Opinión

Lorenzo Caprile, un animal televisivo que ya es el “ogro” más querido

Hasta hace unos años, para la mayoría de españoles Lorenzo Caprile era un reconocido y valorado modista y diseñador cuya imagen se asociaba con un elitismo propio de la alta costura y la jet set. Hasta que llegó Maestros de la costura.

En el año 2018, el por entonces nuevo talent de la productora Shine Iberia para La 1 de TVE sorprendió al anunciar los tres jueces que se encargarían de “replicar” el modelo de MasterChef pero aplicándolo al mundo de la moda: Palomo Spain, María Escoté y, sobre todo, Lorenzo Caprile.

Al principio, su falta de “tablas” televisivas reconocidas por él mismo hizo que Raquel Sánchez Silva y otros miembros del equipo tuviesen que llamarle la atención por algo tan natural como ayudar a los concursantes. Algo que nacía fruto de su naturalidad, y que él mismo expresó en la presentación del formato: “Yo me ponía a ayudar a los concursantes y me decían: '¡No los ayudes!'. Pero es lo que pasa en el taller, que a veces tardo menos en hacerlo que en corregirlo”.

Una naturalidad a la que no tardó nada en dar rienda suelta en el formato, hasta el punto de demostrar ser un verdadero “animal televisivo” que se ha convertido, sin duda, en uno de los grandes alicientes de Maestros de la costura.

Uno de los personajes televisivos más queridos

El programa emite la noche de este lunes la cuarta gala de su cuarta edición. Un bagaje que ha permitido que la percepción del público sobre Lorenzo Caprile cambie por completo. Fue presentado en parte como el “ogro”, y aunque sigue dejando momentos de cabreos y broncas (la de la semana pasada a Gabriel fue notable), su imagen ya es la de uno de los personajes televisivos más queridos.

El buen olfato que tuvo el talent de costura fue también rápidamente captado por otro especialista en conocer más y mejor a famosos como es Jesús Calleja, con el que mostró su simple vida en una habitación de hotel para desterrar por completo la imagen de elitismo de su profesión.

Para entonces ya había sido invitado por Buenafuente e imitado por Raúl Pérez. Y hace meses, directamente pasó a ser él mismo el reclamo como invitado famoso de MasterChef en una prueba que también mostraba su lado más solidario con la Cruz Roja, tras haberse dedicado a mediados de marzo de 2020, en pleno confinamiento, a hacer mascarillas mientras no podía salir de su habitación-casa en el hotel.

Para entonces ya había demostrado que su naturalidad era la mejor baza para ser un éxito televisivo. Naturalidad para aceptar su nuevo rol y ponerse él mismo como ejemplo contra el miedo. Y también para dejar de lado su faceta de juez serio y bromear recordando su participación como Miss Cantabria en un certamen de travestis de La 2. Naturalidad ante todo.

Caprile fue un verdadero “descubrimiento” para la pequeña pantalla, como en su día pudo serlo Alberto Chicote. Aunque su trayectoria fue distinta, porque el modista y diseñador siempre había permanecido en un segundo plano por no estar conforme con el tratamiento que la televisión hacía de la moda: “Siempre se tocaba desde el cotilleo”, nos contó en su debut.

Para los espectadores, fue una suerte que rompiese ese cascarón y se animase a participar en Maestros de la costura, donde su buena sintonía con Palomo Spain, María Escoté y Raquel Sánchez Silva se afianza cada temporada y da aún más juego en el formato.

Para él, esta apertura profesional y personal le ha permitido mostrarse como es, y dar una imagen muy alejada de la que podría tenerse sobre su persona. Ojalá otros tomen su ejemplo y la televisión se enriquezca y renueve con nuevos “descubrimientos”. Y ojalá, por qué no decirlo, Lorenzo Caprile se prodigue más en un medio en el que encaja a la perfección, a pesar y también gracias a sus ya famosos enfados.