Entrevista

La nueva faceta de Leonor Martín y Lidia San José: “Dejé la TV harta de que me ofrecieran chicas guapas que no piensan”

“La programación no artística ocupa gran parte de la parilla”. Leonor Martín y Lidia San José reivindican así la importancia de que Los pilares del tiempo, el programa divulgativo que ambas conducen en La 2, forme parte de nuestra televisión. Una serie documental en la que cada semana realizan una ruta inspirada en personajes o hechos históricos. Este jueves revivirán las andanzas de Don Quijote a partir de las 22:00 horas, visitando, entre otros lugares, los molinos de Campo de Criptana y la Cueva de Montesinos.

La elección de las encargadas de liderar el formato no podía haber sido más acertada, ya que la intérprete de Física o Química es también arquitecta; y la de Paquita Salas historiadora. “Hay muchos actores y actrices con carreras universitarias y enriquece en todos los sentidos”, defienden sobre sus dobles perfiles, “somos comunicadores y la cultura general es básica, ya que en cierto modo somos ejemplo”.

Echando la vista atrás, Paquita Salas fue precisamente el proyecto que devolvió a San José a la pequeña pantalla en 2019. “Dejé de hacer televisión porque estaba hasta las narices de que me ofrecieran chicas guapas que no pensaban”, lamenta. Eso sí, mientras grababan la ficción de Javier Calvo y Javier Ambrossi, no imaginaban el éxito que acabaría teniendo: “Pensábamos que ni Dios iba a ver Paquita Salas, recuerda.

Reflexionando sobre la evolución de los personajes femeninos desde que ambas iniciaran sus trayectorias como actrices, Martín defiende que “queda trabajo por hacer para dejar de ver a la mujer como un ser pegado a un hombre”.

Actriz y arquitecta en el caso de Leonor, y actriz e historia en el de Lidia. ¿Estaban vuestros caminos llamados a juntarse en un formato como este?

Lidia San José: [ríe] No lo sé, porque no nos conocíamos de antes. Sí sabía que yo era la única actriz historiadora que había y diría que tú eres la única arquitecta.

Leonor Martín: Sí.

LM: Cuando me llamaron para proponerme el proyecto dije, ¿cómo no se me ha ocurrido a mí antes? Aúna perfectamente dos profesiones que, a priori, podrían entenderse como muy separadas y ajenas, aunque para mí no lo son. Supongo que para Lidia tampoco. Un programa como este es el que le da sentido perfectamente a nuestras dos carreras.

¿Es tan habitual entre compañeros de profesión poder combinar facetas tan diferentes? ¿Cómo convivís vosotras con ella?

LSJ: Ya era actriz cuando empecé a estudiar Historia. Quería hacer una carrera que fuera compatible con mi profesión de intérprete. Como hay muchos proyectos que son históricos y necesitas conocer bien el entorno y la situación para poder interpretarlos, pensé que era una buena opción. Además, los actores somos comunicadores y considero que la cultura general es básica y necesaria, ya que en cierto modo somos o debemos ser ejemplo para la sociedad. Me pareció que esta carrera me aportaba, pero en general cualquier estudio. Hay muchos más actores que tienen carreras universitarias y enriquece en todos los sentidos.

LM: Hay muchos médicos, periodistas, historiadores del arte, psicólogos… Al final cualquier otra formación, no tiene por qué ser una carrera universitaria, a un actor o una actriz que se dedica a dar vida a otros personajes y comunicar; suma. Tenía un profesor, Iñaki Aierra, que decía que un actor tiene que estar informado, leer cada día la prensa y estar conectado con el mundo en el que vive. Carreras como Historia o Arquitectura te conectan con la sociedad. Eso aporta a la creatividad y al conocer.

También empecé a estudiar la carrera habiendo trabajado antes como actriz. Siempre me había apasionado la arquitectura, ya no sólo el diseñar o construir; sino la arquitectura como el medio en el que vivimos, como un producto de la sociedad en la que vivimos. Por eso lo he visto siempre como algo muy conectado, porque entiendo la arquitectura por ahí. No sólo como el diseño de edificios o reformas, que obviamente también, sino como todo lo que queda al margen de eso. Me interesan este programa y otros proyectos en los que he estado involucrada que tienen más que ver con un acercamiento crítico a las ciudades y a los espacios domésticos que habitamos.

Los Pilares del Tiempo forma parte de la apuesta cultural de La 2. Contando ambas con un perfil tan ligado a lo artístico, ¿pensáis que el arte tiene hueco suficiente en televisión?

LSJ: Obviamente te voy a decir que no. Todo el que hubiera es poco. Hay mucha programación no artística que ocupa gran parte de la parrilla.

LM: De hecho, muchos de los comentarios que hemos recibido tras el primer capítulo han sido “qué necesario” y más en una cadena pública. Dando las gracias porque esté. Si la gente se sorprende con programas con este, es que todavía no estamos llegando a los números de representación de cultura en televisión. Deberían de ser lo normal. Miramos fuera y encontramos muchas referencias, en la BBC por ejemplo o en Estados Unidos.

Si la gente se sorprende con programas con este, es que todavía no estamos llegando a los números de representación de cultura en televisión

En el caso de Lidia, ya presentaste la serie documental Reyes de España y El corazón del imperio, pero para Leonor es tu primera vez como presentadora. ¿Cómo lo habéis afrontado?

LSJ: Sí, había hecho más cosas como historiadora en ficción, pero esto ha sido mucho más complejo. Ha sido el trabajo más duro y complejo de mi vida. Te enfrentas a cosas nuevas como estar en los monumentos, entrevistar; y para poderlo estrenar y que la gente lo disfrutara pronto, lo hemos tenido que hacer muy rápido. Teníamos muy poco tiempo para prepararlo y esto ha supuesto una cantidad de horas tremenda. Un monumento te lo dejan un día. Tienes que exprimirlo al máximo. Ha sido el mayor reto de mi carrera, por lo que si la gente está contenta y el resultado es bueno; la satisfacción va a ser diez veces mayor.

LM: Me estreno como presentadora y para mí lo más complejo ha sido la sensación de tener que estar alerta todo el rato. Más aún que como actriz, que tienes que estarlo siempre, porque tienes que estar con la escucha muy abierta a la secuencia, a tus compañeros, a las notas de dirección... Pero aquí el ritmo era mucho más frenético. Tenías expertos a los que llegabas con un guion, del que a veces había que salirse. Cuando estábamos solas, teníamos que decir la información tal cual porque necesitan cuadrar el programa en un tiempo concreto. Con las palabras que están y no sinónimos. Aprendíamos soliloquios diariamente. Y el reto de hablar a cámara, que es algo que no había hecho en mi vida porque es como la cosa prohibida. En ficción nunca se hace y aquí había que hacerlo dando datos históricos, en los que no puedes equivocarte.

LSJ: Ha sido precioso descubrir lugares que ya conocías, desde otro punto de vista. Estar en los subterráneos de la Alhambra ha sido increíble. O lo que se muestra en el programa de esta semana. Que el escáner encontrara detrás de un retablo una capilla que lleva escondida 500 años y ser las primeras en verlo fue muy emocionante. Nos hemos llevado experiencias de vida irrepetibles. Hemos bromeado sobre cómo cada vez que llego a algún sitio y dicen “aquí no se puede entrar” o “esto está prohibido”, hago todo lo posible porque me dejen entrar y grabarlo. No voy a tener otra oportunidad, cuando venga de turista no me van a dejar. Cada cosa oculta, cada cosa prohibida, muevo Roma con Santiago para conseguir que me dejen entrar.

LM: Allí donde no entra nadie, nosotras entramos.

¿Creéis que hay alguna ruta que vaya a sorprender en especial a la audiencia?

LM: Este capítulo es de los más impresionantes por el descubrimiento que comentaba Lidia y porque El Quijote es una novela conocida internacionalmente, pero nos hemos acercado a esa ruta desde dentro. Entrando al Corral de Comedias de Almagro y viéndolo en uso, igual que con los molinos de viento. Es una imagen de La Mancha muy usada, pero es muy sorprendente ver cómo funcionan, cómo se mueven, cómo es esa obra de ingeniería tan perfecta y que sigue funcionando a día de hoy.

LSJ: El capítulo de Al Andalus también es impresionante y otro que habrá más adelante sobre Roma. Ver cómo en el siglo I podían realizar esas construcciones. Me llevo cosas de cada entrega para el resto de mi vida. Puedo hacerte de guía de la Península donde quieras [ríe]. Dime qué te apetece ver y yo te digo “mira, en este pueblito perdido de Castilla que no conoce nadie vas a encontrar tal cosa fascinante”.

LM: Sí. Todo capítulo tiene algo, precisamente porque a pesar de que en muchos de ellos hay grandes monumentos muy conocidos, siempre hay alguna joyita más desconocida. En Al Andalus están la Alhambra y la Mezquita de Córdoba; pero también los baños árabes de Jaén, que están ocultos debajo de un palacio del siglo XVI y los han mantenido prácticamente intactos. Lo que más me ha gustado es descubrir esos lugares que se salen de los libros de historia o que no salen en las guías de turismo, pero que son grandes joyas del patrimonio.

Mi adolescencia fue no tener adolescencia, pero a la larga ha merecido la pena

Ambas debutasteis siendo muy jóvenes en televisión, ¿cómo os influyó a la hora de determinar vuestras carreras?

LSJ: Empecé a trabajar con 11 y de mi generación, las que grabábamos series en ese momento, no hicieron carrera universitaria. Salvo Isabel Aboy, pero ella había dejado de lado su faceta como actriz. Se veían con dinero, muy jóvenes y pensaron que eso iba a durar toda la vida. Por suerte siempre fui buena estudiante y tuve claro que, a parte de Arte Dramático, que también lo estudié, quería tener otra carrera y otra opción para la vida.

Esto provocó que de los 14 a los 18 no saliera un solo fin de semana. Grababa 12 horas al día, no había límite como el que existe con los menores ahora. Rodaba incluso los sábados, estaba todo el día en un plató y los domingos eran el único día que tenía para estudiar. Mi adolescencia fue no tener adolescencia, pero a la larga ha merecido la pena. Nunca tuve dudas respecto a la carrera universitaria y que la quería tener a la edad en la que tenía que tenerla. No quería acabar de repente a los 30, sino a los 23. Tiene que ver con la personalidad, que en el caso de Leonor es exactamente igual. Eres una empollona [ríe].

LM: Nos gusta estudiar y seguimos estudiando. Es algo que va en una, no es una cosa impuesta. Estudiar una carrera fue algo que surgió de la voluntad de ambas, de un interés, de un no quedarse en una cosa. Ahora sigue pasando. Estamos abiertas todo el rato a nuevos proyectos, formatos distintos, formándonos...

Leonor, con el regreso de Física o química gran parte de la audiencia volvió a situarte en el mapa, aunque no hubieras dejado de trabajar, sobre todo en teatro. ¿Crees que ha ayudado a que haya surgido este proyecto? ¿La inspiración ha sido el formato que ya hiciste sobre parques acuáticos abandonados?

LM: Imagino que todo suma. El proyecto de los parques acuáticos surgió de la necesidad de intentar aunar las dos profesiones que, de entrada, nadie va a llamarte para unirlas... Hasta que te llega un proyecto como este. Imagino que ayudaría en el momento en el que la productora buscó perfiles que tuvieran esta relación con la arquitectura, la historia y la comunicación. Entender que los actores y las actrices tenemos otros enfoques y acercamientos. Que las productoras te vean no sólo como una actriz de ficción, sino como una profesional pensante [ríen], que no sólo dice lo que le escriben. Y que tiene otros intereses.

Que las productoras te vean no sólo como una actriz de ficción, sino como una profesional pensante, que no sólo dice lo que le escriben

Lidia, en tu caso, ¿crees que un proyecto como Paquita Salas ha influido de manera similar, al ser este tu regreso a la TV en España tras tus proyectos en México?

LSJ: Decidí dejar de hacer televisión hace muchos años, porque ahora sí se habla de la mujer y la cosificación, pero estaba hasta las narices de que me ofrecieran chicas guapas que no pensaban, o súper pijas y ya, que no me sacaran de ese perfil. Rechacé algunos proyectos, no sentó muy bien y luego ya no me querían llamar.

Empecé a hacer teatro. De hecho, conocí a Javier Ambrossi en un curso de Fernando Piernas, que es el mejor maestro que he tenido. Fue muchos años antes y más adelante me escribió Javier Calvo por Facebook para hacer Paquita. Pero Paquita no era lo que es ahora. Era una webserie que pensábamos que no iba a ver ni Dios. No sabíamos si Flooxer nos iba a renovar. No tiene nada que ver con lo que se ha convertido.

Tenía confianza ciega en Los Javis porque había visto La llamada y sus microteatros, me parecían unos genios. Creo quien más fe tenía ahí era yo, porque el resto estaba como “qué mierda estamos haciendo”. Comparo Paquita con el sueño americano, algo súper pequeño que haces con colegas sin dinero; y de repente se convierte en lo que se ha convertido. Para mí es el proyecto, a nivel ficción, del que más orgullosa estoy porque es una serie que me hubiera gustado sin estar en ella. Sigo viviendo en México, he hecho series de Netflix allí y vengo para trabajar y ver a mi familia.

La grabación de la cuarta temporada de Paquita Salas sería también un buen motivo para volver, ¿no?

LSJ: Sí, obviamente. Igual que si hay otra temporada de Los Pilares del Tiempo. Pero no voy a decir nada más, que Los Javis ya confirmaron que habría cuarta.

LM: Queremos ver eso ya.

LSJ: Me encantaría que Leonor hiciera un cameo.

'Paquita Salas' no era lo que es ahora. Era una webserie que pensábamos que no iba a ver ni Dios

Lidia, retomando lo que comentabas de cómo el tratamiento de los personajes femeninos te había llevado a rechazar papeles, ¿hasta qué punto pensáis que ha marcado vuestra trayectoria? ¿Notáis diferencia respecto a ahora?

LSJ: No me he visto beneficiada todavía. Lo que he visto con respecto a mi caso, es que prácticamente no he hecho personajes heteros en los últimos años y eso es maravilloso. Ver que hay diversidad sexual y que la gente se pueda ver representada es fantástico. En todos los castings que recibía, la descripción del personaje era guapa, sexy; y es una mierda.

LM: He tenido suerte de que los personajes que he hecho en televisión siempre han sido tías muy fuertes, muy reivindicativas y muy feministas. Desde Cova en Física o química al último en Acacias 38, siendo una serie de época. Interpretaba a una de las primeras psiquiatras de la historia. Aun así, sigo viendo que en casi todos los guiones, por no decir todos los que me han llegado, las mujeres seguimos estando supeditadas a un hombre. Las tramas están marcadas por qué pasa con tu pareja, si te casas o no te casas, te embarazas o no te embarazas, tu carrera profesional o tu carrera personal… y me resulta muy poco moderno.

LSJ: Como si todos nuestros objetivos fueran el amor.

LM: Sí. Estoy contenta con los personajes que he hecho porque me han permitido explorar esos lugares de libertad y de reivindicación. Pero todavía nos queda bastante trabajo por hacer en ese sentido para dejar de vernos como un ser pegado a un hombre. O un ser en función de un hombre. Eso ya lo estamos superando y tiene que empezar a verse en ficción y normalizarlo. Porque la sociedad ya está ahí, no es que no hayamos llegado, lo hemos superado.

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Leonor Martín y Lidia San José conducen Los Pilares del tiempo en La 2, que emite este jueves la segunda entrega de la docuserie. Si quieres leer más entrevistas con presentadores de programas y estar al tanto de las novedades de la parrilla, puedes suscribirte aquí a nuestro boletín semanal de noticias series, en el que te mantendremos al día.