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Especial final ‘Amor Bravío’: tres parejas intrigantes en La Malquerida

Por Betty M. Martínez Betty M. Martínez

Hace unos días hemos dicho adiós a ‘Amor bravío’ en Nova y creo que es una buena ocasión para hacer un balance esta telenovela. Producto de la factoría Televisa y protagonizada por Silvia Navarro y Cristian de la Fuente, cuenta la historia de una pareja que lucha contra todos para defender su relación y la propiedad del rancho La Malquerida. Dicho así, parece una telenovela más con una trama vista mil veces. Y así es. No hay nada novedoso en el romance de los protagonistas, pero, aun así, tiene algo que ha conseguido mantenerme pegada a la pantalla durante todos sus episodios. Bueno, lo confieso, casi todos.

¿Qué es lo que ha conseguido mantener mi atención a pesar de lo tópico y típico del guion? Pues tres parejas que han convertido La Malquerida en escenario de sus idas y venidas. ¿Las conocemos?

(¡Cuidados SPOILERS!)

Camila y Daniel, lo que el tío Daniel unió

Si en algún diccionario existiera una definición para pareja protagonista típica de telenovela seguro que aparecía una foto de Camila Monterde y Daniel Díaz Acosta. Cumplen con todos los tópicos. Él la odia al principio pero después se vuelve loco de amor por ella. Ella se enamora casi a primera vista, lo odia dos días cuando descubre que le ha mentido, pero lo perdona al tercero. Viven su amor a escondidas al principio, pero consiguen casarse. Y, por supuesto, cuando todo pintaba de color rosa salta la bomba y pasan tropecientos capítulos separados. Vamos, lo de siempre.

Sin embargo, esta pareja funciona y creo que la única explicación es que los actores la hacen diferente. Por un lado tenemos a Silvia Navarro, que es de lo mejorcito que tiene Televisa ahora mismo en cuanto a heroínas se refiere. Creo que en TV Azteca aún deben estar tirándose de los pelos por haberla dejado escapar. Es una actriz espontánea, viva, expresiva, que no le importa ponerse horrorosa cuando toca llorar. Está muy lejos de otras actrices que parecen de cartón piedra y que están más pendientes de mostrar su perfil bueno a la cámara que de transmitir las emociones del personaje. Quizá el único pero que habría que hacerle es que su papel se parece demasiado a la Fernanda de ‘Mañana es para siempre’, pero aun así su actuación es brillante. Como siempre.

A su lado ha tenido a Cristian de la Fuente, que aun estando a años luz de la capacidad interpretativa de su compañera, sale airoso del reto. Digamos que cumple como galán. Hay poco más que decir y creo que ya es bastante porque he de confesar que en los primeros episodios no apostaba demasiado por él, pero la verdad es que al final ha funcionado.

Eso sí, ha contado con la ventaja de que los terceros en discordia tenían poco que hacer frente a él. Flavio Medina (Alonso Lazcano) puede que sea mejor actor, pero estaba clarísimo que no tenía nada que hacer frente a De la Fuente como galán. ¿No había otro actor para marido de Camila? Hubiera sido más emocionante una pelea en igualdad de condiciones entre el esposo y el amante. Pero es que entre Alonso y Daniel no había duda alguna.

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Yo creo que intentaron arreglarlo con Mariano Albarrán. Este sí que era un tercero en discordia con posibilidades, pero era tan bueno, tan amable, tan educado, tan comprensivo, tan dispuesto, tan todo que en algún momento ya daba un poco de repelús tanta perfección. Yo he de reconocer que a veces he estado tentada de gritar “Mariano, aparta, que estorbas”. Era demasiado ideal. Eso sí, René Strickler ha cumplido perfectamente su rol. Exactamente igual que Lisset. Y también me ha parecido excesiva la perfección de esta tercera en discordia. Creo que a Televisa en este caso se le ha ido la mano con lo políticamente correcto y le han salido unos terceros en discordia demasiado de diseño. No ha habido ni una jugarreta, ni una zancadilla, ni una mala cara por ser los rechazados. Tanta comprensión y tanta bondad no es creíble ni en una telenovela.

Dionisio e Isadora, todo vale

La verdad es que Camila y Daniel han tenido más dolores de cabeza por los villanos de la historia (Dionisio e Isadora) que por los terceros en discordia. Y aquí sí que se rompe completamente el tópico.

En general, los malos buscan destruir a la pareja protagonista, pero aquí su objetivo es diferente. Dionisio e Isadora tienen como objeto de su deseo el rancho La Malquerida y se valen de todas las armas posibles para conseguirlo pero les da igual el romance de Daniel y Camila. Bueno, matizo. Dionisio quiere el pack completo (Malquerida + Camila), pero esa pelea la hace por libre.

He de reconocer que muchas veces me ha gustado mucho más la actuación de los villanos que la de los propios protagonistas. ¿Por qué? Porque cuando tienes delante a dos actores con talento te das cuenta. Todos mis respetos para César Évora y Leticia Calderón porque han dado una lección de interpretación.

Además, creo que son un ejemplo para otros actores. Hubo un tiempo en que eran protagonistas indiscutibles pero los años han pasado y han sabido reciclarse. Leticia Calderón ha pasado de ser una dulce heroína (cómo olvidar ‘Esmeralda’) a una de las villanas más villanas que he visto en los últimos años y he de decir que a mí es en estos papeles de mala malísima cuando más me gusta. Una mirada a cámara de Isadora hacía que se te helara la sangre. Eso sí, si yo fuese ella le diría cuatro cosas al responsable de casting al que se le ocurrió endosarle un hijo de la edad de Flavio Medina. Según la Wikipedia Medina nació en 1978 y Leticia en 1968. ¿Hacemos las cuentas?. Señores de Televisa, definitivamente Flavio Medina fue una muy mala elección. No cumple ni como tercero en discordia ni como hijo.

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En cuanto a César Évora, ¿qué decir? Ha sido un gran galán y es un extraordinario primer actor. Ya les gustaría a muchos de los galanes de hoy en día tener la presencia escénica de este señor. Es más, en esta telenovela se merienda a Cristian de la Fuente en todas y cada una de las escenas que tienen juntos. Y ha sido un gran tercero en discordia. Quizá no haya dado la cara pero ha hecho de todo para quedarse con la chica, pero está claro que no todo vale.

Insisto. Sin estos villanos de primera categoría, ‘Amor bravío’ habría sido una telenovela más, una historia que habría pasado sin pena ni gloria, pero Dionisio e Isadora le han dado toda la emoción e intriga necesarias para evitar una soporífera trama romántica.

Luz María y Pablo, el futuro

La tercera pareja que me ha llamado la atención ha sido la de Luz María y Pablo. Ha sido la pareja juvenil que Televisa siempre incluye en sus tramas y creo que es una gran estrategia para dar experiencia a jóvenes actores destinados a ser los protagonistas del futuro. Y he de decir que en ‘Amor bravío’ he visto un futuro que ya es muy presente.

Me refiero a Mariana Van Rankin, que lo ha bordado como Luzma. Ha solventado perfectamente todas sus secuencias y hay que reconocer que algunas han sido duras no, lo siguiente. Al principio parecía que iba a ser un personaje secundario más, pero poco a poco ha ido adquiriendo entidad y al final ha sido de lo mejorcito que hemos visto en La Malquerida. No tengo dudas. Yo apuesto claramente por ella como futura protagonista.

En cuanto a Eddy Vilard (Pablo Albarrán) yo creo que lo primero que tendría que hacer es cambiar de estilista. Es muy complicado tomar en serio a un personaje cuando le ponen ese peinado. Por otro lado, ha tenido el hándicap de tener como compañera a una actriz que ya es una actriz, no un proyecto de actriz. A él aún le quedan por delante muchos papeles secundarios y ya veremos cómo le va.

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Así pues, yo creo que ‘Amor bravío’ ha tenido como gran punto fuerte que ha realizado un casting más que correcto en los papeles principales y extraordinario en los secundarios. Yolanda Ventura, eterna secundaria de lujo, brilla una vez más a pesar de ser solo la cocinera de La Malquerida, y lo mismo podría decirse de la señora de la casa. Agustina era absolutamente insoportable pero hay que reconocer que Olivia Bucio lo borda.

La verdad es que Televisa siempre acierta con su apuesta de combinar reconocidos actores con jóvenes promesas. Nombres como Norma Herrera, Luis Couturier, María Sorté o Magda Guzmán (que lamentablemente ha fallecido hace unos días) son el complemento perfecto para Fernanda del Castillo (absolutamente maravillosa como mejor amiga), Alex Sirvent o Alan Estrada. Las posibles carencias de unos las suplen los otros con experiencia y la posible falta de ritmo de los veteranos se compensa con la energía y entusiasmo de los nuevos. Por cierto, creo que hay que seguir de cerca la trayectoria de Macarena García. Si con sus pocos años ya ha hecho creíble a Ana Albarrán, no sé de qué será capaz con diez más.

Vale, el elenco es fantástico, pero en ‘Amor bravío’ también ha habido peros. Quiero destacar dos. El primero. Resulta un tanto increíble la buenísima relación patrones –empleados en La Malquerida. Salvo Leoncio, absolutamente todo el personal del rancho se ha mantenido al lado de los Monterde a las buenas y a las malas. Ni una queja, ni una protesta. Nada. Demasiado ideal.

Segundo. Es absolutamente imposible que trabajando en un rancho los empleados vayan siempre tan limpios y arregladitos. Ya sé que las telenovelas de Televisa suelen ser muy bonitas visualmente, pero lo más sucio que hemos visto ha sido la camisa de Leoncio y a Andrés limpiando estiércol. Por favor, si Rodolfo y Eleuterio parecían modelos de trajes de charro más que vaqueros!!. No ha habido ni una sola escena en que los viera despeinados. Creo que los de escenografía y vestuario no habían pisado un rancho en su vida.

En fin, para concluir. Sin duda ‘Amor bravío’ no pasará a los anales como la mejor telenovela de la historia. Pero sí ha sido un producto más que correcto. ‘Amor bravío’ ha vuelto a demostrar que un buen elenco puede conseguir que una historia vista varias veces brille como algo completamente nuevo.

Por Betty M. Martínez Betty M. Martínez

Hace unos días hemos dicho adiós a ‘Amor bravío’ en Nova y creo que es una buena ocasión para hacer un balance esta telenovela. Producto de la factoría Televisa y protagonizada por Silvia Navarro y Cristian de la Fuente, cuenta la historia de una pareja que lucha contra todos para defender su relación y la propiedad del rancho La Malquerida. Dicho así, parece una telenovela más con una trama vista mil veces. Y así es. No hay nada novedoso en el romance de los protagonistas, pero, aun así, tiene algo que ha conseguido mantenerme pegada a la pantalla durante todos sus episodios. Bueno, lo confieso, casi todos.