<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - María Sánchez Díez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria_sanchez_diez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Sánchez Díez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512704/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Timnit Gebru: "Me gustaría que fuera responsabilidad de las empresas demostrar que su tecnología no tiene efectos nocivos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/timnit-gebru-gustaria-fuera-responsabilidad-empresas-demostrar-tecnologia-no-efectos-nocivos_128_10413731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93039d94-1cc2-4d4f-9749-b8eb1c691ad7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x432y539.jpg" width="1200" height="675" alt="Timnit Gebru: &quot;Me gustaría que fuera responsabilidad de las empresas demostrar que su tecnología no tiene efectos nocivos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Científica computacional de origen etíope y considerada como la casandra de la inteligencia artificial, en 2020 fue despedida de Google por advertir de los peligros de desarrollar esta tecnología sin ningún tipo de regulación, e insiste en que nos hagamos dos preguntas clave: ¿en qué nos beneficia la IA?  Y sobre todo, ¿realmente la necesitamos?
</p></div><p class="article-text">
        Si los robots controlados por inteligencia artificial tienen de verdad alma y voluntad propia, Timnit Gebru (Adis Abeba, Etiop&iacute;a, 1983) es sin duda la voz de su conciencia. En 2020, salt&oacute; a la fama tras ser despedida de Google, donde dirig&iacute;a el equipo de &eacute;tica de la inteligencia artificial. &iquest;La raz&oacute;n? Un art&iacute;culo en el que, junto a sus compa&ntilde;eros, advert&iacute;a ya de los peligros del desarrollo sin control ni regulaci&oacute;n de la inteligencia artificial. Su despido caus&oacute; una gran conmoci&oacute;n en Silicon Valley y la convirti&oacute; en la br&uacute;jula moral de la industria. Como entonces, Timnit Gebru sostiene hoy que los grandes modelos ling&uuml;&iacute;sticos de aprendizaje autom&aacute;tico en los que se basan herramientas como ChatGPT est&aacute;n absorbiendo millones de textos de un internet donde imperan los puntos de vista racistas y mis&oacute;ginos. M&aacute;s que emular la inteligencia humana, dice, estas herramientas no hacen sino regurgitar una visi&oacute;n del mundo sesgada que perpet&uacute;a y amplifica la injusticia y la discriminaci&oacute;n. En estos momentos la cient&iacute;fica est&aacute; al frente de Distributed Artificial Intelligence Research Institute (DAIR), un centro de estudios que fund&oacute; para investigar los efectos perniciosos de esta disciplina. En esta conversaci&oacute;n con elDiario.es, Gebru desgrana los peligros que ve en la actual fiebre de la inteligencia artificial y pide a la sociedad civil que reaccione.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Llevamos semanas hablando de ChatGTP y de Sydney, el chat de Microsoft que pareciera haber cobrado conciencia humana, etc&eacute;tera. &iquest;Qu&eacute; le gustar&iacute;a que entendiera la gente que todav&iacute;a no entiende bien las implicaciones de la inteligencia artificial (IA) sobre todo lo que est&aacute; sucediendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es necesario ser experto en tecnolog&iacute;a para comprender cu&aacute;ndo algo es bueno y cu&aacute;ndo no. Ni tienes por qu&eacute; saber c&oacute;mo cocinar para saber cu&aacute;ndo algo sabe bien y cu&aacute;ndo no. Existe un factor de intimidaci&oacute;n cuando la gente no sabe c&oacute;mo funciona algo, pero deber&iacute;an recordar que, si algo no les gusta, pueden criticarlo. A los propios investigadores, y especialmente a las corporaciones que se benefician de este tipo de sistemas, intencionalmente les gusta hacer como si el producto que presentan fuera algo que tiene una vida propia. Eso les permite evadir responsabilidades por los da&ntilde;os que causan. Pero la sociedad tiene que preguntarse si ha pedido esto. Ayer vi que una revista de ciencia ficci&oacute;n hab&iacute;a cerrado su buz&oacute;n de manuscritos de ficci&oacute;n porque estaba inundado de obras generadas por ChatGPT. &iquest;Hemos pedido ese tipo de mundo? &iquest;Queremos algo que escriba nuevos libros al azar basados en combinaciones del conjunto de los libros que ya existen? No lo creo. Hay cosas para las que se puede usar la tecnolog&iacute;a subyacente, pero parece que lo que est&aacute;n tratando de construir es una especie de cosa divina que todo lo sabe. Y no funciona. No es necesario ser experto en tecnolog&iacute;a para darte cuenta.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos sistemas generan un volumen masivo de información que es la columna vertebral de la sociedad porque afecta a nuestras decisiones, a la visión que tenemos de la realidad y a la democracia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ya en el art&iacute;culo que hizo que la despidieran de Google sobre los peligros del desarrollo sin control ni regulaci&oacute;n de la IA hablaba de procesos de rendici&oacute;n de cuentas. &iquest;Qu&eacute; tipos de garant&iacute;as le gustar&iacute;a ver?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que fuera responsabilidad de las empresas demostrar que su tecnolog&iacute;a no tiene efectos nocivos. Cuando la gente produce alimentos, tiene que demostrarnos que no son venenosos o que no contienen ingredientes perjudiciales para las personas. Aqu&iacute; estamos hablando de informaci&oacute;n, la columna vertebral de la sociedad. Como sucede con la forma de alimentarnos, impacta a todo lo que hacemos: afecta a nuestras decisiones y nuestra visi&oacute;n de la realidad; afecta a la democracia y c&oacute;mo se comportan las personas. Cuando se crean sistemas que pueden generar tanta informaci&oacute;n a escala, debe probarse que no son da&ntilde;inos. Pero ahora est&aacute; sucediendo al rev&eacute;s: cada usuario tiene que demostrar los da&ntilde;os, e incluso entonces es bastante posible que no llegue a ninguna parte. Necesitamos que la responsabilidad recaiga sobre las corporaciones. Y ya estamos viendo muchos males. Hemos visto c&oacute;mo los trabajadores que est&aacute;n involucrados en la creaci&oacute;n de estos sistemas son explotados y tambi&eacute;n los problemas de salud mental a los que han de enfrentarse, y anticipo que veremos m&aacute;s consecuencias de este tipo, al igual que pas&oacute; con las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando las empresas detr&aacute;s de aplicaciones de inteligencia artificial o los propios medios retratamos estas herramientas como tecnolog&iacute;a con vida propia, &iquest;estamos contribuyendo a empeorar el problema?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Piensa, por ejemplo, en el caso del arte y los modelos de texto a imagen. A estas m&aacute;quinas les gusta memorizar los datos con los que se las entrena, y los escupen, algunas veces en ejercicios que son claramente plagios de otros artistas. Sin embargo, cuando hablas de un modelo inform&aacute;tico como algo que est&aacute; &ldquo;inspirado&rdquo;, como algo que tiene su propia vida, te est&aacute;s olvidando de que hay una corporaci&oacute;n detr&aacute;s que, en primer lugar, est&aacute; robando datos de los artistas sin su consentimiento o compensaci&oacute;n, y luego lo empaqueta para su propio beneficio. La gente habla del modelo como si no hubiera nadie detr&aacute;s. &iquest;Por qu&eacute; no estamos hablando de los artistas? &iquest;Por qu&eacute; no estamos hablando de las corporaciones y sus pr&aacute;cticas de recopilaci&oacute;n de datos? Tampoco estamos hablando de los trabajadores que tienen que etiquetar im&aacute;genes horribles y filtrarlas. No estamos hablando de qu&eacute; tipo de regulaci&oacute;n se necesita para que estos sistemas sean seguros. Esa conversaci&oacute;n no est&aacute; teniendo lugar. La forma en que hablamos de este tipo de modelos, de si son conscientes o de si tienen su propia agencia, est&aacute; dise&ntilde;ada para ocultar&nbsp; deliberadamente todo lo que demuestran, que no es el caso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Recientemente, investigadores del instituto que usted dirige han publicado un trabajo sobre la explotaci&oacute;n y la precariedad de los trabajadores encargados de entrenar a los modelos de inteligencia artificial. &iquest;Podr&iacute;a hablarnos un poco m&aacute;s sobre esa mano de obra invisible?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente est&aacute; involucrada en construir este tipo de sistemas, a pesar de que se nos presenten como si fuesen magia. Las personas se ocultan a prop&oacute;sito, porque est&aacute;n siendo explotadas y constantemente vigiladas mientras hacen este trabajo. Existe todo un entramado de trabajadores 'fantasma' haciendo que la inteligencia artificial nos parezca inteligente. En condiciones precarias y con salarios que pueden llegar a alcanzar los 1,46 euros la hora, trabajadores localizados en ocasiones en lugares muy lejanos a Silicon Valley, como Venezuela o Bulgaria, realizan un trabajo mec&aacute;nico a destajo como etiquetar y clasificar texto e im&aacute;genes para corregir y perfeccionar los algoritmos
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a que construimos tiene que ayudar a los humanos, pero parece que lo que estamos intentando es sacar a los humanos de la ecuaci&oacute;n. Solo est&aacute;n interesadas en automatizar todo y ganar la mayor cantidad de dinero posible al menor costo posible. Y ni siquiera logran prescindir de las personas: solo fingen que no existen. Los tratan como m&aacute;quinas: apenas les pagan, no les dan beneficios, no tienen descansos. La cuesti&oacute;n a la que vuelvo una y otra vez es que cuando miramos estos sistemas deber&iacute;amos preguntarnos muy seriamente: exactamente, &iquest;qu&eacute; est&aacute; haciendo esto por nosotros?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Llevas a&ntilde;os advirtiendo de los peligros de la inteligencia artificial, de c&oacute;mo difunde desinformaci&oacute;n, perpet&uacute;a y refuerza el racismo y la misoginia... &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le preocupa sobre la aplicaci&oacute;n de inteligencia artificial a los motores de b&uacute;squeda como Google, de los que tantos de nosotros dependemos para encontrar informaci&oacute;n b&aacute;sica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vamos a tener un motor de b&uacute;squeda que no te deja claro que hay diferentes puntos de vista, que no deja claro que hay personas detr&aacute;s de esa informaci&oacute;n que est&aacute;s obteniendo, que no te da la opci&oacute;n de que examines las diferentes fuentes para que decidas y pongas en contexto de d&oacute;nde provienen las respuestas y hagas alg&uacute;n tipo de comprensi&oacute;n hol&iacute;stica de la respuesta que est&aacute;s buscando. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando la respuesta que recibes es completamente incorrecta y tomas decisiones basadas en ella? Queremos ir hacia sistemas que eduquen al p&uacute;blico en que hay distintas formas de obtener informaci&oacute;n en lugar de fingir que tienes una respuesta para todos. Por otro lado, tengo la esperanza de que si se mueven en esa direcci&oacute;n, los problemas ser&aacute;n evidentes de forma inmediata y tal vez se les responsabilice m&aacute;s r&aacute;pidamente. En Estados Unidos existe la Secci&oacute;n 230, que las plataformas han estado usando para evadir su responsabilidad sobre lo que se publica, diciendo: &ldquo;Oh, no somos editores, simplemente estamos poniendo en nuestra plataforma lo que otros dicen&rdquo;. Pero si simplemente escupes una respuesta basada en lo que haya en Internet, no s&eacute; si puedes seguir usando ese argumento. Es muy decepcionante lo r&aacute;pido que la inteligencia artificial se ha extendido por todas partes. Nunca hab&iacute;a visto algo as&iacute;. Escrib&iacute; mi art&iacute;culo sobre los peligros de los modelos de lenguaje mientras estaba en Google, y eso fue hace unos dos a&ntilde;os. Nadie sab&iacute;a lo que eran en ese momento. Y ahora cada ser humano est&aacute; hablando de ChatGPT, est&aacute; en las noticias en todas partes. Desear&iacute;a que hubi&eacute;ramos podido hacer algo en ese per&iacute;odo antes de que explotara as&iacute;. Pero la seguridad siempre va por detr&aacute;s. Como alguien dijo en Twitter: mu&eacute;vete r&aacute;pido, rompe cosas, piensa despu&eacute;s [referencia a uno de los lemas de Facebook en sus or&iacute;genes].
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estamos acostumbrados a adoptar tecnolog&iacute;as hasta el punto de que se vuelven invisibles, pero en realidad tienen un impacto notable en el medio ambiente. La nube, por ejemplo. &iquest;Podr&iacute;a hablarnos acerca de c&oacute;mo estos modelos agravan la crisis clim&aacute;tica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Herramientas como ChatGPT necesitan mucho c&oacute;mputo. Y ese c&aacute;lculo no ocurre solo, en el aire. Sucede en un centro de datos que requiere grandes cantidades de agua y de espacio, y que adem&aacute;s afectan al entorno, pues generan emisiones de carbono. Luego, hay otro tipo de formas en que estos centros de datos afectan a las comunidades: el uso del agua o los &aacute;rboles que se cortan para crear este centro de datos. La otra cosa es que las comunidades que se ven afectadas por los impactos negativos del medio ambiente, como las emisiones de carbono o el cambio clim&aacute;tico, no son las mismas que las personas que se benefician de estos sistemas. Tambi&eacute;n existe un &aacute;ngulo de racismo ambiental y de justicia clim&aacute;tica. Por un lado, tienes a un grupo de personas esparciendo apps que crean tantos desechos y consumen energ&iacute;a y, por otro, un grupo de personas que no se benefician de estas creaciones, sino que se ven perjudicadas por las consecuencias de la cat&aacute;strofe clim&aacute;tica. Veo a Sam Altman [el CEO de OpenAI, creador de ChatGPT] tuiteando cosas rid&iacute;culas, como que tendremos inteligencia ilimitada y energ&iacute;a ilimitada antes del final de la d&eacute;cada. &iquest;C&oacute;mo puede ser que esta gente diga esas cosas y mantenga su trabajo? No entiendo. A m&iacute; me despidieron de Google por un art&iacute;culo que hab&iacute;a sido revisado por pares, que era cuidadoso, que ten&iacute;a todo tipo de referencias&hellip; Pero, ya sabes, ellos s&iacute; pueden hacer algo as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el pasado, ha expresado su frustraci&oacute;n con las distintas crisis que han generado los ejecutivos de Silicon Valley (la debacle de las criptomonedas es un ejemplo reciente). Estos fiascos, dice, impiden a investigadores como usted imaginar e implementar futuros tecnol&oacute;gicos que sean m&aacute;s equitativos y justos. &iquest;Podr&iacute;a hablarme de alguna iniciativa en la que est&eacute; pensando que le resulte esperanzadora o inspiradora?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una que me gusta se llama Internet para nuestros ancianos. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a un internet que mi abuela, por ejemplo, hubiera disfrutado? Ella no hablaba ingl&eacute;s, no sab&iacute;a leer ni escribir y viv&iacute;a en Eritrea, que tiene una tasa de penetraci&oacute;n de internet del 1%, con un control gubernamental que permite apagar la red cuando lo deseen. &iquest;C&oacute;mo habr&iacute;a sido para ella disponer de una red de internet que le hubiera dado alegr&iacute;a? Pensar en eso y hacerme esas preguntas me pone en un estado imaginativo m&aacute;s en&eacute;rgico. Y, desde luego es m&aacute;s agradable que tener que luchar constantemente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es cierto que la regulación evite la innovación. Los legisladores están siendo presionados y sin leyes los productos serán inseguros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Del mismo modo que usted se encuentra desbordada y reaccionando a las nuevas din&aacute;micas, los &oacute;rganos legislativos y reguladores tambi&eacute;n parecen ir por detr&aacute;s del progreso de las grandes empresas de Silicon Valley.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La velocidad de la proliferaci&oacute;n [de la inteligencia artificial] me parece incre&iacute;ble. Y la &uacute;nica acci&oacute;n concertada que he visto ha sido de artistas, mientras que con otras cosas, como la privacidad de los datos o incluso el reconocimiento facial, s&iacute; ha habido un esfuerzo concertado de la sociedad civil. &iexcl;Ni siquiera los periodistas pueden estar al d&iacute;a! Adem&aacute;s, los legisladores est&aacute;n siendo sujetos a &lsquo;lobbying&rsquo;. Me irrita cuando la gente dice que la regulaci&oacute;n evita la innovaci&oacute;n. Para m&iacute;, cuando hablan de innovaci&oacute;n lo que quieren decir realmente es la falta de responsabilidad. Es lo opuesto, hace que el campo de juego est&eacute; nivelado para que podamos pensar en el futuro en lugar de combatir incendios. A la gente no le queda espacio para innovar si est&aacute;n constantemente luchando contra la vigilancia y otro tipo de males. Ahora a OpenIA se le ocurre ChatGPT; luego va Microsoft con su motor de b&uacute;squeda; luego sale Google con otra cosa est&uacute;pida y luego Facebook, que tambi&eacute;n tiene que demostrar que est&aacute; en el juego con Galactica&hellip; Si seguimos sin tener regulaci&oacute;n, continuaremos en esa da&ntilde;ina carrera de productos inseguros, mientras que la regulaci&oacute;n ralentiza a todos para que haya m&aacute;s seguridad. 
    </p><p class="article-text">
        *Esta entrevista ha sido editada y abreviada para mayor claridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/timnit-gebru-gustaria-fuera-responsabilidad-empresas-demostrar-tecnologia-no-efectos-nocivos_128_10413731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Feb 2024 10:07:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/93039d94-1cc2-4d4f-9749-b8eb1c691ad7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x432y539.jpg" length="125473" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/93039d94-1cc2-4d4f-9749-b8eb1c691ad7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x432y539.jpg" type="image/jpeg" fileSize="125473" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Timnit Gebru: "Me gustaría que fuera responsabilidad de las empresas demostrar que su tecnología no tiene efectos nocivos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/93039d94-1cc2-4d4f-9749-b8eb1c691ad7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x432y539.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Tecnología,Empresas,Google]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un ordenador racista está decidiendo tu futuro y tú no lo sabes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/ordenador-racista-decidiendo-futuro-no_1_10421201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b18db03-2c1f-47c1-ada0-f326c2ba728e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un ordenador racista está decidiendo tu futuro y tú no lo sabes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los algoritmos ya están tomando decisiones cruciales y, en ocasiones, erróneas, perjudiciales y discriminatorias acerca de si concederte un crédito, seleccionarte para un trabajo, considerarte sospechoso de un crimen o asignarte recursos hospitalarios</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de la revista 'Inteligencia Artificial. Riesgos, verdades y mentiras', exclusiva para socios y socias de elDiario.es. Recibe en casa uno de los últimos ejemplares en papel de regalo con un año de elDiario.es</p></div><p class="article-text">
        En febrero de 2019, Nijeer Parks, un carpintero de la ciudad de Patterson, en Nueva Jersey, recibi&oacute; una llamada de su abuela: la polic&iacute;a de la localidad de Woodbridge se hab&iacute;a presentado en la casa que ambos compart&iacute;an para arrestarlo, acusado de un robo que hab&iacute;a terminado con su huida y el intento de atropello de dos agentes de polic&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parks pens&oacute; que todo se trataba de un error sin importancia. Al fin y al cabo, nunca hab&iacute;a puesto el pie en Woodbridge, una ciudad a 40 minutos de su hogar. Pero al presentarse en la comisar&iacute;a para aclararlo, fue esposado y detenido. Pas&oacute; los siguientes diez d&iacute;as en prisi&oacute;n. &ldquo;Estaba muy asustado&rdquo;, dice Parks, que hoy tiene 35 a&ntilde;os. Cuando fue puesto en libertad sin cargos y recibi&oacute; el informe policial del caso, por fin entendi&oacute; lo que hab&iacute;a pasado: una herramienta de reconocimiento facial lo hab&iacute;a se&ntilde;alado como responsable. &ldquo;En lo &uacute;nico que nos parec&iacute;amos &eacute;l [sospechoso] y yo es en que los dos tenemos barba. Podr&iacute;a haber pasado a&ntilde;os en la c&aacute;rcel por esto&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Parks parecer&iacute;a casi sacado de una pel&iacute;cula dist&oacute;pica de ciencia ficci&oacute;n si no fuera porque es real. En Estados Unidos, un pa&iacute;s donde el desarrollo tecnol&oacute;gico en Silicon Valley y el capitalismo sin control se dan la mano, la inteligencia artificial est&aacute; ya integrada en multitud de procesos de toma de decisiones que nos afectan &iacute;ntimamente, muchas veces para mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ubicuidad de esta tecnolog&iacute;a afecta a &aacute;mbitos cruciales: modelos bancarios que conceden cr&eacute;ditos, hipotecas y tipos de inter&eacute;s menos ventajosos a compradores afroamericanos, algoritmos que otorgan peor puntuaci&oacute;n a las mujeres que solicitan puestos de trabajo en empresas tecnol&oacute;gicas, hospitales que brindan peores tratamientos a personas de color, instituciones educativas que predicen qu&eacute; notas merece sacar un estudiante en funci&oacute;n de los resultados hist&oacute;ricos de alumnos similares en su misma escuela&hellip; Esta tecnolog&iacute;a, m&aacute;s que crear el mundo justo y eficiente que Silicon Valley hab&iacute;a prometido, en muchas ocasiones est&aacute; reproduciendo y amplificando sus desigualdades m&aacute;s flagrantes.
    </p><p class="article-text">
        El problema, explican los expertos, es que, para aprender a ser &ldquo;inteligentes&rdquo;, estos modelos necesitan engullir cantidades ingentes de datos. Y en la manzana se encuentra el pecado original: si los datos contienen errores y sesgos impl&iacute;citos, el sistema los reproducir&aacute; y amplificar&aacute;, pero disfrazados de objetividad y exactitud computacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo para explicarlo que usa Meredith Broussard, profesora de la New York University especializada en los efectos discriminatorios de la inteligencia artificial y autora de dos libros sobre el tema, son las estad&iacute;sticas policiales. Estas bases de datos recogen cifras de arrestos, muchos de los cuales tienen lugar en barrios de mayor&iacute;a afroamericana que hist&oacute;ricamente la polic&iacute;a ha patrullado con mayor intensidad. Lo que la polic&iacute;a no sabe es cu&aacute;ntos terminan de verdad con el procesamiento del sospechoso y cu&aacute;ntos se desestiman sin dejar m&aacute;cula en el historial policial. Sin embargo, si alimentas un modelo inform&aacute;tico con esta informaci&oacute;n sin m&aacute;s contexto, el ordenador llegar&aacute; a la conclusi&oacute;n de que los negros cometen m&aacute;s cr&iacute;menes que los blancos y que son m&aacute;s peligrosos. El resultado de este proceso es la automatizaci&oacute;n del racismo y el sexismo institucional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si los datos con los que se entrena para ser ‘inteligente’ contienen errores y sesgos implícitos, el sistema los reproducirá y justificará</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La detenci&oacute;n del propio Nijeer Parks es un ejemplo de c&oacute;mo datos corrompidos pueden llevar a errores de consecuencias catastr&oacute;ficas. El suyo es uno de los (por ahora) cinco casos conocidos de detenciones policiales err&oacute;neas basadas en sistemas de reconocimiento facial en Estados Unidos. Los cinco son hombres negros. Ya desde que en 2015 sali&oacute; a la luz que el algoritmo de Google Photos etiquetaba como &ldquo;gorilas&rdquo; los rostros de las personas negras, los sistemas de reconocimiento facial alimentados por inteligencia artificial han demostrado una y otra vez que son m&aacute;s propensos a cometer equivocaciones cuando se trata de reconocer e identificar rostros de color. Las fotograf&iacute;as de personas cauc&aacute;sicas son dominantes en internet y los ordenadores aprenden a identificar sus rasgos con mayor precisi&oacute;n que los de otras razas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una tecnolog&iacute;a que no funciona</h3><p class="article-text">
        Para Nathan Freed Wessler, un abogado de la Uni&oacute;n Americana de Libertades Civiles (ACLU) que actualmente representa en los tribunales a otro ciudadano de Detroit detenido err&oacute;neamente debido a un algoritmo, la soluci&oacute;n no pasa por perfeccionar la inteligencia artificial para que sea m&aacute;s efectiva al identificar a personas racializadas, sino por no utilizarla en absoluto en pr&aacute;cticas policiales. &ldquo;Es demasiado peligroso, por los riesgos de identificaci&oacute;n, que afectan desproporcionadamente a las personas de color, pero tambi&eacute;n por el potencial de una abrumadora vigilancia por parte gobierno&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras incidentes como el de Parks, al menos 20 ciudades, entre las que se encuentran Nueva Orleans, en Luisiana, y Oakland y San Francisco en California, han prohibido a los cuerpos policiales el uso de tecnolog&iacute;as de reconocimiento facial. Parks ha denunciado a la ciudad de Woodbrige por falso encarcelamiento y violaci&oacute;n de derechos civiles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los efectos discriminatorios de la inteligencia artificial tambi&eacute;n se dejan sentir en el empleo. Amazon, una de las corporaciones l&iacute;deres en el uso de inteligencia artificial, descubri&oacute; en 2015 que el sistema autom&aacute;tico que estaba empleando para examinar candidatos discriminaba a las mujeres. De nuevo, los datos justificaban el error. Como muchas otras empresas tecnol&oacute;gicas, hist&oacute;ricamente Amazon ha contratado a menos mujeres que a hombres, con independencia de sus cualificaciones. El sistema estaba listo para replicar ese patr&oacute;n, as&iacute; que asignaba un puntuaci&oacute;n menor a curr&iacute;culums que mencionaran la palabra &ldquo;mujer&rdquo;, como por ejemplo, haber sido &ldquo;capitana del club de ajedrez femenino&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la ley proh&iacute;be pr&aacute;cticas discriminatorias como esta, la opacidad absoluta sobre c&oacute;mo se aplica la tecnolog&iacute;a a los procesos de contrataci&oacute;n es una barrera para la litigaci&oacute;n. Ninguna empresa est&aacute; obligada a revelar que detr&aacute;s de la evaluaci&oacute;n de curr&iacute;culums hay un algoritmo en lugar de un ser humano. O que en plataformas como Linkedin pueden segmentar los anuncios de ofertas de empleo para que sean visibles para determinados grupos de personas en funci&oacute;n de criterios demogr&aacute;ficos o geogr&aacute;ficos que pueden resultar excluyentes. O que hay &lsquo;software&rsquo; que analiza los v&iacute;deos de entrevistas para evaluar la personalidad de los candidatos en funci&oacute;n del tono de voz, el contacto visual, la expresi&oacute;n facial o el lenguaje corporal. &ldquo;La gente no tiene ni idea de que est&aacute;n siendo utilizadas este tipo de herramientas &ndash;explica Olga Akselrod, abogada especializada de ACLU&ndash;. Saben que solicitaron un trabajo, que hicieron una entrevista y que no los llamaron, pero no saben por qu&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este panorama del salvaje oeste regulatorio, la norma es la opacidad. Las empresas no quieren revelar sus algoritmos ni que los usan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los algoritmos tambi&eacute;n pueden dictar qu&eacute; tipo de cuidados m&eacute;dicos recibimos. En 2019, un grupo de investigadores de la universidad de Berkeley (California) descubri&oacute; que exist&iacute;a un sesgo racial en uno de los algoritmos m&aacute;s extendidos en los hospitales estadounidenses, un modelo matem&aacute;tico que se aplica a m&aacute;s de 200 millones de personas al a&ntilde;o. El algoritmo, en su intento de asignar recursos sanitarios de forma eficiente, ponderaba el coste por individuo como variable para clasificar a los pacientes en funci&oacute;n de su gravedad. Pero como el sistema sanitario tradicionalmente gasta menos en los afroamericanos que en las blancos, consideraba err&oacute;neamente que los pacientes negros est&aacute;n m&aacute;s sanos y no requer&iacute;an atenci&oacute;n adicional, aunque en la realidad padecieran los mismos (o peores) problemas de salud cr&oacute;nicos que los blancos.
    </p><h3 class="article-text">Auditor&iacute;as algor&iacute;tmicas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La medicina es diferente que predecir qu&eacute; pel&iacute;cula vas a querer ver en Netflix&rdquo;, dice Ziad Obermeyer, uno de los investigadores de Berkeley. A pesar de todo se muestra optimista sobre la aplicaci&oacute;n de la inteligencia artificial en ciertos contextos m&eacute;dicos, como el diagn&oacute;stico de ataques al coraz&oacute;n en los servicios de emergencias: &ldquo;La buena noticia es que, si nos damos cuenta de estos problemas, los datos que tenemos en el sistema de salud son tan ricos que puede solucionarlos&rdquo;. Sin embargo, para poder encontrar las trampas en el algoritmo hospitalario fue imprescindible que la empresa propietaria les concediera acceso sin cortapisas al c&oacute;digo. Y no todas las compa&ntilde;&iacute;as est&aacute;n dispuestas a dejar que se hurgue en las tripas del c&oacute;digo. &ldquo;A las empresas no les gusta revelar exactamente c&oacute;mo funcionan sus algoritmos. Les gusta llamarlo un secreto comercial&rdquo;, dice Broussard.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la par&aacute;lisis de los organismos regulatorios y del Congreso norteamericano, que avanza a velocidad de caracol mientras Silicon Valley, siguiendo su lema, &ldquo;se mueve r&aacute;pido y rompe cosas&rdquo;, cada vez son m&aacute;s los expertos en Estados Unidos que ven auditor&iacute;as algor&iacute;tmicas como la de Obermeyer como uno de los mecanismos de control m&aacute;s efectivos para evitar que aplicaciones de inteligencia artificial tengan todos estos efectos discriminatorios y racistas. La auditor&iacute;a algor&iacute;tmica consiste en observar un algoritmo o programa y desarmar su c&oacute;digo y la base de datos que lo alimenta para ver c&oacute;mo funciona y los potenciales sesgos y resultados problem&aacute;ticos que puede ofrecer. Para Broussard, deber&iacute;amos preguntarnos m&aacute;s a menudo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es lo peor que podr&iacute;a pasar?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este panorama de salvaje oeste regulatorio, donde los ordenadores est&aacute;n ya tomando decisiones cruciales y, en ocasiones, err&oacute;neas, perjudiciales y discriminatorias, los humanos tenemos otro peque&ntilde;o problema: nosotros mismos. El llamado &ldquo;sesgo de automatizaci&oacute;n&rdquo; nos empuja a favorecer el criterio de una m&aacute;quina, incluso cuando contradice nuestro sentido com&uacute;n. Broussard tiene otro nombre para el mismo fen&oacute;meno, y cree que es la ideolog&iacute;a que se empuja desde Silicon Valley: &ldquo;Chovinismo tecnol&oacute;gico&rdquo;. &ldquo;Las empresas tecnol&oacute;gicas quieren reemplazar a las personas con ordenadores, pero no debemos apresurarnos&rdquo;, dice. &ldquo;La inteligencia artificial no funciona tan bien como la mayor&iacute;a de la gente piensa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/ordenador-racista-decidiendo-futuro-no_1_10421201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Aug 2023 19:46:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9b18db03-2c1f-47c1-ada0-f326c2ba728e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6069120" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9b18db03-2c1f-47c1-ada0-f326c2ba728e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6069120" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un ordenador racista está decidiendo tu futuro y tú no lo sabes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9b18db03-2c1f-47c1-ada0-f326c2ba728e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Tecnología,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Shoshana Zuboff: "La forma de socavar el dividendo que genera la vigilancia tecnológica es haciéndola ilegal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/shoshana-suboff-forma-socavar-dividendo-genera-vigilancia-tecnologica-haciendola-ilegal_128_6137458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6afbeb55-3ff9-427e-9090-2ffaf94e7595_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Shoshana Zuboff: &quot;La forma de socavar el dividendo que genera la vigilancia tecnológica es haciéndola ilegal&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Shoshana Zuboff (1951), profesora emérita de la Harvard Business School, alerta en su último libro sobre las amenazas de lo que llama "el capitalismo de vigilancia", ese modelo de negocio de las grandes tecnológicas basado en recopilar nuestros datos personales</p><p class="subtitle">Pack verano - Este artículo forma parte de la revista de elDiario.es 'Tecnológicas: datos, dinero y poder. Hazte socio o socia antes del 16 de agosto y te la enviamos a casa junto a nuestra revista ‘El laberinto de la comida'</p></div><p class="article-text">
        Cada uno de nuestros gestos cotidianos en internet, por peque&ntilde;os que sean, generan un rastro de datos: nuestro trayecto diario al trabajo en Google Maps y la cafeter&iacute;a donde paramos a desayunar, un estado de Facebook con palabras que denotan tristeza y el tono de voz con el que le pedimos a Alexa que ponga una canci&oacute;n, los hoteles que estamos mirando para las vacaciones de verano y la &uacute;ltima serie a la que te has enganchado en Netflix. Este reguero de informaci&oacute;n, &iacute;ntima e inconexa, dice mucho sobre nosotros. Gracias a la inteligencia artificial, gigantes tecnol&oacute;gicos como Google, Facebook, Microsoft o Amazon son capaces de descifrar patrones que permiten predecir nuestro comportamiento futuro. &iquest;Y qu&eacute; hacen con esa informaci&oacute;n? La venden a terceros, que interesados en que nos convirtamos en consumidores, la usan para terminar de persuadirnos. Es el anuncio de Instagram donde sale ese jersey de la marca que te gusta y del que tanto has hablado &uacute;ltimamente.
    </p><p class="article-text">
        Shoshana Zuboff (1951), profesora em&eacute;rita de la Harvard Business School, llama a este sistema capitalismo de vigilancia. Donde muchos solo vemos una intrusi&oacute;n relativamente inofensiva, Zuboff divisa una amenaza antidemocr&aacute;tica a valores esenciales como la soberan&iacute;a personal y la autonom&iacute;a. El modelo se invent&oacute; en Google, se afin&oacute; en Facebook y ahora se ha extendido a decenas de &aacute;mbitos como la salud, la educaci&oacute;n o la ciudad. En su libro La era del capitalismo de la vigilancia (Paid&oacute;s, abril de 2020), Zuboff nos invita a imaginar un futuro donde los seguros de coche suban en tiempo real cada vez que nuestros veh&iacute;culos smart perciban por nuestros frenazos que estamos nerviosos. &iquest;Asusta? Seg&uacute;n ella, ese futuro ya est&aacute; aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pregunta:</strong> <strong>Tan pronto como termin&eacute; su libro, cog&iacute; el Google Mini que me acababa de comprar, lo apagu&eacute;, lo met&iacute; en un caj&oacute;n y no lo he vuelto a encender</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Shoshana Zuboff: [Se r&iacute;e].
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a explicar c&oacute;mo acu&ntilde;&oacute; el concepto &ldquo;capitalismo de vigilancia&rdquo; y qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A no ser que tengamos lenguaje para las cosas, no podemos pensar en ellas. Mi gran objetivo con este libro era crear el lenguaje para el fen&oacute;meno que lo hiciera visible. Haci&eacute;ndolo visible, podemos comenzar el trabajo de descubrir c&oacute;mo cambiarlo y combatirlo. El capitalismo es muy pl&aacute;stico, adaptable. El capitalismo de vigilancia refleja una adaptaci&oacute;n del capitalismo a una nueva era digital. Nos relacionamos con estas empresas [tecnol&oacute;gicas] y sus plataformas. Y, al hacerlo, les brindamos informaci&oacute;n personal, les proporcionamos datos sobre nosotros mismos, nuestras vidas, nuestras experiencias. Pero eso resulta ser solo una fracci&oacute;n muy peque&ntilde;a de los datos. La mayor&iacute;a de los datos que impulsan sus operaciones se nos arrebatan individual y colectivamente sin nuestro conocimiento, a trav&eacute;s de sistemas dise&ntilde;ados para mantenernos en la ignorancia, para puentear nuestra conciencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Las fábricas de Inteligencia Artificial crean productos que predicen nuestro comportamiento. Y los venden. Todo depende de la capacidad de recopilar datos de comportamiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Sistemas opacos. &iquest;C&oacute;mo funcionan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sus cadenas de suministro dependen de estar llenas de datos sobre nuestro comportamiento. Los datos se mueven a trav&eacute;s de las cadenas de suministro a nuevas f&aacute;bricas que llamamos IA, inteligencia artificial. Estas f&aacute;bricas producen productos que predicen nuestro comportamiento y que se venden en mercados responsables de los flujos de ingresos que yo llamo los dividendos de vigilancia. Todo eso depende de la capacidad de recopilar datos de comportamiento, que son el excedente de nuestro comportamiento online. Si nos pidieran todos estos datos, no querr&iacute;amos darlos, as&iacute; que la &uacute;nica forma en que pueden mantener sus cadenas de suministro es a trav&eacute;s de lo que es esencialmente una operaci&oacute;n de vigilancia. Y por eso lo llamo capitalismo de vigilancia. No est&aacute; destinado a ser evocador o dram&aacute;tico. Sin vigilancia, la creaci&oacute;n de valor que acompa&ntilde;a a esta l&oacute;gica econ&oacute;mica no ser&iacute;a posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Uacute;ltimamente se habla mucho de la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n, la noci&oacute;n de que nuestro tiempo y nuestra atenci&oacute;n se han convertido en recursos preciosos que alimentan a las grandes empresas tecnol&oacute;gicas. &iquest;C&oacute;mo se relaciona este concepto con el capitalismo de vigilancia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tiene que ver con la cadena de suministro. El capitalismo de vigilancia ha construido desde los primeros d&iacute;as del comienzo del siglo XXI las principales interfaces de esta cadena: buscar y navegar en la red, transacciones comerciales online, etc. Ahora est&aacute;n en todas partes. Son cada producto que llamamos &ldquo;smart&rdquo;, cada servicio personalizado, nuestros tel&eacute;fonos y las aplicaciones que hay en ellos, todo tipo de dispositivos, el internet de las cosas: tu televisor, tu lavavajillas, tu refrigerador, tu aspiradora. Est&aacute;n en el autom&oacute;vil, en las c&aacute;maras y los sensores integrados en tu hogar. Cuanto m&aacute;s tiempo permanezcas enganchado a cualquier interfaz, m&aacute;s de tu experiencia se puede capturar y traducir a datos de comportamiento. Es un factor cr&iacute;tico de &eacute;xito. Dio a luz al bot&oacute;n Me gusta, a los emojis, a la b&uacute;squeda con autocompletado y todo lo que lo hace sin fricci&oacute;n, f&aacute;cil, conveniente. Ah&iacute; es donde creo que la pieza de la atenci&oacute;n encaja: si no puedes mantener a la gente enganchada, sencillamente no obtienes el mismo suministro. Y el suministro es importante porque la inteligencia artificial que se nutre de datos. Cuantos m&aacute;s datos, mejores ser&aacute;n sus predicciones. Y cuanta m&aacute;s variedad de datos, mejor. Por eso es esencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro habla de c&oacute;mo esta l&oacute;gica de extracci&oacute;n de datos se est&aacute; trasladando a otros &aacute;mbitos del mundo real: la salud, los seguros de coche, las ciudades. &iquest;Est&aacute; por todas partes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo de vigilancia se invent&oacute; en Google, se extendi&oacute; a Facebook y se convirti&oacute; en la l&oacute;gica predeterminada en el sector tecnol&oacute;gico. Pero ya hemos superado esa etapa. Se ha convertido en el tipo de enfoque econ&oacute;mico de vanguardia en todos los sectores de la econom&iacute;a. Si est&aacute;s en el espacio de la salud, es tratando de averiguar c&oacute;mo ganar dinero con los datos que puedes obtener de los pacientes; en el espacio educativo, con los datos que puedes extraer de los estudiantes; en el espacio de seguros, usando datos para hacer predicciones que te permitir&aacute;n ajustar tu evaluaci&oacute;n de riesgo de una forma completamente nueva. La gente persigue lo que yo llamo el dividendo de vigilancia: la idea de que el &uacute;nico lugar donde obtener margen es recolectando datos y prediciendo el comportamiento para vender esas predicciones de forma que marquen una diferencia en nuestro negocio y en los negocios de nuestros clientes comerciales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a hablar un poco m&aacute;s sobre los peligros que el capitalismo de vigilancia puede tener para la autonom&iacute;a humana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los sistemas intervienen y afinan subliminalmente el comportamiento de reba&ntilde;o en direcciones alineadas con resultados comerciales que tratan de garantizar. Con Pokemon Go, por ejemplo, aprendieron a usar recompensas y castigos para llevar a gente a establecimientos que los estaban pagando por obtener una visita garantizada a ciertos bares y restaurantes. Yo llamo a esto &ldquo;econom&iacute;as de acci&oacute;n&rdquo;. Cuando ves, por ejemplo, las ambiciones de Google para una ciudad inteligente, ves claramente que el objetivo es desarrollar sistemas que gu&iacute;en, restrinjan, recompensen, castiguen y modifiquen el comportamiento humano a escala, tanto de individuos como de una poblaci&oacute;n. Esto para m&iacute;, nos mueve de una discusi&oacute;n sobre una l&oacute;gica econ&oacute;mica a una nueva forma de poder. Es algo muy preocupante. En el siglo XX, nos preocupaba el poder totalitario, que operaba a trav&eacute;s de la violencia, la amenaza constante de asesinato y los reg&iacute;menes de terror. Pero este nuevo poder no opera a trav&eacute;s de la violencia. Funciona de forma remota a trav&eacute;s de vigilancia, y consigue lo que quiere de una forma que est&aacute; oculta para nuestra conciencia. En lugar de venir en medio de la noche para llevarnos al gulag, aparece con un capuccino y un emoji sonriente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00197cd-9f79-4ed9-a00e-5e7f6802a40c_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00197cd-9f79-4ed9-a00e-5e7f6802a40c_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00197cd-9f79-4ed9-a00e-5e7f6802a40c_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00197cd-9f79-4ed9-a00e-5e7f6802a40c_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00197cd-9f79-4ed9-a00e-5e7f6802a40c_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e00197cd-9f79-4ed9-a00e-5e7f6802a40c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e00197cd-9f79-4ed9-a00e-5e7f6802a40c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Mires en la dirección que mires, hay algo intentando llevarse datos para su uso y beneficio secreto. Con otra lógica económica, sería posible disfrutar de productos digitales sin las externalidades antidemocráticas del capitalismo de vigilancia&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Mires en la dirección que mires, hay algo intentando llevarse datos para su uso y beneficio secreto. Con otra lógica económica, sería posible disfrutar de productos digitales sin las externalidades antidemocráticas del capitalismo de vigilancia&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cambridge Analytica mostr&oacute; lo que pod&iacute;a pasar cuando aplicamos este sistema y su l&oacute;gica al &aacute;mbito pol&iacute;tico: utilizaron lo que parec&iacute;a un inofensivo test de personalidad para dirigir mensajes electorales espec&iacute;ficos a los usuarios en funci&oacute;n de sus respuestas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando ves c&oacute;mo Chris Wiley [el analista de datos que filtr&oacute; a la prensa el esc&aacute;ndalo de Cambridge Analytica] describe lo que estaban haciendo, dijo: &ldquo;Conocemos tus demonios internos&rdquo;. Y luego podemos usar se&ntilde;ales y disparadores subliminales para activar esos demonios y lograr que te identifiques con personas, materiales, puntos de vista y actitudes con los que normalmente no te hubieras identificado. Yo describ&iacute; Cambridge Analytica como un par&aacute;sito en el organismo anfitri&oacute;n del capitalismo de vigilancia. Lo que hizo esa peque&ntilde;a consultor&iacute;a pol&iacute;tica fue simplemente adaptar todos los mecanismos y m&eacute;todos del capitalismo de vigilancia, particularmente su capacidad de afinar y escuchar el comportamiento, modificarlo a escala y simplemente pivotar de resultados comerciales a resultados pol&iacute;ticos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Mires en la dirección que mires, hay algo intentando llevarse datos para su uso y beneficio secreto. Con otra lógica económica, sería posible disfrutar de productos digitales sin las externalidades antidemocráticas del capitalismo de vigilancia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Aunque en realidad no tenemos forma alguna de probar que fueran esos mensajes los que causaron el Brexit o la elecci&oacute;n de Trump. &iquest;C&oacute;mo sabemos que es efectivo, que verdaderamente funciona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis forenses detallados requieren que Facebook abra sus datos hist&oacute;ricos. Y hasta ahora, ning&uacute;n gobierno ha obligado a Facebook a hacerlo. Ojal&aacute; se haga. Sabemos hasta qu&eacute; punto la gente estuvo expuesta a la desinformaci&oacute;n. Podemos ver los patrones en el discurso pol&iacute;tico online que condujo a la votaci&oacute;n del Brexit y las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos. Estamos entrando en un nuevo a&ntilde;o electoral y ahora hay miles, decenas de miles de Cambridge Analytics, algunos de ellos patrocinados por campa&ntilde;as pol&iacute;ticas, algunos operando como terceros. Est&aacute;n ah&iacute; afuera usando estos m&eacute;todos. Debido a la verdadera falta de compromiso por parte de compa&ntilde;&iacute;as como Facebook y Google para llegar al fondo de esto, a&uacute;n somos vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiero asegurarme de que hablamos de soluciones antes de terminar. &iquest;Es posible recuperar la promesa original de un internet que iba a facilitar la conectividad y la participaci&oacute;n democr&aacute;tica en la sociedad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo de vigilancia no es tecnolog&iacute;a. Es una historia sobre una l&oacute;gica econ&oacute;mica que esencialmente se apoder&oacute; de lo digital. En las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, hemos sido persuadidos con propaganda muy inteligente de que as&iacute; es como debe ser lo digital. Y creo que la gente ahora est&aacute; adoptando cada vez m&aacute;s la idea de: &ldquo;Espera un momento, no necesitas todos estos datos. &iquest;Por qu&eacute; es eso necesario que mi televisor tenga una pol&iacute;tica de privacidad? &iquest;Mi colch&oacute;n, mi cama?&rdquo;. Los asaltos se han vuelto m&aacute;s audaces. Mires en la direcci&oacute;n que mires, hay algo intentando llevarse datos para su uso y beneficio secretos. Con una l&oacute;gica econ&oacute;mica diferente, ser&iacute;a posible disfrutar de productos y servicios digitales sin las externalidades antidemocr&aacute;ticas que acompa&ntilde;an al capitalismo de vigilancia. Tenemos que crear un nuevo espacio para nuevas formas de productos y servicios digitales que sean comerciales, operen en el mercado, pero que tambi&eacute;n sean propiedad y operados por ciudadanos. Yo elijo en qu&eacute; medida mi experiencia no se traducir&aacute; en datos de comportamiento, c&oacute;mo ser&aacute;n las ganancias, si esos datos se compartir&aacute;n, c&oacute;mo se compartir&aacute;n, con qu&eacute; prop&oacute;sito&hellip; Las respuesta a esas preguntas deben reposar en la autoridad del ciudadano individual bajo el paraguas de la gobernabilidad democr&aacute;tica. Este ya no puede ser un espacio sin ley, un espacio sin gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; depende?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende de la ciudadan&iacute;a llegar a un punto de inflexi&oacute;n donde decimos que esto es intolerable. No voy a contribuir a un mundo donde mis hijos tengan que esconderse en el interior de sus propias vidas, donde todos estamos buscando un equivalente pr&aacute;ctico y existencial de la criptograf&iacute;a solo para ir por la vida con cierta apariencia de privacidad. No elegimos a estas personas. No elegimos esta l&oacute;gica econ&oacute;mica. Se nos ha impuesto en secreto por el bien de la prosperidad de otros. No es casualidad que los veinte a&ntilde;os de crecimiento del capitalismo de vigilancia sean los mismos veinte a&ntilde;os en que la desigualdad de ingresos se ha convertido en un flagelo en la mayor&iacute;a de las sociedades occidentales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; podemos hacer tanto desde el punto de vista individual como en la esfera p&uacute;blica para detener esta deriva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adoptamos la ley, traemos la gobernanza democr&aacute;tica para decir: ya no puedes tomar unilateralmente el comercio de la experiencia humana como una fuente gratuita de materia prima para convertirla en datos que benefician a un grupo muy peque&ntilde;o a expensas de la democracia y de toda la poblaci&oacute;n. La forma de socavar el dividendo de la vigilancia es, en primer lugar, cortando directamente en el suministro, la oferta. Decir: ya no es legal. No es que sea legal ahora, es simplemente que no es ilegal porque no tenemos leyes que proh&iacute;ban la vigilancia unilateral que se alimenta de la experiencia humana. Los mercados de futuros humanos tienen consecuencias predeciblemente destructivas que son incompatibles con nuestras aspiraciones como sociedades democr&aacute;ticas. Deber&iacute;amos hacerlos ilegales como lo hemos hecho con los mercados que comercializan con &oacute;rganos, beb&eacute;s o esclavos humanos. Los mercados que comercian con futuros humanos son perniciosos y socavan la democracia. Necesitamos que nuestros legisladores se despierten de este sue&ntilde;o de la ret&oacute;rica sobre la tecnolog&iacute;a digital.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todas estas soluciones trascienden el debate de la privacidad, o al menos lo complementan.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos sufrido un enga&ntilde;o en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os y es esa ilusi&oacute;n de que la privacidad es privada, un c&aacute;lculo personal: yo te doy un poco de informaci&oacute;n personal si t&uacute; me das productos o servicios gratuitos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Las tecnológicas han luchado por el derecho a tomar una foto de tu rostro. ¿Por qué? Porque siempre hay pequeños músculos que informan sobre tu estado emocional, y tu estado emocional es un dato altamente predictivo. Las caras son codiciadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la privacidad es p&uacute;blica, es un problema de acci&oacute;n colectiva. Hay un mont&oacute;n de elementos que son interdependientes y que realmente no se pueden separar: democracia, soberan&iacute;a individual, autodeterminaci&oacute;n, autonom&iacute;a&hellip; esas son las cualidades que hacen posible la privacidad. Son inseparables. Hay quien dice: &ldquo;No me importa, pues no tengo por qu&eacute; leer esos anuncios personalizados&rdquo;. Pero caminas por la calle y las compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas han luchado por el derecho a tomar tu rostro en donde sea que aparezcas. Pueden tomar tu rostro en una foto mientras caminas por las calles de tu barrio, por el parque. &iquest;Por qu&eacute;? Porque siempre hay peque&ntilde;os m&uacute;sculos que se analizan e informan sobre tu estado emocional y tu estado emocional es un dato altamente predictivos. Por lo tanto, las caras son codiciadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me recuerda al experimento en que Facebook identificaba el momento de la semana en que los adolescentes australianos se sent&iacute;an m&aacute;s inseguros y, por lo tanto, eran m&aacute;s vulnerables y propensos a comprar algo que los hiciera sentir mejor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Luego tienes a un contratista de Google ofreciendo cinco d&oacute;lares a los sintecho de Atlanta para tomar su cara, no inform&aacute;ndolos de que en realidad est&aacute;s tomando sus caras para reconocimiento facial. Creas una subclase: el que se ve obligado a vender sus datos igual que quien vende &oacute;rganos. Estos son ejemplos de c&oacute;mo la privacidad es p&uacute;blica. Y eso es lo que llamo &ldquo;poder instrumental&rdquo;. Es un tipo de poder completamente nuevo que nunca ha existido antes. Puede ejercer tanto control mientras se evita nuestro derecho a combatirlo. Pero porque no opera a trav&eacute;s de la violencia, hemos estado prestando mucha menos atenci&oacute;n y eso es lo que tiene que cambiar. Estamos entrando en la tercera d&eacute;cada del siglo XXI, el siglo digital. Se supon&iacute;a que este era el momento m&aacute;s democr&aacute;tico de todos para la democratizaci&oacute;n del conocimiento a trav&eacute;s de lo digital. En cambio, estamos volviendo a una especie de patr&oacute;n feudal de asimetr&iacute;as extremas de conocimiento y poder que crean un nuevo eje de desigualdad social. Y esta desigualdad social es lo que yo llamo desigualdad epist&eacute;mica, desigualdad del derecho a saber. Se ejemplifica en este abismo creciente entre lo que sabemos y lo que se puede saber de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Esta entrevista ha sido editada y abreviada para mayor claridad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/shoshana-suboff-forma-socavar-dividendo-genera-vigilancia-tecnologica-haciendola-ilegal_128_6137458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2020 20:04:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6afbeb55-3ff9-427e-9090-2ffaf94e7595_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48857038" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6afbeb55-3ff9-427e-9090-2ffaf94e7595_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48857038" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Shoshana Zuboff: "La forma de socavar el dividendo que genera la vigilancia tecnológica es haciéndola ilegal"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6afbeb55-3ff9-427e-9090-2ffaf94e7595_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Michael Collins: "La guerra contra las drogas siempre ha sido sobre control, pero control de ciertas comunidades"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/drogas-siempre-control-ciertas-comunidades_1_1482322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce774201-f80e-468d-a1ac-44a3041ed298_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Michael Collins, director de asuntos nacionales de la Drug Policy Alliance."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de la Drug Policy Alliance asegura el cannabis debe legalizarse "de una manera que sea consistente con valores de justicia social y racial"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este reportaje fue publicado en 'La revoluci&oacute;n de la marihuana', n&uacute;mero 23 de la revista de eldiario.es. <a href="https://l.eldiario.es/packverano-marihuana-planeta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio antes del 28 de julio con nuestro pack verano y te la enviamos a casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Michael Collins (1983, Glasgow) es el director de asuntos nacionales de la Drug Policy Alliance, una organizaci&oacute;n estadounidense que aboga por la descriminalizaci&oacute;n de las drogas y que asesora a congresistas con el objetivo de avanzar la legalizaci&oacute;n del cannabis. En Estados Unidos, ya son diez los estados donde el uso recreativo de la marihuana es legal (Colorado, Washington, California, Alaska, Nevada, Oregon, Michigan, Vermont, Massachusetts, Maine y la capital, Washington D.C.) y Collins conf&iacute;a en que es solo cuesti&oacute;n de tiempo que el resto se sumen a la lista. En Espa&ntilde;a, este experto ha trabajado con varios partidos pol&iacute;ticos, sobre todo con Unidas Podemos. Cree que el PP &ldquo;vive en el pasado&rdquo; con su oposici&oacute;n a la legalizaci&oacute;n de la marihuana y que al PSOE le ha faltado valor pol&iacute;tico para dar un paso hacia la regularizaci&oacute;n. Collins recibe a&nbsp;eldiario.es en su despacho en Washington, D.C.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es inevitable la legalizaci&oacute;n del cannabis en todo Estados Unidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creemos que estamos a punto de legalizar el cannabis a nivel nacional. Ya tenemos diez estados donde es legal. Es una cantidad suficiente para convencer al Congreso y al gobierno federal de que tienen que legalizarlo. Antes la conversaci&oacute;n era sobre si debemos legalizar el cannabis. Ahora es sobre c&oacute;mo legalizarlo. Es importante hacerlo de una manera que sea consistente con valores de justicia social y racial. Es decir, que creemos un mercado que incluya a los afroamericanos, a los latinos, a las personas que han sido afectadas negativamente por la pol&iacute;tica de prohibici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo de inminente cree que es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la C&aacute;mara de Representantes va a aprobar una ley legalizando el cannabis a nivel nacional. Es muy probable que pase este a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En el Senado tambi&eacute;n? Est&aacute; en manos republicanas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el Senado es m&aacute;s dif&iacute;cil, pero hay voluntad de republicanos y dem&oacute;cratas. Nosotros lo comparamos con el matrimonio gay: es algo que est&aacute; pasando, un cambio cultural. Hay gente a quien no le gusta, pero no van a morir para prevenir el avance. Este es el punto en el que estamos. Pero con este Congreso es dif&iacute;cil hasta nombrar un edificio, llegar a un acuerdo sobre cualquier cosa, no por el tema de cannabis, sino por c&oacute;mo es el Congreso estos d&iacute;as. Pero tenemos un camino y es algo inevitable: si no es en estos dos a&ntilde;os, ser&aacute; un poco despu&eacute;s. Somos muy optimistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tiene Donald Trump alg&uacute;n tipo de margen para frenar este avance?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es un gran amigo de la idea, pero en el partido republicano la lucha contra la marihuana ahora no es una prioridad. Lo podr&iacute;an frenar. Podr&iacute;an decir a los estados que no pueden hacerlo porque a nivel federal la marihuana todav&iacute;a es ilegal. Ser&iacute;a muy f&aacute;cil, pero no lo hacen porque pol&iacute;ticamente ser&iacute;a un desastre. Con diez estados, el tren ha salido de la estaci&oacute;n. Hay bandera blanca en la Casa Blanca (r&iacute;e). Hemos ganado. Es una cuesti&oacute;n de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya se han cumplido cinco a&ntilde;os desde que estados como Colorado y Washington aprobaron el uso recreativo del cannabis. &iquest;Qu&eacute; hemos aprendido en este tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un gran experimento, un &eacute;xito, y lo sabemos porque hemos ido de dos a diez estados. Vamos avanzando a&ntilde;o a a&ntilde;o. Si fuera un fracaso, no ser&iacute;a as&iacute;. Tambi&eacute;n se ve en las encuestas, que el apoyo va aumentando, hemos ido del 20% al 60% de la poblaci&oacute;n en favor de la legalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ese cambi&oacute; en la opini&oacute;n p&uacute;blica tambi&eacute;n se experiment&oacute; en Espa&ntilde;a tras la legalizaci&oacute;n del matrimonio homosexual, volviendo a la comparaci&oacute;n que hac&iacute;as antes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se ha ca&iacute;do el cielo. No te voy a decir que ha sido un &eacute;xito total sin ning&uacute;n problema. Hemos tenido desaf&iacute;os. Uno es la justicia racial. Las personas impactadas por delitos, por detenciones relacionadas con la marihuana, son miembros de la comunidad afroamericana, latina... Por ejemplo aqu&iacute;, en Washington D.C., nuestra capital y una ciudad bastante liberal, si eres afroamericano, es ocho veces m&aacute;s probable que seas detenido por un delito relacionado con la marihuana que una persona blanca. Para nosotros eso es un gran fracaso. La pol&iacute;tica de droga destrozaba la vida de ciertos tipos de personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay desigualdad en el acceso a los beneficios del mercado de la marihuana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay dos tipos de barreras. Hay barreras subyacentes como el dinero, los favores pol&iacute;ticos, etc&eacute;tera. Y hay barreras m&aacute;s evidentes: por ejemplo, en las leyes se contempla que si alguien tiene antecedentes criminales relacionados con la marihuana, no puede acceder al mercado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tipo de actores est&aacute;n accediendo al mercado del cannabis?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gente con mucho dinero, millonarios. Empresas como Microsoft, <a href="https://www.nytimes.com/2016/06/17/business/dealbook/microsoft-following-the-clouds-to-offer-marijuana-tracking-software.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que est&aacute; invirtiendo en la parte de software</a>. El gran ejemplo es John A. Boehner, que era el l&iacute;der de los republicanos en la C&aacute;mara de Representantes durante la &eacute;poca de Obama, muy contrario al cannabis. Deja su esca&ntilde;o y <a href="https://www.nytimes.com/2018/04/11/us/politics/boehner-cannabis-marijuana.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ahora est&aacute; trabajando para la industria y promovi&eacute;ndola</a>. Es alguien rico, blanco, que est&aacute; benefici&aacute;ndose de la industria al mismo tiempo que hay personas afroamericanas que no pueden ni tener un dispensario por haber vendido un porro hace veinte a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En t&eacute;rminos de consumo, c&oacute;mo han cambiado los h&aacute;bitos en los estados donde la marihuana recreativa es legal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gran mentira de los prohibicionistas es&nbsp;que si la legalizas estar&aacute; m&aacute;s disponible. La marihuana est&aacute; disponible, legal o ilegal, en Espa&ntilde;a o en Estados Unidos, en Texas o en Colorado. La pregunta es: &iquest;d&oacute;nde la compras, en el mercado negro o en el legal? No afecta al consumo. Mi madre no fuma marihuana. Si le digo que en su calle ha abierto una tienda que vende marihuana, le da igual. Lo que hemos visto en los estados donde se ha legalizado la marihuana es que el consumo no ha subido, y los j&oacute;venes tampoco han sufrido un impacto negativo. De hecho, es mejor, porque los traficantes de drogas no piden identificaci&oacute;n. Ahora, cuando entras en un dispensario, tienes que demostrar que eres mayor de 21 a&ntilde;os. El sistema es mucho m&aacute;s seguro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; pasa con los accidentes de tr&aacute;fico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos tenido desaf&iacute;os con el tema de la conducci&oacute;n bajo la influencia de cannabis. Es dif&iacute;cil saber si alguien ha fumado marihuana recientemente, aunque tal vez aparezca en tu sangre. La marihuana se queda en tu sistema hasta dos semanas. Si alguien te pilla conduciendo y la prueba dice que tienes marihuana en tu sistema, no significa necesariamente que estuvieras conduciendo bajo la influencia del cannabis. No hemos llegado a un punto en el que tengamos una prueba muy clara sobre este tema ni tampoco sobre la tasa de cannabis que puedes llegar tener en tu sistema sin que sea peligroso conducir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En Espa&ntilde;a c&oacute;mo ve el panorama?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo he estado hablando con Podemos y con ICEERS, un grupo que trabaja mucho en el tema de pol&iacute;tica de drogas. Hicimos varias visitas al Parlamento, tuvimos varias reuniones con pol&iacute;ticos de todos los partidos y todo sali&oacute; muy bien, no hubo problemas. Me gustar&iacute;a pensar que es una cosa popular que va ocurriendo en nuestros pa&iacute;ses de forma inevitable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con &ldquo;pol&iacute;ticos de todos los partidos&rdquo;. &iquest;Tambi&eacute;n el Partido Popular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, el PP est&aacute; viviendo en el pasado con este tema. Tiene la cabeza en otro siglo. El PSOE est&aacute; m&aacute;s abierto, pero tiene poco valor. Saben que tenemos raz&oacute;n, pero pol&iacute;ticamente tienen miedo. Y para m&iacute; no tiene sentido, porque los socialistas est&aacute;n a favor de la legalizaci&oacute;n. Tienen miedo del PP, pero su base, sus votantes, estar&iacute;an a favor. Ahora tienen el poder y no est&aacute;n haciendo nada [esta entrevista tuvo lugar en febrero, cuando Pedro S&aacute;nchez era todav&iacute;a presidente del gobierno].
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ve igual de inevitable la legalizaci&oacute;n en Europa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Lo triste para Espa&ntilde;a es que por su posici&oacute;n dentro de Europa podr&iacute;a liderar este debate, porque hay una sociedad civil muy vibrante debatiendo sobre este tema. Ya tienen los clubes sociales, en Barcelona, en el Pa&iacute;s Vasco. Bajo el PP y Rajoy estaba muy claro que no se iba a hacer nada. Yo pensaba que con el PSOE se podr&iacute;a hacer algo, pero el problema es que est&aacute;n evaluando mal pol&iacute;ticamente la situaci&oacute;n. No reconocen que va a ser un gran &eacute;xito, algo inevitable. Es algo para abrazar, no para ignorar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a la marihuana convertirse en una nueva fuente de desigualdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si no tienes cuidado, s&iacute;. Es una cuesti&oacute;n de c&oacute;mo se redactan las leyes: reducir los costes econ&oacute;micos para entrar en el mercado y el precio de los permisos, crear pr&eacute;stamos y ayudas econ&oacute;micas para que personas de comunidades pobres entren en el mercado, etc&eacute;tera. Tambi&eacute;n estamos a favor del modelo de los clubes, donde la gente comparte cannabis, y su objetivo no es obtener beneficio econ&oacute;mico. Por eso Espa&ntilde;a tiene una posici&oacute;n muy interesante en este debate, porque ha hecho avances que otros pa&iacute;ses no han hecho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mercado negro sigue sin desaparecer. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No vamos a eliminar el mercado negro de la noche a la ma&ntilde;ana, pero s&iacute; lo estamos reduciendo. Yo hago la comparaci&oacute;n con la prohibici&oacute;n de alcohol y de tabaco. T&uacute; todav&iacute;a puedes comprar un cigarrillo individual de forma ilegal por la calle. Pero la cantidad de personas que lo est&aacute;n vendiendo y comprando as&iacute; es mucho menor que antes. Tambi&eacute;n puedes comprar alcohol ilegalmente y despu&eacute;s de la prohibici&oacute;n no terminamos completamente con el sistema del mercado negro, pero poco a poco va desapareciendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n est&aacute; trabajando con el nuevo gobierno en M&eacute;xico de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador. &iquest;C&oacute;mo se deja sentir la legalizaci&oacute;n en M&eacute;xico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hemos resuelto todos los problemas? No, pero es mejor que antes. Ha impactado a los carteles econ&oacute;micamente. Seg&uacute;n algunos expertos, los beneficios econ&oacute;micos que derivan del cannabis eran de hasta el 20-25%. &iquest;Vamos a terminar con los c&aacute;rteles y con la violencia en M&eacute;xico con la legalizaci&oacute;n del cannabis? No. Pero si te digo que vamos a recortar un 20% los presupuestos del c&aacute;rtel de Sinaloa, el dinero que tiene para comprar armas, para chantajear a gente, eso es bueno. Y es el impacto del cannabis. Los c&aacute;rteles no est&aacute;n a favor de la legalizaci&oacute;n de cannabis en Estados Unidos. Pero tampoco soy tan inocente como para decir que vaya a resolver todos los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablando del alcohol, &iquest;cree que hay tendencia a demonizar la marihuana con respecto a otras sustancias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, est&aacute; clar&iacute;simo. Y, en nuestra opini&oacute;n, las ra&iacute;ces de la prohibici&oacute;n de la marihuana tienen que ver con una idea en los a&ntilde;os 20 del &uacute;ltimo siglo: que los mexicanos ven&iacute;an a los Estados Unidos y daban marihuana a las mujeres para aprovecharse de su situaci&oacute;n cuando estaban fumadas, porque tiene un nombre bastante espa&ntilde;ol: marihuana era una palabra de M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Patriarcado puro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n. En la &eacute;poca de Richard Nixon, que declar&oacute; una guerra contra las drogas, en las grabaciones de la Casa Blanca, &eacute;l habla claramente de que <a href="https://www.vox.com/2016/3/22/11278760/war-on-drugs-racism-nixon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su objetivo era ir en contra de los negros y de los hippies</a>. La guerra contra las drogas siempre ha sido sobre control, pero no sobre el control de las drogas, sino de ciertas comunidades. No es casualidad que tengamos estas estad&iacute;sticas que dicen que es ocho veces m&aacute;s probable que seas detenido por un delito relacionado con la marihuana si eres negro. Es a prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; retos cree que enfrentar&aacute; la marihuana legal en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos una industria que solo est&aacute; interesada en ganar dinero, y no le interesa la justicia social. Y luego tenemos que pensar m&aacute;s all&aacute; de la marihuana y hablar de otras drogas. Ver si podemos hacer algo como ha hecho Portugal: descriminalizar la posesi&oacute;n de drogas. O si podemos ir en la direcci&oacute;n de Espa&ntilde;a, y avanzar en la direcci&oacute;n de una pol&iacute;tica de salud p&uacute;blica. Podemos aprender de lo que hab&eacute;is hecho en las salas de consumo de hero&iacute;na. Estados Unidos tiene una adicci&oacute;n a la justicia criminal como la &uacute;nica soluci&oacute;n a las drogas y tenemos que ir m&aacute;s all&aacute;, y enfocarnos en la salud p&uacute;blica: tratamiento, ayudas... En Estados Unidos si tienes un problema con las drogas la soluci&oacute;n del gobierno siempre ha sido la c&aacute;rcel, detenci&oacute;n... por eso tenemos una poblaci&oacute;n enorme de personas en la c&aacute;rcel por delitos relacionados con las drogas, muchas de ellas por posesi&oacute;n o por vender cantidades peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay un doble est&aacute;ndar en c&oacute;mo se est&aacute; tratando la crisis de los opioides que afecta m&aacute;s a poblaciones blancas, que como se han tratado otros episodios de salud p&uacute;blica relacionados con las drogas, como la crisis del crack?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un problema con los opioides, con la hero&iacute;na, con fentanilo, que est&aacute; afectando a comunidades rurales blancas. Ahora los pol&iacute;ticos quieren hablar de tratamiento, de soluciones y de salud p&uacute;blica. Yo digo: muy bien, pero &iquest;d&oacute;nde estabas hace 20 a&ntilde;os, hace 30 a&ntilde;os? Son los mismos pol&iacute;ticos que entonces estaban dando discursos sobre c&oacute;mo hab&iacute;a que tener mano dura contra las drogas, contra el crack, contra la coca&iacute;na, contra la metanfetamina... drogas que afectaban a otras poblaciones. El doble est&aacute;ndar sigue hoy en d&iacute;a porque hablamos mucho de salud p&uacute;blica, de empat&iacute;a, pero tambi&eacute;n tenemos un presidente que habla de la pena de muerte para traficantes de fentanilo. Que dice que su gran soluci&oacute;n a la crisis [de los opioides] es un muro. Todo el mundo sabe que es una fantas&iacute;a. Lo sabe &eacute;l. Es una promesa que hizo a sus votantes que no puede cumplir, y que no tiene nada que ver con las drogas. El muro, la guerra contra las drogas, la prohibici&oacute;n de la marihuana, tienen m&aacute;s que ver con el control, la discriminaci&oacute;n y la persecuci&oacute;n de ciertas poblaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>*Esta entrevista ha sido editada y abreviada para mayor claridad</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/drogas-siempre-control-ciertas-comunidades_1_1482322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jul 2019 19:20:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ce774201-f80e-468d-a1ac-44a3041ed298_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="105947" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ce774201-f80e-468d-a1ac-44a3041ed298_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="105947" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Michael Collins: "La guerra contra las drogas siempre ha sido sobre control, pero control de ciertas comunidades"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ce774201-f80e-468d-a1ac-44a3041ed298_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marihuana,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Protestar contra el patriarcado significa identificar como opresores a quienes a menudo son nuestras parejas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/protestar-patriarcado-significa-identificar-opresores_128_1664704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef650ff7-f52a-4e4c-a302-1f095ef8574c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Protestar contra el patriarcado significa identificar como opresores a quienes a menudo son nuestras parejas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rebecca Traister acaba de publicar 'Buenas y enfadadas', un relato que reivindica y analiza la ira de las mujeres como agentes de cambio social y político</p><p class="subtitle">"Es un período de levantamiento global que está sucediendo en distintas culturas, entre gente de distintas edades y, en muchos casos, elementos del espectro político", dice sobre la convocatoria de huelga feminista de este 8M</p><p class="subtitle">Asegura que el enfado es visto en los hombres "como algo que afianza su racionalidad", pero "el mundo no deja espacio a la furia de las mujeres" porque "si comenzaran a hablar sobre lo que las enfada, podrían organizarse"</p></div><p class="article-text">
        Rebecca Traister (1975) es una de las autoras feministas m&aacute;s populares en Estados Unidos. Su libro <a href="https://capitanswing.com/libros/buenas-y-enfadadas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buenas y enfadadas</a> (reci&eacute;n publicado en Espa&ntilde;a por la editorial Capit&aacute;n Swing) celebra el poder de la olla expr&eacute;s de la ira femenina y recoge una historia a menudo desde&ntilde;ada: la de las mujeres enfadadas como agentes de cambio social y pol&iacute;tico, desde las sufragistas del siglo XIX hasta el movimiento #MeToo pasando por la lucha por los derechos civiles de los a&ntilde;os 60. eldiario.es habla con Traister en v&iacute;speras de la <a href="https://www.eldiario.es/politica/MAPA-Consulta-todas-convocatorias_0_873862715.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">huelga feminista del 8M.</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pasado 8 de marzo en Espa&ntilde;a, millones de personas participaron en una huelga feminista sin precedentes contra la desigualdad de g&eacute;nero. Este viernes se espera otra gran marcha. &iquest;Ha seguido este movimiento? </strong>
    </p><p class="article-text">
        He estado observando lo que est&aacute; sucediendo en Espa&ntilde;a, en Irlanda, en Canad&aacute;... Es un per&iacute;odo de levantamiento global que est&aacute; sucediendo en distintas culturas, entre gente de distintas edades y, en muchos casos, elementos del espectro pol&iacute;tico. Hay un reconocimiento de los abusos de poder dentro del patriarcado y, en muchos lugares, las mujeres y algunos hombres est&aacute;n trabajando juntos para salir a las calles y hacer p&uacute;blica su insatisfacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; efecto tienen las relaciones &iacute;ntimas de las mujeres en su capacidad para expresar su enfado? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Protestar contra los abusos del poder patriarcal significa identificar como opresores a las mismas personas que muy a menudo son nuestras parejas sexuales, rom&aacute;nticas: padres, hermanos, hijos, amigos... Es incre&iacute;blemente dif&iacute;cil. Se perturban relaciones &iacute;ntimas y cotidianas. Tambi&eacute;n muchas de nosotras somos c&oacute;mplices de algunas de las cosas contra las que luchamos. Dependemos de los hombres cuyos abusos de poder estamos tratando de identificar. Y, al poner en peligro el poder de esos hombres, nos ponemos en peligro a nosotras mismas y nuestra propia estabilidad familiar, emocional, econ&oacute;mica, sobre todo si somos econ&oacute;micamente dependientes. Estamos conectadas emocionalmente con los hombres a los que miramos con ojo cr&iacute;tico respecto a c&oacute;mo usan su poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que esto dificulta la incorporaci&oacute;n de m&aacute;s mujeres a la lucha por la igualdad? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Estas din&aacute;micas hacen que el proceso de lucha contra la inequidad de g&eacute;nero sea precaria, de forma diaria e &iacute;ntima. Conseguir que una gran cantidad de mujeres est&eacute;n dispuestas a salir a la calle, dispuestas a impulsar cambios legales y en las actitudes culturales es muy raro, pues implica que est&eacute;n dispuestas a explorar sus relaciones personales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una idea muy llamativa de su libro es que algunas mujeres no est&aacute;n interesadas en desmantelar el patriarcado porque se benefician de &eacute;l. Lo llamas &ldquo;poder por proximidad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos muchas mujeres blancas que votan por ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas conservadoras, xen&oacute;fobas, patriarcales y, con frecuencia, racistas lo hacen en parte en pro de sus intereses. Como mujeres blancas, disfrutan de los beneficios del supremacismo blanco. Votan para defender el patriarcado porque creen que ser&aacute;n protegidas por &eacute;l. Y hasta cierto punto, se est&aacute;n beneficiando del poder por proximidad, por su cercan&iacute;a a hombres poderosos. Es un mito que el patriarcado proteger&aacute; a esas mujeres, especialmente si lo desaf&iacute;an de alguna manera o si ejercen su personalidad plenamente. Hillary Clinton es un ejemplo de alguien que logr&oacute; maniobrar hasta convertirse en poderosa en el sistema de poder patriarcal y blanco. Lo que vimos con su derrota es que incluso una mujer poderosa en el sistema, perdi&oacute; contra &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la pol&iacute;tica, a menudo la ira se percibe como una virtud en los hombres y un defecto en las mujeres. &iquest;Por qu&eacute;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los hombres son vistos como criaturas fundamentalmente racionales y las mujeres como irracionales. Es una distinci&oacute;n injusta y que no refleja la realidad, pero es la configuraci&oacute;n de nuestra imaginaci&oacute;n cultural. En los hombres, la ira se entiende de inmediato como algo que afianza su racionalidad: es una se&ntilde;al de pasi&oacute;n, compromiso, impulso, fuerza, voluntad de luchar por sus ideas. Partiendo de un punto en el que las mujeres son percibidas como irracionales, su ira solo sirve para confirmar que est&aacute;n alejadas de la racionalidad: son emocionales, explosivas, hist&eacute;ricas, infantiles&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n existen mensajes en el seno de la familia y la pareja que codifican la ira femenina como algo indeseable. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay lugares donde el temperamento femenino es sexualizado, donde se relaciona con el valor est&eacute;tico o sexual de la mujer. Pero eso no es lo mismo que tom&aacute;rselo en serio como disidencia pol&iacute;tica o reivindicaci&oacute;n de una mayor igualdad social, pol&iacute;tica y sexual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro reivindica el poder del enfado femenino y su papel en la historia de los cambios sociales y pol&iacute;ticos. &iquest;Qu&eacute; le inspir&oacute; a escribir sobre esta historia paralela? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue tras las elecciones de 2016. Estaba paseando con mi marido y le dije: 'Estoy tan enfadada que no puedo pensar con claridad'. Mi marido respondi&oacute;: '&iquest;Por qu&eacute; no escribes sobre la ira?' Me impresion&oacute;. Por supuesto, le dije que la ira es una fuerza obstructora que no permit&iacute;a pensar con claridad. Pero me permit&iacute; examinar la ira, no solo la la m&iacute;a, sino la de otras mujeres. De repente, en lugar de algo que nubla el pensamiento racional, entiendes el enfado como una fuerza clarificadora que te ayuda a comprender la injusticia. Es una respuesta humana perfectamente racional, razonable, v&aacute;lida ante la desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha advertido varias veces de que habr&aacute; una respuesta violenta contra movimientos feministas como #MeToo. &iquest;Qu&eacute; forma cree que tomar&aacute;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de Donald Trump como presidente es esa reacci&oacute;n. Tambi&eacute;n lo es el auge de la derecha antiinmigrante, xen&oacute;foba y nacionalista, no s&oacute;lo en EEUU, sino en todo el mundo. Es la reacci&oacute;n a la integraci&oacute;n y al desaf&iacute;o al sistema de castas racial y de g&eacute;nero que tuvo lugar en la &uacute;ltima parte del siglo XX. Creo es que esta reacci&oacute;n no va a tomar una sola forma. Estamos nadando en ella todo el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ve en peligro el derecho al aborto en EEUU? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Algo de lo que no hablamos lo suficiente en EEUU es de que el aborto ya es en parte inaccesible e ilegal gracias a las restricciones estatales que la extrema derecha ha impulsado durante a&ntilde;os. Roe v. Wade (la sentencia de la Corte Suprema de EEUU que despenaliz&oacute; el aborto en 1973) est&aacute; en peligro, como muchas de las victorias que se obtuvieron durante los a&ntilde;os 60 y 70.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante la presentaci&oacute;n de su libro, vi a muchas chicas j&oacute;venes pidi&eacute;ndole consejo sobre c&oacute;mo lidiar con sus sentimientos de ira contra la desigualdad de g&eacute;nero. &iquest;Qu&eacute; les dir&iacute;a hoy a las espa&ntilde;olas que se est&aacute;n preparando para la huelga? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro no es una gu&iacute;a sobre c&oacute;mo expresar la ira, porque soy consciente de que si la expresas puede haber un castigo. Vivimos en un mundo que no deja espacio ni respeta el disenso o la furia de las mujeres. Una raz&oacute;n por la cual la ira de las mujeres se desalienta es que, si comenzaran a hablar entre s&iacute; sobre lo que las enfada, podr&iacute;an organizarse para cambiar las cosas. Lo primero es mirar alrededor y ver este patr&oacute;n que nos rodea. Y luego comenzar a escuchar a otras personas marginalizadas que est&aacute;n reprimiendo su propia frustraci&oacute;n. Formar conexiones, escuchar y tomar en serio la ira de los dem&aacute;s es la &uacute;nica manera en que podemos cambiar el sistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/protestar-patriarcado-significa-identificar-opresores_128_1664704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2019 20:56:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef650ff7-f52a-4e4c-a302-1f095ef8574c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6544542" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef650ff7-f52a-4e4c-a302-1f095ef8574c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6544542" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Protestar contra el patriarcado significa identificar como opresores a quienes a menudo son nuestras parejas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef650ff7-f52a-4e4c-a302-1f095ef8574c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Huelga feminista,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joseph Stiglitz: "No podemos confiar en el sector financiero, si no lo regulamos, engañarán, se aprovecharán de la gente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/joseph-stiglitz-financiero-regulamos-aprovecharan_1_2976791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2beed1-ff64-4764-9a86-9ecd6ff8475d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joseph Stiglitz: &quot;No podemos confiar en el sector financiero, si no lo regulamos, engañarán, se aprovecharán de la gente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Podemos tiene un entendimiento de por qué las cosas han salido mal y un compromiso para tratar de mejorarlas, a diferencia de lo que se llama el populismo de derechas, que utiliza el descontento para crear regímenes autoritarios o para enriquecerse"</p><p class="subtitle">"Cuando la gente está peor de lo que estaba hace diez años, decirle que están recuperados es un disparate"</p><p class="subtitle">Los directivos: "Tienen que ser responsables financieramente. Si te portas mal, tus bonificaciones se recortan.Esto podría implicar, además, penas de cárcel"</p><p class="subtitle">Trump: "¿Qué hará falta para que sus partidarios se convenzan de que se han enamorado de alguien que no es la persona que creen que es?"</p><p class="subtitle">"Puede que sea necesario dejar el euro para salvar a Europa"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Entrevista al premio Nobel de econom&iacute;a publicada en '2034: El reto de imaginar el futuro', n&uacute;mero 17 de la revista de eldiario.es. <a href="http://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Joseph Stiglitz (Gary, Indiana, 1943) abandon&oacute; su carrera en f&iacute;sica para dedicarse a la econom&iacute;a. Su tesis ya trataba sobre la desigualdad y, tras toda una carrera dedicada a la econom&iacute;a (un Nobel incluido en 2001), la brecha entre pobres y ricos todav&iacute;a no parece ofrecerle tregua. Fue consejero de Bill Clinton durante su presidencia y economista jefe del Banco Mundial hasta el a&ntilde;o 2000. Tras a&ntilde;os predicando contra los excesos del Fondo Monetario Internacional y la desregularizaci&oacute;n del sector financiero, como una Casandra de la ciencia econ&oacute;mica en un mundo dominado por las tesis neoliberales, la crisis financiera le dio buena parte de raz&oacute;n. Desde su despacho en la Universidad de Columbia, recibe a eldiario.es para hablar de los nuevos movimientos de oposici&oacute;n a la globalizaci&oacute;n, la regularizaci&oacute;n de Silicon Valley, el futuro del euro, la irrupci&oacute;n de Trump, la lucha contra el cambio clim&aacute;tico y un sector financiero al que, seg&uacute;n advierte, debemos seguir vigilando de cerca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace 15 a&ntilde;os escribi&oacute; &lsquo;El malestar de la globalizaci&oacute;n</strong><strong>&rsquo;. Hoy estamos presenciando nuevas olas de descontento: desde el Brexit hasta la victoria de Donald Trump pasando por el auge de los populismos nacionalistas en Europa. &iquest;Se ha convertido el statu quo econ&oacute;mico en una fuente de resultados&nbsp;pol&iacute;ticos</strong><strong>&nbsp;inesperados cada vez m&aacute;s frecuentes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n por la que los problemas del malestar con la globalizaci&oacute;n se han extendido del Sur hacia al Norte es que los acuerdos comerciales se realizaron realmente en funci&oacute;n de los intereses corporativos, as&iacute; que acabas teniendo perdedores tanto en el Norte como en el Sur. &iquest;Y qui&eacute;nes fueron los ganadores? Las corporaciones. Ganaron porque bajaron los sueldos en el Norte y consiguieron sueldos m&aacute;s baratos en el Sur. Lograron todas la ganancias y, al debilitar el poder negociador de los trabajadores, les robaron dinero, ya sea en el Norte o en el Sur.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo espera que sus cr&iacute;ticas a la globalizaci&oacute;n evolucionen en el futuro? &iquest;Cu&aacute;les&nbsp;ser&aacute;n las nuevas fuentes del malestar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya est&aacute; incluso afectando a algunas corporaciones, porque algunas ganan y otras pierden. Pero en este caso tengo menos simpat&iacute;a. Mi nuevo libro, que va a salir ahora, se llama &lsquo;El malestar de la globalizaci&oacute;n revisitado, con el subt&iacute;tulo: Antiglobalizaci&oacute;n en la era de Trump&rsquo;, se centra en c&oacute;mo estamos viendo los viejos descontentos en los pa&iacute;ses en desarrollo m&aacute;s los nuevos descontentos en los pa&iacute;ses desarrollados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Me puede adelantar algo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;sicamente, el rompecabezas es: &iquest;c&oacute;mo es posible que la globalizaci&oacute;n sea mala para los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo y mala tambi&eacute;n para los pa&iacute;ses desarrollados? Y la respuesta es: porque la definieron las corporaciones para ellas mismas. Trump dice que los acuerdos comerciales como Nafta son los peores de todos los tiempos y que desfavorecen a Estados Unidos. &iquest;C&oacute;mo pueden perjudicar a Estados Unidos y tambi&eacute;n a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo? Y: &iquest;Es posible que perjudiquen a Estados Unidos cuando fue Estados Unidos quien los dict&oacute;? Mi respuesta es no, no es posible. Conseguimos lo que quer&iacute;amos, pero era lo que las corporaciones quer&iacute;an, no lo que los trabajadores estadounidenses quer&iacute;an. Y Trump no lo arreglar&aacute; porque representa a la plutocracia, a las corporaciones ricas. No est&aacute; interesado en los trabajadores excepto para obtener votos. Si estuviera interesado en su bienestar, no habr&iacute;a propuesto un programa de seguro de salud que dejar&iacute;a a 20 millones de personas sin seguro m&eacute;dico. No estar&iacute;a proponiendo una reforma tributaria que dar&iacute;a todo el dinero a los m&aacute;s ricos. No est&aacute; interesado en los trabajadores, excepto en la medida en que puede persuadirlos para que voten por &eacute;l y darle m&aacute;s dinero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los movimientos de oposici&oacute;n</strong><strong>&nbsp;son de naturaleza ideol&oacute;gica muy diversa, pero algunas voces los consideran el mismo tipo de respuesta contra las &eacute;lites. &iquest;Es correcto equiparar a Podemos con Trump?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son totalmente diferentes. El problema es que Trump est&aacute; explotando este malestar. Y creo que Podemos tiene un entendimiento bastante sofisticado de por qu&eacute; las cosas han salido mal y un compromiso para tratar de mejorarlas, a diferencia de lo que a menudo se llama el populismo de derechas, que utiliza el descontento para crear reg&iacute;menes autoritarios o para enriquecerse. Est&aacute; muy claro que Trump realmente no est&aacute; preocupado por los estadounidenses comunes. Lo que ha hecho bien es persuadirlos de que se preocupa por ellos, de una forma deshonesta. Pero fue a esos lugares tan pobres, Kentucky y dem&aacute;s, a los que Hillary ni siquiera fue, y dijo: &lsquo;Me preocupo por vosotros&rsquo;. Pero era todo una farsa, porque ahora va y dice: &lsquo;Voy a quitaros el seguro sanitario y voy a hacer que est&eacute;is peor&rsquo;. As&iacute; que la pregunta ahora es: &iquest;se despertar&aacute;n los estadounidenses o responder&aacute;n al mensaje emocional, incluso cuando [Trump] les est&aacute; robando? Y muchos dem&oacute;cratas est&aacute;n empezando a preocuparse porque, por malo que sea para esta gente, lo quieren (risas). Puede mentir, y no les molesta. &iquest;Qu&eacute; har&aacute; falta para que sus partidarios se convenzan de que se han enamorado de alguien que no es la persona que creen que es?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha criticado que los acuerdos comerciales internacionales se firmen con est&aacute;ndares</strong><strong>&nbsp;democr&aacute;ticos tan bajos y con tan poca transparencia. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a una mejor manera de articularlos en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una mejor manera de llegar a acuerdos es obviamente que haya una mayor participaci&oacute;n en la toma de decisiones: que trabajadores, ecologistas y otras personas con intereses en la sociedad participen en la negociaci&oacute;n, en fijar los t&eacute;rminos de referencia. Las disputas inversionista-Estado [cl&aacute;usulas que permiten a compa&ntilde;&iacute;as privadas pedir compensaciones si un pa&iacute;s regula en contra de sus intereses] ilustran esto. Hay que tener principios claros y decir: 'mira, no tienes derecho a demandar por una regulaci&oacute;n, eso depende del pa&iacute;s. Solo puedes demandar por discriminaci&oacute;n&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podemos asegurar un futuro en el que los intereses econ&oacute;micos privados no pongan en compromiso la democracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la plena liberalizaci&oacute;n del mercado de capitales es particularmente peligrosa, especialmente para los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, porque el capital entrando y saliendo a corto plazo es lo que m&aacute;s compromete a la democracia. En el caso de un pa&iacute;s como Brasil, cuando a Wall Street no le gusta un candidato sacan su dinero, el tipo de cambio baja, la gente entra en p&aacute;nico... puede tener un efecto muy grande en el papel de los mercados financieros en la pol&iacute;tica. Para m&iacute; eso es al menos una pieza importante. En Estados Unidos el principal tema son las contribuciones a las campa&ntilde;as. El dinero est&aacute; influyendo muy directamente en nuestra pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto puede crecer la brecha entre los pobres y los ricos sin que haya conflictos sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la sensaci&oacute;n de que cuando hay m&aacute;s desigualdad, puede haber m&aacute;s conflicto, pero tambi&eacute;n sabemos que las cosas son m&aacute;s complicadas. Hay personas que dicen que, de hecho, el conflicto no se produce cuando las cosas est&aacute;n mal de verdad, sino cuando est&aacute;n mejorando, pero no mejoran lo suficientemente deprisa; cuando se le da a la gente la sensaci&oacute;n de que las cosas podr&iacute;an ir mejor, sus aspiraciones cambian, pero se decepcionan. Eso puede dar lugar a problemas. Muchos de estos estudios se hicieron en el pasado y hoy es muy diferente. La gente puede ver lo que est&aacute; pasando en el resto del mundo mucho m&aacute;s f&aacute;cilmente y su sentido de lo que es posible es diferente. Ahora todo el mundo ve y se pregunta: &lsquo;&iquest;por qu&eacute; est&aacute;n viviendo mejor que yo?&rsquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49c1d9a2-ed4a-4849-a936-45e92ce4b3a2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49c1d9a2-ed4a-4849-a936-45e92ce4b3a2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49c1d9a2-ed4a-4849-a936-45e92ce4b3a2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49c1d9a2-ed4a-4849-a936-45e92ce4b3a2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49c1d9a2-ed4a-4849-a936-45e92ce4b3a2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49c1d9a2-ed4a-4849-a936-45e92ce4b3a2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/49c1d9a2-ed4a-4849-a936-45e92ce4b3a2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El mensaje que estamos recibiendo en Europa o en Espa&ntilde;a es que la econom&iacute;a se ha recuperado, aunque las mejoras pueden ser imperceptibles en el d&iacute;a a d&iacute;a de las personas normales. &iquest;C&oacute;mo podr&aacute; defenderse la ciudadan&iacute;a de un gobierno que le dice que est&aacute; bien cuando en realidad no lo est&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es muy peligroso que los pol&iacute;ticos digan cosas que son inconsistentes con la percepci&oacute;n de la gente, porque eso conduce a la desconfianza en el gobierno y en las &eacute;lites. Obama dijo que nos hab&iacute;amos recuperado en 2009, en 2010, en 2011, cuando el 91% de todas las ganancias fueron al 1% [m&aacute;s rico] y el 99% no se recuper&oacute;. El efecto que eso tuvo fue un aumento de la desconfianza en el gobierno. Y contribuy&oacute;, creo yo, al triunfo de Trump. Dio la sensaci&oacute;n de que el gobierno estaba mintiendo, porque la gente sab&iacute;a que no estaba mejor y a&uacute;n as&iacute; se estaba diciendo que la recesi&oacute;n hab&iacute;a terminado. Es extraordinariamente peligroso que los l&iacute;deres pol&iacute;ticos tergiversen lo que est&aacute; sucediendo en las vidas de individuos ordinarios. En el caso de lo que est&aacute; sucediendo en Espa&ntilde;a y en Europa la pregunta es: &iquest;Est&aacute;s en el punto en el que estabas? Y la respuesta es no. Cuando el desempleo de los j&oacute;venes es del 40%, claramente hay grandes grupos de la poblaci&oacute;n que no lo est&aacute;n pasando bien. Cuando la gente est&aacute; peor de lo que estaba hace diez a&ntilde;os, decirle que est&aacute;n recuperados es un disparate.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La tecnolog&iacute;a, la robotizaci&oacute;n, biotecnolog&iacute;a... todos estos campos contienen una promesa de desarrollo econ&oacute;mico y progreso democr&aacute;tico.</strong><strong>&nbsp;&iquest;C&oacute;mo se distribuir&aacute; esta nueva riqueza en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre existe este tema de c&oacute;mo distribuir los beneficios de la globalizaci&oacute;n, de los avances tecnol&oacute;gicos. El principio general dice que, si la sociedad es m&aacute;s rica, todo el mundo podr&iacute;a estar mejor. Pero depende de la naturaleza del cambio tecnol&oacute;gico. Si es lo que llamamos innovaci&oacute;n de ahorro de trabajo, entonces se reduce la demanda de mano de obra y los trabajadores pueden estar peor. Creo que es imperativo en este contexto que tengamos pol&iacute;ticas gubernamentales activas involucradas en la redistribuci&oacute;n y que nos aseguremos de que, a medida que nos hacemos m&aacute;s ricos, los beneficios se comparten, al menos en parte, entre todos los grupos de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mientras hablamos, hay industrias que se est&aacute;n transformando de forma irreversible en Silicon Valley. &iquest;Estamos prestando suficiente atenci&oacute;n a este nuevo centro de poder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucho de lo que est&aacute; pasando tiene que ver con cambios en industria de la publicidad o en una nueva industria de redes sociales. &iquest;Es tan importante? Es interesante, pero eso no es tan fundamental como otros aspectos de c&oacute;mo vivimos. Hay que tener cuidado de no comprarle el bombo publicitario a Silicon Valley. Han exagerado su disrupci&oacute;n. Han transformado los taxis, pero parte de lo que est&aacute;n haciendo es arbitraje regulatorio [pr&aacute;ctica mediante la cual las empresas capitalizan las lagunas legales para eludir regulaci&oacute;n desfavorable]. Airbnb ha transformado el mercado de los hoteles, pero probablemente es porque evita pagar impuestos. Si lo regulamos adecuadamente, con impuestos, no creo que vaya a ser tan rompedor. Las ventajas de Airbnb ser&iacute;an m&aacute;s peque&ntilde;as una vez pagaran impuestos y estuvieran regulados. La gente probablemente preferir&iacute;a ir a un hotel regular que a un Airbnb, aunque todav&iacute;a ser&iacute;a una industria activa. Esas son dos industrias relativamente peque&ntilde;as hasta ahora. A largo plazo habr&aacute; grandes problemas con la inteligencia artificial y c&oacute;mo la manejamos. Se trata de un problema mayor que se remonta a la cuesti&oacute;n de las innovaciones de ahorro de mano de obra, que reducen la demanda y, por lo tanto, bajan los salarios. Si nuestra econom&iacute;a es m&aacute;s rica, podemos imponer impuestos que hagan que estemos todos mejor. Estos son temas m&aacute;s pol&iacute;ticos que econ&oacute;micos. La pregunta es: &iquest;c&oacute;mo podemos asegurarnos de que los frutos de estos avances se compartan equitativamente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la l&oacute;gica de Trump, la lucha contra el cambio clim&aacute;tico es incompatible con un buen desempe&ntilde;o econ&oacute;mico.</strong><strong>&nbsp;&iquest;Cu&aacute;l es el argumento econ&oacute;mico para reducir las emisiones de carbono?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Trump no sabe nada de econom&iacute;a, siempre ha hecho dinero con pr&aacute;cticas comerciales turbias, es el prototipo de la b&uacute;squeda de renta, de una persona que gana dinero aprovech&aacute;ndose de otras. No es un creador de riqueza, es un destructor de riqueza. No tiene autoridad para hablar de nada. Abordar el cambio clim&aacute;tico crear&iacute;a una econom&iacute;a m&aacute;s fuerte. Por ejemplo, Trump habla de la industria del carb&oacute;n, pero se est&aacute;n creando m&aacute;s trabajos en los paneles solares que en el carb&oacute;n. De hecho, hay m&aacute;s instaladores de paneles solares que mineros de carb&oacute;n. Trump vive en el pasado. No s&eacute; si no piensa muy profundamente, si mira las estad&iacute;sticas, si realmente ha pensado en ello, pero realmente creo que podemos tener una econom&iacute;a m&aacute;s fuerte tratando m&aacute;s efectivamente con el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los flujos de inmigraci&oacute;n podr&iacute;an ser la soluci&oacute;n a las amenazas demogr&aacute;ficas que enfrentan los pa&iacute;ses occidentales: tasas bajas de fecundidad, envejecimiento de la poblaci&oacute;n, preferencias en el empleo. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a esta narrativa ganar fuerza en el momento antiinmigrante de Trump en EEUU y el de los refugiados en la UE?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Occidente y el Norte tenemos que ver como nuestra responsabilidad parte de la migraci&oacute;n. Hemos sido el principal contribuyente al calentamiento global y el calentamiento global est&aacute; contribuyendo a la desertificaci&oacute;n en el Sahel y creando una gran cantidad de refugiados econ&oacute;micos que, combinado con nuestros subsidios al algod&oacute;n, est&aacute;n deprimiendo el nivel de su vida y da&ntilde;&aacute;ndolos. Hemos tenido un efecto muy negativo en muchas poblaciones, as&iacute; que tenemos la responsabilidad moral de ayudarles a resolver el problema que contribuimos a crear. Desde la perspectiva estadounidense, somos una sociedad que fue creada por los inmigrantes. Me parece intolerable decir que los inmigrantes son un problema, estamos donde estamos por los inmigrantes. La ret&oacute;rica anti-inmigrante es muy peculiar, porque Trump no estar&iacute;a aqu&iacute; si su familia no hubiera emigrado. Las &uacute;nicas personas que tienen legitimidad para quejarse son los indios americanos a quienes los inmigrantes da&ntilde;aron, y a quienes se les rob&oacute; su tierra. Pero eso no es de lo que Trump est&aacute; hablando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; medidas cree que podr&iacute;an ser lo suficientemente disuasivas para evitar que los bancos y el sector financiero vuelvan a causar el da&ntilde;o que ya hemos vivido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero, debemos saber que no podemos confiar en ellos, que enga&ntilde;ar&aacute;n, que se aprovechar&aacute;n de la gente. La idea de que pueden autorregularse es absurda, es un ox&iacute;moron. Tiene que haber regulaciones. Y tenemos que supervisarlos con mucho cuidado. Segundo, no es lo mismo responsabilizar a los individuos que a las corporaciones. Los bancos tuvieron que pagar decenas de miles de millones de d&oacute;lares, pero los directores ejecutivos se marcharon con su dinero en efectivo. Y no son las corporaciones las que hacen las cosas, son los individuos. Nuestro nivel de rendici&oacute;n de cuentas se ha reducido. Tercero, [los CEOs] necesitan ser responsables financieramente. Si te portas mal, tus bonificaciones se recortan y tu salario debe ser provisional. Si te portas mal, pagas. Esto podr&iacute;a implicar m&aacute;s que responsabilidad financiera, prisi&oacute;n tambi&eacute;n. Son cr&iacute;menes de cuello blanco: estaban robando dinero a otras personas de una forma u otra y no hemos hecho lo suficiente. Llegamos muy lejos en la eliminaci&oacute;n de la responsabilidad individual y tenemos que traerla de vuelta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El neoliberalismo o el &ldquo;fundamentalismo del libre mercado&rdquo;, como usted le ha llamado, ha dominado las instituciones econ&oacute;micas internacionales desde hace d&eacute;cadas, pero ha fallado a los ciudadanos y ha costado a la sociedad mucho dolor. Como ideolog&iacute;a econ&oacute;mica, sin embargo, sigue siendo dominante. &iquest;Por qu&eacute; y hasta cu&aacute;ndo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una ideolog&iacute;a que sirve a ciertos intereses que son muy influyentes. Tienes a personas de la comunidad financiera articulando una visi&oacute;n de la econom&iacute;a, tal y como la ven. Una parte de ella es ignorante, otra es interesada y otra est&aacute; cegada por un problema de percepci&oacute;n: a ellos les va bien con el neoliberalismo y, por lo tanto, a todo el mundo le va bien. Creo que est&aacute;n empezando a entender que no es tan genial. Estoy esperanzado de que muchas personas del 1% est&aacute;n genuinamente preocupadas, est&aacute;n diciendo: &lsquo;El sistema est&aacute; roto, y tenemos que arreglarlo&rsquo;. Mi verdadera preocupaci&oacute;n es c&oacute;mo la gente llega a entender qu&eacute; no est&aacute; funcionando bien. Est&aacute; la historia de Trump, incipiente, una especie de populismo neoliberal: plut&oacute;cratas tratando de aprovechar los fracasos para poder hacer a&uacute;n m&aacute;s dinero. Cuentan una historia sobre los extranjeros, sobre haber sido robados... y ha enga&ntilde;ado a un gran n&uacute;mero de estadounidenses. Y lo mismo en Europa: Le Pen en Francia o muchas personas en Espa&ntilde;a que creen que la austeridad ha funcionado y que la econom&iacute;a se est&aacute; recuperando. Pero tengo que ser optimista: la democracia funcionar&aacute;, la mayor&iacute;a de la gente entender&aacute; que este tipo de populismo trumpista no funciona,&nbsp; que la austeridad no est&aacute; funcionando y tendr&aacute;n una mente m&aacute;s abierta hacia pol&iacute;ticas que puedan funcionar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tambi&eacute;n en la Eurozona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Europa hay un aspecto que lo dificulta y es que las manos de los pa&iacute;ses europeos que son parte del euro est&aacute;n atadas por &eacute;l. Y el resultado es que te encuentras a los partidos de centroizquierda proeuropeos defendiendo el euro. Pero domina Alemania y su austeridad. Esto ha debilitado al centroizquierda, que ser&iacute;a la fuente de cr&iacute;tica natural a este tipo de populismo neoliberal. Es un gran problema para Europa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted ha defendido que la salida del euro podr&iacute;a tener sentido para algunos pa&iacute;ses, a modo de &ldquo;divorcio amigable&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;an irse, pero creo que ser&iacute;a mejor si consiguieran que Europa se reformara. Por ahora, Alemania ha demostrado una reticencia notable a hacer reformas, pero tal vez diga: &lsquo;Si seguimos esta direcci&oacute;n, vamos a desmoronarnos, vamos a estancarnos, vamos a tener movimientos populistas trumpistas, es demasiado peligroso para el futuro&rsquo;. Se trata de un juicio pol&iacute;tico sobre si Alemania podr&aacute; ser persuadida por el peligro real de la prolongaci&oacute;n de su pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; estamos tan apegados al Euro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entiendo el caso de Grecia y tambi&eacute;n el de Espa&ntilde;a. Son pa&iacute;ses que estaban en la periferia, que tuvieron gobiernos fascistas, as&iacute; que quieren estar atados al proyecto europeo y han malinterpretado el euro: en vez de verlo como un medio para un fin, lo han visto como un fin en s&iacute; mismo. Yo dir&iacute;a: puede que sea necesario dejar el euro para salvar Europa. Han confundido estos trozos de papel con la identidad europea. Y no termino de entender por qu&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/joseph-stiglitz-financiero-regulamos-aprovecharan_1_2976791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Dec 2017 17:28:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0a2beed1-ff64-4764-9a86-9ecd6ff8475d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9757702" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0a2beed1-ff64-4764-9a86-9ecd6ff8475d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9757702" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Joseph Stiglitz: "No podemos confiar en el sector financiero, si no lo regulamos, engañarán, se aprovecharán de la gente"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0a2beed1-ff64-4764-9a86-9ecd6ff8475d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miedo y asco a los millennials]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedo-asco-millennials_129_3341991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando necesitamos seducir a las personas que han perdido el interés en los medios o que consideran prescindible nuestro trabajo, nos permitimos el lujo de ridiculizarlas</p></div><p class="article-text">
        Uno de los g&eacute;neros predilectos del periodismo actual es <a href="http://fusion.kinja.com/a-trend-story-about-millennials-by-the-new-york-times-1793855751" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la anatom&iacute;a del millennial</a><em>.</em> Son <a href="http://www.abc.es/20121103/sociedad/abci-millennials-generacion-201211021603.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">textos arrogantes y antip&aacute;ticos</a>. Los reconocer&aacute;s por su falta de matices y porque invariablemente los retratan como una tribu de YouTubers caprichosos y zombies incapaces de levantar la vista de un smartphone de &uacute;ltima generaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <div class="gif__wrapper gif__wrapper--halign">
                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3a1aa315-6fdd-40c6-97d7-ab9c5a4cace2_16-9-aspect-ratio_default_0.gif"
                    alt=""
                >
            </div>

            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Frente a esa visi&oacute;n monol&iacute;tica, hay expertos que ya cuestionan que <em>millennial,</em> t&eacute;rmino que se emplea para referirse a la generaci&oacute;n nacida entre los a&ntilde;os 1982 y 2000,&nbsp;<a href="http://verne.elpais.com/verne/2016/05/03/articulo/1462284105_813192.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sea una noci&oacute;n sociol&oacute;gica y demogr&aacute;fica</a> acertada. Se trata, dicen, de una etiqueta demasiado gen&eacute;rica para <a href="https://www.census.gov/newsroom/press-releases/2015/cb15-113.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las generaciones m&aacute;s diversas de la historia</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aad7a9be-e857-4998-bbac-a8dacbe49861_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aad7a9be-e857-4998-bbac-a8dacbe49861_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aad7a9be-e857-4998-bbac-a8dacbe49861_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aad7a9be-e857-4998-bbac-a8dacbe49861_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aad7a9be-e857-4998-bbac-a8dacbe49861_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aad7a9be-e857-4998-bbac-a8dacbe49861_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/aad7a9be-e857-4998-bbac-a8dacbe49861_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para otros, la palabra <em>millennial</em> alude m&aacute;s a una mentalidad que a una generaci&oacute;n. Philippe Von Borries, el CEO del medio de tendencias para mujeres <a href="http://www.refinery29.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refinery29</a>, dice que esta &ldquo;ideolog&iacute;a&rdquo; se basa en tres pilares: individualismo, conectividad global y prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Individualismo, porque reivindicamos nuestra singularidad. Conectividad, porque lo hacemos en conexi&oacute;n con otros y con mejores herramientas que nunca. Prop&oacute;sito, porque aunque individuos, queremos formar parte de algo m&aacute;s grande, ya sea un movimiento social como #BlackLivesMatter o la tribu de los <em>Beliebers.</em>
    </p><p class="article-text">
        Personalmente, me llama la atenci&oacute;n el contraste entre los matices de este planteamiento y&nbsp;<a href="http://www.elmundo.es/papel/todologia/2016/02/07/56b48121e2704e97208b456c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el desprecio</a> y el avinagramiento desde el que muchos medios de comunicaci&oacute;n retratan lo <em>millennial,</em> signifique lo que signifique la palabra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <div class="gif__wrapper gif__wrapper--halign">
                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/20a777cc-fbfa-41fe-a7e7-0cc63f2f35f1_16-9-aspect-ratio_default_0.gif"
                    alt=""
                >
            </div>

            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">El sentimiento es&nbsp;mutuo</h3><p class="article-text">
        Mientras otros sectores de consumo como la m&uacute;sica y la televisi&oacute;n han encontrado alternativas por las que los <em>millennials</em> estamos dispuestos a pagar (Spotify, Netflix, HBO), los medios todav&iacute;a no hemos encontrado el formato rentable que les/nos seduzca.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva a la siguiente paradoja: en un momento en el que necesitamos seducir a personas que han perdido el inter&eacute;s en los medios o que consideran prescindible nuestro trabajo, nos permitimos el lujo de ridiculizar sus formas expresi&oacute;n, banalizar su cultura o a criticar de forma condescendiente sus intereses e inquietudes, que consideramos de una pureza moral inferior.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, codiciamos a esa audiencia de consumidores que&nbsp;<a href="http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/04/25/millennials-overtake-baby-boomers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya sobrepasa a los babyboomers</a> en n&uacute;mero. As&iacute;, probamos Snapchat, Kik o cualquier red social y/o plataforma de distribuci&oacute;n que nos permita &ldquo;conectar&rdquo; con los j&oacute;venes <em>millennials.</em>
    </p><h3 class="article-text">El poder de los&nbsp;nichos</h3><p class="article-text">
        Existe una alternativa. Pasa por tratar de comprender el poder que internet nos dado para construir nuevas identidades y comunidades de intereses. Muchas de ellas trascienden par&aacute;metros tradicionales (el g&eacute;nero, la raza, la nacionalidad) o las &aacute;reas de inter&eacute;s cl&aacute;sicas (pol&iacute;tica, deportes, econom&iacute;a) que muchos medios todav&iacute;a conservamos.
    </p><p class="article-text">
        Es la nueva realidad que han asumido y que tan bien explotan Refinery29, Buzzfeed o Verne en Espa&ntilde;a: la del <a href="http://fortune.com/2016/01/19/buzzfeed-tasty-proper-tasty/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">servicio a los nichos</a>. La paternidad, los YouTubers y los Snapchatters, los cachorros, los due&ntilde;os de <a href="https://www.buzzfeed.com/katherinefiorillo/snailed-it-take-two?utm_term=.juDbOAv8Xe#.su90wqo2eL" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caracoles</a>-mascota, los robots, los fans del maquillaje coreano, los derechos reproductivos, los pretzels, las identidades raciales, los brownies de chocolate, los hombres adultos que idolatran My Little Pony, el feminismo, Minecraft, los memes de Joe Biden comiendo un s&aacute;ndwiches&hellip; Da igual.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la corriente de inter&eacute;s se desplaza hacia una nueva obsesi&oacute;n, ellos son los primeros en fluir con la conversaci&oacute;n. Es natural: en muchos casos, son un miembro m&aacute;s del ecosistema. Y por el camino, se han ganado ser relevantes, incluso necesarios, para las comunidades a las que sirven.
    </p><h3 class="article-text">Do it, try&nbsp;it</h3><p class="article-text">
        Desconozco si los miembros de esta nueva psique global <em>millennial</em> nos interesamos m&aacute;s por los fen&oacute;menos concretos que por los grandes temas de anta&ntilde;o. Lo que s&iacute; s&eacute; es que la fragmentaci&oacute;n en el acceso del contenido ha dejado obsoletos muchos de los antiguos h&aacute;bitos y estructuras medi&aacute;ticos, como las secciones convencionales o la necesidad de cubrir todo lo que pasa. Que me interesen los robots no significa que me importen todas las noticias de tecnolog&iacute;a ni nunca leer&eacute; un art&iacute;culo sobre un <em>gadget</em> de Apple.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, veo acertada la l&oacute;gica que emplean algunos medios como Quartz, que se han desembarazado de las viejas cajas en las que los periodistas sol&iacute;amos clasificar el contenido y han puesto su energ&iacute;a en cubrir fen&oacute;menos en permanente evoluci&oacute;n. En un mundo cuyos ciclos de inter&eacute;s cada vez cambian m&aacute;s deprisa, mutan con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Desde los medios, nos jugamos mucho en comprender y adaptarnos a las particularidades, los ritmos e intereses de la mentalidad <em>millennial</em> por una simple raz&oacute;n: encarna la cultura digital contempor&aacute;nea. Y si no nos sale, como m&iacute;nimo, podemos empezar por no despreciar a quienes la representan.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2251769_1497284394166"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2251769_1497284394166" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9355/2251769/643/362/0/0/0/100/1/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" height="362" frameborder="0" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo se public&oacute; originalmente <a href="https://medium.com/@mimapamundi/miedo-y-asco-a-los-millennials-1aa9d9050f5f" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Medium</a>, el 7 de junio, antes del pol&eacute;mico art&iacute;culo de Antonio Naval&oacute;n en El Pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedo-asco-millennials_129_3341991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jun 2017 18:28:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Miedo y asco a los millennials]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Millennials]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Delmer Berg, el último brigadista del Batallón Lincoln]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/delmer-berg-brigadista-batallon-lincoln_1_1162228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Berg vive hoy junto a su mujer en la casa que él mismo construyó cerca de Columbia, en Sierra Nevada. / Abraham Lincoln Brigade Archives (ALBA)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estadounidense de 99 años, cruzó los Pirineos a pie en 1938 para unirse al frente republicano de la Guerra Civil</p><p class="subtitle">Había crecido en una "familia de granjeros pobres" y la reforma agraria republicana había despertado su simpatía: "Me gustaba la idea de ayudar a España"</p><p class="subtitle">Unas 40.000 mujeres y hombres de más de 50 países se unieron a las Brigadas Internacionales para combatir el fascismo en Europa</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/directYoutube/9359/BN_4I-2OakI/643/362/50?ap=0&amp;erv=0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" frameborder="0" height="362" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Nadie se lo hab&iacute;a pedido, pero en enero de 1938, a los 22 a&ntilde;os, <a href="http://www.alba-valb.org/volunteers/delmer-berg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Delmer Berg</a> dej&oacute; su casa en California y us&oacute; un pasaporte que dec&iacute;a &ldquo;Not Valid for Travel to Spain&rdquo; para hacer precisamente lo contrario. Cogi&oacute; un autob&uacute;s a Nueva York, un barco a Francia y cruz&oacute; los Pirineos a pie para unirse al frente republicano en la Guerra Civil espa&ntilde;ola. Hoy tiene 99 a&ntilde;os y es el &uacute;ltimo brigadista vivo del Batall&oacute;n Lincoln, la unidad compuesta por combatientes estadounidenses que form&oacute; parte de la XV Brigada Internacional, tambi&eacute;n conocida a veces como Brigada Lincoln.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a un amplio movimiento en el pa&iacute;s y en todo el mundo para ayudar a gente espa&ntilde;ola a combatir el fascismo en Espa&ntilde;a. Poco a poco me convert&iacute; en parte de &eacute;l y se convirti&oacute; en parte de mi vida&rdquo;, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=O66N6i_N5Y4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica Berg a la Abraham Lincoln Brigade Archives</a>, asociaci&oacute;n fundada por los brigadistas a su regreso a EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Berg hab&iacute;a crecido en una &ldquo;familia de granjeros pobres&rdquo; y la reforma agraria republicana hab&iacute;a despertado simpat&iacute;as en &eacute;l. &ldquo;Era un sentimiento muy humano: la idea de que se estaba quitando tierra a los grandes propietarios para d&aacute;rsela a peque&ntilde;os granjeros. Me dije: &iexcl;Yo quiero ayudar a hacer eso!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras transcurr&iacute;a la guerra, Berg trabajaba fregando platos en un hotel de Hollywood. Cuando vio un cartel de la asociaci&oacute;n de los amigos de la Brigada Abraham Lincoln, decidi&oacute; saltarse la restricci&oacute;n de viajar a Espa&ntilde;a que el Gobierno norteamericano hab&iacute;a establecido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/722e6f5d-7e20-4628-b743-dbb8a72991c5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/722e6f5d-7e20-4628-b743-dbb8a72991c5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/722e6f5d-7e20-4628-b743-dbb8a72991c5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/722e6f5d-7e20-4628-b743-dbb8a72991c5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/722e6f5d-7e20-4628-b743-dbb8a72991c5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/722e6f5d-7e20-4628-b743-dbb8a72991c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/722e6f5d-7e20-4628-b743-dbb8a72991c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Su unidad estuvo destinada en una bater&iacute;a antia&eacute;rea en Barcelona, en la defensa de Teruel y en la batalla del Ebro, donde colabor&oacute; en la voladura de uno de los puentes (Berg bromea diciendo que Hemingway no ten&iacute;a ni idea de lo que estaba hablando cuando describi&oacute; la explosi&oacute;n de <em>Por qui&eacute;n doblan las campanas</em>). M&aacute;s tarde fue enviado a Valencia, donde fue herido en un bombardeo de la aviaci&oacute;n italiana.
    </p><p class="article-text">
        El 4 de febrero de 1939, dos meses antes de la derrota republicana y el final de la guerra, regres&oacute; a Estados Unidos. Entre 1936 y 1939, unas 40.000 mujeres y hombres de m&aacute;s de 50 pa&iacute;ses abandonaron sus hogares para formar parte de las Brigadas Internacionales y luchar en una guerra extranjera. La mayor parte lo hizo por motivos ideol&oacute;gicos: defender el gobierno democr&aacute;tico de la Segunda Rep&uacute;blica y frenar la expansi&oacute;n fascista en Europa. Alrededor de 2.800 eran estadounidenses. Un tercio de ellos perdi&oacute; la vida en la contienda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; es el ejemplo m&aacute;ximo de responsabilidad y libertad&rdquo;, dice Marina Garde, actual directora de ALBA, cuya misi&oacute;n es preservar el legado ideol&oacute;gico del Batall&oacute;n Lincoln. &ldquo;Son unos individuos que voluntariamente decidieron viajar a otro continente y poner sus vidas en riesgo por sus ideales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente a causa de esas convicciones la vida de los supervivientes no fue sencilla en Estados Unidos. En la d&eacute;cada de los 50, la filiaci&oacute;n comunista de muchos brigadistas les vali&oacute; el envite de la caza de brujas <em>macartista</em>. &ldquo;Para ellos &eacute;ramos una panda de bastardos&rdquo;, dice Berg. &ldquo;Fueron de un lado para el otro hablando con todo el mundo a quien conoc&iacute;a y con quien trabajaba: estaban buscando a ese &rdquo;hijo de puta&ldquo;, esa &rdquo;rata&ldquo;, &rdquo;traidor&ldquo;... y toda esa mierda, ya sabes, el <em>macartismo</em>.&rdquo; &ldquo;Estaban en la lista negra, perseguidos por el FBI y muchos no pudieron ejercer sus profesiones&rdquo;, a&ntilde;ade Garde.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero desde su California natal Berg sigui&oacute; compaginando su trabajo en la agricultura con la militancia en diversas causas: fue miembro de la Uni&oacute;n de Campesinos, se hizo amigo de la activista agraria Dolores Huerta, se opuso a la Guerra de Vietnam y se convirti&oacute; en el &uacute;nico miembro blanco de la delegaci&oacute;n local de la la primera asociaci&oacute;n en defensa de los derechos civiles de los negros en Am&eacute;rica, la NAACP.
    </p><p class="article-text">
        Berg vive hoy junto a su mujer en la casa que &eacute;l mismo construy&oacute; cerca de Columbia, en Sierra Nevada. Su compromiso pol&iacute;tico sigue intacto y su estado de salud es estable, aunque tiene dificultades para o&iacute;r. Tras la muerte el pasado invierno del brigadista John Hovan en Rhode Island, se convirti&oacute; en el &uacute;ltimo veterano americano vivo de la Guerra Civil espa&ntilde;ola (quedan otros cinco brigadistas internacionales, dos combatientes republicanos y tres franquistas)
    </p><p class="article-text">
        Garde sabe lo que es despedir a un brigadista desde su comienzo en ALBA, que coincidi&oacute; con la muerte de Matti Mattson, uno de los miembros m&aacute;s longevos del batall&oacute;n. Era su primer d&iacute;a y la noticia le sirvi&oacute; para identificar la que sigue siendo la parte m&aacute;s dolorosa de su trabajo: esperar el goteo de llamadas que informan de la desaparici&oacute;n de los supervivientes. Cuando llegue el turno de Berg, ser&aacute; la &uacute;ltima vez que suceda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo lo llevo muy mal&rdquo;, dice Garde. &ldquo;Pero tambi&eacute;n me doy cuenta de que tengo una gran responsabilidad: preservar y mantener vivo este legado que nos han dejado. Las personas se van, los cuerpos ya no est&aacute;n, pero su legado s&iacute; nos queda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota</em>: entrevista a Delmer Berg por Maria Opett y Nelson G. Navarrete
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez, Pablo Guerrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/delmer-berg-brigadista-batallon-lincoln_1_1162228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2015 19:17:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="118642" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="118642" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Delmer Berg, el último brigadista del Batallón Lincoln]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/17e09311-e474-41d3-a4d1-c50cb434440e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Brigadas Internacionales,Memoria Histórica,Segunda República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacer o morir en Brooklyn]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/hacer-morir-brooklyn_1_4407434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1df7eb16-765d-427f-9a49-79146002dd9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fragmento del vídeo Hacer o morir en Brooklyn"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">James "Rocky" Robinson es el líder de un cuerpo de ambulancias independiente y voluntario para suplir la tardanza de los servicios municipales</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas ha estado patrullando un barrio de reputaci&oacute;n complicada y que vio nacer y crecer a raperos como&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=mtiTlMz-n7M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jay-Z</a> o Notorious Big</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/directYoutube/9359/DYBVRhT2kDE/643/362?ap=0&amp;erv=0" allowfullscreen="" scrolling="no" frameborder="0" height="362" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        James &ldquo;Rocky&rdquo; Robinson es un corpulento param&eacute;dico de raza negra de Brooklyn. A sus 74 a&ntilde;os, dice que ha visto casi todas las formas en que una persona puede morir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He visto a gente arrojar a sus beb&eacute;s a un horno. He visto a la gente saltar desde un tejado y aterrizar de cabeza. He visto a un hombre muerto en un contenedor de basura con el pene metido en el ano&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Robinson, al que todos llaman &ldquo;comandante&rdquo;, es el l&iacute;der de Bedford-Stuyvesant Volunteer Ambulance Corps <a href="http://bsvac.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(BSVAC)</a>, un cuerpo de ambulancias independiente compuesto por voluntarios. Desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, ha estado patrullando y atendiendo emergencias en Bed-Stuy, el barrio de reputaci&oacute;n dudosa y mayor&iacute;a afroamericana que vio nacer y crecer a raperos como&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=mtiTlMz-n7M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jay-Z</a> o Notorious Big.
    </p><p class="article-text">
        Fue en 1988, durante la epidemia de crack que asol&oacute; Nueva York, cuando decidi&oacute; tomarse literalmente el lema del barrio (&ldquo;haz o muere&rdquo;)&nbsp;y empezar una este servicio m&eacute;dico. Como no ten&iacute;a veh&iacute;culo a&uacute;n, acud&iacute;a a la carrera al auxilio de los pacientes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la gente&nbsp;la disparaban y apu&ntilde;alaban por unos zapatos, por un abrigo, por dinero, por cualquier cosa&rdquo;, cuenta. &ldquo;No se pod&iacute;a caminar por la calle con una chaqueta bonita: te mataban por ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Robinson trabajaba entonces como conductor en el servicio de emergencias municipal Nueva York y estaba harto de ver c&oacute;mo las ambulancias tardaban m&aacute;s de media hora en acudir al rescate cuando se trataba de adentrarse en su zona. Su propia sobrina de 7 a&ntilde;os de edad hab&iacute;a muerto en sus brazos esperando asistencia tras ser atropellada por un coche. El equipo de BSVAC logr&oacute; reducir la espera a cuatro minutos.
    </p><p class="article-text">
        Brooklyn tiene poco que ver con lo que era a finales de los a&ntilde;os 80. El porcentaje de blancos que residen en Bed-Stuy ha aumentado del 1.4 al 10.9 por ciento en la &uacute;ltima d&eacute;cada y el crimen ha ca&iacute;do dos tercios. Si el barrio hoy aparece en las noticias, es porque alguno de sus caracter&iacute;sticos brownstones (edificios de viviendas de arenisca rojiza t&iacute;picos de Brooklyn) ha batido un <a href="http://gawker.com/a-bed-stuy-state-of-mind-gentrification-shaken-and-sti-1533824681)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo r&eacute;cord inmobiliario</a>.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el entorno ha cambiado, tambi&eacute;n lo ha hecho la misi&oacute;n original de Robinson. &ldquo;Cuando empezamos, s&oacute;lo se trataba de salvar vidas&rdquo;, explica. &ldquo;Ahora es m&aacute;s que eso: es entrenar a los j&oacute;venes para que consigan trabajo y salvar vidas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef18b648-e11a-491b-9ecc-0c9c776f9675_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef18b648-e11a-491b-9ecc-0c9c776f9675_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef18b648-e11a-491b-9ecc-0c9c776f9675_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef18b648-e11a-491b-9ecc-0c9c776f9675_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef18b648-e11a-491b-9ecc-0c9c776f9675_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef18b648-e11a-491b-9ecc-0c9c776f9675_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ef18b648-e11a-491b-9ecc-0c9c776f9675_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        BSVAC&nbsp;hoy se centra en proporcionar formaci&oacute;n reglada para j&oacute;venes sin recursos puedan convertirse en param&eacute;dicos. Todos los d&iacute;as, alrededor de 100 voluntarios invaden&nbsp;el remolque que sirve de cuartel general del cuerpo. All&iacute; reciben capacitaci&oacute;n y aprenden reanimaci&oacute;n cardiopulmonar con maniqu&iacute;es esparcidos por toda la habitaci&oacute;n. Robinson es el due&ntilde;o y se&ntilde;or de este tumulto. &ldquo;Tengo 19 hijos biol&oacute;gicos y 3.000 adoptados&rdquo;, bromea en referencia a los voluntarios que han pasado por all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras los chavales est&eacute;n ocupados, se mantendr&aacute;n lejos de las pandillas callejeras, a&uacute;n muy activas en Bed-Stuy. &ldquo;La mejor forma de combatir la violencia es con trabajo&rdquo;, opina Robinson.
    </p><p class="article-text">
        En una ciudad donde casos como el de Eric Garner, el hombre negro que muri&oacute; asfixiado por un agente de polic&iacute;a por vender cigarrillos sueltos, amenazan con hacer saltar por los aires la fr&aacute;gil convivencia racial, el cometido original de Robinson parece tener todav&iacute;a vigencia.
    </p><p class="article-text">
        Rocky sigue creyendo que pervive un claro&nbsp;trato&nbsp;de favor hacia los blancos en cuanto a atenci&oacute;n m&eacute;dica de emergencia se refiere.&nbsp;Su ecuaci&oacute;n es sencilla: cuanto m&aacute;s claro es el tono de tu piel, m&aacute;s probabilidades tienes de ser atendido con justicia y eficacia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b502b555-62da-4ad3-8c51-44e95ee237db_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b502b555-62da-4ad3-8c51-44e95ee237db_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b502b555-62da-4ad3-8c51-44e95ee237db_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b502b555-62da-4ad3-8c51-44e95ee237db_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b502b555-62da-4ad3-8c51-44e95ee237db_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b502b555-62da-4ad3-8c51-44e95ee237db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b502b555-62da-4ad3-8c51-44e95ee237db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A menudo &eacute;l y sus hijos, que trabajan en la ambulancia, han tenido enfrentamientos con la polic&iacute;a tratando de atender a heridos en reyertas con los agentes. &ldquo;No me importa si ten&eacute;is enfrente a Obama o a un sargento, para tratar a un paciente ten&eacute;is que exigir que le quiten las jodidas esposas&rdquo;, grita su hijo Antoine a los estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        Pero el pasado 20 de diciembre cambiaron las tornas. El joven Ismaayl Brinsley,&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/politica/policias-mueren-tiroteados-Nueva-York_0_337366262.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decidi&oacute; tomarse la justicia por su mano</a> y ejecut&oacute; a dos polic&iacute;as en Bedford-Stuyvesant en respuesta a la decisi&oacute;n de no inculpar al agente que mat&oacute; a Garner. &ldquo;Se han llevado a uno de los nuestros, vamos a llevarnos a dos de ellos&rdquo;, escribi&oacute; el joven en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Rocky y los suyos andaban por all&iacute;, pero como sucedi&oacute; con su sobrina, para cuando lleg&oacute;, no pudo hacer nada por los agentes.
    </p><p class="article-text">
        El incidente sirvi&oacute; para que enseguida medios como&nbsp;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">The New York Times</a>,&nbsp;<a href="http://www.washingtonpost.com/news/storyline/wp/2014/12/26/an-emt-recalls-a-slain-nypd-officers-final-moments-i-tried-to-get-him-to-talk-to-me/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Washington Post</a> se acercaran a la oficina de Rocky. No es la primera vez que este pintoresco proyecto atrae&nbsp;los focos:&nbsp;un&nbsp;periodista gonzo de Vice se embebi&oacute; en una de sus&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=DBZO4BSB73M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guardias nocturnas</a> y los principales medios locales neoyorquinos, esos que peinan a diario el inventario de sucesos que tienen lugar en la colmena de diez millones de almas que es Nueva York, se hacen eco de cuando en cuando de alguna de sus&nbsp;<a href="http://www.nydailynews.com/new-york/nyc-crime/brooklyn-man-stabbed-homeless-woman-family-article-1.2089432" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haza&ntilde;as y desventuras</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, toda la atenci&oacute;n medi&aacute;tica no ha servido para que la situaci&oacute;n financiera de los voluntarios cambie. El cuerpo sigue dependiendo enteramente de donaciones y tres de las cinco ambulancias que poseen est&aacute;n fuera de servicio porque no pueden costearse el seguro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a85dddb0-4999-4142-98da-582aae0ca793_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a85dddb0-4999-4142-98da-582aae0ca793_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a85dddb0-4999-4142-98da-582aae0ca793_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a85dddb0-4999-4142-98da-582aae0ca793_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a85dddb0-4999-4142-98da-582aae0ca793_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a85dddb0-4999-4142-98da-582aae0ca793_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a85dddb0-4999-4142-98da-582aae0ca793_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los d&iacute;as me voy a la cama pensando en si ser&eacute; capaz de seguir manteniendo esto a flote&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Rocky&rdquo; ya es demasiado viejo para patrullar en ambulancia y parece resignado a estar perpetuamente en bancarrota. Pero al menos, dice, siempre tiene a sus voluntarios.&nbsp;Cuando terminen su entrenamiento y pasen el examen estatal, estar&aacute;n listos para mantener vivo su legado y tal vez, con suerte, encontrar un trabajo como param&eacute;dicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez que alguno de ellos salva una vida, me digo: 'eso ha sido Rocky, eso ha sido Rocky Robinson', dice. &rdquo;Y eso es lo que me mantiene vivo.&ldquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8855176a-a440-4bcc-8fc7-79a0afdff94f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8855176a-a440-4bcc-8fc7-79a0afdff94f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8855176a-a440-4bcc-8fc7-79a0afdff94f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8855176a-a440-4bcc-8fc7-79a0afdff94f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8855176a-a440-4bcc-8fc7-79a0afdff94f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8855176a-a440-4bcc-8fc7-79a0afdff94f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8855176a-a440-4bcc-8fc7-79a0afdff94f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/hacer-morir-brooklyn_1_4407434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2015 19:23:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1df7eb16-765d-427f-9a49-79146002dd9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="75328" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1df7eb16-765d-427f-9a49-79146002dd9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75328" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Hacer o morir en Brooklyn]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1df7eb16-765d-427f-9a49-79146002dd9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva York,Emergencias,Pobreza,Jóvenes,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
