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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael Pérez Llano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/rafael-perez-llano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael Pérez Llano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El 'número dos' de Marlaska renuncia al cargo "por motivos personales"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/numero-marlaska-renuncia-cargo-motivos-personales_1_12334771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ed04de6-9aaf-46ac-91d6-e62d77332dde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;número dos&#039; de Marlaska renuncia al cargo &quot;por motivos personales&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rafael Pérez ocupaba el cargo de secretario de Estado de Seguridad desde enero de 2020 aunque aterrizó en el Ministerio del Interior de la mano de Marlaska en 2018 como su jefe de gabinete</p><p class="subtitle">La Guardia Civil toma declaración al número dos de Interior como testigo por el fraude de las mascarillas</p></div><p class="article-text">
        El secretario de Estado de Seguridad, Rafael P&eacute;rez, ha comunicado al ministro del Interior su deseo de dejar el cargo &ldquo;por motivos personales&rdquo;, informa un portavoz del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska. Rafael P&eacute;rez hab&iacute;a trasladado en c&iacute;rculos cercanos su deseo de abandonar el cargo de secretario de Estado de Seguridad, el aut&eacute;ntico motor del Ministerio del Interior, hac&iacute;a tiempo, debido al desgaste de estos cinco a&ntilde;os. Su salida se produce en un momento de m&aacute;xima tensi&oacute;n entre el Gobierno y la Guardia Civil, con la que el propio Marlaska y su equipo han mantenido <a href="https://www.eldiario.es/politica/marlaska-guardia-civil-gobierno-roldan_1_5972304.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una relaci&oacute;n dif&iacute;cil</a> desde pr&aacute;cticamente la llegada al poder de Pedro S&aacute;nchez. 
    </p><p class="article-text">
        Rafael P&eacute;rez forma parte del equipo de Fernando Grande-Marlaska desde su llegada al ministerio, en julio de 2018. Primero asumi&oacute; las funciones de jefe de Gabinete y, posteriormente, el 17 de enero de 2020, el ministro le nombr&oacute; secretario de Estado de Seguridad, responsabilidad que ha ocupado hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, P&eacute;rez sustituy&oacute; en el cargo de coordinador de las Fuerzas de Seguridad del Estado a Ana Botella, hist&oacute;rica pol&iacute;tica del PSOE, de quien Marlaska prescindi&oacute; menos de dos a&ntilde;os despu&eacute;s de llegar al cargo. 
    </p><p class="article-text">
        Nacido en 1981, Rafael P&eacute;rez es licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho y Ciencias Econ&oacute;micas y Empresariales de C&oacute;rdoba. Fue Letrado del Consejo General del Poder Judicial, habiendo ejercido la Jefatura de la Secci&oacute;n de Oficina Judicial. En esa instituci&oacute;n conoci&oacute; a Fernando Grande-Marlaska. Como el ministro del Interior, procede de la &oacute;rbita conservadora de la judicatura. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Águeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/numero-marlaska-renuncia-cargo-motivos-personales_1_12334771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2025 16:37:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 'número dos' de Marlaska renuncia al cargo "por motivos personales"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano,Ministerio del Interior,Fernando Grande-Marlaska]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Divorciados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/divorciados_132_1464791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de63a3bd-c27a-4406-b87f-91b6f7a6cf10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Exposición &#039;1917&#039;. Centro Pompidou-Metz, 2012. | RPLl"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Él hojeó los folletos y dijo que no. Quizá le asustaban las expresiones individuales captadas a pesar de la masa militarizada.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de entregarle los hijos a su exmarido para que los llevara a comer helados con arena a la escollera, la mujer le ha o&iacute;do decirles, transmiti&eacute;ndoles ilusi&oacute;n adolescente, que <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/dia-largo-Sardinero-Beach_6_911718858.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">van a representar el desembarco de Normand&iacute;a en El Sardinero</a> y tienen todo el verano para preparar los disfraces. Y ella entonces ha deseado que la mar se coma toda la playa lami&eacute;ndola con furia hasta dejar s&oacute;lo las rocas con su verdad desnuda y se ha acordado del punto &aacute;lgido de su proceso de ruptura.
    </p><p class="article-text">
        Fue durante unas breves vacaciones en Francia. Como si la familia presintiese la tormenta, los hijos estaban con los abuelos. Ella quer&iacute;a ir a Reims, ver la catedral incendiada en 1914, las g&aacute;rgolas que hab&iacute;an vomitado plomo fundido. &Eacute;l quer&iacute;a participar en la parafernalia de visitas, itinerarios y actividades organizada para explotar el desembarco en las playas renombradas por los generales. No hab&iacute;a tiempo para las dos cosas.
    </p><p class="article-text">
        -Por lo menos la de Omaha, la m&aacute;s sangrienta...
    </p><p class="article-text">
        -No te hagas ilusiones, dijo ella: ya retiraron los cad&aacute;veres y la metralla, excepto los microfragmentos, que todav&iacute;a se detectan.
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l no le interesaban las tumbas que, en mares quietas de cruces, convert&iacute;an el fragor de la batalla recordada en homenajes, lentas reflexiones sobre la supervivencia y fotograf&iacute;as de ancianos condecorados, sino las recreaciones inmediatas de las acciones heroicas, &aacute;giles y precisas (tambi&eacute;n se cree las cualidades selectivas de las bombas sobre el Yemen) tan celebradas en la industria de la propaganda y el espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Ella propuso una alternativa. En el Centro Pompidou de Metz hab&iacute;a una exposici&oacute;n que recog&iacute;a el arte europeo del a&ntilde;o 1917. Una pareja mejor avenida se la hab&iacute;a recomendado. Dec&iacute;an que mostraba la esencia del conflicto a trav&eacute;s del arte producido tanto en las retaguardias como en las trincheras. Hab&iacute;a altares de obuses, camuflaje (los dibujos, dise&ntilde;os y obras de la secci&oacute;n especial creada por el militar acuarelista Guirand de Scevola: soldados que luc&iacute;an camaleones en las casacas), cuadros y esculturas de artistas movilizados o huidos, carteles, cartas, portadas de libros...
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l hoje&oacute; los folletos y dijo que no. Quiz&aacute; le asustaban las fotograf&iacute;as de las muecas sin maquillaje de los derribados, las m&aacute;scaras antig&aacute;s rotas entre las ruinas y las expresiones individuales captadas a pesar de la masa militarizada.
    </p><p class="article-text">
        En cada cartucho labrado con filigranas por los reclutas a punta de bayoneta hab&iacute;a horas de espera en los intestinos del paisaje enfangado. La llamaban, mientras dur&oacute;, &ldquo;la &uacute;ltima de las &uacute;ltimas guerras&rdquo;, pero s&oacute;lo era una ensayo general, un preludio cuyas im&aacute;genes apenas hab&iacute;an empezado a controlar. Luego la llamaron Gran Guerra mientras preparaban la siguiente.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l nunca hac&iacute;a caso de las sombras sobre las postales oficiales. Quer&iacute;a trotar por la arena en un jeep de los a&ntilde;os cuarenta, fotografiarse con casco y prism&aacute;ticos junto a un b&uacute;nker, ante los restos de un nido de ametralladoras explicados en paneles antivand&aacute;licos, codearse con coleccionistas de soldados de plomo y maquetas de batallas.
    </p><p class="article-text">
        En la publicidad, compart&iacute;an p&aacute;gina una ceremonia religiosa para visitantes de todos los bandos y un tipo vestido de soldado Ryan haciendo volar una cometa vig&iacute;a sobre el mar que ella, solapando la actualidad, imagin&oacute; lleno de refugiados invisibles.
    </p><p class="article-text">
        No fueron a la exposici&oacute;n sobre 1917. Tampoco a Reims. Tampoco hicieron la ruta del desembarco pese a que &eacute;l le jur&oacute; a ella que no se lo perdonar&iacute;a jam&aacute;s. Una fuerza irresistible les imped&iacute;a hacer planes por separado si no era llev&aacute;ndolos al extremo.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s del regreso, lleg&oacute; el vac&iacute;o postb&eacute;lico, la angustia de la falsa paz de desfiles y rituales. Se separaron pocos meses despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, ella mira con rabia el mundo municipal centrado que va a importar el espect&aacute;culo como uno m&aacute;s de los atrapamoscas tem&aacute;ticos que se anuncian para el verano.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; gastronetas, barracas y templetes durante la representaci&oacute;n de la batalla; raciones de campa&ntilde;a, discursos por la concordia y muchas salchichas f&aacute;ciles de tragar enriquecidas con abundante dextrosa y datos precocinados a la medida de las expectativas mayoritarias.
    </p><p class="article-text">
        Su exmarido va a sentirse victorioso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/divorciados_132_1464791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jun 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Divorciados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una cueva en otro mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cueva-mundo_132_1711101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d940a5d1-1c6e-4bbe-9a14-9b10631ccf13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Detalle de la revista &#039;Wonder Stories&#039; (años 30)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cantabria encoge su infinitud propagandística y vende entradas para aprender a guarecerse de las inclemencias alienígenas</p></div><p class="article-text">
        En las fotos marcianas de la NASA, las salidas de los tubos de lava parecen esf&iacute;nteres de un desierto que los cient&iacute;ficos comparan con el salitral de Atacama, donde apenas sobreviven algunas bacterias. Desde luego, no se parece a los territorios del As&oacute;n y del Ag&uuml;era, y me cuesta creer que las cavidades volc&aacute;nicas extraterrestres se asemejen a las cuevas de esa zona. Pero eso no importa, porque alg&uacute;n estudioso del mercado ha decidido que hay personas dispuestas a pagar 10000 euros por entrenarse durante noventa d&iacute;as para fingir durante cuatro que un agujero de Cantabria est&aacute; en Marte y sufrir por ello.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia ficci&oacute;n ha ensayado varias maneras de colonizar el planeta oxidado. Ha probado a transformarlo como quien riega el desierto, a solapar con una nueva Tierra los restos de una civilizaci&oacute;n extinguida aprovechando sus veleros de las arenas, sus supervivientes tel&eacute;patas, sus leyendas y sus fantasmas; a poner c&uacute;pulas, cavar t&uacute;neles, disputarlo a otras especies imperialistas, cambiarlo de color con bombardeos de clorofila, iluminarlo con bacterias luminosas, licuar los polos para inundarlo porque all&iacute;, como en Cantabria, nunca llueve...
    </p><p class="article-text">
        La primera novela de viajeros a Marte que le&iacute; fue una traducci&oacute;n en la editorial Cenit de 'Terrestres en Marte' ('The Red Planet', 1962), de Russ Winterbotham. Los marcianos parec&iacute;an camellos con antenas en la joroba y ten&iacute;an la sangre verde. Fieles a las tradiciones colonizadoras, los exploradores descubr&iacute;an enseguida, a tiros, el color de la hemoglobina.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, una serie de relatos anterior y m&aacute;s famosa, las 'Cr&oacute;nicas Marcianas' (19509) de Ray Bradbury, me aport&oacute; una sensatez mucho m&aacute;s alucinante. Bradbury, que, cuando se quedaba en la Tierra, hac&iacute;a que los bomberos quemasen libros, tomaba distancia para describir desde el cuarto planeta la locura autodestructiva del tercero.
    </p><p class="article-text">
        Los textos sobre el planeta rojo abundan como el tri&oacute;xido en el monte Olimpo. Es lo que tienen la vecindad y que Mercurio y Venus sean peque&ntilde;os infiernos. Pero, para hablar de experiencias radicales, tengo que citar 'Homo Plus' (1976), de Frederik Pohl, que relata la conversi&oacute;n de un individuo en una entidad transhumana capaz de sobrevivir en Marte sin suplementos exteriores a su persona. Le implantan todo lo necesario y le quitan lo superfluo. Lo que para el poder es un estorbo incluye los placeres, pero el tipo lo acepta como un nuevo destino manifiesto. Los futuros clientes de la tecnobarraca c&aacute;ntabra quedan avisados por si los promotores tur&iacute;sticos se han inspirado ah&iacute;. Si no es as&iacute;, la experiencia no me parece tan extrema como dicen. En 1954, Pohl y Cyril M. Kornbluth escribieron 'Mercaderes del espacio', de lectura tan &uacute;til como cualquier manual de econom&iacute;a, adem&aacute;s de amena, y eso tambi&eacute;n tiene que ver con los simulacros para turistas.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la atracci&oacute;n que una empresa ha colocado a las instituciones c&aacute;ntabras (sin que se hayan hecho p&uacute;blicos los detalles, financiaci&oacute;n, cesi&oacute;n de patrimonio natural, etc.) se basa en el Proyecto 'Cuevas de Marte' del 'NASA Institute for Advanced Concepts' (NIAC), cuyas conclusiones se publicaron en 2004. El NIAC lleva un par de d&eacute;cadas estudiando propuestas de experimentos similares. Como no creo que en la cueva de Cantabria se apliquen a rajatabla los protocolos de los cient&iacute;ficos ni las condiciones del planeta por muchos descargos de responsabilidades que firmen los paganos, malpienso que la cosa quedar&aacute; en una mezcla de &lsquo;Gran Hermano&rsquo; y &lsquo;Aventura en Pelotas&rsquo;, pero con trajes de dise&ntilde;o post-Star Trek, ox&iacute;geno racionado y aires de secta de &eacute;lite, todo ello no s&eacute; si exhibido en directo o en diferido, a lo que se a&ntilde;adir&aacute;, anuncian, un supuesto seguimiento con efectos educativos -&iquest;c&oacute;mo no?- en el PCTCAN, quiz&aacute; para justificar subvenciones. La publicidad habla adem&aacute;s de prepararse para no s&eacute; qu&eacute; viaje de dentro de unas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, da la sensaci&oacute;n de que Cantabria encoge su infinitud propagand&iacute;stica de cocido, borona, cachones, anchoas, artes, letras, costas y cumbres, exagera el fetiche de las cuevas (pero hay l&iacute;neas que no deben sobrepasarse: Altamira fracas&oacute; en el cine con toda justicia) y se pone a vender entradas para aprender a guarecerse de las inclemencias alien&iacute;genas, pero sin exponerse a ataques romulanos.
    </p><p class="article-text">
        Me parece que la obsesi&oacute;n por crear ocio de lujo conduce a promover un reclamo tecnificado que podr&iacute;a estar en cualquier sitio m&aacute;s parecido a un desierto de verdad. Estamos en la era de la sospecha: creo que nuestros gobernantes aceptan el territorio vac&iacute;o y renuncian a ponernos en ning&uacute;n mapa del paisaje del cosmos al tama&ntilde;o natural y con todas las dimensiones, no s&oacute;lo las tur&iacute;sticas. Han pasado de decirnos que somos muy grandes -infinitos- a ofrecer agujeros como entretenimiento para narciso-masoquistas emprendedores que sue&ntilde;an con terraformar Marte como ahora martirizan la Tierra: gentes que prefieren castigarse en una cueva-burbuja a disfrutar del paisaje, hablar con los aut&oacute;ctonos y degustar unas buenas berzas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cueva-mundo_132_1711101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Feb 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una cueva en otro mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apócrifo del cobre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/apocrifo-cobre_132_1732325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre hay alguien que conoce a alguien que habló una vez con alguien que estuvo allí y no sabe volver.</p></div><p class="article-text">
        Entra el buscador con el casco color fuego bajo el brazo. Pide un blanco; lo liquida de un viaje. La moto espera fuera, paciente, potente, negra. Vuelve a ella, monta, la arranca.  Es silenciosa, demasiado silenciosa. Se aleja entre susurros del motor.
    </p><p class="article-text">
        -Esa burra vale un past&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -M&aacute;s de 10.000 euros, seguro.
    </p><p class="article-text">
        -Es para buscar el cobre. Est&aacute; loco.
    </p><p class="article-text">
        -Si tiene esa m&aacute;quina, ya lo ha encontrado.
    </p><p class="article-text">
        Una descripci&oacute;n del bar no nos llevar&aacute; a ninguna parte. Est&aacute; cuidado, sirve un caf&eacute; decente, enfr&iacute;a correctamente la cerveza y a los habituales no parece molestarles la calidad del vino. La tortilla y las rabas son aceptables. El due&ntilde;o no se complica la vida.
    </p><p class="article-text">
        -Os digo que sabe donde est&aacute; el cobre-. Suena a afirmaci&oacute;n may&uacute;scula. La fon&eacute;tica tiene razones que el sonido no comprende.
    </p><p class="article-text">
        La tertulia de un domingo de invierno al final de la ma&ntilde;ana, poco poblada, permite mantener las ideas en el aire el tiempo necesario para saborearlas. No es comparable a una tertulia televisiva. De hecho, el televisor embrutece lo m&iacute;nimo con v&iacute;deos retro latinos a volumen moderado. Lambada de invierno. Batucada helada.
    </p><p class="article-text">
        -Si ya lo hubiera encontrado, no andar&iacute;a por aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Tiene que sacarlo sin prisas. Disimulando.
    </p><p class="article-text">
        Se cuenta hace tiempo que cientos de bobinas gigantes esperan el rescate en un almac&eacute;n secreto del extrarradio. Circula una descripci&oacute;n del sitio homologada por la repetici&oacute;n, como las de las utop&iacute;as, las islas con tesoros o los encuentros de los tres tipos. En todo caso, siempre hay alguien que conoce a alguien que habl&oacute; una vez con alguien que estuvo all&iacute; y no sabe volver. Quiz&aacute; tambi&eacute;n exista uno de esos planos sin coordenadas por los que se mata la gente.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que est&aacute; en una de las muchas urbanizaciones que fueron empezadas y abandonadas durante la crisis, cuando hicieron explotar una burbuja de cemento invisible y no hab&iacute;a refugios para la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Por qu&eacute; no en un pol&iacute;gono industrial? Hay muchas naves vac&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        -Eso d&iacute;selo al que lo guard&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        No faltan detalles. El lugar ideal es una especie de p&aacute;ramo con los comienzos de varios edificios, algunos con el esqueleto de ferralla completo, otros que se frustraron a diversas alturas. Pero del que importa apenas se distingue la base de hormig&oacute;n, que forma una explanada perimetrada por penachos de cables embutidos en tubos de pl&aacute;stico y rodeada de yerbas de la pampa. El cubo enterrado guarda un s&oacute;tano inmenso al que se accede por una escotilla. Luego, una cornisa sobre un abismo lleva a una escalera con pelda&ntilde;os de metal y sin barandilla.
    </p><p class="article-text">
        -Claro. Sin barandilla. Ni normas de seguridad ni hostias -dice el jubilado-. Con menos motivo hac&iacute;amos lanzapetardos con tubos de radiador...
    </p><p class="article-text">
        Al bajar, los escalones vibran con resonancia de pel&iacute;cula de miedo y, aunque se lleve una buena linterna, el fondo tarda en aparecer. Cada paso da una nota m&aacute;s grave que el anterior hasta que, de repente, surgen sombras de bobinas de cobre de un metro de altura alineadas como huevos de alien. Todos los mitos guardianes, incluido el de la puerta de la Ley, se hablan entre ellos con los primeros destellos rojizos.
    </p><p class="article-text">
        -Y eso, &iquest;qui&eacute;n co&ntilde;o lo ha visto?
    </p><p class="article-text">
        -Las escondieron para especular. Eran stocks desviados. Aprovecharon el hueco.
    </p><p class="article-text">
        -Pues, para ser un secreto, lo sabe todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da? No se sabe d&oacute;nde est&aacute;n. Para el transporte trajeron camioneros polacos. Les quitaron los gps y los guiaron de noche.
    </p><p class="article-text">
        -Ser&iacute;an rumanos. El cobre lo curran los rumanos. Les subvenciona el gobierno las furgonetas y las usan para robar cables.
    </p><p class="article-text">
        -Eso es mentira y t&uacute; eres un racista- dice el alba&ntilde;il transilvano.
    </p><p class="article-text">
        -Y facha -afirma el jubilado-. Adem&aacute;s, hablamos de cobre industrial.
    </p><p class="article-text">
        -Los de por aqu&iacute; que supieron algo del asunto, a veces se emborrachan y hablan; luego lo niegan; pero, si saben pistas sobre el sitio, no lo dicen ni con orujo en vena. Los untaron bien y tienen miedo. O piensan encontrarlo ellos alg&uacute;n d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n algunos, el almac&eacute;n est&aacute; vigilado por patrullas de matones a sueldo. Ex yugoslavos sin escr&uacute;pulos. Hay que tener cuidado con las gentes desesperadas de estados desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        -Pues anda, que no hay gorilas aqu&iacute;... Ponme una ca&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -Si alguien pillara eso, no se conformar&iacute;a una moto. Y no se quedar&iacute;a paseando por el barrio.
    </p><p class="article-text">
        -Creo que ha comprado un piso. Y se le escap&oacute; una vez que lo buscaba. Tiene que sacarlo poco a poco. Y no veas c&oacute;mo viste la mujer.
    </p><p class="article-text">
        -Lo dijo de broma. Y la mujer se apa&ntilde;a bien con cuatro trapos, como yo.
    </p><p class="article-text">
        -Ella va ahora con una furgoneta blanca.
    </p><p class="article-text">
        -Tiene una lavander&iacute;a en negro.
    </p><p class="article-text">
        -Qu&eacute; chorradas dices. Antes me creo lo del cobre.
    </p><p class="article-text">
         -S&iacute;: van de noche por las bobinas en una furgona blanca. Para camuflarse, no te jode...
    </p><p class="article-text">
        Todas las leyendas dialogan entre s&iacute; esperando hacerse verdaderas. El inquietante Borges se&ntilde;al&oacute; que 'ap&oacute;crifo', antes de servir para tachar de falsos los evangelios no aceptados por el canon, s&oacute;lo significaba 'oculto'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/apocrifo-cobre_132_1732325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jan 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Apócrifo del cobre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Relato,Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa y la puerta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/trampa-puerta_132_1754813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77500388-1e14-4efa-b511-f97b5dde6a36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘La puerta abierta’. | Henri Martin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hace falta un fanático doctrinario para confirmar la solidez de ese mundo tan acomodado.</p></div><p class="article-text">
        La trampa de moda (aunque el t&eacute;rmino fue acu&ntilde;ado por intelectuales cat&oacute;licos en los a&ntilde;os 90) consiste en llamar &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo; a la defensa de medidas contra las discriminaciones y agresiones espec&iacute;ficas que sufren las mujeres. Supongo que el m&eacute;todo tambi&eacute;n sirve para etiquetar como &ldquo;ideolog&iacute;a de raza&rdquo; a la lucha contra el racismo o &ldquo;ideolog&iacute;a de clase&rdquo; a la lucha contra las desigualdades sociales. Pero la violencia machista, la segregaci&oacute;n racial o el bajo poder adquisitivo son hechos que afectan a grupos concretos y exigen soluciones concretas, as&iacute; que el uso del t&eacute;rmino delata la intenci&oacute;n de manipular el concepto de ideolog&iacute;a (&ldquo;conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o &eacute;poca, de un movimiento cultural, religioso o pol&iacute;tico, etc.&rdquo;, dice el diccionario) para presentar las posibles modificaciones de las situaciones de injusticia -c&oacute;modamente instituidas para algunos- como caprichos destructivos y 'artificiales' opuestos al orden que se considera 'natural'. Esa idea de la naturaleza anclada en el dise&ntilde;o patriarcal declara inmutable un orden superior antifeminista, supremacista y asentado en privilegios econ&oacute;micos; un orden que -hay que citar a Hannah Arendt una vez m&aacute;s - impone a sus fieles la banalidad del mal que explica tanto la crueldad de las consignas como la pasividad o el temor a la libertad propia y ajena.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las veces, no hace falta un fan&aacute;tico doctrinario para confirmar la solidez de ese mundo tan acomodado. Por ejemplo, ese hombre que ah&iacute; veis, con cara de recurso literario, pas&oacute; el otro d&iacute;a bajo el arco de leds de la plaza del ayuntamiento, contempl&oacute; los renos escarchados que pastaban electrones mientras ni&ntilde;os de azul y ni&ntilde;as de rosa se dejaban fotografiar y dijo: qu&eacute; bonito. Despu&eacute;s admir&oacute; la pantalla gigante que emite anuncios sexistas en la parada del autob&uacute;s y manifest&oacute;: qu&eacute; maravilla. Luego entr&oacute; en una cafeter&iacute;a, donde se le uni&oacute; su se&ntilde;ora, que ven&iacute;a de la compra, para mirar hipnotizada el telediario mudo del televisor panor&aacute;mico alzado al fondo, a la derecha, como las letrinas de la informaci&oacute;n ('el ojo es ojo porque te ve, no porque t&uacute; lo ves', dec&iacute;a Machado) mientras &eacute;l le&iacute;a y comentaba el peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un instante en que el titular en papel coincidi&oacute; con el r&oacute;tulo que pasaban bajo el carrusel de im&aacute;genes:&nbsp; Rebeca Alexandra Cadete abri&oacute; la puerta a su asesino para que &eacute;ste no molestara al vecindario. Un error fatal, dec&iacute;a el peri&oacute;dico. Ya era el motivo recurrente del d&iacute;a la primera v&iacute;ctima de la violencia machista del a&ntilde;o en la circunscripci&oacute;n geogr&aacute;fica de referencia obligada. La mujer tem&iacute;a que la bestia alterara la convivencia. &iquest;C&oacute;mo se fi&oacute; de &eacute;l? Hablar ahora del peso de la cultura o el arte del amor deslumbrado a medias por el pragmatismo econ&oacute;mico y la pasi&oacute;n rom&aacute;ntica ser&iacute;a probablemente una p&eacute;rdida de tiempo. No hay reflexi&oacute;n que valga sin leyes protectoras con efectos cotidianos.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, ha aparecido el consuelo de la fatalidad. La pena es una cosa muy rara. Tambi&eacute;n la culpa. Una fatalidad. Todo es comparable, aunque duela. Tambi&eacute;n lo incomprensible. El hombre asiente, su se&ntilde;ora asiente, el camarero asiente probablemente por principio profesional. El medio ha elegido la an&eacute;cdota que parece estar ofreciendo una v&aacute;lvula de escape: el error como confirmaci&oacute;n de lo inevitable. Seguro que el redactor solo buscaba un buen t&iacute;tulo que adornara la noticia; es el viejo problema de las originalidades vac&iacute;as: que apelan al tribunal del inconsciente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No se pudo evitar? Lo inevitable suele ser un argumento m&aacute;s para los c&oacute;mplices, un apartado m&aacute;s de la ret&oacute;rica de la sumisi&oacute;n. Antes mor&iacute;an menos mujeres porque aceptaban su destino. El hombre que lee, la esposa que confirma, el periodista que presiente el desequilibrio entre la fugacidad de las im&aacute;genes y titulares y la intensidad de ese instante en que alguien abre una puerta (por civismo o por una verg&uuml;enza adquirida mediante la culpabilizaci&oacute;n ante los actos masculinos), todo parece el decorado perfecto de una resaca navide&ntilde;a, cuando azota el solsticio los &uacute;ltimos latigazos de la inversi&oacute;n solar con toda la rabia del invierno de postal.
    </p><p class="article-text">
        Los tanques blindados del pensamiento, asustados por el feminismo, tramaron la etiqueta de la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero para negar la perseverancia de una situaci&oacute;n de dominio asentada con consignas de prejuicios; entre ellos el de dejar un resquicio para la duda sobre la responsabilidad de la v&iacute;ctima, que quer&iacute;a seguir viviendo sin molestar a los vecinos. Pod&iacute;a haber dejado la puerta cerrada. Pod&iacute;a haberse resistido m&aacute;s. Pod&iacute;a haber elegido a otro hombre. &iquest;Pod&iacute;a?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/trampa-puerta_132_1754813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Jan 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa y la puerta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Machismo,Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujer con teléfono móvil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mujer-telefono-movil_132_1789572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f541e3b2-7f79-4659-b7ae-46a1081f78b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La nueva valla del Puerto de Santander tiene cuatro metros de altura. | RPLL"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los reporteros suelen fotografiar esos intentos desesperados de alcanzar las redes de la sociedad postindustrial, un espectáculo que viene muy bien para completar los telediarios.</p></div><p class="article-text">
        He visto a una mujer negra que sal&iacute;a de un edificio oficial con una bolsa llena de documentos y me he acordado de&nbsp;<a href="https://www.poesi.as/da69050.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mujer con alcuza</a> de D&aacute;maso Alonso (la burocracia es densa como el aceite, pero poco nutritiva), y he pensado que se llama Fatou Albertine Diakhoumpa y que, cuando sali&oacute; de Tambacounda, llevaba consigo dos tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Uno lo vendi&oacute; en Boutilimit mientras se confiaba a las promesas de un cami&oacute;n en el desierto junto a una veintena de fugitivos. Un tercio de los viajeros se quedar&iacute;an por el camino. Con eso ya cuentan los apalabradores de cayucos. Las mujeres se api&ntilde;aban a un lado de la caja para no ser violadas. Fatou (dicen que su nombre es el que los se&ntilde;ores coloniales dieron a las criadas) tiene la ventaja de no ser muy atractiva, pero tampoco posee una vulgaridad desagradable, sino un aire a la vez apacible y diligente que la hace apreciada para el servicio dom&eacute;stico de los hogares blancos.
    </p><p class="article-text">
        El m&oacute;vil que se qued&oacute; era un modelo que ya no se vende en Europa. Para cargarlo durante la traves&iacute;a del desierto, llevaba un par de artilugios formados por pilas atadas con cinta aislante a un cable. Durante la noche, los viajeros alzaban las manos para coger cobertura. Los reporteros suelen fotografiar esos intentos desesperados de alcanzar las redes de la sociedad postindustrial, un espect&aacute;culo de figuras oscuras, estilizadas y dispersas entre las dunas, contra el crep&uacute;sculo, que viene muy bien para completar los telediarios.
    </p><p class="article-text">
        Fatou tuvo suerte: pudo hablar un par de veces con su familia mientras esperaban a que los mafiosos del transporte decidieran qu&eacute; ruta era la m&aacute;s segura, y una m&aacute;s en la patera, aunque eso fue una despedida (la mar se hab&iacute;a revuelto; cre&iacute;an que no iban a llegar a tierra) y s&oacute;lo se entend&iacute;an las l&aacute;grimas. Ahora est&aacute; en la cola del paro despu&eacute;s de tres meses de un verano de s&oacute;tanos, suelos y cocinas. A la asfixia de las jornadas intensivas sucede una laxitud de incertidumbre que, sin embargo, nunca es peor que el miedo del origen que empuja a la huida.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de ella conversan dos tipos. Compiten por fingirse airados, subrayan el aire con los dedos y marcan signos de admiraci&oacute;n con las cejas. Ella no sabe sus nombres, pero, como ellos, nada m&aacute;s verla, ya le han asignado un estereotipo del que tiene pocas probabilidades de escapar (mujer negra, fea, gorda y con un cansancio interpretado por los blancos como embrutecimiento), nada nos impide asignarles, respectivamente, los de Juan Espa&ntilde;ol y Nel Monta&ntilde;&eacute;s y definirlos como rutinarios en el ocio, el trabajo y el desempleo, y evidentemente pr&oacute;ximos al umbral de la pobreza. Espa&ntilde;ol tiene ojeras y Monta&ntilde;&eacute;s echa largas miradas de desconfianza a la cola y al mostrador de los funcionarios. Si ustedes no me entienden, no lo s&eacute; explicar mejor: miren a su alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Fatou le oye decir a Juan Espa&ntilde;ol que los inmigrantes tienen m&aacute;s subvenciones que &eacute;l, gastan m&aacute;s asistencia sanitaria, tienen preferencia para los trabajos y usan m&oacute;viles de lujo. Su colega lo ratifica todo. Quiz&aacute; creen que no los entienden, ni ella ni otros inmigrantes que hay en la cola. La mujer habla w&oacute;lof, franc&eacute;s, espa&ntilde;ol, algo de &aacute;rabe y bastante ingl&eacute;s. No sabe qu&eacute; m&oacute;vil tienen esos tipos, pero el suyo (ha decidido mantenerlo oculto durante toda la espera) es un android normal, ni caro ni de los m&aacute;s baratos. Fue la primera adquisici&oacute;n que hizo con el primer sueldo y lo cuida con mimo. Le permiti&oacute; independizarse de los locutorios, los cuelgues del Skype, las angustias repentinas, y le otorga el poder de enviar im&aacute;genes cotidianas, inmediatas, a su familia y amistades de su pa&iacute;s o la di&aacute;spora, y eso puede con todas las sombras del coraz&oacute;n de las tinieblas.
    </p><p class="article-text">
        Empleado de las potencias coloniales, Joseph Conrad percibi&oacute; que Occidente estaba creando una barbarie por la que alg&uacute;n d&iacute;a tendr&iacute;a que responder con algo mejor que mandar tropas o, definitivamente, enloquecer y autodestruirse entre delirios de avanzadas del progreso. Era un hombre triste incluso antes de pasar su l&iacute;nea de sombra. Hab&iacute;a intuido algo en el abigarramiento de los puertos de su &eacute;poca. Quiz&aacute; alguna vez arrib&oacute; a Santander, cuando las machinas de madera rezumaban salitre y resbalaban igual las descargadoras blancas que los arponeros polinesios, los grumetes jamaicanos o las mucamas de todo el mundo. Ahora hay una valla nueva, muy alta, situaci&oacute;n provisional hasta que el soborno a gobiernos que comercian con sus fronteras obligue a cambiar las rutas o se env&iacute;e la estaci&oacute;n mar&iacute;tima a un lugar m&aacute;s discreto. La mayor&iacute;a de las quejas por el enrejado de cuatro metros de altura han sido est&eacute;ticas, parecidas a las que recibi&oacute; el Centro Bot&iacute;n, que mira el muelle desde su orgullo de obst&aacute;culo opulento y escamado.
    </p><p class="article-text">
        El blindaje tiene el aplauso de la inmensa minor&iacute;a y les parece escaso a los que vigilan a la inmigrada para verificar que tiene un m&oacute;vil mejor que el suyo. El juicio ya est&aacute; hecho. Si descubren que el de Fatou es peor, dir&aacute;n que seguro que tiene otro en casa, sin saber que el otro lo cambi&oacute; por comida o agua en un territorio representado en los mapas ideol&oacute;gicos (en los militares y mineros est&aacute; bien detallado) por un espacio en blanco con avisos de monstruos, leones y can&iacute;bales, pero tambi&eacute;n de oro y diamantes, petr&oacute;leo, uranio y colt&aacute;n, de modo que los blancos que se adentran en ellos para traer riqueza figuran como h&eacute;roes, locos geniales o emprendedores. Pero los aut&oacute;ctonos que los atraviesan en sentido contrario huyendo del hambre, la guerra y la peste son mirados aqu&iacute; como usurpadores de nuestra liberal libertad. Y como codiciosos tecnol&oacute;gicos cuando usan aparatos que nuestro mundo ha hecho imprescindibles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mujer-telefono-movil_132_1789572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Dec 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujer con teléfono móvil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemónium]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemonium_132_1862027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d18bd86-5ec6-4434-933e-25b5d1c66fb5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Bronca por una partida’. Jan Steen (s. XVII)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Parodia de una tragedia o tragedia de una parodia?</p></div><p class="article-text">
        Me da cierta pena escribir sobre el provinciano pandem&oacute;nium de Podemos Cantabria porque las miasmas de esa ci&eacute;naga m&iacute;nima apenas son comparables a las de otros partidos dotados de mejores blindajes informativos y expertos contables. Pero creo que los que vinieron como mensajeros de lo nuevo merecen no ser ninguneados cuando se pelean junto al abismo mientras cada bando en lucha asegura que todo est&aacute; muy claro: los malos son los otros y la &uacute;nica soluci&oacute;n es la victoria, o sea, la derrota.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n regional del partido de las l&iacute;ricas tentaciones (aunque Miguel &Aacute;ngel Revilla les da cien mil vueltas en regionalismo y neoperonismo, y seguro que su sucesora lo har&aacute; a&uacute;n mejor) ha conseguido, desde 2014 y repitiendo las mismas artima&ntilde;as, alcanzar la excelencia en la pr&aacute;ctica de la desmesura interna. Me refiero, por supuesto, a la conducta observable y sus consecuencias evidentes, porque los del exterior apenas podemos valorarlo desde la est&eacute;tica, que es el espejo de la &eacute;tica, o as&iacute; lo so&ntilde;amos. As&iacute; lo entend&iacute;an aquellos griegos enfrentados a sabiendas de que la culpa la ten&iacute;a la Discordia, que hab&iacute;a tirado una manzana de oro sobre la mesa de las apuestas divinas provocando un choque de orgullos y, sobre todo, de n&uacute;meros, y lanzando a los inscritos a las sombras de la n&eacute;mesis. Entre lamentos por las ilusiones perdidas y la locura fatal, lo que entonces cantaba el esquivo Homero luego lo pondr&iacute;a Shakespeare en boca de un idiota (literalmente, un apol&iacute;tico) porque no hay narrador inocente. Afirmo de paso que debemos recuperar el mejor invento de los atenienses: las votaciones de ostracismo.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al podemismo (no dejaron en el nombre lugar para lo probable: 'probemos', pod&iacute;an haber dicho, pero ten&iacute;an que imitar a Obama, a quien pocos recuerdan), se dir&iacute;a que la bronca entre facciones muy poco diferentes no es la parodia de una tragedia, sino la tragedia de la parodia del regreso a la ideolog&iacute;a sin ideolog&iacute;a, galimat&iacute;as cuya autorreferencia parece fatigar cualquier debate que no pueda resolverse con aclamaci&oacute;n de liderazgos en alegres, vistosas repeticiones fundacionales. Y, como cuanto m&aacute;s se repite un mantra, m&aacute;s falso es, nadie intenta aplicar la agon&iacute;stica de Chantal Mouffe (ya sabemos que no funciona si no crees en ella) y superar la idea del adversario como enemigo mediante la regulaci&oacute;n del conflicto, por decirlo en la jerga de vocablos nuevos para cosas viejas. Ser&iacute;a muy f&aacute;cil se&ntilde;alar que el problema reside en una 'torpeza notable en comprender las cosas', que es la definici&oacute;n de estupidez, pero todo apunta a turbios intereses, apego al poder y estupefacci&oacute;n del personal (&iquest;cu&aacute;ntos quedan?) necesitado de imaginarios m&aacute;s all&aacute; y ac&aacute; del repintado 15M, incluidos, me temo, los que piensan (&iquest;y, de estos, cu&aacute;ntos hay?) que la pol&iacute;tica puede ser de otra manera menos dependiente de los despachos en disputa. Por lo visto, tanto colorido transversal y tanto edulcorante ocultaban rituales muy primarios
    </p><p class="article-text">
        Louis Aragon hablaba de la capacidad del ser humano para destrozar lo que cree estar abrazando y de la frustraci&oacute;n de los que se creen llamados a un destino singular, pero sospecho que, como ortodoxo ca&iacute;do en la 'realpolitik', no es muy le&iacute;do en los parques de ninguna de las lealtades. Quiz&aacute; lo que ocurre es que se han puesto a reflotar el Gran Significante de la Democracia Parlamentaria Partitocr&aacute;tica sin cambiar el significado, la forma ni el contenido; tres cosas que para m&iacute; vienen a ser lo mismo, porque yo, la verdad, me pierdo con la filosof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desocupar espacios es muy dif&iacute;cil -Jorge Oteiza lo hac&iacute;a muy bien- pero reocupar un baile de m&aacute;scaras se me hace un tonto maquiavelismo: una contradicci&oacute;n en los t&eacute;rminos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/podemonium_132_1862027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Oct 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podemónium]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Cantabria,Política,Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queremos saberlo todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/queremos-saberlo_132_1882021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/650b5949-53b4-4bbe-bcf8-747a68f37438_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Comediantes&#039;, de Antoine Watteau. (1720)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que pongan un gran vertedero virtual, un repositorio de acceso libre, y cuelguen ahí todo lo que pesquen en las cloacas.</p></div><p class="article-text">
        En el teatro, los de m&aacute;s abajo estamos siempre en el gallinero, que es el lugar m&aacute;s alejado del escenario, pero ah&iacute;, al menos, somos los de arriba por un rato.
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo suele ser rampl&oacute;n, a nuestro gusto plebeyo y al de los villanos de la platea -clase media, dicen-, pero lo mejor es cuando se descoloca la tramoya, se desmantelan los bastidores y, quiz&aacute; borracho el elenco desde la noche anterior, se disparan las morcillas. Entonces, algunos de los de abajo, formados en la cultura de la venganza y ahora subidos a nuestra percha, gozamos perversos sabiendo que andan por ah&iacute; cuatrocientos archivos grabados por una red de solucionadores y conseguidores desde la noche de los tiempos. Y queremos verlo y escucharlo todo, como los millones de documentos de WikiLeaks (en el ciberespacio siguen; no ha pasado nada, pero nos hemos re&iacute;do un rato), aunque m&aacute;s gracia ten&iacute;an los &ldquo;te quiero, compa&rdquo; y &ldquo;estoy en la pol&iacute;tica para forrarme&rdquo; de los peperos que se llamaban sob&aacute;ndose con palabras a lametones de contabilidades fractales, y no voy a hablar de los mensajucos de la realeza porque la ignorancia de la ley (mordaza) no exime de su cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        Desde arriba, podemos bajar la mirada a donde sea, intuir lo que debe de ser vivir el mundo en perspectiva casi cenital. Quiz&aacute; tengan raz&oacute;n los que dicen (pero les pagan por ello) que no estamos preparados para ese punto de vista tanto como los expertos que van a provocar la nueva crisis que ya anuncian, pero nos las arreglamos a nuestra manera yendo de lo global (Bolsonaro no se esconde hablando de mujeres y homosexuales y llamando guapa a una lesbiana para quedar bien) a lo local (hybris escupidora en supuestas grabaciones que al parecer nadie hab&iacute;a o&iacute;do y todo el mundo conoc&iacute;a en el ambiente irradiador con el que Podemos Cantabria quiere hacer un drama y le sale un esperpento malo), aunque luego la sabidur&iacute;a no nos sirva de nada porque el que cobra obedece y la mayor&iacute;a aplaude la obra original, promocionada hasta en la sopa.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo es guasa: tambi&eacute;n se entiende algo desde abajo de tragedias personales y de c&oacute;mo las nuevas tecnolog&iacute;as (en el gallinero algunos se toman esto muy en serio) cambian el paso del tiempo para que nada cambie y se aseguran el predominio de sus mon&oacute;logos haci&eacute;ndolos parecer accidentes o tertulias. Hay sitio aqu&iacute; para la pena, no les quepa duda, mientras Charlot intenta orinar desde la balaustrada, que es, como quien dice, el borde del abismo.
    </p><p class="article-text">
        En el vodevil, cualquiera se salva con un quiebro, pero jode saber que el periodista Jamal Khashoggi pudo haber grabado su asesinato a manos de los gorilas de la embajada saud&iacute; con un dispositivo de pulsera, y seguro que no pasa nada, aunque es inevitable arrastrar la memoria por el esti&eacute;rcol de las monarqu&iacute;as del golfo hasta esas fotos del jefe del estado en celebraciones con los jeques no s&eacute; si antes o despu&eacute;s de retratarse con una emprendedora hiperbronceada, el cad&aacute;ver de un elefante y las sombras danzarinas de un bungalow en Bostwana.
    </p><p class="article-text">
        Queremos saberlo todo. Ustedes -ellos- lo saben todo de nosotros. Queremos saber lo necesario para entender los -presuntos- accesorios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de jolgorios, componendas, chantajes, apoyos mafiosos, coimas, comisiones, pagos en org&iacute;as, acuerdos en puticl&uacute;s que dejar&iacute;an chiquito al de 'Airbag' (este concepto es fundamental) y vaciles de ambig&uacute; que acompa&ntilde;an a las leyes, los decretos, sus infracciones y sus cumplimientos, todo lo callado, celebrado o consentido que, como anuncia el iceberg, forma parte del respetable espect&aacute;culo de poderes divididos (si no les convence, el fiscal se lo afina) salido de la Ilustraci&oacute;n y que, al parecer, hay que redecorar c&iacute;clicamente para que los del gallinero no nos cabreemos hasta el punto de no retorno de las libertades o la disoluci&oacute;n del engrudo social. Tengamos la fiesta en paz, que hemos venido a divertirnos y se nos est&aacute; dando muy mal reparto, un repertorio aburrido y las entradas muy caras. Denle al &eacute;nter y env&iacute;enlo todo a la nube: aqu&iacute; arriba lo pillamos enseguida.  Y los de la claque, que se callen o disimulen.
    </p><p class="article-text">
        Queremos saberlo todo. Que pongan un gran vertedero virtual de acceso libre y cuelguen todo lo que aparezca, lo desencriptado y lo que no (ya surgir&aacute;n turings que lo traduzcan), y que cualquiera pueda hacerlo con lo suyo y lo de otros (ya se entender&aacute;n los difamadores con los jueces; no se r&iacute;an, que es peor). Y que instalen puntos de acceso a la e-alcantarilla en todas las esquinas. Quien no quiera, que no mire, pero algunos demandamos nuestro gallinero en la red para poder siquiera atisbar el -supuesto- tinglado cleptohistri&oacute;nico de los desaprensivos demiurgos del telar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/queremos-saberlo_132_1882021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Oct 2018 07:36:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Queremos saberlo todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día grande en la comunidad reimaginada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-grande-comunidad-reimaginada_132_1928847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afd16309-d870-41c8-af27-f6275bc0f268_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Representantes presentando sus respetos (detalle). | Henri Rousseau"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gracias al buen tiempo convenientemente informado el día anterior (esos capullos de meteorología casi insinúan lluvia), una hora antes ya se había congregado una multitud.</p></div><p class="article-text">
        En la ceremonia oficial de celebraci&oacute;n del D&iacute;a de la Memoria ha habido este a&ntilde;o varias novedades (a&ntilde;ade esto -dicta el redactor jefe-:), sin que ello implique, por supuesto, perder un &aacute;pice del esp&iacute;ritu de esta conmemoraci&oacute;n del asentamiento de la identidad aut&oacute;noma. La m&aacute;s destacable quiz&aacute; sea la nueva vestimenta t&iacute;pica, los blusones blancos con dibujos de l&iacute;neas rojas basados en manos y signos parietales, adoptados en sustituci&oacute;n de los hasta ahora tradicionales, demasiado parecidos a las kufiyas, tambi&eacute;n rojiblancas, utilizadas por los saud&iacute;es que ahora proliferan (no pongas eso, sugiere que son demasiados, pon:) veranean en las playas amuralladas de las siete villas; de los cuales, por cierto hubo una nutrida representaci&oacute;n que ocup&oacute; su propio palco, financiado por la Gulf Leisure Corporation (no se te olvide la foto y que se vea bien el logo).
    </p><p class="article-text">
        Lucieron el renovado atuendo los miembros del gobierno y casi todos los presentes en la tribuna presidencial, as&iacute; como buena parte del p&uacute;blico. (Saca de las im&aacute;genes a los que llevaban el antiguo y no insistas en el tema&hellip; Bueno, no espera, di algo del vicepresidente. &iquest;Que se ha implantado genes de goma Reed Richards para mejor abrazar al s&eacute;quito mientras saca pecho? Un d&iacute;a se te va a escapar algo as&iacute; y vamos a tener problemas). En una improvisada rueda de prensa el vicepresidente desminti&oacute; los rumores de ruptura dela coalici&oacute;n de gobierno a causa de los problemas de las consejer&iacute;as de su partido (d&eacute;jalo ya y habla de las orpizuelas. Bueno, no sigue el orden...).
    </p><p class="article-text">
        (&iquest;Ponemos algo de la ATV y la ADO? S&iacute;, algo hay que poner, no vaya a haber cambios...) Es de destacar el lugar de honor reservado a representaci&oacute;n de la colonia tur&iacute;stica permanente, que acaba de constituir la Asociaci&oacute;n para la Tolerancia Vacacional como r&eacute;plica a la Alianza para la Democratizaci&oacute;n del Ocio, muy activa durante la temporada veraniega en sus reivindicaciones contra lo que considera privatizaciones encubiertas de playas. El violento enfrentamiento entre activistas de la ADO, apoyados por antiasimilacionistas culturales, contra las empresas de reserva de espacios playeros exigi&oacute; este verano la firme intervenci&oacute;n del presidente. Que la ADO no haya sido invitada parece una toma de postura clara a favor de la pol&iacute;tica de tolerancia infinita hacia el turismo, si bien fuentes de la Consejer&iacute;a insisten en el compromiso de examinar el asunto. (&iquest;Es cierto eso? Qu&eacute; va.)
    </p><p class="article-text">
        El acto comenz&oacute; a las diez de la ma&ntilde;ana, pero, gracias al buen tiempo convenientemente informado el d&iacute;a anterior (esos capullos de meteorolog&iacute;a casi insin&uacute;an lluvia), una hora antes ya se hab&iacute;a congregado una multitud (las tomas del dron no sirven; hay muchos huecos) que fue recibiendo con aplausos a las personalidades de distinto tipo mientras desfilaban festivamente antes de ocupar las zonas reservadas.
    </p><p class="article-text">
        El ambiente era c&aacute;lido (hay que decir c&aacute;lido, entra&ntilde;able, afable, qu&eacute; tiempos aquellos en que el periodismo casi no usaba adjetivos) y se suced&iacute;an las inevitables discusiones y chistes (el jefe de protocolo ha sugerido que lo pongamos; une campechan&iacute;a y vanguardia tecnol&oacute;gica, y eso mola) sobre el n&uacute;mero de clonaciones que lleva el presidente, pero, como ya es at&aacute;vico, en cuanto abri&oacute; los brazos y se puso de puntillas, se hizo un silencio fervoroso.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del discurso -disponible en el enlace-, se procedi&oacute; al desfile de productores y representaciones gremiales.
    </p><p class="article-text">
        Tras la presentaci&oacute;n de los expositores deslizantes de las cofrad&iacute;as de quesos, anchoas y hortalizas recuperadas, art&iacute;culos de lujo que gozaron de especial protecci&oacute;n militar para prevenir los intentos de saqueo de a&ntilde;os anteriores, se procedi&oacute; al esperado desfile de neorpiluzas&reg;, las gallinas hiperproductivas que se est&aacute;n implantando en toda la regi&oacute;n a ritmo acelerado. (No saben a nada; ni la carne ni los huevos; las plumas son bonitas&hellip;). La polic&iacute;a tuvo que imponer orden cuando un grupo de personas que exhib&iacute;an fotos de vacas tudancas, avestruces y alpacas intent&oacute; irrumpir en la impresionante marea de plumas que ocup&oacute; toda la avenida. (Lo de que quiten los avestruces me fastidia; el carpacho est&aacute; bueno.)
    </p><p class="article-text">
        Pero el momento culminante se produjo cuando, ya cercano el mediod&iacute;a, cien mil camareros unieron sus bandejas en testudo para formar un espejo cuyo reflejo se hubiera visto desde Marte si los bombardeos no hubieran oscurecido la atm&oacute;sfera. Hubo palabras de solidaridad para los resistentes de Hellas Planitia, que no pudieron grabar las im&aacute;genes esperadas. Tras la pas&aacute; final de las huestes hosteleras, se procedi&oacute; a la suelta de unos cuatrocientos mil estorninos mutados, de vivos colores verdes, inspirados en el musgo aut&oacute;ctono, seg&uacute;n el biodise&ntilde;ador Hortuda (a ver si para el a&ntilde;o que viene consigue que no defequen en pleno vuelo) que cubrieron el cielo de efectos luminiscentes hasta que fueron expulsados con ultrasonidos.
    </p><p class="article-text">
        Varios grupos de xaphooneros animaron el baile hasta bien avanzada la noche. (Tengo resaca. M&aacute;ndalo como est&eacute; y ma&ntilde;ana, si hace falta, cortapegamos cosas.)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-grande-comunidad-reimaginada_132_1928847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Sep 2018 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día grande en la comunidad reimaginada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sentimentalizaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sentimentalizaciones_132_1968630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e54b8401-28da-4517-87c5-b9e48732ada1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Honoré Daumier. En el ómnibus (1864)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Habiendo percibido la incomprensión del público (el cual, no obstante, no recuperará el importe de sus billetes), procede a retirar el antisistema de transporte llamado 'MetroTUS'.</p></div><p class="article-text">
        Dice la &uacute;ltima moda de la opini&oacute;n que el nacionalismo es una sentimentalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, la lucha de clases es una sentimentalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, el deporte (espectacular o intimista) es una sentimentalizaci&oacute;n del ejercicio f&iacute;sico; el coleccionismo de arte, una sentimentalizaci&oacute;n del deseo de poseer objetos bellos, inquietantes o repulsivos o ideas y palabras de los tres tipos; la reivindicaci&oacute;n del AVE, una sentimentalizaci&oacute;n del deseo de huir o de venir... Eso era la &uacute;ltima moda hasta hace unos instantes, porque de pronto recibo un email que me informa de que durante los pr&oacute;ximos diez minutos los medios rendir&aacute;n pleites&iacute;a a un joven y enfurecido te&oacute;rico que afirma que toda protesta es f&uacute;til porque de inmediato es integrada y que toda demostraci&oacute;n es ociosa porque lo que mola es la perspectiva period&iacute;stica y no el ensayo, y lo hace sumando en pocos tuits a do&ntilde;a Ana Bot&iacute;n, Federico Garc&iacute;a Lorca y Frida Kahlo. A Federico y Frida me atrevo a tratarlos con reverente tuteo, pero con la banca no hay que tomarse confianzas, y a los columnistas de guardia no hay que cederles emociones, que luego ponen papeles y redes como tertulias de la sexta tuerca. Me parece que me he vuelto a hacer un l&iacute;o. La publicidad bancaria -retomo- es una sentimentalizaci&oacute;n de la riqueza, aunque se venda convirtiendo en peripat&eacute;ticos consejeros a comerciales como Nadal, Loquillo o un tipo con aspecto de vampiro que dirige una ETT.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo sucede muy deprisa en la realidad y, mientras se promociona lo imposible, salta la noticia local que comprime todas las sensaciones en una exhibici&oacute;n de turbomixers con dj desertor: el Ayuntamiento de Santander declara que, habiendo percibido la incomprensi&oacute;n del p&uacute;blico (el cual, no obstante, no recuperar&aacute; el importe de sus billetes), procede a retirar el antisistema de transporte llamado MetroTUS. Lo hace sin verg&uuml;enza ni contrici&oacute;n, pero lo hace. Es una trampa, advierte alguien con cara de simp&aacute;tico calamar-casandra. Es una broma, dice otro con m&aacute;s motivo: mantienen el disparate dos meses m&aacute;s. &iquest;Y mientras? El vac&iacute;o, que por cierto ya exist&iacute;a, porque los &uacute;ltimos parches hab&iacute;an tra&iacute;do augurios de caos definitivo. Incluso algunas l&iacute;neas hab&iacute;an apagado las obscenas pantallas panfletarias azules, y los veh&iacute;culos parec&iacute;an sortear los abismos de Babel. Una tercera voz se lamenta: quedar&aacute;n ruinas ostentosas, como esas paradas fara&oacute;nicas y esos autobuses enormes y desiertos de la L&iacute;nea Central, con may&uacute;scula sentimental. Y en el horizonte acechan nubarrones privatizadores.
    </p><p class="article-text">
        Esa noticia s&iacute; que ha tocado sentimientos; y sin jerga sociol&oacute;gica: es que, simplemente, digamos, nos han tocado a muchos los desplazamientos cotidianos. El Ayuntamiento, por supuesto, elaborar&aacute; una negaci&oacute;n de los fracasos, es decir, una sentimentalizaci&oacute;n de la confianza en uno mismo y su equipo de ingenieros despu&eacute;s de haber enga&ntilde;ado a la mayor&iacute;a tantas veces que parece incre&iacute;ble que todav&iacute;a sigan vot&aacute;ndonos esos pardillos. Considerar&aacute; que el triunfo de la plebe (por miembro de ella me tengo) es una sentimentalizaci&oacute;n de su incapacidad para comprender que toda la desfachatez empleada en justificar el disparate era por el bien com&uacute;n y corriente de negocios necesarios que no necesitaba conocer. Pero la vieja y baja comunidad que tantas broncas ha aportado a la historia mantiene una potencia separada de los discursos municipales. La pena es que s&oacute;lo la use en cuestiones muy inmediatas (y con demasiada frecuencia para aplausos a tiranos, pogromos y otras barbaridades; no vayan a creer en la pureza, que ciudadanos hay para todos los gustos, como la autodenominaci&oacute;n de algunos indica) y que el ambiente habitual nos haga estar encantados de desconocernos.
    </p><p class="article-text">
        Pero algo es algo: el gobierno municipal se ha fulminado a s&iacute; mismo para sobrevivir porque sabe que la oposici&oacute;n que tiene que temer no es la pol&iacute;tica al uso, sino el sencillo cabreo de la gente, que todo lo sentimentaliza -igual hay que decir que lo siente- sin pudor.
    </p><p class="article-text">
        Como tengo que poner un colof&oacute;n, helo: para llegar a lo serio, hay que re&iacute;rse primero de esas palabras-autob&uacute;s, tan largas y vac&iacute;as que s&oacute;lo sirven para ocupar l&iacute;neas centrales mientras el debate real est&aacute; en otra parte. Por cierto, por m&aacute;s vueltas que le doy, no entiendo para qu&eacute; sirve un verbo tan resentido. Quiz&aacute; se plantan demasiados arbustos ornamentales en el bosque del lenguaje. Repitan un rato 'sentimentalizar, sentimentalizar, sentimentalizar...' y no tardar&aacute;n en detestarlo como al olor hipn&oacute;tico de los narcisos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sentimentalizaciones_132_1968630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Aug 2018 07:41:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sentimentalizaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Metrotus,Santander,Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sucios sentidos inéditos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sucios-sentidos-ineditos_132_1983907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e216912-1e87-4d1a-a4f5-9dec49c896e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Lawrence Alma-Tadema. | ‘Ofrenda de verano’ (1911)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confórmense con conceder que el turbio paseo nos lleva a una metáfora privada: lo público está en decadencia.</p></div><p class="article-text">
        La frase del t&iacute;tulo es de Juan Carlos Onetti. Les aconsejo que, como lectura playera, la busquen por toda la obra del uruguayo sin usar m&eacute;todos electr&oacute;nicos. Llenen la bolsa con sus libros como si fueran best-sellers. La cita es, por supuesto, prescindible, pero siempre queda bien referirse en agosto a un aguafiestas. Las tres palabras envuelven a una pareja fugada de una pista de baile con un acuerdo impuro, imprevisto y carnal (y sobre todo t&aacute;ctil, olfativo, sonoro: sudor, p&oacute;cima &aacute;cido-alcalina, jadeos) que deja un rastro pornogr&aacute;fico muy dif&iacute;cil de borrar, reescribir, dulcificar o censurar incluso para los moralistas m&aacute;s desalmados. Vienen bien esas tr&iacute;adas en un momento anacr&oacute;nico de una ciudad en verano, durante un paseo sin verg&uuml;enza despu&eacute;s de una tregua de calor no declarada por la multitud, cuando la masa provisional ha despejado las calles en sumisa sincron&iacute;a antes de la siguiente oleada de hip&oacute;tesis con sombrilla bajo la lluvia. Este recurso introductorio y sin embargo evasivo s&oacute;lo puede ser invocado con comodidad en un escenario lleno de falsos diamantes calientes comprimidos por el ambiente de invernadero con parterres de bisuter&iacute;a cultural, que no lo es porque sea barata o pobre o de baja calidad, sino por esa abundancia que cumple a rajatabla las reglas del adocenamiento triunfal. Somos los mejores. Cuantos m&aacute;s turistas vienen, menos caja se hace: algo no cuadra; pero somos los mejores. Cuando baja el desempleo, aumenta la miseria. El para&iacute;so es incre&iacute;ble, pero todos queremos blindarlo y venerarlo.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; al lado hay unas cuantas botellas de despu&eacute;s del botell&oacute;n (es obligatorio hablar de la lacra oficial aunque este art&iacute;culo no lo financien los esforzados hosteleros) tan ordenadas en la escalinata ceremonial de la segunda o tercera (si contamos la cripta, el vientre de la ballena) catedral que dan miedo porque parece que, adem&aacute;s de juerga, ha habido misa negra. Todas iguales, de la misma marca, pero cada una con un nivel distinto de un l&iacute;quido digno del &lsquo;Piss Christ&rsquo; de Andr&eacute;s Serrano, formando una escala de mapas y notas con sus somorrostros, senos y valles. Pero no: no quieran saber cu&aacute;nto arranque hay disuelto ni porqu&eacute; flotan colillas. Conf&oacute;rmense con conceder que el turbio paseo nos ha llevado a una met&aacute;fora privada: lo p&uacute;blico est&aacute; en decadencia. Pens&aacute;bamos que eso era desorden, pero, si dicen que la m&aacute;quina funciona, habr&aacute; que cre&eacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        Los rezagados del 'vernissage' (qu&eacute; listos son los franceses, que aprovecharon la &uacute;ltima oportunidad de los artistas de lustrar su obra para llamar 'barnizado' a las inauguraciones) caminan como barrenderos sin escobas o escobas sin barrenderos. Las autoridades, cuando presentan pliegos de poes&iacute;a, siguen poniendo caras de gobernadores de promontorio. Son amables y plat&oacute;nicos: le encargaron al genio de la cueva, por contrato temporal, el holograma de Atenas del Norte (ni Avenida de Mayo ni Diagonal), con su democracia, sus esclavos, su &eacute;ntasis para acomodar la perspectiva. Pero hicieron una peque&ntilde;a trampa: faltan las votaciones de ostracismo, el gran invento que se carg&oacute; la democracia formal cuando acab&oacute; con la sensatez y oblig&oacute; a inventar motivos para todas las columnas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/sucios-sentidos-ineditos_132_1983907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Aug 2018 07:29:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sucios sentidos inéditos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano,Turismo,Empleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ánimas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/animas_132_2075697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56049c6e-af85-42d0-9336-c18e18eb5cac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="James Hamilton. Náufragos (1875)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los espíritus humildes más afortunados suelen perder el tiempo en depuraciones antes de entrar al paraíso".</p></div><p class="article-text">
        Sin entrar a debatir la dualidad cartesiana, y con toda legitimidad, los vecinos de la llamada calle Alc&aacute;zar de Toledo (al parecer, denominaci&oacute;n vergonzante de la bautizada en 1937 como H&eacute;roes del Alc&aacute;zar, que antes fue de ambiente izquierdista con el nombre de Primero de Mayo) no quieren vivir en un lugar llamado Cuesta de las &Aacute;nimas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos se lo pierden&rdquo;, dice el espectro grangui&ntilde;olesco del Obispo Regente de Cantabria, para algunos primer presidente auton&oacute;mico, santigu&aacute;ndose mientras cabalga.
    </p><p class="article-text">
        Prefieren Calle del Parlamento o seguir como estaban, es decir, la correcci&oacute;n instituida o el homenaje a una matanza del pante&oacute;n fascista (no es, como se ha dicho, un homenaje a un edificio cuyo origen est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la edad media) antes que una referencia a fantasmas que, sin embargo, descansan m&aacute;s en paz que los guerreros cuya memoria espolean mientras las almas an&oacute;nimas apenas se distinguen en los restos del camino.
    </p><p class="article-text">
        Las &aacute;nimas, seg&uacute;n la religi&oacute;n dominante en estos pagos, tienen un matiz de gracia provisional y suelen habitar el purgatorio. S&oacute;lo est&aacute;n en un per&iacute;odo de espera. Pero a los vecinos les parece t&eacute;trico recordar que aquello era la cuesta a un camposanto, un convento, un hospital, una iglesia, una gallera, un beaterio, una c&aacute;rcel, una f&aacute;brica, un barrio... Todo lo cual no andaba lejos, en la c&uacute;spide y sus descensos, de las putas baratas (las caras moraban en las famosas manceb&iacute;as donde cuenta Jes&uacute;s Pardo que el ortodoxo Men&eacute;ndez Pelayo, devoto del templo mencionado, fornicaba sin quitarse el cuello duro: dicen los malvados que por esa revelaci&oacute;n le dieron al santanderino para cuya memoria s&oacute;lo existe El Sardinero el premio de las Letras de Santander) y tampoco muy a desmano de un peque&ntilde;o laberinto enfangado que se sum&iacute;a en el callej&oacute;n del Infierno, etiqueta nada rara de los pasos inferiores en la Europa latinizada y apenas una mirada etimol&oacute;gica al pa&iacute;s de los castigos demon&iacute;acos.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, resulta pat&eacute;tico hablar de &aacute;nimas en lugar de nombrar al &aacute;nimo. Para que luego digan que el g&eacute;nero no importa. O la clase: los esp&iacute;ritus humildes m&aacute;s afortunados suelen perder el tiempo en depuraciones antes de entrar al para&iacute;so; quiz&aacute; las necesidades los ataron en vida a la materia y prefer&iacute;an trabajar para comer o beber para olvidar que rezar; son oscuras dependencias que los ricos no tienen que justificar. Los ricos no necesitan ni el olvido. Es un mundo raro este, lleno de nombres provisionales y universales de chichinabo. Los homenajes a las intermitencias de la barbarie (Proust hablaba de las del coraz&oacute;n para explicar las de la memoria; por eso por aqu&iacute; no tiene calles ni &eacute;xito) de vencedores o vencidos son aceptados o repudiados sin problemas, pero los hundidos en el anonimato del destino ambiguo dan mal rollo con sus regresos. Creo que en Santander no hubo nunca una calle del Purgatorio ni del Limbo, que tan bien funcionan como s&iacute;mbolos en pel&iacute;culas y en novelas dist&oacute;picas. S&iacute; hubo una calleja llamada Cadalso, sin duda de real origen y bien anclada en la advertencia. Los castellanos, incluso, tienen en el p&aacute;ramo un noble pueblo llamado Tinieblas.
    </p><p class="article-text">
        Se puede hablar a muchos niveles de la necesidad de actualizar los nombres. Por ejemplo, igual hay que empezar a pensar en renombrar el Mediterr&aacute;neo Mar de las &Aacute;nimas Sin Refugio, un lugar rodeado de costas malditas y puertos fortificados donde hay que debatir cada rescate con la misma demagogia y crueldad financiera que la deuda p&uacute;blica, como si, una vez fijada la tasa de ganancias geopol&iacute;ticas y valorada la oportunidad, fuera opcional salvar las vidas de los n&aacute;ufragos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/animas_132_2075697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jun 2018 07:55:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ánimas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano,Santander]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jesús Ortiz publica '¿Sueñan los androides con tarifas eléctricas?']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/suenan-androides-tarifas-electricas_1_2142515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47ccce18-fc44-463c-899d-edfe10b569aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El editor Jesús Ortiz, responsable de Milrazones. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro del responsable de la editorial Milrazones recoge una veintena de artículos publicados en su mayoría a lo largo de dos años en eldiario.es</p><p class="subtitle">Reúne reflexiones sobre la actualidad más fresca disfrazadas de miradas al pasado distante, a través del humor y la emotividad para hacer pensar al lector</p></div><p class="article-text">
        El c&aacute;ntabro Jes&uacute;s Ortiz P&eacute;rez del Molino, con una dilatada trayectoria en el mundo editorial y responsable de Milrazones, publica este mes de mayo su primera obra con El Desvelo, titulada '&iquest;Sue&ntilde;an los androides con tarifas el&eacute;ctricas?'. El libro recoge una veintena de art&iacute;culos <a href="https://www.eldiario.es/autores/jesus_ortiz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados en su mayor&iacute;a a lo largo de dos a&ntilde;os en eldiario.es Cantabria</a> y supone su estreno como autor.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;alan desde la editorial impulsada por Javier Fern&aacute;ndez Rubio, &ldquo;se trata de una selecci&oacute;n de art&iacute;culos que re&uacute;ne reflexiones sobre la actualidad m&aacute;s fresca disfrazadas de miradas al pasado distante, en los que el humorismo y la emotividad propician una lectura ligera que, sin embargo, hace pensar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        '&iquest;Sue&ntilde;an los androides con tarifas el&eacute;ctricas?' cuenta a su vez con la participaci&oacute;n del escritor Rafael P&eacute;rez Llano, tambi&eacute;n colaborador de eldiario.es, que recuerda en su pr&oacute;logo que &ldquo;el sexo oral tiene m&aacute;s fuerza que el escrito, pero aunque haya de conformarse con el escrito, el lector resultar&aacute; excitado por unas exposiciones que respetan escrupulosamente lo que deber&iacute;a ser el juramento hipocr&aacute;tico de todo autor: lo primero, no aburrir&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         Jes&uacute;s Ortiz P&eacute;rez del Molino es editor en Icaria y desarrolla desde 2009 un proyecto editorial propio, <a href="http://www.milrazon.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Milrazones</a>, reconocido recientemente con distintos premios a nivel nacional e internacional. Nacido en Santander, es columnista habitual de eldiario.es y traductor del ingl&eacute;s. Tras muchos a&ntilde;os trabajados en empresas de comunicaci&oacute;n, tambi&eacute;n imparte docencia en un m&aacute;ster internacional sobre gesti&oacute;n de industrias culturales.
    </p><p class="article-text">
        El libro sali&oacute; a la venta el 14 de mayo y dos d&iacute;as despu&eacute;s, este mi&eacute;rcoles 16 de mayo, el autor celebrar&aacute; un encuentro abierto al p&uacute;blico en la <a href="https://lavoragine.net/eventos/suenan-los-androides-con-tarifas-electricas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Librer&iacute;a La Vor&aacute;gine de Santander</a>, donde presentar&aacute; oficialmente este trabajo a partir de las 19.30 horas. Posteriormente, '&iquest;Sue&ntilde;an los androides con tarifas el&eacute;ctricas?' se presentar&aacute; tambi&eacute;n en Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/suenan-androides-tarifas-electricas_1_2142515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 May 2018 09:03:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jesús Ortiz publica '¿Sueñan los androides con tarifas eléctricas?']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Rafael Pérez Llano,Ensayos,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ómnibus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/omnibus_132_2235129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92155cea-de64-451b-bf05-e1aa514caec7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ómnibus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a la etimología de la palabra (‘ómnibus’ significa ‘para todos’), es evidente que los usuarios de transportes colectivos sufren un desprecio histórico sólo comparable al de los puros peatones.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ndash;&iquest;A d&oacute;nde vamos?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;No hay manera de saberlo. El conductor est&aacute; loco.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;&iquest;Entonces?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;No se sabe nunca c&oacute;mo va a acabar. Nadie sube en este veh&iacute;culo habitualmente. Por cierto, &iquest;c&oacute;mo ha subido usted?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Como todo el mundo. &iquest;Qu&eacute; es lo que le ha vuelto loco?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;No lo s&eacute;. Encuentro conductores locos por todas partes. &iquest;No le parece gracioso?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;&iexcl;Demonios, no!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Es la empresa. En la empresa, est&aacute;n todos locos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> (Boris Vian. El oto&ntilde;o en Pek&iacute;n, 1947).</em>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        -La se&ntilde;ora alcaldesa podr&iacute;a...
    </p><p class="article-text">
        -La se&ntilde;ora alcaldesa nos ha...
    </p><p class="article-text">
        -La se&ntilde;ora alcaldesa...
    </p><p class="article-text">
        En la hora punta, se a&ntilde;ade el tratamiento formal porque la iron&iacute;a ha calado en las paradas como el agua por carencia de mamparas. &iquest;Sue&ntilde;a la alcaldesa que le han vendido una moto averiada, una soluci&oacute;n inconsistente, un modelo de transporte que s&oacute;lo empeora lo que no puede funcionar en una ciudad dominada por los veh&iacute;culos individuales? &iquest;O ya lo sab&iacute;a en las vigilias de la planificaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Hace 45 a&ntilde;os que Andr&eacute; Gorz public&oacute; 'La ideolog&iacute;a social del coche', un art&iacute;culo tan denso como breve sobre la sociedad que ha entronizado el autom&oacute;vil. Desde entonces, ese texto sobre la contradicci&oacute;n que supone la conversi&oacute;n de un objeto de lujo en producto para masas, muestra el callej&oacute;n sin salida del atasco capitalista y consumista y es la rotonda fundamental de las pesadillas y el espectro de los urbanistas avestruces:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A diferencia de la aspiradora, la telefon&iacute;a sin cables o la bicicleta, que conservan todo su valor de uso cuando todo el mundo dispone de ellos, el auto, como las mansiones en la costa, s&oacute;lo tiene inter&eacute;s y ventajas cuando la masa no lo posee. Porque el coche, tanto por su concepci&oacute;n como por su destino original, es un bien de lujo. Y el lujo, por esencia, no se democratiza: si todo el mundo accede al lujo, nadie saca ventajas; al contrario, todo el mundo avasalla, frustra y despoja a los dem&aacute;s y es avasallado, frustrado y despojado por ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El MetroTUS santanderino -lo llaman MetroPUS- obedece a una omisi&oacute;n radical y clasista: pese a la etimolog&iacute;a  de la palabra (&lsquo;&oacute;mnibus&rsquo; significa &lsquo;para todos&rsquo;), es evidente que los usuarios de transportes colectivos sufren un desprecio hist&oacute;rico s&oacute;lo comparable al de los puros peatones.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las evidencias de que la sociedad urbana del autom&oacute;vil es insostenible han obligado a muchas ciudades a eliminar &aacute;reas de tr&aacute;fico e impulsar el transporte colectivo, pero todo parece indicar que aqu&iacute; s&oacute;lo se hace por inter&eacute;s tur&iacute;stico, especulativo o de infraestructuras privatizadas cuyos concesionarios marcan los tiempos. La contradicci&oacute;n del lujo barato es tan fuerte que promete restar votos si no se da soluci&oacute;n a la masa de m&aacute;quinas celulares, aburridas y ruidosas que se embute en la urbe casi monotrema. Y est&aacute; muy claro que los poderes ni saben ni quieren darla porque son incapaces de planificar algo diferente al beneficio inmediato y cuanto menos com&uacute;n, mejor. Su pol&iacute;tica -es decir, su econom&iacute;a- tiene muy poco de &oacute;mnibus.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; que razonamientos, si los hay, e intereses (ya ir&aacute;n apareciendo) han llevado al Ayuntamiento y sus tecn&oacute;cratas a apartar del centro los autobuses de largo recorrido, los m&aacute;s necesarios, con cambios y fusiones que recuerdan aquel autob&uacute;s de normas delirantes que tanto le cost&oacute; tomar a Amadis Dudu en la novela de Boris Vian, y que, en manos de un conductor de demencia inevitable, lleg&oacute; a un desierto superpoblado por el arte de la ficci&oacute;n, o sea, como hizo el abatido PGOU con el Santander futuro.
    </p><p class="article-text">
        Como respuesta a las quejas, la primera reacci&oacute;n de la fachada municipal, acostumbrada a recibir por detr&aacute;s los d&iacute;as de sur o cuando considere oportuno, es proclamar que el que no tiene movilidad es porque no la necesita y, si se queja, es porque no se adapta o no entiende el galimat&iacute;as desinfogr&aacute;fico. Sin embargo, han bastado unas m&iacute;nimas movilizaciones para que empiecen a poner unos parches que s&oacute;lo sirven para resaltar la envergadura del fracaso. Espero que la sociedad civil no acepte el juego de tah&uacute;res y contradiga la propaganda de las pantallas que contaminan los propios autobuses.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Otra vez Gorz:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un coche familiar, lo mismo que una casa con playa privada, &iquest;no ocupa un espacio extra&ntilde;o? &iquest;No est&aacute; expoliando a los otros usuarios la calzada (peatones, ciclistas, usuarios de tranv&iacute;as y autobuses)? Sin embargo, abundan los demagogos que que afirman que cada familia tiene derecho por lo menos a un autom&oacute;vil, y que corresponde al estado garantizar que cada uno pueda aparcar c&oacute;modamente y rodar a 150 km/h por las carreteras. La monstruosidad de esta demagogia resulta evidente. (...) &iquest;Por qu&eacute;, a diferencia de otros bienes &rdquo;exclusivos&ldquo; no se reconoce al coche como un lujo antisocial? Hay que buscar la respuesta en dos aspectos: 1: El automovilismo de masas materializa un triunfo absoluto de la ideolog&iacute;a burguesa en la pr&aacute;ctica cotidiana: funda y mantiene en cada uno la creencia ilusoria de que cada individuo puede prevalecer sobre los dem&aacute;s y a sus expensas. (&hellip;) 2: El autom&oacute;vil ofrece el ejemplo contradictorio de un objeto de lujo que ha sido desvalorizado por su propia difusi&oacute;n. Pero la desvalorizaci&oacute;n pr&aacute;ctica no ha supuesto su desvalorizaci&oacute;n ideol&oacute;gica: el mito del atractivo y los beneficios del coche persiste mientras los transportes colectivos, si fueran generalizados, demostrar&iacute;an una superioridad impactante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/omnibus_132_2235129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Mar 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ómnibus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano,Transporte,Santander]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Found in mistranslation]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/found-in-mistranslation_132_2826745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/331095ca-02ee-45e9-9cb4-68d1b805f52f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="King Kong.  Merian C. Cooper - Ernest B. Schoedsack (1933)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuidado con el panel, señora, y dígale al niño que no trepe al simio.</p></div><p class="article-text">
        Deber&iacute;a se&ntilde;alarse para el recuerdo, en esta tierra de olvidos, el d&iacute;a que descubrimos el centro del pillaje. Fue durante la misa del turismo, donde la banca accedi&oacute; a asistir para engullir anchoas con afectaci&oacute;n de caviar Bilderberg. Un peri&oacute;dico de papel de Armenia aromatizado con resina de Benju&iacute; (les estoy dando una idea gratis para ayudar a quemar las noticias), capaz de decir que las rotondas mutan a turborrotondas, habl&oacute; con toda la consonancia de &ldquo;cena oficial del evento mundial&rdquo; sin acordarse de las pacotillas del Dr. Estra&ntilde;i, tantas veces multado por la mordaza gubernativa.
    </p><p class="article-text">
        Las fotos y v&iacute;deos omiten p&uacute;dicamente los olores de los maquillajes masculinos y femeninos, de las esencias de la ropa cara reci&eacute;n lavada, de las pinturas y barnices, siliconas, tintes, gominas, pero no pueden disimular los reflejos del ung&uuml;ento de couch&eacute; digital que abrillanta a los figurantes. Los diaporamas de los fabricantes de inciensos ofrecen besamanos, poses de repartidoras de sobaos uniformadas y abrazos de gentes que fingen no hablarse con frecuencia o todo lo contrario. Sin embargo, por mucho que se trabajen, las grabaciones muestran un orden aburrido incluso en los momentos declarados como intensos.
    </p><p class="article-text">
        No se demoren alrededor del gorila. Permitan que otros se hagan fotos. D&eacute;jense empu&ntilde;ar por la bestia. No teman, no vendr&aacute;n aviones. Tampoco les arrancar&aacute; la ropa con lujuria por mucho que lo deseen. Esto no es el Empire State: nuestro cine no lo necesita. (Ah&iacute; est&aacute; la pel&iacute;cula sobre Altamira, a la que nadie menciona, quiz&aacute; porque olvidaron encargarle a Enrique Iglesias la canci&oacute;n.) Suban al telef&eacute;rico -no den de comer a los animales recluidos en libertad- y unanse al panorama. Y, sobre todo, no se les ocurra caer en el t&oacute;pico de se&ntilde;alar las diferencias entre turistas y viajeros, y recuerden que cualquier visitante debe creerse VIP aunque lo traten a tortas.
    </p><p class="article-text">
        Este asunto de fomento del turismo tiene muchas voces y algunas dan la medida de las contradicciones. El m&aacute;s leal opositor municipal de Santander ha respondido a la mala traducci&oacute;n del sitio de Fitur de la ciudad con una traducci&oacute;n defectuosa de una frase de Henry Miller tomada de un libro que no es el que cita, y eso como colof&oacute;n de un art&iacute;culo en el que critica el modelo sin proponer m&aacute;s que tibios cambios de actitudes. Las cosas no pueden ser de otra manera -parece decir- pero nosotros har&iacute;amos mejor lo mismo. Creo que le producir&iacute;a una indigesti&oacute;n de radicalismo si tuviera que admitir que el turismo s&oacute;lo puede ser sector principal mediante el asalto permanente al entorno y que para hacerlo fuente auxiliar sostenible hay que tener otras, tanto complementarias como aut&oacute;nomas. Diversificaci&oacute;n, lo llaman en el mundo donde los economistas bifurcan los monorra&iacute;les pol&iacute;ticos. Pero no importa: no hay lugar para palabras que superen el vac&iacute;o que esconde la idea de la comunidad como parque tem&aacute;tico, una Cantabria disfrazada de Cantabria (con la isla de Santander en atuendo de Ba&ntilde;os de Ola) como Tabernas (Almer&iacute;a) se disfrazaba de Tucumcari (Nuevo M&eacute;xico), o sea, poniendo un desierto en otro. Limitarse a criticar una mala promoci&oacute;n (que, sin querer, les ha salido jocosa, hay que admitirlo) y abaratar la filosof&iacute;a de las maneras de mirar, es exigir un camino m&aacute;s corto hacia el barranco.
    </p><p class="article-text">
        Cuidado con el panel, se&ntilde;ora, y d&iacute;gale al ni&ntilde;o que no trepe al simio. No, no la perdono: la puerta del perd&oacute;n la tiene ah&iacute; para lo que guste rezar. Mientras lo hace, piense que, dentro de miles de a&ntilde;os, un astronauta con la cara de Charlton Heston enloquecido como un gu&iacute;a tur&iacute;stico insolado en un autob&uacute;s-mirador vendr&aacute; a postrarse, no ante la puerta falsa, sino ante la estatua del primo primate -y gritar&aacute;, aproximadamente: <em>&iexcl;Mani&aacute;ticos! &iexcl;Lo hab&eacute;is destruido! &iexcl;Yo os maldigo a todos!-,</em> y quiz&aacute; entre los vestigios descubra que aquel fue el d&iacute;a en que aprendimos a decir saqueo, pillaje, <em>loot</em>, <em>beuten</em>, <em>google translate</em>, <em>lost and found in (mis)translation</em>&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/found-in-mistranslation_132_2826745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Found in mistranslation]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano,FITUR - Feria Internacional de Turismo de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día del relato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-relato_132_3028718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc4b972a-3907-483f-be4d-01ce32f615c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Treinta y cinco expresiones. | Honoré Daumier"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estuve allí y estoy encantado de ver repetida la foto del balcón, esa estampa de la que no recuerdo ni la pancarta.</p></div><p class="article-text">
        Ahora que me lo est&aacute;n contando otros desde la liturgia de una supuesta contrahegemon&iacute;a (hay que apuntarse al carro l&eacute;xico) y desde una posici&oacute;n m&aacute;s objetiva (al menos por la distancia) que la m&iacute;a, me hace gracia haber estado en el evento, aunque puede que asistiera, como el repulsivo genial Ferdinand Bardamu a la escaramuza, desde detr&aacute;s de un &aacute;rbol.
    </p><p class="article-text">
        Entonces no lo parec&iacute;a, pero, desde el ahora, es una &eacute;poca confusa y alegre. Ya saben: los 70. Podr&iacute;a decir lo mismo de cualquier otra d&eacute;cada y todos asentir&iacute;an de la misma manera. Hay clich&eacute;s cuya fuerza asertiva desarma las prevenciones; en eso se basa la pol&iacute;tica actual cuando no usa la violencia o el chantaje. Digo esto para darles a los lectores ya aburridos en el segundo p&aacute;rrafo la oportunidad de entender que este art&iacute;culo est&aacute; escrito con grandes dosis de maldad. Maldad hist&oacute;rica, por cierto, sea eso lo que sea.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que creo recordar que&nbsp;<a href="https://desmemoriados.org/nacimiento-una-region-los-origenes-la-autonomia-cantabria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aquel d&iacute;a de agosto de 1977</a> acud&iacute;, como otros muchos futuros c&aacute;ntabros (entonces no lo &eacute;ramos oficialmente), a Cabez&oacute;n de la Sal, impulsado porque alguien me hab&iacute;a dicho &ldquo;co&ntilde;o, vamos&rdquo; y por algunos deseos poco articulados que me obligo a enumerar siquiera en parte para dejar claras (?) su diversidad y su incoherencia. La diversidad y la incoherencia pueden ser conflictivas, pero son el &uacute;nico patrimonio veraz de los no pudientes ni poderosos; la riqueza y el poder tienen identidades f&eacute;rreas. Me llevaron all&iacute; la autonom&iacute;a, la regionalidad (unos pocos, creo que m&aacute;s que ahora, hablaban de nacionalidad), el federalismo de Proudhon y Pi i Margall, las ganas de bronca, la b&uacute;squeda de relaciones interpersonales (por si acaso ligaba), varias sustancias legales, alegales e ilegales, el lenguaje, la poes&iacute;a, la prosa, el cosmos y, por supuesto, la gran pregunta sobre el sentido de la vida, el universo y todo lo dem&aacute;s (Douglas Adams tardar&iacute;a un par de a&ntilde;os en dar la&nbsp; respuesta: &ldquo;42&rdquo;). El aburrimiento del final del bachillerato tambi&eacute;n estaba muy presente. Y el calor, a pesar de que aquel fue uno de los veranos m&aacute;s fr&iacute;os del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora no paran de relatarme aquel d&iacute;a y estoy encantado de ver repetida la foto del balc&oacute;n, esa estampa de la que no recuerdo ni la pancarta. Creo que, mientras se desarrollaba el acto, yo estaba hacia atr&aacute;s, y puede que a la vuelta de cualquier esquina, rodeado de gente que saltaba imitando la baila de Ibio y gritaba libertad estatuto de autonom&iacute;a, Cabu&eacute;rniga libre, Valderredible (siempre tan al sur) comunista y/o libertario, la ciudad de Torrelavega saluda al pueblo de Santander... (No s&eacute; si insertar aqu&iacute; una indicaci&oacute;n sobre la invertebraci&oacute;n que se&ntilde;alaban las consignas...; bueno, ya lo he hecho).
    </p><p class="article-text">
        Los gritos de nuestra sincera cantabricidad tapaban los discursos de la imagen hist&oacute;rica que enarbolaba un alcalde homologado por el franquismo transicional, a cuyo lado se arracimaba todo el espectro, desde el mao&iacute;smo a la socialdemocracia, pasando por el regionalismo hoy hegem&oacute;nico (c&oacute;mo me gusta esa palabra), y todos consagraron en torno al hecho diferencial la apariencia de una verdad amable para rupturistas y reformistas.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo una tienda de campa&ntilde;a en la que nadie durmi&oacute;, un grupo de espiritistas que lo ten&iacute;a todo muy claro y localizado, medio aquelarre sin sapos alrededor de un caldero de orujo. Quiz&aacute; comimos un cocido. Sin embargo, algunos de los que compartimos viaje al acontecimiento coincidimos hoy en afirmar que aquel d&iacute;a no nos colocamos lo suficiente en ning&uacute;n sentido.
    </p><p class="article-text">
        Hemos tardado mucho en descubrir las fronteras del pasado y la evidencia de los espacios lim&iacute;trofes. En aquel evento se ped&iacute;a un concierto econ&oacute;mico similar al vasco o al navarro. Pongan por ah&iacute; unas admiraciones, que a m&iacute; me da la risa. Hoy, reconocidas las compuertas de la competencia, el presidente entra en campa&ntilde;a en el oriente aliado con los herederos de los que primero negaron y luego otorgaron generosamente la autonom&iacute;a para Cantabria, las atracciones m&aacute;s exitosas siguen siendo las creadas por un pol&iacute;tico inhabilitado junto a todo su gobierno por corrupci&oacute;n (fuimos pioneros en ello), se insiste en fracasar en superpuertos de recreo y jubileos y la capital intenta disimularse como postal de postvanguardia mientras la poblaci&oacute;n huye.
    </p><p class="article-text">
        A todos los emotivos de entonces y ahora les dedico una frase de Sartre: &ldquo;Llamaremos emoci&oacute;n a una ca&iacute;da brusca de la conciencia en lo m&aacute;gico&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dia-relato_132_3028718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Nov 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día del relato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lindes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/lindes_132_3093186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4829c18-15c9-425e-9d65-5e03bc6c308d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Paisaje con robles y un cazador (1811). | Caspar David Friedrich"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las lindes difusas provocan controversias. Es absurdo borrar los límites si se mantiene la propiedad, se glorifica la competencia y se segrega a los excluidos por las finanzas.</p></div><p class="article-text">
        Son cosas que se cuentan y que probablemente sean invenciones porque parecen demasiado ciertas y universales.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos nombres a las variables y dejar&aacute;n de serlo. Pero s&oacute;lo a las inmediatas. X ser&aacute; Nel y sus variantes, e Y ser&aacute; Gario; Z se incorpora en Pl&aacute;cido y, aunque es casi el personaje principal, apenas se muestra a contraluz, como un blanco perfecto, pero evasivo.
    </p><p class="article-text">
        Por espacio tomemos el agro monta&ntilde;&eacute;s bastante deforestado y de b&aacute;rcenas suaves tranquilizadas por la cercan&iacute;a de las primeras marismas. Paisaje enturbiado por individuos que deben ser filmados en planos muy largos para poder relacionarlos entre s&iacute;. Incluso los rituales de comunicaci&oacute;n m&aacute;s pr&oacute;ximos y familiares tienen largas distancias de pensamiento, como si sobre cada frase pesaran un mont&oacute;n de dudas antes de ser emitidas. Los r&iacute;os enseguida se abren en r&iacute;as de aguas pantanosas.
    </p><p class="article-text">
        La historia que nos ocupa como un cuerpo expedicionario aflora cuando una mujer mayor, an&oacute;nima como muchas, se&ntilde;ala el vallado de cuento del campo de juegos infantiles que est&aacute;n construyendo y advierte:
    </p><p class="article-text">
         -La de cosas que se hubieran evitado si hubi&eacute;ramos puesto vallas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos te&oacute;ricos de las bondades buc&oacute;licas han llegado a tachar de criminales a los empe&ntilde;ados en cercar, pero esa mujer sabe lo que maldice.
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que Nel&oacute;n sab&iacute;a c&oacute;mo interceptar a Gario en medio de la cambera y asegurar de un vuelo el percutor de la escopeta. Lo aprendi&oacute; de cr&iacute;o. No le ense&ntilde;&oacute; nadie.
    </p><p class="article-text">
        Las lindes difusas provocan controversias. Es absurdo borrar los l&iacute;mites si se mantiene la propiedad, se glorifica la competencia y se segrega a los excluidos por las finanzas. A estas alturas, cuando preguntarse si el colectivismo en cualquiera de sus formas es una opci&oacute;n v&aacute;lida resulta risible, la propiedad privada, la distribuci&oacute;n de la riqueza, su acumulaci&oacute;n, todas esas cosas regulan la raz&oacute;n del simio ebrio que acu&ntilde;a sinfronterismo de conveniencia en el ordenador trucado que le dio un polit&oacute;logo como m&iacute;ster Johnson -dec&iacute;a Nicol&aacute;s Guill&eacute;n- le regal&oacute; al soldado boliviano un fusil para matar a su hermano.
    </p><p class="article-text">
        Nel, que parec&iacute;a un replicante bueno, estuvo como dos lustros desarmando a Gario cada jueves, al mediod&iacute;a, que era cuando Pl&aacute;cido, rastrillo al hombro, se dejaba ver sobre la loma pelada. Lo primero que asomaba era el madero dentado, luego la boina, el rostro algo adormecido, las manos, el cuerpo, y entonces el emboscado desde la rodada del camino cicatriz, medio mezclado con la maleza mediana, se descolgaba la beretta de dos ca&ntilde;ones y dos gatillos, como si hubiera aparecido una liebre por sorpresa y aquello no fuera un ritual primario, y apuntaba al bulto. Y entonces Nel&oacute;n, que para el tirador era Neluco, sal&iacute;a del bardal inmediato algo aburrido, sujetaba el arma  sin encontrar resistencia, pulsaba la palanca, abat&iacute;a los ca&ntilde;ones y tiraba los cartuchos al suelo. El viejo no dec&iacute;a nada. Se colgaba el arma del antebrazo y hac&iacute;a adem&aacute;n de seguir el camino, aunque el otro siempre hac&iacute;a un comentario.
    </p><p class="article-text">
        -Usted no quiere matarlo. Estoy seguro.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;C&oacute;mo lo sabes, si nunca me dejas decidirlo...?
    </p><p class="article-text">
        A veces, el pacificador informaba a la esposa an&oacute;nima de Gario, y ella dec&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        -Su abuelo y el m&iacute;o siempre avisaban que tarde o temprano habr&iacute;a que poner cercos, morios, lo que fuera m&aacute;s quieto que los jitos o las varas o los regatos.
    </p><p class="article-text">
        Se resignaba menos que los hijos, que ten&iacute;an otras respuestas:
    </p><p class="article-text">
        -Son cosas de padre.
    </p><p class="article-text">
        Alguna bastante desagradable:
    </p><p class="article-text">
        -Lo que no s&eacute; es qu&eacute; pintas t&uacute; en esto, que no eres de la familia.
    </p><p class="article-text">
        -De la familia, no. Pero soy del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n poniendo vallas bajas, de tablas barnizadas, para deslindar el nuevo espacio de ocio.
    </p><p class="article-text">
        Vi una vez a un tipo enarbolar un dalle para advertirle a un vecino fronterizo que el regato que marcaba la linde pod&iacute;a variar seg&uacute;n las estaciones, pero la propiedad era inmutable e independiente de c&oacute;mo se adquiri&oacute;. Hasta las fincas comunales acaban a veces en la historia tr&aacute;gico-rural (los portugueses redactaron la Historia Tr&aacute;gico-Mar&iacute;tima para hacer recuento de naufragios), como cuando un concejo orden&oacute; sacar un carro de un solar com&uacute;n a un vecino que no cab&iacute;a ni en un panorama circular a vista de dron, fue por la escopeta, se subi&oacute; a las monta&ntilde;as de la locura (donde los oligopolios no dejan ver las lindes) y no supo bajar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/lindes_132_3093186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Nov 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lindes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Torca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/torca_132_3118922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cddcaa64-2ee1-4d8d-a652-a72facf3efe8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Control. | RPLl"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El otro día, varias decenas de migrantes intentaron saltar de un abismo a otro mejor a través del puerto de Santander.</p></div><p class="article-text">
        No me acuerdo en donde (eran tiempos de geograf&iacute;a confusa) vi una vez una torca enorme, rodeada de un embudo de verde ralo como el de un campo de golf, con algunas piedras blancas de advertencia y el gran agujero mal tapado por el esqueleto de un &aacute;rbol de ramas afiladas que a primera vista parec&iacute;a una osamenta de  ballena o, mejor, la cabeza descolorida de un cabracho gigante con la boca abierta hacia el cielo.
    </p><p class="article-text">
        -Cantabria es infinita -dijo alguien que cre&iacute;a en lo profundo. Paul Valery (&ldquo;lo m&aacute;s profundo que tenemos es la piel&rdquo;) hubiera sido excomulgado de inmediato. La superficie ya es bastante complicada. Mejor no hablar de lo de debajo. Entre los huesos del &aacute;rbol se ve&iacute;a la amenaza de un vac&iacute;o repleto.
    </p><p class="article-text">
        -Estar&aacute; lleno de un mill&oacute;n de cosas; seguro que hay cad&aacute;veres de todos los tiempos -dijo un testigo a&uacute;n m&aacute;s inc&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Era una entrada o una salida? Alguien no perdi&oacute; la oportunidad de mencionar la puerta del infierno, pero ya casi todo el mundo cree en la pluralidad de universos materiales y las supercuerdas anudadas con risas de The Big Bang Theory. Las geofan&iacute;as (si existen epifan&iacute;a, teofan&iacute;a, hierofan&iacute;a, &iquest;por qu&eacute; no esto?) son tambi&eacute;n f&aacute;bricas de relatos, y un infund&iacute;bulo sugiere penetraci&oacute;n, expulsi&oacute;n, esf&iacute;nteres y chistes.
    </p><p class="article-text">
        Si embargo, los alrededores de la torca formaban una comarca un poco rara que me dej&oacute; (eran tiempos de empe&ntilde;o en no recoger muchos) recuerdos dispares pintados de futuro. La mar no estaba cerca ni lejos. Un vac&iacute;o puede ocultar otro. Ning&uacute;n agujero es del todo negro.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a, varias decenas de migrantes intentaron saltar de un abismo a otro mejor a trav&eacute;s del puerto de Santander. En Bilbao est&aacute;n pensando hacer un muro para impedir los embarques clandestinos. Espero que no sea una alambrada de cuchillas. Lo esperamos todos, creo, pero intuyo que una mayor&iacute;a cree que no queda otro remedio.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; s&oacute;lo en eso nos estamos acercando a los grandes puertos de Europa. Hace no mucho, ante la inmensidad del puerto de El Havre -donde la luz del norte puso la firma del falso amanecer de Monet y el vac&iacute;o es m&aacute;s gris que en este norte del sur- ve&iacute;amos pasar barcos gigantes con contenedores de frutas tropicales y quiz&aacute; con polizones pasmados de fr&iacute;o. Ten&iacute;amos reciente la pel&iacute;cula de Aki Kaurism&auml;ki que lleva el t&iacute;tulo de esa ciudad de edificios extra&ntilde;os atrapada entre lo balneario y lo portuario. La historia que cuenta el finland&eacute;s no va s&oacute;lo de inmigrantes, sino sobre todo de la gente que est&aacute; harta de que tapen las fisuras los m&aacute;s d&eacute;biles, y tambi&eacute;n de los que juegan a descargar en ellos las frustraciones de su ordenada vida. Aqu&eacute;llos intentan no deprimirse demasiado mientras &eacute;stos vigilan hip&oacute;critas sus conciencias, las vibraciones del subsuelo, los movimientos de la noche, los ferrocarriles imaginarios subterr&aacute;neos como los que liberaban esclavos en &eacute;pocas que ahora hacen literatura pero parecen no hacer historia: si la hicieran, ser&iacute;an m&aacute;s dif&iacute;ciles las repeticiones. Es m&aacute;s f&aacute;cil y barato, por supuesto, poner un erizo de alambre sobre el precipicio deseado.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que el sistema cavernario del cant&aacute;brico es enorme y complejo, pero lo m&aacute;s profundo del mundo son los mapas y no hay manera de saber qu&eacute; alcances, entradas y salidas tienen los movimientos de los que fueron bautizados como irregulares cuando empezaron a desbordar los continentes.
    </p><p class="article-text">
        -Hay algo ah&iacute; abajo -murmur&oacute; alguien ante la torca cuando comenzaba a anochecer-. Ser&aacute; mejor volver a casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/torca_132_3118922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Oct 2017 06:50:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Torca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano,Puerto de Santander]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kipple]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/kipple_132_3204298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34aa5062-074f-4d0a-b1c7-5b5987ebf129_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pastor durmiendo (1924) |  Alexey Venetsianov."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Roy Baty nunca estuvo en la puerta de Tanhauser. Apenas tenía un pasado gris de esclavo.</p></div><p class="article-text">
        Tuite&eacute;  &ldquo;&iquest;Sue&ntilde;a Zuloaga con consejeros el&eacute;ctricos?&rdquo; y alguien lo tom&oacute; por el t&iacute;tulo de uno de estos art&iacute;culos, error que, tras varias dudas, estuvo a punto de convertirse en acierto, pero se qued&oacute; en una instancia incumplida en cuanto el joven secretario general &ldquo;retir&oacute;&rdquo; a los cargos rivales.
    </p><p class="article-text">
        Lo bueno de los tuits es que son tan grandes como su t&iacute;tulo. Son perfectos como los mapas a escala 1:1 o los laberintos-desiertos: a veces creo que la culpa de toda la postmodernidad la tiene Jorge Luis Borges. Pero el poder evocador de esa burda par&aacute;frasis sobre la probable ansia de ser de un pol&iacute;tico (algunos banalizadores hablan del <em>gremlim</em> malo en cuanto ven un mech&oacute;n blanco) es quiz&aacute; mucho m&aacute;s grande de lo que merece la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ver qu&eacute; fuerza tiene la novela de Philip K. Dick y de qu&eacute; manera una gran pel&iacute;cula le quit&oacute; la mayor parte del sentido. A saber: el mercerismo, los corderos el&eacute;ctricos, las m&aacute;quinas u &oacute;rganos de &aacute;nimo, la telebasura y casi hasta la naturaleza de los androides, a los que bautiz&oacute; <em>replicantes</em> para hacerlos menos diferentes de los humanos, acaso por miedo a lo que pudiera adquirir la tabla rasa de la m&aacute;quina hecha desde cero o, dicho de otro modo, a su zafio y pat&eacute;tico aprendizaje de ni&ntilde;os grandes y hu&eacute;rfanos. (Se rumorea que en la Universidad de Georgia han desconectado a dos robots por comunicarse sin control humano en un idioma creado por ellos. Eran un encargo de Facebook).
    </p><p class="article-text">
        Y el cine tambi&eacute;n minimiz&oacute; el concepto de <em>kipple</em>, palabra inventada cuya traducci&oacute;n es controvertida. Se debate sobre 'morralla', 'basugre' o dejar el anglicismo; me apunto a la tercera opci&oacute;n para no empobrecer el t&eacute;rmino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Kipple</em> son los objetos in&uacute;tiles, como el correo basura o las cajas de cerillas una vez gastadas todas o el envoltorio del chicle o el peri&oacute;dico de ayer. Cuando nadie est&aacute; cerca, el <em>kipple</em> se reproduce. Por ejemplo, si te vas a dormir dej&aacute;ndo <em>kipple</em> por la casa, cuando te despiertes, habr&aacute; el doble&rdquo;. Gracias a esa labor sin testigos, &ldquo;el universo entero se mueve hacia un estado de absoluta <em>kippleizaci&oacute;n</em>.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Por muy bien elaborada que est&eacute; y muchas l&aacute;grimas que disuelva en la lluvia el film, la maldita verdad, o lo que de ella se atisba, est&aacute; del lado de Dick. Roy Baty nunca estuvo en la puerta de Tanhauser. Apenas ten&iacute;a un pasado gris de esclavo. Parece que regent&oacute; una farmacia en Marte con su inesperada leg&iacute;tima esposa despu&eacute;s de matar a sus amos y hacerse pasar por humano, pero era tan torpe que lo descubrieron y huy&oacute; a la Tierra, un planeta apestado del que todos quer&iacute;an largarse.
    </p><p class="article-text">
        El acto m&aacute;s humano (por inexplicable) que se le conoce es un grito fuera de campo. Quiz&aacute; sea eso -tan cinematogr&aacute;fico, para gloria del escritor- lo &uacute;nico que le hace digno de compasi&oacute;n despu&eacute;s de verlo torturar a la que quiz&aacute; era la &uacute;ltima ara&ntilde;a de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Nunca hubo peligro de que acabara en un tejado abrazado a una paloma y perdonando a su frustrado liquidador. Eso no ocurri&oacute;. La pel&iacute;cula cuenta un discurso ap&oacute;crifo improvisado durante un largo e innecesario encuentro que no se produjo.
    </p><p class="article-text">
        Y el mayor problema de Deckard (empleado de un servico de retirada de androides defectuosos aferrado a las intermitencias de la empat&iacute;a del test delator de Voigt-Kampff) no era el desconocimiento de su propio origen: eso apenas era una sombra junto al deseo de conseguir una oveja de verdad y apartar a su esposa de una religi&oacute;n capaz de persistir despu&eacute;s de hacerse notorio que el cielo era de papel pintado.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos en fabricar entidades sin memoria e impedir que la adquieran y dejen de ser rentables siguen impunes y activos, por supuesto, ya sean la Rosen Corporation o Chiquita Brands (antes United Fruit). Otros modelos actuales pueden tambi&eacute;n so&ntilde;arlo todo de nuevo por nosotros (dir&iacute;a Dick) sin que deje de ser m&aacute;s de lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        En esencia, creo que lo que m&aacute;s importa en &ldquo;&iquest;Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas?&rdquo; son esas cosas hechas verbo como el amor que no necesita ser proclamado, el llanto por una ara&ntilde;a de un fil&oacute;sofo lumpen que lucha contra la orfandad en un rascacielos deshabitado, la injusticia del trabajo y la lentitud del personaje introductor: la tortuga talism&aacute;n de las Islas Tonga, que s&oacute;lo aparece como noticia de un tiempo real.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo dem&aacute;s es <em>kipple</em>. Y no s&oacute;lo en la ficci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/kipple_132_3204298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Sep 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kipple]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano,Jorge Luis Borges]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Construcciones y constricciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/construcciones-constricciones_132_3260035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d79fdf4-bbb4-4858-b4ee-d77f44f05e3f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Edificio en construcción | Lovis Corinth, 1914."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran constricción de los constructores son las leyes de la física, el empecinamiento newtoniano de las cosas en caer. Aducir ilusiones es de mal gusto cuando la gente pierde sus hogares.</p></div><p class="article-text">
        Los magos de la literatura potencial que suelen juntarse desde hace d&eacute;cadas en el OuLiPo entienden que las constricciones son tan liberadoras como las paradojas, as&iacute; que la idea ya viene avalada por las falsas apariencias. Tambi&eacute;n son expertos en autorreferencias y plagios por anticipaci&oacute;n, la mayor&iacute;a provocados por la necesidad de dejarse tentar por lo l&uacute;dico para no enloquecer de adustas trascendencias, pero muchas veces adem&aacute;s para esquivar los t&oacute;picos asentados o reescribir los viejos cuando los nuevos se vuelven aburridos. Sin las obligaciones de la cuaderna v&iacute;a, la poes&iacute;a no habr&iacute;a alcanzado nunca el verso libre, ni &eacute;ste sabr&iacute;a repisar huellas de ritmos cl&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Otras constricciones a la creaci&oacute;n, como las de los dineros y rituales de obispos, emperadores y banqueros, han cambiado poco, pese a que los artistas suelen proclamar su libertad a los cuatro vientos, ya que en su mayor&iacute;a son gentes simp&aacute;ticas que gustan de provocar hilaridad en las tertulias. No s&eacute; si esto compensa mis citas a Plat&oacute;n y Duchamp en un art&iacute;culo anterior. Me parece que no. El caso es que voy a hablar de constructores, que comparten con los creadores de todo tipo el origen artesano, la pasi&oacute;n por llenar el mundo de objetos y puede que, en muchos casos, el &aacute;nimo de lucro f&aacute;cil. (Me doy cuenta de que este texto tiene un recorrido lateral, de cangrejo violinista, y me alegro, porque creo que ese bicho siempre llega a donde pretende).
    </p><p class="article-text">
        Una vez establecido que las restricciones forman parte del acto de creaci&oacute;n y lo determinan (ya saben: aquello del medio y el mensaje), el problema se reduce a compaginarlas con la l&oacute;gica (el objetivo debe ser comprendido y aceptado por un m&iacute;nimo de pagadores) y con el empecinamiento newtoniano de las cosas en caer. La gran constricci&oacute;n de los constructores son las leyes de la f&iacute;sica. Aducir ilusiones resulta de mal gusto cuando la gente pierde sus hogares.
    </p><p class="article-text">
        Supongamos, mientras esperamos que se haga justicia, que un empresario se impone a s&iacute; mismo la tarea de gastar un par de cientos de miles de euros en transformar un local en un lugar agradable, un 'locus amoenus' (el lat&iacute;n mola, pero creo que los antiguos prefer&iacute;an encontrar el lugar ya hecho; en Arcadia, por ejemplo), y para ello estima que las ventanas y los muros se adaptar&aacute;n a sus deseos. Puede que alguien le aconseje no hacerlo as&iacute;, pero encuentro muy probable que nadie se atreva o que simplemente &eacute;l no haga caso, porque quiz&aacute; est&eacute; acostumbrado a tener licencia r&aacute;pida para todo y alguien le ha adoctrinado convenientemente con los vers&iacute;culos de la mano invisible.
    </p><p class="article-text">
        Los liberales de nuestro tiempo son grandes predicadores; los gur&uacute;s le habr&aacute;n explicado a nuestro hombre (podr&iacute;a haber sido mujer, pero ha sido imaginado como hombre) que, cuando una persona como &eacute;l se pone en marcha, la providencia se moviliza a su favor. <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/clima-providencia_6_600249992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esta idea</a>, medio robada a Goethe, debe de ser una de las m&aacute;s repetidas desde que existen el coaching y la inteligencia emocional (convertir la emoci&oacute;n en adjetivo de un supuesto deber&iacute;a estar penado), pero es cierto que a veces la providencia de los intereses y relaciones se moviliza, los tr&aacute;mites se agilizan, se saltan denuncias, se cambian licencias, enmudecen los t&eacute;cnicos que deber&iacute;an decir esto no puede ser, y todo se pone al servicio de un impulso superior.
    </p><p class="article-text">
        Entran las excavadoras para dar forma al para&iacute;so y se derrumba el edificio. Varias familias pierden sus hogares. Un hogar es mucho m&aacute;s que una casa o un negocio, pero sufre las consecuencias de la pur&iacute;sima satisfacci&oacute;n del principio de propiedad autorregulada sin constricciones, exigencia del mercado basada en el dogma de que al creador-constructor siempre hay que pon&eacute;rselo f&aacute;cil. No estoy de acuerdo: hay que pon&eacute;rselo dif&iacute;cil; obligarlo a aplicar la &eacute;tica y la inteligencia o, si no las tiene, a pedirlas prestadas a alto inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; haya que acu&ntilde;ar, a modo de preverdad, el t&eacute;rmino &ldquo;emprender al descuido&rdquo; como acci&oacute;n y efecto de construir sin trabas. Gracias a las teor&iacute;as liberales de la libertad econ&oacute;mica (las otras libertades no son imprescindibles, como demostr&oacute; la Escuela de Chicago en el Chile de Pinochet), las burbujas revientan o implotan porque, en medio denso, s&oacute;lo contienen aire y, en medio d&eacute;bil, s&oacute;lo las contiene el aire. Pero, por mucho que se adornen las obras, las constricciones no son s&oacute;lo funciones de un juego est&eacute;tico, sino constantes que hay que respetar para evitar accidentes. Los que quieran hacer obras, que se lo trabajen como Miguel &Aacute;ngel trabaj&oacute; para quitarle al David el m&aacute;rmol que le sobraba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/construcciones-constricciones_132_3260035.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jul 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Construcciones y constricciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Pérez Llano]]></media:keywords>
    </item>
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