<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Estética]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/estetica/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Estética]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1047263/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Estás enferma?", "tienes mala cara": los comentarios que reciben las mujeres cuando no se maquillan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/enferma-tienes-mala-cara-comentarios-reciben-mujeres-no-maquillan_132_13168902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bc2c940-a4cd-48f4-af02-a5770f12273e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Estás enferma?&quot;, &quot;tienes mala cara&quot;: los comentarios que reciben las mujeres cuando no se maquillan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varias mujeres relatan cómo ir sin maquillaje hace que reciban comentarios que dudan de su aspecto y de su salud. "Confirman que el cuerpo femenino sin modificar necesita explicación", asegura la psicóloga Candela Yatche</p><p class="subtitle">Controlar la inflamación y rutinas para pieles perfectas: ya no es solo la delgadez, hay nuevos estándares de belleza para torturar a las mujeres
</p></div><p class="article-text">
        Celia tiene 22 a&ntilde;os y no suele salir de casa sin hacerse el <em>eyeline</em>r. Todos los d&iacute;as, los cinco minutos que tarda en maquillarse forman parte de su rutina. Un d&iacute;a, decidi&oacute; no hac&eacute;rselo e ir a la universidad &ldquo;al natural&rdquo;. Y una compa&ntilde;era de clase le pregunt&oacute; varias veces (con toda la buena intenci&oacute;n) si estaba bien o si le pasaba algo. &ldquo;Siento presi&oacute;n a diario por maquillarme, para no parecer que estoy cansada o que tengo 'mala cara'. Tambi&eacute;n por evitar que alguien me pregunte si estoy cansada o si estoy bien&rdquo;, cuenta la joven. 
    </p><p class="article-text">
        El de Celia no es un caso aislado. La presi&oacute;n est&eacute;tica hace que muchas mujeres reciban este tipo de comentarios si no se maquillan: el aspecto que se considera 'normal' es el de las caras maquilladas. Hace unos d&iacute;as, Claudia Polo (@soulinthekitchen), influencer<em> </em>y autora de libros de cocina, public&oacute; en la plataforma <em>Substack </em>un texto titulado &ldquo;Llevo una semana sin maquillarme y me han dicho ocho veces que si estoy enferma&rdquo;. En &eacute;l, cuenta c&oacute;mo tras quince a&ntilde;os poni&eacute;ndose corrector de ojeras a menudo, decidi&oacute; dejar de usarlo. El resultado: en poco tiempo, le preguntan ocho veces si est&aacute; mala. &ldquo;No, estoy genial, la verdad. Me encuentro estupendamente. De hecho, tengo una energ&iacute;a especial, dir&iacute;a que estaba incluso radiante, alegre, brillante, exuberante hasta que me has llamado fea&rdquo;, escribe. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que tengo cirroris, pero solo es el subtono de mi piel. Este color cetrino que me dio mi madre. Que el rubor tan natural que pensabas que ten&iacute;a hasta ahora era el 'benetint' que me pon&iacute;a religiosamente en las mejillas y que sin &eacute;l parezco una aceituna&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        A Mar&iacute;a, de 24 a&ntilde;os, su madre siempre le ha presionado con &ldquo;pintarse un poco&rdquo; para salir a la calle y, cuando se maquilla, le asegura que as&iacute; &ldquo;tiene mucha mejor cara&rdquo;. Comentarios aparentemente inofensivos que despiertan en las mujeres inseguridad y rabia, y que no hacen m&aacute;s que reafirmar el discurso de que solo tenemos buena cara cuando la maquillamos. En el caso de Mar&iacute;a, incluso su expareja le presion&oacute; para que se depilara las cejas.
    </p><p class="article-text">
        La doctora en Ciencias Sociales Esther Pineda G. y autora del libro <em>Bellas para morir. Estereotipos de g&eacute;nero y violencia est&eacute;tica contra la mujer</em> (Prometeo Libros) asegura que &ldquo;la presi&oacute;n para responder al ideal de belleza es externa, proviene del bombardeo medi&aacute;tico y publicitario, de los ideales y anuncios recibidos a trav&eacute;s de las redes sociales, de los comentarios realizados por personas en los diferentes espacios en los que se participa, sean familiares, laborales, comunitarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Pineda, que acu&ntilde;&oacute; el concepto de violencia est&eacute;tica, recibir comentarios como &ldquo;&iquest;est&aacute;s enferma?&rdquo; o &ldquo;tienes mala cara&rdquo; cuando una mujer no se maquilla es una forma de violencia est&eacute;tica, ya que &ldquo;cuestiona, interpela, critica y rechaza la imagen y corporalidad de la mujer, porque encubre una intenci&oacute;n disciplinadora, porque le exige a la mujer adecuarse a la expectativa de belleza que se tiene, o que al menos se note que esta est&aacute; haciendo el esfuerzo de cumplir con esa exigencia social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga define el concepto de violencia est&eacute;tica como el conjunto de discursos, narrativas, representaciones, pr&aacute;cticas e instituciones sociales que presionan a las mujeres a responder al ideal de belleza. &ldquo;Esta violencia est&eacute;tica se sostiene sobre cuatro premisas fundamentales: el sexismo, el racismo, la gerontofobia y la gordofobia, porque les exige a las mujeres en cualquier contexto ser femeninas, j&oacute;venes, blancas y delgadas para ser consideradas bellas&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El cuerpo sin modificar necesita explicaci&oacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Yolanda, de 26 a&ntilde;os, siente esta presi&oacute;n est&eacute;tica de manera interna: &ldquo;A lo mejor no me lo ha dicho gente, pero s&iacute; que me he mirado y he dicho: &lsquo;madre m&iacute;a, estoy horrible&rsquo;, &lsquo;qu&eacute; fea&rsquo; o &lsquo;parece que estoy enferma&rsquo;&rdquo;, cuando no iba maquillada. &ldquo;Yo creo que es m&aacute;s autopresi&oacute;n y quiz&aacute; ir un poco ya con el prejuicio de que te pueden decir algo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Candela Yatche, psic&oacute;loga y autora de <em>Consumidas: Violencia est&eacute;tica y mercado de inseguridades</em> (Galerna) y creadora de la Fundaci&oacute;n Bellamente, un proyecto que promueve la autoaceptaci&oacute;n y el amor propio, subraya: &ldquo;Lo que hacen esos comentarios es confirmar, una vez m&aacute;s, que el cuerpo femenino sin modificar necesita explicaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y eso, repetido mil veces de mil formas distintas, termina instalando algo muy concreto: que existir como somos no es suficiente. Naturaliza la idea de que la cara 'natural' de una mujer es un problema, una se&ntilde;al de alarma. No importa si viene con buena intenci&oacute;n, el efecto es el mismo, ya que refuerza que existir sin intervenci&oacute;n est&eacute;tica es estar mal&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Pineda explica c&oacute;mo esta autopresi&oacute;n es una consecuencia, no una causa. &ldquo;En un contexto social donde las ni&ntilde;as y mujeres est&aacute;n siendo constantemente evaluadas sobre su imagen y corporalidad, aprender&aacute;n a mirarse de la misma forma en que son vistas socialmente. Por eso, este es un problema social, estructural, colectivo, en el que el amor propio no basta para transformarlo ni erradicar la violencia est&eacute;tica&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa presi&oacute;n s&iacute; que la sent&iacute; mucho en la adolescencia, en el instituto, por ejemplo&rdquo;, cuenta Helena, de 24 a&ntilde;os. &ldquo;Los ni&ntilde;os miraban muy con lupa si te maquillabas o si no, o si llevabas tal o llevabas cual. En ese momento s&iacute; que sent&iacute;a que tanto maquillarse como no maquillarse era una mala decisi&oacute;n, y eso s&iacute; que era supermachista. De que si no vas maquillada es que no te cuidas, pero si vas maquillada es que &lsquo;est&aacute;s hipercuidada e hipermaquillada siempre&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yatche reitera c&oacute;mo ese tipo de comentarios, aunque parezcan inofensivos o una muestra de preocupaci&oacute;n, &ldquo;est&aacute;n marcando que hay una forma correcta de verse, generalmente mediada por el maquillaje. Es una forma de control sutil sobre el cuerpo de las mujeres, que termina condicionando c&oacute;mo se presentan en el espacio p&uacute;blico. No se trata de prohibir el maquillaje, sino de poder elegirlo desde la libertad, no desde la exigencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que la industria cosm&eacute;tica, farmacol&oacute;gica y quir&uacute;rgica es multimillonaria y, seg&uacute;n Pineda, &ldquo;necesita que las mujeres est&eacute;n inc&oacute;modas, inconformes e insatisfechas con su imagen y su corporalidad para que puedan consumir los productos y servicios que se le ofrecen. Por lo tanto, incita y capitaliza ese malestar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Martínez Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/enferma-tienes-mala-cara-comentarios-reciben-mujeres-no-maquillan_132_13168902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7bc2c940-a4cd-48f4-af02-a5770f12273e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="274352" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7bc2c940-a4cd-48f4-af02-a5770f12273e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="274352" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“¿Estás enferma?", "tienes mala cara": los comentarios que reciben las mujeres cuando no se maquillan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7bc2c940-a4cd-48f4-af02-a5770f12273e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Estética,Micromachismos,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete de cada diez empresas en España no tienen en cuenta el impacto en la infancia en su actividad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/siete-diez-empresas-espana-no-cuenta-impacto-infancia-actividad_1_13350712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16327ed6-e6d3-4b5d-bb5f-6ecee1c29d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Varios niños hacen fila para entrar en una colonia de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Energía, consumo y salud son los sectores que más han avanzado en la integración de los derechos de la infancia; mientras turismo, tecnología, gaming y estética siguen a la cola, denuncia un informe de UNICEF
</p><p class="subtitle">Por qué la pobreza apenas disminuye con máximos de empleo: los factores que atrapan a 12 millones de personas
</p></div><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os y adolescentes est&aacute;n presentes en la actividad de pr&aacute;cticamente cualquier empresa: utilizan <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/infancia-digital-no-esperar_132_13350665.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataformas digitales</a>, reciben publicidad, consumen productos, dependen de las condiciones laborales de sus familias o se ven afectados por las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/estudio-revela-cuatro-cinco-ninos-10-11-anos-red-social-pese-ley_1_12774488.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decisiones empresariales</a> sobre el medioambiente. Sin embargo, siete de cada diez empresas espa&ntilde;olas siguen sin tener en cuenta ese <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/recuperar-calma-redes-sociales-manipulan-emociones_132_13306846.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impacto en sus pol&iacute;ticas</a>. Esa es la principal conclusi&oacute;n del informe &lsquo;Todas las empresas impactan en la infancia&rsquo;, elaborado por UNICEF Espa&ntilde;a junto al Centro de Innovaci&oacute;n Social y Sostenibilidad de IE University.
    </p><p class="article-text">
        El estudio analiza 75 empresas a trav&eacute;s de 34 indicadores relacionados con los derechos de la infancia. Las compa&ntilde;&iacute;as pertenecen a diez sectores representativos de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y han sido elegidas por su capacidad de influencia.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo sit&uacute;a a los sectores de energ&iacute;a, consumo y salud como los que m&aacute;s han avanzado en la integraci&oacute;n de esta perspectiva. Mientras que turismo y viajes, tecnolog&iacute;a y <em>gaming</em>  (sector de los videojuegos) y est&eacute;tica obtienen las peores puntuaciones. Seg&uacute;n los investigadores, una de las razones es que los sectores m&aacute;s regulados o con una relaci&oacute;n m&aacute;s directa con la infancia han incorporado antes mecanismos de protecci&oacute;n espec&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las empresas impactan en la infancia&rdquo;, resumi&oacute; durante la presentaci&oacute;n del informe el director ejecutivo de UNICEF Espa&ntilde;a, Jos&eacute; Mar&iacute;a Vera. &ldquo;El reto principal no es crear nuevas estructuras de gesti&oacute;n, sino evolucionar las actuales para que integren de forma expl&iacute;cita, transversal y medible los derechos de la infancia&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Algoritmos que enganchan, publicidad y prevenci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las puntuaciones, el informe identifica las principales fortalezas y debilidades de cada sector. En tecnolog&iacute;a y <em>gaming</em>, una de las principales preocupaciones es el dise&ntilde;o de plataformas y videojuegos pensados para maximizar el tiempo de uso. Los investigadores alertan de algoritmos concebidos para mantener a los usuarios conectados durante m&aacute;s tiempo y de una escasa evaluaci&oacute;n de riesgos en funciones como los chats, donde menores pueden interactuar con adultos. Como contrapartida, destacan el buen cumplimiento de la normativa sobre privacidad y protecci&oacute;n de datos.
    </p><p class="article-text">
        En alimentaci&oacute;n y consumo, muchas empresas impulsan campa&ntilde;as para fomentar h&aacute;bitos saludables y algunas cuentan con cat&aacute;logos de productos especialmente orientados a una alimentaci&oacute;n sana. Sin embargo, el estudio detecta una contradicci&oacute;n: los productos menos saludables contin&uacute;an situ&aacute;ndose con frecuencia en los puntos de pago y a la altura de los ni&ntilde;os, favoreciendo decisiones de compra impulsivas.
    </p><p class="article-text">
        El sector de la est&eacute;tica recibe una de las peores valoraciones por sus estrategias de marketing. Los autores del informe muestran su preocupaci&oacute;n por campa&ntilde;as que fomentan la adultificaci&oacute;n infantil mediante la promoci&oacute;n de determinados productos o modelos est&eacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En turismo, las empresas suelen disponer de protocolos para actuar cuando ya se ha producido una situaci&oacute;n de riesgo, pero presentan importantes carencias en prevenci&oacute;n y en la formaci&oacute;n espec&iacute;fica del personal sobre derechos de la infancia.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n detecta debilidades en el sector textil, donde muchas compa&ntilde;&iacute;as cumplen la legislaci&oacute;n local pero apenas ofrecen informaci&oacute;n sobre el control de las condiciones laborales en proveedores internacionales, y en el sector energ&eacute;tico, donde, pese al avance en pol&iacute;ticas ambientales, apenas existen referencias a medidas relacionadas con la pobreza energ&eacute;tica o el apoyo a familias vulnerables.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mucho m&aacute;s que evitar el trabajo infantil</strong></h2><p class="article-text">
        El informe insiste en que integrar los derechos de la infancia va mucho m&aacute;s all&aacute; de impedir el trabajo infantil. Tambi&eacute;n implica evaluar c&oacute;mo afectan las decisiones empresariales a la conciliaci&oacute;n familiar, la maternidad y la paternidad, la protecci&oacute;n de trabajadores j&oacute;venes, las condiciones de las comunidades proveedoras o el bienestar de ni&ntilde;os y adolescentes como consumidores y usuarios.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, UNICEF alerta de que el 76% de las empresas analizadas se limita al cumplimiento regulatorio b&aacute;sico en materia de conciliaci&oacute;n y condiciones laborales familiares, mientras que el 93% no aporta evidencias de que supervise de forma efectiva las condiciones de trabajo en su cadena de suministro m&aacute;s all&aacute; de declaraciones generales de compromiso. Adem&aacute;s, el 82% carece de mecanismos verificables para garantizar una publicidad y un marketing responsables dirigidos a menores.
    </p><p class="article-text">
        Para Jos&eacute; Mar&iacute;a Vera, las empresas tienen una oportunidad para convertir ese impacto inevitable en un impacto positivo. &ldquo;La infancia debe ser considerada un grupo de inter&eacute;s, igual que otros colectivos cuyos riesgos ya forman parte de la estrategia empresarial&rdquo;, defendi&oacute;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El entorno digital, uno de los grandes retos</strong></h2><p class="article-text">
        Sobre las restricciones al acceso de menores a las redes sociales impulsadas por pa&iacute;ses como Australia o Reino Unido. UNICEF considera que limitar el acceso puede formar parte del debate, pero advierte de que una prohibici&oacute;n por s&iacute; sola no resolver&aacute; el problema. &ldquo;Solo con una medida prohibicionista no va a cambiar nada&rdquo;, afirm&oacute; el director ejecutivo de la organizaci&oacute;n, que defendi&oacute; una estrategia m&aacute;s amplia basada en plataformas dise&ntilde;adas pensando en la seguridad de los menores desde el inicio, una mejor verificaci&oacute;n de edad, educaci&oacute;n digital para familias y adolescentes y una mayor responsabilidad de las empresas tecnol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        El informe concluye con una bater&iacute;a de recomendaciones que pasan por reconocer a ni&ntilde;os y adolescentes como un grupo de inter&eacute;s en la estrategia empresarial, medir el impacto de las decisiones sobre la infancia, incorporar la protecci&oacute;n infantil desde el dise&ntilde;o de productos y servicios, desarrollar pol&iacute;ticas de marketing responsables y escuchar de forma sistem&aacute;tica a ni&ntilde;os y adolescentes en aquellas decisiones que les afectan.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las recomendaciones</strong></h2><p class="article-text">
        El informe concluye que las empresas tienen margen para convertir ese impacto inevitable sobre la infancia en una oportunidad de mejora. &ldquo;Proteger a la infancia no consiste en aislarla, sino en dise&ntilde;ar productos, servicios y entornos que tengan en cuenta sus derechos desde el principio&rdquo;, concluy&oacute; Vera.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus principales recomendaciones, figuran reconocer a ni&ntilde;os y adolescentes como un grupo de inter&eacute;s espec&iacute;fico. Incorporar indicadores para medir el impacto de las decisiones empresariales. Garantizar entornos digitales seguros desde el dise&ntilde;o de productos y servicios. Reforzar las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n frente a cualquier forma de violencia, adoptar pr&aacute;cticas responsables de marketing y publicidad y escuchar la opini&oacute;n de la infancia en aquellos &aacute;mbitos donde las decisiones empresariales les afectan directamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Llargués]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/siete-diez-empresas-espana-no-cuenta-impacto-infancia-actividad_1_13350712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 11:42:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/16327ed6-e6d3-4b5d-bb5f-6ecee1c29d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2831338" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/16327ed6-e6d3-4b5d-bb5f-6ecee1c29d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2831338" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Siete de cada diez empresas en España no tienen en cuenta el impacto en la infancia en su actividad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/16327ed6-e6d3-4b5d-bb5f-6ecee1c29d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Tecnología,Turismo,Salud,Estética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Estarás irreconocible para julio": llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/estaras-irreconocible-julio-llega-verano-redes-vuelven-convertir-cuerpo-problema_1_13325452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79107d7b-aca2-4296-8130-c27e8eecd257_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Estarás irreconocible para julio&quot;: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada de la temporada estival coincide con la proliferación de mensajes en redes sociales, sobre todo para mujeres, tanto de influencers como de campañas publicitarias, con propuestas diversas para mejorar su imagen</p><p class="subtitle">Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?</p></div><p class="article-text">
        Cualquier usuaria de redes sociales como Instagram o TikTok tiene todas las papeletas para encontrarse con contenidos que proponen planes para adelgazar o esculpir su cuerpo. Vienen de cuentas que no siguen y, en muchas ocasiones, se trata de anuncios o colaboraciones pagadas de la influencer de turno con alguna marca de productos relacionados con el tema. El 'bombardeo'  no es nuevo pero s&iacute; m&aacute;s invasivo en estas plataformas: los medios tradicionales tienen un alcance m&aacute;s limitado o m&aacute;s f&aacute;cil (relativamente) de esquivar, pero el algoritmo es poderoso y sabe por d&oacute;nde colarse. Estos mensajes continuados de culto a la delgadez pueden causar malestar psicol&oacute;gico o f&iacute;sico en quien los recibe. Y, por supuesto, suponen un retroceso claro en la lucha por la diversidad corporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me salen esos anuncios constantemente&rdquo;, dice Mar&iacute;a. Ella no ha hecho nada de lo que le proponen, pero s&iacute; le resulta &ldquo;agobiante&rdquo; ver esas publicaciones. &ldquo;Me hace gracia eso de &lsquo;tendr&aacute;s un cuerpo que nadie reconocer&aacute;&rsquo;&rdquo;, confiesa y se pregunta si alguien seguir&aacute; ese tipo de retos de p&eacute;rdida de kilos o tonificaci&oacute;n muscular. En el <em>timeline</em> de Rosa son incesantes esas promesas que hacen re&iacute;r a Mar&iacute;a y tambi&eacute;n a ella, que dice que la m&aacute;s repetida es: &ldquo;amiga, empieza este 1 de julio y tu marido no te reconocer&aacute;. Prueba pilates o calistenia&rdquo;. Pero aunque le resulten c&oacute;micas, s&iacute; le hacen &ldquo;sentir culpable&rdquo; por no hacer m&aacute;s ejercicio: &ldquo;te comen la cabeza con que tienes que comer sano y hacer ejercicio. Ya ni siquiera por salud, sino por tener un cuerpazo para impresionar a los dem&aacute;s. O al menos ese parece que es el mensaje que te venden&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, me aparecen esas publicaciones sin parar. &iquest;Y he pinchado en todas? Pues tambi&eacute;n&rdquo;, reconoce Laura. No se siente identificada con las supuestas problem&aacute;ticas que presentan los emisores (exceso de kilos, flacidez, etc&eacute;tera) pero, de alguna manera, le interesan. &ldquo;Doy clic, pero en muchos, del tipo cursos de yoga o de pilates que prometen ponerte en forma en tres pasos, hay que rellenar formularios y paso&rdquo;, afirma. En ocasiones, busca en ChatGPT precios de centros especializados en esas pr&aacute;cticas o descuentos de Groupon, aunque &ldquo;nunca se convierten en compra, pero pierdo mucho tiempo&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le muestran anuncios de cl&iacute;nicas, pero en esos no entra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Va por épocas, pero pobre de mí como pinche en cualquier mierda. El fascismo incluye controlar nuestros cuerpos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Julia el algoritmo le dispara este tipo de contenidos sin piedad porque, seg&uacute;n afirma: &ldquo;sabe que soy gorda&rdquo;. &ldquo;Va por &eacute;pocas, pero pobre de m&iacute; como pinche en cualquier mierda. El fascismo incluye controlar nuestros cuerpos&rdquo;, declara. A ella este asunto le parece muy problem&aacute;tico y le da &ldquo;baj&oacute;n ver c&oacute;mo todo lo que se hab&iacute;a ganado en la batalla de la representaci&oacute;n y la aceptaci&oacute;n social se va por el desag&uuml;e&rdquo;. Considera que ella tiene &ldquo;los deberes hechos&rdquo; para que este tipo de contenidos no le afecten en su autoestima o la agobien aunque nadie se libra del todo. &ldquo;Siempre hay una peque&ntilde;a parte de ti que se conecta con lo que la sociedad quiere, pero en mi caso la s&eacute; domar y se queda en un pensamiento intrusivo&rdquo;, manifiesta.
    </p><h2 class="article-text">La opini&oacute;n profesional</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Natalia Seijo, directora del NS Centro de Psicoterapia y Trauma en Ferrol-A Coru&ntilde;a y codirectora del m&aacute;ster de Trastornos Alimentarios de la Universidad Complutense de Madrid, expone que este tipo de contenidos pueden contribuir &ldquo;al desarrollo o al agravamiento de un trastorno alimentario, especialmente en personas vulnerables&rdquo;. No cree que una publicidad de una crema o un v&iacute;deo de ejercicios &ldquo;cause&rdquo; un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA) por s&iacute; solo, ya que se trata de una enfermedad en la que intervienen diferentes factores, pero s&iacute; puede ser &ldquo;un factor de riesgo o un disparador&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este tipo de contenidos pueden contribuir al desarrollo o al agravamiento de un trastorno alimentario, especialmente en personas vulnerables</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Natalia Seijo</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sara Bujalance, presidenta de l'Associaci&oacute; Contra l'Anor&egrave;xia i la Bulimia de Catalunya, coincide con la opini&oacute;n de Seijo. Sostiene que esas personas m&aacute;s vulnerables son las mujeres menores de 25 a&ntilde;os. &ldquo;La presi&oacute;n est&eacute;tica por estar delgada es un factor de riesgo muy claro y lo que hacen las redes sociales y los medios de comunicaci&oacute;n en general es amplificarla&rdquo;, mantiene. Adem&aacute;s, la sociedad a&uacute;n arrastra la idea de que la delgadez es s&iacute;mbolo de &eacute;xito y el sobrepeso de fracaso, porque la persona no ha sido lo suficientemente disciplinada. &ldquo;Acaba por ser muy discriminatorio y perjudicial&rdquo;, explica la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la poblaci&oacute;n femenina con m&aacute;s edad tienen muchas menos probabilidades de desarrollar un TCA, eso no implica que no puedan sufrir por su figura. &ldquo;Hay que entender que tenemos derecho a tener una relaci&oacute;n amable con nuestro cuerpo, lo cual no significa que tenga que gustarnos todo de &eacute;l&rdquo;, comenta Bujalance y a&ntilde;ade que &ldquo;la mujer por el hecho de serlo recibe m&aacute;s presi&oacute;n. Eso en s&iacute; ya es discriminatorio y adem&aacute;s, a partir de los 35, se le a&ntilde;ade la obligaci&oacute;n a luchar contra la propia biolog&iacute;a, la propia naturaleza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se presenta el envejecimiento como algo necesariamente negativo, decadente e inevitable y, al mismo tiempo, el mercado da soluciones. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es lo que tienes que hacer? Pues gastarte dinero y estar excesivamente pendiente. Entonces, una mujer de mediana edad que no lo ha tenido antes no va a desarrollar un TCA. Pero s&iacute; puede sufrir un malestar emocional que ser&iacute;a evitable si present&aacute;ramos un entorno social m&aacute;s respetuoso en ese aspecto&rdquo;, plantea la especialista.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La aceleraci&oacute;n de la IA</h2><p class="article-text">
        Si los filtros de las apps que &lsquo;mejoran&rsquo; la imagen ya suponen desde hace tiempo un problema para usuarios o usuarias que no aceptan su aspecto real, la llegada de la IA ha sido como un torbellino. &ldquo;Permite construir un cuerpo ideal inexistente, muy convincente visual y aparentemente alcanzable. Eso puede aumentar la distancia entre el cuerpo real y el cuerpo deseado. La IA no solo retoca, sino que fabrica ideales&rdquo;, manifiesta Seijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Bujalance destaca que en la comunidad de profesionales ya se ha tratado el tema y existe preocupaci&oacute;n. &ldquo;La manipulaci&oacute;n de la imagen ha existido siempre, pero ahora yo misma puedo crear una imagen y difundirla sin tener conocimientos de dise&ntilde;o o edici&oacute;n&rdquo;, expone.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La manipulación de la imagen ha existido siempre, pero ahora yo misma puedo crear una imagen y difundirla sin tener conocimientos de diseño o edición</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Bujalance</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de l&#039;Associació Contra l&#039;Anorèxia i la Bulimia de Catalunya
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ambas consideran que es necesaria una regulaci&oacute;n m&aacute;s estricta en cuanto a la publicidad que se difunde por redes sociales. Tanto la evidente como la de los influencers o creadores de contenidos hacen de productos que, aunque tengan que se&ntilde;alar que se trata de un anuncio, en ocasiones es dif&iacute;cil ver la etiqueta. Existe consenso dentro de su gremio acerca de que ciertas publicidades deber&iacute;an estar filtradas o prohibidas directamente, explica Bujalance: &ldquo;en funci&oacute;n del perfil a qui&eacute;n va dirigido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seijo concreta que se deber&iacute;a exigir transparencia &ldquo;cuando una imagen est&aacute; retocada o generada con IA, limitar anuncios de adelgazamiento hacia personas vulnerables, y controlar mejor los algoritmos que empiezan mostrando contenido &lsquo;fitness&rsquo; o &lsquo;wellness&rsquo; y terminan empujando a la persona hacia contenido cada vez m&aacute;s restrictivo o centrado en la p&eacute;rdida de peso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La moda del lipedema</h2><p class="article-text">
        Vanessa declara que estas publicaciones en Instagram le proponen probar la calistenia militar con im&aacute;genes de &ldquo;mujeres a todas luces creadas por IA con m&aacute;s b&iacute;ceps y abdominales que Topuria&rdquo;, define. Pero ahora, adem&aacute;s, le aparecen anuncios de fundas para piernas para drenaje linf&aacute;tico &ldquo;que antes costaban 1.400 euros y ahora solo 800 euros. Hacen todo el trabajo por ti mientras las disfrutas desde el sof&aacute; con la tablet&rdquo;. Una vez busc&oacute; informaci&oacute;n sobre el lipedema porque una compa&ntilde;era de trabajo le se&ntilde;al&oacute; que, por el tama&ntilde;o de sus tobillos, ten&iacute;a toda la pinta de sufrir dicha patolog&iacute;a. Desde entonces, el algoritmo le muestra &ldquo;mujeres que se operan de ello y tienen unos hematomas horribles y vendas y unos maridos que las quieren mucho, eso s&iacute;&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo, las redes sociales se llenan de contenidos relacionados con alguna enfermedad de la que no se sabe demasiado. Bien porque es dif&iacute;cil de diagnosticar, porque afecta a un porcentaje peque&ntilde;o de la poblaci&oacute;n o porque la comunidad m&eacute;dica considera que no hay evidencias suficientes como para considerarla enfermedad. Pero, de alguna manera, los v&iacute;deos de usuarias y usuarios (aunque abundan las mujeres) que se han autodiagnosticado, se viralizan. Suelen tener en com&uacute;n que los s&iacute;ntomas son tan poco espec&iacute;ficos que cualquiera podr&iacute;a tenerlos y que afectan al aspecto f&iacute;sico. Si hace ya alg&uacute;n tiempo la estrella era el SIBO &mdash;que es el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado y puede causar gases excesivos, c&oacute;licos, fatiga y, sobre todo, hinchaz&oacute;n abdominal&mdash; ahora en el top est&aacute;n la distensi&oacute;n abdominal funcional (barriga hinchada) y el mencionado lipedema.
    </p><p class="article-text">
        En la p&aacute;gina web de la Federaci&oacute;n espa&ntilde;ola de asociaciones de linfedema y lipedema (FEDEAL), explican que se trata de una enfermedad cr&oacute;nica que se caracteriza por una &ldquo;acumulaci&oacute;n sim&eacute;trica de tejido adiposo (graso) en la cadera, gl&uacute;teos y piernas o, con menos frecuencia, en los brazos&rdquo;. Afecta en la mayor parte de los casos a mujeres y los expertos estiman que entre un 4% y un 11% de la poblaci&oacute;n femenina mundial la sufre en diferentes grados. Y hay una diferencia bastante grande entre el nivel I, que presenta una superficie de la piel irregular y blanda parecida a la celulitis y el III, donde las zonas afectadas se ven claramente debido a su tama&ntilde;o.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es la primera vez que la industria usa la salud y el bienestar emocional, sea lo que sea eso, para venderte cosas y para hacerte sentir que no estás a la altura o que hay algo mal en ti</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alexandra Lores</span>
                                        <span>—</span> Periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista y editora Paloma Abad public&oacute; un texto en su perfil de Substack <em>Pretty in, pretty out</em> al respecto de este asunto. En &eacute;l afirma que encontrar a un profesional que lo diagnostique especialmente en la sanidad p&uacute;blica puede ser muy complicado (la OMS no lo reconoci&oacute; como enfermedad hasta 2018), as&iacute; que las mujeres preocupadas acaban por acudir a cl&iacute;nicas privadas. De hecho, ya existe una &lsquo;s&uacute;perespecializada&rsquo;, cuyo director, el doctor Enrique Burgos de la Obra, es &ldquo;a la cirug&iacute;a del lipedema (fue pionero en importar la t&eacute;cnica WAL) lo que Rafa Nadal al tenis mundial. El n&uacute;mero uno&rdquo;, define la escritora. El pasado mes de mayo, la comunicadora Tania Llasera public&oacute; en <a href="https://www.instagram.com/reel/DYo7E4At6zC/?igsh=enRiMTduaTllNmRt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su Instagram</a> un v&iacute;deo en el que dicho m&eacute;dico ense&ntilde;a c&oacute;mo es el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Alexandra Lores, periodista que escribe habitualmente sobre moda y belleza, declara que hay una conversaci&oacute;n muy potente en torno al lipedema. &ldquo;No es la primera vez que la industria usa la salud y el bienestar emocional, sea lo que sea eso, para venderte cosas y para hacerte sentir que no est&aacute;s a la altura o que hay algo mal en ti&rdquo;, sostiene. A ella le parece que, en el caso de esta patolog&iacute;a, es muy f&aacute;cil que alguien se autodiagnostique como paciente. &ldquo;Habla de una serie de s&iacute;ntomas que todas podemos tener y ser perfectamente celulitis o que hayas engordado un poco. O que te salen moratones y a m&iacute;, por ejemplo, me salen. Pero de repente no lo puede tener todo el mundo&rdquo;, se&ntilde;ala. Recibir esa informaci&oacute;n, sea veraz o no, constante puede hacer que aunque quien la recibe tenga claro que no padece dicha enfermedad puede llegar a dudar. &ldquo;Eso es para m&iacute; lo problem&aacute;tico del asunto, porque es una maquinaria muy grande&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/estaras-irreconocible-julio-llega-verano-redes-vuelven-convertir-cuerpo-problema_1_13325452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 20:35:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/79107d7b-aca2-4296-8130-c27e8eecd257_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="645146" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/79107d7b-aca2-4296-8130-c27e8eecd257_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="645146" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Estarás irreconocible para julio": llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/79107d7b-aca2-4296-8130-c27e8eecd257_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estética,Redes sociales,Salud,Tendencias,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proliferación de anuncios y clínicas que promocionan los injertos de pelo incitan a los hombres calvos a operarse en un momento en que la alopecia ha pasado a verse como un defecto a remediar más que como lo que es: una patología que no entraña ningún riesgo</p><p class="subtitle">Entrevista - Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Motivo de ligera chanza, que los hombres pierdan pelo a edades tempranas ha dejado de ser un fen&oacute;meno visto como algo natural a ser tratado como un defecto a remediar. La proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas y publicidad que incitan al injerto comienza a hacer su efecto en unos varones que se debaten entre aceptar su naturaleza o intentar retocarla, en ocasiones derivado de la presi&oacute;n externa. El incremento del uso de medicamentos como el minoxidil y la finasterida dan buena cuenta de c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n por la alopecia ha ido a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La calvicie tiene ahora otra lectura social. El psic&oacute;logo Glen Jankowski, profesor en la Universidad de Dubl&iacute;n, investiga precisamente eso: en <em>Branding Baldness</em> (Construyendo la imagen de la calvicie), expone c&oacute;mo esa insatisfacci&oacute;n masculina ha sido explotada con la proliferaci&oacute;n de medicamentos y tratamientos est&eacute;ticos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta reconfigurar su percepci&oacute;n. Lo que antes se asum&iacute;a como destino, ahora se presenta como elecci&oacute;n. En una entrevista con The New York Times, el investigador explic&oacute; que los hombres calvos saben que su apariencia f&iacute;sica es normal, &ldquo;pero se encuentran en un entorno que les dice que eso es un problema, que les acabar&aacute; afectando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s con m&aacute;s calvos del mundo, <a href="https://medihair.com/es/estadisticas-47-paises-con-mas-hombres-calvos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 44,5% de los hombres</a> presenta alg&uacute;n grado de calvicie, seg&uacute;n la plataforma Medihair. Adem&aacute;s, el 90% de los casos se debe a la alopecia andr&oacute;gina, impulsada por factores gen&eacute;ticos y hormonales. Pablo Garc&iacute;a, que vive en Madrid y tiene 58 a&ntilde;os, es uno de ellos. Cuando estaba a punto de dejar los 40 atr&aacute;s, empez&oacute; a notar ca&iacute;da del cabello: &ldquo;Yo he sido siempre muy pel&oacute;n, as&iacute; que fue una putada. La tentaci&oacute;n es peinarte de tal forma que se tapen los espacios sin pelo, pero no es una soluci&oacute;n definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que vivi&oacute; un amigo que se someti&oacute; a los injertos anim&oacute; a este profesional de la publicidad a repetir la haza&ntilde;a hace tres a&ntilde;os. &ldquo;Desde entonces hago un proselitismo descarado. Lo digo hasta en el vestuario del gimnasio. Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que d&oacute;nde va as&iacute;, que se vaya a la cl&iacute;nica ya&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que dónde va así, que se vaya a la clínica ya</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo García</span>
                                        <span>—</span> excalvo, 58 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacerse fuerte en la calvicie</h2><p class="article-text">
        Esta falta de pudor a la hora de hablar de los injertos de pelo que marca las palabras de Garc&iacute;a &mdash;&eacute;l mismo reconoce que llega a ser &ldquo;obsceno&rdquo; con el tema&mdash; se contrapone a otras experiencias ligadas a la alopecia. La aparici&oacute;n de las distintas opciones para combatir la calvicie se ha convertido en una forma de presi&oacute;n est&eacute;tica hacia los varones. V&iacute;ctor Yusty empez&oacute; a perder pelo con 22 a&ntilde;os. Ahora tiene 31 y, tras &ldquo;aguantar de las rentas un tiempo&rdquo;, como recuerda, al final decidi&oacute; raparse. &ldquo;Vi c&oacute;mo se hac&iacute;an los injertos, me dio grima y pas&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la presi&oacute;n lleg&oacute; por parte de su madre, que le dec&iacute;a que ten&iacute;a que tener pelo s&iacute; o s&iacute;, o hacer algo para evitar su ca&iacute;da. Este vigilante de seguridad tambi&eacute;n se vio expuesto a numerosos anuncios sobre cl&iacute;nicas de injerto capilar que le aparec&iacute;an en redes sociales, col&aacute;ndose entre <em>storie</em> y <em>storie</em> de Instagram, y que llegaban a mostrar fotos del antes y el despu&eacute;s de un hombre que se hab&iacute;a realizado injertos. &ldquo;Como estaba buscando informaci&oacute;n sobre lo que me pasaba, el algoritmo me ense&ntilde;aba esa publicidad&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace cuatro a&ntilde;os Iv&aacute;n cumpli&oacute; los 24, se le empez&oacute; a caer el pelo. &Eacute;l ya sospechaba que podr&iacute;a pasar: todos los varones de su familia han experimentado un proceso similar. &ldquo;Cuando pas&oacute;, a m&iacute; me doli&oacute;. Fue un momento chunguillo&rdquo;, se sincera este profesor de academia. A pesar de que se inform&oacute;, descart&oacute; el injerto porque le parec&iacute;a una cosa &ldquo;desagradable en todos los sentidos&rdquo;. &ldquo;S&iacute; tuve algo de miedo cuando pensaba en ligar, pero eso es algo de tu autopercepci&oacute;n, no tanto por los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade este onubense vecino de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;la alopecia es un problema que va m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n est&eacute;tica? Mar&iacute;a Garayar Cantero, dermat&oacute;loga y tric&oacute;loga, la define como una patolog&iacute;a capilar: &ldquo;Se produce porque los receptores de los fol&iacute;culos pilosos experimentan un adelgazamiento progresivo hasta que se hacen tan finos que desaparecen&rdquo;. De todas formas, apunta que la alopecia no entra&ntilde;a ning&uacute;n peligro para la salud, m&aacute;s all&aacute; de que se pierde protecci&oacute;n contra el sol en la cabeza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Iván, de 28 años, cuenta que cuando se empezó a quedar calvo le dolió –‘fue un momento chunguillo’–, pero descartó el implante por parecerle ‘desagradable en todos los sentidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta experta precisa que cada vez es mayor la preocupaci&oacute;n en los hombres j&oacute;venes: &ldquo;Es positivo porque se puede tratar m&aacute;s a tiempo y poner medidas menos invasivas&rdquo;. De cara a un posible injerto, Garayar afirma que es una cirug&iacute;a capilar &ldquo;bastante segura y con pocos riesgos&rdquo;. Y apunta que muchos pacientes le han comentado c&oacute;mo despu&eacute;s de ponerse pelo han recuperado su confianza, autoestima y seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Los medicamentos como cortapisas</h2><p class="article-text">
        Al alicantino Francisco Ruzafa, tambi&eacute;n de 31 a&ntilde;os, le empieza a clarear la cabeza. Siempre fue de los que menos pelo y densidad tuvo en su entorno: &ldquo;Cuando lo pensaba con unos 18 a&ntilde;os, s&iacute; me era algo m&aacute;s limitante. Me ve&iacute;a muy mayor para lo joven que era&rdquo;. No ha decidido raparse porque piensa que se ver&aacute; con mucha cabeza. Y es que, en el mundo de los calvos, tener el coco redondo parece que tambi&eacute;n se premia. &ldquo;Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me rapar&iacute;a antes de llegar a ese punto&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; que me he visto incitado a ponerme pelo, no tanto presionado. Algo que s&iacute; que me han dicho es que estar calvo a esta edad es como rendirse muy pronto a ser mayor. Ahora todos queremos alargar la etapa de la juventud y tener moto, y ser calvo es un lastre para eso&rdquo;, desarrolla este ingeniero industrial afincado en Madrid, que reconoce que la obligatoriedad de medicarse durante a&ntilde;os con minoxidil y finasterida tras el implante le aleja de la idea operarse.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Magriny&agrave;, vocal del Col&middot;legi de Farmac&egrave;utics de Barcelona (COFB), precisa que &ldquo;son medicamentos que uno los tiene que tomar con la prescripci&oacute;n exacta del m&eacute;dico y la indicaci&oacute;n del dermat&oacute;logo, ya que tienen muchos posibles efectos secundarios que desde la farmacia comentamos a la hora de dispensarlos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los dos últimos años, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Magrinyà</span>
                                        <span>—</span> Col·legi de Farmacèutics de Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pudiera parecer que los calvos se hacen fuertes a la hora de aceptar su realidad, y lo es sin duda en algunos casos, pero la experiencia de los especialistas en consulta apunta en otra direcci&oacute;n. El mismo Magriny&agrave; confirma que desde hace a&ntilde;os se ha visto un gran incremento de aquellos j&oacute;venes que a partir de los 24 a&ntilde;os comienzan a tratarse las alopecias. &ldquo;En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida&rdquo;, asegura el tambi&eacute;n farmac&eacute;utico comunitario. Asimismo, sostiene que en este fen&oacute;meno opera una &ldquo;gran presi&oacute;n est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio que <a href="https://www.actasdermo.org/es-prescribing-habits-for-androgenetic-alopecia-articulo-S0001731026000281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analiz&oacute;</a> la prescripci&oacute;n para la alopecia andr&oacute;gina entre m&aacute;s de 200 dermat&oacute;logos espa&ntilde;oles en 2024 se&ntilde;ala que el minoxidil oral fue el tratamiento m&aacute;s prescrito (89,1%) para este tipo de patolog&iacute;a. En comparaci&oacute;n con los datos recogidos en 2019-2020, se aprecia c&oacute;mo aumenta la prescripci&oacute;n de minoxidil oral y una disminuci&oacute;n en el uso de minoxidil t&oacute;pico, pues en aquella ocasi&oacute;n el minoxidil oral fue prescrito por el 50,6% de los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        La misma investigaci&oacute;n certifica que la dutasterida oral ha reemplazado a la finasterida como el antiandr&oacute;geno m&aacute;s recetado para esta alopecia. Y si hace siete a&ntilde;os solo el 4,9% de los dermat&oacute;logos afirmaron realizar trasplantes capilares, en 2024 la cifra aument&oacute; al 18,5%. &ldquo;Este aumento podr&iacute;a reflejar una mayor concienciaci&oacute;n y demanda de procedimientos de restauraci&oacute;n capilar, si bien no se puede descartar un posible sesgo en la encuesta&rdquo;, apuntan.
    </p><h2 class="article-text">Calva con gusto no pica</h2><p class="article-text">
        La presi&oacute;n externa por ponerse pelo se ha dejado ver hasta en artefactos de entretenimiento como el <em>docureality</em> <em>Pombo</em>, que sigue la vida de la familia de la archiconocida <em>influencer</em> patria Mar&iacute;a Pombo, donde el marido de Luc&iacute;a Pombo, el empresario &Aacute;lvaro L&oacute;pez Huerta, acaba accediendo a hacerse un injerto de pelo por insistencia de la piloto. En el v&iacute;deo en el que la pareja anuncia su embarazo, as&iacute; como en otras apariciones en sus redes sociales, L&oacute;pez Huerta aparece con las marcas propias de la cabeza posinjerto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me raparía antes de llegar a ese punto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Ruzafa</span>
                                        <span>—</span> 31 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el contrario, Pep Molina es un ac&eacute;rrimo defensor de los calvos como &eacute;l. Este mallorqu&iacute;n de 33 a&ntilde;os, guionista y creador digital, lleg&oacute; a parodiar la primera convenci&oacute;n de calvos con barba de Espa&ntilde;a, un <em>sketch</em> que realiz&oacute; para El Peri&oacute;dico. &ldquo;Yo empec&eacute; muy pronto con la alopecia, a los 12 a&ntilde;os, y justo me empez&oacute; a salir barba a saco&rdquo;, recuerda. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, decidi&oacute; dejar de tratarse con productos como el minoxidil. En torno a los 20 a&ntilde;os se decant&oacute; por el rapado. &ldquo;Soy extrovertido, pero mis interacciones estaban condicionadas por el hecho evidente de que me estaba quedando calvo y era demasiado joven&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Se define antes como calvo que rapado. &ldquo;Una parte de mi cabeza es terreno yermo donde han echado sal&rdquo;, comenta con gracia. Aquella inseguridad juvenil ha quedado atr&aacute;s. Tanto, que Molina convoc&oacute; a varios calvos con barba para abordar lo que &eacute;l denomina como &ldquo;tribu urbana sin diagnosticar, en donde hay una compensaci&oacute;n rara entre el pelo que tienes en la barba en comparaci&oacute;n con el de la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de un<em> frame</em> de aquella producci&oacute;n alg&uacute;n avispado cre&oacute; el meme ya convertido en <em>sticker</em> en el que aparecen varios de los participantes abrazados con el texto &ldquo;qu&eacute; calvario&rdquo;. La misma sorna aparece en el meme que tilda de &ldquo;barbarie&rdquo; a los calvos con barba, a quienes Jordi Ganchitos dedic&oacute; una canci&oacute;n: &ldquo;Calvo con barba, si justifica lo que falta en la calva, tiene el cabello del rev&eacute;s. Al&eacute;jate de un calvo con barba bailando reguet&oacute;n en una disco de pachanga, al&eacute;jate de un calvo con barba y si lleva un pendiente mejor huye para tu casa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_50p_1144716.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_50p_1144716.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_75p_1144716.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_75p_1144716.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_default_1144716.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_default_1144716.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_default_1144716.jpg"
                    alt="Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las bromas sobre los hombres que sufren alopecia, la proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas est&eacute;ticas que ofertan injertos capilares y su publicidad supone una de las principales presiones est&eacute;ticas para aquellos que no tienen pelo en la cabeza. Mientras que unos aseguran que han recuperado la seguridad en s&iacute; mismos tras someterse a la intervenci&oacute;n, otros pugnan por mejorar su autopercepci&oacute;n y superar c&aacute;nones superficiales. Sea como sea, la cuesti&oacute;n es gustarse a uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5702830" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5702830" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Estética,Dermatología,Cabello]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tratamientos estéticos para combatir el envejecimiento, que antes se asociaban con la riqueza y la fama, se han vuelto más habituales. ¿Cómo están afectando a los cánones de belleza?</p><p class="subtitle">Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        El primer tratamiento cosm&eacute;tico no quir&uacute;rgico de Mary Munson no fue el resultado de un plan ni de una decisi&oacute;n concreta. Ella lo describe como una forma de saciar su curiosidad. Munson, de 41 a&ntilde;os, estaba en una cl&iacute;nica para alargarse las pesta&ntilde;as cuando una empleada le habl&oacute; de un procedimiento al que se refer&iacute;a como &ldquo;baby b&oacute;tox&rdquo; &mdash;que, de hecho, era b&oacute;tox&mdash;. Desde que decidi&oacute; probarlo, no ha mirado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solo fue una prueba para ver c&oacute;mo era, y me di cuenta de que me gustaba. Y, para ser sincera, no noto un gran cambio&rdquo;, dice Munson, que ten&iacute;a 37 a&ntilde;os cuando comenz&oacute; con los tratamientos. Aunque cree que sus genes filipinos y escoceses &ldquo;me dan buena piel&rdquo;, Munson empez&oacute; a someterse a otros tratamientos adem&aacute;s de las inyecciones regulares de Botox, como la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP) (a veces conocida como &ldquo;facial de vampiro&rdquo;, en la que se extraen plaquetas de la propia sangre del paciente), as&iacute; como la fibrina rica en plaquetas (PRF), un tratamiento similar que estimula el col&aacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        Munson es profesora y madre de dos hijos. Por tel&eacute;fono se muestra alegre y simp&aacute;tica, y se describe a s&iacute; misma, seg&uacute;n dice, como &ldquo;una persona muy corriente y normalita&rdquo;. Seg&uacute;n cuenta, de su grupo de once amigas, todas de unos cuarenta a&ntilde;os, tres se someten habitualmente a estos tratamientos. Ella forma parte de un cambio en el que los tratamientos cosm&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos &mdash;o las m&aacute;s discretas &ldquo;intervenciones est&eacute;ticas&rdquo;&mdash;, antes asociados a la riqueza y a las celebridades, se est&aacute;n volviendo m&aacute;s comunes, redefiniendo las percepciones de la belleza para las mujeres de a pie. La papada y las arrugas, los signos cotidianos del envejecimiento, se est&aacute;n convirtiendo en algo opcional para un n&uacute;mero cada vez mayor de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No he intentado cambiar la forma de mi cara ni nada dr&aacute;stico. Simplemente no quiero tener arrugas&rdquo; &mdash;dice Munson entre risas&mdash;. &ldquo;Adem&aacute;s, me voy a casar por primera vez el a&ntilde;o que viene, as&iacute; que estoy intentando que mi piel est&eacute; lo mejor posible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No he intentado cambiar la forma de mi cara ni nada drástico. Simplemente no quiero tener arrugas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mary Munson</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras paseo por la calle principal de mi barrio, en una zona de S&iacute;dney que antes era de clase trabajadora y que ahora se ha convertido en un lugar de moda, me fijo en una cl&iacute;nica dental que anuncia, en letra sans serif, tratamientos de medicina est&eacute;tica inyectable junto a la extracci&oacute;n de muelas del juicio; una cl&iacute;nica &mdash;situada junto a una pasteler&iacute;a&mdash;, con las cortinas corridas, que proclama el eslogan &ldquo;cambio real, confianza real&rdquo;. Este tipo de anuncios proliferan en los centros comerciales y las calles principales de todo el pa&iacute;s. El a&ntilde;o pasado, en la sala de espera de un dermat&oacute;logo del centro de la ciudad, atendida por recepcionistas con cejas impecables, me desconcert&oacute;, al principio, la presencia de palabras como &ldquo;rel&aacute;jate&rdquo; y &ldquo;renu&eacute;vate&rdquo; en un contexto m&eacute;dico. El lenguaje neoliberal del <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a> ha sido adoptado para describir tratamientos est&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, es como tener algo bonito o como ir al gimnasio&rdquo;, dice Bianca Lorena Saldes, de 38 a&ntilde;os, que empez&oacute; a usar inyectables cuando comenz&oacute; a trabajar como enfermera est&eacute;tica y ahora dirige una cl&iacute;nica llamada BLC Aesthetics, donde conoci&oacute; a Munson. Desconf&iacute;a de las presiones que empujan a las mujeres a someterse a esos tratamientos o les hacen sentir que son necesarios. &ldquo;No quiero pensar: &rdquo;necesito esto para estar espectacular&ldquo;. Es igual que cuando nos damos un masaje&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta realizada por la Sociedad Internacional de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica Est&eacute;tica revel&oacute; que en 2024 se llevaron a cabo 20,5 millones de procedimientos cosm&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos, lo que supone un aumento del 44% con respecto a 2020, a&ntilde;o en el que las horas que pasamos vi&eacute;ndonos a nosotros mismos mientras observ&aacute;bamos a los dem&aacute;s a trav&eacute;s de Zoom fomentaron una mayor autovigilancia de nuestra propia apariencia. En junio del a&ntilde;o pasado, la Agencia Australiana de Regulaci&oacute;n de los Profesionales de la Salud endureci&oacute; la normativa, pero debido a la naturaleza descentralizada del sector, es dif&iacute;cil encontrar estad&iacute;sticas concluyentes y existen normas estrictas sobre c&oacute;mo se pueden anunciar estos procedimientos.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres, por supuesto, siempre se han sometido a tratamientos de belleza y han luchado contra la presi&oacute;n de mantener la ilusi&oacute;n de la juventud en un mundo en el que los cuerpos femeninos de m&aacute;s edad se consideran menos valiosos y menos visibles. Por muchas <em>influencers</em> de melena canosa que veamos, e independientemente de que actrices como <a href="https://www.theguardian.com/culture/2025/feb/23/pamela-anderson-baywatch-last-showgirl-liam-neeson" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pamela Anderson aparezcan sin maquillaje</a>, sigue existiendo un p&aacute;nico generalizado al &ldquo;envejecimiento natural&rdquo; &mdash;como demuestra la reacci&oacute;n negativa que recibi&oacute; la actriz Rachel Ward, de 68 a&ntilde;os, cuando en enero public&oacute; <a href="https://www.instagram.com/reels/DSgt5TtkfBY/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en redes</a> una imagen de su cara sin retocar, con arrugas que reflejaban el paso del tiempo&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La Dra. Renae Fomiatti, investigadora s&eacute;nior del Centro Australiano de Investigaci&oacute;n sobre Sexo, Salud y Sociedad de la Universidad La Trobe, lleva casi dos a&ntilde;os estudiando la aceptaci&oacute;n de las intervenciones est&eacute;ticas. &ldquo;Son f&aacute;cilmente accesibles y la gente puede acudir durante la pausa para comer; el tiempo de recuperaci&oacute;n es m&iacute;nimo&rdquo;, afirma. &ldquo;Pero esto pasa por alto lo invasivos que son los mensajes culturales y la presi&oacute;n que se ejerce en torno al envejecimiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Estos tratamientos] son fácilmente accesibles y la gente puede acudir durante la pausa para comer; el tiempo de recuperación es mínimo. Pero esto pasa por alto lo invasivos que son estos mensajes culturales y la presión que se ejerce en torno al envejecimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Renae Fomiatti</span>
                                        <span>—</span> investigadora (Universidad La Trobe)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fomiatti, una acad&eacute;mica feminista, cree que es importante cuestionar la dicotom&iacute;a de que existen formas naturales y antinaturales de envejecer para las mujeres. &ldquo;El cuerpo es social&rdquo;, afirma. &ldquo;Siempre ha habido intervenciones est&eacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El papel de muchas mujeres contempor&aacute;neas se ha descrito como el de &ldquo;emprendedoras est&eacute;ticas&rdquo;, cuyos cuerpos reflejan la l&oacute;gica de mercado en el sistema neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas de las mujeres a las que entrevist&eacute; describieron sentirse vulnerables ante el envejecimiento, en lo que respecta al mercado laboral y a las oportunidades profesionales a medida que se hac&iacute;an mayores&rdquo;, afirma Fomiatti. &ldquo;La gente recurre a estos tratamientos para mitigar el sufrimiento que les produce el envejecimiento, pero al hacerlo, tambi&eacute;n se est&aacute;n alineando con las normas dominantes de belleza juvenil y de raza blanca, y eso hace que se sientan mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya no se trata solo de evitar parecer viejas y cansadas, afirma Fomiatti. Ahora nos enfrentamos a una avalancha de datos que nos permite mapear nuestros rostros, ya sea virtualmente mediante IA o f&iacute;sicamente con tratamientos cosm&eacute;ticos: &ldquo;No hay ninguna parte del cuerpo o del rostro que no est&eacute; sometida a la imperiosa necesidad constante de optimizar, mejorar y realzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Felicity West, que comenz&oacute; su carrera en una cl&iacute;nica de est&eacute;tica de lujo y ahora trabaja en el barrio de Brunswick, en Melbourne, ha observado que, a medida que los tratamientos est&eacute;ticos se han normalizado y son cada vez m&aacute;s indetectables, tambi&eacute;n est&aacute;n siendo adoptados por un sector m&aacute;s amplio de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es ning&uacute;n secreto entre las mujeres de entre 30 y 40 a&ntilde;os; lo comentan con sus amigas y comparan a los profesionales&rdquo;, afirma West, quien a&ntilde;ade que los hombres representan una proporci&oacute;n cada vez mayor de su clientela. &ldquo;No hace mucho tiempo, si te somet&iacute;as a un tratamiento&hellip; no se te mov&iacute;a ni un m&uacute;sculo de la cara, pero ahora nos inclinamos por tratamientos m&aacute;s sutiles e imperceptibles y, literalmente, no hay nadie a quien no haya atendido: mujeres j&oacute;venes, mujeres maduras, abogadas, trabajadoras sociales, camareras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo que tienen estos nuevos procedimientos es que parecen intencionadamente m&aacute;s accesibles que antes, pero esa accesibilidad a veces puede hacer que las mujeres se sientan peor&rdquo;, afirma la Dra. Jasmine Fardouly, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la Universidad de S&iacute;dney. La llegada de las intervenciones est&eacute;ticas al dentista, al centro comercial &mdash;en lugar de a la cl&iacute;nica de lujo en el barrio de alto <em>standing</em>&mdash; ha hecho que su aire de exclusividad se desvanezca, pero ha posicionado los tratamientos como una opci&oacute;n de consumo habitual, al igual que un corte de pelo o una manicura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que tambi&eacute;n hay una reacci&oacute;n contraria a la cantidad de dinero y tiempo que las mujeres dedican a su aspecto f&iacute;sico. Esto puede crear una brecha de clase, ya que solo las mujeres que pueden permitirse estos tratamientos pueden alcanzar esos ideales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La llegada de las intervenciones estéticas al dentista o al centro comercial ha hecho que su aire de exclusividad se desvanezca, pero ha posicionado los tratamientos como una opción de consumo habitual, al igual que un corte de pelo o una manicura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Munson afirma que, como profesora suplente, el salario de un d&iacute;a le da para un solo tratamiento de b&oacute;tox. &ldquo;Es una cantidad importante para nosotras, pero mi pareja se encarga de la econom&iacute;a del hogar&rdquo;, dice. &ldquo;Recuerdo que, cuando era adolescente, iba a depilarme las cejas. A medida que te haces mayor, al llegar a los 20, empiezas a hacerte tratamientos faciales m&aacute;s intensivos. Es lo normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tania Zanetich, de 45 a&ntilde;os, una profesional del mundo de las finanzas que irradia un glamour discreto, me cuenta por Zoom que ha observado que las intervenciones est&eacute;ticas se han vuelto m&aacute;s habituales entre sus amigas y compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo amigas de todas las culturas, edades y presupuestos; algunas tienen los labios muy marcados, parecen haberse sometido a alg&uacute;n tratamiento y quieren dar una imagen de riqueza, mientras que otras somos m&aacute;s sutiles&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Zanetich lleva inyect&aacute;ndose b&oacute;tox y rellenos desde mediados de los treinta. Al principio, lo que la impuls&oacute; fueron los dolores de cabeza y las arrugas del entrecejo que hab&iacute;a notado que se le estaban formando. &ldquo;Me lo presentaron como una medida preventiva contra el envejecimiento, al tiempo que me ayudaba cl&iacute;nicamente, y disfrut&eacute; de los beneficios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo percibe como una forma de proyectar confianza y competencia al mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El otro d&iacute;a, bromeando con mi contable, le dije que, sin duda, el btox deber&iacute;a ser deducible de impuestos, porque en el trabajo parece que no puedo fruncir el ce&ntilde;o&rdquo;, dice riendo. &ldquo;Si alguien dice algo en una reuni&oacute;n, parezco serena. Creo que, en un entorno corporativo, si eres madre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, cuando te presentas con cierto decoro, esa imagen se traduce en un nivel de competencia que podr&iacute;a extenderse a mi capacidad para hacer bien mi trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que aceptan o se resisten a las intervenciones est&eacute;ticas suelen ser objeto de polarizaci&oacute;n en el debate cultural. Sin embargo, la lenta generalizaci&oacute;n de estos procedimientos pone de manifiesto una larga historia de c&oacute;mo las mujeres han sabido lidiar con dilemas complejos. Lo que antes era una opci&oacute;n poco habitual se est&aacute; replanteando ahora como una elecci&oacute;n personal o una decisi&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres de mi entorno dicen: 'Si tuviera que elegir entre mi b&oacute;tox o comprar comida, recortar&iacute;a en la comida' por c&oacute;mo les hace sentir y c&oacute;mo les permite afrontar el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, sonr&iacute;e Zenetich. &ldquo;No juzgo a nadie. Creo que la sociedad ya juzga lo suficiente a las mujeres como para que nos juzguemos unas a otras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neha Kale]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 20:12:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="917822" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="917822" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Bótox,Estética,Belleza,Consumo,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora barcelonesa publica 'Dame veneno que quiero vivir. Skincare, bótox, miedo a envejecer y linaje femenino' en la colección Nuevos cuadernos de Anagrama, un ensayo sobre la presión estética que huye de los juicios y promueve la concienciación</p><p class="subtitle">El primer pinchazo: por qué cada vez más gente pasa de la crema antiarrugas a la jeringuilla</p></div><p class="article-text">
        Cuando parec&iacute;a que el sentido com&uacute;n ganaba la batalla a la cultura de la dieta, lleg&oacute; la obsesi&oacute;n por la piel inmaculada. Sin manchas, rojeces, marcas de acn&eacute; ni arrugas, por supuesto. Inyectarse b&oacute;tox o seguir una rutina de <em>skincare</em> de diez pasos se considera algo corriente. Sobre todo desde que <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;los pinchacitos&rsquo;</a> se han abaratado y la gama de cosm&eacute;ticos es casi inabarcable. Adem&aacute;s, hay una novedad: la edad para entrar en la rueda del rostro perfecto ha descendido <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta la preadolescencia</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora Leticia Sala, autora de t&iacute;tulos como <em>Los cisnes de Macy&rsquo;s</em> (Reservoir Books) y exitosa <em>newsletter </em><a href="https://leticiasala.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Magical Thinking</em></a>, observ&oacute; este nuevo mandamiento est&eacute;tico y decidi&oacute; bucear en sus profundidades. De su investigaci&oacute;n naci&oacute; <em>Dame veneno que quiero vivir. Skincare, b&oacute;tox, miedo a envejecer y linaje femenino</em>, un ensayo publicado en la colecci&oacute;n Nuevos cuadernos de Anagrama. Una reflexi&oacute;n que huye de los juicios y promueve la concienciaci&oacute;n. &ldquo;Quiz&aacute; quien lo lea, la pr&oacute;xima vez que vea a su amiga, igual se lo plantee dos veces antes de <a href="https://www.eldiario.es/era/responder-amigas-critican-propio-peso-aspecto_1_13199475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decirle que tiene una arruga</a>&rdquo;&rsquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Tengo esperanza de que podamos hacer peque&ntilde;os cambios individuales que operan en la cotidianidad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los agradecimientos finales cuenta que aplaz&oacute; otros proyectos para sacar con premura este ensayo. &iquest;Por qu&eacute; tanta prisa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso que los escritores podemos escribir desde miles de lugares: desde la memoria, desde la nostalgia, etc&eacute;tera. Pero hay un tipo de mirada, un tipo de impulso que surge cuando vemos un cambio en la realidad. Este libro viene de esa percepci&oacute;n, sent&iacute; que me hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o un momento en medio de una peli y hab&iacute;a vuelto y ya no entend&iacute;a nada de la trama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de la violencia est&eacute;tica, que es un t&eacute;rmino que acu&ntilde;&oacute; la soci&oacute;loga especialista en Estudios de la Mujer Esther Pineda en 2012. &iquest;Qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pineda supo leer una realidad que probablemente nos ha pasado a muchas mujeres en los momentos m&aacute;s cotidianos. Por ejemplo, yo fui a hacerme un tratamiento facial, una hidrataci&oacute;n &lsquo;inocente&rsquo; y la esteticista me pregunt&oacute; si dorm&iacute;a de lado. Yo estaba muy impresionada por su capacidad de adivinar algo imposible de saber y ella me dijo: &ldquo;Es que no hace falta que me lo jures, tu escote habla solo&rdquo;. Ese comentario, supuestamente libre de malicia, ampli&oacute; una zona problem&aacute;tica de mi cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; esto es la violencia est&eacute;tica. Yo planteo este ejemplo del escote para que cada persona que lo lea se lo lleve a su propia experiencia y se d&eacute; cuenta. Creo que hay mucho trabajo colectivo por hacer para cambiar el lenguaje, porque tiene unos efectos m&aacute;s profundos de los que quiz&aacute;s pensamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primero fue la cultura de la dieta, ahora la necesidad de la piel perfecta &iquest;Nos encontramos en un momento &aacute;lgido de violencia est&eacute;tica contra las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Es curioso lo que ha llegado a cambiar este tema desde que mand&eacute; el libro a imprenta, aunque por suerte llegu&eacute; a comentar el tema del <a href="https://www.eldiario.es/temas/ozempic/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ozempic</a> en el texto. Hubo un momento donde parec&iacute;a que colectivamente est&aacute;bamos benefici&aacute;ndonos del <a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento </a><a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body positive</em></a> y ve&iacute;amos a mujeres con diferentes cuerpos en campa&ntilde;as de publicidad, etc&eacute;tera. Pero, de pronto, lleg&oacute; la nueva obsesi&oacute;n por frenar el envejecimiento en el rostro y adem&aacute;s se le est&aacute; a&ntilde;adiendo la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vuelta a la hiperdelgadez.</a> Ahora las dos, la piel y la figura, est&aacute;n en el foco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n hay un enorme despertar, porque las mujeres hace much&iacute;simos a&ntilde;os que estamos d&aacute;ndole vueltas a esto. Hay miles de mujeres que est&aacute;n ahora denunciando en Espa&ntilde;a y en el resto del mundo aspectos relacionados con este tema. A ver qu&eacute; acaba pasando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando le comenté a mis amigos que el bótox es un veneno, no lo sabían. Siento que no se están llegando a conocer sus efectos a medio o largo plazo; insisten en que el bótox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va, pero no es tan cierto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esa violencia est&eacute;tica est&aacute; promovida, en gran parte, por unos titanes muy complicados de vencer: la industria cosm&eacute;tica y la farmac&eacute;utica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil pensar que eres menos que una hormiga al lado de unos monstruos como la industria cosm&eacute;tica y el sector farmac&eacute;utico, que es de los m&aacute;s poderosos que existe. Encima van y se juntan, porque ya tenemos asimilado que si una crema es de farmacia, entonces es buena. Pero, al mismo tiempo, hay peque&ntilde;os movimientos que quiero creer que despertar&aacute;n un poquito la conciencia colectiva en ese aspecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, hay gente que ya est&aacute; intentando que no exista la palabra &lsquo;antiedad&rsquo; [algunos medios, activistas y marcas]. Es horrorosa, porque la edad es lo que nos hace ganar a la muerte, ir ganando a&ntilde;os. As&iacute; que, como m&iacute;nimo, siempre es mejor que no haya una pasividad extrema de aceptar que envejecer est&aacute; mal, que las arrugas son el enemigo y conformarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> se ha amparado bajo el paraguas del autocuidado. Un t&eacute;rmino un tanto tramposo. Se identifica como algo positivo, pero tambi&eacute;n puede convertirse en una obligaci&oacute;n cotidiana m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo a las mujeres, que siempre hemos estado asociadas al cuidado: el que se supone que tengo que dar a mis hijos, a mis padres cuando sean mayores o a lo que sea, ahora es para m&iacute;. Pero como t&uacute; bien dices, es una trampa. Hay un momento en el libro en el que hago una peque&ntilde;a distinci&oacute;n entre lo que es autocuidado y lo que es esclavitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que no hay nada de malo, sino que es precioso, hacer un ritual [de autocuidado] con nosotras mismas. Como ponerme una mascarilla el domingo por la noche y ver <em>Aqu&iacute; no hay quien viva</em> con mi pareja, por ejemplo. Solo faltar&iacute;a que tuviese que sentirme mal por eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es diferente que bajo esa premisa yo me someta a retoques que, o bien me dan miedo porque no me gustan las agujas, o bien no tengo muy claro los efectos que eso puede tener, o bien son car&iacute;simos y me estoy endeudando para llegar a ellos. Eso no es autocuidado, es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace una comparaci&oacute;n del b&oacute;tox con la hero&iacute;na en cuanto a la adicci&oacute;n y la dependencia emocional. Podr&iacute;a asociarse tambi&eacute;n al efecto que pueden tener los ansiol&iacute;ticos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, al final, es algo a lo que est&aacute;s enganchado, sea hero&iacute;na o lo que sea: tiene un efecto que dura solo un tiempo y necesitas volver a &eacute;l para volver a sentirlo. Despu&eacute;s de la epidemia de la hero&iacute;na en los 80, la adicci&oacute;n al tabaco, al tel&eacute;fono&hellip; meternos ahora en otra nueva igual es como para pens&aacute;rselo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo le coment&eacute; a mis amigos, que no viven en una cueva ni son tontos precisamente, que el b&oacute;tox es un veneno, no lo sab&iacute;an. Siento que no se est&aacute;n llegando a conocer los efectos m&aacute;s a medio o largo plazo, porque todo el rato insisten en que el b&oacute;tox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va. Por eso me extiendo en el texto citando a gente que ha investigado sobre el tema, porque no es tan cierto que el b&oacute;tox se acaba yendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se ponen bótox para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y luego que realmente tiene un efecto en nuestra forma de sentir, que eso es apabullante. Afecta en la forma en la que leemos las emociones de los dem&aacute;s y disminuye la ira. Hasta los a&ntilde;os 80, el diagn&oacute;stico &lsquo;histeria&rsquo; estaba totalmente ligado a la mujer en los libros de psicolog&iacute;a normales: no se nos permit&iacute;a enfadarnos y si nos enfad&aacute;bamos &eacute;ramos unas hist&eacute;ricas. Pues tal vez hay que plantearse si ponerse b&oacute;tox y que disminuya esa ira es una buena idea. Porque no nos hemos ganado la capacidad de enfado para que ahora venga un producto y nos la vuelva a quitar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque ya no sea un tema tab&uacute; y mucha gente diga abiertamente que se ha puesto b&oacute;tox, a&uacute;n se sigue culpabilizando, de alguna manera, a &lsquo;la v&iacute;ctima&rsquo; de haber seguido las normas del sistema.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se me hab&iacute;a ocurrido esta forma de decirlo, me encanta lo de que al final es culpabilizar a la v&iacute;ctima. Yo todo rato intento matizar que estoy dando esta informaci&oacute;n, pero no soy del culto antib&oacute;tox, porque me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se lo ponen para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder.
    </p><p class="article-text">
        Ponerse extremista ser&iacute;a otro modo de mantenernos separadas y una forma muy f&aacute;cil de que siguiera ganando el patriarcado y esas creencias, que por suerte las estamos desbancando ya, de que entre las mujeres nos llevamos mal. Dentro de darle una vuelta a lo del b&oacute;tox, no me gustar&iacute;a que una mujer se sintiera enjuiciada porque ser&iacute;a un fracaso de este libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los inyectables son tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de clase. Con su extensi&oacute;n por abaratamiento y accesibilidad, quiz&aacute; finalmente quien no se los aplique ser&aacute; la gente que no tenga dinero o la que tengan tanto que puedan decidir no hacerlo sin que ello tenga consecuencias en su trabajo o su vida personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente, me encanta esta observaci&oacute;n. En el libro menciono a Carlota Casiraghi y cito un art&iacute;culo en el que dec&iacute;an que iba como con la cara lavada y no se hab&iacute;a hecho nada, de forma positiva. Parece que el poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases absolutamente m&aacute;s privilegiadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de los de las ni&ntilde;as que empiezan con la rutina del </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> cuando son muy peque&ntilde;as, las &lsquo;Sephora Kids&rsquo;. &iquest;De d&oacute;nde sacan el dinero las ni&ntilde;as para comprar todos esos productos, por muy baratos que sean?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Has dado en el clavo con algo que yo no me pregunto en el libro pero, efectivamente, de alg&uacute;n lugar ha de salir ese dinero y ah&iacute; est&aacute; la responsabilidad, es ah&iacute; donde est&aacute; el foco. Y, por norma general, son los padres quienes dan ese dinero. Ya hay un consentimiento expreso o t&aacute;cito de que estos ni&ntilde;os accedan a estos productos aunque la dermatolog&iacute;a est&aacute; viendo m&aacute;s casos de dermatitis de los que nunca ha habido.
    </p><p class="article-text">
        No me gustar&iacute;a que una mujer que s&iacute; que ha recurrido a tratamiento se sintiera mal por este libro, pero en el colectivo de las ni&ntilde;as me parece que esa tolerancia ya no procede tanto. Yo creo que s&iacute; es importante levantar la voz un poco m&aacute;s alto y decir: &ldquo;Estas ni&ntilde;as son esponjas. Ahora mismo todo lo que hagan y lo que se les diga, no va a ser tan f&aacute;cil de que luego se lo quiten de su sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque todo lo que te pasa en la infancia y en la adolescencia se te queda grabado para el resto de tu vida. S&iacute;, todos vamos a estar bajo ese paraguas de la presi&oacute;n est&eacute;tica, etc&eacute;tera; pero intentemos que no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas. Y me da mucha pena, por eso al final del libro hago esa menci&oacute;n a que quiz&aacute;s la madre es la primera <em>influencer.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos vamos a estar bajo el paraguas de la presión estética, pero intentemos que [a las niñas] no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Explica que los beb&eacute;s aprenden a entender la realidad a trav&eacute;s de las caras de sus madres. Pero si el b&oacute;tox paraliza los m&uacute;sculos, esos rostros no se mueven.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay evidencia cient&iacute;fica de que el beb&eacute; necesita la emoci&oacute;n de su madre para sobrevivir. Necesitan verla re&iacute;r, fruncir el ce&ntilde;o, etc&eacute;tera, porque les est&aacute; ayudando a leer la realidad, es el puente para comprender este mundo en el que les han metido.
    </p><p class="article-text">
        Las chicas que ahora tienen 20 a&ntilde;os y est&aacute;n empezando con el baby b&oacute;tox para prevenir la aparici&oacute;n de arrugas, cuando decidan ser madres quiz&aacute; con 35 a&ntilde;os, llevar&aacute;n 15 con b&oacute;tox bajo la piel. Seguramente, habr&aacute;n tenido que aumentar la dosis y muy probablemente ah&iacute; habr&aacute;n perdido mucha expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente que puede sonar dist&oacute;pico, pero no quer&iacute;a dejar de ponerlo. Y hago una menci&oacute;n al psicoanalista Massimo Recalcati, que dec&iacute;a que incluso le puede provocar una tremenda angustia al ni&ntilde;o no ver esas expresiones en la madre, porque &iquest;c&oacute;mo va a saber este beb&eacute; si es porque tiene una depresi&oacute;n o es porque usa b&oacute;tox?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro termina con una serie de propuestas individuales y colectivas. &iquest;Cu&aacute;les cree que son las esenciales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo colectivo, yo veo factible que la educaci&oacute;n empiece en los colegios. &iquest;Por qu&eacute; no hacemos que vengan dermat&oacute;logos a los colegios a explicarles que lo que est&aacute;n haciendo ahora tiene consecuencias el d&iacute;a de ma&ntilde;ana? Como se hizo en su momento con la educaci&oacute;n sobre salud sexual, que nos ense&ntilde;aban c&oacute;mo se pon&iacute;a un preservativo. Es posible que los chavales les escuchen antes a ellos que a sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Y luego en las propuestas individuales es un poco lo de antes, que yo creo mucho en el efecto osmosis. Ojal&aacute; haya m&aacute;s conversaci&oacute;n social al respecto, si ahora mismo otras mujeres hubieran escuchado esta conversaci&oacute;n que estamos teniendo, estoy segura de que alucinar&iacute;an con la violencia est&eacute;tica que han recibido y algo peque&ntilde;o se transformar&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 20:19:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="774223" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="774223" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estética,Bótox,Envejecimiento,Piel,Tendencias,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amparo Serrano de Haro reivindica en la clausura de las jornadas ‘Paradoxa’  una nueva mirada feminista sobre la historia del arte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/amparo-serrano-haro-clausura-jornadas-filosoficas-paradoxa-defensa-estetica-feminista_1_13171711.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/168ab94a-0fa9-44e3-841c-486190803de3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141669.jpg" width="4654" height="2618" alt="Amparo Serrano de Haro reivindica en la clausura de las jornadas ‘Paradoxa’  una nueva mirada feminista sobre la historia del arte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora cerró en Cáceres la XX edición del encuentro filosófico con una ponencia sobre género, poder y revisión crítica del canon artístico, presentada por la profesora de filosofía Inma Morillo Blanco </p></div><p class="article-text">
        Las XX Jornadas Filos&oacute;ficas 'Paradoxa' de C&aacute;ceres cerraron su edici&oacute;n de 2026 con una reflexi&oacute;n incisiva sobre arte y g&eacute;nero de la mano de la historiadora del arte Amparo Serrano de Haro (Ara de Haro), cuya ponencia, titulada <em>Introducci&oacute;n a una est&eacute;tica feminista</em>, puso el broche final a un ciclo que durante meses ha abordado las tensiones entre est&eacute;tica, pol&iacute;tica y representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La sesi&oacute;n de clausura, celebrada en la Biblioteca P&uacute;blica de C&aacute;ceres, estuvo presentada por la profesora de filosof&iacute;a Inma Morillo Blanco, del Instituto Santa Eulalia de M&eacute;rida, quien introdujo a Serrano de Haro destacando su s&oacute;lida trayectoria acad&eacute;mica y su contribuci&oacute;n a la revisi&oacute;n cr&iacute;tica de la Historia del Arte. En un contexto marcado por el lema de estas jornadas &mdash;'Arte y filosof&iacute;a: a la b&uacute;squeda de una est&eacute;tica en el campo de batalla'&mdash;, la intervenci&oacute;n de la investigadora situ&oacute; el foco en las relaciones de poder que atraviesan la producci&oacute;n art&iacute;stica y en la necesidad de repensar los marcos te&oacute;ricos tradicionales desde una perspectiva feminista.
    </p><p class="article-text">
        Doctora por la Universidad Nacional de Educaci&oacute;n a Distancia y formada tambi&eacute;n en la Universidad Complutense de Madrid, Serrano de Haro ha desarrollado una carrera que combina la docencia universitaria con la investigaci&oacute;n y la difusi&oacute;n del conocimiento. Su trayectoria internacional incluye etapas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y estudios de posgrado en la Universidad de Columbia y la Universidad de Nueva York, experiencias que han marcado una mirada abierta y cr&iacute;tica sobre el arte contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Durante su intervenci&oacute;n, la ponente subray&oacute; c&oacute;mo la historiograf&iacute;a art&iacute;stica ha sido construida hist&oacute;ricamente desde par&aacute;metros excluyentes que han invisibilizado a numerosas creadoras. En esta l&iacute;nea, reivindic&oacute; el papel de los estudios de g&eacute;nero en la recuperaci&oacute;n, catalogaci&oacute;n y an&aacute;lisis de la producci&oacute;n art&iacute;stica femenina, un &aacute;mbito en el que ha participado activamente a trav&eacute;s de diversos proyectos de investigaci&oacute;n. &ldquo;No se trata solo de a&ntilde;adir nombres de mujeres al relato&rdquo;, vino a plantear, &ldquo;sino de cuestionar los criterios mismos con los que se ha construido ese relato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo, que supera las setenta publicaciones entre libros, monograf&iacute;as, art&iacute;culos y cap&iacute;tulos de libro, incluye t&iacute;tulos como Mujeres en el arte: espejo y realidad o Vida de Remedios Varo, donde se evidencia una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n centrada en la iconograf&iacute;a, la teor&iacute;a cr&iacute;tica y los estudios feministas. A esta labor acad&eacute;mica suma tambi&eacute;n su faceta literaria, desarrollada bajo el seud&oacute;nimo Ara de Haro, con la que ampl&iacute;a su campo de reflexi&oacute;n desde la creaci&oacute;n narrativa.
    </p><p class="article-text">
        La ponencia encaj&oacute; con precisi&oacute;n en el esp&iacute;ritu de unas jornadas que han reunido desde enero a especialistas como Fernando Castro Fl&oacute;rez, Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Javier o Jos&eacute; Luis Molinuevo, en un programa que ha alternado conferencias, debates y espacios de puesta en com&uacute;n. La propuesta de Serrano de Haro no solo cerr&oacute; el ciclo, sino que dej&oacute; planteadas preguntas de fondo sobre el papel del arte en la construcci&oacute;n simb&oacute;lica de las desigualdades y sobre la capacidad de la teor&iacute;a cr&iacute;tica para transformarlas.
    </p><p class="article-text">
        Con la evaluaci&oacute;n final y la clausura institucional a cargo de la presidenta de la Asociaci&oacute;n de Filosof&iacute;a de Extremadura, Raquel Rodr&iacute;guez Ni&ntilde;o, las jornadas 'Paradoxa' concluyen una edici&oacute;n que ha consolidado a C&aacute;ceres como espacio de pensamiento contempor&aacute;neo, donde la filosof&iacute;a y el arte se cruzan para interrogar el presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/amparo-serrano-haro-clausura-jornadas-filosoficas-paradoxa-defensa-estetica-feminista_1_13171711.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 09:13:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/168ab94a-0fa9-44e3-841c-486190803de3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141669.jpg" length="2795749" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/168ab94a-0fa9-44e3-841c-486190803de3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141669.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2795749" width="4654" height="2618"/>
      <media:title><![CDATA[Amparo Serrano de Haro reivindica en la clausura de las jornadas ‘Paradoxa’  una nueva mirada feminista sobre la historia del arte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/168ab94a-0fa9-44e3-841c-486190803de3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141669.jpg" width="4654" height="2618"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Cáceres,Estética,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Controlar la inflamación y rutinas para pieles perfectas: ya no es solo la delgadez, hay nuevos estándares de belleza para torturar a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/controlar-inflamacion-rutinas-pieles-perfectas-no-delgadez-hay-nuevos-estandares-belleza-torturar-mujeres_129_13129585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccc9c6d6-dcb2-46f7-83db-70c0b911bc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Controlar la inflamación y rutinas para pieles perfectas: ya no es solo la delgadez, hay nuevos estándares de belleza para torturar a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los mandatos estéticos se disfrazan ahora de salud y bienestar, y crean un nuevo canon, también imposible, que genera obsesión, problemas de autoestima e inseguridad: ¿es casualidad o es parte de un momento de reacción conservadora que busca en la belleza una manera de someter a las mujeres?</p><p class="subtitle">“Consigue un sabor agradable en tu zona íntima”: tu coño no es el problema a pesar de los anuncios
</p></div><p class="article-text">
        Parches para tapar la boca mientras duermes. Tiras de sujeci&oacute;n para contener la papada. Dietas anti inflamatorias para combatir la grasa o mejorar tu aspecto. Bebidas especiales, dietas y suplementos para contribuir a ese mismo objetivo. Rutinas de limpieza e hidrataci&oacute;n de cara que incluyen decenas de pasos y productos, por la ma&ntilde;ana y por la noche, para conseguir pieles perfectas. Cualquier mujer que se encuentre entre la adolescencia y la vejez se habr&aacute; topado, y con frecuencia, con algunas de estas tendencias. La delgadez extrema de los 90 y primeros de los 2000 fue el canon de belleza en el que crecimos las j&oacute;venes de entonces. Lejos de relajarse, el est&aacute;ndar de la delgadez se renueva: lo hace a trav&eacute;s de conceptos que suenan a salud y medicina, y lo hace mezclado con nuevos ideales de belleza imposibles de alcanzar, como los que hablan de pieles 'de cristal', sin poros e imperfecciones, y para los que el mercado nos ofrece cientos de productos, rutinas y tratamientos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La persecuci&oacute;n de la delgadez nunca ha desaparecido. Lo que estamos viendo es una intensificaci&oacute;n y una reformulaci&oacute;n. Los est&aacute;ndares est&eacute;ticos imposibles no son nuevos. Lo que ocurre es que se transforman constantemente. Cuando parece que estamos m&aacute;s cerca de alcanzar un ideal &mdash;en esa promesa de que ahora s&iacute; es posible&mdash;, ese ideal se redefine y se desplaza. Cambian las reglas del juego: ya no es solo estar delgada, sino estar delgada, tonificada, sin 'inflamaci&oacute;n', con piel perfecta&hellip; No es que el canon desaparezca o se democratice, sino que se vuelve m&aacute;s complejo y, en cierto modo, m&aacute;s exigente&rdquo;, resume la psic&oacute;loga experta en alimentaci&oacute;n, imagen corporal y trauma Roc&iacute;o Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas pensadoras feministas, el auge de estos nuevos c&aacute;nones no es casual, sino que est&aacute; relacionado con un momento de reacci&oacute;n conservadora contra la efervescencia feminista y los avances sociales empujados por las mujeres. Ya lo escribi&oacute; la intelectual Naomi Wolf en <em>El mito de la belleza</em> hace 35 a&ntilde;os: la obsesi&oacute;n por la delgadez y la belleza femenina no es una cuesti&oacute;n meramente est&eacute;tica, sino una manera de disciplinar y controlar a las mujeres, que quedan absorbidas y anestesiadas por estos mandatos. Es m&aacute;s complicado sentirse sujeto de derechos y tener tiempo y energ&iacute;a para pelearlos si te hacen sentir mal contigo misma constantemente. El culto a la delgadez y a un tipo concreto de belleza es una manera de conseguir la sumisi&oacute;n femenina.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el discurso de seguir tal o cual dieta para adelgazar ha sido sustituido por el relato de la inflamaci&oacute;n. &ldquo;Te dicen 'haz esto para desinflamarte', 'para regular tu cuerpo', 'para cuidar tu salud'. Pero en muchos casos, el objetivo de fondo sigue siendo el mismo: la p&eacute;rdida de peso o el acercamiento a un ideal corporal concreto&rdquo;, prosigue Rodr&iacute;guez, que asiste a un auge de la palabra inflamaci&oacute;n en su consulta, un concepto amplio y poco definido &ldquo;que permite envolver de legitimidad m&eacute;dica pr&aacute;cticas que, en esencia, no son tan diferentes de las dietas de siempre&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Patologizar el cuerpo</h2><p class="article-text">
        La nutricionista Azahara Nieto lleva tiempo advirtiendo de esta tendencia que encubre, dice, un culto a la delgadez. Kate Moss y Claudia Schiffer en revistas y pasarelas. Christina Aguilera o Britney Spears en la m&uacute;sica. Nicole Kidman o Angelina Jolie en las pantallas. Ellas fueron las referentes de la belleza de los 90 y comienzos de los dos mil. Si ese canon pareci&oacute; relajarse durante un tiempo, ahora vuelve disfrazado de preocupaci&oacute;n por la salud y el bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora nos dicen que estamos gordas a trav&eacute;s de la inflamaci&oacute;n. Ese discurso se sit&uacute;a mucho en la &eacute;poca de perimenopasia y menopausia, que siempre han sido algo vergonzoso y en las que el cuerpo va cambiando, y desde ah&iacute; nos est&aacute;n vendiendo una dieta que restringe un mont&oacute;n de alimentos porque supuestamente inflaman, aunque no haya evidencia, que se recomienden un mont&oacute;n de suplementos...&rdquo;, apunta Nieto. 
    </p><p class="article-text">
        A la inflamaci&oacute;n, se suma el &eacute;nfasis en la microbiota o el cortisol. &ldquo;Este uso de t&eacute;rminos m&eacute;dicos fuera de contexto lo que genera es una hipervigilancia corporal tremenda y, por lo tanto, tambi&eacute;n much&iacute;sima ansiedad con el cuerpo. Porque en muchos casos lo que ocurre es que se patologizan sensaciones corporales que responden a la normalidad. Adem&aacute;s, se est&aacute; produciendo una medicalizaci&oacute;n de la vida cotidiana: procesos fisiol&oacute;gicos b&aacute;sicos como la digesti&oacute;n, los cambios hormonales a lo largo del ciclo menstrual, la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos o incluso el cansancio dejan de percibirse como parte de la variabilidad normal del cuerpo y pasan a interpretarse como se&ntilde;ales de que algo no funciona bien. Esto empuja a muchas mujeres a sentirse constantemente en falta, como si su cuerpo necesitara ser corregido o intervenido de manera permanente&rdquo;, explica la psic&oacute;loga Roc&iacute;o Rodr&iacute;guez.
    </p><h2 class="article-text">Locura por la 'glass skin'</h2><p class="article-text">
        La locura por conseguir una 'glass skin' -una piel extremadamente luminosa e hidratada, sin manchas, granos ni marcas- lleva tiempo inundando las redes sociales y las publicaciones sobre tendencias y belleza. La psic&oacute;loga Roc&iacute;o Rodr&iacute;guez percibe en consulta la obsesi&oacute;n, incluso el desarrollo de trastornos &ldquo;ligados al culto a la piel y al <em>skincare routine&rdquo;. </em>La distancia entre la percepci&oacute;n propia y c&oacute;mo creemos que deber&iacute;a ser nuestra piel o nuestro cuerpo, dice, abre una brecha en la que pueden verse afectadas la autoestima y el autoconcepto y llegar a provocar la aparici&oacute;n de s&iacute;ntomas ansioso-depresivos. Esos s&iacute;ntomas, sostenidos en el tiempo, pueden desembocar en trastornos de la conducta alimentaria o en trastorno dism&oacute;rfico corporal.
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>&ldquo;Claramente hay problem&aacute;ticas psicol&oacute;gicas que se relacionan con este tipo de conductas. Por ejemplo, el trastorno dism&oacute;rfico corporal, que implica una preocupaci&oacute;n intensa por percibir alguna parte del cuerpo como defectuosa o incorrecta, o los trastornos de la conducta alimentaria, muy vinculados a la insatisfacci&oacute;n corporal. Al final, cuando aumenta la obsesi&oacute;n con una parte concreta del cuerpo &mdash;como la piel&mdash; o con el cuerpo en general, aparece esa necesidad constante de mejorar, optimizar y acercarse a determinados est&aacute;ndares de belleza. Y eso suele generar una insatisfacci&oacute;n creciente, sobre todo cuando comparamos nuestro cuerpo percibido con el ideal que creemos que deber&iacute;amos alcanzar&rdquo;, afirma la experta.
    </p><p class="article-text">
        La escritora Aida Gonz&aacute;lez Rossi acaba de publicar 'Gorda sinverg&uuml;enza. Usar el lenguaje para habitar el cuerpo'<em> </em>(Debate). Para la autora, la violencia est&eacute;tica toma nuevas formas, ahora bajo la apariencia &ldquo;de cuidarnos, invertir en nosotras, ser mejores&rdquo;. &ldquo;Al final, esto no es m&aacute;s que obligarnos a tener una especie de canon de nosotras mismas (que es, por supuesto, la versi&oacute;n nuestra que m&aacute;s se acerque a los mandatos sociales y al canon general, que adem&aacute;s siempre es blanco, cis, etc.), un poco como si fu&eacute;ramos bloques que hay que picar para llegar a la escultura, el verdadero yo que nos dar&iacute;a todas las respuestas&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        La historiadora feminista Tatiana Romero ha preparado un taller para repensar la belleza. Con <em>Clean look y u&ntilde;as acr&iacute;licas: la colonialidad de la belleza y la (im)posibilidad de desconolizar el deseo</em> quiere reflexionar sobre c&oacute;mo la idea de belleza est&aacute; atravesada por una mirada de g&eacute;nero y colonial: los estereotipos y mandatos est&aacute;n pensados desde esos par&aacute;metros y, por tanto, dejan necesariamente fuera a un mont&oacute;n de sujetos. Pone como ejemplo como desde el racismo cient&iacute;fico hab&iacute;a quien defin&iacute;a lo bello como &ldquo;parecerse lo m&aacute;s posible a la cabeza de una escultura griega&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tener miles de rutinas de belleza, las <em>skin routine</em> interminables, las correas para sujetar papadas o la normalizaci&oacute;n de medicamentos como Ozempic le parece a Romero un paso m&aacute;s en la violencia est&eacute;tica, &ldquo;un disciplinamiento de los cuerpos que, una vez m&aacute;s, es funcional al capitalismo que estamos viviendo ahora mismo&rdquo;. La moda del 'clean look', una apariencia elegante pero discreta, que parece invitar a mostrar la clase y el estatus pero sin que se note mucho, que en su nombre en ingl&eacute;s se equipara a 'lo limpio', nos dice que eso es 'lo bello' y lo correcto frente a otras tendencias que convierten a muchas mujeres en sujetos que solo pueden ser ex&oacute;ticos, imperfectos, menos interesantes y deseables.
    </p><p class="article-text">
        A Gonz&aacute;lez Rossi le llama la atenci&oacute;n la moda de ponerse pegatinas sobre los granos (peque&ntilde;os adhesivos para, por ejemplo, cicatrizar r&aacute;pido o suavizar el aspecto). &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; priorizamos tanto que cicatricen lo m&aacute;s r&aacute;pido posible? Esos parches tambi&eacute;n pueden ser transparentes. Al final es una forma de establecer un tab&uacute;, de colocar un s&iacute;mbolo de 'esto no deber&iacute;a estar aqu&iacute;, as&iacute; que no lo tomes como parte de mi rostro' cuando el <em>skincare</em> 'falla' y no nos lleva del todo hacia esa escultura que deber&iacute;amos ser. Es como si ya no fuera solamente el hecho de que no sea vea el grano, sino el gesto p&uacute;blico de corregirlo, de ocultarlo. Lo mismo pasa cuando somos gordas y sentimos la necesidad de manifestar todo el rato que estamos haciendo dieta, o ejercicio&rdquo;, concluye. Porque si no consigues llegar al ideal, al menos tienes que demostrarle al mundo que lo est&aacute;s intentando con todas tus fuerzas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/controlar-inflamacion-rutinas-pieles-perfectas-no-delgadez-hay-nuevos-estandares-belleza-torturar-mujeres_129_13129585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 20:22:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ccc9c6d6-dcb2-46f7-83db-70c0b911bc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3538868" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ccc9c6d6-dcb2-46f7-83db-70c0b911bc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3538868" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Controlar la inflamación y rutinas para pieles perfectas: ya no es solo la delgadez, hay nuevos estándares de belleza para torturar a las mujeres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ccc9c6d6-dcb2-46f7-83db-70c0b911bc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Belleza,Estética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hasta 1.300 euros por un tratamiento que nunca recibieron: detienen por estafa a la dueña de una clínica estética en San Blas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/1-300-euros-tratamiento-recibieron-detienen-estafa-duena-clinica-estetica-san-blas_1_13064948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/532f1147-2384-4753-ae0b-fb1758b326ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hasta 1.300 euros por un tratamiento que nunca recibieron: detienen por estafa a la dueña de una clínica estética en San Blas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Policía Nacional calcula que la regente de este establecimiento, de la que sospechaban que pretendía huir del país, se ha cobrado más de 130 víctimas con este método de estafa. El centro funcionaba con normalidad hasta el día de su detención</p><p class="subtitle">Doctoras falsas y ácido hialurónico caducado en un salón de estética de Vallehermoso desmantelado por la Policía</p></div><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a Nacional ha detenido a la regente de un centro est&eacute;tico situado en el distrito madrile&ntilde;o de San Blas como presunta autora de un delito de estafa. Seg&uacute;n ha informado el cuerpo en un comunicado, la mujer ofrec&iacute;a a otras personas sus servicios de belleza mediante una serie de bonos, que factur&oacute; hasta un d&iacute;a antes del cierre de la cl&iacute;nica sin previo aviso. 
    </p><p class="article-text">
        Estos bonos se vend&iacute;an, pero nunca se recib&iacute;an. La Jefatura Superior de Polic&iacute;a de Madrid ha contabilizado m&aacute;s de 130 v&iacute;ctimas, cada una de ellas con un perjuicio econ&oacute;mico entre los 70 y los 1.300 euros, dependiendo del tratamiento y n&uacute;mero de sesiones. La detenci&oacute;n definitiva se produjo despu&eacute;s de que los agentes advirtieran que la sospechosa pretend&iacute;a abandonar Madrid y eludir a la Justicia. 
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones comenzaron en febrero, cuando varias afectadas acudieron a las dependencias policiales. Al parecer, este centro de belleza funcionaba con normalidad y vend&iacute;a sesiones o bonos de distintos tratamientos, desde la depilaci&oacute;n l&aacute;ser hasta otros tratamientos est&eacute;ticos m&aacute;s avanzados. 
    </p><p class="article-text">
        Estos servicios fueron comprados y agendados hasta un d&iacute;a antes del cierre del local, dejando pendientes de realizaci&oacute;n numerosas citas sin ponerse en contacto con los clientes para anularlas o comunicar el cierre definitivo de la cl&iacute;nica. Avanzadas las pesquisas, los agentes identificaron y localizaron a una mujer que figura como &uacute;nica regente del establecimiento.
    </p><h2 class="article-text">Colg&oacute; un cartel de &ldquo;cerrado temporalmente&rdquo; en la puerta</h2><p class="article-text">
        La cl&iacute;nica, desde el mismo d&iacute;a del cierre, rotul&oacute; en un cartel en la puerta del local &ldquo;cerrado temporalmente&rdquo; siendo esta la &uacute;nica forma comunicaci&oacute;n a los afectados del cese del negocio. Los agentes establecieron varios dispositivos con el fin de esclarecer lo que hab&iacute;a ocurrido en la cl&iacute;nica, anticipando la detenci&oacute;n de la presunta autora por observar a la investigada con una maleta y sospechar que tuviera intenci&oacute;n de eludir la acci&oacute;n de la justicia. La detenci&oacute;n se produjo el 24 de febrero, y la acusada ya ha pasado a disposici&oacute;n judicial. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press, Somos Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/1-300-euros-tratamiento-recibieron-detienen-estafa-duena-clinica-estetica-san-blas_1_13064948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 09:51:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/532f1147-2384-4753-ae0b-fb1758b326ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="10673665" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/532f1147-2384-4753-ae0b-fb1758b326ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10673665" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hasta 1.300 euros por un tratamiento que nunca recibieron: detienen por estafa a la dueña de una clínica estética en San Blas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/532f1147-2384-4753-ae0b-fb1758b326ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estética,Estafas,San Blas,Policía Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Estuvo realmente Jim Carrey en los Premios César? Estaba irreconocible y ahora un maquillador asegura que todo el mundo pudo ser engañado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estuvo-realmente-jim-carrey-premios-cesar-irreconocible-ahora-maquillador-asegura-mundo-pudo-enganado-pm_1_13034855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/055d266e-2c44-465b-97ca-25c6ae7158f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Estuvo realmente Jim Carrey en los Premios César? Estaba irreconocible y ahora un maquillador asegura que todo el mundo pudo ser engañado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Teoría de la conspiración - Usuarios de distintas plataformas compararon retratos antiguos con fotografías recientes y señalaron cambios en facciones concretas, lo que dio pie a mensajes que insinuaban un posible reemplazo durante su paso por Francia</p><p class="subtitle">La última película en la que apareció Robert Redford es una de las más taquilleras de la historia y casi nadie lo sabe</p></div><p class="article-text">
        La cara es lo primero que el p&uacute;blico usa para reconocer a alguien. Cuando algunos <strong>famosos cambian rasgos con cirug&iacute;a, maquillaje extremo o filtros digitales</strong>, parte de la audiencia empieza a dudar y surgen teor&iacute;as que hablan incluso de <strong>sustituciones</strong>. Esas sospechas suelen apoyarse en comparaciones de fotos antiguas con im&aacute;genes recientes, donde se se&ntilde;alan diferencias en p&oacute;mulos, mand&iacute;bula o sonrisa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jim Carrey</strong> ha sido uno de los nombres que m&aacute;s comentarios ha provocado en este sentido en los &uacute;ltimos d&iacute;as. Su aspecto reciente ha servido de base para<strong> especulaciones que circularon con rapidez en redes sociales</strong>, alimentando la idea de que no era la misma persona sobre la alfombra roja.
    </p><h2 class="article-text">La organizaci&oacute;n francesa respondi&oacute; y confirm&oacute; que todo estaba previsto desde meses antes</h2><p class="article-text">
        Ese clima de sospecha tuvo una respuesta clara por parte de la organizaci&oacute;n de los galardones franceses. <strong>Gregory Caulier</strong>, delegado general de los Premios C&eacute;sar, explic&oacute; a <em>Variety</em> que la presencia de Jim Carrey estaba prevista desde meses antes y <strong>neg&oacute; cualquier suplantaci&oacute;n</strong>. El actor acudi&oacute; a la ceremonia celebrada el jueves 26 de febrero en el teatro L&rsquo;Olympia y recibi&oacute; un <strong>C&eacute;sar Honor&iacute;fico</strong> por su trayectoria.
    </p><div id="fb-root"></div><script async defer src="https://connect.facebook.net/es_ES/sdk.js#xfbml=1&version=v19.0"></script><div class="fb-post" data-href="https://www.facebook.com/photo/?fbid=1852119988889768&set=pb.100022753533554.-2207520000"></div><p class="article-text">
        Caulier afirm&oacute; que la visita hab&iacute;a sido organizada desde el verano anterior y detall&oacute; que existieron ocho meses de conversaciones para preparar el momento. En esa misma intervenci&oacute;n defendi&oacute; que<strong> no hab&iacute;a motivo para sospechas </strong>y cerr&oacute; la cuesti&oacute;n con una afirmaci&oacute;n tajante.
    </p><h2 class="article-text">Una publicaci&oacute;n de Alexis Stone dispar&oacute; los comentarios y multiplic&oacute; la sospecha</h2><p class="article-text">
        La imagen que aviv&oacute; los comentarios surgi&oacute; tras una publicaci&oacute;n del maquillador de efectos especiales <strong>Alexis Stone</strong>. En su cuenta comparti&oacute; una imagen de la noche con el texto &ldquo;Alexis Stone como Jim Carrey en Par&iacute;s&rdquo;, una frase que<strong> no confirmaba nada pero que aliment&oacute; las dudas </strong>porque su trabajo consiste en caracterizaciones que transforman por completo el aspecto de una persona.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DVWs5RNDHSz/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <em>Cosmopolitan</em>, miles de usuarios reaccionaron en pocos minutos y la actriz <strong>Megan Fox </strong>escribi&oacute; &ldquo;no puedo soportar m&aacute;s estr&eacute;s ahora mismo necesito saber si esto es real&rdquo;. Esa intervenci&oacute;n multiplic&oacute; el alcance de esta teor&iacute;a y situ&oacute; la sospecha en primer plano.
    </p><h2 class="article-text">La representante del actor sali&oacute; al paso y defendi&oacute; que acudi&oacute; personalmente a la gala</h2><p class="article-text">
        Frente a esa ola de comentarios, la publicista del actor<strong>, Marleah Leslie</strong>, habl&oacute; con <em>TMZ</em> y dej&oacute; clara su versi&oacute;n. Leslie, que trabaja desde hace a&ntilde;os con Carrey y le acompa&ntilde;&oacute; en la gala, afirm&oacute; en ese medio que &ldquo;Jim Carrey asisti&oacute; a los Premios C&eacute;sar, donde acept&oacute; su Premio C&eacute;sar Honorario&rdquo;. Con esa frase busc&oacute; <strong>zanjar cualquier teor&iacute;a sobre dobles o pr&oacute;tesis</strong>. Adem&aacute;s, su presencia en el teatro formaba parte del grupo cercano que viaj&oacute; con &eacute;l a la capital francesa.
    </p><p class="article-text">
        El propio Caulier aport&oacute; m&aacute;s detalles sobre esa comitiva cuando explic&oacute; en <em>Variety</em> que el int&eacute;rprete <strong>acudi&oacute; con su pareja, su hija, su nieto y doce amigos y familiares</strong>. Tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute; que su publicista le acompa&ntilde;&oacute; durante la estancia y que <strong>Michel Gondry</strong>, director con el que ha rodado una pel&iacute;cula y dos series, estuvo presente y celebr&oacute; el reencuentro.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el aspecto f&iacute;sico del actor, que es lo que m&aacute;s polvareda ha levantado en redes, Caulier rest&oacute; importancia a los comentarios y afirm&oacute; que &ldquo;para m&iacute; no es un problema&rdquo;. En la misma conversaci&oacute;n a&ntilde;adi&oacute; que se quedaba con &ldquo;su generosidad, su amabilidad, su benevolencia y su elegancia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El discurso en franc&eacute;s y la presencia de su equipo reforzaron la versi&oacute;n oficial</h2><p class="article-text">
        La entrega del galard&oacute;n se produjo en la 51&ordf; edici&oacute;n de los Premios C&eacute;sar, bajo las l&aacute;mparas del hist&oacute;rico L&rsquo;Olympia, un escenario que atrajo a fot&oacute;grafos y asistentes habituales de la industria francesa. Carrey pos&oacute; ante las c&aacute;maras, salud&oacute; y pronunci&oacute; un <strong>discurso que hab&iacute;a preparado en franc&eacute;s durante meses</strong>, seg&uacute;n detall&oacute; Caulier, que cont&oacute; que el actor le consultaba la pronunciaci&oacute;n exacta de ciertas palabras. Esa preparaci&oacute;n previa contradice la idea de una aparici&oacute;n improvisada o fingida y muestra un trabajo real antes de la ceremonia.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DVPgX4wDBud/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Cuando las im&aacute;genes circularon por plataformas digitales, algunos usuarios revisaron sus gestos y expresiones para buscar diferencias respecto a a&ntilde;os anteriores. Ese examen minucioso aliment&oacute; numerosas teor&iacute;as que hablaban de <strong>cambios radicales en su rostro y de posibles sustituciones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las declaraciones de los organizadores y de su entorno profesional apuntaron en la misma direcci&oacute;n y coincidieron en que<strong> se trataba del propio actor</strong> que acud&iacute;a a recoger un reconocimiento previsto con antelaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/estuvo-realmente-jim-carrey-premios-cesar-irreconocible-ahora-maquillador-asegura-mundo-pudo-enganado-pm_1_13034855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 15:00:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/055d266e-2c44-465b-97ca-25c6ae7158f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="54152" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/055d266e-2c44-465b-97ca-25c6ae7158f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54152" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Estuvo realmente Jim Carrey en los Premios César? Estaba irreconocible y ahora un maquillador asegura que todo el mundo pudo ser engañado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/055d266e-2c44-465b-97ca-25c6ae7158f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Actores,Cine,Premios,Estética,Cirugía estética,Teorías de la conspiración,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clara Nuño, periodista y escritora: “A la gente guapa se la trata mejor, pero es un arma de doble filo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/clara-nuno-periodista-escritora-gente-guapa-trata-mejor-arma-doble-filo_1_13016793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4a635a0-d3cc-44b2-8d5c-a30d265d44c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clara Nuño, periodista y escritora: “A la gente guapa se la trata mejor, pero es un arma de doble filo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿A qué niña con vestido no le han dicho que cierre las piernas porque se le ven las bragas? ¿Qué mujer no se ha sentido insegura por su físico? 'Las niñas guapas no pagan dinero' (Aguilar) es una novela sobre la presión estética que acompaña a las mujeres</p><p class="subtitle">Esclavas de la belleza: pínchate los labios, María, pínchate</p></div><p class="article-text">
        Si una lectora de unos treinta o cuarenta y pocos a&ntilde;os se entrega al libro <em>Las ni&ntilde;as bonitas no pagan dinero</em> de la periodista y escritora Clara Nu&ntilde;o sin informaci&oacute;n adyacente, podr&iacute;a pensar que se trata de un ensayo. De uno que describe quiz&aacute; no todas, pero s&iacute; muchas de las situaciones a las que se han tenido que enfrentar cantidad de mujeres desde su infancia hasta su edad actual. Y los lectores varones tampoco se librar&iacute;an del espejo, aunque no sean los protagonistas. Sin embargo, es una novela y acaba de llegar a las librer&iacute;as de la mano de la editorial Aguilar.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que se expone en la cubierta posterior del volumen, casi como una presentaci&oacute;n &ndash;&ldquo;Este libro es una gran farsa. Salvo cuando no lo es&rdquo;&ndash;, la autora ha plasmado tantas escenas o posibles conversaciones que pudieron ser reales que no parece que haya mentira sino recuerdo. &iquest;A qu&eacute; ni&ntilde;a con vestido no le han dicho que cierre las piernas porque se le ven las bragas? &iquest;Qu&eacute; adolescente no se ha preocupado por la rapidez o lentitud de su desarrollo corporal? &iquest;Qu&eacute; mujer no se ha sentido insegura por su f&iacute;sico? &iquest;A cu&aacute;ntos hombres han rechazado pese a ser el &lsquo;novio perfecto&rsquo;? &iquest;Y qui&eacute;n no pierde horas y horas haciendo <em>scroll</em> en su m&oacute;vil?
    </p><p class="article-text">
        Todo eso est&aacute; en la obra de Clara Nu&ntilde;o, cuya intenci&oacute;n principal era plasmar en ella las presiones sobre el f&iacute;sico que reciben las mujeres desde la ni&ntilde;ez a trav&eacute;s de la trayectoria hasta que cumple 33 a&ntilde;os. &ldquo;Es ficci&oacute;n y las ficciones son mentiras. Est&aacute;n sacadas de tu imaginaci&oacute;n o de c&oacute;mo t&uacute; manipulas la vida, el mundo&rdquo;, comenta a elDiario.es. Pero matiza que hay elementos reales, como cosas que les sucedieron a sus amigas o que ha escuchado a lo largo del tiempo: &ldquo;Hay muchas veces que oigo por la calle o estoy escuchando a alguien contar una historia y pienso que eso es narrativa, es literatura&rdquo;. Confiesa que tiene la aplicaci&oacute;n de notas de su m&oacute;vil llena de frases, comentarios o an&eacute;cdotas que le han contado otras personas: &ldquo;Lo t&iacute;pico, una quedada en un bar y alguien dice algo que le pas&oacute; a su t&iacute;a en los 80&rdquo;. Eso quiz&aacute; llegue a ser un relato de Nu&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese origen real solo es el escenario y el pie de una trama que despu&eacute;s desfila por los caminos que la escritora escoge: &ldquo;Por un lado est&aacute;s contando algo que ocurri&oacute;, pero por otro te est&aacute;s inventando algo a ra&iacute;z de un apunte que te han dado&rdquo;. De hecho, el germen de este trabajo fue un art&iacute;culo period&iacute;stico (es decir, hechos reales y contrastados) que se public&oacute; en este mismo medio titulado <a href="https://www.eldiario.es/era/esclavas-de-la-belleza_1_11547830.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esclavas de la belleza: p&iacute;nchate los labios, Mar&iacute;a, p&iacute;nchate</em></a><em>.</em> &ldquo;En principio iba a ser un reportaje normal sobre c&oacute;mo se est&aacute; democratizando la cirug&iacute;a est&eacute;tica en mujeres menores de 30 a&ntilde;os&rdquo;, explica, &ldquo;antes lo ve&iacute;as en las famosas o en cierto tipo de &eacute;lites y ahora es algo que ha llegado a la gente de a pie, porque sigue siendo caro pero est&aacute; m&aacute;s cerca del p&uacute;blico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero aquel trabajo al uso, deriv&oacute; en un ejercicio de periodismo &lsquo;gonzo&rsquo; y acudi&oacute; en persona a una cl&iacute;nica est&eacute;tica sin desvelar su profesi&oacute;n para ver qu&eacute; tratamientos le recomendaban a una mujer de 27 a&ntilde;os como ella. Finalmente, el art&iacute;culo mezcl&oacute; ambos formatos y funcion&oacute; muy bien, as&iacute; que apareci&oacute; la editorial Aguilar con una propuesta para escribir un libro sobre esta tem&aacute;tica: el resultado est&aacute; ahora en las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En la novela este tema aparece aunque de forma residual, porque la parte de la infancia, adolescencia y primera juventud tienen m&aacute;s peso y se desarrolla entre finales de los a&ntilde;os 90 y primera d&eacute;cada de los 2000. Pero si la narradora hubiese sido adolescente a d&iacute;a de hoy, habr&iacute;a sido una tem&aacute;tica inevitable que quiz&aacute; se hubiese sumado a <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la de la delgadez a toda costa</a>, porque los focos de presi&oacute;n sobre la normatividad del cuerpo no se alternan, se acumulan. Durante una escena, ense&ntilde;a a sus amigas a vomitar en una especie de taller de inicio a la bulimia, sin ser consciente de ello. Hoy, posiblemente despu&eacute;s de haber vaciado sus entra&ntilde;as, habr&iacute;an seguido con la rutina de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/adolescentes-once-anos-skin-care-peluqueria-frustracion_1_12716882.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>skincare.</em></a>&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes veías la cirugía estética en las famosas o en cierto tipo de élites, y ahora es algo que ha llegado a la gente de a pie, sigue siendo caro pero está más cerca del público</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es una generalizaci&oacute;n, pero se venden un mont&oacute;n de cosas que no te hacen falta a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;as de 12 o 13 a&ntilde;os</a>&rdquo;, sostiene Nu&ntilde;o y afirma que cualquier dermat&oacute;logo te recomienda tener la piel hidratada y utilizar protecci&oacute;n solar y punto. &ldquo;Yo creo que las chicas que tienen ahora 15 o 16 a&ntilde;os, por el momento concreto en el que estamos viviendo, lo tienen m&aacute;s dif&iacute;cil que las de aquella generaci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><h2 class="article-text">El lujo de la belleza natural</h2><p class="article-text">
        Hay un detalle muy importante en el relato y es que la protagonista es guapa y lo sabe. Su madre siempre ha sido bella y se ha esforzado para que la edad no &lsquo;estropee&rsquo; su aspecto, consciente del poder que tiene la imagen de una persona en la sociedad. Aunque su descendiente no lo es desde el principio, cuando llega a la pubertad y se desarrolla, se convierte en su viva imagen. Y se somete a los rituales que le transmite sin maldad, como si fuesen una receta de cocina, que van desde pasar un poquito de hambre a la tortura de la depilaci&oacute;n con cera o m&aacute;quina depiladora, nunca con cuchilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nu&ntilde;o dice en el libro que para sobrevivir matamos a la madre y casi nunca al padre: &ldquo;Al final, las mujeres tienen esa carga impuesta socialmente de ser las encargadas del criado, de la manutenci&oacute;n, de moldear a los hijos y a las hijas sobre c&oacute;mo deben ser. Entonces recaen sobre ella las violencias y los amores&rdquo;. Aunque la autora se&ntilde;ala que ahora hay muchos m&aacute;s hombres implicados en la crianza, es &ldquo;algo sist&eacute;mico y a ellas se las culpabiliza m&aacute;s de las cosas. Puede que ellos no les digan nada a las hijas porque, en primer lugar, ya saben que va a haber alguien que lo va a hacer, entonces no tienen que ejercer esa presi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, su progenitora ha crecido con la ense&ntilde;anza generalizada de que &ldquo;es la mujer la que se expone, la que se muestra, la que es el pavo real ante el mundo&rdquo; y se lo transmite a ella. Ambas han tenido la &ldquo;ventaja evolutiva de la belleza&rdquo;, un aspecto que quiso explorar porque &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/belleza-face-card-problema-ultimo-cumplido-viral_1_12845549.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A la gente guapa se la trata mejor</a>, se le hace m&aacute;s caso, es posible que lleguen a mejores puestos de trabajo&rdquo;, manifiesta pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala que: &ldquo;Es un arma de doble filo&rdquo;.<strong> </strong>Pone como ejemplo de ese peligro casos de abusos a j&oacute;venes que quieren ser modelos y encontrar su sitio en la industria de la moda, o a los hombres que exhiben a sus parejas femeninas bellas como trofeos. Con su personalidad, la narradora es el ejemplo perfecto de esa vulnerabilidad: &ldquo;Yo quer&iacute;a jugar con una persona que es perfectamente consciente de d&oacute;nde est&aacute;, del poder que tiene, pero sigue cayendo en todas las violencias que est&aacute;n preparadas para todas las mujeres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A día de hoy, socialmente la pareja también es un complemento, entre muchas otras cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Le ocurre con sus parejas masculinas, a las que no siempre escoge por lo bien que la tratan porque sus criterios de selecci&oacute;n no se mueven en esos par&aacute;metros. Le gusta gustar y que quien la acompa&ntilde;e en su cotidianidad entre dentro de su canon de belleza. Eso hace que, a veces, haga da&ntilde;o y que otras muchas, se lo hagan a ella. &ldquo;A d&iacute;a de hoy, socialmente la pareja tambi&eacute;n es un complemento, entre muchas otras cosas&rdquo;, manifiesta Nu&ntilde;o, &ldquo;entonces ella va buscando un chico guapo, que le quede bien. &iquest;Qu&eacute; pasa? Que te puede quedar bien est&eacute;ticamente, pero luego puede ser pues no tan bonito como parece&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al tratarse de una trama que se desarrolla entre la ni&ntilde;ez y la primera juventud, la amistad tiene un gran peso en ella. Sobre todo esa que, en algunas ocasiones se parece casi a una relaci&oacute;n de pareja por el nivel de intensidad en los sentimientos que se profieren. La protagonista tiene amigas que desaparecen de forma natural con el paso de los a&ntilde;os por los caminos que toman las vidas y otras con las que rompe de manera m&aacute;s abrupta y dolorosa. &ldquo;La amistad es amor y yo creo que muchas personas hemos sufrido m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdidas de grandes amistades</a> que de amores&rdquo;, declara Nu&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La narraci&oacute;n llega hasta los 33 a&ntilde;os de la protagonista, una cifra que no es aleatoria. La novela ten&iacute;a que estar centrada en personas que hubiesen nacido a finales de los 90, adultos j&oacute;venes hoy. Hasta el final, la escritora no sab&iacute;a con qu&eacute; edad quer&iacute;a despedirse de ella pero finalmente pens&oacute;: &ldquo;Qu&eacute; mejor edad que la de Jesucristo&rdquo;, comenta, entre risas. La situaci&oacute;n en la que la deja no es la ideal, pero el final es abierto: &ldquo;Mi idea es que quede a gusto del consumidor. Si la quieres maltratar, puedes. Si le quieres dar una salvaci&oacute;n, tambi&eacute;n. Yo creo que juego ah&iacute; con que ella siempre tiene una v&iacute;a de escape, algo a lo que agarrarse&rdquo;, concluye. Y cada cual escoge si la toma o no. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/clara-nuno-periodista-escritora-gente-guapa-trata-mejor-arma-doble-filo_1_13016793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 21:20:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d4a635a0-d3cc-44b2-8d5c-a30d265d44c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="134898" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d4a635a0-d3cc-44b2-8d5c-a30d265d44c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="134898" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Clara Nuño, periodista y escritora: “A la gente guapa se la trata mejor, pero es un arma de doble filo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d4a635a0-d3cc-44b2-8d5c-a30d265d44c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Belleza,Cosmética,Estética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cáceres apuesta por el pensamiento crítico como brújula social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/educacion/caceres-apuesta-pensamiento-critico-brujula-social_1_12923829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1c4292f-a614-4385-823e-2fcc0eab3938_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cáceres apuesta por el pensamiento crítico como brújula social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las 'XX Jornadas Filosóficas Paradoxa' abordan el cruce entre arte, estética y conflicto desde enero hasta abril de 2026 en la Biblioteca Pública y el Ateneo de Cáceres</p><p class="subtitle">Markus Gabriel, filósofo: “La política no tiene el poder de hacer mejor a la humanidad”</p></div><p class="article-text">
        Bajo el lema 'Arte y filosof&iacute;a: a la b&uacute;squeda de una est&eacute;tica en el campo de batalla', las<em> XX Jornadas Filos&oacute;ficas Paradoxa </em>vuelven a situar a C&aacute;ceres como un espacio de encuentro para el pensamiento cr&iacute;tico, el debate intelectual y la reflexi&oacute;n colectiva. El ciclo est&aacute; organizado por la Asociaci&oacute;n de Fil&oacute;sofos Extreme&ntilde;os (AFEx) y el CPR de C&aacute;ceres, con la colaboraci&oacute;n de la Biblioteca P&uacute;blica de C&aacute;ceres y el Ateneo de C&aacute;ceres, y se desarrollar&aacute; en ambas sedes.
    </p><p class="article-text">
        Las jornadas tienen una marcada vocaci&oacute;n educativa y p&uacute;blica. Est&aacute;n dirigidas preferentemente a profesionales y docentes del &aacute;rea de Filosof&iacute;a, pero abiertas a toda la ciudadan&iacute;a, con el objetivo de acercar el pensamiento filos&oacute;fico a los debates actuales y reforzar su papel como herramienta de an&aacute;lisis del mundo que habitamos.
    </p><p class="article-text">
        Entre los fines del ciclo se encuentra presentar, mediante la exposici&oacute;n y el debate abierto, los aspectos m&aacute;s relevantes de la relaci&oacute;n entre arte y filosof&iacute;a, dos disciplinas que han tenido un peso decisivo en la transformaci&oacute;n del pensamiento y en la forma en que las personas interpretan la realidad y se interpretan a s&iacute; mismas. Las jornadas aspiran tambi&eacute;n a ofrecer un espacio de mediaci&oacute;n cr&iacute;tica sobre la realidad social, el sujeto que la piensa y las estructuras mentales y art&iacute;sticas desde las que se construye, cuestionando prejuicios y errores y analizando sus implicaciones en la convivencia y en la configuraci&oacute;n de las sociedades actuales.
    </p><p class="article-text">
        El programa se inaugurar&aacute; el s&aacute;bado 24 de enero con la conferencia de Fernando Castro Fl&oacute;rez, uno de los principales te&oacute;ricos espa&ntilde;oles del arte contempor&aacute;neo, cr&iacute;tico de arte y ensayista, cuya obra ha reflexionado de forma constante sobre est&eacute;tica, poder, violencia simb&oacute;lica y cultura visual en contextos de crisis. Su intervenci&oacute;n abordar&aacute; 'La diplomacia por otros medios, maniobra y contraofensivas est&eacute;ticas', en una reflexi&oacute;n sobre el arte como espacio de disputa pol&iacute;tica y simb&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        La segunda sesi&oacute;n se celebrar&aacute; el s&aacute;bado 28 de febrero y contar&aacute; con la ponencia de Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Javier, centrada en la est&eacute;tica de la destrucci&oacute;n, un an&aacute;lisis que dialoga con los escenarios actuales de devastaci&oacute;n, conflicto y colapso de los relatos tradicionales de progreso.
    </p><p class="article-text">
        El ciclo continuar&aacute; el 7 de marzo con Jos&eacute; Luis Molinuevo, que reflexionar&aacute; sobre los cambios de la est&eacute;tica cl&aacute;sica ante el avance de la inteligencia artificial y las transformaciones tecnol&oacute;gicas que afectan a la creaci&oacute;n art&iacute;stica y a la percepci&oacute;n del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La clausura tendr&aacute; lugar el 25 de abril con la intervenci&oacute;n de Amparo Serrano de Haro, fil&oacute;sofa y referente en pensamiento feminista, que ofrecer&aacute; una introducci&oacute;n a la est&eacute;tica feminista. Su trabajo ha puesto el foco en la cr&iacute;tica a los c&aacute;nones tradicionales de la est&eacute;tica, hist&oacute;ricamente construidos desde una mirada masculina, y en la necesidad de incorporar las experiencias, cuerpos y saberes de las mujeres al pensamiento filos&oacute;fico y art&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las ponencias, todas las sesiones incluyen espacios de debate y puesta en com&uacute;n, reforzando el car&aacute;cter participativo de unas jornadas que buscan dotar al profesorado de herramientas te&oacute;ricas y conceptuales para su labor docente, promover el ejercicio intelectual y fomentar una ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica y formada.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto marcado por la polarizaci&oacute;n, la desinformaci&oacute;n, la aceleraci&oacute;n tecnol&oacute;gica y el debilitamiento de los marcos democr&aacute;ticos, la celebraci&oacute;n de unas jornadas de filosof&iacute;a abiertas a la ciudadan&iacute;a se convierte en un acto de responsabilidad p&uacute;blica. La filosof&iacute;a, lejos de ser un saber abstracto o residual, ofrece hoy un espacio imprescindible para pensar el conflicto, cuestionar los discursos hegem&oacute;nicos y recuperar la capacidad de an&aacute;lisis cr&iacute;tico. 'Paradoxa' reivindica el pensamiento como bien com&uacute;n, como pr&aacute;ctica necesaria para comprender el presente y dise&ntilde;ar futuros m&aacute;s justos y habitables, recordando que sin reflexi&oacute;n no hay democracia que se sostenga ni sociedad que pueda mirarse a s&iacute; misma con honestidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/educacion/caceres-apuesta-pensamiento-critico-brujula-social_1_12923829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 10:09:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f1c4292f-a614-4385-823e-2fcc0eab3938_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="215520" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f1c4292f-a614-4385-823e-2fcc0eab3938_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="215520" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cáceres apuesta por el pensamiento crítico como brújula social]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f1c4292f-a614-4385-823e-2fcc0eab3938_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Arte,Estética,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro de cada diez mujeres se arrepiente de reconstruirse el pecho tras el cáncer: "Tengo dos trozos de plástico en mi cuerpo, sano no es"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cuatro-diez-mujeres-arrepiente-reconstruirse-pecho-cancer-trozos-plastico-cuerpo-sano-no_1_12921281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a52d80af-38b4-4d9d-858a-ca900a66e00e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro de cada diez mujeres se arrepiente de reconstruirse el pecho tras el cáncer: &quot;Tengo dos trozos de plástico en mi cuerpo, sano no es&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación de Emakunde recaba testimonios tanto de mujeres mastectomizadas, focalizándose en la decisión posterior de reconstruirse o no, como de profesionales de la salud con el objetivo de realizar propuestas y recomendaciones para mejorar el proceso de toma de decisión de las pacientes</p><p class="subtitle">'¿Orain zer?', la historia mujeres que deciden libremente reconstruirse o no el pecho tras la mastectomía por el cáncer
</p></div><p class="article-text">
        Cuatro de cada diez mujeres que optan por realizarse una reconstrucci&oacute;n mamaria tras la mastectom&iacute;a despu&eacute;s de pasar un c&aacute;ncer reconocen sentirse insatisfechas o arrepentidas de la decisi&oacute;n quir&uacute;rgica y los resultados est&eacute;ticos obtenidos. Entre las razones de ello est&aacute; la presi&oacute;n est&eacute;tica por cumplir unos c&aacute;nones de belleza espec&iacute;ficos, la falta de informaci&oacute;n sobre los resultados por parte del personal sanitario o las expectativas que cada una puede llegar a tener. Estas son algunas de las conclusiones de la investigaci&oacute;n&nbsp;<a href="https://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/publicaciones_bekak/es_def/adjuntos/beca_2023_3.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&ldquo;Proyecto I-MAST: an&aacute;lisis y descripci&oacute;n del riesgo de discriminaci&oacute;n y el uso de recursos asistenciales del colectivo de mujeres mastectomizadas&rdquo;</strong></a>, realizada por un equipo de investigadoras formado por Garbi&ntilde;e Lozano, Maialen Araolaza, Maider Lamarain, Olalla Ondarra, Alazne Mujica, Olatz Mercader y Ane Arbillaga, becada por el Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde). 
    </p><p class="article-text">
        Las investigadoras han recabado informaci&oacute;n y los testimonios tanto de mujeres mastectomizadas, focaliz&aacute;ndose en la decisi&oacute;n posterior de reconstruirse o no, como de profesionales de la salud con el objetivo de realizar propuestas y recomendaciones para mejorar el proceso de toma de decisi&oacute;n de las pacientes. Seg&uacute;n recogen, el arrepentimiento es menor entre las mujeres que optan por no reconstruirse el pecho, aunque el cuestionamiento social por tomar esa decisi&oacute;n est&aacute; presente en algunas de ellas. &ldquo;La ortopedista me dijo: &rdquo;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s sin pr&oacute;tesis?&ldquo; Y yo: &rdquo;S&iacute;, &iquest;por?, es que me es muy inc&oacute;modo.&ldquo; Y me respondi&oacute;: &rdquo;Pues eso es porque no has probado una buena pr&oacute;tesis&ldquo; y le digo: &rdquo;No, es que he probado tres.&ldquo; &rdquo;Pues te voy a decir una cosa, llevo 40 a&ntilde;os en esto en esta cl&iacute;nica y no he conocido a nadie que ande sin pr&oacute;tesis y sin nada, adem&aacute;s te voy a decir una cosa, si no usas nada se te va a doblar, se te va a torcer la espalda, porque hay que buscar una simetr&iacute;a&ldquo; y entonces le dije: &rdquo;Bueno, pues siempre tiene que haber una primera.&ldquo;, reconoce una de las mujeres que ha pasado por el proceso. 
    </p><p class="article-text">
        En la investigaci&oacute;n, las mujeres, un total de 135 participantes con una media de edad de 53 a&ntilde;os, cuentan las complicaciones y los riesgos que pod&iacute;an asociarse a la cirug&iacute;a, tambi&eacute;n de los posibles rechazos de los implantes y del dolor que pod&iacute;a generar una pr&oacute;tesis externa en la piel que hab&iacute;a recibido radioterapia. Esta manera de entender la salud les llev&oacute; a cuestionar si someterse a la reconstrucci&oacute;n era realmente saludable. &ldquo;El proceso de quitar y cerrar es el m&aacute;s simple y menos invasivo realmente, porque no te metes un cuerpo extra&ntilde;o en el tuyo. Yo tengo dos trozos de pl&aacute;stico en mi cuerpo, al final no deja de ser un cuerpo extra&ntilde;o que est&aacute; ah&iacute;. Es bastante menos sano que si hablamos de salud. Podr&iacute;an explicar que una de las decisiones es m&aacute;s sana y la otra m&aacute;s est&eacute;tica, pero salud no es meterte un pl&aacute;stico en la piel, digamos&rdquo;, sostiene otra de las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas de ellas, tambi&eacute;n relatan las molestias que les ocasionan las pr&oacute;tesis temporales antes de realizarse la reconstrucci&oacute;n. &ldquo;Lleg&oacute; un momento en el que yo ten&iacute;a la piel en carne viva y a&uacute;n y todo usaba un sujetador con la pr&oacute;tesis de algod&oacute;n. Llegaba a casa a la noche y me quitaba el sujetador y me levantaba a piel. A pesar de ello, al d&iacute;a siguiente me volv&iacute;a a poner el sujetador con la pr&oacute;tesis. Eso es algo que ahora me parece ahora incre&iacute;ble y que no lo volver&iacute;a a hacer. Qu&eacute; ciega estaba&rdquo;, lamenta otra de las mujeres que ha participado en la investigaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podrían explicar que una de las decisiones es más sana y la otra más estética, pero salud no es meterte un plástico en la piel</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n aborda el punto de vista del personal sanitario de Osakidetza. Una de las profesionales entrevistadas que sostiene que &ldquo;la mayor&iacute;a quieren reconstruirse. No s&eacute; si son conscientes muchas veces, igual no les transmitimos lo que supone la reconstrucci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, &ldquo;hay mujeres que no se les puede reconstruir porque no cumplen criterios y les tienes que decir que va a perder el pecho, y esas requieren mucha energ&iacute;a y mucha paciencia porque es el proceso de duelo que est&aacute; haciendo&rdquo;. No obstante, en el caso de las que optan por una reconstrucci&oacute;n, &ldquo;se les explica que la mastectom&iacute;a es un proceso que se recupera una muy bien, pero que la reconstrucci&oacute;n va a tener un postoperatorio m&aacute;s dificultoso, m&aacute;s doloroso, que va a tener un bulto que no va a tener sensibilidad, que la palpaci&oacute;n va a ser blanda, pero que va a estar con un expansor tiempo, que va a ser como una bola dura, que la expansi&oacute;n le va a doler, que va a requerir de venir m&aacute;s tiempo a la consulta. Se le ense&ntilde;an las fotos. S&iacute; que les dedicamos. Es suficiente. &iquest;Se van satisfechas? Yo creo que s&iacute;, pero no lo s&eacute;&rdquo;, reconoce la sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n recalca que en cuanto a la decisi&oacute;n de reconstruirse o no, una vez se opta por una mastectom&iacute;a, es importante destacar que las y los profesionales de la salud acuden a la consulta tras haber compartido y contrastado el caso cl&iacute;nico en un comit&eacute; interno, donde se determina cu&aacute;l es el abordaje terap&eacute;utico y el tipo de cirug&iacute;a m&aacute;s id&oacute;neo para cada caso. &ldquo;En este sentido, algunas y algunos profesionales s&iacute; mencionaron que para ellos/as la primera opci&oacute;n era la reconstrucci&oacute;n. Otras/os profesionales mencionaron que les gustar&iacute;a tratar con mayor cautela o neutralidad este asunto, para que sea la paciente quien decida, por mucho que en ocasiones busquen la aceptaci&oacute;n u orientaci&oacute;n de la profesional. Una de las sanitarias entrevistadas explic&oacute; que tanto a nivel social como a nivel interno (por parte de las y los profesionales), es m&aacute;s dif&iacute;cil tomar la decisi&oacute;n de no reconstruirse. Esto se capt&oacute; en la cita donde explicaba que algunas pacientes se sorprend&iacute;an por el simple hecho de que se les sugiriera no reconstruirse. &rdquo;Es una cirug&iacute;a mucho m&aacute;s gorda, que cuesta m&aacute;s dinero, al final es m&aacute;s y se lo est&aacute;s ofreciendo. Entonces es como que eso es lo l&oacute;gico. Y el no hacer eso es lo raro&ldquo;&rdquo;, recoge el estudio, haciendo referencia a que las reconstrucciones mamarias tras una mastectom&iacute;a son incluidas en los sistemas p&uacute;blicos de salud, a diferencia de las operaciones de pecho que deciden realizarse mujeres por est&eacute;tica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Casi todas las mujeres que se reconstruyen los pechos se quejan sobre todo de dolor y de limitación del brazo, de movilidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sobre los efectos adversos de una reconstrucci&oacute;n mamaria, las profesionales admiten que hay dolor. &ldquo;Sobre todo dolor, estar inc&oacute;modas, que no noten, que tengan como toda la zona dormida, que casi les pueda hacerles  cosa y no notan nada. Entonces, claro, eso de cara al &aacute;mbito sexual, pues a muchas de que tengan un globo, pues tampoco les aporta m&aacute;s, porque no notan nada en esa piel. Pero casi todas se quejan sobre todo de dolor y de limitaci&oacute;n del brazo, de movilidad. Tenemos reconstrucciones impecables al ojo humano que la paciente no acepta y tenemos reconstrucciones medianamente pobres que la paciente est&aacute; encantada. Depende mucho de las expectativas de la paciente, no tanto de la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica&rdquo;, detallan. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La elecci&oacute;n de la opci&oacute;n quir&uacute;rgica es una decisi&oacute;n muy dif&iacute;cil y alcanzar la optimizaci&oacute;n de los resultados esperados de las distintas t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas ante los m&uacute;ltiples y diversos factores ligados a la gesti&oacute;n de las expectativas, la relaci&oacute;n con el cuerpo, a los procesos oncol&oacute;gicos y tambi&eacute;n a la capacidad decisional de las mujeres sigue siendo un reto de la asistencia sanitaria. Por lo general, la evidencia muestra indican que la mayor&iacute;a de las mujeres est&aacute;n muy satisfechas con sus decisiones terap&eacute;uticas, sobre todo con la decisi&oacute;n de someterse a una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, y manifiestan un bajo nivel de arrepentimiento. No obstante, hay estudios que muestran datos contradictorios, donde se ha demostrado que alrededor del 40% de las mujeres que se someten a cirug&iacute;a debido al c&aacute;ncer de mama informan de insatisfacci&oacute;n o arrepentimiento con la decisi&oacute;n quir&uacute;rgica y los resultados est&eacute;ticos obtenidos. En nuestro estudio, el nivel de arrepentimiento fue considerablemente mayor, sobre todo en aquellas mujeres que optaron por la reconstrucci&oacute;n o estaban a la espera, lo cual merece un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo&rdquo;, reconocen las investigadoras.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, explican que &ldquo;el nivel de arrepentimiento decisional tambi&eacute;n es mayor en las mujeres con reconstrucci&oacute;n, y en especial en las que est&aacute;n a la espera de ella&rdquo;. &ldquo;Esto podr&iacute;a estar asociado con un posible desajuste entre las expectativas de la imagen corporal tras la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica y el nivel de insatisfacci&oacute;n de la imagen corporal arraigado a los c&aacute;nones est&eacute;ticos. Las expectativas en cuanto al resultado est&eacute;tico y el impacto en la imagen corporal deben ser abordadas para reducir el nivel de arrepentimiento mediante una mayor exposici&oacute;n y previsualizaci&oacute;n de los resultados est&eacute;ticos que se esperan al realizar una cirug&iacute;a de reconstrucci&oacute;n&rdquo;, admiten.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La insistencia en adecuarse a los estereotipos de belleza (pelucas, prótesis externas, reconstrucción, etc.) está vinculada a ver el cuerpo como objeto estético que debe cumplir aquellos cánones estéticos, sexuales o eróticos que la sociedad vincula a belleza femenina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para poder reducir ese nivel de arrepentimiento, el estudio recomienda llevar a cabo un proceso de toma de decisiones compartido y que la totalidad de los profesionales implicados en el proceso quir&uacute;rgico, en especial las y los cirujanos, compartan y discutan abiertamente sobre los beneficios y riesgos de los diferentes tipos de cirug&iacute;a, as&iacute; como estimulen el empoderamiento de las mujeres para que tomen decisiones informadas. &ldquo;Se debe proporcionar informaci&oacute;n basada en la evidencia de manera clara y transparente, para lograr que las mujeres tengan la posibilidad de realizar un proceso de toma de decisi&oacute;n de calidad, libre de conflicto y de arrepentimiento&rdquo;, sostienen las investigadoras que tambi&eacute;n recomiendan mejorar las expectativas de las pacientes mediante im&aacute;genes y v&iacute;deos de otras operaciones reconstructivas para que tengan una referencia.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, tras el estudio las investigadoras recalcan que su objetivo no es &ldquo;poner el foco en el profesional sanitario&rdquo;, ya que, ellos mismos han demandado informaci&oacute;n y formaci&oacute;n para saber c&oacute;mo abordar de la mejor manera este tipo de situaciones. &ldquo;No queremos que de aqu&iacute; salgan se&ntilde;aladas personas, servicios o profesiones. Nuestra intenci&oacute;n es realizar este estudio desde una visi&oacute;n absolutamente constructivista para mejorar ese proceso. Los profesionales han mostrado su disposici&oacute;n de formarse para que la atenci&oacute;n sea la mejor posible&rdquo;, aclaran las investigadoras, que han presentado su estudio este martes en Vitoria.
    </p><p class="article-text">
        A modo de conclusi&oacute;n, critican la presi&oacute;n est&eacute;tica a la que se enfrentan las mujeres incluso en procesos de c&aacute;ncer de mama. &ldquo;La presi&oacute;n est&eacute;tica asociada al cumplimiento de los c&aacute;nones de belleza femeninos es notoria en las mujeres que se enfrentan a un c&aacute;ncer de mama y la respectiva cirug&iacute;a de mama. La insistencia en adecuarse a los estereotipos de belleza (pelucas, pr&oacute;tesis externas, reconstrucci&oacute;n, etc.) est&aacute; vinculada a una mayor connotaci&oacute;n de ver el cuerpo como objeto est&eacute;tico que f&iacute;sicamente debe cumplir aquellos c&aacute;nones est&eacute;ticos, sexuales o er&oacute;ticos que la sociedad vincula a la normatividad de la belleza femenina&rdquo;. Para luchar contra ello, consideran necesario &ldquo;dise&ntilde;ar e implementar estrategias que mejoren la aceptaci&oacute;n, la relaci&oacute;n y la autoestima hacia, para y por el cuerpo, para promover el bienestar f&iacute;sico, mental y emocional de las mujeres que se enfrentan a  tipo de cirug&iacute;a de mama&rdquo;, concluyen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/cuatro-diez-mujeres-arrepiente-reconstruirse-pecho-cancer-trozos-plastico-cuerpo-sano-no_1_12921281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2026 20:39:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a52d80af-38b4-4d9d-858a-ca900a66e00e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="366694" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a52d80af-38b4-4d9d-858a-ca900a66e00e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="366694" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuatro de cada diez mujeres se arrepiente de reconstruirse el pecho tras el cáncer: "Tengo dos trozos de plástico en mi cuerpo, sano no es"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a52d80af-38b4-4d9d-858a-ca900a66e00e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Álava,Mujer,Cáncer,Cáncer de mama,Estereotipos,Estética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desmantelan una clínica estética que realizaba tratamientos sin licencia ni control sanitario en Cádiz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/desmantelan-clinica-estetica-realizaba-tratamientos-licencia-control-sanitario-cadiz_1_12876545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1de8626a-02f4-4bde-bb2e-bd4548d1d403_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desmantelan una clínica estética que realizaba tratamientos sin licencia ni control sanitario en Cádiz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La responsable del local, ubicado en Los Barrios, ha sido detenida como presunta autora de delitos contra la salud pública y de intrusismo laboral</p><p class="subtitle">“Goliat contra David”: cómo los grandes grupos sanitarios apean a las pymes de Andalucía y acaparan los contratos a dedo</p></div><p class="article-text">
        La propietaria de una cl&iacute;nica est&eacute;tica que operaba de forma clandestina en <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/polemicas-someterse-consulta-ley-participacion_1_4729956.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Barrios</a>, en C&aacute;diz, ha sido detenida por administrar tratamientos est&eacute;ticos sin la preceptiva titulaci&oacute;n sanitaria y acusada de un presunto delito contra la salud p&uacute;blica y por intrusismo laboral. 
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/chavola-guardia-civil-avala-falta-ortografica-oposiciones-entrar-cuerpo_1_10924424.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guardia Civil</a>, en un comunicado, ha detallado que en el mes de octubre se conoci&oacute; la existencia del negocio. El local se publicitaba exclusivamente a trav&eacute;s de redes sociales y ofrec&iacute;a los tratamientos a un precio muy reducido, evitando determinar d&oacute;nde se encontraba hasta que la clientela concertaba una cita previa. Justamente, diciembre era un mes que ya estaba lleno de reservas debido a que coincid&iacute;a con las fiestas navide&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        El establecimiento, situado en una oficina del barrio de Guadacorte, fue registrado junto con Inspectores de Farmacia de la <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/anabel-cano-victima-cribados-cancer-andalucia-sufro-dolor-adelantan-cita-cuatro-dias_1_12876091.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejer&iacute;a de Salud</a>, previa autorizaci&oacute;n judicial. Durante la inspecci&oacute;n, los agentes comprobaron que, pese a no cumplir ninguno de los requisitos legales para el ejercicio de la actividad, el interior del local presentaba la apariencia de un centro m&eacute;dico autorizado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cfa7f73-fc76-4f5e-a192-428bf3f4605a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cfa7f73-fc76-4f5e-a192-428bf3f4605a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cfa7f73-fc76-4f5e-a192-428bf3f4605a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cfa7f73-fc76-4f5e-a192-428bf3f4605a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cfa7f73-fc76-4f5e-a192-428bf3f4605a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2cfa7f73-fc76-4f5e-a192-428bf3f4605a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2cfa7f73-fc76-4f5e-a192-428bf3f4605a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior de la clínica estética clandestina que la Guardia Civil precintó en Los Barrios, Cádiz"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior de la clínica estética clandestina que la Guardia Civil precintó en Los Barrios, Cádiz                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Productos sin control sanitario</h2><p class="article-text">
        La titular de la cl&iacute;nica clandestina carec&iacute;a de titulaci&oacute;n sanitaria y administraba los tratamientos est&eacute;ticos mediante inyecciones cut&aacute;neas, toxina botul&iacute;nica (<a href="https://www.eldiario.es/era/pincharse-botox-cada-vez-mas-jovenes_1_10302491.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">b&oacute;tox</a>), esperma de salm&oacute;n (polinucle&oacute;tidos PDRN), &aacute;cido hialur&oacute;nico y vitaminas, utilizando productos sin control sanitario y adquiridos presuntamente en el mercado negro, lo que supon&iacute;a un grave riesgo la salud de los pacientes.
    </p><p class="article-text">
        Por tal motivo, el local ha sido precintado y clausurado por los agentes del Puesto Principal de Los Barrios, pertenecientes a la Comandancia de <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/moreno-descarta-forzar-salida-alcalde-algeciras-denunciado-abusos-sexuales-no-pp_1_12855470.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algeciras</a>. Adem&aacute;s, se procedi&oacute; a intervenir numerosos medicamentos y utensilios empleados para la administraci&oacute;n de los tratamientos que se promocionaban en redes sociales, algunos de los cuales estaban destinados para uso veterinario. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioand]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/desmantelan-clinica-estetica-realizaba-tratamientos-licencia-control-sanitario-cadiz_1_12876545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 08:51:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1de8626a-02f4-4bde-bb2e-bd4548d1d403_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="78413" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1de8626a-02f4-4bde-bb2e-bd4548d1d403_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78413" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Desmantelan una clínica estética que realizaba tratamientos sin licencia ni control sanitario en Cádiz]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1de8626a-02f4-4bde-bb2e-bd4548d1d403_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cádiz,Andalucía,Sucesos,Estética,Guardia Civil,Detenciones,Salud pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Detenida la dueña de un centro de estética de Logroño por realizar tratamientos prohibidos y sin título]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/detenida-duena-centro-estetica-logrono-realizar-tratamientos-prohibidos-titulo_1_12809851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c5362a4-4c1e-43b6-ae74-0c57a87b22a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Detenida la dueña de un centro de estética de Logroño por realizar tratamientos prohibidos y sin título"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el registro se localizaron y se incautaron lo que se denomina “hyaluron pen”, dispositivos que infiltra acido hialurónico con la finalidad de aumentar el volumen de los labios. Las autoridades sanitarias internacionales han advertido de que este procedimiento no está aprobado y que comportan riesgos relevantes para la salud</p><p class="subtitle">La clínica dental que trató a la niña de seis años fallecida en Valencia no tenía autorización para anestesiar
</p></div><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a Nacional ha llevado a cabo la detenci&oacute;n de la titular de un centro de est&eacute;tica en Logro&ntilde;o, en la que se realizaban tratamientos para los que se requiere la correspondiente titulaci&oacute;n en medicina y colegiaci&oacute;n. Adem&aacute;s administraba sustancias no autorizadas por las autoridades sanitarias internacionales por suponer un riesgo para la salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a Nacional, ha tenido conocimiento de los hechos por medio de la denuncia interpuesta en nombre del Colegio de M&eacute;dicos de La Rioja, en la que se daba cuenta de las pr&aacute;cticas que se estaban realizando en este centro de est&eacute;tica. Por lo que motivo el inicio de una investigaci&oacute;n por el grupo correspondiente de la Polic&iacute;a Nacional en Logro&ntilde;o, para proceder a la comprobaci&oacute;n de los hechos denunciados y presentar todos los indicios a la autoridad judicial.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-fuxrRNVBRyk-2441', 'youtube', 'fuxrRNVBRyk', document.getElementById('yt-fuxrRNVBRyk-2441'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-fuxrRNVBRyk-2441 src="https://www.youtube.com/embed/fuxrRNVBRyk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>Detenci&oacute;n y registro policial</strong>
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves, 27 de noviembre, se procedi&oacute; a la detenci&oacute;n de la titular del centro de est&eacute;tica, por parte del grupo de investigaci&oacute;n de la Polic&iacute;a Nacional, y precedieron al registro del establecimiento en una c&eacute;ntrica calle de Logro&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En el registro se localizaron y se incautaron lo que se denomina &ldquo;hyaluron pen&rdquo;, dispositivos que infiltra acido hialur&oacute;nico con la finalidad de aumentar el volumen de los labios. Este dispositivo inyecta por alta presi&oacute;n rellenos d&eacute;rmicos de este acido. Las Autoridades sanitarias internacionales han advertido de que este procedimiento no est&aacute; aprobado y que comportan riesgos relevantes para la salud.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han incautado diversos viales de &ldquo;exosomas&rdquo;, para su inyecci&oacute;n, sin que haya ning&uacute;n medicamento autorizado para su uso m&eacute;dico est&eacute;tico que contenga en su composici&oacute;n esta sustancia, sin que este autorizada su micro inyecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Procedimientos que incluso se llevaba a cabo por la titular del establecimiento sin contar con la titulaci&oacute;n m&eacute;dica y colegiaci&oacute;n necesaria, y sin la direcci&oacute;n y supervisi&oacute;n de un m&eacute;dico, como exige la normativa. Adem&aacute;s se han procedido a los registros de todos los dispositivos inform&aacute;ticos, con la finalidad de realizar un an&aacute;lisis forense de los mismos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Centro de est&eacute;tica y formaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La titular del centro no solo realizaba tratamientos con estas sustancias que generan un riesgo para la salud, y sin contar con lo titulaci&oacute;n y colegiaci&oacute;n adecuada, sino que adem&aacute;s tanto en su web y sus redes sociales, publicitaba y organizaba cursos de formaci&oacute;n para ense&ntilde;ar a terceras personas como realizar tratamientos con estas mismas sustancias.
    </p><p class="article-text">
        A la presunta autora de los hechos de unos treinta a&ntilde;os, se le atribuye un delito de intrusismo, por ejercer la labor m&eacute;dica careciendo de la titulaci&oacute;n requerida para ello y su colegiaci&oacute;n, y adem&aacute;s un delito contra la salud p&uacute;blica, por administrar medicamentos no autorizados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/detenida-duena-centro-estetica-logrono-realizar-tratamientos-prohibidos-titulo_1_12809851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 09:20:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c5362a4-4c1e-43b6-ae74-0c57a87b22a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49120" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c5362a4-4c1e-43b6-ae74-0c57a87b22a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49120" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Detenida la dueña de un centro de estética de Logroño por realizar tratamientos prohibidos y sin título]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c5362a4-4c1e-43b6-ae74-0c57a87b22a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estética,Logroño,Policía Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lux, Rosalía y éxtasis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lux-rosalia-extasis_129_12754387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d186c8f-0a74-4f55-bfc4-3c223e017a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lux, Rosalía y éxtasis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La curiosidad que lleva a Rosalía a construir Lux sobre los cimientos de vidas de santas esparcidas por el mundo, cual las reliquias de Santa Teresa, es una curiosidad antropológica, por el alma humana, sus fundamentos, su acervo e historia cultural, su ética y moral. Querer crear sin recoger la herencia de esa tradición sería acudir a la batalla con las manos atadas y los ojos vendados</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a le dije a mi amiga Marta que percib&iacute;a a quienes no est&aacute;n sintonizados con la frecuencia de <em>Lux</em>, el nuevo disco de Rosal&iacute;a, como si habitaran un mundo diferente al que habitamos ahora nosotras. Me respondi&oacute; que los que han quedado fuera de ese fulgor transformador son fantasmas. In&uacute;tiles han sido mis intentos de pensar en u ocuparme de algo que no fuera el &aacute;lbum esta semana. Y, sin embargo, la opini&oacute;n publicada me ha parecido muchas veces un chiste, la recepci&oacute;n del p&uacute;blico y la cr&iacute;tica en ocasiones mucho m&aacute;s genuina: rendir las armas, someterse; <a href="https://www.thetimes.com/culture/music/article/rosalia-new-album-lux-review-2025-7slqtqrxl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como publicaba el Times, </a><a href="https://www.thetimes.com/culture/music/article/rosalia-new-album-lux-review-2025-7slqtqrxl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>surrender to this exquisite work</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        No reconocer una maravilla quiz&aacute; consista en querer convertirla en algo que no es. <em>Lux </em>no es un &aacute;lbum de m&uacute;sica cl&aacute;sica, como discut&iacute;a con otro amigo que lo enjuiciaba desde ese &aacute;ngulo tras leer en <em>The Guardian </em>que se trataba de un choque &ldquo;entre lo cl&aacute;sico y el caos&rdquo;. Quien busque en el disco <em>eso </em>saldr&aacute; decepcionado. <em>Lux </em>no es el caballo de Troya de la Conferencia Episcopal, capaz de engendrar una ola cristiana &mdash;&iexcl;para algunos, evangelista!&mdash; de nuevo cu&ntilde;o en juventud ferviente en sed religiosa. <em>Lux </em>no es el en&eacute;simo s&iacute;ntoma de un giro cat&oacute;lico en nuestra sociedad. S&iacute; puede ser fruto, reacci&oacute;n o respuesta a un mundo profundamente secularizado, a su desencantamiento, navegado desde el arte: intento de alg&uacute;n modo, en vocaci&oacute;n presocr&aacute;tica, de que todo est&eacute; lleno de dioses. S&iacute; que es un poco un &aacute;lbum de ruptura amorosa: esc&uacute;chense <em>Berghain, Focu &lsquo;ranni </em>o <em>La Perla</em>, &ldquo;la lealtad y la fidelidad / es un idioma que nunca entender&aacute; / su masterpiece, su colecci&oacute;n de bras&rdquo;. Es un viaje en el cual la artista, decepcionada o <em>despech&aacute;&rsquo;</em> por sexo, violencia, llantas, deportes de sangre y monedas en gargantas, habiendo perdido su fe &mdash;como ha dicho abiertamente en entrevistas&mdash; en la masculinidad contempor&aacute;nea, gira hacia otra experiencia de lo trascendental; experiencia que es Dios, s&iacute;, pero tambi&eacute;n la creaci&oacute;n art&iacute;stica en s&iacute; misma. Como escribe Annie Dillard, la &uacute;nica aspiraci&oacute;n de un artista es iluminar el mundo: &ldquo;cuando arde la vela, &iquest;qui&eacute;n mira la mecha?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Simon Critchley public&oacute; en 2024 el ensayo <em>Misticismo: la experiencia del &eacute;xtasis</em>, traducido muy recientemente al castellano por la editorial Sexto Piso. Para Critchley lo m&iacute;stico es <em>la experiencia en su forma m&aacute;s intensa, </em>misterio, &eacute;xtasis como forma de superaci&oacute;n del yo: como canta Rosal&iacute;a en <em>Jeanne</em>, &ldquo;Entr&eacute;gate, / que no hay manera / mejor de amar / que aniquilarse&rdquo;. El ensayo de Critchley explora todos, toditos, los temas que aparecen en <em>Lux: </em>incluso la forma en la que Dios &ldquo;es todo boca&rdquo; o el misticismo cristiano puede interpretarse como una meditaci&oacute;n que dura milenios a prop&oacute;sito del significado del amor divino, la nula separaci&oacute;n entre divinidad y carnalidad, la falta de conflicto &mdash;m&aacute;s bien complementariedad&mdash; entre la negaci&oacute;n y lo er&oacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No est&aacute; Rosal&iacute;a, en el precioso poema al final de <em>La Yugular, </em>cima de las letras del disco, haciendo eco a lo mismo que la acad&eacute;mica Caroline Bynum describi&oacute; en su ensayo sobre los objetos devocionales, cuando analizaba c&oacute;mo para el cristianismo bajomedieval &ldquo;un diente, un cuerpo, una gema endurecida o una enredadera que se abre pueden ser distintas entre s&iacute; y a la vez completas en el cielo que, juntas, presentan y representan&rdquo;? &iquest;No es esa sin&eacute;cdoque o igualdad la que tambi&eacute;n estructura Rosal&iacute;a al decir que &ldquo;el Titanic cabe en un pintalabios / Un pintalabios ocupa el cielo / El cielo, la espina / Una espina ocupa un continente / Y un continente no cabe en &Eacute;l / Pero &Eacute;l Cabe en mi pecho&rdquo;? &iquest;Y no es tambi&eacute;n como la experiencia de la anacoreta Juliana de Norwich, que describ&iacute;a c&oacute;mo Dios le hab&iacute;a ense&ntilde;ado una avellana diminuta y despu&eacute;s declarado que eso era todo lo que hab&iacute;a hecho, y que todo exist&iacute;a por su amor?
    </p><p class="article-text">
        Se decepcionar&aacute;n quienes aspiran a mancillar <em>Lux </em>con su interpretaci&oacute;n cerrada y espec&iacute;fica cuando lean a Rosal&iacute;a decir que ella &ldquo;resuena en el budismo, en el islam, en el cristianismo, en el hinduismo&rdquo;; m&aacute;s all&aacute; de su experiencia con la fe, la curiosidad que lleva a Rosal&iacute;a a construir <em>Lux </em>sobre los cimientos de vidas de santas esparcidas por el mundo, cual las reliquias de Santa Teresa, es una curiosidad antropol&oacute;gica, por el alma humana, sus fundamentos, su acervo e historia cultural, su &eacute;tica y moral. Por c&oacute;mo se ha representado, tambi&eacute;n a trav&eacute;s y con el amor de Dios. Querer crear sin recoger la herencia de esa tradici&oacute;n ser&iacute;a acudir a la batalla con las manos atadas y los ojos vendados.
    </p><p class="article-text">
        Como para Nick Cave, otro referente, el Cristo de Rosal&iacute;a es mucho m&aacute;s &ldquo;la necesidad de ver el mundo a trav&eacute;s de met&aacute;foras, s&iacute;mbolos e im&aacute;genes&rdquo;; es decir, su Cristo es el arte, &ldquo;s&iacute;mbolo en actualizaci&oacute;n de la bondad eterna en todas las cosas&rdquo;, el &ldquo;Cristo que est&aacute; en todo&rdquo;. Son igual de absurdas las aseveraciones de quien viera aqu&iacute; a una Rosal&iacute;a pacata y sumisa a los cr&iacute;menes de instituciones eclesi&aacute;sticas que las del culto particular que busque apropi&aacute;rsela o critique en su hacer un picoteo sincretista. Tiene sentido Rosal&iacute;a cuando expone lo de estudiar Teolog&iacute;a en la universidad o menciona la idea de <em>posreligi&oacute;n</em>. Como dice Critchley, el misticismo pervive en el mundo moderno en la forma de la experiencia est&eacute;tica. Como el Dios de Rosal&iacute;a es el arte &mdash;su pr&aacute;ctica devota, la m&uacute;sica&mdash;, ella es capaz de ofrecernos algo tan emocionante como <em>Lux</em>, ser en su creaci&oacute;n &ldquo;due&ntilde;a del mundo y de las ideas&rdquo;. Si experimentarlo es tan emocionante, c&oacute;mo debe haber sido crearlo. Nadie contempla hoy la mecha, pero qui&eacute;n pudiera ser vela.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lux-rosalia-extasis_129_12754387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Nov 2025 20:31:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4d186c8f-0a74-4f55-bfc4-3c223e017a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="182808" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4d186c8f-0a74-4f55-bfc4-3c223e017a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="182808" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lux, Rosalía y éxtasis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4d186c8f-0a74-4f55-bfc4-3c223e017a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Música,Arte,Rosalía,Religión,Catolicismo,Estética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yolanda Moreno, la artista zaragozana que demuestra que “en el maquillaje no todo está escrito”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/yolanda-moreno-artista-zaragozana-demuestra-maquillaje-no-escrito_1_12746440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11bbaa66-62f1-43a7-99d0-21032bfa9836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x518y782.jpg" width="1200" height="675" alt="Yolanda Moreno, la artista zaragozana que demuestra que “en el maquillaje no todo está escrito”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una maquilladora y creadora de contenido de Cuarte de Huerva convierte su pasión en profesión y lleva su arte de las redes a los rodajes</p><p class="subtitle">Marta Vilella, artista: “He conseguido crear una comunidad en torno a la poesía y el collage”

</p></div><p class="article-text">
        Por las calles de Zaragoza, no es raro ver a una chica con brochas en la mano y una c&aacute;mara grabando. Puede estar utilizando un hilo, una bolsa de pl&aacute;stico o un tenedor para crear un eyeliner imposible. Ella es Yolanda Moreno, una joven de Cuarte de Huerva que ha hecho del maquillaje una forma de contar historias y desafiar convenciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy cansada de ver en Instagram la forma correcta de maquillarse. Quiero demostrar que se puede hacer arte con lo que tienes en casa&rdquo;, explica esta joven de 28 a&ntilde;os, quien ha convertido su pasi&oacute;n en una forma de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde los pasillos del Pilar Lorengar hasta los rodajes y su puesto como profesora en una academia, Moreno, cuyo usuario en redes sociales es @yoliix_, reivindica la creatividad frente a la uniformidad y deiende que la belleza no debe seguir un modelo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca28e346-9a78-487e-b68f-d8a027447c01_source-aspect-ratio_50p_0_x289y243.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca28e346-9a78-487e-b68f-d8a027447c01_source-aspect-ratio_50p_0_x289y243.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca28e346-9a78-487e-b68f-d8a027447c01_source-aspect-ratio_75p_0_x289y243.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca28e346-9a78-487e-b68f-d8a027447c01_source-aspect-ratio_75p_0_x289y243.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca28e346-9a78-487e-b68f-d8a027447c01_source-aspect-ratio_default_0_x289y243.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca28e346-9a78-487e-b68f-d8a027447c01_source-aspect-ratio_default_0_x289y243.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ca28e346-9a78-487e-b68f-d8a027447c01_source-aspect-ratio_default_0_x289y243.jpg"
                    alt="Yolanda Moreno caracterizada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Yolanda Moreno caracterizada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su historia comenz&oacute; de una manera muy cotidiana, ya que intent&oacute; replicar el eyeliner de Ariana Grande frente al espejo. &ldquo;Me di cuenta de que era lo m&iacute;o en Halloween o en carnavales, cuando maquillaba a mis amigas para salir&rdquo;, recuerda. Aquel gesto, casi anecd&oacute;tico, abri&oacute; la puerta a un cambio donde el color, la textura y la identidad se entremezclan.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del dise&ntilde;o gr&aacute;fico al pincel</strong></h2><p class="article-text">
        Antes de dedicarse al maquillaje, Yolanda ya ten&iacute;a claro que lo suyo era el arte. Estudi&oacute; Dise&ntilde;o Gr&aacute;fico en el Pilar Lorengar e Iluminaci&oacute;n y Captaci&oacute;n de Imagen en CPA Salduie. Su curiosidad por la est&eacute;tica visual acab&oacute; encontrando una nueva forma de expresi&oacute;n y, sobre todo, un nuevo lienzo: los rostros. &ldquo;Al principio lo hac&iacute;a m&aacute;s para ponerme guapa, pero poco a poco empec&eacute; a hacerme cosas m&aacute;s raras y de caracterizaci&oacute;n&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        En 2020, decidi&oacute; profesionalizarse y entr&oacute; en la Elisa Garc&iacute;a Make Up Academy de Zaragoza, donde se form&oacute; &ldquo;pr&aacute;cticamente en todos los cursos&rdquo; que ofrece el centro. Hoy, con 28 a&ntilde;os, trabaja all&iacute; como profesora, ense&ntilde;ando a nuevas generaciones a manejar las brochas con la misma pasi&oacute;n con la que ella empez&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es genial formar a gente con el mismo entusiasmo. Ense&ntilde;ar lo que a m&iacute; me enamora, me enamora a m&iacute; tambi&eacute;n&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Autenticidad frente a tendencias</strong></h2><p class="article-text">
        Desde el primer d&iacute;a, Yolanda entendi&oacute; que ten&iacute;a que ver las redes sociales como aliadas. Por ello, hizo de Instagram su carta de presentaci&oacute;n. No lo usa como escaparate vac&iacute;o, sino como un espacio de experimentaci&oacute;n visual. En sus v&iacute;deos, combina el maquillaje con m&uacute;sica, guionizaci&oacute;n y edici&oacute;n, construyendo microhistorias que muestran tanto el proceso como el resultado final.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente disfruta de ambas cosas: el proceso y el resultado. Por eso siempre subo uno o dos v&iacute;deos del maquillaje y la foto final&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de sus trabajos la han llevado a maquillarse y caracterizarse de Alicia en el Pa&iacute;s de las Maravillas, Annabelle, San Valero, Cleopatra, Elphaba, Hombre de Hojalata, Galleta de Jengibre, Reina de Corazones, Grinch, Mariposa o Saw, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        En su cuenta, el v&iacute;deo que m&aacute;s repercusi&oacute;n ha tenido es el de las Fiestas del Pilar, una pieza que combina tradici&oacute;n, arte y emoci&oacute;n. &ldquo;Por el boom que tuvo y el amor con el que la gente lo recibi&oacute;, fue brutal&rdquo;, recuerda.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DPLww5pCkG8/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Sin embargo, tambi&eacute;n es consciente de lo dif&iacute;cil que es mantener la autenticidad en un entorno saturado de tendencias. &ldquo;El contenido de maquillaje tiende a ser muy parecido. La clave es hacer lo que te gusta sin competir. Las tendencias pueden inspirar, pero no deben dictar lo que haces&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        Su proceso creativo va mucho m&aacute;s all&aacute; del maquillaje. &ldquo;Me encanta sacar todo lo que tengo en la cabeza y ponerlo en un papel, mientras guionizo el v&iacute;deo con la m&uacute;sica. Pienso en las transiciones, el atrezo y todo el proceso&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no todo llega a ver la luz: &ldquo;Hay maquillajes que no he subido o he borrado porque no me gustaban. Pero eso tambi&eacute;n es parte del aprendizaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, cada proyecto es una peque&ntilde;a producci&oacute;n audiovisual. Su formaci&oacute;n en imagen y dise&ntilde;o le permite unir lo t&eacute;cnico y lo art&iacute;stico, una combinaci&oacute;n que ahora traslada tambi&eacute;n a los rodajes en los que participa. &ldquo;Me encanta estar dentro del set viendo c&oacute;mo graban y ver mis trabajos en pantalla. Es genial&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, a pesar de que las redes sociales le han dado visibilidad, tambi&eacute;n le han ense&ntilde;ado a convivir con la rapidez del consumo digital. Tal y como sostiene, &ldquo;vivimos en un scroll infinito&rdquo;, ya que &ldquo;vemos v&iacute;deos de 30 segundos y todo parece f&aacute;cil&rdquo;. &ldquo;Pero no nos damos cuenta del tiempo que hay detr&aacute;s. Cuando dices cu&aacute;nto cuesta o cu&aacute;nto tardas, la gente se asusta&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, para Yolanda, reivindicar el maquillaje como arte es tambi&eacute;n una forma de exigir respeto hacia los oficios creativos porque &ldquo;no es solo pintar una cara, sino crear una historia, un personaje y una emoci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Salidas a pie de calle</strong></h2><p class="article-text">
        Sin embargo, una de sus secciones m&aacute;s llamativas es la que graba en la calle. Yolanda, con c&aacute;mara y brochas en mano, sale a maquillar a desconocidos. &ldquo;Lo hago porque quiero que la gente vea que no todo en el maquillaje est&aacute; escrito&rdquo;, explica. Pero no siempre es f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces les da mucho miedo lo diferente. Cuando les digo que no son maquillajes normales, muchas personas no quieren participar por miedo a lo llamativo&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, estas experiencias le han servido para ir un paso m&aacute;s all&aacute; y entender: &ldquo;Nos han acostumbrado a seguir l&iacute;neas, a que nos digan c&oacute;mo vestirnos o maquillarnos. Pero el arte est&aacute; en salirse de esa l&iacute;nea&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0343c005-6590-4acc-8989-fe9ac1dde9f8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0343c005-6590-4acc-8989-fe9ac1dde9f8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0343c005-6590-4acc-8989-fe9ac1dde9f8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0343c005-6590-4acc-8989-fe9ac1dde9f8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0343c005-6590-4acc-8989-fe9ac1dde9f8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0343c005-6590-4acc-8989-fe9ac1dde9f8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0343c005-6590-4acc-8989-fe9ac1dde9f8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una de las caracterizaciones de Yolanda Moreno"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las caracterizaciones de Yolanda Moreno                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su horizonte, pese a seguir esta l&iacute;nea, no est&aacute; limitado a una red social ni a una ciudad, ya que, para ella, &ldquo;si pudiera so&ntilde;ar en grande, me encantar&iacute;a trabajar para plataformas como Netflix o HBO, maquillando en series o pel&iacute;culas&rdquo;. &ldquo;Eso s&iacute;, sin dejar mis maquillajes en casa con mis v&iacute;deos y fotos, que es lo que m&aacute;s me gusta&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Con todo ello, y sin que se le borre la ilusi&oacute;n por lo que hace, confiesa que a aquella chica que empez&oacute; intentando hacer un eyeliner de Ariana Grande le dir&iacute;a que &ldquo;siguiera tan cabezota como es, que confiara en s&iacute; misma y que no se rindiera&rdquo;. &ldquo;El l&iacute;mite lo pones t&uacute;&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Yolanda Moreno es una de esas creadoras de contenido que est&aacute;n redefiniendo la forma de entender, en este caso, las redes sociales y el maquillaje. No como un disfraz o una m&aacute;scara, sino como una extensi&oacute;n de la identidad y una forma de expresi&oacute;n. Y, sobre todo, desde Zaragoza, esta joven demuestra que el arte tambi&eacute;n puede empezar por una brocha, una c&aacute;mara y una idea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naiare Rodríguez Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/yolanda-moreno-artista-zaragozana-demuestra-maquillaje-no-escrito_1_12746440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2025 20:47:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/11bbaa66-62f1-43a7-99d0-21032bfa9836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x518y782.jpg" length="160692" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/11bbaa66-62f1-43a7-99d0-21032bfa9836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x518y782.jpg" type="image/jpeg" fileSize="160692" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Yolanda Moreno, la artista zaragozana que demuestra que “en el maquillaje no todo está escrito”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/11bbaa66-62f1-43a7-99d0-21032bfa9836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x518y782.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Tendencias,Estética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El brillo del exceso, cómo el kitsch se ha convertido en la religión de lo agradable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/brillo-exceso-kitsch-convertido-religion-agradable_1_12724385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee7c2864-8a34-4de4-9ef5-934687d84cd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x865y408.jpg" width="1200" height="675" alt="El brillo del exceso, cómo el kitsch se ha convertido en la religión de lo agradable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘La nueva era del kitsch’, Gilles Lipovetsky y Jean Serroy analizan cómo lo que antes se consideraba de mal gusto se ha convertido en el emblema de nuestra hipermodernidad</p><p class="subtitle">Las cartas de un miembro de 'La quinta del Biberón' toman vida en un cómic: “Ojalá las bombas estuvieran rellenas de chocolate”
</p></div><p class="article-text">
        Pocos conceptos son tan escurridizos y cambiantes como el de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/franquismo-kitsch_129_1822745.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>kitsch</em></a>. La propia etimolog&iacute;a de la palabra ya supone un enigma. Algunos fil&oacute;logos piensan que deriva del verbo alem&aacute;n <em>kitschen</em>, que en el argot muniqu&eacute;s del siglo XIX significaba algo as&iacute; como &ldquo;embarrar&rdquo; o &ldquo;hacer chapuzas&rdquo;, pero tambi&eacute;n recoger objetos de la calle y reciclarlos; otros, piensan que viene de <em>verkitschen</em>, que significa tanto &ldquo;vender barato&rdquo; como dar una mercanc&iacute;a en sustituci&oacute;n de otra. 
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos late la misma idea de mezcla y de impostura, de gato por liebre, de montaje y simulacro fallido. Pero quiz&aacute; lo m&aacute;s curioso con el <em>kitsch</em> es que desde la aparici&oacute;n del t&eacute;rmino entre 1860 y 1880 en Alemania, la palabra ha tenido una vida errante, desliz&aacute;ndose del desprecio intelectual al estatus de <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/stella-maris-abre-primavera-sound-iconografia-kitsch-castells-milagros_1_11407698.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">categor&iacute;a est&eacute;tica</a>, de las baratijas burguesas al museo contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino al principio designaba a los objetos decorativos de baja calidad: figurillas, cuadros con paisajes empalagosos o imitaciones de objetos lujosos, que invadieron los salones burgueses a partir de la &eacute;poca industrial. Lo <em>kitsch</em> era lo falso, lo excesivo, pero tambi&eacute;n lo sentimental, lo demasiado f&aacute;cil de amar. Su significado desde entonces, nunca ha dejado de evolucionar, cambiando con las modas, las ideolog&iacute;as y los nuevos materiales, convirti&eacute;ndolo en uno de los conceptos m&aacute;s ambiguos y fecundos del pensamiento est&eacute;tico moderno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7f88d0c8-4723-4c32-b943-e92e154fbb19_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        De ese curioso itinerario trata precisamente <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/la-nueva-era-del-kitsch/9788433947642/A_630" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La nueva era del kitsch. Ensayo sobre la civilizaci&oacute;n del exceso</em></a> (Anagrama, 2025), el &uacute;ltimo libro del fil&oacute;sofo Gilles Lipovetsky y del cr&iacute;tico de cine Jean Serroy, que propone una nueva mirada sobre el triunfo contempor&aacute;neo del &ldquo;mal gusto&rdquo;. Los autores sostienen que lo <em>kitsch</em> hace tiempo que dej&oacute; de ser solo un estilo decorativo para convertirse en la atm&oacute;sfera misma de nuestra <a href="https://www.eldiario.es/era/sociedad-hiper-capitalismo-hizo-vivir-deprisa-robo-pausa-silencio_1_11547815.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hipermodernidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        Lo que antes era un desliz del gusto: la flor de pl&aacute;stico, el adorno de colorines, la copia barata, se ha convertido, seg&uacute;n ellos, en una sensibilidad dominante: una forma de habitar, consumir y mirar que define a las sociedades del siglo XXI.
    </p><h2 class="article-text">Del sal&oacute;n burgu&eacute;s al chocolate de Dubai</h2><p class="article-text">
        El <em>kitsch</em>, recuerdan, naci&oacute; en el siglo XIX con el gusto de la burgues&iacute;a por lo ornamental. &ldquo;Inicialmente, se refer&iacute;a a objetos de desecho, copias, el mundo de la reproducci&oacute;n industrial que hac&iacute;a vomitar a intelectuales y artistas&rdquo;, explic&oacute; Lipovetsky en una entrevista concedida a <a href="https://madame.lefigaro.fr/societe/actu/gilles-lipovetsky-on-a-tous-en-nous-quelque-chose-de-kitsch-20230524" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Le Figaro</em></a>. Aquellas casas recargadas de cortinas, tapices y baratijas eran el espejo de un deseo de distinci&oacute;n a trav&eacute;s de lo falso. Pero el siglo XX y la sociedad de consumo transformaron ese impulso en un sistema est&eacute;tico total.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los autores, hoy el <em>kitsch</em> ya no se limita al sal&oacute;n burgu&eacute;s. Es el <em>'neokitsch'</em> o '<em>hiperkitsch'</em>, que invade todos los espacios de la creaci&oacute;n y la vida, del arte al dise&ntilde;o, de la moda a la arquitectura, de las series de televisi&oacute;n a los videojuegos. 
    </p><p class="article-text">
        Las r&eacute;plicas de edificios europeos de Las Vegas, los parques tem&aacute;ticos de Estados Unidos o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/lady-gaga-demuestra-barcelona-capaz-reinar-infierno_129_12722992.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un concierto de Lady Gaga</a> son solo la superficie de un fen&oacute;meno mucho m&aacute;s profundo: la estetizaci&oacute;n masiva de la vida cotidiana. Parece que hoy en d&iacute;a a la mayor&iacute;a de personas les vuelve locas lo llamativo, lo brillante, lo excesivo como el chocolate de Dubai o los Labubus ultrapersonalizados. Parecer&iacute;a, seg&uacute;n los autores, que todo puede ser intervenido, embellecido y convertido en un espect&aacute;culo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b27c9c-481e-425f-a1b3-42d994d9e453_16-9-aspect-ratio_50p_1129216.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b27c9c-481e-425f-a1b3-42d994d9e453_16-9-aspect-ratio_50p_1129216.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b27c9c-481e-425f-a1b3-42d994d9e453_16-9-aspect-ratio_75p_1129216.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b27c9c-481e-425f-a1b3-42d994d9e453_16-9-aspect-ratio_75p_1129216.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b27c9c-481e-425f-a1b3-42d994d9e453_16-9-aspect-ratio_default_1129216.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39b27c9c-481e-425f-a1b3-42d994d9e453_16-9-aspect-ratio_default_1129216.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39b27c9c-481e-425f-a1b3-42d994d9e453_16-9-aspect-ratio_default_1129216.jpg"
                    alt="Lady Gaga, en uno de los conciertos de su última gira"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lady Gaga, en uno de los conciertos de su última gira                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa expansi&oacute;n del gusto por lo llamativo, lo brillante o lo sentimental no responde, sin embargo, a una mera frivolidad. Como se&ntilde;al&oacute; el propio Lipovetsky en la misma entrevista, el <em>kitsch</em> &ldquo;es tambi&eacute;n una actitud, un modo de vida orientado hacia las cosas, un <em>ethos</em> centrado en la felicidad consumista&rdquo; y todos, en cierto modo, participamos de esa religi&oacute;n de lo agradable.
    </p><h2 class="article-text">El placer de lo superficial</h2><p class="article-text">
        Pero en su libro, Lipovetsky y Serroy no se limitan a denunciar el mal gusto: lo reinterpretan como un lenguaje cultural que ya no se averg&uuml;enza de su artificio, sino que se reivindica y vive en las pantallas que miramos, en los centros comerciales y en los desfiles de moda. &ldquo;Denostado durante tanto tiempo, ha entrado hasta en las galer&iacute;as de arte: Jeff Koons, el artista vivo m&aacute;s caro del mundo [y uno de los que m&aacute;s ha apostado por esta est&eacute;tica], expone en Versalles&rdquo;, explican.
    </p><p class="article-text">
        Lo que antes era motivo de burla se ha vuelto signo de creatividad y distinci&oacute;n en nuestra &eacute;poca. El <em>kitsch</em> contempor&aacute;neo no oculta su artificio: lo celebra. En su libro, los autores recuerdan lo que apunt&oacute; el escritor Milan Kundera de que el <em>kitsch</em> cl&aacute;sico era el &ldquo;deseo de embellecer y complacer&rdquo;, la negaci&oacute;n de la fealdad. Pero Lipovetsky y Serroy corrigen y ampl&iacute;an esa definici&oacute;n. Hoy puede haber <em>kitsch</em> tr&aacute;gico, ir&oacute;nico o incluso cr&iacute;tico. Un ejemplo de esto podr&iacute;a ser el cine de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/pedro-almodovar-barbaridad-decir-artistas-no-deben-posicionarse-politicamente_1_11740871.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Almod&oacute;var</a> o <a href="https://www.eldiario.es/spin/quentin-tarantino-admite-carrera-no-habria-sido-igual-impulso-robert-redford-cineastas-independientes-estariamos-pm_1_12664362.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tarantino</a>, que hacen de la saturaci&oacute;n una forma de lucidez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que antes era motivo de burla se ha vuelto signo de creatividad y distinción en nuestra época. El kitsch contemporáneo no oculta su artificio: lo celebra</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese sentido, el <em>kitsch</em> actual se parece a la propia modernidad: es ambivalente, contradictorio, exuberante. Aporta ligereza, aunque tambi&eacute;n una forma de evasi&oacute;n. Por ello, los autores afirman que es necesario en un mundo cada vez m&aacute;s en conflicto. Aporta ligereza, permite una v&iacute;a de escape f&aacute;cil. Seg&uacute;n su visi&oacute;n, el <em>kitsch</em> no es un enemigo: es un ant&iacute;doto contra la gravedad de una &eacute;poca dominada por el estr&eacute;s y la incertidumbre.
    </p><h2 class="article-text">La civilizaci&oacute;n del &ldquo;demasiado&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Dentro de la lectura antropol&oacute;gica de la fascinaci&oacute;n por lo espectacular que recoge <em>La nueva era del kitsch</em>, esta inflaci&oacute;n visual que nos rodea y nos deslumbra, tambi&eacute;n se refleja en los megaproyectos urbanos, los parques de ocio, las redes sociales y los desfiles de alta costura. 
    </p><p class="article-text">
        El <em>kitsch</em> est&aacute; en los videojuegos, en el dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico, en el arte digital o en los tatuajes. Sus signos son la desmesura y la ostentaci&oacute;n que internet contribuye a expandir. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c693446a-1a70-4615-9025-94c6a8f0e54f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c693446a-1a70-4615-9025-94c6a8f0e54f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c693446a-1a70-4615-9025-94c6a8f0e54f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c693446a-1a70-4615-9025-94c6a8f0e54f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c693446a-1a70-4615-9025-94c6a8f0e54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c693446a-1a70-4615-9025-94c6a8f0e54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c693446a-1a70-4615-9025-94c6a8f0e54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Trump es, para los autores, la versi&oacute;n pol&iacute;tica del <em>kitsch</em>. No solo por su propia imagen f&iacute;sica, que ya en s&iacute; es una encarnaci&oacute;n de la est&eacute;tica m&aacute;s excesiva, sino porque si uno se para a escuchar uno de sus discursos, las referencias a que todo es espectacular y maravilloso, o a que siempre estamos ante un momento hist&oacute;rico tras otro, act&uacute;a como el espejo embellecedor del mundo que persigue el <em>kitsch</em>.
    </p><h2 class="article-text">El triunfo de la ambig&uuml;edad</h2><p class="article-text">
        <em>La nueva era del kitsch</em> no es un panfleto a favor del mal gusto. Es, m&aacute;s bien, un elogio de su ambig&uuml;edad y una advertencia de sus posibles consecuencias para la supervivencia de nuestro planeta, ya que tambi&eacute;n implica un consumo extremo de recursos. 
    </p><p class="article-text">
        Como en otras obras de Lipovetsky, la iron&iacute;a y la elegancia sustituyen a la condena. Los autores observan el mundo contempor&aacute;neo con el asombro de quien se sabe c&oacute;mplice: todos somos, en alg&uacute;n grado, <em>homo kitschicus</em>. La saturaci&oacute;n visual, la sentimentalidad f&aacute;cil y el culto a la novedad son el precio (y el placer) de una &eacute;poca que ha convertido el arte en entretenimiento y la identidad en espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo incierto, el exceso es una forma de esperanza: la ilusi&oacute;n de que todav&iacute;a hay belleza, aunque sea de pl&aacute;stico. Quiz&aacute; por eso, cuando a Lipovetsky le preguntan si ser&iacute;a deseable un mundo libre de <em>kitsch</em>, responde con escepticismo: &ldquo;No lo creo. Hay encanto en la profusi&oacute;n, en el exceso, en los estereotipos, en lo cursi, en las lentejuelas. &iquest;Qui&eacute;n no ha disfrutado comprando un aparato extravagante, viendo programas de variedades en la televisi&oacute;n, bailando un baile lento de verano o escuchando canciones l&aacute;nguidas? Lo que padecemos es demasiado <em>kitsch</em>, no <em>kitsch</em> en s&iacute;. No hay civilizaci&oacute;n sin formas ligeras. Adem&aacute;s, no todo el <em>kitsch</em> es malo; incluso hay <em>kitsch</em> brillante en Victor Hugo, Wagner, Mahler, Fellini... Si solo hubiera formas de arte funcionales, racionales y minimalistas: &iexcl;qu&eacute; aburrido ser&iacute;a!&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/brillo-exceso-kitsch-convertido-religion-agradable_1_12724385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 21:51:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee7c2864-8a34-4de4-9ef5-934687d84cd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x865y408.jpg" length="370915" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee7c2864-8a34-4de4-9ef5-934687d84cd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x865y408.jpg" type="image/jpeg" fileSize="370915" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El brillo del exceso, cómo el kitsch se ha convertido en la religión de lo agradable]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee7c2864-8a34-4de4-9ef5-934687d84cd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x865y408.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Estética,Cine,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "pandemia cromática" de las casas grises: ¿por qué resiste la decoración minimalista en nuestros hogares?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/pandemia-cromatica-casas-grises-resiste-decoracion-minimalista-hogares_1_12641247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94dbf3d8-70ab-4c41-b154-1ae3d7d6217a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;pandemia cromática&quot; de las casas grises: ¿por qué resiste la decoración minimalista en nuestros hogares?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos interiores, el color ha cedido terreno a la "descolorización": una estética fruto de la industrialización y una visión de consumo donde lo uniforme gana a lo personal
</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”
</p></div><p class="article-text">
        Si hay algo que predomina en nuestra realidad es el inmenso espectro de colores que se funden sobre la misma. Azules, verdes, naranjas, rosas, amarillos&hellip;. Pese a ello, existe un s&iacute;ntoma paralelo vinculado a la ausencia del mismo y al consecuente predominio de tonos neutros como el gris. Junto con el beige y el blanco, se les considera los colores minimalistas por excelencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hoy en d&iacute;a, el minimalismo no es s&oacute;lo una est&eacute;tica: se ha convertido en un est&aacute;ndar cultural que influye en c&oacute;mo vivimos, qu&eacute; consumimos e incluso en qui&eacute;nes somos. Esta p&eacute;rdida de color ha calado en los espacios interiores (sin ir m&aacute;s lejos, en las casas), generando as&iacute; una creciente tendencia hacia lo neutro, impulsada por la globalizaci&oacute;n y una l&oacute;gica del mercado que aboga por la practicidad y la universalidad del dise&ntilde;o y que, paralelamente, convive con tendencias opuestas que buscan reafirmar la expresi&oacute;n individual y la riqueza cultural del color.
    </p><h2 class="article-text">Tendencia a la homogeneizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Esteban G&oacute;mez (<a href="https://www.instagram.com/estebango__/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@estebango__</a> en Instagram), creador de contenido sobre interiorismo, emplea el t&eacute;rmino &ldquo;grisificaci&oacute;n&rdquo; para describir una realidad donde &ldquo;el gris pasa de ser un tono neutro a convertirse en el algoritmo del dise&ntilde;o interior: pr&aacute;ctico, 'moderno', f&aacute;cil de vender y dif&iacute;cil de odiar&rdquo;. Esta &ldquo;<em>grisificaci&oacute;n </em>no es una tendencia, es un s&iacute;ntoma de que preferimos lo seguro a lo arriesgado, lo uniforme a lo personal, lo plano a lo vivo&rdquo; que toma su expansi&oacute;n desde los &ldquo;suelos de porcelanato gris&rdquo;, hasta &ldquo;sof&aacute;s grises en paredes de tonos <em>greige</em> [entre gris y beige]&rdquo;. As&iacute;, habla de un presente donde &ldquo;el gris se convirti&oacute; es ese color de no elegir color, se vendi&oacute; como sofistificaci&oacute;n y termin&oacute; como una pandemia crom&aacute;tica&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7548123064123280645"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Este fen&oacute;meno se manifiesta principalmente en arquitectura e interiorismo: viviendas neutras, muebles uniformes, vistos en revistas, pel&iacute;culas y redes sociales que reproducen lo mismo una y otra vez&rdquo;, afirma P&iacute;a L&oacute;pez Izquierdo, arquitecta por la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid y responsable de la asignatura de Interiorismo y del curso de Dibujo de Detalles Arquitect&oacute;nicos en la Escuela Universitaria de Arquitectura T&eacute;cnica de Madrid. Adem&aacute;s, observa que &ldquo;hace veinte a&ntilde;os hab&iacute;a m&aacute;s diversidad; hoy, la globalizaci&oacute;n y la estandarizaci&oacute;n han uniformado nuestros espacios&rdquo;. Esto se refleja tambi&eacute;n en objetos de dise&ntilde;o accesibles y masivos: l&aacute;mparas geom&eacute;tricas blancas, muebles de l&iacute;neas simples en Ikea o Muji, textiles monocrom&aacute;ticos, vajillas minimalistas o piezas decorativas que juegan con formas puras.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Pero &iquest;por qu&eacute; desaparece el color de nuestras casas?</h2><p class="article-text">
        Miguel Figuerola Palacios, arquitecto por la Escuela T&eacute;cnica Superior de Arquitectura de Sevilla y cofundador del estudio Figuerola Arquitectos, explica que &ldquo;la p&eacute;rdida de color en arquitectura e interiorismo surge sobre todo porque los promotores desarrollan viviendas sobre plano sin saber qui&eacute;n las comprar&aacute;. Optan por propuestas neutras para no limitar el mercado, aunque eso conduzca a edificios anodinos. Es un poco parecido a los coches de <em>renting</em>, casi todos blancos o grises para adaptarse a distintos usuarios&rdquo;. Un ejemplo que recalca Figuerola en cuanto al molde de uniformidad arquitect&oacute;nica son los conocidos como <a href="https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;bloques cebra&rdquo;</a>, &ldquo;de absoluta practicidad e indiferencialidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un<a href="https://business.columbia.edu/sites/default/files-efs/pubfiles/26352/Consumer_Minimalism.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://business.columbia.edu/sites/default/files-efs/pubfiles/26352/Consumer_Minimalism.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo acad&eacute;mico</a> titulado <em>Minimalismo del consumidor</em>, los autores Wilson y Bellezza definen el minimalismo como una filosof&iacute;a est&eacute;tica y de consumo que busca la reducci&oacute;n de lo superfluo en pos de la funcionalidad, la simplicidad y la limpieza visual. En el &aacute;mbito del interiorismo, esto se traduce en espacios despejados, con mobiliario esencial, l&iacute;neas simples y una paleta crom&aacute;tica reducida (a menudo dominada por tonos neutros como blancos, grises o beige) que transmite orden y serenidad. Este enfoque &ldquo;no s&oacute;lo moldea la est&eacute;tica de los interiores, sino que tambi&eacute;n canoniza la conducta de los consumidores al fomentar la adquisici&oacute;n consciente y la est&eacute;tica sobria&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pérdida de color en arquitectura e interiorismo surge sobre todo porque los promotores desarrollan viviendas sobre plano sin saber quién las comprará</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Figuerola Palacios</span>
                                        <span>—</span>  arquitecto (Figuerola Arquitectos)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ant&iacute;tesis, existen fen&oacute;menos est&eacute;ticos como los llamados<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pisos-mr-wonderful-perversion-cuqui-alquilar-viviendas-minipisos_1_10203219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pisos-mr-wonderful-perversion-cuqui-alquilar-viviendas-minipisos_1_10203219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;pisos Mr. Wonderful&rdquo;</a>, que muestran c&oacute;mo se usa la decoraci&oacute;n y el predominio de una est&eacute;tica colorida y vibrante precisamente para distraer de sus deficiencias habitacionales; se maquillan los espacios peque&ntilde;os y se los convierte en productos emocionales, adornados con colores pastel, mensajes motivacionales y objetos cuidadosamente elegidos para transmitir felicidad instant&aacute;nea. Al final, tal y como el &ldquo;purismo minimalista&rdquo;, el mensaje de fondo es vender confort est&eacute;tico aunque ello suponga sacrificar funcionalidad o habitabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Y es que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la propia idea del minimalismo tambi&eacute;n se ha mercantilizado</a> a trav&eacute;s de expresiones creativas. Un claro ejemplo de ello son los libros<em> (La magia del orden) </em>de Marie Kondo, la gur&uacute; japonesa del minimalismo, donde aboga por alcanzar un orden emocional a trav&eacute;s del desapego material. De forma similar, el podcast <em>The Minimalists</em> aborda la simplificaci&oacute;n como camino hacia una existencia m&aacute;s consciente, aunque parad&oacute;jicamente tambi&eacute;n opera dentro de una econom&iacute;a del contenido donde la &ldquo;vida minimalista&rdquo; se convierte en marca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que naci&oacute; como una b&uacute;squeda est&eacute;tica de esencia, orden y serenidad (una est&eacute;tica de espacios despejados y funcionales) se ha convertido hoy en un est&aacute;ndar reproducible, consumible y vendible&rdquo;, a&ntilde;ade Figuerola. &ldquo;Hoy en d&iacute;a, muchos clientes llegan con referencias tomadas de plataformas visuales como Instagram o Pinterest. Y as&iacute; lo demuestran los <a href="https://trends.pinterest.com/detail/?terms=decoraci%C3%B3n%20minimalista&amp;hasPredictions=false&amp;dateRange=730D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de b&uacute;squeda</a> de la &uacute;ltima, donde la &rdquo;decoraci&oacute;n minimalista&ldquo; presenta un inter&eacute;s sostenido durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, con picos estacionales vinculados a momentos de renovaci&oacute;n del hogar.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n un<a href="https://zipdo.co/interior-design-industry-statistics/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://zipdo.co/interior-design-industry-statistics/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe estad&iacute;stico</a> de la industria del dise&ntilde;o de interiores de este a&ntilde;o publicado por Zipdo, el 55% de los dise&ntilde;adores de interiores informan una mayor popularidad del dise&ntilde;o minimalista entre los clientes en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por otro lado,<a href="https://trends.google.com/trends/explore?date=today%205-y&amp;q=minimalist%20furniture,minimalist%20decor,minimalist%20clothing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://trends.google.com/trends/explore?date=today%205-y&amp;q=minimalist%20furniture,minimalist%20decor,minimalist%20clothing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estad&iacute;sticas de b&uacute;squeda</a> facilitadas por Google Trends muestran c&oacute;mo el resultado de <em>&ldquo;minimalist decor&rdquo;</em> ha aumentado en popularidad en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os hasta d&iacute;a de hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, Figuerola cree que tambi&eacute;n responde a una necesidad: &ldquo;En un mundo saturado de est&iacute;mulos, buscamos hogares que funcionan como refugio. Sea como sea, &rdquo;lo importante es no confundir serenidad con algo as&eacute;ptico&ldquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; implica todo esto?</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n asegura Alejandro Carrasco, arquitecto en ACTarchitects y coordinador del departamento de Dise&ntilde;o de Interiores de la Universidad de Dise&ntilde;o, Innovaci&oacute;n y Tecnolog&iacute;a, esta uniformidad est&eacute;tica &ldquo;definitivamente nos condiciona&rdquo;. El hogar es uno de los lugares donde pasamos m&aacute;s tiempo a lo largo de nuestras vidas. Y &ldquo;cuando ese espacio tiende a la homogeneizaci&oacute;n y a la p&eacute;rdida de identidad, se dificulta la identificaci&oacute;n personal con &eacute;l&rdquo;, concuerda por su parte Figuerola, quien a su vez cree que &ldquo;el color, los materiales y los detalles arquitect&oacute;nicos transmiten sensaciones, son un lenguaje. Si todo se homogeneiza, se diluyen las particularidades que hacen &uacute;nicos a nuestros pueblos y ciudades&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando ese espacio tiende a la homogeneización y a la pérdida de identidad, se dificulta la identificación personal con él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alejandro Carrasco</span>
                                        <span>—</span> arquitecto y coordinador del departamento de Diseño de Interiores de la UDIT
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un sentido arquitect&oacute;nico, dicho fen&oacute;meno, seg&uacute;n Figuerola, &ldquo;genera <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudades muy parecidas entre s&iacute;</a> y una p&eacute;rdida de diversidad cultural y est&eacute;tica. Adem&aacute;s, el aumento de costes y la falta de artesanos han simplificado procesos constructivos y reducido el uso de ornamento, empobreciendo el car&aacute;cter de la arquitectura&rdquo;. Carrasco concuerda con que &ldquo;muchas veces, estos espacios gen&eacute;ricos resultan fr&iacute;os y no reflejan qui&eacute;nes somos. En algunos casos, esto puede encajar con la manera de habitar de ciertas personas pero en muchos otros, no&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d84ac4f-ab62-43ad-9178-04676d958f04_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d84ac4f-ab62-43ad-9178-04676d958f04_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d84ac4f-ab62-43ad-9178-04676d958f04_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d84ac4f-ab62-43ad-9178-04676d958f04_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d84ac4f-ab62-43ad-9178-04676d958f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d84ac4f-ab62-43ad-9178-04676d958f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d84ac4f-ab62-43ad-9178-04676d958f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cuando un espacio tiende a la homogeneización y a la pérdida de identidad, se dificulta la identificación personal con él."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cuando un espacio tiende a la homogeneización y a la pérdida de identidad, se dificulta la identificación personal con él.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, Carrasco contrasta con la idea de que esta &ldquo;frialdad&rdquo; en los modelos de vivienda promovidos por constructoras o promotoras no se debe tanto a la desaparici&oacute;n del color o a una falta de sensibilidad en los dise&ntilde;adores, sino m&aacute;s bien a una industrializaci&oacute;n del dise&ntilde;o. Esto, explica, &ldquo;conlleva decisiones globales, generalistas y sencillas, pensadas para construir a gran escala&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Hay que entender tambi&eacute;n que existen diferentes tipos de clientes y diferentes enfoques dentro del interiorismo y el dise&ntilde;o, que responden a intereses diversos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Minimalismo y color no se repelen, se complementan</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En la producci&oacute;n de edificios colectivos para la masa, es muy f&aacute;cil producir y repetir lo mismo, porque autom&aacute;ticamente es una soluci&oacute;n que saben que va a vender&rdquo;. Sin embargo, esto no quiere decir que esa sea la &uacute;nica realidad. Seg&uacute;n un <a href="https://www.accio.com/business/es/maximalismo-tendencia-2025?utm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> de Accio, el inter&eacute;s por la &ldquo;decoraci&oacute;n de casa maximalista&rdquo; (tendencia est&eacute;tica caracterizada por el exceso, la abundancia y la mezcla de colores, texturas y estilos, bajo la premisa de que &ldquo;m&aacute;s es m&aacute;s&rdquo;), mostr&oacute; un repunte significativo en marzo de 2025, alcanzando un &iacute;ndice de 34, tras una bajada en agosto de 2024.
    </p><p class="article-text">
        Para la interiorista <a href="https://www.instagram.com/miriam_alia/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miriam Al&iacute;a</a>, el color &ldquo;sigue siendo una forma de expresi&oacute;n&rdquo; y es demandado por sus clientes. As&iacute;, no es una cuesti&oacute;n de modas, siempre ha sido una herramienta fundamental en el interiorismo, pero s&iacute; cambia la manera en la que lo usamos. Hoy podemos verlo aplicado de formas muy distintas: desde un efecto monocolor, que da sensaci&oacute;n de limpieza y calma, hasta combinaciones m&aacute;s atrevidas con varios colores, que aportan fuerza y personalidad al espacio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fe1650e-c180-4f70-9831-f8b55931f018_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fe1650e-c180-4f70-9831-f8b55931f018_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fe1650e-c180-4f70-9831-f8b55931f018_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fe1650e-c180-4f70-9831-f8b55931f018_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fe1650e-c180-4f70-9831-f8b55931f018_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fe1650e-c180-4f70-9831-f8b55931f018_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3fe1650e-c180-4f70-9831-f8b55931f018_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aunque la tendencia minimalista permanece, convive (sin repelerse) con el regreso del color a los católogos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aunque la tendencia minimalista permanece, convive (sin repelerse) con el regreso del color a los católogos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        L&oacute;pez Izquierdo coincide en que el color no es &uacute;nicamente un recurso est&eacute;tico, sino un elemento con &ldquo;un impacto social y emocional muy poderoso, ya que influye en que vivir, estudiar o trabajar en un espacio sea m&aacute;s eficiente y agradable, creando las condiciones &oacute;ptimas para cada actividad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con esto, Al&iacute;a asegura que &ldquo;el minimalismo y el color no son enemigos. En realidad, pueden alimentarse mutuamente. Mientras que lo minimalista nos da calma, orden, espacios que respiran, el color aporta energ&iacute;a, emoci&oacute;n y personalidad&rdquo;, opina. Al final, se trata de que los espacios sean sensibles, vivos y aut&eacute;nticos y que el color no compita con la simplicidad, sino que la potencie.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El color en los interiores tiene un impacto social y emocional muy poderoso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pía López Izquierdo</span>
                                        <span>—</span> arquitecta por la UPM y responsable de la asignatura de Interiorismo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Carrasco, directamente no los compara desde la antonimia sino que hace una distinci&oacute;n entre lo neutro y lo personal: &ldquo;El opuesto a la estandarizaci&oacute;n es cualquier dise&ntilde;o que se salga de lo autom&aacute;tico y de lo<em> mainstream&rdquo;</em>. Aunque el maximalismo puede percibirse como acumulaci&oacute;n de objetos o <em>kitsch</em>, para otros dise&ntilde;adores es totalmente v&aacute;lido&ldquo;. En &uacute;ltima instancia, todo depende del gusto y estilo de cada profesional.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La identidad por encima de cualquier tendencia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cada individuo tiene su forma particular de estar en el mundo, y el espacio que habita deber&iacute;a reflejar esa singularidad&rdquo;, afirma Carrasco. &ldquo;No se trata de eliminar todo por seguir una tendencia minimalista, sino de jerarquizar visualmente, de aligerar ciertos elementos para destacar otros&rdquo;. As&iacute;, reducir el impacto de los l&iacute;mites del espacio puede ser una estrategia para reforzar otros focos visuales&ldquo;. La clave, seg&uacute;n &eacute;l, est&aacute; en pensar para qui&eacute;n se dise&ntilde;a y con qu&eacute; objetivo: &rdquo;Si se busca rentabilidad, prevalece la estandarizaci&oacute;n, mientras que si se quiere crear un hogar &uacute;nico, cada espacio puede concebirse de manera individual y aut&eacute;ntica&ldquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e532ddf-a620-4488-bdec-2b211353326f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e532ddf-a620-4488-bdec-2b211353326f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e532ddf-a620-4488-bdec-2b211353326f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e532ddf-a620-4488-bdec-2b211353326f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e532ddf-a620-4488-bdec-2b211353326f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e532ddf-a620-4488-bdec-2b211353326f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1e532ddf-a620-4488-bdec-2b211353326f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La clave es partir de una base sobria y atemporal e introducir acentos personales: colores, textiles o piezas de mobiliario con carácter."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La clave es partir de una base sobria y atemporal e introducir acentos personales: colores, textiles o piezas de mobiliario con carácter.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Joaqu&iacute;n Torres, dise&ntilde;ador arquitect&oacute;nico y socio fundador del estudio de arquitectura A-cero, organizar los espacios implica atender no solo a la luz, la funcionalidad y la est&eacute;tica, sino tambi&eacute;n a las necesidades y deseos del cliente. En sus palabras, &ldquo;escuchar no significa imponer, sino integrar sus deseos dentro de una propuesta armoniosa&rdquo;. Aunque pueda haber preferencias personales, &ldquo;la tarea del arquitecto es encontrar un sentido est&eacute;tico coherente que responda a esas solicitudes, ejerciendo as&iacute; su autoridad t&eacute;cnica sin dictar la est&eacute;tica&rdquo;. Es decir, &ldquo;el minimalismo y el color no son enemigos. En realidad, pueden alimentarse mutuamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Figuerola, por su parte, defiende una estrategia para conservar la identidad de nuestros hogares y otros espacios personales sin renunciar a tendencias contempor&aacute;neas como el minimalismo: &ldquo;La clave es partir de una base sobria y atemporal (materiales naturales, soluciones sencillas) e introducir acentos personales: colores, textiles o piezas de mobiliario con car&aacute;cter. As&iacute; se consigue un espacio &uacute;nico sin perder equilibrio y serenidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta de Al&iacute;a sugiere que la tendencia actual no es elegir uno u otro, sino fusionarlos. &ldquo;Lo central, por tanto, es lo aut&eacute;ntico y que cada elemento tenga un prop&oacute;sito, creando espacios con alma y significado. Creo que vamos hacia una fusi&oacute;n muy interesante, donde lo importante no ser&aacute; la etiqueta de minimalismo y maximalismo, sino la autenticidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final, vivir un espacio no es simplemente ocuparlo, sino habitarlo con conciencia hasta convertirlo en una extensi&oacute;n de nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Del Peso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/pandemia-cromatica-casas-grises-resiste-decoracion-minimalista-hogares_1_12641247.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Oct 2025 21:07:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/94dbf3d8-70ab-4c41-b154-1ae3d7d6217a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="86622" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/94dbf3d8-70ab-4c41-b154-1ae3d7d6217a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="86622" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La "pandemia cromática" de las casas grises: ¿por qué resiste la decoración minimalista en nuestros hogares?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/94dbf3d8-70ab-4c41-b154-1ae3d7d6217a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Interiorismo,Arquitectura,Hogar,Decoración,Estética,Tendencias,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barrigas fuera: la moda abraza el "estoy embarazada y está bien que lo parezca"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/barrigas-fuera-moda-abraza-embarazada-parezca_1_12664125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e0dd0d0-32fe-4fd0-9bdb-95c366ac0de1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barrigas fuera: la moda abraza el &quot;estoy embarazada y está bien que lo parezca&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio de una oleada conservadora que busca reducir los derechos reproductivos de las mujeres, artistas e 'influencers' lideran una tendencia que busca visibilizar sus embarazos lo más posible, desde las redes sociales hasta las pasarelas</p><p class="subtitle">Entrevista - Tansy Hoskins, periodista: “Hay toda una generación convencida de que solo pueden ser consumidores” </p></div><p class="article-text">
        Esta historia comienza en una portada de revista de los a&ntilde;os 90 y acaba, por ahora, en un post de Instagram. En la primera posaba la actriz estadounidense Demi Moore, desnuda y embarazada de casi nueve meses, en <a href="https://archive.vanityfair.com/article/1991/8/demis-big-moment" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cubierta de </a><a href="https://archive.vanityfair.com/article/1991/8/demis-big-moment" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vanity Fair</em></a>. En la segunda aparece la empresaria y cantante barbadense <a href="https://www.instagram.com/p/DOtEzV7jeFD/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rihanna, anunciando tambi&eacute;n su embarazo</a> como a&ntilde;os antes hab&iacute;a hecho en plena actuaci&oacute;n musical, utilizando el escenario de la Super Bowl estadounidense. Pero si el retrato que Annie Leibovitz hizo a Moore fue calificado de pornogr&aacute;fico, el gesto de Rihanna, tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, es ya uno m&aacute;s en una tendencia que va camino de consolidar el embarazo como aspiraci&oacute;n est&eacute;tica y econ&oacute;mica al alcance de pocas.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo eso. Cada narrativa visual impulsada por las redes sociales y las marcas de moda tiene su contexto. Y el actual es que estas mujeres posan con su embarazo &mdash;con el respaldo de no pocas marcas de moda&mdash;, mientras l&iacute;deres occidentales recortan los derechos reproductivos de las mujeres y la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses hace que tener hijos sea imposible para muchas familias por su elevado coste. Con este tel&oacute;n de fondo, artistas e <em>influencers,</em> desde Beyonc&eacute; a Kim Kardashian o Cardi B, desde Dulceida a Mar&iacute;a Pombo, han integrado su embarazo (y posparto) en la narrativa est&eacute;tica que gu&iacute;a a dise&ntilde;adores de moda y a su audiencia por igual.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia va m&aacute;s all&aacute; de anunciar la maternidad aprovechando un evento con la atenci&oacute;n asegurada de los espectadores. No es solo el cambio de vestuario sorpresa en medio de una actuaci&oacute;n para desvelar la barriga o el dise&ntilde;o de vestidos por grandes marcas que adem&aacute;s est&aacute;n adaptados a cualquier momento del embarazo. Es que la tripa ya no solo no se camufla, sino que se celebra. En la calle, en las <a href="https://www.vogue.com/article/maddie-moon-pregnancy-collina-strada" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasarelas de moda</a>, en los <a href="https://www.pinterest.com/ideas/pregnancy-magazine/952688311848/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posados para revistas</a> o en los retratos que inundan <a href="https://www.instagram.com/p/DAY-wsIiVrf/?img_index=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las redes sociales</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DOtEzV7jeFD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DOtEzV7jeFD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DOtEzV7jeFD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de badgalriri (@badgalriri)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Qui&eacute;n quiere estar inc&oacute;moda</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El vestuario actual ya no consiste en esconder el embarazo como se hac&iacute;a antes. Ahora dice: &lsquo;estoy embarazada y est&aacute; bien que lo parezca&rdquo;, explica a este diario <a href="https://www.fitnyc.edu/creative-nexus/faculty/directory/tombro-melissa.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Melissa Tombro</a>, profesora de comunicaci&oacute;n y estudios de la mujer en el Fashion Institute of Technology de Nueva York. Tombro describe que <a href="https://www.instagram.com/enzoply/p/DLaZ66soF4C/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estilo &ldquo;desenfadado&rdquo; de Rihanna</a> tiene su reflejo en la calle: &ldquo;Se revela mucho m&aacute;s el cuerpo de embarazada, la barriga, con camisetas m&aacute;s cortas y prendas ajustadas que muestran las curvas. Lo que desde luego no se ve es que las mujeres acepten ya estar inc&oacute;modas durante el embarazo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.vogue.co.uk/fashion/article/pregnancy-dressing-new-rules" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la edici&oacute;n brit&aacute;nica de </a><a href="https://www.vogue.co.uk/fashion/article/pregnancy-dressing-new-rules" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vogue</em></a>, efectivamente la tendencia es hacia la comodidad &mdash;desde el calzado hasta las camisetas&mdash; sin dejar de lado ni accesorios ni prendas espec&iacute;ficas de cada temporada. &ldquo;Durante el embarazo, existe la posibilidad de dejar demasiado espacio para la imaginaci&oacute;n&rdquo;, reflexionaba la cronista de moda canadiense Monica Ainley, afincada en Par&iacute;s, durante su segundo embarazo. &ldquo;La opci&oacute;n m&aacute;s elegante es precisamente un vestido que, en vez de disimular la barriga, la realza&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1968309058542473280?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        A lo largo de la historia, las mujeres han camuflado o escondido su embarazo con recursos que van desde no salir de sus hogares en los &uacute;ltimos meses antes de dar a luz hasta cors&eacute;s especiales. Pero a finales del siglo XX la costumbre cambi&oacute;, en gran parte, por el retrato de Moore. Fue entonces cuando &ldquo;el embarazo, la maternidad y la fertilidad pasaron a entenderse como <a href="https://www.instagram.com/p/DPCNUIYADB0/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otra oportunidad comercial</a>&rdquo;, seg&uacute;n afirmaba la especialista en moda Liza Betts en este <a href="https://www.theguardian.com/fashion/2021/jun/28/pregnancy-is-another-selling-point-the-rise-of-the-celebrity-baby-bump-reveal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis de </a><a href="https://www.theguardian.com/fashion/2021/jun/28/pregnancy-is-another-selling-point-the-rise-of-the-celebrity-baby-bump-reveal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian</em></a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se revela mucho más el cuerpo de embarazada, la barriga, con camisetas más cortas y prendas ajustadas que muestran las curvas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Melissa Tombro</span>
                                        <span>—</span> omunicación y estudios de la mujer en el Fashion Institute of Technology (Nueva York)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Michelle White, profesora de cultura y artes visuales en la<a href="https://liberalarts.tulane.edu/communication/people/dr-michele-white" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Universidad de Tulane (Luisiana, EEUU)</a>, ha analizado c&oacute;mo estos posados durante el embarazo han ido ganando terreno en las sesiones de fotos reservadas antes para momentos como compromisos de boda, matrimonios o aniversarios. &ldquo;Las parejas reservan sesiones de fotos para conmemorar embarazos, nacimientos y cumplea&ntilde;os&rdquo;, escribe en su trabajo sobre la evoluci&oacute;n de este tipo de fotograf&iacute;a. En el texto, White asegura que &ldquo;dada la importancia de estas im&aacute;genes, los cambios en las fotograf&iacute;as y la manera en que se distribuyen tambi&eacute;n afecta a las estructuras culturales y nuestras creencias, incluida la heterosexualidad y los roles de g&eacute;nero tradicionales&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7289833945774984490"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;En la narrativa patriarcal de la feminidad, el embarazo y la maternidad son a la vez sanos y monstruosos, y deben controlarse y ocultarse. Un vientre embarazado al descubierto es escandaloso&rdquo;, <a href="https://www.cosmopolitan.com/uk/fashion/style/a63091917/maternity-style/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribe la periodista Harriet Hall</a>, directora de reportajes de <em>Cosmopolitan,</em> en la revista. &ldquo;Esto qued&oacute; a&uacute;n m&aacute;s claro cuando Ross, de [la serie] <em>Friends</em>, sugiri&oacute; que Rachel se cambiara para su cita con la matrona, ya que llevaba una camiseta ligeramente corta que dejaba al descubierto la parte inferior de su barriga. Esta elecci&oacute;n de estilo fue tan inusual en aquel momento que yo tambi&eacute;n consider&eacute; el vientre al descubierto de Rachel bastante radical&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Hall escrib&iacute;a igualmente que su embarazo fue &ldquo;sorprendentemente liberador&rdquo; en otros aspectos, especialmente en lo f&iacute;sico. &ldquo;He desarrollado una confianza en mi propio cuerpo que cre&iacute;a haber perdido para siempre&rdquo;, admite. En cuanto a la ropa, dice haber huido de las camisas grandes y las prendas dise&ntilde;adas exclusivamente para embarazadas que buscaban camuflar la tripa. &ldquo;He descubierto que lo contrario me favorece m&aacute;s: prendas ajustadas, ce&ntilde;idas y fruncidas que envuelven la barriga. En lugar de la presi&oacute;n constante que antes sufr&iacute;a a diario en un intento in&uacute;til por ocultar mi tripa de treinta y tantos, estar visiblemente embarazada me ha permitido respirar y aceptar mi cuerpo&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DOTb5oJCNC9/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Posado tras posado, Rihanna es la &uacute;ltima artista a la que se responsabiliza de haber &ldquo;cambiado radicalmente c&oacute;mo entiende la industria el estilo de las embarazadas&rdquo;, en palabras de la estilista Angela Kyte a <a href="https://www.hellomagazine.com/fashion/celebrity-style/847127/rihanna-pregnancy-style-decoded/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hello Magazine</em></a>. &ldquo;No se trata solo de ropa, sino de su confianza y su mentalidad. Al rechazar la idea de que el embarazo requiere un uniforme de el&aacute;sticos y t&uacute;nicas extragrandes, Rihanna ha desafiado tanto a dise&ntilde;adores como a consumidores para que reconsideren lo que puede llegar a ser la moda premam&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El retrato de Demi Moore por Leibovitz pudo generar tal pol&eacute;mica que algunos puntos de venta cubrieron la portada de <em>Vanity Fair</em>, pero el cambio actual ha recibido la respuesta diametralmente opuesta por parte de las grandes marcas. La firma sueca <a href="https://www2.hm.com/es_es/mujer/compra-por-producto/ropa-de-premama/vestidos.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">H&amp;M viste a premam&aacute;s</a> en todo el mundo y a modelos en la Met Gala, <a href="https://www.vogue.com/article/adwoa-aboah-reveals-her-pregnancy-at-the-2024-met-gala" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Adwoa Aboah</a>; el dise&ntilde;ador de alta costura <a href="https://www.vogue.com/article/sienna-miller-schiaparelli-vogue-world-2023-london" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Schiaparelli engalan&oacute; a Sienna Miller</a> en la alfombra roja de <em>Vogue;</em> marcas como Bottega Veneta o The Row han visto su nombre junto al de la actriz <a href="https://graziamagazine.com/articles/margot-robbie-maternity-style/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margot Robbie embarazada</a> y <a href="https://www.instagram.com/reel/DPeotfliL3R/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Uacute;rsula Corber&oacute; ha unido as&iacute; el suyo al de Chanel</a> hace apenas unos d&iacute;as en la &uacute;ltima Semana de la Moda de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La industria de la moda es muy buena captando las se&ntilde;ales de lo que est&aacute; pasando socialmente y ha habido muchas. Pienso en Rihanna actuando en la Super Bowl o en Cardi B embarazada en la Gala del Met&rdquo;, dice Trombo de momentos importantes con celebridades mostrando sus embarazos. &ldquo;Ser&iacute;a una locura que la industria de la moda no aprovechara este momento y estas conversaciones p&uacute;blicas para decir: &lsquo;Oye, estamos aqu&iacute; para ser parte de la conversaci&oacute;n&rsquo;&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cad3ad8c-094d-4bc9-a1fe-5e90a4dc261e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cad3ad8c-094d-4bc9-a1fe-5e90a4dc261e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cad3ad8c-094d-4bc9-a1fe-5e90a4dc261e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cad3ad8c-094d-4bc9-a1fe-5e90a4dc261e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cad3ad8c-094d-4bc9-a1fe-5e90a4dc261e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cad3ad8c-094d-4bc9-a1fe-5e90a4dc261e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cad3ad8c-094d-4bc9-a1fe-5e90a4dc261e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La actriz Úrsula Corberó este 6 de octubre en el desfile de la firma Chanel durante la Semana de la Moda de París."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La actriz Úrsula Corberó este 6 de octubre en el desfile de la firma Chanel durante la Semana de la Moda de París.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El embarazo como s&iacute;mbolo de riqueza y estatus</h2><p class="article-text">
        El interrogante es c&oacute;mo encaja esta tendencia en el giro conservador que afecta a algunas sociedades occidentales como la estadounidense, donde los derechos reproductivos de las mujeres se han visto reducidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo hemos pasado de que tener hijos sea algo natural a convertirlo en s&iacute;mbolo de estatus?&rdquo;, pregunta el consultor de marcas <a href="https://www.instagram.com/p/DFWZNyxzC88/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eugene Healey</a> en este v&iacute;deo en el que analiza la tendencia. Healey defiende que decidir tener varios hijos en la actualidad est&aacute; relacionado directamente con la situaci&oacute;n econ&oacute;mica familiar, as&iacute; como la estabilidad laboral, pero tambi&eacute;n es una manera de decir que conf&iacute;as en el futuro &ldquo;a pesar de que el mundo a tu alrededor se desmorona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que las mismas celebridades que incluyen su embarazo en la narrativa y la est&eacute;tica que van construyendo a trav&eacute;s de sus publicaciones en redes sociales, muestren despu&eacute;s tambi&eacute;n toda la vida familiar, aprovechando en algunos casos cada posado para <a href="https://www.instagram.com/p/DPCNUIYADB0/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seguir vendiendo productos</a> &mdash;como ha hecho la cantante barbadense al posar con un reloj al tiempo que muestra a su hija reci&eacute;n nacida. Ese s&iacute;mbolo de estatus, a&ntilde;ade Healey, &ldquo;tambi&eacute;n supone mostrar hasta qu&eacute; punto puedes mantener el mismo estilo de vida que llevabas antes de tener hijos&rdquo;, con apariciones en eventos p&uacute;blicos &ldquo;sin parecer nunca que est&aacute;s cansada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Tombro dice que hay algo m&aacute;s. &ldquo;Es b&aacute;sicamente presumir de que tienes acceso a una buena atenci&oacute;n sanitaria, como es el caso de la mayor&iacute;a de las personas con m&aacute;s dinero, pero esta no es la realidad para el resto&rdquo;, recalca la profesora por el contexto de EEUU, donde no existe la asistencia sanitaria universal. &ldquo;Creo que se trata de mostrar cierta confianza, pero tambi&eacute;n que, igual que las familias numerosas muestran el embarazo en todas sus etapas, se trata tambi&eacute;n del acceso a una buena atenci&oacute;n m&eacute;dica, que cada vez es menos com&uacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DMfY6MSNvEC/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La acad&eacute;mica estadounidense apunta a que estas figuras p&uacute;blicas tambi&eacute;n est&aacute;n participando as&iacute; en una conversaci&oacute;n p&uacute;blica sin necesidad de posicionarse activamente en favor de los derechos de las mujeres &mdash;o en contra del aborto&mdash;, como pod&iacute;an haber hecho en el pasado. Desde la derrota de Hillary Clinton en las presidenciales de 2016, cuenta Tombro, &ldquo;el feminismo se convirti&oacute; en algo con lo que ninguna joven quer&iacute;a verse asociada&rdquo;, por lo que ni las grandes firmas ni las modelos y artistas quisieron sumarse p&uacute;blicamente a las corrientes m&aacute;s progresistas.
    </p><p class="article-text">
        Pero las pol&iacute;ticas de Trump desde entonces, y la revocaci&oacute;n en concreto del derecho al aborto en algunos estados, al eliminar la protecci&oacute;n a nivel federal en todo el pa&iacute;s, ha hecho que esas mismas j&oacute;venes comprendan la importancia de derechos que hab&iacute;an dado por consolidados. &ldquo;La historia del feminismo, o incluso hablar de salud reproductiva, es un tema complejo para mucha gente&rdquo;, reconoce Tombro, por lo que admite que es dif&iacute;cil que las celebridades quieran respaldarlo abiertamente. &ldquo;Pero creo que cuando tienes un momento como este, sabes que est&aacute;s aprovechando una gran conversaci&oacute;n p&uacute;blica de la que de repente sientes que puedes formar parte&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina F. Pereda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/barrigas-fuera-moda-abraza-embarazada-parezca_1_12664125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2025 20:44:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8e0dd0d0-32fe-4fd0-9bdb-95c366ac0de1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="700010" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8e0dd0d0-32fe-4fd0-9bdb-95c366ac0de1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="700010" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Barrigas fuera: la moda abraza el "estoy embarazada y está bien que lo parezca"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8e0dd0d0-32fe-4fd0-9bdb-95c366ac0de1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Moda,Estética,Mujer,Salud,Embarazo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
