Mercedes Milá da voz a la salud mental en RTVE con Nazareth Castellanos: “La ciencia debería cooperar más con la política”
La nueva entrega de Me meto en un jardín en La 2 llevó a Mercedes Milá hasta la Sierra de Madrid donde vivía su entrevistada: Nazareth Castellanos. La presentadora quiso meterse en casa de la neurocientífica para conocer de primera mano cómo vive una experta en la conexión entre cuerpo y mente.
Periodista e invitada empezaron compartiendo un desayuno saludable en pleno monte: “Vivo aquí por la teoría de la biofilia”, explicaba Castellanos, refiriéndose a la “atracción innata del ser humano por la naturaleza”, que hace que al estar en contacto la salud mental de las per sea más estable.
“Estamos redescubriendo la felicidad, el concepto de qué significa estar bien” apuntó la neurocientífica que destacó que “de cada 100 artículos de salud mental” que se escriben “99 se dedican a los aspectos negativos, y solo uno a las fortalezas”, lamentó. Castellanos entendía que es imprescindible estudiar el dolor, pero también lo es dedicarse a procurar estar mejor: “Analizár qué puedo hacer día a día para mantenerme sano física y mentalmente”.
Milá y Castellanos compartieron el interés de ambas por la “caca”. La periodista le preguntó qué dijo la gente cuando supo que de estudiar el cerebro había pasado a estudiar las heces. A lo que la neurocientífica respondió entre risas: “Para estudiar el intestino estudiamos la microbiota y para eso estudiamos y analizamos las heces. Diariamente, tienes mucha información de cómo estás y la tiras con la cadena”.
Ambas charlaron sobre hábitos saludables e hicieron ejercicios de respiración. Castellanos señaló el “analfabetismo” del ser humano ante la respiración que, por otro lado, también puede entrenar el olfato: “No siempre sabemos cómo estamos, no es tan fácil discernir una emoción de otra. Observar el patrón respiratorio es una forma de hacerlo y se puede reeducar. Es el único sistema que puedo manipular conscientemente”, subrayó.
Más tarde, Mercedes se animó a probar un entrenamiento exprés antes de reencontrarse con Nazareth en el Real Jardín Botánico de Madrid. Allí, junto a la directora del jardín, accedieron a espacios como su histórico herbario y biblioteca. Entre tulipanes, invernaderos y estanques, Mercedes y Nazareth cerraron el viaje con una reflexión compartida sobre el bienestar y la importancia de escuchar el cuerpo.
“La ciencia debería cooperar mucho más con la política, con la administración. Para crear entornos que nos cuiden”, dijo la neurocientífica. “Es importante la alimentación en los colegios, en los hospitales y en las empresas. El conocimiento nos ayuda a cuidarnos”, aseguró. A lo que la periodista respondió con un contundente: “Se me cae la baba escuchándote”.