CRÍTICA
'La gran cita' de Dulceida en TV3, el (único) reality de parejas que se preocupa por las relaciones sanas
Estos días, TV3 anunciaba la renovación de La gran cita por una segunda temporada, que ya ha abierto el casting para encontrar a sus nuevos 100 solteros en busca del amor... y lo he celebrado como si yo fuera uno de ellos. Y es que el visionado de los ocho programas del dating presentado por Dulceida me ha devuelto la fe en el amor de las nuevas generaciones.
En una época en la que La isla de las tentaciones (con el que ha coincidido en el mes de emisión) nos pone delante a veinteañeros que necesitan controlar cómo se mueve su pareja cuando no están ellos delante, que miden la confianza según lo que les guste otra persona, o se marcan de límite “un coño en la nuca” para continuar la relación, o prometen regalarse un anillo de compromiso si ninguno se ha acostado con otro en un reality... llega La gran cita dando un golpe en la mesa para demostrar que en esa misma generación también hay quienes saben construir relaciones sanas.
En el reality catalán se selecciona a un centenar de personas con ganas de encontrar pareja, a los que la IA analiza y les busca su pareja ideal (por su alto grado de compatibilidad), pero no sabrán de quién se trata hasta el final de la experiencia. Por ello, los candidatos van teniendo citas con quienes se sienten atraídos, guiándose solo por la química, para acabar descubriendo si la tecnología ha escogido a la misma persona que sus sentimientos.
Con esta premisa, el nuevo reality-dating show de TV3 (y sobre todo el acertado casting) demuestra que también las relaciones sanas son adictivas en televisión. Que no hacen falta discusiones para desarrollar tramas, que las tramas también pueden generarse con conflictos surgidos desde la calma y el respeto. Que cuidar, hablar sin gritar y entenderse también da audiencia.
Responsabilidad afectiva hacia los protagonistas y hacia los espectadores
La gran cita te mantiene pegado a cada entrega escuchando hablar de vulnerabilidad, honestidad, brújulas morales, duelos en las rupturas, inseguridades, aprendizajes... un maravilloso vocabulario que pocas veces se escucha en estos programas.
“Puedo estar triste y no tener miedo ni vergüenza de decirlo”, confiesa uno de ellos a su cita. “No es que te esté diciendo que no a ti, es que quizá en el momento vital en el que estoy es un 'no' en este momento”, expresa otro. Poco después se escucha a una joven explicar que “cuando alguien le gusta se siente mucho más cohibida” y su interlocutor responde: “Yo te confieso que el que no expreses lo que sientes me hace sentir inseguro”. Me emociono.
“En una relación abierta tienes la sensación de que realmente estás escogiendo cada día a la persona, no por obligación, si no porque tienes ganas de estar con ella”, dice uno de ellos a otro soltero con el que siente su mayor conexión, pero antes de seguir conociéndole necesita compartir esa visión de la pareja. Casi me levanto a aplaudirle.
Después de tener citas con varias personas por las que han sentido atracción, tienen que decantarse por una sola. Eso sí, ninguno desaparece (haciendo ghosting), sino que todos se preocupan por explicarse las razones: “Siento si te he dado falsas esperanzas”, dice uno. “Tranquilo, todo está bien. Ojalá salgas de aquí feliz”, responde otra.
Esa responsabilidad afectiva que transmite cada uno de los protagonistas (cuidadosamente escogidos para que sean posibles estos momentos), también traspasa la pantalla en cada una de las entregas y en cada uno de sus detalles. Llevo muchos años siendo espectadora de realities y pocas veces ocurre que sientas que desde detrás de las cámaras también están teniendo responsabilidad afectiva hacia su público. Eso también te enamora de La gran cita de TV3.
Dulceida: “Cuando vi este proyecto sentí que era mi sitio”
El tercer gran acierto de La gran cita es contar con Aida Domènech “Dulceida” como maestra de ceremonias. Una elección que no estuvo exenta de polémica y sobre la que hablamos con ella, desde verTele, durante su estancia en los Premios Platino Xcaret: “Estoy muy contenta porque encima fue muy criticada mi entrada a la cadena y a un formato así como presentadora. Creo que he callado muchas bocas y me hace como todavía más feliz”.
La realidad es que su figura le da naturalidad al formato, desde sus primeras entregas en las que parece casi tan nerviosa como los protagonistas y puede empatizar mejor que nadie, hasta las últimas en las que se nota que disfruta de cada una de las historias.
“Es un proyecto en el que me he sentido muy cómoda. Yo soy muy crítica conmigo misma y, cuando me veo aquí, no me estoy criticando tanto como en otros proyectos. Obviamente, creo que tengo muchísimo que mejorar, si no, qué aburrimiento, ¿no? Nadie es perfecto. Pero me veo y me veo bien, y eso me hace mucha ilusión porque no me suele pasar”, nos confesó hace unas semanas.
Son miles los que han seguido su historia de amor con Alba Paul y esa puede ser una de las razones por las que Aida se sienta como pez en el agua con el formato: “Estoy comodísima en el género del dating show. Me habían ofrecido otras cosas antes y siempre acababa diciendo que 'no' porque el proyecto como espectadora no me enganchaba. Cuando vi este proyecto, cuando leí que era de amor, de citas, tan real, con tanta diversidad... dije: este es mi sitio”.
El único obstáculo que nos confesó que sintió en un principio fue el idioma, dadas las críticas prematuras que sufrió por publicar contenido en castellano: “El catalán es mi idioma, hablo mucho más catalán que castellano en mi vida privada. Pero es verdad que por las críticas de la gente tuve miedo. Quería ser completamente perfecta, completamente correcta, y al final ya me dejé llevar. Tuve una coach junto a la guionista para pulir cosas que me han venido muy bien. Al principio sin querer me hice un poco pequeña, pero luego ya me crecí”.
Finalmente, Aida nos explicó que ha vivido esta primera temporada tan a flor de piel como la audiencia: “La he visto en casa, habiendo estado presente, y he llorado, me he enfadado... de todo. Y además, la gente está flipando. Está siendo un éxito y la verdad es que estoy muy contenta”.