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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mark Carney]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/mark-carney/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mark Carney]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carney recupera el ‘europeísmo canadiense’ e invoca el libre comercio como trinchera ideológica contra Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/carney-recupera-europeismo-canadiense-e-invoca-libre-comercio-trinchera-ideologica-trump_1_12975091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46911bc7-9f3c-4a21-8c88-14220a5262a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carney recupera el ‘europeísmo canadiense’ e invoca el libre comercio como trinchera ideológica contra Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La visión geoestratégica del primer ministro de Canadá de involucrar a las democracias liberales y los mercados emergentes mutilateralistas contra el dogma MAGA que impregna los cambios en el orden mundial de Trump ha removido los cimientos transatlánticos en torno al libre comercio. Al tiempo, ha rescatado el viejo sueño de configurar alianzas que integren a Ottawa en el entramado de la UE</p><p class="subtitle">Trump eleva su bronca con Carney y amenaza a Canadá con aranceles del 50% sobre los aviones</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La mitad de los canadienses est&aacute;n a favor de unirse a la UE&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/blog/contraoferta/ayuso-derecha-ficcion-servicios-publicos-impuestos_132_12944386.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palabra de Mark Carney, el primer ministro del vecino del norte de EEUU</a>, al que Donald Trump tiene m&aacute;s enfilado entre los aliados tradicionales de la Casa Blanca. Porque &ldquo;Canad&aacute; es el pa&iacute;s m&aacute;s europeo de entre las naciones que no pertenecen a la UE&rdquo;. Constataci&oacute;n de que el liberal antiguo gobernador del banco central canadiense durante el colapso crediticio de 2008 y del Banco de Inglaterra entre 2013 y 2020 &ndash;hito ins&oacute;lito porque nunca nadie ha llevado las riendas de dos autoridades monetarias del G-7&ndash; no comulga con el proteccionismo ni la doctrina MAGA que impulsan las pol&iacute;ticas del inquilino actual de la Casa Blanca. 
    </p><p class="article-text">
        Canad&aacute; comparte con EEUU y M&eacute;xico el espacio aduanero USMCA que Trump se encarg&oacute; de refundar en su primer mandato tras enterrar al llamado hasta entonces Nafta norteamericano. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/mark-carney-tipo-aburrido-sustituye-justin-trudeau-canada-reto-plantar-cara-maton-trump_1_12117839.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carney es un verso suelto</a> en un mundo dominado por la geopol&iacute;tica y los <em>lobbies</em> tecnol&oacute;gicos en busca del cetro competitivo que se conceder&aacute;, te&oacute;ricamente, al vencedor de la carrera por la IA. Antes de su triunfo en las elecciones presidenciales canadienses del pasado mes de marzo el actual premier no hab&iacute;a dejado rastro de actividad en la arena pol&iacute;tica de su pa&iacute;s. Aunque, desde entonces, ha emitido sobradas se&ntilde;as de identidad. Hasta el punto, de que se le identifica con la imagen de antagonista del dirigente estadounidense. Desde la reciente cumbre de Davos, en la que se amplific&oacute; su resistencia militante al <em>America, first</em> y hacia el odio del <em>trumpismo</em> a todo lo que suene a <em>woke</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Tan solo unas Semanas m&aacute;s tarde de las embestidas de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/groenlandia-pedazo-hielo_129_12955947.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trump contra Groenlandia</a> y los socios europeos de la OTAN que defendieron su soberan&iacute;a danesa y dejaron temblando la arquitectura transatl&aacute;ntica, la figura de Carney revelaba que Canad&aacute; &ndash;y Europa, al menos, sobre la mesa&ndash; se negaba a jugar en el tablero de ajedrez global que plantea la Casa Blanca. 
    </p><p class="article-text">
        Su idea gira en torno a la ruptura de los hist&oacute;ricos lazos transatl&aacute;nticos y a la asunci&oacute;n de que el orden liberal liderado por EEUU ya no volver&aacute;. De modo que las democracias de las potencias industrializadas deben reorganizarse junto a los grandes mercados emergentes para sobrevivir a las amenazas y coerciones de Washington. O, dicho de otro modo: deben articularse alianzas entre potencia intermedias con suficiente m&uacute;sculo econ&oacute;mico y comercial como para combatir el bilateralismo impuesto por Trump. Bajo unas reglas de juego comunes que garanticen el libre tr&aacute;nsito de mercanc&iacute;as, servicios y capitales y la diversificaci&oacute;n comercial, defiendan los estados de derecho y se al&iacute;en contra el cambio clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        El mensaje, seg&uacute;n un cierto consenso diplom&aacute;tico, estaba dirigido a la UE, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/lider-ultraconservadora-japon-acude-urnas-rearme-principal-baza-trump_1_12967043.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jap&oacute;n</a>, Australia, Brasil e India, y alertaba contra la soberan&iacute;a hegem&oacute;nica estadounidense. Aunque con acuse de recibo especial a su a&ntilde;orada Europa. O se emancipa de EEUU o acepta una subordinaci&oacute;n con visos de convertirse en estructural, dijo. Su discurso de Davos dej&oacute; un mensaje subliminal, pero a la vez, descifrable, a Bruselas: Encuentren aliados m&aacute;s all&aacute; del eje transatl&aacute;ntico, incluso flexibilizando la entrada de los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos chinos para contrarrestar a los aranceles estadounidenses, y t&oacute;mense en serio sus acuerdos comerciales con Mercosur e India.
    </p><h2 class="article-text">Arquitecturas comercial y financiera en mutaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La tercera v&iacute;a de Carney parece haber reposicionado la t&aacute;ctica geoestrat&eacute;gica a ambas orillas del Atl&aacute;ntico. As&iacute;, mientras la versi&oacute;n Trump 2.0 y sus aranceles rec&iacute;procos con armas correctiva de renegociaci&oacute;n han hecho mella en tratados post-Davos como el de Taiw&aacute;n y Corea del Sur o han corregido los excesivos peajes a la importaci&oacute;n con el gigante indio, <a href="https://www.eldiario.es/economia/ue-e-india-firman-madre-acuerdos-comerciales-eliminacion-aranceles-4-000-millones-euros_1_12937583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la UE ha mostrado empe&ntilde;o en sellar definitivamente el suyo con Mercosur y con Nueva Delhi</a>. Pero con notables diferencias. Las que precisamente describi&oacute; el jefe del Gobierno canadiense en el retiro invernal suizo. 
    </p><p class="article-text">
        La Casa Blanca no ha forjado estos acuerdos seg&uacute;n los criterios del libre mercado, sino mediante unas exigencias geopol&iacute;ticas expl&iacute;citas. Desde relocalizaciones industriales, hasta directrices de disciplina pol&iacute;tica interna o realineamientos con EEUU en el nuevo orden global. A Taiw&aacute;n, por ejemplo, le rebaja aranceles a sus chips a cambio de compromisos de inversi&oacute;n y avales de medio bill&oacute;n de d&oacute;lares para producir en EEUU. A Corea del Sur, uno de sus grandes aliados en Asia, se le amenaz&oacute; con mayores grav&aacute;menes si Se&uacute;l no se saltaba el tr&aacute;mite parlamentario y rubricaba el pacto de urgencia. La India de Delhi salv&oacute; sus tarifas del 50% del verano pasado a cambio de aceptar f&eacute;rreos controles a la compra de petr&oacute;leo ruso. 
    </p><p class="article-text">
        A esta ristra de acuerdos forzados se une la pretensi&oacute;n de Trump, descrita con precisi&oacute;n durante su estancia en Davos, de atacar arancelariamente a Groenlandia y los socios europeos hasta que no comulgasen con sus deseos anexionistas. En el mercado han puesto nombre a esta t&aacute;ctica. Es el TACO (<em>Trump Always Chickens Out</em>, que se traduce como &ldquo;Trump siempre se acobarda&rdquo;) y responde a la convicci&oacute;n inversora de que el dirigente republicano sigue un patr&oacute;n de comportamiento preconcebido: sus amenazas crean volatilidad inicial en las bolsas; pero, sin embargo, se acaban diluyendo por los elevados costes econ&oacute;micos y diplom&aacute;ticos de sus &iacute;nfulas presidencialistas. 
    </p><p class="article-text">
        Esta t&aacute;ctica negociadora <em>made in US</em> basada en la escalada y el repliegue que reduce de manera dr&aacute;stica la confianza bilateral, encarece el capital, distorsiona los flujos de capital y acrecienta la fragmentaci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n, es lo que Carney trata de explicar a otros agentes estrat&eacute;gicos del planeta. Europa, aparentemente, ha renegado estas semanas de la influencia <em>trumpista</em>. En algunos c&iacute;rculos diplom&aacute;ticos creen por su exposici&oacute;n directa a las amenazas estadounidenses en el caso de Groenlandia. De ah&iacute; que la aceleraci&oacute;n de tratados con Mercosur o India se hayan magnificado como una estrategia dirigida a diversificar riesgos y a reducir la dependencia de un socio dispuesto a instrumentalizar el comercio como arma pol&iacute;tica. O que se avance en el pacto con Australia. Incluso que la Euroc&aacute;mara haya sacado esta semana del congelador la negociaci&oacute;n con EEUU tras el <em>affaire</em> groenland&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En el terreno financiero, las aguas tambi&eacute;n bajan revueltas desde Davos. La burbuja de la IA y la nueva geopol&iacute;tica tecnol&oacute;gica <a href="https://www.eldiario.es/economia/mercados-tambalean-son-dolar-debil_1_12949883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n reordenando los mercados</a> y han situado estos &uacute;ltimos d&iacute;as las stablecoins, los chips y el negocio del software bajo presi&oacute;n. El nuevo ciclo de la IA est&aacute; creando un efecto domin&oacute; que comienza a desmoronar la resistencia inversora ante unas valoraciones desorbitadas de los criptoactivos, deja traslucir que el bloqueo estrat&eacute;gico de EEUU hacia chips con destino a China --incluso los de Nvidia-- es m&aacute;s serio de lo que asegura Trump o que el temor a que la propia IA destruya parte del negocio tradicional del software tiene visos de realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Tether ha tenido que recortar sus ambiciones financieras tras el rechazo inversor a su valoraci&oacute;n de medio bill&oacute;n de d&oacute;lares. Incluso el banco central cripto parece toparse con l&iacute;mites cuando el apetito especulativo se enfr&iacute;a. Entretanto, Nvidia sigue atrapada en la guerra tecnol&oacute;gica EEUU-China, con las ventas de chips H200 a Pek&iacute;n paralizadas por revisiones de seguridad nacional por parte de EEUU que reflejan el control federal de los semiconductores, convertidos en armas de pol&iacute;tica exterior. Y Wall Street empieza a descontar da&ntilde;os colaterales en la IA con herramientas que amenazan a firmas de software y que dibujan la llegada de un duro ajuste sectorial. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta 56.000 empleos est&aacute;n listos para recortar en el ecosistema tecnol&oacute;gico estadounidense, han advertido varias de sus grandes compa&ntilde;&iacute;as en las &uacute;ltimas dos semanas. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Un CanadEU? utop&iacute;a o &lsquo;realpotitik&rsquo;</h2><p class="article-text">
        La confluencia de intereses demogr&aacute;ficos, energ&eacute;ticos y de valores entre Canad&aacute; y la UE induce a sacar una posible vinculaci&oacute;n de Ottawa en el edificio institucional de Bruselas del caj&oacute;n de los sue&ntilde;os. Integrar una poblaci&oacute;n joven como la canadiense en unas sociedades envejecidas como las europeas, con una inmensa y rica variedad de materias primas energ&eacute;ticas y minerales que, a los ojos de Carney, son la llave para alcanzar la &ldquo;autonom&iacute;a estrat&eacute;gica&rdquo; de EEUU y con valores multilaterales compartidos, hacen factible la opci&oacute;n de un CanadEU. 
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino lo ha popularizado <em>The Economist</em> en un reportaje en el que centra el debate en los recientes acuerdos bilaterales en defensa, comercio y seguridad. Esta <em>entente cordiale</em> convierte la posibilidad de una adhesi&oacute;n de Canad&aacute; en &ldquo;algo menos abstracto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, si arrastra a un Reino Unido laborista que no descarta destensar las r&iacute;gidas cl&aacute;usulas del Brexit. En un momento en el que, adem&aacute;s, las din&aacute;micas del comercio interior comunitario no son precisamente intensas. Todo lo contrario. Entre 2023 y 2025, los intercambios entre los socios comunitarios se han reducido un 1,3%. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        John Authers, columnista de Bloomberg, aduce que Reino Unido necesita un nuevo acuerdo con la UE al cumplirse el primer aniversario de la versi&oacute;n Trump 2.0 que ha demolido el sistema de libre comercio para impulsar una econom&iacute;a, la brit&aacute;nica, estancada, que puede derrumbar a otro gobierno -y van seis- desde el refer&eacute;ndum y que contentar&iacute;a a la City, la industria y las patronales del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La sinton&iacute;a Keir Starmer-Mark Carney tambi&eacute;n juega en esta direcci&oacute;n. Aunque la crisis abierta en torno a la figura de Starmer por la designaci&oacute;n del <em>pr&iacute;ncipe de las tinieblas</em>, Peter Mandelson, como embajador en Washington, pese a conocer sus lazos con el pederasta Jeffrey Epstein, le pueda pasar factura e interrumpir iniciativas del t&aacute;ndem brit&aacute;nico-canadiense. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento crucial, en el que <em>Financial Times</em> subraya que Ursula von der Leyen prioriz&oacute; en 2025 evitar a toda costa una guerra comercial con EEUU, lo que ha retardado los avances en la Uni&oacute;n de mercados de capitales o en la culminaci&oacute;n del mercado &uacute;nico, dos de las metas m&aacute;s estrat&eacute;gicas de los informes de los ex primeros ministros italianos Mario Draghi y Enrico Letta. Pese a que desde el European Research Council constaten que por primera vez se alinean retos industriales, desaf&iacute;os pol&iacute;ticos y las hojas de rutas cient&iacute;ficas en una agenda de competitividad con sello I+D+i. Canad&aacute; y Reino Unido ayudar&iacute;an a suturar las brechas crediticias y la aversi&oacute;n al riesgo de este salto competitivo frente a EEUU y China.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el tel&oacute;n de fondo de esta estrategia muestre serias dificultades. Con la UE bloqueando iniciativas por presiones internas, Canad&aacute; altamente dependiente del mercado estadounidense y los emergentes multilateralistas desconfiando de un orden global que perciben como hecho a imagen y semejanza de las potencias industrializadas. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la reciente adhesi&oacute;n de Ottawa al programa europeo de defensa SAFE ha iniciado una fase de integraci&oacute;n que, probablemente, pueda ser de no retorno, asegura John Feffer, director de Foreign Policy in Focus del Institute for Policy Studies: &ldquo;forman una uni&oacute;n silenciosa, aunque profunda&rdquo;. Canad&aacute; --recuerda-- es el primer pa&iacute;s ajeno a la &oacute;rbita comunitaria en ser admitido en SAFE, &ldquo;una se&ntilde;al pol&iacute;tica de alto voltaje porque pondr&aacute; en marcha una interoperabilidad militar, cadenas industriales compartidas y una convergencia regulatoria&rdquo;. En torno a un alejamiento de la <em>Pax Americana</em> en la que ninguna de las parte cree. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello hace algo m&aacute;s probable el sue&ntilde;o de Robert Hage, veterano diplom&aacute;tico y analista del Canadian Global Affairs Institute, de un eje Canad&aacute;-Reino Unido-UE, que ha rescatado hace poco para el <em>think tank</em> Konrad-Adenauer-Stiftung. &ldquo;No fue casual&rdquo; -rememora- que Canad&aacute; fuera el primer pa&iacute;s signatario de un pacto comercial de la UE cuando Bruselas asumi&oacute; la soberan&iacute;a en esta materia, en 1976. Y que lo rubricara el entonces jefe de Gobierno Pierre Trudeau, padre de Justin, predecesor de Carney en el cargo y como l&iacute;der del partido liberal. 
    </p><p class="article-text">
        En sinton&iacute;a con John Hulsman, due&ntilde;o de la consultora de geopol&iacute;tica que lleva su nombre y Boris Liedtke, profesor en la escuela de negocios Insead, para quienes &ldquo;la guerra comercial de Trump abre la puerta a un giro que cambiar&iacute;a el pulso de la geopol&iacute;tica&rdquo;. El caos arancelario trumpista es del todo &ldquo;rid&iacute;culo&rdquo; porque &ldquo;ni Europa, ni Canad&aacute; ni M&eacute;xico son China, y nunca se trata a los aliados como a supuestos rivales geoestrat&eacute;gicos&rdquo;. Por ello, si los socios de EEUU siguen la senda de Washington, &ldquo;perder&aacute;n una oportunidad hist&oacute;rica&rdquo;. Pero si, con imaginaci&oacute;n, &ldquo;aprovechan el error t&aacute;ctico de Trump, alterar&aacute;n el juego por completo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio J. Domingo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/carney-recupera-europeismo-canadiense-e-invoca-libre-comercio-trinchera-ideologica-trump_1_12975091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 21:04:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Emmanuel Macron,Mark Carney,Canadá,UE - Unión Europea,Donald Trump,Aranceles,Groenlandia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer ministro de Canadá reconoce la "mentira" del orden internacional ante las amenazas de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/primer-ministro-canada-reconoce-mentira-orden-internacional-amenazas-trump_1_12923278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4da22b1c-f0b2-4b86-aaff-c7f471f7ae2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer ministro de Canadá reconoce la &quot;mentira&quot; del orden internacional ante las amenazas de Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El líder canadiense reconoce que las reglas internacionales se han aplicado historicamente de forma asimétrica y llama a los países medianos a colaborar en un mundo gobernado por los intereses de los grandes poderes</p><p class="subtitle">OPINIÓN - Europa, Trump no es tu aliado: es tu rival, está desbocado y quiere Groenlandia </p></div><p class="article-text">
        El primer ministro de Canad&aacute;, Mark Carney, ha suscitado el aplauso de los grandes empresarios transnacionales, pol&iacute;ticos y comentaristas reunidos en la nueva edici&oacute;n del Foro Econ&oacute;mico Mundial, que se celebra en Davos (Suiza). Con un discurso pragm&aacute;tico, el l&iacute;der canadiense dio el martes por finiquitado el &ldquo;orden internacional basado en reglas&rdquo; al que apelan los pa&iacute;ses occidentales, tras reconocer que est&aacute; sustentado en un relato que en parte siempre ha sido una &ldquo;mentira&rdquo;, y ha llamado a las potencias medianas a coordinarse para sobrevivir entre los grandes poderes.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n de Carney se entiende en el contexto del giro declaradamente imperialista del presidente estadounidense, Donald Trump, que en 2025 especul&oacute; con la posibilidad de anexionarse Canad&aacute; &mdash;con menos vehemencia de la que expresa actualmente por Groenlandia&mdash; y cuyas amenazas arancelarias condicionaron las elecciones en el vecino del norte, en las que el liberal Carney, del mismo partido que el ex primer ministro Justin Trudeau, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/partido-liberal-canada-mark-carney-victoria-vuelco-amenazas-trump_1_12255124.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sali&oacute; victorioso</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sab&iacute;amos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa. Que los m&aacute;s fuertes se eximir&iacute;an a s&iacute; mismos cuando les conviniera. Que las normas comerciales se aplicaban de forma asim&eacute;trica. Y que el derecho internacional se aplicaba con mayor o menor rigor dependiendo de la identidad del acusado o de la v&iacute;ctima&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Carney, que reconoci&oacute; que tal &ldquo;ficci&oacute;n&rdquo; resultaba &uacute;til, pues &ldquo;la hegemon&iacute;a estadounidense, en particular, contribuy&oacute; a proporcionar bienes p&uacute;blicos: rutas mar&iacute;timas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a los marcos para la resoluci&oacute;n de disputas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico de Davos el 20 de enero.                            </span>
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        Pero hoy la situaci&oacute;n es definitivamente otra, y ya no valen artificios ret&oacute;ricos, plante&oacute;. &ldquo;Llamemos al sistema por su nombre: un periodo en el que los m&aacute;s poderosos persiguen sus intereses utilizando la integraci&oacute;n econ&oacute;mica como arma de coacci&oacute;n&rdquo;, denunci&oacute;, en clara referencia a Trump, a quien no mencion&oacute; por el nombre. 
    </p><p class="article-text">
        El discurso de Carney no parece haberle sentado bien al presidente de EEUU, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-carga-europa-davos-no-buena-direccion-irreconocible_1_12924714.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quien ha arremetido contra &eacute;l en su intervenci&oacute;n este mi&eacute;rcoles en Davos.</a> &ldquo;Por cierto, Canad&aacute; recibe muchos regalos de nosotros, deber&iacute;an estar agradecidos, pero no lo est&aacute;n. Ayer vi a su primer ministro. No se mostr&oacute; muy agradecido: Canad&aacute; vive gracias a Estados Unidos, recuerda eso la pr&oacute;xima vez que hagas declaraciones, Mark&rdquo;. <strong>Informa Andr&eacute;s Gil. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Carney compar&oacute; la situaci&oacute;n actual con la que denunciaba en 1978 el dramaturgo checo V&aacute;clal Havel, que posteriormente ser&iacute;a primer ministro del pa&iacute;s. El orden comunista segu&iacute;a en pie, seg&uacute;n defend&iacute;a Havel, porque los ciudadanos corrientes participaban en el sistema pese a saber &iacute;ntimamente basado en una mentira; la situaci&oacute;n actual vendr&iacute;a a ser hoy an&aacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        En el discurso hubo una denuncia del uso interesado de las instituciones internacionales:<em> </em>&ldquo;Las grandes potencias comenzaron a utilizar la integraci&oacute;n econ&oacute;mica como arma. Los aranceles como palanca. La infraestructura financiera como coacci&oacute;n. Las cadenas de suministro como vulnerabilidades que explotar. No se puede &rdquo;vivir la mentira&ldquo; del beneficio mutuo a trav&eacute;s de la integraci&oacute;n cuando esta se convierte en la fuente de la subordinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante este estado de cosas, lo que toca a los poderes medianos, como Canad&aacute;, es colaborar entre s&iacute;, vino a decir Carney. Y en este marco se explica el reciente acuerdo anunciado la semana pasada con el l&iacute;der chino, Xi Jinping, en materia de comercio energ&iacute;a, agricultura y alimentaci&oacute;n, con el que aspira a que las exportaciones canadienses al pa&iacute;s asi&aacute;tico alcancen los 3.000 millones de d&oacute;lares. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En un mundo marcado por la rivalidad entre grandes potencias, los pa&iacute;ses intermedios tienen una opci&oacute;n: competir entre s&iacute; por obtener favores o unirse para crear una tercera v&iacute;a con impacto. No debemos permitir que el auge del poder duro nos impida ver que el poder de la legitimidad, la integridad y las normas seguir&aacute; siendo fuerte, si decidimos ejercerlo juntos&rdquo;, defendi&oacute;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/primer-ministro-canada-reconoce-mentira-orden-internacional-amenazas-trump_1_12923278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 12:45:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El primer ministro de Canadá reconoce la "mentira" del orden internacional ante las amenazas de Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canadá,Comercio,Derecho Internacional,Mark Carney]]></media:keywords>
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