<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - La Habana]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/la-habana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - La Habana]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1012660/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué este pequeño y pintoresco pueblo asturiano es conocido como "La pequeña Habana"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pequeno-pintoresco-pueblo-asturiano-conocido-pequena-habana-pm_1_12938262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4180938-94f2-41b1-a43e-1ce1d7930f01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué este pequeño y pintoresco pueblo asturiano es conocido como &quot;La pequeña Habana&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Malleza, en el concejo asturiano de Salas, uno puede disfrutar de casas de vivos colores y galerías acristaladas construidas para los asturianos que regresaron tras hacer fortuna en Cuba</p><p class="subtitle">Por sus casas de colores y su historia, es uno de los barrios más interesantes para visitar en Ciudad del Cabo</p><p class="subtitle">El pueblo desconocido de los mil retratos: no podrás andar por sus calles sin que te miren</p></div><p class="article-text">
        En el asturiano concejo de Salas existe un rinc&oacute;n donde el tiempo parece haberse detenido en los ecos de ultramar. A principios del siglo veinte, esta parroquia, llamada <strong>Malleza</strong>, se gan&oacute; el apelativo de <strong>&ldquo;la peque&ntilde;a Habana&rdquo;</strong> debido a la ebullici&oacute;n y alegr&iacute;a que tra&iacute;an consigo los emigrantes retornados. Durante los veranos, el pueblo se transformaba en un foco de animaci&oacute;n constante que recordaba a la capital cubana, acogiendo a la burgues&iacute;a indiana en sus famosas pensiones hoy desaparecidas. Es una aut&eacute;ntica &lsquo;<strong>isla&rsquo; indiana</strong> en el interior de <a href="https://www.eldiario.es/temas/asturias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asturias</a>, donde el amor por la tierra de origen se manifest&oacute; en construcciones monumentales de gran valor. Hoy en d&iacute;a, un agradecido viajero que llegue a este lugar descubrir&aacute; un patrimonio arquitect&oacute;nico que alberga un pasado de abundancia y sue&ntilde;os cumplidos.
    </p><p class="article-text">
        Al adentrarse en sus calles, el visitante queda impactado por el contraste crom&aacute;tico de las casas de vivos colores y las impresionantes galer&iacute;as acristaladas. No le faltaba raz&oacute;n a quien &lsquo;bautiz&oacute;&rsquo; este lugar, pues las <strong>palmeras</strong>, s&iacute;mbolo inequ&iacute;voco del &eacute;xito en Am&eacute;rica, presiden algunos de los muy cuidados jardines. El paisaje amable y rural de la zona abraza estas edificaciones de se&ntilde;orial porte, creando una atm&oacute;sfera que transporta a otro continente sin perder el verdor asturiano. Es un viaje visual desde la panera tradicional hasta la palmera ex&oacute;tica, un contraste que Malleza ha sabido conservar con orgullo. Las <strong>casonas indianas</strong> no son meros edificios, sino testigos de la historia de la emigraci&oacute;n asturiana hacia las tierras de <a href="https://www.eldiario.es/temas/cuba/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuba</a>.
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n neur&aacute;lgico de esta peque&ntilde;a Habana se encuentra en la <strong>plaza del Conde de Casares</strong>, un hist&oacute;rico espacio de reuni&oacute;n de gran importancia. En este lugar, los emigrantes manten&iacute;an amenas tertulias contando las haza&ntilde;as que hab&iacute;an vivido allende los mares mientras celebraban las ferias y los mercados locales. Lo primero que llama la atenci&oacute;n es la torre de la iglesia de San Juan Bautista, reformada gracias al generoso capital de los propios indianos. Su singular <strong>c&uacute;pula bizantina</strong> de color verde es una se&ntilde;a de identidad &uacute;nica, nada habitual en la arquitectura religiosa de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/asturias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asturias</a> rural. Desde esta plaza parte una ruta que permite descubrir los tesoros arquitect&oacute;nicos ocultos entre los diversos barrios de la villa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57bb71e6-979d-44a2-9920-526f9a188396_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57bb71e6-979d-44a2-9920-526f9a188396_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57bb71e6-979d-44a2-9920-526f9a188396_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57bb71e6-979d-44a2-9920-526f9a188396_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57bb71e6-979d-44a2-9920-526f9a188396_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57bb71e6-979d-44a2-9920-526f9a188396_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/57bb71e6-979d-44a2-9920-526f9a188396_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El paisaje amable y rural de la zona abraza edificaciones de señorial porte"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El paisaje amable y rural de la zona abraza edificaciones de señorial porte                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una de las construcciones m&aacute;s emblem&aacute;ticas es la imponente <strong>Casa de Panch&oacute;n</strong>, edificada en 1920 con una belleza y armon&iacute;a notables. Pintada de un azul claro que resalta bajo el cielo despejado, destaca por su gran galer&iacute;a blanca y sus exquisitos forjados en balcones. Su propietario fue un mallezano que triunf&oacute; en el sector de la banca en Am&eacute;rica, aunque la depresi&oacute;n de 1929 lo llev&oacute; a la quiebra. En un gesto de solidaridad, sus amigos indianos de la zona se encargaron de su manutenci&oacute;n cuando regres&oacute; definitivamente a su hogar natal. La vivienda, rodeada de jardines, se mantiene en perfecto estado, siendo una de las expresiones m&aacute;s selectas del <strong>repertorio residencial indiano</strong> de esta joya de <a href="https://www.eldiario.es/temas/asturias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asturias</a>.
    </p><p class="article-text">
        No menos importante es la <strong>Casa de Don Vicente</strong>, una edificaci&oacute;n que a&uacute;na materiales locales con innovaciones como el hierro y el hormig&oacute;n. Vicente Gonz&aacute;lez de Llano, emigrante a <a href="https://www.eldiario.es/temas/la-habana/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Habana</a>, reform&oacute; una casa antigua incorporando vol&uacute;menes acristalados y un blas&oacute;n familiar que expresaba su estatus. El interior de esta casona es un verdadero viaje en el tiempo, conservando maravillosos <strong>suelos de baldosa hidr&aacute;ulica</strong> con dise&ntilde;os variados. Resulta curioso encontrar detalles del pasado, como un timbre para llamar al servicio desde las habitaciones o indicadores de &ldquo;libre&rdquo; en los ba&ntilde;os. Aunque su exterior pueda parecer m&aacute;s sobrio que otras residencias, su interior entra&ntilde;able refleja fielmente la vida dom&eacute;stica de la burgues&iacute;a retornada.
    </p><p class="article-text">
        En las proximidades de la plaza se encuentran otras joyas como <strong>Las Palmeras</strong>, casa construida sobre las ruinas de una antigua cuadra. Fue obra de Jos&eacute; Garc&iacute;a, quien prosper&oacute; en <strong>Cuba</strong> con un comercio llamado El Esc&aacute;ndalo, donde vend&iacute;a desde licores hasta autom&oacute;viles. Esta propiedad destaca por sus peculiares m&aacute;scaras decorativas en los ventanales y una terraza que mira hacia un jard&iacute;n de especies ex&oacute;ticas. Siguiendo el camino hacia la zona de La Granja, aparece <strong>Villa Alicia</strong>, una obra modernista con influencias vienesas dise&ntilde;ada por Julio Gal&aacute;n. Perteneci&oacute; a Fernando Rodr&iacute;guez Alonso, fundador de la administraci&oacute;n de loter&iacute;a m&aacute;s famosa de <a href="https://www.eldiario.es/temas/cuba/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuba</a>, conocida popularmente como La Dichosa.
    </p><h2 class="article-text">Paneras y h&oacute;rreos</h2><p class="article-text">
        La convivencia entre lo tradicional y lo indiano es una constante en Malleza, donde las <strong>paneras </strong>centenarias flanquean las modernas villas coloniales. Un ejemplo curioso es la panera de la Casa Cuervo, que presenta esquinas redondeadas, una caracter&iacute;stica poco com&uacute;n en este tipo de construcciones. La Casa Cuervo, que data del siglo XVIII, aporta un aire se&ntilde;orial de otra &eacute;poca con sus escudos y estructura rectangular. Al caminar por la avenida de San Juan, el viajero contempla c&oacute;mo los <strong>h&oacute;rreos</strong> conviven con las galer&iacute;as acristaladas en perfecta armon&iacute;a. Esta mezcla define el esp&iacute;ritu de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/asturias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asturias</a> rural, demostrando que el progreso indiano no borr&oacute; jam&aacute;s las ra&iacute;ces campesinas del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La zona ofrece una tranquilidad que enamora a simple vista, convirti&eacute;ndose en un destino imprescindible para quienes realizan la ruta indiana. <strong>Malleza</strong>, situada a solo once kil&oacute;metros de la capital del concejo, <strong>Salas</strong>, sigue siendo ese rinc&oacute;n apartado que merece la pena visitar. El viajero puede disfrutar de una comida tradicional mientras contempla el conjunto de casas se&ntilde;oriales desde alguna de las coquetas terrazas cercanas. El <strong>entorno natural </strong>que rodea a <strong>Malleza</strong> a&ntilde;ade un valor paisaj&iacute;stico incalculable a su rico patrimonio arquitect&oacute;nico de clara influencia americana. Durante el ascenso por zonas como La Caleona, se pueden contemplar vistas espectaculares del pico Agui&oacute;n, la monta&ntilde;a m&aacute;s alta del concejo. Tambi&eacute;n se puede disfrutar de bosques poblados de robles, casta&ntilde;os y abedules, donde es posible avistar rastros de corzos, jabal&iacute;s o peque&ntilde;as ardillas. Lugares como La Parada invitan a la desconexi&oacute;n total en medio de la naturaleza asturiana. El murmullo del agua tambi&eacute;n est&aacute; presente en fuentes como la de Francisco Pin&oacute;n, considerada la mejor de la zona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pequeno-pintoresco-pueblo-asturiano-conocido-pequena-habana-pm_1_12938262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 09:00:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c4180938-94f2-41b1-a43e-1ce1d7930f01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="42388" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c4180938-94f2-41b1-a43e-1ce1d7930f01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="42388" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué este pequeño y pintoresco pueblo asturiano es conocido como "La pequeña Habana"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c4180938-94f2-41b1-a43e-1ce1d7930f01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Asturias,Cuba,La Habana,Turismo,Patrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La isla entre Nueva York y Granada donde Federico García Lorca se quitó la máscara y se puso un traje blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/isla-nueva-york-granada-federico-garcia-lorca-quito-mascara-puso-traje-blanco_1_12108384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0938ebc-3bb3-4bfa-8a05-adbbbc987e7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La isla entre Nueva York y Granada donde Federico García Lorca se quitó la máscara y se puso un traje blanco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental 'Lorca en La Habana' explora la estancia de tres meses que pasó Federico García Lorca en Cuba. Allí, se codeó con artistas e intelectuales, pero también con los cubanos "de la calle" para disfrutar de la que fue "la etapa más feliz de su vida"</p><p class="subtitle">Más allá de Federico: la Justicia investiga los crímenes del franquismo en el barranco donde fusilaron a Lorca</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mucha gente ha le&iacute;do <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/poeta-en-nueva-york-785140/html/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Poeta en Nueva York'</a>, pero nadie sabe lo radicalmente feliz que fue Lorca en Cuba&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/autores/antonio-manuel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Manuel</a>, intelectual, escritor y profesor, se sumerge en &ldquo;lo desconocido&rdquo; de lo que se conoce sobre el poeta granadino en el documental que ha escrito y dirigido junto a su amigo, el cineasta, productor y guionista, Jos&eacute; Antonio Torres. <a href="https://festivaldemalaga.com/edicion/ver-pelicula/?id=3268" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Lorca en La Habana'</a> explora, mezclando elementos teatrales, docuficci&oacute;n y entrevistas a expertos, &ldquo;la etapa en la que Federico vivi&oacute; los d&iacute;as m&aacute;s felices de su vida&rdquo;: su estancia de tres meses en Cuba, en 1930. Seg&uacute;n los directores, &ldquo;Lorca lleg&oacute; a la isla rebotado por haber experimentado el capitalismo m&aacute;s salvaje de Estados Unidos. Cuando vio lo que hab&iacute;a en La Habana, no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que rendirse ante la vida m&aacute;s pura que se respiraba all&iacute;. Se quit&oacute; la m&aacute;scara que hab&iacute;a tenido que ponerse en Espa&ntilde;a, se compr&oacute; un traje blanco y pudo ser &eacute;l mismo m&aacute;s que en cualquier otro lado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Manuel descubri&oacute; a Lorca cantando la <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/baladilla-de-los-tres-rios-de-federico-garcia-lorca-raices-populares-del-cante-jondo/html/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Baladilla de los tres r&iacute;os' </a>en la rondalla a la que pertenec&iacute;a cuando era muy ni&ntilde;o. Jos&eacute; Antonio lo hizo cuando ten&iacute;a 15 a&ntilde;os, tocando la guitarra para 'Tinaja 7', un grupo de teatro independiente que representaba el 'Retablillo de Don Crist&oacute;bal'. Hacer este documental, para ellos, ha sido &ldquo;conocer una parte m&aacute;s de las miles que tiene Federico. Hemos querido hacer un homenaje al Lorca m&aacute;s libre, el m&aacute;s desbocado, y hemos querido contarlo desde all&iacute;, desde Cuba, para reconocerle a esa maravillosa isla lo much&iacute;simo que tuvo que ver en el Lorca de la d&eacute;cada de los 30&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los directores salen apurados de una de las salas del cine Odeon Plaza de Armas (Sevilla), en la que se est&aacute; presentando su documental. Ocurre un 5 de marzo, dos d&iacute;as antes de que se cumplan 95 a&ntilde;os de la llegada de Federico a la isla de Cuba. Aunque la entrevista estaba concertada para las 10.00 h (mientras se proyectaba por primera vez 'Lorca en La Habana') ambos piden que esperemos 15 minutos: &ldquo;Disculpa, es que quer&iacute;amos ver el principio de la peli en la pantalla grande&rdquo;. De ah&iacute;, nos desplazamos a una sala muy amplia, vac&iacute;a, que deb&iacute;a de servir como bar en otras ocasiones, a juzgar por todas las mesas, las sillas y por la barra de madera en uno de los extremos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b62d069-1f1a-42ed-9768-12489b10b148_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b62d069-1f1a-42ed-9768-12489b10b148_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b62d069-1f1a-42ed-9768-12489b10b148_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b62d069-1f1a-42ed-9768-12489b10b148_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b62d069-1f1a-42ed-9768-12489b10b148_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b62d069-1f1a-42ed-9768-12489b10b148_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b62d069-1f1a-42ed-9768-12489b10b148_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Antonio Manuel y José Antonio Torres antes de la entrevista"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Antonio Manuel y José Antonio Torres antes de la entrevista                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Fue en los bares, en los antros, sobre todo en los m&aacute;s marginales, donde Federico &ldquo;descubri&oacute; lo que era la vivir&rdquo;. En el documental se habla de c&oacute;mo la vida nocturna de La Habana propuls&oacute; el ansia de libertad sexual de Federico Garc&iacute;a Lorca: &ldquo;Era una gallina, y me convert&iacute; en un gallo de corral&rdquo;, dice el poeta en la pel&iacute;cula. Pero, &iquest;qu&eacute; pasaba en aquella isla que permiti&oacute; al poeta descubrirse a s&iacute; mismo como no lo hab&iacute;a hecho en la pen&iacute;nsula? 
    </p><p class="article-text">
        Para Jos&eacute; Antonio, &ldquo;all&iacute; Lorca encuentra la esencia andaluza: ese descaro, esa familiaridad, pero en un ambiente mucho m&aacute;s liberal. Seguramente ser&iacute;a la influencia norteamericana. El caso es que le permiti&oacute; experimentar sobre s&iacute; mismo. Se mete en los sitios m&aacute;s marginales de la noche cubana, es una explosi&oacute;n de nuevas experiencias. Solo podemos imaginar lo que eso supuso para &eacute;l a nivel creativo. De hecho, <a href="https://www.universolorca.com/obra-literaria/el-publico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'El P&uacute;blico'</a> lo escribi&oacute; en Cuba&rdquo;. Antonio Manuel cambia el foco y explica que &ldquo;no solo hay que fijarse en d&oacute;nde llega, sino de d&oacute;nde viene. En 1930 todav&iacute;a se vive en Espa&ntilde;a esa <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/primo-rivera-dictador-periodistas_129_10504871.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictadura de Primo de Rivera</a>. Lorca se va de su Granada huyendo de ese 'olor a flores muertas' que menciona a veces, de esa caspa que pone todo r&iacute;gido. Imag&iacute;nate lo que supone ese cambio para alguien de su edad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        32 a&ntilde;os ten&iacute;a el poeta cuando lleg&oacute; a La Habana. Y 32 a&ntilde;os &ldquo;carg&oacute;&rdquo; con una m&aacute;scara que le tapaba la mitad de la cara. Al menos, as&iacute; se representa en el documental al Lorca de antes de descubrir Cuba. Esta m&aacute;scara no es ninguna met&aacute;fora o elemento narrativo recurrente en la obra del granadino, sino uno m&aacute;s de los recursos estil&iacute;sticos que los directores usan para difuminar la l&iacute;nea entre el mito y la realidad de Lorca en su documental. 
    </p><p class="article-text">
        El acercamiento estil&iacute;stico que han tomado, seg&uacute;n Jos&eacute; Antonio, quiere aumentar esa sensaci&oacute;n &ldquo;on&iacute;rica&rdquo;. Dice el director que &ldquo;saltar de un discurso narrativo a otro sin avisar al espectador tambi&eacute;n lo invita a dejarse llevar. Si te das cuenta, aunque Lorca sea el personaje principal del documental, cuando habla y se expresa en nuestra peli siempre lo hace desde esa habitaci&oacute;n, la suya. Pero dejamos que se vea que esa habitaci&oacute;n es un decorado de teatro, que hay espectadores y que ese Lorca es nuestro Lorca, el que nosotros queremos representar. Igual que cuando ficcionamos las entrevistas con los personajes hist&oacute;ricos con los que tuvo relaci&oacute;n. No nos importa que a nuestro documental se le vean las costuras. De hecho, creemos que le da incluso un toque m&aacute;s lorquiano&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74929389-1477-4209-88e4-1a348e016c7d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74929389-1477-4209-88e4-1a348e016c7d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74929389-1477-4209-88e4-1a348e016c7d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74929389-1477-4209-88e4-1a348e016c7d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74929389-1477-4209-88e4-1a348e016c7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74929389-1477-4209-88e4-1a348e016c7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/74929389-1477-4209-88e4-1a348e016c7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Antonio Torres, a la izquierda; Antonio Manuel, a la derecha"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Antonio Torres, a la izquierda; Antonio Manuel, a la derecha                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Qu&eacute; mentiroso que soy&rdquo;, &ldquo;No os cre&aacute;is na' de lo que digo&rdquo; dice Federico, interpretado por Javier Jim&eacute;nez Noia, en los primeros compases de la pel&iacute;cula. &ldquo;No es nuestra intenci&oacute;n ser estrictos con lo que es cierto y con lo que no. Por una parte, est&aacute;n las entrevistas a los historiadores y expertos. Eso, por supuesto, est&aacute; corroborado y es la parte estrictamente realista del documental. Son hechos que se saben. Todo lo dem&aacute;s, sin embargo, est&aacute; plagado de historias que se cuentan, de rumores. Sabemos qui&eacute;nes fueron sus amigos, sabemos de sus conferencias y sabemos que se enamor&oacute; de la isla porque escribi&oacute;: 'Si yo me pierdo, que me busquen en Andaluc&iacute;a o en Cuba'&rdquo;, explica Antonio Manuel.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute;, a Cuba, fueron los directores a buscar a Lorca. Dos veces, de hecho. La primera fue aprovechando que Antonio Manuel prologaba un libro titulado 'Todas las Aguas', de Urbano Mart&iacute;nez Carmenate y que fue presentado en La Habana. &ldquo;Fuimos todo el equipo en febrero de 2023 a hacer un trabajo de preproducci&oacute;n, a conocer a los expertos, a conocer los lugares, a palpar lo que sinti&oacute; Federico. Luego hicimos un segundo viaje en junio de 2024 para grabar todo. Ah&iacute; ya hab&iacute;amos decidido que el documental fuera andaluz y 'cuban&iacute;simo'. Porque no es solo lo que Federico hizo en Cuba, sino lo que Cuba hizo en Federico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las personas que intervienen en el documental se llama Anthony Bernal Ruesca, y es integrante del grupo de teatro cubano <a href="https://www.instagram.com/el_trebolgitano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'El Tr&eacute;bol Gitano'</a>. &Eacute;l describe c&oacute;mo, cuando interpretan una obra de Federico Garc&iacute;a Lorca, sienten &ldquo;que la sonrisa del poeta les acompa&ntilde;a, como si estuviera viendo todo esto y estuviera orgulloso de lo que estamos haciendo&rdquo;. Jos&eacute; Antonio comparte este sentimiento, y describe el viaje a Cuba como &ldquo;un descubrimiento de lo que realmente significa que Lorca sea universal&rdquo;. &ldquo;All&iacute;, todos saben qui&eacute;n es Federico. Preguntas a ni&ntilde;os de 13 y 14 a&ntilde;os y te responden que han representado dos veces 'La Casa de Bernarda Alba', o que conocen sus poemas. Es muy emotivo ver hasta d&oacute;nde llega la influencia de este artista: a todo el universo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31392810-330d-433c-93c0-21a428e0e45e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31392810-330d-433c-93c0-21a428e0e45e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31392810-330d-433c-93c0-21a428e0e45e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31392810-330d-433c-93c0-21a428e0e45e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31392810-330d-433c-93c0-21a428e0e45e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31392810-330d-433c-93c0-21a428e0e45e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/31392810-330d-433c-93c0-21a428e0e45e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;Lorca en La Habana&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Lorca en La Habana&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para Antonio Manuel, la reflexi&oacute;n &ldquo;l&oacute;gica&rdquo; que viene despu&eacute;s de asimilar la universalidad del poeta es asumir que &ldquo;Lorca est&aacute; vivo. Hablar de Federico no es hablar de pasado, es hablar de presente y, si me apuras, de futuro. Porque el mensaje de Federico, el de entonces y el de hoy, es un mensaje de futuro, de esperanza, de luchar por ti, por tu libertad, por ser quien eres y por el compromiso pol&iacute;tico. Por el compromiso del poeta. Nos duele que haya quien se crea capaz de decidir qu&eacute; pasado se cuenta y qu&eacute; pasado no. O sea, es leg&iacute;timo hablar de la toma de Granada y resulta que no es leg&iacute;timo hablar de un granadino como Federico, al que se le ha privado de alguna manera de que se conozca una de sus etapas fundamentales, que es su estancia en Cuba&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08d4dca7-7e2f-46ae-90c8-3603ee94f3e7_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08d4dca7-7e2f-46ae-90c8-3603ee94f3e7_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08d4dca7-7e2f-46ae-90c8-3603ee94f3e7_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08d4dca7-7e2f-46ae-90c8-3603ee94f3e7_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08d4dca7-7e2f-46ae-90c8-3603ee94f3e7_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08d4dca7-7e2f-46ae-90c8-3603ee94f3e7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/08d4dca7-7e2f-46ae-90c8-3603ee94f3e7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartel de &#039;Lorca en La Habana&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel de &#039;Lorca en La Habana&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        'Lorca en La Habana' tendr&aacute; un pase especial en el Festival de M&aacute;laga de 2025, en la secci&oacute;n de documental. Est&aacute; producido por Plano Katharsis y en el reparto de actores est&aacute;n Javier Jim&eacute;nez, Inima Duce Fuentes, Laura Mart&iacute;n, Javier Vergara, Manuel Carrasco, Carlos Cruz, Antonia Carranza, Julio Cesar Mill&aacute;n, Juan Carlos Carrillo y Antonio Carre&ntilde;o. La fotograf&iacute;a de la obra es de Manuel C. Santos, Marcelo Ripado y Hazeina Rodr&iacute;guez. La m&uacute;sica, de Jes&uacute;s Bienvenido, Roc&iacute;o P&eacute;rez &lsquo;Roco&rsquo; y Antonio Manuel.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f64437b-d294-41f5-880c-42229f5aab05_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f64437b-d294-41f5-880c-42229f5aab05_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f64437b-d294-41f5-880c-42229f5aab05_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f64437b-d294-41f5-880c-42229f5aab05_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f64437b-d294-41f5-880c-42229f5aab05_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f64437b-d294-41f5-880c-42229f5aab05_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f64437b-d294-41f5-880c-42229f5aab05_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Presentación de &#039;Lorca en La Habana&#039;, en los cines Odeon Plaza de Armas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Presentación de &#039;Lorca en La Habana&#039;, en los cines Odeon Plaza de Armas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Albarrán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/isla-nueva-york-granada-federico-garcia-lorca-quito-mascara-puso-traje-blanco_1_12108384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Mar 2025 21:41:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a0938ebc-3bb3-4bfa-8a05-adbbbc987e7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="107822" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a0938ebc-3bb3-4bfa-8a05-adbbbc987e7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="107822" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La isla entre Nueva York y Granada donde Federico García Lorca se quitó la máscara y se puso un traje blanco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a0938ebc-3bb3-4bfa-8a05-adbbbc987e7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sevilla,Cultura,Federico García Lorca,Cuba,La Habana,Teatro,Historia,Cine documental,Cine,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Renuencia', la exposición que "cuestiona la realidad y los clichés" de La Habana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/renuencia-exposicion-cuestiona-realidad-cliches-habana_1_9312273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d0c537e-d62e-4a5e-b086-3d74a1b5ac6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Renuencia&#039;, la exposición que &quot;cuestiona la realidad y los clichés&quot; de La Habana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ha llegado a Toledo y es una visión personal del fotógrafo Carlos T. Cairo que también recoge un libro publicado junto a Leonardo Padura para mostrar la ciudad a través de los barrios más alejados de los circuitos turísticos</p><p class="subtitle">Leonardo Padura: “El mundo está cambiando pero no para bien y lo más jodido es que cuanto peor, mejor para la literatura”</p></div><p class="article-text">
        En 2019 La Habana cumpli&oacute; 500 a&ntilde;os. Es una de las Siete Ciudades Maravillas del Mundo y su centro hist&oacute;rico es Patrimonio de la Humanidad. Hac&iacute;a falta un homenaje que fuera m&aacute;s all&aacute; de los t&oacute;picos con los que la ciudad habanera es conocida en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso naci&oacute; &lsquo;Renuencia&rsquo;, una exposici&oacute;n fotogr&aacute;fica impulsada a trav&eacute;s del proyecto cultural &lsquo;Ven-t&uacute;&rsquo; en el que participa el conocido escritor cubano Leonardo Padura y en el que colaboran el fot&oacute;grafo Carlos Torres Cairo, su representante Lianet de la Caridad M&aacute;rquez y Claudia Acevedo, directora editorial de Aurelia Ediciones que publica los libros de Padura en Cuba y que, adem&aacute;s, se ha ocupado de la curadur&iacute;a de la exposici&oacute;n
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3df57c3-bb0d-44e8-941a-bd00bd3402c7_4-3-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3df57c3-bb0d-44e8-941a-bd00bd3402c7_4-3-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3df57c3-bb0d-44e8-941a-bd00bd3402c7_4-3-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3df57c3-bb0d-44e8-941a-bd00bd3402c7_4-3-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3df57c3-bb0d-44e8-941a-bd00bd3402c7_4-3-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3df57c3-bb0d-44e8-941a-bd00bd3402c7_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a3df57c3-bb0d-44e8-941a-bd00bd3402c7_4-3-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carlos T. Cairo (izquierda) y Leonardo Padura presentaron &#039;La Habana nuestra de cada día&#039; en Toledo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carlos T. Cairo (izquierda) y Leonardo Padura presentaron &#039;La Habana nuestra de cada día&#039; en Toledo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s de 50 im&aacute;genes y ocho meses de trabajo est&aacute;n en el origen del libro 'La Habana nuestra de cada d&iacute;a' (Aurelia Ediciones, 2019). Son &ldquo;dos discursos paralelos en los que Padura y yo mostramos nuestra forma de ver la ciudad&rdquo;, explica Carlos T. Cairo. 
    </p><p class="article-text">
        Del libro surgi&oacute; la exposici&oacute;n que ahora llega a Toledo. Es la primera ocasi&oacute;n en la que sale de Cuba, aunque lo hace en un formato m&aacute;s peque&ntilde;o, de la mano del Festival del Cine y la Palabra de Toledo (CIBRA). 15 instant&aacute;neas ofrecen el particular retrato habanero desde la &oacute;ptica de Carlos T. Cairo y pueden verse en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, con sede en el Alc&aacute;zar toledano, hasta el pr&oacute;ximo 11 de noviembre. 
    </p><p class="article-text">
        La renuencia -el vocablo que da nombre a la exposici&oacute;n- es &ldquo;la resistencia que se muestra a hacer algo&rdquo;, seg&uacute;n la definici&oacute;n de la RAE. Y por tanto la no aceptaci&oacute;n de una realidad impuesta. Padura y Cairo se confiesan &ldquo;sensibles a su ciudad&rdquo; y por eso ofrecen un retrato descarnado de La Habana en sus obras. El libro, dice el creador del conocido personaje Mario Conde, &ldquo;es un di&aacute;logo entre el lenguaje visual, con las fotograf&iacute;as de Carlos y el textual con textos que escrib&iacute; como periodista desde los a&ntilde;os 80 y hasta tiempos m&aacute;s recientes&rdquo;. Leonardo Padura cree que refleja &ldquo;c&oacute;mo viv&iacute; La Habana de joven. No solo yo sino otros muchos personajes, incluido Yarini Ponce de Le&oacute;n, un conocido proxeneta cubano que aparece en mi &uacute;ltima novela <em>Personas decentes</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es La Habana de los barrios. &ldquo;Como artista uno se cuestiona la realidad en la que vive. No son fotograf&iacute;as de ese clich&eacute; antiguo del <em>carro</em> en La Habana ni muestran que todo es lindo&rdquo;, a&ntilde;ade Cairo. En la exposici&oacute;n apenas hay personajes, con una &uacute;nica excepci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El fot&oacute;grafo ha tratado de reflejar la decadencia, pero &ldquo;buscando el arte como forma de sobrevivir a esa decadencia que tenemos, por una serie de razones&rdquo;. Pero no deja de ser, dice, &ldquo;un homenaje a la ciudad en la que nacimos. Algunas fotograf&iacute;as nunca hab&iacute;an salido a la luz. Las rescat&eacute; de mis negativos y aparecen sobre todo los s&iacute;mbolos de los que para m&iacute; es Cuba&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Carlos T. Cairo recorre el largo pasillo junto la Colecci&oacute;n Borb&oacute;n-Lorenzana donde se ubica la exposici&oacute;n para contarnos que &ldquo;es una forma de reivindicar mi realidad: Cuba no es solo un pa&iacute;s tur&iacute;stico. Es mucho m&aacute;s que eso. Y es mucho m&aacute;s que un gobierno o de lo que te tratan de mostrar de un lado o de otro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes muestran una Habana que desaparece - algunas fueron tomadas all&aacute; por 1992- y que se transforma o se degrada al mismo ritmo que lo hacen las alcantarillas de &lsquo;El Vedado&rsquo;, una conocida zona comercial que data del siglo XIX. &ldquo;Se van perdiendo ciertos l&iacute;mites de la ciudad. Se imponen nuevos s&iacute;mbolos. En eso nos hemos basado Padura y yo para hacer este trabajo&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/146b6c1a-66ea-4ed5-ab43-a3a8eb875d79_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/146b6c1a-66ea-4ed5-ab43-a3a8eb875d79_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/146b6c1a-66ea-4ed5-ab43-a3a8eb875d79_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/146b6c1a-66ea-4ed5-ab43-a3a8eb875d79_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/146b6c1a-66ea-4ed5-ab43-a3a8eb875d79_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/146b6c1a-66ea-4ed5-ab43-a3a8eb875d79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/146b6c1a-66ea-4ed5-ab43-a3a8eb875d79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;El Vedado&#039;, imagen tomada en La Habana"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;El Vedado&#039;, imagen tomada en La Habana                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Arag&oacute;n era mec&aacute;nico. Durante a&ntilde;os permaneci&oacute; sentado, en una calle de La Habana esperando la llegada de clientes. &ldquo;Era su trabajo&rdquo;. Muri&oacute; hace un a&ntilde;o a causa de la COVID-19 y hoy su imagen es el &uacute;nico retrato en esta exposici&oacute;n. Otro s&iacute;mbolo ya desaparecido. &ldquo;No lleg&oacute; a ver el libro publicado&rdquo;, explicaba el propio Padura durante la inauguraci&oacute;n de la muestra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/284ae23a-7b56-4d4a-9fc2-98344dc4b371_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/284ae23a-7b56-4d4a-9fc2-98344dc4b371_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/284ae23a-7b56-4d4a-9fc2-98344dc4b371_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/284ae23a-7b56-4d4a-9fc2-98344dc4b371_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/284ae23a-7b56-4d4a-9fc2-98344dc4b371_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/284ae23a-7b56-4d4a-9fc2-98344dc4b371_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/284ae23a-7b56-4d4a-9fc2-98344dc4b371_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aragón, un mecánico de La Habana ya fallecido cuyo retrato forma parte de la exposición &#039;Renuencia&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aragón, un mecánico de La Habana ya fallecido cuyo retrato forma parte de la exposición &#039;Renuencia&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Leonardo Padura recupera para este libro algunos de sus textos period&iacute;sticos y ensayos. &nbsp;Ambos artistas dialogan en este proyecto. &ldquo;Hay incluso una fotograf&iacute;a del cementerio en el barrio de Padura. Hemos hecho tambi&eacute;n un recorrido por su vida y me ha permitido conocer mejor su literatura&rdquo;, explica Cairo. 
    </p><p class="article-text">
        El fot&oacute;grafo es propietario de Aurelia Ediciones que publica los libros del escritor en Cuba. &ldquo;En determinadas calidades, con ayuda de algunas empresas, como una forma de que los cubanos puedan tambi&eacute;n leer sus libros, que all&iacute; son dif&iacute;ciles de encontrar&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioclm" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Bachiller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/renuencia-exposicion-cuestiona-realidad-cliches-habana_1_9312273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Sep 2022 17:09:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5d0c537e-d62e-4a5e-b086-3d74a1b5ac6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="160822" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5d0c537e-d62e-4a5e-b086-3d74a1b5ac6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="160822" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Renuencia', la exposición que "cuestiona la realidad y los clichés" de La Habana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5d0c537e-d62e-4a5e-b086-3d74a1b5ac6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,La Habana,Cuba,Escritores,Toledo,Fotografía,Festival Cibra,Bibliotecas públicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se elevan a 42 los fallecidos por la explosión del hotel Saratoga en La Habana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/elevan-40-fallecidos-explosion-hotel-saratoga-habana_1_8982006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b4fc06d-17a5-4b55-b6d0-31e7f0ca088f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se elevan a 42 los fallecidos por la explosión del hotel Saratoga en La Habana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Otros 12 adultos y cinco menores permanecen hospitalizados y 37 personas ya recibieron el alta médica</p></div><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de fallecidos en la explosi&oacute;n del hotel Saratoga de La Habana alcanza los 42, seg&uacute;n ha informado la Presidencia de Cuba en Twitter. Se trata de 38 adultos y 4 ni&ntilde;os, mientras que 12 adultos y cinco menores permanecen hospitalizados y otras 37 personas ya recibieron el alta m&eacute;dica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cifra se ha elevado en las &uacute;ltimas 24 horas, despu&eacute;s de que los rescatistas lograran acceder al doble s&oacute;tano del edificio donde se sospechaba que hab&iacute;an quedado atrapados parte de los trabajadores, tal como ha indicado EFE.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1524066173758881798?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En la lista de fallecidos figura una mujer de nacionalidad espa&ntilde;ola de 29 a&ntilde;os, los dem&aacute;s son todos cubanos con edades comprendidas entre los 10 y los 77 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio cubano de Salud P&uacute;blica (Minsap) ha se&ntilde;alado que el n&uacute;mero de lesionados ascendi&oacute; a 94 personas, de las cuales 17 se encuentran a&uacute;n ingresadas en seis hospitales habaneros, entre ellos, seis en estado cr&iacute;tico y siete graves.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades locales han remarcado que, seg&uacute;n estimaciones previas, podr&iacute;an quedar a&uacute;n algunos cuerpos atrapados entre los escombros, pero no se ha determinado el n&uacute;mero. 
    </p><p class="article-text">
        Han reiterado, adem&aacute;s, que no se detendr&aacute; la b&uacute;squeda hasta confirmar que no permanece ninguna persona bajo los escombros. &ldquo;No terminaremos de trabajar hasta que no aparezca el &uacute;ltimo trabajador que esa familia espera en casa&rdquo;, ha declarado el intendente del municipio La Habana Vieja, Alexis Acosta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE, elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/elevan-40-fallecidos-explosion-hotel-saratoga-habana_1_8982006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 May 2022 15:51:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7b4fc06d-17a5-4b55-b6d0-31e7f0ca088f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4420527" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7b4fc06d-17a5-4b55-b6d0-31e7f0ca088f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4420527" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Se elevan a 42 los fallecidos por la explosión del hotel Saratoga en La Habana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7b4fc06d-17a5-4b55-b6d0-31e7f0ca088f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[La Habana,Cuba,Explosiones,Rescate]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aumentan a 35 los fallecidos en la explosión del hotel Saratoga en La Habana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/aumentan-35-fallecidos-explosion-hotel-saratoga-habana_1_8979093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f590f1db-ddfc-4075-995e-07b81a2a5441_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se eleva a 34 el número de muertos en la explosión del hotel Saratoga en La Habana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Presidencia de Cuba indica que hay 15 adultos y 5 niños hospitalizados y otros 34 pacientes han recibido el alta médica</p><p class="subtitle">Una española entre los 25 fallecidos en la explosión del hotel de La Habana</p></div><p class="article-text">
        La explosi&oacute;n registrada en el hotel Saratoga en La Habana ha dejado al menos 35 fallecidos, despu&eacute;s de que en las &uacute;ltimas horas se encontrara entre los escombros los restos de otras cuatro personas, seg&uacute;n han informado los medios oficiales de la isla a EFE.&nbsp;A trav&eacute;s de un mensaje en Twitter, la Presidencia de Cuba ha indicado que, hasta el momento, hay 15 adultos y 5 ni&ntilde;os hospitalizados, 31 adultos y 4 ni&ntilde;os fallecidos y 34 pacientes han recibido el alta m&eacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        Los cuerpos sin vida reci&eacute;n rescatados de las ruinas del hotel pertenecen a trabajadores de la instalaci&oacute;n hotelera, tal como lo ha se&ntilde;alado Javier Mart&iacute;nez D&iacute;az, miembro del Bur&oacute; del Partido Comunista de Cuba, citado por la web oficial Cubadebate.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1523705618183294976?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Familiares de los desaparecidos han estimado que a&uacute;n est&aacute;n bajo los escombros entre 12 y 13 personas, sin embargo, la cifra se podr&aacute; precisar a medida que avance la excavaci&oacute;n, como lo ha indicado el funcionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las brigadas de bomberos y rescatistas contin&uacute;an los trabajos ininterrumpidamente para retirar los escombros y llegar al doble s&oacute;tano de la edificaci&oacute;n, donde se cree que puedan estar una docena de personas atrapadas.
    </p><p class="article-text">
        El derrumbe de los suelos de la planta baja y el primer piso del hotel sobre el s&oacute;tano dificultan las tareas y la maquinaria pesada ha enfrentado muchas dificultades para realizar las operaciones, por el riesgo de golpear la inestable estructura del edificio. Las autoridades cubanas han afirmado que no se detendr&aacute;n las labores hasta que no haya certeza de que no queda ninguna persona bajo los escombros.
    </p><p class="article-text">
        Otros 17 edificios colindantes sufrieron el impacto de la onda expansiva y en los pr&oacute;ximos d&iacute;as se realizar&aacute; una evaluaci&oacute;n t&eacute;cnica a tres bloques y al propio hotel, para analizar si pueden recuperarse o deben ser demolidos.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno cubano ha reiterado en varias ocasiones desde que se produjo la explosi&oacute;n, el viernes por la ma&ntilde;ana, que se trat&oacute; de un escape de gas. Una comisi&oacute;n est&aacute; investigando los hechos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE, elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/aumentan-35-fallecidos-explosion-hotel-saratoga-habana_1_8979093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 May 2022 17:35:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f590f1db-ddfc-4075-995e-07b81a2a5441_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5633771" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f590f1db-ddfc-4075-995e-07b81a2a5441_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5633771" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aumentan a 35 los fallecidos en la explosión del hotel Saratoga en La Habana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f590f1db-ddfc-4075-995e-07b81a2a5441_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[La Habana,Explosiones,Cuba,Rescate]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Planes para visitar La Habana en su 500 cumpleaños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/planes-visitar-habana-cumpleanos_1_1352035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9571cd7-705b-45a4-ab83-d7568acda872_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La Habana está llena de coches clásicos americanos: los almendrones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras otras ubicaciones fallidas, la ciudad de La Habana se estableció en su definitiva y actual ubicación en 1519. La celebración de los 500 años de su fundación ha puesto en marcha un proyecto de rehabilitación con el que mostrar su mejor cara</p><p class="subtitle">Dar un paseo sin rumbo, admirando las casas de La Habana Vieja, animándote a seguir el compás de su música o sentándote al atardecer en el Malecón, suenan como un plan perfecto para contagiarse del ritmo cubano</p></div><p class="article-text">
        No vas a encontrar otra ciudad como La Habana. Aqu&iacute; todo es diferente, todo tiene personalidad, todo tiene alma y sabor. Desde los colores de sus calles a sus majestuosos edificios decadentes, desde las voces de sus balcones a la m&uacute;sica que suena en cada rinc&oacute;n. La Habana tiene ritmo, ya sea el del son, el mambo, la rumba, la timba o la salsa, o el de sus habitantes que hacen de las calles un hervidero de vida y frenes&iacute;. La Habana es sensual, una ciudad mestiza llena de historia, de riqueza y pobreza, de vaivenes y altibajos. Que enamora o decepciona. Pero La Habana es La Habana, y no hay otra como ella.
    </p><p class="article-text">
        La capital de Cuba cumple en 2019 sus 500 a&ntilde;os de vida y para celebrarlo se ha puesto guapa con el fin de mostrar al mundo su mejor cara. Un destino que visitar s&iacute; o s&iacute; en cualquier <a href="https://www.eldiario.es/viajes/grandes_viajes/Cuba-punta-aire_0_751725915.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buen viaje a Cuba que se precie</a>. En 1514 el conquistador espa&ntilde;ol P&aacute;nfilo de Narv&aacute;ez fund&oacute; la ciudad de San Crist&oacute;bal de La Habana cerca de la desembocadura del r&iacute;o Mayabeque, en la costa sur de Cuba, y fue nombrada como la hija de un conocido jefe indio ta&iacute;no. Durante los siguientes a&ntilde;os fue traslada de lugar un par de veces intentando evitar las plagas de mosquitos, y fue el 17 de diciembre de 1519 cuando por fin se asent&oacute; en su ubicaci&oacute;n actual. En la costa norte. Su lugar definitivo. Y de aquello hace exactamente ya cinco siglos.
    </p><p class="article-text">
        Para conmemorar y celebrar su quingent&eacute;simo aniversario son muchos los proyectos de rehabilitaci&oacute;n y mejora que est&aacute; recibiendo la ciudad, y la campa&ntilde;a <a href="http://habana500.gob.cu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Habana 500 </a>da buena cuenta de ello para que todo el mundo sienta que La Habana es suya, por lo que la ocasi&oacute;n es ideal para visitarla en su mejor momento. Te proponemos a continuaci&oacute;n unos cuantos planes para que descubras La Habana por tu propio pie, pero si prefieres hacer caso omiso y dedicarte a pasear sin rumbo, admirando las casas de La Habana Vieja, anim&aacute;ndote a bailar con alguien y sent&aacute;ndote a probar alg&uacute;n buen ron en un bar aut&eacute;ntico, igualmente habr&aacute;s acertado de lleno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8719cf80-aac1-43b3-ac08-6047ec22447a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8719cf80-aac1-43b3-ac08-6047ec22447a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8719cf80-aac1-43b3-ac08-6047ec22447a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8719cf80-aac1-43b3-ac08-6047ec22447a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8719cf80-aac1-43b3-ac08-6047ec22447a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8719cf80-aac1-43b3-ac08-6047ec22447a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8719cf80-aac1-43b3-ac08-6047ec22447a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Recorrer las plazas de La Habana Vieja</h3><p class="article-text">
        Si en la mayor&iacute;a de las ciudades coloniales encontramos una plaza desde la que nace todo, en La Habana no encontramos una, sino cuatro, y cada una ten&iacute;a su propia funci&oacute;n. Visitarlas todas es pr&aacute;cticamente obligatorio para conocer el coraz&oacute;n de la ciudad. La Plaza de la Catedral, la Plaza de Armas, la Plaza de San Francisco de As&iacute;s y la Plaza Vieja est&aacute;n conectadas por peque&ntilde;as calles que puedes recorrer dando un paseo, y ver&aacute;s que de noche a&uacute;n ganan en belleza.
    </p><h3 class="article-text">Darte un paseo sin prisas por el Malec&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Y si es al atardecer, mejor a&uacute;n. El paseo mar&iacute;timo de La Habana es punto de encuentro para todos, un lugar evocador donde pasear tranquilamente o simplemente sentarse a mirar al mar con vistas a Florida. Aqu&iacute; se dan lugar familias, poetas, amigos, pintores, turistas, fil&oacute;sofos y sobre todo enamorados. El Malec&oacute;n es un lugar donde encontrarse y charlar largo y tendido, escuchar m&uacute;sica y ver el sol caer. Parte del alma de La Habana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/031bb621-8089-4ff8-93e5-ebf8206f7b9d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/031bb621-8089-4ff8-93e5-ebf8206f7b9d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/031bb621-8089-4ff8-93e5-ebf8206f7b9d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/031bb621-8089-4ff8-93e5-ebf8206f7b9d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/031bb621-8089-4ff8-93e5-ebf8206f7b9d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/031bb621-8089-4ff8-93e5-ebf8206f7b9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/031bb621-8089-4ff8-93e5-ebf8206f7b9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Acercarse a ver el Capitolio</h3><p class="article-text">
        Como si fuera el Capitolio de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ciudades_del_mundo/Washington-dias-puedes-perder_0_733526993.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Washington D.C., en EE.UU</a>., en Centro Habana se levanta el edificio m&aacute;s majestuoso de la ciudad. Comenz&oacute; a construirse en 1926 y se tardaron poco m&aacute;s de 3 a&ntilde;os en terminarlo. Hasta 1959 alberg&oacute; el Congreso cubano, pero desde entonces es la sede de la Academia Cubana de las Ciencias y la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a. Merece la pena rodearlo y si puedes ad&eacute;ntrate a ver la estatua de la Rep&uacute;blica. Como curiosidad, desde aqu&iacute; se miden las distancias por carretera entre La Habana y cualquier otro punto de la isla.
    </p><h3 class="article-text">Visitar la Catedral de San Crist&oacute;bal de La Habana</h3><p class="article-text">
        La Catedral de La Habana llama la atenci&oacute;n por su fachada irregular, flanqueada por dos torres distintas. Naci&oacute; como iglesia en 1748 por los jesuitas y en 1787, cuando se termin&oacute; de construir el edificio, pas&oacute; a ser catedral, por lo que es una de las catedrales m&aacute;s antiguas de Am&eacute;rica. Aqu&iacute; estuvieron los restos de Crist&oacute;bal Col&oacute;n entre 1795 y 1898, antes de que llegasen a Sevilla.
    </p><h3 class="article-text">Comprender Cuba en el Museo de la Revoluci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El Museo de la Revoluci&oacute;n se encuentra en el antiguo Palacio Presidencial, un edificio ostentoso decorado por la mism&iacute;sima Tiffany&rsquo;s en su interior y con una sala de los espejos inspirada en la del Palacio de Versalles. En el museo destacan las exposiciones sobre el asalto de Moncada de 1953 y la vida de Che Guevara. Fuera, en el Pabell&oacute;n Granma, se encuentra en una urna de cristal el yate que trajo a Fidel Castro y 81 revolucionarios m&aacute;s desde M&eacute;xico en 1956. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e83b6492-87fa-45ba-a794-9fef84da1b77_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e83b6492-87fa-45ba-a794-9fef84da1b77_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e83b6492-87fa-45ba-a794-9fef84da1b77_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e83b6492-87fa-45ba-a794-9fef84da1b77_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e83b6492-87fa-45ba-a794-9fef84da1b77_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e83b6492-87fa-45ba-a794-9fef84da1b77_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e83b6492-87fa-45ba-a794-9fef84da1b77_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Coger un almendr&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Los almendrones son los coches cl&aacute;sicos americanos, de los a&ntilde;os 50, que pueblan La Habana y el resto de la isla. Dodge, Ford, Chevrolet, Plymouth, Cadillac, Buick&hellip; Todos ellos son aut&eacute;nticas joyas sobre ruedas, aunque la mayor&iacute;a solo conserva su exterior original, por dentro se mantienen utilizando piezas de todo tipo y procedencia. Hay almendrones tur&iacute;sticos en los que puedes dar un paseo y hay almendrones que hacen de taxis colectivos, coger uno s&iacute; que supone vivir una experiencia realmente cubana, siempre que seas capaz de comprender <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UaVv2i0Zs6s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su complejo lenguaje de gestos y se&ntilde;ales</a>.
    </p><h3 class="article-text">Recorrer las calles Obispo y Mercaderes</h3><p class="article-text">
        Dos calles aut&eacute;nticas llenas de vida, ya sea por sus bares y caf&eacute;s o por sus balcones llenos de ropa tendida. Son la cara m&aacute;s genuina de La Habana Vieja y por tanto un reclamo para los turistas, pero saben conservar su encanto. Peatonales y muy fotografiadas, tanto una como otra ha de entrar en tus planes.
    </p><h3 class="article-text">Cruzar al Morro y las fortalezas</h3><p class="article-text">
        Es conocido como el Parque Hist&oacute;rico Militar Morro-Caba&ntilde;as y se encuentra al otro lado de la bah&iacute;a. Aqu&iacute; se conservan algunas de las fortalezas hist&oacute;ricas encargadas de defender la ciudad de La Habana. Por un lado est&aacute; el Castillo de los Tres Santos Reyes del Morro, construida entre 1589 y 1630 para protegerse de invasiones y piratas, y por otro la Fortaleza de San Carlos de la Caba&ntilde;a, construida entre 1763 y 1774 por orden del rey espa&ntilde;ol Carlos III, y que presume con sus 10 hect&aacute;reas de superficie de ser la mayor fortaleza del continente americano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ddc5baee-291e-4f58-9d42-266d7a09f7c0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ddc5baee-291e-4f58-9d42-266d7a09f7c0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ddc5baee-291e-4f58-9d42-266d7a09f7c0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ddc5baee-291e-4f58-9d42-266d7a09f7c0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ddc5baee-291e-4f58-9d42-266d7a09f7c0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ddc5baee-291e-4f58-9d42-266d7a09f7c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ddc5baee-291e-4f58-9d42-266d7a09f7c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Tomarte algo rico y refrescante</h3><p class="article-text">
        No podemos dejar de recordar la archirrepetida frase de Ernest Hemingway, pero es que ten&iacute;a raz&oacute;n: &ldquo;Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquiri en El Floridita&rdquo;. Solo por eso ya deber&aacute;s encaminar tus pies hacia La Bodeguita del Medio y hacia El Floridita, dos bares m&iacute;ticos de La Habana, aunque quiz&aacute; te encuentres un ambiente demasiado tur&iacute;stico. Si quieres un sitio algo m&aacute;s local y espectacularmente rico no te pierdas el Museo del Chocolate, donde adem&aacute;s de aprender sobre el mundo del cacao podr&aacute;s tomarte los mejores batidos de chocolate de tu vida, fr&iacute;os y deliciosos.
    </p><h3 class="article-text">Posar en la Plaza de la Revoluci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        En realidad no tienes por qu&eacute; posar, pero seguramente eso ser&aacute; lo que est&eacute; haciendo todo el que encuentres a tu alrededor. No es especialmente bonita, es la sede del Gobierno cubano, pero en ella destacan dos enormes murales: uno de Che Guevara con la inscripci&oacute;n &ldquo;Hasta la victoria siempre&rdquo; y otro de Camilo Cienfuegos, el otro m&iacute;tico guerrillero cubano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/planes-visitar-habana-cumpleanos_1_1352035.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2019 15:10:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b9571cd7-705b-45a4-ab83-d7568acda872_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="160893" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b9571cd7-705b-45a4-ab83-d7568acda872_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="160893" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Planes para visitar La Habana en su 500 cumpleaños]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b9571cd7-705b-45a4-ab83-d7568acda872_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[La Habana,Cuba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Silenciar una catástrofe en Cuba y el tornado que nunca existió: algunos datos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/cuba-la-habana-tornado-ayuda-humanitaria_132_1706649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc7f5c8f-07b4-4fdb-b478-5bf43130d7f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Silenciar una catástrofe en Cuba y el tornado que nunca existió: algunos datos"></p><p class="article-text">
        Un tornado asol&oacute; varios municipios de La Habana la tarde del domingo 27 de enero, en el curso de una tormenta de invierno que afect&oacute; varias provincias cubanas. Y pese a que caus&oacute; seis muertes humanas y da&ntilde;&oacute; casi 5.000 viviendas, buena parte destruidas, la mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n espa&ntilde;oles no informaron sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Los tornados son llamados por los cubanos rabos de nube debe ser porque, efectivamente, unen la tierra con una nube especial. Se clasifican con la escala Fujita mejorada o escala EF que tiene 5 grados. Seg&uacute;n todas las informaciones este tornado alcanz&oacute; la categor&iacute;a EF4 al alcanzar vientos de 300 Km/h. Cualitativamente se consideran devastadores y su fuerza se equipara a la de los huracanes 4/5, los m&aacute;s intensos, aunque con impacto localizado y corto.
    </p><p class="article-text">
        Desde el d&iacute;a 25 la Defensa Civil cubana informaba de la llegada de una tormenta fuera de temporada que entrar&iacute;a por el oeste de la Isla. Pero nadie pudo prever que se formar&iacute;a un tornado, algo excepcional que no se produc&iacute;a en La Habana desde 1940. Sin la exhaustiva preparaci&oacute;n previa que en Cuba organizan frente a los huracanes, reiteradamente avalada por la <a href="http://www.un.org/es/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONU,</a> los momentos iniciales fueron dram&aacute;ticos. En s&oacute;lo 16 minutos, en 11 kms lineales de la ciudad, aparecieron m&aacute;s de 6.000 damnificados, &aacute;rboles y estructuras arrancados, viviendas y edificios p&uacute;blicos derrumbados, coches hechos chatarra incrustados en el hormig&oacute;n, falta de luz, agua y tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Lo primeros datos provisionales de las autoridades locales contabilizaron, en los municipios de Regla, Guanabacoa, Diez de Octubre, <strong>Habana del Este </strong> y San Miguel del Padr&oacute;n, 6 fallecidos y 195 heridos de consideraci&oacute;n; 3.870 viviendas da&ntilde;adas de ellas 372 derrumbes totales, 518 parciales, 1580 techos destruidos y da&ntilde;os significativos en 7 centros de salud, 46 escuelas, 21 guarder&iacute;as infantiles y numerosas empresas e infraestructuras de agua, electricidad y comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se produjeron da&ntilde;os por la tormenta en otras zonas de La Habana como el Malec&oacute;n y el litoral residencial y en las provincias de Pinar del R&iacute;o, Artemisa y Mayabeque. Da&ntilde;os menores ocurrieron al dirigirse la tormenta al centro del pa&iacute;s con menor fuerza. Puede ser &uacute;til recordar que en septiembre de 2017 el poderoso hurac&aacute;n Irma afect&oacute; 12 de las 15 provincias cubanas, dejando p&eacute;rdidas por 13.185 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        De forma inmediata la poblaci&oacute;n, la Defensa Civil y las instituciones se movilizaron para parar el golpe e iniciar la reconstrucci&oacute;n. Del Hospital Materno Infantil Hijas de Galicia fueron evacuadas 82 embarazadas y 14 neonatos y se organiz&oacute; el realojamiento de 5.000 personas; brigadas de trabajadores y voluntarios se distribuyeron en el territorio. A la ma&ntilde;ana siguiente las autoridades dispusieron la venta de comida a precio simb&oacute;lico y la de materiales de construcci&oacute;n a precio subvencionado o gratis para los afectados; se iniciaron trabajos de remodelaci&oacute;n en varios edificios p&uacute;blicos para convertirlos en viviendas provisionales.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as de enero y primeros de febrero se constituyeron en diferentes zonas del Estado espa&ntilde;ol iniciativas ciudadanas para cooperar en la reparaci&oacute;n de los da&ntilde;os, especialmente la reconstrucci&oacute;n de viviendas.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta monumental desgracia de la poblaci&oacute;n civil de un pueblo hist&oacute;ricamente hermano, donde al menos la mitad tiene sangre espa&ntilde;ola, sorprende la indiferencia y el silencio de los  medios espa&ntilde;oles y occidentales que se han dicho preocupados por las condiciones de vida de los cubanos y que disponen en Cuba de amplios recursos period&iacute;sticos. Es triste pensar que no ha influido la solidaridad ni el sentido com&uacute;n ni la necesaria colaboraci&oacute;n entre las comunidades. Y da un poco de miedo imaginar qu&eacute; intereses llevan a ocultar el sufrimiento humano o a discriminar cu&aacute;l se difunde y cu&aacute;l no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sodepaz Andalucía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/cuba-la-habana-tornado-ayuda-humanitaria_132_1706649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Feb 2019 19:35:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dc7f5c8f-07b4-4fdb-b478-5bf43130d7f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="112339" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dc7f5c8f-07b4-4fdb-b478-5bf43130d7f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="112339" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Silenciar una catástrofe en Cuba y el tornado que nunca existió: algunos datos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dc7f5c8f-07b4-4fdb-b478-5bf43130d7f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cuba,La Habana,Ayudas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presentada la Regata Oceánica América, que unirá Huelva, La Gomera y La Habana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/deportes/presentada-regata-oceanica-america-huelva_1_2766610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ab4046a-fdaf-4c3b-b6f4-3464cbf700f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Momento de la presentación de este viernes en la sede del RCNT, en Santa Cruz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prueba es continuación de la Regata 525 Aniversario del Encuentro entre dos Mundos, disputada en 2017 y que conectó Huelva y La Gomera; la novedad este año es que se llevará a cabo una segunda etapa para llegar hasta Cuba</p></div><p class="article-text">
        El Real Club Na&#769;utico de Tenerife (RCNT) respalda la celebracio&#769;n de la Regata Ocea&#769;nica Ame&#769;rica, a la estela de Colo&#769;n, que unira&#769; Huelva, La Gomera y La Habana en dos etapas a celebrar en los meses de septiembre y noviembre de este an&#771;o. 
    </p><p class="article-text">
        El salo&#769;n del Mar acogio&#769; este viernes el acto de presentacio&#769;n de la prueba. Se conto&#769; con la presencia del comodoro del club, Fe&#769;lix Galera; el vicepresidente primero y consejero de Deportes del Cabildo de La Gomera, Adasat Reyes; el diputado de Concertacio&#769;n de la Diputacio&#769;n de Huelva, Ezequiel Ruiz; el presidente de la Autoridad Portuaria tinerfe&ntilde;a, Ricardo Melchior; el comandante Naval de Tenerife, Luis Marcial Garci&#769;a; el capita&#769;n Mari&#769;timo, Jose&#769; Antonio Conde; el presidente del Club Na&#769;utico de La Gomera, Francisco Jose&#769; Darias; el director de la prueba, Francisco Pe&#769;rez, y el presidente del Comite&#769; de Regatas de esta, Eduardo Escuder. 
    </p><p class="article-text">
        Fe&#769;lix Galera abrio&#769; el acto excusando la ausencia del presidente del club, Enrique Marti&#769;nez, y agradecio&#769; la labor de Cristo&#769;bal Amador en la tarea previa de acercamiento entre la entidad y los organizadores: la Diputacio&#769;n de Huelva y el Cabildo de La Gomera. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Apoyamos esta regata en todo porque detra&#769;s hay mucho trabajo y mucho tiempo invertido para celebrar un encuentro deportivo de alto nivel&rdquo;, dijo el comodoro. 
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, tomaron la palabra Ezequiel Ruiz y Adasat Reyes, que dieron a conocer los detallas de la prueba deportiva, que es continuacio&#769;n de la denominada Regata 525 Aniversario del Encuentro entre dos Mundos, disputada en 2017 y que unio&#769; Huelva y La Gomera. La novedad este an&#771;o es que se llevara&#769; a cabo una segunda etapa para unir Canarias con la capital de Cuba. 
    </p><p class="article-text">
        La antigua Regata Huelva-La Gomera se recupero&#769; en 2017 haci&eacute;ndola coincidir con el hecho del 525 aniversario de la partida de Colo&#769;n para descubrir Ame&#769;rica en 1492. Renaci&#769;a la u&#769;nica regata ocea&#769;nica espan&#771;ola, que en este 2018 tendra&#769; adema&#769;s cara&#769;cter internacional. 
    </p><p class="article-text">
        El recorrido que se llevara&#769; a cabo simulara&#769; la ruta realizada por Cristo&#769;bal Colo&#769;n en 1492, en la cual hizo su primera escala en la isla de La Gomera. 
    </p><p class="article-text">
        La regata saldra&#769; el 1 de septiembre del puerto de Mazago&#769;n, te&#769;rmino municipal de Palos (Huelva), y en ella los participantes recorrera&#769;n las primeras 750 millas na&#769;uticas. El tiempo de duracio&#769;n de la primera etapa dependera&#769; de la meteorologi&#769;a, sobre todo del viento, aunque se estima que los participantes recalen en el puerto de San Sebastia&#769;n entre tres y seis di&#769;as despue&#769;s de su partida desde Huelva. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda etapa saldra&#769; de San Sebastia&#769;n de La Gomera el 24 de noviembre, cuando las condiciones para cruzar el oce&#769;ano son mejores. Por delante habra&#769; 3.600 millas na&#769;uticas y una travesi&#769;a que podri&#769;a durar entre dos y tres semanas. Los vientos alisios empujara&#769;n a los participantes hacia el Caribe como hicieron con Colo&#769;n y las carabelas hace 526 an&#771;os. 
    </p><p class="article-text">
        Ruiz agradecio&#769; al &ldquo;Na&#769;utico de Tenerife el respaldo que nos ha dado desde un primer momento. Este encuentro entre dos mundos nos hace u&#769;nicos a canarios y andaluces. Nuestra presencia hoy aqui&#769; es para de alguna manera testimoniar que hermanamos nuestra competicio&#769;n con la Regata Infantas de Espan&#771;a, pues muchos de los barcos que bajen de la Peni&#769;nsula luego, mientras esperan para tomar parte en la segunda etapa, tendra&#769; la opcio&#769;n de competir en la prueba que organiza este club&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Reyes, por su parte, recalco&#769; que, &ldquo;ma&#769;s alla&#769; del intere&#769;s deportivo, esta regata sirve de promocio&#769;n turi&#769;stica&rdquo;, cerrando su intervencio&#769;n con un recuerdo &ldquo;para dos personas que se significaron por sacar adelante este encuentro y que ya no esta&#769;n con nosotros: Erasmo Armas y Eloy Marti&#769;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seguidamente se mostro&#769; un video promocional y luego se celebro&#769; una degustacio&#769;n de productos ti&#769;picos de Huelva y La Gomera. 
    </p><p class="article-text">
        En la edicio&#769;n de 2017, el barco <em>Green Dragon</em> fue el primero en completar el recorrido, en un tiempo re&#769;cord de 69 horas y media. No obstante, la cita fue ganada por el <em>Marina Rubico&#769;n</em><em>-Don&#771;an</em><em>a</em>. Hay que significar la participacio&#769;n de un barco del club Na&#769;utico de Tenerife, el <em>Matador</em> de Cristo&#769;bal Amador. 
    </p><p class="article-text">
        El patro&#769;n ma&#769;s laureado de la historia de la prueba ha sido Lucio Pe&#769;rez Aranaz, seguido por Ignacio Domi&#769;nguez, ambos socios del Na&#769;utico de Tenerife, que siempre han contado con tripulaciones integradas en su mayori&#769;a por regatistas nautas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tenerife Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/deportes/presentada-regata-oceanica-america-huelva_1_2766610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jun 2018 09:43:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3ab4046a-fdaf-4c3b-b6f4-3464cbf700f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1347352" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3ab4046a-fdaf-4c3b-b6f4-3464cbf700f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1347352" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Presentada la Regata Oceánica América, que unirá Huelva, La Gomera y La Habana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3ab4046a-fdaf-4c3b-b6f4-3464cbf700f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Huelva,La Habana,La Gomera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuba de punta a punta y a tu aire]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuba-punta-aire_1_2211994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76cd8ed9-6d73-420f-b1d2-300ca54ce4da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los almendrones, esas reliquias rodantes convertidas en taxis colectivos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ruta de 15 días para atravesar Cuba visitando todo aquello que no te deberías perder</p><p class="subtitle">Un plan para descubrir la cuba más auténtica, lejos de los resorts, y cerca de su gente, su música, su herencia colonial y su espíritu revolucionario</p></div><p class="article-text">
        Olv&iacute;date de los resorts de pulserita y el &ldquo;todo incluido&rdquo;, Cuba esconde a lo largo y ancho del pa&iacute;s un sin fin de experiencias mucho m&aacute;s enriquecedoras que esos viajes organizados en los que muchas veces ni siquiera se sale del hotel.
    </p><p class="article-text">
        Te proponemos un viaje a tu aire, en el que t&uacute; tomas las decisiones de d&oacute;nde ir, qu&eacute; hacer y qu&eacute; comer, recorriendo el pa&iacute;s de norte a sur y para el que solo necesitar&aacute;s un par de semanas de tu tiempo. Cuba es especial, muy especial, su gente te transmitir&aacute; su sabrosura y te contagiar&aacute;s de su ritmo tranquilo y pausado, ese con el que la vida pasa lentamente y parece que dura m&aacute;s. Y para eso nada como recorrer toda la isla desde La Habana hasta Santiago de Cuba. Y no, los resorts de Varadero no entran en estos planes.
    </p><h3 class="article-text">D&oacute;nde dormir y c&oacute;mo moverte</h3><p class="article-text">
        Para conocer Cuba de cerca lo mejor es recurrir al alojamiento que ofrecen sus casas particulares autorizadas. &iquest;Esto qu&eacute; es? Casas de gente que ofrece habitaciones para los turistas, debidamente registradas y controladas de manera oficial, y en las que adem&aacute;s puedes desayunar y cenar. Esto hace que adem&aacute;s de conocer de cerca a sus due&ntilde;os, vecinos, familiares y amigos puedas disfrutar de aut&eacute;ntica comida casera cubana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3c54b1c-30ab-4c15-85d3-c11d9f8f8d8d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3c54b1c-30ab-4c15-85d3-c11d9f8f8d8d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3c54b1c-30ab-4c15-85d3-c11d9f8f8d8d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3c54b1c-30ab-4c15-85d3-c11d9f8f8d8d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3c54b1c-30ab-4c15-85d3-c11d9f8f8d8d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3c54b1c-30ab-4c15-85d3-c11d9f8f8d8d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a3c54b1c-30ab-4c15-85d3-c11d9f8f8d8d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Puedes recorrer el pa&iacute;s en transporte p&uacute;blico, a base de autobuses y otros transportes colectivos podr&aacute;s llegar hasta cualquier lugar, pero si quieres ahorrar mucho tiempo y ganar comodidad lo mejor es que alquiles tu propio coche. Una gran opci&oacute;n podr&iacute;a ser llegar a La Habana, alquilar un coche, recorrer Cuba hasta llegar a Santiago, dejar el coche, y desde all&iacute; volar a La Habana para coger el vuelo de vuelta a casa. Las carreteras en Cuba son lentas, no te conf&iacute;es haciendo un c&aacute;lculo kil&oacute;metros/tiempo al que estar&iacute;as acostumbrado, pero con 15 d&iacute;as tendr&aacute;s suficiente para cruzar el pa&iacute;s parando en sus lugares m&aacute;s destacados.
    </p><h3 class="article-text">Recorrido de La Habana a Santiago</h3><p class="article-text">
        <strong>La Habana</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; nuestra puerta de entrada y punto de inicio. Sin duda la ciudad a la que m&aacute;s tiempo deber&aacute;s dedicar, necesitas margen para perderte por La Habana vieja y volver a encontrarte, no sin antes haberte tomado un batido de chocolate helado en el Museo del Chocolate. Coge alguno de sus almendrones (los coches cl&aacute;sicos convertidos en taxis colectivos), cruza a la fortaleza de El Morro y cumple a rajatabla los deseos de Ernest Hemingway: &ldquo;Mi daiquir&iacute; en El Floridita y mi Mojito en La Bodeguita&rdquo;, dos de los bares m&aacute;s m&iacute;ticos (y tur&iacute;sticos) de La Habana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vi&ntilde;ales</strong>
    </p><p class="article-text">
        El valle de Vi&ntilde;ales es parte de la Cuba m&aacute;s rural. Verde y con sus caracter&iacute;sticos mogotes, esas peque&ntilde;as monta&ntilde;as de roca caliza cubiertas de vegetaci&oacute;n, Vi&ntilde;ales es un buen lugar para adentrarse en la naturaleza y conocer el proceso de fabricaci&oacute;n de los famosos puros cubanos. Desde aqu&iacute; puedes acercarte a Cayo Jut&iacute;as para disfrutar de arenas blancas y aguas cristalinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cienfuegos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Repleta de edificios neocl&aacute;sicos, herencia de su periodo de colonizaci&oacute;n francesa, esta ciudad de tonos pastel es conocida en Cuba como &ldquo;la perla del sur&rdquo;. Debe su nombre a Jos&eacute; Cienfuegos Jovellanos y no deber&iacute;as olvidar pasear por el parque Jos&eacute; Mart&iacute; y disfrutar de la arquitectura del Palacio de Gobierno o el teatro Tom&aacute;s Terry, as&iacute; como de las calles de su casco hist&oacute;rico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/472b385c-6ee7-41d4-880b-bb905e687b35_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/472b385c-6ee7-41d4-880b-bb905e687b35_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/472b385c-6ee7-41d4-880b-bb905e687b35_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/472b385c-6ee7-41d4-880b-bb905e687b35_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/472b385c-6ee7-41d4-880b-bb905e687b35_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/472b385c-6ee7-41d4-880b-bb905e687b35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/472b385c-6ee7-41d4-880b-bb905e687b35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Trinidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente una de las ciudades m&aacute;s bonitas y llamativas de Cuba, Trinidad es la principal ladrona de corazones entre los turistas. Sus preciosas, coloridas y enormes casas coloniales, hoy divididas en varias viviendas y cuidadas con mimo, te trasladan f&aacute;cilmente al pasado mientras caminas por sus calles empedradas. Merece la pena entrar en el Museo Hist&oacute;rico Municipal aunque solo sea para subir a su azotea y disfrutar de las vistas de toda la ciudad. Si buscas m&uacute;sica y ritmo del bueno las escaleras de la iglesia se convierten en el centro neur&aacute;lgico de la ciudad al caer la noche.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Baracoa</strong>
    </p><p class="article-text">
        Baracoa es para los que buscan algo un poco m&aacute;s all&aacute; y no les importa salirse de las zonas m&aacute;s visitadas para llegar a una ciudad rec&oacute;ndita y menos tur&iacute;stica. Aqu&iacute; el protagonismo se lo lleva el Yunque de Baracoa, un macizo verde y frondoso que parece llamar a los senderistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Santiago de Cuba</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Santiago se respira la historia revolucionaria de Cuba, lo comprobar&aacute;s al pasar por la Plaza de Marte o el Cuartel Moncada, donde comenz&oacute; la revoluci&oacute;n cubana. No puedes dejar de pasear por la calle Enramada, de visitar el Museo Diego Vel&aacute;zquez, mansi&oacute;n del conquistador espa&ntilde;ol y primer gobernador de Cuba construida entre 1516 y 1530, y por supuesto de hincharte en la helader&iacute;a Coppelia, con sus helados derretidos por los que pagar&aacute;s c&eacute;ntimos de euro. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37b6a490-3345-4237-ad6b-a81593b5b5df_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37b6a490-3345-4237-ad6b-a81593b5b5df_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37b6a490-3345-4237-ad6b-a81593b5b5df_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37b6a490-3345-4237-ad6b-a81593b5b5df_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37b6a490-3345-4237-ad6b-a81593b5b5df_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37b6a490-3345-4237-ad6b-a81593b5b5df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/37b6a490-3345-4237-ad6b-a81593b5b5df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Otros consejos &uacute;tiles para viajar a Cuba</h3><p class="article-text">
        <strong>Visado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de nada ten en cuenta que <a href="https://www.eldiario.es/edcreativo/viajes/trucos_y_consejos/paises-turisticos-piden-visado-espanoles_0_735976979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pasaportes espa&ntilde;oles necesitan visado de turista para viajar a Cuba</a>. Lo puedes solicitar en los consulados de Madrid, Barcelona, Sevilla, Santiago de Compostela y Las Palmas de Gran Canaria, pero tambi&eacute;n en determinadas agencias de viajes. De hecho, que no te extra&ntilde;e que en el propio consulado te remitan a alguna agencia especializada. El visado tiene un precio aproximado de 22&euro;, dependiendo de d&oacute;nde lo saques, y tiene una validez de 30 d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seguro m&eacute;dico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para viajar a Cuba es obligatorio contar con un seguro de viajes que ofrezca cobertura m&eacute;dica, te pedir&aacute;n un documento que as&iacute; lo acredite para poder entrar en el pa&iacute;s. Puede ser uno espec&iacute;fico para este viaje o tu propio seguro m&eacute;dico privado si tienes y cuenta con cobertura en el extranjero. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dinero</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Cuba existen dos monedas: el CUC, el peso cubano convertible pensado para los turistas; y el CUP, el peso cubano local, que es el que usan los cubanos. T&uacute;, como turista, la inmensa mayor&iacute;a de cosas que pagues ser&aacute; en CUC, pero podr&aacute;s cambiar y hacerte con algunos CUC para pagar en mercados o puestos de comida callejera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuba-punta-aire_1_2211994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Mar 2018 09:23:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/76cd8ed9-6d73-420f-b1d2-300ca54ce4da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="217058" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/76cd8ed9-6d73-420f-b1d2-300ca54ce4da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="217058" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cuba de punta a punta y a tu aire]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/76cd8ed9-6d73-420f-b1d2-300ca54ce4da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cuba,La Habana,Caribe,Latinoamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ex embajador de España en La Habana ofrecerá una conferencia en el Club Náutico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/conferencia-ex-embajador-la-habana_1_3289446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Juan Francisco Montalbán."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juan Francisco Montalbán hablará este jueves sobre</p><p class="subtitle">Cuba, cara al futuro</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La sede social del Real Club N&aacute;utico de Santa Cruz de La Palma acoger&aacute; el pr&oacute;ximo jueves, 13 de julio a las 20:00 horas, la conferencia <em>Cuba, cara al futuro</em>, impartida por Juan Francisco Montalb&aacute;n, embajador de Espa&ntilde;a en La Habana durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El embajador Montalb&aacute;n ha sido testigo de primera mano de los grandes acontecimientos hist&oacute;ricos que se han producido en Cuba estos &uacute;ltimos a&ntilde;os como el fallecimiento del presidente Fidel Castro, su sucesi&oacute;n, el restablecimiento de las relaciones diplom&aacute;ticas con EE.UU o la visita del Papa a La Habana, entre otros importante hechos. 
    </p><p class="article-text">
        Licenciado en Derecho y en Ciencias Pol&iacute;ticas por la Universidad Complutense de Madrid, m&aacute;ster en Relaciones Internacionales por la London School of Economics y doctor en Ciencia Pol&iacute;tica, Juan Francisco Montalb&aacute;n ingres&oacute; en la carrera diplom&aacute;tica en 1985.  
    </p><p class="article-text">
        Ha ocupado distintos puestos diplom&aacute;ticos en las Embajadas de Espa&ntilde;a en Mozambique, Nicaragua, M&eacute;xico y ante la O.C.D.E. en Par&iacute;s. Ha trabajado en el seguimiento de la cooperaci&oacute;n y las relaciones bilaterales y de la Uni&oacute;n Europea con Am&eacute;rica Latina y con los pa&iacute;ses de &Aacute;frica, Caribe y Pac&iacute;fico, al frente de la Subdirecci&oacute;n General de Cooperaci&oacute;n con Guinea Ecuatorial, y en la direcci&oacute;n de la Oficina de Planificaci&oacute;n y Evaluaci&oacute;n de la cooperaci&oacute;n espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Ha sido director general de cooperaci&oacute;n con Iberoam&eacute;rica en la Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional (1999-2001), embajador de Espa&ntilde;a en El Salvador (2001-2004), embajador en Bolivia (2004-2008), y, de regreso a Madrid, en 2008, embajador en Misi&oacute;n Especial para Pol&iacute;ticas de Desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Entre junio de 2012 y abril de 2017 fue embajador de Espa&ntilde;a en Cuba. 
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2017 regres&oacute; al Ministerio en Madrid, donde ha sido nombrado embajador en Misi&oacute;n Especial para la Agenda 2030. 
    </p><p class="article-text">
        La entrada a la conferencia ser&aacute; libre hasta completar el aforo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[La Palma Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/conferencia-ex-embajador-la-habana_1_3289446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jul 2017 10:51:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="23391" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="23391" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El ex embajador de España en La Habana ofrecerá una conferencia en el Club Náutico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f692cb7a-dd2a-469f-833a-6fa4dd9f9ca3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Conferencias,La Habana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cubanos en el exilio celebran la muerte de Fidel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/fiesta-anticastristas-muerte-fidel_1_3714746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae8a10ef-90b3-46a5-9c38-9d9716d2b8f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cubanos celebrando la muerte de Fidel Castro en Miami"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decenas de cubanos en el exilio se ha reunido en un popular café de Miami para celebrar la muerte de Castro</p><p class="subtitle">También la plataforma de exiliados en España ha mostrado su alegría: "Uno no se puede compungir por la muerte de un dictador, es un gran momento para Cuba"</p></div><p class="article-text">
        Decenas de cubanos se han congregado con banderas de su pa&iacute;s y de Estados Unidos en el caf&eacute; Versailles de Miami <a href="http://www.eldiario.es/politica/Fidel-Castro-Cuba_0_584441580.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al conocer la muerte de Fidel Castro, l&iacute;der de la Revoluci&oacute;n</a> que llev&oacute; a miles de personas a huir de Cuba desde 1959.
    </p><p class="article-text">
        Los canales de televisi&oacute;n locales est&aacute;n mostrando im&aacute;genes de la multitud a las afueras del famoso caf&eacute;, que ha sido escenario de celebraciones semejantes cada vez que se intensificaban los rumores de la muerte de Fidel Castro, y de manifestaciones de protesta y reuniones de los exiliados en Miami.
    </p><p class="article-text">
        Muchos sonre&iacute;an a la c&aacute;mara, otros lloraban de la emoci&oacute;n y algunos beb&iacute;an champ&aacute;n directamente de la botella sin importarles las c&aacute;maras ni los fot&oacute;grafos.
    </p><p class="article-text">
        La noticia de la muerte de Fidel Castro, el &ldquo;fundador de la Revoluci&oacute;n&rdquo;, fue dada por su hermano Ra&uacute;l Castro, actual presidente de Cuba, poco antes de la medianoche por lo que todav&iacute;a muchos miamenses de origen cubano no se enteraron.
    </p><p class="article-text">
        La famosa calle 8 de Miami, la avenida principal de la Peque&ntilde;a Habana, est&aacute; cortada porque la gente ha ocupado la calzada, seg&uacute;n puede verse en las im&aacute;genes de televisi&oacute;n. En unas declaraciones a Efe Ram&oacute;n Sa&uacute;l S&aacute;nchez, l&iacute;der de la organizaci&oacute;n del exilio cubano Movimiento Democracia, se lament&oacute; hoy de que la muerte de un &ldquo;tirano&rdquo; como defini&oacute; a Fidel Castro no vaya a significar &ldquo;la libertad del pueblo de Cuba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la tristeza m&aacute;s grande que tengo en mi coraz&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; en declaraciones a Efe este activista a quien la noticia de la muerte de Castro le sac&oacute; de la cama como a muchos otros miamenses.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/802396884602068992?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la Plataforma Cuba Democracia Ya, formada por opositores cubanos residentes en Espa&ntilde;a, ha celebrado hoy con &ldquo;profunda alegr&iacute;a&rdquo; la noticia del fallecimiento del l&iacute;der cubano Fidel Castro y ha convocado una concentraci&oacute;n en Madrid para &ldquo;brindar por una muerte tan pac&iacute;ficamente deseada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno no se puede compungir por la muerte de un dictador, es un gran momento para Cuba&rdquo;, ha se&ntilde;alado en declaraciones a Efe Rigoberto Carceller, portavoz de la plataforma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/fiesta-anticastristas-muerte-fidel_1_3714746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2016 10:36:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ae8a10ef-90b3-46a5-9c38-9d9716d2b8f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="10563" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ae8a10ef-90b3-46a5-9c38-9d9716d2b8f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10563" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Los cubanos en el exilio celebran la muerte de Fidel]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ae8a10ef-90b3-46a5-9c38-9d9716d2b8f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fidel Castro,Cuba,La Habana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sarrionaindia: "Debía haberse negociado 20 años antes, se hubieran ahorrado muchas desgracias"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/sarrionaindia-eta-negociado-desgracias-cuba-la-habana_1_3724309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8efccbb8-eb4e-4f5c-b9d6-7109d8ed178a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Joseba Sarrionaindia, posa en la entrevista frente a la Universidad de La Habana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor vasco y exmiembro de ETA concede tres entrevistas en La Habana a Berria, Gara y Deia días antes de empezar a trabajar como profesor en la Cátedra de Lengua y Cultura Vasca en la isla caribeña</p><p class="subtitle">"A mí me seguirán criminalizando mientras no hable bien de la Constitución, de la Guardia Civil y de lo bien que nos sentimos los vascos en España, pero es algo que no está entre mis planes"</p><p class="subtitle">"Los presos [de ETA] deberían quedar libres aunque solo fuera por la injusticia comparativa que supone que la violencia del Estado ha quedado impune"</p></div><p class="article-text">
        Desde que <a href="http://www.eldiario.es/norte/euskadi/ETA-Sarrionaindia-reaparecera-Habana-Lengua_0_576043342.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pasado 2 de noviembre se supo que Joseba Sarrionaindia </a>iba a reaparecer en&nbsp;la Universidad de La Habana para impartir clases de Lengua y Cultura Vasca era solo cuesti&oacute;n de tiempo que el escrito vasco,&nbsp;en paradero desconocido desde el 6 de julio de 1985 tras fugarse de la c&aacute;rcel donostiarra de Martutene, concediera una entrevista. Y as&iacute; ha sido. Este domingo tres medios vascos -<a href="http://www.berria.eus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Berria, </a>&nbsp;<a href="http://www.naiz.eus/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gara (Naiz.info)</a>&nbsp;y <a href="http://www.deia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Deia-</a>&nbsp;publican las entrevistas,&nbsp;<a href="http://zuzeu.eus/euskal-herria/joseba-sarrionandia-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adem&aacute;s del digital zuzeu</a>, donde tambi&eacute;n se pueden leer las declaraciones del escritor nacido en Iurreta (Bizkaia) en 1958.
    </p><p class="article-text">
        El autor del ensayo 'Ni ez naiz hemengoa' (Yo no soy de aqu&iacute;), que public&oacute; el pasado a&ntilde;o la obra 'Lapur banden etika ala politika' (La &eacute;tica de la banda de ladrones o la pol&iacute;tica), hace un repaso a su vida en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os y revela lo que todo el mundo sab&iacute;a desde hace d&eacute;cadas: que vive en la isla caribe&ntilde;a &ldquo;desde hace a&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;Hace bastantes a&ntilde;os que no vivo escondido, aunque nunca he tenido ning&uacute;n inter&eacute;s en salir en la prensa&rdquo;, apunta al periodista de Gara (Naiz_info. Las fotos de la entrevista las ha realizado Jose Goitia. &ldquo;Soy un humilde escribidor de una lengua del monte, y no me veo en los medios audiovisuales&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Sobre su antigua relaci&oacute;n con ETA, Sarrionaindia apunta:&nbsp;&ldquo;Yo fui de ETA a finales de los 70, como algunos de los que me criminalizan ahora. Despu&eacute;s anduve de la ceca a la Meca, no porque fuera de ETA, sino porque me persegu&iacute;a la Polic&iacute;a espa&ntilde;ola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido nombrado profesor en la C&aacute;tedra de Lengua y Cultura Vasca en La Habana. La&nbsp;iniciativa es fruto de un acuerdo de colaboraci&oacute;n alcanzado entre el Instituto vasco Etxepare y la universidad cubana. El Instituto Vasco precis&oacute; a principios de mes que Joseba Sarrionandia &ldquo;ser&aacute; el encargado de ocupar el puesto de lector&rdquo;, por lo que &ldquo;se responsabilizar&aacute; del contenido acad&eacute;mico y de impartir las clases&rdquo;, as&iacute; como del resto de las actividades que se impulsen. El programa comenzar&aacute; el 22 de noviembre.
    </p><h3 class="article-text">Universidad de La Habana</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Simplemente me present&eacute; a las oposiciones. Se presentaron 39 personas, seg&uacute;n me dijeron, y mediante una selecci&oacute;n por puntos, eligieron a tres. La Universidad de La Habana eligi&oacute; a una de tres personas, de acuerdo con el escalaf&oacute;n, y en julio me avisaron que deb&iacute;a acudir a trabajar&rdquo;, revela el escritor de 'Han izanik hona naiz' (De all&iacute; mismo vengo).&nbsp;Apunta, adem&aacute;s, que tiene previsto publicar una revista con el t&iacute;tulo Kokuloa (El cocuyo), un cole&oacute;ptero que vuela en la noche dando una luz verde.
    </p><p class="article-text">
        En la entrevista, Sarrionaindia, exmiembro de ETA, habla de la decisi&oacute;n de la organizaci&oacute;n terrorista de abandonar su actividad definitivamente hace poco m&aacute;s de cinco a&ntilde;os. &ldquo;Claro que estoy de acuerdo con el proceso, incluso me parece que deb&iacute;a haberse negociado 20 a&ntilde;os antes y se hubieran ahorrado muchas desgracias&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El proceso de paz, &ldquo;como andar con una pierna&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Pero es cr&iacute;tico con los que le recriminan no haber tenido realizado alguna declaraci&oacute;n p&uacute;blica contra ETA: &ldquo;Yo no voy a ponerme a servir a los inquisidores. Persegu&iacute;an a los de ETA y, de paso, a los que no eran de ETA, y hace cinco a&ntilde;os que no tienen el pretexto de ETA, pero siguen igual (...) Hablan de violencia, cuando los &uacute;nicos que usan la violencia son ellos. Tienen un presupuesto policial y militar impresionante y asumen alegremente el monopolio de la violencia que hasta se sienten con derecho a bombardear Afganist&aacute;n e Irak&rdquo;. Y contin&uacute;a &ldquo;a m&iacute; me seguir&aacute;n criminalizando mientras no hable bien de la Constituci&oacute;n, de la Guardia Civil y de lo bien que nos sentimos los vascos en Espa&ntilde;a, pero es algo que no est&aacute; entre mis planes&rdquo;, apunta en la citada entrevista en Gara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Y sobre los presos de ETA apunta: &ldquo;Cuando se acaba una guerra o un conflicto pol&iacute;tico hay una justicia transicional. Pero el Estado espa&ntilde;ol no quiere ninguna paz, como no quiere ninguna libre decisi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, y entonces el proceso de paz ser&aacute; como andar con una pierna&rdquo; Y abunda m&aacute;s en relaci&oacute;n a los presos de la organizaci&oacute;n terrorista: &ldquo;Los presos deber&iacute;an quedar libres en el proceso de paz &nbsp;y, mientras tanto en mi opini&oacute;n son secuestrados pol&iacute;ticos. Es verdad que ha habido muchos desastres, pero los presos deber&iacute;an quedar libres aunque solo fuera por la injusticia comparativa que supone que la violencia del Estado ha quedado impune&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[eldiarionorte.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/sarrionaindia-eta-negociado-desgracias-cuba-la-habana_1_3724309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Nov 2016 01:26:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8efccbb8-eb4e-4f5c-b9d6-7109d8ed178a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="112371" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8efccbb8-eb4e-4f5c-b9d6-7109d8ed178a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="112371" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Sarrionaindia: "Debía haberse negociado 20 años antes, se hubieran ahorrado muchas desgracias"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8efccbb8-eb4e-4f5c-b9d6-7109d8ed178a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[ETA,Cuba,La Habana,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor y exmiembro de ETA 'Sarri' reaparecerá en la Habana para dar clase de Lengua vasca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/eta-sarrionaindia-reaparecera-habana-lengua_1_3751187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El escritor y exmiembro de ETA Joseba Sarrionaindia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Joseba Sarrionaindia 'Sarri' se hallaba en paradero desconocido desde 1985, tras fugarse de la cárcel de Martutene</p></div><p class="article-text">
        <span id="NoticiaPrincipal"></span>El escritor y exmiembro de ETA Joseba Sarrionaindia, en paradero desconocido desde 1985 tras fugarse de la c&aacute;rcel donostiarra de Martutene, reaparecer&aacute; de forma p&uacute;blica en la Universidad de La Habana, en la que impartir&aacute; clases de Lengua y Cultura Vasca, dentro de un nuevo lectorado de esas materias que inaugurar&aacute; este mismo mes.&nbsp; Seg&uacute;n ha informado Etxepare en un comunicado, esta iniciativa es fruto de un acuerdo de colaboraci&oacute;n alcanzado entre el Instituto vasco y la universidad cubana.
    </p><p class="article-text">
        <span id="CuerpoNoticia"></span>
    </p><p class="article-text">
        El Instituto Vasco ha precisado que Joseba Sarrionandia &ldquo;ser&aacute; el encargado de ocupar el puesto de lector&rdquo;, por lo que &ldquo;se responsabilizar&aacute; del contenido acad&eacute;mico y de impartir las clases&rdquo;, as&iacute; como del resto de las actividades que se impulsen.
    </p><p class="article-text">
        El programa comenzar&aacute; el 22 de noviembre con el comienzo del curso &ldquo;Historia de la lengua vasca&rdquo;, que repasar&aacute; la historia l&eacute;xico-gramatical y social de la lengua vasca desde el Neol&iacute;tico hasta la actualidad, e incluir&aacute;, entre otras actividades, conferencias sobre los a&ntilde;os de Blas de Otero en La Habana, o Jos&eacute; Antonio Agirre y el exilio vasco en Cuba.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la entidad vasca, &ldquo;m&aacute;s all&aacute; de oferta formativa&rdquo;, el lectorado pondr&aacute; &ldquo;nuevos recursos&rdquo; a disposici&oacute;n de la comunidad vasca en Cuba &ldquo;y de quienes deseen estudiar e investigar sobre la cultura vasca&rdquo; y &ldquo;ofrecer&aacute; una sede estable para la organizaci&oacute;n de actividades acad&eacute;micas y culturales, a las que dotar&aacute; adem&aacute;s de visibilidad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Fuga</h3><p class="article-text">
        Joseba Sarrionaindia, nacido en la localidad vizca&iacute;na de Iurreta, fue galardonado con el &ldquo;Premio Euskadi&rdquo; de ensayo en euskera de 2010 por la obra 'Moroak gara behelaino artean?'. La concesi&oacute;n de este galard&oacute;n al exmiembro de ETA fue objeto de pol&eacute;mica. Sarronaindia ha sido tambi&eacute;n distinguido son el Premio de la Cr&iacute;tica de narrativa en euskera, por &ldquo;Atabala eta euria?, en 1986, y por 'Lagun izoztua', en 2001.
    </p><p class="article-text">
        Sarrionandia, se encuentra est&aacute; en paradero desconocido desde 1985, cuando se fug&oacute; de la prisi&oacute;n de Martutene, en la que cumpl&iacute;a una pena de 27 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por pertenencia a la organizaci&oacute;n terrorista.
    </p><p class="article-text">
        El tambi&eacute;n escritor escap&oacute; del centro penitenciario oculto en los bafles del grupo musical de Imanol Larzabal, que hab&iacute;a ofreciso ese d&iacute;a un concierto en la c&aacute;rcel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[eldiarionorte.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi/eta-sarrionaindia-reaparecera-habana-lengua_1_3751187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Nov 2016 20:43:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="29533" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="29533" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El escritor y exmiembro de ETA 'Sarri' reaparecerá en la Habana para dar clase de Lengua vasca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1fab9c38-5eba-4fd0-8368-c56c0c6e2076_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskera,La Habana,Cuba,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Habana del cambio deja ver el progresivo deterioro de la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/verdades-habana-cubiertas-provocan-deteriora_1_3841905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26f7948d-88d7-404e-aab6-c975330ca7dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los vecinos de La Habana se quejan de las deficiencias en la recogida de residuos. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la Cuba post-bloqueo y entre promesas de prosperidad, la capital no puede ocultar la decadencia de sus infraestructuras y servicios</p><p class="subtitle">Basura sin recoger, filtraciones de agua y edificios dañados. La gente se pregunta: “¿Cómo llegó La Habana a esta situación?”</p><p class="subtitle">Hay quienes culpan a la burocracia del gobierno, mientras otros señalan que el cambio también se ve en una población cada vez más individualista y con poco sentido de comunidad</p></div><p class="article-text">
        Desde hace meses, al llegar a una esquina de El Vedado, el barrio m&aacute;s pr&oacute;spero de La Habana, los peatones tienen que hacer maniobras para esquivar el bache de un metro de ancho en la Calle 10. Los pedazos de hormig&oacute;n desparramados rodean el agujero, convertido en basural; una mancha m&aacute;s en la fachada del deteriorado esplendor de La Habana.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n sus habitantes, as&iacute; es &ldquo;como est&aacute;n las cosas&rdquo; en la capital de Cuba. De igual modo que envejecieron la ciudad, la gente y la arquitectura, tambi&eacute;n envejecieron los servicios p&uacute;blicos. Aparentemente, La Habana recibe un nuevo impulso gracias al deshielo en las relaciones con EEUU, pero las estructuras de mantenimiento municipal fallan gravemente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En marzo, cuando vino Obama, limpiaron la calle entera; llevaron a los mendigos y a los vagabundos a un asilo especial&rdquo;, recuerda Hamlet Lavastida, un artista de 33 a&ntilde;os residente en La Habana. &ldquo;Hicieron carreteras nuevas y pintaron muchos edificios, pero s&oacute;lo en los lugares en los que iba a estar Obama. La gente hac&iacute;a el chiste de que ahora tendr&iacute;amos que esperar otros 50 a&ntilde;os para que viniera otro presidente de EEUU y construyeran otra carretera&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento son solo peque&ntilde;as bromas, pero, seg&uacute;n Lavastida, crece el descontento entre los cubanos por los servicios p&uacute;blicos: las calles sucias y la infraestructura destruida.&nbsp;&ldquo;A veces la empresa telef&oacute;nica hace perforaciones para instalar el cableado telef&oacute;nico y nunca lo vuelve a tapar. Lo dejan as&iacute; durante meses&rdquo;, se queja.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f12497-bb43-4779-8b03-a9e4860c0073_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f12497-bb43-4779-8b03-a9e4860c0073_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f12497-bb43-4779-8b03-a9e4860c0073_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f12497-bb43-4779-8b03-a9e4860c0073_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f12497-bb43-4779-8b03-a9e4860c0073_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4f12497-bb43-4779-8b03-a9e4860c0073_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f4f12497-bb43-4779-8b03-a9e4860c0073_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las filtraciones de agua fluyen de manera cotidiana por las calles de los barrios de La Habana sin que nadie las arregle. Los contenedores p&uacute;blicos de basura pueden estar desbordados durante semanas sin que nadie sepa cu&aacute;ndo los vaciar&aacute;n. &ldquo;Anarqu&iacute;a&rdquo; es la palabra que seg&uacute;n Lavastida mejor define la falta de cohesi&oacute;n entre las diversas organizaciones gubernamentales centralizadas: la empresa de comunicaciones, la empresa de suministro de agua y los recolectores de residuos, llamados &ldquo;comunales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paseando por el centro de La Habana con tres escritores del Havana Times (un blog en ingl&eacute;s que dice albergar una &ldquo;escritura de mentalidad abierta, desde Cuba&rdquo;), la conversaci&oacute;n gira r&aacute;pidamente hacia el tema de las calles. &ldquo;Tenemos graves problemas medioambientales en la ciudad. Problemas con la recolecci&oacute;n de residuos, con los pozos cloacales rebalsados y con la poluci&oacute;n ambiental&rdquo;, dicen.
    </p><p class="article-text">
        Estos problemas se hacen evidentes caminando por las callejuelas de la zona de El Capitolio, la antigua sede del gobierno y uno de los edificios m&aacute;s espectaculares de la ciudad. En lugar del fuerte olor de los gases que sueltan los viejos autos de La Habana, se siente el hedor de las cloacas y del polvo que flota en el aire h&uacute;medo. Doblamos en una esquina y vemos c&oacute;mo se desborda la basura de un contenedor repleto. El agua estancada que se escapa de un desag&uuml;e ocupa todo el pavimento. Sobre la acera, un edificio agrietado se sostiene con un andamiaje de madera.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La basura est&aacute; en todos lados&rdquo;, dice Luis Miguel Bah&iacute;a, que vive en Cerro, uno de los barrios m&aacute;s pobres de La Habana. &ldquo;Camino un poco y, cuando doblo la esquina esperando encontrar aire fresco, siento el olor de toda la basura sobre la acera y pienso: &lsquo;&iquest;D&oacute;nde estoy? &iquest;C&oacute;mo es que llegamos a esta situaci&oacute;n?&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como era de esperar, los barrios perif&eacute;ricos y las comunidades m&aacute;s pobres est&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s abandonados. Will Aurelievich tambi&eacute;n vive en Cerro. Cuenta que, cerca de su casa, la red de cloacas se rompi&oacute; y durante seis meses tuvieron que cuidarse de no caminar sobre &ldquo;mierda humana de verdad&rdquo;, en sus propias palabras. Hasta que finalmente la repararon. Aurelievich planeaba hacer un documental sobre este problema. Casualmente, ni bien empez&oacute; con el proyecto, los servicios p&uacute;blicos vinieron a arreglarlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01bc5e6b-8618-4b80-ac4f-21f6c097fc47_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01bc5e6b-8618-4b80-ac4f-21f6c097fc47_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01bc5e6b-8618-4b80-ac4f-21f6c097fc47_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01bc5e6b-8618-4b80-ac4f-21f6c097fc47_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01bc5e6b-8618-4b80-ac4f-21f6c097fc47_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01bc5e6b-8618-4b80-ac4f-21f6c097fc47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/01bc5e6b-8618-4b80-ac4f-21f6c097fc47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los habitantes de Alamar, otro de los distritos abandonados, escribieron en varias oportunidades en el blog del Havana Times sobre el deficiente trabajo de recolecci&oacute;n de residuos en el vecindario (una de las publicaciones tiene como t&iacute;tulo: &ldquo;Cuba: hasta que la mierda nos separe&rdquo;). Aparentemente, la mayor parte del presupuesto gubernamental va a los comunales (como se conoce a los encargados de recoger la basura), pero se dice que es &ldquo;uno de los sectores m&aacute;s ineficientes del pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La burocracia y el embargo</h3><p class="article-text">
        Al parecer, uno de los problemas es el alto grado de burocracia. En teor&iacute;a, la administraci&oacute;n de la ciudad responde ante la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, pero ellos no tienen el control sobre el presupuesto. El control est&aacute; en manos del gobierno central. Seg&uacute;n Stephen Wilkinson del Instituto Internacional para el Estudio de Cuba, el canal abierto para las quejas de la poblaci&oacute;n lo atiende un consejo asesor, pero no el organismo que financia y controla los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Pero Cuba es un pa&iacute;s con recursos limitados. Depende del comercio y vive con un embargo de Estados Unidos desde hace 56 a&ntilde;os. Seg&uacute;n Helen Yaffe, una especialista en econom&iacute;a cubana de la London School of Economics que vivi&oacute; varios a&ntilde;os en La Habana, &ldquo;hay que empezar por el bloqueo, que impidi&oacute; el comercio y las inversiones de EEUU desde la d&eacute;cada de 1960, aunque uno no quiera parecer a la defensiva&rdquo;. &ldquo;Las autoridades aqu&iacute; tienen un presupuesto muy limitado. Tienen que priorizar qu&eacute; es lo que hacen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como dice Yaffe, Cuba es un pa&iacute;s de contradicciones. Puede que uno tenga que esquivar cotidianamente un agujero en el pavimento, pero el gobierno provee asistencia m&eacute;dica universal y educaci&oacute;n gratuita. Yaffe recuerda una ocasi&oacute;n en que su hija de dos a&ntilde;os se enferm&oacute; de neumon&iacute;a en La Habana. &ldquo;Dentro del hospital, la atenci&oacute;n fue incre&iacute;ble. Pero est&aacute;bamos en una habitaci&oacute;n que no ten&iacute;a agua caliente. De hecho, ni siquiera hab&iacute;a agua todo el tiempo.&nbsp;Eso refleja las contradicciones que Cuba ha tenido que enfrentar en t&eacute;rminos de desarrollo. En materia de infraestructura, Cuba tiene muchos problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras cinco a&ntilde;os en el extranjero, Lavastida regres&oacute; hace poco a su pa&iacute;s. Admite que faltan recursos pero en su opini&oacute;n la desintegraci&oacute;n de la infraestructura y de los servicios p&uacute;blicos se debe a causas m&aacute;s profundas. Las personas no se interesan tanto por sus comunidades, dice, lo que refleja el colapso de los valores socialistas de Cuba: &ldquo;La gente no tiene inter&eacute;s por lo que pasa en las calles. De alguna manera, esto tambi&eacute;n es parte del cambio. Los cubanos se est&aacute;n volviendo m&aacute;s individualistas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a9b01f-cd62-42c9-bef6-ac58d1d50d21_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a9b01f-cd62-42c9-bef6-ac58d1d50d21_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a9b01f-cd62-42c9-bef6-ac58d1d50d21_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a9b01f-cd62-42c9-bef6-ac58d1d50d21_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a9b01f-cd62-42c9-bef6-ac58d1d50d21_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a9b01f-cd62-42c9-bef6-ac58d1d50d21_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/59a9b01f-cd62-42c9-bef6-ac58d1d50d21_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para Lavastida, esta apat&iacute;a es una &ldquo;disidencia pasiva&rdquo;. &ldquo;Recuerdo que, cuando yo era peque&ntilde;o, hab&iacute;a algo llamado Domingo Rojo, en el que todos los vecinos tomaban la determinaci&oacute;n de limpiar las calles como un servicio comunal voluntario. Era genial. Pero ya nadie cree en las acciones voluntarias ni en el comunismo. Hay una gran animosidad entre el Gobierno y los ciudadanos&hellip; todos los d&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luis Miguel Bah&iacute;a tambi&eacute;n nota una sensaci&oacute;n de apat&iacute;a en la sociedad cubana: &ldquo;A largo plazo, la gente reacciona a las imposiciones (por parte del gobierno) de solidaridad, de comunidad y dem&aacute;s. Ese tipo de cosas no se deben imponer porque crean el efecto contrario. Por ejemplo, la basura en las calles: le habl&eacute; a un vecino sobre el tema y me contest&oacute; que fuera por otro lado para evitar la basura. A nadie le importa nada&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una inversi&oacute;n en brecha social</h3><p class="article-text">
        Da la impresi&oacute;n de que la llegada de m&aacute;s dinero extranjero a La Habana s&oacute;lo har&aacute; crecer el individualismo y la brecha entre ricos y pobres. La cantidad de cubanos trabajando en el sector privado llega a casi medio mill&oacute;n de personas, tres veces m&aacute;s que en 2008. La generaci&oacute;n de nuevos ricos est&aacute; aislando a los que viven del salario que reparte el Gobierno. A los habaneros les preocupa que la privatizaci&oacute;n se est&eacute; metiendo dentro del sector p&uacute;blico: al parecer, si le das algo de dinero a los comunales, se llevan la basura de inmediato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En abril, durante el &uacute;ltimo Congreso del Partido Comunista, Ra&uacute;l Castro hizo p&uacute;blicos nuevos documentos sobre la marcha del socialismo cubano. Seg&uacute;n Yaffe, fue un acto muy significativo: &ldquo;El plan esbozado en los documentos hace mucho hincapi&eacute; en la necesidad de mejorar&rdquo;. El tiempo dir&aacute; si el plan har&aacute; que los cubanos cambien lo que sienten por sus comunidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De regreso por El Vedado, veo a una m&aacute;quina envuelta en una nube de humo recogiendo parte de la basura en la Calle 10. La m&aacute;quina se detiene y los trabajadores dejan al descubierto el cr&aacute;ter en el pavimento. Tal vez lo arreglen pronto. O tal vez no.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naomi Larsson]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/verdades-habana-cubiertas-provocan-deteriora_1_3841905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2016 17:48:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/26f7948d-88d7-404e-aab6-c975330ca7dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2089676" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/26f7948d-88d7-404e-aab6-c975330ca7dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2089676" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La Habana del cambio deja ver el progresivo deterioro de la ciudad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/26f7948d-88d7-404e-aab6-c975330ca7dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cuba,La Habana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuba: un acelerón neocolonial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/aceleron-neocolonial_1_4016415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d759732-bae5-4931-a4de-6cad5548b812_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="“Rapido y furioso”, primera gran producción norteamericana en Cuba desde hace más de medio siglo, ha invadido los barrios y modificado la vida cotidiana de los habaneros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La súperproducción estadounidense 'Fast and Furious' es un hito en La Habana</p><p class="subtitle">Las películas que se desarrollaban en Cuba se estaban rodando en República Dominicana o Puerto Rico</p></div><p class="article-text">
        Mi madre se asoma al balc&oacute;n y ve la calle tomada. No se atreve a salir y tampoco entiende la explicaci&oacute;n que le ofrecen los vecinos sobre el caos. &ldquo;Est&aacute;n filmando R&aacute;pido y Furioso en La Habana&rdquo;. Hoy, en Cuba, a cualquier cosa se le considera un parteaguas, un acontecimiento al que se dota de la trascendencia necesaria para marcar un antes y un despu&eacute;s en la vida del pa&iacute;s. Puede ser de alcance geopol&iacute;tico, cultural o simplemente fr&iacute;volo; as&iacute; que lo mismo cuenta la visita de Obama o el concierto de los Rolling Stones, la apertura de la galer&iacute;a Continua o el desfile de Chanel&hellip;
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Fast and Furious&rdquo; no es una excepci&oacute;n, aunque a los efectos del barrio lo que cuenta es que, antes de su filmaci&oacute;n, a esa hora de la ma&ntilde;ana no hab&iacute;a casi nadie en la calle. Ahora hay que sortear decenas de motos, coches ultrarr&aacute;pidos, camiones, almendrones descapotables de &ldquo;gama alta&rdquo;, macarras que huelen a Prada, modelos, c&aacute;maras, seguratas, extras&hellip; y una infinidad de curiosos para los que todo esto es una fiesta gigante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4f4ff88-9f9e-41a7-9d12-12f44a44a574_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4f4ff88-9f9e-41a7-9d12-12f44a44a574_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4f4ff88-9f9e-41a7-9d12-12f44a44a574_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4f4ff88-9f9e-41a7-9d12-12f44a44a574_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4f4ff88-9f9e-41a7-9d12-12f44a44a574_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4f4ff88-9f9e-41a7-9d12-12f44a44a574_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c4f4ff88-9f9e-41a7-9d12-12f44a44a574_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de muchas dudas sobre lo que considera una &ldquo;ocupaci&oacute;n&rdquo; del barrio en toda la regla, mi madre llega a la conclusi&oacute;n de que lo que estamos viviendo es, sencillamente, la &ldquo;invasi&oacute;n americana&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No le falta raz&oacute;n. Durante m&aacute;s de medio siglo, y salvo excepciones como el reciente documental &ldquo;Cuban Chrome&rdquo; (sobre los coches antiguos que ruedan por La Habana), no hab&iacute;amos tenido producciones estadounidenses de esta envergadura en Cuba. Pero hoy, entre las muchas posibilidades de negocio que este pa&iacute;s busca explotar en la isla, est&aacute; la de su conversi&oacute;n en un inmenso plat&oacute;; una escenograf&iacute;a virgen por la que puedan desplazarse &ndash;r&aacute;pidos y furiosos- sus inveros&iacute;miles superh&eacute;roes. 
    </p><p class="article-text">
        Si nos remitimos s&oacute;lo a los pa&iacute;ses excomunistas de Europa del Este, antiguos enemigos de Estados Unidos tras el Tel&oacute;n de Acero, encontraremos en su estrenado capitalismo unos paisajes que Hollywood ha ido colonizando a base de poner a correr y matar por sus calles a Jason Bourne o James Bond, esos dos JB llamados a salvar el mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6731ab79-da55-4f8f-b496-2522336f5334_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6731ab79-da55-4f8f-b496-2522336f5334_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6731ab79-da55-4f8f-b496-2522336f5334_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6731ab79-da55-4f8f-b496-2522336f5334_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6731ab79-da55-4f8f-b496-2522336f5334_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6731ab79-da55-4f8f-b496-2522336f5334_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6731ab79-da55-4f8f-b496-2522336f5334_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        No es que, desde Hitchcock hasta Coppola, Cuba hubiera estado fuera de las tramas del cine norteamericano; pero por lo general, y por mandato del embargo, aparec&iacute;a recreada en Rep&uacute;blica Dominicana o Puerto Rico. Tampoco es que estuviera ausente en las tramas de series televisivas como &ldquo;La Agencia&rdquo;, &ldquo;Ley y Orden&rdquo;, &ldquo;CSI&rdquo;,&nbsp;&ldquo;Los Simpson&rdquo;, &ldquo;House&rdquo; o &ldquo;Castle&rdquo;. De hecho, lo que cuentan de Cuba en esas teleseries puede ofrecernos una pista sobre la que se avecina para los cubanos en materia de estereotipos. Da lo mismo si se trata de asesinar a Fidel en la ONU o si el asunto va del trill&oacute;n de d&oacute;lares que el FBI le ofrece a Homer Simpson para que lo liquide en la Habana. O si, llegando ya al extremo del disparate, Castle debe resolver el caso de un jugador de b&eacute;isbol que ha desertado de la selecci&oacute;n nacional para jugar en las Grandes Ligas y es asesinado en Manhattan, sin que falten sospechosos cubanos que hablan&hellip; &iexcl;ta&iacute;no!
    </p><p class="article-text">
        En fin&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hace mucho tiempo &ndash;a izquierda y derecha, en el turismo y en el compromiso-, Cuba es un pa&iacute;s al que la gente no va a descubrir una realidad, sino a confirmar un guion. De modo que sus paradojas van quedando condenadas a un segundo plano, como los cubanos van quedando condenados a meros figurantes aplastados por el peso de los juicios previos: los prejuicios. &iexcl;Qu&eacute; cruz!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82094136-4655-4a65-9b0e-25f75185ee00_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82094136-4655-4a65-9b0e-25f75185ee00_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82094136-4655-4a65-9b0e-25f75185ee00_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82094136-4655-4a65-9b0e-25f75185ee00_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82094136-4655-4a65-9b0e-25f75185ee00_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82094136-4655-4a65-9b0e-25f75185ee00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/82094136-4655-4a65-9b0e-25f75185ee00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Con algunas excepciones, ya las coproducciones espa&ntilde;olas o francesas, hab&iacute;an disparado las alarmas sobre esta man&iacute;a neocolonial. Con la isla sometida a una exhibici&oacute;n continua e irritante de clich&eacute;s propios o ajenos. El neocolonialismo no se entiende del todo sin el partenaire -&iquest;o era el partner?- local, siempre dispuesto a enriquecerse con la compra-venta de exotismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No deja de ser contradictorio que, mientras los cineastas cubanos llevan a&ntilde;os esperando por la aprobaci&oacute;n de una nueva ley de cine, todo vaya sobre ruedas, nunca mejor dicho, cuando se trata de esta megaproducci&oacute;n norteamericana. Atrapados entre la lentitud nacional y la velocidad trasnacional, esos cineastas siguen clamando por su independencia. Y es l&oacute;gico que teman, tanto como intentan aprovecharlo, este torrente desatado entre la distensi&oacute;n diplom&aacute;tica con Estados Unidos, el apogeo de las teleseries y unas necesidades econ&oacute;micas que les obligan a participar y al mismo tiempo manejar con cautela su papel subordinado en estos eventos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f19e679-5631-4015-90b0-873e44e425e0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f19e679-5631-4015-90b0-873e44e425e0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f19e679-5631-4015-90b0-873e44e425e0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f19e679-5631-4015-90b0-873e44e425e0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f19e679-5631-4015-90b0-873e44e425e0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f19e679-5631-4015-90b0-873e44e425e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f19e679-5631-4015-90b0-873e44e425e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El reto no s&oacute;lo se reduce a un asunto de independencia de producci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de discurso, algo que les permita hacer frente a esta mezcla de turismo y deshielo que ya est&aacute; alimentando el nuevo-viejo relato folcl&oacute;rico en el que hasta la ideolog&iacute;a va camino de convertirse en un cap&iacute;tulo m&aacute;s del tropicalismo. 
    </p><p class="article-text">
        Esa tensi&oacute;n, por otra parte, refleja la complejidad de la propia apertura de las relaciones con Estados Unidos, su delicado equilibrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde una dimensi&oacute;n pr&aacute;ctica, resulta seductora (y hasta necesaria) esta industria capaz de generar beneficios, actualizar la tecnolog&iacute;a y ofrecer posibilidades laborales. En su dimensi&oacute;n cultural, nada m&aacute;s comenzar ya vamos regresando a aquellas escenas pintorescas de &ldquo;Nuestro hombre en La Habana&rdquo;; con los cubanos, maraca en mano, poni&eacute;ndole ritmo a la avalancha imperturbable del neocolonialismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd456fe-edb5-491f-a72d-69f41be630cb_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd456fe-edb5-491f-a72d-69f41be630cb_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd456fe-edb5-491f-a72d-69f41be630cb_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd456fe-edb5-491f-a72d-69f41be630cb_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd456fe-edb5-491f-a72d-69f41be630cb_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afd456fe-edb5-491f-a72d-69f41be630cb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afd456fe-edb5-491f-a72d-69f41be630cb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván de la Nuez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/aceleron-neocolonial_1_4016415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 May 2016 16:51:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5d759732-bae5-4931-a4de-6cad5548b812_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="291250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5d759732-bae5-4931-a4de-6cad5548b812_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="291250" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cuba: un acelerón neocolonial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5d759732-bae5-4931-a4de-6cad5548b812_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cuba,La Habana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El banquete de las consecuencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/banquete-consecuencias_1_4076316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/533b2dc8-554e-41be-96bc-58057e884350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El banquete de las consecuencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una semana después, hay quien piensa que la visita de Obama no ha servido para nada y hay quien la ve como el principio de una transformación</p><p class="subtitle">Es verdad que los cubanos hoy quieren dinero, pero también quieren tiempo; quieren negocios, pero también mantener unas redes solidarias que están ahí, latiendo en la supervivencia cotidiana</p></div><p class="article-text">
        Todo el mundo, en un momento dado, se sienta a un banquete de consecuencias. Esto lo escribi&oacute; Robert Louis Stevenson; un fan&aacute;tico de islas. Y eso es lo que se est&aacute; viviendo, ahora mismo, en la isla de Cuba: un banquete de consecuencias. Con ese desfile interminable que, en una semana, puede depararte la visita de un artista del renombre de Frank Stella, un presidente norteamericano (Barack Obama), un equipo de b&eacute;isbol profesional (los Tampa Bays), una famosa banda de rock (Rolling Stones) y, pr&oacute;ximamente, Karl Lagerfeld, listo para liderar el momento cubano de Chanel.
    </p><p class="article-text">
        Bienvenidos, pues, a la larga marcha que, por la v&iacute;a del espect&aacute;culo, va dejando el rastro del cambio en un pa&iacute;s en el que el consumo de las transformaciones est&aacute; mejor visto que la discusi&oacute;n sobre estas. Como si fuera necesario sacrificar las causas de los acontecimientos a cambio de gozar sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Tiremos de recuerdo o remont&eacute;monos a aquella &eacute;poca en la que la revoluci&oacute;n se hizo famosa. Eran los a&ntilde;os sesenta y no era dif&iacute;cil encontrar en Cuba a intelectuales de medio mundo, siempre dispuestos a dar soporte te&oacute;rico a la llamada &ldquo;v&iacute;a cubana&rdquo;: un socialismo verde (&ldquo;como las palmas&rdquo;, seg&uacute;n Fidel) y no rojo, latinoamericano y no sovi&eacute;tico, que aliment&oacute; las fantas&iacute;as de Occidente. (Cualquiera puede consultar un n&uacute;mero de Ruedo Ib&eacute;rico dedicado a la Revoluci&oacute;n, y contabilizar los espa&ntilde;oles que estuvieron por all&iacute; entre 1968 y 1969).
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sin embargo, en esta Cuba de las consecuencias, es el <em>entertainment</em> el que se encarga de marcar la pauta. Con su toque de glamur, su clave fr&iacute;vola y, entre fiesta y fiesta, el reguet&oacute;n marcando el ritmo de la nueva jet set. Donde antes estuvo Sartre hoy tenemos a Beyonc&eacute;; donde Max Aub, Paris Hilton. La cuota brit&aacute;nica que cubri&oacute; Graham Greene ha sido traspasada a los Rolling Stones, y los r&eacute;cords de asistencia a los discursos del M&aacute;ximo Jefe hoy pueden alcanzarlo los sonidos electr&oacute;nicos de los Major Lazers.
    </p><p class="article-text">
        En esta catarsis de hedonismo controlado, incluso un viaje de tanta importancia pol&iacute;tica como el de Obama fue filtrado a trav&eacute;s del c&oacute;mico m&aacute;s famoso del pa&iacute;s, que entabl&oacute; con el Presidente norteamericano un di&aacute;logo cargado de segundas lecturas, bromas, absurdos y verdades extraoficiales. El juego de pingpong entre chinos y norteamericanos, en tiempos de Nixon y Mao, queda para la historia como un ejercicio solemne al lado de ese encuentro entre Obama y P&aacute;nfilo que, de paso, dej&oacute; descolocados al protocolo gubernamental, a la oposici&oacute;n, el exilio o las l&iacute;neas m&aacute;s duras del r&eacute;gimen cubano.
    </p><p class="article-text">
        Tantos millones de d&oacute;lares destinados por Estados Unidos a la causa de la democracia en Cuba y resulta que la clave estaba en un simple y rudimentario v&iacute;deo de su presidente jugando al domin&oacute; con un personaje estrafalario que no entiende nada para que los televidentes lo entiendan todo.
    </p><p class="article-text">
        En esta Cuba de las consecuencias nadie imagina a Paris Hilton o a Mick Jagger liderando un debate sobre el modelo pol&iacute;tico. Y es que, hoy por hoy, a las autoridades tampoco parece interesarles ninguna discusi&oacute;n ideol&oacute;gica en un pa&iacute;s que se columpia entre iluminar el modelo bolivariano o ir a la sombra del modelo chino.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer, unos d&iacute;a despu&eacute;s, los alrededores del concierto de los Stones, en el Cerro, la Plaza de la Revoluci&oacute;n o la Timba, es un buen ejercicio para ver condensadas las expectativas cubanas. Y si es cierto que los Rolling funcionaron como la reposici&oacute;n de una absurda censura del pasado, tambi&eacute;n es verdad que esa semana que estremeci&oacute; a Cuba ha dejado al pa&iacute;s frente ese banquete de consecuencias en que se ha convertido su presente. Un limbo pragm&aacute;tico en el que las grandes causas, y los grandes principios, van quedado solapados ante un capitalismo de Estado que se mantiene innombrable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44b68525-36c5-4fd3-bee2-475351cbc993_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44b68525-36c5-4fd3-bee2-475351cbc993_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44b68525-36c5-4fd3-bee2-475351cbc993_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44b68525-36c5-4fd3-bee2-475351cbc993_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/44b68525-36c5-4fd3-bee2-475351cbc993_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/44b68525-36c5-4fd3-bee2-475351cbc993_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/44b68525-36c5-4fd3-bee2-475351cbc993_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Despu&eacute;s de Obama, qu&eacute;? Esta es la pregunta que muchos se hacen, a la izquierda y la derecha, dentro y fuera de la isla. Evidentemente, puede que el gobierno siga igual &ndash;hasta donde puede seguir igual un gobierno plagado de octogenarios-, pero tambi&eacute;n se respira una certeza de que las cosas no podr&aacute;n seguir como hasta ahora. Y no s&oacute;lo por las medias aperturas destinadas a los servicios &ndash;paladares, gimnasios, bares, galer&iacute;as de arte-, sino por el impacto de la nueva econom&iacute;a en aquellos &aacute;mbitos hasta ahora sagrados del socialismo cubano &ndash;la educaci&oacute;n, la cultura, la salud&ndash;, que comienzan a apuntalarse por iniciativas privadas impensables en otros tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Hay una generaci&oacute;n que ha surgido a la vida p&uacute;blica dentro de estas reformas, medios de comunicaci&oacute;n que est&aacute;n un paso m&aacute;s all&aacute; de las servidumbres pol&iacute;ticas, diplomacias pragm&aacute;ticas, un deporte abocado al profesionalismo o la muerte, un paquete televisivo controlado por un Estado que sin embargo acaba por quedarse al margen de la programaci&oacute;n, un hedonismo desbocado, una renovada noci&oacute;n del tiempo y del dinero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El problema no es, entonces, el cambio sino el destino de ese cambio. Esa es la cuerda floja sobre la que se tambalea un pa&iacute;s en el que la mayor&iacute;a de la gente no est&aacute; por terapias de choque. Y s&iacute;: es verdad que los cubanos hoy quieren dinero, pero tambi&eacute;n quieren tiempo. Quieren negocios &ndash;la mayor&iacute;a m&aacute;s familiares que privados en el sentido estricto&ndash;, pero tambi&eacute;n mantener unas redes solidarias que est&aacute;n ah&iacute;, latiendo en la supervivencia cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s, hay quien piensa que la visita de Obama no ha servido para nada y hay quien la ve como el principio de una transformaci&oacute;n. En uno u otro caso queda la sensaci&oacute;n de un regalo envenenado. Para unos, ha sido el espaldarazo definitivo para la eternidad del r&eacute;gimen. Para otros, en cambio, ha dejado en Cuba un caballo de Troya con el tama&ntilde;o de una isla.&nbsp; 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a3b526-5314-424d-a76d-d1f531cae4e1_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a3b526-5314-424d-a76d-d1f531cae4e1_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a3b526-5314-424d-a76d-d1f531cae4e1_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a3b526-5314-424d-a76d-d1f531cae4e1_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a3b526-5314-424d-a76d-d1f531cae4e1_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a3b526-5314-424d-a76d-d1f531cae4e1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/78a3b526-5314-424d-a76d-d1f531cae4e1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván de la Nuez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/banquete-consecuencias_1_4076316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Apr 2016 18:32:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/533b2dc8-554e-41be-96bc-58057e884350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7919744" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/533b2dc8-554e-41be-96bc-58057e884350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7919744" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El banquete de las consecuencias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/533b2dc8-554e-41be-96bc-58057e884350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Barack Obama,Cuba,La Habana,Raúl Castro,Fidel Castro,Che Guevara]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Habana aguarda al día después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/habana-aguarda-dia-despues_1_4095699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ada2c300-a4b1-48bf-9203-fb54150c952d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Basureros limpiando los alrededores del Capitolio en el mediodía del domingo/ Foto: José Precedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital cubana vive semanas de efervescencia y obras por la visita de Obama. Los ciudadanos esperan que la cumbre sirva para poner fin al embargo y profundizar en la apertura económica de la isla</p><p class="subtitle">“Si Obama se cree lo que le habrán contado sus asesores y medios de comunicación, esperará encontrar un bolchevique con metralleta en cada esquina y Cuba no es eso", dice un cubano de 72 años</p></div><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles que lucir&aacute;n de fondo en las fotos de los manuales de historia son de atrezo. Dos gr&uacute;as gigantescas los clavaron el s&aacute;bado de madrugada ante la fachada del Capitolio mientras un batall&oacute;n de retroexcavadoras, palas y operarios alisaban el hormig&oacute;n, tambi&eacute;n de estreno, que pisa estos d&iacute;as el presidente de Estados Unidos, el primero que llega a la isla en 88 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo hab&iacute;a sido Calvin Coolidge y atrac&oacute; en la mayor de las Antillas a bordo de un acorazado de guerra para asistir a la VI Conferencia Panamericana en 1928. Nada que ver con lo de ahora. Barack Obama acude a visitar a Ra&uacute;l -c&oacute;mo se le llama aqu&iacute;, por su nombre de pila&ndash; tras d&eacute;cadas de hostilidades, de bloqueo, de enemistad &iacute;ntima, y se dirigir&aacute; al pueblo cubano en un discurso retransmitido por la televisi&oacute;n y radio estatales y que las autoridades cubanas dicen desconocer.
    </p><p class="article-text">
        Las farolas que iluminan la entrada al Gran Museo de La Habana, que luce reluciente con su m&aacute;rmol en el suelo reci&eacute;n fregado, fueron repintadas la &uacute;ltima semana. Igual que las papeleras de algunos hoteles de lujo de su entorno. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta los editoriales del Granma, el peri&oacute;dico del r&eacute;gimen, se han aterciopelado para saludar la visita del presidente Obama &ldquo;que ser&aacute; bienvenido por el Gobierno de Cuba y su pueblo con la hospitalidad que los distingue y ser&aacute; tratado con toda consideraci&oacute;n y respeto como Jefe de Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este ya no es el Papa [Francisco, que tambi&eacute;n visit&oacute; la isla el pasado febrero], viene el presidente del mundo&rdquo;, proclama un hombre camino de la televisi&oacute;n, con un beb&eacute; en brazos en la calle Obispo, un hormiguero de turistas. El domingo a media tarde, en lugar de la&nbsp;luz inconfundible de Cuba cuando cae el sol, a la comitiva presidencial la recibi&oacute; una manta de agua. Un enjambre de furgonetas transport&oacute; tr&iacute;podes y c&aacute;maras de televisi&oacute;n entre el diluvio. Y una parcela del Parque de la Concordia en Habana Centro estaba tomada por una televisi&oacute;n estadounidense, con sus carpas y parab&oacute;licas gigantescas.
    </p><h3 class="article-text">Pol&iacute;tica, m&uacute;sica y deporte en La Habana</h3><p class="article-text">
        La Habana ha sido este &uacute;ltimo mes una ciudad efervescente, donde casi todo se interpreta como causa (o consecuencia) de la cumbre bilateral. Pol&iacute;tica y b&eacute;isbol, si es que el partido de este martes entre el combinado nacional y Tampa Bay, no fueran parte de una misma cosa. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b0508c0-1025-41ea-b780-6b2f39416c08_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b0508c0-1025-41ea-b780-6b2f39416c08_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b0508c0-1025-41ea-b780-6b2f39416c08_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b0508c0-1025-41ea-b780-6b2f39416c08_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b0508c0-1025-41ea-b780-6b2f39416c08_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b0508c0-1025-41ea-b780-6b2f39416c08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b0508c0-1025-41ea-b780-6b2f39416c08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En el parque central, el mediod&iacute;a del domingo un corro de unas 50 personas se forma en torno a una vieja gloria, Eduardo P&eacute;rez, 13 a&ntilde;os en las grandes ligas e hijo de un cubano que ya sal&iacute;a en esos mismos cromos hace medio siglo. Alexis, custodio del Gran Teatro que ronda los cincuenta, intenta convencer a sus compatriotas de que lo m&aacute;s importante no es que la selecci&oacute;n de Cuba (donde no pueden jugar las estrellas emigradas a Estados Unidos) gane al todopoderoso Tampa. &ldquo;Ellos ahora est&aacute;n mejor, lo importante es que hagamos un buen juego para que luego vengan otros equipos de las grandes Ligas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una reportera de un canal estadounidense improvisa una tertulia junto al exjugador en el parque &ndash;&ldquo;la esquina caliente&rdquo;, lo llama&ndash; y los aficionados cubanos se lamentan de que Estados Unidos obligue a sus compatriotas a renunciar a su selecci&oacute;n, &ldquo;a salir en una lancha o casarse con una mujer que no quieren&rdquo; para poder jugar en los equipos norteamericanos.<em><strong>&nbsp;&nbsp;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        El tercer acontecimiento de de la semana es musical: los Stones actuar&aacute;n el viernes ante m&aacute;s de 250.000 personas en un concierto gratuito. Los camiones que montan el escenario llevan d&iacute;as trabajando junto a la Ciudad Deportiva y alguien ha dise&ntilde;ado una camiseta donde a la tradicional lengua de los Rolling se le ha a&ntilde;adido un puro cubano, que arrasa entre los j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Por si alguien necesita m&aacute;s se&ntilde;ales del momento que vive la isla, la Rep&uacute;blica Socialista de Cuba es el escenario donde rodar&aacute;n los estudios Universal de Hollywood la octava entrega de <em>The Fast and the Furious</em>, una de sus sagas m&aacute;s taquilleras. Y a principios de mayo las modelos de Chanel pasar&aacute;n la colecci&oacute;n de verano en el Paseo de Prado, la misma calle que exhibe los carros de combate y aviones del ej&eacute;rcito revolucionario cubano en el Memorial Granma. La esperanza general es que todas estas se&ntilde;ales no tengan vuelta atr&aacute;s, y Cuba y Estados Unidos aparquen una enemistad que ya no beneficia a nadie para dar paso a una nueva era. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gerardo, un viejo socialista de 72 a&ntilde;os que vende el Granma a 20 c&eacute;ntimos de peso cubano en la misma Habana Vieja mientras sostiene un libro de Trostky en la otra mano, cree que la relaci&oacute;n cambiar&aacute; tras la visita. &ldquo;Si el presidente Obama se cree lo que le habr&aacute;n contado sus asesores y medios de comunicaci&oacute;n, esperar&aacute; encontrar un bolchevique con metralleta en cada esquina y Cuba no es eso. Que se d&eacute; una vuelta por aqu&iacute; y que el Congreso levante el bloqueo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los habaneros recitan de memoria la fecha, el 17 de diciembre de 2014, en que ambos pa&iacute;ses anunciaron el restablecimiento de las relaciones diplom&aacute;ticas. Y el d&iacute;a en que se iz&oacute; la bandera en la embajada norteamericana. Y todos y cada uno de los pasos del deshielo que se han dado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Alejandro &ndash;26 a&ntilde;os, licenciado en contabilidad pero taxista clandestino&ndash; cuenta de camino al aeropuerto que &eacute;l puede sacarse unos 125 pesos convertibles (los que utilizan los turistas, equivalen a un euro) al mes, infinitamente m&aacute;s de los 20 que el Estado paga a su mujer por ser funcionaria (elude detalles) para explicar que el pa&iacute;s necesita reformas. &ldquo;Estamos agradecidos a la Revoluci&oacute;n pero Cuba no puede quedar varada en 1959. Hay expectaci&oacute;n porque lo que se necesita es levantar el bloqueo pero hace unas semanas Estados Unidos volvi&oacute; a multar a empresas norteamericanas por comerciar con Cuba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en la terraza del majestuoso hotel Nacional que mira al Malec&oacute;n, los camareros se permiten peque&ntilde;as charlas pol&iacute;ticas con los clientes sobre &ldquo;los cambios que han de llegar poco a poco&rdquo; y lo mucho que ha hecho la sanidad y la educaci&oacute;n universal por el pa&iacute;s. Al fondo del jard&iacute;n se programa una exposici&oacute;n sobre la crisis de los misiles que ha quedado algo escorada.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Nosotros no podemos votar por el cambio&rdquo;</h3><p class="article-text">
        R., economista pero empleado en el control de calidad de f&aacute;brica de puros Romeo y Julieta, por supuesto estatal, pide &ldquo;acabar con esto que es siempre es lo mismo&rdquo;. &ldquo;Nosotros no podemos votar para cambiar lo que va mal como hacen ustedes&rdquo;, lamenta durante una larga caminata a pie hacia el Ministerio de Econom&iacute;a, muy cerca de la Plaza de la Revoluci&oacute;n donde Fidel Castro concentraba a un mill&oacute;n de personas para escuchar sus interminables discursos, y aparcan a mediod&iacute;a decenas de autobuses y descapotables Chevrolet de la d&eacute;cada del 50 que se alquilan, siempre con conductor, a 40 euros la hora y que petrolean el centro de la ciudad, por mucho que sus conductores insistan en que todos conservan los motores originales de gasolina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c8bdd72-3dce-4961-990e-744639a47f71_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c8bdd72-3dce-4961-990e-744639a47f71_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c8bdd72-3dce-4961-990e-744639a47f71_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c8bdd72-3dce-4961-990e-744639a47f71_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c8bdd72-3dce-4961-990e-744639a47f71_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c8bdd72-3dce-4961-990e-744639a47f71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c8bdd72-3dce-4961-990e-744639a47f71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En el flamante Floridita, entretanto, un trio de mujeres canta con guitarras y maracas al comandante Che Guevara, y el reclamo de Hemingway apostado en la barra permite vender los daikiris &ndash;que ahora se facturan a ritmo industrial a los turistas con licuadoras&ndash; a seis pesos convertibles (si son euros o d&oacute;lares, tambi&eacute;n se sirven).
    </p><p class="article-text">
        Pero junto a esa Habana de postal tur&iacute;stica, de jineteras 3.0 que portan todo tipo de gadgets -y de clientes que siguen en su Pleistoceno- ha emergido otra, distinta, menos bulliciosa. Asom&oacute; en 2010, cuando el R&eacute;gimen castrista decidi&oacute; prescindir de medio mill&oacute;n de empleados estatales y abrir la mano a la iniciativa privada en casi 200 actividades econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Una peque&ntilde;a burgues&iacute;a -casi siempre bien relacionada con el poder- levant&oacute; caf&eacute;s y paladares (casas de comida particulares, algunas realmente sofisticadas), tiendas de celulares (las de reparaci&oacute;n est&aacute;n por todas partes) o talleres de tatuajes, entre otros negocios particulares. Son los llamados cuentapropistas. Hay ya casi medio mill&oacute;n y algunos logran vivir sin desahogos &nbsp;e incluso se permiten alojarse en pisos cerca de la playa por las que llegan a pagar 350 pesos convertibles al mes, (s&iacute;, aproximadamente veinte veces lo que gana un trabajador del Estado).
    </p><p class="article-text">
        Se ve en Miramar, una de las zonas m&aacute;s exclusivas de la capital. Cerca de all&iacute; &nbsp;la iniciativa privada y la arquitectura industrial han alumbrado la m&aacute;s exitosa de las discotecas habaneras: la Fabrica de Arte Cubano, del artista X Alfonso, donde las exposiciones y las copas se mezclan con los choripanes y las hamburguesas, y un d&iacute;a se deja caer por all&iacute; Benicio del Toro, al siguiente se pasa Mick Jagger y siempre hay colas eternas en la puerta.
    </p><p class="article-text">
        En esa Habana abracadabrante cabe Silvio Rodr&iacute;guez, que lleva ya 72 barrios recorridos en su gira gratuita por los distritos m&aacute;s pobres adonde acude para cantar y donar libros de su fundaci&oacute;n. Durante su &uacute;ltima visita llev&oacute; su m&uacute;sica a los arrabales de Reparto Electr&oacute;nico y todos tararearon Ojal&aacute;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y Roberto Fonseca, el ni&ntilde;o de Buena Vista Social Club que ha crecido y va camino de eminencia del jazz cubano, tocando cada jueves con su grupo en La Zorra y el Cuervo, un semis&oacute;tano al que se entra atravesando una cabina de tel&eacute;fonos roja, tipo las de Londres.
    </p><h3 class="article-text">El contrabando del ocio</h3><p class="article-text">
        La Habana es todo eso y tambi&eacute;n la juventud que hace atronar en el m&oacute;vil las canciones de Rihanna, Enrique Iglesias o Alicia Keys.
    </p><p class="article-text">
        De&nbsp;las infinitas contradicciones que vive la isla, una de las mayores la alimenta el &ldquo;paquete semanal&rdquo;. Es un tipo de contrabando muy extendido y organizado de discos duros y l&aacute;pices de memoria que pone a disposici&oacute;n de los cubanos series, videojuegos, pel&iacute;culas, m&aacute;s all&aacute; de la programaci&oacute;n de las televisiones estatales. Por un par de pesos convertibles, se recibe un terabyte de entretenimiento extranjero. Los adolescentes sortean as&iacute; la prohibici&oacute;n de tener Internet en casa. Por un peso convertible, la mayor&iacute;a de j&oacute;venes habaneros dispone de todas las temporadas de <em>Juegos de Tronos</em>, <em>House of Cards</em>, <em>Caso Cerrado</em>, los seriales de narcos mexicanos o la discograf&iacute;a completa de Gente de Zona, si no les da por los cert&aacute;menes de belleza latina o por jugar al <em>Call of Duty</em>. El culebr&oacute;n Imperio que paralizaba el pa&iacute;s se ha quedado para las abuelas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d749a956-636b-47b2-972e-73aae97735ad_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d749a956-636b-47b2-972e-73aae97735ad_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d749a956-636b-47b2-972e-73aae97735ad_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d749a956-636b-47b2-972e-73aae97735ad_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d749a956-636b-47b2-972e-73aae97735ad_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d749a956-636b-47b2-972e-73aae97735ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d749a956-636b-47b2-972e-73aae97735ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se paga todo eso en una sociedad con salarios m&iacute;seros, donde una joven como L&aacute;zara, de 26 a&ntilde;os, se desloma en una hamburgues&iacute;a los siete d&iacute;as de la semana por 15 pesos convertibles al mes?
    </p><p class="article-text">
        Responde Roberto, ch&oacute;fer de una empresa de construcci&oacute;n y que cada noche alquila un coche a un amigo para hacer de taxi clandestino en las zonas de marcha. &ldquo;Aqu&iacute; los sueldos no alcanzan, yo cobro 14 d&oacute;lares en mi empresa, as&iacute; que el resto lo conseguimos por la izquierda&rdquo;. <em>Por la izquierda</em>, el dinero B de Espa&ntilde;a de toda la vida, se consigue sacar sobresueldos para ir tirando, pero Roberto tambi&eacute;n es de los que demanda cambios. &ldquo;Y el primero que debe moverse es el Gobierno, yo te dir&iacute;a que en el papel el socialismo es el mejor sistema que hay, pero en la pr&aacute;ctica es una mierda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Por la izquierda</em> tambi&eacute;n se mueven los traficantes de wifi. El Gobierno ha habilitado algunas zonas donde poder conectarse a trav&eacute;s de los celulares o tabletas, previa compra de una tarjeta que contiene las claves. Una hora sale por dos pesos convertibles si se compra en un hotel o a la compa&ntilde;&iacute;a nacional Etecsa. Pero a menudo los cartones se agotan en los centros oficiales y entonces aparecen los j&oacute;venes vendi&eacute;ndolos un peso m&aacute;s caros: a tres, la hora.
    </p><p class="article-text">
        <em>Y por la izquierda</em>, se maneja Alejandro, el taxista clandestino que te sube al aeropuerto. Y el trabajador de la f&aacute;brica de Habanos que pide intercambiar tabaco por cualquier cosa de Espa&ntilde;a. Y muchas de las 10.000 viviendas particulares que se alquilan en La Habana para hacer sitio a los turistas y que este fin de semana se llamaban para intercambiarse inquilinos ante el lleno total.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno calcula que en 2016 visitar&aacute;n la isla 3.750.000 extranjeros, 200.000 m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior, muchos animados por la llegada de Obama. &nbsp;La cumbre ha ocasionado algunos trastornos a los negocios asociados al turismo. Desde el domingo, &nbsp;con el tr&aacute;fico cortado en buena parte de La Habana vieja , muchas terrazas levantadas sin poder dar cenas y los bicitaxis, parados pierna sobre pierna, sin poder circular por las zonas m&aacute;s fotog&eacute;nicas de la ciudad; los cubanos aguardan al d&iacute;a despu&eacute;s de la visita.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el Air Force One despegue de vuelta a casa, se sabr&aacute; si los &aacute;rboles de atrezo se quedan en el Capitolio&hellip; y si la apertura de la que todo el mundo habla es algo m&aacute;s que minutos de tertulias televisadas. El Gobierno cubano ya avis&oacute; el s&aacute;bado a trav&eacute;s de su ministro de Exteriores, Bruno Rodr&iacute;guez Parrilla, que &ldquo;en la mesa de negociaciones con Estados Unidos no est&aacute;, de ninguna manera, los cambios internos en Cuba&rdquo;. El matiz es importante. El ministro no neg&oacute; que vaya a haberlos pero aclar&oacute;: &ldquo;Son y ser&aacute;n de la exclusiva soberan&iacute;a de nuestro pueblo&rdquo;. Es lo que est&aacute; esperando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Precedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/habana-aguarda-dia-despues_1_4095699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Mar 2016 11:52:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ada2c300-a4b1-48bf-9203-fb54150c952d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1066887" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ada2c300-a4b1-48bf-9203-fb54150c952d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1066887" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La Habana aguarda al día después]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ada2c300-a4b1-48bf-9203-fb54150c952d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[La Habana,Cuba,Raúl Castro,Barack Obama,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esperando a Barack]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/esperando-barack_1_4094577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4087d1af-82d0-4d6c-a890-95beef00df68_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al primer presidente norteamericano que pisa suelo cubano en casi un siglo le han precedido miles de paisanos, que llevan más de una semana abarrotando las calles, los bares, los restaurantes y los hoteles</p><p class="subtitle">Más allá de la escenografía, persiste la esperanza de que esta visita de Obama traiga algunas mejoras en la vida inmediata de los cubanos</p></div><p class="article-text">
        En Cuba, todo lo que se mueve puede ser un taxi; todo lo est&aacute;tico un alquiler. O un restaurante, un bar, una peluquer&iacute;a, un gimnasio, una tienda secreta. Son las mil caras de una econom&iacute;a privada que crece en tiempo real, y en anuncios virtuales, a la vista de todos. Es la acumulaci&oacute;n &ldquo;rudimentaria&rdquo; del capital; con leyes propias, aunque lejos &ndash;todav&iacute;a- de cualquier capitalismo estandarizado (si es que eso existe).
    </p><p class="article-text">
        Al nuevo modelo no le falta ni una clase emergente ni una embrionaria iconograf&iacute;a del dinero que rebasa el pacto t&aacute;cito &ndash;y t&oacute;pico- entre el Che y los Cadillacs. Entre la revoluci&oacute;n indestructible que persevera en la mitolog&iacute;a y esos autom&oacute;viles indestructibles que se sostienen en la vida cotidiana. Como esa extra&ntilde;a conexi&oacute;n entre los practicantes del turismo revolucionario y la &uacute;ltima reserva de viejos revolucionarios que hoy viven de alquilarles sus viviendas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Barack Obama aterrice en La Habana, esa acumulaci&oacute;n rudimentaria de capital estar&aacute; en su punto de ebullici&oacute;n. De hecho, al primer presidente norteamericano (en funciones) que pisa suelo cubano en casi un siglo le han precedido miles de paisanos, que llevan m&aacute;s de una semana abarrotando las calles, los bares, los restaurantes y los hoteles. 
    </p><p class="article-text">
        Obama, en todo caso, ya hab&iacute;a recorrido la ciudad gracias a ese otro patrimonio que tanto abunda entre los cubanos: la ilusi&oacute;n. En este caso, a trav&eacute;s de esa acumulaci&oacute;n imaginaria de capital que representa el arte. Durante la pasada Bienal de La Habana, una v&iacute;deo-performance de Ren&eacute; Francisco fue protagonizada por un doble del Presidente, que se dio un ba&ntilde;o de masas por la ciudad. Los cubanos, obviamente, sab&iacute;an que era un falso Obama, pero siguieron el juego, invit&aacute;ndolo a mojitos, caf&eacute;, el selfi inevitable. La cuesti&oacute;n era divertirse y, si se terciaba, endosarle una petici&oacute;n, venderle algo, aclamarlo como dignatario del, en otro tiempo, pa&iacute;s tab&uacute;. Ahora, cuando la cosa va &ldquo;en serio&rdquo;, a pie de calle no se percibe mucha diferencia y se mantiene la guasa, con Obama objeto de todo tipo de chistes. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por d&oacute;nde pasar&aacute; Barack Hussein Obama? Aqu&iacute; no hay misterio: pasar&aacute; por los barrios y las calles que se est&aacute;n pintando. &ldquo;Yes, We Paint!&rdquo;, aunque a la pintura de calles y fachadas haya que a&ntilde;adirle un cierto &ldquo;enjuague&rdquo; humano. Locos y pordioseros, carretoneros y disidentes, est&aacute;n siendo recogidos o invitados a &ldquo;guardarse&rdquo; para no interrumpir el paso triunfal del presidente de los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Obama se ha revelado como el Anti-Atila: all&iacute; por donde pase crecer&aacute; la hierba o, al menos, se apuntalar&aacute; un balc&oacute;n, se beneficiar&aacute; un negocio, habr&aacute; motivo para alguna alegr&iacute;a. &iexcl;Bienvenido M&iacute;ster Marcha!
    </p><p class="article-text">
        Esto parece tenerlo claro el conductor de un&nbsp; bicitaxi en La Habana Vieja, que, ante la imposibilidad de sortear el &uacute;ltimo bache, alz&oacute; la vista al cielo y clam&oacute; &ldquo;&iexcl;Obamaaaaa, pasa por aqu&iacute;!&rdquo; El alarido retumb&oacute; ante la mirada indulgente de unos polic&iacute;as con m&aacute;s pinta de reguetoneros que de agentes del orden.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2a3b3f-47bc-40c9-92f6-e60fc8bde459_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2a3b3f-47bc-40c9-92f6-e60fc8bde459_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2a3b3f-47bc-40c9-92f6-e60fc8bde459_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2a3b3f-47bc-40c9-92f6-e60fc8bde459_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2a3b3f-47bc-40c9-92f6-e60fc8bde459_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2a3b3f-47bc-40c9-92f6-e60fc8bde459_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d2a3b3f-47bc-40c9-92f6-e60fc8bde459_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Barack Obama es, probablemente, el primer presidente de Estados Unidos que le ha hablado directamente a los cubanos. No s&oacute;lo a un lobby de ilustres representantes del exilio, no s&oacute;lo a una asamblea de las Naciones Unidas o de la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos. Un tipo que ha usado su carisma para citar a la m&aacute;s famosa orquesta de la isla, los Van Van, repetir uno de sus estribillos mas repetidos -&ldquo;no es f&aacute;cil&rdquo;- y a&ntilde;adir de su propia cosecha: &ldquo;no lo pongamos m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Est&aacute; legitimando, con este acercamiento, el socialismo cubano? &iquest;Es un c&oacute;mplice de la falta de democracia? Esto barajan muchos de los que se oponen a la visita y, de paso, al deshielo entre Cuba y Estados Unidos. Para ellos, Obama estar&iacute;a dando todo por nada, timado por unos hermanos Castro cuya inteligencia geopol&iacute;tica superior les habr&iacute;a permitido estafar durante d&eacute;cadas a sovi&eacute;ticos, chinos, venezolanos, espa&ntilde;oles o italianos. Esta admiraci&oacute;n encubierta &ndash;ese culto a la personalidad al rev&eacute;s- ha llegado a ver al presidente de Estados Unidos como un reh&eacute;n del gobierno cubano y no como un actualizador pop de la Doctrina Monroe, el posible art&iacute;fice de una estrategia encaminada a convertir la fruta prohibida en la fruta madura, seg&uacute;n el credo que anticip&oacute; el desenlace de la guerra de independencia en 1898. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, el nuevo pragmatismo parece dispuesto a cancelar una pol&iacute;tica que no ha funcionado y, de paso, integrar a Cuba en este mundo global para el cual, si bien todo lo bueno no es rentable, todo lo rentable s&iacute; es bueno. 
    </p><p class="article-text">
        Desconocer las intenciones de Obama es algo que va en paralelo a desconocer el pa&iacute;s que lo recibir&aacute; este 21 de marzo. Porque, a fin de cuentas, Obama discurrir&aacute; por una Cuba m&aacute;s pr&oacute;xima a Hemingway que a Ra&uacute;l Castro. Y, m&aacute;s que a realizar sus veleidades filo-socialistas, estar&aacute; concentrado en satisfacer las fantas&iacute;as cubanas que el hombre de <em>El viejo y el mar</em> dej&oacute; instaladas en la cultura norteamericana. Ah&iacute; est&aacute; esa agenda presidencial repleta de estrellas globales, con sus aderezos de far&aacute;ndula local, el consabido partido de b&eacute;isbol y algo tan &ldquo;hemingwayano&rdquo; como&hellip; los yates. 
    </p><p class="article-text">
        Falta saber si adem&aacute;s jugar&aacute; al golf, como hicieron en su d&iacute;a, con sorna, el Che Guevara y Fidel Castro. Y como lo hacen hoy, en serio, algunos de sus descendientes. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto disminuye la importancia hist&oacute;rica de la visita, s&oacute;lo nos recuerda que el camino del neocolonialismo tambi&eacute;n est&aacute; empedrado de las mejores intenciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/227b772e-f160-4983-a392-991446e6e71e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/227b772e-f160-4983-a392-991446e6e71e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/227b772e-f160-4983-a392-991446e6e71e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/227b772e-f160-4983-a392-991446e6e71e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/227b772e-f160-4983-a392-991446e6e71e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/227b772e-f160-4983-a392-991446e6e71e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/227b772e-f160-4983-a392-991446e6e71e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Algunos practicantes del nuevo periodismo cubano siguen con entusiasmo cr&iacute;tico los acontecimientos desde el TaBarish, un restaurante-bar que intenta rentabilizar, desde la nueva econom&iacute;a, el viejo mundo sovi&eacute;tico. Mientras, algunos de sus viejos profesores de marxismo se han pasado al neoconservadurismo y replican a los acontecimientos reactivando, por la derecha, su antiguo antimperialismo. Los pragm&aacute;ticos &ndash;pese a sus recelos- coinciden con el gobierno en su apoyo a la visita. Los partidarios de una pol&iacute;tica enf&aacute;tica de principios tienen posiciones m&aacute;s cr&iacute;ticas, en parte por sus creencias y en parte porque se sienten traicionados por un gobierno que, hasta ayer mismo, les funcionaba como garant&iacute;a del cambio pol&iacute;tico en Cuba. En uno u otro bando, la visita ha cogido a mucha gente con el pie cambiado, al punto de que ya no resulta tan claro el espectro ideol&oacute;gico en las posiciones que est&aacute; a favor o en contra del encuentro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad243ae6-4985-4c78-8658-08b1219122c7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad243ae6-4985-4c78-8658-08b1219122c7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad243ae6-4985-4c78-8658-08b1219122c7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad243ae6-4985-4c78-8658-08b1219122c7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad243ae6-4985-4c78-8658-08b1219122c7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad243ae6-4985-4c78-8658-08b1219122c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ad243ae6-4985-4c78-8658-08b1219122c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Una noche frente al mar, en el apartamento de un edificio en el que casi todos los propietarios alquilan. El veterano diplom&aacute;tico que vive all&iacute;, y que ha ejercido como mentor de dos generaciones, celebra su cumplea&ntilde;os. R&aacute;pidamente, las tropas de la fiesta se dispersan. La vieja guardia habla de pol&iacute;tica. La nueva guardia habla de negocios. Una es te&oacute;rica, otra pr&aacute;ctica. Una es historia, la otra geograf&iacute;a: puro emplazamiento.
    </p><p class="article-text">
        En esas estamos cuando alguien lee, con asombro, la &uacute;ltima circular que el Estado ha transmitido a los que se dedican al alquiler de viviendas. Se trata, nada m&aacute;s y nada menos, de una disposici&oacute;n antiterrorista. Una alarma que avisa sobre posibles inquilinos de pa&iacute;ses &aacute;rabes, a los que se agrega Israel. En fin, una versi&oacute;n tropical del &ldquo;Eje del Mal&rdquo; en el que, seguramente, tendr&aacute;n cabida, tarde o temprano, los habituales sospechosos del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;n evitando que La Habana se convierta en una nueva Dallas&rdquo;, dice una chica en la zona juvenil de la tertulia, en clara alusi&oacute;n al asesinato de JFK. &ldquo;No te preocupes, mi amor. En Dallas no ten&iacute;an a la Seguridad del Estado&rdquo;, le riposta su compa&ntilde;ero. El caso es que, en el paquete que traer&aacute; Obama, no faltar&aacute; una aplicaci&oacute;n cubana del Acta Patri&oacute;tica. Y la prisi&oacute;n preventiva ya no vendr&aacute; de una herencia sovi&eacute;tica, sino de una pr&aacute;ctica muy norteamericana. 
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa privada cubana ser&aacute; antiterrorista o no ser&aacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d604e14a-02de-4ff6-b8ef-c61e4bde8d24_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d604e14a-02de-4ff6-b8ef-c61e4bde8d24_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d604e14a-02de-4ff6-b8ef-c61e4bde8d24_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d604e14a-02de-4ff6-b8ef-c61e4bde8d24_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d604e14a-02de-4ff6-b8ef-c61e4bde8d24_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d604e14a-02de-4ff6-b8ef-c61e4bde8d24_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d604e14a-02de-4ff6-b8ef-c61e4bde8d24_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En materia de anticipaci&oacute;n a la visita, la performance festiva del falso Obama no ha sido la &uacute;nica protagonista. Otro artista, L&aacute;zaro Saavedra, estren&oacute; en esa misma Bienal de 2015 su flamante Premio Nacional de Artes Pl&aacute;sticas con una obra menos afortunada. Entonces, no se le permiti&oacute; colgarla &ndash;un a&ntilde;o despu&eacute;s ya ha podido verse- y tal vez valga la pena describirla. <em>El desarrollo de una naci&oacute;n </em>&ndash;as&iacute; su t&iacute;tulo- consiste en una proyecci&oacute;n de la famosa imagen de Ra&uacute;l Castro y Barack Obama en su foto de reconciliaci&oacute;n. Hasta ah&iacute;, todo normal. El detalle es que, entre ambos, el artista consigue proyectar un telediario de 1959, dedicado a la primera exposici&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en Cuba, con el desfile de maquinarias agr&iacute;colas, circo, logros de la cosmon&aacute;utica&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Desde el centro del cuadro, un engolado locutor intenta convencer a los cubanos de la reci&eacute;n estrenada Revoluci&oacute;n que la relaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica es un paso econ&oacute;mico que en ning&uacute;n caso implica un compromiso pol&iacute;tico. &iquest;Por qu&eacute;? Porque Cuba, dada su revoluci&oacute;n soberana, nunca formar&aacute; parte de la &oacute;rbita sovi&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Casi sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, Barack Obama llegar&aacute; a la isla como representante de otro pa&iacute;s y otro tiempo. Pero los locutores cubanos de ahora siguen martillando, sospechosamente, con la misma prevenci&oacute;n que entonces.&nbsp; &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iván de la Nuez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/esperando-barack_1_4094577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Mar 2016 19:58:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4087d1af-82d0-4d6c-a890-95beef00df68_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1408055" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4087d1af-82d0-4d6c-a890-95beef00df68_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1408055" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Esperando a Barack]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4087d1af-82d0-4d6c-a890-95beef00df68_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Barack Obama,Cuba,La Habana,Raúl Castro,Fidel Castro,Che Guevara]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mila Álvarez: “Estudiar antigüedades egipcias en La Habana ha sido uno de mis mejores momentos profesionales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/arqueologa-mila-alvarez-sosa-estudio-la-habana_1_4705836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/914bd932-9684-4b30-97b1-2579a1c46f08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="En la imagen, Mila Álvarez Sosa junto a un papiro del Libro de los Muertos, una de las piezas más relevantes de la colección que contiene láminas de oro. Foto: DAVID RODRÍGUEZ CAMACHO"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prestigiosa egiptóloga palmera y su colega italiana Elena Morfini, con el patrocinio del Gobierno de Canarias y el Cabildo de La Palma, se encuentran en la capital cubana desarrollando un proyecto de cooperación con el Museo de Bellas Artes.</p><p class="subtitle">La investigadora está realizando, en el marco de la Misión Arqueológica Canaria-Toscana, un estudio sobre la colección del Conde de Lagunillas, integrada por unas 150 piezas, para la edición de un catálogo de carácter científico que se editará el próximo año.</p></div><p class="article-text">
        La prestigiosa egipt&oacute;loga palmera milagros &Aacute;lvarez Sosa y su colega italiana Irene Morfini se encuentran en La Habana, bajo el patrocinio del Gobierno de Canarias y el Cabildo de La Palma, desarrollando un proyecto de cooperaci&oacute;n con el Museo de Bellas Artes de la capital cubana que tiene como objetivo la publicaci&oacute;n de un cat&aacute;logo sobre la colecci&oacute;n egipcia que alberga este espacio muse&iacute;stico desde los a&ntilde;os 60 y que perteneci&oacute; al doctor Joaqu&iacute;n Gum&agrave; Herrera, m&aacute;s conocido como el Conde de Lagunillas.
    </p><p class="article-text">
        El citado proyecto forma parte de las labores de investigaci&oacute;n que la Misi&oacute;n Arqueol&oacute;gica Canaria-Toscana realiza en el campo de la Egiptolog&iacute;a a lo largo del a&ntilde;o. El cat&aacute;logo sobre la colecci&oacute;n egipcia del Conde de Lagunillas, de car&aacute;cter cient&iacute;fico, se publicar&aacute; el pr&oacute;ximo a&ntilde;o y ser&aacute; presentando en La Habana y en Canarias. &ldquo;Independientemente del gran atractivo que tiene el estudio y publicaci&oacute;n de esta  colecci&oacute;n de antig&uuml;edades egipcias hasta el momento poco conocida, este proyecto toma para nosotros un cariz especial debido a las relaciones que hemos establecido los canarios con Cuba a lo largo del tiempo&rdquo;, ha manifestado desde La Habana a LA PALMA AHORA la egipt&oacute;loga palmera. &ldquo;Esta cooperaci&oacute;n en un campo de tanto inter&eacute;s como es la Egiptolog&iacute;a, ser&aacute; una buena carta de presentaci&oacute;n para la Egiptolog&iacute;a canaria y cubana, que van de la mano en este proyecto&rdquo;, ha asegurado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa1559fa-f642-44ac-86bc-83a504562f4a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa1559fa-f642-44ac-86bc-83a504562f4a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa1559fa-f642-44ac-86bc-83a504562f4a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa1559fa-f642-44ac-86bc-83a504562f4a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa1559fa-f642-44ac-86bc-83a504562f4a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa1559fa-f642-44ac-86bc-83a504562f4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa1559fa-f642-44ac-86bc-83a504562f4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El doctor Joaqu&iacute;n Gum&agrave; Herrera (La Habana, 1909-1980) era &ldquo;descendiente de familias de la nobleza criolla y ten&iacute;a una amplia cultura; adem&aacute;s, supo aprovechar el momento id&oacute;neo  -finales de la Segunda Guerra Mundial- para iniciarse en el coleccionismo.  Adquiri&oacute;  en el mercado de arte norteamericano las primeras piezas egipcias y griegas en casas comerciales de prestigiosos anticuarios donde los precios eran relativamente bajos debido a la poca demanda de obras a causa de la guerra. A&ntilde;os m&aacute;s tarde tambi&eacute;n viajar&iacute;a a Europa con la misma intenci&oacute;n de adquirir  piezas&rdquo;, cuenta Mila. &ldquo;Hacia los a&ntilde;os 50, la colecci&oacute;n del Conde de Lagunillas gozaba ya de un prestigio que rebasaba los l&iacute;mites insulares y hasta continentales.  El conde acabar&iacute;a ofreciendo al Palacio de Bellas Artes llevar all&iacute; su colecci&oacute;n en condici&oacute;n de dep&oacute;sito permanente. La apertura de la sala fue anunciada para el 30 de mayo de 1956 y su actividad inaugural constituy&oacute; un hecho importante en la vida cultural cubana de aquellos momentos&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        Mila &Aacute;lvarez Sosa, que pasa largas temporadas en campa&ntilde;as de investigaci&oacute;n en Egipto, ha confesado a este digital que &ldquo;estudiar antig&uuml;edades egipcias y copiar jerogl&iacute;ficos en La Habana ha sido una experiencia &uacute;nica e irrepetible&rdquo;. &ldquo;Cada d&iacute;a, despu&eacute;s de finalizar el trabajo, es un regalo escuchar m&uacute;sica en las calles; nos recuperamos inmediatamente y nos olvidamos del cansancio; es un lujo trabajar as&iacute;&rdquo;, afirma la investigadora palmera, quien, desde que era peque&ntilde;a, sent&iacute;a atracci&oacute;n por la cultura cubana debido &ldquo;a todas las historias que me contaba mi abuela de aquellos familiares que hab&iacute;an emigrado a Cuba; recuerdo tambi&eacute;n que mi abuelo  pon&iacute;a los discos de Mach&iacute;n y fue entonces cuando naci&oacute; mi amor por la m&uacute;sica cubana&rdquo;. &ldquo;Siempre desee conocer Cuba, y fue agradable descubrir, cuando me encontraba realizando mi tesis doctoral sobre el Libro de los Muertos, que en La Habana hab&iacute;a un papiro&rdquo;, apunta con emoci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30d8abbb-1f08-444d-9114-be56fbae74cd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30d8abbb-1f08-444d-9114-be56fbae74cd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30d8abbb-1f08-444d-9114-be56fbae74cd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30d8abbb-1f08-444d-9114-be56fbae74cd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30d8abbb-1f08-444d-9114-be56fbae74cd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30d8abbb-1f08-444d-9114-be56fbae74cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30d8abbb-1f08-444d-9114-be56fbae74cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El trabajo que desarrollan las egipt&oacute;logas Mila &Aacute;lvarez e Irene Morfini ha tenido varias fases. &ldquo;La primera de ellas consisti&oacute; en un primer contacto hace un a&ntilde;o para conocer la colecci&oacute;n y discutir en persona con la curadora del Museo la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n que quer&iacute;amos llevar&rdquo;, explica. &ldquo;En este segundo viaje estamos fotografiando la colecci&oacute;n con un fot&oacute;grafo que el Museo ha puesto a nuestra disposici&oacute;n; paralelamente, llevamos a cabo el estudio directo con las piezas para la copia de los jerogl&iacute;ficos y la descripci&oacute;n precisa de cada una de ellas, y ahora falta por desarrollar la &uacute;ltima parte: la redacci&oacute;n del cat&aacute;logo para su impresi&oacute;n&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Mila resalta que &ldquo;desde mi primer contacto con el Museo encontr&eacute; las puertas abiertas  para esta cooperaci&oacute;n; en estos d&iacute;as, tanto  la directora del Museo de Bellas Artes, la doctora Ana Cristina Perera Escalona,  como  diferentes responsables del espacio muse&iacute;stico, nos han facilitado todo lo necesario para realizar nuestro trabajo sin contratiempo y hacer que lo disfrutemos mucho. La experiencia ha sido uno de  los mejores momentos profesionales de mi vida&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, la colecci&oacute;n de Joaqu&iacute;n Gum&agrave; Herrera &ldquo;la componen unas 150 antig&uuml;edades egipcias que representan casi todos los periodos hist&oacute;ricos de esta civilizaci&oacute;n, desde la &Eacute;poca Predin&aacute;stica hasta piezas que nos hablan de la dominaci&oacute;n romana de Egipto. Entre sus antig&uuml;edades egipcias el Museo cuenta con esculturas, relieves de tumbas, vasos de car&aacute;cter cotidiano y funerario de diferentes periodos y un magn&iacute;fico Libro de los Muertos de la Dinast&iacute;a XXI, as&iacute; como nueve retratos del Fayum en perfecto estado que pertenecieron a momias de &eacute;poca romana&rdquo;, precisa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a407c8-3cc7-4b1a-8950-da6541e98539_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a407c8-3cc7-4b1a-8950-da6541e98539_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a407c8-3cc7-4b1a-8950-da6541e98539_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a407c8-3cc7-4b1a-8950-da6541e98539_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a407c8-3cc7-4b1a-8950-da6541e98539_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80a407c8-3cc7-4b1a-8950-da6541e98539_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/80a407c8-3cc7-4b1a-8950-da6541e98539_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n que se est&aacute; elaborando sobre esta colecci&oacute;n en cooperaci&oacute;n con el Museo de Bellas Artes de La Habana,  forma parte de las labores de investigaci&oacute;n que la Misi&oacute;n Arqueol&oacute;gica Canaria-Toscana realiza en el campo de la Egiptolog&iacute;a. La directora del Museo,  Ana Cristina Perera Escalona, en el momento de la firma del convenio, manifest&oacute; expresamente a la egipt&oacute;loga palmera su entusiasmo con este proyecto por la proyecci&oacute;n internacional que tendr&aacute;  la colecci&oacute;n egipcia una vez se publique el cat&aacute;logo en lengua espa&ntilde;ola e inglesa.
    </p><p class="article-text">
        Mila y su colega Irene est&aacute;n viviendo una experiencia inolvidable en La Habana, tanto desde el punto de vista profesional como personal. &ldquo;Todos los d&iacute;as vamos a almorzar a la Casa Canaria, muy cerca del Museo de Bellas Artes, donde cocinan muy bien; es muy divertido comer en un sal&oacute;n con la foto de todos los presidentes de Canarias,  im&aacute;genes de las islas y de la Virgen de Candelaria; aqu&iacute; me he sentido como en casa&rdquo;, concluye la egipt&oacute;loga palmera, una entusiasta investigadora que est&aacute; proyectando a La Palma y a Canarias en foros cient&iacute;ficos de relevancia internacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther R. Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/arqueologa-mila-alvarez-sosa-estudio-la-habana_1_4705836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Aug 2014 16:48:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/914bd932-9684-4b30-97b1-2579a1c46f08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="257119" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/914bd932-9684-4b30-97b1-2579a1c46f08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="257119" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mila Álvarez: “Estudiar antigüedades egipcias en La Habana ha sido uno de mis mejores momentos profesionales”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/914bd932-9684-4b30-97b1-2579a1c46f08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[La Habana]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
