Arantxa Sánchez Vicario se abre en canal en 'Universo Calleja' de Telecinco: “Todo el dinero que gané se esfumó”
Arantxa Sánchez Vicario protagonizó uno de los testimonios más personales y conmovedores de la nueva entrega de Universo Calleja emitida en Telecinco este lunes 20 de julio. La extenista aprovechó su conversación con Jesús Calleja para mirar atrás y recordar el proceso que cambió su vida para siempre: el conflicto judicial derivado de la gestión de su patrimonio, su divorcio y las consecuencias económicas y emocionales que todavía arrastra.
La condena se remonta a una deuda contraída con el antiguo Banco de Luxemburgo, que en 2009 obtuvo una sentencia favorable en Nueva York para reclamarle 7,5 millones de dólares por un préstamo impagado. Posteriormente, la Justicia consideró que la extenista y su entonces marido, Josep Santacana, ocultaron patrimonio y realizaron movimientos de bienes para impedir que la entidad pudiera cobrar esa deuda, unos hechos constitutivos de un delito de alzamiento de bienes.
En enero de 2024, la Audiencia de Barcelona condenó a Sánchez Vicario a dos años de prisión y al pago, junto a su exmarido, de una indemnización de 6,6 millones de euros. La deportista evitó ingresar en la cárcel tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía, reconocer los hechos durante la instrucción y comprometerse a hacer frente a la responsabilidad civil. Desde entonces sostiene que nunca gestionó personalmente su patrimonio y que delegó todas las decisiones económicas a Santacana, una versión que ha reiterado en Universo Calleja: “Yo me dediqué a jugar al tenis, nunca me dediqué a estos temas porque no sabía”.
Una pérdida de 36 millones de euros
Aquella situación dio paso a años de litigios para intentar recuperar parte del patrimonio perdido, aunque la propia protagonista reconoce que ya no mantiene la esperanza de conseguirlo. “Al principio pensaba que sí, pero ahora creo que no. Me he mentalizado de que es como volver a empezar de cero, como si no hubiera tenido la carrera de tenista”, admitió resignada.
La deportista, convertida en una de las grandes leyendas del tenis español gracias a sus 98 títulos conquistados entre 1985 y 2002, se mostró especialmente sincera al abordar su etapa posterior al divorcio. “Me fié de él porque era el padre de mis hijos. Me enamoré ciegamente, y realmente no es la persona que yo pensaba que era”, confesó al recordar su relación con su exmarido, a quien responsabiliza de la mala administración de su patrimonio durante buena parte de su carrera.
Durante la entrevista, Jesús Calleja repasó con la deportista las cifras que llegó a generar durante su trayectoria profesional. Según se recordó en el programa, Sánchez Vicario habría ganado alrededor de 36 millones de euros. “Todo el dinero que gané se esfumó”, asegura.
“La única que estoy pagando soy yo”
“La única que estoy pagando soy yo. He llegado a un acuerdo con el banco de Luxemburgo”, explicó para después contar el motivo por el que no tuvo que cumplir la pena de cárcel. “Yo no entré a la cárcel porque estoy pagando el 50% de mis ganancias al banco. Yo estoy cumpliendo cuando en el fondo me he comido el marrón”, lamentó.
En la entrevista se pudo percibir el fuerte sentimiento de injusticia con el que continúa viviendo esta situación. La extenista considera que está afrontando prácticamente en solitario las consecuencias económicas del proceso judicial, una circunstancia que, sigue condicionando su presente.
Secuelas más allá de lo económico
Más allá de los problemas económicos, Arantxa Sánchez Vicario quiso poner el foco en las secuelas psicológicas que le provocó todo aquel proceso. Reconoció ante las cámaras de Telecinco que necesitó ayuda profesional para comprender lo que estaba ocurriendo y poder asumir una realidad que, durante mucho tiempo, fue incapaz de aceptar. “Fue un shock. Tuve que ir a terapia. Tenía que entender lo que estaba pasando porque no daba crédito”, confesó.
Aquellos meses marcaron un antes y un después en su vida personal. Sin embargo, también explicó que encontró fuerzas para seguir adelante gracias a una cualidad que, asegura, desarrolló durante su carrera deportiva. “No me dejé vencer cuando jugaba, no me voy a dejar vencer ahora”, afirmó, reivindicando la fortaleza mental que le permitió conquistar cuatro títulos de Roland Garros y convertirse en una de las mejores tenistas de la historia. Una resiliencia que ha sido clave para afrontar la realidad que vive ahora, completamente distinta a la que imaginó cuando colgó la raqueta.