos un poco, conscientes de que, con la experiencia que tuviste, estas cosas te son familiares, de tal manera que solo por absoluta imposibilidad no nos responder&aacute;s. Y as&iacute; perdemos nosotros la esperanza de un interlocutor.
    </p><p class="article-text">
        Compa&ntilde;ero Allende, esto por ac&aacute; va mal. Tan mal que al comparar con el Chile de tu tiempo francamente nos asombramos de cu&aacute;nto conseguiste, pues menos apoyo ten&iacute;as (mucho menos) del que ya han tenido estos hombres portugueses en el poder, los militares, porque de los civiles no hablamos, que en rigor no lo tienen, o fugazmente a&uacute;n menos. Y nos damos el lujo de pensar, de imaginar qu&eacute; jornada habr&iacute;a sido la tuya y del pueblo chileno si tan abierto hubieras tenido el camino como este lo estuvo. Hoy tu tierra no ser&iacute;a el lugar elegido de tortura y represi&oacute;n que es: antes ser&iacute;a patria de una fraternidad mayor, otro punto del mundo en parto de libertad y liberaci&oacute;n de todas las explotaciones. Ciertamente erraste algunas veces, te falt&oacute; decisi&oacute;n cuando era necesaria &ndash; pero el desastre, hoy conocido en su exacta dimensi&oacute;n, es mucho m&aacute;s tr&aacute;gico de lo que los errores y las indecisiones har&iacute;an esperar. La felicidad es dif&iacute;cil, Salvador Allende, la desgracia se instala siempre para durar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquí, país que parece haber elegido definitivamente el sebastianismo, pensamos que todo se haría entre claveles y canciones. No sabíamos que el socialismo es difícil y no aprendimos nada con tu muerte</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchas veces aqu&iacute; nos preguntamos c&oacute;mo fue que, pareciendo todo tan f&aacute;cil, Portugal vino a convertirse en este rompecabezas (que lo es literal y figuradamente&hellip;), y, dejando de lado, por obvias, las intervenciones externas (el imperialismo y sus instrumentos socialdem&oacute;cratas), llegamos a la conclusi&oacute;n de que cuando el pueblo portugu&eacute;s estaba pac&iacute;ficamente dispuesto a ir hacia el socialismo, no lo estaban claramente los militares, y cuando estos finalmente se decidieron y comprendieron, otra gente muy astuta encontr&oacute; y comenz&oacute; a usar los m&eacute;todos para dividir al pueblo. Sin hablar, claro est&aacute;, de todos los errores cometidos, algunos una y muchas veces, con una especie de ceguera mucho peor que la tuya. Porque habiendo ocurrido en tu tierra lo que todos sabemos, nadie aqu&iacute; mostr&oacute; haber aprendido en ese libro de una revoluci&oacute;n decapitada, nadie fue capaz de interpretar la lecci&oacute;n escrita en las l&iacute;neas de tu rostro muerto.
    </p><p class="article-text">
        Dijimos que esta carta abierta era un desahogo. No es m&aacute;s que eso. Siguiendo otros antiguos ejemplos, podr&iacute;amos escribirla a San Antonio, que se dirigi&oacute; a los peces porque no lo escuchaban los hombres. Sin embargo, esas son leyendas que solo encuentran cr&eacute;dito en los inocentes que en todo ven el dedo divino. Bien sabes t&uacute;, y nosotros sabemos, que tu muerte fue obra de hombres, que es obra de hombres la opresi&oacute;n a la que tu pueblo est&aacute; sujeto. M&aacute;s vale, pues, que el di&aacute;logo se intente entre hombres, nosotros vivos en este Portugal afligido, y t&uacute; muerto, Salvador Allende, enterrado en un lugar de tu tierra chilena que espera la liberaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto por ac&aacute; va mal, compa&ntilde;ero. Son muchas nuestras dificultades y muchos nuestros enemigos. Tambi&eacute;n los tuviste en abundancia y de ellos moriste. Aqu&iacute;, pa&iacute;s que parece haber elegido definitivamente el sebastianismo, pensamos que todo se har&iacute;a entre claveles y canciones. No sab&iacute;amos que el socialismo es dif&iacute;cil y no aprendimos nada con tu muerte. Perd&oacute;nanos por eso. Claro que no estamos desanimados, mucho menos vencidos, pero pensamos que escribir esta carta nos har&iacute;a bien. Y realmente sentimos ahora esa gran serenidad de quien sabe que est&aacute; en posesi&oacute;n de la raz&oacute;n correcta. Gracias, compa&ntilde;ero Salvador Allende.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/carta-abierta-salvador-allende_132_12664121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 04:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta abierta a Salvador Allende]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Portugal,Revoluciones,Nobel de Literatura,Salvador Allende]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Los apuntes': un diario de la Revolución de los Claveles a través de la lucidez visionaria de José Saramago]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/apuntes-diario-revolucion-claveles-traves-lucidez-visionaria-jose-saramago_1_12663984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52a05fed-6fd7-4d86-9a82-5ed042efe454_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Los apuntes&#039;: un diario de la Revolución de los Claveles a través de la lucidez visionaria de José Saramago"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Atrapasueños publica por primera vez en castellano la recopilación de artículos de opinión y editoriales publicados por el futuro Nobel de Literatura entre 1972 y 1975</p><p class="subtitle">Carta abierta a Salvador Allende
</p></div><p class="article-text">
        Antes de ser Jos&eacute; Saramago el escritor, Jos&eacute; de Sousa fue Jos&eacute; Saramago, director adjunto del centenario e influyente <em>Diario de Noticias, </em>y desde esa privilegiada atalaya<em> </em>diseccion&oacute;, se entusiasm&oacute; y desesper&oacute; con la m&aacute;s excitante experiencia revolucionaria europea de los a&ntilde;os 70, la Revoluci&oacute;n de los Claveles que puso fin a la larga dictadura militar en Portugal. Durante los escasos siete meses que mediaron entre la emisi&oacute;n radiof&oacute;nica concertada de <em>Grandola, Vila Morena </em>y el triunfo de las tesis contrarrevolucionarias de noviembre, los editoriales de aquel peri&oacute;dico, muchos de ellos firmados por Saramago, se convirtieron en una suerte de diario oficioso de la revoluci&oacute;n. &ldquo;No es exagerado, por tanto, decir que estos textos fueron producto de una determinaci&oacute;n colectiva&rdquo;, confirma el propio autor en el prefacio a la primera edici&oacute;n portuguesa de <em>Os apuntamentos</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, estos textos se publican en castellano en <em>Los apuntes, un diario de la Revoluci&oacute;n de los Claveles 1972-1975 </em>(Editorial Atrapasue&ntilde;os), que recopila en un solo tomo lo que el Nobel de Literatura escribi&oacute; para <em>Diario de Lisboa </em>en 1972 y 1973, en los estertores de la dictadura, y los editoriales ya en plena revoluci&oacute;n para <em>Diario de Noticias </em>entre el 14 de abril y el 25 de noviembre de 1975, cuando es despedido de manera fulminante. Esta colecci&oacute;n de art&iacute;culos de opini&oacute;n se suma a sus dos vol&uacute;menes de cr&oacute;nicas ya publicados en espa&ntilde;ol: <em>De este mundo u otro </em>y <em>Las maletas del viajero</em>.
    </p><p class="article-text">
        Saramago nunca fue periodista, ni quiso serlo. Nunca sinti&oacute; la necesidad de dar una noticia, y para &eacute;l aquello era un trabajo, como el de mec&aacute;nico en el que empez&oacute;, o el de traductor de textos franceses. Sin embargo, en estos textos period&iacute;sticos s&iacute; se aprecia la t&eacute;cnica que traslad&oacute; luego a su literatura: met&aacute;foras, iron&iacute;as y alegor&iacute;as trufan textos de inspiraci&oacute;n humanista. &ldquo;Esa visi&oacute;n omn&iacute;moda que se le atribuye es, de alguna forma, la visi&oacute;n del periodista que tiene que confirmar las cosas oyendo las distintas versiones. Si opina el cura tambi&eacute;n debe hacerlo el campesino&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/conectados/jose-saramago-pilar-del-rio-aniversario-escritor_1_6021347.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">observa Pilar del R&iacute;o</a>, periodista, traductora, viuda de Saramago y presidenta de la Fundaci&oacute;n que difunde su legado. 
    </p><p class="article-text">
        Su entusiasmo inicial fue dejando paso a un retrato premonitorio de lo que iba a ocurrir. Consciente de estar asistiendo demasiado pronto al cierre en falso de una fugaz oportunidad, el 7 de agosto de 1975 escribi&oacute; una sentida carta abierta a Salvador Allende, ya &ldquo;muerto, y sordo, y mudo, y ciego&rdquo;. &ldquo;Nadie fue capaz de interpretar la lecci&oacute;n escrita en las l&iacute;neas de tu rostro muerto&rdquo;, lamenta. Por cortes&iacute;a de Atrapasue&ntilde;os, ElDiario.es ofrece a sus lectores esta carta in&eacute;dita en castellano. 
    </p><h2 class="article-text">Textos period&iacute;sticos &ldquo;marca de la casa&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En <em>Los apuntes</em> que ahora se publican Saramago posa su particular mirada sobre el impacto en Europa de los acontecimientos portugueses, el voto de los obispos, la independencia de las antiguas colonias o la necesidad de aprobar una Constituci&oacute;n revolucionaria &ldquo;tan justa que sea digna de los trabajadores portugueses&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;l es militante del Partido Comunista, es heterodoxo con ciertas desavenencias, pero ten&iacute;a muy claros los principios de la Revoluci&oacute;n de los Claveles y advierte desde primera hora que puede caer en cualquier momento porque hay muchos agentes sociales que quieren que caiga&rdquo;, apunta el escritor, cantaor y traductor Juan Pinilla, quien ha traducido y participado en la selecci&oacute;n de textos, y es tambi&eacute;n autor de la biograf&iacute;a <em>Saramago. El Nobel de lo imposible </em>(Atrapasue&ntilde;os, 2020)<em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        Surgido de la miseria, instruido en los grandes autores de la literatura francesa (Balzac, Hugo) en solitarias sesiones de biblioteca nocturnas, por entonces apenas hab&iacute;a publicado una novela que apenas recibi&oacute; atenci&oacute;n y algunos poemas, y no era a&uacute;n el autor de novelas universales, capaces de remover pozos de conciencia a fuerza de un ojo cl&iacute;nico para la naturaleza humana, lucidez e iron&iacute;a. Sin embargo, en sus textos ya se nota la &ldquo;marca de la casa&rdquo;, una iron&iacute;a profunda, &ldquo;un humor serio&rdquo; y un uso caracter&iacute;stico de las met&aacute;foras y alegor&iacute;as, como apunta el escritor Antonio Molina Flores, quien ha editado el volumen para Atrapasue&ntilde;os. Son las herramientas que luego perfeccionar&aacute; para trasladar en sus novelas preguntas universales desde un lenguaje de ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento hay tambi&eacute;n una expectaci&oacute;n entre las clases dominantes de Europa y, en particular, en Espa&ntilde;a. El n&uacute;mero especial de la revista Litoral sobre lo que ocurr&iacute;a en Lisboa se convierte en un &eacute;xito, y se pasa a Portugal a ver cine que en Espa&ntilde;a sigue prohibido. El franquismo terminal, que se conjura en su b&uacute;nker para perpetuarse en el poder, observa en guardia el experimento de aquellos melenudos del pa&iacute;s vecino y el posible efecto contagio. &ldquo;Mir&aacute;bamos con ojos de envidia aquel movimiento hacia el socialismo que no ten&iacute;a que ver con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Aqu&iacute; estaba demonizado todo el socialismo y el comunismo, de modo que pod&iacute;a ser un espejo&rdquo;, observa Molina Flores. Eran tiempos en que los peri&oacute;dicos, y en particular Diario de Noticias, vertebraban las sociedades occidentales. &ldquo;Por eso son art&iacute;culos que zarandearon al pa&iacute;s&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El desencanto y la purga</h2><p class="article-text">
        Los textos trazan el camino desde la excitaci&oacute;n inicial al poso amargo de la oportunidad frustrada por el contraataque de los sectores m&aacute;s inmovilistas. Ah&iacute; est&aacute;n, inequ&iacute;vocos, t&iacute;tulos como <em>Salvar la revoluci&oacute;n, Los nost&aacute;lgicos del fascismo o &iquest;Y el socialismo?, que cierra el volumen. </em>
    </p><p class="article-text">
        Al final cunde el desencanto, con un momento trascendental: la fuga de la c&aacute;rcel de 70 elementos de la PIDE, la polic&iacute;a secreta portuguesa. Saramago comprende que una acci&oacute;n as&iacute; no es posible sin la connivencia del poder. &ldquo;Y concluye que las fuerzas de reacci&oacute;n se estaban ya rearmando y ten&iacute;an elementos de control hasta el punto de que el Gobierno no pueda evitar esta fuga. Los gobiernos ya no est&aacute;n por la v&iacute;a socialista y regresan las &eacute;lites a reclamar sus intereses&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando fue purgado del Diario de Noticias se march&oacute; al Alentejo a empaparse de la dura vida de los campesinos portugueses para <em>Levantado del suelo</em>. Se acaba entonces el Saramago escritor en peri&oacute;dicos, m&aacute;s all&aacute; de colaboraciones espor&aacute;dicas, y emerge el Saramago novelista, igualmente comprometido y a veces sombr&iacute;o, que acabar&iacute;a siendo reconocido en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Saramago insist&iacute;a mucho en los deberes de los ciudadanos, no solo de los derechos. Creo que <em>Los apuntes </em>sirve para que, a&ntilde;os despu&eacute;s, nos cuente c&oacute;mo resolvi&oacute; &eacute;l uno de sus deberes: estar bien informado, informar con ecuanimidad y hacer un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la situaci&oacute;n&rdquo;, resume Molina Flores. &ldquo;Cuenta cosas de su tiempo sin la matizaci&oacute;n de la historia. Ese era el d&iacute;a a d&iacute;a, y nunca quiso matizarlo&rdquo;, observa Del R&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Saramago que &eacute;l no era un pesimista, sino un optimista bien informado. Molina Flores observa un paralelismo con la actualidad, cuando &ldquo;movimientos muy bien articulados y con mucho dinero intentan dilapidar los derechos adquiridos&rdquo;: &ldquo;Libros como este nos zarandean para tener la lucidez suficiente para ver los l&iacute;mites, pero tambi&eacute;n nuestras aspiraciones. Sirve como apunte hist&oacute;rico, apunte pol&iacute;tico sobre cu&aacute;l puede ser el camino de la cr&iacute;tica y la acci&oacute;n y nos recuerda que no hay logros definitivos en democracia, porque cada derecho que se ha conseguido no es una cosa eterna&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Néstor Cenizo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/apuntes-diario-revolucion-claveles-traves-lucidez-visionaria-jose-saramago_1_12663984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Oct 2025 21:02:02 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No necesitamos viajar a Marte: diez lecciones de José Saramago para la humanidad del futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-necesitamos-viajar-marte-diez-lecciones-jose-saramago-humanidad-futuro_1_12522868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e238be41-b3fd-456f-980d-6b3b6ee131cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No necesitamos viajar a Marte: diez lecciones de José Saramago para la humanidad del futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se publica una edición ilustrada de ‘Un azul para Marte’, un cuento que el premio Nobel portugués escribió a finales de los años sesenta</p><p class="subtitle">50 años de ‘Los desposeídos’, de Ursula K. Le Guin: diez claves sobre un mundo sin propiedad privada y sexualidad sin apegos
</p></div><p class="article-text">
        Han pasado quince a&ntilde;os desde la muerte de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/legado-actual-jose-saramago-mito-autor-dificil_1_9191945.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Saramago</a> (Azinhaga, 1922-T&iacute;as, 2010) y su literatura parece ir a&uacute;n m&aacute;s a contracorriente de la deriva que ha tomado Occidente que cuando se escribi&oacute;. De escritura compleja, con una voz que tiende a la introspecci&oacute;n y se apoya en el fluir de la conciencia, sus obras poseen un importante calado filos&oacute;fico, se vertebran en torno a elementos simb&oacute;licos, son incisivas y elusivas, mira la realidad con los ojos desenga&ntilde;ados y el intelecto vivo, pero nunca la sirve llana. Leerlo puede aportar un placer intelectual dif&iacute;cil de explicar; ahora bien, en estos tiempos en los que prolifera el 'contenido' de digesti&oacute;n r&aacute;pida, puede ser apartado por dif&iacute;cil, exigente, raro.
    </p><p class="article-text">
        El escritor, el verdadero escritor literario, ha sido siempre un rebelde, un inconformista, un artista de la palabra que se sabe un inadaptado en la sociedad; es natural, por lo tanto, que su p&uacute;blico sea tambi&eacute;n minoritario, que sus creaciones provoquen el desconcierto y la incomprensi&oacute;n de las mayor&iacute;as. Es, de hecho, 'deseable': la literatura no naci&oacute; para la complacencia acr&iacute;tica, debe ofrecer algo m&aacute;s. Esa vocaci&oacute;n, ese instinto, se manifiesta en cualquiera de sus textos, y esto incluye la narrativa infantil, que cuando va en serio no es ni tan inocente ni tan pl&aacute;cida como suele creer quien no se acerca a ella jam&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Se acaba de publicar en Espa&ntilde;a <em>Un azul para Marte</em> (Lumen infantil, 2025, trad. Basilio Losada), un texto breve que el autor escribi&oacute; en 1969 para el peri&oacute;dico <em>A Capital</em> y que luego se incorpor&oacute; al volumen de cr&oacute;nicas <em>Deste Mundo e do Outro</em> (1971). La edici&oacute;n est&aacute; ilustrada por Claudia Legnazzi, que hace un gran trabajo para complementarlo, dado lo escueto que es y la escasez de descripciones. Navega por la escala de grises &ndash;una decisi&oacute;n que se entiende al leerlo&ndash; y apuesta por imaginar la superficie del planeta rojo con l&iacute;neas geom&eacute;tricas y una imaginer&iacute;a rob&oacute;tica, de la ciencia ficci&oacute;n cl&aacute;sica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/419115a5-9573-4cf2-ad78-e49d392a9a1b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El narrador es un terr&iacute;cola que, a su regreso, da cuenta de un viaje a Marte. A pesar de la apariencia, y de lo bien que lo viste la editorial, calificarlo de &ldquo;cuento&rdquo; es peliagudo. No es una f&aacute;bula al uso, al menos no de la forma que predomina hoy. Saramago, conocedor de los cl&aacute;sicos, adopta el registro de la par&aacute;bola para transmitir una serie de lecciones; esto es, <em>Un azul para Marte</em> es ante todo un texto para pensar, quiz&aacute; m&aacute;s orientado a adultos, aunque se exprese desde una voz virgen, la voz de quien ha pisado una tierra extranjera y explica lo que ha visto sin juzgar, con transparencia. Y tiene un final de los que no lo dan todo masticado, que invita a releer y a seguir haciendo preguntas (qui&eacute;n sabe: quiz&aacute; incluso a 'continuar' el relato, cada lector a su manera).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Doble página ilustrada por Claudia Legnazzi de &#039;Un azul para Marte&#039;                            </span>
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        Pero, antes de llegar a la &uacute;ltima p&aacute;gina, regala unas cuantas p&iacute;ldoras para reflexionar. La &uacute;nica transgresi&oacute;n que se permite el narrador es contar lo que ha visto all&iacute; pese a haber prometido a los marcianos que no lo har&iacute;a. Lo hace, conf&iacute;a, por el bien de la humanidad; y es como si Saramago nos gui&ntilde;ara el ojo: un escritor sabe bien lo que significa utilizar un material ajeno o traicionar un secreto para convertirlo en una narraci&oacute;n memorable. Bajo la sencillez aparente del relato, este tiene m&uacute;ltiples capas; lo que escribe este autor nunca es solo lo que parece, y nunca ser&aacute; igual la interpretaci&oacute;n de los lectores.
    </p><h2 class="article-text">Diez lecciones 'marcianas'&hellip;</h2><p class="article-text">
        <strong>1. Hospitalidad hacia el extranjero.</strong> El viajero terr&iacute;cola no avis&oacute; de su llegada, pero aun as&iacute; los marcianos lo reciben con atenci&oacute;n, dedican su tiempo a ense&ntilde;arle el planeta para que no se sienta perdido, se acoplan al desconocido pese a los eventuales contratiempos que les pueda ocasionar. Una lecci&oacute;n que, en la Tierra, puede aplicarse al tratamiento de la inmigraci&oacute;n, sobre todo cuando (tambi&eacute;n) llega de improviso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Protecci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos.</strong> Sin emplear una terminolog&iacute;a burocr&aacute;tica, la filosof&iacute;a de vida de la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona se fundamenta en la m&aacute;xima &ldquo;Cada marciano es responsable de todos los marcianos&rdquo;, una idea que recuerda al reparto igualitario de las tareas menos gratas que plantea asimismo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/50-anos-desposeidos-ursula-k-le-guin-diez-claves-mundo-propiedad-privada-sexualidad-apegos_1_11592216.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ursula K. Le Guin</a>, adem&aacute;s de remitir a la recaudaci&oacute;n de impuestos para garantizar las necesidades b&aacute;sicas de todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Compromiso activo.</strong> &ldquo;Mientras estuve all&iacute; [&hellip;], nunca vi que un marciano se encogiera de hombros&rdquo;, dice el narrador. No basta con tener buenas intenciones: hay que pasar a la acci&oacute;n cuando es necesario, sea para ayudar a otro o para rebelarse (o ambos, porque de hecho suelen ir de la mano). Promueve los v&iacute;nculos, el fortalecimiento de la comunidad frente al individualismo ego&iacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Pacifismo.</strong> En Marte &ldquo;no hay guerras. Nunca las ha habido&rdquo;. Los conflictos se pueden resolver de otra manera; o, tambi&eacute;n puede ser, no se generan tantas tensiones porque la poblaci&oacute;n, 'toda' la poblaci&oacute;n, vive en igualdad de oportunidades, sin ansias de poder. Es probable que peque de idealismo &ndash;ya no por rechazar un conflicto armado, sino porque parece negar cualquier tipo de desavenencia&ndash;, pero esto lleva al siguiente punto, muy pertinente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Contra el determinismo biol&oacute;gico.</strong> Los marcianos ni siquiera saben lo que es la guerra, no entienden al forastero cuando se lo explica. Esto refuta el determinismo que justifica muchas atribuciones de la sociedad con falsos fundamentos &ldquo;biol&oacute;gicos&rdquo;; el ser humano no nace sabiendo guerrear, ni es propenso a la violencia. No tiene por qu&eacute; ser &ldquo;un lobo para el hombre&rdquo; si no se lo ense&ntilde;an. Lo mismo vale para las creencias infundadas sobre las mujeres, las etnias minoritarias y dem&aacute;s colectivos que han sufrido muchas injusticias a lo largo de la historia.
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                Doble página ilustrada por Claudia Legnazzi de &#039;Un azul para Marte&#039;                            </span>
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        <strong>6. Sin desigualdades geogr&aacute;ficas.</strong> &ldquo;Lo que m&aacute;s me desconcert&oacute;&rdquo;, confiesa el viajero, &ldquo;fue no saber qu&eacute; era campo y qu&eacute; era ciudad&rdquo;. De entrada, esto puede transmitir una imagen l&uacute;gubre y tristemente uniforme de Marte; ahora bien, si vamos m&aacute;s all&aacute; del mapa f&iacute;sico, hay una lectura pol&iacute;tica interesante: nadie es m&aacute;s que otro por vivir en una zona determinada, el transporte llega a todas las &aacute;reas, cualquier lugar, por remoto que sea, dispone de m&aacute;s que suficiente para vivir. Que no haya distinci&oacute;n entre campo y ciudad hay que entenderlo en t&eacute;rminos de servicios, de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Contra el utilitarismo.</strong> &ldquo;Al final, ya no me sorprend&iacute;a ver un gran hospital o un gran museo o una gran universidad [&hellip;] en lugares para m&iacute; inesperados&rdquo;. Para los marcianos, invertir en educaci&oacute;n, sanidad y cultura no es ning&uacute;n despilfarro: no solo aseguran que todos los ciudadanos puedan acceder a ellos, sino que procuran, por ejemplo, que haya suficientes profesores en todos los centros, aunque exista poca demanda de una carrera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Defensa de la educaci&oacute;n humanista. </strong>Derivado de lo anterior, se entrev&eacute; una defensa impl&iacute;cita de aquellos estudios ninguneados en esta era capitalista: el arte, la literatura, los cl&aacute;sicos grecolatinos, la filosof&iacute;a, la historia&hellip; Todo lo que integra las humanidades, es decir, lo que nutre el pensamiento cr&iacute;tico y promueve la creatividad. En Marte, la formaci&oacute;n del alumno en esta direcci&oacute;n se prioriza a cualquier ense&ntilde;anza t&eacute;cnica orientada solo al beneficio material e inmediato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. Contra la colonizaci&oacute;n (espacial).</strong> Puede parecer una descortes&iacute;a, pero los marcianos no pretenden devolver la visita del terr&iacute;cola. No es desprecio ni desinter&eacute;s, tan solo que antes de nada deben ocuparse de sus asuntos. Dicho de otro modo: antes de fantasear con viajes intergal&aacute;cticos, m&aacute;s vale conocerse a uno mismo, conocer su propio entorno y solucionar los problemas de sus semejantes. Trabajemos por mejorar lo que tenemos en lugar de so&ntilde;ar con un crecimiento desaforado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. B&uacute;squeda incansable.</strong> En Marte falta algo, y a sus habitantes les pesa; despu&eacute;s de todo, no es un planeta ideal. As&iacute; sucede con todo: el mundo, la vida, nosotros, nada ni nadie es perfecto, no existe la &ldquo;compleci&oacute;n&rdquo;. Con todo, los marcianos no se resignan: su curiosidad insaciable los empuja a tomar cada carencia como un est&iacute;mulo para no dejar de investigar, de aprender, de buscar alternativas. Y quiz&aacute; esa sea la mejor expresi&oacute;n de estar vivo.
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            <span class="title">
                Doble página ilustrada por Claudia Legnazzi de &#039;Un azul para Marte&#039;                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>&hellip; y una 'terrestre'</strong></h2><p class="article-text">
        Es fascinante lo que puede lograr la literatura, y, en este caso, la edici&oacute;n: rescatar este texto olvidado y hacerlo dialogar con una ilustradora (re)crea una obra con una nueva entidad propia, que se lee distinto de como se leer&iacute;a en un diario o en una compilaci&oacute;n, y que tambi&eacute;n alcanzar&aacute; a lectores que de todo modo no la habr&iacute;an descubierto. Unos lectores potenciales que abarcan una amplia escala de edades; ser&iacute;a gratificante, sobre todo, leerlo 'con' ni&ntilde;os, ponerles este libro delante para que interact&uacute;en con los dibujos mientras preguntan al adulto. Qui&eacute;n sabe qu&eacute; perlas inesperadas brotar&aacute;n de sus mentes asombradas, qui&eacute;n sabe qu&eacute; semillas del pensamiento <em>saramaguiano</em> dar&aacute;n frutos.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os son especialmente receptivos al lenguaje simb&oacute;lico, y esto evoca una &uacute;ltima lecci&oacute;n: la literatura es algo m&aacute;s que una narraci&oacute;n plana, liviana, literal. Hoy se advierte de la p&eacute;rdida de la capacidad para detectar la iron&iacute;a, en la ficci&oacute;n abundan las historias planas y sin matices, la cr&iacute;tica a menudo se limita al tema en detrimento de las cualidades formales o la habilidad para transmitir emociones. Este libro pone en valor todo aquello de lo que es capaz una creaci&oacute;n art&iacute;stica, que puede ser cr&iacute;tica sin ser panfletaria, puede hacer denuncia sin sangrar, puede hacer poes&iacute;a sin verso. Eso no lo aprendemos de Marte, sino de un gran escritor llamado Jos&eacute; Saramago.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-necesitamos-viajar-marte-diez-lecciones-jose-saramago-humanidad-futuro_1_12522868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 19:44:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No necesitamos viajar a Marte: diez lecciones de José Saramago para la humanidad del futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Literatura,Marte,Filosofía,Literatura infantil,Ciencia ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una casa hecha de libros: el hogar-museo de José Saramago en Lanzarote es un santuario para amantes de la literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/casa-museo-jose-saramago-lanzarote_1_11451000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33381db7-f6b5-4080-9b64-a80ab39772b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una casa hecha de libros: el hogar-museo de José Saramago en Lanzarote es un santuario para amantes de la literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras decenas de viajeros iberoamericanos marcan Lanzarote como parada indispensable para visitar A casa de José Saramago, para algunos locales pasa casi desapercibido. Viajamos al interior de la isla. A un lugar, ajeno al turismo de masas, pero de un valor indiscutible

</p><p class="subtitle">El legado actual de José Saramago, en contra del mito del "autor difícil"</p></div><p class="article-text">
        Lanzarote no estaba en sus or&iacute;genes y, sin embargo, fue donde Saramago decidi&oacute; exiliarse. All&iacute; escribir&iacute;a <em>Ensayo sobre la ceguera </em>(1995), recibir&iacute;a el <a href="https://www.eldiario.es/temas/nobel-de-literatura/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel de Literatura</a> y pasar&iacute;a sus &uacute;ltimos dieciocho a&ntilde;os hasta morir junto a su esposa, Pilar del R&iacute;o, que contin&uacute;a hoy su legado.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Lanzarote, no siendo mi tierra, es tierra m&iacute;a&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s Napole&oacute;n tenga la culpa de que una isla parezca el mejor lugar para exiliarse. Un pedazo de tierra volc&aacute;nica rodeada de kil&oacute;metros de Atl&aacute;ntico, un viento c&aacute;lido, aunque incesante, y una historia que ya pertenec&iacute;a al imaginario emocional de Saramago antes de que visitara siquiera Lanzarote.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la isla no emergi&oacute; del mar tal como la conocemos. Se cree que primero sali&oacute; el volc&aacute;n de Los Ajaches, que compondr&iacute;a lo que es hoy el sur de la isla. Luego, el de Famara, al norte de Lanzarote y finalmente, entre estos dos, uno mucho m&aacute;s peque&ntilde;o: el edificio volc&aacute;nico de T&iacute;as, que acabar&iacute;a por unirlos en una sola isla.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a la villa de T&iacute;as la que se convirti&oacute; en el nuevo hogar de Saramago, como si su propia vida fuese un remate de <em>La balsa de piedra.</em> Un libro en el que el escritor <a href="https://www.eldiario.es/internacional/regreso-utopia-iberica_1_1144736.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hab&iacute;a imaginado a&ntilde;os atr&aacute;s una Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica despegada del resto de Europa</a>, flotando rumbo a Am&eacute;rica para unirse en un gran continente iberoamericano.
    </p><p class="article-text">
        Fue amor a primera vista: el mismo d&iacute;a en que &eacute;l y Pilar aterrizaron para visitar a unos familiares, empezaron a hablar de construir lo que es hoy la Casa Museo de Jos&eacute; Saramago.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Siempre acabamos llegando a donde nos esperan&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Al entrar, m&aacute;s que a un museo, la sensaci&oacute;n que prevalece es la de haber llamado a la puerta de un conocido. Primero, por lo reducido del grupo con el que comenzamos la visita. De los m&aacute;s de tres millones de turistas que aterrizan cada a&ntilde;o en Lanzarote, poco m&aacute;s de una decena de personas cruzan estas puertas cada d&iacute;a. No se trata de un turismo de sol y playa, sino de uno af&iacute;n a la cultura y a una figura que mueve a cientos de viajeros desde el otro lado del charco. &ldquo;Muchos vienen a Lanzarote s&oacute;lo para visitar la casa&rdquo;, nos cuenta la directora, Mar&iacute;a del R&iacute;o, sobre quienes llegan desde M&eacute;xico, Brasil y otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de se&ntilde;alizaci&oacute;n no contribuye, explica, aunque en ese 'secretismo' reside tambi&eacute;n parte de su encanto, siendo c&oacute;mplice de la intimidad que desprende. Los objetos personales dan la sensaci&oacute;n de que Saramago fuese a entrar en cualquier momento, poner un disco y sentarse a escribir frente a la vieja pantalla de ordenador en la que comenz&oacute; <em>Ensayo sobre la ceguera.</em>
    </p><p class="article-text">
        Entre lo ex&oacute;tico de la visita, est&aacute; encontrarnos en una casa habitada. En la casa contigua, con jard&iacute;n compartido, todav&iacute;a viven sus cu&ntilde;ados, y su mujer sigue aloj&aacute;ndose aqu&iacute; cuando pasa por la isla. &ldquo;&iquest;Tambi&eacute;n est&aacute; abierto cuando ella est&aacute;?&rdquo;, preguntamos. Nos confirman que as&iacute; es. Pilar insiste en que la casa nunca deje de poder visitarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Estudio de José Saramago en su casa de Tías, Lanzarote.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Una casa hecha de libros&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Si para Saramago &ldquo;todo es autobiograf&iacute;a&rdquo;, esta casa logra ser la quintaesencia de esa mezcla de vida y literatura. La suya se desprende desde su propia intrahistoria hasta la estructura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A casa abri&oacute; como museo nueve meses despu&eacute;s de morir Saramago como gui&ntilde;o a <em>El a&ntilde;o de la muerte de Ricardo Reis,</em> el libro donde relat&oacute; los nueve meses tras la muerte de Pessoa. Al entrar, un espacio abierto hace recorrer la galer&iacute;a, el sal&oacute;n o el estudio sin puertas ni frenos que nos detengan, un recorrido sin pausas que fluye tan de seguido como &eacute;l mismo escrib&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el estudio donde comenz&oacute; <em>Ensayo sobre la ceguera, </em>la mesa de pino muestra las patas mordidas por sus perros, tan presentes en sus obras. Uno de ellos apareci&oacute; all&iacute; un buen d&iacute;a y se qued&oacute; para siempre, igual que el del alfarero Cipriano Algor, protagonista de <em>La caverna, </em>a quien tambi&eacute;n nos recuerda la colecci&oacute;n de vasijas de cer&aacute;mica de Lanzarote que presiden la que &eacute;l llamaba &ldquo;la mejor obra&rdquo;: las ventanas del sal&oacute;n con vistas al Atl&aacute;ntico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Salón de la Casa Museo de José Saramago.                            </span>
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        Alrededor, cada uno de los cuadros del sal&oacute;n homenajea alguno de sus libros m&aacute;s famosos. Plumas, tinteros, piedras de sus viajes, fotograf&iacute;as pegadas con un im&aacute;n a la nevera. Retratos de Pessoa, Tolstoi, Joyce, Kafka, Proust y Lorca, sus grandes referentes. Gui&ntilde;os privados en todos <a href="https://www.eldiario.es/cultura/lanzarote-jose-saramago-pilar-rio-historia-amor_1_9590265.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los relojes parados a las cuatro de la tarde</a>, la hora a la que conoci&oacute; a su mujer. Un grabado de Millares. Claveles rojos en cada estancias evocan a una revoluci&oacute;n de la que fue part&iacute;cipe. Un cuadro, el primero que pintaron y compr&oacute;, a plazos, sobre su libro <em>Levantado del suelo,</em> muestra un grupo de jornaleros portugueses camino a una reuni&oacute;n clandestina que dar&iacute;a pie a la Revoluci&oacute;n de los Claveles.
    </p><p class="article-text">
        Porque hablar de Saramago es hablar de su compromiso social, de la defensa de los derechos humanos y de su af&aacute;n por ser esos ojos abiertos cuando el mundo est&aacute; ciego que intent&oacute; trasladarnos en <em>Ensayo sobre la ceguera.</em> Otra met&aacute;fora m&aacute;s donde su vida trasciende en su literatura.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No es que sea pesimista, es que el mundo es p&eacute;simo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Su posici&oacute;n revolucionaria frente a los poderes, el econ&oacute;mico y el eclesi&aacute;stico, fue tambi&eacute;n la que le llev&oacute; a autoexiliarse despu&eacute;s de que la obra <em>El Evangelio seg&uacute;n Jesucristo</em> fuera censurada, eliminada por el entonces presidente de Portugal, Cavaco Silva, de entre las elegidas para representar a su pa&iacute;s en el Premio Europeo Literario.
    </p><p class="article-text">
        Muchas fueron las personalidades de la cultura, el periodismo o la pol&iacute;tica que decidieron venir hasta aqu&iacute; a visitarlo en apoyo ante su exilio. En la cocina, encontramos fotograf&iacute;as en la casa con Bernardo Bertolucci, Eduardo Galeano, Marisa Paredes, Juan Goytisolo, Jos&eacute; Luis Sampedro, &Aacute;ngeles Mastretta, Sebasti&atilde;o Salgado, Susan Sontag, Almod&oacute;var, Zapatero o Carrillo, entre otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jardín. Al fondo a la izquierda, la entrada a la piscina cubierta en la que el escritor nadaba por las tardes.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Antes de construir el primer barco, el hombre se sent&oacute; en la playa a mirar el mar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        De Lisboa dej&oacute; dicho que era &ldquo;el lugar donde acaba el mar y la tierra comienza&rdquo;. La sensaci&oacute;n, cuando se sent&oacute; por primera vez en lo que entonces era un solar, no debi&oacute; ser muy diferente. Poco a poco, con cari&ntilde;o, agua y arena, fueron creando este lugar integrado en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        En medio de este jard&iacute;n lanzarote&ntilde;o, junto a una piedra que quiso mantener all&iacute;, los visitantes pueden sentarse en su lugar privilegiado. Una silla para contemplar el mar, para pensar, para sentir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viento de Lanzarote se cuela entre los olivos, paisaje de su ni&ntilde;ez, las palmeras de las islas, un granado de Granada y, en su d&iacute;a, entre dos membrillos que, aunque no sobrevivieron, el escritor intent&oacute; convertir en receptores de sol de V&iacute;ctor Erice.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No es verdad. El viaje no acaba nunca. S&oacute;lo los viajeros acaban&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La visita termina en la biblioteca, un lugar que empezaron a construir tras darse cuenta de que cada vez que quer&iacute;an leer un nuevo libro necesitaban encargarlo a la pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Tras el sof&aacute;, la mesa en la que Saramago escribi&oacute; los cuatro &uacute;ltimos libros de su vida. En las paredes, la ficci&oacute;n se ordena seg&uacute;n la procedencia del autor; la filosof&iacute;a, la pol&iacute;tica y el ensayo, por tem&aacute;tica. Todo ello se mezcla entre cuadros de Jos&eacute; Santa-B&aacute;rbara, del artista cubano Kcho y un grabado de T&agrave;pies junto a <a href="https://acasajosesaramago.com/una-inagotable-esperanza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un texto sobre la paz y la esperanza</a> que parece haber sido escrito para un momento como el que hoy atravesamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Biblioteca de la Casa Museo. Al fondo, el retrato hecho por el pintor checo Jiri Dokoupil."
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            <span class="title">
                Biblioteca de la Casa Museo. Al fondo, el retrato hecho por el pintor checo Jiri Dokoupil.                            </span>
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        &ldquo;Al leer estas l&iacute;neas sobre la carne sufriente, no podemos dejar de pensar en lo que est&aacute; pasando en Palestina&rdquo;, nos dice la directora, Mar&iacute;a del R&iacute;o. Fue una de las causas que el escritor defendi&oacute; a lo largo de su vida. Para Mar&iacute;a, A casa es, sobre todo, un foco de cultura y compromiso, escenario de actividades culturales como presentaciones, clubs de lectura, visitas de colegios y asociaciones, con las que pretenden convertirlo en referente cultural tambi&eacute;n dentro de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Saramago dej&oacute; dicho: &ldquo;El fin de un viaje s&oacute;lo es el inicio de otro&rdquo;. Le haremos caso. Comenzaremos el viaje de regreso pero, antes, nos llevaremos algunas de sus palabras para lanzarlas al mar dentro de una botella. Conscientes, al fin y al cabo, de que siguen siendo necesarias aunque hoy hayan pasado catorce a&ntilde;os de su muerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/casa-museo-jose-saramago-lanzarote_1_11451000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jun 2024 20:04:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una casa hecha de libros: el hogar-museo de José Saramago en Lanzarote es un santuario para amantes de la literatura]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Un libro para todo lo que le falta a este artículo: tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-le-falta-articulo-tiempo_1_10264222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a86c02ec-4741-4c29-8ace-c9914f466c0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un libro para todo lo que le falta a este artículo: tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista brasileño Ricardo Viel publica 'Simuladores de vuelo', una colección de conversaciones con novelistas contemporáneos de lengua española o portuguesa con los que ha charlado durante horas; un lujo que el periodismo no se puede permitir</p><p class="subtitle">Entrevista -  Rosa Montero: “La locura es una soledad tan brutal que solo la conoces si has estado ahí” </p></div><p class="article-text">
        El escritor Javier Cercas sostiene que alguien que ha vivido tragedias a trav&eacute;s de la literatura est&aacute; m&aacute;s preparado, no para evitar el dolor, pero s&iacute; para llevarlo mejor. Esa premisa de la ficci&oacute;n como entrenamiento para enfrentar situaciones en la vida hace a Cercas comparar a las novelas con los simuladores de vuelo, y explicar que la buena <a href="https://www.eldiario.es/cultura/olga-merino-literatura-acto-rebeldia-mundo-inmediato_1_10242888.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura </a>te hace m&aacute;s fuerte y m&aacute;s inteligente. La reflexi&oacute;n es parte de una de las conversaciones con escritores y escritoras que recoge el libro del periodista Ricardo Viel y que lleva ese nombre: <em>Simuladores de vuelo</em> (Itineraria, 2023).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gustaba esa met&aacute;fora porque muchas veces cuando he estado agobiado con algo en mi vida, ten&iacute;a el pensamiento m&aacute;gico de que un libro me podr&iacute;a ense&ntilde;ar alg&uacute;n camino. A veces ten&iacute;a un problema, se me estaba cayendo el mundo encima y abr&iacute;a una novela, buscaba su refugio. Quiz&aacute;s la pregunta 'para qu&eacute; sirve la literatura' es un poco obvia y un poco tonta, pero yo trato de hac&eacute;rsela a la gente en el libro, a&uacute;n sabiendo que igual no hay una respuesta. Porque, si lo piensas un poco, el hecho de leer un libro en un mundo en el que todo tiene que tener un sentido muy espec&iacute;fico es est&uacute;pido, &iquest;no? Yo creo que la literatura va muy en contra del mundo en que vivimos&rdquo;, explica Ricardo Viel en conversaci&oacute;n desde Lisboa, donde trabaja como director de Comunicaci&oacute;n en la Fundaci&oacute;n Saramago.
    </p><p class="article-text">
        Viel hab&iacute;a hecho muchas entrevistas en su vida profesional, y sent&iacute;a que la tiran&iacute;a de la brevedad en los medios de comunicaci&oacute;n hac&iacute;a que se perdiera un material valioso atesorado en las charlas con sus entrevistados. &ldquo;En Brasil y despu&eacute;s en Espa&ntilde;a hice muchas entrevistas a escritores, y me sent&iacute;a un poco defraudado porque igual pasaba dos o tres horas con una persona que me contaba muchas cosas y luego yo ten&iacute;a media p&aacute;gina en el peri&oacute;dico para hablar del libro que hab&iacute;a escrito, o el premio que hab&iacute;a ganado esa persona. Y sent&iacute;a que hab&iacute;a cosas mucho m&aacute;s interesantes que me hab&iacute;an contado, o de las que yo hab&iacute;a sido testigo, como que estemos en un caf&eacute; y esa persona empiece a hablar con el due&ntilde;o y a contarle historias. Eso no cabe en una entrevista para un peri&oacute;dico&rdquo;, asegura.
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                Rosa Montero, durante una entrevista en el año 2015                            </span>
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        Entonces empez&oacute; a pensar en hacer un libro de entrevistas. Viel no ten&iacute;a editorial, pero se decidi&oacute; a pedirle a escritores y escritoras que le dedicaran eso tan escaso: tiempo para charlar. &ldquo;Les dec&iacute;a: no tengo prisa, pero necesito tiempo. Y entonces la gente me regalaba horas y d&iacute;as enteros. Por ejemplo, con H&eacute;ctor Abad pas&eacute; dos d&iacute;as en Madrid, con Javier Cercas, me fui a Fla&ccedil;&agrave; y estuve casi un d&iacute;a con &eacute;l, con Rosa Montero estuvimos dos d&iacute;as aqu&iacute; en Cascais, que es donde tiene casa. La &uacute;nica cosa que ped&iacute; a esa gente era tiempo&rdquo;, cuenta el escritor. Para su sorpresa, todos los escritores y escritoras a los que se lo pidi&oacute; le dieron ese lujo, tan alejado de los tiempos que se manejan en el periodismo del siglo XXI. &ldquo;Los periodistas, cuando tenemos media hora con alguien, tenemos suerte. Y as&iacute; es muy dif&iacute;cil intimar con los entrevistados. Les preguntaba '&iquest;qu&eacute; te gusta hacer?' H&eacute;ctor Abad me dijo que le gustaba caminar, y salimos a caminar por Madrid, con Milton Hatoum quedamos para comer y estuvimos horas y horas charlando. Con Mia Couto nos tomamos un caf&eacute; en su casa, y con Javier Cercas salimos a pasear a su perra. Tener tiempo con esa gente es fundamental. A veces hay un silencio y no tienes nada que decir, pero observas. Ese es el sue&ntilde;o de un periodista: pasar un tiempo con la gente&rdquo;, sostiene Ricardo Viel.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un paso m&aacute;s en la evoluci&oacute;n humana </strong></h3><p class="article-text">
        Cuenta en el libro Ricardo Viel que el escritor mexicano Jorge Volpi defiende la tesis de que la capacidad humana de ficcionar es un paso m&aacute;s en la adaptaci&oacute;n del ser humano como especie. Viel hace suya esa idea: la capacidad de la literatura para proporcionar estrategias para sobrevivir en la Tierra, y suscribe la reflexi&oacute;n de Volpi acerca de que al permitir experimentar vidas ajenas y reconocerse en los dem&aacute;s, la ficci&oacute;n permite al ser humano &ldquo;ser los dem&aacute;s&rdquo;. &ldquo;Tom&eacute; clases con Volpi en la Universidad de Salamanca, el curso fue m&aacute;s o menos sobre c&oacute;mo funciona en el cerebro una obra de ficci&oacute;n. Me acuerdo de algo que nos cont&oacute; en clase que era que los cient&iacute;ficos concluyeron que no hay diferencia f&iacute;sica en el cerebro entre vivir una situaci&oacute;n de estr&eacute;s o vivirla viendo una pel&iacute;cula o leyendo un libro. O sea que lo que se activa en tu cerebro es igual. Cuando lees algo o ves una pel&iacute;cula, de alguna manera te transporta a aquel mundo con la seguridad de no estar haciendo eso en vida real&rdquo;. Como dice Cercas, &ldquo;mejor no mates a nadie y lee <em>Macbeth </em>o <em>Crimen y Castigo&rdquo;, </em>recuerda el autor.
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                El escritor mexicano Jorge Volpi fotografiado en Ciudad de México en 2016                            </span>
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        En su conversaci&oacute;n con Ricardo Viel, cuenta Javier Cercas que la literatura sirve para transformar el mundo y no para simplificar la vida, sino para complicarla. Y explica c&oacute;mo &eacute;l cambi&oacute; la religi&oacute;n por la literatura, que es tambi&eacute;n una mentira, pero no esclaviza, sino que libera. &ldquo;A m&iacute; me gusta esa idea, porque al final yo creo que uno se agarra a algo. Puede ser una religi&oacute;n, un equipo de f&uacute;tbol o algo que te d&eacute; sentido en la vida. Hay gente que lo encuentra en la literatura. Estoy convencido de que la literatura te puede hacer mejor persona. No es que sea obligatorio, hay gente que lee mucho, que es muy culta y es mala persona. Porque es un ejercicio de empat&iacute;a, el ejercicio de ponerse en el lugar del otro, de entender que la vida es mucho m&aacute;s complicada de lo que parece y que, en general, la gente no es ni mala ni buena, las cosas son m&aacute;s complejas&rdquo;, sostiene el periodista. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Galeano, el escritor de viner&iacute;as y caf&eacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        Las entrevistas del libro se hicieron entre 2015 y 2020, excepto la conversaci&oacute;n con Eduardo Galeano en 2004, cuando Ricardo Viel y tres amigos veintea&ntilde;eros se propusieron entrevistar al escritor uruguayo, al que admiraban. Viajaron un d&iacute;a entero en autob&uacute;s de Florian&oacute;polis a Montevideo a reunirse con &eacute;l, nerviosos porque solo uno de ellos hab&iacute;a hecho una entrevista en su vida, y disfrutaron de dos horas de charla con Galeano en el famoso Caf&eacute; Brasilero de la capital uruguaya. Salieron hipnotizados por las historias y la cercan&iacute;a del escritor que hab&iacute;a aceptado hablar con cuatro estudiantes brasile&ntilde;os. 
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                Eduardo Galeano en el Café Brasilero de Montevideo, en 2004                            </span>
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        En esa charla Galeano les cont&oacute; que solo hab&iacute;a hecho un a&ntilde;o de Secundaria, y que su universidad fueron las viner&iacute;as y los caf&eacute;s de Montevideo, y el contacto directo con los grandes narradores orales, sobre todo viejos, que descubri&oacute; en ellos, y que ya han desaparecido. All&iacute;, dice el escritor, se dio para &eacute;l la revelaci&oacute;n del magnetismo del poder de la palabra. &ldquo;Y si te fijas, su literatura tiene mucho de eso, lees a Galeano y es como alguien que te est&aacute; contando una historia. Fue muy especial la manera en la que contaba c&oacute;mo era ese Montevideo. Galeano para nosotros era un referente literario, y tambi&eacute;n pol&iacute;tico, era un momento en el mundo en el que estaban los zapatistas, hab&iacute;amos escuchado a Galeano en el Foro Social Mundial, en Porto Alegre y, de repente, est&aacute;bamos ah&iacute; delante de &eacute;l y no era una persona intentando dar una lecci&oacute;n a otros, aunque &eacute;ramos mucho m&aacute;s j&oacute;venes. Est&aacute;bamos delante de un &iacute;dolo, pero &eacute;l nos hizo sentir como si estuvi&eacute;semos en un caf&eacute; charlando, y claro, salimos de ah&iacute; encantados, y nos pareci&oacute; que ahora era nuestro amigo y siempre conseguir&iacute;amos encontrarlo otra vez&rdquo;, recuerda el autor. 
    </p><h3 class="article-text">La lecci&oacute;n de Saramago</h3><p class="article-text">
        En sus conversaciones con narradores, Ricardo Viel ha indagado en sus razones para escribir, que basculan entre la necesidad de expresi&oacute;n y la v&iacute;a para sobrevivir. &ldquo;Creo que, en general, la gente que abraza la literatura, ya sea para leer o para escribir, es alguien que no est&aacute; totalmente contento o c&oacute;modo en el mundo. Recuerdo que hay tres o cuatro de ellos que identifican en la adolescencia alg&uacute;n momento muy importante y ellos, de alguna manera, se resguardaron en los libros. Despu&eacute;s hay unos cuantos que intentaron estudiar Derecho y luego se fueron para la literatura. Hay un combate entre lo que la sociedad o tu familia quieren que seas y lo que a ti te gustar&iacute;a hacer. Son autoras y autores muy distintos pero en general todos ellos comulgan con un desasosiego, algo que que les provoca buscar en la literatura quiz&aacute; algo que les falte en la vida&rdquo;, reflexiona Viel. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la pregunta de si el ejercicio de escribir es para estos escritores placentero o produce sufrimiento, el autor lo tiene claro. &ldquo;Creo que la mayor&iacute;a sufre. Escribir es un trabajo. Saramago dec&iacute;a eso, que lo primero que tienes que hacer para escribir es sentarte, y si es en una silla c&oacute;moda, mejor. Creo que esa idea de que escribir es placentero no es real. Quiz&aacute;s romantizamos un poco la escritura, creemos que una persona est&aacute; ah&iacute; esperando la visita de la musa. Pero no es eso, hay que trabajar. T&uacute; puedes tener una buena idea para una historia para un cuento, pero ponte a escribirla y vas a ver que no basta con eso, tienes que tener un m&eacute;todo de trabajo&rdquo;, sostiene el periodista, que es coeditor del reciente libro <em>Saramago. Sus nombres. Un &aacute;lbum biogr&aacute;fico</em>&nbsp;(Alfaguara, 2022).
    </p><p class="article-text">
        Viel admite el privilegio de haber podido observar de cerca las rutinas y procesos de trabajo de los escritores y escritoras que admira. &ldquo;Hay mucha disciplina. Por ejemplo, con Rosa Montero, fui a su casa aqu&iacute; en Cascais y ten&iacute;a en la pared del despacho unas pegatinas con nombres de los personajes, como una l&iacute;nea de tiempo. Hay gente que tiene muy programado todo lo que va a pasar en la novela, y otra gente que va un poco al azar. Mia Couto dice que va conociendo la historia mientras la va escribiendo, que ella no sabe qu&eacute; va a pasar&rdquo;, recuerda.
    </p><h3 class="article-text"><strong>C&oacute;mo romper el caparaz&oacute;n del entrevistado</strong></h3><p class="article-text">
        En <em>Simuladores de vuelo,</em> Rosa Montero cuenta que se pueden hacer entrevistas utilizando la intimidad, como defend&iacute;a Garc&iacute;a M&aacute;rquez, o por la v&iacute;a de la confrontaci&oacute;n, y que las dos sirven para abrir la coraza del entrevistado. Cuenta Ricardo Viel que &eacute;l ha preferido intimar. &ldquo;Lo de la confrontaci&oacute;n me cuesta mucho, funciono m&aacute;s intentando buscar una cercan&iacute;a con la persona. Yo intentaba no tener un guion, no ten&iacute;a una lista de preguntas, dejaba que la conversaci&oacute;n fluyera. Ya los hab&iacute;a le&iacute;do a todos y ten&iacute;a algunas preguntas que me parec&iacute;an importantes, las llevaba en un cuadernito, pero m&aacute;s que nada lo que hac&iacute;a era dejar que la gente hablase&rdquo;, explica Viel, que hizo la selecci&oacute;n de escritores siguiendo sus gustos como lector. &ldquo;Son gente cuyos libros me gustan, me interesan, y con los que ten&iacute;a alguna cercan&iacute;a para pedirles que me regalaran su tiempo. Y yo ten&iacute;a el privilegio de, por ser periodista, poder preguntarles cosas que seguramente la gente que lee sus libros tambi&eacute;n tienen inter&eacute;s&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que me enamor&eacute; un poco de todos ellos porque en realidad ya estaba un poco enamorado de esa gente, de sus libros. Cada uno me ense&ntilde;&oacute; algo, me quedo con una imagen o alguna frase de cada uno que s&eacute; que me sirve. Incluso hoy d&iacute;a, pasado tanto tiempo despu&eacute;s de esas entrevistas, a veces me acuerdo de algo que me contaron. Por ejemplo, estos d&iacute;as yo hab&iacute;a perdido algo importante en la vida, y me acord&eacute; de una frase de Valter Hugo M&aacute;e que dec&iacute;a que en la vida vamos siempre perdiendo, todo el tiempo estamos perdiendo gente, perdiendo salud, perdiendo cosas, y dec&iacute;a que quiz&aacute;s la literatura nos puede ayudar a eso, a enfrentar esas p&eacute;rdidas. Al final creo que casi ha sido un libro de autoayuda para m&iacute;&rdquo;, reflexiona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-le-falta-articulo-tiempo_1_10264222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jun 2023 20:34:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un libro para todo lo que le falta a este artículo: tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Portugal,José Saramago,Escritores,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los dos primeros ministros fueron a la casa del escritor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/primeros-ministros-casa-escritor_132_10059198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbb0da13-8189-4836-81f7-d706d9314b17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los dos primeros ministros fueron a la casa del escritor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegaron Pedro Sánchez y António Costa a la casa de Saramago en Lanzarote. Llegaron porque ambos entendieron que el autor de 'La balsa de piedra' que unió los destinos de dos países tal vez mereciera un guiño de reciprocidad</p></div><p class="article-text">
        Digamos la verdad: no es frecuente que esto ocurra, las reuniones pol&iacute;ticas no suelen empezar por la cultura. Cuando hay cumbres de jefes de estado o de gobierno los protagonistas se re&uacute;nen en el lugar habilitado para las sesiones de trabajo, los m&aacute;ximos representantes se estrechan la mano en un espacio representativo y la imagen es inmediatamente reproducido en los medios de comunicaci&oacute;n, despu&eacute;s trabajan sobre asuntos previamente estudiados, firman documentos y contin&uacute;an su vida de hombres ocupados con mil solicitaciones y diez mil urgencias sobre los hombros. La cultura, como mucho, puede estar como fondo de la foto de familia, es decir, esa imagen en que los gobernantes, en amable compa&ntilde;&iacute;a, se presentan sonrientes, mirando a los ciudadanos para los que gestionan, todos de pie, en&eacute;rgicos, tratando de articular el presente y el pasado en una instant&aacute;nea que tanto vale para quienes posan en el retrato como para quienes reciben la imagen y entienden de qu&eacute; va el asunto. Sin embargo, esta <em>Cimeira</em> Luso Espa&ntilde;ola de 2023 ha empezado de otra forma, la sorpresa ha tenido lugar, la cultura fue el principio y estuvo bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegaron Pedro S&aacute;nchez y Ant&oacute;nio Costa a la casa del escritor Jos&eacute; Saramago en Lanzarote. Que no es un palacio, sea ya dicho, aunque es capaz de acumular dentro mucha vida. Llegaron porque ambos entendieron que el autor de <em>La balsa de piedra</em> que uni&oacute; los destinos de dos pa&iacute;ses y los puso a navegar mar adentro, hacia otros pueblos con los que se tienen y se tuvieron relaciones, tal vez mereciera un gui&ntilde;o de reciprocidad. Se podr&iacute;a decir que es eso lo que pas&oacute;,&nbsp;una especie de &ldquo;aqu&iacute; estamos, somos dos y somos muchos, vamos en balsa de piedra, tenemos rumbo, no te aflijas&rdquo;.&nbsp;Claro que no se dijeron esas palabras concretas, pero las presencias de los primeros ministros y de los ministros de cultura podr&iacute;a hacerlo suponer. Era Lanzarote, era la ca&iacute;da de la tarde, el mar enfrente se ofrec&iacute;a como una invitaci&oacute;n y una promesa de nuevas navegaciones que, qui&eacute;n sabe, bien podr&iacute;an estar proyect&aacute;ndose en la casa hecha de libros que acog&iacute;a a los gobernantes. Ser&aacute;n otros -y el tiempo- quienes confirmen si as&iacute; fue, pero en &ldquo;A Casa&rdquo; qued&oacute; flotando la percepci&oacute;n de que los reunidos portaban carta de navegaci&oacute;n y osad&iacute;a suficiente para proponer nuevas rutas por mares antes nunca navegados. En cualquier caso, los primeros ministros hablaron de los autores y autoras que reclamaban atenci&oacute;n desde los estantes de la biblioteca, comentaron pinturas que unen artistas de distintos tiempos y pa&iacute;ses en una misma pared, como si la pared fuera el mundo, pasaron las manos por discos, esos objetos capaces de poner m&uacute;sica en el mundo, tan presentes en la casa de Jos&eacute; Saramago. Fue, en definitiva, una visita a los lugares de un autor que ya no est&aacute;, aunque todo rezume su presencia. No era un encuentro para desvelar los arcanos de la gran pol&iacute;tica, pero se habl&oacute; de futuro y de la capacidad que tenemos los seres humanos de organizarlo pese a saber, como sabemos desde que lo dijo Paul Val&eacute;ry, que nosotros, y las civilizaciones, somos mortales. Sin embargo eso no impide seguir navegando, proponiendo, contemplando, actuando. Con el mar enfrente y rodeados de libros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        PD: Tres d&iacute;as despu&eacute;s del paso de los jefes de gobierno por la casa de Jos&eacute; Saramago en Lanzarote, ya sin focos ni urgencias, se completaron 12 a&ntilde;os de vida de &ldquo;A Casa&rdquo; como lugar abierto a la visita publica. Ocurri&oacute; as&iacute;: nueve meses despu&eacute;s de la muerte de Jos&eacute; Saramago, quienes con &eacute;l conviv&iacute;an decidieron desmentir al autor que en <em>El a&ntilde;o de la muerte de Ricardo Reis </em>hab&iacute;a dejado escrito que si la gestaci&oacute;n de un ser humano dura nueve meses, tambi&eacute;n el olvido se produce nueve meses despu&eacute;s de la muerte. Se le quiso demostrar a Jos&eacute; Saramago que no siempre se cumple esta sentencia, que transcurridos nueve meses de su muerte, y m&aacute;s tarde nueve a&ntilde;os, y doce a&ntilde;os ahora, su obra literaria y su legado permanecen vivos en la experiencia lectora de muchas personas. Tal vez por eso tantas lectoras y lectores de pa&iacute;ses y continentes distintos se acercan cada d&iacute;a a Lanzarote para sentir -y de qu&eacute; manera- en el espacio donde Jos&eacute; Saramago escribi&oacute; <em>Ensayo sobre a ceguera </em>o <em>El viaje del elefante. </em>Son amigos que hacen un viaje laico para encontrarse con la emoci&oacute;n del proceso creativo. Encuentran esa emoci&oacute;n y muchos dejan registrada su experiencia en los libros de visita de &ldquo;A Casa&rdquo;, siempre abiertos. Es as&iacute;, escribiendo cada uno con su letra, idioma y personalidad, como dejan cumplido el ritual del amor. Tambi&eacute;n la ley que establece que nada se pierde si se transforma en abrazo de culturas y en encuentros personales. La cultura, la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar del Río]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Mar 2023 11:46:10 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Saramago mola", la celebración del centenario de un autor que nunca quiso entrar en el canon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/saramago-mola-celebracion-centenario-autor-quiso-entrar-canon_1_9714287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/904b30bd-84f2-4a7f-8bed-83c8643244da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Saramago mola&quot;, la celebración del centenario de un autor que nunca quiso entrar en el canon"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante 2022 se han celebrado actos en conmemoración del premio Nobel de Literatura por todo el mundo, de colegios a instituciones, de bibliotecas a festivales</p><p class="subtitle">El legado actual de José Saramago, en contra del mito del “autor difícil” </p><p class="subtitle">Te regalamos 'La intuición de la isla' - Hazte socio, hazte socia y llévate gratis un ejemplar dedicado por su autora Pilar del Río y viuda de José Saramago</p></div><p class="article-text">
        En una escuela del interior de la regi&oacute;n portuguesa de El Algarve, unos ni&ntilde;os peque&ntilde;os copian el logo &lsquo;Saramago 100&rsquo; que Manuel Estrada dise&ntilde;&oacute; para conmemorar el centenario del nacimiento de Jos&eacute; Saramago, que con exactitud se cumple este 16 de noviembre. Esa actividad, min&uacute;scula en comparaci&oacute;n con los grandes actos de celebraci&oacute;n que se han llevado a cabo durante este a&ntilde;o, es una de las que m&aacute;s ha emocionado a Pilar del R&iacute;o, periodista y presidenta de la Fundaci&oacute;n que lleva el nombre del autor luso. Ella, que fue traductora de sus libros y su esposa desde 1988, es la principal garante de su legado y durante el 2022 no ha parado de viajar por todo el mundo festejando su impronta. Adem&aacute;s, el pasado abril public&oacute; <em>La intuici&oacute;n de la isla. Los d&iacute;as de Jos&eacute; Saramago en Lanzarote</em> (Impronta editorial) con ilustraciones de Juan Jos&eacute; Cuadrado y pr&oacute;logo de Fernando G&oacute;mez Aguilera.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si Saramago no hubiera sido una persona integrada en la vida cultural de los pueblos, de las naciones, m&aacute;s all&aacute; incluso de Portugal o de Espa&ntilde;a, dif&iacute;cilmente el Centenario hubiera podido ser el alarde que ha sido&rdquo;, dice Pilar del R&iacute;o en conversaci&oacute;n con este diario. &ldquo;En las escuelas e institutos de muchos pa&iacute;ses han le&iacute;do su obra entera, hay exposiciones y congresos en las universidades. En todas partes se est&aacute;n haciendo cosas. Hasta a nosotros nos ha sorprendido ver el nivel de arraigo y de cari&ntilde;o que tiene&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, se llevaron a cabo actos de todo tipo: desde el cup&oacute;n de la Once dedicado a <em>Ensayo sobre la ceguera</em> hasta el dep&oacute;sito de su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. Adem&aacute;s, la editorial Alfaguara lanz&oacute; la colecci&oacute;n <em>Biblioteca Saramago</em> con portadas de Manuel Estrada y desde el 9 de noviembre se puede visitar en la Biblioteca Nacional de Espa&ntilde;a la exposici&oacute;n <em>El taller de Saramago</em>, que previamente se pudo ver en la Biblioteca Nacional de Portugal. &ldquo;A m&iacute; me han llegado muchas cosas &ndash;comenta Pilar del R&iacute;o&ndash; pero por ejemplo, en la playa de Conil pusieron un cartel que dec&iacute;a &lsquo;En esta playa se lee a Saramago&rsquo;, con unos cuantos libros suyos para prestarlos a la gente que los quisiera leer y me pareci&oacute; un detalle maravilloso&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, asiste al acto de entrega del legado ‘in memoriam’ de José Saramago a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en Madrid"
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            <span class="title">
                El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, asiste al acto de entrega del legado ‘in memoriam’ de José Saramago a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en Madrid                            </span>
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        Pese a que echando la vista atr&aacute;s el centenario parece haber sido un &eacute;xito, cuando comenzaron los preparativos no ten&iacute;an nada claro que fuese a salir bien por un motivo imprevisible: la pandemia de la COVID-19. &ldquo;Planificamos un centenario sin saber si &iacute;bamos a poder hacer acto de presencia o no. De hecho, la obra de teatro en la calle <em>El viaje del elefante</em>, que iba a llegar hasta Lanzarote y a hacerse por toda la isla, se ha tenido que posponer al a&ntilde;o que viene&rdquo;, informa la directora de la Fundaci&oacute;n Saramago. &ldquo;Es la &uacute;ltima obra que escribi&oacute; y que le ayud&oacute; a mantenerse vivo tres a&ntilde;os m&aacute;s, as&iacute; que es toda una muestra de cari&ntilde;o&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Feria del Libro de Las Palmas se la dedicaron a José Saramago con una frase que decía ‘Saramago mola’. Y se ha visto por todas partes que Saramago mola</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar del Rey</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de la Fundación José Saramago
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos decir que el amor existe y el cari&ntilde;o por Jos&eacute; Saramago se ha demostrado en aldeas, pueblos, ferias. Incluso desde las Instituciones, que es de donde menos te puedes imaginar que surjan&rdquo;, dice Del R&iacute;o. No puede concretar cu&aacute;l es el acto que le ha parecido m&aacute;s determinante para celebrar la figura de su compa&ntilde;ero, pero se queda con una frase contundente: &ldquo;La Feria del Libro de Las Palmas se la dedicaron a Jos&eacute; Saramago con una frase que dec&iacute;a &lsquo;Saramago mola&rsquo;. Y se ha visto por todas partes que Saramago mola&rdquo;, concluye.
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    </figure><h3 class="article-text"><strong>El conocimiento sobre un autor universal</strong></h3><p class="article-text">
        Jordi Cerd&agrave; es el director de la C&aacute;tedra Jos&eacute; Saramago, que se cre&oacute; mediante un convenio firmado entre el Instituto Cam&otilde;es y la Universitat Aut&oacute;noma de Barcelona en 1997. Desde su instituci&oacute;n organizaron el congreso <em>Saramago e Transiberismo</em> en la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona en el mes de marzo, al que acudieron el embajador de Portugal en Espa&ntilde;a Francisco Ribeiro, la escritora colombiana Laura Restrepo y Pilar del R&iacute;o, entre otros ponentes. &ldquo;El transiberismo es su propuesta de armonizar los intereses entre todos los pueblos de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica y los pueblos que la historia ha vinculado a la pen&iacute;nsula, o sea, Am&eacute;rica, &Aacute;frica en el caso portugu&eacute;s o Asia&rdquo;, explica Cerd&agrave;. El evento levant&oacute; un gran inter&eacute;s porque, seg&uacute;n dice el responsable de la organizaci&oacute;n: &ldquo;Saramago es un autor que aparte de le&iacute;do, tambi&eacute;n era muy querido. Ya en vida disfrut&oacute; del acopio de lectores e incluso de gente que no lo hab&iacute;a le&iacute;do pero quer&iacute;a o&iacute;rlo y estar pendiente de lo que dec&iacute;a en los medios&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La ministra de Igualdad, Irene Montero (4i), presidió en la casa museo de José Saramago en Lanzarote el acto &quot;Literatura e igualdad&quot; con motivo del centenario del nacimiento del escritor                            </span>
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        Saramago introdujo el concepto de transiberismo en su libro <em>La balsa de piedra </em>publicado en 1986, un a&ntilde;o despu&eacute;s de la incorporaci&oacute;n de Portugal y Espa&ntilde;a en la Comunidad Econ&oacute;mica Europea. Carlos Re&iacute;s, comisario del Centenario Saramago que tambi&eacute;n particip&oacute; en el congreso, explica que este libro es un ejemplo de c&oacute;mo la conmemoraci&oacute;n ha permitido hacer una relectura cr&iacute;tica de la obra del escritor y obtener una nueva perspectiva de la misma. &ldquo;Era una novela que a algunos, incluso a m&iacute;, les parec&iacute;a un tanto fallida o incompleta y est&aacute; ganando una dimensi&oacute;n nueva al completar su lectura con reflexiones del propio Saramago posteriores a la publicaci&oacute;n&rdquo;, sostiene. &ldquo;Una de esas reflexiones permite superar el concepto de iberismo con el concepto de transiberismo, que subraya el destino com&uacute;n de las naciones ib&eacute;ricas, &lsquo;viajando&rsquo; hasta un destino com&uacute;n. Hacia el Sur iberoamericano que Portugal y Espa&ntilde;a, con errores y con omisiones graves, han configurado en su pasado de &lsquo;descubridores&rsquo; y de colonizadores&rdquo;, declara Re&iacute;s, miembro correspondiente de la Real Academia Espa&ntilde;ola por Portugal desde el 25 de junio de 2009.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los editores Alejandro García Schnetzer y Ricardo Viel presentan el libro &quot;Saramago. Sus nombres. Un álbum fotográfico&quot;"
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            <span class="title">
                Los editores Alejandro García Schnetzer y Ricardo Viel presentan el libro &quot;Saramago. Sus nombres. Un álbum fotográfico&quot;                            </span>
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        Para el comisario, el conocimiento de un autor cambia cuando se tiene oportunidad de volver a su obra. Y el centenario ha sido la &lsquo;excusa&rsquo; perfecta para regresar a la de Saramago y, por lo tanto, conocer mejor todos los aspectos de su figura. &ldquo;Por ejemplo, <em>Ensayo sobre la ceguera</em> es ahora mismo una novela distinta, m&aacute;s completa, en cierto sentido, como denuncia de la crisis de la raz&oacute;n humana, ya que hemos vivido la tragedia de una pandemia que le dio una nueva actualidad a esta novela&rdquo;, comenta Re&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el conjunto de celebraciones se han incluido tambi&eacute;n proyecciones de documentales u obras de teatro como <em>Assaig sobre la ceguesa</em>, una adaptaci&oacute;n de la mencionada <em>Ensayo sobre la ceguera,</em> dirigida por Nuno Cardoso que se interpreta en catal&aacute;n y portugu&eacute;s con subt&iacute;tulos en catal&aacute;n en el Teatre Nacional de Catalunya. Estas &ldquo;manifestaciones transliterarias&rdquo;, afirma Re&iacute;s &ldquo;nos permiten concluir que el universo de Saramago no est&aacute; &lsquo;cerrado&rsquo; en las obras literarias propiamente dichas. Este movimiento, que ha sido muy amplio, nos permite volver a sus obras literarias, que siempre ser&aacute;n el eje central de su legado, con la ayuda de nuevas miradas, de nuevos conceptos para el an&aacute;lisis y de nuevas propuestas art&iacute;sticas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Saramago dijo que quería ser una mosca cojonera y si pierde esta característica ya no será tan Saramago</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Cerdà</span>
                                        <span>—</span> Director de la Cátedra José Saramago
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, para Jordi Cerd&agrave;, las conmemoraciones y homenajes corren el riesgo de domesticar al autor al que se festeja. &ldquo;Saramago parece que haya entrado en el canon y ya no tiene las aristas que ten&iacute;a en vida. Esto tambi&eacute;n tiene un punto de peligro. &Eacute;l mismo dijo que quer&iacute;a ser una mosca cojonera y si pierde esta caracter&iacute;stica ya no ser&aacute; tan Saramago&rdquo;, dice. &ldquo;Los escenarios y los aniversarios son siempre peligrosos porque los controla el orden establecido. Y el caso de Saramago deber&iacute;a ser un autor que fomente la cr&iacute;tica&rdquo;, sostiene, aunque tambi&eacute;n se&ntilde;ala que es el &uacute;nico escritor en lengua portuguesa que ha ganado el premio Nobel (1998), lo que hace que no sea solo representante de Portugal sino de todos los pa&iacute;ses en los que se habla portugu&eacute;s. &ldquo;Esto quiere decir que quiz&aacute; tiene que ser un autor m&aacute;s de consenso y Saramago no quiso serlo nunca. Pero esto puede pasar con cualquier personaje p&uacute;blico ya muerto. Digamos que es menos peligroso&rdquo;, completa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/saramago-mola-celebracion-centenario-autor-quiso-entrar-canon_1_9714287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Nov 2022 21:49:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Saramago mola", la celebración del centenario de un autor que nunca quiso entrar en el canon]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Efemérides]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lanzarote, José Saramago y Pilar del Río: una historia de amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/lanzarote-jose-saramago-pilar-rio-historia-amor_1_9590265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56e26886-dfc3-437b-bfb4-a321a833d649_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lanzarote, José Saramago y Pilar del Río: una historia de amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se presenta 'La intuición de la isla', una crónica de la relación del Nobel portugués con Lanzarote, escrita por Pilar del Río, periodista y viuda del escritor</p><p class="subtitle">El legado actual de José Saramago, en contra del mito del “autor difícil”</p></div><p class="article-text">
        La censura fue el &uacute;ltimo empuj&oacute;n que llev&oacute; a Jos&eacute; Saramago a Lanzarote. En abril de 1992, el Gobierno del conservador Cavaco Silva decidi&oacute; eliminar un libro de Saramago de los elegidos para representar a la nueva literatura portuguesa en Europa. <em>El Evangelio seg&uacute;n Jesucristo </em>no gustaba a las piadosas mentes cat&oacute;licas del Gobierno portugu&eacute;s. Adem&aacute;s, su autor era comunista<em> </em>y, por &uacute;ltimo, aseguraban, el libro estaba mal escrito. Seis a&ntilde;os m&aacute;s tarde Saramago gan&oacute; el <a href="https://www.eldiario.es/temas/nobel-de-literatura/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel de Literatura</a>, no hay mucho m&aacute;s que decir.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, con la libertad de expresi&oacute;n de nuevo amenazada, es una maravilla leer <em>La intuici&oacute;n de la isla </em>(Itineraria)<em>, </em>un libro de amor a la vida escrito desde la alegr&iacute;a y el talento de Pilar del R&iacute;o, la mujer que comparti&oacute; los &uacute;ltimos 24 a&ntilde;os de la vida del escritor portugu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Saramago so&ntilde;&oacute; la balsa de piedra, esa gran barca en la que se convertir&iacute;a la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. Desgajada de Europa transportar&iacute;a personas y culturas de un lado al otro del mar. El sue&ntilde;o tom&oacute; forma y realidad el d&iacute;a en el que Lanzarote se cruz&oacute; en su vida y decidi&oacute; instalarse all&iacute; para convertir su casa, <em>A Casa, </em>en un semillero de la mejor literatura contempor&aacute;nea. <em>Ensayo sobre la ceguera, </em>nos cuenta Pilar, fue la primera obra escrita en la isla. &ldquo;&iquest;Y si todos fu&eacute;ramos ciegos?&rdquo;, se pregunt&oacute; el escritor. Necesit&oacute; llegar a Lanzarote para encontrar la respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Saramago trabaj&oacute; mucho en su estudio de <em>A Casa, </em>pero no solo. Hab&iacute;a un jard&iacute;n so&ntilde;ado que ir construyendo. Estaba el mar, Fuerteventura en el horizonte, la Isla de Lobos un poco m&aacute;s cerca. Pero, sobre todo, lo m&aacute;s importante eran los amigos. Lanzarote, ya el hogar de Jos&eacute; y Pilar, pronto se convirti&oacute; en un lugar de encuentro y di&aacute;logo. Escritores, directores de cine, pol&iacute;ticos. Amigas y amigos convirtieron <em>A Casa</em> en un foro abierto de tertulias, comidas &mdash;el bacalao siempre presente&mdash; y risas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pilar del R&iacute;o lo cuenta con soltura y ternura. Son p&iacute;ldoras de una vida intensa, llena de an&eacute;cdotas que nos transportan a la trastienda sencilla de personas notables. Los aut&eacute;nticos no necesitan oropeles. Cuenta Pilar que Jos&eacute;, impresionado tras ver <em>El sol del membrillo,</em> la pel&iacute;cula en la que V&iacute;ctor Erice retrata el placer y el dolor del trabajo del pintor Antonio L&oacute;pez, decide plantar en el jard&iacute;n de <em>A Casa</em> dos membrilleros. Uno se llamar&aacute; Antonio L&oacute;pez, el otro V&iacute;ctor Erice. &ldquo;No pudo ser &mdash;escribe Pilar&mdash; un membrillero result&oacute; manzano, y otro, membrillero aut&eacute;ntico, no resisti&oacute; la dulzura del clima de la isla, reclam&oacute; grados bajo cero, fr&iacute;o y lluvias, y como no lo consigui&oacute; se dej&oacute; ir a otra realidad, la de los &aacute;rboles confundidos por humanos de buena voluntad y pocos conocimientos bot&aacute;nicos. El error fatal&nbsp;de confundir &aacute;rboles no fue el &uacute;nico cometido en el jard&iacute;n de <em>A Casa,</em> donde los sentimientos estaban por encima del sentido com&uacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Saramago muri&oacute; en Lanzarote: &ldquo;No hubo tragedia en <em>A Casa</em> el d&iacute;a 18 de junio de 2010, s&iacute; un &iacute;ntimo y profundo luto que se transmit&iacute;a apenas con miradas, apenas con el silencio&rdquo;. Pilar cuenta c&oacute;mo las cenizas del escritor, cubiertas por tierra de su jard&iacute;n de Lanzarote, reposan bajo un olivo centenario de Azinhaga, su pueblo natal, sembrado frente a la Casa dos Bicos, sede de la Fundaci&oacute;n Saramago en Lisboa. Junto al &aacute;rbol, en el suelo, una leyenda: &ldquo;No subi&oacute; a las estrellas porque pertenec&iacute;a a la tierra&rdquo;. La frase final de <em>Memorial del convento</em> se convirti&oacute; en el mejor epitafio.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; f&aacute;cil es enamorarse de Saramago a trav&eacute;s de las palabras escritas por Pilar del R&iacute;o! Obrigado, Pilar; obrigado, Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pilar del R&iacute;o presenta hoy, 4 de octubre, </strong><em><strong>La intuici&oacute;n de la Isla</strong></em><strong> en la Librer&iacute;a Tipos Infames (calle de San Joaqu&iacute;n, 3. Madrid) a las 19:30 horas.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gumersindo Lafuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/lanzarote-jose-saramago-pilar-rio-historia-amor_1_9590265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Oct 2022 20:58:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lanzarote, José Saramago y Pilar del Río: una historia de amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Pilar del Río,Lanzarote,Canarias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El legado actual de José Saramago, en contra del mito del "autor difícil"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/legado-actual-jose-saramago-mito-autor-dificil_1_9191945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a90f3a56-74aa-4f1f-9f99-83b4b2beae72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El legado actual de José Saramago, en contra del mito del &quot;autor difícil&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Amigos, familiares y escritores recuerdan al Nobel de Literatura y animan a leerle, a pocas semanas de cumplirse su centenario, sin temor y desoyendo a quienes dicen, "a veces de manera frívola y otras malintencionada", que no es sencillo de abordar</p><p class="subtitle">El libro secuestrado de Sergio Ramírez escapa a la censura por medio de WhatsApp</p></div><p class="article-text">
        En 1979, el escritor Jos&eacute; Saramago sali&oacute; de Portugal por la frontera de Valen&ccedil;a do Minho y se plant&oacute; en Galicia. Su objetivo era hacer una ruta por su pa&iacute;s que diese lugar a un libro, pero para ello ten&iacute;a que salir de &eacute;l porque el t&iacute;tulo del proyecto era <em>Viaje a Portugal</em>. Para ir a un sitio primero hay que estar fuera de &eacute;l, as&iacute; que pas&oacute; un tiempo paseando por pueblos y ciudades cercanas hasta que el quinto d&iacute;a cruz&oacute; el r&iacute;o Duero v&iacute;a Zamora y emprendi&oacute; su periplo lusitano. 
    </p><p class="article-text">
        El libro se public&oacute; por primera vez en 1980, aunque con los a&ntilde;os se han hecho numerosas reediciones, tanto en portugu&eacute;s como en castellano. Anagrama acaba de lanzar la &uacute;ltima, traducida por Basilio Losada, con fotos in&eacute;ditas hechas por el autor y el fot&oacute;grafo Duarte Belo. Es uno de esos vol&uacute;menes encuadernados en tapa dura con lomo forrado de tela, propio de las ediciones especiales.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, la raz&oacute;n es que se trata de uno de los t&iacute;tulos de la colecci&oacute;n <em>Biblioteca Saramago &ndash;</em>con portadas de Manuel Estrada&ndash; que la editorial ha lanzado para celebrar el centenario del autor, que se cumple el pr&oacute;ximo 16 de noviembre. No es el &uacute;nico homenaje al hombre que gan&oacute; el Premio Nobel de Literatura en 1998. Por poner algunos ejemplos, el pasado 25 de abril se deposit&oacute; su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y el cup&oacute;n de la ONCE del 19 de junio estuvo dedicado a una de sus obras emblem&aacute;ticas, <em>Ensayo sobre la ceguera.</em> Desde la Fundaci&oacute;n Jos&eacute; Saramago se muestran sorprendidos por las respuestas que est&aacute;n teniendo las propuestas de conmemoraci&oacute;n que han hecho a las instituciones y a los &aacute;mbitos universitarios, acad&eacute;micos y art&iacute;sticos. Los lectores tambi&eacute;n est&aacute;n participando con entusiasmo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://www.penguinlibros.com/es/1656078/viaje-a-portugal-edicion-ilustrada-con-fotografias.jpg" alt="" width="200" height="300" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Para Pilar del R&iacute;o, presidenta de la Fundaci&oacute;n, esta reacci&oacute;n indica que el escritor &ldquo;forma parte de los afectos de los lectores y su voz est&aacute; instalada en la sociedad contempor&aacute;nea&rdquo;. En su instituci&oacute;n suelen decir que es &ldquo;el centenario de un contempor&aacute;neo&rdquo;, dice. Es una de las personas que mejor le conoc&iacute;a, ya que fue traductora de su obra y su esposa desde 1988. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La voz de Jos&eacute; Saramago, que siendo una voz singular, se hace m&uacute;ltiple cuando se est&aacute; leyendo, los lectores nos sentimos incorporados al relato como si se nos estuviera contando al o&iacute;do&rdquo;, defiende. Adem&aacute;s de coordinar la mayor&iacute;a de las actividades que se est&aacute;n llevando a cabo por el centenario, el pasado mes de abril present&oacute; su libro (es no solo traductora sino tambi&eacute;n periodista) <em>La intuici&oacute;n de la isla: Los d&iacute;as de Jos&eacute; Saramago en Lanzarote</em> (Itineraria Editorial).
    </p><p class="article-text">
        Fernando G&oacute;mez Aguilera, director de la Fundaci&oacute;n C&eacute;sar Manrique, es especialista en la obra de Saramago y comisario de su Fundaci&oacute;n. Acaba de publicar el libro <em>El p&aacute;jaro que p&iacute;a posado en el rinoceronte</em> (editorial La Umbr&iacute;a y la Solana), que recoge quince textos en los que reflexiona sobre la literatura que el autor luso escribi&oacute; a partir de 1993. Ese fue el a&ntilde;o en el que se instal&oacute; en la isla canaria, despu&eacute;s de la pol&eacute;mica que provoc&oacute; la novela <em>El Evangelio seg&uacute;n Jesucristo</em> en Portugal en 1991.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es el ciclo mayor de su producci&oacute;n (una veintena de obras). Re&uacute;ne caracter&iacute;sticas propias, diferenciales, que suponen un giro con respecto a lo anterior. Saramago lo denomin&oacute; el ciclo de la &lsquo;piedra&rsquo;, frente al anterior de la &lsquo;estatua&rsquo;&rdquo;, explica. El t&iacute;tulo de este nuevo volumen de G&oacute;mez Aguilera viene de una cita de George Steiner que alude a &ldquo;los picabueyes, los pajaritos que se colocan sobre los rinocerontes y alertan tanto de la presencia del paquidermo como de la proximidad de los humanos&rdquo;. Para &eacute;l, &ldquo;subraya, metaf&oacute;ricamente, la condici&oacute;n de centinela, de alertador en este caso, sobre las desviaciones del sistema. Y, tambi&eacute;n, sobre las derivas humanas nocivas, caracter&iacute;sticas de la literatura y el pensamiento de Saramago&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Saramago en la actualidad</strong></h3><p class="article-text">
        Los lectores y lectoras que deseen adentrarse en el universo del escritor portugu&eacute;s tienen un gran listado de t&iacute;tulos ante s&iacute;. Novelas, varios libros de relatos y de literatura infantil y juvenil, diarios, cr&oacute;nicas publicadas en peri&oacute;dicos, obras de teatro, ensayos e incluso su autobiograf&iacute;a <em>Las peque&ntilde;as memorias</em> (2006). Una cantidad considerable de textos entre los cuales puede ser dif&iacute;cil escoger. La escritura de Saramago no est&aacute; considerada precisamente ligera, lo cual puede causar reticencias al p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        A eso precisamente hace referencia Pilar del R&iacute;o, que aconseja a los posibles lectores que se liberen de cualquier prejuicio previo. &ldquo;Que lean sin temor, sin o&iacute;r a quienes dicen, a veces de manera fr&iacute;vola y otras malintencionada, que es un autor dif&iacute;cil. Claro que lo es, como aprender a montar en bicicleta o ponerse guapos&rdquo;, sostiene. &ldquo;Cuando se entra en la obra &lsquo;saramaguiana&rsquo; y se empieza a sentir que uno mismo es m&aacute;s inteligente de lo que nos dicen, que podemos entender m&aacute;s all&aacute; de los mensajes de WhatsApp, que somos capaces de incorporar otros mundo a nuestro mundo, entonces no hay placer mayor&rdquo;. Su recomendaci&oacute;n es empezar leyendo unas p&aacute;ginas en voz alta hasta entender el ritmo. &ldquo;Luego todo es f&aacute;cil y las historias que se cuentan son realmente sorprendentes. Merece la pena&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando se entra en la obra ‘saramaguiana’ y se empieza a sentir que uno mismo es más inteligente de lo que nos dicen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar del Río</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de la Fundación Saramago
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El escritor nicarag&uuml;ense Sergio Ram&iacute;rez, ganador del Premio Cervantes 2017, fue amigo cercano de Saramago y tambi&eacute;n conoce bien su obra. Para &eacute;l, el mejor legado del portugu&eacute;s es &ldquo;una escritura l&uacute;cida, que mirar&aacute; siempre hacia el futuro, y que pasar&aacute; de una generaci&oacute;n a otra de lectores&rdquo;. &Eacute;l recomienda a los nuevos lectores que empiecen por <em>Ensayo sobre la ceguera</em> (1995), sobre todo despu&eacute;s de lo vivido con la crisis sanitaria del coronavirus. De hecho, fue uno de los libros m&aacute;s le&iacute;dos durante el confinamiento. &ldquo;Sirvi&oacute; durante la pandemia para reflexionar sobre el aislamiento, la soledad, las cat&aacute;strofes colectivas. Mejor papel social no se le puede pedir a un libro de imaginaci&oacute;n&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Los libros de Saramago, como el que menciona Ram&iacute;rez, siguen siendo una buena herramienta de la que servirse para hacer un an&aacute;lisis de lo que pasa a d&iacute;a de hoy, aunque hayan transcurrido d&eacute;cadas desde que los escribi&oacute;. G&oacute;mez Aguilera tambi&eacute;n apunta como evidente a <em>Ensayo sobre la ceguera</em>, pero tambi&eacute;n menciona <em>Alabardas</em>, la &uacute;ltima novela del escritor, que nunca lleg&oacute; a terminar. &ldquo;Aborda el tema actual de la industria armament&iacute;stica y la guerra, sobre un gran conflicto moral individual que tiene en su base la banalidad del mal, adem&aacute;s hace resonar la relaci&oacute;n del negocio armament&iacute;stico con los intereses de poder, el conflicto armado como palanca econ&oacute;mica manchada de horror&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        No termina ah&iacute; su listado de recomendaciones. <em>&ldquo;Ensayo sobre la lucidez</em> cuestiona la calidad de nuestras democracias y sus derivas autoritarias. En <em>Ca&iacute;n</em> se plantea, con crudeza, la incompatibilidad de la religi&oacute;n con el libre albedr&iacute;o y fustiga la Biblia a partir de una contralectura textual, racionalista, en la que el autor se confronta al relato consolidado sobre Dios&rdquo;. Asimismo, est&aacute; convencido de que &ldquo;el transiberismo que Saramago defendi&oacute; en <em>La balsa de piedra</em> cobra hoy m&aacute;s actualidad que nunca, en un momento en que el mapa geoestrat&eacute;gico del mundo se est&aacute; reordenando&rdquo;. &ldquo;La obsesionada b&uacute;squeda del otro en <em>Todos los nombres</em> subraya una de las carencias de nuestro tiempo de soledades, a pesar de la apariencia de hipercomunicaci&oacute;n, no pocas veces enmascaradora y hueca&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;Ensayo sobre la ceguera&#039; sirvió durante la pandemia para reflexionar sobre el aislamiento, la soledad, las catástrofes colectiva</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sergio Ramírez</span>
                                        <span>—</span> Premio Cervantes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pilar del R&iacute;o tambi&eacute;n reflexiona sobre qu&eacute; t&iacute;tulos son m&aacute;s &uacute;tiles para intentar entender lo que sucede en la sociedad actual a trav&eacute;s de las reflexiones del autor portugu&eacute;s. &ldquo;&iquest;Somos ciudadanos o consumidores? &iquest;Valemos por nuestra condici&oacute;n c&iacute;vica o si no podemos comprar estamos excluidos de la sociedad?. Ese asunto se trata en <em>La caverna</em>&rdquo;, sostiene. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se pregunta si los ciudadanos somos hegem&oacute;nicos o nos preparan el terreno para que elijamos lo que ya est&aacute; decidido por otros y la respuesta est&aacute; en <em>Ensayo sobre la lucidez</em>. &ldquo;Si se fabrican armas, habr&aacute; que fabricar conflictos, nadie fabrica para tirar a la basura, ni empresas ni estados. Y habr&aacute; que experimentar el material fabricado organizando conflictos, guerras regionales o generales. De eso trata <em>Alabardas, alabardas</em>&rdquo;, determina.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n comenta, el mayor legado que han dejado las obras de Saramago es la oportunidad de reflexionar sin miedo. &Eacute;l construy&oacute; sus libros &ldquo;desde la &eacute;tica de la responsabilidad, usando la raz&oacute;n y la conciencia sin pasar por el observatorio del poder, que tiene marcadas las opiniones que debemos tener en cada momento, esas neutralidades o indiferencias tan bien vistas por quienes marcan los pasos a seguir, la &lsquo;dulce&rsquo; correcci&oacute;n social&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sergio Ram&iacute;rez aporta una reflexi&oacute;n m&aacute;s sobre el peso de la aportaci&oacute;n de Saramago a la literatura y al pensamiento: &ldquo;el relato como una gran par&aacute;bola, que en su universo descripto contiene una reflexi&oacute;n imaginativa que funciona como un espejo de la realidad. La realidad de cualquier &eacute;poca, o tiempo, y sobre todo del presente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/legado-actual-jose-saramago-mito-autor-dificil_1_9191945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jul 2022 20:31:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El legado actual de José Saramago, en contra del mito del "autor difícil"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nobel de Literatura,José Saramago,Libros,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pilar del Río: "Saramago sufrió escribiendo 'Ensayo sobre la ceguera' porque es duro reconocer que somos ciegos que viendo, no vemos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/conectados/jose-saramago-pilar-del-rio-aniversario-escritor_1_6021347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2953d2a6-0dd5-4627-93c6-e739f7729fe3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ignacio Escolar entrevista a Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Charlamos con la presidenta de la Fundación José Saramago cuando se cumplen 10 años de la muerte del escritor, premio Nobel de Literatura</p><p class="subtitle">"De su obra podemos aprender que tenemos que salvaguardar la humanidad"</p><p class="subtitle">El mensaje que nos daría hoy Saramago: "Sabemos más de lo que creemos, podemos más de lo que imaginamos"</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Calma, dijo el m&eacute;dico. En una epidemia no hay culpables. Todos son v&iacute;ctimas&rdquo;. Son palabras de&nbsp;<em>Ensayo sobre la ceguera</em>, de Jos&eacute; Saramago, que recientemente se escucharon en el Congreso de los Diputados en boca de Tom&aacute;s Guitarte. El diputado de Teruel Existe lamentaba con ellas la falta de consenso pol&iacute;tico&nbsp;durante la crisis sanitaria. Demuestran que las ense&ntilde;anzas del escritor portugu&eacute;s siguen estando vigentes 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, y que siguen siendo necesarias.
    </p><p class="article-text">
        Este jueves, d&iacute;a en el que se cumple el d&eacute;cimo aniversario de su fallecimiento en Lanzarote, hemos conversado en Confinados con Pilar del R&iacute;o, presidenta de la Fundaci&oacute;n Jos&eacute; Saramago, su amor y traductora de su obra. Junto a Ignacio Escolar la periodista ha reflexionado sobre el legado del Premio Nobel de Literatura, su pensamiento y de c&oacute;mo habr&iacute;a vivido &eacute;l, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/Nobel-Saramago-homenaje-abuelos-batalla_0_821718775.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comprometido siempre con la lucha contra las injusticias</a>, la situaci&oacute;n&nbsp;que nos azota, propia de una novela dist&oacute;pica.
    </p><p class="article-text">
        Al hablar de la vigencia de <em>Ensayo sobre la ceguera</em>, Del R&iacute;o ha destacado que en la novela &ldquo;hay un resto de humanidad&rdquo; frente a la epidemia, &ldquo;de ayuda y responsabilidad&rdquo;. &ldquo;Cuando Jos&eacute; Saramago escrib&iacute;a sus ficciones, siempre estaba reflexionando sobre el valor e importancia de la &eacute;tica de la responsabilidad&rdquo;, ha recordado la que fue su pareja siempre con una sonrisa al hablar del escritor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, ha querido se&ntilde;alar, que de la novela &ldquo;se puede aprender que tenemos que salvaguardar la humanidad&rdquo; y que esto es algo que se ve en su continuaci&oacute;n, <em>Ensayo sobre la lucidez.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        En la conversaci&oacute;n, del R&iacute;o ha reconocido que ha vuelto a leer durante el confinamiento<em> Ensayo sobre la ceguera,</em> pero que era algo que le hac&iacute;a &ldquo;mucho da&ntilde;o porque sab&iacute;a del sufrimiento de Saramago escribiendo ese libro&rdquo;. Un sufrimiento causado porque &ldquo;es duro tener que reconocer que somos ciegos que viendo, no vemos, que somos capaces de destruir a nuestros semejantes o dejarlos abandonados a su suerte&hellip; Es un libro de una virulencia extrema&rdquo;, ha explicado.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        A Pilar del R&iacute;o se le cambia el gesto durante la entrevista cuando es preguntada por la actitud pol&iacute;tica de la oposici&oacute;n en Espa&ntilde;a. &ldquo;Desde el punto de vista humano es una actitud tan mezquina; pol&iacute;ticamente es impresentable, porque se supone que la pol&iacute;tica es el arte de gestionar conflictos y el bien com&uacute;n y querer acaparar y robar votos para tratar de&nbsp;hundir al adversario es siniestro. La gente tiene miedo, no sabe si va a enfermar ma&ntilde;ana, si va a poder comer ma&ntilde;ana... juegan con el miedo, &iquest;para qu&eacute;? Es irresponsable y mezquino&rdquo;, ha asegurado.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El mensaje que nos dar&iacute;a hoy Saramago</h3><p class="article-text">
        <span id="mensaje"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
            <iframe src="https://www.dailymotion.com/embed/video/x7ujhfe" style="border: 0; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; position: absolute;" allowfullscreen="" scrolling="no" allow="encrypted-media">        </iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La periodista y traductora cree que la gente saldr&aacute; de esta crisis &ldquo;con mucho miedo, econ&oacute;micamente destrozada&rdquo; frente a &ldquo;una super&eacute;lite muy millonaria&rdquo;. Tambi&eacute;n ha asegurado que &ldquo;las personas conscientes&rdquo; saldr&aacute;n con m&aacute;s &ldquo;solidez&rdquo;. &ldquo;Hemos sentido en nuestra carne la desolaci&oacute;n, el miedo, la ansiedad, los militantes del bien com&uacute;n, no hablo de partidos, van a salir m&aacute;s militantes&rdquo;, ha asegurado, refiri&eacute;ndose a &ldquo;un grupo de personas que se va a reafirmar y que no van a transigir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A preguntas de los socios y socias sobre cu&aacute;l cree que ser&iacute;a el mensaje que Saramago nos dar&iacute;a ante la situaci&oacute;n actual, Del R&iacute;o ha recordado una frase que pronunci&oacute; cuando habl&oacute; en la Puerta del Sol en Madrid contra la guerra de Irak, y que se repite a s&iacute; misma &ldquo;muchas veces&rdquo;: &ldquo;Sabemos m&aacute;s de lo que creemos, podemos m&aacute;s de lo que imaginamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada ser humano, empoder&eacute;mosnos, cada ser humano vale un mont&oacute;n, no nos resignemos, no nos conformemos, seamos seres con la cabeza levantada del suelo. Solo de ah&iacute; puede partir la salud del mundo&rdquo;, ha continuado Pilar del R&iacute;o.
    </p><h3 class="article-text">Saramago para j&oacute;venes y otras recomendaciones literarias</h3><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
            <iframe src="https://www.dailymotion.com/embed/video/x7ujhbt" style="border: 0; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; position: absolute;" allowfullscreen="" scrolling="no" allow="encrypted-media">        </iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Pilar del R&iacute;o ha recordado que Saramago se form&oacute; en las bibliotecas, &ldquo;leyendo todo lo que ca&iacute;a en su mano porque no pudo ir a la universidad&rdquo; por sus or&iacute;genes humildes. A los m&aacute;s j&oacute;venes, le ha recomendado la trilog&iacute;a que conforman <em>Ensayo sobre la ceguera</em>, <em>Ensayo sobre la lucidez</em> y <em>Las intermitencias de la muerte</em>, &ldquo;porque se van a encontrar reflejados en ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la traductora se lo hemos puesto dif&iacute;cil cuando le hemos pedido que nos recomendara alg&uacute;n titulo para los seguidores de Saramago y ha optado por descubrirnos &ldquo;autores j&oacute;venes portugueses que tienen mucho que decir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Jos&eacute; Luis Peixoto es muy actual, Gon&ccedil;alo M. Tavares, Valter Hugo M&atilde;e, L&iacute;dia Jorge, que es una mujer interesant&iacute;sima... Hay muchos autores en Portugal que merecen ser conocidos en Espa&ntilde;a&rdquo;, ha afirmado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del R&iacute;o tambi&eacute;n ha vuelto a leer <em>La peste</em>, de Albert Cam&uacute;s, que la dej&oacute; &ldquo;sobrecogida&rdquo; y <em>El evangelio seg&uacute;n Jesucristo</em>, de Saramago, una lectura que le &ldquo;serena&rdquo; en estos tiempos convulsos.
    </p><p class="article-text">
        <span id="audio_52199199"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="audio_52199199" frameborder="0" allowfullscreen="" scrolling="no" height="200" src="https://www.ivoox.com/player_ej_52199199_4_1.html?c1=89d084" style="border: 1px solid #EEE; box-sizing: border-box; width: 100%;"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/conectados/jose-saramago-pilar-del-rio-aniversario-escritor_1_6021347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2020 14:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pilar del Río: "Saramago sufrió escribiendo 'Ensayo sobre la ceguera' porque es duro reconocer que somos ciegos que viendo, no vemos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pilar del Río,José Saramago]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pilar del Río recuerda que Saramago anticipó el "mundo inhóspito" actual, pero confiaba en el ser humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/pilar-rio-saramago-inhospito-ser-humano_1_6068126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25289125-0e31-4723-a4dc-ea062ae8b31d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pilar del Río"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presidenta de la Fundación José Saramago reflexiona sobre el papel del escritor a diez años de su muerte: "Es una década en la que su pensamiento y obra han estado circulando por el mundo; 'Ensayo sobre la ceguera' ha sido una referencia continua"</p></div><p class="article-text">
        Pocos libros han sido m&aacute;s citados en estos meses en los que una pandemia desconocida ha puesto patas arriba al mundo entero que el <em>Ensayo sobre la ceguera</em> de Jos&eacute; Saramago (1922-2010). Pilar del R&iacute;o afirma que el Nobel portugu&eacute;s se anticip&oacute; al &ldquo;mundo inh&oacute;spito&rdquo; actual, pero sin dejar de recordar su pertinaz confianza en el ser humano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A ver si tambi&eacute;n la confianza que &eacute;l ten&iacute;a en los seres humanos se cumple&rdquo;, desea Pilar del R&iacute;o en una entrevista realizada desde Lisboa, que pide contestar por escrito, porque una afon&iacute;a le dificulta hablar con soltura.
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte en Lanzarote del escritor portugu&eacute;s, su compa&ntilde;era y presidenta de la Fundaci&oacute;n Jos&eacute; Saramago reflexiona sobre el papel del escritor en la literatura, sobre la conexi&oacute;n que estableci&oacute; con C&eacute;sar Manrique sin llegar a conocerlo o recomienda&nbsp;voces sensatas a las que escuchar faltando Saramago: el papa Francisco y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo resumir&iacute;a una d&eacute;cada sin Saramago?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es una d&eacute;cada sin Saramago, es una d&eacute;cada en la que su pensamiento y obra han estado circulando por el mundo, se reeditan sus libros, han aparecido textos nuevos, sus conferencias se leen y &eacute;l es citado continuamente. Basta ver art&iacute;culos period&iacute;sticos, editoriales o declaraciones p&uacute;blicas a lo largo de este tiempo de pandemia. <em>Ensayo sobre la ceguera</em>, el primer libro que Jos&eacute; Saramago escribi&oacute; en Lanzarote, ha sido una referencia continua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vi&eacute;ndolo con la perspectiva del tiempo transcurrido, &iquest;qu&eacute; supuso su p&eacute;rdida para la literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los autores no se pierden, no los autores que definen sus &eacute;pocas. Mueren las personas, claro, y eso es un dolor para sus cercanos, pero el trabajo de los escritores contin&uacute;a y es ah&iacute; donde nos encontramos y los encontramos. Y Jos&eacute; Saramago est&aacute; muy presente en el relato del mundo inh&oacute;spito que nos ha tocado vivir, sus distrofias avanzaron lo que est&aacute; sucediendo. A ver si tambi&eacute;n la confianza que &eacute;l ten&iacute;a en los seres humanos se cumple...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute;n s&oacute;lidas la huella y la obra? &iquest;Qu&eacute; papel juega al respecto la Fundaci&oacute;n Jos&eacute; Saramago?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n es una instituci&oacute;n de &aacute;mbito cultural, con sede en Lisboa, que trabaja cada d&iacute;a y ha conseguido, en sus doce a&ntilde;os de vida, formar parte del concierto mundial, es decir, estar entre las instituciones con objetivos semejantes: la salud del mundo, el cuidado del medio ambiente, tambi&eacute;n la cultura, porque somos seres de pensamiento, con memoria y con sue&ntilde;os. Trabajamos con esos materiales, la dignidad del planeta, tan vapuleado, la de todos y cada uno de sus habitantes, todos con derechos humanos, todos indispensables, aunque haya tantos condenados por la voracidad del sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que alguien ha tomado el testigo de lo que representaba Saramago como conciencia cr&iacute;tica de la sociedad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que cada escritor o intelectual hace lo que puede. Nadie ocupa el lugar de otro, cada uno encuentra y vive en su propio lugar. Y hay voces muy autorizadas en el mundo en estos momentos. Si quiere, y para no citarle escritores de un pa&iacute;s u otro, le doy dos referencias mundiales, a las que se puede o&iacute;r y se aprende: el papa Francisco y el secretario general de la ONU, Antonio Gueterres, dos voces que en estos tiempos de pandemia han dicho lo m&aacute;s sensato y humano: que hay que atender a los afectados, a todos, que tienen que vivir y atender a sus necesidades, dijo el papa en el Domingo de Misericordia, y que &eacute;ste es un problema global, que necesita soluciones globales, insiste Antonio Guterres. Dos voces &eacute;ticas imprescindibles para quienes tienen o&iacute;dos y pueden, y quieren, o&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No cree que, de alguna forma, durante esta pandemia, en determinados momentos, hemos vivido algunos pasajes del Ensayo sobre la ceguera?</strong><em>Ensayo sobre la ceguera</em>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Por eso ha sido tan citada. Un d&iacute;a en un pleno del Parlamento espa&ntilde;ol se ley&oacute; una frase de ese libro, que algunos creadores de opini&oacute;n y de crispaci&oacute;n deber&iacute;an aprender: en una epidemia no hay culpables ni responsables, somos todos v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pasado abril finalizaron en Lanzarote, silenciados por la pandemia, los actos conmemorativos del centenario del nacimiento de C&eacute;sar Manrique. &iquest;Porque cree que Manrique y Saramago conectaron tanto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conectaron sin llegar a conocerse. Porque ambos ten&iacute;an como proyecto el bien com&uacute;n, que los seres humanos pudieran vivir con dignidad. Y porque los dos eran unos creadores grandes y generosos, dos ejemplos de vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Efe / Salvador Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/pilar-rio-saramago-inhospito-ser-humano_1_6068126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2020 08:36:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pilar del Río recuerda que Saramago anticipó el "mundo inhóspito" actual, pero confiaba en el ser humano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,José Saramago,Pilar del Río]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez años sin José Saramago en Lanzarote, la isla donde halló aire y se convirtió en Nobel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lanzaroteahora/saramago-lanzarote-aire-convirtio-nobel_1_6068193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/418b88db-aade-43f5-903b-af80a4605b64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="José Saramago"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este jueves se cumple el décimo aniversario de la muerte del escritor y A Casa Museo José Saramago celebra un acto con actuaciones de Carlos Rivero y José Vicente Pérez, retransmitido a partir de las 12.00 horas</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a Jos&eacute; Saramago le dijo en su casa a su editor, Juan Cruz, mientras miraba sobre el mar hacia esa monta&ntilde;a de Fuerteventura donde una escultura recuerda a Unamuno: &ldquo;Me quitar&aacute;n lo que quieran, pero nadie me podr&aacute; quitar el aire de Lanzarote&rdquo;. La isla lleva diez a&ntilde;os echando de menos a &ldquo;su Nobel&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este jueves, 18 de junio, se cumple el d&eacute;cimo aniversario de la muerte del escritor y primer Premio Nobel de las letras lusas. A Casa Museo Jos&eacute; Saramago celebra un acto de recuerdo con las actuaciones de Carlos Rivero, cello y de Jos&eacute; Vicente P&eacute;rez al timple, que ser&aacute; retransmitido a trav&eacute;s de Youtube a partir de las 12.00 horas.
    </p><p class="article-text">
        La Agencia Efe ha explorado sus archivos para recorrer diez momentos importantes del escritor portugu&eacute;s en la isla de los volcanes:
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1273181528361762816?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Llegada a Lanzarote</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1991, Saramago public&oacute; <em>El Evangelio seg&uacute;n Jesucristo</em>, libro que levant&oacute; una enorme polvareda en Portugal, hasta el punto de que el Gobierno de su pa&iacute;s decidi&oacute; vetarla y no presentarla al Premio Literario Europeo de ese a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El veto de su patria a su libro molest&oacute; al escritor, que acab&oacute; mud&aacute;ndose a Lanzarote en 1993. Se instal&oacute; en T&iacute;as, donde construy&oacute; su vivienda, destinada a convertirse en un lugar de estudio y escritura, pero tambi&eacute;n un lugar simb&oacute;lico de lo que es una isla. 'A Casa', terminar&iacute;a llam&aacute;ndola.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, explica a Efe su amigo Juan Cruz, la casa &ldquo;no fue una isla, sino una especie de sol que alumbr&oacute; una &eacute;poca important&iacute;sima de una Lanzarote siempre amenazada por su belleza y en la que quer&iacute;an construir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Manrique y Saramago</strong>
    </p><p class="article-text">
        C&eacute;sar Manrique falleci&oacute; en 1992; poco despu&eacute;s, lleg&oacute; Saramago a Lanzarote. Ambos compartir&iacute;an el ideario ambiental y la necesidad de proteger una isla sobre la que no dejaba de planear el fantasma de la especulaci&oacute;n. Ambos se sumaron -y a veces encabezaron- a protestas de los colectivos ecologistas.
    </p><p class="article-text">
        El escritor portugu&eacute;s advirti&oacute; sobre las dificultades que tiene la tierra para vivir en tiempos de especulaci&oacute;n y en una conferencia, organizada por la Asociaci&oacute;n Achitacande en el 2000, lament&oacute; que se estuviera asistiendo a &ldquo;la segunda muerte de C&eacute;sar Manrique, la de su esp&iacute;ritu&rdquo;, al ver c&oacute;mo el mensaje del creador de los Jameos del Agua pasaba al trastero. &ldquo;La idea de C&eacute;sar no s&oacute;lo era una idea de presente sino de futuro&rdquo;, recordaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Ensayo sobre la ceguera'</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 20 de junio de 1996, Saramago reun&iacute;a a un grupo de periodistas en la sala El Almac&eacute;n, un templo de advocaci&oacute;n cultural creado por Manrique en Arrecife, para hacer la presentaci&oacute;n de la novela &ldquo;Ensayo sobre la ceguera&rdquo;, publicada en 1995.
    </p><p class="article-text">
        El texto, escrito en Lanzarote, supone un golpe en la conciencia del lector y la consagraci&oacute;n de Saramago como uno de los grandes novelistas del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        El escritor aseguraba a la prensa en El Almac&eacute;n &ldquo;la ceguera representa la p&eacute;rdida de la raz&oacute;n, ese es el gran problema en la actualidad. Muchos de los conflictos y de los errores que existen en la actualidad dejar&iacute;an de existir si el hombre usara la raz&oacute;n teniendo en cuenta los derechos del otro y la vida del otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Guerra de Irak</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 15 de febrero de 2003, el escritor se puso al frente de una manifestaci&oacute;n en Lanzarote contra de la guerra de Irak, con camiseta blanca y pegatina de &ldquo;No a la guerra&rdquo; y ley&oacute; un manifiesto. El entonces secretario general del PSOE en Lanzarote, Carlos Espino, destac&oacute; a la prensa que el escritor hab&iacute;a &ldquo;puesto voz al sentimiento de Lanzarote contra la guerra&rdquo;. Un mes despu&eacute;s, leer&iacute;a otro manifiesto, el de la multitudinaria concentraci&oacute;n de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Cuadernos de Lanzarote'</strong>
    </p><p class="article-text">
        La producci&oacute;n literaria de Saramago durante sus primeros a&ntilde;os en Lanzarote es fren&eacute;tica. Publica &ldquo;Ensayo sobre la ceguera&rdquo;, &ldquo;Todos los nombres&rdquo;, &ldquo;La caverna&rdquo; y &ldquo;Cuadernos de Lanzarote&rdquo;, un conjunto de cinco diarios escritos entre 1995 y 2001.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima obra, repleta de reflexiones y vivencias en Lanzarote, convierte a la isla en un paisaje literario, ya que tal y como cuenta Juan Cruz, resulta &ldquo;imposible que un escritor no se relacione, sobre todo si su ra&iacute;z de escritura es po&eacute;tica, con el territorio en el que est&aacute; habitando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los cuadernos le dieron paz porque contar lo que est&aacute; ocurriendo pacifica&rdquo;, defiende el periodista canario y apostilla: &ldquo;&Eacute;l no hubiera escrito lo mismo en otro lugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2018, se public&oacute; &ldquo;El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel&rdquo;, su &uacute;ltimo diario escrito en 1998, despu&eacute;s de que su mujer Pilar del R&iacute;o encontrara el texto en el disco duro del ordenador que usaba el escritor para trabajar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premio Nobel</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 8 de octubre de 1998, Saramago escribi&oacute; unas escuetas notas en su diario: &ldquo;Aeropuerto de Frankfurt. Premio Nobel. La azafata. Teresa Cruz. Entrevistas&rdquo;. Ese d&iacute;a, a punto de subir a un avi&oacute;n de regreso a Lanzarote tras participar en la Feria del Libro de Fr&aacute;ncfort (Alemania), se enter&oacute; por su editor portugu&eacute;s de que la Academia Sueca le hab&iacute;a concedido el Nobel de Literatura.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as m&aacute;s tarde, escribi&oacute; en el diario a su regreso a Lanzarote: &ldquo;A Casa estaba llena de flores&rdquo;. Dos meses despu&eacute;s, el 7 de diciembre, pronunci&oacute; en Estocolmo su discurso de ingreso a la Academia, un texto que debi&oacute; escribir en su casa de T&iacute;as y que comienza as&iacute;: &ldquo;El hombre m&aacute;s sabio que he conocido en toda mi vida no sab&iacute;a leer ni escribir&rdquo;, en alusi&oacute;n a su abuelo materno Jer&oacute;nimo Melrinho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuentes y Vargas Llosa</strong>
    </p><p class="article-text">
        El autor de &ldquo;Ca&iacute;n&rdquo; defini&oacute; su vivienda de T&iacute;as como &ldquo;una casa hecha de libros&rdquo;. En ella, recibi&oacute; las visitas de Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Susan Sontag o G&uuml;nter Grass, que viajaron a Lanzarote atra&iacute;dos por el im&aacute;n de Manrique y del propio Saramago.
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos, comenta el que fuera su editor en los noventa, &ldquo;se llevaron la paz de Saramago, un hombre que trasmit&iacute;a paz y tambi&eacute;n la sensaci&oacute;n de que muchas veces un hombre es una isla y Saramago era una isla en una isla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premio Canarias </strong>
    </p><p class="article-text">
        El escritor luso recibi&oacute; el Premio Canarias en 2001 en la modalidad internacional. En su discurso, hoy de plena actualidad, ped&iacute;a &ldquo;comprensi&oacute;n&rdquo; y &ldquo;generosidad&rdquo; con los inmigrantes que llegaban entonces a las islas y respeto para aquellos que &ldquo;vivan, sue&ntilde;an un futuro que no sean sol, cemento y despojos de un inmenso y grotesco parque de atracciones sin dignidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carta a Aminatu Haidar</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si estuviera en Lanzarote, estar&iacute;a contigo. Y no porque sea tambi&eacute;n un militante separatista, como te ha definido el embajador de Marruecos, sino precisamente por todo lo contrario: creo que el planeta es de todos y todos tenemos derecho a nuestro espacio para poder vivir en armon&iacute;a&rdquo;, comenzaba la carta que Saramago envi&oacute; a Aminatu Haidar.
    </p><p class="article-text">
        La activista saharaui protagoniz&oacute; en noviembre de 2009 una huelga de hambre de 32 d&iacute;as en el Aeropuerto de Lanzarote, un gesto que puso en alerta a las diplomacias marroqu&iacute; y espa&ntilde;ola. El motivo era la negativa de Marruecos a dejarla entrar en el S&aacute;hara por haber escrito en la ficha de entrada que era saharaui y no marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as despu&eacute;s de escribir la carta, el autor de &ldquo;El viaje del elefante&rdquo; regres&oacute; a Lanzarote y visit&oacute; a la activista en el aeropuerto donde manifest&oacute; que el gesto de Aminatu &ldquo;ha despertado la conciencia internacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adi&oacute;s al escritor</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 18 de junio de 2010 falleci&oacute; a los 87 a&ntilde;os en su casa de T&iacute;as. Su cuerpo viaj&oacute; a Lisboa para ser incinerado y sus cenizas fueron depositadas tanto en su pueblo natal, Azinhaga, como en su casa de T&iacute;as junto a un olivo, cuya rama es el s&iacute;mbolo universal de la paz.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2013, una escultura de acero de cinco metros, que simboliza a un olivo, da la bienvenida a quienes se acercan a la rotonda de acceso a A Casa. En ella se lee una frase del Nobel: &ldquo;Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra m&iacute;a&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Efe (Eloy Vera) / Canarias Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lanzaroteahora/saramago-lanzarote-aire-convirtio-nobel_1_6068193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2020 08:10:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diez años sin José Saramago en Lanzarote, la isla donde halló aire y se convirtió en Nobel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Lanzarote]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Saudades de você, Saramago]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/saudades-voce-saramago_132_6036861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8e9c148-f4b9-48bb-9f4d-ed92813420b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saudades de você, Saramago"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen diez años de la muerte de José Saramago. Me pregunto qué lecciones extraería hoy de ciertas posturas políticas y comportamientos</p></div><p class="article-text">
        Cuando pienso en los momentos m&aacute;s felices de mi juventud siempre aparece, de un modo u otro,<strong> Jos&eacute; Saramago</strong>. Ning&uacute;n escritor de aquellos a&ntilde;os me proporcion&oacute; tantas horas de solitaria felicidad, de solitaria intensidad, pero siempre expansiva, porque a la postre sus novelas acababan colmando un mont&oacute;n de arrobadas conversaciones entre los amigos. Se cumplen este mes diez a&ntilde;os de su muerte, un dato en el que s&oacute;lo repar&eacute; cuando ya hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n de aprovechar parte del confinamiento para releer su obra, como si una suerte de intuici&oacute;n, tan propiamente saramaguiana, me hubiera lanzado a ello.
    </p><p class="article-text">
        Volver a lecturas de juventud es un ejercicio arriesgado, siempre propenso a la decepci&oacute;n. En este caso ocurri&oacute; todo lo contrario. <strong>Kafka</strong> y Saramago ocupan los dos extremos del siglo XX que nos sirven para comprender el laberinto del ser humano occidental. Las seis novelas del portugu&eacute;s que van desde <em>Memorial del convento</em> hasta <em>Ensayo sobre la ceguera</em> as&iacute; lo atestiguan: seis novelas, ni m&aacute;s ni menos, de una sobresaliente y honda factura, entre las que adem&aacute;s, a mi modo de ver, se encuentran dos obras maestras, un alcance limitado a muy pocos.
    </p><p class="article-text">
        Fue una novela anterior a todas esas, <em>Levantado del suelo</em>, la que dio nombre y relevancia a su autor, y en ella, de hecho, encontramos ya algunos rasgos del singular estilo de Saramago; especialmente esos di&aacute;logos entreverados en la corriente narrativa porque, como bien vio su primer traductor al espa&ntilde;ol, <strong>Basilio Losada</strong>, atienden a una concepci&oacute;n de la historia m&aacute;s oral que escrita. Con todo, es una novela extremadamente ideologizada, de un realismo seco, sin rastro de la fantas&iacute;a o las par&aacute;bolas propias de Saramago, como tampoco de su irrenunciable iron&iacute;a. La compasi&oacute;n hacia sus personajes, de la que tanto se ha hablado (incluso en el acta del jurado del Premio Nobel) carece aqu&iacute; de esa mirada sin distingos hacia nuestras imperfecciones constitutivas. Son esas las que por naturaleza nos inclinan no tanto a grandes vilezas o heroicidades, sino en general a peque&ntilde;as y mediocres existencias dignas, s&iacute;, de compasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La obra que sigue al ciclo que he mencionado, el que finalizar&iacute;a con <em>Ensayo sobre la ceguera,&nbsp;</em>comienza ya a declinar (<em>&ldquo;</em>M&aacute;s lejos o m&aacute;s alto, o m&aacute;s hondo que esto, s&eacute; que no llegar&eacute;&rdquo;, confiesa &eacute;l mismo en <em>Los cuadernos de Lanzarote) </em>hasta su novelas postreras. <em>El viaje del elefante</em> o <em>Ca&iacute;n</em> son m&aacute;s bien estremecedores trucos para intentar despistar a la leucemia que ya le doblegaba, a&ntilde;agazas contra una muerte que no se deja enga&ntilde;ar, como de manera harto dolorosa evidencia el documental <em>Jos&eacute; y Pilar</em> (2010), de <strong>Miguel Gon&ccedil;alves Mendes.</strong>
    </p><h3 class="article-text">La nueva normalidad</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s que incurrir en la fantas&iacute;a o en una desbordante imaginaci&oacute;n, Kafka rompi&oacute; las reglas de la realidad para retratar el desconcierto, el pasmo, la impotencia, la condena, la crueldad y la imposibilidad de huida en un siglo que quiz&aacute;s comenz&oacute; de manera promisoria antes de su precipitaci&oacute;n por los abismos. Saramago, por su parte, en una &eacute;poca en la que se nos supone ya emergidos de esas profundidades, recurre igualmente, aunque con rasgos original&iacute;simos, al<strong> forzamiento de la realidad.</strong> Su fantas&iacute;a, peculiar e inconfundible, parad&oacute;jicamente nunca se sale del cauce del realismo. Saramago utiliza las reglas del realismo para contarnos historias fant&aacute;sticas, como si en la cotidianidad m&aacute;s vulgar un suceso prodigioso tuviera natural cabida, como si de hecho, que dir&iacute;amos ahora, aconteciera una nueva normalidad. Ve&aacute;moslo por orden cronol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar tenemos una m&aacute;quina que vuela con la voluntad tomada en ayunas a incautas personas<em> (Memorial del convento,</em> la &uacute;nica novela que me ha hecho llorar dos veces): esa &ldquo;voluntad humana, &eacute;sa que seg&uacute;n se viene diciendo todo lo puede, aunque no pudo, o no quiso, hasta hoy, ser el sol y la luna de la simple bondad o de todav&iacute;a el m&aacute;s simple respeto&rdquo;, que dijo en su discurso de aceptaci&oacute;n del Nobel. Un par de a&ntilde;os despu&eacute;s un heter&oacute;nimo de <strong>Pessoa</strong> cobra vida para cruzar el oc&eacute;ano hasta una Lisboa fantasmal donde reencontrarse con su creador, recientemente fallecido, y descubrir que, all&aacute; por 1936, ya no vale en absoluto el verso &ldquo;Sabio es el que se contenta con el espect&aacute;culo del mundo&rdquo;&nbsp;<em>(El a&ntilde;o de la muerte de Ricardo Reis, </em>su primera obra maestra). En 1986, Portugal y Espa&ntilde;a ingresan en la Comunidad Econ&oacute;mica Europea. De golpe nos celebr&aacute;bamos europeos, es decir, parte de&nbsp; las culturas dominantes de Francia, Reino Unido y Alemania, como reflexionaba Saramago, cuando nunca nos hab&iacute;amos sentido ib&eacute;ricos. Por eso, en <em>La balsa de piedra </em>desgaja mediante un temblor y una falla la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica del continente, y as&iacute; aprendemos por fin a reconocernos entre los pueblos que la conformamos. Y es que a veces querr&iacute;amos cambiar el pasado. Es lo que consigue <strong>Raimundo Silva</strong>, un modesto corrector de libros, al sustituir un S&iacute; por un No en la <em>Historia del cerco de Lisboa, </em>y con esa argucia los cristianos de 1147 ya no tomaron del mismo modo Lisboa a los musulmanes, porque deber&iacute;amos tener derecho a encontrarnos en lugar de enfrentarnos.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, si de religiones hablamos, quiz&aacute;s llega la hora de cometer el mayor de los sacrilegios, esto es, humanizarlas, despojarlas de divinidades superfluas.<strong> Saramago concibe una religi&oacute;n con el diablo como pastor, porque sin el mal no hay bien,</strong> una religi&oacute;n cuyo acto inaugural es la incomprensi&oacute;n hacia &ldquo;la matanza de los Inocentes (&hellip;), que pudiese haber m&aacute;rtires de una religi&oacute;n que a&uacute;n tendr&iacute;a que esperar treinta a&ntilde;os para que su fundador pronunciara la primera palabra sobre ella (&hellip;), que no hubiera salvado la vida de los ni&ntilde;os de Bel&eacute;n la &uacute;nica persona que lo podr&iacute;a haber hecho, [y yo no comprend&iacute;a] la ausencia, en Jos&eacute;, de un sentimiento m&iacute;nimo de responsabilidad&rdquo;, resumi&oacute; en el mismo discurso del Nobel. El Gobierno conservador de <strong>An&iacute;bal Cavaco Silva</strong> impidi&oacute; -debate parlamentario incluido- que <em>El evangelio seg&uacute;n Jesuscristo,</em> su segunda obra maestra, concurriera al Premio Europeo de Literatura, lo que a la postre motiv&oacute; que su autor se trasladara a Lanzarote. De no haber sido por ese Torquemada seguramente nunca se habr&iacute;a dado la paradoja de que el &uacute;nico premio Nobel de literatura en lengua portuguesa no viviera en su pa&iacute;s cuando se le concedi&oacute;. Esto, por cierto, gener&oacute; alg&uacute;n l&iacute;o con el fisco espa&ntilde;ol, toda vez que en realidad Saramago conserv&oacute; siempre de manera formal su residencia lisboeta. Si el Gobierno de Cavaco Silva consideraba que el libro &ldquo;ataca principios que tienen que ver con el patrimonio religioso de los cristianos&rdquo;. El Vaticano, tantos a&ntilde;os despu&eacute;s, celebr&oacute; de manera muy poco cristiana la muerte de Saramago con un art&iacute;culo en<em> L'Osservatore Romano,</em> donde lo tildaba de &ldquo;populista extremista&rdquo;. Y por &uacute;ltimo, <strong>si perdemos la capacidad de empat&iacute;a, si ya no sabemos mirarnos los unos a los otros, es que todos, o casi todos, estamos ciegos&hellip; en sentido literal.&nbsp;</strong> La popularidad le lleg&oacute; sin duda con esa novela, <em>Ensayo sobre la ceguera </em>(1995), a cuyo estreno <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7XzBkM_LdAk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cinematogr&aacute;fico (A ciegas [Blindness], de Fernando Meirelles) a&uacute;n pudo asistir en Lisboa, enormemente emocionado, d&iacute;as antes de su muerte.</a>
    </p><h3 class="article-text">Estamos ciegos</h3><p class="article-text">
        Es una novela extra&ntilde;a en la trayectoria de Saramago, aunque quiz&aacute;s la mejor para comenzar a leerlo. Ninguna otra est&aacute; tan arraigada en la contemporaneidad ni se deja llevar por un ritmo tan acelerado (a veces sorprendentemente precipitado). Desde luego, ninguna otra hace gala de un estilo tan directo, despojado incluso de esos caracter&iacute;sticos &ldquo;metacomentarios&rdquo; con los que Saramago (que afirmaba que en su caso autor y narrador se confund&iacute;an) acota, corrige, llama la atenci&oacute;n o ironiza sobre lo que &eacute;l mismo viene contando. Si aseguraba en sus diarios que &ldquo;m&aacute;s lejos que esto s&eacute; que no llegar&eacute;&rdquo; seguramente se debiera a su propia incapacidad para adentrarse, y con &eacute;l a nosotros, en otra par&aacute;bola tan terrible, tan angustiante, tan asfixiante, tan brutal y descarnada como esta. Es posible que se trate de su obra ic&oacute;nica, a la que de hecho dio una prescindible continuaci&oacute;n en <em>Ensayo sobre la lucidez.</em> Ahora me doy cuenta de que es la respuesta final, plenamente coherente, casi ineludible, a la pregunta con la que hab&iacute;a iniciado ese ciclo: si acaso la voluntad humana &ldquo;puede ser el sol y la luna de la simple bondad o de todav&iacute;a el m&aacute;s simple respeto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como en casi todas sus novelas, en esta tambi&eacute;n hay un perro. Dec&iacute;a Saramago que si los animales son violentos, s&oacute;lo el ser humano es cruel. <strong>Con m&aacute;s de 27.000 muertos y un confinamiento que nos ha puesto a prueba como sociedad, me pregunto qu&eacute; lecciones extraer&iacute;a hoy de ciertas posturas pol&iacute;ticas miserables y comportamientos individualistas.</strong> Me pregunto c&oacute;mo, antes o despu&eacute;s, convertir&iacute;a todo ello en una novela que s&oacute;lo en apariencia no estar&iacute;a hablando de estos meses. He tenido sus libros durante los 60 d&iacute;as m&aacute;s duros del confinamiento. Me han ayudado a comprender lo que estaba pasando, qu&eacute; tipo de animal, para bien y para mal, es el ser humano.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo entonces he descubierto cu&aacute;nto le echaba de menos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santi Fernández Patón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/saudades-voce-saramago_132_6036861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2020 19:03:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Saudades de você, Saramago]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regreso de la utopía ibérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/regreso-utopia-iberica_1_1144736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8e9c148-f4b9-48bb-9f4d-ed92813420b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regreso de la utopía ibérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Saramago profetizó en 2007 que Portugal y España acabarán siendo Iberia; y esta semana el alcalde de Oporto ha apostado por una unión similar al Benelux</p></div><p class="article-text">
        La utop&iacute;a ib&eacute;rica de Jos&eacute; Saramago nos ha vuelto a visitar esta semana. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/alcalde-Oporto-Espana-Portugal-Benelux_0_992501049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El alcalde de Oporto, Rui Moreira, ha afirmado este mi&eacute;rcoles</a>: &ldquo;Siempre cre&iacute;, desde que Portugal y Espa&ntilde;a tienen democracias, que deber&iacute;amos tener un Iberolux, como un Benelux. Espa&ntilde;a y Portugal deber&iacute;an tener una estrategia coordinada, ya que durante muchos a&ntilde;os vivimos de espaldas y con enormes sospechas y desconfianzas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Moreira dec&iacute;a esto pocos d&iacute;as despu&eacute;s de que un aliado hist&oacute;rico de Portugal, Reino Unido, haya dejado la Uni&oacute;n Europea; y en un momento en el que se negocia en Bruselas un presupuesto comunitario para los a&ntilde;os 2021-2027 en el que Espa&ntilde;a y Portugal tienen necesidades parecidas.
    </p><p class="article-text">
        Pero el iberismo tiene mucho recorrido. La escritora, periodista y traductora Pilar del R&iacute;o, buena conocedora del concepto, recuerda el pr&oacute;logo de Jos&eacute; Saramago a un libro de C&eacute;sar Antonio Molina de hace 30 a&ntilde;os &ndash;<em>Sobre el iberismo y otros escritos de literatura portuguesa</em>. Akal. Madrid, 1990&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como cualquier otro portugu&eacute;s antiguo y moderno, fui instruido en la firme convicci&oacute;n de que mi enemigo natural es, y siempre habr&iacute;a de serlo, Espa&ntilde;a&rdquo;, escrib&iacute;a el Nobel de Literatura. Pero algo vino a modificar su relaci&oacute;n, &ldquo;primero con Espa&ntilde;a, despu&eacute;s con la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica: la evidencia de la posibilidad de una nueva relaci&oacute;n que sobrepusiera al di&aacute;logo entre Estados, formal y estrat&eacute;gicamente condicionado, un encuentro continuo entre todas las nacionalidades de la Pen&iacute;nsula, basado en la b&uacute;squeda de la armonizaci&oacute;n de los intereses, en el fen&oacute;meno de los intercambios culturales, en fin, en la intensificaci&oacute;n del conocimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Jos&eacute; no hablaba de Estados&rdquo;, explica Pilar del R&iacute;o, directora tambi&eacute;n de la Fundaci&oacute;n Saramago: &ldquo;Le interesaba poco. Jos&eacute; lanz&oacute; una idea, el trans-iberismo, que es la <em>balsa de piedra</em>. Dec&iacute;a que somos un conjunto geogr&aacute;fico, no pol&iacute;tico, llamado Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, con las islas, en el que hay dos Estados y diferentes culturas con la posibilidad de entendimiento con el continente americano. La persona que mejor lo entendi&oacute; fue Ernest Lluch&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Saramago est&aacute; diciendo que miremos a los otros, que nos abramos al mundo&rdquo;, prosigue Pilar del R&iacute;o, viuda del escritor, &ldquo;y sit&uacute;a a la Pen&iacute;nsula como un remolcador de Europa para mantener relaciones de igualdad. Jos&eacute; Saramago defendi&oacute; el trans-iberismo m&aacute;s que el iberismo, que no es otra cosa que preservar y unir a los pueblos ib&eacute;ricos a trav&eacute;s de la cultura, no de la pol&iacute;tica. Saramago no quer&iacute;a que Portugal se anexionase a Espa&ntilde;a, defend&iacute;a la riqueza y la grandeza cultural ib&eacute;rica y los di&aacute;logos multiculturales dentro de la Pen&iacute;nsula. &Eacute;l le&iacute;a siempre a los autores en sus lenguas. Le encantaba la literatura gallega y era inconcebible para &eacute;l leer a Rosal&iacute;a de Castro, por ejemplo, en castellano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Saramago escrib&iacute;a en aquel pr&oacute;logo al libro de C&eacute;sar Antonio Molina:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Admitiría que América Latina quisiera olvidarse de nosotros, sin embargo, si se me permite profetizar, preveo que no iremos muy lejos en la vida si escogemos caminos y soluciones que nos lleven a olvidarnos de ella [...] Escribiré sólo las dos palabras que tengo fijas en el espíritu y que condensan este manojo de ideas desglosadas en concepto: trans-iberismo. No iríamos muy lejos si no empezásemos por conocer a fondo, de un<acronym> </acronym><acronym class="acronym" title="Modification"/>modo crítico y objetivo, el solar literario ibérico. Nos perderíamos, como sucedió tantas veces en el pasado, en los embelecos de una retórica vacía y oficialista, que sería la responsable de los nuevos malentendidos que llegaran a sumarse y a agravar los antiguos. Sólo aquellos que todavía se mantienen asidos a prejuicios nacidos de un nacionalismo más defensivo que racional, más hecho de mesianismos que de objetividad, porfiarán en cerrar los ojos. Pero esos, si alguna vez los llegan a abrir, se hallarán, ese día, inmovilizados en la historia, solos".<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La balsa de piedra&rdquo;, explica Pilar del R&iacute;o, &ldquo;tiene que ver con las varias culturas que hay dentro de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, en un movimiento para encontrarse con otros y tratando de establecer la cuenca cultural del Atl&aacute;ntico Sur. Del mismo modo que ha existido la cuenca del Mediterr&aacute;neo, frente a los grandes dominios del Atl&aacute;ntico Norte, el Atl&aacute;ntico Sur tenemos mucho que decir y podemos ser un puente entre los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica y los pa&iacute;ses de &Aacute;frica que quieran sumarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Frente a eso&rdquo;, prosigue Pilar del R&iacute;o, &ldquo;est&aacute; la idea de hacer un Estado &uacute;nico, y eso le importaba poco a Jos&eacute;. Se trata de tener relaciones m&uacute;ltiples, Portugal puede establecerlas con gallegos, catalanes... Es la pluralidad, la multiculturalidad de tener cinco idiomas en este territorio. Somos ricos. Jos&eacute; dec&iacute;a que lloraba cada d&iacute;a que se mor&iacute;a un idioma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://elpais.com/internacional/2007/07/15/actualidad/1184450405_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En 2007, una entrevista con Jos&eacute; Saramago en el Di&aacute;rio de Noticias portugu&eacute;s agit&oacute; el mundo. Profetiz&oacute; la formaci&oacute;n de Iberia, recog&iacute;a El Pa&iacute;s</a>: dijo que los portugueses aceptar&iacute;an la &ldquo;integraci&oacute;n territorial, administrativa y estructural&rdquo; con Espa&ntilde;a si fuese bien explicada: &ldquo;Con diez millones de habitantes, [Portugal] tendr&iacute;a todo que ganar en cuanto a desarrollo, y no ser&iacute;a una cesi&oacute;n ni acabar con el pa&iacute;s, continuar&iacute;a de otra manera. No se dejar&iacute;a de hablar, de pensar y de sentir en portugu&eacute;s, (...) y no ser&iacute;amos gobernados por espa&ntilde;oles, habr&iacute;a representantes de los partidos de ambos pa&iacute;ses en un parlamento &uacute;nico con todas las fuerzas pol&iacute;ticas de Iberia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1580 y 1640, Portugal estuvo, como Espa&ntilde;a, bajo los Austrias &ndash;Felipe II, Felipe III y Felipe IV&ndash;. Pero el iberismo es otra cosa, como tambi&eacute;n explica el traductor y profesor de la universidad de &Eacute;vora Antonio S&aacute;ez Delgado &ndash;autor de <em>De espaldas abiertas, relaciones literarias y culturales ib&eacute;ricas, 1870-1930</em>&ndash;: &ldquo;El iberismo es un caj&oacute;n de sastre de muchas cosas: sobre todo desde la segunda mitad del XIX, cuando florece de una manera m&aacute;s evidente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;ez Delgado establece tres tipos de iberismo: &ldquo;Uno ser&iacute;a el econ&oacute;mico, que plantea cuestiones de fronteras, aduanas, impuestos, que es donde se acomoda mejor la propuesta del alcalde de Oporto; luego est&aacute; el pol&iacute;tico, que levanta m&aacute;s ampollas, porque encuentras desde planteamientos anexionistas vinculados a una monarqu&iacute;a hasta una imagen de una pen&iacute;nsula federal de naciones; y, por &uacute;ltimo, un tercer tipo de iberismo, el cultural, que es el m&aacute;s extendido y el que aparece cuando hablamos de Fernando Pessoa, Miguel de Unamuno, Jos&eacute; Saramago...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El profesor de la Universidad de &Eacute;vora explica que &ldquo;el iberismo cultural no levanta los recelos que s&iacute; levanta el iberismo pol&iacute;tico, porque las &eacute;lites cultas no molestan socialmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo del alcalde de Oporto&rdquo;, explica S&aacute;ez Delgado, &ldquo;tiene que ver con la idea de que los dos pa&iacute;ses encajados en la UE formen un lobby ib&eacute;rico ante la UE, no solo desde el punto de vista econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n social, con los derechos de los ciudadanos, la educaci&oacute;n, la cultura... Tener una voluntad y posibilidad de entenderse y presentarse con una sola voz pero con acentos diferentes&rdquo;.
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        La propuesta, explica S&aacute;ez Delgado, &ldquo;tambi&eacute;n incide en el engranaje interno del Estado espa&ntilde;ol, con las circunstancias del encaje territorial, las identidades peninsulares... Es uno de los objetos de reflexi&oacute;n. Cuando Pessoa hace sus planteamientos iberistas, dec&iacute;a que Iberia ser&iacute;a protagonista del imperialismo futuro de la cultura. Hac&iacute;a una lectura sociocultural de la Pen&iacute;nsula, como tambi&eacute;n hac&iacute;an los catalanes de principios del XX, hablando de un bloque atl&aacute;ntico, Galicia y Portugal; el central, el castellano; y el tercero, el mediterr&aacute;neo. Era otra manera de acercarnos a la comunidad ib&eacute;rica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es fundamental hacer una pedagog&iacute;a atractiva&rdquo;, prosigue S&aacute;ez Delgado, &ldquo;explicar que esto es atractivo, que no tiene que ver con invasiones culturales ni imperialismos identitarios, sino con la ciudadan&iacute;a. La pluralidad es una de las marcas del ADN de la Pen&iacute;nsula. Hab&iacute;a tambi&eacute;n iberismos imperialistas de Castilla, pero se trata de plantear el reconocimiento de las identidades. Relaciones multidireccionales, radiales, que hacen como espirales y rizos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como dec&iacute;a Saramago&rdquo;, afirma Pilar del R&iacute;o, &ldquo;hay que proponer las inmersiones ling&uuml;&iacute;sticas, que se ense&ntilde;en las lenguas, para que a partir de ese momento, aunque no sepamos hablarlo, s&iacute; podamos entenderlos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se entiende el <em>Gr&acirc;ndola, vila morena?</em> &ldquo;Se entiende porque a continuaci&oacute;n dice Terra da fraternidade, y eso es bonito porque queremos encontrar amigos&rdquo;, contesta Pilar del R&iacute;o.
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      <dc:creator><![CDATA[Andrés Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/regreso-utopia-iberica_1_1144736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2020 20:29:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regreso de la utopía ibérica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Pilar del Río,Portugal,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Portugal, el país de lo(s) improbable(s)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/portugal-pais-improbables_1_1180167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8e9c148-f4b9-48bb-9f4d-ed92813420b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Portugal, el país de lo(s) improbable(s)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si existe un denominador común en casi toda la producción artística en Portugal es la desesperación</p><p class="subtitle">Portugal ha destacado a nivel internacional gracias a un abanico de artistas que, con una visión diferente e innovadora, han creado obras inapelables y revolucionarias para la cultura del país</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista Portugal: la magia de lo improbable, de eldiario.es. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Portugal-pais-improvaveleis_0_975353327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.49152486.1544745617.1576688436-435767251.1564996877#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Portugal es la tierra donde sucede todo lo que no se esperaba que sucediese. &iquest;Qu&eacute; esperar de un Estado naci&oacute;n con casi mil a&ntilde;os de historia que, para hacerse independiente, ve a un hijo declarar la guerra a su madre? &iquest;O que su d&iacute;a nacional es el d&iacute;a de un poeta? &iquest;O que posee en Bel&eacute;m la torre militar m&aacute;s gay de Europa?
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; todo es imposible y posible. Hablo de un pueblo que en 1500, con tan solo un mill&oacute;n de habitantes y sin ej&eacute;rcito, llega a todo el mundo, llevando consigo lo peor y lo mejor de Europa. Al desembarcar en India, como dir&iacute;a Eduardo Louren&ccedil;o, Portugal no solo se situ&oacute; en el centro del mundo. Situ&oacute; a Europa en el mapa del mundo, hasta entonces totalmente desconocida en Asia y en las Am&eacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Somos un pueblo que bautiz&oacute; como Coraz&oacute;n y Barbados a dos islas por pura evocaci&oacute;n po&eacute;tica. Que introdujo el coco y el mango en Brasil; la guindilla en India, que luego dio origen al curry, hoy su plato nacional; la costumbre del t&eacute; en la corte inglesa; la tempura y m&aacute;s de 60 palabras empleadas en el d&iacute;a a d&iacute;a de Jap&oacute;n; el alfabeto latino en Vietnam; la palabra mandar&iacute;n en Espa&ntilde;a (el que manda) o el ukelele en Haw&aacute;i, creando nuevos paisajes culturales que se cree que siempre hab&iacute;an estado ah&iacute;. Pero siempre est&aacute; bien recordar lo improbable de todo esto: como el hecho de que, en una franja de tierra con una partida de analfabetos y un gigante como vecino, surge de ella un Cam&otilde;es, un Gil Vicente o un Fern&atilde;o Mendes Pinto (que deber&iacute;a ser el verdadero s&iacute;mbolo de la naci&oacute;n, el retrato fiel de muerto de hambre, cuya peregrinaci&oacute;n, muy superior a la escrita sobre Marco Polo, es solo el reflejo de un desesperado en busca de algo mejor.
    </p><h3 class="article-text">La desesperaci&oacute;n como motivaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; entramos en las cr&oacute;nicas de los desesperados. Y si existe un denominador com&uacute;n en casi toda la producci&oacute;n art&iacute;stica en Portugal es la desesperaci&oacute;n: Fernando de Magallanes que, rechazado por su corte, vende a Espa&ntilde;a la idea de la circunnavegaci&oacute;n, lo que le acarre&oacute; amenazas de muerte y destierro por ello; Cam&otilde;es, que casi muere para salvar su obra, como cont&oacute; Saramago; Fernando Pessoa, descubierto y exaltado casi 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte y Agostinho da Silva o Jorge de Sena, cuya &uacute;nica forma de sobrevivir fue emigrar a Brasil.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando me piden escribir sobre la cultura en Portugal, siempre me acuerdo del linaje de desharrapados y excluidos que somos. Incluso hoy, si quisiesen encontrar un icono actual de la cultura portuguesa, es posible que lo vean tras la barra de alg&uacute;n bar o trabajando en un hostal para mantener su creaci&oacute;n de artista y, al final, adem&aacute;s, ser acusado de vivir a costa del Estado.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No se existe antes de los 100 a&ntilde;os&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Como dir&iacute;a uno de nuestros mayores artistas pl&aacute;sticos y dise&ntilde;ador gr&aacute;fico, Fernando Lemos: &ldquo;En Portugal nunca se nace ni se existe antes de los 100 a&ntilde;os. Aqu&iacute; solo se respeta y celebra el centenario. Hasta entonces, no existimos&rdquo;. Tal vez por eso, Almada Negreiros haya escrito que Portugal es &ldquo;la patria donde Cam&otilde;es muri&oacute; de hambre y donde todos se llenan el est&oacute;mago para hablar de Cam&otilde;es&rdquo;. Pero, en el pa&iacute;s de los improbables, es posible un hombre de origen humilde y poco m&aacute;s que la ense&ntilde;anza primaria, que comienza a escribir novelas a los 60 a&ntilde;os y que gana el Nobel a los 76, como nuestro gran Saramago. En el pa&iacute;s de los improbables, un joven de 21 a&ntilde;os como Vhils, que crece en un barrio obrero cualquiera de la otra margen del r&iacute;o, y solo es reconocido en Portugal tras ganar fama a escala planetaria. Porque aqu&iacute;, en Portugal, solo existimos cuando nos reconocen fuera. Hasta entonces, somos invisibles. &iquest;Y qu&eacute; decir de Carlos Paredes, el funcionario administrativo de un hospital que hablaba a trav&eacute;s de su guitarra? &iquest;O de Am&aacute;lia, que nace en la miseria, entre putas y borrachos, y se convierte en diva de la naci&oacute;n? &iquest;O de Carmen Miranda, que solo despu&eacute;s de emigrar se convierte en estrella y s&iacute;mbolo del Brasil sin fronteras?
    </p><p class="article-text">
        Portugal ha destacado a nivel internacional gracias a un abanico de artistas que, con una visi&oacute;n diferente e innovadora, han creado obras inapelables y revolucionarias para la cultura del pa&iacute;s, en los campos m&aacute;s variados. Paula Rego, probablemente una de nuestras mayores artistas vivas, tiene una obra amplia, universalmente elogiada, y ha sido objeto de varias retrospectivas y exposiciones. Su importancia es tal que ha sido reconocida por el ex presidente de la Rep&uacute;blica, Jorge Sampaio, quien invit&oacute; a la artista a pintar el provocador Ciclo de la Vida de la Virgen Mar&iacute;a y de la Pasi&oacute;n de Cristo en la capilla presidencial del Palacio de Bel&eacute;m. La m&uacute;sica portuguesa est&aacute; viviendo sus a&ntilde;os m&aacute;s prol&iacute;ficos y ecl&eacute;cticos, ya que cuenta con creadores que, en distintos estilos y g&eacute;neros, ha llamado la atenci&oacute;n de los portugueses hacia su propia lengua, y de admiradores de todo el mundo que llenan espect&aacute;culos de m&uacute;sicos como Salvador Sobral, Noiserv o Buraka Som Sistema (proyecto singular que muestra c&oacute;mo la fusi&oacute;n de culturas de pa&iacute;ses de lengua portuguesa puede crear algo completamente nuevo). En literatura, Valter Hugo M&atilde;e destaca como uno de los mayores escritores de su generaci&oacute;n, y ya ha logrado la aclamaci&oacute;n del p&uacute;blico y de la cr&iacute;tica con novelas impresionantes e innovadoras como el El Apocalipsis de los trabajadores o La m&aacute;quina de hacer espa&ntilde;oles. En el cine, Miguel Gomes, con su obra maestra Tab&uacute;, es el mayor exponente de su generaci&oacute;n; en el humor, Bruno Aleixo; en ciencia, Ant&oacute;nio Dam&aacute;sio ha realizado investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro que son estudiadas y seguidas a nivel mundial; y en f&iacute;sica, Jo&atilde;o Magueijo ha propuesto una nueva y pol&eacute;mica teor&iacute;a sobre la velocidad de la luz, en el libro M&aacute;s r&aacute;pido que la luz, que ha sido debatida en toda la comunidad cient&iacute;fica. Y, finalmente, pero no menos importante: Joana Vasconcelos, probablemente una de las artistas portuguesas m&aacute;s internacionales cuya obra, a pesar de que no re&uacute;ne la aprobaci&oacute;n de todos, ha sido exhibida en el Palacio de Versalles y en el Guggenheim gracias a su m&eacute;rito y esfuerzo. Para un pa&iacute;s tan peque&ntilde;o y aparentemente tan insignificante, esta resumida muestra de ejemplos deja claro c&oacute;mo los portugueses son enormemente m&aacute;s importantes que su dimensi&oacute;n geogr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era ni&ntilde;o, me gustaba imaginar que Portugal era el pa&iacute;s que ten&iacute;a m&aacute;s mentes brillantes por metro cuadrado. E incluso hoy quiero creer en ello, al ver un gol de Cristiano Ronaldo o un discurso de Ant&oacute;nio Guterres al presidir la ONU.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema es: en Portugal todo es casualidad, todo es accidente, no existe y nunca ha existido una pol&iacute;tica de Estado para la cultura. Todo es una suma de improbables. Estamos hechos de &eacute;xitos exclusivamente individuales, que no significan nada, ya que a cada &eacute;xito, aqu&iacute;, recomenzamos siempre de cero.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;s sea eso lo que nos convierte en improbables: nuestra resiliencia. Somos un pueblo a punto de completar un milenio de existencia, una especie de musgo que insiste en resistir. El pueblo-cucaracha que sobrevive a todo, incluso a la indiferencia y al maltrato de los suyos.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, cuando retratan a Portugal como el pa&iacute;s de la melancol&iacute;a, lamento no estar de acuerdo. Creo que solo somos indiferentes a las amarguras de la historia: l&iacute;deres que abandonan varias veces a su pueblo, terremotos que destruyen varias veces el pa&iacute;s, una guerra colonial rid&iacute;cula y anacr&oacute;nica que dur&oacute; unos desesperantes 13 a&ntilde;os. Una indiferencia que nos vuelve los reyes del sarcasmo y de la protesta.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que 50 a&ntilde;os de dictadura nos han vuelto ap&aacute;ticos. Porque es m&aacute;s f&aacute;cil ser v&iacute;ctima que actuar. Es m&aacute;s f&aacute;cil ser los pobrecitos y culpar a los dem&aacute;s. Somos &ldquo;el pueblo peque&ntilde;o, el pueblo ni&ntilde;o&rdquo;, de Cesariny, que cree que su salvaci&oacute;n est&aacute; en los astros. Nuestra eterna fe en el Esp&iacute;ritu Santo y en el &eacute;xtasis. Y as&iacute;, basta ver im&aacute;genes de los a&ntilde;os 40 para darnos cuenta de que &eacute;ramos, y todav&iacute;a somos, un pueblo rural. Mientras en Nueva York los zepelines sobrevolaban los rascacielos, en Portugal las mujeres del pueblo caminaban descalzas.
    </p><p class="article-text">
        Pero finalmente llega la revoluci&oacute;n que destituy&oacute; un r&eacute;gimen en descomposici&oacute;n, la revoluci&oacute;n m&aacute;s bonita que se recuerde. Con un ej&eacute;rcito liberador que respeta las se&ntilde;ales de tr&aacute;fico antes de intentar la revoluci&oacute;n y que coloca claveles rojos en las bocas de los fusiles. La Revoluci&oacute;n de los Claveles. Bonito, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Pero de poco o nada ha servido a los invisibles, porque el 25 de abril nunca ha llegado a la cultura.
    </p><h3 class="article-text">Siempre solos</h3><p class="article-text">
        Desgraciadamente, la &eacute;lite portuguesa siempre ha sido mediocre, y todav&iacute;a lo es. Una &eacute;lite que cree que la cultura se resume en saber hablar franc&eacute;s, tocar el piano y quiz&aacute;s tener algunas antig&uuml;edades en casa. Que nunca se ha preocupado por el bien com&uacute;n, sino por el poder por el estatus del poder, no para ejercerlo en pro de alguna meta. La pol&iacute;tica cultural del Estado portugu&eacute;s est&aacute; perfectamente simbolizada en la sede del Ministerio de Cultura, un antiguo palacio real nunca terminado y que cuenta desde hace m&aacute;s de 200 a&ntilde;os con una falsa pared, una falsa fachada que remata el conjunto arquitect&oacute;nico. En el fondo, en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, todo aqu&iacute; es fachada. Y si, a lo largo de la historia, en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses, el arte es y siempre ha sido un ejercicio de burgueses, aqu&iacute;, por el contrario, siempre ha sido un ejercicio de desharrapados que, como yo, con 40 a&ntilde;os y ganando mil euros al mes, ingenuamente creen que pueden hacer algo por su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s sea esta pl&aacute;cida inocencia, este mar gigante, el que nos hace a todos so&ntilde;ar, el que convierte a Portugal, y en especial a Lisboa, en un dulce y adictivo purgatorio que no conseguimos abandonar. Lo que me lleva a pensar que tal vez sea nuestra indiferencia, nuestra displicencia cong&eacute;nita o nuestra gen&eacute;tica na&iacute;f las que han hecho que los Malkovich, Madonna, Michael Fassbender o Monica Belluci hayan escogido este lugar para vivir. Porque aqu&iacute;, por m&aacute;s acompa&ntilde;ados que estemos, estaremos siempre solos.
    </p><p class="article-text">
        Acabamos de celebrar el 10 de junio, d&iacute;a nacional de Cam&otilde;es, y siempre que veo a agentes culturales recibiendo condecoraciones, sue&ntilde;o con el d&iacute;a en el que alguien diga: se&ntilde;or presidente, se&ntilde;or primer ministro, tengo la mayor consideraci&oacute;n por usted pero, en honor de todos aquellos que me han precedido, &iexcl;quiero que el Estado portugu&eacute;s se meta las condecoraciones por donde le quepan!
    </p><p class="article-text">
        Hoy somos solo 10 millones. Algunos estudios sobre natalidad alertan de que podemos desaparecer este mismo siglo. Por mi parte, no lo creo. &iexcl;Un pueblo-cucaracha sobrevive siempre!
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n: Eduardo L&oacute;pez-Jamar
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Gonçalves Mendes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/portugal-pais-improbables_1_1180167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Dec 2019 17:33:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Portugal, el país de lo(s) improbable(s)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Literatura,Cultura,Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Qué fue de los cantautores?": la poesía de Luis Pastor para combatir estos tiempos extremos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/cantautores-luis-pastor-combatir-extremos_132_1487569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58e5188e-32a7-44c6-a15d-e480c68c79b5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cantautor recitó este poema repleto de Memoria Histórica. Hoy recordamos estos versos tan vigentes para sobrevivir, con arte, los tiempos que se vienen</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El 10 de noviembre de 2011, a diez d&iacute;as de las elecciones que dar&iacute;an lugar a la mayor&iacute;a absoluta del Partido Popular, el cantautor Luis Pastor recitaba un poema en el C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid en la presentaci&oacute;n del libro <em>Jos&eacute; Saramago, un retrato apasionado</em>, de Armando Baptista-Bastos, en el C&iacute;rculo de Bellas Artes. Se trataba del poema <em>&iquest;Qu&eacute; fue de los cantautores?, </em>que con sus estrofas repletas de Memoria Hist&oacute;rica reivindicaba la lucha por sobrevivir de los poetas olvidados.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2011 fue un momento de cambio de Gobierno, de pesimismo y de una profunda crisis econ&oacute;mica de la que todav&iacute;a no nos hemos recuperado. Y por aquel entonces, el cantautor recit&oacute; ante la viuda de Jos&eacute; Saramago, la escritora y periodista Pilar del R&iacute;o, el exministro de Cultura C&eacute;sar Antonio Molina, la abogada y editora Lourdes Luc&iacute;a y todos los all&iacute; presentes los versos de esta poes&iacute;a, que recuperaba la trayectoria de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, ocho a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en este momento en el que el color verde significa muchas cosas; en el que t&eacute;rminos como la 'ideolog&iacute;a de g&eacute;nero' o la <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/violencia-intrafamiliar_0_909559246.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'violencia intrafamiliar'</a> est&aacute;n a la orden del d&iacute;a; en el que <a href="https://www.eldiario.es/focos/memoria_historica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Memoria Hist&oacute;rica</a> pretende ser soterrada y <a href="https://www.eldiario.es/madrid/Madrid-Orgullo-PP-Ciudadanos-Vox_0_913409156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las pancartas reivindicativas son silenciadas</a>, recordamos estas estrofas que reivindican que, precisamente en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles, &ldquo;de fascistas de pelo en pecho, curas y monjas serviles y grises y guardias civiles&rdquo;, los cantautores 'siembran canciones' para que en la 'tierra bald&iacute;a florezca la poes&iacute;a' y 'llene las fiestas de barrio'.
    </p><p class="article-text">
        Como dir&iacute;a Luis Pastor: &ldquo;Hay cantautor para rato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ramos tan libertarios,
    </p><p class="article-text">
        casi revolucionarios,
    </p><p class="article-text">
        ingenuos como valientes,
    </p><p class="article-text">
        barbilampi&ntilde;os sonrientes
    </p><p class="article-text">
        &mdash;lo mejor de cada casa&mdash;
    </p><p class="article-text">
        oveja negra que pasa
    </p><p class="article-text">
        de seguir la tradici&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        balando a contracorriente
    </p><p class="article-text">
        de la isla al continente
    </p><p class="article-text">
        era la nueva canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ramos buena gente,
    </p><p class="article-text">
        paletos e inteligentes,
    </p><p class="article-text">
        barbudos estrafalarios,
    </p><p class="article-text">
        obreros, chicos de barrio,
    </p><p class="article-text">
        progres universitarios,
    </p><p class="article-text">
        so&ntilde;ando en una canci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        y viviendo la utop&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        convencidos de que un d&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        vendr&iacute;a la Revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aprendiendo a compartir
    </p><p class="article-text">
        la vida en una sonrisa,
    </p><p class="article-text">
        el cielo en una caricia,
    </p><p class="article-text">
        el beso en un calent&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fuimos sembrando canciones
    </p><p class="article-text">
        y en esta tierra bald&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        floreci&oacute; la poes&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        y llenamos los estadios
    </p><p class="article-text">
        y en muchas fiestas de barrio
    </p><p class="article-text">
        son&oacute; nuestra melod&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tardes y noches de gloria
    </p><p class="article-text">
        que cambiaron nuestra historia.
    </p><p class="article-text">
        Y este pa&iacute;s de catetos,
    </p><p class="article-text">
        fascistas de pelo en pecho,
    </p><p class="article-text">
        curas y monjas serviles,
    </p><p class="article-text">
        grises y guardias civiles,
    </p><p class="article-text">
        funcionarios con bigote
    </p><p class="article-text">
        y chusqueros de gal&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        al servicio de una casta
    </p><p class="article-text">
        que controlaban tu pasta
    </p><p class="article-text">
        tu miedo y tu coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Patriotas de bandera,
    </p><p class="article-text">
        espa&ntilde;oles de primera,
    </p><p class="article-text">
        de la Espa&ntilde;a verdadera
    </p><p class="article-text">
        aquella tan noble y fiera
    </p><p class="article-text">
        que a otra media asesin&oacute;
    </p><p class="article-text">
        brazo en alto y cara al sol
    </p><p class="article-text">
        leales al Movimiento
    </p><p class="article-text">
        a la altura y al talento
    </p><p class="article-text">
        del peque&ntilde;o dictador
    </p><p class="article-text">
        que fue Caudillo de Espa&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        por obra y gracia de Dios.
    </p><p class="article-text">
        Toreando en plaza ajena
    </p><p class="article-text">
        todo cambi&oacute; de repente
    </p><p class="article-text">
        los pol&iacute;ticos al frente
    </p><p class="article-text">
        de comparsa al trovador.
    </p><p class="article-text">
        Se cambiaron las verdades:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;tanto vendes tanto vales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y lleg&oacute; la transici&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        la democracia es la pera.
    </p><p class="article-text">
        Cantautor a tus trincheras
    </p><p class="article-text">
        con coronas de laureles
    </p><p class="article-text">
        y distintivos de honor
    </p><p class="article-text">
        pero no des m&aacute;s la lata
    </p><p class="article-text">
        que tu verso no arrebata
    </p><p class="article-text">
        y tu tiempo ya pas&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; fue de los cantautores?
    </p><p class="article-text">
        preguntan con aire extra&ntilde;o
    </p><p class="article-text">
        cada cuatro o cinco a&ntilde;os
    </p><p class="article-text">
        despistados periodistas
    </p><p class="article-text">
        que nos perdieron la pista
    </p><p class="article-text">
        y enterraron nuestra voz.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; vamos para mas de treinta
    </p><p class="article-text">
        con la pregunta de marras
    </p><p class="article-text">
        toc&aacute;ndome los bemoles.
    </p><p class="article-text">
        Me tomen nota se&ntilde;ores
    </p><p class="article-text">
        que no lo repito m&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        algunos son diputados,
    </p><p class="article-text">
        presidentes, concejales,
    </p><p class="article-text">
        m&eacute;dicos y profesores,
    </p><p class="article-text">
        o ejerciendo asesor&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        en la Sociedad de Autores.
    </p><p class="article-text">
        Otros est&aacute;n y no cantan,
    </p><p class="article-text">
        otros cantan y no est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los hay que se retiraron,
    </p><p class="article-text">
        algunos que ya murieron
    </p><p class="article-text">
        y otros que est&aacute;n por nacer.
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;venes que son ahora
    </p><p class="article-text">
        tambi&eacute;n universitarios,
    </p><p class="article-text">
        obreros, chicos de barrio
    </p><p class="article-text">
        que recorren la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Un CD debajo el brazo,
    </p><p class="article-text">
        la guitarra en bandolera,
    </p><p class="article-text">
        diez euros en la cartera,
    </p><p class="article-text">
        cantando de bar en bar.
    </p><p class="article-text">
        O esos raperos poetas
    </p><p class="article-text">
        que es su panfletos denuncian
    </p><p class="article-text">
        otra realidad social.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y mujeres? ni se sabe.
    </p><p class="article-text">
        Y sobre todo si hablamos
    </p><p class="article-text">
        de las primeras gloriosas
    </p><p class="article-text">
        que tuvieron los ovarios
    </p><p class="article-text">
        y el coraje necesarios
    </p><p class="article-text">
        de subirse a un escenario
    </p><p class="article-text">
        de aquella Espa&ntilde;a casposa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; fue de los cantautores?
    </p><p class="article-text">
        aqu&iacute; me tienen se&ntilde;ores
    </p><p class="article-text">
        como en mis tiempos mejores
    </p><p class="article-text">
        dando al cante que es lo m&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque en invierno haga fr&iacute;o
    </p><p class="article-text">
        me queda la primavera,
    </p><p class="article-text">
        un abril para la espera
    </p><p class="article-text">
        y un grandola en el coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; fue de los cantautores?
    </p><p class="article-text">
        aqu&iacute; me tienen se&ntilde;ores
    </p><p class="article-text">
        a&uacute;n vivito y coleando
    </p><p class="article-text">
        y en estos versos cantando
    </p><p class="article-text">
        nuestras verdades de ayer
    </p><p class="article-text">
        que salpican el presente
    </p><p class="article-text">
        y la mierda pestilente
    </p><p class="article-text">
        que trepa por nuestros pies.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; fue de los cantautores?
    </p><p class="article-text">
        De los muchos que empezamos,
    </p><p class="article-text">
        de los pocos que quedamos,
    </p><p class="article-text">
        de los que a&uacute;n resistimos,
    </p><p class="article-text">
        de los que no claudicamos:
    </p><p class="article-text">
        aqu&iacute; seguimos.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno en sus trincheras
    </p><p class="article-text">
        haciendo de la poes&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        nuestro pan de cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Siete vidas tiene el gato
    </p><p class="article-text">
        aunque no cace ratones.
    </p><p class="article-text">
        Hay cantautor para rato.
    </p><p class="article-text">
        Cantautor a tus canciones.
    </p><p class="article-text">
        Zapatero a tus zapatos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[El Rastreador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/cantautores-luis-pastor-combatir-extremos_132_1487569.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Jun 2019 16:11:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Qué fue de los cantautores?": la poesía de Luis Pastor para combatir estos tiempos extremos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Luis Pastor,Pilar del Río,José Saramago]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regalo oculto de la memoria de Saramago que vaticinó a Trump y la posverdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/memoria-saramago-vaticino-trump-posverdad_1_1790470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b352b36-0b88-4de9-972e-d27b156c6fbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regalo oculto de la memoria de Saramago que vaticinó a Trump y la posverdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ordenador de A Casa atesoraba una sexta entrega de los 'Cuadernos de Lanzarote' del Premio Nobel de Literatura José Saramago</p><p class="subtitle">Pilar del Río, viuda del escritor, halló de manera fortuita el archivo que da lugar a 'El cuaderno del año del Nobel', ahora presentado en Sevilla</p><p class="subtitle">El diario inédito es de 1998 y "parece escrito ayer", dice Juan José Téllez, con reflexiones  que anticipan "una situación totalitaria sin lo que parezca"</p></div><p class="article-text">
        Era el &uacute;ltimo de los <em>Cuadernos de Lanzarote</em>. Y estaba ah&iacute;, oculto, agazapado entre brumas virtuales. Esperando bajo una cubierta de lava cibern&eacute;tica a ser descubierto en una fr&iacute;a madrugada de febrero. El viejo ordenador de <strong>Jos&eacute; Saramago</strong> atesoraba en sus entra&ntilde;as un fruto latente, activado por las manos de Pilar del R&iacute;o al pulsar sobre la tecla de la memoria personal del escritor. Como un regalo, ah&iacute; estaba <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em>.
    </p><p class="article-text">
        La obra es la &uacute;ltima entrega de los diarios personales del escritor portugu&eacute;s. El recuerdo, precisamente, de un a&ntilde;o que como una bisagra gir&oacute; para siempre su vida y obra: 1998, cuando Saramago recib&iacute;a el Premio Nobel de Literatura. &ldquo;C&oacute;mo pod&iacute;a ser que se le pasara a Jos&eacute;. Que se nos pasara a los dem&aacute;s. Que ninguno lo supi&eacute;ramos. Y que estuviera ah&iacute; durante 20 a&ntilde;os&rdquo;, declara Del R&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n en Sevilla de <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em> (Alfaguara) celebra este vig&eacute;simo aniversario. Tanto como el &ldquo;regalo a los lectores&rdquo; que significa &ldquo;una carta que nos llega desde la memoria&rdquo; de Saramago. &ldquo;Desde la memoria del ordenador&rdquo;, atraviesa Pilar. El texto qued&oacute; &ldquo;agarrado al disco duro del ordenador&rdquo;, dir&iacute;a Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El acto ha tenido lugar en el Consulado de Portugal en Sevilla con la presencia del c&oacute;nsul luso, <strong>Jo&atilde;o Queir&oacute;s</strong>, y la viuda del Premio Nobel y presidenta de la Fundaci&oacute;n Jos&eacute; Saramago, <strong>Pilar del R&iacute;o</strong>. Arropados por el consejero de Cultura de la Junta de Andaluc&iacute;a, <strong>Miguel &Aacute;ngel V&aacute;zquez</strong>; la directora del Centro de Estudios Andaluces, <strong>Mercedes de Pablos</strong>; el director del Centro Andaluz de las Letras, <strong>Juan Jos&eacute; T&eacute;llez</strong>; y el profesor de la Universidad de Sevilla <strong>Antonio Molina</strong>.
    </p><h3 class="article-text">La memoria de A Casa</h3><p class="article-text">
        El 2 de febrero de 2018 Pilar busca fechas de conferencias de Jos&eacute; que est&aacute; recopilando para un volumen especial que quiere editar por el 20 aniversario del Nobel. Abre la carpeta de sus <em>Cuadernos de Lanzarote</em> y, por sorpresa, encuentra un archivo m&aacute;s de los cinco ya publicados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuando pocos d&iacute;as despu&eacute;s este redactor visita A Casa, el retiro eterno de Saramago en T&iacute;as (Lanzarote, Islas Canarias), Del R&iacute;o conserva una indisimulada excitaci&oacute;n por el hallazgo fortuito. Est&aacute; feliz, exultante. Pilar toca el ordenador. Sonr&iacute;e. Cuenta otra vez c&oacute;mo abri&oacute; esa carpeta que permanec&iacute;a jugando al escondite un par de d&eacute;cadas. Y c&oacute;mo pinch&oacute; el icono para que aparecieran dos titulares: &lsquo;notas&rsquo; y &lsquo;cuadernos&rsquo;. Ah&iacute; estaba<em> El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em>.
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento es casi una revelaci&oacute;n alargada y conversando entre caf&eacute; portugu&eacute;s. En la entrada de la cocina reposa el <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/Baquero-Premio-Chaves-Nogales-Andalucia_0_597040448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro Que fuera mi tierra</a> sobre las fosas comunes del franquismo en Andaluc&iacute;a. Era uno de los lugares preferidos de Jos&eacute;. Por esa instancia pasaban confesiones, amigos, sue&ntilde;os y duermevelas. L&eacute;ase <strong>Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez</strong>, y a partir de ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Meses despu&eacute;s, las p&aacute;ginas de <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em> huelen a nuevo. A regalo. Aparecen apuntes personales, seguro, pero tambi&eacute;n reflexiones e ideas sobre su postura cultural y &eacute;tica. &ldquo;Parece que lo escribi&oacute; ayer&rdquo;, deja dicho Juan Jos&eacute; T&eacute;llez. Es la excepcionalidad de Saramago. Su manera de entender el mundo junto a los derrotados, los desfavorecidos, los vulnerables, los oprimidos.
    </p><p class="article-text">
        Tan actual que vislumbra &ldquo;una situaci&oacute;n totalitaria sin que parezca que es totalitarismo&rdquo;, acierta el director Centro Andaluz de las Letras. Y los &ldquo;errores del socialismo&rdquo; o c&oacute;mo &ldquo;el propio proyecto de la UE se malbarata&rdquo; para volver a citar las migraciones como &ldquo;una nueva invasi&oacute;n de los b&aacute;rbaros&rdquo;.
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        &ldquo;Las reflexiones que hizo hace 20 a&ntilde;os sobre la democracia siguen en plena vigencia&rdquo;, advierte el director de la editorial <em>Cuadernos de Rold&aacute;n</em>, Antonio Molina. Cuando todav&iacute;a Saramago no pod&iacute;a conocer el t&eacute;rmino &ldquo;posverdad&rdquo; o a la escalada de la mundializaci&oacute;n del odio y los nacionalpopulismos encarnados en tipos como el presidente de Estados Unidos, <strong>Donald Trump</strong>, o los &iacute;nclitos <strong>Salvini</strong>, <strong>Bolsonaro</strong> o <strong>Le Pen</strong>.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Cuando m&aacute;s necesitamos&rdquo; a Saramago</h3><p class="article-text">
        Esta voz viva del escritor dibuja el tiempo como una tira el&aacute;stica. Estar cerca o lejos solo depende de la voluntad, como se&ntilde;ala el Centro de Estudios Andaluces en un comunicado. Son momentos de seguir la mirada larga de Jos&eacute; Saramago &ldquo;que siendo Premio Nobel de Literatura ejerci&oacute; de Premio Nobel de la Paz, una paz militante&rdquo;, asienta Mercedes de Pablos.
    </p><p class="article-text">
        De seguir buscando &ldquo;una patria que no tiene fronteras, sino al rev&eacute;s&rdquo; en momentos con sed de &ldquo;entendimiento y no de confrontaci&oacute;n cuando explota el nacionalismo y el independentismo&rdquo;. Un trazo ba&ntilde;ado por ese esp&iacute;ritu &ldquo;panib&eacute;rico&rdquo; que ya dibuja <em>La balsa de piedra</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El azar, una carpeta mal etiquetada, nos ha devuelto la voz de Jos&eacute; cuando m&aacute;s la necesitamos&rdquo;, a&ntilde;ora De Pablos. Una &ldquo;carta que nos llega desde la memoria&rdquo; como &ldquo;regalo&rdquo;, dice Del R&iacute;o. El propio Saramago hab&iacute;a hablado de un sexto cuaderno que ver&iacute;a la luz &ldquo;en breve&rdquo;. Pero qued&oacute; 20 a&ntilde;os en el ordenador.
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        &ldquo;Cre&iacute;a que eran notas pero al abrirlo hab&iacute;a dos archivos, uno de notas y otro el libro que hemos publicado&rdquo;, rememora Pilar. Un diario &ldquo;especial&rdquo; con apuntes de citas literarias, de conferencias o entrevistas y de pasajes personales, como &ldquo;el cumplea&ntilde;os de Pilar&rdquo;. O la muerte de algunos amigos. Y aquel d&iacute;a que, para comprar unos calcetines, acaba sentado en el piso de unos grandes almacenes en Callao, Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El diario ve la luz 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de que Saramago lo escribiera. <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em>, junto con las cuatro conferencias que el autor imparti&oacute; en 1998, aparece en una edici&oacute;n especial acompa&ntilde;ado de <em>Un pa&iacute;s levantado en la alegr&iacute;a</em>, reconstrucci&oacute;n de los d&iacute;as que rodearon el nombramiento del Nobel editada por Ricardo Viel.
    </p><h3 class="article-text">Portugal, centro de la FLS2019</h3><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n de <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em> en la ciudad hispalense ha tenido varios marcos. Como el D&iacute;a de la Lectura que se celebr&oacute; el 16 de diciembre. Otra cubierta principal ha sido la Feria del Libro 2019, que tendr&aacute; a Portugal como pa&iacute;s invitado. El c&oacute;nsul luso y la presidenta de la Asociaci&oacute;n Feria del Libro de Sevilla, <strong>Esperanza Alcaide</strong>, han firmado el convenio entre instituciones en presencia de Pilar del R&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        La FLS19 se suma al programa oficial que celebra el V Centenario de la primera vuelta al mundo subrayando la vocaci&oacute;n internacional iniciada en la &uacute;ltima edici&oacute;n. Y entra a formar parte de las actividades oficiales del A&ntilde;o Magallanes.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Negocios Extranjeros de Portugal &ldquo;apoyar&aacute; la participaci&oacute;n de autores portugueses&rdquo; en la Feria del Libro e incluir&aacute; &ldquo;actividades sobre el viaje iniciado en 1519 en Sevilla por Fern&atilde;o de Magalh&atilde;es&rdquo;, aporta el Consulado de Portugal en una nota de prensa.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1072929601960189952?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Las directoras de la feria, <strong>Ver&oacute;nica Dur&aacute;n</strong> y <strong>Nuria Lupi&aacute;&ntilde;ez</strong>, celebran la &ldquo;pertinente&rdquo; elecci&oacute;n de Portugal &ldquo;en el aniversario de un acontecimiento hist&oacute;rico tan importante, y estando en una ciudad como Sevilla, punto de partida de aquella m&iacute;tica expedici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cita ser&aacute; en Plaza Nueva, del 23 de mayo al 2 de junio pr&oacute;ximos, con el lema &lsquo;Leyendo voy, viajando vengo&rsquo;. La tem&aacute;tica elegida ayuda a abordar &ldquo;las cr&oacute;nicas period&iacute;sticas que contribuyen a explicar el mundo actual, la literatura de viajes, las geograf&iacute;as de ficci&oacute;n y las traducciones de ida y vuelta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como una forma de resaltar la capacidad transformadora de lo literario. De leer &ldquo;la capacidad que tienen los libros para explicarnos lo que nos rodea, ayudarnos a entender a los otros y hacernos viajar a otros territorios&rdquo;, en palabras de las directoras de la FLS. El programa de la feria contar&aacute; con proyecciones, rutas, conciertos e incluso encuentros que rememoren la Revoluci&oacute;n de los Claveles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Baquero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/memoria-saramago-vaticino-trump-posverdad_1_1790470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jan 2019 19:02:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regalo oculto de la memoria de Saramago que vaticinó a Trump y la posverdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Literatura,José Saramago,Nobel de Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El alfabeto en la yema de los dedos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alfabeto-yema-dedos_129_1762917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36681ab4-0026-4aa3-8f8e-d968d6fa44b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 4 de enero es el Día Mundial del Braille, un sistema de puntos en relieve que durante un par de siglos ha sido la mejor herramienta para conquistar espacios de independencia para los ciegos</p></div><p class="article-text">
        El <em>Ensayo de la Ceguera</em> de Jos&eacute; Saramago me golpe&oacute; como una historia de horror. Con los a&ntilde;os, le encontr&eacute; otras capas y otros sentidos, pero a los 18 a&ntilde;os s&oacute;lo sent&iacute;a angustia. Tuve pesadillas en las que despertaba en un mundo de nubes, rodeada de algodones, incapaz de ver algo que no fuese blanco.
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; varios d&iacute;as en desasosiego, pensando qu&eacute; cosas extra&ntilde;ar&iacute;a si de pronto algo me cegaba. Ganaron los libros. Extra&ntilde;ar&iacute;a la mirada sobre las p&aacute;ginas, las horas sumergida en historias con el poder de alegrarme o angustiarme. Extra&ntilde;ar&iacute;a la belleza de la palabra le&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        Quienes vamos por la vida con los cinco sentidos casi intactos &ndash;quiz&aacute;s un poco miope, quiz&aacute;s un poco sorda&ndash; casi no nos detenemos a pensar en perderlos. Tampoco pensamos en las herramientas de quienes no ven o no escuchan hasta que nos encontramos con alguien con bast&oacute;n y lentes esperando para cruzar la calle o vemos gesticular a dos personas, concentradas en su conversaci&oacute;n en lengua de se&ntilde;as. O, de repente, un cuento, una pel&iacute;cula o una canci&oacute;n nos despiertan la empat&iacute;a hacia el otro que no escucha, que no ve. Y, de pronto, empezamos a ver los puntitos en los botones del elevador y a palpar los relieves en las monedas. Y nos preguntamos por qu&eacute; otros elevadores no tienen esos puntos, esa informaci&oacute;n en braille que a nosotros no nos dice nada, pero a varios le dice a qu&eacute; piso van.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de puntos en relieve no es tan s&oacute;lo una herramienta que lleva la informaci&oacute;n m&aacute;s prosaica o la belleza de la poes&iacute;a a las yemas que lo conocen; durante un par de siglos ha sido la mejor herramienta para conquistar espacios de independencia. Los ciegos, sin oficio, aislados del conocimiento que no les fuera contado o le&iacute;do, con la popularizaci&oacute;n del braille superaron una desventaja y entraron al mundo de informaci&oacute;n que ofrece la lectura.
    </p><p class="article-text">
        Antes de que Louis Braille llegara al alfabeto definitivo, muchos otros inventaron formas de lectura para ciegos. El jesuita italiano Francesco Lana de Terzi public&oacute;, en 1670, un libro llamado <em>Pr&oacute;dromo</em> donde entre muchas invenciones est&aacute; un alfabeto para gente ciega, basado en guiones en relieve, para ser reconocidos al tacto.
    </p><p class="article-text">
        En Francia, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s, Valentin Ha&uuml;y invent&oacute; otro sistema de lectura. En 1784, Ha&uuml;y dio una limosna a un muchacho ciego. El chico, Fran&ccedil;ois Lesueur, le dijo que se hab&iacute;a equivocado: al sentir la moneda con las yemas de sus dedos not&oacute; que su valor era muy alto. Lesueur fue el primer alumno de Ha&uuml;y, quien grab&oacute; en hojas de papel grueso las letras del alfabeto en altorrelieve, en tama&ntilde;o muy grande. Tocando esas grandes letras sobre el papel, Lesueur aprendi&oacute; a leer. Despu&eacute;s, Ha&uuml;y fund&oacute; en Par&iacute;s la primera escuela para ciegos y consigui&oacute; que sus estudiantes aprendieran oficios y comenzaran a ser contratados como trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, el militar Charles Barbier de la Serre invent&oacute; un alfabeto para que los oficiales franceses pudieran escribir sin necesidad de una l&aacute;mpara. Era un sistema de puntos en relieve, hechos con buril, para leerse con las yemas de los dedos. En 1819 lo present&oacute; en Par&iacute;s y se dio cuenta de que los ciegos pod&iacute;an usarlo. Su alfabeto eran una representaci&oacute;n de fonemas &ndash;sonidos&ndash; del franc&eacute;s. Eran doce puntos en un cuadrado. Un par de a&ntilde;os despu&eacute;s, la Real Instituci&oacute;n para J&oacute;venes Invidentes adopt&oacute; su sistema y descart&oacute; el de Ha&uuml;y. 
    </p><p class="article-text">
        Louis Braille ten&iacute;a 13 a&ntilde;os cuando empez&oacute; a aprender el m&eacute;todo de Barbier de la Serre en la Escuela de Ciegos y Sordos de Par&iacute;s. Braille lo simplific&oacute;: de doce puntos lo pas&oacute; a ocho. A&ntilde;os despu&eacute;s, lo simplific&oacute; hasta dejarlo en seis. Y ya no eran fonemas: ahora eran letras, signos de puntuaci&oacute;n y n&uacute;meros.
    </p><p class="article-text">
        De la empat&iacute;a de Valentin Ha&uuml;y naci&oacute; la preocupaci&oacute;n de una sociedad, la francesa, por educar e integrar a la sociedad a los ni&ntilde;os que no pod&iacute;an ver. Del ingenio de Barbier de la Serre, el sistema binario que naci&oacute; para la guerra y termin&oacute; en las escuelas. Y de la cabeza de Braille, la simplificaci&oacute;n del alfabeto para que fuese m&aacute;s f&aacute;cil su aprendizaje.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy no basta conocer un alfabeto y tener acceso a libros en braille. Quienes tienen discapacidad visual tambi&eacute;n necesitan manejar bien un ordenador o un tel&eacute;fono inteligente. A veces parece que las nuevas aplicaciones lo hacen todo m&aacute;s f&aacute;cil: unas leen un texto impreso al que se le ha sacado una foto o describen, como <em>Tap Tap See</em>, un objeto fotografiado. O los mayordomos virtuales, como Siri o Alexa, que responden en voz alta a nuestras preguntas. Hay que recordar que las tecnolog&iacute;as nuevas son caras y que el precio es una barrera que no todas las personas pueden franquear.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por mi condici&oacute;n de lectora silenciosa, quien prefiere imaginar las voces de los personajes y a quien los audiolibros no la han enganchado, siento que confiar el futuro de la lectura de los ciegos a los sistemas que leen por ellos es quitarles parte del placer de leer. El disfrute silencioso y solitario del encuentro con las palabras. La tecnolog&iacute;a existe: m&aacute;quinas que generan textos en pantallas, pero son muy caras. Quiz&aacute;s falta un nuevo Braille, alguien que integre de una forma simple al alfabeto con el mundo de las pantallas. Alguien que haga con el braille lo que Louis Braille hizo con el sistema de Barbier de la Serre. Quiz&aacute;s ese alguien se llama Katherine Cagen, ingeniera graduada en Harvard, quien hace cinco a&ntilde;os invent&oacute; una pantalla braille simple y m&aacute;s barata a la que llam&oacute; Ferrotouch. Pero desde entonces no ha habido noticias. Quiz&aacute;s alguien m&aacute;s pronto llegue con otra alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os me he ido olvidando de la angustia que sent&iacute; al leer el<em> Ensayo de la Ceguera</em> y a veces caigo en cuenta de que olvido pensar en ese otro. Hoy me sorprendo mirando los puntos en relieve sobre los botones de algunos elevadores y pensando que a veces olvido para qu&eacute; est&aacute;n ah&iacute;. El 4 de enero, fecha del nacimiento del inventor, es el D&iacute;a Mundial del Braille y se ha convertido en un pretexto para pensar en la importancia del alfabeto que se lee con la punta de los dedos. Quiz&aacute;s, a partir de ahora, pueda servir para empezar una b&uacute;squeda de pantallas y teclados que sumerjan a los ciegos en el mundo de la informaci&oacute;n digital.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sabrina Duque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alfabeto-yema-dedos_129_1762917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jan 2019 20:04:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El alfabeto en la yema de los dedos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No podía haber mejor forma para celebrar los 20 años del Nobel a Saramago que saber como vivió en 1998"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/celebrar-premio-nobel-jose-saramago_1_1868749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2c57e51-b51a-4224-ba70-18feb3ce87c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La directora editorial de Alfaguara, Taurus y Publicaciones Académicas, Pilar Reyes; el autor de &#039;Un país levantado en alegría&#039;, Ricardo Viel; Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago y el director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con estas palabras ha expresado la editora de</p><p class="subtitle">El cuaderno del año del Nobel</p><p class="subtitle">, Pilar Reyes, lo que ha supuesto el hallazgo fortuito por parte de Pilar del Río, viuda del escritor portugués y presidenta de la Fundación que lleva su nombre, el diario inédito</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Saramago est&aacute; jugando con nosotros porque no pod&iacute;a haber mejor forma para celebrar los veinte a&ntilde;os de la concesi&oacute;n del Nobel que saber como vivi&oacute; en 1998&rdquo;, ha se&ntilde;alado la editora de <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em>, Pilar Reyes, durante la presentaci&oacute;n del libro in&eacute;dito del escritor luso.
    </p><p class="article-text">
        La sede de la Fundaci&oacute;n C&eacute;sar Manrique (FCM) ha acogido este jueves el lanzamiento nacional de <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em>, el diario escrito por Jos&eacute; Saramago que recoge aspectos de su vida durante el a&ntilde;o que le&nbsp;concedieron el premio.
    </p><p class="article-text">
        En el acto han estado presentes Pilar del R&iacute;o, esposa de Jos&eacute; Saramago y presidenta de la Fundaci&oacute;n que lleva su nombre; Ricardo Viel, periodista y autor de <em>Un pa&iacute;s levantado en alegr&iacute;a</em>; Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara; y el director de la FCM, Fernando G&oacute;mez Aguilera, quienes han mantenido una conversaci&oacute;n en torno a las obras presentadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em> es una lectura milagrosa, un regalo, ya que podemos volver a leer de nuevo a Jos&eacute; Saramago, quien traspasando su ausencia nos ha reglado un nuevo libro&rdquo;, ha manifestado el director de la FCM.
    </p><p class="article-text">
        Este libro, que cierra el ciclo de los cuadernos escritos por el Nobel en Lanzarote entre los a&ntilde;os 1993 y 1998, es fruto del hallazgo fortuito de Pilar de R&iacute;o en el disco duro del viejo ordenador del escritor que se encuentra en <em>A Casa</em>, en Lanzarote.
    </p><p class="article-text">
        Las p&aacute;ginas que componen este diario no salieron a la luz porque se quedaron ocultas en el Acer Pentium del escritor, ya que a ra&iacute;z del Premio Nobel, Saramago se sumergi&oacute; en una vor&aacute;gine de acontecimientos que le quitaron tiempo y paciencia para revisar el texto.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Pilar del R&iacute;o, ha se&ntilde;alado que &ldquo;Saramago est&aacute; retratado en este libro, tambi&eacute;n lo est&aacute;n sus trabajos, y los d&iacute;as locos del Nobel, y los posteriores, en los que Jos&eacute; plant&oacute; m&aacute;s &aacute;rboles que su abuelo, que era agricultor; recorri&oacute; escuelas, iba y volv&iacute;a de Par&iacute;s en un mismo d&iacute;a, inauguraba puentes, bibliotecas o participaba en incontables actos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;directora editorial de Alfaguara, Taurus y Publicaciones Acad&eacute;micas&nbsp;ha contado como recibi&oacute; la noticia de este hallazgo: &ldquo;Est&aacute;bamos preparando un nuevo libro para conmemorar los veinte a&ntilde;os del Nobel, una compilaci&oacute;n sobre escritos p&uacute;blicos de Jos&eacute;, y Pilar estaba buscando un dato en el ordenador para esa compilaci&oacute;n cuando encontr&oacute; el archivo del cuaderno por casualidad&rdquo;. Y ha a&ntilde;adido, &ldquo;Pilar me llam&oacute; con una voz entre sorprendida, euf&oacute;rica e inquieta y me dijo: No me vas a creer, he encontrado algo que se nos escap&oacute; a todos, el cuaderno de Lanzarote del a&ntilde;o del Nobel&rdquo;, ha comentado la editora.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n G&oacute;mez Aguilera, en este libro &ldquo;brilla much&iacute;simo el pensamiento pol&iacute;tico-social&rdquo;, al respecto ha matizado que recoge cr&iacute;ticas a Cavaco Silva, manifiesta la distancia del autor con el patriotismo portugu&eacute;s y los regionalismos, pone en cuesti&oacute;n a la sociedad de consumo encarnada en los supermercados, la iglesia aparece sometida a examen o se matiza de manera sonora el pensamiento &uacute;nico neoliberalista&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea se ha expresado la editora del libro ya que, a su juicio, &ldquo;en comparaci&oacute;n con los cuadernos anteriores en este hay menos cotidianeidad y m&aacute;s reflexi&oacute;n tanto literaria como pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Taro de Tah&iacute;che, la sede de la FCM, tambi&eacute;n se ha presentado <em>Un pa&iacute;s levantado en alegr&iacute;a</em>, obra del periodista brasile&ntilde;o, tambi&eacute;n asesor de Comunicaci&oacute;n de la Fundaci&oacute;n Saramago, Ricardo Viel, con pr&oacute;logo del autor nicarag&uuml;ense Sergio Ram&iacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Viel recoge en esta publicaci&oacute;n la historia de los d&iacute;as que precedieron al escritor tras la concesi&oacute;n del Nobel, as&iacute; como del eco que esto supuso a nivel internacional, desde la entrega de condecoraciones y t&iacute;tulos, pasando por su asistencia a adaptaciones teatrales de sus obras o la apertura y cierre de congresos y ferias del libro.
    </p><p class="article-text">
        <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em> y <em>Un pa&iacute;s levantado en alegr&iacute;a</em> son, en palabras de Fernando G&oacute;mez Aguilera, &ldquo;dos publicaciones unidas en el contexto del veinte aniversario desde que se le concediera el Nobel a un escritor extraordinario que merece que su voz siga sonando en todos nosotros y en las generaciones futuras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/celebrar-premio-nobel-jose-saramago_1_1868749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Oct 2018 21:26:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No podía haber mejor forma para celebrar los 20 años del Nobel a Saramago que saber como vivió en 1998"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El diario oculto de Saramago que estuvo durmiendo 20 años en un disco duro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/diario-oculto-saramago_1_1877836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8c8f2ef-243a-4760-a168-8e0b2716d7e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Premio Nobel de Literatura José Saramago"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Alfaguara publica</p><p class="subtitle">El cuaderno del año del Nobel</p><p class="subtitle">el último de los diarios que el autor portugués dejó escrito en 1998, el mismo año que le concedieron el galardón</p><p class="subtitle">"Fue emocionante, pero también me sentí como una imbécil: 20 años allí y no lo había visto nadie", rememora emocionada Pilar del Río, esposa de Saramago</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El sexto cuaderno aparecer&aacute; en breve&rdquo;, anunci&oacute; Jos&eacute; Saramago en 2001, cuando escribi&oacute; el ep&iacute;logo para la edici&oacute;n en espa&ntilde;ol de sus diarios. Sin embargo, lo que iba a ser un peque&ntilde;o lapso de tiempo ha terminado convirti&eacute;ndose en a&ntilde;os. Hasta que, fruto de un hallazgo fortuito, apareci&oacute; el nuevo ejemplar en un ordenador personal del Premio Nobel de Literatura. 
    </p><p class="article-text">
        Alfaguara publica <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel</em> justo en el 20 aniversario del galard&oacute;n concedido por la Academia Sueca, el cual <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/Nobel-Saramago-homenaje-abuelos-batalla_0_821718775.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agradeci&oacute; en forma de homenaje a la lucha de sus abuelos</a>, a la vida basada en la humildad y a la defensa de los derechos humanos. &ldquo;El cuaderno no llega tarde, lo ha hecho cuando ten&iacute;a que hacerlo&rdquo;, explica Pilar del R&iacute;o, periodista y esposa del escritor. 
    </p><p class="article-text">
        Del R&iacute;o todav&iacute;a se emociona a la hora de relatar c&oacute;mo encontr&oacute; los textos escritos por Saramago, aparecidos el mismo a&ntilde;o que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/Nobel-Literatura-filtraciones-dimisiones-escandalos_0_759774804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no habr&aacute; Nobel de Literatura por el esc&aacute;ndalo de abusos sexuales</a> desatado en la Academia Sueca. 
    </p><p class="article-text">
        Todo surgi&oacute; a ra&iacute;z de la cronobiograf&iacute;a que Fernando G&oacute;mez Aguilera estaba preparando del portugu&eacute;s y la investigaci&oacute;n que fue necesaria para organizar sus discursos. En este proceso de recopilaci&oacute;n tuvieron que investigar los ordenadores que Saramago utilizaba desde que abandon&oacute; la escritura a m&aacute;quina. &ldquo;Descubri&oacute; que los ordenadores eran el mejor campo de batalla&rdquo;, detalla Pilar del R&iacute;o sobre la predilecci&oacute;n del autor por el campo inform&aacute;tico, uno muy adecuado &ldquo;para su mente ordenada&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fue entonces cuando Del R&iacute;o, una madrugada del pasado mes de febrero, encontr&oacute; en uno de sus viejos ordenadores una carpeta llamada &ldquo;Cuadernos&rdquo; que hab&iacute;a permanecido intacta durante lustros. Pilar abri&oacute; el archivo y all&iacute; se encontraba el documento Cuadernos 6, que conten&iacute;a todos los d&iacute;as y los meses que el escritor portugu&eacute;s dej&oacute; por escrito. &ldquo;Fue emocionante, pero tambi&eacute;n me sent&iacute; como una imb&eacute;cil: 20 a&ntilde;os all&iacute; y no lo hab&iacute;a visto nadie&rdquo;, rememora su esposa, todav&iacute;a emocionada al pensar en c&oacute;mo la alegr&iacute;a y la ansiedad le invadieron por partes iguales. 
    </p><p class="article-text">
        De esta forma naci&oacute; el sexto cuaderno que llega en nuestros d&iacute;as, unos diarios que Saramago dej&oacute; atr&aacute;s por la imposibilidad de atender todos los puntos de una agenda que cada vez se complicaba m&aacute;s. Especialmente, despu&eacute;s de recibir el Nobel. &ldquo;El cartero ven&iacute;a con una caja con la correspondencia, y Saramago respond&iacute;a igual a unos ni&ntilde;os de una escuela que a un gran medio importante. Lo hac&iacute;a seg&uacute;n su criterio&rdquo;, asegura Del R&iacute;o.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El cuaderno menos cotidiano&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El sexto cuaderno de Saramago se encuentra dividido en tres partes: un pr&oacute;logo de  Pilar del R&iacute;o, que narra el momento del hallazgo, el &uacute;ltimo cuaderno de Lanzarote y una serie de conferencias pronunciadas por el escritor ese mismo a&ntilde;o de 1998 que ofrecen una visi&oacute;n clara de sus inquietudes sociales, pol&iacute;ticas y literarias. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata, seg&uacute;n Del R&iacute;o, del &ldquo;cuaderno menos cotidiano&rdquo;. &ldquo;Es un Saramago m&aacute;s denso, en el que hay m&aacute;s observaci&oacute;n, donde ensaya sobre personajes como El Quijote o autores como Pessoa&rdquo;, a&ntilde;ade. Son adem&aacute;s, seg&uacute;n la periodista, unos textos visionarios que adelantaron muchas de las preocupaciones ahora presentes en la Comunidad Europea: &ldquo;Lo que estamos haciendo con la socialdemocracia europea, los derechos de los trabajadores, el eurocentrismo...&rdquo;, afirma.
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        Muestra de ello son los pensamientos reflejados por el autor el d&iacute;a 3 de octubre sobre la izquierda pol&iacute;tica: &ldquo;Por culpa de la asfixiante marea alta de los neoliberalismos, ibas por ah&iacute; con el alma fundida, tirando al centro y escondiendo las banderas, sin rumbo y mustia de convicciones, sin ninguna idea coherente sobre c&oacute;mo deber&iacute;as comportarte ante la evidencia de que el motor mandar&iacute;n de la Querida Europa estaba siendo lubricado y gobernado desde hac&iacute;a diecis&eacute;is a&ntilde;os por cabezas alemanas conservadoras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco dej&oacute; de lado su posici&oacute;n pol&iacute;tica, pero, como Del R&iacute;o recuerda, el autor portugu&eacute;s dec&iacute;a ser &ldquo;un comunista que escribe, no alguien que hace comunismo con la escritura&rdquo;. Sobre esto mismo reflexionar&aacute; Saramago a lo largo de un cuaderno en el que no todas las p&aacute;ginas se encuentran completas: en algunas se limita a enunciar el asunto que iba a abordar antes de entregarlo a editores.
    </p><p class="article-text">
        <em>El cuaderno del a&ntilde;o del Nobel </em>se presenta en una edici&oacute;n conjunta con <em>Un pa&iacute;s levantado en alegr&iacute;a</em>, una reconstrucci&oacute;n del periodista Ricardo Viel de los d&iacute;as que rodearon al nombramiento del Nobel. Ya que, en las notas de Saramago referidas a ese momento, este se limita a mencionar las entrevistas o los viajes que ten&iacute;a. Y no fue porque despu&eacute;s de aquello se transformara en otra persona. &ldquo;Jos&eacute; era un hombre muy pudoroso. El Nobel le dio m&aacute;s visibilidad, pero no cambi&oacute; lo que era ni sus principios. No se sent&oacute; en mesas distintas&rdquo;, asegura Del R&iacute;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Luna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/diario-oculto-saramago_1_1877836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Oct 2018 13:30:00 +0000]]></pubDate>
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