Mediaset pone la 'Cabeza Alta' contra el acoso digital en su nueva serie: “Es un delito y hay que tratarlo como tal”

¿Qué pasa cuando se filtra un video íntimo en el que apareces? Esa es la premisa de la que parte Cabeza Alta, la nueva serie que prepara Telecinco para su prime time. Producida por Shine Iberia (MasterChef, Pura sangre), esta miniserie, adaptación de la italiana A testa alta - il coraggio di una dona, se ha rodado este verano en un colegio de Madrid con el deseo de acercarse al éxito de la versión transalpina, cuyos tres capítulos promediaron un 26.3% de cuota y casi 4 millones de espectadores a principios de 2025 en Canale 5 (Mediaset Italia).

La versión española cuenta como protagonista con Leonor Watling en el papel de Verónica, una directora de instituto que ha dedicado su vida a proteger y educar a los jóvenes. Admirada por su comunidad educativa e impulsora de un innovador proyecto social para combatir la adicción digital entre adolescentes, parece atravesar el momento más importante de su carrera. Sin embargo, su vida da un vuelco cuando un vídeo íntimo suyo, grabado sin su consentimiento, se viraliza. “Le afecta, pero tiene superclaro dónde está éticamente y qué se le puede pedir y qué no a alguien, y es muy bonito interpretar eso”, comenta Watling a verTele y otros medios durante una visita al rodaje.

Watling encabeza el reparto principal junto con Paz Vega (su hermana e inspectora de policía), Silvia Abascal (la jefa de estudios y amiga de Virginia), Lucía Jiménez (la abogada del caso) y Tomás del Estal (marido de Virginia). Además, la ficción también cuenta con Juan Carlos Vellido, Daniel Ortiz, Almagro San Miguel y Lola Alterio, la hija de Ernesto Alterio y Juana Acosta, que “sorprende muchísimo”, según avanza Macarena Rey, CEO de Shine Iberia (Banijay Iberia).

“A las mujeres se nos puede dilapidar de una manera más cómoda”

La guionista Virginia Yagüe y la directora Belén Macías, quienes ya trabajaron juntas en títulos como 14 de abril. La República o la ya mencionada Pura sangre, están detrás de este proyecto, que Mediaset describe como “un thriller emocional sobre la violencia digital, el chantaje sexual y el escarnio en las redes sociales que explora cuestiones como el abuso de poder, la corrupción y la capacidad de resistir ante la adversidad”. Sin duda, temas muy actuales y muy delicados, especialmente para las mujeres, según Watling: “Las mujeres somos un tiro más fácil. (...) Se nos puede lapidar de una manera muchísimo más cómoda y fácil sin abandonar la comodidad de tu sofá”. “¿Hasta dónde tiene derecho alguien, si yo no he tenido precauciones, de hacerme daño?”, se pregunta de manera retórica.

A su juicio, el guion de Cabeza Alta hace bien en “ofrecer una reacción” al respecto, pues no hacer nada no es una opción, tal y como defiende Paz Vega: “Yo creo que me recompondría y atacaría. Intentaría buscar la solución. Iría a por todas, a por la persona que hubiese hecho eso. Estamos hablando de un delito. Que quede claro que mandar una foto sin consentimiento a un grupo de chat, a otro grupo y ya si hay un desnudo o una menor… es un delito y hay que tratarlo como tal. (...) No es venganza, es justicia”. Silvia Abascal aporta otro enfoque: “A veces la mejor manera de afrontarlo es, en vez de hacerte pequeñito, ponerlo en una pantalla grande, delante de todos y pasar el trago cuanto antes porque cuanto más te escondes, más daño”.

Para ella, lo importante aquí no es solo lo que le ocurre a la protagonista, sino lo que implica que algo así le suceda en un entorno juvenil. “La víctima es la directora del instituto, pero de cara a la adolescencia, a los niños, imagina ver a tu tutora o a tu profesora en un vídeo íntimo. Imagina lo que supone eso en un colegio”, apunta la intérprete, que ve una labor didáctica en la serie “tanto para la generación adulta como para la menor”. Sobre esto último reflexiona Lucía Jiménez, para la que hay “una cosa muy angustiosa” respecto a los padres y el desconocimiento que tienen sobre la clase de contenidos que ven sus hijos por el móvil: “No tenemos herramientas (...) No es fácil el control parental. Luego cuando entras y dices '¿pero esto qué significa?' Yo qué sé. Seguro que tu hijo te lo hace, y se lo sabe (...) Hasta que no esté regulado por el Gobierno, estamos perdidos”.

Para arrojar un poco de luz sobre este asunto y, sobre todo, denunciar la vulneración de nuestra intimidad en un mundo cada vez más hiperconectado y marcado por las redes sociales, Telecinco y Shine Iberia preparan estos días Cabeza Alta, que verá la luz en 2027 con significativos cambios respecto a la versión italiana. Entre otros, que tendrá dos capítulos y no tres, y que ambos durarán 65 minutos y no 100, lo que hará que sea una adaptación “muy condensada” y que vaya “a lo que queremos contar”, según Paz Vega. “Es muy frenética y eso está muy bien, y más ahora que estamos acostumbrados a que las cosas nos tienen que entrar por la vista rápida, y que el conflicto tiene que estar rápido planteado. Esta serie es perfecta porque todo va a una velocidad increíble”, añade la sevillana sobre la que promete ser una de las grandes apuestas de ficción de Mediaset para el próximo año.

Sinopsis de 'Cabeza alta'

Verónica (Leonor Watling) es una prestigiosa directora de instituto que ha dedicado su vida a proteger y educar a los jóvenes. Admirada por su comunidad educativa e impulsora de un innovador proyecto social para combatir la adicción digital entre adolescentes, parece atravesar el momento más importante de su carrera. Sin embargo, su vida da un vuelco cuando un vídeo íntimo suyo, grabado sin su consentimiento, se viraliza de la noche a la mañana.

Lo que comienza como un escándalo personal pronto se convierte en una pesadilla que amenaza con destruir todos los ámbitos de su vida, incluido su matrimonio con Luis. Mientras intenta hacer frente al impacto sobre su familia, su entorno y su reputación, Verónica tratará de descubrir quién está detrás de la difusión del vídeo.

Con la ayuda de Cecilia (Paz Vega), su hermana y sargento de la Guardia Civil, inicia una investigación que la conduce a un entramado de intereses políticos, económicos y personales ocultos. A medida que aparecen nuevas amenazas, chantajes, agresiones e incluso muertes, la protagonista comprende que no fue elegida al azar y su descrédito personal y profesional obedecía a un objetivo planificado.