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    <title><![CDATA[elDiario.es - Murcianos con historia]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Murcianos con historia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Polémica sobre Juan de la Cierva (III)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/polemica-juan-cierva-iii_132_1699999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/067dda24-edda-4d8a-9ddd-85d1bb691b7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polémica sobre Juan de la Cierva (III)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho es que en septiembre Juan de la Cierva estuvo en Berlín. El 19, al día siguiente de su regreso a Londres, escribió a mano una carta a Mola en la que rindió cuenta de los resultados de su misión</p></div><p class="article-text">
        En la diversificaci&oacute;n de actividades del ingeniero, que veros&iacute;milmente se acentu&oacute; en la segunda mitad de agosto de 1936, lo que ha podido documentarse (y que servidor reinterpreta) es que hizo caso, como era l&oacute;gico, a una orden de Mola para viajar a la Alemania nazi con el fin de aclarar la situaci&oacute;n en materia de suministros. Hitler hab&iacute;a decidido apostar por Franco. Sus emisarios llegaron a Berl&iacute;n mucho antes que los de Mola, que se hab&iacute;a basado en viejos contactos mon&aacute;rquicos generalmente de tipo comercial e industrial. Franco, desde Tetu&aacute;n, apost&oacute; por la l&iacute;nea del partido, tras una primera aproximaci&oacute;n por la v&iacute;a de un militar conocido suyo. Es un tema sobradamente conocido.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es que Franco recibi&oacute; armamento desde el exterior por dos v&iacute;as. La alemana y la italiana. Esta &uacute;ltima esencialmente por razones log&iacute;sticas pues era m&aacute;s f&aacute;cil enviar a Marruecos por v&iacute;a a&eacute;rea y mar&iacute;tima. A Mola no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que aguantarse, aunque tras hablar con alg&uacute;n militar italiano logr&oacute; que una peque&ntilde;a parte se le remitiera a Vigo.  M&aacute;s tarde opt&oacute; por hacer sus propios pinitos en Alemania. Lo que pod&iacute;a esperar era utilizar otras v&iacute;as. No necesariamente las de los arsenales, sino las de los traficantes o mercaderes de armas. Las primeras las controlaba G&ouml;ring r&iacute;gidamente tanto en el plano militar como en el econ&oacute;mico. Las segundas daban margen. &iquest;Qui&eacute;n era la persona de que Mola pod&iacute;a fiarse? Juan de la Cierva.  
    </p><p class="article-text">
        El hecho es que en septiembre Juan de la Cierva estuvo en Berl&iacute;n. El 19, al d&iacute;a siguiente de su regreso a Londres, escribi&oacute; a mano una carta a Mola en la que rindi&oacute; cuenta de los resultados de su misi&oacute;n. Hab&iacute;a sido un viaje azaroso que emprendi&oacute; desde Par&iacute;s y en el que, mientras dorm&iacute;a en el coche-cama del tren que lo llevaba a la capital alemana, intentaron robarle papeles y dinero. Es imposible saber si se trat&oacute; de un caco o de otra alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s llegar, de la Cierva se puso en contacto con Canaris. Lo identific&oacute; como la persona &ldquo;que se encarga de la ayuda al Movimiento&rdquo;. No creo que ya lo hubiera visto antes porque esta descripci&oacute;n fue totalmente inexacta. La ayuda depend&iacute;a del operativo militar montado por G&ouml;ring. El servicio secreto militar de Canaris (<em>Abwehr</em>) se ocupaba de otras materias colaterales. Por ejemplo, de la coordinaci&oacute;n con la ayuda italiana. A principios de agosto se hab&iacute;a encontrado en Bolzano con el general Mario Roatta, director del SIM (Servizio Informazioni Militare) que conoc&iacute;a perfectamente las circunstancias en las cuales Mussolini hab&iacute;a decidido ayudar a Franco.
    </p><p class="article-text">
        La carta de Mola no se ha encontrado en ning&uacute;n archivo. Al menos que servidor sepa.  Tampoco es de extra&ntilde;ar porque despu&eacute;s de su accidente mortal en junio de 1937 todos sus papeles, su diario de guerra y los materiales con los que al parecer estaba escribiendo una historia del &ldquo;Alzamiento&rdquo; se esfumaron por arte de magia -y de un pelot&oacute;n de soldados- de su cuartel general.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el informe de su enviado a Mola revela que estaba al tanto de los arreglos hechos tanto en Berl&iacute;n como en la Espa&ntilde;a controlada por Franco en relaci&oacute;n con la ayuda alemana. Gracias a que Canaris lo puso en contacto con otras personas se enter&oacute; adem&aacute;s de que el marqu&eacute;s de las Marismas del Guadalquivir (Jos&eacute; Ignacio Escobar, posteriormente marqu&eacute;s de Valdeiglesias) hab&iacute;a encargado cinco millones de cartuchos de 7 m/m. La entrega se hab&iacute;a concertado para agosto, pero le dijeron que se trataba de un error y que la fecha prevista era realmente septiembre. Esto permite comprobar que, efectivamente, Escobar hab&iacute;a contratado el suministro en uno de sus viajes cuando Mola intentaba, por su cuenta, allegar armamento. El se&ntilde;or marqu&eacute;s (un pronazi de cuidado) se expandi&oacute; con multitud de detalles ya de dif&iacute;cil contrastaci&oacute;n en sus propias memorias (pero s&iacute; indic&oacute; que el suministro previsto era de diez millones y que se fabricar&iacute;an en Alemania).
    </p><p class="article-text">
        La idea con que se top&oacute; de la Cierva fue que los nazis pensaban aprovechar el viaje de retorno a Espa&ntilde;a de un barco a punto de llegar a Hamburgo, el <em>Girgenti,</em> cargado de cobre. Es un caso muy conocido ya que se trat&oacute; del primer env&iacute;o de Franco a cuenta de la deuda que representaban los primeros suministros de armas. De la Cierva insisti&oacute; en que hab&iacute;a que darse m&aacute;s prisa y convenci&oacute; a sus interlocutores para utilizar otro barco en el que se cargaran inmediatamente cuantos cartuchos pudieran apa&ntilde;arse. De todas maneras, no era posible enviar las cinco toneladas. Con dos habr&iacute;a que aguantarse. Esto significa que el Estado alem&aacute;n no estaba detr&aacute;s de la operaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n del ingeniero result&oacute; en que el 19 de septiembre sali&oacute; para Vigo el <em>Kamerun,</em> con los dos millones de 7 m/m, dos mil fusiles del 7,92 con otros dos millones de cartuchos y 875.000 cartuchos de pistola.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a otro pedido en tramitaci&oacute;n que hab&iacute;a hecho un exagregado naval, el capit&aacute;n G&eacute;nova, de 1750 fusiles alemanes y que de la Cierva acept&oacute; a aumentar a 2.000. Abon&oacute; los gastos extra porque pr&aacute;cticamente todo lo dem&aacute;s ya se hab&iacute;a pagado desde Londres. Los 3 millones de cartuchos de 7 m/m restantes saldr&iacute;an para Vigo poco m&aacute;s tarde y el cargamento lo completar&iacute;an 1500 toneladas de carb&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La complejidad de estas operaciones clandestinas se manifiesta en que fue entonces cuando el ingeniero se enter&oacute; de que los cartuchos los suministraba una f&aacute;brica austr&iacute;aca y no polaca como hab&iacute;an dicho los intermediarios. (Not&oacute; que la cosa no hac&iacute;a gracia a los alemanes). Encarg&oacute;, por si las moscas, otros cinco millones en Alemania a entregar en un plazo m&aacute;ximo de tres semanas. Hacia el 5-10 de octubre llegar&iacute;an a Vigo. El pago tambi&eacute;n se efectuar&iacute;a desde Londres.
    </p><p class="article-text">
        Nada de lo que antecede ten&iacute;a que ver con Franco. Canaris inform&oacute; al ingeniero que a este se le enviar&iacute;an semanalmente cinco millones de cartuchos, seg&uacute;n hab&iacute;a pedido, y que se tardar&iacute;a de 10 a 15 d&iacute;as en hacer la primera expedici&oacute;n. De la Cierva insisti&oacute; en la urgencia. La respuesta fue que si los espa&ntilde;oles proporcionaban una muestra de cartucher&iacute;a se ahorrar&iacute;an dos o tres d&iacute;as pues pensaban enviar un aeroplano a Espa&ntilde;a para recogerla. &ldquo;Saqu&eacute; del bolsillo lo que V. me dio y entonces me dijeron que estaban casi seguros de poder hacer el primer env&iacute;o en una semana&rdquo;, escribi&oacute; de la Cierva. Tambi&eacute;n se enter&oacute; de que alguno de los traficantes nazis de armamento hab&iacute;a arreglado compras de armas en Finlandia para la Rep&uacute;blica y que pensaba, tras cobrarlas, quitar algunas partes de su mecanismo para inutilizarlas (un ejemplo de sabotaje que se repiti&oacute; innumerables veces).
    </p><p class="article-text">
        Cumplida esta misi&oacute;n, el ingeniero se dispuso a cumplir otras que tanto Mola como Franco le hab&iacute;an encargado. Se puso a sus &oacute;rdenes con un &iexcl;Viva Espa&ntilde;a! En diciembre Juan de la Cierva pereci&oacute; en un accidente de aviaci&oacute;n. Salvo que se demostrara que en aquellos cometidos no hubo hecho gala de su proverbial energ&iacute;a ser&iacute;a dif&iacute;cil argumentar que Juan de la Cierva no puso toda su lealtad al servicio del autodenominado &ldquo;Movimiento Nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, hasta ahora se ignora que poco despu&eacute;s de la entrevista Canaris se desplaz&oacute; r&aacute;pidamente a Espa&ntilde;a, en donde habl&oacute; con Queipo de Llano y Franco. Que sepamos fue su primera visita tras la sublevaci&oacute;n. Un militar italiano lo escolt&oacute; a su partida. De lo que departieron no se ha encontrado constancia.
    </p><p class="article-text">
        (La carta a Mola, escrita a mano, se encuentra en el Fondo Maiz, en el Archivo Real y General de Navarra donde la consult&eacute;. El Centro Documental del Bombardeo de Gernika guarda una copia. La reprodujo Maiz en sus memorias p&oacute;stumas <em>Mola frente a Franco</em>, pp. 331-334, y le dio una interpretaci&oacute;n delirante. La lig&oacute; a conexiones previas, nunca demostradas, de la <em>Abwehr</em> con los conspiradores antes de la sublevaci&oacute;n, aunque nada de ello se desprende de la carta misma).
    </p><p class="article-text">
        <em>*Art&iacute;culo original del blog de &Aacute;ngel Vi&ntilde;as  www.angelvinas.es</em><a href="http://www.angelvinas.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> www.angelvinas.es</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Viñas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/polemica-juan-cierva-iii_132_1699999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Feb 2019 09:45:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Francisco Franco,Armamento,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Polémica sobre Juan de la Cierva (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/polemica-juan-cierva-ii_132_1715056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41acfeed-4717-4956-afcf-5fd34c3af861_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polémica sobre Juan de la Cierva (II)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Está absolutamente claro es que Juan de la Cierva supo desde el primer momento para qué iba a servir el Dragon Rapide. Y, enemigo de la República como era, no le pareció nada mal</p><p class="subtitle">En Londres, ya metido de lleno en las labores de ayuda a los sublevados, hizo lo que sabía hacer. Gracias a sus contactos con el mundillo del transporte aéreo procuró adquirir aviones civiles para pasárselos a Mola</p><p class="subtitle">Sin duda a Juan de la Cierva la exploración del mercado inglés no le llevó todo su tiempo. Así que miró hacia el continente. Por fortuna, he encontrado un documento -conocido, pero mal interpretado- que permite echar luz sobre sus andanzas en la Alemania nazi</p></div><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el aspecto fundamental de si el inventor del autogiro sab&iacute;a o no sab&iacute;a la finalidad para la cual se le pidi&oacute; que procurase un avi&oacute;n ingl&eacute;s el autor o autores de la entrada de Wikipedia fueron unos merluzos, por decirlo suavemente. No solo ignoraron los resultados de la historiograf&iacute;a sino tambi&eacute;n los dos libros de memorias que han alumbrado, aunque no del todo, el episodio. Se citan una y otra vez, pero ya se sabe que no vale iluminar a quien no quiere ver. As&iacute;, por ejemplo, Douglas Jerrold cont&oacute; lo que sab&iacute;a de c&oacute;mo se embarc&oacute; a de la Cierva y para qu&eacute; en sus memorias aparecidas en 1937. Tambi&eacute;n Bol&iacute;n aport&oacute; su granito de arena en las suyas, aparecidas treinta a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Para quienes aspiren a nota podr&iacute;an acudir igualmente a las del marqu&eacute;s de Luca de Tena, propietario de ABC, que siguieron un poco despu&eacute;s. Es m&aacute;s, si &ldquo;fuentes&rdquo; lejanas en el tiempo hubiesen resultado dif&iacute;ciles para tan audaces autores, podr&iacute;an haber utilizado el librito de un periodista, Peter Day, publicado en Espa&ntilde;a hace pocos a&ntilde;os. Resume, acr&iacute;ticamente por cierto, lo escrito por los dos primeros y muestra que sabr&aacute; mucho de Inglaterra, pero poco o nada de Espa&ntilde;a.  
    </p><p class="article-text">
        Entre los tres primeros autores mencionados puede reconstruirse la operaci&oacute;n (aunque con lagunas, porque Jerrold no conoc&iacute;a el trasfondo espa&ntilde;ol y los dos patriotas no quisieron contar todo lo que sab&iacute;an). Aparte de lo que escribi&oacute; Jerrold, las versiones de Bol&iacute;n y Luca de Tena difieren algo (af&aacute;n de protagonismo del periodista, deformaci&oacute;n y cuidadoso silencio en el segundo), pero lo que est&aacute; absolutamente claro es que Juan de la Cierva supo desde el primer momento para qu&eacute; iba a servir el Dragon Rapide. Y, enemigo de la Rep&uacute;blica como era, no le pareci&oacute; nada mal. No pretendo en estas l&iacute;neas darme autobombo, pero al tema le he dedicado parte de tres libros y para el avi&oacute;n he contado con la inapreciable ayuda de mi primo hermano y expiloto Cecilio Yusta. Sobre el trasfondo mon&aacute;rquico de la operaci&oacute;n (de lo que algunos creen que ya se sabe todo) todav&iacute;a queda bastante por decir. Dentro de unos meses dar&eacute; a conocer un grueso libro en el que expondr&eacute; los manejos de la trama civil de cara al 18 de julio.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento baste con decir que a Juan de la Cierva le llam&oacute; d&iacute;as m&aacute;s tarde Alfonso XIII para que se desplazara desde Londres a Roma. La misi&oacute;n, que no explic&oacute; pormenorizadamente en carta a Mussolini, estribar&iacute;a en convencer a los italianos de que el golpe que esperaban desde hac&iacute;a varias semanas era el preparado por los mon&aacute;rquicos. El 20 de julio anunci&oacute; el viaje al Duce brevemente: &ldquo;Le supongo enterado de la enorme importancia del movimiento espa&ntilde;ol. Faltan elementos modernos de aviaci&oacute;n y con objeto de adquirirlos van a Roma Juan La Cierva [sic] (inventor del autogiro) y Luis Bol&iacute;n, personas de mi entera confianza. El marqu&eacute;s de Viana [ayudante] portador de la presente le explicar&aacute; todos los detalles y la ayuda que espero nos prestar&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una misiva que se conoce desde hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, pero no se ha encuadrado suficientemente. Implica una triangulaci&oacute;n telef&oacute;nica entre el exmonarca, de vacaciones en Austria, y sus dos mensajeros. Bol&iacute;n le habr&iacute;a anunciado el viaje bien desde Lisboa o desde Biarritz mientras que de la Cierva probablemente segu&iacute;a en Londres. Sus implicaciones no se han explicitado. Para hacerlo hay que recordar que Bol&iacute;n silenci&oacute; cuidadosamente la presencia del ingeniero, que tuvo que llegar a Roma despu&eacute;s de &eacute;l. A decir verdad, tambi&eacute;n puso en segundo plano a Viana, que seg&uacute;n el intr&eacute;pido periodista no pint&oacute; absolutamente nada. Solo &eacute;l, Bol&iacute;n, arranc&oacute; a los italianos el compromiso de enviar aviones a Franco. Una estupidez como un pino que ha te&ntilde;ido gran parte de la historiograf&iacute;a. Las ventajas de ser un embustero consumado y un c&iacute;nico de gran calibre. Cuando public&oacute; sus memorias (<em>Espa&ntilde;a: los a&ntilde;os vitales</em>) en espa&ntilde;ol y en ingl&eacute;s (aunque, por motivos no explicados, las dos versiones no siempre coinciden) de la Cierva llevaba casi treinta a&ntilde;os criando malvas. Quien pudo desmentir a Bol&iacute;n no lo hizo por razones que ignoramos. Se limit&oacute; a escribir una g&eacute;lida referencia solapada que experiodista no lleg&oacute; a leer porque muri&oacute; a los pocos a&ntilde;os de publicar su panfleto. Es indudable que, como ya hab&iacute;a hecho con el para &eacute;l glorioso vuelo del Dragon Rapide, quiso llevarse para s&iacute; el triunfo hist&oacute;rico de desencadenar la ayuda italiana a Franco.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos si de la Cierva lleg&oacute; a ver a las autoridades romanas. Es probable que no. Hasta ahora no se ha encontrado ning&uacute;n papel que lo documente.  As&iacute; que no tuvo m&aacute;s remedio que regresar a Londres. Si inform&oacute; al exrey del resultado de su viaje tampoco es conocido. En aquel momento era dif&iacute;cil que pudiera pensar que, treinta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Bol&iacute;n iba a tener el tup&eacute; de alzarse con todo el m&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        En Londres, ya metido de lleno en las labores de ayuda a los sublevados, hizo lo que sab&iacute;a hacer. Gracias a sus contactos con el mundillo del transporte a&eacute;reo procur&oacute; adquirir aviones civiles para pas&aacute;rselos a Mola. La sublevaci&oacute;n hab&iacute;a estallado sobre una Europa bastante desprevenida (no en los casos de Italia e Inglaterrra), pero ya el 25 de julio Hitler hab&iacute;a decidido enviar ayuda a Franco. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s dos aviones italianos tuvieron que hacer un aterrizaje forzoso en la zona francesa de Marruecos. La noticia apareci&oacute; en grandes titulares en la prensa internacional. En el &iacute;nterin el consejo de ministros franc&eacute;s dudaba en si ayudar o no a la Rep&uacute;blica y c&oacute;mo. A principios de agosto, lanz&oacute; la idea de la no intervenci&oacute;n, una forma de cord&oacute;n sanitario para evitar que los pa&iacute;ses europeos apoyasen activamente a los contendientes. Con ello escond&iacute;a la incapacidad francesa de ayudar al Gobierno leg&iacute;timo de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Alemania e Italia hicieron caso omiso y durante agosto procuraron retrasar la puesta en pr&aacute;ctica de la no intervenci&oacute;n mientras enviaban armas, municiones y militares a Franco y Portugal prestaba una preciosa ayuda diplom&aacute;tica, sobre todo en Londres. Aqu&iacute; el gobierno tory incluso se adelant&oacute; y el 19 de agosto la proclam&oacute; unilateralmente. El ingeniero pudo apa&ntilde;arse, en un plazo sumamente corto de unas tres semanas, para seg&uacute;n Gerald Howson adquirir unos diez aviones civiles (a Barcelona llegaron 14).  No le falt&oacute; dinero. Se ignora de d&oacute;nde lo obtuvo. Pudo ser de March (que hab&iacute;a pagado a toca teja los italianos). Tal vez del propio exrey. No en &uacute;ltimo t&eacute;rmino de mon&aacute;rquicos agradecidos.
    </p><p class="article-text">
        Le ayudaron dos circunstancias: el nuevo embajador en Londres, Julio L&oacute;pez Oliv&aacute;n, sigui&oacute; una conducta sinuosa de doble juego. Demor&oacute; en todo lo posible los encargos que le hac&iacute;a el Gobierno de Madrid (una forma de sabotaje) y pint&oacute; en negros colores al brit&aacute;nico lo que pasaba en Espa&ntilde;a. Mientras tanto, casi todo el cuerpo diplom&aacute;tico espa&ntilde;ol asentado en Londres, incluidos los agregados militares, se pas&oacute; a los sublevados salvo contadas excepciones. A principios de agosto hubo que enviar a un jefe, el comandante Carlos Pascual Krauel. Sus comunicaciones fueron r&aacute;pidamente descifradas por las autoridades brit&aacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda a Juan de la Cierva la exploraci&oacute;n del mercado ingl&eacute;s no le llev&oacute; todo su tiempo. As&iacute; que mir&oacute; hacia el continente. Por fortuna, he encontrado un documento -conocido, pero mal interpretado- que permite echar luz sobre sus andanzas en la Alemania nazi. Lo expondr&eacute; en el pr&oacute;ximo y &uacute;ltimo post.  
    </p><p class="article-text">
        En el &iacute;nterin m&aacute;s detalles sobre lo tratado hasta ahora pueden encontrarse en tres de mis libros <em>La soledad de la Rep&uacute;blica</em>, <em>La conspiraci&oacute;n del general Franco</em> y <em>El primer asesinato de Franco</em> (escrito al alim&oacute;n con Cecilio Yusta Vi&ntilde;as y Miguel Ull La&iacute;ta). Todos en CR&Iacute;TICA. Dar&eacute; infinitamente mucha m&aacute;s informaci&oacute;n en el previsto para esta primavera.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Art&iacute;culo original del blog de &Aacute;ngel Vi&ntilde;as  www.angelvinas.es</em><a href="http://www.angelvinas.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> www.angelvinas.es</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Viñas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/polemica-juan-cierva-ii_132_1715056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Feb 2019 08:26:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan de la Cierva,Murcia,Italia,Segunda República,Londres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Polémica sobre Juan de la Cierva (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/polemica-juan-cierva_132_1725872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c3f3ef6-4c07-4e56-8eb9-b260784669ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polémica sobre Juan de la Cierva (I)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tan ilustre personaje no está exento de sombras. Entre ellas figura en lugar destacado su papel en el alquiler del avión más famoso de la historia contemporánea de España, el</p><p class="subtitle">Dragon Rapide</p><p class="subtitle">El período 1931-1936 fue tumultuoso en España. Hubiera resultado sorprendente que los españoles asentados en Londres no se hubiesen visto interesados o incluso afectados por lo que pasaba en la madre patria. De la Cierva, de familia de recia raigambre monárquica, no estuvo al margen</p><p class="subtitle">Su fe monárquica se vería robustecida poco después cuando pudo charlar con el exrey Alfonso XIII en su visita a la capital británica. También estaba al corriente de lo que se preparaba y es difícil, por no decir imposible, que no charlaran de ello</p></div><p class="article-text">
        En Murcia ha estallado un <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/Murcia-aeropuerto-Juan-Cierva-franquista_0_857065129.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debate p&uacute;blico</a> sobre si dar o no el nombre del inventor del autogiro al aeropuerto regional. Las proezas tecnol&oacute;gicas e ingenieriles que conllev&oacute; el desarrollo del aparato, precursor del helic&oacute;ptero, ser&iacute;an motivos m&aacute;s que suficientes para justificar dicho galard&oacute;n. Un ilustre hijo de la autonom&iacute;a se ver&iacute;a as&iacute; recompensado p&oacute;stumamente. Pero, a veces hay un pero, tan ilustre personaje (que ya da sus nombres a conocidas becas de investigaci&oacute;n postdoctoral y a un Premio Nacional) no est&aacute; exento de sombras. Entre ellas figura en lugar destacado su papel en el alquiler del avi&oacute;n m&aacute;s famoso de la historia contempor&aacute;nea de Espa&ntilde;a, el<em> Dragon Rapide. </em>Hay m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunas semanas me llamaron de Murcia para que dijera algo sobre la actividad del ilustre inventor en este sentido. Lo hice de forma, a lo que parece, insuficiente. Como he escrito en varias ocasiones sobre su actividad no ingenieril creo que conviene resumir lo que puede y debe ponerse en claro. Lo que sigue es una sucinta valoraci&oacute;n en tres posts. Me apresuro a se&ntilde;alar que, para escribirlos, he hecho ante todo lo que probablemente han hecho tambi&eacute;n muchos participantes en la controversia de Murcia: ver lo que se dice en Wikipedia.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que crea que lo escrito en Wikipedia es palabra de Evangelio. En el presente caso, un dato com&uacute;n a la entrada espa&ntilde;ola e inglesa es que Juan de la Cierva, despu&eacute;s de varios intentos aeron&aacute;uticos en Espa&ntilde;a, se march&oacute; en 1925 a Inglaterra. Probablemente consider&oacute; que en un pa&iacute;s mucho m&aacute;s avanzado tecnol&oacute;gicamente que el suyo podr&iacute;a tener m&aacute;s &eacute;xito. Al fin y al cabo, la aviaci&oacute;n brit&aacute;nica, civil y militar, se hab&iacute;a desarrollado a toda velocidad en el curso de la primera guerra mundial. En Inglaterra permaneci&oacute; hasta 1936. &iquest;Consecuencia? El ingeniero Juan de la Cierva no particip&oacute; personalmente en los debates ideol&oacute;gicos y pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles de la primera mitad de los a&ntilde;os treinta. Su intervenci&oacute;n se limit&oacute; a mediar en el alquiler del <em>Dragon Rapide</em> sin saber a ciencia cierta para qu&eacute; servir&iacute;a. No lo digo yo. Lo dice la Wikipedia en castellano. Cito: no se ha <em>&ldquo;confirmado nunca si Juan de la Cierva era conocedor del destino del avi&oacute;n, m&aacute;xime cuando falleci&oacute; en diciembre de 1936 y llevaba a&ntilde;os viviendo en Londres y alejado de la pol&iacute;tica nacional&rdquo;</em>.  Esto es, con perd&oacute;n, una estupidez producto bien del deseo de embaucar o de la ignorancia m&aacute;s roma.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier historiador hubiera podido, y debido, analizar algo del trasfondo. En Wikipedia se dice simplemente que la mediaci&oacute;n la hizo a petici&oacute;n de Luis Bol&iacute;n, corresponsal de <em>ABC</em> en la capital brit&aacute;nica. Es no haber le&iacute;do ni siquiera las memorias del intr&eacute;pido periodista, por muy falaces que sean.
    </p><p class="article-text">
        Hagamos un sucinto recorrido. El per&iacute;odo 1931-1936 fue tumultuoso en Espa&ntilde;a. Hubiera resultado sorprendente que los espa&ntilde;oles asentados en Londres no se hubiesen visto interesados o incluso afectados por lo que pasaba en la madre patria. De la Cierva, de familia de recia raigambre mon&aacute;rquica, no estuvo al margen. Form&oacute; parte activa del mundillo, m&aacute;s o menos cerrado, de los clubes londinenses en el que exist&iacute;a una peque&ntilde;a tertulia que agitaba contra la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola. La mayor&iacute;a eran ingleses y con capacidad de influir sobre la opini&oacute;n p&uacute;blica. Todos ellos se movieron mucho desde el fracaso en 1932 de la &ldquo;Sanjurjada&rdquo; para &ldquo;vender&rdquo; a los lectores sus peculiares ideas sobre la &ldquo;inquietante&rdquo; direcci&oacute;n en que se mov&iacute;a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El fundador fue sir Charles Petrie, historiador y cat&oacute;lico a machamartillo. Si el lector echa un vistazo a su entrada en Wikipedia en ingl&eacute;s ver&aacute; que flirte&oacute; con el fascismo, que escribi&oacute; un libro laudatorio sobre Mussolini, que era un ferviente admirador de sir Oswald Mosley (el l&iacute;der fascista ingl&eacute;s), que defendi&oacute; la pol&iacute;tica de apaciguamiento brit&aacute;nica hacia los dictadores fascistas, que fue un encendido propagandista de la ulterior &ldquo;Espa&ntilde;a nacional&rdquo; en la guerra civil, etc. etc. No extra&ntilde;ar&aacute; que destacara en el mundillo intelectual londinense por sus estruendosos ataques al decadente liberalismo y porque sol&iacute;a saludar efusivamente a las viriles potencias del futuro Eje. Por sus amigos los conocer&aacute;s es una m&aacute;xima aplicable en este caso a Juan de la Cierva.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los tertulianos fue el marqu&eacute;s del Moral, angloespa&ntilde;ol y tambi&eacute;n denodad&iacute;simo defensor de Franco cuando lleg&oacute; el momento. Figuraba igualmente el duque de Alba, de rancia estirpe aristocr&aacute;tica espa&ntilde;ola y escocesa, posterior &ldquo;embajador&rdquo; de la Espa&ntilde;a de Franco. Hubo un diputado conservador, Victor Raikes, derechista furibundo, que cuando Hitler ocup&oacute; militarmente Renania en la primavera de 1936 destac&oacute; por oponerse a cualquier tipo de cooperaci&oacute;n franco-brit&aacute;nica porque podr&iacute;a llevar a la guerra. Un patriota de v&iacute;a estrecha. Para nuestro tema el tertuliano fundamental fue Douglas Francis Jerrold, cat&oacute;lico a machamartillo y que intervino en el asunto del <em>Dragon Rapide</em>. Participaron tambi&eacute;n Luis A. Bol&iacute;n y Juan de la Cierva, &uacute;nicos espa&ntilde;oles de pura cepa. Tan insignes personajes contaban con acceso ilimitado a varios diarios de derechas como el <em>Morning</em> <em>Post</em>, el <em>Daily</em> <em>Mail</em> y el <em>Daily</em> <em>Telegraph</em>. Muy combativos todos ellos contra la experiencia republicana.
    </p><p class="article-text">
        Como es l&oacute;gico, este grupito filofascista ha sido objeto de estudio detallado en la historiograf&iacute;a. Sus resultados no nos interesan porque en ellos los tertulianos espa&ntilde;oles no suelen destacarse. S&iacute; nos interesa subrayar que Jerrold, el marqu&eacute;s del Moral y Bol&iacute;n reelaboraron un op&uacute;sculo escrito por el pol&iacute;tico Don Jos&eacute; Calvo Sotelo. El lector comprender&aacute; que el op&uacute;sculo dif&iacute;cilmente era una obra cient&iacute;fica. La reelaboraci&oacute;n en forma de librito, <em>The Spanish Republic</em>, se public&oacute; en 1933 y tuvo gran &eacute;xito en el mercado brit&aacute;nico. Se trat&oacute; de un ataque despiadado contra el nuevo r&eacute;gimen espa&ntilde;ol. Ello anim&oacute; a los tres autores a unirse a la tertulia de Petrie.
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento se incorpor&oacute; tambi&eacute;n Juan de la Cierva. Para entonces la empresa que hab&iacute;a fundado en Londres desarrollaba un programa de pruebas en cooperaci&oacute;n con el Ministerio del Aire. Esto lo pon&iacute;a en contacto con militares brit&aacute;nicos. No es exagerado afirmar que, con el apoyo intelectual y de contactos de Bol&iacute;n y de la Cierva, los tertulianos se plantearon como objetivo fundamental contribuir a la salvaci&oacute;n de Espa&ntilde;a del inminente &ldquo;peligro comunista&rdquo;. Esto, como es sabido, constituy&oacute; el <em>leit-motiv</em> de los conspiradores espa&ntilde;oles. La historiograf&iacute;a ha demostrado que se trat&oacute; de una supercher&iacute;a, pero que sigue moviendo en Espa&ntilde;a a almas c&aacute;ndidas.
    </p><p class="article-text">
        A finales de mayo de 1936 el conde de los Andes, uno de los activistas m&aacute;s emperrados en derribar a la Rep&uacute;blica y del que dir&eacute; algo en un pr&oacute;ximo libro, comunic&oacute; a Bol&iacute;n en Londres que en Espa&ntilde;a se estaba tramando una cosa seria. Era verdad. No sabemos si el corresponsal de <em>ABC</em> pas&oacute; tal noticia a de la Cierva, pero ser&iacute;a sorprendente que no lo hubiese hecho. Al fin y al cabo, pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde Bol&iacute;n dio, el 8 de junio, una interesante charla en un famoso hotel londinense. &iquest;Ser&iacute;a demasiado ilusorio suponer que de la Cierva no habr&iacute;a ido a escuchar a su amigo? La tesis que el eminente, pero falaz, periodista fue que en Espa&ntilde;a exist&iacute;a un estado de guerra civil latente. Es decir, salvo que se demuestre que de la Cierva era m&aacute;s impermeable que el plexigl&aacute;s al medio que lo rodeaba, hemos de suponer que el encargo del <em>Dragon Rapide</em> no le sorprender&iacute;a demasiado. En cualquier caso, su fe mon&aacute;rquica se ver&iacute;a robustecida poco despu&eacute;s cuando pudo charlar con el exrey Alfonso XIII en su visita a la capital brit&aacute;nica. Tambi&eacute;n estaba al corriente de lo que se preparaba y es dif&iacute;cil, por no decir imposible, que no charlaran de ello.  El lector puede suponer cu&aacute;l ser&iacute;a la respuesta del ingeniero de la Cierva.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Art&iacute;culo original del blog de &Aacute;ngel Vi&ntilde;as www.angelvinas.es</em><a href="http://www.angelvinas.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.angelvinas.es</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Viñas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/polemica-juan-cierva_132_1725872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jan 2019 07:50:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Polémica sobre Juan de la Cierva (I)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan de la Cierva,Aeropuertos,Murcia,Guerra Civil Española,Segunda República,Londres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonete Gálvez, una vida de revolución por tierra y mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/antonete-galvez-vida-revolucion-tierra_132_3057449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0df87a6b-1172-4420-b789-11aac0aebe57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonete Gálvez, una vida de revolución por tierra y mar"></p><p class="article-text">
        Desgranar una figura hist&oacute;rica tan compleja como el denominado Padre del Cant&oacute;n Murciano es hablar de ideales, conspiraciones, intransigencia, progresismo, exilios, lucha armada, libertad, resistencia, federalismo, derechos, sierra, huerta, mar, p&oacute;lvora y azahar.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, hablar de Antonete es hablar de revoluci&oacute;n. Una vida marcada de principio a fin por la constante y tenaz lucha por unos ideales forjados en el republicanismo federal con Denominaci&oacute;n de Origen de la Huerta de Murcia. Solo en personas como &eacute;l cobra sentido la frase &ldquo;tirarse al monte&rdquo; en su m&aacute;xima expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Antonio G&aacute;lvez Arce, m&aacute;s conocido como Antonete, naci&oacute; en el seno de una familia de labradores en la pedan&iacute;a murciana de Torreag&uuml;era un 29 de junio de 1819. Compaginando el trabajo de la huerta con aprender a leer y escribir, se fue impregnando de las ideas liberales que le inculcaban los libros y su propio padre. En 1843 ya dirig&iacute;a una columna de las Milicias Nacionales de Torreag&uuml;era y, en ese mismo a&ntilde;o, se cas&oacute; con su perpetuo amor Dolores Arce Tom&aacute;s. Con ella tendr&iacute;a seis hijos, siendo el hogar familiar el Huerto de San Blas, o lo que es lo mismo, la eterna &Iacute;taca kavafiana de Antonete.
    </p><p class="article-text">
        Junto a la pol&iacute;tica y la oratoria, la lucha armada siempre fue uno de los instrumentos que Antonete mejor supo utilizar para defender los ideales en los que tan fervientemente cre&iacute;a. Poco a poco va participando en diversas conspiraciones antidin&aacute;sticas como en la Revoluci&oacute;n de 1854, entrando en la capital del Segura con un grupo de huertanos armados.
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a hasta el denominado Sexenio Revolucionario cuando su figura alcanzar&iacute;a la fama de revolucionario que le acompa&ntilde;ar&iacute;a hasta su lecho de muerte. Al enterarse de la llegada a Cartagena del General Prim en la fragata Zaragoza en septiembre de 1868, Antonete se dirige a Murcia con 500 j&oacute;venes para secundar la revoluci&oacute;n denominada como &ldquo;La Gloriosa&rdquo;. Con ella se consigui&oacute; el exilio de Isabel II y la llegada de Amadeo de Saboya al trono espa&ntilde;ol, estableci&eacute;ndose as&iacute; un r&eacute;gimen pol&iacute;tico democr&aacute;tico en forma de monarqu&iacute;a parlamentaria.
    </p><p class="article-text">
        Antonete, ya como concejal en el Ayuntamiento de Murcia, organizaba la Milicia mientras se reafirmaba en la idea de una rep&uacute;blica federal junto a sus amigos Jer&oacute;nimo Poveda y Diego Rueda. Ideales que le llevaron a unirse a la conspiraci&oacute;n dirigida por burgueses antidin&aacute;sticos contra el monarca de la Casa de Saboya, siendo el 30 de septiembre de 1869 cuando se alz&oacute; en armas en la sierra del Miravete con el objetivo de la supresi&oacute;n de quintas y consumos. Cuatro d&iacute;as aguantaron estos 800 rebeldes huertanos hasta que, al estar rodeados en la sierra y faltos de munici&oacute;n, escaparon de las fuerzas centralistas. Al ser condenado a pena de muerte, Antonete se embarc&oacute; desde Torrevieja hacia Or&aacute;n, no volviendo a su tierra hasta la amnist&iacute;a de marzo de 1870.
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        Vuelto del exilio con fuerzas renovadas para difundir la idea federal a toda Murcia, trabaj&oacute; en la organizaci&oacute;n y propaganda del federalismo en su tierra. Fue en contra de las levas para luchar en las guerras coloniales cuando Antonete volvi&oacute; a dirigir a 500 hombres de los quintos huertanos en 1872 con la ayuda de su hijo Enrique, realizando una jugada estrat&eacute;gica en la que acab&oacute; tomando, aunque por poco tiempo, la ciudad de Murcia con una peque&ntilde;a parte de sus efectivos. Tres meses escabull&eacute;ndose por la sierra le esperaban por delante, llegando a escapar de los pelotones de la Guardia Civil hasta en la propia Nochebuena de ese mismo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Tras la renuncia al trono del rey Amadeo I y la consecuente aprobaci&oacute;n de la I Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola en febrero de 1873, Estanislao Figueras acaba presidi&eacute;ndola provisionalmente. Un hecho hist&oacute;rico fuertemente celebrado en Murcia y Cartagena con la presencia de Antonete, el cual ocup&oacute; el cargo de diputado en las Cortes en marzo y recibi&oacute; el t&iacute;tulo de presidente de honor del Partido Federalista Murciano por su lucha incansable en expandir los ideales republicanos.
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones de mayo ganaron por mayor&iacute;a absoluta los republicanos federales, estando entre los diputados elegidos por la provincia de Murcia Antonete G&aacute;lvez. En junio se acab&oacute; aprobando la Rep&uacute;blica Federal, hecho que supuso la dimisi&oacute;n de Estanislao y la elecci&oacute;n como presidente del federalista Francisco Pi i Margall. Pero la lentitud, el retraso y las diferentes trabas que se dieron durante los diferentes gobiernos a la idea federal, la crisis econ&oacute;mica y el env&iacute;o de j&oacute;venes a las guerras coloniales, generaron una gran inestabilidad pol&iacute;tica que provoc&oacute; la insurrecci&oacute;n pol&iacute;tica del cantonalismo, levantamiento en el que Antonete se erige como una figura determinante.
    </p><p class="article-text">
        Desde Madrid, el Comit&eacute; de Salud P&uacute;blica dirigido por Roque Barcia orquest&oacute; la sublevaci&oacute;n en diferentes ciudades de Espa&ntilde;a. El apodado Le&oacute;n de Torreag&uuml;era organiz&oacute; el levantamiento cantonal en la provincia de Murcia junto al general Contreras, Manuel C&aacute;rceles y otros tantos republicanos federales, forj&aacute;ndose as&iacute; la idea de formar un cant&oacute;n regional con territorios que conformaban, en gran medida, el ya extinto Reino de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Cartagena realiz&oacute; el pistoletazo de salida proclamando el Cant&oacute;n el 12 de julio de 1873 a manos de Manuel C&aacute;rceles, comenzando con la negaci&oacute;n al cambio de relevos de la guarnici&oacute;n del castillo de Galeras y constituy&eacute;ndose la Junta Revolucionaria de Salvaci&oacute;n P&uacute;blica. La bandera turca ensangrentada ondeaba ya en el castillo de Galeras, tal y como refleja el hist&oacute;rico telegrama &ldquo;El castillo de Galeras ha enarbolado bandera turca&rdquo;. Mediante esta sublevaci&oacute;n se tom&oacute; el ayuntamiento, el arsenal y las bater&iacute;as de costa, pero la flota de cinco fragatas, dos vapores y una corbeta amarrada en el puerto cartagenero tuvo que esperar a la arenga de Antonete para que la tripulaci&oacute;n de la armada espa&ntilde;ola se adhiriese a la causa cantonal.
    </p><p class="article-text">
        Tras varias juntas y gobiernos provisionales, se cre&oacute; la Junta Revolucionaria dirigida por Roque Barcia, siendo nombrado Antonete G&aacute;lvez General de las Fuerzas de Mar y Tierra. El 15 de julio la Junta de la ciudad de Cartagena reclam&oacute; &ldquo;que se lleve a efecto la formaci&oacute;n del Cant&oacute;n Murciano, con la autonom&iacute;a municipal y Cantonal&rdquo;, coexistiendo en la ciudad portuaria tanto el propio gobierno del Cant&oacute;n Murciano como el gobierno republicano de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Numerosas ciudades del Levante y Andaluc&iacute;a proclamaron cantones, entre ellas Murcia, tomando su ayuntamiento en una insurrecci&oacute;n dirigida por Jer&oacute;nimo Poveda, Saturnino Tortosa y la presencia de Antonete G&aacute;lvez. As&iacute; se form&oacute; la Junta de Murcia unida a la de Cartagena para la conformaci&oacute;n del ansiado Cant&oacute;n Murciano.
    </p><p class="article-text">
        Tras ser elegido en las Cortes Nicol&aacute;s Salmer&oacute;n como nuevo presidente de la Rep&uacute;blica, este realiz&oacute; todo lo posible para sofocar los diferentes cantones, los cuales tom&oacute; uno a uno entre finales de julio y principios de agosto, a excepci&oacute;n del de Cartagena. En este contexto, Antonete y los suyos fueron vencidos por los centralistas en Chinchilla el 10 de agosto, cayendo la ciudad de Murcia en manos centralistas a los pocos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Desde Cartagena se intent&oacute; expandir el cantonalismo mediante una serie de incursiones por tierra y mar, adem&aacute;s de tratar de conseguir v&iacute;veres y dinero para continuar la revoluci&oacute;n, estrategia por la cual acabaron adhiri&eacute;ndose m&aacute;s de la mitad de los municipios de la actual Regi&oacute;n de Murcia a la causa cantonal. En cambio, mientras que en Lorca el obispo Landeira rehus&oacute; reunirse con los cantonales y se form&oacute; una Junta de Salvaci&oacute;n tan ef&iacute;mera como la presencia de Antonete en la ciudad del sol, en Orihuela confluyeron en la Glorieta con la Guardia Civil venciendo los cantonales y consiguiendo un cuantioso bot&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las incursiones por mar el Cant&oacute;n y su propagaci&oacute;n encontraron otra dificultad.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno central declar&oacute; piratas a los cantonales, por lo que las potencias extranjeras del momento, como alemanes e ingleses, apoyaron al gobierno central dadas las convenciones internacionales sobre pirater&iacute;a. Uno de estos episodios lo vivi&oacute; Antonete en sus propias carnes, tras obtener la proclamaci&oacute;n, aunque ef&iacute;mera, del cant&oacute;n de Alicante a bordo de la fragata blindada Victoria. Tras requisar en esta ciudad la embarcaci&oacute;n El Vigilante y obtener un cuantioso bot&iacute;n de Torrevieja tras su adhesi&oacute;n voluntaria al Cant&oacute;n Murciano, una fragata alemana dirigida por el comodoro Reinhold von Werner apres&oacute; a los cantonales a su entrada en Cartagena. Una p&eacute;rdida fat&iacute;dica subsanada por la oratoria y diplomacia de Antonete que consigui&oacute; salir indemne de esta situaci&oacute;n, con la &uacute;nica p&eacute;rdida de parte del bot&iacute;n y la embarcaci&oacute;n obtenida en Alicante.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de bloqueo era cada vez m&aacute;s asfixiante, sufriendo Cartagena ataques por tierra y mar, hasta el inicio del sitio de la ciudad en el mes de octubre. El descontrol se apoder&oacute; de los cantonales en Cartagena y las traiciones estaban a la orden del d&iacute;a, llegando Roque Barcia desde pedir a Ulysses S. Grant la adhesi&oacute;n del Cant&oacute;n a los Estados Unidos hasta renegar de la propia insurrecci&oacute;n por la que tanto hab&iacute;a luchado.
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        La ciudad portuaria, sitiada e intensamente bombardeada, fue tomada por el general Jos&eacute; L&oacute;pez Dom&iacute;nguez el 13 de enero de 1874, tras la capitulaci&oacute;n firmada por una comisi&oacute;n de la asamblea revolucionaria. Antonete se mostr&oacute; intransigente a la rendici&oacute;n esperando que, tras el golpe de estado de Pav&iacute;a, otros focos se alzasen en su contra. Para su desgracia, esta situaci&oacute;n no se produjo ante la promesa de indulto general y el reingreso en el ej&eacute;rcito de los sublevados, compromiso que fue vagamente cumplido.
    </p><p class="article-text">
        Antonete huy&oacute; hacia Or&aacute;n junto a cientos de cantonales en la fragata Numancia en una fuga expr&eacute;s en la que se rompi&oacute; el bloqueo de las embarcaciones Carmen y Victoria. El Cant&oacute;n de Cartagena sobrevivi&oacute; a la propia I Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola, form&aacute;ndose en la Numancia el Gobierno provisional de la Federaci&oacute;n espa&ntilde;ola. La Argelia francesa no ofreci&oacute; la ayuda esperada por los tripulantes de esta embarcaci&oacute;n, acabando estos presos en diferentes puntos de la costa norteafricana. Tras ser recluido en la lejana y casi des&eacute;rtica poblaci&oacute;n de Guelma y conseguir un visado a Suiza, Antonete vuelve a Torreag&uuml;era a dedicarse a la miner&iacute;a tras la amnist&iacute;a concedida por Alfonso XII.
    </p><p class="article-text">
        No le impidieron al Le&oacute;n de Torreag&uuml;era a sus 67 a&ntilde;os retomar las armas en el castillo de San Juli&aacute;n de Cartagena, acto por el cual volvi&oacute; a ser perseguido bajo pena de muerte, huyendo por en&eacute;sima vez a Or&aacute;n y acogi&eacute;ndose de nuevo a un perd&oacute;n regio. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida recibe el indulto del estado y acepta un puesto de concejal en el ayuntamiento de Murcia, luchando por los intereses agrarios de los huertanos y asumiendo parte de la organizaci&oacute;n de los problemas de la inundaci&oacute;n de la riada de Santa Teresa.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ser tildados por sus contempor&aacute;neos de intransigentes y rebeldes por considerar radicales sus pretensiones, las peticiones del levantamiento cantonal exig&iacute;an numerosas medidas que actualmente se consideran imprescindibles en un estado democr&aacute;tico de derecho: la descentralizaci&oacute;n del estado, la supresi&oacute;n de las quintas, la reducci&oacute;n de la jornada laboral, la ense&ntilde;anza obligatoria, el control del trabajo infantil, la abolici&oacute;n de la pena de muerte y la esclavitud en ultramar, entre otras. A pesar de las luces y sombras de este levantamiento, entre el mito y la realidad, tenemos que ver en las ideas del Cant&oacute;n y en figuras como el revolucionario Antonete G&aacute;lvez, una aut&eacute;ntica lucha por la defensa de las libertades y derechos de la sociedad en uno de los periodos m&aacute;s convulsos de la historia espa&ntilde;ola como es el siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        Tras su muerte en su particular &Iacute;taca el 28 de diciembre de 1898, el obispo de la Di&oacute;cesis de Cartagena prohibi&oacute; su entierro en suelo santo, siendo trasladado su cuerpo al cementerio de su pueblo 50 a&ntilde;os despu&eacute;s. No fue hasta 1998, en la conmemoraci&oacute;n del primer centenario de su muerte, cuando el Ayuntamiento de Murcia lo reconoci&oacute; como Hijo Predilecto, quedando materializada su incansable lucha por las libertades en el simple nombre de una calle en la ciudad de Murcia y en un busto descuidado en su Torreag&uuml;era natal.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, a poco m&aacute;s de un a&ntilde;o de cumplirse el 120 aniversario de su muerte, su querida casa ubicada en el Huerto de San Blas se encuentra abandonada a su suerte con el benepl&aacute;cito de las autoridades pertinentes, que siguen haciendo caso omiso de las reiteradas denuncias de la asociaci&oacute;n Huermur. Una muesca m&aacute;s en la destrucci&oacute;n del patrimonio de la Huerta de Murcia, la cual a&uacute;n se puede proteger con la misma tenacidad con la que el Le&oacute;n de Torreag&uuml;era defend&iacute;a sus ideales.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, Antonete G&aacute;lvez, as&iacute; como su legado, siguen vivos en cantatas, coplas, jotas y refraneros de las gentes de su tierra, reflejos de su impronta en el imaginario colectivo de una sociedad murciana que, aunque a&uacute;n dormida, lo vislumbra como uno de los m&aacute;s aut&eacute;nticos murcianos de dinamita frutalmente propagada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Luis Martínez Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/antonete-galvez-vida-revolucion-tierra_132_3057449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 12:29:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonete Gálvez, una vida de revolución por tierra y mar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ibn Arabi, el viajero de los mundos (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/ibn-arabi-viajero-mundos-ii_132_3175591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e34618d2-47f2-44c3-8249-8675a8c57a05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ibn Arabi, el viajero de los mundos (II)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras conocer su vida, nos adentramos en el pensamiento del sufí murciano, más vigente que nunca ocho siglos después</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Existen tantos caminos a Dios como alientos en los seres&rdquo;, dej&oacute; escrito Ibn Arabi.
    </p><p class="article-text">
        Para el m&iacute;stico murciano todas las creencias tratan de aproximarse a una &uacute;nica divinidad, cada cual con su visi&oacute;n. Y todas lo logran, de manera parcial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que lo hace enormemente actual y capaz de conectar con todas las corrientes de pensamiento modernas es la unidad que concibe en la diversidad de creencias&rdquo;, afirma Pablo Beneito, profesor del Departamento de Traducci&oacute;n e Interpretaci&oacute;n de la Universidad de Murcia y presidente de <a href="http://ibnarabisociety.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MIAS-Latina</a>.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva &ldquo;Dios est&aacute; en todas las formas, pero m&aacute;s all&aacute; de las formas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Fernando Mora, autor del libro &ldquo;Ibn Arabi, vida y ense&ntilde;anzas del gran m&iacute;stico andalus&iacute;&rdquo;, &eacute;ste propone &ldquo;ir m&aacute;s all&aacute; de las visiones limitadas de Dios y de la realidad. Permanecer abiertos a una mirada integradora y comprensiva del universo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, afirma Pablo Beneito, en algunos pa&iacute;ses musulmanes se est&aacute; utilizando el legado de Ibn Arabi como ant&iacute;doto &ldquo;para contrarrestar el efecto nocivo de visiones del islam r&iacute;gidas y de trasfondo violento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que se refiere al contexto occidental, el sufismo goza de difusi&oacute;n, sobre todo en c&iacute;rculos intelectuales y acad&eacute;micos. Sin embargo, parece invisible al gran foco de la actualidad: Sufismo es comprensi&oacute;n y apertura, lo que parece no encajar en el polarizado y crispado debate p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por intereses pol&iacute;ticos y geoestrat&eacute;gicos, se ignora este aspecto del islam, cuando islam, precisamente, significa paz&rdquo;, lamenta Fernando Mora. &ldquo;Lo que se hace es como decir que el Ku Klux Klan representa a todo el cristianismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y concluye: &ldquo;Los m&iacute;sticos de todas las religiones son quienes de veras tienen una experiencia real de la espiritualidad y a ellos hay que acudir cuando se quiere saber lo que es islam, budismo o cristianismo. Para otros esto son s&oacute;lo dogmas que siguen por educaci&oacute;n y tradici&oacute;n. Lo que cuenta es c&oacute;mo te relaciones con tus cong&eacute;neres. Si lo haces con amor y apertura. Eso determina si eres una persona espiritual o si usas la religi&oacute;n con otros fines, casi siempre materiales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Todo es Uno</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No existe entre las esencias del mundo supremac&iacute;a alguna (&hellip;) Nada en el mundo es vil, puesto que toda esencia mundana est&aacute; ligada a una esencia divina que la conserva&rdquo;, escribi&oacute; Ibn Arabi.
    </p><p class="article-text">
        Para el suf&iacute; murciano, &ldquo;todos los seres y objetos son manifestaci&oacute;n de ese ser &uacute;nico que unifica y da sentido a la existencia&rdquo;, afirma Beneito.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese Uno que es todo hay armon&iacute;a: &ldquo;El universo es un inmenso tapiz en que cada cosa cumple una funci&oacute;n &uacute;nica e insustituible. Por muy insignificante que algo nos resulte, es esencial para recomponer esa Unidad. Todo debe ser respetado y tiene su sentido preciso, por extra&ntilde;o que sea&rdquo;, afirma <a href="http://anacrespo.es/Projects" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Crespo</a>, autora del libro &ldquo;Los bellos colores del coraz&oacute;n&rdquo;, sobre el cromatismo en el sufismo.
    </p><p class="article-text">
        Para entender este concepto de armon&iacute;a, &ldquo;no hablar&iacute;amos de bondad y maldad, sino de lucidez y sincronicidad&rdquo; a&ntilde;ade Crespo, quien considera que &ldquo;ese matiz diferencia el sufismo de una visi&oacute;n maniquea&rdquo; del mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo, dentro o fuera de nosotros, puede ser armonizado, realineado para ponerlo al servicio de su luz, descubriendo, como en un dise&ntilde;o, su lugar necesario y en su tiempo preciso, pues el ser humano es un ser luminoso&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Arab&iacute; no establece una exclusi&oacute;n interior y exterior, materia y esp&iacute;ritu. Explica su dimensi&oacute;n y funci&oacute;n, y destaca la importancia del intermundo entre ambos: el mundo imaginal.
    </p><p class="article-text">
        La integraci&oacute;n de los diferentes planos es necesaria para alcanzar la Unidad, la experiencia de Luz total.
    </p><h2 class="article-text">Intuici&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Oh, t&uacute; que buscas el camino que conduce al secreto, retorna sobre tus pasos porque es en ti mismo donde &eacute;ste se halla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con exhortaciones como esta, Ibn Arabi nos invita al autoconocimiento, a mirar en nuestro interior, como modo de alcanzar el sentido profundo de la existencia.
    </p><p class="article-text">
        El sabio musulm&aacute;n considera que la raz&oacute;n, por s&iacute; sola, es incapaz de abarcar toda la realidad. La verdad final no puede ser vislumbrada desde la dimensi&oacute;n humana del intelecto.
    </p><p class="article-text">
        Para &eacute;l, la intuici&oacute;n del coraz&oacute;n es el &uacute;nico camino.
    </p><p class="article-text">
        Con el fin de desarrollar esta capacidad vislumbradora, el &ldquo;buscador&rdquo; debe sumirse en un estado de contemplaci&oacute;n profunda, de quietud interior. A este estado el m&iacute;stico lo denomina &ldquo;el silencio del coraz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es ese estado de vacuidad, de quietud plena y receptividad total, que tiene mucho que ver con el zen. Te conviertes en un canal a trav&eacute;s del cual van discurriendo las ideas, las im&aacute;genes, una sabidur&iacute;a superior&rdquo;, describe Ana Crespo.
    </p><p class="article-text">
        Es un planteamiento que conecta con otras tradiciones espirituales como el budismo y el tao&iacute;smo, incluso con el moderno mindfulness, pero tambi&eacute;n con el misticismo cristiano de Fray Luis de Le&oacute;n o Santa Teresa Jes&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un mestizaje de creencias incesante entre todas las tradiciones espirutuales&rdquo;, aclara Pablo Beneito. &ldquo;Separarlas en orientales y occidentales es una visi&oacute;n err&oacute;nea&rdquo;.
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                </figure><h2 class="article-text">Mundo imaginal</h2><p class="article-text">
        Estrechamente vinculada a la intuici&oacute;n en Ibn Arabi, est&aacute; la imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se trata de la imaginaci&oacute;n fantasiosa, dispersa, que crea fantasmas o expectativas ilusorias&rdquo;, matiza Ana Crespo.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, al contrario, &ldquo;de una cualidad del Intelecto, precisa como un bistur&iacute;, que vislumbra y da forma a las Ideas o esencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alcanzar este tipo de imaginaci&oacute;n requiere &ldquo;concentraci&oacute;n, disciplina, desarrollo personal&rdquo;, advierte Beneito.
    </p><p class="article-text">
        Adentrarse en el camino suf&iacute; lleva entonces a percibir de manera consciente la unidad universal, a desarrollar una mirada m&aacute;s all&aacute; de lo material, de la percepci&oacute;n sensible.
    </p><p class="article-text">
        Con esta capacidad de imaginar, adem&aacute;s, el ser humano &ldquo;concreta ideas espirituales fin&iacute;simas, llega al n&uacute;cleo l&uacute;cido y creativo del ser&rdquo;, apunta Ana Crespo.
    </p><p class="article-text">
        En Ibn Arabi, la imaginaci&oacute;n es, pues, un mundo intermedio entre lo espiritual y lo material, donde lo espiritual se manifiesta en la forma de mensajes, percepciones, visiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una idea que est&aacute; presente en el sufismo desde sus origenes de manera latente&rdquo;, dice Pablo Beneito. &ldquo;Podemos rastrearlo incluso en nuestra cultura, en San Juan de la Cruz. Pero Ibn Arabi lo articula y dota de una terminolog&iacute;a muy precisa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cre&oacute; un manual detallado para viajar por la geograf&iacute;a interna del ser humano, que est&aacute; ah&iacute; para ser utilizado&rdquo;, afirma Crespo. &ldquo;En &eacute;l hay respuesta a cada una de las preguntas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el asceta musulm&aacute;n, el cosmos es el propio imaginar de Dios y, mediante estos estados de concentraci&oacute;n y contemplaci&oacute;n, los humanos pueden sumarse a &eacute;l, participar en la creaci&oacute;n continua del universo, desde el libre albedr&iacute;o.
    </p><h2 class="article-text">La inspiraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Mis versos no proceden de la reflexi&oacute;n o la intelecci&oacute;n. Son inspiraci&oacute;n sublime y nunca ha cesado&rdquo;, escribe Ibn Arabi.
    </p><p class="article-text">
        Las concepciones del m&iacute;stico murciano llevan atrayendo a los artistas desde hace siglos.
    </p><p class="article-text">
        En el plano general, el sufismo influy&oacute; en el romanticismo europeo del XVIII-XIX, principalmente a trav&eacute;s de Goethe, quien lo conoci&oacute; muy profundamente: &ldquo;Entre oriente y occidente nuestra alma se debe columpiar&rdquo;, dijo el genio alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, son varias las exposiciones que han reunido a artistas que &ldquo;cazan&rdquo; sus im&aacute;genes o palabras siguiendo las rutas a lo invisible cartografiadas por el andalus&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Interesa tanto a gente que tiene que ver con la espiritualidad como con el arte, porque es muy inspirador&rdquo;, reivindica Fernando Mora.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, Ana Crespo explora este camino en sus creaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La armon&iacute;a en el sufismo nace de la integraci&oacute;n y del respeto a la cualidad de cada una de las formas&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el sabio andalus&iacute;, la gran imaginaci&oacute;n creadora del universo nunca cesa de verterlas: &ldquo;Es como una fuente, no admite la rigidez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al artista corresponde atraparlas y plasmarlas antes de que pasen.
    </p><h2 class="article-text">Olvido y recuperaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La existencia misma es una misericordia para cada cosa existente&rdquo;, escribi&oacute; Ibn Arabi.
    </p><p class="article-text">
        Tras su muerte, y pese a la difusi&oacute;n que alcanzaron en vida sus ense&ntilde;anzas, &eacute;stas cayeron en el olvido. Con el paso de los siglos, sin embargo, volvieron a la luz.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, Ibn Arabi siempre estuvo presente en el &aacute;mbito oriental, especialmente en Turqu&iacute;a, Persia, China, India. Tambi&eacute;n en el norte de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, en cambio, su nombre se diluy&oacute; en la nada. Espa&ntilde;a, donde vivi&oacute; la primera mitad de su vida, no fue una excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Eso empez&oacute; a cambiar a comienzos del siglo XX, con las primeras traducciones a lenguas europeas de sus obras.
    </p><p class="article-text">
        Hoy &eacute;stas se encuentran ampliamente difundidas en ingl&eacute;s, franc&eacute;s y espa&ntilde;ol, gracias al trabajo de dedicados investigadores.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Beneito preside la Muhyiddin Ibn Arabi Society Latina (MIAS-Latina), asociaci&oacute;n hermana de las ya existentes en Oxford y Berkeley, laica, con sede en Murcia y consagrada al estudio y difusi&oacute;n del legado del suf&iacute;: &ldquo;Es un lugar de encuentro. Queremos ser tan inclusivos y universales como &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a su complejidad y hermetismo, los textos de Ibn Arabi desprenden todav&iacute;a hoy una incre&iacute;ble viveza y profundidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su doctrina no es algo te&oacute;rico. Est&aacute; basada en sus vivencias. Abarca lo cristiano, lo musulm&aacute;n&hellip; hasta al no creyente&rdquo;, resalta Fernando Mora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si tienes las preguntas, sus textos te hablan, te dan respuestas, son sanadores&rdquo;, reivindica Ana Crespo.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, advierte Pablo Beneito, &ldquo;hay que acudir a ellos con la disposici&oacute;n adecuada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje de toda su vida y su obra est&aacute; encerrado en cada uno de los versos que escribi&oacute;, como aquellos que dicen:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Profeso la religio&#769;n del Amor y cualquier direccio&#769;n que tome su montura. El Amor es mi fe&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/ibn-arabi-viajero-mundos-ii_132_3175591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Sep 2017 16:46:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ibn Arabi, el viajero de los mundos (II)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ibn Arabi, el viajero de los mundos (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/ibn-arabi-viajero-mundos_132_3190816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e34618d2-47f2-44c3-8249-8675a8c57a05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ibn Arabi, el viajero de los mundos (I)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pensamiento abierto e integrador del sufí murciano se revela más vigente que nunca ochos siglos después</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Velad por no estar atados a una creencia concreta que niegue las dem&aacute;s, pues os ver&eacute;is privados de un bien inmenso (&hellip;) Dios es demasiado grande para estar encerrado en un credo con exclusi&oacute;n de los otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas palabras fueron escritas en el siglo XIII por el m&iacute;stico, pensador y poeta musulm&aacute;n Ibn Arabi (conocido tambi&eacute;n como Ben Arabi), nacido en la Murcia isl&aacute;mica de 1165.
    </p><p class="article-text">
        Viajero inagotable (recorri&oacute; Al-&Aacute;ndalus, el norte de &Aacute;frica, Turqu&iacute;a y Oriente Medio), vivific&oacute; el sufismo, la corriente m&iacute;stica isl&aacute;mica que aboga por la profundizaci&oacute;n en el propio yo como modo de llegar al conocimiento de lo divino.
    </p><p class="article-text">
        Dijo en uno de sus poemas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi corazo&#769;n se ha hecho capaz de todas las formas. Es (&hellip;) templo para los i&#769;dolos y Kaaba del peregrino, tablas de la Tora&#769; y libro del Cora&#769;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este respeto por toda creencia es una de las muchas cosas que le granjearon en su tiempo los t&iacute;tulos &ldquo;El m&aacute;s grande de los maestros&rdquo; o &ldquo;Sello de los Santos de Mahoma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus detractores, en cambio, lo tildaron de &ldquo;destructor de la religi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;ateo&rdquo; y &ldquo;enemigo de Dios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los postulados del sabio murciano desatan todav&iacute;a hoy, ocho siglos despu&eacute;s, muy opuestas reacciones en el mundo isl&aacute;mico: En Arabia Saud&iacute;, cuna del ultraconservador whahabismo, sus libros est&aacute;n prohibidos.
    </p><p class="article-text">
        Lo contrario sucede en Marruecos o Turqu&iacute;a, &ldquo;en cuyos centros de saber es una figura de referencia&rdquo;, explica Pablo Beneito, profesor del Departamento de Traducci&oacute;n e Interpretaci&oacute;n de la Universidad de Murcia, traductor de la obra de Ibn Arabi y presidente de <a href="http://ibnarabisociety.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MIAS-Latina</a>, asociaci&oacute;n laica consagrada a la difusi&oacute;n de su legado.
    </p><p class="article-text">
        Las ense&ntilde;anzas del sun&iacute; murciano han sido tambi&eacute;n profundamente integradas en la tradici&oacute;n espiritual de Ir&aacute;n, pese a ser pa&iacute;s de mayor&iacute;a chi&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que el ayatol&aacute; Homeini le recomend&oacute; su lectura a Gorvachov en su famosa carta de 1989, en que pronosticaba la inminente ca&iacute;da del comunismo.
    </p><p class="article-text">
        La producci&oacute;n escrita de Ibn Arabi es casi inabarcable: cuatrocientas obras -se estima- de las que apenas se conservan cien. &ldquo;Las iluminaciones de la Meca&rdquo; suma ella sola 14.000 p&aacute;ginas. Escribi&oacute; tambi&eacute;n m&aacute;s de mil poemas.
    </p><p class="article-text">
        A todo ello se a&ntilde;ade la confusi&oacute;n de numerosos escritos ap&oacute;crifos que se le han atribuido a lo largo de siglos, algunos de los cuales, como el &ldquo;Tratado de la unidad&rdquo;, gozan de gran popularidad a&uacute;n hoy.
    </p><p class="article-text">
        De &eacute;l se cuentan leyendas -ap&oacute;crifas tambi&eacute;n- como que el Taj Mahal fue construido siguiendo el plano del Para&iacute;so que dej&oacute; escrito.
    </p><p class="article-text">
        Ibn Arabi es una figura compleja, de dimensi&oacute;n tan inabarcable como su propia obra, que desata amor o rechazo, y cuya vida y pensamiento, gracias al trabajo de numerosos investigadores, podemos reconstruir de manera muy precisa.
    </p><h4 class="article-text">En la Murcia del rey Lobo</h4><p class="article-text">
        Ibn Arabi naci&oacute; en Murcia en el 1165. Su madre era bereber. Su padre, murciano, fue un alto mando militar al servicio de Ibn Mardanis, <a href="http://www.eldiario.es/murcia/murcianosconhistoria/dominios-rey-Lobo_6_649245080.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rey Lobo</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde peque&ntilde;o estuve acostumbrado a cabalgar, afilar espadas y maniobrar en campamentos militares&rdquo;, relata el propio Ibn Arabi.
    </p><p class="article-text">
        En la Murcia de Ibn Mardanis imperaba una visi&oacute;n muy abierta del islam en la que musulmanes y cristianos conviv&iacute;an sin restricciones. Puede especularse que este ambiente de tolerancia dejase su impronta en el Ibn Arabi ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En el 1172, este mundo se desmorona con la derrota del rey Lobo. Murcia pasa a manos de los conquistadores almohades, que imponen una interpretaci&oacute;n mucho m&aacute;s estricta del islam.
    </p><p class="article-text">
        Esto, sin embargo, no significa la ca&iacute;da en desgracia del padre de Ibn Arabi, quien los hab&iacute;a combatido junto a su rey. Al contrario, &ldquo;los almohades lo siguen teniendo en alta consideraci&oacute;n&rdquo; , afirma Fernando Mora, autor del libro &ldquo;Ibn Arabi, vida y ense&ntilde;anzas del gran m&iacute;stico andalus&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que, al servicio de la nueva bandera, la familia abandona Murcia y se traslada a Sevilla, nueva capital califal. &ldquo;Siempre tendr&aacute;n acceso al palacio&rdquo;, afirma Mora.
    </p><p class="article-text">
        Ibn Arabi tiene entonces ocho a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h4 class="article-text">Esplendor cosmopolita de Sevilla</h4><p class="article-text">
        Pese al rigor religioso que imponen los almohades, Sevilla es en la &eacute;poca una ciudad cosmopolita en pleno esplendor cultural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El califa ten&iacute;a una biblioteca de un mill&oacute;n de vol&uacute;menes, conoc&iacute;a a Plat&oacute;n y a S&oacute;crates, cuando en el medio cristiano todav&iacute;a quedaban siglos para que se supiese, por ejemplo, de Arist&oacute;teles&rdquo;, relata Fernando Mora.
    </p><p class="article-text">
        Estudiosos de toda Europa viajaban a Sevilla para asomarse a este mar infinito de saber que abarcaba de la medicina a la religi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fue un tiempo de viajes. La inmensidad de los territorios isl&aacute;micos permit&iacute;a moverse sin peligro de Al-&Aacute;ndalus a Persia. Todo musulm&aacute;n estaba obligado, adem&aacute;s, a peregrinar a la Meca al menos una vez en la vida.
    </p><p class="article-text">
        Esto generaba conocimiento y un continuo intercambio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a barrios andalus&iacute;es en Fez, T&uacute;nez, Alejandr&iacute;a, la Meca&rdquo;, cuenta Fernando Mora.
    </p><p class="article-text">
        Criado en este ambiente, Ibn Arabi se convierte en un joven brillante que aprende ret&oacute;rica, leyes, poes&iacute;a y a recitar el Cor&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como toca a su edad, tambi&eacute;n se dej&oacute; tentar por los brillos de nocturnos de Sevilla, donde el erudito y el asceta conviv&iacute;an con el vividor, el rufi&aacute;n, el juglar.
    </p><p class="article-text">
        Se sume en fiestas, justas po&eacute;ticas, cacer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Estas exploraciones terminan de manera abrupta cuando, una noche de farra en la casa de un miembro de la alta sociedad sevillana, una voz sin due&ntilde;o le espeta: &ldquo;&iexcl;No es esto para lo que te he creado!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El propio m&iacute;stico narra como, aterrado, huy&oacute; de la casa, dio sus ropas a un mendigo y se instal&oacute; en una tumba abandonada del cementerio.
    </p><p class="article-text">
        Fue su primer retiro. El m&iacute;stico iniciaba su andadura.
    </p><p class="article-text">
        Las padres de Ibn Arabi tardaron mucho en aceptar que su hijo abandonase una prometedora carrera palaciega para abrazar el voto de pobreza y consagrarse a lo divino.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, dec&iacute;a haber recibido la iluminaci&oacute;n y tener la gu&iacute;a de visiones que lo visitaban y aconsejaban en sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El padre, temiendo que su hijo hubiese enloquecido, lo llev&oacute; a C&oacute;rdoba ante el mism&iacute;simo Averroes, m&eacute;dico personal del califa y traductor de Arist&oacute;teles.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro entre los dos gigantes se resuelve con un breve di&aacute;logo, pero es suficiente para dejar al fil&oacute;sofo y jurista cordob&eacute;s conmocionado por la profunda sabidur&iacute;a del jovenc&iacute;simo Ibn Arabi.
    </p><p class="article-text">
        Su sistema de pensamiento, sin embargo, estaba muy lejos a&uacute;n de forjarse. Eso empezar&iacute;a a cambiar en el 1184 cuando, con veinte a&ntilde;os, descubre el camino que iba a determinar su vida: el sufismo.
    </p><h4 class="article-text">La senda suf&iacute;</h4><p class="article-text">
        El sufismo, corriente m&iacute;stica y asc&eacute;tica del islam, considera que Dios puede ser hallado en cualquier forma o creencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta voluntad de apertura no impidi&oacute; que en Al-&Aacute;ndalus los almohades la toleraran ampliamente.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, &ldquo;se erigieron, mediante una leyenda, en vengadores de la memoria del persa al-Ghazali, el gran sintetizador del misticismo isl&aacute;mico&rdquo;, se&ntilde;ala el historiador Javier Albarr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que, bajo el dominio de este imperio, se crearon los primeros diccionarios hagiogr&aacute;ficos de suf&iacute;es del Occidente isl&aacute;mico, como el de al-Tadili.
    </p><p class="article-text">
        La principal inspiraci&oacute;n de los suf&iacute;es es el propio Cor&aacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por mucho que se diga, en el Cor&aacute;n hay un mont&oacute;n de pasajes en que se respeta a todos los mensajeros de la humanidad, de cada pueblo&rdquo;, afirma Fernando Mora.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade: &ldquo;El Cor&aacute;n dice que, si Dios hubiese querido, hubiera creado a todos con la misma religi&oacute;n, y que nadie puede ser convertido a la fuerza. Otra cosa son las interpretaciones reductoras que hacen algunos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El sufismo tiene su eje en la b&uacute;squeda interior: &ldquo;Ayer era inteligente, por lo que quer&iacute;a cambiar el mundo. Hoy soy sabio, por lo que me quiero cambiar a m&iacute; mismo&rdquo;, escribi&oacute; el poeta y m&iacute;stico persa Rumi.
    </p><p class="article-text">
        El sufismo asume tambi&eacute;n que nada existe sin su contrario: &ldquo;Las cosas se vuelven claras mediante sus opuestos&rdquo;, dice de nuevo Rumi.
    </p><p class="article-text">
        En esta visi&oacute;n abierta y eterog&eacute;nea de la divinidad, rayana en el pante&iacute;smo, encontr&oacute; Ibn Arabi el carrete con que hilar su propio pensamiento:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es Dios quien se muestra en cada faz, a quien se busca en cada se&ntilde;al (&hellip;) Ni una sola de sus criaturas puede dejar de encontrarlo en su naturaleza original&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><h4 class="article-text">Ruta propia</h4><p class="article-text">
        En sus a&ntilde;os iniciales de b&uacute;squeda, y tambi&eacute;n despu&eacute;s, Ibn Arabi se acerc&oacute; a much&iacute;simos maestros, algunos por completo iletrados: Para &eacute;l, entendimiento e inteligencia no son lo mismo. El primero va mucho m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, &ldquo;jam&aacute;s se adscribi&oacute; a una filiaci&oacute;n particular que limitara el alcance de su ense&ntilde;anza&rdquo;, resalta Pablo Beneito.
    </p><p class="article-text">
        Nunca se present&oacute; a s&iacute; mismo como fundador de una escuela. No busc&oacute; la institucionalizaci&oacute;n de su mensaje, sino que &eacute;ste permaneciese vivo, abierto a todos los lenguajes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ibn Arabi no habla s&oacute;lo a los musulmanes, sino a toda la humanidad&rdquo;, concluye Beneito.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue una persona muy inquieta en cuanto a saber y b&uacute;squeda del conocimiento&rdquo;, a&ntilde;ade Fernando Mora. &ldquo;Visit&oacute; y se entrevist&oacute; con personas de todas las doctrinas que pudo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de Ibn Arabi, Al-&Aacute;ndalus albergaba todo tipo de eremitas, santos, peregrinos y contemplativos.
    </p><p class="article-text">
        La Pen&iacute;nsula &ldquo; era un centro espiritual de gran magnitud. Un cofre de tesoros cuyas huellas viven todav&iacute;a; habr&iacute;a que recuperarlas para la educaci&oacute;n, el arte&rdquo;, se&ntilde;ala&nbsp;<a href="http://anacrespo.es/Projects" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Crespo</a>, artista y autora del libro &ldquo;Los bellos colores del coraz&oacute;n&rdquo;, sobre el cromatismo en el sufismo.
    </p><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca de consolidaci&oacute;n espiritual, el joven Ibn Arabi frecuenta a maestros entre los que figuran dos mujeres: la octogenaria Yasmina de Marchena y la nonagenaria F&aacute;tima de C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        Otros sabios de los que aprendi&oacute; fueron Abd Allah Muhammad de Aljarafe, quien pas&oacute; cincuenta a&ntilde;os en una celda sin encender luz ni fuego, o Abu Ali Al-Sakkaz, hombre que jam&aacute;s pronunci&oacute; la palabra &ldquo;yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Sevilla se cruza con el que ser&aacute; su m&aacute;s joven maestro: un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os que, seg&uacute;n narra el propio Ibn Arabi, lo hizo sentir min&uacute;sculo &ldquo;con s&oacute;lo una sonrisa&rdquo;.
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                </figure><h4 class="article-text">Huida de Al-&Aacute;ndalus</h4><p class="article-text">
        A la muerte de sus padres, Ibn-Arabi decide abandonar Al-&Aacute;ndalus de manera definitiva. Lo hace de noche y a escondidas del califa quien, en su af&aacute;n por protegerlo, le hab&iacute;a ofrecido trabajo a &eacute;l y matrimonio a sus hermanas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esa &eacute;poca las circunstancias en Al-&Aacute;ndalus no eran las m&aacute;s prometedoras&rdquo;, explica Mora. &ldquo;En pocos a&ntilde;os Sevilla caer&iacute;a en manos de Fernando III. Tal vez &eacute;l tuviera alguna intuici&oacute;n al respecto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de cruzar para siempre el Estrecho en direcci&oacute;n a Marruecos, hace una &uacute;ltima visita a Murcia.
    </p><h4 class="article-text">De Fez a la Meca</h4><p class="article-text">
        Fez es en aquel entonces un centro de saber acad&eacute;mico y suf&iacute;, adem&aacute;s de refugio de andalus&iacute;es emigrados. Albergaba la primera universidad del mundo, que atra&iacute;a a estudiantes de todos los rincones del territorio isl&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; acude Ibn Arabi, y se nutre de nuevos conocimientos. Para entonces ya ha escrito algunas de sus obras: &ldquo;El divino gobierno del reino humano&rdquo;, &ldquo;El viaje nocturno&rdquo;, &ldquo;El crep&uacute;sculo de las estrellas y la aparici&oacute;n de las lunas crecientes de los secretos y las ciencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1201 emprende la prescriptiva peregrinaci&oacute;n a la Meca, que le llevar&aacute; a conocer T&uacute;nez, Alejandr&iacute;a, el Cairo.
    </p><p class="article-text">
        Visita tambi&eacute;n Palestina, Jerusal&eacute;n y Medina, donde presenta sus respetos ante la tumba del Profeta.
    </p><p class="article-text">
        Tras un a&ntilde;o de viaje, llega a la Meca. All&iacute; pronto empieza a ser conocido por sus ense&ntilde;anzas.
    </p><p class="article-text">
        Es en esta ciudad donde se cruza con la joven que inspirar&aacute; los versos de &ldquo;El int&eacute;rprete de los deseos&rdquo;, compendio de poemas amorosos cuya escritura no concluir&aacute; hasta diez a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        De toda su ingente obra po&eacute;tica, esta es la &uacute;nica que ha sido traducida a lenguas europeas y la que lo hizo conocido en Occidente, ya en el siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        El libro, por su tem&aacute;tica, despert&oacute; las suspicacias de los ultraortodoxos, que lo acusaron de falso santo con apetitos terrenales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las im&aacute;genes amorosas, que a primera vista son mundanas, tienen un significado espiritual&rdquo;, argumenta Mora. &ldquo;En Ibn Arabi no est&aacute; clara la diferencia entre el amor divino y el humano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos ayuda a trazar algunos rasgos de su personalidad: &ldquo;Era un hombre inmerso en un mundo trascendental, un contemplativo profundo, pero no viv&iacute;a en las nubes: Viaj&oacute; much&iacute;simo, tuvo mujeres, hijos&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">Veinte a&ntilde;os de vagabundeo</h4><p class="article-text">
        La peregrinaci&oacute;n a la Meca no sacia las ansias de mundo de Ibn Arabi. Durante los veinte a&ntilde;os siguientes recorre los dominios del islam hasta sus confines, siempre escribiendo y sumando disc&iacute;pulos. En Bagdad ofrece lecturas p&uacute;blicas de su &ldquo;Ep&iacute;stola de la santidad&rdquo;. Da a conocer en tierras orientales a los suf&iacute;es andalus&iacute;es, haciendo de puente entre ambas tradiciones.
    </p><p class="article-text">
        En Mosul escribe el &ldquo;Libro de las revelaciones de Mosul&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Anatolia, adonde acude invitado por el rey de Konya, establece una profunda amistad con Kayka&rsquo;us, su hijo y sucesor. Juntos compartir&aacute;n una larga relaci&oacute;n epistolar.
    </p><p class="article-text">
        Tiene aqu&iacute; origen la fuerte conexi&oacute;n hist&oacute;rica entre Ibn Arabi y Turqu&iacute;a. De hecho, fue un sult&aacute;n otomano quien, a los dos siglos de la muerte del sabio murciano, cuando sus ense&ntilde;anzas hab&iacute;an ca&iacute;do en el olvido, contribuy&oacute; a revivirlas alzando una mezquita en el lugar de Damasco donde reposan sus restos todav&iacute;a hoy.
    </p><h4 class="article-text">La Perla del Desierto</h4><p class="article-text">
        Damasco, la &ldquo;Perla del Desierto&rdquo;, el &ldquo;Refugio de Profetas&rdquo; donde, seg&uacute;n la tradici&oacute;n isl&aacute;mica hab&iacute;a de descender Jesucristo en el fin de los tiempos: Ese fue el lugar eligido por Ibn Arabi para establecerse por fin en 1223, tras toda una vida de vagabundeo.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; pas&oacute; los &uacute;ltimos diecisiete a&ntilde;os de su vida, rodeado de familia, disc&iacute;pulos y amigos, culminando las ambiciosas obras que hab&iacute;a empezado a escribir mucho tiempo atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No es hasta el 1238, dos a&ntilde;os antes de su muerte, cuando concluye el vast&iacute;simo compendio de metaf&iacute;sica isl&aacute;mica &ldquo;Las iluminaciones de la Meca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Absolutamente todo, incluidas las piedras, est&aacute; imbuido de vida&rdquo;, nos dice en &eacute;l el sabio murciano.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en ese periodo completa &ldquo;Los engarces de las sabidur&iacute;as&rdquo;, su libro m&aacute;s atacado por la ortodoxia isl&aacute;mica durante siglos y que &eacute;l asegura haber recibido de manos del propio Mahoma en un sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Termina tambi&eacute;n &ldquo;El gran diwan&rdquo; o &ldquo;Diwan de los conocimientos divinos&rdquo;, que compendia los m&aacute;s de mil poemas que hizo a lo largo de su vida y que, ocho siglos despu&eacute;s, sigue sin traducirse de manera completa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/ibn-arabi-viajero-mundos_132_3190816.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Sep 2017 17:29:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ibn Arabi, el viajero de los mundos (I)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Viva Zapata!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/viva-zapata_132_3218756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5372e86-a65a-4e43-8e0b-6d553dbe9e64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Viva Zapata!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la memoria del doctor don</p><p class="subtitle">Diego Mateo Zapata</p><p class="subtitle">(Murcia,1664; Madrid, 1745)</p><p class="subtitle">"¿Por qué la ciudad que fue su cuna y en la que reposan sus restos  apenas lo recuerda?"</p><p class="subtitle">"¿Un judío, nieto e hijo de condenados y condenado él mismo  por la Santa Inquisición reposando a los pies del altar mayor de un templo católico?"</p></div><p class="article-text">
        A los pies del altar mayor de la iglesia de san Nicol&aacute;s de Bari, una tumba contiene los restos de uno de los hombres m&aacute;s famosos en la Espa&ntilde;a de la Ilustraci&oacute;n: el doctor Diego Mateo Zapata.  Se trata del extra&ntilde;o y curioso caso de un condenado  por la Inquisici&oacute;n  por judaizante cuya tumba hallamos en lugar de privilegio en un templo cat&oacute;lico. Esta singularidad tan chocante excita nuestra curiosidad.
    </p><p class="article-text">
        Nunca un cient&iacute;fico murciano hab&iacute;a sido alabado y admirado en vida del modo en que lo fue Zapata, calificado en su tiempo como &ldquo;el m&eacute;dico de la &eacute;poca&rdquo; , &ldquo;el m&eacute;dico de moda&rdquo;, &ldquo;raro ingenio del siglo XVIII&rdquo;, &ldquo;el &uacute;ltimo escal&oacute;n de la perfecci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;, etc.  
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; la ciudad que fue su cuna y en la que reposan sus restos  apenas lo recuerda?
    </p><p class="article-text">
        Su biograf&iacute;a, bien documentada gracias en gran medida al registro inquisitorial y al inter&eacute;s que despert&oacute; esta figura entre los historiadores de la ciencia, nos ayuda a encontrar alguna luz en este espeso laberinto.  
    </p><p class="article-text">
        Zapata nace en Murcia en 1664 el seno de una familia de jud&iacute;os conversos bastante acomodada. Sus padres Francisco Zapata y Clara de Mercado lo bautizan en la parroquia de san Nicol&aacute;s. El padre, natural de Alcal&aacute; la Real, ejerce como escribano en Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Apenas hay datos sobre sus primeros a&ntilde;os. Un suceso , la peste de 1678, nos sit&uacute;a ante el primer drama familiar. Tras la terrible epidemia que dej&oacute; miles de muertos, el Consejo busca fondos para paliar las p&eacute;rdidas humanas y atender a los requerimientos hospitalarios.  El rey mismo dona una fuerte suma.
    </p><p class="article-text">
        La Inquisici&oacute;n de Murcia  se muestra muy activa y detiene a muchos jud&iacute;os.  
    </p><p class="article-text">
        Zapata tiene catorce a&ntilde;os cuando ve c&oacute;mo se llevan a sus padres  y a su t&iacute;a materna Isabel de Mercado- liberada posteriormente-, acusados de judaizantes con confiscaci&oacute;n de bienes, junto con otros delatados por lo mismo, entre los que hay boticarios, m&eacute;dicos y en general jud&iacute;os de posici&oacute;n econ&oacute;mica holgada.  La orden contra do&ntilde;a Clara inclu&iacute;a el empleo de tormento <em>ad arbitrium. </em>Cuando ni&ntilde;o, ya tuvo que ver como el Santo Oficio apresaba a su abuelo materno.
    </p><p class="article-text">
        Durante aquel tiempo horrible, vive en Murcia con otro t&iacute;o suyo. La familia est&aacute; fuertemente arraigada en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos a ciencia cierta cu&aacute;l fue la causa del repentino celo que alent&oacute; y llev&oacute; a cabo esta aut&eacute;ntica  redada del Santo Oficio entre los profesionales jud&iacute;os de la ciudad. S&iacute; sabemos que  la detenci&oacute;n bajo la acusaci&oacute;n de herej&iacute;a o juda&iacute;smo implicaba el interesante aspecto de la confiscaci&oacute;n de todos los bienes.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco sabemos, pero podemos suponer qu&eacute; impresi&oacute;n pudo causar en el alma del joven Zapata ver a su madre salir en auto de fe p&uacute;blico, descalza, con sambenito y torturada por la Inquisici&oacute;n, hasta el punto de que hubo una severa advertencia del Santo Tribunal a los ejecutores del tormento &ldquo;por excesivo&rdquo;. Fue condenada adem&aacute;s a  c&aacute;rcel perpetua irremisible, que no lleg&oacute; a cumplir.  
    </p><p class="article-text">
        El proceso dura tres a&ntilde;os. A los diecisiete, Zapata tiene grabada para siempre  en su esp&iacute;ritu esa terrible experiencia. A pesar de ello no ser&aacute; un hombre blando que se deje amedrentar por el Santo Oficio. Su determinaci&oacute;n de no ser  derrotado por la supercher&iacute;a es firme.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto tiene edad marcha a Valencia para estudiar Filosof&iacute;a; es tan pobre que acude a los conventos a pedir limosna. Decidido a estudiar Medicina se traslada  a  Alcal&aacute; de Henares, seg&uacute;n declarar&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde en uno de sus procesos  por haber o&iacute;do &ldquo;&hellip;que para los estudiantes pobres hab&iacute;a m&aacute;s socorros en aquella ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1685, a los veinti&uacute;n a&ntilde;os, es m&eacute;dico por  Alcal&aacute; de Henares y Fil&oacute;sofo por Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Ejerce, con &eacute;xito y sin la aprobaci&oacute;n del Protomedicato, porque El Santo Oficio de Murcia  veta su rev&aacute;lida de parte del m&aacute;ximo tribunal m&eacute;dico. La licencia que otorgaba este organismo (que ser&iacute;a hoy similar a la Organizaci&oacute;n M&eacute;dica Colegial) tras examinar y encontrar apto al candidato, era imprescindible para el ejercicio de la medicina. Sin ella, el simple t&iacute;tulo universitario serv&iacute;a de poco. Pero el Protomedicato est&aacute; cerrado a los judaizantes.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute; en 1690, a la edad de 36 a&ntilde;os publica su <em>Verdadera apolog&iacute;a en defensa de la Medicina </em>en la que, a pesar de todo, defiende al Tribunal del Protomedicato.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o siguiente se produce su primer reencuentro con la Inquisici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso se inici&oacute; en julio de 1691, denunciado ante los inquisidores de Logro&ntilde;o por un estudiante de veinte a&ntilde;os, durante los interrogatorios a que &eacute;ste fue sometido mientras era procesado tambi&eacute;n por judaizante junto a otros miembros de su familia.
    </p><p class="article-text">
        El 6 de diciembre de 1691 Zapata es apresado, y trasladado a Cuenca para ser all&iacute; procesado.  El juicio fue suspendido y  pudo volver a sus actividades (1).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Regresa a Madrid donde participa activamente en las &ldquo;tertulias&rdquo; cient&iacute;ficas que durante aquellos &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo XVII proliferan en la Corte gracias al mecenazgo de diversos nobles. Se habla de teor&iacute;a at&oacute;mica y qu&iacute;mica, la vanguardia de la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de amilanarse ante la infranqueable barrera que se le impuso, incrementa su cultura y erudici&oacute;n. Es pobre y busca recursos como puede. El doctor  Francisco de la Cruz, converso y m&aacute;s tarde procesado con &eacute;l, consigue que sea contratado en el Hospital General, en el que obtiene plaza como practicante de medicina. Para complementar sus ingresos imparte clases de filosof&iacute;a a los cirujanos del Hospital.
    </p><p class="article-text">
        Piensa en un matrimonio ventajoso, y corteja a la hija de un familiar del Santo Oficio<strong>, </strong>Juana Luisa de Escobar. Pero el matrimonio no puede consumarse debido a una terrible causa: sus propios colegas cirujanos del Hospital han de intervenirle radicalmente y de urgencia para salvarle de una severa infecci&oacute;n  por la que pierde el escroto. Todav&iacute;a enfermo, convence al capell&aacute;n del Hospital para que lo despose con do&ntilde;a Juana, y as&iacute; lo consigue. Pero de nuevo al pobre Zapata le falta otra licencia que no obtiene: la del p&aacute;rroco. El matrimonio es inv&aacute;lido. El murciano pleitea, porque asegura no haber perdido su potencia viril. Y pierde.
    </p><p class="article-text">
        Nuevo fracaso, ante el que  redobla y fortalece la  fe en s&iacute; mismo para seguir la v&iacute;a de los &ldquo;novatores&rdquo; de la medicina: aquellos que creen en la qu&iacute;mica, heredera de la antigua alquimia, y que abren nuevos horizontes a la medicina.
    </p><p class="article-text">
        Zapata, atento a la corriente cient&iacute;fica europea, introduce en Espa&ntilde;a y prologa el <em>Curso de Qu&iacute;mica  </em>de Nicol&aacute;s Lemery, obra clave que marca el inicio de la qu&iacute;mica moderna.
    </p><p class="article-text">
        Y ejerce la medicina en la corte con un gran &eacute;xito. M&eacute;dico personal del duque de Medinaceli, de los cardenales Portocarrero y Borja , atiende con &eacute;xito a nobles y cortesanos adquiriendo un gran prestigio. El conde de Lemos le llama &ldquo;el pr&iacute;ncipe Eugenio de la medicina&rdquo;. Zapata se queja del poco tiempo que puede dedicar a escribir. Su obra, aunque escasa, es interesante. (2)   
    </p><p class="article-text">
        Avalado por ese prestigio y apostando abiertamente por la iatroqu&iacute;mica,  en 1700 funda en Sevilla la Regia Sociedad M&eacute;dico-Qu&iacute;mica sobre la cual, y ante todo hacia su impulsor, se deshace en elogios  Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n por tratarse de la primera Real Academia espa&ntilde;ola creada &ldquo;gracias a  la intervenci&oacute;n de un recto y ver&iacute;dico var&oacute;n, don Diego Mateo Zapata para que el rey Carlos II se decidiese a autorizarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil ponderar este hecho tan importante para nuestra historia cient&iacute;fica a la luz del pensamiento moderno, m&aacute;s familiarizado con los avances de la t&eacute;cnica y la medicina. La rareza,  novedad y significado de esta gran iniciativa del m&eacute;dico murciano es glosada  profusamente en la literatura cient&iacute;fica de su &eacute;poca y a&uacute;n de la actual.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Folch Andreu, la fundaci&oacute;n de la Regia Sociedad de Sevilla &ldquo;es hecho que constituye un fausto en la Historia de la Ciencia espa&ntilde;ola, &eacute;xito que se logr&oacute; por la intervenci&oacute;n de un verdadero entusiasta de la Qu&iacute;mica, uno de los m&eacute;dicos m&aacute;s eminentes que floreci&oacute; en las postrimer&iacute;as del siglo XVII  y primera mitad del siglo XVIII , don Diego Mateo Zapata&rdquo;.  Merck Luengo escribe: &ldquo;Gracias a Zapata, la Regia Sociedad M&eacute;dico-Qu&iacute;mica  abre el entendimiento achacoso de la &eacute;poca y crea un clima psicol&oacute;gico y cient&iacute;fico de efusi&oacute;n esperanzada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Protomedicato no puede examinar a Zapata,  pero reconoce su val&iacute;a, lo admira y quiz&aacute;s lo envidia.  El murciano es m&eacute;dico  personal de cardenales y Consejeros de Estado. La aristocracia se rinde a sus pies y hasta Carlos II y Felipe V tienen noticia y valoran  sus exitosas experiencias.
    </p><p class="article-text">
        A sus casi sesenta a&ntilde;os se encuentra en los momentos &aacute;lgidos de su carrera y la Regia Sociedad lo elige Presidente.
    </p><p class="article-text">
        Su vida transcurre principalmente en la corte. Es rico y culto. Poco o nada sabemos de su aspecto f&iacute;sico, porque no hay ning&uacute;n retrato conocido. Su longevidad y esp&iacute;ritu decidido nos hablan de una personalidad y biolog&iacute;a fuertes y atractivas.  
    </p><p class="article-text">
        Pero el  &eacute;xito de un heterodoxo, un jud&iacute;o converso vetado por el Protomedicato, no deb&iacute;a ser perfecto. Los galenistas, corriente liderada por Feijoo, se opon&iacute;an abiertamente a la renovaci&oacute;n qu&iacute;mica de la medicina. Y muy probablemente maniobraron contra sus adalides aprovech&aacute;ndose de su origen jud&iacute;o.  Jos&eacute; G. Merck Luenco: &ldquo;Lo cierto es que Feijoo y el esc&eacute;ptico Mart&iacute;n Mart&iacute;nez desviaron la atenci&oacute;n p&uacute;blica de los estudios qu&iacute;micos en Espa&ntilde;a, y ser&iacute;a interesante ver c&oacute;mo fueron borrando la huella de Zapata&rdquo;. (3)
    </p><p class="article-text">
        En efecto, una nueva conspiraci&oacute;n, esta vez de m&aacute;s envergadura, amenaza a nuestro paisano. La inquisici&oacute;n vuelve a llamar a su puerta.
    </p><p class="article-text">
        En 1721, los dos primeros Presidentes de la Regia Academia , es decir don Juan Mu&ntilde;oz Peralta (4)  y Zapata son encarcelados, delatados como sospechosos de &ldquo;judaizantes&rdquo;. Con ellos va tambi&eacute;n don Francisco de la Cruz.  
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, de nuevo  los testigos contra Zapata y Peralta - el madrile&ntilde;o Francisco Miranda y su mujer, Maria Gomar ( Guiomar en algunos textos)- cumplen condena en Cuenca por el mismo delito  que delatan.  Por ello obtienen como recompensa una renta de cuatro reales diarios, aunque Miranda, que no era m&aacute;s que un p&iacute;caro, lleg&oacute; a pedir &iexcl;trescientos ducados al a&ntilde;o!
    </p><p class="article-text">
        Ser inventariado por la Inquisici&oacute;n supone un regalo para los historiadores. En su casa de Madrid en la calle de Francos, los de la Cruz Verde hallan multitud de pinturas de tema religioso cat&oacute;lico, una nutrida biblioteca de m&aacute;s de mil vol&uacute;menes, con obras de Dem&oacute;crito, Arnau de Vilanova (prohibido entonces), Alberto Magno, Paracelso, y de todos los alquimistas, m&eacute;dicos y fil&oacute;sofos conocidos en la &eacute;poca. Es  casa de  persona muy adinerada y culta. El guardarropa del m&eacute;dico cortesano nos habla de gustos refinados y elegancia. Y en su despensa, tocino, jam&oacute;n y chorizos demuestran pr&aacute;cticamente que no hay rastro de juda&iacute;smo ni en sus h&aacute;bitos alimentarios. Los agentes inquisitoriales no encuentran nada que le relacione con la religi&oacute;n jud&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta vez el proceso va adelante. Las noticias en torno a esta  segunda causa contra Zapata son confusas. Sabemos que dura unos cuatro a&ntilde;os y que tras su detenci&oacute;n en Madrid es de nuevo trasladado a Cuenca para ser all&iacute; encarcelado hasta el proceso,  seguramente debido a la incomodidad que podr&iacute;a provocar en la corte el juicio a un m&eacute;dico tan famoso y admirado, con tantos amigos y pacientes principales. Y por tanto conocedor de vergonzosas intimidades.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer su fama y  riqueza - aunque la mitad de  todos sus bienes fueron confiscados por el Santo Tribunal-, hacen  que su estancia en prisi&oacute;n sea llevadera. Puede  conseguir ropa limpia y tabaco. Pero por mucho que se haya exagerado, y sus torturas no fuesen tan terribles como cabe imaginar, no puede decirse que cuatro  a&ntilde;os en las c&aacute;rceles de la Inquisici&oacute;n pudieran ser tan livianos como para no hacer mella en cualquier temple.
    </p><p class="article-text">
        Zapata resiste.
    </p><p class="article-text">
        En el famoso aguafuerte de Goya  qued&oacute; impreso el suplicio imaginado.  No puede ser su retrato, por razones cronol&oacute;gicas;  seguramente  Goya apel&oacute; a su fama y al apellido &ldquo;Zapata&rdquo;   para crear un dibujo aleg&oacute;rico  contra la intolerancia. La otra hip&oacute;tesis que se maneja, es decir que se tratara de una burla al inquisidor Francisco Zapata y Mendoza, parece menos probable. El m&eacute;dico murciano es  tambi&eacute;n citado como ejemplo de represi&oacute;n  religiosa en los escritos anticlericales de Voltaire, que hab&iacute;a o&iacute;do campanas y se hace un l&iacute;o con espacio, tiempo e identidad.  A pesar de esos despistes del fil&oacute;sofo, en Francia y en toda Europa se  conoce y  respeta a Zapata.
    </p><p class="article-text">
        Concluido el cautiverio y la instrucci&oacute;n del caso, se dicta sentencia.  El ilustre introductor de la Qu&iacute;mica en Espa&ntilde;a y fundador de la primera Regia Sociedad espa&ntilde;ola sale en auto de fe por las calles de Cuenca, descalzo, con vela y sambenito de  una sola aspa  para o&iacute;r p&uacute;blicamente la sentencia, tras lo cual &ldquo;abjur&oacute; <em>de vehementi   </em>de los errores del juda&iacute;smo&rdquo;.  Es &ldquo;<em>absuelto ad cautelam</em>, reprendido, advertido y conminado con perdimiento de la mitad de sus bienes, condenado a un a&ntilde;o en la c&aacute;rcel de Penitencia  donde deber&iacute;a recibir adoctrinamiento por parte de persona docta y religiosa para ser fortificado en los misterios de la Santa Fe cat&oacute;lica; y desterrado de la ciudad de Murcia y de la corte por tiempo de diez a&ntilde;os&rdquo;.  Tuvo suerte. La condena m&aacute;xima habr&iacute;a supuesto la hoguera.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta jugar a  Sherlock Holmes para adivinar que hab&iacute;a un inter&eacute;s muy especial contra los dos primeros presidentes de la Regia Sociedad M&eacute;dico-Qu&iacute;mica, alimentado  a buen seguro por los m&eacute;dicos oficialistas contrarios a los renovadores o &ldquo;novatores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Neutralizados &eacute;stos, los tradicionalistas  con Feijoo a la cabeza finalmente se hacen con el  control de la Regia Sociedad y la reconducen hacia el galenismo.
    </p><p class="article-text">
        El paso por el Tribunal de la Santa Inquisici&oacute;n no cambia el modo de vida del obstinado m&eacute;dico.  La orden de destierro de la corte es burlada gracias a sus m&uacute;ltiples y poderosos protectores.  Prosigue con su actividad profesional  y publica en el a&ntilde;o 1733 <em>Disertaci&oacute;n M&eacute;dico-Teol&oacute;gica </em>que dedica ni m&aacute;s ni menos que a la princesa del Brasil.  
    </p><p class="article-text">
        Ya setent&oacute;n, en 1738 compra su sepultura en la iglesia de san Nicol&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es esto posible? &iquest;Un jud&iacute;o, nieto e hijo de condenados y condenado &eacute;l mismo  por la Santa Inquisici&oacute;n reposando a los pies del altar mayor de un templo cat&oacute;lico?
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente, el que ha paseado un  sambenito- prenda que era expuesta durante un tiempo en las iglesias para m&aacute;s escarnio-, si tiene la suerte de no achicharrarse en la hoguera, nunca o casi nunca es  rehabilitado socialmente. Imaginamos que hubo de haber oposici&oacute;n a esa compra.
    </p><p class="article-text">
        Pero Zapata tiene all&iacute; su partida de bautismo, es obstinado y posee recursos.   El edificio, de origen medieval construido en la muralla oeste de la ciudad sobre una antigua mezquita  ya citada por Jaime I, est&aacute; muy deteriorado. Del antiguo esplendor mud&eacute;jar con posteriores a&ntilde;adidos manieristas, solo quedan ruinas.
    </p><p class="article-text">
        Como hombre resuelto, hace a la Iglesia y al Consejo murcianos  lo que hoy, acerc&aacute;ndonos a la jerga cinematogr&aacute;fica podr&iacute;amos llamar  &ldquo;una oferta que no pod&iacute;an rechazar&rdquo;: mucho dinero. Zapata no tuvo hijos y probablemente como &uacute;ltima voluntad  quiso con este gesto de magnificencia  rehabilitar  su buen nombre y el de su familia, tan duramente atacada por la Inquisici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De modo que  inicia, dirige  y financia la reconstrucci&oacute;n del templo  en el que recibi&oacute; las aguas del bautismo y donde ha dispuesto su eterno reposo.  Para ello contrata a Joseph P&eacute;rez, uno de los mejores  en su oficio, que a la &uacute;ltima moda neocl&aacute;sica  logra hacer de  san Nicol&aacute;s un referente arquitect&oacute;nico muy imitado en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las obras concluyen en 1743,  dos a&ntilde;os antes de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;Gaceta de Madrid&rdquo;, &oacute;rgano oficial del gobierno, publicaba el 3 de Agosto de 1745: &ldquo;Los d&iacute;as pasados muri&oacute; en esta villa a la edad de 81 a&ntilde;os , el doctor don Diego Mateo Zapata, m&eacute;dico del Exmo. se&ntilde;or duque de Medinaceli, y de los m&aacute;s acreditados por sus escritos y aciertos en Espa&ntilde;a y Europa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, ni san Nicol&aacute;s,  ni sus m&eacute;ritos cient&iacute;ficos, ni su inusual tenacidad, ni su fama en Europa,  han sido elementos suficientes para que la ciudad de Murcia le dedique al doctor don Diego Mateo Zapata  una plaza, una calle, o alg&uacute;n tipo de recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Una simple nota municipal en la puerta del templo. Y nada  m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Amnesia injusta y pertinaz,  rancia secuela de la inhumana pol&iacute;tica de la &ldquo;limpieza de sangre&rdquo;, del fanatismo y de la intolerancia.
    </p><p class="article-text">
        -------------------------
    </p><p class="article-text">
           Notas
    </p><p class="article-text">
        (1.) La primera audiencia tuvo lugar el 5 de enero de 1692. <strong>Zapata</strong> neg&oacute; las acusaciones que se le imputaban y elabor&oacute; una meticulosa defensa basada en tres puntos:
    </p><p class="article-text">
        1. Siempre hab&iacute;a seguido fielmente la fe cat&oacute;lica y hab&iacute;a evitado relacionarse con parientes  y conocidos portugueses. Esto &uacute;ltimo evidentemente no era cierto..
    </p><p class="article-text">
        2. S&oacute;lo un testigo depon&iacute;a en su contra, quien, adem&aacute;s, le llamaba &ldquo;Diego L&oacute;pez Zapata&rdquo;, demostrando con ello que lo conoc&iacute;a muy poco.
    </p><p class="article-text">
        3. Por &uacute;ltimo, reconoc&iacute;a que su af&aacute;n polemista le hab&iacute;a llevado a labrarse muchas m&aacute;s enemistades que amistades, y dec&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;generalmente no trat&eacute; ni arg&uuml;&iacute; con hombre alguno en la Corte con quien no lo desluciera y ajara de forma que no me malquistara con &eacute;l y, en adelante, fuera mi enemigo que conmigo no trataba ni comunicaba, tambi&eacute;n me odiaba respecto que ten&iacute;a por cosa cierta el que de mi boca no hab&iacute;a hombre que supiese philosoph&iacute;a, medicina o theolog&iacute;a (por saber yo algunas materias), y esto es p&uacute;blico y notorio en la Corte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        (2)  Escritos y ensayos de Zapata:
    </p><p class="article-text">
        <em>Verdadera apolog&iacute;a de la Medicina racional filos&oacute;fica, y debida respuesta a los entusiasmos m&eacute;dicos que public&oacute; en esta corte D. Jos&eacute; Gazola Veronense, archisopl&oacute;n de las estrellas</em> (Madrid, 1690). En esta obra defiende al Protomedicato de los ataques de Gazola.
    </p><p class="article-text">
        <em>Crisis m&eacute;dica sobre el antimonio</em> (1701).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Censura&rdquo; a Alejandro de Avenda&ntilde;o, <em>Di&aacute;logos filos&oacute;ficos en defensa del atomismo</em> (1716).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pr&oacute;logo&rdquo; a la traducci&oacute;n de F&eacute;lix Palacios de Nicol&aacute;s Lemery, <em>Curso de qu&iacute;mica</em> (1721).
    </p><p class="article-text">
        <em>Disertaci&oacute;n m&eacute;dico-teol&oacute;gica, que consagra a la seren&iacute;sima se&ntilde;ora princesa del Brasil</em> (Madrid, 1733).
    </p><p class="article-text">
        <em>Ocaso de las formas aristot&eacute;licas</em> (1745), su obra p&oacute;stuma.
    </p><p class="article-text">
        (3) Jos&eacute; Guillermo Merck Luenco,  <em>La quimiatr&iacute;a en Espa&ntilde;a, </em>fuente principal de este trabajo.
    </p><p class="article-text">
        (4) <strong>Juan Mu&ntilde;oz Peralta</strong> , primer presidente de la Regia Sociedad de Sevilla y jud&iacute;o converso, era m&eacute;dico de c&aacute;mara de <strong>Felipe V</strong> desde 1700. Muri&oacute; en las c&aacute;rceles del Santo Oficio antes de que concluyera su proceso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/viva-zapata_132_3218756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Aug 2017 15:20:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Viva Zapata!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elisa Séiquer: un salto sobre el tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/elisa-seiquer-salto-tiempo_132_3322158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/054947cd-96b7-4708-b6cd-da888707eb04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elisa Séiquer: un salto sobre el tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un día como hoy murió Elisa Séiquer hace 21 años. La escultora protagoniza la cuarta entrega de `Murcianos con Historia´.</p><p class="subtitle">"Porque además de las barreras ideológicas de la dictadura y de las derivadas de su condición de mujer, en Murcia existía un obstáculo artístico y formal añadido para los escultores".</p></div><p class="article-text">
        'Juego de muchachos', de Elisa S&eacute;iquer, es una escultura a la que hay que rodear varias veces para poder apreciarla en toda su belleza: su composici&oacute;n s&oacute;lida, equilibrada y al mismo tiempo fr&aacute;gil y din&aacute;mica; sus huecos, su volumen. Dos ni&ntilde;os desnudos y delgados se agarran por las mu&ntilde;ecas y tiran el uno del otro en direcciones opuestas, cruzando sus piernas. Es una escena alegre aunque ninguno de los dos esboza m&aacute;s de media sonrisa. Est&aacute;n concentrados en su juego.
    </p><p class="article-text">
        La escultura fue colocada en 1982 en los jardines del Malec&oacute;n, en Murcia, y desde el primer momento atrajo a v&aacute;ndalos hom&iacute;nidos que le dieron golpes y la mutilaron. Siete a&ntilde;os despu&eacute;s fue retirada y guardada en un almac&eacute;n municipal, donde durmi&oacute; el injusto sue&ntilde;o de los justos mientras los v&aacute;ndalos antes descritos prosegu&iacute;an con su vida y, suponemos, corr&iacute;an por las calles. S&eacute;iquer a&uacute;n viv&iacute;a. En 2008, doce a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de la autora, el Ayuntamiento de Murcia restaur&oacute; la escultura y la coloc&oacute; en el Jard&iacute;n de Isaac Peral -lamentablemente conocido como 'de las Tres Copas'-.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es una obra que muestre el estilo m&aacute;s caracter&iacute;stico de Elisa S&eacute;iquer (Murcia, 1945-1996), el recorrido de 'Juego de muchachos' podr&iacute;a ser una met&aacute;fora del reconocimiento -y del no reconocimiento- de la escultora. Sus inquietudes vitales y art&iacute;sticas en mitad de un triste letargo cultural, sus ideas de libertad en plena alienaci&oacute;n de la dictadura franquista, su condici&oacute;n de mujer en un pa&iacute;s machista y, en definitiva, su presencia en un mundo hostil, no fueron suficientes obst&aacute;culos para ella gracias a su car&aacute;cter fuerte y a su anhelo por experimentar; a su necesidad de formularse preguntas sin descanso.
    </p><p class="article-text">
        La muerte le lleg&oacute; pronto y Elisa S&eacute;iquer qued&oacute; en el almac&eacute;n del olvido. Al menos, en aquello que llamamos 'olvido institucional', condenada a una falta de reconocimiento p&uacute;blico que s&oacute;lo en los &uacute;ltimos tiempos comienza a ser corregido. Como 'Juego de muchachos', Elisa S&eacute;iquer ha sido restaurada y puesta a la vista de todos, y eso no quiere decir que en este tiempo nadie haya clamado por hacerle justicia.
    </p><p class="article-text">
        En 2001 tuvo lugar una exposici&oacute;n retrospectiva en la Sala Ver&oacute;nicas de Murcia bajo el t&iacute;tulo 'Elisa S&eacute;iquer. Una historia que no cesa'. La muestra, organizada por la Direcci&oacute;n General de Cultura y la Fundaci&oacute;n Cajamurcia, estuvo comisariada por Pedro Alberto Cruz Fern&aacute;ndez, y en su cat&aacute;logo se hizo referencia a la entrevista que Elisa S&eacute;iquer concedi&oacute; a La Verdad en 1962, cuando s&oacute;lo ten&iacute;a 17 a&ntilde;os: &ldquo;Mi estilo consiste en mostrar a los dem&aacute;s lo que no les interesa conocer: el &aacute;ngulo pesimista de la vida&rdquo;, explic&oacute; la entonces joven artista. Toda una declaraci&oacute;n de principios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Seg&uacute;n Cruz, Elisa S&eacute;iquer se inclin&oacute; desde el principio &ldquo;por la vertiente de una realidad tr&aacute;gica, pesimista, en la &oacute;rbita de la angustia adolescente s&uacute;bitamente raptada del entorno protector, y obligada a la cr&iacute;tica feroz de su pasado acomodaticio y de un presente opresor, basado en el convencionalismo formal y la negaci&oacute;n de las ideas propias por peligrosas&rdquo;. Y eso que, seg&uacute;n ella misma admiti&oacute;, Murcia era &ldquo;una tierra amable, luminosa y optimista por naturaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Poco tiempo antes de la entrevista a La Verdad -&rsquo;<em>La &uacute;nica mujer escultora que hay hoy en Murcia tiene 17 a&ntilde;os&rsquo;</em>, rezaba su titular-, S&eacute;iquer hab&iacute;a conocido al pintor Jos&eacute; Mar&iacute;a P&aacute;rraga, y tal y como relata Concha Hern&aacute;ndez en un art&iacute;culo en La Opini&oacute;n, de su mano se incorpor&oacute; &ldquo;al n&uacute;cleo de artistas murcianos que combinaban las ideas pol&iacute;ticas de izquierdas con el mundillo de las artes&rdquo;. Elisa tuvo que esforzarse en convencer a sus padres de que sus nuevos amigos &ldquo;no se com&iacute;an a nadie&rdquo;. Adem&aacute;s de P&aacute;rraga, formaban el grupo los artistas Jos&eacute; Hern&aacute;ndez Cano, Manuel Avellaneda y Jos&eacute; Luis Cacho. Pero no fueron los &uacute;nicos que forjaron a Elisa, sobrina del tambi&eacute;n escultor Jos&eacute; S&eacute;iquer Zan&oacute;n: &ldquo;De Jos&eacute; Jardiel adquiri&oacute; la disciplina del dibujo, e igualmente fue importante el tiempo de trabajo en el taller de Gonz&aacute;lez Moreno; &eacute;l ser&iacute;a su maestro en el arte de esculpir&rdquo;, a&ntilde;ade Hern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n acad&eacute;mica de Elisa S&eacute;iquer discurri&oacute; por la Escuela de Artes y Oficios de Murcia, y m&aacute;s tarde por la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, y luego por Madrid y Par&iacute;s, adem&aacute;s de dejarse inspirar por la obra de autores internacionales como Giacometti o Rodin. Fruto de su relaci&oacute;n con otros artistas murcianos del momento, cre&oacute; el Grupo Aunar junto a P&aacute;rraga, Avellaneda y Aurelio, llegando a exponer su obra en 1964 en la antigua Casa de la Cultura -el actual Museo Arqueol&oacute;gico de Murcia-.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El conocimiento, prohibido en cualquier sistema religioso o pol&iacute;tico que pretenda imponerse sin contestaci&oacute;n, trata de superar el veto ahondando por un lado en aquello que parece quebrar la bondad del orden establecido (el bienestar ficticio de la acomodaci&oacute;n y el no-pensar), manifestado en el desasosiego, en el desequilibrio emocional que evidencia la realidad de una Humanidad sufriente, y por otro en la instrospecci&oacute;n, en el conocimiento de s&iacute; mismo para llegar all&iacute; donde la propaganda, el temor y las prohibiciones se desvanecen en la seguridad de lo &iacute;ntimo, y el caos de la visi&oacute;n personal desinhibe la mente&rdquo;, argumenta Cruz Fern&aacute;ndez. De ese modo es como Elisa S&eacute;iquer crea unas obras que pasan a convertirse &ldquo;en un espejo donde el espectador ve reflejada su imagen&rdquo;, as&iacute; como &ldquo;en fusta que le azuza para salir del letargo al que involuntariamente se ha visto abocado por la ignorancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque adem&aacute;s de las barreras ideol&oacute;gicas de la dictadura y de las derivadas de su condici&oacute;n de mujer, en Murcia exist&iacute;a un obst&aacute;culo art&iacute;stico y formal a&ntilde;adido para los escultores. Lo explica de este modo Antonio Oliver en 'Medio siglo de artistas murcianos': &ldquo;Sobre los escultores murcianos del novecientos gravitaba, todav&iacute;a muy pr&oacute;xima, la gran tradici&oacute;n escult&oacute;rica de la escuela de Salzillo. Esta escultura, entra&ntilde;ada en el alma popular, era muy dif&iacute;cil de ser superada &rdquo;. Queda para la imaginaci&oacute;n y para la especulaci&oacute;n de qu&eacute; manera habr&iacute;a encontrado su propio camino un Francisco Salzillo nacido en el siglo XX, tras la obra del artista cumbre que fue el Francisco Salzillo del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        Elisa S&eacute;iquer encontr&oacute; el suyo &ldquo;en un estilo figurativo de vanguardia&rdquo;, tal y como explic&oacute; ella misma en otra entrevista de 1972, cuando ya era una autora reconocida: &ldquo;Existen problemas humanos y quiero esculpirlos dentro de una forma moderna, no abstracta, &iquest;eh?; hay quien cree que lo abstracto es la forma de expresi&oacute;n de hoy, pero ya es algo pasado&rdquo;.
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        En opini&oacute;n de Pedro Alberto Cruz Fern&aacute;ndez, la &ldquo;forma moderna&rdquo; a la que alud&iacute;a S&eacute;iquer &ldquo;presupone libertad, investigaci&oacute;n, ruptura, apasionamiento destructivo, desgarramiento de la forma y su disecci&oacute;n hasta llegar a mostrar tendones y huesos, y con ello, a la representaci&oacute;n fea del cuerpo humano; a la creaci&oacute;n antit&eacute;tica en clara oposici&oacute;n a la divina&rdquo;. As&iacute; se produce el choque est&eacute;tico que, por ejemplo, plasm&oacute; Cayetano Molina en 1973, en el diario L&iacute;nea, al analizar la exposici&oacute;n de S&eacute;iquer en la galer&iacute;a Chys: &ldquo;Hemos de reconocer que la impresi&oacute;n de las figuras destripadas, con las v&iacute;sceras al descubierto (...), y las cabezas agujereadas como de interfectos decapitados, constituyen un espect&aacute;culo demasiado desagradable para las personas que buscan en el arte, sobre todo, un goce espiritual sin morbosas desviaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Menos mal que, junto a tales esculturas de relato negro, Elisa S&eacute;iquer expone otras de bello aspecto, en las que resuelve victoriosamente los dif&iacute;ciles problemas de espacio y movimiento en la representaci&oacute;n, y adem&aacute;s, algunas cabezas de estudio con rectitud figurativa que, por el delicado trato de las formas, suponen un considerable alivio para el espectador, aterrorizado por los otros horrores&rdquo;, prosegu&iacute;a Molina en su cr&iacute;tica sobre la obra de S&eacute;iquer expuesta en Chys.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1975 y 1992 Elisa S&eacute;iquer tuvo en los torsos desnudos y en el retrato sus principales temas, &ldquo;combinando su sentido cl&aacute;sico de la superficie, el volumen y la fidelidad, con el puro expresionismo del hueco, la hendidura y el modelado atormentado&rdquo;, explica Cruz. De aquel periodo es &lsquo;Juego de muchachos&rsquo; y la &lsquo;Sagrada Familia&rsquo; del colegio Maristas de Cartagena, y retratos como los de Juan Antonio Molina, Juan Mart&iacute;nez Lax, Francisco Garc&iacute;a Silva o &Aacute;ngel Belmonte. Entre los materiales que m&aacute;s us&oacute; encontramos el cemento y el bronce.
    </p><p class="article-text">
        Elisa S&eacute;iquer hizo compatible su escultura con las ense&ntilde;anzas art&iacute;sticas: fue profesora de bachillerato en Yecla, en Mula y en varios centros del municipio de Murcia. Tambi&eacute;n se destac&oacute; por sus fuertes principios pol&iacute;ticos y sus ideales socialistas, y seg&uacute;n Pedro Alberto Cruz Fern&aacute;ndez, por su entrega &ldquo;a una vida que se consum&iacute;a entre los grandes gestos, las ilusiones frustradas, la b&uacute;squeda de compa&ntilde;&iacute;a, la radicalizaci&oacute;n en sus posturas y convicciones, la dualidad enfrentada y no superable&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1992 expuso varias obras en el pabell&oacute;n de la Regi&oacute;n de Murcia, en la Exposici&oacute;n Universal de Sevilla, y poco despu&eacute;s cay&oacute; enferma y tuvo que luchar contra el c&aacute;ncer durante dos a&ntilde;os. Elisa S&eacute;iquer muri&oacute; el 20 de junio de 1996, con 50 a&ntilde;os de edad, y con ella se fue la &uacute;ltima representante de la que Cruz llam&oacute; la &ldquo;generaci&oacute;n maldita&rdquo;, la &ldquo;generaci&oacute;n perdida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Visto en perspectiva, resulta curioso que Elisa S&eacute;iquer ganase en 1971 un Premio de Escultura que recibe el nombre de Salzillo, el genial autor que, involuntariamente, impuso una determinada est&eacute;tica en la escultura y en los ojos de Murcia; y, adem&aacute;s, que la obra premiada llevara por t&iacute;tulo &lsquo;El salto&rsquo;, porque de hecho as&iacute; fue: S&eacute;iquer fue capaz de saltar sobre su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        `El Salto&acute;, la obra con la que S&eacute;iquer gan&oacute; el Premio Salzillo es parte de la exposici&oacute;n temporal del Convento de San Antonio (Calle de San Antonio), dedicada a los artistas que vivieron en el barrio de Santa Eulalia. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><h1>De Elisa Séiquer, su amigo José María Párraga escribió:</h1><h1>“Su arte es auténtico</h1><h1>Su mundo, de dentro a fuera.</h1><h1>Su mente capta, elabora.</h1><h1>Goza y sufre al mismo tiempo.</h1><h1>Emplea su técnica, trabajo, equilibrio</h1><h1>y esfuerzo sin dejar nada al azar.</h1><h1>La frialdad aparente es técnica, sensibilidad.</h1><h1>La soledad de su obra es patrimonio de los seres humanos…</h1><h1>pero intenta llegar con sus figuras, sin arroparlas</h1><h1>ni enmascararlas, porque son como la vida misma”.</h1><h1> </h1><h1>Este texto fue inscrito en una placa y colocado en la plaza que el Ayuntamiento de Murcia ha dedicado este mismo año a Elisa Séiquer, junto al Museo de la Ciudad, en un paso más hacia el reconocimiento de una artista cuya obra merece ser celebrada.</h1><br/><br/><h1>Y precisamente sobre el reconocimiento de los grandes artistas murcianos, otro escultor, José Planes Lastra -nieto del famoso José Planes-, afirmó en una entrevista: “Murcia siempre ha tenido un problema muy serio, y ha sido su provincianismo. Ha estado muy cerrada y hemos tenido grandes artistas sin reconocer, y otros a los que se les da mucha importancia. Lo interesante aquí es que la historia es la que va poniendo a cada uno en su sitio, y está claro que la historia inmediata suele ser falsa. Poco a poco la historia se va depurando en el tiempo. Pienso que lo importante es que las sensibilidades no se pierdan, y que seamos justos, y que sepamos valorar lo que nos dice nuestro criterio. Nuestro criterio es el que nos guía, y nos dice cuándo una cosa emana una fuerza contenida, y sabes que detrás de eso, hay algo, y entonces investigas y descubres”. De ese modo sigue viva la obra de Elisa Séiquer para los que ya la conocen, y se mantiene a la espera para aquellos que aún la tienen que conocer.</h1></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Documentaci&oacute;n:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Garc&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        Cat&aacute;logo de &lsquo;Elisa S&eacute;iquer. Una historia que no cesa&rsquo; (2001)
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;El olvido de Elisa S&eacute;iquer&rsquo;, de Concepci&oacute;n Hern&aacute;ndez (La Opini&oacute;n, 29 de octubre de 2011)
    </p><p class="article-text">
        Blog &lsquo;Escultura p&uacute;blica&rsquo;, de Mari&aacute;ngeles Mu&ntilde;oz Cosme
    </p><p class="article-text">
        Blog &lsquo;Pedradas de Pedro&rsquo;, de Pedro Serrano Solana
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Serrano Solana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/elisa-seiquer-salto-tiempo_132_3322158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2017 16:26:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elisa Séiquer: un salto sobre el tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En los dominios del rey Lobo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/dominios-rey-lobo_132_3368432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2073c0f8-8bfe-4a4e-afd8-b607254b7269_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En los dominios del rey Lobo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mohamed ibn Mardanis fue un monarca atípico que llevó Murcia a un inédito esplendor en el siglo XII</p></div><p class="article-text">
        Mohamed ibn Mardanis (1124-1172), conocido como el rey Lobo por su astucia diplom&aacute;tica y militar, convirti&oacute; Murcia -entonces Mursiya- en capital de un reino cuyo territorio domin&oacute; el sureste peninsular de Cuenca a Almer&iacute;a durante los segundos reinos de taifas. Llev&oacute; la ciudad a un esplendor pol&iacute;tico y comercial in&eacute;ditos, y logr&oacute; mantener a raya durante 25 a&ntilde;os la feroz expansi&oacute;n almohade. Aunque el esplendor de su mundo fue breve, sus ruinas a&uacute;n pueden contemplarse en muchos lugares de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Ibn Mardanis naci&oacute; en Pe&ntilde;&iacute;scola en el 1124, en el seno de una familia aristocr&aacute;tica de mulad&iacute;es (cristianos convertidos al Islam en el siglo VIII). Algunos sostienen incluso que su apellido podr&iacute;a derivarse de Mart&iacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        Su ascenso pol&iacute;tico coincide con la decadencia del Imperio Almor&aacute;vide, entre cuyas cenizas, ayudado por la fortuna y por su arrojo, logr&oacute; abrirse paso.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da en Marruecos de los almor&aacute;vides frente a los almohades dej&oacute; en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica un vac&iacute;o de poder que muchos se apresuraron a aprovechar. Mohamed Ibn Mardanis fue uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Tras ser elegido sucesor de su t&iacute;o Abeniyad en el gobierno de Valencia en 1146, sac&oacute; partido de la coyuntura y se autoproclam&oacute; emir de un territorio independiente.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, traslad&oacute; su capital a Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, los almohades, cuya pujanza al otro lado del Estrecho hizo posible su osada maniobra, estaban destinados a convertirse en su peor enemigo.
    </p><h4 class="article-text">Los almohades</h4><p class="article-text">
        <strong>Los almohades</strong>A principios del siglo XII, en el Alto Atlas magreb&iacute;, surgi&oacute; un movimiento reformador y revolucionario que iba a cambiar el panorama pol&iacute;tico, social y religioso del Occidente isl&aacute;mico: los almohades.
    </p><p class="article-text">
        Varias tribus bereberes se unieron en torno a la nueva doctrina, que &ldquo;pretend&iacute;a recuperar la pureza original del Islam en lo que consideraban un mundo en decadencia&rdquo;, relata el historiador Javier Albarr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En su radical reacci&oacute;n contra la apertura religiosa almor&aacute;vide, los almohades negaron cualquier forma de Islam que no fuera la suya.
    </p><p class="article-text">
        Para significar esta ruptura, adoptaron nuevos s&iacute;mbolos como las monedas cuadradas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El dirham cuadrangular era un eficaz elemento de difusi&oacute;n del mensaje almohade&rdquo;, afirma Albarr&aacute;n. &ldquo;Rompe con lo que consideraban una tradici&oacute;n corrupta. Adem&aacute;s, el cuadrado es s&iacute;mbolo de virtualidad. Y el cuatro es n&uacute;mero base de la metaf&iacute;sica isl&aacute;mica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez due&ntilde;os del Magreb, la conquista de al-&Aacute;ndalus era el paso natural, necesario: Hab&iacute;a que purificar esa tierra en la que, se dec&iacute;a, los musulmanes, ablandados en su fe, se entregaban al baile y al vino.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;El yihad contra el infiel era una herramienta de legitimaci&oacute;n muy potente, y qu&eacute; mejor lugar para conducir la guerra santa que al-&Aacute;ndalus, frente a los cristianos&rdquo;, explica el historiador.
    </p><p class="article-text">
        Pero en su asalto a la pen&iacute;nsula los almohades descubrieron que muchos musulmanes no se someter&iacute;an pac&iacute;ficamente al nuevo credo. Uno de ellos fue Mohamed ibn Mardanis, el rey Lobo.
    </p><h4 class="article-text">Un rey libertino</h4><p class="article-text">
        <strong>Un rey libertino</strong>La puritana propaganda almohade ha dejado para la historia la imagen de Mohamed ibn Mardanis como un monarca de costumbres relajadas. Lo describen como un libertino apegado a las concubinas, que vest&iacute;a como los cristianos y que beb&iacute;a vino. Esto, seg&uacute;n dichas cr&oacute;nicas, &ldquo;trastornaba su entendimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuentan que, al terminar sus fiestas, regalaba con frecuencia a los invitados la vajilla de plata e incluso los tapices que decoraban la estancia.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, fue un gobernante at&iacute;pico. De &eacute;l se dec&iacute;a que prefer&iacute;a construir palacios antes que mezquitas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un puente entre dos culturas&rdquo;, afirman David Omar S&aacute;ez Gim&eacute;nez, Juan Jes&uacute;s Bot&iacute; Hern&aacute;ndez e Isaac Alc&aacute;ntara Bernab&eacute;, creadores del blog de divulgaci&oacute;n hist&oacute;rica&nbsp;<a href="https://adadabsurdum.blogspot.com.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ad Absurdum</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&oacute;lo hay que ver el oratorio de su alc&aacute;zar que se conserva en la iglesia de San Juan de Dios&rdquo;, a&ntilde;aden. &ldquo;Esos colores son muy poco frecuentes en el universo isl&aacute;mico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra muestra de lo distinto de su mundo la encontramos en una rar&iacute;sima pieza de artesan&iacute;a que se conserva en el Museo de Santa Clara: la flautista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mujer que toca el mizmar parece confirmar las fiestas y banquetes que se organizaban en la corte de Ibn Mardanis, y en las que, probablemente, se daba rienda suelta a actitudes art&iacute;sticas e intelectuales&rdquo;, declara Javier Albarr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La representaci&oacute;n de la figura humana es algo muy raro en el mundo musulm&aacute;n&rdquo;, recuerdan desde Ad Absurdum.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, la flautista de Santa Clara fue hallada en el castillejo de Monteagudo, escenario principal de la sofisticaci&oacute;n y el lujo en el reinado de Ibn Mardanis.
    </p><p class="article-text">
        El rey Lobo hizo levantar dicho edificio en plena huerta, como finca de recreo y lugar de recepci&oacute;n de los emisarios extranjeros.
    </p><p class="article-text">
        Por &eacute;l pasaban dignatarios y comerciantes. Pero tambi&eacute;n artistas, poetas, m&uacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Pero mientras la m&uacute;sica sonaba bajo las c&uacute;pulas policromadas de sus mansiones, a tan s&oacute;lo unos centenares de kil&oacute;metros, el Imperio Almohade, rabiosamente contrario a la representaci&oacute;n de la figura humana, purificaba las mezquitas destruyendo su decoraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Eran dos concepciones de la vida y de la pol&iacute;tica que iban a colisionar. Y los almohades codiciaban las ricas tierras que Ibn Mardanis gobernaba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h4 class="article-text">Guerra y diplomacia</h4><p class="article-text">
        <strong>Guerra y diplomacia</strong>En su desembarco en al-&Aacute;ndalus, los almohades consiguieron someter r&aacute;pidamente Tarifa, Algeciras, el Algarve, Jerez, Badajoz.
    </p><p class="article-text">
        En 1148, plantaron su estandarte blanco -s&iacute;mbolo de pureza religiosa- en Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        En apenas unas d&eacute;cadas, alzaron un imperio que iba de Libia a las Baleares y el actual Portugal.
    </p><p class="article-text">
        En el proceso, se llevaron a cabo purgas de desafectos que supusieron la ejecuci&oacute;n de 30.000 personas s&oacute;lo en la pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, Ibn Mardanis consolidaba su territorio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las huestes almohades, formadas por bereberes, &aacute;rabes, esclavos negros y arqueros turcos, entraron en Almer&iacute;a en el 1157, el rey Lobo vio sus territorios definitivamente amenazados.
    </p><p class="article-text">
        Dispuesto a mantener la independencia a toda costa, fundament&oacute; su estrategia en dos pilares: la diplomacia y la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Con ellos lider&oacute; la resistencia antialmohade durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Se apresur&oacute; a establecer alianzas con los reyes cristianos del norte. Compr&oacute; su apoyo militar. Se convirti&oacute; en protegido de la Corona de Castilla, que alent&oacute; su resistencia frente al poder almohade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Javier Albarr&aacute;n, tales pol&iacute;ticas &ldquo;le permitieron mantener estables sus fronteras norte&ntilde;as y frenar el avance almohade en el suroeste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arm&oacute; un poderoso ej&eacute;rcito que aunaba musulmanes y mercenarios cristianos. Estos &uacute;ltimos, famosos por su efectividad como tropa pesada, compon&iacute;an su guardia de corps.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El uso de tropas cristianas por parte de musulmanes para hacer frente a otros musulmanes se constata desde el siglo XI, con la crisis del califato&rdquo;, explica el historiador.
    </p><p class="article-text">
        Los almohades, con cierta hipocres&iacute;a propagand&iacute;stica, afirmaban que la presencia de cristianos en el ej&eacute;rcito del rey Lobo era otra &ldquo;desviaci&oacute;n de la pureza&rdquo;, y lo acusaban de mantener &ldquo;amistad y compa&ntilde;erismo&rdquo; con los cristianos.
    </p><p class="article-text">
        Cierto o no, Ibn Mardanis logr&oacute; con ellos tomar Albacete, Ja&eacute;n, &Uacute;beda, Baeza, &Eacute;cija y Guadix. Amenaz&oacute; C&oacute;rdoba y puso cerco a Sevilla, la capital almohade en al-&Aacute;ndalus. Lleg&oacute; incluso a tomar Granada durante un breve periodo de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Para defender sus dominios, cre&oacute; un f&eacute;rreo sistema de fortificaciones: Tres castillos proteg&iacute;an la huerta por el norte y otros dos, el de la Asomada y el Portazgo en el Puerto de la Cadena, por el sur. Con el castillo de Blanca domin&oacute; la Vega Alta y el Valle de Ricote. Alz&oacute; tambi&eacute;n un alc&aacute;zar en la costa del Mar Menor.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sin duda, la perla de la arquitectura defensiva del rey Lobo fue la muralla de Murcia: Un formidable conjunto con lienzos de quince metros de alto, reforzados con foso, antemuralla y 95 torreones para preservar la capital del reino.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n enemigo logr&oacute; jam&aacute;s franquearla mientras se mantuvo en uso, hasta el siglo XV.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, unos cuantos tramos sobreviven y pueden visitarse, como el de Ver&oacute;nicas o el de Santa Eulalia. Otros aparecen desperdigados en parkings e incluso bares.
    </p><h4 class="article-text">Esplendor</h4><p class="article-text">
        <strong>Esplendor</strong>Al abrigo de esas defensas, la ciudad floreci&oacute; como nunca lo hab&iacute;a hecho.
    </p><p class="article-text">
        El rey Lobo puso a Mursiya en el mapa pol&iacute;tico. La moneda de la taifa se convirti&oacute; en la divisa internacional m&aacute;s apreciadas en Europa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las cecas de Valencia y Murcia acu&ntilde;aron much&iacute;sima moneda que, bajo el apelativo de morabetinos lupinos, segu&iacute;a siendo importante todav&iacute;a en el siglo XIV&rdquo;, declara Javier Albarr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La prosperidad se fundament&oacute; en la huerta, los textiles y la artesan&iacute;a. La fama de la cer&aacute;mica murciana lleg&oacute; a las rep&uacute;blicas italianas, adonde se exportaba.
    </p><p class="article-text">
        Se introdujo tambi&eacute;n el cultivo de la seda. Proliferaron el ocio y la cultura.
    </p><p class="article-text">
        La capital de la taifa vio incrementada su poblaci&oacute;n a 28.000 habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Este esplendor queda reflejado en los palacios y jardines que Ibn Mardanis hizo construir.
    </p><p class="article-text">
        Cre&oacute; el arrabal de la Arrixaca, surtido con las aguas de la acequia mayor Aljuf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy se habla de la Espa&ntilde;a de los reinos de taifas como algo malo, pero&hellip; &iquest;malo para qui&eacute;n?&rdquo;, se preguntan en Ad Absurdum. &ldquo;Para Murcia, con el rey Lobo, desde luego no. La ciudad tuvo en este periodo su m&aacute;ximo esplendor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente en la Arrixaca, Ibn Mardanis mand&oacute; hacer un elegante palacio -al Dar al Sugra- sobre el que actualmente est&aacute; el monasterio de Santa Clara. El edificio religioso guarda todav&iacute;a preciosos rasgos del original, como la alberca, que nos remiten al esplendor de la mansi&oacute;n en tiempos del rey Lobo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los restos arquitect&oacute;nicos que se conservan nos hablan de un rico programa iconogr&aacute;fico de legitimaci&oacute;n del poder del soberano&rdquo;, apunta Javier Albarr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fue una etapa de gran desarrollo de las t&eacute;cnicas decorativas, de la que nos han llegado numerosas pinturas murales y yesos tallados.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se conservan adarajas pintadas con representaciones antropomorfas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se mantiene un estilo andalus&iacute; frente al m&aacute;s austero impuesto por los almohades&rdquo;, detalla el historiador.
    </p><p class="article-text">
        Pero la fiesta ten&iacute;a un alto precio: Para pagar sus ej&eacute;rcitos, palacios, castillos y la paz con los reyes cristianos, el rey Lobo someti&oacute; a sus s&uacute;bditos a elevados impuestos.
    </p><p class="article-text">
        Centenares de kilos de oro viajaron al norte a lo largo de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h4 class="article-text">La ca&iacute;da</h4><p class="article-text">
        <strong>La ca&iacute;da</strong>El a&ntilde;o 1165 marca el comienzo del fin de Mohamed ibn Mardanis, precisamente cuando est&aacute; en el c&eacute;nit de su poder.
    </p><p class="article-text">
        Con los triunfos lleg&oacute; la confianza. A su arrojada acometida contra los almohades, que lo llev&oacute; a adentrarse hasta C&oacute;rdoba y asediarla, el enemigo respondi&oacute; despachando a Mursiya un poderoso ej&eacute;rcito reforzado con tropas de m&aacute;s all&aacute; del Estrecho.
    </p><p class="article-text">
        Ibn Mardanis sufri&oacute; frente a esta fuerza su primera gran derrota, en Alhama. Sus tropas tuvieron que abandonar el valle del Guadalent&iacute;n y buscar refugio en la capital.
    </p><p class="article-text">
        Las murallas de Mursiya probaron entonces su inexpugnabilidad: Protegieron a los restos del vencido ej&eacute;rcito y a la poblaci&oacute;n civil.
    </p><p class="article-text">
        Pero los almohades no desaprovecharon la ocasi&oacute;n de infligir da&ntilde;o a su viejo y odiado enemigo: Destruyeron y saquearon la huerta a placer.
    </p><p class="article-text">
        La suntuosa finca de recreo del castillejo de Monteagudo, escenario de tantas fiestas, donde tantas noches son&oacute; la m&uacute;sica y se escuch&oacute; la poes&iacute;a, fue demolida piedra a piedra con inquina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si el castillejo est&aacute; como est&aacute;, es porque los almohades lo hicieron bicarbonato&hellip; aparte de porque en los sesenta se construy&oacute; all&iacute; una balsa de riego&rdquo;, afirman desde Ad Absurdum. &ldquo;Para los almohades, en su puritanismo, aquello era una casa de putas, con colorines y patios. No dudaron en hacerlo polvo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el rey Lobo a&uacute;n consigui&oacute; mantener su taifa en pie siete a&ntilde;os m&aacute;s, la adversidad ya nunca lo abandon&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La que sus enemigos proclamaban como libertina vida, el exceso de lujo, la entrega del se&ntilde;or&iacute;o de Albarrac&iacute;n a un caballero cristiano&hellip; Todas estas cosas acrecentaron el descontento de una poblaci&oacute;n agobiada por los impuestos y por lo que muchos consideraban una excesiva presencia cristiana.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de sus s&uacute;bditos emigraron a tierras enemigas.
    </p><p class="article-text">
        Pero sin duda el rev&eacute;s clave fue la traici&oacute;n de su suegro y aliado, Ibn Hamushk, quien se someti&oacute; a los almohades en el 1167.
    </p><p class="article-text">
        Ibn Mardanis reaccion&oacute; emprendiendo nuevas campa&ntilde;as para anexionarse los territorios del padre de su esposa, a la cual abandon&oacute;. El rey Lobo estaba cada vez m&aacute;s solo.
    </p><p class="article-text">
        En 1171, el Imperio Almohade lanz&oacute; la ofensiva definitiva contra su debilitado enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Una tras otra, las poblaciones se rindieron a los conquistadores. Los locales adoptaban su doctrina y se expulsaba a los cristianos.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo las murallas de Mursiya fueron el &uacute;ltimo refugio del rey. De nuevo, los almohades se estrellaron contra ellas.
    </p><p class="article-text">
        Pero a Mohamed Ibn Mardanis no le quedaban fuerzas para rehacerse de nuevo. Solo, sin aliados, encerrado en una ciudad f&eacute;rreamente sitiada, se sinti&oacute; morir.
    </p><p class="article-text">
        En el lecho de muerte, aconsej&oacute; a su hijo Hilal que se declarase vasallo de los almohades y abrazase su credo. As&iacute; sus sucesores pudieron conservar el gobierno de la ciudad y prolongar una era de prosperidad que a&uacute;n durar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esto el rey Lobo ya no lo vio. Muri&oacute; en marzo de 1172, con 48 a&ntilde;os, asediado y vencido. Pero sin llegar a rendirse jam&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcianos-con-historia/dominios-rey-lobo_132_3368432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 10:25:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En los dominios del rey Lobo]]></media:title>
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