Almudena desvela sus cinco secuelas físicas tras 'Supervivientes 2026': “Hasta me da miedo peinarme”

Almudena Porras, exconcursante de 'Supervivientes 2026'

Sergio Soriano

Las secuelas físicas y psicológicas están a la orden del día entre los concursantes de Supervivientes tras abandonar la competición. En este sentido, Almudena Porras se ha pronunciado abiertamente frente a las cámaras. La andaluza no ha dudado en compartir con los espectadores algunos problemas que continúa sufriendo aproximadamente un mes después de su adiós al reality show de Telecinco.

A través de su canal de Mtmad, la también exparticipante de La isla de las tentaciones ha explicado que el sol le provocó unas manchas en la zona de las ojeras: “En Supervivientes se me ha incrementado más todavía”. No es el único escollo al que se enfrenta: “Es heavy, de verdad. ¡Heavy! Yo creo que tantos días sin peinarnos allí, ¡me he tirado 71 días sin peinarme! Se me cae el pelo a tal nivel… ¡Increíble lo que se me cae el pelo!”.

La exconcursante ha insistido en su preocupación al respecto: “Hasta me da miedo peinarme”. En ese momento, Almudena ha destacado que intenta cuidar el cabello al máximo para evitar esa caída intensa: “A mí me encanta peinarme con los dedos porque mi pelo es muy 'especialito'. Si me peino se me pone así”. Ha gesticulado entonces para dar a entender que se le encrespa si utiliza peines.

Otra secuela de lo más habitual entre robinsonas tiene que ver con la menstruación: “Ahora mismo no tengo el periodo. Cuando me tocaba, lo tuve como un día y luego se me retiró cuando a mí normalmente me dura cinco días. Se me cortó hasta día de hoy, que no ha vuelto”. A su vuelta, la joven acudió al médico: “Me ha dicho que hasta los dos meses no hay que alarmarse”.

Marcas en la piel tras los juegos y pérdida de peso

Finalmente, Almudena Porras ha mostrado sus piernas para contar que no sufrió en exceso las picaduras de los insectos: “Me echaba mucha crema solar en la mano para que no se me quedaran las 'marquitas'”. Lo que sí padece todavía son “las marcas” en su piel derivadas de golpes en los juegos de Supervivientes. Antes de su despedida, la andaluza ha destacado su cambio de peso: “Cuando me fui pesaba 48 kilos y allí he perdido tres”.

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