Entrevista

Daniel Grao cuestiona el sistema y la educación en 'Hit': “Escuchar dos minutos del Parlamento da vergüenza”

Abordar sin tapujos la educación teniendo como objetivo cuestionar y, en última instancia, plantear nuestro margen de maniobra para cambiar las cosas; es la columna vertebral de HIT. La serie con la que TVE sacude a la sociedad y al sistema educativo cada lunes, al tiempo que evidencia que los problemas hay que mirarlos de frente e intentar entenderlos para poder resolverlos. Coincidiendo con la celebración del Día del Docente, La 1 emite este 5 de octubre el tercer episodio de la ficción. En ella, Daniel Grao interpreta a un profesor poco al uso, que no está dispuesto a mirar hacia otro lado. Más bien al contrario.

El actor reflexiona sobre cómo incluso antes de que irrumpiera la crisis del coronavirus, “estábamos en un momento histórico en el que, como dice mi personaje, a la generación que está hoy en clase, le espera el peor escenario posible”. Y lo dice no por sonar grandilocuente, sino para poner sobre la mesa una realidad que se avecina, no importa cuánto algunos se empeñen en no ponerle remedio. En la nueva entrega, Hugo tratará de hacer un buen diagnóstico de lo que le ocurre a los nueve alumnos/vándalos con los que va a trabajar, invitándoles a juzgarse a sí mismos, con todas las consecuencias.

La apuesta de la cadena pública con la serie ha ido más allá, dado que cada semana acompaña los episodios del espacio de debate ¿Quién educa a quién?, donde se discute sobre las temáticas planteadas en la ficción. Un formato que el intérprete aplaude al funcionar como “ejemplo de cómo se puede hacer entretenimiento, y que además haya una utilidad”. La furia será su siguiente protagonista.

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El tercer episodio de 'Hit' coincide con el Día del Docente, ¿es esta serie una buena forma para celebrarlo?

Es una estupenda manera, porque los docentes son el tema central. El pistoletazo de salida a partir del que después se llega a la familia y a la sociedad en general. A cada uno de nosotros. Vamos a plantearnos y a poner en duda si como vamos, vamos bien y si podemos mejorar cosas o trabajar sobre uno mismo. Para ello, utiliza como caldo de cultivo una escuela.

¿Qué te pareció que el problema de vandalismo que hay en el colegio de la serie fuera concebido como una “enfermedad”? ¿En qué ayuda tratarlo así?

Hit aborda así todos los problemas en general. Al leerlo en el guion me pareció provocador. Es una especie de truco para llamar la atención. Lo emplea con los nueve casos concretos, que de entrada difícilmente le van a prestar atención, y con los que incluso se está jugando el tipo por una posible agresión. Tiene algo de “vengo chulito, marco el territorio, soy un poco provocador para que les desencaje, consigo su atención y empiezo a trabajar con ellos”. Que es lo que va a ocurrir esta noche.

El primer capítulo fue de presentación, se sentaron las bases para conocer a Hit, que en el inicio pecaba un poco más de soberbia pero hemos visto que tiene zonas oscuras. Es exalcohólico, no es un 'Don Perfecto' que tenga todo trabajadísimo, sino que tiene aristas. En el segundo ha tenido que convencer a los padres para que le den permiso para trabajar libremente con sus hijos, sin poner pegas a su método. Y en el tercero es cuando empieza a trabajar con ellos, ahí es donde empieza el viaje. Un viaje que arranca de una manera y evoluciona, no igual con todos los chicos y chicas, pero incluye su propia evolución. Y del vínculo entre ambas partes. Va a ir filtrando ciertos mensajes, poco a poco se van a ir conociendo y las formas se van a ir modificando.

Los chicos van a tener sus altibajos, pero conseguirá que haya más confianza. Lo que va a proponer es terapéutico, con diferentes ejercicios para distintos tipos de problemas que él va a ir haciendo en paralelo. A veces incluso con ellos y otros se los va a replantear cuando llega a casa. El perdón, cómo gestionar la violencia, las adicciones... todo eso le va a resonar también a él. La serie es honesta porque no resuelve absolutamente todo. Ni a a lo mejor todo es resolvible, pero va a haber una transformación.

No es habitual que la emisión de una serie esté acompañada de un debate, en este caso '¿Quién educa a quién?' ¿Qué aporta este espacio al visionado? ¿Se debería hacer más?

Es una gran idea. Podría ser el ejemplo de cómo se puede hacer entretenimiento, y que además haya una utilidad. No desde lo panfletario, no puedes ser nada moralista, pero sí es interesante que abra debate. Que haya una conversación después de cada capítulo con profesionales, opiniones, casos reales de temas que se van a ver en la serie: adicciones, abusos sexuales en la familia, la guerra que supone a veces una separación, autolesiones... Temas sobre los que es bueno que se hable, y que haya diferentes pareceres. Eso es lo que proponemos. Es honesto que se vea que hay cosas que pasan, y que tienen un nombre. Vamos a llamarlo, no vamos a mirar para otro lado.

Lógicamente aquí son casos muy conflictivos porque son más interesantes desde el punto de vista de la ficción; igual que en un policíaco no te quedas con las multas de tráfico. Son casos que llamativos, pero que todos te suenan, has vivido o conoces a alguien que sí. Eso es lo interesante. Y llega en el momento en el que tiene que llegar. Estamos en una dinámica social en la que no prestamos mucha atención al sistema educativo ni al familiar, y que la ficción ponga el foco ahí, es útil.

Y más en un momento como el que estamos viviendo, en el que el covid está limitando aún más la labor de los docentes. HIT subraya cómo el problema educativo deriva del sistema, ¿piensas que es algo que lo que estamos viviendo está poniendo más aún de relieve?

Ya antes del covid, que es cuando se escribió la serie, estábamos en un momento histórico en el que, como dice mi personaje, a la generación que está hoy en clase, le espera el peor escenario posible. Se van a enfrentar a cosas muy bestias. Cada una tiene sus desafíos, pero aquí tenemos el cambio climático, que es algo de lo que depende nuestra propia supervivencia. Está el mundo tecnológico, que tiene cosas maravillosas, pero que desde niño se crezca con una pantalla donde no hay límites y donde se nos puede estar manipulando, es peligroso. Retos contra los que hay menos armas a nivel educacional porque es algo obsoleto. El sistema educativo es el mismo que el del siglo pasado, no da las herramientas para combatir a lo que nos vamos a tener que enfrentar como sociedad.

Este es el momento de por lo menos hacerte preguntas y plantear cosas, desde lo que pasa en la escuela, que es un planteamiento base. Mirar qué te ocurre, gestionar tus emociones, ponerte en el centro de la ecuación. Va más allá de lo formativo. De hecho, la idea de HIT es trascender a eso. A partir de los conflictos que vemos en un colegio, cuestionar qué ocurre para que quemen coches. Algo tiene que pasar, alguna huella emocional. Puede ser falta de tiempo por parte de los padres, de afecto, algo tremendo que haya pasado en la familia y solo se ha tapado. Es un ejercicio de ser honesto y ver qué pasa. Y de ahí, abrir debate y ver cómo lo solucionamos

En 'Hit' se señala al sistema... y también a los padres. ¿Crees que la serie va a generar también debate en casa y entre ellos? Se dice en la serie que los grupos de WhatsApp de padres son un “arma de destrucción masiva”, ¿imaginas que hayan comentado la serie en alguno de ellos?

Seguramente. Por lo que me llega, está habiendo movimiento en padres y también en educadores. La serie juega con ello porque la ficción lo permite, HIT no es una representación del profesorado. Como dice Oristrell es lo que House a la medicina. Alguien atípico. ¿Qué pasa si metemos a la mosca cojonera a revolver y ponerlo todo en duda? Con cierto conocimiento, que no vale pisotear por pisotear. Es la excusa para que surjan muchos temas, susceptibilidades, trapos sucios.

Como la relación del trío formado por padres, hijos y colegio. Vemos ejemplos de padres sobreprotectores a cuyos hijos no se puede poner en duda porque se sienten heridos, y a lo mejor están haciendo flaco favor a los suyos; o al revés. Da para pensar incluso entre generaciones. Padres que puedan acercarse un poco a lo que pueden estar sintiendo sus hijos. Si ya de por sí la adolescencia es una época complicada, cómo puedo favorecer la comunicación. Y al mismo tiempo, el propio hijo entender que el padre está perdidísimo y no sabe cómo hacer. En definitiva, ponerse en la piel del otro.

'HIT' se está emitiendo en La 1, ¿consideras un acierto que forme parte de la parrilla de la TV pública y no haya ido directamente a plataforma?

Es perfecto y algo para celebrar. No debería ser así, pero una de las mayores sorpresas que me llevé al leer los guiones fue que fuera una serie para TVE. Si lo piensas, lo más coherente es que la televisión pública haga una ficción que además de entretener hable de temas interesantes a nivel social. Pero a la vez estamos acostumbrados a que por miedo a no herir susceptibilidades, muchas veces no tocamos según qué temas, pasamos de puntillas, no nos metemos en política.

Cuando leí que un alumno se iba a dedicar la bandera española de un colegio de Madrid para poner la independentista catalana me pregunté: ¿de verdad? Políticamente muchas veces es más cómodo quedarnos en algo tibio. Tampoco la serie viene a juzgar a unos u a otros, pero sí a decir a este chaval le pasa esto. Y como a este, habrá más. Me parece un acierto y no dejo de agradecer que se hayan atrevido.

Hit ayuda a los alumnos a explorarse a sí mismos, entenderse, definirse incluso, ¿piensa que es una asignatura pendiente de nuestro sistema educativo?

Socialmente incluso. Hay una dificultad al intentar entender al otro y ponerse en su piel. Muchas veces es más fácil y cómodo etiquetar y juzgar. Tenemos el ejemplo en nuestros gobernantes. Escuchar dos minutos del Parlamento da vergüenza. Ese es el ejemplo que le damos a los jóvenes, esa necesidad de en seguida catalogar. Así es muy difícil poder ponerte en su piel. Hablo también por mí, hay alguno en uno que piensa que no tiene nada que ver con eso, que es cosa del enemigo. No hacemos el esfuerzo de intentar entender que el otro opinará lo mismo y que por eso se comporta así.

Esta es una invitación a que más allá de que que haya que trazar un límite, puedo intentar entender. No buscando una justificación, pero sí hallar la explicación que tratándola, puede llevarnos a solucionar parte del problema. Y lo digo como padre que a veces te enteras de que en el colegio hay un niño que pega y animalmente te sale pensar que no puede ser. Quieres defender a tu hijo y dices si alguien tiene problemas con la violencia, que se arregle. En cambio, el ejercicio sería no demonizar a ese niño, sino ver qué es estará ocurriendo y si entre todos podemos ayudar. Intentar entender con el objetivo de mejorar.