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    <title><![CDATA[elDiario.es - Testimonios]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/testimonios/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Testimonios]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El trastorno bipolar en primera persona: mitos y realidades de este problema de salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/trastorno-bipolar-primera-persona-mitos-realidades-problema-salud-mental_1_13109884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/172e86f5-7f14-4ba6-9cdd-f73e27b9283a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El trastorno bipolar en primera persona: mitos y realidades de este problema de salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Federación Salud Mental Castilla-La Mancha ha publicado un vídeo en el que una mujer con experiencia en primera persona y una psicóloga cuentan la realidad detrás de una enfermedad "muy limitante", pero que con el tratamiento y pautas adecuadas "no impide disfrutar de una vida normal"</p><p class="subtitle">La brecha de género en la salud mental: “Desde pequeñas sufrimos presiones que provocan malestar”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Es una enfermedad como otra cualquiera que no te impide llevar una vida normal&rdquo;. As&iacute; explica Miriam Crespo su d&iacute;a a d&iacute;a conviviendo con trastorno bipolar, en un v&iacute;deo con motivo del D&iacute;a Mundial que conmemora este problema de salud mental este 30 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        Publicado por la Federaci&oacute;n Salud Mental Castilla-La Mancha, el objetivo es desmitificar &ldquo;una realidad banalizada socialmente, que puede ser muy limitante para la persona que la padece, dif&iacute;cil de diagnosticar, pero que con el tratamiento y pautas adecuadas no impide disfrutar de una vida normal&rdquo;, seg&uacute;n se&ntilde;ala la entidad en un comunicado de prensa.
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            </figure><p class="article-text">
        El v&iacute;deo, que est&aacute; disponible en YouTube, cuenta con los testimonios de Miriam Crespo y Sandra D&iacute;az, usuaria y psic&oacute;loga de la asociaci&oacute;n Salud Mental ATAFES Talavera respectivamente. 
    </p><p class="article-text">
        En &eacute;l, la psic&oacute;loga explica que el trastorno bipolar es una alteraci&oacute;n del estado &aacute;nimo en el que se alternan, con mayor o menor periodicidad, dos fases. En la primera, la persona experimenta episodios depresivos en los que siente &aacute;nimo bajo y poca energ&iacute;a para nada, mientras que en la segunda -episodios man&iacute;acos-, empieza una fase de energ&iacute;a que es todo lo contrario, con mucha energ&iacute;a o exaltaci&oacute;n. Tambi&eacute;n pueden ser una mezcla de ambos -episodios mixtos-. Estas fases van m&aacute;s all&aacute; de lo que podr&iacute;an ser cambios en el estado de &aacute;nimo naturales, y pueden durar desde una semana a meses.
    </p><h2 class="article-text">Un diagn&oacute;stico complicado</h2><p class="article-text">
        La Federaci&oacute;n asegura que la sociedad &ldquo;banaliza y tiende a pensar que el trastorno bipolar es simplemente una variaci&oacute;n del estado de &aacute;nimo&rdquo;, pero se trata de una alteraci&oacute;n que puede ser &ldquo;muy limitante&rdquo; para la persona que la padece, dificultando aspectos b&aacute;sicos como completar unos estudios o conservar un trabajo, adem&aacute;s de afectar a la vida familiar y social. Tambi&eacute;n existe la creencia de que la persona que sufre un trastorno bipolar est&aacute; as&iacute; porque ella quiere o por haber llevado una vida desordenada.
    </p><p class="article-text">
        Se estima que este trastorno afecta en Espa&ntilde;a a cerca de un mill&oacute;n de personas, con una prevalencia de entre el 1% y el 2% de la poblaci&oacute;n. Suele iniciarse entre la segunda y tercera d&eacute;cada de la vida, pero puede aparecer tambi&eacute;n en la infancia/adolescencia, o partir de los 50 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que este trastorno comparta s&iacute;ntomas con <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/piden-integrar-salud-mental-gestion-emergencias-catastrofes-castilla-mancha_1_12674814.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros problemas de salud mental</a> y el que la persona afectada suela acudir a pedir ayuda cuando se encuentra en una fase depresiva, hacen que dar con el diagn&oacute;stico sea complicado.
    </p><p class="article-text">
        Para Miriam, su diagn&oacute;stico supuso un antes y un despu&eacute;s en su vida. &ldquo;Al principio fue un varapalo, porque siempre es una mala noticia saber que tienes un trastorno de cualquier tipo&rdquo;, reconoce. &ldquo;Pero, poco a poco, seg&uacute;n la medicaci&oacute;n fue haciendo efecto y fui trabajando con los profesionales, mi vida cambi&oacute; a mejor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Se puede llevar una vida estable</h2><p class="article-text">
        Sandra explica que la medicaci&oacute;n es la base, pero hay otros apoyos que ayudan a la persona a poder llevar una vida estable. Entre esas ayudas que contribuyen a mejorar el estado de la persona con trastorno bipolar, se encuentran el mantenimiento de rutinas, especialmente del sue&ntilde;o y el descanso, llevar una buena alimentaci&oacute;n, practicar deporte y contar con apoyo familiar y social. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hablamos de curaci&oacute;n, es un trastorno de larga duraci&oacute;n, pero s&iacute; recuperaci&oacute;n, que la persona pueda sentir una vida plena&rdquo;, aclara la psic&oacute;loga. Adem&aacute;s, apunta que este tipo de des&oacute;rdenes &ldquo;no le dan identidad&rdquo; a la persona que los sufre: &ldquo;Miriam es ella con un trastorno bipolar, no es un trastorno bipolar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Muñoz de la Torre Granados]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/trastorno-bipolar-primera-persona-mitos-realidades-problema-salud-mental_1_13109884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 15:38:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Trastornos mentales,Testimonios,Talavera de la Reina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dar Etxea, un cobijo para jóvenes magrebíes en las frías noches de invierno en Pamplona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/dar-etxea-cobijo-jovenes-magrebies-frias-noches-invierno-pamplona_1_12928451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2719bdeb-4e78-47b5-8304-782c1bf9a115_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134883.jpg" width="2863" height="1611" alt="Dar Etxea, un cobijo para jóvenes magrebíes en las frías noches de invierno en Pamplona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el 4 de enero, Younes y otra quincena de personas duermen en la librería Katakrak apoyados por personas como Susana Cañete, que busca romper los prejuicios contra este colectivo</p><p class="subtitle">Las historias “de éxito” de Ndaye, Taha, Souffiane y Youssef: menores migrantes que se labran un futuro en Navarra
</p></div><p class="article-text">
        La madre de Younes Oulahri, de 29 a&ntilde;os y origen marroqu&iacute;, no sabe que su hijo vive en la calle. &Eacute;l no se lo ha contado porque &ldquo;no tiene sentido preocuparla&rdquo;. Por esta misma raz&oacute;n, cuando se despidi&oacute; de sus padres en 2019, tampoco les confes&oacute; que su plan era llegar a Canarias por &ldquo;la ruta del mar&rdquo;. Despu&eacute;s de vagar seis a&ntilde;os por distintas localidades de Espa&ntilde;a, lleg&oacute; a Pamplona solo con una mochila, que le robaron a los pocos d&iacute;as mientras dorm&iacute;a en la estaci&oacute;n de autobuses de la ciudad. Sin embargo, eso no le ha borrado la sonrisa y recibe a elDiario.es/Navarra con un caf&eacute; en la librer&iacute;a Katakrak, donde desde el 4 de enero pasa la noche junto a otros quince compa&ntilde;eros, y junto a Susana Ca&ntilde;ete, miembro de Dar Etxea, colectivo que impulsa la iniciativa. 
    </p><p class="article-text">
        La librer&iacute;a Katakrak acoge desde principios de a&ntilde;o a 16 j&oacute;venes de entre 18 y 30 a&ntilde;os, procedentes de Marruecos, Argelia y T&uacute;nez y que viv&iacute;an en la calle. Esta iniciativa forma parte de una campa&ntilde;a llamada 'Negu Gorriak/Derecho a Techo', impulsada por el colectivo Dar Etxea y la propia librer&iacute;a, que tiene como objetivo denunciar la situaci&oacute;n de sinhogarismo que afecta al colectivo magreb&iacute; e invitar a que otras entidades lo repliquen en otros locales y ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos inquilinos, que est&aacute; previsto que se queden hasta el 31 de marzo, proceden de la antigua ikastola Jaso y el convento de las Agustinas de Aranzadi. En este &uacute;ltimo, seg&uacute;n relata Younes, que estuvo viviendo en el edificio dos meses, viven hacinadas sin luz ni agua hasta cien personas. 
    </p><p class="article-text">
        En el convento Aranzadi &ldquo;el olor es nauseabundo&rdquo;, porque &ldquo;parece un basurero&rdquo;, describe Susana Ca&ntilde;ete, profesora en un instituto y miembro de Dar Etxea. El nombre procede del significado de 'casa' en &aacute;rabe y en euskera. El colectivo gestiona,  adem&aacute;s, tres comedores solidarios en Pamplona. Fue en uno de esos comedores donde Susana y Younes se conocieron. &ldquo;Llevaba solo dos o tres semanas&rdquo; aqu&iacute; cuando ella le habl&oacute; de la iniciativa, relata Younes. 
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        El joven lleg&oacute; a Pamplona en octubre del a&ntilde;o pasado tras un largo periplo. Perdi&oacute; el brazo trabajando en su pa&iacute;s de origen, donde era ingeniero topogr&aacute;fico. &ldquo;Estaba agachado en el suelo y por detr&aacute;s iba a un compa&ntilde;ero, que no me vio. Pas&oacute; con la m&aacute;quina por al lado, se me enganch&oacute; a la ropa y me arranc&oacute; el brazo [izquierdo]&rdquo;, relata. A partir de ese momento, Younes sinti&oacute; que no ten&iacute;a futuro en el pa&iacute;s que le hab&iacute;a dado la vida y lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en avi&oacute;n con un visado de turista, pero fue deportado cuatro meses m&aacute;s tarde. La segunda vez &ldquo;embarc&oacute; sin avisar a nadie&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de un amigo que viv&iacute;a en Madrid, Younes supo que &ldquo;hab&iacute;a una ruta por Canarias&rdquo;, por lo que fue al S&aacute;hara Occidental, de donde es su madre, y &ldquo;empez&oacute; a preguntar&rdquo;. Estuvo &ldquo;dos meses o tres solo en el S&aacute;hara&rdquo;. La primera vez le &ldquo;timaron&rdquo;, pero se encontr&oacute; con unos conocidos que &ldquo;le hicieron el favor&rdquo; y pudo subir a la lancha hinchable &ldquo;sin pagar casi nada, muy barato&rdquo;. Recuerda que sali&oacute; el 14 de mayo de 2019 a las 6:00 de la ma&ntilde;ana. Estuvo &ldquo;un d&iacute;a y una noche en el mar, unas veinte horas&rdquo; en una &ldquo;barca peque&ntilde;a de pl&aacute;stico&rdquo;. Describe que en la patera iban junto a &eacute;l &ldquo;m&aacute;s de 50 personas, uno encima del otro&rdquo;. 
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                    alt="Cuatro de los jóvenes que duermen en Katakrak, que llegaron a España &quot;por la ruta del mar&quot; o Turquía"
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                Cuatro de los jóvenes que duermen en Katakrak, que llegaron a España &quot;por la ruta del mar&quot; o Turquía                            </span>
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        Una vez pis&oacute; Gran Canaria, pas&oacute; all&iacute; semana y media para &ldquo;reponerse un poco&rdquo; y compr&oacute; un billete de avi&oacute;n a Madrid. Younes pudo embarcar &ldquo;solo con el billete, sin pasaporte y sin DNI. Solo con el QR...&rdquo;. Admite que tuvo suerte, ya que si lo paraban lo hubieran vuelto a deportar. 
    </p><p class="article-text">
        Permaneci&oacute; un tiempo en Madrid, luego fue Valladolid y acab&oacute; en Soria. All&iacute; &ldquo;una amiga&rdquo; le recomend&oacute; solicitar &ldquo;los papeles de protecci&oacute;n internacional&rdquo;, ya que, tendr&iacute;a derecho a acogida, asistencia sanitaria, jur&iacute;dica y a trabajar mientras la petici&oacute;n estuviera en tr&aacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un proceso que puede prolongar en el tiempo, como fue el caso de Younes, que durante cuatro a&ntilde;os pudo hacer pr&aacute;cticas al finalizar un curso de Administraci&oacute;n y vender cupones de la ONCE. Sin embargo, al ser denegada la solicitud el a&ntilde;o pasado, fue considerado &ldquo;irregular&rdquo; y perdi&oacute; el trabajo. &ldquo;Ten&iacute;a donde dormir, ten&iacute;a un coche peque&ntilde;o... y perd&iacute; todo&rdquo;: relataba Younes con frustraci&oacute;n. En Pamplona <a href="https://www.eldiario.es/navarra/cerca-200-personas-viven-calle-pamplona-mayoria-migrantes-quieren-trabajar-ley-extranjeria-impide_1_12868951.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cerca de 200 personas viven en la calle, de las que la gran mayor&iacute;a migrantes. Distintos colectivos sociales denuncian que se trata de personas que &ldquo;quieren trabajar, pero que la ley de Extranjer&iacute;a se lo impide&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Susana Ca&ntilde;ete, que conoce a muchos j&oacute;venes inmigrantes en la situaci&oacute;n de Younes, explica que &ldquo;con el nuevo reglamento empiezan de cero&rdquo;. &ldquo;Antes, cuando te lo denegaban, al menos contaban el tiempo de estancia&rdquo;, explica. Sin embargo, en la actualidad, &ldquo;aunque lleves aqu&iacute; seis a&ntilde;os viviendo y trabajando, no te cuenta nada&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;para pedir el arraigo de formaci&oacute;n o laboral hay que esperar dos a&ntilde;os, y la respuesta puede tardar un tercero&rdquo;. En el caso de Younes &ldquo;el proceso serian nueve a&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, Younes cogi&oacute; el primer autob&uacute;s que encontr&oacute; en la estaci&oacute;n de Soria, sin saber el rumbo, y &ldquo;acab&oacute; en el norte&rdquo;. Lleg&oacute; a Pamplona el pasado octubre y estuvo pernoctando en la estaci&oacute;n de autobuses. Fue all&iacute; donde una noche le robaron la mochila con sus pertenencias. &ldquo;Ten&iacute;a toda mi vida, tambi&eacute;n los t&iacute;tulos homologados de Marruecos, como el bachillerato&rdquo;, cuenta el joven resignado. Adem&aacute;s, la Polic&iacute;a lo despertaba &ldquo;muchas madrugadas&rdquo; para que no durmiera en el recinto. Intentando resguardarse del fr&iacute;o conoci&oacute; a m&aacute;s j&oacute;venes en su situaci&oacute;n y le hablaron del convento de Aranzadi, que se convirti&oacute; en su refugio hasta que pudo entrar a comienzos del mes en Katakrak. 
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                Susana y Younes charlando frente a la librería Katakrak                            </span>
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        El 7 de enero, en plena ola de fr&iacute;o con temperaturas que rozaban de noche los cinco grados bajo cero en Pamplona, el<a href="https://www.eldiario.es/navarra/pamplona-aumenta-plazas-personas-hogar-recursos-municipales-durante-ola-frio_1_12890136.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ayuntamiento, que est&aacute; gobernado por EH Bildu en coalici&oacute;n con Geroa Bai y Contigo/Zurekin, anunci&oacute; un aumento de los recursos municipales para las personas sin hogar</a>. El concejal delegado de Acci&oacute;n Social, Txema Maule&oacute;n, anunci&oacute; que el Consistorio dispon&iacute;a de 205 plazas repartidas entre el albergue de Trinitarios y viviendas municipales &mdash;seg&uacute;n a&ntilde;adi&oacute;, el &ldquo;triple&rdquo; de las que se ten&iacute;an hace dos a&ntilde;os&mdash;. Frente a las cr&iacute;ticas de los colectivos sociales, defendi&oacute; que se estaba &ldquo;haciendo un esfuerzo muy importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los miembros de los colectivos lo consideran insuficiente y denuncian que &ldquo;no han obtenido una respuesta&rdquo; real por parte de las instituciones, a pesar de que, seg&uacute;n ellos, &ldquo;llevan dialogando a&ntilde;os con el Ayuntamiento&rdquo;, explica Susana Ca&ntilde;ete. &ldquo;Desde los gobiernos regionales y locales solo se aplican pol&iacute;ticas de expulsi&oacute;n, aqu&iacute; y en el resto de Espa&ntilde;a, sean de izquierdas o de derechas&rdquo;, opina. Protestan, sobre todo, con las dificultades para &ldquo;dotarles de padr&oacute;n&rdquo;, al que &ldquo;tienen derecho&rdquo; porque &ldquo;son seres humanos y vecinos de la ciudad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dar Etxea<em>,</em> un proyecto pol&iacute;tico m&aacute;s all&aacute; que caritativo</h2><p class="article-text">
        Desde Dar Etxea confiesan que &ldquo;ha sido muy dif&iacute;cil seleccionar a las personas&rdquo; a las que acoger en el local cultural. &ldquo;Uno de los criterios ha sido que ellos tuvieran implicaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;, explica Susana. &ldquo;Para nosotros no es un proyecto meramente asistencial, sino de solidaridad frente a una desigualdad social&rdquo;, indican.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa 'Negu Gorriak/Derecho<em> </em>a Techo' realmente surgi&oacute; el a&ntilde;o pasado, siendo &eacute;sta su segunda edici&oacute;n, aunque esta campa&ntilde;a &ldquo;ha sido m&aacute;s conocida y medi&aacute;tica&rdquo;. Su impulsora, el colectivo Dar Etxea, surgi&oacute; el a&ntilde;o pasado &ldquo;cuando un grupo de afinidad (personas cercanas y concienciadas con la problem&aacute;tica) decidi&oacute; organizarse y dar respuesta a la situaci&oacute;n de personas migrantes que estaban durmiendo en la calle&rdquo;, describe Susana, una de sus miembros. 
    </p><p class="article-text">
        En ese primer momento, consiguieron locales cedidos (como 'Bakearen Etxea' o la sede de CGT) que pudieron dar cobijo a 22 personas. Despu&eacute;s se uni&oacute; Katakrak, que les ofreci&oacute; sus instalaciones mes y medio. Este a&ntilde;o &ldquo;se han juntado Dar Etxea<em> </em>y Katakrak y participan personas de otros colectivos, como CGT y Haritu, dando lugar a esta campa&ntilde;a &rdquo;m&aacute;s p&uacute;blica y visible&ldquo;. 
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                    alt="Los 16 jóvenes que pernoctan en Katakrak habilitando el salón de actos para colocar los colchones"
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            <span class="title">
                Los 16 jóvenes que pernoctan en Katakrak habilitando el salón de actos para colocar los colchones                            </span>
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        Adem&aacute;s, estos tres colectivos gestionan tres comedores sociales, en los que participan como voluntarios algunos de los &ldquo;chicos y chicas que estuvieron en el proyecto el a&ntilde;o pasado&rdquo;. Por ello, Susana incide en que el poyecto &uacute;ltimo de Dar Etxea es alcanzar una &ldquo;sociedad justa&rdquo; en los que todos colaboren como &ldquo;agentes pol&iacute;ticos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Younes, a lo largo del d&iacute;a, ayuda a otros j&oacute;venes magreb&iacute;es a aprender castellano y los acompa&ntilde;a al Ayuntamiento o el centro m&eacute;dico para intentar regularizar su situaci&oacute;n. Susana insiste que &ldquo;el fin &uacute;ltimo del proyecto es que, las 16 personas que pasan aqu&iacute; las noches, salgan iniciando los circuitos de ciudadan&iacute;a&rdquo;, consiguiendo que todos ellos &ldquo;sean parte del proyecto y sigan constuyendo el proyecto pol&iacute;tico&rdquo;. 
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                    alt="Dos inmigrantes que colaboran en el proyecto Dar Etxea preparando la mesa en Matalaz, uno de los comedores que gestiona el colectivo"
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                Dos inmigrantes que colaboran en el proyecto Dar Etxea preparando la mesa en Matalaz, uno de los comedores que gestiona el colectivo                            </span>
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        &ldquo;Hay una implicaci&oacute;n pol&iacute;tica en el comedor porque entre todos&rdquo; colaboran para cambiar y dar soluci&oacute;n a los problemas &ldquo;derivados de la marginalidad&rdquo;, fruto, seg&uacute;n colectivo, de &ldquo;pol&iacute;ticas racistas&rdquo;. &ldquo;Nuestro proyecto busca redistribuir la riqueza para que todas las personas puedan vivir con dignidad e igualdad de condiciones&rdquo;, reitera Susana. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Tenerlos en casa ha sido una experiencia maravillosa&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Susana ha tardado en desvelar que ha acogido en distintas temporadas a tres magreb&iacute;es en su propia casa, a los que considera &ldquo;miembros de su familia&rdquo;. &ldquo;Me da miedo decirlo por si se creen que estoy loca&rdquo;, desliza la mujer t&iacute;midamente. Algunos miembros de Dar Etxea &ldquo;abrieron sus casas el a&ntilde;o pasado&rdquo;. Susana lo describe como &ldquo;una experiencia maravillosa&rdquo;, pues &ldquo;le han ayudado en todo&rdquo;, adem&aacute;s de &ldquo;ser un regalo para sus hijos [de 9 y 4 a&ntilde;os], que han podido conocer a personas de otras culturas y aprendido de ellos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Susana asegura que,&ldquo;lejos de los prejuicios racistas y de inseguridad&rdquo;, ve personas que &ldquo;luchan por su proyecto vital y que est&aacute;n sufriendo&rdquo;. Recuerda que en su casa vivi&oacute; durante ocho meses un joven que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a por &ldquo;la ruta turca&rdquo; y, &ldquo;en la frontera de Serbia, los antidisturbios le soltaron los perros&rdquo;. &ldquo;Estuvo a punto de perder la mano&rdquo;, dice. A este mismo joven, &ldquo;le abrieron la cabeza con la culata de un rifle&rdquo;, contin&uacute;a Susana, aunque no recuerda si este &uacute;ltimo episodio ocurri&oacute; en la frontera de Bulgaria o en Hungr&iacute;a, un pa&iacute;s muy hostil con la inmigraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la miembro de Dar Etxea ha recalcado que &ldquo;la calle genera problemas de salud mental&rdquo; y que ve d&iacute;a a d&iacute;a &ldquo;c&oacute;mo la gente se deteriora&rdquo; tras una temporada viviendo a la intemperie. &ldquo;Tuve un chico en casa que se despertaba a las noches gritando&rdquo;, asegura Susana, e incide que, &ldquo;si se quiere seguridad&rdquo;, lo verdaderamente importante es &ldquo;dar las condiciones para una vida digna&rdquo;, ya que &ldquo;entonces nadie tendr&iacute;a que delinquir&rdquo; para buscarse la vida. &ldquo;No existe el gen del robo, es la pobreza&rdquo;. 
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            <span class="title">
                Susana y Younes en Matalaz, uno de los comedores sociales que gestiona Dar Etxea, junto a otros inmigrantes                            </span>
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        Susana tambi&eacute;n &ldquo;vivi&oacute; unos a&ntilde;os en Marruecos&rdquo;, una experiencia que ha marcado su lucha contra &ldquo;los prejuicios que sufre la poblaci&oacute;n magreb&iacute;&rdquo; y que le permite ayudarles, adem&aacute;s, &ldquo;con sus peque&ntilde;os conocimientos de &aacute;rabe&rdquo;. &ldquo;Intento devolver a la vida lo que yo tambi&eacute;n recib&iacute; de Marruecos&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuenta, muchos de los j&oacute;venes que llegan del Magreb &ldquo;tienen una obsesi&oacute;n con los cursos&rdquo;. &ldquo;Hay chicos en la calle que se despiertan a las siete de la ma&ntilde;ana y van sin desayunar&rdquo; a centros como el Jos&eacute; Mar&iacute;a Iribarren (Centro P&uacute;blico de Educaci&oacute;n de Personas Adultas) o la UNED. Tambi&eacute;n Younes conoce a &ldquo;muchos chavales que vienen con carreras y m&aacute;steres&rdquo;, y que&ldquo;buscan [en Espa&ntilde;a] un futuro mejor&rdquo;. &ldquo;Nadie ha venido aqu&iacute; o a cobrar ayudas, sino a mejorar nuestra vida&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fushan Equiza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/dar-etxea-cobijo-jovenes-magrebies-frias-noches-invierno-pamplona_1_12928451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2026 20:46:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dar Etxea, un cobijo para jóvenes magrebíes en las frías noches de invierno en Pamplona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigrantes,Testimonios,Navarra,Racismo,Pamplona,Pateras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor Roberto Osa sobre las secuelas de la Covid: “El boli se me caía de la mano y eso me asustó mucho”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/escritor-roberto-osa-secuelas-covid-boli-caia-mano-asusto_1_12138748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76212f50-dc96-4fe0-b2fb-40819c72cfbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113874.jpg" width="1273" height="716" alt="El escritor Roberto Osa sobre las secuelas de la Covid: “El boli se me caía de la mano y eso me asustó mucho”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor conquense presenta su nuevo libro, ‘Fallo del sistema’, una novela a caballo entre la narrativa y la crónica que hace alusión a la pandemia y que aspira a que sirva como "toque de atención de lo importante que son los servicios públicos y un sistema público de calidad"</p><p class="subtitle">Capturar la esencia de una pandemia: mirada al legado del fotoperiodismo español cinco años después de la COVID</p></div><p class="article-text">
        A veces, comenzar una carrera como escritor en un entorno rural es algo at&iacute;pico. &ldquo;Mis padres eran agricultores y en mi pueblo todo el mundo se dedicaba al campo o a trabajar como alba&ntilde;iles. All&iacute; no ten&iacute;a demasiados referentes en cuanto a la escritura, pero al ir a la universidad fue cuando empec&eacute; a entrar en c&iacute;rculos m&aacute;s literarios&rdquo;. As&iacute; comenz&oacute; la andadura de Roberto Osa en el mundo de las letras. El autor naci&oacute; en 1981 en El Pedernoso, una peque&ntilde;a localidad de la provincia de Cuenca. A los 18 a&ntilde;os se march&oacute; a Madrid para estudiar Comunicaci&oacute;n audiovisual y fue all&iacute; donde empez&oacute; a interesarse m&aacute;s por la literatura, quien a s&iacute; mismo se considera &ldquo;un escritor tard&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Roberto Osa es escritor, guionista y realizador de televisi&oacute;n. Desde siempre le ha interesado la ficci&oacute;n, ya fuera para crear cortometrajes o desde que se lanzase al mundo de la escritura. <em>Fallo del sistema</em>, su nueva novela es la segunda que ha publicado, despu&eacute;s de que en 2017 resultase ganador del Premio de Novela Felipe Trigo y haber sido finalista del Premio Nadal con <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/morderas-premio-nadal-ambientada-mancha_1_2799235.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Morder&aacute;s el polvo.</a> En <em>Fallo del sistema</em>, Osa habla desde su propia experiencia como vivi&oacute; en su piel y junto a su entorno la primera etapa de la pandemia de Covid-19 que cambi&oacute; por completo la gesti&oacute;n de la sanidad del planeta, pero tambi&eacute;n la forma en la que la sociedad empez&oacute; de nuevo a relacionarse.
    </p><h2 class="article-text">Narrar la experiencia de la pandemia desde dentro</h2><p class="article-text">
        Desde que el 14 de marzo de 2020 se decretase el estado de alarma y el confinamiento en Espa&ntilde;a todo se paraliz&oacute;. El mundo como lo conoc&iacute;amos cambi&oacute; totalmente y la perspectiva que ten&iacute;amos acerca de qu&eacute; significaba &ldquo;estar encerrados&rdquo; evolucionaba d&iacute;a a d&iacute;a. Roberto Osa se&ntilde;ala que &ldquo;las primeras horas o los primeros d&iacute;as estaba incluso, te dir&iacute;a que feliz, entre comillas, porque de repente me mandaron a casa, no ten&iacute;a que trabajar y pens&eacute; que estaba a salvo. Y dije, bueno, pues vamos a estar unos d&iacute;as&rdquo;. Sin embargo, los quince d&iacute;as iniciales que se plantearon desde la instituci&oacute;n del Gobierno central se fueron alargando hasta convertirse en meses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A los dos d&iacute;as de confinarnos me empec&eacute; a sentir mal y fueron dos semanas muy duras. Me contagi&eacute;. Pasaron dos semanas y empec&eacute; a ser testigo de cosas muy inusuales. Iba a los hospitales y no me atend&iacute;an, no pod&iacute;amos acceder a la sanidad p&uacute;blica y universal como estamos acostumbrados, y eso al menos en los que hemos nacido despu&eacute;s de la dictadura franquista es inusual&rdquo;, son las palabras de Roberto, tal y como &eacute;l lo recuerda en la entrevista que ha mantenido con <strong>elDiarioclm.es.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El colapso del sistema sanitario al comienzo de la pandemia en Espa&ntilde;a nos dej&oacute; telediarios en los que se segu&iacute;a la situaci&oacute;n minuto a minuto, donde las cifras de contagiados y fallecidos sub&iacute;an sin control. Roberto Osa se&ntilde;ala que &ldquo;empezar a ver que se desbordaban los sistemas funerarios, ver que mor&iacute;a gente a tu alrededor, familiares, conocidos y ver las cifras en televisi&oacute;n fue tremendamente doloroso&rdquo;. Pero todo se puso peor cuando tuvieron que ingresarle y se vio &ldquo;durmiendo en una sala de espera porque no tienes habitaci&oacute;n, viendo como la gente se desvanece delante de ti, pensando que t&uacute; puedes ser el pr&oacute;ximo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Roberto, una vez se hubo recuperado y estaba fuera de peligro destaca que desarroll&oacute; una hiperinmunidad y &ldquo;cuando no hab&iacute;a vacuna, yo era una especie de donante de vacuna natural. Estuve muchos meses yendo a donar el plasma de mi sangre porque era una vacuna natural para salvar a otra gente&rdquo;. Vivir esta experiencia en primera persona fue el germen que m&aacute;s tarde dar&iacute;a lugar a su nuevo libro, <em>Fallo del sistema. </em>
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                Portada de &#039;Fallo del sistema&#039; de Roberto Osa                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una obra &ldquo;homenaje a las v&iacute;ctimas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La experiencia vivida durante los primeros meses del confinamiento le marc&oacute; por completo y empez&oacute; a tomar notas &ldquo;sin saber muy bien qu&eacute; iba a hacer con ello&rdquo;. Conforme pasaban las semanas y los meses se dio cuenta de que &ldquo;pod&iacute;a elaborar una especie de cr&oacute;nica de lo que estaba ocurriendo al estilo de Truman Capote, por as&iacute; decirlo&rdquo;. La obra de Roberto Osa bebe de sus autores de cabecera, como los escritores franceses Annie Ernaux -Premio Nobel de Literatura 2022- o Emmanuel Carr&egrave;re -Premio Princesa de Asturias de las Letras 2021-, que utilizan la t&eacute;cnica del diario y elementos autobiogr&aacute;ficos en sus libros.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de esta escritura &ldquo;fue duro&rdquo;, recalca Osa, porque mientras estaba enfermo tomaba como pod&iacute;a las notas que despu&eacute;s le servir&iacute;an para crear la novela. &ldquo;Al principio tomaba notas de voz, porque despu&eacute;s del hospital las manos las ten&iacute;a muy d&eacute;biles, la sangra no me flu&iacute;a bien. Intentaba escribir y el boli se me ca&iacute;a de la mano y eso me asust&oacute; much&iacute;simo&rdquo;, recuerda el autor, un hecho que como escritor le afect&oacute; porque era su principal m&eacute;todo de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Para Roberto este libro es &ldquo;un homenaje a las v&iacute;ctimas, a mucha gente que yo quer&iacute;a y muri&oacute;, a mucha gente que nunca ha conocido, pero que tambi&eacute;n muri&oacute;&rdquo;. De igual forma, hace hincapi&eacute; en que quiere que su obra funcione como &ldquo;un toque de atenci&oacute;n de lo importante que son los servicios p&uacute;blicos y un sistema p&uacute;blico de calidad, pero tambi&eacute;n todos los servicios que pagamos los ciudadanos y que bajo mi punto de vista son ineludibles&rdquo;. Al mismo tiempo, Osa expresa que como escritor se &ldquo;sent&iacute;a responsable&rdquo; de contar esta historia sobre lo que &eacute;l y muchos espa&ntilde;oles hab&iacute;an vivido durante este episodio &ldquo;apocal&iacute;ptico&rdquo; de nuestra era. El autor considera de &ldquo;el libro trasciende de lo literario a lo social y mi ambici&oacute;n es que con el paso de los a&ntilde;os se pueda leer como un retrato hist&oacute;rico de ese momento que vivimos, que sea un testimonio directo de un testigo de la pandemia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Fallo del sistema</em> es diferente a su primera novela publicada, <em>Morder&aacute;s el polvo</em>, por su tono &ldquo;crudo&rdquo;, pero ambas guardan similitudes de estilo, pues &ldquo;se trata de un relato ameno y con un lenguaje sencillo, que no trata de ser sensacionalista&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Los libros caducan?</h2><p class="article-text">
        Roberto Osa <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/conquense-roberto-osa-premio-nadal_1_3653104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; su &oacute;pera prima en 2017</a> al ser ganadora del Premio de Novela Felipe Trigo y finalista del Premio Nadal. <em>Morder&aacute;s el polvo</em> fue la novela con la que &eacute;l se dio a conocer, y considera que fue el que le abri&oacute; las puertas en el mundo literario. Aunque han pasado ocho a&ntilde;os, le preguntamos si considera que los libros tienen caducidad. &Eacute;l responde que &ldquo;hay libros m&aacute;s estacionales, pero creo que nos hemos acostumbrado a un consumo inmediato por las redes sociales. Hemos perdido la paciencia y queremos tenerlo todo ya, en este instante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor recuerda que &ldquo;ve&iacute;a que cuando solo llev&aacute;bamos un mes confinados ya hab&iacute;an salido un mont&oacute;n de libros hablando sobre la pandemia, algo que me parec&iacute;a irreal, porque es materialmente imposible escribir, imprimir y distribuir un libro con tan poco tiempo. Es algo que asusta, esa inmediatez&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El confinamiento favoreci&oacute; el consumo de productos culturales, ya que al no poder salir de casa todas las compras se hac&iacute;a de forma digital. Eso tambi&eacute;n ocurri&oacute; con los libros. Roberto afirma que &eacute;l reflexion&oacute; acerca del &ldquo;m&eacute;todo del capitalismo feroz asociado a las redes sociales, al consumo de masas, y desde mi lugar quise intentar hacer un producto m&aacute;s reposado y m&aacute;s a lo largo del tiempo&rdquo;. <em>Fallo en el sistema</em> se ha escrito durante tres a&ntilde;os y llega a librer&iacute;as un lustro despu&eacute;s de haber vivido un momento que bien puede parecer de una obra de ciencia ficci&oacute;n. Roberto Osa destaca que &ldquo;de momento las valoraciones de los lectores son muy positivas y es algo que agradezco mucho a mis lectores&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/escritor-roberto-osa-secuelas-covid-boli-caia-mano-asusto_1_12138748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2025 18:32:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuenca,Cultura,Libros,Pandemia,Coronavirus,Covid-19,Diarios,Testimonios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La histórica hostelera asturiana que mantiene viva la vida nocturna en su bar del Antiguo ovetense]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/historica-hostelera-asturiana-mantiene-viva-vida-nocturna-bar-antiguo-ovetense_1_11976801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2144c426-8208-4bc1-99a7-af01e3640533_16-9-discover-aspect-ratio_default_1110113.jpg" width="1056" height="594" alt="PHOTO 2025 01 08 23 10 27"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Si no sales por la noche, de qué vas a hablar en la cola del supermercado, ¿del precio del jamón york? Aquí la gente sigue hablando del amor", reconoce Carmela Fernández </p><p class="subtitle">A Cantina, el bar tienda donde María e Inma recuperaron cientos de palabras olvidadas en Asturias</p></div><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as, desde hace casi 30 a&ntilde;os, hay una mujer que resurge en un cuarto piso de Oviedo a las nueve de la noche. Se <em>maquea</em>, se pinta el ojo y cruza a buen paso sobre zapatos, siempre de tac&oacute;n, la ciudad, para abrir uno de los bares m&aacute;s m&iacute;ticos e hist&oacute;ricos de Asturias, el<em> &iexcl;Ay, Carmela!</em> &ndash;&ldquo;Un antro, pero es mi antro, y as&iacute; solo lo llam&oacute; yo&rdquo;&ndash; y que abre todos los d&iacute;as del a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Lo dice Carmen Fern&aacute;ndez Herrero, hostelera hist&oacute;rica asturiana, psic&oacute;loga de barra, mujer de sonrisa sempiterna, madre de Pelayo, cuidadora de su madre, hostelera vocacional y profesional, mujer de pueblo (nacida en La Vega del Ciego, concejo de Lena, hace 61 a&ntilde;os) y sobre todo, empresaria de nocturnidad. &ldquo;Me encanta la noche, la gente que sale por la noche tiene otra vida. El rollo este del tardeo no es lo mismo&rdquo;, explica, mientras se retira con remango los rizos rubio platino de la cara, porque Carmela qued&oacute; hoy a las doce de la ma&ntilde;ana para la entrevista y no se quita las gafas de sol, le molesta. No le gusta y le cierra los ojos, para ponerla en el modo noche, el suyo. 
    </p><p class="article-text">
        En su garito de la calle Santa Ana, en pleno coraz&oacute;n de la capital asturiana, se resuelven y ser revuelven por la noche los sinsabores y las preocupaciones del d&iacute;a. Y no solo los de los clientes, tambi&eacute;n los de ella. &ldquo;A m&iacute; esta barra me dio mucha vida, f&iacute;jate, cuando me divorci&eacute; a saber cu&aacute;ntas horas de psic&oacute;logo tendr&iacute;a que haber pagado y no me hizo falta ninguna&rdquo;, lo cuenta con gracia, pasando la mano por encima del m&aacute;rmol fr&iacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        Carmela, como la conoce todo el mundo, se embarc&oacute; en el mundo de la hosteler&iacute;a con 23 a&ntilde;os, reci&eacute;n terminada la carrera de Graduado Social y cuando todav&iacute;a le daba verg&uuml;enza todo. &ldquo;Solo hab&iacute;a dado unas clases particulares, me pon&iacute;a roja por todo, pero &iquest;la barra?, la barra me lo cur&oacute; todo. Est&aacute;s siempre ocupada, tienes que escuchar al cliente, y lo escuchas, porque a m&iacute; mis clientes me importan. Les da tanta vida el &iexcl;Ay Carmela!, como ellos a m&iacute;&rdquo;, confiesa. 
    </p><p class="article-text">
        Dice Carmela que la noche sigue incitando al amor y a lo contrario, que todo se relaja y se desinhibe cuando se esconde el sol. &ldquo;Yo tengo la sensaci&oacute;n de que la gente que no sale por la noche tiene una vida muy triste, porque &iquest;de qu&eacute; vas a hablar en la cola del supermercado, del precio del jam&oacute;n york?, aqu&iacute; la gente sigue hablando del amor, de los sentimientos, de lo que de verdad importa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Asegura que nos perdemos la vida siendo infelices y a lo que vinimos a este mundo es a pasarlo bien, &ldquo;no hacerlo es hacer el rid&iacute;culo, sentencia. Carmela tambi&eacute;n reconoce que las noches tiene esa parte de mentira tan necesaria para sobrellevar los d&iacute;as. &rdquo;Hay una parte que es ficticia, pero es una ficci&oacute;n muy divertida y necesaria&ldquo;. Y vuelve a re&iacute;rse, a carcajadas. 
    </p><p class="article-text">
        Con el que fue su marido fund&oacute; el Gloria Bendita, un bar de copas, de cuando las noches estaban atestadas de gente y las copas llenaban las barras de vasos de tubo con tres hielos y nadie echaba pepino a la ginebra. A los tres a&ntilde;os, vendieron su parte a los otros socios y empezaron con el <em>&iexcl;Ay Carmela!</em>, fue en el 89, aunque reconoce que siempre llev&oacute; el bar ella sola. En 1998, cuando su hijo Pelayo ten&iacute;a un a&ntilde;o, se divorci&oacute; y se qued&oacute; al frente de todo, seg&uacute;n relata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El papel de propietaria solo vino a darle forma legal a lo que ella se curraba cada noche desde hac&iacute;a m&aacute;s de una d&eacute;cada. &ldquo;Sal&iacute;a de aqu&iacute; a las cuatro o cinco de la ma&ntilde;ana, y me levantaba a las siete y media para llevar al cr&iacute;o al colegio, lo recog&iacute;a a la hora de comer y otra vez al colegio hasta las cinco y media. Y de ah&iacute; a donde tocase&hellip; extraescolares, hacer los deberes&hellip;&rdquo; A las once de la noche llegaba a casa la chica que lo cuidaba y a ella le tocaba irse a abrir el bar, as&iacute; cada d&iacute;a, los siete de la semana. Ahora su madre vive con ella y se levanta para salir a caminar juntas. &ldquo;En realidad, llevo toda la vida durmiendo a tramos, pero me gustan los tramos y las vidas que ocurren a destiempo y a deshora&rdquo;, relata. 
    </p><p class="article-text">
        Es el cl&aacute;sico de los bares nocturnos de Oviedo, y de Asturias, donde siempre est&aacute; ella. &ldquo;&iquest;Vamos a ver a Carmela?&rdquo;, dice la gente y van. Entran en el garito, oscuro, peque&ntilde;o&hellip; todav&iacute;a se pueden pedir canciones y por el mismo precio, Carmela te atiende y, como siempre, te pregunta qu&eacute; tal est&aacute;s. Probablemente, no necesite ni preguntarte, porque conoce a toda su clientela. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son muchos a&ntilde;os. El negocio funciona cuando el due&ntilde;o se involucra, es muy f&aacute;cil poner un bar y dejar a los empleados solos, pero as&iacute; no va. La noche adem&aacute;s es tentadora, muy divertida, pero tienes que saber que no te puedes fundir lo que te ganaste en la caja&rdquo;. Y ella lo sabe. Como mucho toma una copina de cava, alg&uacute;n d&iacute;a, que reposa en la esquina de la barra, donde suele apoyarse a hacer las veces de psic&oacute;loga del amor y a escuchar. Y mientras tanto pincha a Camilo Sesto, Jos&eacute; Luis Perales o Julio Iglesias, y pone con gracia una copa que ahora va siempre en formato vaso de sidra. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                ¡Ay Carmela!, el superviviente de la noche ovetense que abre todos los días                            </span>
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        Cuesta ubicar a Carmen Fern&aacute;ndez por el d&iacute;a, pero camina por el Oviedo antiguo con la misma fuerza que lo hace detr&aacute;s de esa barra, &aacute;gil como un pez y, c&oacute;mo no, siempre impecable. &ldquo;Una vez tuve fiebre, no pude abrir unos d&iacute;as y llam&aacute;bame tol mundo. &iquest;Que tas muriendo?, me dec&iacute;an&hellip;&rdquo; y se r&iacute;e otra vez, porque Carmela defiende que en la vida hay que re&iacute;rse m&aacute;s. Mucho m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora que sabe que Pelayo tiene ganas de coger las riendas de su local est&aacute; m&aacute;s tranquila, porque ella no piensa jubilarse nunca. Se puede ser feliz pasando la vida en un garito de cuarenta metros cuadrados, donde por la barra pasean las vidas, obras, alegr&iacute;as y miserias de cientos y cientos de personas. Se puede vivir en la noche oscura irradiando luz&hellip; &ldquo;yo si me muero puedo decir que viv&iacute; la vida a tope en este bar, soy como la farmacia de guardia del Oviedo antiguo&rdquo;, sentencia. Y se r&iacute;e, porque Carmen solo quiere una cosa en la vida &ldquo;salud pa seguir tando ah&iacute; y pas&aacute;ndolo bien&rdquo;&hellip; &iquest;D&oacute;nde?, en el <em>&iexcl;Ay, Carmela!</em>, donde siempre. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel L. Murias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/historica-hostelera-asturiana-mantiene-viva-vida-nocturna-bar-antiguo-ovetense_1_11976801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jan 2025 21:22:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La histórica hostelera asturiana que mantiene viva la vida nocturna en su bar del Antiguo ovetense]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Testimonios,Oviedo,Hostelería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Hemos sido como cualquier otro universitario": UnidiversUS, la apuesta por la inclusión de la Universidad de Sevilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/hemos-sido-universitario-unidiversus-apuesta-inclusion-universidad-sevilla_1_11435913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d00e660e-9ce0-4e96-aee0-fb406d36f903_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Hemos sido como cualquier otro universitario&quot;: UnidiversUS, la apuesta por la inclusión de la Universidad de Sevilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Facultad de Educación ha acogido durante 96 días a 17 jóvenes con discapacidad que han vivido "la experiencia universitaria completa" en un curso de formación para el empleo</p><p class="subtitle">“La diferencia es lo que nos hace únicos”: un encuentro para resolver dudas sobre cómo es vivir con una discapacidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos sido universitarios&rdquo; nos cuenta con ilusi&oacute;n Quino. &Eacute;l, junto a otros 16 j&oacute;venes con discapacidad intelectual, han participado desde el pasado octubre en un curso de formaci&oacute;n para el empleo impulsado por la Universidad de Sevilla, a trav&eacute;s del&nbsp;<a href="https://sacu.us.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Servicio de Asistencia a la Comunidad Universitaria,</strong></a>&nbsp;la&nbsp;<a href="https://www.fundaciononce.es/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fundaci&oacute;n ONCE</strong></a>&nbsp;y el<strong>&nbsp;</strong><a href="https://ec.europa.eu/esf/home.jsp?langId=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fondo Social Europeo&nbsp;</strong></a>en el programa &ldquo;Unidiversidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una experiencia que para alumnos como Quino ha significado mucho: &ldquo;Al principio no quer&iacute;a, mi madre me apunt&oacute; sin yo saberlo. Pero hoy me alegro mucho de haber participado&rdquo;. No oculta su desconfianza despu&eacute;s de malas experiencias: &ldquo;Cre&iacute;a que iba a ser lo t&iacute;pico, tenernos entretenidos y poco m&aacute;s. Pero aqu&iacute; realmente nos escucharon&rdquo;. Y se ha sentido &ldquo;un universitario como cualquier otro&rdquo;. El programa, destinado a j&oacute;venes de entre 18 y 30 a&ntilde;os con m&aacute;s de un 33% de discapacidad intelectual, cont&oacute; con su propio per&iacute;odo de pr&aacute;cticas en empresas. &ldquo;Estudiaron cada uno de nuestros perfiles y nos encontraron un sitio donde hacer las pr&aacute;cticas. Les dije que me gustaba trabajar con personas discapacitadas y ellos me consiguieron un sitio en la asociaci&oacute;n SETA&rdquo;. Trabajar en un centro de estas caracter&iacute;sticas le anim&oacute; mucho, y asegura que ha sido &ldquo;como cualquier otro trabajador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Realmente la inclusi&oacute;n es posible y la estamos haciendo nosotros&rdquo;, afirma Cristina Sousa, una de las tutoras que ha acompa&ntilde;ado a los alumnos. El equipo docente ha afrontado este curso como un proyecto con el que alcanzar una &ldquo;inclusi&oacute;n real&rdquo;. Los tutores trabajaban de manera individualizada con los alumnos, ayud&aacute;ndoles a alcanzar el verdadero potencial de cada uno. &ldquo;Hemos conseguido que est&eacute;n completamente integrados en el ambiente universitario&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C0UuqUQodPN/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h3 class="article-text">17 universitarios m&aacute;s</h3><p class="article-text">
        El programa no escatim&oacute; en actividades para que los alumnos lograran una experiencia completa. En la Facultad de Educaci&oacute;n, donde tuvieron lugar las clases, el aprendizaje del alumnado se basaba en eventos. De hecho, el lema de esta edici&oacute;n, la s&eacute;ptima,  es &ldquo;96 d&iacute;as, 96 experiencias&rdquo;. Todas las actividades que realizaron los alumnos fueron subidas a <a href="https://www.instagram.com/unidivers.us/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su cuenta de Instagram</a>.
    </p><p class="article-text">
        Quino relata, entre otras cosas, c&oacute;mo fue vivir la experiencia de un proyecto de investigaci&oacute;n. <a href="https://fotovozunidiversus2024.blogspot.com/p/investigacion-sobre-foto-voz.html?m=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El proyecto</a>, en colaboraci&oacute;n con la Universitat Jaume I de Valencia y la Ram&oacute;n Llul de Barcelona, puso en contacto a los j&oacute;venes de las diferentes universidades que participan en el programa para elaborar una investigaci&oacute;n. &ldquo;Lo hicimos todo nosotros solos, todos a una&rdquo;, aclara orgulloso Quino. &ldquo;Los tutores ten&iacute;an voto tambi&eacute;n, pero los alumnos &eacute;ramos la mayor&iacute;a y decid&iacute;amos entre todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autonom&iacute;a y la cooperaci&oacute;n jugaron un papel fundamental en las clases, que tambi&eacute;n se expand&iacute;an m&aacute;s all&aacute; del aula con una Feria de la Inclusi&oacute;n y clases &ldquo;inclusivas&rdquo;. Estas &uacute;ltimas daban la oportunidad a los j&oacute;venes del programa de tomar parte en clases convencionales de los grados de Educaci&oacute;n Infantil, Educaci&oacute;n Primaria y Ciencias de la Actividad F&iacute;sica y el Deporte que se imparten en la misma facultad. Adem&aacute;s, las entidades colaboradoras impart&iacute;an clases cada semana. En esta edici&oacute;n, tambi&eacute;n han contado con la colaboraci&oacute;n de entidades locales como la <a href="https://www.sevilla.org/servicios/policia-local" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Polic&iacute;a Local de Sevilla</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Invito a todas las personas discapacitadas que puedan a que se apunten&rdquo;, quiso apuntar Quino. El joven, diagnosticado con autismo y participante en otros programas parecidos como los de <a href="https://www.autismosevilla.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Autismo Sevilla</a>, confiesa que lo que le apasionar&iacute;a es hacer cine. &ldquo;Estoy en varios proyectos de personas discapacitadas y cine, y participo en voluntariados por toda Espa&ntilde;a&rdquo;. Quino no parece estar dispuesto a estarse quieto, y valora la formaci&oacute;n para el empleo que les han dado los tutores: &ldquo;Nos ayudaron a redactar curr&iacute;culums para las empresas y nos aconsejaron c&oacute;mo podr&iacute;amos encontrar trabajo&rdquo;. El programa contribuye al reconocimiento de las personas con discapacidad como ciudadanos de pleno derecho, e historias como las de Quino ponen de relieve el papel de la Universidad en aras de este objetivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristóbal Angulo Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/hemos-sido-universitario-unidiversus-apuesta-inclusion-universidad-sevilla_1_11435913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Aug 2024 04:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Hemos sido como cualquier otro universitario": UnidiversUS, la apuesta por la inclusión de la Universidad de Sevilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discapacidad intelectual,Universidad de Sevilla,Inclusión social,Educación inclusiva,Testimonios,Educación,Sevilla,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La Navidad puede ser lo que yo quiera que sea": resignificar las fiestas cuando tu familia es migrante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/resignificar-la-navidad_129_10787746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cece591-1e35-4592-8343-6146f430697b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La Navidad puede ser lo que yo quiera que sea&quot;: resignificar las fiestas cuando tu familia es migrante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estas fechas, la Navidad en sí misma cobra vida: las teles hablan de cuándo vendrán los Reyes, aparecen 'papanoeles' en las terrazas –comprados en bazares–... Y si no estás dentro de ese ente místico y mágico, estás fuera; fuera de las familias, fuera de la magia, fuera y sola</p><p class="subtitle">Análisis - Contra la Navidad idealizada: por qué la soledad golpea dos veces en estas fechas</p></div><p class="article-text">
        Tengo recuerdos difusos de la Navidad en mi infancia. Recuerdo que no ten&iacute;amos &aacute;rbol en casa pero s&iacute; en el restaurante chino. Recuerdo los villancicos con sabor a coplas en las calles de Estepona y que, por esas fechas, en nuestro (ex) restaurante tambi&eacute;n los pon&iacute;an; aunque nadie de mi familia ni los cocineros chinos ni las camareras se los supieran. Tambi&eacute;n recuerdo que pese a que en mi familia somos cristianos, no celebr&aacute;bamos la Nochebuena ni la Nochevieja espa&ntilde;ola, por eso abr&iacute;amos. Mi madre hac&iacute;a un men&uacute; especial y compraba uvas y, casi siempre, el restaurante estaba vac&iacute;o. Si alguien ven&iacute;a era gente que, por alguna raz&oacute;n, no estaba con sus familias, casi siempre extranjeros &ndash;o como dicen en Andaluc&iacute;a, &ldquo;guiris&rdquo;&ndash;. Era el marketing de la Navidad en nuestro restaurante chino, como todos los negocios espa&ntilde;oles de nuestro alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Hubo otra Nochevieja en la que no hab&iacute;a casi gente en el restaurante y, como mi inter&eacute;s por esa noche era igual a cero, me fui sola a casa. Esa noche pens&eacute; &ldquo;empezamos un a&ntilde;o nuevo y yo aqu&iacute; sola, igual deber&iacute;a de haberme quedado&rdquo;. Pero empec&eacute; el a&ntilde;o sola en casa y no pas&oacute; absolutamente nada. Aunque esa Nochevieja no tuviera importancia, tambi&eacute;n recuerdo pensar: cuando sea mayor, pondr&eacute; un &aacute;rbol de Navidad en mi casa, un bel&eacute;n, tendr&eacute; regalos... &ndash;no celebr&aacute;bamos Reyes tampoco y ese d&iacute;a el restaurante s&iacute; que estaba lleno, lleno, lleno&ndash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No teníamos árbol en casa pero sí en el restaurante chino. Recuerdo los villancicos en las calles de Estepona y que en nuestro (ex) restaurante también los ponían, aunque nadie de mi familia ni los cocineros chinos ni las camareras se los supieran</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es como que, en estas fechas, la Navidad en s&iacute; misma cobra vida como un ente m&iacute;stico y absorbente. Las teles hablan de cu&aacute;ndo vendr&aacute;n los Reyes Magos, aparecen los <em>papanoeles</em> en las terrazas &ndash;comprados en bazares&ndash;, las familias hacen el <em>role play </em>con los regalos, en los colegios preguntan a los ni&ntilde;os &ldquo;&iquest;qu&eacute; te han tra&iacute;do los Reyes Magos?&rdquo;... Y si no est&aacute;s dentro de ese ente m&iacute;stico y m&aacute;gico, est&aacute;s fuera. <a href="https://www.eldiario.es/era/navidad-idealizada-soledad-golpea-veces-fechas_129_10786663.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fuera de las familias, fuera de la magia, fuera y sola</a>.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es algo que no pasa con otras festividades religiosas, no existe esa cooperaci&oacute;n de mantener una fantas&iacute;a que est&eacute; en medios, cines, decoraciones callejeras y dentro de los hogares. Esto no pasa con la Semana Santa. &ldquo;Estoy esperando un milagro de Navidad&rdquo;, me dec&iacute;a una amiga que pasa por un desamor. &iquest;Y yo? &iquest;Yo qu&eacute; espero? Creo que no he sentido nunca eso del esp&iacute;ritu navide&ntilde;o, &iquest;quiz&aacute;s pas&eacute; de sentir ausencia a sentir indiferencia?
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se apropi&oacute; de Halloween como yo me apropi&eacute; de la Navidad y le di mi significado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora vivo en un pueblo de 3.000 habitantes, en el que el pasado 31 de octubre las hijas de mi amiga salieron a pasear y a pedir caramelos en distintas casas. Los adultos nos juntamos en el estudio de la artista <a href="https://www.instagram.com/mimi.ripoll/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mimi Ripoll</a> disfrazados. Ese d&iacute;a tambi&eacute;n aprend&iacute; que en Casabermeja, un pueblo vecino, la v&iacute;spera del D&iacute;a de Todos los Santos los monaguillos pasaban casa por casa pidiendo comida para aguantar ta&ntilde;endo las campanas. Si pegaban a tu puerta y no les dabas, te maldec&iacute;an, y esa tradici&oacute;n tiene cientos de a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como que, en estas fechas, la Navidad en sí misma cobra vida como un ente místico y absorbente (...) Y si no estás dentro de este, estás fuera. Fuera de las familias, fuera de la magia, fuera y sola</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parece que Halloween no es tan estadounidense como pens&aacute;bamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De Halloween me gustaba la diversi&oacute;n. Odio las pel&iacute;culas de terror y odio pasar miedo, pero me parece extremadamente divertido disfrazarme e ir a fiestas tem&aacute;ticas con mi gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la Navidad? No es que quiera ser especialmente cristiana cat&oacute;lica apost&oacute;lica romana, mi yo ni&ntilde;a quer&iacute;a unas Navidades m&aacute;s familiares y regalos, y que el estar con mis familiares no implicara el restaurante chino, es decir, trabajar. Para mi yo adulta, es una fiesta tem&aacute;tica familiar no religiosa. Enfatizo en familiar, porque me gusta pasarla con MI familia. Alguien me dijo una vez que pasar las Navidades con familias de amistades la hac&iacute;a sentir m&aacute;s sola, y yo, que he estado varias Nochebuenas con las familias de mis exparejas espa&ntilde;olas, entiendo muy bien lo que quiere decir. Ser la eterna invitada, ser part&iacute;cipe de la noche pero no mucho.
    </p><p class="article-text">
        Mi Navidad es mi gente. Donde siento que pertenezco. Sin m&aacute;s. Sin poner el canal t&iacute;pico o el bel&eacute;n, pero poni&eacute;ndonos los mismos pijamas rojos. Mi Navidad no es religiosa, pero s&iacute; gastron&oacute;mica. Mi Navidad tampoco es con mis padres, es con mis iguales, las nacidas en Espa&ntilde;a. Mi Navidad tambi&eacute;n podr&iacute;a ser viajando sola o con mi pareja. O tambi&eacute;n sola con mi gato (mis hermanas pasaron la pasada Nochebuena en Canc&uacute;n y a una de ellas le mordi&oacute; un mono). Pero sobre todo, ha sido una voluntad de reapropiarse de ese ente m&iacute;stico y decidir que puede ser lo que yo quiera que sea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Quan Zhou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/resignificar-la-navidad_129_10787746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Dec 2023 20:29:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La Navidad puede ser lo que yo quiera que sea": resignificar las fiestas cuando tu familia es migrante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Relaciones,Identidades,Migrantes,Testimonios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kamila, superviviente de la explotación sexual infantil: "Lo que me hicieron pasa a todas horas en todo el mundo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/kamila-superviviente-explotacion-sexual-infantil-hicieron-pasa-horas-mundo_1_10612457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/654bad27-d6c4-43ca-9533-3aea30b96090_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kamila, superviviente de la explotación sexual infantil: &quot;Lo que me hicieron pasa a todas horas en todo el mundo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Perdí algo dentro de mi alma y de mi corazón que nunca voy a recuperar”, relata la también activista feminista, en un testimonio junto a otra superviviente, Sarah Berlori, quien denuncia los lobbies proxenetas “de lujo” y alerta de que “ninguna mujer está preparada para lo que viene después"</p><p class="subtitle">Liberadas en Alicante cinco víctimas de explotación sexual obligadas a prostituirse las 24 horas del día</p></div><p class="article-text">
        Es demoledor hablar de tu vida cuando consideras que lo que se llama vivir empez&oacute; ya pasados los 40 a&ntilde;os de edad. Y que todo lo anterior fue &ldquo;mierda&rdquo;. Igual de devastador que contar delante de la gente tu testimonio: te preguntas c&oacute;mo enfrentas, con qu&eacute; palabras se resume una vida llena de abusos, incesto, trata, violaciones y agresiones desde los tres a&ntilde;os de edad. Desde los tres a&ntilde;os de edad. Hay que repetirlo para que entre en la cabeza, para que de alguna forma sea posible asimilarlo. Incluso aunque lo hayas vivido, como es el caso de Kamila Ferreira, activista y superviviente de la explotaci&oacute;n sexual infantil.
    </p><p class="article-text">
        Afirma Kamila que necesitar&iacute;a una vida entera para contar lo que le pas&oacute; y que ni aun as&iacute; ser&iacute;a suficiente. Pero lo hace. Lo resume como puede, como herramienta &ldquo;empoderadora&rdquo; ante el p&uacute;blico asistente a unas jornadas sobre prostituci&oacute;n y trata organizadas por M&eacute;dicos del Mundo y la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en la ciudad de Toledo.&nbsp;Y conversando despu&eacute;s durante varios minutos con este peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Tiene 48 a&ntilde;os, vive en Tenerife y durante 30 a&ntilde;os y ocho meses estuvo en el sistema prostitucional y fue vendida de un pa&iacute;s a otro. Naci&oacute; en una de las favelas m&aacute;s violentas de R&iacute;o de Janeiro, en Brasil, y se crio en una familia desestructurada, mimetizada con la violencia de su entorno, donde su presencia era &ldquo;pr&aacute;cticamente invisible&rdquo;. Comienza su relato mostrando una foto de su infancia, pero no para reconciliarse con su pasado sino para demostrarse a s&iacute; misma que una vez fue una ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Con tan solo tres a&ntilde;os fue v&iacute;ctima de abusos sexuales continuados por parte de su hermano mayor, de 17 a&ntilde;os por entonces. Lo recuerda todo, sobre todo el hecho de que se escond&iacute;a debajo de la cama de sus abuelos para que no la encontrara. Y hasta el punto de que, incluso viviendo en uno de los barrios m&aacute;s violentos del mundo, lleg&oacute; a sentirse &ldquo;m&aacute;s segura en la calle que dentro de mi casa&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Kamila Ferreira en las jornadas de Médicos del Mundo                            </span>
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        &ldquo;Me desmayaba constantemente por los abusos, maltratos familiares y m&uacute;ltiples violaciones. Y mi familia fue c&oacute;mplice de todo lo que me pas&oacute;. Nunca nadie me protegi&oacute;&rdquo;, cuenta Kamila, quien en varias ocasiones habla de su &ldquo;familia proxeneta&rdquo;, a quien reprocha su &ldquo;horrible&rdquo; vida y culpa una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de &ldquo;infancia y miedo&rdquo;, cuando ella ten&iacute;a 14 a&ntilde;os, su madre enferm&oacute; debido a la muerte de un hermano menor. &ldquo;Pasamos de la pobreza a la miseria, y toda la favela lo sab&iacute;a&rdquo;. En su casa se presentaron dos hombres que ofrecieron a su familia llevarse a Kamila para trabajar en una vivienda como limpiadora a cambio de unos ingresos mensuales que iban directamente para sus padres y abuelos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un enga&ntilde;o&rdquo;. La llevaron una casa &ldquo;del Brasil colonial&rdquo; para obligarla a ejercer como prostituta, como &ldquo;acompa&ntilde;ante&rdquo; de grandes ejecutivos. All&iacute; la transformaron en una &ldquo;mu&ntilde;eca er&oacute;tica&rdquo; mediante maquillaje, manicura, peluquer&iacute;a y ropa llamativa, &ldquo;todo lo que les gusta a los pederastas&rdquo;. Su primer cliente fue un m&eacute;dico de entre 55 y 60 a&ntilde;os. &ldquo;Despu&eacute;s llegar&iacute;an muchos m&aacute;s con diferentes perversiones y humillaciones. No fue agradable pero prefer&iacute;a sufrir esos abusos por parte de desconocidos que los de mi hermano&rdquo;. Aun as&iacute;, la situaci&oacute;n fue tan &ldquo;terror&iacute;fica&rdquo; y la &ldquo;culpa tan insoportable&rdquo; que durante varios a&ntilde;os invent&oacute; -en su mente- que todo eso se lo hac&iacute;a un vecino imaginario.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s fue vendida, v&iacute;ctima de trata. Pas&oacute; por varios pa&iacute;ses, entre ellos Tailandia, hasta llegar a Espa&ntilde;a. En ese punto &ldquo;la violencia sexual, f&iacute;sica, psicol&oacute;gica y otros muchos tipos de violencia estaban ya normalizados en mi vida&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo necesitaba una oportunidad y llegó, Desde entonces solo espero no volver nunca más a esa mierda</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os se encontraba ejerciendo la prostituci&oacute;n en una calle de Tenerife con otras compa&ntilde;eras. Ese d&iacute;a no pod&iacute;a parar de llorar. Deb&iacute;a pagar 300 euros a su proxeneta y como era verano y hac&iacute;a calor, solo hab&iacute;a conseguido 20 euros. &ldquo;Lloraba de miedo por no tener el dinero necesario cuando una mujer se me acerc&oacute;, venci&oacute; su propio miedo, me pregunt&oacute; qu&eacute; me pasaba, pag&oacute; el dinero a mi proxeneta y me invit&oacute; a tomar un caf&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estuvieron dos horas charlando, le pregunt&oacute; si conoc&iacute;a alg&uacute;n oficio y se la llev&oacute; como limpiadora a su casa. &ldquo;Solo necesitaba una oportunidad y lleg&oacute; ese d&iacute;a. Esa mujer me la dio. Desde entonces solo espero no volver nunca m&aacute;s a esa mierda&rdquo;, destaca rotunda.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha luchado siempre para que su hija, de 19 a&ntilde;os y estudiante de Derecho &ldquo;ni siquiera roce&rdquo; ese mundo. La mantuvo alejada todo lo que pudo. En una ocasi&oacute;n, un proxeneta vio a su hija cuando ten&iacute;a 12 a&ntilde;os y le ofreci&oacute; 350.000 euros por ella. &ldquo;Le escup&iacute; en la cara y &eacute;l me dio un pu&ntilde;etazo&rdquo;, cuenta muy afectada, denunciando adem&aacute;s el sistema de &ldquo;castas racistas que existe dentro del sistema prostitucional&rdquo;, ya que esa cantidad la ofreci&oacute; porque su hija es blanca y con ojos claros.
    </p><p class="article-text">
        Pese a lo duro del testimonio, Kamila afronta tambi&eacute;n el relato de las secuelas y consecuencias de su vida hasta hace cuatro a&ntilde;os. &ldquo;Desconf&iacute;o de todos, tengo cambios de humor, si alguien me hace da&ntilde;o lo considero normal, no espero nada bueno de nadie. Tengo de manera permanente un nudo en la garganta y una pelota de fuego en el est&oacute;mago. No duermo m&aacute;s de dos horas cada d&iacute;a y estoy en tratamiento psiqui&aacute;trico. Soy como un vaso roto, que se puede arreglar pero que nunca volver&aacute; a ser igual. Perd&iacute; algo dentro de mi alma y de mi coraz&oacute;n que nunca voy a recuperar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Violadores de prepago&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Eso en el terreno ps&iacute;quico. Aparte, tiene cicatrices de quemaduras, de un balazo en la pierna y de cuchilladas, &ldquo;marcas de la violencia&rdquo; en todo su cuerpo. &ldquo;Hasta hace muy poco me sent&iacute;a culpable de lo que me hab&iacute;a pasado, absolutamente de todo. Me tuve que empoderar, valorarme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta activista feminista, tambi&eacute;n escritora (ha publicado &lsquo;Las cloacas la prostituci&oacute;n&rsquo;) prefiere hablar de &ldquo;violadores prepago&rdquo; que de &ldquo;puteros&rdquo; y defiende f&eacute;rreamente el abolicionismo de la prostituci&oacute;n, que &ldquo;no se va a conseguir con la teor&iacute;a sino con verdades y con historias de todas las supervivientes&rdquo;. &ldquo;Lo que me hicieron pasa a todas horas en todo el mundo. Espa&ntilde;a no est&aacute; preparada para escuchar toda la verdad. Si yo hablara de todo y de todos, el pa&iacute;s temblar&iacute;a, pero he de ser prudente&rdquo;, concluye.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esas mismas jornadas de M&eacute;dicos del Mundo ha participado Sarah Berlori, tambi&eacute;n activista feminista y superviviente de la explotaci&oacute;n sexual. Residente en Euskadi y con 51 a&ntilde;os, a ella s&iacute; le gusta hablar de &ldquo;puteros&rdquo; y vincula la prostituci&oacute;n con la pornograf&iacute;a y el sistema patriarcal. 
    </p><p class="article-text">
        Sarah fue durante diez a&ntilde;os prostituta &ldquo;de lujo&rdquo;. Ella misma lo entrecomilla cuando lo menciona porque asegura que est&aacute; &ldquo;mitificada&rdquo; debido al &ldquo;discurso de los <em>lobbies</em> de proxenetas&rdquo;. En su caso, fue la necesidad econ&oacute;mica la que provoc&oacute; que entrara en el sistema y acab&oacute; tambi&eacute;n &ldquo;normalizando la violencia sexual y de todo tipo&rdquo;, aunque aclara: &ldquo;Eso no significa que no nos duela sino que crees que es culpa tuya. Despu&eacute;s, con las gafas violetas y la conciencia feminista, supe que era una barbaridad&rdquo;.
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                Sarah Berlori                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Arrastra tambi&eacute;n profundas secuelas psicol&oacute;gicas y f&iacute;sicas ya que casi todas las relaciones que ha tenido han sido de abuso &ldquo;cuando no sent&iacute;a ni deseo&rdquo;. &ldquo;Cuando tu vida transcurre as&iacute;, acabamos por pensar que nuestro lugar es ese, mediante enga&ntilde;os y mediante los discursos del proxenetismo de lujo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que se denomina &ldquo;trata no coercitiva&rdquo; (aunque tambi&eacute;n ha visto menores y v&iacute;ctimas de trata &ldquo;a la fuerza&rdquo;). En su caso no hubo amenazas ni chantajes, entr&oacute; en un &ldquo;piso-burdel&rdquo;, usados para la privacidad de los &ldquo;puteros VIP&rdquo;, donde ten&iacute;a que estar disponible las 24 horas del d&iacute;a los siete d&iacute;as de la semana. &ldquo;Y entrar ah&iacute; es f&aacute;cil, pero salir, no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ninguna mujer est&aacute; preparada para lo que viene despu&eacute;s. Nadie te habla del asco, de la violencia y del estr&eacute;s postraum&aacute;tico. Son relaciones repugnantes, dolorosas y violentas,&nbsp;y ah&iacute; es donde no existe la libertad sexual, porque el consentimiento se puede comprar pero el deseo, no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la activista, el problema es que se ha &ldquo;romantizado la prostituci&oacute;n de lujo&rdquo; y &ldquo;hay mucho mito&rdquo;, hasta el punto de haber escuchado a veces reproches del tipo &ldquo;estamos ah&iacute; porque queremos y nos gusta&rdquo;. &ldquo;Eso es un discurso violento, humillante y revictimizante. Porque cuando est&aacute;s ah&iacute;, te piden lo que ven en el porno, que no deja de ser prostituci&oacute;n grabada, con pr&aacute;cticas violentas y degradantes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">También hay proxenetas, puteros, que saben que no tienes recursos y además realizan un abuso de poder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una espiral de ruina generalizada de la que sales destrozada, igual de pobre, con el mismo abandono institucional y con la sexualidad anulada&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente busca trabajo en el sector de la limpieza, y en varios anuncios online le han contestado hombres ofreci&eacute;ndole dinero a cambio de sexo. &ldquo;Esos tambi&eacute;n son proxenetas, puteros, que saben que no tienes recursos y adem&aacute;s realizan un abuso de poder&rdquo;, denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Sarah arremete contra plataformas online como OnlyFans, que permite a sus &ldquo;creadores y creadoras&rdquo; recibir fondos directamente de sus fanes con una suscripci&oacute;n mensual. &ldquo;Ah&iacute; los proxenetas pueden hacer lo que les d&eacute; la gana aprovechando la privacidad y mediante la explotaci&oacute;n sexual ajena. Esa forma de consumo del cuerpo femenino es un h&iacute;brido, una reinvenci&oacute;n, del porno y de la prostituci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto Sarah Berlori como Kamila Ferreira han estado acompa&ntilde;adas en las jornadas por dos profesoras y psic&oacute;logas especializadas en el &aacute;mbito de la explotaci&oacute;n sexual. Beatriz Benavente, de la Universitat de les Illes Balears (UIB) ha detallado los factores de riesgo, las medidas y medios de captaci&oacute;n para la explotaci&oacute;n sexual infantil y adolescente. Por su parte, Giulia Testa, doctora en Psicolog&iacute;a de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) ha detallado diferentes metodolog&iacute;as y estudios para detectar el uso problem&aacute;tico de la pornograf&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        -----------------
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><h3 class="article-text"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=clm&amp;utm_campaign=eell&amp;utm_medium=all" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">Hazte socio, hazte socia y colabora con tu edici&oacute;n local</span></a>.</h3>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Avilés Pozo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/kamila-superviviente-explotacion-sexual-infantil-hicieron-pasa-horas-mundo_1_10612457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2023 20:05:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kamila, superviviente de la explotación sexual infantil: "Lo que me hicieron pasa a todas horas en todo el mundo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Explotación sexual,Prostitución,Violaciones,Igualdad,Testimonios,Violencia sexual,Violencia machista,Pornografía,Médicos del Mundo,Universidad de Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Combatiendo el fuego desde las alturas: hablan los pilotos que han sofocado los incendios en Navarra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/combatiendo-fuego-alturas-hablan-pilotos-han-sofocado-incendios-navarra_1_9109467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/294b77b7-89db-4a24-b33f-cea0492b5a57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Combatiendo el fuego desde las alturas: hablan los pilotos que han sofocado los incendios en Navarra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Ha sido la peor situación que hemos vivido en mucho tiempo”, relatan tres de los participantes en el gran operativo contra el fuego de los últimos días</p><p class="subtitle">Las primeras lluvias registradas en Navarra durante la madrugada de este miércoles han ayudado, a estabilizar todos los incendios forestales</p></div><p class="article-text">
        Los incendios -y todo lo que traen consigo- han sido protagonistas estos &uacute;ltimos d&iacute;as en Navarra tras haber dejado ya<a href="https://www.eldiario.es/navarra/incendios-navarra-arrasado-equivalente-cuatro-veces-superficie-pamplona_1_9105924.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> m&aacute;s de 10.000 hect&aacute;reas quemadas</a>, pueblos desalojados y catastr&oacute;ficas im&aacute;genes. Junto a los Bomberos que han combatido el fuego desde primera l&iacute;nea, adem&aacute;s de la UME y ciudadanos voluntarios, ha emergido la labor de los pilotos de helic&oacute;ptero que han &ldquo;bombardeado&rdquo; los fuegos desde la altura. Seg&uacute;n las cifras ofrecidas por el Gobierno de Navarra, <a href="https://www.eldiario.es/navarra/incendios-navarra-arrasado-equivalente-cuatro-veces-superficie-pamplona_1_9105924.html#efe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han participado mas de 1.000 personas en el operativo</a>. I&ntilde;igo Beorlegui, James Vukojevic y Francisco Javier Arilla son tres de ese contingente, pilotos que desde el cielo de Navarra han ayudado a sofocar los incendios en toda la comunidad foral.
    </p><p class="article-text">
        Las alarmas se encendieron la semana pasada con las primeras llamas, y desde aquel momento tuvieron que reforzar la plantilla para tener operativas todas las m&aacute;quinas. Beorlegui, piloto del helic&oacute;ptero 135, declara que &ldquo;ha sido una locura&rdquo;. En el parque de los bomberos forestales de Navarra, a las afueras de Pamplona, se vive ahora una tensa calma. Los nervios a&uacute;n est&aacute;n presentes y el temor a que un fuego se reavive tambi&eacute;n. Los &uacute;ltimos d&iacute;as han sido muy duros, afirma Beorlegui. &ldquo;Hemos empezado a volar muy pronto a la ma&ntilde;ana y durante tres o cuatro d&iacute;as hemos estado acabando al ocaso&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido incendios en la mayor parte de la superficie navarra -la superficie quemada equivale a toda Barcelona, a la suma de Bilbao y Donostia o a cuatro veces Pamplona- y esto ha complicado mucho la organizaci&oacute;n y el trabajo de extinci&oacute;n. &ldquo;Sobre todo porque, como han sido seis o siete incendios simult&aacute;neos en diferentes zonas y diferentes caracter&iacute;sticas del terreno, ha sido una actuaci&oacute;n muy cambiante&rdquo;, cuenta el piloto. Como advierte Beorlegui, cada incendio tiene sus caracter&iacute;sticas, y al haber tantos simult&aacute;neos, el trabajo se dificulta a&uacute;n m&aacute;s. &ldquo;Al llegar de un incendio a otro es dif&iacute;cil encontrar la manera de poder ser eficaz con las descargas&rdquo;, a&ntilde;ade Arilla. Una vez la situaci&oacute;n ha mejorado, Beorlegui no duda en afirmar: &ldquo;Ha sido, la verdad, de los &uacute;ltimos a&ntilde;os la peor situaci&oacute;n que hemos vivido en mucho tiempo&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x8bwqi7" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        &ldquo;Unas temperaturas muy elevadas, un bajo &iacute;ndice de humedad y mucho viento, sobre todo viento sur, han sido los causantes&rdquo;, relata Beorlegui. &ldquo;En principio, los focos primeros parecen haber sido originados por tormentas secas, impactos de rayos y lluvia que generan un punto de calor&rdquo;, a&ntilde;ade. Beorlegui define como &ldquo;&oacute;ptima&rdquo; la respuesta ciudadana. &ldquo;En los pueblos s&iacute; que hay una cultura de colaboraci&oacute;n de los tractores. Enseguida, la gente del campo se moviliza para intentar proteger, aparte de sus bienes, el entorno. Por ese lado, muy bien&rdquo;, recalca. Cree que la sociedad navarra se ha quedado contenta con los medios, &ldquo;no como en otras ocasiones&rdquo;, apostilla.
    </p><p class="article-text">
        Al ser preguntado por si la respuesta del Gobierno ha llegado tarde, se&ntilde;ala que &ldquo;situaciones as&iacute; son muy dif&iacute;ciles de prever&rdquo;. De todas formas, aclara que, &ldquo;una vez que se gener&oacute; la situaci&oacute;n de caos, tanto por parte del Gobierno central como de los Gobiernos auton&oacute;micos colindantes la respuesta ha sido buena&rdquo;. La coordinaci&oacute;n con otros cuerpos ha sido &ldquo;costosa&rdquo; por las diferentes maneras de funcionar, aunque indica que han quedado contentos con el trabajo hecho.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora estamos en labores de vigilancia para evitar que pueda prenderse. La situaci&oacute;n est&aacute; controlada&rdquo;, seg&uacute;n los tres pilotos. [Sin embargo, al acabar la charla, suena el tel&eacute;fono de Arilla: &ldquo;A Gallipienzo, que se ha reactivado el fuego&rdquo;. Ponen el dispositivo en marcha y el helic&oacute;ptero despega para la zona con Vukojevic al mando. Sin hacer saltar de nuevo las alarmas, Vukojevic afirma que &ldquo;gracias a la humedad la situaci&oacute;n est&aacute; estabilizada&rdquo;. &ldquo;Es normal que se reactive&rdquo;, dice Arilla].
    </p><p class="article-text">
        Se dice que el trabajo de un piloto a secas no es nada f&aacute;cil. Y el de un piloto de helic&oacute;ptero que apaga incendios mucho menos. &ldquo;Lo que pasa es que hay un momento en el que las dimensiones del fuego son grandes. Tiras los mil litros de agua y, si no son muy puntuales en la defensa de una casa o lo que sea, en el fondo uno se queda con la sensaci&oacute;n de que no puede hacer mucho m&aacute;s&rdquo;, se resigna. En algunos mensajes de Twitter los Bomberos llegaban a definirse a s&iacute; mismos como hormigas luchando contra un elefante. Arilla apunta que &ldquo;el verdadero problema es cuando no hay puntos de agua&rdquo; para recogerla. Beorlegui defiende el material que poseen: &ldquo;A este respecto, las m&aacute;quinas que tenemos en Navarra nos permiten entrar en puntos de agua a los que, por ejemplo, m&aacute;quinas como las que habr&eacute;is visto estos d&iacute;as de otros lugares, no pueden entrar&rdquo;. A este respecto, comentan entre risas el video que se hizo viral de Vukojevic hace unos a&ntilde;os. Aparece cogiendo agua de una piscina en Orcoyen. Lo explica: &ldquo;Hab&iacute;a que tomar una decisi&oacute;n. Es muy complicado, porque hay muchos factores a tener en cuenta. Pero, claro, hay que tomar una decisi&oacute;n en 15 segundos&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1538505404149268481?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Un trabajo duro</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ley permite volar a estos pilotos durante un m&aacute;ximo de ocho horas diarias, y hacerlo durante tantos d&iacute;as seguidos &ldquo;es agotador&rdquo;, indica Beorlegui. &ldquo;Cuando en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a el cansancio se acumula, las cosas que a primera hora son peligros que detectas muy f&aacute;cilmente se van escondiendo&rdquo;, entiende.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es el trabajo en un d&iacute;a de incendio: &ldquo;Se destina a un medio a&eacute;reo a ejercer la coordinaci&oacute;n en el fuego, es decir, como si fuera una torre de control en vuelo. Entonces ese medio a&eacute;reo se coloca a cuatro o cinco pies de altura por encima del fuego y los medios que van llegando van indicando a ese medio de coordinaci&oacute;n que llegan cargados, que van a entrar en descarga. Esa coordinaci&oacute;n lo que hace es regular los tr&aacute;ficos, dando prioridad a los que peor maniobrabilidad tienen&rdquo;. A la hora de coger agua, los pilotos tienen que introducir el denominado Bambi en el agua, por lo que, seg&uacute;n Beorlegui, sobrevuelan el agua a unos cuatro o cinco metros. Estos d&iacute;as se ha pedido a ba&ntilde;istas y otros usuarios de algunos pantanos que dejaran maniobrar a las naves.
    </p><p class="article-text">
        Arilla, en vista de lo ocurrido, reflexiona que &ldquo;esto tiene que servir de experiencia para tomar medidas&rdquo;. Medidas &ldquo;desde el que va a hacerse una barbacoa con toda su buena intenci&oacute;n al agricultor&rdquo;, aunque tambi&eacute;n luego han colaborado. Antes de acabar y salir volando, literalmente, Beorlegui cuenta una an&eacute;cdota: &ldquo;El domingo estaba de libre y me llamaron para venir a reforzar porque hac&iacute;a falta. En lo que ven&iacute;a por la autopista, el se&ntilde;or que iba delante de m&iacute; llevaba el cigarro afuera y, despu&eacute;s, lo tir&oacute;. Estaba media Navarra ardiendo y tuvo la poca verg&uuml;enza de tirar el cigarro por la ventanilla del coche&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aritz Santamaria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/combatiendo-fuego-alturas-hablan-pilotos-han-sofocado-incendios-navarra_1_9109467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jun 2022 19:20:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Combatiendo el fuego desde las alturas: hablan los pilotos que han sofocado los incendios en Navarra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navarra,Incendios,Testimonios,Crisis,Helicópteros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria colectiva de la pandemia en “egodocumentos” de la gente corriente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/memoria-colectiva-pandemia-egodocumentos-gente-corriente_132_6522340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bff1f55-e8b5-44b9-99a7-f067d42c79b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria colectiva de la pandemia en “egodocumentos” de la gente corriente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los profesores Antonio Castillo y Verónica Sierra de la Universidad de Alcalá desarrollan este proyecto vivencial de enseñanza-aprendizaje para la creación de un registro de vivencias y testimonios que perviva en el tiempo</p></div><p class="article-text">
        No hay nadie a quien la pandemia no haya afectado directa e indirectamente. El mundo se ha puesto patas arriba debido a un virus que nos ha hecho vulnerables como sociedad y que sigue poni&eacute;ndonos a prueba cada d&iacute;a. En el recorrido que todos y todas hemos realizado hasta hoy, muy cerca de terminar este fat&iacute;dico a&ntilde;o, los testimonios, las experiencias, los mensajes de &aacute;nimo y las vivencias personales son buena parte de lo que ha constituido y constituye nuestra vida en estos meses. Y precisamente la gente corriente sintiendo y relatando todo ello es el objetivo de la iniciativa &ldquo;Egodocumentos de la pandemia&rdquo; llevado a cabo desde la Universidad de Alcal&aacute; (UAH): un proyecto vivencial de ense&ntilde;anza-aprendizaje para la creaci&oacute;n de una memoria colectiva desde las aulas.
    </p><p class="article-text">
        Sus creadores son Antonio Castillo G&oacute;mez y Ver&oacute;nica Sierra Blas, profesores del &Aacute;rea de Ciencias y T&eacute;cnicas Historiogr&aacute;ficas del Departamento de Historia y Filosof&iacute;a de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad de Alcal&aacute; y coordinadores del Seminario Interdisciplinar de Estudios sobre Cultura Escrita (SIECE)-Grupo de Investigaci&oacute;n Lectura, Escritura, Alfabetizaci&oacute;n (LEA) y del Grupo de Innovaci&oacute;n docente en Historia de la Escritura y de la Lectura (LECTOESCRITORXS). en cuyo seno se ha creado y desarrolla esta iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        La idea de desarrollar este proyecto de 'Egodocumentos' y de convertirlo en un proyecto de innovaci&oacute;n docente surgi&oacute; durante el confinamiento de la pasada primavera, mientras todo el personal docente y el alumnado estaba inmerso en el cambio tan complicado que supuso la reconversi&oacute;n a la ense&ntilde;anza online. Ver&oacute;nica Sierra comenta que al tiempo que en la televisi&oacute;n o en las redes sociales pudimos ver c&oacute;mo personas destacadas en el mundo de las artes y de las letras creaban, en m&uacute;ltiples formatos, su propia memoria de la pandemia, &ldquo;tambi&eacute;n pudimos comprobar c&oacute;mo surg&iacute;an iniciativas desde otros &aacute;mbitos, como el sanitario, el escolar, el editorial o el archiv&iacute;stico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas iniciativas, recalca, promov&iacute;an la producci&oacute;n de documentos de muy distinto tipo entre la gente corriente para enviar a quienes m&aacute;s lo necesitaban &ldquo;mensajes de &aacute;nimo, asimilar lo que estaba ocurriendo y enfrentarse a ello, conservar esta otra memoria popular y hacerla perdurar&rdquo;. &ldquo;Todo ello nos llev&oacute; a pensar que, como historiadores especializados en el estudio de los documentos personales y como profesores universitarios, deb&iacute;amos aportar nuestro granito de arena&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un &ldquo;dep&oacute;sito de memoria&rdquo; con el &ldquo;poder sanador&rdquo; de la escritura</h3><p class="article-text">
        A&ntilde;ade Antonio Castillo que adem&aacute;s de crear este &ldquo;dep&oacute;sito de memoria&rdquo; que permita conocer en el futuro c&oacute;mo alumnado y profesorado de la Universidad de Alcal&aacute; han vivido la crisis, el objetivo es tambi&eacute;n &ldquo;poner en pr&aacute;ctica y analizar el poder sanador que escribir nuestras experiencias tiene en momentos traum&aacute;ticos&rdquo;. No en vano, resalta que en episodios hist&oacute;ricos como el que vivimos hay una multiplicaci&oacute;n de la producci&oacute;n de documentos personales, al ser concebida y empleada la escritura (al igual que la lectura) &ldquo;como una forma de terapia y como un modo de dejar rastro de uno mismo cuando la vida propia o de nuestros seres queridos peligra, o cuando se tiene la sensaci&oacute;n de estar siendo protagonista de un acontecimiento sin precedentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ambos se pusieron manos a la obra y para poder cumplir con todos estos objetivos, consideraron necesario desarrollar el proyecto a lo largo de todo el a&ntilde;o acad&eacute;mico 2020/2021 y hacerlo, adem&aacute;s, en distintas Facultades, Grados, asignaturas y cursos. As&iacute;, en este primer cuatrimestre han estado trabajando fundamentalmente en la producci&oacute;n y recogida de testimonios, y en su ordenaci&oacute;n/clasificaci&oacute;n, as&iacute; como celebrando distintos &lsquo;webinares&rsquo; con especialistas de la UAH o de fuera de la misma que &ldquo;nos ayuden a reflexionar sobre la escritura como herramienta terap&eacute;utica o el papel que las Humanidades juegan en la crisis actual&rdquo;. Ahora el reto contin&uacute;a: en el segundo cuatrimestre organizar&aacute;n un premio y una exposici&oacute;n did&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        La acogida por parte de alumnos y alumnas est&aacute; siendo &ldquo;excelente&rdquo;, dice la profesora Sierra. &ldquo;No solo han entendido nuestros objetivos e instrucciones, sino que adem&aacute;s su implicaci&oacute;n en el proyecto nos demuestra que comparten nuestras inquietudes. A pesar de que nos encontramos en un curso muy an&oacute;malo en el que todo lo que sea sumar supone un importante sobresfuerzo, est&aacute;n superando nuestras expectativas&rdquo;.
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                Verónica Sierra y Antonio Castillo                            </span>
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        Pero, &iquest;de qu&eacute; forma colabora el alumnado? Hay asignaturas en las que los&nbsp;estudiantes tienen que escribir sus propias experiencias y otras, por el contrario, donde se les pide que soliciten a otras personas que las pongan por escrito o se las cuenten de viva voz, o que localicen testimonios de diverso tipo a trav&eacute;s, fundamentalmente, de Internet. Al ser las redes sociales, por lo general, espacios de creaci&oacute;n de &ldquo;una memoria m&aacute;s ef&iacute;mera&rdquo;, los creadores del proyecto consideran que urge rescatarla cuanto antes, &ldquo;por m&aacute;s que el hacerlo genere, por otro lado, numerosas problem&aacute;ticas y retos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Castillo se&ntilde;ala que en relaci&oacute;n a la respuesta externa, que interesa especialmente para poder conectar la realidad que est&aacute;n viviendo, no son muchos los testimonios que han recibido, pero ello no implica un problema para el proyecto, &ldquo;pues al existir otras iniciativas que tienen este mismo fin, pedir a la gente que env&iacute;e sus documentos&rdquo;, son conscientes de que esta memoria quedar&aacute; ya recogida, &ldquo;y nuestra intenci&oacute;n no era otra que abrir un poco las puertas de la Universidad a la calle, como tratamos de hacer con todas nuestras iniciativas, con el fin de poder establecer esa conexi&oacute;n y ese contraste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es objetivo tambi&eacute;n de esta iniciativa que el conjunto documental reunido sea heterog&eacute;neo a todos niveles. Es decir, que incluya documentos materialmente muy distintos, escritos o creados por personas de todas las edades, en contextos diferentes, y que tipol&oacute;gicamente presenten tambi&eacute;n la mayor diversidad posible. As&iacute;, subrayan ambos profesores que entre los documentos que est&aacute; produciendo el alumnado predominan las autobiograf&iacute;as y las entrevistas orales, y entre los que est&aacute;n buscando testimonios para integrarlos en el fondo, los dibujos infantiles, las cartas, las fotograf&iacute;as y los v&iacute;deos, canciones o historias reales y ficticias creadas y publicadas sobre todo en blogs o en redes sociales como Instagram.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desde la biblioteca est&aacute;n reuniendo tambi&eacute;n una colecci&oacute;n de publicaciones y creaciones impresas y digitales (novelas y cuentos, estudios hist&oacute;ricos y cient&iacute;ficos, recopilaciones de cartas, memorias, diarios, relatos en primera persona, series de televisi&oacute;n, documentales, etc.).
    </p><h3 class="article-text">Las vivencias de la gente corriente</h3><p class="article-text">
        En un momento en el que la informaci&oacute;n sobre la pandemia nos inunda cada d&iacute;a, el objetivo de Ver&oacute;nica Sierra y Antonio Castillo es que en el futuro este periodo hist&oacute;rico pueda conocerse en profundidad con diversidad de testimonios. Lo que aporta este proyecto es conocer las historias de vida de personas corrientes durante la pandemia. &ldquo;Lo que le pasa a la ciudadan&iacute;a de a pie es algo que a muchos historiadores de otras &eacute;pocas distintas a la actual nos hubiera gustado encontrar en los archivos, pues solo teniendo en cuenta a todos y todas, y no solo a quienes ostentan cargos p&uacute;blicos, gozan de una posici&oacute;n privilegiada o protagonizan determinados acontecimientos, como ocurre a menudo, podemos construir una historia inclusiva, que no margine ni silencie a nadie&rdquo;, afirman.
    </p><p class="article-text">
        De cara al futuro, Antonio Castillo destaca que es clave la colaboraci&oacute;n del archivo universitario en el proyecto, puesto que la intenci&oacute;n es que todos los testimonios producidos y/o recogidos pasen a formar parte de sus fondos y de los del Archivo de Escrituras Cotidianas del grupo de investigaci&oacute;n. Adem&aacute;s de configurar este &ldquo;acervo documental&rdquo;, los testimonios ser&aacute;n objeto de un premio que ser&aacute; organizado por el alumnado en el segundo cuatrimestre, y de una exposici&oacute;n did&aacute;ctica que esperan poder celebrar al final del presente curso o a inicios del pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica Sierra declara que la intenci&oacute;n es que esta exposici&oacute;n pueda luego circular por otras Facultades de la Universidad de Alcal&aacute; y por los hospitales universitarios, as&iacute; como por centros culturales (bibliotecas municipales, centros sociales, casas de la cultura, etc.) y por centros educativos de Primaria y Secundaria. Adem&aacute;s, &ldquo;si las energ&iacute;as nos acompa&ntilde;an, no descartamos tambi&eacute;n publicar una antolog&iacute;a, siempre que los autores y autoras de los testimonios conservados nos den su permiso&rdquo;, concluye el profesor Castillo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Avilés Pozo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/memoria-colectiva-pandemia-egodocumentos-gente-corriente_132_6522340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Dec 2020 18:17:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La memoria colectiva de la pandemia en “egodocumentos” de la gente corriente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Universidad de Alcalá,Testimonios,Coronavirus,Pandemia,Covid-19,Universidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ‘Cruz de Cayetano’: testimonio de la tradición palmera en la ciudad de La Laguna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/cruz-cayetano-testimonio-tradicion-laguna_1_1568265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d9c5894-bdf7-4746-8d78-4d70ce0b0a30_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Engalanamiento de la &#039;Cruz de Cayetano&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con motivo de la festividad de La Cruz se abre por primera vez al público en Tenerife la casa del coleccionista palmero Cayetano Gómez Felipe.</p></div><p class="article-text">
        Con motivo de la festividad de La Cruz se abre por primera vez al p&uacute;blico la casa del coleccionista Cayetano G&oacute;mez Felipe (1902-1978), que se encuentra ubicada frente a la puerta principal de la Iglesia de la Concepci&oacute;n en la ciudad de San Crist&oacute;bal de La Laguna.
    </p><p class="article-text">
        Natural de los Llanos de Aridane, este amante de las antig&uuml;edades y de las costumbres de su tierra, se dedic&oacute; durante toda su vida a reunir objetos que formaron parte de la cotidianidad de las familias canarias a lo largo de los siglos. Si bien la prensa se hizo eco en los a&ntilde;os 40 de su labor - lleg&oacute; a crear un peque&ntilde;o museo en su casa natal - ser&iacute;a en la ciudad de La Laguna donde reunir&iacute;a el grueso de su colecci&oacute;n, considerada por los expertos un testimonio de gran valor para la historia de Canarias.
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        Aunque faltan algunos meses para su apertura oficial, su hija, Mar&iacute;a Remedios G&oacute;mez Garc&iacute;a, ha querido abrir las puertas de esta casa de principios del siglo XVIII a todos aquellos que deseen participar de esta fiesta ejemplo de manifestaci&oacute;n de la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        <em>La Cruz de Cayetano,</em> como as&iacute; ha sido denominada, se cobija bajo una hornacina que se localiza a la subida de la escalera principal y quien la visite tendr&aacute; la oportunidad de - una vez atravesado el zagu&aacute;n- asomarse al coraz&oacute;n de esta casa descubriendo su precioso patio lleno de plantas.
    </p><p class="article-text">
        La cruz se <em>enrama</em> siguiendo la tradici&oacute;n palmera: con telas, flores, joyas y otros s&iacute;mbolos religiosos que Cayetano reuniera en vida y que pertenecieron a lo largo del tiempo no solo a su familia sino a otras personas an&oacute;nimas que depositar&iacute;an su fe en ellos.
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        Probablemente, sus mayordomos y quienes se sumen a esta ceremonia de <em>vestir</em> de arte y originalidad la cruz que alberga la casa de este coleccionista palmero, no olviden la presencia de alg&uacute;n <em>mayo</em> dispuesto junto ella o en sus inmediaciones.
    </p><p class="article-text">
        Todo aquel que se acerque a visitar la casa el d&iacute;a 3 de mayo o su v&iacute;spera podr&aacute; llevarse tambi&eacute;n una <em>primera sensaci&oacute;n</em> de lo que ser&aacute; la futura Casa Museo Cayetano G&oacute;mez Felipe: un lugar especial que muy pronto a trav&eacute;s de sus rincones variopintos y de los&nbsp; objetos &nbsp;de diferentes siglos que <em>reposan</em> en su interior, muchos aspectos de nuestro pasado ser&aacute;n revelados para nuestro disfrute.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[La Palma Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/cruz-cayetano-testimonio-tradicion-laguna_1_1568265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2019 17:37:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ‘Cruz de Cayetano’: testimonio de la tradición palmera en la ciudad de La Laguna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Testimonios,La Laguna,Tradiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Trabajar en precario es trabajo?": cinco historias de empleos 'low cost']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/trabajar-precario-trabajo-historias-empleos_1_1577709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9547b3d-afa5-41d6-98c7-17cf528a08c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Trabajar en precario es trabajo?&quot;: cinco historias de empleos &#039;low cost&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con cinco personas que han sufrido (y sufren) las consecuencias de uno o varios puestos temporales de trabajo, sin garantías ni seguridad</p><p class="subtitle">Todos coinciden en criticar un sistema que no protege sus derechos y que ha hecho del 'precariado' un "problema de Estado"</p></div><p class="article-text">
        Hay cifras y cifras. Aunque las estad&iacute;sticas de la Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa (EPA) o del paro registrado en las oficinas de empleo permiten obtener un mapa de su evoluci&oacute;n y de algunas de sus caracter&iacute;sticas, nada nos dicen de las variables personales. Por ejemplo, no dicen si alguien ha intercalado empleos precarios durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, si le prometieron el trabajo de su vida y ahora dedica su jornada laboral a tareas que nada tienen que ver con lo que estudi&oacute;, o si le piden que se haga aut&oacute;nomo sin ninguna garant&iacute;a de que la facturaci&oacute;n vaya a ser suficiente para llevar una vida digna. Esas son otras cifras: las que hemos querido personalizar. <a href="https://www.eldiario.es/clm/digitalizacion-laborales-tormenta-perfecta-trabajadores_0_833617525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si bajan los costes laborales de las empresas</a> y si los contratos temporales no dejan de subir, su reflejo en la ciudadan&iacute;a es latente. Aqu&iacute; nos lo cuentan cinco personas con empleos 'low-cost', con nombres ficticios porque no quieren sufrir &ldquo;represalias&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Estoy preparada para mucho m&aacute;s&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Mejor esto que nada&rdquo;, nos dice la m&aacute;s joven, de 25 a&ntilde;os. Paula resume una situaci&oacute;n laboral que no esperaba y que conf&iacute;a en poder solucionar con el tiempo &ldquo;de una forma u otra&rdquo;. Es ingeniera inform&aacute;tica, trabaj&oacute; durante la carrera de teleoperadora y como azafata, y ha hecho varios cursos de especializaci&oacute;n en software y <em>big data</em>. Adem&aacute;s, le gusta mucho cantar y el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        Tras realizar pr&aacute;cticas durante un a&ntilde;o en una importante compa&ntilde;&iacute;a en Ciudad Real, sin cobrar un euro, realiz&oacute; una entrevista de trabajo para un proyecto de desarrollo de nuevas tecnolog&iacute;as en el campo. Le prometieron un sueldo &ldquo;muy bajo, casi de media jornada, que acept&eacute; por no tener casi experiencia. A cambio le ofrecieron posibilidades de promoci&oacute;n y mejores condiciones laborales en el futuro. All&iacute; lleva dos a&ntilde;os y en su ordenador solo ha hecho <em>powerpoints</em> y labores de administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta me ofrec&iacute; para llevar el soporte inform&aacute;tico de la empresa, al ver que lo que me dijeron del puesto no se cumpl&iacute;a. No es que me parezca mal lo que hago, es que estoy preparada para mucho m&aacute;s&rdquo;, resalta. Cuando estudiaba entend&iacute;a que pod&iacute;a trabajar &ldquo;en cualquier cosa&rdquo; pero ahora considera que, por su cualificaci&oacute;n, merece ganar m&aacute;s. Al final, sus peticiones han hecho que el ambiente laboral se haya vuelto &ldquo;raro&rdquo; y que trabaje m&aacute;s horas por petici&oacute;n de sus jefes y &ldquo;a cambio de nada&rdquo;. Entre lo poco que gana, que no quiere marcharse de su ciudad, la jornada laboral &lsquo;ampliada&rsquo; y que no ve posibilidades de otro trabajo ni de independizarse con su pareja, se siente &ldquo;enga&ntilde;ada y precaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora est&aacute; pensando en opositar &ldquo;de lo que sea&rdquo;. &ldquo;Siempre he sido optimista, pero estos dos a&ntilde;os me han hecho pensar de otra manera. Se supon&iacute;a que mis estudios y todo lo que me costaron servir&iacute;an para algo, y en realidad lo tengo ah&iacute; pero no puedo desarrollarlo y tampoco puedo dejarlo. As&iacute; que, no s&eacute;, me pregunto: &iquest;trabajar en precario es trabajo? Yo cuento como cifra pero esto no es un empleo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Falso aut&oacute;nomo por imposici&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Con 31 a&ntilde;os, el caso de Alberto es al mismo tiempo diferente y parecido. Este arquitecto toledano trabaja para una empresa local realizando &ldquo;m&uacute;ltiples tareas&rdquo;, la mayor&iacute;a de ellas sin relaci&oacute;n alguna con sus estudios. Acab&oacute; la carrera hace cuatro a&ntilde;os y ha trabajado como camarero y dando clases particulares, en ambos cosas sin contrato y, por tanto, sin cotizaci&oacute;n a la Seguridad Social. 
    </p><p class="article-text">
        Tras enviar curr&iacute;culos, consigui&oacute; que una empresa le ofreciera un puesto en el que los tres primeros meses no cobr&oacute;. Despu&eacute;s le dijeron que pod&iacute;a quedarse con una condici&oacute;n: &ldquo;Ten&iacute;a que hacerme aut&oacute;nomo, falso aut&oacute;nomo en realidad, porque no hay ning&uacute;n tipo de contrato ni relaci&oacute;n sobre el papel con ellos. Acudo all&iacute;, cumplo mi horario, hago de todo y luego facturo, pero me paso el d&iacute;a cumpliendo funciones de todo tipo&rdquo;. En su caso cuenta con la ventaja de que los arquitectos tienen una mutua laboral privada donde la cuota de cotizaci&oacute;n es m&aacute;s baja que en el r&eacute;gimen general, pero aun as&iacute;, le gustar&iacute;a disponer de un contrato y de &ldquo;ciertas garant&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se acaba de independizar con su pareja, que est&aacute; desempleada, y de momento ambos se &ldquo;apa&ntilde;an&rdquo; pero &ldquo;no es una buena situaci&oacute;n&rdquo; porque, aunque como aut&oacute;nomo puede facturar otro tipo de trabajos, al final su dedicaci&oacute;n es casi exclusiva a esta empresa y al final &ldquo;vamos muy justitos&rdquo;. Lo m&aacute;s significativo es que Alberto considera que en su trabajo est&aacute; bien considerado y es necesario, por eso le gustar&iacute;a seguir all&iacute;. Conf&iacute;a en que terminen por regularizar su situaci&oacute;n, y de momento no hace una b&uacute;squeda intensiva de otro empleo. &ldquo;De momento no tengo cargas, pero s&iacute; que pienso que en el futuro no podr&iacute;a seguir as&iacute;. Estar en una situaci&oacute;n irregular siempre te tiene nervioso&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Quejarse no es una opci&oacute;n&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Ra&uacute;l es otro de esos rostros de muestran el trabajo precario. Con 26 a&ntilde;os lleva cuatro trabajando en un establecimiento de comida r&aacute;pida en Albacete. Su andadura laboral est&aacute; ligada al trabajo precario que le ofrece una empresa en la que todo son j&oacute;venes y los recortes de a&ntilde;os atr&aacute;s, los de la crisis, no solo no se han revertido sino que les sirve a los gerentes &ldquo;para presionar y exigirnos m&aacute;s a los que quedamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quejarse no es una opci&oacute;n, si es que quieres ganar dinero&rdquo;, explica. La empresa, dice Ra&uacute;l, los penaliza con menos horas laborales si se niegan a hacer un turno que les han puesto a &uacute;ltima hora.
    </p><p class="article-text">
        Todo viene porque no tiene &ldquo;un sistema real de fichajes&rdquo; en la empresa &ldquo;porque los horarios nunca son los reales&rdquo;. Si bien la ley exige que todos los trabajadores sepan su horario con una semana de antelaci&oacute;n, seg&uacute;n Ra&uacute;l, esto en su empresa no se cumple, con lo que conocen casi en el mismo d&iacute;a si trabajan o no. &ldquo;En caso de quejarnos, el siguiente mes nos reducen las horas complementarias de trabajo a modo de castigo&rdquo;. Esto hace que, con un salario base muy ajustado, todos los trabajadores dependan de esas horas complementarias &ldquo;para sacarse un salario que pueda permitirte, como en mi caso, pagarte los estudios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gana, de media, &ldquo;unos 400 euros al mes&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El trabajo dignificar&aacute;, pero no a m&iacute;&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La familia de Carmen &ndash;ella, su marido y cuatro hijos a cargo&ndash; dependen de los 550 euros al mes que le retribuye su trabajo. &ldquo;Estoy en la casa de unos m&eacute;dicos&rdquo;, explica esa albacete&ntilde;a cuyas funciones, dentro de ese marco amplio de las trabajadoras de hogar , van desde &ldquo;vestir a los ni&ntilde;os, darles de desayunar, limpiar, cocinar&rdquo;, y todo lo que un hogar conlleva.
    </p><p class="article-text">
        Los buenos datos de la econom&iacute;a, las mejoras laborales, no le han repercutido en los casi cuatro a&ntilde;os que lleva trabajando por 550 euros al mes. Antes, esa misma familia, y con las mismas obligaciones, le pagaba 750 euros. &ldquo;Primero me dijeron que un d&iacute;a a la semana no ir&iacute;a &ndash;explica&ndash; pero poco a poco me han ido sumando cosas&rdquo; que, o bien no le remuneran, o cuando lo hacen no son como hab&iacute;an acordado.
    </p><p class="article-text">
        Su margen de maniobra es m&iacute;nimo. Tanto econ&oacute;mico, porque no llega a fin de mes, como laboral, porque no sabe c&oacute;mo salir de esa situaci&oacute;n. &ldquo;El trabajo dignificar&aacute;, pero no a m&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade apesadumbrada. Eso afecta a su estado an&iacute;mico: &ldquo;Hay d&iacute;as en que me acuesto y me levanto sin ganas de ir a ning&uacute;n sitio&rdquo;. Su &uacute;nica salida, para poder mantener a la familia que depende por completo de su trabajo y su sueldo es &ldquo;aguantar&rdquo; hasta que encuentre otro trabajo con mejores condiciones.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Tengo que vivir de algo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Diplomada en Trabajo Social, habilitada en Educaci&oacute;n Social, formadora ocupacional, experta en Terapia Familiar Sist&eacute;mica, quiromasajista y actriz. Este es solo un resumen del curr&iacute;culo de Virginia, de 48 a&ntilde;os. Empez&oacute; a trabajar en servicios sociales municipales en 1993, antes incluso de terminar la diplomatura, y durante sus estudios universitarios trabaj&oacute; y estudi&oacute; al mismo tiempo. Desde entonces ha encadenado empleos temporales, la mayor&iacute;a muy precarios, y &eacute;pocas en paro. 
    </p><p class="article-text">
        Casi toda su trayectoria profesional la ha realizado en educaci&oacute;n social en instituciones privadas y p&uacute;blicas; principalmente en ayuntamientos, porque en la Administraci&oacute;n auton&oacute;mica &ldquo;las plazas que se ofertan son muy pocas&rdquo;. &ldquo;Tengo que vivir de algo&rdquo;, se lamenta Virginia. Lo intent&oacute; una vez y se qued&oacute; &ldquo;a d&eacute;cimas&rdquo; de la nota de corte para entrar a trabajar. As&iacute; que principalmente ha realizado concursos-oposiciones en ayuntamientos durante 20 a&ntilde;os. De hecho, hasta el momento ha conseguido &ldquo;sobrevivir&rdquo; alternando trabajos temporales con la prestaci&oacute;n por desempleo, menos cuando llegaron los recortes en servicios sociales del Gobierno de Mar&iacute;a Dolores de Cospedal, cuando &ldquo;se echaron a la calle a equipos municipales enteros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca agot&oacute; todas las prestaciones y tuvo que volver a vivir con su madre. Trabaj&oacute; como teleoperadora, y finalmente la llamaron de la bolsa de trabajo de un ayuntamiento, despu&eacute;s cubri&oacute; otra plaza por enfermedad y posteriormente otra de maternidad. &ldquo;Un trabajo detr&aacute;s de otro, ninguno con garant&iacute;as, todos temporales, una pesadilla continua, sin poder hacer planes ni nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La suerte parece sonre&iacute;r ahora, pero con sombras: el pr&oacute;ximo mes de mayo comenzar&aacute; a trabajar en una asociaci&oacute;n local donde, seg&uacute;n cuenta, por primera vez le han valorado su &ldquo;calidad humana y profesional&rdquo;. Le sorprende que en una especializaci&oacute;n como la suya nunca lo hayan hecho, &ldquo;y en la administraci&oacute;n p&uacute;blica mucho menos&rdquo;. &ldquo;Lo que ahora me ofrecen no son muy buenas condiciones, el sueldo es bajo, pero es lo mejor que he encontrado hasta ahora&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se aguanta esta situaci&oacute;n despu&eacute;s de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de tes&oacute;n? &ldquo;Porque es muy vocacional. Considero que tengo las capacidades, habilidades y destrezas suficientes, y m&aacute;s con mi trayectoria, como para coger ahora y dedicarme a otra cosa. Ya he trabajado en otras cosas, y no se me caen los anillos por ello, pero me he dejado un dineral, mucho tiempo y mucha calidad de vida en formarme y tener experiencia. Y ahora no voy a rendirme. Esto es un problema 'de Estado'. Esto de tener siempre unos sueldos de mierda en trabajos tan cualificados es una verg&uuml;enza. Ni siquiera s&eacute; c&oacute;mo es posible&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Avilés Pozo, Lourdes Cifuentes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/trabajar-precario-trabajo-historias-empleos_1_1577709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Apr 2019 16:58:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Trabajar en precario es trabajo?": cinco historias de empleos 'low cost']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo,Primero de Mayo,1 de Mayo,Día Internacional de Los Trabajadores,Trabajo temporal,Precariedad laboral,Precariedad,Testimonios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno de PP-Cs tendrá que publicar en 15 meses "un informe con testimonios de la represión franquista" en Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/gobierno-pp-cs-consejo-memoria-andalucia_1_1630212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/061a1f74-ea91-4190-83fd-91a1ff6dd24c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno de PP-Cs tendrá que publicar en 15 meses &quot;un informe con testimonios de la represión franquista&quot; en Andalucía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Junta reactiva el Consejo de la Memoria, un comité de expertos que, por ley, debe "recopilar testimonios y documentos sobre las violaciones de los Derechos Humanos desde la Guerra Civil hasta la aprobación del Estatuto de Autonomía para Andalucía”</p><p class="subtitle">La consejera de Cultura, Patricia del Pozo, garantiza en los Presupuestos de 2019 una partida de 1,16 millones de euros para exhumación de fosas del franquismo, la misma inversión que en 2018, pese a las advertencias de Vox al PP</p></div><p class="article-text">
        El pasado 10 de octubre se constituy&oacute; el Consejo andaluz de la Memoria Hist&oacute;rica, una especie de &ldquo;comit&eacute; de sabios&rdquo; integrado por historiadores y representantes de asociaciones memorialistas e instituciones que vela por el cumplimiento de la Ley andaluza de Memoria. Fue la primera reuni&oacute;n de este &oacute;rgano bajo el anterior Gobierno socialista, y este jueves se ha vuelto a reunir presidido por <strong>Patricia del Pozo</strong>, consejera de Cultura en el Ejecutivo de PP y Ciudadanos. Al reactivar este organismo, el primer Gobierno andaluz de centro derechas asume que tiene 15 meses por delante -seg&uacute;n el plazo legal establecido- para presentar el primer informe &ldquo;sobre las violaciones de los Derechos Humanos cometidas desde la Guerra Civil, durante el franquismo, y hasta la aprobaci&oacute;n del Estatuto de Autonom&iacute;a para Andaluc&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la legislaci&oacute;n en vigor, el Consejo andaluz de Memoria debe reunirse cada tres meses y el Gobierno de <strong>Juan Manuel Moreno</strong> no ha interrumpido esta din&aacute;mica, a pesar de su prop&oacute;sito de derogar la norma actual para sustituirla por una Ley de Concordia que satisfaga las exigencias de su socio de investidura, Vox. La recopilaci&oacute;n oficial de testimonios v&iacute;ctimas del franquismo es otro imperativo de la ley, probablemente m&aacute;s dif&iacute;cil de cumplir, porque uno de los aspectos de la norma que los populares consideran &ldquo;una barbaridad&rdquo; es que el marco temporal de la Ley andaluza de Memoria llegue hasta la Transici&oacute;n. Los grupos de izquierda incluyeron el periodo preauton&oacute;mico, considerando v&iacute;ctima, por ejemplo, al joven sindicalista <strong>Manuel Jos&eacute; Garc&iacute;a Caparr&oacute;s</strong>, asesinado de un disparo el 4 de diciembre de 1977 durante la multitudinaria manifestaci&oacute;n de andaluces por una autonom&iacute;a plena.
    </p><p class="article-text">
        Todos los mecanismos y herramientas de la Ley de Memoria siguen funcionando bajo el nuevo Gobierno andaluz, pese a las protestas diarias de la formaci&oacute;n de extrema derecha en el Parlamento. Durante la reuni&oacute;n del Consejo de Memoria, este jueves, Del Pozo ha confirmado que las prioridades de actuaci&oacute;n este a&ntilde;o en materia de Memoria Hist&oacute;rica se centrar&aacute;n en la exhumaci&oacute;n de fosas de v&iacute;ctimas del franquismo, la recuperaci&oacute;n de restos y la realizaci&oacute;n de pruebas de identificaci&oacute;n gen&eacute;tica, a los que se destinar&aacute;n al menos 1,16 millones de euros, cantidad similar a la de 2018. En una reciente entrevista, el portavoz del PP en el Parlamento, <strong>Jos&eacute; Antonio Nieto</strong>, ha garantizado que, pese a la presi&oacute;n de Vox, &ldquo;el Gobierno andaluz va a culminar los trabajos de exhumaci&oacute;n en las fosas comunes, que el PSOE no ha sabido terminar en los 40 a&ntilde;os que ha gobernado esta comunidad&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        La Consejer&iacute;a de Cultura tambi&eacute;n ha avanzado un acuerdo con el departamento de Salud para incorporar al &ldquo;biobanco&rdquo; del Sistema Andaluz de Salud (SAS) las muestras de los familiares que buscan a sus seres queridos en fosas del franquismo. Es un protocolo que ya esboz&oacute; el anterior Gobierno socialista y que el nuevo Ejecutivo hace suyo. Se trata de integrar las muestras ya depositadas en la Universidad de Granada a toda la red de la sanidad p&uacute;blica andaluza, con objeto de ampliar los puntos ya existentes para recoger las pruebas de ADN que se utilizar&aacute;n para la identificaci&oacute;n de los restos hallados en fosas . Tambi&eacute;n se pondr&aacute; este instrumento al servicio de aquellos ciudadanos afectados por casos de beb&eacute;s robados, reci&eacute;n nacidos sustra&iacute;dos y adoptados sin autorizaci&oacute;n de sus padres. Del Pozo tambi&eacute;n quiere agilizar las solicitudes de informaci&oacute;n de personas que denuncian casos de beb&eacute;s robados en sus familias, creando un protocolo de gesti&oacute;n m&aacute;s din&aacute;mico con Salud.
    </p><h3 class="article-text">Comisi&oacute;n de la Verdad</h3><p class="article-text">
        Son los primeros pasos en la actuaci&oacute;n del Consejo andaluz de Memoria pero, en realidad, el cometido de este &oacute;rgano seg&uacute;n la ley tiene mucho m&aacute;s alcance y sus objetivos pueden chocar de lleno con el veto que trata de imponer Vox al Gobierno de Moreno en esta materia. &ldquo;No dejaremos que un Ejecutivo al que hemos investido desarrolle proyectos del anterior Gobierno socialista, y menos en este asunto&rdquo;, advirti&oacute; el diputado ultraderechista <strong>Benito Morillo</strong> a la consejera durante la comisi&oacute;n parlamentaria de Cultura. Del Pozo censur&oacute; poco despu&eacute;s los insultos de Morillo, que en un debate previo hab&iacute;a llamado &ldquo;buscadores de huesos&rdquo; a los socialistas.
    </p><p class="article-text">
        Las fricciones entre el PP y Vox se van a intensificar, previsiblemente, cuando el Consejo andaluz de Memoria Hist&oacute;rica avance en sus principales cometidos. El m&aacute;s ambicioso, quiz&aacute;, es la creaci&oacute;n de una especie de 'Comisi&oacute;n de la Verdad' para esclarecer los cr&iacute;menes de la Dictadura: &ldquo;un grupo de trabajo o comisi&oacute;n independiente con el fin de recopilar testimonios y documentos para establecer un informe sobre las violaciones de los Derechos Humanos cometidas desde la Guerra Civil, durante el franquismo, y hasta la aprobaci&oacute;n del Estatuto de Autonom&iacute;a para Andaluc&iacute;a&rdquo;. La ley establece que el Consejo debe tener listo el primer archivo de testimonios y v&iacute;ctimas del fascismo en esta comunidad en 18 meses desde su creaci&oacute;n, es decir, en abril de 2020.
    </p><p class="article-text">
        Este &oacute;rgano consultivo, adscrito a la Consejer&iacute;a de Cultura e integrado por 16 profesionales (incluido representantes de la Federaci&oacute;n de Municipios), har&aacute; las veces de una Comisi&oacute;n de la Verdad, pero no en sentido estricto. La Ley de Memoria fue aprobada en 2017 en el Parlamento sin ning&uacute;n voto en contra. PP y Ciudadanos se abstuvieron, y la formaci&oacute;n morada respald&oacute; el texto que hab&iacute;an empezado a negociar PSOE e IU en la pasada legislatura, a cambio de introducir la creaci&oacute;n de este &oacute;rgano. Pero no es una Comisi&oacute;n de Verdad al uso, con las funciones ejecutivas que tuvo, por ejemplo, en Argentina, para depurar la responsabilidad del Gobierno de<strong> Jorge Videla</strong> en los asesinatos y desapariciones de opositores a la Dictadura. La Junta de Andaluc&iacute;a carece de competencias para crear un &oacute;rgano con ese poder.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo andaluz de la Memoria tambi&eacute;n tiene entre sus atribuciones la de informar del desarrollo del Plan Andaluz de Memoria Democr&aacute;tica y estudiar la retirada de simbolog&iacute;a franquista que sigue existiendo en calles y edificios p&uacute;blicos de Andaluc&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Cela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/gobierno-pp-cs-consejo-memoria-andalucia_1_1630212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2019 19:24:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno de PP-Cs tendrá que publicar en 15 meses "un informe con testimonios de la represión franquista" en Andalucía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Represión,Franquismo,Testimonios,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una propuesta artística para vivir la violencia machista en primera persona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cultura/exhibicion-vivir-violencia-machista-propia_1_1685355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c1bfff6-c390-45ec-b6ce-9958a74259aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Exhibición Memoria Eraikiz en el Arenal de Bilbao"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Olvidar todo lo que eres e intentar ponerte en la piel de la otra son los únicos dos requisitos para revivir en carne propia los testimonios de 28 mujeres, víctimas y sobrevivientes de violencia machista, a través de la propuesta artística Memoria Eraikiz, que estará disponible en el Arenal de Bilbao hasta el 24 de febrero</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo te sentir&iacute;as si en el juicio del asesinato de tu propia hija te preguntaran si &ldquo;era ligona&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; har&iacute;as si con 14 a&ntilde;os le confesases a tu madre que te gustan las chicas y ella misma te llamase enferma? &iquest;C&oacute;mo reaccionarias si intentaran imputarte por el intento de aborto de un ni&ntilde;o que en realidad no quer&iacute;as tener?
    </p><p class="article-text">
        Olvidar todo lo que eres e intentar ponerte en la piel de la otra son los &uacute;nicos dos requisitos para revivir en carne propia los testimonios de 28 mujeres, v&iacute;ctimas y sobrevivientes de diferentes formas de violencia machista a trav&eacute;s de la propuesta art&iacute;stica Memoria&nbsp;Eraikiz, que estar&aacute; disponible en el Arenal de Bilbao hasta el 24 de febrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Postrado en camillas de hospital, mirando al techo y con auriculares para poder o&iacute;r cada una de las voces de estas mujeres que relatan de una a una su historia, el p&uacute;blico es testigo del sufrimiento, impotencia y, algunas veces, salvaci&oacute;n de las protagonistas.&nbsp;Se trata de la exhibici&oacute;n que la ONG vasca&nbsp;Mugarik&nbsp;Gabe junto con&nbsp;Hortzmuga&nbsp;Teatroa&nbsp;han realizado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto te hace sentir que realmente es una lucha importante y que tenemos que seguir adelante. Como eres madre todav&iacute;a piensas que puede ocurrir, yo soy madre de un chaval y cuando me&nbsp;me&nbsp;suele decir que a &eacute;l tambi&eacute;n le puede pasar le digo que s&iacute;, pero que &eacute;l se puede defender&rdquo;, cuenta Conchi Garc&iacute;a, de 55 a&ntilde;os a&uacute;n entre l&aacute;grimas tras el shock que genera el viaje por cada una de las historias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las 28 mujeres han vivido en realidades y escenarios totalmente diferentes. Provienen de El Salvador, Colombia, Guatemala,&nbsp;Euskal&nbsp;Herria y Espa&ntilde;a, y sus historias est&aacute;n recogidas en la investigaci&oacute;n &ldquo;Flores de Asfalto. Causas e impactos de las violencias machistas en la vida de mujeres v&iacute;ctimas y sobrevivientes de violencias machistas&rdquo; realizada por&nbsp;Mugarik&nbsp;Gabe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que la historia hemos querido visibilizar los sentimientos y sensaciones que vivieron cada una de ellas.&nbsp;Utilizamos la palabra sobrevivientes, porque han logrado hacer frente de forma activa a esa situaci&oacute;n y utilizamos la palabra v&iacute;ctima, porque en algunos de los casos han sido asesinadas&rdquo;, han explicado Joana Etxano, de&nbsp;Mugarik&nbsp;Gabe y Nerea Lorente, de&nbsp;Hortzmuga&nbsp;Teatroa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A cada visitante se le da un pase que contiene un n&uacute;mero. Ese n&uacute;mero corresponde&nbsp;a&nbsp;una de las 28 camillas&nbsp;de hospital en las que tendr&aacute;n que tumbarse. Mientras escuchan a las protagonistas, una bailarina vestida de m&eacute;dica se pasea por cada una de las camillas. Mira fijamente a algunos, mueve la camilla de otros hasta el centro de la sala y realiza bailes con una tela blanca que muestran la asfixia y el acorralamiento que viven estas mujeres en este tipo de situaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido un puente de empat&iacute;a, una realidad m&aacute;s all&aacute; de los datos. Descubres una cosa que se est&aacute; dando, porque lo identificas claramente, est&aacute; sucediendo. La historia de la chica que intenta abortar y al final le producen el aborto con las mismas pastillas con las que quieren generar una acusaci&oacute;n contra ella. Hay situaciones que son aterradoras y al mismo tiempo absurdas&rdquo;, ha indicado Mikel, quien ha preferido no dar su verdadero nombre.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de abarcar situaciones de distintos contextos sociales, educativos, econ&oacute;micos o territoriales es mostrar que la violencia machista es una realidad que ocurre en cualquier entorno. Para as&iacute;, reconstruir una memoria colectiva y compartir una parte de la historia de estas mujeres que buscan justicia y que lo que ellas vivieron o todav&iacute;a viven no se vuelva a repetir.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cultura/exhibicion-vivir-violencia-machista-propia_1_1685355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 20:13:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una propuesta artística para vivir la violencia machista en primera persona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia,Machistas,Cultura,Testimonios,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rector de la ULL reacciona ante lo dicho por varias alumnas supuestas víctimas de acoso sexual por parte de un profesor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/sociedad/ull-testimonios-supuestas-victimas-profesor_1_2215201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46c24108-eb90-45a0-99c4-01ee6fe0176c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Campus de Guajara, en la universidad de La Laguna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antonio Martinón sostiene que "ahora nos toca aplicar las normas, manteniendo las debidas garantías de protección a las personas denunciantes y de presunción de inocencia respecto a los posibles acusados", dijo en Facebook</p><p class="subtitle">La Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario, principal grupo de representación estudiantil de la ULL, ha pedido al rector una reunión urgente para tratar el asunto del acoso sexual en la institución académica</p></div><p class="article-text">
        El rector de la Universidad de La Laguna (ULL), Antonio Martin&oacute;n, ha anunciado este s&aacute;bado que la instituci&oacute;n acad&eacute;mica va a aplicar &ldquo;las normas&rdquo; ante los testimonios de varias alumnas que afirman haber sido v&iacute;ctimas de acoso sexual o sexista por parte de un profesor.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio ha sido realizado por Martin&oacute;n en su perfil de la red social Facebook, en el que elogia &ldquo;la valent&iacute;a&rdquo; de las alumnas que han dado a conocer su testimonio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora nos toca aplicar las normas, manteniendo las debidas garant&iacute;as de protecci&oacute;n a las personas denunciantes y de presunci&oacute;n de inocencia respecto a los posibles acusados&rdquo;, indica el rector en Facebook.
    </p><p class="article-text">
        Hace cinco d&iacute;as, la ULL hab&iacute;a advertido de que para activar el protocolo por acoso sexual es fundamental que haya una denuncia por escrito, ya que no puede moverse por &ldquo;rumores&rdquo; o &ldquo;linchamiento p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su escrito, Martin&oacute;n explica que el viernes 16 de marzo conoci&oacute; el testimonio de varias alumnas, a las que agradece &ldquo;su importante contribuci&oacute;n a la eliminaci&oacute;n de esos comportamientos de nuestra universidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ULL cuenta desde 2015 con un protocolo para la detecci&oacute;n, prevenci&oacute;n y actuaci&oacute;n en los supuestos de acosos sexual y sexista en la instituci&oacute;n acad&eacute;mica que establece procedimientos de actuaci&oacute;n para la prevenci&oacute;n y protecci&oacute;n frente al acoso sexual y el acoso sexista.
    </p><p class="article-text">
        La Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC), principal grupo de representaci&oacute;n estudiantil de la Universidad de La Laguna, ha pedido al rector una reuni&oacute;n urgente para tratar el tema del acoso sexual en la instituci&oacute;n acad&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El rector debe programar dicha reuni&oacute;n sin dilaci&oacute;n para el pr&oacute;ximo lunes&rdquo;, seg&uacute;n la organizaci&oacute;n estudiantil, que se&ntilde;ala en un comunicado que el acoso sexual en la ULL &ldquo;no es un tema nuevo&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/sociedad/ull-testimonios-supuestas-victimas-profesor_1_2215201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Mar 2018 19:27:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El rector de la ULL reacciona ante lo dicho por varias alumnas supuestas víctimas de acoso sexual por parte de un profesor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Testimonios,Víctimas,Acoso sexual,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reivindicando el lado "más humano" de la Guerra Civil: "no es memoria, es historia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/reivindicando-guerra-civil-memoria-historia_1_2902318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03e53f0f-c2a3-4d9e-8050-f1b17c4b164b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reivindicando el lado &quot;más humano&quot; de la Guerra Civil: &quot;no es memoria, es historia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El toledano Gutmaro Gómez Bravo ha presentado en Toledo 'Geografía humana de la represión franquista. Del Golpe a la Guerra de ocupación (1936-1941)'</p><p class="subtitle">El trabajo incorpora dos puntos de vista: el "más árido",  de investigación en los archivos y el de los testimonios personales de quienes sufrieron la guerra</p></div><p class="article-text">
        Licino &Aacute;vila fue uno de los fundadores de la Agrupaci&oacute;n Socialista local en la ciudad de &Aacute;vila. Odont&oacute;logo de profesi&oacute;n, fue detenido en numerosas ocasiones en 1936 hasta la &ldquo;definitiva&rdquo; en agosto. Las cartas que escribi&oacute; entonces a su familia van desde las m&aacute;s animadas, en las que celebra el &ldquo;trato&rdquo; que recibe, hasta la &uacute;ltima nota que dedic&oacute; a su familia, el 31 de agosto de 1936. &ldquo;Querido pap&aacute;&rdquo;, escrib&iacute;a su hija Elo&iacute;sa, &ldquo;deseo tengas m&aacute;s paz y bienestar que en casa Peloche&rdquo;, el d&iacute;a despu&eacute;s de su muerte. Su mujer, Emilia, le ped&iacute;a &ldquo;piensa lo que yo pienso, que eres bueno y no has hecho mal a nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Licino &Aacute;vila es una de las muchas que se pueden encontrar en el volumen 'Geograf&iacute;a humana de la represi&oacute;n franquista. Del Golpe a la Guerra de ocupaci&oacute;n (1936-1941', trabajo del profesor de Historia toledano Gutmaro G&oacute;mez Bravo, un trabajo de &ldquo;historia reciente&rdquo; tal como explica su autor, que pretende traer al lector aspectos &ldquo;distintos&rdquo; de los libros acad&eacute;micos de este tipo. En medio de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica se cuela tambi&eacute;n una estructura m&aacute;s bien narrativa, que desarrolla la historia de las familias que han prestado su archivo personal para la obra. 
    </p><p class="article-text">
        El libro incorpora dos puntos de vista: por un lado el aspecto acad&eacute;mico &ldquo;m&aacute;s &aacute;rido&rdquo; en el que el que se incorpora toda la investigaci&oacute;n de los sucesos acaecidos entre los a&ntilde;os posteriores al golpe de Estado de 1936, pero tambi&eacute;n los testimonios personales y la documentaci&oacute;n que las familias han querido aportar al autor. &ldquo;Esto es la dimensi&oacute;n humana de este trabajo: por un lado la guerra y la construcci&oacute;n del franquismo y por el otro c&oacute;mo la gente vio este proceso, un punto de vista m&aacute;s humanos, no de los nietos o de los hijos, sino de quienes lo vivieron. No es memoria, es historia&rdquo;, asegura el autor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fueron unos seis a&ntilde;os los que invirti&oacute; G&oacute;mez Bravo para llegar a publicar este libro, a trav&eacute;s de un proceso que califica como period&iacute;stico. &ldquo;Encuentras casos y luego tienes que encontrar a las personas, ir a verlas, hablara con ellas&rdquo;, asegura. Aunque en &ldquo;muchos casos&rdquo; pudo recurrir a amigos y familiares para incluir su testimonio en otros muchos tambi&eacute;n fueron desconocidos. De este modo, realiz&oacute; un dossier de cada uno de los casos con los que dio a lo largo de toda la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los testimonios que ha recogido, explica, hubo dos que le llamaron la atenci&oacute;n. Por un lado, una maestra que estando en la c&aacute;rcel, la hija le escribe para contarle que ha hecho la primera comuni&oacute;n y decide castigarla. El padre ya estaba muerto. Por el otro, recuerda la carta de un joven que se despide de su novia porque lo van a fusilar. &ldquo;Le hace un dibujo como puede, son seis o siete p&aacute;ginas de despedida. Todo esto llega a nosotros a trav&eacute;s de una cadena de custodia, porque las familias han ido guard&aacute;ndolo como oro en pa&ntilde;o&rdquo;, explica.
    </p><h3 class="article-text">Las personas testigos de la guerra</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre se habla de grandes hombres, de grandes personalidades o instituciones, pero muy poco de la gente com&uacute;n, de la gente de la calle, el campo la ciudad&rdquo;, explica Gutmero. Sin embargo, afirma, en una guerra son ellos precisamente los que sufren &ldquo;mucho m&aacute;s&rdquo;. Por eso decidi&oacute; enfocar su trabajo a esta visi&oacute;n m&aacute;s cercana: &ldquo;en una guerra como esta, que tiene un fuerte componente ideol&oacute;gico y social, decid&iacute; hacer una historia an&oacute;nima de la dimensi&oacute;n humana pero sin perder la aspiraci&oacute;n del trabajo acad&eacute;mico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No faltaron las dificultades. Mucha de la gente con la que contact&oacute; se mostr&oacute; reticente o directamente no quiso entregar la informaci&oacute;n. &ldquo;Hay algo de verg&uuml;enza del pasado oculto, y contrastar las historias ha sido dif&iacute;cil&rdquo;, explica G&oacute;mez. Define su obra como una &ldquo;met&aacute;fora&rdquo; que servir&aacute; para que, 80 a&ntilde;os de la guerra, se siga hablando y conociendo los hechos. &ldquo;Es algo terap&eacute;utico&rdquo;, afirma el autor.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo es, en cierta medida, similar o complementario, al que los historiadores y antrop&oacute;logos llevan a cabo en las fosas comunes. &ldquo;Trabajamos con el mismo objetivo pero desde metodolog&iacute;as distintas. Pone en valor el pasado y la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o que se hizo a una generaci&oacute;n, algo que no se ha hecho hasta hoy&rdquo;, explica. Pero, afirma, tambi&eacute;n se deben sacar a la luz los documentos privados, de las familias, para conocer lo que pueden contar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisca Bravo Miranda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/reivindicando-guerra-civil-memoria-historia_1_2902318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2018 18:26:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reivindicando el lado "más humano" de la Guerra Civil: "no es memoria, es historia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Castilla-La Mancha,Memoria Histórica,Franquismo,Guerra Civil Española,Testimonios,Toledo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro testimonios de cuatro "supervivientes": los refugiados ponen voz a 'su día']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/hablan-refugiados-proceso-tolerantes_1_3337364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c366faf-f0a7-4c3b-961f-8840a6bb0a4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro testimonios de cuatro &quot;supervivientes&quot;: los refugiados ponen voz a &#039;su día&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alma (El Salvador), Ahmed (Irak), Mahmoud (Mali) y Yarelis (Cuba) explican a jóvenes de 11 y 12 años su condición de protegidos internacionalmente durante unas jornadas de CEAR Refugio en Sevilla</p></div><p class="article-text">
        Cada una de sus experiencias contiene muchas historias detr&aacute;s. Proceden de puntos del planeta muy diversos pero sus distintas dificultades en sus pa&iacute;ses de origen les han llevado a Sevilla. Este martes, D&iacute;a Mundial de los Refugiados, han querido ser testimonio y trasladar a j&oacute;venes de 11 y 12 a&ntilde;os c&oacute;mo ha sido su viaje hasta Espa&ntilde;a y c&oacute;mo es ahora su vida aqu&iacute;, llena de vicisitudes pero con la esperanza de una total integraci&oacute;n social y laboral. &ldquo;&iquest;Y en qu&eacute; idioma habl&aacute;is vosotros?&rdquo;, pregunta un alumno del colegio p&uacute;blico Baltasar de Alc&aacute;zar ante de empezar la mesa coloquio en una de las casas que la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;a de Ayuda al Refugiado (CEAR) tiene en la capital hispalense, donde 21 personas de distintas nacionalidades conviven diariamente. &ldquo;Unos valientes, unos supervivientes&rdquo;, presume la gente de CEAR.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahmed, de 32 a&ntilde;os</strong>, ten&iacute;a el dif&iacute;cil cometido en Bagdad (Irak) de llevar a acuerdos las relaciones nacionales entre los muchos partidos pol&iacute;ticos y las distintas religiones. Las amenazas de Daesh le obligaron a marchar con su mujer y dos ni&ntilde;as, primero a Turqu&iacute;a y luego a Suecia. Su tercera hija es sevillana. &ldquo;En 2014, comienza mi historia aqu&iacute;&rdquo;, dice mientras su ni&ntilde;a mayor maneja una tablet con soltura y entre bromas. &ldquo;Ella me hace de traductora en el Mercadona&rdquo;, comenta. Lllevan seis meses en Sevilla Este. Ni su mujer ni &eacute;l, ambos licenciados en inform&aacute;tica, tienen empleo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es dif&iacute;cil trabajar aqu&iacute; de lo que hac&iacute;a all&iacute;&rdquo;, dice apesadumbrado aunque con cierta esperanza en darle futuro a su familia. &ldquo;Aqu&iacute; hay paz, la gente es feliz, pero es complicado por ejemplo tener una vivienda&rdquo;. Comparten su tiempo con otros refugiados, merced a la ayuda de la gente de CEAR, van a llevar y recoger a su hija mayor al colegio, y espera poder trabajar como hac&iacute;a en Bagdad, de cuyo parece apasionado, explica mientras repasa unas notas que hab&iacute;a preparado para la ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi pa&iacute;s no hay guerras pero no hay libertad de expresi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Yarelis</strong>, procedente de Cuba. Entre el p&uacute;blico, su hijo de nueve a&ntilde;os al que, no sin dificultades y mucho dinero, tuvo que sacar del pa&iacute;s dentro un sinf&iacute;n de circunstancias. Pidi&oacute; el asilo en el aeropuerto de Madrid, despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os organizando eventos como relaciones p&uacute;blicas. &ldquo;Me toco enfrentarme a muchas cosas. Era cambiar de problema&rdquo;, explica a los j&oacute;venes en una gran facilidad de palabra y empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Yarelis intenta que ellos, &ldquo;el futuro de la sociedad&rdquo;, se pongan en la piel de los refugiados. &ldquo;Imaginaos que lleg&aacute;is a otro pa&iacute;s, que no ten&eacute;is nada, que lo hab&eacute;is dejado todo atr&aacute;s, que no habl&aacute;is el idioma, seg&uacute;n el caso, y que encima sent&iacute;s rechazo de alguna personas&rdquo;. En ese punto, <strong>Alma, de 36 a&ntilde;os</strong>, de El Salvador, que lleva apenas seis meses en Sevilla, alude la adaptaci&oacute;n al nuevo lugar de residencia y repasa el proceso de acogida. Ella y su pareja viven con dos otras dos parejas de Colombia y Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        El idioma para ella es una ventaja para su integraci&oacute;n pero tambi&eacute;n una dificultad para hablar con otros refugiados en su tr&aacute;nsito y &ldquo;no poder compartir experiencias con ellos. &rdquo;Todo es un proceso, todos somos tolerantes, todo es parte del aprendizaje&ldquo;, indica. Como el resto, quiere devolver con ayuda y trabajo a su sociedad actual y a las personas que les han facilitado las cosas. Lourdes Navarro, responsable jur&iacute;dica, expone a lo asistentes la informaci&oacute;n t&eacute;cnica acerca del &rdquo;complicado proceso&ldquo; para la aceptaci&oacute;n de la solicitud de protecci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mahmoud</strong>, procedente de Mali, parece m&aacute;s t&iacute;mido y tiene m&aacute;s dificultades al expresarse. Salt&oacute; la valla el 30 de diciembre de 2014 tras el siempre tortuoso camino hacia Europa atravesando medio continente africano. Como sus hoy compa&ntilde;eros de mesa, espera que alg&uacute;n d&iacute;a su situaci&oacute;n se normalice definitivamente y las tristes causas que les llevaron a cambiar de pa&iacute;s se conviertan en vivir una nueva vida sin problemas y con cierta estabilidad. &ldquo;Muchos no han tenido otra opci&oacute;n&rdquo;, indican desde CEAR.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ramajo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/hablan-refugiados-proceso-tolerantes_1_3337364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2017 11:24:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la huida del refugiado a la convivencia: así es la historia de la primera familia siria reasentada en Sevilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/sirios_128_3693687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb9bfcd8-2254-4a0a-9a55-e6ecadd0cce1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la huida del refugiado a la convivencia: así es la historia de la primera familia siria reasentada en Sevilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un matrimonio sirio y sus tres hijos menores viven desde junio una nueva vida lejos de la violencia: "Lo más importante es haber conseguido protección y seguridad"</p><p class="subtitle">España ha acogido sólo un 4% del total de refugiados que prometió recibir, según Oxfam Intermón</p><p class="subtitle">"La sociedad muchas veces vive ajena a estas historias y la de los Makansi nos da fuerzas para seguir", apuntan desde CEPAIM, que se ha hecho cargo de esta familia</p></div><p class="article-text">
        A Mohamad se le vidrian los ojos al relatar aquel 3 de mayo de 2015. Los aviones sobrevolaban Alepo. Un estruendo llen&oacute; todo de polvo. Su primer pensamiento se dirigi&oacute; irremediablemente a su hijo. El colegio estaba cerca. El peor de los presagios. Una hora y media de escombros m&aacute;s tarde lograron sacar al peque&ntilde;o ensangrentado. Le dijeron que no hab&iacute;a esperanza. 19 meses despu&eacute;s, en un humilde barrio de Sevilla, da gracias a dios de que lo puede contar, sobrecogido por el recuerdo pero con una sonrisa casi permanente. Ha conseguido, y lo repite sin descanso, protecci&oacute;n y seguridad para su familia.
    </p><p class="article-text">
        El fin del sitio de Alepo trasladar&aacute; la guerra a otras zonas de Siria. Ir&aacute;n y Rusia han llevado a Bashar al-Asad a la victoria. Despu&eacute;s de Alepo, Idlib se convertir&aacute; en el &uacute;ltimo basti&oacute;n urbano no controlado por el r&eacute;gimen, a excepci&oacute;n de Raqqa, tomada por ISIS. Pero esta historia no va de esto. Va de un testimonio, el de v&iacute;ctimas civiles de una guerra que otorga sentido pleno al momento en que, al hablar de la crisis de los refugiados, se dice que huyen del terror y de la violencia. En este caso, la manida frase no se enmarca en el oportunista discurso de ning&uacute;n pol&iacute;tico ni obedece a ning&uacute;n lugar com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la primera familia siria reasentada en Sevilla es tan real como las fotos que acompa&ntilde;an este texto, la actual y la de aquel fat&iacute;dico 3 de mayo de 2015, la impactante imagen de un padre llevando en brazos a su hijo de doce a&ntilde;os de edad con media cara destrozada. Parad&oacute;jicamente, fue el principio del fin tras cuatro a&ntilde;os de &ldquo;pesadilla&rdquo;, como define Mohamad la vida en Alepo desde que comenzaron las hostilidades y hasta hoy. &ldquo;Durante esos a&ntilde;os no hab&iacute;a nada&rdquo;. Su vida antes de la guerra era &ldquo;mejor que espl&eacute;ndida&rdquo;, afirma. El otro mantra que repite Mohamad es que espera devolver alg&uacute;n d&iacute;a a esta ciudad y a este pa&iacute;s, Espa&ntilde;a, todo lo que han hecho por &eacute;l y su familia, y pide a la UE que ayude a Espa&ntilde;a para que los refugiados puedan normalizar su situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El drama vivido por los refugiados provoca situaciones como la que hace que Mohamad muestre al tiempo fotos de las heridas de su hijo en el hospital turco con las de su inminente nuevo hogar en un pueblo de Sevilla. &ldquo;Fueron los tres peores d&iacute;as de mi vida&rdquo; los que siguieron a aquel 3 de mayo, reconoce. S&oacute;lo hay que ponerse en el lugar: con solo una silla para sentarse, su hijo muri&eacute;ndose, un idioma diferente, un trasiego de heridos, su mujer y otros dos hijos bajo las bombas, y un futuro incierto pero, seg&uacute;n lo vivido, no muy alentador.
    </p><h4 class="article-text">Largos meses en Kilis, al sur de Turqu&iacute;a</h4><p class="article-text">
        Mohamad Makansi (46 a&ntilde;os) y Ghusoum Jawad (41) tienen concedida la protecci&oacute;n subsidiaria. Con sus hijos de 14, 13 y 9 a&ntilde;os, formaron parte de un grupo de 18 refugiados que a finales de junio aterriz&oacute; en el aeropuerto Adolfo Su&aacute;rez-Madrid Barajas dentro del Programa Nacional de Reasentamiento. Antes de coger el vuelo Estambul-Madrid, convivieron durante meses con miles de refugiados en la ciudad fronteriza de Kilis, al sur de Turqu&iacute;a, hasta que en enero de este a&ntilde;o se registraron en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Entrevistados finalmente en abril, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social decidi&oacute; que vinieran a Espa&ntilde;a con el estatuto de refugiados.
    </p><p class="article-text">
        Un dispositivo de acogida habilitado por la&nbsp;<a href="http://cepaim.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n CEPAIM</a> ha sido su nuevo hogar estos meses en Sevilla. El local que tienen en El Cerro del &Aacute;guila es hoy un ir y venir constante de personas inmigrantes, cada una con su particular historia. &ldquo;La sociedad muchas veces vive ajena a estas historias y la de la familia Makensi nos da fuerzas para seguir&rdquo;, se&ntilde;ala emocionada Roc&iacute;o Mateo, representante de CEPAIM en Sevilla y que ha facilitado el encuentro.
    </p><p class="article-text">
        El reasentamiento es una opci&oacute;n por la que un tercer pa&iacute;s (distinto del pa&iacute;s de donde ha huido la persona refugiada o del pa&iacute;s en el que primero busc&oacute; asilo o donde reside) ofrece a una persona la condici&oacute;n de refugiada. Espa&ntilde;a se comprometi&oacute; en marzo de 2016 a reasentar a 1.449 personas sirias refugiadas en dos a&ntilde;os, pero en nueve meses s&oacute;lo han llegado 289, es decir, el 20%, todas desde Turqu&iacute;a y L&iacute;bano, seg&uacute;n datos reci&eacute;n publicados por <a href="https://drive.google.com/file/d/0B7r_qX9q6RHgbkVndG5LdWdjRkU/view" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oxfam Interm&oacute;n</a>. La cuota justa de personas refugiadas que Espa&ntilde;a deber&iacute;a reasentar es de 16.031, seg&uacute;n c&aacute;lculos de esta organizaci&oacute;n basados en la riqueza del pa&iacute;s. Si se tienen en cuenta las dos v&iacute;as principales para acoger refugiados sirios (reasentamiento y reubicaci&oacute;n), los datos son a&uacute;n peores: el Gobierno se ha comprometido a recibir a 17.387 personas refugiadas, pero hasta ahora s&oacute;lo 687 han llegado a nuestro pa&iacute;s, o sea, el 4%, seg&uacute;n se puede comprobar en las&nbsp;<a href="http://www.interior.gob.es/documents/10180/6430688/Cuadro+de+llegadas+de+refugiados+a+Espa%C3%B1a+%28actualizado+a+26-10-2016%29.pdf/34b3d3b9-8a6c-48dd-b904-6ce967efc418" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cifras oficiales del Ministerio del Interior</a> sobre personas refugiadas llegadas a Espa&ntilde;a.
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        Pero volvamos al 3 de mayo de 2015. Mohamad fue a su trabajo como cualquier otro d&iacute;a, dentro de la dudosa normalidad que supone estar en un pa&iacute;s en guerra. &ldquo;Hab&iacute;a ca&iacute;do una bomba a menos de un kilometro y sab&iacute;amos que otra estaba a punto de caer. Son minutos eternos, de mucha incertidumbre. Todos tratan de esconderse donde pueden&rdquo;. &Eacute;l, que trabajaba en la construcci&oacute;n y sol&iacute;a arreglar los desperfectos y las consecuencias de la guerra en los edificios de su ciudad, aquellos que pod&iacute;an ser medianamente recuperados, vio entre el polvo levantado como el colegio de su hijo hab&iacute;a sido alcanzado de lleno.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la fat&iacute;dica segunda bomba y la imagen del rescate comenz&oacute; la odisea de la hu&iacute;da. Lo primero, un hospital, ya en Turqu&iacute;a, cerca de la frontera, y luego el &ldquo;milagro&rdquo; de su recuperaci&oacute;n. &ldquo;Estuvo nueve d&iacute;as muerto&rdquo;. Los cuatro a&ntilde;os antes de su llegada a Espa&ntilde;a son &ldquo;un sue&ntilde;o, como un pel&iacute;cula&rdquo;. &ldquo;Tenemos mucha suerte. Pienso que, si haces el bien, la vida te lo devuelve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mohamad, en su estancia en el hospital turco, no ten&iacute;a otra cosa que hacer que ayudar y cuidar a los enfermos en la medida de lo posible. Esa generosidad, seguramente, le ha dado un futuro a su familia por un giro del destino. Quer&iacute;a traer a su familia, pero no sab&iacute;a c&oacute;mo. Uno de los ancianos a los que otorg&oacute; su compa&ntilde;&iacute;a result&oacute; ser el abuelo de una persona bien posicionada en la frontera turca. &ldquo;Dile a tu familia que se prepare y que en tres d&iacute;as est&eacute;n en la frontera&rdquo;, le dijo. Eso y la inestimable ayuda de otra persona del ej&eacute;rcito sirio, que facilit&oacute; la salida del pa&iacute;s de su mujer y dos hijos esconcondidos en un autob&uacute;s, posibilit&oacute; el reencuentro de los Makansi. Un tiroteo, una caravana de camiones y la agon&iacute;a de un fuego cruzado en el lugar donde cre&iacute;a que estaba su familia mentras cruzaba la frontera, fueron los &uacute;ltimos obst&aacute;culos. La esperanza, aun sin estabilidad, rebrotaba. Y los ojos de Mohamad y Ghusoum se vuelven a vidriar.
    </p><h4 class="article-text">En medio de una guerra</h4><p class="article-text">
        Mohamad reniega del trato recibido en Turqu&iacute;a en el a&ntilde;o que estuvieron con otros refugiados. &ldquo;Para el turco, lo primero es el hermano musulm&aacute;n. En Siria no hab&iacute;a esas diferencias entre cristianos y musulmanes. El Gobierno turco pide ayudas para acoger a los refugiados pero nosotros no recibimos ninguna ayuda, a pesar de que los sirios han mejorado la situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s&rdquo;, explica. &ldquo;Ahora solo queremos seguridad y tranquilidad&rdquo; y conf&iacute;a en volver alg&uacute;n d&iacute;a a Siria, &ldquo;de visita&rdquo;, puntualiza. Durante a&ntilde;os, los aviones y las bombas no le dejaban dormir. Lo que m&aacute;s le gusta de su nueva vida es &ldquo;escuchar el silencio y la tranquilidad al levantarme&rdquo;. Sabe que tiene apoyo, que su familia tiene lo que le hace falta, se&ntilde;ala. &ldquo;Dar un paseo de madrugada y la gente te saluda... All&iacute; los ni&ntilde;os no pod&iacute;an jugar en la calle porque los secuestraban&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el conflicto en su pa&iacute;s, Mohamad apunta que &ldquo;todos los pa&iacute;ses tienen sus fallos&rdquo;. &ldquo;Hubo personas que dec&iacute;an que iban a arreglar la situaci&oacute;n en Siria, pero lo hac&iacute;an con armas. El gobierno respond&iacute;a con armas m&aacute;s potentes a los grupos que ped&iacute;an libertad. Y nosotros estamos en medio. No sab&iacute;amos d&oacute;nde ir&rdquo;. En Alepo, donde viv&iacute;an, estaban los rebeldes. y &ldquo;la situaci&oacute;n no ayudaba a salir de Siria&rdquo;. Meses antes de su salida, la f&aacute;brica donde hab&iacute;a visto crecer su empresa siendo el gerente de la misma, con 500 trabajadores, se hab&iacute;a quemado pasto de la violencia.
    </p><p class="article-text">
        La familia Makansi, antes de que aquella bomba forzara su salida de Siria, trataron de embarcarse en una de las zodiac que atraviesan el Mediterr&aacute;neo. Tuvieron incluso una reserva. Su mujer se resist&iacute;a. Conoc&iacute;an a personas que, como tantos miles, hab&iacute;an perecido en la inhumana traves&iacute;a. &ldquo;All&iacute; las mafias te obligan a subir aunque las condiciones que hab&iacute;as pactado no se cumplieran. O subes o te matan all&iacute; mismo. Es un absoluto tr&aacute;fico con vidas humanas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;T&uacute; ya tienes que empezar a hablar espa&ntilde;ol&rdquo;, le anima Saloua, mediadora cultural que hace las veces de int&eacute;rprete en la entrevista, que ense&ntilde;a im&aacute;genes de sus hijos este verano en un parque acu&aacute;tico de Sevilla. El paso de su vida anterior a la actual durante la entrevista es tan extra&ntilde;o como ver&iacute;dico. Apenas unas palabras en castellano y la sonrisa de su mujer por haber podido dar un giro a sus vidas y tener un futuro que, sin ser a&uacute;n muy cierto, esperan poder seguir disfrutando y que otros como ellos logren salir del infierno de la guerra. &ldquo;No me voy a olvidar nunca de que aqu&iacute; me han dado seguridad y protecci&oacute;n a mi familia. No puedo pedir m&aacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ramajo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/sirios_128_3693687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Dec 2016 19:14:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la huida del refugiado a la convivencia: así es la historia de la primera familia siria reasentada en Sevilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Siria,Testimonios,Sevilla,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Nos encerramos en el baño porque escuchamos que había un tiroteo cerca”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/encerramos-bano-escuchamos-tiroteo-cerca_1_3891798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc44b89b-7258-4d34-b79b-0519b4fd00e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Nos encerramos en el baño porque escuchamos que había un tiroteo cerca”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La jerezana Aída Pérez, de 25 años, narra a eldiario.es/andalucia el "pánico" vivido en Múnich: "La gente estaba muy nerviosa y corría de un lado para otro"</p><p class="subtitle">La policía le recomendó a ella y a sus compañeros no salir de la tienda de ropa donde trabaja, junto al centro comercial Olympia, escenario del tiroteo</p></div><p class="article-text">
        El amor la llev&oacute; en octubre a Alemania y un sentimiento antag&oacute;nico le est&aacute; haciendo, apenas nueve meses despu&eacute;s de su partida, plantearse volver a Jerez, su ciudad de nacimiento. La raz&oacute;n es que mientras escribimos estas l&iacute;neas, A&iacute;da P&eacute;rez, de 25 a&ntilde;os, est&aacute; encerrada junto a otros nueve compa&ntilde;eros en Hollister, la tienda de ropa en la que trabaja en M&uacute;nich. Cerca del centro comercial Olympia, donde en la tarde del viernes se ha producido <a href="http://www.eldiario.es/internacional/Tiroteo-centro-comercial-Munich_0_539996774.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tiroteo que ha acabado con la vida de al menos nueve personas y ha dejado varios heridos</a>. Y mientras, la polic&iacute;a alemana sigue buscando a los responsables.
    </p><p class="article-text">
        El turno de A&iacute;da en Hollister suele ser de madrugada, porque a&uacute;n no habla suficiente alem&aacute;n como para desenvolverse con los clientes a hora punta. Pero esa tarde hab&iacute;a cambiado el turno para, al menos por un d&iacute;a, aliviar madrugones. En el trayecto del metro de su casa al trabajo iba leyendo las noticias que circulaban por su time line de Facebook, y as&iacute; se enter&oacute; de lo que hab&iacute;a pasado en el centro de la ciudad. &ldquo;Cuando llegu&eacute; a la tienda todos estaban comentando la tragedia y hab&iacute;a gente llorando porque conoc&iacute;an a personas que estaban en el centro comercial del tiroteo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La noticia se fue extendiendo y &ldquo;comenzaron a llegar noticias de otro tiroteo y despu&eacute;s de otro m&aacute;s, en el Stachus, otro centro comercial cerca de nosotros. La gente estaba muy nerviosa y corr&iacute;a de un lado para otro. Empezamos a escuchar ruidos fuera, nos asustamos y nos encerramos en el ba&ntilde;o porque escuchamos que hab&iacute;a un tiroteo cerca. Nos llegaba informaci&oacute;n muy difusa y cre&iacute;amos que vendr&iacute;an. Sentimos verdadero p&aacute;nico&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">&ldquo;Ha sido un horror&rdquo;</h4><p class="article-text">
        Poco a poco los &aacute;nimos se fueron calmando, cuenta A&iacute;da a trav&eacute;s del m&oacute;vil, porque &ldquo;supimos que los otros tiroteos eran falsas alarmas&rdquo;. De todos los tiroteos que corrieron en la rumurolog&iacute;a de las calles, solo hab&iacute;a sido certero el primer golpe. Aun as&iacute;, &ldquo;lo hemos pasado muy mal. Ha sido un horror, pero estamos m&aacute;s tranquilos sabiendo que el tiroteo no se ha extendido y que la polic&iacute;a est&aacute; fuera, que nos ha llamado por tel&eacute;fono para recomendarnos no salir por el momento del edificio&rdquo; hasta que se conozca el paradero de los atacantes.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a alemana habla de &ldquo;alta alerta terrorista&rdquo; y sigue buscando a los tres supuestos tiradores que se han dado a la fuga, a la par que ha pedido que no se compartan en las redes sociales v&iacute;deos e instant&aacute;neas del operativo policial, para no favorecer a los sospechosos de los que se desconoce su identidad. En paralelo, las autoridades han decretado el estado de excepci&oacute;n en Munich. La ciudad y Europa est&aacute;n expectantes.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/756543783425150976?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Al contrario de la l&iacute;nea de este relato, su final es en sentido inverso: del horror al amor. Al t&eacute;rmino de estas l&iacute;neas, A&iacute;da nos cuenta que est&aacute;n a punto de salir del edificio para volver a su casa con su pareja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonsoles Valenzuela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/encerramos-bano-escuchamos-tiroteo-cerca_1_3891798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jul 2016 22:36:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Nos encerramos en el baño porque escuchamos que había un tiroteo cerca”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Munich,Tiroteo,Centros comerciales,Testimonios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos casos reales de acoso escolar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/padres-escolar-fundamental-colegio-conflicto_1_4023693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87c4e68c-0169-4197-aa95-aec42db76def_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos casos reales de acoso escolar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus hijos son acosados pero se sienten desprotegidos e impotentes hasta el punto de cambiarlos de centro educativo</p><p class="subtitle">"Es fundamental que el colegio aborde el conflicto", apuntan con su testimonio, "especialmente con los padres de los acosadores"</p><p class="subtitle">Se inició el protocolo, denuncia un padre, pero "a los acosadores no les pusieron castigo"</p></div><p class="article-text">
        Alejandro (nombre ficiticio) tiene ahora 12 a&ntilde;os. Su padre no sab&eacute; en qu&eacute; momento empez&oacute; a ser acosado, pero su calvario a&uacute;n no ha llegado a su fin. Todo comenz&oacute; cuando su comportamiento cambi&oacute; y todos en el colegio dec&iacute;an que &ldquo;se estaba metiendo en l&iacute;os. Su clase se hab&iacute;a puesto en su contra. Le insultaban en el recreo pero los profesores lo negaban y le echaban la culpa a &eacute;l&rdquo;, recuerda su padre. Hasta que, durante una excursi&oacute;n, lo vio claro. Su hijo sali&oacute; con el labio partido por una pedrada y el colegio termin&oacute; admitiendo lo que ven&iacute;a ocurriendo: tres alumnos llevaban haciendo la vida imposible a Alejandro desde hac&iacute;a tiempo y el resto de la clase les segu&iacute;a el 'juego'. Alejandro estaba &ldquo;totalmente desplazado&rdquo; por los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el punto de que &eacute;l quer&iacute;a dejar de ir a clase. &ldquo;Me vino un d&iacute;a llorando y me dijo que no quer&iacute;a ir m&aacute;s al colegio. Nos reunimos con el director y respald&oacute; al grupo, a la clase entera, y no hizo nada&rdquo;. Fue durante una charla del director del Instituto Andaluz para la Prevenci&oacute;n del Acoso Escolar (IAPAE) cuando detect&oacute; firmemente que su hijo estaba sufriendo acoso escolar. &ldquo;Antes era un ni&ntilde;o sonriente y feliz, pero en casa estaba teniendo un mal comportamiento con nosotros, con sus hermanos, y eso nunca hab&iacute;a sido as&iacute;&rdquo;, explica su padre. Despu&eacute;s de aquella charla aprendi&oacute; que &ldquo;ten&iacute;a que saber defenderse y saber c&oacute;mo actuar en cada momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eran, o son, tres los acosadores, uno de ellos hijo del tutor. El padre, tras aquella excursi&oacute;n, envi&oacute; un escrito al centro educativo que, tras un cambio en la direcci&oacute;n del mismo, confirm&oacute; que su hijo sufr&iacute;a acoso escolar por exclusi&oacute;n. &ldquo;Ah&iacute; se vio que mi hijo dec&iacute;a la verdad&rdquo;. Se le puso un alumno-tutor y una profesora-vigilante, cuenta, y &ldquo;se destap&oacute; todo&rdquo;, pero &ldquo;a los acosadores no les pusieron un castigo&rdquo; y se estaban yendo &ldquo;de rositas&rdquo;. &ldquo;Una silla con tres patas&rdquo;, lamenta este padre, que opina que &ldquo;es fundamental que el colegio aborde el conflicto&rdquo;, principalmente con los padres de los acosadores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los padres de los acosadores, que son iguales que sus hijos, incluso nos ha denunciado. El colegio no quiere hablar. No se atreven. Ya no es s&oacute;lo por nuestro hijo sino por los de los dem&aacute;s, &iquest;qu&eacute; tipo de ni&ntilde;os est&aacute;n criando?&rdquo;, se&ntilde;ala. Afirma que han puesto el problema en manos de la Inspecci&oacute;n &ldquo;para que tome cartas en el asunto&rdquo;. &ldquo;Mi hijo est&aacute; bien; ya no se quiere cambiar de colegio porque ah&iacute; est&aacute;n sus hermanos, pero est&aacute; aislado y apenas interact&uacute;a con los dem&aacute;s. Trabajamos con &eacute;l d&iacute;a a d&iacute;a pero hay que poner a cada uno en su sitio porque no es justo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Con las agresoras, como si nada&rdquo;</h3><p class="article-text">
        A Marta (nombre ficticio) le ocurri&oacute; algo parecido. Tiene 13 a&ntilde;os y su madre asegura que su hija &ldquo;lleva mucho tiempo sufriendo&rdquo;. Siempre fue introvertida pero en el colegio dec&iacute;an que no ten&iacute;a problema en relacionarse con los dem&aacute;s. Un cambio en la tutor&iacute;a mientras cursaba 1&ordm; de ESO provoc&oacute; que finalmente su situaci&oacute;n cambiara y que su caso saliera a la luz en casa: Marta admiti&oacute; que hab&iacute;a un grupo de compa&ntilde;eras que la aislaban, que le hab&iacute;an puesto un mote y que la acosaban.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el colegio nos aseguraban que las acosadoras no era ni&ntilde;as conflictivas, que era muy raro lo que Marta dec&iacute;a y nos pusieron muchas pegas desde un principio&rdquo;, relata su madre. El centro emiti&oacute; finalmente un informe en el que reconoc&iacute;a el caso de acoso escolar y adopt&oacute; medidas tendentes a vigilarlo (se le asign&oacute; un alumno-tutor para que observara las situaciones, entre otras). Su madre lamenta que la actuaci&oacute;n no recayera en las acosadoras. &ldquo;Con ellas nunca han hecho nada, no han trabajado en detener sus acciones; como si nada&rdquo;, denuncia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A una ni&ntilde;a que entr&oacute; nueva en el colegio le dio por ella cuando estaba en 2&ordm; de ESO. S&oacute;lo hablaron con Marta, no con la acosadora. Ha habido otras dos incidencias en el &uacute;ltimo mes. Se ha dado parte pero parece que ahora la versi&oacute;n de mi hija ya no importa, que se lo ha inventado y que no pasa nada. Que el centro asuma el protocolo o que no lo asuma&rdquo;, pide esta angustiada madre, que ha denunciado el caso ante la Inspecci&oacute;n Educativa y ante la Di&oacute;cesis, al tratarse de un centro religioso, &ldquo;para que obliguen al colegio a cumplir las normas, no pedimos nada m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi hija dej&oacute; de comer porque se ve&iacute;a muy gorda. La han machacado de tal forma que la han anulado. Ella est&aacute; en terapias y tiene ganas de salir adelante, pero en el colegio no reaccionan y le echan la culpa a ella. Ahora niegan el acoso y dicen que se lo inventa cuando hay un informe que lo confirma y, adem&aacute;s, son las mismas acosadoras que eran antes. Ya me ha pedido con muchas ganas cambiar de colegio. No se lo puedo negar y estoy esperando si se nos concede un nuevo centro&rdquo;, lamenta la madre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ramajo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/padres-escolar-fundamental-colegio-conflicto_1_4023693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 May 2016 17:34:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos casos reales de acoso escolar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Acoso escolar,Testimonios,Padres,Colegios,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la vivencia al testimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vivencia-testimonio-yapci-bienes_132_4056958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El I Encuentro de Cabreros de Cumbre de La Palma supuso una oportunidad para difundir y dinamizar la admirable tradición del Salto del Pastor.</p></div><p class="article-text">
        Recientemente asist&iacute; al <em>I Encuentro de Cabreros de Cumbre de La Palma: Pedro P&eacute;rez G&oacute;mez &lsquo;Kiko'&rsquo;</em>, organizado conjuntamente por la Jurria Garehagua y la Concejal&iacute;a de Deportes del Ayuntamiento de Tijarafe, municipio que acogi&oacute; el evento.
    </p><p class="article-text">
        Con variedad de actividades, este encuentro supuso una oportunidad para difundir y dinamizar la admirable tradici&oacute;n del Salto del Pastor, pero adem&aacute;s constituy&oacute; un marco propicio para la aproximaci&oacute;n relacional de tal tradici&oacute;n con otras como el garrote, el silbo, el arte de los versadores o el sirinoque.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto se vivi&oacute; el almuerzo popular que cerraba el programa de actividades, almuerzo que se tradujo en un espacio de relaciones positivas entre los asistentes, un espacio de interacci&oacute;n y de pr&aacute;ctica en vivo de las tradiciones anteriormente aludidas. All&iacute; tuve la oportunidad no s&oacute;lo de presenciar y disfrutar las muestras de sus respectivos practicantes, sino, adem&aacute;s, la de participar versando junto a otros integrantes de la Casa de la D&eacute;cima de Tijarafe. Entre las d&eacute;cimas improvisadas durante dicha intervenci&oacute;n, se me qued&oacute; en mente una punta que me lanc&eacute; a m&iacute; mismo a prop&oacute;sito de mi reiterada expansi&oacute;n corporal, principalmente por la zona abdominal. De la experiencia de ese d&iacute;a y de mi reconocimiento elevado hacia las tradiciones canarias, fundamento de nuestra identidad, se desprende la obra que sigue.
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        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        VERSOS DE UN PASTOR FRUSTRADO
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>A los amigos de las jurrias de La Palma</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y la memoria de maestro Kiko</em>            
    </p><p class="article-text">
        I 
    </p><p class="article-text">
        Por valorar la labor
    </p><p class="article-text">
        trashumante, y entrenarme,
    </p><p class="article-text">
        un d&iacute;a quise iniciarme
    </p><p class="article-text">
        en el Salto del Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Sin el <em>jeito </em>ni el valor
    </p><p class="article-text">
        para en los riscos brincar,
    </p><p class="article-text">
        despu&eacute;s de mucho engordar
    </p><p class="article-text">
        tuve que aparcar la lanza,
    </p><p class="article-text">
        porque me daba en la panza
    </p><p class="article-text">
        y no la pod&iacute;a usar.
    </p><p class="article-text">
          II
    </p><p class="article-text">
        Es justo que se aproveche
    </p><p class="article-text">
        la producci&oacute;n pastoril
    </p><p class="article-text">
        y en escudilla servil
    </p><p class="article-text">
        se a&ntilde;ada gofio a la leche.
    </p><p class="article-text">
        Sin que carne se deseche,
    </p><p class="article-text">
        ni <em>belete</em>, en tal trabajo,
    </p><p class="article-text">
        ni el queso que adensa el cuajo...
    </p><p class="article-text">
        Pero tras tanto comer
    </p><p class="article-text">
        es dif&iacute;cil recorrer
    </p><p class="article-text">
        las cumbres con desparpajo.
    </p><p class="article-text">
          III
    </p><p class="article-text">
        Fui a hacerme un zurr&oacute;n bonito,
    </p><p class="article-text">
        gastado el m&iacute;o en diversas
    </p><p class="article-text">
        gallofas, y no un&iacute; fuerzas
    </p><p class="article-text">
        para matar el cabrito.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, en la pr&aacute;ctica, el rito
    </p><p class="article-text">
        dej&eacute;, sin logros ni honores:
    </p><p class="article-text">
        tras la experiencia, se&ntilde;ores,
    </p><p class="article-text">
        aument&oacute; mi admiraci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        por quien clava un regat&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        en mi tierra de pastores.
    </p><p class="article-text">
          IV
    </p><p class="article-text">
        Al clavarse, el regat&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        suena a voz de los mayores,
    </p><p class="article-text">
        a senderos anteriores
    </p><p class="article-text">
        que tienen continuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No se borrar&aacute; ese don
    </p><p class="article-text">
        con leches pasteurizadas
    </p><p class="article-text">
        ni con las &aacute;reas vedadas
    </p><p class="article-text">
        a un oficio que, sin mellas,
    </p><p class="article-text">
        conduce las nuevas huellas
    </p><p class="article-text">
        a las antiguas pisadas. 
    </p><p class="article-text">
        Por Yapci Bienes,
    </p><p class="article-text">
        versador y educador social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yapci Bienes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vivencia-testimonio-yapci-bienes_132_4056958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Apr 2016 21:17:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De la vivencia al testimonio]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Testimonios]]></media:keywords>
    </item>
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