Aida Bao estrena 'Cosas nuestras' en RTVE: “Salgo del trabajo más machacada si cometo un error que si me critica un partido político”

Después de haber sido la presentadora sustituta de Malas lenguas, La hora de La 1 y Mañaneros 360 durante el último año, Aida Bao está a punto de estrenar en RTVE su propio programa. La periodista gallega debuta este sábado 3 de octubre al frente de Cosas nuestras, un nuevo formato de actualidad y entretenimiento que ella y Aitor Albizua conducirán cada fin de semana en las tardes de La 1 a partir de las 19:00 horas.

Dos días antes del estreno, Bao atiende a varios medios de comunicación –entre ellos verTele– en el impoluto plató del programa. Durante este corrillo con la prensa, le sorprende que la primera pregunta que se le hace esté relacionada con su embarazo. “Aparte de ser una embarazada, soy una profesional”, contesta de inmediato, tras lo cual se muestra comprensiva con sus compañeros porque, al fin y al cabo, entiende la necesidad de visibilizar que una empresa como RTVE le haya encargado un proyecto a una mujer que está a punto de dar a luz. Y no solo eso. Dice que todo han sido “facilidades” por parte de Torrespaña.

Cosas nuestras abordará temas relacionados con el medioambiente, la meteorología, las costumbres españolas y otras cuestiones de interés social. También habrá noticias de actualidad y política, aunque este programa no pretende ser una de esas tertulias en las que todos se hablan a voces desde posiciones completamente alejadas. “Queremos que sea un tono, no sé si más relajado, pero desde luego más amable”, explica la periodista. En cualquier caso, sabe que le caerá alguna crítica por el motivo que sea. El ambiente está muy crispado.

Trabaja en la Cadena SER y ha presentado las tertulias más populares de RTVE. Está acostumbrada a lidiar con los hooligans y tiene muy claro qué debe hacer para que las presiones le afecten lo menos posible. “Como ahora estoy haciendo proyectos más expuestos, hago lo que llevo haciendo desde el principio de mi carrera. Me olvido del ruido y pienso si el trabajo que estoy haciendo está ok. Lo que ocurra a partir de ahí no tiene tanta relevancia”, reflexiona la presentadora de Cosas nuestras.

Además, hay algo que está muy por encima del ruido, algo que está relacionado con la honestidad de los periodistas: “Yo salgo del trabajo muchísimo más machacada si un día cometo un error, que si después un partido político o una persona muy concreta critica algo de mi trabajo”, admite Bao. Es difícil aislarse de las polémicas, pero la alternativa es mucho peor: “Es una trampa mental dejarte arrastrar por lo que puedan decir en las redes sociales”.

Dice mucho de RTVE que haya apostado por ti estando embarazada.

Ahora enseguida os cuento de eso, pero me llama la atención que la primera pregunta sea sobre el embarazo y no sobre el programa, porque no soy una embarazada. Aparte de ser una embarazada, soy una profesional. Estoy muy contenta y creo que debería normalizarse. Por desgracia, todavía no es normal que una empresa crea que alguien tiene una capacidad para hacer un proyecto bien y no le importe que en ese momento esté embarazada, debería ser lo normal. Estoy encantada de visibilizar que tú puedes empezar un proyecto, irte de baja cuando tengas que irte médicamente, y después regresar al proyecto con total naturalidad. Sí creo que en los tiempos que corren, dice mucho de quién te propone y quién te señala, quién te lo pone encima de la mesa, porque es verdad que, aunque debería ser la norma, ahora mismo creo que no es.

¿Es algo que has tenido que pelear mucho o ha habido facilidad por parte de la empresa?

RTVE me ha puesto todas las facilidades desde el principio, sobre todo porque en el momento en que me proponen esto yo ya estoy embarazada. Llevo todo el verano haciendo sustituciones embarazada, de forma evidente en pantalla, y esta propuesta llega en medio del verano. Por tanto, ellos sabían de sobra lo que me estaban diciendo. Y todo han sido facilidades. La verdad es que, en eso, estoy muy contenta y muy agradecida. Además, como nuestro trabajo es público, creo que esto tiene un doble beneficio, que es que haya mujeres que vean que esto ocurre y que debería ser algo más normal. No debería ser noticia.

Sumas otro proyecto nuevo en RTVE, ¿con qué sensaciones lo afrontas?

Con muchísimas ganas. Lo más chulo es que es la primera vez que tengo una apuesta propia en televisión. Hasta ahora he hecho sustituciones, que es una oportunidad enorme, pero es verdad que tienes que integrarte en un engranaje concreto que ya fluye y ocupar la pieza del puzzle que falta. Tienes que tratar de adaptarte un poco a ese escenario. Esto [Cosas nuestras] me permite ser más yo y transmitir más desde donde yo creo que tengo que transmitir. Además, como es un proyecto tan versátil, una ventana abierta a un abanico inmenso, pues eso también te permite, y además te obliga, a estar en distintos registros. Y si le añadimos a la fórmula Aitor Albizua, el cóctel es explosivo.

Creo que la imparcialidad no existe. No somos máquinas, somos seres humanos y miramos desde un lugar, pero sí existe la honestidad periodística

Aitor y tú os conocéis por haber trabajado en la Cadena SER. Este nuevo encargo de RTVE, ¿os lo propusieron por separado y os llamasteis por sorpresa?

Fue así. A mí me propusieron el proyecto, me dijeron que iba a ser con un compañero, y no sé cuánto tiempo tardaron en decirme que era Aitor. Quizá una semana. Ellos ya lo tenían decidido, pero todavía no nos dejaban saber quién era la otra persona. Cuando me lo dijeron, lo llamé inmediatamente porque él y yo nos conocemos desde hace un montón de años. En ese sentido fue una suerte porque una copresentación siempre requiere cierto feeling con la persona que trabajas. Y en este caso eso ya lo teníamos ganado porque Aitor y yo nos conocemos y nos llevamos muy bien. Además, yo vengo de los mismos orígenes que él, y eso es muy bonito también.

Has sido presentadora sustituta en tres programas de actualidad y política en un momento de mucha crispación. ¿Eso te deja poso?

Sí, por supuesto.

En uno de esos programas viviste un momento de tensión que se ha utilizado para machacarte...

Me imagino que te refieres a la entrevista de Juan Jesús Vivas.

Sí.

Al final fueron 30 programas de La hora de la 1 y 10 programas de Mañaneros. Esto fue un momento de minuto y medio en el que yo repregunté porque consideré que, deontológicamente a nivel periodístico, había que repreguntar, y el entrevistado no estaba cómodo con la pregunta y no quiso responder. Aunque efectivamente es algo que se viraliza porque todo se mezcla con la política, como periodista no hay que darle mucha relevancia. No puedes dejar que eso condicione el hecho de que pasado mañana hagas otra entrevista y te coloques en un lugar distinto por miedo. Creo que no debe condicionar tu trabajo. En la radio me ha pasado de todo y no se ha publicado, quizás tenga menos exposición, pero como siempre he trabajado así, procuro no darle mucha importancia. Es verdad que me impactó un poco la reacción en redes y la violencia verbal de mucha gente. Eso impacta, pero te colocas con mucha distancia. Al final, para mí es mucho más importante salir de plató ese día y decir: 'Estoy tranquila, estoy bien con el programa que he hecho hoy, creo que hemos hecho un trabajo digno y estoy orgullosa de lo que he hecho'. Otros días puedo considerar que he cometido un error, pero en este caso no fue así.

La Cadena SER recibe muchos tiros por todas partes, pero RTVE tiene actualmente una situación muy particular. Por un lado, muchos palmeros que creen que esta es la televisión que dice lo que ellos quieren escuchar. Y, por otro lado, recibe un ataque constante por parte de la derecha. ¿Te da miedo involucrarte en un proyecto cuando sabes que, de entrada, tienes a toda esa gente enfrente?

Creo que, si te dedicas a la televisión, uno de los requerimientos obligatorios es conseguir establecer una distancia antes de empezar a hacer algo. Verlo con distancia y meterte en tu burbuja de trabajo. Como ahora estoy haciendo proyectos más expuestos, hago lo que llevo haciendo desde el principio de mi carrera. Me olvido del ruido y pienso si el trabajo que estoy haciendo está ok. Lo que ocurra a partir de ahí no tiene tanta relevancia. Yo salgo del trabajo muchísimo más machacada si un día cometo un error, que si después un partido político o una persona muy concreta critica algo de mi trabajo. Además, luego hay comentarios muy buenos a los que le das la mitad de peso. Es una trampa mental dejarte arrastrar por lo que puedan decir en las redes sociales.

Este programa pretende huir de la polarización para llegar a todo tipo de espectadores. ¿Cómo se consigue eso en un momento en el que todo se debate desde dos bandos?

Yo creo que es lo que cuentas y cómo lo cuentas. Creo que la imparcialidad no existe porque no somos máquinas, somos seres humanos y miramos desde un lugar, pero sí existe la honestidad periodística, así que tratas de dar la información que crees que para el espectador es la suficiente para poder generar un criterio propio, no que piense lo que tú consideras que tiene que pensar, sino que piense lo que le dé la gana, pero con toda la información, que tenga todos los datos. Cosas nuestras nace como un formato mucho más amable, se emite los sábados y los domingos por la tarde, que yo creo que el marco mental en el que nos movemos todos los seres humanos un fin de semana por la tarde es distinto al de un martes por la tarde, entonces queremos que sea un tono, no sé si más relajado, pero desde luego más amable.

Ana María Bordàs [directora de Producción de Contenidos de RTVE] ha explicado muy bien que no vamos a entrar al fondo político de las cosas porque no es nuestro papel, eso ya lo hacen maravillosamente bien otros programas de la parrilla de TVE, pero sí vamos a entrar en lo que consideremos que el espectador tiene que saber a esa hora. Si está ocurriendo algo fuera, va a haber que contarlo. El tema es cómo lo cuentes.

Con la audiencia me pasa un poco como con las críticas en redes, que sé que son muy relevantes, pero procuro aislarme

El programa va a tener dos almas, una de actualidad y otra con contenidos más amables. ¿Vais a compartir los temas u os los vais a repartir?

Yo creo que nos han escogido porque tenemos perfiles muy distintos y, efectivamente, creen que cada uno de nosotros podemos llevar la voz cantante en unos temas que en otros, pero hasta ahora, por lo menos lo que yo he visto, es que nos lo vamos a repartir mucho. Eso me encanta porque nos cambia de registro a ambos. Es divertido y es un reto en sí mismo compartir programa con alguien tan distinto, pero a la vez tiene sentido porque vamos a abordar temas absolutamente diferentes y para eso necesitamos miradas distintas. Él y yo las tenemos dentro [las miradas diferentes], pero hay que sacarlas a relucir. Yo también me lo paso bomba hablando de Shakira, no tengo problema alguno.

En verano, durante las sustituciones que has hecho, has tenido muy buenos datos de audiencia, pero esos programas están ya muy rodados. ¿Cómo afrontas ahora el reto de sacar adelante un formato nuevo?

Con expectación, con mucha expectación. Es cierto que no tiene nada que ver entrar a un proyecto que ya está muy afianzado, que empezar un proyecto de cero en una franja de la parrilla muy distinta además. Somos conscientes de que los sábados y domingos por la tarde no son fáciles, pero hay que intentarlo. Con la audiencia me pasa un poco como con las críticas en redes, que sé que son muy relevantes, pero procuro aislarme y pensar en el trabajo que estamos haciendo. Evidentemente, es un dato que tienes en cuenta, pero no me gusta que me condicione por completo. Hay días que salgo muy contenta de un programa y el dato de audiencia es del montón, y hay días que salgo descontenta porque creo que ha sido más caótico o atropellado, pero ha funcionado genial. Si dejas que te condicione, te vuelves un poco loca. Tiene la importancia justa.

A veces has hecho incluso mejores datos de audiencia que los que suelen tener los presentadores a los que estabas sustituyendo. Solemos creer que los programas están muy ligados a las caras, pero esto demuestra que no siempre es así. Por un lado, habrás sentido orgullo, pero esto también es una cura de humildad para todos.

Las sustituciones siempre las afronto como 'voy a ir a casa de alguien y voy a intentar no romper ningún plato'. Esa es mi forma de verlas. Al final, el programa está ligado intrínsecamente a otra persona y es su programa, entonces tú vas a tratar de que la sustitución sea lo más digna posible. Si los datos responden, genial, pero también podemos ver la otra cara: han sido periodos estivales en los que la audiencia se mueve mucho, entonces puede haber muchísimos factores que lo condicionen. Lo bonito es pensar: '¡Oye, pues resulta que a lo mejor hay una conexión con los espectadores!'. Pero yo no soy tan confiada, me gusta pensar que puede haber más factores que lo condicionen que no únicamente eso, así que humildad, caminito recto, pasito a pasito y vamos viendo. Ha habido muchos proyectos en televisión, que no he presentado yo, que eran muy dignos, pero no han funcionado en audiencia, y no por eso deja de ser un buen trabajo. Evidentemente, si hubiera hecho sustituciones y la audiencia hubiera sido un desastre, me habría hundido, pero como es buena, digamos que me intento mantener en un plano de raciocinio coherente y no tan líquido.

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