'Esa noche' de Netflix, la serie 'anti-thriller' que miente al espectador y gustará a los fans de 'La Asistenta'
“La verdad depende de quién te cuenta el cuento”, dice el personaje de Clara Galle en uno de los capítulos de Esa noche, la nueva serie española que Netflix estrena este viernes 13 de marzo. Una frase que sería un buen claim para esta ficción, que podría definirse como un thriller entretenido que va de más a menos y que funciona mejor cuando no se toma muy en serio a sí mismo.
Esta producción de 6 episodios nos sitúa en República Dominicana, un paraíso que se vuelve un infierno para tres hermanas de Pamplona durante unas vacaciones familiares después de que una de ellas, Elena (Galle), atropelle a un hombre con su coche. Desesperada y asustada llama a Paula (Claudia Salas) y Cris (Paula Usero), quienes deben ayudarla a decidir qué hacer en esa situación, ante el riesgo de que la hermana pequeña vaya a la cárcel y deje a una bebé recién nacida sin su madre.
Con este rocambolesco punto de partida arranca una serie que miente al espectador contando la historia desde seis puntos de vista diferentes, uno por capítulo. Una estructura interesante que da lugar a tantos giros como versiones de un mismo cuento puede haber, y que en cierto modo ayuda a alimentar la curiosidad de quien se asoma a esta ficción atraído por su premisa.
Este es quizás el mayor acierto de un estreno que verTele ha podido ver al completo, y que se aleja radicalmente de otros thrillers españoles que Netflix ha producido en los últimos tiempos. Frente a títulos recientes como El cuco de cristal, Dos tumbas o Ciudad de sombras, Esa noche apuesta por no seguir el 'abc' del género y muestra la historia desde el punto de vista del 'villano' -o en este caso 'villanas'-, con una huida hacia adelante que aporta algo de dramatismo.
Lo hace, además, con cierto tono cómico que impulsa a no tomarse demasiado en serio la serie. En ese sentido, funciona como un producto entretenido que encaja en el modelo 'fast food' de Netflix, esas ficciones que buscas un fin de semana en el que no te apetece pensar demasiado. Sin embargo, Esa noche encalla en su tramo final, cuando precisamente pierde esa ligereza y se da una mayor trascendencia después de un inicio que sugiere lo contrario.
Es más un buen entretenimiento que una buena serie
El que se asome a Esa noche después de haber visto el tráiler, lo hará siendo consciente de que no va a encontrarse un thriller que le cambie la vida. No es eso lo que prometen los avances ni probablemente lo que pretendía su creador, el productor Jason George (Narcos, Into The Night), en su primera aventura en la ficción española. Salvando las muchas distancias, lo que sí plantea es un entretenimiento cercano al fenómeno de La Asistenta, que solo puedes disfrutar si estás dispuesto a entrar en sus códigos y tomártelo como lo que es.
Quizás por compartir con esta origen literario, su adaptación audiovisual es más un buen entretenimiento que una buena serie. Como decíamos, su estructura narrativa es el mayor acierto de la producción, que permite conocer en profundidad a cada personaje y su versión en cada uno de sus capítulos: desde las hermanas que interpretan Clara Galle, Claudia Salas y Paula Usero, hasta las historias de Pedro Casablanc (su padre), Nüll García (pareja de una de ellas) y Alícia Falcó, cuyo papel dejaremos sin desvelar.
En ese sentido, el primer bloque de tres episodios es el que mejor funciona al apostar por el tono que debería haber impregnado el conjunto de seis. La segunda parte, sin embargo, se vuelve inverosímil, especialmente en un capítulo final que resulta difícil de defender. Salvando las interpretaciones de sus actrices, que reman a favor en todo momento, cuesta entender las decisiones creativas.
En lo positivo, conviene destacar el hecho de que la serie esté liderada por cuatro mujeres, aunque en el cartel solo aparezcan tres, y que todo gire a su alrededor. No es algo arbitrario, pues lo que vertebra la historia son sus lazos de hermandad y esa idea de proteger a una hermana por encima de cualquier dilema moral. También es interesante cómo profundiza en los traumas de la infancia y cómo estos configuran la personalidad que tienes después como persona adulta, subtrama que sostiene y da sentido a la segunda parte de la ficción.
El curioso caso de 'Esa noche'
El caso de Esa noche es curioso, pero a la vez refleja a la perfección la era en la que nos encontramos a nivel de producción audiovisual desde la irrupción de las plataformas. La nueva serie española de Netflix está basada en la novela That Night de la autora británica Gillian McAllister. Es decir, no está basada en un bestseller nacional como las adaptaciones que ha hecho el streamer de Javier Castillo (La chica de nieve, El cuco de cristal) o Elísabet Benavent (Valeria, Un cuento perfecto, Toda la verdad de mis mentiras), sino en un libro que no ha sido top ventas aquí.
Como ocurrió hace años con El inocente, que entonces adaptaba al estadounidense Harlan Coben, Netflix ha buscado en el panorama internacional una historia que convertir en local, pero a su vez exportable para colarse en los 'top' del mayor número de países posibles. Evidentemente, en este caso se han cambiado aspectos importantes de la trama para adaptarla, desde el género de los protagonistas hasta las localizaciones donde se desarrolla la acción.
La ficción está creada por el productor Jason George, en cuyo currículum destacan títulos como Narcos, Scandal, Alice in Borderland o Into the Night. Él mismo firma los guiones junto a Lara Sendim (Los renglones torcidos de Dios, El inocente), mientras que la dirección está a cargo de los españoles Jorge Dorado (Mindscape, El embarcadero) y Liliana Torres (Mamífera, Kimeres).
El resultado es una serie multicultural que tiene muchos ingredientes para destacar en el algoritmo de Netflix y hacerse fuerte en el 'top', que es lo que parece que rige actualmente la burbuja de la ficción con un nivel de producción inabarcable. La disfrutarán aquellos que busquen una historia entretenida.