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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alejandro Sanz Láriz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/alejandro-sanz-lariz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alejandro Sanz Láriz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Solos y a oscuras en el cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/solos-oscuras-cine_132_3151389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ceb75768-5a07-4494-a21b-1f56a1b5291a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las salas de cine agonizan. Salvo los estrenos infantiles con sufridos padres y montañas de palomitas, los espectadores seguimos consumiendo películas, pero de otra manera.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as estuve en un cine de la ciudad viendo 'Churchill'. Seguro que encontrar&aacute;n en la red comentarios m&aacute;s que de sobra en torno a esta pel&iacute;cula, porque no es mi intenci&oacute;n analizarla. No, lo que quer&iacute;a comentarles es que no creo equivocarme lo m&aacute;s m&iacute;nimo si les digo que el n&uacute;mero total de espectadores, incluy&eacute;ndome a m&iacute;, ascend&iacute;a, durante la proyecci&oacute;n, a ocho personas.
    </p><p class="article-text">
        Da dolor de coraz&oacute;n ver los cines vac&iacute;os y recordar un pasado no tan lejano en el que asistir a un estreno era un acontecimiento social y cultural; hay incluso quien cuenta que, a veces, era necesario acudir a la reventa si quer&iacute;as ver el primer pase de cualquier pel&iacute;cula de campanillas. Y en los d&iacute;as consiguientes tampoco era f&aacute;cil encontrar entradas.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos cambian que es una barbaridad, pero algo ha pasado para que uno de los principales referentes de ocio haya quedado casi reservado al p&uacute;blico infantil, acompa&ntilde;ado por los sufridos padres y el negocio se limite a vender calderos de palomitas de ma&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Han sido muchos factores, entre todos lo est&aacute;n matando y &eacute;l solo se est&aacute; muriendo.  Desde la irrupci&oacute;n de la televisi&oacute;n con cientos de canales disponibles, la intolerable subida de los precios (IVA incluido, por supuesto) hasta el cambio de h&aacute;bitos en la juventud, que prefieren ver una pel&iacute;cula donde ellos quieren, cuando ellos quieren y mayormente gratis.
    </p><p class="article-text">
        Hablando de juventud, no puedo dejar de recordar que los cines representaban tambi&eacute;n un campo sembrado a los escarceos amorosos en las &uacute;ltimas filas, donde las parejas encontraban un peque&ntilde;o rinc&oacute;n de oscura intimidad hasta que la linterna del acomodador restablec&iacute;a la moralidad vigente. Francamente, hoy en d&iacute;a se podr&iacute;a practicar sin problemas un <em>menage a trois</em> o casi hasta una org&iacute;a sin que hubiera vecinos de butaca a los que molestar.
    </p><p class="article-text">
        Y lo curioso del caso es que las pel&iacute;culas siguen teniendo demanda, el relato cinematogr&aacute;fico a&uacute;n tiene su espacio y el p&uacute;blico espera con inter&eacute;s el &uacute;ltimo trabajo de Antonio Banderas, la nueva entrega de 007 o una aparici&oacute;n de Brad Pitt, Nicole Kidman, George Clooney o Monica Bellucci. La manera de consumirlo es lo que ha cambiado y eso que los cines ofrecen salas c&oacute;modas, sonido <em>dolby</em> y pantallas de alta definici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me preocupa mucho el futuro del cine, desde este punto de vista. Se que la industria cinematogr&aacute;fica a&uacute;n est&aacute; muy viva y goza de razonable salud, pero los exhibidores desaparecieron pr&aacute;cticamente de las ciudades, se refugiaron en los centros comerciales y poco a poco tambi&eacute;n se est&aacute;n quedando solos aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un desastre perderlos, la experiencia cinematogr&aacute;fica en un cine no puede compararse con la televisi&oacute;n ni mucho menos con una pantalla de ordenador, pero si los dejamos solos terminar&aacute;n tan olvidados como el cine Cervantes, el Roxy, el Coliseum o el Gran Cinema, que casi nadie recuerda, pero son parte de la historia cultural de Santander.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/solos-oscuras-cine_132_3151389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Oct 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Santander,Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rollo del emprendimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/rollo-emprendimiento_132_3323173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71bf1af7-8d96-4ab9-a904-e7872f9f4188_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Podemos pide la fusión de Sodercan, Sogiese, Sican, Oficina de Proyectos Europeos y PCTCAN y que dependan de Industria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy en día, la receta infalible para aliviar nuestra preocupación es el emprendimiento. Un bálsamo de fierabrás laboral cuya aplicación nos ofrecen acelerar.</p></div><p class="article-text">
        Me dio una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n desayunarme el otro d&iacute;a con <a href="http://www.eldiariomontanes.es/cantabria/201706/19/industria-abrira-acelerador-empresas-20170618192706.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la noticia de que el Gobierno regional planea abrir pr&oacute;ximamente un &ldquo;acelerador de empresas&rdquo; en el Parque Cient&iacute;fico y Tecnol&oacute;gico.</a> La mente es muy traidora y lee muchas veces lo que quiere leer, en lugar de lo que las letras dicen en realidad. Quiz&aacute; todav&iacute;a no hab&iacute;a apurado la taza de caf&eacute; porque estuve un buen rato releyendo el titular, ya que mi cerebro asimilaba acelerador de protones o incluso acelerador de part&iacute;culas. Pero no, lo que se acelerar&aacute;n ser&aacute;n las empresas; es decir, si usted tiene una buena idea para poner en marcha un negocio, podr&aacute; acudir all&iacute; y &ldquo;le acelerar&aacute;n&rdquo; la idea.
    </p><p class="article-text">
        El propio invento est&aacute; reconociendo, en s&iacute; mismo, que si algo necesita acelerarse es porque lo normal es que te lo desaceleren, por decirlo suavemente; o sea, que te pongan todas las trabas posibles antes de que abras la puerta de tu chiringuito. En qu&eacute; estar&iacute;a yo pensando cuando me vino a la cabeza que las ideas, realmente, no necesitan que nadie las acelere, sino m&aacute;s bien que nadie las joda, como quiz&aacute; alguno de ustedes haya experimentado ya.
    </p><p class="article-text">
        Pero bueno, este prefacio un tanto renegado era solo una introducci&oacute;n para mirar con bastante de desconfianza ese concepto con el que, de un tiempo a esta parte, nos bombardean en todos lados: el emprendimiento. Esta nueva doctrina en la que cada trabajador se convierte en una empresa por s&iacute; mismo me parece demasiada tra&iacute;da por los pelos como remedio a lo que se desmorona. Pero escuchen a los gur&uacute;s y les hablar&aacute;n de la zona de comfort, les dir&aacute;n que ustedes no se mueven ustedes al ritmo que marcan los nuevos tiempos y as&iacute; les va.
    </p><p class="article-text">
        Nos cuentan que la soluci&oacute;n a nuestras miserias es agarrar los escasos ahorros que hayamos salvado y -en un momento en el que cada d&iacute;a cierran empresas grandes, medianas y peque&ntilde;as- abrir ese gastrobar que usted visualiz&oacute; aquella noche de copas, montar una compa&ntilde;&iacute;a de alquiler de patinetes el&eacute;ctricos o elaborar vermouth artesanal sin alcohol. Ah&iacute; lo tiene, salte sin red al vac&iacute;o, emprenda y sus sue&ntilde;os se har&aacute;n realidad. Seg&uacute;n tecleo cada letra, yo mismo me voy encabronando.
    </p><p class="article-text">
        Me da a m&iacute; que el que ha emprendido de verdad es el listo que nos est&aacute; colocando esto del emprendimiento, ese s&iacute; que ha salido de su zona de comfort y nos est&aacute; vendiendo una burra parda. Lo que nos est&aacute;n ofreciendo es que pongamos nosotros la pasta y saltemos sin red y mientras lo hacemos &ndash;nos animan- estaremos peleando por nuestro propio futuro y generando la energ&iacute;a vital que nos hace falta para no movernos como zombies laborales. Pero si las cosas no salen como usted imagin&oacute;, si la gente prefiere la comida basura, si eligen las bicicletas y no los patinetes y si siguen bebiendo el Martini de toda la vida, ni siquiera le quedar&aacute; para pagar su propio funeral.
    </p><p class="article-text">
        Desconf&iacute;o del emprendimiento como doctrina neoliberal; me suena a soluci&oacute;n final laboral, a ut&oacute;pico plan quinquenal, a paja para el burro, a &ldquo;la culpa es vuestra&rdquo;. Por eso, cuando encima me ofrecen un acelerador, bajo la ventanilla, miro los faros de los coches e intento descubrir d&oacute;nde narices est&aacute; el radar de la Guardia Civil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/rollo-emprendimiento_132_3323173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El rollo del emprendimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[París no arde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/paris-arde_132_3406883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2d09cec-d344-45ae-9da4-2465c27658cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="París no arde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la derrota de Le Pen hemos respirado aliviados. Lo decían las encuestas, pero también aseguraron que Trump no tenía opciones de llegar a la Casa Blanca.</p></div><p class="article-text">
        El domingo pasado, una amiga campurriana que reside en Burdeos me envi&oacute; un <em>whatsapp</em> a las 20:01 en el que respiraba aliviada por el anuncio de los sondeos que adelantaban el resultado de las elecciones francesas. &ldquo;Menos mal, creo que al menos podr&eacute; vivir otros cuatro a&ntilde;os aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y no es que le emocione demasiado Emmanuel Macron, no, pero las oscuras perspectivas de una presidencia de ultraderecha en el Eliseo la ten&iacute;an muy preocupada. Igual que a muchos franceses. Igual que a muchos que no somos franceses.
    </p><p class="article-text">
        Era demasiado doloroso imaginar un gobierno de Le Pen en la cuna de La Revoluci&oacute;n y un feo gesto al pasado de la Francia ocupada por los nazis. No; Francia no, no pod&iacute;a ser. Pero tampoco pod&iacute;a ser que ganase Donald Trump y ah&iacute; le tienen, sentado en el despacho oval y ense&ntilde;ado el m&uacute;sculo de sus misiles.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, de un tiempo a esta parte nuestros vecinos han dejado de ser ese modelo de modernidad y apertura al que mir&aacute;bamos desde este lado de los Pirineos con un cierto complejo de inferioridad que apenas nos aliviaban los veranos de Indur&aacute;in y Nadal. La deriva de un pa&iacute;s cuyo faro enciclopedista ilumin&oacute; el pasado, proyectaba ya demasiadas sombras que terminaron oscurecidas del todo por los palos de ciego propinados (y recibidos) por un desorientado Fran&ccedil;oise Hollande.
    </p><p class="article-text">
        La falta de soluciones a los problemas sociales, la escasa cohesi&oacute;n, el paro, la recesi&oacute;n, el racismo, la xenofobia,&hellip; han transformado la cara de un pa&iacute;s dolorido por el terrorismo y atenazado por la desconfianza. Pero no nos enga&ntilde;emos, el rechazo al emigrante magreb&iacute; reproduce el mismo fen&oacute;meno que sufrieron all&iacute; mismo los trabajadores espa&ntilde;oles e italianos despu&eacute;s de la II Guerra Mundial y m&aacute;s adelante en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta. Hoy los parias son otros.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, las dudas europe&iacute;stas planteadas por Le Pen han reforzado en otros pa&iacute;ses el modelo de la unidad continental, cerradas las filas tras el insolidario desaf&iacute;o del brexit, pero bastante tiene Francia con resta&ntilde;ar sus heridas como para ponerse a liderar el proyecto. La verdad, no estoy completamente seguro de que Europa sea la soluci&oacute;n, pero si Le Pen est&aacute; en contra, yo estoy a favor.
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga campurriana trabaj&oacute; durante algunos a&ntilde;os en Eurodisney y hoy lo hace en una residencia de ancianos donde es muy apreciada. Es feliz en Francia y no se ha planteado volver, salvo por el susto producido en la primera vuelta de las elecciones. Pero a grandes males, grandes remedios y, por lo menos, la reacci&oacute;n de los franceses en la segunda vuelta ha sido lo suficientemente firme como para doblar los votos de Le Pen.
    </p><p class="article-text">
        Lo que les espera no va a ser f&aacute;cil. Macron lidera un partido que pr&aacute;cticamente no existe, es un pimpollo que no ha cumplido siquiera la cuarentena y mantiene relaciones muy peligrosas con el poder econ&oacute;mico. Pero al menos Francia ha resistido la tentaci&oacute;n del lado oscuro y cabe pensar que puede haber tocado fondo.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta la leyenda que cuando Hitler consigui&oacute; comunicar con el gobernador militar alem&aacute;n en Par&iacute;s, Dietrich Von Choltitz, para saber si se hab&iacute;an cumplido sus &oacute;rdenes de destruir la ciudad, apenas le pregunt&oacute; secamente: &ldquo;&iquest;Arde Par&iacute;s?&rdquo;. Al otro lado de la l&iacute;nea, el general se limit&oacute; a sacar el auricular del tel&eacute;fono por la ventana y hasta Berl&iacute;n llegaron las notas de La Marsellesa y el alegre repiqueteo de las campanas de la ciudad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/paris-arde_132_3406883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[París no arde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias de viejos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/historias-viejos_132_3424300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6701d8b2-27c0-44d2-96be-26d030d0fdc6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A veces los jóvenes creen que los ancianos viven con desesperación, con un pie en la tumba, abandonados en un esquina y sin ganas de continuar a este lado de la muerte.</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a he formado parte del jurado de un premio literario. Nada de altos vuelos, no se piensen, era un concurso de relato corto para universitarios, a los que ya felicito de antemano por resistir unos minutos a las tentaciones de la vida moderna y sentarse a escribir unas l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado la calidad de los textos, no es poca cosa -hoy en d&iacute;a- poner los cinco sentidos en un acto creativo por una recompensa que va muy poco m&aacute;s all&aacute; de la mera satisfacci&oacute;n de terminarlo. Pero hay algo que me ha llamado mucho la atenci&oacute;n: dos de los mejores trabajos coincid&iacute;an en la misma tem&aacute;tica y ten&iacute;an un desenlace no muy diferente. En ambos casos se reflejaba la desesperaci&oacute;n de unos ancianos por el simple hecho de haber alcanzado una edad avanzada y las consecuencias eran casi igual de funestas en las dos historias.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que el ser humano no pueda desprenderse del at&aacute;vico miedo a la muerte, me choca que los j&oacute;venes vean a los ancianos en la antesala de esa puerta que -piensan- es mejor cruzar cuanto antes para no seguir viviendo como un mueble in&uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; en el fondo no les falte cierto tino en la visi&oacute;n que ambos presentan y no tanto porque yo piense que las edades avanzadas no tengan ning&uacute;n est&iacute;mulo para seguir viviendo, sino m&aacute;s bien por la extrema crueldad con la que la sociedad occidental trata a sus mayores.
    </p><p class="article-text">
        En otros lugares como el Jap&oacute;n o la mayor parte de los pa&iacute;ses isl&aacute;micos, es inconcebible el desprecio que, a menudo dispensamos a nuestros ancianos. Mientras aqu&iacute; se les desplaza a un tercer plano, en el que molesten lo menos posible, all&iacute; se escuchan sus consejos y se honra su experiencia. En Occidente les consideramos acabados y nos compadece su cercan&iacute;a al &uacute;ltimo adi&oacute;s, en Oriente se les trata con respeto y se les cuida con veneraci&oacute;n. Algo de lo que deber&iacute;amos tomar buena nota, aunque solo sea como una precauci&oacute;n para cuando nos toque a nosotros estar en su situaci&oacute;n; al fin y al cabo el destino nos espera a todos a la vuelta de la esquina.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, retomando uno de los temas apuntados al comienzo, me apena la forma en que muchos j&oacute;venes han dado la espalda a la literatura, cediendo a esas tentaciones digitales que mencionaba m&aacute;s arriba. Se est&aacute;n perdiendo un universo. S&eacute; que hoy en d&iacute;a se buscan resultados inmediatos, ventajas, apuestas seguras. Deprisa, deprisa&hellip;Y todo eso les priva, muchas veces, del placer que proporciona satisfacer un anhelo o una pasi&oacute;n largamente deseados.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho de eso en la literatura y es muy dif&iacute;cil transmitir esa experiencia, incluso de padres a hijos. Mi madre me regal&oacute; ese amor por las historias escritas, mientras que ni mi padre ni mi hermana sintieron jam&aacute;s esa llamada. Y entre mis dos hijos, el mayor es un lector empedernido mientras el m&aacute;s joven -se sublevar&iacute;a si escribiese &ldquo;el peque&ntilde;o&rdquo;- apenas lee otra que cosa que los apuntes de clase.
    </p><p class="article-text">
        Es un gen misterioso, un chip prodigioso que te lleva a navegar por las costas Corf&uacute; con Gerald Durrell al tim&oacute;n; a compartir un taxi en Hong Kong con John Le Carr&eacute; o a detenerte en una carretera polvorienta de Piura mientras bebes unos <em>pisco sauer</em> con Bryce Echenique.
    </p><p class="article-text">
        Para que luego digan que la magia no existe.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/historias-viejos_132_3424300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 May 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz,Cantabria,Jóvenes,Ancianos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Follaburros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/follaburros_132_3465010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9ba93d6-1860-4566-a3e1-9496fd157bf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Follaburros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos políticos británicos han intentado colocar a los súbditos de su Graciosa Majestad el timo de Gibraltar; aquí le conocemos mejor que el tocomocho o el nazareno.</p></div><p class="article-text">
        Si no fuera porque los espa&ntilde;oles ya tenemos callo en este tema, quiz&aacute; nos hubi&eacute;ramos llevado un mal rato cuando algunos pol&iacute;ticos conservadores brit&aacute;nicos intentaron pegar, hace unos d&iacute;as, el timo de Gibraltar. Lo que pasa es que, a nosotros, antes de advertirnos del tocomocho o del nazareno, nuestros mayores ya nos ponen en guardia ante ese juego de manos que es el timo del Pe&ntilde;&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es tan sencillo que, en su propia simpleza, radica su &eacute;xito. Como ya saben, el timo de Gibraltar consiste en que, cuando un gobierno espa&ntilde;ol se enfrenta a un problema feo, inmediatamente desv&iacute;a la atenci&oacute;n recurriendo al honor patrio y al suelo sagrado de la roca. Durante una semana nos arengan, claman contra la p&eacute;rfida Albi&oacute;n, nos recuerdan Trafalgar, nos hablan de la soberan&iacute;a, de los monos, de Luis Enrique y el codazo de Tasotti, de los &uacute;ltimos de Filipinas, de Manolete y&hellip; &iexcl;ale hop!, el problema queda olvidado.
    </p><p class="article-text">
        Bueno pues resulta que algunos pol&iacute;ticos brit&aacute;nicos nos han copiado el truco y, durante unos d&iacute;as, les han dado el cambiazo a los s&uacute;bditos de su Graciosa Majestad, escondi&eacute;ndoles el brexit detr&aacute;s de Gibraltar. Nada por aqu&iacute;, nada por all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, un viejo y trasnochado lord ha desempolvado su peluca y nos ha amenazado con reconstruir el Victory, cargar la momia de Nelson y poner la flota rumbo al Estrecho. Un nost&aacute;lgico del imperio. Ya se hablaba de embarcar los gurkas malayos y atacarnos a la hora de la siesta, generando un mill&oacute;n de chistes sobre las patatas bravas, las sandalias con calcetines y otras historias.
    </p><p class="article-text">
        Pero la m&aacute;s peculiar, por decirlo con un t&eacute;rmino que quiz&aacute; elegir&iacute;a un ingl&eacute;s, ha sido un art&iacute;culo firmado por el periodista y antiguo director de The Sun, Kelvin McKenzie, en la que nos describe a los espa&ntilde;oles como follaburros.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante mi admiraci&oacute;n para quien ha traducido esta bizarra expresi&oacute;n, porque dif&iacute;cilmente se ha utilizado antes a lo largo de la ilustre historia de nuestra lengua castellana. Pero s&iacute;, es bastante ajustada;<em> donkey rogerer</em>, tal como escribi&oacute; McKenzie, podr&iacute;a traducirse por &ldquo;follador de burros&rdquo;. O de burras, realmente, porque la palabra <em>donkey</em> significa burro sin especificar el g&eacute;nero del animal
    </p><p class="article-text">
        Intentemos descifrar la enigm&aacute;tica acusaci&oacute;n del exdirector de The Sun, primero desde un punto de vista literal y despu&eacute;s en modo figurado. Si nos lo tomamos al pie de la letra, sostiene McKenzie que, de forma gen&eacute;rica, los espa&ntilde;oles mostrar&iacute;amos un desmedido inter&eacute;s por copular con asnos. Francamente, ignoro cuantos de mis compatriotas sienten esta inclinaci&oacute;n, pero me extra&ntilde;a mucho en un pa&iacute;s que tiene encumbrada en sus m&aacute;s altas cimas po&eacute;ticas la obra <em>Platero y yo</em>. &iquest;De verdad somos tan numerosos los espa&ntilde;oles con instintos contra-natura por ese animal, descrito por Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, como peque&ntilde;o, peludo, suave; tan blando por fuera, que se dir&iacute;a todo de algod&oacute;n? No s&eacute;, le&iacute;do as&iacute; quiz&aacute; a algunos nos est&eacute;n entrando sudores.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tengo idea de que los burros son animales ciertamente escasos en nuestro pa&iacute;s, de modo que un supuesto admirador de sus atractivos, tendr&iacute;a notables dificultades para satisfacer esos instintos.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s probable es que McKenzie no tuviera intenci&oacute;n de ser literal, sino que trazase la expresi&oacute;n follaburros como po&eacute;tica e ingeniosa met&aacute;fora que describiese nuestra presunta groser&iacute;a y zafiedad, sin pretender sugerir exactamente un inter&eacute;s generalizado por cohabitar con un asno.
    </p><p class="article-text">
        En ese caso debo darle la raz&oacute;n en cuanto a que los espa&ntilde;oles, en ocasiones, nos hemos comportado como verdaderos est&uacute;pidos; sin ir m&aacute;s lejos, por ejemplo, cuando permitimos que los brit&aacute;nicos se quedasen con el Pe&ntilde;&oacute;n despu&eacute;s de la guerra de sucesi&oacute;n, uno de los episodios m&aacute;s follaburros de nuestra triste historia. Una bronca hisp&aacute;nica entre candidatos a ce&ntilde;irse la corona, en la que se repartieron guantazos entre espa&ntilde;oles, ingleses, franceses y holandeses, y termin&oacute; con el primer Borb&oacute;n sentado en nuestro trono.
    </p><p class="article-text">
        Pero puestos a identificar errores, me cuesta encontrar uno m&aacute;s grande que abandonar la Uni&oacute;n Europea por la puerta de atr&aacute;s, pretendiendo -encima- dar un portazo. Creo que, a buena parte de la clase pol&iacute;tica brit&aacute;nica actual, le falta altura y ha entrado en una deriva sin rumbo. Dudo mucho de que, tanto los ingleses los espa&ntilde;oles, tengamos el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s sexual por los burros, pero dir&iacute;a que, en este asunto, hay m&aacute;s de uno que se ha comportado como un verdadero zoquete.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/follaburros_132_3465010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Follaburros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro de Cantabria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/futuro-cantabria_132_3476580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f0774c0-cb1a-40f0-a43e-fd4ae71c64dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro de Cantabria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más que un horizonte brillante, los cántabros vislumbramos ese gris de nuestro cielo cuando hablamos del futuro. Ya veremos lo que trae el viento de la bahía.</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a he escuchado a la presidenta del Banco Santander afirmar que el futuro de Cantabria es espectacular. Bueno, es mejor que diga que lo he le&iacute;do, porque exactamente, de su boca, yo no lo he escuchado y ya hemos visto estos d&iacute;as la sutileza de esa diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, nos dec&iacute;a la presidenta del Banco que nuestro futuro es espl&eacute;ndido y, francamente, no est&aacute; en mi &aacute;nimo contradecirla porque los conocimientos que ella tiene en materia econ&oacute;mica son infinitamente superiores a los m&iacute;os. Los contactos de los que dispone, los asesores que la aconsejan, los analistas que le presentan informes y la propia entidad que preside seguramente le proporcionan datos m&aacute;s que de sobra como para poder vislumbrar con mucha m&aacute;s claridad que la m&iacute;a el futuro de nuestra regi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que mi m&aacute;s ferviente deseo es que acierte con este pron&oacute;stico porque el futuro de Cantabria es el futuro de los c&aacute;ntabros y aunque sea en mi peque&ntilde;a cuota de fortuna, me considero aludido tambi&eacute;n en ese devenir que, en mi ignorancia, no veo tan halag&uuml;e&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Yo no manejo datos macroecon&oacute;micos ni microecon&oacute;micos, pero invito a los analistas a dar un paseo por el centro de Santander y seguro que, como m&iacute;nimo, comparten mi preocupaci&oacute;n. A menudo me cuesta reconocer mi propia ciudad cuando la recorro sin prisas. Calle a calle han cerrado tantos establecimientos y negocios de toda la vida que algunos de mis rincones favoritos ya no existen. Cafeter&iacute;as, relojer&iacute;as, pasteler&iacute;as, librer&iacute;as, tiendas de ropa, perfumer&iacute;as, droguer&iacute;as, peluquer&iacute;as y una lista que me llevar&iacute;a todo el d&iacute;a confeccionar, han pasado a mejor vida. O a peor vida, sin duda alguna, en lo que se refiere a los trabajadores y peque&ntilde;os empresarios que se ganaban el sustento en todos estos modestos negocios. Y tres cuartos de lo mismo ha ocurrido en Torrelavega.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Cantabria bati&oacute; en 2016 el doloroso record de su deuda, elev&aacute;ndola a 2.823 millones de euros e insisto en que no quiero entrar a valorar muy a fondo estos datos porque la econom&iacute;a est&aacute; lejos de ser mi especialidad. Pero da&ntilde;a los ojos mirar nuestros n&uacute;meros. Si pensamos en la industria, la regi&oacute;n ha sido barrida del mapa y por lo que respecta a las inversiones p&uacute;blicas, sonar&iacute;a a chiste si no fuera porque nos estamos refiriendo a un asunto muy doloroso. Para qu&eacute; vamos a recordar el AVE y otras infraestructuras que, ni pasaron, ni se las espera por aqu&iacute;. O el mercado inmobiliario, que ha rebajado el precio de la vivienda c&aacute;ntabra hasta dejarla por los suelos.
    </p><p class="article-text">
        Nos hablan de turismo pero carecemos del posicionamiento adecuado e incluso nuestra propia naturaleza nos descarta como competidores serios en, al menos, diez meses al a&ntilde;o. Miren a Andaluc&iacute;a, Levante o las islas y ver&aacute;n por qu&eacute;. Eso s&iacute;, tenemos carril bici.
    </p><p class="article-text">
        Los c&aacute;ntabros somos gente recia y correosa, que llevamos en nuestro ADN el pesimismo de aquellos a los que el destino ya les ha deslomado m&aacute;s de una vez. De modo que, cuando vemos las nubes de color acero que trae el viento gallego, pensamos que va a llover. Alguna vez el viento de la bah&iacute;a rachea repentinamente y la lluvia se aleja&hellip; pero todos salimos de casa con paraguas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/futuro-cantabria_132_3476580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro de Cantabria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro votos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/votos_132_3500291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66065da1-5e9e-40ea-a06a-92a1c6071e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro votos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apenas cuatro votos han decidido las primarias de los populares cántabros, cuatro votos que valen un liderazgo.</p></div><p class="article-text">
        Me ha dejado asombrado <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el resultado de las primarias del Partido Popular, que se han resuelto por cuatro escasos votos.</a> Bueno, esto de &ldquo;primarias&rdquo; es otro concepto que nos hemos tra&iacute;do de los Estados Unidos, aunque all&iacute; tienen un sentido un poco distinto ya que, a trav&eacute;s de las mismas, se elige a los electores, que despu&eacute;s votar&aacute;n al presidente y, por cierto, no es la &uacute;nica manera de designarlos, ya que tambi&eacute;n se hace a trav&eacute;s de los caucus y las convenciones. En fin, el d&iacute;a en que consigamos entender bien el sistema electoral norteamericano, ellos empezar&aacute;n a comprender el fuera de juego.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a los cuatro votos que han decidido la victoria de Mar&iacute;a Jos&eacute; S&aacute;enz de Buruaga sobre Ignacio Diego. Si lo pensamos, podr&iacute;a darse el caso de que la Presidencia del Partido Popular de Cantabria podr&iacute;a haberla decidido la familia de la candidata. Calculen: uno, su propio voto; dos, el voto de su pareja; tres, el voto de un hermano (ignoro si lo tiene) y cuatro, el voto de una prima carnal. Vale, es verdad, exagero, ya que se trataba de votos de compromisarios, pero es que a tales ajustes num&eacute;ricos ha llegado el partido, poniendo de manifiesto <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/politica/PP-cantabro-futuro-amenaza-masiva_0_625738271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una profunda divisi&oacute;n en dos bandos.</a>
    </p><p class="article-text">
        Cuando le&iacute;a estos d&iacute;as el fuego cruzado que ard&iacute;a entre ambas candidaturas, me acordaba de aquella an&eacute;cdota que contaba un novato diputado brit&aacute;nico cuando tuvo la ocasi&oacute;n, cierto d&iacute;a, de sentarse en el Parlamento y dirigirse a su l&iacute;der, Winston Churchill: &ldquo;Qu&eacute; emoci&oacute;n estar aqu&iacute;, sentados frente a nuestro enemigos&rdquo;. A lo que el genial pol&iacute;tico ingl&eacute;s respondi&oacute;: &ldquo;No se equivoque, joven; los que est&aacute;n ah&iacute; enfrente son nuestros rivales, nuestros enemigos est&aacute;n a nuestra espalda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que la ma&ntilde;ana de un ya lejano 3 de noviembre, un periodista c&aacute;ntabro -cuyo nombre me guardo, posiblemente por envidia de su exquisito olfato profesional- me anticip&oacute; delante de una taza de caf&eacute;, que al d&iacute;a siguiente, nombrar&iacute;an ministro a &Iacute;&ntilde;igo de la Serna y que si esto se confirmaba, la Presidencia regional del partido cambiar&iacute;a de manos. Eso s&iacute; que son profec&iacute;as porque&hellip; <em>voil&agrave;</em>!, de la chistera han salido los dos conejos.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta es muy tentadora sobre el tapete verde de la pol&iacute;tica auton&oacute;mica, pensando en unas futuras elecciones con Revilla bastante mayor y un Partido Regionalista rebuscando una corbata nueva en su ba&uacute;l ideol&oacute;gico. As&iacute; que, mientras gira la rueda de la fortuna, resulta que S&aacute;enz de Buruaga puede conseguir un pleno&hellip; con solo cuatro fichas.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier proceso electoral en el seno de un partido pone de manifiesto sus corrientes internas, sus movimientos tel&uacute;ricos y su equilibrio de fuerzas. Y ya sabemos que el aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Texas.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, estas primarias de los populares c&aacute;ntabros no han sido m&aacute;s que un ligero aperitivo con vermut comparado con la pantagru&eacute;lica comilona que ser&aacute;, que ya es, el proceso electoral de los socialistas a nivel nacional. Mientras Pedro S&aacute;nchez recorre Espa&ntilde;a en su Peugeot descacharrado, mientras Madina le prepara los martinis a Susana D&iacute;az y mientras Patxi pasaba por all&iacute;, sus correligionarios europeos se estremecen en Holanda y en Francia.
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo mejor ser&aacute; que invite a mi amigo periodista a otro caf&eacute;, a ver si es capaz de leer los posos y revelarme los misterios del destino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/votos_132_3500291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Mar 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro votos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otro autobús]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/autobus_132_3515599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9f36a14-8e75-4f86-ae52-20eac922a606_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otro autobús"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Plataformas, pelucas, brillos, canciones de los ochenta y tres reinonas cruzando el desierto australiano en un autobús. Solo que este es rosa. Y está lleno de plumas.</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo pude ver el autob&uacute;s en Santander, pero no ese naranja de los penes (o la ausencia de los mismos), sino el que recorre el interior de Australia en un viaje desquiciado bajo el nombre de Priscilla, en un espl&eacute;ndido musical representado en el Palacio de Festivales.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de un c&aacute;ntabro, <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/cultura/jaime-zatarain-entrevista-priscilla-respuesta-publico-droga-engancha-muchisimo_0_605089725.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jaime Zatara&iacute;n</a>, en uno de los papeles principales, le pon&iacute;a una pizca m&aacute;s de inter&eacute;s a un montaje atrevido y gamberro que, sin embargo, guarda dentro de s&iacute; mucha m&aacute;s profundidad que la estridencia de la m&uacute;sica ochentera o el brillo eterno de la purpurina.
    </p><p class="article-text">
        Porque si algo transporta a bordo la Reina del Desierto es la interminable lucha del individuo por aceptarse a s&iacute; mismo. Frente a las normas establecidas, frente a la brutalidad social, frente al hecho diferencial, pero sobre todo frente al espejo.
    </p><p class="article-text">
        No es sencillo representar, sobre las reducidas dimensiones de un escenario, un viaje a ninguna parte en el interior de un autob&uacute;s rosa que atraviesa el <em>outback</em> desde la modernidad de Sydney hasta un remoto casino en Alice Springs, arrollando a su paso koalas, canguros, cerveza, &oacute;palos y -sobre todo-, muchos prejuicios, que no son exclusivos de los paletos australianos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, entre inflexiones afectadas de voz, evocaciones de Madonna y vestidos de mamarracho, el espectador no tarda en descubrir el conflicto interno que viven los tres protagonistas en esa huida hacia adelante para enfrentar, cada cual, sus propios fantasmas: la vejez, la paternidad y, en definitiva, el miedo al rechazo. Miedo que se oculta bajo capas de maquillaje y trazos de <em>eye-liner</em>, pero miedo al fin.
    </p><p class="article-text">
        La brillantina, las pelucas, el vestuario excesivo, el lenguaje a medio camino entre lo pretencioso y lo soez, no contienen del todo esa caja de resonancia, llena de sufrimiento, que subyace en los personajes por muchos rulos, neum&aacute;ticos y fiestas que abrasen en este trayecto inacabable hacia s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        En cierta ocasi&oacute;n le&iacute; que Australia es el lugar del mundo donde viven m&aacute;s bichos que pueden matar a un ser humano, pero lo que queda claro a lo largo de esta historia es que los m&aacute;s peligrosos tienen dos patas y se muestran especialmente hostiles y agresivos ante aquellos cong&eacute;neres que son diferentes, que tienen un pelaje distinto.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, estas reinas del desierto chocan enseguida con la dolorosa verdad de que, por muchos espacios abiertos que encuentren, por muchas noches estrelladas que compartan, por muchos cielos rosas que transiten, solo encontrar&aacute;n cierta seguridad en la multitud de la gran ciudad, donde habitan otros individuos tan raros o m&aacute;s que ellos.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, tal y como afirma una Bernardette desgarrada, espl&eacute;ndidamente interpretada por Jos&eacute; Luis Mosquera, &ldquo;los caballeros son ya una especie en extinci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/autobus_132_3515599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Mar 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otro autobús]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Racing y la inmortalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/racing-inmortalidad_132_3529144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b001ce98-6995-4946-ba9c-a916383e4b70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Racing y la inmortalidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Racing ha sufrido tanto, ha sobrevivido a tantos palos, que ya ha alcanzado la inmortalidad y su pulso jamás dejará de latir.</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo tuve la suerte de volver a los Campos de Sport de El Sardinero; me gusta escribirlo as&iacute;, a la antigua, con el nombre de aquellos viejos y cercanos terrenos que eran escenario de encuentros deportivos entre caballeros.
    </p><p class="article-text">
        Haciendo c&aacute;lculos, creo que la &uacute;ltima vez que hab&iacute;a acudido al campo fue para presenciar un partido de Segunda Divisi&oacute;n contra el Guadalajara, un doloroso recuerdo que nos puso ya en la cuesta abajo directa hacia la Segunda B. Tuve varias etapas de socio, la &uacute;ltima de las cuales coincidi&oacute; con el regreso de mi admirado Quique Seti&eacute;n para verle impartir sus &uacute;ltimas lecciones de magisterio futbol&iacute;stico sobre este c&eacute;sped. Fui fiel durante bastantes a&ntilde;os, tanto en Primera como en Segunda, incluso compr&eacute; algunas acciones que, despu&eacute;s de las sucesivas ampliaciones, supongo que ya hoy ser&aacute;n algo as&iacute; como una millon&eacute;sima parte de una acci&oacute;n. Despu&eacute;s, temas familiares me alejaron del estadio los domingos.
    </p><p class="article-text">
        Me alegr&oacute; mucho volver al campo -aunque vivo ya desde hace alg&uacute;n tiempo en perpetua decepci&oacute;n con el deporte profesional-, porque me permiti&oacute; recuperar el olor a puro que asocio con un lejano d&iacute;a de mi infancia en el que mi abuelo me llev&oacute; a la ya derruida grada de Preferencia de los viejos campos anexos. Como no pod&iacute;a ser de otra manera, aquel primer e infantil bautismo racinguista fue un decepcionante empate contra el Real Oviedo.
    </p><p class="article-text">
        Pero les dec&iacute;a que el domingo ol&iacute;a a farias, los ni&ntilde;os caminaban de la mano de sus padres cumpliendo el mismo rito inici&aacute;tico, ondeaban las banderas, se vend&iacute;an patatas fritas y los seguidores visitantes caminaban desorientados y reconocibles con los colores de su equipo anudados al cuello.
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor vino cuando me acercaba ya a la puerta de acceso a mi localidad y escuch&eacute; a un se&ntilde;or muy mayor asegurar con toda la fe de su coraz&oacute;n que no morir&iacute;a con el equipo en la divisi&oacute;n de bronce. Esa resistencia ciega y senil, esa declaraci&oacute;n de principios, esa rebeli&oacute;n final por sostener lo que a uno verdaderamente le importa, volvi&oacute; a conmoverme y demostrarme que el Racing es inmortal, que est&aacute; tan grabado en la identidad de los c&aacute;ntabros, que late con el impulso de nuestros propios sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, en un remoto lugar de Grecia, cuando los paisanos locales me preguntaron por mi procedencia y les dije que era espa&ntilde;ol, ante mi asombro empezaron a hablarme del Racing y de Munitis hasta conseguir que me emocionara.
    </p><p class="article-text">
        Algo tiene el f&uacute;tbol, mucho m&aacute;s all&aacute; de su discutible belleza est&eacute;tica, de las pasiones que levanta, de la dulzura del triunfo, de la amargura de la derrota, que adquiere un nivel de comuni&oacute;n primitiva, at&aacute;vica. No son exactamente los colores de guerra, sino m&aacute;s bien el saludo secreto de una hermandad.
    </p><p class="article-text">
        El Racing ha sufrido mucho a lo largo de su historia, ha paseado con frecuencia por el lado oscuro del deporte, por los tribunales, por la humillaci&oacute;n, por la burla, por el escarnio, por la ruina. Pero es inmortal. Y su inmortalidad no est&aacute; en sus gestas, ni en sus haza&ntilde;as, sino en su propia locura rom&aacute;ntica. Da igual que los videomarcadores se caigan a pedazos, que nos juguemos la vida en Mutilvera o en Boiro, que nos olvide la televisi&oacute;n o que se r&iacute;an en Getafe.
    </p><p class="article-text">
        Mientras un ni&ntilde;o camine de la mano de su padre hacia el estadio, mientras perdure el humo de un puro que ya nadie fuma o mientras un viejo afronte la cara de la muerte preguntando c&oacute;mo va el Racing, el futuro est&aacute; asegurado. Y adem&aacute;s, lo mismo que a Rick y a Ilsa&hellip; siempre nos quedar&aacute; Par&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/racing-inmortalidad_132_3529144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Mar 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Racing y la inmortalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marrakech]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/marrakech_132_3541142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9a6179f-aca3-42ce-97dc-8488a02fe527_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Plaza de Jemaá El Fna, en la ciudad de Marrakech."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como decía Mark Twain, "viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente".</p></div><p class="article-text">
        Desde hace alg&uacute;n tiempo sostengo que la llegada de Ryanair ha sido lo mejor que le ha pasado a Cantabria desde los tiempos de los romanos. Aquella guerra cruel, que termin&oacute; con las tribus diezmadas por los llanos y la muerte de todos los hombres en edad militar fue el precio de la ciudadan&iacute;a y el Derecho, que a&uacute;n hoy en d&iacute;a se estudia en nuestras facultades.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a los aviones. El reciente anuncio de que <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Ryanair-conectara-Santander-Marrakech-octubre_0_618039112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santander tendr&aacute; dos vuelos semanales a Marrakech</a>, a partir del mes de octubre, ven&iacute;a a convencerme de que el <em>low-cost</em> ha abierto a los c&aacute;ntabros modernos la puerta del mundo, despu&eacute;s de siglos de aislamiento que a&uacute;n perduran en otras comunicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Con el AVE olvidado y nuestros vecinos vascos recibiendo la alta velocidad en sus tres capitales, la v&iacute;a f&eacute;rrea es una quimera por m&aacute;s que nos ofrezcan trenes que te dejar&aacute;n en la capital del reino -catenaria mediante- en apenas &iexcl;tres horas de viaje! Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad...
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que nos queda el consuelo de asomarnos al mundo con la ayuda de nuestros amigos irlandeses, gracias a los cuales, muchos c&aacute;ntabros hemos podido disfrutar de los tesoros de la Ciudad Eterna, nos hemos lanzado a las rebajas de Londres o hemos alucinado con la postmodernidad berlinesa.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Mark Twain, &ldquo;viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente&rdquo;, de modo que, incomodidades aparte, la riqueza que se obtiene conociendo a otros hombres, probando otra comida y escuchando las campanas de otro pueblo, es un verdadero tesoro vital.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, esta nueva ventana que se nos abre al reino de Marruecos representa una gran oportunidad de experimentar una ciudad fascinante en la que a&uacute;n sobreviven tradiciones tan antiguas como los aguadores, las pintoras de henna o los contadores de cuentos, que se re&uacute;nen en torno a la famosa Djemaa el Fna, una de las plazas m&aacute;s asombrosas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Las mezquitas, los palacios, la medina, los caf&eacute;s o la legendaria Mamounia -el hotel favorito del mism&iacute;simo Winston Churchill- forman un universo de contrastes que ahora quedar&aacute; al alcance de los c&aacute;ntabros en condiciones mucho m&aacute;s razonables de lo que hasta ahora constitu&iacute;a un viaje m&aacute;s largo, con sus desesperantes escalas y sobre todo, mucho m&aacute;s costoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo, es una magn&iacute;fica oportunidad para conocer otra manera de vivir, para observar el mundo con otra perspectiva y para conectar con nuestros vecinos del otro lado del Estrecho, tan diferentes de nosotros en muchas de sus costumbres como similares en el mutuo deseo de vivir en paz y prosperar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/marrakech_132_3541142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marrakech]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Cantabria,Ryanair,Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Extrañas mezclas de colores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/extranas-mezclas-colores_132_3555571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef626c60-a576-41d2-9f2d-2f8fbdd41480_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El consejero Juan José Sota durante el debate presupuestario en el Parlamento. | ROMÁN GARCÍA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos partidos tan diferentes como PP y Podemos rechazan los presupuestos de Cantabria desde ángulos opuestos pero con los mismos argumentos.</p></div><p class="article-text">
        Cuando mis dos hijos eran peque&ntilde;os, con peri&oacute;dica frecuencia ambos sol&iacute;an plantearme un debate que no por revisado y repasado terminaba de cerrarse. Sosten&iacute;a cada uno de ellos que el otro era mi hijo favorito, argumento que llevaban a extremos m&aacute;s radicales con ocasi&oacute;n de rabietas puntuales. Supongo que, cuando a &nbsp;uno le negaba una petici&oacute;n poco razonable, procuraba establecer supuestos agravios comparativos con el otro para fundamentar as&iacute; su demanda y aportar pruebas fehacientes de la acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al final llegu&eacute; a la inmodesta conclusi&oacute;n de que yo deb&iacute;a ser un buen padre, ya que si cada uno de ellos ve&iacute;a en el otro al favorito, con ello me estaban diciendo tambi&eacute;n por separado que, en realidad, no privilegiaba a ninguno de los dos.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo de este recuerdo, me ha llamado la atenci&oacute;n que Partido Popular y Podemos se hayan opuesto -cada uno por su lado- a la aprobaci&oacute;n de los presupuestos generales de Cantabria e, imitando a mis hijos, ambas formaciones hayan recurrido a similares argumentos. Tal como <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Ciudadanos-Gobierno-PRC-PSOE-aprobar-purespuestos_0_615589332.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicaba eldiario.es</a>, las quejas son muy parecidas: que si los presupuestos est&aacute;n &ldquo;sobredimensionados&rdquo;, que si &ldquo;no son realistas&rdquo;, que si &ldquo;traer&aacute;n recortes&rdquo;&hellip; en fin, ya sabemos que la pol&iacute;tica siempre hace extra&ntilde;os compa&ntilde;eros de cama, pero es que en este caso es una verdadera perversi&oacute;n morbosa.
    </p><p class="article-text">
        La gama crom&aacute;tica es tan caprichosa que azul y morado forman un matiz violeta, casi p&uacute;rpura. Si consultan el significado que se le atribuye generalmente este color se quedar&aacute;n tan perplejos como yo:&nbsp;&ldquo;Es un s&iacute;mbolo de la eternidad, de ah&iacute; que tambi&eacute;n se relacione con la teolog&iacute;a y la magia. Es el color de la fe&rdquo;. Ya ven lo que pasa al mezclar colores; como dec&iacute;a aquel ministro: los experimentos, en casa y con gaseosa.
    </p><p class="article-text">
        No conozco a fondo los presupuestos, as&iacute; que no puedo juzgar con el suficiente criterio si las cr&iacute;ticas de populares y podemitas est&aacute;n justificadas, pero lo que s&iacute; s&eacute; es que, sin presupuestos, es imposible gobernar con un m&iacute;nimo de recorrido. Claro que para sacar adelante estas cuentas, regionalistas y socialistas han necesitado a&ntilde;adir <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/politica/Ciudadanos-aprobara-presupuestos-Gobierno-Cantabria_0_594940848.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro color a su propia paleta: el naranja</a>.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, la mezcla que se produce entre el rojo socialista, el rojiblanco regionalista con tonos verdes y el naranja ciudadano, produce un marr&oacute;n en cuyo significado ser&aacute; mejor que no profundicemos.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier forma debemos valorar desde una &oacute;ptica positiva estos cruces de apoyos, rivalidades e intereses, porque, en realidad, representan tambi&eacute;n la complejidad de nuestra propia regi&oacute;n y el Parlamento de Cantabria resulta en el crisol de todas esas ideolog&iacute;as. De modo que pactos y di&aacute;logos son ahora instrumentos <em>sine qua non</em> para gobernar y, si lo trasladamos a la esfera de lo cotidiano, lo son tambi&eacute;n para convivir con un m&iacute;nimo de sosiego.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, para solucionar el conflicto aquel que preocupaba e indignaba a mis hijos sobre cu&aacute;l de los dos es el favorito, les dije que entregar&iacute;a un sobre lacrado a un notario y solamente a mi fallecimiento podr&iacute;a abrirse para desvelar, al fin, qui&eacute;n de los dos ten&iacute;a raz&oacute;n. Hasta entonces&hellip; permanecer&aacute; el misterio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/extranas-mezclas-colores_132_3555571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Extrañas mezclas de colores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz,Podemos,PP - Partido Popular,Presupuestos 2017,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tierra baldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tierra-baldia_132_3567803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73290cb9-e3b9-4375-8689-8e2fe3fb3f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tierra baldía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad pierde habitantes a un ritmo alarmante y basta dar un paseo para percatarse de que algo estamos haciendo mal.</p></div><p class="article-text">
        Seguramente, mientras le&iacute;a el otro d&iacute;a 'La tierra bald&iacute;a' se me contagi&oacute; la angustia del viejo poema de T.S. Elliot, pero ese estr&eacute;s qued&oacute; severamente agravado tras hojear una estad&iacute;stica del INE que habla de una notable p&eacute;rdida de poblaci&oacute;n en Santander.
    </p><p class="article-text">
        Realmente no hace falta mirar con demasiado detenimiento las cifras del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica para conocer que hemos perdido cerca de diez mil habitantes en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Basta con dar un corto paseo por nuestra ciudad para percatarte de que algo estamos haciendo mal.
    </p><p class="article-text">
        Me hace da&ntilde;o a la vista, por ejemplo, mirar los bajos del Gran Casino, anta&ntilde;o tan rebosantes de movimiento que se hac&iacute;a imposible pensar en verlos ahora tan cerrados y solitarios. Junto al vac&iacute;o ausente de las terrazas apenas queda la sombra de los recuerdos juveniles en el Lisboa, donde no era dif&iacute;cil tomarte un par de cervezas con los jugadores del Racing por compa&ntilde;&iacute;a. No me invento nada, en aquellos d&iacute;as pagabas una ronda a Quinito y Jim&eacute;nez y ellos correspond&iacute;an de inmediato, mientras te comentaban el &uacute;ltimo partido. Me puede la nostalgia de una &eacute;poca en la que el f&uacute;tbol era f&uacute;tbol, el Racing era el Racing, la cerveza era cerveza y El Sardinero era El Sardinero.
    </p><p class="article-text">
        Las tablas tapan ahora sus ventanales, lo mismo que los del Venecia, donde mi padre y sus amigos se jugaban el caf&eacute; y las copas de co&ntilde;ac al mus. Ni siquiera sobrevive aquel chino que vend&iacute;a una fruta m&aacute;s que pasable en el mismo local donde los que ya tenemos cierta edad nos hemos jugado el prestigio en unos cuantos pierde-paga al futbol&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero la gente se marcha de Santander y eso quiere decir que en esta ciudad ya no quedan oportunidades. Hacen las maletas y buscan un lugar m&aacute;s benigno, m&aacute;s abierto y m&aacute;s amable, que les proporcione una m&iacute;nima oportunidad de vivir y cumplir una cent&eacute;sima parte de sus sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>En las playas de Margate -escribe Elliot-</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no puedo enlazar nada con nada.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Las u&ntilde;as rotas en manos sucias.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi pueblo, humilde pueblo,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que no espera nada.</em>
    </p><p class="article-text">
        Los precios de la vivienda siguen muy altos, los sueldos no tienen la m&aacute;s m&iacute;nima relaci&oacute;n de dignidad con una vida respirable y el viejo paradigma de esfuerzo igual a &eacute;xito ya no se sostiene ni en los c&aacute;lidos d&iacute;as de sur.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que lo escribo con la amargura de tener a un hijo de veinticuatro a&ntilde;os busc&aacute;ndose la vida al otro lado del mundo, pero le admiro que reniegue de este marco incomparable que nos regala paisajes fotogr&aacute;ficos, pero no nos deja vivir.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tras las rojas antorchas en los rostros sudorosos -contin&uacute;a Elliot-</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>tras el escarchado silencio en los jardines,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>tras la agon&iacute;a en lugares de piedra,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la exclamaci&oacute;n y el llanto,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>palacio y c&aacute;rcel y estampido.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sobre montes lejanos del trueno en primavera,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>aquel que estuvo vivo, ahora est&aacute; muerto.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tierra-baldia_132_3567803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tierra baldía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eurofollón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/eurofollon_132_3581000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a28dbd41-1b2e-426f-bd4f-42be0b8fe64b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Manel Navarro representará a España en Eurovisión con &quot;Do it for your lover&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece que lo hacen a propósito, en busca de cuota de pantalla. No hay asunto relacionado con Eurovisión que no termine en líos.</p></div><p class="article-text">
        Cre&iacute; que el n&uacute;cleo informativo del fin de semana se estructurar&iacute;a en torno al congreso de Podemos en Vistalegre, con Iglesias y Errej&oacute;n disput&aacute;ndose el poder; o si no entre los populares, que ten&iacute;an un interesant&iacute;simo debate abierto en torno a si su logotipo es una gaviota o un charr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero temas tan fascinantes se vieron ensombrecidos porque lo verdaderamente interesante pas&oacute; en la designaci&oacute;n de nuestro representante para el festival de Eurovisi&oacute;n que, este a&ntilde;o, tendr&aacute; lugar en Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        Me parece que as&iacute;, casi sin quererlo, me estoy convirtiendo en un <em>eurofan</em>, porque &eacute;sta es la segunda vez que escribo sobre el festival, pero es que cada vez que leo o escucho algo en torno a este asunto, la columna me la dejan a huevo.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente est&aacute; ya muy pr&oacute;ximo el renacer de Eurovisi&oacute;n porque ha ca&iacute;do tan bajo y est&aacute; tan enfangado, que ya no puede sino rebotar hacia arriba. Desde las famosas votaciones en las que ya ni siquiera necesitamos a Uribarri para saber que Moldavia votar&aacute; a Ruman&iacute;a y Finlandia a Laponia, el nivel de emponzo&ntilde;amiento comienza a manifestarse ya antes, incluso, de que comience el festival.
    </p><p class="article-text">
        En el concurso previo para resolver qui&eacute;n representar&aacute; a Espa&ntilde;a, vi al pobre Jaime Cantizano pasar el peor rato de su vida mientras el p&uacute;blico asistente gritaba un tongo-tongo que le hizo pasar m&aacute;s verg&uuml;enza (a&uacute;n) que cuando presentaba '&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s coraz&oacute;n?'. Seguro que, al finalizar la votaci&oacute;n, a&ntilde;or&oacute; aquellas noches de vino y de rosas con Mar&iacute;a Pati&ntilde;o, Jes&uacute;s Mari&ntilde;as y Chelo Garc&iacute;a Cort&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por si no lo vieron, les contar&eacute; que -&iexcl;oh sorpresa!-, las votaciones del p&uacute;blico terminaron en empate entre dos de los candidatos, de modo que el jurado, compuesto por tres miembros, deb&iacute;a elegir al vencedor final, entre el bochorno de los gritos del p&uacute;blico, que se inclinaba por una tal Mirela.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fue el otro finalista, Manel Navarro, el elegido por los &ldquo;expertos&rdquo; y, en su alegr&iacute;a, tuvo un recuerdo hacia los espectadores mediante un televisivo corte de mangas que desment&iacute;a las palabras melindrosas con las que se dirigi&oacute; al (no del todo) respetable.
    </p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n es tan mala como cualquiera de las dem&aacute;s e incluso tan mala como las que sonar&aacute;n el pr&oacute;ximo 9 de mayo en Kiev, pero lo asombroso es el impacto medi&aacute;tico que adquiere a&ntilde;o tras a&ntilde;o el festival a causa de sus follones.
    </p><p class="article-text">
        No estoy del todo de acuerdo con el bueno de Errol Flynn cuando dec&iacute;a aquello de &ldquo;lo importante es que hablen de m&iacute;, aunque sea bien&rdquo; y lo cierto es que Eurovisi&oacute;n es puro espect&aacute;culo televisivo gracias a sus l&iacute;os. Desde el pobre Daniel Diges, horrorizado mientras un espont&aacute;neo le jod&iacute;a la oportunidad de su vida, hasta el eurovacile del <em>chiki-chiki</em>, pasando por la filos&oacute;fica Nuria Ferg&oacute;: &ldquo;Nos tienen man&iacute;a, que les den por el culo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y lo bueno del caso es que el festival no carece, en s&iacute;, de un buen motivo para existir; es una de las pocas cosas que los europeos casi hacemos juntos. La otra es ver la Champions. Pero Eurovisi&oacute;n tiene su historia y su recorrido, as&iacute; que bien podr&iacute;a hacerse algo por recuperar su aut&eacute;ntico sentido y dejar de ser -de una vez- el hazmerre&iacute;r continental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/eurofollon_132_3581000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eurofollón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eurovisión,Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos remolques mal aparcados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/remolques-mal-aparcados_132_3592617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f89e8406-478d-4837-9dbf-d6817a7f18d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Obras del Centro Botín en el entorno de la Bahía de Santander. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo siento, lo confieso, soy un inculto o un ciego, pero el edificio aún inacabado del Centro Botín no me gusta nada. Al contrario, intento rodearlo con la mirada, debo ser un antiguo.</p></div><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pas&eacute; muy cerca del edificio del Centro Bot&iacute;n y, a pesar de la tarde desapacible, la lluvia, el viento y el paraguas tembloroso, me impact&oacute; profundamente su fealdad. No es que no lo conociese, claro, todos los santanderinos lo hemos visto por narices, ya que los ojos siempre se nos van hacia la bah&iacute;a, esa ni&ntilde;a luminosa pero de rostro a menudo gris, a la que todos amamos desde la primera vez que la vimos.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que se han escrito r&iacute;os de tinta a favor y en contra del proyecto, pero una mirada serena, desapasionada, imparcial, me confirma lo que ya sospechaba cuando vi las infograf&iacute;as y luego cuando empez&oacute; a levantarse el edificio: lo rechazo desde mi m&aacute;s profunda <em>santanderinidad</em>.
    </p><p class="article-text">
        Dice un proverbio &aacute;rabe que, antes de hablar, te asegures de que tus palabras sean m&aacute;s bellas que el silencio. Por eso, creo que la visi&oacute;n de estos mastodontes gal&aacute;cticos, que a m&iacute; me recuerdan a dos caravanas mal aparcadas, a punto de subir al ferry, de ninguna manera mejora el paisaje que tapa: una de las bah&iacute;as m&aacute;s bellas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        No tengo el placer de conocer a la presidenta del Banco Santander, pero algo dentro de m&iacute; me susurra que ella estar&iacute;a siquiera remotamente de acuerdo con esta apreciaci&oacute;n m&iacute;a, fruto de un d&iacute;a lluvioso y torcido, t&iacute;pico de nuestra tierra, batida por los vientos y el mar.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, en un examen, a mis estudiantes de Comunicaci&oacute;n les propuse redactar una nota de prensa anunciando el abandono del proyecto y la demolici&oacute;n del edificio. Cuando le&iacute; los resultados, pens&eacute; que si la presidenta del banco hubiera podido leerlos, quiz&aacute; hiciera realidad aquel ejercicio imaginario.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces nos acusan a los monta&ntilde;eses de tirar piedras contra nuestro propio tejado, ampar&aacute;ndose en un supuesto bien com&uacute;n o en una visi&oacute;n autodestructiva de Cantabria, pero yo me niego a aceptar ese cargo venenoso e injusto. La Duna de Zaera, por ejemplo, es la otra cara de esta moneda, un proyecto brillante, atrevido, moderno y plenamente adaptado a un entorno que a&uacute;n embellece. O la restauraci&oacute;n del Dique de Gamazo, que recupera una de nuestras se&ntilde;as de identidad y nos devuelve un trozo muy valioso del pasado de esta ciudad que vive -si la dejan- mirando al mar, o eso cantaba Jorge Sep&uacute;lveda.
    </p><p class="article-text">
        Sobre gustos no hay nada escrito, es cierto, y seguro que hay un amante de las l&iacute;neas del edificio por cada una de mis torvas miradas al panel de televisi&oacute;n gigante sostenido sobre una de las fachadas. O a esas escaleras de incendios que recuerdan a las calles de Brooklyn, cuando los <em>sharks</em> peleaban a navajazos contra los <em>jets</em> al ritmo de <em>West Side Story</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ser que no me lo merezca, que no sepa yo apreciar las ideas vanguardistas de Renzo Piano, o no sea capaz de ver el futuro de capital cultural coronada que le espera a esta ciudad a pesar de mis quejas. Yo no soy arquitecto y no entiendo demasiado del tema, pero, para empezar, se le pod&iacute;a haber encargado la obra a un c&aacute;ntabro, &iquest;o es que no tenemos arquitectos en Cantabria?
    </p><p class="article-text">
        Igual estoy amargado por el silbido del viento y un poco zumbado por los calores del Sur col&aacute;ndose en la ciudad despu&eacute;s de rodear Pe&ntilde;a Cabarga. Pero lo siento, el edificio no me gusta un pimiento y creo sinceramente que se pod&iacute;a haber hecho algo mucho m&aacute;s bonito&hellip; sobre el suelo m&aacute;s emblem&aacute;tico de la ciudad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/remolques-mal-aparcados_132_3592617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos remolques mal aparcados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Centro Botín,Santander,Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mexicanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mexicanos_132_3607851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/330c38e6-e840-4738-b6d8-bd8ab0d6c4c1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Trump no le gustan los mexicanos, quizá es que no les ha tratado lo suficiente. Claro que, seguramente, solo son los primeros de su lista negra.</p></div><p class="article-text">
        Desconozco la raz&oacute;n de la perra que ha cogido Trump con los mexicanos, pero desde luego no recuerdo haber escuchado a ning&uacute;n dirigente pol&iacute;tico, ni siquiera al m&aacute;s lun&aacute;tico Milosevic o al Maduro m&aacute;s desquiciado, insultar de semejante manera a un pa&iacute;s y a sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; los mexicanos que ha podido tratar Trump, pero le voy a presentar a unos pocos a los que yo s&iacute; he tenido la oportunidad de conocer. El primero de todos se llamaba Demetrio y nos vimos por primera vez cuando ambos ten&iacute;amos 14 a&ntilde;os. Una ma&ntilde;ana, con el curso ya empezado, apareci&oacute; por la puerta de mi clase y el profesor le orden&oacute; sentarse a mi lado. Era t&iacute;mido y callado, pero d&iacute;a tras d&iacute;a nos fuimos conociendo y, aunque ten&iacute;a un acento peculiar, me pareci&oacute; exactamente igual que los dem&aacute;s ni&ntilde;os; quiero decir que no gastaba bigote ni llevaba una cartuchera en el pecho. Eso s&iacute;, consigui&oacute; fascinarme cuando cierto d&iacute;a le vi escribir en un formulario su lugar de procedencia: SLP. &iquest;SLP? -le pregunt&eacute;-, &iquest;Eso es un sitio? San Luis de Potos&iacute;, joder -me respondi&oacute;- clavando el taco ya en un tono pr&aacute;cticamente callealtero.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podr&iacute;a hablarle de una se&ntilde;ora mayor, a la que conoc&iacute; cuando atend&iacute;a una cantina en la carretera de las ruinas de Chichen Itz&aacute;, despu&eacute;s de pasar ciudades tan evocadoras como M&eacute;rida, Izamal o Santa Luc&iacute;a, a 10.000 kil&oacute;metros de casa. La anciana prepar&oacute; unas enchiladas que todav&iacute;a me provocan hoy en d&iacute;a ganas de abrazarla, porque seguramente el ingrediente secreto que utiliz&oacute; fue el cari&ntilde;o que puso al preparar las tortillas.
    </p><p class="article-text">
        Aquella misma tarde, en una peque&ntilde;a ciudad llamada Valladolid, vi a dos ni&ntilde;as de unos 14 a&ntilde;os mirar el escaparate de una abarroter&iacute;a con tal devoci&oacute;n que no pude evitar acercarme para ver con mis propios ojos el objeto de sus suspiros. Era un vestido de novia, blanco y radiante.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podr&iacute;a presentarle a Alfredo, un profesor de Comunicaci&oacute;n Audiovisual que con una sola frase en sus labios comunicaba m&aacute;s que cien ruedas de prensa llenas de bravuconadas e improperios en la Casa Blanca.
    </p><p class="article-text">
        O a Karlo, un estudiante del Distrito Federal que disfruta de una beca, aqu&iacute;, en nuestra ciudad y la recorre -cuando los estudios le dejan un minuto- con mirada noble y una educaci&oacute;n que ya quisieran para s&iacute; en Princeton o en Yale.
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico hay muchos indeseables, sin duda; pero &iquest;y en los Estados Unidos? &iquest;O en Espa&ntilde;a, sin ir m&aacute;s lejos? Tambi&eacute;n hay mucha gente honrada y trabajadora, la mayor&iacute;a, a la que un pat&aacute;n no puede robarles un &aacute;pice de dignidad. Algunos tienen poco dinero, otros tienen algo m&aacute;s y los hay que tienen mucho, pero tratar a un pueblo de violadores y traficantes no es m&aacute;s que una demostraci&oacute;n de ignorancia supina y pr&aacute;cticamente incurable, porque parece voluntaria. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, yo no estoy seguro de que el famoso muro vaya a perjudicar tanto a M&eacute;xico, &iquest;qui&eacute;n sabe? Es verdad que algunos cruzan la frontera en direcci&oacute;n norte con intenciones poco honorables, pero hay muchos viajeros que tambi&eacute;n la cruzan en direcci&oacute;n sur y no precisamente con el prop&oacute;sito de peregrinar a la Virgen de Guadalupe.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien elogia, en el nuevo presidente estadounidense, su compromiso por cumplir sus promesas; bueno, tambi&eacute;n Hitler anunci&oacute; que resolver&iacute;a &ldquo;la cuesti&oacute;n jud&iacute;a&rdquo;&hellip; y lo cumpli&oacute;. En fin, todo mi afecto hacia los mexicanos y conf&iacute;o en que nuestras autoridades, por una vez, se posicionen firmemente a su lado, lo mismo que el resto de la Uni&oacute;n Europea. Es verdad que Trump se enfadar&aacute; con nosotros, pero de todas formas es lo que ocurrir&aacute; tarde o temprano, sencillamente no estamos en la parte de arriba de su lista negra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mexicanos_132_3607851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mexicanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Estados Unidos,Donald Trump,Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay nada inventado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/inventado_132_3623589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bac45a78-13a6-4799-9768-7754d8d85c80_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El talento nunca tiene miedo de aportar su estilo personal y mucho menos de rodearse de más talento, porque eso engrandece a todos.</p></div><p class="article-text">
        No me gustan los videos de internet. Estoy cansado de gatitos beb&eacute;s, saltos, chistes, ca&iacute;das, imitaciones&hellip; En cuanto veo asomar uno en mi WhatsApp me echo a temblar. Pero el otro d&iacute;a vi algo maravilloso. Les pongo en situaci&oacute;n. Bruce Springsteen ofrece un concierto en directo en Leipzig (Alemania); todo va bien, m&aacute;s o menos dentro de lo esperado. De repente un tipo consigue hacer llegar al escenario una especie de cartel con algo escrito.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, no es un cartel, para que vean lo rudimentario que es el asunto, se trata en realidad de un parasol de esos que se ponen en los parabrisas de los coches cuando uno se va a la playa. Como digo, hay unas letras apresuradas y manuscritas con un rotulador negro. El <em>Boss</em> le echa un vistazo y sonr&iacute;e.
    </p><p class="article-text">
        Lo que el mensaje le propone es que cante 'You never can tell'. Se trata de un viejo &eacute;xito de Chuck Berry, compuesto mientras estaba entre rejas en una prisi&oacute;n federal por inmoralidad. A los norteamericanos les indigna mucho eso de la inmoralidad, sobre todo si se le atribuye a un negro. Pero la canci&oacute;n se hizo mucho m&aacute;s conocida a ra&iacute;z del famoso baile de John Travolta y Uma Thurman en 'Pulp fiction', la magistral pel&iacute;cula de Tarantino.
    </p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n no forma parte del repertorio, as&iacute; que Springsteen mira a los chicos de su banda, que son m&aacute;s o menos de su misma quinta y pr&aacute;cticamente pudieron haber hecho la mili conmigo en Araca y se pone a tararear. Y all&iacute; estaba &eacute;l. Una estrella mundial, una parte de la historia viva del rock mascullando &ldquo;give me a cable&hellip;&rdquo;, &eacute;chenme un cable, mientras se pone a buscar el tono de la canci&oacute;n como si estuviera en la ducha de su casa.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, todo empieza a encajar. Este vejestorio de Nueva Jersey, con la camisa azul marino, casi de los domingos, empapada en sudor, se lanza despacio con los primeros acordes. &ldquo;It was a teenage wedding&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que, de repente, con su particular rugido, Springsteen ataca la canci&oacute;n en su m&aacute;s puro estilo, magistralmente secundado por la banda hasta alcanzar un plano sublime. Suena el saxo, suena la trompeta, suena el piano, suena la bater&iacute;a y &ldquo;c&eacute;st la vie... said the folks&hellip;&rdquo;. As&iacute; es la vida, dijeron los muchachos.
    </p><p class="article-text">
        La actuaci&oacute;n es toda una lecci&oacute;n de talento y liderazgo en directo. El talento nunca tiene miedo de aportar su estilo personal y mucho menos de rodearse de m&aacute;s talento, porque eso engrandece a todos. Cada vez que escucho eso de que &ldquo;ya est&aacute; todo inventado&rdquo; me dan n&aacute;useas, porque es colocarnos auto-barreras para evitar que se desarrollen nuestras aptitudes y nuestro potencial. Si todo estuviera inventado ya, seguir&iacute;amos viviendo en la Edad de Piedra persiguiendo in&uacute;tilmente a los mamuts con un palo.
    </p><p class="article-text">
        No, casi nada est&aacute; inventado y es nuestra obligaci&oacute;n abrir nuevos caminos, buscar nuevas fronteras, encontrar nuevos l&iacute;mites y, sobre todo, sumar esfuerzos y talento, especialmente en una &eacute;poca en la que muchos proponen dejar las riendas en las manos de un hombre fuerte que nos haga grandes otra vez. No, seguramente nunca fuimos tan grandes como cre&iacute;amos, ni somos tan peque&ntilde;os como nos pensamos ahora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/inventado_132_3623589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No hay nada inventado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bruce Springsteen,Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Obama paga el solomillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/obama-paga-solomillo_132_3635912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f025f9f8-9e3f-431e-8880-0faa5374e7a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Derogando la ley de pies secos y mojados, Obama ha pagado su viajecito a Cuba, donde temas como el bloqueo o Guantánamo quedaron en el olvido.</p></div><p class="article-text">
        Si ha habido un personaje decepcionante en el mundo de la pol&iacute;tica, para m&iacute; ese es Barack Obama. De otros no esperaba gran cosa, as&iacute; que poco podr&iacute;a haberles exigido despu&eacute;s, pero la irrupci&oacute;n de Obama fue una corriente el&eacute;ctrica que recorri&oacute; buena parte del mundo, una chispa de luz en un momento de oscuridad generalizada.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que tiene mucha pinta de que vaya a cumplirse aquello de &ldquo;otros vendr&aacute;n que bueno te har&aacute;n&rdquo;, porque la primera rueda de prensa de Trump ha sido una de las mayores mamarrachadas que se han visto en una comparecencia ante los medios. Y vaya si estamos curados de espanto a estas alturas.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a Obama. Recuerdo que incluso vi con expectaci&oacute;n la retransmisi&oacute;n de su discurso de toma de posesi&oacute;n; aquel Washington helador y sus palabras mezcladas con un m&aacute;gico halo de vaho, desafiando a la crisis. No era solo la econom&iacute;a, era la recuperaci&oacute;n moral, el regreso a los valores, la fuerza interior, mirar hacia el ma&ntilde;ana con los ojos limpios. Era tan contagioso que a 10.000 kil&oacute;metros de la capital estadounidense el mensaje cal&oacute; con el mismo impacto y, por primera vez en mucho tiempo, la gente crey&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        No se exactamente cu&aacute;nto dur&oacute; aquel efecto, pero poco a poco el eco de las palabras se fue apagando, el d&iacute;a a d&iacute;a pol&iacute;tico volvi&oacute; a ensombrecer aquel instante fr&iacute;o pero claro y lo de siempre volvi&oacute; a ser lo de siempre. Quiz&aacute; la concesi&oacute;n de aquel Nobel de la Paz, apresurado y sin contenido, le nubl&oacute; la vista.
    </p><p class="article-text">
        Obama empez&oacute; a parecer cada d&iacute;a m&aacute;s blanco, f&iacute;sica, econ&oacute;mica y mentalmente; las cosas no cambiaban en Irak ni Afganist&aacute;n y, quitando los juegos de guerra que (supuestamente) acabaron con la &ldquo;neutralizaci&oacute;n de Bin Laden&rdquo; -as&iacute; lo suelen llamar all&iacute;- la vida sigui&oacute; igual. El loable intento de dotar al pa&iacute;s de un sistema sanitario choc&oacute; con demasiadas dificultades y, aunque super&oacute; la barrera del Tribunal Supremo, est&aacute; plagado de problemas que no terminan de resolverse.
    </p><p class="article-text">
        En marzo del a&ntilde;o pasado Obama pareci&oacute;, de nuevo, afrontar con valent&iacute;a un tema serio y viaj&oacute; a Cuba para rebajar las tensiones con el r&eacute;gimen castrista. Sin embargo, el tiempo ha dejado al descubierto el parip&eacute; presidencial cuando ha llegado la factura del solomillo que se zamp&oacute; en el paladar San Crist&oacute;bal.
    </p><p class="article-text">
        Aquel pase&iacute;to por La Habana Vieja y el aparente acercamiento termin&oacute; tan r&aacute;pido como la tormenta tropical que le acompa&ntilde;&oacute;. Al final, ni se trat&oacute; seriamente el asunto del bloqueo econ&oacute;mico que tortura al pueblo cubano, ni se habl&oacute; con los disidentes, ni se mencion&oacute; para nada la palabra Guant&aacute;namo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora Obama se despide derogando la famosa ley de pies secos y pies mojados, en vigor desde la &eacute;poca de Clinton, y nos damos cuenta de que son los honorarios por el viaje tur&iacute;stico a la isla y los beneficios que &eacute;ste aport&oacute; en t&eacute;rminos de imagen pol&iacute;tica. Bien podr&iacute;a haber dejado este asunto en manos de su sucesor, que seguramente le hubiera hecho el trabajo sucio con entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que los Obama hacen una pareja estupenda, que el &aacute;rbol de Navidad de la Casa Blanca estaba espectacular, que las ni&ntilde;as son muy fashion, que su perro es muy simp&aacute;tico&hellip; pero qu&eacute; gran decepci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/obama-paga-solomillo_132_3635912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Obama paga el solomillo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz,Barack Obama,Estados Unidos,Cuba,Guantánamo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las trenzas de la princesa Leia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/trenzas-princesa-leia_132_3649978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3c9fc77-973e-4471-bea3-732e90ac956d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No era despampanante, ni falta que le hacía. Valiente y decidida, sucumbió al toque canalla. Ahora está en una galaxia muy lejana. Que La Fuerza le acompañe.</p></div><p class="article-text">
        Yo apenas ten&iacute;a quince a&ntilde;os la primera vez que vi a la princesa Leia Organa y, aunque no fue un flechazo a primera vista, reconozco que La Fuerza lat&iacute;a intensamente en ella. Le debo dos cosas, as&iacute; que, ahora que ha partido hacia una galaxia muy lejana, es el momento para pag&aacute;rselas a mi modesta manera: escribiendo un texto sobre ella.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que conoc&iacute; a la princesa Leia, las hero&iacute;nas de mis historias favoritas eran bellos floreros que acompa&ntilde;aban a su campe&oacute;n. Una especie de premio final o descanso del guerrero al que ten&iacute;a derecho el caballero despu&eacute;s de arriesgar su vida y derrotar a ese milenario drag&oacute;n que es el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Estaba Sigrid de Thule, aquel pedazo de n&oacute;rdica por cuya rubia cabellera suspiraba el Capit&aacute;n Trueno. Era guapa y buena moza, pero aparte de gobernar un reino helado y misterioso, apenas aportaba gran cosa. Al Jabato, por su parte, le gustaba la bella Claudia, una romana finolis y et&eacute;rea, cuyas transparencias eran causa de los desvelos del h&eacute;roe ibero, pero poco m&aacute;s. Luego lleg&oacute; Bianca di Orsini, una princesa veneciana que enamor&oacute; al Corsario de Hierro en su palazzo de la laguna. Bianca era una experta esgrimista, e incluso lleg&oacute; a pelear alguna vez al lado del corsario, pero al final destacaban m&aacute;s sus joyas, sus lujosos vestidos y sus bailes de m&aacute;scaras.
    </p><p class="article-text">
        Pero Leia era diferente. No me parec&iacute;a guapa, su t&uacute;nica blanca le daba una apariencia de monja gal&aacute;ctica y sus trenzas enroscadas recordaban m&aacute;s a la Dama de Elche que a la princesa de mis sue&ntilde;os. Y sin embargo... ten&iacute;a algo y aqu&iacute; est&aacute; el primero de mis agradecimientos. Una mujer no necesitaba gustarme, ni parecerme bella para ser estupenda. Leia era valiente, dura, audaz, especial. Incluso me impresion&oacute; verla contener las l&aacute;grimas cuando la Estrella de la Muerte convirti&oacute; su planeta natal, Alderaan, en confetti c&oacute;smico.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, identifiqu&eacute; una penosa se&ntilde;al del machismo imperante y com&uacute;n a todas las galaxias cuando Darth Vader la obviara con la profunda voz de Constantino Romero, soltando aquello de &ldquo;Luke, yo soy&hellip; tu padre&rdquo;. &iquest;Y qu&eacute; pasa con Leia? &iquest;No era tambi&eacute;n su padre?
    </p><p class="article-text">
        Como a toda chica moderna, a Leia le gustaba un canalla. &iquest;Qu&eacute; tendr&aacute; el toque canalla, que (casi) todas lo prefieren a los chicos buenos? Bueno, no la culpo, Han Solo era una bomba nuclear hace muchos millones de a&ntilde;os luz, pero si Carrie Fischer tuvo tiempo de ver a Harrison Ford dando brincos con una calavera de cristal en la &uacute;ltima entrega de Indiana Jones, quiz&aacute; se le apagaran los ardores.
    </p><p class="article-text">
        La segunda cosa que siempre agradecer&eacute; a Leia (y por extensi&oacute;n a George Lucas y a todos los que han tenido que ver con la saga) es haberme proporcionado un lenguaje con el que comunicarme con mis hijos. Nuestros sables l&aacute;ser invisibles fortalecieron mucho m&aacute;s nuestra uni&oacute;n que el m&aacute;s caro de los regalos. No se limitaron a proporcionarnos una sesi&oacute;n continua de aventuras, sino que nos abrieron las puertas de un mundo, de un universo. Y lo recorrimos embelesados, desde Mose Isley -el peor agujero de la galaxia- hasta Coruscant, el planeta ciudad; o Naboo (la mejor manera de atravesarlo es por el n&uacute;cleo).
    </p><p class="article-text">
        Incluso hace unos meses Leia entreg&oacute; un &uacute;ltimo y valioso testimonio despu&eacute;s de pasar por un infierno de drogas que asust&oacute; al mism&iacute;simo John Belushi. La vi en una serie de entrevistas de televisi&oacute;n ri&eacute;ndose de s&iacute;&nbsp;misma y eso siempre te engrandece.
    </p><p class="article-text">
        Para despedirla, no se me ocurre nada mejor que citar a Yoda, maestro de Jedis. &laquo;La muerte una parte natural de la vida es. Al&eacute;grate por los que te rodean y en la Fuerza se transforman. Llorarlos no debes, a&ntilde;orarlos tampoco. El apego a los celos conduce&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/trenzas-princesa-leia_132_3649978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jan 2017 22:32:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las trenzas de la princesa Leia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pulse o diga "uno"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pulse-diga_132_3656465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5608fcf6-8385-446d-b052-0a931b5d2491_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pulse o diga &quot;uno&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dialogar con una máquina telefónica es una prueba de fe y sangre fría. Dices sí, no, como un tonto, en lugar de estampar el auricular, que es lo que te pide el cuerpo.</p></div><p class="article-text">
        Una de mis primeras actividades del a&ntilde;o ha sido ayudar a mi madre a obtener cita previa para renovar el DNI y les aseguro que no ha sido haza&ntilde;a peque&ntilde;a para ser las primeras horas activas del 2017.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que valoro el af&aacute;n de ayudar al ciudadano que, en realidad, encierra todo el proceso y admito que hace algunos a&ntilde;os este tr&aacute;mite era interminable con esperas inaceptables y horas muertas hasta que te grapaban aquel &ldquo;papelito&rdquo; que legalizaba tu situaci&oacute;n porque certificaba que la renovaci&oacute;n estaba en tr&aacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        Pero confieso que me cuesta acostumbrarme a estos modernos procesos. Cuando ponen en Carrefour esa cola &uacute;nica interminable, apenas he terminado de desbarrar cuando, para mi asombro, la fila ha ido tan r&aacute;pido que ya me toca acceder a la caja.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que imaginen cuando sobre las 9:30 de la ma&ntilde;ana me armo de paciencia y agarro el tel&eacute;fono para evitarle el mal trago a mi madre. Naturalmente, lo primero que me dice una voz enlatada es que ese ya no es el n&uacute;mero para efectuar el tr&aacute;mite, sino que debo llamar a otro que est&aacute; activo desde marzo. Seguro que no es verdad, pero detecto una especie de sorna en ese &ldquo;desde marzooo&rdquo;, y mis neuronas, que no mis o&iacute;dos, entienden: &ldquo;J&oacute;dete y vuelve a la casilla de salida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por fin con el n&uacute;mero correcto, la nueva voz metalizada desglosa un ampl&iacute;simo cat&aacute;logo que incluye pr&aacute;cticamente todas las lenguas de la creaci&oacute;n para ofrecerme el servicio. Ganas me dan de solicitar que me atiendan en arameo, pero ya estoy tentando demasiado a la suerte.
    </p><p class="article-text">
        A partir de este punto, cada frase del contestador termina siempre con la coletilla: &ldquo;Diga o pulse uno si es que s&iacute; o diga o pulse dos si es que no&rdquo;. Ha pasado media ma&ntilde;ana y se me ha metido en el cerebro hasta tal punto, que cada vez que me dirijo a mis hijos, les digo que recojan su habitaci&oacute;n y pulsen uno o que vayan a por el pan y pulsen dos.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de sus buenos veinte minutos consigo por fin la ansiada cita entre s&iacute;es, noes y fren&eacute;ticas pulsaciones, pero como soy de los que no escarmientan respondo uno o pulso que s&iacute; cuando me pregunta si quiero que me confirmen la cita en el m&oacute;vil. Aqu&iacute; llega la traca final cuando le recito una por una las cifras y me responde m&aacute;s o menos que muchas gracias por llamar desde Teruel y la voz se despide c&aacute;lida y casi insinuante.
    </p><p class="article-text">
        De verdad que agradezco los intentos de ayuda al ciudadano en la resoluci&oacute;n de tr&aacute;mites, pero escuchando y leyendo a los agentes sociales que este a&ntilde;o el gran desaf&iacute;o es la creaci&oacute;n de empleo, me acabo poniendo de mal humos. Primero porque no dicen &ldquo;desaf&iacute;o&rdquo; sino &ldquo;apuesta&rdquo;. &ldquo;Nuestra gran apuesta es luchar contra el paro&rdquo;. Y yo me digo a m&iacute; mismo que para apostar uno se va al casino.
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurre que, en el loable empe&ntilde;o de ayudar al ciudadano, doble podr&iacute;a ser esta ayuda si al otro lado del tel&eacute;fono hubiera un ser un poco m&aacute;s humano al que le pudi&eacute;ramos decir: &ldquo;hola&rdquo;, &ldquo;gracias&rdquo;, &ldquo;hasta luego&rdquo;, en lugar de decir &ldquo;s&iacute;&rdquo; o pulsar uno. Pero qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; acabar&iacute;a desbarrando como en la cola del Carrefour mientras la telefonista me llamaba la atenci&oacute;n: &ldquo;caballero, &iexcl;que es para hoy!&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pulse-diga_132_3656465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pulse o diga "uno"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vaca californiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/vaca-californiana_132_3674904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b72869e3-1277-43c2-ac82-bdd21463f1da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vaca californiana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Volvió la vaca gigante y quedó demostrado que el surf ha pasado de ser una moda para convertirse en una verdadera estructura con enormes posibilidades.</p></div><p class="article-text">
        Cuenta la leyenda que fue Jes&uacute;s Fiochi quien trajo la primera tabla de surf a Cantabria en 1963, nada menos que en el autob&uacute;s del Racing y procedente de Francia. Ha llovido mucho desde entonces y lo digo con conocimiento de causa, porque yo ten&iacute;a apenas un a&ntilde;o cuando esa primera tabla cabalgaba las olas de El Sardinero ante la at&oacute;nita mirada de los paseantes.
    </p><p class="article-text">
        Algo tiene esta mezcla de deporte y tradici&oacute;n milenaria que ha llegado de aguas muy lejanas para quedarse en nuestra tierra. Dicen que la tripulaci&oacute;n de James Cook ya vio en las islas polinesias a los asombrosos jinetes de olas en 1767 y que el jefe de la comunidad ind&iacute;gena, el kahuna, se reservaba el mejor &aacute;rbol para fabricar su propia tabla. Siempre hubo clases, incluso en el para&iacute;so.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, en los a&ntilde;os sesenta, el surf llev&oacute; a las playas de California mucho m&aacute;s que un deporte, toda una cultura, una filosof&iacute;a de vivir marcadamente relacionada con la libertad. No solo eran las tablas; era la vida playera, la manera de vestir, la m&uacute;sica, los transportes (furgonetas para poder cargar el material), las hogueras nocturnas, la gente guapa, la indudable carga ecol&oacute;gica de conocer las mareas y las rompientes. Seguramente simboliz&oacute; una &eacute;poca que hab&iacute;a superado definitivamente el dolor de la segunda guerra mundial y se lanzaba a las olas para sentir la brisa en la cara.
    </p><p class="article-text">
        Y qui&eacute;n nos lo iba a decir a los c&aacute;ntabros que, desde California, previa escala en la Biarritz de Fiochi, llegar&iacute;a hasta nuestras playas brav&iacute;as en forma de vaca monta&ntilde;esa para impulsar algo mucho m&aacute;s compacto y complejo que deja atr&aacute;s el momento puntual de una moda para transformarse, poco a poco, en una industria.
    </p><p class="article-text">
        La vaca gigante, que volvi&oacute; a aparecer estos d&iacute;as, supone la cresta de esta ola, pero la marejada ya hab&iacute;a empezado algunos a&ntilde;os con los primeros aficionados que se enfrentaban a las aguas fr&iacute;as de Liencres, de Suances y de Somo, para dar paso a una floreciente actividad econ&oacute;mica cuyos pilares se asientan de manera muy s&oacute;lida en torno a las escuelas de surf, la venta de productos e incluso el turismo. A&uacute;n hace falta mucho trabajo y hay que cimentar bien esas bases, pero si las cuidamos, tenemos delante de nuestras narices un &aacute;rea de negocio con enormes posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Viendo las playas de Superbank en Australia; Jeffrey&rsquo;s Bay, en Sud&aacute;frica; Maverick (California) o Waimea (Hawai), cuesta un poco entrar en las fr&iacute;as aguas del Cant&aacute;brico con la tabla bajo el brazo, pero al menos no hay tiburones. Y adem&aacute;s, los espectaculares acantilados de El Bocal proporcionan un escenario espectacular para ver a estos chicos y chicas, que no conocen el miedo, enfrentarse a olas de proporciones muy respetables como si no hubiera ma&ntilde;ana. As&iacute; que, cuidemos bien a esta vaca de mechas californianas, que bien puede ayudarnos a combatir la depresi&oacute;n en la que viven sus hermanas del sector l&aacute;cteo.
    </p><p class="article-text">
        Por alg&uacute;n rinc&oacute;n de mi casa quedan los restos de mi vieja <em>bodyboard wave rebel</em>, con el invento roto. Ahora me veo un poco viejuno para meterme en el agua con esos locos a los que suelo ver a las 8 de la ma&ntilde;ana coger unas olas antes de irse a trabajar. Me conformo con mirar un rato a mi sobrino&nbsp; deslizarse en la rompiente del Chiqui, ponerme una camiseta de Malib&uacute; y atrapar por un furtivo segundo el sue&ntilde;o californiano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/vaca-californiana_132_3674904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Dec 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vaca californiana]]></media:title>
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    </item>
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