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    <title><![CDATA[elDiario.es - Virginia Woolf]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/virginia-woolf/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Virginia Woolf]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El libro inédito de Virginia Woolf que será publicado: un trabajo perdido que pudo ser clave en su obra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/libro-inedito-virginia-woolf-publicado-trabajo-perdido-the-life-of-violet-pm_1_12686873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfba1858-0719-4d43-a655-8b742e5a5f30_16-9-discover-aspect-ratio_default_1043266.jpg" width="1908" height="1073" alt="Retrato de la escritora británica Virginia Woolf."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consta de tres cuentos que acabaron siendo relevantes en las obras maestras de la escritora</p><p class="subtitle">La incomprendida y más desconocida de las hermanas Brontë que fue una adelantada a su tiempo en sus novelas
</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de ocho d&eacute;cadas que <strong>Virginia Woolf </strong>falleci&oacute;, pero su legado contin&uacute;a m&aacute;s vivo que nunca con obras como &lsquo;Orlando&rsquo;, &lsquo;Al faro&rsquo; o &lsquo;Una habitaci&oacute;n propia&rsquo; como <a href="https://www.eldiario.es/temas/literatura/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">novelas</a> que siguen siendo le&iacute;das por miles de lectores alrededor del mundo y de varias generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente un posible germen de lo que ser&iacute;a m&aacute;s adelante &lsquo;Una habitaci&oacute;n propia&rsquo; se redescubri&oacute; en 2018 y ahora en 2025 ser&aacute; publicado en un libro &lsquo;The Life of Violet&rsquo;, que fue su primera ficci&oacute;n, pero tambi&eacute;n un trabajo perdido y olvidado de la autora, que ve la luz para dar un detalle m&aacute;s a su trayectoria en literatura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;The Life of Violet&rsquo;: el libro in&eacute;dito de Virginia Woolf</strong></h2><p class="article-text">
        Este tr&iacute;o de cuentos de hadas, que Virginia Woolf escribi&oacute; como homenaje a su amiga <strong>Mary Violet Dickinson</strong>, tienen como protagonista a una mujer llamada Violet, descrita como &ldquo;sencilla y muy alta&rdquo;, amante de la literatura, y que ten&iacute;a un jard&iacute;n m&aacute;gico donde ella constru&iacute;a &ldquo;una caba&ntilde;a propia&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1978326763538096534?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Estos relatos que se publican de forma conjunta como &lsquo;The Life of Violet&rsquo; forman parte de una primera ficci&oacute;n experimental que se redescubri&oacute; en 2018 y que ahora se publica en formato libro por la editorial Princeton University Press gracias al trabajo de Urmila Seshagiri.
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo se descubri&oacute; esta obra perdida</strong></h2><p class="article-text">
        La editora<strong> Urmila Seshagiri </strong>es profesora de la Universidad de Tennessee y fue la que se top&oacute; con estos relatos de Virginia Woolf mientras se encontraba en la investigaci&oacute;n de lo que supon&iacute;a una nueva edici&oacute;n de &lsquo;Bocetos del pasado&rsquo;, las memorias incompletas de la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando descubri&oacute; un texto llamado &lsquo;Friendships Gallery&rsquo;, cuyo manuscrito original estaba en un archivo de Wiltshire, Inglaterra, y no en la <strong>Biblioteca p&uacute;blica de Nueva York </strong>como se pensaba, que p&aacute;ginas escritas de la mano de la misma autora, y que no se lleg&oacute; a tomar en serio porque &ldquo;se pensaba estar escrita para entretener a su c&iacute;rculo &iacute;ntimo&rdquo;, asegura la profesora para el <em>The Washington Post</em>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1976608636202852841?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La novedad que aporta este manuscrito es la singularidad en la escritura de Virginia Woolf, con una prosa &ldquo;inusualmente victoriana en su sensibilidad y forma narrativa&rdquo; en palabras de la editora, al igual que la inclusi&oacute;n de elementos m&aacute;gicos como princesas que vuelan o monstruos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El germen para &lsquo;Una habitaci&oacute;n propia&rsquo; y &lsquo;Orlando&rsquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Una singularidad en la obra completa de Woolf, que no se encontrar&iacute;a en otro de sus trabajos, pero que s&iacute; ten&iacute;a semillas de ideas que desarrollar&iacute;a m&aacute;s adelante como ese desarrollo de &ldquo;un lugar propio&rdquo;, as&iacute; como jugar a mezclar historia y fantas&iacute;a que har&iacute;a en &ldquo;Orlando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violet Dickinson</strong>, amiga de Virginia Woolf y que inspir&oacute; a la protagonista de este libro in&eacute;dito de la autora, fue una arist&oacute;crata que tuvo una activa vida social y literaria, y que fue una de las corresponsales durante la juventud de la escritora, siendo pieza fundamental en alentarla para su producci&oacute;n literaria y que la aloj&oacute; y cuid&oacute; durante su crisis nerviosa de 1904.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/libro-inedito-virginia-woolf-publicado-trabajo-perdido-the-life-of-violet-pm_1_12686873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 15:46:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El libro inédito de Virginia Woolf que será publicado: un trabajo perdido que pudo ser clave en su obra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Virginia Woolf,Libros,Publicaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo 'Orlando' barroco y queer recuerda la vigencia de la obra de Virginia Woolf]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nuevo-orlando-barroco-queer-recuerda-vigencia-obra-virginia-woolf_1_12262408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d5282a8-31a5-4678-984c-079854254337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nuevo &#039;Orlando&#039; barroco y queer recuerda la vigencia de la obra de Virginia Woolf"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora Marta Pazos estrena en el Centro Dramático Nacional un gran montaje donde destacan un formidable vestuario y un elenco de grandes actores</p><p class="subtitle">María Velasco arremete contra el 'expediente x' de su generación: la incapacidad de amar
</p></div><p class="article-text">
        Era uno de los estrenos m&aacute;s esperados de la temporada. Directora en ascenso mete&oacute;rico, gran producci&oacute;n del Centro Dram&aacute;tico Nacional &mdash;con 400.000 euros de presupuesto&mdash;, elenco de lujo y una de las obras fundamentales de la literatura del siglo XX, el <em>Orlando</em> de Virginia Woolf. Una novela que hoy es emblema del pensamiento trans por la profundidad de su mirada no binaria sobre el ser humano. La directora gallega<a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juana-arco-feminista-acaba-vanguardia-teatral-hueca_129_11708397.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Marta Pazos</a> no ha decepcionado y ha levantado una obra de tintes oper&iacute;sticos, est&eacute;tica barroca y declarado esp&iacute;ritu queer.
    </p><p class="article-text">
        La relevancia de la figura de <em>Orlando</em> nunca ha cesado desde que Woolf la publicara en 1928. Primero fue todo un esc&aacute;ndalo para la moral victoriana de la &eacute;poca. El libro hac&iacute;a escarnio de las biograf&iacute;as al uso de los prohombres de la Gran Breta&ntilde;a y, al mismo tiempo, salt&aacute;ndose toda coherencia, relataba la historia de un hombre de la corte de Isabel I de Inglaterra que vive hasta bien entrado el siglo XX, pero que a mitad de la novela se transforma, m&aacute;gicamente, en mujer.
    </p><p class="article-text">
        Woolf la escribi&oacute; en honor a su amante Vita Sackville-West, arist&oacute;crata y poetisa, con la que mantuvo un a&ntilde;o de romance. El libro ha ido mutando y resignific&aacute;ndose con el tiempo. Jorge Luis Borges lo tradujo en 1937 por encargo de Victoria Ocampo, rebajando su lectura de g&eacute;nero y potenciando lo que de m&aacute;gico ten&iacute;a la historia. Una traducci&oacute;n que ser&iacute;a fundacional para la literatura latinoamericana y vital, seg&uacute;n palabras del propio <a href="https://www.eldiario.es/temas/gabriel-garcia-marquez/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez</a>, para la g&eacute;nesis del libro que abrir&iacute;a el realismo m&aacute;gico en el continente americano, <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una imagen de la película &#039;Orlando, mi biografía política&#039; de Paul B. Preciado, que se estrena el 11 de octubre                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ya en los noventa la pel&iacute;cula de Sally Potter con una inmensa Tilda Swinton ayud&oacute; a popularizar su figura. Recientemente, Paul B. Preciado estren&oacute; en el festival de Berl&iacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-b-preciado-hay-sacar-cuerpo-trans-lenguajes-dominantes-inventados-derecha_1_10595161.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Orlando, mi biograf&iacute;a pol&iacute;tica</em></a> (2023). Gran filme que supon&iacute;a una relectura libre y trans del libro, y que claramente ha influenciado la obra que Pazos acaba de estrenar.
    </p><p class="article-text">
        El filme de Preciado es una s&iacute;ntesis de todo el pensamiento filos&oacute;fico que desde los a&ntilde;os setenta suscit&oacute; la novela de la inglesa en pensadoras como <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/trump-dando-rienda-suelta-sadismo-no-abrume_129_12033753.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judith Butler</a> o <a href="https://www.eldiario.es/contrapoder/contrato-dominacion_132_4359947.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carole Pateman</a>. Una visi&oacute;n revolucionaria que ha puesto en solfa el heteropatriarcado y que defiende que el g&eacute;nero no es consecuencia de la genitalidad con que se nace ni puede reducirse al tradicional binarismo. Un grito de libertad y de diversidad que ha ido poco a poco calando en la sociedad y que Pazos sabe recoger como pieza fundamental de su propuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La frase que para m&iacute; resume la obra es la que escribe Virginia cuando Orlando amanece en Constantinopla y dice: <em>&rdquo;He was a woman&ldquo;.</em> En ese momento Orlando sigue siendo la misma persona, no hay diferencia, tan solo ha cambiado el sexo. Virginia lo escribi&oacute; hace casi cien a&ntilde;os y eso para m&iacute; es muy esperanzador&rdquo;, comenta Pazos a este diario. &ldquo;Desde que le&iacute; el libro en los noventa me conect&eacute; con ese momento, con lo que tiene de m&aacute;gico, con c&oacute;mo Woolf narra esa transformaci&oacute;n de una manera no forzada, nada abrupta. Es brutal. Esa naturalidad me interesa much&iacute;simo porque adem&aacute;s visibiliza muy bien c&oacute;mo es el contexto quien violenta la situaci&oacute;n&rdquo;, afirma la directora.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un vestuario de &eacute;poca</strong></h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; por lo que ser&aacute; recordado este montaje ser&aacute; por el vestuario. Para ello Pazos ha llamado al dise&ntilde;ador uruguayo Agust&iacute;n Petronio que ya trabaj&oacute; con ella en el montaje que se hizo el a&ntilde;o pasado en la Comedia Nacional de Uruguay de la obra de Federico Garc&iacute;a Lorca, <em>El p&uacute;blico</em>. Obra en que la versi&oacute;n corr&iacute;a a cargo de Gabriel Calder&oacute;n, dramaturgo que tambi&eacute;n firma, junto a Pazos, la versi&oacute;n de este <em>Orlando</em>.
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                &#039;Orlando&#039;                            </span>
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        Petronio proviene del Colectivo Boicot, muy activo en Montevideo. &ldquo;Sab&iacute;a que Agust&iacute;n era perfecto, quer&iacute;a trabajar desde lo <em>camp </em>y &eacute;l es un gran amante de esa la cultura. Le encargu&eacute; trabajar sobre la propuesta barroca y arquitect&oacute;nica de la escenograf&iacute;a y llevarla al traje, y ah&iacute; Agust&iacute;n es un crac&rdquo;, explica Pazos sobre este dise&ntilde;ador que consigue un ejercicio de maestr&iacute;a e imaginaci&oacute;n sobre el que sobrevuelan dise&ntilde;adores como Christian Dior, Alexander McQueen, Viktor &amp; Rolf o Elsa Schiaparelli. El resultado es apabullante, tonalidades, materiales, ca&iacute;das de vestidos&hellip; M&aacute;s de una treintena de cambios de vestuario que elevan la propuesta a un imaginario surrealista que entronca con otras artistas del siglo XX como<a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/centenario-surrealismo-deja-segundo-plano-representantes-espanolas_1_11638904.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Leonor Fini </a>o <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/remedios-varo-pintora-surrealista-exilio_132_11366527.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Remedios Varo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento destacable es la escenograf&iacute;a, encargada a la valenciana Blanca A&ntilde;&oacute;n que ya revolucion&oacute; el espacio esc&eacute;nico hace diez a&ntilde;os con la compa&ntilde;&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ian-curtis-joe-crepusculo-conde-torrefiel-mira-generacion-construir-pelicula-imagenes_129_11688608.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Conde de Torrefiel</a> en montajes como <em>Guerrilla</em> y <em>La plaza</em>. El escenario ser&aacute; un sal&oacute;n de &eacute;poca absolutamente verde. Un espacio donde se evoca la afinidad que siente Orlando por la naturaleza al mismo tiempo que se hace un claro gui&ntilde;o a <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, el ensayo que Woolf escribi&oacute; justo despu&eacute;s de esta novela y que hoy es considerado otro de los textos fundamentales del feminismo del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento en escena, a cargo de Mabel Olea, va haciendo viajar al espectador a trav&eacute;s de los cuatrocientos a&ntilde;os de vida de Orlando. As&iacute; veremos a un excelso Alberto Velasco haciendo de Isabel I, una reina que no tiene nada que desmerecer a la gran interpretaci&oacute;n que hizo Quentin Crisp en la pel&iacute;cula de los noventa. Es uno de los momentos m&aacute;s potentes de la obra, tambi&eacute;n gracias a un texto cosecha de Gabriel Calder&oacute;n.
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        Pero el montaje est&aacute; lleno de apariciones memorables. El mon&oacute;logo de Jorge Kent interpretando al furibundo poeta Green, el gran Paco Ochoa haciendo de un gitano terrenal a no m&aacute;s poder; o el de Nao Albet que asombra con una gran interpretaci&oacute;n de una composici&oacute;n musical creada exprofeso por Hugo Torres donde se recogen fragmentos de las cartas amorosas de Vita Sackville a Woolf. Albet, vestido en un traje vertical de azul el&eacute;ctrico y plumaje de fais&aacute;n, lo borda.
    </p><p class="article-text">
        El fiel seguidor de Woolf podr&aacute; achacar que ciertos pasajes de la novela no est&aacute;n u otros quedan confusos, un tanto cr&iacute;pticos. Es dif&iacute;cil en algunos momentos seguir la narratividad de la novela. Pero la obra de Pazos no tiene la intenci&oacute;n de trasladar la novela a escena. Su apuesta es otra, &ldquo;quien ame la novela y venga a buscarla al teatro se equivoca. Al teatro se viene a buscar teatro, podr&aacute;s encontrar acontecimientos teatrales en di&aacute;logo con la novela, pero para que la escena tenga sentido hay que hacer otra cosa&rdquo;, aclara el propio Calder&oacute;n consciente y defensor de las libertades po&eacute;ticas que se han tomado en esta versi&oacute;n y de la concepci&oacute;n teatral de Pazos. El lenguaje esc&eacute;nico de esta creadora no se basa en lo textual, sino que busca, a trav&eacute;s de la est&eacute;tica y la composici&oacute;n, trasladar a la maquinaria esc&eacute;nica el esp&iacute;ritu de las cosas.
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                Nao Albet (izquierda) y Laia Manzanares en &#039;Orlando&#039;                            </span>
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        Orlando es la conocida actriz Laia Manzanares que da el papel de blancura y est&eacute;tica andr&oacute;gina que requiere el personaje y va creciendo en matices seg&uacute;n avanza la obra. La otra participaci&oacute;n estelar es la de Abril Zamora que har&aacute; de la propia Virginia Woolf. En la versi&oacute;n urdida por Pazos y Calder&oacute;n, el personaje que narra en la novela, un bi&oacute;grafo ficticio, desaparece y es sustituido por la propia autora.
    </p><p class="article-text">
        El cambio es muy significativo, &ldquo;fue una decisi&oacute;n que se fue tomando poco a poco&rdquo;, comenta Gabriel Calder&oacute;n desde Uruguay a este peri&oacute;dico.  &ldquo;Hab&iacute;a que trasladar a escena el lenguaje literario y la voz de un narrador ayudaba a explicar cosas que, en teatro, si no tienes que hacer con luces, transiciones&hellip; Confieso que comenc&eacute; a trabajar pensando en una voz masculina. Marta me hizo notar que esa presencia masculina le hac&iacute;a ruido y propuso que fuera un personaje trans. Despu&eacute;s de eso la figura de Virginia vino sola&rdquo;, recuerda Calder&oacute;n.
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                Abril Zamora en &#039;Orlando&#039;                            </span>
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        Abril Zamora, guionista y directora de series como <em>Vis a vis</em> o <em>Se&ntilde;oras del (h)AMPA,</em> sale a escena con un imponente traje en el que el estampado son cartas manuscritas entre Vita y Woolf. Casi al final de la obra, en un momento sobrecogedor, la propia Abril, como otros tantos cuerpos desnudos de otros actores, se une al cuerpo tambi&eacute;n desnudo de Laia Manzanares. La obra se transforma en un coro de cuerpos, en un canto a la diversidad hecho carne.
    </p><p class="article-text">
        Al preguntarle a Pazos por este momento, se&ntilde;alando lo poco habitual que es ver desnuda en escena a una actriz que ha pasado por una reasignaci&oacute;n de g&eacute;nero, la directora se&ntilde;ala el compromiso de Abril y, ante posibles reacciones, tambi&eacute;n reflexiona sobre qu&eacute; miedos puede generar un cuerpo. &ldquo;No debemos olvidarnos de que hace bien poco una persona trans fue asesinada, desmembrada y tirada a un r&iacute;o&rdquo;, comenta la directora haciendo referencia al asesinato de Sara Millerey en Colombia el pasado 4 de abril.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Este montaje producido por el Centro Dram&aacute;tico Nacional supone una apertura necesaria. En octubre de 2023, se lleg&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-veta-obra-teatral-virgina-woolf-ayuntamiento-madrileno_1_10333508.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">censurar el primer montaje teatral que se hizo sobre esta novela en Espa&ntilde;a, el </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-veta-obra-teatral-virgina-woolf-ayuntamiento-madrileno_1_10333508.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Orlando</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-veta-obra-teatral-virgina-woolf-ayuntamiento-madrileno_1_10333508.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Teatro de Fondo</a>. Pablo Huetos, productor y actor de esta compa&ntilde;&iacute;a, recuerda aquel episodio como uno de los m&aacute;s &ldquo;vergonzantes&rdquo; de su carrera, pero tambi&eacute;n apunta que el tiro les sali&oacute; por la culata, &ldquo;despu&eacute;s de la censura el montaje revivi&oacute;, nos llam&oacute; mucha gente y hemos llegado a las 125 funciones&rdquo;, afirma Huetos a este peri&oacute;dico. La obra tiene una &uacute;ltima funci&oacute;n el 8 de junio en Guadalajara. El montaje del CDN (que no tiene previsto gira) morir&aacute; ese mismo 8 de junio. El mismo d&iacute;a morir&aacute;n los dos espect&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Si algo parece claro es la fuerza inusitada que ha recobrado <em>Orlando </em>como contestaci&oacute;n a la sociedad binaria y normativa que impera en Occidente. En palabras de Paul B Preciado al comienzo de su pel&iacute;cula: &ldquo;Virginia, quer&iacute;a escribirte para decirte que soy uno de tus <em>Orlandos,</em> estoy vive, he salido de tu ficci&oacute;n. No te haces ni idea, el mundo de hoy est&aacute; lleno de<em> Orlandos,</em> estamos cambiando el curso de la Historia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nuevo-orlando-barroco-queer-recuerda-vigencia-obra-virginia-woolf_1_12262408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 May 2025 19:49:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nuevo 'Orlando' barroco y queer recuerda la vigencia de la obra de Virginia Woolf]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Teatro,Virginia Woolf,Transgénero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hogar como materia artística]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/hogar-materia-artistica_1_10632167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cefe3ae1-1a3a-4619-8b50-6055821bac1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Panorámica de la exposición con algunas de sus obras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Toallas, sábanas, sillas, dibujos cotidianos y preservados con cera forman 'Después de antes', la exposición del artista Tito Pérez Mora que comparte su idea de lo doméstico</p><p class="subtitle"> 13 años de obras para el Museo de Pérgamo, la caja de los tesoros arqueológicos </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Esta exposici&oacute;n va sobre el ahora, mi presente. Tiene que ver mucho con el cuidado, la familia y la casa&rdquo;, as&iacute; define el artista Tito P&eacute;rez Mora (Benidorm, 1977) la exposici&oacute;n que se ha inaugurado este viernes en la hist&oacute;rica Residencia de Se&ntilde;oritas de <a href="https://ortegaygasset.edu/exposiciones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Fundaci&oacute;n Ortega-Mara&ntilde;&oacute;n</a>, en Madrid. Bajo el t&iacute;tulo <em>Despu&eacute;s de antes</em> que nace de una frase de su hija, despliega un arsenal de 18 piezas.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez Mora abandon&oacute; su profesi&oacute;n de arquitecto, pero recuerda que &ldquo;la arquitectura sigue estando presente&rdquo; porque a&uacute;n piensa como tal. Muestra de ello es una de las piezas que m&aacute;s impresionan. Se trata de un pilar compuesto de 205 jabones Lagarto. &ldquo;Contin&uacute;a la l&oacute;gica estructural de seguimiento de los dem&aacute;s pilares del sitio donde se exponen las obras, pero en lugar de estar construido con hormig&oacute;n o acero lo que hago es utilizar jabones&rdquo;, explica. El artista suele pensar en el trasfondo a la hora de colocar una pieza. Su exposici&oacute;n se sit&uacute;a justamente donde estaba la lavander&iacute;a de la residencia y por ello le parec&iacute;a &ldquo;bonito recuperar el jab&oacute;n dentro de la lavander&iacute;a como un elemento estructural&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tito P&eacute;rez surca los mares de la cotidianidad. La rutina, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/malaga/justicia-obliga-hombre-pagar-exmujer-200-000-euros-cuidado-hijas-durante-matrimonio_1_10007837.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los trabajos dom&eacute;sticos</a> y la familia son ejes que marcan la exposici&oacute;n en cada una de las piezas expuestas. &ldquo;Lo que es el d&iacute;a a d&iacute;a, el cuidado y las labores dom&eacute;sticas est&aacute;n presentes. Me nutro de ese material&rdquo;, explica. Incide en que la huella, la herencia y la memoria est&aacute;n vinculado a lo familiar, pero puntualiza que &ldquo;esta exposici&oacute;n s&iacute; que tiene un v&iacute;nculo m&aacute;s literal con esos temas&rdquo;. Empez&oacute; a trabajar en la idea unos meses antes de la pandemia, pero esta &uacute;ltima hizo que la casa se convirtiera en su universo. &ldquo;El arte est&aacute; en como quieras ver t&uacute; las cosas y el hogar era el material del que me pod&iacute;a nutrir&rdquo;, agrega. 
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n de P&eacute;rez cuenta con referencias a<a href="https://www.eldiario.es/red/antes-de/virginia-woolf-eterna-huida-mujer-libre_1_7197459.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la gran escritora feminista Virginia Woolf</a> y a dos de sus libros: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/habitacion-propia-papel-escenarios-inteligencia-virginia-woolf-sigue-fascinando_1_7350621.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una habitaci&oacute;n propia</em></a><em> </em>y <em>Matar al &aacute;ngel del hogar</em>:<em> </em>&ldquo;Es importante que el feminismo sea un tema sobre el que podamos debatir&rdquo;, dice. Sobre la elecci&oacute;n de la autora, el artista aclara que la eligi&oacute; porque &ldquo;tiene una obra ic&oacute;nica para el feminismo&rdquo; y &ldquo;reivindicaba ese espacio privado para que una mujer escritora pudiera crear&rdquo;. El creador apela a que con su trabajo solo pretende &ldquo;generar una reflexi&oacute;n&rdquo; y que sus proyectos son &ldquo;terap&eacute;uticos&rdquo; y suponen una manera de &ldquo;responder a preguntas propias&rdquo;. En la exposici&oacute;n juega un papel importante la figura de la mujer. Por ejemplo, incluye elementos como una servilleta de su madre y una camisa de su mujer, ambas ba&ntilde;adas de cera porque cree que &ldquo;la cera y la casa son como campos el&eacute;ctricos&rdquo;. Tambi&eacute;n pens&oacute; en el propio dise&ntilde;o de la exposici&oacute;n: &ldquo;A pesar de ser una sala no dise&ntilde;ada para exposiciones, el espacio y la arquitectura dialogan bien&rdquo;. Cabe destacar, que<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/franquismo-no-queria-mujeres-universidades_1_9061355.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la Residencia de Se&ntilde;oritas fue la primera instituci&oacute;n espa&ntilde;ola que impuls&oacute; la educaci&oacute;n superior de las mujeres.&nbsp;</a>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un paseo por algunas de las obras </strong></h3><p class="article-text">
        Entre las piezas que componen la exposici&oacute;n encontramos algunos objetos de nuestro d&iacute;a: el jab&oacute;n, la cera, ropa de cama o prendas de vestir. La gama de colores la fija en los blancos, el propio artista explica a elDiario.es: &ldquo;Los blancos tienen que ver con la ropa de la casa: toallas, s&aacute;banas que incluso hemos utilizado&rdquo;. Lo ha hecho de esta manera, porque su objetivo era &ldquo;pintar un paisaje dom&eacute;stico&rdquo;. Asegura que le gusta que las cosas &ldquo;tengan un sentido&rdquo; y todo &ldquo;est&eacute; premeditado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra de las piezas m&aacute;s llamativas son los 366 dibujos que est&aacute;n pegados a una de las paredes. &ldquo;Realizarlos fue como una obligaci&oacute;n diaria&rdquo;, dice. Adem&aacute;s, advierte que abandon&oacute; por completo su conocimiento de dibujante que adquiri&oacute; en la arquitectura y asegura que &ldquo;los dibuj&oacute; de otra manera&rdquo;. Confiesa que realiz&oacute; algunos con la mano izquierda, otros con la derecha, unos con los ojos cerrados o la luz apagada porque quer&iacute;a &ldquo;aceptar el error&rdquo;. Los dibujos est&aacute;n encerados con la intenci&oacute;n de conservar y encerrar. &ldquo;La cera es un material que est&aacute; vinculado a la casa y quer&iacute;a darle importancia escult&oacute;rica&rdquo;, puntualiza. 
    </p><p class="article-text">
        Las comisarias de la muestra, Lola Iglesias y Beatriz P&eacute;rez, consideran que &ldquo;trabajar sobre la noci&oacute;n de lo cotidiano como lo hace Tito P&eacute;rez Mora puede llegar a ser m&aacute;s rompedor que pegarse a las TIC o al propio internet&rdquo;. &ldquo;Actos como abrir las s&aacute;banas para el descanso, poner un mantel o cortar el pan pueden salvaguardarnos como sociedad o individuos&rdquo;, sentencian.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[William González Guevara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/hogar-materia-artistica_1_10632167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Oct 2023 17:11:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hogar como materia artística]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Esculturas,Feminismo,Virginia Woolf,tareas domésticas,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aparece en Australia un ejemplar de la primera novela de Virginia Woolf con notas manuscritas de la autora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aparece-australia-ejemplar-primera-novela-virginia-woolf-notas-manuscritas-autora_1_10398262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f82a64b6-debf-4b0c-9db4-55f62271d25f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077761.jpg" width="1644" height="924" alt="Aparece en Australia un ejemplar de la primera novela de Virginia Woolf con notas manuscritas de la autora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adquirido a finales de la década de 1970, se había archivado erróneamente con los libros de ciencia de la colección de libros raros</p><p class="subtitle">Vox veta una obra teatral de Virginia Woolf sobre homosexualidad en un ayuntamiento madrileño
</p></div><p class="article-text">
        Uno de los dos &uacute;nicos ejemplares de la primera <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ayuntamiento-censuro-obra-virginia-woolf-ofrece-salida-compania-trabaje-gratis_1_10360822.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">novela de Virginia Woolf,</a> <em>Fin de viaje</em> (1915), con anotaciones de su pu&ntilde;o y letra y preparativos para revisarla para una edici&oacute;n estadounidense, ha sido redescubierto recientemente en la Fisher Library Rare Books Collection de la Universidad de S&iacute;dney (Australia).
    </p><p class="article-text">
        Adquirido a finales de la d&eacute;cada de 1970, se hab&iacute;a archivado err&oacute;neamente con los libros de ciencia de la colecci&oacute;n de libros raros. Simon Cooper, funcionario de los servicios de metadatos, lo encontr&oacute; en 2021 e inmediatamente comprendi&oacute; el valor de su descubrimiento. El ejemplar de S&iacute;dney, el &uacute;nico disponible para el p&uacute;blico, ha sido digitalizado. Est&aacute; disponible en l&iacute;nea, y permite a estudiosos y lectores estudiar y considerar las intervenciones editoriales de Woolf.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fin de viaje</em> sigue a Rachel Vinrace y a un grupo de personajes dispares que se embarcan en el barco de su padre rumbo a Sudam&eacute;rica. La historia de Woolf aborda el autodescubrimiento y satiriza la vida eduardiana. La novela casi acaba con su carrera de escritora. La autora tuvo que luchar durante a&ntilde;os con los borradores, hasta que abandon&oacute; la primera versi&oacute;n en 1912. Se titulaba Melymbrosia, en honor a la comida de los dioses griegos. Las ideas de Woolf sobre el colonialismo, el sufragio femenino y las relaciones de g&eacute;nero se consideraban demasiado peligrosas para una novelista novel.
    </p><p class="article-text">
        Durante los tres a&ntilde;os siguientes compuso la novela (retitulada) que tenemos hoy, publicada por su hermanastro Gerald Duckworth en Londres en 1915. En este momento crucial, comenz&oacute; a escribir su diario y sufri&oacute; un importante colapso mental, perdiendo el resto del a&ntilde;o a causa de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Para preparar la primera edici&oacute;n estadounidense de la novela, publicada por George H. Doran en Nueva York en 1920, Woolf llev&oacute; a cabo una serie de revisiones de su texto. Dos ejemplares de la primera edici&oacute;n brit&aacute;nica de la novela contienen las pruebas de este proceso, con anotaciones manuscritas de Woolf y fragmentos de p&aacute;ginas mecanografiadas pegadas en cada libro. &iquest;Qu&eacute; motiv&oacute; a Woolf a revisar su texto? Hizo revisiones a ra&iacute;z de su crisis nerviosa, y despu&eacute;s de que su carrera literaria reviviera con su segunda novela,<em> Noche y d&iacute;a, </em>publicada en 1919.
    </p><p class="article-text">
        Los estudiosos han sugerido que Woolf deseaba poner cierta distancia entre sus propias tensiones psicol&oacute;gicas y la angustia de su personaje principal, Rachel Vinrace. Tanto Woolf como su protagonista ten&iacute;an figuras paternas dominantes, hab&iacute;an perdido a sus madres a una edad relativamente temprana y no hab&iacute;an recibido una educaci&oacute;n formal, sino que hab&iacute;an sido educadas en casa. Exponer la vida mental de su personaje con tanta crudeza caus&oacute; cierta incomodidad a Woolf. Una nueva edici&oacute;n pudo haberle dado la oportunidad de reconsiderarlo.
    </p><p class="article-text">
        Es una teor&iacute;a plausible. Pero &iquest;lo confirman las correcciones de Woolf? Hay dos lugares principales en el texto donde se indican la mayor&iacute;a de los cambios: ambos son momentos cruciales de la narraci&oacute;n. La primera serie de cambios se produce en el cap&iacute;tulo XVI, donde la conversaci&oacute;n entre Vinrace y Terence Hewet &ndash;la pareja que ocupa la l&iacute;nea argumental rom&aacute;ntica de la novela&ndash; se altera para reducir el acceso a los pensamientos interiores de Rachel. Se sustituyen p&aacute;rrafos enteros por texto mecanografiado pegado directamente en la p&aacute;gina, donde el narrador estudia a Rachel sin la garant&iacute;a de entenderla.
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene el efecto de diluir algunos inc&oacute;modos elementos autobiogr&aacute;ficos del texto, pero tambi&eacute;n marca un cambio significativo en la forma en la que la narraci&oacute;n accede a la mente de los personajes. El narrador est&aacute; limitado por los propios l&iacute;mites del personaje: las profundidades de la subjetividad de Rachel son desconocidas incluso para ella. Esto lleva la marca de la psicolog&iacute;a moderna y la teor&iacute;a de Freud del inconsciente, en los a&ntilde;os anteriores y durante la composici&oacute;n de la novela.
    </p><p class="article-text">
        Esta innovaci&oacute;n se&ntilde;ala un profundo cambio en la ficci&oacute;n modernista, que comenz&oacute; a finales del siglo XIX y principios del XX y se caracteriza por una ruptura autoconsciente con las formas tradicionales de escribir. La impenetrabilidad de los personajes de Woolf parte de las regiones oscuras de la mente. Ya no estamos en el reino del realismo, donde los pensamientos y las acciones son conocibles (y a menudo transmitidos por un narrador omnisciente). En su lugar el narrador proporciona un retrato de la compleja persona moderna, que responde al mundo de maneras no del todo razonables.
    </p><p class="article-text">
        El otro conjunto significativo de revisiones en el texto de S&iacute;dney surge en el cap&iacute;tulo XXV, en el que Rachel y Terence intentan navegar por el futuro de su incipiente relaci&oacute;n, que tambi&eacute;n marca el descenso de Rachel a la fiebre y su declive, que acaba en muerte. Los pasajes largos est&aacute;n marcados para ser suprimidos (aunque en realidad no se suprimi&oacute; ninguno en la primera edici&oacute;n estadounidense). Se refieren en gran parte a la conciencia febril de Rachel y a las actitudes de Terence hacia el amor rom&aacute;ntico y sus efectos en una vida art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que Woolf tambi&eacute;n haya querido poner distancia entre el narrador y los pensamientos &iacute;ntimos de sus personajes, invocando en su lugar un espacio de ambig&uuml;edad, donde las palabras y los gestos deben ser interpretados por los lectores en lugar de analizados a plena luz por una conciencia narrativa conocedora. La primera novela de Woolf est&aacute; a caballo entre las convenciones del realismo heredadas del siglo XIX y la nueva ficci&oacute;n experimental del XX. El texto de S&iacute;dney cuenta una parte importante de esta historia. Ilumina el desarrollo de la t&eacute;cnica de Woolf y su evoluci&oacute;n hacia el estilo indirecto libre por el que se hizo famosa en novelas posteriores como La se&ntilde;ora Dalloway, Al faro y Las olas. Woolf estuvo en el centro de la revoluci&oacute;n de la forma novelesca durante la &eacute;poca del modernismo. La prueba est&aacute; en su copia anotada de <em>Fin de viaje.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Conversation</em></a><em><strong>. Puedes leerlo&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/aparece-en-australia-un-ejemplar-de-la-primera-novela-de-virginia-woolf-con-notas-manuscritas-de-la-autora-210209" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://counter.theconversation.com/content/201014/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" width="1" height="1"></iframe>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mark Byron (University of Sydney)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aparece-australia-ejemplar-primera-novela-virginia-woolf-notas-manuscritas-autora_1_10398262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jul 2023 15:57:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aparece en Australia un ejemplar de la primera novela de Virginia Woolf con notas manuscritas de la autora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Libros,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es censura: censura eres tú]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/censura-censura_129_10362471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0530f701-481c-4231-b0a5-87c596a8662a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076178.jpg" width="3938" height="2215" alt="Qué es censura: censura eres tú"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La perdurabilidad de las obras excepcionales siempre es fruto de la voluntad popular, de la emoción que despiertan y del significado que conservan, generación tras generación, entre el pueblo que las disfruta, las critica y las contextualiza</p><p class="subtitle">La censura de los gobiernos de PP y Vox ya amenaza las libertades</p></div><p class="article-text">
        Nada es m&aacute;s dif&iacute;cil que hablar de censura en este tiempo, en el que todo se mezcla: la nueva dimensi&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica y su repercusi&oacute;n en redes sociales, la contextualizaci&oacute;n de una obra o de su autor, la cr&iacute;tica y su criminalizaci&oacute;n, el boicot popular y el escrache, la l&oacute;gica capitalista que responde a cualquier obst&aacute;culo o salida de tono que pueda detraer beneficios a la empresa, los agravios personales por no tener suficiente &eacute;xito o repercusi&oacute;n, lo rentable que resulta la &ldquo;tentativa de cancelaci&oacute;n&rdquo;, esa que nunca llega pero que sit&uacute;a a algunos artistas e intelectuales en la cima de la lucha por la libertad de expresi&oacute;n. Un mejunje en el que es complicado desbrozar el concepto, y que solo cobra sentido cuando la censura, la de siempre, la que solo pueden ejercer los poderes p&uacute;blicos, asoma la cabeza e impone las verdaderas mordazas.
    </p><p class="article-text">
        Censura es censura, como una rosa es una rosa. Y no es criticar un chiste o una canci&oacute;n o una obra, es impedir desde las instituciones p&uacute;blicas que puedan publicarse o difundirse. Podr&iacute;a terminar el art&iacute;culo aqu&iacute;, recomendando dos libros esenciales para entender qu&eacute; es la censura, los dos editados en nuevos cuadernos de Anagrama:&nbsp;<em>Ofendiditos</em>, de Luc&iacute;a Lijtmaer, y&nbsp;<em>La cancelaci&oacute;n y sus enemigos</em>, de Gonzalo Torn&eacute;. En esas obras, que se leen mejor juntas y hasta revueltas, se encuentra la gu&iacute;a para no perderse en el debate te&oacute;rico sobre la diferencia entre censura, cancelaci&oacute;n, cr&iacute;tica y sentimiento de agravio cuando el mundo no reconoce la val&iacute;a de una obra. Bien es verdad que, desde que se publicaron, la realidad ultra ya tiene mando en plaza y en el borrado de la realidad no hay qui&eacute;n les gane. Como dijo Shakespeare, &ldquo;nuestros divertimentos han llegado a su fin&rdquo;, y eso se deber&iacute;a aplicar a toda la izquierda entretenida en disquisiciones que se han disuelto al chocar con el tosco pero eficaz muro de la derecha reaccionaria.&nbsp;La censura es la censura ultra y son ellos los que van a acabar con la libertad, la expresi&oacute;n, el respeto y el pa&iacute;s. Aunque en este julio interminable parezca que el sanchismo, con su &uacute;ltimo h&aacute;lito, sigue censurando m&aacute;s, y mejor, que la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Ejemplos de cosas que no deber&iacute;an pasar y pasan hay muchas en pol&iacute;tica, comunicaci&oacute;n, cultura y en la vida, tambi&eacute;n de cosas que deber&iacute;an pasar m&aacute;s y pasan poco. Con la derecha y con la izquierda, con unos y con otros. Hay muchas maneras de limitar el debate p&uacute;blico y casi todas se hacen previamente a la retirada o cancelaci&oacute;n de cualquier representaci&oacute;n, acto y obra porque el sistema en el que vivimos tiende a reservar las opiniones con posibilidad de proyecci&oacute;n p&uacute;blica a los que tienen dinero, influencia y poder para hacerlo. Demos paso a Elon Musk, que se considera a s&iacute; mismo un &ldquo;fundamentalista de la libertad de expresi&oacute;n&rdquo;, para entender el concepto. Con la fantas&iacute;a de absoluta libertad creativa y de palabra que en realidad es de unos pocos convivimos, pero no solo, porque gracias al capitalismo muchos creen que la libertad de expresi&oacute;n tiene sentido si se traduce en r&eacute;ditos econ&oacute;micos o publicitarios, en lugar de ser un fin en s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo es el gobernador de Florida, Ron de Santis, que ha basado su pol&iacute;tica en una cruzada contra lo&nbsp;<em>woke</em>&nbsp;que en la realidad se ha traducido en censura sobre cualquier contenido acerca de sexualidad. el g&eacute;nero o el pasado racista de EEUU en los colegios. Si se responde a la pregunta, &iquest;qui&eacute;n retira libros de las bibliotecas? se constata qui&eacute;n censura, pero el mundo est&aacute; plagado de nuevos reaccionarios que aseguran combatir la cancelaci&oacute;n a trav&eacute;s de la vieja y reconocible represi&oacute;n de toda la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Borja S&eacute;mper, portavoz del PP, publicaba estos d&iacute;as un hilo en Twitter en el que se mostraba contrario a cualquier tipo de censura y que es una muestra de c&oacute;mo intentar esconder la censura real dentro de un concepto et&eacute;reo y poco definible, una suerte de censura l&iacute;quida en la que cabe todo, incluido un tuit de cualquiera de nosotros. En este c&oacute;ctel, censura es abrir el debate sobre si Picasso era mis&oacute;gino o simplemente un espa&ntilde;ol de su &eacute;poca, si era comunista o no ten&iacute;a inter&eacute;s en la pol&iacute;tica ni en la ortodoxia. Censura es se&ntilde;alar las actitudes machistas en la comunicaci&oacute;n o el entretenimiento. Censura es que a un grupo empresarial no le interese contratarte porque no encuentra rentable tus postulados. Censura es, en el colmo del dislate, las reivindicaciones de los grupos minoritarios sin ning&uacute;n poder institucional frente al estado. Conviene recordar que, como escribi&oacute; Gonzalo Torne en su libro, &ldquo;solo los poderes p&uacute;blicos tienen la capacidad de extenderse sin competencia sobre toda la sociedad impidiendo de manera efectiva la publicaci&oacute;n o la difusi&oacute;n, al menos sin incurrir en delito&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La censura siempre proviene del poder, y la defensa de la cultura, como la cr&iacute;tica, aunque sea desaforada, corresponde al pueblo, desde Lope de Vega hasta Virginia Woolf. La perdurabilidad de las obras excepcionales siempre es fruto de la voluntad popular, de la emoci&oacute;n que despiertan y del significado que conservan, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, entre el&nbsp;pueblo que las&nbsp;disfruta, las critica y las contextualiza. Por eso es tolerable y democr&aacute;tico que el p&uacute;blico&nbsp;arroje tomates a los actores, pero jam&aacute;s que la autoridad les cierre el teatro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Marcos Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/censura-censura_129_10362471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2023 20:02:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es censura: censura eres tú]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Censura,Virginia Woolf,Libertad de expresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ataques de una estrella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ataques-estrella_129_10362354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edfa6679-62fd-41ca-a9ad-206a5be5d468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ataques de una estrella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este es mi manifiesto contra la censura. Censura también es querer quitarle el pan de la boca a los artistas que tienen un pensamiento diferente. Censura también es querer perjudicar profesionalmente a los distintos, pedir que los despidan, boicotearlos</p><p class="subtitle">El discurso de Marisa Paredes contra la censura de PP y Vox a la cultura: “¿Cómo pueden tener tanto miedo a la libertad?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Evelyn B. Hall (explicando a Voltaire)</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Leo muy poco a los que piensan como yo. &iexcl;Oh, no teman, ellos lo saben y conocen el motivo, que no deja de ser el mismo por el que ellos no me leen a m&iacute;! Cada ma&ntilde;ana desayuno con la prensa en orden inversamente proporcional a mis agrados y cumpliendo celosamente el aserto de leer primero a los que m&aacute;s lejos est&aacute;n de mi cabeza. La raz&oacute;n es muy sencilla, son los que m&aacute;s me estimulan a pensar. Leer a tus pares es un ejercicio de onanismo muy poco placentero, por reiterativo y por insustancial. Tal cosa no nos impide ni a ellos ni a m&iacute; ni a los que piensan diferente expresarnos libremente. Es un ecosistema que funciona siempre y cuando no los sometamos a la distorsi&oacute;n. Cualquier tipo de censura es la distorsi&oacute;n por antonomasia. 
    </p><p class="article-text">
        Leo, es casi lo &uacute;nico que hago cuando no escribo -ya saben, es el &uacute;nico vicio sin castigo-; leo, les dec&iacute;a, que en el portal de lectores Goodreads, unos miles de usuarios se organizaron para boicotear una obra concreta y someterla a un ataque de puntuaciones de una estrella, a fin de hundirla. &iquest;Les suena? A m&iacute; tambi&eacute;n. Incluso lo he sufrido. La novedad de este caso es que la novela de Elizabeth Gilbert que intentaban hundir no se publicar&aacute; hasta febrero de 2024. &iquest;El motivo? Pues un anuncio sobre la fecha de edici&oacute;n en el que se avanzaba que la historia estar&aacute; ambientada en la Siberia de 1900, con un grupo de resistentes al gobierno ruso. Al parecer un mont&oacute;n de ofendidos consideraron que no es admisible idealizar Rusia cuando &eacute;sta lleva a cabo un ataque injusto por el que se la acusa incluso de cr&iacute;menes de guerra. &iquest;Qu&eacute; har&iacute;as t&uacute; en un ataque preventivo de la URSS? Ellos realizar un ataque de una estrella, es decir, buscar que un contenido sea censurado a base de presionar a los editores o de amenazar su &eacute;xito econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        O tengan el caso de J.R. Rowling, a la que se amenaz&oacute; incluso de muerte por expresar dudas sobre un movimiento con el que coinciden cientos de miles de personas del mundo. Afortunadamente, cancelar a una mujer que ha vendido 350 millones de libros no es f&aacute;cil. La ha salvado su posici&oacute;n editorial y su fortuna, lo que no menoscaba el volumen del ataque recibido: &ldquo;No me paseo por mi casa pensando en mi legado&rdquo; -dijo entonces-. &ldquo;Da igual, estar&eacute; muerta. Me importa el ahora. Me importan los vivos&rdquo;. En este mismo campo podr&iacute;amos enmarcar a varios espa&ntilde;oles a los que tambi&eacute;n se les ha impedido presentar su libro en muchos lugares. Hay ejemplos de escritores y opinadores y periodistas que se auto censuran, bien para evitar ataques espurios bien para no vivir entre olas de insultos y de bochornosa estulticia. Cuando te cuentan que no hay dinero que pague ese trance, es posible que lleven toda la raz&oacute;n. Piensen que cuando alguien es capaz de pensar, tambi&eacute;n es capaz de despreciar a los que no lo hacen. 
    </p><p class="article-text">
        Los lectores que s&oacute;lo quieren leer su propia mente reflejada no creo que coincidan con la de la m&aacute;s potente escritora inglesa del XX, Virginia Woolf, cuando escribi&oacute; en <em>El lector corriente</em>: &ldquo;A veces he so&ntilde;ado que cuando llegue el D&iacute;a del Juicio y los grandes conquistadores y abogados y estadistas vayan a recibir sus recompensas (...) el Todopoderoso se volver&aacute; hacia Pedro y le dir&aacute;, no sin cierta envidia, cuando nos vea llegar con nuestros libros bajo el brazo: mira, esos no necesitan recompensa. No tenemos nada que darles. Han amado la lectura&rdquo;. Wolf, como dice Bloom, es feminista pero sobre todo es la amante de la lectura, la que en el prefacio del Orlando expresa su deuda con Defoe, Browne, Sterne, Walter Scott, Emily Br&ouml;nte, De Quincey y Pater. Lo que a veces se quiere hacer ahora con su obra es tan simplificador que la hubiera espantado. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora hasta una mujer de letras de su categor&iacute;a est&aacute; sometida al algoritmo. El algoritmo que nos abre ventanas exclusivamente sobre el nicho que nos atribuye, para que giremos como un h&aacute;mster en la rueda de nuestros gustos o de nuestras convicciones o de nuestras apetencias. La sociedad ha copiado esa peligrosa din&aacute;mica. Hay quien pretende que no haya medios sino de su orientaci&oacute;n o, incluso, que en estos no se expresen sino quienes la comparten y, m&aacute;s lejos a&uacute;n, que incluso si la comparten lo tengan que hacer sin matices, a toque de silbato, sin poder se&ntilde;alar los errores o los deslices. La causa. Todo eso es pobreza, ruina. S&oacute;lo de confrontarse con las ideas humanas que no nos pertenecen, que no compartimos, que incluso no comprendemos porque nos resultan marcianas; s&oacute;lo de ese reto intelectual saldr&aacute;n nuevos argumentos, nuevas perspectivas, nuevos enfoques sobre los eternos problemas humanos que jam&aacute;s terminaremos de desentra&ntilde;ar. Casi todo aquel que defiende algo cree tener buenas razones para hacerlo; puede que no lo sean, pero eso no lo convierte en menos humano y, por tanto, no nos aleja de intentar desentra&ntilde;ar los hilos de pensamiento o de inter&eacute;s o de miedo que le han llevado hasta ellas. Si &eacute;l hiciera lo mismo con las nuestras, &iexcl;cu&aacute;nto m&aacute;s f&aacute;cil resultar&iacute;a el di&aacute;logo!
    </p><p class="article-text">
        Es intolerable que las obras de arte se censuren, que las pel&iacute;culas se censuren, que las canciones se censuren. Lo es sin ambages. La libertad de expresi&oacute;n es la plataforma sobre la que se sustenta toda nuestra civilizaci&oacute;n. Por eso hay que estar alerta y descifrar toda forma de censura, por m&aacute;s disimulada que se nos presente. Cuando la Iglesia quemaba en la hoguera a los que no asum&iacute;an sus dogmas, indemostrables a la luz de la raz&oacute;n, cuando met&iacute;a en el &iacute;ndice los libros que los cuestionaban, censuraba igual que hoy d&iacute;a hacen todos aquellos que pretenden convertir cuestiones acient&iacute;ficas en axiomas de los que no se puede disentir. Los que no comulgan deben procurar no hacerlo ni con hostias ni con ruedas de molino. 
    </p><p class="article-text">
        Este es mi manifiesto contra la censura. Censura tambi&eacute;n es querer quitarle el pan de la boca a los artistas que tienen un pensamiento diferente. Censura tambi&eacute;n es querer perjudicar profesionalmente a los distintos, pedir que los despidan, boicotearlos. Toda la censura es el mismo ataque y puede proceder de frentes bien distintos. No nos enga&ntilde;emos, quemar libros y banearlos d&aacute;ndoles una estrella sin haberlos le&iacute;do es lo mismo. Todo lo que sea impedir que las ideas fluyan es una suerte de censura. S&iacute;, incluso aquellas ideas que a uno le parezcan m&aacute;s deleznables. Es m&aacute;s, les voy a contar un secreto, a veces es suficiente con que las ideas y las propuestas afloren para que produzcan el mayor de los rechazos, el que nunca hubieran suscitado si se hubieran convertido en corrientes subterr&aacute;neas. 
    </p><p class="article-text">
        Yo nunca firmo manifiestos. Por un lado porque nunca me han puesto delante uno del que pudiera suscribir absolutamente todo y del que no hubiera cambiado parte del contenido o de la forma; siempre resulta m&aacute;s f&aacute;cil escribirlo todo tu mismo y ponerle tu firma; por otra parte, siempre he estado convencida de que resulta m&aacute;s valiente manifestarte a trav&eacute;s de tus hechos y tus palabras, incluso cuando eso acarrea un riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        La censura es intolerable y las cortinas de humo para aventar las ideas tambi&eacute;n. El ambiente est&aacute; lleno de una humareda espesa y asfixiante. Triste.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Beni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ataques-estrella_129_10362354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2023 20:02:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ataques de una estrella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Censura,Virginia Woolf,PP - Partido Popular,Vox,Libertad de expresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El franquismo censuró 'Orlando' de Virginia Woolf 80 años antes que el PP y Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/franquismo-censuro-orlando-virginia-woolf-80-anos-pp-vox_1_10359356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4b53b4c-c030-4dde-a528-d69043d25b9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El franquismo censuró &#039;Orlando&#039; de Virginia Woolf 80 años antes que el PP y Vox"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En julio de 1944 la dictadura prohibió la distribución de 1.000 ejemplares importados desde Argentina y no fue hasta el año 1978 cuando se publicó sin censuras la obra cancelada ahora por el PP de Valdemorillo</p><p class="subtitle">El Ayuntamiento de PP y Vox que censuró la obra de Virginia Woolf sugiere ahora a la compañía que trabaje gratis</p></div><p class="article-text">
        Entre 1943 y 1947 la dictadura franquista recibi&oacute; 13 peticiones de publicaci&oacute;n de siete t&iacute;tulos de la obra de la escritora Virginia Woolf, que trataron de hacerse un hueco entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola tras el reciente fallecimiento de la autora brit&aacute;nica, en 1941. El director general de Propaganda permiti&oacute; a los espa&ntilde;oles leer <em>Fin de viaje</em> (1915), <em>Flush</em> (1933), <em>La se&ntilde;ora Dalloway </em>(1925), <em>Los a&ntilde;os</em> (1937), <em>El cuarto de Jacob</em> (1922), <em>La casa encantada, Tres guineas</em> (1938), <em>Hojas sueltas</em>, <em>Noche y d&iacute;a</em> y <em>La muerte de una polilla</em>. Pero <em>Orlando</em> (1928), no. Del aluvi&oacute;n para difundir la obra de la autora brit&aacute;nica, el franquismo rechaz&oacute; &uacute;nicamente la publicaci&oacute;n de <em>Orlando</em>, tal y como acaba de ejecutar <a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-veta-obra-teatral-virgina-woolf-ayuntamiento-madrileno_1_10333508.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el PP en Valdemorillo</a> contra una adaptaci&oacute;n teatral de la novela en la que Woolf <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-b-preciado-destruye-generos-brillante-revision-orlando-virginia-woolf_1_9965433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trataba temas tab&uacute;es en el momento</a> de su publicaci&oacute;n, hace casi un siglo. 
    </p><p class="article-text">
        La homosexualidad, la sexualidad femenina y la artificialidad de los papeles asignados por el g&eacute;nero fueron demasiado para la inquisici&oacute;n franquista. Orlando nunca dej&oacute; de ser la misma persona despu&eacute;s de convertirse en mujer y al PP de Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-veta-obra-teatral-virgina-woolf-ayuntamiento-madrileno_1_10333508.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esto le pareci&oacute; inapropiado</a>, casi ocho d&eacute;cadas despu&eacute;s de ser prohibida por la censura de la dictadura. Las pruebas se conservan en la Secci&oacute;n de Cultura del inmenso Archivo General de la Administraci&oacute;n (AGA), en Alcal&aacute; de Henares, junto a las decenas de miles de expedientes de la censura fascista con la que se condicion&oacute; el pensamiento de la ciudadan&iacute;a entre 1938 y 1983, &uacute;ltimo a&ntilde;o de actividad del organismo censor. En estos almacenes de memoria se encuentra el informe que acab&oacute; con la posibilidad de importar la traducci&oacute;n al castellano que hab&iacute;a realizado Jorge Luis Borges y Leonor Acevedo, en 1937, nueve a&ntilde;os despu&eacute;s de haber sido publicada <em>Orlando</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Woolf dedic&oacute; este libro a su amante, la arist&oacute;crata poeta Vita Sackville-West, que vest&iacute;a como hombre. En 2008 la acad&eacute;mica Leah Leone realiz&oacute; una revisi&oacute;n cr&iacute;tica de la traducci&oacute;n de Borges, en la que confirm&oacute; lo que el propio escritor hab&iacute;a adelantado: hab&iacute;a puesto mucho de su parte. Leone concluye que la cr&iacute;tica al patriarcado que realiz&oacute; Woolf qued&oacute; arrinconada por la traducci&oacute;n de Borges. &ldquo;La popularidad de la traducci&oacute;n de Borges es inquietante ya que al analizar el proyecto se revela la neutralizaci&oacute;n o hasta el sabotaje de los elementos del g&eacute;nero que han hecho de <em>Orlando</em> un texto fundamental de los estudios feministas y <em>queer</em>&rdquo;, <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra/orlando-de-virginia-woolf-en-la-traduccion-de-jorge-luis-borges-1937/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">indica el estudio de Leone</a>. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Doble censura</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;A lo largo de la traducci&oacute;n hallamos el privilegio de lo masculino, la atenuaci&oacute;n de pasajes chocantes y algunos cambios radicales que parecen manifestaciones concretas de la propia opini&oacute;n de Borges&rdquo;, explica la autora. El autor argentino manifest&oacute; sus posturas conservadoras y elimin&oacute; palabras y frases completas, adem&aacute;s de alterar pronombres. &ldquo;Borges introdujo afirmaciones expl&iacute;citamente contrarias a las de Woolf&rdquo;, sentencia Leone. Esta versi&oacute;n se sigue usando en reediciones contempor&aacute;neas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vita Sackville-West, a quien Virginia Woolf dedicó &#039;Orlando&#039;                            </span>
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        A pesar del boicot a los presupuestos de Woolf, la traducci&oacute;n y censura de Borges no fue suficiente para el franquismo. La petici&oacute;n de importaci&oacute;n de 1.000 ejemplares est&aacute; fechada el 24 de julio de 1944 y firmada por Manuel Borr&aacute;s de Quadras, director gerente de Casa del Libro, nombre con el que los due&ntilde;os tuvieron que rebautizar por imperativo franquista a la librer&iacute;a Catal&ograve;nia, fundada en 1924. No recuper&oacute; el nombre original hasta finales de 1976 y fue adquirida en 1998 por el grupo Bertelsmann hasta que cerr&oacute; en enero de 2013.
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                Librería la Casa del Libro en la Gran Vía madrileña en el año 1948                            </span>
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        Borr&aacute;s de Quadras ped&iacute;a permiso para importar un millar de ejemplares de la novela publicada por la Editorial Sudamericana. Dos semanas m&aacute;s tarde, el 8 de agosto de 1944, la autoridad suspendi&oacute; la petici&oacute;n de Casa del Libro para vender en el establecimiento ejemplares de la novela in&eacute;dita en Espa&ntilde;a. Antes del rechazo de <em>Orlando</em>, el librero pidi&oacute; permiso esa misma semana para traer ejemplares de <em>Al faro</em> y <em>La se&ntilde;ora Dalloway</em>, de la misma editorial. Todas las peticiones fueron aceptadas a lo largo de ese a&ntilde;o. Y con un a&ntilde;o de retraso, en diciembre de 1945, aprobaron la comercializaci&oacute;n de <em>La se&ntilde;ora Dalloway</em>.
    </p><p class="article-text">
        La editorial Sudamericana, que recogi&oacute; las labores iniciadas por la editorial Sur, fue fundada en 1939 por el catal&aacute;n Rafael Vehils, que convenci&oacute; a una parte de la &eacute;lite argentina para financiar el proyecto. En Am&eacute;rica hab&iacute;a divisas y papel, adem&aacute;s de acceso al comercio continental y europeo. Pero las diferencias ideol&oacute;gicas en la c&uacute;pula empresarial, entre argentinos y espa&ntilde;oles, no tardaron en aparecer. As&iacute; lo recordaba Victoria Ocampo, la principal inversora del proyecto, en sus memorias. <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3583436" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las posturas cercanas al franquismo de la parte catalana de la empresa chocaron con el talante antifranquista de Ocampo</a>. La situaci&oacute;n se resolvi&oacute; de manera favorable a Antonio L&oacute;pez Llaus&agrave;s, hasta ese momento gerente de la editorial y director desde 1939 de Sudamericana, papel que ejerci&oacute; desde Buenos Aires. L&oacute;pez Llaus&aacute;s hab&iacute;a fundado con Manuel Borr&agrave;s de Quadras y Josep Maria Cruzet la mencionada librer&iacute;a Catal&ograve;nia, que en 1944 aspiraba a vender las traducciones de Virginia Woolf en la posguerra espa&ntilde;ola. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Suspendida sin argumentos</strong></h3><p class="article-text">
        En los expedientes que se conservan en el AGA no se adjuntan los argumentos en contra de <em>Orlando</em>. Simplemente aparece el lapicero rojo del censor para expresar su decisi&oacute;n, tajante: &ldquo;Suspendida&rdquo;. Y la fecha: 8-8-44. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, en los &uacute;ltimos d&iacute;as de 1945, la Delegaci&oacute;n Nacional de Propaganda cambia de parecer y autoriza la importaci&oacute;n de algunos ejemplares de <em>Orlando</em>, en la traducci&oacute;n de Borges. De los 1.000 que hab&iacute;a solicitado Manuel Borr&aacute;s de Quadras un a&ntilde;o antes, ahora pide permiso para unos escasos 200 ejemplares. El 6 de febrero de 1946 le autorizan la venta insignificante de la obra prohibida. Era una nueva forma de censura. 
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                Expediente de censura a la venta de &#039;Orlando&#039; de Virginia Woolf                            </span>
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        La primera vez que <em>Orlando</em> sale a las librer&iacute;as espa&ntilde;olas sin censura sucede muchos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1978. Es gracias a la petici&oacute;n que hace Ignacio Javier P&eacute;rez Diez, de la editorial Edhasa (fundada en 1946 por L&oacute;pez Llaus&agrave;s), que reclama ante la Direcci&oacute;n General del Libro y Bibliotecas del Ministerio de Cultura una tirada amplia, de 5.000 ejemplares. En el informe, redactado tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte del dictador, se reconoce que Virginia Woolf &ldquo;est&aacute; considerada como un &rdquo;cl&aacute;sico&ldquo; dentro de la literatura inglesa contempor&aacute;nea&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La novela que nos ocupa, Orlando, es una de sus m&aacute;s grandes obras, escrita a principio de los a&ntilde;os treinta, nos va relatando la historia, a trav&eacute;s de tres siglos, de un atractivo y misterioso muchacho, que en los a&ntilde;os veinte reencarna en una bella y hermosa mujer. Esta novela ya es conocida del lector espa&ntilde;ol&rdquo;, asegura el informe censor en democracia. Conclusi&oacute;n: &ldquo;No impugnable&rdquo;, en el a&ntilde;o 1978. En 2023, en Valdemorillo, s&iacute; ha sido impugnada como en 1944.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La derecha contra Woolf</strong></h3><p class="article-text">
        El 7 de septiembre de 1945 el editor Jos&eacute; Jan&eacute;s, catal&aacute;n de 32 a&ntilde;os muy interesado en introducir la literatura inglesa al mercado en castellano, pidi&oacute; permiso para publicar <em>El cuarto de Jacob</em>, la tercera novela de Woolf, para la que reclamaba una tirada de 3.000 ejemplares. El 17 de septiembre de 1945, el Director General de Propaganda responde a la petici&oacute;n de autorizaci&oacute;n de la publicaci&oacute;n de la obra que podr&aacute; publicar el t&iacute;tulo siempre y cuando &ldquo;suprima lo indicado en la p&aacute;gina 90&rdquo;. El ejemplar censurado no se conserva en el AGA y no podemos comprobar las tachaduras del censor. 
    </p><p class="article-text">
        El director general de Propaganda avisa que si quiere la tarjeta de autorizaci&oacute;n definitiva, antes de publicarlo tendr&aacute; que presentar las galeradas con las supresiones hechas para confirmar el recorte. Muchos de estos libros siguen public&aacute;ndose con los tajos ejecutados por la censura franquista. Unos d&iacute;as antes de la comunicaci&oacute;n del m&aacute;ximo responsable de la Propaganda franquista, el censor le hab&iacute;a entregado su informe tras la lectura del libro de Woolf. 
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                Retrato de la escritora británica Virginia Woolf                            </span>
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        Jes&uacute;s Miralles firma el 13 de septiembre de 1945 muchas otras propuestas de eliminaci&oacute;n, hasta en cuatro p&aacute;ginas. Y despu&eacute;s de indicar que no atacaba al dogma, ni a la moral, la Iglesia o a las instituciones del R&eacute;gimen, responde que el importante texto modernista &mdash;con el que Woolf rompe con las convenciones de sus dos primeras novelas&mdash; tiene un &ldquo;escaso&rdquo; valor literario. Y pasa a observar: &ldquo;Intrascendente relato de la vida de un esc&eacute;ptico joven ingl&eacute;s contado desde el punto de vista mental de la autora sin desviaciones que pasen de lo reglado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Las olas</em> (1931) tambi&eacute;n padeci&oacute; el ataque de la censura, primero con la prohibici&oacute;n en 1953 y, luego, en 1957 padeci&oacute; una doble lectura. Al primer censor le pareci&oacute; correcta. Pero el siguiente informe es negativo e impidi&oacute; la publicaci&oacute;n de la novela e indici&oacute; tachaduras hasta en 29 p&aacute;ginas. El censor reconoci&oacute; su valor literario, pero no recomend&oacute; la publicaci&oacute;n. &ldquo;Es sumamente dif&iacute;cil resumir el esp&iacute;ritu de este libro; es una novela fuera de serie, a veces amargamente existencialista, a veces rom&aacute;ntica, en todo caso rezumante de una rara sensualidad, oscura, ininteligible [&hellip;] De indudable calidad literaria, pero a mi juicio un engendro que no puede autorizarse&rdquo;, puede leerse en el informe conservado por el AGA. En este caso s&iacute; se incluye una copia de la galerada que present&oacute; Jan&eacute;s al Servicio de Censura. 
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                Una imagen de la película &#039;Orlando, mi biografía política&#039; de Paul B. Preciado, que se estrena el 11 de octubre                            </span>
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        La prohibici&oacute;n contra <em>Las olas</em> se levant&oacute; en 1972, cuando hab&iacute;an pasado seis a&ntilde;os de la entrada en vigor de la nueva Ley de Prensa e Imprenta (BOE del 19 de marzo de 1966). La norma relaj&oacute; las prohibiciones y un a&ntilde;o despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n permiti&oacute; la llegada a las librer&iacute;as espa&ntilde;olas del fundamental ensayo <em>Una habitaci&oacute;n propia</em> (1929). Esto dice el censor en su informe: &ldquo;Se trata de una especie de novela narrativa en torno a las condiciones hist&oacute;ricas por las que ha pasado la evoluci&oacute;n social de la mujer, se&ntilde;aladamente como escritora de novelas, y lo que necesita para conseguir su emancipaci&oacute;n: independencia econ&oacute;mica y personal. Nada particular&rdquo;. El franquismo autoriz&oacute; a Seix Barral la publicaci&oacute;n del libro, con traducci&oacute;n de Laura Pujol y una tirada inicial de 4.000 ejemplares.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Peio H. Riaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/franquismo-censuro-orlando-virginia-woolf-80-anos-pp-vox_1_10359356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2023 20:02:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El franquismo censuró 'Orlando' de Virginia Woolf 80 años antes que el PP y Vox]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Censura,Virginia Woolf,Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquel verano que Sánchez nos robó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verano-sanchez-robo_129_10343502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cff0252-19ec-4064-95e3-082baf0329cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquel verano que Sánchez nos robó"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Queda menos de un mes para las elecciones, y cuando echemos la vista atrás no nos acordaremos de las boutades de Feijóo ni de la guerra de audiencias de El Hormiguero</p><p class="subtitle">Vox veta una obra teatral de Virginia Woolf sobre homosexualidad en un ayuntamiento madrileño</p></div><p class="article-text">
        El verano tiene, en la memoria infantil, una anchura y una duraci&oacute;n infinitas. No acaba nunca, se estira como un sue&ntilde;o con olor a chiringuito y ba&ntilde;ador mojado y moscas y sudor y estar todos juntos aunque no queramos estar juntos. No ser&aacute; as&iacute; en 2023, porque este verano nos lo ha robado ya S&aacute;nchez, oblig&aacute;ndonos a ir a votar cuando deber&iacute;amos estar achicharrados en la playa o al borde de una piscina, rodeados de la familia y con el cerebro a media asta. Gran parte de la extraordinaria novela de Virginia Woolf,&nbsp;<em>Al faro</em>, se ambienta en ese tiempo de ocio en el que, en sus palabras, deber&iacute;amos dedicar las horas muertas a &ldquo;la ineficacia de la acci&oacute;n y la supremac&iacute;a del pensamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La supremac&iacute;a del pensamiento, de un tipo de pensamiento, ha alumbrado este inicio de verano que ha comenzado censurando a la propia Virginia Woolf, lo que debe ser un alivio para la Espa&ntilde;a que por fin se va librando de la dictadura <em>woke</em>, como quien se despereza de una mal siesta veraniega y vuelve a los 80, en plan Antonio Resines. Los guionistas del PP, ayudados por Vox, han recurrido al viejo truco de &ldquo;y entonces, se despert&oacute;&rdquo;, para poner fin a los cuatro a&ntilde;os que S&aacute;nchez nos ha robado, pero en los que se ha avanzado tanto que el PP, sac&aacute;ndose el &uacute;ltimo conejo de la chistera, no tiene m&aacute;s remedio que afirmar que todo lo hicieron ellos. Semejante ejercicio de hipnosis colectiva solo se puede romper con personajes como Alba Carrillo, la demostraci&oacute;n viva de que ser sencilla cuesta mucho trabajo y que ser pija no est&aacute; re&ntilde;ido con ser una hero&iacute;na de la clase obrera.
    </p><p class="article-text">
        La Alba Carrillo de este verano interminable (que no ha hecho m&aacute;s que empezar) ha difundido un Tik Tok de 20 minutos que vale lo que diez programas de La Base de Pablo Iglesias y veinte de S&aacute;nchez yendo a El Hormiguero. Una mujer sola con un folio arrugado cont&aacute;ndole al mundo entero que un grupo de comunicaci&oacute;n quiere que gane Feij&oacute;o, que esconde los pecados de Ana Rosa y que no paga a sus trabajadores. Si Alba Carrillo ha tenido un momento para echar un vistazo a las redes sociales, eso que Susanna Griso defini&oacute; tan bien hace unos a&ntilde;os en unas declaraciones hoy recuperadas como &ldquo;una reuni&oacute;n de borrachuzos a las tres de la madrugada&rdquo;, se sentir&aacute; acompa&ntilde;ada y aplaudida por una l&uacute;cida pero desnortada izquierda en busca de referentes.
    </p><p class="article-text">
        Alba Carrillo expone su apasionada visi&oacute;n del mundo en un escenario m&aacute;s real que la playa de <em>atrezzo </em>en la que Borja S&eacute;mper nos anunciaba el regreso de un verano azul, ense&ntilde;ando sin pudor que todo era falso: la playa, la arena y el propio mensaje. El PP rompi&oacute; sin querer la cuarta pared y desde entonces no ha dejado de hacerlo, mostr&aacute;ndonos los entresijos de cada pacto con Vox con compulsi&oacute;n y una especie de orgullo <em>gore </em>que ha tenido su punto &aacute;lgido, por el momento, en el espect&aacute;culo de una contrita Mar&iacute;a Guardiola asegurando en directo que no ten&iacute;a palabra pero ten&iacute;a gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Queda verano por delante, menos de un mes para las elecciones, y cuando echemos la vista atr&aacute;s, no nos acordaremos de las <em>boutades </em>de Feij&oacute;o ni de la guerra de audiencias de El Hormiguero. Cuando despertemos de este sue&ntilde;o de verano es posible que veamos a VOX en el gobierno de Espa&ntilde;a. Y entonces desearemos que venga un guionista a decirnos, como&nbsp;a Antonio Resines, no te preocupes, todo esto ha sido un sue&ntilde;o.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Marcos Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verano-sanchez-robo_129_10343502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jul 2023 20:35:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Censura,Vox,Alberto Núñez Feijóo,Pedro Sánchez,verano,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intensidades que sí, intensidades que no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/intensidades-si-intensidades-no_129_10285294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7257abef-f82a-4b7f-ab4b-7d73526b460d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intensidades que sí, intensidades que no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque Woolf distingue las experiencias de las mujeres y las de los varones, creo que sabe que ese fuego interno que produce poesía buena y poesía mala es el mismo; y que es el mismo, también, que le hace tan difícil vivir a cualquiera que tenga la arrogancia y el arrojo de intentar vivir de él</p></div><p class="article-text">
        A veces siento que lo m&aacute;s dif&iacute;cil de tener una columna semanal es que yo no creo en hacer una cosa distinta cada semana. Creo en el trabajo, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/calle-duerme_129_10266190.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya lo escrib&iacute; la semana pasada</a>. Creo en el poder del tiempo, en su capacidad de hacer que las cosas pesen y dejar que el viento o el ruido se lleven las que no saben pesar; y creo en las obsesiones, en estar siempre hablando de lo mismo, por eso me termino repitiendo tanto, en esta columna y en todo lo que escribo. No me cuesta la <em>small talk </em>pero, en el fondo, la detesto y as&iacute; termino obligando a cualquier extra&ntilde;o a involucrarse en mis dramas existenciales y compartirme los suyos (tener que estar pensando temas nuevos, por diminutos y livianos que sean, me angustia): prefiero que todas las conversaciones se traten sobre las cuestiones que me importan, que son muy pocas, incluso si son con personas que no conozco bien y que no s&eacute; si van a decirme algo que me importe. No estoy haciendo una defensa de esta manera de posicionarse en el mundo, ni en t&eacute;rminos art&iacute;sticos ni en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos ni en t&eacute;rminos humanos: estoy hablando de lo que me cuesta, de la dificultad de este espacio de los domingos, que para m&iacute; es de los s&aacute;bados, en realidad, que es cuando termino de escribir.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya un mes o dos, por caso, que estoy traduciendo <em>Una habitaci&oacute;n propia</em> de Virginia Woolf y, honestamente, ocupa tanto espacio en mi cabeza que no me resulta tan f&aacute;cil hablar de otra cosa. Traducir es como quedar trabado en un embotellamiento yendo a la costa, o como ir al colegio, o como estar en una sala de espera: te toca estar tan quieta, avanzar tan despacio por un lugar por el que la gente pasa o pasar&aacute; despu&eacute;s a otra velocidad que es inevitable concentrarse en cada telara&ntilde;a, en cada fraseo o en cada idea peque&ntilde;&iacute;sima, en cada plazoleta absurda del camino. La primera vez que le&iacute; el libro no hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n a todo el cap&iacute;tulo que Woolf dedica a la incandescencia de la mente, que en estas &uacute;ltimas semanas me enloqueci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las partes m&aacute;s famosas de este texto es aquella en la que Woolf imagina qu&eacute; hubiera pasado con una Shakespeare mujer, una hipot&eacute;tica hermana de Shakespeare que tuviera su mismo talento y sus mismas ambiciones. Siento que la parte m&aacute;s c&eacute;lebre, o al menos la que a m&iacute; me hab&iacute;a quedado grabada en la memoria, era la que ten&iacute;a que ver con las obvias dificultades materiales que hubiera encontrado esta hermana de Shakespeare, que hubiera terminado, seg&uacute;n Woolf, muerta por suicidio &mdash;b&aacute;sicamente, como termin&oacute; la propia Woolf&mdash; despu&eacute;s de tantos obst&aacute;culos y burlas. Pero no prest&eacute; atenci&oacute;n la primera vez que le&iacute; este texto, quiz&aacute;s porque era chica, quiz&aacute;s porque todav&iacute;a no me dedicaba a escribir y pensaba que eso no pod&iacute;a estar en mis cartas, a la pregunta no ya por las condiciones materiales sino por las condiciones que la mente necesita para crear. Woolf parece estar en alg&uacute;n sentido en contra del modelo del artista torturado, que precisa de una vida intensa para crear, y en otro sentido a favor. 
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n es que hay intensidades que s&iacute; e intensidades que no, experiencias ardientes que sirven para enriquecer el arte que una puede producir&mdash;como el sexo o la aventura&mdash; y otras igual de quemantes pero que restan m&aacute;s de lo que suman &mdash;la pobreza, o la violencia&mdash;. Para Woolf, el fuego de las segundas es un fuego que hace imposible esto que ella llama la incandescencia de la mente, esa cualidad de la pureza que Shakespeare alcanz&oacute; en un grado m&aacute;ximo: las dificultades de ser mujer produc&iacute;an una ira que, en lugar de ayudar al trabajo, hac&iacute;an que algo de la llama se perdiera al pasar de la mente al papel, que ese traspaso fuera torpe. Eso se ve, dice Woolf, en la obra de muchas escritoras mujeres que parec&iacute;an tener talento pero estaban demasiado distra&iacute;das por la furia para producir poes&iacute;a pura. 
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; pensando en esto en relaci&oacute;n con la otra de mis obsesiones del momento, el asunto del shabat, y la costumbre de prender velas para empezarlo y terminarlo. El fuego tiene un sentido para el misticismo jud&iacute;o, igual que para muchas otras tradiciones: representa el intento de los seres humanos por acercarse a lo divino, por ser dioses, por producir su propia luz. Pero ese mismo fuego puede servir para un sacrificio divino o para una destrucci&oacute;n, para iluminar y para matar; puede pasar por una mente incandescente hacia una obra perfecta, o por una mente dispersa hacia una obra fallida. Aunque Woolf distingue las experiencias de las mujeres y las de los varones, creo que sabe que ese fuego interno que produce poes&iacute;a buena y poes&iacute;a mala es el mismo; y que es el mismo, tambi&eacute;n, que le hace tan dif&iacute;cil vivir a cualquiera que tenga la arrogancia y el arrojo de intentar vivir de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Pero pens&eacute; en esto de las obsesiones y la reiteraci&oacute;n no principalmente por Virginia Woolf ni por mi trabajo de traducirla, ni porque pensaba volver a hablar de shabat por vez n&uacute;mero tres, cuatro o mil, sino porque anoche vi en el Cervantes <em>La gesta heroica</em>, una versi&oacute;n libre de <em>El rey Lear</em> que escribe y dirige Ricardo Bart&iacute;s. Bart&iacute;s dio vuelta la Mar&iacute;a Guerrero para achicar el teatro. Lo le&iacute; muchas veces decir que el teatro se ve hasta la fila 10, y entonces all&iacute; estamos, viendo teatro hasta la fila 10 en una de las salas m&aacute;s grandes del pa&iacute;s. All&iacute; estamos, viendo un teatro muy espec&iacute;fico, un teatro en el que Bart&iacute;s insiste desde mucho antes de que yo naciera, desde mucho antes de que yo supiera su nombre. En un momento determinado, el personaje de Mach&iacute;n (an&aacute;logo al rey Lear, y en alg&uacute;n sentido al propio Bart&iacute;s), que est&aacute; siempre mirando la misma pel&iacute;cula, dice que ya no hay nada nuevo para ver: lo dice el personaje y lo dice su autor, pero con una capa tan grande de tristeza y de cr&iacute;tica que no se entiende &mdash;en el mejor de los sentidos&mdash; si el autor est&aacute; poniendo esa afirmaci&oacute;n en boca de un viejo decr&eacute;pito porque sabe que es solo eso, un s&iacute;ntoma de vejez, o porque sabe que es la sabidur&iacute;a, que de verdad nunca hay nada nuevo o no es tan importante; o por las dos cosas, porque est&aacute; viejo y no puede creer otra cosa o porque incluso de joven pensaba lo mismo, que lo &uacute;nico que hab&iacute;a era casarse con un teatro, con un lenguaje, profundizar en una b&uacute;squeda sin dejar que nadie te corra de ella, ni las modas, ni la sensaci&oacute;n de que lo que hac&eacute;s ha quedado viejo o de que deber&iacute;as dejarte inspirar por cosas nuevas.
    </p><p class="article-text">
        Lo veo a Bart&iacute;s profundizar en sus propias obsesiones, a riesgo de repetirse, a riesgo de aburrir e incluso de desencantar, y a riesgo tambi&eacute;n de decir unas verdades salvajes sobre su vida y su obra que si estuviera revoloteando de un tema a otro jam&aacute;s hubiera llegado a decir; y pienso que es mentira que no quiero hacer una defensa de las obsesiones y de insistir por d&eacute;cadas con los mismos temas y la construcci&oacute;n pormenorizada de un lenguaje sin pasear, sin vacaciones est&uacute;pidas, sin excursiones superfluas; que s&iacute; quiero hacerla, que s&iacute; creo que es una forma superior del arte y de la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/intensidades-si-intensidades-no_129_10285294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jun 2023 04:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Intensidades que sí, intensidades que no]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,William Shakespeare,Teatro,Poesía,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Habitando mi época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/habitando-epoca_129_10183148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08137940-b8a2-4630-980d-d42a7de4ae6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Habitando mi época"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Supongo que tiene más suerte que yo la gente que puede ver la serie de Fito y pensar “yo estuve ahí” 
y sentirse reconfortada con la idea de que la vivieron cuando lo más probable es que no la hayan vivido</p></div><p class="article-text">
        Estoy traduciendo <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, de Virginia Woolf, para una reedici&oacute;n. Aunque haya pasado a la historia como texto feminista, <em>Una habitaci&oacute;n propia</em> es antes que nada un ensayo de cr&iacute;tica literaria, y uno que se siente muy urgente (eso tiene, sobre todo, de texto feminista, aunque la urgencia no refiera solo a la conquista de derechos); ese esp&iacute;ritu, esa pregunta inc&oacute;moda por la &eacute;poca, es lo que m&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n en esta relectura que estoy haciendo para traducirlo. No recordaba, por ejemplo, que hablaba tanto sobre las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, sobre el sentimiento de habitar el despu&eacute;s del fin del mundo. Igual que Adorno despu&eacute;s del Holocausto, Virginia Woolf se pregunta si la guerra no habr&aacute; acabado con la poes&iacute;a, e incluso con el romance; igual que otra gente se lo pregunt&oacute; despu&eacute;s de la ca&iacute;da la URSS o del Muro de Berl&iacute;n, o de las torres Gemelas, o de la pandemia. Nunca deja de sorprenderme el hecho sencillo y desnudo de que es como dijo Dickens, todos los tiempos son el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos, todos sentimos que vivimos el post y el pre del peor apocalipsis de todos, una era sin esperanzas en la que todo lo bello se ha terminado. Supongo que hay un sesgo, tambi&eacute;n: las personas que escriben, que son las que dejan relatos para que la posteridad entienda sus &eacute;pocas, tendemos m&aacute;s a la melancol&iacute;a que a la conquista, a la neurosis obsesiva que a la histeria. El resto de la gente est&aacute; viviendo su vida mientras una escribe.
    </p><p class="article-text">
        Me quedaron grabadas sobre todo un par de frases que Woolf no dice que hablan de la nostalgia, pero hoy dir&iacute;amos que hablan de eso. Woolf viene citando poemas que le gustan, uno de Alfred Tennyson y otro de Christina Rossetti; todav&iacute;a no queda tan claro a cuento de qu&eacute;, porque as&iacute; es el estilo de Woolf, vueltero, pero no en el sentido de enroscado sino en el de quien pasea como si no hubiera ning&uacute;n apuro, como si te escucharan siempre con la atenci&oacute;n de un amante. &ldquo;En una suerte de ataque de celos, supongo, por nuestra propia &eacute;poca, por tontas y absurdas que sean estas comparaciones, empec&eacute; a preguntarme si alguien pod&iacute;a con honestidad nombrar dos poetas vivos tan grandes como Tennyson y Christina Rossetti hab&iacute;an sido en su tiempo. Por supuesto es imposible compararlos pens&eacute; mirando esas aguas espumosas. La raz&oacute;n por la que la poes&iacute;a incita a ese abandonarse, a ese arrebato, es precisamente porque celebra una emoci&oacute;n que una sol&iacute;a tener (en los almuerzos de antes de la guerra, quiz&aacute;s) de modo que una responde f&aacute;cilmente, de manera familiar, sin complicarse intentando entender la emoci&oacute;n o compar&aacute;ndola con alguna que tenga ahora. Pero los poetas vivos expresan un sentimiento que se nos est&aacute; formando y arrancando en este momento. Una no lo reconoce a primera vista; a menudo, por alguna raz&oacute;n, le tememos; lo miramos con ansiedad y lo comparamos, celosa y sospechosamente, con esa otra emoci&oacute;n que s&iacute; conocemos. Por eso es tan dif&iacute;cil la poes&iacute;a moderna&rdquo;, escribe Woolf, y sigue como si nada, vuelve a sus paseos, como la gente genial que siempre tiene la elegancia de aparentar que no sabe que est&aacute; diciendo algo genial. 
    </p><p class="article-text">
        No es que sea tan original, pero me gusta el modo en que reconoce que la poes&iacute;a de su propia &eacute;poca (que para m&iacute;, desde el a&ntilde;o 2023, es mucho mejor que la de Tennyson y Rossetti que evoca ella) es tan buena como la de los poetas muertos, y si no nos parece as&iacute; es solo porque no nos lleva a un sentimiento conocido sino a uno por conocer, a uno que todav&iacute;a nos angustia; de hecho quiz&aacute;s esa ser&iacute;a la definici&oacute;n de un arte que todav&iacute;a fuera vigente, o de leer una obra como si estuviera vigente; leerla como si todav&iacute;a nos pudiera angustiar. Las obras nost&aacute;lgicas no suelen leerse as&iacute;; al contrario, reconfortan, tranquilizan, entibian. 
    </p><p class="article-text">
        Para bien o para mal, casi nunca leo as&iacute;; no hay ning&uacute;n pasado que me haga sentir en casa. Si efectivamente se trata de una obra de arte cuya herida sigue abierta, que todav&iacute;a tiene algo para decir, la leo con la misma angustia e incomodidad con la que me aproximo a las cosas nuevas que todav&iacute;a no termino de entender. Estoy leyendo en estos d&iacute;as las <em>Heroidas</em> de Ovidio, una colecci&oacute;n de cartas (ficticias, por supuesto) escritas por las hero&iacute;nas de la mitolog&iacute;a griega a sus enamorados: Pen&eacute;lope le escribe a Odiseo, Ariadna a Teseo, Helena a Paris. Una princesa que no conozco le escribe al hombre que espera: me dijiste que ibas a volver cuando la luna perdiera sus cuernos, ya pasaron cuatro lunas, &iquest;y d&oacute;nde est&aacute;s? Arregl&eacute; tus barcos, te di una isla, la virtud que una doncella entrega una sola vez, y ahora voy a matarme por tu culpa, por un tipo que ni siquiera est&aacute; pensando en m&iacute;. Leo este texto fechado en el 25 antes de Cristo despu&eacute;s de la d&eacute;cimo quinta nota firmada por un cincuent&oacute;n que cree que el fantasmeo lo inventaron los celulares, que la gente ya no se enamora, que ya nada en el mundo tiene la intensidad que ten&iacute;a cuando &eacute;l era joven, qu&eacute; casualidad. Lo leo como ya dije, lo leo abierto, como se leen las cosas que hablan de problemas sin soluci&oacute;n; el desencuentro amoroso, la b&uacute;squeda del sentido, la condici&oacute;n de insatisfacci&oacute;n permanente del deseo de lo que est&aacute; vivo. 
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia es una forma de leer, pero tambi&eacute;n es una forma de escribir, de producir; hay obras que piden esa lectura m&aacute;s que otras. Cuando me acerco a una m&aacute;s nost&aacute;lgica que abierta (que siga la vida, por ejemplo, de un grupo de j&oacute;venes rockeros), sin embargo, tampoco siento ese calor del recuerdo, ni ese arrebato de deseo por un pasado que no pude haber vivido. Lo que me asalta, sobre todo, es la pregunta de si estoy viviendo mi presente, habitando mi &eacute;poca con la intensidad con que la est&aacute;n haciendo esos protagonistas. Me sorprende que esa angustia no sea la emoci&oacute;n principal, o la m&aacute;s compartida. Supongo que tiene m&aacute;s suerte que yo la gente que puede ver la serie de Fito y pensar &ldquo;yo estuve ah&iacute;&rdquo; aunque por supuesto no estuvieron ah&iacute;, sentirse reconfortada con la idea de que la vivieron cuando lo m&aacute;s probable es que no la hayan vivido, que no hayan ido ni al primer recital de Fito, ni al primer recital de Sumo, ni al segundo, ni a ninguna fiesta, ni a ninguna sesi&oacute;n. Supongo, tambi&eacute;n, que ca&iacute;das las esperanzas positivistas &mdash;no por razones objetivas, otra vez, porque todas las &eacute;pocas son el fin del mundo, aunque en un pa&iacute;s que no crece hace d&eacute;cadas sea m&aacute;s f&aacute;cil efectivamente la a&ntilde;oranza&mdash;, ca&iacute;dos los ideales de la modernidad que subvencionaban nuestra fe en el porvenir, el pasado se convierte en el lugar imaginario al que vamos a almacenar ilusiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/habitando-epoca_129_10183148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 May 2023 20:02:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Habitando mi época]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ultraderecha y las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ultraderecha-mujeres_129_10067033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d82154c6-cf4a-4b2f-bb13-c7bbb2ef56d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1069686.jpg" width="3973" height="2235" alt="La ultraderecha y las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el centro está la idea, nunca suficientemente rebatida, de que la felicidad de la mujer está ligada a un paquete que no acaba de caducar y que incluye feminidad, maternidad y cuidados. De ahí la versión cañí de Abascal y Vox, la mujer que manda en casa</p><p class="subtitle">Abascal pide a Patxi López que retire su afirmación sobre que odia a las mujeres: “Yo quiero y necesito a las mujeres que nos rodean en nuestra vida”
</p></div><p class="article-text">
        No voy a hablar de Tamames, ese se&ntilde;or que, parafraseando a la gran <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fallece-cantante-concha-marquez-piquer-hija-tonadillera-concha-piquer_1_8408005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Concha Piquer</a>, tiene mucha vocaci&oacute;n de servicio a Espa&ntilde;a pero si no gana dinero, no se divierte. Lo traigo a colaci&oacute;n porque fue en la moci&oacute;n de censura que protagoniz&oacute; donde Santiago Abascal dijo &ldquo;en mi casa manda mi mujer&rdquo; como prueba evidente, y punto en boca, de que no solo no odia a las mujeres, sino que se somete a sus dictados de puertas para adentro.
    </p><p class="article-text">
        Una, que por profesi&oacute;n y vocaci&oacute;n est&aacute; acostumbrada a hacer asociaciones de ideas, se acord&oacute; inmediatamente de Alena Kate Pettitt, fundadora de la plataforma&nbsp;online&nbsp;<a href="https://www.thedarlingacademy.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Darling Academy</a> y una de las l&iacute;deres del movimiento #tradwives, que defiende el rol tradicional de la mujer ama de casa al servicio del hogar, el marido y los hijos. Alena, desconocida en Espa&ntilde;a pero influencer que mueve masas y grandes cantidades de dinero en Reino Unido, se define como &ldquo;la CEO de mi hogar&rdquo;, una genial evoluci&oacute;n digital y &ldquo;estartapera&rdquo; de la rancia frase pronunciada por el l&iacute;der de Vox.
    </p><p class="article-text">
        Las #tradwives que comandan mujeres como Alena Kate Pettitt est&aacute;n muy lejos de las amas de casa de generaciones anteriores. Para ellas,&nbsp;quedarse en casa no era una elecci&oacute;n y s&iacute;, muchas veces, una condena. Las madres y abuelas de clase media y obrera que se han ocupado tradicionalmente del trabajo dom&eacute;stico y los cuidados de ni&ntilde;os y personas dependientes lo hac&iacute;an en condiciones de invisibilidad, precariedad y falta de reconocimiento. Las autodenominadas CEOs de su hogar son instagramers y tiktokeras expertas, maquilladas y peinadas de la ma&ntilde;ana a la noche, grandes decoradoras de interiores y con una suculenta asignaci&oacute;n mensual proveniente de un marido bien situado.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que el movimiento <em>tradwife </em>se haya expandido en Reino Unido y EEUU ligado a los grupos supremacistas blancos y la&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ruido-rebeldia_1_8687303.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>alt-right</em></a>. El ideario mis&oacute;gino de estos grupos, con un gran apoyo entre los <em>incel</em>, no fue un problema hasta que se asumi&oacute; que las mujeres tambi&eacute;n votaban. En 2016, el nacionalista sueco Marcus Follin protagoniz&oacute; un video titulado &middot;&ldquo;La cuesti&oacute;n de las mujeres&rdquo; con consejos para reducir la misoginia y estrategias para atraer a m&aacute;s mujeres a su causa nacionalista blanca. &ldquo;Puede que no me guste que las mujeres tengan derecho a votar, pero se trata de obtener una victoria pol&iacute;tica a largo plazo&rdquo;, dec&iacute;a entonces Follin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a que reclutar mujeres, y en plena efervescencia del movimiento feminista se introdujo la figura de la mujer atacada por el feminismo. Cost&oacute;, pero cuaj&oacute;. &iquest;Por qu&eacute; algo abiertamente mis&oacute;gino atrae a algunas mujeres?&nbsp;La situaci&oacute;n de incertidumbre laboral y vital de muchas mujeres y el hecho de que el feminismo ponga a veces el foco en el problema y no en una soluci&oacute;n &uacute;nica hace que algunas mujeres se sientan frustradas.&nbsp;En el centro est&aacute; la idea, nunca suficientemente rebatida, de que la felicidad de la mujer est&aacute; ligada a un paquete que no acaba de caducar y que incluye feminidad, maternidad y cuidados. De ah&iacute; la versi&oacute;n ca&ntilde;&iacute; de Abascal y Vox, la mujer que manda en casa, que debe tener al menos 2,1 hijos, a ser posible blancos, y cuyo ideal se mueve entre Isabel la Cat&oacute;lica y Georgina Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Louise Bourgeois dijo una vez que la casa era una trampa para la mujer. Y Virginia Woolf acu&ntilde;&oacute; la expresi&oacute;n &ldquo;matar al &aacute;ngel del hogar&rdquo; en su libro <em>Profesiones para las mujeres</em>. Ella&nbsp;abogaba por la idea revolucionaria de que no fueran las mujeres las que se ocuparan de las tareas dom&eacute;sticas y de los cuidados. La&nbsp;constataci&oacute;n de que tener esa obligaci&oacute;n ahoga cualquier vida libre y creativa fue una de sus legados. &ldquo;Dar muerte al &Aacute;ngel del hogar formaba parte del trabajo de las escritoras&rdquo;.&nbsp;Dar muerte al &aacute;ngel del&nbsp;hogar es tarea de todas las mujeres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Marcos Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ultraderecha-mujeres_129_10067033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Mar 2023 20:40:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ultraderecha y las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Mujer,Maternidad,Extrema derecha,Vox,Santiago Abascal,Ramón Tamames,Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amor por correspondencia ‘mientras los hombres mueren’: la poeta Carmen Conde, nuestra Virginia Woolf]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/amor-correspondencia-hombres-mueren-poeta-carmen-conde-virginia-woolf_1_10000240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1dfa7f2-d7b9-4f30-8431-976d8e2c01b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amor por correspondencia ‘mientras los hombres mueren’: la poeta Carmen Conde, nuestra Virginia Woolf"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora cartagenera fue la primera mujer que formó parte de la Real Academia Española en 1978</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se&ntilde;ores acad&eacute;micos: Mis primeras palabras son de agradecimiento a vuestra generosidad al elegirme para un puesto que, secularmente, no se concedi&oacute; a ninguna de nuestras grandes escritoras ya desaparecidas. Permitid que tambi&eacute;n manifieste mi homenaje de admiraci&oacute;n y respeto a sus obras. Vuestra noble decisi&oacute;n pone fin a una tan injusta como vetusta discriminaci&oacute;n literaria&rdquo;. Discurso de ingreso a la Real Academia Espa&ntilde;ola, 1979. 
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;ctor Garc&iacute;a de la Concha defini&oacute; a Carmen Conde como una &ldquo;persona con conciencia de mujer herida&rdquo;, como una pieza fundamental de su &eacute;poca, ve&iacute;a en ella &ldquo;a la mujer que ha sufrido y ve los problemas que han padecido sus compa&ntilde;eras&rdquo;. Dicho lo cual, tiene sentido que la poeta murciana fuese la primera mujer en formar parte de la RAE. La vida de Carmen Conde, que se apag&oacute; por el Alzheimer una madrugada de enero del a&ntilde;o 1996, no dej&oacute; ning&uacute;n cabo suelto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El quince de agosto de 1907 naci&oacute; en la calle del Aire de Cartagena. Apenas hab&iacute;a abandonado Eduardo VII de Inglaterra la ciudad para los acuerdos hom&oacute;nimos con Francia y Espa&ntilde;a. No tard&oacute; mucho en irse: en 1913 se mud&oacute; a Melilla con su familia, y no volvi&oacute; hasta siete a&ntilde;os m&aacute;s tarde; trabaj&oacute; como delineante naval y estudi&oacute; magisterio en la escuela de Murcia y fund&oacute;, junto a su marido, Antonio Oliver Belm&aacute;s, la Universidad Popular de Cartagena (UP) en 1931. Hasta ah&iacute;, una intelectual republicana con un amplio bagaje literario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mismo edificio que fue sede de la UP, el actual Centro Cultural Ram&oacute;n Alonso Luzzy, se encuentra un museo dedicado a la figura de la escritora. No muchas personas en Cartagena conocen la existencia de este lugar. Est&aacute; escondido, al otro lado de una puerta blanca, com&uacute;n, en el segundo piso del edificio. Abrir esa puerta es ingresar de pronto en la casa de Carmen Conde, en una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a, dedicada a recrear su sala de estar, iluminada con la luz c&aacute;lida de una l&aacute;mpara colgada del techo. Una puerta corredera da acceso a otra sala contigua: su despacho. La propia escritora, antes de morir, quiso que todas sus pertenencias fuesen donadas al Ayuntamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Escritorio de Carmen Conde en el museo situado en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy de Cartagena | Álvaro García Sánchez                            </span>
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        Hay muebles de madera oscura y barnizada con cajones repletos de fotograf&iacute;as de su vida en Madrid. Las estanter&iacute;as, los asientos, las mesillas, los papeles, todos los objetos tienen la cualidad cotidiana de lo dom&eacute;stico y lo desgastado. El sof&aacute; de la sala de estar a&uacute;n conserva los ara&ntilde;azos que le hac&iacute;a su gato. En las paredes y en los muebles hay marcos en cuyo interior est&aacute;n conservadas las cosas que m&aacute;s le importaban en la vida: hojas de firmas de sus amistades, felicit&aacute;ndola por el ingreso en la Real Academia Espa&ntilde;ola; manuscritos de los escritores que ella m&aacute;s admiraba, como Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez o Vicente Aleixandre; fotograf&iacute;as en las que posa feliz y sonriente junto a escritoras internacionales que eran su ejemplo a seguir. Sobre su escritorio hay un papel manuscrito y un libro cerrado. A su lado, una taza con plumas, bol&iacute;grafos y l&aacute;pices, como si la propia Carmen Conde estuviera a punto de sentarse a trabajar. Enfrente hay una estanter&iacute;a repleta de premios que le otorgaron, de libros que ley&oacute;. A la izquierda, en una mesilla, est&aacute; su m&aacute;quina de escribir. En ambas salas, en el despacho y en el cuarto de estar, su voz sigue resonando con la misma lucidez que cuando ella viv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Si bien republicanos, los a&ntilde;os treinta eran los a&ntilde;os treinta en Espa&ntilde;a. La UP la llev&oacute; a conocer a Amanda Junquera, escritora madrile&ntilde;a y una cronista destacad&iacute;sima casada con el decano de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, Cayetano Alc&aacute;zar Molina, un se&ntilde;or que pas&oacute; de luchar por la Rep&uacute;blica a ser Director General de Universidades con Franco. Empezaron a intercambiar libros y cartas, y en muy poco tiempo esa correspondencia se acab&oacute; convirtiendo en cartas de amor y deseos de compromiso mutuo. En el archivo del Museo se conservan miles de estas cartas, y se considera el mayor archivo epistolar de Europa. Al estallar la guerra, Oliver y Alc&aacute;zar se alistaron a luchar contra el fascismo, y Amanda y Carmen planearon por correspondencia unas vacaciones en Calpe de las que volvieron enamoradas. La relaci&oacute;n entre ambas atraves&oacute; una guerra civil y la clandestinidad durante cinco d&eacute;cadas. Su matrimonio funcionaba de maravilla y su marido era, adem&aacute;s, su compa&ntilde;ero de trabajo, de publicaciones y de investigaci&oacute;n, y una de las personas m&aacute;s importantes de su vida: al acabar la guerra, &eacute;l estaba en la c&aacute;rcel y ella, escondida en El Escorial con Junquera; a pesar de ello, y gracias a la mediaci&oacute;n de Jos&eacute; Ballester Nicol&aacute;s, funcionario de Correos de la &eacute;poca y director del diario La Verdad, pudieron mantener la comunicaci&oacute;n bajo pseud&oacute;nimos y nombres falsos. 
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            <span class="title">
                Mural con el rostro de Carmen Conde en el IES El Carmen de Murcia                            </span>
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        Aunque fuese contempor&aacute;nea y amiga de poetas como Federico Garc&iacute;a Lorca, dice Francisco Javier D&iacute;ez de Revenga, catedr&aacute;tico de Literatura Espa&ntilde;ola y Profesor Em&eacute;rito de la Universidad de Murcia, su poes&iacute;a pertenece a un estilo posterior, menos plagado de surrealidades, con un mensaje feminista y plenamente actual, con un tono social y de denuncia muy marcado, pertenece a la generaci&oacute;n desarraigada de poetas de la posguerra, como Blas de Otero, Gabriel Celaya o &Aacute;ngela Figuera. Cat&oacute;lica y progresista y sin encontrar contradicci&oacute;n alguna en todo aquello, cuenta la poeta Cristina Morano, la cartagenera desarroll&oacute; una de las carreras literarias m&aacute;s vastas del siglo XX en Espa&ntilde;a, y, adem&aacute;s de su obra propia, en la que se podr&iacute;a destacar 'Mujer sin Ed&eacute;n', 'Ansia de la Gracia' o 'Mientras los hombres mueren', hizo una inestimable labor como ant&oacute;loga, publicando junto a su marido una extensa catalogaci&oacute;n de la producci&oacute;n literaria de Rub&eacute;n Dar&iacute;o tras su muerte, organizando e inventariando todos los manuscritos que encontraron en casa del nicarag&uuml;ense, o dos antolog&iacute;as sobre poes&iacute;a femenina en 1967. 
    </p><p class="article-text">
        A la muerte de Oliver, al fin, Conde pudo irse de nuevo a vivir con Amanda en el verano del 68 y as&iacute; permacieron hasta el final de sus d&iacute;as. El Alzheimer toc&oacute; primero la puerta de Junquera, que depender&iacute;a desde entonces de los cuidados de la cartagenera y de su asistenta; cuentan sus diarios que, la noche que entonar&iacute;a el discurso con el que arranca este art&iacute;culo, el de aceptaci&oacute;n del sill&oacute;n con la letra 'K' de la Real Academia Espa&ntilde;ola, siendo la primera mujer en la historia de la centenaria instituci&oacute;n en conseguir un asiento, Carmen Conde ayud&oacute; a la asistenta a darle de cenar, se visti&oacute; y, antes de irse,  la bes&oacute; en la frente y cogi&oacute; un taxi para hacer historia frente a un mont&oacute;n de hombres que, por fin, hab&iacute;an decidido aceptarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway, Álvaro García Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/amor-correspondencia-hombres-mueren-poeta-carmen-conde-virginia-woolf_1_10000240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Mar 2023 15:42:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amor por correspondencia ‘mientras los hombres mueren’: la poeta Carmen Conde, nuestra Virginia Woolf]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[8M,Literatura,Cartagena,Región de Murcia,Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enrique Vila-Matas: "Mi último libro es la búsqueda de una habitación propia a lo Virginia Woolf"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-ultimo-libro-busqueda-habitacion-propia-virginia-woolf_128_9282679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3104b9fc-7930-4fd4-b781-313af967bf41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enrique Vila-Matas: &quot;Mi último libro es la búsqueda de una habitación propia a lo Virginia Woolf&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una pandemia y un trasplante de riñón, el escritor catalán de 73 años, autor de 'Chet Baker piensa en su arte', regresa con una novela titulada 'Montevideo' donde confluyen realidades y ficciones</p><p class="subtitle">Bob Pop: "La autoficción sirve para evitarte demandas"</p></div><p class="article-text">
        En la ensalada loca de novedades literarias que trae el oto&ntilde;o, hay nombres que destacan de manera innegable y uno de ellos es el de Enrique Vila-Matas. El escritor catal&aacute;n regresa a las librer&iacute;as con <em>Montevideo </em>(Seix Barral), una novela sobre los puntos de encuentro de la realidad y la ficci&oacute;n, que toma como referencia el relato <em>La puerta condenada</em> de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/julio-cortazar-escritor-lector_1_4597664.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Julio Cort&aacute;zar</a>. O sobre la b&uacute;squeda del estilo literario propio que lleva al protagonista al hotel Cervantes, donde el autor de <em>Rayuela</em> sit&uacute;a la abertura escondida detr&aacute;s del armario de la habitaci&oacute;n 205, pero tambi&eacute;n a Par&iacute;s, Reikiavik, Cascais o Bogot&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Vila-Matas se enfrenta a la gira de promoci&oacute;n de su nuevo libro, que ha comenzado en Barcelona, con impulso renovado despu&eacute;s de la operaci&oacute;n de trasplante de ri&ntilde;&oacute;n a la que se someti&oacute; hace unos meses. La donante fue su c&oacute;nyuge, Paula Massot, tambi&eacute;n conocida como Paula de Parma en las dedicatorias de sus libros, que siempre son para ella. Al sentarse en la terraza en la que tiene lugar esta charla, el escritor comenta que le espera &ldquo;un mes tremendo por delante&rdquo; aunque le divierte porque tampoco ha salido demasiado despu&eacute;s de todas las cosas que le han pasado. &ldquo;Me va muy bien conocer a otras personas y estar en otros sitios&rdquo;, dice mientras le sirven el caf&eacute; con leche.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribi&oacute; </strong><em><strong>Montevideo</strong></em><strong> en un tiempo marcado por la pandemia y tambi&eacute;n por su operaci&oacute;n &iquest;C&oacute;mo han influido estos sucesos en la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegu&eacute; del hospital, ya ten&iacute;a hecha la redacci&oacute;n total del libro y despu&eacute;s de esta experiencia extrema volv&iacute; con mucho m&aacute;s poder de concentraci&oacute;n, de reflexi&oacute;n, de profundidad. A lo mejor me enga&ntilde;&eacute; a m&iacute; mismo, pero me sent&iacute;a m&aacute;s atado al texto y ah&iacute; empez&oacute; un trabajo muy divertido porque la estructura ya estaba hecha y no ten&iacute;a que pensar m&aacute;s en crearla. Era como trabajar en un cuadro que ya has pintado y que quieres completar, a&ntilde;ades cosas sorprendentes que no sab&iacute;as y lo mejoras, as&iacute; que el resultado final es muy bueno. De todos modos, he de decir que si trabajas mucho una novela, como en esta, posiblemente lo que pasa es que te sale mejor. En otras ocasiones, el resultado podr&iacute;a haber sido mejor si me hubiese molestado m&aacute;s [risa].
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; recupera esta historia del Hotel Cervantes y </strong><em><strong>La puerta condenada </strong></em><strong>de Cort&aacute;zar? Ya hab&iacute;a escrito sobre el tema con anterioridad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo recupero porque toda novela tiene que buscar un objetivo y lo encontr&eacute; en una frase de la cr&iacute;tica argentina Beatriz Sarlo, que dice que en ese cuento realidad y ficci&oacute;n se conectan. As&iacute; que pens&eacute; en ver c&oacute;mo era ese lugar. Es un objetivo casi perdido, porque seguramente lo que iba a ver era una puerta, pero la novela narra lo que lleva al protagonista a viajar hasta all&iacute;, a pedir la habitaci&oacute;n 205 del hotel donde hab&iacute;a estado Cort&aacute;zar y cruzar el umbral al otro lado. Y ah&iacute; se inicia ya un viaje un poco convulso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si trabajas mucho una novela, posiblemente lo que pasa es que te sale mejor. En otras ocasiones el resultado podría haber sido mejor si me hubiese molestado más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La novela se titula </strong><em><strong>Montevideo</strong></em><strong> pero empieza y termina en Par&iacute;s &iquest;Qu&eacute; tiene esa ciudad que tanto le marca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue involuntario. Estaba en Barcelona escribiendo pero me d&iacute; cuenta de que mi mente estaba en Par&iacute;s. La paradoja es que se llama <em>Montevideo</em>, pero en un momento de la novela el narrador est&aacute; en tres lugares distintos a trav&eacute;s de una m&aacute;quina que tiene en su m&oacute;vil: Suiza, Bogot&aacute;, que es el infierno, y sobre todo en Par&iacute;s. Es un momento muy interesante t&eacute;cnicamente, en eso s&iacute; que trabaj&eacute; mucho.
    </p><p class="article-text">
        Los dos a&ntilde;os que pas&eacute; en Par&iacute;s, aunque despu&eacute;s he vuelto muchas veces y tengo muchas conexiones, fueron muy decisivos. Fueron los primeros en los que yo viv&iacute; solo, porque primero hab&iacute;a vivido con mis padres y despu&eacute;s en pisos acompa&ntilde;ado en Barcelona. Pero all&iacute; me encontr&eacute; solo, en una ciudad que no conoc&iacute;a y ahora puedo ver que toda mi formaci&oacute;n literaria, cultural y existencial se form&oacute; all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El protagonista entiende que escribir &ldquo;obliga a dejar de hacerse pasar por escritor&rdquo;. &iquest;Hay muchas personas que van de escritores pero no lo son? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, he conocido a gente que ha escrito cosas muy malas y se presentan como escritores o escritoras y piensas &iquest;pero de qu&eacute; habla en sus libros? En realidad, no tienen relaci&oacute;n con la historia de la literatura, que tiene mucho tiempo y se creen que todo empieza ahora.
    </p><p class="article-text">
        Es muy gracioso el origen de esta frase. Escrib&iacute; un art&iacute;culo para una revista francesa del Parlamento Europeo, pero independiente, que pon&iacute;a en discusi&oacute;n lo que se decid&iacute;a en la instituci&oacute;n. El traductor se equivoc&oacute; al traducir el t&iacute;tulo, que era &ldquo;escribir es dejar de aparentar ser escritor&rdquo; y puso &ldquo;escribir es dejar de ser escritor&rdquo;. Es tan bueno que en internet tuvo miles de visitas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al igual que el protagonista de </strong><em><strong>Montevideo</strong></em><strong>, usted tuvo una habitaci&oacute;n propia en una exposici&oacute;n en el Pompidou de Par&iacute;s, en su caso </strong><a href="http://albarran-bourdais.com/es/artist/dominique-gonzales-foerster/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>de la artista Dominique Gonz&aacute;lez-Foerste</strong></a><strong>r &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a dentro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que digo en el libro: una maleta roja. &iquest;Crees que es verdad o que no lo es?
    </p><p class="article-text">
        <strong>No lo s&eacute;, d&iacute;gamelo usted.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad, es verdad. Es por una cosa que me hab&iacute;a pasado en un hotel de Toulouse y que en el libro sit&uacute;o en Montevideo. Fui a un festival literario y al entrar en la habitaci&oacute;n del hotel estaba todo perfecto, solo que hab&iacute;a una maleta roja de aspecto femenino. Nunca me hab&iacute;a pasado y no sab&iacute;a muy bien qu&eacute; hacer, as&iacute; que al final la deposit&eacute; en la recepci&oacute;n. Pero por la noche, cuando estaba en el sue&ntilde;o m&aacute;s profundo, un mujer aporre&oacute; la puerta gritando en ingl&eacute;s que quer&iacute;a entrar. Yo me acerqu&eacute; a la puerta casi en sue&ntilde;os y not&eacute; su respiraci&oacute;n, su ira y no abr&iacute; porque me pod&iacute;a encontrar con cualquier cosa. Mi teor&iacute;a es que se hab&iacute;a peleado con alguien en esa habitaci&oacute;n, se hab&iacute;a ido y hab&iacute;a vuelto a por su maleta. Despu&eacute;s se lo cont&eacute; a Dominique Gonz&aacute;lez-Foerster, que es amiga m&iacute;a y es un poco el doble del personaje de Madeleine Moore, pero sin ser malvada.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo interesante de esta habitaci&oacute;n es que podr&iacute;a ser la habitaci&oacute;n aut&eacute;ntica que no conocemos de nosotros mismos. Al mismo tiempo, me di cuenta de que todo el libro es la b&uacute;squeda de una habitaci&oacute;n propia a lo Virginia Woolf. Escrib&iacute; la frase pero no tengo nada claro qu&eacute; significa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Enrique Vila-Matas, de 74 años, durante las entrevistas para presentar su nueva novela                            </span>
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        <strong>Es curioso, porque para el protagonista ese cuarto propio es el infierno pero Virginia Woolf pens&oacute; &lsquo;la habitaci&oacute;n propia&rsquo; como un lugar donde las mujeres pudieran crear &iquest;Por qu&eacute; para los hombres es una mazmorra y para las mujeres es un refugio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues dejo abierta la posibilidad, que es la que me han dado. La frase la escrib&iacute; por instinto, en todo el libro se supone que el narrador busca su estilo y nunca se encuentra del todo. La escritura es la b&uacute;squeda de algo que no encontrar&aacute;s seguramente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El protagonista detesta la frase &ldquo;preferir&iacute;a no hacerlo&rdquo; de Bartleby porque le persigue &iquest;A usted le ocurre con algo que haya escrito?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, lo que pasa es que estoy traducido a 37 idiomas e internacionalmente mi nombre siempre aparece ligado a libros como <em>Par&iacute;s no se acaba nunca</em> o con <em>Bartleby y compa&ntilde;&iacute;a</em>, a los textos que han tenido m&aacute;s repercusi&oacute;n. Pero el drama es para aquellos escritores a los que no les persigue ning&uacute;n t&iacute;tulo. Esto me consuela, aunque preferir&iacute;a que se me conociese como el autor de <em>Chet Baker piensa en su arte</em>, que es un libro mucho m&aacute;s dif&iacute;cil pero m&aacute;s bueno en cuanto a riesgo, pero esto no pasa nunca porque el periodista no se va a atrever a poner un t&iacute;tulo desconocido.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es un tema para narrar, alguien que est&aacute; cansado de la frase &ldquo;preferir&iacute;a no hacerlo&rdquo;. Se ha convertido en un clich&eacute;, que no est&aacute; mal que exista, pero me parece que hay que darle un poco la vuelta porque ya es un t&oacute;pico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro est&aacute; sembrado de cosas que vivi&oacute;: estuvo en Hotel Cervantes, la habitaci&oacute;n del Pompidou, la maleta roja... Est&aacute; harto de que todos los periodistas le preguntemos por la autoficci&oacute;n, pero es que nos lo pone en bandeja de plata, casi parece una provocaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que es todo ficci&oacute;n, porque el yo no es biogr&aacute;fico, es un personaje que vive en un avatar. Juego a que el lector pueda pensar que el protagonista soy yo y eso le hace avanzar, le atrae, pero no lo soy.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n quiero quedarme desacomplejado en el sentido de que cuento cosas que me han pasado y otras que no y hago todo lo que me da la gana, porque el libro es abierto, libre por fin. Por eso he iniciado un combate contra la autoficci&oacute;n [risa], porque a estas alturas no me importa discutir sobre esto. Lo de la autoficci&oacute;n es una cosa universitaria francesa del siglo pasado que tuvo un cierto &eacute;xito.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He iniciado un combate contra la autoficción, porque a estas alturas no me importa discutir sobre esto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Puede ser </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vicios-autoficcion-tensa-debate-mundo-literario_1_9208288.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>que el t&eacute;rmino se use como reclamo comercial</strong></a><strong> por parte de algunas editoriales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y lo peor es que algunos tontos de este pa&iacute;s lo utilizan como para decir que es un horror, que sigue la moda. Hay gente que escribe muy bien ficciones y otros que no y quienes descubren autoficciones para degradar al autor, se equivocan. Es necesario que se entienda que la autoficci&oacute;n es una redundancia porque ya est&aacute; incluida la palabra ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que parece muy f&aacute;cil y no hay gasto. Cuando era joven, quer&iacute;a hacer cine y mi padre me dio el dinero para hacer un cortometraje en Cadaqu&eacute;s, que trataba de la destrucci&oacute;n de la familia. Despu&eacute;s del estreno, mi padre me dijo que nunca m&aacute;s iba a producir una pel&iacute;cula m&iacute;a. Entonces vi que si quer&iacute;a hacer cine, ten&iacute;a que buscar un productor y que iba a ser muy complicado. As&iacute; que cuando estaba haciendo el servicio militar en Melilla me puse a escribir con una m&aacute;quina de escribir que hab&iacute;a en el colmado en el que trabajaba y vi que no era necesaria mucha inversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero &iquest;qu&eacute; fue lo que le llev&oacute; a la m&aacute;quina de escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya ten&iacute;a relaci&oacute;n con la literatura, porque a los cinco a&ntilde;os escrib&iacute; unos cuentos que conserva mi familia. Pero tambi&eacute;n ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de perder el tiempo durante un a&ntilde;o. Yo ven&iacute;a con un informe tremendo de Barcelona porque hab&iacute;a estado en la Tancada de Montserrat en contra del Proceso de Burgos y por lo tanto constaba como etarra, directamente, y tambi&eacute;n como drogadicto. No ten&iacute;a derecho m&aacute;s que a estar en el colmado y no pod&iacute;a manejar armamento. Lo cual fue fant&aacute;stico porque no ten&iacute;a que estar una noche entera en la frontera con un fusil. Es lo que tiene la vida, que al final cosas malas igual te libran de otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estamos en plena </strong><em><strong>rentr&eacute;e</strong></em><strong>, con un </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/otono-cultural-hablar-llegue-fresco_1_9277812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>aluvi&oacute;n de novedades</strong></a><strong>. &iquest;Est&aacute; pendiente de lo que se publica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, me interesa mucho. No voy a dar nombres, porque conozco a tantos escritores y escritoras a estas alturas que mejor no entrar en esto para no tener conflictos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las editoriales tienen que publicar un número de libros tanto si son buenos como si son malos, con el agravante de que la crítica trata muy bien a los primeros libros y al final no sabes si el título es bueno o no</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El periodista Peio H. Ria&ntilde;o coment&oacute; </strong><a href="https://twitter.com/PeioHR/status/1564639753072480257" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en Twitter</strong></a><strong> que una editorial de tama&ntilde;o peque&ntilde;o podr&iacute;a sacar 19 t&iacute;tulos en cuatro meses &iquest;Se publica demasiado en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las editoriales, desde hace a&ntilde;os, tienen que publicar un n&uacute;mero de libros tanto si son buenos como si son malos. Y ahora con la crisis ha aumentado a&uacute;n m&aacute;s, lo que hace que incluso muchas veces me encuentre con libros que no conozco a quien lo ha escrito, algo que antes no me pasaba.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Murillo, un antiguo editor que est&aacute; un poco fuera del mundo editorial, explic&oacute; en una entrevista que esta abundancia tiene el agravante de que la cr&iacute;tica trata muy bien a los primeros libros. Que me parece bien tambi&eacute;n para animar a la gente, pero al final no sabes si el t&iacute;tulo es bueno o no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro habla de cinco tendencias narrativas. La quinta es la de los que se han rendido a la tecnolog&iacute;a y est&aacute;n haciendo prescindible el oficio de escritor &iquest;Existe realmente esta categor&iacute;a o es una hip&eacute;rbole que se permite en la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una idea de un futuro en el que internet ser&aacute; tan potente que el escritor tendr&aacute; que escribir lo que haya ah&iacute;, estar&aacute; al servicio de lo que se ha publicado ya. Ser&aacute; como un <em>hacker,</em> es la idea de que la escritura antes era a mano y ahora ha cambiado tanto que puede ser un poco mec&aacute;nica. Si se produce esto los escritores ser&aacute;n como bur&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y, dentro de esas cinco tendencias, &iquest;en cu&aacute;l se podr&iacute;a situar ahora usted?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, debe de haber m&aacute;s que cinco [risas] pero la m&aacute;s interesante es la de no decir nada deliberadamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-ultimo-libro-busqueda-habitacion-propia-virginia-woolf_128_9282679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2022 20:16:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enrique Vila-Matas: "Mi último libro es la búsqueda de una habitación propia a lo Virginia Woolf"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Virginia Woolf]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Meter un cerebro de mujer en la cabeza de un hombre (y otras cuestiones palpitantes)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/meter-cerebro-mujer-cabeza-hombre-cuestiones-palpitantes_132_8511752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/586498aa-a0a2-4767-b110-3035332cd1b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Meter un cerebro de mujer en la cabeza de un hombre (y otras cuestiones palpitantes)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Para el español, por más liberal y avanzado que sea, no vacilo en decirlo, el ideal femenino no está en el porvenir, ni aun en el presente, sino en el pasado. La esposa modelo sigue siendo la de cien años hace”</p></div><p class="article-text">
        <em>Me vest&iacute; de largo, me cas&eacute; y estall&oacute; la revoluci&oacute;n&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        E. Pardo Baz&aacute;n (septiembre, 1868)
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Escucha esto, a ver qu&eacute; te parece: &ldquo;En Espa&ntilde;a, a veces, constituye un acto de valor decir por escrito lo que todo el mundo reconoce de palabra.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Recostada contra su cabecero virtual estilo Luis XV, Lady Chorima asiente y me pide que se lo repita para anotarlo en su libreta lila. 
    </p><p class="article-text">
        -La Pardo Baz&aacute;n lo petar&iacute;a en Twitter &ndash;comenta levantando su botell&iacute;n de cerveza.
    </p><p class="article-text">
        -Esta noche me voy a la cama con Emilia Pardo Baz&aacute;n, acabo de empezar <em>Algo de feminismo y otros escritos combativos &ndash;</em>le explico mostr&aacute;ndole el libro de Alianza Editorial-, una compilaci&oacute;n de art&iacute;culos s&uacute;per recomendable.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Te acuerdas de aquel cartel suyo con el que empapelaron las calles de Madrid? &ndash;me pregunta Chori desde el otro lado de la pantalla-. Llevaba una cita suya que dec&iacute;a: &ldquo;Madrid es audaz, jaranero y curioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -M&aacute;s certera que un dardo con sus adjetivos&hellip; &ndash;respondo pasando los dedos por la superficie del <em>black mirror</em>, como queriendo acariciar la mejilla de Chori. 
    </p><p class="article-text">
        Desde que se mud&oacute; a Escandinavia en busca de mejoras laborales, Lady Chorima se acuesta y se levanta como dos horas antes que yo y cuesta sincronizarse. A pesar de todo, al final de la jornada tratamos de mantener interacciones virtuales que, en ocasiones, nos activan m&aacute;s que el plenilunio o la cafe&iacute;na. En mi escritorio virtual, esta noche he puesto un fondo de aurora boreal.
    </p><p class="article-text">
        -Un juicio es un adjetivo y una argumentaci&oacute;n l&oacute;gica, una construcci&oacute;n sint&aacute;ctica &ndash;comenta Chorima-, ve y expl&iacute;cale eso a las generaciones formadas con v&iacute;deos o textos de menos de 140 caracteres. A ver, l&eacute;eme alguna cosa de Emilia -concluye.
    </p><p class="article-text">
        Lady Chorima y yo pasamos r&aacute;pidamente del metaverso a la metaliteratura, dos poderosas interfaces. 
    </p><p class="article-text">
        -Te voy a leer otra cosa a prop&oacute;sito de las mujeres arist&oacute;cratas: &ldquo;los tiros de la maledicencia y las acusaciones dirigidas contra la <em>high life</em> toman siempre por pretexto la conducta de la mujer&rdquo;. Prep&aacute;rate para lo que viene ahora: &ldquo;Que el arist&oacute;crata sea harag&aacute;n, derrochador, desenfrenado, fr&iacute;volo, ocioso; que viva sumido en la ignorancia y la pereza; que s&oacute;lo piense (&hellip;) en toros y caballos; que no sirva de nada a su patria en particular (&hellip;) Eso no asusta a las gentes&hellip; Lo que nos conduce a la &rdquo;decadencia&ldquo; es que se sospeche que la marquesa Tres Estrellas tiene un <em>arreglo</em>, o que haya bajado dos cent&iacute;metros la l&iacute;nea del escote.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Chori sonr&iacute;e entre sorbo y sorbo.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;A Anne Igartiburu le iba a encantar! &ndash;comenta.
    </p><p class="article-text">
        -M&aacute;s munici&oacute;n: &ldquo;Para el espa&ntilde;ol, por m&aacute;s liberal y avanzado que sea, no vacilo en decirlo, el ideal femenino no est&aacute; en el porvenir, ni aun en el presente, sino en el pasado. La esposa modelo sigue siendo la de cien a&ntilde;os hace.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        -Emilia es una pionera, a nivel intelectual y personal &ndash;asiente ella. 
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Una mujer nacida treinta a&ntilde;os antes que Virginia Woolf! Escritora, conferenciante, periodista, arist&oacute;crata, divorciada&hellip; Adem&aacute;s se carteaba con tipos como Konstantin Stanislavski, y lo mismo discurr&iacute;a sobre ciencia que sobre literatura rusa y revoluci&oacute;n. La verdad, extra&ntilde;a que no tenga el reconocimiento internacional que merece.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Te acuerdas de la exposici&oacute;n que vimos de ella en la Biblioteca Nacional? 
    </p><p class="article-text">
        -Como si fuera ayer &ndash;respondo-. Alucin&eacute; con las cr&iacute;ticas de los se&ntilde;oros de su &eacute;poca, desde los cr&iacute;ticos literarios hasta sus compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n (y supuestos amigos). &iexcl;Menuda pol&eacute;mica, para entrar en la Academia! 
    </p><p class="article-text">
        -Unos envidiosos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Lo m&aacute;s pat&eacute;tico es que, cuarenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Carmen Laforet tuvo que sufrir actitudes muy parecidas de sus contempor&aacute;neos. Y qu&eacute; decir del silenciamiento de las mujeres del 27...
    </p><p class="article-text">
        -En fin, los dictados del g&eacute;nero, que siguen ah&iacute; &ndash;comenta Lady Cho con lasitud, luego a&ntilde;ade-. A m&iacute; me encant&oacute; esa exposici&oacute;n, los detalles sobre su vida y la de su familia, sus cartas manuscritas, las fotograf&iacute;as... Y esos fragmentos de v&iacute;deo filmados en el Pazo de Meir&aacute;s, tomando t&eacute; y leyendo, son muy tiernos. A Emilia se la ve t&iacute;mida porque no sabe posar delante de la c&aacute;mara. Adem&aacute;s, me emocion&oacute; ver los textos explicativos escritos en gallego y en espa&ntilde;ol. Siempre me llena de alegr&iacute;a que ambas lenguas sean tratadas en pie de igualdad m&aacute;s all&aacute; de la Constituci&oacute;n o de las tierras del Bierzo. De hecho, en aquella exposici&oacute;n me llev&eacute; la impresi&oacute;n m&aacute;s federativa y republicana de este &uacute;ltimo lustro. En las salas de la Biblioteca Nacional puedes llegar a pensar que vivimos en un estado plurinacional, pluriling&uuml;e, moderno y laico; que somos <em>top</em> porque aqu&iacute; triunf&oacute; la Instrucci&oacute;n P&uacute;blica y la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza forj&oacute; las nuevas generaciones, que ya pasamos p&aacute;gina del autoritarismo devoto y sin modales&hellip; Eso&hellip; Hasta que sales a la calle o enciendes la tele.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lady Cho lanza un suspiro de exiliada. Urge un cambio de tema o en seguida dar&aacute; por terminada la videoconferencia. Como siempre en estos casos, me quedo totalmente bloqueada. 
    </p><p class="article-text">
        -Mira, antes de colgar &ndash;contin&uacute;a ella, echando mano de su cuaderno de autoridades y pasando las p&aacute;ginas- te voy a leer una cita de Chris Kraus, est&aacute; en <em>I love Dick</em>. Toma nota, dice as&iacute;: &ldquo;He fundido mi silencio y mi represi&oacute;n con el silencio y la represi&oacute;n del g&eacute;nero femenino entero. Creo que la simple realidad de las mujeres hablando, siendo parad&oacute;jicas, inexplicables, lanzadas, autodestructivas, pero sobre todo <em>p&uacute;blicas</em>, es lo m&aacute;s revolucionario del mundo. Puede que suceda con 20 a&ntilde;os de retraso, pero las epifan&iacute;as no siempre sincronizan con el estilo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s a&ntilde;adir?
    </p><p class="article-text">
        Para realidad aumentada, la de nuestras palabras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/meter-cerebro-mujer-cabeza-hombre-cuestiones-palpitantes_132_8511752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Nov 2021 05:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Meter un cerebro de mujer en la cabeza de un hombre (y otras cuestiones palpitantes)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Pazo de Meirás,Literatura,Virginia Woolf,BNE - Biblioteca Nacional de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un gusano con alas de águila (y una agenda de Snoopy)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gusano-alas-aguila-agenda-snoopy_129_8215755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81e8b8a5-75bf-449f-86c7-c3e0e932312e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un gusano con alas de águila (y una agenda de Snoopy)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A mí, ser mujer y ser leída como tal en sociedad en el siglo XXI no me ha hecho sentir un gusano, pero sí que me ha hecho sentir niña, limitada y encasillada en concepciones arcaicas</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Virginia Woolf en &ldquo;Una habitaci&oacute;n propia&rdquo; que si la mujer no hubiera existido m&aacute;s que en las obras escritas por los hombres, se la imaginar&iacute;a como una persona important&iacute;sima; polifac&eacute;tica, heroica y mezquina, espl&eacute;ndida y s&oacute;rdida, hermosa y horrible, tan grande como el hombre o m&aacute;s. Pero las visiones que ofrec&iacute;an de la mujer la historia por un lado y la literatura por el otro, observaba Woolf, eran totalmente incongruentes: un gusano con alas de &aacute;guila, si las fusionamos. Ninguneada por la sociedad, adorada por los bardos. Una mujer fuerte como Ant&iacute;gona s&oacute;lo interesa en el plano literario: de las mujeres reales se quiere obediencia.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute;, ser mujer y ser le&iacute;da como tal en sociedad en el siglo XXI no me ha hecho sentir un gusano, pero s&iacute; que me ha hecho sentir ni&ntilde;a, limitada y encasillada en concepciones arcaicas.
    </p><p class="article-text">
        Paso a contar algunas de mis experiencias &ldquo;curiosas&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        Corr&iacute; para llegar al bus. El conductor volvi&oacute; a abrir las puertas para que yo entrara y exclam&oacute;, con una sonrisa de oreja a oreja: &ldquo;&iexcl;Pero c&oacute;mo no voy a dejar subir a una ni&ntilde;a tan guapa!&rdquo;. Le falt&oacute; darme una piruleta y una tirita de dinosaurios. Tendr&iacute;a como mucho diez a&ntilde;os m&aacute;s que yo.
    </p><p class="article-text">
        Fui a una papeler&iacute;a con una petici&oacute;n cr&iacute;ptica, misteriosa, digna de la naturaleza retorcida de mi g&eacute;nero: &ldquo;Quiero una agenda lisa y negra.&rdquo; El dependiente asinti&oacute; y me devolvi&oacute; la frase de inmediato y con mucha naturalidad: &ldquo;Pues no me quedan, pero tengo una de Snoopy.&rdquo; Silencio a lado y lado del mostrador. &Eacute;l no entend&iacute;a por qu&eacute; nuestro intercambio se hab&iacute;a detenido. No dijo &ldquo;s&oacute;lo me queda esta de Snoopy&rdquo;; esto hubiera sido informaci&oacute;n. Su tono era el de alguien que plantea una alternativa &oacute;ptima. Yo ten&iacute;a casi treinta a&ntilde;os y canas visibles, pero claramente mi envejecimiento celular no val&iacute;a tanto como el de los dem&aacute;s. Me hubiera gustado saber si le hubiese ofrecido con ese aplomo la misma agenda al hermano gemelo que no tengo. Sospecho que no. Me intent&oacute; colar material de &lsquo;stock&rsquo; porque soy mujer e infantilizar nuestras vidas entra en una inercia natural. Hubo una &eacute;poca en la que encontrar sujetadores en Women'secret sin dibujos animados y relleno era imposible. Infantilizaci&oacute;n y sexualizaci&oacute;n, nada problem&aacute;tico, circulen.
    </p><p class="article-text">
        Viv&iacute;a en un quinto sin ascensor. Un d&iacute;a baj&eacute; de corrido como de costumbre y encontr&eacute; a una vecina (que no era especialmente mayor) en el vest&iacute;bulo. Cuando me vio, dijo sorprendida: &ldquo;Como silbabas, pensaba que eras un chico&rdquo;. Exacto, soy de esas. Llevo pantalones, el mal ya est&aacute; hecho. Padre no me va a casar a estas alturas. La hermana asilvestrada de Tom Sawyer. La versi&oacute;n urbanita de Calamity Jane.
    </p><p class="article-text">
        Ped&iacute; unas sandalias en una zapater&iacute;a. Cuando especifiqu&eacute; que las quer&iacute;a planas, antes de irlas a buscar el dependiente me dijo que qu&eacute; pasaba, que mi novio era bajito, verdad. Una broma (?) que concentra varias asunciones, como que ten&iacute;a pareja, que mi pareja era un hombre y que yo me compraba la ropa por motivos ajenos a mi propia decisi&oacute;n. Me hubiera gustado decirle que efectivamente, que lo hab&iacute;a acertado, que me compraba la ropa para apuntalar la masculinidad fr&aacute;gil de mi novio y que por fin alguien me reconoc&iacute;a esta ardua tarea. No lo dije por eso que los franceses llaman &ldquo;l&rsquo;esprit de l&rsquo;escalier&rdquo; y porque solo llegu&eacute; a mascullar, estupefacta, &ldquo;no tiene nada que ver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a que diluviaba entr&eacute; en una parag&uuml;er&iacute;a, una de las pocas que todav&iacute;a existen en Barcelona. Examin&eacute; el g&eacute;nero, escog&iacute; un ejemplar bello y poderoso y se lo indiqu&eacute; al se&ntilde;or de detr&aacute;s del mostrador. Me respondi&oacute;: &ldquo;Bueno, estos (dijo, se&ntilde;alando los que me hab&iacute;an interesado) son de hombre. Los de mujer son &eacute;stos&rdquo;. Efectivamente: los que eran finos, fr&aacute;giles, algunos con algo de bisuter&iacute;a en el pomo. Gir&eacute; la cabeza hacia la puerta de la calle. Segu&iacute;a lloviendo tan fuerte que sonaba como si arrojaran grava. &iquest;Y qu&eacute; pasa si me tomo en serio mi vida? C&oacute;mo les explico a los elementos que soy una MUJER y que no me puedo tomar la vida desde un sentido pr&aacute;ctico, que antes van otras cosas como performar la gracilidad. Respond&iacute; que s&iacute;, pero que yo lo que quer&iacute;a era un paraguas robusto. El hombre se qued&oacute; pensando y dijo: &ldquo;Claro. No llueve en masculino o en femenino&rdquo;. Me emocion&eacute;, lo abrac&eacute; con la mente, compr&eacute; el paraguas. Fui muy feliz. Eso s&iacute;, una tiene que pagar las consecuencias de ir por ah&iacute; con una presencia masculina tan fuerte como un paraguas de se&ntilde;or (y sin ponerme guantes de l&aacute;tex ni nada). Ahora estoy embarazada de &eacute;l y espero un parag&uuml;itas plegable.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gusano-alas-aguila-agenda-snoopy_129_8215755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Aug 2021 20:18:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un gusano con alas de águila (y una agenda de Snoopy)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virginia antes de Woolf: la eterna huida de una mujer libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/virginia-woolf-eterna-huida-mujer-libre_1_7197459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6f8559c-c488-4e28-a5d6-dec51f7eb5af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Virginia antes de Woolf. La eterna huida de una mujer libre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Referente literario y feminista, Virginia Stephen encontró en el Grupo de Bloomsbury el caldo de cultivo ideal para convertirse en una escritora. Aunque se casó con Leonard Woolf, el amor de su vida fue la también escritora Vita Sackville-West.</p></div><p class="article-text">
        La vida de Virginia Stephen dio un vuelco con su mudanza a Bloomsbury. &ldquo;Los muchachos carec&iacute;an completamente de modales [...]. No parec&iacute;an darse cuenta de la manera en la que &iacute;bamos vestidas o de si nuestro aspecto era agradable o no&rdquo;, recordaba la autora en un texto para el Memoirs Club en 1921, cuando ella ten&iacute;a ya treinta y nueve a&ntilde;os y hab&iacute;a tomado el apellido de su marido, Leonard Woolf. Diecis&eacute;is a&ntilde;os antes, Virginia y sus tres hermanos hab&iacute;an huido de los cors&eacute;s de la casa familiar en Hyde Park Gate para instalarse en un barrio &ldquo;bohemio y poco elegante&rdquo;, en palabras de la escritora Laura Freixas, una de las mayores expertas de nuestro pa&iacute;s en la figura de Woolf. Su nuevo hogar se convirti&oacute; en la sede de una pandilla de intelectuales cuyas conversaciones y cuya forma de vida no ten&iacute;an nada que ver con lo que se esperaba de dos mujeres j&oacute;venes como lo eran Virginia y su hermana Vanessa. Pero s&iacute; era lo que ambas hab&iacute;an anhelado siempre, no en vano enseguida se convertir&iacute;an en las piedras angulares del Grupo de Bloomsbury. El cambio de una casa por la otra fue la primera huida, entre comillas, de la autora de <em>Una habitaci&oacute;n propia</em> durante su juventud, pero no la &uacute;nica. En su caso, escapar &ndash;en este primer caso, de las ataduras y las obligaciones sociales&ndash; fue, siempre, la decisi&oacute;n m&aacute;s valiente.
    </p><p class="article-text">
        Los padres de Virginia hab&iacute;an muerto. Su madre en 1895 y su padre en 1904. Por eso los cuatro hermanos se decidieron a vender la casa en la zona alta de Londres y trasladarse a&nbsp; Bloomsbury. All&iacute;, Virginia se sent&iacute;a bohemia, &ldquo;una joven dedicada despreocupadamente a la escritura&rdquo;, relataba en una carta a su prima Marge Vaughan. Hab&iacute;a dejado atr&aacute;s las obligaciones que la condici&oacute;n burguesa reservaba para las mujeres y la depresi&oacute;n que la invalid&oacute; durante meses tras las muertes que asolaron a su familia. En su nuevo hogar, Virginia se sorprendi&oacute; al ver que su hermana Vanessa &ldquo;prescind&iacute;a del mantel a la hora de la comida&rdquo;, tal y como apunta Alba Gonz&aacute;lez Sanz en su <em>Virginia Woolf: la escritora que abri&oacute; las puertas de la literatura moderna</em>. Por supuesto, el t&eacute; de las nueve ya no era una obligaci&oacute;n. La libertad que siempre hab&iacute;an perseguido las dos hermanas &ndash;escritora y pintora en ciernes&ndash; era una realidad y no ten&iacute;a cortapisas. &ldquo;Por dura que fuera la lucha; Emily y Charlotte, por encima de todo, pelearon por la victoria&rdquo;, escribi&oacute; una Virginia de poco m&aacute;s de 23 a&ntilde;os en <em>The Guardian</em>, estableciendo un paralelismo con las hermanas Bront&euml;.
    </p><p class="article-text">
        Y esa victoria, tal y como se&ntilde;ala la propia Gonz&aacute;lez Sanz, era la independencia. Si bien es cierto que Leslie Stephen, su padre, un intelectual muy reputado, hab&iacute;a demostrado siempre devoci&oacute;n por la peque&ntilde;a Ginia &ndash;as&iacute; es como la sol&iacute;an llamar&ndash; y la hab&iacute;a prove&iacute;do de lecturas de su extens&iacute;sima biblioteca, as&iacute; como de profesoras particulares &ndash;igual que a su hermana Nessa&ndash;, tambi&eacute;n lo es que ninguna de las dos pudieron acudir a la universidad, como s&iacute; hicieran sus hermanos. &ldquo;Eso es algo&rdquo;, resuelve Freixas, &ldquo;que Virginia nunca perdon&oacute;&rdquo;. No obstante, hubiera hecho falta mucho m&aacute;s que eso para aplacar las ansias literarias de la joven, que encontr&oacute; entre los amigos universitarios de sus hermanos &ndash;todos juntos formaron el Grupo de Bloomsbury&ndash; la compa&ntilde;&iacute;a id&oacute;nea para su fermento intelectual. &ldquo;Las veladas de los jueves&rdquo;, escribe Gonz&aacute;lez Sanz, &ldquo;supon&iacute;an para Virginia un est&iacute;mulo porque pon&iacute;an a prueba su capacidad y sus recursos argumentales&rdquo;. Tras dejar su casa natal, la peque&ntilde;a de los Stephen se hab&iacute;a situado en el mejor de los escenarios para iniciar su carrera como escritora.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La accidental primera novela</strong></h3><p class="article-text">
        La uni&oacute;n entre Virginia y Vanessa no ten&iacute;a parang&oacute;n en su familia, que las apodaba '&Aacute;ngel' a la mayor, Nessa, y 'Cabra' a la menor, Ginia, por sus distintos caracteres. Su conexi&oacute;n fue, desde muy temprano, f&eacute;rrea. Especialmente desde que un d&iacute;a, cuando apenas ten&iacute;an once y nueve a&ntilde;os, Ginia pregunt&oacute; a su hermana mayor si quer&iacute;a m&aacute;s a su padre o a su madre. Una, la futura pintora, confes&oacute; que ten&iacute;a predilecci&oacute;n por su madre; mientras que Virginia se confes&oacute; m&aacute;s cercana a su padre. A partir de ese d&iacute;a, analizar&iacute;a m&aacute;s tarde, &ldquo;parec&iacute;a comenzar una &eacute;poca de conversaciones m&aacute;s libres entre nosotras&rdquo;. Sin embargo, si hubo un momento en el que el v&iacute;nculo entre las dos hermanas peligr&oacute;, ese fue cuando Vanessa se cas&oacute; con Clive Bell, otro de los miembros del Grupo de Bloomsbury. Virginia tuvo que volver a soportar, entonces, los reproches de su familia, que criticaban que no se prometiera tambi&eacute;n ella con un buen chico. Pero Virginia huy&oacute; de nuevo. Escap&oacute; de la convenci&oacute;n, aunque fuera por un tiempo, y antepuso sus ambiciones literarias, cada vez m&aacute;s alejadas de sus entrenamientos period&iacute;sticos y m&aacute;s cercanas al universo de la novela.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si quer&iacute;a ser escritora, estaba claro, no pod&iacute;a cifrar su libertad creativa en las monedas que pusiera ante ella un pariente o un esposo&rdquo;, resume Gonz&aacute;lez Sanz en su libro. Freixas tambi&eacute;n apunta que los abusos sexuales que sufri&oacute; por su medio hermano &ndash;hijo de una anterior relaci&oacute;n de su madre&ndash; tambi&eacute;n tienen su peso espec&iacute;fico en la posterior relaci&oacute;n de Woolf con el universo masculino. M&aacute;s tarde, sin embargo, termin&oacute; por casarse. Lo hizo con el intelectual Leonard Woolf, aunque la suya no fue nunca una pareja corriente. Hay que entenderla, pr&aacute;cticamente, en palabras de Freixas, como &ldquo;un matrimonio blanco&rdquo;, es decir, uno en el que apenas existe la atracci&oacute;n sexual y el goce carnal, algo que, en cambio, parece ser que s&iacute; experiment&oacute; con la tambi&eacute;n escritora Vita Sackville-West, con quien mantuvo una relaci&oacute;n de amistad que habr&iacute;a incluido, por momentos, algunos encuentros sexuales. &ldquo;Aunque Virginia sol&iacute;a escribir para su hermana Vanessa&rdquo;, desliza Freixas, &ldquo;el libro <em>Orlando</em> est&aacute; dedicado, fuera de toda duda, a Vita&rdquo;. No obstante, antes de abandonarse a la escritura de forma definitiva, Virginia tuvo dudas.
    </p><p class="article-text">
        De alg&uacute;n modo, tambi&eacute;n huy&oacute;, en un principio, de lo que luego ser&iacute;a el gran escenario de su vida literaria, la novela. Se dedic&oacute; a realizar cr&iacute;tica literaria porque le daba un cierto miedo verse y entenderse como novelista. Escap&oacute; de lo que iba a ser su hora de la verdad, su debut. Sin embargo, fue el anunciado nacimiento de su sobrino lo que la anim&oacute; a escribir una especie de historia familiar. A medida que Virginia iba encadenando las palabras, casi sin darse cuenta cosi&oacute; todos sus recuerdos a una tela que cada vez se parec&iacute;a m&aacute;s a su primera novela. Escarbando en sus memorias, sus apuntes y la documentaci&oacute;n familiar, termin&oacute; confeccionando <em>Fin de viaje</em>, que sali&oacute; publicada en 1915. Por delante, casi una cincuentena de t&iacute;tulos de un estandarte del feminismo y la literatura que, cuando huy&oacute;, lo hizo siempre para no quedar detr&aacute;s de nadie. Para ser, en definitiva, due&ntilde;a de su vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/virginia-woolf-eterna-huida-mujer-libre_1_7197459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Feb 2021 20:27:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Virginia antes de Woolf: la eterna huida de una mujer libre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Literatura,Feminismo,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así sobrevivían las mujeres de los soldados de la Gran Guerra a la hambruna sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nicholson-guerra-hambruna-sexual_128_1843493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43fd1cbc-48eb-4f2b-84f5-3f1f6a5767aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada del libro &#039;Ellas solas&#039;, de Virginia Nicholson"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nicholson, documentalista de la BBC y sobrina nieta de Woolf, escribe sobre "las mujeres sobrantes" que recuperaron su independencia debido a la guerra</p><p class="subtitle">Educadas para ser "ángeles del hogar", estas mujeres aprendieron un oficio para ganarse el pan pero se mantuvieron bajo la represión sexual victoriana</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el censo de 1921, en Inglaterra y Gales hab&iacute;a un mill&oacute;n setecientas mil mujeres m&aacute;s que hombres. Los peri&oacute;dicos se refer&iacute;an a ellas de forma despectiva como &ldquo;las sobrantes&rdquo;, las viudas de los soldados de la Gran Guerra o, peor, las que ni siquiera hab&iacute;an llegado a comprometerse.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad les hab&iacute;a encomendado una misi&oacute;n en la vida, ser madres y esposas amant&iacute;simas, y de pronto se vieron sin hombres con los que convivir ni concebir para llevarla a cabo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que en principio parec&iacute;a una desgracia, result&oacute; ser el acicate para uno de los mayores cambios de mentalidad del siglo XX en Europa. En palabras de la feminista victoriana Millicent Fawcet, en 1918, la guerra mundial &ldquo;se encontr&oacute; a las mujeres como siervas y las liber&oacute;&rdquo;. Una visi&oacute;n que comparte Virginia Nicholson (Leeds, 1955) <a href="https://www.casadellibro.com/libro-ellas-solas-un-mundo-sin-hombres-tras-la-gran-guerra/9788475068633/1230155" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Ellas solas (2008)</a>, el ensayo sociol&oacute;gico que recoge los testimonios y las cartas de quienes recuperaron a la fuerza su independencia y su libertad.
    </p><p class="article-text">
        Nicholson, que adem&aacute;s es sobrina nieta de Virginia Woolf y nieta de Vanessa y Clive Bell, inaugur&oacute; este martes en Madrid <a href="https://www.lacasaencendida.es/encuentros/solas-mundo-hombres-virginia-nicholson-9322" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ciclo Las mujeres en la I Guerra Mundial</a> de La Casa Encendida. <em>Ellas solas</em>, como la propia autora dice, es lo contrario a un libro de historia social porque &ldquo;quer&iacute;a escuchar las voces, quer&iacute;a saber c&oacute;mo eran sus vidas en aquella realidad desordenada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su pasado como redactora y documentalista de la BBC le dio las pautas para saber por d&oacute;nde empezar. &ldquo;Me puse en contacto con muchas residencias de ancianos del Reino Unido y les pregunt&eacute; si ten&iacute;an &rdquo;solteronas&ldquo; de la Gran Guerra que quisiesen o estuviesen en condiciones de hablar&rdquo;, cuenta Nicholson a eldiario.es. &ldquo;La verdad es que casi llego tarde. Empec&eacute; la investigaci&oacute;n en 2004 y me dije a m&iacute; misma, &rdquo;m&aacute;s te vale darte prisa&ldquo;, porque la mayor&iacute;a estaban muertas&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        El tema del libro surgi&oacute; por casualidad y, m&aacute;s que con una motivaci&oacute;n divulgativa, como una v&iacute;a de escape personal. &ldquo;Soy mujer, soy historiadora y escribo para gente como yo, solo lo que a m&iacute; me gustar&iacute;a leer&rdquo;, cuenta, &ldquo;pero sobre todo surgi&oacute; por un miedo a la soledad en el que me incluyo. Este libro puede inspirar para salir adelante por uno mismo&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        Estas mujeres tuvieron que despojarse del rol de &ldquo;&aacute;ngel del hogar&rdquo; para ganarse el pan por ellas mismas. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Falacia_pat%C3%A9tica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La falacia pat&eacute;tica</a> y los lamentos rom&aacute;nticos de las hermanas Br&ouml;nte ya no ten&iacute;an cabida y el discurso se torn&oacute; parecido al que manten&iacute;an otras como Virginia Woolf. Nicholson cuenta el caso de Gertrude Maclean, una mujer soltera de treinta y siete a&ntilde;os que mont&oacute; una empresa llamada T&iacute;as Universales.
    </p><p class="article-text">
        Su primer anuncio en <em>The Times</em> rezaba lo siguiente: &ldquo;T&iacute;as Universales. (Damas con antecedentes intachables). Cuidado de ni&ntilde;os. Amueblado de casas. Compras para las colonias. Carabinas. Trabajo de investigaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Aquellas mujeres aprendieron que el matrimonio no es el &uacute;nico camino hacia la realizaci&oacute;n personal&rdquo;, todo un avance para una sociedad en la que reinaba la represi&oacute;n econ&oacute;mica y sexual contra ellas.
    </p><p class="article-text">
        Y, de hecho, la segunda se mantuvo bastantes a&ntilde;os despu&eacute;s. Para Virginia Nicholson, hablar de sexualidad con estas mujeres supon&iacute;a una parte obligatoria de su obra. &ldquo;Era una pregunta que quer&iacute;a hacer pero no sab&iacute;a c&oacute;mo. No fue muy f&aacute;cil obtener la respuesta de mis entrevistadas: solo dos o tres fueron francas. Pero el mejor material sali&oacute; de otra parte&rdquo;, desvela la escritora. Pase&aacute;ndose por el archivo bibliogr&aacute;fico de Londres, Nicholson se top&oacute; con centenares de cartas abiertas sobre inhibici&oacute;n sexual dirigidas a la cient&iacute;fica Mary Stopes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La doctora Stopes escribi&oacute; un libro en 1921 sobre anticonceptivos que se llamaba <em>Married Love</em>. Fue un &eacute;xito absoluto porque abordaba la sexualidad dentro del matrimonio y sacaba a la luz algo que previamente hab&iacute;a sido un tab&uacute;. El problema fue que estaba muy interesada en no transgredir los l&iacute;mites&rdquo;, explica. &ldquo;Hay una cantidad ingente de cartas de mujeres desesperadas que le preguntaban a Stopes qu&eacute; deb&iacute;an hacer al ser solteras y sentir apetito sexual. Es alucinante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Preocupada por no parecer una libertina, Mary Stopes ofrec&iacute;a soluciones anodinas y muy alejadas de cualquier noci&oacute;n sobre sexualidad femenina. &ldquo;No quer&iacute;a arriesgar su reputaci&oacute;n, as&iacute; que siempre contestaba diciendo que se diesen un ba&ntilde;o caliente o que encontrasen un hobby como bailar o salir a pasear&rdquo;, explica Nicholson. &ldquo;Es muy complicado conseguir testimonios al respecto, pero s&iacute; que me he topado con muchas evidencias de la cantidad de relaciones l&eacute;sbicas que hubo entonces&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Simult&aacute;neamente, en cierta &eacute;lite cultural se estaba viviendo un despertar sexual que qued&oacute; reflejado en obras literarias y art&iacute;sticas. &ldquo;La gente admiraba a mi abuela y a mi t&iacute;a abuela, al grupo Bloomsbury y la subcultura de los bohemios. Se sent&iacute;an m&aacute;s libres, autorizados y con derecho a experimentar en el sexo: las mujeres conoc&iacute;an a otras mujeres, ten&iacute;an<em> affaires</em> estando casadas y ya no era tan importante ser virgen&rdquo;, cuenta.
    </p><h3 class="article-text">Sobre Virginia Woolf</h3><p class="article-text">
        Crecer con el apellido Woolf y Bell en su &aacute;rbol geneal&oacute;gico ha resultado en ocasiones tedioso para Virginia Nicholson. Sin embargo, desde el momento en el que escribi&oacute; <em>Entre Bohemios</em> (2002) junto a su padre sobre el club Bloomsbury, reconoce que es inevitable que el nombre de su t&iacute;a abuela aparezca en sus giras literarias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo que admitir que ha sido bastante dif&iacute;cil crecer bajo la sombra de Virginia Woolf, de hecho provoc&oacute; que yo no escribiera. &iquest;C&oacute;mo puedes sentarte a escribir si tu t&iacute;a abuela es esa genio de la literatura? Inevitablemente me comparaba con ella y eso me ha cohibido a un gran nivel. Al final consegu&iacute; persuadirme y escribir no ficci&oacute;n, pero no creo que nunca pueda escribir ficci&oacute;n&rdquo;, confiesa al final de la entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Y remata con una an&eacute;cdota: &ldquo;Mi padre escribi&oacute; su primera biograf&iacute;a, y mi madre estuvo veinte a&ntilde;os editando sus diarios. Lleg&oacute; a ser un poco irritante, porque en las cenas mis padres hablaban de Virginia tal, Virginia cual, y yo dec&iacute;a, &iquest;es a m&iacute;? Pero nunca lo era. Les ped&iacute; que cambiasen el nombre porque era muy confuso, y despu&eacute;s de eso empez&oacute; en casa a ser Mrs. Woolf&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esa pariente &ldquo;irritante&rdquo; fue el altavoz de buena parte de las mujeres que aparecen en <em>Ellas solas </em>y dej&oacute; huella por escrito lo que muchas no se atrev&iacute;an a confesar en voz alta. &ldquo;Es cierto. Y me siento muy afortunada por tener este contexto. No puedo decir lo contrario: es una herencia fant&aacute;stica, de hecho&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nicholson-guerra-hambruna-sexual_128_1843493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Nov 2018 20:09:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así sobrevivían las mujeres de los soldados de la Gran Guerra a la hambruna sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Primera Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vidas felices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/vidas-felices_132_2234728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Me gustaría recordar un momento con ustedes la emancipación con una escritora inglesa, muy señorita y muy burguesa, Virginia Woolf".</p><p class="subtitle">"Porque nadie puede hablar en nombre de nadie, porque no es</p><p class="subtitle">la vida</p><p class="subtitle">, son las vidas y parece inevitable que unas siempre oculten otras".</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Resulta un poco dif&iacute;cil escribir sobre feminismo y las luchas feministas pocos d&iacute;as antes de este 8 de Marzo. Ya se intuyen, escuchan y leen muchas voces diversas desde hace algunos meses. Y se anhelan. Circula un anhelo incalculable por encontrar una marea de mujeres en las calles, por pensar<em>nos</em> en todo el mundo saliendo juntas a inundar el espacio p&uacute;blico, a inundarnos de mujeres. Tambi&eacute;n hay mucha hostilidad y amenazas, como no pod&iacute;a ser de otro modo. Y mucha incertidumbre y muchos espacios por abrir y conflictos entre maneras de hacer y pensarnos que hacen aparecer hostilidades ocultas.
    </p><p class="article-text">
        Me parece oportuno devolver esa proclama de &ldquo;hay tantos feminismos como mujeres&rdquo; al caj&oacute;n de la impotencia pol&iacute;tica, es decir, de la impotencia ante los conflictos, de la dominaci&oacute;n mediante el silencio y la invisibilizaci&oacute;n. Las pr&aacute;cticas feministas hacen aparecer conflictos en ese espacio que se representa como desierto, aunque est&eacute; poblado por infinidad de personas, que es el de la vida en com&uacute;n. Es una pena, nadie quiere pasar su vida peleando, enfadada, discutiendo con &eacute;sta, &eacute;ste o aqu&eacute;l, yendo a pelear por unos derechos aqu&iacute;, y tratando de reparar unas injusticias all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mi peque&ntilde;a aportaci&oacute;n hoy va a consistir en repetir algo que no se me ha ocurrido a m&iacute; y que es, adem&aacute;s, acab&aacute;ramos, discutible. Yo lo aprend&iacute; con un se&ntilde;or que lleva mucho tiempo con la cabeza poblada de canas y poco pelo que se llama Jacques Ranci&egrave;re. Es algo simple y complicado, y que parece condenar la vida a un infierno en la tierra, a unas ganas insaciables por complicarse: que la pol&iacute;tica es conflicto en un sentido preciso, hacer aparecer los conflictos que estructuran la sociedad en la que una vive y ya no s&oacute;lo tratar de exigir justicia o reconocimiento, sino, sobre todo, crear percepciones colectivas de un problema y hacer aparecer cuerpos nuevos en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Es como si, de repente, tratando de visibilizar a las mujeres trans, a las mujeres racializadas, a las mujeres que trabajan en casa, y a ti, que no sabes si eres una feminista blanca y entonces est&aacute;s del lado hegem&oacute;nico, o a ti, que dudas si podr&aacute;s entenderte con una se&ntilde;ora de sesenta a&ntilde;os sin estudios, o incluso a ti, que piensas que ya tenemos todos los derechos ganados y tampoco es plan de querer dominar a los hombres, estuvi&eacute;ramos dici&eacute;ndole al mundo que tiene que cambiar de manera de pensar, sentir y hacer. Es eso. Es duro. Es conflictivo. Es una pesadez y un totalitarismo, dir&aacute;n muchos caballeros, cambiar de maneras, que se impongan as&iacute; las mujeres, no llegar nunca a un momento en el que ya, por fin, la vida se asienta y no tenemos nada m&aacute;s que hacer y pensar que disfrutar apaciblemente de lo labrado, que disertar sobre lo que <em>ya</em> sabemos.
    </p><p class="article-text">
        Y es in&uacute;til, dir&aacute;n muchas personas involucradas en pr&aacute;cticas feministas, creer que todas estas mujeres y sus problemas diversos se pondr&aacute;n de acuerdo, porque <em>han venido a decir </em>que entre nosotras tambi&eacute;n nos invisibilizamos, que detr&aacute;s de una mujer blanca siempre habr&aacute; otra, negra, latina, gitana, prostituta, en fin, racializada, percibida como marginal, pagando en discriminaci&oacute;n y trabajo precario los privilegios de la primera. Y la primera dir&aacute; &ldquo;pero si a mis hermanas las est&aacute;n matando...&rdquo; Y la discusi&oacute;n ser&aacute; infinita y no llegaremos a ning&uacute;n consenso. Y todo el mundo pondr&aacute; mala cara. &Eacute;sta ser&iacute;a la versi&oacute;n ya conocida de la historia, la de la historia dominante, que est&aacute; escrita a menudo con muy poco talento y que, sobre todo, sigue <em>hacia adelante </em>pasando por encima de todos esos <em>detalles</em> de los que est&aacute;n hechos las vidas.
    </p><p class="article-text">
        Un conflicto eterno, qu&eacute; digo, una conflictualidad virtualmente inagotable, es seguro una imagen b&iacute;blica de la mala vida. Pero como dec&iacute;a, &eacute;sa es la versi&oacute;n dominante de la historia. Lo curioso es que no es precisamente la versi&oacute;n m&aacute;s pensada y ficcionada, sobre la que m&aacute;s se ha escrito. Esto es digno de ser retenido un momento. No tengo ning&uacute;n dato, ustedes me perdonen, revuelvo entre mis papeles y no encuentro ninguna estad&iacute;stica que me autorice a afirmar que esta ficci&oacute;n de la historia y la vida que dice que tenemos que parar quietas y dejar de multiplicar los problemas no es sobre la que m&aacute;s se ha escrito y pensado. Van a tener que creerme, si quieren.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo se me ocurre, f&iacute;jense, un ejemplo muy manido, y muy de hombres: que precisamente lo que conocemos en occidente como pensamiento, la filosof&iacute;a, es y ha sido esta <em>man&iacute;a</em> por buscar y formular problemas, por hacerse preguntas, por revolver el estado de las cosas. Y encima, la filosof&iacute;a tuvo problemas con la pol&iacute;tica. Ya lo saben, en alg&uacute;n momento hay que dejar de interpretar el mundo y ponerse, vamos a ver, a tratar de cambiarlo.
    </p><p class="article-text">
        Y por si fuera poco, quiero recordar un concepto adherido a luchas muy viejas, el de emancipaci&oacute;n. Al menos ha sacado un poco el pie de la Europa blanca, pensar&aacute; alguien. Pero no, porque me gustar&iacute;a recordar un momento con ustedes la emancipaci&oacute;n con una escritora inglesa, muy se&ntilde;orita y muy burguesa, Virginia Woolf. Esta mujer poco sali&oacute; a la calle a pelear por nada, su cuerpo estaba puesto la mayor&iacute;a del tiempo frente a un escritorio, y aunque invitaba a su casa a mujeres obreras que nada ten&iacute;an que ver con ella, lo hac&iacute;a para hablar de literatura.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo me gustar&iacute;a complicar m&aacute;s la cosa, la cosa de este art&iacute;culo de opini&oacute;n, diciendo que emanciparse, seg&uacute;n esta se&ntilde;ora, no es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de separarse de un yugo opresor, ganar la propia libertad de movimientos y acci&oacute;n, sino tambi&eacute;n la de pensamiento. Y aun m&aacute;s, la autonom&iacute;a del arte. Del arte de la vida de cada una, que viene a ser: construirse un derecho nuevo, el de la indeterminaci&oacute;n, el de no tener que &ldquo;deber ser&rdquo; esto o lo otro, ama de casa o profesional liberal, santa o puta, mujer u hombre.
    </p><p class="article-text">
        Para esto hace falta el arte, no como cuando decimos, &ldquo;mira qu&eacute; arte tiene fulanita para hacer tal cosa&rdquo;, pero tambi&eacute;n en ese sentido. El arte de la ficci&oacute;n, de pensar, percibirnos, escribirnos, imaginarnos diferentes. El arte de la desidentificaci&oacute;n. De lanzarse a vivir una vida desconocida. De arriesgarse a pensar contradictariamente y hacer aparecer todos los mundos nuevos que est&aacute;n agazapados en &eacute;ste que tanto sufrimiento provoca. Para eso hay que enfangarse tal vez, porque somos muchas, porque nadie puede hablar en nombre de nadie, porque no es <em>la vida</em>, son las vidas y parece inevitable que unas siempre oculten otras.
    </p><p class="article-text">
        Si persistimos, dir&iacute;a Woolf, tal vez logremos compartir en igualdad la oscuridad y la luz p&uacute;blica, podamos descansar y darnos ese silencio y esa opacidad propias de la vida para iluminar de otro modo las cosas y el mundo, y poder as&iacute; escuchar otras voces, hasta volvernos locas, aunque nos molesten y queramos discutir, vaya por afrodita, de nuevo con ellas.
    </p><p class="article-text">
        No tengo nada m&aacute;s que compartir con ustedes hoy, s&oacute;lo desearles feliz HUELGA, feliz PARAR el MUNDO, felices CONFLICTOS, y mucha valent&iacute;a para lanzarnos hacia lo desconocido, el mundo de la igualdad en el que las personas probablemente est&eacute;n m&aacute;s bien agitadas, es verdad, pero plenas, dignas, y con todo el tiempo del mundo por delante. Feliz 8 de Marzo. Feliz inundaci&oacute;n. Feliz incertidumbre. Felices encuentros. Feliz felicidad nueva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/disidencias-de-genero/vidas-felices_132_2234728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Mar 2018 11:04:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vidas felices]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Virginia Woolf,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Turismo feminista: del París de Simone de Beauvoir al Londres de Virginia Woolf]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/turismo-simone-beauvoir-londres-virginia_1_3534364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7e920f0-3f87-4991-95a4-0747e9390ba8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Turismo feminista: del París de Simone de Beauvoir al Londres de Virginia Woolf"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">París y Londres aún conservan lugares que revelan las huellas de Beauvoir, y Woolf, dos de los iconos del feminismo del siglo XX.</p><p class="subtitle">Michigan, ciudad ligada a la pensadora y feminista Sojourner Truth, es otra de las urbes que, a través de varios espacios y actividades, visibiliza la histórica lucha de las mujeres.</p></div><p class="article-text">
        Durante el mes de marzo, periodo en la que se conmemora el D&iacute;a Internacional de la Mujer, nos proponemos rendir tributo a mujeres feministas que se convirtieron en referentes en la lucha por la igualdad, visibilizando los espacios que influyeron en sus vidas y obras. Mujeres fuertes y valientes que dejaron su enorme huella en los lugares por los que pasaron. Hoy rendimos homenaje a tres de ellas, muy diferentes entre s&iacute;: Simone de Beauvoir, Sojourner Truth y Virginia Woolf. Las tres dejaron su impronta en las ciudades que les vieron crecer: Par&iacute;s, Massachusetts y Londres.
    </p><h3 class="article-text">Simone de Beauvoir</h3><p class="article-text">
        De Beauvoir, una mujer que rompi&oacute; con los c&aacute;nones de su &eacute;poca, fue libre en su obra y en su vida: vivi&oacute; de manera coherente con sus ideas progresistas y feministas y sus libros se han convertido en un referente de la lucha feminista.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;No se nace mujer: llega una a serlo. Ning&uacute;n destino biol&oacute;gico, f&iacute;sico o econ&oacute;mico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilizaci&oacute;n en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en el n&uacute;mero 103 del Boulevard de Montparnasse, en Par&iacute;s, en 1908, y muri&oacute; 78 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, muy cerca de all&iacute;, en el Hospital Cochin. Est&aacute; enterrada y su tumba se puede visitar en el <a href="http://www.visitparisregion.com/musees-et-monuments-paris/lieux-insolites/cimetiere-du-montparnasse-61982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cementerio de Montparnasse</a>, al lado de su compa&ntilde;ero y pareja Jean-Paul Sartre, con quien mantuvo una relaci&oacute;n sentimental basada principalmente en la libertad. Estudi&oacute; en el instituto D&eacute;sir, en la Rue Jacob. Siendo ella peque&ntilde;a, se mud&oacute; con su familia al sexto piso del n&uacute;mero 71 de la rue de Rennes, donde vivi&oacute; sin ascensor ni agua corriente hasta 1929. &nbsp;Un a&ntilde;o antes, en 1928, hab&iacute;a conseguido su licenciatura en Filosof&iacute;a de la Universidad de la Sorbona, lugar emblem&aacute;tico en el que se puede realizar una&nbsp;<a href="http://www.visitparisregion.com/musees-et-monuments-paris/lieux-insolites/cimetiere-du-montparnasse-61982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visita guiada.</a>
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                </figure><p class="article-text">
        En Par&iacute;s encontramos m&aacute;s lugares que nos llevan hasta la fil&oacute;sofa y escritora. Por ejemplo, el <a href="http://cafedeflore.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caf&eacute; de Flore</a>, situado en el Boulevard de Saint-Germain, fundado en la &eacute;poca de la Tercera Rep&uacute;blica Francesa. El espacio destaca por haber sido regentado por intelectuales como Guillaume Apollinaire, Andr&eacute; Breton, Picasso y, c&oacute;mo no, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, quienes ten&iacute;an una mesa fija en el establecimiento. Parece que durante la ocupaci&oacute;n nazi, los militares no pasaban por el caf&eacute;. Sartre escribi&oacute; al respecto: &ldquo;Durante cuatro a&ntilde;os, los caminos del Flore fueron para m&iacute; los caminos de la libertad&rdquo;. Todav&iacute;a hoy se puede degustar comida francesa o tomarse un caf&eacute; rodeado de esa &aacute;urea que a&uacute;n conserva de intelectualidad y modernismo.
    </p><h3 class="article-text">Sojourner Truth</h3><p class="article-text">
        Naci&oacute; con el nombre de Isabella Baumfree bajo el yugo de la esclavitud en la plantaci&oacute;n de Hardenbergh en Ulster County, un asentamiento holand&eacute;s al norte de Nueva York. Con 9 a&ntilde;os, la vendieron y no fue hasta 1826, con 29, que pudo escapar con su hija peque&ntilde;a, consiguiendo, al fin, la libertad.&nbsp; Se convirti&oacute; en la primera mujer negra en ganar un juicio contra un hombre blanco y se hizo famosa por un discurso dado en 1851 en la Convenci&oacute;n de Derechos de las Mujeres de Ohio titulado <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Ain%27t_I_a_Woman%3F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Ain't I a Woman?</a>' (&iquest;No soy una mujer?).
    </p><p class="article-text">
        En Florence, en Massachusetts, vivi&oacute; de 1843 a 1857. Esta ciudad realiza&nbsp;<a href="http://sojournertruthmemorial.org/walking-tours/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas guiadas</a> que revelan la huella del patrimonio afroamericano en la poblaci&oacute;n. El recorrido incluye casas que acog&iacute;an a esclavos fugitivos que hab&iacute;an huido de sus plantaciones, incluida la que fuera hogar de la propia Truth en Park Street. Cada a&ntilde;o, el fin de semana del Memorial Day, defensores de la justicia social y del anti-racismo se re&uacute;nen para celebrar la inspiraci&oacute;n de Truth y para reconocer el trabajo que est&aacute;n desempe&ntilde;ando j&oacute;venes activistas del instituto de la localidad.
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        Por su parte, Battle Creek (Michigan) alberga una&nbsp;<a href="http://www.michigan.org/property/sojourner-truth-monument" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estatua de 3 metros de altura de la activista negra</a> en un parque de la ciudad dedicado a su figura. Este monumento tiene una placa con la firma de Truth que reza: &ldquo;porque era ilegal ense&ntilde;ar a los esclavos, Truth nunca aprendi&oacute; a leer ni a escribir. Este es el &uacute;nico ejemplo conocido de su firma&rdquo;. La escultura constituye el punto de inicio de un tour caminado que se organiza para rendirle homenaje visitando los lugares relacionados con su vida y su muerte, pues aqu&iacute; es donde falleci&oacute; y defendi&oacute; hasta el final el t&eacute;rmino de su apellido (Truth, la verdad). Como ella misma afirm&oacute; &ldquo;la verdad es poderosa y prevalece&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Virginia Woolf</h3><p class="article-text">
        Londres a&uacute;n conserva lugares que evocan al universo una de las figuras m&aacute;s destacadas del modernismo literario del siglo XX. Un ejemplo de ello es el <a href="http://www.22hydeparkgate.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n&uacute;mero 22 de Hyde Park Gate</a>, donde Woolf pas&oacute; su ni&ntilde;ez. Sin embargo, los veranos de su infancia transcurr&iacute;an en St Ives, en Cornualles, en la casa de veraneo Tailand House, que hoy sigue en pie, aunque algo transformada. Aqu&iacute; tambi&eacute;n reconocemos el <a href="https://www.cornwalls.co.uk/Cornwall/godrevy_lighthouse.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">faro de Godrevy</a>, inspiraci&oacute;n posterior de su novela &ldquo;Al faro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de su padre, en 1905, se mud&oacute; con sus hermanos al barrio londinense de Bloomsbury, al n&uacute;mero <a href="http://www.thewordtravels.com/bloomsburygroup.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">46 de Gordon Square</a>. All&iacute; tambi&eacute;n permanecen reminiscencias de un pasado intelectual del que, adem&aacute;s de Woolf, formaban parte el economista J.M Keynes, el fil&oacute;sofo Bertrand Russell y el escritor Edward Morgan Forster. En el Brittish Museum, en Great Russel Square, se encuentra la&nbsp;<a href="http://www.britishmuseum.org/about_us/the_museums_story/architecture/reading_room.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sala de lectura que Virginia Woolf inmortaliz&oacute; en &ldquo;Una habitaci&oacute;n propia&rdquo;</a> y en &ldquo;La habitaci&oacute;n de Jacob&rdquo;. Por otra parte, en el n&uacute;mero 52 de Tavictock Square, lugar en el que hoy se asienta un hotel, vivi&oacute; Woolf con su marido Leonardo Woolf entre 1924 y 1939. Durante la Segunda Guerra Mundial, su casa fue <a href="http://virginiawoolfblog.com/virginia-woolfs-london-homes-destroyed-by-german-bombs/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destruida en un bombardeo</a>. Esta plaza, por cierto, tambi&eacute;n acogi&oacute; al escritor Charles Dickens entre 1851 y 1860.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En 1941, a la edad de 59 a&ntilde;os y tras haber sufrido depresi&oacute;n y trastorno bipolar durante la mayor parte de su vida, Virginia Woolf se suicid&oacute; arroj&aacute;ndose al r&iacute;o Ouse, cerca de su casa. &ldquo;Mi muerte ser&aacute; la &uacute;nica experiencia que no describir&eacute;&rdquo;, asegur&oacute;. Y as&iacute; fue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Caballero, Elisa Caballero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/turismo-simone-beauvoir-londres-virginia_1_3534364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Mar 2017 15:49:55 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La musa de Virginia Woolf era un hombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/virginia-woolf-roger-fry_1_3637411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3625c237-bb8d-4f2d-a962-d9953abfe40c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Virginia Woolf retratada por el pintor Roger Fry"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Woolf consiguió con el pintor Roger Fry lo que nunca antes: superar el hastío literario y descubrir la emoción artística de las palabras</p><p class="subtitle">El ciclo</p><p class="subtitle">Ni ellas musas, ni ellos genios</p><p class="subtitle">dedicará una charla cada lunes hasta el 27 de febrero a una pareja emblemática para derribar el tópico de la mujer como "inspiradora"</p></div><p class="article-text">
        Virginia Woolf no soportaba las biograf&iacute;as. Pensaba que era un g&eacute;nero que exclu&iacute;a a las mujeres victorianas y solo serv&iacute;a para inflar la virilidad de los &ldquo;grandes hombres&rdquo;. La autora lo relacionaba con el car&aacute;cter opresivo de su padre, el famoso bi&oacute;grafo Leslie Stephen, a quien pese a todo disfrutaba leyendo. Pero nunca se plante&oacute; escribir sobre otras vidas porque lo consideraba un desperdicio de su fren&eacute;tica imaginaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Solo hubo una persona capaz de hacerle sacrificar sus principios literarios: su amigo, el pintor y cr&iacute;tico de arte, Roger Fry. &ldquo;Woolf no habr&iacute;a escrito la biograf&iacute;a de nadie m&aacute;s en el mundo, fue una decisi&oacute;n sorprendente&rdquo;, dice Frances Spalding, historiadora de arte y primera ponente <a href="http://agenda.obrasocial.lacaixa.es/es/-/cl-ni-ellas-musas-ni-ellos-geni-1?centros=caixaforum-madrid" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el ciclo Ni ellas musas, ni ellos genios</a>.
    </p><p class="article-text">
        Este proyecto llega por tercera vez de la mano de la asociaci&oacute;n Cl&aacute;sicas y Modernas, MAV (Mujeres de Artes Visuales) y la Obra Social La Caixa, con el objetivo de derribar el t&oacute;pico de la mujer como &ldquo;figura que inspira&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La primera pareja protagonista est&aacute; formada por Woolf y Fry porque invirtieron el g&eacute;nero en la ecuaci&oacute;n y &eacute;l la empuj&oacute; a explorar las posibilidades de su escritura. No era un maestro, porque el campo de Roger Fry era el arte, sino un <em>muso</em>. No es el primer nombre que surge cuando pensamos en el c&iacute;rculo personal de la escritora brit&aacute;nica. A la cabeza estar&iacute;a Vita Sackville-West, con la que mantuvo <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/mejores-cartas-amor-lesbico-Virginia-Woolf-sexting_0_564143683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mejor correspondencia er&oacute;tica que nos ha dejado la literatura</a>. Tambi&eacute;n Katherine Mansfield, cuya narrativa &aacute;gil y elegante despertaba todo tipo de pasiones encontradas en Virginia, o su marido Leonard, m&aacute;s protector que inspirador. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los expertos piensan que no hubo est&iacute;mulo comparable al de Roger Fry. &ldquo;&Eacute;l lanzaba su energ&iacute;a a trav&eacute;s del arte, no era un hombre de letras, y eso le descubri&oacute; a Woolf un &aacute;ngulo distinto&rdquo;, explica a eldiario.es Spalding, autora tambi&eacute;n de una monograf&iacute;a sobre el valor art&iacute;stico de la obra de Virginia Woolf. Fry ten&iacute;a las respuestas que Virginia buscaba para un momento de hast&iacute;o con la prosa de su &eacute;poca y con sus propias palabras.
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                </figure><h3 class="article-text">El arte de la salvaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La primera vez que se encontraron fue en una de las reuniones privadas del Grupo Bloomsbury. El artista entr&oacute; en una sala donde no cab&iacute;a un alfiler y al momento se convirti&oacute; en el centro de atenci&oacute;n. Virginia encontr&oacute; en su nuevo amigo un soplo de aire exterior que aligeraba el ambiente congelado de los intelectuales de siempre. Fry hab&iacute;a viajado por todo el mundo, trabaj&oacute; como comisario en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y compart&iacute;a teor&iacute;as peculiares que animaban los debates.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos olvidar que los miembros de Bloomsbury viv&iacute;an confinados en una sala de descanso y aislados del mundo exterior&rdquo;, cuenta Frances Spalding. Woolf escribi&oacute; en <em>Roger Fry: A Biography</em> (<em>Roger Fry: una biograf&iacute;a</em>) que, si sus cr&iacute;ticas de arte eran persuasivas, como conferenciante era absolutamente cautivador. &ldquo;Parec&iacute;a tener m&aacute;s experiencia y conocimiento de la vida que todos nosotros juntos&rdquo;, concedi&oacute; la autora en su homenaje p&oacute;stumo.
    </p><p class="article-text">
        A Roger Fry tambi&eacute;n le fascinaba la relaci&oacute;n enigm&aacute;tica de Woolf con las palabras. La art&iacute;fice de <em>La se&ntilde;ora Dalloway</em> pertenec&iacute;a a esa hornada de pensadoras brit&aacute;nicas que buscaban la androginia en su obra y la ruptura de los c&oacute;digos dom&eacute;sticos. El veterano artista le recomend&oacute; ir un paso m&aacute;s all&aacute; y despojar a la lengua inglesa de su significado social, as&iacute; mataba de un tiro el p&aacute;jaro del aburrimiento literario y el de la herencia patriarcal del lenguaje. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como Gertrude Stein, Virginia hac&iacute;a que las palabras tuviesen una existencia y un sentimiento independientes, sin tener en cuenta su significado&rdquo;, explica Spalding. Captar este proceso intermedio entre la experiencia y la sensaci&oacute;n se convirti&oacute; en la raz&oacute;n &uacute;ltima de sentarse al escritorio. Woolf encontr&oacute; en las exposiciones de arte moderno y otros c&iacute;rculos m&aacute;s gr&aacute;ficos la inspiraci&oacute;n que echaba de menos en la literatura. &ldquo;Al principio experiment&oacute; con historietas cortas y se fue dando cuenta de que pod&iacute;a escaparse de los calificativos y las descripciones&rdquo;, cuenta la historiadora.
    </p><h3 class="article-text">La bomba posimpresionista</h3><p class="article-text">
        Al mismo tiempo que debat&iacute;a y seduc&iacute;a con su labia en Bloomsbury, Roger Fry organizaba una exposici&oacute;n que har&iacute;a saltar por los aires la armon&iacute;a art&iacute;stica de Londres. Durante sus viajes por Europa, Fry descubri&oacute; que un buen n&uacute;mero de artistas reconocidos en el Impresionismo hab&iacute;a empezado a experimentar con trazos y colores nunca vistos. As&iacute; pues, en 1910 mont&oacute; en la capital brit&aacute;nica una exposici&oacute;n llamada <a href="https://de.wikipedia.org/wiki/Manet_and_the_Post-Impressionists" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Monet y los posimpresionistas</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Fry uni&oacute; bajo un mismo estilo inventado a estos pintores que nunca se hab&iacute;an identificado como un grupo homog&eacute;neo. Gauguin, C&eacute;zanne, Van Gogh, Matisse o Seurat compart&iacute;an una visi&oacute;n muy subjetiva de la realidad acentuada con una paleta de colores provocadora y texturas irreconocibles. Roger Fry siempre le dec&iacute;a a Virginia Woolf que el arte no era un reflejo de la realidad. No reproduc&iacute;a la belleza, sino que la creaba, y la literatura deb&iacute;a hacer lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino Posimpresionista fue, m&aacute;s que una marca registrada, la f&oacute;rmula que encontr&oacute; Roger Fry para tranquilizar el ambiente. Estaba lo suficientemente cerca del Impresionismo para ser reconocible, pero a la vez pon&iacute;a tierra de por medio para no hacer rabiar a los puristas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero, incluso con este <em>shock</em> gradual, la cr&iacute;tica clam&oacute; por el &ldquo;mal gusto&rdquo; y afirm&oacute; que era parte de un &ldquo;complot que pretend&iacute;a destruir todo el legado de la pintura europea&rdquo;. Virginia lo describi&oacute; despu&eacute;s como un momento en el que el p&uacute;blico alcanz&oacute; &ldquo;un paroxismo de rabia y risa&rdquo;. Tras la muestra, Roger Fry empez&oacute; a despertar agresivos debates p&uacute;blicos y el grupo Bloomsbury le cerr&oacute; la puerta de su torre de marfil.
    </p><p class="article-text">
        Pero Virginia mantuvo la relaci&oacute;n asistiendo a sus conferencias de arte y poniendo en pr&aacute;ctica sus consejos. Cuando termin&oacute; de escribir <em>Al Faro</em>, le mand&oacute; una carta: &ldquo;Creo que t&uacute; me has mantenido en el buen camino, en lo que respecta a la escritura, m&aacute;s que nadie. Si es que existe el buen camino&rdquo;. Roger falleci&oacute; en 1934, siete a&ntilde;os antes de que el desasosiego que sent&iacute;a su amiga le arrastrara hasta el r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Por toda la deuda profesional y el afecto que le profer&iacute;a, Woolf no pudo negarse a escribir la biograf&iacute;a de su querido colega. As&iacute;, <em>Roger Fry: A Biography</em> no es una redacci&oacute;n de acontecimientos, es un ensayo sobre el hombre que la inspir&oacute; sin aleccionarla, que la admir&oacute; sin condescendencia, sobre el <em>muso</em> de la <em>genia</em>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/virginia-woolf-roger-fry_1_3637411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Jan 2017 19:59:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La musa de Virginia Woolf era un hombre]]></media:title>
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