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    <title><![CDATA[elDiario.es - Bienestar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/bienestar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Bienestar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/028935ba-6fc1-4372-9440-59675ede5dea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: &quot;Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Clases de cerámica, 'running' o crochet: lo que empieza como una afición puede acabar convertido en una fuente de autoexigencia. La presión por mejorar, compartir o rentabilizar está transformando el ocio en una extensión más del trabajo</p><p class="subtitle">Juan Evaristo, filósofo: “La libertad tiene que ver con descansar a pierna suelta y no con moverse como pollos sin cabeza”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Internet ha consolidado una especie de imaginario compartido: al entrar en la crisis vital de los 30, cada persona parece elegir un <em>starter pack</em> con un nuevo <em>hobby</em> que nunca antes hab&iacute;a explorado. Est&aacute;n quienes empiezan a jugar a p&aacute;del, quienes se enganchan a correr, quienes descubren el roc&oacute;dromo, se hacen pajareros<em> </em>o se apuntan a clases de cer&aacute;mica o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Pero los <em>hobbies</em> no aparecen solo como respuesta a estas crisis, sino que forman parte de la identidad que construimos a lo largo de la vida. En teor&iacute;a, son ese espacio reservado al tiempo libre en el que practicamos actividades por gusto y sin una finalidad productiva. As&iacute; los define, al menos, la RAE: &ldquo;Actividad que, como afici&oacute;n o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en una sociedad como la que vivimos, que valora la productividad por encima de todo y mide nuestra val&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en relaci&oacute;n al trabajo</a>, cabe preguntarse hasta qu&eacute; punto ese espacio sigue existiendo. &iquest;Somos realmente capaces de disfrutar de nuestras aficiones sin objetivos ni exigencias o, por el contrario, dejamos que recaiga sobre ellas el peso de la autoexigencia y el perfeccionamiento que caracterizan al trabajo contempor&aacute;neo?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7596367425445104918"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un espacio de disfrute y gozo</h2><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos en una paradoja en relaci&oacute;n al tiempo de ocio. El fil&oacute;sofo <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de los ensayos <em>El derecho a las cosas bellas </em>(Ariel, 2025) y <em>JOMO, el gusto de perder </em>(pr&oacute;ximamente publicado en Anagrama), explica que &ldquo;en la era del ocio, <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ocio se ha vuelto imposible</a>&rdquo;. Vivimos en una sociedad de consumo en la que &ldquo;todas nuestras aficiones o h&aacute;bitos gustosos est&aacute;n mediados o por el trabajo o por el consumo. Y, por tanto, el tiempo libre es un tiempo a invertir o tiempo que aprovechar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que nuestras aficiones, que originalmente estaban destinadas al disfrute, pasan por el filtro de la optimizaci&oacute;n e, incluso, de la rentabilidad. Si no somos buenos en algo, aunque disfrutemos con ello, lo abandonamos porque se considera una &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;. Esto es lo que le ha ocurrido a Laura, de 36 a&ntilde;os, quien asegura haber dejado todos los <em>hobbies</em> que en alg&uacute;n momento inici&oacute; &mdash;la cer&aacute;mica, la reposter&iacute;a, el boxeo o el dise&ntilde;o de cestas de regalo para madres y beb&eacute;s&mdash; por no ser lo suficientemente buena en ninguno de esos &aacute;mbitos: &ldquo;Las cestas de regalo para beb&eacute;s y mam&aacute;s me quedaban preciosas&hellip; y luego vi con las que compet&iacute;a en Etsy&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Laura, de 36 años, ha dejado varios hobbies por sentir que no es lo suficientemente buena: &#039;Las cestas de regalo para bebés y mamás me quedaban preciosas… y luego vi con las que competía en Etsy</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta comparaci&oacute;n constante proviene, como explica Joana Tom&agrave;s, psic&oacute;loga especializada en ansiedad y autoexigencia, de &ldquo;haber internalizado la l&oacute;gica de la productividad no solo en los espacios de trabajo, sino tambi&eacute;n en los espacios de descanso. De esa forma, el ocio deja de ser un fin en s&iacute; mismo y pasa a evaluarse con preguntas como: &iquest;Estoy mejorando? &iquest;Estoy siendo constante? &iquest;Esto sirve para algo?&rdquo;. Si la respuesta es, aparentemente, negativa, es entonces cuando surge la culpa: un sentimiento que termina por ser paralizante.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de la excelencia no es algo individual. En el episodio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Muchachas excelentes</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del podcast </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga Date Cuenta</em></a> analizan c&oacute;mo la exigencia de excelencia est&aacute; profundamente vinculada a la verg&uuml;enza de clase y al g&eacute;nero, y, a su vez, c&oacute;mo eso limita la capacidad de hacer cosas sin la garant&iacute;a de hacerlas bien. Kamila, de 31 a&ntilde;os, lo expresa con claridad al reconocer que de peque&ntilde;a fue la &ldquo;ni&ntilde;a superdotada&rdquo; y ahora de adulta, si no es buena en algo al instante, lo deja. Un sentimiento que comparte con Marta, de 41 a&ntilde;os, quien asegura que se autopresiona por conseguir resultados en cualquier cosa que haga: &ldquo;Tengo superidentificado que esto es consecuencia del discurso que recib&iacute; tanto en el colegio como en casa cuando era ni&ntilde;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7555897704224804118"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En ese sentido, Valls Boix explica la diferencia de c&oacute;mo act&uacute;a la culpa en relaci&oacute;n al g&eacute;nero, y en un marco de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heterosexualidad_obligatoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heterosexualidad obligatoria</a>. Mientras que las mujeres &ldquo;sienten m&aacute;s verg&uuml;enza de hacer o participar por verse desautorizadas. En el caso de los hombres, el discurso hegem&oacute;nico de la masculinidad cishetero pasa por la impenetrabilidad, es decir, por no mostrar tu vulnerabilidad, por estar siempre en dominio de la situaci&oacute;n&rdquo;. De una forma u otra, la necesidad de optimizaci&oacute;n acaba coartando la posibilidad de disfrute y gozo.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra esto, prosigue el fil&oacute;sofo y escritor, lo interesante &ldquo;son las aficiones y los <em>hobbies</em> que no tienen ning&uacute;n fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo&rdquo;. En ese sentido, recuerda las palabras del tambi&eacute;n fil&oacute;sofo Roland Barthes en relaci&oacute;n a la pereza, quien planteaba que le interesaba practicar algunas actividades que le gustaban mucho, pero en las que no era bueno, porque esas actividades, por un lado, le ayudaban a descomponer su <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisismo</a>, y a que disfrutar no coincida con dominar. &ldquo;Yo me sumo a la idea de Barthes de que estas actividades son una forma muy radical de libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo interesante son las aficiones y los hobbies que no tienen ningún fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto lo atestigua Leonor, de 25 a&ntilde;os, que asegura que lo que m&aacute;s le gusta de sus clases de salsa es que tiene &ldquo;superclaro que jam&aacute;s voy a poder ser bailarina profesional &mdash;no se me da tan bien&mdash; y que s&oacute;lo voy a pas&aacute;rmelo bien y a escuchar una m&uacute;sica que me encanta y aprender sobre ella&rdquo;. As&iacute; como Clara, de 39, quien encuentra en los<em> hobbies</em> &mdash;especialmente el crochet&mdash; &ldquo;algo en lo que me puedo permitir ser mediocre sin culpabilidad, ya que, adem&aacute;s, me dedico a una profesi&oacute;n en la que, lamentablemente, la perfecci&oacute;n se valora much&iacute;simo&rdquo;. O Sof&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, que ha encontrado en la cer&aacute;mica una forma de reconciliarse con una idea que lleva escuchando desde peque&ntilde;a: &ldquo;Siempre me han dicho que soy supertorpe y no tengo ma&ntilde;a para nada. [...] En este tiempo siento que he aprendido mucho, pero disfruto del gusto de hacerlo sin presi&oacute;n. A veces no me sale bien, practico el desapego y me reconcilio con mi impaciencia y &lsquo;torpeza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando estos <em>hobbies</em> dejan de vivirse solo en privado y se les a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n p&uacute;blica de las redes sociales?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joana Tomàs</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La exposici&oacute;n p&uacute;blica del <em>hobby</em></h2><p class="article-text">
        Las redes sociales se han convertido en una potencial fuente de inspiraci&oacute;n en nuestras aficiones. La etiqueta <em>#runningtips,</em> con consejos para corredores, acumula m&aacute;s de 270.000 publicaciones en TikTok, <em>#crochettutorial</em> m&aacute;s de 500.000, mientras que <em>#ceramics</em> &mdash;donde se re&uacute;nen consejos, ideas, materiales, etc&mdash; supera el mill&oacute;n. Sin embargo, las redes sociales tambi&eacute;n han favorecido estas din&aacute;micas de comparaci&oacute;n, de autoexigencia y de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al subir una foto de nuestros <em>hobbies</em> a redes sociales &ldquo;convertimos nuestro tiempo libre y nuestro espacio y tiempo de esparcimiento en una mercanc&iacute;a. Y esa circulaci&oacute;n genera reacciones, genera un tr&aacute;fico y un afecto ligado a ese tr&aacute;fico&rdquo;, explica Valls Boix. Y ese afecto no siempre nos beneficia. Tom&agrave;s &mdash;psic&oacute;loga&mdash; asegura que &ldquo;vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexi&oacute;n, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7563415960690904333"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es por ello que Cristina, de 42 a&ntilde;os, quien, adem&aacute;s de su trabajo, tiene una cuenta de <em>lifestyle </em>en Instagram donde, entre otras cosas, publica lo que cocina, reconoce que ha llegado a sentir ansiedad. &ldquo;Cada vez que algo se te da bien, la mayor&iacute;a de gente te insta a monetizar: &lsquo;monta un restaurante&rsquo;, &lsquo;para cu&aacute;ndo el libro de recetas&rsquo;, &lsquo;gr&aacute;balas en v&iacute;deo&rsquo;. No puedo simplemente disfrutar de cocinar. A veces ni lo comparto porque, la mayor&iacute;a de veces, la respuesta va ah&iacute;&rdquo;. Diana, de 25, se ha sentido animada a mercantilizar sus <em>hobbies</em> en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero, finalmente, se &ldquo;ha prohibido subir a redes el proceso o resultado de aquellos <em>hobbies</em> que hago por placer porque inevitablemente mientras lo hago me pondr&iacute;a a pensar si queda bien o si gustar&aacute; y no tanto en si estoy disfrutando hacerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que algo se te da bien, la mayoría de gente te insta a monetizar: ‘monta un restaurante’, ‘para cuándo el libro de recetas’, ‘grábalas en vídeo’. No puedo simplemente disfrutar de cocinar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> 42 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese rechazo a monetizar un <em>hobby</em> tambi&eacute;n lo lleva por bandera Alba, de 34 a&ntilde;os, ya que, para ella, &ldquo;la vida buena es totalmente incompatible con la rentabilidad&rdquo;. Por ello, la psic&oacute;loga Joana Tom&agrave;s reivindica que &ldquo;hacer cosas sin objetivo no solo es &uacute;til, sino que es muy necesario. A nivel psicol&oacute;gico, estos momentos permiten regularnos, que recuperemos la energ&iacute;a, que tengamos la capacidad de descubrir y de disfrutar y, sobre todo, que podamos favorecer una creatividad m&aacute;s espont&aacute;nea&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta creatividad no solo se encuentra en la pr&aacute;ctica de los <em>hobbies</em> m&aacute;s tradicionales, sino que Valls Boix tambi&eacute;n defiende que &ldquo;nuestro tiempo libre se puede invertir en la militancia, en el activismo, y puede ser algo absolutamente gustoso, divertido y celebrativo&rdquo;. El objetivo final, por tanto, es concebir los <em>hobbies,</em> en cualquiera de sus formas, como un espacio de horizontalidad que rompa con las din&aacute;micas capitalistas y que nos permita entender que no todo lo valioso tiene que ser rentable. Y que hay formas de vivir &mdash;m&aacute;s lentas y m&aacute;s torpes&mdash; que, precisamente por no servir para nada, merecen la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer-vivir-mejor-obsesion-longevidad-rendimiento-cambiando-alimentacion_1_13134491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84890627-6e51-447a-ac68-b8cc520d9f8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que comemos deja de percibirse únicamente como placer, hábito o necesidad y empieza a pensarse como una herramienta, una palanca para rendir más, para prevenir, para concentrarse, para recuperarse o para dormir mejor
</p><p class="subtitle">Casas sin cocina y más comida preparada: el círculo vicioso que explica cómo vivimos hoy</p></div><p class="article-text">
        La pasada edici&oacute;n de Alimentaria Barcelona, la gran feria de tendencias del sector alimentario que reuni&oacute; el pasado marzo en la capital catalana a marcas, distribuidores, fabricantes y expertos internacionales, dej&oacute; tambi&eacute;n una de las ideas m&aacute;s sugerentes del encuentro. No ten&iacute;a que ver con un ingrediente de moda, sino con una pregunta de fondo: &iquest;qu&eacute; significa hoy comer bien en una cultura obsesionada con vivir m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        La feria funcion&oacute;, en ese sentido, como un buen term&oacute;metro de una conversaci&oacute;n que ya circula con fuerza en el sector. La salud ha dejado de ser solo una preocupaci&oacute;n m&eacute;dica para convertirse en una aspiraci&oacute;n cultural, un lenguaje de estatus y un nuevo criterio de consumo. Y en ese desplazamiento, lo que est&aacute; en juego no es solo qu&eacute; comemos, sino c&oacute;mo entendemos el propio acto de comer.
    </p><p class="article-text">
        Marius Robles, futur&oacute;logo, divulgador y escritor, puso palabras a esa idea durante una de las ponencias del programa. Su planteamiento es sencillo y reconocible. Durante a&ntilde;os, el lujo se asoci&oacute; a la posesi&oacute;n, a los s&iacute;mbolos visibles de riqueza o a las experiencias exclusivas. Hoy, sin embargo, empieza a emerger otro tipo de aspiraci&oacute;n. El nuevo lujo, seg&uacute;n esta l&oacute;gica, ya no es tanto tener m&aacute;s como vivir m&aacute;s y, sobre todo, vivir mejor.
    </p><p class="article-text">
        El cambio tambi&eacute;n es generacional. Si para los<em> boomers</em> la meta del bienestar estuvo durante d&eacute;cadas ligada a la estabilidad material, y para la generaci&oacute;n X y los <em>millennials </em>a las experiencias memorables, entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes el foco empieza a desplazarse hacia la optimizaci&oacute;n de la salud. Dormir bien, medir biomarcadores, entrenar, prevenir o ajustar la dieta a objetivos concretos dejan de ser h&aacute;bitos de nicho para convertirse en parte de un nuevo lenguaje aspiracional.
    </p><p class="article-text">
        La aspiraci&oacute;n ya no pasa solo por evitar la enfermedad, sino por exhibir cierto control sobre el propio cuerpo, la energ&iacute;a, la forma f&iacute;sica, el descanso o el <a href="https://www.eldiario.es/era/discurso-equilibrio-hormonal-toma-redes-venden-autocuidado-forma-disciplina_1_12515154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equilibrio hormonal</a>. En otras palabras, la salud como nuevo estatus. Ese giro cultural tambi&eacute;n altera la forma en que entendemos la comida. La alimentaci&oacute;n deja de percibirse &uacute;nicamente como placer, h&aacute;bito o necesidad y empieza a pensarse como una herramienta, una palanca para rendir m&aacute;s, para prevenir, para concentrarse, para recuperarse o para dormir mejor. La comida, por tanto, ya no compite solo con otra comida. Tambi&eacute;n compite con suplementos, aplicaciones, <em>wearables</em> &mdash;dispositivos electr&oacute;nicos inteligentes que se llevan sobre el cuerpo como accesorios o parte de la vestimenta&mdash;, pruebas diagn&oacute;sticas y protocolos de bienestar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La aspiración ya no pasa solo por evitar la enfermedad, sino por exhibir cierto control sobre el propio cuerpo, la energía, la forma física, el descanso o el equilibrio hormonal. La salud como nuevo estatus</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos pasando de una econom&iacute;a del consumo a una econom&iacute;a del rendimiento&rdquo;, plante&oacute; Robles. En ese marco, el consumidor ya no se pregunta solo si un producto est&aacute; bueno, si es pr&aacute;ctico o si tiene un precio razonable. Ya no basta con que guste o encaje en el presupuesto. Ahora lo importante es qu&eacute; aporta, qu&eacute; mejora, qu&eacute; optimiza.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea conecta con esa &ldquo;sociedad del cansancio&rdquo; popularizada por el fil&oacute;sofo Byung-Chul Han, en la que el agotamiento se ha convertido en una condici&oacute;n estructural del presente. En una cultura atravesada por la hiperexigencia, la productividad permanente y la promesa de una mejor versi&oacute;n de uno mismo, no extra&ntilde;a que el mercado premie cada vez m&aacute;s todo aquello que promete energ&iacute;a, concentraci&oacute;n, descanso o claridad mental.
    </p><p class="article-text">
        Eso ayuda a explicar por qu&eacute; en las baldas de los supermercados ganan peso categor&iacute;as como <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/desconcertante-auge-batidos-proteinas-han-pasado-bebida-pastosa-industria-multimillonaria_1_12769413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la prote&iacute;na</a> &mdash;uno de los grandes temas de esta edici&oacute;n de Alimentaria&mdash;, los prebi&oacute;ticos, los <a href="https://www.eldiario.es/temas/probioticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">probi&oacute;ticos</a>, el magnesio, la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/creatina-musculos-mejorar-longevidad-mejora-longevidad-cerebro_1_12343030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creatina</a> o los llamados alimentos funcionales. Tambi&eacute;n ayuda a entender el auge de contenido en internet relacionado con la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cosmos-abdomen-especialista-explica-diario-cuidar-microbiota-intestinal_1_12533233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">microbiota</a>, la nutrici&oacute;n personalizada y las propuestas vinculadas al control gluc&eacute;mico, la saciedad o el bienestar mental. Pero la sobreabundancia de informaci&oacute;n no siempre despeja dudas. &ldquo;Nunca hubo tanta informaci&oacute;n sobre salud y alimentaci&oacute;n y, sin embargo, el consumidor parece m&aacute;s confundido que nunca&rdquo;, resumi&oacute; Robles durante su intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales amplifican dietas, rutinas de ejercicio y soluciones r&aacute;pidas con una velocidad dif&iacute;cil de seguir. A cada estudio parece responderle otro que lo contradice. A cada tendencia le sucede una nueva promesa. El resultado es un mercado saturado de mensajes, donde conviven la ciencia, el marketing, la ansiedad por optimizarse y el espect&aacute;culo. En ese contexto, la longevidad avanza a la vez como aspiraci&oacute;n leg&iacute;tima y como terreno f&eacute;rtil para la exageraci&oacute;n. Toni Massan&eacute;s, director general de la Fundaci&oacute; Al&iacute;cia (laboratorio de alimentaci&oacute;n responsable), describe este momento como una etapa de &ldquo;l&iacute;o importante&rdquo;, marcada por la aceleraci&oacute;n de las modas, la obsesi&oacute;n por leer las etiquetas y una relaci&oacute;n cada vez m&aacute;s fragmentada con la comida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Comemos significados, comemos valores, no solo nutrientes. Comer solo por salud no es sano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Toni Massanés </span>
                                        <span>—</span> Fundación Alícia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los vectores m&aacute;s visibles de esa transformaci&oacute;n es la irrupci&oacute;n de los f&aacute;rmacos GLP-1, con Ozempic y otros tratamientos similares como gran emblema cultural del momento. Estos medicamentos se perfilan como una fuerza capaz de alterar de forma profunda el ecosistema alimentario. No tanto por el debate farmacol&oacute;gico en s&iacute;, sino por una consecuencia muy concreta: la reducci&oacute;n del apetito. &ldquo;El mayor enemigo ahora que tenemos encima de la mesa es la ausencia de apetito&rdquo;, advirti&oacute; Robles.
    </p><p class="article-text">
        Si el apetito disminuye, se transforman tambi&eacute;n la frecuencia de consumo, el tama&ntilde;o de las raciones y la relaci&oacute;n emocional con la comida. Lo que hasta hace poco era abundancia, variedad o impulso puede dejar de tener el mismo sentido. En restauraci&oacute;n, por ejemplo, eso podr&iacute;a traducirse en men&uacute;s m&aacute;s breves, menos platos y una mayor exigencia sobre el valor de cada bocado. En gran consumo, podr&iacute;a acelerar la demanda de productos m&aacute;s densos en nutrientes, funcionales y orientados a la saciedad y al rendimiento.
    </p><p class="article-text">
        Ese movimiento ya empieza a traducirse en innovaci&oacute;n. Leyre Urtasun, responsable de Desarrollo de Producto del CNTA (Centro Nacional de Tecnolog&iacute;a y Seguridad Alimentaria), sostiene que el fen&oacute;meno GLP-1 no est&aacute; dando lugar tanto a una nueva categor&iacute;a cerrada de alimentos como a un cambio m&aacute;s profundo en la l&oacute;gica de dise&ntilde;o. &ldquo;El fen&oacute;meno GLP-1 acelera un cambio de fondo. La l&oacute;gica ya no es maximizar consumo, sino valor nutricional por ingesta&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El cambio est&aacute; dejando de ser una hip&oacute;tesis. Seg&uacute;n Urtasun, ya hay estudios que &ldquo;detectan una reducci&oacute;n del gasto alimentario en los hogares con usuarios de agonistas GLP-1 de entre un 5% y un 6%, especialmente en <em>snacks </em>y productos altamente cal&oacute;ricos, y tambi&eacute;n se observa una menor frecuencia de consumo en restauraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El consumo de estos f&aacute;rmacos no afecta solo a la cantidad de comida ingerida, sino tambi&eacute;n a la experiencia sensorial. Urtasun asegura que cada vez hay m&aacute;s indicios de que algunos usuarios perciben de otra forma sabores y texturas, de modo que factores como la palatabilidad, el tama&ntilde;o de la porci&oacute;n o la intensidad del sabor pasan a ser variables cr&iacute;ticas para la innovaci&oacute;n. En particular, las texturas muy grasas y los sabores excesivamente dulces pueden llegar a resultar desagradables para parte de estos usuarios. De ah&iacute; que advierta contra las respuestas precipitadas. &ldquo;El principal riesgo que afronta la industria es intentar responder demasiado r&aacute;pido a una tendencia compleja sin comprender plenamente qu&eacute; est&aacute; cambiando en el consumidor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que asoma aqu&iacute; es un cambio de fondo. Si una parte creciente de los consumidores come menos, pero exige m&aacute;s de cada ingesta, la l&oacute;gica del volumen de ventas pierde centralidad. Ese desplazamiento obliga a repensar productos, formatos y porciones, pero tambi&eacute;n abre una pregunta m&aacute;s profunda sobre el significado cultural de comer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una época marcada por la aceleración de las modas, la circulación vertiginosa de tendencias y la fragmentación de hábitos, comer sigue siendo también vínculo, cultura y placer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No significa, necesariamente, el fin de la comida como espacio de disfrute, pero s&iacute; apunta a una fragmentaci&oacute;n del propio concepto de alimentaci&oacute;n. Toni Massan&eacute;s introduce aqu&iacute; una advertencia importante frente al entusiasmo funcionalista. &ldquo;Comemos significados, comemos valores, no solo nutrientes&rdquo;, resume. A su juicio, el problema no es que la salud gane peso en la conversaci&oacute;n alimentaria, sino que esa conversaci&oacute;n termine reduciendo la comida a una simple funci&oacute;n. &ldquo;Comer solo por salud no es sano&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Frente a una cultura que mide la comida por lo que promete hacer por el cuerpo, Massan&eacute;s recuerda una dimensi&oacute;n a menudo olvidada. &ldquo;Lo mejor de la comida es la compa&ntilde;&iacute;a. Incluso lo m&aacute;s sano de la comida es la compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;. Algo que en la Fundaci&oacute; Al&iacute;cia han comprobado en proyectos piloto en los que personas con soledad no deseada eran derivadas desde atenci&oacute;n primaria a comer varios d&iacute;as por semana en restaurantes de men&uacute;, con resultados positivos en su bienestar emocional. La idea, en el fondo, es sencilla. La comida tambi&eacute;n puede ser una forma de cuidado cuando recupera su dimensi&oacute;n relacional.
    </p><p class="article-text">
        Ese matiz es importante porque devuelve al centro una cuesti&oacute;n que el discurso de la optimizaci&oacute;n suele dejar en segundo plano. En una &eacute;poca marcada por la aceleraci&oacute;n de las modas, la circulaci&oacute;n vertiginosa de tendencias y la fragmentaci&oacute;n de h&aacute;bitos, comer sigue siendo tambi&eacute;n v&iacute;nculo, cultura y placer.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los GLP-1, la conversaci&oacute;n ya apunta a una frontera todav&iacute;a incipiente, pero cada vez m&aacute;s visible. Junto a la nutrici&oacute;n deportiva o al cl&aacute;sico <em>brain food</em>, la industria empieza a explorar nuevas promesas de funcionalidad, tambi&eacute;n en el terreno cognitivo. La hip&oacute;tesis, todav&iacute;a prospectiva, conecta con el auge de dispositivos que monitorizan sue&ntilde;o, actividad y otros marcadores fisiol&oacute;gicos. &ldquo;Si el cuerpo ya se cuantifica, el siguiente paso ser&iacute;a integrar esos datos en recomendaciones nutricionales cada vez m&aacute;s precisas&rdquo;, asegur&oacute; Robles. Una alimentaci&oacute;n menos gen&eacute;rica y m&aacute;s ajustada al estado biol&oacute;gico y cognitivo de cada persona. Algo en lo que coinciden tambi&eacute;n desde el CNTA.
    </p><p class="article-text">
        Todo parece apuntar a que, en una cultura marcada por el cansancio, el ruido y la exigencia de rendir, la comida deja de venderse solo como placer y bienestar, empieza a venderse, tambi&eacute;n, como una forma de seguir funcionando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer-vivir-mejor-obsesion-longevidad-rendimiento-cambiando-alimentacion_1_13134491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 20:18:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Tendencias,Salud,Bienestar,Envejecimiento,Alimentación saludable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Desmaquillante o agua micelar? Cuál es la diferencia entre cada uno y cuándo es mejor usarlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/desmaquillante-agua-micelar-diferencia-mejor-usarlos_1_13132820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ccea03b-00df-4c6e-84eb-9bbefc5cc470_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Desmaquillante o agua micelar? Cuál es la diferencia entre cada uno y cuándo es mejor usarlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo lo que necesitas saber sobre texturas, ingredientes y el secreto de la doble limpieza para una piel sana y equilibrada</p><p class="subtitle">Cinco actividades que reúnen los requisitos clave para un envejecimiento más saludable</p></div><p class="article-text">
        La limpieza facial es el paso donde comienza la salud de nuestra piel y, sin duda, uno de los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos de cualquier rutina de cuidado personal. Cualquier piel que se precie cuenta con una rutina de limpieza diaria, ya que es el primer paso para tener un rostro hidratado y libre de impurezas. Esto es vital porque la piel se regenera constantemente y una dermis obstruida, ya sea por el maquillaje o la suciedad acumulada, evitar&aacute; que la piel se regenere y respire correctamente, lo que apaga su brillo natural y acelera el envejecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a menudo se confunden, el desmaquillante y el agua micelar son productos distintos con funciones espec&iacute;ficas: mientras uno est&aacute; dise&ntilde;ado para retirar cosm&eacute;ticos de alta resistencia, el otro busca purificar y refrescar la piel respetando el equilibrio natural del rostro. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ante una oferta tan amplia y diversa en el mercado, es com&uacute;n probar diferentes opciones sin &eacute;xito hasta encontrar la f&oacute;rmula que realmente respete las necesidades de nuestra piel. Por ello, es fundamental conocer todos los tipos de limpiadores y desmaquillantes que existen seg&uacute;n el tipo de piel, ya que m&aacute;s all&aacute; de las f&oacute;rmulas cl&aacute;sicas, existen opciones como los limpiadores en gel, los formatos s&oacute;lidos o productos espec&iacute;ficos para ojos sensibles. 
    </p><p class="article-text">
        Entender estas diferencias es la clave para decidir qu&eacute; t&eacute;cnica se adapta mejor a tus necesidades, ya sea que busques una limpieza profunda para prevenir la obstrucci&oacute;n de poros o aplicar la doble limpieza para preservar la salud de tu tez.
    </p><h2 class="article-text">Desmaquillante</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Desmaquillante                            </span>
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        Existen tantos tipos de desmaquillantes como necesidades tiene la piel, y elegir el adecuado es fundamental para no agredir la barrera cut&aacute;nea. En el mercado actual destacan opciones como el aceite desmaquillante y el b&aacute;lsamo, favoritos por su capacidad para disolver f&oacute;rmulas resistentes al agua mediante un masaje sensorial que deja la piel el&aacute;stica. Para quienes buscan confort, la leche desmaquillante ofrece una untuosidad ideal en pieles secas, mientras que el gel y la espuma son los aliados de las pieles grasas al aportar frescura y reducir el exceso de sebo. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n encontramos soluciones espec&iacute;ficas como el desmaquillante bif&aacute;sico, dise&ntilde;ado para arrasar con m&aacute;scaras de pesta&ntilde;as resistentes, o el formato s&oacute;lido, una alternativa ecol&oacute;gica y natural. Aunque las toallitas son c&oacute;modas para viajes, los expertos recomiendan priorizar texturas que respeten el pH, como el desmaquillante para ojos sensibles, que cuida la zona m&aacute;s delicada sin causar irritaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, debemos ser cuidadosos con la elecci&oacute;n. Algunas f&oacute;rmulas utilizan derivados de la industria petroqu&iacute;mica, como parafinas l&iacute;quidas o aceites minerales, que ofrecen una hidrataci&oacute;n moment&aacute;nea pero, a largo plazo, pueden resecar la piel. El desmaquillante debe ser tu primera opci&oacute;n siempre que utilices productos de alta resistencia, como bases de alta cobertura o protectores solares con filtros f&iacute;sicos; en estos casos, la fase oleosa es necesaria para disolver los pigmentos r&aacute;pido, evitando frotar en exceso y prevenir as&iacute; arrugas prematuras por tracci&oacute;n. Asimismo, es el primer paso fundamental de la doble limpieza nocturna, ya que permite realizar un masaje que levanta la suciedad lipof&iacute;lica de los poros, dej&aacute;ndolos totalmente liberados.
    </p><h2 class="article-text">Agua micelar</h2><p class="article-text">
        Su eficacia reside en la Tecnolog&iacute;a Micelar. Las micelas son microesferas invisibles con una doble afinidad: una parte soluble en agua y otra que atrae la grasa. Esto permite atrapar impurezas, tanto externas como el sebo natural, y adherirlas al algod&oacute;n como si fueran imanes. Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n dermatol&oacute;gica avanzada, las f&oacute;rmulas m&aacute;s respetuosas utilizan activos biomim&eacute;ticos y agua altamente purificada, lo que garantiza un pH fisiol&oacute;gico tan seguro que no necesita aclarado. El agua micelar no solo limpia, sino que tambi&eacute;n hidrata y calma, estando a menudo enriquecida con aloe vera o &aacute;cido hialur&oacute;nico. Es la opci&oacute;n m&aacute;s segura para pieles reactivas donde incluso el roce puede ser una agresi&oacute;n, aunque en maquillajes muy pesados puede quedarse corta.
    </p><p class="article-text">
        Para obtener los mejores resultados, es fundamental que la elecci&oacute;n del producto responda a las necesidades espec&iacute;ficas de cada rostro. As&iacute;, las pieles sensibles requieren f&oacute;rmulas libres de alcohol y fragancias, potenciadas con agentes calmantes como el agua de rosas. En cambio, para los cutis grasos o mixtos, lo ideal es buscar activos como el zinc o el &aacute;cido salic&iacute;lico, que ayudan a equilibrar el sebo. Finalmente, las pieles secas se ver&aacute;n m&aacute;s beneficiadas por ingredientes como la glicerina o el pantenol, claves para prevenir la tirantez y mantener la hidrataci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El momento del d&iacute;a para cada opci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Es esencial identificar en qu&eacute; momento del d&iacute;a usarla: por la ma&ntilde;ana y noche es perfecta para eliminar el sudor generado durante el descanso, despertando el rostro con un efecto refrescante. Despu&eacute;s del ejercicio, es una herramienta pr&aacute;ctica para limpiar la suciedad cuando no hay acceso a agua corriente. Adem&aacute;s, es la aliada perfecta para retoques r&aacute;pidos de maquillaje, permitiendo corregir peque&ntilde;os errores sin necesidad de retirar todo el producto ni dejar residuos grasos en la piel.
    </p><p class="article-text">
        Muchos expertos recomiendan usar ambos productos juntos en la rutina de limpieza. Esta combinaci&oacute;n asegura que tu piel est&eacute; completamente libre de impurezas: comienza con un desmaquillante para retirar el protector solar y el maquillaje m&aacute;s pesado, y finaliza con el agua micelar para una limpieza m&aacute;s profunda, eliminando cualquier residuo restante y dejando la piel calmada y humectada antes de dormir. Esta doble limpieza nocturna garantiza que el rostro est&eacute; listo para recibir cualquier tratamiento posterior con la m&aacute;xima eficacia.
    </p><p class="article-text">
        Para finalizar, recuerda que el desmaquillado y la limpieza son solo el principio. Tras dejar la piel libre de impurezas, es el momento id&oacute;neo para aplicar tu t&oacute;nico, s&eacute;rum o crema hidratante habitual. Con los poros despejados, los activos de tus tratamientos penetrar&aacute;n con mayor eficacia, garantizando que tu rostro no solo est&eacute; limpio, sino profundamente cuidado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Manzanares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/desmaquillante-agua-micelar-diferencia-mejor-usarlos_1_13132820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 12:08:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Desmaquillante o agua micelar? Cuál es la diferencia entre cada uno y cuándo es mejor usarlos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8ccea03b-00df-4c6e-84eb-9bbefc5cc470_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estilo de vida,Cosmética,Bienestar,Salud,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco actividades que reúnen los requisitos clave para un envejecimiento más saludable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/forma-socializando-cinco-actividades-perfectas-envejecimiento-saludable_1_13120123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5514960e-c966-49b1-ba7c-0a68608b6680_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco actividades para hacer en grupo, socializar y mantenerse en forma después de los 65"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez está más demostrada la importancia del ejercicio físico para envejecer con salud e independencia pero, además, hacerlo en grupo tiene beneficios adicionales 
</p><p class="subtitle">Actúa como alguien de tu edad, al menos respecto al ejercicio: te explicamos por qué</p></div><p class="article-text">
        Aunque sea una imagen muy com&uacute;n de la vejez, hay que acabar con el mito de que es una &eacute;poca de la vida en la que las personas se vuelven cada vez menos m&oacute;viles, postradas en un sill&oacute;n mirando a la calle por una ventana. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la vida no tienen por qu&eacute; pasarse de forma est&aacute;tica y sin contenido. La f&oacute;rmula es m&aacute;s sencilla de lo que parece, y los estudios cient&iacute;ficos la avalan: moverse y, a ser posible, hacerlo en compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio de la <a href="https://agsjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jgs.19511" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de California en San Francisco</a> revel&oacute; que las personas mayores con un alto nivel de participaci&oacute;n social ten&iacute;an un 42% menos de riesgo de morir prematuramente en comparaci&oacute;n con quienes viv&iacute;an aisladas. Seg&uacute;n el an&aacute;lisis, la actividad f&iacute;sica es el principal factor que impulsa este beneficio, pero tambi&eacute;n existe el componente de la interacci&oacute;n social, que parece ralentizar el reloj biol&oacute;gico, manteniendo el cuerpo joven a lo largo de los a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El ejercicio en personas mayores ya no es una opci&oacute;n, sino una necesidad para mantener una vida saludable a medida que pasan los a&ntilde;os, y que debe incluir tanto ejercicios aer&oacute;bicos como ejercicios de fuerza. Un amplio <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41048273/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metaan&aacute;lisis confirma</a> que la pr&aacute;ctica regular de actividad f&iacute;sica tiene un efecto positivo en la salud f&iacute;sica y en la salud mental, pero, adem&aacute;s, un &ldquo;efecto de gran magnitud&rdquo; en la mejora de las interacciones sociales. Es decir, el ejercicio es una forma de socializar, y a su vez, socializar es una forma de motivar la pr&aacute;ctica del ejercicio en edades avanzadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mayor obst&aacute;culo para las personas de m&aacute;s de 65 a&ntilde;os no suele ser la falta de ganas o conciencia, sino la falta de adherencia, y aqu&iacute; es donde el factor social tiene m&aacute;s relevancia. Una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de estudios comprob&oacute; que el <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/08901171241302925" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyo social de familiares</a>, amigos y la comunidad es el factor que predice con mayor probabilidad que una persona mayor se mantenga activa y sea constante a la hora de hacer ejercicio. La presi&oacute;n del grupo, el compromiso de quedar con los amigos del parque o simplemente saber que alguien te espera en la clase de gimnasia, convierte el ejercicio m&aacute;s en una cita que en una obligaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; van cinco ejemplos de actividades dise&ntilde;adas para aunar el ejercicio f&iacute;sico y la participaci&oacute;n en actividades grupales para las personas mayores.
    </p><h2 class="article-text">Marcha n&oacute;rdica en grupo</h2><p class="article-text">
        Caminar puede resultar aburrido e <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/ejercicio-menopausia_1_11778302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ineficaz por s&iacute; solo</a> si no se aumenta la intensidad o se combina con otros ejercicios. Pero la marcha n&oacute;rdica, que utiliza bastones similares a los de esqu&iacute;, permite aumentar el ritmo con seguridad y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23253654/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">activar m&aacute;s m&uacute;sculos del cuerpo</a>, al tiempo que alivia la carga en rodillas y caderas y mejora el equilibrio. Realizada en grupo, se convierte en una tertulia en movimiento. Los participantes mantienen un ritmo constante mientras conversan, convirtiendo un paseo de una hora en un evento social.
    </p><h2 class="article-text">Jardiner&iacute;a comunitaria</h2><p class="article-text">
        A menudo infravalorada, la jardiner&iacute;a es un ejercicio de intensidad moderada que trabaja la fuerza (al cavar o trasplantar), la resistencia (al mantener posturas y agacharse) y el control motor fino (al podar o injertar). Adem&aacute;s, participar en un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32030127/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">huerto urbano o en un jard&iacute;n comunitario</a> asegura una dosis de vitamina D por estar al aire libre, fomenta la cooperaci&oacute;n, proporciona una actividad con un prop&oacute;sito, y reduce la sensaci&oacute;n de soledad.
    </p><h2 class="article-text">La petanca y la Boccia</h2><p class="article-text">
        La petanca es un deporte asociado a la edad avanzada, y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35949686/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por muy buenos motivos</a>. Se juega al aire libre, tiene una intensidad moderada, y requiere fuerza, precisi&oacute;n y estar en constante movimiento. Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre con las personas con movilidad reducida? Para ellas est&aacute; <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40184378/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Boccia</a>, un juego inspirado en la variante italiana de la petanca, que permite jugar incluso desde una silla de ruedas. Es una actividad explosiva en cuanto a coordinaci&oacute;n y control neuromuscular, con un componente t&aacute;ctico y un saludable 'pique' entre los jugadores.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Taich&iacute; o Chi Kung en grupo</h2><p class="article-text">
        Considerada una forma de &ldquo;meditaci&oacute;n en movimiento&rdquo;, el taich&iacute; es especialmente beneficioso para el equilibrio y la prevenci&oacute;n de ca&iacute;das, as&iacute; como <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37768953/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejoras en la movilidad</a>. Sin embargo, cuando se practica en grupo al aire libre, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29778251/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus efectos beneficiosos se multiplican</a>. La sincronizaci&oacute;n de los movimientos lentos y la respiraci&oacute;n colectiva crean una sensaci&oacute;n de calma y armon&iacute;a que combate el estr&eacute;s. Adem&aacute;s, el formato de clase estructurada proporciona esa presi&oacute;n positiva del grupo que engancha a los participantes.
    </p><h2 class="article-text">Baile en l&iacute;nea y bailes de sal&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El baile es quiz&aacute;s la actividad m&aacute;s completa de todas las mencionadas, tanto desde el punto de vista de la mejora del estado de forma como de la conexi&oacute;n en grupos de personas interesadas. El baile no solo mejora la capacidad aer&oacute;bica, la fuerza y la flexibilidad, tambi&eacute;n exige memoria (recordar los pasos), una conexi&oacute;n f&iacute;sica y la coordinaci&oacute;n con otras personas. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11647066" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio reciente</a> encontr&oacute; que los grupos de baile desarrollan un sentido de apoyo mutuo que va m&aacute;s all&aacute; de la pista, y mejora tanto su salud f&iacute;sica como su bienestar emocional.
    </p><p class="article-text">
        A medida que envejecemos y perdemos facultades, hacer ejercicio puede convertirse en una obligaci&oacute;n y una carga m&aacute;s. Pero las endorfinas del ejercicio y la oxitocina de las relaciones sociales son las medicinas internas del cerebro que pueden dar la vuelta a esta situaci&oacute;n. Al hacer actividades en grupo, las personas mayores no solo desarrollan fuerza, resistencia y confianza, sino tambi&eacute;n una red de apoyo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/forma-socializando-cinco-actividades-perfectas-envejecimiento-saludable_1_13120123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 19:45:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco actividades que reúnen los requisitos clave para un envejecimiento más saludable]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Envejecimiento,Salud,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3d5e263-98cd-484d-8f7a-80994d653670_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La higiene del sueño no empieza una hora antes de acostarse, lo que hacemos durante el día determina cómo de bien o mal descansamos</p><p class="subtitle">Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de higiene del sue&ntilde;o, solemos pensar en un ritual antes de acostarnos: bajar las luces, mantener el dormitorio oscuro, silencioso y fresco, evitar pantallas brillantes antes de dormir y reservar la cama para dormir y el sexo, y no para trabajar o ver series. Son recomendaciones probadas y corroboradas por numerosos estudios. Aunque por s&iacute; solas no sirven para curar <a href="https://www.eldiario.es/era/despiertos-cuatro-manana-insomnio-matinal_1_13047889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el insomnio</a>, son una base m&iacute;nima para <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11610801/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar la calidad del sue&ntilde;o</a> de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Pero la preparaci&oacute;n para el sue&ntilde;o no puede limitarse a esos momentos antes de meterse en la cama. Lo que hacemos durante el d&iacute;a tiene una influencia mayor de lo que pensamos. Un ejemplo que resulta familiar a todo el mundo es la cafe&iacute;na. Si el primer caf&eacute; de la ma&ntilde;ana ayuda a empezar el d&iacute;a, los <a href="https://www.eldiario.es/era/experta-sueno-hora-ultimo-cafe-dia-prudente-seria-evitarlo-partir-media-tarde-xp_1_13064851.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caf&eacute;s despu&eacute;s de la hora de comer</a> pueden hipotecar el descanso nocturno, y por tanto <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12373328/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rendimiento del d&iacute;a siguiente</a>. Sin embargo, hay mucho m&aacute;s que caf&eacute; en nuestro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medicina del sue&ntilde;o se dice que el sue&ntilde;o se construye desde que nos despertamos&rdquo;, afirma la doctora Celia Garc&iacute;a Malo, neur&oacute;loga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sue&ntilde;o de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a. &ldquo;No solo en las &uacute;ltimas dos horas antes de irnos a dormir, sino que desde que iniciamos el d&iacute;a, vamos a&ntilde;adiendo reguladores a nuestro sue&ntilde;o&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos somos animales diurnos y nuestra existencia est&aacute; regulada por un reloj interno en nuestro cerebro, los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK519507/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmos circadianos</a>. Estos ciclos de 24 horas est&aacute;n sincronizados con la rotaci&oacute;n del planeta Tierra y regulados, principalmente, por la alternancia de luz y oscuridad, pero tambi&eacute;n hay otros factores. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una actividad del material gen&eacute;tico de nuestras c&eacute;lulas. Nuestros ciclos circadianos son de todo el d&iacute;a, no solo de cuando nos vamos a acostar&rdquo;, corrobora Manuel Mart&iacute;n-Loeches, catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. &ldquo;Para que se segreguen las hormonas correspondientes en cada momento tiene que haberse cumplido un ciclo previamente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sueño se construye desde que nos despertamos (...) Desde que iniciamos el día, vamos añadiéndole reguladores</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span>  neuróloga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sueño de la SEN
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La luz por la ma&ntilde;ana</h2><p class="article-text">
        Nuestro reloj circadiano se 'pone en hora' con la luz que recibimos en la retina. Es el motivo por el que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufrimos el</a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> jet lag</em></a> cuando hacemos un vuelo transoce&aacute;nico: la informaci&oacute;n de la luz no coinciden con el reloj interno en nuestro cerebro, y necesitamos unos cuantos d&iacute;as para ajustarlo. Por eso, la exposici&oacute;n a luz natural por la ma&ntilde;ana ayuda a sincronizar el reloj, y a adelantarlo si tenemos problemas porque trasnochamos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La luz solar es el regulador del ritmo circadiano m&aacute;s importante, es el que tiene m&aacute;s peso&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a. Junto a los otros factores, activa los neurotransmisores y hormonas que nos preparan para la actividad, como el cortisol, la noradrenalina, la serotonina y la dopamina. &ldquo;Realmente tenemos que intentar concentrar la mayor exposici&oacute;n a la luz en la ma&ntilde;ana, para que luego al atardecer y en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a tengamos lo contrario, menos activaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista. &ldquo;No toda la luz es igual, no puedes sustituir la luz natural con luz artificial, por lo menos no con la misma eficacia&rdquo;, matiza Mart&iacute;n-Loeches.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/pantallas-dormir-no-luz-azul-roba-sueno_1_12631920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exposici&oacute;n a luz artificial intensa, especialmente azul</a>, en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a env&iacute;a al cerebro el mensaje de que &ldquo;todav&iacute;a es de d&iacute;a&rdquo;, retrasa la secreci&oacute;n de melatonina y desplaza el sue&ntilde;o hacia m&aacute;s tarde. Este es el problema de la vida moderna, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12754674/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llena de pantallas</a> y luces artificiales brillantes a cualquier hora de la noche.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El ejercicio f&iacute;sico es, probablemente, uno de los moduladores positivos m&aacute;s potentes del sue&ntilde;o. No se trata de tanto de hacer sesiones intensas en el gimnasio, sino de moverse de forma regular a lo largo del d&iacute;a, especialmente en las primeras horas de la ma&ntilde;ana. Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10503965/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amplia revisi&oacute;n de estudios</a> lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que el ejercicio de intensidad moderada reduc&iacute;a la latencia del sue&ntilde;o (el tiempo que tardamos en dormirnos) y mejoraba su calidad general, incluso mejorando los s&iacute;ntomas del insomnio.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo que se mueve durante el d&iacute;a parece enviar al cerebro el mensaje de que el descanso nocturno ser&aacute; bien recibido y necesario. &ldquo;La actividad f&iacute;sica por la ma&ntilde;ana corta el ciclo de secreci&oacute;n de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es l&oacute;gico que despu&eacute;s tengas m&aacute;s somnolencia porque has acumulado m&aacute;s potencia de melatonina&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a Malo. Por la tarde o por la noche, los efectos no son tan beneficiosos. &ldquo;Tenemos que evitar la activaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/gimnasio-noche-mala-idea_1_12849889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la noche, ir al gimnasio no es muy recomendable</a>&rdquo;, advierte Mart&iacute;n-Loeches.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Controlar el estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Aunque en nuestra sociedad no es habitual pasar fr&iacute;o, hambre o sentir agotamiento f&iacute;sico de manera sostenida en el tiempo, el d&iacute;a es una sucesi&oacute;n de peque&ntilde;os estresantes: correos urgentes, plazos, discusiones, atascos de tr&aacute;fico o noticias inquietantes. El efecto acumulativo en nuestro organismo eleva el nivel de activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica y cognitiva. El sistema de alerta, que deber&iacute;a bajar la guardia seg&uacute;n avanza la tarde, se queda encendido. Muchas intervenciones en higiene del sue&ntilde;o que incluyen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38263131/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;cnicas de relajaci&oacute;n</a>, control de est&iacute;mulos (como evitar el trabajo y las pantallas) y reestructuraci&oacute;n de h&aacute;bitos est&aacute;n destinadas crear una rutina que marque con suavidad el paso del d&iacute;a a la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que cuando atravesamos &eacute;pocas de estr&eacute;s intenso, el sue&ntilde;o sea uno de los primeros en resentirse. &ldquo;El estr&eacute;s es un perturbador de sue&ntilde;o a todas horas, es el antagonista de todas las sustancias que promueven el bienestar y la relajaci&oacute;n&rdquo;, corrobora la doctora Garc&iacute;a. En la direcci&oacute;n contraria, los estudios han comprobado que cuando mejora la calidad del sue&ntilde;o, tambi&eacute;n mejora la salud mental y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34607184/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disminuyen los s&iacute;ntomas de ansiedad y depresi&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text">El contacto social</h2><p class="article-text">
        Las interacciones sociales en las primeras horas del d&iacute;a act&uacute;an como<em> zeitgebers.</em> Esta palabra alemana se usa para referirse a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6492024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los factores que &ldquo;dan la hora&rdquo;</a>, es decir, que ayudan a sincronizar el reloj circadiano. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11262420/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios en modelos animales</a> muestran que interacciones sociales repetidas a la misma hora pueden llegar a arrastrar los ritmos de actividad incluso en ausencia de se&ntilde;ales luminosas. En humanos, la organizaci&oacute;n social de la ma&ntilde;ana (horarios de trabajo y escuela, rutinas compartidas, la primera comida del d&iacute;a) act&uacute;an como estas se&ntilde;ales para coordinar los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia. &ldquo;Son reguladores que, cuando los aplicamos en las primeras horas del d&iacute;a, generamos un mayor contraste entre el d&iacute;a y la noche&rdquo;, apunta la doctora Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Prueba de esto es que, cuando existe un desajuste entre el horario social y el reloj interno, el llamado <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jetlag</em></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a>, la calidad del sue&ntilde;o empeora, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10899945/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente en personas j&oacute;venes</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La actividad física por la mañana corta el ciclo de secreción de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es lógico que después tengas más somnolencia porque has acumulado más potencia de melatonina</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span> neuróloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La alimentaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las dietas muy ricas en az&uacute;cares simples y alimentos ultraprocesados se asocian con m&aacute;s despertares nocturnos y sue&ntilde;o m&aacute;s superficial <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36470114/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en estudios observacionales</a>. Una dieta con m&aacute;s fibra, verduras, frutas y grasas saludables se vincula con mejor sue&ntilde;o, as&iacute; como tript&oacute;fano, el amino&aacute;cido precursor de la melatonina que se encuentra sobre todo en la carne y los l&aacute;cteos.
    </p><p class="article-text">
        La interacci&oacute;n entre la dieta y el sue&ntilde;o es compleja, pero la inflamaci&oacute;n, las oscilaciones bruscas de glucosa en sangre y los problemas digestivos pueden interferir. &ldquo;Las comidas copiosas generan una distorsi&oacute;n en el sue&ntilde;o porque requieren una actividad extra para poder procesarlas y extraer sus nutrientes. Guardar un periodo de ayuno antes de acostarnos es recomendable&rdquo;, afirma Garc&iacute;a Malo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no son estrictamente alimentos, la cafe&iacute;na y el alcohol que consumimos durante el d&iacute;a tienen efectos sobre el descanso nocturno. A pesar de que las personas metabolizan de forma diferente la cafe&iacute;na, hay l&iacute;mites, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cafe-limites-consumo-cafeina_1_11509170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tanto en la cantidad</a> como en la hora a la que se toma el &uacute;ltimo caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El alcohol es m&aacute;s traicionero. Mucha gente piensa que puede ayudar a conciliar el sue&ntilde;o, pero, aunque puede ayudar a quedarse dormido, al avanzar la noche fragmenta el sue&ntilde;o y reduce el sue&ntilde;o reparador. Como la cafe&iacute;na, el alcohol tiene que eliminarse del organismo y puede tardar horas, por lo que se desaconseja consumirlo antes de dormir.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a, entonces, un d&iacute;a dise&ntilde;ado para favorecer el descanso nocturno? Podr&iacute;amos empezar con una exposici&oacute;n a la luz natural en las primeras horas, hablar con personas de nuestro entorno al despertar, hacer ejercicio en la primera mitad del d&iacute;a y comer la mayor parte de las calor&iacute;as antes de la cena. Acompa&ntilde;ando a todo esto, tratar de controlar el estr&eacute;s. &ldquo;Todo lo que podamos hacer a favor de organizar un poco mejor nuestra rutina y generar este contraste entre el d&iacute;a y la noche es positivo para el descanso&rdquo;, concluye la doctora Garc&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sientes que pasar demasiado tiempo de baja calidad frente a la pantalla te está haciendo más tonto? Desde prestar atención a tu entorno hasta 'limpiar' tu mente, los expertos comparten consejos sobre cómo agudizar la mente y mantenerla en plena forma</p><p class="subtitle">De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez has tenido uno de esos d&iacute;as en los que no consigues hacer nada, pero aun as&iacute; te sientes agotado? Claro que s&iacute;: <a href="https://www.eldiario.es/era/brain-rot-mental-2024-palabra-ano-diccionario-oxford_1_11869165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;brain rot&rdquo; (degeneraci&oacute;n cerebral), la palabra del a&ntilde;o de Oxford para 2024</a>, todav&iacute;a no aparece en ning&uacute;n diccionario m&eacute;dico, pero probablemente se entienda mejor como el deterioro de las capacidades cognitivas que se deriva de la exposici&oacute;n constante a informaci&oacute;n de f&aacute;cil asimilaci&oacute;n. Y, gracias a la omnipresencia de los v&iacute;deos cortos y las redes sociales, es casi seguro que est&eacute; en aumento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando interactuamos con este tipo de contenidos, nuestro cerebro est&aacute; a la vez infrautilizado &mdash;porque la informaci&oacute;n es f&aacute;cil de entender&mdash; y sobrecargado, porque hay much&iacute;sima informaci&oacute;n que asimilar&rdquo;, afirma la Dra. Wendy Ross, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la London Metropolitan University. &ldquo;Por eso acabas cansado aunque solo est&eacute;s desplaz&aacute;ndote por la pantalla en el sof&aacute;&rdquo;. &iquest;Quieres invertir el proceso y recuperar tu capacidad de atenci&oacute;n? Te explicamos c&oacute;mo.
    </p><h2 class="article-text">Aprende a resolver crucigramas cr&iacute;pticos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No temas que algunas cosas te resulten dif&iacute;ciles&rdquo;, afirma Ross. &ldquo;Las actividades que requieren un esfuerzo mental considerable, como los crucigramas cr&iacute;pticos, pueden restablecer el equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa, y las pruebas demuestran que quedarse atascado y esforzarse por resolverlo genera una sensaci&oacute;n de dominio y &eacute;xito que perdura y aumenta con el tiempo. Introducir momentos de fricci&oacute;n cognitiva en tu vida, en lugar de encontrar la informaci&oacute;n al instante, es una buena protecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        [Aunque en Espa&ntilde;a no hay mucha tradici&oacute;n de este tipo de crucigramas, m&aacute;s comunes en el mundo anglosaj&oacute;n puesto que el ingl&eacute;s se presta m&aacute;s a juegos de palabras compactos, los <a href="https://www.eldiario.es/juegos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crucigramas</a> cl&aacute;sicos o los autodefinidos tambi&eacute;n son un buen punto de partida].
    </p><h2 class="article-text">Deja de recurrir a la IA para obtener respuestas f&aacute;ciles</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En la era de la IA, la mayor trampa cognitiva es delegar el pensamiento antes incluso de que el cerebro tenga la oportunidad de ponerse manos a la obra. Mucha gente ha o&iacute;do la frase &rdquo;&uacute;salo o pi&eacute;rdelo&ldquo; en lo que respecta al cerebro, pero si no practicas una destreza, o no desaf&iacute;as a tu cerebro desde el principio, no crear&aacute;s esas conexiones en absoluto&rdquo;, afirma la Dra. Lila Landowski, neurocient&iacute;fica y profesora titular de ciencias biom&eacute;dicas en la Universidad de Tasmania. &ldquo;Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por ti: puede que el trabajo se haga, pero t&uacute; no obtienes ninguno de los beneficios. Resiste la tentaci&oacute;n de usarla, especialmente como primer paso. Genera borradores e ideas por ti mismo. Perm&iacute;tete cometer errores. Dar con tus propias respuestas (aunque sean err&oacute;neas) y luego comprobar si son correctas mejora el aprendizaje. A trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, el trabajo complejo, la socializaci&oacute;n y la variedad &mdash;b&aacute;sicamente cualquier cosa que te suponga un reto de forma productiva&mdash; se construye una reserva cognitiva. Y cuanta m&aacute;s reserva cognitiva se construya, m&aacute;s se puede retrasar el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Haz ejercicio a diferentes intensidades</h2><p class="article-text">
        Casi cualquier tipo de ejercicio f&iacute;sico puede mejorar el estado de &aacute;nimo, el aprendizaje y la memoria, e incluso aumentar el volumen cerebral, pero se obtienen mayores beneficios si se combina, afirma Landowski. &ldquo;El ejercicio aer&oacute;bico favorece la formaci&oacute;n de nuevas c&eacute;lulas cerebrales en el hipocampo, el centro de la memoria del cerebro, al aumentar la producci&oacute;n de prote&iacute;nas como el factor neurotr&oacute;fico derivado del cerebro, o BDNF. Al mismo tiempo, el ejercicio de resistencia promueve la producci&oacute;n de hormonas como la osteocalcina, un regulador endocrino crucial para el desarrollo y la funci&oacute;n del cerebro. Juntos, estos factores act&uacute;an un poco como un fertilizante cerebral, ayudando a las c&eacute;lulas cerebrales a crecer y conectarse&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por ti: puede que el trabajo se haga, pero tú no obtienes ninguno de los beneficios. Resiste la tentación de usarla, especialmente como primer paso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo ideal ser&iacute;a realizar cada semana un poco de ejercicio cardiovascular de baja intensidad &mdash;como caminar, correr a ritmo lento o montar en bicicleta&mdash; combinado con algo de entrenamiento con pesas o flexiones y sentadillas. Pero si te sientes con ganas, el entrenamiento m&aacute;s eficaz para prevenir el deterioro cognitivo podr&iacute;a ser tambi&eacute;n el m&aacute;s intenso. &ldquo;Practicar entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) tres veces por semana es una de las &uacute;nicas formas de ejercicio que ha demostrado no solo retrasar el deterioro cognitivo, sino mejorar realmente la cognici&oacute;n&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;Y hay una ventaja adicional: las personas que practicaron HIIT durante seis meses y luego lo dejaron <a href="https://www.health.harvard.edu/exercise-and-fitness/cognitive-benefits-from-high-intensity-interval-training-may-last-for-years" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segu&iacute;an mostrando beneficios cognitivo</a>s cinco a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;. No te lances a ello demasiado r&aacute;pido: un 'Tabata inverso' &mdash;10 segundos de esfuerzo m&aacute;ximo y 20 segundos de descanso, repetidos ocho veces&mdash; es un buen punto de partida.
    </p><h2 class="article-text">'Lava' tu cerebro con el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Nadie se siente bien tras una noche de sue&ntilde;o interrumpido, pero un descanso adecuado tambi&eacute;n es esencial a largo plazo: es durante las fases de sue&ntilde;o profundo cuando el sistema glinf&aacute;tico del cerebro se pone en marcha, actuando como un reinicio suave. &ldquo;A lo largo del d&iacute;a, los residuos metab&oacute;licos se acumulan en el cerebro, y solo se eliminan cuando el sistema glinf&aacute;tico est&aacute; activo&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;El sue&ntilde;o, y especialmente el sue&ntilde;o sin movimientos oculares r&aacute;pidos, duplica la eliminaci&oacute;n de residuos a trav&eacute;s del sistema glinf&aacute;tico&rdquo;. La posici&oacute;n del cuerpo puede marcar la diferencia: <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4524974/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> en ratones sugieren que dormir de lado es lo que m&aacute;s mejora la eliminaci&oacute;n. Pero la mejor medida es establecer un horario de sue&ntilde;o constante y ce&ntilde;irse a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Programa descansos de pantalla</h2><p class="article-text">
        Est&aacute; bien proponerte pasar menos tiempo con tus dispositivos, pero sin un plan es poco probable que lo consigas. &ldquo;Considera los descansos sin pantallas como compromisos innegociables, igual que lo har&iacute;as con una reuni&oacute;n de trabajo o una obligaci&oacute;n familiar&rdquo;, afirma Alison Campbell, coach de bienestar y fundadora de la empresa de bienestar corporativo unBurnt. &ldquo;Deja el tel&eacute;fono en otra habitaci&oacute;n para que no te distraigan las notificaciones, e intenta comprometerte a hacer una desintoxicaci&oacute;n digital de 30 minutos al d&iacute;a para darte un respiro y resetearte mentalmente de todo el ruido&rdquo;. El verdadero truco est&aacute; en convertir el tiempo sin pantallas en un placer, en lugar de una obligaci&oacute;n. &ldquo;Elige algunas actividades que te gusten para incluir en tu kit de herramientas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Puede ser leer un libro en papel, hacer jardiner&iacute;a &mdash;&iexcl;las plantas de interior tambi&eacute;n cuentan!&mdash; o alguna expresi&oacute;n creativa como escribir un diario, pintar o dibujar. Incluso unos breves ratos ayudan a romper el ciclo de fatiga mental que conduce al deterioro cerebral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Lee (un poco) m&aacute;s r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        &iquest;Te cuesta concentrarte leyendo un libro? Una posible explicaci&oacute;n podr&iacute;a ser que no te resulta lo suficientemente estimulante. &ldquo;Las estimaciones var&iacute;an ligeramente, pero se cree que nuestro cerebro procesa la informaci&oacute;n a un ritmo de unas 1400 palabras por minuto&rdquo;, afirma Oscar de Bos, autor de Focus On-Off. &ldquo;La velocidad media de lectura, por ejemplo, es de unas 250 palabras por minuto, lo cual es significativamente m&aacute;s lento, por lo que quiz&aacute; no sea de extra&ntilde;ar que nuestro cerebro empiece a pensar en otras cosas cuando los textos son un poco &aacute;ridos. Mi soluci&oacute;n para esto es que, cuando noto que mi mente empieza a divagar, muevo los ojos por las l&iacute;neas un poco m&aacute;s r&aacute;pido. Al aumentar mi velocidad de lectura, la tarea se vuelve m&aacute;s desafiante. Esto me sumerge m&aacute;s profundamente en las historias al tiempo que potencia mi concentraci&oacute;n, lo que hace mucho m&aacute;s f&aacute;cil asimilar y recordar la informaci&oacute;n. Este m&eacute;todo funciona igual de bien para las personas con dislexia que para cualquiera que tenga dificultades con las tareas habituales que nos encontramos en el trabajo. Es un principio que denomino 'llenar el vac&iacute;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No cambies de tarea</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez que cambiamos, una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que est&aacute;bamos haciendo antes, lo que hace m&aacute;s dif&iacute;cil seguir trabajando&rdquo;, dice De Bos. &ldquo;La profesora de gesti&oacute;n Sophie Leroy llama a esto 'residuo de atenci&oacute;n': parte de nuestra atenci&oacute;n permanece en la actividad anterior, lo que nos ralentiza y nos lleva a cometer m&aacute;s errores. Este fen&oacute;meno se produce incluso tras los cambios de atenci&oacute;n m&aacute;s sutiles: despu&eacute;s de echar un vistazo r&aacute;pido a tu bandeja de entrada o al tel&eacute;fono, tu cerebro tarda un rato en volver a la tarea anterior&rdquo;. Una forma pr&aacute;ctica de evitarlo, sugiere De Bos, es desactivar todas las notificaciones &ldquo;no humanas&rdquo;, ya sean de una aplicaci&oacute;n de redes sociales o de una empresa de reparto de pizzas. Otra es programar las tareas m&aacute;s importantes a primera hora del d&iacute;a, para que no haya residuos de atenci&oacute;n persistentes de otras tareas que te distraigan mientras las realizas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que cambiamos [de tarea], una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que estábamos haciendo antes, lo que hace más difícil seguir trabajando</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Entrena tu atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si sientes que todo es un caos, escucha lo que ocurre a tu alrededor y, a continuaci&oacute;n, elige un sonido concreto &mdash;el canto de los p&aacute;jaros, el tictac de un reloj, el tr&aacute;fico lejano&mdash; y conc&eacute;ntrate en &eacute;l durante unos instantes. &ldquo;Este entrenamiento para mejorar la atenci&oacute;n se basa en una t&eacute;cnica utilizada para el tratamiento de la ansiedad y la depresi&oacute;n&rdquo;, explica el hipnoterapeuta cl&iacute;nico Paul Levrant. &ldquo;Desarrolla de forma natural el &rdquo;m&uacute;sculo de la atenci&oacute;n&ldquo;. Lo mejor es empezar con una banda sonora artificial &mdash;hay muchas en YouTube&mdash;, pero cuanto m&aacute;s practiques, mejor lo har&aacute;s. Para ir m&aacute;s all&aacute;, aplica el mismo enfoque a tus otros sentidos &mdash;por ejemplo, concentr&aacute;ndote en c&oacute;mo se siente la ropa sobre tu piel o en los puntos de contacto de tu cuerpo con la silla&mdash;; esto puede acelerar mucho el progreso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Haz un &ldquo;escaneo del estr&eacute;s&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;T&oacute;mate 10 minutos para hacer una pausa y pensar en las cosas que te ponen nervioso o te parecen m&aacute;s pesadas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Cuando identificamos nuestros factores estresantes, esto ayuda a restaurar la funci&oacute;n ejecutiva cognitiva y disminuye la intensidad de la respuesta emocional. Podemos volver m&aacute;s f&aacute;cilmente al pensamiento racional y crear un plan sobre c&oacute;mo vamos a afrontar las circunstancias, en lugar de buscar una v&iacute;a de escape como ver series sin parar o el <em>doomscrolling&rdquo;.</em>
    </p><h2 class="article-text">Camina con atenci&oacute;n plena</h2><p class="article-text">
        &iquest;Vas a dar un paseo a la hora del almuerzo? Si no tienes que ir m&aacute;s all&aacute; de a por la comida, &iquest;por qu&eacute; no te lo tomas con m&aacute;s calma? &ldquo;Toma conciencia de cada movimiento que hace el cuerpo al caminar: siente tus pies sobre el suelo, el desplazamiento del peso, el uso de cada m&uacute;sculo y tend&oacute;n, y as&iacute; sucesivamente&rdquo;, dice Levrant. &ldquo;Una vez que el h&aacute;bito de concentrarse de esta manera se vuelve m&aacute;s natural, no cuesta mucho disfrutar de una mayor atenci&oacute;n en todas las dem&aacute;s &aacute;reas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Retoma un antiguo pasatiempo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay pruebas s&oacute;lidas de que retomar antiguos pasatiempos, como seguir aprendiendo ese idioma que siempre quisiste dominar, aprender a tocar un instrumento musical, o cantar, bailar o hacer fotograf&iacute;a, estimula m&uacute;ltiples &aacute;reas del cerebro a la vez, al tiempo que crea nuevos circuitos&rdquo;, afirma Roxi Carare, profesora de neuroanatom&iacute;a cl&iacute;nica en la Universidad de Southampton. &ldquo;Esto ayuda mucho a ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Aseg&uacute;rate de que tus revisiones m&eacute;dicas est&eacute;n al d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Si te encuentras en la mediana edad o eres mayor, cuidar tu salud es una preocupaci&oacute;n fundamental. &ldquo;La hipertensi&oacute;n arterial o los niveles anormales de colesterol son factores de riesgo muy importantes para la demencia&rdquo;, afirma Carare. &ldquo;Una combinaci&oacute;n de dieta saludable, algo de ejercicio f&iacute;sico y vida social te ayudar&aacute;, pero si te encuentras en un grupo de alto riesgo, deber&iacute;as informarte primero&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joel Snape]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Móviles,Ocio,Bienestar,Salud mental,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agua de estas termas, al aire libre y gratuitas, aflora entre las grietas de la roca granítica y puede alcanzar los 60 grados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/agua-termas-aire-libre-gratuitas-aflora-gritas-roca-granitica-alcanzar-60-grados-pm_1_13110771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbbd80e0-4d0c-4ee3-9f77-225ce4074dae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agua de estas termas, al aire libre y gratuitas, aflora entre las grietas de la roca granítica y puede alcanzar los 60 grados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Outariz, en la provincia de Ourense, ofrece una interesante mezcla de bienestar natural, tradición y entorno incomparable</p><p class="subtitle">Pompeyo comprobó en primera persona los efectos de las aguas termales de este pequeño pueblo de Lleida</p><p class="subtitle">El balneario más visitado de toda Europa está a tan solo una hora en coche de España</p></div><p class="article-text">
        En la provincia de <a href="https://www.eldiario.es/temas/ourense/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ourense</a> el <strong>r&iacute;o Mi&ntilde;o</strong> fluye como testigo de un milagro geol&oacute;gico que ha definido la identidad de su capital durante milenios. De ah&iacute; que las <strong>termas de Outariz</strong> sean el destino predilecto para aquellos que buscan una conexi&oacute;n profunda con el bienestar natural en un entorno incomparable. Este paraje, situado a unos cinco kil&oacute;metros del centro urbano, ofrece una experiencia sensorial &uacute;nica donde el vapor se confunde con la bruma matutina del cauce fluvial. Los visitantes llegan atra&iacute;dos por la promesa de sumergirse en pozas de piedra que parecen brotar directamente del suelo gallego para aliviar el cuerpo y el esp&iacute;ritu. Es un espacio donde el tiempo parece detenerse mientras el murmullo del agua corriente acompa&ntilde;a cada suspiro de relajaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La <strong>tradici&oacute;n termal</strong> de la ciudad, arraigada desde la &eacute;poca de los <strong>romanos</strong>, encuentra en este enclave su expresi&oacute;n m&aacute;s moderna y accesible para todos. Un paseo por las orillas del Mi&ntilde;o revela la magia de una tierra que late con calor interno y generosidad. <strong>Outariz</strong> no es solo un conjunto de piscinas, sino un refugio de paz abierto al cielo de <a href="https://www.eldiario.es/temas/galicia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Galicia</a>. El secreto de este fen&oacute;meno reside en la compleja estructura del subsuelo, donde la fracturaci&oacute;n de la roca gran&iacute;tica permite que el agua de lluvia realice un viaje de miles de metros. Durante siglos, este l&iacute;quido se filtra hacia las profundidades terrestres calent&aacute;ndose un grado cada treinta metros hasta alcanzar temperaturas extremas en el interior de la corteza.
    </p><p class="article-text">
        Al encontrar <strong>fallas y grietas ascendentes</strong>, el agua hirviendo y el vapor inician su retorno a la superficie convertidos en potentes manantiales de vida. En <strong>Outariz</strong>, este flujo hidrotermal de gran penetraci&oacute;n aflora con una fuerza imparable entre las grietas de la roca gran&iacute;tica del r&iacute;o Mi&ntilde;o. Es un <strong>proceso de geotermia fascinante</strong> que desaf&iacute;a las leyendas locales sobre volcanes subterr&aacute;neos que asustaban a los antiguos habitantes. La reactivaci&oacute;n reciente de estas fracturas tect&oacute;nicas ha permitido que las surgencias mantengan un caudal constante y vigoroso durante todo el a&ntilde;o. As&iacute;, la naturaleza gallega expulsa sus tesoros m&aacute;s c&aacute;lidos a trav&eacute;s de los poros de piedra que rodean las pozas. Este afloramiento natural es el resultado de un ciclo hidrol&oacute;gico milenario que purifica el agua en su tr&aacute;nsito.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los beneficios para la salud que ofrecen las aguas de Outariz son tan variados como los minerales que las componen en su origen"
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            <span class="title">
                Los beneficios para la salud que ofrecen las aguas de Outariz son tan variados como los minerales que las componen en su origen                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s asombrosas de estas termas es la temperatura del agua, que <strong>al aire libre puede alcanzar los 60 grados cent&iacute;grados</strong>. Este calor intenso, que en manantiales cercanos como Mu&iacute;&ntilde;o da Veiga llega incluso a los 72 grados, requiere una gesti&oacute;n cuidadosa para el ba&ntilde;o. Las aguas de este entorno son clasificadas como de mineralizaci&oacute;n d&eacute;bil, destacando por ser alcalinas, s&oacute;dicas y marcadamente fluoradas. Adem&aacute;s, su composici&oacute;n incluye elementos qu&iacute;micos esenciales como el litio y el azufre, otorg&aacute;ndoles un car&aacute;cter terap&eacute;utico de gran valor.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de estos minerales las convierte en <strong>aguas hipertermales y ligeramente radiactivas</strong>, siguiendo el patr&oacute;n de las famosas fuentes de las Burgas. Cada gota que emerge a la superficie ha sido cargada con las propiedades de las rocas por las que ha pasado durante su descenso profundo. Esta riqueza qu&iacute;mica es lo que diferencia a una simple piscina de un verdadero manantial de utilidad p&uacute;blica declarada. Los ba&ntilde;istas disfrutan as&iacute; de un c&oacute;ctel mineral que rejuvenece la piel y revitaliza los sistemas internos del organismo.
    </p><p class="article-text">
        El &aacute;rea termal de <strong>Outariz</strong> se divide en dos propuestas distintas que conviven en armon&iacute;a para todos los gustos de los usuarios. Por un lado, se encuentran las Pozas de Outariz y Burga de Canedo, un conjunto de instalaciones <strong>p&uacute;blicas y gratuitas</strong> que invitan al disfrute libre. Este espacio permite a cualquier persona sumergirse en la cultura del agua sin barreras econ&oacute;micas, manteniendo viva la tradici&oacute;n popular. Por otro lado, hay una alternativa privada de pago para quienes buscan servicios de spa m&aacute;s avanzados, que cuenta con una capacidad limitada y ofrece tratamientos personalizados como masajes, saunas y circuitos especializados de relajaci&oacute;n. Ambas opciones comparten el mismo origen geol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El recinto p&uacute;blico de Outariz y Burga de Canedo es una <strong>joya de la arquitectura paisaj&iacute;stica</strong> que respeta el entorno fluvial del Mi&ntilde;o. Consta de varias piscinas de agua caliente y pozas de agua fr&iacute;a dise&ntilde;adas para realizar ba&ntilde;os de contraste que activan la circulaci&oacute;n. El dise&ntilde;o de estas pozas, construidas con piedras de la zona, busca recrear la manera tradicional en la que los antiguos orensanos tomaban las aguas. Rodeadas de amplias zonas verdes y jardines, estas termas gratuitas suelen estar abiertas para el disfrute de toda la poblaci&oacute;n. Es un espect&aacute;culo ver el vapor emergiendo de las charcas durante las fr&iacute;as noches de invierno bajo la luz de la luna gallega. Para utilizar estas instalaciones, los usuarios solo necesitan traer su propio ba&ntilde;ador, toalla y chanclas, ya que el acceso es directo. Es com&uacute;n ver a familias enteras y grupos de amigos compartiendo confidencias mientras el calor del agua reconforta sus m&uacute;sculos cansados.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios variados</h2><p class="article-text">
        Los <strong>beneficios</strong> para la <strong>salud</strong> que ofrecen las aguas de Outariz son tan variados como los minerales que las componen en su origen. Est&aacute;n especialmente indicadas para combatir el estr&eacute;s cr&oacute;nico de la vida moderna y aliviar diversas dolencias del aparato locomotor como la artritis. Las propiedades antiinflamatorias del agua ayudan a reducir dolores musculares y facilitan la recuperaci&oacute;n de lesiones leves o contracturas persistentes. Adem&aacute;s, estas termas son famosas por su eficacia en el tratamiento de afecciones dermatol&oacute;gicas, mejorando notablemente la salud de la piel. El calor del agua, combinado con la presencia de fl&uacute;or y azufre, estimula la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea y favorece la r&aacute;pida cicatrizaci&oacute;n de tejidos. Muchos visitantes acuden regularmente por recomendaci&oacute;n m&eacute;dica para tratar problemas reum&aacute;ticos que encuentran alivio inmediato en el calor de las pozas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegar a este para&iacute;so termal es una experiencia agradable que permite disfrutar del paisaje fluvial que rodea a la ciudad de <a href="https://www.eldiario.es/temas/ourense/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ourense</a>. Los entusiastas del ejercicio pueden optar por recorrer el Paseo Termal del Mi&ntilde;o caminando o en bicicleta durante unos cinco kil&oacute;metros. Otra opci&oacute;n muy popular es el Tren de las Termas, un transporte tur&iacute;stico que conecta la Plaza Mayor directamente con el &aacute;rea de <strong>Outariz</strong>. Para aquellos que prefieren el veh&iacute;culo particular, existen aparcamientos habilitados en la margen izquierda del r&iacute;o, en la zona de Reza. Desde el parking, el acceso se realiza a pie cruzando una pasarela peatonal que ofrece vistas espectaculares del cauce del <strong>r&iacute;o Mi&ntilde;o</strong>. Este breve trayecto de unos quince minutos sirve de preparaci&oacute;n mental para la desconexi&oacute;n que espera en el recinto de las termas. Visitar <strong>Outariz</strong> es, en definitiva, sumergirse en la esencia misma de Galicia, donde se funden el agua, la piedra y el calor.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/agua-termas-aire-libre-gratuitas-aflora-gritas-roca-granitica-alcanzar-60-grados-pm_1_13110771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 08:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El agua de estas termas, al aire libre y gratuitas, aflora entre las grietas de la roca granítica y puede alcanzar los 60 grados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Ourense,Naturaleza,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/madrugar-no-bueno-mundo-edades_1_13098544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83604f7b-bd8f-47fe-874f-e24a6609f74b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madrugar se considera a veces una virtud y una fortaleza moral, pero para algunas personas con un cronotipo distinto puede suponer incluso una merma para su salud
</p><p class="subtitle">Noctámbulos o madrugadores: ¿quién es superior según la ciencia?</p></div><p class="article-text">
        Eso de la &ldquo;Espa&ntilde;a que madruga&rdquo;, al igual que ese libro de autoayuda titulado <a href="https://www.eldiario.es/era/club-5-manana-madrugar-secreto-vida-mejor_1_11575431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El club de las 5 de la ma&ntilde;ana,</a> se ha convertido en una <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posici&oacute;n ideol&oacute;gica</a>: madrugar no es solo una opci&oacute;n o una imposici&oacute;n, sino un deber. Quienes madrugan son trabajadores y disciplinados, quienes se quedan en la cama hasta m&aacute;s tarde, vagos e indolentes. Ganadores y perdedores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas ideas est&aacute;n siendo propagadas por una legi&oacute;n de <em>influencers </em>que suben a TikTok, Instagram o YouTube sus v&iacute;deos de &ldquo;mi rutina a las 5 AM&rdquo;. Emprendedores musculados que meditan, entrenan, leen, responden correos y han vivido tres vidas antes de que el resto haya apagado el despertador.
    </p><p class="article-text">
        Pero la biolog&iacute;a humana no entiende de v&iacute;deos virales, y la ciencia es tozuda con los hechos. Madrugar es un comportamiento dictado <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28364486/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en gran medida por nuestros genes</a> y nuestro entorno. Los estudios de cronobiolog&iacute;a indican claramente que madrugar no es bueno para todo el mundo ni para todas las edades. De hecho, para muchas personas, forzar ese horario puede ser da&ntilde;ino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no es solo el hecho de dormir, sino todo lo que va asociado, como la concentraci&oacute;n o el rendimiento cognitivo. Hay personas que rinden much&iacute;simo a primeras horas de la ma&ntilde;ana y personas que hasta que no est&aacute; bien entrada la tarde no tienen su pico de concentraci&oacute;n. Todo eso viene fisiol&oacute;gicamente marcado&rdquo;, dice Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Bonmat&iacute; Carri&oacute;n, profesora de del Departamento de Anatom&iacute;a y Psicobiolog&iacute;a de la Universidad de Murcia y autora del libro <em>Que nada te quite el sue&ntilde;o,</em> editado por Cr&iacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que rinden muchísimo a primeras horas de la mañana y personas que hasta que no está bien entrada la tarde no tienen su pico de concentración. Todo eso viene fisiológicamente marcado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María de los Ángeles Bonmatí Carrión</span>
                                        <span>—</span> Departamento de Anatomía y Psicobiología (UM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dime tu cronotipo y te dir&eacute; si te cuesta madrugar</h2><p class="article-text">
        En el centro de esta discusi&oacute;n est&aacute;n los cronotipos. El <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33804974/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cronotipo se puede definir</a> como la preferencia natural de cada persona por horarios m&aacute;s tempranos o m&aacute;s tard&iacute;os de sue&ntilde;o y actividad. Hay personas claramente matutinas, y otras claramente vespertinas, mientras que muchas otras est&aacute;n en alg&uacute;n punto intermedio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo se pens&oacute; que esto era cuesti&oacute;n de costumbre o de disciplina, pero estudios recientes han demostrado que el cronotipo tiene <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28364486/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un fuerte componente gen&eacute;tico</a>. Grandes estudios de asociaci&oacute;n del genoma, con cientos de miles de participantes, han <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-018-08259-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identificado m&aacute;s de 300 loci gen&eacute;ticos</a> relacionados con ser m&aacute;s de ma&ntilde;ana o de noche, muchos de ellos en genes implicados en la regulaci&oacute;n del reloj circadiano en el cerebro y en la retina. El cronotipo es un rasgo multidimensional, que afecta no solo al sue&ntilde;o sino tambi&eacute;n a <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11379665/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmos de temperatura, cortisol</a>, alerta y otros sistemas fisiol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva evolutiva, esta diversidad tiene sentido. Una de las hip&oacute;tesis cl&aacute;sicas es la del <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28701566/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centinela de la tribu</a>: en grupos humanos ancestrales de cazadores-recolectores, que viv&iacute;an expuestos a depredadores, era mala idea que todo el grupo se quedara dormido a la vez. Al estudiar poblaciones de cazadores-recolectores modernos se observa que, incluso sin luz artificial ni despertadores, rara vez todos duermen al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La geograf&iacute;a tambi&eacute;n tuvo su influencia. &ldquo;El cronotipo del madrugador al parecer es una herencia neandertal&rdquo;, explica Manuel Mart&iacute;n-Loeches, catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. &ldquo;Los&nbsp;neandertales aparecieron en Europa, donde hay muchas menos horas de luz que en &Aacute;frica. Hubo una variante gen&eacute;tica neandertal que les hac&iacute;a madrugar y estar dispuestos ya para la acci&oacute;n desde temprano por la ma&ntilde;ana. Pero no todo el mundo tiene esa variante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El <em>jet lag</em> social y los adolescentes trasnochadores</h2><p class="article-text">
        El <em>jet lag</em> social se describe como el desfase cr&oacute;nico entre el reloj interno de una persona y los horarios que le impone la sociedad, como la hora de entrar al trabajo o al instituto, como si volviera cada lunes de un viaje transoce&aacute;nico, despu&eacute;s de trasnochar el fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio con adultos mostr&oacute; que cada hora adicional de <em>jet lag </em>social <a href="https://aasm.org/social-jet-lag-is-associated-with-worse-mood-poorer-health-and-heart-disease/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se asociaba con peor estado de &aacute;nimo</a>, peor percepci&oacute;n de salud y mayor fatiga, as&iacute; como con un aumento del 11% en la probabilidad de tener enfermedad cardiovascular, incluso controlando por la cantidad total de sue&ntilde;o. En <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12556708/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a, la cuesti&oacute;n se agrava a&uacute;n m&aacute;s</a>, ya que el horario oficial sigue desfasado respecto al horario solar, y el pa&iacute;s sigue en el huso horario equivocado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El &#039;jet lag&#039; social se describe como el desfase crónico entre el reloj interno de una persona y los horarios que le impone la sociedad, como la hora de entrar al trabajo o al instituto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los adolescentes son caso aparte. Quiz&aacute; recordemos que cuando est&aacute;bamos en el instituto, madrugar era un castigo, y los fines de semana pod&iacute;amos dormir hasta la hora de comer. Los estudios con adolescentes han encontrado que horarios <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4824552/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incompatibles con su cronotipo</a> tienen menos horas de sue&ntilde;o, m&aacute;s somnolencia diurna, peor rendimiento acad&eacute;mico y m&aacute;s s&iacute;ntomas emocionales. &ldquo;Los adolescentes tienen un ciclo hormonal que les hace dormir m&aacute;s horas de lo habitual. Luego, con la edad van disminuyendo las horas de sue&ntilde;o progresivamente&rdquo;, corrobora Mart&iacute;n-Loeches. Esto ha llevado a que en algunos pa&iacute;ses haya programas para ajustar los horarios de los institutos a esta realidad.
    </p><p class="article-text">
        Para los adolescentes este cambio tiene una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9665092/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">base hormonal y neurol&oacute;gica</a>. Seg&uacute;n explica Bonmat&iacute;, &ldquo;en la adolescencia se retrasa el pico de secreci&oacute;n de melatonina. Ese retraso hace que se retrase el inicio de sue&ntilde;o. Luego tambi&eacute;n hay cierto retraso en el propio reloj circadiano en el cerebro, y los adolescentes tienen m&aacute;s sensibilidad a la luz a &uacute;ltimas horas de la tarde, y eso le va a producir un mayor retraso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9665092/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metaan&aacute;lisis muestran</a> que, a partir de la secundaria, la mayor&iacute;a de adolescentes no alcanza las horas de sue&ntilde;o recomendadas cuando la entrada al instituto es demasiado temprana, y que retrasar la entrada, aunque sea una hora, mejora la situaci&oacute;n. Pero hay posibles complicaciones: &ldquo;Si retrasamos el momento del despertar de esos adolescentes, probablemente la somnolencia todav&iacute;a se va a retrasar m&aacute;s por la noche. La opci&oacute;n m&aacute;s equilibrada ser&iacute;a mantener la hora de entrada, pero quiz&aacute; poner asignaturas que no requieran un gran rendimiento cognitivo a primera hora&rdquo;, opina Bonmat&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Los problemas de madrugar a la fuerza</h2><p class="article-text">
        Cuando una persona que no es madrugadora de forma natural decide, o se ve obligada, a levantarse muy temprano, hay dos estrategias: acostarse antes o recortar horas de sue&ntilde;o. Lo primero, para muchos cronotipos vespertinos, es dif&iacute;cil: la melatonina empieza a elevarse m&aacute;s tarde, y el estado de alerta se mantiene hasta bien entrada la noche. Por eso&nbsp;tardan m&aacute;s en conciliar el sue&ntilde;o, la calidad del sue&ntilde;o se resiente y duermen menos horas. A largo plazo, esto no solo produce cansancio, sino que <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12433348/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afecta a funciones cognitivas</a> como la memoria de trabajo y la atenci&oacute;n, incrementa la irritabilidad y se asocia a peores h&aacute;bitos de salud, como m&aacute;s consumo de cafe&iacute;na o comida poco saludable.
    </p><p class="article-text">
        Si la persona insiste en mantener un horario muy temprano durante semanas o meses, el organismo intenta adaptarse, pero esa adaptaci&oacute;n tiene un l&iacute;mite y un coste. La pregunta es: &iquest;puede una persona convertirse en madrugadora si se lo propone? La respuesta es, hasta cierto punto, s&iacute;, pero no todo el mundo en la misma medida, y no sin pagar alg&uacute;n precio. Se ha observado que intentar desplazar cr&oacute;nicamente el reloj circadiano con luz y horarios estrictos puede adelantar algo la hora de sue&ntilde;o y de despertar, pero muchas personas mantienen marcadores internos (como la temperatura m&iacute;nima nocturna) desfasados, se&ntilde;al de que el reloj central no ha cambiado tanto como los h&aacute;bitos externos. Esto incrementa la vulnerabilidad a trastornos del estado de &aacute;nimo y problemas metab&oacute;licos, as&iacute; como el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40502800/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo de enfermedades cardiovasculares</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los estudios en cronotipos marcadamente vespertinos indican que, incluso con estas medidas, el cambio suele ser limitado y, sobre todo, reversible: en cuanto desaparecen las obligaciones, el reloj vuelve a su horario preferido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay intervenciones que ayudan a adelantar el reloj circadiano: exponerse a luz intensa por la ma&ntilde;ana, limitar la luz azul por la noche, mantener horarios de comida y actividad f&iacute;sica m&aacute;s tempranos, y ser constante con la hora de acostarse. Estas estrategias pueden adelantar algo la fase del sue&ntilde;o en muchas personas intermedias, acerc&aacute;ndolas a un patr&oacute;n m&aacute;s matutino sin grandes consecuencias negativas. Pero los estudios en cronotipos marcadamente vespertinos indican que, incluso con estas medidas, el cambio suele ser limitado y, sobre todo, reversible: en cuanto desaparecen las obligaciones, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0149763423000830" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reloj vuelve a su horario preferido</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay cierta controversia&rdquo;, dice Bonmat&iacute;. &ldquo;Hace unos a&ntilde;os se public&oacute; un protocolo para intentar hacer m&aacute;s matutina a gente que era vespertina. Parece ser que funcionaba y que la gente al final consegu&iacute;a tener un ritmo de vida m&aacute;s adaptado a sus obligaciones laborales. Pero otros estudios hablan de que forzar el comportamiento a unos horarios diferentes a los que marca nuestro cronotipo estar&iacute;a relacionado con una menor esperanza de vida&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto significa que las personas matutinas est&eacute;n equivocadas o que madrugar sea intr&iacute;nsecamente malo. Significa que hemos confundido durante a&ntilde;os una caracter&iacute;stica biol&oacute;gica, en parte gen&eacute;tica y moldeada por la evoluci&oacute;n, con una virtud moral. Para algunas personas y en determinadas circunstancias, levantarse muy temprano encaja de forma natural con su fisiolog&iacute;a y su entorno, y puede ser una fuente de bienestar. Para otras, sobre todo adolescentes y adultos con cronotipos vespertinos, madrugar de manera forzada es una pelea constante.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/madrugar-no-bueno-mundo-edades_1_13098544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trastornos del sueño,Sueño,Salud,Dormir,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas guías para padres de niños pequeños, pero ¿qué ocurre cuando tus hijos llegan a la edad adulta? Una psicoterapeuta comparte sus principios básicos para criar a adultos</p><p class="subtitle">“La precariedad infantiliza”: por qué la generación de quienes rondan la treintena no termina de sentirse adulta</p></div><p class="article-text">
        Cuando una de mis hijas cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, nuestra relaci&oacute;n atraves&oacute; una crisis tan dolorosa que se prolong&oacute; m&aacute;s de lo que pude soportar. Yo era psicoterapeuta, con formaci&oacute;n en desarrollo infantil y adulto y, sin embargo, me sent&iacute; completamente desorientada. Han pasado d&eacute;cadas desde entonces, pero cuando hace poco habl&eacute; con ella sobre esa &eacute;poca, me invadi&oacute; la misma sensaci&oacute;n de angustia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como mi hija, que ahora es madre, lo expres&oacute; cuando le ped&iacute; que describiera aquella &eacute;poca:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba furiosa, desesperada y sola. Me pele&eacute; contigo y con pap&aacute; de una forma en que nadie en la familia se hab&iacute;a peleado contigo antes. Recuerdo gritarte mientras d&aacute;bamos un paseo, mientras t&uacute; me suplicabas desesperadamente que me callara porque la gente pod&iacute;a o&iacute;rnos. Yo quer&iacute;a que nos oyeran. Quer&iacute;a hacer a&ntilde;icos nuestra imagen de familia feliz, y lo consegu&iacute; con creces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; que hab&iacute;a estado observando a otras familias y me preguntaba qu&eacute; hab&iacute;an hecho bien ellos y qu&eacute; hab&iacute;a hecho yo tan mal. No sab&iacute;a c&oacute;mo manejar la relaci&oacute;n ahora que ella era t&eacute;cnicamente una adulta, pero para m&iacute; segu&iacute;a siendo tan joven y vulnerable. Ten&iacute;a miedo por ella, estaba enfadada con ella (una emoci&oacute;n que no quer&iacute;a sentir) y furiosa conmigo misma. Bajo todo eso se escond&iacute;a la verg&uuml;enza: le hab&iacute;a fallado a ella y a nuestra familia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasar de ser gestora ansiosa a testigo respetuosa es una tarea difícil en la educación de los hijos adultos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las preguntas me abrumaban. &iquest;Por qu&eacute; no lo vi venir? &iquest;Qu&eacute; hice mal? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a arreglarlo? Busqu&eacute; orientaci&oacute;n y no encontr&eacute; casi nada. Pr&aacute;cticamente no hab&iacute;a informaci&oacute;n que me ayudara a entender este nuevo terreno. Ojal&aacute; hubiera sabido lo que sugieren las recientes <a href="https://www.cam.ac.uk/stories/five-ages-human-brain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones en neurociencia</a> de la Universidad de Cambridge: que la fase adolescente del cerebro se prolonga hasta la avanzada edad de 32 a&ntilde;os. Estos hallazgos, publicados en <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-025-65974-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Communications</em></a>, cuestionan las suposiciones tradicionales de que la maduraci&oacute;n termina a los 18 o 25 a&ntilde;os y ponen de relieve por qu&eacute; este per&iacute;odo prolongado de la &lsquo;no del todo adultez&rsquo; supone tanto una vulnerabilidad como una oportunidad para nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina cuando estos cumplen 18 a&ntilde;os: simplemente cambia de forma. Sin embargo, la educaci&oacute;n de los hijos adultos sigue siendo uno de los aspectos menos comentados y menos comprendidos de la vida familiar.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo y la terapia, mi hija y yo superamos esas peleas y reconstruimos una relaci&oacute;n cercana. Estoy profundamente agradecida por ello. Vi&eacute;ndolo en perspectiva, la ruptura se convirti&oacute; en un avance: una reconfiguraci&oacute;n necesaria de nuestro sistema familiar. Restableci&oacute; los l&iacute;mites, abri&oacute; una comunicaci&oacute;n m&aacute;s honesta y nos ense&ntilde;&oacute; a discutir de forma constructiva. Suena a final feliz, pero el proceso fue ca&oacute;tico y duro. Aqu&iacute; van algunos consejos clave para construir una buena relaci&oacute;n con tus hijos ya adultos.
    </p><p class="article-text">
        En generaciones anteriores, llegar a la edad adulta implicaba cortar lazos a los 18 a&ntilde;os: uno se marchaba de casa, consegu&iacute;a un trabajo, se casaba joven y rara vez miraba atr&aacute;s. Hoy en d&iacute;a, la situaci&oacute;n es diferente. Muchos padres observan a sus hijos adultos y se preguntan qu&eacute; ha salido mal. En comparaci&oacute;n con lo que ellos hicieron a esa edad, el camino m&aacute;s lento de sus hijos hacia la independencia puede interpretarse como un retraso en el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Jeffrey Arnett acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;adultez emergente&rdquo; para referirse a los a&ntilde;os comprendidos entre los 18 y los 25, una fase de exploraci&oacute;n e incertidumbre en la que los j&oacute;venes se encuentran &ldquo;a medio camino&rdquo; entre la adolescencia y la edad adulta. Es un momento para probar, experimentar y descubrir qui&eacute;nes son. Esto no es una prueba de decadencia moral, sino un cambio en el desarrollo que refleja un mundo radicalmente diferente. La tecnolog&iacute;a, el movimiento feminista y el cambio social han transformado lo que significa crecer.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas lo reflejan con crudeza: alrededor de <a href="https://www.theguardian.com/society/2025/jul/23/men-women-society-uk-housing-parents-women" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tercio de los j&oacute;venes adultos</a> de entre 18 y 34 a&ntilde;os viven con sus padres en Reino Unido [En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/siete-diez-jovenes-siguen-viviendo-padres_1_11584190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete de cada diez j&oacute;venes que trabajan</a> siguen viviendo con ellos, y la edad media de emancipaci&oacute;n supera los 30 a&ntilde;os]. Casi <a href="https://www.pewresearch.org/social-trends/2024/01/25/financial-help-and-independence-in-young-adulthood/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 60% de los padres mantienen</a> econ&oacute;micamente a un hijo adulto. Por dif&iacute;cil que pueda resultar, se trata de una adaptaci&oacute;n necesaria a una realidad econ&oacute;mica y social profundamente alterada. Los padres rara vez hablan de lo agotados que se sienten o de c&oacute;mo afrontar la situaci&oacute;n de forma coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Sarah, una paciente de unos 55 a&ntilde;os, que acudi&oacute; a terapia sinti&eacute;ndose completamente agotada. Tres a&ntilde;os antes, su hijo Tom, de 26 a&ntilde;os, hab&iacute;a vuelto a casa tras terminar la universidad. Lo que comenz&oacute; como un arreglo temporal &ldquo;solo hasta que se estabilizara&rdquo; se hab&iacute;a convertido en algo que ninguno de los dos sab&iacute;a c&oacute;mo definir. Tom trabajaba a tiempo parcial en una cafeter&iacute;a, se pasaba las tardes jugando a videojuegos, no contribu&iacute;a en absoluto a los gastos de la casa y se enfadaba ante cualquier sugerencia de que hiciera algo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Sarah se sent&iacute;a atrapada entre el amor y el resentimiento. Le preparaba la comida, le lavaba la ropa y andaba de puntillas para no alterar su estado de &aacute;nimo. Su matrimonio se resinti&oacute;; su marido empez&oacute; a llegar tarde a casa para evitar la tensi&oacute;n. Sarah no entend&iacute;a por qu&eacute; Tom parec&iacute;a tan estancado cuando ella le hab&iacute;a dado todo. &ldquo;Le he fallado&rdquo;, dec&iacute;a entre l&aacute;grimas. &ldquo;No es capaz de afrontar la vida adulta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A algunos padres les cuesta más dejar que sus hijos se independicen, a otros les cuesta más que ya no los necesiten; en ambos casos se necesitan límites claros y afectuosos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero a medida que trabajamos juntas, fue surgiendo una realidad diferente. La propia madre de Sarah hab&iacute;a sido fr&iacute;a y cr&iacute;tica. Sarah se hab&iacute;a prometido a s&iacute; misma ser diferente: m&aacute;s cari&ntilde;osa, m&aacute;s presente. Sin embargo, hab&iacute;a compensado en exceso y hab&iacute;a protegido a Tom de las dificultades. Le resolv&iacute;a los problemas y lo libraba de las consecuencias. Ahora, a sus 26 a&ntilde;os, Tom no ten&iacute;a confianza en sus propias capacidades porque nunca hab&iacute;a tenido que desarrollarlas. Y Sarah, agotada tras a&ntilde;os de hipervigilancia, se sent&iacute;a enfadada con la misma persona a la que hab&iacute;a intentado proteger con tanto empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El avance se produjo cuando Sarah comenz&oacute; a darse cuenta de que era su ansiedad, y no la necesidad real de Tom, lo que impulsaba su comportamiento. Trabajamos en lo que realmente le aterrorizaba: que si no controlaba la vida de su hijo, ocurrir&iacute;a algo terrible. Debajo de eso se escond&iacute;a un miedo m&aacute;s antiguo: que ella no era lo suficientemente buena, que el amor desaparecer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sarah empez&oacute; poco a poco. Dej&oacute; de lavarle la ropa a Tom. Le dijo, con calma, que ten&iacute;a que contribuir mensualmente a los gastos de la casa. Se resisti&oacute; al impulso de salir al rescate cuando &eacute;l se quejaba o se enfadaba. Fue una tortura. Tom estaba furioso. La acus&oacute; de no preocuparse por &eacute;l, de cambiar las reglas de repente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, poco a poco, se fueron adaptando. &Eacute;l empez&oacute; a hacer m&aacute;s turnos. Comenz&oacute;, con cautela, a hablar de mudarse. El ambiente en casa se relaj&oacute;. El marido de Sarah empez&oacute; a llegar a casa m&aacute;s temprano. Y, en una sesi&oacute;n, Sarah me dijo: &ldquo;La semana pasada, Tom me dio las gracias por la cena. Era la primera vez en tres a&ntilde;os que se hab&iacute;a dado cuenta de que hab&iacute;a cocinado. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado tan ocupada dando, que nunca le hab&iacute;a dejado devolverme el favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones confirman lo que Sarah descubri&oacute;: cuando los hijos adultos vuelven a casa, la calidad de vida y el bienestar de los padres suelen disminuir significativamente, independientemente del motivo por el que el hijo haya regresado. Sin embargo, no lo admitimos abiertamente, porque nos parece una traici&oacute;n. El silencio nos mantiene a todos atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cambi&oacute; para Sarah y Tom no fue que ella lo quisiera menos, sino que lo quer&iacute;a de otra manera. Empez&oacute; a confiar en &eacute;l para que se las arreglara en la vida. Ese cambio, de gestora ansiosa a testigo respetuosa, es una tarea dif&iacute;cil de la paternidad de hijos adultos.
    </p><p class="article-text">
        La misma din&aacute;mica se repite en lo que respecta al dinero, las elecciones profesionales y las relaciones. Los padres ven a sus hijos pasar apuros y se apresuran a arreglar las cosas, aconsejarles o rescatarlos. Lo hacen por amor, pero a menudo les sale el tiro por la culata. Los estudios demuestran que la implicaci&oacute;n excesiva de los padres, lo que los investigadores denominan &ldquo;crianza helic&oacute;ptero&rdquo;, se asocia con problemas de salud mental en los j&oacute;venes adultos, una menor confianza en s&iacute; mismos y dificultades en el desarrollo de la identidad. Justo lo que hacemos para ayudar puede resultar un obst&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Esta cercan&iacute;a prolongada puede ser entra&ntilde;able y necesaria, pero tambi&eacute;n problem&aacute;tica. Los padres pueden sentirse resentidos; los hijos pueden sentirse infantilizados. La clave es la claridad, no el control. Hay que mantener conversaciones expl&iacute;citas sobre el dinero, las tareas dom&eacute;sticas, la privacidad y las expectativas. Los l&iacute;mites son importantes. Son las suposiciones t&aacute;citas &mdash;esos viejos patrones heredados&mdash; las que con mayor frecuencia conducen al conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los propios j&oacute;venes adultos identifican aspectos que favorecen su regreso a casa: expectativas claras discutidas abiertamente, contribuciones significativas al hogar, ser tratados como adultos en lugar de como adolescentes y un plan de salida con plazos. Ejemplos de esto incluyen que gestionen sus propias relaciones. Tienen privacidad en lo que respecta a su tel&eacute;fono, sus finanzas y su vida social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es el padre o la madre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar asumiendo el papel de cuidadores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n no radica en si tu hijo de 28 a&ntilde;os vive en casa. Se trata de si la relaci&oacute;n ha evolucionado para adaptarse a su etapa de desarrollo o si todos repiten los patrones de cuando eran adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio es una tarea dif&iacute;cil. Durante a&ntilde;os, nuestro papel fue proteger y guiar; mantener a nuestros hijos con vida y ayudarles a crecer. Luego, la tarea cambia: dar un paso atr&aacute;s y dejar que tomen sus propias decisiones y cometan sus propios errores. Esa transici&oacute;n puede resultar desconcertante; pues, en cierto modo, siguen siendo ese beb&eacute; diminuto que llevamos dentro. Se necesita un profundo trabajo psicol&oacute;gico para amar al hijo que tenemos, no al que imaginamos o elegir&iacute;amos; para escuchar con atenci&oacute;n, respetar su autonom&iacute;a y ofrecer sabidur&iacute;a solo cuando se nos pida. Como dijo Anna Freud: &ldquo;El trabajo de una madre es estar ah&iacute; para que la dejen ir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ejercer una crianza &ldquo;suficientemente buena&rdquo; con los hijos adultos se requiere un delicado equilibrio: no abandonarlos ni sobreprotegerlos, no limitarse siempre al papel de padre, sino compartir m&aacute;s, y mantener el v&iacute;nculo sin caer en la dependencia. La verdadera tarea consiste en soltar el control sin perder el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Existe un modelo de crianza llamado &ldquo;C&iacute;rculo de Seguridad&rdquo; dise&ntilde;ado para mejorar las relaciones entre cuidadores e hijos, ayudando a los adultos a comprender y satisfacer las necesidades emocionales de los ni&ntilde;os en la primera infancia. Esto tambi&eacute;n se aplica aqu&iacute;. Quieres ser los brazos en los que tus hijos adultos puedan refugiarse, pero tambi&eacute;n el apoyo que les ayude a dar el paso hacia la independencia. A algunos padres les cuesta m&aacute;s soltar las riendas, a otros les cuesta m&aacute;s sentirse necesarios; ambos casos requieren l&iacute;mites claros y afectuosos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay del cambio cuando tu hijo encuentra relaciones amorosas? Al ver a sus hijos adultos salir con otras personas y divertirse, los padres pueden sentir envidia de su juventud &mdash;la frescura de sus cuerpos, la vida que a&uacute;n tienen por delante&mdash; incluso mientras sienten orgullo y amor. Reconocer estas emociones, en lugar de enterrar la verg&uuml;enza, nos mantiene aut&eacute;nticos y generosos. Cuanto m&aacute;s aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros l&iacute;mites, m&aacute;s libres son nuestros hijos para vivir plenamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros límites, más libres son nuestros hijos para vivir plenamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pueden surgir otras dificultades debido a los cambios en los roles de padres e hijos. El trauma no superado de una generaci&oacute;n puede transmitirse a la siguiente. Cuando el dolor se entierra en lugar de afrontarse, se transmite a trav&eacute;s del comportamiento, la respuesta emocional e incluso de forma epigen&eacute;tica en lo m&aacute;s profundo de nuestro ser. El trauma no superado nos hace m&aacute;s reactivos: los padres pueden volverse impredecibles o poco fiables, lo que provoca que los hijos se sientan ansiosos o hipervigilantes. Estos patrones se repiten a lo largo de d&eacute;cadas hasta que alguien est&aacute; preparado para sentir el dolor y empezar a sanarlo. Cuando el trauma o el abandono han marcado a una familia, el distanciamiento entre generaciones se vuelve m&aacute;s probable, no porque falte el amor, sino porque ha resultado demasiado doloroso expresarlo con seguridad. Es &uacute;til que los padres reconozcan el trauma que arrastran de su pasado y se propongan procesarlo no solo por ellos mismos, sino por todo el sistema familiar.
    </p><p class="article-text">
        A veces es el padre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar como cuidadores, que intentan, y normalmente fracasan, manejar o apaciguar a las mismas personas que se supone que deben protegerlos. La tarea aqu&iacute; &mdash;en este caso para los hijos m&aacute;s que para los padres&mdash; es diferente, pero igualmente vital: establecer l&iacute;mites sin culpa, ver claramente las limitaciones de los padres y dejar de intentar ganarse un amor que era condicional o inconsistente. El amor a&uacute;n puede ser posible, pero solo desde una distancia emocional segura. Los l&iacute;mites se convierten en la forma que debe adoptar el amor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si sois capaces de hablar con sinceridad, discrepar con respeto y reíros juntos, habéis logrado algo extraordinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tu influencia perdura, pero no a trav&eacute;s de tus opiniones. Reside en c&oacute;mo encarnas el amor, el respeto, la integridad y la bondad. Has contribuido a trazar el mapa relacional que llevan dentro tus hijos: conf&iacute;a en eso y conf&iacute;a en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Las mayores tensiones surgen en los momentos de transici&oacute;n: cuando un hijo se va de casa o regresa, cuando una nueva pareja se une a la familia, cuando fallece un abuelo o cuando alguien pierde el trabajo. Estos momentos ponen de manifiesto las fisuras de una familia, pero tambi&eacute;n crean oportunidades para crecer y recomponerse.
    </p><p class="article-text">
        Incluso las familias m&aacute;s unidas atraviesan tormentas. Los conflictos con los hijos adultos pueden herir profundamente porque tocan la identidad, no solo como padre, sino como alguien que lo dio todo. La tentaci&oacute;n es intentar arreglarlo o retirarse. Es mejor hacer una pausa, reconocer tu parte de responsabilidad, pedir perd&oacute;n cuando sea necesario y escuchar con empat&iacute;a. La reconciliaci&oacute;n tras un conflicto no solo cura, sino que fortalece la seguridad emocional y la resiliencia en ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su complejidad, esta etapa puede reportar grandes satisfacciones. Las conversaciones se vuelven m&aacute;s enriquecedoras; el sentido del humor se hace m&aacute;s profundo. Puedes disfrutar de tus hijos ya adultos como personas por derecho propio: con sus peculiaridades, sus pasiones y su sabidur&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como me dijo recientemente una madre: &ldquo;Es como ver a tu coraz&oacute;n caminar fuera de tu cuerpo, pero ahora camina con confianza&rdquo;. Eso captura la belleza agridulce de todo esto. Si puedes hablar con sinceridad, discrepar con respeto y re&iacute;ros juntos, has logrado algo extraordinario. Has convertido un v&iacute;nculo de dependencia en una relaci&oacute;n de respeto mutuo, una que evoluciona a medida que ambos lo hac&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina: madura. Y, como todo amor maduro, requiere valor: para aprender continuamente, para perdonar una y otra vez y para estar siempre presente, no como el padre que lo sabe todo, sino como un ser humano m&aacute;s que tambi&eacute;n sigue creciendo.
    </p><p class="article-text">
        A mi hija le ayud&oacute; much&iacute;simo sentirse escuchada. &ldquo;Con el tiempo, mi rabia fue disminuyendo a medida que me sent&iacute;a lo suficientemente escuchada&rdquo;, dice ahora. &ldquo;Parte de la tarea de desarrollo que supone la separaci&oacute;n consist&iacute;a en demostrar que lo que siempre hab&iacute;a temido era err&oacute;neo: que si mostraba mi yo aut&eacute;ntico, ca&oacute;tico y en conflicto, no ser&iacute;a digna de ser amada. Que el amor era condicional. Al final, de una forma muy desordenada, aprend&iacute; que me quer&iacute;an tal y como soy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las familias no son est&aacute;ticas: son sistemas vivos que se adaptan constantemente. Lo mejor que podemos hacer, como padres, como hijos, como seres humanos, es mantenernos abiertos: escuchar, crecer y amar, incluso cuando es dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Samuel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Maternidad,familias,Psicología,Bienestar,Relaciones,Padres,Madres,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué podemos añadir a un paseo para convertirlo en una sesión de ejercicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/anadir-paseo-convertirlo-sesion-ejercicio_1_13089939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60aeb88c-2c45-4564-a160-94549aaa2567_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hacer para convertir un paseo en ejercicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Caminar viendo escaparates es mejor que nada, pero no mejorará nuestro estado de forma; esto es lo que podemos hacer para optimizar nuestros paseos
</p><p class="subtitle">Una doctora internista explica por qué es mejor un paseo que una siesta después de comer: “Reduce el pico de glucosa”</p></div><p class="article-text">
        Si el m&eacute;dico pregunta &ldquo;&iquest;hace usted ejercicio?&rdquo;, muchas personas puede que respondan &ldquo;no, pero camino mucho&rdquo;. Tenemos una idea general de que caminar es bueno para la salud, y que, en cierto modo, es una forma de cubrir el expediente de la actividad f&iacute;sica. Pero tambi&eacute;n somos conscientes de que no es lo mismo que hacer ejercicio intencionado.
    </p><p class="article-text">
        Caminar, despu&eacute;s de todo, es el ejercicio m&aacute;s natural y accesible: no requiere equipamiento especial, puede hacerse en cualquier lugar y sus beneficios est&aacute;n fuera de toda duda. Caminar de forma regular reduce el <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10961960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo de enfermedades cardiovasculares</a>, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25329391/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diabetes tipo 2</a>, algunos <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17722094" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipos de c&aacute;ncer</a>, <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1755296612000099" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">depresi&oacute;n</a> y <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Systematic+review+and+meta-analysis+of+reduction+in+all-cause+mortality+from+walking+and+cycling+and+shape+of+dose+response+relationship" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mortalidad prematura</a>. Sin embargo, para quienes necesitan experimentar adaptaciones significativas en su forma f&iacute;sica, como las mujeres <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/ejercicio-menopausia_1_11778302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alrededor de la menopausia</a>, un paseo tranquilo se queda corto.
    </p><p class="article-text">
        El motivo es que nuestro cuerpo, como cualquier sistema biol&oacute;gico, se adapta a los est&iacute;mulos que recibe. Si siempre caminamos al mismo ritmo relajado, viendo escaparates, nuestro sistema cardiovascular mejora hasta cierto punto y luego se estabiliza. Para seguir progresando, para aumentar nuestra capacidad aer&oacute;bica, nuestra fuerza muscular o nuestra resistencia, hay que a&ntilde;adir nuevas exigencias, es decir, llegar al punto en el que no sea c&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas de las formas posibles para convertir un paseo normal en una sesi&oacute;n de ejercicio que produzca adaptaciones en nuestro organismo y mejore nuestra capacidad f&iacute;sica.
    </p><h2 class="article-text">Caminar a paso m&aacute;s vivo</h2><p class="article-text">
        La forma m&aacute;s sencilla de transformar un paseo en ejercicio es aumentar la intensidad. No se trata de correr, sino de caminar con determinaci&oacute;n, como si lleg&aacute;ramos tarde. Las directrices de la <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a> recomiendan para la salud cardiovascular un m&iacute;nimo de 150 minutos semanales de actividad aer&oacute;bica de intensidad moderada, pero &iquest;c&oacute;mo sabemos si estamos caminando con la intensidad adecuada? Hay un truco infalible: la prueba de la conversaci&oacute;n. Si mientras caminamos podemos hablar con fluidez pero no cantar, estamos en el punto de intensidad moderada. Si la respiraci&oacute;n se acelera hasta el punto de que hablar obliga a hacer pausas para tomar aire entre palabra y palabra, entonces hemos alcanzado una intensidad vigorosa (cuyos beneficios son a&uacute;n mayores).
    </p><p class="article-text">
        Para mantener esa intensidad se puede usar la m&uacute;sica como gu&iacute;a. Para caminar a un ritmo de 5 km/h, considerado como moderado, necesitamos canciones con una frecuencia de entre 115 y 120 pulsaciones por minuto (ppm), como <em>Respect</em> de Aretha Franklin o <em>Stayin&rsquo; Alive</em> de los Bee Gees. Si queremos aumentar a&uacute;n m&aacute;s la intensidad, <em>I Got a Feeling </em>de Black Eyed Peas es nuestro ritmo.
    </p><h2 class="article-text">Camina y corre</h2><p class="article-text">
        Otra estrategia para mejorar el paseo, pero no llegar a convertirlo en carrera, es combinar los beneficios de la caminata y el trote suave: el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/metodo-caco-combina-caminatas-pequenas-carreras-ponerse-forma-primavera_1_13060872.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&eacute;todo CaCo</a> (caminar-correr), que se llama <em>Jeffing</em> en ingl&eacute;s, en honor al atleta ol&iacute;mpico Jeff Galloway. La idea es alternar intervalos de carrera con otros de recuperaci&oacute;n activa caminando. Por ejemplo, correr 30 segundos y caminar durante un minuto, y repetir lo que dure el paseo. Con el tiempo se puede ajustar la intensidad aumentando la duraci&oacute;n de la carrera.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en dejar de caminar antes de que lleguemos a estar agotados de correr. Esto previene que se acumule la fatiga y hace que el ejercicio sea m&aacute;s tolerable mentalmente. Es un m&eacute;todo especialmente indicado para principiantes, personas mayores, quienes se recuperan de una lesi&oacute;n o incluso para corredores experimentados que buscan prevenir lesiones durante sus entrenamientos de larga distancia.
    </p><h2 class="article-text">Subir escalones por el camino</h2><p class="article-text">
        Un paseo por un recorrido en el que haya largos tramos de escaleras empieza a parecerse a una sesi&oacute;n de entrenamiento, y la pel&iacute;cula <em>Rocky, </em>con su famosa escena de las escaleras, nos puede servir de inspiraci&oacute;n. Subir escaleras es un ejercicio de una eficacia sorprendente. Una persona de unos 70 kilos puede llegar a quemar unas 550 kcal por hora subiendo escaleras, m&aacute;s del doble de lo que quemar&iacute;a caminando a ritmo moderado.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, subir escaleras es un ejercicio de fuerza, que ayuda a mantener la masa muscular y la densidad &oacute;sea, combatiendo as&iacute; la p&eacute;rdida asociada a la edad. Subir escaleras fortalece la musculatura de los gl&uacute;teos y cu&aacute;driceps, los m&uacute;sculos m&aacute;s grandes del cuerpo, y los isquiotibiales y gemelos. Si queremos a&ntilde;adir m&aacute;s intensidad, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20703160/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subir los escalones de dos en dos</a> a&ntilde;adir&aacute; una mayor contracci&oacute;n muscular y unas 90 kcal por hora.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El mobiliario urbano como gimnasio</h2><p class="article-text">
        Un paseo puede convertirse en un entrenamiento de cuerpo completo si aprendemos a usar el mobiliario urbano como equipamiento de gimnasio. No es necesario ir a la parte del parque donde est&aacute;n los aparatos de gimnasia. Estos son algunos ejemplos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El banco del parque: para el tren superior, podemos apoyar las palmas en el banco (asiento o respaldo, seg&uacute;n nuestro nivel) y hacer flexiones manteniendo el cuerpo recto. Tambi&eacute;n, de espaldas al banco, apoyando las manos en el asiento y con las piernas estiradas hacia adelante, bajar el cuerpo haciendo flexiones de tr&iacute;ceps. Para el tren inferior, se puede usar como un caj&oacute;n o <em>step,</em> para subir y bajar con una pierna de forma controlada.</li>
                                    <li>La farola: una farola robusta puede servirnos como punto de anclaje para hacer sentadillas con agarre, donde nos sujetamos a ella para tener mayor estabilidad, algo ideal para quienes est&aacute;n empezando o tienen problemas de equilibrio, y adem&aacute;s a&ntilde;adimos un ejercicio de tracci&oacute;n para brazos y espalda. Tambi&eacute;n es excelente para estiramientos de apertura de pecho, sujet&aacute;ndonos a ella con un brazo y girando el torso en sentido contrario para abrir la zona pectoral tras el esfuerzo (en el banco).</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El secreto para convertir un simple paseo en una sesi&oacute;n de ejercicio no est&aacute; en el equipamiento, sino en usar la imaginaci&oacute;n para introducir peque&ntilde;os cambios, que har&aacute;n que moverse y aumentar la fuerza y la capacidad f&iacute;sica sean parte de nuestra vida cotidiana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/anadir-paseo-convertirlo-sesion-ejercicio_1_13089939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 21:39:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué podemos añadir a un paseo para convertirlo en una sesión de ejercicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Salud,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: "Sentí el vacío y la soledad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13082251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10d53f72-8960-4ee4-87b1-614887b04752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: &quot;Sentí el vacío y la soledad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista, que contribuyó a destapar los Papeles de Panamá, tuvo que abandonar su vocación debido al ‘burnout’ y la depresión. En ‘Vivir a jornada completa’ reconstruye su caída y propone una forma distinta de trabajar, pensar y vivir en un mundo hiperconectado</p><p class="subtitle">Si te sientes al borde del colapso, toma nota: 14 mitos y verdades sobre el 'burnout'</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a todo dej&oacute; de tener sentido. Mar Cabra hab&iacute;a llegado a lo m&aacute;s alto del periodismo. Formaba parte del equipo internacional del <a href="https://www.icij.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ICIJ</a> que hab&iacute;a destapado los <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-papeles-de-panama/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Papeles de Panam&aacute;</a>, una de las mayores investigaciones period&iacute;sticas de la historia. Pero lo que deb&iacute;a ser la culminaci&oacute;n de una carrera laboral se convirti&oacute; en otra cosa. Algo que no encaja en el relato del &eacute;xito que nos han contado.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, Cabra encarn&oacute; la frase: &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dedicate-a-lo-te-gusta-y-no-tendras-que-trabajar_1_11851826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si trabajas en lo que te apasiona no sentir&aacute;s que trabajas</a> ni un d&iacute;a de tu vida&rdquo;. Hoy, revisa esta frase con una enorme distancia cr&iacute;tica. &ldquo;Siempre digo que esa expresi&oacute;n es tramposa porque solo es medio verdad, le falta una parte que a alguien se le olvid&oacute; incorporar que es &lsquo;pero no olvides cuidarte en el camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, que explica ampliamente en su &uacute;ltimo libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-vivir-a-jornada-completa/443167" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vivir a jornada completa</em></a>. <em>Un camino hacia una forma m&aacute;s sana de trabajar</em> (Temas de Hoy, 2026), esa segunda parte de la frase nunca lleg&oacute;. O lo hizo demasiado tarde. Era joven, su trabajo le apasionaba y sent&iacute;a que estaba haciendo historia. &ldquo;Trabajaba 16 horas al d&iacute;a durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quer&iacute;a. El trabajo era mi vida y mi vida no ten&iacute;a nada m&aacute;s que trabajo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Su cuerpo empez&oacute; a enviar se&ntilde;ales. Ella no supo leerlas. En 2014, tras una investigaci&oacute;n previa a la de los Papeles de Panam&aacute;, <a href="https://www.eldiario.es/temas/luxleaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LuxLeaks</a>, la periodista acab&oacute; ingresada en un hospital de Filipinas, donde finalmente perdi&oacute; un ovario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2015, tras acabar el trabajo de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/swiss-leaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Swiss Leaks</a>, pudo irse unos d&iacute;as de vacaciones, pero con graves problemas de tiroides. &ldquo;No sab&iacute;a interpretar todas esas se&ntilde;ales&rdquo;, reconoce. &ldquo;Cre&iacute;a que simplemente era mala suerte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tras publicar en 2016 las investigaciones sobre los negocios de la firma de abogados paname&ntilde;a Mossack Fonseca, que destaparon una red global de sociedades opacas usadas por pol&iacute;ticos y grandes fortunas, la vida de Mar comenz&oacute; a tambalearse de verdad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trabajaba 16 horas al día durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quería. El trabajo era mi vida y mi vida no tenía nada más que trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegu&eacute; a la cima sent&iacute; el eco del vac&iacute;o y la soledad, y me dije, <em>&lsquo;wow,</em> esto no era lo que yo esperaba&rsquo;, yo esperaba sentir una felicidad plena&rdquo;. Pero no fue as&iacute;. La depresi&oacute;n y un intenso <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome del </a><a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a><em> </em>le hicieron abandonarlo todo porque no pod&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dejar el periodismo implic&oacute; atravesar un duelo complejo. &ldquo;Sal&iacute; con much&iacute;sima frustraci&oacute;n y tristeza del ICIJ&rdquo;, recuerda. Pero la decisi&oacute;n era una necesidad: &ldquo;Sent&iacute;a que lo estaba haciendo empujada por la necesidad de sobrevivir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se construye el <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        El relato de Cabra es un ejemplo perfecto de c&oacute;mo se instala el agotamiento en quienes viven volcados en su trabajo. El <em>burnout</em> no aparece de golpe, sino que se va construyendo poco a poco, durante meses o, a veces, a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es estr&eacute;s cronificado durante un tiempo largo&rdquo;, define la autora. Y enumera algunas de sus se&ntilde;ales: agotamiento extremo, desconexi&oacute;n emocional y una sensaci&oacute;n persistente de ineficacia. &ldquo;En mi caso, notaba que tareas que antes me llevaban diez minutos empezaban a alargarse hasta dos horas, y no dejaba de preguntarme por qu&eacute; algo que antes me resultaba tan sencillo ahora me costaba tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aparecen otros s&iacute;ntomas m&aacute;s difusos como pensamientos acelerados, tensi&oacute;n f&iacute;sica, irritabilidad, confusi&oacute;n, fatiga, conductas t&oacute;xicas o impulsivas... El aislamiento o la dependencia de la tecnolog&iacute;a son muy comunes. &ldquo;Todas estas son se&ntilde;ales de que est&aacute;s bajo demasiado estr&eacute;s&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que muchas de estas alertas se han normalizado en determinados entornos laborales. En el periodismo, por ejemplo, beber alcohol o trabajar fuera de horarios y fines de semana han sido durante a&ntilde;os casi parte del salario. &ldquo;El alcoholismo se ha mitificado en el periodismo como algo inherente de nuestra profesi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la autora.
    </p><h2 class="article-text">Vivir de cuello para abajo</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas centrales de <em>Vivir a jornada completa</em> consiste en recuperar esa conexi&oacute;n perdida entre cuerpo y mente. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a aprender a vivir de cuello para abajo, no de cuello para arriba&rdquo;, plantea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave no es evitar los momentos de intensidad laboral extrema, sino centrarse en la recuperaci&oacute;n despu&eacute;s&rdquo;, apunta. &ldquo;A nivel f&iacute;sico, los deportistas esto lo tienen muy claro. Tienen espacios de descanso antes de las competiciones y de recuperaci&oacute;n despu&eacute;s de las mismas, pero en el caso de los trabajadores del conocimiento, que pasamos el d&iacute;a sentados delante del ordenador, esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque abandon&oacute; el periodismo, el trabajo de Cabra se parece externamente al que hac&iacute;a antes. Tras cerrar su etapa en el ICIJ, cocre&oacute; y ahora dirige <a href="https://www.theselfinvestigation.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Self-Investigation</a>, una fundaci&oacute;n que promueve la salud mental en el trabajo a nivel global.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está demostradísimo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el &#039;burnout</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trabaja en casa, y tambi&eacute;n se pasa el d&iacute;a sentada frente a un ordenador. El cambio est&aacute; en los peque&ntilde;os gestos. Por ejemplo, &ldquo;a veces, entre reuni&oacute;n y reuni&oacute;n, friego los platos para conectar con el sentido del tacto&rdquo;, confiesa. &ldquo;Pueden hacerse muchas cosas. Hay gente que juega con sus animales o realiza cualquier otra actividad que active sus sentidos. Hacer esto nos trae al momento presente y hace que volvamos a centrarnos, que retornemos a nuestro cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de eliminar la intensidad, sino de equilibrarla. &ldquo;Est&aacute; demostrad&iacute;simo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el <em>burnout</em>&rdquo;, defiende. &ldquo;En mi caso, practico danza contempor&aacute;nea, pero cualquier otra actividad podr&iacute;a estar bien y, a la larga, nos hace mejores profesionales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la hiperconexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si hay un elemento que atraviesa el <em>burnout</em> contempor&aacute;neo es la tecnolog&iacute;a. Y casi todos podemos reconocernos en &eacute;l. Cabra lo sit&uacute;a como uno de los principales culpables de lo que le ocurri&oacute;. El punto de partida para reconstruirse fue precisamente <a href="https://www.eldiario.es/era/tecnologia-le-roba-vidas-recuperarlo_1_12951824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuperar la atenci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me di cuenta de que mi <em>burnout</em> ten&iacute;a mucho que ver con la hiperconexi&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Me pasaba el d&iacute;a mirando el m&oacute;vil, especialmente el correo electr&oacute;nico y el WhatsApp. No ten&iacute;a ning&uacute;n sentido. Entonces, trat&eacute; de reconectar con la tecnolog&iacute;a de una manera m&aacute;s intencional. Creo que es el primer punto por el que tendr&iacute;amos que empezar para evitar que el trabajo nos consuma, porque no nos damos cuenta de la hiperactivaci&oacute;n que nos genera <a href="https://www.eldiario.es/era/odio-el-telefono/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar todo el d&iacute;a conectados</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al m&aacute;s alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada, y eso no es as&iacute;&rdquo; sostiene. De hecho, la evidencia cient&iacute;fica apunta en la direcci&oacute;n contraria: m&aacute;s conexi&oacute;n implica m&aacute;s estr&eacute;s, m&aacute;s errores y mayor riesgo de agotamiento. &ldquo;Es lo que se ha bautizado como tecnoestr&eacute;s&rdquo;, precisa la autora. &ldquo;Una persona que quiera rendir al m&aacute;s alto nivel tiene s&iacute; o s&iacute; que tener una relaci&oacute;n muy intencional con la tecnolog&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al más alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada y eso no es así</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Teams, Slack, correo&hellip; Todas estas aplicaciones dinamitan nuestra jornada laboral y son una de las principales causas de tres males contra los que Cabra nos invita a luchar: la <em>interrupcionitis,</em> la <em>urgentitis</em> y la <em>reunionitis.</em> Tres din&aacute;micas cuyo nombre las caracteriza y que fragmentan nuestro tiempo, aumentan la presi&oacute;n laboral y reducen la productividad real.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Mar pasa por introducir l&iacute;mites conscientes a nuestro uso de la tecnolog&iacute;a. Reducir interrupciones, chequeando por ejemplo nuestros mensajes solo unas pocas veces al d&iacute;a; evitar la multitarea o cuestionar la idea falsa de que todo es urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo pasar&iacute;a por desarrollar lo que denomina &ldquo;empat&iacute;a digital&rdquo;. Para definirla, pone un ejemplo: &ldquo;Cuando recibimos un mensaje solemos pensar que es m&aacute;s urgente de lo que realmente es&rdquo;. Ante eso, propone explicitar siempre los tiempos de respuesta. Decir, por ejemplo: &ldquo;Te mando un audio, pero no es urgente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Trabajar mejor, no m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de <em>burnout</em>, la responsabilidad suele recaer casi siempre en quien lo sufre. Se le pide que aprenda a gestionar mejor el estr&eacute;s, que ponga l&iacute;mites, que descanse. La soluci&oacute;n se plantea como un ejercicio individual. Pero la experiencia de Mar Cabra apunta en otra direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi caso&rdquo;, explica, &ldquo;no solo es que yo no tuviera las herramientas para ser resiliente, gestionar el estr&eacute;s y aguantar el ritmo, sino que mi trabajo, mi entorno y mi empresa tampoco ten&iacute;an las estructuras para sostenerme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema, por tanto, no empieza ni termina en la persona. Tiene que ver con c&oacute;mo se organiza el trabajo en las empresas. Con los plazos imposibles, las plantillas ajustadas, la presi&oacute;n constante y la falta de recursos. Tiene que ver con culturas laborales <a href="https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que premian la disponibilidad total</a> y penalizan cualquier intento de poner l&iacute;mites. &ldquo;Lamentablemente, hay muchas empresas que no hacen esa reflexi&oacute;n y si te quemas te dan su apoyo pero no cambian nada&rdquo;, se&ntilde;ala Cabra.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, algunas grandes compa&ntilde;&iacute;as han intentado entender qu&eacute; hace que un equipo funcione. Cabra menciona el Proyecto Arist&oacute;teles de Google, una investigaci&oacute;n interna que analiz&oacute; durante a&ntilde;os a los equipos m&aacute;s eficaces de la empresa californiana. La conclusi&oacute;n fue tan sencilla como inc&oacute;moda: lo m&aacute;s importante no era el talento individual, sino el clima.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se dieron cuenta de que lo m&aacute;s importante era la seguridad psicol&oacute;gica, que pudieras levantar la mano y decir: 'Oye, necesito apoyo, no me encuentro bien&rsquo;. O que pudieras discrepar sin temor a ser excluido o reprendido&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que cambiar la manera en la que trabajamos y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea cuestiona uno de los pilares del modelo laboral dominante. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento individual, emerge la necesidad de construir entornos donde el cuidado colectivo no sea una excepci&oacute;n, sino una condici&oacute;n de partida.
    </p><p class="article-text">
        Eso implica cambios concretos: menos reuniones innecesarias, m&aacute;s claridad en la comunicaci&oacute;n, expectativas realistas. Espacios donde el error no se castigue de inmediato. Medidas que no solo mejoran el bienestar de los trabajadores, sino que tambi&eacute;n aumentan la productividad.
    </p><h2 class="article-text">Otra forma de &eacute;xito</h2><p class="article-text">
        Hoy, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de los Papeles de Panam&aacute;, la vida de Mar Cabra sigue siendo intensa. Dirige una fundaci&oacute;n, trabaja con empresas y desarrolla nuevas metodolog&iacute;as para trabajar mejor. Pero hay una gran diferencia: c&oacute;mo gestiona esa intensidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He descubierto que estar conmigo misma es m&aacute;s divertido de lo que yo pensaba&rdquo;, confiesa. Ya no reh&uacute;ye los momentos de pausa. Conseguido esto, sus metas van m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo dos objetivos&rdquo;, apunta, &ldquo;el primero es que me lean muchos hombres. Porque las mujeres cuidamos m&aacute;s de nuestra salud mental, pedimos ayuda y ponemos remedio, pero muchos hombres no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En segundo lugar&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;me gustar&iacute;a que muchas de las pr&aacute;cticas que propongo se implementen en empresas. La mitad del libro est&aacute; dise&ntilde;ado para que cualquiera pueda ponerlo en pr&aacute;ctica en su lugar de trabajo. Creo que para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que <a href="https://www.eldiario.es/era/remedios-zafra-el-informe_128_11401940.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambiar la manera en la que trabajamos</a> y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gran parte del sufrimiento que nos causa el trabajo es f&aacute;cilmente prevenible&rdquo;, afirma. &ldquo;Todo lo que podamos hacer ser&aacute; bienvenido, porque vivimos en un mundo que ya est&aacute; lleno de problemas muy complejos como para crear problemas adicionales&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13082251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 21:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: "Sentí el vacío y la soledad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Estrés,Salud mental,Bienestar,Estrés laboral,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El método CaCo que combina caminatas con pequeñas carreras para ponerse en forma en primavera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/metodo-caco-combina-caminatas-pequenas-carreras-ponerse-forma-primavera_1_13060872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/528dc90d-0ad3-4b4c-a11e-500d68a25503_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El método CaCo (caminar-correr) para ponerse en forma en primavera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de meses de inactividad, lanzarse a correr puede ser un riesgo de lesiones; esta es una alternativa más segura
</p><p class="subtitle">Una doctora internista explica por qué es mejor un paseo que una siesta después de comer: “Reduce el pico de glucosa”</p></div><p class="article-text">
        Cuando llega la primavera con d&iacute;as m&aacute;s largos y m&aacute;s luz, nuestro cerebro tambi&eacute;n despierta y nos anima a estar m&aacute;s activos y sacudirnos el letargo invernal. Es el momento en que muchos sentimos el impulso de retomar el ejercicio, ponernos las zapatillas y salir a correr. Pero este entusiasmo primaveral puede salir caro si han pasado muchos meses de (relativa) inmovilidad en el sill&oacute;n, y las lesiones pueden hacernos abandonar el prop&oacute;sito prematuramente.
    </p><p class="article-text">
        Hay una forma de progresar poco a poco hasta que la carrera sea m&aacute;s c&oacute;moda, menos intimidante desde el punto de vista mental, m&aacute;s f&aacute;cil de mantener con constancia y, sobre todo, m&aacute;s segura: caminar y correr. 
    </p><h2 class="article-text">Caminar y correr, m&aacute;s all&aacute; del paseo</h2><p class="article-text">
        Caminar ha sido considerado un ejercicio b&aacute;sico, pero eso no significa que sea un ejercicio completo. Es cierto que caminar es muy beneficioso para la salud cardiovascular. Un estudio <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-2667(25)00164-1/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en The Lancet</a> analiz&oacute; los datos de m&aacute;s de 160.000 personas concluyendo que caminar un m&iacute;nimo de 7.000 pasos al d&iacute;a se asociaba con grandes reducciones en el riesgo de enfermedades y mortalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/ejercicio-menopausia_1_11778302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caminar solo no basta</a>. Cada paso es un esfuerzo muy peque&ntilde;o, y le falta la intensidad que hace que se produzcan adaptaciones positivas en el organismo. Caminar prepara el m&uacute;sculo, lubrica las articulaciones y acelera el coraz&oacute;n, pero para seguir progresando hay que combinarlo con el trote.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;todo CaCo, conocido en el mundo anglosaj&oacute;n como<em> &ldquo;Jeffing&rdquo;,</em> en honor al <a href="https://www.jeffgalloway.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corredor ol&iacute;mpico Jeff Galloway</a>, que lo populariz&oacute; en los a&ntilde;os 70, se basa en esta combinaci&oacute;n: alternar intervalos de carrera con intervalos de caminata desde el primer minuto, de forma estructurada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22446673/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio comparando el gasto energ&eacute;tico</a> pudo corroborar que durante la carrera se consum&iacute;a aproximadamente un 50% m&aacute;s de calor&iacute;as, y adem&aacute;s aumentaba el gasto de energ&iacute;a despu&eacute;s del entrenamiento. Pero, adem&aacute;s de aumentar la velocidad y el esfuerzo total, moverse de esta manera es muy efectivo. Un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25467199/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio publicado</a> en el Journal of Science and Medicine in Sport encontr&oacute; que para los corredores aficionados, la estrategia de caminar y correr hac&iacute;a que lograran tiempos de marat&oacute;n comparables a los que corr&iacute;an de forma continua, pero con mucha menos fatiga y dolor muscular en los d&iacute;as posteriores a la prueba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia puede ser muy &uacute;til para evitar las lesiones por exceso de entusiasmo en las personas que se ponen a correr sin tener un estado de forma adecuado. Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34478518/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de estudios</a> que analiz&oacute; datos de m&aacute;s de 23.000 corredores, concluy&oacute; que la incidencia de lesiones relacionadas con la carrera es muy alta: un 26,2% de media, llegando a afectar a m&aacute;s de la mitad de los corredores en ciertos grupos. Las zonas m&aacute;s castigadas son la rodilla, el tobillo y la pierna, y las lesiones se producen, principalmente, cuando hay cambios en el entrenamiento, como pasar de la inactividad al entrenamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el m&eacute;todo CaCo, al fragmentar el esfuerzo, cada intervalo de caminata act&uacute;a como un peque&ntilde;o descanso activo que reduce la acumulaci&oacute;n de estr&eacute;s sobre las articulaciones. Adem&aacute;s, tiene ventajas desde el punto de vista psicol&oacute;gico. Pensar en correr 20 minutos seguidos puede resultar muy estresante, pero saber que solo hace falta un minuto m&aacute;s antes de poder descansar se hace m&aacute;s llevadero.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo empezar y progresar con el m&eacute;todo CaCo</h2><p class="article-text">
        Como en cualquier ejercicio f&iacute;sico, el truco est&aacute; en el esfuerzo progresivo. Para alguien que parte de cero, que solo ha caminado, Galloway propone este protocolo de inicio: tras caminar cinco minutos como calentamiento, durante un segmento de tres minutos, alternar un trote muy suave con pasos cortos, durante solo cinco segundos, con 30-60 segundos de caminar. Repetir durante 20 minutos y realizarlo en d&iacute;as alternos para dar tiempo de recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que se adquiera confianza, o para personas m&aacute;s en forma, se puede pasar a la relaci&oacute;n de 15 segundos corriendo y 45 segundos andando, mantenida durante 20 o 30 minutos. El objetivo es encontrar una cadencia que permita terminar la sesi&oacute;n con la sensaci&oacute;n de haber hecho ejercicio, pero sin un agotamiento extremo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, se pasa al 30:30, alternando 30 segundos de carrera con 30 segundos caminando. A partir de ah&iacute; se aumenta el tiempo de carrera y el de caminata progresivamente: 45 segundos corriendo, 30 caminando, despu&eacute;s un minuto corriendo, un minuto caminando, dos minutos corriendo y un minuto caminando, y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        Una recomendaci&oacute;n &uacute;til a medida que progresamos es aumentar la distancia o el tiempo total, pero no la velocidad. El aumento de la intensidad debe llegar cuando ya se haya consolidado una base de resistencia a la carrera. Si aparece dolor, se retrocede a la fase anterior.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n avanzada del <em>Jeffing</em> se llama&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/objetivo-maraton-prepararte-fondo-carrera-hacerte-dano_1_12046010.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fartlek</a>&nbsp;(que significa en sueco &ldquo;juego de velocidad&rdquo;), un sistema de entrenamiento de resistencia en el que, en lugar de caminar, se alterna la carrera continua con intervalos de alta intensidad o <em>sprints,</em> sin pausas de descanso total. A diferencia de las series tradicionales de intervalos, los ritmos y las distancias en el <em>fartlek</em> son variables y a menudo se basan en sensaciones, de ah&iacute; la denominaci&oacute;n de &ldquo;juego&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Correr es un ejercicio asequible, democr&aacute;tico y muy beneficioso, pero no todo el mundo est&aacute; preparado f&iacute;sica o mentalmente para correr largas distancias sin preparaci&oacute;n previa. Por eso, los m&eacute;todos de entrenamiento progresivo como CaCo hacen que la curva sea m&aacute;s suave y previenen las temidas lesiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/metodo-caco-combina-caminatas-pequenas-carreras-ponerse-forma-primavera_1_13060872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 21:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El método CaCo que combina caminatas con pequeñas carreras para ponerse en forma en primavera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Running,Bienestar,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entrenamiento con niños: ejercicios y juegos para mantenerse en forma juntos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/entrenamiento-ninos-ejercicios-juegos-mantenerse-forma_1_13041485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93401059-2d3a-43dd-a563-627132bff131_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entrenamiento con niños: ejercicios y juegos para mantenerse en forma a cualquier edad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los hijos a veces se ponen como excusa para no hacer ejercicio, pero ¿y si también participan en el entrenamiento?</p><p class="subtitle">El 'segundo corazón' está en tus pantorrillas: así mejora la circulación al caminar</p></div><p class="article-text">
        En la vor&aacute;gine del d&iacute;a a d&iacute;a, muchas personas no encuentran tiempo para hacer ejercicio. A menudo, percibimos la actividad f&iacute;sica como una obligaci&oacute;n solitaria, saliendo a correr o en el gimnasio. Al contrario, cuando pensamos en si los ni&ntilde;os hacen ejercicio, la imagen en nuestra cabeza es el juego y el recreo, pero sin adultos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estos dos mundos no tienen por qu&eacute; estar separados. El tiempo en familia puede consistir en salir al aire libre y mover el cuerpo. De hecho, combinar las necesidades de ejercicio de padres e hijos puede ser una de las mejores estrategias para introducir este h&aacute;bito en la vida de todos.
    </p><h2 class="article-text">Ejercicio para adultos, ejercicio para ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Aunque el objetivo final sea la salud, los cuerpos de ni&ntilde;os y adultos funcionan de manera distinta ante el esfuerzo. Las recomendaciones de ejercicio f&iacute;sico para los adultos son de al menos 150 a 300 minutos semanales de actividad aer&oacute;bica moderada, complementados con dos sesiones de fortalecimiento muscular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero seg&uacute;n las <a href="https://odphp.health.gov/our-work/nutrition-physical-activity/physical-activity-guidelines/current-guidelines/top-10-things-know?trk=public_post_comment-text" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomendaciones de las autoridades sanitarias</a> en EE.UU., un ni&ntilde;o de entre seis y 17 a&ntilde;os requiere nada menos que 60 minutos diarios de actividad de moderada a vigorosa, que incluya ejercicios aer&oacute;bicos, y tambi&eacute;n de fortalecimiento de huesos y m&uacute;sculos, como saltar a la comba o trepar a estructuras en los parques. Para los m&aacute;s peque&ntilde;os, de tres a cinco a&ntilde;os, la recomendaci&oacute;n es que deben estar activos a lo largo del d&iacute;a, preferiblemente a trav&eacute;s del juego, para favorecer su crecimiento y desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Un ni&ntilde;o es una m&aacute;quina diferente metab&oacute;licamente. Un adulto que corre un <em>sprint</em> quema el gluc&oacute;geno almacenado en sus m&uacute;sculos, se fatiga r&aacute;pidamente y necesita recuperaci&oacute;n. Los ni&ntilde;os <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11132123/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dependen m&aacute;s de su sistema aer&oacute;bico</a>, utilizando una mayor proporci&oacute;n de grasa como combustible en lugar de gluc&oacute;geno. Esto les confiere una menor acumulaci&oacute;n de &aacute;cido l&aacute;ctico, lo que significa que, aunque se fatigan r&aacute;pido en esfuerzos de m&aacute;xima intensidad, se recuperan tambi&eacute;n muy pronto. A cambio, su sistema neuromuscular est&aacute; en construcci&oacute;n. Hasta los siete u ocho a&ntilde;os, las conexiones entre el cerebro y los m&uacute;sculos est&aacute;n desarroll&aacute;ndose y les falta capacidad de coordinaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El juego como ejercicio</h2><p class="article-text">
        Para un adulto, el juego puede ser un entretenimiento, pero para un ni&ntilde;o es la forma en la que <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39825269/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprende a moverse</a>. En este caso, los peque&ntilde;os son quienes toman la delantera y pueden ense&ntilde;ar a los adultos a jugar de nuevo y disfrutar movi&eacute;ndose.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://journal.hep.com.cn/smhs/EN/10.1016/j.smhs.2023.07.007" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en Sports Medicine and Health Science revel&oacute; que, aunque los padres caminaban a una intensidad m&aacute;s vigorosa y daban m&aacute;s pasos cuando lo hac&iacute;an solos, disfrutaban significativamente m&aacute;s del paseo cuando lo compart&iacute;an con sus hijos. El gasto cal&oacute;rico de los adultos pod&iacute;a ser menor, pero disfrutar m&aacute;s la actividad conduce a que se repita con m&aacute;s frecuencia, y que el saldo final sea positivo.
    </p><p class="article-text">
        El juego tiene la ventaja de que funciona en todas las edades. Una reciente revisi&oacute;n de <a href="https://eprints.gla.ac.uk/368985/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios sobre el juego activo al aire libre</a> encontr&oacute; grandes beneficios para la salud f&iacute;sica, mental y social en todas las edades, desde la infancia hasta la madurez. La evidencia m&aacute;s s&oacute;lida era la relacionada con la salud mental. Esto significa que una familia que juega en el parque, adem&aacute;s de quemar calor&iacute;as, est&aacute; reduciendo la ansiedad, mejorando el estado de &aacute;nimo y fortaleciendo los v&iacute;nculos afectivos.
    </p><h2 class="article-text">Los mejores juegos y ejercicios para compartir en familia</h2><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en buscar actividades que permitan la adaptaci&oacute;n a distintos niveles de capacidad f&iacute;sica. Por ejemplo, los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/rutina-calistenia-15-minutos-dia-ejercicio-peso-corporal_1_12341771.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ejercicios de calistenia</a> (sentadillas, flexiones, <em>burpees) </em>son un buen punto de partida. Un adulto puede realizar una sentadilla mejor en cuanto a t&eacute;cnica, mientras que para un ni&ntilde;o ser&aacute; un ejercicio para aprender a controlar su cuerpo, a mantener el equilibrio y a coordinar el movimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al hacer ejercicio con ni&ntilde;os hay que tomar ciertas precauciones, especialmente si hace calor. Los ni&ntilde;os son menos eficientes para sudar que los adultos, y son m&aacute;s propensos al sobrecalentamiento. Buscar la sombra y cuidar la hidrataci&oacute;n es obligatorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con estas precauciones, estos son algunos ejercicios para hacer en familia:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Gymkana de obst&aacute;culos:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si el espacio lo permite, se puede hacer en casa utilizando cojines, mantas, sillas, cuerdas o juguetes. Se dise&ntilde;a un circuito en el que haya que sortear obst&aacute;culos. Una versi&oacute;n de este juego es el famoso juego &ldquo;el suelo es lava&rdquo; en el que hay que pasar de un lugar a otro sin tocar el suelo. En un parque o incluso un roc&oacute;dromo el desaf&iacute;o puede ser a&uacute;n m&aacute;s interesante.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El juego de las estatuas:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Otro juego cl&aacute;sico que nunca falla, y que en realidad es un entrenamiento de intervalos de alta intensidad disfrazado. Consiste en poner m&uacute;sica, y mientras suena, todos deben bailar, correr o saltar. Cuando la m&uacute;sica se para, todos deben quedarse completamente quietos como estatuas. Quien se mueve, queda eliminado o pierde puntos.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>B&uacute;squeda del tesoro:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Este juego puede convertir un paseo en una aventura. Antes de salir de casa, se elabora una lista de objetos que encontrar: hojas de un &aacute;rbol, un perro de un color determinado o una piedra de una forma concreta, por ejemplo. Para hacerlo m&aacute;s emocionante (y cansado) se puede poner un l&iacute;mite de tiempo.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El duelo de equilibrio:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los ejercicios de equilibrio son, esencialmente, ejercicios de fuerza, en los que los m&uacute;sculos deben trabajar para mantener la postura. En este caso se pueden usar posturas como el &ldquo;perro-p&aacute;jaro&rdquo; (a cuatro patas, levantando una pierna hacia atr&aacute;s y el brazo contrario hacia delante), o de pie sobre una pierna, estirando la pierna contraria hacia atr&aacute;s, el cuerpo en horizontal y los brazos hacia delante. Se pueden cantar canciones para contar el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Mover el cuerpo en familia es una forma de que los adultos se ahorren la cuota del gimnasio y los peque&ntilde;os pasen tiempo de calidad con sus padres lejos de las pantallas, descubriendo el placer del movimiento y el juego. Eso s&iacute;, hay que tener en cuenta los gustos e intereses de los ni&ntilde;os: si se convierte en una exigencia, el efecto puede ser el contrario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/entrenamiento-ninos-ejercicios-juegos-mantenerse-forma_1_13041485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 21:37:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entrenamiento con niños: ejercicios y juegos para mantenerse en forma juntos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Niños,familias,Bienestar,Deporte,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Matthew Remski, autor de ‘Conspiritualidad’: “La espiritualidad se ha convertido en una puerta de entrada para la extrema derecha”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/matthew-remski-autor-conspiritualidad-espiritualidad-convertido-puerta-entrada-extrema-derecha_1_13044621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b96d00bd-d400-4d47-88ab-7f5a4d557ed7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Matthew Remski, autor de ‘Conspiritualidad’: “La espiritualidad se ha convertido en una puerta de entrada para la extrema derecha”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y periodista analiza cómo y por qué una parte del universo del yoga y el 'wellness' ha abrazado discursos antivacunas, teorías de la conspiración y retóricas de extrema derecha</p><p class="subtitle">Cómo la píldora anticonceptiva se ha convertido en la última herramienta de desinformación ultraconservadora</p></div><p class="article-text">
        Durante la extra&ntilde;a primavera de 2020, se detect&oacute; una tendencia inesperada en redes sociales: cuentas dedicadas al yoga, la meditaci&oacute;n o la alimentaci&oacute;n <em>detox</em> empezaron a compartir contenido antivacunas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuesti&oacute;n de semanas, comunidades que hasta entonces estaban centradas en la salud hol&iacute;stica y los batidos verdes comenzaron a hablar sin parar sobre supuestas terapias naturales que acababan con la COVID-19, implantes secretos de microchips y &eacute;lites secretas, o a postear enlaces a Fox News y 4chan. La desesperaci&oacute;n de la gente ante la nueva amenaza v&iacute;rica hizo el resto: las visualizaciones se contaban por millones.
    </p><p class="article-text">
        No parec&iacute;a que todo aquello fuera una casualidad. &iquest;Se hab&iacute;an puesto de acuerdo? &iquest;Qu&eacute; mecanismos hab&iacute;an activado este viraje tan desconcertante? Y, sobre todo, &iquest;c&oacute;mo casaba la b&uacute;squeda de la calma interior con la propaganda del miedo colectivo?
    </p><p class="article-text">
        Este llamativo hecho es el punto de partida de<a href="https://capitanswing.com/catalogo/conspiritualidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://capitanswing.com/catalogo/conspiritualidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Conspiritualidad. C&oacute;mo las teor&iacute;as conspirativas de la new age se convirtieron en una amenaza para la salud p&uacute;blica</em></a><em> </em>(Capit&aacute;n Swing, 2026), un ensayo escrito a seis manos por Derek Beres, Matthew Remski y Julian Walker que analiza la convergencia entre espiritualidad alternativa, negocio digital y cultura de la conspiraci&oacute;n. Un cortocircuito cultural donde la b&uacute;squeda del sentido de la vida y la desconfianza hacia la autoridad competente terminaron reforz&aacute;ndose mutuamente hasta generar un nuevo ecosistema de influencia que todav&iacute;a dura.
    </p><p class="article-text">
        El libro, editado en ingl&eacute;s en 2023, no es un ensayo escrito desde la distancia acad&eacute;mica, sino desde dentro del propio ecosistema que analiza. Sus tres autores comparten una larga trayectoria en el mundo del yoga y el <em>wellness</em>, primero como practicantes y profesores, y despu&eacute;s como observadores cr&iacute;ticos de sus derivas reaccionarias. Remski, por ejemplo, es periodista y novelista, pero pas&oacute; seis a&ntilde;os atrapado en sectas antes de iniciar un proceso de recuperaci&oacute;n que lo llev&oacute; a especializarse en las din&aacute;micas coercitivas.
    </p><p class="article-text">
        Derek Beres, por su parte, hab&iacute;a trabajado como reportero en temas de salud, ciencia y cultura, adem&aacute;s de impartir clases de <em>fitness</em> durante a&ntilde;os. Y Julian Walker lleva a&ntilde;os escribiendo sobre las falacias cognitivas de la vida espiritual y religiosa, y sobre las tensiones entre psicolog&iacute;a, neurociencia y pr&aacute;cticas contemplativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Conspiritualidad</em> nace de esa convergencia. Primero fue un podcast, impulsado por el cambio que detectaron al inicio de la pandemia. En &eacute;l los autores comenzaron a cartografiar en tiempo real lo que ve&iacute;an emerger: la fusi&oacute;n entre <em>influencers</em> del bienestar, discursos antivacunas y ret&oacute;ricas de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Esa doble condici&oacute;n (haber formado parte del sector y haberlo cuestionado desde dentro) atraviesa todo el ensayo. Remski, Beres y Walker conocen el atractivo que puede llegar a tener la industria espiritual y sus promesas de transformaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n sus zonas oscuras. Y desde esa experiencia sostienen que la espiritualidad no es el problema en s&iacute;, sino la apropiaci&oacute;n que han hecho de ella las l&oacute;gicas de mercado, los algoritmos y las din&aacute;micas sectarias, que pueden convertir la b&uacute;squeda de sentido en una herramienta de desinformaci&oacute;n y riesgo para la salud p&uacute;blica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un movimiento social, sobre todo online, en el que las teorías de la conspiración y la espiritualidad (especialmente la de tipo new age) se mezclan en un cóctel explosivo de sectas, pseudociencia y extremismo de derechas</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Paranoia y &ldquo;despertar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La conspiritualidad es un movimiento social, sobre todo <em>online</em>, en el que las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n y la espiritualidad (especialmente la de tipo <em>new age</em>) se mezclan en un c&oacute;ctel explosivo de sectas, pseudociencia y extremismo de derechas&rdquo;, explica Remski v&iacute;a correo electr&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor califica a la conspiritualidad como un fen&oacute;meno lleno de paradojas: &ldquo;Por un lado, en la vertiente conspirativa, prevalece una desconfianza radical hacia el mundo. A la vez, en la espiritual, existe una <em>pronoia</em>, la convicci&oacute;n de que todo conspira para bien y nos conduce hacia el para&iacute;so&rdquo;, se&ntilde;ala. Esa tensi&oacute;n, explica, se traduce en una doble creencia: &ldquo;Est&aacute;n ocurriendo cosas terribles, perpetradas por &eacute;lites malvadas, y tomar conciencia de esa corrupci&oacute;n forma parte de un despertar espiritual que acabar&aacute; sanando al mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez asumida esa l&oacute;gica, el activismo tradicional pierde peso. &ldquo;Quienes creen en la conspiritualidad sienten que pueden acelerar el proceso revolucionario no a trav&eacute;s del activismo pol&iacute;tico tradicional, sino mediante la meditaci&oacute;n, el consumo de suplementos alimenticios, el rechazo a las vacunas o escuchando a m&eacute;diums espirituales&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Todo este movimiento, a&ntilde;ade, tiende a escorarse hacia posiciones reaccionarias porque parte de la premisa de que &ldquo;todas las instituciones humanas: gobiernos, educaci&oacute;n, medicina, periodismo, no est&aacute;n &lsquo;iluminadas&rsquo; y bloquean el verdadero crecimiento espiritual&rdquo;. En ese proceso, concluye, &ldquo;la espiritualidad se ha convertido en una puerta de entrada para la extrema derecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de los valores tradicionales, ellos se aferran a otros como &ldquo;la intuici&oacute;n por encima de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, la comida org&aacute;nica como causa y garante de toda la salud y la pureza corporal o la idea de que la enfermedad es signo de debilidad moral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable ver la relaci&oacute;n de estas ideas con movimientos como QAnon, la teor&iacute;a conspirativa nacida en foros de Internet que sostiene que el mundo est&aacute; controlado por una &eacute;lite secreta y malvada formada por pol&iacute;ticos, empresarios y celebridades y que un grupo oculto dentro del poder lucha para derrotar. &ldquo;Esta relaci&oacute;n no es casual: QAnon es una forma concentrada de los impulsos m&aacute;s oscuros de la conspiritualidad&rdquo;, sostiene Remski.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el autor se&ntilde;ala que, desde la publicaci&oacute;n original del libro, ha detectado que este tipo de movimientos suponen una distracci&oacute;n pol&iacute;tica que le viene muy bien al capitalismo. &ldquo;Y eso tiene un potencial enorme para drenar la energ&iacute;a cognitiva y la capacidad de esperanza que tanta falta hacen entre los movimientos de izquierdas que deber&iacute;an estar pensando en c&oacute;mo frenar el fascismo&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sienten que pueden acelerar el proceso revolucionario no a través del activismo político tradicional, sino mediante la meditación, el consumo de suplementos alimenticios, el rechazo a las vacunas o escuchando a médiums espirituales</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un movimiento que no surge de la nada</h2><p class="article-text">
        A pesar de que, como hemos dicho, la pandemia actu&oacute; como catalizador del fen&oacute;meno de la conspiritualidad en nuestra &eacute;poca, no es precisamente algo nuevo. Los autores dedican una buena parte de su libro a rastrear sus or&iacute;genes hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A los nazis les encantaban el yoga y el <em>wellness</em> por razones muy parecidas a las de los conspiritualistas actuales: desconfiaban de la medicina moderna y del periodismo convencional, convencidos de que ambos estaban corrompidos por fuerzas seculares (en su caso los jud&iacute;os)&rdquo;, asegura Remski. &ldquo;Odiaban a los intelectuales y a los acad&eacute;micos, y se inquietaban mucho ante cualquier expresi&oacute;n art&iacute;stica que pudiera considerarse &lsquo;degenerada&rsquo;. Eran extremadamente heteronormativos y anhelaban una antigua edad de oro en la que la salud era perfecta, lejos de todo lo que consideran impuro o contaminado del mundo moderno&rdquo;. Todas estas ideas, encajan perfectamente con las de los conspiritualistas de hoy en d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, el proceso de ascenso de la conspiritualidad en nuestros d&iacute;as sigui&oacute;, seg&uacute;n Remski, el esquema siguiente: &ldquo;Cuando la COVID oblig&oacute; a cerrar negocios en la primavera de 2020, tambi&eacute;n cerraron estudios de yoga, consultas de masajes, cl&iacute;nicas quiropr&aacute;cticas, etc&eacute;tera&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        El vuelco hacia lo digital fue inmediato. &ldquo;Miles de profesionales de la salud alternativa se vieron forzados a volcarse de lleno en lo digital y a competir por la atenci&oacute;n del p&uacute;blico en redes&rdquo;, explica. En ese contexto, el virus se convirti&oacute; tambi&eacute;n en una oportunidad de negocio: clases <em>online</em>, <em>coaching</em> individual, venta de productos con supuestas capacidades curativas&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se sembr&oacute; la duda: &iquest;y si el problema no era tanto la COVID-19 sino nuestro sistema inmunitario o nuestra actitud ante la vida? Tranquilos, ellos te vend&iacute;an pr&aacute;cticas, hierbas, aceites, suplementos o lecturas astrol&oacute;gicas que nos mantendr&iacute;an a salvo. &ldquo;Para mucha gente del mundo del bienestar alternativo, la urgencia de una crisis de salud p&uacute;blica fue el momento perfecto para poner realmente a prueba sus p&oacute;cimas&rdquo;, apunta Remski.
    </p><p class="article-text">
        Pero claro, la competencia por la atenci&oacute;n se volvi&oacute; feroz, con lo que fue necesario subir la apuesta. &ldquo;Hac&iacute;a falta escalar el delirio todav&iacute;a: el virus no era real, las vacunas eran veneno, George Soros quer&iacute;a matarnos para robarnos la sangre, las personas trans ven&iacute;an a por nuestros hijos&hellip;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;religi&oacute;n digital&rdquo; sin comunidad real</h2><p class="article-text">
        Esta nueva &ldquo;religi&oacute;n digital&rdquo; ten&iacute;a solo dos dogmas fundamentales: el mundo est&aacute; gobernado por fuerzas malignas y solo unas pocas personas saben la verdad. Pero, &iquest;por qu&eacute; esos dos lemas resultan tan atractivos a tantas personas? &ldquo;Ofrecen claridad y certeza&rdquo;, defiende el autor, &ldquo;pero, a la vez, muy pocas v&iacute;as reales de acci&oacute;n. De modo que la tensi&oacute;n se queda siempre en el plano del discurso&rdquo;, apunta Remski.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, el movimiento funciona como una versi&oacute;n desactivada de an&aacute;lisis pol&iacute;ticos m&aacute;s estructurados: &ldquo;Tiene toda la capacidad de diagn&oacute;stico de un an&aacute;lisis marxista de la historia, pero no su capacidad terap&eacute;utica&rdquo;. Si el diagn&oacute;stico es que el mundo est&aacute; dominado por fuerzas malignas, habr&iacute;a que organizarse. Sin embargo, la conspiritualidad opta por canalizar la energ&iacute;a hacia el consumo de contenidos en Internet y la autoafirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Remski recurre a una met&aacute;fora para ilustrarlo: es como la diferencia entre construir un barco real y fabricar uno dentro de una botella. En Internet, explica, parece f&aacute;cil reunirse y compartir la indignaci&oacute;n. Pero si el proyecto pol&iacute;tico no sale de la red, &ldquo;lo que el grupo acaba teniendo es un barco dentro de una botella&rdquo;. Y la botella tiene due&ntilde;o: la plataforma. &ldquo;Si el barco es un proyecto pol&iacute;tico, se quedar&aacute; ah&iacute;, dentro de una botella, sobre la mesa de Elon Musk o Mark Zuckerberg, como un entretenimiento. Incluso cualquiera de ellos puede desenchufarlo, estrangularlo en el algoritmo y hacerlo desaparecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ej&eacute;rcitos de personas fueron entrenadas para creer que el &ldquo;activismo de clic&rdquo; era participaci&oacute;n c&iacute;vica. &ldquo;Pero no lo es, y no solo <a href="https://www.eldiario.es/era/politica-del-malestar-alicia-valdes_1_11962026.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deprime la participaci&oacute;n en la vida real</a>, sino que probablemente con el tiempo erosiona nuestras habilidades para ella&rdquo;, afirma Remski.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es casual, señala, que QAnon y la conspiritualidad hayan prosperado tanto en Estados Unidos y no en países con una sanidad pública robusta o redes de seguridad social más amplias</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Hay salida para la espiritualidad?</h2><p class="article-text">
        La pregunta final es inevitable: &iquest;puede existir una cultura del bienestar que no derive hacia la manipulaci&oacute;n o hacia el delirio? Remski reconoce que entre los tres autores hay diferencias de opini&oacute;n. &ldquo;Julian tiene una teor&iacute;a s&oacute;lida sobre c&oacute;mo el pensamiento cr&iacute;tico y un profundo respeto por la ciencia pueden permitir una espiritualidad no t&oacute;xica, y yo estoy de acuerdo con eso&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Pero introduce una cautela materialista: &ldquo;Como marxista, tambi&eacute;n creo que toda religi&oacute;n es un producto de las condiciones materiales, y que una espiritualidad que ha evolucionado para expresar y gestionar la paranoia fascista solo puede desvanecerse cuando deja de cumplir una funci&oacute;n social y econ&oacute;mica&rdquo;. No es casual, a&ntilde;ade, que QAnon y la conspiritualidad hayan prosperado tanto en los Estados Unidos y no en pa&iacute;ses con una sanidad p&uacute;blica robusta o redes de seguridad social m&aacute;s amplias.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, las religiones que surgen como respuesta a amenazas percibidas &ldquo;son fr&aacute;giles&rdquo;. Frente a ellas, propone mirar hacia tradiciones como la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n o el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Navayana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">budismo Navayana</a>, y hacia comunidades religiosas que hoy &ldquo;est&aacute;n poniendo el cuerpo para defender a sus vecinos en Estados Unidos frente a los desmanes del ICE&rdquo;. Es decir, espiritualidades ancladas en lo real, no en el algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        Tras hablar con Remski, da la impresi&oacute;n de que el problema no es tanto la existencia de bulos o gur&uacute;s oportunistas como el vac&iacute;o que estos han venido a ocupar. Ante los complej&iacute;simos desaf&iacute;os del presente (y los que se intuyen en el futuro), la conspiritualidad ofrece respuestas simples y la sensaci&oacute;n de pertenecer a un peque&ntilde;o grupo que ya ha despertado. En este contexto, parece urgente que, desde sectores de la izquierda, se impulsen propuestas, medidas y acuerdos para devolver la esperanza en el futuro y el sentido a la mayor&iacute;a. Y, en especial, a los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/matthew-remski-autor-conspiritualidad-espiritualidad-convertido-puerta-entrada-extrema-derecha_1_13044621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:27:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Matthew Remski, autor de ‘Conspiritualidad’: “La espiritualidad se ha convertido en una puerta de entrada para la extrema derecha”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Bienestar,Salud,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si te sientes al borde del colapso, toma nota: 14 mitos y verdades sobre el 'burnout']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/si-sientes-borde-colapso-toma-nota-14-mitos-verdades-burnout_1_13040438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/448e6ffa-6d59-4962-aa30-7c3df8208988_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si te sientes al borde del colapso, toma nota: 14 mitos y verdades sobre el &#039;burnout&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Solo afecta a personas débiles? ¿El trabajo es la causa siempre? Esto dicen los expertos</p><p class="subtitle">En primera persona - ¿Qué pinta tiene un 'burnout'?</p></div><p class="article-text">
        Una vez, tras sobrevivir a otra ronda de despidos en un antiguo trabajo, hice algo muy extra&ntilde;o. Apagu&eacute; las luces de mi habitaci&oacute;n y me tumb&eacute; boca abajo en la cama, incapaz de moverme. En lugar de sentir alivio por haber escapado del hacha, me sent&iacute;a agotada y entumecida. No soy la &uacute;nica. El cansancio, la apat&iacute;a y la desesperanza son signos t&iacute;picos del <em>burnout, </em>un fen&oacute;meno desolador que ha llegado a definir muchas de nuestras vidas laborales. En 2025, un informe de Moodle revel&oacute; que el 66% de los trabajadores estadounidenses hab&iacute;a experimentado alg&uacute;n tipo de agotamiento, mientras que una encuesta de Mental Health UK revel&oacute; que uno de cada tres adultos hab&iacute;a sufrido altos niveles de presi&oacute;n o estr&eacute;s durante el a&ntilde;o anterior [En Espa&ntilde;a, un <a href="https://www.unobravo.com/es/blog/el-informe-burnout" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> reciente de Unobravo se&ntilde;ala que el 41% de los trabajadores se siente estresado y el 55% ya sufre <em>burnout]. </em>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la prevalencia del <em>burnout</em>, persisten muchos conceptos err&oacute;neos al respecto. &ldquo;Todo el mundo piensa que es alg&uacute;n tipo de enfermedad o afecci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;, afirma Christina Maslach, profesora de psicolog&iacute;a que fue la primera en estudiar el s&iacute;ndrome en la d&eacute;cada de 1970. &ldquo;Pero en realidad es una respuesta a factores de estr&eacute;s laboral cr&oacute;nicos, una respuesta al estr&eacute;s&rdquo;. Separamos los hechos de los mitos a continuaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El <em>burnout</em> es solo cansancio</h2><p class="article-text">
        FALSO. El agotamiento no es el &uacute;nico s&iacute;ntoma clave; otro es la despersonalizaci&oacute;n, o una sensaci&oacute;n de distanciamiento emocional y cinismo. En el personal m&eacute;dico, esto puede manifestarse como fatiga por compasi&oacute;n (lo que conduce a una disminuci&oacute;n de la empat&iacute;a y un aumento de la irritabilidad). Para quienes no trabajan en el sector sanitario, &ldquo;puede resultarles dif&iacute;cil preocuparse tanto por sus compa&ntilde;eros&rdquo; y por su trabajo, lo que les lleva a sentir irritaci&oacute;n, afirma Claudia Hammond, autora de <em>Overwhelmed: Ways to Take the Pressure Off [Abrumados: formas de aliviar la presi&oacute;n]</em>. El tercer s&iacute;ntoma es la disminuci&oacute;n de la productividad y la competencia, ya sea real o percibida. &ldquo;Se hace cada vez menos, lo que a menudo puede provocar sentimientos de mucha verg&uuml;enza o culpa&rdquo;, explica la <em>coach</em> especializada en<em> burnout</em> Anna K Schaffner.
    </p><h2 class="article-text">El <em>burnout</em> es diferente de la depresi&oacute;n o la ansiedad</h2><p class="article-text">
        VERDADERO. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) no considera el <em>burnout</em> como un trastorno o enfermedad mental. Dicho esto, &ldquo;la ansiedad y la depresi&oacute;n pueden ser s&iacute;ntomas de agotamiento&rdquo;, afirma Hammond, &ldquo;pero no todas las personas que sufren <em>burnout</em> se sienten tan desesperadas como las que padecen depresi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Siempre est&aacute; relacionado con el trabajo</h2><p class="article-text">
        FALSO. Aunque la OMS clasifica el <em>burnout</em> como un &ldquo;fen&oacute;meno ocupacional&rdquo; relacionado con el estr&eacute;s laboral prolongado y mal gestionado, los cient&iacute;ficos est&aacute;n ampliando ahora sus investigaciones para incluir a los padres y cuidadores. &ldquo;Es un trabajo incre&iacute;blemente agotador a nivel emocional, exigente y f&iacute;sicamente demandante&rdquo;, explica la investigadora y autora de <em>Burnout Immunity </em>[Inmunidad al <em>burnout],</em> la Dra. Kandi Wiens. &ldquo;Independientemente de si se te paga por ello, todo ello puede llevar al <em>burnout</em>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Solo las personas d&eacute;biles o desmotivadas sufren <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        FALSO. &ldquo;Si trabajar duro curara el <em>burnout</em>, muchos de nosotros estar&iacute;amos curados&rdquo;, afirma Amelia Nagoski, coautora de <em>Burnout: The Secret to Unlocking the Stress Cycle</em> (Burnout: el secreto para romper el ciclo del estr&eacute;s), que fue hospitalizada dos veces por una enfermedad provocada por el estr&eacute;s debido a la gran presi&oacute;n que sufr&iacute;a en el conservatorio de m&uacute;sica. En realidad, este s&iacute;ndrome puede ser un indicio de que est&aacute;s demasiado involucrado en tu trabajo, se&ntilde;ala Wiens. &ldquo;Lo vemos mucho en personas que trabajan para instituciones orientadas a una misi&oacute;n o sin &aacute;nimo de lucro. Las personas que sienten una gran pasi&oacute;n por su trabajo se comprometen emocionalmente en exceso, lo que puede provocar agotamiento emocional&rdquo;. Parad&oacute;jicamente, amar tu trabajo puede hacer que sea m&aacute;s dif&iacute;cil recuperarse del <em>burnout</em>. &ldquo;A menudo, a las personas les cuesta alejarse... Si no te importara, no te agotar&iacute;as&rdquo;, explica la profesora Gail Kinman, de la Sociedad de Medicina Ocupacional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las personas que sienten una gran pasión por su trabajo se comprometen emocionalmente en exceso, lo que puede provocar agotamiento emocional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kandi Wiens</span>
                                        <span>—</span> investigadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">No es un fallo personal</h2><p class="article-text">
        VERDADERO. &ldquo;No es el trabajo en s&iacute; lo que provoca el <em>burnout</em>&rdquo;, afirma Kinman. &ldquo;A menudo es la forma en que se gestiona la organizaci&oacute;n y el apoyo que reciben las personas&rdquo;. Las investigaciones sobre los trabajadores sanitarios han revelado que los factores organizativos desempe&ntilde;an un papel mucho m&aacute;s importante en el <em>burnout</em> que la propia persona. Entre ellos se incluyen las cargas de trabajo intensas, las largas jornadas laborales y la falta de apoyo y de capacidad de decisi&oacute;n. Maslach se&ntilde;ala que cualquier respuesta significativa implica reevaluar las condiciones de trabajo. &ldquo;Con demasiada frecuencia, la respuesta consiste en averiguar c&oacute;mo lidiar con el agotamiento, en lugar de abordar los factores cr&oacute;nicos de estr&eacute;s laboral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tomarse unas vacaciones solucionar&aacute; el <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        FALSO. &ldquo;Que un descanso muy breve marcar&aacute; la diferencia es un mito&rdquo;, afirma Hammond. Se necesita &ldquo;un tiempo razonable de descanso&rdquo;, aconseja Kinman, pero la duraci&oacute;n depende de la gravedad del <em>burnout</em>. La mayor&iacute;a de los clientes de Schaffner se recuperan con entre tres y seis meses de baja laboral. Aunque el descanso f&iacute;sico es importante, advierte contra el aislamiento y el abandono de las relaciones sociales: &ldquo;No dejes que tu vida se reduzca, aseg&uacute;rate de reintroducir cosas buenas&rdquo;. Si no puedes tomarte un descanso, intenta incorporar &ldquo;microrrecuperaciones&rdquo; en tu d&iacute;a a d&iacute;a para regular tu sistema nervioso y tus niveles de estr&eacute;s. Evita mirar sin pensar el m&oacute;vil, prueba a escuchar m&uacute;sica, hacer algunos estiramientos en la silla o mirar fotos familiares. &ldquo;Puede ser algo tan simple como dar un paseo al aire libre durante dos o tres minutos&rdquo;, sugiere Wiens.
    </p><h2 class="article-text">Si te esfuerzas lo suficiente, puedes salir adelante</h2><p class="article-text">
        FALSO. &ldquo;Antes se hablaba de las personalidades tipo A, que trabajaban sin descanso y sufr&iacute;an infartos a los 40 a&ntilde;os&rdquo;, afirma Maslach. Ahora sabemos por qu&eacute;. Seguir adelante a toda costa puede provocar problemas gastrointestinales, musculoesquel&eacute;ticos y cardiovasculares. La doctora de Harvard y autora de The 5 Resets [Los 5 Puntos de Reinicio], Aditi Nerurkar, lo experiment&oacute; en primera persona cuando desarroll&oacute; problemas card&iacute;acos durante su formaci&oacute;n m&eacute;dica. &ldquo;Pensaba: el estr&eacute;s no le afecta a gente como yo, soy resistente&rdquo;. Ahora sabemos que eso es cient&iacute;ficamente falso: la resistencia, aunque protege, no previene en absoluto el <em>burnout</em>&ldquo;.
    </p><h2 class="article-text">La gente utiliza el <em>burnout</em> como excusa para evitar el trabajo</h2><p class="article-text">
        FALSO. &ldquo;El <em>burnout</em> se ha convertido en una palabra de moda&rdquo;, reconoce Nagoski, pero d&eacute;cadas despu&eacute;s de que Maslach lo observara por primera vez, &ldquo;hay pruebas abrumadoras de que el<em> burnout</em> es cada vez m&aacute;s com&uacute;n&rdquo;. Seg&uacute;n una investigaci&oacute;n del TUC, la culpa la tiene una &ldquo;tormenta perfecta&rdquo; de factores, entre los que se incluyen la intensificaci&oacute;n de las exigencias laborales, la escasez cr&oacute;nica de personal, el empeoramiento del equilibrio entre la vida laboral y la personal y el uso de tecnolog&iacute;a de vigilancia para controlar la productividad. Las personas tambi&eacute;n est&aacute;n sintiendo los efectos de un mundo econ&oacute;micamente y pol&iacute;ticamente inestable, obsesionado con las pantallas, afirma Schaffner: &ldquo;Vivimos en tiempos preocupantes y agotadores&rdquo;. Maslach rechaza rotundamente la idea de que el <em>burnout</em> se haya convertido en un arma para evitar el trabajo: &ldquo;Es m&aacute;s f&aacute;cil [para los empleadores] decir que hay algo que no funciona con el personal, que son d&eacute;biles y perezosos y que no quieren trabajar, en lugar de decir: '&iquest;Qu&eacute; puede hacer que el trabajo sea m&aacute;s factible?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los s&iacute;ntomas f&iacute;sicos no forman parte del <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        FALSO. Se pueden experimentar efectos secundarios f&iacute;sicos como tensi&oacute;n muscular, dolores de cabeza, latidos card&iacute;acos irregulares, hipertensi&oacute;n arterial y otros. Esto se debe a que el estr&eacute;s es una respuesta biol&oacute;gica ancestral dise&ntilde;ada para ayudar a escapar de situaciones de emergencia, como huir de un depredador. El problema surge cuando el cuerpo se ve sometido a un estr&eacute;s cr&oacute;nico, explica Kinman: &ldquo;Estas respuestas adaptativas tienden a convertirse en desadaptativas y causan todo tipo de problemas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El <em>burnout</em> es una se&ntilde;al de que hay que dejar el trabajo</h2><p class="article-text">
        FALSO. No necesariamente. En t&eacute;rminos generales, dice Schaffner, hay varias opciones: marcharse; mejorar las condiciones de trabajo; adaptarse dando prioridad al bienestar, o una combinaci&oacute;n de las dos &uacute;ltimas. Eso puede significar combatir el perfeccionismo, establecer l&iacute;mites o programar tiempo de descanso. &ldquo;Los estudios han demostrado que incluso unos descansos de solo 10 minutos pueden marcar una diferencia gradual en tu cerebro y tu cuerpo&rdquo;, afirma Nerurkar. Pero no te castigues si no funciona. &ldquo;A veces, las personas se encuentran en entornos de trabajo horribles que les est&aacute;n enfermando&rdquo;, explica Schaffner. &ldquo;Pueden tener todas las habilidades de autocontrol del mundo y no les servir&aacute; de nada. Si descubro eso [con mis pacientes], tienen que marcharse&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Todo el mundo est&aacute; un poco agotado</h2><p class="article-text">
        FALSO. &ldquo;Los datos actuales muestran que alrededor del 76% de las personas sufren <em>burnout</em>&rdquo;, afirma Nerurkar. Eso no significa que todo el mundo lo padezca con tanta gravedad como para necesitar meses de baja laboral. &ldquo;El <em>burnout</em> propiamente dicho es una afecci&oacute;n muy grave que pone en peligro la existencia&rdquo;, afirma Schaffner, en la que los afectados &ldquo;est&aacute;n cr&oacute;nicamente cansados, pero siguen rindiendo al m&aacute;ximo en el trabajo a un coste realmente alto&rdquo;. En el peor de los casos, afirma, las personas con<em> burnout </em>&ldquo;a veces ni siquiera pueden levantarse de la cama y sufren confusi&oacute;n mental, lo que significa que ya no pueden leer ni escribir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El <em>burnout</em> se puede solucionar reduciendo las horas de trabajo</h2><p class="article-text">
        VERDADERO Y FALSO. Depende. Si su caso estaba relacionado con las horas de trabajo, reducirlas puede aliviar los primeros s&iacute;ntomas, aunque no si ello conlleva la expectativa de que se siga realizando la misma cantidad de trabajo. &ldquo;Reducir la carga de trabajo puede ayudar un poco si se es capaz de utilizar ese tiempo para reconectar con las cosas y las personas que se aman realmente&rdquo;, advierte Wiens, &ldquo;pero no si uno se ve de nuevo inmerso en un entorno laboral que no es saludable&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Maslach rechaza rotundamente la idea de que el burnout se haya convertido en un arma para evitar el trabajo: &#039;Es más fácil [para los empleadores] decir que hay algo que no funciona con el personal, que son débiles y perezosos y que no quieren trabajar, en lugar de decir: ¿Qué puede hacer que el trabajo sea más factible?</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">No puedes volver al mismo trabajo si ya est&aacute;s quemado</h2><p class="article-text">
        VERDADERO Y FALSO. Si por &ldquo;el mismo trabajo&rdquo; nos referimos al mismo entorno laboral, entonces no. La gente puede reincorporarse por completo, pero puede que sea necesario realizar algunos ajustes, como modificar las especificaciones del puesto, buscar apoyo en materia de salud laboral o volver al trabajo de forma gradual. Si eso no es posible, puede que sea el momento de decir adi&oacute;s. &ldquo;Una mujer a la que entrevist&eacute; lo expres&oacute; muy bien: finalmente se dio cuenta de que no pod&iacute;a recuperarse en el lugar que la estaba enfermando&rdquo;, dice Wiens.
    </p><h2 class="article-text">Los ejercicios de respiraci&oacute;n, la meditaci&oacute;n y el yoga resolver&aacute;n el <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        FALSO. Pr&aacute;cticas como el yoga o los ejercicios de respiraci&oacute;n pueden ayudar a calmar un sistema nervioso estresado, pero la savasana nunca compensar&aacute; un lugar de trabajo t&oacute;xico. &ldquo;El <em>burnout </em>es un fen&oacute;meno muy complejo&rdquo;, afirma Nerurkar. &ldquo;Centrarse en respirar un poco no va a servir de nada&rdquo;. Aparte de eliminar los factores de estr&eacute;s cr&oacute;nico en tu trabajo, hay otras cosas m&aacute;s peque&ntilde;as que puedes hacer: cuidar tu sue&ntilde;o, minimizar el tiempo que pasas frente a la pantalla, introducir alg&uacute;n tipo de movimiento en tu vida diaria... Wiens anima a sus pacientes a volver a visitar a las personas y experiencias que les hicieron m&aacute;s felices. &ldquo;Las reconexiones positivas ayudan a la gente a cambiar su perspectiva sobre el entorno laboral&rdquo;, explica. &ldquo;De repente, empiezan a ver que tienen opciones que quiz&aacute; no ven cuando est&aacute;n inmersos en &eacute;l&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Zing Tsjeng]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/si-sientes-borde-colapso-toma-nota-14-mitos-verdades-burnout_1_13040438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 22:16:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si te sientes al borde del colapso, toma nota: 14 mitos y verdades sobre el 'burnout']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Salud mental,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puede que tu concentración no esté tan rota como piensas: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/concentracion-no-rota-piensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_12987354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36050ebb-c018-48d7-a486-5ac85ba60185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puede que tu concentración no esté tan rota como piensas: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada segundo, 11 millones de bits de información entran en nuestro cerebro, que luego los prioriza de manera eficiente. Debemos aprender a trabajar con el proceso, en lugar de contra él</p><p class="subtitle">Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo</p></div><p class="article-text">
        Se cree que tenemos alrededor de 50.000 pensamientos al d&iacute;a: grandes, peque&ntilde;os, urgentes, banales... &ldquo;&iquest;He dejado el horno encendido?&rdquo;. Y esos son solo los que registramos. Inconscientemente, estamos constantemente filtrando un aluvi&oacute;n de est&iacute;mulos: ruido de fondo, desorden en nuestros escritorios, la mera presencia de nuestros tel&eacute;fonos.
    </p><p class="article-text">
        Cada segundo, 11 millones de bits de informaci&oacute;n entran en nuestro cerebro. Solo el 0,0004% es percibido por nuestra mente consciente, lo que demuestra lo mucho que trabaja nuestro cerebro para analizar lo que es lo suficientemente relevante como para llamar nuestra atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que te sientas distra&iacute;do. Por muy formidables que sean, las capacidades de procesamiento de nuestro cerebro no est&aacute;n a la altura del acelerado mundo moderno, con los constantes pitidos de nuestros dispositivos y las fuentes de distracci&oacute;n. Muchos de nosotros nos sentimos abrumados habitualmente y nos cuesta concentrarnos en lo que tenemos que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un nuevo libro sugiere que hacerlo puede ser m&aacute;s f&aacute;cil de lo que pensamos. En <em>Focus On-Off </em>[sin publicar de momento en Espa&ntilde;a], los expertos holandeses Mark Tigchelaar y Oscar de Bos sostienen que podemos aprovechar mejor nuestra atenci&oacute;n si comprendemos mejor nuestro cerebro y aprendemos a gestionar las &ldquo;fugas&rdquo; habituales de nuestra concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos gusta culpar a otros por nuestra falta de concentraci&oacute;n&rdquo;, afirma De Bos, director de la empresa de formaci&oacute;n Focus Academy, a trav&eacute;s de Zoom desde &Aacute;msterdam. Pero muchas de las dificultades m&aacute;s comunes &ldquo;se pueden resolver por uno mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, explicamos cu&aacute;les son los errores m&aacute;s comunes que cometemos en relaci&oacute;n a la concentraci&oacute;n y c&oacute;mo podemos gestionarla mejor.
    </p><h2 class="article-text">Concentrarse es dif&iacute;cil</h2><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de nosotros no nos cuesta concentrarnos en algo que nos interesa, se&ntilde;ala De Bos. Lo que condenamos como &ldquo;distracciones&rdquo; no es m&aacute;s que el cerebro dando prioridad a lo que percibe como m&aacute;s importante en ese momento. S&iacute;, es posible que llegues a la conclusi&oacute;n de que consultar Instagram no es el mejor uso que le puedes dar a tu tiempo, pero tu cerebro no tiene que esforzarse para actuar seg&uacute;n el impulso de abrir la aplicaci&oacute;n y disfrutar con las fotos de tus amigos o viendo los gatos de desconocidos.
    </p><p class="article-text">
        Esto demuestra que concentrarse no es dif&iacute;cil. Las dificultades aparecen cuando luchamos contra nuestro cerebro e incluso lo juzgamos por hacer lo que est&aacute; programado para hacer, se&ntilde;ala De Bos.
    </p><p class="article-text">
        A menudo subestimamos lo duro que trabaja nuestro cerebro para asimilar todo lo que nos rodea y ponerlo en orden. De Bos pone como ejemplo el hecho de hablar con alguien en una fiesta. &ldquo;Si est&aacute;s escuchando una conversaci&oacute;n y alguien menciona tu nombre en ella, te distraer&aacute;s inconscientemente&rdquo;, dice. &ldquo;Todas las palabras a tu alrededor han llegado a tus o&iacute;dos, se han procesado en tu cerebro y entonces tu cerebro ha dicho: 'Un momento, esto es importante, vamos a cambiar nuestro foco de atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En lugar de intentar luchar contra esta tendencia mental a saltar de un tema a otro, podemos aprender a gestionarla tomando conciencia de las &#039;fugas&#039; comunes de concentración</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En lugar de intentar luchar contra esta tendencia mental a saltar de un tema a otro, podemos aprender a gestionarla tomando conciencia de las &ldquo;fugas&rdquo; comunes de concentraci&oacute;n. Si una tarea te resulta aburrida, hazla m&aacute;s interesante. Si tu entorno de trabajo te distrae, mu&eacute;vete a un lugar m&aacute;s tranquilo. Si tu mente est&aacute; demasiado ocupada, despeja un poco de espacio escribiendo tus pensamientos. Si est&aacute;s agotado, dale un descanso a tu cerebro.
    </p><h2 class="article-text">Desactivar las notificaciones para concentrarse</h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a sabemos que debemos desactivar las notificaciones para limitar las interrupciones de nuestros tel&eacute;fonos, pero incluso tener nuestros dispositivos a la vista nos resta concentraci&oacute;n de forma sutil.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/691462" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado en 2017 por investigadores de la Universidad de Texas descubri&oacute; que los participantes rend&iacute;an mejor en tareas cognitivas complejas cuando sus tel&eacute;fonos se encontraban en otra habitaci&oacute;n, en comparaci&oacute;n con cuando los dispositivos estaban a la vista o incluso dentro de un bolsillo o bolso.
    </p><p class="article-text">
        Se descubri&oacute; que la mera presencia del tel&eacute;fono afectaba negativamente a la memoria de trabajo disponible y a la inteligencia funcional fluida (como la resoluci&oacute;n de problemas y el pensamiento cr&iacute;tico), incluso entre personas que normalmente no ten&iacute;an dificultades para concentrarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tener el tel&eacute;fono a mano probablemente no interfiera en el env&iacute;o de correos electr&oacute;nicos o tareas similares que no requieren mucho esfuerzo, De Bos sugiere trasladarlo a otra habitaci&oacute;n y/o apagarlo cuando se quiera realizar un &ldquo;trabajo profundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso mantener el escritorio y el espacio de trabajo despejados y minimizar las pesta&ntilde;as abiertas del navegador puede ayudar a la capacidad cognitiva, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Debemos esforzarnos por alcanzar el &ldquo;flujo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La ant&iacute;tesis de un estado mental agotado y nervioso, y que a menudo se considera &oacute;ptimo para la productividad, es el famoso &ldquo;estado de flujo&rdquo;, en el que estamos absortos en lo que hacemos.
    </p><p class="article-text">
        Acu&ntilde;ado como t&eacute;rmino por el psic&oacute;logo Mih&aacute;ly Cs&iacute;kszentmih&aacute;ly en 1975, se caracteriza por una concentraci&oacute;n total y una atenci&oacute;n tan productiva y sin esfuerzo que ni siquiera somos conscientes del paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Es agradable cuando se consigue, dice De Bos, pero no es realista aspirar a ello de forma habitual. Alcanzar el flujo depende de lograr un delicado equilibrio entre el desaf&iacute;o y la habilidad: una tarea debe ser lo suficientemente dif&iacute;cil como para absorbernos, pero tambi&eacute;n alcanzable. Adem&aacute;s, se necesita tiempo para entrar en &eacute;l, normalmente entre 10 y 15 minutos sin interrupciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Concentración total... en &quot;estado de flujo&quot;."
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                Concentración total... en &quot;estado de flujo&quot;.                            </span>
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        Por lo tanto, es poco probable que llegues a entrar en &ldquo;flujo&rdquo; revisando tus correos electr&oacute;nicos. Tambi&eacute;n es posible que estemos perdiendo la habilidad, al habernos acostumbrado tanto a saltar de una tarea a otra, sugiere De Bos. &ldquo;Es casi imposible para la persona promedio hoy en d&iacute;a... No tenemos esos 10 o 15 minutos para hacer lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Deja de esforzarte por alcanzar el flujo cuando es poco probable que lo consigas y f&iacute;jate un objetivo m&aacute;s modesto, dice De Bos. &ldquo;La concentraci&oacute;n es solo unos segundos haciendo lo mismo; el estado de flujo es m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Solo es un e-mail r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s nos distrae es cambiar de tarea. A veces esto nos viene impuesto por interrupciones externas, como una pregunta de un compa&ntilde;ero o el zumbido de nuestro tel&eacute;fono, pero el desencadenante tambi&eacute;n puede ser interno: se nos ocurre una idea y actuamos en consecuencia, casi sin pensar.
    </p><p class="article-text">
        Puede que pienses &ldquo;solo ser&aacute; un segundo&rdquo;, pero cada vez que cambias a una nueva tarea, parte de tu cerebro se aferra a lo que estabas haciendo, dividiendo tu atenci&oacute;n, ralentiz&aacute;ndote y haci&eacute;ndote menos eficaz.
    </p><p class="article-text">
        El simple hecho de mirar el tel&eacute;fono o el buz&oacute;n del correo electr&oacute;nico provoca una ca&iacute;da temporal del coeficiente intelectual que dura al menos un minuto. Si la actividad original o la interrupci&oacute;n son un poco m&aacute;s complejas, la recuperaci&oacute;n lleva m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La mejor manera de mejorar tu concentraci&oacute;n es tomar todas las medidas posibles para minimizar este cambio de tareas. De Bos sugiere no revisar el e-mail antes (o durante) una reuni&oacute;n, cerrar la bandeja de entrada mientras se realiza un trabajo complejo y no empezar tareas que no se tiene tiempo de terminar.
    </p><p class="article-text">
        Si tienes m&aacute;s control sobre tu tiempo, puedes minimizar a&uacute;n m&aacute;s el cambio de tareas estructurando tus d&iacute;as (o semanas) por tareas, proyectos o temas. De Bos reserva las reuniones para los lunes y mi&eacute;rcoles por la ma&ntilde;ana, el trabajo profundo para los martes y jueves y el trabajo creativo para los viernes.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mejor manera de mejorar tu concentración es tomar todas las medidas posibles para minimizar el cambio de tareas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no solo te da la oportunidad de &ldquo;entrar un poco en ritmo&rdquo;, sino que, con el tiempo, &ldquo;estas autopistas en tu cerebro se fortalecen, por lo que es m&aacute;s f&aacute;cil mantener la concentraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, si sientes una necesidad repentina de revisar tu tel&eacute;fono o tu e-mail, espera cinco minutos y entrena tu capacidad de atenci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Para trabajar se necesita paz y tranquilidad</h2><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos pensar que necesitamos silencio total para concentrarnos, pero &ldquo;a veces no tenemos suficientes est&iacute;mulos&rdquo;, afirma De Bos. Por eso nuestra mente tiende a divagar cuando nos enfrentamos a una tarea que nos resulta aburrida, f&aacute;cil o lenta. &ldquo;Todo lo dem&aacute;s es m&aacute;s emocionante para tu cerebro, empezar&aacute; a pensar en otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una soluci&oacute;n es aumentar el nivel de desaf&iacute;o mental. Si te cuesta leer un documento denso mientras tus compa&ntilde;eros mantienen una ruidosa conversaci&oacute;n sobre The Traitors, intenta leer m&aacute;s r&aacute;pido, sugiere De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, escuchar m&uacute;sica que conoces bien (y que probablemente no te distraiga) puede ayudarte a concentrarte en un trabajo que no te resulta estimulante. Ambas estrategias hacen que tu cerebro trabaje m&aacute;s, centr&aacute;ndose de forma m&aacute;s eficaz en la tarea que tienes entre manos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Especialmente si es algo que haces todos los d&iacute;as, ponte a prueba: ve un poco m&aacute;s r&aacute;pido o hazlo m&aacute;s dif&iacute;cil, para enga&ntilde;arte a ti mismo y pensar que es m&aacute;s emocionante&rdquo;, dice De Bos.
    </p><h2 class="article-text">Prioriza las peque&ntilde;as victorias</h2><p class="article-text">
        Puede resultar tentador llenar tus listas de tareas pendientes con peque&ntilde;as victorias como forma de motivarte para abordar m&aacute;s cosas, pero De Bos advierte en contra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para algunas personas funciona, porque se produce una especie de subid&oacute;n de dopamina&rdquo;, afirma. Las personas con TDAH en particular, que pueden tener dificultades para priorizar y ordenar las tareas, pueden beneficiarse de crear un impulso.
    </p><p class="article-text">
        Pero a menudo, dice De Bos, esas peque&ntilde;as victorias, f&aacute;ciles de alcanzar, juegan en nuestra contra al agotar nuestras reservas mentales finitas. El autor respalda el m&eacute;todo conocido como &ldquo;comerse la rana&rdquo;, que consiste en abordar primero la tarea m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        El cerebro se cansa con el esfuerzo a lo largo del d&iacute;a, lo que nos hace menos eficaces y m&aacute;s impulsivos. Un estudio realizado en 2022 por investigadores del Instituto del Cerebro de Par&iacute;s descubri&oacute; que, cuando realizamos un trabajo que &ldquo;exige mucha atenci&oacute;n&rdquo;, el glutamato (un amino&aacute;cido y neurotransmisor) se acumula gradualmente en una zona de la corteza prefrontal, lo que perjudica su funcionamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una buena noche de sueño regula los niveles de glutamato."
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                Una buena noche de sueño regula los niveles de glutamato.                            </span>
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        Esa acumulaci&oacute;n de glutamato &ldquo;no se elimina f&aacute;cilmente&rdquo; con descansos breves, afirma De Bos: realmente se necesita una buena noche de sue&ntilde;o para que el cerebro se sienta completamente renovado, lo que significa que hay que reservarse &ldquo;cierta cantidad de concentraci&oacute;n&rdquo; cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo esto, tiene sentido emplearla con prudencia y hacer primero el trabajo m&aacute;s importante. &ldquo;Nunca se sabe cu&aacute;nto te quedar&aacute; en la segunda mitad del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Limitar el uso de las redes sociales a los descansos</h2><p class="article-text">
        Espaciar las actividades mentalmente agotadoras y tomar descansos del trabajo ayuda a regular los niveles de glutamato, pero lo que hacemos en esos descansos tambi&eacute;n es importante. Navegar por las redes sociales, leer y muchas otras actividades que nos parecen divertidas o refrescantes pueden ser menos exigentes que el trabajo, pero siguen implicando la asimilaci&oacute;n de nueva informaci&oacute;n. &ldquo;Tu cerebro no se est&aacute; recargando en ese momento&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Sin oportunidades para que el cerebro descanse y &ldquo;no haga pr&aacute;cticamente nada&rdquo;, con el tiempo, el glutamato acumulado puede provocar estr&eacute;s, problemas de sue&ntilde;o y, potencialmente, agotamiento: &ldquo;Ah&iacute; es donde realmente surgen los problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las actividades m&aacute;s reparadoras son aquellas que requieren muy poco esfuerzo, como dar un paseo sin auriculares, limpiar e incluso mirar por la ventana. Estas activan la important&iacute;sima &ldquo;red por defecto&rdquo; del cerebro, afirma De Bos, lo que le permite recuperarse y evitar el agotamiento. &ldquo;Cuando no le alimentas con nueva informaci&oacute;n, por fin tiene tiempo para limpiar tus recuerdos del d&iacute;a... Cualquier cosa que permita que tu mente divague es un buen descanso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso volver a ver un programa de televisi&oacute;n conocido es mejor opci&oacute;n que uno nuevo o desafiante, a&ntilde;ade De Bos, y sin duda menos absorbente que las redes sociales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las actividades más reparadoras son aquellas que requieren muy poco esfuerzo, como dar un paseo sin auriculares, limpiar e incluso mirar por la ventana</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Todos deber&iacute;amos practicar el &ldquo;bloqueo de tiempo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Muchos expertos en productividad apuestan por el <em>&ldquo;time-blocking&rdquo;</em> (bloqueo de tiempo), que consiste en planificar el d&iacute;a hora por hora y asignar horas (o minutos) a una tarea o actividad concreta en un calendario.
    </p><p class="article-text">
        Si te funciona, estupendo, dice De Bos. Pero entonces no utilices tambi&eacute;n una lista de tareas pendientes, ya que corres el riesgo de crear inconsistencias entre esta y tu calendario, por no hablar de que podr&iacute;as dedicar m&aacute;s tiempo a gestionar la productividad que a ser productivo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para muchas personas, bloquear el tiempo es un quebradero de cabeza y, a veces, contraproducente, ya que depende de nuestra defectuosa capacidad de predicci&oacute;n. &ldquo;Intentamos pensar: &rdquo;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo me va a llevar esta tarea?&ldquo;, y la respuesta nunca es correcta&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        O bien la subestimamos y nos retrasamos, o bien una tarea sencilla se hincha hasta ajustarse al tiempo que le hemos asignado. &ldquo;Sobreestimamos lo que podemos hacer en un d&iacute;a y subestimamos lo que podemos hacer en una hora&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica Pomodoro, que consiste en trabajar en intervalos de 25 minutos, puede ser mejor para motivarte a cumplir un plazo o para ponerte en marcha con una tarea compleja (o aburrida). Pero a veces el secreto para hacer m&aacute;s cosas es intentar hacer menos, afirma De Bos. Nuestra capacidad de concentraci&oacute;n es limitada, lo que significa que hay un l&iacute;mite en cuanto al n&uacute;mero de proyectos o responsabilidades que podemos asumir.
    </p><h2 class="article-text">La mayor&iacute;a de las reuniones deber&iacute;an ser e-mails</h2><p class="article-text">
        Aunque a nadie le gustan las reuniones, la tendencia a acortarlas &mdash;o sustituirlas por correos electr&oacute;nicos&mdash; no nos ayuda a concentrarnos, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando est&aacute;n empezando, lo que lleva a m&aacute;s reuniones. Pero gestionar, enviar y responder correos electr&oacute;nicos supone una p&eacute;rdida a&uacute;n mayor de concentraci&oacute;n. &ldquo;Si es importante, prefiero tener una buena reuni&oacute;n larga y acabar con ello&rdquo;, afirma De Bos. Pero a&ntilde;ade: &ldquo;Creo que nos comunicamos en exceso&rdquo;. La tecnolog&iacute;a nos ha permitido exteriorizar y externalizar todos nuestros pensamientos a costa no solo de nuestro tiempo, sino tambi&eacute;n del de otras personas. &ldquo;Nos descargamos el cerebro unos a otros... Ya no hay tiempo para trabajar, solo para enviar correos electr&oacute;nicos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando están empezando."
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            <span class="title">
                Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando están empezando.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por lo tanto, trata de ser intencional y considerado en tu comunicaci&oacute;n. &iquest;Necesitas enviar esta &ldquo;pregunta r&aacute;pida&rdquo; a tu colega, o podr&iacute;as esperar a ver si se resuelve, o responderla t&uacute; mismo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchas cosas que podemos hacer de forma m&aacute;s inteligente&rdquo;, afirma De Bos. Si tienes demasiadas cosas en la cabeza, toma nota para volver a ellas m&aacute;s tarde. No utilices a tus compa&ntilde;eros &ldquo;como herramienta de almacenamiento&rdquo;. Si env&iacute;as muchos correos electr&oacute;nicos, eres parte del problema.
    </p><h2 class="article-text">No podemos vencer a las grandes tecnol&oacute;gicas</h2><p class="article-text">
        Entre el dominio de las grandes tecnol&oacute;gicas, los informes sobre la adicci&oacute;n a las pantallas y la reducci&oacute;n de la capacidad de atenci&oacute;n, es f&aacute;cil sentirse desesperanzado sobre nuestra capacidad para concentrarnos. Pero De Bos es refrescantemente optimista.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el mundo moderno est&aacute; plagado de fuentes de distracci&oacute;n, pero tambi&eacute;n tenemos m&aacute;s poder para resistirlas de lo que podr&iacute;amos suponer. &ldquo;Es el momento de empezar a pensar en ello y tomar algunas decisiones: &iquest;c&oacute;mo es la vida laboral?&rdquo;. En lugar de guardar el tel&eacute;fono en un caj&oacute;n, preg&uacute;ntate: &iquest;c&oacute;mo vas a emplear el tiempo que habr&iacute;as perdido desplaz&aacute;ndote por la pantalla? &iquest;Qu&eacute; rutinas y normas pueden minimizar las interrupciones diarias y la toma de decisiones?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s tus dificultades para concentrarte se deban a que te exiges demasiado. &ldquo;Nos ponemos muy nerviosos por no ser productivos&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestro cerebro necesita descansos y tiempo para recuperarse, al igual que nuestro cuerpo. A veces, lo mejor puede ser mirar fijamente a lo lejos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/concentracion-no-rota-piensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_12987354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 21:13:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Puede que tu concentración no esté tan rota como piensas: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Psicología,Redes sociales,Bienestar,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: "Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/496330a1-b542-412f-9afa-de11ee64ecd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: &quot;Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cumplen, se esfuerzan y rara vez dan problemas. Sin embargo, algunos niños viven con una autoimposición constante por hacerlo todo bien. Especialistas explican cómo detectar esa autoexigencia y acompañarla sin convertir el esfuerzo en una carga</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El ni&ntilde;o no es un proyecto de persona, es una persona&rdquo;, escribi&oacute; el pedagogo Janusz Korczak. Sin embargo, en el imaginario colectivo el malestar infantil suele asociarse a conflictos visibles: rabietas, desobediencia o bajo rendimiento. Existe, no obstante, otra manifestaci&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar. Son menores que cumplen con lo esperado, que parecen adaptados y resolutivos, pero que sostienen internamente un nivel de autoexigencia dif&iacute;cil de percibir.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de funcionamiento puede pasar desapercibida durante a&ntilde;os porque no interrumpe la din&aacute;mica familiar ni escolar. Precisamente por eso resulta m&aacute;s compleja de identificar. Al no generar conflictos abiertos, muchas veces se interpreta como un rasgo positivo del car&aacute;cter y no como una posible se&ntilde;al de alerta. Solo cuando esa presi&oacute;n empieza a pasar factura en el bienestar del ni&ntilde;o, algunas familias se preguntan si detr&aacute;s de ese comportamiento ejemplar puede haber algo m&aacute;s. No siempre resulta f&aacute;cil ponerle nombre a esa inquietud cuando, en apariencia, todo funciona como se espera.
    </p><p class="article-text">
        Esa exigencia, adem&aacute;s, no aparece de la nada. El informe divulgativo del <a href="https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/entornosSaludables/escuela/estudioHBSC/2022/docs/HBSC2022_DivulgativoEstudio.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio HBSC 2022</a> en Espa&ntilde;a, publicado por el Ministerio de Sanidad en 2025, muestra que casi un tercio del alumnado de entre 11 y 18 a&ntilde;os confirma sentirse muy agobiado por el trabajo escolar. El aumento se produce pronto, especialmente en el paso de Primaria a Secundaria, y tiende a intensificarse con la edad. En este contexto, algunos menores no expresan el malestar con conflictos visibles: lo canalizan hacia dentro, intentando hacerlo todo perfecto y evitando fallar.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia, ese nivel de autoexigencia aparece en perfiles que, desde fuera, parecen mod&eacute;licos. &ldquo;Siempre fue muy responsable. No ten&iacute;amos que recordarle nada, y si algo sal&iacute;a regular, se enfadaba consigo mismo&rdquo;, comparte Bel&eacute;n, 42 a&ntilde;os, madre de Mat&iacute;as, de nueve. &ldquo;Pens&aacute;bamos que simplemente era perfeccionista. La primera vez que nos preocupamos fue cuando empez&oacute; a llorar por sacar un ocho en un examen&rdquo;, cuenta. Y a&ntilde;ade que no era un sentimiento de tristeza: &ldquo;Era como si sintiera que hab&iacute;a fallado como persona o que nos hab&iacute;a fallado a nosotros&rdquo;, detalla. Con el tiempo, la familia empez&oacute; a ver que esa reacci&oacute;n iba m&aacute;s all&aacute; de la simple presi&oacute;n escolar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensábamos que simplemente era perfeccionista. La primera vez que nos preocupamos fue cuando empezó a llorar por sacar un ocho en un examen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén</span>
                                        <span>—</span> madre de un niño de nueve años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una incomodidad que suele pasar inadvertida</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra Ana G&aacute;lvez Andr&eacute;s, colaboradora en el centro menteAmente, advierte que mantener durante a&ntilde;os un nivel alto de exigencia puede tener consecuencias en el desarrollo emocional. En el contexto social actual, explica, priman valores como la competitividad o la productividad. &ldquo;Una educaci&oacute;n centrada en el rendimiento o los resultados impide que algunos ni&ntilde;os disfruten del proceso de aprendizaje y sientan que no son queridos por lo que son, sino &uacute;nicamente por lo que consiguen&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        En otras ocasiones, dice la psiquiatra, &ldquo;la hiperresponsabilidad puede nacer de que los adultos se apoyan emocionalmente en el ni&ntilde;o, invirti&eacute;ndose los roles de cuidado&rdquo;. A este fen&oacute;meno, apunta, se le denomina parentalizaci&oacute;n emocional del menor.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica la experta, otra clase de parentalizaci&oacute;n es la instrumental, en la que el ni&ntilde;o tiene que hacerse cargo de tareas dom&eacute;sticas que no corresponden a su edad. &ldquo;Este ser&iacute;a el caso de los denominados &lsquo;ni&ntilde;os de la llave&rsquo;: menores que llevan la llave de casa colgada al cuello o en la mochila, regresando solos del colegio&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        G&aacute;lvez aclara que las se&ntilde;ales que pueden indicar que un ni&ntilde;o muy responsable est&aacute; sometido a una presi&oacute;n excesiva aparecen en distintos planos. Y alerta de que &ldquo;aunque suelen ser ni&ntilde;os que pasan desapercibidos o incluso son reforzados positivamente por tener un comportamiento modelo&rdquo;, pueden estar sosteniendo un nivel de tensi&oacute;n interna elevado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una educación centrada en el rendimiento o los resultados impide que algunos niños disfruten del proceso de aprendizaje y sientan que no son queridos por lo que son, sino únicamente por lo que consiguen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Gálvez Andrés</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Menciona posibles dificultades para conciliar el sue&ntilde;o, pesadillas o miedos nocturnos exacerbados; preocupaciones intensas en relaci&oacute;n con problemas del entorno; un inter&eacute;s excesivo por el estado emocional de los dem&aacute;s, asumiendo responsabilidades que no le corresponden; el deseo de sacar notas perfectas con poca tolerancia a los errores o fracasos; una actitud hipermadura que da la impresi&oacute;n de ser mayor de lo que es y la inhibici&oacute;n de actividades propias de la infancia, como jugar con otros ni&ntilde;os de su edad.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo que ocurre cuando esta din&aacute;mica de autoexigencia se mantiene en el tiempo, la especialista explica que son ni&ntilde;os que pueden expresar sentimientos de soledad, culpa e insuficiencia, adem&aacute;s de mantenerse en un estado de alerta y estr&eacute;s persistente.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra revela adem&aacute;s que ese estado de tensi&oacute;n mantenido puede dificultar que el menor identifique y exprese sus propias necesidades emocionales: &ldquo;En ocasiones, no saben identificar sus propias emociones, necesidades y deseos, anteponen el bienestar de los dem&aacute;s al suyo propio y pueden tener dificultades para pedir ayuda&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, indica, la mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os desarrolla recursos y capacidad de adaptaci&oacute;n incluso en contextos desfavorables. &ldquo;No obstante, si la hiperresponsabilidad excesiva y mantenida en el tiempo se suma a otros factores de riesgo biopsicosociales, pueden aparecer trastornos de ansiedad y depresi&oacute;n ya en la infancia&rdquo;, declara G&aacute;lvez.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; algunos ni&ntilde;os cargan con m&aacute;s de la cuenta</h2><p class="article-text">
        En otros casos, la sobrecarga emocional se hace visible de forma m&aacute;s gradual. &ldquo;Estaba pendiente de todo: de que su hermano hiciera los deberes, de que en casa no hubiera discusiones, de que nadie se enfadara con ella&rdquo;, explica Borja, 44 a&ntilde;os, padre de Mara, de 11. &ldquo;No daba problemas, pero viv&iacute;a en tensi&oacute;n&rdquo;, comenta. &ldquo;Cuando le dec&iacute;amos &lsquo;no pasa nada&rsquo;, asent&iacute;a, pero se le notaba que no consegu&iacute;a relajarse&rdquo;, refiere. Con el tiempo empezaron a entender que esa aparente madurez ten&iacute;a un coste que hasta entonces hab&iacute;a pasado desapercibido.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cl&iacute;nica Elena Anto&ntilde;ano Nieto se&ntilde;ala que la autoexigencia no siempre es problem&aacute;tica. &ldquo;Cuando dicha exigencia deja de ser una herramienta positiva para el desarrollo y se convierte en disfuncional conviene revisar qu&eacute; la est&aacute; respaldando&rdquo;, resalta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los estilos de crianza autoritarios y rígidos, con el refuerzo centrado casi exclusivamente en el logro, pueden empujar a los niños hacia el perfeccionismo como vía para sentirse valorados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a c&oacute;mo se configura este patr&oacute;n en algunos menores, expone que uno de los factores m&aacute;s relevantes son los estilos de crianza autoritarios y r&iacute;gidos, en los que el refuerzo centrado casi exclusivamente en el logro puede empujar a los ni&ntilde;os hacia el perfeccionismo como v&iacute;a para sentirse valorados. La profesional a&ntilde;ade que, en este proceso, el valor personal del ni&ntilde;o puede quedar vinculado a expectativas adultas muy elevadas.
    </p><p class="article-text">
        Anto&ntilde;ano manifiesta tambi&eacute;n la necesidad de centrar la atenci&oacute;n en el proceso, el bienestar emocional y el esfuerzo, evitando otorgar un peso excesivo al resultado final: &ldquo;Debemos normalizar el error para que los ni&ntilde;os puedan vivirlo como una parte natural del aprendizaje&rdquo;. Y subraya la importancia de que el peque&ntilde;o se sienta valorado por quien es y no por lo que logra.
    </p><p class="article-text">
        Mirar m&aacute;s all&aacute; del comportamiento ejemplar implica preguntarse c&oacute;mo se siente ese ni&ntilde;o cuando nadie lo est&aacute; evaluando. El reto no pasa por reducir sus capacidades ni por frenar su compromiso, sino por asegurar que pueda crecer sin un miedo constante a fallar. Educar en este contexto tambi&eacute;n supone dejar espacio a la imperfecci&oacute;n y recordarles, con hechos, que su valor no depende de hacerlo todo correctamente. Porque detr&aacute;s de muchos comportamientos impecables puede esconderse una presi&oacute;n que merece ser observada de cerca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 21:20:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: "Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Madres,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves para conservar y aumentar el colágeno de la piel: “La pérdida se acelera con mala alimentación y falta de descanso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/claves-conservar-aumentar-colageno-piel-perdida-acelera-mala-alimentacion-falta-descanso_1_13013071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0280f8cb-ec94-4043-bbd8-056c07bb98f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137211.jpg" width="6018" height="3385" alt="Claves para conservar y aumentar el colágeno de la piel: “La pérdida se acelera con mala alimentación y falta de descanso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El colágeno es la proteína estructural más importante de la piel. Actúa como un andamiaje que aporta firmeza, elasticidad y resistencia, y es clave en la cicatrización y en el buen estado de articulaciones, huesos y tejidos de sostén”</p><p class="subtitle">Antonio Clemente, dermatólogo, sobre cómo cuidar la piel en invierno: “Hay que evitar las exfoliaciones y rutinas de limpieza agresivas”</p></div><p class="article-text">
        El col&aacute;geno est&aacute; por todas partes: o&iacute;mos hablar de &eacute;l en la televisi&oacute;n, en la radio, en revistas y, por supuesto, en redes sociales. Ah&iacute; se publicitan toda clase de productos con col&aacute;geno, prometiendo restaurar la piel o aportar solidez a las articulaciones, los tendones, los ligamentos&hellip; Sin embargo, por lo general se desconoce qu&eacute; es, para qu&eacute; sirve y c&oacute;mo podemos preservar y aumentar el col&aacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El col&aacute;geno es la prote&iacute;na estructural m&aacute;s importante de la piel. Act&uacute;a como un andamiaje que aporta firmeza, elasticidad y resistencia&rdquo;, detalla la doctora Beatriz Beltr&aacute;n, especialista en medicina interna, nutrici&oacute;n y medicina est&eacute;tica. Y a&ntilde;ade que tambi&eacute;n &ldquo;es clave en la cicatrizaci&oacute;n y en el buen estado de articulaciones, huesos y tejidos de sost&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os, la producci&oacute;n de col&aacute;geno decae. &ldquo;La p&eacute;rdida gradual de esta prote&iacute;na fundamental para nuestra salud es un proceso fisiol&oacute;gico, pero se acelera por factores externos como la radiaci&oacute;n solar, el tabaco, el estr&eacute;s cr&oacute;nico, la contaminaci&oacute;n, una mala alimentaci&oacute;n y la falta de descanso. Todos ellos favorecen la inflamaci&oacute;n y el da&ntilde;o oxidativo&rdquo;, puntualiza la experta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde los 25-30 a&ntilde;os producimos menos col&aacute;geno. A partir de los 25-30 entonces, el cuerpo pierde aproximadamente un 1% de col&aacute;geno cada a&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade. En las mujeres, con la menopausia, esta p&eacute;rdida puede acelerarse hasta un 20-30% en los primeros cinco a&ntilde;os. Pero con el paso del tiempo no solo se produce menos, sino que adem&aacute;s &ldquo;el col&aacute;geno existente pierde calidad y se desorganiza, lo que se traduce en flacidez, arrugas y p&eacute;rdida de densidad cut&aacute;nea&rdquo;, prosigue Beltr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se puede prevenir y recuperar esa falta de col&aacute;geno? &ldquo;Con fotoprotecci&oacute;n, una buena alimentaci&oacute;n rica en prote&iacute;nas, descanso, ejercicio y tratamientos m&eacute;dicos que estimulan col&aacute;geno propio&rdquo;, enumera la especialista.
    </p><p class="article-text">
        La doctora Beltr&aacute;n asegura que la mala alimentaci&oacute;n es uno de los principales factores que afectan de forma directa a la producci&oacute;n de col&aacute;geno: &ldquo;El col&aacute;geno necesita amino&aacute;cidos, vitaminas y minerales para sintetizarse. Dietas pobres en prote&iacute;nas, antioxidantes o vitamina C dificultan su producci&oacute;n y aceleran el envejecimiento cut&aacute;neo&rdquo;, advierte, y se&ntilde;ala que &ldquo;el exceso de az&uacute;car y ultraprocesados da&ntilde;a el col&aacute;geno y reduce su calidad mediante glicaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; alimentos nos benefician? &ldquo;Alimentos ricos en prote&iacute;nas de calidad, vitamina C, zinc y antioxidantes. Por ejemplo: pescado, huevos, legumbres, frutas c&iacute;tricas, frutos rojos, verduras de hoja verde y frutos secos. No se trata de consumir un alimento milagro, sino de una dieta equilibrada y constante&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de sue&ntilde;o tambi&eacute;n es un gran enemigo para la piel. &ldquo;Durante el sue&ntilde;o profundo se activan los mecanismos de reparaci&oacute;n celular. Dormir poco o mal altera procesos hormonales y aumenta el estr&eacute;s oxidativo, lo que repercute negativamente en la regeneraci&oacute;n de la piel y en la s&iacute;ntesis de col&aacute;geno&rdquo;. En definitiva, la piel refleja lo que ocurre en el interior.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Y qu&eacute; consejos generales podemos seguir para una &oacute;ptima salud cut&aacute;nea? &ldquo;Hay que seguir una rutina cosm&eacute;tica adecuada y constante. Protegerse del sol todos los d&iacute;as, mantener la piel bien hidratada, limpiar sin agredir, dormir bien, controlar el estr&eacute;s y cuidar la alimentaci&oacute;n&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la facultativa, el cuidado de la piel tambi&eacute;n es un factor clave. &ldquo;La limpieza, la hidrataci&oacute;n y la protecci&oacute;n solar diaria previenen la degradaci&oacute;n del col&aacute;geno existente. Una buena rutina diaria no crea col&aacute;geno por s&iacute; sola, pero s&iacute; lo preserva y evita su destrucci&oacute;n prematura, que es igual de importante&rdquo;, detalla. Por otro lado, la pr&aacute;ctica de ejercicio es asimismo muy recomendable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ejercicio regular mejora la circulaci&oacute;n, la oxigenaci&oacute;n de los tejidos y el equilibrio hormonal. Todo esto favorece una piel m&aacute;s sana y funcional, capaz de regenerarse mejor y mantener su estructura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la doctora Beatriz Beltr&aacute;n, explica que, respecto a tratamientos, &ldquo;existen dos v&iacute;as con evidencia cient&iacute;fica para estimular el col&aacute;geno en la piel. La primera son los bioestimuladores inyectables (&aacute;cido polil&aacute;ctico, hidroxiapatita c&aacute;lcica y policaprolactona), que activan el fibroblasto y favorecen la formaci&oacute;n de nuevo col&aacute;geno. La segunda incluye tecnolog&iacute;as energ&eacute;ticas como radiofrecuencia monopolar, ultrasonidos focalizados y ciertos l&aacute;seres. Estas act&uacute;an mediante un calor controlado, capaz de inducir neocolag&eacute;nesis y mejorar la firmeza cut&aacute;nea&rdquo;, detalla. &ldquo;Siempre han de ser personalizados y con un enfoque de prevenci&oacute;n y calidad de la piel, no de sobrecorrecci&oacute;n&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mireya Roca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/claves-conservar-aumentar-colageno-piel-perdida-acelera-mala-alimentacion-falta-descanso_1_13013071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 21:45:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves para conservar y aumentar el colágeno de la piel: “La pérdida se acelera con mala alimentación y falta de descanso”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Piel,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Te planteas si realmente necesitas a alguien": así viven las personas hiperindependientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/personas-hiperindependientes_1_13001619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11388d3c-1a08-4609-b10e-3b3b69bf1506_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Te planteas si realmente necesitas a alguien&quot;: así viven las personas hiperindependientes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el mundo moderno, a menudo se fomenta la autosuficiencia en lugar de pedir ayuda a los demás. Pero hacerlo todo por uno mismo puede ser una señal de que se tiene miedo a la intimidad</p><p class="subtitle">“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo</p></div><p class="article-text">
        Cuando uno de sus familiares estuvo gravemente enfermo y en cuidados intensivos durante m&aacute;s de un mes, Cianne Jones dio un paso al frente. &ldquo;Me encargu&eacute; de estar en el hospital todos los d&iacute;as, persiguiendo a los m&eacute;dicos, tomando notas y asegur&aacute;ndome de entender por qu&eacute; hac&iacute;an lo que hac&iacute;an&rdquo;. Seg&uacute;n cuenta, era tan estresante que, en un momento dado, empez&oacute; a perder pelo, pero sigui&oacute; adelante.
    </p><p class="article-text">
        Fue el terapeuta de Jones quien le pregunt&oacute; con delicadeza si iba a pedir ayuda. Jones se r&iacute;e. &ldquo;La ca&iacute;da del cabello no me hizo pensar que necesitaba ayuda, fue otra persona la que lo vio y me lo dijo&rdquo;. Tiene una familia numerosa y unida que la habr&iacute;a ayudado de inmediato, y as&iacute; lo hizo cuando Jones se lo pidi&oacute;, pero a ella no se le ocurri&oacute; pedirlo. &ldquo;Hab&iacute;a asumido ese papel: 'Yo me encargar&eacute; de todo'. Simplemente me puse en marcha y eso fue todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una experiencia que muchos de nosotros, los llamados hiperindependientes, reconoceremos. Yo me he comportado de manera similar, desde situaciones m&aacute;s serias (yo tambi&eacute;n he asumido responsabilidades de cuidado) hasta otras rid&iacute;culas, como mudarme sola de casa, o cuando compr&eacute; unos aparatos de musculaci&oacute;n y luego me di cuenta de que no ten&iacute;a fuerza suficiente para llevarlos a casa. Durante la mayor parte de mi vida, me he enorgullecido de mi condici&oacute;n de loba solitaria hiperindependiente, que no depende de nadie m&aacute;s que de s&iacute; misma. Pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, he llegado a ver que no es una se&ntilde;al de mis capacidades superiores, sino que est&aacute; alimentado por el miedo a ser una carga para los dem&aacute;s con mis peticiones &mdash;o peor a&uacute;n, a ser rechazado&mdash; o a perder el control.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; demostrado que la calidad de las relaciones es clave para la felicidad y tambi&eacute;n tiene un gran impacto en la salud. &ldquo;Estamos programados para conectar&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo cl&iacute;nico Stephen Blumenthal. &ldquo;Es malo para ti existir en soledad&rdquo;. Puede que haya personas cuya hiperindependencia sea m&aacute;s innata y les suponga menos problema, pero para muchas personas puede conducir al aislamiento y la soledad. Blumenthal lo ve todos los d&iacute;as en su consulta. A menudo, las personas hiperindependientes tienen &eacute;xito en el trabajo, &ldquo;pero luego son un desastre en lo que se refiere a las relaciones interpersonales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Jones, ha sido m&aacute;s bien un comportamiento aprendido. Vio a su madre soltera criar a cuatro hijos con un alto rendimiento acad&eacute;mico mientras dirig&iacute;a una organizaci&oacute;n ben&eacute;fica. &ldquo;Lo hac&iacute;a todo ella sola, y fue verla hacer eso lo que me sugiri&oacute; que eso es lo que hay que hacer, simplemente seguir adelante. Mi madre siempre ha sido mi inspiraci&oacute;n&rdquo;. Esto anim&oacute; a Jones a obtener el t&iacute;tulo de abogada, dirigir una empresa, fundar una organizaci&oacute;n ben&eacute;fica &mdash;Women in Leadership, con sede en Uganda&mdash; y comenzar un doctorado. Quiz&aacute;s no sea de extra&ntilde;ar que, dado todo eso, adem&aacute;s de su propensi&oacute;n a cargar con todo ella sola, Jones haya sufrido un <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a><em>.</em> &ldquo;No me di cuenta de todo lo que estaba asumiendo hasta que una ma&ntilde;ana tuve un ataque de p&aacute;nico y tuve que ir al hospital&rdquo; &mdash;sonr&iacute;e para s&iacute; misma&mdash; &ldquo;incluso entonces, pens&eacute; en llevarme el port&aacute;til&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, se resiste a pedir ayuda. &ldquo;No pedir&iacute;a nada que pudiera hacer pensar que soy incompetente&rdquo;. Jones est&aacute; muy unida a su familia y tiene amistades s&oacute;lidas, algunas desde hace d&eacute;cadas, pero cree que su hiperindependencia ha afectado a sus relaciones sentimentales. &ldquo;Hay una narrativa bastante com&uacute;n entre las mujeres de mi edad, las treinta&ntilde;eras: lo tenemos todo, trabajo, casa propia. Respecto las relaciones sentimentales, igual te sientes un poco sola, pero piensas '&iquest;realmente necesito a alguien?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La hiperindependencia es un mecanismo de defensa. Es una sensación de: no puedo confiar en nadie, así que confiaré en mí mismo. A veces nos preguntamos si hay dolor y rabia reprimidos ahí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kathleen Saxton</span>
                                        <span>—</span> psicoterapeuta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo mismo le ocurri&oacute; a Urvashi Lad, que hab&iacute;a dirigido varios negocios y, seg&uacute;n ella misma afirma, &ldquo;estuvo soltera pr&aacute;cticamente hasta los 43 a&ntilde;os&rdquo;, algo que atribuye en gran parte a su hiperindependencia. &ldquo;Te da una sensaci&oacute;n de control&rdquo;. Sin embargo, afirma que &ldquo;puede hacer que te quedes sola porque no te sientes lo suficientemente segura como para encontrar el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le llev&oacute; m&aacute;s de un a&ntilde;o escribir un diario y realizar otras terapias, dice, &ldquo;para sentirme segura, bajar la guardia y dejar entrar a alguien&rdquo;. Entonces conoci&oacute; a una persona (se casar&aacute;n este a&ntilde;o). Todav&iacute;a se sorprende a s&iacute; misma tratando de rechazar la ayuda de su prometido, incluso en peque&ntilde;as cosas como comprobar el l&iacute;quido limpiaparabrisas de su coche. &ldquo;Al principio me molestaba, hasta que pens&eacute;: &rdquo;No, est&aacute; bien, &eacute;l quiere hacer algo bueno por m&iacute;, y es muy bonito que quiera hacerlo&ldquo;&rdquo;. Y ha intentado frenar su hiperindependencia en otros &aacute;mbitos de la vida: &ldquo;Realmente puede llevar al agotamiento, a la confusi&oacute;n mental y a la sobrecarga. No podemos hacerlo todo nosotros mismos, por mucho que nos lo repitamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la sociedad occidental, se fomenta la independencia y el individualismo por encima de la comunidad y la dependencia mutua. Seg&uacute;n Blumenthal, nuestra cultura celebra especialmente a los hombres que se abren camino por s&iacute; mismos, desde los personajes de las novelas del siglo XIX hasta el arquetipo del vaquero o la tendencia de Internet de la &uacute;ltima d&eacute;cada conocida como &ldquo;machos sigma&rdquo;. La cultura del esfuerzo y el ideal de la <em>girl boss</em> (la jefaza) tambi&eacute;n premian el individualismo en las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras fuerzas culturales en juego. Jones, que es una mujer negra, ve mucha hiperindependencia entre otras mujeres negras. Cree que esto proviene del estereotipo de ser &ldquo;fuertes&rdquo; y que es &ldquo;una narrativa que se nos impone&rdquo;. Su doctorado trata sobre el abuso dom&eacute;stico en la comunidad negra de Londres y la respuesta de la polic&iacute;a metropolitana, y este estereotipo influye en ello. &ldquo;&iquest;Las mujeres van a salir a pedir ayuda en primer lugar? &iquest;Y los agentes de polic&iacute;a van a pesar de que necesitas ayuda?
    </p><p class="article-text">
        Ella observa c&oacute;mo las mujeres negras exitosas en el &aacute;mbito laboral suelen desempe&ntilde;ar roles de &ldquo;salvadoras&rdquo;, por ejemplo, como nuevas directoras ejecutivas de empresas en dificultades, lo que les genera una presi&oacute;n adicional. &ldquo;A eso se suman las responsabilidades del cuidado&rdquo;, dice Jones sobre su herencia cultural caribe&ntilde;a. &ldquo;S&eacute; que otras personas de la comunidad negra lo entienden. As&iacute; que eres &rdquo;fuerte&ldquo;, eres cuidadora, eres salvadora, eres superviviente. Y trabajas&rdquo;. Seg&uacute;n ella, esto &ldquo;tiene un impacto perjudicial en la vida de muchas mujeres negras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lad cree que la hiperindependencia tiene que ver con &ldquo;la protecci&oacute;n, contra la decepci&oacute;n, contra el da&ntilde;o que puede causar otra persona, o con haber tenido una experiencia que ha llevado a alguien a creer que, en realidad, es m&aacute;s f&aacute;cil hacerlo todo uno mismo. No es que una persona hiperindependiente no quiera ayuda. De hecho, anhela esa ayuda, pero quiere sentirse lo suficientemente segura como para recibirla&rdquo;. En el pasado, dice, cada vez que bajaba la guardia, &ldquo;alguien se aprovechaba o esperaba [algo a cambio], as&iacute; que volv&iacute;a a ponerme a la defensiva y me encerraba en mi fortaleza, que puede ser un lugar muy solitario&rdquo;. Si alguien le hac&iacute;a un favor, Lad se sent&iacute;a en deuda, incluso dejar que alguien le invitara a un caf&eacute; le resultaba inc&oacute;modo. Ella cree que su hiperindependencia tiene en parte sus ra&iacute;ces en su herencia india. &ldquo;[Las mujeres] hemos sido condicionadas para hacerlo todo nosotras mismas: cocinar, limpiar, conseguir un buen trabajo, tener nuestro propio dinero, todo ese tipo de cosas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las relaciones íntimas saludables, señala la terapeuta Kathleen Saxton, requieren reciprocidad.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La hiperindependencia suele comenzar en la infancia, explica Kathleen Saxton, psicoterapeuta y autora de <em>My Parent the Peacock.</em> Quiz&aacute;s los padres o cuidadores eran inconsistentes, poco fiables o emocionalmente inaccesibles. &ldquo;Tal vez trabajaban mucho y no pod&iacute;an prestarte atenci&oacute;n, por lo que aprendiste a arregl&aacute;rtelas bien por tu cuenta. Puede que tuvieras a alguien que tuviera una adicci&oacute;n, o tal vez simplemente un padre muy desde&ntilde;oso por diversas razones. Quiz&aacute;s ellos mismos se criaron en un entorno bastante fr&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O quiz&aacute;s eres el hijo mayor y tuviste que cuidar de tus padres o hermanos desde muy pronto. En la edad adulta, podr&iacute;a desarrollarse a partir de una experiencia de traici&oacute;n. La hiperindependencia, afirma, es &ldquo;un mecanismo de defensa. Es una sensaci&oacute;n de: no puedo confiar en nadie, as&iacute; que confiar&eacute; en m&iacute; mismo. A veces nos preguntamos si hay dolor y rabia reprimidos ah&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando era más joven, sentía que no era lo suficientemente importante como para merecer el esfuerzo de nadie. Creo que simplemente no tenía ninguna confianza en mí mismo para ese tipo de cosas (...) Creo que era sobre todo porque no quería ser una carga para los demás».</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Phil Rowe</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus pacientes hiperindependientes suelen estar orgullosos de ello, afirma. &ldquo;Lo positivo es que se te ver&aacute; como el solucionador, el organizador o el salvador, y eso tambi&eacute;n te permite tener bastante control, pero debajo de eso puedes sentir agotamiento. Puede que te ofrezcas a hacerlo todo, pero al final, es posible que te sientas resentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que sus pacientes lo hayan reconocido y busquen la ayuda de Saxton demuestra que la hiperindependencia tiene sus desventajas. &ldquo;Los aspectos negativos que veo son el aislamiento emocional, por lo que no compartes tu vulnerabilidad con otras personas. Compartes de forma muy selectiva, te preocupa ser una carga para los dem&aacute;s. Pero eso significa que nadie llega a conocerte realmente, que la gente nunca puede ayudarte y que empiezas a creer que tus necesidades no pueden ser satisfechas por otras personas o que estas no lo har&aacute;n&rdquo;. Esto tambi&eacute;n puede conducir al cinismo y al entumecimiento emocional.
    </p><p class="article-text">
        La hiperindependencia ha caracterizado la vida de Phil Rowe, seg&uacute;n &eacute;l mismo afirma. &ldquo;Sin duda, cuando era m&aacute;s joven, sent&iacute;a que no era lo suficientemente importante como para merecer el esfuerzo de nadie. Creo que simplemente no ten&iacute;a ninguna confianza en m&iacute; mismo para ese tipo de cosas. Pensaba: '&iquest;Qui&eacute;n soy yo para pedirlo?&rdquo;. A finales de su adolescencia, fue hospitalizado por depresi&oacute;n. &ldquo;Probablemente, parte de ello se deb&iacute;a a mi incapacidad para hablar de lo que me pasaba. Creo que era sobre todo porque no quer&iacute;a ser una carga para los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque era un ni&ntilde;o estudioso, Rowe dej&oacute; la escuela a los 14 a&ntilde;os para trabajar en una f&aacute;brica, porque estaba ansioso por empezar a ganar su propio dinero. Ahora, a sus 50 a&ntilde;os, lleva 35 casado, lo que no ha afectado a su capacidad para crear una relaci&oacute;n s&oacute;lida, pero hasta hace unos 10 a&ntilde;os Rowe no ha empezado a sentirse m&aacute;s c&oacute;modo pidiendo ayuda a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hace cinco a&ntilde;os, inspirado por el amor por el teatro que ten&iacute;a en la escuela, Rowe comenz&oacute; una nueva carrera como locutor, lo que le oblig&oacute; no solo a pedir ayuda y consejo a otras personas, sino tambi&eacute;n a trabajar de forma colaborativa y creativa. A veces todav&iacute;a se siente inc&oacute;modo, dice, pero &ldquo;no solo el mundo no se viene abajo, sino que mejora infinitamente. Mirar hacia dentro es algo negativo, en comparaci&oacute;n con abrirse al mundo. Por lo general, la gente est&aacute; encantada de ayudar.<strong> </strong>Creo que, en general, la gente es mucho m&aacute;s amable y comunicativa de lo que a veces pienso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La independencia que raya en lo extremo es, seg&uacute;n Saxton, &ldquo;algo fant&aacute;stico que tener en la rec&aacute;mara, pero yo le plantear&iacute;a a cualquiera el siguiente reto: &iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a empezar a expresar cu&aacute;les son tus necesidades y ver si se pueden satisfacer o no?&rdquo;. Si te gustar&iacute;a cambiar tu hiperindependencia, intenta comprender de d&oacute;nde puede provenir. Un terapeuta podr&iacute;a ser de ayuda, pero Saxton afirma que t&uacute; mismo puedes hacer mucho al respecto. Una persona puede tener &ldquo;muchas razones y excusas sobre por qu&eacute; y c&oacute;mo le gusta ser independiente, pero si es capaz de profundizar en si podr&iacute;a haber una parte interior herida que se sinti&oacute; decepcionada, entonces puede trabajar para ser capaz de estar con esa parte que sinti&oacute; que nadie estaba ah&iacute; para ella. &iquest;D&oacute;nde aprend&iacute; que era mejor estar sola? &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a haberme fallado? &iquest;Qui&eacute;n no me dio quiz&aacute;s parte del apoyo que necesitaba? Y entonces podemos empezar a avanzar hacia la tolerancia de cierto nivel de vulnerabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una forma de hacerlo ser&iacute;a empezar a practicar peque&ntilde;os actos de &ldquo;microdependencia&rdquo;: pedir ayuda con una tarea peque&ntilde;a que quiz&aacute; no sea tan importante, compartir una preocupaci&oacute;n con alguien, dejar que alguien se acerque un poco m&aacute;s. La microdependencia o la microvulnerabilidad consiste en dar un paso adelante y ver qu&eacute; se siente, simplemente mostrar un poco tu lado m&aacute;s vulnerable. Las relaciones &iacute;ntimas saludables, se&ntilde;ala Saxton, requieren reciprocidad.
    </p><p class="article-text">
        Lad recuerda que fue el reto que se impuso a s&iacute; misma de dejar que alguien le invitara a un caf&eacute; lo que le permiti&oacute; empezar a cambiar parte de su hiperindependencia hace tres a&ntilde;os. Adem&aacute;s de llevarla a su relaci&oacute;n actual, que cree que antes no habr&iacute;a funcionado, el cambio tambi&eacute;n ha mejorado sus amistades. Ahora trabaja como <em>coach, </em>ayudando a &ldquo;mujeres hiperindependientes a sanar para que puedan sentirse seguras, abrirse y recibir el amor y el apoyo que anhelan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jones ha intentado abrirse m&aacute;s, por ejemplo, apunt&aacute;ndose a un club de <em>running l</em>ocal. &ldquo;S&eacute; que este tipo de responsabilidad y tener a otras personas a tu alrededor que te apoyan en tus objetivos es importante&rdquo;. Aunque se apoya en sus amigos cercanos, se trata de mostrarse m&aacute;s vulnerable con personas que no conoce bien y aceptar que &ldquo;esas personas podr&iacute;an apoyarla&rdquo;. Se muestra un poco esc&eacute;ptica sobre hasta qu&eacute; punto quiere renunciar a su hiperindependencia, pero se lo est&aacute; planteando. &ldquo;Asumes este papel en el que simplemente haces todo y sigues adelante&rdquo;. A medida que se hace mayor, dice, &ldquo;cada vez me doy m&aacute;s cuenta de que no estoy segura de que me guste especialmente ese papel todo el tiempo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emine Sander]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/personas-hiperindependientes_1_13001619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 20:31:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Te planteas si realmente necesitas a alguien": así viven las personas hiperindependientes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Relaciones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ortosomnia, cuando la obsesión por medir el sueño se convierte en problema: "Se generan rituales llevados al extremo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ortosomnia-obsesion-medir-sueno-convierte-problema-generan-rituales-llevados-extremo_1_12943851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65d73b24-f66a-492e-8e84-bdcd246d1267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ortosomnia, cuando la obsesión por medir el sueño se convierte en problema: &quot;Se generan rituales llevados al extremo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos años hemos tenido acceso a detalles de nuestro sueño que antes solo se podían saber en una clínica, pero estos datos pueden convertir el sueño en una competición</p><p class="subtitle">¿Soñar mucho nos deja más cansados? La relación entre los sueños intensos y el buen dormir</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo has dormido esta noche? Quiz&aacute; tengas una respuesta perturbadoramente exacta: 7 horas y 23 minutos de sue&ntilde;o total, 1 hora y 42 minutos de sue&ntilde;o profundo, 12 minutos despierto, eficacia del sue&ntilde;o 78%. Pero, &iquest;saberlo te ayuda a dormir mejor?
    </p><p class="article-text">
        Cada vez hay m&aacute;s conciencia de la importancia del sue&ntilde;o para una mejor salud y calidad de vida, pero esto, unido a la capacidad para cuantificar el sue&ntilde;o, puede ser un arma de doble filo. Igual que algunas personas sufren de <a href="https://www.eldiario.es/era/ansiedad-sueno-miedo-no-dormir-impide-descansar_1_12807917.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ansiedad del sue&ntilde;o</a>, por el miedo a no poder dormir, otras viven preocupadas por conseguir el sue&ntilde;o perfecto.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las ventajas y los inconvenientes de medir el sue&ntilde;o&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Cuando una persona intenta bajar de peso, una conducta habitual es pesarse. Se ha comprobado que medir nuestros progresos puede ser una motivaci&oacute;n en cualquier campo, sea aprender ingl&eacute;s con una aplicaci&oacute;n o correr m&aacute;s minutos, ya que hacemos tangible nuestro avance. Sin embargo, no siempre es as&iacute;. El peso, por ejemplo, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/olvidate-bascula-formas-medir-progreso-haciendo-ejercicio-son-eficaces_1_12891793.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no es un buen indicador de la forma f&iacute;sica</a>, y puede ser contraproducente seguirlo muy de cerca por su efecto desmotivador. La situaci&oacute;n empeora cuando se trata de algo sobre lo que tenemos poco control: la calidad del sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sue&ntilde;o se puede fomentar o favorecer con <a href="https://www.eldiario.es/era/nueve-cosas-debes-chequear-falla-descanso_1_12762799.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrategias de higiene del sue&ntilde;o</a>&rdquo;, explica el psic&oacute;logo Ignacio Calvo, especializado en terapia cognitivo-conductual, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36908717/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectiva para los trastornos del sue&ntilde;o</a>. &ldquo;Que alguien pueda decir 'me duermo', y se duerma, eso no existe. El sistema nervioso aut&oacute;nomo est&aacute; muy relacionado con las respuestas de alerta y emocionales, y precisamente el nombre aut&oacute;nomo es porque no act&uacute;a seg&uacute;n nuestro deseo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">La revoluci&oacute;n del sue&ntilde;o cuantificado y el nacimiento de la ortosomnia</h2><p class="article-text">
        Hace apenas una d&eacute;cada, saber c&oacute;mo hab&iacute;amos dormido (a no ser que tuvi&eacute;ramos acceso a un equipo de encefalograf&iacute;a) era una cuesti&oacute;n de sensaciones subjetivas. Hoy, las pulseras de actividad, relojes inteligentes, anillos e incluso colchones con sensores registran cada movimiento, cada latido y cada cambio en nuestra respiraci&oacute;n nocturna y con esos datos nos dan una puntuaci&oacute;n del sue&ntilde;o, como si se tratara de un videojuego en el que hay que pasar de nivel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas personas vienen a consulta porque el dispositivo les dice que no tienen suficiente sue&ntilde;o profundo o que su puntuaci&oacute;n es menor que la que marca como normal la aplicaci&oacute;n&rdquo;, dice la doctora Celia Garc&iacute;a Malo, neur&oacute;loga de la cl&iacute;nica Cisne y coordinadora del Grupo de Estudio de Sue&ntilde;o de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a. &ldquo;Pero la pregunta es muy f&aacute;cil: &iquest;t&uacute; te sientes satisfecho con el sue&ntilde;o, te sientes descansado? Y muchos de ellos te dicen que s&iacute;&rdquo;, aclara.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas personas vienen a consulta porque el dispositivo les dice que no tienen suficiente sueño profundo o que su puntuación es menor que la que marca como normal la aplicación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span> neuróloga especializada en sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El mercado de estos dispositivos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11945902/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crece impulsado por la inteligencia artificial</a> y algoritmos que prometen un an&aacute;lisis cada vez m&aacute;s certero de la calidad del sue&ntilde;o. Ya no solo se trata de saber cu&aacute;ntas horas dormimos, sino del tiempo en cada fase (ligero, profundo, REM), medir la variabilidad de la frecuencia card&iacute;aca, detectar ronquidos o evaluar la temperatura corporal durante la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El paciente rumia sobre 'datos imperfectos': si la pulsera indica 'solo 30 minutos de sue&ntilde;o profundo' o 'demasiados despertares', interpreta esto como fracaso, generando frustraci&oacute;n, culpa y mayor activaci&oacute;n emocional&rdquo;, explica la doctora Rybel Wix, neurofisi&oacute;loga especialista en medicina del sue&ntilde;o en HM Hospitales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estos dispositivos tienen importantes limitaciones. &ldquo;No son dispositivos m&eacute;dicos, se basan en estimar una serie de par&aacute;metros y tienen un error&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a. &ldquo;Hay muchas personas que se mueven m&aacute;s de lo normal cuando duermen, pero tienen un buen sue&ntilde;o y la pulsera lo interpreta como sue&ntilde;o ligero, o incluso como vigilia. Esto a veces les genera angustia porque creen que tienen un problema de sue&ntilde;o, cuando verdaderamente no hay un problema m&eacute;dico&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Los rituales para conseguir el sue&ntilde;o perfecto</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La ortosomnia no es un diagn&oacute;stico formal en la clasificaci&oacute;n internacional de trastornos del sue&ntilde;o (ICSD-3), pero s&iacute; un fen&oacute;meno cl&iacute;nico relevante que puede agravar el insomnio y dificultar el tratamiento&rdquo;, aclara la doctora Wix. En efecto, el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27855740/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fen&oacute;meno fue identificado</a> a ra&iacute;z de la popularizaci&oacute;n de los dispositivos de medida.&nbsp;Hay <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9875581/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios que indican</a> que las personas con ortosomnia se obsesionan con el &ldquo;sue&ntilde;o perfecto&rdquo;, les preocupa mejorar las estad&iacute;sticas de sue&ntilde;o y como consecuencia las est&aacute;n consultando constantemente. &ldquo;Algunos pacientes acortan la ventana de sue&ntilde;o, pensando 'si la <em>app</em> dice que solo dormir&eacute; seis horas, mejor me acuesto m&aacute;s tarde', o se levantan repetidamente para comprobar los datos, lo que fragmenta a&uacute;n m&aacute;s el sue&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade la doctora Wix.  
    </p><p class="article-text">
        Este comportamiento puede provocar dificultad para conciliar el sue&ntilde;o, despertarse durante la noche, despertarse demasiado temprano, no sentirse descansados despu&eacute;s de dormir toda la noche, ansiedad, dificultades para concentrarse y otros s&iacute;ntomas parecidos a los del insomnio, aunque no lo padezcan.
    </p><p class="article-text">
        Esta obsesi&oacute;n con el sue&ntilde;o ideal se puede extender a otros comportamientos y rituales rozando o cayendo en la obsesi&oacute;n, como tomar suplementos o infusiones, no poder dormir sin antifaz, o sin <a href="https://www.eldiario.es/era/tapones-oidos-para-dormir_1_10616596.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tapones para los o&iacute;dos</a> o sin su <a href="https://www.eldiario.es/era/debemos-considerar-elegir-almohada-fisioterapeuta-posicion-dormimos-influye-xp_1_12685182.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">almohada especial</a>. &ldquo;El hecho de que una persona establezca ciertas reglas r&iacute;gidas a la hora de dormir, en lugar de beneficiar el sue&ntilde;o, puede enturbiarlo&rdquo;, dice Ignacio Calvo. &ldquo;Cuando funcionan, pues estupendo, pero si un d&iacute;a de repente no funcionan, podr&iacute;an llegar a ser t&oacute;xicas en la medida en la que la persona se vuelva demasiada r&iacute;gida u obsesiva&rdquo;, a&ntilde;ade el psic&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hecho de que una persona establezca ciertas reglas rígidas a la hora de dormir, en lugar de beneficiar, puede enturbiar el sueño. Si un día de repente no funcionan, podrían llegar a ser tóxicas </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ignacio Calvo</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Vienen pacientes a la consulta y pienso que es incre&iacute;ble hacer tantas cosas tan rigurosas&rdquo;, relata la doctora Garc&iacute;a. &ldquo;Al final se generan muchos rituales y pautas de higiene del sue&ntilde;o llevadas al extremo, como puede ser una regularidad de horarios tan sumamente estricta que te impida tener una vida social y familiar normal, controlar much&iacute;simo las luces, ponerse gafas con filtros de luz azul, ponerse una almohada que tiene olor a lavanda o usar un colch&oacute;n especial. Hay estrategias de marketing alrededor de esto y puedes caer en la tentaci&oacute;n de ir incorporando cada vez m&aacute;s cosas a la rutina del sue&ntilde;o&rdquo;, advierte.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s flexibilidad, menos rigidez</h2><p class="article-text">
        Las personas que padecen ortosomnia suelen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37754467/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caer en la nomofobia</a>, el miedo a estar sin su dispositivo y perder los valiosos datos, y buscar validaci&oacute;n constante comparando su sue&ntilde;o con el de otras personas, algo que, por desgracia, muchas aplicaciones facilitan. La intervenci&oacute;n tiene mucho que ver con modificar este comportamiento y convertir la rigidez en flexibilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que ir adaptando patrones que se acerquen a lo que llamamos en psicolog&iacute;a la flexibilidad psicol&oacute;gica, que es justo la ant&iacute;tesis de la rigidez mental&rdquo;, explica Calvo. &ldquo;Dejar tranquila a la parte del cerebro que regula el sue&ntilde;o para que haga su trabajo y favorecer los comportamientos que nos pueden ayudar a mantener una buena higiene del sue&ntilde;o&rdquo;, concluye.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se generan muchos rituales y pautas de higiene del sueño llevadas al extremo, como puede ser una regularidad de horarios tan sumamente estricta que te impida tener una vida social y familiar normal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span> neuróloga especialista en sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La gente que duerme bien no suele tener una rutina del sue&ntilde;o particular&rdquo;, comenta la doctora Garc&iacute;a. &ldquo;Es flexible, si hay un d&iacute;a que hay que salir a cenar, se sale a cenar. Si otro d&iacute;a hay que ir al cine, pues se va al cine. No hay una necesidad de controlar todo y de organizar toda la vida en torno a si duermen o no duermen&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de paliar la ortosomnia, el objetivo no es demonizar ni prohibir el uso de la tecnolog&iacute;a, sino restablecer una relaci&oacute;n saludable con ella y con el propio sue&ntilde;o. Entre las recomendaciones <a href="https://www.sciencedirect.com/science/chapter/edited-volume/abs/pii/B9780128228722000025" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptadas</a> a estos casos que presenta la terapia cognitivo-conductual se encuentran la educaci&oacute;n al paciente sobre c&oacute;mo funcionan realmente estos dispositivos y su margen de error; pactar periodos de descanso del dispositivo, como no usarlo durante una semana o limitar las revisiones a un solo momento del d&iacute;a; y diferentes ejercicios para que la persona vuelva a confiar en sus propias se&ntilde;ales de cansancio y alerta, en lugar de en los n&uacute;meros.
    </p><p class="article-text">
        Como todos los trastornos que comienzan con &ldquo;orto&rdquo;, la ortosomnia suele tener ra&iacute;ces en la rigidez mental y el perfeccionismo. El objetivo de los profesionales es conseguir que pueda haber excepciones y variaciones en la rutina sin caer en el catastrofismo. Dormir es una necesidad, no una competici&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ortosomnia-obsesion-medir-sueno-convierte-problema-generan-rituales-llevados-extremo_1_12943851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 21:11:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ortosomnia, cuando la obsesión por medir el sueño se convierte en problema: "Se generan rituales llevados al extremo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aplicaciones móviles,Sueño,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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